{"id":1688,"date":"2025-06-06T16:29:54","date_gmt":"2025-06-06T14:29:54","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1688"},"modified":"2025-08-12T17:12:53","modified_gmt":"2025-08-12T15:12:53","slug":"donde-se-habla-de-introduccion-a-la-logica-y-al-analisis-formal-y-de-logica-elemental-y-de-otros-asuntos-complementarios-incluyendo-las-oposiciones-a-la-catedra-de-logica-de-1962","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1688","title":{"rendered":"Donde se habla de <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i> y de <i>L\u00f3gica elemental<\/i> (y de otros asuntos complementarios, incluyendo las oposiciones a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de 1962)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, una breve selecci\u00f3n de sus aportaciones en el \u00e1mbito de la l\u00f3gica, la filosof\u00eda de la l\u00f3gica y de la ciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>INDICE <\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2. El \u00edndice de <i>ILAF<\/i> (+ Un comentario de Luis Vega Re\u00f1\u00f3n<\/a><a href=\"#2\">)<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#3\">3. Dos apartados de <i>ILAF<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#10\">3.1. Zetein<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#4\">4. Conferencia sobre Formalismo y ciencias humanas\u00bb<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#5\">5. <i>L\u00f3gica elemental<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#6\">6. L\u00f3gica formal<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#7\">7. M\u00e1s sobre el Teorema de\u00a0G\u00f6del<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#20\">8. Sobre las oposiciones a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de 1962.<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <i>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n<\/i>, observa el profesor M\u00e9ndez Baiges: \u00abAhora bien, el inter\u00e9s por la L\u00f3gica en tanto que ciencia y en tanto que camino profesional, aunque lo desarrollase a su manera concienzuda, de ninguna manera le aconsej\u00f3 apuntarse a la especie de desesperaci\u00f3n de la Filosof\u00eda en la que ve\u00eda caer a tantos contempor\u00e1neos. Nunca se permiti\u00f3 olvidar la obligaci\u00f3n en la que la Filosof\u00eda est\u00e1 de ense\u00f1ar fines, ni el hecho de que no es esto algo que pueda hacer la L\u00f3gica, un instrumento para el an\u00e1lisis que asegura el rigor, pero que no dice nada directamente del mundo real ni el del hombre. La revoluci\u00f3n operada en su seno en las \u00faltimas d\u00e9cadas, que apenas hab\u00eda tocado a las secciones espa\u00f1olas, le parec\u00eda una haza\u00f1a intelectual merecedora del mayor respeto, pero, de la misma manera que no pens\u00f3 en marcharse de Espa\u00f1a ni de la Universidad, tampoco pens\u00f3 nunca en hacerlo de la Filosof\u00eda en nombre de la L\u00f3gica, la \u201cciencia\u201d o el \u201cneopositivismo\u201d\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, en \u00abManuel Sacrist\u00e1n como l\u00f3gico\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, del hacer,<\/i> pp. 84-85), se\u00f1alaba Jes\u00fas Moster\u00edn: \u00abEn 1964 public\u00f3 Sacrist\u00e1n <i>Introducci\u00f3n a la L\u00f3gica y al An\u00e1lisis Formal<\/i>, el primer libro de texto satisfactorio de l\u00f3gica publicado originalmente en Espa\u00f1a. Solo a partir de ese momento dispusieron los estudiantes espa\u00f1oles de un libro de texto de l\u00f3gica riguroso, \u00fatil y a la altura de las circunstancias. Durante los seis a\u00f1os siguientes, seguir\u00eda siendo el \u00fanico. Aunque el libro est\u00e1 dedicado a la presentaci\u00f3n y explicaci\u00f3n de c\u00e1lculos formales, Sacrist\u00e1n insiste en su interpretaci\u00f3n sem\u00e1ntica: \u201cPartiremos del principio de que lo l\u00f3gico no es el c\u00e1lculo mismo construido por la sintaxis, sino el lenguaje formalizado que resulta de interpretar ciertos c\u00e1lculos con los conceptos tradicionalmente llamados l\u00f3gicos, como son los de verdad, falsedad, enunciado, sujeto, predicado, clase, relaci\u00f3n, etc. Los c\u00e1lculos ser\u00e1n, seg\u00fan esto, la formalizaci\u00f3n sint\u00e1ctica de la l\u00f3gica. Esta concepci\u00f3n, que H. Scholz sent\u00f3 por motivos filos\u00f3ficos y R. Carnap ha desarrollado por motivos t\u00e9cnicos, hace que conservemos el enfoque ling\u00fc\u00edstico en l\u00f3gica\u201d.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La influencia de Scholz, prosigue Moster\u00edn, se manifiesta as\u00ed mismo en su expl\u00edcita filosof\u00eda de la l\u00f3gica: \u00abEsto permite concebir la l\u00f3gica formal, el sistema de los teoremas formales, como una determinaci\u00f3n de las leyes m\u00e1s generales del comportamiento de los objetos estudiados por las ciencias o teor\u00edas. Las verdades formales dar\u00edan las condiciones m\u00ednimas puestas a los objetos del conocimiento en tanto que objetos del conocimiento\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sin embargo, el origen epistemol\u00f3gico de las verdades formales estar\u00eda tambi\u00e9n (aunque indirectamente) determinado por la experiencia emp\u00edrica: \u00abPero puesto que nunca se ha probado la existencia de una fuente de conocimiento que no sea la percepci\u00f3n, las noticias mediadas por los sentidos, hay que pensar que las verdades formales tienen el mismo origen remoto que cualesquiera otras, y no multiplicar arbitrariamente las fuentes de conocimiento&#8230; Los teoremas de la l\u00f3gica valen, en efecto, en virtud de ciertas afirmaciones iniciales y unas definiciones. Por eso ninguna contraprueba emp\u00edrica puede falsarlos, sino solo mostrar la inadecuaci\u00f3n de dichas afirmaciones iniciales, sugiriendo as\u00ed el abandono de \u00e9stas. En esa capacidad que tiene la experiencia de \u201csugerir\u201d cosas acerca de las proposiciones iniciales se revela el <i>origen<\/i> com\u00fan de la l\u00f3gica con cualquier otro conocimiento. Y en la incapacidad que tiene la experiencia de refutar cualquier teorema de cualquier sistema de l\u00f3gica se manifiesta el <i>modo de validez<\/i> peculiar de \u00e9sta y distinto del emp\u00edrico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una ilustraci\u00f3n de que Sacrist\u00e1n sigui\u00f3 \u00abmuy puesto\u00bb en asuntos l\u00f3gicos nada elementales es su traducci\u00f3n para Tecnos (para colecci\u00f3n \u00abEstructura y Funci\u00f3n\u00bb dirigida por Enrique Tierno Galv\u00e1n, con quien pocos a\u00f1os antes hab\u00eda tenido una dur\u00edsima bronca pol\u00edtica de \u00ablas que cortan la respiraci\u00f3n\u00bb, interviniendo Tierno como representante de su partido <em>\u2013<\/em>tal vez ya entonces el PSP<em>\u2013<\/em>\u00a0y Sacrist\u00e1n como representante del PCE-PSUC) de H.B. Curry\u2013R. Feys, <i>L\u00f3gica combinatoria<\/i>, Madrid: Tecnos, 1967.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. El \u00edndice de<i> ILAF <\/i>(+ un comentario de Luis Vega)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n dividi\u00f3 <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i> en cuatro partes: I. La l\u00f3gica formal y las ciencias reales. Categor\u00edas l\u00f3gicas. II. El sistema de la l\u00f3gica elemental. III. Limitaciones y alcances del c\u00e1lculo l\u00f3gico. IV. L\u00f3gica formal y metodolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Formaban la primera parte cuatro cap\u00edtulos: I. Noci\u00f3n de la l\u00f3gica formal. II. La l\u00f3gica formal en la investigaci\u00f3n de fundamentos. III. El ideal del lenguaje bien hecho. IV. Las categor\u00edas l\u00f3gicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La segunda parte est\u00e1 dividida en dos secciones: El lenguaje de la l\u00f3gica elemental y C\u00e1lculos l\u00f3gicos elementales. Con los siguientes cap\u00edtulos: V. La composici\u00f3n de enunciados. L\u00f3gica de enunciados. VI. La estructura de los enunciados at\u00f3micos. L\u00f3gica de predicados. VII. Presentaci\u00f3n axiom\u00e1tica del c\u00e1lculo de predicados de primer orden. VIII. La deducci\u00f3n a partir de premisas. IX. T\u00e9cnica de la deducci\u00f3n natural. Algunos teoremas. X. Formas normales. Comparaci\u00f3n del sistema axiom\u00e1tico con el c\u00e1lculo de la deducci\u00f3n natural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La parte tercera se divid\u00eda en dos secciones: Las limitaciones del c\u00e1lculo l\u00f3gico y El alcance anal\u00edtico del c\u00e1lculo l\u00f3gico. Con los siguientes cap\u00edtulos: XI. Rendimientos del c\u00e1lculo l\u00f3gico elemental. XII. La l\u00f3gica de predicados de orden superior y el teorema de incompletitud de G\u00f6del. XIII. Decibilidad en la l\u00f3gica elemental. XIV. L\u00f3gica de clases. XV. L\u00f3gica de relaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Forman la cuarta parte dos cap\u00edtulos: XVI. La divisi\u00f3n y la definici\u00f3n. XVII. El an\u00e1lisis formal de la inducci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La bibliograf\u00eda y el \u00edndice anal\u00edtico cierran el libro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre el papel de Sacrist\u00e1n en la historia de la l\u00f3gica en Espa\u00f1a es de lectura muy aconsejable: Luis Vega Re\u00f1\u00f3n, \u00abSobre el lugar de Sacrist\u00e1n en los estudios de l\u00f3gica en Espa\u00f1a\u00bb. <i>Donde no habita el olvido<\/i>, Barcelona: Montesinos, 2005, pp. 19-50. Una de las consideraciones del profesor Vega Re\u00f1\u00f3n (1943-2022):<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00ab[\u2026] Llegados a este punto final del recorrido por las contribuciones e ideas l\u00f3gicas de Sacrist\u00e1n, parece obligado hacer o esbozar al menos una especie de balance siquiera provisional. Recordemos que hab\u00edamos convenido en distinguir entre (<b>a<\/b>) las contribuciones efectivas de Sacrist\u00e1n a la suerte de la l\u00f3gica o el papel desempe\u00f1ado por \u00e9l en este dominio, tal como realmente le fueron las cosas, y (<b>b<\/b>) la incidencia o la repercusi\u00f3n virtual que pudiera haber tenido su labor de haberle ido las cosas de otro modo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Empecemos por las contribuciones de tipo (<b>a<\/b>). En t\u00e9rminos generales dir\u00edamos que, sin ser contribuciones sustantivas o aportaciones t\u00e9cnicas al corpus espec\u00edfico de la l\u00f3gica, no resultan por ello menos efectivas en su propio marco hispano de cultivo de la disciplina, ni por ende menos relevantes para la historia de la l\u00f3gica del s. XX en Espa\u00f1a \u2013una historia de los progresos de Espa\u00f1a en la l\u00f3gica antes que de los progresos de la l\u00f3gica en Espa\u00f1a\u2013. En este contexto, los trabajos y las aportaciones de Sacrist\u00e1n se mueven en dos l\u00edneas principales de contribuci\u00f3n: una l\u00f3gico-disciplinaria y la otra l\u00f3gico-filos\u00f3fica; y tienen dos planos de incidencia: uno cultural y otro acad\u00e9mico. En el primero Sacrist\u00e1n contribuye a la acogida, aclimataci\u00f3n y promoci\u00f3n de las nuevas ideas, lenguajes y procedimientos del an\u00e1lisis l\u00f3gico mediante actuaciones de diverso g\u00e9nero (seminarios y clases; apuntes y ensayos; labores editoriales; introducciones y traducciones de obras representativas). Pero ser\u00e1 en el plano acad\u00e9mico, m\u00e1s concreto y espec\u00edfico, donde su contribuci\u00f3n, en particular la <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i> (1964) que estamos conmemorando, alcance a tener una significaci\u00f3n m\u00e1s neta y decisiva, tanto en orden a la recepci\u00f3n cumplida de la nueva l\u00f3gica, como en orden a su incipiente normalizaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Ahora bien, en este mismo sentido se mueven otras contribuciones de influencia m\u00e1s gen\u00e9rica y menos directa, aunque tambi\u00e9n ejercida y reconocida. Dos tienen lugar dentro del \u00e1mbito de la l\u00f3gica y su filosof\u00eda: son, de una parte, el estudio de la significaci\u00f3n de la formalizaci\u00f3n y apreciaci\u00f3n justa y competente de las posibilidades y l\u00edmites de los m\u00e9todos y sistemas l\u00f3gico-matem\u00e1ticos \u2013con especial incidencia, en este caso, en la recepci\u00f3n de los famosos teoremas de G\u00f6del\u2013; de otra parte, la preocupaci\u00f3n por elucidar y explicitar los supuestos y los compromisos filos\u00f3ficos del an\u00e1lisis l\u00f3gico formal \u2013sin que ello signifique asociarlo a <i>una<\/i> doctrina o hacerlo depender de <i>una<\/i> filosof\u00eda\u2013. Otras dos cuentan, en cambio, con una proyecci\u00f3n m\u00e1s general y cumplen adem\u00e1s un papel ejemplarizante al reflejar virtudes justamente representadas por el propio Sacrist\u00e1n: una es su vindicaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la lucidez cr\u00edtica, del rigor anal\u00edtico y del trabajo conceptual; la otra consiste en su atenci\u00f3n a los modelos te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos del conocimiento cient\u00edfico, y en su reconocimiento y respeto de las formas instituidas del proceder discursivo racional.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, preguntado el profesor Enrique Alonso por el significado de <i>ILAF<\/i> en la historia de la l\u00f3gica en nuestro pa\u00eds, observaba: \u00abEste texto, como el propio autor, tuvo una vida incierta y bastante injusta. Tras haberlo analizado en detalle para un trabajo de investigaci\u00f3n publicado hace alg\u00fan tiempo [Alonso, E., &amp; Aranda, V. (2020). \u201cLa L\u00f3gica contempor\u00e1nea en sus manuales, 1940-1980\u201d. <i>ENDOXA<\/i>, (46), 165\u2013192.<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5944\/endoxa.46.2020.25474\" target=\"_top\">https:\/\/doi.org\/10.5944\/endoxa.46.2020.25474<\/a>], puedo decir que representaba un tipo de manual mucho mejor que aquellos que vinieron despu\u00e9s y que realmente protagonizaron el proceso de incorporaci\u00f3n de la L\u00f3gica en el curr\u00edculum de Filosof\u00eda en nuestro pa\u00eds.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El manual de Sacrist\u00e1n pertenec\u00eda, al igual que el de Jes\u00fas Moster\u00edn, a la tradici\u00f3n de los manuales de <i>L\u00f3gica Matem\u00e1tica<\/i>. \u00abEs decir, se trata de un texto cuyos contenidos han sido inspirados por matem\u00e1ticos o por l\u00f3gicos de tradici\u00f3n matem\u00e1tica y no por fil\u00f3sofos incorporados a la fuerza a esta nueva disciplina. Por tanto, es un manual riguroso al que Sacrist\u00e1n a\u00f1ade el enfoque t\u00edpico de la Filosof\u00eda dirigi\u00e9ndolo hacia sus preocupaciones fundamentales. El manual de Moster\u00edn es, por el contrario, mucho m\u00e1s sobrio en este \u00faltimo aspecto, concentr\u00e1ndose m\u00e1s en cuestiones t\u00e9cnicas que el del propio Sacrist\u00e1n. Los manuales de Garrido y Dea\u00f1o pertenecen a una tradici\u00f3n distinta, la de la <i>L\u00f3gica para Fil\u00f3sofos<\/i>, que se caracteriza por el intento de adaptar parte de los m\u00e9todos de la L\u00f3gica contempor\u00e1nea a la funci\u00f3n que ven\u00eda ejerciendo la L\u00f3gica escol\u00e1stica en la formaci\u00f3n filos\u00f3fica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para Alonso, la pronta marginaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n de puestos preeminentes en el sistema acad\u00e9mico espa\u00f1ol \u00abconden\u00f3 su manual a entrar, y no siempre, como segunda o tercera opci\u00f3n en las bibliograf\u00edas que los docentes encargados de la materia repart\u00edan a sus estudiantes. T\u00e9ngase en cuenta que estas bibliograf\u00edas eran, a menudo, elaboradas por el <i>Catedr\u00e1tico al mando<\/i> y que, por supuesto ofrec\u00eda como primera opci\u00f3n aquellos materiales propios, o en su defecto, del de colegas afines. En definitiva, cabe decir que el manual careci\u00f3 de la influencia que merec\u00eda, localiz\u00e1ndose su uso en el \u00e1mbito catal\u00e1n donde tuvo pronto que competir en desigualdad de condiciones con el Moster\u00edn, solvente sin duda, pero quiz\u00e1 con menos sensibilidad filos\u00f3fica que el de Sacrist\u00e1n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para el profesor Alonso, en el Centro y Sur fueron los manuales de Dea\u00f1o y Garrido los que se impusieron de manera clara, \u00abimponiendo una visi\u00f3n de la L\u00f3gica cuyas consecuencias a\u00fan se padecen en la actualidad.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<p><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Dos apartados de <em>ILAF<\/em><\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Publicado en 1964 por Ediciones Ariel, Sacrist\u00e1n abr\u00eda su manual de l\u00f3gica y filosof\u00eda de la l\u00f3gica con una breve presentaci\u00f3n fechada en octubre de 1964 (Sacrist\u00e1n era entonces profesor de Fundamentos de Filosof\u00eda en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB y miembro del Comit\u00e9 Central del PSUC):<\/span><\/p>\n<p>Hay algunos importantes conceptos que son hoy de uso frecuente en numerosas ciencias positivas y que tienen en la l\u00f3gica formal el lugar de su primera introducci\u00f3n y aclaraci\u00f3n. Se trata de conceptos como los de sistema deductivo, algoritmo, modelo, funci\u00f3n, estructura. Esa primera aclaraci\u00f3n que se encuentra en la l\u00f3gica es, desde luego, muy general, y los conceptos en cuesti\u00f3n toman en las diversas ciencias positivas que los usan connotaciones espec\u00edficas. Pero una introducci\u00f3n formal a esos conceptos en el marco de una iniciaci\u00f3n a la l\u00f3gica es probablemente \u00fatil para toda formaci\u00f3n cient\u00edfica que quiera educar tambi\u00e9n en el esp\u00edritu de la teor\u00eda. La principal motivaci\u00f3n con que ha sido escrito este manual es la de suministrar un texto introductorio que, a diferencia de lo que muy naturalmente suele ocurrir a los libros de l\u00f3gica, no presuponga en sus lectores ning\u00fan inter\u00e9s especial por la filosof\u00eda ni por matem\u00e1tica, ni menos una educaci\u00f3n universitaria en ellas. El lector t\u00edpico tenido presente es m\u00e1s bien el estudiante de nuestras facultades de ciencias positivas (naturales y sociales). Esto puede dar raz\u00f3n del car\u00e1cter ingenuo de la informaci\u00f3n y las discusiones sobre temas filos\u00f3ficos y matem\u00e1ticos, as\u00ed como del abandono de venerables doctrinas tradicionales (por ejemplo: de la renuncia a un tratamiento sustantivo de la silog\u00edstica).<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed se pretende en sustancia es servir a la introducci\u00f3n del estudio de la l\u00f3gica fuera de las secciones de filosof\u00eda y de matem\u00e1ticas. Salvo en las Facultades de Ciencias Econ\u00f3micas, que cuentan con unos <i>Fundamentos de Filosof\u00eda<\/i> en su primer curso, no es a\u00fan nada f\u00e1cil alcanzar ese deseable objetivo. Tal vez una modesta soluci\u00f3n pod\u00eda consistir por ahora en cursillos trimestrales o cuatrimestrales con alguna selecci\u00f3n de temas como la compuesta por los siguientes cap\u00edtulos: I, II, III, IV, V, VII, XIV, XV, XVI y XVII (Esta reducci\u00f3n acarrea la supresi\u00f3n de derivaciones calcul\u00edsticas en los caps. XIV-XVII, que habr\u00e1 que suplir con razonamientos informales de los que se dan varios ejemplos en el cap\u00edtulo XV.<\/p>\n<p>El Dr. D. Jos\u00e9 L\u00f3pez Urqu\u00eda, catedr\u00e1tico de <i>Matem\u00e1ticas de las operaciones financieras<\/i> en la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas de Barcelona, ha tenido la bondad, que le agradezco, de leer el texto en pruebas y sugerirme retoques de inter\u00e9s did\u00e1ctico que he llevado a cabo en la medida en que lo permit\u00edan los l\u00edmites de espacio y de contenido impuestos al manual.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Presentamos a continuaci\u00f3n dos apartados de <i>ILAF<\/i>: 3. \u00abLa abstracci\u00f3n b\u00e1sica de la l\u00f3gica formal\u00bb. 68. \u00abSobre la significaci\u00f3n del teorema de incompletitud de G\u00f6del para la teor\u00eda de la ciencia.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una nota previa. Desde Barcelona, en carta no fechada, escrita durante la preparaci\u00f3n de <i>ILAF<\/i>, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a su hermana bi\u00f3loga, Mar\u00eda Dolores Sacrist\u00e1n, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Querida Lola:<\/p>\n<p lang=\"en-US\">necesito con mucha prisa que me mandes un ejemplo de divisi\u00f3n de alg\u00fan g\u00e9nero en especies, o de alguna clase, o de alguna familia en categor\u00edas <i>inmediatamente<\/i> inferiores, y que tenga las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>a) ser una divisi\u00f3n en pocos miembros, pero m\u00e1s de dos (que no sea dicot\u00f3mica);<\/p>\n<p>b) tener un principio de divisi\u00f3n intuitivamente muy claro, como el de angiospermas y gimnospermas. Pero esta no me vale porque es dicot\u00f3mica.<\/p>\n<p>No hace falta, en cambio, que el principio de la divisi\u00f3n sea te\u00f3rico. Puede ser pr\u00e1ctico, agron\u00f3mico, por ejemplo. Pero de uso real por te\u00f3ricos o por t\u00e9cnicos (P. e. \u00bfhay tres o cuatro clases de trigos que compongan una verdadera divisi\u00f3n, es decir, que agoten la clasificaci\u00f3n posible <em>\u2013<\/em>desde alg\u00fan punto de vista<em>\u2013<\/em>\u00a0de toda planta de trigo?).<\/p>\n<p>Anda, date prisita, Manolo<\/p>\n<p>P.S. De todos modos prefiero que el ejemplo sea te\u00f3rico, de sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No se guarda en BFEEUB copia de la respuesta de Marisol Sacrist\u00e1n, pero el ejemplo solicitado lleg\u00f3 a tiempo y fue incorporado en el apartado 95, \u00abUn ejemplo de divisi\u00f3n\u00bb, pp. 274-275, de <i>ILAF<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><b>I. \u00abLa abstracci\u00f3n b\u00e1sica de la l\u00f3gica formal\u00bb, pp. 28-30.<\/b><\/p>\n<p>Se ha indicado ya que el objeto material de la l\u00f3gica formal, la cosa que estudia, es el conocimiento. Tambi\u00e9n podr\u00eda decirse <em>\u2013<\/em>y efectivamente se ha dicho<em>\u2013<\/em> que es el pensamiento. Pero si se conviene en no usar esta palabra, puede empezarse ya a hacer una distinci\u00f3n entre la l\u00f3gica formal y otra disciplina vecina: la psicolog\u00eda, que estudia el conocimiento en tanto que actividad subjetiva, o sea, en tanto que pensamiento.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica no se interesa por la actividad de conocer, sino por su resultado, lo que llamamos conocimiento, el cual se encuentra normalmente fijado en el lenguaje. Esto no quiere decir que los trabajos de la psicolog\u00eda del conocer carezcan siempre de inter\u00e9s para la l\u00f3gica formal, ni, a la inversa, que sean siempre irrelevantes para la psicolog\u00eda los resultados de la l\u00f3gica formal. Pero, como se ha dicho antes, el conocer humano tiene que penetrar en la realidad mediante abstracciones, y el mantener estricta y rigurosamente \u00e9stas es una condici\u00f3n necesaria de la claridad cient\u00edfica. Por eso desde el punto de vista de la l\u00f3gica formal son irrelevantes los problemas referentes a la actividad de conocer y a la g\u00e9nesis misma, por ejemplo, de la ciencia de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Lo que importa a la l\u00f3gica es el resultado de la actividad de conocer: el conocimiento. Y un resultado interesa por su solidez, por su validez, verdad o fundamentaci\u00f3n. Daremos un paso m\u00e1s hacia la abstracci\u00f3n b\u00e1sica de la l\u00f3gica formal reduciendo su tema a la validez o fundamentaci\u00f3n del conocimiento. Pero con eso no basta a\u00fan para precisar el tema de la l\u00f3gica formal, pues hay otras disciplinas m\u00e1s que se interesan por el mismo tema: la teor\u00eda del conocimiento y la metodolog\u00eda, por ejemplo. Con la reducci\u00f3n del tema a la fundamentaci\u00f3n del conocimiento no hemos eliminado de nuestra lista inicial m\u00e1s que la psicolog\u00eda del conocer. Los siguientes ejemplos 1a y 2a pueden ayudarnos ahora a precisar los puntos de vista diferentes seg\u00fan los cuales se interesan por la fundamentaci\u00f3n del conocimiento la l\u00f3gica formal y esas otras disciplinas a las cuales englobaremos a partir de hora bajo su nombre m\u00e1s cl\u00e1sico: \u2018teor\u00eda del conocimiento\u2019:<\/p>\n<table width=\"100%\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"50%\">Ejemplo 1a<\/td>\n<td width=\"50%\">Ejemplo 2a<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"50%\">Todos los \u00e1rboles son vegetales;<\/td>\n<td width=\"50%\">Lo que est\u00e1 en el centro de un c\u00edrculo es inm\u00f3vil;<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"50%\">El manzano del jard\u00edn es un \u00e1rbol;<\/td>\n<td width=\"50%\">La Tierra est\u00e1 en el centro de un c\u00edrculo<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"50%\">Luego el manzano del jard\u00edn es vegetal.<\/td>\n<td width=\"50%\">Luego la Tierra es inm\u00f3vil.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Desde el punto de vista de la teor\u00eda del conocimiento, la argumentaci\u00f3n 1a da una conclusi\u00f3n fundada. En cambio, la argumentaci\u00f3n 2a (que es un razonamiento anticopernicano del te\u00f3rico Melanchton) no da una conclusi\u00f3n fundada. Desde el punto de vista de la l\u00f3gica formal, por el contrario, las dos conclusiones est\u00e1n igualmente fundamentadas, y las dos argumentaciones son igualmente v\u00e1lidas. Para dar un nombre a esa \u00abigualdad\u00bb, que contiene el punto de vista o abstracci\u00f3n b\u00e1sica de la l\u00f3gica formal, diremos que las dos argumentaciones son <i>formalmente v\u00e1lidas<\/i>, o que las dos conclusiones est\u00e1n <i>formalmente fundamentadas<\/i>. Tambi\u00e9n puede decirse que los dos conjuntos de oraciones <i>o enunciados,<\/i> 1a y 2a, tienen la misma f<i>orma l\u00f3gica<\/i>.<\/p>\n<p>La abstracci\u00f3n b\u00e1sica de la l\u00f3gica formal es la noci\u00f3n de forma l\u00f3gica. Su punto de vista es el de la validez o fundamentaci\u00f3n de lo formal del conocimiento.<\/p>\n<p><b>II. \u00abSobre la significaci\u00f3n del teorema de incompletud de G\u00f6del para la teor\u00eda de la ciencia\u00bb, pp. 260-263.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tras una breve presentaci\u00f3n de la l\u00f3gica de predicados de orden superior, con la que s\u00ed parec\u00edan poder formularse las afirmaciones fundamentales de la aritm\u00e9tica (la axiom\u00e1tica de Peano, en concreto el 5\u00ba axioma: \u00ab<i>toda propiedad<\/i> que pertenezca a 1 y al siguiente de todo n\u00famero que la posea, pertenece a todo n\u00famero\u00bb), Sacrist\u00e1n se\u00f1ala que interesa hacerse la pregunta de si esa l\u00f3gica pod\u00eda o no formalizarse en un c\u00e1lculo completo. El matem\u00e1tico y l\u00f3gico Kurt G\u00f6del, ya citado por \u00e9l a prop\u00f3sito de la completitud de la l\u00f3gica elemental (l\u00f3gica de enunciados m\u00e1s l\u00f3gica de predicados de primer orden), hab\u00eda demostrado en 1931 que, por el contrario, el c\u00e1lculo de predicados de orden superior era incompleto. Sacrist\u00e1n mostraba en el apartado 67 del libro un esbozo de la argumentaci\u00f3n g\u00f6deliana y antes, en el 66, explicaba una t\u00e9cnica introducida por el propio l\u00f3gico vien\u00e9s que legitimaba su demostraci\u00f3n: la \u2018g\u00f6delizaci\u00f3n\u2019 o \u2018aritmetizaci\u00f3n\u2019 permit\u00eda representar la l\u00f3gica de predicados de orden superior en el lenguaje de la aritm\u00e9tica, mediante afirmaciones sobre n\u00famero naturales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se da aqu\u00ed el siguiente apartado, el de las implicaciones filos\u00f3ficas del teorema de incompletitud g\u00f6deliano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">(Una observaci\u00f3n de Paula Olmos G\u00f3mez, \u00abLa recepci\u00f3n en Espa\u00f1a del teorema de G\u00f6del: la labor de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb. <i>Donde no habita el olvido<\/i>, ob. cit., p. 297: \u00abEs a Manuel Sacrist\u00e1n a quien debemos la primera exposici\u00f3n precisa y cumplida, aun si informal, y perfectamente legible, de los teoremas de limitaci\u00f3n de G\u00f6del en Espa\u00f1a que ser\u00eda la presentaci\u00f3n de tales resultados dentro del texto de su <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal <\/i>(1964), \u201cel primer texto satisfactorio de l\u00f3gica publicado originalmente en Espa\u00f1a\u201d, seg\u00fan Jes\u00fas Moster\u00edn. Un aut\u00e9ntico manual de l\u00f3gica formal que, sin embargo, no desechaba consideraciones de tipo filos\u00f3fico ni dejaba de atender a temas generales o complementarios, como la definici\u00f3n o la inducci\u00f3n. El tratamiento que el texto de <i>ILAF <\/i>nos ofrece de los Teoremas de G\u00f6del incluye: a) un marco general en el que comprender el sentido de los trabajos de G\u00f6del, por medio de una serie de consideraciones generales en torno a los ideales formales de la metal\u00f3gica y \u201cel programa algor\u00edtmico\u201d (\u00a7 20 y \u00a7 21); b) una presentaci\u00f3n t\u00e9cnica de los enunciados y sus demostraciones (\u00a7 63 (Teorema de Completud), \u00a7 66 y \u00a7 67 (Teorema de Incompletud), \u00a7 69 (Corolario sobre la consistencia)) y c) unos comentarios de tipo m\u00e1s general o filos\u00f3fico sobre el significado de las limitaciones que afectan a los sistemas formales (\u00a7 68). Podemos considerar, por todo ello, que en este texto se atiende, por fin, adecuadamente a la explicaci\u00f3n y valoraci\u00f3n de los Teoremas de G\u00f6del dentro del \u00e1mbito espa\u00f1ol, a pesar de que el car\u00e1cter introductorio del manual implique que su principal cometido sea la presentaci\u00f3n de los c\u00e1lculos l\u00f3gicos elementales.)\u00bb<\/span><\/p>\n<p>El teorema de incompletitud de G\u00f6del ense\u00f1a por de pronto que <i>toda formalizaci\u00f3n de la aritm\u00e9tica en el c\u00e1lculo de predicados es incompleta<\/i>. Como el c\u00e1lculo de predicados, sin limitaci\u00f3n de orden, es el algoritmo l\u00f3gico m\u00e1s potente, puede decirse, de un modo m\u00e1s general, que <i>toda formalizaci\u00f3n de la aritm\u00e9tica es incompleta.<\/i><\/p>\n<p>Pero el intento de formalizaci\u00f3n de la aritm\u00e9tica se realiza con medios puramente l\u00f3gicos. Vimos ya que desde la teor\u00eda de conjuntos de Cantor, y luego por obra de Frege y Russell y Whitehead, el concepto de n\u00famero natural se construye con la idea l\u00f3gica de clase o conjunto (cfr. cap. XIV): tambi\u00e9n veremos que puede construirse tambi\u00e9n con ayuda de la idea puramente l\u00f3gica de relaci\u00f3n (cfr. cap. XV). Consiguientemente, la incompletitud de la formalizaci\u00f3n de la aritm\u00e9tica es una incompletitud del instrumento formalizable mismo, del algoritmo l\u00f3gico. De aqu\u00ed que el resultado de G\u00f6del pueda entenderse tambi\u00e9n as\u00ed: <i>el c\u00e1lculo de predicados es incompleto<\/i>. (Todos estos resultados se entienden con la condici\u00f3n de nuestro punto de partida, a saber, que el c\u00e1lculo de predicados es consistente.)<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de predicados sin limitaci\u00f3n de orden es aquella en la cual se intenta (sin \u00e9xito) formalizar la deducci\u00f3n para cualquier tipo de conocimiento que sea al menos de la complejidad de la aritm\u00e9tica. Y por debajo de la complejidad de la aritm\u00e9tica debe haber, puede pensarse, muy poco conocimiento te\u00f3rico de inter\u00e9s. De aqu\u00ed que, a\u00fan m\u00e1s laxamente, el teorema de G\u00f6del haya podido entenderse tambi\u00e9n en el siguiente sentido filos\u00f3fico: <i>la l\u00f3gica es incapaz de formalizar la deducci\u00f3n necesaria para fundamentar definitivamente cualquier conocimiento de alg\u00fan inter\u00e9s te\u00f3rico<\/i>.<\/p>\n<p>Por este camino de interpretaci\u00f3n cada vez m\u00e1s laxa y vaga del teorema de incompletitud, algunos fil\u00f3sofos han llegado a afirmar que el resultado de G\u00f6del demuestra \u00abel fracaso de la l\u00f3gica\u00bb, o hasta \u00abel fracaso de la raz\u00f3n\u00bb. Esas afirmaciones son fruto de la ignorancia y carecen de fundamento, como puede verse por las siguientes consideraciones.<\/p>\n<p>En primer lugar, lo \u00fanico que demuestra el teorema de G\u00f6del es que resulta imposible conseguir un conjunto de axiomas y un juego de reglas de transformaci\u00f3n para el c\u00e1lculo de predicados que suministren todas las verdades formales expresables en el lenguaje del mismo. Esto, naturalmente, no excluye que los criterios l\u00f3gico-formales en particular y los criterios racionales en general sigan valiendo. Ellos son los que se aplican en las argumentaciones metal\u00f3gicas que resultan necesarias por la incompletitud del c\u00e1lculo mismo. En principio, las f\u00f3rmulas verdaderas indemostrables en un c\u00e1lculo a partir de los axiomas y con reglas del mismo pueden demostrarse metal\u00f3gicamente con los mismos \u00abcriterios l\u00f3gicos\u00bb, como se hace, por ejemplo, en la argumentaci\u00f3n de G\u00f6del (Cfr. <i>Paso IV<\/i> de 67). Claro que la demostraci\u00f3n metal\u00f3gica plantear\u00e1 a su vez el problema de la incompletud del razonar metal\u00f3gico formalizado mismo: tambi\u00e9n en ese metalenguaje formalizado habr\u00e1 verdades indemostrables, que ser\u00e1n demostrables, en el metalenguaje de ese metalenguaje; y as\u00ed sucesivamente. El proceso es, desde luego, ilimitado. Y ello muestra que el programa o ideal algor\u00edtmico, en el sentido leibniziano de calculizar toda deducci\u00f3n, no es realizable. Pero eso s\u00f3lo quiere decir que el sistema formal no se contiene ni se justifica totalmente a s\u00ed mismo. Lo cual puede ser acaso molesto para fil\u00f3sofos idealistas como Plat\u00f3n, que crean en el autosuficiencia del mundo de los abstractos; pero no para un racionalismo como el aconsejado por la pr\u00e1cticas de las ciencias, el cual debe ver en la experiencia con el mundo real la justificaci\u00f3n de las formaciones abstractas, justificaci\u00f3n siempre provisional y relativa.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el hecho de que la l\u00f3gica misma haya descubierto y demostrado los l\u00edmites o la inviabilidad de una realizaci\u00f3n universal del programa algor\u00edtmico, en su forma cl\u00e1sica, es m\u00e1s un \u00e9xito que un fracaso de la actividad capaz de tal resultado. El resultado mismo significa que el pensamiento racional puede saber cu\u00e1les de sus actividades son algoritmizables, ejecutables (en principio) mec\u00e1nicamente, y cu\u00e1les no: cu\u00e1les son, como suele decirse, trabajo racional mec\u00e1nico, y cu\u00e1les trabajo racional productivo. Fracaso del pensamiento es m\u00e1s bien la situaci\u00f3n en la cual el pensamiento no sabe cu\u00e1l es el alcance de su actividad, como suele ocurrir, dicho sea de paso, a muchos fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>En tercer lugar, debe observarse que la incompletitud de un c\u00e1lculo l\u00f3gico tomado en toda su dimensi\u00f3n no excluye la completitud de c\u00e1lculos parciales contenidos por \u00e9l. Es, por lo pronto, completo el c\u00e1lculo l\u00f3gico elemental, es decir, el formado por el c\u00e1lculo de enunciados y el de predicados de primer orden. Pero adem\u00e1s <em>\u2013<\/em>y esto es lo m\u00e1s importante en la pr\u00e1ctica<em>\u2013<\/em>\u00a0es posible construir en forma de c\u00e1lculos completos partes de la l\u00f3gica de predicados de orden superior.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, por lo que hace a la aritm\u00e9tica misma, debe observarse que los enunciados cuya indemostrabilidad establece la argumentaci\u00f3n de G\u00f6del no son del mismo estilo, por as\u00ed decirlo, que los teoremas cl\u00e1sicos de la aritm\u00e9tica, los cuales se refieren a operaciones con n\u00fameros y son los realmente utilizados en la aplicaci\u00f3n a otras ciencias o a la t\u00e9cnica. El enunciado (11) del 67 [\u00abNo hay ning\u00fan n\u00famero, x, que est\u00e9 en la relaci\u00f3n <i>D<\/i> con el n\u00famero que resulta de sustituir, en la expresi\u00f3n factorizada de <i>n<\/i>, la cifra \u20189\u2019 por la cifra del n\u00famero de G\u00f6del de \u2018<i>n<\/i>\u2019.\u00bb] se parece, en efecto, muy poco al teorema de la descomposici\u00f3n de los n\u00fameros en factores primos, por ejemplo. Para estos teoremas de tipo \u00abcl\u00e1sico\u00bb <em>\u2013<\/em>o sea, para toda la parte \u00ab\u00fatil\u00bb de la aritm\u00e9tica (y de las disciplinas matem\u00e1ticas basadas en ella, se\u00f1aladamente el \u00e1lgebra y el c\u00e1lculo infinitesimal)<em>\u2013<\/em>\u00a0se han construido c\u00e1lculos (sistemas) que dan de s\u00ed todos los teoremas interesantes.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tambi\u00e9n puede conseguirse una cierta completitud del c\u00e1lculo de predicados en general, aunque pagando por ella el precio de una cierta ambig\u00fcedad sem\u00e1ntica del c\u00e1lculo, pues el sistema permite entonces interpretaciones no primariamente deseadas. Este \u00faltimo punto, establecido por L. Henkin (1947, 1950), no va a interesarnos aqu\u00ed, pero debe tenerse en cuenta cuando se considera la significaci\u00f3n del teorema de G\u00f6del para la teor\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">A prop\u00f3sito del concepto de metalenguaje, en carta de 20 de junio de 1977 dirigida a Sergio Vences, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\">\u00ab[\u2026] La segunda [observaci\u00f3n cr\u00edtica] se refiere a <i>tu uso del concepto de metalenguaje, que a m\u00ed me parece incorrecto<\/i>. T\u00fa usas metalenguaje para significar lenguaje parcial, sublenguaje. Dices, por ejemplo, \u00abel castellano como metalenguaje de la \u00e9poca, de la l\u00edrica, de la filosof\u00eda\u00bb. Ese uso no es el corriente de \u00abmetalenguaje\u00bb. Un metalenguaje es un lenguaje que se refiere a otro lenguaje como a su objeto, en vez de referirse a las cosas y a los hechos del mundo extraling\u00fc\u00edstico. Por ejemplo: el lenguaje de un profesor de literatura es metalenguaje respecto del <i>Cantar del m\u00edo Cid<\/i>, pero el lenguaje de \u00e9ste no es metalenguaje de la \u00e9pica, sino lenguaje \u00e9pico.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Cosa an\u00e1loga respecto del folio 73: \u00abAntonio Capmany<sup>1<\/sup>\u00a0(&#8230;) reconoci\u00f3 ya la existencia de metalenguajes, pues \u2018el ge\u00f3metra, el astr\u00f3nomo, el f\u00edsico, el cr\u00edtico, el fil\u00f3sofo, no hablan ya el idioma del vulgo, con el cual se explicaban todos cien a\u00f1os atr\u00e1s. Tienen otro vocabulario, tan distinto del usual como el de Newton lo es del de Ptolomeo\u2019\u00bb. El lenguaje del ge\u00f3metra, etc. es una parte del castellano, y no un metalenguaje del castellano. Del mismo modo que el lenguaje del arriero, o del minero, o del huertano, no son metalenguajes el uno del otro, ni ninguno de ellos metalenguaje del castellano com\u00fan. Un metalenguaje no es un trozo de lenguaje especializado para hablar mejor de ciertas cosas; un metalenguaje es un lenguaje que habla de otro lenguaje o de otros lenguajes. Lo peculiar de los lenguajes \u00abnaturales\u00bb es que en ellos no hay una separaci\u00f3n formal entre lo ling\u00fc\u00edstico y lo metaling\u00fc\u00edstico de cada caso: la misma sintaxis, etc. tiene el lenguaje del f\u00edsico at\u00f3mico castellano que el del adolescente castellano analfabeto: son el mismo lenguaje. Pero, adem\u00e1s, es el mismo lenguaje el del f\u00edsico, el del adolescente analfabeto y del gram\u00e1tico castellano, lo cual es m\u00e1s grave y constituye una conocida fuente de paradojas que los l\u00f3gicos intentan evitar recurriendo a lenguajes artificiales en los que se distingue incluso gr\u00e1ficamente entre lenguajes de un grado cualquiera, <i>n<\/i>, y su metalenguaje, que ser\u00e1 de grado <i>n<\/i> + 1. En un sistema as\u00ed artificial, formalizado, el lenguaje del f\u00edsico castellano y el del adolescente castellano analfabeto son ambos lenguajes de grado 0 (cero), se escriben con el mismo alfabeto y se distinguen porque en uno hay t\u00e9rminos que no hay en el otro (o sea, s\u00f3lo por diferentes de l\u00e9xico); mientras que el lenguaje del gram\u00e1tico, que se refiere a esos dos lenguajes de grado cero y a otros, es un metalenguaje de ellos, se escribe con otro alfabeto y tiene por l\u00e9xico una serie de signos para significar todos los elementos del l\u00e9xico del f\u00edsico m\u00e1s los del l\u00e9xico del analfabeto. De los tres, el \u00fanico que es metalenguaje es el del gram\u00e1tico. Los otros dos son de grado cero<sup>2<\/sup>\u00a0se refieren al mundo, no a lenguajes. Tambi\u00e9n son de grado cero, la l\u00edrica, etc.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<br \/>\n<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Antonio Capmany fue tema de investigaci\u00f3n de su esposa, la hispanista Giulia Adinolfi.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0En una nota de traductor de 1966, escrib\u00eda Sacrist\u00e1n: \u00abEl lenguaje-objeto puede ser tambi\u00e9n llamado lenguaje de objeto cuando se quiere significar <em>\u2013<\/em>en el an\u00e1lisis del lenguaje cotidiano, por ejemplo<em>\u2013<\/em>\u00a0el lenguaje cuyas significaciones se refieren a la realidad, a los \u00abobjetos\u00bb. Sistem\u00e1ticamente, la expresi\u00f3n \u00ablenguaje de grado cero\u00bb tiene el mismo significado que la de lenguaje-objeto\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Preguntado por el tratamiento de los teoremas de limitaci\u00f3n de G\u00f6del en <i>ILAF<\/i>, el profesor Enrique Alonso ha se\u00f1alado: \u00abConozco el texto de Luis y Paula [Olmos, P., &amp; Vega, L. (2003). La recepci\u00f3n de G\u00f6del en Espa\u00f1a. <i>ENDOXA<\/i>, <i>1<\/i>(17), 379\u2013416. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5944\/endoxa.17.2003.5077\" target=\"_top\">https:\/\/doi.org\/10.5944\/endoxa.17.2003.5077<\/a>] y tuve tambi\u00e9n la oportunidad de debatir con Luis sobre el problema m\u00e1s general de la introducci\u00f3n de la L\u00f3gica en Espa\u00f1a a partir de su magn\u00edfico estudio titulado \u201cL\u00f3gica y Filosof\u00eda de la l\u00f3gica en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, publicado en <i>Rebeli\u00f3n<\/i> en 2007.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En cuanto al tratamiento de los teoremas de G\u00f6del en el manual de 1964 hay que decir que se trata de una de las primeras ocasiones en que dicho resultado se presenta formando parte de un manual de L\u00f3gica elemental. Se hace, adem\u00e1s, dentro de un cap\u00edtulo extenso dedicado a problemas fundamentales en el \u00e1mbito de la L\u00f3gica titulado \u201cLimitaciones y alcance del c\u00e1lculo l\u00f3gico\u201d. Es decir, Sacrist\u00e1n cree que los teoremas de G\u00f6del son materiales t\u00edpicamente metate\u00f3ricos que, sin embargo, forman parte propia y sustantiva de los contenidos de un curso de L\u00f3gica elemental. No quedan m\u00e1s all\u00e1 de la formaci\u00f3n del fil\u00f3sofo, sino que son relevantes por el mero hecho de tratar de las limitaciones de nuestra cognici\u00f3n en el tratamiento de sistemas de s\u00edmbolos. Este planteamiento est\u00e1 pr\u00e1cticamente ausente en los manuales de Dea\u00f1o y sobre todo Garrido. Sacrist\u00e1n incide en el componente cr\u00edtico que estos teoremas confieren a la investigaci\u00f3n en L\u00f3gica, matiz que me parece relevante para desestimar un comportamiento dogm\u00e1tico que el autor no ve en la L\u00f3gica, pero que fue explotado por los cr\u00edticos, dogm\u00e1ticos donde los haya, de esta disciplina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En cuanto el desarrollo espec\u00edfico del asunto, hay que decir que Sacrist\u00e1n no ofrece una prueba detallada del desarrollo de los teoremas, sino una exposici\u00f3n esquem\u00e1tica de sus puntos principales, algo que, en principio, puede resultar suficiente para llevar a cabo un desarrollo pormenorizado en el aula. Incurre en ciertos sesgos como puede ser una lectura mentalista del primer teorema y discute la esencia realmente matem\u00e1tica del predicado indemostrable <i>G<\/i> de G\u00f6del. Tiende a mezclar el problema de la incompletabilidad esencial de la Aritm\u00e9tica recursiva con el propio asunto de la completitud de la L\u00f3gica elemental y el de su indecidibilidad, entrando en un terreno en el que seguramente no se sent\u00eda del todo c\u00f3modo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Llama tambi\u00e9n la atenci\u00f3n el poco espacio dedicado al 2\u00ba Teorema de Incompletitud, el que establece la imposibilidad de establecer una demostraci\u00f3n absoluta de la consistencia de la Aritm\u00e9tica de Peano, tal y como Hilbert demandaba. Pienso que comentar este resultado le hubiera permitido profundizar en cuestiones de fundamentaci\u00f3n de la matem\u00e1tica sin duda de su inter\u00e9s, pero como ya he dicho apenas tuvo desarrollo en su manual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Creo que Sacrist\u00e1n manifiesta una cierta inseguridad al recorrer un asunto tan denso en consecuencias como los teoremas de G\u00f6del incurriendo, como ya he dicho, en algunos sesgos de interpretaci\u00f3n o buscando relaciones no del todo justificadas. Cabe decir, no obstante, que en esto no se distingue en exceso de muchos otros profesionales for\u00e1neos que, quiz\u00e1 con menos justificaci\u00f3n, mostraron los mismos sesgos y pisaron los mismos charcos que Sacrist\u00e1n en este punto.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 lang=\"en-US\"><a name=\"10\"><\/a> <b>3.1. Zetein<\/b><\/h3>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>ILAF<\/i> se public\u00f3 en la colecci\u00f3n Zetein, una colecci\u00f3n de la editorial Ariel para la que Sacrist\u00e1n, su director, escribi\u00f3 la siguiente presentaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p>Se ha dicho, y con alguna raz\u00f3n, que si el siglo XVIII fue el siglo del ensayismo, de la aventura literaria o cient\u00edfica emprendida con audacia y ligereza, el siglo XX deb\u00eda ser el siglo de los tratados y de los manuales, alimentados por el casi-g\u00e9nero literario de los art\u00edculos t\u00e9cnicos especializados. El ensayo ser\u00eda, en efecto, el g\u00e9nero literario m\u00e1s propio de la exploraci\u00f3n cultural llevada a cabo por y para un reducido grupo de \u00abilustrados\u00bb situados <em>\u2013<\/em>con m\u00e1s dificultades que ventajas, tal vez, pero sin duda con privilegio<em>\u2013<\/em>\u00a0en una sociedad ignorante y m\u00edsera. El siglo XX, en cambio, que se caracteriza por el progresivo acceso de los pueblos a la cultura, deber\u00eda sentir coherentemente su vocaci\u00f3n y expresarse en las formas de una cultura para todos: el manual, el tratado, cuyo contenido tiene que ser la ordenada verdad conseguida y que dif\u00edcilmente podr\u00edan ser veh\u00edculos del capricho intelectual gustado por unos pocos.<\/p>\n<p>Si se pasa por alto la injusticia hist\u00f3rica de ese juicio <em>\u2013<\/em>pues tambi\u00e9n el ensayismo ilustrado fue un intento de democratizaci\u00f3n de la cultura<em>\u2013<\/em>, hay sin duda una verdad b\u00e1sica en la condena de las formas culturales poco \u00abconstructivas\u00bb y demasiado aristocratizantes para ser coherentes con nuestro mundo. Mas, aun admitiendo esa verdad, vale la pena tener en cuenta que la democratizaci\u00f3n de la cultura no puede proceder llanamente y sin suscitar problemas. Los suscita, y a muy diversos niveles, desde el social y pol\u00edtico hasta el pedag\u00f3gico, pasando por la problem\u00e1tica central y t\u00e9cnica que uno de los aspectos de la democratizaci\u00f3n de la cultura <em>\u2013<\/em>el enorme aumento del n\u00famero de creadores culturales, cient\u00edficos, escritores, etc.<em>\u2013<\/em>\u00a0aporta como potencial fortuna para la humanidad: el r\u00e1pido ritmo de acumulaci\u00f3n de los conocimientos emp\u00edricos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el proceso de democratizaci\u00f3n de la cultura, lejos de condenar la actividad inquisitiva audaz, sensible y a\u00fan no segura, el ejercicio de la agudeza que a primera vista podr\u00eda parecer limitada afici\u00f3n aristocratizante, pone ante ellos nuevos y considerables problemas. Sin duda ese ejercicio, para estar a la altura de los tiempos, debe hacerse con consciencia de que sus resultados se destinan a la humanidad entera, de que el tribunal ante el cual se responde ahora de la actividad intelectual no es ya la ilustrada y reducida sociedad que va perdiendo poco a poco el milenario monopolio del esp\u00edritu.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En el<i> Gorgias<\/i> plat\u00f3nico S\u00f3crates define involuntariamente su callejera actividad <em>\u2013<\/em>en una ocasi\u00f3n, a decir verdad, de escasa relevancia<em>\u2013<\/em>: [&#8230;] , <i>busco junto con vosotros.<\/i> La presente colecci\u00f3n de estudios y ensayos toma su nombre del infinitivo de ese verbo, ZETEIN, <i>buscar<\/i>, y se propone al mismo tiempo no olvidar el contexto:<i> junto con vosotros.<\/i><\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 lang=\"en-US\"><a name=\"4\"><\/a> <b>4. Formalismo y ciencias humanas<\/b><\/h3>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Dos a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n de <i>ILAF<\/i>, en abril de 1962, Sacrist\u00e1n impart\u00eda una conferencia con el t\u00edtulo \u00abFormalismo y ciencias humanas\u00bb en el Aula Magna de la UB, dentro de un ciclo organizado por la propia universidad en el que tambi\u00e9n participaron Ram\u00f3n Tamames y Gonzalo Arn\u00e1iz Vellando. Entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB, se conserva el esquema y la transcripci\u00f3n de la intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\">Ilmo Sr. Decano, Colegas y todos ustedes:<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En el fondo siempre tenemos algo de que disculparnos cuando los que no somos propiamente cultivadores especialistas de ninguna ciencia social nos metemos en ellas. Lo que ocurre en mi caso concreto. Como es una cosa que tengo que hacerme disculpar todos los d\u00edas desde hace muchos cursos pueden ustedes haber perdido la impresi\u00f3n de ello, pero es cosa que cuando no se trata solo de los alumnos de mi clase me interesa repetir por lo siguiente: porque, aunque sea un lugar com\u00fan, y un lugar com\u00fan verdadero, hoy la filosof\u00eda tiene una pretensi\u00f3n de universalidad que afecta, naturalmente, al conjunto del \u00e1rbol de las diversas disciplinas. No hay ninguna duda de que para que un filosofar sea un poco s\u00f3lido y no mera especulaci\u00f3n tiene que hacerse, por as\u00ed decirlo, desde dentro de cada campo, del campo al que en cada caso afecta al an\u00e1lisis filos\u00f3fico.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Por suerte, el tema que tenemos hoy delante, el formalismo en las ciencias sociales, es un tema que ha nacido <i>antes en filosof\u00eda que en las ciencias sociales<\/i>, situaci\u00f3n que no es muy frecuente. Pero este tema, el tema del formalismo, s\u00ed se ha presentado antes en los grandes fil\u00f3sofos, en Plat\u00f3n por ejemplo, que en cultivadores de ciencias emp\u00edricas.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Y la verdad es que se ha presentado muy pronto y muy ambiciosamente, en Plat\u00f3n vuelvo a repetir, para quedar muy pronto tambi\u00e9n bastante desprestigiado hasta el punto de que m\u00e1s de una vez se ha dicho que los per\u00edodos de florecimiento de lo formal, especialmente de la l\u00f3gica formal, tambi\u00e9n de matematismo exacerbado, son \u00e9pocas poco positivas para el pensamiento positivo creador. Y se pueden aducir ejemplos hist\u00f3ricos que aunque un tanto discutibles no dejan de tener un fondo de raz\u00f3n. Ejemplo, pongo por caso, es el de la l\u00f3gica estoica, una construcci\u00f3n l\u00f3gica formalmente muy fina, con un concepto de la vida filos\u00f3fica y la vida cient\u00edfica muy pobre. Un momento de decadencia, de debilitaci\u00f3n del impulso del pensamiento creador griego.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Otro ejemplo que suele darse es el de la baja escol\u00e1stica, la escol\u00e1stica de los siglos XIV y XV, que tambi\u00e9n ha pose\u00eddo un aparato l\u00f3gico-formal muy fino que pr\u00e1cticamente le ha sido in\u00fatil culturalmente. Esto es, no estaba en relaci\u00f3n con un desarrollo filos\u00f3fico general y del pensamiento general, a la altura del que la misma escol\u00e1stica hab\u00eda tenido en el siglo XIII.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Los ejemplos, aunque son discutibles y lo son porque la idea de decadencia del pensamiento creador es una idea un tanto vaga, tienen de todos modos un fondo de raz\u00f3n, y adem\u00e1s, m\u00e1s concretamente, en las mismas ciencias, en las de la naturaleza por ejemplo, que han sido las de m\u00e1s temprano desarrollo al menos respecto al de las ciencias sociales. En las mismas ciencias de la naturaleza, el desequilibrio entre el cultivo y la perfecci\u00f3n de lo formal y la relevancia de lo emp\u00edrico, se ha saldado ya alguna vez, m\u00e1s de una, en estancamiento cient\u00edfico.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Un ejemplo cl\u00e1sico es la f\u00edsica alejandrina, paralizada por falta de medios de acceso emp\u00edrico a la realidad, a pesar de que contaba con aparatos formales de mucha finura, incluso con un principio de lo que hoy llamamos c\u00e1lculo infinitesimal que no le ha servido absolutamente para nada. Y otro ejemplo cl\u00e1sico, tambi\u00e9n en el siglo XIV y en el XV: el estancamiento de la f\u00edsica de los maestros de la Sorbona, una f\u00edsica que preludiaba en mucho a la f\u00edsica moderna propiamente dicha, a la f\u00edsica de los siglos XVI, XVII y XVIII, pero en cambio no pudo tampoco desarrollarse porque aunque el aparato de conceptuaci\u00f3n formal era muy fino, los medios de experimentaci\u00f3n eran extraordinariamente rudos y dieron a los maestros de Par\u00eds de los siglos XIV y XV, por ejemplo, a Nicol\u00e1s de Oresme, la impresi\u00f3n de que sus conceptos no encajaban con la realidad, lo cual no era cierto. Lo verdaderamente cierto era que sus medios de observaci\u00f3n de la realidad no eran lo suficientemente finos como para mostrar la adecuaci\u00f3n de sus conceptos formales con la misma.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Todo esto justifica, en parte, esa mala fama, como dec\u00eda, de las \u00e9pocas de florecimiento del cultivo de lo formal.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En ciencias sociales, el supuesto exceso, no me atrevo a decir si real, de formalismos tambi\u00e9n ha conducido muy pronto a protestas. Algunas son poco serias, como por ejemplo, a finales del siglo pasado [XIX] y principios de este [XX], la reacci\u00f3n vitalista en sociolog\u00eda representada por Dilthey, o m\u00e1s bien formulada plenamente por Dilthey y representada entre nosotros por Ortega, tendencia propugnadora de una consideraci\u00f3n m\u00e1s bien literaria y est\u00e9tica de lo social, contraria al tipo de consideraci\u00f3n positivista tendente a la cuantificaci\u00f3n y a la formalizaci\u00f3n de finales de siglo. M\u00e1s seriamente, al menos desde el punto de vista de la positividad cient\u00edfica, los mismos especialistas en ciencias sociales, algunos economistas incluso, piensan que se ha exagerado en cuanto a esperanzas en la matematizaci\u00f3n y en la formalizaci\u00f3n en ciencias sociales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">El tema, este tema de que pueda exagerarse en la formalizaci\u00f3n de un conocimiento positivo llegando a desprenderse de la realidad, es un tema cl\u00e1sico, pero vamos a discutirlo partiendo de una formulaci\u00f3n de autores contempor\u00e1neos. No se trata propiamente de economistas, aunque s\u00ed de autores muy relacionados con la teor\u00eda econ\u00f3mica, su especialidad m\u00e1s bien podr\u00eda ser, se les podr\u00eda llamar m\u00e1s bien, epistem\u00f3logos de las ciencias sociales. He escogido dos que me parecen muy representativos: uno es Papandreou, el otro es Granger.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Papandreou argumenta la desconfianza respecto de una excesiva ambici\u00f3n formalizadora en ciencias sociales, y concretamente en teor\u00eda econ\u00f3mica, con la siguiente reflexi\u00f3n: en teor\u00eda econ\u00f3mica <em>\u2013<\/em>m\u00e1s que en teor\u00eda econ\u00f3mica en lo que podr\u00edamos llamar metateor\u00eda econ\u00f3mica, o sea, en una reflexi\u00f3n l\u00f3gica sobre las teor\u00edas econ\u00f3micas dadas<em>\u2013<\/em>\u00a0es posible demostrar que es imposible construir modelos o sistemas axiom\u00e1ticos que sean lo que se llama categ\u00f3ricos en l\u00f3gica, o sea, que no sean susceptibles m\u00e1s que de una interpretaci\u00f3n o de interpretaciones isom\u00f3rficas, rigurosamente isom\u00f3rficas.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Papandreou ofrece una demostraci\u00f3n de que esto es imposible en teor\u00eda econ\u00f3mica, m\u00e1s concretamente en Est\u00e1tica comparativa, y de ah\u00ed deriva la consecuencia de que las teor\u00edas de la Est\u00e1tica comparativa son teor\u00edas que manifiestan, por as\u00ed decirlo, una polivalencia sem\u00e1ntica (esta expresi\u00f3n no es la usada por Papandreou, pero es la que usar\u00edamos en l\u00f3gica), esto es, que sem\u00e1nticamente, desde el punto de vista de sus relaciones con la realidad, esas teor\u00edas no tienen una valencia un\u00edvocamente determinada. Igual se pueden interpretar por tal realidad que por tal otra, naturalmente dentro de ciertos l\u00edmites.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Granger argumenta la misma desconfianza respecto a la excesiva ambici\u00f3n formalizadora (y entre par\u00e9ntesis: tanto Papandreou como Granger son, como fil\u00f3sofos y como l\u00f3gicos, dos formalistas de profesi\u00f3n, no son desconocedores del asunto). Granger fundamenta esa desconfianza hablando de lo que llama \u00abhiperdeterminaci\u00f3n de los conceptos sociales\u00ab. Quiere decir lo siguiente: el especialista en ciencias sociales, a diferencia seg\u00fan \u00e9l de lo que le ocurre al especialista en ciencias naturales, tropieza con conceptos que ya en estado bruto, en estado pre-cient\u00edfico, son significativos, quiere decir, est\u00e1n ya integrados en alg\u00fan sistema, en alg\u00fan modelo t\u00e1cito, intuitivo, vulgar, tradicional. Esto hace que cuando se reduce dr\u00e1sticamente el concepto social, quit\u00e1ndolo de esa especie de sistema significativo, vulgar, uno se aleje mucho de la realidad vivida, m\u00e1s de lo que uno se aleja de ella, seg\u00fan Granger, cuando esa misma reducci\u00f3n, que es la formalizaci\u00f3n, se opera en ciencias de la naturaleza.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Como dec\u00eda, esos dos criterios, el de Papandreou y el de Granger, no son en el fondo m\u00e1s que una formulaci\u00f3n bien reciente, hecha con m\u00e9todos de l\u00f3gica formal contempor\u00e1nea, de una cosa sabida de antiguo. A saber, que la situaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales no es la misma que la situaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de las ciencias naturales. Y los dos criterios se pueden reducir en substancia, y en lenguaje no t\u00e9cnico, a la siguiente observaci\u00f3n: en ciencias sociales tiene que haber por fuerza una enorme lejan\u00eda entre el concepto formalmente objetivado, formalmente depurado, y la realidad vivida. Y esa distancia tiene que ser necesariamente mucho m\u00e1s fuerte, seg\u00fan este criterio, que en ciencias de la naturaleza.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Con eso tendr\u00edamos planteado el problema y querr\u00eda someterlo por de pronto a una discusi\u00f3n preparatoria, una discusi\u00f3n que no nos va a llevar, todav\u00eda, a ninguna conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Lo primero que cabr\u00eda observar es que, en realidad, la diferencia de situaci\u00f3n epistemol\u00f3gica entre ciencias naturales y ciencias sociales no es tan global. Vamos a discutirlo un poco con esa formulaci\u00f3n moderna que hemos construido con ideas de Papandreou y de Granger. Empecemos por considerar la observaci\u00f3n de Granger.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Tal vez sea verdad que los conceptos referentes a fen\u00f3menos sociales tienen una \u00abhiperdeterminaci\u00f3n significativa\u00ab ya en la vida vulgar, en el conocimiento pre-cient\u00edfico, mayor de la que pueden tener los conceptos referentes a la naturaleza, a fen\u00f3menos naturales. Pero es una verdad de Perogrullo que tambi\u00e9n los conceptos referentes a la naturaleza han estado cargados de significaciones vulgares y lo est\u00e1n seguramente en parte, por lo menos inconscientemente. Seguimos diciendo que el Sol sale y no que la Tierra ha hecho tal movimiento. Esto, hasta tal punto, de que en otras \u00e9pocas, como saben ustedes, el choque entre la objetivaci\u00f3n formal del concepto cient\u00edfico y la carga significativa de esos conceptos naturales en estado vulgar ha dado lugar a choques ideol\u00f3gicos de importancia, a veces saldados en forma bastante tr\u00e1gica. Por tanto, el criterio de Granger se referir\u00e1, en el fondo, a una cuesti\u00f3n de grado, al hecho de que \u00abtal vez sea verdad\u00bb que esa carga previa, significativa, de los conceptos sociales es a\u00fan m\u00e1s fuerte que las de los conceptos referentes a la naturaleza. Pero por este camino no parece que vaya a aclararse nada epistemol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">M\u00e1s interesante es la observaci\u00f3n de Papandreou, la que se refiere a la polivalencia sem\u00e1ntica o polisemantismo de las teor\u00edas econ\u00f3micas m\u00e1s elementales, esto es, las de Est\u00e1tica comparativa (si no m\u00e1s elementales, por lo menos no las m\u00e1s complejas). Claro que cuando a uno, a primera vista, le dicen que la formalizaci\u00f3n de una teor\u00eda de Est\u00e1tica comparativa no da lugar a ning\u00fan modelo categ\u00f3rico sino a modelos ambiguos, a modelos que pueden aplicarse a entidades que no son estrictamente isom\u00f3rficas, piensa, espont\u00e1neamente, que eso est\u00e1 bastante mal y no hay ninguna duda de que en alguna disciplina es un mal. Pero lo primero que ya hay que observar es que polivalencia sem\u00e1ntica se presenta ya en matem\u00e1ticas, no solo en ciencias sociales, sino en la m\u00e1s abstracta de todas las disciplinas que cultivamos aparte de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En matem\u00e1ticas, partiendo del teorema de G\u00f6del y del teorema de L\u00f6wenheim-Skolem\u2026 esto, si ustedes realizan, como me han dicho, el proyecto de publicar por escrito lo que aqu\u00ed digamos, lo trataremos con un poco m\u00e1s de detalle; aqu\u00ed no hay ni medios ni seguramente ambiente para hacerlo. Pero, en fin, con una demostraci\u00f3n muy f\u00e1cil, y muy breve adem\u00e1s, del teorema de L\u00f6wenheim-Skolem sale la demostraci\u00f3n de que es imposible construir un sistema axiom\u00e1tico categ\u00f3rico no ya para la Est\u00e1tica econ\u00f3mica sino para los n\u00fameros reales, y del teorema de G\u00f6del sale tambi\u00e9n muy brevemente, con una demostraci\u00f3n sem\u00e1ntica quiz\u00e1 un poco m\u00e1s larga y complicada, la demostraci\u00f3n de que tampoco es posible construir un sistema axiom\u00e1tico categ\u00f3rico ni siquiera para los n\u00fameros naturales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Esto quiere decir que toda axiom\u00e1tica de los n\u00fameros naturales, por ejemplo la de Peano, que es la m\u00e1s cultivada y la que ustedes seguramente han trabajado, no es categ\u00f3rica: se pueden utilizar como interpretaciones de esa axiom\u00e1tica conjuntos que ni siquiera son estrictamente isom\u00f3rficos.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Con esta primera observaci\u00f3n a uno le extra\u00f1a que un epistem\u00f3logo como Papandreou piense que la polivalencia sem\u00e1ntica es un rasgo especialmente nefasto de las ciencias sociales <em>\u2013<\/em>por ejemplo, de la teor\u00eda econ\u00f3mica<em>\u2013<\/em>, cuando ese mismo rasgo resulta darse no ya en la matem\u00e1tica superior sino en aritm\u00e9tica, y no hay ninguna duda de que en aritm\u00e9tica es un mal. Est\u00e1 claro que para la teor\u00eda del n\u00famero natural resulta molesto no poder contar con un conjunto de axiomas que sean categ\u00f3ricamente representativos, digamos, del conjunto de los n\u00fameros naturales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Pero, en cambio, en mi opini\u00f3n, no est\u00e1 nada claro que esa polivalencia sem\u00e1ntica sea un mal para ciencias emp\u00edricas en general, para las ciencias positivas, no ya solo para las ciencias sociales. Por lo siguiente: ustedes saben que el concepto de campo en F\u00edsica naci\u00f3 propiamente en relaci\u00f3n con nociones el\u00e9ctricas y magn\u00e9ticas, propiamente electromagn\u00e9ticas. Luego, el concepto se ha extendido bastante a dominios muy diversos y que yo sepa <em>\u2013<\/em>subrayo el que<i> yo sepa<\/i> y subrayo <i>en mi opini\u00f3n<\/i> porque naturalmente que no soy competente en F\u00edsica, como tampoco lo soy en ciencias sociales seriamente<em>\u2013<\/em>, pero, que yo sepa, nadie ha considerado un mal el hecho de que el concepto de campo llevara en s\u00ed la posibilidad de una polivalencia sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Al contrario, esto ha parecido muy bien en F\u00edsica y ha sido considerado progreso, progreso de la F\u00edsica el que fuera posible someter en general, no ya a prop\u00f3sito del concepto de campo, dominios te\u00f3ricos y ramas te\u00f3ricas distintas a leyes que conten\u00edan nociones al principio pensadas para uno solo de esos campos. Naturalmente que con esto, en F\u00edsica, donde las abstracciones est\u00e1n ya muy elaboradas, se produce a la larga una unificaci\u00f3n conceptual que anula lo que tenga de intranquilizador la polivalencia sem\u00e1ntica, pero no veo tampoco que est\u00e9 escrito en ninguna parte que este mismo proceso no pueda ocurrir en ciencias sociales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En el \u00fanico campo en el que no hay discusi\u00f3n que es molesto que una construcci\u00f3n te\u00f3rica formalizada tenga que ser, por fuerza, polivalente sem\u00e1nticamente es en matem\u00e1ticas. M\u00e1s concretamente, en aritm\u00e9tica y cuando est\u00e1 en juego la idea de n\u00famero. De aqu\u00ed podr\u00edamos tomar una base para darnos cuenta de que si la funci\u00f3n formalizadora puede tener exigencias diversas en la teor\u00eda del n\u00famero natural, o del n\u00famero en general, y en otras teor\u00edas, entonces es que la formalizaci\u00f3n no funciona en esas diversas teor\u00edas seg\u00fan los mismos criterios, sea dicho en t\u00e9rminos m\u00e1s vitales, m\u00e1s interesantes directamente para nosotros, como las ciencias sociales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Ese hecho quiere decir que formalizaci\u00f3n no es sin m\u00e1s cuantificaci\u00f3n, numerizaci\u00f3n, con lo que (ya he dicho antes que no llegar\u00edamos a ninguna conclusi\u00f3n importante con esta discusi\u00f3n inicial) llegamos a la \u00fanica conclusi\u00f3n, no demasiado importante, a que esto pod\u00eda llevarnos. A saber: a que, por lo pronto, el prejuicio seg\u00fan el cual introducir formalismos en ciencias sociales es reducir lo humano a n\u00fameros, por decirlo del modo m\u00e1s vulgar, es un prejuicio absolutamente insostenible. Formalizaci\u00f3n no quiere decir ni mucho menos aritmetizaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Para aquellos de ustedes que han visto en l\u00f3gica lo que se llama g\u00f6delizaci\u00f3n, sea esto dicho entre par\u00e9ntesis, podr\u00eda surgir la idea de que formalizaci\u00f3n es numerizar. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el procedimiento de g\u00f6delizaci\u00f3n consiste precisamente en convertir secuencias de signos cualesquiera en secuencias de n\u00fameros, como algunos de ustedes recordar\u00e1n. Pero no se trata entonces de que esos n\u00fameros, los n\u00fameros de G\u00f6del, signifiquen cantidades: los n\u00fameros de G\u00f6del no son m\u00e1s que un expediente c\u00f3modo para hacer elaborables, por m\u00e1quinas de T\u00fcring, determinadas propiedades de esas secuencias de signos cualesquiera. No son cantidades, son s\u00edmbolos de s\u00edmbolos. Por tanto, no se trata de una cuantificaci\u00f3n del discurso l\u00f3gico cuando se \u00abg\u00f6deliza\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Esto queda dicho entre par\u00e9ntesis y solo por no dejar en el aire alguna posible duda entre aquellos de ustedes que han hecho l\u00f3gica. En todo caso, una vez dicho que formalizaci\u00f3n no es cuantificaci\u00f3n ni mucho menos aritmetizaci\u00f3n, no hemos caracterizado lo que es formalizaci\u00f3n m\u00e1s que por v\u00eda negativa. Seguramente vale la pena abrir aqu\u00ed un par\u00e9ntesis un poco m\u00e1s largo para discutir brevemente qu\u00e9 es lo formal.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Si me permiten decir, para ahorrar tiempo que nos har\u00e1 falta para otras cosas, una frase definitoria, un poco metaf\u00f3rica y un poco dogm\u00e1ticamente, sin mayor fundamentaci\u00f3n, apelando fundamentalmente a su intuici\u00f3n, dir\u00e9, siguiendo a un gran l\u00f3gico americano, Quine, que <i>lo formal es algo as\u00ed como el marco de posibilidad del conocimiento<\/i>. Quiere decirse: el conocimiento pose\u00eddo, concreto, en un momento dado, tiene determinadas normas de construcci\u00f3n. Ampliar ese conocimiento, a\u00f1adirle conocimiento, implica respetar esas normas de construcci\u00f3n, salvo, naturalmente, los casos l\u00edmites en los cuales haya que romper la estructura misma de la teor\u00eda.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Quine ejemplifica esto, interpretando de un modo din\u00e1mico e hist\u00f3rico lo del marco de posibilidad del conocimiento, con una met\u00e1fora muy material, un poco brutal pero bastante graciosa, ilustrativa, que vale la pena reproducir. Dice Quine: si el campo del conocimiento en general puede ejemplificarse por un paralelogramo, entonces ese paralelogramo no est\u00e1 en contacto real, directo, con la naturaleza, con la realidad, m\u00e1s que por su per\u00edmetro, por sus lados, mientras que el conocimiento estructurado permanece por regla general interior a ese campo, no tiene m\u00e1s que esos determinados puntos de contacto con la realidad y est\u00e1, seg\u00fan los casos, m\u00e1s o menos lejos de la realidad, m\u00e1s o menos lejos de los lados, de modo que cuando en los lados se produce una crisis y hay que alterar algo, tendremos que alterar proposiciones, formulaciones de conocimiento que est\u00e9n cerca de los lados.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Pues bien, las proposiciones formales, las proposiciones, por ejemplo, de la l\u00f3gica formal, son muy internas a ese rect\u00e1ngulo, de modo que son las que m\u00e1s dif\u00edcilmente alteraremos, porque ellas son como el n\u00facleo de cristalizaci\u00f3n en torno al cual se ha estructurado el rect\u00e1ngulo, lo que no quiere decir de un modo absoluto que no las vayamos a alterar nunca. Aunque todav\u00eda no es nada seguro, hay ejemplos recientes que parecen haber aconsejado una alteraci\u00f3n de este n\u00facleo estructural, formal, del conocimiento en algunas ramas de la teor\u00eda f\u00edsica.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Pero en todo caso, con esta interpretaci\u00f3n din\u00e1mica e hist\u00f3rica de lo que es ese marco de posibilidad del conocimiento, podemos mantener la noci\u00f3n. Y est\u00e1 claro que si lo formal es el marco de posibilidad del conocimiento, estar\u00e1 respetado en todo conocimiento aut\u00e9ntico, aunque no tenga consciencia de sus elementos formales. Lo que pasa es que en el conocimiento vulgar, en el conocimiento que solemos llamar intuitivo, en el sentido en que los matem\u00e1ticos hablan de intuici\u00f3n (quiere decirse, de la comprensi\u00f3n o intelecci\u00f3n previa y vaga, previa a una demostraci\u00f3n o a una construcci\u00f3n formal), lo formal no est\u00e1 explicitado, no es siempre consciente, y consiguientemente a veces se viola, aunque no f\u00e1cilmente en matem\u00e1ticas.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Cuando los l\u00f3gicos dicen, por ejemplo, que la teor\u00eda de conjuntos no formalizada estrictamente es una teor\u00eda de conjuntos \u00ab&#8217;ingenua\u00bb, no est\u00e1n queriendo decir que sea una teor\u00eda de conjuntos primitiva, ni que viole reglas formales. Solo est\u00e1n queriendo decir que en esa formulaci\u00f3n de la teor\u00eda de conjuntos, lo formal, las reglas formales, no est\u00e1n dichas expl\u00edcitamente. Las deducciones son correctas, lo que pasa es que no est\u00e1n especificados sus pasos por ejemplo, ni las reglas mediante las cuales han sido realizadas. Pero obs\u00e9rvese que precisamente en teor\u00eda de conjuntos surgieron apor\u00edas de cierta envergadura a finales de siglo [XIX], que esas apor\u00edas han ocupado a los l\u00f3gicos y a los matem\u00e1ticos durante los primeros decenios de este siglo [XX], que todav\u00eda se encuentra en la literatura l\u00f3gica y en la literatura matem\u00e1tica nuevas propuestas de axiomatizaci\u00f3n o por lo menos de retoque de las dos c\u00e9lebres axiomatizaciones de la teor\u00eda de conjuntos obtenidas hasta ahora. Lo que quiere decir que incluso cuando es pensamiento matem\u00e1tico, el pensamiento no formalizado en el cual no est\u00e1 explicitado lo formal tiene un riesgo, m\u00e1s o menos grande seg\u00fan los casos, de violar lo formal, de entrar en contradicci\u00f3n. Dicho con la met\u00e1fora de Quine: de violar el marco de posibilidad del conocimiento aut\u00e9ntico. De aqu\u00ed el deseo, la tendencia a formalizar al hacer ciencia, al hacer teor\u00eda. Y formalizar no ser\u00e1 entonces m\u00e1s que introducir expl\u00edcitamente lo formal.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">No s\u00e9 si todos ustedes han pasado por primer curso de Econ\u00f3micas, en cuyo caso podr\u00edamos ahorrarnos muchas cosas respecto al concepto de formalizar. En todo caso, para abreviar, podr\u00edamos decir lo siguiente: formalizar, como sabe la mayor\u00eda de ustedes, es construir un lenguaje por el procedimiento siguiente: hacer una enumeraci\u00f3n efectiva de los signos utilizables en ese lenguaje, hacer una exposici\u00f3n efectiva de las reglas de formaci\u00f3n de proposiciones en ese lenguaje, y, en el mejor de los casos, si la formalizaci\u00f3n tiene que acercarse a ser integral, hacer tambi\u00e9n una enumeraci\u00f3n efectiva de las reglas de inferencia en ese lenguaje, esto es, de las reglas de transformaci\u00f3n de unas f\u00f3rmulas en otras.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">(Querr\u00eda hacer, si me permiten, un par\u00e9ntesis por una imprudencia que acabo de decir antes, cuando he hecho la salvedad de que no sab\u00eda si todos ustedes hab\u00edan pasado por 1\u00ba de Econ\u00f3micas. Me he expresado en base al supuesto, seguramente no justificado, de que esto es un acto de estudiantes de Econ\u00f3micas. Naturalmente que otras personas que no sean estudiantes de Econ\u00f3micas pueden tener toda la cultura formal, l\u00f3gica y matem\u00e1tica y cient\u00edfica-social que quieran, obtenida por otros medios, pero mis destinatarios son los que han sido mis estudiantes).<\/p>\n<p lang=\"en-US\">No es lo mismo, por tanto, formalizaci\u00f3n que axiomatizaci\u00f3n, porque, en este resumen que acabo de hacer de lo que es formalizar, no ha sido incluido el paso que convierte el lenguaje formalizado en lenguaje axiomatizado, a saber, la afirmaci\u00f3n de unas determinadas f\u00f3rmulas iniciales a partir de las cuales funcione el algoritmo.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Tampoco he indicado antes la \u00faltima condici\u00f3n que suele ponerse para considerar a un lenguaje como lenguaje formalizado y no simplemente como algoritmo l\u00f3gico; a saber, la condici\u00f3n de que tal lenguaje cuente tambi\u00e9n con unas reglas sem\u00e1nticas, con un conjunto de reglas que lo pongan en relaci\u00f3n con un determinado campo de contenidos significativos, externos por as\u00ed decirlo, y a las meras reglas de construcci\u00f3n del algoritmo.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Todav\u00eda habr\u00eda que a\u00f1adir una cosa: no tiene por qu\u00e9 entrar en la definici\u00f3n de lo que es formalizaci\u00f3n lo que podr\u00edamos llamar el ideal de mecanizaci\u00f3n de la inferencia. No tiene por qu\u00e9 entrar, pero es un hecho, culturalmente desde luego e incluso t\u00e9cnicamente, que del mismo modo que la formalizaci\u00f3n no es en el fondo m\u00e1s que la realizaci\u00f3n radical de una aspiraci\u00f3n de la ciencia, por lo menos de la ciencia moderna, la aspiraci\u00f3n a precisi\u00f3n lo m\u00e1s absoluta posible y tambi\u00e9n la aspiraci\u00f3n a operatividad, as\u00ed tambi\u00e9n la aspiraci\u00f3n a una mecanizaci\u00f3n de la inferencia ser\u00eda el nervio m\u00e1s radical, m\u00e1s extremado, de la idea de formalizaci\u00f3n. El hecho de que ya en l\u00f3gica elemental la mecanizaci\u00f3n de la inferencia no pueda conseguirse plenamente sino para teor\u00edas muy elementales no dice nada en contra de esto, a saber, en contra del hecho de que la tendencia a mecanizar la inferencia es, si no un elemento de la definici\u00f3n de lo que es formalizar, s\u00ed, sin duda, un motor cultural del movimiento de formalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Lo que s\u00ed es obvio es que en toda esta caracterizaci\u00f3n de lo que es formalizar no ha salido para nada la idea de cantidad al nivel de lo formalizado. Puede decirse, si se quiere, que ha salido impl\u00edcitamente en la idea de efectividad. He dicho que la enumeraci\u00f3n de los signos tiene que ser efectiva, que la enumeraci\u00f3n de las reglas de formaci\u00f3n, etc. tiene que ser efectiva. Si se quiere ver por detr\u00e1s de la idea de efectividad una idea cuantitativa, puede verse, pero en todo caso, aparte de que no es en absoluto necesario verla, est\u00e1 el hecho de que la idea de efectividad nos ha salido a un nivel superior, al nivel de lo formalizado mismo, ha salido en la consideraci\u00f3n de lo formalizado, esto es, a un nivel meta-ling\u00fc\u00edstico respecto del lenguaje formalizado. Por lo dem\u00e1s, la experiencia cultural y cient\u00edfica de nuestros d\u00edas es contundente a este respecto. Ustedes saben perfectamente que en la misma matem\u00e1tica, concretamente en el \u00c1lgebra, mucho antes de que aparezca expl\u00edcitamente una fundamentaci\u00f3n de la idea de n\u00famero se introducen, formalizables, estructuras que no son num\u00e9ricas.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Con esto considero cerrado el par\u00e9ntesis que ten\u00eda que abrir para recordar el concepto de formalizaci\u00f3n y entramos en la discusi\u00f3n que m\u00e1s nos interesa, a saber, en la formalizaci\u00f3n en ciencias sociales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Aunque formalizaci\u00f3n no sea cuantificaci\u00f3n no hay ninguna duda de que lleva lejos de la vivencia, lejos de los contenidos cualitativos vividos. Esto ha fundado la idea de que en ciencias sociales el concepto formalmente limpio es un concepto que no aferra realidad, que se ha quedado lejos de la realidad. Pero esto es una verdad muy relativa. No hay ninguna duda de que el hecho social es resultado de actos de agentes concretos, a saber, los hombres claro. Pero a su vez, la conciencia es un hecho social (consciente), quiero decir, la conciencia \u00abemp\u00edricamente\u00bb dada <em>\u2013<\/em>y emp\u00edricamente va aqu\u00ed entre comillas<em>\u2013<\/em>, m\u00e1s concretamente, el actuar del agente consciente es algo ya social. Consiguientemente, decir o pensar, seg\u00fan una tendencia idealista y vitalista cl\u00e1sica, que el hecho social es consciencia, aunque sea relativamente verdad en el sentido de que es producto de agentes conscientes, no es explicar nada, porque la conciencia de esos mismos agentes requiere en su explicaci\u00f3n la intervenci\u00f3n de elementos sociales. Y, por otra parte, no se puede olvidar el hecho, cotidianamente comprobado, de que el sujeto concreto que realmente vive en una sociedad no tiene ni mucho menos un dominio consciente, pleno, de la motivaci\u00f3n de sus actos, de la justificaci\u00f3n de sus actos, de su significaci\u00f3n. Dicho en t\u00e9rminos m\u00e1s ideol\u00f3gicos: el proceso de concienciaci\u00f3n, por as\u00ed decirlo, de la sociedad es, en el estado actual de nuestra sociedad, una aspiraci\u00f3n, no un dato.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">As\u00ed, pues, lo que nos queda en pie es el hecho, modestamente formulado, de que sin duda el concepto formalizado abandona por su reducci\u00f3n objetivadora muchos contenidos vivenciales, muchos contenidos cualitativos, de conciencia. Lo que de ninguna manera es obvio es que con esto haya perdido realidad social. Lo que sin duda ha perdido es realidad cualitativa, individual y vivencial.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Vale la pena intentar ver m\u00e1s de cerca el alcance de esa p\u00e9rdida.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Por de pronto, no hay m\u00e1s remedio que insistir en el paralelismo: exactamente lo mismo ocurre en las ciencias naturales, tambi\u00e9n hay una vivencia del fen\u00f3meno de la ca\u00edda de un cuerpo y esa vivencia individual, cualitativa, del fen\u00f3meno de la ca\u00edda de un cuerpo, no est\u00e1 ni mucho menos recogida en la ley de ca\u00edda libre de los graves, y esa p\u00e9rdida de lo vivencial en las ciencias naturales no ha impedido a estas, ni mucho menos, probar el hecho de que se aferran operativamente a la realidad (supongo que esto no hay que documentarlo) ni afectar incluso indirectamente a la vivencia subjetiva misma a trav\u00e9s de un cambio del mundo cualitativo del sujeto (tampoco esto necesita de mucha documentaci\u00f3n emp\u00edrica, basta pensar en lo que las ciencias de la naturaleza han intervenido en la modificaci\u00f3n del estado de conciencia de un europeo entre 1600 y 1900).<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Desde este punto de vista, la diferencia tambi\u00e9n ser\u00eda a lo sumo de grado. P\u00e9rdida de contenido vivencial lo hay en cualquier ciencia al introducirse no ya una formalizaci\u00f3n en sentido moderno, expl\u00edcito, sino simplemente la formalizaci\u00f3n incoativa que ha sido siempre la depuraci\u00f3n y objetivaci\u00f3n del concepto en ciencia, o sea, el uso t\u00e9cnico y sistem\u00e1tico de la abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Pero hay adem\u00e1s otra cosa bastante m\u00e1s decisiva y bastante m\u00e1s compleja y es que en las ciencias sociales se abre muy directamente la posibilidad de tomar plena conciencia del car\u00e1cter construido del concepto cient\u00edfico, el concepto cient\u00edfico definido, limpio, y en el caso extremo, formalizado. Quiero decir lo siguiente: en ciencias naturales uno puede llegar a creerse que el mundo sea lo que dice un libro de f\u00edsica, uno puede llegar a creerse que, efectivamente, existe un mundo natural sin presencia del hombre, por lo menos puede llegar a cre\u00e9rselo cuando lee mec\u00e1nica cl\u00e1sica. Quiz\u00e1 no se lo cree tanto cuando lee algunas disciplinas f\u00edsicas m\u00e1s modernas, pero por lo menos, cuando lee mec\u00e1nica cl\u00e1sica, la cual, como cuerpo cient\u00edfico, operativo y eficaz, no tiene discusi\u00f3n, uno puede llegar a tener la ilusi\u00f3n de un mundo natural sin hombre. Por otra parte, en la ciencia social especulativa antigua, uno pod\u00eda tambi\u00e9n llegar a la ilusi\u00f3n de que existe un mundo humano sin naturaleza, un mundo puro del alma. En ciencias sociales, cuando se introduce ese grado m\u00e1ximo de depuraci\u00f3n del concepto que es la formalizaci\u00f3n, se abre, repito, la posibilidad de no caer en esa trampa. Dicho de otro modo, la posibilidad de comprender directamente que el concepto cient\u00edfico es construido, que no es la realidad tal cual en un sentido indiscriminado.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">\u00bfPor qu\u00e9 se abre esta posibilidad? Porque cuando la ciencia social se va haciendo operativa, desde finales del siglo XIX en adelante, el objeto que realmente trata no es un mundo abstractamente aislado, como la supuesta naturaleza sin hombre de la F\u00edsica o el supuesto hombre sin naturaleza de la especulaci\u00f3n tradicional. El objeto que realmente coge la ciencia social cuando llega a ser operativa a trav\u00e9s de una formalizaci\u00f3n m\u00e1s o menos consciente es un complejo, una entidad mixta, para usar los t\u00e9rminos abstractos tradicionales, de hombre y mundo, como por ejemplo puede ser la industria, en la cual seguramente es imposible conseguir una descripci\u00f3n seria de ning\u00fan fen\u00f3meno sino es teniendo en cuenta, a la vez, elementos y leyes de comportamiento humano y elementos y leyes de comportamiento de objetos f\u00edsicos.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Esto ha sido visto bastante claramente y con bastante anticipaci\u00f3n a la actual formalizaci\u00f3n operativa en ciencias sociales por un fil\u00f3sofo italiano de principios de siglo [XX], Gramsci, un texto del cual les voy a citar porque es muy ilustrativo en este sentido. Dice as\u00ed: \u00ablo que interesa es la cultura (\u2026), la relaci\u00f3n del hombre con la realidad por mediaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Incluso en la ciencia, buscar la realidad aparte de los hombres [\u2026] [no es sino] una paradoja\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Aqu\u00ed, en este texto de Gramsci, hay naturalmente algo m\u00e1s de lo que dec\u00eda. Yo me he limitado a decir que en ciencias sociales, como cuando la ciencia social se hace operativa, el objeto que se elige es un mixto, por hablar en t\u00e9rminos tradicionales, de hombre y naturaleza. Es por ejemplo, dec\u00eda, un complejo como la industria. Gramsci dice algo m\u00e1s. Gramsci sienta la superioridad sistem\u00e1tica de una consideraci\u00f3n del mundo, como es esta de la ciencia social, para la cual mundo, objeto posible, sea siempre ya ese mixto de hombre y naturaleza. Ahora bien, en Gramsci, naturalmente, esto no es m\u00e1s que filos\u00f3fica declaraci\u00f3n de principios y la filosof\u00eda no tiene instrumentos operativos para conseguir realmente un tratamiento de ese complejo. Esos instrumentos operativos puede darlos en cambio, a la ciencia social, la formalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Todo lo visto hasta aqu\u00ed es una defensa de la formalizaci\u00f3n en ciencias sociales. Pero ahora hay que hacer dos reservas para que no quede el cuadro demasiado rosa y unilateral.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">En primer lugar, hay que recordar lo que ya he dicho antes: que as\u00ed como la formalizaci\u00f3n expl\u00edcita es el radical cumplimiento del ideal cl\u00e1sico de precisi\u00f3n y operatividad de la ciencia, la formalizaci\u00f3n tiene a su vez un motor cultural, y hasta casi formal y t\u00e9cnico (para discutir esto har\u00eda falta m\u00e1s tiempo), que es el ideal de mecanizaci\u00f3n de la operaci\u00f3n mental, de la operaci\u00f3n discursiva, de la operaci\u00f3n deductiva sobre todo. Quiz\u00e1 este rasgo se manifiesta todav\u00eda m\u00e1s en la formalizaci\u00f3n en ciencias sociales que en algunos casos de formalizaci\u00f3n en ciencias naturales por el hecho de que el proceso de formalizaci\u00f3n moderna en ciencias sociales ha sido coet\u00e1neo en sus or\u00edgenes con creaciones como la cibern\u00e9tica, la teor\u00eda de informaci\u00f3n, que, desde el primer momento, hacen intervenir el concepto de m\u00e1quina te\u00f3rica, de modo que en ciencias sociales, en Teor\u00eda Econ\u00f3mica, en Sociolog\u00eda, la idea de modelo, de modelo formalizado, est\u00e1 ya muy pr\u00f3xima de la idea de modelo mec\u00e1nico, de modelo maquinista, por lo menos de m\u00e1quina te\u00f3rica que impera en cibern\u00e9tica y en teor\u00eda de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Pero ocurre lo siguiente: primero, para toda ciencia en general el hecho es que la m\u00e1quina, la m\u00e1quina realizada, la calculadora, el cerebro electr\u00f3nico o la m\u00e1quina te\u00f3rica, una m\u00e1quina de T\u00fcring por ejemplo, no hace abstracci\u00f3n en el sentido pleno del t\u00e9rmino. Aqu\u00ed ya hay una posibilidad de ambig\u00fcedad provocada por un hombre de la categor\u00eda de [Norbert] Wiener. Tambi\u00e9n los hombres de mucha categor\u00eda pueden suscitar ambig\u00fcedades como es natural, y quiz\u00e1 las suscitan m\u00e1s que los dem\u00e1s porque su pensamiento es m\u00e1s complejo y m\u00e1s rico, pero la funci\u00f3n de los dem\u00e1s, que no pueden crear con la potencia de un&#8230;<\/p>\n<p lang=\"en-US\">\u00bfPor qu\u00e9? Porque predecir en ciencias sociales no es, ni mucho menos, una deducci\u00f3n simple, ni siquiera en las ciencias sociales que cuenten con modelos formalizados rigurosamente, por unas cuantas razones que me parecen bastante sencillas: primero, porque los datos de que parte una previsi\u00f3n en ciencias sociales suelen ser estad\u00edsticos, con par\u00e1metros variables muchas veces, siempre o casi siempre no exhaustivos sino producto de muestras, y, adem\u00e1s, muchos de esos par\u00e1metros son variables en sentido aleatorio, es decir, su variaci\u00f3n no est\u00e1 prevista en el momento de construir el modelo. Consiguientemente, lo que se pueda inferir predictivamente de ese modelo tendr\u00e1 que serlo por una v\u00eda mixta que no ser\u00e1 deducci\u00f3n pura, y ser\u00e1 por fuerza un mixto de inducci\u00f3n, deducci\u00f3n, c\u00e1lculo de probabilidades,\u2026 trabajo, todo \u00e9l, al que puede ayudar mucho la m\u00e1quina, pero que es obviamente, ya por el hecho de que est\u00e9 por medio la idea de inducci\u00f3n, incluso del c\u00e1lculo de probabilidades, trabajo abstractivo creador.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Estas son, pues, una cuantas razones, o una raz\u00f3n si ustedes quieren nada m\u00e1s, en el fondo todo es lo mismo, una raz\u00f3n de tipo formal, de tipo t\u00e9cnico, para, desde un punto de vista epistemol\u00f3gico, poner cierta salvedad, efectivamente, a la idea de formalizaci\u00f3n en ciencias sociales. Lo que no quiere decir, naturalmente, poner freno a la formalizaci\u00f3n, porque lo que est\u00e1 fuera de duda es que para este trabajo predictivo incluso la elaboraci\u00f3n formal es una ayuda de gran valor.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">La segunda reserva es m\u00e1s cultural, no es t\u00e9cnica. Se refiere a lo siguiente: el hecho de que, en nuestras sociedades por lo menos, la mentalidad formalista ha tenido, y tiene muy frecuentemente, <i>una clara funci\u00f3n ideol\u00f3gica conservadora<\/i>. Primero, por un hecho sumamente grosero, y al que no dedicar\u00e9 m\u00e1s que un momento, como es la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n es el que dispone, qu\u00e9 intereses sociales disponen del uso del formalismo y de su aplicaci\u00f3n. A este respecto, puramente anecd\u00f3tico, no quiero insistir mucho sobre ello, les voy a leer un texto cl\u00e1sico de principios del proceso de formalizaci\u00f3n en ciencias sociales, de los primeros intentos de presentaci\u00f3n formal del taylorismo por Galbraith, en 1919, a prop\u00f3sito de la curva de productividad. Dice as\u00ed, discutiendo esa curva: \u00abSup\u00f3ngase que est\u00e9 sin resolver si la funci\u00f3n que relaciona la fatiga con la actividad o la funci\u00f3n que relaciona el ritmo de producci\u00f3n con la fatiga es discontinua, de tal modo que el ritmo de producci\u00f3n disminuye lentamente a medida que pasa el tiempo hasta cierto punto cr\u00edtico, hasta cierto valor cr\u00edtico, en el cual se produce un decrecimiento r\u00e1pido. Si la funci\u00f3n tiene este car\u00e1cter discontinuo, como afirma parte de la literatura, lo eficaz ser\u00eda suministrar descanso al trabajador un momento antes de que se produzca el agotamiento; en cambio, si las funciones son continuas, con pendientes varias, puede obtenerse un momento de descanso \u00f3ptimo distinto del momento inmediatamente previo al agotamiento.\u00bb<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Esto, que no cito m\u00e1s que a t\u00edtulo de an\u00e9cdota, valga para ilustrar la funci\u00f3n ideol\u00f3gica que los aparatos de formalizaci\u00f3n en ciencias sociales pueden tener por raz\u00f3n de la defensa de los intereses sociales que dominan el proceso de formalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">M\u00e1s me interesa otra reflexi\u00f3n, bastante m\u00e1s de fondo, y es la siguiente: los aparatos formales con que hoy en d\u00eda cuentan las ciencias sociales, los modelos hoy en d\u00eda existentes, no sirven pr\u00e1cticamente m\u00e1s que para lo que en teor\u00eda econ\u00f3mica estamos acostumbrados a llamar \u00abdescripci\u00f3n est\u00e1tica\u00bb o \u00abEst\u00e1tica comparativa\u00bb, con alguna peque\u00f1a dinamizaci\u00f3n, de las que no tienen por lo menos alcance m\u00e1s all\u00e1 de una determinada estructura dada.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Dado este hecho, las ra\u00edces de la posible funci\u00f3n ideol\u00f3gica de la formalizaci\u00f3n en nuestras sociedades pueden verse en lo siguiente: aunque no hay duda de que, como venimos diciendo, la formalizaci\u00f3n en ciencias sociales, al determinar una pr\u00e1ctica operativa, cient\u00edfica, sobre eso que hemos llamado, con Eucken, mixto hombre-naturaleza (en la literatura se encuentra los nombres de \u2018complejo t\u00e9cnico\u2019 usado por Sismondi o por Granger, y \u2018sistema hombre-m\u00e1quina\u2019 usado por Herbert Simon), la formalizaci\u00f3n, repito, al determinar una pr\u00e1ctica operativa sobre esos sistemas, abre un camino de racionalizaci\u00f3n, de la comprensi\u00f3n de lo social, aunque, de eso no hay duda, para que esa operatividad se d\u00e9 realmente hace falta un dominio efectivo del objeto, del hecho social, en este caso, quiero decir, de las relaciones sociales.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Hagamos una reflexi\u00f3n a t\u00edtulo de ejemplo y de aclaraci\u00f3n: la ciencia moderna de la Naturaleza es, sin duda, una ciencia formalizable y operativa, formalizable para incluir en ella, para incluir en el concepto de formalizaci\u00f3n, la larga fase hasta siglo XX en que la formalizaci\u00f3n fue impl\u00edcita y la fase en que era expl\u00edcita. No hay ninguna duda de que las ciencias naturales modernas se han insertado operativamente en la naturaleza, pero eso solo lo ha conseguido y solo le ha sido posible gracias a que, en interacci\u00f3n con la formalizaci\u00f3n, en un juego dial\u00e9ctico de influencias, se ha producido un dominio material pr\u00e1ctico del objeto natural. Dicho gr\u00e1ficamente, se ha producido la industria al mismo tiempo que la ciencia natural. Anecd\u00f3ticamente, si la incipiente producci\u00f3n burguesa holandesa no hubiera dado con el anteojo a tiempo, seguramente se hubieran retrasado bastantes aspectos de la teor\u00eda cient\u00edfica de la naturaleza en Galileo.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Un gran soci\u00f3logo de finales del siglo pasado [XIX] y principios de este [XX], escribi\u00f3 una vez que en sentido moderno, en el sentido de la ciencia moderna, no es propiamente conocido de un modo completo sino aquello que podemos volver a crear industrialmente. Esto es lo que quiero decir aqu\u00ed: si no hubiera sido por el dominio efectivo del objeto natural desarrollado durante la edad contempor\u00e1nea por la industria, nuestra ciencia moderna no habr\u00eda llegado a ser operativa sino que se habr\u00eda estancado como la alejandrina, a la que tampoco falt\u00f3 un desarrollo formal importante, pero en cambio falt\u00f3 un desarrollo industrial que le permitiera dominar el objeto natural.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Algunas veces les he contado como\u2026 en fin, aludo a lo que dicho antes, a quienes son mis destinatarios. Algunas veces les he contado, dec\u00eda, la an\u00e9cdota de la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda del vapor en el Imperio Bizantino: no dio lugar a ninguna teor\u00eda de nada, por la sencilla raz\u00f3n de que aquello no ten\u00eda uso industrial y no pod\u00eda servir para un dominio efectivo, organizado y material del objeto natural vapor. Sirvi\u00f3 exclusivamente como exotismo, como agente de ex\u00f3ticos espect\u00e1culos en la sala del trono.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Del mismo modo, pues, la inserci\u00f3n de una ciencia social en la realidad social, por mucha operatividad que posibiliten, que prometan sus instrumentos de formalizaci\u00f3n, no se realizar\u00e1 si no se da en paralelo y en interacci\u00f3n dial\u00e9ctica con la formalizaci\u00f3n, el proceso de dominio concreto, material, del objeto social.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Lo que quiere decir que es <i>una ilusi\u00f3n ideol\u00f3gica conservadora<\/i> creerse que basta con depurar formalmente la ciencia social para que sus conceptos sean objetivos y operativos como los de las ciencias de la naturaleza. La plena operatividad de la ciencia social no puede conseguirse m\u00e1s que en interacci\u00f3n con una pr\u00e1ctica de transformaci\u00f3n de la sociedad en objeto efectivamente dominado, lo que en ciencias sociales, si no es demasiado grosero resumirlo as\u00ed, quiere decir transformaci\u00f3n de la sociedad en objeto efectivamente planificable.<\/p>\n<p lang=\"en-US\">La ilusi\u00f3n formalista, en lo que tiene de ideolog\u00eda, tiende a hacer olvidar ese paso previo, el acto nada te\u00f3rico, sino muy pr\u00e1ctico, de la transformaci\u00f3n de las relaciones y estructuras sociales no dominadas en que vivimos en otras racional y pr\u00e1cticamente dominables.<\/p>\n<p lang=\"en-US\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 lang=\"en-US\"><a name=\"5\"><\/a> <b>5. <\/b><i><b>L\u00f3gica elemental<\/b><\/i><\/h3>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El tratado de l\u00f3gica fue un encargo de la Editorial Labor. Sacrist\u00e1n acept\u00f3 la propuesta de la editorial de escribir la secci\u00f3n de l\u00f3gica de una gran enciclopedia tem\u00e1tica que nunca lleg\u00f3 a publicarse. Ocurri\u00f3 lo mismo con otro encargo de Labor, un libro que llevaba por t\u00edtulo <i>Teor\u00eda del conocimiento<\/i>. Pudieron haber presiones gubernamentales para la no edici\u00f3n de sus dos ensayos<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>L\u00f3gica elemental<\/i> fue editado por su hija Vera Sacrist\u00e1n, con pr\u00f3logo de Jes\u00fas Moster\u00edn, en la editorial Vicens Vives en 1996.<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El resumen (tomado de Luis Vega): \u00abLE consta de cuatro secciones [1\u00aa. La l\u00f3gica elemental. 2\u00aa. Lenguaje formalizado y c\u00e1lculo formal. 3\u00aa. Sistemas l\u00f3gicos particulares. 4\u00aa. Esquema de historia de la l\u00f3gica.] En la primera, tras una introducci\u00f3n al concepto de l\u00f3gica formal, se presentan informalmente la l\u00f3gica de enunciados y la de predicados. La segunda secci\u00f3n para a ocuparse del lenguaje formalizado y el c\u00e1lculo formal, para luego desarrollar una presentaci\u00f3n axiom\u00e1tica de la l\u00f3gica elemental y concluir con el estudio de sus propiedades: consistencia, completud, decibilidad, independencia. La tercera abre una panor\u00e1mica de sistemas l\u00f3gicos particulares que incluye el silogismo categ\u00f3rico, la l\u00f3gica de clases y la de relaciones, la l\u00f3gica modal y, en fin, un ap\u00e9ndice para mencionar las variantes combinatorias e intuicionista. Y la cuarta consiste en un esquema de la historia de la l\u00f3gica. As\u00ed pues nos encontramos con una presentaci\u00f3n de la l\u00f3gica elemental [l\u00f3gica de enunciados + l\u00f3gica de primer orden] en parte m\u00e1s restringida <em>\u2013<\/em>a la tradici\u00f3n deductiva<em>\u2013<\/em>\u00a0y en parte m\u00e1s compresiva que la anterior de 1964 [el a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de <em>ILAF<\/em>]. Adem\u00e1s ahora nos movemos en un nivel de exposici\u00f3n menos t\u00e9cnicos que el de ciertos apartados de <em>ILAF<\/em> y m\u00e1s pendiente de facilitar el acceso a un p\u00fablico con intereses culturales en general. En ese sentido, podr\u00eda considerarse una respuesta del por entonces introductor Sacrist\u00e1n a la pregunta: \u00bfqu\u00e9 debe saber de l\u00f3gica una persona educada?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abManuel Sacrist\u00e1n como l\u00f3gico\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, del hacer,<\/i> p. 85) observaba Jes\u00fas Moster\u00edn:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abEn 1965 Manuel Sacrist\u00e1n fue expulsado de la Universidad de Barcelona, por el procedimiento de no renov\u00e1rsele su contrato anual. Aunque era un magn\u00edfico profesor de reconocido prestigio, tambi\u00e9n era un dirigente comunista y el l\u00edder de un amplio movimiento estudiantil de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen de Franco, que las autoridades creyeron poder atajar separando a su cabeza de la Universidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Su expulsi\u00f3n le plante\u00f3 a Sacrist\u00e1n un problema econ\u00f3mico. \u00abEn esos momentos acept\u00f3 el encargo de la Editorial Labor de escribir la secci\u00f3n de L\u00f3gica de una gran enciclopedia tem\u00e1tica proyectada, y que nunca lleg\u00f3 a publicarse. \u00c9l cumpli\u00f3 lo acordado y escribi\u00f3 un manuscrito de 420 p\u00e1ginas, que solo fue publicado p\u00f3stumamente, en 1996, con el t\u00edtulo de <i>L\u00f3gica elemental<\/i>. Esta obra, lo mismo que la anterior, constituye una introducci\u00f3n a la l\u00f3gica de enunciados y a la de primer orden. A ambas subyace la misma filosof\u00eda. En efecto, en <i>L\u00f3gica elemental<\/i> volvemos a encontrar la ontolog\u00eda de ra\u00edz scholziana: \u201cLas leyes de la l\u00f3gica no son&#8230; leyes que se refieren directamente a la realidad; pero s\u00ed se refieren a ella indirectamente, en el siguiente sentido: Son leyes a las que tiene que someterse todo objeto para ser un &#8216;pensable&#8217;, un objeto de ciencia, de conocimiento. Esas leyes son <i>formales<\/i> porque no tienen en cuenta la especial materia o naturaleza de cada objeto o g\u00e9nero de objetos, sino s\u00f3lo su formal condici\u00f3n de objetos del conocimiento\u201d\u00bb.<\/span><\/p>\n<p lang=\"en-US\"><span style=\"font-size: 10pt;\">A pesar de sus coincidencias, tambi\u00e9n hay diferencias claras entre ambas obras, se\u00f1ala Moster\u00edn: \u00abvarios temas tratados en la <i>Introducci\u00f3n<\/i> no aparecen en <i>L\u00f3gica elemental<\/i>: el c\u00e1lculo de deducci\u00f3n natural, la teor\u00eda de la divisi\u00f3n y la definici\u00f3n, y la tem\u00e1tica de la inducci\u00f3n. Por el contrario, en <i>L\u00f3gica elemental<\/i> se tratan ciertos temas pasados por alto en la <i>Introducci\u00f3n<\/i>: la silog\u00edstica, los m\u00e9todos gr\u00e1ficos de l\u00f3gica de clases, la l\u00f3gica modal, y la Historia de la l\u00f3gica (incluida la india); y se alude a las l\u00f3gicas combinatoria e intuicionista. El estilo de <i>L\u00f3gica elemental<\/i> es m\u00e1s informal y menos riguroso y trabajado que el de la <i>Introducci\u00f3n<\/i> (quiz\u00e1s porque fue escrito m\u00e1s deprisa), aunque al mismo tiempo revela una mayor preocupaci\u00f3n por ser f\u00e1cil y accesible.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Moster\u00edn prosigue en estos t\u00e9rminos: \u00abEn Octubre de 1966 regres\u00e9 yo de Alemania para dar clase de L\u00f3gica en la Facultad de Filosof\u00eda de la Universidad de Barcelona. Cuando llegu\u00e9 a Barcelona, Sacrist\u00e1n llevaba ya m\u00e1s de un a\u00f1o apartado de la docencia. Por entonces \u00e9l era ya b\u00e1sicamente un dirigente pol\u00edtico, con una enorme influencia en el PSUC y en el movimiento estudiantil. Desde mi llegada establec\u00ed contacto con \u00e9l y enseguida me sent\u00ed atra\u00eddo por su lucidez y su fascinante personalidad. A partir de entonces asist\u00ed con inter\u00e9s y deleite a sus conferencias. Adem\u00e1s, nos ve\u00edamos con espaciada regularidad en su casa (primero en la calle Balmes, despu\u00e9s en la Diagonal). El hecho de que yo no compartiese sus ideas marxistas ni su actividad pol\u00edtica, lejos de representar obst\u00e1culo alguno, m\u00e1s bien eliminaba posibles motivos de tensi\u00f3n, permitiendo que nuestras largas e intensas conversaciones fueran siempre relajadas y \u201cdesinteresadas\u201d. Habl\u00e1bamos, entre otras cosas, de l\u00f3gica y de filosof\u00eda de las matem\u00e1ticas, y de las implicaciones filos\u00f3ficas del teorema de G\u00f6del. A Sacrist\u00e1n le irritaban especialmente las interpretaciones del teorema que trataban de sacarle una punta irracionalista de la que carece. Tambi\u00e9n trataba de mostrar que las insuficiencias algor\u00edtmicas que se presentaban a un cierto nivel ling\u00fc\u00edstico formal podr\u00edan ser siempre superadas en el nivel (metaling\u00fc\u00edstico) siguiente. Yo le se\u00f1alaba m\u00e1s el aspecto absoluto del teorema: ciertos ideales formales (como el de una teor\u00eda aritm\u00e9tica <em>\u2013<\/em>del nivel que fuese<em>\u2013<\/em>\u00a0axiomatizable, consistente y completa) son inalcanzables. Manolo discut\u00eda bien y me escuchaba con gran atenci\u00f3n. Me daba la impresi\u00f3n de que disfrutaba y de que apreciaba la oportunidad de hablar en serio de estos temas. \u00bb<\/span><\/p>\n<h4><b>Secci\u00f3n primera. La l\u00f3gica elemental<\/b><\/h4>\n<p><b>Concepto de la l\u00f3gica formal<\/b><\/p>\n<p><b>1. Las significaciones de la palabra \u00abl\u00f3gos\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Son numerosas las palabras de origen griego que se utilizan frecuentemente, sobre todo hablando de temas cient\u00edficos. Esas palabras recuerdan la importancia que han tenido los griegos en la formaci\u00f3n de la cultura. Por lo que hace a la l\u00f3gica formal, se debe a los griegos la idea de esta ciencia y un primer sistema de la misma, ya muy interesante. No obstante, la idea de la l\u00f3gica formal no se ha realizado de modo puro hasta tiempos muy recientes. Durante muchos siglos, los tratados de l\u00f3gica han acarreado temas que hoy se consideran pertenecientes a diversas ciencias. Esa variedad de temas refleja en ciertas medida los varios significados que ten\u00eda en el per\u00edodo cl\u00e1sico griego la voz \u2018\u03bb\u03cc\u03b3\u03bf\u03c2\u2019, \u2018l\u00f3gos\u2019, de la cual deriva el adjetivo sustantivado \u2018l\u00f3gica\u2019.<\/p>\n<p>\u2018L\u00f3gos\u2019 significaba, por de pronto, la palabra hablaba en general: no la palabra en el sentido de la gram\u00e1tica, sino la palabra efectivamente usada, oralmente o por escrito. Este significado se extend\u00eda muy naturalmente hasta abarcar la significaci\u00f3n de conversaci\u00f3n o discusi\u00f3n, incluida la discusi\u00f3n t\u00e9cnica, entre especiales conocedores de alg\u00fan tema. Y desde este \u00faltimo significado el t\u00e9rminos \u2018l\u00f3gos\u2019 pasaba a cubrir una significaci\u00f3n ya m\u00e1s alejada, a saber, la significaci\u00f3n de tema, asunto o argumento de una discusi\u00f3n. Esta no es la \u00fanica l\u00ednea en que se ramifica la significaci\u00f3n de &#8216;l\u00f3gos&#8217;, pero s\u00ed la m\u00e1s interesante aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, &#8216;l\u00f3gos&#8217; significaba la raz\u00f3n. Y tambi\u00e9n en este sentido cubr\u00eda el t\u00e9rmino muchos m\u00e1s significados. Por de pronto significaba la facultad de razonar, de argumentar. Tambi\u00e9n significaba el ejercicio efectivo de esa facultad, los actos de juicio y de razonamiento. De aqu\u00ed proced\u00eda otro oficio del t\u00e9rmino: significar los resultados de esos actos concretos de razonamiento, o sea, las opiniones que uno tiene, y la justificaci\u00f3n o explicaci\u00f3n de las mismas. Pero justificar v\u00e1lida o concluyentemente una opini\u00f3n requiere, por regla general, interpretar o explicar la cosa sobre la que se opina. Las razones que se dan de una opini\u00f3n pueden entenderse as\u00ed como razones de ser de la cosa discutida. Y de este modo el t\u00e9rmino &#8216;l\u00f3gos&#8217; signific\u00f3 efectivamente tambi\u00e9n<b> <\/b>la \u00abraz\u00f3n\u00ab de una cosa, su fundamento real. Este significado de &#8216;l\u00f3gos&#8217; como raz\u00f3n se conserva en la manera de decir de los matem\u00e1ticos, por ejemplo, cuando hablan de \u00abrazones\u00ab entre n\u00fameros, o tambi\u00e9n en el giro ling\u00fc\u00edstico que reconoce o niega \u00abraz\u00f3n de ser\u00ab a alguna cosa, conducta o instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed es posible distinguir tres grandes grupos de usos de la palabra &#8216;l\u00f3gos&#8217;: usos que se refieren a algo ling\u00fc\u00edstico <em>\u2013<\/em>palabra, frase, conversaci\u00f3n, discusi\u00f3n, etc.<em>\u2013<\/em>; usos que se refieren a algo mental <em>\u2013<\/em>juicio, razonamiento, etc.<em>\u2013<\/em>; y usos que se refieren a algo externo a la consciencia <em>\u2013<\/em>se\u00f1aladamente, la raz\u00f3n de ser o de comportamiento de una cosa.<\/p>\n<p>Es de mucho inter\u00e9s notar que esos tres grandes grupos de uso o significaciones no est\u00e1n tajantemente separados sino que es posible pasar de uno a otro por transiciones suaves: empezando por los significados ling\u00fc\u00edsticos se llega, por ejemplo, al de discusi\u00f3n, ya muy emparentado con la idea de argumentaci\u00f3n; y tambi\u00e9n se llega a la noci\u00f3n de palabra o palabras que definen el vocabulario (el tema) de la discusi\u00f3n, noci\u00f3n que est\u00e1 muy cerca de los significados de &#8216;l\u00f3gos&#8217; referentes a cosas externas al pensamiento y al lenguaje.<\/p>\n<p>Esa f\u00e1cil transici\u00f3n entre los tres grupos de usos de &#8216;l\u00f3gos&#8217; no es casual sino que se explica por las relaciones que existen entre las cosas significadas mismas: el mundo real, el pensamiento y el lenguaje. Arist\u00f3teles (384-322 a.C.), que es el fundador de la ciencia de la l\u00f3gica, dec\u00eda que las nociones o conceptos son s\u00edmbolos de las cosas, y que las palabras son s\u00edmbolos de los conceptos. Tambi\u00e9n se ha dicho que el lenguaje es la forma de existencia del pensamiento, es decir, la forma material, en la cual el pensamiento es una realidad objetiva, perceptible y estudiable.<\/p>\n<p><strong>2. Las significaciones de la palabra \u00abl\u00f3gica\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Los principales usos de la palabra &#8216;l\u00f3gos&#8217; en el griego cl\u00e1sico se reflejan en las significaciones principales que ha tenido la voz &#8216;l\u00f3gica&#8217; en el curso de la historia. Pero si antes (v. <b>1) <\/b>se ha visto que esa pluralidad de significaciones se explica por el parentesco entre las cosas mismas significadas, eso no quita que la confusi\u00f3n de significados sea a veces un obst\u00e1culo para el progreso de la ciencia. A veces, no siempre. Cuando una ciencia se encuentra en sus comienzos puede ser contraproducente que intente definirse con precisi\u00f3n. Pues como en los primeros pasos de una ciencia lo que importa es acumular datos, es posible que el intentar definir rigurosamente los datos que interesan, antes de conocer toda su riqueza y complicaci\u00f3n, empobrezca, m\u00e1s que otra cosa, su b\u00fasqueda, la haga unilateral. As\u00ed por ejemplo, la r\u00edgida definici\u00f3n de la geometr\u00eda como ciencia de la medici\u00f3n de la tierra, del espacio recorrido en la pr\u00e1ctica por el hombre en la tierra, ha sido y es todav\u00eda un obst\u00e1culo para la comprensi\u00f3n de ciertos temas modernamente descubiertos por esa ciencia. En cambio, cuando una ciencia tiene ya muchos datos acumulados, por una tradici\u00f3n, suele ser muy \u00fatil, para su progreso te\u00f3rico, precisar claramente su objeto, porque el trabajo ya no tiene como principal objetivo la acumulaci\u00f3n de datos, sino la profundizaci\u00f3n en ellos para descubrir lo esencial de los mismos. Esta es la situaci\u00f3n de la l\u00f3gica hoy.<\/p>\n<p>En este p\u00e1rrafo y en el siguiente se precisar\u00e1 el significado actual de la expresi\u00f3n &#8216;l\u00f3gica formal&#8217;. He aqu\u00ed, por de pronto, un repaso de las significaciones principales que ha tenido la palabra &#8216;l\u00f3gica&#8217; <em>\u2013<\/em>y otras emparentadas con ella, como &#8216;l\u00f3gicamente&#8217;, etc.<em>\u2013<\/em>\u00a0a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>El propio fundador de la l\u00f3gica, Arist\u00f3teles, no ha usado la palabra griega correspondiente a &#8216;l\u00f3gica&#8217; para designar la ciencia que hoy se llama as\u00ed. \u00c9l llamaba a \u00e9sta la &#8216;ciencia anal\u00edtica&#8217;, y entend\u00eda, en cambio, por &#8216;l\u00f3gico&#8217; el tipo de razonamiento poco exacto que suele usarse en las discusiones entre oradores Y abogados, por ejemplo, para convencer o derrotar a la parte contraria. Lo \u2018l\u00f3gico\u2019 era para Arist\u00f3teles lo que ten\u00eda que ver con la discusi\u00f3n, que es, como se ha visto en el n\u00famero anterior, uno de los principales significados de la palabra \u2018l\u00f3gos\u2019 en el griego cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>En cambio, los seguidores de Arist\u00f3teles durante muchos siglos, pr\u00e1cticamente hasta el siglo XIX,<b> <\/b>con la excepci\u00f3n del fil\u00f3sofo Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), entendieron por &#8216;l\u00f3gica&#8217; la ciencia del razonamiento en general, es decir: una especie de ciencia de la ciencia, capaz de dictaminar acerca de cu\u00e1ndo el trabajo de un cient\u00edfico da lugar al descubrimiento de una verdad y cu\u00e1ndo concluye en una falsedad o en una afirmaci\u00f3n insuficientemente fundada, injustificada. Es claro que esta noci\u00f3n de l\u00f3gica se basa en el segundo grupo de significaciones de la palabra &#8216;l\u00f3gos&#8217;, el grupo de los significados que se refieren a actos mentales, como es el acto de razonamiento. Los aristot\u00e9licos pusieron a los escritos l\u00f3gicos atribuidos a Arist\u00f3teles un t\u00edtulo bastante expresivo de la idea que se hac\u00edan de la l\u00f3gica: los titularon Instrumento (Organon), indicando as\u00ed que ve\u00edan en la l\u00f3gica un instrumento com\u00fan a todas las ciencias para el descubrimiento de la verdad en todos los terrenos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tambi\u00e9n ha habido entre los fil\u00f3sofos un uso de la palabra &#8216;l\u00f3gica&#8217; relacionado con el tercer grupo de significaciones del t\u00e9rmino &#8216;l\u00f3gos&#8217; en griego cl\u00e1sico. El principal representante de ese uso es el fil\u00f3sofo Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). Cuando Hegel habla de l\u00f3gica entiende sobre todo referirse a lo que suele llamarse raz\u00f3n de ser de las cosas Y sus cambios o evoluci\u00f3n. En este sentido, se usa la palabra l\u00f3gica cuando se pronuncian frases como las siguientes: \u00abLa l\u00f3gica interna del Imperio ten\u00eda que dar lugar en Roma a la decadencia del Senado\u00bb; \u00abla l\u00f3gica interna de este mito acarrea un tr\u00e1gico final de Prometeo\u00ab; etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Ninguno de esos tres usos hist\u00f3ricos principales de la palabra &#8216;l\u00f3gica&#8217; es el que tiene hoy como nombre de una determinada ciencia. El sentido en que lo usa Hegel queda hoy d\u00eda reservado para la ciencia que se ocupa del mundo real, especialmente para las ciencias hist\u00f3ricas o, en general, las que estudian la evoluci\u00f3n de las cosas. El sentido en que Arist\u00f3teles us\u00f3, por ejemplo, el adjetivo &#8216;l\u00f3gicamente&#8217; (\u03bb\u03bf\u03b3\u03b9\u03ba\u03c9\u03c2) interesa hoy a las disciplinas literarias (ret\u00f3rica) y a la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>El significado de la palabra &#8216;l\u00f3gica&#8217; entre los aristot\u00e9licos es el m\u00e1s pr\u00f3ximo al actual. Se trata para ellos de la ciencia que estudia la verdad del conocimiento y los procedimientos para conseguirla. Hoy se sabe que \u00e9sta es una noci\u00f3n demasiado amplia de la l\u00f3gica pues, tomada al pie de la letra (que es como deben tomarse las definiciones y descripciones), abarcar\u00eda tambi\u00e9n los m\u00e9todos experimentales, por un lado, y, por otro, los procedimientos art\u00edsticos en la medida en que \u00e9stos consiguen verdades.<\/p>\n<p>El sentido en que hoy se habla de l\u00f3gica formal procede m\u00e1s bien de la expresi\u00f3n aristot\u00e9lica de \u00abciencia anal\u00edtica\u00ab. En el p\u00e1rrafo siguiente se precisar\u00e1 su sentido. Pero no debe olvidarse que, de un modo u otro, en la historia y tambi\u00e9n en el uso presente del lenguaje, ese significado de &#8216;l\u00f3gica&#8217; est\u00e1 enlazado con los dem\u00e1s vistos. Y lo est\u00e1 porque existe un parentesco entre las cosas significadas mismas. El cient\u00edfico debe siempre separar clara y tajantemente las cosas <em>\u2013<\/em>incluso cuando no lo est\u00e1n en la realidad<em>\u2013<\/em>\u00a0para poder estudiarlas con precisi\u00f3n, con exactitud. El fil\u00f3sofo, por su parte, debe recordar que la claridad as\u00ed conseguida por la ciencia es en todo caso artificial, y que siempre queda la tarea de recomponer la comprensi\u00f3n de la realidad a partir de su necesaria desmembraci\u00f3n por la ciencia.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> <b>Noci\u00f3n<\/b><b> <\/b><b>de<\/b><b> <\/b><b>la<\/b><b> <\/b><b>l\u00f3gica<\/b><b> <\/b><b>formal<\/b><\/p>\n<p>De todas las acepciones de &#8216;l\u00f3gica&#8217; la m\u00e1s pr\u00f3xima a lo que hoy se entiende por &#8216;l\u00f3gica formal&#8217; es la de los seguidores de Arist\u00f3teles, los cuales conceb\u00edan la l\u00f3gica como una ciencia (o t\u00e9cnica) que dirige el acto de la raz\u00f3n para descubrir la verdad. Y se ha visto tambi\u00e9n que esa definici\u00f3n es demasiado amplia, abarca demasiado. La discusi\u00f3n del siguiente ejemplo puede ayudar a precisar las ideas.<\/p>\n<p><b>Ejemplo 1.3.<\/b><b> <\/b>A es un enfermo que, por no presentar ninguna lesi\u00f3n org\u00e1nica, ha sido enviado a un psiquiatra, B. B le descubre una tendencia a la depresi\u00f3n, y le prescribe un tratamiento y un r\u00e9gimen de vida. A se resiste a admitirlo<sub>,<\/sub> y entonces tiene lugar entre ambos en siguiente di\u00e1logo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">B: Usted debe considerarse por alg\u00fan tiempo como un enfermo.<br \/>\nA: De ninguna manera. Yo no estoy enfermo.<br \/>\nB: \u00bfPor qu\u00e9 dice Vd. ese no tan convencido?<br \/>\nA: Porque no tengo fiebre.<\/p>\n<p>Como indica la palabra &#8216;porque&#8217; en la \u00faltima r\u00e9plica de A, hay en las palabras de \u00e9ste la pretensi\u00f3n de haber fundamentado o justificado la verdad de una afirmaci\u00f3n (de la afirmaci\u00f3n: &#8216;Yo no estoy enfermo&#8217;). La cuesti\u00f3n de si este di\u00e1logo es o no como para convencer a B es cosa de una \u00abl\u00f3gica\u00bb entendida en el sentido en que a veces utiliz\u00f3 Arist\u00f3teles este t\u00e9rmino, es decir, como una teor\u00eda de la persuasi\u00f3n en la disputa (er\u00edstica). Este punto de vista queda excluido al definir la l\u00f3gica formal. Lo que interesa no es estudiar la fuerza de convicci\u00f3n psicol\u00f3gica del argumento, sino su verdad. Ahora bien: hay un modo de plantearse el problema de la verdad de la afirmamaci\u00f3n de A (&#8216;yo Io estoy enfermo\u2019) que tampoco es el de la l\u00f3gica formal. Se trata del punto de vista del m\u00e9dico, que establece, mediante observaciones, si A est\u00e1 o no enfermo. \u00c9ste es el punto de vista de los hechos, no de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pero, prescindiendo de la verdad o falsedad de la afirmaci\u00f3n de A (\u2018yo no estoy enfermo&#8217;) es posible analizar sus palabras para ver en qu\u00e9 basa su afirmaci\u00f3n. No se trata con esto de averiguar nada acerca de la convicci\u00f3n personal de A, cosa que interesa a la psicolog\u00eda, sino de poner en claro cu\u00e1l es el fundamento objetivo de su afirmaci\u00f3n, es decir, la justificaci\u00f3n de la misma dada por A con la pretensi\u00f3n de validez independiente de sus convicciones subjetivas. Esta justificaci\u00f3n es la frase \u2018no tengo fiebre&#8217;. La justificaci\u00f3n dada por A de su afirmaci\u00f3n de no ester enfermo se basa, evidentemente, en una tesis que es m\u00e1s o menos como sigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(1) Si A est\u00e1 enfermo, entonces A tiene fiebre.<\/p>\n<p>Pues bien aunque es trabajo propio de la l\u00f3gica formal el averiguar que A se est\u00e1 basando en la tesis (1), en cambio, no es asunto suyo descubrir si (1) es un enunciado verdadero o falso. \u00c9sta es tarea de la medicina, y tiene por objeto la aclaraci\u00f3n de algo referente a la &#8216;l\u00f3gica de las cosas&#8217; en el sentido de Hegel, a la raz\u00f3n de ser de los hechos del mundo real. No es la l\u00f3gica, sino la medicina, la que dice que (1) no se cumple siempre y que, por tanto, si se afirma como tesis universal (ley), es falso.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tampoco es cosa de la l\u00f3gica, sino de la medicina, el establecer la verdad o falsedad de otra afirmaci\u00f3n de A que es decisiva para su razonamiento: la afirmaci\u00f3n \u2018no tengo fiebre\u2019 <em>\u2013<\/em>o, dicho m\u00e1s impersonalmente, \u2018A no tiene fiebre\u2019.<\/p>\n<p>Pero entonces, \u00bfd\u00f3nde va a aparecer el inter\u00e9s de la l\u00f3gica formal para la verdad? Un poco m\u00e1s de an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de A y B lo mostrar\u00e1. La afirmaci\u00f3n principal, o <i>conclusi\u00f3n,<\/i><i> <\/i>de A (\u2018o no estoy enfermo\u2019,o, en la manera m\u00e1s objetiva d e hablar, &#8216;A no est\u00e1 enfermo&#8217;) se basa en la afirmaci\u00f3n de un hecho sencillo (&#8216;A no tiene fiebre&#8217;) y en la afirmaci\u00f3n de una relaci\u00f3n entre hechos sencillos (&#8216;Si A est\u00e1 enfermo, entonces A tiene fiebre&#8217;) el establecimiento de cuya verdad o falsedad corresponde tambi\u00e9n a la medicina. Dados los elementos, hay ahora un modo de establecer la verdad o la falsedad de la conclusi\u00f3n en el cual interviene la l\u00f3gica. Propiamente ese procedimiento es mixto: en \u00e9l intervienen decisiones propias de la medicina y decisiones propias de la l\u00f3gica. He aqu\u00ed en qu\u00e9 consiste:<\/p>\n<p>Sup\u00f3ngase (mera suposici\u00f3n, que es contraria incluso a los hechos) que la medicina haya establecido la verdad de los enunciados (1) y (2) \u2018A no tiene fiebre\u2019.<\/p>\n<p>Si se someten a una persona que no sea m\u00e9dico, pero disponga de \u00abbuena l\u00f3gica\u00ab, los enunciados (1) y (2), dici\u00e9ndole que la medicina garantiza que son verdaderos, entonces esa persona se ver\u00e1 \u00abobligada\u00ab, como suele decirse, a admitir que tambi\u00e9n es verdadero el enunciado &#8216;A no est\u00e1 enfermo&#8217;. Si se analiza el comportamiento de esa persona, se descubrir\u00e1 que lo que la ha \u00abobligado\u00ab a aceptar esa conclusi\u00f3n es un encadenamiento de enunciados que puede expresarse as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3) El enunciado &#8216;Si A est\u00e1 enfermo, entonces A tiene fiebre&#8217; implica (o sea: acarrea necesariamente) el enunciado &#8216;Si A no tiene fiebre, entonces A no est\u00e1 enfermo&#8217;.<\/p>\n<p>Esta tesis (3) puede aplicarse a casos concretos para obtener con su ayuda conclusiones acerca del estado de A. Pero ella nunca da por s\u00ed misma una conclusi\u00f3n as\u00ed, sino que s\u00f3lo afirma una determinada relaci\u00f3n (la de implicaci\u00f3n o acarreo necesario) entre dos enunciados, independientemente de que \u00e9stos sean verdaderos o falsos. La afirmaci\u00f3n (3) es puramente condicional, hasta el punto de que podr\u00eda parafrasearse as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(4) Si &#8216;si A est\u00e1 enfermo, entonces A tiene fiebre&#8217;, entonces &#8216;si A no tiene fiebre, entonces A no est\u00e1 enfermo&#8217;.<\/p>\n<p>Pues bien: la l\u00f3gica formal se interesa por la verdad o falsedad de enunciados condicionales, u otros parecidos, del tipo de (3) y (4), los cuales se caracterizan porque, caso de ser verdaderos, su verdad (\u00abverdad l\u00f3gica\u00ab o \u00abverdad anal\u00edtica\u00ab, \u00abverdad formal\u00ab, \u00abverdad tautol\u00f3gica\u00ab) no depende de los hechos del mundo externo al lenguaje, sino s\u00f3lo de las relaciones entre los significados de ciertas palabras en los enunciados componentes. Esos significados se reflejan en la \u00abforma\u00ab de los enunciados, con independencia de la \u00abmateria\u00ab de los mismos, es decir, de los hechos significados. As\u00ed, si en el ejemplo se sustituyen los concretos enunciados componentes por s\u00edmbolos o cifras, como suele hacerse en matem\u00e1ticas, la afirmaci\u00f3n l\u00f3gica de (3) y (4) se mantiene en todo lo esencial. Sea, por ejemplo, la siguiente distribuci\u00f3n de signos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">a) el enunciado &#8216;A est\u00e1 enfermo&#8217; se representar\u00e1 por el signo <i>&#8216;p&#8217;;<br \/>\n<\/i><i> <\/i>b)<i> <\/i>el enunciado &#8216;A tiene fiebre\u2019 se representar\u00e1 por el signo <i>&#8216;q&#8217;.<\/i><\/p>\n<p>Con este c\u00f3digo cifrado, (3) se escribir\u00e1:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3b) El enunciado &#8216;Si <i>p,<\/i><i> <\/i>entonces <i>q&#8217;,<\/i><i> <\/i>implica el enunciado &#8216;Si <i>no-q, <\/i>entonces <i>no-<\/i><i>p&#8217;.<\/i><\/p>\n<p>O, m\u00e1s brevemente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3c) \u2018Si <i>p,<\/i> entonces <i>q&#8217;,<\/i> implica &#8216;si <i>no-q,<\/i> entonces <i>no-<\/i> <i>p&#8217;.<\/i><\/p>\n<p>Es claro que (3c) vale (es verdadero) independientemente de que los enunciados componentes representados por <i>&#8216;p&#8217;<\/i><i> <\/i>y <i>&#8216;q&#8217;<\/i> sean los del anterior ejemplo u otros, como los del siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(5) &#8216;Si S\u00f3crates es ateniense, entonces S\u00f3crates es griego&#8217; implica &#8216;Si S\u00f3crates no es griego, entonces S\u00f3crates no es ateniense&#8217;.<\/p>\n<p>La relaciones (entre enunciados) por cuya existencia o inexistencia se interesa la l\u00f3gica formal son independientes de lo materialmente significado por los enunciados mismos. Son relaciones s\u00f3lo entre los sentidos de ciertas palabras como &#8216;si, entonces&#8217;, &#8216;implica&#8217;, &#8216;no&#8217; (y varias otras) las cuales componen la <i>forna<\/i><i> <\/i>de dichos enunciados, su estructura o arquitectura. De aqu\u00ed el que la verdad que interesa a la l\u00f3gica se llame, como queda dicho, formal, y el que la ciencia que la estudia reciba tambi\u00e9n esa calificaci\u00f3n.<\/p>\n<h4><strong>3. Pensamiento y lenguaje<\/strong><\/h4>\n<p>Es muy frecuente en l\u00f3gica referirse al lenguaje. En el p\u00e1rrafo anterior se ha llegado incluso a describir el tema de la<i> <\/i>l\u00f3gica como el estudio de las relaciones entre los sentidos de ciertas palabras (p.e. \u2018si-entonces&#8217;, &#8216;implica&#8217;, &#8216;no&#8217;). \u00bfNo es esto excesivo? \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s aut\u00e9ntico y esencial referir al acto de pensamiento mismo la estimaci\u00f3n de su verdad o falsedad formal, sin dar tanta importancia a la mediaci\u00f3n por el lenguaje?<\/p>\n<p>Sin duda generalmente la estimaci\u00f3n de la verdad o falsedad se refiere a los actos mentales. As\u00ed se dice, por ejemplo, &#8216;fulano est\u00e1 en un error&#8217;, queriendo significar con eso algo que se refiere al estado mental de aquella persona. Pero tambi\u00e9n se habla de <i>decir <\/i>verdad o falsedad, por ejemplo en giros como &#8216;jur\u00f3 decir la verdad&#8217;, sus palabras carecen de fundamento&#8217;, etc. El \u00edntimo parentesco que existe entre el pensamiento y el lenguaje explica que la atribuci\u00f3n de verdad o falsedad pueda hacerse tambi\u00e9n a formaciones ling\u00fc\u00edsticas, a enunciados.<\/p>\n<p>Por otra parte, los actos de pensamiento son ante todo objeto de estudio de la psicolog\u00eda. Y no puede decirse que la diferencia entre ella y la l\u00f3gica quede establecida sin dificultad por el hecho de que la l\u00f3gica se interese precisamente por los actos de pensamiento (razonamientos) v\u00e1lidos o verdaderos. Pues no es justo eliminar esos actos del tema de estudio de la psicolog\u00eda. Podr\u00eda decirse que lo que interesa a la l\u00f3gica en los actos mentales de razonamiento es una determinada verdad o falsedad de ellos, a las que se ha llamado formales. Y<b> <\/b>ocurre que la ayuda del lenguaje es util\u00edsima para precisar el punto de vista formal. Se recordar\u00e1 que el procedimiento que en el p\u00e1rrafo <b>3 <\/b>permiti\u00f3 ir precisando ese punto de vista consisti\u00f3 en una operaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica: la sustituci\u00f3n de unos concretos enunciados por unos signos <em>\u2013<\/em><i>&#8216;p&#8217;,<\/i><i> <\/i><i>&#8216;q&#8217;<em>\u2013<\/em>\u00a0<\/i>que funcionaban como las variables en las matem\u00e1ticas. Los l\u00f3gicos han notado desde antiguo esa utilidad del punto de vista ling\u00fc\u00edstico para sus estudios; el propio Arist\u00f3teles comienza su primer tratado l\u00f3gico con una clasificaci\u00f3n de las palabras.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se debe esa utilidad del punto de vista ling\u00fc\u00edsitico en l\u00f3gica? Ante todo, a que para discutir de la verdad o falsedad de un pensamiento, es necesario que ese pensamiento sea preciso y accesible sin vaguedades a todas las personas que quieran analizarlo. Si alguien afirma que tiene opiniones verdaderas pero inefables <em>\u2013<\/em>esto es, no susceptibles de expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica<em>\u2013<\/em>, entonces, por muy verdad que sea lo que dice, esas supuestas opiniones suyas quedan fuera del \u00e1mbito del conocimiento, de la ciencia, pues no son criticables, confirmables ni refutables por nadie. Desde el punto de vista cient\u00edfico no existen tales opiniones, ni tiene, por tanto, sentido preguntarse si son verdaderas o falsas. (La psiquiatr\u00eda puede, naturalmente, interesarse por la man\u00eda de grandezas que se trasluce muchas veces en declaraciones sobre supuestos saberes inefables). La verdad en cuanto conocimiento no es, en efecto, una casual coincidencia aislada e inexplicable con los hechos, sino el fruto de un intencionado esfuerzo de aproximaci\u00f3n a la realidad por procedimientos que debe ser posible describir y someter a cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Todo esto puede resumirse diciendo: para que un resultado del conocimiento sea analizable, tiene que estar expuesto, o ser en principio exponible, en un lenguaje. Lo inefable, si existe en un sentido absoluto (y no s\u00f3lo por accidental o temporal deficiencia del lenguaje) no es objeto de conocimiento, ni pueden usarse a su respecto conceptos como los de verdad y falsedad.<\/p>\n<p>Esto basta para ver que no se pierde nada de inter\u00e9s para el conocimiento al estudiar las relaciones l\u00f3gicas como relaciones entre formaciones ling\u00fc\u00edsticas, como relaciones entre enunciados o determinadas palabras de ellos. Pero hay adem\u00e1s una raz\u00f3n por la cual el punto de vista ling\u00fc\u00edstico tiene en l\u00f3gica ventajas positivas. Se trata de lo siguiente: durante toda la historia de la l\u00f3gica, hasta el siglo XIX, el an\u00e1lisis en que consiste esta ciencia se ejerc\u00eda sobre tipos de razonamiento muy elementales y, sobre todo, muy corrientes. Eran los tiempos en que se defin\u00eda la l\u00f3gica como la t\u00e9cnica del acto de la raz\u00f3n. As\u00ed entendida, era natural que los l\u00f3gicos no atendieran m\u00e1s que a actos de la raz\u00f3n muy visibles, repetidos y vulgares, como los silogismos <b>(III, 2). <\/b>El tema de la l\u00f3gica parec\u00eda ser el pensamiento \u00abnatural\u00ab, el pensamiento cotidiano, con toda su trivialidad. La mayor\u00eda de las personas tienen una irresistible tendencia a considerar \u00abnatural\u00ab lo que est\u00e1n acostumbradas a hacer, e incluso, cosa m\u00e1s grave, lo que est\u00e1n acostumbradas a creer que hacen. Pues ya en tiempos antiguos hab\u00eda en realidad muchos m\u00e1s tipos corrientes de razonamiento que los estudiados por los l\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Esa tendencia a considerar natural lo familiar, lo acostumbrado, es profundamente anticient\u00edfica, pues un rasgo muy importante de la \u00abnaturaleza\u00ab del hombre <em>\u2013<\/em>y, por tanto, tambi\u00e9n de su pensamiento<em>\u2013<\/em> consiste precisamente en cambiar. Pues bien: el enfoque ling\u00fc\u00edstico en l\u00f3gica tiene en este respecto una consecuencia muy fecunda. Una vez que se admite como tema de la l\u00f3gica el estudio de ciertas relaciones <em>\u2013<\/em>las relaciones formales<em>\u2013<\/em> entre formaciones ling\u00fc\u00edsticas, est\u00e1 al alcance de la mano la idea de construir lenguajes inventados, \u00abartificiales\u00ab, en los que se dan tambi\u00e9n esas relaciones <em>\u2013<\/em>u otras parecidas a ellas<em>\u2013<\/em>\u00a0en estado m\u00e1s puro y aislado que en los lenguajes de la vida social. As\u00ed se abre la posibilidad de \u00abexperimentar\u00ab en l\u00f3gica.<\/p>\n<p>La costumbre de trabajar con lenguajes fabricados de intento diferencia el punto de vista l\u00f3gico del punto de vista ling\u00fc\u00edsitico propiamente dicho. Pues a\u00fan cuando el lenguaje llamado natural figure entre los que interesan a la l\u00f3gica, las investigaciones de \u00e9sta y sus resultados, a diferencia de lo que ocurre a la ling\u00fc\u00edsitica, tienen que referirse tambi\u00e9n a esos lenguajes artificiales, o, propiamente, a la noci\u00f3n de lenguaje en general, como sistema de signos, prescindiendo del hecho hist\u00f3rico (decisivo, en cambio, para la ling\u00fc\u00edstica) de que esos sistemas existan o no fuera de su consideraci\u00f3n por la l\u00f3gica.<\/p>\n<h4><b>5. Las principales tareas de la l\u00f3gica formal<\/b><\/h4>\n<p>El tema de la l\u00f3gica es, como se ha visto en el punto <b>3, <\/b>la verdad formal, la verdad (o falsedad) que puede descubrirse por el simple an\u00e1lisis de los enunciados, sin necesidad de recurrir a la experiencia. \u00bfQuiere eso decir que la l\u00f3gica no tenga nada que ver con la realidad? No exactamente, m\u00e1s bien ocurre que la l\u00f3gica no tiene que ver con la realidad de un modo directo sino indirecto. Un ejemplo podr\u00e1 aclarar este punto.<\/p>\n<p><b>Ejemplo<\/b><b> <\/b><b>I.6.<\/b><b> <\/b>Un ge\u00f3logo encuentra, durante sus trabajos sobre el terreno, una roca que parece granito, cuando no pensaba que hubiera granito en la regi\u00f3n. Hace entonces el siguiente razonamiento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(6) Puesto que, si una roca es granito, esa roca contiene cuarzo, entonces, si esta roca es granito, contendr\u00e1 cuarzo.<\/p>\n<p>Luego lleva a cabo las averiguaciones oportunas y descubre que la roca contiene efectivamente cuarzo. Finalmente se pregunta: \u00bfpuedo estar seguro de que esta roca sea granito?<\/p>\n<p>Hay que examinar primero su razonamiento anterior al ensayo que descubre cuarzo en la roca. El razonamiento (6) tiene que ver con la realidad s\u00f3lo <i>a trav\u00e9s <\/i>de una definici\u00f3n de \u00abgranito\u00ab establecida por la mineralog\u00eda, no por la l\u00f3gica. Por eso puede decirse que la relaci\u00f3n de la l\u00f3gica con la realidad es indirecta, a trav\u00e9s del conocimiento emp\u00edrico, de experiencia.<\/p>\n<p>Otro modo de manifestarse esa relaci\u00f3n s\u00f3lo indirecta de la l\u00f3gica con la realidad es la naturaleza de condicional de un razonamiento como (6). Ese enunciado no contiene, en efecto, ninguna afirmaci\u00f3n directa acerca del car\u00e1cter de la roca examinada, sino s\u00f3lo una concatenaci\u00f3n o enlace (consecuencia) entre determinadas condiciones y determinados hechos posibles. Es la ciencia emp\u00edrica la que tiene que confirmar o negar el cumplimiento de las condiciones, permitiendo as\u00ed, o impidiendo, que se afirme la consecuencia.<\/p>\n<p>Pero es claro que si se admiten las condiciones como cumplidas, la consecuencia vale, se impone, sin que la ciencia emp\u00edrica tenga ya nada que decir al respecto. Si las condiciones se cumplen, la consecuencia se impone con necesidad <i>l\u00f3gico-formal. <\/i>En el ejemplo (6): si (a) la definici\u00f3n del granito declara efectivamente que el granito tiene cuarzo, y (b) si la roca examinada satisface los criterios que permiten llamar granito a una roca, entonces no hace ya falta la mineralog\u00eda, sino s\u00f3lo la l\u00f3gica, para afirmar que la roca en cuesti\u00f3n contiene cuarzo. Eso significa que la l\u00f3gica trata de relaciones necesarias a que est\u00e1n sometidos los conceptos susceptibles de definici\u00f3n, como el de granito en este caso. Por eso desde los estoicos es corriente concebir la tarea de la l\u00f3gica como el estudio de los objetos pensables en general, es decir, en cuanto pensables, independientemente de que sean rocas, animales o n\u00fameros.<\/p>\n<p>Las leyes de la l\u00f3gica no son, como se ha visto, leyes que se refieran directamente a la realidad; pero s\u00ed se refieren a ella indirectamente, en el siguiente sentido: son leyes a las que tiene que someterse todo objeto para ser un \u00abpensable\u00ab, un objeto de ciencia, de conocimiento. Esas leyes son formales porque no tienen en cuenta la especial materia o naturaleza de cada objeto o g\u00e9nero de objetos, sino s\u00f3lo su formal condici\u00f3n de objetos del conocimiento.<\/p>\n<p>Las leyes de la l\u00f3gica expresan relaciones. La m\u00e1s importante de \u00e9stas es la relaci\u00f3n de consecuencia, o implicaci\u00f3n, que existe entre un enunciado y otro, como suele decirse, \u00abnecesariamente acarreado\u00ab por \u00e9l. En el ejemplo de este p\u00e1rrafo esa relaci\u00f3n existe entre el enunciado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(7) si una roca es granito, esa roca contiene cuarzo<\/p>\n<p>y el enunciado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(8) si esta roca es granito, contendr\u00e1 cuarzo.<\/p>\n<p>Aclarar el concepto de consecuencia es la principal tarea de la l\u00f3gica formal. Pero esa tarea no es la \u00fanica. Pues, por de pronto, los enunciados entre los cuales existe una relaci\u00f3n de consecuencia son muy frecuentemenete enunciados compuestos. Tal es el caso, por ejemplo, del enunciado (7). La relaci\u00f3n entre sus enunciados componentes<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(9) una roca es granito,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(10) esa roca contiene cuarzo,<\/p>\n<p>no es una relaci\u00f3n de consecuencia l\u00f3gica, sino una relaci\u00f3n establecida por definici\u00f3n con la intenci\u00f3n de registrar una circunstancia de la naturaleza. Es asunto de la naturaleza el que el ser lo que se llama granito vaya acompa\u00f1ado por lo que se llama contener cuarzo. Pero esa relaci\u00f3n natural entre hechos, no entre enunciados, se expresa muy frecuentemente en afirmaciones cient\u00edficas, sobre todo como resultados de observaciones. Por eso debe ser tambi\u00e9n objeto de estudio de la l\u00f3gica, aunque no sea m\u00e1s que para establecer su diferencia respecto de la implicaci\u00f3n o relaci\u00f3n de consecuencia. As\u00ed tambi\u00e9n ocurre con relaciones a\u00fan m\u00e1s sencillas, pero que intervienen como elementos de la relaci\u00f3n l\u00f3gica principal, que es la de consecuencia. As\u00ed, por ejemplo, la sencilla relaci\u00f3n que en la gram\u00e1tica se llama conjunci\u00f3n tiene un inter\u00e9s l\u00f3gico, entre otras cosas, porque puede dar lugar a elementales implicaciones como la siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(11) Si una roca es gris y tiene cuarzo, entonces es gris.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto a relaciones tan sencillas como esta conjunci\u00f3n hay otras\u00b7muy complicadas que tambi\u00e9n son objeto de estudio para la l\u00f3gica. En el Ejemplo I.6 se tiene un caso de especial importancia. El ge\u00f3logo del ejemplo, despu\u00e9s de comprobar que la roca estudiada contiene cuarzo, se pregunta: \u00bfpuedo estar seguro de que esta roca sea granito? Es claro que no puede estar seguro de ello, pues hay otras rocas que tambi\u00e9n contienen cuarzo y no son granito. Sin embargo, tambi\u00e9n es innegable que la presencia de cuarzo en la roca abona la suposici\u00f3n de que sea granito. Esa presencia de cuarzo, junto con otras propiedades <em>\u2013<\/em>color, dureza, etc.<em>\u2013<\/em>\u00a0de la roca, puede llegar ncluso a justificar muy s\u00f3lidamente aquella suposici\u00f3n. Hay aqu\u00ed una relaci\u00f3n de <i>confirmaci\u00f3n <\/i>(R.Carnap) entre la <i>informaci\u00f3n <\/i>de que dispone el ge\u00f3logo (&#8216;esta roca tiene cuarzo, es gris, etc.&#8217;) y su <i>hip\u00f3tesis<\/i><i> <\/i>(&#8216;esta roca es granito&#8217;), que resulta tambi\u00e9n ser de inter\u00e9s l\u00f3gico, pues es, por as\u00ed decirlo, una relaci\u00f3n de implicaci\u00f3n a medias, imperfecta o parcial.<\/p>\n<p>En cualquier caso, esas relaciones interesan a la l\u00f3gica como meras relaciones posibles, independientemente de que existan o no los objetos o hechos relacionados. As\u00ed se pone de manifiesto en la circunstancia de que, desde un punto de vista l\u00f3gico, los enunciados que expresan esas relaciones son condicionales:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i>Si<\/i> toda roca que es granito contiene cuarzo<i>,<\/i><i> <\/i><i>entonces<\/i> si esta roca es granito, contiene cuarzo;<br \/>\n<i>Si <\/i>esta roca contiene cuarzo, <i>entonces <\/i>la hip\u00f3tesis de que sea granito est\u00e1 confirmada en tal o cual grado por la informaci\u00f3n disponible.<\/p>\n<p>En ning\u00fan caso intenta el l\u00f3gico afirmar que la roca en cuesti\u00f3n contenga cuarzo o sea de granito. Estas afirmaciones materiales caen fuera del campo de inter\u00e9s o tema de la l\u00f3gica. La tarea de la l\u00f3gica es s\u00f3lo aclarar la estructura o forma del lenguaje en el que se realiza el razonamiento.<\/p>\n<h4><b>6. Si la l\u00f3gica formal es una teor\u00eda o una t\u00e9cnica.<\/b><\/h4>\n<p>El estudio de la estructura o forma del lenguaje en el que se realiza el razonamiento <em>\u2013<\/em>tal como ha quedado caracterizada la l\u00f3gica formal en el punto anterior<em>\u2013<\/em>\u00a0es una actividad te\u00f3rica, una ciencia. Sin embargo, ha sido muy frecuente en el pasado la concepci\u00f3n de la l\u00f3gica formal como una t\u00e9cnica (un \u00abarte\u00ab), un conjunto de recetas para razonar bien. Ya el t\u00edtulo de <i>Organon <\/i>(Instrumento) puesto por la tradici\u00f3n a los escritos l\u00f3gicos y metodol\u00f3gicos de Arist\u00f3teles refleja esa tendencia.<\/p>\n<p>La idea de que la l\u00f3gica sea una t\u00e9cnica es en gran parte fruto de un equ\u00edvoco producido por el hecho de que toda ciencia o teor\u00eda general que se utilice en alguna ciencia o teor\u00eda menos general cobra en \u00e9sta el aspecto de una t\u00e9cnica auxiliar. Por ejemplo: el f\u00edsico, el qu\u00edmico o el economista que hacen c\u00e1lculos o establecen ecuaciones entre las entidades de su ciencia utilizan las matem\u00e1ticas como un expediente t\u00e9cnico y seguramente no piensan en ella como teor\u00eda, como ciencia. Pero eso no quita que la matem\u00e1tica sea una disciplina te\u00f3rica, y de las m\u00e1s puras.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre en el caso de la l\u00f3gica. La diferencia, si la hay, consiste en que la l\u00f3gica es, como teor\u00eda, a\u00fan m\u00e1s pura que la matem\u00e1tica y, como t\u00e9cnica, mucho menos \u00fatil que \u00e9sta, por lo general. En efecto: mientras que hay c\u00e1lculos matem\u00e1ticos <em>\u2013<\/em>el integral o el de matrices, por ejemplo<em>\u2013<\/em>\u00a0que s\u00f3lo puede llevar a cabo quien haya estudiado matem\u00e1ticas, en cambio, la mayor\u00eda o casi totalidad de las formas de inferencia estudiadas por la l\u00f3gica son puestas en pr\u00e1ctica por personas que nunca han estudiado l\u00f3gica ni necesitan estudiarla para llevar a cabo sus razonamientos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, \u00bfdebe concluirse que la l\u00f3gica carece de inter\u00e9s t\u00e9cnico, pr\u00e1ctico? No. Esta conclusi\u00f3n no estar\u00eda justificada. La realidad es m\u00e1s bien que la l\u00f3gica tiene una funci\u00f3n t\u00e9cnica al servicio de las teor\u00edas abstractas, no al servicio de la adquisici\u00f3n directa de conocimientos concretos. En efecto: la tarea de la l\u00f3gica es aclarar las formas de inferencia que usan los cient\u00edficos, y usan los hombres en general de modo m\u00e1s o menos espont\u00e1neo o con la ayuda de conceptos de otras ciencias, como, sobre todo, la matem\u00e1tica. Al aclarar esas formas de razonamiento, la l\u00f3gica pone de manifiesto la manera de ser y de funcionar de esas otras ciencias, o sea, de las m\u00e1s te\u00f3ricas. As\u00ed puede, llegado el caso, descubrir puntos obscuros, o hasta lagunas, en esas teor\u00edas, o bien indicar c\u00f3mo las tales teor\u00edas podr\u00edan simplificarse, o ampliarse para abarcar m\u00e1s conceptos. As\u00ed pues, mientras que otras ciencias, como la f\u00edsica, por ejemplo, en su aplicaci\u00f3n t\u00e9cnica sirven para manipular la realidad <em>\u2013<\/em>en forma de reglas para la construcci\u00f3n de m\u00e1quinas, etc.<em>\u2013<\/em>, la l\u00f3gica, en su aplicaci\u00f3n como t\u00e9cnica, sirve para manipular teor\u00edas, y sus afirmaciones, t\u00e9cnicamente entendidas, pueden leerse como reglas para la construcci\u00f3n de teor\u00edas, su perfeccionamiento, simplificaci\u00f3n, ampliaci\u00f3n, etc. As\u00ed pues, incluso como t\u00e9cnica es la l\u00f3gica una disciplina de inter\u00e9s principalmente te\u00f3rico.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en los \u00faltimos tiempos, con la aparici\u00f3n de algunas t\u00e9cnicas de nuevo tipo basadas en el aprovechamiento de conexiones el\u00e9ctricas, algunos cap\u00edtulos de la l\u00f3gica han resultado relacionados m\u00e1s directamente con operaciones materiales (1, 26).<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>6. L\u00f3gica formal<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 el art\u00edculo \u00abL\u00f3gica formal\u00bb, para la Enciclopedia Larousse:<\/span><\/p>\n<p>Muchos de los varios significados que ha tenido en la historia de la filosof\u00eda la palabra l\u00f3gica (teor\u00eda del conocimiento, teor\u00eda del m\u00e9todo, doctrina de la estructura y el proceso de la realidad) han quedado hoy completamente fuera del uso aceptado de la expresi\u00f3n \u00abl\u00f3gica formal\u00bb. De acuerdo con este uso la l\u00f3gica formal es una teor\u00eda de la forma o estructura del razonamiento deductivo, prescindiendo de su contenido de cada caso (por ejemplo, de la verdad o falsedad emp\u00edricas de la conclusi\u00f3n de un concreto razonamiento usado en la ciencia o en la pr\u00e1ctica cotidiana). Los grandes progresos de la l\u00f3gica durante la segunda mitad del siglo XIX y lo que va de siglo XX se han debido sobre todo a la adopci\u00f3n de m\u00e9todos semejantes a los utilizados por la matem\u00e1tica pura o te\u00f3rica desde los algebristas, se\u00f1aladamente la formalizaci\u00f3n y la simbolizaci\u00f3n. Ambas operaciones exigen una gran atenci\u00f3n al lenguaje, a los aspectos ling\u00fc\u00edsticos del razonamiento o, en general, del discurso. Pero, al igual que en el caso de la matem\u00e1tica, la atenci\u00f3n a esos aspectos est\u00e1 mediada por la construcci\u00f3n de lenguajes artificiales que permiten obviar rasgos de los lenguajes \u00e9tnicos tan \u00fatiles en el uso expresivo com\u00fan de \u00e9stos cuanto perjudiciales para la precisi\u00f3n l\u00f3gica. Esos defectos l\u00f3gicos caracter\u00edsticos del lenguaje com\u00fan son principalmente la homonimia (existencia de varias cosas designadas por un mismo nombre), la sinonimia (existencia de varios nombres para una sola cosa), la indeterminaci\u00f3n extensional de las cualidades (por ejemplo, del atributo \u00abcalvo\u00bb) y la indistinci\u00f3n entre niveles de lenguaje (por ejemplo, el hecho de que en el lenguaje com\u00fan no se distingue entre cualidades de cosas, como \u00ab blanco\u00bb en su uso m\u00e1s corriente, y cualidades de cualidades, como \u00abpropiedad\u00bb en \u00abBlanco es una propiedad\u00bb). El procedimiento de formalizaci\u00f3n con simbolizaci\u00f3n consiste en la adopci\u00f3n de una <i>conceptograf\u00eda <\/i>(<i>Begriffschrift,<\/i><i> <\/i>G. Frege) o escritura conceptogr\u00e1fica que por construcci\u00f3n est\u00e1 libre de aquellos defectos. Un rasgo esencial de toda conceptograf\u00eda o simbolismo l\u00f3gico es la presencia de variables. \u00c9stas son, como en matem\u00e1ticas, signos que indican en una f\u00f3rmula los lugares que pueden ser ocupados por nombres de cosas. Las variables son pues indicadores del contenido de los enunciados. La distinci\u00f3n entre contenido y forma no se hace en realidad concretamente perceptible sino con la introducci\u00f3n de las variables.<\/p>\n<p>De ese modo los enunciados o las f\u00f3rmulas de la l\u00f3gica hablan de cualquier cosa, lo que quiere decir que propiamente no hablan de nada. Un sistema de tales enunciados sin objeto es un <i>c\u00e1lculo formal. <\/i>Pero el uso razonable de la palabra \u00abl\u00f3gica\u00bb exige una determinada referencia significativa capaz de dar satisfacci\u00f3n a las dos necesidades siguientes: ha de tener sentido hablar de la verdad o la falsedad l\u00f3gicas (o formales, como tambi\u00e9n se dice) de los enunciados; y un enunciado formal o l\u00f3gico debe referirse a cosas cualesquiera, sin determinar. Un modo ya cl\u00e1sico de satisfacer esas dos exigencias consiste en entender como enunciados l\u00f3gicos no las f\u00f3rmulas sin objeto de un c\u00e1lculo, sino el resultado de interpretar dichas f\u00f3rmulas de tal modo que sus signos cobren significaciones de las tradicionalmente llamadas l\u00f3gicas, como implicar, negar, verdad, falsedad, etc. Esta concepci\u00f3n de los sistemas l\u00f3gicos como c\u00e1lculos interpretados procede de Carnap. En ella la verdad formal se entiende como verdad para todas las interpretaciones posibles de los signos interpretables del c\u00e1lculo en un contexto o universo del discurso dado. Escribiendo, corno es costumbre, las letras <i>\u00abp\u00bb, \u00abq\u00bb, \u00abr\u00bb, <\/i>etc., como variables de enunciado (o sea, para indicar enunciados cualesquiera, susceptibles de interpretaci\u00f3n por sus valores veritativos, verdadero (V) o falso (F)), la siguiente expresi\u00f3n es una f\u00f3rmula de un c\u00e1lculo l\u00f3gico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i> <\/i>(1)<i> <\/i><i>p<\/i><i> <\/i>y <i>q<\/i><i> <\/i>juntos equivalen a <i>r.<\/i><\/p>\n<p>Si<b> <\/b>se tiene una interpretaci\u00f3n fija de <i>p<\/i><i> <\/i>por V, <i>q<\/i><i> <\/i>por V y <i>r<\/i><i> <\/i>por F, se obtiene el enunciado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(1.2) V y V equivalen a F,<\/p>\n<p>que es obviamente falso.<\/p>\n<p>Si en cambio la interpretaci\u00f3n dada es <i>p<\/i><i> <\/i>= V, <i>q = V<\/i>,<i> r = V, <\/i>se tiene el enunciado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(1.3) V y V equivalen a V<b>.<\/b><\/p>\n<p>Cuando una f\u00f3rmula es tal que resulta verdadera para toda interpretaci\u00f3n posible en el universo del discurso relevante, esa f\u00f3rmula es un enunciado formalmente v\u00e1lido. Un ejemplo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i> <\/i>(2) <i> <\/i><i>p<\/i><i> <\/i>y <i>q<\/i><i> <\/i>juntos equivalen a <i>q<\/i><i> <\/i>y <i>p<\/i><i> <\/i>juntos.<\/p>\n<p>Las cuatro interpretaciones posibles en el adecuado universo del discurso, <i>p <\/i>= V, <i>q<\/i><i> <\/i>= V; <i>p <\/i>= F, <i>q <\/i>= V; <i>p<\/i><i> <\/i>= V, <i>q<\/i><i> <\/i>= F; <i>p<\/i><i> <\/i>= F, <i>q<\/i><i> <\/i>= F dan lugar a cuatro enunciados verdaderos. La f\u00f3rmula (2) es una verdad l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Ese m\u00e9todo basado en las ideas de interpretaci\u00f3n, verdad y falsedad se llama <i>sem\u00e1ntico. <\/i>Cuando la consideraci\u00f3n atiende s\u00f3lo a los signos, sin interpretarlos, se llama <i>sint\u00e1ctica.<\/i><i> <\/i>Esta terminolog\u00eda procede de R. Carnap y A. Tarski, y la idea de definir el universo del discurso adecuado para la interpretaci\u00f3n de las variables de enunciado \u00abp\u00bb, \u00abq\u00bb<i>,<\/i><i> <\/i>etc. como el conjunto {V, F} se debe a G. Frege (1848-1925).<\/p>\n<p>De acuerdo con esta concepci\u00f3n sem\u00e1ntica de la l\u00f3gica, que es hoy la m\u00e1s difundida, los c\u00e1lculos son unos instrumentos (sumamente eficaces y en la pr\u00e1ctica imprescindibles) para el estudio de los conceptos propiamente l\u00f3gicos, como verdad, falsedad, negaci\u00f3n, implicaci\u00f3n, consecuencia, etc.<\/p>\n<p>Ese estudio puede tomar dos formas principales: o bien se concibe el tema de la l\u00f3gica desde el punto de vista de su aplicaci\u00f3n, entendi\u00e9ndola como un sistema de reglas para deducir (l\u00f3gica de reglas); o bien se la concibe como una teor\u00eda que afirma teoremas cuya aplicaci\u00f3n da determinadas reglas (l\u00f3gica de teoremas). Se conoce la equivalencia de ambas formulaciones, o sea y por ejemplo, que desde el punto de vista del rendimiento da lo mismo asentar el teorema (2) y obtener de \u00e9l la regla derivada \u00abSi se tiene <i>p <\/i>y <i>q,<\/i><i> <\/i>se puede afirmar <i>q <\/i>y <i>p\u00bb <\/i>que empezar por sentar esa regla. Es claro, sin embargo, que en el caso de la l\u00f3gica de teoremas son imprescindibles adem\u00e1s de ciertos teoremas primitivos (axiomas), unas cuantas reglas para derivar de ellos otros teoremas. Esta operaci\u00f3n de derivaci\u00f3n se practica de un modo puramente sint\u00e1ctico, sin atender a la intuici\u00f3n l\u00f3gica (a la inteligencia y comprensi\u00f3n), sino s\u00f3lo a lo material (gr\u00e1ficamente) prescrito por la regla como condici\u00f3n y requisito del operar. Se trata pues propiamente no de deducciones inteligentes, sino de operaciones en principio mec\u00e1nicas de transformaci\u00f3n de f\u00f3rmulas mediante la aplicaci\u00f3n de reglas. Sin duda eso es s\u00f3lo el principio te\u00f3rico del tratamiento formal de las f\u00f3rmulas, y en la pr\u00e1ctica la intuici\u00f3n no est\u00e1 nunca excluida, para abreviar pasos, etc. Pero la situaci\u00f3n teor\u00e9ticamente importante es la de principio. Este principio, a la vez inspiraci\u00f3n del formalismo l\u00f3gico y aspiraci\u00f3n sujeta a muchas limitaciones, puede llamarse principio calcul\u00edstico, sint\u00e1ctico o algor\u00edtmico de la l\u00f3gica contempor\u00e1nea. Su justificaci\u00f3n es la b\u00fasqueda de.una garant\u00eda de exactitud y objetividad m\u00e1ximas y la eliminaci\u00f3n en principio del error debido a las insuficiencias de la intuici\u00f3n, que han producido numerosos paralogismos y apor\u00edas en la l\u00f3gica tradicional.<\/p>\n<p>Los formalismos l\u00f3gicos principales son dos: el c\u00e1lculo de enunciados y el c\u00e1lculo de predicados. En este \u00faltimo se incluye tambi\u00e9n el estudio de las relaciones. La ausencia de un tratamiento formal de las relaciones es una de las carencias m\u00e1s importantes de la l\u00f3gica tradicional.<\/p>\n<p><i>C\u00e1lculo de enunciados.<\/i><i> <\/i>Es el c\u00e1lculo destinado al estudio l\u00f3gico de los enunciados tomados en bloque (esto es, sin analizar en sujeto, predicado, c\u00f3pula, sino considerados s\u00f3lo en sus relaciones o combinaciones externas unos con otros). Se llama tambi\u00e9n c\u00e1lculo proposicional y c\u00e1lculo sentencial. Sus signos primitivos son <i>\u00abp\u00bb,<\/i><i> <\/i><i>\u00abq\u00bb,<\/i><i>\u00abr\u00bb, <\/i>etc., para indicar enunciados (variables de enunciado); los par\u00e9ntesis; y los siguientes signos que se interpretan como sigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">~ Negaci\u00f3n. Ejemplo: ~ <i>p<\/i><i> <\/i>= no <i>p.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">v: Disyunci\u00f3n no excluyente. Ejemplo: <i>p<\/i><i> v<\/i> <i>q<\/i><i> <\/i>= <i>p<\/i><i> <\/i>o <i>q <\/i>o ambos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2227: Conjunci\u00f3n. Ejemplo: <i>p<\/i><i> <\/i><i>q<\/i><i> <\/i>= <i>p<\/i><i> <\/i>y <i>q<\/i><i> <\/i>a la vez.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2192: Condicional. Ejemplo: <i>p \u2192 <\/i><i>q<\/i><i> <\/i>= si <i>p,<\/i><i> <\/i>entonces (tambi\u00e9n) <i>q.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2194: Bicondicional. Ejemplo: <i>p <\/i><i>\u2194<\/i><i> q<\/i><i> <\/i>= <i>p<\/i><i> <\/i>si y s\u00f3lo si <i>q.<\/i><\/p>\n<p>Los anteriores ejemplos son ya f\u00f3rmulas compuestas o moleculares (\u00abp\u00bb, por ejemplo, es at\u00f3mica). Los teoremas del c\u00e1lculo de enunciados se obtienen mediante pocas reglas a partir de alg\u00fan conjunto de axiomas. Uno de los m\u00e1s utilizados es el de Hilbert y Bernays:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A1: p v p \u2192 p<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A2: p \u2192 p v q<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A3: p v q \u2194 q v p<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A4: (p \u2192 q) \u2192 (r v p \u2192 r v q)<\/p>\n<p>Pero en el c\u00e1lculo de enunciados no es siquiera necesario derivar los teoremas a partir de los axiomas, porque existe un procedimiento para decidir, en presencia de cualquier f\u00f3rmula, si esa f\u00f3rmula es o no es un teorema de la l\u00f3gica, o sea, un enunciado universalmente v\u00e1lido (v\u00e1lido para toda interpretaci\u00f3n en el universo del discurso relevante). Mediante la interpretaci\u00f3n de Frege en el universo {V, F}, por ejemplo, puede verse que la siguiente f\u00f3rmula es un enunciado universalmente o formalmente v\u00e1lido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">p \u2227 q \u2192 q v p<\/p>\n<table style=\"width: 44.6507%;\" width=\"100%\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 9.70306%; text-align: center;\" width=\"18%\">p<\/td>\n<td style=\"width: 7.1921%; text-align: center;\" width=\"18%\">q<\/td>\n<td style=\"width: 7.04367%; text-align: center;\" width=\"22%\">p \u2227 q<\/td>\n<td style=\"width: 7.84713%; text-align: center;\" width=\"18%\">p v q<\/td>\n<td style=\"width: 23.1807%; text-align: center;\" width=\"25%\">p \u2227 q \u2192 q v p<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 9.70306%;\" width=\"18%\">\n<p style=\"text-align: center;\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 7.1921%;\" width=\"18%\">\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 7.04367%;\" width=\"22%\">\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 7.84713%;\" width=\"18%\">\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 23.1807%;\" width=\"25%\">\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>La construcci\u00f3n de esa tabla presupone la interpretaci\u00f3n de los signos ~, v, \u2227, \u2192, \u2194 (conectores l\u00f3gico-proposicionales, o veritativos), interpretaci\u00f3n que suele indicarse as\u00ed:<\/p>\n<table style=\"width: 14.8472%;\" width=\"227\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 28.3843%;\" width=\"113\">\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">p<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 29.6169%;\" width=\"114\">\n<p align=\"center\"><b>~<\/b> p<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 28.3843%;\" width=\"113\">\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 29.6169%;\" width=\"114\">\n<p align=\"center\">F<\/p>\n<p align=\"center\">V<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"width: 14.6401%;\" width=\"294\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"text-align: center; width: 23.2082%;\" width=\"136\"><b>v<\/b><\/td>\n<td style=\"width: 21.9996%; text-align: center;\" width=\"158\">\n<p align=\"center\">V F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 23.2082%; text-align: center;\" width=\"136\">VF<\/td>\n<td style=\"width: 21.9996%; text-align: center;\" width=\"158\">V V<\/p>\n<p align=\"left\">V F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"width: 14.5309%;\" width=\"294\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 22.8669%;\" width=\"136\">\u2227<\/td>\n<td style=\"width: 21.9984%;\" width=\"158\">\n<p align=\"center\">V F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 22.8669%;\" width=\"136\">VF<\/td>\n<td style=\"width: 21.9984%;\" width=\"158\">V F<\/p>\n<p align=\"left\">F F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"width: 14.6401%;\" width=\"294\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 23.2082%;\" width=\"136\">\u2192<\/td>\n<td style=\"width: 21.9996%;\" width=\"158\">\n<p align=\"center\">V F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 23.2082%;\" width=\"136\">VF<\/td>\n<td style=\"width: 21.9996%;\" width=\"158\">V F<\/p>\n<p align=\"left\">V V<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"width: 14.7492%;\" width=\"294\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 22.5256%;\" width=\"136\">\u2194<\/td>\n<td style=\"width: 23.0247%;\" width=\"158\">\n<p align=\"center\">V F<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td style=\"width: 22.5256%;\" width=\"136\">VF<\/td>\n<td style=\"width: 23.0247%;\" width=\"158\">V F<\/p>\n<p align=\"left\">F V<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El nombre de \u00abfunciones veritativas\u00bb para las relaciones con las cuales se interpretan esos signos, visualizados en las tablas correspondientes, se debe a que tales relaciones son en efecto funciones, correspondencias entre determinadas entidades (valores de los argumentos, en este caso V y F) y otras entidades (valores de la funci\u00f3n, en este caso V y F).<\/p>\n<p>El c\u00e1lculo de enunciados es decidible; cuenta con un procedimiento de decisi\u00f3n sobre las f\u00f3rmulas (el procedimiento de las anteriores tablas veritativas). La capacidad expresiva de ese c\u00e1lculo (mediante interpretaciones) es escasa. Pero el campo de la l\u00f3gica que estudia, las relaciones entre los enunciados sin analizar, es fundamental para todo el resto de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>El c\u00e1lculo de predicados<i> <\/i>analiza los enunciados, en el caso m\u00e1s sencillo, como compuestos por un sujeto, un predicado y cuantificadores (\u00abtodos\u00bb, \u00abalgunos\u00bb). La simbolizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente de un enunciado simple como<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3) Luis es alto<\/p>\n<p>consiste en escribir<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3.1) Al (literalmente: \u00abalto Luis\u00bb)<\/p>\n<p>o en general, con variables:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3.2) <i>Px<\/i><i> <\/i>(literalmente: \u00abPe equis\u00bb).<\/p>\n<p>La c\u00f3pula, el verbo ser, es susceptible de varias interpretaciones. Por eso es conveniente fijar ling\u00fc\u00edsticamente (simb\u00f3licamente) cada una. Es claro que la palabra \u00abes\u00bb no tiene la misma funci\u00f3n relacional en los ejemplos siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">a) Luis es alto.<br \/>\nb) 3 + 5 es 8.<br \/>\nc)<i> <\/i>Luis es aqu\u00e9l.<br \/>\nd)<i> <\/i>Luis es miembro del F. C. Barcelona.<\/p>\n<p>En el uso com\u00fan a)<i> <\/i>se tiene la atribuci\u00f3n de una cualidad a un sujeto: en el uso b)<i>, <\/i>una afirmaci\u00f3n de equivalencia: en el uso c) una afirmaci\u00f3n de identidad: en el uso d)<i> <\/i>una afirmaci\u00f3n de pertenencia de un individuo a una clase o conjunto de individuos. Los usos b)<i> <\/i>y c)<i> <\/i>on especializaciones; el uso m\u00e1s com\u00fan, a), es el mentado por el simbolismo <i>Px.<\/i><\/p>\n<p>Para expresar el cuantificador \u00abtodos\u00bb suele usarse la<b> <\/b>variable cuantificada puesta entre par\u00e9ntesis: as\u00ed<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i> (x)<\/i><i> <\/i><i>Px<\/i><i> <\/i>se lee: para todo <i>x<\/i><i> <\/i>(vale) <i>Px,<\/i><i> <\/i>o: todo <i>x<\/i><i> <\/i>es <i>P.<\/i><\/p>\n<p>Para expresar el cuantificador \u00abalgunos\u00bb suele usarse el s\u00edmbolo \u2203 antepuesto a la variable cuantificada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i> \u2203x <\/i><i>Px <\/i>se lee: hay al menos un <i>x <\/i>tal que <i>Px;<\/i><i> <\/i>o: al menos un <i>x <\/i>es <i>P.<\/i><\/p>\n<p>Los axiomas de Hilbert y Bernays para el c\u00e1lculo de predicados son:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A5: <i>(x)Px <\/i><i>\u2192 <\/i><i>Py<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A6: <i>Py<\/i><i> \u2192 <\/i><i>\u2203<\/i><i>xPx<\/i><\/p>\n<p>Utiliz\u00e1ndolos junto con la base axiom\u00e1tica del c\u00e1lculo de enunciados, m\u00e1s algunas reglas caracter\u00edsticas del de predicados, se obtiene un c\u00e1lculo que no es decidible como el anterior, pero s\u00ed completo; esto es: tal que en \u00e9l pueden conseguirse como teoremas derivados de los axiomas todas las f\u00f3rmulas que son consecuencia <i>sem\u00e1ntica <\/i>de los axiomas interpretados l\u00f3gicamente. El c\u00e1lculo sint\u00e1ctico rinde pues tanto como la idea sem\u00e1ntica de consecuencia.<\/p>\n<p>Ese resultado vale empero s\u00f3lo para lo que se llama c\u00e1lculo de predicados de primer orden. \u00c9ste es aquel en el cual los sujetos son s\u00f3lo objetos singulares concretos, no cualidades. As\u00ed por ejemplo el enunciado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(4) toda propiedad crom\u00e1tica es f\u00edsica,<\/p>\n<p>simbolizable por<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(4,1) (P)<i> <\/i>(si Pes crom\u00e1tica, entonces P es f\u00edsica),<\/p>\n<p>o<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(4,2) (P) (CrP \u2192 FisP),<\/p>\n<p>pertenece a la l\u00f3gica de predicados de orden superior. El c\u00e1lculo de estas formas no es completo (G\u00f6del).<\/p>\n<p>Especial importancia tiene,dentro del c\u00e1lculo de pre dicados el estudio de las relaciones. \u00c9stas se entienden como predicados de m\u00e1s de un argumento o sujeto. As\u00ed, por ejemplo, se simboliza el enunciado \u00abLuis es hijo de Pedro\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(5)<i> <\/i>Hlp.<\/p>\n<p>Con la expresi\u00f3n de relaciones se introduce un nivel peculiar en el c\u00e1lculo de predicados. Pues la parte de \u00e9ste que no es capaz de expresar relaciones (o sea, la parte reducida a predicados de un solo argumento) es decidible igual que el c\u00e1lculo de enunciados. Eso indica lo limitada que es la l\u00f3gica de predicados de un solo argumento o sujeto, y, por tanto, la pobreza de la l\u00f3gica tradicional, que en general no rebas\u00f3 ese nivel.<\/p>\n<p>Los resultados relativos al rendimiento de los c\u00e1lculos (decidibilidad, completitud) son caracter\u00edsticos de la metal\u00f3gica, que estudia principalmente esas cuestiones (junto con la de la consistencia o ausencia de contradicci\u00f3n en los c\u00e1lculos, previa a todas las dem\u00e1s propiedades \u00fatiles de los mismos). Los resultados metal\u00f3gicos que indican, por ejemplo, cu\u00e1les son los l\u00edmites de la mecanizaci\u00f3n posible de tal o cual tipo de inferencia deductiva, son uno de los logros m\u00e1s interesantes de la l\u00f3gica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>J. FERRATER MORA-H. LEBLANc, <i>L\u00f3gica matem\u00e1tica,<\/i><i> <\/i>2.\u00aa edici\u00f3n, 1962; D. HILBERT-W. ACKERMANN, <i>Elementos de l\u00f3gica<\/i><i> <\/i><i>te\u00f3rica,<\/i><i> <\/i>1962; W. V. O. QUINE, <i>Los<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todos de la l\u00f3gica, <\/i>1962; M. SACRIST\u00c1N, <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>al<\/i><i> <\/i><i>an\u00e1lisis<\/i><i> <\/i><i>formal,<\/i><i> <\/i>1964.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a><b>7. M\u00e1s sobre el Teorema de G\u00f6del<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <i>L<\/i><i>\u00f3gica elemental<\/i>, pp. 340-342, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>La principal aportaci\u00f3n a la l\u00f3gica te\u00f3rica del matem\u00e1tico y l\u00f3gico austriaco Kurt G\u00f6del (nacido en 1906. \u00ab\u00dcber formal unentscheidbare S\u00e4tze aus <i>Principia Mathematica<\/i> und verwandter Systeme\u00bb [Sobre las proposiciones formalmente indecidibles de <i>Principia Mathematica<\/i> y sistemas afines] 1931; <i>The consistency of the Axiom of Choice and the generalized Continuum-Hypothesis with the Axioms of Set Theory <\/i>[La consistencia del axioma de elecci\u00f3n y la hip\u00f3tesis generalizada del continuo con los axiomas de la teor\u00eda de conjuntos]<i> <\/i>1940) es el teorema de incompletud que lleva su nombre. De este teorema se desprende otro, tambi\u00e9n de gran importancia l\u00f3gica: el teorema que sienta la imposibilidad de formalizar la demostraci\u00f3n de la consistencia de la l\u00f3gica de predicados de orden superior con medios deductivos que no rebasen la potencia del algoritmo examinado en cada caso. Este teorema significa la imposibilidad de realizar al pie de la letra el programa de Hilbert. Otros importantes trabajos de G\u00f6del que no se consideran aqu\u00ed son su demostraci\u00f3n de la completud del c\u00e1lculo de predicados de primer orden y sus teor\u00edas matem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>El c\u00e9lebre teorema de incompletitud de G\u00f6del se basa en una laboriosa demostraci\u00f3n que consiste en construir un enunciado muy peculiar, perteneciente a la l\u00f3gica de predicados de orden superior y, concretamente, a la parte de la misma que bastar\u00eda para formalizar la aritm\u00e9tica. <i>Metaling\u00fc\u00edsticamente <\/i>demuestra G\u00f6del: 1\u00ba que ese enunciado es verdadero, porque su interpretaci\u00f3n o significaci\u00f3n metaling\u00fc\u00edstica es verdadera; 2\u00ba que no es demostrable en el c\u00e1lculo (o sea, que no es un teorema del c\u00e1lculo). Esto establece la incompletud del c\u00e1lculo de predicados de orden superior, y de la aritm\u00e9tica en particular&#8230;<\/p>\n<p>La demostraci\u00f3n de G\u00f6del parte del presupuesto de que el c\u00e1lculo de predicados es consistente. Si no se presupone eso, no tiene sentido discutir acerca de la completud del c\u00e1lculo, porque un c\u00e1lculo inconsistente lo demuestra todo, tanto lo verdadero cuanto lo falso. Es, por as\u00ed decirlo, hipercompleto.<\/p>\n<p>Luego G\u00f6del construye una f\u00f3rmula aritm\u00e9tica (1*), indemostrable en el c\u00e1lculo. esta f\u00f3rmula es <i>del <\/i>c\u00e1lculo, y por tanto, en s\u00ed misma no significa nada. Pero su interpretaci\u00f3n en el metalenguaje del c\u00e1lculo dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(1) La f\u00f3rmula (1*) es indemostrable en el c\u00e1lculo.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula (1*) es la construcci\u00f3n simb\u00f3lica cuyo nombre metaling\u00fc\u00edstico es (1)&#8230; G\u00f6del demuestra formalmente que (1*) es indemostrable en el c\u00e1lculo. Su demostraci\u00f3n puede evocarse intuitivamente as\u00ed: si (1*) fuera demostrable en el c\u00e1lculo, entonces ser\u00eda verdadera su significaci\u00f3n, (1). Pero la afirmaci\u00f3n `(1*) es demostrable en el c\u00e1lculo\u00b4 forma con (1) una contradicci\u00f3n. Por tanto, bajo el supuesto b\u00e1sico de que el c\u00e1lculo es consistente (y consiguientemente de que es adecuada su interpretaci\u00f3n metaling\u00fc\u00edstica), (1*) no puede ser demostrada en el c\u00e1lculo. Si a pesar de ello (1*) es una f\u00f3rmula verdadera, quedar\u00e1 demostrado que la formalizaci\u00f3n de la aritm\u00e9tica en el c\u00e1lculo de predicados es incompleta\u2026<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00bfSignificaba el teorema de incompletitud de G\u00f6del una anulaci\u00f3n del programa de Hilbert? Su respuesta:<\/span><\/p>\n<p>En cuanto a si anula o no el programa formalista, el de Hilbert, las opiniones de los mayores especialistas est\u00e1n divididas. El propio G\u00f6del pensaba que no, y en esta opini\u00f3n le sigue A. Church. En cambio, J. von Neumann se ha expresado al respecto de esta categ\u00f3rica manera. \u00abMi opini\u00f3n personal, compartida con muchos otros, es que G\u00f6del ha demostrado que el programa de Hilbert es intr\u00ednsecamente irrealizable\u00bb.<\/p>\n<p>Probablemente todo el mundo podr\u00eda admitir una variante de esa afirmaci\u00f3n de von Neumann, a saber, que G\u00f6del ha mostrado que el programa de Hilbert, tomado al pie de la letra en cuanto a su finitismo, es irrealizable.<\/p>\n<p>La irrealizabilidad del programa estricto de Hilbert <em>\u2013<\/em>la demostraci\u00f3n de la consistencia de un c\u00e1lculo con m\u00e9todos que no rebasen la potencia de la de los suyos<em>\u2013<\/em>\u00a0se desprende, en efecto, del teorema de incompletud de G\u00f6del. Este teorema puede formularse intuitivamente as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(2) si la aritm\u00e9tica es consistente, entonces es incompleta<\/p>\n<p>Se entiende que se trata de la aritm\u00e9tica formalizada en el c\u00e1lculo de predicados y, por tanto, tambi\u00e9n de \u00e9ste. Pero se conservar\u00e1 en esta reflexi\u00f3n el contexto matem\u00e1tico (aritm\u00e9tico), propio del planteamiento de G\u00f6del. (2) puede escribirse:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(3) la aritm\u00e9tica es consistente \u2192 la aritm\u00e9tica no es completa<\/p>\n<p>Que la aritm\u00e9tica no es completa quiere decir que hay al menos una f\u00f3rmula de la aritm\u00e9tica que es verdadera y, sin embargo, no es demostrable con los medios deductivos de la aritm\u00e9tica formalizada. Se conoce una tal f\u00f3rmula, es la f\u00f3rmula (1*) del anterior comentario. (1*), como se recordar\u00e1 es la f\u00f3rmula del c\u00e1lculo que corresponde o representa la afirmaci\u00f3n metal\u00f3gica &#8216;la f\u00f3rmula (verdadera) (1*) es indemostrable en el c\u00e1lculo&#8217;. Por tanto, (1*) misma puede servir como representaci\u00f3n en el c\u00e1lculo del hecho de que \u00e9ste es incompleto. De aqu\u00ed que, en este contexto intuitivo, pueda expresarse (3) de la forma<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(4) la aritm\u00e9tica es consistente \u2192 (1*).<\/p>\n<p>Esta ser\u00eda una versi\u00f3n (intuitiva) del teorema de G\u00f6del, que es un enunciado verdadero. Ahora bien: como (1*) no es demostrable en el c\u00e1lculo, tampoco puede serlo el antecedente del condicional (4), porque de serlo lo ser\u00eda tambi\u00e9n (1*) por modus ponens. Luego el antecedente, la afirmaci\u00f3n de la consistencia del c\u00e1lculo, no es demostrable en el c\u00e1lculo, o sea, con medios deductivos de la potencia de los del c\u00e1lculo.<\/p>\n<p>Es claro que eso destruye el programa de Hilbert tomado al pie de la letra. Pero no muestra la esterilidad de ninguna de las ideas b\u00e1sicas del formalismo hilbertiano: 1\u00aa. Que interesa reducir los sistemas te\u00f3ricos a c\u00e1lculos. El teorema de G\u00f6del no muestra que esto no sea posible para los sistemas matem\u00e1ticos \u00aben sentido estricto\u00ab, como dec\u00eda Hilbert. 2\u00aa Que conviene tratar en un metalenguaje <em>\u2013<\/em>lo m\u00e1s formalizado posible, pero lenguaje, no mero c\u00e1lculo<em>\u2013<\/em>\u00a0las propiedades de los c\u00e1lculos. Es verdad que, a tenor del teorema de incompletitud de G\u00f6del, este tratamiento no ser\u00e1 siempre tan concluyente como esperaba Hilbert con su finitismo. Pero eso es todo. La idea misma sigue siendo plausible. Y fecunda, como ha mostrado el ulterior desarrollo de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Dos aproximaciones complementarias:<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abComo resultado de los trabajos de G\u00f6del, queda, por otra parte, destruida la idea <em>\u2013<\/em>o esperanza<em>\u2013<\/em>\u00a0de que el concepto de verdad en una teor\u00eda formalizada pueda ser siempre definido por medios estrictamente sint\u00e1cticos, esto es, algor\u00edtmicos, calcul\u00edsticos, sin consideraci\u00f3n del campo significativo a que se refiere la teor\u00eda formalizada. El teorema de G\u00f6del ense\u00f1a, en efecto, que, dada una formulaci\u00f3n l\u00f3gica de la aritm\u00e9tica (que sea lo suficientemente rica como para formular en ella los axiomas de Peano, por ejemplo), hay siempre al menos una proposici\u00f3n aritm\u00e9tica verdadera que no es deducible en la formalizaci\u00f3n.\u00bb (\u00abFilosof\u00eda\u00bb, <i>PM II<\/i>, pp.128-129).<\/p>\n<p>2. \u00abNo hay duda de que ciertos lenguajes artificiales posibilitan la mecanizaci\u00f3n de la inferencia deductiva <em>\u2013<\/em>m\u00e1s concretamente, la han posibilitado en la l\u00f3gica simb\u00f3lica contempor\u00e1nea<em>\u2013<\/em>, pero, y esto es decisivo, s\u00f3lo dentro de ciertos l\u00edmites (bastante modestos) que la misma investigaci\u00f3n l\u00f3gica contempor\u00e1nea ha fijado formalmente: los teoremas de G\u00f6del y Church son en efecto, al mismo tiempo que la culminaci\u00f3n del mayor \u00e9xito algor\u00edtmico de la l\u00f3gica, la destrucci\u00f3n definitiva del ideal algor\u00edtmico de la l\u00f3gica, la destrucci\u00f3n definitiva del ideal logicista leibniziano: hoy es un teorema de la l\u00f3gica (el de G\u00f6del sobre la indecibilidad del calculo de predicados en particular) <em>\u2013<\/em>no s\u00f3lo una fundada opini\u00f3n del sentido com\u00fan y de la conciencia filos\u00f3fica<em>\u2013<\/em>\u00a0que la aspiraci\u00f3n de resolver la metaf\u00edsica y la filosof\u00eda en general en un algoritmo es irrealizable.\u00bb (\u00abApuntes de filosof\u00eda de la l\u00f3gica\u00bb, <i>PM II<\/i>, p. 282)<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De una de las carpetas de res\u00famenes de BFEEUB, anotaciones del autor sobre el ensayo de Ernest Nagel y James R. Newman, <i>El teorema de G\u00f6del<\/i>. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n italiana (La prova di G\u00f6del) de 1961<\/span><\/p>\n<p>1.<b> Introducci\u00f3n<\/b>. Generalidades sistem\u00e1ticas e hist\u00f3ricas sobre el m\u00e9todo axiom\u00e1tico.<\/p>\n<p>2. <b>El problema de la consistencia [Il problema della compatibilit\u00e0].<\/b><u> <\/u><\/p>\n<p>a) Se hizo de la geometr\u00eda eucl\u00eddea modelo de la de Riemann. Pero esto s\u00f3lo desplaza el problema (pp. 23-24).<\/p>\n<p>b) \u00bfY la eucl\u00eddea? Recusaci\u00f3n del criterio de evidencia. .Criterio de experiencia, pero insuficiencia l\u00f3gica de la inducci\u00f3n (pp. 25-26). El resultado de G\u00f6del, sin embargo, mostrar\u00e1 que \u00e9ste es el \u00fanico.<\/p>\n<p>c) Hilbert y la algebrizaci\u00f3n (modelo algebraico de la geometr\u00eda): misma cuesti\u00f3n: es desplazar el problema (p. 27).<\/p>\n<p>d) Ap\u00e9ndice: repetici\u00f3n de que no se puede recurrir a las nociones evidentes, \u00abclaras y distintas\u00bb. La noci\u00f3n de clase y la paradoja de Russell.<\/p>\n<p><b>3. Pruebas absolutas de consistencia.<\/b><\/p>\n<p>a) Para evitar las pruebas \u00abrelativas\u00bb.<\/p>\n<p>b) Hilbert y la formalizaci\u00f3n completa. C\u00e1lculos.<\/p>\n<p>c) El ejemplo del ajedrez y el meta-ajedrez (p. 39).<\/p>\n<p><b>4. La codificaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la l\u00f3gica formal. <\/b><\/p>\n<p><b>5. Un ejemplo de prueba absoluta de consistencia v\u00e1lida.<\/b><\/p>\n<p>I. Consistencia:<\/p>\n<p>a) Formalizaci\u00f3n c\u00e1lculo proposicional;<\/p>\n<p>b) Demostraci\u00f3n de su consistencia.<\/p>\n<p>1. Reducci\u00f3n del problema a la demostraci\u00f3n de que hay un \u2018q\u2019 no deducible.<\/p>\n<p>2. M\u00e9todo: decir queda de propiedad com\u00fan a los axiomas, hereditaria seg\u00fan las reglas y que no posee q.<\/p>\n<p>3. Es la propiedad tautol\u00f3gica.<\/p>\n<p>4. Demostraci\u00f3n de que el sistema es tautol\u00f3gico.<\/p>\n<p>4\u00b4. Reformulaci\u00f3n sin V y F, con las clases K<sub>1<\/sub> y K<sub>2<\/sub>. Discusi\u00f3n del alcance filos\u00f3fico de la sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p>5. q = p v q, por ejemplo, que no es tautol\u00f3gica.<\/p>\n<p>II. Completud. Noci\u00f3n intuitiva y formulaci\u00f3n del problema de G\u00f6del.<\/p>\n<p><b>6. La idea de representaci\u00f3n y su empleo en las matem\u00e1ticas<\/b>.<\/p>\n<p>a) Lo establecido por G\u00f6del, formulado as\u00ed (p.66).<\/p>\n<p>b) C\u00f3mo lo estableci\u00f3: el ejemplo de la paradoja de Richard y su deficiencia.<\/p>\n<p>c) Naturaleza de la demostraci\u00f3n de G\u00f6del. Obs: Son dos p\u00e1jaros de un tiro.<\/p>\n<p><b>7. La prueba de G\u00f6del.<\/b><\/p>\n<p>a) La numeraci\u00f3n de G\u00f6del: exposici\u00f3n de la aritmetizaci\u00f3n del c\u00e1lculo formal (o sea, de la aritm\u00e9tica formalizada).<\/p>\n<p>b) La aritmetizaci\u00f3n de la metamatem\u00e1tica (pp. 81-82).<\/p>\n<p>c) El n\u00facleo de la argumentaci\u00f3n de G\u00f6del:<\/p>\n<p>1\u2019. Secuencia de los razonamientos. (1\u00ba)<\/p>\n<p>1\u2019\u2019. Construcci\u00f3n de la f\u00f3rmula aritm\u00e9tica G que representa a la propia metamatem\u00e1tica: \u00abG es indemostrable\u00bb, mediante n\u00famero de G\u00f6del;<\/p>\n<p>(2\u00ba) 2\u2019\u2019. Demostraci\u00f3n de que G es demostrable s\u00f3lo si lo es no G. Por tanto, si el c\u00e1lculo es consistente, no son demostrables en \u00e9l ni G ni no-G; (3\u00ba)<\/p>\n<p>3\u2019\u2019. Demostraci\u00f3n de que G es verdadera; (4\u00ba)<\/p>\n<p>4\u2019\u2019. Luego los axiomas son incompletos. Generalizaci\u00f3n. (5\u00ba)<\/p>\n<p>5\u2019\u2019:1\u2019\u2019\u2019.Construcci\u00f3n de la f\u00f3rmula aritm\u00e9tica que representa la proposici\u00f3n metamatem\u00e1tica \u00abla aritm\u00e9tica es consistente\u00bb. 2\u2019\u2019\u2019. Demostraci\u00f3n de A -&gt; G. 3\u2019\u2019\u2019. Demostraci\u00f3n de que A no es demostrable. 4\u2019\u2019\u2019. Luego la consistencia de la aritm\u00e9tica no puede demostrarse con argumentos representables en el c\u00e1lculo formal.<\/p>\n<p>2\u2019. El razonamiento en detalle.<\/p>\n<p>[NE Desarrollo formal del razonamiento que no reproducimos]<\/p>\n<p>Observaci\u00f3n final: Todo el nervio de la demostraci\u00f3n, y lo que le salva de las objeciones planteadas a las paradojas de Richard y de Epim\u00e9nides, se basa en que G es de verdad una f\u00f3rmula matem\u00e1tica y no del metalenguaje, aunque represente a una proposici\u00f3n del metalenguaje. Esto es posible por la aritmetizaci\u00f3n g\u00f6deliana de la metamatem\u00e1tica. En concreto, es posible porque la proposici\u00f3n metamatem\u00e1tica: `l a f\u00f3rmula G es indemostrable\u2019 est\u00e1 presentada por la f\u00f3rmula del c\u00e1lculo<\/p>\n<p>\u2018(x) &#8211; Dem [ x, subt (n, 13, n) ]<\/p>\n<p>Y esto es en el fondo posible porque el concepto metamatem\u00e1tico de \u2018demostrable\u2019 es representado por la relaci\u00f3n entre n\u00fameros, aritm\u00e9tica \u2018Dem (x,y).\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"20\"><\/a> <b>8. Sobre las oposiciones a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de 1962.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En carta de 1959 a su amigo Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abVale la pena a\u00f1adir \u2013o acaso no la valga, dado tu conocimiento de mi car\u00e1cter\u2013 que no pienso que esa c\u00e1tedra [la de L\u00f3gica en Valencia] la pueda ganar alguien que viva tan en <i>off-side<\/i> como vivo yo (\u2026) Pero, si no la c\u00e1tedra, s\u00ed busco con mucho inter\u00e9s otras dos cosas: primera, terminar con mi falta de presencia en toda oposici\u00f3n; segunda, hacer unos ejercicios decentes que den armas en Barcelona a los miembros de la Secci\u00f3n que \u2013con la oposici\u00f3n de otros\u2013 quer\u00edan encargarme la L\u00f3gica, aqu\u00ed C\u00e1tedra no cubierta ni dotada. Preparo un art\u00edculo \u00abSobre el esp\u00edritu de los algoritmos l\u00f3gico-aritm\u00e9ticos en Leibniz\u00bb. Tema y tiempo no me dar\u00e1n m\u00e1s que para 25\/30 folios. Espero en cambio que tenga inter\u00e9s y rigor.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el \u00abManifiesto por una Universidad democr\u00e1tica\u00bb <i>(Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, p. 51), observaba cr\u00edticamente Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abOtras causas de nuestro atraso universitario deben buscarse en la exacerbaci\u00f3n durante estos a\u00f1os de defectos antiguos de la vida acad\u00e9mica, o en la perduraci\u00f3n de rasgos de \u00e9sta que, justificables en su \u00e9poca de origen, carecen hoy de adecuaci\u00f3n a la realidad. Tal es, por ejemplo, el burocratismo centralista de la pol\u00edtica universitaria en general, y, en particular, del sistema de provisi\u00f3n de c\u00e1tedras, el cual, mientras impide la formaci\u00f3n de escuelas cient\u00edficas y culturales, no cumple con la funci\u00f3n de evitar la tendenciosidad. Por el contrario, las oposiciones a c\u00e1tedras universitarias se han convertido durante este per\u00edodo en un instrumento de censura intelectual ejercida por la administraci\u00f3n misma o a trav\u00e9s de la estrategia del dominio de los tribunales de oposici\u00f3n por grupos dominantes pol\u00edticamente en el Estado. Tambi\u00e9n se encuentra entre estas causas de origen antiguo la precariedad del profesorado no-numerario y el predominio de formas de ense\u00f1anza que hoy ya no pueden ser sino subsidiarias, como la lecci\u00f3n de c\u00e1tedra ineficazmente impartida a centenares de alumnos a la vez\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Preguntado por estas oposiciones de 1962 \u2013\u00abVino poco despu\u00e9s su presentaci\u00f3n a las oposiciones de la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad de Valencia celebradas en Madrid. No tuvo \u00e9xito, no las sac\u00f3. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfFue justa la resoluci\u00f3n del tribunal?\u00bb\u2013, el profesor Enrique Alonso ha se\u00f1alado:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEste es un asunto que est\u00e1 bien documentado y no me entretendr\u00e9 en los detalles. La oposici\u00f3n celebrada en Valencia en 1962 para dirimir a qui\u00e9n le corresponder\u00eda la C\u00e1tedra de L\u00f3gica de dicha Universidad es, a juicio de muchos, uno de los eventos determinantes en el proceso de introducci\u00f3n de la disciplina de la L\u00f3gica en nuestro pa\u00eds. Se trata de un periodo en el que el OPUS hab\u00eda lanzado una campa\u00f1a a activa para controlar las estructuras de poder de la Universidad p\u00fablica del R\u00e9gimen, campa\u00f1a de cuyos resultados tenemos buena evidencia a\u00fan en la actualidad. Esta organizaci\u00f3n religiosa hab\u00eda conseguido el control del Tribunal de dicha plaza e hizo todo lo posible para que Sacrist\u00e1n no la obtuviera, buscando para ello un candidato af\u00edn suficientemente aceptable como para no convertir la operaci\u00f3n en un caso para la Historia. Es obvio que no lo consiguieron. El candidato en cuesti\u00f3n no fue otro que Manuel Garrido.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n no tendr\u00eda tanto peso si a Sacrist\u00e1n se le hubiera permitido despu\u00e9s ocupar el lugar que le correspond\u00eda en el panorama cient\u00edfico y acad\u00e9mico espa\u00f1ol, pero esto nunca ocurri\u00f3. De hecho, ni siquiera obtuvo una C\u00e1tedra extraordinaria cuando en 1980 el Consejo de Rectores \u2013lo que luego ser\u00eda la CRUE\u2013 se neg\u00f3 a conced\u00e9rsela junto a las figuras de Castilla del Pino, Vidal Beneyto, S\u00e1nchez Mazas y Manuel Castells.<\/p>\n<p>Por tanto, la cuesti\u00f3n se reduce a qu\u00e9 hubiera sucedido si Manuel Sacrist\u00e1n s\u00ed hubiera podido ejercer como introductor de la L\u00f3gica en lugar de ceder su puesto a Manuel Garrido. Garrido, quien desde luego no ten\u00eda una formaci\u00f3n especializada en esa materia antes de obtener la C\u00e1tedra de Valencia en 1962, experiment\u00f3 desde ese momento un giro sustancial en su carrera convirti\u00e9ndose en un promotor de la L\u00f3gica y en general de la Filosof\u00eda anal\u00edtica que en ese momento se hac\u00eda fuera de nuestras fronteras. Pese a ello, nunca fue un l\u00f3gico <i>sensu estricto<\/i>, ni tuvo una producci\u00f3n apreciable en esta \u00e1rea de conocimiento, aparte, eso s\u00ed, de su conocido manual. Promovi\u00f3 una concepci\u00f3n neutral de la disciplina, m\u00e1s pronunciada a\u00fan que la que Sacrist\u00e1n criticara en el Ferrater-Leblanc y practic\u00f3 una cierta hostilidad contra la Filosof\u00eda continental poco comprensible, dado su pasado m\u00e1s bien ligado a la figura de su mentor y maestro: Leopoldo Palacios. Garrido, en definitiva, impuls\u00f3 una interpretaci\u00f3n t\u00e9cnica de la L\u00f3gica contempor\u00e1nea sin replantearse a fondo si compart\u00eda o no los mismos motivos y el mismo marco conceptual que la L\u00f3gica a la que vino a reemplazar: la L\u00f3gica tradicional escol\u00e1stica. Para justificar este reemplazo se vio seguramente obligado a entrar en conflicto con ciertas visiones tradicionales de la Filosof\u00eda, pero tambi\u00e9n con el pensamiento cr\u00edtico y con el continental. En definitiva, se vio a s\u00ed mismo como un renovador enfrentado al resto de las corrientes de la Filosof\u00eda contempor\u00e1nea en la lucha por los distintos nichos de poder, algo en lo que sin duda pose\u00eda habilidades notables.<\/p>\n<p>No puedo imaginar en qu\u00e9 habr\u00eda derivado el magisterio de Sacrist\u00e1n, pero estoy seguro de que no hubiera adoptado tales posiciones en caso de que su carrera hubiera podido transitar libremente por el camino de L\u00f3gica. Su concepci\u00f3n del papel de la L\u00f3gica con respecto a la Filosof\u00eda no era instrumental, sino doctrinal. La L\u00f3gica era una forma privilegiada y contempor\u00e1nea de analizar la fundamentaci\u00f3n del conocimiento. Y desde luego no era ajena a la filosof\u00eda cr\u00edtica y en particular al pensamiento marxista. La ausencia de este enfoque de la disciplina ha provocado un conflicto que llega hasta nuestros d\u00edas y que dista de estar resuelto. La L\u00f3gica, al seguir mayoritariamente en su implantaci\u00f3n acad\u00e9mica las l\u00edneas trazadas inicialmente por Garrido, se ha desgajado, de manera impropia a mi juicio, del resto de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica al punto de verse cuestionada como un elemento extra\u00f1o en la formaci\u00f3n del fil\u00f3sofo. No s\u00e9 qu\u00e9 evoluci\u00f3n tendr\u00e1 este debate, a veces larvado, en otras ocasiones expl\u00edcito, pero s\u00ed creo poder afirmar que, si Sacrist\u00e1n hubiera tenido su oportunidad, no habr\u00eda llegado a adoptar la forma presente o siquiera a plantearse.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, el profesor Christian H. Mart\u00edn Rubio comentaba en \u00abMientras la esperanza espera. Materiales en torno a la oposici\u00f3n a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad en Valencia en 1962\u00bb (<i>Donde no habita el olvido<\/i>, pp. 257-285):<\/span><\/p>\n<p><b>La C\u00e1tedra de L\u00f3gica de Valencia: una adjudicaci\u00f3n controvertida.<\/b><\/p>\n<p>Como dec\u00edamos en unas l\u00edneas anteriores, la creaci\u00f3n de la C\u00e1tedra de L\u00f3gica en la Universidad de Valencia, es un hecho de suma importancia dentro de la historia de la introducci\u00f3n e implantaci\u00f3n de la l\u00f3gica contempor\u00e1nea en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hasta ese momento exist\u00eda una \u00fanica C\u00e1tedra de este tipo, en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Madrid, ocupada antes de 1939 por el dirigente socialista Juli\u00e1n Besteiro, que tras su muerte en 1940 en la c\u00e1rcel de Carmona (Sevilla), fue dotada de nuevo en 1943 y ganada por Leopoldo Eulogio Palacios Rodr\u00edguez en mayo de 1944, doctor en filosof\u00eda por la Universidad de Madrid con la tesis <i>La doctrina de la L\u00f3gica en Juan de Santo Tom\u00e1s<\/i> \u2013defendida el 12 de enero de ese mismo a\u00f1o\u2013 y en cuya c\u00e1tedra se mantuvo desde entonces hasta su fallecimiento en 1981, siendo entonces sustituido por Manuel Garrido, nombrado catedr\u00e1tico en la oposici\u00f3n objeto de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>As\u00ed, podemos considerar la C\u00e1tedra de Valencia en 1962, como la primera c\u00e1tedra nueva de l\u00f3gica dotada en el deplorable sistema implantado a partir de la tambi\u00e9n denominada cruzada por la religi\u00f3n, por la patria y por la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La importancia que en el desarrollo posterior de la implantaci\u00f3n estudiada ha tenido Manuel Garrido y el Departamento de L\u00f3gica y Teor\u00eda de la Ciencia creado a su alrededor \u2013\u00fanico en esos a\u00f1os en la universidad espa\u00f1ola\u2013 y la pol\u00e9mica suscitada por el proceso y resultado de esta oposici\u00f3n, es recogido por numerosos autores.<\/p>\n<p>Podemos sintetizar estas opiniones en que Garrido ha sido una de las personas con una mayor actividad en la consolidaci\u00f3n de la l\u00f3gica matem\u00e1tica \u2013junto a otras materias\u2013, despu\u00e9s de su nombramiento como catedr\u00e1tico, tanto a partir de su docencia, escritos, traducciones y labor editorial, como en su capacidad de reunir en torno suyo a un competente grupo de personas interesadas por estas cuestiones, el llamado \u00abc\u00edrculo de Valencia\u00bb. Entre otras muchas cosas, podemos destacar la peri\u00f3dica organizaci\u00f3n, a partir de 1969, de los Symposia de L\u00f3gica y Filosof\u00eda de la Ciencia, que m\u00e1s tarde tendr\u00e1n su continuaci\u00f3n en Madrid, y en los que podemos encontrar la participaci\u00f3n de fil\u00f3sofos y pensadores de la importancia de Chomsky, Habermas, Popper o Von Hayek; la publicaci\u00f3n de la revista <em>Teorema<\/em>, fundada en 1971 por Garrido y Fernando Montero que a partir de 1972 qued\u00f3 bajo la exclusiva direcci\u00f3n del primero y que despu\u00e9s fue trasladada a Madrid acompa\u00f1ando al nuevo destino de su director; la edici\u00f3n complementaria desde mediados de los 70 de los Cuadernos Teorema; y su manual <em>L\u00f3gica simb\u00f3lica<\/em> (1973), uno de los cuatro manuales \u00abcl\u00e1sicos\u00bb de L\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pero \u00e9ste es un desarrollo posterior al objeto de este art\u00edculo, que intenta avanzar en la dilucidaci\u00f3n de la pol\u00e9mica suscitada por el proceso y resultado de la oposici\u00f3n origen de todo lo anterior.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, las opiniones mayoritarias hacen referencia a motivos \u00abextraaced\u00e9micos\u00bb o razones pol\u00edticoideol\u00f3gicas, para entender el resultado de la oposici\u00f3n, a favor de Garrido y en detrimento de Sacrist\u00e1n, considerado como la persona m\u00e1s competente en L\u00f3gica que hab\u00eda en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Resaltar\u00e9 las valoraciones de dos de las personas que estuvieron presentes en ella. Jes\u00fas Moster\u00edn se\u00f1ala: \u00ab(\u2026).Hab\u00eda preparado [Manuel Sacrist\u00e1n] las oposiciones seriamente, tratando de mostrar su perfil m\u00e1s tradicional e inofensivo posible. Presentaba un trabajo de investigaci\u00f3n \u00abSobre el <i>Calculus Universalis <\/i>de Leibniz en los manuscritos n\u00ba 1-3 de abril de 1979\u00bb. Y en los ejercicios disimulaba sus \u00abpeligrosos\u00bb conocimientos de la l\u00f3gica matem\u00e1tica y citaba de memoria a Santo Tom\u00e1s en lat\u00edn. De nada le sirvi\u00f3. A pesar de su evidente superioridad y de la brillantez de sus intervenciones, el tribunal no le concedi\u00f3 la c\u00e1tedra. El resultado fue tanto m\u00e1s bochornoso, cuando que Sacrist\u00e1n era sin duda la persona m\u00e1s competente en L\u00f3gica que hab\u00eda en Espa\u00f1a en aquel momento. El Tribunal hab\u00eda sido seleccionado ex-profeso para que Sacrist\u00e1n no sacar\u00e1 las oposiciones. Ninguno de sus miembros ten\u00eda ni remota idea de l\u00f3gica, pero a todos ellos hab\u00eda llegado la fama de Sacrist\u00e1n de ser ateo, marxista, \u00abpositivista\u00bb y l\u00f3gico matem\u00e1tico, caracter\u00edsticas todas ellas consideradas alarmantes, corrosivas y vitandas por el ignorante y mojigato mundillo filos\u00f3fico oficial de la Espa\u00f1a de entonces, dominado por curas, semicuras, metaf\u00edsicos tomistas y paletos reaccionarios de diversa laya. (&#8230;)\u00bb<\/p>\n<p>Y Javier Muguerza recuerda: \u00abTengo grabada en m\u00ed mente una imagen casi fotogr\u00e1fica de todos y cada uno de los detalles de dicha oposici\u00f3n, (&#8230;). La oposici\u00f3n fue un aut\u00e9ntico esc\u00e1ndalo, pues Sacrist\u00e1n era con mucho el candidato con m\u00e1s m\u00e9ritos para obtener la plaza en aquellos momentos y las razones para neg\u00e1rsela no pod\u00edan ser sino descaradamente pol\u00edticas, como un miembro del tribunal reconocer\u00eda en mi presencia al cabo de alg\u00fan tiempo de celebrarse aquella. Cuando el fallo de la misma se hizo p\u00fablico, en una sala abarrotada de gente, que o bien era c\u00f3mplice de los autores de la fechor\u00eda o bien se sent\u00eda amedrentada por un ambiente que no invitaba que digamos a levantar la voz, V\u00edctor S\u00e1nchez de Zavala, Paco Garc\u00eda y yo (comandados, como ya comenzaba a ser normal, por Aranguren) nos levantamos ruidosamente de nuestros asientos y abandonamos el local dando un portazo para ir a reunirnos con Manolo (&#8230;). El acontecimiento, al que alguna vez me he referido como el d\u00eda de la p\u00e9rdida de mi virginidad acad\u00e9mica, resulto decisivo para m\u00ed, pues por aquellas fechas yo a\u00fan cre\u00eda ingenuamente que la universidad pod\u00eda llegar a constituir un espacio de convivencia civilizada (\u2026)\u00bb.<\/p>\n<p>Por otro lado, Juan Ram\u00f3n Capella nos aporta algunos datos m\u00e1s contundentes: \u00ab(&#8230;). Hay que decir, (&#8230;) que a Manolo, cuando ya era sospechoso de militancia comunista, las autoridades no le dejaron ganar la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de Valencia para la que era el candidato m\u00e1s cualificado, en 1962; el enjuague corri\u00f3 a cargo de un tribunal de oposiciones que ni advert\u00eda los errores de formulaci\u00f3n en la pizarra de alguno de los concursantes y cuyo presidente, J. Corts Grau, interrogado al respecto muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, comento con desenfado: \u201cYo no entend\u00eda nada de l\u00f3gica; hice lo que me dijeron\u201d. (&#8230;)\u00bb<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, Sacrist\u00e1n comenta de estas oposiciones en una carta de agradecimiento a la solidaridad que le expresaba la cient\u00edfica Carmina Virgili por el rechazo del Consejo de Rectores en 1980 a una c\u00e1tedra extraordinaria solicitada para \u00e9l: \u00ab(&#8230;) el rector Candau fue secretario del tribunal de mis \u00fanicas oposiciones, (&#8230;), y no tuvo reparo en denunciarme p\u00fablicamente (por motivos pol\u00edticos) desde la mesa ya en el primer ejercicio<sup>15<\/sup>. Era, dicho sea de paso, oposiciones a una c\u00e1tedra de l\u00f3gica, y no hab\u00eda pizarra en el aula. Tuve que pedirla, con regocijo del tribunal, y me la trajeron tan peque\u00f1a que, para una demostraci\u00f3n de poca importancia, tuve que borrar tres veces&#8230;(&#8230;)\u00bb<\/p>\n<p>Las actas de esta oposici\u00f3n quedan recogidas en el Legajo n\u00famero 15.339 del Archivo General de la Administraci\u00f3n. Aunque inaccesibles en su totalidad hasta el 22 de mayo del a\u00f1o 2012, en base al art\u00edculo 57.1.c de la Ley 16\/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Hist\u00f3rico Espa\u00f1ol, s\u00ed que hay una parte p\u00fablica que se puede consultar y que han servido como base para este art\u00edculo.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges (<i>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n<\/i>, pp. 430-439) comentaba en el apartado \u00abOposici\u00f3n y filosof\u00eda\u00bb:<\/span><\/p>\n<p>No era Manuel Sacrist\u00e1n uno de aquellos que pensaba que cab\u00eda renunciar as\u00ed, sin m\u00e1s, a ciertas tradiciones. Hab\u00eda estado dispuesto a mirar hacia atr\u00e1s para luego mirar adelante. Nada m\u00e1s ajeno a \u00e9l que esperar y ver. La Filosof\u00eda es acci\u00f3n y reflexi\u00f3n sobre la acci\u00f3n y semilla de la acci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>La fuerte convicci\u00f3n en que estaba sobre esto le hab\u00eda permitido multiplicarse en toda una serie de ocupaciones que, si sorprenden por su variedad, el comprend\u00eda de forma unitaria. Por una parte, estaban sus responsabilidades de dirigente clandestino. Por otra, la impartici\u00f3n de clases en la Facultad y su dedicaci\u00f3n a la L\u00f3gica, y, a fin de completar el sueldo de profesor no numerario casado y con una hija, una instalaci\u00f3n en el mundo editorial que se fue fraguando desde la posici\u00f3n de traductor a destajo.<\/p>\n<p>La labor que llev\u00f3 a cabo por este \u00faltimo camino acab\u00f3 concret\u00e1ndose en decenas de miles de p\u00e1ginas vertidas al espa\u00f1ol desde el alem\u00e1n, el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s, el italiano, el griego y el catal\u00e1n. Aunque algunas de ellas fueran puro trabajo <i>pane lucrando<\/i><i> <\/i>muchas respondieron a prop\u00f3sitos de intervenci\u00f3n cultural. Ya en 1956 propuso a Labor la traducci\u00f3n de una obra de Carnap que fue rechazada por recomendaci\u00f3n del padre Roig Gironella, ant\u00edpoda del neopositivismo en esta ocasi\u00f3n. En 1960 publicar\u00e1 en Ariel <i>Revoluci\u00f3n <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>Espa\u00f1a,<\/i><i> <\/i>una selecci\u00f3n de art\u00edculos de Marx y Engels que tratan de nuestro pa\u00eds. Con el pr\u00f3logo fechado en \u00abmayo\u00bb de 1959 fue el primer texto de esto autores aparecido tras la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para Ariel impulsa y dirige la colecci\u00f3n <i>Zetein<\/i>.<i> <\/i>Toma prestado el nombre del pasaje del <i>Gorgias<\/i><i> <\/i>en el que S\u00f3crates \u00abdefine involuntariamente su callejera actividad\u00bb diciendo a sus compa\u00f1eros \u00abbusco junto con vosotros\u00bb. \u00abLa presente colecci\u00f3n\u00bb, escribe Sacrist\u00e1n, si \u00abtoma su nombre del infinitivo de ese verbo, ZETEIN\u00bb, \u00abse propone al mismo tiempo no olvidar su contexto: <i>junto <\/i><i>con vosotros\u00bb. <\/i>Para ella traducir\u00e1 <i>Desde <\/i><i>un <\/i><i>punto de <\/i><i>vista <\/i><i>l\u00f3gico <\/i>y <i>Los<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todos de<\/i><i> <\/i><i>la l\u00f3gica <\/i>del americano William van Orman Quine, ambos aparecidos en 1962. Al a\u00f1o siguiente, dar\u00e1 a luz traducciones de Adorno y Luk\u00e1cs en una tarea que se incrementa a lo largo de toda la d\u00e9cada y que se desparrama por editoriales como Grijalbo o Labor.<\/p>\n<p>Pensar junto con los alumnos era lo que hac\u00eda en la Facultad. Por supuesto, no realizaba ning\u00fan tipo de propaganda pol\u00edtica en sus clases, aunque no pudiera evitar mostrar en ellas el tipo de hombre que es. Parece que Jaime Bofill ejerci\u00f3 algunas presiones. La Historia de la Filosof\u00eda Moderna segu\u00eda siendo en 1960 un asunto delicado. Carreras Artau vuelve a cuidarse de su protegido, y se conviene en que lo mejor es que pase a impartir el curso de Fundamentos de Filosof\u00eda en la Facultad de Econ\u00f3micas. Para sustituirle en Historia de la Filosof\u00eda, Roig Gironella sugiere el nombre de \u00c1lvarez Bolado, un jesuita que viene de estudiar a Hegel en Alemania y que seguro que lo har\u00e1 muy bien.<\/p>\n<p>No piensa Sacrist\u00e1n en abandonar las Facultad. No descarta ocupar en alg\u00fan momento la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de Barcelona, que es plaza no dotada. El mismo a\u00f1o que ley\u00f3 su tesis fue admitido en el concurso para la c\u00e1tedra de L\u00f3gica de Valencia. No es que esperase ganar una oposici\u00f3n a la primera, pero su presencia mostrar\u00eda que no renunciaba a la carrera acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de esa oposici\u00f3n concreta fue muy consecuente. La L\u00f3gica es una de las partes m\u00e1s t\u00e9cnicas y \u00abcient\u00edficas\u00bb de la Filosof\u00eda, y se dir\u00eda por ello m\u00e1s a resguardo que la \u00c9tica, los \u00abFundamentos\u00bb o la Historia de los asuntos pol\u00e9micos. Por otra parte, solo existe una c\u00e1tedra de la materia en el pa\u00eds, la de Madrid. Esto quiere decir que, si ahora sale la de Valencia, en un futuro saldr\u00e1 la de Barcelona, si es que cada una de las secciones va a tener un catedr\u00e1tico. De ah\u00ed que, m\u00e1s que a ganar, a lo que aspire Sacrist\u00e1n sea a hacer un buen papel. Sabe, se lo escribe en carta a Garc\u00eda-Borr\u00f3n, que no es posible que gane la c\u00e1tedra de Valencia alguien\u00abque viva tan <i>off-side<\/i> como vivo yo\u00bb. Ni siquiera ignora que \u00abhay alguien calificado para ella\u00bb. Pero cree que vale la pena comparecer.<\/p>\n<p>La persona \u00abcalificada\u00bb era Manuel Garrido. Por aquel entonces era profesor adjunto de L\u00f3gica de la Universidad de Madrid. \u00abAdjunto\u00bb al catedr\u00e1tico de L\u00f3gica Leopoldo Eulogio Palacios. Desde luego, nada m\u00e1s l\u00f3gico que para \u00e9l fuera la c\u00e1tedra en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>De la misma edad que Sacrist\u00e1n, si algo hab\u00eda caracterizado a Garrido hasta el momento era su capacidad de adaptarse al medio. Protegido primero de G\u00f3mez Arboleya, se vincul\u00f3 a continuaci\u00f3n a Palacios y a Calvo Serer, y bajo la direcci\u00f3n de este \u00faltimo ley\u00f3 su tesis doctoral. Aunque, en sus recuerdos posteriores, declarara no haber apreciado excesivamente la calidad de las ense\u00f1anzas de sus maestros, nunca habl\u00f3 con ellos de este asunto. Ello le permiti\u00f3 ir traduciendo libros para la editorial Rialp y ascender puestos en el escalaf\u00f3n. Pues si algo caracterizaba a este alumno brillante era su disposici\u00f3n a pagar los peajes ante los que se encontrara. Cuando la oposici\u00f3n ya estaba en marcha, se le invit\u00f3 a publicar el inevitable articulito contra la filosof\u00eda de Ortega, que no tuvo inconveniente alguno en preparar para la revista <i>Punta Europa.<\/i><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Sacrist\u00e1n y Garrido, compareci\u00f3 otro candidato: Jorge P\u00e9rez Ballestar. Era un profesor de Barcelona, disc\u00edpulo de Vicens Vives, el cual, aunque se hab\u00eda interesado principalmente por la Filosof\u00eda de la Historia, \u00faltimamente, y con la ayuda, parece ser, de los apuntes que le prest\u00f3 Sacrist\u00e1n, hab\u00eda reconducido su carrera hacia la L\u00f3gica. De hecho, era \u00e9l quien, como adjunto interino, se encargaba en aquellos momentos de impartir la asignatura en Barcelona.<\/p>\n<p>El tribunal que tuvo que dirimir la cuesti\u00f3n fue de lo m\u00e1s ortodoxo. Nada parecido a aquel que juzg\u00f3 la c\u00e1tedra de \u00c9tica de 1955. Lo integraban los veteranos Jos\u00e9 Corts Grau catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda del Derecho que presid\u00eda y Lucio Gil Fagoaga, de Psicolog\u00eda de Madrid al que le quedaba poco para jubilarse. Junto a ello comparecieron tres productos genuinos de la universidad franquista: Leopoldo Eulogio Palacio, \u00c1ngel Gonz\u00e1lez \u00c1lvarez y Alfonso Candau Parias. Este \u00faltimo,el m\u00e1s joven, ejerc\u00eda de secretario del tribunal.<\/p>\n<p>Candau, nacido en 1922, solo tres a\u00f1os mayor que Garrido o Sacrist\u00e1n era un ejemplo perfecto de profesor bien adaptado al sistema. Disc\u00edpulo de Palacios se doctor\u00f3 con premio extraordinario en 1951. Becario del Luis Vives y pensionado en Alemania (en M\u00fcnster precisamente con Joseph Pieper), en 1957 accedi\u00f3 a la c\u00e1tedra de Fundamento de Filosofia en Valladolid. Desde entonces apenas public\u00f3 nada, concentr\u00e1ndose en tareas administrativas. Con el tiempo llegar\u00eda a rector, al igual que otro miembro del tribunal, \u00c1ngel Gonz\u00e1lez \u00c1lvarez. El presidente Corts Grau ya no era entonces, precisamente de la Universidad en la que se convocaba la plaza.<\/p>\n<p>Si algo estaba claro es que Palacios controlaba el asunto. Ten\u00eda el candidato y la mayor\u00eda del tribual. Pas\u00f3, en consecuencia lo previsible. Se otorg\u00f3 la plaza a Manuel Garrido. Votaron por \u00e9l Palacios, Gonz\u00e1lez \u00c1lvarez y el secretario. Corts Grau concedi\u00f3 su voto a Sacrist\u00e1n y Gil Fagoaga a P\u00e9rez Ballestar, a modo de premio de consolaci\u00f3n. Todos contentos.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n, celebrada mientras todo el pa\u00eds clamaba contra los de M\u00fanich, ha devenido legendaria a pesar de toda su previsibilidad. Para uno constituye el ejemplo m\u00e1s palmario de represi\u00f3n pol\u00edtica en la Universidad franquista. Sacrist\u00e1n, a todas luces el m\u00e1s apto, fue rechazado por su condici\u00f3n de opositor al r\u00e9gimen. Para otros, lo que sobre todo mostr\u00f3 la ceremonia fue incuria cient\u00edfica. Sacrist\u00e1n era el \u00fanico de los presentes con nociones s\u00f3lida de L\u00f3gica matem\u00e1tica. Leopoldo Eulogio Palacio doctrinario pol\u00edtico y poeta, solo sab\u00eda de L\u00f3gica cl\u00e1sica. Garrido sab\u00eda lo<i> <\/i>que este le hab\u00eda ense\u00f1ado y P\u00e9rez Ballestar lo que le hab\u00eda ense\u00f1ado Sacrist\u00e1n. En un momento dado, este \u00faltimo necesit\u00f3 escribir unas f\u00f3rmulas en una pizarra. Hubo que tra\u00e9rsela porque no se hab\u00eda previsto tal contingencia, lo cual se hizo con cierta sorna por parte del tribunal.<\/p>\n<p>Hay cierta simplificaci\u00f3n en estas visiones de la historia. Si de verdad constaba a las autoridades la filiaci\u00f3n pol\u00edtica de Sacrist\u00e1n, el que se limitaran a no proponerle para el cargo no parece lo m\u00e1s duro que pudieran hacerle. Si tenemos en cuenta que un requisito para acceder a \u00e9l era jurar lealtad a los principios del r\u00e9gimen hay que admitir que su postergaci\u00f3n en esta ocasi\u00f3n poco a\u00f1ade a la historia de la represi\u00f3n franquista. Por otra parte, es innegable que de L\u00f3gica matem\u00e1tica no sab\u00edan mucho lo miembros del tribunal. Ahora bien: \u00bfqui\u00e9n dice que hab\u00edan convocado una c\u00e1tedra de esta materia? Convocaron una c\u00e1tedra de lo que ellos, y el plan de estudios vigente, denominaba L\u00f3gica, una disciplina de la que la cuesti\u00f3n del nominalismo y los universales, o la de la categor\u00eda en Arist\u00f3teles y en Kant, formaban parte tan leg\u00edtimamente como el \u00abp entonces q\u00bb. Sacrist\u00e1n no ignoraba esto. A la consideraci\u00f3n brillante incluso, de cuestiones como las citadas dedic\u00f3 buena parte de su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante no perder de vista este punto. Si contemplar el asunto como un mero acto de represi\u00f3n del comunismo no acaba de encajar del todo, presentarlo como un cierre de filas frente a la L\u00f3gica matem\u00e1tica resulta a\u00fan m\u00e1s desenfocado. En primer lugar, porque, a estas alturas, por supuesto a su manera cansina, la filosof\u00eda oficial estaba dispuesta a moverse de sus cuarteles tradicionales. Siempre hab\u00eda estado por la Filosof\u00eda como ciencia, y no ten\u00eda objeciones serias contra la L\u00f3gica matem\u00e1tica. Cierto que el \u00fanico catedr\u00e1tico de L\u00f3gica no sent\u00eda por ella ning\u00fan inter\u00e9s. Pero eso no significaba que la instituci\u00f3n se negase a que la gente evolucionara. El reglamento del curso preuniversitario de 1963 introdujo un nuevo programa para la asignatura \u00abHistoria de la Filosof\u00eda y de las Ciencias\u00bb que, reduciendo el tiempo dedicado a la filosof\u00eda medieval, inclu\u00eda un tema sobre \u00abEl neopositivismo y otras direcciones actuales\u00bb. El programa cerraba con un tema dedicado a \u00abLa ciencia actual\u00bb. Aquellas gentes eran de todo menos poco cient\u00edficos.<\/p>\n<p>De hecho, la introducci\u00f3n de la L\u00f3gica matem\u00e1tica en las ense\u00f1anzas de las secciones evolucion\u00f3 a su ritmo a lo largo de los a\u00f1os sesenta, a pesar de que Sacrist\u00e1n no ganara la oposici\u00f3n. Manuel Garrido, nada m\u00e1s llegar a Valencia, impuls\u00f3 con fuerza la ense\u00f1anza de la disciplina, que ya estaba explicando all\u00ed Carlos Par\u00eds. Puestos a ser justos, a Garrido le cabe mucho mejor que a Sacrist\u00e1n el t\u00edtulo de comisario principal del plan de desarrollo de la L\u00f3gica matem\u00e1tica ejecutado durante aquellos a\u00f1os. Con la misma pasi\u00f3n por lo actual y lo cient\u00edfico que, en su d\u00eda, experiment\u00f3 Barbado Viejo, no solo se interes\u00f3 por la L\u00f3gica y la filosof\u00eda anal\u00edtica, sino hasta por la inform\u00e1tica y la cibern\u00e9tica. Desde su nuevo puesto, lleg\u00f3 a impulsar unos famosos \u00abSimposios internacionales de L\u00f3gica y Filosof\u00eda de la Ciencia\u00bb a los cuales acabaron acudiendo maestros internacionales de la talla de Popper, Habermas y hasta Willard van Orman Quine (pues Garrido fue quien, a partir de ahora, pudo invitar). La revista que cre\u00f3 en Valencia, <i>Teorema,<\/i><i> <\/i>que ech\u00f3 a andar en 1971, si por algo se caracteriz\u00f3 es por una apertura a las novedades que permiti\u00f3 que, por m\u00edmesis del c\u00edrculo de Viena, se acabara hablando de un \u00abc\u00edrculo de Valencia\u00bb como avanzadilla espa\u00f1ola del progreso de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Parece dif\u00edcil, en consecuencia, entender que el sentido de lo que pas\u00f3 en 1962 corresponde al intento de detener de cualquier manera el avance del \u00abneopositivismo\u00bb, la L\u00f3gica matem\u00e1tica o la filosof\u00eda anglosajona. El director de tesis del que gan\u00f3 la c\u00e1tedra se encontraba de hecho, en aquellos momentos, preparando un nuevo viaje de estudios a Washington, a<b> <\/b>donde llegar\u00eda en julio para seguir interes\u00e1ndose por la ciencia pol\u00edtica norteamericana. Aquel mismo a\u00f1o public\u00f3 <i>La<\/i><i> <\/i><i>pol\u00edtica<\/i><i> <\/i><i>mundial<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>Estados<\/i><i> <\/i><i>Unidos,<\/i><i> <\/i>y firm\u00f3 un art\u00edculo en <i>ABC<\/i><i> <\/i>que llevaba por t\u00edtulo \u00abLos aspectos positivos de la democracia\u00bb. All\u00ed, el reaccionario de anta\u00f1o dec\u00eda algo tan positivista como que \u00ab[e]n cualquier caso hoy est\u00e1 claro que las formas democr\u00e1ticas de vida, a partir de 1789, han resultado sencillamente un hecho\u00bb. \u00abPartiendo de \u00e9l cabe desarrollar su aspectos positivo y corregir o aminorar sus deficiencia\u00bb. Que Calvo Serer o Leopoldo Eulogio Palacio no se interesaran por la L\u00f3gica matem\u00e1tica no quiere decir que no fueran conscientes de que muchas cosas hab\u00edan quedado atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero entonces: \u00bfqu\u00e9 imprime el car\u00e1cter dram\u00e1tico que tantos se empe\u00f1an en ver en esta oposici\u00f3n? Si no se fue contra el arbusto l\u00f3gico ni contra el enemigo comunista: \u00bfcontra qui\u00e9n arremeti\u00f3 el tribunal? \u00bfContra nadie?<\/p>\n<p>No. Arremeti\u00f3 y bien que arremeti\u00f3. Arremeti\u00f3, lo mismo que los que hab\u00edan provocado la salida de Sacrist\u00e1n de la Facultad un par de a\u00f1os antes, contra un tipo de hombre al que no consideraban adecuado. Contra el tipo de hombre que piensa con independencia y que, al contrario que los meros sabedores de cosas cree en la existencia de los hombres del destino. Arremeti\u00f3 contra quien no est\u00e1 dispuesto a separar la teor\u00eda de la pr\u00e1ctica, la pol\u00edtica de la filosof\u00eda, y, en consecuencia, acata tan poco las consignas establecidas que bien puede darle por hacerse comunista. Arremeti\u00f3, si se quiere, contra cierta concepci\u00f3n de la Filosof\u00eda. Para eso hab\u00edan sido puestos all\u00ed los miembros del tribunal. No para sancionar comunistas, que de eso ya se ocupaba la polic\u00eda. Tampoco para impedir que \u00abp\u00bb entablara relaciones amistosas con \u00abq\u00bb en nuestro pa\u00eds algo que les tra\u00eda sin cuidado, lo mismo que el hecho de que las autoridades inglesas fueran sustituyendo a las alemanas en las notas a pie de p\u00e1gina.<\/p>\n<p>No se trataba de nada de esto. Lo que perviv\u00eda de su misi\u00f3n era seleccionar un tipo de hombre y evitar otro distinto. Dejar pasar al<i> <\/i>que, en su versi\u00f3n perezosa o laboriosa representaban respectivamente Alfonso Candau y Manuel Garrido, cerrando el paso al que, en versi\u00f3n especialmente concienzuda, representaba Sacrist\u00e1n. El tipo de hombre para el cual la verdad era m\u00e1s importante que la autoridad y que, si se le ped\u00eda por ejemplo que abjurase de Ortega y daba igual aqu\u00ed que fuera Ortega o cualquier otra cosa decid\u00eda tranquilamente no hacer lo que se le ped\u00eda.<\/p>\n<p>Aquel que en su d\u00eda puso entre comillas la palabra \u00abrepresentantes\u00bb para calificar a los asistentes a un congreso, se encontraba ahora frente a uno de ellos presidiendo el tribunal. La consecuencia no pudo ser por ello otra que la que ocurri\u00f3, por mucho que aquel le concediera c\u00ednicamente, su voto. Al igual que los otros opositores, hab\u00eda ido testado y, al contrario que ello, no hab\u00eda pasado la prueba. Esto era lo que se puso en escena en aquella famosa oposici\u00f3n de 1962.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que a las reconstrucciones posteriores y consoladoras les guste insistir en los aspectos m\u00e1s puramente l\u00f3gicos o pol\u00edticos del acontecimiento. Puesto que finalmente se impuso la L\u00f3gica matem\u00e1tica en las facultades, y el Partido Comunista fue legalizado, permite mirar aquella derrota desde la perspectiva de una victoria posterior. Pero, si miramos con atenci\u00f3n a lo que sucedi\u00f3, vemos perfectamente que lo que tuvo lugar fue el reconocimiento y rechazo de un tipo de hombre juzgado incompatible con la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el primer ejercicio, el cual consist\u00eda en un examen de los trabajos presentados, quiso el tribunal dejar claro lo que molestaba del opositor Sacrist\u00e1n: su independencia de criterio. Siguiendo una inveterada costumbre, fue el miembro m\u00e1s joven del tribunal, el secretario, el encargado de reprochar la repartici\u00f3n de espacios llevada a cabo en aquel resumen de la Filosof\u00eda despu\u00e9s de la II Guerra Mundial que Sacrist\u00e1n elabor\u00f3 para Espasa. Mucho neopositivismo. Mucho marxismo. Mucho extranjero. Muy poca filosof\u00eda cristiana. De entre los espa\u00f1oles, solo Ortega. Es obvio que aquello ten\u00eda que fastidiar, y as\u00ed se le hizo notar al opositor.<\/p>\n<p>Todos los presentes sab\u00edan que se hab\u00eda convocado una c\u00e1tedra de L\u00f3gica, y no de L\u00f3gica matem\u00e1tica. Sacrist\u00e1n hablo de esta \u00faltima, y hasta se las apa\u00f1\u00f3 para escribir algunas f\u00f3rmulas en la pizarra tan peque\u00f1a que le trajeron, pero no por ello dej\u00f3 de hablar de Gnoseolog\u00eda, de Metodolog\u00eda, de Arist\u00f3teles y de Leibniz, y hasta de Juan de Santo Tom\u00e1s, el autor sobre el cual hab\u00eda hecho su tesis Leopoldo Eulogio. \u00c9l no era anti-nada, y la forma en que tom\u00f3 nota de ello el tribunal fue observando que, a la hora de hablar de Arist\u00f3teles, hab\u00eda enfatizado su \u00abgenialidad\u00bb, sin detenerse a observar, al contrario que Garrido, la \u00abactualidad\u00bb del estagirita, y lo que de regreso de la filosof\u00eda perenne hab\u00eda en la renovaci\u00f3n en L\u00f3gica.<\/p>\n<p>En la prosa administrativa del informe final, el reproche que se hizo a Sacrist\u00e1n, que no se hab\u00eda cansado de criticar la \u00abinhibici\u00f3n filos\u00f3fica\u00bb del neopositivismo (algo que no hizo solo para captar la benevolencia del tribunal), se concret\u00f3 en acusaciones tibias de \u00abneopositivismo\u00bb, as\u00ed como en la de conceder excesiva importancia \u00aba la formalizaci\u00f3n simb\u00f3lica y a las operaciones de c\u00e1lculo\u00bb. Es cierto, dec\u00eda aquel informe, que el opositor apelaba continuamente a la tradici\u00f3n, pero lo hac\u00eda con un \u00abcar\u00e1cter hist\u00f3rico, informativo o descriptivo\u00bb, en lugar de \u00absistem\u00e1tico o constructivo\u00bb. En suma, era la idea misma de Filosof\u00eda que sosten\u00eda lo que disgustaba al tribunal.<\/p>\n<p>En uno de los seis ejercicios se comprueba esto muy bien. Consist\u00eda en el de arrollo de un tema de L\u00f3gica a suerte entre varios seleccionado por el tribunal. El que le toc\u00f3 a Sacrist\u00e1n fue el de \u00abLa clasificaci\u00f3n de las ciencias teor\u00e9ticas\u00bb (valga esto para ver lo que se entend\u00eda por L\u00f3gica). El opositor comenz\u00f3 su ejercicio diciendo que tal asunto no constitu\u00eda \u00abuna ociosa cuesti\u00f3n acad\u00e9mica sin m\u00e1s horizonte que el poco significativo del enciclopedismo, cuya vaciedad condenara Her\u00e1clito\u00bb. \u00abSin duda puede el tema plantearse dentro de este trivial horizonte. Pero su relevancia espiritual se aprehende m\u00e1s bien si se sit\u00faa en relaci\u00f3n con la necesidad esencial humana de situarse intelectual y moralmente en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo? \u00bfHab\u00edan escuchado bien aquellos profesores criados a la sombra del \u00e1rbol de las ciencias? \u00bfEstaba diciendo el candidato que existe por un lado, la cuesti\u00f3n de la jerarquizaci\u00f3n de los saberes como cosa acad\u00e9mica, \u00abociosa\u00bb y \u00abtrivial\u00bb y, por otro bien distinto, la necesidad humana de situarse intelectual y moralmente en el mundo, la cual resulta, adem\u00e1s la espiritualmente relevante? \u00bfNo sonaba esto descaradamente a aquel \u00absaber a qu\u00e9 atenerse\u00bb y muy poco al \u00abatenerse a lo establecido\u00bb impuesto a continuaci\u00f3n? \u00bfNo era historicista, relativista de lo m\u00e1s mundano y antip\u00e1tico a los o\u00eddos de los miembros del tribunal?<\/p>\n<p>A\u00fan gracias que le votara uno de los examinadores. Lo peor no fue, en todo caso, perder y que ganara Garrido. Tampoco que P\u00e9rez Ballestar consiguiera un voto, lo cual le calificaba, en igualdad de condiciones al menos, para una futura c\u00e1tedra en Barcelona. Lo peor fue que Sacrist\u00e1n no por motivos extra-acad\u00e9micos sino profundamente intra-acad\u00e9micos tuvo que comprender el corto futuro que le<i> <\/i>aguardaba como profesor de Universidad. Si, con la reacci\u00f3n a M\u00fanich, el gobierno quiso pasar un mensaje rotundo, \u00abOjo, habr\u00e1 cambios, pero no hay ciudadanos\u00bb, el tribunal de la c\u00e1tedra de L\u00f3gica pas\u00f3 otro correlativo que dec\u00eda: \u00abOjo, habr\u00e1 cambio, pero no hay Filosof\u00eda\u00bb. Si alguien interpretaba el sentido de las reformas en curso hasta el punto de sentirse autorizado para salir de las filas e integrarse en lo que estaba descartado, aquello no se iba a permitir.<\/p>\n<p>No habr\u00eda en la filosof\u00eda universitaria nada parecido a la pedagog\u00eda pol\u00edtica ni a un \u00abpensar junto con vosotros\u00bb. No habr\u00eda cargo para quien buscara respuesta a la necesidad de situarse intelectual y moralmente en el mundo. Precisamente para impedirlo estaban ellos all\u00ed. Si alguien comparec\u00eda con tales pretensiones, su respuesta estaba m\u00e1s que clara. La que se le dio a Mar\u00edas en su momento. Fuera. Punto. Adi\u00f3s. En mantener esto estaba la verdadera continuidad. No otra cosa era lo que le hab\u00eda advertido Carreras Artau a su disc\u00edpulo algunos a\u00f1os antes. Ambos sab\u00edan que, cuando le habl\u00f3 de la dificultad de seguir una carrera acad\u00e9mica \u00abcon sus ideas\u00bb, no se refer\u00eda al comunismo o al neopositivismo, sino a algo m\u00e1s elemental. \u00abCon sus ideas\u00bb quer\u00eda decir con ideas propias, con ideas firmes, con ideas.<\/p>\n<p>Puesto que Sacrist\u00e1n ya hab\u00eda sido sustituido como profesor de Historia de la Filosof\u00eda cuando tuvo lugar la oposici\u00f3n, su resultado implicaba tener que quedar durante mucho tiempo en la situaci\u00f3n precaria del <i>off-side<\/i><i> <\/i>de la Facultad de Econ\u00f3micas. No era esto muy conveniente estrat\u00e9gicamente para quien se sent\u00eda llamado a ejercer de hombre del destino. Pero no le desanim\u00f3. Era algo con lo que hab\u00eda que contar. Entre el fil\u00f3sofo y el carrerista, las secciones llevaban d\u00e9cadas primando al segundo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 iba a ser diferente en esta ocasi\u00f3n? De ah\u00ed que se resignara a seguir en su posici\u00f3n marginal, entre otras cosas porque nadie pod\u00eda saber cu\u00e1nto durar\u00eda el estado de las cosas.<\/p>\n<p>No descuid\u00f3 su actividad en L\u00f3gica. En 1962, hab\u00eda publicado ciclostilados para uso de sus alumnos unos \u00abApuntes de L\u00f3gica formal\u00bb que aport\u00f3 como material en las oposiciones. En 1964, dio a luz un tratado completo de la disciplina, <i>Introducci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>l\u00f3gica<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>el<\/i><i> <\/i><i>an\u00e1lisis<\/i><i> <\/i><i>formal,<\/i><i> <\/i>que puede ser considerado el primer manual espa\u00f1ol de la materia a la altura de los tiempos. En \u00e9l, los estudiantes pod\u00edan encontrar una magn\u00edfica introducci\u00f3n a la l\u00f3gica de enunciados y a la de primer orden, y aprender el funcionamiento de los c\u00e1lculos formales. En 1965, redact\u00f3 un nuevo manual para Labor que qued\u00f3 in\u00e9dito y que fue publicado, tras su muerte, con el t\u00edtulo de <i>L\u00f3gica elemental.<\/i><\/p>\n<p>En todos estos escritos dej\u00f3 claro que las cr\u00edticas a la inhibici\u00f3n filos\u00f3fica lanzadas durante la oposici\u00f3n no fueron insinceras. Que la L\u00f3gica fuera una especialidad cient\u00edfica no quer\u00eda decir que no existieran en relaci\u00f3n con ella, al igual que con el resto de especialidades, problemas filos\u00f3ficos genuinos, como el de la naturaleza misma de lo l\u00f3gico o el de la aplicaci\u00f3n del artefacto \u00abl\u00f3gica\u00bb al mundo, problemas que remit\u00edan a \u00abla presencia de la raz\u00f3n humana en el ser\u00bb y que, en su manual, no se olvid\u00f3 de tratar.<\/p>\n<p>Ya en la presentaci\u00f3n a su traducci\u00f3n de <i>Desde un punto de vista l\u00f3gico<\/i> de Quine, aparecida en 1962, hab\u00eda tomado partido por este autor, capaz de unir el tratamiento de lo esencialmente t\u00e9cnico de la l\u00f3gica con los problemas de fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica, \u00abmenos claramente asibles pero de inter\u00e9s m\u00e1s radical\u00bb, y en contra de los amantes del misticismo del <i>Tractatus <\/i>de Wittgenstein, \u00abun fallido intento de arg\u00fcir la imposibilidad de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la l\u00f3gica\u00bb y una perfecta muestra de ese \u00abrudo <i>parti pris <\/i>positivista que consiste en decretar que todos los nudos son gordianos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que esto quiere decir es que Sacrist\u00e1n, ya proviniesen de los tribunales, de determinados maestros o del esp\u00edritu de los tiempos, no estaba dispuesto a aceptar las invitaciones a renegar de la Filosof\u00eda. Tal como escribi\u00f3 en 1968 en un suplemento al art\u00edculo \u00abFilosof\u00eda\u00bb que escribi\u00f3 para la Enciclopedia Labor, esta disciplina, \u00abadem\u00e1s de una actividad de especialista\u00bb es una actividad que tiene a su cargo \u00abuna presencia cultural\u00bb que se concreta en \u00abla formulaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita en una sociedad de orientaciones de grupos de hombres\u00bb. Porque la Filosof\u00eda trata del hombre, de la cuesti\u00f3n de \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el hombre? formulada como \u00bfqu\u00e9 puede llegar a ser el hombre?\u00bb, no puede permitirse renunciar a \u00absu capacidad de orientar al individuo para que este puede, como dec\u00eda Ortega, \u00b7saber a qu\u00e9 atenerse\u00bb. En tanto que racionalizaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, nadie, y mucho menos el cient\u00edfico o el l\u00f3gico, pueden dejarla de lado, porque eso ser\u00eda abandonar su humanidad en el momento mismo de levantar la vista de sus c\u00e1lculos.<\/p>\n<p>No hac\u00eda esto, por supuesto, Sacrist\u00e1n. Y, en cuanto la levantaba, lo que ve\u00eda es que continuaba siendo absolutamente necesario oponerse a la tiran\u00eda. De todas las maneras posibles, pero, en especial, en la Universidad, que es donde \u00e9l desarrollaba su trabajo. Ah\u00ed es donde no hab\u00eda otro remedio que poner acci\u00f3n y raz\u00f3n si a lo que se aspiraba segu\u00eda siendo a algo tan cl\u00e1sico como la vida buena en una ciudad bien gobernada. Y ah\u00ed es donde trabajaba \u00e9l sin descanso desde que entr\u00f3 a militar en la oposici\u00f3n ilegal.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1688"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1689,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1688\/revisions\/1689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}