{"id":969,"date":"2008-06-07T00:00:00","date_gmt":"2008-06-07T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=969"},"modified":"2020-02-25T11:29:30","modified_gmt":"2020-02-25T10:29:30","slug":"homenaje-a-manuel-marulanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=969","title":{"rendered":"Homenaje a Manuel Marulanda"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>Traducido para Cubadebate, Rebeli\u00f3n y Tlaxcala por Manuel Talens.<br \/>\nDibujo de Jos\u00e9 Mercader.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/4fa7c62536118cc404dec4a0ca88d4f6_files\/image001.gif\" \/>Pedro Antonio Mar\u00edn Mar\u00edn, m\u00e1s conocido como Manuel Marulanda V\u00e9lez y \u00abTirofijo\u00bb, era el l\u00edder m\u00e1ximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el <img decoding=\"async\" src=\"docs\/4fa7c62536118cc404dec4a0ca88d4f6_files\/image002.jpg\" \/>campesino revolucionario m\u00e1s grande de la historia del continente americano. Durante sesenta a\u00f1os organiz\u00f3 movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las v\u00edas democr\u00e1ticas legales se le cerraron de forma brutal, cre\u00f3 el ej\u00e9rcito guerrillero m\u00e1s poderoso de Am\u00e9rica Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su \u00e9poca de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. Incluso hoy, a pesar del desplazamiento forzoso de tres millones de campesinos como resultado de las pol\u00edticas de tierra quemada y las masacres del gobierno, las FARC tienen entre 10.000 y 15.000 guerrilleros en sus numerosos frentes distribuidos por todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Lo que hace tan importantes los logros de Marulanda son sus habilidades organizativas, su agudeza estrat\u00e9gica y sus intransigentes posiciones program\u00e1ticas, basadas en el apoyo a las exigencias populares. M\u00e1s que cualquier otro l\u00edder guerrillero, Marulanda, ten\u00eda una compenetraci\u00f3n sin par con los pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los cultivadores indigentes y los refugiados rurales durante tres generaciones.<\/p>\n<p>Tras empezar en 1964 con dos docenas de campesinos que hab\u00edan huido de pueblos devastados por una ofensiva militar dirigida por USA, Marulanda construy\u00f3 met\u00f3dicamente un ej\u00e9rcito guerrillero revolucionario sin contribuciones econ\u00f3micas o materiales extranjeras. M\u00e1s que cualquier otro l\u00edder guerrillero, Marulanda fue un gran maestro pol\u00edtico rural. Las extraordinarias dotes organizativas de Marulanda se fueron refinando a trav\u00e9s de su \u00edntima vinculaci\u00f3n con el campesinado. Como hab\u00eda crecido en una familia de campesinos pobres, vivi\u00f3 entre ellos cultivando y organiz\u00e1ndolos: hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias m\u00e1s b\u00e1sicas y de sus esperanzas de futuro. De manera conceptual, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la experiencia cotidiana, Marulanda realiz\u00f3 una serie de operaciones pol\u00edticas y militares estrat\u00e9gicas basadas en su brillante conocimiento del terreno geogr\u00e1fico y humano. Desde 1964 hasta su muerte, Marulanda derrot\u00f3 o eludi\u00f3 al menos siete importantes ofensivas militares financiadas con m\u00e1s de siete mil millones de d\u00f3lares de ayuda militar usamericana, que inclu\u00eda miles de \u00abboinas verdes\u00bb, cuerpos especiales, mercenarios, m\u00e1s de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en escuadrones de la muerte.<\/p>\n<p>A diferencia de Cuba o Nicarangua, Marulanda construy\u00f3 una base masiva organizada y entren\u00f3 una dirigencia en gran parte rural; declar\u00f3 abiertamente su programa socialista y nunca recibi\u00f3 apoyo pol\u00edtico o material de los denominados \u00abcapitalistas progresistas\u00bb. A diferencia de los corruptos y codiciosos g\u00e1nsteres de Batista y Somoza, que saqueaban y se retiraban bajo presi\u00f3n, el ej\u00e9rcito de Colombia era un formidable aparato represor, altamente entrenado y disciplinado, reforzado adem\u00e1s por homicidas escuadrones de la muerte. A diferencia de otros muchos famosos guerrilleros \u00abde afiche\u00bb, Marulanda fue un aut\u00e9ntico desconocido entre los elegantes editores izquierdistas de Londres, los nost\u00e1lgicos sesentaiochistas parisinos y los socialistas eruditos de Nueva York. Marulanda pas\u00f3 su tiempo exclusivamente en la \u00abColombia profunda\u00bb; prefer\u00eda conversar y ense\u00f1ar a los campesinos y enterarse de sus quejas a conceder entrevistas a periodistas occidentales \u00e1vidos de aventura. En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses fotog\u00e9nicas prefer\u00eda la pedagog\u00eda popular de los desheredados, estable y poco rom\u00e1ntica pero sumamente eficaz. Marulanda viaj\u00f3 desde valles pr\u00e1cticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando&#8230; reclutando y entrenando a nuevos l\u00edderes. Evit\u00f3 presentarse en los \u00abforos de debate del mundo\u00bb o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visit\u00f3 una capital extranjera y cuentan que jam\u00e1s puso los pies en Bogot\u00e1, la capital de la naci\u00f3n. Pero ten\u00eda un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afrocolombianos coste\u00f1os; de los indiocolombianos de las monta\u00f1as y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares.<\/p>\n<p>Durante las d\u00e9cadas de los sesenta, los setenta y los ochenta, numerosos movimientos guerrilleros se levantaron en armas, lucharon con mayor o menor capacidad y, luego, desaparecieron asesinados, derrotados (algunos incluso se convirtieron en colaboradores) o se integraron en los partos y repartos electorales. Poco numerosos, luchaban en nombre de inexistentes \u00abej\u00e9rcitos populares\u00bb; la mayor\u00eda eran intelectuales, m\u00e1s familiarizados con los discursos europeos que con la microhistoria, la cultura popular y las leyendas de los pueblos a los que trataban de organizar. Fueron aislados, rodeados y arrasados; dejaron quiz\u00e1 una herencia bien publicitada de sacrificio ejemplar, pero no cambiaron nada sobre el terreno.<\/p>\n<p>Por el contrario, Marulanda encaj\u00f3 los mejores golpes de los presidentes contrainsurgentes de Washington y Bogot\u00e1 y se los devolvi\u00f3 al cien por cien. Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclut\u00f3 a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entren\u00f3 con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. M\u00e1s que cualquier ej\u00e9rcito guerrillero, las FARC llegaron a ser un ej\u00e9rcito de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, m\u00e1s del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: comparti\u00f3 la lluvia torrencial bajo cubiertas de pl\u00e1stico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practic\u00f3 el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefer\u00eda delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonom\u00eda regional y flexibilidad t\u00e1ctica. Acept\u00f3 un amplio abanico de opiniones sobre t\u00e1cticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y l\u00edderes decidieron probar la v\u00eda electoral, firmaron un \u00abacuerdo de paz\u00bb con el presidente colombiano, crearon un partido \u2013la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica\u2013 e hicieron elegir a numerosos alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso p\u00fablicamente al acuerdo, pero no abandon\u00f3 las armas ni \u00abbaj\u00f3 desde las monta\u00f1as a la ciudad\u00bb. Mucho m\u00e1s l\u00facido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprend\u00eda al car\u00e1cter extremadamente autoritario y brutal de la oligarqu\u00eda y sus pol\u00edticos. Sab\u00eda que los gobernantes de Colombia no aceptar\u00edan nunca una reforma agraria justa s\u00f3lo porque unos \u00abpocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas\u00bb. En 1987, m\u00e1s de 5.000 miembros de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica hab\u00edan sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarqu\u00eda, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva y se reincorporaron a la lucha armada o se marcharon al exilio.<\/p>\n<p>Marulanda era un maestro a la hora de romper los cercos y evitar las campa\u00f1as de aniquilaci\u00f3n, sobre todo las que dise\u00f1aron los mejores y m\u00e1s brillantes estrategas del centro de contrainsurgencia de los Cuerpos Especiales del US Fort Bragg y de la Escuela de las Am\u00e9ricas. A finales de los noventa, las FARC hab\u00edan ampliado su control a m\u00e1s de la mitad del pa\u00eds y bloqueaban autopistas y atacaban bases militares situadas a s\u00f3lo 65 kil\u00f3metros de la capital. Muy debilitado, el entonces presidente Pastrana termin\u00f3 por aceptar negociaciones serias de paz, en las que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que inclu\u00eda cambios estructurales b\u00e1sicos en el Estado, la econom\u00eda y la sociedad.<\/p>\n<p>A diferencia de las guerrillas centroamericanas, que cambiaron las armas por cargos electorales, antes de deponer las suyas Marulanda insisti\u00f3 en la redistribuci\u00f3n de la tierra, en el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y en la destituci\u00f3n de los generales colombianos implicados en las masacres, en una econom\u00eda mixta basada en buena medida en la nacionalizaci\u00f3n de los sectores econ\u00f3micos estrat\u00e9gicos y en la financiaci\u00f3n a gran escala de los campesinos para el desarrollo de cosechas alternativas a la coca.<\/p>\n<p>En Washington, el presidente Clinton asist\u00eda hist\u00e9rico a aquel espect\u00e1culo y se opuso a las negociaciones de paz, en especial al programa de reformas, as\u00ed como a los debates p\u00fablicos abiertos y a los foros de debate organizados por las FARC en la zona desmilitarizada, a los que asist\u00eda numerosa la sociedad civil colombiana. La aceptaci\u00f3n por parte de Marulanda del debate democr\u00e1tico, la desmilitarizaci\u00f3n y los cambios estructurales desenmascara la mentira de los socialdem\u00f3cratas occidentales y latinoamericanos y de los universitarios de centroizquierda, que lo acusaron de \u00abmilitarista\u00bb. Washington trat\u00f3 de repetir el proceso de paz centroamericano engatusando a los jefes de FARC con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos y a los colombianos pobres. Al mismo tiempo Clinton, con el apoyo de los dos partidos del Congreso, hizo aprobar un proyecto de ley de apropiaci\u00f3n de dos mil millones de d\u00f3lares para financiar el mayor y m\u00e1s sangriento programa de contrainsurgencia desde la guerra de Indochina, denominado \u00abPlan Colombia\u00bb. El presidente Pastrana dio por terminado de forma abrupta el proceso de paz y envi\u00f3 soldados a la zona desmilitarizada para que capturasen a la c\u00fapula de las FARC, pero cuando \u00e9stos llegaron, Marulanda y sus compa\u00f1eros ya se hab\u00edan ido de all\u00ed.<\/p>\n<p>Desde el 2002 hasta ahora, las FARC han alternado los ataques ofensivos y las retiradas defensivas, en especial desde finales de 2006. Con una financiaci\u00f3n sin precedentes y un apoyo tecnol\u00f3gico ultramoderno de USA, el nuevo presidente \u00c1lvaro Uribe \u2013socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte\u2013 adopt\u00f3 una pol\u00edtica de tierra quemada para ensa\u00f1arse con el campo colombiano. Entre su elecci\u00f3n en 2002 y su reelecci\u00f3n en 2006, m\u00e1s de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y otros cr\u00edticos fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas: de la misma manera que en la Operaci\u00f3n Phoenix usamericana en Vietnam, se contamin\u00f3\u00a0 la tierra de cultivo con herbicidas t\u00f3xicos. M\u00e1s de 250.000 soldados y sus compinches paramilitares de los escuadrones de la muerte diezmaron amplias zonas del campo colombiano controladas por las FARC. Helic\u00f3pteros proporcionados por Washington bombardearon la selva en misiones de b\u00fasqueda y destrucci\u00f3n (que no ten\u00edan nada que ver con la producci\u00f3n de coca o con el env\u00edo de coca\u00edna a USA). Al destruir toda la oposici\u00f3n popular y las organizaciones campesinas y al desplazar a millones de colombianos, Uribe logr\u00f3 empujar a las FARC hacia regiones m\u00e1s remotas. Al igual que hab\u00eda hecho en el pasado, Marulanda asumi\u00f3 una estrategia de retirada t\u00e1ctica defensiva, abandonando territorio para proteger la capacidad de lucha de los guerrilleros en el futuro.<\/p>\n<p>A diferencia de otros movimientos guerrilleros, las FARC no recibieron ning\u00fan apoyo material del exterior: Fidel Castro repudi\u00f3 p\u00fablicamente la lucha armada y busc\u00f3 lazos diplom\u00e1ticos y comerciales con gobiernos de centroizquierda e incluso mejores relaciones con el brutal Uribe. Despu\u00e9s de 2001, la Casa Blanca de Bush etiquet\u00f3 a las FARC de \u00aborganizaci\u00f3n terrorista\u00bb, presionando a Ecuador y Venezuela para que restringiesen los movimientos fronterizos de las FARC en busca de abastecimientos. El \u00abcentroderecha\u00bb de Colombia se dividi\u00f3 entre los que prestaban un \u00abapoyo cr\u00edtico\u00bb a la guerra total de Uribe contra las FARC y los que protestaban infructuosamente contra la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar que un movimiento guerrillero pueda sobrevivir frente a una financiaci\u00f3n tan masiva de la contrainsurgencia, un cuarto de mill\u00f3n de soldados armados por el imperio, millones de desplazados de sus tierras y un presidente psic\u00f3pata vinculado directamente con una cadena de 35.000 miembros de escuadrones de la muerte. Sin embargo, sereno y resuelto, Marulanda dirigi\u00f3 la retirada t\u00e1ctica; la idea de negociar una capitulaci\u00f3n nunca se le pas\u00f3 por la mente, ni a \u00e9l ni a la c\u00fapula de las FARC.<\/p>\n<p>Las FARC no tienen frontera contigua con un pa\u00eds que lo apoye, como Vietnam la ten\u00eda con China; tampoco goza, como Vietnam, del suministro de armas de la URSS ni del apoyo masivo internacional de los grupos occidentales de solidaridad, como los sadinistas. Vivimos en una \u00e9poca en la que apoyar a los movimientos campesinos de liberaci\u00f3n nacional no est\u00e1 \u00abde moda\u00bb; en la que reconocer que el genio de l\u00edderes campesinos revolucionarios que construyen y mantienen la aut\u00e9ntica masa de los ej\u00e9rcitos populares es tab\u00fa en los pretenciosos, locuaces e impotentes Foros Sociales Mundiales, cuyo \u00abmundo\u00bb excluye regularmente a los campesinos militantes y para los que \u00absocial\u00bb significa el constante intercambio de mensajes electr\u00f3nicos entre fundaciones financiadas por ONG.<\/p>\n<p>Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las p\u00edrricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio pol\u00edtico y la integridad personal de Manuel Marulanda, el m\u00e1s grande campesino revolucionario de Am\u00e9rica Latina. Su muerte no generar\u00e1 afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivir\u00e1 eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordar\u00e1 siempre como \u00abTirofijo\u00bb, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regres\u00f3 a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el \u00fanico l\u00edder que era realmente \u00abuno de ellos\u00bb, que durante medio siglo se enfrent\u00f3 al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado.<\/p>\n<p>Los desafi\u00f3 a todos en sus mansiones, sus palacios presidenciales, sus bases militares, sus c\u00e1maras de tortura y sus burguesas salas de redacci\u00f3n. Muri\u00f3 de muerte natural, despu\u00e9s de sesenta a\u00f1os de lucha, en los brazos de sus queridos compa\u00f1eros campesinos.<\/p>\n<p>\u00a1Tirofijo, presente!<\/p>\n<p><b>El soci\u00f3logo James Petras naci\u00f3 en Boston el 17 de enero de 1937, de padres griegos, originarios de la isla de Lesbos. Ha publicado m\u00e1s de sesenta libros de econom\u00eda pol\u00edtica y, en el terreno de la ficci\u00f3n, cuatro colecciones de cuentos.<\/b><\/p>\n<p><b>El escritor y traductor espa\u00f1ol <a href=\"http:\/\/www.manueltalens.com\/\">Manuel Talens<\/a> es miembro de <a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/\">Cubadebate<\/a> , <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">Rebeli\u00f3n<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala.es\/\">Tlaxcala<\/a> , la red de traductores por la diversidad ling\u00fc\u00edstica. En mayo de 2008 ha aparecido su libro de ensayos <i>Cuba en el coraz\u00f3n<\/i>.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rebeli\u00f3n<\/p>\n<p>Traducido para Cubadebate, Rebeli\u00f3n   y Tlaxcala por Manuel Talens.    Dibujo de Jos\u00e9 Mercader.<\/p>\n<p>                                                  Pedro Antonio Mar\u00edn Mar\u00edn, m\u00e1s conocido como Manuel Marulanda V\u00e9lez y &quot;Tirofijo&quot;, era el l\u00edder m\u00e1ximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el      campesino revolucionario m\u00e1s grande de la historia del continente americano. Durante sesenta a\u00f1os organiz\u00f3 movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las v\u00edas democr\u00e1ticas legales se le cerraron de forma brutal, cre\u00f3 el ej\u00e9rcito guerrillero m\u00e1s poderoso de Am\u00e9rica Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su \u00e9poca de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. 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