{"id":9854,"date":"2021-05-31T05:00:17","date_gmt":"2021-05-31T04:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9854"},"modified":"2021-05-31T01:15:57","modified_gmt":"2021-05-31T00:15:57","slug":"desierto-sonoro-de-valeria-luiselli-14-juillet-de-eric-vuillard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9854","title":{"rendered":"DESIERTO SONORO de Valeria Luiselli\/14 JUILLET de \u00c9ric Vuillard"},"content":{"rendered":"<p>Por casualidad o quiz\u00e1s no, me encuentro leyendo a la vez <em>14 Juillet<\/em> de \u00c9ric Vuillard y <em>Desierto Sonoro<\/em> de Valeria Luiselli. El libro de Vuillard es un relato exaltado de lo que ocurri\u00f3 en Par\u00eds el 14 de julio de 1789, la toma de la Bastilla. Vuillard lleva a cabo un ejercicio de rescate de los h\u00e9roes an\u00f3nimos que consiguieron asaltar aquella siniestra fortaleza, de muchos de los hombres y mujeres que protagonizaron aquella haza\u00f1a y que no aparecen en los libros de historia. P\u00e1ginas y m\u00e1s p\u00e1ginas repletas de nombres, oficios, edades, apodos: \u00abTisard a 23 ans. Perdue, dit Parfait. Cholet, dit Bien-aim\u00e9. Falize \u00e9tait d\u2019Amiens. Marie Cloquier. Catherine Pochetat\u2026\u00bb Esa ansia de rescate no cesar\u00e1 a lo largo del libro, \u00ab\u2026entonces sigamos, no nos detengamos, nombremos, nombremos, recordemos a los fam\u00e9licos, los cabellos largos\u2026a todo el mundo.\u00bb<\/p>\n<p>Es seguro que \u00abun nombre no es gran cosa. Un oficio, una fecha, un lugar, un modesto estado civil\u2026\u00bb pero pong\u00e1mosles nombres, record\u00e9monos de ellos aunque apenas hayan dejado una modesta marca visible en la historia porque sin ellos no hay multitud ni toma de la Bastilla, ni Revoluci\u00f3n. Esos nombres constituyen <em>las s\u00edlabas de la verdad<\/em>.<\/p>\n<p>Esa verdad es la que lleva a la muerte a Sagault de quien no sabemos con certeza ni su nombre, este bru\u00f1idor de metales caer\u00e1 en el asalto alcanzado por un disparo, ha avanzado sin protegerse lo suficiente, cae a\u00fan vestido con la ropa de trabajo, sabe que antes de salir de casa ha olvidado decirle alguna cosa a su mujer, que ya debe estar inquieta, pero no se acuerda; antes de morir vienen a su mente algunas im\u00e1genes, momentos de felicidad, los dos juntos mirando desde la buhardilla que habitan en <em>rue Planche-Mibray<\/em>, los dos bromeando sobre el color de los techos, las copas de los \u00e1rboles que se ven desde la ventana, hablan de la jornada de trabajo y sue\u00f1an un futuro un poco mejor, tan s\u00f3lo un poco mejor. <em>C\u2019est ce qu\u2019on appelle s\u2019aimer<\/em>.<\/p>\n<p>Maillard es otro de los imprescindibles en esta historia, Maillard el amargo, tiene 25 a\u00f1os, est\u00e1 entre los asaltantes y tomar\u00e1 parte activa en todos los acontecimientos importantes de la revoluci\u00f3n, morir\u00e1 cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde agotado y enfermo, \u00abese viejo hombre de treinta a\u00f1os sobre el que ha pasado la revoluci\u00f3n y que muere pobre y encolerizado entre dos pilas de papeles.\u00bb En todos ellos habita \u00ab<em>la grille rouill\u00e9e de l\u2019\u00e2me<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>Traer al presente a los que han sido enterrados y olvidados, hacer visible sus figuras, sus rostros, escuchar de nuevo sus gritos, el eco de sus voces, su rabia y sus anhelos. Esa exaltaci\u00f3n, la pasi\u00f3n por los desheredados, por los de abajo, es la que atraviesa este libro de principio a fin. Y esa misma pasi\u00f3n, ese compromiso, lo he encontrado tambi\u00e9n en los otros libros de Vuillard que he podido leer, <em>La Guerra de los Pobres<\/em> o <em>El Orden del D\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eda Rafael Chirbes refiri\u00e9ndose a <em>El a\u00f1o desnudo<\/em> del escritor ruso Bor\u00eds Pilniak que hay obras que \u00abpueden tejer la ilusi\u00f3n de que acompa\u00f1an pl\u00e1cidamente a sus lectores a lo largo de una vida, e incluso de varias generaciones.\u00bb Otras, en cambio, nacidas en circunstancias extraordinarias, parecen exigirle algo muy especial al lector y s\u00f3lo en momentos privilegiados se logra la comunicaci\u00f3n con el autor, entonces esas obras brillan con un fulgor extraordinario.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s <em>Desierto Sonoro<\/em> de Valeria Luiselli sea una de ellas porque es un libro con el que no te sientes c\u00f3modo pero que te arrastra dolorosamente por las carreteras de los Estados Unidos en el extraordinario viaje que una familia realiza de punta a punta de aquel pa\u00eds; van a la b\u00fasqueda de los ecos de los \u00faltimos apaches que con Ger\u00f3nimo a la cabeza se rindieron a los <em>ojosblancos<\/em> en la segunda mitad del siglo XIX y tambi\u00e9n de los ni\u00f1os perdidos en el desierto intentando atravesar la frontera mexicana ya en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Una mujer y un hombre se han conocido trabajando para un proyecto de la Universidad de Nueva York \u00abEl objetivo del proyecto era registrar y catalogar los sonidos emblem\u00e1ticos o distintivos de la ciudad: el rechinido del metro al detenerse, la m\u00fasica de los pasillos subterr\u00e1neos de la estaci\u00f3n de la calle 42, los pastores predicando en Harlem [\u2026] tambi\u00e9n hab\u00eda que compendiar y clasificar todos los sonidos que produce la ciudad y que, en general, pasan inadvertidos, como ruidos de fondo: cajas registradoras abri\u00e9ndose y cerr\u00e1ndose en los <em>delis<\/em> de las esquinas, un gui\u00f3n ensayado en un teatro vac\u00edo, las corrientes submarinas del r\u00edo Hudson\u2026\u00bb<\/p>\n<p>En ese proyecto los dos han trabajado en pareja y acabar\u00e1n enamor\u00e1ndose, de eso hace ya algunos a\u00f1os, de forma impulsiva decidir\u00e1n irse a vivir juntos compartiendo casa y los dos hijos que han tenido de relaciones anteriores, \u00e9l un ni\u00f1o de diez a\u00f1os y ella una ni\u00f1a de cinco. Durante estos pocos a\u00f1os, en la cabeza de \u00e9l, se fragua lentamente un proyecto nuevo, visitar paisajes, recoger sonidos de los \u00faltimos apaches en rendirse a los <em>ojosblancos<\/em>, conocer los lugares que transitaron los jefes Ger\u00f3nimo, Cochise, Nana\u2026<\/p>\n<p>Por su parte, ella ha conocido a Manuela, una mujer mexicana huida de las mafias, de la violencia, del hambre y que ha conseguido llegar hasta la gran ciudad. Manuela ha decidido pagar para que un coyote ayude a sus dos hijas a atravesar la frontera, las ni\u00f1as lo han conseguido pero son detenidas e ingresadas en una prisi\u00f3n para ni\u00f1os, r\u00e1pidamente se les dicta orden de repatriaci\u00f3n, antes de que la orden pueda ejecutarse, las ni\u00f1as ya no est\u00e1n, han desaparecido.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de las vacaciones, los cuatro empaquetar\u00e1n sus cosas y emprender\u00e1n un largo viaje de Este a Oeste del pa\u00eds, quiz\u00e1s \u00e9ste ser\u00e1 el \u00faltimo viaje de la familia porque los silencios y las discusiones se esparcen entre los padres. Ser\u00e1n semanas de viaje en coche, por caminos, carreteras secundarias y autopistas; ante ellos aparecer\u00e1n bosques, desiertos, moteles y restaurantes a pie de carretera, pueblos medio abandonados, personajes inclasificables, paisajes inh\u00f3spitos.<\/p>\n<p>Los proyectos sobre los apaches y sobre los ni\u00f1os perdidos, en principio tan alejados entre s\u00ed, se ir\u00e1n aproximando hasta coincidir cuando el mayor de los hijos tome la palabra y escap\u00e1ndose con su hermana en busca de los ni\u00f1os perdidos d\u00e9 un giro importante a la historia.<\/p>\n<p><em>Coincidir\u00e1n<\/em> bajo la luz del desierto, las hijas de Manuela perdidas para siempre; los ni\u00f1os que han atravesado medio continente hasta llegar al terrible muro de cemento; los peque\u00f1os que son devueltos a su pa\u00eds en un vuelo secreto e inhumano y los ecos de los \u00faltimos hombres libres. Son los peque\u00f1os de la pareja quienes en su escapada han propiciado ese encuentro y rescate de todos los perdidos y olvidados.<\/p>\n<p>Quien haya llegado hasta aqu\u00ed tendr\u00e1 recompensa, desaparece el seco lenguaje de la carretera y la capacidad po\u00e9tica de la autora brillar\u00e1 a gran altura en lo que podr\u00edamos llamar cap\u00edtulo final, \u00abSue\u00f1a caballos\u00bb.<\/p>\n<p>Sorprende que con apenas treinta a\u00f1os, la escritora mexicana Valeria Luiselli (1983) acometiera la \u201cconstrucci\u00f3n\u201d un texto de tanta complejidad como \u00e9ste. El libro est\u00e1 estructurado en Cajas que son archivos (no olvidemos que los padres son documentalistas, acustem\u00f3logos, se nos dice) que contienen materiales diversos, libros, fotos, grabaciones sonoras\u2026hay cuatro cajas del padre y su proyecto sobre Ger\u00f3nimo. Una caja es de la madre y est\u00e1 dedicada a los ni\u00f1os perdidos y dos cajas m\u00e1s, una para cada hijo.<\/p>\n<p>Parece normal que un libro as\u00ed est\u00e9 lleno de referencias exteriores, incluso contiene otro libro, tambi\u00e9n inventado, en su interior, <em>Eleg\u00edas para los ni\u00f1os perdidos<\/em> de Ella Camposanto. Como nos dice la autora, todas las referencias musicales, textuales, visuales no fueron concebidas como ornamentos a la obra, no son citas al principio de cada cap\u00edtulo sino que \u00abapuntan a la conversaci\u00f3n polif\u00f3nica que el libro mantiene con otras obras.\u00bb<\/p>\n<p>En el nudo de la novela, Luiselli afirmar\u00e1: \u00abTodav\u00eda no estoy segura de c\u00f3mo voy a hacerlo, pero la historia que tengo que contar es la de los ni\u00f1os que no llegan, aquellos cuyas voces han dejado de o\u00edrse porque est\u00e1n, tal vez irremediablemente, perdidas.\u00bb La respuesta aparecer\u00e1 en un momento determinado con claridad, s\u00f3lo hay una manera de o\u00edr a los ni\u00f1os perdidos, escuchar la voz de los hijos que viajan en el asiento trasero.<\/p>\n<p>En los dos libros que comentamos habitan voces y nombres que han quedado fuera de la Historia, s\u00f3lo hay ecos que llegan hasta el presente, fugaces historias que aparecen a la luz por unos momentos para volver al silencio y a la oscuridad. Ecos, voces, nombres, huellas del pasado tra\u00eddas hasta nuestro presente porque parece no haber discontinuidad entre los asaltantes de la Bastilla y los quince hombres, nueve mujeres y tres ni\u00f1os que acompa\u00f1aron a Ger\u00f3nimo en la rendici\u00f3n, entre los ni\u00f1os sin adultos, los <em>aliens<\/em> del desierto y los ni\u00f1os de Ceuta, los del mar Mediterr\u00e1neo o los que a\u00fan vendr\u00e1n. Esta continuidad en la barbarie que tan dif\u00edcil parece de romper.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os, nuestros ni\u00f1os, los ni\u00f1os del mundo, \u00ablos ni\u00f1os &#8211;nos dice Luiselli&#8211; tienen una manera lenta y silenciosa de transformar la atm\u00f3sfera que los rodea. Son mucho m\u00e1s porosos que los adultos, y su vida interior, m\u00e1s ca\u00f3tica, parece filtrarse al exterior todo el tiempo, enrareciendo y afantasmando la realidad [\u2026] la imaginaci\u00f3n de los ni\u00f1os desestabiliza nuestro sentido adulto de la realidad y nos obliga a cuestionarnos los fundamentos mismos de esa realidad.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Luiselli nos habla de la historia como ese torbellino en el que se pierden la mayor\u00eda de las vidas humanas, no est\u00e1 demasiado lejos, eso creo, de la pasi\u00f3n por el rescate que Vuillard muestra para con los h\u00e9roes del <em>14 Juillet<\/em>, esos hombres capaces de escapar del pat\u00edbulo pero tambi\u00e9n de los libros de Historia.<\/p>\n<p>Sean ni\u00f1os perdidos, sean los ecos de los \u00faltimos apaches libres, sean los ca\u00eddos a las puertas de la Bastilla, estamos obligados, como nos dice Vuillard al final de su libro, \u00aba abrir con m\u00e1s frecuencia nuestras ventanas. Har\u00eda falta de vez en cuando, as\u00ed sin pensarlo, tirarlo todo por la borda. Nos sentir\u00edamos aliviados. Deber\u00edamos, cuando nuestro coraz\u00f3n nos alce, cuando el orden nos envenene y el desorden nos asfixie, forzar las puertas de nuestros rid\u00edculos El\u00edseos, all\u00ed donde los \u00faltimos v\u00ednculos acaban pudri\u00e9ndose y pispar las carteras, pellizcar a los alguaciles, morder las patas de la silla y buscar, de noche, bajo las corazas, la luz como un recuerdo.\u00bb En el fondo de las dos obras late esa incitaci\u00f3n al viaje, al ponerse en camino.<\/p>\n<p>Palma, 24, maig, 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por casualidad o quiz\u00e1s no, me encuentro leyendo a la vez 14 Juillet de \u00c9ric Vuillard y Desierto Sonoro de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9855,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-9854","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9854\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}