{"id":9657,"date":"2021-05-11T05:00:39","date_gmt":"2021-05-11T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9657"},"modified":"2021-05-10T16:06:19","modified_gmt":"2021-05-10T15:06:19","slug":"el-cielo-de-los-topos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9657","title":{"rendered":"El cielo de los topos"},"content":{"rendered":"<p>Un vampiro mira a un poeta mientras escribe y de su sed extrae esta po\u00e9tica, que ser\u00eda la de Bruno Montan\u00e9: \u00abGarrapateas versos que a m\u00ed tan solo \/ me parecen venas, transl\u00facidos caminos \/ en los que se mueve una energ\u00eda que desconozco\u00bb. La ecuaci\u00f3n rom\u00e1ntica entre poes\u00eda y vida fluye por esas l\u00edneas como si circulara por ellas sangre, y la imagen de los caminos es una de las m\u00e1s insistentes en expresarlo. Parece inevitable recordar las \u00faltimas palabras del <em>Manifiesto Infrarrealista: \u00ab<\/em>D\u00e9jenlo todo, nuevamente l\u00e1ncense a los caminos\u00bb, aunque en los versos, ahora, el sentimiento est\u00e9 tan lejos de aquel juvenil <em>dejarlo todo: \u00ab<\/em>Y mientras pensar es un camino, \/ todo est\u00e1 hecho \/ de lo que queremos comprender. \/ O todo es lo que al saberse da dolor \/ y hace germinar las llamas \/ de una creaci\u00f3n que de todo viene \/ y a todo mira\u00bb. La poes\u00eda de Bruno Montan\u00e9 (Valpara\u00edso, Chile, 1957) traza un recorrido para percibirlo todo, implicarse en todo, sumergirse, no renunciar a ning\u00fan chispazo o pregunta.<\/p>\n<p>Lejana tambi\u00e9n esta propuesta de las de los poetas compa\u00f1eros de juventud (Roberto Bola\u00f1o, Mario Santiago&#8230;), sin el toque <em>beat<\/em> que a ellos los puso en marcha, a distancia creciente de la huella surrealista, identificado con las vanguardias latinoamericanas en su voluntad de singularizaci\u00f3n, Montan\u00e9 (en cuya casa de Ciudad de M\u00e9xico se fund\u00f3 y dio nombre al infrarrealismo) ha asumido una labor de difusi\u00f3n de quienes fueron sus amigos y maestros en los setenta (los peruanos de Hora Zero, especialmente), a trav\u00e9s de la admirable editorial Sin Fin, con voluntad de no adscribirse sino a la b\u00fasqueda de una lengua propia, entendi\u00e9ndola como su irrenunciable vivir en el mundo: \u00abpausada visi\u00f3n de los desv\u00edos: \/ so\u00f1amos desde un lugar\u00bb \u2013y el adjetivo marca tambi\u00e9n distancia con la l\u00f3gica de lo heroico y lo maldito, o el espect\u00e1culo del narcisismo, que lengua no son. Bruno Montan\u00e9 me escribi\u00f3 a los pocos d\u00edas de la muerte de Roberto Bola\u00f1o, con quien se hab\u00eda reencontrado en Barcelona; fue entonces cuando lo conoc\u00ed, Roberto le hab\u00eda dado mi direcci\u00f3n. De su lugar propio de escritura habla con claridad <em>El futuro (Poes\u00eda reunida, 1979-2016)<\/em>. Leyendo a Montan\u00e9, a Bola\u00f1o, a Santiago, se aprende sobre la diversidad radical que subyace a los grupos po\u00e9ticos juveniles, donde una formaci\u00f3n compartida, a veces una intensa amistad, propulsan la v\u00eda de cada verdadero poeta, mientras se descubre la comodidad de los cr\u00edticos e historiadores que se aferran a la primera etiqueta para no preguntarse por la aportaci\u00f3n espec\u00edfica de cada uno.<\/p>\n<p><em>El malet\u00edn de Stevenson <\/em>se titula el primer libro de los que integran el volumen (1979-1981): una maleta maltratada por los viajes sugiere el movimiento de un escritor, no con el espejo de Stendhal, sino con la lupa de una intensa sensibilidad. Es significativo que Montan\u00e9 se acogiera a Stevenson en los a\u00f1os en que se le sol\u00eda presentar como referente del programa narrativo que buscaba historias entretenidas y din\u00e1micas; el Stevenson que porta este malet\u00edn ve, en cambio, con ojos de poeta, y no solo en la tensa y ansiosa parquedad de Jekyll y Hyde, sino tambi\u00e9n en el desasosiego y la pasi\u00f3n con que recorren la isla los piratas y quienes los combaten. Trae este malet\u00edn po\u00e9tico una activa materialidad \u2013\u00aben el fr\u00edo fondo del texto \/ los hongos se reproducen\u00bb\u2013, y la voz sobria va llevando al papel una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes extra\u00f1adamente fotogr\u00e1ficas, n\u00edtidas, tomas de un mundo que el lector no conoce, pero s\u00ed siente al lado, posible. Porque la extra\u00f1eza no parece provenir de una situaci\u00f3n extrema o irreal, sino de una afilada percepci\u00f3n y la lengua adherida a ella; la insistencia enunciativa, la sintaxis econ\u00f3mica, depuran su limpidez. Basta con ese anotar y dejar ah\u00ed. O, como el poeta constata: \u00abMezcla de tacto y sonido: visiones cada vez \/ m\u00e1s fragmentadas y secas\u00bb.<\/p>\n<p>Este \u201ccada vez\u201d apunta a un proceso en el tiempo, que se advierte en sucesivos estratos al leer. As\u00ed, se va reduciendo el n\u00famero de im\u00e1genes, mientras ganan aun en definici\u00f3n. Es el aludido efecto de lupa sensorial aplicado a las hilachas de un pantal\u00f3n, sucias de barro, encendidas de luz, al poder y la resistencia de lo m\u00ednimo real. Este impulso parece buscar el \u00faltimo l\u00edmite en que lo sensible se mantiene: \u00abhuellas de insectos se erosionan \/ en el suelo del poema\u00bb, \u00abun osario \/ de peque\u00f1as ramas, parecen huesecitos de ratones, recuerdan \/ patas de aves casi invisibles\u00bb, donde podr\u00eda evocar el origen m\u00edtico de la escritura china, esas insignificantes marcas naturales que eligi\u00f3 el pincel. Hay en ello un cambio de plano, un oscuro y distinto, vertical, enlace entre las cosas y las palabras.<\/p>\n<p>A partir del segundo libro, <em>El cielo de los topos <\/em>(1987-1995), por los intersticios de las im\u00e1genes no deja de filtrarse una pregunta sobre el estatuto de la realidad de que proceden, sobre el car\u00e1cter del espacio generado por el pulso de la vida y la lengua. Es decir, est\u00e1 activa tambi\u00e9n la reflexi\u00f3n. Siguiendo el curso de la lectura, parece una forma de buscar camino entre las im\u00e1genes, abri\u00e9ndose paso cada vez con m\u00e1s eficacia mientras se van afilando sus perfiles. Y es en la particularidad de su reflexi\u00f3n donde quiz\u00e1 la poes\u00eda de Bruno Montan\u00e9 encuentra el motor que la dinamiza. Reflexi\u00f3n no es aqu\u00ed especulaci\u00f3n racional, sino el modo que tiene la propia mirada de nombrarse en su tensi\u00f3n hacia el mundo que percibe: \u00abMi mirada semiafiebrada \/ crece como un loto lunar\u00bb, \u00abmi imaginaci\u00f3n se arrodilla \/ como un ni\u00f1o \/ que en la orilla mira\u00bb. Pasi\u00f3n e imaginaci\u00f3n se sienten forma y contenido de la mirada, que \u2013nutrida de ellas\u2013 no parecer\u00eda ciertamente <em>pensar, <\/em>ni tampoco reducirse a sensibilidad, sino darse como atenci\u00f3n, devoci\u00f3n, entrega. Es la suya una apertura que termina confundi\u00e9ndola con la misma realidad: \u00abMe quedo helado. \/ Entre las hojas veo el mismo rostro, \/ el mismo poema\u00bb. Entre la fiebre y el hielo, la reflexi\u00f3n (la mirada, que integra la imaginaci\u00f3n) va de realidad a realidad, mientras registra las cargas y descargas de energ\u00eda que en ese trayecto se producen. Tal vez por ello todo bulle, como si temblara \u2013verbo emblem\u00e1tico del poeta\u2013 con peculiar agitaci\u00f3n org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Agitaci\u00f3n que no puede detenerse. Y, as\u00ed, en el estrato siguiente, la poes\u00eda de Montan\u00e9 muestra un especial predominio de lo discursivo, que toma nota de la luz y la oscuridad de su mundo sin alterarlas ni intervenir en ellas. Lo discursivo, incluso cierta argumentaci\u00f3n pautada por sentencias, cabe en un mecanismo de yuxtaposiciones, interrupto, de peque\u00f1os saltos, contundentes sobrentendidos. Este nuevo estado se debe m\u00e1s a un cambio tonal que al abandono de los rasgos anteriores: son las exigencias de la reflexi\u00f3n las que lo generan, y el modo de sentir su necesidad es abarcador, acoge todas las tensiones que desde el principio la alimentaban: \u00abLa poes\u00eda es la b\u00fasqueda de una imagen \/ que, respirando, habla sobre aquello \/ que los poetas llaman El Temblor\u00bb.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda, este papel de la escritura anuda una alianza con la dif\u00edcil persistencia de la <em>realidad <\/em>en un tiempo en que esta se ha ido <em>perdiendo<\/em>, al acelerarse todos los procesos de virtualizaci\u00f3n: \u00abescribir nos da una noci\u00f3n \/ de lo que desaparece\u00bb, \u00abescribir es grabar lo que \/ poco a poco se vac\u00eda\u00bb. Testimonio y oposici\u00f3n a un fen\u00f3meno que amenaza la existencia al diluir sus atributos. Quien habla siente que no encuentra sitio, ni siquiera en la abstracta categor\u00eda de lo humano: \u00abDoble visita que haces \/ a los fondos del d\u00eda: \/ te ves como un robot, \/ te ves como un animal\u00bb. Deslizamiento, oscilaci\u00f3n, sin meta ni fin. La po\u00e9tica de Bruno Montan\u00e9 toma su fuerza de este estado: \u00abel poema se alimenta \/ de algo que no transcurre \/ en el centro de esta escena\u00bb. Pero tambi\u00e9n su obligada incertidumbre: \u00abNo estoy seguro de lo que digo\u00bb.<\/p>\n<p>De esta s\u00edntesis de desamparo y energ\u00eda resulta expresivo el t\u00edtulo <em>El cielo de los topos, <\/em>imagen que poco a poco se va descubriendo transversal a sus preocupaciones y propuestas. La inversi\u00f3n de los lugares de cielo y pozo muestra el sentimiento \u00edntimo de la vida: \u00abEn la piel de los topos, \/ en los ojos de los topos donde este cielo \/ no es m\u00e1s que largas horas \/ de sue\u00f1o y trabajo\u00bb. Por ah\u00ed se entrecruzan las trayectorias diversas de este itinerario. Y, como avisa un poema: \u00abalguien \/ silba una canci\u00f3n que te \/ recuerda una l\u00ednea de Kafka\u00bb. Recuerdo, al leer, <em>La construcci\u00f3n<\/em>: el relato puesto en la voz de un animal impreciso, que cuenta su \u00edmproba dedicaci\u00f3n a su refugio subterr\u00e1neo, dise\u00f1ando y cavando las galer\u00edas seg\u00fan un proyecto guiado por el deseo de seguridad, pero en el que tambi\u00e9n cuentan comodidad, almacenaje de comida, est\u00e9tica. El trabajo de este topo indefinido no persigue ning\u00fan <em>cielo<\/em>, pero s\u00ed supone una inversi\u00f3n radical: la <em>construcci\u00f3n<\/em> es un agujero, producir vac\u00edo en lo que ya existe. Y no lo realiza solo por instinto, tambi\u00e9n por algo que parece deseo, voluntad, angustia, y que el animal siente como reflexi\u00f3n, poder de an\u00e1lisis, indistintos de su vivir.<\/p>\n<p>De este modo, en el relato de Kafka, el trabajo, al constituir la vida, se vuelve obsesivo: el animal, primero orgulloso de su capacidad, inteligencia y audacia, acaba teniendo miedo de su propia obra, al ver sus presuntas debilidades con lente de aumento. Igual que la construcci\u00f3n es destructiva, el trabajo se hace contra s\u00ed mismo. Esta condena existencial, fabricada en la mente del <em>yo, <\/em>no deja de parpadear en los versos de Bruno Montan\u00e9, aunque su mirada se incline, cuando busca una ra\u00edz de estas inversiones, a lo social. Porque, en su caso, hay un <em>nosotros <\/em>que comparte la referencia de \u201cun cielo al rev\u00e9s\u201d, que ser\u00eda \u00abel cielo \/ de quienes creen que nada tienen\u00bb. Es el cielo equ\u00edvoco al que se ofrendan los sufrimientos causados por el trabajo y tambi\u00e9n sus frutos, al que se aspirar\u00eda como oscura compensaci\u00f3n. Y, como la escritura siempre es <em>trabajo <\/em>en estas p\u00e1ginas, es este tambi\u00e9n el cielo de los poetas: \u00abPara \u00e9l damos el lento trabajo, \/ las horas comidas a la noche, \/ el esplendor de los perdidos\u00bb. No hace falta subrayar los dictados del mercado, los horarios y condiciones laborales, el cansancio y el dolor de espalda; se les menciona, van incluidos. Un poema de <em>Mapas de bolsillo <\/em>(2013) trae, pese al rigor de las inversiones, el aliento de ese <em>cielo: \u00ab<\/em>En el centro del m\u00e1s confuso \/ de nuestros sue\u00f1os aparece un \u00e1ngel. \/ Es un animal con ojos amarillos, \/ en realidad a lo que se parece \/ es a un insecto. Sus ojos facetados \/ emiten una vibraci\u00f3n semejante a la dulzura, \/ un latido que inunda todo el sue\u00f1o. \/ El \u00e1ngel no vuela, este \u00e1ngel hunde la cabeza, \/ cava t\u00faneles y, no sabemos c\u00f3mo, \/ no para de mirarnos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que la inversi\u00f3n contenida en <em>el cielo de los topos <\/em>evoca es el funcionamiento de la entrop\u00eda seg\u00fan la describi\u00f3 Prigogine: \u00abla producci\u00f3n de entrop\u00eda contiene siempre dos elementos dial\u00e9cticos: un elemento creador de desorden, pero tambi\u00e9n un elemento creador de orden. Y los dos est\u00e1n siempre ligados\u00bb. El proceso de la entrop\u00eda como un crecimiento constante del desorden de los sistemas, que as\u00ed marca la irreversibilidad de la flecha del tiempo, ofrece tambi\u00e9n el marco para constantes regeneraciones, creaci\u00f3n de lo nuevo, imprevisible y dotado cada vez de rasgos propios. Del mismo modo funcionan las l\u00edneas de fuga que, en la poes\u00eda de Bruno Montan\u00e9, componen <em>el futuro.<\/em><\/p>\n<p>Este mundo del trabajo, del animal que cava, es un mundo aparte, invisible, que procede de una exclusi\u00f3n: aquel continuo deslizarse, no encontrar el lugar propio, remite a la condici\u00f3n residual que le ha sido impuesta. Y, sin embargo, \u00abeste deslizarse siempre y no poder parar\u00bb tiene una extra\u00f1a, pero indudable, consistencia, que en su repetici\u00f3n adquiere alcance temporal: \u00abEn alg\u00fan lugar espera aquello que no entendemos \/ y que, sin embargo, no deja de sostenernos\u00bb. A quien as\u00ed vive, ciertamente le conviene un adjetivo que el poeta usa a veces: <em>empecinado. <\/em>Consiste en un tipo de resistencia existencial que se reproduce a s\u00ed misma como nuevo espacio, tiempo nuevo, de tal modo que puede dar tambi\u00e9n sentido a la escritura o, mejor, permite descubrir un sentido de la escritura: \u00abVivimos, temblamos, y las letras parecen construir \/ y relacionar el abismo con los d\u00edas apacibles, \/ con un pensamiento secreto, hermoso y diferido\u00bb.<\/p>\n<p>Y este poema que piensa no ya para el futuro, sino traslad\u00e1ndose \u2013\u201cdiferido\u201d\u2013 de hecho a \u00e9l, ser\u00eda igualmente fruto de una inversi\u00f3n. La imaginaci\u00f3n del texto \u2013\u00abSi pudi\u00e9ramos o\u00edr todas las palabras \/ quiz\u00e1 nada tendr\u00eda sentido, \/ temblar\u00edamos de risa\u00bb\u2013 se\u00f1ala el discurso social en que las palabras se ahogan, el ruido ambiente que no solo nos rodea sino que forma parte de nosotros. Para sugerir su env\u00e9s, los dos \u00faltimos libros de Montan\u00e9 (<em>El futuro <\/em>\u20132016\u2013 es el cuarto, aparte de dar t\u00edtulo a la obra reunida) est\u00e1n atravesados por la a\u00f1oranza de una palabra casi imperceptible, tan secreta que surja al borde del silencio. No ser\u00e1 un silencio metaf\u00edsico, como el t\u00f3pico que hizo estragos durante el siglo XX, sino dotado de una oscura materialidad \u2013como los hongos del malet\u00edn de Stevenson\u2013: ser\u00e1 la oreja apoyada en una pared, que no escucha nada, pero sabe que algo sucede; la voz del cuerpo, que suena \u00abcomo una \/ campana hundida en la arena\u00bb. La po\u00e9tica ut\u00f3pica que se inspira ah\u00ed ensue\u00f1a el estatuto del h\u00e1pax, el t\u00e9rmino cuyo uso solo se encuentra documentado una vez en una lengua, \u00abbrilla y vive en el silencio, \/ iluminado por lo nuevo y \u00fanico\u00bb \u2013el silencio de los discursos acallados en la lengua de un poeta, su lengua propia, mapa del tiempo que sigue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lecturas.\u2013<\/strong><\/p>\n<p>Bruno Montan\u00e9, <em>El futuro. Poes\u00eda reunida (1979-2016). <\/em>Pr\u00f3logo de Ignacio Echevarr\u00eda. Barcelona, Candaya, 2018.<\/p>\n<p>Roberto Bola\u00f1o, \u00abD\u00e9jenlo todo nuevamente\u00bb, Primer manifiesto infrarrealista, 1976. <a href=\"https:\/\/garciamadero.blogspot.com\/2007\/08\/djenlo-todo-nuevamente-primer.html\">https:\/\/garciamadero.blogspot.com\/2007\/08\/djenlo-todo-nuevamente-primer.html<\/a><\/p>\n<p>Edgardo Dobry, \u00abMapa vac\u00edo, cementerio lleno\u00bb. Pr\u00f3logo a: Tulio Mora, <em>Cementerio general. <\/em>Barcelona, Sin Fin, 2018.<\/p>\n<p>Franz Kafka, <em>La muralla china (Cuentos, relatos y otros escritos). <\/em>Traducci\u00f3n de Alfred Pippig y Alejandro Gui\u00f1az\u00fa. Madrid, Alianza, 1996 (8\u00aa).<\/p>\n<p>Jorge Pimentel, <em>Ave soul. <\/em>Pr\u00f3logo de Roberto Bola\u00f1o. Barcelona, Sin Fin, 2013.<\/p>\n<p>Ilya Prigogine, <em>El nacimiento del tiempo. <\/em>Traducci\u00f3n de Josep Mar\u00eda Pons. Barcelona, Tusquets, 1991.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Texto publicado dentro de la serie \u201cTienda de fieltro\u201d en <em>Tamtam Press<\/em>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un vampiro mira a un poeta mientras escribe y de su sed extrae esta po\u00e9tica, que ser\u00eda la de Bruno<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":9658,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,5],"tags":[1702,1582],"class_list":["post-9657","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-literatura","tag-bruno-montane","tag-poesia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9657"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9657\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9658"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}