{"id":980,"date":"2008-07-03T00:00:00","date_gmt":"2008-07-03T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=980"},"modified":"2020-02-25T11:09:51","modified_gmt":"2020-02-25T10:09:51","slug":"el-legado-de-auschwitz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=980","title":{"rendered":"El legado de Auschwitz"},"content":{"rendered":"<p>Los reiterados tributos oficiales a las v\u00edctimas de los campos de concentraci\u00f3n europeos, creados durante la Segunda Guerra Mundial, pareciera que iban a poner un fin a su l\u00f3gica del genocidio. A comienzos del siglo XXI es dif\u00edcil creer que sea \u00e9ste el caso. Las guerras de los Balcanes, las atrocidades que se sucedieron en \u00c1frica y en las guerras de Irak y Afganist\u00e1n se\u00f1alan m\u00e1s bien una espantosa regresi\u00f3n hist\u00f3rica. Las masacres y genocidios, los desplazamientos de millones de humanos, el confinamiento masivo en campos de concentraci\u00f3n o de refugiados y, no en \u00faltimo lugar, los movimientos migratorios provocados por la pobreza y la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica no han cesado de multiplicarse.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos facilitados por el Committee for Refugees and Immigrants de Estados Unidos, en el a\u00f1o 2006 exist\u00edan en el mundo 33 millones de personas involuntariamente desplazadas de sus h\u00e1bitats originales. De ellos, 21 millones los constituyen las llamadas \u201cpersonas internamente desplazadas,\u201d es decir, relocalizadas dentro de sus propias fronteras nacionales. Los 12 millones restantes son refugiados que han hu\u00eddo a segundos pa\u00edses en busca de seguridad pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Sud\u00e1n y Colombia se mencionan como ejemplos de desplazamientos internos promovidos por la violencia militar, con cifras que alcanzan hasta los 5 y 3 millones de refugiados, respectivamente. La crisis humanitaria m\u00e1s reciente la brinda Irak con un mill\u00f3n 700 mil desplazados internos y m\u00e1s 2 millones que han abandonado el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Oficialmente estas movilizaciones son temporales. Pero en pa\u00edses como Colombia, el regreso a sus hogares de los desplazados, que son ind\u00edgenas y mestizos en su mayor\u00eda, es imposible, puesto que sus tierras oficialmente \u201cabandonadas\u201d son apropiadas legalmente por corporaciones y organizaciones militares. Existen m\u00e1s de 2 millones de afganos en campos y refugios provisionales desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os. La cifra r\u00e9cord la configuran los palestinos: 3 millones de desplazados hace medio siglo. El n\u00famero de estos llamados \u201crefugiados perpetuos\u201d en el mundo asciende a un total de 8 millones. Y estas cifras no hacen sino multiplicarse de a\u00f1o en a\u00f1o al amparo de lucrativas guerras y tr\u00e1fico de personas.<\/p>\n<p>En las declaraciones oficiales, los campos de concentraci\u00f3n del nacionalsocialismo del siglo pasado se condenan y consagran como un evento \u00fanico en la historia de la humanidad, cuyos motivos, m\u00e9todos y objetivos escapan a la luz de la raz\u00f3n. Impl\u00edcita o expl\u00edcitamente se atribuye su responsabilidad a voluntades perversas y patolog\u00edas racistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, los genocidios industriales del siglo XX no constituyen un hecho aislado. Las minas y las mitas coloniales de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola constituyen un paradigma hist\u00f3rico de racionalizaci\u00f3n militar de un sistema etnocida de producci\u00f3n. Las cifras del genocidio colonial americano son imprecisas. Pero los c\u00e1lculos m\u00e1s conservadores las sit\u00faan en torno a las decenas de millones.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico internacional de esclavos africanos constituye un prefacio s\u00f3rdido a los genocidios europeos del siglo XX, con cifras asimismo escalofriantes. El propio nombre de campos de concentraci\u00f3n fue acu\u00f1ado por el colonialismo brit\u00e1nico en \u00c1frica del Sur antes de que lo esgrimiera el imperialismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Tras estos cr\u00edmenes contra la humanidad existen, sin lugar a dudas, voluntades enfermas. Pero sus procesos genocidas est\u00e1n atravesados por la limpia racionalidad que define la acumulaci\u00f3n de capital, la expansi\u00f3n de mercados y la concentraci\u00f3n de poder y riqueza. Aproximadamente la mitad de las v\u00edctimas de los campos de concentraci\u00f3n nazis eran campesinos eslavos, gitanos y comunistas que la m\u00e1quina militar devoraba a lo largo de su expansi\u00f3n hacia el este.<\/p>\n<p>Su exterminio estaba ligado a un principio econ\u00f3mico: racionalizar la producci\u00f3n agraria, liber\u00e1ndola de sus trabas precapitalistas. Una de las razones que justificaban la elimina- ci\u00f3n de los guetos jud\u00edos de Europa central eran sus formas de vida tradicional, resistente a la econom\u00eda de mercado y a las exigencias de la industrializaci\u00f3n agraria. Estos genocidios esgrimieron asimismo un principio de seguridad: sus v\u00edctimas eran potenciales insurgentes contra el sistema que las desalojaba de sus ciudades y sus tierras.<\/p>\n<p>Aunque jur\u00eddica y medi\u00e1ticamente se contemple como una realidad aparte, el flujo migratorio masivo de nuestros d\u00edas obedece a los mismos principios: la expansi\u00f3n territorial de poderes corporativos, crecientes desigualdades econ\u00f3micas y sociales entre las naciones ricas y las regiones neocoloniales, la degradaci\u00f3n ambiental y la violencia. Sus cifras son asimismo turbadoras. En Europa existen 83 millones de inmigrantes legales y un n\u00famero indeterminado, entre 4 y 7 millones, de denominados \u201csin papeles\u201d. En Estados Unidos la cifra oficial de estos inmigrantes no legalizados asciende a 12 millones.<\/p>\n<p>En lugar de confrontar las causas de este desorden global, los intereses econ\u00f3micos y militares que lo sostienen, los l\u00edderes mundiales han optado por la criminalizaci\u00f3n de sus v\u00edctimas y la militarizaci\u00f3n de sus conflictos. El propio concepto de \u201cinmigrante ilegal\u201d es una construcci\u00f3n tan arbitraria. El t\u00e9rmino fue acu\u00f1ado por el colonialismo brit\u00e1nico para combatir una indeseada inmigraci\u00f3n de jud\u00edos a Palestina en los a\u00f1os de su persecuci\u00f3n nazista en Alemania. Las frases sobre la amenaza que estos inmigrantes representan para el mercado laboral, su viciosa asociaci\u00f3n con el crimen organizado y las ret\u00f3ricas de su no integraci\u00f3n nacional encubren el efectivo desmantelamiento de los derechos humanos a escala global.<\/p>\n<p>Los campos de detenci\u00f3n y concentraci\u00f3n, y la militarizaci\u00f3n de los movimientos migratorios generados por las guerras, la miseria y el expolio no son precisamente una soluci\u00f3n a estos dilemas. Son parte del problema. S\u00f3lo la confrontaci\u00f3n transparente de la creciente extorsi\u00f3n econ\u00f3mica de las regiones m\u00e1s ricas del planeta por poderes corporativos multinacionales, de las causas reales del deterioro ambiental, y de los tr\u00e1ficos de armas y humanos, y s\u00f3lo la implementaci\u00f3n de aut\u00e9nticos programas de desarrollo sustentable podr\u00eda poner un punto final a esta l\u00f3gica del genocidio: el legado de Auschwitz. Pero la condici\u00f3n primera para poder encontrar una soluci\u00f3n a estos dilemas es su debate p\u00fablico.<\/p>\n<p>(Este art\u00edculo ha sido censurado por El Pa\u00eds, de Madrid, en el momento en que los l\u00edderes europeos administran la expulsi\u00f3n de millones de inmigrantes ilegalizados.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> <\/P><P>El legado de Auschwitz<\/P><P> <\/P><P>Eduardo Subirats<\/P><P> <\/P><P>Los reiterados tributos oficiales a las v&iacute;ctimas de los campos de concentraci&oacute;n europeos, creados durante la Segunda Guerra Mundial, pareciera que iban a poner un fin a su l&oacute;gica del genocidio. A comienzos del siglo XXI es dif&iacute;cil creer que sea &eacute;ste el caso. Las guerras de los Balcanes, las atrocidades que se sucedieron en &Aacute;frica y en las guerras de Irak y Afganist&aacute;n se&ntilde;alan m&aacute;s bien una espantosa regresi&oacute;n hist&oacute;rica. 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