{"id":1694,"date":"2025-06-13T21:57:35","date_gmt":"2025-06-13T19:57:35","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1694"},"modified":"2025-08-12T22:00:34","modified_gmt":"2025-08-12T20:00:34","slug":"donde-el-autor-explica-que-es-una-concepcion-del-mundo-y-cuales-son-los-rasgos-centrales-de-la-concepcion-comunista-del-mundo-apuntando-tambien-sugerencias-criticas-y-matices-complementarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1694","title":{"rendered":"Donde el autor explica qu\u00e9 es una concepci\u00f3n del mundo y cu\u00e1les son los rasgos centrales de la concepci\u00f3n comunista del mundo (apuntando tambi\u00e9n sugerencias cr\u00edticas y matices complementarios)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, <\/em><em>sobre la noci\u00f3n de concepci\u00f3n del mundo y complementarios.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> INDICE<\/p>\n<p><strong><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#2\">2. Concepci\u00f3n del mundo<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#3\">3. La concepci\u00f3n marxista del mundo<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#4\">4. Sugerencia de rectificaci\u00f3n<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#5\">5. Observaciones complementarias<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#6\">6. Comentario a un texto de Gramsci<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"#7\">7. Dos textos de Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/a><\/strong><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El pr\u00f3logo que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para su traducci\u00f3n de <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring<\/i> de Engels (Grijalbo, M\u00e9xico, 1964, pp. vii-xxviii) fue reimpreso en <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/i>, <i>op. cit,<\/i> pp. 24-51 (Tambi\u00e9n en M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2009, pp. 73-90). Como hiciera en otras ocasiones, Sacrist\u00e1n fech\u00f3 su escrito el 1\u00ba de Mayo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Javier Muguerza <em>\u2013<\/em>\u00abManuel Sacrist\u00e1n en el recuerdo\u00bb, <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 30-31, p. 103<em>\u2013<\/em>\u00a0lo consider\u00f3 \u00abel texto filos\u00f3fico m\u00e1s significativo de Sacrist\u00e1n, el que m\u00e1s me impact\u00f3 cuando lo le\u00ed y prolong\u00f3 m\u00e1s duraderamente dicho impacto\u00bb. Gregorio Mor\u00e1n <em>\u2013<\/em><i>Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a 1939-1985, <\/i>Planeta, Barcelona 1986<i>,<\/i> p. 480<em>\u2013<\/em>\u00a0coment\u00f3 que \u00abotro tanto ocurri\u00f3 con su soberbio pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels; fue un texto capital en la formaci\u00f3n marxista de una generaci\u00f3n\u00bb. Por su parte, F\u00e9lix Ovejero <em>\u2013<\/em>\u00abLa inc\u00f3moda ortodoxia de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, <i>Nuestra Bandera<\/i>, n\u00ba 131, p. 4<em>\u2013<\/em>\u00a0destac\u00f3 que \u00abapenas veinte p\u00e1ginas ten\u00eda la introducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n a la edici\u00f3n castellana del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, de Engels; veinte p\u00e1ginas que ense\u00f1aron a varias generaciones de marxistas mucho m\u00e1s acerca de lo que significaba ser marxista que la marabunta editorial de unos a\u00f1os m\u00e1s tarde\u00bb. Juan-Ram\u00f3n Capella \u2013<i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, p. 54\u2013 recordaba que \u00abalgunos textos del joven Sacrist\u00e1n [MSL ten\u00eda entonces 39 a\u00f1os], como su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels publicada en M\u00e9xico, eran recomendados de boca en boca entre los estudiantes como \u201cintroducciones al marxismo\u201d. Sin embargo, es una variante especialmente anal\u00edtica y reflexiva del \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d la que Sacrist\u00e1n propon\u00eda en este texto\u00bb. Fernando Claud\u00edn escribi\u00f3 un detallado comentario sobre el pr\u00f3logo para <i>Cuadernos del Ruedo Ib\u00e9rico<\/i> (octubre-noviembre 1965, pp. 49-57): \u00ab\u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring\u201d<\/i>\u00a0y nuestra tarea hoy\u00bb. Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s se\u00f1al\u00f3 a principios de los 2000: \u00abA veces pienso que para percibir el sentido de algunas nociones que Sacrist\u00e1n usa en su introducci\u00f3n al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels, como \u201cser\u201d, \u201cmateria\u201d o \u201cdespliegue\u201d, decisivas para entender su noci\u00f3n de \u201cdial\u00e9ctica\u201d, ser\u00eda fecunda su confrontaci\u00f3n con Zubiri (<i>La estructura din\u00e1mica de la realidad<\/i>), un autor de filosof\u00eda substantiva con el que Sacrist\u00e1n tiene m\u00e1s en com\u00fan de lo que partidarios y adversarios esperar\u00edan. Y que Ignacio Ellacurr\u00eda (<i>Filosof\u00eda de la realidad hist\u00f3rica<\/i>) podr\u00eda hacer de amable intermediario.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para la reedici\u00f3n del texto de Engels en OME (Obras de Marx y Engels, editorial Cr\u00edtica), Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 la \u00abNota editorial sobre OME 35\u00bb, pp. IX-XIX, que no hay que confundir con este pr\u00f3logo de 1964 (En una de las carpetas de trabajo depositadas en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda de la UB puede consultarse sus anotaciones de lectura: \u00ab<i>Anti-D\u00fchring<\/i>, agosto 1976, en la preparaci\u00f3n de la edici\u00f3n OME\u00bb).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre la noci\u00f3n \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n en sendas notas a una traducci\u00f3n suya de 1962:<\/span><\/p>\n<p>1. Por \u00abfilos\u00f3fico\u00bb, \u00abfilos\u00f3fica\u00bb, \u00abfilosof\u00eda\u00bb, etc. vamos a traducir a partir de ahora el adjetivo alem\u00e1n <i>\u00abweltanschaulich<\/i>\u00bb y otras palabras emparentadas con \u00e9l, las cuales proceden todas de la noci\u00f3n de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb o sea, de filosof\u00eda en sentido no t\u00e9cnico, de filosof\u00eda vulgar y \u00abespont\u00e1nea\u00bb. Este uso de la palabra \u00abfilosof\u00eda\u00bb es frecuente en castellano, lo que justifica la traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Seg\u00fan se indic\u00f3 previamente, palabras como <i>Weltanschauung, weltanschaulich,<\/i> etc. cuya traducci\u00f3n literal \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb, cosmovisi\u00f3n, etc. extra\u00f1a al esp\u00edritu de la lengua castellana, especialmente en adjetivos, se dar\u00e1n por \u00abfilosof\u00eda\u00bb, \u00abfilos\u00f3fico\u00bb, etc., entendi\u00e9ndose estas expresiones en sentido no t\u00e9cnico.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abStudium generale para todos los d\u00edas de la semana\u00bb (1963), una conferencia impartida en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UB dedicada a la memoria del estudiante de Derecho Jos\u00e9 Ram\u00f3n Figuerol, observaba el autor: \u00abLo superficial de una materia es siempre lo elemental en sentido did\u00e1ctico, que es un conjunto de nociones generales muy vagas, por un lado, y primeros acervos de material positivo por otro. Ciertamente, ya en estas nociones generales sobre \u201cel concepto de asignatura\u201d\u00a0y \u201cla importancia de la asignatura\u201d\u00a0est\u00e1 implicado el contenido en realidad viva sobre el cual se yergue una disciplina especial; pero para que ese contenido se haga expl\u00edcito, hay que bajar en el estudio, hay que profundizar desde la abstracta formulaci\u00f3n de resultados generales o definitorios hasta la motivaci\u00f3n y la g\u00e9nesis de los mismos. Llegados a esa zona baja se descubren las ra\u00edces de cada disciplina en las necesidades vitales, <i>y s\u00f3lo cuando se ha bajado hasta \u00e9stas se puede apreciar la inserci\u00f3n y la importancia de las nociones generales de cada ciencia en el conjunto de la concepci\u00f3n del mundo, confesada o no, que esas nociones suponen y alimentan<\/i>.\u00bb [la cursiva es nuestra].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u00bb <i>(Papeles de filosof\u00eda<\/i>, p. 342), se\u00f1alaba: \u00abEl fil\u00f3sofo rom\u00e1ntico hab\u00eda inventado \u201cla filosof\u00eda como &#8216;concepci\u00f3n&#8217; <em>\u2013<\/em>casi en sentido tocol\u00f3gico<em>\u2013<\/em>\u00a0del mundo\u201d\u00a0como suced\u00e1neo de la limitada y clara certeza cient\u00edfica, y de la infinita y oscura seguridad religiosa\u00bb. Lo hab\u00eda podido hacer porque se encontr\u00f3 con tres circunstancias sumamente favorables: \u00abla crisis de la vigencia \u201cespont\u00e1nea\u201d, indiscutida, universal y org\u00e1nica de las ortodoxias religiosas; la incipiente enclaustraci\u00f3n de la ciencia en los laboratorios o en las fortalezas defendidas del profano por la creciente matematizaci\u00f3n; y la asunci\u00f3n administrativa de la filosof\u00eda como saber oficial y positivo mediante el establecimiento de c\u00e1tedras universitarias. Lo cual habr\u00e1 de bastar aqu\u00ed como explicaci\u00f3n de la sorprendente vigencia cultural de aquellos primeros grandes fil\u00f3sofos acad\u00e9micos.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abLa correspondencia entre Manuel Sacrist\u00e1n y Georg Luk\u00e1cs\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, del hacer,<\/i> pp. 147-148), observa Miguel Manzanera, autor de la primera tesis doctoral sobre la obra de Manuel Sacrist\u00e1n recientemente editada por la editorial extreme\u00f1a Irrecuperables: \u00abPodemos observar esa cr\u00edtica del marxismo a partir de la teor\u00eda del conocimiento, en el juicio que merece a Sacrist\u00e1n la categor\u00eda de \u2018concepci\u00f3n del mundo\u2019, <em>Weltanschauung<\/em>. De paso, ese an\u00e1lisis nos muestra brevemente su actitud frente a la filosof\u00eda de Luk\u00e1cs, respetuosa y cr\u00edtica a la vez. La noci\u00f3n de \u2018concepci\u00f3n del mundo\u2019, es t\u00edpica de los marxistas de tercera generaci\u00f3n, entre los que cuentan adem\u00e1s de Luk\u00e1cs, Gramsci y Lenin. Ese concepto intenta resumir, en una mezcla sin suficiente claridad, dos tipos diferentes de ideas: los valores e ideales de la clase trabajadora \u2013comunistas y anarquistas<em>\u2013<\/em>\u00a0por un lado, y las experiencias y conocimientos cient\u00edficos de la realidad, por el otro. Sacrist\u00e1n ped\u00eda una distinci\u00f3n anal\u00edtica suficientemente clara entre los valores y las experiencias, entre los ideales de la emancipaci\u00f3n y los conocimientos cient\u00edficos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n achacaba esa falta de claridad, prosigue Manzanera, \u00abal idealismo proveniente de la influencia hegeliana en la filosof\u00eda marxista. Ese idealismo era un ingrediente fundamental de la concepci\u00f3n revolucionaria del marxismo, contrapuesta al reformismo socialdem\u00f3crata. Pero fracasa a la hora de exponer la relaci\u00f3n entre la explicaci\u00f3n cient\u00edfica del mundo y los valores comunistas. Esa relaci\u00f3n debe ser investigada con los instrumentos de la cr\u00edtica epistemol\u00f3gica y eso es lo que se propone hacer Sacrist\u00e1n en los a\u00f1os que van desde 1963 <em>\u2013<\/em>cuando esa cr\u00edtica aparece en los documentos internos del PSUC<em>\u2013<\/em>\u00a0hasta 1971 <em>\u2013<\/em>cuando aparecen los art\u00edculos sobre Lenin y sobre la Universidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En consecuencia, concluye Manzanera, \u00abSacrist\u00e1n propone sustituir la noci\u00f3n de concepci\u00f3n del mundo por la idea de programa cr\u00edtico. Es en el \u2018programa cr\u00edtico\u2019 donde se realiza la s\u00edntesis entre los conocimientos cient\u00edficos y los valores comunistas de la clase trabajadora. \u00c9sta es la categor\u00eda que debe ser empleada, para orientar la transformaci\u00f3n cient\u00edfica de la vida social en orden a conseguir una humanidad emancipada.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En otro orden de cosas, como ejemplo de buenas relaciones, el 11 de marzo de 1971, P. Robert Vilar\u00f3, bibliotecario de la Abad\u00eda de Montserrat, escrib\u00eda una carta a Sacrist\u00e1n en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Distinguido se\u00f1or:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Tengo el gusto de poder agradecer la amable atenci\u00f3n que ha tenido para con nuestra biblioteca al obsequiarnos con las versiones de dos importantes obras: M. Bunge, <i>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> y F. Engels,<i> Anti-D\u00fchring<\/i>, y que me entreg\u00f3 mi antecesor en el cargo P. Taxonera.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Aprovecho esta ocasi\u00f3n para ofrecerle, en la medida de lo posible y de su utilidad, los servicios de nuestra biblioteca, junto con el testimonio de mi admiraci\u00f3n y respeto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n hab\u00eda participado un a\u00f1o antes en el encierro de Montserrat, \u00abla gran tancada\u00bb, en protesta por las condenas a muerte de los juicios de Burgos.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. Concepci\u00f3n del mundo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se recogen aqu\u00ed los apartados del pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> relacionados con la categor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En sus Apuntes de Fundamentos de Filosof\u00eda del curso 1957-1958, a prop\u00f3sito del idealismo metaf\u00edsico y de las argumentaciones a favor y en contra de las concepciones del mundo, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>4. <i>Cr\u00edtica<\/i>. Una posici\u00f3n idealista metaf\u00edsica no puede refutarse con argumento formales, a golpe de silogismo, por la fuerza de deducciones. Del mismo modo que, por lo dem\u00e1s, tampoco el idealista puede fundamentar su actitud con argumentos concluyentes.<\/p>\n<p>Los argumentos totalmente desprovistos de presupuestos, desligados de toda concepci\u00f3n del mundo \u2013los argumentos o verdades que, seg\u00fan la pat\u00e9tica frase de Kant, son concluyentes \u00abaunque Dios no lo quisiera\u00bb\u2013\u00a0son exclusivamente formales, como, por ejemplo, la tesis: \u00absi esto es un papel, esto es un papel\u00bb.<\/p>\n<p>Pero un argumento formal o su resultado, un teorema formal, no dice nada sobre la realidad concreta y cualificada. Y el idealismo metaf\u00edsico, como cualquier otra doctrina, es una teor\u00eda de la realidad concreta, una concepci\u00f3n sistem\u00e1tica del mundo.<\/p>\n<p>Los argumentos en favor y en contra de una concepci\u00f3n del mundo tienen que ser y pueden ser racionales, pero no demostrativos en sentido formal.<\/p>\n<p><b>Qu\u00e9 es una concepci\u00f3n del mundo<\/b><\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo no es un saber, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Es una serie de principios que dan raz\u00f3n de la conducta de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito. \u00c9sta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u00abinconscientes\u00bb en el sujeto que obra o reacciona.<\/p>\n<p>Pero frecuentemente esos principios o creencias inspiradores de la conducta cotidiana, aunque el sujeto no se los formule siempre, est\u00e1n expl\u00edcitos en la cultura de la sociedad en que vive. Esa cultura contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta. La parte contemplativa o te\u00f3rica de la concepci\u00f3n del mundo est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la parte pr\u00e1ctica, con el c\u00f3digo o sistema de juicios de valor, a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc. Por ejemplo, de la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de que el hombre es una naturaleza herida, como profesa la teolog\u00eda cat\u00f3lica, se pasa de un modo bastante natural a la norma que postula el sometimiento a la autoridad. Esa norma pr\u00e1ctica es, en efecto, coherente con la creencia te\u00f3rica en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>La existencia de una formulaci\u00f3n expl\u00edcita de la concepci\u00f3n del mundo en la cultura de una sociedad no permiten, sin embargo, averiguar con toda sencillez, a partir de esas creencias oficialmente afirmadas, cu\u00e1l es la concepci\u00f3n del mundo realmente activa en esa sociedad, pues el car\u00e1cter de sobreestructura que tiene la concepci\u00f3n del mundo no consiste en ser un mec\u00e1nico reflejo, ingenuo y directo, de la realidad social y natural vivida. El reflejo tiene siempre mucho de ideolog\u00eda, y detr\u00e1s del principio de la caridad, por ejemplo, puede haber, en la sociedad que lo invoca apolog\u00e9ticamente, una creencia bastante m\u00e1s c\u00ednica, del mismo modo que detr\u00e1s de los Derechos del Hombre ha habido hist\u00f3ricamente otras creencias efectivas, mucho menos universales moralmente. Mas para aclararse el papel de la concepci\u00f3n del mundo respecto del conocimiento cient\u00edfico-positivo (que es el principal problema planteado por el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>) puede pasarse por alto ese punto, aunque en s\u00ed mismo es imprescindible para una plena comprensi\u00f3n de las formaciones culturales. Para el estudio de las relaciones entre concepci\u00f3n del mundo y ciencia positiva basta, sin embargo, con atender a los aspectos formales de ambas.<\/p>\n<p>Las concepciones del mundo suelen presentar, en las culturas de tradici\u00f3n grecorromana, unas puntas, por as\u00ed decirlo, muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico. Especialmente esta segunda forma fue muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX. Nacida, en realidad, en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico de la cultura griega, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia. En los casos m\u00e1s ambiciosos \u2013los de Plat\u00f3n o Hegel, por ejemplo\u2013, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica presenta m\u00e1s o menos abiertamente la pretensi\u00f3n de dar de s\u00ed por razonamiento el contenido de las ciencias positivas. En este caso, pues, como en el de los credos religiosos positivos, la concepci\u00f3n del mundo quiere ser un saber, conocimiento real del mundo, con la misma positividad que el de la ciencia.<\/p>\n<p>Esta pretensi\u00f3n puede considerarse definitivamente fracasada hacia mediados del siglo XIX, precisamente con la disgregaci\u00f3n del m\u00e1s ambicioso sistema filos\u00f3fico de la historia, el de Hegel. El sistema de Hegel, que pretende desarrollar sistem\u00e1ticamente y mediante afirmaciones materiales la verdad del mundo, fue, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, \u00abun aborto colosal, pero tambi\u00e9n el \u00faltimo en su g\u00e9nero\u00bb.<\/p>\n<p>Las causas por las cuales la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acaba por caducar son varias. En el orden formal, o de teor\u00eda del conocimiento, la causa principal es la definitiva y consciente constituci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico positivo durante la Edad Moderna. Este es un conocimiento que se caracteriza formalmente por su intersubjetividad y pr\u00e1cticamente por su capacidad de posibilitar previsiones exactas, aunque sea \u2013cada vez m\u00e1s\u2013 a costa de construir y manejar conceptos sumamente artificiales, verdaderas m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Que un conocimiento es intersubjetivo quiere decir que todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulaci\u00f3n del mismo modo, en el sentido de que quedan igualmente informadas acerca de las operaciones que permitir\u00edan verificar o falsar dicha formulaci\u00f3n. Las tesis de la vieja filosof\u00eda sistem\u00e1tica, de los dogmas religiosos y de las concepciones del mundo carecen de estos rasgos. Y como esos rasgos dan al hombre una seguridad y un rendimiento considerables, el conocimiento que los posee \u2013el cient\u00edfico-positivo\u2013 va destronando, como conocimiento de las cosas del mundo, al pensamiento, mucho m\u00e1s vago y mucho menos operativo, de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica tradicional.<\/p>\n<p>El que las concepciones del mundo carezcan de aquellos dos rasgos caracter\u00edsticos del conocimiento positivo no es cosa accidental y eliminable, sino necesaria: se debe a que la concepci\u00f3n del mundo contiene sencillamente afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria). Por ejemplo, una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo debe contener \u2013expl\u00edcitos o explicitables\u2013 enunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc. y esos enunciados no ser\u00e1n nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica, ni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias. Esto no quiere decir que el conocimiento positivo \u2013y, sobre todo, las necesidades metodol\u00f3gicas de \u00e9ste\u2013 no abonen una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra; pero abonar, o hacer plausible, no es lo mismo que probar en sentido positivo<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Estos rasgos de la situaci\u00f3n permiten plantear concretamente la cuesti\u00f3n de las relaciones entre concepci\u00f3n del mundo y conocimiento cient\u00edfico-positivo. Una concepci\u00f3n del mundo que tome a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real se encuentra visiblemente \u2013por usar un simplificador s\u00edmil espacial\u2013 por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque intentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva. Y por delante porque, como visi\u00f3n general de la realidad, la concepci\u00f3n del mundo inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma. Por ejemplo, si la concepci\u00f3n del mundo del cient\u00edfico moderno fuera realmente dualista en la cuesti\u00f3n alma-cuerpo, la ciencia no habr\u00eda emprendido nunca el tipo de investigaci\u00f3n que es la psicolog\u00eda, y el psic\u00f3logo no se habr\u00eda interesado por la fisiolog\u00eda del sistema nervioso central desde el punto de vista psicol\u00f3gico. Esto vale independientemente de que la ideolog\u00eda dominante en la sociedad haga profesar al cient\u00edfico, cuando no est\u00e1 investigando, una concepci\u00f3n dualista del mundo.<\/p>\n<p>En realidad, el car\u00e1cter de inspiradora de la investigaci\u00f3n que tiene la concepci\u00f3n del mundo no est\u00e1 bien descrito por el s\u00edmil espacial reci\u00e9n usado, pues esa inspiraci\u00f3n se produce constantemente, todo a lo largo de la investigaci\u00f3n, en combinaci\u00f3n con las necesidades internas, dial\u00e9ctico-formales, de \u00e9sta. Importante es darse cuenta de que cuando, seg\u00fan el programa positivista, la ciencia se mece en la ilusi\u00f3n de no tener nada que ver con ninguna concepci\u00f3n del mundo, el cient\u00edfico corre el riesgo de someterse inconscientemente a la concepci\u00f3n del mundo vigente en su sociedad, tanto m\u00e1s peligrosa cuanto que no reconocida como tal. Y no menos importante es mantener, a pesar de esa intrincaci\u00f3n, la distinci\u00f3n entre conocimiento positivo y concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Una vulgarizaci\u00f3n demasiado frecuente del marxismo insiste en usar laxa y anacr\u00f3nicamente (como en tiempos de la \u00abfilosof\u00eda de la naturaleza\u00bb rom\u00e1ntica e idealista) los t\u00e9rminos \u00abdemostrar\u00bb, \u00abprobar\u00bb y \u00abrefutar\u00bb para las argumentaciones de plausibilidad propias de la concepci\u00f3n del mundo. As\u00ed se repite, por ejemplo, la inepta frase de que la marcha de la ciencia \u00abha demostrado la inexistencia de Dios\u00bb. Esto es literalmente un sinsentido. La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado <i>Abracadabra abracadabrante<\/i>, pues, ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por \u00e9stos.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Por lo dem\u00e1s, la frase vulgar de la \u00abdemostraci\u00f3n de la inexistencia de Dios\u00bb es una ingenua torpeza que carga el materialismo con la absurda tarea de demostrar o probar inexistencias. Las inexistencias no se prueban; se prueban las existencias. La carga de la prueba compete al que afirma existencia, no al que no la afirma.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. La concepci\u00f3n marxista del mundo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Es el tercer apartado del pr\u00f3logo (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 33-38). Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en unas jornadas sobre \u00abIrracionalismo y el hombre nuevo\u00bb (1966, 1967), se\u00f1alaba el autor:<\/span><\/p>\n<p>Es evidente que un socialista, especialmente si es marxista, no puede albergarse en una fe. Tiene que estar \u2013como dec\u00eda Bernal, que ha sido en su juventud un prototipo de intelectual socialista nada metaf\u00edsico\u2013 conformado intelectualmente con la situaci\u00f3n en la cual no hay fe en concepci\u00f3n del mundo alguna ni siquiera puede haber creencia racional en concepci\u00f3n del mundo de tipo cl\u00e1sico, sistem\u00e1tico y falaz, mixta de teoremas y valoraciones. Y conform\u00e1ndose con esta situaci\u00f3n, se trata de explorar entonces el tipo de creencia racional que est\u00e1 en la parte de la pr\u00e1ctica socialista.<\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p>La \u00abconcepci\u00f3n materialista y dial\u00e9ctica del mundo\u00bb, otras veces llamada por Engels, m\u00e1s libremente, \u00abconcepci\u00f3n comunista del mundo\u00bb, est\u00e1 movida, como todo en el marxismo, por la aspiraci\u00f3n a terminar con la obnubilaci\u00f3n de la consciencia, con la presencia en la conducta humana de factores no reconocidos o idealizados. De esto se desprende que es una concepci\u00f3n del mundo expl\u00edcita. O que se plantea como tarea el llegar a ser expl\u00edcita en todos sus extremos: pues creer que la consciencia pueda ser due\u00f1a de s\u00ed misma por mero esfuerzo te\u00f3rico es un actitud idealista ajena al marxismo. La liberaci\u00f3n de la consciencia presupone la liberaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de las manos. Y de esto puede inferirse un segundo rasgo de la concepci\u00f3n marxista del mundo, rasgo importante aunque desgraciadamente poco respetado, a causa del predominio de tendencias simplificadoras y trivializadoras; ese segundo rasgo consiste en que la concepci\u00f3n marxista del mundo no puede considerar sus elementos expl\u00edcitos como un sistema de saber superior al positivo. El nuevo materialismo escribe Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, \u00abno es una filosof\u00eda, sino una simple concepci\u00f3n del mundo que tiene que sostenerse y actuarse no en una sustantiva ciencia de la ciencia, sino en las ciencias reales. En \u00e9l queda \u201csuperada\u201d la filosof\u00eda, es decir, \u201ctanto superada cuando preservada\u201d; superada en cuanto a su forma, preservada en cuanto a su contenido real\u00bb.<\/p>\n<p>Esta concisa y expresiva formulaci\u00f3n de Engels supone la concepci\u00f3n de lo filos\u00f3fico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel del pensamiento cient\u00edfico: el de la inspiraci\u00f3n del propio investigar y de la reflexi\u00f3n sobre su marcha y sus resultados, seg\u00fan la descripci\u00f3n hecha bajo el ep\u00edgrafe anterior. Pero es conveniente notar \u2013y a ello se dedicar\u00e1 alg\u00fan lugar m\u00e1s adelante\u2013 que la f\u00f3rmula de Engels es todav\u00eda muy general; seg\u00fan como se concrete esa f\u00f3rmula en la realizaci\u00f3n precisa de la concepci\u00f3n del mundo, puede presentarse el riesgo de una confusi\u00f3n de los niveles positivo y filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Por el momento interesa m\u00e1s profundizar algo en el acierto de la f\u00f3rmula general. Ella contiene, por de pronto, la recusaci\u00f3n de toda la filosof\u00eda sistem\u00e1tica: no hay conocimiento \u00abaparte\u00bb por encima del positivo. Recordando una c\u00e9lebre frase de Kant, tampoco para el marxismo hay filosof\u00eda, sino filosofar. En segundo lugar, puesto que su punto de partida y de llegada es la \u00abciencia real\u00bb, esa concepci\u00f3n del mundo no puede querer m\u00e1s que explicitar la motivaci\u00f3n de la ciencia misma. Esta motivaci\u00f3n es lo que, con terminolog\u00eda filos\u00f3fica cl\u00e1sica, puede llamarse \u00abinmanentismo\u00bb: el principio \u2013frecuentemente impl\u00edcito, m\u00e1s visible en la conducta que en las palabras del cient\u00edfico\u2013 de que la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos debe buscarse en otros fen\u00f3menos, en el mundo y no en instancias ajenas o superiores al mundo. Este principio est\u00e1 en la base del hacer cient\u00edfico, el cual perder\u00eda todo sentido, quedar\u00eda reducido al absurdo, si en un momento dado tuviera que admitir la acci\u00f3n de causas no-naturales, necesariamente destructoras de la red de relaciones (\u00ableyes\u00bb) intramundanas que la ciencia se esfuerza por ir descubriendo y construyendo para entender la realidad.<\/p>\n<p>En este postulado de inmanentismo, definidor de la posibilidad del conocimiento cient\u00edfico, se basa la concepci\u00f3n marxista del mundo. El primer principio de la concepci\u00f3n marxista del mundo \u2013el materialismo\u2013 es en sustancia el enunciado, a nivel filos\u00f3fico expl\u00edcito, del postulado inmanentista: el mundo debe explicarse por s\u00ed mismo. El materialismo es lo primero en el marxismo incluso hist\u00f3ricamente, es decir, en la historia de su composici\u00f3n paulatina en el pensamiento de Marx y \u2013en mucho menor medida\u2013 de Engels.<\/p>\n<p>Pero el materialismo no es sino uno de los dos principios fundamentales de lo que Engels llama \u00abconcepci\u00f3n comunista del mundo\u00bb. El otro es el principio de la dial\u00e9ctica. Este se inspira no tanto en el hacer cient\u00edfico-positivo cuando en las limitaciones del mismo. Un estudio, por breve que sea, del lugar de la dial\u00e9ctica en el pensamiento marxista exige (si ese lugar quiere verse sin pagar un excesivo tributo, hoy innecesario, al origen hist\u00f3rico hegeliano del concepto marxista de dial\u00e9ctica) un corto rodeo por el terreno del m\u00e9todo de la ciencia positiva.<\/p>\n<p>La ciencia positiva realiza el principio del materialismo a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva. Su eliminaci\u00f3n de factores irracionales en la explicaci\u00f3n del mundo procede a trav\u00e9s de una reducci\u00f3n anal\u00edtica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos (en alg\u00fan sentido a precisar en cada caso) y m\u00e1s homog\u00e9neas cualitativamente, con tendencia a una reducci\u00f3n tan extrema que el aspecto cualitativo pierda toda relevancia. Este modo de proceder, tan visible, por ejemplo, en f\u00edsico-qu\u00edmica, caracteriza todo el trabajo cient\u00edfico a trav\u00e9s de fases muy diversas, desde la mec\u00e1nica antigua hasta la moderna b\u00fasqueda de \u00abpart\u00edculas elementales\u00bb. M\u00e1s en general, el an\u00e1lisis reductivo practicado por la ciencia tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o al menos, materialmente vac\u00edas, formales. Esto se aprecia ya claramente en los comienzos de la ciencia positiva moderna. As\u00ed, por ejemplo, lo que hoy llamamos \u00abpresi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u00bb, fue manejado durante alg\u00fan tiempo por la naciente ciencia moderna con el viejo nombre de \u00abhorror de la naturaleza al vac\u00edo\u00bb, sin que el uso de esta noci\u00f3n tuviera grandes inconvenientes, pues lo que de verdad interesaba al an\u00e1lisis reductivo del fen\u00f3meno (desde Galileo hasta su disc\u00edpulo Torricelli) era la consecuci\u00f3n de un n\u00famero que midiera la fuerza en cuesti\u00f3n, cualquiera que fuera la naturaleza de \u00e9sta.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis reductivo practicado por la ciencia tiene regularmente \u00e9xito. Es un \u00e9xito descomponible en dos aspectos: por una parte, la reducci\u00f3n de fen\u00f3menos complejos a nociones m\u00e1s elementales, m\u00e1s homog\u00e9neas y, en el caso ideal, desprovistas de connotaciones cualitativas, permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fen\u00f3menos \u00abelementales\u00bb) a la naturaleza, as\u00ed como previsiones precisas que, caso de cumplirse, confirman en mayor o menor medida las hip\u00f3tesis en que se basan, y, caso de no cumplirse, las falsan definitivamente. Por otra parte, el an\u00e1lisis reductivo posibilita a la larga la formaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s adecuados, aunque no sea m\u00e1s que por la destrucci\u00f3n de viejos conceptos inadecuados. As\u00ed, aunque todav\u00eda no en Galileo, en Torricelli y Pascal aparece ya el concepto de presi\u00f3n atmosf\u00e9rica, una vez que Galileo ha relativizado y minimizado el contenido cualitativo del concepto tradicional de horror de la naturaleza al vac\u00edo.<\/p>\n<p>Pero, precisamente porque se basan en un an\u00e1lisis reductivo que prescinde \u2013por abstracci\u00f3n\u2013 de la peculiaridad cualitativa de los fen\u00f3menos complejos analizados y reducidos, los conceptos de la ciencia en sentido estricto \u2013que es la ciencia positiva moderna\u2013 son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est\u00e1 en enunciados no menos generales, \u00ableyes\u00bb como suele decirse, que informan acerca de clases enteras de objetos. Con ese conocimiento se pierde una parte de lo concreto: precisamente la parte decisiva para la individualizaci\u00f3n de los objetos. Esto es as\u00ed no por alguna limitaci\u00f3n accidental, sino por el presupuesto definidor de la metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva, que no responde m\u00e1s que al principio materialista de explicaci\u00f3n de toda formaci\u00f3n compleja, cualitativamente distinta, por unos mismos factores naturales m\u00e1s o menos homog\u00e9neos.<\/p>\n<p>Los \u00abtodos\u00bb concretos y complejos no aparecen en el universo del discurso de la ciencia positiva, aunque \u00e9sta suministra todos los elementos de confianza para una comprensi\u00f3n racional de los mismos. Lo que no suministra es su totalidad, su consistencia concreta. Pues bien: el campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico es precisamente el de las totalidades concretas. Hegel ha expresado en su lenguaje po\u00e9tico esta motivaci\u00f3n al decir que la verdad es el todo.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del mundo tiene por fuerza que dar de s\u00ed una determinada comprensi\u00f3n de las totalidades concretas. Pues la pr\u00e1ctica humana no se enfrenta s\u00f3lo con la necesidad de penetrar anal\u00edtico-reductivamente en la realidad, sino tambi\u00e9n con la de tratar y entender las concreciones reales, aquello que la ciencia positiva no puede recoger.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, la tarea de una dial\u00e9ctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, sin concebir las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como entidades que haya que a\u00f1adir a los datos, sino como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de \u00e9stos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los \u00abtodos naturales.\u00bb \u00abEl alma del marxismo\u00bb seg\u00fan expresi\u00f3n de Lenin, \u00abes el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta.\u00bb Pero la palabra \u00aban\u00e1lisis\u00bb no tiene el mismo sentido que en la ciencia positiva. El an\u00e1lisis marxista se propone entender la individual situaci\u00f3n concreta (en esto es pensamiento dial\u00e9ctico) sin postular m\u00e1s componentes de la misma que los resultantes de la abstracci\u00f3n y el an\u00e1lisis reductivo cient\u00edficos (y en esto es el marxismo un materialismo).<\/p>\n<p>Con esto parece quedar claro cu\u00e1l es el nivel o el universo del discurso en el cual tiene realmente sentido hablar del pensamiento o an\u00e1lisis dial\u00e9ctico: es al nivel de la comprensi\u00f3n de las concreciones o totalidades, no el del an\u00e1lisis reductivo de la ciencia positiva. Concreciones o totalidades son, en este sentido dial\u00e9ctico, ante todo los individuos vivientes, y las particulares formaciones hist\u00f3ricas, las \u00absituaciones concretas\u00bb de que habla Lenin, es decir, los presentes hist\u00f3ricos localmente delimitados, etc. Y tambi\u00e9n, en un sentido m\u00e1s vac\u00edo, el universo como totalidad, que no puede pensarse, como es obvio, en t\u00e9rminos de an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo, sino dial\u00e9cticamente, sobre la base de los resultados de dicho an\u00e1lisis.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>4. Sugerencia de rectificaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <i>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n<\/i>, p. 480, observa V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges: \u00abAs\u00ed, por ejemplo, el ligamen que en <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> traza Luk\u00e1cs entre concepci\u00f3n racional del mundo y programa revolucionario, tan evidente para \u00e9l en otros momentos, le parece [a Sacrist\u00e1n] ahora algo bastante insostenible. Pues lo que llamamos una \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d, afirma en \u201cSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u201d, no es m\u00e1s que \u201cpseudoteor\u00eda mezclada de valoraciones y finalidades\u201d, un conjunto de \u201cmegalitos especulativos viciados por el paralogismo que no distingue entre el modo de validez de los conocimientos positivos y el de las estimaciones globales, entre la gran fuerza cohesiva de la teor\u00eda y el arenoso barro que solo ficticiamente une los adobes de los grandes sistemas filos\u00f3ficos\u201d. Algo, en consecuencia, que ni puede orientar a nadie ni servir de mucho a la conciencia cr\u00edtica.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, Francisco Fern\u00e1ndez Buey, en \u00abEl marxismo cr\u00edtico de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb (<i>mientras tanto<\/i>, 63, oto\u00f1o 1995, pp. 144-145), comentaba que \u00abadmitiendo, pues, que el asunto de la caducidad de las ideolog\u00edas se ha concretado por el momento en una nueva ideolog\u00eda reaccionaria, en la ideolog\u00eda del fatalismo tecnol\u00f3gico\u00bb, negaba Sacrist\u00e1n que la conciencia cr\u00edtica hubiera de aceptar por eso \u00abel ser albergada por la magnificencia sin cimientos de las concepciones del mundo estructuralmente rom\u00e1nticas\u00bb. La concepci\u00f3n del mundo no pod\u00eda ser \u00abpara el pensamiento revolucionario mediaci\u00f3n entre programa pr\u00e1ctico racional y conocimiento positivo, porque mezcla \u201cteor\u00eda\u201d\u00a0en un sentido muy vago (o pseudoteor\u00eda) con finalidades y valoraciones que no son reconocibles como tales\u00bb. De ah\u00ed que la lucha marxiana contra la obnubilaci\u00f3n de la conciencia, \u00abla cr\u00edtica de las ideolog\u00edas incluso en el pensamiento revolucionario de formaci\u00f3n marxista, se materialice para Sacrist\u00e1n en una hip\u00f3tesis general en la cual \u201cla mediaci\u00f3n tiene que ser producida entre una clara conciencia de la realidad tal cual \u00e9sta se presenta a la luz del conocimiento positivo de cada \u00e9poca, una consciencia clara del juicio valorativo que nos merece esa realidad y una consciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que han de ser vistas como tales, no corno afirmaciones (pseudo)-te\u00f3ricas\u201c\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para Fern\u00e1ndez Buey, \u00abesta lanza antiespeculativa y anti-ideol\u00f3gica en favor de la claridad de la consciencia cient\u00edfica y pol\u00edtico-moral, fue rota contracorriente, justo en el momento en el cual las luchas obreras y estudiantiles estaban propiciando en Espa\u00f1a y en Europa una nueva recuperaci\u00f3n unilateral del culturalismo idealista y voluntarista con que lo mejor del marxismo de los a\u00f1os veinte hab\u00eda tratado de oponerse al achatamiento de la tradici\u00f3n revolucionaria por las socialdemocracias\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En ese contexto la propuesta antiideol\u00f3gica de Sacrist\u00e1n deb\u00eda leerse como una advertencia del siguiente tenor: \u00abla recuperaci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica del marxismo no se har\u00e1 mediante un nuevo retorno, volvi\u00e9ndose nuevamente hacia Hegel sino mirando de frente a lo que hay, al presente enlazando para ello con el conocimiento emp\u00edrico, con el cultivo de las ciencias (naturales y sociales) positivas. Pero en los ensayos que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 en esa \u00e9poca dicha advertencia cubr\u00eda al mismo tiempo otro flanco: no hacerse la ilusi\u00f3n de que el marxismo es la ciencia sin m\u00e1s (o \u201cla gran ciencia\u201d o \u201cla otra ciencia\u201d, como a veces se dec\u00eda)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb, noviembre de 1967, publicado por primera vez en el n\u00fam. 1 de<i> Materiales<\/i>, enero-febrero 1979, fue incluido en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 85-114 (no est\u00e1 indicado en el \u00edndice). Damos aqu\u00ed el fragmento en el que Sacrist\u00e1n sugiere un cambio terminol\u00f3gico (y conceptual):<\/span><\/p>\n<p>[\u2026] Pero queda el hecho de que la consciencia cr\u00edtica no puede ser albergada por la magnificencia sin cimientos de las \u00abconcepciones del mundo\u00bb estructuralmente rom\u00e1nticas, de esos megalitos especulativos viciados por el paralogismo que no distingue entre el modo de validez de los conocimientos positivos y el de las estimaciones globales, entre la gran firmeza cohesiva de la teor\u00eda positiva y el arenoso barro que s\u00f3lo ficticiamente une los adobes de los grandes sistemas filos\u00f3ficos. Luk\u00e1cs, por cierto, es escritor demasiado agudo para no percibir de vez en cuando, pese al mundo filos\u00f3fico del que proceden sus conceptuaciones, esa situaci\u00f3n intelectual. Y en un paso de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> ha dejado incluso una confesi\u00f3n expl\u00edcita de que \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb es verbalismo que no significa lo que dice, sino que indica indirectamente en favor de qu\u00e9 est\u00e1 el que lo afirma: \u00abNo deja de ser caracter\u00edstico el que Gumplowicz, que desde el punto de vista objetivo, es decir, a cuanto a la esencia, abandona por completo [\u2026] la teor\u00eda social de la raza, la mantenga en pie terminol\u00f3gicamente, lo que significa que sigue manteni\u00e9ndose fiel a ella en cuanto a las consecuencias que entra\u00f1a con respecto a la concepci\u00f3n del mundo\u00bb (p. 562).<\/p>\n<p>Ya eso est\u00e1 bastante claro como identificaci\u00f3n de la \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb con el verbalismo y la demagogia. Pero hay m\u00e1s: ocurre que, por la debilidad de la idea misma rom\u00e1ntica de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb ante el pensamiento cient\u00edfico, el prescindir de ese modo de presentar los intereses de clase es un indicio incluso de situaci\u00f3n hegem\u00f3nica moderna. La penetraci\u00f3n de Luk\u00e1cs llega a la indicaci\u00f3n expl\u00edcita de esa circunstancia: \u00abLa seguridad social de la burgues\u00eda, su confianza inquebrantable en la \u201cperennidad\u201d del auge capitalista, conduce a una repulsa y eliminaci\u00f3n de los problemas relacionados con la concepci\u00f3n del mundo: la filosof\u00eda se circunscribe a la l\u00f3gica, a la teor\u00eda del conocimiento y, cuando m\u00e1s, a la psicolog\u00eda\u00bb (p. 328). Vale la pena recordar de paso que \u00e9se es \u2013con exclusi\u00f3n de la psicolog\u00eda\u2013 el tenor de la previsi\u00f3n y del programa filos\u00f3ficos de Engels en una p\u00e1gina c\u00e9lebre del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>una de las varias que le han valido la acusaci\u00f3n de positivismo por parte de representantes del irracionalismo antiguo y del moderno, como el jesuita Gustav Wetter y el fil\u00f3sofo Jean-Paul Sartre: \u00ab[&#8230;] es este materialismo sencillamente dial\u00e9ctico, y no necesita filosof\u00eda alguna que est\u00e9 por encima de las dem\u00e1s ciencias [&#8230;] De toda la anterior filosof\u00eda no subsiste al final con independencia m\u00e1s que la doctrina del pensamiento y sus leyes, la l\u00f3gica formal y la dial\u00e9ctica\u00bb (<i>Anti-D\u00fchring, <\/i>Introducci\u00f3n, I).<\/p>\n<p>De una observaci\u00f3n corno la \u00faltima transcrita de Luk\u00e1cs \u2013y a\u00fan m\u00e1s de una previsi\u00f3n tan categ\u00f3rica como la de Engels\u2013 se desprende que el desinter\u00e9s por la ideolog\u00eda <i>sistem\u00e1tica, <\/i>por la concepci\u00f3n del mundo <i>en el sentido tradicional de esta expresi\u00f3n <\/i>(es decir, en el sentido de un sistema presuntamente deductivo-sistem\u00e1tico y al mismo tiempo omnicomprensivo de la experiencia); es precisamente, en los tiempos modernos, indicio de hegemon\u00eda. Y este hecho social da finalmente cuerpo de posibilidad hist\u00f3rica a la superaci\u00f3n, hasta ahora meramente cient\u00edfica, epistemol\u00f3gica, de la idea o sistema de las concepciones del mundo en el sentido tradicional indicado. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, la observaci\u00f3n no da frutos, sino que queda aislada y perdida, en el an\u00e1lisis luk\u00e1csiano? Veros\u00edmilmente, porque el fil\u00f3sofo piensa que la hegemon\u00eda que a \u00e9l le interesa, la del proletariado, est\u00e1 a\u00fan por conseguir, y que para esa consecuci\u00f3n se necesita algo m\u00e1s que conocimiento positivo, incluso en el terreno del pensamiento. Lo cual es evidente: se necesita adem\u00e1s un programa, el programa de una determinada pr\u00e1ctica. Pero ocurre que, para Luk\u00e1cs, programa y concepci\u00f3n del mundo tienden a confundirse, como se han confundido en \u00e9pocas anteriores. En un paso de las primeras p\u00e1ginas de <i>El asalto a la raz\u00f3n, <\/i>por ejemplo, Luk\u00e1cs habla de tendencias filos\u00f3ficas que evitan ser concepciones del mundo, y las caracteriza diciendo que \u00abreh\u00fayen toda actitud ante una concepci\u00f3n del mundo o un programa\u00bb (p. 82). La confusi\u00f3n de la noci\u00f3n de programa (propuesta cr\u00edtica, de objetivos y medios) con la de concepci\u00f3n del mundo (s\u00edntesis especulativa de incierta validez te\u00f3rica con valoraciones pragm\u00e1ticas no expl\u00edcitas como tales) no es, ni mucho menos, un trivial fallo del pensamiento. Obedece a una problem\u00e1tica real, que puede describirse brevemente as\u00ed: un programa pr\u00e1ctico racional tiene que estar vinculado con el conocimiento positivo, con las teor\u00edas cient\u00edficas, pero no puede deducirse de ellas con medios puramente te\u00f3ricos, porque el programa presupone unas valoraciones; unas finalidades y unas decisiones que, como es natural, no pueden estar ya dados por la teor\u00eda, por el conocimiento positivo. Por tanto, la fundamentaci\u00f3n del programa pr\u00e1ctico en la teor\u00eda, en el conocimiento positivo \u2013fundamentaci\u00f3n que se produce en el seno de una. interrelaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la que sabemos poco\u2013 requiere una mediaci\u00f3n. Pues bien: la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha, pseudoteor\u00eda mezclada con valoraciones y finalidades, cumple esa funci\u00f3n mediadora con enga\u00f1osa eficacia: su vaga naturaleza intelectual y su escaso rigor discusivo permiten transiciones, casi no sentidas por el sujeto, a trav\u00e9s de las cuales van sum\u00e1ndose a los conocimientos positivos especulaciones valorativas que parecen conducir con necesidad l\u00f3gica al programa, a la pr\u00e1ctica. El \u00fanico defecto de esa mediaci\u00f3n es definitivo; consiste en que resulta cient\u00edficamente insostenible y se hunde en cuanto que se la examina con los medios de la cr\u00edtica epistemol\u00f3gica. Esa cr\u00edtica muestra en seguida los pasos de falacia naturalista en sentido estricto en el seno de <i>la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha<\/i> (esto es, de los <i>pseudosistemas de corte rom\u00e1ntico<\/i>): pasos en que la argumentaci\u00f3n aparentemente te\u00f3rica desliza juicios pragm\u00e1ticos de valor o de finalidad <i>no reconocidos como tales<\/i>. No hay duda de que entre el conocimiento y el programa, entre la teor\u00eda y la formulaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, hay una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica integradora que exige una mediaci\u00f3n no menos dial\u00e9ctica. Esa mediaci\u00f3n no puede ser la inconsistente fusi\u00f3n de conocimientos, valoraciones y finalidades sof\u00edsticamente tomados todos como elementos intelectuales homog\u00e9neos. La mediaci\u00f3n tiene que ser producida entre una clara consciencia de la realidad tal como \u00e9sta se presenta a la luz del conocimiento positivo de cada \u00e9poca, una consciencia clara del juicio valorativo que nos merece esa realidad, y una consciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que han de ser vistas como tales, no como afirmaciones (pseudo)-te\u00f3ricas. Se puede seguir llamando \u2013si la expresi\u00f3n ha arraigado ya definitivamente\u2013 <i>\u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb<\/i> a la consciencia de esa mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica. Pero acaso fuera m\u00e1s conveniente terminar incluso en el l\u00e9xico con el lastre especulativo rom\u00e1ntico. Algunos historiadores de la ciencia han usado otros t\u00e9rminos menos ambiciosos y que tal vez ser\u00edan \u00fatiles para separarse de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica: por ejemplo,<i> visi\u00f3n previa<\/i><b>,<\/b><i> hip\u00f3tesis generales<\/i>, etc.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>5. Observaciones complementarias<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Nuevas matizaciones del autor a la noci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>5.1. <b>Sobre el lugar e la filosof\u00eda en los estudios superiores<\/b> <i>(Papeles de filosof\u00eda,<\/i> pp. 360-362):<\/p>\n<p>[\u2026] La argumentaci\u00f3n apoyada en hechos es as\u00ed: las concepciones ideol\u00f3gicas generales que m\u00e1s influyen en la cultura contempor\u00e1nea, y las producciones singulares m\u00e1s determinantes de inflexiones de esas concepciones, o m\u00e1s caracter\u00edsticas de las mismas, se han originado, promovido o cualificado fuera de la f\u00e1brica de licenciados filos\u00f3ficos, y a menudo en pugna o en ruptura con ella, o con desprecio de ella. Autores como el Heidegger posterior a <i>Sein und Zeit<\/i>, Ortega, Zubiri, Gramsci, Teilhard de Chardin, ejemplifican un aspecto de esa afirmaci\u00f3n; ciertas obras de Russell, apuntes, conferencias y ensayos filos\u00f3ficos o divulgadores de Max Planck, Einstein, Eddington, Heisenberg, Oppenheimer, etc., ilustran el otro aspecto. Desde el punto de vista de la importancia de su aportaci\u00f3n a la \u00abconcepci\u00f3n\u00bb o \u00abimagen del mundo\u00bb contempor\u00e1nea, todas las horas de lecci\u00f3n magistral y de seminario de las secciones de filosof\u00eda y todas las publicaciones de sus <i>magistri<\/i><i> <\/i>pesan infinitamente menos que un centenar de p\u00e1ginas de Einstein, Russell, Heisenberg, Gramsci, Althusser y L\u00e9vi-Strauss \u2013o hasta de Galbraith o Garaudy (para que quede claro que esas enumeraciones no implican especial afecto del que escribe)\u2013. Si se a\u00f1ade a un tal fragmento de lista unos cuantos nombres de artistas y pol\u00edticos \u2013Picasso, Kafka, Joyce, Faulkner, Musil, Lenin y Juan XXIII, p\u00f3ngase por caso\u2013, la idea de que las secciones de filosof\u00eda sean las productoras de las ideolog\u00edas vigentes, las herederas de Mois\u00e9s y Plat\u00f3n, resulta francamente divertida.<\/p>\n<p>Es posible que no haya existido nunca, o que haya existido s\u00f3lo durante un par de decenios, una organizaci\u00f3n de la cultura que diera a la filosof\u00eda acad\u00e9mica la posibilidad de realizar eficaz y monopol\u00edsticamente la funci\u00f3n de direcci\u00f3n ideol\u00f3gica de la sociedad. (El firmante ha sostenido en otra ocasi\u00f3n que eso ha ocurrido s\u00f3lo con la primera generaci\u00f3n de grandes fil\u00f3sofos acad\u00e9micos, o sea, en los a\u00f1os de ense\u00f1anza universitaria de Schelling y Hegel). En cualquier caso, esa no es la situaci\u00f3n de la cultura contempor\u00e1nea. En \u00e9sta, la subcultura superior se constituye por obra de autores (sobre todo cient\u00edficos, artistas y pol\u00edticos), que no tienen por lo com\u00fan nada que ver con las secciones de filosof\u00eda; y las subculturas ideol\u00f3gicas populares se constituyen a\u00fan en gran parte por la acci\u00f3n de tradiciones no menos fuera del alcance de la filosof\u00eda licenciada (aparte de que, afortunadamente, la subcultura m\u00e1s alta penetra en las populares por la mediaci\u00f3n de las revolucionarias innovaciones tecnol\u00f3gicas y econ\u00f3mico-pol\u00edticas). La sabidur\u00eda de las secciones de filosof\u00eda es ya sobre todo interna; consta, principalmente, del elemental saber ir tirando; la c\u00e1lida aceptaci\u00f3n por los colegas no amenazados en sus perspectivas de oposici\u00f3n o concurso hace agradable la cosa, y la imperturbable lealtad burocr\u00e1tica a las partidas ya consagradas en el presupuesto la hace vivible al garantizar, con las c\u00e1tedras de filosof\u00eda de los Institutos y las Escuelas del magisterio, la modesta demanda de licenciados necesarios y suficientes <i>ut collegium fiat <\/i>(y eso donde a\u00fan se exija ese requisito para poder cobrar).<\/p>\n<p>Ni siquiera, pues, en el supuesto de que fuera eterna la necesidad de ideolog\u00eda institucionalizada, estar\u00eda hoy justificada la existencia de la filosof\u00eda como especialidad. Incluso en este supuesto, y admitiendo una concepci\u00f3n ideol\u00f3gica del filosofar \u2013que es, ciertamente, la adecuada a la filosof\u00eda especulativa de corte cl\u00e1sico\u2013, la filosof\u00eda especializada de las secciones acad\u00e9micas, la filosof\u00eda licenciada y burocr\u00e1tica, resulta una instituci\u00f3n parasitaria.<\/p>\n<p>Esa es una afirmaci\u00f3n de hecho, aunque sujeta a la limitaci\u00f3n que se dice m\u00e1s adelante. Pero es que, adem\u00e1s, aquel supuesto es hoy recusable de derecho, es decir, desde la perspectiva de hechos futuros sensatamente previsibles. Casi doscientos a\u00f1os de cr\u00edtica gnoseol\u00f3gica, positivista o sociol\u00f3gica de la ideolog\u00eda y del car\u00e1cter ideol\u00f3gico de la filosof\u00eda especulativa o sistem\u00e1tica, indican que la cultura ideol\u00f3gica ha caducado ya de derecho. La cr\u00edtica gnoseol\u00f3gica, desde el siglo XVIII hasta Carnap o Russell, por ejemplo (mero ejemplo), tiene adquiridos, sin perjuicio de lo mucho que a\u00fan haya de enriquecerse y corregirse, los elementos de juicio b\u00e1sicos suficientes para mostrar la inanidad o la vaciedad de la pretensi\u00f3n de conocimiento de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica de corte tradicional; no menos concluyentes \u2013a pesar de estar tambi\u00e9n necesitados de afinamiento metodol\u00f3gico y de enriquecimiento positivo\u2013 son los resultados de la cr\u00edtica hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica, desde Marx en adelante, que muestran la funci\u00f3n servil o ideol\u00f3gica de dicha filosof\u00eda, esto es, que el \u00absaber\u00bb filos\u00f3fico sistem\u00e1tico se ha diferenciado del \u00abmero conocimiento\u00bb cient\u00edfico sobre todo por el hecho de ser muy frecuentemente renuncia al resuelto <i>non serviam! <\/i>en que Ortega cifr\u00f3 el impulso filos\u00f3fico aut\u00e9ntico, el impulso de conocer.<\/p>\n<p>Hace ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os que un cient\u00edfico y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s procedente de dos de esas tradiciones cr\u00edticas, J. B. Bernal, describi\u00f3 con pocas palabras lo que imponen de derecho a una cultura universitaria sin trampas premeditadas los resultados de esos doscientos a\u00f1os de cr\u00edtica. Modernizando su formulaci\u00f3n puede hoy decirse: hay, que aprender a vivir intelectual y moralmente sin una imagen o \u00abconcepci\u00f3n\u00bb redonda y completa del \u00abmundo\u00bb, o del \u00abser\u00bb, o del \u00abSer\u00bb. O del \u00abSer\u00bb tachado. Afirmaciones as\u00ed tienen que sentarse por fuerza (como se indic\u00f3 al principio), sin razonarlas, pues el tema de estas l\u00edneas no es la historia de la filosof\u00eda, ni menos la de la cultura, sino s\u00f3lo la orientaci\u00f3n de los estudios superiores. El riesgo de que ellas parezcan dogm\u00e1ticas \u2013cuando los dogmas son, por el contrario, las afirmaciones sistem\u00e1ticas sobre el \u00abmundo\u00bb o el \u00abSer\u00bb transmitidas por la autoridad del magisterio filos\u00f3fico especulativo\u2013 debe preocupar en este contexto menos que un equ\u00edvoco posible cuyos resultados ser\u00edan lamentables: el que una corriente importante del pensamiento filos\u00f3fico haya visto desde hace tiempo que el supuesto saber \u2013a la vez transemp\u00edrico y pretendidamente real\u2013 de la filosof\u00eda especulativa es un pseudoconocimiento, y el que otra corriente de la mayor importancia haya descubierto la funci\u00f3n cultural de ese pseudoconocimiento como expresi\u00f3n refleja y sublimaci\u00f3n de carencias y servidumbres de la sociedad, no anula las ra\u00edces de la especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica. \u00abNo por re\u00edrse de sus muletas consigue uno andar mejor\u00bb, como observ\u00f3 el sarcasmo de Heine en un contexto no muy diverso de \u00e9ste (el de las creencias religiosas). La observaci\u00f3n de Kant, seg\u00fan la cual las cuestiones de la antin\u00f3mica de la raz\u00f3n pura se presentar\u00e1n eternamente al esp\u00edritu humano, puede ser exagerada, como lo suelen ser las frases valentonas en cuesti\u00f3n de adjetivos y adverbios; pero ilustra convincentemente un punto de inter\u00e9s: el mismo Kant sab\u00eda que el acto de mostrar la irresolubilidad o el sinsentido de una pregunta no causa la caducidad sociocultural de la misma. Al cabo de m\u00e1s de un siglo, eso se sabe hoy con seguridad que excede de toda duda razonable. Y se sabe no s\u00f3lo de las pocas cuestiones muy te\u00f3ricas en que estaba pensando Kant, sino del complejo entero de la ideolog\u00eda. Hoy se dispone tambi\u00e9n de hip\u00f3tesis plausiblemente explicativas de esa persistencia de la necesidad ideol\u00f3gica por encima de las m\u00e1s concluyentes cr\u00edticas de la ideolog\u00eda; las principales hip\u00f3tesis de esa clase se encuentran en la obra y la tradici\u00f3n de Marx y en las investigaciones de la sociolog\u00eda del conocimiento. Este papel no es tampoco lugar adecuado para rese\u00f1arlas ni discutirlas. Pero el hecho mismo de la persistencia de la necesidad o demanda ideol\u00f3gica s\u00ed que ha de tenerse en cuenta aqu\u00ed, pues tiene importancia para la estimaci\u00f3n cultural de la filosof\u00eda acad\u00e9mica. Esta es, en efecto, la forma institucional de la ideolog\u00eda m\u00e1s caracter\u00edstica de los sistemas burocr\u00e1ticos. Es verdad que, como ha quedado ya indicado, en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os \u2013desde que la ciencia natural salt\u00f3 la barrera at\u00f3mica y la ciencia social super\u00f3 la que la separaba de la matematizaci\u00f3n\u2013, ese \u00f3rgano institucional se ha quedado muy rezagado respecto de su funci\u00f3n prevista. Pero la persistencia de la necesidad ideol\u00f3gica tradicional, ayudada por la burocr\u00e1tica vocaci\u00f3n de eternidad, puede servir para perpetuar \u2013aunque sea con una existencia poco brillante\u2013 la filosof\u00eda licenciada. Hay efectivamente demanda ideol\u00f3gica que se orienta a las secciones de filosof\u00eda: todo el que ha \u00abense\u00f1ado\u00bb en un primer curso de esas secciones (3.\u00b0 de Facultad) sabe por experiencia que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes respetables (o sea, las y los estudiantes cuya matr\u00edcula en una secci\u00f3n no depende del porcentaje de suspensos del a\u00f1o anterior) llega sin ninguna concreta voluntad de conocer, sino s\u00f3lo con una confusa, entusiasta e informe ansia de intimar con el Ser. Se puede, es cierto, recordar y repetir que, si es verdad lo dicho acerca del peso mucho mayor de producciones intelectuales ajenas a la filosof\u00eda licenciada en la \u00abimagen del mundo\u00bb contempor\u00e1nea, entonces es de esperar un progresivo desv\u00edo de esos j\u00f3venes hacia otros estudios. Pero, reducido a las modestas proporciones que en realidad tiene, queda en pie el hecho de que las licenciaturas en filosof\u00eda no van a desaparecer pronto por s\u00ed mismas. Lo que quiere decir que, ante el problema de esa institucionalizaci\u00f3n del pseudofilosofar, no hay m\u00e1s remedio que optar. La cuesti\u00f3n es de partido, no de teor\u00eda, por mucho que la cr\u00edtica cient\u00edfica pueda ayudar a tomar un partido razonable.<\/p>\n<p><b>5.2. \u00abAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u00bb<\/b> (<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 349-350)<\/p>\n<p>En uno de sus primeros escritos filos\u00f3ficos, el cient\u00edfico ingl\u00e9s Bernal \u2013que acaso no hay sido luego siempre fiel a \u00e9sta su declaraci\u00f3n\u2013 observa que la principal exigencia de \u00e9tica intelectual que se desprende del presente estado del conocimiento consiste en abandonar toda pretensi\u00f3n de concepci\u00f3n conclusa del mundo. La integridad de la consciencia personal tiene entonces que alcanzarse no en la especulaci\u00f3n \u2013en la fabulaci\u00f3n\u2013, sino en el empe\u00f1o pr\u00e1ctico, hecho propio del modo m\u00e1s cr\u00edtico posible. Aqu\u00ed resuena un verso c\u00e9lebre del m\u00e1s grande testigo independiente, pol\u00e9mico y sagaz, del filosofar rom\u00e1ntico: el goethiano \u00aben el principio fue la Acci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Eso separa el mejor legado rom\u00e1ntico de las necesidades intelectuales presentes: que incluso la herencia rom\u00e1ntica progresiva, la que proyecta porvenir, lo hace ideol\u00f3gicamente, necesitada de las andaderas de la humanidad infantil, ansiosa de certezas absolutas, compradas inevitablemente al precio de la chapuza intelectual; que ese romanticismo activo, abierto y orientado hacia adelante no es a\u00fan programa cr\u00edtico, sino \u00abreligi\u00f3n del futuro\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHist\u00f3rico es ello, en modo alguno un reproche\u00bb \u2013por decirlo, tambi\u00e9n, con Goethe.<\/p>\n<p><b>5.3. \u00abLa ecodin\u00e1mica de K.E. Boulding\u00bb <\/b>(<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, p. 432)<\/p>\n<p>Tiene que ser ya muy poco lo que quede de la cautela neopositivista en el mundo cient\u00edfico cuando un economista afamado como Kenneth E. Boulding, que adem\u00e1s es presidente de la American Association for the Advancement of Science y lo ha sido de la American Economics Association, de la International Studies Association, de la Peace Research Society, de la Society for General Systems Research y de la Association for the Study Grants Economy, presenta su obra, desde su excepcional respetabilidad cient\u00edfica, con frases como la siguiente: \u00abEste libro es un intento de esbozar un esquema del universo entero, y particularmente de la tenue parte del mundo que constituye el medio temporal y espacial de la especie humana.\u00bb (p\u00e1g. 341). O tambi\u00e9n, visto desde la otra punta, que es la m\u00e1s al alcance de un cient\u00edfico de la sociedad: \u00abUno de los objetivos de la obra (&#8230;) es considerar la historia de los sistemas sociales que ha creado la especie humana en el marco m\u00e1s amplio del universo, tal como \u00e9ste se extiende en el espacio y en el tiempo.\u00bb (9)<\/p>\n<p lang=\"en-US\">Una ambici\u00f3n de ese tipo tienta de vez en cuando a los grandes economistas, generalmente cuando ya se acercan a ciertas alturas \u2013de su obra y de su edad\u2013 que les invitan a la contemplaci\u00f3n y a la especulaci\u00f3n sobre su propia obra, sobre el estado de su disciplina y sobre la historia de esta. Schumpeter es un ejemplo de esa ambici\u00f3n, y el propio Boulding cuenta que fue la lectura del <i>Treatise on Money<\/i> de Keynes lo que le sugiri\u00f3 que acaso la historia tenga sentido. No es que est\u00e9 muy claro el sentido de eso de que acaso la historia tenga sentido, pero se encuentra dicho as\u00ed en la p. 231 de <i>Ecodynamics,<\/i> documentando la inspiraci\u00f3n especulativa del autor y su consciencia de que hay una tradici\u00f3n entre los economistas que cultiva ambiciones as\u00ed. Es muy posible, sin embargo, que el gran ensayo especulativo de Boulding tenga que ver tanto con esa tradici\u00f3n de algunos grandes economistas cuando con un cambio de las tendencias culturales, que parece alimentar una nueva demanda de grandes visiones generales, en contraste con lo que fue el estilo filos\u00f3fico-cient\u00edfico predominante en Occidente en los decenios centrales del siglo. Es significativo, por ejemplo, que Boulding se sienta obligado a comparar su sistema ecodin\u00e1mico no solo con los cl\u00e1sicos de la econom\u00eda \u2013principalmente, como es natural, con Marx\u2013, sino tambi\u00e9n con las especulaciones y las cosmovisiones de f\u00edsicos, et\u00f3logos y sociobi\u00f3logos.<\/p>\n<p><b>5.4. \u00abSobre los problemas presentemente percibidos en la relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosof\u00eda de las ciencias sociales\u00bb.<\/b> (<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, p. 456)<\/p>\n<p>Una novedad de mucho inter\u00e9s en la mayor\u00eda de estas corrientes [\u2018naturalistas\u2019, \u2018materialistas\u2019, \u2018materialismo cient\u00edfico\u2019] \u2013no en todas, como habr\u00e1 que precisar\u2013 respecto de la filosof\u00eda de la ciencia de la mitad del siglo [XX] es su afici\u00f3n a la especulaci\u00f3n metapositiva, a veces metaf\u00edsica en un sentido bastante tradicional. La mayor\u00eda de los autores de ese campo est\u00e1 lejos de las cautelas de tradici\u00f3n neopositivista y anal\u00edtica de los a\u00f1os cuarenta, cincuenta y primeros sesenta, y gustan de grandes generalizaciones constructivas cuyo ejemplo m\u00e1s c\u00e9lebre es seguramente la <i>Sociobiolog\u00eda<\/i><i><b> <\/b><\/i>de E. O. Wilson, caracter\u00edsticamente subtitulada \u00abLa nueva s\u00edntesis\u00bb (Como queda dicho, la tendencia especulativa no es cultivada por todos los fil\u00f3sofos del nuevo materialismo cient\u00edfico; no lo es, particularmente, por el autor de lengua castellana quiz\u00e1 m\u00e1s le\u00eddo de esas corrientes, Mario Bunge. Pero s\u00ed que es la tendencia de la mayor\u00eda.)<\/p>\n<p>El plano m\u00e1s o menos resueltamente especulativo en la que se dirimen a menudo controversias como la de la sociobiolog\u00eda ha llevado a historiadores de la ciencia de inspiraci\u00f3n kuhniana a tratar la cuesti\u00f3n con categor\u00edas propias de una historia de las marcas comerciales. As\u00ed, D. L. Hull, tras estimar que el fracaso de la frenolog\u00eda y el \u00e9xito del darwinismo en el siglo XIX se debi\u00f3 a que el segundo fue capaz de seguir dando su nombre a conceptos y tesis que no ten\u00edan ya casi nada que ver con sus posiciones iniciales, mientras que la frenolog\u00eda no mostr\u00f3 esa flexible capacidad de \u00abhacer trampa\u00bb, aconseja a los sociobi\u00f3logos que, para ganar su controversia, se preocupen sobre todo de seguir llamando sociobiolog\u00eda a cualquier revisi\u00f3n de sus premisas, por destructiva que sea.<\/p>\n<p>Pese a semejante ideologizaci\u00f3n del debate, el mensaje caracter\u00edstico del \u00abmaterialismo cient\u00edfico\u00bb para las ciencias sociales se diferencia del rom\u00e1ntico porque se basa en aportaciones de conocimiento positivo, que van desde la gen\u00e9tica y la din\u00e1mica de poblaciones hasta la etolog\u00eda pasando por la ecolog\u00eda, por la sociobiolog\u00eda y otras varias investigaciones menos generales.<\/p>\n<p>Igual si proceden de cient\u00edficos de la naturaleza, como el citado E. O. Wilson, que si vienen de cient\u00edficos sociales conquistados por el programa, como el soci\u00f3logo P. L. van den Berghe, las nuevas s\u00edntesis materialistas-cient\u00edficas o sus meros esbozos acaban reclamando una intensificaci\u00f3n de la cientificidad natural de las ciencias sociales. A veces expl\u00edcitamente y muy a menudo de modo impl\u00edcito, esa reclamaci\u00f3n va acompa\u00f1ada por una aguda desconfianza en lo que se podr\u00eda llamar la honradez de las ciencias sociales. El antrop\u00f3logo Marvin Harris \u2013otro de los principales exponentes del materialismo cient\u00edfico\u2013 ha expresado esa desconfianza del modo m\u00e1s redondo: \u00abUna relaci\u00f3n proporcional como la que existe desde hace alg\u00fan tiempo entre la magnitud de la investigaci\u00f3n social y la profundidad de la confusi\u00f3n social solo puede significar una cosa: la funci\u00f3n social global de toda esa investigaci\u00f3n es impedir que la gente comprendas las causas de la vida social.\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<p align=\"left\"><a name=\"6\"><\/a> <b>6. Comentario a un texto de Gramsci<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el \u00faltimo escrito extenso del autor, su presentaci\u00f3n del und\u00e9cimos <i>Cuaderno de c\u00e1rcel<\/i> con traducci\u00f3n de Miguel Candel, Sacrist\u00e1n recog\u00eda y comentaba un texto del revolucionario sardo:<\/span><\/p>\n<p>La filosof\u00eda impl\u00edcita del \u00abhombre pol\u00edtico\u00bb Gramsci arranca de una determinada concepci\u00f3n de las ra\u00edces de la filosof\u00eda, cuesti\u00f3n tratada principalmente en el cuaderno 11\u00ba, en raz\u00f3n del asunto principal de \u00e9ste. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, todos los hombres son naturalmente fil\u00f3sofos. La tesis implica una visi\u00f3n de la filosof\u00eda como un aprender a orientarse en el mundo, y la caracterizaci\u00f3n del conformismo del \u00abhombre-masa\u00bb por la negativa a llevar la filosof\u00eda espont\u00e1nea al plano reflexivo. La transformaci\u00f3n social requiere ese paso a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, para abandonar el conformismo que mantiene la sumisi\u00f3n de las gentes al viejo desorden. Y la instauraci\u00f3n del orden nuevo exige que los seres humanos lleguen a pensar coherentemente y de modo unitario el presente real. Conseguir eso es un \u00abhecho filos\u00f3fico mucho m\u00e1s importante y \u201coriginal\u201d\u00a0que el de un \u201cgenio\u201d\u00a0filos\u00f3fico descubra una verdad nueva que se quede en el patrimonio de peque\u00f1os grupos intelectuales\u00bb. La mutaci\u00f3n de la filosof\u00eda espont\u00e1nea es el hecho filos\u00f3fico fundamental, Esta concepci\u00f3n hist\u00f3rico-social de la filosof\u00eda permite a Gramsci llegar a una de sus tesis m\u00e1s plausibles y \u00abperennes\u00bb la filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de las dem\u00e1s y superior a ellas. Y el pensamiento desemboca as\u00ed en la gramsciana \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb no es s\u00f3lo una concepci\u00f3n filos\u00f3fica entre otras; para su autor es, adem\u00e1s, una filosof\u00eda de la filosof\u00eda, una metafilosof\u00eda que se sale de la t\u00f3pica acad\u00e9mica gracias a su mirada hist\u00f3rica o sociol\u00f3gica. El marco del cuaderno 11.\u00ba da a Gramsci varias ocasiones de precisar ese punto, de un modo, por cierto, que fundamenta o generaliza la observaci\u00f3n acerca de d\u00f3nde est\u00e1 la verdadera filosof\u00eda de un hombre pol\u00edtico; Gramsci piensa que lo que vale del hombre pol\u00edtico vale de todo fil\u00f3sofo y de toda persona: \u00abEn realidad, no existe la filosof\u00eda en general: existen diversas filosof\u00edas o concepciones del mundo y se hace siempre una elecci\u00f3n entre ellas. \u00bfC\u00f3mo se realiza esa elecci\u00f3n? \u00bfEs un hecho meramente intelectual o algo m\u00e1s complejo? Y \u00bfno ocurre con frecuencia que entre el hecho intelectual y la norma de conducta existe contradicci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l es entonces la verdadera concepci\u00f3n del mundo: la afirmada l\u00f3gicamente como hecho intelectual, o la que resulta de la actividad real de cada uno, que est\u00e1 impl\u00edcita en su actuaci\u00f3n? Y puesto que el actuar es siempre un actuar pol\u00edtico, \u00bfno se puede decir que la filosof\u00eda real de cada uno est\u00e1 contenida toda ella en su pol\u00edtica?\u00bb<\/p>\n<p>Gramsci no deja de hacer una distinci\u00f3n, que le importa, entre filosof\u00eda como concepci\u00f3n espont\u00e1nea (dominante en la sociedad y sobre las clases subalternas) y filosof\u00eda reflexiva, que se encuentra, en relaci\u00f3n con la espont\u00e1nea, en los grupos intelectuales de las clases hegem\u00f3nicas. Precisamente esa distinci\u00f3n fundamenta su visi\u00f3n del ascenso de las clases oprimidas a su autonom\u00eda. La pol\u00edtica es la mediaci\u00f3n entre ambos estadios: \u00abLa relaci\u00f3n entre filosof\u00eda \u201csuperior\u201d y sentido com\u00fan queda asegurada por la \u201cpol\u00edtica\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n queda asegurada por la pol\u00edtica la relaci\u00f3n entre el catolicismo de los intelectuales y el de las \u201cpersonas sencillas\u201d\u00bb.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>7. Dos textos de Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/b><\/h3>\n<p><b>7.1. RESUMEN<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Entre los documentos del autor de <em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/em> y codirector de la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis depositados en el Arxiu FFB (Universitat Pompeu Fabra. Biblioteca\/CRAI de la Ciutadella), puede verse un manuscrito suyo no fechado. Se abre, en hoja aparte, con la nota al pie de p\u00e1gina de Sacrist\u00e1n sobre las demostraciones de existencia e inexistencia, y contin\u00faa con el siguiente resumen:<\/span><\/p>\n<p>1. <i><b>Concepci\u00f3n del mundo<\/b><\/i><b>:<\/b> una concepci\u00f3n del mundo <i>no es un saber<\/i>, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Es una <i>serie de principios que dan raz\u00f3n de la conducta<\/i> de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito. \u00c9sta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u00abinconscientes\u00bb en el sujeto que obra o reacciona [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>Ahora bien frecuentemente<i> esos principios <\/i>o creencias inspiradores de la conducta cotidiana, aunque el sujeto no se los formule siempre,<i> est\u00e1n expl\u00edcitos en la cultura<\/i> de la sociedad en que vive. Esa cultura contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta. [cursivas de FFB]<\/p>\n<p><i>Relaci\u00f3n \u00edntima entre la parte contemplativa o te\u00f3rica de la concepci\u00f3n del mundo y su parte pr\u00e1ctica<\/i> (c\u00f3digo o sistema de juicios de valor) a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc. Por ejemplo, de la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de que el hombre es una naturaleza herida \u2192 a la norma que postula el sometimiento a la autoridad.<\/p>\n<p>2. <b>En las culturas de tradici\u00f3n grecorromana,<\/b> las concepciones del mundo suelen presentar <i>unas puntas, por as\u00ed decirlo, muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico<\/i>. Especialmente esta segunda forma fue muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX. Nacida, en realidad, en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico de la cultura griega, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>3. <b>Las causas por las cuales la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acaba por caducar son varias<\/b>. En el orden formal, o de teor\u00eda del conocimiento, la causa principal es la definitiva y consciente constituci\u00f3n del <i>conocimiento cient\u00edfico positivo durante<\/i> la Edad Moderna.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>&#8211; capacidad de posibilitar previsiones exactas, mediante conceptos sumamente artificiales, m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>&#8211; Intersubjetividad, o sea, todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulaci\u00f3n del mismo modo, en el sentido de que quedan igualmente informadas acerca de las operaciones que permitir\u00edan verificar o falsar dicha formulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. <i><b>Las concepciones del mundo carezcan de estos rasgos<\/b><\/i>, de manera no accidental o eliminable, sino esencialmente: c<i>ontienen afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo<\/i>, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria). Ejemplo: una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo contiene \u2013expl\u00edcitos o explicitables\u2013 enunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc. y esos enunciados <i>no ser\u00e1n nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica, ni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias<\/i> [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que el conocimiento positivo no <i>abone<\/i> una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra; pero <i>abonar, o hacer plausible,<\/i> no es lo mismo que probar en sentido positivo.<\/p>\n<p>Ejemplo de mal uso: la marcha de la ciencia \u00abha demostrado la inexistencia de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>&#8211; La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado A. A., pues ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. <i>Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por estos<\/i>. (Una suposici\u00f3n innecesaria).<\/p>\n<p>5. <b>Relaci\u00f3n entre ciencia positiva y concepci\u00f3n del mundo<\/b>.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tome a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real se encuentra visiblemente por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque intentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva. Por delante porque, como visi\u00f3n general de la realidad, inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma. No solo por delante, sino que al inspiraci\u00f3n se produce todo a lo largo de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. <b>Ciencia positiva y dial\u00e9ctica<\/b>.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tenga como punto de partida y de llegada al ciencia real se basa en el principio del <i>inmanentismo<\/i>: la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos debe buscarse en otros fen\u00f3menos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo: el mundo debe explicitarse por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>a) La ciencia positiva realiza el principio del materialismo o inmanentismo a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva \u2192 reducci\u00f3n anal\u00edtica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos y m\u00e1s homog\u00e9neos anal\u00edticamente, con tendencia a una reducci\u00f3n tan extrema que el aspecto cualitativo pierde toda relevancia. Tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o formales, materialmente vac\u00edas:<\/p>\n<p>&#8211; del \u2018horror de la naturaleza al vac\u00edo\u2019 a \u2018la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u2019: lo que importaba era la consecuci\u00f3n de un n\u00famero que midiera la fuerza en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00e9xito anal\u00edtico-reductivo tiene dos partes:<\/p>\n<p>1. Permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fen\u00f3menos \u2018elementales\u2019) a la naturaleza, as\u00ed como previsiones precisas que en caso de cumplirse confirman en mayor o menor medida las hip\u00f3tesis en que se basan y en caso de no confirmarse las falsea definitivamente.<\/p>\n<p>2. Adem\u00e1s posibilita a la larga la formaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s adecuados mediante la destrucci\u00f3n de viejos conceptos anticuados.<\/p>\n<p>Pero precisamente porque se basan en un an\u00e1lisis reductivo que prescinde \u2013por abstracci\u00f3n\u2013 de la peculiaridad cualitativa de los fen\u00f3menos complejos analizados y reducidos, los conceptos de la ciencia positiva son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est\u00e1 en enunciados no menos generales, \u2018leyes\u2019, que informan acerca de clases enteras de objetos. Se pierde una parte de lo concreto. <i>Los \u2018todos\u2019 o \u2018totalidades\u2019 concretas y complejos no aparecen en el universo de discurso de la ciencia positiva. <\/i>La ciencia positiva no suministra su totalidad, su consistencia concreta.<\/p>\n<p><i>Este es el campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico<\/i>.<\/p>\n<p>7. <b>C\u00f3mo la concepci\u00f3n del mundo tiende a proporcionar una determinada comprensi\u00f3n de las totalidades concretas<\/b>, c\u00f3mo la pr\u00e1ctica humana tiene que entender tambi\u00e9n las concreciones sociales se encuentran con un l\u00edmite de la ciencia positiva. <i>De ah\u00ed, la dial\u00e9ctica<\/i>. Cuando es inmanentista o materialista consiste <i>en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, es decir, concibiendo las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de estos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los \u2018todos estructurales<\/i>\u2019. Concreciones o totalidades son los individuos vivientes, las particularizaciones formaciones hist\u00f3ricas, los presentes hist\u00f3ricos localmente delimitados, el universo como totalidad, etc. \u2018La verdad es el todo\u2019.<\/p>\n<p>. Lenguaje sint\u00e9tico recomponedor.<\/p>\n<p>. Inspiradora de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>8. <b>Sobre el concepto de contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/b>: contradicci\u00f3n l\u00f3gica y contradicci\u00f3n u oposici\u00f3n real.<\/p>\n<p>9. <b>Sentidos impropios de dial\u00e9ctica<\/b>.<\/p>\n<p>. No es una <i>l\u00f3gica alternativa a la l\u00f3gica formal<\/i> en la que no rijan los principios de contradicci\u00f3n, identidad y tercio excluso.<\/p>\n<p>. No es un tipo de <i>ciencia superior<\/i> a la ciencia positiva.<\/p>\n<p>. No es la <i>sistematizaci\u00f3n de los conocimientos <\/i>cient\u00edfico-positivas.<\/p>\n<p>Ahora bien, si no es una l\u00f3gica alternativa, si no es una ciencia superior a la ciencia normal, si tampoco es la sistematizaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edficos, entonces \u00bfqu\u00e9 es la dial\u00e9ctica?<\/p>\n<p>. <i>Una met\u00f3dica, una hip\u00f3tesis general, un programa, una visi\u00f3n previa<\/i>. Cuando la dial\u00e9ctica es inmanentista, cuando su signo ontol\u00f3gico es materialista como en el caso de la de K. Marx, lo que el pensamiento dial\u00e9ctico pretende es ampliar la racionalidad m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite del an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas. El reconocimiento de la limitaci\u00f3n del an\u00e1lisis cient\u00edfico conduce a varias actividades contrapuestas o a veces complementarias:<\/p>\n<p>a) La divisi\u00f3n del mundo en dos planos: el plano de la raz\u00f3n pura y el plano dela raz\u00f3n pr\u00e1ctica, el plano de la ciencia y el plano de la moral, el plano del ser y el plano del deber ser. Ambos planos tienden principios distintos: el principio de la realidad y el principio del ideal \u2192 de ah\u00ed varias posiciones.<\/p>\n<p>b) De lo que no se puede hablar mejor callarse. Incluso si todas las cuestiones cient\u00edficas pudieran responderse, el problema de nuestra vida no habr\u00eda sido m\u00e1s penetrado. Desde luego que no queda ya ninguna pregunta, y precisamente esta es la respuesta. La soluci\u00f3n del problema de la vida est\u00e1 en la desaparici\u00f3n de este problema. No decir nada sino aquello que se puede decir, esto es, las proposiciones de las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Wittgenstein,<i> Tractatus<\/i>, final \u2192 De ah\u00ed \u2192 neopositivismo<\/p>\n<p>c) Negaci\u00f3n de la posibilidad de una aproximaci\u00f3n racional a las totalidades concretas, pero afirmaci\u00f3n de la importancia de su tratamiento: desplazamiento al plano de la religi\u00f3n o de la m\u00edstica, como conocimiento alternativo o superior al conocimiento cient\u00edfico \u2192 De ah\u00ed \u2192 irracionalismos varios o antirracionalmente.<\/p>\n<p>d) Implicaci\u00f3n de la racionalidad: racionalismos autocr\u00edticos varios y pensamiento dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<p>7.2. <b>De los materiales del curso de doctorado de 1993-1994 sobre \u00abEtica y ciencia en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, impartido por <\/b><b>Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/b><b> en la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona.<\/b><\/p>\n<p><b>Concepciones del mundo. Dial\u00e9ctica, globalismo<\/b><\/p>\n<p>&lt;&lt;Para a\u00f1adir a la discusi\u00f3n sobre dial\u00e9ctica, concepci\u00f3n del mundo, etc. y contestar a una pregunta de SLA&gt;&gt;<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo de 1964 al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels Manuel Sacrist\u00e1n [MSL] presentaba el marxismo como una concepci\u00f3n del mundo, como un filosofar siempre vinculado al nivel de las distintas ciencias positivas en cada \u00e9poca hist\u00f3rica. En aquel contexto el t\u00e9rmino \u00abfilosofar\u00bb\u00a0indicaba la diferencia entre un saber de las totalidades concretas o singularidades hist\u00f3ricas cient\u00edficamente fundamentado y, adem\u00e1s, \u00abvalorativo\u00bb, con punto de vista, y las filosof\u00edas sistem\u00e1ticas de la tradici\u00f3n de los siglos XVII y XVIII. Pero unos a\u00f1os despu\u00e9s, en el texto que escribi\u00f3 \u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb, MSL se separaba del uso positivo del t\u00e9rmino \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb\u00a0o concepci\u00f3n del mundo (identificado con la inspiraci\u00f3n rom\u00e1ntica) y prefer\u00eda, al hablar del marxismo, sustituir restos t\u00e9rminos por otros m\u00e1s en consonancia con los desarrollos recientes de la filosof\u00eda de la ciencia contempor\u00e1nea, como \u00abprograma\u00bb\u00a0o \u00abparadigma\u00bb.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse primero si este cambio ling\u00fc\u00edstico es importante en la obra de MSL y despu\u00e9s si tiene relevancia para dar sentido al concepto de dial\u00e9ctica. Me parece que se puede contestar negativamente a ambas preguntas. Es cierto que la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, y no s\u00f3lo la filosof\u00eda de la ciencia, sino m\u00e1s en general la filosof\u00eda del lenguaje, ha llegado a la convicci\u00f3n de las cosmovisiones o concepciones del mundo m\u00e1s o menos cerradas en el sentido decimon\u00f3nico son inmantenibles. Ante todo por razones estrictamente ling\u00fc\u00edsticas, como suele decir Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde. Pero, por otra parte, es dudoso que MSL haya mantenido alguna vez que el marxismo es o aspira a ser una cosmovisi\u00f3n tan sistem\u00e1ticamente omniabarcadora. Me inclino a pensar que en 1970 prefer\u00eda hablar de \u00abprograma\u00bb\u00a0o \u00abparadigma\u00bb\u00a0para evitar discusiones sobre palabras, pero que este cambio no cambiaba lo sustancial de su pensamiento acerca de la naturaleza epistemol\u00f3gica del marxismo.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante me parece el desplazamiento de acentos desde la consideraci\u00f3n del marxismo como un \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb a la afirmaci\u00f3n del comunismo como una tradici\u00f3n milenaria a la que el marxismo da forma moderna; desplazamiento observable ya en la obra de MSL desde mediada la d\u00e9cada de los setenta. Si se acepta esta idea del desplazamiento de acentos se podr\u00eda decir que entre 1954 y 1980 hubo algo as\u00ed como una oscilaci\u00f3n pendular a la hora de afirmar el equilibrio<br \/>\nentre inspiraci\u00f3n moral y vocaci\u00f3n cient\u00edfica: el marxismo es primero una concepci\u00f3n del mundo, o sea, una visi\u00f3n general metacient\u00edfica que se sostiene sobre la pr\u00e1ctica y las ciencias positivas; luego es un paradigma o un programa que incluye afirmaciones<br \/>\ntradicionalmente caracter\u00edsticas de las concepciones del mundo pero una acentuada vocaci\u00f3n cient\u00edfica; finalmente es una tradici\u00f3n o parte de una tradici\u00f3n, lo que equivale a decir: es una pieza primordialmente cultural que se caracteriza por intentar estar a bien con las ciencias positivas y por intentar racionalizar las actuaciones del sujeto humano. En cualquiera de los casos, sin embargo, lo que se mantiene para diferenciar el marxismo o la tradici\u00f3n comunista marxista de otros saberes es un doble rasgo: globalidad y concreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso ser\u00eda lo que proporciona la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb. En la concepci\u00f3n de MSL se puede hablar de una \u00abdial\u00e9ctica real\u00bb o de la vida y de un pensamiento dial\u00e9ctico o de un pensamiento movido por la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica. Esta tensi\u00f3n mental dial\u00e9ctica tratar\u00eda de dar cuenta de la interna polaridad y conflictividad del mundo real en sus concreciones. Probablemente la mejor manera de recuperar tal inspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica en el marco de las discusiones epistemol\u00f3gicas de las \u00faltimas d\u00e9cadas sea referirse al punto de vista sist\u00e9mico.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Relacionar esto con lo escrito para el congreso sobre \u00abIndividualismo, globalismo, sistemismo\u00bb&gt;&gt;.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la ciencia de los cient\u00edficos de estos \u00faltimos a\u00f1os se ha hecho mucho menos puntillosa a la hora de diferenciar entre cosmovisiones, programas y paradigmas de lo que lo eran los fil\u00f3sofos profesionales de la ciencia a mediados de los a\u00f1os sesenta. Pondr\u00e9 un ejemplo.<\/p>\n<p>En su libro titulado <i>M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del crecimiento,<\/i> D.H. y D.L. Meadows y J. Randers escriben:<\/p>\n<p>\u00abNuestra cuarta lente, probablemente la m\u00e1s importante, fue nuestra \u201ccosmovisi\u00f3n\u201d, paradigma o forma fundamental del mirar. Todos tenemos una visi\u00f3n del mundo. Es siempre la determinante m\u00e1s decisiva de aquello que se ve. Y su descripci\u00f3n es casi imposible. La nuestra viene determinada por las sociedades industriales de occidente en las que nos desarrollamos, por nuestra formaci\u00f3n cient\u00edfica y econ\u00f3mica \/&#8230;\/ pero el componente m\u00e1s importante de nuestro modo de ver o mirar, la parte que quiz\u00e1 sea menos ampliamente compartida, es nuestro punto de vista sobre los sistemas \/&#8230;\/ Un punto de vista sobre sistemas no es necesariamente mejor que cualquier otro, es simplemente distinto. Como cualquier punto de vista, como la cima de cualquier monta\u00f1a a la que se asciende, permite ver algunas cosas que jam\u00e1s se ver\u00edan desde otro lugar, y al mismo tiempo impide la visi\u00f3n de otras. El estudio de sistemas nos ha ense\u00f1ado a ver el mundo como un conjunto de modelos de comportamiento din\u00e1mico en desarrollo,tales como crecimiento, disminuci\u00f3n, oscilaci\u00f3n, sobrepasamiento. No ha ense\u00f1ado a centrarnos en las interconexiones. Vemos la econom\u00eda y el medio ambiente como un solo sistema. Vemos stocks, flujos, retroalimentasciones y umbrales en dicho sistema, y todos ellos determinan la forma en que el sistema se comporta.\u00bb\u00a0(traducci\u00f3n castellana: El Pa\u00eds-Aguilar, 1992).<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1694"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1695,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1694\/revisions\/1695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}