{"id":97,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=97"},"modified":"2020-02-12T11:37:09","modified_gmt":"2020-02-12T10:37:09","slug":"trabajo-afectivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=97","title":{"rendered":"Trabajo afectivo"},"content":{"rendered":"<p><em class=\"field-content\">Fuente: <a href=\"http:\/\/aleph-arts.org\/io_lavoro\/textos\/io_lavoro_hardt.html\">http:\/\/aleph-arts.org\/io_lavoro\/textos\/io_lavoro_hardt.html<\/a><\/em> 04-1999<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n con la producci\u00f3n de afectividad en el entorno laboral y social a menudo ha servido como una buena base para desarrollar proyectos anticapitalistas dentro del discurso en torno a conceptos como deseo y valor y uso. El trabajo afectivo constituye directamente y en s\u00ed mismo la creaci\u00f3n de comunidades y de subjetividad colectivas. El circuito productivo dentro del que se mueven los afectos y los valores se ha visto en gran medida como un circuito aut\u00f3nomo de creaci\u00f3n de subjetividad, una alternativa al proceso de valoraci\u00f3n capitalista. Sistemas de pensamiento que acercan a Marx y Freud asocian el concepto del trabajo afectivo con ideas como el trabajo dentro de la familia y el cuidado de otros. Cada uno de estos an\u00e1lisis revela procesos mediante los que, dentro de la actividad laboral, producimos subjtividades colectivas, socialidad y que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, dan lugar a la sociedad en s\u00ed.<\/p>\n<p>Esta manera de concebir el trabajo afectivo hoy en d\u00eda (aqu\u00ed entro en el asunto principal de este ensayo) debe, sin embargo, percibirse en relaci\u00f3n con el papel cambiante que en la econom\u00eda capitalista tiene el trabajo afectivo. En otras palabras, aunque el trabajo afectivo nunca ha sido completamente ajeno a la producci\u00f3n capitalista, los procesos de posmodernizaci\u00f3n econ\u00f3mica que se han estado desarrollando durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os han situado el trabajo afectivo en una posici\u00f3n donde, no s\u00f3lo produce capital sino tambi\u00e9n est\u00e1 en la cima de la jerarqu\u00eda de formas de trabajo. El trabajo afectivo es una de las manifestaciones de lo que denominar\u00e9 \u00abtrabajo inmaterial\u00bb, que ha adquirido una posici\u00f3n predominante con respecto a los otros tipos de trabajo dentro de la econom\u00eda capitalista global. Afirmar que el capital ha incorporado y exalta el trabajo afectivo como una de las m\u00e1s rentables formas de trabajo productor de valor no significa que este tipo de trabajo, contaminado por su relaci\u00f3n con el capitalismo no tenga ya un lugar en proyectos anticapitalistas. Por el contrario, dado el importante papel que desempe\u00f1a el trabajo afectivo como uno de los principales eslabones en la cadena de la posmodernizaci\u00f3n capitalista, su potencial subversivo y su autonom\u00eda no hacen sino crecer.<\/p>\n<p>Dentro de este marco reconocemos el potencial biopol\u00edtico del trabajo, entendido el biopoder seg\u00fan la concepci\u00f3n de Foucault, que a la vez se invierte. Quiero proceder, por tanto, en tres fases: la primera, situar el trabajo inmaterial dentro de la fase contempor\u00e1nea de la posmodernizaci\u00f3n capitalista; segunda, situar el trabajo afectivo en relaci\u00f3n con otras formas de trabajo inmaterial; y finalmente, explorar el potencial del trabajo afectivo en relaci\u00f3n con el biopoder.<\/p>\n<p><b>Posmodernizaci\u00f3n<br \/>\n<\/b><br \/>\nResulta muy com\u00fan hoy en d\u00eda percibir el relevo de paradigmas econ\u00f3micos sucesivos dentro del \u00e1mbito de los principales pa\u00edses capitalistas como un proceso en tres fases bien definidas, cada una por un sector econ\u00f3micamente aventajado: en el primer paradigma, la agricultura y la obtenci\u00f3n de materias primas eran el motor de la econom\u00eda, en el segundo, la industria y la fabricaci\u00f3n de bienes duraderos ocupaban una posici\u00f3n privilegiada, y en el tercero, los servicios y la manipulaci\u00f3n de informaci\u00f3n est\u00e1n en el n\u00facleo de la producci\u00f3n de capital. La posici\u00f3n hegem\u00f3nica ha pasado, por tanto, del sector primario, al secundario y m\u00e1s tarde al terciario. La modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica fue la se\u00f1a de identidad de la primera transici\u00f3n, de la hegemon\u00eda de la agricultura a la de la industria. Modernizaci\u00f3n era sin\u00f3nimo de industrializaci\u00f3n. La segunda transici\u00f3n, de la hegemon\u00eda de la industria a la de los servicios e informaci\u00f3n se podr\u00eda denominar posmodernizaci\u00f3n de la econom\u00eda, o, para ser m\u00e1s exactos, informatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los procesos de modernizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n llevaron consigo la transformaci\u00f3n y redefinici\u00f3n de todos los elementos configuradores del plano social. A medida que la agricultura se moderniz\u00f3 convirti\u00e9ndose en una industria, la granja se fue convirtiendo en f\u00e1brica aplicando la disciplina, la tecnolog\u00eda, las relaciones salariales, etc. caracter\u00edsticas de \u00e9sta. En general, la sociedad se industrializ\u00f3 gradualmente, hasta llegar al punto en que las relaciones y la naturaleza humanas tambi\u00e9n se transformaron. La sociedad se convirti\u00f3 en una f\u00e1brica. A principios de siglo, Robert Musil hizo una bella reflexi\u00f3n sobre la transformaci\u00f3n de la humanidad en esta transici\u00f3n del mundo agr\u00edcola a la f\u00e1brica social. \u00abHubo un tiempo en que la gente se adaptaba naturalmente a las condiciones con las que se topaban, y esto era una manera muy coherente de convertirse en uno mismo. Pero hoy en d\u00eda, con toda esta agitaci\u00f3n que separa las cosas de la tierra en la que se criaron , incluso en lo que se refiere a la producci\u00f3n de almas, realmente se deber\u00eda, por decirlo de alg\u00fan modo, reemplazar la artesan\u00eda tradicional por el tipo de inteligencia caracter\u00edstica de las m\u00e1quinas y las f\u00e1bricas.\u00bb [1] La humanidad y su alma se producen dentro de los procesos mismos de producci\u00f3n econ\u00f3mica. El proceso de transformaci\u00f3n en ser humano y la naturaleza misma del ser humano se trastocaron fundamentalmente en el cambio cualitativo que supuso la modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, sin embargo, la modernizaci\u00f3n ha llegado a su fin, o, como expone Robert Kurz, la modernizaci\u00f3n se ha venido abajo. En otras palabras, la producci\u00f3n industrial ya no extiende su \u00e1rea de control sobre otras formas econ\u00f3micas y fen\u00f3menos sociales. Un s\u00edntoma de este cambio aparece en los cambios cuantitativos en el \u00e1mbito del empleo. Mientras los procesos de modernizaci\u00f3n se vieron reflejados en la migraci\u00f3n de la mano de obra, de la agricultura y miner\u00eda (sector primario) a la industria (sector secundario), los procesos de posmodernizaci\u00f3n o informatizaci\u00f3n se reflejan en una migraci\u00f3n del empleo en el sector de la industrial al del sector servicios (terciario), un cambio que se viene produciendo en los principales pa\u00edses capitalistas (especialmente en los Estados Unidos) desde principios de 1970. [2] El concepto \u00abservicios\u00bb engloba una amplia gama de actividades, desde la sanidad, la educaci\u00f3n y la cultura al transporte, los espect\u00e1culos y la publicidad. Los empleos requieren, en su mayor\u00eda disponibilidad para viajar y adaptabilidad a diferentes funciones. Pero, lo que es m\u00e1s importante, tambi\u00e9n se caracterizan por el papel esencial que en ellos desempe\u00f1an el conocimiento, la informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la emoci\u00f3n. En este sentido, podemos referirnos a la econom\u00eda postindustrial como una econom\u00eda de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual el proceso de modernizaci\u00f3n se ha acabado y la econom\u00eda global de hoy en d\u00eda se encuentra en fase de posmodernizaci\u00f3n, enfocada hacia la econom\u00eda de la informaci\u00f3n, no significa que se vaya a prescindir de la producci\u00f3n industrial o que vaya a dejar de tener un papel predominante, incluso en las zonas m\u00e1s desarrolladas del mundo. Del mismo modo que la industrializaci\u00f3n transform\u00f3 la agricultura y potenci\u00f3 su capacidad de producci\u00f3n, la revoluci\u00f3n de la informaci\u00f3n transformar\u00e1 la industria y redefinir\u00e1 y pondr\u00e1 al d\u00eda los procesos de fabricaci\u00f3n a trav\u00e9s de la integraci\u00f3n, por ejemplo, de redes de informaci\u00f3n dentro de los procesos industriales. La nueva consigna en lo que a gesti\u00f3n refiere es \u00abtrata la industria como un servicio\u00bb. As\u00ed, a medida que las industrias se transforman, la divisi\u00f3n entre f\u00e1brica y servicios se difumina. Del mismo modo que a trav\u00e9s de la modernizaci\u00f3n toda producci\u00f3n se industrializ\u00f3, as\u00ed, a trav\u00e9s de la posmodernizaci\u00f3n, toda la producci\u00f3n tiende a convertirse en producci\u00f3n de servicios, tiende hacia la econom\u00eda de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hecho de que la informatizaci\u00f3n y el giro hacia el sector servicios se adviertan m\u00e1s claramente en los principales pa\u00edses capitalistas no debe llevarnos a pensar en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica global en funci\u00f3n de fases de desarrollo, como si hoy en d\u00eda los pa\u00edses dominantes fueran econom\u00edas de basadas en los servicios y la informaci\u00f3n, sus subordinados los regidos por una econom\u00eda industrial y tras estos se encontrasen los pa\u00edses de econom\u00eda agr\u00edcola. Para los pa\u00edses subordinados, el fin de la modernizaci\u00f3n significa, en primer lugar, que la industrializaci\u00f3n ya no puede verse como el factor clave para el desarrollo y la competitividad econ\u00f3mica. Algunas de las regiones m\u00e1s relegadas, como algunas \u00e1reas del \u00c1frica subsahariana, han sido excluidas del movimiento de capital y de las nuevas tecnolog\u00edas y as\u00ed carecen incluso de la ilusi\u00f3n de las estrategias de desarrollo y se encuentran a punto de morir de inanici\u00f3n (debemos, sin embargo, ser conscientes de que la posmodernizaci\u00f3n ha determinado esta exclusi\u00f3n, pero no por ello cesa su dominio sobre estas regiones). La competici\u00f3n por alcanzar los puestos intermedios en la jerarqu\u00eda global se lleva a cabo no a trav\u00e9s de la industrializaci\u00f3n, sino de la informatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Pa\u00edses grandes con econom\u00edas heterog\u00e9neas, como India, Brasil y Rusia pueden albergar simult\u00e1neamente todo tipo de procesos de producci\u00f3n: producci\u00f3n de servicios a trav\u00e9s de la econom\u00eda de la informaci\u00f3n, producci\u00f3n industrial de bienes y producci\u00f3n artesanal, agr\u00edcola y minera. No es precisa una progresi\u00f3n hist\u00f3rica entre estas formas de producci\u00f3n, que simplemente se mezclan y coexisten: no es necesario pasar por la modernizaci\u00f3n antes de incorporarse a la informatizaci\u00f3n. La producci\u00f3n artesanal se puede informatizar inmediatamente; se pueden instalar inmediatamente tel\u00e9fonos m\u00f3viles en ignotos pueblos de pescadores. Todas las formas de producci\u00f3n coexisten dentro de las redes del mercado mundial y bajo el control de la producci\u00f3n informatizada de servicios.<\/p>\n<p><b>Trabajo inmaterial<\/b><\/p>\n<p>La transici\u00f3n hacia una econom\u00eda de la informaci\u00f3n conlleva necesariamente un cambio en la calidad del trabajo y en la naturaleza de los procesos laborales. Esta es la consecuencia sociol\u00f3gica y antropol\u00f3gica m\u00e1s inmediata de la transici\u00f3n entre paradigmas econ\u00f3micos. La informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n, el conocimiento y la afectividad pasan a tener un papel fundamental en el proceso de producci\u00f3n. Para muchos, una primera faceta de esta transformaci\u00f3n est\u00e1 constituida por cambios en el sistema laboral de las f\u00e1bricas con la industria del autom\u00f3vil como punto de referencia esencial- as\u00ed se ha pasado del modelo ford al toyota. [4] El principal cambio estructural entre estos dos sistemas se refiere al sistema de comunicaci\u00f3n entre la producci\u00f3n y el consumo de mercanc\u00edas, es decir, el trasvase de informaci\u00f3n de la f\u00e1brica al mercado. El modelo fordista establec\u00eda una relaci\u00f3n \u00abmuda\u00bb entre producci\u00f3n y consumo. En el modelo fordista se produc\u00edan modelos est\u00e1ndar en masa a sabiendas de que exist\u00eda una demanda para ellos, por lo que no hab\u00eda una necesidad de \u00abescuchar\u00bb atentamente al mercado. Un circuito de retroalimentaci\u00f3n de informaci\u00f3n que un\u00eda el sector de consumo con el de producci\u00f3n hac\u00eda posible que algunos cambios en el mercado impulsaran cambios en la producci\u00f3n, pero esta comunicaci\u00f3n era limitada (debido a que los canales de planificaci\u00f3n eran r\u00edgidos y estaban muy compartimentados) y muy lenta (dada la limitaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y los procesos de la producci\u00f3n en masa).<\/p>\n<p>El modelo toyotista se basa en una inversi\u00f3n del modelo fordista de comunicaci\u00f3n entre producci\u00f3n y consumo. Lo ideal, de acuerdo con este modelo, ser\u00eda que se estableciera una comunicaci\u00f3n continua e inmediata entre planificaci\u00f3n de producci\u00f3n y mercado. As\u00ed las f\u00e1bricas no tendr\u00edan mercanc\u00eda en sus almacenes, y la producir\u00edan de acuerdo con la demanda que exista en un momento dado en los mercados activos. Este modelo no s\u00f3lo requiere un circuito de comunicaci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pido sino tambi\u00e9n que funcione endirecci\u00f3n contraria, porque, al menos en teor\u00eda, la decisi\u00f3n de producir viene despu\u00e9s de que el mercado tome su decisi\u00f3n. Dentro de este contexto industrial vemos los primeros indicios del papel fundamental que la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n van a desempe\u00f1ar en la producci\u00f3n. Se podr\u00eda afirmar que la acci\u00f3n comunicacitiva y la acci\u00f3n instrumental van \u00edntimamente unidos dentro de los procesos industriales de la era de la informaci\u00f3n. (Ser\u00eda interesante y \u00fatil considerar de qu\u00e9 manera estos procesos alteran la divisi\u00f3n establecida por Habermas entre acci\u00f3n instrumental y acci\u00f3n comunicativa, del mismo modo que lo hacen con la distinci\u00f3n que Arendt crea entre \u00ablabor\u00bb, \u00abtrabajo\u00bb y \u00abacci\u00f3n\u00bb.) [5]. Debo precisar que nos estamos refiriendo a una concepci\u00f3n muy limitada de comunicaci\u00f3n, a la mera transmisi\u00f3n de datos de mercado.<\/p>\n<p>Los sectores de servicios de la econom\u00eda presentan un modelo de comunicaci\u00f3n productiva m\u00e1s rico. De hecho, casi todos los servicios se basan en el continuo intercambio de informaci\u00f3n y conocimientos. Ya que la producci\u00f3n de servicios no deriva en la producci\u00f3n de bienes materiales y duraderos, podr\u00edamos denominar este tipo de trabajo\u00a0 &#8216;trabajo inmaterial&#8217;, es decir, trabajo que produce bienes no materiales como servicios, conocimientos o comunicaciones. [6] Un aspecto del trabajo inmaterial puede describirse con una analog\u00eda con el funcionamiento de un ordenador. El uso cada vez m\u00e1s generalizado de ordenadores ha ido redefiniendo las practicas y relaciones laborales (y paralelamente todas las pr\u00e1cticas y relaciones sociales). La familiaridad con la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y la habilidad para manejarla se est\u00e1n convirtiendo en requisitos b\u00e1sicos para acceder a cualquier puesto de trabajo en los pa\u00edses dominantes. Incluso cuando no hay un contacto directo con ordenadores, el uso de s\u00edmbolos e informaci\u00f3n caracter\u00edsticos de la inform\u00e1tica se ha generalizado. Una innovaci\u00f3n aportada por el ordenador es que su funcionamiento est\u00e1 en constante transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de su uso. Incluso las manifestaciones m\u00e1s primitivas de inteligencia artificial permiten al ordenador ampliar y perfeccionar su forma de operar bas\u00e1ndose en la interacci\u00f3n con el usuario y su entorno. Este tipo de interactividad continua caracteriza a muchas de las actividades productivas contempor\u00e1neas en todos los sectores de la econom\u00eda, intervengan o no equipos inform\u00e1ticos. En \u00e9pocas anteriores los trabajadores aprend\u00edan a actuar como m\u00e1quinas tanto dentro como fuera de la f\u00e1brica. Hoy en d\u00eda a medida que el conocimiento general social se convierte en un medio de producci\u00f3n cada vez m\u00e1s directo, pensamos cada vez m\u00e1s como ordenadores y el modelo interactivo de tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n es una parte cada vez m\u00e1s esencial de nuestra actividad laboral. [7] Los aparatos interactivos y cibern\u00e9ticos se convierten en pr\u00f3tesis integradas en nuestros cuerpos y mentes y constituyen una lente a trav\u00e9s de la cual los redefinimos. [8]<\/p>\n<p>Robert Reich denomina este tipo de trabajo inmaterial \u00abservicios simb\u00f3licos-anal\u00edticos\u00bb- trabajo que incluye entre otras tareas la \u00abresoluci\u00f3n de problemas, la identificaci\u00f3n de problemas y las actividades de broker estrat\u00e9gico.\u00bb [9] Este tipo de trabajo tiene el m\u00e1s alto valor y por tanto Reich lo identifica como la clave para competir en la nueva econom\u00eda global. Reconoce, sin embargo, que el desarrollo de estos trabajos basados en una econom\u00eda del conocimiento y que requieren una manipulaci\u00f3n creativa de los s\u00edmbolos conlleva la proliferaci\u00f3n de infra empleo que requiere escasa capacidad de manipulaci\u00f3n simb\u00f3lica, que ser\u00e1 rutinaria, como es el caso de la captaci\u00f3n de datos y el procesamiento de textos. As\u00ed empieza a surgir una divisi\u00f3n fundamental en el sector laboral dentro del campo de los procesos inmateriales.<\/p>\n<p>El modelo del ordenador, sin embargo, puede explicar solamente una de las facetas de la labor comunicativa e inmaterial que forma parte de la producci\u00f3n de servicios. La otra faceta del trabajo inmaterial lo constituye el trabajo afectivo que representa el contacto y la interacci\u00f3n humanas. Este es el aspecto del trabajo inmaterial del que resulta menos probable que hablen economistas como Reich, pero, a mi entender, es el aspecto m\u00e1s importante, el elemento unificador. Los servicios sanitarios, por ejemplo, se fundamentan principalmente en el trabajo afectivo y de cuidados a otros y la industria del espect\u00e1culo y las restantes industrias culturales tambi\u00e9n se centran en la creaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de afectos. Hasta cierto punto, este trabajo afectivo tiene un papel determinado en las industrias de servicios, desde los restaurantes de comida r\u00e1pida a los proveedores de servicios financieros, fundidos con los momentos de interacci\u00f3n y comunicaci\u00f3n humanas. Este trabajo, aun cuando corporal y afectivo, es inmaterial en cuanto que sus productos son intangibles: una sensaci\u00f3n de libertad, bienestar, satisfacci\u00f3n, excitaci\u00f3n, pasi\u00f3n, e incluso la sensaci\u00f3n de estar conectados o en comunidad. Categor\u00edas como los servicios en persona o los servicios de proximidad a menudo se utilizan para identificar este tipo de trabajo, pero lo esencial -su aspecto \u00aben persona\u00bb- es realmente la creaci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n de afectos. Esta producci\u00f3n afectiva, este intercambio y comunicaci\u00f3n esta generalmente asociado con el contacto humano, con la presencia real de otro pero este contacto puede ser tanto real como virtual. En la producci\u00f3n de afectos en la industria del espect\u00e1culo, por ejemplo, el contacto humano, la presencia de otros, es principalmente virtual, pero no por ello menos real. Este segundo aspecto del trabajo inmaterial, su aspecto afectivo, va m\u00e1s all\u00e1 del modelo de inteligencia y comunicaci\u00f3n que plantea el ordenador. El trabajo afectivo se entiende mejor desde lo que los an\u00e1lisis feministas de la \u00abmujer en el trabajo\u00bb denominan \u00abtrabajo en modo corporal\u00bb. [10] El cuidado de otros est\u00e1 ciertamente ligado a lo corporal, lo som\u00e1tico, pero los afectos que genera son, sin embargo, inmateriales. Lo que el trabajo afectivo produce son redes sociales, manifestaciones de la comunidad, biopoder.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed quiz\u00e1s podamos reconocer una vez m\u00e1s que la acci\u00f3n instrumental de la producci\u00f3n econ\u00f3mica se mezcla con la acci\u00f3n comunicativa de las relaciones humanas. En este caso, sin embargo, la comunicaci\u00f3n no se empobrece, antes bien, la producci\u00f3n se ha enriquecido al nivel de complejidad de la interacci\u00f3n humana. Mientras que en un primer momento, en la informatizaci\u00f3n de la industria, por ejemplo, se podr\u00eda decir que la acci\u00f3n comunicativa, las relaciones humanas y la cultura se han instrumentalizado, cosificado y \u00abdegradado\u00bb al nivel de las interacciones econ\u00f3micas, debemos r\u00e1pidamente matizar que, a trav\u00e9s de un proceso rec\u00edproco, en este segundo momento la producci\u00f3n se ha convertido en un proceso comunicativo, afectivo y desinstrumentalizado y ha sido \u00abelevado\u00bb a la categor\u00eda de relaciones humanas, pero, por supuesto, relaciones humanas que se desarrollan dentro del capital y est\u00e1n dominadas por \u00e9ste. (Aqu\u00ed la divisi\u00f3n entre econom\u00eda y cultura empieza a desmoronarse). En la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de afectos, dentro de aquellas redes de cultura y comunicaci\u00f3n, se producen las subjetividades colectivas dando lugar a lo social, incluso si ambas pueden ser directamente explotadas por el capital. Aqu\u00ed es donde podemos comprobar el enorme potencial de trabajo afectivo.<\/p>\n<p>No pretendo argumentar que el trabajo afectivo en s\u00ed mismo sea algo nuevo, como tampoco creo que lo sea el hecho de que produce valor. Los an\u00e1lisis feministas, en particular, llevan mucho tiempo reconociendo el valor social del trabajo afectivo, el trabajo familiar, criar a los hijos y otras actividades propias de una madre. Lo que es nuevo, por el contrario, es hasta qu\u00e9 punto este trabajo afectivo e inmaterial est\u00e1 ahora directamente ligado a la producci\u00f3n de capital as\u00ed como lo generalizado de su alcance, que llega a amplios sectores de la econom\u00eda. En efecto, como componente de trabajo inmaterial, el trabajo afectivo ha alcanzado una posici\u00f3n dominante de grand\u00edsimo valor en la sociedad contempor\u00e1nea de la informaci\u00f3n. En lo que se refiere a la producci\u00f3n de almas, como Musil podr\u00eda decir, no debemos dirigir nuestra mirada a la tierra y al desarrollo org\u00e1nico, ni a la f\u00e1brica y al desarrollo mec\u00e1nico, sino hacia las formas hegem\u00f3nicas de producci\u00f3n econ\u00f3mica, esto es, a la producci\u00f3n definida como una s\u00edntesis de cibern\u00e9tica y afectividad.<\/p>\n<p>Este trabajo inmaterial no es caracter\u00edstico tan s\u00f3lo de un ramo de la poblaci\u00f3n activa, es decir, los programadores inform\u00e1ticos y los enfermeros, que constituir\u00edan potencialmente la nueva aristocracia laboral. Antes bien, el trabajo inmaterial, en sus diferentes encarnaciones (informacional, afectivo, comunicativo y cultural) tiende siempre a extenderse por toda la poblaci\u00f3n activa y todas las tareas como un componente, de mayor o menor peso, de todos los procesos laborales. Habiendo dicho esto, hay abundantes divisiones dentro del \u00e1mbito del trabajo inmaterial divisiones por naci\u00f3n, sexo, raza, etc. Como dir\u00eda Robert Reich, el gobierno de los Estados Unidos luchar\u00e1 en la medida de lo posible por mantener en lo m\u00e1s lato el list\u00f3n del valor del trabajo inmaterial en los Estados Unidos y exportar aquellos trabajos de menor valor a otras regiones. Es una tarea importante establecer con claridad cu\u00e1les son estas divisiones del trabajo inmaterial, que, debo matizar, no coinciden con las divisiones en el trabajo a las que estamos acostumbrados, especialmente las referidas al trabajo afectivo.<\/p>\n<p>En resumen, podemos distinguir tres clases de trabajo inmaterial que impulsan al sector servicios a colocarse en la c\u00faspide de la econom\u00eda de la informaci\u00f3n. La primera clase se ocupa de la producci\u00f3n industrial y se ha informatizado, incorporando la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n de manera que se ha transformado el propio proceso de producci\u00f3n industrial. La fabricaci\u00f3n se entiende como un servicio y el trabajo material que representa la producci\u00f3n de bienes perdurables se mezcla con el trabajo inmaterial y tiende a fundirse con \u00e9ste. En segundo lugar est\u00e1 el trabajo inmaterial de las funciones anal\u00edticas y simb\u00f3licas, que, por su parte, se subdivide por un lado en manipulaci\u00f3n inteligente y creativa y por otro en funciones simb\u00f3licas rutinarias. Por \u00faltimo, un tercer tipo de trabajo inmaterial se ocupa de la producci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de los afectos y requiere un contacto y una proximidad humanas, ya sean reales o virtuales. Estos son los tres tipos de trabajo que gu\u00edan la posmodernizaci\u00f3n o informacionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda global.<\/p>\n<p><b>Biopoder<\/b><\/p>\n<p>Por biopoder entiendo el potencial del trabajo afectivo. El biopoder es el poder de crear vida, es la producci\u00f3n de subjetividades colectivas, de lo social y de la sociedad en s\u00ed. Los afectos y las redes de producci\u00f3n de afectos como principal objeto de an\u00e1lisis nos revela estos procesos como procesos de constituci\u00f3n social. Lo que se crea mediante las redes de trabajo afectivo es una forma de vida.<\/p>\n<p>Cuando Foucault analiza la idea de biopoder, la contempla \u00fanicamente desde arriba. Se trata de la patria potestad, el derecho del padre sobre la vida y la muerte de sus hijos y siervos. O lo que es m\u00e1s importante, el biopoder es el poder de las fuerzas emergentes de potencial gobierno para crear, dirigir y controlar a la poblaci\u00f3n el poder de controlar la vida[11]. Otros estudios m\u00e1s recientes han llevado la idea de Foucault m\u00e1s all\u00e1 determinando el biopoder como el reino de lo soberano sobre la \u00abvida al desnudo\u00bb, la vida, aislada de sus diversas manifestaciones sociales [12]. En cada caso, lo que est\u00e1 en juego en el poder es la vida en s\u00ed. Este tr\u00e1nsito pol\u00edtico hacia la fase contempor\u00e1nea del biopoder es paralelo a la transici\u00f3n econ\u00f3mica que constituye la posmodernizaci\u00f3n del capitalismo en el que el trabajo inmaterial se encuentra en la posici\u00f3n hegem\u00f3nica. Tambi\u00e9n en este caso, en la creaci\u00f3n de valor y en la producci\u00f3n de capital, lo esencial es la producci\u00f3n de vida, la creaci\u00f3n, la direcci\u00f3n y el control de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta perspectiva foucaultiana del biopoder, sin embargo, s\u00f3lo plantea la situaci\u00f3n desde arriba, como la prerrogativa de un poder soberano. Cuando observamos la situaci\u00f3n desde el punto de vista del trabajo que conlleva la producci\u00f3n biopol\u00edtica, podemos empezar a reconocer el biopoder como se manifiesta visto desde abajo.<\/p>\n<p>Lo primero que advertimos cuando adoptamos esta perspectiva es que el trabajo de la producci\u00f3n biopol\u00edtica est\u00e1 fuertemente configurado como un trabajo organizado de acuerdo al sexo. Es m\u00e1s, muchas corrientes de teor\u00eda feminista han desarrollado an\u00e1lisis en profundidad sobre la generaci\u00f3n de biopoder desde las capas inferiores. Una vertiente del ecofeminismo emplea el t\u00e9rmino biopol\u00edtica (de manera que podr\u00eda parecer muy diferente al uso que al t\u00e9rmino da Foucault) para referirse a la pol\u00edtica de las varias manifestaciones de biotecnolog\u00eda que imponen las compa\u00f1\u00edas transnacionales a las poblaciones y entornos, especialmente a regiones del mundo subordinadas\u00a0 [13]. La Revoluci\u00f3n Verde y otros programas tecnol\u00f3gicos que se han presentado como medios para un desarrollo econ\u00f3mico capitalista han supuesto tanto una violaci\u00f3n del entorno natural como un establecimiento de nuevos mecanismos de subordinaci\u00f3n de la mujer. Estos dos efectos, en realidad se reducen a uno. Seg\u00fan estos autores, el papel tradicional de la mujer ha sido principalmente el de cumplir la funci\u00f3n reproductiva. Este papel ha sido el m\u00e1s afectado por la intervenci\u00f3n ecol\u00f3gica y biol\u00f3gica. Desde este punto de vista, por tanto, la mujer y la naturaleza se encuentran simult\u00e1neamente controladas, pero tambi\u00e9n cooperan contra el ataque de las tecnolog\u00edas biopol\u00edticas, con el fin de producir y reproducir vida. Mantenerse vivos: la vida se ha convertido en el tema crucial de la pol\u00edtica y la lucha es la de las capas altas del biopoder contra las bajas. En un contexto muy diferente, varios autores feministas estadounidenses han analizado el papel fundamental que tiene el trabajo de la mujer en la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de vida. En particular, el trabajo afectivo que conllevan las labores maternas (aqu\u00ed creamos una distinci\u00f3n entre las labores maternales y la tarea espec\u00edficamente biol\u00f3gica que representa el dar a luz) ha demostrado ser un terreno extraordinariamente rico para el an\u00e1lisis de la producci\u00f3n biopol\u00edtica [14]. En este caso la producci\u00f3n biopol\u00edtica consiste principalmente en el trabajo que conlleva la creaci\u00f3n de vida. No me refiero a la actividad de la procreaci\u00f3n, sino la creaci\u00f3n de vida precisamente a trav\u00e9s de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de afectividad. Aqu\u00ed podemos reconocer claramente c\u00f3mo la frontera entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n se viene abajo, como tambi\u00e9n sucede con la distinci\u00f3n entre econom\u00eda y cultura.<\/p>\n<p>El trabajo opera directamente sobre la afectividad, produce subjetividad, produce sociedad, produce vida. El trabajo afectivo, en este sentido, es ontol\u00f3gico, revela un trabajo vivo que constituye una forma de vida y as\u00ed demuestra nuevamente el potencial de producci\u00f3n biopol\u00edtica [15].<\/p>\n<p>Debo advertir, sin embargo, que ninguna de estas posturas se deben aceptar sin matizaciones, sin reconocer los enormes peligros que conllevan. En el primer caso la identificaci\u00f3n de mujer y naturaleza supone el riesgo de hacer natural y absoluta la diferencia entre los sexos, a\u00f1adiendo, adem\u00e1s una definici\u00f3n espont\u00e1nea de la naturaleza en s\u00ed. En el segundo caso, la celebraci\u00f3n de las labores maternales puede f\u00e1cilmente constituir un argumento que apoye la divisi\u00f3n del trabajo seg\u00fan sexos y las estructuras familiares dominio y de subjetivizaci\u00f3n ed\u00edpicas. Incluso en estos an\u00e1lisis familiares del trabajo materno queda claro lo dif\u00edcil que puede resultar separar el potencial del trabajo afectivo tanto de las construcciones patriarcales de reproducci\u00f3n como del subjetivo agujero negro de la familia.<\/p>\n<p>Estos peligros, con independencia de su relevancia, no pueden negar la importancia del potencial del trabajo como biopoder, biopoder desde las capas m\u00e1s bajas. El contexto biopol\u00edtico es precisamente el campo de una investigaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n productiva entre afectividad y valor. Con lo que nos encontramos no es tanto con la resistencia de lo que podr\u00edamos denominar \u00abtrabajo necesario desde el punto de vista afectivo\u00bb [16], sino el potencial del trabajo afectivo necesario. Por una parte, el trabajo afectivo, la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida es un cimento profundo sobre el que se levanta la acumulaci\u00f3n capitalista y el orden patriarcal.<\/p>\n<p>Por otra, sin embargo, la producci\u00f3n de afectividad, subjetividad y formas de vida presenta un potencial enorme para los circuitos aut\u00f3nomos de valoraci\u00f3n, y quiz\u00e1s liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>[1] Robert Musil, The Man Without Qualities, vol. 2, trans. Sophie Wilkins (Nueva York: Vintage, 1996) 367<\/p>\n<p>[2] Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre los cambios en el mundo laboral en los pa\u00edses hegem\u00f3nicos, v\u00e9ase Manuel Castells y Yuko Aoyama, \u00abPaths towards the informational society: Employment structure in G-7 countries, 1920-90,\u00bb International Labour Review 133:1 (1994): 5-33.<\/p>\n<p>[3] Fran\u00e7ois Bar, \u00abInformation Infrastructure and the Transformation of Manufacturing,\u00bb in The New Information Infrastructure: Strategies for U.S. Policy, ed. William Drake (Nueva York: Twentieth Century Fund Press, 1995), 56.<\/p>\n<p>[4] Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la comparaci\u00f3n entre el modelo Ford y Toyota, v\u00e9ase Benjamin Coriat, Penser \u00e0 l&#8217;envers: travail et organisation dans l&#8217; entreprise japonaise (Par\u00eds: Christian Bourgois, 1994).<\/p>\n<p>[5] Pienso principalmente en J\u00fcrgen Habermas y su The Theory of Communicative Action, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Thomas McCarthy (Boston: Beacon Press, 1984); y Hannah Arendt, The Human Condition (Chicago: University of Chicago Press, 1958). Para un excelente an\u00e1lisis de la divisi\u00f3n de Habermas entre acci\u00f3n comunicativa e instrumental en el contexto de la posmodernizaci\u00f3n econ\u00f3mica, consultar Christian Marazzi, Il posto dei calzini: la svolta linguistica dell&#8217;economia e i suoi effetti nella politica (Bellinzona, Suiza: Casagrande, 1995), 29-34.<\/p>\n<p>[6] Para una definici\u00f3n y an\u00e1lisis del trabajo inmaterial, v\u00e9ase Maurizio Lazzarato, \u00abImmaterial Labor,\u00bb in Radical Thought in Italy, ed. Paolo Virno y Michael Hardt (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996), 133-47.<\/p>\n<p>[7] Peter Drucker ha interpretado la transici\u00f3n a la producci\u00f3ninmaterial como la completa destrucci\u00f3n de las categor\u00edas tradiciones establecidas por la econom\u00eda pol\u00edtica. \u00abThe basic economic resource &#8216;the means of production, &#8216; to use the economist&#8217;s termis no longer capital, nor natural resources (the economist&#8217;s\u00a0 &#8216;land&#8217;), nor\u00a0 &#8216;labor.&#8217; It is and will be knowledge.\u00bb Peter Drucker, Post-Capitalist Society, (Nueva York: Harper, 1993), 8. Lo que Drucker no comprende es que el conocimiento no se entrega, sino se produce y que esta producci\u00f3n conlleva nuevos medios de producci\u00f3n y trabajo.<\/p>\n<p>[8] Marx emplea el t\u00e9rmino \u00abintelecto general\u00bb para referirse a este paradigma de actividad social productiva. \u00abThe development of fixed capital indicates to what degree social knowledge has become a direct force of production, and to what degree, hence, the conditions of the process of social life itself have come under the control of the general intellect and been transformed in accordance with it. To what degree the powers of social production have been produced, not only in the form of knowledge, but also as immediate organs of social practice, of the real life process.\u00bb Karl Marx, Grundrisse, trans. Martin Nicolaus (Nueva York: Vintage, 1973), 706.<\/p>\n<p>[9] Robert Reich, The Work of Nations: Preparing Ourselves for 21st-Century Capitalism (Nueva York: Knopf, 1991), 177.<\/p>\n<p>[10] V\u00e9ase Dorothy Smith, The Everyday World as Problematic: A Feminist Sociology (Boston: Northeastern University Press, 1987), 78-88.<\/p>\n<p>[11] V\u00e9ase principalmente Michel Foucault, The History of Sexuality, vol. 1, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s Robert Hurley (Nueva York: Vintage, 1978), 135-45.<\/p>\n<p>[12] V\u00e9ase Giorgio Agamben, Homo Sacer, (Turin: Einaudi, 1995); y \u00abForm-of-Life,\u00bb traducci\u00f3n al ingl\u00e9s Cesare Casarino, en Radical Thought in Italy, ed. Paolo Virno y Michael Hardt (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996), 151-56.<\/p>\n<p>[13] V\u00e9ase Vandana Shiva y Ingunn Moser, ed., Biopolitics: A Feminist and Ecological Reader (Londres: Zed Books, 1995); y en t\u00e9rminos m\u00e1s generales Vandana Shiva, Staying Alive: Women, Ecology and Survival in India (Londres: Zed Books, 1988).<\/p>\n<p>[14] V\u00e9ase Sara Ruddick, Maternal Thinking: Towards a Politics of Peace (Nueva York: Ballantine Books, 1989).<\/p>\n<p>[15] Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre las capacidades constitutivas ontol\u00f3givas del trabajo, especialmente dentro del marco de la teor\u00eda feminista, ver Kathi Weeks, Constituting Feminist Subjects (Ithaca: Cornell University Press, 1998), 120-51.<\/p>\n<p>[16] V\u00e9ase Gayatri Chakravorty Spivak, \u00abScattered Speculations on the Question of Value,\u00bb in In Other Worlds (Nueva York: Routledge, 1988) 154-75.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/aleph-arts.org\/io_lavoro\/index.html 04-1999<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n con la producci\u00f3n de afectividad en el entorno laboral y social a menudo ha servido como una buena base para desarrollar proyectos anticapitalistas dentro del discurso en torno a conceptos como deseo y valor y uso. El trabajo afectivo constituye directamente y en s\u00ed mismo la creaci\u00f3n de comunidades y de subjetividad colectivas. El circuito productivo dentro del que se mueven los afectos y los valores se ha visto en gran medida como un circuito aut\u00f3nomo de creaci\u00f3n de subjetividad, una alternativa al proceso de valoraci\u00f3n capitalista. Sistemas de pensamiento que acercan a Marx y Freud asocian el concepto del trabajo afectivo con ideas como el trabajo dentro de la familia y el cuidado de otros. Cada uno de estos an\u00e1lisis revela procesos mediante los que, dentro de la actividad laboral, producimos subjtividades colectivas, socialidad y que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, dan lugar a la sociedad en s\u00ed.<\/p>\n<p> Esta manera de concebir el trabajo afectivo hoy en d\u00eda (aqu\u00ed entro en el asunto principal de este ensayo) debe, sin embargo, percibirse en relaci\u00f3n con el papel cambiante que en la econom\u00eda capitalista tiene el trabajo afectivo. En otras palabras, aunque el trabajo afectivo nunca ha sido completamente ajeno a la producci\u00f3n capitalista, los procesos de posmodernizaci\u00f3n econ\u00f3mica que se han estado desarrollando durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os han situado el trabajo afectivo en una posici\u00f3n donde, no s\u00f3lo produce capital sino tambi\u00e9n est\u00e1 en la cima de la jerarqu\u00eda de formas de trabajo. El trabajo afectivo es una de las manifestaciones de lo que denominar\u00e9 &quot;trabajo inmaterial&quot;, que ha adquirido una posici\u00f3n predominante con respecto a los otros tipos de trabajo dentro de la econom\u00eda capitalista global. Afirmar que el capital ha incorporado y exalta el trabajo afectivo como una de las m\u00e1s rentables formas de trabajo productor de valor no significa que este tipo de trabajo, contaminado por su relaci\u00f3n con el capitalismo no tenga ya un lugar en proyectos anticapitalistas. Por el contrario, dado el importante papel que desempe\u00f1a el trabajo afectivo como uno de los principales eslabones en la cadena de la posmodernizaci\u00f3n capitalista, su potencial subversivo y su autonom\u00eda no hacen sino crecer.<\/p>\n<p>Dentro de este marco reconocemos el potencial biopol\u00edtico del trabajo, entendido el biopoder seg\u00fan la concepci\u00f3n de Foucault, que a la vez se invierte. Quiero proceder, por tanto, en tres fases: la primera, situar el trabajo inmaterial dentro de la fase contempor\u00e1nea de la posmodernizaci\u00f3n capitalista; segunda, situar el trabajo afectivo en relaci\u00f3n con otras formas de trabajo inmaterial; y finalmente, explorar el potencial del trabajo afectivo en relaci\u00f3n con el biopoder.  Posmodernizaci\u00f3n  Resulta muy com\u00fan hoy en d\u00eda percibir el relevo de paradigmas econ\u00f3micos sucesivos dentro del \u00e1mbito de los principales pa\u00edses capitalistas como un proceso en tres fases bien definidas, cada una por un sector econ\u00f3micamente aventajado: en el primer paradigma, la agricultura y la obtenci\u00f3n de materias primas eran el motor de la econom\u00eda, en el segundo, la industria y la fabricaci\u00f3n de bienes duraderos ocupaban una posici\u00f3n privilegiada, y en el tercero, los servicios y la manipulaci\u00f3n de informaci\u00f3n est\u00e1n en el n\u00facleo de la producci\u00f3n de capital. La posici\u00f3n hegem\u00f3nica ha pasado, por tanto, del sector primario, al secundario y m\u00e1s tarde al terciario. La modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica fue la se\u00f1a de identidad de la primera transici\u00f3n, de la hegemon\u00eda de la agricultura a la de la industria. Modernizaci\u00f3n era sin\u00f3nimo de industrializaci\u00f3n. La segunda transici\u00f3n, de la hegemon\u00eda de la industria a la de los servicios e informaci\u00f3n se podr\u00eda denominar posmodernizaci\u00f3n de la econom\u00eda, o, para ser m\u00e1s exactos, informatizaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Los procesos de modernizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n llevaron consigo la transformaci\u00f3n y redefinici\u00f3n de todos los elementos configuradores del plano social. A medida que la agricultura se moderniz\u00f3 convirti\u00e9ndose en una industria, la granja se fue convirtiendo en f\u00e1brica aplicando la disciplina, la tecnolog\u00eda, las relaciones salariales, etc. caracter\u00edsticas de \u00e9sta. En general, la sociedad se industrializ\u00f3 gradualmente, hasta llegar al punto en que las relaciones y la naturaleza humanas tambi\u00e9n se transformaron. La sociedad se convirti\u00f3 en una f\u00e1brica. A principios de siglo, Robert Musil hizo una bella reflexi\u00f3n sobre la transformaci\u00f3n de la humanidad en esta transici\u00f3n del mundo agr\u00edcola a la f\u00e1brica social. &quot;Hubo un tiempo en que la gente se adaptaba naturalmente a las condiciones con las que se topaban, y esto era una manera muy coherente de convertirse en uno mismo. Pero hoy en d\u00eda, con toda esta agitaci\u00f3n que separa las cosas de la tierra en la que se criaron , incluso en lo que se refiere a la producci\u00f3n de almas, realmente se deber\u00eda, por decirlo de alg\u00fan modo, reemplazar la artesan\u00eda tradicional por el tipo de inteligencia caracter\u00edstica de las m\u00e1quinas y las f\u00e1bricas.&quot; [1] La humanidad y su alma se producen dentro de los procesos mismos de producci\u00f3n econ\u00f3mica. El proceso de transformaci\u00f3n en ser humano y la naturaleza misma del ser humano se trastocaron fundamentalmente en el cambio cualitativo que supuso la modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, sin embargo, la modernizaci\u00f3n ha llegado a su fin, o, como expone Robert Kurz, la modernizaci\u00f3n se ha venido abajo. En otras palabras, la producci\u00f3n industrial ya no extiende su \u00e1rea de control sobre otras formas econ\u00f3micas y fen\u00f3menos sociales. Un s\u00edntoma de este cambio aparece en los cambios cuantitativos en el \u00e1mbito del empleo. Mientras los procesos de modernizaci\u00f3n se vieron reflejados en la migraci\u00f3n de la mano de obra, de la agricultura y miner\u00eda (sector primario) a la industria (sector secundario), los procesos de posmodernizaci\u00f3n o informatizaci\u00f3n se reflejan en una migraci\u00f3n del empleo en el sector de la industrial al del sector servicios (terciario), un cambio que se viene produciendo en los principales pa\u00edses capitalistas (especialmente en los Estados Unidos) desde principios de 1970. [2] El concepto &quot;servicios&quot; engloba una amplia gama de actividades, desde la sanidad, la educaci\u00f3n y la cultura al transporte, los espect\u00e1culos y la publicidad. Los empleos requieren, en su mayor\u00eda disponibilidad para viajar y adaptabilidad a diferentes funciones. Pero, lo que es m\u00e1s importante, tambi\u00e9n se caracterizan por el papel esencial que en ellos desempe\u00f1an el conocimiento, la informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la emoci\u00f3n. En este sentido, podemos referirnos a la econom\u00eda postindustrial como una econom\u00eda de la informaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-97","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/97","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=97"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/97\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=97"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=97"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=97"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}