{"id":1682,"date":"2025-05-30T16:14:36","date_gmt":"2025-05-30T14:14:36","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1682"},"modified":"2025-08-12T16:16:39","modified_gmt":"2025-08-12T14:16:39","slug":"donde-se-habla-del-realismo-en-arte-y-de-la-distincion-entre-estetica-y-poetica-y-donde-tambien-se-incluyen-textos-complementarios-sobre-el-realismo-filosofico-y-politico-y-una-nota-de-ricardo-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1682","title":{"rendered":"Donde se habla del realismo en arte y de la distinci\u00f3n entre est\u00e9tica y po\u00e9tica, y donde tambi\u00e9n se incluyen textos complementarios sobre el realismo filos\u00f3fico y pol\u00edtico (y una nota de &#8216;Ricardo&#8217; como ilustraci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, sobre el realismo en arte y la distinci\u00f3n entre est\u00e9tica y po\u00e9tica, m\u00e1s textos complementarios sobre realismo filos\u00f3fico y pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> INDICE<br \/>\n<a href=\"#1\"><strong>1. <\/strong><\/a><strong><a href=\"#1\">Presentaci\u00f3n<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#2\">2. <\/a><a href=\"#2\">Sobre el realismo en el arte<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#3\">3<\/a><a href=\"#3\">. Anotaciones de lectura<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#4\">4<\/a><a href=\"#4\">. Solapa de <\/a><i><a href=\"#4\">Materiales sobre el realismo<\/a><\/i><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#5\">5<\/a><a href=\"#5\">. Solapa de <\/a><a href=\"#5\"><i>Balzac y el realismo franc\u00e9s<\/i><\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#6\">6. Solapa de <\/a><a href=\"#6\"><i>Contra el realismo mal entendido<\/i><\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#20\">7. Un comentario de \u00c1lvaro Ceballos sobre la rese\u00f1a del <\/a><a href=\"#20\"><i><u>Alfanhu\u00ed<\/u><\/i><\/a><\/strong><br \/>\n<strong>8<a href=\"#8\">. Sobre el realismo filos\u00f3fico<\/a><\/strong><br \/>\n<strong>9<a href=\"#9\">. Sobre el realismo progresista<\/a><\/strong><br \/>\n<strong>10<a href=\"#7\">. <\/a><a href=\"#7\">Una nota de Ricardo<\/a><\/strong><br \/>\n<strong>11.<a href=\"#11\">Guion de una conferencia<\/a><\/strong><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abEntrevista sobre el poeta Joan Brossa\u00bb (<i>Lecturas,<\/i> pp. 247-248), una conversaci\u00f3n de finales de los sesenta <em>\u2013<\/em>con el poeta Miquel Mart\u00ed i Pol probablemente<em>\u2013<\/em> sobre la obra de Brossa, observaba Sacrist\u00e1n: \u00ab(&#8230;) creo desde hace muchos a\u00f1os que el uso falsamente te\u00f3rico de la palabra \u201crealismo\u201d, tal como se ha cultivado y con los adjetivos que sea, es nocivo por confuso. De un lado,\u00a0\u201crealismo\u201d no puede tener m\u00e1s significaci\u00f3n precisa que la de un grupo determinado de estilos y procedimientos literarios; una significaci\u00f3n predominantemente formal; de otro en las pol\u00e9micas sobre\u00a0\u201cel realismo\u201d a menudo se entiende con esta expresi\u00f3n una determinada relaci\u00f3n del escritor con la sociedad.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De ello nac\u00edan equ\u00edvocos indeseables y se promov\u00edan falsas comprensiones de la historia literaria: \u00ab[&#8230;] se olvida a muchos escritores sumamente reaccionarios con t\u00e9cnicas realistas y a escritores revolucionarios nada dados a estos estilos. La literatura castellana <em>\u2013<\/em>si se me permite referirme a ella<em>\u2013<\/em> es muy instructiva al respecto, pues al primer grupo pertenecen Pereda, Azor\u00edn, Unamuno, etc. y al segundo Garc\u00eda Lorca, Alberti, etc. A veces los te\u00f3ricos del \u201crealismo\u201d, en el megaloman\u00edaco sentido pseudo-doctrinal, recuerdan hechos como \u00e9ste y deciden entonces ampliar el uso del t\u00e9rmino \u201crealismo\u201d expl\u00edcita o impl\u00edcitamente. Y acaban diciendo, m\u00e1s o menos, que es realista todo lo que no es gaullista (Garaudy) o, m\u00e1s seriamente en el fondo, pero acaso m\u00e1s groseramente incluso en el l\u00e9xico, que \u201crealismo\u201d significa tanto como arte \u201caut\u00e9ntico\u201d o eficaz (Luk\u00e1cs).\u00bb<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Pero para ese viaje no hac\u00edan falta alforjas. Todo lo cual no hab\u00eda de servir para negar que los escritores \u00abrealistas\u00bb hisp\u00e1nicos de los a\u00f1os 50 y 60 merec\u00edan gratitud y solidaridad por motivos que ten\u00edan muy poco que ver con la disputa estil\u00edstica: \u00ab[\u2026] se trata de escritores que no s\u00f3lo no se doblegaron bajo la losa de la postguerra sino que incluso contribuyeron a la levantarla y hasta agrietarla; y fueron ellos mismo quienes, sin maestros ni modelos, se inventaron una tradici\u00f3n de lucha. Algunos llegaron a pagar cara la tensi\u00f3n de aquel esfuerzo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Blas de Otero era un ejemplo muy respetable de ello. \u00abPero todos, o la mayor\u00eda, al menos en Barcelona y principalmente entre los poetas, ten\u00edan y tienen muchas m\u00e1s autoconsciencia literaria de la que alguna vez se vieron obligados a usar en exclusiva. Su principal debilidad estuvo en el prurito injustificado de querer llamar estilo o t\u00e9cnica a lo que era un valioso movimiento pol\u00edtico-cultural que ha dado ya frutos, literarios o no. Por ejemplo, hoy las bocas seguir\u00edan estando m\u00e1s cerradas si esos escritores no hubieran actuado como actuaron en los a\u00f1os pasados.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. Sobre el realismo en arte<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Texto de 1965. Ponencia del autor preparada para la discusi\u00f3n del libro de Valeriano Bozal, <em>El realismo entre el desarrollo y el subdesarrollo<\/em>, Ciencia, Nueva Madrid, 1965. Publicado por primera vez en <em>Sobre Marx y marxismo<\/em>, pp. 52-61. No hemos llegado a averiguar si lleg\u00f3 a realizarse la discusi\u00f3n p\u00fablica del libro de Valeriano Bozal (1940-2023).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abLa veracidad de la literatura\u00bb (<i>El legado de un maestro<\/i>, p. 164) observaba el entonces muy joven profesor e investigador \u00c1lvaro Ceballos: \u00abA ellos [\u201cLa veracidad de Goethe\u201d, \u201cHeine, la consciencia vencida\u201d] sigue el art\u00edculo \u201cSobre el realismo en arte\u201d, redactado en 1965 para una discusi\u00f3n sobre el libro de Valeriano Bozal <i>El realismo entre el desarrollo y el subdesarrollo<\/i>. La ponencia de Sacrist\u00e1n permaneci\u00f3 in\u00e9dita casi veinte a\u00f1os, y tiene puntos de contacto con el art\u00edculo hom\u00f3nimo de Roman Jakobson, ya que ambas enfrentan la cuesti\u00f3n como un problema terminol\u00f3gico. Con Bozal, Sacrist\u00e1n empieza desbrozando la definici\u00f3n de \u201crealismo\u201d, cuestionando la laxitud con que emplea el t\u00e9rmino Luk\u00e1cs, y rectificando finalmente el uso que hace de \u00e9l Bozal. Una vez sentada la historicidad del t\u00e9rmino, Sacrist\u00e1n deja claro que ya el \u00fanico compromiso que admite, en arte como en toda actividad intelectual, es un compromiso revolucionario, es decir, anti-ideol\u00f3gico, dado que \u201cdesde Marx, el pensamiento revolucionario consecuente es anti-ideol\u00f3gico, y deja de ser revolucionario en la medida en que se hace ideol\u00f3gico\u201d. La literatura debe servir a la revoluci\u00f3n, para lo cual debe proponerse decir la verdad, porque la verdad \u2014en palabras de Lasalle tan caras a Gramsci como a Sacrist\u00e1n\u2014 es revolucionaria, y esto con independencia de que se adscriba a una po\u00e9tica realista o no realista (sobre todo habida cuenta que esa adscripci\u00f3n, como bien demuestra Jakobson, est\u00e1 sujeta a variaciones hist\u00f3ricas). Una est\u00e9tica cient\u00edfica, en fin, puede tolerar indiferentemente elecciones po\u00e9ticas diversas. De hecho, \u201cninguna po\u00e9tica (realista o no) tiene <i>a priori<\/i> el monopolio de dar forma a un arte revolucionario en cualquier tiempo o lugar\u201d.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La veracidad de la literatura, prosigue el profesor Ceballos, \u00abs\u00f3lo se consigue mediante la armonizaci\u00f3n de an\u00e1lisis y s\u00edntesis, su funci\u00f3n es servir de rueda de transmisi\u00f3n a un saber cient\u00edfico. Esto est\u00e1 inequ\u00edvocamente expuesto en el ensayo sobre Goethe. El ensayo sobre Heine recalca que esa armonizaci\u00f3n s\u00f3lo tendr\u00e1 un potencial revolucionario si se aplica al cambio social, a despecho de las conveniencias del escritor si fuera necesario. Y ello, seg\u00fan sostiene en \u201cSobre el realismo en arte\u201d, con independencia de la po\u00e9tica empleada, lo que le pone del lado de Brecht en la famosa pol\u00e9mica que este mantuvo con Luk\u00e1cs sobre este asunto.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Las pol\u00e9micas acerca del realismo suelen ser turbadoras, molestas y hasta irritantes. Turbadoras y molestas por la confusi\u00f3n, la laxitud y la arbitrariedad con que se usa en ellas el t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb. Irritantes porque poqu\u00edsimas veces tienden esas pol\u00e9micas, ni siquiera secundariamente, a precisar o aclarar el uso del t\u00e9rmino de un modo aceptable para todos o para la mayor\u00eda al menos de los interesados.<\/p>\n<p>La laxitud arbitraria en el uso del t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb se produce sobre todo en dos planos tem\u00e1ticos; y casi siempre se presenta con uno de los vicios caracter\u00edsticos de la filosof\u00eda tradicional: el vicio que consiste en no definir ni convenir nunca expl\u00edcitamente el uso de las palabras; procediendo as\u00ed, los fil\u00f3sofos tradicionales, contrabandistas m\u00e1s o menos intencionados, suelen introducir, con un ropaje verbal familiar al oyente y que no suscita resistencia cr\u00edtica en \u00e9l, contenidos conceptuales que habr\u00edan debido postular de modo expl\u00edcito, declarar honradamente en la aduana de ese tr\u00e1fico intelectual con el oyente o lector.<\/p>\n<p>El primero de esos planos en que opera la confusi\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb es el de la conceptuaci\u00f3n te\u00f3rica. En textos de un mismo autor, a veces en una misma p\u00e1gina, el lector se ve obligado a entender el t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb unas veces como nombre de un estilo, otras como nombre de varios estilos, otras como nombre de un programa no ya art\u00edstico, sino filos\u00f3fico en general, etc. El ejemplo m\u00e1s destacado y conocido de esta laxitud es probablemente la final equiparaci\u00f3n de realismo con \u00abarte verdadero\u00bb por parte de Luk\u00e1cs. Como observa justamente V. Bozal en su libro sobre el realismo, una laxitud as\u00ed lleva a la inutilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino, al eliminar toda diferencia entre sus usos posibles y los de otras categor\u00edas normalmente consideradas m\u00e1s amplias, como \u00e9sa de \u00abarte verdadero\u00bb. De antiguo se sabe que los conceptos que explican demasiado no explican nada.<\/p>\n<p>El otro de los planos aludidos es el de la estimaci\u00f3n hist\u00f3rica o cultural. Los partidarios del realismo, por ejemplo, suelen identificarlo con el progresismo en arte o con el esp\u00edritu revolucionario, o emparentarlo al menos privilegiadamente con ese esp\u00edritu. El sentido com\u00fan no puede ver en esa tesis m\u00e1s que una arbitrariedad. Pues, en alguna acepci\u00f3n de \u00abrealismo\u00bb admisible para el sentido com\u00fan, es obvio que ha habido realismos reaccionarios, realismos representantes de intereses e ideales conservadores, como el de la prosa realista alemana posterior al romanticismo y a la Joven Alemania, por ejemplo, el realismo de Theodor Fontane, en cuya obra serena y un tanto amargamente realista el sentido com\u00fan ver\u00e1 normalmente, pese a la interpretaci\u00f3n de Luk\u00e1cs, la aceptaci\u00f3n fatalista del bismarckismo.<\/p>\n<p>(Seguramente ser\u00e1 justo observar de paso aqu\u00ed que si Luk\u00e1cs puede tomarse tan frecuentemente como ejemplo de arbitrariedades \u00abrealistas\u00bb es porque ha llevado la tendencia hasta sus consecuencias \u00faltimas, con la generosa radicalidad del fil\u00f3sofo serio. O\u00edganse pues estas alusiones cr\u00edticas tambi\u00e9n como homenaje).<\/p>\n<p>Los sostenedores del car\u00e1cter progresivo, o hasta revolucionario, del realismo como tal se dan a veces cuenta de la dificultad indicada, de que el sentido y el lenguaje comunes llaman realistas a bastantes productos culturales conservadores y reaccionarios. Y entonces proceden a una nueva arbitrariedad muy caracter\u00edstica: a usar el t\u00e9rmino de un modo peculiar, que no permita pasar por el caz que lleva las aguas a su molino m\u00e1s que las obras cuyo car\u00e1cter progresivo no discutir\u00e1 probablemente nadie. Bozal practica dr\u00e1sticamente esta cirug\u00eda, arbitraria desde el punto de vista del sentido y el lenguaje comunes, cuando escribe, por<i> <\/i>ejemplo: \u00ab&#8230;no es suficiente con captar adecuadamente el sentido de la \u00e9poca para ser realista (esto lo hace el rom\u00e1ntico, el g\u00f3tico, barroco, etc.), sino que es preciso expresar un cierto sentido, aquel que hist\u00f3ricamente encarnan y han de cumplir las clases populares&#8230;\u00bb. Si se entiende, como parece obligado, la expresi\u00f3n \u00abclases populares\u00bb como fruto de la autocensura hoy practicada por los escritores espa\u00f1oles, el sentido com\u00fan preferir\u00e1 expresar esa idea diciendo que el artista que hace eso ser\u00e1 realista, neofigurativista o lo que quiera, pero, en todo caso, ser\u00e1 propiamente socialista. El sentido com\u00fan no se referir\u00e1 en efecto al estilo a prop\u00f3sito de una cuesti\u00f3n as\u00ed, sino al resultado significativo de la producci\u00f3n art\u00edstica. El sentido com\u00fan dir\u00e1 m\u00e1s o menos: \u00abEsa frase de Bozal es una arbitrariedad, salvo que Bozal borre de su libro todos los lugares en los que dice que el realismo es un estilo\u00bb.<\/p>\n<p>Es verdad que Bozal practica ese cl\u00e1sico procedimiento de la definici\u00f3n arbitraria del modo m\u00e1s honrado, que es el de la formulaci\u00f3n expl\u00edcita. Es un procedimiento que tiene toda una tradici\u00f3n cient\u00edfica. Para precisar el uso de un t\u00e9rmino se puede, en efecto, proceder de dos maneras: o se define el t\u00e9rmino mediante postulados convenidos, o bien se arbitra una palabra que puede ser el mismo t\u00e9rmino u otra, que recoja el sentido <i>explicado <\/i>del viejo t\u00e9rmino, o sea, el sentido hecho coherente y, sin embargo, a\u00fan capaz de seguir recogiendo la mayor cantidad posible de los usos emp\u00edricamente dados antes de la explicaci\u00f3n. El primer procedimiento, la determinaci\u00f3n de un t\u00e9rmino por postulados, no es de verdad \u00fatil m\u00e1s que en la construcci\u00f3n de sistemas formales o c\u00e1lculos interpretados. El resultado de este m\u00e9todo tiene, en efecto, la exactitud requerida para un c\u00e1lculo, pero presenta el riesgo de ser muy restrictivo. La intervenci\u00f3n de la convenci\u00f3n, de la arbitrariedad controlada y orientada, es aqu\u00ed manifiesta y decisiva.<\/p>\n<p>El segundo procedimiento es sin duda m\u00e1s indicado cuando no existen ni la posibilidad ni la conveniencia de insertar el t\u00e9rmino explicado en un sistema formal, porque se trate de una palabra que haya de quedar en el lenguaje com\u00fan. No hay que hacerse, por lo dem\u00e1s, la ilusi\u00f3n de que este procedimiento excluya totalmente lo convencional. No se puede hablar sin convenciones. Pero, de todos modos, el alcance de la convenci\u00f3n es en este caso menos perturbador del discurso, porque se trata de una convenci\u00f3n que no ha de sustraer <em>\u2013<\/em>como en el caso de la definici\u00f3n por postulados<em>\u2013<\/em> el<b> <\/b>t\u00e9rmino al lenguaje com\u00fan. La explicaci\u00f3n es una convenci\u00f3n que aspira a ser tan universal como las t\u00e1citas convenciones de que est\u00e1 hecho el lenguaje cotidiano. Sin duda al reconocer esto hay que admitir tambi\u00e9n que el reproche de arbitrariedad hecho a los polemistas del realismo y el antirrealismo es relativo, cuesti\u00f3n de grado. Pero as\u00ed ocurre siempre en cuestiones de m\u00e9todo, la \u00faltima palabra de las cuales dice la pr\u00e1ctica, la de la investigaci\u00f3n misma o la de la vida social en general.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el sentido com\u00fan <em>\u2013<\/em>sobre todo cuando se afina en sentido cr\u00edtico<em>\u2013<\/em> tiene algunos instrumentos para zanjar entre esas relatividades te\u00f3ricas. Por ejemplo: respecto del t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb no parece negable que el sentido com\u00fan cr\u00edtico usa esa voz (y la usaba antes de que se agriara ideol\u00f3gicamente la disputa en torno suyo) como nombre de un conjunto de estilos. Ahora bien: de acuerdo con el<i> <\/i>uso igualmente com\u00fan de las palabras, estilo es un concepto que pertenece a la po\u00e9tica, al estudio, m\u00e1s o menos te\u00f3rico, del hacer art\u00edstico, del producir art\u00edstico; y no a la est\u00e9tica, al estudio menos que m\u00e1s te\u00f3rico, de lo tradicionalmente llamado &#8216;belleza&#8217; y &#8216;fealdad&#8217;, o sea, de ciertas reacciones suscitadas por los objetos del arte (cualquiera que sea la po\u00e9tica seg\u00fan la cual se hayan producido) y por objetos naturales (al menos, en sujetos que hayan tenido previamente la experiencia del arte). Sin duda es m\u00e1s razonable y menos especulativo hablar de &#8216;filosof\u00eda del arte&#8217;, &#8216;teor\u00eda del arte&#8217;, &#8216;sociolog\u00eda del arte&#8217;, o de la &#8216;experiencia est\u00e9tica&#8217;, etc. Pero por brevedad es c\u00f3modo seguir usando el hipost\u00e1tico sustantivo &#8216;est\u00e9tica&#8217;.<\/p>\n<p>Ahora bien: las relaciones entre el estudio de ciertos objetos tem\u00e1ticos (el arte, la \u00abnaturaleza bella\u00bb, etc.) y un estudio cuyo tema es una pr\u00e1ctica productiva (como es la po\u00e9tica) no son nunca relaciones de implicaci\u00f3n rec\u00edproca, ni siquiera de deducibilidad un\u00edvoca y \u00fanica.<b> <\/b>No hay duda, por ejemplo, de que el funcionamiento de las m\u00e1quinas llamadas gr\u00faas se explica por la mec\u00e1nica cl\u00e1sica. Pero de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica no se deduce la construcci\u00f3n de ninguna clase particular de gr\u00faas, en el doble sentido de que no se deduce de ella sin sumar a la teor\u00eda otros conocimientos de hecho y decisiones acerca de objetivos, etc., y de que la teor\u00eda puede dar de s\u00ed los principios de muchas clases de gr\u00faas, y tambi\u00e9n el principio del gato, que funciona al rev\u00e9s que las gr\u00faas.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la mec\u00e1nica cl\u00e1sica y los principios de la construcci\u00f3n de gr\u00faas consiste s\u00f3lo en que los segundos se encuentran dentro del marco de posibilidades <em>\u2013<\/em>no determinaciones un\u00edvocas<em>\u2013<\/em> abierto por la primera. Y si tal es el caso para las aplicaciones de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, a\u00fan lo ser\u00e1 m\u00e1s para la po\u00e9tica, puesto que la teor\u00eda pura correspondiente a ella <em>\u2013<\/em>la est\u00e9tica, si la hay<em>\u2013<\/em> ser\u00e1 presumiblemente mucho menos sistem\u00e1tica que la mec\u00e1nica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Ciertamente se admitir\u00e1 que una determinada est\u00e9tica, aunque no permita deducir de s\u00ed un\u00edvoca y \u00fanicamente una po\u00e9tica, favorecer\u00e1 alguna m\u00e1s que otras. Y ello no s\u00f3lo porque definir\u00e1 un campo de posibilidades conceptuales, como hace cualquier teor\u00eda general respecto de las pr\u00e1cticas fundadas en ella, sino, adem\u00e1s y sobre todo, porque la est\u00e9tica es hasta ahora muy ideol\u00f3gica, una construcci\u00f3n que responde a necesidades o tendencias de clases sociales en determinadas circunstancias de tiempo y lugar. El marco de posibilidades tiende entonces a ser muy constrictivo.<\/p>\n<p>Eso indica que la fuerza o influencia de la est\u00e9tica o las est\u00e9ticas en el plano de la po\u00e9tica es un hecho ideol\u00f3gico. Ese hecho ideol\u00f3gico da probablemente raz\u00f3n del intento de fundar est\u00e9ticas (no ya po\u00e9ticas) realistas o antirrealistas. Las primeras son caracter\u00edsticas de pensadores socialistas de hoy <em>\u2013<\/em>como Luk\u00e1cs, claro. Pero el hecho es que, desde Marx, el pensamiento revolucionario consecuente es anti-ideol\u00f3gico, y deja de ser revolucionario en la medida en que se hace ideol\u00f3gico. El pensamiento de Marx ha nacido como cr\u00edtica de la ideolog\u00eda, y su tradici\u00f3n no puede dejar de ser anti-ideol\u00f3gica sin desnaturalizarse.<\/p>\n<p>Por otra parte: tambi\u00e9n es probable que la mera acumulaci\u00f3n de conocimiento hist\u00f3rico pueda pronto prestar, en este terreno del arte como en cualquier otro, servicios anti-ideol\u00f3gicos estimables incluso antes de que la sociedad consiga alguna ganancia decisiva en cuanto a claridad sobre, s\u00ed misma. El conocimiento de numerosos objetos de culturas pasadas y de culturas \u00abex\u00f3ticas\u00bb, as\u00ed como el de los contextos culturales de esos objetos, obligan ya hasta al m\u00e1s especulativo de los estetistas a reconocer vagamente como \u00abarte\u00bb formaciones indeducibles de su est\u00e9tica, productos que los fil\u00f3sofos del <i>bon vieux temps<\/i> del <i>verum, <\/i>el <i>bonum <\/i>y el <i>pulchrum <\/i>no habr\u00edan aceptado jam\u00e1s como arte: el arte capsiense, el arte negro, las artes folcl\u00f3ricas (las del pasado, al menos), el jazz&#8230;<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n y la asimilaci\u00f3n del conocimiento hist\u00f3rico tienden a destruir las est\u00e9ticas especulativas, con sus definiciones sint\u00e9ticas del arte, y sobre todo las construidas para justificar, con m\u00e9todos poco l\u00edcitos, alguna po\u00e9tica. A la larga, la est\u00e9tica como teor\u00eda del arte acabar\u00e1 por no tener sentido m\u00e1s que en cuanto disciplina te\u00f3rica positiva. Y entonces quedar\u00e1 en claro <em>\u2013<\/em>como lo est\u00e1, por ejemplo, de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica<em>\u2013<\/em> que de una disciplina te\u00f3rica positiva no se desprende por deducci\u00f3n un\u00edvoca y \u00fanica ninguna doctrina pr\u00e1ctica privilegiada. Entonces quedar\u00e1 claro que una est\u00e9tica cient\u00edfica puede tolerar indiferentemente gr\u00faas y gatos.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n actual del problema de la est\u00e9tica y la po\u00e9tica<i> <\/i>est\u00e1, a\u00fan muy lejos de esa futura claridad desideologizada. Por<i> <\/i>una parte, los estetistas pretenden frecuentemente deducir de modo un\u00edvoco po\u00e9ticas a partir de la est\u00e9tica o teor\u00eda del arte. Este es propiamente el caso de las filosof\u00edas del arte de Zdhanov o de Luk\u00e1cs. Se parte de que el arte es un reflejo sobrestructural de la realidad humana y se pretende deducir de ello una po\u00e9tica, con orillas o sin orillas, es decir, uno o cien modos estil\u00edsticos privilegiados de producir ese reflejo que previamente se ha declarado consustancial a <i>todo <\/i>arte. Como queda dicho, eso es metodol\u00f3gicamente incorrecto.<\/p>\n<p>Por otro lado, muchas po\u00e9ticas tienden a convertirse megaloman\u00edacamente en est\u00e9ticas, en teor\u00edas del arte, cuando no, rid\u00edculamente, en metaf\u00edsicas. Este es el vicio caracter\u00edstico de muchas de las numerosas vanguardias que un repaso hist\u00f3rico puede contemplar hoy retrospectivamente en Occidente, desde la ya retaguardia del impresionismo hasta la pr\u00f3xima-futura retaguardia del arte \u00f3ptico. Con el tiempo, los manifiestos de Breton pasar\u00e1n presumiblemente a las historias de la metaf\u00edsica o de la teosof\u00eda y otros a las miscel\u00e1neas de curiosidades descabelladas, como los ensayos de Robbe-Grillet.<\/p>\n<p>Toda esa confusi\u00f3n, el doctrinarismo autoritario de los estetistas que promulgan po\u00e9ticas y el cursi querer y no poder de las po\u00e9ticas que quieren hincharse en est\u00e9ticas y metaf\u00edsicas, es un indicio m\u00e1s de la crisis cultural, social, de la \u00e9poca. Revela la desorganizaci\u00f3n de los valores y las categor\u00edas intelectuales. Por eso no sorprende nada el que grandes artistas de inclinaci\u00f3n teorizadora <em>\u2013<\/em>y reaccionaria<em>\u2013<\/em>, como Sch\u00f6nberg o Strawinsky, hayan postulado ideolog\u00edas de regreso a la organizaci\u00f3n medieval del arte y de los conceptos art\u00edsticos.<\/p>\n<p>Es claro que utop\u00edas as\u00ed son vanas: el artista-artesano an\u00f3nimo medieval, servidor integrado de una sociedad integrada, y m\u00e1s precisamente de los se\u00f1ores dominantes y dirigentes de \u00e9sta, no renacer\u00e1 por m\u00e1s nostalgias que evoque. A\u00fan m\u00e1s en general puede presumirse que todos los conceptos arrastrados por una crisis cultural tan profunda (en raz\u00f3n de sus ra\u00edces sociales), incluido el concepto mismo de arte, saldr\u00e1n de ella transformados, y alguno no saldr\u00e1 siquiera. Pues, de no creer en esencias plat\u00f3nicas, no puede atribuirse eternidad a ninguna categor\u00eda conceptual emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00eda vano y rid\u00edculo que el an\u00e1lisis cr\u00edtico filos\u00f3fico se propusiera borrar del mundo aquella desorganizaci\u00f3n de los valores intelectuales. Porque esa confusi\u00f3n no se debe a ninguna lamentable flojera intelectual de los hombres de esta \u00e9poca, sino a las decisivas luchas sociales en curso. Pero la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica debe recordar la palabra de Lassalle seg\u00fan la cual decir la verdad es revolucionario. Y debe atenerse a unos cuantos puntos claros que contribuyan, entre otras cosas, a entender y soportar as\u00ed mejor las actuales pol\u00e9micas sobre el realismo. Esos pocos puntos claros podr\u00edan reunirse ahora como conclusiones, del modo siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba. El planteamiento actual del problema del realismo es generalmente ideol\u00f3gico, no cient\u00edfico.<\/p>\n<p>2\u00ba. No hay, ni puede haber, si los t\u00e9rminos se usan con correcci\u00f3n sistem\u00e1tica o metodol\u00f3gica, est\u00e9ticas realistas ni est\u00e9ticas anti-realistas. Realistas o anti-realistas son las po\u00e9ticas, las decisiones (y las argumentaciones en que se basen las decisiones) acerca del c\u00f3mo del hacer y de los objetivos del hacer.<\/p>\n<p>3.\u00ba Los intereses hist\u00f3ricos, los intereses de clase, se asumen y se sirven diciendo la verdad, reconociendo que el significado cultural de una obra de arte depende de una decisi\u00f3n, de un esp\u00edritu de parte, por poco consciente que \u00e9ste sea. Aquellos intereses no se sirven disfrazando ideol\u00f3gicamente la decisi\u00f3n, presentando con inconcluyentes deducciones una po\u00e9tica realista como impuesta por una \u00abest\u00e9tica realista\u00bb. Esta \u00faltima expresi\u00f3n carece de sentido.<\/p>\n<p>4.\u00ba El hecho de que ninguna po\u00e9tica (realista o no) pueda tener garantizado su valor progresivo o revolucionario por su presunta deducibilidad a partir de una est\u00e9tica o filosof\u00eda del arte obli<i>ga a reconocer que ninguna<\/i><i> <\/i><i>po\u00e9tica<\/i><i> <\/i><i>(realista<\/i><i> <\/i><i>o<\/i><i> <\/i><i>no)<\/i><i> <\/i><i>tiene<\/i><i> <\/i>a priori el monopolio de dar forma a un arte revolucionario en cualquier tiempo o lugar. No es la po\u00e9tica la que hace el arte, ni la calidad del arte. Tampoco hace nada de eso la est\u00e9tica. Lo hace el artista en su sociedad y en su clase (en alg\u00fan sentido de \u00absu\u00bb). Y no son tampoco la po\u00e9tica ni la est\u00e9tica las que juzgan del car\u00e1cter conservador, reaccionario o revolucionario de una obra de arte; sino la cr\u00edtica, en cada tiempo y lugar.<\/p>\n<p align=\"right\"><u><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/u><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Anotaciones de lectura de Valeriano Bozal, El <\/b><i><b>realismo entre el desarrollo y el subdesarrollo.<\/b><\/i><b> Madrid, 1966.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la documentaci\u00f3n depositada en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona (BFEEUB), las siguientes anotaciones de lectura del autor:<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abEstudio exhaustivo del concepto de realismo <em>\u2013<\/em>y por tal entiendo ahora el examen de<i> todas<\/i> aquellas teor\u00edas que han intervenido, pr\u00f3xima o remotamente, en el nacimiento del estilo&#8230;\u00bb (9)<\/p>\n<p>El punto de vista hist\u00f3rico concreto le obliga a recoger la ambig\u00fcedad de la situaci\u00f3n: esas teor\u00edas que forman un estilo&#8230;<\/p>\n<p>2. Usa la expresi\u00f3n \u00abest\u00e9tica realista\u00bb (10).<\/p>\n<p>Pero entonces realismo ser\u00e1 nombre de una filosof\u00eda en sentido cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>3. Denuncia metodol\u00f3gicamente con acierto la identificaci\u00f3n realismo-arte (15)<\/p>\n<p>4. Realismo es un estilo (23, 26, passim).<\/p>\n<p>5. Su definici\u00f3n del arte popular o de realismo (por el \u00absentido\u00bb) dice en el fondo: arte en el cual el cr\u00edtico marxista descubre contenido revolucionario. Puede admitirse, m\u00e1s objetivamente: arte que tiene ese contenido. Pero \u00bfpor qu\u00e9 llamarle entonces realista?<\/p>\n<p>6. Cuando, recogiendo la psicolog\u00eda de la forma, estima que la perspectiva cl\u00e1sica no es realista, \u00e9l mismo est\u00e1 dejando de considerar que el realismo es un estilo (o, al menos, un estilo en alg\u00fan sentido hist\u00f3rico plausible de la palabra) (69)<\/p>\n<p>7. Y acaba por destruir todos sus cuidados metodol\u00f3gicos al decir:<\/p>\n<p>\u00abEl realismo [MSL: supongo que como estilo] se coloca en la corriente de pensamiento realista que la completa, perfila y nutre\u00bb (74)<\/p>\n<p>8. \u00ab&#8230;no es suficiente con captar adecuadamente el sentido de la \u00e9poca para ser realista (esto lo hace el rom\u00e1ntico, el g\u00f3tico, barroco, etc) sino que es preciso expresar un cierto sentido, aquel que hist\u00f3ricamente encarnan y han de cumplir las clases populares&#8230;\u00bb (81)<\/p>\n<p>Tan in\u00fatil y tan metodol\u00f3gicamente esp\u00fareo como la identificaci\u00f3n arte = realismo. Un sentido puede expresarse de muchos modos estil\u00edsticos. De esta final disoluci\u00f3n metodol\u00f3gica se desprenden las dos \u00faltimas arbitrariedades que vale la pena recoger:<\/p>\n<p>9. Resulta que el \u00abestilo realista\u00bb nace en la URSS (95)<\/p>\n<p>10. Y que en Espa\u00f1a el \u00abrealismo\u00bb nace en 1936 (150).<\/p>\n<p>Ser\u00e1 justo tener en cuenta la autocensura en esas formulaciones.<\/p>\n<h3 align=\"left\"><a name=\"4\"><\/a> <b>4. <i>Materiales sobre el realismo<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La solapa para el volumen 8 de las obras completas de Luk\u00e1cs, <em>Materiales sobre el realismo<\/em>, fue escrita por Sacrist\u00e1n. Existen dos versiones:<\/span><\/p>\n<p>I. El presente volumen 8 de las Obras completas de Georg Luk\u00e1cs contiene trabajos <em>\u2013<\/em>fechados entre 1938 y 1967<em>\u2013<\/em> que el autor mismo ha llamado \u00abpreludios\u00bb a sus escritos mayores sobre el realismo.<\/p>\n<p>Estos trabajos corresponden a la \u00e9poca en que, tras las exploraciones cr\u00edticas que se recogen en el volumen 13 de esta edici\u00f3n, se puede considerar definitivamente constituido el concepto luk\u00e1csiano de realismo. En la fase de la optimista ortodoxia estaliniana. Por eso el volumen no recoge el trabajo <i>Contra el realismo mal entendido<\/i> (1957), pese a pertenece \u00e9ste a la tem\u00e1tica reunida. (<i>Contra el realismo mal entendido<\/i> constituye el volumen 16 de esa edici\u00f3n).<\/p>\n<p>Los ensayos <i>El problema de la perspectiva<\/i> (1956) y <i>Elogio del siglo XIX<\/i> (1967) quedan falsamente caracterizados al decir que pertenecen al per\u00edodo de ortodoxia optimista estaliniana sobre el realismo. En el primero, Luk\u00e1cs critica precisamente el producto t\u00edpico de aquel per\u00edodo, la novela rosa, por as\u00ed decirlo, de la construcci\u00f3n del socialismo. Y el segundo no tiene a primera vista cada ver con el tema del resto del volumen. Pero es, como el anterior, profundizaci\u00f3n de la problem\u00e1tica, documentaci\u00f3n de varios puntos de inter\u00e9s: primero, que la doctrina de Luk\u00e1cs sobre el realismo no ha tenido nada de ocasional, de coyuntural. Segundo, que todav\u00eda hoy <em>\u2013<\/em>como se aprecia, por lo dem\u00e1s, en el trabajo de algunos disc\u00edpulos suyos<em>\u2013<\/em> los fundamentos del pensamiento luk\u00e1csiano sobre el realismo ofrecen una punta de irreducible salubridad de clase que ayuda a mantenerse inmune de toda claudicaci\u00f3n ante el mercantilismo de las modas y las situaciones intelectuales burguesas. Eso justifica la inclusi\u00f3n de este art\u00edculo tard\u00edo en el presente volumen. En este art\u00edculo se dicen <em>\u2013<\/em>en recusaci\u00f3n muy \u00abrealista\u00bb-luk\u00e1csiana de la literatura del absurdo<em>\u2013<\/em> verdades como la siguiente: \u00abPero\u2026 el amenazador absurdo en cuanto absoluto se transforma imperceptiblemente en una omnilateral, confortable manipulabilidad de la vida cotidiana. A la sombra de Auschwitz y de la bomba at\u00f3mica vive el hombre una vida cotidiana confortablemente protegida. Le cuida atentamente y le gu\u00eda de modo suave e irresistible un gigantesco aparato de manipulaci\u00f3n que, desde luego, fue ya necesario para Auschwitz y para la bomba.\u00bb<\/p>\n<p>El <i>Elogio del siglo XIX<\/i> documenta en suma, en 1967, la robustez de la creencia de Luk\u00e1cs, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, en el realismo como \u00fanica realizaci\u00f3n art\u00edstica de una cultura sin trampa.<\/p>\n<p>Valoriza a este volumen un ep\u00edlogo escrito en 1970 en el que Luk\u00e1cs habla brevemente de la evoluci\u00f3n de sus estudios de est\u00e9tica y cr\u00edtica.<\/p>\n<p>II. El presente volumen de las<i> Obras completas <\/i>de Georg Luk\u00e1cs contiene escritos de caracter\u00edsticas varias pero que tienen en com\u00fan la condici\u00f3n de \u00abpreludios teor\u00e9ticos\u00bb a sus estudios m\u00e1s extensos y conocidos sobre el realismo literario y art\u00edstico. Se podr\u00eda a\u00f1adir que tambi\u00e9n \u00abpreludian\u00bb las investigaciones de Luk\u00e1cs en el terreno de la est\u00e9tica general.<\/p>\n<p>Se a\u00f1ade a ese inter\u00e9s el que estos textos tienen para la historia de las ideas est\u00e9ticas y literarias, e incluso (indirectamente) para la historia pol\u00edtica. Los art\u00edculos m\u00e1s antiguos de los aqu\u00ed publicados aparecieron en el marco de la pol\u00e9mica interna sobre todo alemana, pero tambi\u00e9n sostenida por numerosos escritores no alemanes de la III Internacional, acerca de la actitud del escritor comunista respecto de la vanguardia burguesa y la tradici\u00f3n burguesa y preburguesa. Estuvieron implicados en esa pol\u00e9mica <em>\u2013<\/em>y sus nombres aparecen en los escritos de Luk\u00e1cs aqu\u00ed reunidos<em>\u2013<\/em> Ernst Bloch, Brecht, Eisler, Anna Seghers y muchos otros menos conocidos en los pa\u00edses latinos. Los \u00f3rganos principales en que se desarroll\u00f3 la discusi\u00f3n fueron los del exilio comunista alem\u00e1n <em>\u2013<\/em><i>Das Wort<\/i> [La palabra]<em>\u2013<\/em>, y tambi\u00e9n los de la Internacional Comunista, por ejemplo y se\u00f1aladamente <i>Internationale Literatur. <\/i>Todo lector interesado por la historia de las ideas literarias en el siglo XX comprobar\u00e1 que con la publicaci\u00f3n de la discusi\u00f3n epistolar entre Luk\u00e1cs y Anna Seghers del a\u00f1o 1938 (por dar un ejemplo) el editor de las <i>Obras completas<\/i> de Luk\u00e1cs le presenta una pieza verdaderamente notable para su biblioteca.<\/p>\n<p>El arco del tiempo por el que se distribuyen los escritos recogidos en este volumen <em>\u2013<\/em>1936-1967, m\u00e1s la nota epigonal de 1970<em>\u2013<\/em> invita a pensar que el sentido en el que Luk\u00e1cs considera \u00abpreludios\u00bb esos textos no es un sentido corriente. En efecto: estos escritos tienen esa colocaci\u00f3n preludial en la obra de Luk\u00e1cs porque su autor los ve como dilucidaciones metodol\u00f3gicas obligadas ante otros tantos <i>nuevos<\/i> problemas est\u00e9tico-literarios que se le plantean en su programa de edificaci\u00f3n de una est\u00e9tica marxista. La vinculaci\u00f3n de los problemas est\u00e9ticos con los generales del marxismo (de la concepci\u00f3n del marxismo por el autor) da raz\u00f3n de la mayor parte de la producci\u00f3n de Luk\u00e1cs. En el ep\u00edlogo a este volumen esa amplia cuesti\u00f3n est\u00e1 expresada por Luk\u00e1cs mismo: \u00aben cuando filosof\u00eda universal, el marxismo no pod\u00eda contentarse con tomar simplemente de anteriores concepciones sus ideas teor\u00e9ticas sobre el arte, complet\u00e1ndolas en el mejor de los caos son concreciones \u201csociol\u00f3gicas\u201d, como es el caso de te\u00f3ricos incluso como Plej\u00e1nov y Mehring. Por el contrario, habr\u00eda que partir de que Marx, arrancando de su concepci\u00f3n general hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, pod\u00eda y ten\u00eda que elaborar tambi\u00e9n en este campo material metodol\u00f3gicamente independiente.\u00bb<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil predecir si los lectores de este volumen 8 de las <i>Obras Completas<\/i> de Luk\u00e1cs lo van a leer como querr\u00edan esas l\u00edneas del autor, o m\u00e1s bien como documento imprescindible de la historia de las ideas literarias del siglo, de la historia de la cultura comunista marxista, o incluso como documento de la historia de la III Internacional. En cambio, casi es jugar con ventaja predecir que el libro ser\u00e1 realmente le\u00eddo, desde cualquiera de esos puntos de vista.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>5. <em>Balzac y el realismo franc\u00e9s<\/em><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa del 13 de las OC de Luk\u00e1cs: <i>Balzac y el realismo franc\u00e9s. Con otros escritos de cr\u00edtica (1931-1940).<\/i><\/span><\/p>\n<p>Aparte del pr\u00f3logo de 1951 al ensayo sobre Balzac, el presente volumen contiene una serie de trabajos cr\u00edticos de Luk\u00e1cs pertenecientes a la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta. No son de los m\u00e1s conocidos, pero merecen serlo por su contenido y por el lugar que ocupa su redacci\u00f3n en la biograf\u00eda intelectual de Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p>Los art\u00edculos publicados en las revistas alemanas <i>Die Linkskurve<\/i> (hasta 1932) y las del exilio<i> Internationale Literatur<\/i> y<i> Das Wort<\/i> durante la <i>primera mitad de los a\u00f1os treinta<\/i> se diferencian de otros publicados por Luk\u00e1cs en esas mismas revistas durante <i>la segunda mitad de la d\u00e9cada <\/i>(recogidos en el vol. 8 de la presente edici\u00f3n de las <i>Obras Completas<\/i>) por dos rasgos de importancia hist\u00f3rica y te\u00f3rica: el primero es que en ellos la concepci\u00f3n luk\u00e1csiana del realismo art\u00edstico se va constituyendo en un plano te\u00f3rico, pero todav\u00eda en constante comunicaci\u00f3n con la lectura y la cr\u00edtica inmediata de los textos que la inspiran y son casi siempre el punto de partida de la reflexi\u00f3n y la teorizaci\u00f3n. La pol\u00e9mica cr\u00edtica y est\u00e9tica entre uno de los principales representantes de la tradici\u00f3n realista y los escritores y te\u00f3ricos sovi\u00e9ticos o socialistas en general que se apoyan en otras tradiciones m\u00e1s recientes o de otro origen <em>\u2013<\/em>desde el naturalismo hasta el expresionismo<em>\u2013<\/em> es todav\u00eda una pol\u00e9mica entre iguales. Esa circunstancia tiene mucho que ver con el segundo de los rasgos aludidos: el desarrollo de los conceptos cr\u00edticos, po\u00e9ticos y est\u00e9ticos en los escritos de Luk\u00e1cs tiene todav\u00eda por protagonista \u00fanico el autor mismo; no hay a\u00fan ninguna instancia administrativa que <em>\u2013<\/em>a trav\u00e9s de la inversi\u00f3n del orden entre la agitaci\u00f3n, la propaganda y la teor\u00eda que m\u00e1s tarde condenar\u00eda Luk\u00e1cs- imponga al escritor o al te\u00f3rico un pie forzado de l\u00e9xico y de argumentaci\u00f3n, le imponga, en suma, el oportunismo revestido de sectarismo. La teor\u00eda del realismo que se va constituyendo en estos escritos luk\u00e1csianos de la primera mitad de los a\u00f1os treinta es parte de un trabajo de generalizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica socialista de la cultura entoces en realizaci\u00f3n. Pero esa generalizaci\u00f3n nace del \u00e1nimo teorizador del mismo cr\u00edtico y estetista, el cual media as\u00ed entre la pr\u00e1ctica econ\u00f3mico-social, la pol\u00edtico-administrativa del estado sovi\u00e9tico y la literaria. El optimismo hist\u00f3rico caracter\u00edstico de la doctrina luk\u00e1csiana del realismo se desprende aqu\u00ed exclusivamente de la perspectiva marxista (formulada, como es natural, a trav\u00e9s de la \u00abecuaci\u00f3n personal\u00bb de Luk\u00e1cs), y no produce todav\u00eda ninguna ambigua confusi\u00f3n con el optimismo t\u00e1ctico de la pol\u00edtica cultural dictada desde poco despu\u00e9s por la direcci\u00f3n estaliniana (textos del vol. 8 de estas <i>Obras Completas<\/i>). Por otro lado, este segundo rasgo documenta convincentemente la sinceridad con que Luk\u00e1cs se pondr\u00eda al servicio de la pol\u00edtica cultural de Stalin y Zdanov; Luk\u00e1cs ha cre\u00eddo realmente en esa pol\u00edtica cultural, por mucho que condene desde el primer momento los vicios m\u00e1s caracter\u00edsticos de sus resultados.<\/p>\n<p>El ensayo sobre <i>Balzac y el realismo franc\u00e9s<\/i>, aparte de ser uno de los pocos textos cr\u00edticos extensos e importantes en que Luk\u00e1cs trabaja materiales no procedentes de sus dos principales tradiciones literarias <em>\u2013<\/em>la alemana y, en menor medida, la rusa<em>\u2013<\/em>, resulta probablemente uno de los conjuntos cr\u00edticos m\u00e1s logrados del autor. El \u00faltimo de los art\u00edculos que lo componen <em>\u2013<\/em>el dedicado a Zola<em>\u2013<\/em> es, por otra parte, de lectura \u00fatil y oportuna para apreciar en qu\u00e9 medida es justa o injusta la cr\u00edtica repetidamente opuesta a Luk\u00e1cs <em>\u2013<\/em>del modo m\u00e1s completo en la <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i> de Gustavo della Volpe<em>\u2013<\/em> a prop\u00f3sito de una posible ra\u00edz rom\u00e1ntica de su estimaci\u00f3n del naturalismo.<\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>6. <i>Contra el realismo mal entendido<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa de <i>Contra el realismo mal entendido<\/i>, el volumen 16 de las OC de Luk\u00e1cs.<\/span><\/p>\n<p><i>La presente significaci\u00f3n del realismo cr\u00edtico<\/i> (\u00abContra el realismo m\u00e1s entendido\u00bb) es una obra escrita bajo el signo de la s\u00edntesis. Nacida de un proyecto de conferencia que iba a ser, a finales de 1955, una intervenci\u00f3n en las pugnas cr\u00edticas e ideol\u00f3gicas que desembocar\u00edan unos meses despu\u00e9s en el XX Congreso del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la obra sintetiza, por de pronto y en prima intenci\u00f3n, las ideas est\u00e9tico-po\u00e9ticas del Luk\u00e1cs cl\u00e1sico, el de los a\u00f1os 30-50, y argumenta su confirmaci\u00f3n por los pobres resultados de la literatura socialista de per\u00edodo estalianino, cuyos principios se aplicaron a la literatura y al arte a trav\u00e9s principalmente de las instrucciones pseudote\u00f3ricas de Andrei Zdanov. En este contexto, Luk\u00e1cs reafirma la fecundidad de categor\u00edas centrales de su pensamiento cr\u00edtico y est\u00e9tico <em>\u2013<\/em>como las de naturalismo, decadentismo, romanticismo en sentido vulgar y no hist\u00f3rico<em>\u2013<\/em>, mostrando que con ellas le es posible explicar y condenar ciertos procesos degenerativos de la cultura del socialismo naciente.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la literatura del per\u00edodo estaliniano, principalmente de la narrativa, permite a Luk\u00e1cs explicar la pobreza y el esquematismo de aquella por una confusi\u00f3n mezcla o identificaci\u00f3n de la perspectiva de la obra literaria con la realidad reproducida y compuesta en ella. Este resultado se puede generalizar convincentemente para interpretar el conjunto de la vida intelectual cotidiana del per\u00edodo estalianino. En efecto: como muestra Luk\u00e1cs, la consciencia p\u00fablica se estructura en esa \u00e9poca <em>\u2013<\/em>a trav\u00e9s de todos los medios de comunicaci\u00f3n social, no solo de los literarios en sentido art\u00edstico<em>\u2013<\/em> con una inversi\u00f3n de las relaciones naturales entre la teor\u00eda, la propaganda y la agitaci\u00f3n. En vez de tenerse un desarrollo fundamental de la teor\u00eda en el que basar una propaganda s\u00f3lida y veraz que d\u00e9 marco seguro a la activismo eficaz y profundo, son las necesidades superficiales y transitorias de la pol\u00edtica cotidiana las que se imponen directamente a la agitaci\u00f3n, con lo que \u00e9sta determina a su vez una propaganda inconsistente y una teor\u00eda falseada como tal teor\u00eda incluso cuando enuncia contenidos verdaderos (cosa que, para Luk\u00e1cs <em>\u2013<\/em>materialmente muy adicto al pensamiento de Stalin<em>\u2013<\/em> ocurri\u00f3 numerosas veces). As\u00ed llega Luk\u00e1cs a una segunda s\u00edntesis m\u00e1s general: las deformaciones pol\u00edticas y las deformaciones culturales del per\u00edodo estaliniano se pueden formular con los mismos conceptos: unas y otras son fruto <em>\u2013<\/em>espont\u00e1neo o impuesto<em>\u2013<\/em> de la confusi\u00f3n, mezcla o identificaci\u00f3n de la perspectiva con la realidad del d\u00eda. La b\u00fasqueda de las causas b\u00e1sicas de esa confusi\u00f3n en las relaciones de producci\u00f3n, en las dificultades de la construcci\u00f3n del socialismo en un solo pa\u00eds y su insuficiente reconocimiento, apunta a una s\u00edntesis \u00faltima en un plano de profundidad m\u00e1xima que Luk\u00e1cs explora tambi\u00e9n con cierto detalle.<\/p>\n<p>Por el otro extremo o polo dial\u00e9ctico, el de la pr\u00e1ctica cotidiana, Luk\u00e1cs aprovecha sus resultados cr\u00edticos y te\u00f3ricos para formular una propuesta de pol\u00edtica cultural <em>\u2013<\/em>la alianza del realismo cr\u00edtico con el realismo socialista<em>\u2013<\/em> al servicio del objetivo de pol\u00edtica internacional de los gobiernos socialistas y del movimiento obrero que entonces estaba en primer plano: la derrota de la estrategia imperialista de la guerra fr\u00eda. Con eso muestra Luk\u00e1cs que su cr\u00edtica de la inversi\u00f3n de la relaci\u00f3n teor\u00eda-propaganda-agitaci\u00f3n por el estalinismo no conduce a la p\u00e9rdida de la particidad o partidismo de la teor\u00eda o del arte, sino a su fundamentaci\u00f3n en una s\u00edntesis m\u00e1s coherente y verdadera.<\/p>\n<p>Este ensayo, m\u00e1s bien breve y reducible en su origen a una conferencia, resulta as\u00ed, sorprendentemente, un verdadero compendio del marxismo del Luk\u00e1cs de finales de los a\u00f1os 50.<\/p>\n<h3><a name=\"20\"><\/a> <b>7. Un comentario de \u00c1lvaro Ceballos sobre la rese\u00f1a del <i>Alfanhu\u00ed<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No es este el \u00ablugar natural\u00bb para incluir la siguiente reflexi\u00f3n del profesor Ceballos. Su ubicaci\u00f3n adecuada hubiera sido el material que inclu\u00eda la rese\u00f1a del Alfanhu\u00ed de Sacrist\u00e1n. Pero en aquel entonces no se hab\u00eda publicado: \u00c1lvaro Ceballos, <i>La lectura salvaje. Qu\u00e9 hacemos con la literatura y qu\u00e9 hace ella con nosotros<\/i>, Madrid: Alianza voces, pp. 161-164, de donde hemos extra\u00eddo el siguiente fragmento:<\/span><\/p>\n<p><b>La literatura comprometida no existe.<\/b><\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n, antes de convertirse en un pionero del ecosocialismo, escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre la novela de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio <i>Industrias y andanzas de Alfanhu\u00ed<\/i>. \u00ab[U]nos leen de un modo, otros de otro\u00bb, escrib\u00eda all\u00ed, y unas l\u00edneas m\u00e1s arriba precisaba: \u00abtodas y cada una de las lecturas que pueden hacerse de una obra con \u201cestratos\u201d o capas distintas son lecturas correctas, siempre que no prescindan de ning\u00fan elemento del libro\u00bb. Dicho art\u00edculo se public\u00f3 en 1954; tres a\u00f1os m\u00e1s tarde apareci\u00f3 <i>La hora del lector,<\/i> de su amigo Josep Maria Castellet, al que Umberto Eco considerar\u00eda \u00abun verdadero profeta\u00bb de la concepci\u00f3n activa de la lectura que \u00e9l mismo defender\u00eda, como es fama, en <i>Obra abierta<\/i>.<\/p>\n<p>Los textos literarios no son meros recept\u00e1culos de un mensaje cifrado, pueden interpretarse de distintas maneras, es posible hacerles decir cosas distintas en contextos distintos. En un \u00e1mbito educativo se suelen descartar, censurar y corregir esas lecturas silvestres, salvajes, que se realizan contra la veta del texto. Yo encuentro m\u00e1s interesante identificarlas como tales e interrogarse sobre las causas que hay detr\u00e1s de esas ilusiones perceptivas, contra las que nadie est\u00e1 vacunado. Porque lo cierto es que fuera de un aula resulta ingenuo querer poner coto a las sobreinterpretaciones.<\/p>\n<p>Si la obra literaria es \u00ababierta\u00bb , en el sentido de Eco, si carece de mensaje <em>\u2013<\/em>a menos que sea expl\u00edcito, como en las f\u00e1bulas<em>\u2013<\/em>, si puede dar lugar a lecturas que contrar\u00eden incluso lo que el propio texto dice en letras de molde, \u00bftiene sentido esperar de ella un<i> compromiso<\/i>, es decir, cierto tipo de agencia o de influencia en el espacio social y pol\u00edtico?<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de compromiso literario reposa sobre una concepci\u00f3n cerrada (no abierta) de la literatura, sobre una concepci\u00f3n ajena a Sacrist\u00e1n, a Castellet, a Eco. Para hablar de literatura comprometida hay que sostener que las obras literarias tienen una forma invariable y que funcionan como mensajes embotellados.<\/p>\n<p>[\u2026] Las p\u00e1ginas fabulosas y preciosistas del <i>Alfanhu\u00ed<\/i> le parec\u00edan al joven Manuel Sacrist\u00e1n \u00abm\u00e1s eficaces, incluso moralmente, que cien poemas interminables como los parias y el hambre\u00bb. Para \u00e9l, la novela de S\u00e1nchez Ferlosio era algo as\u00ed como un reba\u00f1o de elefantes multicolores que atravesaba el p\u00e1ramo gris de la dictadura franquista. La sentencia sorprende en quien no solo no tardar\u00eda en convertirse en un militante comunista de rigurosa observancia (por lo que deber\u00eda haberse sentido reticente a aceptar, y no digamos ya a encumbrar), obras de arte ajenas a la tradici\u00f3n del realismo socialista), sino en alguien que ese mismo a\u00f1o escribi\u00f3 una obrita de un acto, de tintes brechtianos, sobre los parias y el hambre. Acaso es que el propio Manuel Sacrist\u00e1n intu\u00eda que lo uno no quita lo otro; que, puesto que no hay f\u00f3rmula buena, tampoco hay f\u00f3rmula mala, y que incluso una obra sobre los parias y el hambre pod\u00eda revelarse eficaz, si por eficacia se entiende capacidad de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Se han dado casos. Pienso en<i> Juan Jos\u00e9<\/i>, drama que fue representado todos los primeros de mayo en cientos de Casas del Pueblo y ateneos republicanos espa\u00f1oles durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, y que sin duda goz\u00f3 de una difusi\u00f3n mayor en ejemplares impresos, en una \u00e9poca en la que el teatro parece haber sido considerado por las clases populares un g\u00e9nero de lectura ligero y accesible\u2026<\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>8. Sobre el realismo filos\u00f3fico<\/b><\/h3>\n<p>8.1.<b> Realismo cr\u00edtico<\/b> (<i>Fundamentos de filosof\u00eda<\/i>, 1956, p. t.c. 21)<\/p>\n<p>1. Es usual la expresi\u00f3n \u00abrealismo cr\u00edtico\u00bb para designar toda actitud epistemol\u00f3gica que&#8230; admita la transcendencia del conocimiento y al mismo tiempo, 1\u00ba) la necesidad de tratar cr\u00edticamente el tema, y 2\u00ba) el hecho de que la experiencia cotidiana y la historia de la ciencia prueban el car\u00e1cter meramente inmanente <em>\u2013<\/em>aunque a menudo espec\u00edfico, no individual<em>\u2013<\/em> de numerosos elementos del conocimiento.<\/p>\n<p>2. Esas dos fuentes de experiencia <em>\u2013<\/em>la vida cotidiana y la actividad cient\u00edfica<em>\u2013<\/em> abonan todo realismo cr\u00edtico&#8230;<\/p>\n<p>El realismo critico, as\u00ed descrito como una actitud general susceptible de ulteriores concreciones en cada pensador o escuela, es expresi\u00f3n de la experiencia b\u00e1sica obtenida por el hombre en su larga lucha por el saber, y tambi\u00e9n expresi\u00f3n del principio que le gu\u00eda en esa lucha. \u00abPrecisamente la gran misi\u00f3n de la ciencia, y aun de la misma filosof\u00eda, consiste en proporcionar a la humanidad una visi\u00f3n profunda y certera del universo, que sustituya con ventaja a la visi\u00f3n superficial e inexacta del hombre ingenuo.\u00bb ( J. Carreras Artau, <i>Elementos de Filosof\u00eda<\/i>, 4\u00aa ed., 1945, vol II, p. 131).<\/p>\n<p>8.2. <b>Realismo moderado<\/b> (<i>Fundamentos de filosof\u00eda<\/i>, 1956, p. ont. 11)<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles piensa que el universal no tiene existencia separada o substantiva fuera de la mente, pero s\u00ed una existencia imperfecta fuera de ella, a saber, en las cosas reales. Esa existencia es imperfecta porque el universal no existe aislado y en s\u00ed, sino embebido en la cosa, en tanto \u00e9sta, a\u00fan reproducci\u00f3n de las notas fundamentales de la idea universal, no es toda ella pura y simplemente idea. El universal, seg\u00fan una profunda expresi\u00f3n aristot\u00e9lica, es \u00abla raz\u00f3n de la esencia\u00bb de la cosa, como por ejemplo, prosigue diciendo, la proporci\u00f3n 1\/2 es raz\u00f3n de la esencia del acorde musical de octava (Arist\u00f3teles, <i>Metaf\u00edsica,<\/i> libro \u0394, cap. 2, 1013a29).<\/p>\n<p>Naturalmente, en la cosa real misma la \u00abraz\u00f3n\u00bb de su esencia no es ni toda la cosa ni algo separable plenamente de ella. El universal, pues, puede pensarse como aislado, separado, substantivo: puede pensarse la fracci\u00f3n 1\/2 como si fuera una cosa en s\u00ed; pero en la octava, la raz\u00f3n 1\/2 no est\u00e1 separada ni existe en s\u00ed, sino en la octava.<\/p>\n<p>Puede denominarse esta actitud realismo templado o moderado en el problema de los universales.<\/p>\n<p>8.3. <b>Realismo ingenuo<\/b> (<i>Fundamentos de filosof\u00eda<\/i>, 1956 p. t.c. 19).<\/p>\n<p>1. Se llama realismo ingenuo o acr\u00edtico a la actitud epistemol\u00f3gica que consistiera en admitir la transcendencia de todo contenido cognoscitivo; en admitir, por ejemplo, que el color rojo con que se ve el sol poniente es consecuencia de un cambio de color del astro mismo; en admitir, por ejemplo, que toda cualidad sensible incluida en nuestro conocimiento de una cosa es,<i> tal cual,<\/i> propiedad de esa cosa.<\/p>\n<p>Hemos usado un imperfecto de subjuntivo para caracterizar esa actitud, porque es raro que ella se d\u00e9 como teor\u00eda, como tesis filos\u00f3fica expresa.<\/p>\n<p>Tampoco debe creerse que haya sido profesada por todos los fil\u00f3sofos anteriores al planteamiento del problema cr\u00edtico por Kant, es decir, anteriores al \u00faltimo cuarto del siglo XVIII. Un indicio de que desde la edad m\u00e1s remota de la filosof\u00eda algunos pensadores han desconfiado de la transcendencia de la totalidad de los contenidos cognoscitivos, especialmente de las cualidades sensibles, es precisamente el idealismo antiguo presocr\u00e1tico (Parm\u00e9nides, Zen\u00f3n) o esta pintoresca frase de Her\u00e1clito de \u00c9feso. \u00abSi todas las cosa se volvieran humo, juzgar\u00edan de ellas las narices\u00bb.<\/p>\n<p>2. Junto a m\u00faltiples experiencias de la vida cotidiana, la historia de la ciencia es por s\u00ed sola cr\u00edtica concluyente del realismo ingenuo acr\u00edtico.<\/p>\n<p><b>8.4. Realismo y materialismo<\/b> (de la voz \u00abMaterialismo\u00bb de 1967 para la Enciclopedia Larousse, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 294-301)<\/p>\n<p>En cualquier caso, la distinci\u00f3n entre un sentido epistemol\u00f3gico y otro ontol\u00f3gico de \u00abmaterialismo\u00bb no anula el parentesco entre ambos: parece coherente con la tesis de que el ser conocido es independiente de la consciencia (materialismo epistemol\u00f3gico) la tesis de que el ser real no es todo \u00e9l de la naturaleza de la consciencia, ni lo es b\u00e1sica o gen\u00e9ticamente (materialismo ontol\u00f3gico). El parentesco en cuesti\u00f3n explica frecuentes confusiones. \u00c9stas, por \u00faltimo, obedecen tambi\u00e9n al siguiente problema terminol\u00f3gico: lo que aqu\u00ed se ha llamado \u00abmaterialismo epistemol\u00f3gico\u00bb se designa corrientemente en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica anterior a Hegel con otros nombres, principalmente el de \u00abrealismo\u00bb. Pero numerosos materialistas contempor\u00e1neos, se\u00f1aladamente los marxistas, utilizan normalmente la primera expresi\u00f3n. En las lenguas germ\u00e1nicas, as\u00ed como en ruso, la acepci\u00f3n epistemol\u00f3gica de \u00abmaterialismo\u00bb no es sorprendente, porque arraig\u00f3 ya antes de la mitad del siglo XIX. Los j\u00f3venes hegelianos, los escritores de la Joven Alemania, etc., han usado la palabra tambi\u00e9n con esa significaci\u00f3n epistemol\u00f3gica. En cambio el uso correspondiente es menos familiar en las lenguas latinas, que han quedado m\u00e1s apegadas a la terminolog\u00eda filos\u00f3fica tradicional (medieval).<\/p>\n<p>8.5. <b>Sobre el realismo epistemol\u00f3gico y la posici\u00f3n heideggeriana<\/b> (<i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, pp. 98-100).<\/p>\n<p>Frente a tal concepto correcto de realidad que coincide substancialmente con el del transcendental <i>res<\/i> de los escol\u00e1sticos medievales, la moderna epistemolog\u00eda, ense\u00f1a Heidegger, insiste en presentar el problema de la realidad como \u00abla cuesti\u00f3n de si existe un mundo y de si el ser de ese mundo puede ser probado\u00bb. Ahora bien: as\u00ed planteado, el problema carece de sentido (<i>SZ<\/i> [Ser y tiempo] 202).<\/p>\n<p>La pregunta, en efecto, la formula el estar <em>\u2013<\/em>\u00ab\u00bfqui\u00e9n, si no, podr\u00eda plantearla?\u00bb<em>\u2013<\/em> y el estar es ser-en-el-mundo. \u00abEl \u201cproblema de la realidad\u201d, en el sentido de la cuesti\u00f3n de si hay un mundo externo presente y de si es demostrable, revela ser un problema imposible, no porque conduzca en su desarrollo a insostenibles apor\u00edas, sino porque el mismo ente que est\u00e1 en tema en ese problema rechaza sin m\u00e1s semejante planteamiento\u00bb (<i>SZ<\/i> 206).<\/p>\n<p>Efectivamente, aclara el fil\u00f3sofo, con el ser del estar est\u00e1 ya esencialmente abierto el mundo, es decir, el plexo de la significatividad o aplicabilidad. Y con \u00e9l, naturalmente, el \u00abmundo\u00bb en el derivado sentido de conjunto del ente intramundano (<i>SZ<\/i> 203). Ahora bien, \u00abrealidad\u00bb significa, con limitaciones que el no tardar\u00e1 en enunciar, el ser del ente intramundano <em>\u2013<\/em>del \u00abmundo\u00bb (<i>SZ <\/i>209)<em>\u2013<\/em>. Es cierto que, abierto el mundo, el ente intramundano puede a\u00fan estar encubierto, \u00abpero lo real s\u00f3lo es descubrible sobre la base de un mundo abierto ya en cada caso. Y s\u00f3lo sobre esa base puede permanecer a\u00fan oculto lo real\u00bb (<i>SZ <\/i>203). Toda es situaci\u00f3n queda en definitiva recogida en la afirmaci\u00f3n de que, puesto que con el ser del estar est\u00e1n ya cooriginariamente abiertos el mundo y el \u00abmundo\u00bb (es decir, la significatividad y el ente intramundano), \u00abel ser del ente intramundano est\u00e1 ya siempre entendido en cierto modo, aunque no est\u00e9 conceptuado en forma ontol\u00f3gica adecuada\u00bb (<i>SZ<\/i> 200).<\/p>\n<p>\u00bfSignifica esto, sin m\u00e1s, que el \u00abrealismo epistemol\u00f3gico\u00bb ofrezca una soluci\u00f3n satisfactoria del problema? No. Es cierto que en sus \u00faltimas conclusiones coincide <em>\u2013<\/em>de modo meramente \u00abdoxogr\u00e1fico\u00bb<em>\u2013<\/em> con los resultados obtenidos sobre la base de la anal\u00edtica existencial. Pero le separa de \u00e9sta el hecho de que acepte como problema ese pseudoproblema rechazado por la naturaleza misma del ente supuestamente problem\u00e1tico, aunque sea para resolverlo en t\u00e9rminos admisibles (<i>SZ<\/i> 207).<\/p>\n<p>Esta recusaci\u00f3n del realismo epistemol\u00f3gico por razones metodol\u00f3gicas no significa que Heidegger se adhiera expl\u00edcitamente al idealismo. \u00c9ste, ciertamente, se acerca mucho, piensa Heidegger (como pensaba Kant), al planteamiento correcto del problema de la realidad: \u00abCuando el idealismo subraya que el ser y la realidad s\u00f3lo son \u00aben la conciencia\u00ab se expresa as\u00ed la comprensi\u00f3n de que el ser no puede ser explicado por medio del ente\u00bb (<i>SZ <\/i>207). Esta para Heidegger decisiva verdad vislumbrada por el idealismo es el mayor m\u00e9rito de \u00e9ste en el contexto del problema de la realidad: gracias al hecho de que el ser est\u00e1 \u00bben la conciencia\u00bb (por usar esta expresi\u00f3n idealista; Heidegger dir\u00eda: \u00aben la comprensi\u00f3n\u00bb y aclara de hecho el estar \u00aben la conciencia\u00bb a\u00f1adiendo: \u00abcomprensible en el estar\u00bb) puede el estar comprender y acu\u00f1ar en conceptos caracteres ontol\u00f3gicos como \u00abrealidad\u00bb o \u00abindependencia\u00bb. Y as\u00ed, \u00absi el r\u00f3tulo \u201cidealismo\u201d significa tanto como vislumbre de que el ser no puede ser explicado por medio del ente, sino que es para cada ente lo \u201ctranscendental\u201d, entonces se encuentra en el idealismo la \u00fanica y correcta posibilidad de problem\u00e1tica filos\u00f3fica\u00bb (<i>SZ <\/i>207-208).<\/p>\n<p>Pero no puede olvidarse que el idealismo, aparte de llegar a conclusiones parad\u00f3jicas e inadmisibles, adolece en el fondo de la misma insuficiencia met\u00f3dica que el realismo. Tambi\u00e9n el idealismo parte de una contraposici\u00f3n sujeto-objeto; la resuelve, es cierto, por aniquilaci\u00f3n de uno de sus extremos; pero la suposici\u00f3n de un sujeto <i>aislado<\/i>, <i>cosa <\/i> frente a la cual se yergue o no se yergue un mundo, es vicio com\u00fan de los planteamientos realista e idealista.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>9. Sobre el realismo progresista<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n, que nunca renunci\u00f3 al realismo en su hacer pol\u00edtico, public\u00f3 esta nota sobre \u00abRealismo progresista\u00bb en el n\u00famero 5 de <em>mientras tanto<\/em>. Reimpresa en <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, op. cit, pp. 93-95. Es muy probable que fuera escrita en octubre de 1980.<\/span><\/p>\n<p>En un editorial de este verano (15\/8\/1980)<i> La Vanguardia<\/i> comentaba que Austria ha vendido al gobierno del general Pinochet un centenar de ca\u00f1ones anticarro autopropulsados K\u00fcrassier. El peri\u00f3dico recordaba que Austria est\u00e1 regida por socialdem\u00f3cratas, estimaba la importancia econ\u00f3mica de la operaci\u00f3n y pasaba a una aplicaci\u00f3n hisp\u00e1nica de la sabidur\u00eda as\u00ed adquirida: \u00abSeg\u00fan datos pr\u00e1cticamente oficiales, la industria militar de Espa\u00f1a proporciona setenta mil puestos de trabajo\u00bb. Consiguientemente, hay que aplaudir el proyecto del Ministerio de Defensa de \u00abpotenciar la industria de armamentos\u00bb Ahora bien: en ese potenciamiento \u00ablas exportaciones [de armas] juegan un papel importante\u00bb. Y en este punto empiezan las preocupaciones del editorialista: \u00abLo malo ahora\u00bb, prosigue, \u00abes que cada vez que es detectado el embarque de unas docenas de pistolas a otro hemisferio hay quien pone el grito en el cielo\u00bb. Pistolas: por lo menos no ha escrito \u00abtirachinas\u00bb. Lo que el editorialista tiene presente (aunque su discreci\u00f3n le impide decirlo) es la d\u00e9bil protesta provocada por la venta de ca\u00f1ones alemanes RH202 a la dictadura de Videla a trav\u00e9s de la F\u00e1brica Nacional de Armas de Oviedo, as\u00ed como por los servicios de encubrimiento prestados por la empresa Barreiros al gobierno de la Rep\u00fablica Sudafricana tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de armas alemanas.<\/p>\n<p>Pero el articulista tiene una idea ya ligeramente anacr\u00f3nica de las protestas que puede provocar la exportaci\u00f3n de armamento espa\u00f1ol a los naturales destinatarios de esas operaciones, las tiran\u00edas del mundo occidental. Escribe as\u00ed: \u00abQuienes [protestan] en aras de unos principios que, no por respetables y nobles que sean, dejan de resultar, hoy por hoy, et\u00e9reos, ser\u00e1n los primeros, al d\u00eda siguiente, en reivindicar subidas salariales y en pedir milagros para que aparezcan m\u00e1s puestos de trabajo\u00bb En una cosa esas palabras aciertan del todo: el \u00e1nimo conservador, tan amigo de presentarse como idealista y espiritualista, piensa, de hecho, que los principios son niebla et\u00e9rea, al lado de la s\u00f3lidas realidad, que son los negocios. En cuanto a la cr\u00edtica que dirige al movimiento obrero tradicional, el editorialista se funda en experiencia antigua, a saber, en la tendencia de partidos y sindicatos a someterse a las compatibilidades del sistema capitalista y su din\u00e1mica, pero sin dejar de reclamar, como cualquier otro sector del sistema, mejor participaci\u00f3n en \u00e9ste, ya por ignorancia de la contradicci\u00f3n en que as\u00ed se sit\u00faan a veces, ya por h\u00e1bito de disfrute de rentas imperiales.<\/p>\n<p>Pero lo malo <em>\u2013<\/em>lo malo para nosotros, y lo bueno para \u00e9l<em>\u2013<\/em> es que el editorialista est\u00e1 pensando seg\u00fan un esquema caducado. Ya hoy no deber\u00eda temer tanta protesta, ni de las organizaciones mayoritarias del movimiento obrero occidental <em>\u2013<\/em>no ha habido protestas obreras dignas de nota ni en Alemania ni en Austria contra las exportaciones mencionadas<em>\u2013<\/em> ni tampoco de ambientes que en otros tiempos fueron m\u00e1s o menos representativos del progresismo en muchos lugares.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, sin ir m\u00e1s lejos. Tambi\u00e9n es de este verano un editorial de <i>El Pa\u00eds<\/i> condenando medidas previstas por el Ayuntamiento de Madrid para reducir la circulaci\u00f3n de autom\u00f3viles privados por la ciudad. Seg\u00fan el editorialista, <i>antes<\/i> de cualquier restricci\u00f3n del automovilismo particular urbano se tiene que contar con un buen servicio p\u00fablico de transportes. La misma argumentaci\u00f3n presentaba hace poco en <i>El Peri\u00f3dico<\/i> (14\/10\/1980) una columnista progre, que ironizaba sobre el concejal barcelon\u00e9s Humet, por un motivo an\u00e1logo, sosteniendo tambi\u00e9n, por implicaci\u00f3n, que <i>antes<\/i> de que se intervenga contra la contaminaci\u00f3n por humos y ruidos automovil\u00edsticos, los autobuses y los metros tienen que acudir a nosotros \u00abcada tres minutos\u00bb.<\/p>\n<p>Es de suponer que ese realismo cree obedecer a imperativos naturales, o cuando menos, t\u00e9cnicos. Si se limita la circulaci\u00f3n de autom\u00f3viles privados por la ciudad, se paralizar\u00e1 la actividad econ\u00f3mica, vendr\u00eda a decir el editorialista de <i>El Pa\u00eds<\/i> porque faltar\u00e1n a su trabajo los muchos trabajadores madrile\u00f1os que solo pueden llega a \u00e9l en autom\u00f3vil particular.<\/p>\n<p>Sin embargo, aun en el supuesto de que consideraciones as\u00ed fueran acertadas, habr\u00eda que a\u00f1adirles, al menos, el dato contrapuesto que determina la irresolubilidad del problema por medios continuistas: el autob\u00fas no podr\u00e1 pasar nunca \u00abcada tres minutos\u00bb mientras la ciudad siga invadida por la riada de autom\u00f3viles particulares.<\/p>\n<p>El realismo de los que fueron progres es la aceptaci\u00f3n de la realidad ahora dada. Si uno deja la mirada fija en ese asunto de los dos grandes ayuntamientos, puede parecerle que la cosa sea de poca importancia y que no merezca atenci\u00f3n. Pero no es as\u00ed. El realismo de estas actitudes, que puede y suele encubrirse con iron\u00edas y desplantes populistas, es un indicio m\u00e1s del imperio creciente del pensamiento conservador. Es el mismo realismo de la pol\u00edtica realista, de buen sentido y correcta administraci\u00f3n, que ha llevado ya a cada ser humano a disponer del equivalente de tres mil quilos de explosivo convencional para que lo vuelen. En aras de un sentido nada et\u00e9reo de la realidad. En este plan de las cosas mayores, un ex-progre barcelon\u00e9s presenta uno de los ejemplos mas bonitos <em>\u2013<\/em>como dir\u00eda un an\u00e1tomo-pat\u00f3logo<em>\u2013<\/em> de completa inserci\u00f3n en el razonamiento de la insania realista. Preguntado sobre la cuesti\u00f3n de las centrales nucleares, el arquitecto Ricardo Bofill contesta que son inevitables y, movi\u00e9ndose como pez en el agua en la realidad que \u00e9l, hombre competente, \u00abha estudiado\u00bb (y, adem\u00e1s, \u00aben Francia\u00bb) ofrece una buena soluci\u00f3n realista para catalanes: \u00abyo he estudiado el tema en Francia y he visitado centrales. Y, para los catalanes, creo que, ya que las centrales son inevitables, lo mejor ser\u00eda colocarlas en Soria, o al otro lado de los Pirineos\u00bb (<em>El Correo catal\u00e1n<\/em>, 11\/9\/1980).<\/p>\n<p>El editorialista de <i>La Vanguardia<\/i> es demasiado pesimista; no se ha dado cuenta de que ya casi no tiene que temer protestas ni contra la exportaci\u00f3n de armamentos ni contra nada propio de esta realidad. El movimiento obrero, a golpes de crisis y de dirigentes socialdem\u00f3cratas, no est\u00e1 para muchos trotes; y lo que fuera progres\u00eda <em>\u2013<\/em>que nunca fue ser mucho, todo hay que decirlo<em>\u2013<\/em> se disipa en el horizonte conservador del realismo, de la aceptaci\u00f3n de la mala realidad.<\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>10. Una nota de Ricardo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La siguiente nota de Sacrist\u00e1n es, en nuestra opini\u00f3n, una ilustraci\u00f3n de su buen realismo pol\u00edtico, de su saber \u00abtocar tierra\u00bb, de su buen pensar: sin discrepar de algunas de las cr\u00edticas de Claud\u00edn y Sempr\u00fan (algunas le parecen inveros\u00edmiles, con raz\u00f3n en nuestra opini\u00f3n), observa una clara inconsistencia, un \u00abmarcado y enorme paso en el aire\u00bb, entre la arista cr\u00edtica C-S y el gran poliedro conclusivo C-S. De CR (algunas cr\u00edticas), est\u00e1n lejos de inferirse (real\u00edsticamente) las CON (conclusiones). Fechada en Barcelona, junio de 1965, es una nota del autor dirigida a la direcci\u00f3n del PSUC. Firmada como &#8216;Ricardo&#8217; uno de sus nombres de clandestinidad.<\/span><\/p>\n<p>Informado, por el material escrito que devuelvo, de las circunstancias de la expulsi\u00f3n de Ferran [Francesc Vicens], y verbalmente de las relativas a Fabra [Jordi Sol\u00e9 Tura], veo en ambos casos justificadas las medidas tomadas por el CE. Aprovecho la ocasi\u00f3n para hacer dos observaciones que me ha sugerido el material y que quiz\u00e1s puedan ser \u00fatiles m\u00e1s all\u00e1 de los casos particulares citados.<\/p>\n<p><b>Primera<\/b><b> <\/b><b>observaci<\/b><b>\u00f3n<\/b>. Los escritos de personas expulsadas que conozco <em>\u2013<\/em>el texto de FC [Fernando Claud\u00edn] publicado en NB [<i>Nuestra Bandera<\/i>] y el informe de Ferran, as\u00ed como las informaciones verbales y las cartas<em>\u2013<\/em> sorprenden por una desproporci\u00f3n entre el contenido inicial de las discrepancias y las consecuencias finales de su discusi\u00f3n. (Esta desproporci\u00f3n nos hizo pensar a algunos, cuando llegaron las primeras noticias graves, que se trataba de falsedades inventadas por la propaganda del gobierno). En efecto: el conflicto empieza como una discusi\u00f3n acerca de temas concretos, principalmente la pol\u00edtica agraria y las tesis de la HGPP [Huelga General Pol\u00edtica y Pac\u00edfica] y HN [Huelga Nacional], pero al final se carga con otros temas cuyo planteamiento en las condiciones actuales es insensato <em>\u2013<\/em>el de la democracia interna<em>\u2013<\/em> y con acusaciones relativas al modo de dirigir el P. Por ese camino la discusi\u00f3n termina con la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los estatutos por parte de las personas expulsadas.<\/p>\n<p>Esa evoluci\u00f3n es a primera vista incomprensible. Ante todo porque,<i> <\/i>aun cuando las discrepancias hubieran sido totales desde el principio, siempre habr\u00eda cabido a los interesados la posibilidad de dejar constancia de su opini\u00f3n y seguir trabajando, de acuerdo con los estatutos, seg\u00fan la pol\u00edtica establecida por el congreso. En segundo lugar <em>\u2013<\/em>y esto parece de mucha importancia<em>\u2013<\/em> porque, tal como las plantean inicialmente, sus discrepancias no son<i> <\/i>totales: la pol\u00edtica agraria es una parte de la pol\u00edtica general del P. Y la HGPP y la HN no son <i>la<\/i> pol\u00edtica del P., sino dos conceptos en los cuales esa pol\u00edtica ha cristalizado. Se trata, desde luego, de conceptos importantes de esa pol\u00edtica, de la forma concreta de manifestarse \u00e9sta hoy. Pero no son ellos, sin m\u00e1s, toda esa pol\u00edtica. Prueba: el concepto de HGPP ha surgido bastante despu\u00e9s de la formulaci\u00f3n de ta pol\u00edtica general del P., como concreci\u00f3n de esta a la luz de ciertas experiencias recogidas en la clase obrera.<\/p>\n<p>Parece que esto deber\u00eda haber hecho m\u00e1s f\u00e1cil la aceptaci\u00f3n, estatuariamente obligada, de la l\u00ednea pol\u00edtica en cuanto al trabajo, independientemente de las reservas que aquellas personas pudieran tener.<\/p>\n<p>En cambio, desde hace algo menos de un a\u00f1o, se tienen muestras claras de que dichas personas no est\u00e1n dispuestas a \u00b7aceptar las obligaciones dimanantes de los estatutos (y de la tradici\u00f3n del P. que es en substancia lo m\u00e1s importante). Este hecho da un car\u00e1cter de falsedad (no necesariamente subjetiva), de di\u00e1logo entre sordos, a las discusiones. Ante el texto de Ferran y las cartas entre \u00e9l y el CE, no es posible evitar la impresi\u00f3n de que se est\u00e1 hablando de una cosa y se est\u00e1 pensando en otra: se est\u00e1 hablando del campo y de la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, pero se est\u00e1 pensando en el P., en su naturaleza, su vida interna y el grado de su necesidad hist\u00f3rica. Parece haber en el fondo de las posiciones de las personas expulsadas una recusaci\u00f3n del P. mismo, de la naturaleza y la funci\u00f3n de los PPCC [Partidos comunistas] en la \u00e9poca actual.<\/p>\n<p>Es naturalmente, imposible probar esa hip\u00f3tesis no conociendo m\u00e1s que unos pocos datos. Ni se pretende probar nada en esta nota, sino s\u00f3lo sugerir. Ahora bien: si la hip\u00f3tesis tiene fundamento, entonces el hecho cobra importancia, porque en el pa\u00eds existe, entre personas de diversa afiliaci\u00f3n, una tendencia en ese sentido. Dicha tendencia se apoya en una interpretaci\u00f3n superficial de la experiencia argelina y una visi\u00f3n falsa de la cubana. En esta ciudad [Barcelona] se ha presentado ya la cuesti\u00f3n abiertamente en discusiones con personas expulsadas y de otra afiliaci\u00f3n. Nuestra l\u00ednea de argumentaci\u00f3n frente a ellos es la siguiente: la tesis de que los PPCC \u00abest\u00e1n superados\u00bb como instrumento esencial para la consecuci\u00f3n del socialismo es falsa en general, y, en particular, es absurda aplicada a nuestro pa\u00eds; falsa en general, porque los pa\u00edses que parecen mostrar una marcha al socialismo sin PC no se encuentran en estadios de evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas que rebasen las condiciones de la Rusia de 1917 o la China de 1950, sino, por el contrario, en estadios evolutivos sociales anteriores o, a lo sumo, an\u00e1logos; y, adem\u00e1s, porque tampoco puede afirmarse a\u00fan nada categ\u00f3rico sobre su definitivo paso al socialismo; y es absurda, en particular, aplicada a nuestro pa\u00eds, porque en la Europa Occidental no se tiene ning\u00fan elemento para pensar en desarrollos parecidos al argelino, por ejemplo.<\/p>\n<p>Seguramente ser\u00e1 bueno hacer y publicar un estudio sobre este tema con documentaci\u00f3n sobre los pa\u00edses que dan pie a la discusi\u00f3n, especialmente Argelia y Egipto (autodisoluci\u00f3n del P). Pues lo que s\u00ed es un hecho es que la teor\u00eda pol\u00edtica marxista no se ha enfrentado a\u00fan con el problema del posible paso al socialismo <em>\u2013<\/em><i>gracias<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>existencia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>un<\/i><i> <\/i><i>bloque<\/i><i> <\/i><i>socialista<em>\u2013<\/em><\/i> de pa\u00edses evolutivamente atrasados, ex-coloniales.<\/p>\n<p><b>Segunda<\/b><b> <\/b><b>observaci<\/b><b>\u00f3n.<\/b> Esta observaci\u00f3n se refiere al problema de la relaci\u00f3n de los intelectuales con el CE. No tiene gran cosa que ver con los casos Fabra y Ferran, pues estos no pueden considerarse intelectuales t\u00edpicos: Ferran fue siempre poco comprensible para los intelectuales por su conducta adulatoria de la direcci\u00f3n; Fabra, por su parte, ten\u00eda un completo desprecio por la funci\u00f3n del intelectual, y lo hab\u00eda dicho expl\u00edcitamente. Por otro lado, como en la observaci\u00f3n anterior, tampoco en \u00e9sta se pretende probar nada sino s\u00f3lo sugerir motivos de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por la experiencia de esta ciudad [Barcelona], puede decirse que la principal causa de las dificultades no est\u00e1 constituida ni por discrepancias pol\u00edticas ni por una supuesta tendencia que tuvieran los intelectuales a constituirse en un P. dentro del P., sino por su escasa condici\u00f3n de militantes. Salvo en alg\u00fan caso particular, sus violaciones de la disciplina se explica b\u00e1sicamente por su escasa militancia, su escasa noci\u00f3n, incluso, de lo que es un PC. Ejemplos verbales pueden ilustrar esto. Pero lo que m\u00e1s interesa en esta nota es intentar aclarar la parte de culpa que tiene la direcci\u00f3n misma en las dificultades. Los PPCC en general, y el nuestro en particular, no tienen, por su tradici\u00f3n, m\u00e1s que dos modos de entender la posici\u00f3n del intelectual en el P.: como dirigente profesionalizado (que es como lo vieron y lo fueron Lenin y Gramsci) o como ap\u00e9ndice muy externo, casi mero adorno. Los prototipos podr\u00edan ser el propio Lenin, intelectual dirigente profesional, caracter\u00edstico de la profesionalizaci\u00f3n subrayada por la inicial concepci\u00f3n bolchevique), y un artista como Eisenstein; o bien, entre, nosotros, Juan G\u00f3mez y Rafael Alberti. Esa manera de ver al intelectual en el P. es caracter\u00edstica del inicial P. de cuadros bolcheviques. Pero con el paso al P. de masas se produce <em>\u2013<\/em>y es necesario y bueno que se produzca<em>\u2013<\/em> la presencia de intelectuales que no van a ser exactamente ninguna de esas dos cosas, sino militantes (no mero adorno), pero en la producci\u00f3n <em>\u2013<\/em>el trabajo intelectual de la sociedad<em>\u2013<\/em>, igual que los obreros de una f\u00e1brica. Nuestro P. no parece haber podido hasta ahora digerir sin grandes dificultades este contingente relativamente nuevo. La reacci\u00f3n del CE tiene entonces lugar en dos planos, el segundo dependiente del primero: el primero consiste en una b\u00e1sica desconfianza, muy profunda. En una declaraci\u00f3n del CE del PCE (hace a\u00f1os) se defin\u00eda al revisionismo como la actitud que quiere siempre investigar y autocriticarse. Eso no es revisionismo, eso es el esp\u00edritu y el motor subjetivo de la ciencia misma, de lo m\u00e1s valioso que puede representar el intelectual <i>como tal<\/i>. El hecho de que esos rasgos se utilizaran para caracterizar el revisionismo era s\u00edntoma de una desconfianza muy profunda respecto de la funci\u00f3n intelectual. (Otra cosa es que el revisionista y, en general, los intelectuales que militan mal y poco <em>\u2013<\/em>y estos son muy numerosos<em>\u2013<\/em> no entiendan lo que es el P. <em>\u2013<\/em>o lo traicionen entendi\u00e9ndolo<em>\u2013<\/em> y no sean suficientemente marxistas para entender que esp\u00edritu cient\u00edfico se ejerce en el partido, que es un instrumento de la pr\u00e1ctica revolucionaria de la clase obrera, seg\u00fan una dial\u00e9ctica que tiene su momento dominante en lo pr\u00e1ctico, o sea, en lo pol\u00edtico o \u00absubjetivo\u00bb, y que la acci\u00f3n pr\u00e1ctico-subjetiva del P. es un elemento m\u00e1s de la realidad pol\u00edtica. Pero esto es otra cuesti\u00f3n). De ese plano pasivo, de desconfianza, el CE pasa al activo, al trato al intelectual como a un enfermo contagioso, aunque a veces bien intencionado: se le trata \u00abcon paciencia\u00bb. Nada tan err\u00f3neo y catastr\u00f3fico como \u00abel trato con paciencia\u00bb. Este trato tiene tres vicios graves; a) es fruto de la desconfianza, y el intelectual se da cuenta con mayor o menor claridad y se repliega en s\u00ed mismo con resentimiento; b) viola la disciplina del P. o, al menos, su tradici\u00f3n y su naturaleza, porque va permitiendo con manga ancha irregularidades entre los intelectuales, y al final, inevitablemente tiene que dar lugar a repentinas violencias; c) produce disimulos e insinceridades, y es as\u00ed profundamente antieducativo. (A m\u00ed personalmente me ha ocurrido una vez el tardar casi 24 horas en entender cu\u00e1l era la cosa que yo hab\u00eda hecho que parec\u00eda err\u00f3nea al CE, y en qu\u00e9 sentido, porque todos, \u00abtrat\u00e1ndome con paciencia\u00bb, rehu\u00edan el dec\u00edrmelo abiertamente).<\/p>\n<h3><a name=\"11\"><\/a>11. Guion de una conferencia<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente esquema es el guion de una conferencia impartida por Sacrist\u00e1n el 17 de noviembre de 1967 en la escuela Eina de Barcelona con el t\u00edtulo: \u00abNotas sobre: expresi\u00f3n y significaci\u00f3n en el arte (literario) contempor\u00e1neo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>1. Tradici\u00f3n de la distinci\u00f3n entre expresi\u00f3n y significaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Arist\u00f3teles: la ap\u00f3fansis, la pregunta, el ruego: l\u00f3gica y ret\u00f3rica.<\/p>\n<p>Aclaraci\u00f3n: \u00absignificaci\u00f3n\u00bb recoge en esta acepci\u00f3n el \u00abSinn\u00bb [sentido] de Frege<sup>1<\/sup>. No es la misma distinci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Culminaci\u00f3n del principio de la expresividad en la poes\u00eda y la est\u00e9tica rom\u00e1nticas<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. \u00abMundo\u00bb de la obra de arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. Conseguido de modo impl\u00edcito, a veces incluso on\u00edrico-autom\u00e1tico. Ej.: el vocabulario de fantasmas, ruinas y soledades: su eficacia desencadenadora de reflejos. Alusividad. Dicci\u00f3n indirecta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.3. El car\u00e1cter impl\u00edcito, alusivo, se interpreta en la est\u00e9tica rom\u00e1ntica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.3.1. como peculiar, sabia inconsciencia del poeta: intuici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.3.2. como mundo descubrible a trav\u00e9s no de las denotaciones, sino de las connotaciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">1.2.3.2.1. de ah\u00ed la funci\u00f3n del cr\u00edtico. A\u00fan viva, lo que indica la persistencia de la situaci\u00f3n rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p>2. Persistencia de la situaci\u00f3n rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Tanto en la cr\u00edtica cuanto en la est\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Ejemplo en la pol\u00e9mica Della Volpe (DV)<sup>3<\/sup>-Luk\u00e1cs(L).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. DV rechaza la condena de lo expl\u00edcito o directo por L.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Pero la idea de contextualidad\/omnicontextualidad de DV conserva la mundalidad, el \u00abmundo\u00bb que es la obra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. Lo que pasa es que no la conserva como intuici\u00f3n no significada, como mundo intuitivo, alusivamente, connotativamente expresado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Vale la pena detallar algo esto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. La cr\u00edtica de DV a L tiene como ocasi\u00f3n y documentaci\u00f3n la estimaci\u00f3n de artistas y fen\u00f3menos como Zola, el realismo socialista, Maiakovski, Eliot, Brecht: fen\u00f3menos muy \u00absignificadores\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. Pero en los \u00faltimos a\u00f1os se ampl\u00eda el campo de estos artistas tan significadores y provocadores de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.1. Por una parte, a lo Musil (y antes Mann<sup>4<\/sup>: inconsecuencia de Luk\u00e1cs), crisis consciente de la cultura literaria (y m\u00e1s que literaria): en concreto, de la novela pedag\u00f3gica que es su tradici\u00f3n (<i>Der junge T\u00f6rless<\/i> [El joven T\u00f6rless] ). Y esa crisis est\u00e1 significativamente dicha en su obra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.2. M\u00e1s radicalmente <em>\u2013<\/em>porque sin indicaciones teor\u00e9ticas<em>\u2013<\/em>, en obras como <i>A sangre fr\u00eda<\/i> y los libros de Lewis.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.2.1. En estos \u00faltimos predomina incluso el enunciado de significaci\u00f3n <i>factual.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.3. Esto est\u00e1 en relaci\u00f3n con la crisis de la prosa art\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.3.1. Dificultad de leer.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.3.2. Dificultad de escribir (R [Rafael S\u00e1nchez Ferlosio])<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.4. Y sin duda tiene que ver:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.4.1. Con la consciencia de estar en un mercado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.4.2. Con el car\u00e1cter cada vez m\u00e1s cient\u00edfico de la cultura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Los datos parecen indicar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.1. Tendencia hacia la significaci\u00f3n, el discurso denotativo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.2. Con malestar de los cr\u00edticos y lectores, que documentan persistencia de criterios rom\u00e1nticos: Luk\u00e1cs contra el \u00abperiodismo\u00bb en arte. Cine (Luk\u00e1cs).<\/p>\n<p>3. Sobre el arte de significaciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Desde un punto de vista cuasi-rom\u00e1ntico (L), uno estar\u00eda tentado a ver \u00abel final de la edad del arte\u00bb hegeliano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2. Y hay fen\u00f3menos que empujan a caer en esa tentaci\u00f3n: realismo socialista, vanguardismo tonto, realismo critico castellano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Pero es un hecho que uno recuerda como &#8216;mundo&#8217;, ambiente, totalidad, contexto, el discurso de Brecht, el de Musil, el de Capote, y acaso hasta el de Lewis.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No veo justificada la reserva de Althusser respecto de las obras menores de Brecht<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. Y en este punto puede recordarse la tragedia griega, por ejemplo, tan \u00abmundo\u00bb, tan \u00abcontexto\u00bb y, sin embargo, tan \u00absignificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.2.1.1. La tragedia griega estuvo con la filosof\u00eda en la misma relaci\u00f3n<i> externa<\/i> que el arte literario contempor\u00e1neo con la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">M\u00e1s grave incluso: condena plat\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Y tambi\u00e9n puede recordarse la met\u00e1fora heiniana sobre arte parab\u00f3lico (rom\u00e1ntico) y no-parab\u00f3lico o rectil\u00edneo (cl\u00e1sico).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Todo eso llevar\u00eda a la expectativa de un nuevo clasicismo, arte no-parab\u00f3lico, no alusivo, sino directamente significativo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.1. Con rasgos determinados por la ciencia y el periodismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3. 4. A la luz de esa expectativa se explicar\u00edan:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.1. La ineficacia de los realismos como obediencia primitiva a la exigencia de significar, pero sin \u00abcambiar lira\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.2. La ineficacia de mucha vanguardia, como primitiva trasposici\u00f3n de expresi\u00f3n en presunta significaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.3. En suma, como fen\u00f3menos de transici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3. 5. Inseguridad de todo eso: las condiciones de un arte no parab\u00f3lico son:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.1. claridad de la consciencia de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.2. superaci\u00f3n de urgencias de pol\u00edtica cultural<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.3. todo lo cual presupone a su vez trasformaciones sociales que rebasan este contexto.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas de edici\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> En <i>L\u00f3gica elemental<\/i> (p.98), Sacrist\u00e1n se\u00f1ala la siguiente distinci\u00f3n entre sentido y denotaci\u00f3n: \u00ab(&#8230;) En general, la significaci\u00f3n es una cosa demasiado complicada para que pueda hablarse de sinonimia simplemente y sin reservas. Siguiendo a Frege, es frecuente distinguir dos aspectos en la significaci\u00f3n de un t\u00e9rmino o una expresi\u00f3n: <i>la<\/i><i><b> <\/b><\/i><i>denotaci\u00f3n,<\/i><i><b> <\/b><\/i>o <i>lo denotado<\/i>, es la cosa o entidad a la que se refiere (tambi\u00e9n se dice \u2018designaci\u00f3n\u2019, \u2018designado\u00b4); <i>el sentido<\/i> es el modo como la expresi\u00f3n se refiere al denotado, el modo como lo denota. As\u00ed, por ejemplo, \u2018Garcilaso\u2019 y \u2018el pr\u00edncipe de los poetas castellanos\u2019 y \u2018el cisne del Tajo\u2019 tienen la misma denotaci\u00f3n, pero no el mismo sentido.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> De la traducci\u00f3n del joven Hegel de Luk\u00e1cs (p. 24,1963), esta advertencia en torno al romanticismo: \u00abPara la comprensi\u00f3n plena de esta y otras alusiones del autor [G. Luk\u00e1cs] al \u201cromanticismo\u201d, el lector de lengua y cultura castellanas debe tener presente que en Alemania el romanticismo no fue el movimiento pobre y casi exclusivamente literario que ha sido en la cultura castellana, sino toda una concepci\u00f3n del mundo identificable tanto en el terreno literario cuanto en lo filos\u00f3fico y en lo pol\u00edtico.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> En la contraportada de su traducci\u00f3n de <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i>, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u00abLa <i>Cr\u00edtica del Gusto<\/i> del profesor de Historia de la Filosof\u00eda de la Universidad de Messina, Galvano della Volpe es ante todo un intento de reorientaci\u00f3n radical de la est\u00e9tica y la teor\u00eda del arte marxistas. En vez de reaccionar a la crisis del zhdanovismo mediante una reformulaci\u00f3n m\u00e1s prudente de las implicaciones te\u00f3ricas e historiogr\u00e1ficas de la doctrina del \u201crealismo socialista\u201d, como lo intenta el Luk\u00e1cs de 1956 y a\u00f1os posteriores, Della Volpe, libre de todo condicionamiento directo por el pensamiento de Hegel, prefiere replantear el problema desde la ra\u00edz, con un punto de partida nada especulativo <em>\u2013<\/em>ni menos hegeliano<em>\u2013<\/em> en que se encuentran tres elementos principales: primero, el dato del gusto art\u00edstico contempor\u00e1neo, tanto en culturas socialistas (Maiakovski) cuanto en culturas burguesas (Eliot), y tanto en su aplicaci\u00f3n a objetos art\u00edsticos del presente cuanto en la estimaci\u00f3n de creaciones del pasado. Esta actitud supone el reconocimiento <em>\u2013<\/em>tambi\u00e9n frente a Luk\u00e1cs<em>\u2013<\/em> de que el gran arte burgu\u00e9s contempor\u00e1neo no puede entenderse globalmente como un fen\u00f3meno de decadencia. Segundo: las aportaciones de la ling\u00fc\u00edstica estructural, recogidas por Della Volpe con un radicalismo de fil\u00f3sofo que probablemente va m\u00e1s all\u00e1 de la solidez de convicciones de muchos ling\u00fcistas influidos por esa escuela. Tercero: la inspiraci\u00f3n filos\u00f3fica del Marx de la Introducci\u00f3n al <i>Esbozo de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Menci\u00f3n especial merece el discutido intento ling\u00fc\u00edstico y estil\u00edstico de Della Volpe que, al precio de cierta dificultad de lectura, aspira a liberar a los t\u00e9rminos de su habitual y tranquilizador arropamiento sint\u00e1ctico en el discurso cotidiano.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup> Es de cita obligada esta referencia de Sacrist\u00e1n a Thomas Mann en una nota de su traducci\u00f3n de las obras de Heine (p.535, n. 22): \u00abEs \u00e9ste un contexto adecuado para entender el impreciso valor (en la medida en que puede entenderse un concepto confuso) de los t\u00e9rminos alemanes poes\u00eda (<i>Dichtung<\/i>), poema (<i>Gedicht <\/i>), crear poes\u00eda (<i>dichten<\/i>), po\u00e9tico (<i>dichterisch<\/i>), etc. La cr\u00edtica alemana llama po\u00e9tica a la obra que le parece rebasar la \u201cmera\u201d actividad informativa, cr\u00edtica o te\u00f3rica del que \u201cs\u00f3lo\u201d es escritor. El origen de este concepto est\u00e1 seguramente, como en las palabras derivadas del griego <i>poiein<\/i> (hacer) en la idea de creaci\u00f3n. Pero por la dificultad de precisar qu\u00e9 es propiamente \u201ccreaci\u00f3n\u201d y qu\u00e9 es reproducci\u00f3n de ideas, nociones, etc., el uso ling\u00fc\u00edstico alem\u00e1n, como puede suponerse, se presta mucho a una utilizaci\u00f3n pol\u00edtico-cultural interesada. Por ejemplo, para negar a Thomas Mann el car\u00e1cter \u201cpo\u00e9tico\u201d, oficialmente porque sus obras son muy discursivas y racionales, en realidad por su significaci\u00f3n pol\u00edtica antinazi y progresista.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup> Una traducci\u00f3n de Sacrist\u00e1n de principios de 1974 [\u00abEl B.B. nuestro de cada a\u00f1o, que nos lo traen los Meges Rayos, arrebujado en sus grandes sayos, porque m\u00e1s vale que el oro en pa\u00f1o\u00bb] de los fragmentos II y III del borrador de los<i> Di\u00e1logos entre fugitivos <\/i>de Brecht, llevaba incorporada la siguiente nota:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">B.B. escribi\u00f3 la mayor parte de los <i>Di\u00e1logos entre fugitivos <\/i>en el oto\u00f1o de 1940 y en los primeros meses de 1941, cuando estaba refugiado en Finlandia. Ten\u00eda entonces entre cuarenta y dos y cuarenta y tres a\u00f1os. Pocos meses antes, tambi\u00e9n en Finlandia, hab\u00eda escrito <i>El se\u00f1or Puntila y su siervo Matti<\/i>. Termin\u00f3 de escribirlos durante los a\u00f1os siguientes, ya en Norteam\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Todos los dibujos son de B.B. pero los que llevan un asterisco no se encuentran en el manuscrito de los <i>Di\u00e1logos<\/i>, sino en una tabla de signos que hab\u00eda ido preparando. Los editores de las <i>Obras Completas<\/i> en alem\u00e1n los han introducido aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Estos fragmentos son del per\u00edodo norteamericano, como se puede inferir de la fecha puesta al signo \u00abdoctrina\u00bb en el fragmento II. Yo creo que el fragmento III es posterior al II. El III articula en forma de poema ideas que el II da en forma de di\u00e1logo encadenado, todav\u00eda con el tono del Puntila. Precisamente despu\u00e9s de escribir esa obra B.B. hab\u00eda le\u00eddo<i> Jacques le Fataliste<\/i> de Diderot, y segu\u00eda gustando de trabajar la prosa en forma dialogada.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Dicho sea de paso, el fragmento III anticipa la poes\u00eda visual que hoy <em>\u2013<\/em>1974<em>\u2013<\/em> est\u00e1 bastante de moda.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1682","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1682"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1683,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions\/1683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}