{"id":1321,"date":"2025-02-05T05:22:50","date_gmt":"2025-02-05T06:22:50","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1321"},"modified":"2025-02-02T16:29:08","modified_gmt":"2025-02-02T17:29:08","slug":"manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica-por-joaquim-sempere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1321","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n: una semblanza personal, intelectual y pol\u00edtica, por Joaquim Sempere"},"content":{"rendered":"<p>Reproducimos, por su evidente inter\u00e9s, este art\u00edculo publicado por Joaquim Sempere el 30\/01\/2025.<\/p>\n<p>Fuente original: <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/\">https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/<\/a><\/p>\n<p>Aprovechamos para agradecer a la revista mientras tanto su amabilidad al publicitar esta p\u00e1gina web dedicada al A\u00f1o Sacrist\u00e1n: <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242foro-de-webs\/aniversario-sacristan\/\">https:\/\/mientrastanto.org\/242foro-de-webs\/aniversario-sacristan\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Texto revisado del autor publicado originalmente en el monogr\u00e1fico \u00abManuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n. 1925-1985\u00bb, en la edici\u00f3n en papel de la revista <\/em>mientras tanto <em>(n.\u00ba 30-31, pp. 5-31, mayo de 1987). En la presente versi\u00f3n se han introducido algunas correcciones y cambios menores, y se han omitido notas que remit\u00edan a otras contribuciones del mismo n.\u00ba 30-31. <\/em><\/p>\n<p><em>En nota al pie, Sempere indicaba lo siguiente: \u00abEl presente art\u00edculo no es m\u00e1s que un esbozo de urgencia de una biograf\u00eda personal, intelectual y pol\u00edtica que convendr\u00e1 hacer con mayor pausa, distanciamiento y base documental. Muchos de los art\u00edculos de este n\u00famero de <\/em>mientras tanto<em> aportan datos complementarios o an\u00e1lisis m\u00e1s espec\u00edficos de unos u otros aspectos de su vida y obra. En la \u201cAproximaci\u00f3n a la bibliograf\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, de Juan Ram\u00f3n Capella, puede seguirse cronol\u00f3gicamente, de modo casi completo, la producci\u00f3n escrita de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Apuntes para una biograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n nace en Madrid el 5 de septiembre de 1925. Su padre, de origen andaluz, se dedic\u00f3 a diversas ocupaciones, entre las que sobresale la de empleado contable. Su madre, de origen castellano, pertenec\u00eda a una familia de artesanos y se dedic\u00f3 ocasionalmente a la costura. Manuel fue el mayor de tres hermanos. Pese a las dificultades econ\u00f3micas de la familia, sus padres procuraron que los tres hijos (incluida la menor, que era muchacha) asistieran a la escuela. Entre las escuelas a las que asisti\u00f3 Manuel durante sus estudios primarios cabe destacar el Instituto Escuela (donde estuvo un solo curso). En noviembre de 1936, en plena guerra civil, y cuando Manuel hab\u00eda cursado ya el primer curso de bachillerato, la familia se traslada a Valencia, donde reside hasta febrero de 1937. De all\u00ed pasa a Rivatrigoso, en Liguria, cerca de la frontera francesa, y tras una estancia de tres meses en esta poblaci\u00f3n italiana se instala en Niza hasta agosto de 1939. Manuel asiste all\u00ed a la escuela p\u00fablica francesa y obtiene brillantes resultados a pesar de su inicial ignorancia de la lengua.<\/p>\n<p>De Niza pasa a Barcelona, donde residir\u00e1 \u2014salvo escasos y breves par\u00e9ntesis\u2014 hasta el final de sus d\u00edas. Cursa el bachillerato en el Instituto Balmes y obtiene en 1944 un sobresaliente en el examen de Estado. El mismo a\u00f1o se matricula en la Facultad de Derecho, pero en 1947 interrumpe la carrera en tercer curso para matricularse en Filosof\u00eda y Letras. S\u00f3lo tras haber terminado Filosof\u00eda reanudar\u00e1 y acabar\u00e1 su licenciatura en Derecho.<\/p>\n<p>En 1940 ingresa en la organizaci\u00f3n juvenil de Falange y posteriormente, durante su etapa universitaria, en el Sindicato Espa\u00f1ol Universitario. Pero muy pronto, en 1945-1946, rompe con Falange. A pesar de que la ruptura fue bastante violenta, en los a\u00f1os siguientes recibe a\u00fan algunas ofertas procedentes de instancias oficiales. En 1947 dirige, con Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n, la revista <em>Quadrante, <\/em>cuyo subt\u00edtulo \u201cRevista del SEU\u201d substituyen por el de \u201cLos universitarios hablan\u201d (debido a lo cual el SEU deja de costearla y la hace desaparecer poco despu\u00e9s). En 1949, tras una tuberculosis renal, se ve obligado a hacerse una nefrectom\u00eda; desde entonces vivir\u00e1 con un solo ri\u00f1\u00f3n. En 1950 publica su primera colaboraci\u00f3n (sobre temas acad\u00e9micos y literarios) en la revista <em>Laye. <\/em>\u00c9l fue uno de los impulsores de esta revista, de la que lleg\u00f3 a ser redactor jefe. Tambi\u00e9n en 1950 le ofrecen dirigir un bolet\u00edn universitario y la secci\u00f3n universitaria del Instituto de Estudios Hispanoamericanos, cargos de los que dimitir\u00e1 en febrero de 1951.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-1\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Recibe una temprana influencia de Ortega y Gasset, a quien nunca dejar\u00e1 de respetar y con cuya obra dialogar\u00e1 repetidamente durante toda su vida. Su multifac\u00e9tica curiosidad intelectual le lleva a buscar lecturas de dif\u00edcil acceso durante el franquismo. En <em>Laye <\/em>publica, por ejemplo, sobre Thornton Wilder, Simone Weil, Moravia, Orwell, Thomas Mann, O\u2019Neill, Heidegger, Jaspers, Bertrand Russell, Moritz Schlick, Carnap. Pero su b\u00fasqueda incluye lecturas tan diversas como Sartre, Nietzsche y Bergson, el marxismo y la filosof\u00eda brahm\u00e1nica: en una correspondencia particular cita al fil\u00f3sofo Sankara y expresa el deseo de estudiar s\u00e1nscrito.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-2\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-2\">[2]<\/a><\/sup> En 1954 publica una traducci\u00f3n del <em>Banquete <\/em>de Plat\u00f3n.<\/p>\n<p>De 1954 a 1956 estudiar\u00e1 l\u00f3gica matem\u00e1tica con Scholz en M\u00fcnster. Su estancia en Alemania es crucial en varios sentidos. Le permite consolidar su conocimiento de la lengua y de la cultura germ\u00e1nica (siempre se declarar\u00e1 \u201cgerman\u00f3filo\u201d en lo cultural). Le proporciona un buen conocimiento de la l\u00f3gica moderna y de filosof\u00eda de la ciencia. Por \u00faltimo, le da ocasi\u00f3n de conocer m\u00e1s a fondo la obra de Marx y Engels. Su inclinaci\u00f3n al compromiso civil y su ruptura con el falangismo le mueven a buscar contactos con la resistencia antifranquista clandestina ya antes de ir a M\u00fcnster (al parecer con una inicial predilecci\u00f3n por el anarcosindicalismo). Su estancia en Alemania le permite entrar en contacto con el partido comunista, en cuyas filas ingresa por aquellos a\u00f1os. A su regreso entrar\u00e1 en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de Barcelona para dar clases, como profesor no numerario, de Historia de la Filosof\u00eda y L\u00f3gica, y en la Facultad de Econ\u00f3micas poco despu\u00e9s para dar clases de Fundamentos de Filosof\u00eda, combinando su tarea docente con la actividad pol\u00edtica clandestina, que pronto le llevar\u00e1 a los \u00f3rganos de direcci\u00f3n del PSUC (comit\u00e9s central y ejecutivo) y del PCE (comit\u00e9 central). Su labor pol\u00edtica se centra en el frente universitario y cultural, aunque no se reduce a ella. El documento escrito por \u00e9l hacia 1956 o 1957 para ayudar a los militantes a leer el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> de Marx y Engels revela que se ocupaba tambi\u00e9n de tareas de educaci\u00f3n interna de la organizaci\u00f3n. En su contenido y estilo este documento muestra, por otra parte, la s\u00f3lida independencia de criterio con la que abordaba ya entonces el marxismo, y su negativa a mecerse en idealizaciones y autoenga\u00f1os. Colabor\u00f3 durante aquellos a\u00f1os en la revista intelectual del PCE, <em>Nuestras Ideas, <\/em>publicada en el exilio, e impuls\u00f3 una revista ciclostilada editada clandestinamente por el PSUC en Barcelona en 1959-1960 con el t\u00edtulo de <em>Quaderns de Cultura Catalana, <\/em>en cuya redacci\u00f3n figuraba tambi\u00e9n Josep Fontana. Luego seguir\u00e1 escribiendo para las revistas del exilio, <em>Realidad<\/em>, del PCE, y <em>Horitzons<\/em>, luego llamada <em>Nous Horitzons, <\/em>del PSUC, hasta los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>Hacia 1956 conoce en Barcelona a Giulia Adinolfi, hispanista italiana que visitaba Barcelona en su segundo viaje de estudios. El 27 de agosto de 1957 se casaron en N\u00e1poles y a continuaci\u00f3n viajaron a Par\u00eds, donde Manolo deb\u00eda asistir a una reuni\u00f3n del partido. En 1958 naci\u00f3 la \u00fanica hija del matrimonio, Vera.<\/p>\n<p>En febrero de 1957 tiene su primer encuentro con la polic\u00eda pol\u00edtica franquista. A ra\u00edz de la detenci\u00f3n de varios militantes del PSUC \u2014en enero hab\u00eda tenido lugar la huelga de tranv\u00edas y en febrero unas manifestaciones estudiantiles en la Universidad, los \u201chechos del Paraninfo\u201d\u2014, la polic\u00eda encuentra en manos del responsable del PSUC detenido, Emili\u00e0 F\u00e0bregas, un art\u00edculo de Sacrist\u00e1n sobre Rafael Alberti firmado con el pseud\u00f3nimo \u201cV\u00edctor Ferrater\u201d. La polic\u00eda detiene entonces al poeta Gabriel Ferrater, y el hermano de \u00e9ste, Joan, visita a Sacrist\u00e1n inst\u00e1ndole a que haga algo para evitar da\u00f1os a Gabriel. Sacrist\u00e1n, entonces, se presenta en la comisar\u00eda declar\u00e1ndose autor del art\u00edculo y confes\u00e1ndose marxista (el art\u00edculo hablaba del \u201chumanismo marxista\u201d en la obra de Alberti y estaba destinado a la revista <em>Nuestras Ideas<\/em>).<\/p>\n<p>En el terreno filos\u00f3fico, hacia 1958 pose\u00eda ya la informaci\u00f3n b\u00e1sica sobre la filosof\u00eda contempor\u00e1nea para hacerse una visi\u00f3n propia, como muestra un trabajo titulado \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la segunda guerra mundial hasta 1958\u201d para la Enciclopedia Espasa. En 1959 publica su tesis doctoral (<em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em>), donde ajusta las cuentas con el antirracionalismo reaccionario de un autor que nunca dej\u00f3 de impresionarle e interesarle. En 1962 oposita sin \u00e9xito a la c\u00e1tedra de L\u00f3gica de la Universidad de Valencia ante un tribunal que no se recata de dejar claro que se le niega la c\u00e1tedra por razones pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas, cuando era indudablemente el mejor especialista en l\u00f3gica en la Espa\u00f1a de entonces. (En 1964 publicar\u00e1 <em>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/em>.)<\/p>\n<p>En 1960 publica, con pr\u00f3logo suyo, los escritos de Marx y Engels sobre Espa\u00f1a bajo el t\u00edtulo <em>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a. <\/em>Con este volumen se inaugura la larga serie de libros de inter\u00e9s pol\u00edtico, cient\u00edfico y\/o filos\u00f3fico en cuya publicaci\u00f3n tendr\u00e1 Manuel Sacrist\u00e1n uno u otro papel: como traductor, compilador o prologuista, y muchas veces como consejero editorial. En esta labor ingente, que dura hasta la muerte \u2014y que le vino gravosamente impuesta por la estricta necesidad de subsistir y le quit\u00f3 energ\u00edas y tiempo para la creaci\u00f3n intelectual\u2014, Sacrist\u00e1n ser\u00e1 cabeza de puente para introducir en el desierto cultural y pol\u00edtico espa\u00f1ol a autores y corrientes pr\u00e1cticamente ignorados. Contribuye a difundir la obra de Quine y de otros anal\u00edticos, la de Galbraith y otros muchos pensadores sociales, y sobre todo la de Marx, Engels y otros autores marxistas: Gramsci, Labriola, Luk\u00e1cs (cuya obra se propone traducir y editar). En 1975 convencer\u00e1 al editor Juan Grijalbo para que publique en castellano la obra completa de Marx y Engels, prevista en 68 vol\u00famenes, de los cuales finalmente s\u00f3lo se publicaron doce.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 60 la actividad antifranquista empieza a proyectarse en acciones de calle y movilizaciones de masas, especialmente entre obreros y universitarios, as\u00ed como en iniciativas editoriales e intervenciones culturales diversas. En 1963 Sacrist\u00e1n es detenido en una manifestaci\u00f3n en el centro de Barcelona para protestar por el asesinato de Juli\u00e1n Grimau, en la que participa un n\u00famero insignificante de personas. Su activa participaci\u00f3n en el movimiento reivindicativo de los profesores no numerarios de universidad, junto con su ya conocida y p\u00fablica militancia comunista, le valen en 1965 su expulsi\u00f3n por la v\u00eda de la no renovaci\u00f3n de su nombramiento como profesor (nombramiento que deb\u00eda renovarse cada a\u00f1o). En 1966 participa, junto con otros intelectuales destacados, en la asamblea constituyente del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona, celebrada ilegalmente en el convento de los Capuchinos de Sarri\u00e0, y vuelve a ser detenido. En la redacci\u00f3n del manifiesto \u201cPor una Universidad democr\u00e1tica\u201d del sindicato estudiantil, la intervenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n es decisiva. En aquellos a\u00f1os su prestigio en el medio universitario \u2014sobre todo entre estudiantes\u2014 se hab\u00eda afianzado, s\u00f3lida y extensamente, m\u00e1s all\u00e1 de la Facultad de Filosof\u00eda y de la de Econ\u00f3micas, en la que impart\u00eda clases de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales. Las conferencias que da en cualquier facultad o escuela son acontecimientos que congregan a los estudiantes por centenares y hasta por miles. Sacrist\u00e1n reun\u00eda virtudes poco frecuentes entonces: rigor y s\u00f3lida formaci\u00f3n intelectual, honestidad y antifranquismo activo. A la vez, su fama de comunista atrae a muchos hacia el comunismo y contribuye a disipar reticencias intelectuales ante el marxismo.<\/p>\n<p>Desde 1963 pasar\u00e1 regularmente sus veranos y otras temporadas de vacaciones en Puigcerd\u00e0 con su familia. All\u00ed practica uno de sus pasatiempos favoritos: el excursionismo de monta\u00f1a, altern\u00e1ndolo con la lectura y el estudio. La comarca pirenaica de la Cerda\u00f1a se convertir\u00e1 para \u00e9l en una especie de patria chica adoptiva, por cuyas gentes y costumbres manifestar\u00e1 siempre una curiosidad minuciosa y entra\u00f1able.<\/p>\n<p>En el conflicto interno del PCE iniciado en 1963, que desemboca en la expulsi\u00f3n de Fernando Claud\u00edn y Jorge Sempr\u00fan, entre otros, Sacrist\u00e1n se pronuncia por la l\u00ednea radical de Santiago Carrillo. La resoluci\u00f3n del conflicto fue vista por muchos intelectuales del interior como un rebrote de autoritarismo estalinista; Sacrist\u00e1n, que era decididamente antiestalinista en pol\u00edtica cultural y en materia de organizaci\u00f3n, vio sin embargo en el asunto Claud\u00edn un conflicto en que se dirim\u00edan primordialmente cuestiones de estrategia.<\/p>\n<p>Las primeras crisis del movimiento comunista internacional de esos a\u00f1os, iniciadas hacia 1964 con la escisi\u00f3n prochina y acentuadas por el \u201cdoble aldabonazo\u201d de 1968 (mayo franc\u00e9s e invasi\u00f3n de Checoeslovaquia), suscitan en \u00e9l una respuesta compleja. Por un lado, crey\u00f3 que hab\u00eda que seguir estando con el grueso del movimiento obrero y no caer en el juego de las peque\u00f1as sectas. Por otro, sin embargo, percibi\u00f3 que la crisis pon\u00eda al descubierto los l\u00edmites de una pol\u00edtica excesivamente guiada por objetivos pr\u00f3ximos (como la democracia pol\u00edtica frente al franquismo) y olvidadiza del objetivo de transformar la sociedad. Finalmente, se convenci\u00f3 de que hab\u00eda que abordar sin anteojeras ni contemplaciones los fen\u00f3menos de degeneraci\u00f3n socialista en los pa\u00edses del Este puestos en evidencia con los sucesos de Checoeslovaquia. Precisamente la invasi\u00f3n de este pa\u00eds, en agosto de 1968, y las circunstancias del hecho, le golpean en lo m\u00e1s \u00edntimo y acent\u00faan unos s\u00edntomas depresivos que ven\u00edan manifest\u00e1ndosele desde alg\u00fan tiempo atr\u00e1s. A ra\u00edz de las discusiones en el seno del grupo dirigente del PCE-PSUC, sus discrepancias con los dem\u00e1s se agudizan, y pese a la desaprobaci\u00f3n oficial de la invasi\u00f3n por el PCE-PSUC, Sacrist\u00e1n rechaza la superficialidad \u2014que considera oportunista\u2014 con que se zanja el problema y la renuncia a una revisi\u00f3n seria de lo que pasa en los pa\u00edses socialistas. Por esta raz\u00f3n dimite de sus cargos en la direcci\u00f3n de ambos partidos.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no hizo nunca de su ruptura, cada vez m\u00e1s profunda, con el comunismo oficial ning\u00fan motivo de vedetismo. Su labor militante en los a\u00f1os setenta, aparte de sus aportaciones te\u00f3ricas, se concentra en la pedagog\u00eda pol\u00edtica (charlas en diversos ambientes obreros y estudiantiles, art\u00edculos en revistas, etc.) y en la acci\u00f3n sindical en la ense\u00f1anza. Su objetivo es mantener focos de radicalismo, dentro y fuera del comunismo mayoritario, que contrarresten la deriva hacia posturas reformistas.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-3\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-3\">[3]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>En esos mismos a\u00f1os sigue creciendo su desasosiego ante la magnitud de la crisis social, en el Este y el Oeste, y habla de \u201ccrisis de civilizaci\u00f3n\u201d. Su atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n italiana \u2014con las Brigadas Rojas\u2014 y a un personaje como Ulrike Meinhof y a la \u201cFracci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo\u201d en Alemania occidental indica su inter\u00e9s por el sujeto revolucionario en los pa\u00edses de capitalismo avanzado. Lo mismo cabe decir respecto a elaboraciones te\u00f3ricas como la de \u00c1gnes Heller sobre \u201cnecesidades radicales\u201d. No es sorprendente que tambi\u00e9n en esos a\u00f1os se ocupe de culturas precapitalistas (recu\u00e9rdese su edici\u00f3n anotada de una biograf\u00eda del indio apache Ger\u00f3nimo), pues lo que seg\u00fan \u00e9l est\u00e1 en el candelero es una crisis global de valores que trasciende con mucho la mera crisis econ\u00f3mica del sistema. Este radicalismo cr\u00edtico le proporciona unas antenas particularmente sensibles para recibir y asimilar las primeras noticias sobre la crisis ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Esta etapa de reexamen cr\u00edtico desemboca en la fundaci\u00f3n de la revista <em>Materiales, <\/em>cuyo primer n\u00famero lleva fecha de enero-febrero de 1977. De ella se publicar\u00e1n, hasta su cierre en diciembre de 1978, doce n\u00fameros.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os setenta se hab\u00eda declarado ya la fatal enfermedad de su compa\u00f1era Giulia, un c\u00e1ncer del que morir\u00e1 en 1980. La l\u00facida serenidad con que ella se enfrent\u00f3 a la muerte en compa\u00f1\u00eda de Manolo \u2014que se dedic\u00f3 a su cuidado con la apasionada entrega que pon\u00eda en sus verdaderos afectos\u2014 fue una ocasi\u00f3n para confirmar la profunda compenetraci\u00f3n con que hab\u00edan v\u00edvido y con que hab\u00edan compartido tantas cosas.<\/p>\n<p>A finales de 1979 Sacrist\u00e1n y Giulia encabezan la iniciativa de otra revista, <em>mientras tanto, <\/em>con sus m\u00e1s pr\u00f3ximos amigos y compa\u00f1eros de la anterior aventura public\u00edstica. El editorial del primer n\u00famero es un manifiesto donde se expresa la intenci\u00f3n pol\u00edtico-cultural que animar\u00e1 la actividad de sus \u00faltimos a\u00f1os: reconsiderar el ideario emancipatorio comunista a la luz de la cr\u00edtica ecologista y feminista y en torno a la matriz marxista de cuya inspiraci\u00f3n b\u00e1sica jam\u00e1s se apart\u00f3.<\/p>\n<p>En 1978 hab\u00eda ingresado en el Comit\u00e9 Antinuclear de Catalu\u00f1a y desde esta fecha participa en sus actividades y en su prensa.<\/p>\n<p>A finales de 1981 participa en el Congreso Mexicano de Filosof\u00eda en Guanajuato y es invitado tambi\u00e9n a dar unas conferencias en la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. En este viaje conoce a M.\u00aa \u00c1ngeles Liz\u00f3n, profesora de sociolog\u00eda. Al a\u00f1o siguiente aceptar\u00e1 un contrato que le ofrece la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, residir\u00e1 en M\u00e9xico durante el curso 1982-1983 y all\u00ed contraer\u00e1 matrimonio con M.\u00aa \u00c1ngeles, cuya compa\u00f1\u00eda har\u00e1 aflorar en \u00e9l una vitalidad tanto m\u00e1s notable cuanto que su salud estaba ya muy quebrantada. En 1983 vuelven ambos a Barcelona. Entretanto, ni la Universidad de Barcelona ni el Ministerio de Educaci\u00f3n resuelven la provisionalidad de su status universitario (pese a que otras personas con renombre intelectual fueron nombradas catedr\u00e1ticos extraordinarios en esos a\u00f1os). Esta mezquina respuesta de una instituci\u00f3n a la que tantos esfuerzos dedic\u00f3 y donde contribuy\u00f3 a insuflar aire fresco se prolonga casi <em>in extremis, <\/em>hasta 1984, a\u00f1o en que es nombrado catedr\u00e1tico numerario. Pero hacia la primavera del mismo a\u00f1o debe soportar una operaci\u00f3n de coraz\u00f3n y a comienzos de 1985 el ya previsto deterioro del \u00fanico ri\u00f1\u00f3n que le queda le obliga a dializarse. Los \u00faltimos meses de su vida se vieron lastrados por la pesada carga de tres sesiones semanales de di\u00e1lisis, de cinco horas cada una, pese a lo cual conserv\u00f3 una sorprendente vitalidad y animosidad. Muri\u00f3 el 27 de agosto de 1985.<\/p>\n<p><strong>El arranque de su pensamiento filos\u00f3fico<\/strong><\/p>\n<p>A comienzos de los a\u00f1os cincuenta Manuel Sacrist\u00e1n empieza a manifestar rasgos de una actitud y de un pensamiento filos\u00f3fico que ya no abandonar\u00e1. En 1953 la revista <em>Laye <\/em>publica dos textos suyos significativos. Uno es \u201cHomenaje a Ortega\u201d, donde, rindiendo tributo a un pensador que ser\u00e1 referencia constante en toda su obra, formula lapidariamente el eje central de su filosofar: la relaci\u00f3n entre conocimiento y \u00e9tica y la dimensi\u00f3n social de la existencia humana.<\/p>\n<h6>Una tradici\u00f3n venerable distingue entre el sabio y el que sabe muchas cosas. El sabio a\u00f1ade al conocimiento de las cosas un saber de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s hombres, y de lo que interesa al hombre. El sabedor de cosas cumple con comunicar sus conocimientos. El sabio, en cambio, est\u00e1 obligado a m\u00e1s: si cumple su obligaci\u00f3n, se\u00f1ala fines (II, 13).<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-4\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-4\">[4]<\/a><\/sup><\/h6>\n<p>En este brev\u00edsimo homenaje de una cuartilla de extensi\u00f3n se condensa todo su programa: el sabio (y en este vocablo encierra Sacrist\u00e1n un entero proyecto de vida) ense\u00f1a a ser hombre, ense\u00f1a a bien protagonizar el drama que es la vida, a vertebrar el cuerpo que es la sociedad, a construir el organismo que es nuestro mundo, a vitalizar todo lo que es vida com\u00fan, desde el contacto al lenguaje.<\/p>\n<p>El segundo texto de 1953 se titula \u201cVerdad: desvelaci\u00f3n y ley\u201d. En \u00e9l examina Sacrist\u00e1n el concepto de verdad de la ciencia moderna desde la \u00f3ptica del primer Heidegger. En este autor hallar\u00e1 Sacrist\u00e1n la formulaci\u00f3n \u2014aunque cr\u00edptica y especulativa\u2014 de un enfoque muy abarcante de la verdad (y de la relaci\u00f3n hombre-mundo) que le permitir\u00e1 abordar el tema de la racionalidad cient\u00edfica de una peculiar manera. A la vez que apuesta por la verdad cient\u00edfica como forma particularmente eficaz y potente de la actividad cognoscitiva, pone de relieve la denuncia heideggeriana de \u201cla unilateralidad de la concepci\u00f3n objetivista del ser\u201d (II, 53) propia del positivismo l\u00f3gico, o hace afirmaciones como la siguiente: \u201cno s\u00f3lo hay conocimiento seg\u00fan ese modo de la objetividad cient\u00edfico-natural; lo hay tambi\u00e9n por modo de apropiaci\u00f3n, de utilizaci\u00f3n, de conexi\u00f3n funcional, etc. Unos y otros modos son \u2018comportamientos\u2019 del ser-ah\u00ed\u201d (II, 22). El conocer no es m\u00e1s que una entre muchas de las maneras de relacionarse el hombre con el mundo, y en ello asoma tambi\u00e9n la oreja orteguiana: \u201cenunciar una proposici\u00f3n es, no lo olvidemos, un comportamiento. Para que un comportamiento sea descubridor es necesario que se desarrolle en una circunstancia que lo posibilite. Esa circunstancia es el ser-en-el-mundo\u201d (II, 23)<em>.<\/em><\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes estas ideas se perfilan y se precisan en virtud de una doble fecundaci\u00f3n: de la filosof\u00eda anal\u00edtica y del marxismo. Son los a\u00f1os de la estancia de Sacrist\u00e1n en Alemania, donde entra en contacto con la l\u00f3gica simb\u00f3lica. Cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde oposite a una c\u00e1tedra de L\u00f3gica ser\u00e1 ya un buen conocedor y especialista de esta disciplina, que concebir\u00e1 siempre como instrumento, como <em>\u00f3rganon <\/em>de una actividad primordialmente filos\u00f3fica. Su trabajo sobre Scholz publicado en 1957 en <em>Convivium <\/em>expresa su inter\u00e9s por \u201cun l\u00f3gico que nunca dej\u00f3 de ser, en tanto que l\u00f3gico, un fil\u00f3sofo\u201d (II, 57-58), y por su visi\u00f3n instrumental de la l\u00f3gica. Lo mismo cabe decir de su tratado de esta disciplina publicado en 1964, que, como su propio t\u00edtulo insin\u00faa <em>\u2014Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal\u2014, <\/em>va m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de esta ciencia formal y se ocupa, por ejemplo, de su papel en la investigaci\u00f3n de fundamentos de las otras ciencias o de las relaciones entre l\u00f3gica formal y metodolog\u00eda.<\/p>\n<p>El trabajo publicado en 1958 en la Enciclopedia Espasa bajo el t\u00edtulo \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la segunda guerra mundial hasta 1958\u201d revela que en tal fecha Manuel Sacrist\u00e1n hab\u00eda asimilado ya plenamente las dos corrientes esenciales fecundadoras de su filosof\u00eda: pensamiento anal\u00edtico y marxismo. Pose\u00eda ya un conocimiento completo de las principales tendencias de la filosof\u00eda anal\u00edtica, su evoluci\u00f3n, sus crisis, su alumbramiento de zonas cada vez m\u00e1s amplias de la reflexi\u00f3n epistemol\u00f3gica (hasta los desarrollos del segundo Wittgenstein, el \u00faltimo Carnap, todo Russell, Quine y Popper, por citar nombres). En cuanto al marxismo, es interesante constatar que en esas fechas Sacrist\u00e1n hab\u00eda tomado ya contacto con un espectro ampl\u00edsimo de marxistas, desde los que se ocupan de temas culturales (Luk\u00e1cs Gramsci) hasta los que tratan de filosof\u00eda de la ciencia (Bernal, Langevin, Blojinzev), pasando por psic\u00f3logos como Wallon o revolucionarios como Mao Zedong. En los a\u00f1os subsiguientes se consolida su asimilaci\u00f3n del marxismo y su desarrollo creador del mismo. \u00bfC\u00f3mo es el marxismo de Sacrist\u00e1n?<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda, ciencia, dial\u00e9ctica<\/strong><\/p>\n<p>Para Manuel Sacrist\u00e1n \u2014fiel a una doble genealog\u00eda, antimetaf\u00edsica: la empirista-positivista y la marxista\u2014 no hay m\u00e1s conocimiento substantivo que el de las ciencias, sean naturales, sociales o formales. Pero la ciencia no se produce en una campana de cristal. El trabajo cient\u00edfico est\u00e1 mediado por concepciones religiosas o filos\u00f3ficas (como ilustrar\u00e1 brillantemente en su estudio sobre \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d, de 1978), por incitaciones sociales y por realizaciones t\u00e9cnicas. Y si la relaci\u00f3n del ser humano con lo real no se reduce al conocer, \u00bfhay que concluir, como el neopositivismo, que fuera del estricto \u00e1mbito de la ciencia no desempe\u00f1a ning\u00fan papel la racionalidad? Sacrist\u00e1n se niega tajantemente a admitir semejante visi\u00f3n en compartimentos estancos y a relegar al \u00e1mbito de lo irracional, emocional, m\u00edstico o inefable las distintas pr\u00e1cticas humanas que no son ciencia propiamente dicha. Y adoptar\u00e1 como tema central de su programa filos\u00f3fico la tarea de determinar un concepto de <em>racionalidad<\/em> que, aun admitiendo que los \u00fanicos resultados s\u00f3lidos de que debe partirse son los de la ciencia, sea lo suficientemente amplio y \u201cgeneroso\u201d para no relegar a las tinieblas de lo irracional todo lo que no es ciencia. En su examen ya mencionado de la filosof\u00eda de la postguerra, efect\u00faa una caracterizaci\u00f3n de las filosof\u00edas que \u00e9l llama \u201cde intenci\u00f3n cient\u00edfica y sistem\u00e1tica\u201d que con gran claridad resume (aunque no sea con esta intenci\u00f3n) el motivo central de su propio racionalismo cr\u00edtico:<\/p>\n<h6>Respecto de las corrientes neopositivistas, que representan un programa de rigurosa racionalizaci\u00f3n formalista de la vida cient\u00edfica por un lado, y abandono m\u00e1s o menos integral de la vida pr\u00e1ctica a instancias no racionalizadas y hasta m\u00edsticas por otro, estas filosof\u00edas de la raz\u00f3n presentan cierta pretensi\u00f3n sistem\u00e1tica. Pero no se trata ya del sistematismo racionalista cl\u00e1sico (de los siglos XVII y XVIII) que constru\u00eda sistemas conclusos de la realidad. En sustancia, la aspiraci\u00f3n sistem\u00e1tica contempor\u00e1nea aspira m\u00e1s bien a elaborar la cohesi\u00f3n racional entre la teor\u00eda pura y la pr\u00e1ctica y la teor\u00eda de \u00e9sta (\u00e9tica, filosof\u00eda de la sociedad, pol\u00edtica, etc.). Lo m\u00e1s caracter\u00edstico del racionalismo contempor\u00e1neo es el atender b\u00e1sicamente a la ciencia, en vez de construir sistem\u00e1ticamente al margen de ella; as\u00ed recoge en su seno el reino de lo emp\u00edrico, que quedaba m\u00e1s o menos excluido del racionalismo cl\u00e1sico. Por \u00faltimo, se trata casi siempre de filosof\u00edas cr\u00edticas (que han pasado por las experiencias positivistas o historicistas, o que han nacido junto con esas ideas), por lo que no profesan la creencia cl\u00e1sica en la Raz\u00f3n como absoluto (II, 171-172).<\/h6>\n<p>Por de pronto, semejante racionalismo supone un concepto peculiar de filosof\u00eda. Entronca con la tradici\u00f3n empirista y anal\u00edtica que rechaza un saber filos\u00f3fico espec\u00edfico. Pero no se contenta con el <em>horror philosophiae <\/em>de esta tradici\u00f3n, por las razones ya mencionadas. El marxismo le resulta m\u00e1s satisfactorio, pues, compartiendo con aquella tradici\u00f3n el rechazo de la filosof\u00eda como metaf\u00edsica y reina de las ciencias, contiene un impulso hacia la recomposici\u00f3n de la unidad de todas las pr\u00e1cticas humanas, desde la ciencia hasta la \u00e9tica, dentro de un marco racionalista.<\/p>\n<p>Pero el marxismo realmente existente tiene graves lagunas y deficiencias. Manuel Sacrist\u00e1n emprende desde muy pronto la tarea de depurar l\u00f3gica y epistemol\u00f3gicamente el corpus de la tradici\u00f3n marxista para convertirlo en algo que s\u00f3lo ha logrado ser incoativamente: la inspiraci\u00f3n articuladora de una nueva cultura racionalista y cient\u00edfica, y adem\u00e1s comunista. Pues desde su adhesi\u00f3n militante al comunismo, para \u00e9l la tarea de comprender el mundo es inseparable de la de transformarlo en el sentido de la emancipaci\u00f3n social de los seres humanos.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en 1961 (\u201cTres notes sobre l\u2019alian\u00e7a impia\u201d, <em>Horitzons, <\/em>n\u00fam. 2) hay una primera formulaci\u00f3n de la idea marxista de filosof\u00eda tal como \u00e9l la entiende: \u201cEl materialismo dial\u00e9ctico [es decir, la filosof\u00eda para el marxismo] es consciencia del principio hist\u00f3rico-filos\u00f3fico que posibilita la ciencia positiva, y consciencia de la limitaci\u00f3n del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo \u2018desde abajo\u2019\u201d. Pero no es s\u00f3lo esa consciencia, sino tambi\u00e9n una exigencia, la de \u201ca) recoger la explicaci\u00f3n cient\u00edfico-positiva en el estadio de desarrollo en que se encuentra en cada \u00e9poca, y b) recoger la justa exigencia filos\u00f3fica de una aprehensi\u00f3n de las formaciones complejas [\u2026] como tales, evitando la falacia de la reducci\u00f3n\u201d. Como puede observarse, hay aqu\u00ed una formulaci\u00f3n que implica, adem\u00e1s de un interesante planteamiento del tema del reductivismo, una negativa completa a convertir la filosof\u00eda marxista, o materialismo dial\u00e9ctico, en una especie de superciencia al estilo del dogmatismo marxista dominante durante a\u00f1os, y que hace surgir el materialismo dial\u00e9ctico de la din\u00e1mica de la propia actividad cient\u00edfica, como consciencia de sus principios, sus l\u00edmites y sus exigencias.<\/p>\n<p>En \u201cLa tarea de Engels en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em>\u201d (1964) su idea de filosof\u00eda adquiere una formulaci\u00f3n m\u00e1s acabada, porque incorpora una dimensi\u00f3n no explicitada en el art\u00edculo de 1961: la dimensi\u00f3n <em>pr\u00e1ctica. <\/em>Con su habitual independencia de criterio y falta de actitud reverencial somete a Engels \u2014y a Marx\u2014 a un riguroso examen cr\u00edtico que le permite ir perfilando su propia interpretaci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico. Lo filos\u00f3fico no es un sistema superior a la ciencia, sino un nivel del pensamiento cient\u00edfico (el pre- y metacient\u00edfico). \u201cMaterialismo\u201d no es m\u00e1s que el enunciado filos\u00f3fico expl\u00edcito del postulado inmanentista: el mundo debe explicarse por s\u00ed mismo y no desde instancias ajenas o superiores a \u00e9l. \u201cDial\u00e9ctica\u201d es una idea que se inspira no tanto en el hacer cient\u00edfico-positivo cuanto en las limitaciones del mismo. La ciencia positiva realiza su tarea a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva, abstractiva, que alcanza conceptos y leyes generales; hasta aqu\u00ed la dial\u00e9ctica no juega ning\u00fan papel. El \u00e1mbito de relevancia de la dial\u00e9ctica es precisamente el de las \u201ctotalidades concretas\u201d, para decirlo como Hegel. \u201cLa tarea de una dial\u00e9ctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo\u201d. Se trata, pues, de captar \u201cconcreciones\u201d. \u00bfQu\u00e9 hay que entender por \u201cconcreciones\u201d? Los individuos vivientes, las particulares formaciones hist\u00f3ricas y, tambi\u00e9n, en un sentido m\u00e1s vac\u00edo, el universo como totalidad.<\/p>\n<p>El momento dial\u00e9ctico tiene un papel claro en las ciencias hist\u00f3rico\u00adsociales, donde no basta con la obtenci\u00f3n de leyes generales, sino que hace falta, una vez obtenidas \u00e9stas, dar con el punto de articulaci\u00f3n concreto de las mismas en cada particular acontecimiento hist\u00f3rico o, m\u00e1s globalmente, en cada formaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta. Lo mismo cabe decir de \u201clos individuos vivientes\u201d.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-5\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-5\">[5]<\/a><\/sup> Pero para Sacrist\u00e1n el momento dial\u00e9ctico interviene tambi\u00e9n en la <em>concepci\u00f3n <\/em>\u2014que no es lo mismo que intelecci\u00f3n o conocimiento\u2014 del \u201cuniverso como totalidad\u201d. Cada ciencia positiva nos da conocimientos parciales, perennemente incompletos. Ante esta incompletitud el pensamiento racional puede y debe plantearse la tarea de \u201ccompletar\u201d aquella visi\u00f3n fragmentaria hasta una \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d, que, aun rechazando la tentaci\u00f3n de absoluto y la pretensi\u00f3n de un saber supracient\u00edfico, nos ofrezca un marco provisional e hist\u00f3ricamente determinado \u2014es decir, s\u00f3lo v\u00e1lido en interacci\u00f3n con las adquisiciones cient\u00edficas de cada \u00e9poca\u2014 capaz de ayudar al ser humano en su inserci\u00f3n, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, en el mundo. (M\u00e1s adelante abandonar\u00e1 el uso del t\u00e9rmino \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d por considerarlo gr\u00e1vido de connotaciones rom\u00e1nticas: v\u00e9ase su estudio sobre Luk\u00e1cs, I, 111.)<\/p>\n<p>De ah\u00ed resulta una \u201cconcepci\u00f3n de lo filos\u00f3fico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel del pensamiento cient\u00edfico: el de la inspiraci\u00f3n del propio investigar y de la reflexi\u00f3n sobre su marcha y sus resultados\u201d (I, 34).<\/p>\n<p><strong>El principio de la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n<p>En el mencionado trabajo sobre el <em>Anti-D\u00fchring <\/em>Sacrist\u00e1n subraya que<\/p>\n<h6>Engels deja de ver algo que es esencial desde el punto de vista marxista: la importancia de la pr\u00e1ctica en todo aspecto de la vida humana, tambi\u00e9n, por tanto, en la estructura y la funci\u00f3n internas del hacer cient\u00edfico. Por eso concibe est\u00e1ticamente las construcciones de la ciencia, como calco de la naturaleza, en vez de como respuestas del hombre a los problemas que la naturaleza plantea. Un c\u00e1lculo o algoritmo e incluso, en gran parte, una teor\u00eda cient\u00edfica positiva, son construcciones, como pueden serlo las m\u00e1quinas; son fruto de una pr\u00e1ctica determinada, la pr\u00e1ctica de la ciencia, del conocimiento positivo (I, 42).<\/h6>\n<p>He aqu\u00ed una manera m\u00e1s completa y constructiva de reiterar su cr\u00edtica del positivismo l\u00f3gico, que en 1953 adoptaba una forma heideggerianizante al rezar as\u00ed: \u201cEl positivismo l\u00f3gico descansa en la coseidad del ser\u201d. Aqu\u00ed la pr\u00e1ctica, o relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre sujeto y objeto, aparece como elemento epistemol\u00f3gico que media las diferentes fases del quehacer cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Pero esta pr\u00e1ctica no es m\u00e1s que un aspecto parcial de otra m\u00e1s global: \u201cEsta pr\u00e1ctica se integra dial\u00e9cticamente con todas las dem\u00e1s en la <em>totalidad concreta <\/em>de la vida humana en una determinada sociedad\u201d. El marxismo es una asunci\u00f3n consciente de esa globalidad, y por lo tanto no se reduce a epistemolog\u00eda: el marxismo hace suya la totalidad de las relaciones entre hombre y realidad, incluidas la tecnol\u00f3gica, est\u00e9tica, pol\u00edtico-social y moral. Trata de fundamentar racionalmente la <em>posici\u00f3n de fines <\/em>consubstancial a todo obrar. En su esencia misma es una filosof\u00eda comprometida, que no se inhibe, al modo neopositivista, de la aspiraci\u00f3n humana a la belleza o a la bondad. Como tal, \u201cel marxismo es, en su totalidad concreta, el intento de formular conscientemente las implicaciones, los supuestos y las consecuencias del esfuerzo por crear una sociedad y una cultura comunistas\u201d (I, 50).<\/p>\n<p>Ahora bien, el tema de la pr\u00e1ctica asumir\u00e1 varios desarrollos m\u00e1s detallados en el terreno propio de la epistemolog\u00eda, sobre todo en los dos trabajos sobre Lenin y la filosof\u00eda, de 1970. Ah\u00ed empieza Sacrist\u00e1n destacando lo que Lenin llamaba \u201cmaterialismo filos\u00f3fico consumado\u201d, que, por lo pronto, es el \u201cmaterialismo que se desarrolla, como \u00e9l dice, \u2018hasta arriba\u2019, hasta la comprensi\u00f3n de la historia. Es complementaci\u00f3n de la teor\u00eda general materialista del conocimiento con el materialismo hist\u00f3rico\u201d (I, 185-186). Pero la idea \u2014sigue diciendo Sacrist\u00e1n\u2014 tiene una importante consecuencia: el conocimiento hist\u00f3rico es conocimiento de <em>concreciones, <\/em>de particulares formaciones hist\u00f3rico-sociales, de clases determinadas, de procesos singulares. \u201cEl conocimiento de lo concreto se tiene que conseguir mediante la interacci\u00f3n dial\u00e9ctica de las varias noticias abstractas, generales\u201d. Pero esa dial\u00e9ctica requiere \u201cun elemento m\u00e1s, otro principio que a\u00f1adir a los de la abstracci\u00f3n y la concreci\u00f3n\u201d. Este principio es el de la <em>pr\u00e1ctica <\/em>que Sacrist\u00e1n valora como la principal aportaci\u00f3n filos\u00f3fica de Lenin al marxismo, si dejamos aparte la trascendencia doctrinal de sus hechos revolucionarios.<\/p>\n<h6>Para Lenin, la pr\u00e1ctica es la consumaci\u00f3n del conocimiento: su consumaci\u00f3n, no s\u00f3lo su aplicaci\u00f3n y verificaci\u00f3n. Materialismo consumado es materialismo con el principio de la concreci\u00f3n y el de la pr\u00e1ctica [\u2026]. En el pensamiento marxista, tal como lo ha desarrollado Lenin partiendo de Marx y Engels, la pr\u00e1ctica tiene la funci\u00f3n que el irracionalismo (no s\u00f3lo de los idealistas) conf\u00eda a la intuici\u00f3n: superar la unilateralidad del conocimiento abstracto, del conocimiento por leyes cient\u00edficas y otras proposiciones universales (I, 189).<\/h6>\n<p>Este criterio es lo suficientemente indeterminado para impedir \u2014en palabras del propio Lenin\u2014 \u201cque los conocimientos humanos se transformen en \u2018absolutos\u2019\u201d. Desgraciadamente, la obra publicada de Manuel Sacrist\u00e1n no contiene desarrollos m\u00e1s expl\u00edcitos de estos importantes atisbos potencialmente fecundos en epistemolog\u00eda e historia de las teor\u00edas cient\u00edficas.<\/p>\n<p><strong>El materialismo hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de las ciencias sociales e hist\u00f3ricas, su lectura de Marx y los marxistas le lleva pronto a identificar el n\u00facleo del materialismo hist\u00f3rico y a concebirlo as\u00ed: en primer lugar, se trata de <em>materialismo<\/em>, que, en este contexto, significa fundamentaci\u00f3n (ontol\u00f3gica) de toda la vida social en la pr\u00e1ctica productiva material de los seres humanos. En segundo lugar, es un pensamiento <em>no reduccionista, <\/em>que respeta la autonom\u00eda de cada uno de los niveles en que se puede dividir el todo hist\u00f3rico-social examinado. He aqu\u00ed como caracteriza (parcialmente) el m\u00e9todo puesto en obra por Marx en sus trabajos sobre historia de Espa\u00f1a del siglo XIX: \u201cproceder en la explicaci\u00f3n de un fen\u00f3meno pol\u00edtico de tal modo que el an\u00e1lisis agote todas las instancias sobrestructurales antes de apelar a las instancias econ\u00f3mico\u00adsociales fundamentales. As\u00ed se evita que \u00e9stas se conviertan en <em>Dei ex machina <\/em>desprovistos de adecuada funci\u00f3n heur\u00edstica\u201d (I, 20).<\/p>\n<p>Poco a poco asimilar\u00e1 y desarrollar\u00e1 cr\u00edticamente el pensamiento social y los planteamientos metodol\u00f3gicos de Marx y los marxistas, y perfilar\u00e1 su presentaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico como <em>no determinista, <\/em>es decir, como pensamiento que admite una apertura en la concatenaci\u00f3n causal de los fen\u00f3menos sociales y deja espacio a la eficaz intervenci\u00f3n humana, con posibilitaci\u00f3n de varias opciones (y no determinaci\u00f3n de una sola).<\/p>\n<p>Y en un material did\u00e1ctico escrito a mediados de los a\u00f1os cincuenta para orientar en la lectura del <em>Manifiesto comunista <\/em>destaca la famosa frase de que la lucha de clases siempre ha concluido hasta ahora \u201ccon una transformaci\u00f3n revolucionaria de toda la sociedad o con la destrucci\u00f3n de las clases beligerantes\u201d, frase que descarta f\u00e1ciles interpretaciones de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica seg\u00fan Marx como mera predestinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pensamiento social de Sacrist\u00e1n debe mucho a su asimilaci\u00f3n cr\u00edtica, y hasta pol\u00e9mica, de la obra de Gramsci y Luk\u00e1cs. De ambos autores le interesar\u00e1n sobre todo aquellos elementos que le permitan lograr claridad sobre tres grandes cuestiones: 1) la recomposici\u00f3n de la unidad espiritual rota por la sociedad capitalista, como parte importante, en lo cultural, del proyecto de transformaci\u00f3n comunista; 2) las relaciones entre lucha de clases y pr\u00e1ctica intelectual, o, m\u00e1s en general, entre sociedad y cultura, y 3) las condiciones del surgimiento de movimientos revolucionarios en Europa a comienzos de este siglo y los problemas planteados al pensamiento revolucionario marxista por la presente situaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>De ambos autores le interesa el \u00e9nfasis puesto en la <em>subjetividad, <\/em>es decir, en el elemento activo humano en la vida social, que tiene que ver con la posici\u00f3n revolucionaria de ambos frente al \u201cobjetivismo\u201d de la socialdemocracia. Aunque criticar\u00e1 los excesos idealistas y las debilidades gnoseol\u00f3gicas de uno y otro, subrayar\u00e1 que las inspiraciones idealistas y culturalistas recibidas por ellos \u2014Croce en el caso de Gramsci, el historicismo alem\u00e1n en el de Luk\u00e1cs\u2014 les ayudaron a romper con el mecanicismo y positivismo de la Segunda Internacional. As\u00ed, Gramsci capta la peculiaridad de la Revoluci\u00f3n de Octubre percibiendo que el factor revolucionario \u201csubjetivo\u201d se impone a la necesidad \u201cobjetiva\u201d que empujaba a Rusia a atravesar el completo desarrollo capitalista antes de poder acceder al socialismo. En el \u00e9nfasis puesto por el pensador italiano en la intervenci\u00f3n activa del hombre en la historia ve Sacrist\u00e1n la ra\u00edz de sus aportaciones m\u00e1s fecundas, como son la expresi\u00f3n \u201cfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d para designar el marxismo, o los conceptos de \u201chegemon\u00eda\u201d y de \u201cbloque hist\u00f3rico\u201d. Estos conceptos son instrumentos eficaces para arrancar el materialismo hist\u00f3rico de formulaciones mecanicistas, puesto que subrayan la autonom\u00eda de las producciones culturales y las mediaciones entre \u00e9stas y su base material. Con el concepto de \u201chegemon\u00eda\u201d Gramsci pon\u00eda de manifiesto que la articulaci\u00f3n social por obra de una clase social dominante no es s\u00f3lo asunto de poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico o estatal, sino tambi\u00e9n de \u201cuna nueva cultura integral\u201d capaz de generar consenso. Con la expresi\u00f3n bloque hist\u00f3rico\u201d alude a \u201cla totalidad y unidad concreta de la fuerza social, la clase, con el elemento cultural-espiritual que es consciencia de su acci\u00f3n y forma del resultado de \u00e9sta\u201d (I, 80).<\/p>\n<p>A Gramsci le reprochar\u00e1 sobre todo que no se libre del concepto de \u201cideolog\u00eda\u201d. Para Sacrist\u00e1n \u2014que en esto sigue estrictamente a Marx\u2014 este concepto tiene la carga peyorativa de \u201cfalsa consciencia\u201d y no puede servir para describir ni proyectar una nueva cultura comunista s\u00f3lo concebible para \u00e9l en pugna con toda forma de autoenga\u00f1o o ilusi\u00f3n (lo cual se vincula con su concepto de filosof\u00eda de base cient\u00edfica y con el de racionalidad y racionalismo). M\u00e1s duro ser\u00e1 con Luk\u00e1cs, sobre todo con el joven Luk\u00e1cs de <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, por su idealismo desaforado y con el de <em>El asalto a la raz\u00f3n<\/em> por su esquematismo, que Sacrist\u00e1n atribuye al uso idelogista de los conceptos de \u201craz\u00f3n\u201d e \u201cirracionalismo\u201d (I, 85 y ss.). En p\u00e1ginas demoledoras, rechaza el \u201cpanideologismo\u201d de Luk\u00e1cs, su \u201ccomprensi\u00f3n puramente ideol\u00f3gica de la historia del conocimiento\u201d; se\u00f1ala que el culturalismo de las ciencias del esp\u00edritu, del que bebi\u00f3, y su propia recuperaci\u00f3n revolucionaria de Hegel le dirigen la atenci\u00f3n \u201ccasi exclusivamente a las cuestiones de la ideolog\u00eda, de la concepci\u00f3n m\u00e1s o menos sistem\u00e1tica del mundo, con cierta insensibilidad para los problemas del conocimiento positivo\u201d (I, 105). No obstante lo cual, Sacrist\u00e1n, con su habitual destreza y buen sentido para separar el grano de la paja, no deja de apreciar en el conjunto de la obra del h\u00fangaro su potencia para una ajustada interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-universal de los fen\u00f3menos de cultura (con aciertos notables al interpretar a Goethe o al joven Hegel), o sus esfuerzos sistem\u00e1ticos de madurez para desarrollar el concepto de objetivaci\u00f3n est\u00e9tica en sus relaciones con la cient\u00edfica (su monumental <em>Est\u00e9tica<\/em>) o en su ambicioso proyecto, truncado por la muerte, de una \u201contolog\u00eda del ser social\u201d. Sacrist\u00e1n expres\u00f3 repetidas veces su admiraci\u00f3n por la amplitud de visi\u00f3n y la coherencia pol\u00edtica personal de este pensador, al que calific\u00f3 de \u201ccl\u00e1sico marxista de tercera generaci\u00f3n\u201d y de \u201cArist\u00f3teles marxista\u201d.<\/p>\n<p><strong>Divisi\u00f3n del trabajo y lucha por recomponer la unidad de la fragmentada cultura moderna<\/strong><\/p>\n<p>En 1963 dio Sacrist\u00e1n en la Facultad de Derecho de Barcelona una conferencia titulada \u201c<em>Studium generale <\/em>para todos los d\u00edas de la semana\u201d. Partiendo de un caso particular planteado por unos estudiantes \u2014la incompatibilidad, por falta de tiempo, entre el estudio de la carrera de Derecho y actividades como la pintura, la m\u00fasica o el excursionismo\u2014, plantea el problema de las amputaciones de la plenitud humana por obra de la divisi\u00f3n del trabajo. Ante la pr\u00e1ctica imposibilidad de un modelo \u201crenacentista\u201d de hombre arm\u00f3nico y polifac\u00e9tico, busca una soluci\u00f3n a la altura de los tiempos. Rechaza la f\u00e1cil salida de un enciclopedismo superficial y se inclina por una f\u00f3rmula bifronte: cultivar a fondo una especialidad y, a la vez, dotarse de un conocimiento comprensivo de las adquisiciones generales de la civilizaci\u00f3n. Combinar, en suma, cultura general o extensiva con una capacitaci\u00f3n cualitativa o intensiva para descubrir las articulaciones concretas de lo real tomando como paradigma el propio trabajo de especialista.<\/p>\n<p>En la mencionada conferencia se se\u00f1alaba que semejante proceder es solo un medio contra \u201cla enclaustraci\u00f3n espec\u00edfica del intelectual puro\u201d. Y que el problema ha de situarse en un \u00e1mbito m\u00e1s amplio que afecta a toda la sociedad \u2014el de la divisi\u00f3n del trabajo y la mercantilizaci\u00f3n de la vida social\u2014, planteando su superaci\u00f3n en el combate pr\u00e1ctico por transformar la realidad y liberar al ser humano amputado.<\/p>\n<p>En esa conferencia, pues, el motivo pol\u00edtico-moral de la lucha contra el capitalismo se enriquece y se prolonga con la lucha contra esa deformidad que Ortega llama \u201cbarbarie del especialismo\u201d y que para Sacrist\u00e1n abarcar\u00e1 tambi\u00e9n otros rasgos de la cultura contempor\u00e1nea bajo el r\u00f3tulo de \u201cfragmentaci\u00f3n de la cultura moderna\u201d (tema caro tambi\u00e9n a Luk\u00e1cs). La recomposici\u00f3n de esa unidad sobre bases nuevas, cient\u00edficas, est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la construcci\u00f3n material y cultural de una sociedad comunista: esta idea ser\u00e1 un hilo conductor durante toda su vida. Pero Sacrist\u00e1n se ocupa no s\u00f3lo del momento pol\u00edtico pr\u00e1ctico de esa transformaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de las premisas intelectuales de una cultura comunista, presente y futura; y para \u00e9l no puede tratarse en ning\u00fan caso de recomposiciones administrativas o dirigistas, <em>\u00e0 la <\/em>Stalin, Zhdanov o Lyssenko \u2014contra las que nunca ahorr\u00f3 ataques ni cr\u00edticas\u2014, ni es admisible ning\u00fan intento de restablecer el imperio de ninguna filosof\u00eda sistem\u00e1tica (\u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d u otra). Su alternativa a eso fue precisamente su proyecto de un filosofar racionalista capaz de articular \u2014con rigor l\u00f3gico y epistemol\u00f3gico\u2014 el conocimiento cient\u00edfico con las dem\u00e1s esferas de la actividad humana. Ah\u00ed se echa de ver la estrecha imbricaci\u00f3n de todas las motivaciones b\u00e1sicas del pensamiento y de la vida de nuestro autor.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n intelectual aqu\u00ed apuntada \u2014con las consecuencias que acarrea respecto al concepto de filosof\u00eda y su papel en el saber y en la conducta\u2014 hallar\u00e1 un desarrollo m\u00e1s concreto en sus propuestas para organizar los estudios superiores de filosof\u00eda de tal modo que la ense\u00f1anza de la filosof\u00eda no se imparta como carrera independiente, sino como actividad pluridisciplinar para especialistas en unas u otras disciplinas cient\u00edficas (v\u00e9ase \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d, II, 356 y ss.).<\/p>\n<p><strong>Pr\u00e1ctica y teor\u00eda<\/strong><\/p>\n<h6>Se puede perfectamente imaginar una ideolog\u00eda reaccionaria de ra\u00edces marxianas o an\u00e1logas a las marxianas, o sea, basada en el mismo an\u00e1lisis clasista: un sistema, por ejemplo, que a\u00f1adiera al an\u00e1lisis marxiano de las clases el postulado pol\u00edtico de que no hay por qu\u00e9 promover la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n al servicio de la libertad, y obtuviera de ese conjunto una pr\u00e1ctica antiproletaria y antisocialista que utilizara a su vez la comprensi\u00f3n marxiana de la lucha de clases (I, 104-105).<\/h6>\n<p>Esta extrema andanada pol\u00e9mica contra el ideologismo del Luk\u00e1cs del <em>Asalto a la raz\u00f3n <\/em>ilustra provocativamente la radicalidad con que Sacrist\u00e1n deslindaba los <em>modos de validez <\/em>diferentes de proposiciones que corresponden a diferentes niveles de la pr\u00e1ctica humana. No es lo mismo posici\u00f3n de fines que conocimiento de lo que hay, o como dijo Einstein con palabras que Sacrist\u00e1n recordaba a menudo: \u201cNo se puede demostrar cient\u00edficamente que no haya que exterminar a la humanidad\u201d.<\/p>\n<p>Rechazando, pues, claramente toda \u201cfalacia naturalista\u201d, Sacrist\u00e1n no se conformaba, sin embargo, con relegar la acci\u00f3n humana que no es ciencia estricta a la oscuridad irracional. Admitiendo que no hay inferencias deductivas o formales que conduzcan de uno a otro nivel, postul\u00f3 que s\u00ed hay fundamentaci\u00f3n por plausibilidad o posibilitaci\u00f3n. No elabor\u00f3 recetas universales para ello; pero se\u00f1al\u00f3 que se trata justamente del \u201cproblema te\u00f3rico central de la pr\u00e1ctica: la tarea de fundar la pr\u00e1ctica en la cr\u00edtica de los fen\u00f3menos sociales b\u00e1sicos y de los fen\u00f3menos sobrestructurales, incluidos los ideol\u00f3gicos\u201d (I, 106). El marxismo es un marco para semejante tarea, pues es \u201cpraxeolog\u00eda racional y concreta, cr\u00edtica y antiideol\u00f3gica\u201d (I, 81).<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no desarroll\u00f3 una teor\u00eda de esa fundamentaci\u00f3n, pero puede afirmarse que la idea recorre toda su vida y todo su pensamiento, y por debajo de ella hay una toma de posici\u00f3n originaria que repite el adagio escol\u00e1stico, de ra\u00edces plat\u00f3nicas, seg\u00fan el cual <em>verum et bonum convertuntur<\/em>, que justificar\u00eda la esencial indisolubilidad entre conocimiento y acci\u00f3n moral. Entre b\u00fasqueda de la verdad y b\u00fasqueda del bien hay una dial\u00e9ctica fecundaci\u00f3n mutua. Es ilustrativa al respecto la siguiente observaci\u00f3n que hace a prop\u00f3sito de los iniciales forcejeos de Gramsci con las dificultades para comprender lo espec\u00edfico de la Revoluci\u00f3n de Octubre a partir de su idealismo crociano a\u00fan no superado: \u201cPero la veracidad y la franqueza con que Gramsci vive su problema van teniendo, como suele ocurrir, su premio. En materia de ideas lo est\u00e9ril no suele ser la aceptaci\u00f3n veraz de los problemas\u201d(I, 73).<\/p>\n<p>Por eso no es de extra\u00f1ar que al enjuiciar a cualquier pensador tuviera sumo inter\u00e9s en conocer su trayectoria moral y pol\u00edtica. No porque no supiera distinguir entre la validez de una idea y la dignidad moral de quien la profer\u00eda (su libertad de prejuicios al respecto era admirable), sino porque estaba convencido de que la coherencia entre el pensar y el hacer tiene bastante que ver con la eficacia del pensar, sobre todo con su eficacia para captar el meollo de la verdad, m\u00e1s que los matices.<\/p>\n<p>Otro enlace vivo entre actitud moral y esfuerzo intelectual es el que est\u00e1 detr\u00e1s de su rechazo de la metaf\u00edsica como anhelo de absoluto. V\u00e9ase c\u00f3mo se plantea el asunto a prop\u00f3sito de la filosof\u00eda de Schelling:<\/p>\n<h6>Si se pasa al otro punto de vista, a la consideraci\u00f3n de la filosof\u00eda rom\u00e1ntica como reacci\u00f3n a Kant, lo que aparece como caracter\u00edstico en la intuici\u00f3n de lo Absoluto por la filosof\u00eda natural schellingiana es la abrupta afirmaci\u00f3n de certeza, que sin duda traiciona una gran necesidad de estar seguro, o sublima una insuperable impotencia para vivir y pensar en lo inseguro (II, 343-344).<\/h6>\n<p>Kant mismo \u2014afirma a continuaci\u00f3n\u2014 ha sido a\u00fan capaz de vivir mentalmente de provisionalidades hist\u00f3ricas, como los dem\u00e1s ilustrados. Y sigue con un bello elogio a la Ilustraci\u00f3n que contiene una profesi\u00f3n de fe ilustrada:<\/p>\n<h6>La tradici\u00f3n rom\u00e1ntica revivida en el siglo XX ha tenido bastante \u00e9xito al presentar el progresismo ilustrado como todo lo contrario de lo que es, como una complacencia bastante burda en lo alcanzado y como una cobarde y optimista ceguera ante la <em>condition humaine<\/em>. En realidad, el progresismo de la Ilustraci\u00f3n, hecho de esp\u00edritu cr\u00edtico y de ausencia de esp\u00edritu de sistema, es sobre todo la valent\u00eda de pensar sin certezas recibidas, y hasta sin certezas substantivas, creando mundo y conoci\u00e9ndolo al paso, dentro de lo poco posible, de acuerdo con el hermoso <em>sapere aude! <\/em>que fue <em>motto<\/em> de Kant y con el principio de la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, del \u201ccompromiso\u201d, visible en la vida de m\u00e1s de un ilustrado franc\u00e9s o alem\u00e1n (II, 344).<\/h6>\n<p>No hay duda de que existe un hilo invisible que une el rechazo de la filosof\u00eda como saber substantivo, acabado y superior, la captaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica como momento del conocer mismo (como \u201cconsumaci\u00f3n\u201d y no s\u00f3lo verificaci\u00f3n del conocer) y la asunci\u00f3n de la perenne provisionalidad del saber cient\u00edfico, por un lado, y, por otro lado, la capacidad de \u201cvivir y pensar en lo inseguro\u201d. Pero tambi\u00e9n parece oportuno recordar que esa capacidad de vivir en lo provisional e inseguro le sirvi\u00f3 al Sacrist\u00e1n de los \u00faltimos a\u00f1os para no renunciar a la intervenci\u00f3n pol\u00edtica pese a las acongojantes incertidumbres de la realidad, y para aguantar moral y pol\u00edticamente cuando tantos y tantos hu\u00edan de una nave zozobrante que hab\u00edan cre\u00eddo, ilusoriamente, muy segura.<\/p>\n<p><strong>De la acci\u00f3n al pensamiento pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>En alguna ocasi\u00f3n hab\u00eda dicho Sacrist\u00e1n que, puesto en la tesitura de elegir, como modelo personal para \u00e9l, entre Gramsci, el intelectual, y Togliatti, el pol\u00edtico y hombre de acci\u00f3n, sus preferencias iban por este \u00faltimo. Como quiera que haya que juzgar este pronunciamiento, sirve en cualquier caso para valorar la importancia que atribu\u00eda a la acci\u00f3n pol\u00edtica \u2014a la acci\u00f3n pol\u00edtica comunista\u2014. Adem\u00e1s de pensador y te\u00f3rico, fue desde muy pronto un militante activo en la lucha antifranquista y comunista.<\/p>\n<p>Ambas vertientes de su vida no s\u00f3lo se yuxtaponen, sino que se imbrican, dando lugar a un conjunto de valiosas contribuciones a la reflexi\u00f3n pol\u00edtica comunista en las que se pone en evidencia no s\u00f3lo su claridad conceptual sino tambi\u00e9n su potente percepci\u00f3n de las tendencias de fondo de la sociedad de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>A falta de los textos de sus intervenciones en congresos y reuniones del comit\u00e9 central del PCE y del PSUC, es imposible evaluar su papel en la elaboraci\u00f3n pol\u00edtica de ambos partidos. En cambio puede juzgarse su aportaci\u00f3n, mediante textos dados a la publicidad, en tres grandes \u00e1reas tem\u00e1ticas: 1) el papel de la cultura y, m\u00e1s concretamente, de la ense\u00f1anza y la universidad en la sociedad; 2) los problemas de la construcci\u00f3n de una nueva sociedad socialista y 3) las contradicciones de las sociedades capitalistas avanzadas y la crisis de civilizaci\u00f3n que les subyace.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cletrateniente\u201d, que gustaba de emplear, encierra uno de los temas de su cr\u00edtica de la organizaci\u00f3n clasista de la cultura. Letrateniente es el que obtiene poder de la letra, como el terrateniente de la tierra. La divisi\u00f3n social clasista y jerarquizadora del trabajo hace de la apropiaci\u00f3n privada de la ciencia y los saberes un medio para acceder al privilegio. Sacrist\u00e1n denunci\u00f3 siempre en\u00e9rgicamente esta deformaci\u00f3n clasista de la cultura, as\u00ed como sus correlatos morales: la arrogancia y el elitismo de intelectuales y profesionales cultivados (que no tiene nada que ver con ninguna demagogia obrerista o populista en materia de conocimiento; v\u00e9ase lo que dice de apelar al \u201cllamado sentido com\u00fan del llamado hombre sencillo\u201d: quiere decir apelar \u201ca la ignorancia y a la limitaci\u00f3n de horizontes y, por tanto, a la falsedad\u201d, III, 63). Desmitific\u00f3 lo que \u00e9l llamaba \u201ccultura acad\u00e9mica superior\u201d \u2014diferenci\u00e1ndola de la investigaci\u00f3n realmente cient\u00edfica de las universidades\u2014 y su pretendido prestigio social.<\/p>\n<p>Pero sus aportaciones m\u00e1s completas y sistem\u00e1ticas a la cr\u00edtica de la organizaci\u00f3n capitalista de la cultura tienen que ver con la universidad. Ya en el manifiesto \u201cPor una universidad democr\u00e1tica\u201d \u2014documento program\u00e1tico del Sindicato de Estudiantes de la Universidad de Barcelona, creado en 1966 en ruptura con las instituciones franquistas, cuyo texto se debe casi \u00edntegramente a la pluma de Manuel Sacrist\u00e1n\u2014 se expresan embrionariamente varias de las ideas que su autor desarrollar\u00e1 despu\u00e9s: rechazo del tecnocratismo; concepci\u00f3n de la universidad como instituci\u00f3n no s\u00f3lo cient\u00edfico-profesional, sino tambi\u00e9n cultural y pol\u00edtica; denuncia de su clasismo y de su funci\u00f3n reproductora de privilegios sociales.<\/p>\n<p>Estas ideas hallar\u00e1n concreci\u00f3n y desarrollo te\u00f3rico en tres conferencias pronunciadas en 1969-1970 y publicadas m\u00e1s tarde con el t\u00edtulo de \u201cLa Universidad y divisi\u00f3n del trabajo\u201d, bajo el impacto del mayo franc\u00e9s de 1968 y de las diversas rebeliones estudiantiles en Europa y Am\u00e9rica. Examinando el papel de la universidad en la consolidaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la hegemon\u00eda capitalista, se\u00f1ala que arraiga en la divisi\u00f3n social del trabajo imperante. Y pregunt\u00e1ndose por las bases materiales, productivas, de la crisis universitaria en curso, se remonta al an\u00e1lisis por Marx de la divisi\u00f3n social del trabajo. En <em>El capital <\/em>Marx distingue entre la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo, ya consumada en su \u00e9poca, y la naciente divisi\u00f3n maquinista del trabajo, en la que se\u00f1ala premonitoriamente rasgos que luego se han desarrollado en la producci\u00f3n cibern\u00e9tica (se\u00f1aladamente la creciente conversi\u00f3n de la ciencia en fuerza productiva directa). La producci\u00f3n maquinista exige no ya el trabajador amputado, parcelario, mero ap\u00e9ndice del instrumento, sino un trabajador m\u00e1s vers\u00e1til o multilateral, de mayor cualificaci\u00f3n. Esta tendencia de fondo del desarrollo de las fuerzas productivas empuja a la generalizaci\u00f3n de los estudios hacia niveles cada vez m\u00e1s altos y coincide con la aspiraci\u00f3n creciente de grandes masas a la formaci\u00f3n intelectual (hecha posible por los progresos productivos de la postguerra). De ah\u00ed una masificaci\u00f3n de la universidad que pone en entredicho su papel reproductor de la jerarqu\u00eda social. El t\u00edtulo universitario se deval\u00faa, pierde valor de cambio; y esto es un desaf\u00edo a la universidad como formadora de \u00e9lites. As\u00ed se pone de manifiesto que la base productiva moderna permite una generalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior y \u00e9sta, en la medida en que se generaliza, deja de \u201cjustificar\u201d las atribuciones jerarquizadas y clasistas de puestos de trabajo (y solo justifica distribuciones \u201cfuncionales\u201d de las tareas, sin diferencias substanciales de remuneraci\u00f3n, poder o prestigio). En otras palabras: existe ya en los pa\u00edses industrializados la base productiva para una organizaci\u00f3n no clasista, comunista, de la cultura.<\/p>\n<p>El texto es un buen ejemplo del hacer intelectual de Sacrist\u00e1n, pues en \u00e9l se dan cita un an\u00e1lisis \u201cmaterialista\u201d, que busca las tendencias de fondo en la base productiva, pero que no pretende derivar mec\u00e1nicamente de esa base los dem\u00e1s elementos, sino que se articula con los otros datos en su contingencia emp\u00edrica. Y que termina con una proyecci\u00f3n praxeol\u00f3gica, pol\u00edtica, que revela con toda claridad que no caben fatalismos ni determinismos en el decurso hist\u00f3rico, sino que la intervenci\u00f3n, activa e inteligente, de los seres humanos es un factor m\u00e1s, decisivo.<\/p>\n<p>En 1968 tuvo lugar, adem\u00e1s del mayo franc\u00e9s, otra sacudida pol\u00edtica: la invasi\u00f3n de Checoeslovaquia por tropas del Pacto de Varsovia. Este hecho activ\u00f3 una reflexi\u00f3n cr\u00edtica, ya antes en ciernes, de Manuel Sacrist\u00e1n en torno a la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta del ideal comunista. En los dos textos publicados sobre el tema valora el \u201cnuevo curso\u201d del PCCH encabezado por Dub\u010dek como \u201cla primera autocr\u00edtica general y aut\u00e9ntica, no ret\u00f3rica, del leninismo\u201d (III, 90), subrayando los esfuerzos por conectar con las masas populares mediante el recurso a la veracidad y franqueza del lenguaje de los dirigentes, a la transparencia informativa y al est\u00edmulo de la actividad espont\u00e1nea del pueblo. Pero no se trata s\u00f3lo de superar los fen\u00f3menos de <em>alienaci\u00f3n <\/em>dados a pesar de la expropiaci\u00f3n de los capitalistas. Sacrist\u00e1n saluda tambi\u00e9n en el Programa de Acci\u00f3n del PCCH la lucidez te\u00f3rica y la consecuencia socialista e internacionalista que en \u00e9l se expresa.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n ingres\u00f3 en el partido comunista llevando <em>in pectore <\/em>una conciencia indubitable de la degeneraci\u00f3n a que hab\u00eda llegado el sistema sovi\u00e9tico. En los a\u00f1os que siguen a la invasi\u00f3n de Checoeslovaquia no se recata ya de atacar hasta el insulto algunos de los fen\u00f3menos de esa degeneraci\u00f3n (llamando, por ejemplo, \u201cprovecto te\u00f3logo\u201d a Konstantinov, autor de manuales de marxismo-leninismo). Pero su esp\u00edritu inquisitivo no le permit\u00eda quedarse en la superficie de los fen\u00f3menos y contentarse con diagn\u00f3sticos s\u00f3lo pol\u00edticos, morales o culturales. Llama la atenci\u00f3n, en su pr\u00f3logo al Programa de Acci\u00f3n del PCCH, la b\u00fasqueda de elementos \u201cpara un an\u00e1lisis <em>hist\u00f3rico\u00admaterialista <\/em>del final de la \u2018acumulaci\u00f3n primitiva\u2019 socialista, el dato que impone la renovaci\u00f3n del sistema\u201d (III, 91). En los a\u00f1os siguientes a la invasi\u00f3n re\u00fane numerosas lecturas sobre la industrializaci\u00f3n sovi\u00e9tica, el debate Trotski-Bujarin, la situaci\u00f3n china, las realidades de la Europa del Este. Saluda las investigaciones de Richta y Klein, el primer libro de Bahro. Ante el vendaval mao\u00edsta en Europa, combina equilibradamente un respeto admirado hacia la revoluci\u00f3n china en su conjunto con una mezcla de curiosidad inquieta y de desconfianza ante la Revoluci\u00f3n Cultural, temiendo que sea un salto voluntarista y ut\u00f3pico en el vac\u00edo. Poco a poco le invade, a la vista de los sucesivos fracasos para renovar las anquilosadas estructuras de los pa\u00edses socialistas, una conciencia tr\u00e1gica sobre el destino de esos pa\u00edses, ante la visi\u00f3n de un Occidente capitalista cuya hegemon\u00eda econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica se consolida y de una crisis general de civilizaci\u00f3n que ensombrece las perspectivas del futuro.<\/p>\n<p>La tercera gran \u00e1rea tem\u00e1tica de su reflexi\u00f3n pol\u00edtica entronca, pues, con la de los pa\u00edses socialistas. Tiene dos vertientes, ambas ligadas al rechazo de ilusiones presentes en el movimiento obrero. La primera vertiente es la de la revoluci\u00f3n en los pa\u00edses capitalistas industrializados. A finales de los a\u00f1os sesenta se han disipado ya, a sus ojos, las ilusiones ligadas a la descolonizaci\u00f3n, las promesas jruschovianas consecutivas al XX Congreso del PCUS, la revoluci\u00f3n cubana y la ofensiva obrera en Occidente con motivo de la coyuntura expansiva de esa d\u00e9cada. Clamando primero en el desierto, insiste en los signos de recomposici\u00f3n del poder capitalista y reclama un cambio radical en la actitud de las fuerzas sedicentemente revolucionarias. En los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura franquista se convence de que los partidos comunistas occidentales han abandonado la perspectiva revolucionaria. En su intervenci\u00f3n de 1977 publicada con el t\u00edtulo de \u201cA prop\u00f3sito del \u2018eurocomunismo\u2019\u201d, su diagn\u00f3stico est\u00e1 hecho: los partidos comunistas europeos procedentes de la Tercera Internacional han abandonado el objetivo de transformaci\u00f3n de la sociedad, se han reducido a movimientismo, y ese abandono tiene que ver con su capacidad realista para conectar con el estado de \u00e1nimo del grueso de la clase obrera. Pero la salida no est\u00e1 en la acci\u00f3n grupuscular, inoperante y desligada de la realidad. \u00bfQu\u00e9 hacer, pues?<\/p>\n<p>Sus propuestas en la mencionada intervenci\u00f3n son gen\u00e9ricas:<\/p>\n<h6>La orientaci\u00f3n general de un comunismo marxista tiene que consistir hoy en la reafirmaci\u00f3n de la voluntad revolucionaria (sin la cual no ser\u00eda una orientaci\u00f3n comunista) y el intento de conocer con honradez cient\u00edfica la situaci\u00f3n (sin lo cual no ser\u00eda una orientaci\u00f3n marxista) [\u2026]<\/h6>\n<h6>Esa posici\u00f3n pol\u00edtica tiene dos criterios: no enga\u00f1arse y no desnaturalizarse. No enga\u00f1arse con las cuentas de la lechera reformista ni con la fe izquierdista en la loter\u00eda hist\u00f3rica. No desnaturalizarse: no rebajar, no hacer programas deducidos de supuestas v\u00edas gradualistas al socialismo, sino atenerse. a plataformas al hilo de la cotidiana lucha de las clases sociales y a tenor de la correlaci\u00f3n de fuerzas de cada momento, pero sobre el fondo de un programa al que no vale la pena llamar m\u00e1ximo, porque es el \u00fanico: el comunismo (III, 205-206).<\/h6>\n<p>A prop\u00f3sito del \u201cno rebajar\u201d, menciona dos consecuencias. La primera es la de excluir los pactos con la burgues\u00eda en sentido estricto. La segunda es m\u00e1s novedosa: \u201cel atenerse a plataformas de lucha orientadas por el \u2018principio \u00e9tico-jur\u00eddico\u2019 comunista debe incluir el desarrollo de actividades innovadoras en la vida cotidiana, desde la imprescindible renovaci\u00f3n de la relaci\u00f3n cultura-naturaleza hasta la experimentaci\u00f3n de relaciones y comunidades de convivencia\u201d. La intervenci\u00f3n termina con un inventario de campos que explorar que constituye un proyecto de trabajo personal en los pocos a\u00f1os que le iban a quedar de vida:<\/p>\n<h6>[\u2026] la acentuaci\u00f3n de la destructividad de las fuerzas productivas en el capitalismo, se\u00f1alada en\u00e9rgicamente por Marx en el <em>Manifiesto Comunista, <\/em>en los <em>Grundrisse, <\/em>en <em>El capital, <\/em>etc., pero escasamente atendida en la tradici\u00f3n del movimiento; la crisis de cultura, de civilizaci\u00f3n, en los pa\u00edses capitalistas adelantados [\u2026]; los persistentes problemas del imperialismo y el tercer mundo; y, por terminar en alg\u00fan punto, la espectacular degeneraci\u00f3n del parlamentarismo en los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s adelantados, augurio tambi\u00e9n (esperemos que falible) de una nueva involuci\u00f3n de esas sociedades hacia formas de tiran\u00eda (III, 206-207).<\/h6>\n<p>En el terreno estrictamente pol\u00edtico atiende con inter\u00e9s a la pol\u00e9mica en el PC italiano en torno a la austeridad (1975-1976), en la que se atisba el \u00faltimo intento (luego abandonado) de hacer desempe\u00f1ar a la clase obrera un papel hegem\u00f3nico en el camino hacia nuevas formas de producir y consumir, asumiendo la austeridad, cuya amenaza parece inevitable, como \u201cocasi\u00f3n para transformar Italia\u201d, en palabras de Berlinguer, en lugar de dejar que los trabajadores sigan haciendo de motor \u2014con una pol\u00edtica poco m\u00e1s que reivindicativa de salarios\u2014 del propio desarrollo capitalista. Fuera de eso no ve m\u00e1s que intentos desesperados, aunque a veces valiosos, para abrir frentes revolucionarios en las metr\u00f3polis imperialistas (saludando, por ejemplo, la sinceridad y lucidez te\u00f3rica de Ulrike Meinhof). Pese a todo, no dejar\u00e1 de intervenir, principalmente desde las p\u00e1ginas de <em>Materiales, <\/em>primero, y <em>mientras tanto, <\/em>despu\u00e9s, en algunas batallas pol\u00edticas espa\u00f1olas. Entre ellas hay que destacar la toma de posici\u00f3n contra el terrorismo de ETA, y la batalla contra el ingreso de Espa\u00f1a en la OTAN (en cuyo refer\u00e9ndum no pudo ya participar).<\/p>\n<p>La segunda vertiente est\u00e1 \u00edntimamente ligada con \u00e9sta, pues ya desde comienzos de los a\u00f1os setenta hab\u00eda empezado a sostener que la situaci\u00f3n de los pa\u00edses capitalistas (y de los socialistas) se complicaba con una \u201ccrisis de civilizaci\u00f3n\u201d. Su radicalismo te\u00f3rico al diagnosticar los problemas que sacud\u00edan a los pa\u00edses socialistas le hab\u00eda llevado a reflexionar de nuevo sobre las anticipaciones hist\u00f3ricas de Marx en torno a las fuerzas productivas, pero tambi\u00e9n a preguntarse si el mimetismo de los pa\u00edses del Este, en cuanto a objetivos y normas sociales, con respecto al capitalismo no ser\u00eda una de las causas profundas del bloqueo hist\u00f3rico de estos reg\u00edmenes. En 1971conoce ya los escritos de \u00c1gnes Heller y su noci\u00f3n de \u201cnecesidades radicales\u201d y en 1974 escribe la introducci\u00f3n y las notas a la biograf\u00eda del indio Ger\u00f3nimo. Estos dos datos indican que su examen de la sociedad capitalista contempor\u00e1nea no s\u00f3lo va a las ra\u00edces econ\u00f3mico-tecnol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n a planteamientos antropol\u00f3gicos y culturales. Se afianza su convicci\u00f3n de que la crisis presente es de civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ello, cuando se difunden en el pa\u00eds los primeros textos sobre la crisis ecol\u00f3gica que han tenido cierto impacto p\u00fablico (en particular las obras de Commoner y el informe al Club de Roma sobre \u201cLos l\u00edmites del crecimiento\u201d), sus coordenadas intelectuales est\u00e1n preparadas para asimilar r\u00e1pidamente los nuevos datos y darles una significaci\u00f3n coherente en el marco de un planteamiento cr\u00edtico global. Su ecologismo no fue una idea adventicia, sino que se integr\u00f3 org\u00e1nicamente en una reflexi\u00f3n ya muy avanzada sobre la \u00e9poca. Recoge con sumo inter\u00e9s \u2014aunque tambi\u00e9n con distanciamiento cr\u00edtico e ir\u00f3nico\u2014 la aportaci\u00f3n de Wolfgang Harich, primer pensador que trata de integrar la realidad de la crisis ecol\u00f3gica en el pensamiento marxista.<\/p>\n<p>Algo parecido cabe decir de su ocupaci\u00f3n tambi\u00e9n temprana en el tema de la liberaci\u00f3n de la mujer, acerca del cual se benefici\u00f3 de su convivencia con Giulia Adinolfi, que a mediados de los a\u00f1os sesenta interven\u00eda en la prensa comunista catalana defendiendo \u201cuna perspectiva propia y espec\u00edfica\u201d para la lucha de la mujer que la librara del papel subalterno que se le asignaba en el combate general de la clase obrera. Sacrist\u00e1n hab\u00eda escrito poco sobre el tema de la mujer (v\u00e9ase \u201cNota sobre la contradictoriedad de la vida sexual en la cultura\u201d, de 1969), pero ten\u00eda ya entonces claro que \u201ctrabajo y sexo son las dos formas principales de relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza\u201d (II, 434), y m\u00e1s tarde, en los a\u00f1os de intensa b\u00fasqueda de una alternativa, recoger\u00e1 una incitaci\u00f3n de Harich para \u201cuna feminizaci\u00f3n del sujeto revolucionario y de la misma idea de sociedad justa\u201d, a\u00f1adiendo: \u201cCreo que lleva raz\u00f3n [Harich], porque los valores de la positividad, de la continuidad nutricia, de la mesura y el equilibrio \u2014la \u2018piedad\u2019\u2014 son en nuestra tradici\u00f3n cultura principalmente femenina\u201d.<\/p>\n<p>Desde la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1970 se dibuja para \u00e9l un programa claro (claro en la intenci\u00f3n, menos claro en la realizabilidad pr\u00e1ctica): integrar los movimientos ecologistas y feministas y el movimiento obrero en un impulso \u00fanico articulado por una matriz marxista renovada. Este programa se afirma expl\u00edcitamente en las p\u00e1ginas de <em>mientras tanto <\/em>desde el primer n\u00famero (1979):<\/p>\n<h6>La tarea se puede ver de varios modos, seg\u00fan el lugar desde el cual se la emprenda: consiste, por ejemplo, en conseguir que los movimientos ecologistas, que se cuentan entre los portadores de la ciencia autocr\u00edtica de este fin de siglo, se doten de capacidad pol\u00edtica revolucionaria; consiste tambi\u00e9n, por otro ejemplo, en que los movimientos feministas, llegando a la principal consecuencia de la dimensi\u00f3n espec\u00edficamente, universalmente humana de su contenido, decidan fundir su potencia emancipadora con la de las dem\u00e1s fuerzas de la libertad; o consiste en que las organizaciones revolucionarias cl\u00e1sicas comprendan que su capacidad de trabajar por una humanidad justa y libre tiene que depurarse y confirmarse a trav\u00e9s de la autocr\u00edtica del viejo conocimiento social que inform\u00f3 su nacimiento, pero no para renunciar a su inspiraci\u00f3n revolucionaria, perdi\u00e9ndose en el triste ej\u00e9rcito socialdem\u00f3crata precisamente cuando \u00e9ste, consumado su servicio restaurador del capitalismo tras la segunda guerra mundial, est\u00e1 en v\u00edsperas de la desbandada; sino para reconocer que ellos mismos, los que viven por sus manos, han estado demasiado deslumbrados por los ricos, por los descreadores de la Tierra.<\/h6>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Sacrist\u00e1n, despu\u00e9s del drama de la larga agon\u00eda y muerte de su compa\u00f1era Giulia, marcados tambi\u00e9n por su propia e irremisible enfermedad, son a\u00f1os de una breve pero intensa y valiente revisi\u00f3n de muchas de sus ideas anteriores. Pero sin los desgarros ni las veleidades m\u00e1s o menos fr\u00edvolas de otros personajes. Su radicalismo cr\u00edtico y revolucionario, su ideal comunista igualitario y su inspiraci\u00f3n libertaria se mantienen intactos, vertebrando y dando continuidad y solidez a sus revisiones, a menudo audaces. El testimonio escrito m\u00e1s impresionante de esta revisi\u00f3n es la \u201cComunicaci\u00f3n a las Jornadas de Ecolog\u00eda y pol\u00edtica\u201d celebradas en Murcia en mayo de 1979.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-6\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-6\">[6]<\/a><\/sup> En esta comunicaci\u00f3n Sacrist\u00e1n rechaza frontalmente y de entrada la actitud escatol\u00f3gica o milenarista que \u201cse encuentra en todas las corrientes de la izquierda revolucionaria\u201d; reclama la necesidad de revisar la comprensi\u00f3n del papel de los procesos objetivos de la sociedad en el logro de los objetivos revolucionarios, tanto del \u201cdesarrollo de las fuerzas productivas\u201d (a la vez destructivas en proporciones sin precedente hist\u00f3rico) como de la capacidad de la clase obrera para asumir el papel a ella atribuida en el cambio social; se pregunta c\u00f3mo hay que proyectar una sociedad que no puede aspirar ya a liberar las fuerzas productivas de toda traba pero tampoco a aherrojarlas, y apunta a la necesidad de abandonar las aspiraciones f\u00e1usticas y desmesuradas que han guiado la g\u00e9nesis y el desarrollo de las sociedades cient\u00edficas modernas; discute el problema del sujeto revolucionario, desechando las propuestas de que pueda consistir en las capas intelectuales o en \u00e9lites autoritarias, y volviendo a la apelaci\u00f3n a los trabajadores, aunque de tal modo que la \u201cconsciencia de clase trabajadora\u201d se base menos en la negatividad y m\u00e1s en \u201cla positividad de su condici\u00f3n de sustentadora de la especie\u201d; postula \u201cuna feminizaci\u00f3n del sujeto revolucionario\u201d, como ya se ha dicho; rechaza los gradualismos reformistas, pero tambi\u00e9n los autoritarismos <em>\u00e0 la <\/em>Harich; y propugna \u201cvivir una nueva cotidianidad\u201d. Es imposible resumir seis p\u00e1ginas ya de por s\u00ed densas y apretadas: baste esta somera enumeraci\u00f3n para reflejar la actitud y el estilo mental que expresan.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes trabajar\u00e1 sobre esta problem\u00e1tica y publicar\u00e1 algunos breves resultados: el art\u00edculo sobre la ecodin\u00e1mica de Boulding y la comunicaci\u00f3n al Congreso de Guanajuato, ambos de 1981, y el art\u00edculo \u201cAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u201d, de 1984.<sup><a id=\"post-32141-footnote-ref-7\" href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-7\">[7]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Este impulso a una revisi\u00f3n sin contemplaciones de sus propias ideas anteriores tuvo otro resultado notable, aunque m\u00e1s indeciso: su replanteamiento del tema de la violencia. En mayo de 1979 llegaba a decir lo siguiente en un debate en Barcelona con Wolfgang Harich:<\/p>\n<h6>[\u2026] conviene decir crudamente cosas bastante claras ya; principalmente que a estas alturas del siglo XX, ateni\u00e9ndonos a los pa\u00edses industriales, esto es, sin pretender incluir en estas consideraciones a los pueblos que soportan en \u00faltima instancia la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n imperialistas, ha sonado y hasta pasado ya la hora de reconocer que la capacidad revolucionaria, cualitativamente transformadora, de las tradiciones m\u00e1s robustas del movimiento obrero ha resultado escasa; no se ve que la III Internacional (ni la IV, para el caso) se haya acercado a sus objetivos doctrinales m\u00e1s que el gandhismo a los suyos. Pero, adem\u00e1s, el aprovechamiento de experiencias de las que por abreviar estoy llamando gandhianas puede servir para dar forma a la necesaria revisi\u00f3n de las concepciones revolucionarias en un sentido que les a\u00f1ada consciencia de alternativa radical.<\/h6>\n<p>La alusi\u00f3n a Gandhi tiene una intenci\u00f3n doble. La primera es preguntarse si no es un camino errado el camino marxista tradicional del estatalismo y la violencia como \u201cpartera de la historia\u201d, a la vista de los resultados. La segunda es proponer una nueva reflexi\u00f3n sobre las v\u00edas no violentas de lucha en la \u00e9poca de las armas nucleares y otros dispositivos tecnol\u00f3gicos de gran potencia destructiva. Es dif\u00edcil saber hasta d\u00f3nde pudo haber llegado, por esta v\u00eda, en el reexamen de esta tem\u00e1tica, aunque cabe recordar que tiene una vinculaci\u00f3n con su opini\u00f3n \u2014manifestada en conversaciones particulares bastantes a\u00f1os antes\u2014 de que el ejercicio de la violencia, como el del poder estatal, genera din\u00e1micas y h\u00e1bitos nefastos dif\u00edciles luego de extirpar. En cualquier caso, la \u00faltima \u00e9poca de <em>mientras tanto <\/em>atestigua su preocupaci\u00f3n creciente por los peligros de guerra y hecatombe nuclear y su compromiso con iniciativas pacifistas.<\/p>\n<p>Estas breves p\u00e1ginas est\u00e1n muy lejos de agotar la exuberante, a la vez que densa y concisa, producci\u00f3n intelectual de este hombre en el que se funden \u00edntimamente pensamiento, acci\u00f3n y vida. Vida y muerte, por lo dem\u00e1s, pues la muerte, propia y ajena, fue un objeto permanente tambi\u00e9n de su reflexi\u00f3n, aunque pocas veces se trasluciera en sus escritos. Su herencia intelectual y pol\u00edtica es a\u00fan dif\u00edcil de evaluar. En ella, sin embargo, es seguro que figura un imperativo de rigor, de lucidez implacable, de coherencia entre actos e ideas y de compromiso concreto con los dem\u00e1s seres humanos, especialmente los m\u00e1s sufrientes. Su impulso final, hervidero de ideas sugeridas e inconclusas, pero pertinentes y de alcance amplio, queda ah\u00ed como invitaci\u00f3n y est\u00edmulo a seguir adelante.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-32141-footnote-1\">En el grupo de <em>Laye <\/em>figuraron tambi\u00e9n Carlos Barral, Ram\u00f3n Carnicer, Josep M. Castellet, F. Farreras, Gabriel y Juan Ferrater, Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n, A. Garc\u00eda Segu\u00ed, Jaime Gil de Biedma, Jes\u00fas N\u00fa\u00f1ez, Alberto Oliart, Esteban Pinilla de las Heras y Ram\u00f3n Vilad\u00e1s, entre otros. Para m\u00e1s detalles sobre la juventud de Sacrist\u00e1n, v\u00e9ase J.C. Garc\u00eda Borr\u00f3n \u201cLa posici\u00f3n filos\u00f3fica de Manuel Sacrist\u00e1n desde sus a\u00f1os de formaci\u00f3n\u201d, en <em>mientras tanto<\/em>, n.\u00ba 30-31 (mayo de 1987) V\u00e9ase tambi\u00e9n, sobre <em>Laye, <\/em>Barry Jordan, <em>\u201cLaye: <\/em>els intel\u00b7lectuals i el comprom\u00eds\u201d, <em>Els Marges<\/em>, n.\u00ba 17 (septiembre de 1979). <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-2\">V\u00e9ase Garc\u00eda Borr\u00f3n, art. cit. <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-3\">V\u00e9ase F. Fern\u00e1ndez Buey, \u201cSu aventura no fue de \u00ednsulas sino de encrucijadas\u201d, para todo el per\u00edodo 1968-1977, en <em>mientras tanto<\/em>, n.\u00ba 30-31 (mayo de 1987). <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-4\">Las referencias bibliogr\u00e1ficas que aparecen a partir de este momento son a los cuatro vol\u00famenes de la serie <em>Panfletos y materiales<\/em>, editados por Icaria, Barcelona, entre 1983 y 1985. <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-4\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-5\">Sacrist\u00e1n dar\u00e1 varios ejemplos de c\u00f3mo entend\u00eda esta captaci\u00f3n de \u201cindividuos vivientes\u201d con sus escritos sobre figuras literarias o art\u00edsticas: Goethe, Heine, Brossa y Raimon. Estos escritos \u2014reunidos junto con otros comentarios literarios en el cuarto volumen de <em>Panfletos y materiales <\/em>con el t\u00edtulo de <em>Lecturas<\/em>\u2014 no s\u00f3lo son, aunque tambi\u00e9n lo son, expresiones de un <em>hobby<\/em>. Son asimismo ejercicios que le permiten poner a prueba sus propias nociones de lo que es el forcejeo con una realidad concreta (est\u00e9tica en este caso) para intentar comprenderla lo m\u00e1s ajustadamente posible en el anudamiento entre la particularidad concreta y sus determinaciones generales. Por esto son trabajos donde cada detalle individual se rodea de una densa trama de categorizaciones (hist\u00f3ricas, filol\u00f3gicas, estil\u00edsticas, etc.); y revelan una faceta de su enfoque de lo est\u00e9tico: la convicci\u00f3n de que el goce est\u00e9tico se refuerza e intensifica con el dominio intelectual del objeto gozado. <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-5\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-6\">Reproducido en el volumen p\u00f3stumo <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em>, Barcelona, Icaria, 1987. <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-6\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-32141-footnote-7\">En el pr\u00f3ximo n\u00famero de <em>mientras tanto<\/em> est\u00e1 previsto publicar un art\u00edculo de Enric Tello que describe con mayor detalle el itinerario ecologista de Manuel Sacrist\u00e1n. <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/242\/ensayo\/manuel-sacristan-una-semblanza-personal-intelectual-y-politica\/#post-32141-footnote-ref-7\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reproducimos, por su evidente inter\u00e9s, este art\u00edculo publicado por Joaquim Sempere el 30\/01\/2025. 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