{"id":1579,"date":"2025-05-16T08:32:59","date_gmt":"2025-05-16T06:32:59","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1579"},"modified":"2025-05-16T08:32:59","modified_gmt":"2025-05-16T06:32:59","slug":"donde-se-da-cuenta-de-algunas-de-las-conferencias-del-autor-una-de-sus-aristas-mas-relevantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1579","title":{"rendered":"Donde se da cuenta de algunas de las conferencias del autor, una de sus aristas m\u00e1s relevantes"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, sobre su faceta de conferenciante<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Los materiales ya publicados, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00ab<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?page_id=1219\">TEXTOS<\/a>\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a><b>INDICE<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1 Presentaci\u00f3n.<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2.<\/a> <a href=\"#2\"><em>Studium Generale<\/em> para todos los d\u00edas de la semana<\/a>.<\/b><br \/>\n<a href=\"#3\"><b>3. Aspectos del problema del m\u00e9todo en ciencias sociales.<\/b><\/a><br \/>\n<a href=\"#4\"><b>4. El hombre y la ciudad.<\/b><\/a><br \/>\n<b><a href=\"#5\">5. Discusi\u00f3n para t\u00e9cnicos del concepto filos\u00f3fico de libertad.<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#6\">6. La medicina entre el arte y la ciencia.<\/a><\/b><br \/>\n<a href=\"#10\"><b>7. Universidad y sociedad<\/b><\/a>.<\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En nuestra opini\u00f3n, una las facetas m\u00e1s interesantes e influyentes de Sacrist\u00e1n, una de sus grandes aportaciones a la formaci\u00f3n pol\u00edtico-filos\u00f3fica y cultural de la ciudadan\u00eda espa\u00f1ola (no s\u00f3lo de las comunidades filos\u00f3ficas y universitarias) durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00bfQu\u00e9 pudo significar para muchos ciudadanos\/as su primera, segunda o tercera asistencia a una conferencia del autor? \u00bfC\u00f3mo quedar\u00edan afectados? En nuestra opini\u00f3n, y sin olvidar nuestra amplia diversidad, en muchos casos irrumpi\u00f3 en ellos, en nosotros mismos, una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n intelectual y moral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb de Xavier Juncosa se incluyen cinco conferencias de Sacrist\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Calculando muy a la baja, unas 150 conferencias sobre temas muy diversos entre 1955 y 1985, unas cinco conferencias por a\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Entrevistado para <i>Acerca de Manuel Sacrist<\/i><i>\u00e1n<\/i>, pp. 648-649, Jes\u00fas Moster\u00edn coment\u00f3: \u00ab[\u2026] siempre que daba una conferencia, Sacrist\u00e1n ten\u00eda un p\u00fablico enorme, porque reun\u00eda tanto, digamos, a los fieles marxistas que ten\u00edan entonces su \u00fanica oportunidad de escuchar a un pensador marxista de categor\u00eda y a los que, sin ser marxistas, nos interesaba tambi\u00e9n el pensamiento marxista. Entonces, s\u00ed, efectivamente, sus conferencias estaban llenas y adem\u00e1s muy merecidamente.\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Damos a continuaci\u00f3n ejemplos.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. <em>Studium Generale<\/em> para todos los d\u00edas de la semana<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Impartida el 8 de marzo de 1963 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. De incluy\u00f3 en el volumen III de <i>Panfletos y Materiales<\/i>: <i>Intervenciones pol<\/i><i>\u00edticas,<\/i> Barcelona: Icaria, 1985, pp. 30-49. Llevaba la siguiente dedicatoria: \u00abEn memoria de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Figuerol, estudiante de Derecho.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n era entonces profesor de Fundamentos de la Filosof\u00eda en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB y miembro del comit\u00e9 central del PSUC.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En nuestra opini\u00f3n, texto central para su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda y del filosofar. Tambi\u00e9n sobre vida, militancia y divisi\u00f3n del trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Ese mismo a\u00f1o, para un volumen de homenaje a Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez Aranguren, el autor escribi\u00f3: \u00abDe la idealidad del Derecho\u00bb. <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 302-317.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Hac\u00eda tres a\u00f1os, 21 de enero de 1960, dentro de unas \u00abActividades culturales de la Facultad de Derecho\u00bb, hab\u00eda dictado una conferencia titulada: \u00abStudium generale\u00bb.<i> <\/i>Probablemente<i> <\/i>una versi\u00f3n inicial de esta intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>Precisamente dos estudiantes de esta Facultad vinieron a verme un d\u00eda para hablarme del problema: el uno ten\u00eda una pasi\u00f3n, si no recuerdo mal, por la pintura y por la poes\u00eda; el otro por la poes\u00eda tambi\u00e9n, por el cine y por el alpinismo (o la marcha). Superada el a\u00f1o anterior la m\u00ednima exigencia de las ingenuas asignaturas del primer curso de Derecho, la desagradable aparici\u00f3n del C\u00f3digo Civil y de los textos constitucionales en segundo pon\u00eda en dificultades la aspiraci\u00f3n de los dos estudiantes a seguir viviendo <i>tambi\u00e9n <\/i>como amantes de la poes\u00eda, la pintura, el cine y la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Ha pasado ya bastante tiempo desde aquella tarde. Yo estaba entonces terminando de escribir mi tesis doctoral [<i>Las ideas gnoseol<\/i><i>\u00f3gicas de Heidegger<\/i>]. Era un estudio de tema m\u00ednimo y especializado. Pero mientras lo preparaba hab\u00eda aprendido a odiar todas las vaguedades escritas por aficionados acerca de aquel tema. Por eso, aunque conoc\u00eda bien el problema de aquellos dos estudiantes \u2013la dificultad y la necesidad de armonizar tendencias espirituales heterog\u00e9neas en la pr\u00e1ctica\u2013 les di el s\u00f3lido consejo de hacer algo a fondo, de revender inmediatamente el C\u00f3digo Civil y no matricularse m\u00e1s en Derecho, o encerrar los libros de poes\u00eda, los pinceles, las revistas de cine y las botas de monta\u00f1a, por lo menos hasta junio.<\/p>\n<p>Hay motivos de diverso orden para justificar consejos como \u00e9se, o, m\u00e1s en general, la tesis de que lo <i>\u00fanico <\/i>que debe hacer un estudiante o incluso un profesional cient\u00edfico de cualquier rama es dominar y cultivar seriamente el campo de su especializaci\u00f3n. Algunos de esos motivos son muy ambiciosos y, aunque muy retorcidamente, unilaterales e interesados, y, por tanto, recusables. El ejemplo m\u00e1s c\u00e9lebre y representativo de estos motivos es la doctrina plat\u00f3nica seg\u00fan la cual una sociedad justa es aquella en la que cada uno cumple estricta y exclusivamente su \u00abfunci\u00f3n\u00bb. Es la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual quien no sea doctor de la Santa Madre Iglesia no tiene por qu\u00e9 pensar. Y, en efecto, la \u00abfunci\u00f3n\u00bb de pensar est\u00e1 cuidadosamente reservada en el estado plat\u00f3nico a unos admirables especialistas. La doctrina es ambiciosa porque pretende ser una definici\u00f3n de la sociedad justa. Su car\u00e1cter interesado y recusable puede indicarse as\u00ed: esa doctrina es la consagraci\u00f3n de cualquier situaci\u00f3n de injusticia, de toda impuesta y violenta divisi\u00f3n del trabajo, adem\u00e1s de serlo en primer t\u00e9rmino, como es natural de la injusticia del modelo estatal plat\u00f3nico. Es un principio, dicho m\u00e1s brutalmente, que jam\u00e1s convencer\u00e1 a los hombres que se ganan \u2013m\u00e1s bien se pierden\u2013 la vida cumpliendo la \u00abfunci\u00f3n\u00bb de limpiar cloacas. Y, desde luego, es imposible que lograra la adhesi\u00f3n de los esclavos que en tiempos de Plat\u00f3n cumpl\u00edan la \u00abfunci\u00f3n\u00bb de sucumbir en las minas, en los trabajos del campo o con los remos en la mano. El polemista romano Celso, que combati\u00f3 a los apologistas cristianos \u2013sobre todo a Or\u00edgenes\u2013, reprochaba a los difusores de la nueva fe el que se dirigieran al pueblo bajo y a los esclavos. Celso resum\u00eda muy clarividentemente la esencia de clase de la cultura esclavista recomendando a Or\u00edgenes el ejemplo de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, que hab\u00edan ense\u00f1ado, dec\u00eda, \u00abs\u00f3lo a los distinguidos\u00bb, a la <i>\u00e9lite<\/i>, como dicen los cursis de hoy.<\/p>\n<p>Otros motivos son, en cambio, mucho m\u00e1s modestos, m\u00e1s espont\u00e1neos y menos determinados por intereses ajenos al problema mismo. No se presentan con ambici\u00f3n de teor\u00eda, sino m\u00e1s bien como observaciones de sentido com\u00fan, como resultado de la experiencia de la vida. Dos de esos motivos, aunque muy simples, son de gran inter\u00e9s. El primero es cr\u00edtico: es la justa condena de la in\u00fatil frivolidad \u00abculturalista\u00bb de los que hablan de todo y en realidad no responden intelectualmente de nada. Esta irresponsabilidad se manifiesta de muchos modos, y no s\u00f3lo en la forma t\u00edpica del falso enciclopedismo o de las s\u00edntesis precipitadas. Tambi\u00e9n puede decirse que la inconsistencia de las s\u00edntesis precipitadas se presenta de muy diversas maneras. As\u00ed por ejemplo, la actitud de muchos especialistas de las disciplinas llamadas human\u00edsticas, como la filosof\u00eda cl\u00e1sica o la teor\u00eda literaria o art\u00edstica, incurre de un modo indirecto en el culturalismo trivial cuando dibuja en el campo del conocimiento una divisoria entre lo cient\u00edfico-t\u00e9cnico y la verdadera sabidur\u00eda, o saber propiamente universitario. Esa divisi\u00f3n, inoperante en la pr\u00e1ctica del conocimiento y s\u00f3lo eficaz en la limitada mente de tales humanistas, es en el fondo tambi\u00e9n una s\u00edntesis precipitada, esta vez con un momento de exclusi\u00f3n, a saber: la ilusi\u00f3n de que lo que hay que integrar es s\u00f3lo lo human\u00edstico en sentido acad\u00e9mico. Esto, naturalmente, no consigue quitar de en medio el problema real; no es posible lograr una armoniosa formaci\u00f3n human\u00edstica por el procedimiento de <i>putare aliena a se <\/i><i>[pensar que es ajeno a s<\/i><i>\u00ed mismo]<\/i><b> <\/b>elementos tan decisivos de la propia humanidad como son los saberes y los haceres cient\u00edfico-t\u00e9cnicos. En cualquier caso, las ideolog\u00edas culturalistas, que son human\u00edsticas s\u00f3lo declarativamente, pero no realmente, deben producir un sano recelo y pueden determinar el consejo que invita a ser en la cultura mejor cabeza de rat\u00f3n que cola de le\u00f3n, mejor serio entendido en algo que fr\u00edvolo deformador de varias cosas.<\/p>\n<p>El otro motivo de inter\u00e9s en favor del especialismo ya en tiempos de estudiante es una experiencia frecuente: entre tercero y quinto curso, el estudiante que en primero acept\u00f3 a rega\u00f1adientes la constricci\u00f3n especializadora de su carrera, pero que por un esfuerzo de voluntad ha cumplido seriamente con su deber de preparaci\u00f3n, llega a interesarse de verdad por la materia de su estudio especial. Profundizando \u2013como suele decirse\u2013 en la materia puede llegar a gustar hasta el derecho hipotecario. Conozco casos. Y esos casos se explican:<\/p>\n<p>Lo superficial de una materia es siempre lo elemental en sentido did\u00e1ctico, que es un conjunto de nociones generales muy vagas, por un lado, y primeros acervos de material positivo por otro. Ciertamente, ya en esas nociones generales sobre \u00abel concepto de la asignatura\u00bb y \u00abla importancia de la asignatura\u00bb est\u00e1 implicado el contenido en realidad viva sobre el cual se yergue una disciplina especial; pero para que ese contenido se haga expl\u00edcito, hay que bajar en el estudio, hay que profundizar desde la abstracta formulaci\u00f3n de resultados generales o definitorios hasta la motivaci\u00f3n y la g\u00e9nesis de los mismos. Llegados a esa zona baja se descubren las ra\u00edces de cada disciplina en las necesidades vitales, y s\u00f3lo cuando se ha bajado hasta \u00e9stas se puede apreciar la inserci\u00f3n y la importancia de las nociones generales de cada ciencia en el conjunto de la concepci\u00f3n del mundo, confesada o no, que esas nociones suponen y alimentan.<\/p>\n<p>\u00abProfundizar\u00bb, cultivar realmente a fondo una especialidad, es intentar ser capaz de recorrer hacia arriba y hacia abajo ese camino que revela la justificaci\u00f3n existencial de aquella especialidad, su motivada presencia en la situaci\u00f3n de los hombres. Por eso es natural que, llegado a este estadio, el estudioso antes reacio a vivir en su compartimento se encuentre relativamente a gusto en \u00e9l: ha descubierto, en efecto, que el compartimento en cuesti\u00f3n no tiene l\u00edmites artificiales \u2013si los tiene\u2013 m\u00e1s que por los lados; por abajo arranca del macizo social b\u00e1sico de la vida humana, y por arriba desemboca en la consciencia del hombre social. Por eso la profundizaci\u00f3n en la propia disciplina es seguramente una v\u00eda de enriquecimiento personal m\u00e1s eficaz que el cl\u00e1sico recurso acad\u00e9mico a\u00fan hoy llamado <i>Studium generale<\/i>, la pr\u00e1ctica de hacer seguir al estudiante cursos de otras especialidades o, como se dice todav\u00eda en Alemania, \u00abcursos para oyentes de todas las facultades\u00bb.<\/p>\n<p>Esa \u00faltima observaci\u00f3n lleva por fuerza a considerar las tradicionales pretensiones de la filosof\u00eda en este campo de problemas. La filosof\u00eda se ha presentado siempre, especialmente desde Arist\u00f3teles, precisamente como el saber que se refiere a esas zonas-l\u00edmite que son los fundamentos de las ciencias y la generalizaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico en concepci\u00f3n general del mundo. Esas zonas-l\u00edmite est\u00e1n dial\u00e9cticamente enlazadas, pues la concepci\u00f3n general del mundo es, vista instrumentalmente, lo mismo que las nociones fundamentales o b\u00e1sicas. Las nociones fundamentales fundan ante todo y directamente el modo de conocer \u2013llegue o no a consciencia de m\u00e9todo\u2013, y determinan por tanto las hip\u00f3tesis generales sobre la naturaleza de lo conocido, o sea, los rasgos generales de la concepci\u00f3n del mundo. A la inversa, cualquier alteraci\u00f3n de la concepci\u00f3n del mundo, aunque sea ex\u00f3gena al trabajo cient\u00edfico, altera necesariamente las hip\u00f3tesis de trabajo del m\u00e9todo y, consiguientemente, retrodetermina a su vez, en mayor o menor medida, las nociones b\u00e1sicas o fundamentales.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda reivindic\u00f3 tradicionalmente la categor\u00eda de saber acerca de los fundamentos y la generalidad, acerca de las \u00abcausas \u00faltimas\u00bb. La aspiraci\u00f3n era muy noble. Pero la filosof\u00eda cl\u00e1sica intent\u00f3 realizarla por una v\u00eda equivocada, que consist\u00eda en constituirse como saber sustantivo e independiente. Esto supone en la pr\u00e1ctica, a pesar de ciertos pertinentes distingos cl\u00e1sicos en la teor\u00eda, que aquellas zonas-l\u00edmite del saber constituyen un campo tem\u00e1tico-objetivo independiente, accesible por m\u00e9todos propios, distintos de los de la ciencia positiva, que ser\u00edan los m\u00e9todos del fil\u00f3sofo. Este supuesto es falso. La profundidad, los fundamentos, no se alcanzan nunca m\u00e1s que desde alg\u00fan lugar de la superficie. Y eso significa que s\u00f3lo son accesibles por profundizaci\u00f3n en los conocimientos positivos \u2013pues todo punto de la superficie del saber pertenece al menos a una ciencia positiva\u2013 y por procedimientos connaturales con los saberes que ya por su cuenta consisten en esa profundizaci\u00f3n, o sea, las ciencias. Dicho de otro modo: lo filos\u00f3fico no es un campo tem\u00e1tico-objetivo o material, sino cierto nivel de cualquier saber tem\u00e1tico, el nivel de fundamentaci\u00f3n y, unido dial\u00e9cticamente con \u00e9l, el de generalizaci\u00f3n. Hay sin duda t\u00e9cnicas que, en su presentaci\u00f3n abstracta, son todav\u00eda hoy atribuibles preferentemente al fil\u00f3sofo. Pero, seg\u00fan precis\u00f3 Engels hace ya muchos decenios, y seg\u00fan ha confirmado luego lo m\u00e1s esencial de la experiencia neopositivista, se trata s\u00f3lo de las t\u00e9cnicas de cr\u00edtica del conocimiento, o sea, la l\u00f3gica y la epistemolog\u00eda, t\u00e9cnicas en sustancia formales. Si el pensamiento filos\u00f3fico quiere ser m\u00e1s que elaboraci\u00f3n de t\u00e9cnicas formales \u2013e incluso sin querer ser m\u00e1s que eso, pero de un modo eficaz\u2013, tiene que buscar su propio nivel a trav\u00e9s de la concreci\u00f3n de las ciencias positivas.<\/p>\n<p>La consecuencia de eso es, naturalmente, que el fil\u00f3sofo de tipo cl\u00e1sico, el metaf\u00edsico que habla del Ser sin que en principio se le exija conocer personalmente, por as\u00ed decirlo, a ning\u00fan ente, debe confinarse en la categor\u00eda de los vacuos \u00abculturalistas\u00bb. Traducido al lenguaje de la estructura universitaria, esto quiere decir a su vez que una seria reforma de la Universidad tiene que situar los estudios filos\u00f3ficos a un nivel distinto de los de las dem\u00e1s facultades, exigiendo, por ejemplo, una licenciatura en alguna especialidad positiva para poder matricularse en la secci\u00f3n de filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Pero esa exigencia que habr\u00eda que poner al estudiante de filosof\u00eda tiene su contrapartida para los estudiantes de disciplinas positivas: para que los mejores de \u00e9stos no se perdieran en 1a cerraz\u00f3n de horizonte del estudio especializado pragm\u00e1tico, los estudios positivos deber\u00edan organizarse de tal modo que llevaran hasta aquellos niveles de profundidad y generalizaci\u00f3n que son los concreta y propiamente filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>Queda dicho que los niveles filos\u00f3ficos, los niveles universalmente humanos de una actividad cient\u00edfica, son el de fundamentaci\u00f3n y el de generalizaci\u00f3n, el determinador del m\u00e9todo y el integrador de la concepci\u00f3n del mundo. Y se ha visto tambi\u00e9n que cuando esos dos niveles funcionan adecuadamente existe entre ellos una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que permite encontrar en cada uno elementos correspondientes a elementos del otro y puestos en relaciones de la misma estructura. Con un t\u00e9rmino tomado de la l\u00f3gica, podr\u00eda decirse que las formulaciones correspondientes a los dos niveles son isom\u00f3rficas.<\/p>\n<p>No se puede decir que \u00e9ste sea el caso de las asignaturas que en nuestras actuales facultades de Derecho representan presuntamente los niveles filos\u00f3ficos: el llamado \u00abDerecho Natural\u00bb y la llamada \u00abFilosof\u00eda del Derecho\u00bb. Ni el llamado \u00abDerecho Natural\u00bb ni la llamada \u00abFilosof\u00eda del Derecho\u00bb son el fundamento metodol\u00f3gico del derecho positivo concretamente dado, ni una generalizaci\u00f3n emp\u00edricamente coherente con ese derecho positivo. Ambas asignaturas son m\u00e1s bien conjuntos de postulados ideol\u00f3gicos arbitraria y gratuitamente pegados a cualquier derecho positivo compatible con una determinada base econ\u00f3mico-social, y tienden a disfrazar los supuestos reales y, por tanto, tambi\u00e9n los metodol\u00f3gicos, de la construcci\u00f3n de dicho derecho positivo. En esta misma aula vimos hace alg\u00fan tiempo c\u00f3mo un iusnaturalista de la fama de Rommen pod\u00eda cohonestar con el postulado ideal la muerte del extranjero en derechos primitivos, explicando que eso no es <i>occisio innocentis<\/i> porque para tales derechos primitivos el extranjero no es <i>non-nocens<\/i>. Esto equivale a confesar que los supuestos reales y met\u00f3dicos del derecho positivo son las concepciones generales, emp\u00edricamente dadas, de una sociedad \u2013en este caso, su concepci\u00f3n de la inocencia\u2013 y no el arbitrario postulado iusnaturalista, as\u00ed reducido a mero desahogo ret\u00f3rico formal.<\/p>\n<p>El estudiante de Derecho \u2013a menos, naturalmente, de que se salve a pesar de y contra el actual plan de estudios\u2013 no llega, pues, al nivel filos\u00f3fico de un modo \u00abnatural\u00bb, org\u00e1nico, por real y cient\u00edfica profundizaci\u00f3n en su estudio positivo, sino que se encuentra artificialmente con una construcci\u00f3n especulativa y gratuita, arbitrariamente pegada a su tarea de cient\u00edfico y de la cual, por tanto, puede prescindir perfectamente sin correr el riesgo de ser peor cient\u00edfico del Derecho. No ocurrir\u00eda esto si el nivel filos\u00f3fico se hubiera hallado honradamente, a partir de la positividad jur\u00eddica dada.<\/p>\n<p>Precisamente por esa escisi\u00f3n respecto de las ra\u00edces filos\u00f3ficas de su conocimiento, el jurista puede dar, como cualquier otro estudioso, en el especialismo en mal sentido, es decir, en el ciego desprecio de las cuestiones de fundamentaci\u00f3n y de concepci\u00f3n general. Es justo a\u00f1adir que pocos especialistas podr\u00e1n serlo entonces tan tristemente como el jurista. Porque si es triste que la consciencia de una persona no contenga m\u00e1s que estad\u00edsticas gen\u00e9ticas sobre la mosca dros\u00f3fila, todav\u00eda es m\u00e1s siniestro que esa consciencia est\u00e9 llena, por ejemplo, por la posici\u00f3n del contiguante en lo contencioso-administrativo.<\/p>\n<p>Entendida de ese recto modo que ve en ella el acceso a un nivel determinado a partir de la positividad, la formaci\u00f3n filos\u00f3fica podr\u00eda intentar cumplir en la Universidad, para el estudiante universitario, su vieja aspiraci\u00f3n. Por esa v\u00eda de profundizaci\u00f3n a partir de la positividad cient\u00edfica, podr\u00eda cumplir en medida m\u00e1s o menos modesta su programa de universalidad, sin caer al mismo tiempo inevitablemente en la superficialidad grandilocuente, e ignorante de la vida real, que caracteriza nuestras secciones de filosof\u00eda de las Facultades de Letras.<\/p>\n<p>Ahora bien: esa soluci\u00f3n no puede proponerse m\u00e1s que un objetivo modesto, a saber: reducir al m\u00ednimo la limitaci\u00f3n, la enclaustraci\u00f3n espec\u00edfica del intelectual puro. Esa soluci\u00f3n, a la que podr\u00eda llamarse <i>organizaci\u00f3n filos\u00f3fica de los estudios universitarios<\/i>, se agota en el intento de reducir a lo estrictamente necesario el mal que es la limitaci\u00f3n humana del intelectual puro, tomando como dato inalterable la cerraz\u00f3n misma limitadora de su vida.<\/p>\n<p>Pero el mal de la limitaci\u00f3n humana tiene naturalmente otras dimensiones que no son eliminables por modelos puramente universitarios. Para empezar, esas medidas universitarias se refieren s\u00f3lo a un ser en realidad inexistente: el intelectual puro (y en su fase de formaci\u00f3n). El intelectual puro, relativamente redimible por medidas universitarias \u2013en el sentido de una reducci\u00f3n de sus lagunas humanas al m\u00ednimo\u2013, ser\u00eda un estudioso que de verdad no estuviera determinado por nada m\u00e1s que por las necesidades internas dimanantes de la investigaci\u00f3n en su campo. Pero este caso puro no ha existido nunca. La organizaci\u00f3n de la vida intelectual, cient\u00edfica o art\u00edstica, ha estado siempre determinada globalmente por datos de la organizaci\u00f3n social, a cuyo marco tienen que adaptarse las que, por simplificar, podr\u00edan llamarse necesidades intr\u00ednsecas del trabajo intelectual. Por ejemplo: la organizaci\u00f3n del trabajo intelectual ha variado con el paso de las relaciones de dependencia personal a las relaciones de dependencia a trav\u00e9s del mercado, que es lo caracter\u00edstico del paso de la organizaci\u00f3n social feudal a la burguesa: el siervo medieval depende personalmente del se\u00f1or, y el intelectual pre-burgu\u00e9s depende personalmente, como persona, del se\u00f1or y mecenas, del duque de Lerma o del duque de Este. El proletario moderno depende de la clase dominante a trav\u00e9s del mercado (principalmente del de la fuerza de trabajo), a trav\u00e9s de un contrato de compra-venta de fuerza de trabajo que puede revestir el diplom\u00e1tico y dulce disfraz t\u00e9cnico que se estudia en esta Facultad en la id\u00edlica asignatura llamada \u00abDerecho del Trabajo\u00bb; an\u00e1logamente, el intelectual moderno, aunque a veces de un modo muy complicado, depende de unos empleadores a veces desconocidos para \u00e9l y cuya demanda se manifiesta a trav\u00e9s de un espec\u00edfico sector del mercado. En algunos casos \u2013m\u00e9dicos, escritores, pintores, escultores, cineastas, etc., y entre ellos el que aqu\u00ed ha de estar m\u00e1s presente, el caso del abogado\u2013, esa relaci\u00f3n de mercado se manifiesta con toda claridad: el intelectual especializado que es el abogado vende prestaciones concretas, no recibe ninguna protecci\u00f3n global como persona ni est\u00e1 tampoco sujeto a servidumbre global como persona.<\/p>\n<p>Pero lo que el mercado puede permitir vender al intelectual es lo comprable, naturalmente: productos t\u00e9cnicos o prestaciones t\u00e9cnicas. El mercado no tiene una escala de valores para estimar personas, porque la persona no es un valor de cambio. Consiguientemente, aunque en la Universidad se hiciera todo lo posible por humanizar, por \u00abfilosofizar\u00bb la formaci\u00f3n del cient\u00edfico positivo, \u00e9ste, apenas salido de las aulas, recaer\u00eda en la conocida limitaci\u00f3n especialista, porque el mediador de su vida social, el mercado, no acepta de \u00e9l m\u00e1s que productos especiales, y porque la ley fundamental de la sociedad capitalista, el principio del beneficio privado (que no coincide con el del rendimiento colectivo), condena a una cat\u00e1strofe a todo aquel que, sin ser due\u00f1o del opaco aparato mercantil, se atreva a dar demasiada importancia a su \u00abtiempo libre\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9sa es, pues, la primera limitaci\u00f3n de nuestra receta universitaria, limitaci\u00f3n que limita ya a otra limitaci\u00f3n: resulta, en efecto, que ya el limitarse a ser intelectual puro es no limitarse suficientemente. El mercado tiende a imponer la limitaci\u00f3n, m\u00e1s estrecha a\u00fan, a ser intelectual autor de productos o prestaciones vendibles.<\/p>\n<p>La segunda limitaci\u00f3n de aquella reformista \u00abfilosofizaci\u00f3n\u00bb de los estudios positivos se sorprende al observar que ya en el ejemplo de aquellos dos amigos estudiantes de Derecho la anterior discusi\u00f3n no dice en sustancia nada sobre sus aficiones al cine o al monta\u00f1ismo. Y no dice tampoco gran cosa sobre su afici\u00f3n a la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el cuadro del problema se hace mucho m\u00e1s complicado y turbador en cuanto que se incluye en \u00e9l a los dem\u00e1s, a los que no son el intelectual ni tampoco compran, directamente o indirectamente, los servicios del intelectual. Estos otros, los verdadera y radicalmente separados del intelectual si \u00e9ste no va a buscarlos, se encuentran a\u00fan m\u00e1s aislados de la posibilidad de un desarrollo sin inhibiciones de sus capacidades y sus tendencias, aunque, por otro lado, est\u00e1n en contacto directo con las ra\u00edces de la vida social, de la vida humana real. Esta proximidad es por s\u00ed misma de poco fruto para ellos, porque hay factores que impiden o dificultan el que puedan tomar consciencia de la fundamental realidad que tienen cada d\u00eda entre las manos: uno de esos factores es el aplastante car\u00e1cter opresivo de la producci\u00f3n en las sociedades en las que el principio de apropiaci\u00f3n del producto del trabajo es contradictorio del principio que organiza la t\u00e9cnica de la producci\u00f3n; en nuestra sociedad, el sistema t\u00e9cnico de la producci\u00f3n responde a un principio de colectividad: la producci\u00f3n moderna ser\u00eda imposible sin la concentraci\u00f3n de masas de trabajadores entre los cuales se divide el trabajo, cuyo resultado total es producto esencialmente colectivo. S\u00f3lo una colectividad de trabajadores muy fina, y complicadamente articulada, en la que cada aportaci\u00f3n es imprescindible, permite obtener los complicados productos caracter\u00edsticos de nuestra civilizaci\u00f3n. En cambio, el principio de apropiaci\u00f3n es privatista, anticolectivo: el producto del trabajo colectivamente realizado es propiedad de uno solo de los grupos que han entrado en contacto en el proceso de producci\u00f3n. Esto determina un estado de tensi\u00f3n que s\u00f3lo puede compensarse haciendo que el proceso de producci\u00f3n se organice coactivamente de un modo u otro o de un modo y otro: los modos van desde la utilizaci\u00f3n de la fuerza armada hasta la educaci\u00f3n forzosa desde ni\u00f1os en una moral de docilidad y resignaci\u00f3n, pasando \u2013o acaso ya hoy culminando\u2013 por o en diversas formas de influenciaci\u00f3n propagand\u00edstica de la consciencia de quienes est\u00e9n constre\u00f1idos a perder todo contacto real o de consciencia con la obra de sus manos en cuanto que sale de sus manos. Nada m\u00e1s opuesto a la situaci\u00f3n del trabajador en esa sociedad que el verso con el que Schiller expresa la ra\u00edz del patriotismo de los cantones suizos medievales en su lucha contra el Imperio: <i>Nos hemos labrado esta tierra con el celo de nuestras manos.<\/i><\/p>\n<p>Los trabajadores actuales pueden sin duda repetir ese verso, pero quit\u00e1ndole el \u00abnos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la forma radical en que se presenta originariamente, en el proletariado, el problema de nuestros dos estudiantes de Derecho: no s\u00f3lo no es cosa suya el monta\u00f1ismo, el cine o la pintura, sino que tambi\u00e9n les es ajeno el producto del trabajo obligado. Es como si aquellos dos estudiantes, adem\u00e1s de tener que renunciar al monta\u00f1ismo, a la pintura, a la poes\u00eda y al cine, se vieran arrebatar cada noche el fruto de su esfuerzo personal obligado, es decir, lo que hubieran estudiado durante el d\u00eda, de modo que su vida no fuera m\u00e1s que desgaste en el vac\u00edo, constante anticipaci\u00f3n de la muerte. Tal es pues la dimensi\u00f3n completa del problema.<\/p>\n<p>Los prehistoriadores y los historiadores han suministrado datos suficientes para hacernos una modesta idea general de lo que ha sido el desarrollo de la divisi\u00f3n del trabajo. Menos abundantes son las consideraciones de ese proceso desde un punto de vista comprehensivo, es decir, su interpretaci\u00f3n en el horizonte de la historia universal. El punto de vista hist\u00f3rico-universal no est\u00e1 de moda entre los historiadores competentes, lo cual es, entre otras cosas, una manifestaci\u00f3n ideol\u00f3gica m\u00e1s de la moderna divisi\u00f3n del trabajo, que inspira al especialista un positivista desprecio de la historia universal. Aqu\u00ed y ahora, por suerte, no hace falta m\u00e1s que un elemental dato hist\u00f3rico-universal que probablemente est\u00e1 fuera de toda duda, a saber: que la expresi\u00f3n \u00abdivisi\u00f3n del trabajo\u00bb comprende dos familias de hechos hist\u00f3ricos profundamente diversos, s\u00f3lo la segunda de las cuales va a interesarnos.<\/p>\n<p>El primer tipo de divisi\u00f3n del trabajo es el que puede llamarse \u00abaccidental\u00bb: el trabajo se divide provisionalmente, de un modo variable, determinado por las circunstancias de cada caso y cada individuo, lo cual es su rasgo m\u00e1s permanente, menos variable. El segundo tipo de divisi\u00f3n del trabajo es el que podr\u00eda llamarse \u00absustancial\u00bb. No depende de las circunstancias de cada momento, sino de la \u00absustancia\u00bb de una sociedad que ha fijado a distintas clases de hombres en distintas situaciones sociales permanentes. De este tipo es la divisi\u00f3n del trabajo que se conoce con detalle hist\u00f3rico, desde las civilizaciones sedentarias agr\u00edcolas del neol\u00edtico.<\/p>\n<p>En una fase de esa divisi\u00f3n del trabajo vivimos nosotros. Es una fase que suele llamarse \u00abindustrial\u00bb o \u00abburguesa\u00bb. Para ciertos fines de comprensi\u00f3n general, esos dos calificativos se equivalen hoy. Se trata de un modo de divisi\u00f3n del trabajo muy poco claro, muy poco coherente y, por eso mismo, muy inestable. Sus rasgos principales son, en efecto, contradictorios el uno del otro: en primer lugar, es una divisi\u00f3n del trabajo muy t\u00e9cnica, muy racional <i>en potencia<\/i>. Naci\u00f3 a ra\u00edz de una gran acumulaci\u00f3n de medios de producci\u00f3n, capital, por un lado, y hombres despose\u00eddos por otro; ya esto s\u00f3lo empezaba a posibilitar una organizaci\u00f3n del trabajo de gran estilo. Lo que faltaba para hacer concretamente moderna esa posibilidad vino adem\u00e1s de un modo muy oportuno: una ciencia capaz de desarrollar sistem\u00e1ticamente t\u00e9cnicas. Esta ciencia-t\u00e9cnica y la acumulaci\u00f3n de medios de producci\u00f3n y de fuerza de trabajo posibilitaron un an\u00e1lisis cada vez m\u00e1s preciso e intenso de cada proceso de trabajo; o sea, posibilitaron numerosas, imprevistas y cient\u00edficas (racionales) ramificaciones de la divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Pero lo que determin\u00f3 la realizaci\u00f3n concreta de esa posibilidad fue el segundo factor, contradictorio del primero. Ese segundo factor es el mercado, la mercantilizaci\u00f3n integral y sistem\u00e1tica del producto y los medios del trabajo. La mercantilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica del producto del trabajo hace que la producci\u00f3n misma se rija directamente no por el principio de la satisfacci\u00f3n de las necesidades, sino por el principio del beneficio m\u00e1ximo del empresario. \u00c9ste descubre pronto que aquellas posibilidades de ramificaci\u00f3n extraordinaria de la divisi\u00f3n del trabajo, ofrecidas por la acumulaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y por la t\u00e9cnica, pueden ser otras tantas calzadas reales hacia la maximizaci\u00f3n del beneficio. Del mercado, pues, viene el impulso decisivo que pone en marcha todo el sistema, potencialmente racional, de la nueva divisi\u00f3n del trabajo. Es, en efecto, una ingenuidad progresista \u2013muy aprovechable por fuerzas nada amigas del progreso \u2013creer que la ciencia y la t\u00e9cnica son por s\u00ed mismas los motores del proceso social en general y de la divisi\u00f3n del trabajo en particular. El papel de la ciencia y la t\u00e9cnica en ese proceso es important\u00edsimo. Pero lo decisivo es que el desarrollo mismo de la ciencia y de la t\u00e9cnica depende b\u00e1sicamente del proceso social, hasta el punto de que, cuando en la ciencia o en la t\u00e9cnica se abre alguna posibilidad formalmente muy fecunda, pero incoherente con la base social de las fuerzas de producci\u00f3n, aquellas perspectivas se cierran tr\u00e1gicamente, o hasta c\u00f3micamente. Tr\u00e1gica es, por ejemplo, la p\u00e9rdida de los conatos del c\u00e1lculo infinitesimal conseguidos por los matem\u00e1ticos helen\u00edsticos; la estructura b\u00e1sica de la producci\u00f3n, en la que no ten\u00eda sentido el desarrollo de t\u00e9cnicas maquin\u00edsticas basadas en una mec\u00e1nica te\u00f3rica, no pudo ofrecer una mediaci\u00f3n econ\u00f3mica que diera un \u00e1mbito concreto y real al descubrimiento; \u00e9ste se perdi\u00f3 y tard\u00f3 1.700 a\u00f1os en reaparecer. C\u00f3mico es, por ejemplo, el destino, que tanto divert\u00eda a Ortega, de la m\u00e1quina de vapor inventada por los bizantinos muchos siglos antes de Papin y Watt. La base social de la producci\u00f3n bizantina no pod\u00eda tampoco ofrecer inserci\u00f3n real a ese invento, y los bizantinos no lo utilizaron m\u00e1s que para impresionar a los embajadores que acud\u00edan a ver a su emperador.<\/p>\n<p>Pero mientras que los elementos del sistema son potencialmente de una gran racionalidad, su regulador, el mercado, presenta rasgos esenciales de irracionalidad. No s\u00f3lo en su fase heroica, en el siglo XIX: en esa \u00e9poca su irracionalidad reside sobre todo en su imprevisibilidad incluso a plazo breve. El mercado de los tiempos heroicos del capitalismo se comporta con la a-racionalidad de la naturaleza: s\u00f3lo funciona a fuerza de hecatombes. El mercado del bizantino capitalismo contempor\u00e1neo o monopolista revela su irracionalidad en lo que podr\u00eda llamarse el \u00abvoluntarismo del mercado\u00bb o, m\u00e1s corrientemente, \u00abpublicidad\u00bb. Poderes caprichosos gobiernan ese mercado y, a trav\u00e9s de \u00e9l, el cerebro de los hombres, influidos hasta en su modo de sentir y percibir por lo que se decide en las oficinas publicitarias de las grandes potencias del mercado, sin atender a m\u00e1s racionalidad que la maximizaci\u00f3n del beneficio privado. Kant defini\u00f3 el principio de una moralidad racional con su \u00abimperativo categ\u00f3rico\u00bb: obra de tal modo que la m\u00e1xima de tu acci\u00f3n pueda ser ley general de la conducta de todos los hombres. El principio de la maximizaci\u00f3n del beneficio es precisamente todo lo contrario del imperativo categ\u00f3rico: es algo que no podr\u00eda universalizarse sin dejar de tener sentido, sin caer en el cinismo del \u00abtodo norteamericano puede ser Presidente de los Estados Unidos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, lo caracter\u00edstico de la divisi\u00f3n del trabajo en una sociedad como la nuestra es esa contradicci\u00f3n entre las normas sumamente racionales de la divisi\u00f3n t\u00e9cnica del trabajo en el detalle y la irracionalidad de la instancia rectora de la divisi\u00f3n del trabajo. La irracionalidad de esa instancia suprema es la causante del negro tel\u00f3n de fondo que hace angustiosamente misteriosa la fraccionada vida activa del hombre moderno. \u00c9ste no puede dominar con la consciencia \u2013ni menos en la pr\u00e1ctica\u2013 los motivos y los fines concretos de su personal inserci\u00f3n en la compleja divisi\u00f3n del trabajo. Sabe s\u00f3lo que si no se limita, si no se mutila, sucumbir\u00e1 en la lucha por la vida. Goethe, que con su consciencia est\u00e1 a caballo de tres \u00e9pocas \u2013el pasado epifeudal que a\u00fan ha vivido, el presente burgu\u00e9s y un futuro propiamente humano\u2013 ha dicho el resultado de todo eso, para los mismos beneficiarios de la situaci\u00f3n, en unas notables palabras de <i>Los a\u00f1os de aprendizaje de Guillermo Meister<\/i> que el fil\u00f3sofo h\u00fangaro Luk\u00e1cs ha comentado profundamente: \u00abEl burgu\u00e9s no puede ser un hombre p\u00fablico. Un burgu\u00e9s puede conquistar m\u00e9ritos, y, en \u00faltima instancia, puede incluso formarse el esp\u00edritu; pero, haga lo que haga, su personalidad ser\u00e1 siempre aniquilada [&#8230;] El burgu\u00e9s no tiene derecho a preguntarse \u00bfqu\u00e9 eres?, sino s\u00f3lo \u00bfqu\u00e9 tienes? \u00bfQu\u00e9 comprensi\u00f3n, que conocimiento, qu\u00e9 capacidad, qu\u00e9 riqueza? Para ser \u00fatil, el burgu\u00e9s tiene que desarrollar ciertas capacidades, y se parte del supuesto de que no tendr\u00e1, porque no debe tener, una naturaleza armoniosa; pues, para ser \u00fatil, debe despreciar todo lo dem\u00e1s.\u00bb Vale la pena observar, por cierto, que entre las varias formas de la mutilaci\u00f3n burguesa, funcionalmente necesaria (necesaria para ser \u00ab\u00fatil\u00bb), Goethe coloca el ser eso que llamamos un \u00abintelectual\u00bb.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que la inteligencia europea descubre con esa claridad los rasgos propiamente modernos, burgueses, nuestros, de la divisi\u00f3n del trabajo, se suscita tambi\u00e9n como reacci\u00f3n el ideal del hombre plena y \u00abarmoniosamente\u00bb desarrollado (seg\u00fan la expresi\u00f3n goethiana); pero, por de pronto, eso ocurre en forma ut\u00f3pica. La utop\u00eda se encuentra en los textos del joven Hegel, con su id\u00edlica visi\u00f3n del pleno ciudadano griego antiguo. La utop\u00eda aparece tambi\u00e9n en la obra de Mozart, por ejemplo, en los coros did\u00e1cticos de <i>La Flauta M\u00e1gica<\/i>. Y est\u00e1 presente tambi\u00e9n en Goethe. Unas veces en forma tr\u00e1gica irresuelta, se\u00f1aladamente en el <i>Faust<\/i>, cuyo protagonista oscila entre la filosof\u00eda, la poes\u00eda y el trabajo industrial t\u00e9cnico, en busca de ese ideal de plenitud humana. Otras veces de un modo que habr\u00eda interesado mucho a mis dos amigos estudiantes de Derecho: cuando habla del d\u00eda en que vuelvan a unirse la ciencia y la poes\u00eda, que no son, piensa Goethe, m\u00e1s que dos aspectos de una misma cosa y que, por lo tanto, no deber\u00edan estar separadas.<\/p>\n<p>Pero la utop\u00eda se escribe siempre en condicional, nunca en indicativo; porque toda utop\u00eda es ucron\u00eda. Y en esta materia lo decisivo es el modo verbal, no el tiempo, como afirman los fil\u00f3sofos y los soci\u00f3logos reaccionarios, tan al\u00e9rgicos a la inseguridad de la perspectiva de futuro y tan contaminados, en cambio, por la adaptaci\u00f3n al presente. La utop\u00eda no puede escribirse en futuro de indicativo porque lo esencial de la construcci\u00f3n ut\u00f3pica, a diferencia del programa revolucionario, es que no prospecta realmente la consecuci\u00f3n del objetivo, ni intenta siquiera enumerar, con respeto a la realidad, las etapas y las herramientas de la marcha. Lo que hace es suponer otro mundo, otra humanidad. Y si ese mundo o esa humanidad existieran, entonces las cosas se arreglar\u00edan as\u00ed o as\u00e1.<\/p>\n<p>Ese es el sentido que tiene, en el mejor de los casos, la apelaci\u00f3n a valores integrales de la persona que se supone habr\u00edan quedado al margen de la pulverizaci\u00f3n de la vida y de la consciencia por la divisi\u00f3n moderna del trabajo. Pero no hay tales zonas intactas. Es verdad que todos nacemos como personas potenciales. Pero no lo es menos que nos desarrollamos y morimos encajados en la divisi\u00f3n del trabajo y amputados por ella. Unos, los que est\u00e1n arriba o cerca de las clases dominantes \u2013y \u00e9ste es el caso de muchos intelectuales\u2013, con amputaciones que en parte han consentido a cambio de ciertos beneficios, pero que no por eso dejan de ser amputaciones. Otros, los m\u00e1s, los que est\u00e1n abajo, amputados pr\u00e1cticamente de la cabeza.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, otras veces el sentido de esas actitudes ut\u00f3picas es bastante peor: cuando el condicional se toma por presente de indicativo, cuando se cree que ya hoy la persona es \u00edntegra realidad en la vida, se boicotean en realidad los pasos hoy posibles hacia la restituci\u00f3n de la persona mediante la restituci\u00f3n de un mundo humano, de una organizaci\u00f3n racional de la actividad humana espec\u00edfica, que es el trabajo.<\/p>\n<p>Desde una divisi\u00f3n del trabajo que es al mismo tiempo t\u00e9cnicamente adelantada y esencialmente irracional, es in\u00fatil proponerse la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n tradicional del trabajo de un modo directo. Lo serio es coger esa concreta divisi\u00f3n del trabajo por su lado visiblemente eliminable, que es su irracionalidad. Luego, una vez eliminada \u00e9sta, se plantear\u00e1 con sentido concreto el problema de reducir la divisi\u00f3n del trabajo por otros \u00e1ngulos. En una sociedad como la nuestra est\u00e1, naturalmente, por realizar la primera tarea: limpiar de irracionalidad estructural la divisi\u00f3n del trabajo. Varias t\u00e9cnica cient\u00edficas \u2013se\u00f1aladamente la cibern\u00e9tica\u2013 prometen una notable ayuda en esa tarea.<\/p>\n<p>En realidad, todas las t\u00e9cnicas de mecanizaci\u00f3n y de automatizaci\u00f3n tienen esa capacidad de ayudar a superar la irracionalidad. La tienen incluso aquellas t\u00e9cnicas que, como las del trabajo industrial de los siglos XIX y XX, han contribuido hasta ahora a la irracionalidad de la divisi\u00f3n del trabajo. Pues del mismo modo que la t\u00e9cnica sola no causa el proceso de divisi\u00f3n del trabajo, sino que s\u00f3lo da forma y ritmo a la realizaci\u00f3n del impulso social, as\u00ed tambi\u00e9n la irracionalidad mercantil de la vida econ\u00f3mica, aunque use constantemente la t\u00e9cnica, no destruye el car\u00e1cter racional de \u00e9sta: s\u00f3lo lo anula socialmente al determinarlo por el conjunto irracional del sistema.<\/p>\n<p>Las t\u00e9cnicas de automatizaci\u00f3n pueden terminar a la larga, incluso en nuestra sociedad, con la necesidad de grandes masas sujetas al trabajo mec\u00e1nico por la contradicci\u00f3n del mercado. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed puede observarse que no es la t\u00e9cnica el motor decisivo del proceso social. Puede, en efecto, imaginarse, aunque sea una construcci\u00f3n especulativa, una soluci\u00f3n irracional para nuestra irracional sociedad, soluci\u00f3n que le permitiera absorber los mayores logros de las t\u00e9cnicas de racionalizaci\u00f3n del trabajo. El fil\u00f3sofo alem\u00e1n Georg Klaus, bas\u00e1ndose en un c\u00e9lebre texto de una carta de Marx, ha trazado un interesante cuadro especulativo al respecto: imag\u00ednese que en una sociedad de este tipo irracional se renueva totalmente la t\u00e9cnica del proceso de producci\u00f3n mediante la automatizaci\u00f3n, etc. Quedan entonces liberadas enormes energ\u00edas humanas que no tienen ya aplicaci\u00f3n al trabajo mec\u00e1nico y que, por tanto, s\u00f3lo pueden desarrollarse econ\u00f3micamente y racionalmente accediendo al trabajo creador, a la administraci\u00f3n de la sociedad. Pero esta direcci\u00f3n comunitaria est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la estructura del dominio de clase que es propio de la sociedad en que vivimos y que se toma en el ejemplo. Entonces, si no se produce una victoriosa reacci\u00f3n de los casualmente liberados del trabajo mec\u00e1nico, la sociedad irracional tiene a\u00fan una salida irracional para preservar el poder de la clase dominante: puede recurrir al gigantesco despilfarro de mantener a los antiguos trabajadores mec\u00e1nicos en una situaci\u00f3n de proletariado parasitario, aliment\u00e1ndoles, divirti\u00e9ndolos y lav\u00e1ndoles el cerebro gratuitamente a cambio de tenerles alejados de la direcci\u00f3n de la sociedad. Es importante precisar que esa noci\u00f3n de \u00abproletariado parasitario\u00bb, aunque laxa y especulativa, no es absurda. Georg Klaus recuerda que en Roma se ha dado algo parecido. La clase dominante romana, la clase senatorial, ha mantenido desde los \u00faltimos tiempos de la Rep\u00fablica, con pan y espect\u00e1culos, a una plebe parasitaria. Los esclavos y las provincias cumplieron entonces la funci\u00f3n que ahora desempe\u00f1ar\u00edan las pocas manos indispensables para la producci\u00f3n automatizada.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica, pues, no puede cumplir por s\u00ed sola la otra racionalizaci\u00f3n, la seria, la socializaci\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo, que es el primer paso para su superaci\u00f3n. Lo esencial para cumplir esa tarea es, naturalmente, suprimir la base de la irracionalidad, las instancias meramente mec\u00e1nicas, inconscientes, no-humanas, que mueven hoy la divisi\u00f3n del trabajo entre nosotros. Una de esas instancias es relativamente moderna: la mercantilizaci\u00f3n de la actividad humana. La otra es m\u00e1s antigua: es el hecho de que, a lo largo de los siglos, los hombres entran en la divisi\u00f3n del trabajo y quedan encasillados en sus diversas ramas no por consideraciones racionales, sino por su pertenencia a determinadas clases sociales. De todos modos, la distinci\u00f3n entre esas dos instancias no quiere decir que sean en la realidad concreta de hoy cosas distintas: la divisi\u00f3n clasista del trabajo se presenta hoy, como es natural, mediada por el mercado.<\/p>\n<p>Pasar mentalmente por encima de todo eso y ponerse a so\u00f1ar hoy un desarrollo personal armonioso es utop\u00eda. Igualmente es utop\u00eda intentar realizarlo a t\u00edtulo individual. Es adem\u00e1s una utop\u00eda que dejar\u00e1 mal sabor de boca al intelectual decente, porque de alg\u00fan modo tendr\u00e1 que pagar el haber echado un velo sobre el mundo para no verlo y poder jugar a la b\u00fasqueda de su propia armon\u00eda. Echar un velo sobre el mundo es precisamente el pecado mortal del intelectual.<\/p>\n<p>Por todo eso, la \u00fanica manera de ser de verdad un intelectual y un hombre de lo que Goethe llam\u00f3 la armon\u00eda, de la existencia humana sin amputaciones sociales, es una manera militante; consiste en luchar siempre, pr\u00e1cticamente, realmente, contra la actual irracionalidad de la divisi\u00f3n del trabajo, y luego, el que a\u00fan est\u00e9 vivo, contra el nuevo punto d\u00e9bil que presenta entonces esa vieja mutilaci\u00f3n de los hombres. Y as\u00ed sucesivamente, a lo largo de una de las muchas as\u00edntotas que parecen ser la descripci\u00f3n m\u00e1s adecuada de la vida humana.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s es utop\u00eda, cuando no es inter\u00e9s. Esto, en cambio, es un <i>Studium generale<\/i> y hasta un vivir general para todos los d\u00edas de la semana.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Aspectos del problema del m\u00e9todo en ciencias sociales<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1967, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia con este t\u00edtulo en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Terrassa (Barcelona). Con su autorizaci\u00f3n, la delegaci\u00f3n de alumnos y la comisi\u00f3n de apuntes y publicaciones de la ESII editaron la transcripci\u00f3n (<i>esquem\u00e1tica, no literaria<\/i>) de su intervenci\u00f3n en la secci\u00f3n \u00abEconom\u00eda-Problemas de m\u00e9todo en ciencias sociales\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><b>I<\/b><i>. <\/i>A un t\u00e9cnico se le presentan actualmente, entre otros, dos problemas: 1\u00ba. Competencia t\u00e9cnica y profesional: ser un buen t\u00e9cnico; 2\u00ba. Responsabilidad social.<\/p>\n<p>Para resolver el problema 1\u00ba precisa un buen \u00aboficio\u00bb; para resolver el problema 2\u00ba precisa conocer una cosa que no es de su oficio: sociedad, historia.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n puede llegar a ser una problem\u00e1tica tr\u00e1gica (f\u00edsicos at\u00f3micos) en un caso extremo.<\/p>\n<p>En todo caso, consciente o inconscientemente, el t\u00e9cnico juega un papel social.<\/p>\n<p>Vamos a ver a continuaci\u00f3n c\u00f3mo ambos problemas (1\u00ba y<i> <\/i>2\u00ba) est\u00e1n ligados.<\/p>\n<p><b>II. Problemas del m\u00e9todo.<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00abm\u00e9todo\u00bb la podemos interpretar en diversos sentidos: a) Muy amplio (por ejemplo: m\u00e9todo escol\u00e1stico). b) No tan amplio (por ejemplo: m\u00e9todo c\u00e1maras de plomo): en este sentido equivaldr\u00eda a \u00abprocedimiento\u00bb. c) \u00abMini-tecnolog\u00eda\u00bb (por ejemplo: diversos \u00abm\u00e9todos\u00bb de cizallas).<\/p>\n<p>Agrupando todos estos sentidos podemos establecer una primera clasificaci\u00f3n de los m\u00e9todos: a) M\u00e9todos te\u00f3ricos: para obtener conocimiento (o aplicarlos en la ense\u00f1anza). b) M\u00e9todos pr\u00e1cticos: para conseguir efectos materiales.<\/p>\n<p>A primera vista puede parecernos que los m\u00e9todos pr\u00e1cticos corresponden a lo que llamamos \u00abt\u00e9cnica\u00bb, pero vemos inmediatamente que se nos replantea el mismo problema con la palabra \u00abt\u00e9cnica\u00bb, ya que t\u00e9cnica se usa en la conversaci\u00f3n como equivalente a m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Dentro de los m\u00e9todos te\u00f3ricos caben distinguir diversos tipos: 1\u00ba. Heur\u00edsticos (del griego \u03b5\u03c5\u03c1\u03b9\u03c3\u03ba\u03b5\u03b9\u03bd <i>heuriskein<\/i>), que sirven para descubrir. 2\u00ba. De construcci\u00f3n de teor\u00edas: para elaborar teor\u00edas con lo<b> <\/b>ya descubierto. 3\u00ba. Did\u00e1cticos: para ense\u00f1ar lo descubierto (comunicar el conocimiento).<\/p>\n<p>Dentro del apartado [b] cabr\u00eda distinguir numerosos m\u00e9todos pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>Naturalmente esta no es una divisi\u00f3n a rajatabla.<\/p>\n<p>Todo el mundo usa todos los m\u00e9todos. Por ejemplo, un matem\u00e1tico: investiga (a-1); si descubre algo, teoriza (a-2); si elabora una teor\u00eda, ense\u00f1a (a-3). Un f\u00edsico: experimenta (a-1 y b). \u00bfY el t\u00e9cnico? Tiene una negativa tendencia a desprenderse de a), pero tambi\u00e9n suele hacer de todo.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista filos\u00f3fico, unas veces se habla de m\u00e9todo en un sentido tal que tiene relevancia filos\u00f3fica; otras no. Por ejemplo: dos personas que tengan filosof\u00edas (o religiones) diferentes (marxista y budista, por ejemplo) piensan con \u00abm\u00e9todos\u00bb diferentes (para ver el mundo, para otorgar mayor relevancia filos\u00f3fica); y si ambos son ingenieros textiles usan \u00abm\u00e9todos\u00bb comunes (no hay transcendencia filos\u00f3fica).<\/p>\n<p>Pero todo esto, en realidad, no es muy claro sino muy humano: los m\u00e9todos filos\u00f3ficos a veces implican los no filos\u00f3ficos. Por ejemplo: un investigador de psicofisiolog\u00eda (ciencia que intenta explicar la conducta por la fisiolog\u00eda del sistema nervioso central) precisar\u00e1 creer en la existencia de una relaci\u00f3n comportamiento-fisiolog\u00eda. El problema ser\u00e1 muy diferente seg\u00fan se trate de un escol\u00e1stico (creencia en el alma y sus \u00abpotencias\u00bb), un \u00abcomportamentista\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos neurofisiol\u00f3gicos para explicar sentimientos, pensamientos, conducta (o sea, las t\u00e9cnicas neurofisiol\u00f3gicas) implican que bajo ellos se encuentre lo filos\u00f3fico ya que suponen que no hay esp\u00edritu y materia separados sino dos caras de una realidad. Esto tiene importancia filos\u00f3fica si un budista, o un cristiano del siglo XIII por ejemplo, no pueden admitirlo.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos que tienen relevancia filos\u00f3fica se encuentran en la base de los m\u00e9todos que no la tienen, exigi\u00e9ndose que el conjunto tenga coherencia.<\/p>\n<p>Aunque, naturalmente, se puede ser un budista o un cristiano del siglo XIII y estudiar psicofisiolog\u00eda. Todo es una cuesti\u00f3n de conciencia personal.<\/p>\n<p><b>III. Resumen<\/b><\/p>\n<p><i>M\u00e9todo<\/i>: palabra usada en muchos sentidos: tres sentidos te\u00f3ricos, muchos pr\u00e1cticos. Hemos distinguido entre m\u00e9todos que tienen importancia filos\u00f3fica y m\u00e9todos que no la tienen, distinci\u00f3n que reproduce la dicotom\u00eda del t\u00e9cnico que nos ha servido de introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, en la realidad, las cosas no son tan tajantes.<\/p>\n<p><b>IV. Problema del m\u00e9todo principal en ciencias sociales con implicaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/b><\/p>\n<p>Para comenzar deberemos establecer una distinci\u00f3n entre ciencias sociales y ciencias de la naturaleza (En nuestro caso tiene especial importancia; en el ingeniero se da la confluencia de ambas: la t\u00e9cnica es un eslab\u00f3n entre el hombre y la naturaleza: aprovechamiento de leyes naturales para funciones sociales \u2013existen otros eslabones: contemplaci\u00f3n est\u00e9tica).<\/p>\n<p>Se han producido a lo largo de la historia diversas posiciones de las que destacamos las dos extremas: I) afirmar que las ciencias sociales y las ciencias naturales son lo mismo (juntarlas); II) separarlas del todo.<\/p>\n<p><b>Inconvenientes:<\/b><\/p>\n<p>I. P\u00e9sima consecuencia: En las ciencias sociales se ha aplicado el pensamiento est\u00e1tico (no hist\u00f3rico) y mecanicista que exist\u00eda para las ciencias naturales debido a que el aspecto evolutivo de la naturaleza inerte y viva es \u00abest\u00e1tico\u00ab en el lapso humano.<\/p>\n<p>Si las ciencias sociales y las ciencias naturales son la misma cosa, entonces la sociedad es tan inmutable como la naturaleza.<\/p>\n<p>II. El prototipo de conocimiento racional es el de las ciencias naturales, en especial matem\u00e1tica (ciencia auxiliar) y f\u00edsica. Y al separar las ciencias naturales de las ciencias sociales, lo que se dice, impl\u00edcitamente, es que las ciencias sociales no son \u00abciencia\u00bb sino \u00abfilosof\u00eda\u00bb, sentimiento, m\u00edstica no basada en m\u00e9todos cient\u00edficos (escuela de Dilthey, Rickert).<\/p>\n<p>Rickert afirma que el conocimiento social se produce por empat\u00eda. Del griego: <i>em,<\/i> igual a dentro; <i>pathos,<\/i> igual a sentir; an\u00e1logamente a la construcci\u00f3n de simpat\u00eda: <i>sym, <\/i>igual a con, <i>pathos,<\/i> igual a sentir. Dilthey emplea la palabra \u00abvivencia\u00bb en sentido an\u00e1logo.<\/p>\n<p>Ambos defienden el m\u00e9todo de introducirse por intuici\u00f3n. Por ejemplo: el economista historiador del siglo XVII, con los datos que pueda reunir, debe \u00abvivir\u00bb el siglo XVII como un poeta. Pero los resultados no se pueden defender cient\u00edficamente. Cient\u00edficamente el proceso ser\u00eda: <i>\u00abdatos\u00bb m\u00e1s v\u00edas de razonamiento implican \u00abresultados\u00bb<\/i>, y otro puede comprobar el proceso. Esta comprobaci\u00f3n es lo que lo hace dignamente cient\u00edfico. Por ejemplo una suma: datos, reglas para sumar, etc.<\/p>\n<p>Vemos, pues, que ambas posiciones extremas son rechazables. Debemos reconocer que cualquiera que sea la relaci\u00f3n conocimiento social-conocimiento natural, solo conocemos un \u00abm\u00e9todo\u00bb: v\u00eda emp\u00edrica: descubrimiento; v\u00eda racional: demostraci\u00f3n. Es decir, cualquiera que sea la relaci\u00f3n ciencias naturales-ciencias sociales, los procedimientos generales son los mismos para todo conocimiento cient\u00edfico. Por ejemplo, qu\u00edmico: con un mineral; historiador: con un documento; observaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>\u00bfEste resultado nos ha de llevar a creer que las ciencias naturales y las ciencias sociales son una misma cosa? No, porque en el conocimiento de la naturaleza importa poco \u00ablo concreto\u00bb. Por ejemplo: a un investigador de gen\u00e9tica vegetal no le importa \u00abla individualidad\u00bb de las plantas sino su variedad, clase; un t\u00e9cnico que trabaja con una m\u00e1quina querr\u00e1 resultados est\u00e1ndar. Pero las ciencias sociales buscan la \u00abconcreci\u00f3n\u00bb que puede llegar a ser el individuo (psiquiatr\u00eda, cr\u00edtica literaria) o al menos una \u00abconstelaci\u00f3n\u00bb de individuos (por ejemplo, \u00abesta crisis espa\u00f1ola\u00bb). En las ciencias sociales se realza el valor de lo concreto, valga la redundancia, \u00abindividualizado\u00bb y no repetido. Nos referimos al concreto social.<\/p>\n<p>Esta es, pues, la \u00fanica diferencia importante entre las ciencias naturales y las ciencias sociales: el principio aristot\u00e9lico \u00abno hay ciencia de las cosas particulares\u00bb (de <i>particularibus<\/i>). Es decir, [la creencia] \u00abciencia igual a teor\u00eda axiom\u00e1tica\u00bb (f\u00edsica te\u00f3rica, por ejemplo), que implica la separaci\u00f3n ciencias naturales-ciencias sociales, es puro anacronismo.<\/p>\n<p><b>V. Principios del planteamiento del problema.<\/b><\/p>\n<p>No hay m\u00e1s m\u00e9todo de conocimiento que el proceso indicado: observaci\u00f3n-an\u00e1lisis-teor\u00eda. No se acepta la empat\u00eda, la intuici\u00f3n. En las ciencias sociales debe utilizarse este m\u00e9todo para penetrar en lo concreto sin perder lo individual (contra lo que pasaba en las ciencias naturales).<\/p>\n<p>De ello se desprenden dos consecuencias: a) hay que localizar las operaciones que nos ligan los datos (por ejemplo: los conocimientos generales de econom\u00eda para estudiar las crisis) y m\u00e1s tarde los diversos datos unos con otros (por ejemplo: para particularizar esta determinada crisis), y b) se impone, pues, un <i>m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/i> para comprender una determinada concreci\u00f3n. En este caso es a\u00fan m\u00e1s necesario que en las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Todo esto se debe realizar con objetos hist\u00f3ricos (cambiantes e irrepetibles). Es precisamente su historicidad lo que fuerza a comprender \u00abconcretamente\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo una observaci\u00f3n: no se puede tratar un tema \u00abredondamente\u00bb. Mientras las ciencias naturales solo tienen \u00abun contacto\u00bb con la humanidad porque la naturaleza se presenta inmutable, las ciencias sociales presentan dos debido a que su realidad es cambiante: es posible el \u00abfeedback\u00bb. Por ejemplo: actuaci\u00f3n de los economistas ante la crisis.<\/p>\n<p><b>Coloquio<\/b><\/p>\n<p><i><b>\u00bfQu\u00e9 significa axioma?<\/b><\/i><\/p>\n<p>En su origen axioma significaba proposici\u00f3n evidente. Hoy en d\u00eda se ha abandonado esta idea y axioma quiere decir proposici\u00f3n que se acepta sin demostraci\u00f3n para servir de base de una teor\u00eda, y se acepta sin demostraci\u00f3n no por ser evidente sino por ser deductivamente rica. Hay que axiomatizar cuando hay recogidos ya tantos datos que se precisa elaborar una teor\u00eda.<\/p>\n<p><i><b>\u00bfUn axioma es cient\u00edfico?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Esta es una cuesti\u00f3n con poco sentido. Lo cient\u00edfico no debe ser un axioma (o un teorema) sino una teor\u00eda. Aceptamos una teor\u00eda porque va bien para trabajar y porque explica datos.<\/p>\n<p>Contrariamente a la posici\u00f3n antigua en que por horror al practicismo se consideraba que la base cient\u00edfica de una teor\u00eda deb\u00eda ser el axioma evidente.<\/p>\n<p><i><b>Se le pregunta por el proceso de creaci\u00f3n de nuevas teor\u00edas<\/b><\/i><b>.<\/b><\/p>\n<p>El problema se nos ha desplazado a c\u00f3mo encontrar los buenos axiomas. Estos habitualmente se consiguen de golpe. Por ejemplo, Kekul\u00e9, yendo de paseo y sin pensar en ello, intuy\u00f3 repentinamente la estructura del benceno. O el <i>Pithecanthropus erectus<\/i> reconstruido por [Eug\u00e8ne] Dubois en Java en 1900. Tres noches consecutivas so\u00f1\u00f3 que resolv\u00eda la reconstrucci\u00f3n. La ma\u00f1ana siguiente a la tercera noche descubri\u00f3 unas notas que hab\u00eda tomado durante sus sue\u00f1os, era la reconstrucci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>Pero estos casos no se consiguen por intuici\u00f3n gratuita, sino que se trata de personas que conocen profundamente el tema.<\/p>\n<p>Hoy la psicofisiolog\u00eda a\u00fan no sabe lo suficiente, pero se llegar\u00e1 a descubrir el porqu\u00e9 de estos funcionamientos inconscientes (Si el problema se reduce a relacionar diversos flujos de neuronas, \u00bfpor qu\u00e9 solo se podr\u00eda conseguir esta relaci\u00f3n voluntariamente?).<\/p>\n<p>Podemos considerar estas hip\u00f3tesis como perfectamente cient\u00edficas, ya que posteriormente se pueden comprobar estas intuiciones.<i> <\/i><\/p>\n<p><i><b>Se pregunt\u00f3 por las vivencias subjetivas y su conexi\u00f3n con la realidad.<\/b><\/i><\/p>\n<p>Para la f\u00edsica, el \u00abverde\u00bb es una longitud de onda, pero, por ejemplo, a m\u00ed el \u00abverde\u00bb me pone de buen humor (act\u00faa como sedante). Existe una diferencia fundamental: \u00abel verde es una longitud de onda\u00bb es una afirmaci\u00f3n cient\u00edfica; la segunda afirmaci\u00f3n, sobre las \u00abcualidades\u00bb del verde (en el sentido en que emplear\u00eda esta palabra un pintor), es una \u00abvivencia\u00bb. Si se pretende hacer ciencia se debe prescindir de vivencias personales.<\/p>\n<p>\u00bfSe pierde con eso? Seguro. Si nos quedamos con la vivencia, el resultado es peor a\u00fan: solo el artista, y a su manera, recupera la vivencia. Habr\u00e1 otras ciencias que se aproximen m\u00e1s a la realidad (la psicolog\u00eda de la percepci\u00f3n, por ejemplo, m\u00e1s que la \u00f3ptica), pero siempre quedar\u00e1 algo individual fuera. Se trata de una aproximaci\u00f3n asint\u00f3tica: \u00f3ptica, psicolog\u00eda de la percepci\u00f3n, cr\u00edtica art\u00edstica.<\/p>\n<p>Un caso similar es la labor del cr\u00edtico literario. Debe ser un cient\u00edfico, hasta llegar a situar completamente al autor; a partir de ah\u00ed, un artista. El resultado ser\u00e1 tanto mejor cuanto m\u00e1s all\u00e1 haya llegado en la localizaci\u00f3n cient\u00edfica. Se nos plantea, pues, el problema de la investigaci\u00f3n interdisciplinaria \u2013historia, biolog\u00eda, medicina, ling\u00fc\u00edstica, gram\u00e1tica, historia pol\u00edtica, historia literaria\u2013 y, adem\u00e1s, art\u00edstica.<\/p>\n<p><i><b>Sobre la evoluci\u00f3n de la sociedad y el pensamiento social generado.<\/b><\/i><\/p>\n<p>Aunque en ocasiones se considere independientemente la evoluci\u00f3n de la sociedad y la del pensamiento social no lo son en modo alguno: ni la historia del pensamiento filos\u00f3fico ni la historia de la ciencia se pueden aislar de la historia de la sociedad. Por ejemplo, es cierto que Galileo hab\u00eda le\u00eddo a los pitag\u00f3ricos pero tambi\u00e9n \u00abse ensuci\u00f3 las manos\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es especialmente cierto en las ciencias sociales. Por ejemplo, Tom\u00e1s de Aquino, aristot\u00e9lico cristiano del siglo XIII, repite con Arist\u00f3teles que siempre ser\u00e1 necesario que haya esclavos. \u00bfEs ello debido a que el cient\u00edfico social ha \u00abheredado\u00bb? No, la verdad es que \u00e9l, en su mundo, sigue teniendo esclavos y este presupuesto es necesario para recibir la \u00abherencia\u00bb.<\/p>\n<p>La realidad social, que presenta una evoluci\u00f3n irregular, es base del pensamiento social. La conclusi\u00f3n es inmediata.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>4. El hombre y la ciudad<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En abril de 1959, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia con el t\u00edtulo \u00abEl hombre y la ciudad (Una consideraci\u00f3n del humanismo, para uso de urbanistas)\u00bb dentro de un ciclo sobre \u00abSociolog\u00eda y urbanismo\u00bb organizado por el grupo R. de Arquitectura de Barcelona. Se trata de una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica para cient\u00edficos y t\u00e9cnicos sociales en un programa de sociolog\u00eda y urbanismo dise\u00f1ado por este singular colectivo de arquitectos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En la informaci\u00f3n aparecida en <i>La Vanguardia<\/i> el 12 de abril de 1959 se se\u00f1alaba: \u00abDentro del ciclo de Sociolog\u00eda y Urbanismo, organizado por el grupo R. de Arquitectura, el doctor Manuel Sacrist\u00e1n, profesor de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, pronunci\u00f3 una conferencia con el tema \u201cEl hombre y la ciudad\u201d, con el subt\u00edtulo de \u201cUna consideraci\u00f3n de humanismo para uso de urbanistas\u201d. La conferencia tuvo lugar ante numerosos oyentes en el auditorio del dispensario del P.N.A.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El objeto de la conferencia era someter a cr\u00edtica el humanismo abstracto que alienta en algunas corrientes del urbanismo contempor\u00e1neo. El orador hizo referencia a los numerosos arquitectos y urbanistas que levantan la bandera de una \u201cArquitectura para el hombre\u201d, aludiendo a numerosos ejemplos de esta consideraci\u00f3n abstracta de humanismo. As\u00ed mismo, llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre las b\u00e1sicas diferenciaciones sociol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas que articulan las sociedades tradicionales. El perder de vista estas diferenciaciones hace del todo el urbanismo humanismo abstracto, como del mismo humanismo cl\u00e1sico, una doctrina ambigua que redunda pr\u00e1cticamente en la elevaci\u00f3n de determinados grupos sociales a la \u201cesencia hombre\u201d mientras otros quedan relegados a categor\u00eda de \u201chombres por accidente\u201d. Finalmente habl\u00f3 de la posibilidad de llevar a la experiencia la organizaci\u00f3n de una sociedad en cuyo seno la diferenciaci\u00f3n humana fundamental no fuese estrictamente econ\u00f3mico-social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El disertante fue muy felicitado y aplaudido por los numerosos asistentes que siguen peri\u00f3dicamente el cursillo de \u201cSociolog\u00eda y Urbanismo\u201d organizado por el grupo R de Arquitectura.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Es probable que se pregunten ustedes por qu\u00e9 raz\u00f3n hay una sesi\u00f3n dedicada a la filosof\u00eda en el programa de sociolog\u00eda y urbanismo preparado por los arquitectos del grupo R. Yo tambi\u00e9n me lo he preguntado y se lo he preguntado a ellos, obteniendo contestaciones un tanto vagas que acaso puedan reducirse a dos motivos.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>El primero es la necesidad en que suele encontrarse todo hombre cultivado de tomar conciencia de su propia actividad, de conseguir hacerse trasparente su conducta, de descubrir en ella una coherencia racional justificadora. A esa necesidad es especialmente sensible el cient\u00edfico, y tambi\u00e9n el cultivador de lo que tradicionalmente se llamaba artes liberales, expresi\u00f3n a cuyo lado y casi sustituy\u00e9ndola podr\u00edamos colocar hoy la de \u00abt\u00e9cnicas cient\u00edficas\u00bb. Una tal arte liberal es la arquitectura, y seguramente lo es tambi\u00e9n esa actividad de m\u00e1s dif\u00edcil precisi\u00f3n que llamamos urbanismo. Se trata en uno y otro caso de actividades poi\u00e9ticas, es decir, productoras, pero cuyo fundamento inmediato no es la espontaneidad biol\u00f3gica, sino el conocimiento cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Ahora bien: ocurre que el lugar cl\u00e1sico de la toma de conciencia, de la racionalizaci\u00f3n que hace coherente la pr\u00e1ctica humana, es en nuestra cultura la filosof\u00eda. As\u00ed, pues, empezar\u00eda a aclararse el que unos arquitectos preocupados por temas de urbanismo decidieran incluir entre sus posibles inspiraciones a la filosof\u00eda. En esto coinciden nuestros arquitectos barceloneses, a poca distancia en el tiempo, con sus colegas alemanes, los cuales consiguieron colocar como tema de uno de los coloquios filos\u00f3ficos de Darmstadt, el de 1951, un asunto que en muchos aspectos es propio de su arte: \u00abEl hombre y el espacio\u00bb. En ese coloquio pronunci\u00f3 Heidegger su c\u00e9lebre conferencia \u00abConstruir, habitar, pensar\u00bb.<\/p>\n<p>Pero creo que la primera obligaci\u00f3n de la filosof\u00eda en un asunto como este es advertir que no se espere de ella lo que no puede dar. Forma \u00fanica e indiferenciada de todo saber durante mucho tiempo, la filosof\u00eda se limit\u00f3 a contemplar pasivamente el nacimiento de las ciencias positivas, desde la matem\u00e1tica y la medicina hasta las ciencias sociales, arbitrando expedientes de sistem\u00e1tica y de teor\u00eda de la ciencia m\u00e1s o menos convincentes para justificar su supervivencia al lado de las ciencias que se independizaban de ella. En un momento dado, como es sabido, se consum\u00f3 la plena toma de posesi\u00f3n de la realidad entera por las ciencias. De la necesidad de prescindir de una dedicaci\u00f3n especial a una regi\u00f3n cualquiera de la realidad hizo entonces la filosof\u00eda virtud, consiguiendo as\u00ed su especificaci\u00f3n m\u00e1s o menos precisa como actividad intelectual. Pero est\u00e1 claro que esa virtud no podr\u00e1 ya nunca consistir en impartir ense\u00f1anza<i> positiva<\/i> alguna sobre la realidad. La filosof\u00eda, para usar una expresi\u00f3n tradicional bastante c\u00f3moda, carece de un espec\u00edfico objeto material. Su modo de eficacia no podr\u00e1 ser el de facilitar teor\u00edas <i>positivas<\/i> sobre objeto real alguno.<\/p>\n<p>Pero por otros varios caminos puede dar todav\u00eda la filosof\u00eda mucho a los especialistas. Algunos de esos caminos son transitados por ella acaso solo provisionalmente, en espera de que su recorrido se sustantivice en ciencia, como ha ocurrido otras veces. Tal podr\u00eda ser el caso de cap\u00edtulos enteros de la metodolog\u00eda y de la teor\u00eda del conocimiento. Pero hay por lo menos una v\u00eda que no parece susceptible de especializaci\u00f3n, por la complejidad de su desarrollo: es el camino antes indicado por el que los hombres buscan la coherencia de su acci\u00f3n. Apenas el cient\u00edfico o el t\u00e9cnico emprende la tarea de tomar conciencia de su hacer, se ve lanzado a un horizonte que rebasa el alcance propio de su tarea especial, remiti\u00e9ndole a los fundamentos y a los m\u00f3viles de la misma. Ese horizonte es propiamente filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Y en \u00e9l y solo en \u00e9l puede esperar <i>cualquiera<\/i> una aportaci\u00f3n de la filosof\u00eda. La b\u00fasqueda de la coherencia de la pr\u00e1ctica humana tiene como camino natural el de la cr\u00edtica, puesto que, como se ha dicho, no puede recorrer el de la construcci\u00f3n positiva. Esa cr\u00edtica lo es de las representaciones que acompa\u00f1an a la acci\u00f3n en la realidad, y tiene por objeto el establecer si aquellas representaciones son coherentes con la realidad y con la pr\u00e1ctica real. Cuando la cr\u00edtica filos\u00f3fica descubre en las representaciones humanas una incoherencia con la realidad y con la pr\u00e1ctica real y llega a hacer prender en los hombres la conciencia de esa discrepancia puede sin duda ejercer sobre la situaci\u00f3n humana una acci\u00f3n tan eficaz como la de las ciencias. Puede en efecto convertirse en el instrumento por medio del cual la realidad derrumbe todo un mundo de ideas que se ha quedado atrasado y es ya incoherente con ella.<\/p>\n<p>Pero para llegar a insertarse as\u00ed en la pr\u00e1ctica, la filosof\u00eda necesita tomar impulso de la misma realidad y m\u00e1s directamente de las actividades humanas que est\u00e1n en trato inmediato con ella, a saber, las ciencias y las t\u00e9cnicas, o trabajo en general. Dicho con otras palabras: la cr\u00edtica filos\u00f3fica no puede ejercerse en el vac\u00edo sino solo sobre las representaciones cient\u00edficas y vulgares de una \u00e9poca.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed debe desprenderse para nuestros arquitectos y urbanistas una conciencia muy positiva del valor incluso epistemol\u00f3gico de su actividad: la cr\u00edtica filos\u00f3fica que pudiera interesarles m\u00e1s propiamente tendr\u00eda que ejercerse sobre las representaciones que ellos o sus predecesores inmediatos han aceptado respecto de la realidad a que se refiere su hacer.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>El segundo motivo que puede haber movido a nuestros arquitectos a incluir en su programa un rato de filosof\u00eda nos dar\u00e1 ocasi\u00f3n para ejemplificar lo que queda dicho y para ponerlo un poco en pr\u00e1ctica. Ese motivo podr\u00eda describirse as\u00ed: la arquitectura y la urban\u00edstica son artes liberales que tienen por objeto bastante inmediato el hombre mismo. Y la preocupaci\u00f3n por el hombre en general, el humanismo, es desde antiguo reconocido como cosa de fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda cl\u00e1sica se ha dado efectivamente un humanismo positivo, cuya presencia en la imaginaci\u00f3n del hombre contempor\u00e1neo cuando usa esa palabra es sin duda m\u00e1s viva que la de otras acepciones m\u00e1s recientes de la misma. El humanismo cl\u00e1sico arraiga muy atr\u00e1s en la historia de la cultura y de la filosof\u00eda europeas. Los historiadores de la filosof\u00eda suelen atribuir la invenci\u00f3n t\u00e9cnica del t\u00e9rmino \u00abhumanismo\u00bb a un pedagogo alem\u00e1n de finales del siglo XVIII y principios del XIX, pero ya en Cicer\u00f3n, por ejemplo, tienen esa palabra, y palabras emparentadas con ella, el sentido de aspiraci\u00f3n al pleno desarrollo moral y cultural de las capacidades humanas. El mismo motivo se manifiesta en la edad cl\u00e1sica del humanismo, el Renacimiento, unido esta vez \u00edntimamente, con una pol\u00e9mica filos\u00f3fica contra el trascendentalismo del pensamiento medieval: la aspiraci\u00f3n al desarrollo pleno de las capacidades humanas es visto por los humanistas desde el Renacimiento como incompatible con cualquier concepci\u00f3n del hombre que lo someta a desvar\u00edos y a leyes sobrehumanas.<\/p>\n<p>Pero este aspecto pol\u00e9mico del humanismo cl\u00e1sico puede ser aqu\u00ed pasado por alto por dos razones principales, una de las cuales (\u00fanica que indicaremos y cuya consideraci\u00f3n, por lo dem\u00e1s, basta) es su inesencialidad para nuestro tema: el horizonte de la urban\u00edstica no es, en efecto, filos\u00f3fico general; su perspectiva coincide con la de la Ciudad humana y su mirada puede ser \u2013y es de hecho\u2013 estrictamente inmanentista sin tener que justificarse por ello con una previa discusi\u00f3n al respecto. De aqu\u00ed pues que basten unos fundamentos human\u00edsticos, incluso en un sentido reducido, para suministrar al arquitecto y al urbanista aquella transparencia racional que buscan en su acci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p><i>Posibilitar el pleno desarrollo de las capacidades del hombre&#8230;<\/i><\/p>\n<p>Este cl\u00e1sico principio human\u00edstico parece incluir tan naturalmente las metas de la arquitectura y del urbanismo que casi resulta disipada toda extra\u00f1eza ante el hecho de que los organizadores de este curso quisieran que en \u00e9l se hablara de humanismo. La filosof\u00eda del humanismo cl\u00e1sico, en efecto, por boca de Cicer\u00f3n y de Luis Vives, de Erasmo y de Lorenzo Valla, puede decir a arquitectos y urbanistas: \u00abvuestra actividad no tiene solo por objeto conseguir determinados efectos est\u00e9ticos, sino ante todo promover el pleno desarrollo de las capacidades humanas\u00bb.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n es sin duda muy pertinente. Pero no menos vaga. Nuestras reflexiones iniciales sobre la falta de un objeto material espec\u00edfico de la filosof\u00eda pod\u00edan por lo dem\u00e1s hacer prever la vaguedad de este humanismo de la filosof\u00eda cl\u00e1sica. \u00bfDe d\u00f3nde obtiene la filosof\u00eda cl\u00e1sica, de d\u00f3nde obtiene el humanismo cl\u00e1sico su noticia del hombre? Probablemente no ser\u00e1 injusto contestar que el humanismo cl\u00e1sico, dado el atrasado estadio de las ciencias humanas y sociales que le son coet\u00e1neas, no tiene ninguna noticia seria y suficiente del hombre. Por eso es el hombre del humanismo y de la filosof\u00eda cl\u00e1sica un hueco y vago concepto sin existencia real en parte alguna, un fantasma, una mala abstracci\u00f3n. Fantasmas y abstracciones suelen empero compensar muy h\u00e1bilmente su deficiente entidad inspirando a los fil\u00f3sofos la idea de que escriban sus nombres con may\u00fascula y precedidos por el art\u00edculo determinado: el humanismo cl\u00e1sico, que desconoce a los hombres, rinde en cambio tributo <i>al Hombre<\/i>.<\/p>\n<p>La circunstancia se repite bastante exactamente en el moderno personalismo, puesto al servicio de <i>la Persona<\/i>. Esa continuidad entre el humanismo cl\u00e1sico y el personalismo contempor\u00e1neo en este punto fundamental de la abstracci\u00f3n de sus concepciones no tiene por qu\u00e9 sorprender, dado que el humanismo cl\u00e1sico es una de las ra\u00edces ideol\u00f3gicas de la cultura en que todav\u00eda vivimos, destructor del trascendentalismo de la Edad Media igual que nuestra sociedad es el resultado de la destrucci\u00f3n de la sociedad medieval.<\/p>\n<p>Frente a la sujeci\u00f3n de los hombres por un poder sagrado, el humanismo renacentista manifest\u00f3 por vez primera la voluntad del Hombre de no aceptar m\u00e1s valores que los propios. En eso estamos desde entonces, o, por mejor decir, en eso est\u00e1 desde entonces el Hombre con may\u00fascula.<\/p>\n<p>Esta abstracci\u00f3n sirvi\u00f3 sin duda \u2013y sigue sirviendo hoy\u2013 para dignificar los postulados del humanismo cl\u00e1sico. Pero est\u00e1 claro que en la realidad alg\u00fan hombre concreto tiene que encaramarse a la dignidad de la may\u00fascula. \u00bfQui\u00e9n fue ese hombre en el humanismo cl\u00e1sico y a partir de \u00e9l? La arquitectura del humanismo renacentista nos da unas primeras indicaciones sobre ese hombre, con los palacios de Pittis y Medicis, de F\u00facares, reyes y purpurados. Como se ha dicho tantas veces, la arquitectura <i>t\u00edpica<\/i> del humanismo es una arquitectura de palacios, no ya de castillos o catedrales. El Hombre may\u00fasculo del humanismo cl\u00e1sico no es ya el guerrero ni el siervo de Dios, sino lisa y llanamente el rico, aunque por raz\u00f3n de la contig\u00fcidad hist\u00f3rica el rico coincida frecuentemente con el guerrero o ex-guerrero y con el siervo de Dios, especialmente en pa\u00edses como Italia, donde fue bastante habitual la conversi\u00f3n del arist\u00f3crata en comerciante o el ennoblecimiento de este.<\/p>\n<p>Sirva esa breve observaci\u00f3n para hacer plausible \u2013m\u00e1s no se puede en tan corto tiempo\u2013 la siguiente afirmaci\u00f3n: el vicio capital del humanismo cl\u00e1sico es su uso abstracto de la palabra \u00abhombre\u00bb. Como en la realidad no existe ese <i>Hombre<\/i> \u00fanico, sino millones de hombres concretos cuyas circunstancias vitales son sumamente diversas, el humanismo abstracto conduce siempre de hecho a revestir con su<b> <\/b>magnificante abstracci\u00f3n un tipo determinado de hombre concreto. Tal promoci\u00f3n de determinados individuos a la esencia \u00abhombre\u00bb debe ser sumamente agradable para ellos; pero lo es sin duda muy escasamente para los que quedan convertidos de rechazo en hombres <i>per accidens.<\/i><\/p>\n<p>Guardarse de ese vicio de abstracci\u00f3n del humanismo cl\u00e1sico es seguramente importante para arquitectos y urbanistas de hoy, as\u00ed como lo es para todos los cultivadores de la ciencia y de la pr\u00e1ctica sociales. Pues la tendencia abstracta en el humanismo est\u00e1 completamente viva, por las razones que han quedado indicadas. Y ello no solo en forma acad\u00e9mica \u2013como, por ejemplo, en el personalismo actual\u2013 sino tambi\u00e9n en la forma m\u00e1s difusa de lugar com\u00fan de la mentalidad colectiva de los hombres concretos que tienen acceso a la cultura en nuestras sociedades. As\u00ed se manifest\u00f3 por ejemplo en este mismo lugar hace pocos d\u00edas, cuando al terminar el Dr. Jim\u00e9nez de Parga su conferencia se le pregunt\u00f3 si consideraba \u00abjusto\u00bb el sacrificio de \u00abuna generaci\u00f3n m\u00e1rtir\u00bb en aras del progreso de una comunidad; el interpelante precis\u00f3 su pregunta aludiendo al \u00abcaso de China\u00bb. Mientras no se precise qu\u00e9 clases de hombres vienen \u00absacrificados\u00bb en ese \u00abcaso de China\u00bb, no puede menos de verse que aquella pregunta procede de un humanismo abstracto al modo cl\u00e1sico. La pregunta supone un Hombre con may\u00fascula \u2013o, m\u00e1s precisamente, una Generaci\u00f3n no menos \u00fanica y abstracta\u2013 que est\u00e1 viviendo tranquilamente hasta que en un momento dado alguien le impone un sacrificio. Pero en la realidad no hay tal Generaci\u00f3n unitaria toda ella anterior al sacrificio. En la realidad existe, en cada generaci\u00f3n y en toda la historia documentalmente conocida, un grupo de m\u00e1rtires y un grupo de no-m\u00e1rtires, y el sacrificio del que habla aquella pregunta solo es nuevo para estos \u00faltimos, mientras probablemente es para los primeros m\u00e1s alivio que otra cosa, incluso en el terreno estrictamente material.<\/p>\n<p>De fundamentos o presupuestos an\u00e1logos a los de esa pregunta es el frecuente giro hipostatizador con el que los historiadores suelen hablar de \u00abel Hombre egipcio\u00bb o \u00abel Hombre griego\u00bb, con may\u00fasculas \u00e9tnicamente limitadas; ese giro encarna la misma ambig\u00fcedad de la abstracci\u00f3n human\u00edstica cl\u00e1sica. No ha habido un \u00abHombre egipcio\u00bb que era enterrado en mastabas o pir\u00e1mides, sino solo hombres egipcios que eran enterrados en mastabas o pir\u00e1mides y hombres egipcios cuyos cad\u00e1veres se pudr\u00edan en las canteras del Alto Nilo<i>. <\/i>Y lo mismo ocurre con todas esas abstracciones t\u00edpicas.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>La sentencia inaugural de las ciencias sociales, aquella expresi\u00f3n griega seg\u00fan la cual el hombre es un animal social, lleva ya pr\u00e1cticamente en germen todo lo que acaba de decirse. Por ser esencialmente social, lleva en su ser el hombre concreto que ha existido hasta ahora, como elemento ineliminable de su concreci\u00f3n, de su realidad, el lugar que ocupa en la diferenciaci\u00f3n interna de las sociedades. Los fil\u00f3sofos han dicho que nadie es uno sino en cuanto hay otros. La unicidad real, la real individualidad y personalidad, son cristalizaciones en el seno de un tejido de relaciones de \u00edndole, naturalmente, muy varia. Algunas de esas relaciones que integran la base de la individualidad real pueden ser de \u00e1mbito muy reducido como las relaciones de parentesco, por ejemplo. Pero por debajo de todas esas relaciones est\u00e1n las que dimanan de la diferenciaci\u00f3n b\u00e1sica en el seno de las sociedades hasta ahora existentes en nuestro mundo. Esa diferenciaci\u00f3n radical en grupos sociales muestra su car\u00e1cter fundamentante cuando se compara, por ejemplo, individuos de pa\u00edses diversos y pertenecientes a clases an\u00e1logas: un bracero onubense tiene concretamente mucho m\u00e1s en com\u00fan con un bracero del Algarve portugu\u00e9s que con un comerciante de Huelva.<\/p>\n<p>Todas estas reflexiones conducen a una conclusi\u00f3n bastante destructora para las abstractas formulaciones del humanismo tradicional o del personalismo contempor\u00e1neo: en rigor, la humanidad es hoy todav\u00eda una unidad solo desde el punto de vista zool\u00f3gico. Desde el punto de vista de las ciencias sociales y de las actividades relacionadas con ellas, como es la urban\u00edstica, no hay tal humanidad, sino propiamente humanidades. Hay sin duda unas cuantas creaciones culturales muy directamente relacionadas con sus fundamentos biol\u00f3gicos bajo las cuales puede todav\u00eda adivinarse un sujeto humano colectivo y sin embargo unitario esencialmente: tal por ejemplo el n\u00facleo fundamental de los lenguajes, con su esqueleto \u00edntimo, lo l\u00f3gico-formal. Pero apenas un hecho de cultura alcanza mayor complejidad, su sujeto se dibuja ya como especificado por la diferenciaci\u00f3n social esencial a todas las sociedades sidas.<\/p>\n<p>Todav\u00eda desde otro punto de vista impide la naturaleza social de los hombres hablar simplemente en ciencias sociales de un Hombre o de una humanidad \u00fanica. Por su socialidad son en efecto hist\u00f3ricas las humanidades. Los individuos mueren en las sociedades, pero no muere con ellos el acervo material y cultural que han acumulado. Esa acumulaci\u00f3n de cosas, instituciones, modificaciones en las instituciones, de saberes y usos, alcanza un d\u00eda u otro un \u00faltimo dintel estructural, traspasado el cual una sociedad amanece con una estructura propiamente nueva. Y puesto que la inserci\u00f3n del individuo en la articulaci\u00f3n de la estructura social es la base real de su concreci\u00f3n, el hombre posterior al cambio de estructura social es realmente distinto de su antepasado. Diferenciaci\u00f3n pues en el \u00abespacio\u00bb y en el tiempo sociales son esenciales al hombre real, al animal social de los fil\u00f3sofos griegos.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Esos fil\u00f3sofos dispon\u00edan por cierto de una misma palabra para nombrar la agrupaci\u00f3n pol\u00edtica de los hombres y la agrupaci\u00f3n material de sus viviendas. Este uso por el cual \u00abpolis\u00bb significa, como es sabido, a la vez \u00abciudad\u00bb y \u00abcomunidad pol\u00edtica\u00bb&#8217; tiene seguramente causas muy poco especulativas como la configuraci\u00f3n geogr\u00e1fica de la pen\u00ednsula hel\u00e9nica y la presencia de grandes imperios en el Asia anterior en el momento de la colonizaci\u00f3n griega. Pero puede sugerir adem\u00e1s la siguiente consideraci\u00f3n: aunque la comunidad pol\u00edtica se llame \u00abestado\u00bb y la \u00abciudad\u00bb sea solo la reuni\u00f3n de las casas, poca duda puede caber de que en nuestras sociedades diferenciadas del modo antes aludido la ciudad misma refleja esa diferenciaci\u00f3n: es pues ciudad en los dos sentidos. A todas y cada una de nuestras ciudades pertenecen los barrios residenciales, por ejemplo, y los servicios de transportes cuya \u00f3ptima y deseada rentabilidad exige cubrir veinte plazas de viajeros de pie por cada viajero sentado. Evidentemente, esas dos creaciones urban\u00edsticas no est\u00e1n hechas para el mismo hombre, y hasta podr\u00eda decirse que pertenecen a dos ciudades distintas si no fuera que existen tantos lazos entre ellas que la existencia y la peculiaridad de cada una est\u00e1n condicionadas por las de la otra.<\/p>\n<p>El arquitecto y el urbanista deben tener conciencia de ello. En los \u00faltimos decenios, arquitectos de primera fila que han tenido y tienen tambi\u00e9n una influencia considerable en las ideas urban\u00edsticas han propugnado repetidamente una \u00abArquitectura para el hombre\u00bb y una \u00abciudad para el hombre\u00bb. El primer fruto que la cr\u00edtica filos\u00f3fica debe proporcionar a nuestros arquitectos y urbanistas es sin duda modesto, pero s\u00f3lido: consiste en incitarles a no dejarse arrastrar por el hermoso sonido de esas expresiones humanistas, en hacerles ver la necesidad de preguntar hoy y en nuestra sociedad: una arquitectura, \u00bfpara qu\u00e9 hombre?; una ciudad, \u00bfpara qu\u00e9 hombre? La falta de una conciencia adecuada de sus concepciones abstractas explica el hecho de que en el urbanismo humanista contempor\u00e1neo aparezcan tendencias claramente reaccionarias en arquitectura: el olvidar que el hombre para el que se trata de edificar la ciudad futura es el hombre de nuestra civilizaci\u00f3n y del futuro desarrollo de ella es la causa de que muchas veces se tome por humanismo en urban\u00edstica inoperantes nostalgias semicampesinas o semifeudales cuya realizaci\u00f3n significar\u00eda probablemente la renuncia a elementos importantes del progreso moderno.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Algo es ya liberarse de un equ\u00edvoco, y la cr\u00edtica del humanismo cl\u00e1sico puede ser \u00fatil a arquitectos y urbanistas para liberarse de la equ\u00edvoca abstracci\u00f3n de programas como el de la \u00abarquitectura para el Hombre\u00bb y la \u00abciudad para el Hombre\u00bb. Algo es, pero no mucho. Es, sobre todo, menos de lo que resultar\u00eda alcanzable si los discursos sobre el Hombre y sobre su Ciudad dejaran de ser equ\u00edvocos sin tener que renunciar a su ambici\u00f3n de universalidad. Ahora bien: \u00bfpuede un hombre de esp\u00edritu cient\u00edfico pensar que haya alguna posibilidad de conseguir ese claro, un\u00edvoco sentido para el ideal humanista absoluto o cl\u00e1sico? Una cosa, en todo caso, tiene que estar clara a este respecto: esa posibilidad, si existe, no se ha concretado nunca en ninguna de las instancias sociales realizadas en la historia que conocemos documentalmente. Pero, \u00bfquiere esto decir que la posibilidad en cuesti\u00f3n no exista en absoluto? Para probar lo contrario no bastar\u00eda naturalmente con construir una posibilidad pura \u2013es decir, no concretamente sociol\u00f3gica\u2013: desde Plat\u00f3n hasta Savonarola los esp\u00edritus m\u00e1s o menos generosos que se han entusiasmado con la posibilidad puramente formal de una comunidad humana tan plena, tan verdadera comunidad que permitiera hablar concretamente de <i>una<\/i> humanidad, han sucumbido siempre en el fracaso y alguna que otra vez en la hoguera. De esas experiencias suele tomarse pretexto para negar la posibilidad de que expresiones humanistas absolutas, como \u00abarquitectura para el Hombre\u00bb o \u00abciudad para el Hombre\u00bb lleguen a tener alguna vez un<b> <\/b>sentido real, concreto. Esta no es naturalmente ocasi\u00f3n para discutir con detalle un tema que rebasa desmesuradamente el marco de nuestra conversaci\u00f3n. Bastan empero pocas palabras para destruir por lo menos la argumentaci\u00f3n basada en aquel pretexto: la inexistencia hasta ahora de una sociedad en cuyo seno la diferenciaci\u00f3n humana, fundamental, no sea estrictamente econ\u00f3mico-social no es en absoluto una base s\u00f3lida para negar su posibilidad real. Considerando el asunto como cuesti\u00f3n met\u00f3dica, aquel que no acepte la instancia experimental como \u00fanica instancia resolutoria de la duda no tiene siquiera derecho a tomar parte en la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero est\u00e1 claro que experimentos e intentos de ese tipo, de cuyo \u00e9xito depender\u00eda el que pudiera hablarse con sentido pleno de una \u00abarquitectura para el Hombre\u00bb y de \u00abciudades para el Hombre\u00bb, no est\u00e1n en la mano de arquitectos ni de urbanistas a pesar de lo fundamentales que ser\u00edan para aclarar la naturaleza de su trabajo y su concepci\u00f3n del mismo. Con esto llegamos por un camino nuevo a uno de nuestros puntos de partida: nadie que quiera verse transparente en su conducta, nadie que aspire a la coherencia racional de su hacer, puede prescindir de reflexionar sobre los \u00faltimos condicionamientos y fundamentos del mismo. Todo hombre que piensa sus cosas hasta el final filosofa.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>5. Discusi\u00f3n para t\u00e9cnicos del concepto filos\u00f3fico de libertad<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">T\u00edtulo de una conferencia que imparti\u00f3 Sacrist\u00e1n en 1959, probablemente en la que fuera la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Terrassa (Barcelona). Salvo error u omisi\u00f3n por nuestra parte, no existen grabaciones ni desarrollos m\u00e1s amplios. Solo nos ha llegado el guion de su intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><b>I. La problem\u00e1tica inicial.<\/b><\/p>\n<p>1. Hemos de hablar de libertad a ingenieros desde un punto de vista filos\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Qu\u00e9 es hablar de algo moral desde un punto de vista filos\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1. Hacer cr\u00edtica: analizar la formulaci\u00f3n del problema en su versi\u00f3n com\u00fan que suele ser \u00abciencia f\u00f3sil\u00bb (Bunge). Intentar llegar a resultados acerca de la naturaleza del problema.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.2. Intentar construcci\u00f3n doctrinal sobre base cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.3. Hacer invitaci\u00f3n pr\u00e1ctica, \u00abserm\u00f3n\u00bb: la filosof\u00eda, por no ser investigaci\u00f3n positiva, sino nivel especial sin tema material propio, incluye la exhortaci\u00f3n. En esto se parece a la religi\u00f3n, y esto es lo que tiene de concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Esquema de la charla.<\/p>\n<p>2. An\u00e1lisis cr\u00edtico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Repaso de los usos comunes con relevancia filos\u00f3fica<sup>.<\/sup><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. Indiferencia (escol\u00e1stica)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2. Espontaneidad (Bergson, vitalismo)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.3. Autenticidad aut\u00f3noma (existencialismo)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Cr\u00edtica: Los tres conceptos coinciden en dos supuestos insusceptibles de tratamiento racional:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Indeterminaci\u00f3n plena.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Puntualidad del sujeto. Consiguiente vaciedad. Incoherencia incluso (real, no s\u00f3lo mental).<\/p>\n<p>3. Consecuencia. Tendencia a hacer del problema de la libertad un pseudoproblema, porque racionalmente intratable. Si \u2018libertad\u2019 tiene que querer decir eso, m\u00e1s valdr\u00eda abandonar el tema.<\/p>\n<p>Ejemplo Camus: \u00abSe cre\u00edan libres, y nadie ser\u00e1 nunca libre mientras existan plagas.\u00bb (<i>La peste<\/i>)<\/p>\n<p>4. <i>Pero<\/i> fecundidad de los tres principales usos comunes con relevancia filos\u00f3fica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. El 1\u00ba refleja la experiencia cotidiana en bruto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. El 2\u00ba refleja la vitalidad (espec\u00edfica) como creaci\u00f3n de posibilidad<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. El 3\u00ba refleja la lucha contra las determinaciones.<\/p>\n<p><b>II. Un planteamiento con sentido.<\/b><\/p>\n<p>1. Recapitulaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de la libertad no puede consistir en negar determinaciones que sean constitutivas, por lo que su eliminaci\u00f3n ser\u00eda eliminaci\u00f3n del sujeto humano y su negaci\u00f3n imposibilidad de pensar el tema.<\/p>\n<p>2. Replanteamiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Prescindir por un momento de las connotaciones de \u2018libertad\u2019 y atender por un momento a la indiscutible experiencia del hecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. Nuestra posibilidad de elegir e inclinarnos real, materialmente, hacia un lado. Cosa que no parece pueda el animal siempre, aunque puede vacilar (Burid\u00e1n). Esto es lo recogido por el libre albedr\u00edo, pero con esa precisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2. Nuestra capacidad de crear (vitalismo)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.1.2.1 Nuestra capacidad de combatir condicionamientos \u2013no los naturales (existencialismo).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Obtenci\u00f3n de la noci\u00f3n b\u00e1sica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Si eso se generaliza y define racionalmente; el trabajo productivo. Autoproducci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Inter\u00e9s t\u00e9cnicos (ingenieros.).<\/p>\n<p>3. Noci\u00f3n general positiva de &#8216;libertad\u2019.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Creaci\u00f3n de posibilidad por dominio de la naturaleza y de la pr\u00e1ctica, autocreaci\u00f3n mediante el trabajo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.1. La destaco.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Consiguiente enriquecimiento de la consciencia<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. Cr\u00edtica<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Inhibitoria<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. La f\u00f3rmula de Hegel: \u00abLa libertad consiste en no querer nada que no sea uno mismo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.1. Es de aspecto muy metaf\u00edsico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.2. Pero el \u00abuno mismo\u00bb puede concretarse, nada esencial\u00edsticamente, como la misma creaci\u00f3n de posibilidad. (Ortega, existencialismo desmitificado).<\/p>\n<p><b>III. Ingenieros y libertad<\/b><\/p>\n<p>1. El ver en el trabajo, como dominio de la realidad y producci\u00f3n de posibilidades, el tema central positivo de la cuesti\u00f3n de la libertad parece abrir la puerta a grandes optimismos sobre el papel del ingeniero en la cuesti\u00f3n de la libertad.<\/p>\n<p>2. Tanto m\u00e1s cuanto que hoy ciencia-t\u00e9cnica y cosas como automatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Negar esto es reaccionario.<\/p>\n<p>4. Pero hay algo que observar.<\/p>\n<p><b>IV. Alienaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. La perspectiva de que las posibilidades del trabajo no sean<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Ni plenamente realizadas en el terreno material<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1. Contradicciones econ\u00f3micas (Osram) y econ\u00f3mico-sociales-t\u00e9cnicas (Bizancio).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Ni asumidas por todos los hombres como posibilidades humanas, en el caso de realizarse:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. La perspectiva de Klaus.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. El tema de la alienaci\u00f3n: que no se produzca el <em>distacco<\/em> consciente.<\/p>\n<p>2. Sentido primario de \u2018alienaci\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p>3. Sentido consciente fundamental: cosificaci\u00f3n de la red de relaciones. libertad de la consciencia.<\/p>\n<p>4. Sentidos conscientes derivados:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Econ\u00f3micamente funcionales: publicidad, consumos irracionales, fomento de vicios psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Socialmente funcionales: ideolog\u00eda. [Ojo con no <em>trancher<\/em> en la distinci\u00f3n]<\/p>\n<p>5. Todo eso hace menos decisivo el papel de la producci\u00f3n \u2013y del ingeniero\u2013 aunque muy decisivo. Pero menos, por lo que a\u00fan vamos a ver.<\/p>\n<p><b>V. Transici\u00f3n a la pr\u00e1ctica.<\/b><\/p>\n<p>1. Todo eso hace que el tema de la libertad se presente hoy \u2013un hoy dilatad\u00edsimo\u2013 en forma<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Teor\u00e9ticamente negativa: teor\u00eda econ\u00f3mica, pol\u00edtica y de la ideolog\u00eda: cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Pr\u00e1cticamente de lucha por la <i>liberaci\u00f3n<\/i>: actividad social, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>2. El correspondiente serm\u00f3n filos\u00f3fico.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>6. La medicina entre el arte y la ciencia <\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n dict\u00f3 una conferencia con este t\u00edtulo en 1963 en la Facultad de Medicina del Hospital Cl\u00ednico de Barcelona. No existen transcripciones ni fue grabada. Solo nos ha llegado el guion de su intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El entonces miembro del Comit\u00e9 Central del PSUC fue detenido por la brigada pol\u00edtica-social el 2 de mayo de 1963, en la manifestaci\u00f3n que se convoc\u00f3 en Barcelona en protesta del asesinato de Juli\u00e1n Grimau el 20 de abril. En verano, el r\u00e9gimen franquista ejecut\u00f3 a garrote vil a los anarquistas Francisco Granado Gata y Joaqu\u00edn Delgado Mart\u00ednez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En una conversaci\u00f3n de finales de 1999 (<i>El Viejo Topo<\/i> 2000; 140: 31-43), Xavier Folch (1938-2021) comentaba:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">P: \u00bfY de esas conferencias recuerda alguna en especial? Creo que usted ha hablado alguna vez de una que imparti\u00f3 sobre Galileo [En torno a una medici\u00f3n de Galileo].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">XF: Esa es buen\u00edsima. Otra que recuerdo muy bien fue sobre Medicina. El t\u00edtulo era: \u00abLa medicina entre el arte y la ciencia\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><b>I. Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. En el estado actual de la ciencia hay que justificar el que uno se meta en lo que no es su especialidad.<\/p>\n<p>2. Los fil\u00f3sofos mismos exigen hoy esa justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Ortega y Einstein.<\/p>\n<p>3. Aunque ellos sean, por tradici\u00f3n y definici\u00f3n, los que se meten en todo.<\/p>\n<p>4. Porque es verdad que todo es filosof\u00eda, que filosof\u00eda no es una rama.<\/p>\n<p>5. Pero la necesidad de justificaci\u00f3n sigue, porque, si no una rama, s\u00ed que es un nivel de cualquier actividad intelectual del hombre.<\/p>\n<p>6. Por tanto: hay que justificar que cualquier tema especializado ha alcanzado ese nivel. Si no, es apri\u00f3rica inclusi\u00f3n del fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p>7. Queda colgando: que el nivel se alcanza del mejor modo desde cada compartimento, la filosof\u00eda no tiene compartimento.<\/p>\n<p>8. Pero que nuestro tema alcanza el nivel, se ver\u00e1.<\/p>\n<p><b>II. El problema y su origen<\/b><\/p>\n<p>1. Posici\u00f3n del problema.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Que la medicina es \u00abarte\u00bb es antigua manera de hablar, hoy viva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Pero \u00abarte\u00bb es hoy ambiguo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">a) arte \u2192 genialidad \u2192 intuici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">b) arte \u2192 t\u00e9cnica \u2192 deficiencia de teor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. La misma colecci\u00f3n hipocr\u00e1tica no trae la palabra \u1f10\u03c0\u03b9\u03c3\u03c4\u03ae\u03bc\u03b7 [episteme] m\u00e1s que una sola vez, en los \u00ablugares del hombre\u00bb, y no para designar la ciencia m\u00e9dica. Por lo menos, dice \u03c4\u03ad\u03c7\u03bd\u03b7 [t\u00e9chne]. Pero nadie ha visto la medicina hipocr\u00e1tica en la l\u00ednea de una medicina anticient\u00edfica, antirracional, a pesar de su empirista oposici\u00f3n a la teor\u00eda (Emp\u00e9docles, etc).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.4. Ese mismo cariz tiene hoy a primera vista el t\u00f3pico tal como est\u00e1 alimentado en la pr\u00e1ctica actual por la consciencia que el m\u00e9dico tiene de trabajar emp\u00edricamente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.5. Pero obs\u00e9rvese que el problema no va por ah\u00ed: si se hablara solo de empirismo, de ausencia de teor\u00eda, no habr\u00eda contraposici\u00f3n de conceptos entre medicina cient\u00edfica y no cient\u00edfica. Un m\u00e9dico puede ser personalmente de car\u00e1cter empirista, y otro de tendencia teorizadora. Entre ellos puede haber choques. Pero no los hay entre empirismo y esfuerzo cient\u00edfico, experiencia y raz\u00f3n. Al contrario: el empirismo es elemento necesario y esencial del esp\u00edritu racional, cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.6. El problema va m\u00e1s bien por el otro lado: de la limitaci\u00f3n del empirismo, m\u00e1s el \u00e9xito individual del m\u00e9dico, se infiere la presencia de cierta <i>intuici\u00f3n<\/i>: va pues el problema por el lado de arte-genio-intuici\u00f3n.<\/p>\n<p>2. La tradici\u00f3n de la medicina anticient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Precisamente por lo visto, la tradici\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abarte\u00bb \u2013\u03c4\u03ad\u03c7\u03bd\u03b7, ars\u2013 no tiene nada que ver con el problema vivo. El \u00abarte m\u00e9dico\u00bb de la tradici\u00f3n no es la tradici\u00f3n de la moderna medicina anticient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. No lo es la tradici\u00f3n antigua, que racionaliza, por el contrario, el arte: \u03c4\u03ad\u03c7\u03bd\u03b7 es modesta operaci\u00f3n racional, sin genio. Lo que pasa es que \u1f10\u03c0\u03b9\u03c3\u03c4\u03ae\u03bc\u03b7 es solo la absoluta (Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles) \u2013 no es la ciencia en nuestro sentido. M\u00e1s se parece a la nuestra la \u03c4\u03ad\u03c7\u03bd\u03b7.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. No lo es la tradici\u00f3n escol\u00e1stica presidida por esa misma noci\u00f3n de scientia, y en la que son artes incluso la geometr\u00eda o la astronom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. La tradici\u00f3n de la medicina anticient\u00edfica es m\u00e1s bien la medicina esot\u00e9rica, desde la magia hasta los corrientes vitalistas actuales. Esta ha sido siempre la oposici\u00f3n a la ciencia en medicina.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Pero no se trata de una vuelta a los or\u00edgenes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.1. Ni en Egipto ni en Mesopotamia va antes la medicina an\u00edmico-m\u00e1gica que la cient\u00edfico-natural. En Grecia va considerablemente despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.2. En la Edad Moderna, la introducci\u00f3n de la f\u00edsica y la qu\u00edmica es anterior al primer vitalismo: quimiatr\u00eda, iatroqu\u00edmica, iatromatem\u00e1tica e iatromec\u00e1nica son del s. XVII. El animismo como sistema m\u00e9dico (Stahl, 1630-1734) es s. XVIII; el vitalismo (Paul Joseph Barthez, 1734-1806), con toda la escuela de Montpellier, es incluso de segunda mitad del s. XVIII y primera del XIX.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.3. Cierto que est\u00e1 el ocultismo en el Renacimiento (Paracelso, Fray Luis de Granada y la Luna), pero es tradici\u00f3n tard\u00eda alejandrina.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.6. As\u00ed descubrimos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.6.1. La crisis actual es no novedad frente al \u00absuperado\u00bb cientificismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.6.2. Tradici\u00f3n vieja.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.6.3. Pugna antigua.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.6.3.1. Pero no la tradici\u00f3n recia.<\/p>\n<p><b>III. La crisis.<\/b><\/p>\n<p><b>1. Introducci\u00f3n<\/b>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. En los choques de conceptos es vieja experiencia hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, de historia de las ideas, que cuando se presentan esos rasgos de confusi\u00f3n sobre los antecedentes y entusiasmo de \u00absuperaci\u00f3n\u00bb hay gato ideol\u00f3gico encerrado, est\u00e1 en juego mucho m\u00e1s que los conceptos sistem\u00e1ticos internos de una especialidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. El apasionamiento propio de las batallas ideol\u00f3gicas se percibe hoy en la discusi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Furiosamente en la lluvia de obras de divulgaci\u00f3n de la medicina psicosom\u00e1tica, existencial, etc., principalmente en Alemania<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. Pero incluso en grandes: Ivres.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abPi\u00e9nsese por ejemplo en los gigantescos esfuerzos realizados desde hace decenios en todo el mundo cient\u00edfico para descubrir las lesiones que desencadenan el c\u00e1ncer. El resultado de esos esfuerzos es escaso. Se han hallado unos pocos factores externos, que de ning\u00fan modo bastan para aclarar la etiolog\u00eda del c\u00e1ncer. \u00bfNo justifica esto la conclusi\u00f3n de que no existen en absoluto tales lesiones externas? Lo mismo vale de muchas otras enfermedades de las llamadas org\u00e1nicas\u00bb (<i>Der Mensch und seine Krankheit. Grundlagen einer anthropologischen Medizin <\/i>[El hombre y su enfermedad. Fundamentos de una medicina antropol\u00f3gica], 1956, p. 138).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. Llegados a este extremo, Ortega y la mala fe.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.1. Puede en efecto decirse que la posici\u00f3n de Ivres es precipitaci\u00f3n del enterrador interesado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.2. Y la pugna misma lo es entre <i>la cultura<\/i> de la ciencia moderna, con sus perspectivas (distinci\u00f3n a\u00fan mayor de viejos conceptos) y el deseo de dar una marcha \u00abadelante\u00bb que lo es atr\u00e1s (as\u00ed habr\u00eda explicado \u2013y explicaba\u2013 el c\u00e1ncer Stahl): REACCI\u00d3N.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.3.2.1. Ivres lo justifica, en su lucha contra los seguros sociales:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abDar en este mundo al hombre libertad respecto de la miseria y el sufrimiento es una empresa desesperada y su \u00e9xito significar\u00eda la conculcaci\u00f3n de una ley natural\u00bb (Op. cit, p. 165).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.4. Pero cuidado, que puede haber un farise\u00edsmo del optimismo cultural.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.1. Para evitarlo, hay que ver la cuesti\u00f3n m\u00e1s de cerca<\/p>\n<p>2. An\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Por de pronto, en el panorama de la medicina anticient\u00edfica-natural hay, adem\u00e1s de una total recusaci\u00f3n de la ciencia natural vista en Ivres, un intento de suma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Karl Kuno Thure Freiherr von Uexk\u00fcll: \u00ab[&#8230;] La dificultad en que nos encontramos no se debe a que las ideas que tenemos sobre los procesos qu\u00edmicos o f\u00edsicos del cuerpo humano sean falsos, sino a que se hacen tales en cuanto que los absolutizamos o convertimos en punto de partida para la explicaci\u00f3n del todo. De lo que se trata, pues, es de encontrar un nuevo \u2018valor posicional\u2019 de lo f\u00edsico y lo qu\u00edmico en una imagen de la realidad viva y m\u00e1s amplia\u00bb (<i>El hombre y la naturaleza<\/i>, 1961, pp. 87\/88). Ludwig Binswanger: \u00abEs la vieja contraposici\u00f3n Goethe-Newton, que hoy, lejos de inquietarnos, se ha transformado, sobre la base de una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda, en la esencia de la experiencia, del o-lo-uno-o-lo-otro que era en un tanto-lo-uno-como-lo-otro\u00bb (<i>Vortr\u00e4ge<\/i> [Conferencias], p. 191).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Antes de discutir eso, vale la pena ver lo que se busca en esa actitud:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Valorar m\u00e9dicamente lo an\u00edmico (Ivres).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Aspiraci\u00f3n a captar esencias m\u00e9dicas: para Binswanger, p. e., el conocimiento cient\u00edfico-natural es solo utilitario: \u00ab\u2026pero no conocemos la esencia psicol\u00f3gico-fenomenol\u00f3gica del autismo\u00bb (op. cit., p. 39).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. Aspiraci\u00f3n a captar lo individual pues la ciencia es abstracta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Th. von Uexk\u00fcll: \u00ab(&#8230;) se exige pr\u00e1cticamente que cada enfermedad de un individuo sea considerada algo incomparable, \u00fanico y que no puede repetirse. En este terreno debe tener sus ra\u00edces, o algunas de ellas, la tendencia a la casu\u00edstica, tan difundida en la medicina psico-som\u00e1tica\u00bb (<i>Op. cit<\/i>., p. 79).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ferdinand Sauerbruch-Hans Wenke: \u00abUna interpretaci\u00f3n [del dolor] es aut\u00e9ntica cuando muestra la experiencia dolorosa en \u00edntima y estrecha relaci\u00f3n con las caracter\u00edsticas heredadas y adquiridas y con todo el cumplimiento vital de la personalidad\u00bb (<i>Wesen und Bedeutung des Schmerzes<\/i> [Naturaleza y significado del dolor], 3\u00aa ed 1961, p. 182).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.4. Pero todo eso culmina \u2013en los casos caracter\u00edsticos\u2013 en la postulaci\u00f3n de una forma de conocer que no sea la cient\u00edfico-natural, por abstracciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.2.4.1. En el vitalismo biol\u00f3gico: Kurt Goldstein, <i>Der Aufbau des Organismus<\/i> [La estructura del organismo], 1934, p. 242:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abConocimiento biol\u00f3gico es el acto creador continuado y permanente por el cual la idea del organismo se nos hace progresivamente vivencia; es una especie de intuici\u00f3n en el sentido de Goethe, la cual descansa siempre en un suelo de hechos emp\u00edricos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.2.4.2. En la medicina no anal\u00edtica: Viktor von Weizs\u00e4cker, el ideal del conocimiento que hay detr\u00e1s de las ideas de unidad de percepci\u00f3n y movimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.2.4.3. En la medicina existencial. Binswanger, op. cit.:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abPero hay hombres que saben que adem\u00e1s de la percepci\u00f3n sensible hay otra especie de conocimiento inmediato, directo, o experiencia de algo, y adem\u00e1s de la descomposici\u00f3n conceptual en elementos individuales otro apresar espiritual m\u00e1s originario y m\u00e1s total. Entre estos hombres se cuentan por ejemplo los aut\u00e9nticos artistas. Flaubert, p. e., conoce ese acto de experiencia espiritual cuando\u2026 explica: <i>A force de regarder un caillon, un animal, un tableau, je me suis sente y entrer<\/i>&#8230;[A fuerza de mirar una piedra, un animal, un cuadro, sent\u00ed que entraba en \u00e9l] \u00bb<\/p>\n<p>3. Discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. De ese cuadro hay que eliminar la aspiraci\u00f3n a captar \u00abesencias\u00bb m\u00e9dicas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.1. Binswanger va a la caza de ellas. Hemos visto lo del autismo. Adem\u00e1s, despu\u00e9s de la cita de Flaubert, dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abCuando el genial pintor Franz Marc pinta caballos azules, representa con ello una propiedad del caballo que no puede encontrarse en la naturaleza, que no puede percibirse nunca&#8230; Marc no ha pintado caballos individuales, tal como corren ante los sentidos por la naturaleza, sino&#8230; la <i>esencia<\/i> de lo caballuno&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.1.1.1. Discusi\u00f3n: no la esencia del caballo. Ha pintado <i>esencialmente<\/i> algo individual: una vivencia suya.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2. Apoyo: el mismo Binswanger definiendo la funci\u00f3n de ese conocimiento intuitivo: \u00ab&#8230;en vez de partir en busca de especies y g\u00e9neros de funciones psicopatol\u00f3gicas, dirigirse hacia la esencia de la persona enferma&#8230;\u00bb (op. cit., 38).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.1.2.1. Siguiendo a Jaspers: \u00ab&#8230;la comprensi\u00f3n intuitiva de la unidad de la personalidad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.3. O bien, tambi\u00e9n Binswanger:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abAll\u00ed hace falta el experimento cient\u00edfico-natural, aqu\u00ed la investigaci\u00f3n de la serie f\u00e1ctica de los contenidos vivenciales de la persona individual, la cual se desarrolla hist\u00f3ricamente de tal manera determinada y no de otra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.4. Pero lo decisivo es que en su verdadera labor de m\u00e9dico, en su concepto de la psicosis hist\u00e9rica, lo que realmente le hace ser anti-cient\u00edfico-natural es la b\u00fasqueda del individuo, no de \u00abesencias\u00bb ideales: la psicosis hist\u00e9rica se diferencia de la reacci\u00f3n psic\u00f3gena en que la primera se articula en base a la historia vital del individuo, y la segunda se explica por perturbaciones funcionales an\u00edmicas y som\u00e1ticas del organismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Vemos pues que a la hora de la verdad-concreci\u00f3n, no hay tal intuici\u00f3n directa de esencias \u2013como no podr\u00eda menos de ser. No hay m\u00e1s que una intuici\u00f3n \u2013no psicol\u00f3gicamente\u2013: la sensible emp\u00edrica. \u00abEsencia\u00bb es abstracto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. As\u00ed quedan reducidas las exigencias a: 1) Alma. 2) Individualidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">. Esta \u00faltima recoge la cuesti\u00f3n del conocimiento intuitivo.<\/p>\n<p>4. Apreciaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Estas dos exigencias est\u00e1n en cambio hist\u00f3ricamente justificadas: son la protesta contra un desconocimiento del individuo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.1. Por escisi\u00f3n: Descartes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.1.1.1. Ra\u00edz ideol\u00f3gica: conservar en el momento matriz del materialismo moderno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.2. Por tradici\u00f3n arcaica: teor\u00eda tradicional de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.1.2.1. Ra\u00edz ideol\u00f3gica: idealismo antiguo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. En el fondo de la medicina anti-cient\u00edfico-natural (anticient\u00edfica) hay pues la aspiraci\u00f3n a la totalidad y concreci\u00f3n del individuo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. El dualismo mecanicista hizo crisis:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.1. El d\u00e9bil concepto de enfermedad funcional.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.2. Freud: provocaci\u00f3n ps\u00edquica de la enfermedad funcional.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.3. y como ella a su vez puede provocar la org\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.2. De aqu\u00ed como m\u00e1ximamente representativo, Weizs\u00e4cker y el c\u00edrculo estructural.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. Pero cr\u00edtica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.3.1. A\u00fan m\u00e1s: mundo: Th. v. Uexk\u00fcll (op. cit. 92):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abLo que hace falta es pues una categor\u00eda ideal o representativa que comprenda no solo la unidad de cuerpo y alma, sino tambi\u00e9n la unidad de cuerpo y mundo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.3.1.1. Y a\u00fan m\u00e1s: mundo <i>social.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.3.2. Pero abstracci\u00f3n: no hay intuici\u00f3n directa de todos individuales, como no sea haciendo los caballos azules. Y esta cr\u00edtica vale tambi\u00e9n del vitalismo.<\/p>\n<p><b>IV. El conocimiento del individuo.<\/b><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1 Sin ilusiones, esa es la situaci\u00f3n: la justificada aspiraci\u00f3n se hunde por desembocar en m\u00e1gica ret\u00f3rica, en afirmaci\u00f3n de un modo de conocer que no existe.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1. Con la concomitancia ideol\u00f3gica: Jaspers, Ivres.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. \u00bfHay pues que renunciar?<\/p>\n<p>2. Cr\u00edtica de la tradici\u00f3n sobre el conocimiento del individuo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Positivo: todo conocimiento es por abstracci\u00f3n. Ya la operaci\u00f3n de los sentidos (Condillac). Pero, adem\u00e1s, mientras no hay abstracci\u00f3n \u00abconsciente\u00bb hay confusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. Por eso ellos tambi\u00e9n la hacen solo que arbitraria. Binswanger y la esencia del autismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Pero: \u00bfno se puede uno acercar al individuo en la abstracci\u00f3n, con los conceptos racionales apoyados en la \u00fanica intuici\u00f3n que existe, la sensible?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. La afirmaci\u00f3n tradicional es fuerte. Discutir: <i>Scientia non est de particularibus\u2013<\/i> pero solo, salvo Plat\u00f3n y se aplica a <i>particularibus<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Origen ideol\u00f3gico de la doctrina (repetici\u00f3n).<\/p>\n<p>3. El conocimiento dial\u00e9ctico del individuo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. La labor del artista: el \u00abse sentir y entrer\u00bb es fruto de un intenso jugar todos los elementos perceptivos (abstractos y emp\u00edricos) unos contra y con otros. Pues el artista no tiene facultades nuevas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Hacer lo mismo con motivos, elementos, preceptos, conceptos abstracto-emp\u00edricos,<i> criticables<\/i> es lo propio del cient\u00edfico y del fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. As\u00ed justificar\u00edamos nosotros lo de \u00abarte\u00bb, por la especial vigencia de este para el m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Y ese conocimiento se llamar\u00e1 dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.1. Las cosas individuales no son est\u00e1tica suma ni de momentos l\u00f3gicos, ni de tiempos: ej.: la enfermedad funcional.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.2. Lo mismo tiene que ser su conocimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5. Precisamente por esa naturaleza del pensamiento dial\u00e9ctico, lo general es para \u00e9l <i>siempre<\/i> abstracto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.1. Y su ideal es el conocimiento del individuo, lo \u00fanico real.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.2. Pero el movimiento que es el pensar dial\u00e9ctico lo es solo con elementos y momentos racionales. Porque no hay leg\u00edtimo conocimiento, que no sea racional-emp\u00edrico, y, con toda sus limitaciones, la ciencia ha conseguido verdad, mientras que los anticient\u00edficos consiguen falsedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.6. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 obst\u00e1culos hay?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.6.1. Los ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.6.2. Los dimanantes de la cultura como poso, como fabricaci\u00f3n de cerebros, que esconde el individuo a s\u00ed mismo. El obst\u00e1culo enorme es el estadio de autoenga\u00f1o del individuo (\u00a1psiquiatras!) que hay que eliminar. Y como esto no es solo un asunto de discusi\u00f3n cient\u00edfica, sino de entera vida humana, de sociedad, aqu\u00ed entramos en materia \u1f04\u03bb\u03bb\u03b7\u03c2 \u03c0\u03c1\u03b1\u03b3\u03bc\u03b1\u03c4\u03b5\u03af\u03b1\u03c2, de la disciplina de la historia humana.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"10\"><\/a> <b>7. Universidad y sociedad<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente esquema es el guion de una \u00abconferencia seguida de coloquio\u00bb que Sacrist\u00e1n iba a impartir el 18 de abril de 1967 en el Club de Amigos de la ONU de Barcelona. Su intervenci\u00f3n fue prohibida finalmente por la \u00abautoridad gubernativa\u00bb. Fraga Iribarne era el ministro de Informaci\u00f3n y Turismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Algunas de las afirmaciones de Sacrist\u00e1n apuntan a un tiempo en el que la presencia de estudiantes de origen obrero en las Universidades hisp\u00e1nicas era pr\u00f3xima al cero absoluto.<\/span><\/p>\n<p><b>I.<\/b><\/p>\n<p>1.1. \u00abUniversidad y sociedad\u00ab no es el <i>t\u00edtulo<\/i> de una conferencia que se respete. Demasiado amplio. Puede serlo de un libro (Latorre) o de una serie de libros o un curso. Seguramente no lo aceptar\u00eda un especialista en organizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>1.2. Pero es uno de los <i>temas<\/i> candentes ante los cuales los especialistas tienen que admitir que tambi\u00e9n hablemos los dem\u00e1s. Pues son \u00abcandentes\u00bb los temas que, aun naciendo especiales, afectan a toda la comunidad de un modo visible.<\/p>\n<p>1.3. Y no parece dudoso que por eso se ha organizado esa sesi\u00f3n, sin que los propios organizadores pensaran en un tratamiento detalladamente t\u00e9cnico del problema en un lapso de tiempo reducido.<\/p>\n<p>2.1. \u00bfEn qu\u00e9 se piensa cuando se habla de este tema candente? Ante todo, en la sensaci\u00f3n de inadecuaci\u00f3n angustiosa que hoy produce la universidad.<\/p>\n<p>2.2. Ciertamente, no s\u00f3lo en Espa\u00f1a<sup>1<\/sup>, aunque \u00e9sta sea la m\u00e1s angustiosa para nosotros. Sino en todo el mundo, de manera m\u00e1s o menos activa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.1. Alemania, pa\u00eds de la Universidad moderna cl\u00e1sica: experimen.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">. Johannes Zielinski: los 150 a\u00f1os de retraso de la ense\u00f1anza<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.2. URSS: Novosibirsk: alg\u00fan detalle.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.3. Situaci\u00f3n cr\u00edtica francesa e italiana. Agitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.3. Agitaci\u00f3n e inseguridad.<\/p>\n<p>3. Es natural la nostalgia medievalizante.<\/p>\n<p><b>II.<\/b><\/p>\n<p>1. Pero todas las nostalgias son vanas, y encubren s\u00f3lo el intento de resolver problemas actuales sin admitir m\u00e9todos actuales coherentes.<\/p>\n<p>2. La universidad medieval era muy org\u00e1nica con su sociedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. No ten\u00eda m\u00e1s misi\u00f3n social que cubrir una parte del sector terciario<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. M\u00e9dicos, juristas, funcionarios, te\u00f3logos, profesores<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2. Esencialmente, la organizaci\u00f3n del poder.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. El apoyo cultural era muy fuerte<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Por la ignorancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Por los atributos divinos del poder.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Esa es a\u00fan la Universidad ya anacr\u00f3nica del siglo XVIII.<\/p>\n<p>3. Pero cuando el estado moderno burgu\u00e9s cuaja su Universidad en el siglo XIX, las cosas han cambiado sustancialmente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. El poder depende cada vez m\u00e1s de la producci\u00f3n industrial, y menos de la agr\u00edcola.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. El revestimiento ideol\u00f3gico es consecuentemente menor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. La producci\u00f3n industrial se tecnifica en base a la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. La ense\u00f1anza superior tiene que servir tambi\u00e9n al sector secundario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5. Y con el progreso de la ciencia-t\u00e9cnica, incluso el primario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.6. Prescindiremos de la fecha del primer abono qu\u00edmico sint\u00e9tico&#8230;<\/p>\n<p><b>III.<\/b><\/p>\n<p>0. Los problemas sociales de la Universidad contempor\u00e1nea<sup>2<\/sup> son el paso a dimensiones gigantescas de esos problemas, con tales diferencias que el cambio es cualitativo.<\/p>\n<p>1. Acumulaci\u00f3n del saber<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Estimaci\u00f3n de la Universidad de Stanford sobre lapsos de multiplicaci\u00f3n por dos del saber: 1800-1900; 1900-1950; 1950-1960; 1960-1966.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Ya eso s\u00f3lo es cualitativo y exige cambios radicales en la comprensi\u00f3n del ense\u00f1ar y el aprender. Desde<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Caducidad de modos de trabajo: materias tradicionales, facultades, clases magistrales (Victor). Hasta<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. Caducidad del modo de concebir el car\u00e1cter superior de la ense\u00f1anza (y el medio):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.2.1. La dificultad de \u00abense\u00f1arlo todo\u00bb de una especialidad<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.2.2. Y el hecho de que la acumulaci\u00f3n produce cambio<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.2.3. Exigen una formaci\u00f3n b\u00e1sica m\u00e1s operativa, que permita saltos profesionales, etc. Oppenheimer.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">. Discusi\u00f3n de los dos grados de licenciatura. Italia<\/p>\n<p>2. Ulterior tecnificaci\u00f3n de la producci\u00f3n de la vida, con dos grandes consecuencias de pol\u00edtica cultural.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Necesidad de conocimiento en la clase obrera y campesina<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. Con contenido igualitario<sup>3<\/sup>, porque se trata de conocimiento b\u00e1sico cient\u00edfico, no de habilidad manual de especializado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2. Consecuencia: aparece materialmente el fundamento objetivo de la exigencia moral.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Necesaria ligaz\u00f3n de la ense\u00f1anza superior al territorio: lo cual hace aparecer materialmente el fundamento objetivo de la exigencia moral regional y, con mucha mayor raz\u00f3n, nacional.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Esas dos consecuencias se resumen en la necesidad de una Universidad muy concretamente democr\u00e1tica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1. \u00abDemocr\u00e1tica\u00bb quiere decir no ya liberal, sino dominada por el pueblo concreto base de cada universidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.3.1.1. Contenido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.3.1.2. Forma<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.2. Y poder sobre la universidad quiere decir poder social, no ya s\u00f3lo autonom\u00eda interna.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.3. Por tanto, la problem\u00e1tica social de la Universidad desemboca en cuestiones pol\u00edticas que no se resuelven con la legislaci\u00f3n universitaria sola, sin por la naturaleza o contenido social y por la forma del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">. Es importante a\u00f1adir a los motivos de democratizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior un factor aun naciente. El par\u00e9ntesis ut\u00f3pico vale la pena.<\/p>\n<p>3. La perspectiva de liberaci\u00f3n de trabajo mec\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Da una nueva base objetiva a la exigencia moral de eliminaci\u00f3n de las clases sociales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Es claro que puede ser objeto de un intento de soluci\u00f3n conservadora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Pero la soluci\u00f3n coherente es la radicalmente democr\u00e1tica: autogobierno, igualaci\u00f3n total de posibilidades de conocimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Esta reflexi\u00f3n, todav\u00eda ut\u00f3pica, da el horizonte real de la marcha que van a seguir los problemas sociales de la ense\u00f1anza superior para nuestros hijos. Una marcha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>0. Esas son las perspectivas de los problemas sociales de la Universidad que se ofrecen desde el punto de vista de la ense\u00f1anza en pa\u00edses adelantados y hasta en pa\u00edses aut\u00e9nticamente democr\u00e1ticos. Dif\u00edcil.<\/p>\n<p>1. Excusado es decir que las dificultades son a\u00fan m\u00e1s graves en una universidad y una sociedad como las espa\u00f1olas. En la Universidad espa\u00f1ola se intentan a la vez varias cosas incoherentes con la problem\u00e1tica actual tal como ha quedado descrita.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Mantener el tipo de Universidad burocr\u00e1tica moderna:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1. Sin abrirse a las capas populares<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.2. Sin ligarse al territorio<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.3. Sin democratizarse<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.4. Y oscureci\u00e9ndolo todo m\u00e1s por los ideales pre-burgueses.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Eso hace que los programas aun por realizar sean ya anacr\u00f3nicos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Las ciudades universitarias son concentraciones que desligan del territorio<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.1.1. El problema de la necesaria concentraci\u00f3n de varias cosas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. Los departamentos no rompen con el cuadro de las facultades<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. Lo m\u00e1s grave de todo: sin democratizarse.<\/p>\n<p>2. Pero es que basta echar un vistazo al problema de la democratizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior para darse cuenta de que rebasa cualquier legislaci\u00f3n especial:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Salario estudiantil<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Compensaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Aumento plazas alumnos y profesores<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. Aumento dotaciones<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Descentralizaci\u00f3n del poder universitario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">. Todo eso es una trasformaci\u00f3n pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>3. Se quedar\u00eda uno atado, desanimado e inhibido<\/p>\n<p>4. Si no fuera porque la realidad y los problemas sociales penetran en la Universidad y despiertan la consciencia de las j\u00f3venes generaciones, cuyo sentido de futuro no podemos menos de admirar todos los que ya hemos cumplido cuarenta a\u00f1os y no tenemos cerebros de hace cinco siglos.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas edici\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> En una entrevista con Sergio Vilar, probablemente realizada el mismo a\u00f1o de la conferencia (Sergio Vilar,<i>Protagonistas de la Espa\u00f1a democr\u00e1tica.La oposici\u00f3n a la dictadura,<\/i> Par\u00eds, Ediciones Sociales 1969, p\u00e1gs. 262-273), se manifestaba Sacrist\u00e1n en los siguientes t\u00e9rminos sobre la singularidad universitaria hisp\u00e1nica:<\/span><\/p>\n<p>\u00abSV:<b> <\/b>Ser\u00eda muy interesante que t\u00fa explicaras, analizaras o criticaras, como te plazca, el movimiento universitario que t\u00fa has vivido muy directamente, al menos en Barcelona. Por ejemplo, desde el 1956 para ac\u00e1. Lo digo para centrar las fechas clave: yo creo que en el 56 se inicia realmente una ruptura ya total y masiva con el SEU, ruptura que acaba de concretarse hace un par de a\u00f1os, adem\u00e1s, con la completa destrucci\u00f3n de ese sindicato. Son diez a\u00f1os de movimiento universitario acerca de los cuales tu opini\u00f3n puede ser esclarecedora&#8230;<\/p>\n<p>MSL:<b> <\/b>A m\u00ed me parece ver en todo el movimiento universitario hasta ahora, dos ra\u00edces muy entrelazadas. Una, la m\u00e1s particular, es la evidente crisis de la Universidad espa\u00f1ola, que aun siendo una parte de la crisis de la Universidad europea en general, es decir, una manifestaci\u00f3n m\u00e1s de la cuesti\u00f3n, ya muy virulenta, de cu\u00e1l es la funci\u00f3n de la Universidad en esta sociedad, en cambio, est\u00e1 al mismo tiempo, como tantos otros problemas del pa\u00eds, enconada por la persistencia de una situaci\u00f3n arcaica respecto de la crisis misma de la universidad europea. Esa es una de las ra\u00edces: los estudiantes se encontraron con un profesorado que no s\u00f3lo ten\u00eda las limitaciones del tipo del profesor universitario procedente del siglo XIX, sino adem\u00e1s las espec\u00edficas del anacronismo espa\u00f1ol incluso respecto de ese anacronismo, a saber: provisi\u00f3n de plazas, en muchos casos mero resultado de la presi\u00f3n de los grupos dominantes, profesores a veces de una ignorancia descomunal. Respecto al nivel baj\u00edsimo de la universidad espa\u00f1ola se pueden contar an\u00e9cdotas incre\u00edbles que uno ha vivido.<\/p>\n<p>SV: Cuenta una, si te acuerdas.<\/p>\n<p>MSL:<b> <\/b>Por ejemplo, un profesor de una materia bastante t\u00e9cnica en la que, por tanto, no caben subterfugios (o se sabe o no se sabe), un d\u00eda da una clase en la que yo estoy como alumno y que como tantas otras clases de aquel per\u00edodo consiste simplemente en que \u00e9l, con un disimulo tenue, va leyendo un libro de un autor extranjero, un poco oculto por su cartera. Ese libro tiene demostraciones y, a veces, por tanto, tiene que ir a la pizarra, a escribir la demostraci\u00f3n. Entonces le ocurre en un par de ocasiones que, como est\u00e1 leyendo del libro y no entiende la demostraci\u00f3n, se salta pasos de \u00e9sta y en el resultado de la pizarra faltan pasos esenciales. Entonces un estudiante se da cuenta y en el cuaderno de apuntes, en una p\u00e1gina completamente en limpio, pone s\u00f3lo el nombre del profesor y debajo una cabeza de asno. El profesor se levanta, lo ve y no se atreve a decir nada. Al final del curso da a este estudiante matr\u00edcula de honor. No hay estudiante que no pueda contar an\u00e9cdotas de este tipo. Esta es la primera ra\u00edz. La otra me parece que tiene que ver con causas sociales m\u00e1s generales: progresivo desarraigo de las capas medias espa\u00f1olas, que favorece un fen\u00f3meno de siempre, que es la mayor disponibilidad del estudiante, y en general del hombre joven, para admitir ideas y conocimientos que no son favorables y hasta pueden ser contrarios a los intereses de la clase social de la que procede. Esta disposici\u00f3n del hombre joven me parece agudizada en los a\u00f1os a que t\u00fa te refer\u00edas, de comienzo de la crisis universitaria, por el hecho de que son unos a\u00f1os de progresivo desclasamiento de las capas de la burgues\u00eda media.\u00bb<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> <span style=\"font-size: 10pt;\">En el suplemento 4 de<i> Cuadernos de Pedagog\u00eda<\/i>, \u00abUniversidad, crisis y cambio\u00bb (diciembre de 1976), se recog\u00eda en el apartado \u00abPerspectivas inmediatas. La opini\u00f3n de&#8230;\u00bb, algunas reflexiones de intelectuales y profesores universitarios encuestados en torno a la pregunta \u00ab\u00bfQU\u00cb PROPUESTAS CONCRETAS E INMEDIATAS HAR\u00cdAIS PARA ACELERAR EL CAMBIO DE LA EDUCACION SUPERIOR EN ESPA\u00d1A?\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La respuesta a esta pregunta fue discutida por Francisco Fern\u00e1ndez Buey y el mismo Sacrist\u00e1n. Seg\u00fan testimonio del primero, fue Sacrist\u00e1n el redactor final de la nota. Apareci\u00f3 en la p.55 del Suplemento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abA) Es de suponer que al preguntar por medidas inmediatas <i>Cuadernos de Pedagog\u00eda<\/i> se refiera a iniciativas bajo el presente poder pol\u00edtico u otro de su mismo contenido social. En ese caso las propuestas se dirigen fundamentalmente al pueblo (incluida una parte de la poblaci\u00f3n universitaria), no al poder. Lo esencial es lo siguiente:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Oponerse a la pol\u00edtica restrictiva en la ense\u00f1anza superior, lo que implica hacer lo mismo prioritariamente en la Ense\u00f1anza General B\u00e1sica, la Formaci\u00f3n Profesional y el Bachillerato Unificado Polivalente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Hacer cada vez m\u00e1s consciente y m\u00e1s vivida en la pr\u00e1ctica la identidad de intereses entre el movimiento popular democr\u00e1tico y la regeneraci\u00f3n del sistema de ense\u00f1anza; combatir el corporativismo universitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. Oponerse a la gesti\u00f3n autoritaria de la ense\u00f1anza superior, esforz\u00e1ndose por promover una presi\u00f3n asamble\u00edstica sobre los \u00f3rganos de gobierno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. Combatir el autoritarismo en la docencia misma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">5. Combatir el laxismo profesional de una parte desgraciadamente nada despreciable del personal docente universitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">6. Promover la conciencia cr\u00edtica de la poblaci\u00f3n universitaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">7. Promover la recomposici\u00f3n cient\u00edfica y cr\u00edtica de los contenidos de la ense\u00f1anza<b> <\/b>superior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">8. Promover la participaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n universitaria en la vida sindical<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">aut\u00e9ntica, empezando por la destrucci\u00f3n del aparato corporativo fascista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">9. Presionar sobre la pol\u00edtica presupuestaria del gobierno en el sentido de una ampliaci\u00f3n de las partidas a la educaci\u00f3n en perjuicio del gasto en medios represivos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">10. Propagar el concepto de otra ense\u00f1anza, incompatible con un poder de la naturaleza social del presente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">B) Si la hip\u00f3tesis contemplada fuera la de un poder popular, entonces incluso unas primeras medidas podr\u00edan ser institucionalmente transformadoras (no s\u00f3lo culturalmente transformadoras, como lo son las del apartado A). Para una situaci\u00f3n as\u00ed se propondr\u00eda:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">11. La dedicaci\u00f3n transitoria (como medida de urgencia) de la Universidad a la reconstrucci\u00f3n de todo el sistema de ense\u00f1anza, con el objeto de proporcionar a \u00e9ste una calidad m\u00e1xima homog\u00e9nea en el sentido del mayor igualitarismo posible en el momento: extensi\u00f3n de la escolaridad \u00fanica, p\u00fablica, libre y dimanante de cada comunidad pol\u00edtico-cultural o nacional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">12. El comienzo de institucionalizaci\u00f3n de la inseparabilidad de la ense\u00f1anza superior y el trabajo (incluido, en su caso, el de aprendizaje).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">13. La desmercantilizaci\u00f3n completa de la ense\u00f1anza superior, rematando la desmercantilizaci\u00f3n del resto del sistema educativo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">14. La autonom\u00eda universitaria bajo control social; las excepciones al principio igualitario (por ejemplo, por necesidades de la producci\u00f3n material que impongan decisiones de inversi\u00f3n en estudios coyunturalmente restringidos, etc), ser\u00edan de la competencia de los \u00f3rganos de ese control social democr\u00e1tico, as\u00ed como las consecuencias pol\u00edtico-culturales de la autonom\u00eda (nacionalidad de cada instituci\u00f3n, su lengua, etc).<\/span><\/p>\n<p><sup>3<\/sup> <span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre la noci\u00f3n de igualdad de Sacrist\u00e1n, este paso de \u00abLa Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb (<i>PM III<\/i>, p. 139): \u00ab(&#8230;) Por lo dem\u00e1s hay que precisar, siguiendo una \u00fatil pr\u00e1ctica inaugurada por Engels al hablar de la igualdad en el socialismo, que el principio socialista de la divisi\u00f3n del trabajo implica la abolici\u00f3n\/superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n de las categor\u00edas sociales intelectualidad, burocracia, etc., no la desaparici\u00f3n del trabajo intelectual, ni del administrativo, etc. Construir la fase superior del socialismo no es, en efecto, suprimir la funci\u00f3n investigaci\u00f3n o la funci\u00f3n administraci\u00f3n (de cosas), del mismo modo que no es \u2013en el ejemplo de Engels\u2013 suprimir toda diferencia entre individuos, sino conseguir que el ejercicio de aquellas funciones no est\u00e9 clas\u00edsticamente condicionado y fijado, conseguir que las desigualdades entre los individuos no se deban a la organizaci\u00f3n social dada.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1579"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1580,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1579\/revisions\/1580"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}