{"id":1519,"date":"2025-05-09T08:41:33","date_gmt":"2025-05-09T06:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1519"},"modified":"2025-05-09T08:41:33","modified_gmt":"2025-05-09T06:41:33","slug":"donde-se-habla-de-los-cinco-ensayos-de-w-v-o-quine-traducidos-por-el-autor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1519","title":{"rendered":"Donde se habla de los cinco ensayos de W.V.O. Quine traducidos por el autor"},"content":{"rendered":"<p>strong&gt;Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, escritos suyos sobre la obra de W.V.O. Quine,<\/em><em> uno de los l\u00f3gicos-fil\u00f3sofos m\u00e1s considerados por \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Los materiales ya publicados, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00ab<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?page_id=1219\">TEXTOS<\/a>\u00bb<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a><b>INDICE<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a> <\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2. <\/a><em><a href=\"#2\">Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/a><\/em><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#3\">3. <\/a><a href=\"#3\"><i>Desde un punto de vista l\u00f3gico<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b>4<a href=\"#5\">. <\/a><a href=\"#5\"><i>Palabra y objeto<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#6\">. <\/a><a href=\"#6\"><i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b>6<a href=\"#7\">. <\/a><a href=\"#7\"><i>Las ra\u00edces de la referencia<\/i><\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a><b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Disc\u00edpulo de Rudolf Carnap, Willard Van Orman Quine (Akron, Ohio; 25 de junio de 1908-Boston, Massachusetts; 25 de diciembre de 2000) fue un fil\u00f3sofo estadounidense, uno de los grandes del siglo XX, muy reconocido por sus aportaciones en el \u00e1mbito de la l\u00f3gica matem\u00e1tica y por sus contribuciones a la teor\u00eda del conocimiento, la filosof\u00eda del lenguaje y la filosof\u00eda de la ciencia y de la l\u00f3gica. Quine, Carnap, Scholz y Hermes fueron, seguramente, los l\u00f3gicos-fil\u00f3sofos que m\u00e1s influyeron en las posiciones de Sacrist\u00e1n en el \u00e1mbito de la l\u00f3gica y la filosof\u00eda de la l\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n tradujo cinco de sus ensayos m\u00e1s importantes: <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica, Desde un punto de vista l\u00f3gico, Palabra y objeto, Filosof\u00eda de la l\u00f3gica <\/i>y<i> Las ra\u00edces de la referencia.<\/i> Los dos primeros fueron editados por Ariel en 1962. Para ambos escribi\u00f3 las presentaciones y las solapas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Preguntado Quine por si estos trabajos de traducci\u00f3n de Sacrist\u00e1n hab\u00edan generado alguna correspondencia entre ambos, el 11 de diciembre de 1997, a sus 95 a\u00f1os de edad, casi a vuelta de correo, contest\u00f3 de su pu\u00f1o y letra negando tal posibilidad:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Dear Sr. L\u00f3pez,<br \/>\nI regret to say that I knew Sacrist\u00e1n only through his traslations. I find no correspondence and recall more.<br \/>\nSincerely yours, W. V. Quine<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Son frecuentes las referencias a la obra de Quine en la memoria de oposiciones de Sacrist\u00e1n para la C\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad de Valencia celebradas en Madrid en 1962. Unos ejemplos:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. La teor\u00eda de la abstracci\u00f3n que ofrecen algunos tratados de l\u00f3gica contempor\u00e1neos es reducid\u00edsima, no ya en el sentido material de contar con pocas ense\u00f1anzas, sino en un sentido doctrinal: el estudio de la abstracci\u00f3n se mantiene a un nivel exclusivamente semi\u00f3tico, introducido por y reducido al estudio de los abstractos del c\u00e1lculo funcional y sus variedades. Un autor como Quine, sin duda de los m\u00e1s interesad1os por el problema de la abstracci\u00f3n l\u00f3gica en raz\u00f3n de su posici\u00f3n filos\u00f3fica general anticonvencionalista y de su tajante distinci\u00f3n entre l\u00f3gica en sentido estricto y en sentido amplio (l\u00f3gica propiamente \u00abmatem\u00e1tica\u00bb esta \u00faltima), no pasa en este contexto de ofrecer un par de formulaciones -una fuerte y una d\u00e9bil- del principio de abstracci\u00f3n, la segunda de ellas destinada a salvar la paradoja de Russell al respecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. \u00c9sta [la l\u00f3gica proposicional y de predicados de primer orden] es, dice Quine, \u00abde fundamento firme e indiscutible\u00bb. Esta \u00faltima palabra es reveladora: porque del hecho de que la l\u00f3gica cuantificacional de primer orden no presente el problema de los universales gen\u00e9ricos materialmente significativos -de los universales \u00abplat\u00f3nicos\u00bb, como \u00abn\u00famero\u00bb, \u00abpar\u00bb, \u00abprimo\u00bb etc-., Quine va a obtener la injustificada consecuencia de que s\u00f3lo en las otras partes de la l\u00f3gica, en la cuantificaci\u00f3n de segundo orden o en teor\u00eda real de clases, hay problem\u00e1tica \u00abontol\u00f3gica\u00bb: \u00abla teor\u00eda de la cuantificaci\u00f3n de primer orden es l\u00f3gica neutral y terminada, libre de todo compromiso ontol\u00f3gico\u00bb; \u00aba diferencia\u00bb de ella , \u00abla l\u00f3gica de clases implica una ontolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El equ\u00edvoco es manifiesto: lo que realmente ocurre es que los problemas conceptuales y filos\u00f3ficos le sorprenden con especial virulencia cuando en l\u00f3gica de predicados de segundo orden o en teor\u00eda real de clases tiene que tratar como objetos \u00absegundas intenciones\u00bb \u00abnaturales\u00bb o \u00abplat\u00f3nicas\u00bb, tales como \u00abblanco\u00bb, \u00abentero\u00bb, \u00abn\u00famero\u00bb, etc\u00e9tera. Pero eso no quiere decir en absoluto que en l\u00f3gica proposicional o en la l\u00f3gica de predicados de primer orden no est\u00e9 el l\u00f3gico movi\u00e9ndose constantemente entre esos objetos; si es un problema saber qu\u00e9 son dichos predicados materialmente significativos en diversos grados, \u00bfpor qu\u00e9 no va a ser problema la concepci\u00f3n de nociones como \u00abnegaci\u00f3n\u00bb, \u00abdisyunci\u00f3n\u00bb, \u00abconjunci\u00f3n\u00bb, \u00abcondicional\u00bb (o implicaci\u00f3n diodoreana), etc?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. En l\u00f3gicos tan diversos como Quine y Carnap se manifiesta la misma sutileza en la distinci\u00f3n entre una l\u00f3gica \u00abpura\u00bb (Carnap) o \u00aben sentido estricto\u00bb (Quine) y una \u00abl\u00f3gica aplicada\u00bb (Carnap) o \u00aben sentido amplio\u00bb (Quine). Y uno y otro coinciden en una inconsistente fundamentaci\u00f3n de esa distinci\u00f3n: la l\u00f3gica pura no suscitar\u00eda problem\u00e1tica filos\u00f3fica, mientras que la l\u00f3gica en sentido amplio, que resulta inevitablemente pertrechada de una sem\u00e1ntica -de una interpretaci\u00f3n- estar\u00eda gr\u00e1vida, ella sola, de problem\u00e1tica filos\u00f3fica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el <i>Diccionario de Filosof<\/i><i>\u00eda <\/i>de Dagobert D. Runes, cuya traducci\u00f3n de 1969 coordin\u00f3, Sacrist\u00e1n a\u00f1adi\u00f3 la siguiente voz sobre Quine:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Profesor en Harvard. Quine es autor de un sistema de fundamentaci\u00f3n de la l\u00f3gica y la matem\u00e1tica que se propone simplificar los sistemas principales (los del tipo Russell-Whitehead y los de tipo Zermelo) teniendo en cuenta las ventajas de unos y otros. Ha sido tambi\u00e9n el principal sistematizador de los m\u00e9todos de la \u00abdeducci\u00f3n natural\u00bb, iniciados por Jaskowski y G. Gentzen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Adem\u00e1s de la l\u00f3gica positiva, Quine cultiva la filosof\u00eda de la l\u00f3gica y de la ciencia. Ha discutido, en particular, las tesis convencionalistas: su opini\u00f3n es que el convencionalismo ignora datos del problema que intenta resolver, pues la comprensi\u00f3n de una convenci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica presupone en realidad una previa comprensi\u00f3n (acaso parcial) del problema que se intenta resolver convencionalmente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Quine ha aplicado las t\u00e9cnicas de la l\u00f3gica para estudiar la cuesti\u00f3n de \u00ablo que hay\u00bb. Un lenguaje compromete impl\u00edcitamente al que lo usa a reconocer como entidades los valores a que puede referirse con pronombres (variables de individuo).<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a><b>2. <\/b><i><b>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica <\/b><\/i><b>(1962)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abManuel Sacrist\u00e1n como l\u00f3gico\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, de hacer<\/i>, p. 84), observaba Jes\u00fas Moster\u00edn: \u00abDe la ingente obra de Sacrist\u00e1n como traductor, en lo referente a la l\u00f3gica pueden destacarse sus versiones de Quine al castellano. Ya en 1962 (el a\u00f1o de su fallida oposici\u00f3n) se publicaron en Espa\u00f1a dos libros de Quine, traducidos y presentados por Sacrist\u00e1n: <i>Desde un punto de vista l\u00f3gico<\/i> y <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i>. Y m\u00e1s tarde, ya apartado de la docencia, sigui\u00f3 traduciendo mucho para ganarse la vida, pero a Quine siempre lo traduc\u00eda con gusto: <i>Palabra y objeto<\/i> (1968), <i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i> (1970), <i>Las ra\u00edces de la referencia<\/i> (1977). Tambi\u00e9n en 1962 vieron la luz, ciclostilados, sus <i>Apuntes de filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i>, en los que expon\u00eda con meridiana claridad su concepci\u00f3n sem\u00e1ntica de la l\u00f3gica, deudora de la escuela de M\u00fcnster, pero articulada y expuesta de un modo personal, convincente y competente.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Presentaci\u00f3n de la versi\u00f3n castellana de <i>Los m<\/i><i>\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i>:<\/span><\/p>\n<p>\u00abLa l\u00f3gica\u00bb, dice W. V. Quine en su pr\u00f3logo al presente volumen, \u00abes viejo tema\u00bb. Y lo es sin duda sobre todo en pa\u00edses que, como el nuestro, han estado representados brillantemente en alg\u00fan momento pasado de esa ciencia, sin estarlo hoy, pr\u00e1cticamente, ni bien ni mal. Ahora bien: si Juan de Santo Tom\u00e1s, o alg\u00fan otro maestro de la l\u00f3gica tradicional resucitara hoy y tomara en sus manos este libro, despu\u00e9s de admirar los progresos de la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica del an\u00e1lisis l\u00f3gico que se presentan en las partes I y II, quedar\u00eda perplejo al comprobar que desde la parte III en adelante la misma idea de an\u00e1lisis parece desaparecer del libro.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles dec\u00eda \u00abanal\u00edticamente\u00bb con el mismo sentido con que nosotros decimos \u00abl\u00f3gico-formalmente\u00bb, y Santo Tom\u00e1s explica el que la l\u00f3gica se llama \u00abla anal\u00edtica\u00bb aclarando: \u00abesto es, resolutoria\u00bb. \u00abResoluciones\u00bb se llaman tambi\u00e9n las t\u00e9cnicas ofrecidas por Quine para decidir f\u00f3rmulas en la parte I de este libro. Decidir una f\u00f3rmula es determinar en un n\u00famero finito de pasos normados si esa f\u00f3rmula es v\u00e1lida o no. Pero est\u00e1 claro que ese examen decisorio no agota lo formal del pensamiento concreto, en ejercicio. Ni siquiera en su manifestaci\u00f3n m\u00e1s frecuente, como no sea en discusiones, en la \u00aber\u00edstica\u00bb o parte de las batallas l\u00f3gico-ret\u00f3ricas que siempre se mantuvo en el horizonte de la l\u00f3gica aristot\u00e9lica (disputas con los sofistas) y escol\u00e1stica (disputaciones medievales). En cambio, cuando pensamos, por as\u00ed decirlo, creadora y desinteresadamente, no buscando refutar lo que otro dice, sino buscando alguna verdad, lo normal no es que podamos limitarnos a analizar una proposici\u00f3n dada: lo normal es que tengamos que construirla, sintetizarla. Una l\u00f3gica del pensamiento real tiene pues que poseer la teorizaci\u00f3n de ese momento sint\u00e9tico; no tiene que limitarse a ser una mera anal\u00edtica. Una l\u00f3gica con teorizaci\u00f3n del momento sint\u00e9tico es \u00e9sta de la \u00abinferencia natural\u00bb cuyas exposiciones cl\u00e1sicas son una memoria de Gentzen -hoy asequible en forma de libro, en traducci\u00f3n francesa- y<i><b> <\/b><\/i><i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i> de Quine (basado en un art\u00edculo anterior). La obra de Quine aqu\u00ed presentada no es, desde luego, s\u00f3lo una exposici\u00f3n de los m\u00e9todos de la inferencia natural, sino, pr\u00e1cticamente, todo un tratado de l\u00f3gica. pero la inferencia natural constituye su centro.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n b\u00e1sica de los m\u00e9todos de la inferencia natural (<i>nat\u00fcrliches Schliessen<\/i> de Gentzen,<b> <\/b><i>natural deduction<\/i> de Quine) es formalizar el proceso concreto de la inferencia, el cual no queda totalmente recogido ni por la concepci\u00f3n meramente anal\u00edtica de la tradici\u00f3n (como hemos indicado), ni tampoco por la formalizaci\u00f3n axiom\u00e1tica corrientes en las ciencias exactas. Gentzen expresa as\u00ed, en comparaci\u00f3n con la axiom\u00e1tica, el punto de vista de la inferencia natural: \u00abLa diferencia externa m\u00e1s esencial que distingue las derivaciones (naturales) de las que puede realizarse en los sistemas (axiom\u00e1ticos) de Russell, Hilbert y Heyting, es la siguiente: en esos sistemas, las f\u00f3rmulas verdaderas se derivan de una serie de \u00abf\u00f3rmulas l\u00f3gicas fundamentales\u00bb por medio de un n\u00famero reducido de procedimientos (= reglas) de deducci\u00f3n; la deducci\u00f3n natural, en cambio, no parte en general de proposiciones l\u00f3gicas fundamentales, sino de hip\u00f3tesis&#8230; a las que se conectan las deducciones l\u00f3gicas. Gracias a una deducci\u00f3n ulterior, el resultado se independiza a su vez de las hip\u00f3tesis (<i>Recherches sur la deduction logique<\/i>, trad. francesa de R. Feys y J. Ladri\u00e8re, 1955, p. 19)<\/p>\n<p>Naturalmente que la normaci\u00f3n formal del proceso natural de la inferencia supone el mismo trabajo anal\u00edtico previo que la sistem\u00e1tica axiom\u00e1tica. Pero el algoritmo natural tiene, entre otras, dos decisivas ventajas; una dial\u00e9ctica: permitir muy pronto al estudioso que lo domina una actividad creadora como l\u00f3gico; otra de m\u00e1s alcance teor\u00e9tico; encarnar del modo m\u00e1s patente la naturaleza \u00abexperimental\u00bb del algoritmo l\u00f3gico moderno. Mientras que la l\u00f3gica-tradicional se manten\u00eda ligada siempre al discurso intuitivo vulgar, al lenguaje cotidiano, incluso en sus creaciones m\u00e1s algor\u00edtmicas, como es la silog\u00edstica, los formalismos de la l\u00f3gica moderna permiten hoy una tal libertad respecto de los esquemas ling\u00fc\u00edsticos \u00abnaturales\u00bb que efectivamente queda dada la posibilidad del experimento, esto es, la posibilidad de construir con intencionada y aparente arbitrariedad, algoritmos artificiales y acaso de dif\u00edcil intuibilidad, pero cuya potencia deductiva sobrepasa en mucho la de la silog\u00edstica. Y ese car\u00e1cter constructivo se encarna excepcionalmente en estos c\u00e1lculos de la inferencia natural que permiten sintetizar f\u00f3rmulas a partir de hip\u00f3tesis cualesquiera.<\/p>\n<p><i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i> son por ello uno de esos libros, nada frecuentes, que pueden tenerse como representaci\u00f3n de todo un estadio del desarrollo de una ciencia.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para la solapa de la edici\u00f3n escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n el siguiente texto:<\/span><\/p>\n<p><i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i> es ya el manual cl\u00e1sico de los m\u00e9todos llamados de la \u00abinferencia natural (<i>natural deduction<\/i>, <i>nat\u00fcrliches Schliessen<\/i>), m\u00e9todos fundados por Gentzen en la d\u00e9cada del 30. El punto de partida de los m\u00e9todos de la inferencia natural es la consideraci\u00f3n de que en el razonamiento corriente -\u00abnatural\u00bb-, especialmente el de la demostraci\u00f3n matem\u00e1tica, no procedemos, como supone la l\u00f3gica tradicional, desde los teoremas hacia los principios (\u00abanal\u00edticamente\u00bb), ni tampoco como quiere la exposici\u00f3n teor\u00e9tica corriente en matem\u00e1ticas, desde unas primeras proposiciones fijas para todo el sistema (\u00abaxiom\u00e1ticamente\u00bb), sino a partir de <i>hip\u00f3tesis<\/i> o premisas diversas para <i>cada<\/i> caso, para cada inferencia concreta, premisas que luego aspiramos a eliminar, dando validez universal al teorema inferido. As\u00ed se llega a un tipo de algoritmo l\u00f3gico en el cual un determinado conjunto de reglas de inferencia absorbe la funci\u00f3n de los axiomas.<\/p>\n<p>Se ha puesto esta concepci\u00f3n del razonamiento \u00abnatural\u00bb en relaci\u00f3n con la inferencia aristot\u00e9lica , \u00aba partir de los supuestos\u00bb; pero la diferencia entre \u00e9sta y el algoritmo de Quine es al menos tan grande como la que existe entre el m\u00e9todo axiom\u00e1tico \u00abinformal\u00bb de la pr\u00e1ctica matem\u00e1tica corriente y la axiomatizaci\u00f3n formal de los l\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Las partes I-III del libro construyen el algoritmo sucesivamente para la l\u00f3gica proposicional, la l\u00f3gica de predicados mon\u00e1dica de primer grado y la l\u00f3gica de predicados poli\u00e1dica de primer grado. En la parte IV el autor considera los problemas de la teor\u00eda real de clases y, consiguientemente, los de la fundamentaci\u00f3n de la matem\u00e1tica.<\/p>\n<p>En este contexto -caracter\u00edsticamente rotulado por el autor \u00abPerspectivas ulteriores\u00bb- se encuentran los puntos esenciales de la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica de la l\u00f3gica por Quine. \u00c9ste aporta un criterio muy concreto y plausible para zanjar la discutida cuesti\u00f3n de los l\u00edmites entre la l\u00f3gica y la matem\u00e1tica. El criterio ofrecido por Quine es interno, esto es, se basa en una consideraci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de los c\u00e1lculos o algoritmos l\u00f3gicos mismos. La l\u00f3gica \u00abpura\u00bb, la l\u00f3gica que no es necesario considerar id\u00e9ntica con alguna rama de la matem\u00e1tica, es aqu\u00e9lla cuyas variables aut\u00e9nticas no refieren sino a objetos individuales cualesquiera del mundo real. En cambio, toda teor\u00eda l\u00f3gica en el campo de cuyas variables se presenten clases (conjuntos) o propiedades de clases (clases de clases) debe considerarse ya como id\u00e9ntica con alguna rama de la matem\u00e1tica.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a><b>3.<i> Desde un punto de vista l\u00f3gico<\/i> (1962)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Presentaci\u00f3n de su traducci\u00f3n castellana.<\/span><\/p>\n<p>A pesar de que, en comparaci\u00f3n con la <i>longa ars <\/i>que es la l\u00f3gica moderna, los cincuenta y cuatro a\u00f1os de Willard van Orman Quine son tiempo breve, \u00e9ste le ha bastado para caracterizarse como un maestro de la mejor especie, de los que son a la vez cl\u00e1sicos para lo esencialmente t\u00e9cnico de su ciencia y \u00e1giles provocadores del pensamiento para los problemas de fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica de la misma, problemas menos claramente asibles, pero de inter\u00e9s m\u00e1s radical. Quine es, en efecto, un cl\u00e1sico para el estudio de las t\u00e9cnicas de la llamada \u00abinferencia natural\u00bb (<i>nat\u00fcrliches Schliessen<\/i>, <i>natural deduction<\/i>), iniciada ya antes por J\u00e1skowski y Gentzen, pero normadas y elaboradas por \u00e9l en la forma hoy cl\u00e1sica de ese algoritmo. Los dos libros de Quine ya traducidos al castellano \u2013<i>El sentido de la nueva l\u00f3gica<\/i><sup>1<\/sup> y <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i><sup>2<\/sup>\u2013 son sobre todo representativos de ese aspecto t\u00e9cnico de su trabajo, aunque no carezcan ni uno ni otro de interesantes penetraciones filos\u00f3ficas. El libro que ahora presentamos a los lectores de lengua castellana es en cambio el m\u00e1s representativo de la segunda faceta del hacer de Quine: su inquisitivo explorar filos\u00f3fico por las regiones fundamentales de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Vale la pena recordar que en la actual situaci\u00f3n de los estudios l\u00f3gicos ya el hecho de que un gran especialista d\u00e9 de s\u00ed textos filos\u00f3ficos relevantes sirve sin m\u00e1s para empezar su caracterizaci\u00f3n. Pues el innegable car\u00e1cter de ciencia positiva que hoy tiene la l\u00f3gica y el predominio de autores neopositivistas en su cultivo han determinado en la vieja disciplina de Arist\u00f3teles el<i> horror philosophiae<\/i> bastante incoherente con la importancia filos\u00f3fica de su problem\u00e1tica fundamental<sup>3<\/sup>. El <i>Tractatus logico-philosophicus <\/i>de Wittgenstein y <i>Metaphysik als strenge Wissenschaft <\/i>[La metaf\u00edsica como ciencia rigurosa]<i> <\/i>de Scholz son acaso los dos \u00fanicos libros de peso que hayan producido l\u00f3gicos modernos en materia de filosof\u00eda reflexionando filos\u00f3ficamente sobre su ciencia, con anterioridad a la ya dilatada campa\u00f1a l\u00f3gico-filos\u00f3fica de Quine, cuya sustancia se recoge en este volumen. Y como ser\u00e1 f\u00e1cil que el lector suponga y disculpe en el traductor alguna especial simpat\u00eda por el autor traducido, nos permitiremos escribir aqu\u00ed que la ense\u00f1anza l\u00f3gico-filos\u00f3fica contenida en este volumen de Quine no es inferior a la ofrecida por las dos obras antes citadas.<\/p>\n<p>Les es adem\u00e1s superior en esto: el <i>Tractatus<\/i> de Wittgenstein \u2013no en su aspecto l\u00f3gico-t\u00e9cnico, pero s\u00ed en el l\u00f3gico-filos\u00f3fico\u2013 no es en el fondo m\u00e1s que un fallido intento de arg\u00fcir la imposibilidad de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la l\u00f3gica. Es \u2013como Wittgenstein sab\u00eda muy bien\u2013 un libro escrito para reducir al absurdo su propio tema, para destruir su propio t\u00edtulo. Y los apasionantes p\u00f3stumos de Wittgenstein, pese a su radical ruptura con los modos de expresi\u00f3n del <i>Tractatus<\/i>, siguen coincidiendo en este punto con la vieja obra. En cuanto a la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica de Scholz sobre la l\u00f3gica, por m\u00e1s que libre de ese rudo <i>parti pris<\/i> positivista que consiste en decretar que todos los nudos son gordianos, acababa por disiparse en el enrarecido cielo de las met\u00e1foras platonizantes leibnizianas, en un discurso sobre la l\u00f3gica como metaf\u00edsica de \u00abtodos los mundos posibles\u00bb que resultaba, en verdad, de poca ayuda para lo que es cuesti\u00f3n real: la aclaraci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica de la l\u00f3gica en<i><b> <\/b><\/i><i>este <\/i>mundo.<\/p>\n<p>Precisamente porque \u00e9sa es la cuesti\u00f3n planteada por la l\u00f3gica, el problema filos\u00f3fico primero suscitado por esta disciplina es, como ense\u00f1a su historia desde Arist\u00f3teles, el del \u00abotro mundo\u00bb aparente que ella, la ciencia de lo sumo abstracto, parece suponer: el mundo de los universales. Quine ha visto y ha enunciado en la problem\u00e1tica de la moderna l\u00f3gica de clases la vieja y b\u00e1sica dificultad de los universales, ha tenido el filos\u00f3fico valor de la perogrullada, necesario para reconducir esa disputa desde su forma moderna a su forma antigua y viceversa, y ha conseguido, sobre todo, aclararla decisivamente con su <i>teor\u00eda pronominal,<\/i> uno de los temas capitales de este libro.<\/p>\n<p>La que llamamos teor\u00eda pronominal de Quine tiene sus ra\u00edces en la distinci\u00f3n de Frege entre significaci\u00f3n (<i>Bedeutung<\/i>) y sentido <i>(Sinn<\/i>) y en la teor\u00eda de la descripci\u00f3n de Russell. Es posible que una formulaci\u00f3n no t\u00e9cnica de la tesis pronominal b\u00e1sica de Quine que facilite la lectura de la exposici\u00f3n t\u00e9cnica del autor: la existencia de un objeto no est\u00e1 garantizada sin m\u00e1s por el hecho de que exista un sustantivo que parezca nombre del supuesto objeto. As\u00ed lo hab\u00eda cre\u00eddo Plat\u00f3n, despu\u00e9s de la crisis de la primera teor\u00eda de las ideas en el <i>Parm\u00e9nides<\/i> para llegar, desde el <i>Sofista<\/i> en adelante, a la misteriosa asunci\u00f3n de un cierto ser del no-ser, sin m\u00e1s base que la existencia de la noci\u00f3n y el nombre \u00abno-ser\u00bb. Quine, elaborando la distinci\u00f3n de Frege y obteniendo consecuencias de ello, sostiene que un sustantivo puede <i>significar<\/i> algo aun sin nombrar nada. Un pronombre, en cambio, m\u00e1s que significar algo, <i>refiere <\/i>directamente a alg\u00fan objeto. Por tanto, lo que s\u00ed es, lo que s\u00ed existe es aquello a lo cual puede referir un pronombre y precisamente tal como a ello refiere el pronombre.<\/p>\n<p>Aun no pretendiendo aqu\u00ed con esa exposici\u00f3n pre-t\u00e9cnica sino facilitar al lector no familiarizado con la l\u00f3gica moderna el acceso al texto de Quine, hay que detallar un poco m\u00e1s la anterior explicaci\u00f3n si no se quiere que la simplificaci\u00f3n llegue a ser una caricatura. Desde el punto de vista l\u00f3gico-filos\u00f3fico, lo que importa precisar no es <i>qu\u00e9 es lo que existe<\/i> \u2013\u00e9sta es naturalmente, una cuesti\u00f3n para las ciencias f\u00e1cticas\u2013 sino <i>qu\u00e9 es aquello cuya existencia nos comprometemos a admitir al usar un determinado lenguaje<\/i>. La respuesta a esta cuesti\u00f3n del \u00abcompromiso ontol\u00f3gico\u00bb es la que hemos visto: nos comprometemos a admitir el ser de aquello a lo que consideramos denotable por nuestros pronombres, <i>relata<\/i> de nuestros pronombres.<\/p>\n<p>La tesis de Quine tiene como consecuencia que la postulaci\u00f3n de entidades abstractas, una ontolog\u00eda con entidades abstractas, no es necesaria en la l\u00f3gica formal elemental o \u00abpura\u00bb, la de enunciados y cuantificaci\u00f3n, sino s\u00f3lo en cap\u00edtulos como la teor\u00eda real de clases, directamente orientados a la fundamentaci\u00f3n de la matem\u00e1tica y, en este sentido, doctrina de l\u00f3gica \u00abaplicada\u00bb.<\/p>\n<p>Puede parecer tesis parad\u00f3jica \u00e9sa de que la l\u00f3gica formal pura, la teor\u00eda del abstracto por excelencia, no postule una ontolog\u00eda de entidades abstractas. Pero no hay en realidad en la tesis tal detonante de novedad respecto del pensamiento l\u00f3gico-filos\u00f3fico cl\u00e1sico, ni siquiera, en el fondo, respecto del de Arist\u00f3teles (al menos no respecto del del Arist\u00f3teles m\u00e1s \u00abteofr\u00e1stico\u00bb o tard\u00edo). Lo que s\u00ed hay en la tesis pronominal es una extraordinaria clarificaci\u00f3n del problema, aclaraci\u00f3n tan valiosa que ella basta para situar a Quine entre las personas a las que m\u00e1s debe la l\u00f3gica moderna. La cuesti\u00f3n de si el discurso l\u00f3gico-formal presupone o no la existencia de entes abstractos queda en efecto planteada as\u00ed: naturalmente que el medio en que se mueve el discurso formal es la abstracci\u00f3n del m\u00e1s alto nivel. Sus t\u00e9rminos son todos sumamente abstractos (\u2018sumamente\u2019 en sentido propio, no como adverbio ret\u00f3rico). Pero las entidades cuya existencia se postula impl\u00edcitamente en el abstracto discurso formal son s\u00f3lo aquellas que resultan relata necesarias de sus elementos pronominales. Y en la l\u00f3gica elemental o \u00abpura\u00bb los elementos pronominales (variables ligables) del discurso no refieren a universales, sino a individuos del mundo. S\u00f3lo en teor\u00eda real de clases, cuando las variables ligables (los elementos pronominales) refieren a clases, el discurso est\u00e1 postulando una ontolog\u00eda que admite la existencia de abstractos como entes separados, por usar la gr\u00e1fica expresi\u00f3n aristot\u00e9lica.<\/p>\n<p>Este era el punto m\u00e1s importante que interesaba adelantar en forma pre-t\u00e9cnica, filos\u00f3fica tradicional, en esta presentaci\u00f3n de la edici\u00f3n castellana de <i>Desde un punto de vista l\u00f3gico. <\/i>Pero el justificar, tambi\u00e9n en t\u00e9rminos pre-t\u00e9cnicos, la importante tesis de Quine nos va a llevar forzosamente a una breve reflexi\u00f3n sobre el concepto de variable y su discusi\u00f3n por el autor. La afirmaci\u00f3n de Quine seg\u00fan la cual el \u00abcompromiso ontol\u00f3gico\u00bb de la l\u00f3gica formal pura o elemental no se extiende a los entes abstractos, presupone naturalmente que<b> <\/b>en l\u00f3gica pura no se ligan (cuantifican) m\u00e1s que variables para individuos, lo que quiere decir que s\u00f3lo \u00e9stas son verdaderas variables. Ocurre empero que, en las expresiones de la l\u00f3gica de predicados de primer grado y en la de enunciados, se presentan signos (predicativos y de enunciados, respectivamente) que se ha hecho com\u00fan llamar \u00abvariables\u00bb. Y estos signos no se refieren a individuos, sino a atributos o clases (los predicativos) y a enunciados, proposiciones o \u00abjuicios\u00bb (los de enunciados). \u00bfNo es entonces arbitrario decretar que esos signos no pueden ligarse, cuantificarse? Lukasiewicz hab\u00eda propuesto incluso una cuantificaci\u00f3n de la l\u00f3gica de enunciados en la que figuraban expresiones con \u00abvariables\u00bb cuantificadas que refer\u00edan a enunciados o \u00abjuicios\u00bb, como, por ejemplo: \u2018para toda proposici\u00f3n <i>p<\/i> y para toda proposici\u00f3n<i> q<\/i>, si <i>p<\/i> implica <i>q<\/i>, entonces <i>no-q<\/i> implica <i>no-p. <\/i>Aqu\u00ed <i>p<\/i> y <i>q<\/i>, que refieren a abstractos (a \u00abjuicios\u00bb), est\u00e1n cuantificadas, ligadas, usadas, por tanto pronominalmente, como verdaderas variables. Si ese uso es <i>necesario<\/i> (y no s\u00f3lo l\u00edcito), entonces ya la l\u00f3gica de enunciados est\u00e1 comprometida en una ontolog\u00eda que postula la existencia de entidades abstractas (los \u00abjuicios\u00bb).<\/p>\n<p>Quine responde a esa preocupaci\u00f3n del modo siguiente: en l\u00f3gica de enunciados y en la l\u00f3gica de predicados de primer grado, esos signos no son en realidad variables, pues se manejan como valores <i>fijos<\/i>. M\u00e1s precisamente: no es <i>necesario<\/i> considerarlos de otro modo que como valores fijos, pues con esa consideraci\u00f3n basta para obtener todos los teoremas de esas dos teor\u00edas completas, los teoremas de toda la l\u00f3gica elemental. No basta con que un signo de un lenguaje sea indeterminado para que sea una variable. Indeterminados son tambi\u00e9n, por ejemplo, en expresiones de las ciencias naturales, signos que no son variables, sino par\u00e1metros, o sea, representantes de entidades que, aunque indeterminados al leer la expresi\u00f3n correspondiente seg\u00fan su valor de ley general, son en realidad fijos, constantes, en cuanto que la expresi\u00f3n se hace verdadero enunciado concreto. A esos signos de la l\u00f3gica elemental o pura que tienen el aspecto de variables pero que en realidad se comportan como par\u00e1metros, da Quine el nombre de \u00abletras esquem\u00e1ticas\u00bb. No son verdaderas variables, \u00abhuecos\u00bb para todos los valores que se encuentran en un determinado campo de objetos, sino que son, por as\u00ed decirlo, n\u00facleos fijos de la estructura de la expresi\u00f3n. Con esto dice tambi\u00e9n Quine su clara palabra en el largo y fecundo discurso de aclaraci\u00f3n del concepto de variable, iniciado por Frege al corregir el vago uso de esa noci\u00f3n y de la funci\u00f3n en la tradici\u00f3n matem\u00e1tica procedente de Euler.<\/p>\n<p>Uno de los problemas filos\u00f3ficos m\u00e1s importantes que plantea la l\u00f3gica es el de la naturaleza misma de la l\u00f3gica. Y tal vez no haya punto en el cual el pensamiento de Quine se aleje m\u00e1s creadoramente del dogma vien\u00e9s de la tautolog\u00eda. La filosof\u00eda neopositivista de la ciencia hab\u00eda definido el sentido de las expresiones por su verificabilidad emp\u00edrico-sensible Como las expresiones de una teor\u00eda formal no son, obviamente, verificables de ese modo, fue necesario al positivismo moderno arbitrar para ellas otro criterio de sentido, a menos de declararlas lisa y llanamente sinsentidos. La soluci\u00f3n neopositivista reproduce de un modo u otro la tesis del <i>Tractatus<\/i> de Wittgenstein: las expresiones formales tienen significaci\u00f3n, a pesar de no ser verificables, porque son tautolog\u00edas, sustra\u00eddas a cualquier relevancia y afectabilidad emp\u00edricas.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la ciencia de Quine, que parte de la cr\u00edtica del criterio de verificabilidad que se encontrar\u00e1 en el segundo ensayo de ese volumen, puede resumirse en la llamativa met\u00e1fora que llama a la ciencia \u00abun campo de fuerzas cuyas condiciones l\u00edmite da la experiencia\u00bb. La met\u00e1fora es otras veces m\u00e1s geom\u00e9trica: el saber ser\u00eda como un rect\u00e1ngulo que no est\u00e1 en contacto con la experiencia sino a lo largo de su per\u00edmetro. Lo esencial es que la ciencia, el saber, cubra bien su l\u00ednea de contacto con la experiencia. La organizaci\u00f3n interior del rect\u00e1ngulo no tiene m\u00e1s ley imperativa a que obedecer que la de posibilitar aquel contacto seg\u00fan todos los elementos disponibles. Las parcelas del saber que se encuentran m\u00e1s lejos del per\u00edmetro estar\u00e1n menos expuestas que las perif\u00e9ricas a que las reorganicemos y corrijamos al ampliarse el rect\u00e1ngulo, en caso de que en la l\u00ednea de contacto se produzcan conflictos (Y los teoremas de la l\u00f3gica formal estar\u00edan, seg\u00fan la met\u00e1fora, alejad\u00edsimos de la periferia). Pero esto no quiere decir que la ciencia se niegue en redondo a considerar intocables los elementos \u00abcentrales\u00bb. Cuando ello se impone, se corrigen tambi\u00e9n \u00e9stos. Y con este \u00faltimo comentario a su met\u00e1fora, Quine quiere indicar que no viendo para los teoremas de la l\u00f3gica m\u00e1s origen posible que el mismo filtrado a trav\u00e9s del per\u00edmetro por el que han surgido los teoremas de las dem\u00e1s ciencias, tampoco ve por que la teor\u00eda l\u00f3gico-formal haya de considerarse libre para siempre del impacto emp\u00edrico, por ser \u00abtautol\u00f3gica\u00bb o \u00abevidente\u00bb. \u00abLa unidad de significaci\u00f3n emp\u00edrica es el todo de la ciencia\u00bb, incluyendo en ese todo el saber acerca del hombre, y en el todo del saber est\u00e1 incluida la l\u00f3gica, en el todo del saber humano, no en el lugar supraceleste de los universales plat\u00f3nicos, ni en el limbo infraterreno de la huera significatividad por tautolog\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque sin mucha formulaci\u00f3n expl\u00edcita, hay as\u00ed en Quine algo no muy frecuente entre los l\u00f3gicos contempor\u00e1neos: una noci\u00f3n de lo l\u00f3gico mismo a la altura de la teor\u00eda del objeto l\u00f3gico elaborado por la tradici\u00f3n, sin duda, con mucha menos claridad, precisi\u00f3n t\u00e9cnica y libertad filos\u00f3fica que las aplicadas por los l\u00f3gicos de hoy, pero con bastante m\u00e1s sensibilidad para la problem\u00e1tica filos\u00f3fica de su ciencia<sup>4<\/sup>. El presente volumen de Quine mostrar\u00e1 al lector de lengua castellana que esa sensibilidad filos\u00f3fica no se ha perdido tampoco del todo entre los grandes especialistas contempor\u00e1neos y que, con los instrumentos de que hoy dispone, la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica de lo l\u00f3gico puede conseguir resultados bastante m\u00e1s conclusivos y precisos que la admirable especulaci\u00f3n l\u00f3gico-filos\u00f3fica de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Willard Quine,<i> El sentido de la nueva l\u00f3gica<\/i>, traducci\u00f3n de Mario Bunge, Buenos Aires, Editorial Nueva Visi\u00f3n, 1958.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Willard van Orman Quine, <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i>, traducci\u00f3n castellana de M. Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, Barcelona, Ed. Ariel, 1962.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> Quine tiene en mucho aprecio a uno de los representantes m\u00e1s destacados \u2013pero tambi\u00e9n, hoy, de los m\u00e1s flexibles\u2013 del <i>horror philosophiae<\/i> neopositivista: Carnap. La formaci\u00f3n inicial de Quine como l\u00f3gico, con Whitehead, entre 1930 y 1932, ya con su t\u00edtulo en matem\u00e1ticas, no era en cambio de esa tendencia. En 1933, Quine visit\u00f3 en Europa los grandes centros de la l\u00f3gica: Viena, Praga y Varsovia. Y la influencia de la escuela polaca est\u00e1 frecuentemente en la base de la formaci\u00f3n filos\u00f3fica de los l\u00f3gicos no positivistas. En todo caso, y como podr\u00e1 apreciar el lector de este libro, Quine se encuentra muy lejos de los dogmas esenciales del neopositivismo, a la cr\u00edtica de dos de los cuales est\u00e1 dedicado precisamente el segundo ensayo del volumen.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup> Dewey se ha referido muy exactamente a la situaci\u00f3n de confusi\u00f3n filos\u00f3fica en l\u00f3gica, provocada en \u00faltima instancia por el tenaz deseo de muchos especialistas de cerrarse positiv\u00edsticamente a la problem\u00e1tica que tradicionalmente se llam\u00f3 \u00abproemial\u00bb en l\u00f3gica, la problem\u00e1tica relativa a la naturaleza de la l\u00f3gico mismo: \u00abLa teor\u00eda l\u00f3gica contempor\u00e1nea nos ofrece una manifiesta paradoja. Hay un acuerdo general por lo que se refiere a su objeto inmediato &lt;Dewey quiere decir: a los algoritmos t\u00e9cnicamente considerados&gt;. Con respecto a este objeto, en ninguna otra \u00e9poca observaremos una marcha m\u00e1s segura. Pero, por otra parte, su objeto \u00faltimo es tema de controversias que apenas si tienen viso de acallarse\u00bb (<i>L\u00f3gica. Teor\u00eda de la investigaci\u00f3n<\/i>, traducci\u00f3n de E. Imaz, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1950, p. 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La solapa de la edici\u00f3n en Ariel fue escrita por Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>Dewey escribi\u00f3 en su<i><b> <\/b><\/i><i>L\u00f3gica <\/i>que mientras los modernos progresos de la l\u00f3gica simb\u00f3lica han permitido un acuerdo universal acerca de la t\u00e9cnicas de esa ciencia, la disputa sobre su \u00abobjeto \u00faltimo\u00bb, sobre la naturaleza misma y la funci\u00f3n de la l\u00f3gica, \u00abno tienen viso de acallarse\u00bb. La colecci\u00f3n de estudios l\u00f3gico-filos\u00f3ficos de Quine, presentada bajo el t\u00edtulo de<i> Desde un punto de vista l\u00f3gico,<\/i> contiene, sin embargo, mucho que podr\u00eda contribuir a acallar aquella disputa.<\/p>\n<p>En los ensayos I, III, IV, VI y VII, el autor se enfrenta con el m\u00e1s antiguo y convencional problema filos\u00f3fico planteado por la l\u00f3gica formal \u2013el de los universales\u2013, y lo aclara, desde un punto de vista l\u00f3gico interno, estableciendo un criterio de \u00abcompromiso ontol\u00f3gico\u00bb que permite precisar qu\u00e9 tipo de entidades, concretas o abstractas, son supuestas para cada lenguaje dado. El criterio de compromiso ontol\u00f3gico se basa en la teor\u00eda pronominal de la variable ligada, teor\u00eda seg\u00fan la cual la ontolog\u00eda supuesta por su lenguaje es el conjunto de los <i>relata <\/i>de los pronombres de ese lenguaje.<\/p>\n<p>El ensayo II dedicado al reductivismo y al criterio de verificabilidad positivista, arguye por v\u00eda cr\u00edtica la plausibilidad del citado criterio de \u00abcompromiso ontol\u00f3gico\u00bb. Los ensayos VIII y IX, cuya funci\u00f3n es tambi\u00e9n predominantemente cr\u00edtica, ampl\u00edan el \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n de la \u00abteor\u00eda pronominal\u00bb a la l\u00f3gica modal, y resuelven dificultades que dicha teor\u00eda podr\u00eda presentar a prop\u00f3sito de la cuantificaci\u00f3n existencial.<\/p>\n<p>El ensayo V, por \u00faltimo, reimpresi\u00f3n mejorada del estudio m\u00e1s conocido de Quine \u2013\u00abNueva fundamentaci\u00f3n de la l\u00f3gica matem\u00e1tica\u00bb\u2013, da al lector el instrumental l\u00f3gico necesario para seguir los desarrollos, m\u00e1s t\u00e9cnicos, de la segunda parte del volumen.<\/p>\n<p>Como consecuencia de sus soluciones a esa tem\u00e1tica l\u00f3gica fundamental, que vertebra todo el libro, Quine expone, especialmente en el ensayo II, las nociones b\u00e1sicas de una teor\u00eda de la ciencia que rechaza la noci\u00f3n de que la \u00abunidad de sentido emp\u00edrico\u00bb, lo verificable por la experiencia cient\u00edfica, sea el teorema suelto, la operatividad de la noci\u00f3n aislada. La unidad de significaci\u00f3n emp\u00edrica es m\u00e1s bien, seg\u00fan el autor, el todo de la ciencia.<\/p>\n<p>Si la reflexi\u00f3n sobre la l\u00f3gica desemboca as\u00ed en una consideraci\u00f3n de la significatividad cient\u00edfica, en los cimientos de una teor\u00eda de la ciencia, \u00e9sta repercute a su vez en la concepci\u00f3n de la l\u00f3gica. Pues siendo la unidad significativa el todo del saber, la significatividad de los teoremas l\u00f3gico-formales debe venir tambi\u00e9n de ese todo del conocimiento que es la verdadera unidad significativa, y no del criterio de \u00abevidencia\u00bb tradicional ni del de \u00abtautolog\u00eda\u00bb de los positivistas.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a><b>4. <\/b><i><b>Palabra y objeto<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anotaciones de lectura de Sacrist\u00e1n sobre W.V.O. Quine, <i>Word and Object.<\/i> The MIT Press, Cambridge, Mass, 1965. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n americana; nosotros lo hacemos por su traducci\u00f3n castellana. Unimos dos materiales de Sacrist\u00e1n, depositados en BFEEUB, sobre el ensayo de Quine.<\/span><\/p>\n<p><b>I. Cap\u00edtulo 1: \u00abLenguaje y verdad\u00bb. <\/b><\/p>\n<p><b>I, 1. Se empieza por cosas corrientes.<\/b><\/p>\n<p>1. La cr\u00edtica epistemol\u00f3gica destructiva de la pretensi\u00f3n de un lenguaje de protocolo de los datos sensibles es, por as\u00ed decirlo, una cr\u00edtica realista: ese lenguaje se basar\u00eda en gran medida en la referencia a cosas f\u00edsicas.<\/p>\n<p>Pero creo que eso no altera o elimina el problema gnoseol\u00f3gico b\u00e1sico: la relatividad de la cosa (no, ciertamente, el absurdo <i>real<\/i> de su sustituibilidad por <i>sense-data<\/i>, sino su sustituibilidad por otra cosa).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es excelente:<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1 plenamente justificado el investigar el trasfondo sensorial o estimulativo del discurso ordinario acerca de cosas f\u00edsicas. El error se produce cuando se busca una sotobase impl\u00edcita de la conceptualizaci\u00f3n o lenguaje. La conceptualizaci\u00f3n es, si se toma a cualquier escala digna de consideraci\u00f3n, inseparable del lenguaje, y nuestro lenguaje ordinario acerca de cosas f\u00edsicas es m\u00e1s o menos tan b\u00e1sico como puede serlo un lenguaje.\u00bb (19)<\/p>\n<p>A eso sigue un desarrollo de la met\u00e1fora naval de Neurath, su concepci\u00f3n de las relaciones entre lenguaje y conocimiento de la realidad, y esta misma:<\/p>\n<p>\u00abNuestro barco se mantiene a flote porque a cada alteraci\u00f3n mantenemos intacta la gran masa total. Nuestras palabras siguen teniendo sentido admisible a causa de la continuidad del cambio de la teor\u00eda: modificamos el uso de un modo suficientemente gradual como para evitar la ruptura. Y as\u00ed ocurre, para empezar, con la misma soluci\u00f3n johnsoniana, porque el mismo poner en tela de juicio los objetos no puede empezar coherentemente m\u00e1s que en relaci\u00f3n con un sistema te\u00f3rico que se base en nuestra aceptaci\u00f3n provisional de los objetos. Estamos limitados en cuanto al punto de partida, aunque no lo estemos en cuanto al de llegada.\u00bb (21)<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, la proposici\u00f3n seg\u00fan la cual las cosas externas se conocen en \u00faltima instancia solo por su acci\u00f3n sobre nuestros cuerpos debe tomarse como una de varias verdades coordinadas, en la f\u00edsica y en cualquier otro campo, acerca de cosas f\u00edsicas que al principio no est\u00e1n en tela de juicio. Esa proposici\u00f3n califica la significaci\u00f3n emp\u00edrica de nuestro discurso acerca de cosas f\u00edsicas, pero no pone en entredicho la referencia.\u00bb (21)<\/p>\n<p>La culminaci\u00f3n es el n\u00facleo de su teor\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p>2. \u00abNeurath ha comparado la ciencia con un barco que, si es que tenemos que construirlo, tiene que serlo plancha a plancha, y sin abandonarlo. El fil\u00f3sofo y el cient\u00edfico van en la misma barca. Si conseguimos mejorar nuestra comprensi\u00f3n del discurso ordinario acerca de cosas f\u00edsicas, no ser\u00e1 reduci\u00e9ndolo a un idioma m\u00e1s familiar: no hay ninguno que lo sea. Ser\u00e1 por el procedimiento de aclarar las conexiones \u2013causales o de otra naturaleza\u2013 entre el discurso ordinario acerca de las cosas f\u00edsicas y otras varias materias que captamos, a su vez, con la ayuda de ese discurso ordinario que habla de cosas f\u00edsicas.\u00bb (19-20)<\/p>\n<p>Es el p\u00e1rrafo final de una cr\u00edtica al berkeleyismo <i>sense-data<\/i> del lenguaje de protocolo.<\/p>\n<p>3. La recusaci\u00f3n de la l\u00ednea berkeleyana acaba por inducir expl\u00edcitamente una recusaci\u00f3n de Wittgenstein (<i>Tractatus<\/i>) y una inversi\u00f3n del camino de Kant. Y es interesante que todo eso arranque de la naturaleza social del lenguaje, con consciencia hist\u00f3rica:<\/p>\n<p>\u00abAnal\u00edcese la construcci\u00f3n de teor\u00edas del modo que se quiera, el hecho es que todos partimos a mitad de ella. Nuestros puntos de arranque conceptuales son objetos de tama\u00f1o medio situados a media distancia, y nuestra introducci\u00f3n a los mismos y a cualquier otra cosa llega a medio camino de la evoluci\u00f3n cultural de la especie [1]. Al asimilar esa ruta cultural tenemos poco mayor conciencia de una distinci\u00f3n entre recepci\u00f3n e invenci\u00f3n, sustancia y estilo, indicios y conceptuaci\u00f3n, de la que podamos tener de una distinci\u00f3n entre las prote\u00ednas y los hidratos de carbono de la materia que ingerimos. Retrospectivamente podemos distinguir los componentes de la construcci\u00f3n de teor\u00edas, igual que podemos distinguir entre las prote\u00ednas y los hidratos de carbono a pesar de que vivimos de ellos [2]. No podemos eliminar los aderezos conceptuales sentencia tras sentencia, y dejar una descripci\u00f3n del mundo objetivo, pero podemos investigar el mundo, y el hombre como parte de \u00e9l, y averiguar as\u00ed qu\u00e9 indicios puede conseguir de lo que ocurre en torno suyo [3]. Restando entonces esos indicios de su conjunta visi\u00f3n del mundo, podemos conseguir como diferencia la contribuci\u00f3n neta del hombre [4, 5]. Esta diferencia indica la extensi\u00f3n de la soberan\u00eda conceptual del hombre, el dominio dentro del cual puede revisar la teor\u00eda salvando los datos.<\/p>\n<p>Por tanto, de modo general, propongo estimar en este cap\u00edtulo de introducci\u00f3n nuestro discurso acerca de fen\u00f3menos f\u00edsicos, consider\u00e1ndolo a \u00e9l mismo como fen\u00f3meno f\u00edsico y nuestras imaginaciones cient\u00edficas como actividades que ocurren dentro del mundo que imaginamos.\u00bb (21-22)<\/p>\n<p>1) El arranque hist\u00f3rico social.<\/p>\n<p>2) El hecho de partida para su teor\u00eda del conocimiento. No solo es un hecho el conocimiento (Kant) sino tambi\u00e9n la posibilidad de analizarlo \u2013y precisamente usando el lenguaje primario, que es en sustancia lo analizado.<\/p>\n<p>3) El hecho en el caso concreto.<\/p>\n<p>4) M\u00e9todo resultante.<\/p>\n<p>5) Punto dudoso, \u00bfqu\u00e9 garant\u00eda tiene el supuesto impl\u00edcito de \u00abcues\u00bb puros? \u00bfVan a ser los sense-data? Eso no es exacto: los \u00abdatos\u00bb dependen de una teor\u00eda. Los indicios est\u00e1s definidos como tales por la teor\u00eda.<\/p>\n<p><b>I, 2. La presi\u00f3n objetiva; o<i> e pluribus unum <\/i>[de muchos, uno]<i>.<\/i><\/b><\/p>\n<p>Expone la presi\u00f3n de la objetividad (no sense-data) del lenguaje, por el mecanismo de penalizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p><b>I, 3. La indeterminaci\u00f3n de las sentencias.<\/b><\/p>\n<p>Basado en la frase de Richards \u00abindeterminaci\u00f3n de sentencias\u00bb, empieza a dar base anal\u00edtica a su negaci\u00f3n de un supuesto lenguaje de <i>sense data<\/i>. La primera formulaci\u00f3n es:<\/p>\n<p>\u00abNo podemos contentarnos con una conceptualizaci\u00f3n permanente del flujo puro de la experiencia: lo que necesitamos es impurificar el flujo. Necesitamos asociaci\u00f3n de sentencias no solo con la estimulaci\u00f3n no verbal, sino tambi\u00e9n con otras sentencias: solo as\u00ed podemos aprovechar conceptualizaciones ya terminadas, en vez de limitarnos a repetirlas.\u00bb<\/p>\n<p>Funci\u00f3n productiva de lo sint\u00e1ctico.<\/p>\n<p>De eso pasa a la intervenci\u00f3n de \u00abteor\u00eda\u00bb o teor\u00eda.<\/p>\n<p><b>I, 4. Modos de aprender palabras.<\/b><\/p>\n<p>Establece que los modos de aprender palabras, los criterios gramaticales no explican el problema de la referencialidad de las palabras (la cuesti\u00f3n de \u00ablo que hay\u00bb).<\/p>\n<p><b>I, 6. Postulados y verdad.<\/b><\/p>\n<p>1. \u00abEn cualquier caso, el m\u00e9todo cient\u00edfico, cualesquiera que sean sus detalles, produce la teor\u00eda, y la conexi\u00f3n de esta con todo est\u00edmulo posible de la superficie sensible humana consiste exclusivamente en el m\u00e9todo cient\u00edfico mismo, sin el apoyo de ulteriores controles. En este sentido es el m\u00e9todo cient\u00edfico el \u00e1rbitro \u00faltimo de la verdad.\u00bb (43).<\/p>\n<p>El contexto de esta verdad tan formalista es que no puede hablarse de verdad m\u00e1s que en el marco de la teor\u00eda. Es esta una cuesti\u00f3n de convenci\u00f3n. Pero fuera de ella queda el hecho del cambio de m\u00e9todo, en grande y en peque\u00f1o, y el hecho de que se discuta acerca de m\u00e9todos. Quine teme fundadamente llegar a in\u00fatiles formulaciones pragmatistas. Por eso me parece m\u00e1s aconsejable extender el concepto de verdad.<\/p>\n<p>Pero esa extensi\u00f3n tiene que hacerse seg\u00fan los mismas l\u00edneas del concepto cient\u00edfico de verdad (en otro caso, Heidegger y, en general, conceptos metaf\u00edsicos). Y esto puede hacer que el \u00e1rbitro \u00faltimo de que habla Quine sea un an\u00e1logo vital (pr\u00e1ctico) del m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es ese an\u00e1logo? Un m\u00e9todo es un cuerpo de decisiones, el an\u00e1logo es un cuerpo de decisiones. Algunos de sus elementos. 1. Recusaci\u00f3n de falsedades recibidas. 2. Familiarizarse con el mundo (criterio: dominio; contra Heidegger), superando la subjetividad, el antropocentrismo. Potencia como libertad. En ese sentido, principio de la pr\u00e1ctica. Que la esencia de la verdad es la libertad es admisible, aunque lo haya dicho Heidegger. Pero tal vez mejor la afirmaci\u00f3n inversa: la esencia de la libertad es la verdad as\u00ed vista.<\/p>\n<p>2. Al final del cap. I hay un importante desarrollo que empieza con una cr\u00edtica de Peirce:<\/p>\n<p>a) \u00abPeirce [vol. 5, 407] lleg\u00f3 a definir directamente la verdad a base de la noci\u00f3n de m\u00e9todo cient\u00edfico. La verdad ser\u00eda la teor\u00eda ideal a la que nos aproximamos como a un l\u00edmite cuando usamos los (supuestos) c\u00e1nones del m\u00e9todo cient\u00edfico de un modo continuo sobre experiencia nueva.\u00bb (43)<\/p>\n<p>b) Cr\u00edticas: a) incorrecto uso de la noci\u00f3n de l\u00edmite; b) no hay c\u00e1nones definitivos; c) no hay raz\u00f3n para creer en unicidad del resultado.<\/p>\n<p>c) Conclusi\u00f3n de la cr\u00edtica:<\/p>\n<p>\u00abEl m\u00e9todo cient\u00edfico es el camino hacia la verdad, pero ni siquiera en principio suministra una definici\u00f3n \u00fanica de verdad. Igualmente est\u00e1n condenadas al fracaso todas las llamadas definiciones pragm\u00e1ticas de verdad.\u00bb (44)<\/p>\n<p>d) Reflexi\u00f3n \u00abcontroladora\u00bb: tampoco la teor\u00eda l\u00edmite total podr\u00eda dar el criterio de verdad de una sentencia <i>suelta<\/i> -si no se conoce esa teor\u00eda.<\/p>\n<p>e) solo en el seno de <i>cuerpo<\/i> de teor\u00eda tiene sentido hablar de verdad de enunciados.<\/p>\n<p>f) Y termina:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNos ha llevado todo eso a rebajar nuestros puntos de vista hasta el punto de sentar una doctrina relativista de la verdad, que considere los enunciados de cada teor\u00eda como verdaderos para esa teor\u00eda, sin admitir cr\u00edtica superior? No. Hay una consideraci\u00f3n salvadora: que sigamos tom\u00e1ndonos en serio nuestra concreta ciencia acumulada, nuestra particular teor\u00eda del mundo, nuestro laxo edificio total de cuasiteor\u00edas, cualquiera que sea. A diferencia de Descartes, contamos con nuestras creencias del momento y las usamos, incluso sumidos en el filosofar, mientras no las cambiemos aqu\u00ed o all\u00e1 por algo mejor mediante lo que vagamente se llama el m\u00e9todo cient\u00edfico.\u00bb (45)<\/p>\n<p>La \u00abconsideraci\u00f3n salvadora\u00ab es una de las decisiones de mi cuerpo de decisiones. El cual se explica mejor desde las reflexiones sobre el m\u00e9todo como \u00e1rbitro \u00faltimo (No s\u00e9 por qu\u00e9 Quine parece dudarlo, en este desarrollo final. Tal vez por no hacer \u00bbsistema\u00bb).<\/p>\n<p>Las decisiones del an\u00e1logo del m\u00e9todo son pr\u00e1ctica; pero no la pr\u00e1ctica de los pragmatistas (que puede mixtificarse en satisfacci\u00f3n no veraz), sino una determinada especializaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><b>II. Cap\u00edtulo 2\u00ba: Traducci\u00f3n y significaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p><b>II, 8. Estimulaci\u00f3n y significaci\u00f3n estimulativa. <\/b><\/p>\n<p>En II, 8 empieza a enfrentarse con el problema de la significaci\u00f3n, a base de establecer como aproximaci\u00f3n a la idea de significaci\u00f3n emp\u00edrica, el concepto de significaci\u00f3n estimulativa.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo se apoya en un planteamiento reductivo de los problemas de la significaci\u00f3n a problemas de traducci\u00f3n, m\u00e1s precisamente, de \u00abtraducci\u00f3n radical\u00bb, de lengua desconocida. Esto le permite muy interesantes planteamientos radicales.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de \u00absignificaci\u00f3n emp\u00edrica\u00bb como lo que una sentencia comparte con su traducci\u00f3n (radical: o sea, basada solo en correlaciones con estimulaciones no-verbales) empieza en la p. 53:<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de \u00absignificaci\u00f3n estimulativa afirmativa\u00bb de una sentencia para un hablante h y en un momento t: es la <i>clase<\/i> de todas las estimulaciones (esquemas evolutivos de irradiaci\u00f3n) que provocar\u00edan el asentimiento.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de \u00absignificaci\u00f3n estimulativa negativa\u00bb, igual.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de \u00absignificaci\u00f3n estimativa\u00bb, por suma.<\/p>\n<p>Dilucidaci\u00f3n del concepto: hay que concebir la estimulaci\u00f3n no como un acaecimiento, sino como un universal -a saber: como una forma de acaecimiento. Entre otros casos, porque el condicional de la definici\u00f3n puede ser contrafactual (desde luego, es disposicional).<\/p>\n<p>En este contexto, frase importante para la evoluci\u00f3n del pensamiento de Quine:<\/p>\n<p>\u00abSin duda es un sinsentido irremediable ese discurso acerca de particulares irrealizados, y a\u00fan m\u00e1s el intento de reunirlos en clases. Las entidades irrealizadas tienen que construirse como universales.\u00bb (57)<\/p>\n<p>Termina el tema comparando su teor\u00eda con la de Carnap en <i>Meaning and Necessity<\/i>. La diferencia que subraya se refiere a la falta de \u00abradicalidad\u00bb de Carnap.<\/p>\n<p><b>II, 9. Sentencias ocasionales. Informaci\u00f3n intrusiva.<\/b><\/p>\n<p>La diferencia entre sentencias ocasionales y fijas (standing) es relativa al m\u00f3dulo aplicado a las estimulaciones, de tal modo que una sentencia ocasional para m\u00f3dulo n puede ser fija para m\u00f3dulo n-1.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de significaci\u00f3n estimulativa se aplica sobre todo a las ocasionales.<\/p>\n<p>Detallada argumentaci\u00f3n de los fallos de su noci\u00f3n de significaci\u00f3n estimulativa para dilucidar la de sinonimia como igualdad de significaci\u00f3n estimulativa.<\/p>\n<p>Al hablar de las disposiciones a asentir o a discrepar recogidas en la significaci\u00f3n estimulativa hace una observaci\u00f3n sin duda importante para muchas cuestiones de sobrestructura:<\/p>\n<p>\u00abEstas disposiciones pueden considerarse impuras en el sentido de que incluyen conocimiento del mundo, pero lo contienen en una soluci\u00f3n que no precipita nunca.\u00bb (63)<\/p>\n<p>Contextos en los que la acusaci\u00f3n es relevante: a) La cuesti\u00f3n conocimiento cient\u00edfico-\u00abintuici\u00f3n\u00bb: contra el intento de contraponerlos. b) La presencia de factores sociales en la obra filos\u00f3fica art\u00edstica o cient\u00edfica: contra el intento de negarlos<i> y<\/i> contra su separaci\u00f3n o aislamiento mecanicista.<\/p>\n<p>En II, 9 comprueba que el concepto es demasiado exigente para ser primitivo de una teor\u00eda de la significaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEl hecho es que el ling\u00fcista no traduce por identidad de significaciones estimulativas, sino por aproximaci\u00f3n m\u00e1xima de las mismas\u00bb (64)<b>.<\/b><\/p>\n<p><b>II, 10. Sentencias observacionales <\/b>(65)<\/p>\n<p>Interesant\u00edsima teor\u00eda que explicita el elemento social impl\u00edcito en la proposici\u00f3n de protocolo positivista. Desarrollo:<\/p>\n<p>Definici\u00f3n: \u00abLas sentencias ocasionales cuyas significaciones estimulativas no var\u00edan por influencia de informaci\u00f3n lateral pueden llamarse muy naturalmente<i> sentencias observacionales<\/i>, y puede decirse sin temor a contradicci\u00f3n que sus significaciones estimulativas dan plena cuenta de sus significaciones.\u00bb (67)<\/p>\n<p>Difiere de la proposici\u00f3n de sense data porque: a) admite proposiciones sobre cosas ordinarias; b) no distingue entre sense data e informaci\u00f3n natural universalmente (colectivamente) compartida.<\/p>\n<p>Pero conserva los dos principios de intersubjetividad e infalibilidad (aunque gradual, no simple):<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) la noci\u00f3n misma de significaci\u00f3n estimulativa, tal como ha quedado definida, no depende de una multiplicidad de hablantes. En cambio, la noci\u00f3n de observacional es social. La definici\u00f3n comportament\u00edstica de la misma que antes hemos ofrecido se basa en semejanzas entre significaciones tomadas en toda la comunidad.\u00bb (70)<\/p>\n<p>Yo dir\u00eda m\u00e1s propiamente que la noci\u00f3n de significaci\u00f3n estimulativa es social -y todo es social&#8230;- y la de observacionalidad es, adem\u00e1s, sociol\u00f3gica. Por lo dem\u00e1s, pocas l\u00edneas abajo escribe: \u00abEl lenguaje como conjunto socialmente inculcado de disposiciones&#8230;\u00bb (70)<\/p>\n<p><b>II, 11. Sinonimia intrasubjetiva de sentencias ocasionales<\/b>.<\/p>\n<p>Observa que el examen intrasubjetivo de la sinonimia permite eliminar dificultades en el uso de la sinonimia estimulativa como noci\u00f3n de sinonimia cuando hay informaci\u00f3n intuitiva verbal.<\/p>\n<p>Pero eso no resuelve todo. Queda, sobre todo, lo irresoluble, no pueden eliminarse \u00ablos efectos de informaci\u00f3n lateral comunes a toda la comunidad; pero, como dije en la secci\u00f3n 9, creo que en este punto el ideal se hace ilusorio.\u00bb (78)<\/p>\n<p><b>II, 12. Sinonimia de t\u00e9rminos<\/b><\/p>\n<p>En II, 12 importante: prueba de que la significaci\u00f3n estimulativa, no puede usarse para definir la significaci\u00f3n de los t\u00e9rminos generales (78-79). De eso concluye:<\/p>\n<p>a) \u00abLa distinci\u00f3n entre objeto concreto y objeto abstracto, igual que la distinci\u00f3n entre t\u00e9rmino singular y t\u00e9rmino general, es independiente de la significaci\u00f3n estimulativa.\u00bb (79);<\/p>\n<p>b) \u00abLas sentencias ocasionales y la significaci\u00f3n estimulativa son moneda universal, los t\u00e9rminos y la referencia son locales, propios de nuestro esquema conceptual.\u00bb (80)<\/p>\n<p>Luego presenta el paso a t\u00e9rminos en lenguajes que tenga \u2018(x)\u2019, \u2018\u2192\u2019, \u2018=\u2019.<\/p>\n<p>Que la sinonimia de sentencias de una sola palabra no garantiza la de los t\u00e9rminos generales correspondientes. Este punto, por el modo como lo expone, puede tener relaci\u00f3n con su doctrina del campo de fuerzas:<\/p>\n<p>\u00abEs corriente que podamos traducir algo (por ejemplo, \u00aben raz\u00f3n de\u00bb) a un determinado lenguaje a pesar de que en este lenguaje no haya nada que corresponda a algunas de las s\u00edlabas componentes. As\u00ed tambi\u00e9n la sentencia ocasional: \u00abGavagai\u00bb puede traducirse con la significaci\u00f3n de que hay un conejo ah\u00ed aunque ninguna parte de \u00abGavagai\u00bb ni ning\u00fan elemento del lenguaje ind\u00edgena corresponda exactamente al t\u00e9rmino \u00abconejo\u00bb. La sinonimia de \u00abGavagai\u00bb y \u00abConejo\u00bb como sentencias se basa en consideraciones relativas al asentimiento provocado pero este no es el caso cuando se trata de su sinonimia como t\u00e9rminos.\u00bb (79)<\/p>\n<p>Luego remacha:<\/p>\n<p>\u00abTodos los elementos de ese aparato son interdependientes, y la noci\u00f3n misma de t\u00e9rmino es tan local o particular, tan propia de nuestra cultura, como dichos expedientes auxiliares.\u00bb (80)<\/p>\n<p>Totalidad concreta: reformula la idea de Goodman de unidad difusa [del g\u00e9nero] diciendo \u00ab&#8230;una totalidad concreta dispersa&#8230;\u00bb, distingui\u00e9ndola \u00abnominal\u00edsticamente\u00bb de \u00aban abstract attribute\u00bb. (81)<\/p>\n<p>Al final un estudio de los t\u00e9rminos propios de la ciencia teor\u00e9tica sistem\u00e1tica:<\/p>\n<p>. que no tienen significaciones estimulativas socialmente constantes que rijan sus usos (83)<\/p>\n<p>. porque en general no tienen uso como sentencias ocasionales, por lo que no se plantea la cuesti\u00f3n de su significaci\u00f3n estimulativa (84-85).<\/p>\n<p>Esto podr\u00eda cambiar en una sociedad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Tienen una red m\u00e1ximamente intrincada de conexiones verbales, por lo que ning\u00fan v\u00ednculo es esencial (\u00e9l solo) para la comunicaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abPor eso, en la ciencia teor\u00e9tica -salvo cuando la reformulan sem\u00e1nticos entusiastas- no suelen sentirse ni postularse distinciones entre sinonimias y equivalencias \u00abfactuales\u00bb. Incluso la identidad hist\u00f3ricamente introducida en mec\u00e1nica al definir \u00abmomento\u00bb como \u00abla masa por la velocidad\u00bb ocupa su lugar en la red de conexiones en las mismas condiciones que los dem\u00e1s t\u00e9rminos; si luego un f\u00edsico revisa la mec\u00e1nica de tal modo que el momento deje de ser proporcional a la velocidad, lo probable es que el cambio se entienda como un cambio de teor\u00eda, y no como un peculiar cambio de significaci\u00f3n. Y aqu\u00ed no se producen intuiciones de sinonimia simplemente porque los t\u00e9rminos se vinculan con el resto del lenguaje de m\u00e1s maneras que palabras como \u00absoltero\u00bb con el resto del lenguaje com\u00fan.\u00bb (85)<\/p>\n<p>Explicaci\u00f3n de la sensaci\u00f3n de sinonimia como percepci\u00f3n de un v\u00ednculo verbal fuerte y privilegiado. Pero esos los hay en las teor\u00edas mediante \u2018\u2194<sub>def.<\/sub>\u2019, por ejemplo.<\/p>\n<p><b>II, 13. La traducci\u00f3n de conectivas l\u00f3gicas<\/b><\/p>\n<p>Magn\u00edfico contra la tesis de la mentalidad prel\u00f3gica.<\/p>\n<p>Solo la parte veritativo-funcional de la l\u00f3gica puede reconocerse en un lenguaje extra\u00f1o mediante criterios comportament\u00edsticos:<\/p>\n<p>\u00abResumamos ahora nuestras reflexiones sobre tema l\u00f3gico en el supuesto de la traducci\u00f3n radical. En cuanto que hayamos fijado nuestras traducciones por los criterios sem\u00e1nticos antes indicados, habremos establecido las leyes l\u00f3gicas de un pueblo de un modo completo en lo que se refiere a la parte veritativo-funcional de la l\u00f3gica. Las verdades de esta parte de la l\u00f3gica se llaman<i> tautolog\u00edas<\/i>: son los compuestos veritativo-funcionles que son verdaderos meramente en raz\u00f3n de su estructura veritativo-funcional. Se cuenta con un familiar procedimiento rutinario tabular para determinar, para sentencias con funciones veritativas iteradas todas las veces que se quiera, qu\u00e9 atribuciones de valores a las sentencias componentes \u00faltimas arrojan para el compuesto entero el valor verdad; las tautolog\u00edas son los compuestos que resultan verdaderos para todas las distribuciones de valores entyre los componentes.\u00bb (89).<\/p>\n<p>En II, 13: la tesis de que de toda la l\u00f3gica solo la veritativo-funcional tiene que ver con significaciones estimulativas (con criterios comportament\u00edsticos).<\/p>\n<p><b>II, 14. Sentencias sin\u00f3nimas y anal\u00edticas<\/b><\/p>\n<p>Interdefinibilidad:<\/p>\n<p>\u00abdos sentencias son sin\u00f3nimas si y solo si su bicondicional (formado mediante su uni\u00f3n con \u00absi y solo si)\u00bb) es anal\u00edtico, y una sentencia es anal\u00edtica si y solo si es sin\u00f3nima con autocondicionales (\u00abSi p, entonces p\u00bb).\u00bb (95)<\/p>\n<p>Tratamiento con su habitual escepticismo. Pero sin objetar a su analiticidad estimulativa, \u00abesa especie de imitaci\u00f3n nuestra modestamente vegetariana.\u00bb (98).<\/p>\n<p><b>II, 15. Hip\u00f3tesis anal\u00edticas.<\/b><\/p>\n<p>Hip\u00f3tesis para descomponer (en frases, palabras) el flujo verbal ajeno. Imprescindibles para traducir, dado el limitado n\u00famero de sentencias con evidencia independiente.<\/p>\n<p><b>II, 16. Impercepci\u00f3n de la indeterminaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>Expone siete causas por las cuales no se nota la indeterminaci\u00f3n de la traducci\u00f3n. La \u00fanica realmente de fondo es la inevitabilidad de las hip\u00f3tesis anal\u00edticas.<\/p>\n<p>Esto le lleva a la interesante cuesti\u00f3n de si la justificaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis anal\u00edticas no es, en \u00faltima instancia, una manera de dar sentido a las mismidad de significaci\u00f3n. Contesta negativamente, pero generalizando y comparando de un modo muy interesante con el problema ciencia-verdad:<\/p>\n<p>1. Las hip\u00f3tesis anal\u00edticas dar\u00edan un sentido a la sinonimia <i>si<\/i> no hubiera conjuntos de ellas incompatibles capaces de recoger una misma evidencia.<\/p>\n<p>2. \u00abLa indefinibilidad de la sinonimia por referencia a la metodolog\u00eda de las hip\u00f3tesis anal\u00edticas es formalmente id\u00e9ntica con la indefinibilidad de la verdad por referencia al m\u00e9todo-cient\u00edfico (sec. 5). Por eso son paralelas las consecuencia. Del mismo modo que solo podemos hablar significativamente de la verdad de una sentencia dentro de alguna teor\u00eda o esquema conceptual (cfr. sec. 5), as\u00ed tampoco podemos hablar significativamente de sinonimia interling\u00fc\u00edstica m\u00e1s que dentro del discurso de alg\u00fan concreto sistema de hip\u00f3tesis anal\u00edticas\u00bb (107).<\/p>\n<p>3. Pero la cuesti\u00f3n de la sinonimia est\u00e1 peor que la de la verdad:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) porque siempre trabajamos dentro de una teor\u00eda de confortable amplitud, por conjetural que sea. La verdad es claramente relativa al lenguaje, en el sentido de que, por ejemplo, la forma verbal \u00abBruno mat\u00f3 a C\u00e9sar\u00bb podr\u00eda por mera coincidencia tener usos incoherentes sin relaci\u00f3n alguna, en dos lenguajes diferentes; pero esto no perjudica gran cosa el discurso que usa el concepto de verdad, <i>porque ese discurso lo es siempre dentro de alg\u00fan lenguaje<\/i> [*]. Dicho brevemente, los par\u00e1metros de la verdad suelen estar bien fijados.\u00bb (108)<\/p>\n<p>(*) Que hoy por hoy el lenguaje de la concepci\u00f3n del mundo es el com\u00fan, es claro \u2013pese a todo el \u00abtecnicismo filos\u00f3fico\u00bb. \u00bfAunque ser\u00e1 as\u00ed? Y \u00bfes suficientemente un\u00edvoco decir \u2018el com\u00fan\u2019?<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto, su m\u00e1s profunda \u2013aunque t\u00e1cita\u2013 oposici\u00f3n a la \u00abmentalit\u00e9 primitive\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abFrecuentemente se oye o lee que diferencias profundas de lenguaje son portadoras de diferencias \u00faltimas en el modo de pensar o contemplar el mundo. Yo dir\u00eda que lo m\u00e1s universalmente implicado por aquellas diferencias es una indeterminaci\u00f3n de la correlaci\u00f3n. Hay poca base de comparaci\u00f3n \u2013tiene menos sentido decir qu\u00e9 es una buena traducci\u00f3n y qu\u00e9 es una mala traducci\u00f3n\u2013 cuando nos encontramos ya lejos de sentencias con condicionamiento visiblemente directo a est\u00edmulos no verbales y cuando nos encontramos lejos de fundamento dom\u00e9stico.\u00bb (110)<\/p>\n<p><b>III. Cap. 3 \u00abLa ontog\u00e9nesis de la referencia\u00bb.<\/b><\/p>\n<p><b>17. Palabras y cualidades. <\/b><\/p>\n<p><b>18. Normas fon\u00e9ticas.<\/b><\/p>\n<p><b>19. Referencia dividida.<\/b><\/p>\n<p>Lamenta que la dicotom\u00eda t\u00e9rminos singulares-t\u00e9rminos generales se parezca tanto a la dicotom\u00eda gramatical de singular y plural, sobre todo porque, sem\u00e1nticamente, los t\u00e9rminos de masa \u2013o el uso como tales de t\u00e9rminos de referencia decidida\u2013 se parecen a, pero no coinciden, con los t\u00e9rminos singulares.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Hasta aqu\u00ed sus anotaciones de lectura. Sus notas de traductor fueron las siguientes:<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abPero queda una diferencia relevante en los usos que hacemos uno y otro del condicional sint\u00e1ctico\u2026\u00bb (58)<\/p>\n<p>Los autores ingleses suelen distinguir entre \u00abcondicional\u00bb (en indicativo) y \u00abcondicional en subjuntivo\u00bb. La distinci\u00f3n se basa en el corriente uso l\u00f3gico de sentencias condicionales en indicativo para expresar una funci\u00f3n l\u00f3gica utilizada como correspondiente extensional de la implicaci\u00f3n, la funci\u00f3n veritativa VFVV. Dada la implicaci\u00f3n l\u00f3gica o formal.<\/p>\n<p>1) Los axiomas de la geometr\u00eda eucl\u00eddea implican que el teorema de Pit\u00e1goras puede usarse, dentro de ciertos l\u00edmites, como equivalente extensional de la expresi\u00f3n funcional.<\/p>\n<p>2) Si valen los axiomas de la geometr\u00eda eucl\u00eddea, entonces vale el teorema de Pit\u00e1goras.<\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n extensional se enuncia en indicativo. Los problemas l\u00f3gicos que plantea no coinciden con los suscitados por condicionales con subjuntivo en la pr\u00f3tasis (los que en la traducci\u00f3n se llamar\u00e1n \u00abcondicionales sint\u00e1cticos\u00bb), como<\/p>\n<p>3) \u00abSi Cleopatra hubiera sido bizca, la historia habr\u00eda sido diferente\u00bb, entre los cuales se cuentan aquellos cuya pr\u00f3tasis no expresa un hecho (\u00abcondicionales contraf\u00e1cticos\u00bb), como 3), as\u00ed como los condicionales de disposici\u00f3n o cualidades f\u00edsicas como la solubilidad, la conductividad, etc.<\/p>\n<p>2. \u00abConsideremos como ejemplo el \u201cNon c\u2019\u00e8 niente\u201d del italiano.\u00bb (87)<\/p>\n<p>El autor \u2013familiar con la lengua y la cultura castellana\u2013 utiliza como ejemplo nuestro \u00abNo hay nada\u00bb. Puesto que adaptamos los ejemplos y razonamientos basados en el ingl\u00e9s, dando en su lugar otros basados en el castellano, parece coherente construir aqu\u00ed un ejemplo no castellano.<\/p>\n<p>3. \u00abCuando el t\u00e9rmino de masa compuesto se presenta m\u00e1s bien como t\u00e9rmino general, como en \u201cEse l\u00edquido es vino rojo\u201d (cf. sec. 20), sus partes son tambi\u00e9n t\u00e9rminos generales; en estos contextos equivalen a \u201ccosa roja\u201d y \u201ccantidad de vino\u00bb, y el compuesto es entonces verdadero de cada una de las cosas de las cuales son verdaderos los dos componentes juntos.\u00bb (141)<\/p>\n<p>El deseo de mantener el texto castellano lo m\u00e1s cerca posible del ingl\u00e9s, cuando son tantas las adaptaciones (no meras traducciones) inevitables, aconseja mantener \u00abvino rojo\u00bb en vez de escribir \u00abvino tinto\u00bb. \u00abTinto\u00bb no habr\u00eda sido adecuado para numerosos ejemplos anteriores.<\/p>\n<p>4. \u00abOtra especie estructural de ambig\u00fcedad sint\u00e1ctica es la de puntuaci\u00f3n, o agrupaci\u00f3n de palabras. Podemos dar sentidos a los siguientes versos mediante dos puntuaciones: Lluvia de la ma\u00f1ana ya presiente\/ la tierra gris tu venturoso vuelo\/ y en espera de ti se ofrece el cielo\/ delicado rosal risa impaciente.\u00bb (180)<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sin puntuaci\u00f3n en el texto del poeta Alfonso Costafreda<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">[Sacrist\u00e1n rese\u00f1\u00f3 para el n\u00famero 2 de Laye el poemario <i>Nuestra eleg\u00eda<\/i> del poeta targarino].<\/span><\/p>\n<p>5. \u00abAtendamos ahora a otro grito idiom\u00e1tico parecido en algo a los de actitud proposicional: el condicional fuerte, propiamente dicho o construido con subjuntivo.\u00bb (281)<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de condicionales con indicativo, relativamente ins\u00f3lita en castellano, es una soluci\u00f3n ya consagrada para la verbalizaci\u00f3n de la \u00abimplicaci\u00f3n material de la l\u00f3gica de proposiciones o enunciados (funci\u00f3n veritativa VFVV). Se trata de construcciones como \u00abSi Juan viene, Luis se va\u00bb o, seg\u00fan el giro m\u00e1s frecuente de los manuales de l\u00f3gica, \u00abSi Juan viene, entonces Luis se va\u00bb.<\/p>\n<p>6. \u00abEn cuanto a la motivaci\u00f3n t\u00e9cnica procedente de la teor\u00eda de conjuntos hay conocidas soluciones distintas de la de Russell&#8230;\u00bb (291).<\/p>\n<p>Una muy apreciada es del propio Quine.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a><b>5. <i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En carta a Manuel Sacrist\u00e1n, fechada en Madrid el 30 de mayo de 1972, se\u00f1alaba Javier Pradera:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Querido Manolo;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El libro del que te ha hablado Xavier es Quine: <i>Philosophy of Logic<\/i>. (Prentice Hall, 1970). El libro tiene unas 300.000 pulsaciones y tus honorarios de traducci\u00f3n ser\u00edan unas 18.000 ptas; y la fecha de entrega, el 30 de octubre (Fecha tope para la programaci\u00f3n de imprentas).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En este mismo sobre te acompa\u00f1o un cat\u00e1logo abreviado de Alianza para que me lo devuelvas con los t\u00edtulos que te interesan se\u00f1alados. Prefiero este procedimiento al tratar de adivinar \u00abaquello que no debes ignorar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Me parece incre\u00edble que no te hayan enviado todav\u00eda ejemplares del Gramsci desde M\u00e9xico<sup>1<\/sup>. Dir\u00e9 a la gente de Siglo XXI que te mande un cat\u00e1logo para que hagas un punteo como el de Alianza.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Para darte noticias m\u00edas necesitar\u00eda escribir un libro, cosa que, como sabes, me resulta m\u00e1s bien dif\u00edcil. (He le\u00eddo en una biograf\u00eda de Baran que tuvo que psiconalizarse durante tres a\u00f1os para escribir la <i>Econom\u00eda pol\u00edtica del crecimiento<\/i>: si el remedio no fuera exageradamente poco de fiar, quiz\u00e1 me decidiera a hacerlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Un abrazo para los dos (mejor dicho, los tres).<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota edici\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> La <i>Antolog\u00eda<\/i> de Gramsci no se pudo editar inicialmente en Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En dos de las cartas que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 a Javier Pradera, en aquel entonces director literario de Alianza editorial y a\u00f1os atr\u00e1s compa\u00f1ero suyo en la militancia clandestina en el PCE, pueden verse sendas referencias a su traducci\u00f3n de la <i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i>. La segunda de esas cartas est\u00e1 escrita desde Puigcerd\u00e0, lleva fecha del 31 de agosto de 1972 y es muestra del rigor con el que Sacrist\u00e1n realizaba su trabajo:<\/span><\/p>\n<p>Querido Javier:<\/p>\n<p>acabo de completar hace unos momentos la traducci\u00f3n del Quine, y te la mandar\u00e9 uno de estos d\u00edas. He redactado unas notas para el que cuide la edici\u00f3n, pero, de todos modos, me gustar\u00eda ver el texto impreso \u2013a poder ser, ya en compaginadas\u2013 antes de la tirada. En este tipo de libro me parece inevitable una \u00faltima revisi\u00f3n y eventual correcci\u00f3n del traductor. No tardar\u00eda m\u00e1s de tres d\u00edas en hacerla: cinco d\u00edas despu\u00e9s de enviarme un juego de compaginadas la editorial lo recibir\u00eda de nuevo ya revisado. La preferencia por ver compaginadas, y no galeradas, se basa en que en algunos casos puede tener inter\u00e9s que dos trozos inmediatos de un mismo desarrollo no queden el primero en p\u00e1gina impar y el segundo en p\u00e1gina par, y si eso se produjera, intentar\u00eda evitarlo; y tambi\u00e9n, se basa en la seguridad que as\u00ed tendr\u00eda de que mis correcciones ser\u00edan las \u00faltimas. (&#8230;) T\u00fa \u00bfqu\u00e9 tal andas? Un d\u00eda que tengas humor para ello<b> <\/b>recuerda que no tengo ni base para imaginar cu\u00e1l es tu ambiente personal o directo en esta \u00e9poca, y<b> <\/b>dime algunos datos.<\/p>\n<p>Un abrazo.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Ese mismo d\u00eda, Sacrist\u00e1n dirig\u00eda una nota al \u00abcuidador de la edici\u00f3n de la <i>Filosof\u00eda de la L\u00f3gica<\/i> de Quine\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>1\u00aa. Las notas del autor est\u00e1n indicadas mediante cifras rodeadas de un c\u00edrculo rojo. He adoptado este expediente, tras consulta con la editorial [Alianza], con objeto de reservar las cifras entre par\u00e9ntesis para el uso que hace de ellas el autor. Creo que una buena soluci\u00f3n para la composici\u00f3n ser\u00eda elevarlas.<\/p>\n<p>2\u00aa. Las notas del traductor se indican s\u00f3lo con asteriscos.<\/p>\n<p>3\u00aa. Las cifras escritas en el margen izquierdo de la traducci\u00f3n ante el trazo inclinado \/ indican el comienzo de la traducci\u00f3n de la p\u00e1gina del original ingl\u00e9s que lleva ese n\u00famero. Esto puede ser \u00fatil para el control de la traducci\u00f3n y <i>para la confecci\u00f3n del \u00edndice anal\u00edtico.<\/i><\/p>\n<p>4\u00aa. En la traducci\u00f3n del \u00edndice anal\u00edtico se indica en el margen izquierdo el n\u00famero que el t\u00e9rmino ingl\u00e9s traducido ocupa en el \u00edndice anal\u00edtico ingl\u00e9s del original. Ese n\u00famero est\u00e1 escrito a l\u00e1piz por m\u00ed en el volumen ingl\u00e9s que remito. Tambi\u00e9n este expediente tiene por fin facilitar la confecci\u00f3n del \u00edndice anal\u00edtico.<\/p>\n<p>Hay varios t\u00e9rminos a\u00f1adidos y uno suprimido.<\/p>\n<p>5\u00aa. En la p\u00e1gina 5 de la traducci\u00f3n he dado completo el nombre del autor: Willard Van Orman Quine. Este escribe s\u00f3lo Quine. Habr\u00eda que consultarle al respecto<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas de edici\u00f3n<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">El 8 de septiembre de 1972, Javier Pradera escrib\u00eda nuevamente a Sacrist\u00e1n agradeciendo el cumplimiento de los plazos: \u00ab(\u2026) No sabes hasta que punto se agradece en una editorial encontrar traductores que cumplen sus compromisos. Te lo pregunto por puro ego\u00edsmo: \u00bfno te interesar\u00eda seguir traduciendo para Alianza? (Hemos contratado, de la misma serie en la que ha aparecido el Quine, los libritos de Hempel y Rudner; tambi\u00e9n tenemos en contrataci\u00f3n <i>Human Understanding<\/i> de Toulmin). Espero ir pronto a Barcelona; tendremos ocasi\u00f3n de hablar largo y tendido\u2026\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una de sus notas de traductor de este libro:<\/span><\/p>\n<p>\u00abCuasi-equ\u00edvocos, chistes velados, retru\u00e9canos, citas no expl\u00edcitas, autoiron\u00edas son procedimientos tan caracter\u00edsticos del estilo de Quine que parece forzoso intentar traducirlos. Ya antes de este paso ha encontrado ejemplos el lector: la cita (sin entrecomillar) del <i>Hamlet <\/i>al comienzo del cap\u00edtulo y la expresi\u00f3n \u00abm\u00e1xima de la mutilaci\u00f3n m\u00ednima\u00bb,<i> maxim of minimum of mutilation.\u00bb<\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El 11 de septiembre de 1972, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a Javier Pradera, tambi\u00e9n desde Puigcerd\u00e0, respondiendo a su carta del 8 de septiembre.<\/span><\/p>\n<p>Querido Javier,<\/p>\n<p>acabo de recibir tu carta del 8. Claro que me <i>gustar\u00eda<\/i> seguir traduciendo para Alianza cosas como Hempel, y Toulmin.<i> Interesarme<\/i>, desgraciadamente, no. Cuando termine este verano \u2013en sustancia, dentro de 9 d\u00edas\u2013 habr\u00e9 traducido cuatro libros: un bonito ensayo de un disc\u00edpulo de Luk\u00e1cs, G. M\u00e1rkus, para Grijalbo [<i>Marxismo y \u00abantropolog\u00eda\u00bb<\/i>]; un trivial ensayo de otra luk\u00e1csiana, A. Heller [<i>Hip\u00f3tesis para una teor\u00eda marxista de los valores<\/i>], tambi\u00e9n para Grijalbo (es lo que estoy acabando ahora); el precioso libro de Quine [<i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i>]; y una mierda<sup>1<\/sup> incalificable para Grijalbo: <i>El var\u00f3n domado<\/i>, de Esther Vilar<sup>2<\/sup>, que he traducido por petici\u00f3n personal suya [de Juan Grijalbo], como favor, y firmando la traducci\u00f3n con una alusi\u00f3n c\u00ednica que \u00e9l no pesca (he firmado \u00abM\u00e1ximo Estrella\u00bb). Pues bien: M\u00e1rkus y la Heller me han reportado por jornada de trabajo (= 5 horas, incluida correcci\u00f3n) un poco m\u00e1s del triple que el Quine. La <i>mierda<\/i> de la Vilar, exactamente cuatro veces m\u00e1s. Sabes que no me interesa tener dinero, sino reducir el horario de trabajo. Si fuera consecuente, deber\u00eda traducir s\u00f3lo <i>mierdas<\/i>. Por otra parte, me sent\u00ed culpable por el hecho de que mi comentario del primer precio ofrecido por Alianza para la traducci\u00f3n del Quine provocara sin m\u00e1s un aumento. No tengo car\u00e1cter para que eso se repita. En resoluci\u00f3n, creo que podr\u00edamos llegar a un compromiso, por ejemplo, traducir un mes al a\u00f1o para ti \u2013quiero decir, para Alianza o Siglo XXI<sup>3<\/sup>\u2013, al primer precio que proponga Ortega u Orfila, sobre tema epistemol\u00f3gico, a poder ser (incluida la l\u00f3gica formal), o sobre tema marxista (lo digo pensando en Siglo XXI). \u00bfQu\u00e9 te parece?<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"center\">***<\/p>\n<p>No me mandes el dinero a ning\u00fan sitio por ahora. Si por fuerza tienes que cogerlo (por alguna raz\u00f3n contable), falsif\u00edcame la firma y gu\u00e1rdalo hasta dentro de un par de semanas que estar\u00e9 en Barcelona. No tengo cuenta corriente en Barcelona sino una cartilla de ahorros cuyo n\u00famero no me s\u00e9. Te escribir\u00e9 al respecto desde Barcelona.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"center\">***<\/p>\n<p>RECUERDA QUE, SALVO GRAVE OFENSA DE LOS CORRECTORES DE ALIANZA, QUERR\u00cdA DAR EL VISTO BUENO A LAS COMPAGINADAS ANTES DE TIRAR EL QUINE. DEVOLVER\u00c9 EN POQU\u00cdSIMAS D\u00cdAS.<\/p>\n<p class=\"western\">Un abrazo (o los que hagan falta)<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas de edici\u00f3n<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Es muy infrecuente el uso de estos t\u00e9rminos por Sacrist\u00e1n. No hay expresiones similares en toda su correspondencia.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Curiosamente, el 28 de octubre de 1973, Esther Vilar escrib\u00eda al \u00abse\u00f1or M\u00e1ximo Estrella, traductor de <i>El Var\u00f3n domado<\/i>, ediciones Grijalbo\u00bb, en los t\u00e9rminos siguientes: \u00abAl muy estimado se\u00f1or Estrella: La traducci\u00f3n que usted ha hecho de mi libro <i>El var\u00f3n domado<\/i> es magn\u00edfica, absolutamente perfecta. Le quedo muy agradecida\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Salvo error por nuestra parte, la primera edici\u00f3n espa\u00f1ola del libro de Vilar fue en 1975. Sacrist\u00e1n public\u00f3 una rese\u00f1a en una revista de las Juventudes Comunistas de Catalunya \u2013Jove Gu\u00e0rdia, a\u00f1o V, 1975, \u00abGrandes descubrimientos en el d\u00eda del libro\u00bb\u2013 en la que apuntaba: \u00ab(\u2026) El libro de Esther Vilar es un gran negocio, hecho con una clientela general. Los libros de Illich son mucho m\u00e1s modestos como negocio, porque los compra una clientela especializada, principalmente de profesionales de la ense\u00f1anza y la sanidad. Tambi\u00e9n tienen m\u00e1s pretensiones intelectuales. Lo que no quiere decir que tengan m\u00e1s verdades que los de Esther Vilar, pues tambi\u00e9n ella dice las suyas. Sin duda es frecuente en las varias capas de la burgues\u00eda el parasitismo de las mujeres (como lo era el de ciertas esclavas de grandes ricos antiguos). Eso es tan verdad como que la escuela tiene entre sus aficiones la de integrar a los ni\u00f1os en la sociedad seg\u00fan las necesidades de buen funcionamiento de \u00e9sta, o sea, seg\u00fan el inter\u00e9s de las clases dominantes [\u2026] Lo m\u00e1s profundo que tienen en com\u00fan esos descubrimientos es su naturaleza reformista: llegados a la comprobaci\u00f3n de que ni la sociedad capitalista m\u00e1s moderna resuelve los problemas de la discriminaci\u00f3n de la mujer, de la educaci\u00f3n y de la sanidad, por ejemplo (o de la relaci\u00f3n ciudad-campo) se propone una suavizaci\u00f3n de los problemas, en vez de dejar y hacer que las contradicciones agudicen hasta estallar revolucionariamente. Pues ninguno de los descubridores propone soluciones radicales: ni Esther Vilar quiere lanzarse a la liberaci\u00f3n del hombre (que ser\u00eda la liberaci\u00f3n del trabajo asalariado, de la fuera de trabajo-mercanc\u00eda), ni Ivan Illich propone la supresi\u00f3n de las escuelas p\u00fablicas, los hospitales, etc. Vilar aconseja m\u00e1s bien que cada mujer se resuelva sus asuntos, e Illich tiene bastante con que la instrucci\u00f3n no sea general, obligatoria y p\u00fablica.\u00bb<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> La propuesta no llego a materializarse. Despu\u00e9s de la edici\u00f3n de la <i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i> de Quine, Sacrist\u00e1n sigui\u00f3 traduciendo para Grijalbo y Ariel, y tambi\u00e9n para Anagrama, Blume, Cr\u00edtica, Destino y Revista de Occidente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Nueva carta a Javier Pradera, fechada en Barcelona, 1 de octubre de 1972:<\/span><\/p>\n<p>Querido Javier,<\/p>\n<p>Contesto de prisa a dos preguntas pendientes tuyas:<\/p>\n<p>1\u00ba: el ganar el mismo dinero en menos tiempo traduciendo para Grijalbo no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tarifas, sino tambi\u00e9n de textos. Lo esencial para trabajar menos es, como te escrib\u00ed, traducir porquer\u00edas (en alguno de los numeros\u00edsimos sentidos en que es porquer\u00eda la aplastante mayor\u00eda del <i>impressum<\/i> propio de la cultura superior), las cuales no plantean nunca problemas serios de traducci\u00f3n. De todos modos, te digo lo que s\u00e9 de las tarifas de Grijalbo: son tarifas iguales para cualquier lengua, pero m\u00e1s bajas para novela que para el resto de sus temas (ciencia, filosof\u00eda, historia, arte, libros para regalo). S\u00e9 imprecisamente lo que paga a sus traductores de novela (por lo com\u00fan muy malos): entre 70 y 80 ptas. la holandesa de 2.100 pulsaciones, pero admitiendo generosamente como completa cualquier holandesa honradamente empezada, as\u00ed como las que, por contener \u00edndices, etc., no son de l\u00edneas de 70 pulsaciones, y s\u00e9 exactamente lo que paga a Garc\u00eda-Borr\u00f3n<sup>1<\/sup>, Jacobo Mu\u00f1oz, Feliu Formosa y a m\u00ed por textos de la otra familia: 110 la holandesa a Feliu Formosa, 125 a Jacobo Mu\u00f1oz, 150 a Garc\u00eda-Borr\u00f3n y a m\u00ed. Carga \u00e9l con la totalidad de los grav\u00e1menes fiscales, de modo que recibimos las suyas limpias. Ahora va a subirnos a los cuatro, y creo que tambi\u00e9n a los de novela, aunque con estos es mucho m\u00e1s duro.<\/p>\n<p>Para comparar: la holandesa del Quine<sup>2<\/sup> (que me ha exigido mucho m\u00e1s tiempo que la de cualquier bl\u00e1-bl\u00e1-bl\u00e1 filos\u00f3fico), me ha salido a 102 ptas. aproximadamente. Pero te repito que el factor m\u00e1s importante es la naturaleza del texto. Por eso no me las prometo muy felices ahora que hoy a empezar para Grijalbo el <i>Capital<\/i>, aunque pactemos, hace dos a\u00f1os, 300 ptas. por la holandesa y aumentos por \u00abescala m\u00f3vil\u00bb seg\u00fan el \u00edndice de precios de los productos alimenticios, lo que probablemente sube ahora la tarifa, al menos, a 315 ptas.<\/p>\n<p>2\u00ba. Querr\u00eda no traducir fuera de mi \u00abprograma Grijalbo\u00bb \u2013sobre todo ahora que empiezo <i>El Capital<\/i><sup>3<\/sup>\u2013 m\u00e1s que en verano. Si te parece, t\u00fa me mandas texto en junio y yo te lo env\u00edo traducido a primeros de octubre. Pod\u00edamos adoptar incluso \u2013por si quieres hacer ya un contrato\u2013 la fecha del 10 de octubre como fecha de entrega, siempre que yo tenga el texto el d\u00eda 10 de junio. Un abrazo, Manolo.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas edici\u00f3n<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n, el traductor de <i>Teor\u00eda y pr\u00e1ctica del bolchevismo<\/i> de Russell, amigo de Sacrist\u00e1n desde j\u00f3venes, colabor\u00f3 como traductor en la colecci\u00f3n &#8216;Teor\u00eda y realidad&#8217; de Grijalbo. Fue tambi\u00e9n Garc\u00eda Borr\u00f3n quien tradujo el volumen V de la <i>Historia de la filosof\u00eda<\/i> de Copleston, obra en nueve vol\u00famenes cuya traducci\u00f3n global estuvo coordinada por Sacrist\u00e1n. Particip\u00f3 igualmente en la versi\u00f3n castellana del <i>Diccionario de Filosof\u00eda<\/i> editado por Dagobert D. Runes y cuya traducci\u00f3n y ampliaci\u00f3n fue responsabilidad de Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> <i>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica<\/i>. El 25 de octubre de 1972 escrib\u00eda Sacrist\u00e1n a Alianza informando de que se le hab\u00eda hecho efectiva \u00abla transferencia de 20.000 ptas ordenada por ustedes como honorarios de mi traducci\u00f3n de la obra <i>Philosophy of Logic<\/i> de Quine\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> Desde el inicio de edici\u00f3n del proyecto OME, y aparte de la traducci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>, Sacrist\u00e1n tradujo <i>Las ra\u00edces de la referencia<\/i> de Quine y el art\u00edculo \u00abProtesta y sobrevive\u00bb de E. P. Thompson.<\/span><\/p>\n<p><b>Anotaciones de lectura sobre <\/b><i><b>Filosof\u00eda de la l\u00f3gica.<\/b><\/i><b> Madrid, Alianza editorial, 1972. <\/b><\/p>\n<p>1. [Verdad y significaci\u00f3n]. \u00abLa verdad depende de la realidad; pero es una confusi\u00f3n basarse en eso para oponerse a que se llame verdaderas a las oraciones. El predicado verdad es \u00fatil precisamente en las situaciones en que, a\u00fan ocup\u00e1ndonos de la realidad, se presentan ciertas implicaciones t\u00e9cnicas que nos mueven a mencionar oraciones. En estos casos el predicado verdad sirve, por as\u00ed decirlo, para apuntar a la realidad a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n; sirve como recordatorio de que, aunque estamos mencionando oraciones, todo lo que importa es la realidad\u00bb (27).<\/p>\n<p>El primer p\u00e1rrafo expresa lo que Quine admite como justificaci\u00f3n del proposicionalismo. El segundo, su visi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. [Gram\u00e1tica] Prefiere no definir para todo lenguaje, sino considerar inmanente a cada lenguaje, categor\u00eda, construcci\u00f3n, morfema y l\u00e9xico (40).<\/p>\n<p>3. [Verdad] \u00abVerdad es satisfacci\u00f3n por toda sucesi\u00f3n\u00bb (64) basado en satisfacci\u00f3n (Tarski).<\/p>\n<p>4. Interesante desarrollo sobre el definir (68).<\/p>\n<p>5. [El alcance de la l\u00f3gica] \u00abY no es ning\u00fan defecto de las versiones estructurales de la verdad l\u00f3gica el que excluyan del campo de la l\u00f3gica la aut\u00e9ntica teor\u00eda de conjuntos.\u00bb (70).<\/p>\n<p>La excluyen porque con ella no vale el criterio de sustituibilidad.<\/p>\n<p>6. [L\u00f3gicas divergentes] La observaci\u00f3n sobre que constructivismo no implica intuicionismo, ejemplificada con la teor\u00eda de conjuntos de Weyl.<\/p>\n<p>7. [El fundamento de la verdad l\u00f3gica]. Los tres rasgos de la l\u00f3gica: obviedad (u obviedad potencial), falta de objeto tem\u00e1tico espec\u00edfico, ubicuidad de su uso (147).<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a><b>6. <i>Las ra\u00edces de la referencia<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para la edici\u00f3n castellana de <i>Las ra<\/i><i>\u00edces de la referencia<\/i> de Quine, escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n la siguiente solapa:<\/span><\/p>\n<p>W. V. Quine es, sin lugar a dudas, uno de los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos de nuestro tiempo. Perfecto dominador, por una parte, de la l\u00f3gica formal \u2013ciencia a la que ha aportado contribuciones que le convierten en uno de los m\u00e1s importantes l\u00f3gicos vivos\u2013 y, por otra parte, gran conocedor de la filosof\u00eda tradicional y contempor\u00e1nea, sus obras filos\u00f3ficas son hoy ya verdaderos cl\u00e1sicos en la materia. Podr\u00edamos describir el talante intelectual de Quine como una sabia combinaci\u00f3n de rigor formal y sensibilidad filos\u00f3fica. Ello le permite estudiar los grandes problemas de la filosof\u00eda de siempre con las m\u00e1s refinadas t\u00e9cnicas del an\u00e1lisis l\u00f3gico actual.<\/p>\n<p>Aunque los escritos filos\u00f3ficos de Quine son numerosos, es pieza fundamental de su obra el titulado <i>Palabra y objeto<\/i>, tal vez, de ellos, el m\u00e1s conocido. Pues bien, el libro que presentamos al lector de habla espa\u00f1ola constituye una prolongaci\u00f3n de esa obra, un desarrollo en detalle de algunos de los problemas que aqu\u00e9lla dejaba planteados. \u00bfC\u00f3mo es que el hombre llega a ser capaz de comprender y dominar una teor\u00eda cient\u00edfica? M\u00e1s en general: \u00bfc\u00f3mo es que el hombre es capaz de hablar no s\u00f3lo acerca de cosas observables, sino tambi\u00e9n de objetos abstractos? O bien: \u00bfc\u00f3mo es que a partir de los datos de los sentidos podemos llegar a una concepci\u00f3n general del mundo? He ah\u00ed, pudi\u00e9ramos decir, la pregunta a la que Quine trata de responder en el presente ensayo. Como se ve, y en contra de lo que pudiera hacer pensar el t\u00edtulo, m\u00e1s bien especializado, de la obra, se trata, por tanto de un problema central de la filosof\u00eda de todos los tiempos que Quine viene a estudiar con una nueva sutileza. Encontramos adem\u00e1s en estas p\u00e1ginas algunas de las m\u00e1s resonantes concepciones de Quine, en su formulaci\u00f3n m\u00e1s reciente y afinada, como, por ejemplo, su impugnaci\u00f3n de la distinci\u00f3n tradicional entre lo anal\u00edtico y lo sint\u00e9tico, o su idea de ontolog\u00eda. Escrito en el inimitable estilo ir\u00f3nico y penetrante del ilustre fil\u00f3sofo, tiene este libro un extraordinario inter\u00e9s, no s\u00f3lo para los estudiosos de disciplinas filos\u00f3ficas tales como la l\u00f3gica, la filosof\u00eda del lenguaje, la teor\u00eda del conocimiento, sino tambi\u00e9n para los de disciplinas cient\u00edficas como la psicolog\u00eda o la ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En una de sus notas de traductor (pp. 13-14), Sacrist\u00e1n observaba:<\/span><\/p>\n<p>Nelson Goodman [autor de la introducci\u00f3n del libro de Quine] hace aqu\u00ed chistes exagerando la costumbre de Quine \u2013el mejor escritor entre los l\u00f3gicos\u2013 de utilizar humor\u00edsticamente palabras de la lengua cotidiana donde cualquier otro autor instalar\u00eda un t\u00e9rmino t\u00e9cnico, a poder ser latino o griego. Ya hace quince a\u00f1os, al traducir <i>Methods of Logic <\/i>[Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica], renunci\u00e9, derrotado, a reconstruir los chistes con <i>sweep<\/i> y <i>swoop<\/i>, sobre los que aqu\u00ed riza el rizo Goodman, y traduje los pasos correspondientes sobre la t\u00e9cnica del an\u00e1lisis veritativo-funcional usando el t\u00e9rmino \u00abresoluci\u00f3n\u00bb y su verbo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed renuncio a traducir el gracioso fuego artificial de Goodman, que dice as\u00ed: \u00abBut here I am probably guilty, in the lenguaje of <i>Methods of Logic,<\/i> of making, in the full sweep of a fell swoop, what amounts to a full swap or even a foul swipe [Pero aqu\u00ed probablemente yo est\u00e9 cometiendo el error de hacer, seg\u00fan el lenguaje de <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i>, de golpe lo que representa un cambio total o incluso un golpe bajo].<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>strong&gt;Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1519"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1519\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1520,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1519\/revisions\/1520"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}