{"id":96,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=96"},"modified":"2020-02-12T11:38:24","modified_gmt":"2020-02-12T10:38:24","slug":"la-desaparicion-de-la-sociedad-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=96","title":{"rendered":"La desaparici\u00f3n de la sociedad civil"},"content":{"rendered":"<p>El concepto de sociedad civil ha gozado \u00faltimamente de renovado inter\u00e9s, no solamente en Europa occidental o en Norte Am\u00e9rica, donde existe una larga y gloriosa tradici\u00f3n a sost\u00e9n de las posiciones pol\u00edticas m\u00e1s variadas, sino aqu\u00ed y all\u00e1 en el mundo; particularmente en aquellos pa\u00edses en Asia y en Europa oriental que est\u00e1n viviendo la transici\u00f3n del socialismo al capitalismo, tal como en los reg\u00edmenes postautoritarios y postdictatoriales en Am\u00e9rica latina. La sociedad civil es vista c\u00f3mo el car\u00e1cter determinante de cada democracia: la infraestructura institucional pr\u00edncipal por las mediaciones de la pol\u00edtica y por el mercado. Sin embargo, al analizar las funciones democr\u00e1ticas que el concepto y la realidad de la sociedad civil han hecho posibles, es importante tambi\u00e9n darse cuenta de las funciones de disciplina y explotaci\u00f3n que son inherentes e inseparables de estas mismas estructuras. Adem\u00e1s, tenemos que preguntarnos si las instituciones sociales necesarias para la construcci\u00f3n y el funcionamiento de la sociedad civil todav\u00eda est\u00e1n presentes en las formaciones sociales contempor\u00e1neas. Lo que quiero mantener es que en los \u00faltimos a\u00f1os las condiciones de posibilidad para la sociedad civil se han debilitado progresivamente en Norte Am\u00e9rica, Europa y en otros lugares (si bien es verdad nunca ha existido m\u00e1s all\u00e1 del mundo europeo)<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Aunque consider\u00e1ramos la sociedad civil como la realidad pol\u00edticamente m\u00e1s deseable, cualquier evocaci\u00f3n del concepto al momento actual corre el riesgo de quedar vac\u00edo e in\u00fatil.<\/p>\n<p>Concentrar el an\u00e1lisis alrededor del concepto de sociedad civil nos desaf\u00eda as\u00ed a nuevas perspectivas sobre una problem\u00e1tica m\u00e1s general. Dicho de otro modo, reconocer el deterioro de la sociedad civil nos da los t\u00e9rminos para mejor agarrar aquellos fen\u00f3menos que demasiado a menudo son indicados vagamente con referencia al final de la modernidad o al final de la sociedad moderna. Los t\u00e9rminos modernos y posmodernos est\u00e1n faltos de aquella especificidad necesaria que les hagan \u00fatiles m\u00e1s de cierto punto. La sociedad que estamos viviendo, m\u00e1s espec\u00edficamente, es definible como una sociedad postcivil.<\/p>\n<p><b>La sociedad de la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto<\/b><\/p>\n<p>En la filosof\u00eda pol\u00edtica, el concepto de sociedad civil es conectado fundamentalmente a la noci\u00f3n moderna de trabajo, una conexi\u00f3n hecha extraordinariamente evidente de G.W.F. Hegel. M\u00e1s bien, quiz\u00e1s sea el concepto de sociedad civil la m\u00e1s importante contribuci\u00f3n de Hegel a la filosof\u00eda pol\u00edtica, aunque ciertamente \u00e9l no fue el primer te\u00f3rico a emplearlo. Por todo el primer per\u00edodo de la modernidad, de Hobbes a Rousseau al menos, la distinci\u00f3n entre sociedad natural y sociedad civil, o mejor entre estado de naturaleza y estado civil, desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en cuanto dualismo que fund\u00f3 y justific\u00f3 el orden pol\u00edtico. En estas primeras teor\u00edas de la era moderna, la preocupaci\u00f3n principal fue que el orden racional de la sociedad civil fuera contrastado por el desorden irracional de la sociedad natural. El paso de una sociedad de naturaleza a una civil fue presentado como el movimiento hist\u00f3rico y te\u00f3retico de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>El tiempo en que Hegel desarroll\u00f3 su teor\u00eda pol\u00edtica, en todo caso, el eje fundamental de esta distinci\u00f3n fue cambiado, as\u00ed que Hegel se concentr\u00f3 ante todo no en el contraste entre sociedad de naturaleza y sociedad civil sino sobre entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica, o bien entre sociedad civil y Estado. As\u00ed, cuando miramos el empleo del concepto de sociedad civil que Hegel hace con respecto del fondo hist\u00f3rico en que se introdujeron las primeras teor\u00edas de la modernidad, somos golpeados por dos innovaciones estrechamente relacionadas. La primera, que deber\u00eda ser acreditada a la tonalidad del per\u00edodo hist\u00f3rico m\u00e1s que al propio Hegel, es que la sociedad civil tiene ganada una definici\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s compleja, debida al menos en parte a la progresiva extensi\u00f3n y a la consolidaci\u00f3n del capitalismo. Muchos estudiosos han subrayado como Hegel ha desarrollado su concepci\u00f3n de sociedad civil sobre la base de los escritos de los economistas ingleses del tiempo, y que la traducci\u00f3n alemana del ingl\u00e9s \u00abcivil society\u00bb, que Hegel us\u00f3, fue b\u00fcrgerliche Gesellschaft o \u00absociedad burguesa\u00bb Este hecho deber\u00eda empujarnos a subrayar el nexo entre la concepci\u00f3n de la sociedad civil en Hegel y las concepciones, abundantemente vigentes al tiempo, que miraron al mercado y las relaciones capitalistas de producci\u00f3n como proceso de civilizaci\u00f3n. Seg\u00fan Hegel (Hegel 1952, \u0192255), por las necesidades, el trabajo, los cambios y la b\u00fasqueda del propio inter\u00e9s particular, los \u00ab\u00e1tomos no organizados de la sociedad civil\u00bb van organiz\u00e1ndose hacia lo universal &#8211; no justo a trav\u00e9s de la misteriosa acci\u00f3n de la mano invisible de Adam Smith, sino por las instituciones competitivas de la producci\u00f3n y la circulaci\u00f3n capitalista. Desde este punto de vista, por lo tanto, se puede decir que el \u00e1mbito econ\u00f3mico de la sociedad civil cumple el papel t\u00edpico de la naturaleza, con respecto del que Hegel opone el orden racional del reino de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La segunda innovaci\u00f3n en el empleo que Hegel hace del concepto de sociedad civil, estrechamente relacionada a la primera pero que asume en la formulaci\u00f3n hegeliana una se\u00f1a espec\u00edfica, es relativo a la acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter educativo de la sociedad civil. Aqu\u00ed aparece con evidencia como Hegel no quiere reemplazar el dualismo originario (sociedad natural\/sociedad civil) con otro dualismo (sociedad civil\/sociedad pol\u00edtica), cuanto encaminar una concepci\u00f3n articulada en tres partes (natural, civil, pol\u00edtica). El estado de naturaleza como reino de las necesidades y la b\u00fasqueda del propio inter\u00e9s, no tienen para Hegel una relaci\u00f3n directa con el Estado pol\u00edtico sino que tiene que pasar por encontrar una mediaci\u00f3n con la sociedad civil antes de convertirse en pol\u00edtica. La sociedad civil, subraya Hegel (\u0192209),comparte con la sociedad de naturaleza el hecho de ser el reino de las necesidades y del inter\u00e9s particular, pero la sociedad civil tambi\u00e9n es \u00abla esfera del <i>emparentamiento<\/i> -la esfera de la educaci\u00f3n\u00bb En otras palabras, la sociedad civil asume el sistema humano natural de necesidades e intereses privados y pone en relaci\u00f3n unos con otros a trav\u00e9s de las instituciones sociales capitalistas de la producci\u00f3n y el mercado y, as\u00ed, sobre la base de la mediaci\u00f3n y de la subsunci\u00f3n de lo particular, pone las bases sobre las que el Estado puede realizar el inter\u00e9s universal de la sociedad\u00bb en la realizaci\u00f3n de la Idea \u00e9tica\u00bb (\u0192257). El concepto hegeliano de educaci\u00f3n en la sociedad civil es un proceso de subsunci\u00f3n formal , un proceso en que las diferencias particulares, extra\u00f1os a lo universal, son negadas e integradas en unidad.<\/p>\n<p>Hegel combina y pone de relieve estos aspectos econ\u00f3micos y pedag\u00f3gicos concibiendo ante todo la sociedad civil como sociedad del trabajo. \u00c9sta puede ser una primera aproximaci\u00f3n para definir el concepto. El trabajo produce y el trabajo educa. En sus primeros escritos sobre el Estado, en el per\u00edodo de Jena, Hegel (1932, 2:268) concibi\u00f3 el proceso de abstracci\u00f3n del trabajo de su concreta inmediatez como el motor-gu\u00eda de las instituciones sociales de la civilizaci\u00f3n. \u00abEl trabajo concreto es el discurso elemental, sustancial\u00bb, fundamento de cada cosa, pero tambi\u00e9n es \u00abciego y salvaje\u00bb, es decir no adiestrado al inter\u00e9s universal. El trabajo concreto, que en este primer per\u00edodo Hegel imagina como el trabajo de los campesinos, es la actividad humana m\u00e1s cercana a la naturaleza. Justo como la naturaleza, el trabajo concreto no puede ser f\u00e1cilmente negado, puesto que es el fundamento de toda la sociedad, pero tampoco puede ser f\u00e1cilmente integrado, puesto que es salvaje y no -civilizado\u00bb. \u00abComo una bestia salvaje\u00bb, escribe Hegel (1:240),\u00bb tiene que ser continuamente subordinado y domesticado (Beherrschung und Bez\u00e4hmung).\u00bb El trabajo tiene que ser <i>aufgehoben<\/i>, negado e integrado, subsumido. El proceso de abstracci\u00f3n, por lo tanto, del trabajo concreto al trabajo abstracto es el proceso educativo en que lo singular es transformado en universal, por la negaci\u00f3n y el abandono de si<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. C\u00f3mo segunda aproximaci\u00f3n, por lo tanto, podemos decir que la sociedad civil no es sencillamente la sociedad del trabajo, sino espec\u00edficamente la sociedad del trabajo abstracto. Este mismo proceso educativo de abstracci\u00f3n tambi\u00e9n es el centro de la concepci\u00f3n de la sociedad civil del Hegel m\u00e1s maduro (1952, \u0192199), que \u00e9l pone en sus \u00faltimos escritos en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos y m\u00e1s pr\u00e1cticos: a trav\u00e9s del trabajo la b\u00fasqueda de la satisfacci\u00f3n de las necesidades particulares de cada uno es relacionada a la b\u00fasqueda que hacen los dem\u00e1s y as\u00ed \u00abel ego\u00edsmo subjetivo se transforma en una contribuci\u00f3n a la satisfacci\u00f3n de las necesidades de todos\u00bb. Hegel encuentra este papel pedag\u00f3gico del trabajo -la transformaci\u00f3n hacia lo universal- organizado y hecho expl\u00edcito en las organizaciones sindicales del trabajo, en las corporaciones, que por vocaci\u00f3n orientan los intereses particulares de los obreros hacia el inter\u00e9s universal de la sociedad (ver Hegel 1952, \u0192251). La sociedad civil consiste no solamente en las corporaciones del trabajo sino en todas las instituciones de la sociedad capitalista que organizan el trabajo abstracto. En su interpretaci\u00f3n m\u00e1s madura, por lo tanto &#8211; y he aqu\u00ed para nosotros una tercera aproximaci\u00f3n -, podemos notar que la sociedad civil es la sociedad de la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto.<\/p>\n<p><b>Educaci\u00f3n, hegemon\u00eda y disciplina<\/b><\/p>\n<p>La concepci\u00f3n hegeliana de la sociedad civil atraviesa en varias formas a toda la teor\u00eda social y pol\u00edtica moderna y contempor\u00e1nea. Cuando repasamos el trabajo de una amplia variedad de autores del siglo veinte que de un modo u otro han afrontado la noci\u00f3n de sociedad civil, nos damos r\u00e1pidamente cuenta que la dial\u00e9ctica social de la sociedad civil es presentada en dos formas, una m\u00e1s democr\u00e1tica y otra decididamente m\u00e1s autoritario. Antonio Gramsci es quiz\u00e1s el autor que ha avanzado m\u00e1s en teorizar el potencial dem\u00f3crata y socialista de la sociedad civil. \u00c9l insiste repetidamente en\u00a0 los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> sobre la importancia de la distinci\u00f3n hegeliana entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica para cualquier teor\u00eda pol\u00edtico liberal y progresista, aunque en realidad invierte la relaci\u00f3n entre estos dos conceptos, reponi\u00e9ndolo -como el mismo dice- sobre su base<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Como hemos visto, Hegel concibe los objetivos de los movimientos y los conflictos sociales, al mismo tiempo en sentido l\u00f3gico e hist\u00f3rico, como adquiridos, <i>sussunti<\/i> y realizados en los objetivos del Estado, realizaci\u00f3n de la Idea \u00e9tica. Gramsci proyecta el movimiento de la Historia o su flujo en direcci\u00f3n opuesta, proponiendo que \u00abel objetivo del Estado es su mismo fin, su misma desaparici\u00f3n, en otras palabras, la reabsorci\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica dentro de la sociedad civil\u00bb (Gramsci 1971, 253). El t\u00e9rmino reabsorci\u00f3n indica un derrocamiento del flujo social: aquel proceso de subsunci\u00f3n que corri\u00f3, seg\u00fan Hegel, de la sociedad hacia el Estado es volcado ahora al rev\u00e9s por el Estado hacia la sociedad civil como un tipo de subsunci\u00f3n. Gramsci es consecuente en presentar el proceso de extinci\u00f3n o desaparici\u00f3n del Estado como un proceso de reabsorci\u00f3n puesto que \u00e9l concibe el Estado como una existencia secundaria, un subrogado listo a llenar el vac\u00edo estructural dejado por una sociedad civil no suficientemente desarrollada. Cuando la sociedad civil sea capaz de cumplir plenamente <i>il proprio compito<\/i>, el Estado en cu\u00e1nto tal ya no tendr\u00e1 sentido de existir; o mejor, los elementos <i>statuali<\/i> seguir\u00e1n s\u00f3lo sobreviviendo en cuantos agentes subordinados a la hegemon\u00eda de la sociedad civil. Efectivamente, Gramsci se ha limitado a tomar cu\u00e1nto se encuentra de dem\u00f3crata en la concepci\u00f3n hegeliana de la sociedad civil y ha privilegiado estos aspectos, volcando el sistema. Difundir y reforzar las potencialidades y los poderes de los varios segmentos y las muchas instituciones de la sociedad civil se convierte as\u00ed la cuesti\u00f3n central en la estrategia gramsciana del progreso social, capaz de volcar el flujo del proceso hegeliano y llenar los espacios dictatoriales y coercitivos ahora ocupados por el Estado con fuerzas democr\u00e1ticas organizadas en t\u00e9rminos de consentimiento social y hegemon\u00eda. Esta hegemon\u00eda est\u00e1 basada esencialmente en un aspecto hegeliano, aquel de la educaci\u00f3n, por el cual la clase revolucionaria o el partido expresa su capacidad de \u00ababsorber\u00bb o \u00abasimilar toda la sociedad \u00bb en nombre del inter\u00e9s general. Cuando el Estado sea sussunto en los hechos, afirma Gramsci, el reino de la sociedad civil o del autogobierno, tendr\u00e1 inicio (ves Gramsci 1975, 1020).<\/p>\n<p>Los autores que, como Gramsci, ponen de relieve los aspectos democr\u00e1ticos de la sociedad civil, ponen el acento sobre el pluralismo de las instituciones de la sociedad civil y sobre los accesos y los canales que ellos contemplan para constituir el gobierno de la sociedad pol\u00edtica o el Estado. Desde este punto de vista, las organizaciones sindicales del trabajo, para retomar el primer ejemplo de Hegel, proveen un canal para la representaci\u00f3n de los intereses obreros en el foro de la sociedad civil. El reformismo jur\u00eddico puede indicar otro ejemplo, el empleo de los canales de las instituciones legales y el cuadro de los derechos para representar los intereses m\u00e1s diferentes dentro del Estado. Muchas otras estrategias y pr\u00e1cticas pol\u00edticas y an\u00e1lisis te\u00f3ricos -reflejando, por ejemplo, sobre las pol\u00edticas de los grupos de inter\u00e9s, sobre la acci\u00f3n rec\u00edproca de los partidos pol\u00edticos, sobre iniciativas particulares de los medios de comunicaci\u00f3n, sobre los movimientos eclesiales, y sobre los movimientos populares por reformas- valorizan las posibilidades de la representaci\u00f3n democr\u00e1tica disponible por las instituciones ideol\u00f3gicas, culturales, econ\u00f3micas de la sociedad civil. Desde esta perspectiva, la dial\u00e9ctica social activada en la sociedad civil y las posibilidades de mediaci\u00f3n modelan un Estado abierto a la pluralidad de los flujos sociales canalizados por las instituciones. La activaci\u00f3n de las fuerzas de la sociedad civil constituyen un Estado poroso, poniendo en crisis sus poderes dictatoriales o \u00abreabsorbi\u00e9ndolos\u00bb dentro de la hegemon\u00eda expansiva de la sociedad civil.<\/p>\n<p>En el trabajo de otros autores, sin embargo, aquella intermediaci\u00f3n institucional que define la relaci\u00f3n entre sociedad civil y Estado es mostrada en una funci\u00f3n proyectada hacia objetivos autoritarios y nada dem\u00f3cratas. De esta segunda perspectiva, por tanto, la representaci\u00f3n de los intereses por los canales institucionales no ayuda a desvelar los efectos pluralistas de las fuerzas sociales sobre el Estado; adem\u00e1s, son subrayadas las capacidades del Estado para organizar, recobrar, hasta producir fuerzas sociales. El trabajo de Michel Foucault ha dejado claro como las instituciones y <i>les enfermements<\/i> o estructuras cerradas de la sociedad civil -la iglesia, la escuela, la prisi\u00f3n, la familia, el sindicado, el partido etc\u00e9tera- constituyan el terreno paradigm\u00e1tico para el desplazamiento disciplinal del poder en la sociedad moderna, produciendo sujetos normalizados y as\u00ed ejerciendo hegemon\u00eda para el consentimiento en una manera que es quiz\u00e1s m\u00e1s sutil pero ciertamente menos autoritaria que el ejercicio abiertamente coercitivo de una dictadura. La perspectiva disciplinal localiza los mismos canales que atraviesan la sociedad civil, pero ve los flujos moverse de nuevo hacia la direcci\u00f3n opuesta. La organizaci\u00f3n sindical del trabajo, por ejemplo, es considerada no tanto como medio para la expresi\u00f3n de los intereses de los trabajadores de representar la pluralidad en el gobierno, sino como medio para mediar y recobrar el antagonismo nacido de la producci\u00f3n capitalista y de las relaciones sociales capitalistas -creando as\u00ed un <i>soggetto operaio <\/i>que es todo recuperable y desarrolla un papel efectivo en el mantenimiento del orden del Estado capitalista. Foucault critica las instituciones de la sociedad civil con la misma intensidad que Hegel las celebra. Como hemos visto antes, las organizaciones sindicales del trabajo y las otras instituciones de la sociedad civil est\u00e1n all\u00ed para\u00bb educar\u00bb a los ciudadanos, formando en ellos aquellos deseos universales que est\u00e1n en l\u00ednea con el Estado. \u00abEfectivamente, por lo tanto\u00bb, escribe Hegel, \u00abel Estado no es mucho m\u00e1s en los resultados que en las premisas\u00bb (Hegel 1952, \u0192256). La dial\u00e9ctica social funciona de manera tal que las fuerzas sociales antagonistas son subsumidas<i> <\/i>dentro la s\u00edntesis preexistente y unitaria del Estado.<\/p>\n<p>Para colocar el trabajo de Foucault sobre el terreno de la sociedad civil de Hegel, en todo caso, es necesario dar un paso atr\u00e1s para elaborar algunos de los matices de la prospectiva te\u00f3rica de Foucault. La comprensi\u00f3n de Hegel del ascenso de la sociedad civil y la generalizaci\u00f3n de su papel social pedag\u00f3gico se corresponde en muchos aspectos al proceso que Michel Foucault llama de <i>governizzazione<\/i> del Estado. El Estado de soberan\u00eda que, seg\u00fan Foucault, funcion\u00f3 como forma dominante de gobierno en Europa de la Edad Mediana hasta el siglo XVI, lo posicion\u00f3 como una singularidad transcendente que prestaba atenci\u00f3n a sus sujetos. La transcendencia del Estado soberano permiti\u00f3 cierta separaci\u00f3n de las presiones de los intereses particulares en conflicto en la sociedad. En el paso al Estado moderno, sin embargo, la transcendencia y la singularidad del Estado fueron volcadas a causa del crecimiento de aquel fen\u00f3meno que Foucault llama \u00abgobernabilidad\u00bb La norma del Estado gubernativo es caracterizada en cambio por su inmanencia a la poblaci\u00f3n por una multiplicidad de formas. \u00abEl arte de gobernar\u00bb, dice Foucault, \u00abtiene que contestar esencialmente a esta pregunta: c\u00f3mo introducir la econom\u00eda, o en otras palabras, el modo de tratar adecuadamente a los individuos, los bienes, la riqueza, del mismo modo que en una familia, un buen padre sabe dirigir a la propia mujer, los hijos, los sirvientes&#8230;\u00bb (1994c, 641-42)<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. La gesti\u00f3n de cosas y personas impl\u00edcitas en este gobierno comporta un empe\u00f1o activo, un cambio o una dial\u00e9ctica entre fuerzas sociales y entre las fuerzas sociales y el Estado. El mismo proceso social educativo que Hegel analiza en t\u00e9rminos de abstracci\u00f3n y organizaci\u00f3n, Foucault critica en t\u00e9rminos de adiestramiento, disciplina, gesti\u00f3n. Los canales o los pasos en que estos procesos funcionan, indicados por Hegel como instituciones sociales, son definidos por Foucault en t\u00e9rminos de despliegue (<i>dispositifs<\/i>) y cerramientos (<i>enclosures<\/i>). La sociedad civil, desde esta perspectiva, es el lugar productivo de la moderna econom\u00eda (econom\u00eda entendida en sentido extenso); en otras palabras, es el lugar de la producci\u00f3n de bienes, deseos, identidades individuales y colectivas etc&#8230; es el lugar, <i>infine<\/i>, de la dial\u00e9ctica institucional de la fuerza social, de aquella dial\u00e9ctica social que hace crecer e <i>nello stesso tempo sottoscrive lo Stato<\/i>.<\/p>\n<p>En su amplio trabajo sobre la naturaleza del poder, Foucault no solamente rechaza la inversi\u00f3n hecha por Gramsci entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica (o bien entre sociedad civil y Estado); \u00e9l todav\u00eda va m\u00e1s all\u00e1 y sugiere que no es posible manera alguna de distinci\u00f3n al analizarla. Cuando Foucault argumenta que el poder no puede ser circunscrito pues se encuentra por todas partes, viene de cada intersticio, que no hay lugar extra\u00f1o al poder, en realidad niega cada separaci\u00f3n te\u00f3rica entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil. En un pasaje conocido, Foucault (1978, 94) escribe que \u00ablas relaciones de poder no est\u00e1n en una posici\u00f3n de externidad con respecto de cada otro tipo de relaci\u00f3n (procesos econ\u00f3micos, relaciones del saber, relaciones entre los sexos), sine que son inmanentes&#8230; tienen directamente un papel productivo, en todo sitio se encuentran para expresarlo\u00bb. En la sociedad disciplinal y <i>governizzata<\/i> las l\u00edneas del poder se extienden por todo el espacio social a trav\u00e9s de los canales creados por las instituciones de la sociedad civil. El ejercicio del poder se organiza mediante aparatos, que son al mismo tiempo ideol\u00f3gicos, institucionales y corporales. \u00c9sto es dicho para afirmar no que no existe Estado, sino que no puede ser concretamente aislado y contrastado a un nivel separado de la sociedad. En la concepci\u00f3n foucaultiana, el Estado moderno no es entendido correctamente si se considera como el manantial trascendental de las relaciones de poder en la sociedad. Al contrario, el Estado moderno se define mejor como titubeo, consolidaci\u00f3n o molarizaci\u00f3n de fuerzas de la \u00ab<i>statizzazione<\/i>\u00bb (<i>\u00e9tatisation<\/i>) inmanentes a las relaciones sociales de poder (ver Deleuze 1986, 84). Las causas y los objetivos que informan y ordenan las relaciones de poder no pueden ser aislados en cualquier <i>quartier generale<\/i> de la racionalidad pues son inmanentes a las fuerzas en campo. Por esto Foucault prefiere usar el t\u00e9rmino gobierno al de Estado, con el cual indica la multiplicidad y la inmanencia de las fuerzas de la <i>statizzazione<\/i> dentro del campo social. Esta posici\u00f3n por una parte rechaza cada aspecto moral y teleol\u00f3gico de la teor\u00eda social de Hegel, pero por otro el an\u00e1lisis foucaultiano de la sociedad disciplinal y <i>governizzata<\/i> lleva la concepci\u00f3n hegeliana de sociedad civil a sus l\u00f3gicas conclusiones. En particular, Foucault se detiene sobre el aspecto \u00abpedag\u00f3gico\u00bb de la sociedad civil por los cuales los intereses sociales particulares son iluminados del inter\u00e9s general y enviados <i>in riga<\/i> con el universal. Educaci\u00f3n significa disciplina. Precisamente, Foucault reformula el criterio \u00abeducativo\u00bb de la sociedad civil en t\u00e9rminos de producci\u00f3n: el poder act\u00faa no solamente amaestrando y ordenando los factores del territorio social sino produci\u00e9ndolos efectivamente -produciendo deseos, necesidades, individuos, identidad etc\u00e9tera. Me parece que esta posici\u00f3n no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la teor\u00eda hegeliana lo bastante para que sea una ampliaci\u00f3n. El Estado, Hegel afirma, no es efecto sino causa; Foucault a\u00f1ade, no una causa transcendente sino inmanente, <i>statizzazione<\/i> inmanente a los muchos canales, instituciones o lugares totales de la producci\u00f3n social. Perm\u00edtaseme una breve recapitulaci\u00f3n antes de ir adelante. La sociedad disciplinal puede ser caracterizada como sociedad civil desde una perspectiva toda diferente, vista desde un nivel de abajo, desde la microfisica de sus relaciones de poder. Mientras Gramsci subraya al potencial dem\u00f3crata de las instituciones de la sociedad civil, Foucault desvela que la sociedad civil es una sociedad basada en la disciplina y que la educaci\u00f3n que ella ofrece es en realidad una trama de normalizaci\u00f3n. De esta \u00f3ptica, Gramsci y Foucault no hacen sino puntualizar los dos aspectos contrastantes de la concepci\u00f3n hegeliana de la sociedad civil. En todo eso, lo que emerge con fuerza es el modo en que nuestra actividad laboral o nuestra pr\u00e1ctica social son organizadas y recuperadas en las instituciones sociales y adiestradas al inter\u00e9s general de la sociedad pol\u00edtica. Diciendo esto no intento de ning\u00fan modo afirmar que Foucault o Gramsci sean demasiado hegelianos. El trabajo de Foucault sobre la sociedad disciplinal, si por una parte es decididamente no-hegeliano, queda en todo caso sobre el mismo terreno del an\u00e1lisis social de Hegel y lo mismo de otra parte vale para Gramsci, puesto que ambos est\u00e1n orientados fuertemente hacia la comprensi\u00f3n de la misma formaci\u00f3n social, la fase hist\u00f3rica del ascenso de la sociedad civil en Europa. Sin embargo, como ha dicho Marx, ni Hegel ni ning\u00fan otro puede ser criticado por teorizar la relaci\u00f3n entre Estado y sociedad; deber\u00edan ser criticados porque analizan aquella formaci\u00f3n como indispensable y eterna, fuera de cualquiera historicidad.<\/p>\n<p><b>Las infinitas ondulaciones del serpiente<\/b><\/p>\n<p>Si analizamos las sociedades contempor\u00e1neos de Europa occidental y del Norteam\u00e9rica, parece que estas varias, ricas, prometedoras y temibles visiones te\u00f3ricas de la sociedad civil, ya sea en la versi\u00f3n hegeliana que en las reexaminaciones gramsciana y foucaultiana, ya no sean fecundas n- ya no son capaces de agarrar los mecanismos dominantes o los esquemas de la producci\u00f3n y del orden social. La decadencia del paradigma de la sociedad civil est\u00e1 relacionada al paso de una nueva configuraci\u00f3n de las relaciones sociales y hacia nuevas condiciones del dominio en la sociedad contempor\u00e1nea. Con eso no se quiere decir que las formas y las estructuras del cambio social, de la participaci\u00f3n y del dominio que han sido identificadas por el concepto de la sociedad civil hayan dejado completamente de existir, sino que ellas hayan sido removidas por la posici\u00f3n preeminente de una nueva configuraci\u00f3n de aparatos, dispositivo, estructuras.<\/p>\n<p>Dentro de este contexto coloco la afirmaci\u00f3n de Gilles Deleuze contenida en un breve y enigm\u00e1tico <i>sabio<\/i> (1991) que nosotros estamos viviendo la experiencia del paso de una sociedad disciplinal a una sociedad de control. El concepto de Deleuze puede volv\u00e9rsenos aqu\u00ed \u00fatil para una primera tentativa de definir la decadencia del dominio de la sociedad civil y la imposici\u00f3n de una nueva forma de control. Las sociedades disciplinales, como he dicho, est\u00e1n caracterizadas por estructuras cerradas o instituciones que funcionan de esqueleto y espina dorsal de la sociedad civil; estas instituciones totales definen las puertas estrechas del espacio social. La trama coordinada formada por las instituciones de la sociedad civil se divide dentro del espacio social en una red estructurada como los t\u00faneles de una topo (Deleuze 1991, 5). Gramsci (1971, 235) utiliza esta misma imagen y la enfatiza con una met\u00e1fora militar: \u00abLas superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras de una guerra moderna\u00bb L\u00edneas de poder o l\u00edneas de resistencia, los rasgos de la sociedad civil son el esqueleto que define y sustenta la figura del cuerpo social.<\/p>\n<p>Deleuze insiste, en todo caso, en decir que las estructuras cerradas o las instituciones sociales est\u00e1n hoy por todas partes en crisis. Se puede interpretar la crisis de la f\u00e1brica, de la familia, de la Iglesia y de otras estructuras sociales como la progresiva demolici\u00f3n de muchos muros sociales cuyo resultado es un vac\u00edo social, como si el espacio social todo entrelazado hubiera sido aplanado en un espacio hecho vac\u00edo. Deleuze sugiere que es m\u00e1s adecuado comprender el derrumbamiento de los muros constituidos por las instituciones cerradas no como un tipo de desescombro social sino como la generalizaci\u00f3n de l\u00f3gicas que anteriormente funcionaron dentro de los dominios limitados en medio de la sociedad entera, y que ahora se difunden como un virus. La l\u00f3gica de la producci\u00f3n capitalista perfeccionada en la f\u00e1brica invierte ahora cada forma de producci\u00f3n social. Lo mismo puede decirse de la escuela, la familia, el hospital y las otras instituciones disciplinales. \u00abLa prisi\u00f3n\u00bb, escribe Foucault, \u00abempieza bien antes de sus puertas. Se inicia no en cuanto se sale fuera de casa\u00bb -quiz\u00e1s tambi\u00e9n antes. El espacio social es plano, no en el sentido que ha sido <i>smussato<\/i> por la estriaci\u00f3n disciplinal, cuanto en el sentido que aquellas l\u00edneas se han generalizado a trav\u00e9s de la sociedad. El espacio social no ha sido vaciado de las instituciones disciplinales; ha sido llenado completamente con las modulaciones del control. La relaci\u00f3n entre sociedad y Estado no se desarrolla m\u00e1s a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n y la organizaci\u00f3n de las instituciones por la disciplina y el dominio. En cambio, la relaci\u00f3n configura directamente un Estado en movimiento por la circularidad continua de la producci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Hace falta en todo caso subrayar con evidencia que el paso de una sociedad disciplinal a una sociedad de control no es un mero trastorno de las estructuras institucionales del dominio. Foucault ha insistido, como hemos visto anteriormente, en decir que las instituciones no ocupan una posici\u00f3n primaria como inicio de las relaciones sociales; ellas, representan el ensamblaje de las estrategias del poder. Lo que sustenta las muchas instituciones es el esquema: la m\u00e1quina estrat\u00e9gica an\u00f3nima y abstracta, el esquema no-definido y no-estratificado de las relaciones de poder. El diagrama transciende, o mejor implica, los varios ensamblajes institucionales. La tentativa foucaultiano m\u00e1s exitosa de la definici\u00f3n del esquema de una sociedad disciplinal es su an\u00e1lisis del panoptico. \u00ab\u00bfEs sorprendente que las prisiones parezcan f\u00e1bricas, escuelas, cuarteles, hospitales, que todo eso se asemeje a una prisi\u00f3n?\u00bb (1977, 228). El diagrama disciplinal corre por las diferentes instituciones definiendo las condiciones de posibilidad, las condiciones de lo que puede ser visto, dicho, sabido, las condiciones del ejercicio del poder. El paso a una sociedad de control manifestar\u00e1 entonces sus s\u00edntomas a nivel institucional, pero puede tambi\u00e9n ser comprendido sobre todo por el nivel diagram\u00e1tico. As\u00ed, si tuvi\u00e9ramos que seguir el m\u00e9todo de Foucault deber\u00edamos preguntarnos ante todo: \u00bfcu\u00e1les son los esquemas que definen las condiciones de posibilidad en las sociedades de control? \u00bfY sucesivamente, en qu\u00e9 g\u00e9nero de ensamblajes sociales estas fuerzas diagram\u00e1ticas se consolidar\u00e1n, y c\u00f3mo?<\/p>\n<p>Las met\u00e1foras disponibles pueden darnos una indicaci\u00f3n de la naturaleza de este paso. Nosotros, por ejemplo, ya no podemos usar aquella met\u00e1fora de estructura y superestructura que fue central en la concepci\u00f3n de la mediaci\u00f3n institucional de la sociedad civil. La imagen de los subterr\u00e1neos del topo que caracteriz\u00f3 las estructuras de la sociedad disciplinal ya no funciona en este nuevo dominio. No los pasos estructurados del topo, insiste Deleuze, sino las infinitas ondulaciones de la serpiente son lo que caracteriza el espacio liso de las sociedades del control (ver Deleuze 1991, 7). Igualmente, la met\u00e1fora gramsciana de un sistema de trincheras que respald\u00f3 la guerra de posici\u00f3n en la sociedad civil ha sido superada definitivamente por las t\u00e9cnicas de la guerra contempor\u00e1nea. Las posiciones inm\u00f3viles se han convertido en pasividad en una fase de las estrategias de combate en que la monitorizaci\u00f3n, la movilidad, la velocidad se han convertido en las caracter\u00edsticas dominantes. La practica iraqu\u00ed ha aprendido esta lecci\u00f3n durante la guerra del Golfo. Los soldados iraqu\u00eds fueron enterrados vivos literalmente cuando sus trincheras fueron niveladas por la m\u00e1quina de guerra americana. El espacio metaf\u00f3rico de las sociedades de control es mejor definido por los continuos desplazamientos de las arenas del desierto, d\u00f3nde las posiciones son continuamente barridas; o mejor, de las superficies lisas del cyberspacio, con sus indefinidamente programables flujos de c\u00f3digos e informaciones.<\/p>\n<p>Estas met\u00e1foras sugieren un importante cambio <i>contrassegnato<\/i> por el diagrama de la sociedad de control. El pan\u00f3ptico, y los esquemas disciplinales en general, funcionaron sobre todo en t\u00e9rminos de posici\u00f3n, puntos fijos e identidad. Foucault ve\u00eda la producci\u00f3n de identidad (tambi\u00e9n \u00abde oposici\u00f3n\u00bb o \u00abdesviada\u00bb, como el obrero de f\u00e1brica o el homosexual) como fundamental para las funciones de mando en la sociedad disciplinal. El esquema del control, en cambio, no es orientado tanto hacia la posici\u00f3n o la identidad como hacia la movilidad y el anonimato. Funciona sobre la base del \u00abwhatever (cualquiera)\u00bb<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>, una flexible y m\u00f3vil representaci\u00f3n de identidades contingentes, as\u00ed como los ensamblajes y las instituciones son elaboradas sobre todo por la repetici\u00f3n y la producci\u00f3n de simulacros. El esquema de producci\u00f3n fordista y taylorista desarroll\u00f3 un modelo de intercambiabilidad, pero aquella intercambiabilidad se bas\u00f3 en papeles com\u00fanes, posiciones fijas y partes definidas. La identidad fija de cada parte es precisamente lo que vuelve posible la intercambiabilidad. El modelo productivo postfordista del \u00abcualquiera\u00bb y la representatividad contingente proponen una movilidad m\u00e1s vasta y una flexibilidad que no fijan identidad, dejando manos libres a la repetici\u00f3n. En este sentido las sociedades de control preservan el car\u00e1cter an\u00f3nimo com\u00fan a todos los esquemas y rechazan la particularizaci\u00f3n que anteriormente acompa\u00f1\u00f3 el paso del esquema en ensamblajes e instituciones molares. Controles complejos sobre los flujos informativos, empleo extensivo de los sondeos y t\u00e9cnicas de monitorizaci\u00f3n y empleo social innovativo de los medios de comunicaci\u00f3n, todo ello conquista la posici\u00f3n dominante en el ejercicio del poder. El control funciona sobre el plan de las im\u00e1genes de la sociedad. El anonimato y la <i>\u00abqualunquit\u00e0\u00bb<\/i> de las sociedades de control es precisamente lo que se\u00f1ala su superficie plana.<\/p>\n<p>No es del todo correcto utilizar extremadamente estas met\u00e1foras. Afirmar la decadencia de la sociedad civil no significa que todos los mecanismos del mando y de la organizaci\u00f3n que caracterizaron la sociedad civil no existen m\u00e1s o <i>non hanno pi\u00f9 presa<\/i>. Igualmente, admitir el paso de las sociedades disciplinales a las de control no significa que los dispositivos disciplinales y la correlativa potencialidad de resistencia hayan desaparecido. Los mecanismos disciplinales quedan, tal como los elementos de la soberan\u00eda en los reg\u00edmenes de control. A\u00fan m\u00e1s importante, la homogeneidad del espacio social no lle al final de la estriaci\u00f3n social; al rev\u00e9s, como Deleuze y Guattari (1987, 492) no se cansan de evidenciar, dentro de este proceso de <i>smussamento<\/i> elementos de la armadura social reaparecen \u00aben las formas m\u00e1s perfeccionadas y r\u00edgidas\u00bb. En otras palabras, la crisis o la decadencia de las estructuras cerradas o las instituciones configura en algunos aspectos una hipersegmentaci\u00f3n de la sociedad. Por ejemplo, mientras en los a\u00f1os m\u00e1s recientes la producci\u00f3n de f\u00e1brica ha perdido importancia y las estructuras sociales que la dibujaron han sido clausuradas, ella ha sido al menos parcialmente reemplazada por los m\u00e9todos de la producci\u00f3n flexible que ha segmentado la fuerza de trabajo en formas extremas, creando redes m\u00f3viles y an\u00f3nimas de trabajo aut\u00f3nomo, trabajo <i>part-time<\/i> y formas variadas de trabajo negro o ilegal. Mientras el trabajo asalariado parece desaparecer, en realidad sus relaciones se han proliferado y generalizado por toda la sociedad. El paso de la producci\u00f3n fordista a la producci\u00f3n flexible combina en forma parad\u00f3jica la homogeneidad y la hipersegmentaci\u00f3n del espacio social. Aunque extrema, la nueva segmentaci\u00f3n es sin embargo m\u00f3vil o flexible -caracteriz\u00e1ndose por rigideces flexibles. Lo que es fundamental en el resultado, en todo caso, no es la simple existencia de ciertos aparatos, mecanismos o dispositivos, sino su predominancia dentro de un paradigma espec\u00edfico del mando. Nuestra tarea es distinguir las caracter\u00edsticas de la formaci\u00f3n social que ha tomado el sitio de la sociedad civil; los espacios lisos de las sociedades de control constituyen nuestra primera tentativa. Podemos formular un segundo, complementario <i>approccio<\/i> a esta problem\u00e1tica analizando el paso no por la terminolog\u00eda foucaultiana sino utilizando aquella marxiana, para poner de relieve el cambio contempor\u00e1neo en la organizaci\u00f3n social del trabajo<\/p>\n<p>Estirando ligeramente su periodificaci\u00f3n, podr\u00edamos decir que las sociedades soberanas de Foucault corresponden a las relaciones feudales de producci\u00f3n: los reg\u00edmenes disciplinales se han levantado sobre lo que Marx define como la subsunci\u00f3n formal del trabajo por parte del capital; y las sociedades de control indican la subsunci\u00f3n real del trabajo por parte del capital. Esta periodificaci\u00f3n es central sea en los an\u00e1lisis de Marx como en los de Foucault sobre las relaciones hist\u00f3ricamente especificas entre Estado, sociedad y capital. El Estado de hoy ha ido m\u00e1s all\u00e1 de Hegel y su dial\u00e9ctica, no ha limitando sino perfeccionando su dominio.<\/p>\n<p>Marx defini\u00f3 el paso de la subsunci\u00f3n formal a aquella real en la sociedad del siglo diecinueve como una tendencia, pero a m\u00ed me parece que este paso se ha generalizado ya en la mayor parte de los Pa\u00edses capitalistas<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. Seg\u00fan Marx, en la primera de estas dos fases, la subsunci\u00f3n formal, los procesos del trabajo social son subsumidos por el capital; es decir, son envueltos dentro de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n en una manera tal que el capital interviene como direcci\u00f3n o gesti\u00f3n. En esta disposici\u00f3n, el capital subsume el trabajo tal como lo encuentra; el capital <i>rileva<\/i> los procesos existentes del trabajo que fueron desarrollados en los modos anteriores de producci\u00f3n o en todo caso fuera de la producci\u00f3n capitalista. Esta subsunci\u00f3n es formal dado que los procesos laborales existen dentro del capital, subordinados a su mando como una fuerza introducida por el exterior, nacida fuera del dominio del capital. En efecto, como claramente Hegel analiz\u00f3 en sus primeros escritos (en el per\u00edodo de Jena), el capital no puede integrar directamente el trabajo concreto sino que debe antes abstraerlo de sus formas concretas. Los muchos procesos de abstracci\u00f3n, las resistencias que siguen de ello y las l\u00edneas potenciales del conflicto social entre trabajo concreto y trabajo abstracto son as\u00ed las principales caracter\u00edsticas de la fase del subsunci\u00f3n formal.<\/p>\n<p>El capital tiende, por la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y la innovaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, a crear nuevos procesos de trabajo y a destruir aquellos viejos, transformando las condiciones de los muchos factores de la producci\u00f3n. As\u00ed el capital pone en movimiento un modo espec\u00edficamente capitalista de producci\u00f3n. Marx define como real el proceso de subsunci\u00f3n del trabajo cuando los mismos procesos del trabajo se han constituido dentro del capital, y adem\u00e1s cuando el trabajo es incorporado no como una fuerza externa sino interna, propia al capital mismo.<\/p>\n<p>Cuando entramos en la fase del subsunci\u00f3n real, explica Marx, los procesos del trabajo se desenvuelven de modo tal que, antes de todo, la producci\u00f3n ya no es una actividad directa e individual sino una actividad inmediatamente social. \u00abEl trabajo directo como tal\u00bb, escribe Marx (1973, 709)\u00bb deja de ser la base de la producci\u00f3n, puesto que, por un lado, es transformado sobre todo en una actividad de supervisi\u00f3n y regularizaci\u00f3n; por otro, el producto deja de ser el producto del trabajo directo aislado, y es, sobre todo, la combinaci\u00f3n de la actividad social <i>ad apparire il produttore<\/i>\u00ab. M\u00e1s, adelante esta potencia del trabajo socializado parece desaparecer, removida de su colocaci\u00f3n en el inicio de la producci\u00f3n capitalista.<i> <\/i>\u00abEste desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo socializado, y junto a ello el empleo de la ciencia, toma todo entero la forma de la potencia productiva del capital. No aparece m\u00e1s como potencia productiva del trabajo\u00bb (Marx 1977, 1024). En una s\u00edntesis extremadamente breve, pues, Marx identifica un cambio en tres estadios en el surguimiento de la producci\u00f3n capitalista, del trabajo individual al trabajo social y por fin al capital social. En el modo espec\u00edficamente capitalista de producci\u00f3n, es decir en la fase del subsunci\u00f3n real, el trabajo productivo -o tambi\u00e9n la producci\u00f3n en general- no aparece m\u00e1s como el pilar que define y sustenta la organizaci\u00f3n social capitalista. La producci\u00f3n se da como una calidad objetiva, casi que el sistema capitalista sea una m\u00e1quina que avanza espont\u00e1neamente, sin la aportaci\u00f3n del trabajo, un aut\u00f3mata capitalista.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la subsunci\u00f3n real aparece como el cumplimiento del proyecto del capital y el cumplimiento de un sue\u00f1o desde largo -mostrarse a s\u00ed mismo como separado del trabajo y se\u00f1alar una sociedad capitalista que no tiene en el trabajo su fundamento din\u00e1mico. \u00abLa historia pol\u00edtica del capital\u00bb, escribe Mario Tronti (1980, 32) \u00abes una secuencia de tentativas de parte del capital de apartarse de las relaciones de clase\u00bb, o m\u00e1s espec\u00edficamente \u00abde tentativas de la clase capitalista de emanciparse de la clase obrera por medio de diversas formas de la dominaci\u00f3n pol\u00edtica del capital sobre la clase obrera.\u00bb Es de este modo que pudi\u00e9ramos definir el paso del subsunci\u00f3n formal a aquella real. La sociedad del subsunci\u00f3n formal se caracteriz\u00f3 por la dial\u00e9ctica entre el capital y el trabajo; como fuerza extra\u00f1a subsumida dentro del capital, el trabajo tuvo que ser astrattizzato, recobrado, disciplinado y domesticado dentro de los procesos productivos. Pero el trabajo fue continuamente identificado como la fuente de la riqueza social. (Si se considera, por ejemplo, el art\u00edculo de apertura de la Constituci\u00f3n italiana del 1947: \u00abItalia es una Rep\u00fablica democr\u00e1tica basada en el trabajo\u00bb). En la sociedad de la subsunci\u00f3n real esta dial\u00e9ctica ya no ocupa el papel central, y el capital ya no necesita asumir o representar el trabajo en el coraz\u00f3n de la produzion<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. Lo que es subsumido, lo que es aceptado en el proceso ya no es una fuerza potencialmente conflictiva sino un producto del sistema mismo; la subsunci\u00f3n real no atraviesa verticalmente las varias estratificaciones de la sociedad sino que construye un plan separado, un simulacro de sociedad que excluye o margina las fuerzas sociales extra\u00f1as al sistema. El capital social parece as\u00ed reproducirse aut\u00f3nomamente a s\u00ed mismo; como si se hubiera emancipado de la clase a obrera, y el trabajo fuese invisible en el sistema. La decadencia actual de las organizaciones sindicales del trabajo, sea por los aspectos jur\u00eddicos o pol\u00edticos -el derecho a organizarse o el derecho a huelga devienen progresivamente irrelevantes en las Constituciones- es solamente un s\u00edntoma de este paso m\u00e1s <i>complessivo<\/i>.<\/p>\n<p>El Estado del subsunci\u00f3n formal estuvo, como vio Hegel, caracterizado por la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto. El Estado del subsunci\u00f3n real ya no est\u00e1 interesado en la mediaci\u00f3n o en la educaci\u00f3n sino en la separaci\u00f3n, no en la disciplina sino en el control. El Estado del subsunci\u00f3n real obra sobre un plan separado, un simulacro del territorio social, abstra\u00eddo por el trabajo mismo. (Entre par\u00e9ntesis, podemos reconocer aqu\u00ed la utilidad de los an\u00e1lisis de Guy Debord sobre la sociedad integrada del espect\u00e1culo y la separaci\u00f3n que implica como una tercera aproximaci\u00f3n para la definici\u00f3n de este paso). Lo repito de nuevo, mi punto de vista es sencillamente que en este paso las instituciones democr\u00e1ticos y\/o disciplinales de la sociedad civil, los canales de la mediaci\u00f3n social, como forma particular de la organizaci\u00f3n del trabajo social, se han debilitado y han sido removidos del centro de la escena. \u00a1No el Estado, sino la sociedad civil ha vivido un proceso de deterioro! En otras palabras, aunque alguien pudiera considerar la sociedad civil pol\u00edticamente deseable -y espero haber logrado demostrar que esta posici\u00f3n es cu\u00e1nto menos discutible- las condiciones sociales necesarias por la existencia de la sociedad civil ya no existen<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p><b>La condici\u00f3n postcivil<\/b><\/p>\n<p>Como he afirmado al principio, considero cada una de estas tentativas por registrar adecuadamente los cambios fundamentales en la sociedad contempor\u00e1nea coherente con las muchas teor\u00edas sociales del posmodernismo, al menos para aquel \u00e1mbito que ha enfocado sobre el mismo terreno social. Buena parte de las dificultades de estos an\u00e1lisis surgen del hecho que no han circunscrito adecuadamente su campo de investigaci\u00f3n. El fin de la modernidad es una noci\u00f3n demasiado vaga y abstracta para ser de veras provechosa. Reformular la cuesti\u00f3n como an\u00e1lisis no de una sociedad postmoderma sino postcivil ya es un notable paso adelante. La sociedad civil, como hemos visto, es central para un esquema de mando, o de gobierno -como dice Foucault- que se basa, por un lado, sobre la identidad de los ciudadanos y sobre los procesos de civilizaci\u00f3n y, de otro, sobre la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto. Estos procesos, la educaci\u00f3n, el adiestramiento o la disciplina, son concebidos de formas diferentes pero lo que tienen en com\u00fan es el empe\u00f1o activo con las fuerzas sociales (sea por medio de la mediaci\u00f3n que de la producci\u00f3n) para ordenar las identidades sociales dentro del contexto de las instituciones. Lo que va desapareciendo, o m\u00e1s precisamente lo que va perdiendo importancia en la sociedad postcivil, es exactamente estas funciones de mediaci\u00f3n o adiestramiento y las instituciones que les dieron una forma.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de postcivil, en todo caso, como aquella de posmoderno, es limitada en fin por su mirada atr\u00e1s; es demasiado reactiva para actuar con equidad con respecto de un nuevo paradigma de las relaciones sociales<i>. <\/i>[M\u00e1s significativos que los elementos sociales y que las t\u00e9cnicas que han sido desbancadas de su papel predominante son las que ahora han asumido una posici\u00f3n dominante]. Los aparatos de control y la constituci\u00f3n social de la subsunci\u00f3n real nos proveen un marco de criterios para empezar a comprender las novedades de nuestra situaci\u00f3n. Antes que disciplinar a los ciudadanos como una identidad social fija, el nuevo r\u00e9gimen social trata de controlar a los ciudadanos como una identidad cualquiera, o mejor como un subrogado de identidad infinitamente flexible. Ello tiende a establecer un plan aut\u00f3nomo del mando, un simulacro de lo social -separado del terreno de las fuerzas sociales conflictivas. Movilidad, velocidad y flexibilidad son las cualidades que caracterizan este plan separado del mando. La m\u00e1quina infinitamente programable, el ideal de los cibern\u00e9ticos, nos da una vaga aproximaci\u00f3n del esquema del nuevo paradigma del mando.<\/p>\n<p>Analizar las nuevas t\u00e9cnicas del control social es \u00fatil para aquellos aspectos que nos permiten agarrar las nuevas potencialidades de contestaci\u00f3n y libertad listas a emerger dentro de este nuevo paradigma. Foucault (1994b, 533) sugiri\u00f3 en una entrevista de 1978 que tenemos que empezar a imaginar la pol\u00edtica en una sociedad sin disciplina: \u00abEn un pu\u00f1ado de a\u00f1os la sociedad es cambiada y los individuos son cambiados con ella; son cada vez m\u00e1s diversos, diferentes, independientes. Hay cada vez m\u00e1s categor\u00edas de personas que no se atienen a la disciplina (<i>qui ne sont pas astreints \u00e0 la discipline)<\/i>, as\u00ed somos obligados a imaginar el desarrollo de una sociedad sin disciplina. La clase dirigente todav\u00eda est\u00e1 impregnada de viejas t\u00e9cnicas. Pero est\u00e1 claro que en el futuro nosotros tendremos que separarnos a nosotros mismos de la sociedad disciplinal actual.\u00bb<\/p>\n<p>Creo que para empezar a localizar estas nuevas potencialidades tenemos que ponernos a analizar las formas y la naturaleza del trabajo, o de las pr\u00e1cticas sociales creativas, en la sociedad contempor\u00e1nea. \u00c9ste es uno de los modos en que podemos separarnos de la sociedad disciplinal e iniciar a pensar l\u00edneas de poder y potencialidad en la nueva sociedad. Las pr\u00e1cticas sociales cambian indudablemente y lo mismo deber\u00edamos hacernos en lo que concierne a nuestro conocimiento de lo que constituye el trabajo -no solamente en la esfera del trabajo asalariado (que tiene en todo caso de pronto transformaciones radicales en algunos sectores), sino tambi\u00e9n en la esfera de la producci\u00f3n de deseos, en la creatividad intelectual, en el trabajo sanitario, en el trabajo dom\u00e9stico, y as\u00ed<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>. La fase del subsunci\u00f3n real est\u00e1 caracterizada por la creciente <i>pervasivit\u00e0<\/i> del eclipse del trabajo en la producci\u00f3n y en la reproducci\u00f3n de la sociedad; pero eso no niega en ning\u00fan modo que el trabajo todav\u00eda es la fuente de la riqueza y la sociabilidad. Hasta en la sociedad de control, el trabajo todav\u00eda es esa \u00abbestia salvaje\u00bb de que tuvo miedo Hegel, testaruda en no hacerse subyugar o domesticar -y quiz\u00e1s su potencial es hasta m\u00e1s grande hoy que no es asumida m\u00e1s, indirecta, disciplinada por las instituciones de la sociedad civil como ocurri\u00f3 en el anterior paradigma. La trama de la sociabilidad y las formas de la cooperaci\u00f3n impresas en las pr\u00e1cticas sociales contempor\u00e1neas constituyen los g\u00e9rmenes para un nuevo movimiento, con nuevas formas de contestaci\u00f3n y nuevas concepciones de liberaci\u00f3n. Esta comunidad alternativa de pr\u00e1cticas sociales (se puede probar a definirla autorganizzazione del trabajo concreto) ser\u00e1 el desaf\u00edo m\u00e1s potente al control de la sociedad civil, y trazar\u00e1, quiz\u00e1s, nuestra comunidad del futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las principales ideas de este escrito han sido desarrolladas en principio con Antonio Negri como parte de un estudio de la forma jur\u00eddica contempor\u00e1nea del Estado capitalista. Ver a Hardt y Negri 1994, en particular 257-61. Debo en un principio mis agradecimientos a Marianne Constable y a Rebecca Karl por sus comentarios sobre la primera versi\u00f3n de este escrito.<\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 DERIVE APPRODI, \u00ba17<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Intento en este escrito describir la genealog\u00eda del concepto de sociedad civil en el contexto euro-americano, pero espero que esta genealog\u00eda tambi\u00e9n sea \u00fatil para valorar la cuesti\u00f3n de la sociedad civil en otros partes del mundo. En casi todos los pa\u00edses fuera del Norte Am\u00e9rica y de Europa occidental, los proyectos para la constituci\u00f3n de una sociedad civil contempor\u00e1nea parecen servir solamente como parte de un reformulaci\u00f3n de una de las fases de la civilizaci\u00f3n que Europa ya ha vivido, en particular los procesos hist\u00f3ricos de desarrollo y consolidaci\u00f3n del capitalismo en la Europa del siglo dieciocho y diecinueve. Como escribe Partha Chatterjee (1980) \u00abel asunto central de este proyecto es que solamente los conceptos de la filosof\u00eda social europea\u00bb, como es precisamente el concepto de sociedad civil,\u00bbcontengan dentro de si una posibilidad de universalizaci\u00f3n\u00bb (119). De eso, continua,\u00bbel provincialismo de la experiencia europea es considerado la historia universal del progreso\u00bb (131).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\"> [2]<\/a> Alexandre Koj\u00e8ve en su famosa lectura de la Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu anota que \u00abel trabajo es lo que \u00abforma o educa\u00bb el hombre, distingui\u00e9ndolo de los animales\u00bb (1947, 30). El proceso laboral pedagogizante que Koj\u00e8ve analiza, en todo caso, est\u00e1 todo orientado hacia el reconocimiento y el autoconsciencia del trabajador, mientras que la concepci\u00f3n que aqu\u00ed nos interesa est\u00e1 orientada hacia el inter\u00e9s particular del trabajador con el inter\u00e9s universal del Estado.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\"> [3]<\/a> En su an\u00e1lisis ya se cl\u00e1sico, Norberto Bobbio (1987, 149) deja claras las ra\u00edces hegelianas de la concepci\u00f3n gramsciana de la sociedad civil: \u00abEn efecto, contrariamente a cu\u00e1nto se cree com\u00fanmente, Gramsci no deriva su concepci\u00f3n de la sociedad civil de Marx sino abiertamente de Hegel&#8230;.\u00bb<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\"> [4]<\/a> Este texto pertenece al Curso, Seguridad, territorio y poblaci\u00f3n (Coll\u00e8ge de France, 1977-78), Foucault hace una distinci\u00f3n entre t\u00e9cnicas de disciplina y t\u00e9cnicas de gobierno, no en el sentido en que conciernen per\u00edodos hist\u00f3ricos diferentes sino en el sentido que conciernen modos paralelos de dominio diferentes de la sociedad. \u00ab\u00bfSe puede hablar de que el gobierno es para el Estado lo que las tecnolog\u00edas de la segregaci\u00f3n son para la psiquiatr\u00eda o lo que las tecnolog\u00edas de la disciplina son por el sistema penal?\u00bb (el 8 de febrero de 1978). Esta cita tambi\u00e9n nos indica que Foucault no niega la existencia del Estado (del mismo modo en que no podr\u00eda negar la existencia del sistema penal o de aquel psiqui\u00e1trico), pero antes cree m\u00e1s \u00fatil formular esta problem\u00e1tica en t\u00e9rminos de tecnolog\u00edas del gobierno que en cierto sentido constituyen el poder del Estado.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\"> [5]<\/a> Uso el t\u00e9rmino <i>whatever<\/i> para traducir el italiano <i>qualunque<\/i> de Giorgio Agamben que Deleuze y Foucault indican en frances con <i>quelconqu<\/i>e. Ver Agamben 1993.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\"> [6]<\/a> Ver Negri 1984, 113-23.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\"> [7]<\/a> Este eclipse del trabajo en la sociedad de la subsunci\u00f3n real vuelve a llamar richiama notablemente la afirmaci\u00f3n de Fredric Jameson sobre el papel dominante del fetichismo de las mercancias en la postmodernidad, o antes, en la era del tardocapitalismo. Ver Jameson 1993. El fetichismo de las mercanc\u00edas, despu\u00e9s todo, se refiere al hecho que en el sociedad capitalista las mercanc\u00edas se muentran a s\u00ed mismas y se relacionan aut\u00f3nomamente, sin revelar la diferente forma del trabajo y los circuitos sociales de cooperaci\u00f3n laboral que han intervenido en su producci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\"> [8]<\/a> Una vez m\u00e1s, lo que estoy sustentando es que en Europa occidental o en Norteam\u00e9rica las condiciones para una sociedad civil ya no existen. Sobre la oportunidad de considerar la cuesti\u00f3n de la sociedad civil fuera del contexto euro-americano, har\u00eda falta ante todo valorar las condiciones primarias para su posibilidad real o bien la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto en las instituciones de una espec\u00edfica fase de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\"> [9]<\/a> Antonio Negri y yo (1994) hemos propuesto que el concepto de trabajo debe ser considerado como un lugar de conflicto social que depende en buena medida del modo en que el valor es producido en un contexto social dado (7-11). En el curso de nuestras investigaciones sobre la naturaleza, las formas y la organizaci\u00f3n del trabajo contempor\u00e1neo, hemos localizado una serie de \u00abrequisitos previos del comunismo\u00bb ya existentes en nuestra sociedad postcivil (275-283).<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El concepto de sociedad civil ha gozado \u00faltimamente de renovado inter\u00e9s, no solamente en Europa occidental o en Norte Am\u00e9rica, donde existe una larga y gloriosa tradici\u00f3n a sost\u00e9n de las posiciones pol\u00edticas m\u00e1s variadas, sino aqu\u00ed y all\u00e1 en el mundo; particularmente en aquellos pa\u00edses en Asia y en Europa oriental que est\u00e1n viviendo la transici\u00f3n del socialismo al capitalismo, tal como en los reg\u00edmenes postautoritarios y postdictatoriales en Am\u00e9rica latina. La sociedad civil es vista c\u00f3mo el car\u00e1cter determinante de cada democracia: la infraestructura institucional pr\u00edncipal por las mediaciones de la pol\u00edtica y por el mercado. Sin embargo, al analizar las funciones democr\u00e1ticas que el concepto y la realidad de la sociedad civil han hecho posibles, es importante tambi\u00e9n darse cuenta de las funciones de disciplina y explotaci\u00f3n que son inherentes e inseparables de estas mismas estructuras. Adem\u00e1s, tenemos que preguntarnos si las instituciones sociales necesarias para la construcci\u00f3n y el funcionamiento de la sociedad civil todav\u00eda est\u00e1n presentes en las formaciones sociales contempor\u00e1neas. Lo que quiero mantener es que en los \u00faltimos a\u00f1os las condiciones de posibilidad para la sociedad civil se han debilitado progresivamente en Norte Am\u00e9rica, Europa y en otros lugares (si bien es verdad nunca ha existido m\u00e1s all\u00e1 del mundo europeo)[1]. Aunque consider\u00e1ramos la sociedad civil como la realidad pol\u00edticamente m\u00e1s deseable, cualquier evocaci\u00f3n del concepto al momento actual corre el riesgo de quedar vac\u00edo e in\u00fatil. <\/p>\n<p>Concentrar el an\u00e1lisis alrededor del concepto de sociedad civil nos desaf\u00eda as\u00ed a nuevas perspectivas sobre una problem\u00e1tica m\u00e1s general. Dicho de otro modo, reconocer el deterioro de la sociedad civil nos da los t\u00e9rminos para mejor agarrar aquellos fen\u00f3menos que demasiado a menudo son indicados vagamente con referencia al final de la modernidad o al final de la sociedad moderna. Los t\u00e9rminos modernos y posmodernos est\u00e1n faltos de aquella especificidad necesaria que les hagan \u00fatiles m\u00e1s de cierto punto. La sociedad que estamos viviendo, m\u00e1s espec\u00edficamente, es definible como una sociedad postcivil.<\/p>\n<p>La sociedad de la organizaci\u00f3n del trabajo abstracto<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda pol\u00edtica, el concepto de sociedad civil es conectado fundamentalmente a la noci\u00f3n moderna de trabajo, una conexi\u00f3n hecha extraordinariamente evidente de G.W.F. Hegel. M\u00e1s bien, quiz\u00e1s sea el concepto de sociedad civil la m\u00e1s importante contribuci\u00f3n de Hegel a la filosof\u00eda pol\u00edtica, aunque ciertamente \u00e9l no fue el primer te\u00f3rico a emplearlo. Por todo el primer per\u00edodo de la modernidad, de Hobbes a Rousseau al menos, la distinci\u00f3n entre sociedad natural y sociedad civil, o mejor entre estado de naturaleza y estado civil, desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en cuanto dualismo que fund\u00f3 y justific\u00f3 el orden pol\u00edtico. En estas primeras teor\u00edas de la era moderna, la preocupaci\u00f3n principal fue que el orden racional de la sociedad civil fuera contrastado por el desorden irracional de la sociedad natural. El paso de una sociedad de naturaleza a una civil fue presentado como el movimiento hist\u00f3rico y te\u00f3retico de la civilizaci\u00f3n humana. <\/p>\n<p>El tiempo en que Hegel desarroll\u00f3 su teor\u00eda pol\u00edtica, en todo caso, el eje fundamental de esta distinci\u00f3n fue cambiado, as\u00ed que Hegel se concentr\u00f3 ante todo no en el contraste entre sociedad de naturaleza y sociedad civil sino sobre entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica, o bien entre sociedad civil y Estado. As\u00ed, cuando miramos el empleo del concepto de sociedad civil que Hegel hace con respecto del fondo hist\u00f3rico en que se introdujeron las primeras teor\u00edas de la modernidad, somos golpeados por dos innovaciones estrechamente relacionadas. La primera, que deber\u00eda ser acreditada a la tonalidad del per\u00edodo hist\u00f3rico m\u00e1s que al propio Hegel, es que la sociedad civil tiene ganada una definici\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s compleja, debida al menos en parte a la progresiva extensi\u00f3n y a la consolidaci\u00f3n del capitalismo. Muchos estudiosos han subrayado como Hegel ha desarrollado su concepci\u00f3n de sociedad civil sobre la base de los escritos de los economistas ingleses del tiempo, y que la traducci\u00f3n alemana del ingl\u00e9s &quot;civil society&quot;, que Hegel us\u00f3, fue b\u00fcrgerliche Gesellschaft o &quot;sociedad burguesa&quot; Este hecho deber\u00eda empujarnos a subrayar el nexo entre la concepci\u00f3n de la sociedad civil en Hegel y las concepciones, abundantemente vigentes al tiempo, que miraron al mercado y las relaciones capitalistas de producci\u00f3n como proceso de civilizaci\u00f3n. Seg\u00fan Hegel (Hegel 1952, &#402;255), por las necesidades, el trabajo, los cambios y la b\u00fasqueda del propio inter\u00e9s particular, los &quot;\u00e1tomos no organizados de la sociedad civil&quot; van organiz\u00e1ndose hacia lo universal &#8211; no justo a trav\u00e9s de la misteriosa acci\u00f3n de la mano invisible de Adam Smith, sino por las instituciones competitivas de la producci\u00f3n y la circulaci\u00f3n capitalista. Desde este punto de vista, por lo tanto, se puede decir que el \u00e1mbito econ\u00f3mico de la sociedad civil cumple el papel t\u00edpico de la naturaleza, con respecto del que Hegel opone el orden racional del reino de la pol\u00edtica. <\/p>\n<p>La segunda innovaci\u00f3n en el empleo que Hegel hace del concepto de sociedad civil, estrechamente relacionada a la primera pero que asume en la formulaci\u00f3n hegeliana una se\u00f1a espec\u00edfica, es relativo a la acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter educativo de la sociedad civil. Aqu\u00ed aparece con evidencia como Hegel no quiere reemplazar el dualismo originario (sociedad natural\/sociedad civil) con otro dualismo (sociedad civil\/sociedad pol\u00edtica), cuanto encaminar una concepci\u00f3n articulada en tres partes (natural, civil, pol\u00edtica). El estado de naturaleza como reino de las necesidades y la b\u00fasqueda del propio inter\u00e9s, no tienen para Hegel una relaci\u00f3n directa con el Estado pol\u00edtico sino que tiene que pasar por encontrar una mediaci\u00f3n con la sociedad civil antes de convertirse en pol\u00edtica. La sociedad civil, subraya Hegel (&#402;209),comparte con la sociedad de naturaleza el hecho de ser el reino de las necesidades y del inter\u00e9s particular, pero la sociedad civil tambi\u00e9n es &quot;la esfera del emparentamiento -la esfera de la educaci\u00f3n&quot; En otras palabras, la sociedad civil asume el sistema humano natural de necesidades e intereses privados y pone en relaci\u00f3n unos con otros a trav\u00e9s de las instituciones sociales capitalistas de la producci\u00f3n y el mercado y, as\u00ed, sobre la base de la mediaci\u00f3n y de la subsunci\u00f3n de lo particular, pone las bases sobre las que el Estado puede realizar el inter\u00e9s universal de la sociedad&quot; en la realizaci\u00f3n de la Idea \u00e9tica&quot; (&#402;257). El concepto hegeliano de educaci\u00f3n en la sociedad civil es un proceso de subsunci\u00f3n formal , un proceso en que las diferencias particulares, extra\u00f1os a lo universal, son negadas e integradas en unidad.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-96","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/96","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=96"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/96\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=96"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=96"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=96"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}