{"id":1359,"date":"2025-02-21T10:46:58","date_gmt":"2025-02-21T11:46:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1359"},"modified":"2025-02-21T10:46:58","modified_gmt":"2025-02-21T11:46:58","slug":"donde-se-incluyen-presentaciones-prologos-y-solapas-materiales-afines-del-autor-que-ayudaron-a-la-formacion-y-ampliaron-horizontes-de-varias-generaciones-de-profesores-estudiantes-y-ciudadanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1359","title":{"rendered":"Donde se incluyen presentaciones, pr\u00f3logos y solapas (+ materiales afines) del autor que ayudaron a la formaci\u00f3n (y ampliaron horizontes) de varias generaciones de profesores, estudiantes y ciudadanos trabajadores"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de textos de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que iremos publicando todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n,<\/em> <em>algunos de sus pr\u00f3logos, presentaciones, <\/em><em>ep\u00edlogos, notas previas, propuestas<\/em> <em>y cartas editoriales<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Los materiales ya publicados, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00ab<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?page_id=1219\">TEXTOS<\/a>\u00bb en el men\u00fa vertical de esta p\u00e1gina.<\/em><\/p>\n<p class=\"western\"><a name=\"INDICE\"><\/a> INDICE<\/p>\n<p><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#2\">2. Pr\u00f3logo a <\/a><a href=\"#2\"><i>Las aventuras de Tel\u00e9maco<\/i><\/a><br \/>\n<a href=\"#3\">3. <\/a><a href=\"#3\">Presentaci\u00f3n de <em>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"#4\">4. Por qu\u00e9 leer a Labriola<\/a><br \/>\n<a href=\"#5\">5. Presentaci\u00f3n de <em>La estructura l\u00f3gica de<\/em> El Capital<\/a><br \/>\n<a href=\"#6\">6. Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <em>Historia general del socialismo<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"#7\">7. Solapas: Luk\u00e1cs, Lasch, Adorno, Copleston<\/a><br \/>\n<a href=\"#8\">8. Colecciones, cartas y propuestas editoriales<\/a><br \/>\n<a href=\"#9\">9. Panfletos y materiales<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Cuando ya hab\u00eda publicado dos ensayos esenciales en la historia de la filosof\u00eda espa\u00f1ola de los a\u00f1os cincuenta y sesenta del pasado siglo (<i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i> e <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>), se habl\u00f3 de Sacrist\u00e1n \u2013no siempre afablemente\u2013 como el \u00abfil\u00f3sofo de los pr\u00f3logos.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Algunos de esos pr\u00f3logos (presentaciones y ep\u00edlogos) se convirtieron en textos cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda y del marxismo espa\u00f1ol (y de la cr\u00edtica literaria), en escritos que ampliaron los horizontes intelectuales y poli\u00e9ticos y ayudaron a la formaci\u00f3n de varias generaciones de estudiantes, profesores, acad\u00e9micos, activistas y ciudadanos trabajadores. Entre ellos: \u00abPr\u00f3logo a <i>El <\/i><i>B<\/i><i>anquete<\/i>\u00bb, \u00abPr\u00f3logo a <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1<\/i>a de K. Marx y F, Engels\u00bb, \u00abLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb, \u00abPor qu\u00e9 leer a Labriola\u00bb, \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb, \u00abRussell y el socialismo\u00bb, \u00abSobre el comunismo de Buj\u00e1rin\u00bb, \u00abNota a la <i>Peque\u00f1a Antolog\u00eda<\/i> de Ulrike Marie Meinhof\u00bb, \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb, \u00abHeine, la consciencia vencida\u00bb, \u00abLa pr\u00e1ctica de la poes\u00eda (Joan Brossa)\u00bb, \u00abCuatro notas a los documentos de abril de Partido Comunista de Checoslovaquia\u00bb, \u00abNota editorial sobre OME 40-44\u00bb, \u00abEn la edici\u00f3n castellana del libro de Wolfgang Harich <i>\u00bfComunismo sin crecimiento?<\/i>\u00bb, \u00abEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u00bb, etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n fue consciente desde joven de las dificultades del leer bien. Compartiendo una c\u00e9lebre preocupaci\u00f3n vital de Goethe, escribi\u00f3 a principios de los a\u00f1os cincuenta: \u00abPoco a poco va uno descubriendo que es m\u00e1s dif\u00edcil saber leer que ser un genio\u00bb, en una rese\u00f1a cr\u00edtica a la edici\u00f3n por J. M. Perrin de algunos escritos de Simone Weil [<i>Attente de Dieu, <\/i>Par\u00eds, 1950] originariamente publicada en <i>Laye<\/i> 1951 (14), p. 69 (puede verse ahora en <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16933\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=16933<\/a>). Sus pr\u00f3logos y presentaciones ayudaron a muchos ciudadanos en esa dif\u00edcil e important\u00edsima habilidad, siempre en construcci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Damos aqu\u00ed algunos ejemplos de estos materiales. Uno de los m\u00e1s importantes, su pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de 1964, lo editaremos en fechas pr\u00f3ximas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre las dimensiones del magisterio e influencia de Sacrist\u00e1n en los a\u00f1os cincuenta y sesenta, observaba Juan-Ram\u00f3n Capella en <i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/i> (Madrid: Trotta, 2005, pp. 56-57): \u00abEl prestigio derivado de la calidad de su magisterio fue durante a\u00f1os la \u00fanica pero en definitiva d\u00e9bil protecci\u00f3n de Manolo contra la represi\u00f3n de que fue objeto continuamente, ya que le toc\u00f3 ser en Barcelona una de las primeras personas en quien volv\u00eda a hacerse visible \u2013por supuesto, solo en circuitos bien informados\u2013 el partido comunista. Andando el tiempo las multitudinarias clases de Sacrist\u00e1n en la plaza de la Universidad se convirtieron en referencia parta los estudiantes tambi\u00e9n en otros t\u00e9rminos: los actos culturales organizados por ellos (como una conferencia del bi\u00f3logo Faustino Cord\u00f3n, o una mesa redonda sobre el \u201crealismo en la literatura\u201d entre Celaya, Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, Barral, Gil de Biedma y Garc\u00eda Hortelano) se convocaban \u201cdespu\u00e9s de la clase de Sacrist\u00e1n\u201d. Y tambi\u00e9n se convocaba de boca en boca para \u201cdespu\u00e9s de la clase de Sacrist\u00e1n\u201d alguna manifestaci\u00f3n que trataba de llegar hasta las Ramblas donde hac\u00eda su aparici\u00f3n la polic\u00eda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. Pr\u00f3logo\u00a0 a <\/b><i><b>Las aventuras de Tel\u00e9maco<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Pr\u00f3logo a <i>Las aventuras de Tel\u00e9maco<\/i> de Fran\u00e7ois Salignac de la Mothe, m\u00e1s conocido como Fran\u00e7ois F\u00e9nelon, un ensayo traducido tambi\u00e9n por Sacrist\u00e1n que se public\u00f3 en Barcelona, Editorial Fama: 1954. Juan-Ram\u00f3n Capella conjetur\u00f3 en \u00abAproximaci\u00f3n a la bibliograf\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb (<i>mientras tanto<\/i>, 30-31, 1987, pp. 193-223) que fue redactado en 1952.<\/span><\/p>\n<p>Francisco Salignac de la Mothe F\u00e9nelon naci\u00f3 en 1651 y muri\u00f3 en 1715. Su vida se encuadra, pues, en el reinado de Luis XIV, ya que F\u00e9nelon muere precisamente por los a\u00f1os en que la batalla de Valmy rinde definitivamente cuenta de la gesti\u00f3n del Rey Sol. F\u00e9nelon se educ\u00f3 en la Universidad de Cahors y en el Colegio de Plessis (Par\u00eds). Fue ordenado sacerdote a los veinticinco a\u00f1os. Ingres\u00f3 en la Academia Francesa en 1693 y fue arzobispo de Cambrai en 1695.<\/p>\n<p>A pesar de su esp\u00edritu pac\u00edfico y amante del retiro, la simple rectitud de su car\u00e1cter y de su moral, le acarre\u00f3 algunos sinsabores, tanto sociales como espirituales, o con elementos de una y otra naturaleza. El incidente m\u00e1s importante de su vida fue la condenaci\u00f3n de algunas tesis que hab\u00eda expuesto en su<i><b> <\/b><\/i><i>Explication des maximes des Saints sur la vie int\u00e9rieure,<\/i> tesis relacionadas con su posici\u00f3n te\u00f1ida de un contemplativismo, es decir, de una concepci\u00f3n desinteresada de la oraci\u00f3n, que le hizo sospechoso de quietismo en una \u00e9poca turbada en Francia por la que se crey\u00f3 resurrecci\u00f3n de la herej\u00eda de Miguel de Molinos.<\/p>\n<p>Preceptor del nieto de Luis XIV y del Duque de Borgo\u00f1a, y de los de Berry y Anjou, F\u00e9nelon produjo una apreciable literatura pedag\u00f3gica, principal muestra de la cual son <i>Les aventures de T\u00e9l\u00e9maque, fils d\u2019Ulysse,<\/i> aparecidas en 1699.<\/p>\n<p>Pese a su fecha, las<i> Aventuras de Tel\u00e9maco, hijo de Ulises<\/i>, es un libro \u00abilustrado\u00bb. El esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n campea ya en sus m\u00e1ximas, en sus palabras y, cosa m\u00e1s importante, en sus sentimientos. Sin duda es cronol\u00f3gicamente arriesgado hacer de F\u00e9nelon un hombre de la Ilustraci\u00f3n, m\u00e1xime trat\u00e1ndose de un cl\u00e9rigo. Pero toda prevenci\u00f3n contraria a ese respecto por las divisiones convencionales de la cronolog\u00eda desaparece cuando consideramos el contenido ideol\u00f3gico del libro.<\/p>\n<p>El tema pol\u00edtico y pedag\u00f3gico, \u00edntimamente uno, tal como ocurre en los grandes \u00absabios\u00bb de todas las culturas, protagoniza el libro. Por razones pol\u00edticas concretas, F\u00e9nelon ci\u00f1e generalmente ese tema al de la educaci\u00f3n del rey, del \u00abhombre real\u00bb de la vieja cultura. Tal asunto aparece en el Tel\u00e9maco ya a prop\u00f3sito del rey Sesostris de Egipto (libro II), tiene desarrollo dilatado, desorbitado, en el trozo dedicado a Idomeneo (libros IX-XXIII), y todav\u00eda colea en el \u00faltimo libro, con los consejos finales de Minerva a Tel\u00e9maco.<\/p>\n<p>Pues bien, ese tema vertebral del<i> Tel\u00e9maco<\/i> est\u00e1 pensado y tratado con el esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n, esa aspiraci\u00f3n del hombre del siglo XVIII a \u00abosar saber\u00bb a pensar por cuenta propia y a opinar por pura raz\u00f3n, sin dejarse deslumbrar por las glorias de este mundo.<\/p>\n<p>El lector ver\u00e1 que en sus ideas sobre el rey, F\u00e9nelon deja libre curso a su raz\u00f3n y propone una tesis que, salvando un poco su posici\u00f3n social del hombre de Iglesia, le permite sostener algo tan poco \u00abLuis XIV\u00bb como es el origen popular del poder: \u00abUn hombre sabio puede \u00fanicamente gobernar a un pueblo cuando los dioses as\u00ed lo mandan, o cuando el pueblo le ruega que sea para \u00e9l padre y pastor\u00bb (l. VIII).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la insistencia constante en que el rey lo es para el bien y la virtud de sus s\u00fabditos, y no para la gloria propia \u2013en cuyo caso, seg\u00fan repite F\u00e9nelon, se convierte en un monstruo\u2013 coloca al autor totalmente dentro de la f\u00f3rmula ilustrada cl\u00e1sica. \u00abTodo para el pueblo, pero sin el pueblo\u00bb. Esto \u00faltimo porque \u00abla distinci\u00f3n menos expuesta a la envidia es la que procede de una larga serie de antepasados\u00bb (l. XII). La aristocracia es la dignidad natural en pol\u00edtica, y de ella salen los gobernantes para el pueblo.<\/p>\n<p>Dieciochesca resulta tambi\u00e9n su muy id\u00edlica afici\u00f3n a la naturaleza como lugar de la vida aut\u00e9ntica y educadora. F\u00e9nelon nos recuerda que \u00e9l tambi\u00e9n vivi\u00f3, aunque pocos a\u00f1os, en el siglo de Rousseau, cuando nos repite con su casi molesta insistencia las excelencia de la inocente vida natural, la inocente exquisitez de los placeres que se gustan \u00abcuando se sabe apreciar lo que la simplicidad de la naturaleza tiene de maravilloso\u2026\u00bb. La autenticidad po\u00e9tica de estos cantos id\u00edlicos es otra cuesti\u00f3n; pero queda cuanto menos la intenci\u00f3n naturalista.<\/p>\n<p>Esa tendencia es muy visible cuando F\u00e9nelon habla de econom\u00eda. Todo el ilustrado naturalismo de los fisi\u00f3cratas \u2013economistas amigos de eliminar de la vida econ\u00f3mica toda fuerza que no sea la de la naturaleza misma en toda su libertad\u2013 palpita en esos trozos: aprecia el librecambio, valora el trabajo, insiste en el origen natural y agr\u00edcola de la riqueza. Bien es verdad que no tiene F\u00e9nelon mucho deseo de felicidad para el pueblo, y es en esto mucho m\u00e1s austero que los fisi\u00f3cratas: \u00abTendr\u00e1n pan, es cierto, y con largueza, pero no tendr\u00e1n m\u00e1s que pan y frutos de la propia tierra\u2026\u00bb (l. XII); tambi\u00e9n es cierto que en el mismo libro XII apunta, contra la tendencia fisiocr\u00e1tica predominante en el libro y en la ideolog\u00eda de F\u00e9nelon, un brote de mercantilismo dirigista, que se refiere sobre todo a la industria, y m\u00e1s por motivos morales que econ\u00f3micos. Pero todo eso no empece para que predomine en el libro un culto muy \u00abilustrado\u00bb por las fuentes de riqueza naturales y por la libertad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 patente en el <i>Tel\u00e9maco<\/i> el humanitarismo t\u00edpico de la \u00abilustraci\u00f3n\u00bb, valoradora de lo que otras \u00e9pocas m\u00e1s heroicas han pasado por alto como virtudes vulgares. F\u00e9nelon, sabe, como todos los hombres del siglo XVIII, que el hombre es limitado, que la raz\u00f3n es su facultad menos falible y que todos las grandezas basadas en otras facultades \u2013sentimientos, impulsos, deseos\u2013 son monumentos huecos y de cimiento inestable. Y as\u00ed pasan a primer t\u00e9rmino las que podr\u00edamos llamar \u00abvirtudes de la raz\u00f3n\u00bb, de menor tono y estilo que las virtudes de la voluntad o del arrojo, pero m\u00e1s s\u00f3lidas y arg\u00fcibles. El humanitarismo tiene en F\u00e9nelon incluso el corolario cosmopolita que formular\u00e1n los m\u00e1s grandes escritores del Siglo de las Luces. \u00abTodo el g\u00e9nero humano no forma m\u00e1s que una sola familia dispersa sobre la faz de la tierra. Todos los pueblos son hermanos, deben amarse como tales. \u00a1Mal hayan los imp\u00edos que buscan una gloria cruel con la sangre de sus hermanos, que es la suya propia!\u00bb (l. XI).<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s autoriza a leer a F\u00e9nelon, coloc\u00e1ndole en ese siglo XVIII que no es el suyo, es el hecho de que tales puntos de vista dieciochescos vengan basados en el fundamento t\u00edpicamente escogido por la mentalidad ilustrada: los principios racionales inmutables, o, como el mismo F\u00e9nelon dice con expresi\u00f3n totalmente \u00absiglo XVIII\u00bb, las \u00abm\u00e1ximas\u00bb. Ning\u00fan juicio moral, ninguna ley o mandato pol\u00edtico debe suponerse suficientemente justificado por s\u00ed mismo o por la autoridad. Los malos gobernantes son \u00ablos que no tienen m\u00e1ximas\u00bb, los que gobiernan al buen tunt\u00fan de su inspiraci\u00f3n, de su sentido pr\u00e1ctico. La exigencia de F\u00e9nelon, al respecto, es mucha. En rigor como las m\u00e1ximas del buen gobierno se basan en las de la buena moral, y \u00e9stas suponen el conocimiento del hombre, Mentor puede ense\u00f1ar a su educando que \u00abpara juzgar a los hombres hay que empezar por saber lo que deben ser\u00bb (l. XXIV).<\/p>\n<p>Este principio de fundamentaci\u00f3n racional a ultranza tiene como consecuencia un simp\u00e1tico radicalismo moral y pol\u00edtico. Simp\u00e1tico, porque si un hombre sin demasiada experiencia pr\u00e1ctica se pone a escribir para la educaci\u00f3n del pol\u00edtico ensalzando la moral oportunista y practicona del gobierno, moral que \u00e9l no conoce apreciablemente, cae infaliblemente en una rid\u00edcula petulancia del paleto que quiere pasar por no ignorar nada. En cambio, el moralismo radical de F\u00e9nelon es la actitud honrada y natural del educador pol\u00edtico \u00abde gabinete\u00bb, que acaso nunca haya presenciado como se toma una decisi\u00f3n pol\u00edtica, pero que sabe muy bien c\u00f3mo deber\u00eda tomarse, de acuerdo con las \u00abm\u00e1ximas\u00bb que \u00e9l cree en conciencia. Ejemplos de radicalismo moral y pol\u00edtico de F\u00e9nelon los hay en cada libro del <i>Tel\u00e9maco<\/i>. Cuando los aliados de Tel\u00e9maco tienen en la mano la oportunidad de deshacerse a traici\u00f3n de su perverso enemigo Adrasto (perverso terriblemente, pervers\u00edsimo como todos los malvados de F\u00e9nelon, mil veces m\u00e1s protervos que los \u00abmalos\u00bb de un \u00abwestern\u00bb). Tel\u00e9maco arguye que \u00absi nos est\u00e1 permitido conducirnos como Adrasto, \u00e9l no es culpable, y estamos en un error queri\u00e9ndole castigar\u00bb (l. XX). Acaso todav\u00eda sea m\u00e1s intransigente la afirmaci\u00f3n de Mentor, seg\u00fan la cual \u00abdespu\u00e9s de todo, el que sean los malvados quienes hagan el bien es un mal\u2026\u00bb (l. XXIV).<\/p>\n<p>En todo caso, nunca es tan aut\u00e9ntica y convincente la palabra de F\u00e9nelon como cuando se expresa con esa rigidez que era el fondo de su verdadero car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Hay todav\u00eda un punto del contenido del<i> Tel\u00e9maco<\/i> que tiene inter\u00e9s rese\u00f1ar brevemente, tanto por su natural inserci\u00f3n en la personalidad del escritor, como por lo que tiene de \u00abilustrado\u00ab: es ello la enemiga de F\u00e9nelon a la visi\u00f3n \u00abtremenda\u00bb de la divinidad. El dios de F\u00e9nelon \u2013y ello repercute en su visi\u00f3n del Olimpo\u2013 es muy apacible. Claro que, trat\u00e1ndose de J\u00fapiter y dem\u00e1s, no pueden faltar los pertinentes rayos, truenos y horribles tempestades debidas a la c\u00f3lera de Neptuno. Pero el Olimpo tiene ya mucho de suave \u00abvallon\u00bb de los Vosgos, cuando sus habitantes se portan de tan correcto modo que aquel mortal al que se revelan puede decir: \u00abNo sent\u00ed ni por un momento ese horror que eriza los cabellos y hiela la sangre en las venas cuando los dioses se ponen en comunicaci\u00f3n con los mortales. Me levant\u00e9 tranquilo y, de rodillas, las manos elevadas al cielo, ador\u00e9 a Minerva, a la cual cre\u00ed deber el or\u00e1culo\u00bb (l. II)<\/p>\n<p>Son, las del Tel\u00e9maco, civiles divinidades moralizadoras, poco aficionadas al \u00abmysterium tremens\u00bb y dignas, en pocas palabras, de ser adoradas en capillitas de Versalles, Sans-Souci o La Granja de San Ildefonso. Decididamente, las talares vestiduras de F\u00e9nelon est\u00e1n m\u00e1s cerca de las de los abates de sal\u00f3n del siglo XVIII que del imprescindible h\u00e1bito de Richelieu o de Mazarino.<\/p>\n<p>Es posible que muchos lectores del<i> Tel\u00e9maco<\/i> se preguntan hoy: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la gracia de este libro?\u00bb. Dura pregunta, pero acaso justificada; cuando menos, honrado y forzoso es hac\u00e9rsela cuando se toma la responsabilidad de presentar una edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Alguna gracia tiene que tener el <i>Tel\u00e9maco<\/i>, cuando ha sido traducido a casi todas las lenguas y cuando, al aparecer, provoc\u00f3 numerosos y c\u00e1lidos entusiasmos y odios. Ahora bien, es cierto que los motivos de aquellos odios y amores a\u00f1ejos no act\u00faan ya en nuestros d\u00edas: no nos importa gran cosa que F\u00e9nelon atacara o no en su libro la tiran\u00eda de Luis XIV. Sin embargo, las ediciones se suceden, y no hay biblioteca de hombre medianamente cultivado en la que este librito no tenga lugar reservado. \u00bfCu\u00e1l es, pues, el atractivo actual del libro, atractivo capaz de contrarrestar esos defectos que suscitan la pregunta del hipot\u00e9tico lector descontento?<\/p>\n<p>Empecemos por repasar esas tachas. Todos los defectos del <i>Tel\u00e9maco<\/i> pueden tal vez resumirse en este principal: \u00abel Tel\u00e9maco casi no es arte. No tiene pureza literaria \u2013es un libro de ideas escrito como de aventuras, literatura moral en forma de literatura pura\u2013, y su autor carece de potencia creadora: es incapaz de crear tipos, sentimientos o situaciones. Cuando tiene que exponer, por ejemplo, un sentimiento, renuncia a crearlo, o a recrearlo retrat\u00e1ndolo: tiene que contentarse con definirlo. Si leemos el discurso de Arcesio a Tel\u00e9maco (l . XIX), nos quedamos imperturbables, porque no dice m\u00e1s que doce l\u00edneas de severas m\u00e1ximas conocidas por todo el mundo y que nos han sido ya repetidamente expuestas en cap\u00edtulos anteriores del mismo libro. Pues bien, resulta que ese trivial\u00edsimo discurso es para Tel\u00e9maco \u00abun sentimiento vivo y delicioso, junto con un tormento capaz de arrancar la vida.\u00bb Bien definido est\u00e1; pero F\u00e9nelon no llega a provocar en nosotros un sentimiento que sea siquiera lejano reflejo de este. Como no es un poeta, no sabe ni puede producir. Define, eso s\u00ed, perfect\u00edsimamente: El artista \u00abtiene en la cabeza los pensamientos, y los sentimientos de los h\u00e9roes que quiere representar\u2026\u00bb (l. XVII). Cierto; pero entonces, o F\u00e9nelon no era un artista, o sus h\u00e9roes -Tel\u00e9maco el primero- eran tontos de capirote.<\/p>\n<p>As\u00ed se da lugar a una literatura sin \u00abmisterio\u00bb po\u00e9tico alguno, sin matices, compuesta a base de blanco-virtud y negro-vicio. Esta deficiencia es perfectamente compatible con el positivo m\u00e9rito literario del Tel\u00e9maco: la perfecci\u00f3n de la lengua.<\/p>\n<p>Es un lugar com\u00fan hablar de este extremo: durante muchos a\u00f1os, el Tel\u00e9maco ha sido el libro en que aprend\u00eda franc\u00e9s toda la juventud de Europa. Pero tampoco esa excelencia es realmente art\u00edstica, sino m\u00e1s bien gramatical, o, a lo sumo, ret\u00f3rica. En lo art\u00edstico queda sometido F\u00e9nelon al triste destino de la imitaci\u00f3n cl\u00e1sica. Buscando entre los a\u00f1osas hojas de la edici\u00f3n que hemos utilizado para esta traducci\u00f3n, no hemos encontrado trozo m\u00e1s hermoso sobre el tema de la caducidad de la vida que este: \u00abAs\u00ed pasan los hombres como las flores que se abren por la ma\u00f1ana y que por la tarde, apostadas ya, son pisoteadas. Las generaciones de los hombres se suceden como las ondas de un r\u00e1pido r\u00edo; nada pueden detener el tiempo, que arrastra tras de s\u00ed incluso aquello que m\u00e1s inm\u00f3vil parece\u00bb. Es bonito y fino ese fragmento del libro XIX. Pero, \u00a1qu\u00e9 lejos est\u00e1 del viejo y lac\u00f3nico texto griego que toma por modelo: \u00abComo la de las hojas, as\u00ed la generaci\u00f3n de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfsolo hay que leer el <i>Tel\u00e9maco<\/i> porque est\u00e1 bien redactado, porque su sintaxis es elegante y elocuente, llana y fluida su prosodia?<\/p>\n<p>Hay un motivo m\u00e1s, y que me resulta importante, por m\u00e1s que esa importancia sea de dif\u00edcil demostraci\u00f3n. Veamos: los fariseos, seg\u00fan parece, eran gente fieramente apegada a lo que la letra dice. La cre\u00edan a pie juntillas, o por ser toda ella verdad inspirada, y persegu\u00edan sa\u00f1udamente a quien de ella se apartaba una pulgadita. Hab\u00eda en Palestina por aquellos tiempos otra secta importante, la de los saduceos, que siempre me han dado la impresi\u00f3n de que no cre\u00edan ni un rabito de la letra. Pero la respetaban porque les hac\u00eda gracia: \u00a1era tan venerable y simp\u00e1tica a causa de su vejez, y de haber sido esp\u00edritu nutricio de su pueblo! Los saduceos deb\u00edan de ser gente proterva, porque fundar la vida religiosa en ese material respeto saduceo parece cosa poco recomendable. Pero en materia de libritos de aventuras cambia la cosa, y yo no creo que nadie pueda hoy tener respeto y cari\u00f1o al muy llor\u00f3n de Tel\u00e9maco porque diga letra profunda e inspirada, sino m\u00e1s bien porque su letra misma es respetable, a\u00f1osa, nutricia de nuestros padres y abuelos, educadora de generaciones de estudiantes de franc\u00e9s. \u00bfEn cu\u00e1ntos colegios y casas particulares con preceptor habr\u00e1 sonado durante dos siglos largos el magnamente apacible comienzo del libro II: \u00abLa altivez de los tirios hab\u00eda irritado al gran Sesostris, rey de Egipto, que tantos reinos conquistara\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Es respetable, entra\u00f1ablemente respetable. Algo as\u00ed como la Gran Polonesa que todas las vecinitas del mundo nos ofrecen por el patio durante sus estudios de piano.<\/p>\n<p><b>SOBRE LA MITOLOG\u00cdA DEL TEL\u00c9MACO<\/b>. Son de dominio com\u00fan los elementos mitol\u00f3gicos que F\u00e9nelon saca a reducir en su libro. No obstante, acaso convenga se\u00f1alar brevemente las transformaciones que el autor opera en esos elementos.<\/p>\n<p>J\u00fapiter, padre de los dioses y de los hombres \u2013y de los animales, como a\u00f1ade el caballo de Lessing con toda raz\u00f3n\u2013, dios del rayo, est\u00e1 en el Tel\u00e9maco revestido de los atributos de un dios casi cristiano. Por eso Minerva (la Pallas griega o Atenea, solo nombrada con estos nombres una vez), aparece como la sabidur\u00eda de J\u00fapiter, su padre, algo as\u00ed como el Esp\u00edritu Santo. Apolo, que no puede tener sino un papel semejante al de Minerva, en una mitolog\u00eda tan moralizada y moralizadora, est\u00e1 desdibujado. El pobre Marte, dios de la guerra, solo aparece para ser denostado por la la pac\u00edfica moral del autor. \u00abAres, Ares pest\u00edfero, derribador de murallas\u00bb, que dec\u00eda Clemente Alejandrino\u2026 Baco es apenas el donador de cepas. Ceres, la diosa de la agricultura, es invocada a menudo. Los dioses del m\u00e1s all\u00e1 de los hombres, dioses infernales de los griegos, Plut\u00f3n, Proserpina, y los h\u00e9roes divinizados que son sus ac\u00f3litos, Minos sobre todo, tienen gran importancia en esta literatura moralizadora, puesto que juzgan a los hombres cuando mueren. Neptuno, dios del mar, es uno de los protagonistas de este libro lleno de oportunos naufragios. Vulcano como en la Il\u00edada, fabrica el correspondiente escudo para el h\u00e9roe, y Venus, por \u00faltimo, su esposa, carga con los peores dicterios, sin respeto apreciable de F\u00e9nelon por una diosa tan diosa como la que m\u00e1s.<\/p>\n<p>Dioses menores, ninfas, etc., aparecen tambi\u00e9n. Entre ellas, Calipso, la diosa que ten\u00eda en una isla ed\u00e9nica, tal como Ulises la deja en la Odisea; Pan, el dios de los bosques y de los sentimientos terribles, que es apenas para F\u00e9nelon un rabad\u00e1n caracterizado, gran ta\u00f1edor de versallesca flauta; Cupido, presentado como molest\u00edsima avispa que pica sin avisar; y alguna que otra N\u00e1yade que sacia con el agua de que es titular la sed de alg\u00fan virtuoso var\u00f3n retirado al desierto.<\/p>\n<p>Gran n\u00famero de h\u00e9roes de la guerra de Troya \u2013m\u00e1s o menos pasados por agua\u2013 aparecen en el libro de F\u00e9nelon. Este ha llevado a cabo una moralizaci\u00f3n de sus caracteres. N\u00e9stor sigue siendo sensato y precavido, como en la Il\u00edada, pero su sensatez se dirige a buscar la virtud, no el triunfo. Diomedes es valeroso y desgraciado, y parece haber herido a Venus por motivos morales, y no por ser defensora de Troya. Las desgracias de Filoctetes son aqu\u00ed motivo de largas reflexiones morales m\u00e1s bien pedestres, lo mismo que ocurre con el car\u00e1cter impulsivo de Idomeneo.<\/p>\n<p>Pero la m\u00e1s espectacular es la transformaci\u00f3n de Ulises. Resulta que la astuta y a veces malvada prudencia del hom\u00e9rico Maquiavelo era una prudencia en sentido moral, una honrada b\u00fasqueda de la virtud. De modo que \u00abel prudente Ulises, astuto como la serpiente\u00bb, era al mismo tiempo, seg\u00fan F\u00e9nelon, y en cumplimiento del mandato evang\u00e9lico, \u00abcandoroso como la paloma\u00bb. Tan poco convincente metamorfosis del fr\u00edo estratega de los aqueos que destruyeron Troya choca verdaderamente al lector de Homero, que lee todo el <i>Tel\u00e9maco<\/i> esperando ver c\u00f3mo moralizar\u00e1 F\u00e9nelon la traici\u00f3n cruel\u00edsima y blasfema del caballo de madera. Pero el buen arzobispo no se mete en tama\u00f1os dibujos y nos quedamos sin saber c\u00f3mo aquel santo var\u00f3n de Ulises pudo urdir semejante felon\u00eda.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s h\u00e9roes del cielo troyano salen poco a relucir. Aparecen, en cambio, H\u00e9rcules, nombrado alguna vez Alcides y con la personalidad estricta de matador de perversos monstruos, y Orfeo, en raz\u00f3n de su visita a los infiernos. Iris, la mensajera de los dioses, es en F\u00e9nelon casi la iconogr\u00e1fica paloma del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Todo lo preside Minerva. Con Minerva, la diosa ateniense de la inteligencia, la cultura y la industriosidad, F\u00e9nelon ha expuesto en realidad una versi\u00f3n popular de su idea de la Providencia. Hija de Dios que educa a los hombres en la virtud, resulta tan much\u00edsimo m\u00e1s adusta que la virginal diosa de los atenienses, que la pobre tiene que incorporarse a forma humana como barbado anciano: Mentor, preceptor de Tel\u00e9maco.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. <em>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas<\/em><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n coordin\u00f3 la traducci\u00f3n (y tradujo varias secciones) de una obra en seis vol\u00famenes de cultura matem\u00e1tica (geometr\u00eda, \u00e1lgebra, historia y filosof\u00eda de la matem\u00e1tica, l\u00f3gica, arte y matem\u00e1tica, topolog\u00eda,\u2026) que public\u00f3 la editorial Grijalbo en 1968 con el t\u00edtulo <i>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas<\/i>. Para esta edici\u00f3n escribi\u00f3 el siguiente texto de presentaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><i>El mundo de la matem\u00e1tica<\/i> es ya el mundo en que vivimos, y lo ser\u00e1 en mayor medida para las pr\u00f3ximas generaciones. La frase de Galileo seg\u00fan la cual el libro de la naturaleza est\u00e1 escrito con caracteres matem\u00e1ticos ha resultado tener la permanente verdad de las met\u00e1foras po\u00e9ticas m\u00e1s aut\u00e9nticas. Seguramente nadie tiene hoy presente la inspiraci\u00f3n plat\u00f3nica de la frase al reconocerle, luego de tres siglos, una vigencia aun m\u00e1s completa que en el momento en que la escribiera Galileo. Vigencia m\u00e1s completa porque la convicci\u00f3n de que la matem\u00e1tica es una ra\u00edz principal de nuestras posibilidades de comprender las cosas no se refiere solo a las cosas de la naturaleza. Una naturaleza segunda, la t\u00e9cnica, penetra hoy, por obra en gran parte de la matem\u00e1tica, en la vida cotidiana, con profundidad creciente, configur\u00e1ndola e influyendo cada vez m\u00e1s en la consciencia de cada d\u00eda. E incluso en la misma consciencia te\u00f3rica de la vida social, en las ciencias sociales, se tiene un proceso de penetraci\u00f3n del pensamiento matem\u00e1tico que, seg\u00fan toda apariencia, no previeron nunca ni los pensadores m\u00e1s entusiastas de la matem\u00e1tica en el pasado.<\/p>\n<p>Mas si la ampliaci\u00f3n del dominio de la matem\u00e1tica en la vida de los hombres rebasa as\u00ed incluso las utop\u00edas de los pitag\u00f3ricos antiguos y de los neopitag\u00f3ricos del Renacimiento, eso se debe, entre otras cosas, a una modificaci\u00f3n considerable del concepto de matem\u00e1tica. \u00abEl dios hace aritm\u00e9tica\u00bb, \u00abel dios aritmetiza\u00bb como dec\u00edan los griegos, el Hombre matematiza no s\u00f3lo \u2013ni acaso, dentro de poco, principalmente\u2013 porque reduzca toda cuesti\u00f3n a un asunto de n\u00fameros, de cantidades. Sino tambi\u00e9n porque va encontrando la posibilidad de introducir en los datos conceptos \u2013como los de estructura y funci\u00f3n, por ejemplo\u2013 que se originaron en la vieja \u00abciencia de la cantidad\u00bb, pero que, al mostrar su aplicabilidad mucho mayor y su dimensi\u00f3n mucho m\u00e1s vastamente te\u00f3rica, han ampliado a su vez el concepto mismo tradicional de la matem\u00e1tica. Y tambi\u00e9n porque, en ese proceso de generalizaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s all\u00e1 de sus or\u00edgenes en el arte del contar y del medir, el pensamiento matem\u00e1tico va dando con medios cada vez m\u00e1s agudos y exigentes para aclarar el valor l\u00f3gico de sus propias operaciones: la l\u00f3gica moderna ser\u00eda inimaginable sin el desarrollo de esa nueva matem\u00e1tica, no atada al contar ni al medir, en la segunda mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"justify\">El mismo dios que aritmetiza, empero \u2013el cual, aunque no omnisciente, se ha hecho ya un poco cauto al cabo de milenios de entusiasmos intelectuales\u2013, querr\u00e1 presumiblemente contestar aqu\u00ed a sus fieles, y templar algo el himno reci\u00e9n entonado. Pues, si bien es verdad que instrumentos de origen matem\u00e1tico encuentran un campo de aplicaci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplio, destruyendo, entre otras cosas, el viejo prejuicio que levantaba una muralla metodol\u00f3gica insalvable entre la investigaci\u00f3n de la naturaleza y de la sociedad, no lo es menos que el uso de conceptos meramente formales \u2013y formales son todos los conceptos de naturaleza matem\u00e1tica\u2013 no produce por s\u00ed mismo conocimiento de lo concreto de cada objetividad. Esto es especialmente visible en las ciencias sociales, no porque la situaci\u00f3n no se produzca tambi\u00e9n en las de la naturaleza (pues se da igualmente en ellas), sino porque el conocimiento rico de lo concreto es de inter\u00e9s vital en la aplicaci\u00f3n de las primeras. Mas la falta de concreci\u00f3n de los conceptos de naturaleza matem\u00e1tica \u2013por ejemplo, y se\u00f1aladamente, el concepto formal de estructura antes aludido\u2013 se convierte con suma facilidad en ideolog\u00edas destinadas a encubrir, bajo la analog\u00eda mera o, a lo sumo, bajo el isomorfismo de elementos estructurales formales, la diversidad concreta de los contenidos hist\u00f3rico-sociales. As\u00ed ocurre en una moda reciente, pero el hecho tiene, en cuanto a su sustancia, bastante tradici\u00f3n. El formalismo es camino tradicional de escamoteo de contenidos sociales: que las estructuras de parentesco de tal o cual pueblo primitivo sean m\u00e1s o menos isom\u00f3rficas de fen\u00f3menos modernos de tal o cual sociedad adelantada puede pretender ser algo m\u00e1s que una interesante comprobaci\u00f3n formal, y encubrir los muy diversos contenidos sociales que hacen de esas estructuras formales an\u00e1logas estructuras hist\u00f3ricas incoherentes, \u00abdisparata\u00bb. Esta es una cuesti\u00f3n de determinaci\u00f3n de la abstracci\u00f3n que interesa en cada caso. Y la sustituci\u00f3n de un determinado modo hist\u00f3rico de abstraer por otro determinado matem\u00e1tico-formal (pues no es verdad que las abstracciones matem\u00e1tico-formales no sean determinadas) puede acarrear la renuncia, intencionada o no, al conocimiento de lo concreto. Este riesgo es sensible en una \u00e9poca que ve la introducci\u00f3n instrumentalmente fecunda de m\u00e9todos matem\u00e1ticos y formales en las ciencias de la sociedad.<\/p>\n<p>Los cultivadores de estas ciencias que no se satisfacen con la descripci\u00f3n formal de los fen\u00f3menos sociales \u2013porque sienten que su comprensi\u00f3n puramente formal tiende a ser est\u00e1tica, ahist\u00f3rica\u2013 han cometido muchas veces el error de defenderse s\u00f3lo psicol\u00f3gicamente de dicho riesgo, por el procedimiento de ignorar o negar la eficacia positiva de los m\u00e9todos formales en el estudio de la sociedad. Esa es una reacci\u00f3n est\u00e9ril. De lo que se trata es de situar cualesquiera resultados de los an\u00e1lisis matem\u00e1ticos y formales en el m\u00f3vil y resolutorio cuadro que es la historia de las relaciones entre los hombres, de sus productos y hasta de las relaciones de los hombres con la naturaleza. Un paso primero y necesario en ese sentido es la percepci\u00f3n de la naturaleza hist\u00f3rica del pensamiento matem\u00e1tico-formal mismo, tanto en su g\u00e9nesis cuanto en sus posibilidades de aplicaci\u00f3n fecunda en el descubrimiento y en la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda de James R. Newman que el lector tiene en sus manos es un libro cuya sensible composici\u00f3n atiende de un modo u otro a todos los motivos que se han ido aduciendo para presentarlo. Atiende ante todo a la educaci\u00f3n en ese pensamiento matem\u00e1tico cuya importancia va a aumentar para las nuevas generaciones: y no lo hace de un modo did\u00e1ctico en sentido escolar \u2013pues su lector no ha de ser exclusivamente el estudiante\u2013, ni con la sola intenci\u00f3n de facilitar conocimientos y t\u00e9cnicas \u2013aunque no ser\u00e1 poca la informaci\u00f3n de esta clase que recoger\u00e1 el lector\u2013, sino principalmente con el programa de proporcionar nociones fundamentales en cada campo y, a trav\u00e9s de ellas, un \u00absaber a qu\u00e9 atenerse\u00bb acerca del modo matem\u00e1tico de pensar. El proyecto no se realiza con la ayuda de los comunes procedimientos de divulgaci\u00f3n, refundiendo, como suele hacerse, el pensamiento originario en moldes de sentido com\u00fan. James R. Newman ha procedido de otro modo que merece admiraci\u00f3n por su erudici\u00f3n y por su espl\u00e9ndida modestia. Newman selecciona del pensamiento matem\u00e1tico m\u00e1s importante \u2013lo es incluso cuando toma de libros de divulgaci\u00f3n, como el de Conant\u2013 p\u00e1rrafos y p\u00e1ginas a la vez esenciales y legibles para un p\u00fablico amplio.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n, por otra parte, muestra, sin que el antologizador tenga siquiera que decirlo, el car\u00e1cter universal de la invasi\u00f3n en marcha por el pensamiento matem\u00e1tico, desde la l\u00f3gica hasta la est\u00e9tica, arrancando de los fundamentos del pensamiento formal y pasando por todas sus ramificaciones mayores, y por algunas menores.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la antolog\u00eda de Newman respeta la consciencia hist\u00f3rica del modo m\u00e1s aut\u00e9ntico compatible con un marco que, por supuesto, imped\u00eda ocuparse de historia general de la cultura. La historicidad de la matem\u00e1tica misma se revela en esta antolog\u00eda al lector atento por la v\u00eda m\u00e1s viva, fecunda y gustosa: por la lectura de los textos cl\u00e1sicos que han dado origen a los principales giros del pensamiento matem\u00e1tico.<\/p>\n<p>James R. Newman ten\u00eda t\u00edtulos y autoridad para llevar a cabo una empresa de esta calidad y de estas dimensiones (mucho mayores a\u00fan en perspectivas que en p\u00e1ginas). La exposici\u00f3n a la vez seria y educativa o elemental de temas matem\u00e1ticos profundos no es un arte en el que tuviera que ponerse a prueba por vez primera. Ya hace a\u00f1os public\u00f3 en colaboraci\u00f3n con el l\u00f3gico E. Nagel, una exposici\u00f3n did\u00e1ctica del teorema de G\u00f6del que es una pieza cl\u00e1sica de divulgaci\u00f3n. Esta antolog\u00eda no se queda a la zaga de aquel texto.<\/p>\n<p>Para <i>Matem\u00e1tica, verdad, realidad<\/i>, un libro de varios autores (Hempel, Wesley, von Mises, Wilder,..), publicado en la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 la siguiente nota sobre James R. Newman:<\/p>\n<p>Matem\u00e1tico y fil\u00f3sofo, figura por dos conceptos en este volumen: como importante pedagogo de la matem\u00e1tica, autor de la antolog\u00eda de textos aqu\u00ed presentada (parte, a su vez, de una antolog\u00eda m\u00e1s amplia [<i>Sigma<\/i>]), y como popularizador, con la colaboraci\u00f3n del l\u00f3gico Ernest Nagel, de la c\u00e9lebre investigaci\u00f3n de Kurt G\u00f6del, acerca de los l\u00edmites de sistemas tales como el de los <i>Principia Mathematica<\/i> de Whitehead y Russell. El n\u00ba 2 de la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis es una antolog\u00eda sobre \u00abla forma del pensamiento matem\u00e1tico\u00bb [con textos de Peirce, Mach, Sylvester, Campbell, Weyl] preparada tambi\u00e9n por James R. Rewmann.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>4. Por qu\u00e9 leer a Labriola<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fechado el 1\u00ba de mayo de 1968, \u00abPor qu\u00e9 leer a Labriola\u00bb fue el pr\u00f3logo a su traducci\u00f3n de Antonio Labriola, <i>Socialismo y filosof\u00eda<\/i>, Madrid: Alianza, 1969. Fue incluido en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 115-132.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abApuntes en la lectura de Hobsbawm, Eric. J y otros, <i>Historia del marxismo<\/i>, Barcelona: Bruguera, 1980 (carpeta \u00abMarxismo\u00bb de BFEEUB)<i>, <\/i>comentaba Sacrist\u00e1n: \u00abPuede ser oportuno recordar que la expresi\u00f3n original de Masaryk, formulada en 1898, era precisamente \u201cla crisis<i> en <\/i>el marxismo\u201d, pero en el transcurso del debate revisionista fue r\u00e1pidamente cambiada por \u201cla crisis <i>del <\/i>marxismo\u201d, como Labriola advirti\u00f3 inmediatamente; cf E.Santarelli, <i>La revisione del marxismo in Italia<\/i>, Milano, 1977, p. 310\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <i>Versos domingueros<\/i>, \u00c1lvaro Ceballos incluy\u00f3 un poema sobre Sacrist\u00e1n, \u00abHistoria y vida cotidiana\u00bb, con referencia a Labriola:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Las ocho. Sacrist\u00e1n se precipita<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">en un berenjenal de traducciones.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Estudia y alimenta sus archivos.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Prepara conferencias. Plancha. Lee.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Come, friega los platos y visita<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">a su padre. Extremando precauciones<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">ciclostila pasquines instructivos<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">o acude a una reuni\u00f3n del Comit\u00e9<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Central. Labriolas, Gramsci y Collettis<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">poblaron su visi\u00f3n del comunismo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Ger\u00f3nimo le dio una idea fija.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Las once. Pone a hervir los espaguetis<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">y desliza un dibujo de s\u00ed mismo<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">debajo de a almohadas de su hija.<\/span><\/p>\n<p>Muchas p\u00e1ginas de Antonio Labriola (1843-1904) pueden ser muestras del discurso laxo, hasta g\u00e1rrulo, frecuente entre los compadres acad\u00e9micos de finales del siglo XIX, sobre todo en los pa\u00edses latinos. Discurso que quiere ser \u00absabroso\u00bb, de \u00abnacional\u00bb, \u00abrecia\u00bb y \u00abpopular raigambre\u00bb, \u00abdonoso\u00bb o \u00abtonitruante\u00bb cuando hace al caso, pero que no parece aspirar siquiera a realizar la concreci\u00f3n de las ideas. M\u00e1s de una vez se ha dado cuenta el mismo Labriola de la escasa exigencia de algunos de sus textos o cursos, y ha dicho algo al respecto. As\u00ed escrib\u00eda, recordando (o acaso transcribiendo) su lecci\u00f3n inaugural de noviembre de 1900: \u00abTodos los a\u00f1os reanudo con viva emoci\u00f3n y con gran placer este curso extraordinario de filosof\u00eda de la historia. Mis oyentes podr\u00e1n ver y reconocer por s\u00ed mismos que en estas lecciones, en las que no evito la oratoria y la entonaci\u00f3n r\u00e1pida y f\u00e1cil de la conferencia, utilizo un estilo muy distinto del que es caracter\u00edstico de mi curso ordinario de \u00e9tica y de pedagog\u00eda. En \u00e9ste me atengo rigurosamente a la estricta t\u00e9cnica de la lecci\u00f3n, como es propio de los temas que se tratan para cumplir expl\u00edcitamente la funci\u00f3n precisa de educar y ense\u00f1ar. Aqu\u00ed, en cambio, nos encontramos en el m\u00e1s vasto campo de la cultura.\u00bb (\u00abDa un secolo all\u2019altro\u00bb, I, en Antonio Labriola, <em>Saggi sul materialismo storico<\/em>, a cura di V. Gerratana e A. Guerra, Roma, Editori Riuniti, 1964, p\u00e1g. 341. Todas las indicaciones de p\u00e1ginas se refieren en lo que sigue a este volumen.) \u00abAtenerse rigurosamente\u00bb, \u00abestricta t\u00e9cnica\u00bb, \u00abfunci\u00f3n precisa\u00bb: innecesaria acumulaci\u00f3n de fajas, indicio de excesiva gordura. El que la \u00abcultura\u00bb aparezca, por contraste, como un \u00e1mbito sin rigores confirma esa sospecha.<\/p>\n<p>El verbalismo, complacido unas veces y otras vergonzante, puede hacer hoy inc\u00f3moda la lectura de Labriola, no s\u00f3lo porque es un vicio intelectual, sino tambi\u00e9n porque los vicios del discurso propio de la cultura acad\u00e9mica contempor\u00e1nea sean casi contrapuestos a \u00e9se. Aquella charlataner\u00eda finisecular fing\u00eda una \u00abcort\u00e9s\u00bb concordia con el interlocutor, era \u00abgalana\u00bb hasta en la disputa y pasaba por alto mucha cosa: los compadres acad\u00e9micos se entend\u00edan confes\u00e1ndose y perdon\u00e1ndose rec\u00edprocamente su debilidad y su impostura. Los compadres acad\u00e9micos de hoy, en un ambiente de concurrencia mucho m\u00e1s feroz, son impostores como el jugador de p\u00f3ker: hablan dura, seca, petulantemente. El gui\u00f1o estamental significa ahora: \u00aberes lo suficientemente c\u00ednico, compadre, puedes entrar en el gremio\u00bb.<\/p>\n<p>El tema principal de los escritos de Antonio Labriola es el socialismo. No son escritos de propaganda pol\u00edtica, ni tampoco referentes a temas de organizaci\u00f3n. Son escritos te\u00f3ricos. Su laxo estilo pone a veces en la tentaci\u00f3n de arrinconarlos y olvidarlos junto con los varios trastos que produjo la literatura socialista en el per\u00edodo que va de la senilidad de Engels a la madurez de Lenin y la juventud de Luk\u00e1cs, Korsch, Gramsci. La perspectiva contempor\u00e1nea, que es para el marxismo una perspectiva post-staliniana, ignora ya frecuentemente que el seco, pobre y metaf\u00edsico discurso zdanovista casi resulta una bendici\u00f3n cuando uno llega a \u00e9l desde la difusa ch\u00e1chara caracter\u00edstica, si no de Kautsky o de Bernstein (y menos de Hilferding), s\u00ed de la tropa intelectual de la socialdemocracia anterior a la guerra del 14. |<\/p>\n<p>Tanto, pues, la gen\u00e9rica garruler\u00eda de un academicismo hoy anacr\u00f3nico cuanto la m\u00e1s espec\u00edfica de una literatura socialista a menudo s\u00f3lo declarativa, casi nunca capaz de llevar hasta el final el trabajo del concepto y frecuentemente incapaz de propon\u00e9rselo, podr\u00edan haber sepultado la obra de Labriola, e incluso hacer de ella un contramodelo, un prototipo de vicios que evitar, en el momento del renacer del marxismo en torno a la Revoluci\u00f3n de Octubre. Lo notable y sorprendente es que en esa nueva fase autores que, junto con Lenin y Luk\u00e1cs, acuden a la memoria de quien piensa en aquellos a\u00f1os \u2014Korsch y Gramsci\u2014 han recibido inspiraci\u00f3n de Antonio Labriola (Gramsci), o han encontrado en sus escritos, ya formuladas, orientaciones que ellos mismos iban consiguiendo laboriosamente (Korsch). Esto sugiere que en la obra escrita de Labriola (y posiblemente mucho m\u00e1s en su influencia personal directa, como suele ocurrir) hay algo lo suficientemente valioso como para que su enunciado, aunque sea mera declaraci\u00f3n, compense de mucha palabra conceptualmente in\u00fatil y de la misma falta de realizaci\u00f3n del concepto. Identificar ese algo es indicar la persistente utilidad de leer a Labriola.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n intelectual de Labriola era precisamente luchar contra esos vicios de \u00e9poca y ambiente, era una intenci\u00f3n de criticismo, rigor, cautela intelectual. En la V\u00aa carta a Sorel escribe Labriola una f\u00f3rmula que expresa bien su ambici\u00f3n de un \u00abpensamiento cr\u00edtico, conscientemente experimental y cautamente antiverbalista\u00bb. Adem\u00e1s, sus campa\u00f1as por una buena lectura de Marx \u2013frente a las interpretaciones torpes o fantasiosas del positivismo italiano de la \u00e9poca (particularmente de Loria)\u2013 y su conocimiento directo y amplio del maestro \u2013muy superior sin duda, y por significativo ejemplo, al que ten\u00eda Sorel\u2013 documentan la seriedad que Labriola puso en su esfuerzo. Las condiciones de su vida son probablemente la causa principal de que las intenciones intelectuales quedaran en sus escritos casi meramente enunciadas, como tales intenciones, sin llegar a realizarse suficientemente en la concreta resoluci\u00f3n o elaboraci\u00f3n de problemas.<\/p>\n<p>Labriola hizo sus estudios universitarios en N\u00e1poles, durante los a\u00f1os sesenta, en un ambiente hegeliano que explica el tema de su primer escrito filos\u00f3fico extenso, <em>Una risposta alla prolusione di Zeller<\/em> (1862), una recusaci\u00f3n del \u00a1volvamos a Kant! caracter\u00edstico de la filosof\u00eda alemana de aquellos a\u00f1os. Hasta 1877 se extiende un per\u00edodo dif\u00edcil durante el cual Labriola se gana la vida con un modesto empleo en la prefectura de N\u00e1poles, con traducciones y con encargos de clase en institutos de ense\u00f1anza media. Es tambi\u00e9n una \u00e9poca de desgracias familiares, se\u00f1aladamente la muerte de un hijo. De todos modos, durante esos a\u00f1os Labriola ha le\u00eddo a autores cuyo pensamiento estar\u00e1 siempre presente en su obra (Feuerbach), y ha escrito algunos trabajos filos\u00f3fico-acad\u00e9micos: <em>Origine e natura delle passioni secondo l\u2019Etica di Spinoza<\/em> (1866); <em>La dottrina di Socrate secondo Senofonte, Platone ed Aristotele <\/em><em>(1870)<\/em>; <em>Della libert\u00e0 morale<\/em> (1873); <em>Morale e religione <\/em>(1873), <em>Dell\u2019insegnamento della storia<\/em> (1876).<\/p>\n<p>En 1877, al ganar la plaza de profesor ordinario de Filosof\u00eda Moral y Pedagog\u00eda en la Universidad de Roma, Labriola es un profesor de filosof\u00eda formado en una tradici\u00f3n italo-hegeliana (Spaventa) y todav\u00eda muy influenciable por modas ideol\u00f3gicas, como el herbartismo. No es un pensador resuelto. Tampoco ha mostrado una orientaci\u00f3n precisa del pensamiento en materias sociales y pol\u00edticas, aunque s\u00ed inter\u00e9s por los aspectos pr\u00e1cticos del trabajo universitario y cultural. El mismo a\u00f1o de 1877 acepta la direcci\u00f3n del Museo de Instrucci\u00f3n y Educaci\u00f3n de Roma, y en 1879 viaja por Alemania estudiando la organizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza en ese pa\u00eds por encargo del ministerio italiano.<\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os setenta la tem\u00e1tica pol\u00edtico-social va cobrando importancia en el pensamiento y en la actividad de Labriola. En 1878 ha escrito un ensayo <em>Del concetto della libert\u00e0<\/em>, y poco despu\u00e9s se le ve en relaci\u00f3n con radicales y socialistas. Seguramente le impulsa tambi\u00e9n a la ocupaci\u00f3n pol\u00edtica su inter\u00e9s por la filosof\u00eda de la historia, consolidado y ayudado materialmente por el encargo de esa c\u00e1tedra en Roma a partir de 1887. Ese mismo a\u00f1o Labriola se manifiesta varias veces a prop\u00f3sito de cuestiones pol\u00edticas o pol\u00edtico-culturales: contra la reconciliaci\u00f3n del estado italiano con la Iglesia, por la reorganizaci\u00f3n de los estudios de filosof\u00eda en un sentido anti-metaf\u00edsico, para definirse como \u00abte\u00f3ricamente socialista\u00bb.<\/p>\n<p>Labriola no es en esa \u00e9poca ni marxista ni buen conocedor de Marx. El escrito <em>Del socialismo<\/em> (1889), algo posterior a esa fase, no es todav\u00eda un texto marxista. En cambio, su actividad tiene ya elementos propiamente pol\u00edticos y m\u00e1s o menos efectivamente socialistas: Labriola apoya p\u00fablicamente las manifestaciones de los obreros parados de la construcci\u00f3n (Roma, 1888-89), hace agitaci\u00f3n obrera contra la alianza de guerra (la Tr\u00edplice), habla a los obreros de las acer\u00edas de Terni y propaga la formaci\u00f3n de un frente unitario democr\u00e1tico contra la guerra. La conferencia <em>Del socialismo<\/em> est\u00e1 tambi\u00e9n dirigida a obreros. (Se dio en el C\u00edrculo Obrero de Estudios Sociales de Roma).<\/p>\n<p>El final, al menos, de ese mismo. per\u00edodo ha debido de ser la \u00e9poca de m\u00e1s intenso estudio de Marx por parte de Labriola. Pues cuando en 1890 Labriola escribe a Friedrich Engels, envi\u00e1ndole algunos escritos suyos, muestra ya inequ\u00edvocamente resultados de una lectura sistem\u00e1tica de Marx, incluso de producciones juveniles de \u00e9ste y de Engels, acerca de las cuales Labriola parece mejor informado y, desde luego, m\u00e1s interesado que la mayor\u00eda de los marxistas de la \u00e9poca. (Engels, dicho sea de paso, no ha hecho nunca un juicio meditado sobre Labriola; ha oscilado entre el aplauso a ciertas producciones de \u00e9ste que tampoco eran nada del otro mundo, como <em>In memoria del Manifesto dei comunisti<\/em>, y una iron\u00eda algo despectiva que no estaba m\u00e1s justificada.)<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o que con Engels, Labriola empieza su correspondencia con el patriarca de la socialdemocracia italiana, Filippo Turati. Pero apenas fundado el Partido Socialista (1892), en cuya preparaci\u00f3n ha intervenido, Labriola descubre sus discrepancias, cada vez m\u00e1s importantes, con Turati. En estos a\u00f1os la actividad pol\u00edtica de Labriola es intensa. En 1893 conoci\u00f3 personalmente a Engels (en el congreso de Z\u00fcrich), y tuvo que ver con la \u00abjusticia\u00bb por motivos pol\u00edticos, pese a que su status de socialista era muy acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Los escritos marxistas de Labriola proceden de los a\u00f1os 1895-1903. El primero es el citado <em>In memoria del Manifesto dei comunisti<\/em> (1895). Croce, por entonces a\u00fan ex-alumno entusiasta de Labriola, promovi\u00f3 la edici\u00f3n del texto. En 1896 apareci\u00f3 <em>Del materialismo storico. Dilucidazione preliminare<\/em>. Y en 1899 el ensayo traducido en el presente volumen, <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em>, unas cartas a Georges Sorel. Los tres ensayos se habr\u00edan completado con un cuarto \u2014<em>Da un secolo all\u2019altro<\/em>\u2014 que qued\u00f3 sin terminar al morir Labriola el 2 de febrero de 1904. Las principales actividades de sus \u00faltimos a\u00f1os fueron pol\u00e9micas, determinadas por la primera de las \u00abCrisis del marxismo\u00bb, la de finales y principios de siglo (Bernstein dentro de la socialdemocracia, Sorel, Croce fuera de ella). Labriola sigui\u00f3 dando sus clases universitarias hasta fines del curso 1902-03.<\/p>\n<p>Los veintid\u00f3s o veintitr\u00e9s a\u00f1os (desde 1877) durante los cuales Labriola ha vivido libre de sus anteriores servidumbres y estrecheces no han sido tampoco un periodo de concentraci\u00f3n intelectual en torno a temas te\u00f3ricos. Labriola es demasiado hombre p\u00fablico para no aprovechar las posibilidades de influencia que le abren la Universidad y la public\u00edstica socialista. La obra te\u00f3rica no parece centro de su vida. Las ideas no est\u00e1n trabajadas en interioridad, sino apuntadas seg\u00fan la ocurrencia. Los escritos marxistas de Labriola son siempre a \u00abdilucidaci\u00f3n preliminar\u00bb, por decirlo con el t\u00edtulo del ensayo de 1896. Una dilucidaci\u00f3n preliminar, si no es ret\u00f3rica, suele ser programa. Lo que Gramsci y Korsch, cada uno a su manera, reconocen en Labriola es s\u00f3lo una orientaci\u00f3n program\u00e1tica para la teor\u00eda marxista. En eso estriba el inter\u00e9s duradero de la lectura de Labriola: sus ensayos son, por encima de sus f\u00e1ciles vicios discursivos y pese a su falta de realizaci\u00f3n suficiente, una propuesta de desarrollo del marxismo enunciada en una de las \u00abcrisis\u00bb, en uno de los puntos de inflexi\u00f3n de este pensamiento.<\/p>\n<p>El <i>antieconomicismo<\/i> destaca en el programa te\u00f3rico de Labriola. En el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> \u00abse descubr\u00eda \u2014escribe Labriola\u2014 la relatividad de las leyes econ\u00f3micas, pero al mismo tiempo se confirmaba su relativa necesidad. En eso radican todo el m\u00e9todo y toda la raz\u00f3n de la nueva concepci\u00f3n materialista de la historia. Yerran los que creen entender y dar a entender su totalidad llam\u00e1ndola interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica de la historia. [\u2026] Lo nuestro no es eso. Estamos en la concepci\u00f3n org\u00e1nica de la historia. Lo que se tiene ante el esp\u00edritu es la totalidad y la unidad de la vida social. La econom\u00eda misma (o sea, el ordenamiento de hecho, no ya la ciencia referente a \u00e9l) se resuelve en el flujo de un proceso, para aparecer luego en varios estadios morfol\u00f3gicos, en cada uno de los cuales act\u00faa como base estructural de lo dem\u00e1s\u2026\u00bb. (<em>In memoria del Manifesto dei comunisti<\/em>, 59-60). Hasta el l\u00e9xico de ese paso sugiere los temas de Gramsci, de Korsch o del Luk\u00e1cs de los a\u00f1os veinte. Y el acento impuesto a t\u00e9rminos alusivos a consideraciones de estructura llega a asombrar en un escrito de 1895. El p\u00e1rrafo aducido no es nada excepcional desde este punto de vista. He aqu\u00ed otras pocas l\u00edneas del mismo ensayo, en las que un concepto de tipolog\u00eda estructural se utiliza para designar el \u00abtodo\u00bb del Manifiesto de 1848: \u00abLa previsi\u00f3n que el Manifiesto apuntaba por vez primera no era cronol\u00f3gica, de preanuncio o de promesa; sino que era, por decirlo con una palabra que en mi opini\u00f3n lo expresa brevemente todo, morfol\u00f3gica\u00bb (<i>In memoria<\/i>\u2026, 35).<\/p>\n<p>El antieconomicismo de Labriola no es nada ut\u00f3pico ni moralista. No se va al comunismo \u00abpor espartana abnegaci\u00f3n, ni por resignaci\u00f3n cristiana\u00bb, escribe (<em>In memoria<\/em>\u2026, 28). Y en la carta VII\u00aa de <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em>: \u00abEn esto estriba la raz\u00f3n de ser del comunismo cient\u00edfico, que no conf\u00eda en el triunfo de una bondad que los ide\u00f3logos del socialismo iban a buscar en misteriosos pliegues de los corazones de todos los muertos para proclamarla justicia eterna; sino que conf\u00eda en el incremento de los medios materiales que permitir\u00e1n que crezcan para todos los hombres las condiciones del ocio indispensables para la libertad\u00bb. La cultura superior de la \u00e9poca no era propicia a moralismos ni utop\u00edas en materia pol\u00edtica, sino que m\u00e1s bien promov\u00eda el contentamiento positivista con lo dado y con el \u00abnormal\u00bb discurrir de las cosas. Pero en Labriola hay algo m\u00e1s que ese elemento de \u00e9poca, como, por cierto, lo indica ya su mismo anti-economicismo. Labriola tiene una percepci\u00f3n muy notable de la ra\u00edz reaccionaria, de sabidur\u00eda de salmista burgu\u00e9s, propia a veces de encendidas actitudes aparentemente revolucionarias: \u00abCon la parte sana y veraz del movimiento socialista [\u2026] se mezclan [\u2026] muchos que, si se decidieran a ponerse la mano en el pecho, tendr\u00edan que confesar que son decadentes, que lo que les mueve a agitarse no es la productiva voluntad de vivir, sino el indiferenciado hast\u00edo del presente; son unos leopardianos aburridos\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>\u2026, X).<\/p>\n<p>No menos destaca en el programa te\u00f3rico de Labriola la tesis de la independencia filos\u00f3fica del marxismo, el elemento de sus ideas que m\u00e1s presente tienen Gramsci o Korsch cuando hablan con elogio de Labriola. Esa idea se opone a las tendencias positivistas o formalistas a completar el marxismo con lo que puede faltarle desde el punto de vista acad\u00e9mico-escol\u00e1stico de la divisi\u00f3n de la cultura por facultades, secciones, departamentos, c\u00e1tedras; por ejemplo, una teor\u00eda del conocimiento (socialistas neokantianos), o una teor\u00eda del medio f\u00edsico-biol\u00f3gico (socialistas positivistas, particularmente en Italia), o, m\u00e1s globalmente, una filosof\u00eda compuesta sistem\u00e1ticamente al modo tradicional (socialistas de tendencia escol\u00e1stica y teol\u00f3gica, como los actuales zdanovistas, o marxistas rusos). Labriola sostiene que \u00abla doctrina lleva en s\u00ed misma las condiciones y los modos de su propia filosof\u00eda\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>\u2026, II), e insiste en esta cuesti\u00f3n de la independencia filos\u00f3fica del marxismo o \u00abcomunismo cr\u00edtico\u00bb hasta el punto de oponerse despectivamente a quienes buscan precursores de la doctrina, \u00abcharlatanes o alegres <i>sportmen<\/i> que regalan precursores a la doctrina del comunismo cr\u00edtico\u00bb (<em>In memoria\u2026<\/em>, 19).<\/p>\n<p>La apariencia de exageraci\u00f3n incauta que tiene ese negar precedentes al marxismo puede abrir la real profundidad metateor\u00e9tica de la tesis de Labriola acerca de la independencia del marxismo, una profundidad que no parece plenamente advertida por Gramsci ni por Korsch (el primero subraya la nota de independencia; Korsch recoge ante todo la postulaci\u00f3n de filosof\u00eda). En efecto: Labriola, que conoce bien al menos dos autores importantes en la formaci\u00f3n del pensamiento de Marx (Hegel y Feuerbach), no pretende afirmar la inexistencia de precursores en sentido filol\u00f3gico. Ni tampoco est\u00e1 pensando, al hablar de independencia filos\u00f3fica, que el marxismo contenga la tradicional sistem\u00e1tica aristot\u00e9lico-wolffiana, desde la l\u00f3gica hasta la \u00faltima rama de la \u00abontolog\u00eda especial\u00bb, de modo que se pudiera proyectar tal cual sobre una secci\u00f3n de filosof\u00eda acad\u00e9mica. La falta de precedentes del marxismo est\u00e1 para Labriola precisamente en la rotura con esa fragmentaci\u00f3n del pensamiento, en la rotura con el viejo axioma de la teor\u00eda de la ciencia que niega el conocimiento cient\u00edfico de lo particular, en la elevaci\u00f3n, por el contrario, de lo concreto a objeto m\u00e1s buscado del conocer (\u00e9sta es la raz\u00f3n de ser del pensar dial\u00e9ctico), y en la producci\u00f3n consiguiente de un tipo de actividad intelectual que, sin necesidad (ni posibilidad) de introducir ninguna supuesta ciencia particular nueva, es, sin embargo, global novedad cient\u00edfica al mismo tiempo que pr\u00e1ctica. En el marxismo no tiene sentido distinguir, a la manera de los escol\u00e1sticos, entre materialismo dial\u00e9ctico y materialismo hist\u00f3rico como cuerpos de doctrina, o entre econom\u00eda y sociolog\u00eda marxistas. Pues esas divisiones s\u00f3lo son v\u00e1lidas en cuanto se aplican a las disciplinas instrumentales (instrumentales desde el punto de vista de la noci\u00f3n marxista de conocimiento, que es conocimiento de lo concreto para la fundamentaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica revolucionaria). Desde luego que la matem\u00e1tica no es f\u00edsica, ni econom\u00eda, etc. Pero desde el punto de vista marxista ninguna de esas disciplinas es conocimiento sustantivo, sino s\u00f3lo instrumental. Sustantivo es exclusivamente el conocimiento de lo concreto, el cual es un conocimiento global o totalizador que no reconoce alcance cognoscitivo material (sino s\u00f3lo met\u00f3dico-formal) a las divisiones acad\u00e9micas.<\/p>\n<p>Labriola ha construido en pocos a\u00f1os la primera versi\u00f3n del modo de entender el marxismo que se acaba de enunciar brevemente con palabras, desde luego, impropias de la \u00e9poca en que \u00e9l escrib\u00eda, pero cuyo equivalente de \u00e9poca es f\u00e1cil rastrear en sus escritos. En <em>Del materialismo storico. Dilucidazione preliminare<\/em> Labriola contempla el materialismo marxiano como el punto de confluencia de las varias disciplinas instrumentales \u2014\u00abanal\u00edticas\u00bb\u2014 de la historia: \u00abLas varias disciplinas anal\u00edticas que ilustran los hechos que se desarrollan en la historia han provocado al final la necesidad de una ciencia social com\u00fan y general que haga posible la unificaci\u00f3n de los procesos hist\u00f3ricos. La doctrina materialista es precisamente el t\u00e9rmino \u00faltimo, el \u00e1pice de esa unificaci\u00f3n\u00bb (<i>I<\/i><em><i>b\u00eddem<\/i><\/em>, 106). Esa formulaci\u00f3n es, sin duda, muy d\u00e9bil por su falta de referencia a fundamentos b\u00e1sicos de historia de las luchas de clases (parece como si la necesidad metodol\u00f3gica fuera ideal\u00edsticamente causante del fen\u00f3meno descrito), pero, en cambio, la situaci\u00f3n epistemol\u00f3gica est\u00e1 claramente indicada. Dicha situaci\u00f3n est\u00e1 expuesta con m\u00e1s riqueza en el mismo ensayo, p\u00e1ginas adelante, como exigencia de conocimiento de lo concreto. Este conocimiento \u2014destructivo de la funci\u00f3n mistificadora que puede tener (y tiene cuando se pone como ideal del conocer) el pensamiento especulativo abstracto\u2014 es conocimiento de la complejidad real y excluye todo reductivismo a la sociolog\u00eda, a la econom\u00eda (de aqu\u00ed el antieconomicismo de Labriola) o a cualquier otra teorizaci\u00f3n parcial o abstracta, s\u00f3lo instrumentalmente justificable desde el punto de vista del conocimiento de la realidad plena: \u00abPorque el verdadero problema es \u00e9ste, que no se trata de sustituir la historia por la sociolog\u00eda, como si la historia hubiera sido una apariencia que celara una realidad m\u00e1s b\u00e1sica; se trata de entender integralmente la historia en todas sus manifestaciones intuitivas, y de entenderla por medio de la sociolog\u00eda econ\u00f3mica. No se trata ya de separar el accidente de la sustancia, la apariencia de la realidad, el fen\u00f3meno del n\u00facleo intr\u00ednseco, o como quieran decirlo los secuaces de cualquier otra escol\u00e1stica; sino de explicar el entrelazamiento y el complejo precisamente en cuanto que entrelazamiento y complejo\u00bb (<em>ib\u00eddem<\/em>, 152). El adverbio \u00abprecisamente\u00bb no es, esta vez, ortopedia, sino oportuna indicaci\u00f3n de la diferencia entre conocimiento dial\u00e9ctico y conocimiento gen\u00e9ricamente abstracto. La \u00faltima consecuencia de esa l\u00ednea de pensamiento para la comprensi\u00f3n del marxismo se explicita en el tercer ensayo, <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em>. Labriola deja ya en claro, con m\u00e1s precisi\u00f3n que cualquier otro escritor marxista antes que \u00e9l (y que muchos a \u00e9l posteriores), la novedad e independencia del marxismo como totalidad concreta, el hecho de que este pensamiento no pertenece a ninguna \u00abespecialidad\u00bb, a ning\u00fan \u00abg\u00e9nero literario\u00bb preexistente. Tambi\u00e9n Labriola distingue, como m\u00e1s tarde Lenin, tres elementos constitutivos del marxismo, aunque es evidente que ninguno de los dos conoci\u00f3 el paso del joven Marx en que se podr\u00eda fundar (algo superficialmente) esa distinci\u00f3n. Y hasta se podr\u00eda decir que se trata de los mismos tres elementos, aunque diversamente descritos: filosof\u00eda, cr\u00edtica de la econom\u00eda y pol\u00edtica proletaria, los tres aspectos indicados por Labriola, se corresponden obviamente con los tres distinguidos por Lenin (filosof\u00eda alemana, econom\u00eda cl\u00e1sica brit\u00e1nica, socialismo franc\u00e9s). Pero Labriola ha subrayado tan acertadamente la unidad de esos tres elementos \u2014que \u00e9l considera \u00abaspectos\u00bb, no \u00abfactores\u00bb\u2014 que su exposici\u00f3n rebasa el an\u00e1lisis gen\u00e9tico (principal punto de vista de Lenin en este punto), para ser, si no definici\u00f3n, s\u00ed al menos determinaci\u00f3n muy profunda de la naturaleza del marxismo. El siguiente paso de la II\u00aa Carta a Sorel es probablemente de los mejores al respecto: \u00abTodos los escritos de nuestros autores [Marx y Engels] tienen un fondo com\u00fan, que es el materialismo hist\u00f3rico entendido en el tr\u00edplice aspecto de tendencia filos\u00f3fica en cuanto a la visi\u00f3n general de la vida y del mundo, cr\u00edtica de la econom\u00eda que tiene modos de procedimiento reducibles a leyes s\u00f3lo porque representa una determinada fase hist\u00f3rica, e interpretaci\u00f3n de la pol\u00edtica y, sobre todo, de la que se necesita y es adecuada para dirigir el movimiento obrero hacia el socialismo. Esos tres aspectos, que aqu\u00ed enumero abstractamente como siempre ocurre por comodidad del an\u00e1lisis, eran una misma cosa en la mente de los autores\u00bb. M\u00e1s brevemente en la Carta V\u00aa: \u00abEs verdad que aquellos tres \u00f3rdenes de estudio y de consideraciones compon\u00edan una sola cosa en la mente de Marx y que, aparte de eso, fueron una sola cosa en su obra y su hacer. Su pol\u00edtica fue como inherente a su cr\u00edtica de la econom\u00eda, que era a su vez su modo de tratar la historia\u00bb. La tesis de la independencia filos\u00f3fica del marxismo dec\u00eda, pues, m\u00e1s de lo a primera vista legible en ella, o sea, m\u00e1s que una afirmaci\u00f3n (contra el positivismo) del filosofar y (contra la filosof\u00eda acad\u00e9mica) de la autonom\u00eda del marxismo. Era adem\u00e1s una caracterizaci\u00f3n del marxismo como pensamiento ajeno (salvo por la relaci\u00f3n instrumental) a la actividad intelectual compartimentada, y en ruptura con una tradici\u00f3n milenaria en la teor\u00eda del conocimiento y de la ciencia, la tradici\u00f3n clasista, mistificadora y fetichista que glorifica la especulaci\u00f3n abstracta sustantivada en conocimiento real, afirmada como supremo ejercicio de humanidad libre y contrapuesta m\u00e1s o menos abiertamente al servil esfuerzo de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Labriola obtiene un fruto importante de su concepci\u00f3n del marxismo: su pensamiento est\u00e1 exento de cualquier escol\u00e1stica y, desde luego, de la escol\u00e1stica m\u00e1s primitiva, la que se basa en la persistencia de sistem\u00e1ticas arcaicas, como la divisi\u00f3n materialismo hist\u00f3rico materialismo dial\u00e9ctico, las divisiones entre sociolog\u00eda y econom\u00eda marxistas, y todos los dem\u00e1s distingos especulativos y metaf\u00edsicos.<\/p>\n<p>La libertad respecto del escolasticismo se manifiesta del modo m\u00e1s logrado en dos rasgos: la recusaci\u00f3n de la idea metaf\u00edsica de filosof\u00eda como sistema de conocimiento particular y la evitaci\u00f3n de la falacia naturalista. En la <em>Dilucidazione preliminare<\/em> Labriola formula una noci\u00f3n cr\u00edtica de filosof\u00eda que se ha de tener presente para no entender mal su afirmaci\u00f3n de la independencia filos\u00f3fica del marxismo: \u00abCon excepci\u00f3n de los modos de filosofar que se confunden con la m\u00edstica o con la teolog\u00eda, filosof\u00eda no quiere decir nunca ciencia o doctrina aparte de cosas propias o particulares, sino que es simplemente un grado, una forma, un estado del pensamiento respecto de las mismas cosas que entran en el campo de la experiencia. Por eso es la filosof\u00eda anticipaci\u00f3n gen\u00e9rica de problemas que la ciencia tiene a\u00fan que elaborar espec\u00edficamente, o resumen y elaboraci\u00f3n conceptual de los resultados a que hayan llegado ya las ciencias\u00bb (<em>ib\u00eddem<\/em>, 145). El progresismo cientificista y poco consistente de la segunda cl\u00e1usula (que se aduce para no despojar al conjunto de su limitaci\u00f3n de \u00e9poca) no tiene por qu\u00e9 oscurecer la excelente formulaci\u00f3n de la primera. Con ella est\u00e1 Labriola, por lo que hace al problema de la filosof\u00eda, en la l\u00ednea de marxismo que parece positivista a los int\u00e9rpretes m\u00edsticos, particularmente a algunos cl\u00e9rigos estudiosos del marxismo (como Wetter), y cuyo origen se suele achacar al viejo Engels, cuando en realidad se encuentra en las marxianas y a\u00fan juveniles <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, as\u00ed como en <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em> (a\u00fan no publicada en tiempos de Labriola). No se trata de una comprensi\u00f3n positivista, que ser\u00eda incoherente con la constante pol\u00e9mica antipositivista de Labriola; se trata de una recusaci\u00f3n de la alienada autosatisfacci\u00f3n que ha permitido a generaciones de fil\u00f3sofos la confianza en un superior saber sustantivo sustra\u00eddo al permanente trabajo del conocimiento real. Las formulaciones de Labriola acerca de esta cuesti\u00f3n son a veces de una precisi\u00f3n inmejorable. As\u00ed se lee en la V\u00aa Carta a Sorel que \u00abel marxismo (\u2026) es uno de los modos seg\u00fan los cuales el esp\u00edritu cient\u00edfico se ha liberado de la filosof\u00eda sustantiva\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que hace a la falacia naturalista, a la indistinci\u00f3n entre la teor\u00eda y la decisi\u00f3n de aplicarla con fines determinados (falacia muy frecuentemente cometida a prop\u00f3sito de ideas cargadas de implicaciones sociales), Labriola est\u00e1 bien armado contra ella. Su concepci\u00f3n del marxismo como unidad de una cr\u00edtica, una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica le basta para no reducirlo nunca a teor\u00eda pura o en sentido formal. Tambi\u00e9n en esta cuesti\u00f3n es Labriola muy preciso, hasta el punto de distinguir entre \u00able mat\u00e9rialisme historique en g\u00e9n\u00e9ral\u00bb y \u00able marxisme en particulier\u00bb, seg\u00fan escribe en el pr\u00f3logo a la 2.\u00aa edici\u00f3n francesa de <em>Del materialismo storico<\/em>. So pena de incurrir en la falacia naturalista no se puede, en efecto, identificar el marxismo plenamente entendido \u2014como consciencia racional del socialismo\u2014 con una comprensi\u00f3n de la historia, el materialismo hist\u00f3rico, que perfectamente se podr\u00eda utilizar con fines reaccionarios o conservadores, puesto que, como puro conocimiento, es praxeol\u00f3gicamente neutral (neutral una vez logrado, o sea, hecha abstracci\u00f3n de la nada neutral cuesti\u00f3n de la g\u00e9nesis de cualquier comprensi\u00f3n o conocimiento). En <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em> Labriola indica una importante consecuencia de la evitaci\u00f3n de la falacia naturalista, y redondea su exposici\u00f3n con una humor\u00edstica profec\u00eda hoy abundantemente cumplida por la escol\u00e1stica de los manuales de \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb. Habla Labriola de \u00abun grave peligro, a saber, que muchos de esos intelectuales olviden que el socialismo no tiene fundamento real sino en las presentes condiciones de la sociedad capitalista, en lo que puede querer y hacer el proletariado y el resto del pueblo dominado, el peligro, esto es, de que, por obra de los intelectuales, Marx se convierta en un mito, y que mientras ellos discurren de arriba a abajo y de abajo a arriba por toda la escala de la evoluci\u00f3n, al final, en un congreso no muy remoto de compa\u00f1eros, se ponga a votaci\u00f3n el filosofema: el fundamento del socialismo se encuentra en las vibraciones del \u00e9ter\u00bb (Carta VII\u00aa). El \u00fanico punto en que yerra la graciosa profec\u00eda de Labriola es el del voto: los funcionarios culturales de los a\u00f1os 30 no se valieron de procedimientos tan liberales para dejar sentado de una vez para siempre que el fundamento del socialismo se encuentra en efecto en el movimiento de la materia. Talmente como el del capitalismo, dicho sea de paso. La \u00faltima ra\u00edz de la escol\u00e1stica es el autoritarismo. Por eso se puede considerar como redondeo de toda esta tem\u00e1tica la concluyente recusaci\u00f3n de toda autoridad doctrinal por Labriola: \u00abAdmito en cierta medida la existencia de compa\u00f1eros r\u00edgidos y hasta tir\u00e1nicos por lo que hace a la conducta pol\u00edtica del partido. Pero compa\u00f1eros que tengan autoridad para pronunciarse como \u00e1rbitros en materia de ciencia\u2026 y s\u00f3lo porque compa\u00f1eros\u2026vamos, vamos\u2026\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>\u2026, carta VII\u00aa).<\/p>\n<p>La tesis de la independencia del marxismo, que es tambi\u00e9n, como se ha indicado, afirmaci\u00f3n de su peculiaridad sistem\u00e1tica, suscita una cuesti\u00f3n m\u00e1s, \u00faltima en el sentido de que con la respuesta a ella alcanza sus resultados m\u00e1s materiales, menos formales, la aportaci\u00f3n de Labriola. \u00bfEs posible caracterizar mediante una descripci\u00f3n material ese nuevo tipo de teor\u00eda independiente? Pues mostrar que el pensamiento socialista inaugurado por Marx es independiente de y hasta tendencialmente pol\u00e9mico con la noci\u00f3n tradicional del saber es ofrecer una descripci\u00f3n formal del mismo. Labriola caracteriza adem\u00e1s materialmente el socialismo marxista de un modo que inspirar\u00e1 el pensamiento del Gramsci maduro en presidio.<\/p>\n<p>Labriola ve ante todo en el contenido filos\u00f3fico del marxismo una tendencia al monismo, coherente con la visi\u00f3n sint\u00e9tica o totalizadora. Pero se trata s\u00f3lo de una tendencia que no admite fijaci\u00f3n en filosofemas y que se contrapone adem\u00e1s, seg\u00fan Labriola, a las dos corrientes de monismo pr\u00f3ximas hist\u00f3rico-culturalmente al marxismo: el evolucionismo, que es un monismo biol\u00f3gico, y el hegelianismo, un monismo idealista, \u00abcon su ritmo trascendente y perpetuo de la tesis, la ant\u00edtesis y la s\u00edntesis\u00bb. Labriola enuncia a rengl\u00f3n seguido el fundamento de la distinci\u00f3n entre el elemento te\u00f3rico del marxismo (el \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb) y cualquier otro monismo: \u00abLa principal raz\u00f3n del correctivo cr\u00edtico que el materialismo hist\u00f3rico aplica al monismo es \u00e9sta: que el materialismo hist\u00f3rico parte de la praxis, del desarrollo de la libertad laboriosa, y que, al igual que es la teor\u00eda del hombre que trabaja, as\u00ed tambi\u00e9n considera la ciencia misma como un trabajo. De este modo consuma el sentido impl\u00edcito de las ciencias emp\u00edricas, a saber, que con el experimento nos acercamos a la producci\u00f3n de las cosas y conseguimos la convicci\u00f3n de que las cosas mismas son un hacer, o sea, una producci\u00f3n\u00bb (Carta VI\u00aa).<\/p>\n<p>Labriola entiende el principio de la pr\u00e1ctica con una coherencia que ha faltado alguna vez a los mismos grandes cl\u00e1sicos del marxismo, a Engels, por ejemplo, en determinadas consideraciones epistemol\u00f3gicas en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em>. Labriola ense\u00f1a expl\u00edcitamente que \u00abtodo acto de pensamiento es un esfuerzo, o sea, un trabajo nuevo\u00bb (ibid.) y, m\u00e1s lapidariamente, que \u00abpensar es producir\u00bb (ibid.). Bastante pronto, por otra parte, hab\u00eda apuntado la inseparabilidad del principio del materialismo y el principio de la pr\u00e1ctica (inseparabilidad postulada por Marx en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>). As\u00ed escrib\u00eda Labriola en la <em>Dilucidazione preliminare<\/em>: \u00abTambi\u00e9n las ideas suponen un terreno de condiciones sociales, y tienen su t\u00e9cnica; y el mismo pensamiento es una forma de trabajo\u00bb (ibidem, 111). La doctrina de la pr\u00e1ctica de Labriola recupera plenamente la inspiraci\u00f3n marxiana en una \u00e9poca del marxismo caracterizada, desde la vejez de Engels y el gran predicamento de Kautsky, por un pensamiento con tendencias predominantes al positivismo, por un lado, y a la especulaci\u00f3n de corte filos\u00f3fico tradicional, por otro. En la III.\u00aa Carta a Sorel Labriola ha fijado con toda la riqueza deseable la noci\u00f3n marxiana de pr\u00e1ctica: \u00ab[\u2026] la naturaleza, o sea, la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre se encuentra en el proceso de la praxis; y al decir praxis, desde este punto de vista de la totalidad, se pretende eliminar la oposici\u00f3n vulgar entre pr\u00e1ctica y teor\u00eda; porque, dicho de otro modo, la historia es la historia del trabajo, y as\u00ed como, por una parte, en el trabajo \u00edntegramente entendido de ese modo va impl\u00edcito el desarrollo impl\u00edcitamente proporcionado y proporcional de las aptitudes mentales y de las aptitudes operativas, as\u00ed tambi\u00e9n, por otra, en el concepto de historia del trabajo va impl\u00edcita la forma siempre social del trabajo mismo y el variar de esa forma; el hombre hist\u00f3rico es siempre el hombre social (\u2026)\u00bb. Esta noci\u00f3n totalizadora de pr\u00e1ctica explica la manera de decir de Labriola que Gramsci recoger\u00e1 literalmente. Se encuentra, por ejemplo, en la IV.\u00aa Carta a Sorel, y dice que \u00abla filosof\u00eda de la praxis (\u2026) es la m\u00e9dula del materialismo hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n<p>Labriola no ha producido una obra de realizaci\u00f3n de esa idea en la interpretaci\u00f3n de la historia y la vida social, ni tampoco en el intento de construir una pol\u00edtica comunista, esas tareas que son el contenido de la obra de Gramsci en la c\u00e1rcel. Pero su formulaci\u00f3n, que queda en mero programa te\u00f3rico, es sensible, aguda y lo suficientemente exacta como para que Gramsci haya podido recogerla en su propio trabajo. Eso pone a Labriola en los or\u00edgenes de una importante corriente de marxismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER A EMPEZAR<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a><em><b>5. La estructura l\u00f3gica de <\/b><\/em><b>El Capital<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa interior de la traducci\u00f3n de <i>La estructura l\u00f3gica de <\/i>El Capital de Jind\u0159ich Zelen\u00fd publicado por la editorial Grijalbo en 1974, en la colecci\u00f3n \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anteriormente Sacrist\u00e1n hab\u00eda traducido una carta de DILIA-Departamento literario (Rudolf Sponar) para ediciones Grijalbo:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Querida se\u00f1ora (Grijalbo):<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Acusamos recibo de su carta del 9 de febrero de 1971 sobre la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de la obra <i>La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital <i>de Marx<\/i>, del se\u00f1or Jind\u0159ich Zelen\u00fd.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Rogamos nos disculpe el retraso con que contestamos a su carta; ocurre que el autor no ha vuelto a Praga hasta estos d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El autor est\u00e1 enteramente de acuerdo con las propuestas de usted, raz\u00f3n por la cual le enviamos el contrato que hallar\u00e1 usted ajunto en cuatro ejemplares.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Por lo que hace al t\u00edtulo, el autor est\u00e1 de acuerdo en que el t\u00edtulo espa\u00f1ol sea<i> La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital <i>de Marx<\/i> y en que la obra se traduzca de la edici\u00f3n publicada por la casa AKADEMIE Verlag de Berl\u00edn o de la edici\u00f3n austr\u00edaca publicada con el t\u00edtulo<i> La ciencia de la l\u00f3gica y el Capital<\/i> por las ediciones EUROPA VERLAG de Viena.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El autor no desea hace ninguna modificaci\u00f3n al texto: su \u00fanica condici\u00f3n es que reciba la nota previa, el pr\u00f3logo o ep\u00edlogo que ustedes crean necesario a\u00f1adir a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, para aprobarlos en su caso.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Hemos observado que prev\u00e9n ustedes una primera tirada de 3.000 ejemplares cuyo precio de venta se situar\u00eda entre las 250 y las 300 pesetas.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Esperamos que el contrato merezca la aprobaci\u00f3n de ustedes y les rogamos, en este caso, que nos devuelvan tres copias firmadas, una de las cuales recibir\u00e1n de nuevo ustedes, firmada por el autor.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Esperando con placer sus noticias les rogamos\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">PS: \u00bfPodr\u00edan ustedes indicarnos el cambio pesetas-d\u00f3lares?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Dos observaciones de Sacrist\u00e1n sobre la carta:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">1. Al mandarles el contrato se les prometer\u00e1 que enviaremos el pr\u00f3logo \u2013si lo escribimos, que creo que s\u00ed\u2013 al autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">2. \u00bfNo es asombrosa la pregunta sobre los d\u00f3lares por aparte de una agencia comercial?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"center\">***<\/p>\n<p>El meticuloso y amplio ensayo de Zelen\u00fd sobre la estructura l\u00f3gica del <i>Capital <\/i>de Marx es probablemente la elaboraci\u00f3n m\u00e1s seria del punto de vista de reacci\u00f3n al entusiasmo por los escritos del joven Marx que fue parejo de la crisis del dogmatismo estalinista. No en vano la \u00e9poca de preparaci\u00f3n del libro de Zelen\u00fd coincide con la de las otras dos cristalizaciones principales de un marxismo neo-cientificista en la tradici\u00f3n de la II Internacional: los estudios del grupo Richta y los del grupo Althusser.<\/p>\n<p>Pero la empresa intelectual de Zelen\u00fd se diferencia con apreciable ventaja de esas otras dos l\u00edneas emparentadas con la suya: est\u00e1 libre del vago progresismo del Richta fil\u00f3sofo, y tambi\u00e9n de la ignorante ret\u00f3rica que caracteriza a gran parte de la producci\u00f3n del grupo de Althusser. Zeleny no es un \u00abmarx\u00f3logo\u00bb, sino un escritor de pensamiento inequ\u00edvocamente socialista. Y ha le\u00eddo de verdad a Marx, en vez de limitarse a aconsejar su lectura.<\/p>\n<p>El tema de este estudio de Zelen\u00fd es el problema epistemol\u00f3gico de en qu\u00e9 medida la formaci\u00f3n del marxismo significa (si la significa, claro est\u00e1) una revoluci\u00f3n de la noci\u00f3n de ciencia. El autor no pretende plantear as\u00ed una cuesti\u00f3n apocal\u00edptica, como si la presumible revoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica no tuviera historia. Zelen\u00fd sabe muy bien \u2013y lo dice\u2013 que, en todo caso, su tema contin\u00faa, por innovadoramente que sea, la problem\u00e1tica presente en el pensamiento y en la sociedad moderna desde el momento de claro ascenso de la burgues\u00eda europea, desde Bacon hasta Hegel, pasando por Descartes, Locke, Leibniz y Kant (por citar sus principales puntos de referencia en el campo de las ideas).<\/p>\n<p>El hilo conductor de la investigaci\u00f3n es el an\u00e1lisis de la estructura l\u00f3gica del <i>Capital.<\/i> La concepci\u00f3n de Zelen\u00fd al respecto se podr\u00eda resumir as\u00ed: la principal obra de Marx sigue ante todo, en su estructura l\u00f3gica, el movimiento de la sociedad burguesa. El sujeto del proceso que estudia<i><b> <\/b><\/i><i>El Capital <\/i>no son los hombres. La causa de ello es que tampoco en el movimiento hist\u00f3rico real de la sociedad burguesa no son los seres humanos el sujeto soberano (Hasta aqu\u00ed el <i>resultado<\/i> \u2013no los an\u00e1lisis, incomparablemente m\u00e1s exactos en la obra de Zelen\u00fd\u2013 coincide con la posici\u00f3n ideol\u00f3gica del grupo Althusser). Pero si los hombres no son el sujeto del movimiento estudiado en <i>El Capital,<\/i> o no son el sujeto soberano de ese movimiento, es porque en la realidad burguesa el sujeto soberano es <i>el capital.<\/i> El sujeto del movimiento estudiado por <i>El Capital <\/i>es el capital.<\/p>\n<p>Se puede diferir de esa interpretaci\u00f3n. Pero, en todo caso, es obligado reconocer que se trata de la versi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida del punto de vista que consiste en situar <i>El Capital<\/i> en el centro de la obra de Marx (la econom\u00eda, pues, en el centro del pensamiento socialista) y no poner en primer t\u00e9rmino lo que fue t\u00edtulo inicial de la empresa y se conserva como subt\u00edtulo de su parcial cumplimiento: <i>Cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica. Su solidez, la calidad cient\u00edfica, de la investigaci\u00f3n de Zelen\u00fd, le evita presentar, en el plano epistemol\u00f3gico, hinchadas vaciedades como contenido de la revoluci\u00f3n del concepto de ciencia por el marxismo. En las p\u00e1ginas de Zelen\u00fd Marx no aparece descubriendo continentes m\u00e1s conocidos que el Mediterr\u00e1neo \u2013como en la ret\u00f3rica francesa\u2013, sino intentando con un \u00e9xito importante algo que estuvo desde antiguo presente en la intenci\u00f3n intelectual de todos los pensadores revolucionarios: articular racionalmente el conocer con el hacer, lo que se sabe del mundo social con la voluntad de revolucionarlo. Zelen\u00fd, situado en el acad\u00e9mico ambiente del marxismo centroeuropeo, dice eso con los tecnicismos tradicionales y, a la vez, de moda en la primera mitad de los a\u00f1os sesenta: la formaci\u00f3n del marxismo significa seg\u00fan \u00e9l la superaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n tradicional entre gnoseolog\u00eda y ontolog\u00eda en un m\u00e9todo filos\u00f3fico de investigaci\u00f3n l\u00f3gica de fundamentos que es nuevo en sus principios y se podr\u00eda llamar, desde el punto de vista de su contenido, m\u00e9todo \u00abonto-praxeol\u00f3gico\u00bb<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Este importante ensayo de Zelen\u00fd podr\u00eda contribuir a poner, por fin, en un marco exacto, limpio de ret\u00f3rica e imprecisi\u00f3n parisiense, la lucha entre los que creen que en el principio de la dial\u00e9ctica revolucionaria est\u00e1 la Palabra y los que creen que est\u00e1 la Acci\u00f3n.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Nota edici\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> En \u00abCien a\u00f1os despu\u00e9s. \u00bfA qu\u00e9 g\u00e9nero literario pertenece <i>El Capital<\/i> de Marx?\u00bb, <i>mientras tanto<\/i> 66, pp. 35-36, comentaba Sacrist\u00e1n: \u00abEl \u00abg\u00e9nero literario\u00bb del Marx maduro no es la teor\u00eda en el sentido fuerte o formal que hoy tiene esa palabra. Pero tampoco es \u2013como quer\u00eda Croce\u2013 el g\u00e9nero literario de Ricardo. Y ello porque Ricardo no se ha propuesto lo que esencialmente se propone Marx: <i>fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad.<\/i> Esta especial ocupaci\u00f3n \u2013que acaso pudiera llamarse \u00abpraxeolog\u00eda, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1ctica\u2013 es el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por ello era in\u00fatil leer las obras marxianas como teor\u00eda pura \u00aben el sentido formal de la sistem\u00e1tica universitaria\u00bb y era tambi\u00e9n in\u00fatil leerlas como \u00absi fueran puros programas de acci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb. Tampoco eran \u00ablas dos cosas \u00aba la vez\u00bb, sumadas, por as\u00ed decirlo: sino que son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica, y viceversa. Es obvio \u2013y desconocerlo ser\u00eda confundir la \u00abpraxeolog\u00eda\u00bb marxiana con un pragmatismo\u2013 que la ocupaci\u00f3n intelectual obliga a Marx a dominar y esclarecer cient\u00edficamente la mayor cantidad de material posible y, por lo tanto, que siempre ser\u00e1 una operaci\u00f3n admisible y con sentido la cr\u00edtica meramente cient\u00edfica de los elementos meramente te\u00f3ricos de la obra de Marx&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Lo \u00fanico realmente est\u00e9ril era hacer de la obra de Marx algo que tuviera por fuerza que encasillarse \u00aben la sistem\u00e1tica intelectual acad\u00e9mica: forzar su discurso en el de la pura teor\u00eda, como hizo la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata y hacen hoy los althusserianos, o forzarlo en la pura filosof\u00eda, en la mera postulaci\u00f3n de ideales, como hacen hoy numerosos intelectuales cat\u00f3licos tan bien intencionados como unilaterales en su lectura de Marx.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984: 402), apuntaba el autor sobre el pragmatismo: \u00abEsta filosof\u00eda \u2013<i>pragmaticismo<\/i> era la expresi\u00f3n preferida por C. S. Peirce (1839-1914)\u2013 no puede considerarse como una escuela hoy m\u00ednimamente org\u00e1nica. Pero uno de sus principios esenciales \u2013que el criterio de verdad es de naturaleza pragm\u00e1tica\u2013 se encuentra incorporado de un modo u otro a la teor\u00eda de la ciencia, se\u00f1aladamente en el operativismo u operacionalismo de P. W. Bridgman, para el cual s\u00f3lo tienen sentido cient\u00edfico los conceptos que pueden interpretarse por medio de alguna operaci\u00f3n cient\u00edfica, como la medici\u00f3n, ejemplo destacado. Pero cualquier especialista en teor\u00eda de la ciencia y no s\u00f3lo los operacionalistas, ha de tener de alg\u00fan modo en cuenta esta motivaci\u00f3n\u00bb. Ya en algunos de los primeros pragmatistas (Peirce, Vailati), \u00abse hab\u00eda dado la tendencia a interpretar la pr\u00e1ctica en el sentido de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Era de registrar tambi\u00e9n, \u00abaunque a\u00fan no haya tenido una influencia en la cultura contempor\u00e1nea\u00bb, el parentesco, que no coincidencia, entre \u00abel principio pragmatista-operativista y el principio marxista de la pr\u00e1ctica (social en general) como criterio del sentido hist\u00f3rico, y la fecundidad cognoscitiva de las formaciones culturales.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>6. Pr\u00f3logo a <\/b><i><b>Historia general del socialismo<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Pr\u00f3logo de Sacrist\u00e1n a la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <i>Historia general del socialismo. De los or\u00edgenes a 1875<\/i>. Destino, 1976 (publicada bajo la direcci\u00f3n de Jacques Droz)<\/span><\/p>\n<p>La <i>Historia general del socialismo <\/i>dirigida por Jacques Droz se plantea como historia pol\u00edtica de las ideas. Su contexto, el marco en el cual se cuenta, es la lucha pol\u00edtica m\u00e1s o menos directamente practicada o inspirada por los autores cuyas ideas se exponen. Ese contexto queda en ideol\u00f3gico cuando se trata de \u00e9pocas poco agitadas pol\u00edticamente. Como lo dice expl\u00edcitamente Jacques Droz, ha resultado necesario sacrificar la exposici\u00f3n de la historia general en la cual se desarrolla el movimiento socialista. Esa ser\u00e1, probablemente, la limitaci\u00f3n de la obra que m\u00e1s lamenten los lectores interesados por el socialismo, los cuales, precisamente en la medida en que simpaticen con \u00e9l, aspirar\u00e1n a la totalizaci\u00f3n hist\u00f3rica, seg\u00fan una tendencia t\u00edpica del pensamiento socialismo moderno.<\/p>\n<p>Pero la obra compensa la limitaci\u00f3n de su planteamiento \u2013por lo dem\u00e1s, inevitable en alguna medida, pues nunca el discurso lo dir\u00e1 todo a la vez\u2013 con varias cualidades muy apreciables. De entre ellas \u2013y prescindiendo del acierto general de la extensi\u00f3n prevista y de la minuciosidad de la informaci\u00f3n\u2013 se puede destacar la acepci\u00f3n de \u00absocialismo\u00bb que inspira esta <i>Historia general<\/i>. Esta ha sido siempre una cuesti\u00f3n de inter\u00e9s hist\u00f3rico y doctrinal, no disminuido hoy. Pero, en una \u00e9poca con novedades sociales y culturales tan radicales y de implicaciones tan acuciantes como lo son las de estos a\u00f1os, la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 es socialismo va cobrando tambi\u00e9n importancia pr\u00e1ctica directa, importancia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Mientras la ciencia y la t\u00e9cnica de la producci\u00f3n material (por tomar uno de los ejemplos m\u00e1s llamativos de la nueva problem\u00e1tica) no presentaron a la pr\u00e1ctica socialista m\u00e1s dificultades que las analizadas y resueltas por los cl\u00e1sicos del movimiento obrero del siglo XIX, pareci\u00f3 justificada en la teor\u00eda \u2013y, desde luego, fue dominante en la pr\u00e1ctica\u2013 la tendencia a restringir la acepci\u00f3n de \u00absocialismo\u00bb a las tradiciones revolucionarias o reformistas que basaban expl\u00edcita y sistem\u00e1ticamente sus previsiones y sus orientaciones en el crecimiento de las fuerzas productivas, se\u00f1aladamente los marxismos cl\u00e1sicos de la Segunda y Tercera Internacional. Hoy, el desarrollo de la ciencia y la t\u00e9cnica \u2013y, en general, el crecimiento de las fuerzas productivas\u2013 por la l\u00ednea trazada inicialmente por la civilizaci\u00f3n capitalista es mucho m\u00e1s problem\u00e1tico que hace veinte a\u00f1os. La consciencia de este hecho se va difundiendo y se manifiesta cada vez m\u00e1s clara y frecuentemente en personas que por su formaci\u00f3n y su militancia pol\u00edtica representan alguno de los marxismos cl\u00e1sicos. No hace mucho que el veterano socialdem\u00f3crata holand\u00e9s Sicco Mansholt puso directamente en duda el legado tradicional del socialismo marxista acerca de la relaci\u00f3n entre producci\u00f3n (abundancia) tecnificada y socialismo. Y el comunista Wolfgang Harich, con el radicalismo caracter\u00edstico de la tradici\u00f3n de la Tercera Internacional, ha llegado, por v\u00edas parecidas, a considerar terminada la funci\u00f3n dial\u00e9ctica revolucionaria del desarrollo de las fuerzas productivas originadas en el capitalismo y a postular una vuelta al comunismo igualitario y austero de Babeuf, a propugnar un \u00abcomunismo sin crecimiento\u00bb.<\/p>\n<p>La capacidad de mudar de piel al crecer o al cambiar la problem\u00e1tica con la que se encuentra es la mayor riqueza del marxismo, herencia directa de la declaraci\u00f3n de Karl Marx \u00abpor lo que a m\u00ed hace, yo no soy marxista\u00bb, una de las afirmaciones de m\u00e9todo y de filosof\u00eda m\u00e1s hondamente sentidas por su autor, incluida la aced\u00eda sarc\u00e1stica de esas palabras. Pero, tras reconocer la fecunda plasticidad del mundo mental marxista, hay que subrayar que las nuevas dificultades cr\u00edticas de la \u00e9poca, los aspectos de crisis de la civilizaci\u00f3n moderna que presentan estos a\u00f1os, sugieren a la misma tradici\u00f3n marxista una apelaci\u00f3n m\u00e1s o menos radical a bienes ideales de lo que se sol\u00eda llamar \u00absocialismo precient\u00edfico\u00bb o \u00abut\u00f3pico\u00bb. El s\u00f3lido marxista Harich se acuerda de Babeuf y en este p\u00e1rrafo se acaba de citar imprecisamente a Fourier.<\/p>\n<p>El encuadre hist\u00f3rico determinado por la acepci\u00f3n de \u00absocialismo\u00bb en esta <i>Historia general <\/i>se basa en las tres Internacionales. Con eso queda dicho que reconoce la evidente magnitud de la aportaci\u00f3n marxiana y marxista al socialismo. Tal vez, incluso, la tendencia de la ciencia francesa a la claridad y a la sencillez elegante por encima de todo \u2013tendencia de resultados a veces admirables, pero tambi\u00e9n fuente siempre viva de escolasticismo\u2013 aligere en algunos casos la complejidad hist\u00f3rica, en beneficio inevitable del elemento central del cuadro, que es, naturalmente, el marxismo. Pero esta <i>Historia general <\/i>tiene, sobre todo en su primer volumen, la importancia virtud de presentar toda l\u00ednea de pensamiento emancipatoria que recoge identificando su ser propio, no como simple anticipaci\u00f3n de logros te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos posteriores. Sobre todo por lo que hace al comunismo franc\u00e9s del siglo XVIII, s\u00f3lo eruditos especialistas \u2013si acaso\u2013 podr\u00e1n tener una imagen m\u00e1s viva del pensamiento de los principales autores que el lector atento de la <i>Historia general<\/i>. Quiz\u00e1s este libro ayude a refrescar el pensamiento socialista contempor\u00e1neo, solicitado por problemas tan nuevos que reclaman una vuelta a las fuentes.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>7. Solapas (Luk\u00e1cs, Lasch, Adorno, Copleston<\/b><b>)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa de <i>El joven Hegel <\/i>(M\u00e9xico, Grijalbo, 1963):<\/span><\/p>\n<p><i>El joven Hegel <\/i>es una investigaci\u00f3n profunda y de gran aliento, que re\u00fane dos caracteres muy excepcionales juntos: ser un preciso y detallado trabajo de erudici\u00f3n y suscitar la pol\u00e9mica en medida mucho mayor de la que el propio autor habr\u00eda podido suponer.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica intencionalmente prevista por Luk\u00e1cs en esta obra b\u00e1sica se dirig\u00eda exclusivamente contra la interpretaci\u00f3n vitalista del pensamiento de Hegel, que tiende a atribuir a este grande y ambiguo pensador la paternidad del irracionalismo contempor\u00e1neo. Luk\u00e1cs muestra convincentemente que esa interpretaci\u00f3n ignora, o incluso altera, la verdad documentable con textos, y que la evoluci\u00f3n del pensamiento de Hegel hasta su primera obra se caracteriza precisamente por una positiva conservaci\u00f3n de la racionalidad de los derechos de la \u00abreflexi\u00f3n\u00bb (dicho en el lenguaje postkantiano de la \u00e9poca), que acaba por ponerle en irreductible contraste con la filosof\u00eda de Schelling, por no hablar ya de la incompatibilidad del pensamiento hegeliano con los representantes m\u00e1s caracter\u00edsticos de la escuela rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Pero la significaci\u00f3n de esta obra en la pugna contempor\u00e1nea de las ideas ha rebasado ampliamente ese marco de discusi\u00f3n. Luk\u00e1cs adopt\u00f3 para el estudio de la evoluci\u00f3n filos\u00f3fica del joven Hegel un m\u00e9todo y una delimitaci\u00f3n tem\u00e1tica que ponen al pensamiento del fil\u00f3sofo en relaci\u00f3n directa con la investigaci\u00f3n social de su \u00e9poca. Vale la pena se\u00f1alar que Luk\u00e1cs ha cubierto con ello una laguna importante de los estudios hegelianos.<\/p>\n<p>Ahora bien: los frutos de ese enfoque del pensamiento juvenil de Hegel han resultado poco gratos para los numerosos amantes de la paz de los esquemas tradicionales de la historia de la filosof\u00eda. Amantes del prejuicio hist\u00f3rico habitual y enemigos de toda conmoci\u00f3n de los t\u00f3picos recibidos los hay, naturalmente, en todos los campos ideol\u00f3gicos. Y as\u00ed, mientras m\u00e1s de un representante de la historiograf\u00eda filos\u00f3fica burguesa se siente inc\u00f3modo ante la imagen, s\u00f3lidamente documentada por Luk\u00e1cs, de un joven Hegel atento seguidor no s\u00f3lo de la teor\u00eda econ\u00f3mica inglesa del per\u00edodo cl\u00e1sico, sino tambi\u00e9n de la realidad cotidiana de la primera sociedad industrial, no han faltado tampoco estudiosos marxistas de viejo cu\u00f1o a los que ha molestado la destrucci\u00f3n del simplista esquema seg\u00fan el cual el \u00fanico papel de Hegel en la g\u00e9nesis del pensamiento marxista consiste en ser puesto \u00abcabeza arriba\u00bb.<\/p>\n<p>En el nacimiento de la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu <\/i>muestra, en efecto, Luk\u00e1cs una ra\u00edz del filosofar de Marx que debe valorarse bastante m\u00e1s de lo que se ha hecho hasta ahora. Y en ello se basa el autor para iluminar con nueva claridad el punto de partida cr\u00edtico del estudio de Hegel por Marx.<\/p>\n<p><i>El joven Hegel<\/i> de Luk\u00e1cs, que se cierra con esas consideraciones tras haber descrito un gran arco hist\u00f3rico que comienza con la discusi\u00f3n de la tesis tradicional del joven Hegel te\u00f3logo, es adem\u00e1s sumamente rico en indicaciones hist\u00f3ricas y cr\u00edticas sobre el conjunto del idealismo alem\u00e1n, las relaciones entre Hegel y Schelling y los ecos de la Ilustraci\u00f3n y el pensamiento revolucionario franc\u00e9s en ese gran per\u00edodo de la filosof\u00eda germ\u00e1nica.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa de <i>Aportaciones a la historia de la est\u00e9tica. <\/i>Editorial Grijalbo, M\u00e9xico DF, 1966 (en p\u00e1gina interior 1965).<\/span><\/p>\n<p>Las <i>Aportaciones<\/i> de Luk\u00e1cs a la historia de la est\u00e9tica reunidas en este volumen han aparecido en momentos diversos, a lo largo de veinte a\u00f1os (1933-1952) de la fecunda vida del autor. En algunos de ellas, la fecha de redacci\u00f3n se revela casi sin m\u00e1s al lector familiarizado con la problem\u00e1tica de la vida y la obra de Luk\u00e1cs; no es necesario, por ejemplo, ir a mirar al final del ensayo sobre Mehring la fecha de su composici\u00f3n (1933) para darse cuenta de que varias p\u00e1ginas de ese escrito, y hasta alg\u00fan concepto importante del mismo, responden a preocupaciones y datos de pol\u00edtica cultural propios de un per\u00edodo muy determinado de la historia de la cultura y el pensamiento marxistas: el per\u00edodo inicial de la pol\u00edtica cultural conocida como \u00abzhhanovismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo que se notan hechos de esa clase no debe dejarse de observar la escasa preocupaci\u00f3n de Luk\u00e1cs por el punto de vista cronol\u00f3gico, por la g\u00e9nesis de esos trabajos reunidos en forma de libro. Luk\u00e1cs ordena sus estudios hist\u00f3ricos sin atender m\u00e1s que al inter\u00e9s hist\u00f3rico-sistem\u00e1tico del tema. El ensayo sobre Mehring, cuya dependencia respecto de una determinada situaci\u00f3n pol\u00edtico-cultural es relativamente m\u00e1s intensa que la presentada por otros trabajos de este volumen, aparece en el pen\u00faltimo lugar de la serie.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs tiene para proceder as\u00ed motivos que le justifican plenamente. Pese a tener su palabra que decir en el actual movimiento de revigorizaci\u00f3n del pensamiento marxista en los pa\u00edses socialistas, y pese, adem\u00e1s, a que lo est\u00e1 diciendo perceptiblemente, Luk\u00e1cs es un caso de m\u00e1xima continuidad filos\u00f3fica, de m\u00e1xima fidelidad sistem\u00e1tica a unos criterios intelectuales b\u00e1sicos sentados casi desde el principio, a ra\u00edz de sus dos primeras publicaciones ya c\u00e9lebres, para toda su vida de pensador. Eso le permite estar por encima de la cronolog\u00eda y la g\u00e9nesis de sus trabajos en la presente \u00e9poca de profunda agitaci\u00f3n del pensamiento marxista, y ello sin quedarse al margen de dicho movimiento.<\/p>\n<p>En el marco de nuestra edici\u00f3n espa\u00f1ola de Luk\u00e1cs, este volumen debe dar testimonio de esa excepcional y llamativa caracter\u00edstica del pensador h\u00fangaro; con independencia de lo que cada lector \u2013marxista o no\u2013 est\u00e9 dispuesto a recibir de la obra de Luk\u00e1cs, nadie puede negarle esa peculiar capacidad de fundir la viva y \u00e1gil irrequietud del pensamiento, la constante receptividad para con novedades y profundidades reci\u00e9n vistas, con una persistencia de verdadero cl\u00e1sico en cuanto a una media docena de criterios hist\u00f3rico-filos\u00f3ficos y est\u00e9ticos b\u00e1sicos, a los cuales es fiel nuestro autor a trav\u00e9s de las vicisitudes de una agitada vida de pensador, escritor y pol\u00edtico.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La solapa de <i>Proleg\u00f3menos a una est\u00e9tica marxista<\/i>.<\/span><\/p>\n<p>La obra de Georg Luk\u00e1cs est\u00e1 llamada a ser uno de los documentos m\u00e1s significativos de nuestra \u00e9poca. Esa obra, de dimensiones muy considerables, empieza dentro del horizonte de las \u00abciencias del esp\u00edritu\u00bb diltheyanas (<i>Die Siele und die Formen<\/i> [El alma y las formas], 1911;<i> Die Theorie des Romans<\/i> [Teor\u00eda de la novela], 1916). Tiene luego, tras haber adoptado Luk\u00e1cs el marxismo, una interesante fase pol\u00edtica y pol\u00edtico-cultural de la que son fruto numerosos art\u00edculos, en su mayor parte sin reeditar, publicados en peri\u00f3dicos de diversas lenguas durante la Revoluci\u00f3n rusa y la h\u00fangara y en los a\u00f1os inmediatamente posteriores. (En 1919, Luk\u00e1cs, nacido en 1885, fue Comisario del Pueblo para la educaci\u00f3n en el r\u00e9gimen socialista dirigido por B\u00e9la Kun en Hungr\u00eda.)<\/p>\n<p>Tras la calda de la Rep\u00fablica sovi\u00e9tica h\u00fangara, y especialmente durante los largos a\u00f1os de refugiado en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Luk\u00e1cs intervino destacadamente en las pol\u00e9micas te\u00f3rico-literarias en torno a la cuesti\u00f3n del realismo y reanud\u00f3 sus trabajos de cr\u00edtica y doctrinales. Los principales resultados de este per\u00edodo aparecen despu\u00e9s de la guerra: <i>Goethe und seine Zeit<\/i> [Goethe y su \u00e9poca], 1947, versi\u00f3n castellana Ed. Grijalbo, 1968; <i>Die deutschen Realisten des XIX Jahrhunderts<\/i> [Los realistas alemanes del siglo XIX], 1950; <i>Thomas Mann<\/i>, 1955, etc. la edici\u00f3n castellana de los dos \u00faltimos libros citados est\u00e1 siendo llevada a cabo, para la serie de Obras de Luk\u00e1cs, por Ediciones Grijalbo.<\/p>\n<p>Antes de esa \u00e9poca, en 1923, hab\u00eda publicado Luk\u00e1cs <i>Geschichte und Klassenbewusstein<\/i> [Historia y consciencia de clase], cuya edici\u00f3n castellana publica este a\u00f1o (1969) Editorial Grijalbo de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Se trata de un libro de ensayo muy discutido en aquella \u00e9poca, criticado duramente por Zinoviev en el V Congreso de la Internacional, y que reaparecer\u00e1 ahora, de nuevo actual, con una introducci\u00f3n escrita por el autor en 1967 para puntualizar su balance de aquellas discusiones.<\/p>\n<p>Pasada la inmediata postguerra del 45, Luk\u00e1cs publica dos importantes obras de tem\u00e1tica filos\u00f3fica general, ambas aparecidas en castellano con el sello de esta Editorial: <i>El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista<\/i> (1954) y <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> (1954).<\/p>\n<p>A partir de 1954 comienza, con dram\u00e1ticas vicisitudes en 1956, un nuevo per\u00edodo de la producci\u00f3n del fil\u00f3sofo: \u00e9ste re\u00fane y revisa sus anteriores escritos de teor\u00eda de la literatura y del arte y se orienta hacia la redacci\u00f3n de una est\u00e9tica a trav\u00e9s de varias publicaciones aparecidas tambi\u00e9n en castellano en nuestra serie: <i>Aportaciones a la historia de la est\u00e9tica <\/i>(1966), <i>Proleg\u00f3menos a una est\u00e9tica marxista<\/i> (1965). Nuestra traducci\u00f3n de esta \u00faltima obra se realiz\u00f3 directamente sobre el original mecanogr\u00e1fico de Luk\u00e1cs, porque no hab\u00eda a\u00fan edici\u00f3n alemana. La <i>Est\u00e9tica I <\/i>(1963; nuestra edici\u00f3n castellana es de 1965-1966), extenso texto cuyo original tiene 1.772 p\u00e1ginas, es por ahora la culminaci\u00f3n del per\u00edodo. Luk\u00e1cs prev\u00e9 dos partes m\u00e1s de esa <i>Est\u00e9tica<\/i>; pero actualmente est\u00e1 ultimando una \u00abontolog\u00eda del comportamiento humano\u00bb cuya edici\u00f3n castellana publicar\u00e1 esta Editorial formando parte del contrato suscrito recientemente para la publicaci\u00f3n en castellano de las Obras Completas de Georg Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En la correspondencia entre ambos, que Miguel Manzanera encontr\u00f3, tradujo al castellano e incluy\u00f3 como anexo de su tesis doctoral, se encuentran algunas consideraciones de inter\u00e9s en torno a la traducci\u00f3n y edici\u00f3n de esta obra. El 24 de agosto de 1963, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a Luk\u00e1cs en estos t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Muy distinguido Sr. Profesor:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El editor Juan Grijalbo piensa en la publicaci\u00f3n espa\u00f1ola de m\u00e1s obras suyas, especialmente:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">1. <i>Beitr\u00e4ge zur Geschichte der Aesthetik <\/i>[Contribuci\u00f3n a la historia de la Est\u00e9tica]. \u00c9l piensa que puede ofrecerle 400 $ USA por derechos de autor (por la primera edici\u00f3n espa\u00f1ola = 4.000 ejemplares).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">2. <i>Prolegomena zu einer Marx Aesthetik<\/i> y<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">3.<i> Wider den missverstandenen Realismus <\/i>[Contra el realismo mal entendido]. Derechos de autor por ambas obras juntas: 500 $USA (por la primera edici\u00f3n = 4.000 ejemplares).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El Sr. Grijalbo quisiera saber si puede enviarle el correspondiente contrato. Aparte de eso, \u00e9l opina que, en la edici\u00f3n espa\u00f1ola, los <i>Prolegomena<\/i> y el escrito <i>Gegen den&#8230;<\/i>deben hacer un solo volumen. Finalmente tambi\u00e9n quiere cambiar el t\u00edtulo del primer escrito haciendo desaparecer la palabra \u00abProlegomena\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Debo a\u00f1adir que yo, como traductor propuesto, no estoy de acuerdo con esos criterios de la edici\u00f3n espa\u00f1ola:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">1. Respecto de hacer un volumen \u00fanico con los <i>Prolegomena<\/i> (que poseo y he le\u00eddo s\u00f3lo en italiano) y el escrito <i>Gegen den m.R<\/i>., opino que ser\u00eda muy arbitrario, puesto que el primer escrito es te\u00f3rico y el otro m\u00e1s bien pol\u00e9mico. En lugar de eso yo propondr\u00eda reunir y traducir un volumen de escritos pol\u00e9micos con el segundo texto y otros trabajos de la misma clase. Los <i>Prolegomena<\/i> s\u00f3lo pueden traducirse por s\u00ed mismos o con nuevos cap\u00edtulos (que Vd. ha prometido en la traducci\u00f3n italiana).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">2. La palabra \u00abProlegomena\u00bb es usual, sobre todo desde Kant, en el vocabulario de la filosof\u00eda. No comprendo por qu\u00e9 tendr\u00eda que despertar miedo en el lector por la dificultad del libro.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Le pido que tome posici\u00f3n respecto de estas cuestiones. Seg\u00fan mi opini\u00f3n, la decisi\u00f3n debe tomarla usted.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Finalmente, nuestro editor quisiera saber algo de la<i> \u00c9tica<\/i> sobre la que, seg\u00fan se dice, Vd. trabaja desde hace tiempo, con miras a los derechos de traducci\u00f3n. Yo no sab\u00eda nada.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Atentamente, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La opini\u00f3n de Luk\u00e1cs coincidi\u00f3 esta vez con la de Sacrist\u00e1n. De la nueva carta de este \u00faltimo, fechada el 29\/10\/1963, as\u00ed puede colegirse:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Muy distinguido Sr. Profesor:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El editor Grijalbo, en cuyo nombre le escribo, est\u00e1 de acuerdo con el t\u00edtulo \u00abProlegomena\u00bb, despu\u00e9s de la respuesta que Vd. le envi\u00f3. Respecto de <i>El joven Hegel<\/i>, el libro ser\u00e1 entregado a partir del 1 de noviembre. Vd recibir\u00e1 su ejemplar de autor a primeros de ese mes.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Todav\u00eda no tengo el texto completo en alem\u00e1n de los <i>Prolegomena<\/i>: las copias impresas, de las que se habl\u00f3 en una carta suya \u2013seg\u00fan me dice el editor\u2013 no estaban contenidas en el paquete en el que recog\u00ed el texto alem\u00e1n mecanografiado del \u00faltimo cap\u00edtulo. Ciertamente, poseo la edici\u00f3n italiana desde su aparici\u00f3n, pero no quiero empezar la traducci\u00f3n sin el texto alem\u00e1n. Le pido que acepte ocuparse de las mencionadas copias impresas, como siempre a trav\u00e9s de la editorial Grijalbo en M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Atentamente, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Meses despu\u00e9s, 23 de junio de 1964, Sacrist\u00e1n volv\u00eda a escribir a Luk\u00e1cs a prop\u00f3sito de algunos pasajes de los <i>Prolegomena<\/i>:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Respetado Sr. Profesor:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Tengo ya sobre la mesa un texto en espa\u00f1ol, que todav\u00eda no est\u00e1 listo para su edici\u00f3n, de los <i>Prolegomena<\/i>. Me pregunto si hay que mantener todav\u00eda hoy, como medidas de precauci\u00f3n necesarias, todas las citas de Stalin o las indicaciones sobre \u00e9l. Leer\u00eda con agrado, y seguir\u00eda, una decisi\u00f3n precisa sobre este tema, ya que un traductor no est\u00e1 autorizado a tomar una decisi\u00f3n sobre ello. Como el editor espera el texto para finales de julio, conf\u00edo en que Vd. tenga tiempo suficiente para darme las correspondientes indicaciones al respecto.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Aprovecho la ocasi\u00f3n para recordarle que todav\u00eda no tengo el texto alem\u00e1n de <i>Beitr\u00e4ge zur Geschichte der \u00c4esthetik<\/i> (s\u00f3lo tengo el italiano). Y, como Vd. sabe, el Sr Grijalbo proyecta hacer aparecer juntos, en un solo libro, los <i>Prolegomena<\/i> y las <i>Beitr\u00e4ge<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Atentamente, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB, la siguiente reflexi\u00f3n sobre los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> de Luk\u00e1cs:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En Luk\u00e1cs se da, como en el marxismo dogm\u00e1tico, una valorizaci\u00f3n muy externa e ideol\u00f3gica de las filosof\u00edas, basada en tomar como palabra divina sus meras declaraciones o intenciones respecto de la realidad del mundo externo (objetividad). Ejemplo: \u00abel entendimiento intuitivo postulado por Kant se realiz\u00f3 en Schelling como intento de renovaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la doctrina plat\u00f3nica de las ideas. A lo que hay que a\u00f1adir, naturalmente, que esa orientaci\u00f3n da a Schelling la posibilidad de proclamar de nuevo la cognoscibilidad de las cosas en s\u00ed sobre la base de un idealismo objetivo, raz\u00f3n por la cual, y a pesar de toda m\u00edstica irracionalista, hay en esa tendencia un movimiento hacia la objetividad, hacia el reconocimiento de la cognoscibilidad del mundo externo, el cual rebasa en mucho a Kant\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La solapa que escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n para la edici\u00f3n (en traducci\u00f3n de Wenceslao Roces) de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>:<\/span><\/p>\n<p><i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> es la obra que m\u00e1s ha contribuido a dar a conocer a su autor en los pa\u00edses occidentales, con la excepci\u00f3n de Alemania, donde se publicaron los primeros escritos importantes de Luk\u00e1cs y donde el lector tiene noticia de que el fil\u00f3sofo h\u00fangaro hab\u00eda sido el modelo vivo que inspir\u00f3 a Thomas Mann el inquietante personaje de Nafta de<b> <\/b><i>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/i><b>.<\/b><\/p>\n<p><i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>se public\u00f3 en 1954. El t\u00edtulo original [\u00abDie Zerst\u00f6rung der Vernunft\u00bb] es propiamente \u00abLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u00bb. El em\u00e9rito traductor de la obra, Wenceslao Roces, catedr\u00e1tico de Derecho Romano en Salamanca, hasta la guerra civil, prefiri\u00f3 evitar la cacofon\u00eda de la traducci\u00f3n literal. Al reimprimir su traducci\u00f3n, Ediciones Grijalbo la conserva en todos sus detalles.<\/p>\n<p><i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>ha sido tambi\u00e9n probablemente una de las dos obras m\u00e1s apasionadamente discutidas de Luk\u00e1cs (la otra es <i>Historia y consciencia de clase<\/i>). Aprovechando el t\u00edtulo original, Theodor W. Adorno se permiti\u00f3 el chiste de que la obra manifestaba sobre todo la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n de Luk\u00e1cs. Ernst Bloch, en cambio, escribi\u00f3 y public\u00f3 una nota agradeciendo a Luk\u00e1cs el libro. Y un prestigioso cr\u00edtico de un peri\u00f3dico tan burguesamente respetable como la <i>Frankfurter Allgemeine<\/i> (Hans Naumann), aun calificando a este libro de \u00abfruto de la c\u00f3lera\u00bb, subray\u00f3 su importancia por ser \u00abla \u00fanica discusi\u00f3n filos\u00f3fica hoy existente que abarca enteramente la \u00e9poca estudiada y no se queda en mero breviario ni seco manual. Ning\u00fan fil\u00f3sofo de Occidente \u2013prosegu\u00eda Naumann\u2013 se ha dedicado \u2013casi habr\u00eda que decir: se ha atrevido\u2013 a esa tarea\u00bb.<\/p>\n<p><i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>es un an\u00e1lisis de las corrientes irracionalistas de la filosof\u00eda moderna desde el punto de vista de sus relaciones con la involuci\u00f3n del poder burgu\u00e9s hasta el abandono de los ideales democr\u00e1ticos y el recurso abierto al gobierno por la violencia armada en el nazismo y en los fascismos. Aunque un sector de lectores pueda sentir, con Adorno, la necesidad de no olvidar otras vertientes ideol\u00f3gicas posibles del pensamiento irracionalista, y otro acaso, por el contrario, la de apreciar los criterios de la racionalidad l\u00f3gica desde puntos de vista distintos de los de Luk\u00e1cs, que son tradicionales, nadie puede dejar de reconocer la viva energ\u00eda intelectual con que el fil\u00f3sofo desarrolla su tesis b\u00e1sica, lo mucho que esa tesis explica y la grande y atractiva erudici\u00f3n que ha hecho posible una obra de tal envergadura. Y s\u00f3lo esto \u00faltimo bastar\u00eda para explicar por qu\u00e9<i> El asalto a la raz\u00f3n <\/i>se ha convertido en pocos a\u00f1os en una obra \u00abstandard\u00bb sobre su tema.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa y notas de <i>La agon\u00eda de la izquierda norteamericana<\/i> de Christopher Lasch, libro publicado por Grijalbo en 1970<\/span><\/p>\n<p>El tema central de este libro es capital para el mundo contempor\u00e1neo: si la izquierda norteamericana logra consolidarse, los Estados Unidos deber\u00e1n modificar su pol\u00edtica de intervenci\u00f3n a escala mundial. Pero si no sucede as\u00ed, la humanidad entera puede verse envuelta en riesgos inalcanzables.<\/p>\n<p>En este penetrante estudio cr\u00edtico del radicalismo norteamericano en nuestro siglo el autor trata con lucidez las causas profundas del drama de la izquierda y el posible futuro de ese movimiento. Analiza y critica la actuaci\u00f3n de los l\u00edderes y militantes de la Nueva Izquierda \u2013blancos y negros\u2013 quienes, pese a su actividad en la \u00faltima d\u00e9cada y a la obtenci\u00f3n de determinadas victorias, no han sido capaces de influir decisivamente en el curso de la pol\u00edtica norteamericana.<\/p>\n<p>El aislamiento de los intelectuales, la \u00abguerra fr\u00eda\u00bb cultural, el Poder Negro y su car\u00e1cter, el renacimiento de la pol\u00e9mica pol\u00edtica, las posibilidades de una renovaci\u00f3n y una acci\u00f3n m\u00e1s efectiva de la izquierda en los Estados Unidos forman parte del panorama que este libro despliega.<\/p>\n<p>Su autor, Christopher Lasch, naci\u00f3 en Omaha (Nebraska) en 1932. Estudi\u00f3 en Harvard y en la Columbia University y es Profesor de Historia. Entre otras distinciones obtuvo el Premio Bowdoin de Harvard. Es autor de las obras <i>Los norteamericanos liberales y la Revoluci\u00f3n Rusa<\/i> (1962) y <i>El nuevo radicalismo en Am\u00e9rica<\/i> (1965).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sus notas de traducci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">1. \u00abPero la explicaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la presente crisis del radicalismo*\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los t\u00e9rminos caracter\u00edsticos del lenguaje pol\u00edtico norteamericano se traducen literalmente \u2013y a veces se trascriben, sin traducirlos\u2013, confiando en que el mayor conocimiento de aquel mundo los est\u00e1 difundiendo en el nuestro; y, sobre todo, renunciando a inventar todo un nuevo l\u00e9xico de dudoso \u00e9xito y a\u00fan m\u00e1s dudosa utilidad ya hoy. Entre las poca excepciones hay una que vale la pena registrar: \u00abamerican\u00bb y \u00abAmerica\u00bb se traducen por \u2018norteamericano\/a\u2019, \u2018Norteam\u00e9rica\u2019. No es que la traducci\u00f3n sea del todo suficiente (M\u00e9xico, Canad\u00e1), pero evita el equ\u00edvoco mayor y permite no abundar en \u2018estadounidense\u2019 o en par\u00e1frasis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">2. \u00abSobre la cuesti\u00f3n de las IWW\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los IWW, <i>Industrial Workers of te World<\/i>, fueron la \u00fanica organizaci\u00f3n norteamericana que tuvo alguna influencia en el pensamento comunista europeo. Lenin y Gramsci la citan elogiosamente. De todos mdos, no conoc\u00edan de ella m\u00e1s que algunos escritos de publicaciones peri\u00f3dicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">3. \u00abAl modo como Mencken satiriz\u00f3 la \u00abburgues\u00eda del haiga\u00bb*\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">The <i>\u00abbooboisie\u00bb<\/i>. De <i>boob,<\/i> papanatas. Para lectores j\u00f3venes, \u00abHaiga\u00bb se dec\u00eda, inmediatamente despu\u00e9s de la guerra civil espa\u00f1ola, de los autom\u00f3viles de importaci\u00f3n norteamericana pose\u00eddos por los grandes de la nueva situaci\u00f3n y por algunos individuos de extracci\u00f3n social modesta, generalmente incultos, que disfrutaban de una posici\u00f3n relativamente elevada, o solo \u00fatil para los negocios, debida, las m\u00e1s de las veces, de sus servicios de guerra o al tr\u00e1fico en productos alimenticios escasos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">4. El culto del proletarismo no provoc\u00f3 resistencia seria hasta mediados los a\u00f1os treinta*&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La abreviatura germano-rusa \u2018Proletkult\u00bb significaba cultura proletaria, no culto al proletariado. En Europa sostuvieron el Proletkult intelectuales tan poco burdos como Lunacharsky y Gramsci.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">5. la idea de que el Congreso aprobara muchos de nuestros proyectos eran tan veros\u00edmil como la de que John Birch Society aprobara el Medicare*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La John Birch Society es una sociedadd e extrema derecha, con ideas que en Europa se llamar\u00edan fascistas. Medicare es el sistema, todav\u00eda parcial, de asistencia m\u00e9dica vista como servicio social. El desarrollo de la seguridad social es escaso en los USA.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">6. Durante a\u00f1os hab\u00edan circulado rumores al respecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En pa\u00edses como Francia, Italia o Espa\u00f1a, la relaci\u00f3n no solo de <i>Encounter<\/i>, sino de toda actividad del Congreso por la Libertad de la Cultura, as\u00ed como de todas sus publicaciones, con los servicios de espionaje norteamericano era cosa sabida desde el principio, al menos para los intelectuales de izquierda y centro; es de suponer que con m\u00e1s raz\u00f3n para los de derecha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">7. En su equipo del Hudson Institute, centro cient\u00edfico dedicado a la ciencia de la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El Hudson Institute fue el autor del detallado plan de \u00abescalada\u00bb que se supone base de la estrategia norteamericana durante la segunda mitad de la d\u00e9cada del 60.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La siguiente solapa fue escrita para su traducci\u00f3n de<i> Prismas<\/i>:<\/span><\/p>\n<p>Theodor W. Adorno, catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda de la Universidad de Frankfurt, es uno de los grandes pensadores alemanes contempor\u00e1neos. Su obra abarca una gran cantidad de materias, desde la m\u00fasica hasta la filosof\u00eda, desde la cr\u00edtica literaria, hasta la sociolog\u00eda, sujet\u00e1ndose siempre a un extremo rigor que revaloriza y da nueva vigencia al concepto de \u00abhumanista\u00bb.<\/p>\n<p>El lector encontrar\u00e1 en <i>Prismas<\/i> doce estudios cuya tem\u00e1tica abarca los campos m\u00e1s diversos, si bien se trata siempre de temas candentes sobre los que el hombre de nuestra \u00e9poca discute sin cesar. Adorno pretende, a lo largo de su obra, destacar \u00abel car\u00e1cter doble de la cultura\u00bb. \u00abEl cr\u00edtico dial\u00e9ctico de la cultura \u2013afirma\u2013 debe a la vez sentirse y no sentirse parte de ella. S\u00f3lo entonces puede obtener una idea justa sobre el asunto que trata y sobre s\u00ed mismo\u00bb. Adorno quiere dotar a la cr\u00edtica cultural de un giro dial\u00e9ctico en el que la aportaci\u00f3n cr\u00edtica \u00abllegue a elevar el concepto mismo de la cultura\u00bb.<\/p>\n<p>A la luz fragmentada del prisma son sometidas diferentes posiciones de la investigaci\u00f3n social y cultural, as\u00ed como fen\u00f3menos caracter\u00edsticos de la m\u00fasica contempor\u00e1nea, de la poes\u00eda y de la literatura en general.<\/p>\n<p>El libro huye sistem\u00e1ticamente de relaciones f\u00e1ciles, encaminadas a deslumbrar al lector. A trav\u00e9s de su estructura se percibe una filosof\u00eda que jam\u00e1s quiere evadirse a la contemplaci\u00f3n exclusiva de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Esta traducci\u00f3n de<i> Prismas<\/i>, obra madura y fundamental de uno de los primeros pensadores europeos, viene a satisfacer los deseos de cuantos conocen la importancia de su autor, y a divulgar su nombre entre el gran p\u00fablico de habla espa\u00f1ola que no lo conoc\u00eda a\u00fan.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Su solapa de <i>Notas de Literatura<\/i><\/span><\/p>\n<p>Theodor W. Adorno, catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda de la Universidad de Frankfurt, es uno de los grandes pensadores alemanes contempor\u00e1neos. Traducido a todas las lenguas cultas, su<b> <\/b>obra, sin<b> <\/b>embargo, s\u00f3lo era conocida en Espa\u00f1a, parcialmente, gracias a la edici\u00f3n<b> <\/b>que de su libro<i><b> <\/b><\/i><i>Prismas. La cr\u00edtica de la cultura y la sociedad<\/i>, se public\u00f3 en fecha todav\u00eda reciente, en<b> <\/b>esta misma colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, Ediciones Ariel, se complace en corresponder al inter\u00e9s demostrado por los c\u00edrculos intelectuales espa\u00f1oles por la obra de Adorno, con<b> <\/b>la publicaci\u00f3n de otro libro, <i>Notas de Literatura<\/i>, que ha de merecer, sin duda, id\u00e9ntico favor.<\/p>\n<p>La dedicaci\u00f3n del pensamiento de Adorno a la concreci\u00f3n<b> <\/b>de la vida humana y de sus productos, encuentra en<b> <\/b>el primer estudio de este libro \u2013\u00abEl ensayo como forma\u00bb\u2013 una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica: el ensayo, la forma de pensamiento atenida, por su<b> <\/b>propia estructura al tema concreto, es la manifestaci\u00f3n propia de la libertad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s trabajos reunidos en<b> <\/b>el libro se ocupan<b> <\/b>de hechos literarios concretos o de hechos ling\u00fc\u00edsticos no<b> <\/b>menos palpables: la \u00abingenuidad \u00e9pica\u00bb, la posici\u00f3n del narrador contempor\u00e1neo, la representatividad social y cultural del artista, la significatividad de los signos de puntuaci\u00f3n por encima de su funci\u00f3n sint\u00e1ctica. Dos ensayos tienen por objeto escritores muy problem\u00e1ticos \u2013Eichendorff y Heine\u2013, otro es es una<b> <\/b>retrospectiva sobre el surrealismo.<\/p>\n<p>El \u00abDiscurso sobre l\u00edrica y la sociedad\u00bb forma, junto con el primer<b> <\/b>estudio sobre la forma \u00abensayo\u00bb el n\u00facleo del libro. Su idea b\u00e1sica es que la significaci\u00f3n<b> <\/b>social de la l\u00edrica debe buscarse precisamente en sus rasgos que no son obviamente sociales.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del t\u00edtulo del volumen ha escrito el cr\u00edtico alem\u00e1n<b> <\/b>H. Hennecke: \u00abSe trata de un t\u00edtulo casi provocativamente modesto para un libro extraordinario\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Su \u00abNota de traductor\u00bb:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los ensayos incluidos en este volumen contienen varios an\u00e1lisis de textos po\u00e9ticos alemanes para cuya comprensi\u00f3n importa atender a las palabras alemanas mismas. Por eso he seguido la conducta de dar siempre los poemas o versos en alem\u00e1n, ofreciendo en nota a pie de p\u00e1gina no una traducci\u00f3n de los mismos, sino una versi\u00f3n literal no ordenada, en lo posible palabra por palabra, como las que suelen usar los principiantes en lenguas cl\u00e1sicas. Con este expediente intento conseguir que incluso el lector que no tenga ning\u00fan conocimiento de alem\u00e1n pueda identificar la palabra comentada en cada caso por el autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Todas las notas que no son del autor vienen se\u00f1aladas con un n\u00famero seguido de asterisco. Las notas simplemente numeradas son todas del autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sus notas de traductor:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">1. \u00abPropiedad\u00bb traduce <i>Eigentlichkeit<\/i>, el tecnicismo heideggeriano que algunas veces se vierte incorrectamente en la literatura castellana por \u00abautenticidad\u00bb (<i>Echtheit<\/i>). La precisi\u00f3n de este paso de pol\u00e9mica del autor con Heidegger no permite satisfacerse con la laxa traducci\u00f3n \u00abautenticidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">2. \u00abSer\u00bb con may\u00fascula traduce el cuasi-tecnicismo heideggeriano <i>Seyn<\/i>, de la \u00e9poca del escrito de J\u00fcnger.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">3. \u00abProyecto\u00bb traduce el tecnicismo heideggeriano <i>Entwurf.<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>4. ganz und gar = <\/i>completamente, enteramente, en todo; <i>gar<\/i> es part\u00edcula de refuerzo sin significaci\u00f3n sustantiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">5. <i>Fraktur<\/i> = la escritura que llamamos g\u00f3tica en los pa\u00edses latinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">6.<i> Antigua<\/i> = escritura del modelo romano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">7. Los signos de exclamaci\u00f3n se usan mucho m\u00e1s en alem\u00e1n que en castellano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">8. <i>Vollmensch<\/i>. La asociaci\u00f3n aludida por el autor es con <i>volldeutsch<\/i> o <i>vollrassich<\/i>, etc. (germano puro, de raza pura, respectivamente, t\u00e9rminos del racismo alem\u00e1n).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa de Frederick Copleston, <i>Historia de la filosof\u00eda<\/i>. Sacrist\u00e1n coordin\u00f3 el trabajo completo de traducci\u00f3n de los 9 tomos y tradujo el volumen VI (el dedicado a Kant).<\/span><\/p>\n<p>Esta obra va dirigida a los que inician sus estudios en Filosof\u00eda y a aquellos que, procedentes de otros campos, aspiran a conocer la evoluci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico. La claridad de su estilo y el esfuerzo realizado para facilitar la comprensi\u00f3n de los sistemas y de su conexi\u00f3n no conducen al autor a una simplificaci\u00f3n deformadora, defecto del que adolecen a menudo las obras introductorias. Escrita con gran rigor y objetividad, la <i>Historia de la filosof\u00eda<\/i>, de Frederick Copleston, se atiene a los resultados de la moderna cr\u00edtica especializada. Tiene en cuenta la necesidad de considerar todo sistema filos\u00f3fico en sus circunstancias y condicionamientos hist\u00f3ricos, porque solo a base del conocimiento de este punto de partida hist\u00f3rico es posible comprender la raz\u00f3n de ser del pensamiento de un fil\u00f3sofo determinado; pero se precisa tambi\u00e9n una cierta \u00absimpat\u00eda\u00bb con el pensador estudiado. Para Copleston, debemos ponernos en la situaci\u00f3n de cada fil\u00f3sofo y repensar con \u00e9l sus pensamientos. De este modo podremos introducirnos en el sistema, verlo por dentro y percibir todos sus matices y caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>Con la capacidad anal\u00edtica y cr\u00edtica propias de la tradici\u00f3n brit\u00e1nica, Copleston nos ofrece una <i>Historia de la filosof\u00eda<\/i> que contrasta con las de autores continentales, tanto por su m\u00e9todo, como por la atenci\u00f3n especial que presta a las corrientes del pensamiento anglosaj\u00f3n, las cuales han ejercido una influencia decisiva en la problem\u00e1tica de la filosof\u00eda actual.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>8. Colecciones, propuestas y cartas editoriales<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Adem\u00e1s de pr\u00f3logos, solapas y presentaciones, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 tambi\u00e9n notas sobre folletos y papeles editoriales, Un ejemplo: \u00abNota sobre el folleto de la Colecci\u00f3n 70\u00bb (texto del autor sin fecha). Editada por Grijalbo, en Colecci\u00f3n 70 se publicaron textos imprescindibles para la formaci\u00f3n pol\u00edtica y filos\u00f3fica de varias generaciones de ciudadanos.<\/span><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de darle vueltas al problema durante varios d\u00edas, he llegado a convencerme de que no es posible mejorar la f\u00f3rmula del folleto dedicado a los 50 primeros vol\u00famenes, que me parece buen\u00edsimo. Quiz\u00e1s sea posible conseguir mejores comentarios a los t\u00edtulos, pero me parece fuera de duda que un texto general un poco largo, como el que hab\u00edamos considerado, ser\u00eda muy inferior psicol\u00f3gicamente, desde el punto de vista publicitario e incluso desde el punto de vista de la pura informaci\u00f3n, a la eficac\u00edsima p\u00e1gina final del folleto donde se encuentran los \u00abtemas\u00bb y los \u00abautores\u00bb.<\/p>\n<p>Consiguientemente, concluyo<\/p>\n<p>a) que lo mejor ser\u00eda <i>reproducir el folleto ampliado a 100 t\u00edtulos<\/i>;<\/p>\n<p>b) que si a toda costa se desea tener un folleto distinto para cada serie de 50 vol\u00famenes, lo mejor ser\u00eda componer el folleto de la 2\u00aa serie <i>exactamente igual<\/i> (en cuanto a f\u00f3rmula) que el de la primera.<\/p>\n<p>En cambio, me atrevo a proponer dos sencillas rectificaciones de la admirable \u00faltima p\u00e1gina del folleto. Creo que mejorar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s si se suprimen las dos frases siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; \u00aby hombre de acci\u00f3n en general\u00bb, que es un frase vaga y un tanto demag\u00f3gica;<\/p>\n<p>&#8211; \u00aby para argumentar las ideas propias en la lucha ideol\u00f3gica\u00bb, que es una frase algo \u00abindecente\u00bb o c\u00ednica, porque, impl\u00edcitamente, dice que son igualmente argumentables cualesquiera ideolog\u00edas.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Otra sugerencia editorial no fechada del autor lleva por t\u00edtulo \u00abPropuesta de vol\u00famenes de SIGMA para DYNA.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>I. Existe, desde luego, la posibilidad de componer numerosos vol\u00famenes de bolsillo con el texto de <i>Sigma<\/i>. As\u00ed por ejemplo, se podr\u00edan recoger todos los art\u00edculos de estad\u00edstica, y componer, con un poco de texto de enlace, una exposici\u00f3n seguida \u00abdesde los fundamentos hasta la p\u00f3liza de seguros\u00bb, por decirlo con lenguaje de publicidad divulgadora. Tambi\u00e9n se podr\u00edan reunir todos los art\u00edculos de historia de la matem\u00e1tica, todos los de matem\u00e1tica y ciencia natural, los de matem\u00e1tica y ciencia social, etc.<\/p>\n<p>Pero no me parece oportuno aconsejar ese procedimiento indiferenciado. Por las siguientes razones principales. Primera, que, siendo muchos textos sumamente breves, la lectura podr\u00eda ser decepcionante en muchos casos desde el punto de vista de la informaci\u00f3n especial. Segunda, que es explicativa de la anterior: que los textos de la antolog\u00eda, incluso los m\u00e1s breves, tienen sentido dentro de un ciclo antol\u00f3gico de toda la matem\u00e1tica, de tal modo que frecuentemente una pieza aislada est\u00e1 fundamentada e introducida por la que le precede en el texto completo de <i>Sigma<\/i>, aunque se trate de otra materia matem\u00e1tica. Muchos textos, pues, son pobres si se toman como tratamiento sustantivo de un tema.<\/p>\n<p>Il. Lo aconsejable me parece ser\u00eda limitarse por el momento a tres publicaciones en forma de libro, o acaso s\u00f3lo las dos primeras de las tres que indico a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>1. H. W. Turnbull, <i>Los grandes matem\u00e1ticos<\/i> Est\u00e1 en el vol. I, p\u00e1gs. 5-94. Es un texto bonito de divulgaci\u00f3n elegante. Creo que se le puede suponer un c\u00edrculo de lectores bastante amplio.<\/p>\n<p>2. P. E. B. Jourdain, <i>La naturaleza de la matem\u00e1tica<\/i>. Est\u00e1 en el vol. I, p\u00e1gs. 343-408. Es un texto gracios\u00edsimo, algo anticuado (lo que tal vez exigiera una breve introducci\u00f3n moderna hecha por alg\u00fan matem\u00e1tico: no m\u00e1s de 5 folios). No tan f\u00e1cil como el anterior. Tiene un c\u00edrculo de lectores potenciales amplio.<\/p>\n<p>3. E. T. Bell <i>Gauss, el pr\u00edncipe de los matem\u00e1ticos<\/i> Est\u00e1 en el vol. I, p\u00e1gs 222-264. Es muy breve. Muy legible. Acaso sea m\u00e1s aprovechable para un volumen de biograf\u00edas que para edici\u00f3n suelta.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Salvo error por nuestra parte, ninguno de los libros anteriores lleg\u00f3 a publicarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n es tambi\u00e9n autor de esta \u00abNota acerca de una nueva versi\u00f3n de la NEL (NEL2)\u00bb. Escrito probablemente a principios de los setenta, se trata de un informe para la editorial Labor en torno a la publicaci\u00f3n de la Nueva Enciclopedia (NEL2) Entresacamos algunos de sus pasajes m\u00e1s relevantes:<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abLa acentuaci\u00f3n de la unidad tem\u00e1tica de cada volumen. Este factor no estaba expl\u00edcitamente presente en la NEL. Es un elemento nuevo. La unidad tem\u00e1tica no se concibe en el sentido de que la materia de cualquier volumen dado haya de coincidir necesariamente con alguna clasificaci\u00f3n acad\u00e9mica; sino en el sentido de que la direcci\u00f3n de NEL 2 considera que la materia incluida en un volumen forma funcionalmente unidad en la cultura contempor\u00e1nea. Por eso la propone seguida para la lectura\u00bb.<\/p>\n<p>2. \u00abLa apuntada concepci\u00f3n general, basada en el intento de evitar los defectos comerciales del proyecto NEL; parece adecuada para una enciclopedia de <i>numerosos vol\u00famenes<\/i> de (respectivamente) <i>pocas p\u00e1ginas<\/i> cada uno. La acentuaci\u00f3n de la unidad tem\u00e1tica de los vol\u00famenes, y no siempre con base acad\u00e9mica, implica en alg\u00fan grado interpretaci\u00f3n de la cultura y criterios did\u00e1cticos sustantivos. Este rasgo, que debe realizarse con la mayor ausencia posible de ideolog\u00eda, es otro elemento diferenciador\u00bb.<\/p>\n<p>3. \u00ab(&#8230;) Pero el aprovechamiento exigir\u00e1 en todo caso un intenso trabajo de redacci\u00f3n, a causa del cambio considerable de extensi\u00f3n y de tono (refuerzo de la funci\u00f3n lectura y mayor intenci\u00f3n divulgadora)\u00bb.<\/p>\n<p>4. \u00abLas funciones predominantes de esa redacci\u00f3n son, pues, la gesti\u00f3n de la obra y la unificaci\u00f3n del texto. Se trata de conseguir una obra unitaria. De aqu\u00ed se desprenden los criterios para constituir la redacci\u00f3n: 1\u00ba Debe constar de no muchas personas, activas, cultas, no necesariamente especialistas pero, en cambio, capaces de criticar literariamente un texto, capaces de reelaborarlo, capaces de escribir sobre determinados temas. 2\u00ba Ha de contar con un director de redacci\u00f3n que garantice el proceder unitario incluso en los casos de discrepancia entre redactores. 3\u00ba. Ha de contar con un gerente o director de la gesti\u00f3n, que se responsabilice de todos los aspectos organizativos.\u00bb<\/p>\n<p>5. \u00abVol. 1. \u00abContendr\u00eda: (a) unas cuantas p\u00e1ginas acerca de problemas del conocimiento, la cultura, la ense\u00f1anza, incluyendo algunas consideraciones acerca del enciclopedismo; se destaca la importancia del lenguaje en toda esa problem\u00e1tica y as\u00ed se pasa a (b) ling\u00fc\u00edstica y (c) l\u00f3gica formal.<\/p>\n<p>Vol. 2. Acaso con el t\u00edtulo de \u00abLos fundamentos de la matem\u00e1tica\u00bb contendr\u00eda una breve primera parte de fundamentos en sentido estricto, otra de matem\u00e1tica elemental (ense\u00f1anza media completa) y otra de temas seleccionados de matem\u00e1tica superior moderna, particularmente probabilidad.<\/p>\n<p>Vol. 3. Acaso con el t\u00edtulo \u00abEl instrumento matem\u00e1tico\u00bb contendr\u00eda los temas necesarios para el buen desarrollo de los vol\u00famenes de f\u00edsica, biolog\u00eda general y ciencias sociales (ejemplo: estad\u00edstica, teor\u00eda de juegos).<\/p>\n<p>Vol. 5. Acaso con el t\u00edtulo \u00abDel saber a las m\u00e1quinas\u00bb contendr\u00eda por una parte, teor\u00edas f\u00edsicas de clasificaci\u00f3n aun imprecisa y, por otra, temas seleccionados teniendo en cuenta los vol\u00famenes de t\u00e9cnica\u00bb.<\/p>\n<p>Vol. 15. \u00abContendr\u00eda las perspectivas de la t\u00e9cnica moderna. Como final, un estudio de la literatura de ficci\u00f3n cient\u00edfica desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n real de la t\u00e9cnica\u00bb.<\/p>\n<p>Vol. 16. La sociedad I: Antropolog\u00eda y Etnolog\u00eda. Con criterios nada narrativos, ni humanistas, ni moralistas.<\/p>\n<p>Vol. 21. Filosof\u00eda y religi\u00f3n. Una historia de la filosof\u00eda; una panor\u00e1mica de la filosof\u00eda hoy; y lo mismo para la religi\u00f3n. Mucho dato y mucha tabla.<\/p>\n<p>Vol. 22. Historia: un ensayo did\u00e1ctico de historia universal, con primer cap\u00edtulo filos\u00f3fico metodol\u00f3gico. Luego mucho dato tabulado<\/p>\n<p>En todos los vol\u00famenes es de mucha importancia la parte tabular y anal\u00edtica. Pero lo es sobre todo en los vol\u00famenes de materias que tradicionalmente se tratan de modo extenso y hasta ret\u00f3rico (ejs., literatura, filosof\u00eda) y para los cuales, en cambio, este proyecto no dispone m\u00e1s que de un m\u00e1ximo de 150 p\u00e1ginas menos espacio para ilustraciones. La importancia de las tablas y los glosarios anal\u00edticos en este proyecto es un motivo m\u00e1s para pensar en una redacci\u00f3n fija\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n se\u00f1ala, en la nota adjunta 2, que el principal problema comercial de una publicaci\u00f3n peri\u00f3dica es la estabilizaci\u00f3n del p\u00fablico comprador. Una enciclopedia en vol\u00famenes de aparici\u00f3n peri\u00f3dica se vender\u00e1, admite, con alguna t\u00e9cnica adecuada, precisamente para estabilizar y expansionar el p\u00fablico comprador (por ejemplo, mediante suscripciones), pero, a\u00f1ade, \u00abpensando en el problema se podr\u00eda tambi\u00e9n considerar la idea de una \u00abenciclopedia perpetua\u00bb, por as\u00ed decirlo, seg\u00fan el modelo de los repertorios de legislaci\u00f3n y jurisprudencia. Se tratar\u00eda de una enciclopedia de hojas cambiables. La compra dar\u00eda derecho a recibir, cuando fuera necesario, p\u00e1ginas nuevas con las cuales sustituir las anticuadas\u00bb, admitiendo que no val\u00eda la pena afilar la idea mientras no se supiera \u00aba) si es posible una soluci\u00f3n t\u00e9cnica buena, que no haga muy cara la especial encuadernaci\u00f3n ni rompa las p\u00e1ginas cambiables; b) si es rentable mantener la organizaci\u00f3n permanente que requerir\u00eda ese sistema\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tambi\u00e9n en una informe sobre los anteproyectos I y II de una nueva enciclopedia Labor (NEL 72), elaborado en junio de 1972, Sacrist\u00e1n se manifestaba de la forma siguiente sobre los tres cuestiones suscitadas en una reuni\u00f3n previa: a) conveniencia de hacer una enciclopedia; b) determinaci\u00f3n del p\u00fablico al que hay que dirigirla, y c) \u00abvalidez de los anteproyectos I y II (con la cuesti\u00f3n, implicada por ambos, del aprovechamiento de los materiales de las NEL\u00bb. Entresaco algunos de los pasajes:<\/span><\/p>\n<p>1. Conveniencia de hacer una enciclopedia.<\/p>\n<p>\u00abEl \u00e9xito comercial de la mayor\u00eda de las enciclopedias presentes en el mercado (empezando por la EL [Enciclopedia Labor] habla a favor de la idea desde este punto de vista empresarial. Me parece de importancia decisoria la opini\u00f3n de los especialistas en ventas y de los conocedores del mercado&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>2. \u00abDesde el punto de vista cultural, la conveniencia de una publicaci\u00f3n enciclop\u00e9dica, depende, en mi opini\u00f3n, de sus caracter\u00edsticas, lo que concretamente quiere decir que depende del p\u00fablico al que se destina y de la funci\u00f3n que se le atribuya en la vida intelectual de ese p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>3. Determinaci\u00f3n del p\u00fablico.<\/p>\n<p>\u00abA juzgar por lo que s\u00e9 de la suerte de las obras enciclop\u00e9dicas existentes en el mercado, los p\u00fablicos que han determinado su rentabilidad se podr\u00edan describir as\u00ed:<\/p>\n<p>a) Grupos con cultura acad\u00e9mica que buscan en una obra enciclop\u00e9dica datos singulares y exactos de su propio campo de estudio o conocimiento, o bien exposiciones de conjunto de temas no pertenecientes a su especialidad. Este p\u00fablico me parece estar detr\u00e1s de la rentabilidad del Larousse, por ejemplo, y de obras enciclop\u00e9dicas extranjeras que se venden en Espa\u00f1a, como (en mi campo), la Enciclopedia filos\u00f3fica inglesa y, m\u00e1s gen\u00e9ricamente, la Enciclopedia Brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>Yo no considerar\u00eda este p\u00fablico, porque ofrecerle algo que le atraiga y que sea de producci\u00f3n ind\u00edgena implica una inversi\u00f3n y un tiempo desmesurados.<\/p>\n<p>b) Grupos sin cultura acad\u00e9mica, socialmente ascendentes, ya \u00abricos\u00bb en el sentido popular de la palabra en el castellano de hoy, ya esforzados pagadores de letras. Estos grupos buscan en una obra enciclop\u00e9dica una de tres cosas, al menos, o varias de ellas a la vez: datos (exactos cuando es posible, gen\u00e9ricos en otro caso) que se pueden considerar incluidos en la \u00abcultura general\u00bb (es la necesidad a que responde el cl\u00e1sico concepto editorial alem\u00e1n de <i>Konversationslexikon<\/i>), ayuda a los hijos que estudian, decoraci\u00f3n prestigiosa del <i>living.<\/i> Este p\u00fablico es probablemente el que ha hecho rentables las obras reducidas de la casa Larousse, todas las publicaciones enciclop\u00e9dicas de Salvat y, seguramente, tambi\u00e9n la vieja EL.<\/p>\n<p><i>Yo tendr\u00eda en cuenta a este p\u00fablico<\/i>, pero s\u00f3lo en la primera de sus tres motivaciones aducidas. La segunda (ayudar a los hijos que estudian) no es satisfacible en serio por una enciclopedia, a menos que \u00e9sta sea un conjunto de tratados. Pero una enciclopedia-conjunto de tratados sale irracionalmente m\u00e1s cara que los tratados sueltos (porque \u00e9stos requieren, seg\u00fan los temas, tiradas de varia cuant\u00eda, no necesitan lujo de presentaci\u00f3n, etc).<\/p>\n<p>c) Los estudiantes mismos y directamente, no ya a trav\u00e9s de sus padres. Este grupo se puede considerar compuesto por dos sectores (desde el punto de vista de NEL 72): el estudiante de ense\u00f1anza media y el de ense\u00f1anza superior. El estudiante de centros de ense\u00f1anza profesional no se inserta en un tercer grupo desde el punto de vista de nuestro proyecto: pertenecer\u00e1, seg\u00fan la mayor o menor aristocracia de su profesi\u00f3n y seg\u00fan su edad, al grupo de la ense\u00f1anza media o al de la superior. Generalmente, desde luego, al primero. Este p\u00fablico puede estar en la base de \u00e9xitos tan notables como el de la Enciclopedia Vergara peque\u00f1a, \u00e9xito que considero (en sentido relativo) como el mayor de los registrados en este campo editorial en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Este p\u00fablico busca en una publicaci\u00f3n enciclop\u00e9dica datos (exactos cuando es posible, gen\u00e9ricos en otro caso) que se pueden considerar incluidos en la \u00abcultura general\u00bb (en la necesidad a que responde el cl\u00e1sico concepto editorial alem\u00e1n de Konversationslexikon). No usa la enciclopedia para \u00abampliar\u00bb conocimientos. Para eso est\u00e1 la bibliograf\u00eda que obtiene en sus estudios y (en su caso) la biblioteca de su Facultad. Busca cosas c\u00f3mo la fecha exacta de la muerte de Napole\u00f3n I, o qu\u00e9 quiere decir \u00abic\u00e1stico\u00bb. Etc.<\/p>\n<p><i>Yo tendr\u00eda muy en cuenta a este p\u00fablico si se tratara de editar una obra barata.<\/i><\/p>\n<p><i>As\u00ed pues, en mi presente concepci\u00f3n del proyecto, el p\u00fablico que habr\u00eda que tener principalmente en cuenta ser\u00eda el grupo compuesto por adultos sin formaci\u00f3n acad\u00e9mica, pero no incultos, y socialmente en ascenso, por lento que \u00e9ste sea, y los estudiantes. El primer grupo se contempla s\u00f3lo como deseoso de datos de cultura general, que es, esencialmente, lo que tambi\u00e9n el segundo grupo busca en una publicaci\u00f3n enciclop\u00e9dica\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>C. Validez de los anteproyectos I y II.<\/p>\n<p>\u00abLos dos proyectos me parecen contener cosas valiosas, pese al pie forzado con que trabajan. Pero de mis consideraciones sobre el p\u00fablico se desprende necesariamente una consecuencia a la que no tengo m\u00e1s remedio que atenerme: yo no creo en la viabilidad comercial ni en la utilidad cultural de una enciclopedia sistem\u00e1tica realizable por un editorial espa\u00f1ola con autores del pa\u00eds y una inversi\u00f3n razonable de capital y tiempo. La \u00fanica f\u00f3rmula admisible, dadas mis convicciones acerca del p\u00fablico al que hay que dirigirse, es la del diccionario enciclop\u00e9dico. Labor tiene ya uno. Se podr\u00eda, pues, pensar en una obra enciclop\u00e9dica que se diferenciara del Diccionario enciclop\u00e9dico Labor por una de dos v\u00edas:<\/p>\n<p>1\u00aa. O bien por ser mucho m\u00e1s reducida de extensi\u00f3n y factual y lac\u00f3nica de estilo.<\/p>\n<p>2\u00aa. O bien por ser aparentemente una enciclopedia sistem\u00e1tica, cada uno de cuyos vol\u00famenes estuviera dedicado a una materia o campo de materias afines, pero tratados en su interior alfab\u00e9ticamente, con laconismo y en el plano de la cultura general (lo que, como queda observado, no impide en muchos casos \u2013historia, geograf\u00eda, tecnolog\u00eda, ciencias ideogr\u00e1ficas en general\u2013 una discreta exactitud de la informaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Cada volumen-diccionario de esta enciclopedia pseudosistem\u00e1tica podr\u00eda llevar una introducci\u00f3n aut\u00e9nticamente sistem\u00e1tica, pero sint\u00e9tica hasta el m\u00e1ximo, con un estilo de divulgaci\u00f3n lac\u00f3nico que deber\u00eda ser el rasgo caracter\u00edstico de una obra as\u00ed.<\/p>\n<p><b>Observaciones finales (por el momento).<\/b><\/p>\n<p>El anteproyecto I parece haber sentido la inevitabilidad de la f\u00f3rmula diccionario. El anteproyecto II la rechaza con razones s\u00f3lidas, bien pensadas. Pero, en mi opini\u00f3n, estas razones valen poco contra la experiencia editorial reciente y contra los <i>hechos<\/i> que me parecen determinar el p\u00fablico meta de la posible enciclopedia.<\/p>\n<p>El principio de aprovechamiento de textos comprados para la NEL, pie forzado al que han estado sometidos los autores de ambos proyectos, tiene que ser, en mi opini\u00f3n, abandonado. Estos textos pueden ser, en el mejor de los casos (y de acuerdo con mis falibil\u00edsimas convicciones actuales sobre el negocio editorial) material en bruto aprovechable para la redacci\u00f3n de material editable. Es posible que sea \u00fatil tener escritas cosas sobre abrasivos o sobre la costa d\u00e1lmata. Pero, aun en el supuesto de que no se hayan quedado irremediablemente anticuadas, habr\u00eda que reelaborarlas, en todo caso, y muy en particular si se adopta la f\u00f3rmula diccionario (ya en su versi\u00f3n pura, ya en la de enciclopedia pseudo-sistem\u00e1tica).<\/p>\n<p>En particular, a t\u00edtulo personal, no ser\u00eda, por ejemplo, posible publicar el art\u00edculo \u00abL\u00f3gica\u00bb como texto seguido sin actualizarlo, retocar su l\u00e9xico y su simbolismo y \u2013muy probablemente\u2013 abreviarlo. En cambio, ser\u00e1 de utilidad disponer de ese texto para quien redacte \u2013si se llega a ello\u2013 breves art\u00edculos de tema l\u00f3gico-formal que ordenar alfab\u00e9ticamente.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sin olvidar, por otra parte, sus notas y cartas sobre asuntos editoriales. Algunos ejemplos:<\/span><\/p>\n<p>A la atenci\u00f3n del Sr. Grijalbo. 20 de mayo de 1972.<\/p>\n<p>Referencia: Maquetas para la colecci\u00f3n \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb.<\/p>\n<p>No me convence ninguna de las cuatro. Si hay que elegir por fuerza entre ellas, prefiero la de formato grande y color ocre, sin trazo horizontal. Pero en ella habr\u00eda que corregir, aparte de la falta de ortograf\u00eda que ser\u00e1 un simple descuido, la informaci\u00f3n que comunica. Pues el libro, no es, como parece decir la portada, un libro de Luk\u00e1cs, sino<i> sobre<\/i> Luk\u00e1cs. Por lo tanto creo que en alto deber\u00eda situarse el nombre del editor (en sentido ingl\u00e9s) de la obra, o el nombre del autor del primer art\u00edculo y la menci\u00f3n \u00aby otros\u00bb, y luego:<\/p>\n<p>GEORG LUK\u00c1CS<\/p>\n<p>EL HOMBRE<\/p>\n<p>SU OBRA<\/p>\n<p>SUS IDEAS<\/p>\n<p>Pero la verdad es que preferir\u00eda otras propuestas de maqueta<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La siguiente est\u00e1 dirigida al Sr. Vives, de Grijalbo. Fechada el 12 de julio de 1972<\/span><\/p>\n<p>Confirmo la comunicaci\u00f3n verbal probablemente ya hecha por D. Jacobo Mu\u00f1oz, en el sentido de que s\u00f3lo el nombre de \u00e9ste, y no el m\u00edo tambi\u00e9n, ha de aparecer como director de la colecci\u00f3n \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb, ya que s\u00f3lo \u00e9l ha trabajado <i>sistem\u00e1ticamente<\/i> hasta ahora en la selecci\u00f3n y la planificaci\u00f3n de la serie.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De nuevo a la atenci\u00f3n del Sr. Vives, 25 de agosto de 1972<\/span><\/p>\n<p>Reuni\u00f3n en Barcelona con los Sres. Grijalbo, S\u00e1nchez V\u00e1zquez y [Jacobo] Mu\u00f1oz.<\/p>\n<p>He recibido una carta del se\u00f1or Grijalbo sobre el asunto de referencia. Salvo que se me cruce alguna dificultad de salud \u2013ando algo griposo\u2013 estar\u00e9 en Barcelona a mediod\u00eda del 2 de septiembre y telefonear\u00e9 a Arag\u00f3n o a Muntaner, seg\u00fan la hora, para ponerme en contacto con el Sr. Grijalbo.<\/p>\n<p>Cordialmente, Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Tambi\u00e9n esta carta est\u00e1 dirigida a Juan Grijalbo. Desde Puigcerd\u00e0, 11\/ IX\/ 1972<\/span><\/p>\n<p>Amigo Grijalbo,<\/p>\n<p>no pensaba escribirte hasta dentro de unos d\u00edas, porque, como me encuentro muy bien, tengo bastantes ideas y estoy trabajando a fondo en todas las cosas de que hablamos en nuestra \u00faltima reuni\u00f3n \u00ab\u00e0 quatre\u00bb: un proyecto de colecci\u00f3n de caracter\u00edsticas comerciales parecidas a las de la 70<sup>1<\/sup>, otra de ensayo m\u00e1s corto que \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb y otra de cuadernos breves. Lo llevo bastante adelantado y me inclino ya por nombres determinados para las tres posibles colecciones dichas (\u00abNaturaleza y Sociedad 200\u00bb, abreviado <i>NYS 200<\/i>, para la primera \u2013la cifra indicar\u00eda el n\u00famero total de vol\u00famenes, pues la veo como colecci\u00f3n cerrada\u2013; \u00abHip\u00f3tesis\u00bb para la segunda, que ser\u00eda abierta y de aparici\u00f3n menos frecuente; \u00abCuadernos de Iniciaci\u00f3n Cient\u00edfica\u00bb, abreviado <i>CIC<\/i>, para la tercera, que tambi\u00e9n ser\u00eda abierta). Pero, puesto que los trabajos no est\u00e1n ultimados, pensaba esperar a\u00fan unos d\u00edas para escribirle.<\/p>\n<p>En cambio, su carta me produce el deseo de contestar en seguida. La causa en que querr\u00eda insistir en mi resuelta oposici\u00f3n a la \u00abtrinidad\u00bb. Vaya por delante que los dos t\u00edtulos propuestos por Jacobo Mu\u00f1oz me parecen muy bien: no los he le\u00eddo, pero aprecio todo lo que conozco hasta ahora de Lenk<sup>2<\/sup> y coincido con Mu\u00f1oz en su juicio acerca de las discusiones sobre las obras de Popper y Kuhn<sup>3<\/sup>. Sin embargo, opino que Mu\u00f1oz es el director \u00fanico de \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb, y que ni S\u00e1nchez V\u00e1zquez ni yo deber\u00edamos informar sobre vol\u00famenes de esa colecci\u00f3n m\u00e1s que a petici\u00f3n de su director. Yo siempre he cre\u00eddo que un trabajo \u2013y m\u00e1xime el editorial\u2013 ha de tener un solo responsable, aunque haya mucha participaci\u00f3n colectiva. Y es claro que en la responsabilidad incluyo la autoridad: en mi opini\u00f3n, cuando un director de colecci\u00f3n decide incluir en ella un t\u00edtulo, no hay m\u00e1s que hablar; si no, es mejor no llamarle director de la colecci\u00f3n. Mi experiencia al respecto es vieja y rica. \u00abZetein\u00bb<sup>4<\/sup>, una colecci\u00f3n que empec\u00e9 hace quince a\u00f1os en Ariel, qued\u00f3 desfigurada ya en sus tres primeros vol\u00famenes porque carec\u00ed de responsabilidad-autoridad \u00fanica; ni usted ni yo hemos dirigido de verdad \u00abNuevo Norte\u00bb, y as\u00ed va ella, reducida ya por nosotros mismos a la condici\u00f3n de caj\u00f3n de sastre.<\/p>\n<p>Pero si ya mi anterior experiencia me convenc\u00eda de que las \u00abtrinidades\u00bb \u2013y todo lo que no sea uno solo\u2013 son malas <i>para dirigir colecciones<\/i> (<i>no para asesorar editoriales<\/i>), nuestra reuni\u00f3n del d\u00eda 4 me confirm\u00f3 el punto de vista. Seguramente not\u00f3 usted que, si ya hay matices diferenciadores entre las l\u00edneas de trabajo editorial que interesan, respectivamente, a Jacobo Mu\u00f1oz y a m\u00ed, se da, adem\u00e1s, una gran diferencia entre esas dos l\u00edneas y la que tiende a seguir Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez. Esto no es ning\u00fan juicio de valor, sino una simple comprobaci\u00f3n de hechos que se manifiestan, por ejemplo, en el escaso entusiasmo que me produce la lista de libros propuesta por S\u00e1nchez V\u00e1zquez (de la que le env\u00edo tres fotocopias) y en el malestar que me causa el que \u00e9l mismo proponga un volumen suyo \u2013por de pronto\u2013 para una colecci\u00f3n de la que, con el planteamiento de la \u00abtrinidad\u00bb, ser\u00eda co-director. Eso no es un uso editorial corriente en Europa.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que a la editorial Grijalbo le conviene en varios sentidos la presencia de la \u00abtrinidad\u00bb y de que <i>la m\u00e1s beneficiosa de las tres<\/i>, desde el punto de vista decisivo, que es el empresarial, <i>es la presencia de Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez<\/i> en Grijalbo. Por lo tanto, mis reservas no se refieren de ninguna manera a la presencia, lo m\u00e1s activa posible, de S\u00e1nchez V\u00e1zquez<sup>5<\/sup> en Grijalbo. Se refieren exclusivamente a la \u00abtrinidad\u00bb entendida como equipo de direcci\u00f3n de unas mismas tareas. La editorial tendr\u00e1 esa \u00abtrinidad\u00ab en cualquier caso, porque los tres colaboramos y colaboraremos con nuestros nombres en las tareas de la empresa. Pero, en mi opini\u00f3n, es bueno que cada uno de los tres, aun colaborando estrechamente entre ellos y con usted, trabaje \u2013si se trata de trabajos de direcci\u00f3n literaria\u2013 por su cuenta, con su riesgo (el de que el bajo rendimiento de lo que dirige obligue a suprimirlo) y con su autoridad. La \u00abtrinidad\u00bb queda dada para la editorial por el hecho de que \u00e9sta tenga colecciones o trabajos dirigidos unos por uno, otros por otro y otros por el tercero. Pero es malo, porque est\u00e1 cargado de peligros t\u00e9cnicos y de otro tipo, que pretendamos \u00abfundirnos\u00bb en un bloque: es siempre posible que, por la misma tensi\u00f3n de la presi\u00f3n que hace falta para tener fundidas tres energ\u00edas no id\u00e9nticas, el n\u00facleo acabara por estallar, dejando, si m\u00e1s no, malos sabores de boca. Es no ocurrir\u00e1, en cambio, si cada uno, aun colaborando al m\u00e1ximo con los dem\u00e1s, es responsable \u00fanico de alg\u00fan concreto trabajo para la editorial (colecci\u00f3n o lo que sea, seg\u00fan las circunstancias).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Todav\u00eda otra cuesti\u00f3n delicada: tampoco estoy de acuerdo con su propuesta sobre el problema de mi multa<sup>6<\/sup>. Pero de esto prefiero hablar en Barcelona.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Adjunto unos memoranda sobre temas menos personales que los de esta carta y que sin duda pasar\u00e1 usted a la se\u00f1orita Mai o a otros para su evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pronto le mandar\u00e9 los proyectos que estoy trabajando. Reciba, mientras tanto, un abrazo cordial.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas de edici\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> En Colecci\u00f3n 70 de Grijalbo se public\u00f3 en 1974 G. Luk\u00e1cs, <i>Luk\u00e1cs sobre Lenin 1924-1970<\/i>. Era el volumen 80 de la colecci\u00f3n. Lo integraban dos escritos luk\u00e1csianos: el primero \u2013\u00abLenin: la coherencia de su pensamiento\u00bb\u2013 fue traducido por Jacobo Mu\u00f1oz; el segundo \u2013\u00abLenin y los problemas del per\u00edodo de transici\u00f3n\u00bb\u2013 fue traducido por Sacrist\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Hans Lenk, <i>Marx en la sociolog\u00eda del conocimiento<\/i>. No lleg\u00f3 a publicarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> Con presentaci\u00f3n de Javier Muguerza, fue en \u00abTeor\u00eda y realidad\u00bb donde se publicaron las actas del congreso de filosof\u00eda e historia de la ciencia de 1965 editadas por Musgrave y Lakatos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup> El texto de presentaci\u00f3n de la colecci\u00f3n fue escrito por Sacrist\u00e1n. En ella se publicaron, entre otros t\u00edtulos, <i>Formalismo y ciencias humanas<\/i> de Granger, <i>La econom\u00eda como ciencia<\/i> de Papandreou, <i>Historia y filosof\u00eda de la ciencia<\/i> de Hull, y <i>Desde un punto de vista l\u00f3gico <\/i>y <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i> de Quine. Todos los vol\u00famenes citados fueron traducidos por Sacrist\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup> Para una aproximaci\u00f3n de S\u00e1nchez V\u00e1zquez a la figura de Sacrist\u00e1n: Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, \u00abMis encuentros con Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb. En Joan Benach, Xavier Juncosa y Salvador L\u00f3pez Arnal (eds), <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>. El Viejo Topo, Barcelona, 2006, pp. 164-166.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup> Juan Grijalbo quer\u00eda pagar una multa gubernativa impuesta a Sacrist\u00e1n, quien, en cambio, cre\u00eda que deb\u00eda ser \u00e9l el responsable del pago.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, el 23 de marzo de 1974, Jos\u00e9 M\u00aa Vives Farr\u00e9s, gerente de Ediciones Grijalbo, escrib\u00eda a Sacrist\u00e1n en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Apreciado amigo:<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda conocer tu opini\u00f3n sobre la calidad de los c\u00f3mics que te adjunto y que constituyen una colecci\u00f3n de personajes editada en B\u00e9lgica.<\/p>\n<p>Perdona que acepte tu ofrecimiento del d\u00eda que comimos juntos por lo que me atrevo a solicitar tu opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias. Cordialmente, Jose M.\u00aa Vives Farr\u00e9s<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A\u00f1os despu\u00e9s, el 8 de abril de 1985, desde la editorial Ipanema, el dibujante, ilustrador, fot\u00f3grafo y publicista Enric Si\u00f3 (1942-1998) escrib\u00eda Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>Querido profesor:<\/p>\n<p>\u00a1Menuda alegr\u00eda me has dado con tu carta! [NE: carta que no hemos podido localizar]. No sab\u00eda que te gustaran los c\u00f3mics. Te agradezco mucho tus frases sobre <i>La Oca<\/i> [NE: revista de c\u00f3mics que se public\u00f3 en Espa\u00f1a, en Barcelona, en 1985, s\u00f3lo cuatro n\u00fameros].<\/p>\n<p>Bien, ya ves, tratamos de hacer una revista de c\u00f3mics lo mejor hecha que podemos. Estoy de acuerdo con lo de Pogo. Y, a ra\u00edz de tu carta, se me ocurren m\u00e1s cosas. Por ejemplo, que es rid\u00edculo tener que pedir constantemente a Italia art\u00edculos de Del Buono o cositas de Umberto Eco para tener material un poco digno de publicar aqu\u00ed. Ellos son amigos m\u00edos y colaboran gustosamente en <i>La Oca.<\/i> Roman Gubern es el de la cantera al que constantemente molestamos para que escriba art\u00edculos. Pero ahora se me ocurre que quiz\u00e1s, ocasionalmente, te apetecer\u00eda escribir alg\u00fan art\u00edculo. Debo ser memo, porque casi no me atrevo a propon\u00e9rtelo. Tampoco me he atrevido a buscar tu tel\u00e9fono. Al no d\u00e1rmelo t\u00fa en tu carta, he pensando que era mejor escribirte.<\/p>\n<p>En resumen, me gustar\u00eda que nos vi\u00e9ramos y habl\u00e1ramos de la posibilidad de colaborar con nosotros. Para<i> La Oca<\/i> ser\u00eda un honor publicar un art\u00edculo tuyo sobre c\u00f3mics, ya que \u00e9ste no es un tema que traten los intelectuales de tu talla en este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Espero noticias tuyas. Un gran abrazo, Enric Si\u00f3<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>9.<i> Panfletos y Materiales<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota previa de <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, el primer volumen de <i>Panfletos y Materiales<\/i>:<\/span><\/p>\n<p>Para la edici\u00f3n en italiano de una de las pocas cosas de estos papeles que se han traducido a otras lenguas escrib\u00ed una advertencia en la que contaba al lector que aquel texto era lo que en el movimiento obrero de tradici\u00f3n marxista se llama o se llamaba un \u00abmaterial\u00bb. Un \u00abmaterial\u00bb en ese sentido es un escrito destinado a ser utilizado en el curso de una discusi\u00f3n determinada por gente a la que uno conoce, mejor o peor; o bien en una escuela de partido; en todo caso, por personas de un ambiente determinado y con las que el que escribe se comunica bastante f\u00e1cilmente, por obra de cierta afinidad. Materiales son casi todos los art\u00edculos y cursillos y casi todas las conferencias en que he trabajado durante muchos a\u00f1os; aparte de materiales no he hecho m\u00e1s que trabajos acad\u00e9micos, cuando he estado en la universidad, y panfletos. No es dif\u00edcil distinguir entre un material y un panfleto, aunque traten de lo mismo. El panfleto no se escribe para la gente de uno, a diferencia del material, sino para llamar la atenci\u00f3n de otros c\u00edrculos que se considera interesantes.<\/p>\n<p>Pero no voy a clasificar formalmente las cosas en esas categor\u00edas. Tampoco me parece bueno tirar ahora de ese hilo de lo que es un material, etc. para componer una <i>captationem benevolentiae<\/i> al disponerme a reunir estos papeles viejos y menos viejos. Doy por sentado que quien se ponga a mirarlos lo har\u00e1 movida o movido por un inter\u00e9s al menos hist\u00f3rico o documental. Lo que s\u00ed quiero es indicar brevemente c\u00f3mo me propongo editar estos papeles: el proyecto consiste en publicar cuatro partes de<i><b> <\/b><\/i><i>Panfletos y Materiales:<\/i> la primera, \u00e9sta, <i>Sobre Marx y marxismo,<\/i> otra de art\u00edculos filos\u00f3ficos; otra de intervenciones pol\u00edticas; y otra de lecturas, esto es, comentarios subjetivos de obras literarias. Dentro de cada volumen los trabajos ir\u00e1n ordenados cronol\u00f3gicamente por fechas de redacci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"right\">M\u00e9xico D. F., 5 de enero de 1983<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Su presentaci\u00f3n de <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, el tercer volumen de <i>Panfletos y Materiales<\/i>:<\/span><\/p>\n<p>En la rese\u00f1a de los dos primeros vol\u00famenes de estos <i>Panfletos y Materiales <\/i>por Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda (que es, dicho sea de paso, la cr\u00edtica que m\u00e1s me ha ense\u00f1ado) se censuraba, entre otras cosas, que, siendo como son una documentaci\u00f3n, los textos aparecieran ordenados por asuntos, y no de un modo simplemente cronol\u00f3gico. La censura me parece justa. Estos papeles son s\u00f3lo una documentaci\u00f3n acerca de una \u00e9poca de forcejeos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos. Yo mismo los veo con distancia, y as\u00ed insinu\u00e9 en la nota previa al primer volumen: \u00abDoy por sentado\u00bb, escrib\u00ed all\u00ed, \u00abque quien se ponga a mirarlos (los <i>Panfletos y Materiales<\/i>) lo har\u00e1 movida o movido por un inter\u00e9s al menos hist\u00f3rico o documental.\u00bb<\/p>\n<p>El primer proyecto editorial consist\u00eda, en efecto, en publicar todos los <i>Panfletos y Materiales<\/i><i><b> <\/b><\/i>en un solo volumen, ordenados por fechas de redacci\u00f3n. Pero la editora y yo tambi\u00e9n vimos en seguida que el conjunto no tendr\u00eda suficiente inter\u00e9s como para poder difundirse al precio que alcanzar\u00edan sus 1.300-1.500 p\u00e1ginas. Por eso se decidi\u00f3 editarlos en varios vol\u00famenes. Y de esa decisi\u00f3n viene el defecto criticado por Ripalda.<\/p>\n<p>Este tercer volumen es el m\u00e1s meramente documental de todos. Y encima tiene lagunas, para m\u00ed lamentables, que no he podido rellenar: las intervenciones dirigidas al Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de Espa\u00f1a y al del Partit Socialista Unificat de Catalunya, a sus respectivos Comit\u00e9s Ejecutivos y a numerosas organizaciones de base durante los a\u00f1os 1956-1970. Yo me tomaba muy en serio lo de las \u00abmedidas conspirativas\u00bb y no guardaba papeles comprometedores o que pudieran dar pistas. Esa rigidez, que me permiti\u00f3 superar sin desperfectos graves cinco registros concienzudos de la Brigada Pol\u00edtico-Social, me deja ahora sin documentaci\u00f3n que quisiera tener. V\u00e1yase lo uno por lo otro.<\/p>\n<p>Varios de estos papeles pueden resultar incomprensibles o ininterpretables porque est\u00e9n olvidadas las ocasiones que los motivaron. Por eso les he puesto algunas notas de edici\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de textos<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1359","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1359"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1359\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1360,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1359\/revisions\/1360"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}