{"id":9617,"date":"2021-05-04T05:00:35","date_gmt":"2021-05-04T04:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9617"},"modified":"2021-05-04T05:04:50","modified_gmt":"2021-05-04T04:04:50","slug":"a-vueltas-con-la-postmodernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9617","title":{"rendered":"A vueltas con la postmodernidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 120px;\"><em>Los movimientos fascistas pueden ser considerados como las llagas de una democracia que no est\u00e1 todav\u00eda plenamente a la altura de su propio concepto. (Adorno, \u201cAspectos del nuevo radicalismo de derecha\u201d, 1967).<\/em><\/p>\n<p>Ya desde su origen en la Ilustraci\u00f3n, si no tenemos en cuenta la proto-modernidad del Renacimiento y Barroco, la Modernidad se vio acompa\u00f1ada de su sombra , producto de su autorreflexi\u00f3n y conciencia de sus l\u00edmites. Esta sombra, que podemos denominar romanticismo, ten\u00eda dos versiones: una directamente antimoderna que supon\u00eda el retorno a lo premoderno; y otra que podr\u00edamos denominar, anacr\u00f3nicamente, postmoderna, por ir detr\u00e1s de la modernidad recogiendo su legado positivo y adem\u00e1s por ser consciente de sus carencias y costes. En ese sentido, y retomando el enfoque de Eugenio d\u2019 Ors sobre el Barroco que lo consideraba un modelo intemporal m\u00e1s que una determinada \u00e9poca hist\u00f3rica, podemos considerar que la oposici\u00f3n ilustraci\u00f3n\/romanticismo se ha repetido desde su primera aparici\u00f3n hist\u00f3rica a fines del siglo XVIII varias veces en la historia occidental. A fines del siglo XIX tambi\u00e9n se da una reacci\u00f3n antipositivista y m\u00edstica que tuvo su expresi\u00f3n art\u00edstica en el simbolismo y el decadentismo entre otros movimientos. En los a\u00f1os veinte se da una oposici\u00f3n entre el positivismo y determinismo cientificista y un neorromanticismo antimoderno que tuvo en el fascismo y el nazismo su expresi\u00f3n de derechas, y en el expresionismo y el romanticismo marxista de Bloch, el joven Luk\u00e1cs, Brecht e incluso Mari\u00e1tegui, su versi\u00f3n de izquierdas. Por \u00faltimo y como resultado del mayo del 68 tambi\u00e9n se dio una reacci\u00f3n contra la modernidad capitalista dominante que ya se pudo llamar propiamente postmoderna y en la que se enfrentaron una antimodernidad como la del papa Wojtyla y una postmodernidad de izquierdas en las figuras de Lyotard, Vattimo y Sousa Santos entre otros. El modelo, pues, se repite: una modernidad dominante capitalista, positivista y mecanicista por un lado, y luego una postmodernidad antimoderna que no ha sido nunca moderna y que aprovecha los fallos de la modernidad para rechazar en bloque su legado, especialmente lo m\u00e1s progresista: los anhelos de libertad, igualdad y fraternidad y las aspiraciones democr\u00e1ticas universales ,y una postmodernidad que contin\u00faa los impulsos liberadores de la modernidad siendo consciente, no obstante, de que dicha modernidad no ha sido universal, sino parcial, que no ha afectado a todos los aspectos de la vida humana por igual y, sobre todo, que no ha sido sin costes.<\/p>\n<p>Los impulsos que se pueden recuperar del romanticismo en todas sus apariciones postmodernas, que no antimodernas, se centran en la idea de un hombre completo que ha reconciliado su raz\u00f3n con los sentidos y los sentimientos y que rechaza la mutilaci\u00f3n a la que la modernidad capitalista ha sometido a los individuos; en la idea de una sociedad fraternal y democr\u00e1tica humanizada; y en una relaci\u00f3n con la naturaleza que no se limite a su explotaci\u00f3n unilateral sino que tenga con la misma una relaci\u00f3n est\u00e9tica, de contemplaci\u00f3n, y una interacci\u00f3n con ella que busque su desarrollo armonioso y sostenible, y no su esquilmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pensamos que es esa \u00faltima posici\u00f3n la m\u00e1s prometedora para salir del estancamiento y la crisis actuales. La modernidad capitalista que ha eliminado o congelado todas las posibles alternativas modernas que aspiraban a superar el capitalismo no da ya m\u00e1s de s\u00ed, su agotamiento es palpable, sobre todo por sus elevados costes humanos y ambientales. Pero<br \/>\nesta conciencia de fracaso no puede hacernos caer en un retorno, por otra parte imposible, a una situaci\u00f3n premoderna estamental y jer\u00e1rquica, gobernada por ideolog\u00edas trascendentes, m\u00edsticas, patriarcales, y destructora del medio ambiente. Solo una modernidad consciente de sus l\u00edmites y de sus costes, pero que no renuncia a sus valores y pretende liberarnos de su sumisi\u00f3n a los imperativos de la econom\u00eda capitalista y de la ideolog\u00eda neoliberal, puede estructurar una ideolog\u00eda capaz de hacer frente a los retos de la actualidad. Una postmodernidad \u2018moderna\u2019 que no se deja seducir por los cantos de sirenas del irracionalismo teol\u00f3gico, del individualismo ideol\u00f3gico y de la econom\u00eda neoliberal. Que reconoce los errores de la modernidad, pero no se entrega alegremente a cualquier proclama antimoderna, antiburguesa, antiblanca, antimasculina, sin analizar si supone una mejora o un retroceso respecto de los est\u00e1ndares democr\u00e1ticos actuales.<\/p>\n<p>La modernidad ilustrada ha desarrollado la ideolog\u00eda m\u00e1s avanzada y democr\u00e1tica que ha aparecido hasta la fecha en la historia universal. Su problema principal no es el universalismo, sino precisamente que el universalismo proclamado no era aplicado completamente dejando fuera amplias capas de la poblaci\u00f3n, las mujeres, los no blancos, etc. La cuesti\u00f3n no es, pues, oponer los particularismos identitarios a las proclamas universalistas sino tomarles la palabra y exigir que el programa libertador e igualitario ilustrado, se cumpla hasta el final. Para ello hay que separar de forma neta la modernidad del capitalismo, insistiendo en que el tipo de modernidad dominante ha sido una sola de las posibles y su triunfo ha exigido la eliminaci\u00f3n o congelaci\u00f3n del resto de alternativas posibles. Como nos recordaba Walter Benjam\u00edn, la historia la escriben siempre los vencedores, y por ello hay que volver la mirada hacia los vencidos y rescatar las posibilidad que los mismos defendieron y que contin\u00faan ah\u00ed disponibles como una reserva de valores que pueden enriquecer en gran medida la situaci\u00f3n actual. La consideraci\u00f3n de las v\u00edctimas de la historia no es solo una exigencia de justicia y de reparaci\u00f3n de las injusticias cometidas con ellas sino tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n para reactivar posibilidades hist\u00f3ricas y vitales no desarrolladas y que guardan intactas sus virtualidades liberadoras.<\/p>\n<p>La postmodernidad rom\u00e1ntica en su versi\u00f3n de izquierdas retoma la idea del fil\u00f3sofo alem\u00e1n Ernst Bloch de \u2018no-contemporaneidad\u2019, aludiendo con ello a los residuos arcaicos, precapitalistas, todav\u00eda vigentes como huellas, como trazas del pasado en el presente, a pesar del triunfo de la modernidad capitalista, que han sido las v\u00edctimas de dicha versi\u00f3n de modernidad y que gru\u00f1en y protestan en sus m\u00e1rgenes. Para Bloch y los posmodernos de izquierdas hay que tener en cuenta esas supervivencias arcaicas, no contempor\u00e1neas, y retomar sus virtualidades anticapitalistas, no abandon\u00e1ndolas a los intentos de la extrema derecha de capitalizar ese descontento en clave antimoderna, antidemocr\u00e1tica y antiliberal en nombre de un neoliberalismo econ\u00f3mico y una ideolog\u00eda cultural y vital ultrareaccionaria. Precisamente Adorno ya en 1967 analizaba el resurgimiento contempor\u00e1neo de la extrema derecha basado en la persistencia de las \u201cpremisas sociales del fascismo\u201d, fundamentalmente la concentraci\u00f3n del capital global y el desclasamiento de algunas capas medias y populares; la centralidad del nacionalismo y el car\u00e1cter irresuelto de las democracias actuales, muy lejos de cumplir sus promesas. Por su parte ya Bloch en su libro Herencia de nuestro tiempo de 1935 identificaba los tres elementos que defin\u00edan al fascismo alem\u00e1n como: el declinar del centro pol\u00edtico; la deformaci\u00f3n de los elementos no contempor\u00e1neos y su sumisi\u00f3n a los intereses de los grandes negocios; y el propio declinar del capitalismo. Frente al \u201ciluminismo parcial\u201d que ha desplegado la modernidad capitalista al alejar de si los antiguos sue\u00f1os ut\u00f3picos y her\u00e9ticos de una vida mejor reconciliada, Bloch propone, en su primer libro El Esp\u00edritu de la utop\u00eda, que lo que hay que hacer con estos sue\u00f1os diurnos, con estas aspiraciones insatisfechas, es validarlos y asumirlos como una herencia aprovechable, sin abandonarlos a su recuperaci\u00f3n por el fascismo renaciente. El materialismo blochiano en esta obra y en las sucesivas es un materialismo dinamista de ra\u00edz aristot\u00e9lica, hegeliana y marxista que se opone al realismo ingenuo y al objetivismo pasivo del positivismo decimon\u00f3nico. Su noci\u00f3n de materia es din\u00e1mica y est\u00e1 pre\u00f1ada de virtualidades y posibilidades no desarrolladas que pugnan por actualizarse. Es una materia abierta al horizonte ut\u00f3pico que anticipa posibilidades que ya se insin\u00faan en la realidad actual y que solo esperan las condiciones adecuadas para hacerse presentes.<\/p>\n<p>En ese sentido no se puede abandonar ideas como la de libertad o incluso la de patria en manos de la derecha y de la extrema derecha, porque dichas ideas son m\u00e1s necesarias para los m\u00e1s humildes, pretendida clientela de la izquierda, que para las clases m\u00e1s pudientes. No se trata de rechazar la idea de libertad sino de denunciar las limitaciones que la misma sufre a manos del neoliberalismo, exigiendo que las libertades puramente formales se hagan reales, lo que requiere unos m\u00ednimos de riqueza en manos de todos los ciudadanos. La libertad tiene que ser universal y no solo para los que tienen medios econ\u00f3micos de disfrutarla. De igual manera, la idea de patria no se agota en una historia compartida, en la que las clases dominadas han sido siempre sojuzgadas, sino m\u00e1s bien en un proyecto democr\u00e1tico, fraternal e igualitario que no puede convivir con la miseria de los compatriotas en el interior y mucho menos expandirse de forma agresiva en el exterior y que se basa en una memoria hist\u00f3rica que hace justicia a los vencidos y a las v\u00edctimas, que en el caso espa\u00f1ol han sido precisamente, como resultado de una perversa selecci\u00f3n negativa, los mejores, los m\u00e1s desarrollados cultural y econ\u00f3micamente, los m\u00e1s liberales ideol\u00f3gicamente y los m\u00e1s tolerantes en sus costumbres. Ya desde la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos y la conversi\u00f3n forzada de los musulmanes que, junto con la expansi\u00f3n americana, han sido los elementos constitutivos de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, pasando por la expulsi\u00f3n y persecuci\u00f3n de los erasmistas, protestantes, judeo- conversos y moriscos en los siglos XVI y XVII, de los ilustrados en el siglos XVIII, de los liberales y republicanos en el siglo XIX, y de los comunistas y socialistas en el siglo XX, la historia de Espa\u00f1a ha sido un proceso de exclusi\u00f3n de las minor\u00edas m\u00e1s progresistas y avanzadas en beneficio de las capas m\u00e1s tradicionales y retrasadas del pa\u00eds. La debilidad de nuestro Renacimiento, de nuestra Ilustraci\u00f3n y de nuestro liberalismo han sido elementos que han supuesto unas trabas casi insuperables para conseguir un desarrollo econ\u00f3mico y cultural paralelo al resto de los pa\u00edses de nuestro entorno. Las carencias de nuestra burgues\u00eda han impedido un desarrollo din\u00e1mico y aut\u00f3nomo del capitalismo en nuestro pa\u00eds que ha necesitado siempre la muleta del Estado y se ha visto sometido a la dominaci\u00f3n extranjera hasta pr\u00e1cticamente nuestros d\u00edas. El peso de los factores antimodernos ha lastrado siempre nuestra d\u00e9bil modernidad y precisamente la postmodernidad tiene que superar a la vez las deficiencias de nuestra d\u00e9bil modernidad y el peso de nuestras fuerzas antimodernas dominantes.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter cosmopolita, que no universal, y el neoliberalismo globalista de la modernidad capitalista dominante ha dejado atr\u00e1s a una gran cantidad de individuos y grupos que se ven como v\u00edctimas de la globalizaci\u00f3n salvaje que se ha desarrollado en los \u00faltimos tiempos y que tienden a atribuir a la modernidad y no al capitalismo la causa de sus males y por ello piensan que una vuelta a sus identidades premodernas o arcaicas es su mejor defensa. Campesinos, ind\u00edgenas, trabajadores de la industrias obsoletas, j\u00f3venes, mujeres, se sienten marginados por la globalizaci\u00f3n y se refugian en sus identidades como defensa. En ese sentido se produce una recuperaci\u00f3n de todas las ideolog\u00edas premodernas y arcaicas sin ser sometidas a ninguna cr\u00edtica y se oponen no solo al capitalismo sino fundamentalmente a la modernidad como forma de vida liberal, tolerante y con pretensiones universalistas. Frente al capitalismo uniformizado y uniformizador se erige un multiculturalismo excluyente, atomizado y autista, que refuerza los valores aut\u00f3ctonos de cada tradici\u00f3n cultural contraponi\u00e9ndolos a los de las dem\u00e1s culturas. Pero habr\u00eda que recordar que frente al uniformismo cultural y econ\u00f3mico del capitalismo neoliberal la salida no es el multiculturalismo excluyente y autista (cada loco con su tema) sino una interculturalidad igualitaria que establezca relaciones entre las diversas culturas mediante el di\u00e1logo sin prejuicios y sin imposiciones, y que favorezca la hibridaci\u00f3n y el mestizaje cultural mediante la reproducci\u00f3n cruzada de los diversos genes culturales, en lugar del monocultivo cultural aislado y excluyente. Igual que en biolog\u00eda tambi\u00e9n en el encuentro cultural es m\u00e1s favorable a la supervivencia y al enriquecimiento de cada conjunto gen\u00e9tico la exogamia, la apertura reproductiva al otro, que la clausura endog\u00e1mica en lo propio. No hay pureza posible, ni en la biolog\u00eda ni en la cultura, y si la pureza total fuera viable conducir\u00eda a la esterilidad por la eliminaci\u00f3n de la variedad en beneficio de la uniformidad.<\/p>\n<p>En ese sentido no es de recibo que, por odio a la modernidad capitalista, se ensalcen posturas radicalmente antimodernas como el radicalismo isl\u00e1mico o algunas culturas ind\u00edgenas, que son integristas en el aspecto religioso, y patriarcalistas y mis\u00f3ginas en la vida cotidiana. No cualquier ataque a la modernidad tiene que ser acogido favorablemente sin someterlo a cr\u00edtica. No se puede olvidar el rasgo definitorio de la ilustraci\u00f3n moderna: atr\u00e9vete a ser libre y a saber; esfu\u00e9rzate por salir de la minor\u00eda de edad ;y la idea de un tribunal de la raz\u00f3n ante el que todas las ideolog\u00edas tienen que comparecer. Solo las ideolog\u00edas o propuestas que demuestren ir m\u00e1s all\u00e1 que la ilustraci\u00f3n en universalidad, libertad, igualdad y fraternidad podr\u00e1n ser defendidas, y muchas propuestas islamistas o indigenistas no cumplen dichos requisitos y suponen un claro retroceso respecto a los valores y derechos defendidos por la modernidad, incluso en su versi\u00f3n liberal capitalista.<\/p>\n<p>Aunque una cr\u00edtica de la modernidad sin matices puede ser compatible con posiciones de derecha y todav\u00eda m\u00e1s con las actuales posiciones de extrema derecha, en cambio no cualquier cr\u00edtica a la modernidad es aceptable desde posiciones de izquierda. No se puede olvidar que el socialismo y el comunismo son cr\u00edticas modernas de la modernidad, es decir cr\u00edticas de los aspectos en los que la modernidad capitalista no ha estado a la altura de sus ideales y ha utilizado un universalismo ideol\u00f3gico para encubrir un particularismo real.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.lavozdegranada.info\/a-vueltas-con-la-postmodernidad\/\">https:\/\/www.lavozdegranada.info\/a-vueltas-con-la-postmodernidad\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los movimientos fascistas pueden ser considerados como las llagas de una democracia que no est\u00e1 todav\u00eda plenamente a la altura<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":9636,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,17],"tags":[1696],"class_list":["post-9617","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia","tag-postmodernidad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9617"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9617\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}