{"id":1716,"date":"2025-07-18T22:31:32","date_gmt":"2025-07-18T20:31:32","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1716"},"modified":"2025-08-12T22:32:57","modified_gmt":"2025-08-12T20:32:57","slug":"donde-el-autor-habla-de-racionalismo-del-irracionalismo-y-el-hombre-nuevo-y-de-las-nociones-de-creer-y-saber-tambien-de-la-conversion-del-sujeto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1716","title":{"rendered":"Donde el autor habla de racionalismo, del irracionalismo y el hombre nuevo, y de las nociones de creer y saber (tambi\u00e9n de la <i>conversi\u00f3n<\/i> del sujeto)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amig<\/em><em>a<\/em><em>s y amig<\/em><em>o<\/em><em>s:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, sobre racionalismo, irracionalismo y tem\u00e1ticas afines.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em> <b> <\/b><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>INDICE<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#0\">0. Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1. Irracionalismo y el hombre nuevo<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#10\">2. <\/a><a href=\"#10\">Sobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs<\/a><\/b><br \/>\n<b>3<a href=\"#2\">. Bruno y Galileo: creer y saber<\/a><\/b><br \/>\n<b>4<a href=\"#3\">. <\/a><a href=\"#3\">Un problema para tesina en filosof\u00eda<\/a><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#4\">. La conversi\u00f3n<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"0\"><\/a> <b>0. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El profesor Miguel Candel abr\u00eda \u00abLas ideas gnoseol\u00f3gicas de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, su aportaci\u00f3n al especial que <i>mientras tanto<\/i> dedic\u00f3 al autor de <i>Panfletos y materiales<\/i> en 1987, con el segundo p\u00e1rrafo de la Introducci\u00f3n de la tesis doctoral del que fuera su maestro y amigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La lucha moderna contra el pensamiento racional y sus frutos institucionalizados, la obra de \u00abdestrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u00bb, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n, \u00abcomenz\u00f3 probablemente a finales del mismo siglo XVIII y sin duda desde los primeros a\u00f1os del siglo XIX con ciertas manifestaciones rom\u00e1nticas vertebradas por una especie de teorema general que atraviesa decenios y escuelas y dice poco m\u00e1s o menos as\u00ed: la raz\u00f3n no comprende la vida del hombre <em>\u2013<\/em>ni su pasado ni su futuro<em>\u2013<\/em>\u00a0y lo convierte todo en cosificado presente\u00bb. Ese axioma articulaba tambi\u00e9n el antirracionalismo contempor\u00e1neo hasta Bergson y Heidegger.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para el autor de <i>Metaf\u00edsica de cercan\u00edas<\/i> quedaba claro, desde la m\u00e1s superficial aproximaci\u00f3n a la obra de Sacrist\u00e1n, que su lucha intelectual (y sociopol\u00edtica) pod\u00eda \u00abcompendiarse adecuadamente como una defensa pluriforme de la raz\u00f3n y la racionalidad contra las mil variantes del irracionalismo que pueblan el universo alienado de la \u201craz\u00f3n burguesa\u201d.\u00bb Coincidimos con la consideraci\u00f3n del profesor Candel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En la presentaci\u00f3n de su tesis doctoral (<i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, pp. 23-27), comentaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abLos grandes fil\u00f3sofos antirracionalistas del siglo XX, tanto Bergson como Jaspers o Heidegger, ense\u00f1an adem\u00e1s una doctrina m\u00e1s o menos coherente sobre el conocimiento, sobre la verdad, el pensamiento verdadero, la raz\u00f3n, la abstracci\u00f3n, la l\u00f3gica, etc. Cuando no plenas teor\u00edas, s\u00ed es posible encontrar en ellas abundantes ideas gnoseol\u00f3gicas. <i>El presente estudio tiene su principal motivo en la creencia de que la ocupaci\u00f3n con las ideas gnoseol\u00f3gicas del pensamiento antirracionalista es el primer deber de la raz\u00f3n en sus consideraciones de esa filosof\u00eda; y tiene como objeto el estudio de las ideas gnoseol\u00f3gicas del fil\u00f3sofo m\u00e1s importante desde un punto de vista cultural, y acaso tambi\u00e9n m\u00e1s \u201cprofundo\u201d del antirracionalismo contempor\u00e1neo: Martin Heidegger<\/i>. Su motivo y su objeto permitir\u00e1n acaso cifrar la tarea de este estudio en la contestaci\u00f3n a la siguiente pregunta: <i>\u00bfQu\u00e9 puede aprender el pensamiento racional de las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger?\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otra parte, en <i>L\u00f3gica elemental<\/i>, pp. 298-299, Sacrist\u00e1n explicaba la diferencia entre racionalidad y logicidad del siguiente modo:<\/span><\/p>\n<p>\u00abOcurre, en efecto, que los usos de la voz \u2018racional\u2019 no coinciden con los usos admisibles de la voz \u2018l\u00f3gico\u2019 o, m\u00e1s propiamente, \u2018l\u00f3gico-formal\u2019. La racionalidad de un discurso es cosa mucho m\u00e1s compleja, rica e importante que su logicidad formal. Para que un discurso sea correcto l\u00f3gico-formalmente, basta con que no tenga inconsistencias. Para que sea racional, se le exige adem\u00e1s la aspiraci\u00f3n cr\u00edtica a la verdad. Y esta aspiraci\u00f3n impone a su vez la capacidad autocr\u00edtica y el sometimiento a unos criterios que rebasan la mera consistencia (por otra parte necesaria): son criterios que sirven para comparar fragmentos de discurso con la realidad, Incluyen desde la observaci\u00f3n hasta el examen de las consecuencias pr\u00e1cticas de una conducta regida por aquel discurso.\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Irracionalismo y el hombre nuevo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n particip\u00f3 en 1967 <em>\u2013<\/em>tal vez en 1966<em>\u2013<\/em>\u00a0en unas jornadas sobre \u00abIrracionalismo y el hombre nuevo\u00bb que contaron tambi\u00e9n con la presencia, entre otros participantes, de J. L. L\u00f3pez Aranguren, Jos\u00e9 Mar\u00eda Recalde, Valeriano Bozal, Xavier Rubert de Vent\u00f3s y Manuel Ballestero. Ignoramos el lugar del encuentro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No hemos podido localizar el guion original de la ponencia de Sacrist\u00e1n, pero s\u00ed la transcripci\u00f3n (no corregida por \u00e9l) de sus intervenciones (Pueden verse ahora entre documentaci\u00f3n depositada en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda de la UB).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Hemos agrupado sus consideraciones en siete bloques y hemos corregido algunas erratas del texto fotocopiado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">(Dicho sea entre par\u00e9ntesis: en una nota de reflexi\u00f3n no fechada escrib\u00eda Sacrist\u00e1n: \u00abLa reducci\u00f3n de \u201crealidad\u201d a t\u00e9rminos formales es otra notable coincidencia de irracionalismo y positivismo.\u00bb)<\/span><\/p>\n<p>1. Querr\u00eda, m\u00e1s que nada para abrir fuego que me consta que es \u00fatil, suscitar una cuesti\u00f3n, en parte cr\u00edtica y en parte m\u00e1s bien pura interrogaci\u00f3n, que en mi intenci\u00f3n, y por las notas que yo he tomado, la relaciona fundamentalmente con las intervenciones de Aranguren y de Ballestero. Arranca de una breve anotaci\u00f3n de Aranguren que era del tenor siguiente: si la categor\u00eda \u00absociedad industrial\u00bb no es m\u00e1s importante que la categor\u00eda \u00absociedad burguesa\u00bb lo que explicar\u00eda, dec\u00eda Aranguren, los fen\u00f3menos de aburguesamiento en la sociedad sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Creo, sinceramente, que por debajo de un paralogismo superficial hay aqu\u00ed una cuesti\u00f3n seria que se relaciona tambi\u00e9n con la intervenci\u00f3n de Bozal. El paralogismo que yo criticar\u00eda a Aranguren es el siguiente: si se empieza diciendo los fen\u00f3menos sociales tal vez tengan que explicarse en base a la categor\u00eda \u2018sociedad industrial\u2019, que es m\u00e1s importante que la categor\u00eda \u2018sociedad burguesa\u2019, lo que implica tambi\u00e9n que [es m\u00e1s importante que] la categor\u00eda \u2018sociedad socialista\u2019, entonces, suponiendo la conclusi\u00f3n, supuesta que la interpretaci\u00f3n de ciertos fen\u00f3menos de la sociedad sovi\u00e9tica fuera correcta, deber\u00eda llevar a la conclusi\u00f3n de que esos fen\u00f3menos no son de sociedad burguesa sino de sociedad industrial, puesto que primero se ha substituido la categor\u00eda \u2018sociedad burguesa\u2019 por \u2018sociedad industrial\u2019.<\/p>\n<p>Hay un paralogismo, dicho sea sin \u00e1nimo muy pol\u00e9mico, que me parece que tiene una punta ideol\u00f3gica y propagand\u00edstica: primero se dice sociedad industrial pero, cuando luego se trata de ech\u00e1rsela a los rusos encima, ya no se dice industrial sino que se dice burguesa.<\/p>\n<p>Pero esto, por debajo del paralogismo de expresi\u00f3n, me parece en cambio que ata\u00f1e a un problema que Aranguren se limit\u00f3 a rozar en este momento y que estaba bastante en el centro de la intervenci\u00f3n de Ballestero, con el que se llega al plano en el que me parece que la cosa es importante.<\/p>\n<p>Creo que el fen\u00f3meno aludido por Aranguren se podr\u00eda describir as\u00ed: uno no ve en la sociedad sovi\u00e9tica eso que durante tantos a\u00f1os se llam\u00f3 \u00abel hombre nuevo\u00bb<sup>1<\/sup>. Entonces uno se hace la siguiente reflexi\u00f3n: seguramente todo el inter\u00e9s de Ballestero en oponerse a la recusaci\u00f3n luk\u00e1csiana, tan primaria, de contenidos de pensamiento presentes en Pascal o en Kierkegaard, apunta tambi\u00e9n en ese sentido, en el sentido de que la revoluci\u00f3n, adem\u00e1s de tener el nivel fundamental de una intervenci\u00f3n en el r\u00e9gimen de propiedad de los medios de producci\u00f3n, tiene tambi\u00e9n otros planos que son \u00e9ticos, si se quiere usar la palabra tradicional, o antropol\u00f3gicos o como se los quiera llamar.<\/p>\n<p>Ante lo cual creo que hay que hacer la siguiente observaci\u00f3n: pol\u00e9micamente, para abrir discusi\u00f3n, yo me enfrentar\u00eda con esta cuesti\u00f3n en dos planos: primero, constataci\u00f3n del hecho de que, efectivamente, no se ve al \u00abhombre nuevo\u00bb, y de que adem\u00e1s ciertas maneras simplistas de plantear el problema, como las de Luk\u00e1cs, excluyen la idea misma de un hombre nuevo, como se aprecia en el hecho, por no dar m\u00e1s que un ejemplo, de que Luk\u00e1cs sea tan absolutamente incapaz de desprenderse del gusto est\u00e9tico tradicional, esa antipat\u00eda suya a la c\u00e1mara lenta o a la vanguardia, que es realmente caracter\u00edstica del hombre viejo, no del hombre nuevo.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la admisi\u00f3n de que no hay hombre nuevo en las sociedades socialistas me parece el primer punto de una posible respuesta pol\u00e9mica. El segundo, en cambio, casi es antit\u00e9tico: es recordar, tanto a Aranguren como a Ballestero, que Luk\u00e1cs pertenece a los cantores del hombre nuevo, es decir, a los que desde 1925 est\u00e1n diciendo que s\u00ed que hay hombre nuevo.<\/p>\n<p>Esto nos sugiere lo siguiente: si no es perfectamente natural y sensato admitir que el hombre nuevo nace much\u00edsimo despu\u00e9s, que el r\u00e9gimen de producci\u00f3n nuevo y que la obsesi\u00f3n juvenil sovi\u00e9tica por fabricar r\u00e1pidamente el hombre nuevo, tiene gran peligro de caer en el farise\u00edsmo en que acab\u00f3.<\/p>\n<p>Yo har\u00eda pues la respuesta doble, y m\u00e1s bien problem\u00e1tica, de que un comportamiento a la vez racional y revolucionario debe tener siempre presente la idea del hombre nuevo sin mito, porque el marxismo s\u00f3lo quiere decir relaciones de convivencia nuevas, relaciones sociales nuevas, no quiere decir sustancias metaf\u00edsicas nuevas.<\/p>\n<p>No obstante, debemos tenerlo presente y saber que lo que la experiencia de los pa\u00edses socialistas muestra ahora: que intentar poner la idea de hombre nuevo por delante de la idea de reconstrucci\u00f3n socialista de la producci\u00f3n, da lugar al farise\u00edsmo estalinista (por usar palabras consagradas), da lugar a una anticipaci\u00f3n que acaba en la represi\u00f3n, en el autoritarismo, porque todo el mundo tiene que producirse seg\u00fan un esquema abstracto <em>\u2013<\/em>puesto que no producido socialmente todav\u00eda, sino producido s\u00f3lo por decreto gubernamental<em>\u2013<\/em>\u00a0de lo que es el hombre nuevo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda una \u00faltima observaci\u00f3n, esta no pol\u00e9mica, sino en cambio positiva: a este doble reconocimiento <em>\u2013<\/em>el que no hay que olvidar el tema de los dem\u00e1s planos de la revoluci\u00f3n, y el otro, el de que tiene graves defectos anteponer la idea global de la revoluci\u00f3n integral y del hombre nuevo a la realizaci\u00f3n de la base social y del marco pol\u00edtico<em>\u2013<\/em>, quiz\u00e1s se podr\u00eda a\u00f1adir lo siguiente: los inconvenientes conocidos de poner por delante el tema del hombre nuevo fueron sustancialmente el autoritarismo, el disfraz farisaico de la persistencia de las necesidades del hombre viejo. Y, por tanto, una pol\u00edtica socialista coherente, que tuviera en cuenta los dos planos, deber\u00eda consistir en lo siguiente: que la instrumentaci\u00f3n del primer plano, el de la base econ\u00f3mica, necesita los instrumentos cl\u00e1sicos de dictadura socialista, mientras que el segundo, el de la producci\u00f3n de nuevas relaciones sociales de origen <em>\u2013<\/em>o dicho m\u00e1s tradicional y m\u00edticamente, el del hombre nuevo<em>\u2013<\/em>, lo que requiere es m\u00e1s bien unos instrumentos de posibilitaci\u00f3n, posibilitaci\u00f3n de nuevas relaciones sociales, en el sentido de la liquidaci\u00f3n de los tab\u00faes familiares, sexuales, sobre la amistad, etc., m\u00e1s que imposici\u00f3n del hombre nuevo. Necesita que se rompan los tab\u00faes y no que un gobierno decrete qu\u00e9 es el hombre nuevo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, s\u00f3lo una observaci\u00f3n para estar tambi\u00e9n tranquilo con la conciencia cient\u00edfica: el paralogismo de Aranguren, del que he tomado el punto de partida no me hace olvidar, ni creo que deba hacer olvidar a ning\u00fan socialista, que la apolog\u00e9tica indirecta del capitalismo conseguida por esta v\u00eda tecnocr\u00e1tica, desde Burnham hasta Galbraith, aunque es obviamente propaganda capitalista, es de enorme inter\u00e9s para todo socialista. Se pueden aprender muchas cosas en ella. Esta argumentaci\u00f3n, aunque la crea parad\u00f3jica y, en el fondo, apolog\u00e9tica del capitalismo, est\u00e1 cargada de una serie de hechos que la cultura socialista ha desconocido durante mucho tiempo, como el problema de la democracia t\u00e9cnica, etc.<\/p>\n<p>S\u00f3lo pretend\u00eda con esto suscitar intervenciones de Aranguren y Ballestero.<\/p>\n<p>2. Primero, quer\u00eda precisar que deducci\u00f3n no la hab\u00eda, al menos en mi intenci\u00f3n, aunque quiz\u00e1 pudiera parecerlo. Quer\u00eda s\u00f3lo basarme en la \u00fanica experiencia global hasta ahora, que es la sovi\u00e9tica, que es la \u00fanica que tiene suficientes a\u00f1os para que sirva como experiencia. Por lo tanto, era pura interpretaci\u00f3n de una experiencia, no era ni mucho menos deducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, esa experiencia me parece contener datos <em>\u2013<\/em>digo datos, no interpretaci\u00f3n<em>\u2013<\/em>. Como acaba de decir Recalde, por ejemplo, que en la sociedad sovi\u00e9tica se tarda demasiado en plantear el problema del hombre nuevo, a m\u00ed me parece lo contrario de lo que ocurri\u00f3, porque creo que lo plantearon demasiado pronto, desde el a\u00f1o 1919, pr\u00e1cticamente, empezando por la Prolet-Kult [&#8230;] mucho menos como suele hacerse en mi opini\u00f3n precipitadamente y por una mala traducci\u00f3n de \u00abProlet-Kult\u00bb, pues los occidentales parece que entienden muchas veces \u00abKult\u00bb como culto, en cambio, quiere decir, cultura, cultura proletaria, y no culturizar al proletario, como a veces he o\u00eddo traducir. Una persona culturalmente tan fina como Gramsci fue, en Italia, la que estaba en relaci\u00f3n con Lunacharski<sup>2<\/sup>\u00a0para lanzar el movimiento del Prolet-Kult y no era ning\u00fan obrerista.<\/p>\n<p>No desprecio aquella experiencia, pero creo que fue incluso prematura.<\/p>\n<p>Creo que fue, desde luego, mucho m\u00e1s intenso que en Cuba el esfuerzo por la creaci\u00f3n del hombre nuevo. En el momento fue verdaderamente fren\u00e9tico. Si se repasan documentos, es mucho m\u00e1s intenso y obsesivo que lo que pueda parecer en los documentos cubanos de hoy. Por lo tanto, pienso, al contrario que Recalde, que se precipitaron, con un optimismo desmesurado, en la creaci\u00f3n del hombre nuevo. Creyeron que una vez establecidos \u00ablos soviets y la electrificaci\u00f3n\u00bb, no hab\u00eda ya m\u00e1s problemas de base y que los restantes problemas eran de orden moral, de creaci\u00f3n del hombre nuevo. Yo creo m\u00e1s bien que se precipitaron.<\/p>\n<p>El problema me parece que tiene cierto parentesco con el que se presenta en Cuba y en el que tambi\u00e9n me parece que los sovi\u00e9ticos ofrecen el ejemplo de precipitaci\u00f3n y no de retraso. \u00abEl tomar medidas para la producci\u00f3n del hombre nuevo\u00bb es expresi\u00f3n, dicha as\u00ed como la ha dicho Recalde, que yo no podr\u00eda sino suscribir.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que la expresi\u00f3n misma es todav\u00eda demasiado poco precisa, depende de qu\u00e9 quiera decir. Si quiere decir ponerse a decretar el hombre y el arte nuevos, como hicieron los sovi\u00e9ticos por aquellos a\u00f1os, me parece ilusoriamente complejo y en sustancia poco maduro. Es una enorme confianza en la imaginaci\u00f3n subjetiva. En el fondo, un punto de idealismo: creerse que se puede anticipar mucho m\u00e1s de lo que es anticipable. La v\u00eda me parece mucho m\u00e1s negativa. Las medidas <em>\u2013<\/em>que, como dec\u00eda Recalde, tambi\u00e9n yo concibo urgentes desde el primer momento<em>\u2013<\/em>\u00a0las veo por v\u00eda de destrucci\u00f3n de la sociedad vieja, m\u00e1s que por la fabricaci\u00f3n activa del hombre nuevo en cuesti\u00f3n. Algunos ejemplos hist\u00f3ricos (&#8230;)<\/p>\n<p>Me parece que hay que contar por sitios la constituci\u00f3n del tipo humano del burgu\u00e9s, empezando por la aparici\u00f3n de la clase, como verdaderamente constituida y hasta por el dominio de esa clase que es la gran diferencia con la sociedad socialista, pero hay que contarlo por siglos. Pongamos que en el campo socialista haya que contar por siglos, pero es seguro que no va a ser posible contar por meses. Con esto de todas maneras no he hecho m\u00e1s que de abogado del diablo. Queda otra parte.<\/p>\n<p>La verdad es que rasgos de hombre nuevo s\u00ed que, por otra parte, puestos a reconocer, aparecen en muchas sociedades socialistas, empezando por la sovi\u00e9tica. Heidegger, que es muy agudo, lo ha visto muy claramente. En una curiosa y cr\u00edtica frase de <i>Carta sobre el Humanismo<\/i><sup>3<\/sup>\u00a0dice que, a la vista de la realidad actual, se ve claro que l<i>a esencia del marxismo no es el materialismo sino la teor\u00eda del trabajo<\/i>. En la mayor\u00eda de los ciudadanos sovi\u00e9ticos, seg\u00fan dicen los que informan de la sociedad sovi\u00e9tica, sorprende un rasgo poco frecuente en la sociedad burguesa que es un cierto entusiasmo por el trabajo en amplias capas de la poblaci\u00f3n, una cierta aceptaci\u00f3n del trabajo como algo positivo, como algo de lo que depende todo.<\/p>\n<p>Y otro rasgo que yo a\u00f1adir\u00eda, y me parece que ambos est\u00e1n tambi\u00e9n presentes en Cuba, es la mayoritaria adhesi\u00f3n de la poblaci\u00f3n a la pol\u00edtica de alfabetizaci\u00f3n y de difusi\u00f3n en masa de la educaci\u00f3n base.<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece m\u00e1s real que aparezcan rasgos de humanidad nueva que el intento sovi\u00e9tico de los a\u00f1os veinte y treinta de intentar construir positivamente, no solo por v\u00edas de remoci\u00f3n de tab\u00faes y de restos, una imagen global de hombre nuevo.<\/p>\n<p>3. Una \u00fanica aclaraci\u00f3n que he de hacer para evitar equ\u00edvocos entre lo que ha dicho Ballestero y lo que yo dec\u00eda. Cuando dec\u00eda \u00abdemasiado pronto\u00bb no me estaba refiriendo a la afloraci\u00f3n de [nuevas relaciones] posibilitada durante los a\u00f1os 18, 19 y 20 [siglo XX], sino al intento sistem\u00e1tico de construir el hombre nuevo posterior a aquella primera \u00e9poca [&#8230;] pero es una especie de pr\u00f3logo a un intento ya pol\u00edtico de promover el hombre nuevo que, como acaba de decir Ballestero, y con lo que estoy completamente de acuerdo, conduce a la pura ideolog\u00eda<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, en cierto sentido, aquellos hombres estaban creando un hombre nuevo, en el sentido de que transformaban completamente al kirgu\u00eds o al t\u00e1rtaro; con el t\u00e1rtaro, s\u00ed que hicieron un hombre nuevo radicalmente. En cambio, la floraci\u00f3n anterior hab\u00eda sido en Leningrado y Mosc\u00fa, m\u00e1s bien espont\u00e1nea y casi s\u00f3lo entre intelectuales. Con lo cual da cuenta de la tremenda problem\u00e1tica de la construcci\u00f3n del socialismo en pa\u00edses atrasados y que la producci\u00f3n de un hombre nuevo, durante el per\u00edodo casi prehist\u00f3rico, result\u00f3 estar en contradicci\u00f3n con la construcci\u00f3n de un hombre nuevo a partir de la sociedad burguesa.<\/p>\n<p>4. No tengo m\u00e1s remedio que intentar volver a deshacer el equ\u00edvoco cronol\u00f3gico. Est\u00e1 claro que cogiendo la \u00faltima frase de [Alexandre] Cirici la responsabilidad por los fen\u00f3menos de tipo por lo menos conservador, en cuando a la concepci\u00f3n del hombre y de su vida, es imputable a los que cortaron el desarrollo de los primeros a\u00f1os posteriores a la revoluci\u00f3n, pero este desarrollo se cort\u00f3 en nombre de la realizaci\u00f3n pol\u00edtica del hombre nuevo.<\/p>\n<p>Maiakovski<sup>5<\/sup>\u00a0puede haber hablado en versos del hombre nuevo, pero no ha hecho un programa de construcci\u00f3n del hombre nuevo, sino que m\u00e1s bien ha dado pistas hacia una nueva humanidad. Fue en nombre de un programa de construcci\u00f3n del hombre nuevo, el cual, entre otras cosas, era tan nuevo que no ten\u00eda que gustar de la tradici\u00f3n presocialista de Maiakovski, por lo que se paralizaron algunas incoaciones del hombre nuevo que, justo es decirlo, afectaban de momento s\u00f3lo a las zonas m\u00e1s cultas de las grandes capitales sovi\u00e9ticas y no, desde luego, a la inmensa mayor\u00eda de los hombres sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Y por lo que hace a la inmensa mayor\u00eda de los hombres sovi\u00e9ticos, s\u00f3lo querr\u00eda decir r\u00e1pidamente que estoy en completo desacuerdo con lo que ha dicho Cirici: de que el colonialismo pudiera hacer hecho con los kirguises y con los calmucos<sup>6<\/sup>, lo mismo que hizo el poder sovi\u00e9tico. Tal vez hubiera podido, aunque esto es s\u00f3lo un futurible, pero de hecho ah\u00ed est\u00e1 el Congo, toda el \u00c1frica negra colonizada desde mucho antes de que los sovi\u00e9ticos llegaran al Kirguist\u00e1n o al pa\u00eds de los calmucos, y ah\u00ed sigue la organizaci\u00f3n y la completa persistencia de las formas arcaicas de vida.<\/p>\n<p>Claro que esto, como todas las demostraciones emp\u00edricas, no es una demostraci\u00f3n deductiva, pero es bastante concluyente: la historia moderna prueba, muestra o sugiere que el imperialismo no ha sido capaz de hacer con los congole\u00f1os lo que el poder sovi\u00e9tico hizo con los kirguises y calmucos.<\/p>\n<p>5. Se ha dicho que el tema m\u00e1s exactamente debatido en lo que llevamos en discusi\u00f3n <em>\u2013<\/em>ese que con un lenguaje un poco m\u00edtico se llama \u00abhombre nuevo\u00bb<em>\u2013<\/em>, lo he propuesto yo. En realidad no me parece exacta esa afirmaci\u00f3n. Me parece que nos lo ha propuesto Luk\u00e1cs porque el tema ha salido, como se recordar\u00e1, a trav\u00e9s del problema siguiente: una valoraci\u00f3n m\u00e1s matizada del pensamiento de los fil\u00f3sofos llamados \u00abirracionalistas\u00bb<sup>7<\/sup>\u00a0era necesaria para recoger dimensiones de humanidad, tema que va a confluir con el problema de la creaci\u00f3n de una moral social, de un contexto social de la vida personal nueva, el tema del hombre nuevo. Me parece que en la discusi\u00f3n del tema no se ha salido nunca de la tem\u00e1tica luk\u00e1csiana ni en aquellos puntos que han quedado m\u00e1s o menos claros y un\u00e1nimes, ni en aquellos otros que seguramente ser\u00edan susceptibles de horas de discusi\u00f3n. Por ejemplo, es claro que Luk\u00e1cs y su obra no estaban ausentes de la serie de observaciones cr\u00edticas acerca de la imposici\u00f3n pol\u00edtica de una imagen de lo que se llama \u00abhombre nuevo\u00bb, tanto por la biograf\u00eda de Luk\u00e1cs como por la sequedad que casi todos hemos criticado en su obra (el tema est\u00e1 relacionado con \u00e9l). Tampoco estaba ausente la obra de Luk\u00e1cs en prevenciones no suficientemente discutidas, como la que ha hecho [Joaquim] Sempere, acerca de que no basta la remoci\u00f3n de restos de la cultura vieja para que se produzca la cultura nueva, sino que hay que disponer adem\u00e1s de modelos m\u00e1s o menos voluntaristas, modelos que luego Aranguren ha calificado de din\u00e1micos.<\/p>\n<p>Con esto desembocamos precisamente en el tema de las relaciones entre base y supraestructura, cuya visi\u00f3n por Luk\u00e1cs ha sido varias veces criticada aqu\u00ed. Es claro que no existe una determinaci\u00f3n causal un\u00edvoca entre base y supraestructura, y, por lo tanto, hace falta la mediaci\u00f3n de modelos, de programas, etc. Lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n es si esos programas pueden ser im\u00e1genes ideol\u00f3gicas, estatalmente impuestas, o han de ser im\u00e1genes sectoriales producidas por la sociedad en base a un programa pol\u00edtico en general.<\/p>\n<p>Tampoco estamos nada lejos de la obra de Luk\u00e1cs con la intervenci\u00f3n de Recalde, que precisamente \u00e9l ha enlazado de un modo expl\u00edcito con<i> Historia y consciencia de clase<\/i><sup>8<\/sup>: el problema de c\u00f3mo se forma el hombre nuevo a partir de la sociedad vieja. Y \u00e9l mismo ha dejado fuera de duda que el posible temor del idealismo est\u00e1 aqu\u00ed fuera de lugar, puesto que no es un planteamiento idealista, el de anticiparse a la nueva sociedad, sino que es el planteamiento impl\u00edcito, desde la <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>, en el problema de la pr\u00e1ctica. Aqu\u00ed no hay idealismo m\u00e1s que en el caso de deteriorizaci\u00f3n de los conceptos, no en el planteamiento mismo de la concepci\u00f3n de un hombre nuevo a partir de la sociedad vieja.<\/p>\n<p>El mismo Recalde <em>\u2013<\/em>y me parece que es este otro de los puntos de acuerdo, pues no ha habido discusi\u00f3n sobre ello<em>\u2013<\/em>\u00a0ha cifrado el problema en sus justos t\u00e9rminos: en la sociedad vieja el tema de la formaci\u00f3n del hombre nuevo es el tema de la formaci\u00f3n de la conciencia revolucionaria, pura y simplemente, lo cual enlaza con lo que pudiera ser \u00faltima categor\u00eda de nuestra discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>6. En este repaso de ponencias de ayer s\u00f3lo una observaci\u00f3n breve sobre la de Aranguren.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 muy \u00fatil la explicitaci\u00f3n de los siete usos que Aranguren consider\u00f3 indicado relacionar de los t\u00e9rminos \u00abracional\u00bb, \u00abrazonable\u00bb, etc. Pero me gustar\u00eda a\u00f1adir uno implicado por los siete que \u00e9l dio: el uso que lleva toda la problem\u00e1tica de la relaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica: es el uso que hacemos del t\u00e9rmino \u00abracional\u00bb cuando decimos \u00abconducta racional\u00bb, o \u00abpr\u00e1ctica racional\u00bb. Aqu\u00ed est\u00e1 implicado un uso que no puede ser el uso de \u00abracional\u00bb en sentido deductivo o en sentido te\u00f3rico, y que, sin embargo, pretende ser algo m\u00e1s que el uso de la palabra \u00abrazonable\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPr\u00e1ctica racional\u00bb puede, en una primera aproximaci\u00f3n, querer decir pr\u00e1ctica adecuada a unos fines. Pero, en realidad, cuando en un contexto parcial o totalmente pol\u00edtico, se habla de \u00abpr\u00e1ctica racional\u00bb, no se est\u00e1 queriendo decir s\u00f3lo eso sino una elecci\u00f3n racional de los fines. Y aqu\u00ed intervienen algunos aspectos de la ponencia de Rubert [de Vent\u00f3s]. Cuando dec\u00eda prescindir de la ideolog\u00eda, quer\u00eda decir que es algo perfectamente posible cuando existe una fe que facilite la elecci\u00f3n de fines. El problema cultural de la \u00e9poca del socialismo en un futuro inmediato va a consistir en lo siguiente: en que una vez reconocido que la expresi\u00f3n y el concepto de \u00abpr\u00e1ctica racional\u00bb no puede querer decir pr\u00e1ctica deducida de una ideolog\u00eda o de una concepci\u00f3n del mundo, puesto que esa deducci\u00f3n es falaz; puesto que, por otra parte, para un hombre que quiere ser o que quiere pensar dentro de la tradici\u00f3n racional, la \u00abfe\u00bb, en el sentido muy preciso en que se usa la palabra en la tradici\u00f3n religiosa, no puede contar ni puede ser ninguna soluci\u00f3n, puesto que fe, en este sentido no ir\u00f3nico y no pol\u00e9mico, quiere decir reconocimiento de una instancia transcendental, entonces hay que reconocer la necesidad de reconstruir el concepto de creencia <em>\u2013<\/em>por introducir un t\u00e9rmino t\u00e9cnico que establezca la distinci\u00f3n con respecto del t\u00e9rmino \u00abfe\u00bb<em>\u2013<\/em>, para lo cual hay que empezar por reconocer que la mayor\u00eda, si no la totalidad, de las acciones pr\u00e1cticas de la vida, no ya s\u00f3lo de las acciones pr\u00e1cticas de trascendencia pol\u00edtica, est\u00e1n fundadas en creencias que merecen en mayor o menor medida el nombre de \u00abcreencias racionales\u00bb, desde la creencia en que el sol saldr\u00e1 ma\u00f1ana <em>\u2013<\/em>lo cual no es nunca demostrable<em>\u2013<\/em>\u00a0hasta la creencia que permite una pr\u00e1ctica revolucionaria.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un problema te\u00f3rico que me parece fundamental para la teor\u00eda socialista en los pr\u00f3ximos decenios: la exploraci\u00f3n del concepto de \u00abcreencia racional\u00bb y luego el estudio m\u00e1s concreto de cu\u00e1l es el tipo de creencia con aspiraci\u00f3n racional que se da en la mediaci\u00f3n entre la teor\u00eda socialista y la pr\u00e1ctica socialista.<\/p>\n<p>Es evidente que un socialista, especialmente si es marxista, no puede albergarse en una fe. Tiene que estar <em>\u2013<\/em>como dec\u00eda Bernal, que ha sido en su juventud un prototipo de intelectual socialista nada metaf\u00edsico<em>\u2013<\/em>\u00a0conformado intelectualmente con la situaci\u00f3n en la cual no hay fe en concepci\u00f3n del mundo alguna ni siquiera puede haber creencia racional en concepci\u00f3n del mundo de tipo cl\u00e1sico, sistem\u00e1tico y falaz, mixta de teoremas y valoraciones. Y conform\u00e1ndose con esta situaci\u00f3n, se trata de explorar entonces el tipo de creencia racional que est\u00e1 en la parte de la pr\u00e1ctica socialista.<\/p>\n<p>Esto me parece que es una diferencia importante para determinar qu\u00e9 quiere decir \u00abracional\u00bb cuando habla un pensador. Por ejemplo, un planteamiento as\u00ed dar\u00eda muchos puntos de racionalidad a Pascal <em>\u2013<\/em>por enlazar con un tema de Ballestero<em>\u2013<\/em>, precisamente por el hecho de que Pascal ha tenido constantemente la \u00abtentaci\u00f3n racional\u00bb, por as\u00ed decirlo, de doblar su profesi\u00f3n de fe de una estimaci\u00f3n de su creencia, cosa relacionada con su dedicaci\u00f3n al c\u00e1lculo de probabilidades sin ninguna duda.<\/p>\n<p>En resumen, esta peque\u00f1a observaci\u00f3n a dos ponencias, que son las \u00fanicas sobre las cuales ten\u00eda urgencia de decir algo, consiste en lo siguiente: a la de Aranguren, a\u00f1adir como uso muy importante para la teor\u00eda socialista, la expresi\u00f3n \u00abcreencia racional\u00bb; a la de Rubert, para declararme en completo desacuerdo y considerar caricaturesca su descripci\u00f3n que consiste en creer, como en la propaganda irracionalista, que no existe m\u00e1s que saber positivo teor\u00e9tico y fe. Existe, en medio, el tipo de operaci\u00f3n racional que es la base de toda la vida, que es la \u00bbcreencia racional\u00bb.<\/p>\n<p>7. He dicho con \u00e9nfasis, y casi con patetismo, que esta es una cuesti\u00f3n abierta. Existe muy poco estudio acerca del tema y el punto de vista desde el cual cada uno lo enfoca tiene que ver ciertamente con su profesi\u00f3n filos\u00f3fica. La m\u00eda no me permite ver ninguna aproximaci\u00f3n entre el tema de la creencia racional y el sistema de se\u00f1alizaci\u00f3n UNO PRIMA de Luk\u00e1cs, o el tema husserliano, luego recogido por la fenomenolog\u00eda francesa, del \u00abmundo prerreflexivo\u00bb.<\/p>\n<p>Como marxista tendr\u00eda que objetar much\u00edsimo esto a Luk\u00e1cs, y tendr\u00eda que decirle que un fil\u00f3sofo no se puede inventar un concepto fisiol\u00f3gico sino esperar que los fisi\u00f3logos lo consideren apto o no. A los fenomen\u00f3logos tendr\u00eda que objetarles que el llamado \u00abmundo prerreflexivo\u00bb <em>\u2013<\/em>el concepto tal como ellos lo han usado, menos Husserl que otros<em>\u2013<\/em>\u00a0es un concepto biologista en gran parte y, en mi opini\u00f3n, habr\u00eda antes que aclarar si los buenos usos y las maneras no son pura y simplemente tradici\u00f3n convencional, resto momificado, como tantos otros, de convenciones plenamente conscientes y conceptuales en otra \u00e9poca hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La \u00fanica aproximaci\u00f3n hasta ahora fecunda en el tema de la \u00abcreencia racional\u00bb es la emprendida, por una parte, por el marxismo <em>\u2013<\/em>en la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas<em>\u2013<\/em>\u00a0y por los l\u00f3gicos y te\u00f3ricos del conocimiento, por otra, en el tema de la argumentaci\u00f3n plausible. Las dos autoridades m\u00e1s destacadas aqu\u00ed son Polya [<i>Matem\u00e1ticas y razonamiento plausible<\/i>. Madrid, Tecnos 1966, traducci\u00f3n Jos\u00e9 Luis Abell\u00e1n<sup>9<\/sup>] (un l\u00f3gico de origen europeo, pero que est\u00e1 en los Estados Unidos) y Hintikka ([Jaakko, 1929-2015] un l\u00f3gico n\u00f3rdico), los cuales han estudiado el argumento meramente plausible y que no demuestra, sino que hace que una consecuencia o que una proposici\u00f3n sea m\u00e1s admisible que otras.<b> <\/b>Pero debo advertir que el intento de Polya es puramente descriptivo y el de Hintikka intentaba dar una l\u00f3gica de la plausibilidad a partir del c\u00e1lculo de probabilidades. Por el momento, el primer intento de formalizaci\u00f3n de esa l\u00f3gica de la plausibilidad acab\u00f3 en contradicci\u00f3n interna, en una paradoja, lo que quiere decir que el tema est\u00e1 en mantillas. Y si no he sido m\u00e1s claro ha sido, entre otras cosas, porque creo que aqu\u00ed no es soportable ni por mi mismo una conferencia de epistemolog\u00eda sobre el tema de la creencia racional o de la argumentaci\u00f3n plausible. Y, adem\u00e1s, porque el tema est\u00e1 en mantillas, sin ninguna aportaci\u00f3n positiva, teniendo hasta ahora s\u00f3lo las aportaciones negativas contenidas en la cr\u00edtica marxiana de las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas edici\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Sobre el hombre nuevo, este paso de \u00abChecoslovaquia y la construcci\u00f3n de socialismo\u00bb (<i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, pp. 257-258): \u00abEntre las nuevas contradicciones hay una que no enuncia la pregunta y que ha sido, en cambio, seg\u00fan creo, important\u00edsima en la degradaci\u00f3n de varios aspectos de la vida de las sociedades pre-socialistas que se conocen en la Europa central y oriental: <i>es la contradicci\u00f3n disimulada, en vez de verazmente reconocida, entre un primer proyecto sobreestructural basado en el supuesto de la r\u00e1pida aparici\u00f3n de un \u201chombre nuevo\u201d y el hecho de que el desarrollo de las fuerzas productivas y de la base social no permite a\u00fan, ni lejanamente, la generalizaci\u00f3n del tipo de humanidad nueva m\u00e1s all\u00e1 del conato que es la vanguardia \u201cpobre y nueva\u201d<\/i>. Por los a\u00f1os veinte, durante las grandes hambres, algunos escritores sovi\u00e9ticos sosten\u00edan ol\u00edmpicamente que no era posible escribir tragedias en la URSS, por no existir ya la problem\u00e1tica del hombre viejo. \u00bfEra eso a\u00fan sincero? \u00bfY era sincero Luk\u00e1cs cuando <em>\u2013<\/em>pese a haber reconocido ya expl\u00edcitamente, tras la cr\u00edtica de Zinoviev ante el Comintern, el car\u00e1cter burgu\u00e9s e idealista de su izquierdismo juvenil<em>\u2013<\/em>\u00a0reafirmaba en 1936 que el socialismo no conoc\u00eda el riesgo de caer en \u201cilusiones heroicas\u201d an\u00e1logas a las que Marx analiz\u00f3 en el caso de los jacobinos? Es posible que todos fueran sinceros, aunque esto \u00faltimo ocurr\u00eda ya despu\u00e9s de la liquidaci\u00f3n pol\u00edtica de Trotski y en v\u00edsperas de los procesos de Mosc\u00fa. Es posible, porque la hist\u00e9rica necesidad de consuelo pseudorrevolucionario es capaz de sumar dos y dos y obtener hegelianamente siete o cualquier otro n\u00famero m\u00e1gico. Sobre todo cuando esa historia se apodera de intelectuales burgueses en busca de salvaci\u00f3n personal, de \u201cautenticidad\u201d como ya por entonces repet\u00eda Marcuse en su transcripci\u00f3n izquierdista de un pensamiento tan reaccionario como es el de Heidegger\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0Sobre Anatoly Lunacharski, apuntaba Sacrist\u00e1n en \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, p. 140, n. 5): \u00ab(&#8230;) Pero sin las consecuencias que esas rupturas [la de Lenin y Bogd\u00e1nov] tuvieron <em>\u2013<\/em>o cubrieron como pretextos<em>\u2013<\/em>\u00a0en la \u00e9poca de Stalin. Lunacharski, el miembro m\u00e1s fantasioso del bolchevismo positivista de principios de siglo, inspirador de la idea del socialismo como \u201cconstrucci\u00f3n de Dios\u201d (y excelente ejemplo temprano de la facilidad con que el positivista depone nocturnamente su sobriedad diurna), fue en los comienzos de la URSS un dirigente muy influyente en la pol\u00edtica cultural.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0En <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger <\/i>(pp.134-135), observaba Sacrist\u00e1n sobre el texto heideggeriano: \u00abEl <i>Brief \u00fcber den \u201cHumanismus\u201d<\/i> [Carta sobre el humanismo] abunda en expresiones que retuercen literalmente las reci\u00e9n recordadas. Tal por ejemplo <em>\u2013<\/em>y a prop\u00f3sito precisamente de la coextensividad de hombre y verdad<em>\u2013<\/em>\u00a0la siguiente: \u201cel hombre es m\u00e1s bien &#8216;arrojado&#8217; por el Ser mismo a la verdad del Ser, para que as\u00ed ek-sistiendo custodie la verdad del Ser, para que a la luz del Ser aparezca el ente como lo que es\u201d (<i>PLW <\/i>[La doctrina plat\u00f3nica de la verdad] 75). Buc\u00f3lico redondeo de esa frase es en la misma p\u00e1gina de la <i>Carta<\/i> la ya famosa f\u00f3rmula: \u201cel hombre es el pastor del Ser\u201d (<i>PLW<\/i> 75). Pero la misma idea se beneficia con expresiones si no de tono te\u00f3rico <em>\u2013<\/em>las formulaciones m\u00edticas de la relaci\u00f3n Ser-hombre acaso sean las \u00fanicas posibles en el Heidegger del <i>Brief \u00fcber den \u201cHumanismus\u201d<\/i> y obras posteriores<em>\u2013<\/em>, s\u00ed menos voluntariamente l\u00edricas: \u201cel pensamiento&#8230;se hace reivindicar por el Ser para decir la verdad del Ser\u201d\u00a0(<i>PLW<\/i> 54). Este \u201cdecir la verdad del Ser\u201d debe considerarse expresi\u00f3n m\u00e1s concreta de aquel ontol\u00f3gico pastoreo. La verdad del Ser ser\u00e1 dicha, concretada por el hombre en medio del ente; y en esto consistir\u00e1 ante todo la relaci\u00f3n del hombre al Ser y del Ser al hombre: \u201cel pensamiento efect\u00faa la relaci\u00f3n del Ser a la esencia del hombre. El pensamiento aporta esta relaci\u00f3n exclusivamente como algo que le es conferido por el Ser\u201d (<i>PLW<\/i> 54). Y esa aportaci\u00f3n, la efectividad de la relaci\u00f3n misma, el pastoreo, el decir la verdad del Ser, consiste \u201cen que en el pensamiento llega el Ser a lenguaje. El lenguaje es la casa del Ser\u201d (<i>PLW<\/i> 54).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Si la lectura de <i>Sein und Zeit<\/i> [Ser y tiempo] pod\u00eda hacer presumir al lector que el ser \u201chabita\u201d en el hombre <em>\u2013<\/em>puesto que el ser s\u00f3lo es en la comprensi\u00f3n<em>\u2013<\/em>\u00a0el <i>Brief \u00fcber den \u201cHumanismus\u201d<\/i>\u00a0termina por presentar la relaci\u00f3n Ser-hombre declarando que en aquella casa del Ser que es el lenguaje \u201chabita el hombre\u201d (<i>PLW<\/i> 54), pues no es el hombre el que tiene el lenguaje, sino \u00e9ste el que habla por medio del hombre (<i>SG<\/i> [La proposici\u00f3n del fundamento]161). Las modalidades existenciales que en <i>Sein und Zeit<\/i> concretaban la proyecci\u00f3n del ser por la existencia tienen tambi\u00e9n un eco en el nuevo lenguaje heideggeriano. Aquella custodia del Ser en que habita el hombre no es indiferente: \u201cel hombre habita s\u00f3lo la custodia de aquello que le da de pensar\u201d (<i>WHD<\/i> [\u00bfQu\u00e9 significa pensar?] 97). No hay un ser abstracto y gen\u00e9rico, indiferentemente administrado por toda existencia. Pero, adem\u00e1s, la concreci\u00f3n de lo custodiado no depende del hombre: \u201cEl hombre no produce la custodia\u201d (<i>WHD<\/i> 97)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0Siguiendo la tradici\u00f3n marxista, Sacrist\u00e1n us\u00f3 usualmente (aunque no siempre, s\u00ed en este caso) ideolog\u00eda como falsa consciencia, como consciencia con contenidos falsos o mal fundamentados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n tuvo en mente escribir sobre Maiakovski y Brecht dos escritos parecidos a los que escribi\u00f3 sobre Goethe y Heine.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup>\u00a0Los calmucos<b> <\/b>son un pueblo <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mongol_(etnia)\">mongol<\/a>, parte de los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Oirates\">oirates<\/a>, que habita en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Calmuquia\">Calmuquia<\/a> (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rusia\">Rusia<\/a>), <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sinkiang\">Sinkiang<\/a> (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/China\">China<\/a>), <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nueva_Jersey\">Nueva Jersey<\/a> (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Estados_Unidos\">Estados Unidos<\/a>), <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mongolia\">Mongolia<\/a> y <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Kirguist%C3%A1n\">Kirguist\u00e1n<\/a>. Su idioma es el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Idioma_calmuco\">calmuco<\/a> (Tomado de Wikipedia, 27 de mayo de 2025).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup>\u00a0Aunque recogido a continuaci\u00f3n, recordemos que en \u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G.Luk\u00e1cs\u00bb (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 86-87) se aproximaba Sacrist\u00e1n al concepto de irracionalismo en los t\u00e9rminos siguientes: \u00abEl irracionalismo del siglo XX se enfrenta con construcciones e instituciones racionales (en sentidos y grados varios) de mucha entidad, se\u00f1aladamente: la ciencia moderna, consolidada a lo largo de cuatrocientos a\u00f1os por el hecho de haber mostrado su capacidad de sobrevivir al cambio de los sistemas sociales mientras no se colapse la producci\u00f3n industrial; y el amplio intento de organizar racionalmente la sociedad que es el socialismo. Ese paralelismo hist\u00f3rico del socialismo y ciencia no es de por s\u00ed m\u00e1s que un hecho significativo, no una prueba de nada. Por eso no basta para determinar inequ\u00edvocamente la complicaci\u00f3n concreta de las actitudes pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. Pero, de todos modos, no es infrecuente encontrar, en la pol\u00e9mica ideol\u00f3gica, los motivos anticientificistas estrechamente entrelazados con los antisocialistas (por ejemplo, en la forma siguiente: se imputan a la \u201cciencia\u201d <em>\u2013<\/em>mencionada ambiguamente, sin distinguir entre el hecho social ciencia y la logicidad cient\u00edfica<em>\u2013<\/em>\u00a0los fen\u00f3menos de alienaci\u00f3n caracter\u00edsticos de su existencia burguesa, luego se registra la continuidad del socialismo con la ciencia moderna en el plano de la historia de las ideas y se implica o se explicita al final la recusaci\u00f3n de una y otro).\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>8<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n tradujo al castellano de <i>Historia y consciencia de clase<\/i>. Luk\u00e1cs fue el autor del que m\u00e1s p\u00e1ginas tradujo, unas cinco mil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>9<\/sup>\u00a0Para esa colecci\u00f3n de Tecnos, \u00abEstructura y funci\u00f3n\u00bb, dirigida por Enrique Tierno Galv\u00e1n, Sacrist\u00e1n tradujo H.B. Curry \u2013 R. Feys, <i>L\u00f3gica combinatoria<\/i>, Madrid: Tecnos, 1967.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A prop\u00f3sito de Xavier Rubert de Vent\u00f3s [1929-2023]: al d\u00eda siguiente del fallecimiento de Sacrist\u00e1n, 28 de agosto de 1985, el autor de <i>El arte ensimismado<\/i> public\u00f3 el siguiente art\u00edculo en <i>La Vanguardia<\/i> con el t\u00edtulo \u00abUn s\u00edmbolo intelectual\u00bb:<\/span><\/p>\n<p>\u00abLa muerte del amigo produce siempre una mezcla de dolor por su desaparici\u00f3n y de sensaci\u00f3n de impotencia por no sentirlo m\u00e1s radicalmente. Y la produce m\u00e1s cuando se trata de alguien absolutamente radicado [tal vez: radicalizado], impecable e implacable como Manolo Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 por qu\u00e9 necesitaba Manolo ser tan marxista y tan anal\u00edtico, luego, y tan moralista y tan ecologista <em>\u2013<\/em>por qu\u00e9 necesitaba, en definitiva, serlo tanto todo<em>\u2013<\/em>. Lo que s\u00ed s\u00e9 es que no hubo en su pensamiento, en su actitud, un punto de facilidad o de condescendencia y que esto le constituy\u00f3, para la gente de mi generaci\u00f3n en un s\u00edmbolo intelectual y moral. Manolo Sacrist\u00e1n fue quien me ense\u00f1\u00f3 a Heidegger y quien me dio permiso para presentarme a un premio durante el franquismo; quien censur\u00f3 mi libro de moral y aprob\u00f3 otro que le mostr\u00e9 tembloroso.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el juicio de Manolo Sacrist\u00e1n parece siempre tener un peso y una eficacia \u00fanicos, carism\u00e1ticos, performativos, como viniendo de un m\u00e1s all\u00e1 de los decires y los pareceres. Porque Sacrist\u00e1n ha representado muchas cosas en nuestro pa\u00eds y en mi tiempo, pero si una se me ocurre destacar ahora, a los cinco minutos de conocer la noticia de su muerte, esa es su condici\u00f3n de juez. Su sola presencia era una apelaci\u00f3n al rigor y la responsabilidad. <i>Su falta nos deja a todos un poco m\u00e1s libres para seguir no haciendo lo que debemos<\/i>. [la cursiva es nuestra]<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"10\"><\/a> <b>2. Sobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Art\u00edculo escrito por Sacrist\u00e1n en 1967, aunque \u00abcomunicado en enero de 1968\u00bb seg\u00fan Juan-Ram\u00f3n Capella. Se public\u00f3 por vez primera diez a\u00f1os m\u00e1s tarde (ignoramos el motivo) en <i>Materiales<\/i>, n.\u00ba 1, enero-febrero de 1977, pp. 17-34. Incluido en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 85-114 (aunque no est\u00e1 indicado en el \u00edndice).<\/span><\/p>\n<p>El tema de la racionalidad del pensamiento filos\u00f3fico es muy central en la obra de Luk\u00e1cs. En la cr\u00edtica literaria, en la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica sistem\u00e1tica, en la hist\u00f3rico-filos\u00f3fica y en la est\u00e9tica, Luk\u00e1cs habla de racionalidad y de irracionalismo como de un asunto liminar y fundamental, determinante del resto del discurso. Entre los muchos ejemplos adecuados para ilustrarlo pueden recordarse como destacados los siguientes: la cr\u00edtica de la interpretaci\u00f3n de la obra de Goethe en clave vitalista; el estudio de la categor\u00eda de particularidad como fundamento de la pr\u00e1ctica racional y del conocimiento de lo concreto, as\u00ed como de su refiguraci\u00f3n est\u00e9tica; la cr\u00edtica de la lectura de los escritos juveniles de Hegel como piezas teol\u00f3gico-m\u00edsticas, presuntos precedentes del vitalismo; el desarrollo del concepto de objetivaci\u00f3n est\u00e9tica en sus relaciones con la cient\u00edfica. Esos ejemplos pertenecen, respectivamente, a los cuatro campos principales de la actividad literaria de Luk\u00e1cs, antes recordados. Por eso el estudio del tema de esta nota ha de tener presente toda la obra del fil\u00f3sofo. Sin embargo de lo cual <i>El asalto a<\/i><i> <\/i><i>la raz\u00f3n <\/i>(<i>Die Zerstorung der Vernunft<\/i>) puede considerarse como el documento principal del <i>dossier <\/i>luk\u00e1csiano contra el irracionalismo; primero, porque el extenso libro es una monograf\u00eda sobre el tema; segundo, porque su colocaci\u00f3n en la obra de Luk\u00e1cs muestra que ese libro representa el momento culminante del tema en la reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo: cronol\u00f3gicamente, <i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>es la reordenaci\u00f3n documental de los anteriores sumarios cr\u00edticos de Luk\u00e1cs en el proceso al irracionalismo.<\/p>\n<p><i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i>es la requisitoria del acusador en ese largo proceso. Eso le convierte en una pieza capital, a la que principalmente se presta atenci\u00f3n en esta nota. Por ello era obligado recordar antes que el tema est\u00e1 tambi\u00e9n presente en el resto de la obra de Luk\u00e1cs. El irracionalismo del siglo XX se enfrenta con construcciones e instituciones racionales (en sentidos y grados varios) de mucha entidad, se\u00f1aladamente: la ciencia moderna, consolidada a lo largo de cuatrocientos a\u00f1os por el hecho de haber mostrado su capacidad de sobrevivir al cambio de los sistemas sociales mientras no se colapse la producci\u00f3n industrial; y el amplio intento de organizar racionalmente la sociedad que es el socialismo. Ese paralelismo hist\u00f3rico de socialismo y ciencia no es de por s\u00ed m\u00e1s que un hecho significativo, no una prueba de nada. Por eso no basta para determinar inequ\u00edvocamente la complicaci\u00f3n concreta de las actitudes pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. Pero, de todos modos, no es infrecuente encontrar, en la pol\u00e9mica ideol\u00f3gica, los motivos anticient\u00edficos estrechamente entrelazados con los antisocialistas (por ejemplo, en la forma siguiente: se imputan a la \u00abciencia\u00bb <em>\u2013<\/em>mencionada ambiguamente, sin distinguir entre el hecho social ciencia y la logicidad cient\u00edfica<em>\u2013<\/em>\u00a0los fen\u00f3menos de alienaci\u00f3n caracter\u00edsticos de su existencia burguesa, luego se registra la continuidad del socialismo con la ciencia moderna en el plano de la historia de las ideas, y se implica o se explicita al final la recusaci\u00f3n de una y otro). Luk\u00e1cs percibe esa situaci\u00f3n, y toda su obra madura, no s\u00f3lo <i>El asalto a la raz\u00f3n, <\/i>tiende, entre otras cosas, a comentar ese hecho ideol\u00f3gico y a instruir al pensamiento progresivo acerca de los peligros de involuci\u00f3n pol\u00edtica que tradicionalmente represen ta la tendencia irracionalista. Eso acarrea a Luk\u00e1cs la hostilidad del irracionalismo verbalmente cr\u00edtico-revolucionario, y hasta el insulto en algunos casos, como el de Adorno. Este exquisito escritor se sinti\u00f3 probablemente afectado por la cr\u00edtica de Luk\u00e1cs, el cual, aunque no se ocupa de \u00e9l en <i>El asalto a la raz\u00f3n, <\/i>percibe y afirma rotundamente el car\u00e1cter reaccionario del utopismo irracional <em>\u2013<\/em>y totalmente pasivo en la lucha de clases<em>\u2013<\/em>\u00a0que es la tradici\u00f3n del sutil inconformista tan s\u00f3lidamente instalado en su c\u00e1tedra de Frankfurt. Quiz\u00e1 valga la pena recordar el tenor literal del exabrupto de Adorno, sobre todo porque su argumentaci\u00f3n estaba ya previa y agudamente destru\u00edda por Luk\u00e1cs en la p\u00e1gina y media de <i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>que dedica a la \u00abapolog\u00e9tica indirecta\u00bb del capitalismo. Adorno, pues, escribi\u00f3 acerca de esta obra: \u00abDel modo m\u00e1s craso, probablemente, se manifest\u00f3 en el libro <i>La destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n <\/i>la de la del propio Luk\u00e1cs. Muy poco dial\u00e9cticamente, el dial\u00e9ctico patentado pone todas las corrientes irracionalistas de la filosof\u00eda moderna en el haber de la reacci\u00f3n y del fascismo, sin detenerse mucho a pensar, al hacer as\u00ed tabla rasa, en el hecho de que, en aquellas corrientes y frente al idealismo acad\u00e9mico, el pensamiento se sublevaba tambi\u00e9n precisamente contra la cosificaci\u00f3n de la existencia y del pensamiento, cuya cr\u00edtica hab\u00eda sido tarea propia de Luk\u00e1cs. [&#8230;]. Bajo la capa de una cr\u00edtica radical de la sociedad, [Luk\u00e1cs] reintrodujo de contrabando los m\u00e1s m\u00edseros clich\u00e9s de aquel conformismo contra el cual se hab\u00eda dirigido en otro tiempo la cr\u00edtica social\u00bb. Adorno no es el \u00fanico inconformista ut\u00f3pico que siente la tentaci\u00f3n del insulto al referirse a Luk\u00e1cs. Otro m\u00e1s joven le ha llamado no hace mucho \u00abviejo cabr\u00f3n\u00bb (Hans Magnus Enzensberger), expresi\u00f3n, de todos modos, bastante menos precisa en alem\u00e1n que en castellano. Es notable que Luk\u00e1cs haya contestado por anticipado a la cr\u00edtica de los ut\u00f3picos. En el paso antes aludido de <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i>puede leerse este logrado retrato de Adorno (y de tantos otros): \u00abEn el terreno de la moral, la apolog\u00e9tica indirecta [del capitalismo] difama, ante todo, la actuaci\u00f3n social en su conjunto y, muy especialmente, toda tendencia encaminada a transformar la sociedad. Y consigue lo que se propone mediante el aislamiento del individuo y la proclamaci\u00f3n de ideales \u00e9ticos tan altos que ante su sublimidad parece palidecer y esfumarse en la nada la mezquindad de todas las aspiraciones sociales. Ahora bien, para que esta clase de \u00e9tica llegue a adquirir una influencia real, extensa y profunda, no basta con que proclame ese ideal sublime, sino que es necesario, adem\u00e1s, que dispense a los hombres del deber de abrazarlo (recurriendo tambi\u00e9n, para ello, a la ayuda de argumentos \u00e9ticos sublimes). Pues, de otro modo la realizaci\u00f3n de aquel ideal podr\u00eda colocar al individuo burgu\u00e9s decadente ante una misi\u00f3n que se le antojara, personalmente, tan dif\u00edcil como la misma actuaci\u00f3n social. Y esto convertir\u00eda en problem\u00e1tica la influencia de la funci\u00f3n desviadora de la apolog\u00e9tica indirecta. El burgu\u00e9s decadente y, sobre todo, el intelectual decadente, necesita que se le predique una elevaci\u00f3n aristocr\u00e1tica moral que no le obligue a nada y quiere adem\u00e1s <em>\u2013<\/em>al tiempo que disfruta de hecho de todos los privilegios del ser burgu\u00e9s<em>\u2013<\/em>, para realzar ese goce, experimentar el sentimiento halagador de la excepci\u00f3n y hasta de la rebeld\u00eda, de la excepci\u00f3n &#8216;no conformista&#8217;\u00bb (p. 247).<\/p>\n<p>Ning\u00fan truco moral as\u00ed, desvelable por esa especie de psicoan\u00e1lisis clasista luk\u00e1csiano, puede nunca verse en las posiciones de Luk\u00e1cs. La integridad de Luk\u00e1cs, con sesenta a\u00f1os (de sus ochenta y dos [Luk\u00e1cs vivi\u00f3 en total 86 a\u00f1os: 1885-1971]) que abundan, hasta la vejez misma, en dramas y tragedias provocados por el no conformarse real, pr\u00e1ctico, con ninguna forma de mal social, tampoco con las que se producen en la construcci\u00f3n del socialismo, se encuentra entre los motivos que tenemos muchos para citar con respecto al fil\u00f3sofo h\u00fangaro. Tambi\u00e9n a prop\u00f3sito del tema del irracionalismo. Pero es obligado a\u00f1adir <em>\u2013<\/em>sobre todo al tomar tem\u00e1ticamente dicha cuesti\u00f3n<em>\u2013<\/em>\u00a0que el tratamiento luk\u00e1csiano de varios problemas <em>\u2013<\/em>\u00e9ste entre ellos<em>\u2013<\/em>\u00a0se mantiene filos\u00f3ficamente en un estadio del conocimiento y de la cr\u00edtica del mismo que hay que considerar en parte inadecuado. Esa es, al menos, la afirmaci\u00f3n conclusiva de esta nota. En ella se empezar\u00e1 por describir y analizar brevemente los datos de inter\u00e9s, refiriendo, como queda dicho, la discusi\u00f3n sobre todo a <i>El asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n. <\/i>(El libro se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n de Roces, 2\u00aa ed., Barcelona-M\u00e9xico, Grijalbo, 1968. El t\u00edtulo alem\u00e1n de la obra es literalmente, como se sabe, \u00abLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u00bb.)<\/p>\n<p>Una decena larga de rasgos caracterizadores del irracionalismo se encuentran desperdigados por las setecientas p\u00e1ginas de <i>El asalto a la raz\u00f3n. <\/i>Son todos ellos rasgos que aceptar\u00e1n como propios del irracionalismo cuantos practiquen la cr\u00edtica de la cultura, y probablemente tambi\u00e9n la mayor\u00eda de los cultivadores de la filosof\u00eda acad\u00e9mica. Son: el \u00abdesprecio del entendimiento y la raz\u00f3n\u00bb (p\u00e1g. 9); la \u00abglorificaci\u00f3n lisa y llana de la intuici\u00f3n\u00bb (p\u00e1gs. 9, 344), formulaci\u00f3n en la cual hay que entender &#8216;intuici\u00f3n&#8217; en el sentido t\u00e9cnico-filos\u00f3fico de intuici\u00f3n intelectual: cognici\u00f3n directa no-sensible, sin necesidad de proceso ni posibilidad de fundamentaci\u00f3n discursivos; la \u00abteor\u00eda aristocr\u00e1tica del conocimiento\u00bb (p\u00e1gs. 9, 335), que suele ser compa\u00f1era de la afirmaci\u00f3n de la intuici\u00f3n intelectual, porque generalmente el fil\u00f3sofo intuitivista no reconoce esa facultad a todo el mundo o, por lo menos (como en el caso de Plat\u00f3n, padre de la doctrina), no la reconoce a todos sino como potencia que s\u00f3lo una educaci\u00f3n \u00e9tico-intelectual puede actualizar; la \u00abrepulsa del progreso social\u00bb (p\u00e1g. 9, passim); la \u00abmitoman\u00eda\u00bb (p\u00e1g. 9, passim); el \u00abimperio de los instintos sobre el entendimiento y la raz\u00f3n\u00bb (p\u00e1g. 321); el \u00ababandono de [el principio de] la causalidad\u00bb (p\u00e1g. 342); la postulaci\u00f3n de un <i>tertium quid <\/i>entre el ser y la consciencia (p\u00e1g. 358), que ser\u00eda \u00abla vida\u00bb; la consagraci\u00f3n filos\u00f3fica del estado de \u00e1nimo como fuente de conocimiento (p\u00e1g. 364); el subjetivismo (p\u00e1g. 411); la valoraci\u00f3n positiva del misterio como tal (p\u00e1g. 427), esto es, la negaci\u00f3n de que sea tarea del pensamiento el enfrentarse pugnazmente con el enigma y la incertidumbre.<\/p>\n<p>Algunas de esas caracterizaciones pueden estar ya algo cargadas pol\u00e9micamente. Por ejemplo, es de suponer que ning\u00fan vitalista admitir\u00e1 como descripci\u00f3n correcta de su noci\u00f3n de \u00abla vida\u00bb la afirmaci\u00f3n de que \u00e9sta sea una tercera cosa entre el ser y la consciencia, como dice Luk\u00e1cs. Pero probablemente basta con sustituir en esa descripci\u00f3n luk\u00e1csiana &#8216;ser&#8217; por &#8216;materia&#8217; <em>\u2013<\/em>que es lo que en realidad est\u00e1 pol\u00e9micamente pensando el fil\u00f3sofo h\u00fangaro<em>\u2013<\/em>\u00a0para que el vitalista se declare bien interpretado en principio.<\/p>\n<p>En sustancia, pues, se trata de un cat\u00e1logo plausible. Pero algo sorprendente: se observar\u00e1, en efecto, que el cat\u00e1logo no se encuentra formalmente dispuesto en unas primeras p\u00e1ginas de introducci\u00f3n sino que sus voces andan dispersas por todo el libro, hasta el punto de que algunas no aparecen sino pasada su mitad. Tampoco hay en ning\u00fan lugar una definici\u00f3n de &#8216;irracionalismo&#8217;, ni siquiera (pues que la metodolog\u00eda de Luk\u00e1cs, como se aprecia en la <i>Est\u00e9tica,<\/i><i> <\/i>recusa <em>\u2013<\/em>siguiendo cierto motivo de Lenin<em>\u2013<\/em>\u00a0las definiciones previas), una descripci\u00f3n general heur\u00edstica de las que \u00e9l llama \u00abdeterminaciones\u00bb. En la lectura del libro eso produce cierto desasosiego: el objeto de la larga requisitoria no aparece nunca inequ\u00edvocamente identificado. Pues no pueden valer como identificaci\u00f3n ni la p\u00e1gina y media dedicadas a la historia del t\u00e9rmino (p\u00e1gs. 75-76) ni la \u00fanica y parcial determinaci\u00f3n algo ampliamente dado al principio, a saber, que el irracionalismo ha implicado, primero, en el siglo XIX, oposici\u00f3n a la idea burguesa de progreso, y luego, en el siglo XX, oposici\u00f3n al socialismo (p\u00e1g. 6). Para que eso fuera una determinaci\u00f3n suficiente <em>\u2013<\/em>por no hablar ya de definici\u00f3n<em>\u2013<\/em>\u00a0habr\u00eda que asentar antes la tesis de que racionalidad implica compatibilidad al menos con el progresismo en el siglo XIX y con el socialismo en el XX. Y, aparte de que sentar esa tesis tendr\u00eda que ser objeto de otra investigaci\u00f3n, hay que reconocer que la laxitud del criterio de compatibilidad iba a hacer muy dif\u00edcil la delimitaci\u00f3n entre pensamiento racional y pensamiento irracionalista. Por lo dem\u00e1s, lo decisivo aqu\u00ed es que esa tesis, aparte de lo escasamente \u00fatil que ser\u00eda, no est\u00e1 tem\u00e1ticamente tratada ni argumentada en <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n <\/i>ni en el resto de la obra de Luk\u00e1cs. Por eso, como queda dicho, la lectura de la requisitoria luk\u00e1csiana deja perplejos, si no en cuanto a las personas de los acusados <em>\u2013<\/em>pues muchos de \u00e9stos se relacionan por sus nombres<em>\u2013<\/em>, s\u00ed en cuanto al delito de cuya autor\u00eda son suspectos: el irracionalismo. Tanto m\u00e1s perplejos cuanto m\u00e1s interesados est\u00e9n los lectores por la importante tarea de terminar en su propio pensamiento con los restos, muchas veces renovados, de las tradiciones mixtificadoras que corrientemente se llama irracionalismos.<\/p>\n<p>Mas la insatisfacci\u00f3n inicial que provoca en un lector as\u00ed la falta de un intento al menos de determinaci\u00f3n suficiente de lo que Luk\u00e1cs entiende por irracionalismo se acent\u00faa en el curso de la lectura por una acumulaci\u00f3n de afirmaciones, giros argumentativos, lagunas e <i>ignorationes elenchi <\/i>que resultan emparentados, precisamente, con elementos de las tradiciones irracionalistas impugnadas por el propio escritor. Un repaso de estos elementos de <i>El asalto a la raz\u00f3n, <\/i>en tan contradictorio contraste con la sensatez del cat\u00e1logo de rasgos irracionalistas antes recordado, puede ser de alguna ayuda para explicar la falta de una determinaci\u00f3n general suficiente del concepto de irracionalismo en la investigaci\u00f3n luk\u00e1csiana.<\/p>\n<p>Sorprende (para empezar por alg\u00fan cabo) que un afirmador tan resuelto de la racionalidad objetiva de la historia y de la determinaci\u00f3n social de los hechos filos\u00f3ficos estime los efectos del irracionalismo de un modo tan idealista como puede indicarlo el paso siguiente: \u00ab[&#8230;] la demagogia y la tiran\u00eda fascistas fueron la culminaci\u00f3n extrema de un largo proceso, al principio considerado como \u201cinofensivo\u201d (como un proceso puramente filos\u00f3fico o, a lo sumo, ideol\u00f3gico): el proceso de destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u00bb (p\u00e1g. 72). Sorprende esa versi\u00f3n idealista de la<i> <\/i>g\u00e9nesis de la tiran\u00eda fascista porque el lector sabe que Luk\u00e1cs conoce perfectamente <em>\u2013<\/em>y lo ha enunciado en otros lugares<em>\u2013<\/em>\u00a0la fundamentaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica del fascismo. \u00bfQu\u00e9 motivo, sin duda sumamente ideol\u00f3gico, le hace afirmar aqu\u00ed un nexo de causaci\u00f3n entre un hecho ideol\u00f3gico como causa y un r\u00e9gimen pol\u00edtico-social como efecto? La pregunta est\u00e1 justificada porque el paso citado no es \u00fanico en ese sentido y, por lo<i> <\/i>tanto, no debe ser un lapsus. Abundan, por el contrario en <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n <\/i>concepciones de un extremado ideologismo que ven, por ejemplo, la g\u00e9nesis de investigaciones cient\u00edficas especiales, de nuevas acotaciones del conocer positivo, en necesidades <i>exclusivamente <\/i>ideol\u00f3gicas del sistema social. As\u00ed entiende Luk\u00e1cs el nacimiento del an\u00e1lisis econ\u00f3mico matem\u00e1tico en ciertas sociedades burguesas muy industrializadas. Escribe Luk\u00e1cs: \u00ab[&#8230;] Surge, en uno de los polos; la econom\u00eda burguesa vulgar, y, m\u00e1s tarde, la llamada econom\u00eda subjetiva, disciplina profesional de estrecha especializaci\u00f3n y tem\u00e1tica muy limitada, que renuncia de antemano a explicar los fen\u00f3menos sociales y se propone como misi\u00f3n esencial hacer desaparecer del campo de la econom\u00eda el problema de la plusval\u00eda [&#8230;]\u00bb (p\u00e1g. 470). Luk\u00e1cs no parece ver m\u00e1s que la funci\u00f3n ideol\u00f3gica (desde luego innegable) de la econom\u00eda matem\u00e1tica (especialmente de la microeconom\u00eda) nacida en los pa\u00edses aludidos; no se pregunta siquiera si esa disciplina te\u00f3rica tiene alguna funci\u00f3n t\u00e9cnica medianamente material, productiva, determinada m\u00e1s por la base del sistema (por la producci\u00f3n en ese sistema) que por las necesidades ideol\u00f3gicas. Parece veros\u00edmil que el an\u00e1lisis econ\u00f3mico nacido en las sociedades burguesas m\u00e1s maduras haya tenido y tenga <em>\u2013<\/em>adem\u00e1s de su eficacia ideol\u00f3gica<em>\u2013<\/em> una funci\u00f3n nada despreciable <em>\u2013<\/em>por su eficacia para la comprensi\u00f3n de ciertos mecanismos capitalistas<em>\u2013<\/em>\u00a0en la estabilizaci\u00f3n relativa del capitalismo tras la crisis de los a\u00f1os treinta; en ese an\u00e1lisis han confluido, adem\u00e1s, probablemente experiencias socialistas (como la t\u00e9cnica sovi\u00e9tica de balances) que los escritores marxistas de formaci\u00f3n exclusivamente filos\u00f3fica (en el sentido acad\u00e9mico por el cual \u00abla\u00bb filosof\u00eda es una especialidad sistematizada) no supieron entender ni valorar.<\/p>\n<p>Por ese camino de ideologizaci\u00f3n de todo hecho de conocimiento, llega Luk\u00e1cs a posiciones parcialmente infectadas por cierto irracionalismo, esto es, a posiciones de recusaci\u00f3n impl\u00edcita de la actividad cient\u00edfica, actitudes de reacci\u00f3n intelectual que consideran impl\u00edcitamente concluso el universo de los conceptos y del conocimiento emp\u00edrico. Un ejemplo suelto, pero muy caracter\u00edstico, es la recusaci\u00f3n de la sem\u00e1ntica, vista como fen\u00f3meno puramente ideol\u00f3gico, en las \u00faltimas p\u00e1ginas del libro (p\u00e1g. 630). Pero no se trata s\u00f3lo de casos extremados y singulares. Se trata de una verdadera tendencia del libro. Por ejemplo: es sabido que los primeros a\u00f1os del siglo XX han visto un renacimiento de la investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica, con la renovaci\u00f3n de la l\u00f3gica y la investigaci\u00f3n de los fundamentos de la matem\u00e1tica. Este tipo de investigaci\u00f3n, cuyos requisitos t\u00e9cnicos han facilitado el camino a disciplinas muy pr\u00f3ximas a los intereses de la producci\u00f3n, como la cibern\u00e9tica o la investigaci\u00f3n operativa, no es para Luk\u00e1cs m\u00e1s que un bizantinismo formalista acerca del cual escribe: \u00abY as\u00ed, debido precisamente a la hegemon\u00eda casi indisputada que el idealismo subjetivo ejerce en la filosof\u00eda burguesa de este per\u00edodo, asistimos a un profundo declive de la teor\u00eda del conocimiento. Cierto que \u00e9sta se ve cada vez m\u00e1s dominada por el contenido y el m\u00e9todo filos\u00f3ficos, y hasta parece como si la filosof\u00eda se redujera exclusivamente a ella; pero, en realidad, lo que surge es una escol\u00e1stica acad\u00e9mica; las grandes luchas de tendencias entre las diversas concepciones del mundo dejan el puesto a mezquinas disputas de profesores en torno a matices y nimiedades carentes de toda significaci\u00f3n\u00bb (p\u00e1g. 311). An\u00e1logamente es para Luk\u00e1cs, como se ha indicado, toda la teor\u00eda econ\u00f3mica burguesa posterior a Ricardo mera ideolog\u00eda apolog\u00e9tica (p\u00e1g. 249), y lo mismo es para \u00e9l, en general, toda disciplina te\u00f3rica especializada que no incluya expl\u00edcitamente una concepci\u00f3n del mundo. Pero \u00e9ste es, precisamente, el caso de toda teor\u00eda especial. Por tanto, la comprensi\u00f3n exacerbadamente ideol\u00f3gica de Luk\u00e1cs apunta inconscientemente a la recusaci\u00f3n de la teor\u00eda cient\u00edfica positiva como tal. (En el extremismo de su juventud ese mismo motivo era expl\u00edcito, se manifestaba como condena de la <i>\u00abscience <\/i>en sentido franc\u00e9s\u00bb, lo cual quer\u00eda decir en sentido emp\u00edrico y se contrapon\u00eda a la \u00abWissenschaft\u00bb de los demiurgos idealistas alemanes. Hoy d\u00eda, desesperados por la evidente crisis del pensamiento revolucionario, bastantes sectores, por lo dem\u00e1s muy valiosos, del movimiento socialista tienden a reproducir este esquema ideologizante que construy\u00f3 Luk\u00e1cs por los a\u00f1os 20 y no ha abandonado nunca, aunque ahora no lo explicite y hasta lo someta a cr\u00edtica cuando lo trata como objeto.)<\/p>\n<p>Es natural que esa actitud luk\u00e1csiana no pueda proceder sin autocontradicciones. As\u00ed, por ejemplo, afirma Luk\u00e1cs en la p\u00e1g. 539, m\u00e1s o menos claramente, que la biolog\u00eda, pese a ser tomada por algunos irracionalismos como pretexto de su concepci\u00f3n del mundo, no es ella misma una concepci\u00f3n del mundo: \u00abEl biologismo ha dado siempre pie, en filosof\u00eda y en sociolog\u00eda, a tendencias reaccionarias en cuanto a la concepci\u00f3n del mundo. Claro que ello nada tiene que ver con la biolog\u00eda como ciencia\u00bb. Pero esta acertada observaci\u00f3n no pasa de ser una inconsecuencia si se atiende a la orientaci\u00f3n general de Luk\u00e1cs a ver en la positividad de la teor\u00eda cient\u00edfica en sentido fuerte un fen\u00f3meno no ya s\u00f3lo sobreestructural <em>\u2013<\/em>como evidentemente lo es<em>\u2013<\/em>\u00a0sino esencialmente ideol\u00f3gico y hasta apolog\u00e9tico.<\/p>\n<p>Es muy posible que, como<i> <\/i>ya se ha sugerido antes, la dr\u00e1stica reducci\u00f3n luk\u00e1csiana de la teor\u00eda o la investigaci\u00f3n positivas a ideolog\u00eda sea a menudo resultado de mera <i>ignoratio<\/i><i> <\/i><i>elenchi.<\/i><i> <\/i>Eso parece manifiesto en el caso de la l\u00f3gica formal y del uso por Luk\u00e1cs del concepto de formalismo. Tambi\u00e9n la diatriba de Luk\u00e1cs contra la l\u00f3gica formal le acarrea autocontradicciones, pues nadie puede ignorar impunemente lo que Gramsci (nunca muy interesado por la l\u00f3gica, pero realmente racional y razonable) llam\u00f3 \u00abla necesaria logicidad formal\u00bb. As\u00ed, por ejemplo, Luk\u00e1cs llega en cierta ocasi\u00f3n a dar impl\u00edcitamente como criterio de irracionalismo la violaci\u00f3n del principio l\u00f3gico-formal de no contradicci\u00f3n: \u00ab[&#8230;] es evidente que s\u00f3lo una concepci\u00f3n del mundo radicalmente irracionalista pod\u00eda prestarse para fraguar la \u201cfusi\u00f3n\u201d demag\u00f3gica de tales tendencias contradictorias entre s\u00ed\u00bb (p. 64). Pero eso no le impide sentar repetidamente, como una de las tesis b\u00e1sicas del libro, que \u00ab[&#8230;] la l\u00f3gica formal constituye siempre el complemento interior, el principio de ordenaci\u00f3n formal de los materiales para todo irracionalismo [&#8230;]\u00bb (p. 119), \u00ab[&#8230;] porque todo irracionalismo requiere, como complemento l\u00f3gico gnoseol\u00f3gico, como fundamentaci\u00f3n del pensamiento metaf\u00edsico, la apelaci\u00f3n a un formalismo l\u00f3gico\u00bb (p. 192). Est\u00e1 claro que esa tesis se debe en gran parte a ignorancia de la cuesti\u00f3n: Luk\u00e1cs trata la l\u00f3gica formal no como una disciplina positiva o especial, sino como una ideolog\u00eda. &#8216;Formalismo l\u00f3gico&#8217; quiere decir para \u00e9l no lo que esa expresi\u00f3n significa en el l\u00e9xico de los profesionales <em>\u2013<\/em>a saber, c\u00e1lculo l\u00f3gico<em>\u2013<\/em>, sino un \u00abismo\u00bb cultural o ideol\u00f3gico. S\u00f3lo as\u00ed se explica que pueda dar como caracter\u00edstica del irracionalismo la presencia de la l\u00f3gica formal para la ordenaci\u00f3n <i>formal<\/i><i> <\/i>de los materiales: pues los criterios l\u00f3gico-formales ordenados <i>formalmente,<\/i><i> <\/i>como es obvio, todo material conceptual que haya de hacerse intersubjetivamente comprensible con cierta aproximaci\u00f3n a la univocidad. Por lo dem\u00e1s, y dicho sea de paso, la imputaci\u00f3n de aficiones l\u00f3gico-formales a los fil\u00f3sofos irracionalistas es poco plausible. Puede valer para algunos aspectos del pensamiento de Wittgenstein, ciertamente. Pero uno de los fil\u00f3sofos irracionalistas m\u00e1s severamente considerados por Luk\u00e1cs, Heidegger, se ha expresado siempre sobre la l\u00f3gica con no menor indignaci\u00f3n <em>\u2013<\/em>ni menor ignorancia<em>\u2013<\/em>\u00a0que Luk\u00e1cs mismo, consider\u00e1ndola enterradora del pensamiento \u00abesencial\u00bb y de nocividad s\u00f3lo superada por \u00absu consecuente degeneraci\u00f3n, la log\u00edstica<i>\u00bb<\/i><i> <\/i>(Martin Heidegger, <i>Was<\/i><i> <\/i><i>ist<\/i><i> <\/i><i>Metaphysik?,<\/i><i> <\/i>6.\u00aa ed., Frankfurt\/Main, 1951 [1\u00aa ed. 1929], p. 4).<\/p>\n<p>En el contexto de la requisitoria luk\u00e1csiana contra la l\u00f3gica formal aparece un motivo muy ampliamente utilizado por el fil\u00f3sofo para explicar la g\u00e9nesis del irracionalismo. Es una observaci\u00f3n que describe plausiblemente numerosos hechos de la historia de de la filosof\u00eda: tal o cual irracionalista empieza por poner como \u00fanica v\u00eda de conocimiento racional la l\u00f3gica formal; luego muestra que innumerables problemas son inaccesibles por esa v\u00eda; y acaba postulando una facultad supra-racional de conocer (la intuici\u00f3n, el sentimiento, etc.). He aqu\u00ed el tenor literal de esa argumentaci\u00f3n en una de sus formulaciones m\u00e1s completas: \u00ab[&#8230;] l\u00f3gica formal e irracionalismo, filos\u00f3ficamente considerados, aunque sean t\u00e9rminos antin\u00f3micos entre s\u00ed, son, no obstante, dos modos polarmente coordinados de una actitud ante la realidad. El nacimiento del irracionalismo guarda siempre una estrecha relaci\u00f3n con los l\u00edmites de la captaci\u00f3n del mundo desde el punto de vista de la l\u00f3gica formal\u00bb (p. 390). Pero la plausibilidad descriptiva de esas palabras se debe s\u00f3lo a que Luk\u00e1cs toma al pie de la letra y reproduce el sofisma con el que varios fil\u00f3sofos han justificado conclusiones de tipo intuicionista o expl\u00edcitamente oscurantista. As\u00ed puede apreciarse con un breve examen epistemol\u00f3gico de ese discurso. Hay en \u00e9l, por de pronto, la consabida ignorancia de la cuesti\u00f3n, que Luk\u00e1cs comparte en este punto con los fil\u00f3sofos por \u00e9l criticados: la l\u00f3gica formal no puede ser un punto de vista para la captaci\u00f3n del mundo por la sencilla raz\u00f3n de que no es una ciencia real, sino una ciencia formal; no se refiere directamente a la realidad, sino a la captaci\u00f3n de la realidad, o a modelos materiales muy simples que pueden construirse en la realidad recortando \u00e9sta de un modo muy artificial. En segundo lugar, hay una simplificaci\u00f3n que da en falsedad: para mostrar la insuficiencia de la raz\u00f3n, lo que interesa al intuicionista o irracionalista en general no es poner de manifiesto los l\u00edmites de la l\u00f3gica formal <em>\u2013<\/em>los cuales son, por definici\u00f3n, estrech\u00edsimos<em>\u2013<\/em>, sino los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico. Por tanto, Luk\u00e1cs tendr\u00eda la misma raz\u00f3n para decir que ciencia e irracionalismo son dos polos de una misma actitud, etc. En tercer lugar hay que precisar algo que interesa para examinar otro punto insatisfactorio del an\u00e1lisis luk\u00e1csiano: esa idea de que la postulaci\u00f3n de una facultad no-racional se basa en la afirmaci\u00f3n de los l\u00edmites de las facultades racionales <em>\u2013<\/em>paralogismo que es \u00e9l mismo parte de la propaganda irracionalista tradicional<em>\u2013<\/em>\u00a0contiene residuos de una teor\u00eda del conocimiento insuficientemente fundada: la teor\u00eda del conocimiento que implica una \u00abpsicolog\u00eda de las facultades\u00bb. Declarativamente se opone siempre Luk\u00e1cs a esa psicolog\u00eda, y la imputa, con Hegel, a Kant. Pero est\u00e1 claro que Luk\u00e1cs, aparte de hablar frecuentemente de \u00abentendimiento\u00bb, \u00abraz\u00f3n\u00bb y \u00abdeterminaciones de la reflexi\u00f3n\u00bb, se atiene a esa psicolog\u00eda o, por lo menos, a la consiguiente teor\u00eda del &#8216;conocimiento&#8217;; al dar aquella explicaci\u00f3n gen\u00e9tica del irracionalismo, la cual se repite en otros lugares (en <i>El joven<\/i><i> <\/i><i>Hegel,<\/i><i> <\/i>por ejemplo, y aqu\u00ed, en <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la <\/i><i>raz\u00f3n,<\/i><i> <\/i>en la p. 77). La psicol\u00f3gica expresi\u00f3n \u00ablos l\u00edmites del entendimiento\u00bb (p. 332), contrapuestos a la amplitud de la \u00abraz\u00f3n\u00bb, es inadmisible en teor\u00eda del conocimiento mientras la psicolog\u00eda del conocer no pruebe que hay una entidad funcional especial llamada entendimiento, distinta de otra llamada raz\u00f3n. Y la psicolog\u00eda no parece estar hoy cerca de sostener eso. El problema epistemol\u00f3gico real que hay detr\u00e1s de esa infundada distinci\u00f3n <em>\u2013<\/em>mitificada, adem\u00e1s; por Hegel m\u00e1s a\u00fan que por Kant<em>\u2013<\/em>\u00a0entre entendimiento, \u00abdeterminaciones de la reflexi\u00f3n\u00bb (aplicaci\u00f3n adecuada, \u00abexacta\u00bb y est\u00e1tica de las categor\u00edas \u00abl\u00f3gicas\u00bb) y \u00abraz\u00f3n\u00bb o discurso \u00abdial\u00e9ctico\u00bb, es la distinci\u00f3n entre proposiciones demostrables dentro de una teor\u00eda en sentido estricto (o argumentables con el mismo tipo <em>\u2013<\/em>no grado<em>\u2013<\/em>\u00a0de validez en el seno del conocimiento vulgar pre-teor\u00e9tico) y proposiciones no susceptibles de demostraci\u00f3n en sentido fuerte. La comprensi\u00f3n hegeliana del problema consiste en creer que lo que no se demuestra con el \u00abentendimiento\u00bb se demuestra (alcanzando un modo y grado de validez no menos fuertes) con otra actividad superior, la \u00abraz\u00f3n\u00bb. La concepci\u00f3n irracionalista del problema consiste en creer que lo que no se demuestra con el \u00abentendimiento\u00bb es accesible irracionalmente, suprarracionalmente. La modesta realidad consiste en esto: que racional es toda argumentaci\u00f3n correcta <em>\u2013<\/em>demostrativa en sentido fuerte o meramente probable o plausible<em>\u2013<\/em>, que fuera de esa racionalidad no hay ninguna otra forma (\u00absuprarracional\u00bb) de arg\u00fcir, y que la \u00abfacultad\u00bb que demuestra lo demostrable y meramente arguye lo arg\u00fcible es una y la misma: sus<i> <\/i>instrumentos, simplemente, dan unas veces un resultado de determinada validez y otras veces un resultado de otro tipo de validez. Las diferencias en cuesti\u00f3n no est\u00e1n determinadas por la \u00abfacultad\u00bb, sino por el objeto abstracto o formal al que se aplique (cuyas caracter\u00edsticas depender\u00e1n en mayor o menor grado de los objetos materiales de la investigaci\u00f3n); y esas diferencias no se pueden interpretar psicol\u00f3gicamente (al menos en el estadio actual de la psicolog\u00eda), sino desde el punto de vista de la teor\u00eda del conocimiento y del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Por triviales que sean esas generalidades, es \u00fatil aludir a ellas, porque el notar su ausencia ayuda a comprender por qu\u00e9 un escritor que tan agudamente descubre en otros el vicio de pensamiento meramente declarativo, ret\u00f3rico, demag\u00f3gico y no-realizador es \u00e9l mismo a menudo declarativo en sus estimaciones de racionalidad e irracionalismo. En efecto: Luk\u00e1cs se mantiene dentro de la conceptualizaci\u00f3n cl\u00e1sica y rom\u00e1ntica que ve en la diferencia entre la proposici\u00f3n fundamentada exactamente y la proposici\u00f3n m\u00e1s o menos plausiblemente arg\u00fcida (propia del filosofar, del pensamiento pol\u00edtico y, en general, de todo discurso no teorizable en sentido fuerte) una diferencia como de naturaleza: una diferencia debida no a las caracter\u00edsticas de los campos objetivos estudiados, sino al tipo de potencia intelectual utilizada, el \u00abentendimiento\u00bb o la \u00abraz\u00f3n\u00bb. As\u00ed le bastar\u00e1, para calificar a un pensador o a un pensamiento de irracionalista, el mero hecho de que ese pensador no admita (o sea, no <i>declare) <\/i>la existencia de una facultad racional distinta del entendimiento categorial, pero tan demostrativa como \u00e9ste; o le bastar\u00e1 la mera declaraci\u00f3n de que existe tal facultad y de que todo es cognoscible con el mismo tipo de fundamentaci\u00f3n para conceder al declarante el beneficio de racionalidad. Y todo ello con olvido o desprecio de las concretas y particulares realizaciones intelectuales de los varios autores. Hegel, propuesto como paradigma de racionalidad, es el mayor beneficiario de este procedimiento que acepta las meras declaraciones o intenciones por su valor facial. He aqu\u00ed un ejemplo: \u00ab[&#8230;] pese a su car\u00e1cter conservador, a sus vacilaciones y a sus concesiones hacia la derecha y a sus equ\u00edvocos ideol\u00f3gico-teol\u00f3gicos, no cabe duda de que la esencia del m\u00e9todo dial\u00e9ctico hegeliano se halla en el automovimiento del concepto, en la cohesi\u00f3n interior y regida por leyes de las determinaciones terrenales, del m\u00e1s ac\u00e1, que no dejan margen para nada trascendental, ni<i> <\/i>en la naturaleza ni en la historia\u00bb (p. 146). \u00bfQu\u00e9 puede significar eso de que \u00abla esencia\u00bb de algo equ\u00edvocamente teol\u00f3gico es precisamente la negaci\u00f3n de lo teol\u00f3gico? Pura y simplemente, que Hegel habla de concepto, de esp\u00edritu, y de raz\u00f3n, en vez de hablar de Dios. Pura cuesti\u00f3n de l\u00e9xico, tomada por realizaci\u00f3n intelectual, pasando por alto que el \u00abConcepto\u00bb hegeliano <em>\u2013<\/em>y, desde luego, el Esp\u00edritu<em>\u2013<\/em>\u00a0puede merecer el nombre de Dios tan justamente como su verdadera madre, la Natura spinoziana.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el joven Schelling se beneficia de ese modo de estimar la racionalidad de un autor por sus meras declaraciones o <i>slogans: <\/i>basta con que un fil\u00f3sofo diga que la realidad es cognoscible, que hay un \u00abreflejo\u00bb de la realidad, para que <i>El asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i>reconozca plena racionalidad a su especulaci\u00f3n, aunque el fil\u00f3sofo en cuesti\u00f3n entienda por \u00abcognoscible\u00bb accesible a la intuici\u00f3n y, por \u00abrealidad\u00bb, Dios: \u00abPor muy m\u00edstica que sea [la] fundamentaci\u00f3n schellingiana de la objetividad del arte [&#8230; ], por mucho que apele a Dios y deduzca en su nombre la objetividad del arte, la identidad de la verdad y la belleza, se percibe en ella, sin embargo, la tendencia hacia la teor\u00eda del reflejo, y no s\u00f3lo se percibe, sino que esta tendencia ocupa, incluso, el centro de su fundamentaci\u00f3n de la est\u00e9tica, y ello hace que Schelling se remonte en este punto, realmente, por sobre el idealismo subjetivo de Kant y de Fichte\u00bb (p. 124). De modo que una \u00abtendencia\u00bb, el mero decir o proclamar que el arte es objetivo por obra de la naturaleza y la voluntad de Dios, es ya, aunque la realidad \u00abreflejada\u00bb por el arte se entienda como una m\u00edstica procesi\u00f3n divina, superar, por ejemplo, la laboriosa construcci\u00f3n kantiana del juicio reflexionante (est\u00e9tico), la cual, por lo menos, no apela a nada que el fil\u00f3sofo no crea ser la capacidad reflexiva del hombre. Con esto la resoluci\u00f3n de problemas se reduce a la proclamaci\u00f3n vac\u00eda del deseo de que todos los problemas est\u00e9n ya siempre resueltos. Lo considerado y juzgado como racional o irracional no es ya la concreci\u00f3n realizada del pensamiento de un fil\u00f3sofo <em>\u2013<\/em>en el caso del joven Schelling, su m\u00edstica intuitivista, verdadero paroxismo irracionalista<em>\u2013<\/em>, sino los <i>slogans<\/i><i> <\/i>de la declaraci\u00f3n de intenciones o la hueca coincidencia lexicogr\u00e1fica con autores no irracionalistas. Antes de cualquier b\u00fasqueda ulterior vale la pena observar que todos los motivos cr\u00edticos apuntados hasta ahora muestran una cierta coherencia: del idealismo en la concepci\u00f3n de los efectos del irracionalismo <em>\u2013<\/em>primer punto de los examinados<em>\u2013<\/em>\u00a0se pasa f\u00e1cilmente a una comprensi\u00f3n puramente ideol\u00f3gica de la historia del conocimiento; ese panideologismo es muy compatible con la impl\u00edcita recusaci\u00f3n de la ciencia emp\u00edrica; y de todo eso se pasa sin grandes saltos a una apreciaci\u00f3n ideol\u00f3gica de los simples <i>slogans<\/i><i> <\/i>de los fil\u00f3sofos. Ahora debe a\u00f1adirse que por ese camino se llega a verbalismos ya escasamente significativos. \u00bfQu\u00e9 puede querer decir, por ejemplo, que Simmel tiene como tendencia fundamental en su teor\u00eda del conocimiento \u00abla de una en\u00e9rgica lucha contra toda clase de reflejo, contra toda suerte de reproducci\u00f3n discursiva de la realidad, en su modo de ser real\u00bb? (p. 357). La <i>intenci\u00f3n <\/i>pol\u00e9mica de ese p\u00e1rrafo de Luk\u00e1cs se entiende perfectamente <em>\u2013<\/em>o, al menos, la entendemos perfectamente cuantos coincidimos con las aspiraciones de Luk\u00e1cs y nos oponemos a las que fueron de Simmel<em>\u2013<\/em>. Pero eso se debe simplemente a que Luk\u00e1cs est\u00e1 diciendo que Simmel es un conservador, y a que en eso estamos de acuerdo con Luk\u00e1cs; no a que tenga ning\u00fan sentido preciso la frase de la \u00ablucha contra todo reflejo\u00bb.<\/p>\n<p>Al final, arrastrado por ese modo de hablar que no significa, sino que insin\u00faa otras cosas distintas de las que confusamente dice, \u00ablo racional\u00bb mismo se convierte en una incomprensible entidad: as\u00ed resulta que no es \u00ablo racional\u00bb lo que da fundamentaci\u00f3n al pensamiento correcto, aunque se trate s\u00f3lo y al<i> <\/i>menos de fundamentaci\u00f3n formal, sino al rev\u00e9s: \u00abNo en vano el materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico es [&#8230;] la \u00fanica concepci\u00f3n del mundo capaz de fundamentar filos\u00f3ficamente lo progresivo y lo racional\u00bb (p. 416). De un pensamiento marxista aunque s\u00f3lo sea elementalmente cr\u00edtico se puede esperar que se considere \u00e9l mismo como fundado en raz\u00f3n y, sobre todo, que no considere la raz\u00f3n como algo susceptible de fundamentaci\u00f3n <i>te\u00f3rica <\/i>ulterior. Por \u00faltimo, la p\u00e9rdida verbalista de toda denotaci\u00f3n m\u00ednimamente clara y consistente para los t\u00e9rminos \u00abraz\u00f3n\u00bb, \u00abracional\u00bb, \u00abirracionalismo\u00bb, etc., acaba por tener consecuencias tan catastr\u00f3ficas como la negaci\u00f3n del car\u00e1cter cient\u00edfico de los trabajos de Poincar\u00e9 y Duhem en un contexto que glorifica la irracional impostura de Lysenko (p. 22).<\/p>\n<p>Otros libros de Luk\u00e1cs y el mismo <i>Asalto a la raz\u00f3n <\/i>abundan en observaciones y an\u00e1lisis de gran agudeza. Adem\u00e1s, todas sus obras, y especialmente la aqu\u00ed m\u00e1s considerada, documentan la gran erudici\u00f3n del fil\u00f3sofo h\u00fangaro. Erudici\u00f3n y agudeza son instrumentos necesarios y suficientes para que un escritor sea capaz de descubrir, interpretar y comunicar con precisi\u00f3n no ya s\u00f3lo los grandes hechos ideol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n los menores, y los matices de unos y otros. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, Luk\u00e1cs, que ya a los veintitr\u00e9s a\u00f1os, en una \u00e9poca bastante menos pr\u00f3diga en galardones literarios, era titular de uno de los premios m\u00e1s prestigiosos de su pa\u00eds y que a los veinticinco era, con sus primeras obras, una de las \u00abpromesas\u00bb m\u00e1s respetadas de una tradici\u00f3n tan refinada como la de Dilthey y de Rickert, por qu\u00e9 este escritor erudito y agudo no revela, en el tratamiento de un tema para \u00e9l mismo fundamental, ning\u00fan esfuerzo por obtener claridad de conceptos ni tampoco precisi\u00f3n concreta, respeto y valoraci\u00f3n de la constelaci\u00f3n de matices que determina la individualidad de los hechos culturales? La respuesta que se impone al lector es la misma con que se da al preguntarse por la an\u00e1loga ignorancia de los matices que es tan caracter\u00edstica del filosofar de Lenin: Luk\u00e1cs no es claro ni preciso, por de pronto, porque no quiere serlo. M\u00e1s de un paso del <i>Asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i>lo dice expl\u00edcitamente. He aqu\u00ed uno, que a\u00f1ade a la declaraci\u00f3n del hecho una primera explicaci\u00f3n de la premeditada rudeza t\u00e9cnica: \u00ab[&#8230;] la historia del neohegelianismo revela claramente cu\u00e1n est\u00e9riles son siempre las transacciones en materia de filosof\u00eda, c\u00f3mo se entrega el d\u00e9bil movimiento de resistencia, indefenso, en manos de las corrientes reaccionarias fundamentales y cu\u00e1n poco cuentan, en los grandes cambios de la historia universal, los matices y las reservas\u00bb (p. 470).<\/p>\n<p>Esas l\u00edneas <em>\u2013<\/em>que la vida de Luk\u00e1cs permite interpretar como bastante dram\u00e1ticas<em>\u2013<\/em>\u00a0son reflejo de la mala consciencia del intelectual que para ayudar pr\u00e1cticamente al \u00abgran cambio de la historia universal\u00bb no ve m\u00e1s procedimiento que el expeditivo de la simplificaci\u00f3n del discurso te\u00f3rico o doctrinal, no ya s\u00f3lo por la<b> <\/b>impl\u00edcita y paternalista convicci\u00f3n de que las masas explotadas necesitan un discurso simplista, sino, adem\u00e1s, por el expl\u00edcito temor de que toda detenci\u00f3n ante la complejidad del \u00abmatiz\u00bb tenga las mismas consecuencias que la vacilaci\u00f3n en el campo de batalla, aprovechable por el enemigo en su asalto. Eso puede explicar parcialmente el hecho, antes recordado, de que Luk\u00e1cs, cuando formula expl\u00edcitamente una noci\u00f3n algo general de irracionalismo, no vaya m\u00e1s all\u00e1 de la indicaci\u00f3n de los campos de lucha social: el irracionalismo \u00abes\u00bb un algo que combate, primero, la idea burguesa de progreso, y, luego, la idea proletaria de socialismo y su fundamentaci\u00f3n (p. 6).<\/p>\n<p>Ahora bien: cuando se trata de conceptos, la p\u00e9rdida del llamado \u00abmatiz\u00bb es p\u00e9rdida del concepto mismo. Y cuando se trata de la comprensi\u00f3n de un escritor, la p\u00e9rdida del \u00abmatiz\u00bb es p\u00e9rdida de la individualidad del pensamiento o la obra. Por ello en <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n <\/i>se pierden, o no se ganan, los conceptos de raz\u00f3n y de irracionalismo y se pierde tambi\u00e9n la concreci\u00f3n del pensamiento de Kierkegaard (tan profunda y tempranamente conocido por Luk\u00e1cs), o de Nietzsche, etc.<\/p>\n<p>Aun m\u00e1s: el balance final de esas p\u00e9rdidas es la nulidad pr\u00e1ctica de los criterios aplicados. En efecto: es muy plausible la tesis de que la oposici\u00f3n al progresismo y luego al socialismo sea un rasgo hist\u00f3rico del irracionalismo europeo. Pero lo ser\u00e1 con ciertas peculiaridades, pues tambi\u00e9n otras corrientes de pensamiento <em>\u2013<\/em>y, sobre todo, otros pensamientos concretos<em>\u2013<\/em>\u00a0presentan ese mismo rasgo, empezando por el socialismo de Luk\u00e1cs, que tan s\u00f3lidas cr\u00edticas contiene del progresismo. O, por tomar un ejemplo extremo, se puede perfectamente imaginar una ideolog\u00eda reaccionaria de ra\u00edces marxianas o an\u00e1logas a las marxianas, o sea, basada en el mismo an\u00e1lisis clasista: un sistema, por ejemplo que a\u00f1adiera al an\u00e1lisis marxiano de las clases el postulado pol\u00edtico de que no hay por qu\u00e9 promover la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n al servicio de la libertad, y obtuviera de ese conjunto una pr\u00e1ctica antiproletaria y antisocialista que utilizara a su vez la comprensi\u00f3n marxiana de la lucha de clases. Esta construcci\u00f3n no es puramente especulativa: corresponde aproximadamente a la actitud sociol\u00f3gica y pol\u00edtica del bar\u00f3n von Stein y, con otros matices, corresponde acaso al proyecto de un cient\u00edfico como Schumpeter.<\/p>\n<p>No parece que un hecho as\u00ed sea accesible con los m\u00e9todos de Luk\u00e1cs. Como tampoco lo parece el hecho de que <i>El<\/i><i> <\/i><i>Capital<\/i><i> <\/i>fuera, precisamente, el \u00ablibro de cabecera\u00bb de los capitalistas rusos, como dec\u00eda Gramsci (hecho, dicho sea de paso, que deber\u00eda dar qu\u00e9 pensar al ansia de virginidad siempre temerosa de \u00abintegraciones\u00bb). Esos hechos son dif\u00edcilmente explicables con los m\u00e9todos de Luk\u00e1cs por algo que se adelant\u00f3 al principio, a saber: por el hecho de que la formulaci\u00f3n de Luk\u00e1cs, su mundo filos\u00f3fico, la tradici\u00f3n en que se mueve, el ambiente, en suma, del culturalismo de las ciencias del esp\u00edritu y de la recuperaci\u00f3n revolucionaria de Hegel a principios de siglo, le dirige la atenci\u00f3n casi exclusivamente a las cuestiones de la ideolog\u00eda, de la concepci\u00f3n m\u00e1s o menos sistem\u00e1tica del mundo, con cierta insensibilidad para los problemas del conocimiento positivo. Es una tendencia caracter\u00edstica de una atm\u00f3sfera intelectual basada, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, en los prejuicios acerca del hiato metodol\u00f3gicamente insalvable entre las ciencias de la naturaleza y las sociales y acerca de la funci\u00f3n intelectualmente primaria de la concepci\u00f3n del mundo o ideolog\u00eda respecto del conocimiento positivo. Para Luk\u00e1cs igual que para Dilthey o Spengler <em>\u2013<\/em>o sea, para un socialista igual que para un semifascista, formados todos en esa tradici\u00f3n<em>\u2013<\/em>, los enunciados cient\u00edfico-positivos no son m\u00e1s que muletas de la ideolog\u00eda. Desde luego que Luk\u00e1cs querr\u00eda entender esa vinculaci\u00f3n al rev\u00e9s, en beneficio de la racionalidad. Pero siempre desemboca en la \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb como instancia decisiva, \u00fanica que tiene trascendencia hist\u00f3rica para \u00e9l: \u00ab[&#8230; ] si el m\u00e9todo cient\u00edfico no se generaliza filos\u00f3ficamente ni se pone en contraposici\u00f3n respecto de las concepciones antropomorfizadoras del mundo, sus resultados sueltos pueden adaptarse a las diversas concepciones generales m\u00e1gicas y religiosas, incrustarse en ellas, con lo que el efecto del proceso cient\u00edfico de los diversos campos especiales sobre la vida cotidiana ser\u00e1 pr\u00e1cticamente nulo\u00bb (<i>Asthetik, <\/i>l. Teil, l. Halbband, p. 140). En esas l\u00edneas est\u00e1 aludiendo Luk\u00e1cs a algo sin duda importante: a la racionalidad cient\u00edfica o cientificidad como principio de cultura y pr\u00e1ctica. Pero, tambi\u00e9n aqu\u00ed, lo hace perdiendo un matiz decisivo, a saber: que \u00abgeneralizar\u00bb, operaci\u00f3n bien definida siempre que se practique <i>dentro<\/i><i> <\/i>de una ciencia especial, sin rebasar su campo de validez, est\u00e1 en cambio por definir, es t\u00e9rmino oscuro cuando se trata de pasar de la ciencia a la consciencia de la realidad. Si Luk\u00e1cs no atiende a un problema as\u00ed, decisivo para la noci\u00f3n de \u00abracionalidad de una concepci\u00f3n del mundo\u00bb, ello se debe a que el medio filos\u00f3fico culturalista, diltheyano, del que procede ignora la diferencia en cuesti\u00f3n, no ve \u00absaber\u00bb relevante m\u00e1s que en la ideolog\u00eda y toma as\u00ed como resuelto el problema te\u00f3rico central de la pr\u00e1ctica <em>\u2013<\/em>que es el problema central del marxismo<em>\u2013<\/em>: la tarea de fundar la pr\u00e1ctica en la cr\u00edtica de los fen\u00f3menos sociales b\u00e1sicos y de los fen\u00f3menos sobrestructurales, incluidos los ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El texto de Luk\u00e1cs abunda en ejemplos de esa evitaci\u00f3n de la problem\u00e1tica del conocimiento real mediante la reducci\u00f3n de los mismos al \u00e1mbito ideol\u00f3gico. As\u00ed escribe, por ejemplo, hablando de la f\u00f3rmula weberiana de la \u00abdesvinculaci\u00f3n axiol\u00f3gica\u00bb o \u00ablibertad de valores\u00bb (<i>Wertfreiheit<\/i>)<i> <\/i>de la teor\u00eda cient\u00edfica positiva: \u00ab[&#8230;] su [de Max Weber] rigurosa cientificidad no es m\u00e1s que un camino hacia la definitiva instauraci\u00f3n del irracionalismo en la concepci\u00f3n del mundo [&#8230;]\u00bb (p. 500). No le interesa a Luk\u00e1cs saber si esa \u00abrigurosa cientificidad\u00bb es en s\u00ed misma un valor social, un servicio posible a la producci\u00f3n, corno lo fue la sistematizaci\u00f3n del silogismo por el \u00abesclavista\u00bb Arist\u00f3teles. Le basta con saber que la aplicaci\u00f3n del criterio weberiano en la ciencia social de su \u00e9poca y <em>\u2013<\/em>sobre todo<em>\u2013<\/em>\u00a0por obra de sus seguidores burgueses es en gran parte un expediente de la lucha de clases. Le basta con saber, por otra parte, que Max Weber tendi\u00f3, en su ideolog\u00eda, a cierto misticismo m\u00e1s o menos ateo y reaccionario. Y como el mundo filos\u00f3fico culturalista le mueve a creer que todo contenido doctrinal es de la misma naturaleza, igual la epistemolog\u00eda que los ideales personales o culturales, Luk\u00e1cs comete el paso a otro g\u00e9nero, el sofisma caracter\u00edstico del pan-ideologismo: deducir la concepci\u00f3n del mundo de un pensador a partir de su ciencia, o su ciencia a partir de su concepci\u00f3n del mundo, considerando las diversas proposiciones como pertenecientes todas a un medio intelectual homog\u00e9neo. Y sin duda existe un medio homog\u00e9neo para toda clase de proposiciones: pero ese medio no es el sistema o la teor\u00eda, sino el producto cultural (mixto) concreto o la consciencia individual y, en definitiva, <i>el<\/i><i> <\/i><i>medio<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la pr\u00e1ctica:<\/i><i> <\/i>\u00e9ste es el medio homog\u00e9neo de unas y otras proposiciones cuando ya no son meros enunciados, sino \u00abideas-fuerza\u00bb, pr\u00e1ctica <i>in<\/i><i> <\/i><i>statu<\/i><i> <\/i><i>nascendi;<\/i><i> <\/i>no un supuesto edificio te\u00f3rico sistem\u00e1tico hecho de proposiciones cuyos modos de validez son diferentes por definici\u00f3n. El ejemplo escogido sugiere, de todos modos, varias cosas m\u00e1s. Y alguna de ellas tiene que recordarse para entender las motivaciones de Luk\u00e1cs: se\u00f1aladamente, la frecuente tendencia de muchos cient\u00edficos de esta \u00e9poca de \u00abgrandes cambios hist\u00f3ricos\u00bb a refugiarse en una m\u00edstica sinraz\u00f3n una vez cumplidas las horas de laboratorio, pizarra o mesa de trabajo. Luk\u00e1cs cita los casos de Max Weber y de Wittgenstein, el cual, adem\u00e1s del regalo que es su hermosa y temprana presentaci\u00f3n del principio de extensionalidad y de sus agudos an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edsticos, ha dejado una pintoresca leyenda m\u00edstica biogr\u00e1fica. Y a esos casos se pueden a\u00f1adir tantos otros, como el muy notable de Schr\u00f6dinger, capaz de<b> <\/b>sumar a su obra en mec\u00e1nica ondulatoria la incoherente y asustada confesi\u00f3n de fe atea y cr\u00e9dula, cristiana y budista, espiritista, yogui y talm\u00fadica con la que cierra <i>What is Life? <\/i>Tambi\u00e9n es verdad, y lleva raz\u00f3n Luk\u00e1cs al observarlo y comentarlo con una dureza verbal en nada inferior a la de Engels en contextos semejantes, que el mismo tema de la caducidad de las ideolog\u00edas se concreta desde el primer momento, en las plumas de Burnham y de Bell, en la ideolog\u00eda reaccionaria del \u00abfinal de las ideolog\u00edas\u00bb, en la ideolog\u00eda, esto es, del fatalismo tecnol\u00f3gico. Todo eso es verdad, y frente a ello y por ello se explica la prisa intelectual de Luk\u00e1cs (apoyada en su pan-ideologismo culturalista), su desprecio del \u00abmatiz\u00bb, por creer que s\u00f3lo de ese modo puede servir a \u00abla defensa de la raz\u00f3n como movimiento de masas\u00bb (p. 69).<\/p>\n<p>Pero queda el hecho de que la consciencia cr\u00edtica no puede ser albergada por la magnificencia sin cimientos de las \u00abconcepciones del mundo\u00bb estructuralmente rom\u00e1nticas, de esos megalitos especulativos viciados por el paralogismo que no distingue entre el modo de validez de los conocimientos positivos y el de las estimaciones globales, entre la gran firmeza cohesiva de la teor\u00eda positiva y el arenoso barro que s\u00f3lo ficticiamente une lo adobes de los grandes sistemas filos\u00f3ficos. Luk\u00e1cs, por cierto, es escritor demasiado agudo para no percibir de vez en cuando, pese al mundo filos\u00f3fico del que proceden sus conceptuaciones, esa situaci\u00f3n intelectual. Y en un paso de <i>El asalto a la razon<\/i> ha dejado incluso una confesi\u00f3n expl\u00edcita de que \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb es verbalismo que no significa lo que dice, sino que indica indirectamente en favor de qu\u00e9 est\u00e1 el que lo afirma: \u00abNo deja de ser caracter\u00edstico el que Gumplowicz, que desde el punto de vista objetivo, es decir, a cuanto a la esencia, abandona por completo [\u2026] la teor\u00eda social de la raza, la mantenga en pie terminol\u00f3gicamente, lo que significa que sigue manteni\u00e9ndose fiel a ella en cuanto a las consecuencias que entra\u00f1a con respecto a la concepci\u00f3n del mundo\u00bb (p. 562).<\/p>\n<p>Ya eso est\u00e1 bastante claro como identificaci\u00f3n de la \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb con el verbalismo y la demagogia. Pero hay m\u00e1s: ocurre que, por la debilidad de la idea misma rom\u00e1ntica de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb ante el pensamiento cient\u00edfico, el prescindir de ese modo de presentar los intereses de clase es un indicio incluso de situaci\u00f3n hegem\u00f3nica moderna. La penetraci\u00f3n de Luk\u00e1cs llega a la indicaci\u00f3n expl\u00edcita de esa circunstancia: \u00abLa seguridad social de la burgues\u00eda, su confianza inquebrantable en la \u00abperennidad\u00ab del auge capitalista, conduce a una repulsa y eliminaci\u00f3n de los problemas relacionados con la concepci\u00f3n del mundo: la filosof\u00eda se circunscribe a la l\u00f3gica, a la teor\u00eda del conocimiento y, cuando m\u00e1s, a la psicolog\u00eda\u00bb (p. 328). Vale la pena recordar de paso que \u00e9se es <em>\u2013<\/em>con exclusi\u00f3n de la psicolog\u00eda<em>\u2013<\/em>\u00a0el tenor de la previsi\u00f3n y del programa filos\u00f3ficos de Engels en una p\u00e1gina c\u00e9lebre del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>una de las varias que le han valido la acusaci\u00f3n de positivismo por parte de representantes del irracionalismo antiguo y del moderno, como el jesuita Gustav Wetter y el fil\u00f3sofo Jean-Paul Sartre: \u00ab[&#8230;] es este materialismo sencillamente dial\u00e9ctico, y no necesita filosof\u00eda alguna que est\u00e9 por encima de las dem\u00e1s ciencias [&#8230;] De toda la anterior filosof\u00eda no subsiste al final con independencia m\u00e1s que la doctrina del pensamiento y sus leyes, la l\u00f3gica formal y la dial\u00e9ctica\u00bb (<i>Anti-D\u00fchring, <\/i>Introducci\u00f3n, I).<\/p>\n<p>De una observaci\u00f3n como la \u00faltima transcrita de Luk\u00e1cs <em>\u2013<\/em>y a\u00fan m\u00e1s de una previsi\u00f3n tan categ\u00f3rica como la de Engels<em>\u2013<\/em>\u00a0se desprende que el desinter\u00e9s por la ideolog\u00eda <i>sistem\u00e1tica, <\/i>por la concepci\u00f3n del mundo <i>en el sentido tradicional de esta expresi\u00f3n <\/i>(es decir, en el sentido de un sistema presuntamente deductivo-sistem\u00e1tico y al mismo tiempo omnicomprensivo de la experiencia), es precisamente, en los tiempos modernos, indicio de hegemon\u00eda. Y este hecho social da finalmente cuerpo de posibilidad hist\u00f3rica a la superaci\u00f3n, hasta ahora meramente cient\u00edfica, epistemol\u00f3gica, de la idea o sistema de las concepciones del mundo en el sentido tradicional indicado. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, la observaci\u00f3n no da frutos, sino que queda aislada y perdida, en el an\u00e1lisis luk\u00e1csiano? Veros\u00edmilmente, porque el fil\u00f3sofo piensa que la hegemon\u00eda que a \u00e9l le interesa, la del proletariado, est\u00e1 a\u00fan por conseguir, y que para esa consecuci\u00f3n se necesita algo m\u00e1s que conocimiento positivo, incluso en el terreno del pensamiento. Lo cual es evidente: se necesita adem\u00e1s un programa, el programa de una determinada pr\u00e1ctica. Pero ocurre que, para Luk\u00e1cs, programa y concepci\u00f3n del mundo tienden a confundirse, como se han confundido en \u00e9pocas anteriores. En un paso de las primeras p\u00e1ginas de <i>El asalto a la raz\u00f3n, <\/i>por ejemplo, Luk\u00e1cs habla de tendencias filos\u00f3ficas que evitan ser concepciones del mundo, y las caracteriza diciendo que \u00abreh\u00fayen toda actitud ante una concepci\u00f3n del mundo o un programa\u00bb (p. 82). La confusi\u00f3n de la noci\u00f3n de programa (propuesta cr\u00edtica, de objetivos y medios) con la de concepci\u00f3n del mundo (s\u00edntesis especulativa de incierta validez te\u00f3rica con valoraciones pragm\u00e1ticas no expl\u00edcitas como tales) no es, ni mucho menos, un trivial fallo del pensamiento. Obedece a una problem\u00e1tica real, que puede describirse brevemente as\u00ed: un programa pr\u00e1ctico racional tiene que estar vinculado con el conocimiento positivo, con las teor\u00edas cient\u00edficas, pero no puede deducirse de ellas con medios puramente te\u00f3ricos, porque el programa presupone unas valoraciones; unas finalidades y unas decisiones que, como es natural, no pueden estar ya dados por la teor\u00eda, por el conocimiento positivo. Por tanto, la fundamentaci\u00f3n del programa pr\u00e1ctico en la teor\u00eda, en el conocimiento positivo <em>\u2013<\/em>fundamentaci\u00f3n que se produce en el seno de una. interrelaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la que sabemos poco<em>\u2013<\/em>\u00a0requiere una mediaci\u00f3n. Pues bien: la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha, pseudoteor\u00eda mezclada con valoraciones y finalidades, cumple esa funci\u00f3n mediadora con enga\u00f1osa eficacia: su vaga naturaleza intelectual y su escaso rigor discusivo permiten transiciones, casi no sentidas por el sujeto, a trav\u00e9s de las cuales van sum\u00e1ndose a los conocimientos positivos especulaciones valorativas que parecen conducir con necesidad l\u00f3gica al programa, a la pr\u00e1ctica. El \u00fanico defecto de esa mediaci\u00f3n es definitivo; consiste en que resulta cient\u00edficamente insostenible y se hunde en cuanto que se la examina con los medios de la cr\u00edtica epistemol\u00f3gica. Esa cr\u00edtica muestra en seguida los pasos de falacia naturalista en sentido estricto en el seno de <i>la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha<\/i> (esto es, de los <i>pseudosistemas de corte rom\u00e1ntico<\/i>): pasos en que la argumentaci\u00f3n aparentemente te\u00f3rica desliza juicios pragm\u00e1ticos de valor o de finalidad <i>no reconocidos como tales<\/i>. No hay duda de que entre el conocimiento y el programa, entre la teor\u00eda y la formulaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, hay una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica integradora que exige una mediaci\u00f3n no menos dial\u00e9ctica. Esa mediaci\u00f3n no puede ser la inconsistente fusi\u00f3n de conocimientos, valoraciones y finalidades sof\u00edsticamente tomados todos como elementos intelectuales homog\u00e9neos. La mediaci\u00f3n tiene que ser producida entre una clara consciencia de la realidad tal como \u00e9sta se presenta a la luz del conocimiento positivo de cada \u00e9poca, una consciencia clara del juicio valorativo que nos merece esa realidad, y una consciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que han de ser vistas como tales, no como afirmaciones (pseudo)-te\u00f3ricas. Se puede seguir llamando <em>\u2013<\/em>si la expresi\u00f3n ha arraigado ya definitivamente<em>\u2013<\/em>\u00a0\u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb a la consciencia de esa mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica. Pero acaso fuera m\u00e1s conveniente terminar incluso en el l\u00e9xico con el lastre especulativo rom\u00e1ntico. Algunos historiadores de la ciencia han usado otros t\u00e9rminos menos ambiciosos y que tal vez ser\u00edan \u00fatiles para separarse de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica: por ejemplo,<i> <\/i><i>visi\u00f3n previa<\/i><i><b>,<\/b><\/i><i> hip\u00f3tesis generales, etc.<\/i><\/p>\n<p>Dicho sea incidentalmente, s\u00f3lo esa claridad epistemol\u00f3gica puede explicar que, con los mismos conocimientos positivos, un hombre sea reaccionario y otro revolucionario. S\u00f3lo un an\u00e1lisis epistemol\u00f3gico suficiente ofrece con claridad una inserci\u00f3n adecuada al an\u00e1lisis que busca las posiciones de clase del pensamiento. Ese problema ha sido, en realidad, siempre irresoluble para la tradici\u00f3n culturalista, cuyo pan-ideologismo, al homogeneizar todo el campo de la consciencia reflexiva, suprime en \u00e9l toda dialecticidad. Desde el punto de vista epistemol\u00f3gico <em>\u2013<\/em>lo que ahora quiere decir: ignorando el otro aspecto de la cuesti\u00f3n, el movimiento que va del programa pr\u00e1ctico a la teor\u00eda<em>\u2013<\/em>, la zona de mediaci\u00f3n que vincula, sin homogeneizarlos, el campo de la teor\u00eda con el de la pr\u00e1ctica y su formulaci\u00f3n es el punto de inserci\u00f3n de la influencia de las posiciones de clase, el \u00e1mbito de estudio para lo que Gramsci, sensible espectador del nacimiento de nuevos problemas te\u00f3ricos, llam\u00f3 \u00abla teor\u00eda [social] del error\u00bb.<\/p>\n<p>El dilatado esfuerzo de Luk\u00e1cs en torno al problema del irracionalismo se encuentra hist\u00f3rico-culturalmente en un per\u00edodo anterior a esa nueva problem\u00e1tica te\u00f3rica. Ese esfuerzo es parte de una obra que se presenta ya hoy como la de un cl\u00e1sico del socialismo: irrenunciable en sus finalidades <em>\u2013<\/em>entre ellas \u00abla defensa de la raz\u00f3n como movimiento de masas\u00bb<em>\u2013<\/em>, pero sin olvidar que ellas mismas tienen que formularse siempre con el l\u00e9xico de los problemas realmente planteados en cada \u00e9poca y caso.<\/p>\n<p>Se ha visto que el uso de las nociones de \u00abraz\u00f3n\u00bb e \u00abirracionalismo\u00bb por Luk\u00e1cs no se basa en ninguna definici\u00f3n ni determinaci\u00f3n precisa. Eso implica en la pr\u00e1ctica la adopci\u00f3n de un uso tradicional de dichas nociones. De este modo un filosofar es racional para <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto a la raz\u00f3n <\/i>cuando est\u00e1 suficientemente dotado de la armon\u00eda o el equilibrio entre los elementos especulativos, emp\u00edricos y motivacionales que caracteriza los grandes sistemas filos\u00f3ficos cl\u00e1sicos, se\u00f1aladamente (para Luk\u00e1cs) el de Hegel. El consiguiente \u00abconservadurismo\u00bb u \u00aboptimismo\u00bb cultural es en sustancia (o sea, desde el punto de vista de la lucha de clases) una respuesta al desequilibrado irracionalismo que totaliza y concreta varios racionalismos sectoriales de la civilizaci\u00f3n burguesa moderna, del capitalismo monopolista e imperialista. Luk\u00e1cs ha construido esa respuesta, en su juventud, con instrumentos intelectuales neo-kantianos, diltheyanos y hegelianos, hasta desembocar en <i>Historia y consciencia<\/i><i> <\/i><i>de clase. <\/i>Luego, en su madurez y en su vejez admirable, bas\u00e1ndose tambi\u00e9n en la epistemolog\u00eda excesivamente simple de <i>Materialismo y empiriocriticismo <\/i>y del mecanicismo del per\u00edodo de Stalin.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n inmediatamente clasista de la guerra declarada por Luk\u00e1cs a la microrraz\u00f3n y macrodesraz\u00f3n de la cultura burguesa moderna explica que el fil\u00f3sofo h\u00fangaro haya sido siempre tan congenial con la izquierda marxista, desde los a\u00f1os veinte hasta hoy mismo, cuando alg\u00fan autor trotskista lo esgrime, por ejemplo, contra Louis Althusser, tomado vicariamente por el Partido Comunista Franc\u00e9s. Pero, para librar esa batalla, Luk\u00e1cs, bajo el efecto de las dos guerras mundiales (tan irracionalmente cient\u00edficas) desencadenadas por el imperialismo, tiende a apoyarse en el pasado: la raz\u00f3n-armon\u00eda que contrapone al racionalismo sectorial globalmente irracional de los monopolios muestra el corte de la utop\u00eda que anim\u00f3 a los cl\u00e1sicos de la burgues\u00eda ascendente y, sobre todo, al joven Hegel. Es poco probable que la lucha de clases en los pa\u00edses capitalistas y la victoria proletaria donde y cuando se produzca puedan evitar la cat\u00e1strofe a que tiende la irracionalidad burguesa final contraponi\u00e9ndole una imagen de <i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>que<\/i><i> <\/i><i>no <\/i><i>lleg\u00f3<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>realizarse<\/i><i> <\/i><i>cuando<\/i><i> <\/i><i>parec\u00edan<\/i><i> <\/i><i>dados<\/i><i> <\/i><i>sus<\/i><i> <\/i><i>presupuestos<\/i><i> <\/i><i>b\u00e1sicos.<\/i><\/p>\n<p>Pero la tarea s\u00ed que es la se\u00f1alada por Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p><b>Rectificaci\u00f3n<\/b><b> <\/b><b>a\u00f1adida<\/b><b> <\/b><b>en<\/b><b> <\/b><b>agosto<\/b><b> <\/b><b>de<\/b><b> <\/b><b>1971<\/b><\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n, hecha en la nota, de que Luk\u00e1cs no determina suficientemente los conceptos de \u00abracionalidad\u00bb e \u00abirracionalismo\u00bb se tiene que corregir, para los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, con la observaci\u00f3n de que en las <i>Conversaciones <\/i>de 1966 con Abendroth, Holz y Kofler, Luk\u00e1cs insiste en la racionalidad condicional o interna a cada estructura (el sentido de \u00abracionalidad\u00bb en la expresi\u00f3n, por ejemplo \u00abracionalidad capitalista\u00bb) y apunta a fundamentar la idea general <em>\u2013<\/em>no ya condicional<em>\u2013<\/em>\u00a0de \u00abracionalidad\u00bb en la de \u00abimplicaci\u00f3n del ejercicio del trabajo productivo\u00bb en sentido marxista. Esta segunda indicaci\u00f3n tiene sin duda mucha importancia.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>3. Bruno y Galileo: creer y saber<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Ese mismo a\u00f1o de 1967, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia el 13 de febrero en la Residencia (o Escuela) San Ant\u00f3n con el t\u00edtulo \u00abBruno y Galileo: creer y saber\u00bb. Existen dos esquemas muy similares de su intervenci\u00f3n. Hemos incorporado los textos seleccionados por el propio autor para su conferencia:<\/span><\/p>\n<p><b>0 <\/b><\/p>\n<p>1. Esta intervenci\u00f3n aislada [de 45 m.] en un curso de tantas lecciones como el que est\u00e1n dando ustedes no puede proponerse hacerlo adelantar, contribuir directamente al mismo. Por el contrario, s\u00f3lo puede ser un par\u00e9ntesis dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>2. Ocupa ese par\u00e9ntesis un tema que es un lugar com\u00fan de la historia de la filosof\u00eda y del pensamiento cient\u00edfico: es corriente poner a Bruno y a Galileo como ejemplos, respectivamente, del saber y el creer<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>3. La forma m\u00e1s reciente y difundida de ese lugar com\u00fan es la que le ha dado Jaspers en <i>Der philosophische Glaube <\/i> [La creencia filos\u00f3fica], 1948: \u00abGiordano Bruno cre\u00eda y Galileo sab\u00eda. Externamente se encontraban los dos en la misma situaci\u00f3n. Un tribunal de la Inquisici\u00f3n exig\u00eda bajo amenaza de muerte la abjuraci\u00f3n. Bruno estaba dispuesto a retractarse de muchas proposiciones, pero no de las que eran decisivas para \u00e9l; muri\u00f3 de muerte de m\u00e1rtir. Galileo reneg\u00f3 la doctrina de que la Tierra gira alrededor del Sol; y se invent\u00f3 luego la aguda an\u00e9cdota seg\u00fan la cual Galileo habr\u00eda murmurado a continuaci\u00f3n las c\u00e9lebres palabras: \u201c sin embargo se mueve\u201d\u00bb (Jaspers, K., <i>Der philosophische Glaube<\/i>, Zurich 1947, pp.9-10).<\/p>\n<p><b>I <\/b><\/p>\n<p>0. La comparaci\u00f3n t\u00f3pica de Bruno con Galileo se basa en la semejanza supuesta entre las situaciones y la contraria resoluci\u00f3n de las mismas por ambos personajes. Vale la pena examinar ambos supuestos.<\/p>\n<p>1. La semejanza de la situaci\u00f3n externa, como la llama Jaspers, es a primera vista llamativa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Ambos, Galileo y Bruno, han tenido previas dificultades con la Inquisici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1. Galileo por el Decreto de 24-II-1616, que declaraba \u00ababsurda y falsa en filosof\u00eda, y por lo menos err\u00f3nea en la fe\u00bb la tesis copernicana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.2. Bruno desde que huy\u00f3, colgando los h\u00e1bitos dominicos, del proceso de 1576 <em>\u2013<\/em>para caer en el proceso calvinista de 1579.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Ambos han cre\u00eddo haber superado esas primeras dificultades por estar fuera del territorio pontificio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Bruno en Venecia, ante cuya Inquisici\u00f3n consigue defenderse discretamente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. De tal modo que durante a\u00f1os han cre\u00eddo poder salirse en paz.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.1. Galileo durante los a\u00f1os que van del Edicto de 1616 hasta la publicaci\u00f3n del <i>Di\u00e1logo sobre los dos m\u00e1ximos sistemas del mundo<\/i> (febrero de 1632).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.2. Bruno durante sus 9 a\u00f1os de c\u00e1rcel (1592-1600).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.4. En cuanto a las tesis condenadas de uno y otro, la coincidencia es profunda, aunque no es identidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.1. En Galileo se trata de la inmovilidad del Sol y el movimiento de la Tierra en torno suyo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.2. En el caso de Bruno, el proceso es menos conocido porque los documentos siguen siendo secretos. Se sabe que eran ocho tesis principales, pero s\u00f3lo se conocen exactamente cuatro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.4.2.1. El repudio del dogma de la Transubstanciaci\u00f3n (Borrador de sentencia del 8-II- 1600).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.4.2.2. La herej\u00eda novaciana (Sumaria del 24-VIII-1597).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.4.2.3. La pluralidad de los mundos (Sumaria del 24-III-1599).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.4.2.4. El alma-piloto (Sumaria del 24-VIII-1597).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.3. La tesis de la pluralidad de los mundos est\u00e1 emparentada con la helioc\u00e9ntrica, es consecuencia de la obra del \u00abmagn\u00e1nimo Cop\u00e9rnico\u00bb.<\/p>\n<p>2. La contradictoria actitud:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. La abjuraci\u00f3n de Galileo [Texto de la abjuraci\u00f3n]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. La actitud de Bruno<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[Bruno ante los jueces:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8211; \u00abCh\u00b4i cadr\u00f2 morto a terra ben m&#8217;accorgo;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ma qual vita pareggia al morir mio?\u00bb (Transillo).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8211; \u00abMajori forsitan cum timore sententiam in me fertis quam ego accipiam\u00bb].<\/p>\n<p><b>II <\/b><\/p>\n<p>1. La heterogeneidad de las actitudes finales de los dos ha sido el fundamento de la distinci\u00f3n t\u00f3pica entre el creer del uno y el saber del otro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. La verdad de Galileo no sufrir\u00eda por abjuraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. La de Bruno s\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abEsa es la diferencia: una verdad que sufre por la abjuraci\u00f3n, y una verdad cuya abjuraci\u00f3n no la afecta. Ambos hicieron algo adecuado al sentido de la verdad que representaban\u00bb (Jaspers, K: <i>Der ph. Gl<\/i>., p.10).<\/p>\n<p>2. Llegados a este punto hay que ponerse en guardia porque el fil\u00f3sofo nos est\u00e9 deslizando, sin que nos demos cuenta acaso, una doctrina de la verdad que quiz\u00e1 no estemos obligados a aceptar. Con ella adem\u00e1s <em>\u2013<\/em>y esto es lo m\u00e1s grave<em>\u2013<\/em>\u00a0va a introducir a priori un concepto de creencia y otro de saber. No habr\u00e1 investigaci\u00f3n, ni siquiera honrada fijaci\u00f3n convencional de esos t\u00e9rminos. (Este es el vicio caracter\u00edstico de la filosof\u00eda cl\u00e1sica).<\/p>\n<p>3. En efecto, a continuaci\u00f3n escribe Jaspers:<\/p>\n<p>\u00abLa verdad de la cual vivo no <i>es<\/i> sino en la medida en que me identifico con ella; es hist\u00f3rica en su aparici\u00f3n, no es universalmente v\u00e1lida en su formulabilidad objetiva, pero es incondicionada. La verdad cuya correcci\u00f3n puedo probar subsiste sin m\u00ed; es universalmente v\u00e1lida, atemporal, pero no incondicionada, sin m\u00e1s bien vinculada a presupuestos y m\u00e9todos del conocimiento en conexi\u00f3n con lo finito. Ser\u00eda inadecuado querer morir por una verdad que se puede probar\u00bb (Jaspers, K., <i>Der ph. Gl<\/i>, p.10).<\/p>\n<p>4. Esa doctrina parece clara, pero no lo es y hay mucho que decir:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.1. Hasta Einstein, no ha habido &#8216;prueba&#8217; f\u00edsica del heliocentrismo. Y la prueba supone muchos conceptos te\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.2. La ley, de ca\u00edda libre de los graves no se ha demostrado ni se \u00abdemostrar\u00e1\u00bb nunca en el sentido de Jaspers. El caso Cremonini.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.3. El criterio de racionalidad no es la demostrabilidad, sino la pr\u00e1ctica cr\u00edtica intersubjetiva, colectiva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. No est\u00e1 en absoluto claro que verdades objetivas (pero que no son \u00abdemostrables\u00bb en el tranquilizador sentido de Jaspers) no necesiten ni merezcan, ni de hecho produzcan, el esfuerzo personal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.1. Cop\u00e9rnico y Galileo no han muerto, pero han luchado y sufrido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.2. Y es que, al no haber demostrabilidad absoluta, tambi\u00e9n es necesaria una decisi\u00f3n para imponer el modo de pensar <em>\u2013<\/em>y a\u00fan m\u00e1s de vivir<em>\u2013<\/em>\u00a0racional. Se puede no poder vivir sin cientificidad, y \u00e9ste va a ser el caso cada d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. Por \u00faltimo, en el caso concreto de Bruno, la tesis no aclara los hechos: las verdades por las que es oportuno morir, tal como las describe Jaspers <em>\u2013<\/em>y tal como las concibe, en general, el t\u00f3pico son propiamente verdades de fe. Deber\u00edan ser las proposiciones teol\u00f3gicas de Bruno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.3.1. Ahora bien: Bruno estaba dispuesto, en Venecia y luego en Roma, a abjurar precisamente de sus tesis teol\u00f3gicas. Uno de los mejores conocedores de Bruno, Rodolfo Mondolfo, ha explicado del modo siguiente el cambio de Bruno en la fase final de su proceso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abIgnoramos s\u00ed entre las restantes cuatro proposiciones her\u00e9ticas hab\u00eda otras de contenido netamente filos\u00f3fico; sin embargo, las dos mencionadas eran de importancia capital en la filosof\u00eda de Bruno; especialmente la pluralidad de los mundos, que mientras pod\u00eda preocupar a sus jueces por implicar a\u00fan problemas teol\u00f3gicos (como el de la Encarnaci\u00f3n que tendr\u00eda que realizarse en cada uno de los mundos innumerables), significaba para \u00e9l las doctrinas filos\u00f3ficas de la infinitud y unidad universales y de la correspondencia entre potencia y acto divinos&#8230; Lo cual explica la sensaci\u00f3n inmediata que tuvo Bruno de una diferencia sustancial entre el tribunal romano y el v\u00e9neto, a cuyas exhortaciones a retractarse hab\u00eda accedido. El tribunal v\u00e9neto le exig\u00eda \u00fanicamente una retractaci\u00f3n sobre el terreno de la fe religiosa, a la cual pod\u00eda someterse en virtud de su convicci\u00f3n y afirmaci\u00f3n constante de la misi\u00f3n pr\u00e1ctica (moral y social) de la religi\u00f3n. En cambio el tribunal romano le ped\u00eda adem\u00e1s un repudio de su misma filosof\u00eda, por considerarla condenada por toda la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, y sobre este terreno \u00e9l no pod\u00eda retractarse sin renegar de todo lo que hab\u00eda tomado m\u00e1s a pecho\u00bb (Rodolfo Mondolfo,<i> Tres fil\u00f3sofos del Renacimiento<\/i>, Buenos Aires, 1947, p.31).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.4. La situaci\u00f3n resulta todav\u00eda mucho m\u00e1s complicada si se tiene en cuenta que aqu\u00ed no puede recurrirse a una distinci\u00f3n tajante entre ciencia positiva y filosof\u00eda: en la \u00e9poca <em>\u2013<\/em>tambi\u00e9n para Galileo<em>\u2013<\/em>\u00a0ciencia es filosof\u00eda y viceversa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.5. Con todo eso no se trata de negar la diferencia entre Galileo, que es un gran cient\u00edfico, y Bruno, que no lo es.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.6. Pero es evidente que hay que revisar la tesis, aparentemente tan clara, de las dos verdades heterog\u00e9neas.<\/p>\n<p><b>III<\/b><\/p>\n<p>1.1. La demostrabilidad es interna al sistema cient\u00edfico te\u00f3rico, m\u00e1s o menos te\u00f3rico, por lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.1. Y la relaci\u00f3n a presupuestos y m\u00e9todos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>1.2. Pero la decisi\u00f3n de hacer ciencia y creerla en alg\u00fan sentido, consider\u00e1ndola b\u00e1sica para la conducta, es externa a todo eso. Por tanto, tan incondicionada como cualquier otra.<\/p>\n<p>1.3. Lo mismo vale para el sentido com\u00fan razonable. La frase de Einstein sobre la bomba.<\/p>\n<p>1.4. Por tanto, tambi\u00e9n el comportamiento racional, o incluso el cient\u00edfico, se basa en creencia. S\u00f3lo los teoremas formales son ajenos a la creencia, pero en cuanto tales carecen de significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.1. La contraposici\u00f3n (jaspersiana, por ejemplo) saber-creer esconde la verdadera: creencia racional-creencia irracional. Es verdad que \u00abracional\u00bb es muy problem\u00e1tico y no ha recibido a\u00fan aclaraci\u00f3n, ni quiz\u00e1 la reciba nunca del todo, y sea asint\u00f3tico. Lo cual har\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida esta argumentaci\u00f3n. Pero la tesis contraria es peor:<\/p>\n<p>2.2. La falsa contraposici\u00f3n es ideol\u00f3gica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.1. Construye un concepto de saber idealizado y falso, por extrapolaci\u00f3n al exterior del sistema de lo que es interior (no hay saber racional, hay conocimiento racional).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1.1. De este modo hace creer que es inadecuado comprometerse y luchar por verdades racionales, porque la seguridad de \u00e9stas ser\u00eda obvia: cosa, como hemos visto, falsa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.2.1.1.1. El teorema es certeza interna al sistema. La aplicaci\u00f3n del teorema es asunto tan moral como la de dogmas. Por eso hay responsabilidad moral del cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.2. Y as\u00ed puede contraponerle una creencia absoluta y personal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2.1. Que no puede existir m\u00e1s que renunciado a la cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2.2. Y ser\u00eda accesible por otros supuestos procedimientos (el m\u00e9todo filos\u00f3fico, etc.) que no existen sino con la misma condici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.3. Todo lo cual tiene una funci\u00f3n conservadora de la irracionalidad de la cultura, al hacer de la conducta racional algo de resultados tan claros y obvios cuanto sin importancia.<\/p>\n<p>3.1. Ahora bien: por debajo de todas las diferencias, Galileo y Bruno coinciden en afirmar precisamente la conducta racional y cr\u00edtica, frente a la autoridad, la tradici\u00f3n y el lugar com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.1. Galileo lo dice con su hermoso estilo tranquilo de trabajador de la raz\u00f3n. Tan contrario a toda autoridad que hasta desconf\u00eda de la suya propia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abMi inquieto esp\u00edritu no puede evitar el ir dando vueltas como rueda de molino y con gran gasto de tiempo, porque el \u00faltimo pensamiento que se me ocurre a prop\u00f3sito de alguna novedad me hace mandar al agua todos los descubrimientos anteriores\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.2. Bruno con la violencia del propagandista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abNo valga como argumento ninguna autoridad de var\u00f3n, por excelente e ilustre que sea\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEs inicuo sentir por obediencia a otro, es mercenario, servil y contrario a la dignidad de la libertad humana sujetarse y someterse; es estupid\u00edsimo creer por costumbre, irracional admitir algo por la muchedumbre de los que as\u00ed opinan&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abHay que escuchar el clamor de la naturaleza\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Bruno, Articuli 160 <i>adversos mathematicos<\/i>. Dedicatoria Ad divum Rodolphum II imperatorem.<\/p>\n<p>3.2. Ambos son en ese sentido t\u00edpicos renovadores de la raz\u00f3n en la Edad Moderna, proclamadores de lo que Ortega llam\u00f3 la naturaleza luciferina de \u00e9sta, que proclama su &#8216;non serviam&#8217; frente a cualquier autoridad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2.1. Porque la experiencia ense\u00f1a (no demuestra) que para servir, la raz\u00f3n tiene que no ser sierva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1.1. Para servir al progresivo descubrimiento de verdades y a la progresiva destrucci\u00f3n de viejas falsedades.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2.1.2. Lo cual supone decisi\u00f3n, vivir-en.<\/p>\n<p>3.3. Contra lo que dice Jaspers, Bruno y Galileo han vivido de lo mismo: del renacimiento de la raz\u00f3n en los comienzos de la Edad burguesa. <em>\u2013<\/em>Tesis de la doble verdad.<\/p>\n<p>4. Con eso hemos despejado el terreno de interpretaciones ideol\u00f3gicas disimuladas. El caso de Bruno y Galileo nos confirma que toda actitud racional <em>\u2013<\/em>salvo en las ciencias formales puras<em>\u2013<\/em>\u00a0es creencia. No es verdad que la actividad intelectual racional sea un mero juego infalible, frente al cual exista, con sus fuentes, otro modo de conocer y conducirse que sea tambi\u00e9n filos\u00f3fico. Eso es afirmaci\u00f3n ideol\u00f3gica. No es que lo uno sea saber y lo otro creer. Son dos creencias.<\/p>\n<p>Ahora, por redondear, vamos a recuperar la diferencia Bruno Galileo.<\/p>\n<p><b>IV<\/b><\/p>\n<p>1. Muchas diferencias<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.1. Galileo era un viejo de 70 a\u00f1os cuando abjur\u00f3<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.2. Bruno ten\u00eda 53 a\u00f1os cuando muri\u00f3 en la hoguera, 44 cuando empez\u00f3.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.1. Galileo es cient\u00edfico en acto, aunque sus grandes descubrimientos arranquen alguna vez de razonamientos incorrectos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.2. Bruno es m\u00e1s un propagandista de la libertad de investigaci\u00f3n de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>2. Pero esta \u00faltima diferencia, que parecer\u00eda explicarlo todo, no explica nada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. El caso Bacon.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abQue el \u00e1nimo se acomode prudentemente a las ocasiones y oportunidades, en vez de hacer las cosas dura y obstinadamente\u00bb (Bacon, <i>De dignitate et augmento scientiarum<\/i>).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Bruno en cambio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abSi alguna raz\u00f3n, por nueva que sea, nos estimula y obliga, sea l\u00edcito a todo el mundo opinar libre y filos\u00f3ficamente en filosof\u00eda y manifestar su doctrina\u00bb (Bruno, <i>Acrotismus camoeracensis. Forma epistulae ad Rectorem Universitatis Parisiensis,<\/i> Opera latina I,1, 57).<\/p>\n<p>3. La comparaci\u00f3n con Bacon es muy instructiva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.1. La lucha contra los \u00ab\u00eddolos\u00bb lo es tambi\u00e9n de Bruno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2. Y en m\u00e1s de un respecto se considera a \u00e9ste precursor de aquel.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Hay casi identidad de misi\u00f3n, con diversidad de conducta, de \u00abt\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>4. No es pues diferencia de verdades, sino de personas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Sin juzgar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.1. Por la diversidad de las circunstancias.(Contra el t\u00f3pico).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Registrar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1. Y no olvidar, como cient\u00edficos, que no hay por un lado creencia, decisiva existencialmente y ni necesitada ni susceptible de justificaci\u00f3n racional; y, por otro lado, un saber totalmente justificado, pero que no sirve moralmente para nada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.2. La situaci\u00f3n es que todo es creencia, y que la que se esfuerza por ser racional requiere tanto esfuerzo moral como la irracionalista <em>\u2013<\/em>seguramente m\u00e1s, porque exige esp\u00edritu cr\u00edtico y autocr\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.3. Observar el mecanicismo de los espiritualismos irracionalistas.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>4. Un problema para tesina en filosofia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tambi\u00e9n sobre la contraposici\u00f3n creer-saber: texto escrito por el autor para una revista de estudiantes de Filosof\u00eda de la Universidad de Barcelona (entonces La Central). Con fecha 3 de diciembre de 1967:<\/span><\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n entre saber y creer es un viejo tema filos\u00f3fico. En el curso de los estudios de filosof\u00eda se tropieza con \u00e9l varias veces: inevitablemente en tercero, al estudiar a Plat\u00f3n; y luego, probablemente (aunque eso depende de c\u00f3mo conciba el profesor la filosof\u00eda moderna), en quinto, al hablar de Bruno y de Galileo. Las conductas de Bruno y Galileo encarnan de un modo ya suficientemente moderno la contraposici\u00f3n entre creer y saber. Por eso uno de los tratamientos m\u00e1s t\u00edpicos del tema en este siglo (el de Jaspers en <i>Der philosophische Glaube <\/i>(La creencia filos\u00f3fica), Z\u00fcrich, 1947) arranca de una comparaci\u00f3n entre esos dos grandes perseguidos:<\/p>\n<p>\u00abGiordano Bruno cre\u00eda y Galileo sab\u00eda. Externamente se encontraban los dos en la misma situaci\u00f3n. Un tribunal de la Inquisici\u00f3n exig\u00eda bajo amenaza de muerte la abjuraci\u00f3n. Bruno estaba dispuesto a retractarse de muchas proposiciones, pero no de las<i> <\/i>que eran decisivas para \u00e9l: muri\u00f3 de muerte de m\u00e1rtir. Galileo reneg\u00f3 de la doctrina de que la Tierra gira alrededor del Sol (&#8230;)\u00bb Jaspers, <i>op. cit<\/i><i>., <\/i>p\u00e1gina 9).<\/p>\n<p>De esa contraposici\u00f3n moral obtiene Jaspers otra entre dos \u00abverdades\u00bb: una, la verdad vital, que se anula por la abjuraci\u00f3n: es la verdad de la creencia; otra, la verdad cient\u00edfica, racional u objetiva, que no quedar\u00eda afectada por el comportamiento del sujeto ni, en general, depende de \u00e9l: es la verdad sabida. Jaspers <em>\u2013<\/em>que en esto es representante de toda una manera tradicional y com\u00fan de ver el problema<em>\u2013<\/em>\u00a0resume su tesis como sigue:<\/p>\n<p>\u00abLa verdad de la cual vivo no <i>es <\/i>sino en la medida en que me identifico con ella; es hist\u00f3rica en su aparici\u00f3n, no es universalmente v\u00e1lida, pero es incondicionada. La verdad cuya correcci\u00f3n puedo probar subsiste sin m\u00ed; es universalmente v\u00e1lida, atemporal, pero no incondicionada, sino m\u00e1s bien vinculada a presupuestos y m\u00e9todos del conocimiento en conexi\u00f3n con lo finito. Ser\u00eda inadecuado querer morir por una verdad que se puede probar.\u00bb <i>(ibid., <\/i>p\u00e1g. 19).<\/p>\n<p>Esa doctrina parece clara, pero no resuelve el problema, porque ignora consecuencias decisivas de lo que ella misma dice: la pen\u00faltima frase del p\u00e1rrafo reci\u00e9n citado contiene una acertada afirmaci\u00f3n <em>\u2013<\/em>que la verdad cient\u00edfica est\u00e1 \u00abvinculada a presupuestos y m\u00e9todos del conocimiento\u00bb<em>\u2013<\/em>, la cual complica las cosas mucho m\u00e1s de lo que Jaspers parece admitirlo. Y esa pen\u00faltima frase refuta la \u00faltima incluso en su aplicaci\u00f3n a Galileo. Pues Galileo no prob\u00f3 ni pod\u00eda probar el heliocentrismo. Tampoco se ha probado, ni se probar\u00e1 nunca en el absoluto sentido de Jaspers, la ley de ca\u00edda libre de los graves, por ejemplo: el escol\u00e1stico Cremonini pudo sostener con toda \u00abraz\u00f3n\u00bb contra los galileanos que esa ley \u00abno se cumple\u00bb nunca en la realidad accesible a los hombres en la superficie de la Tierra. (En lo que no llevaba raz\u00f3n, como no la lleva ning\u00fan partidario de creencias irracionales destruidas por el pensamiento moderno, era en creer que eso abonara viejas y groseras tesis aristot\u00e9lico-escol\u00e1sticas para las cuales no tiene siquiera sentido suscitar la cuesti\u00f3n de la puesta a prueba, no ya de la prueba estricta: pues la ciencia moderna es criticable s\u00f3lo con criterios que ella misma ha creado y cuya exigencia basta para destruir previamente los antiguos criterios de sentido y prueba.)<\/p>\n<p>Ocurre, en sustancia, que el criterio de la cientificidad <em>\u2013<\/em>de una proposici\u00f3n no es su \u00abdemostrabilidad\u00bb en sentido absoluto: el criterio es m\u00e1s bien una cierta racionalidad cr\u00edtica, intersubjetiva e interna a la teor\u00eda, \u00abvinculada a supuestos y m\u00e9todos\u00bb, raz\u00f3n por la cual la racionalidad de <i>cada <\/i>proposici\u00f3n se manifiesta en la eficacia <i>global <\/i>de la teor\u00eda (que las contiene a todas) sobre la realidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, no est\u00e1 en absoluto claro que las verdades objetivas no produzcan jam\u00e1s esfuerzo moral: Cop\u00e9rnico y Galileo no han muerto, como Bruno, en la hoguera, pero han luchado y sufrido por verdades as\u00ed. Y<b> <\/b>es que, al no haber demostrabilidad absoluta, tambi\u00e9n es necesaria una decisi\u00f3n para imponerse el modo de pensar <em>\u2013<\/em>y a\u00fan m\u00e1s el de vivir<em>\u2013<\/em>\u00a0racional. Puede, por cierto, observarse de paso que la tajante contraposici\u00f3n de Jaspers no aclara tampoco el caso de Bruno. Uno de los estudiosos de Bruno que gozan de m\u00e1s prestigio, Rodolfo Mondolfo, ha arg\u00fcido convincentemente que el m\u00e1rtir estaba dispuesto a abjurar precisamente de sus tesis teol\u00f3gicas, no de las cosmol\u00f3gicas, y que fue la fidelidad a estas \u00faltimas tesis, filos\u00f3ficas en general, la que le cost\u00f3 la<b> <\/b>vida (ved Rodolfo Mondolfo, <i>Tres fil\u00f3sofos del Renacimiento, <\/i>Buenos Aires, 1947, p\u00e1g. 31).<\/p>\n<p>Lo esencial en todo esto es que en la ciencia real, no en la formal, no hay demostrabilidad absoluta. Y<b> <\/b>no la hay porque la relaci\u00f3n de fundamentaci\u00f3n o \u00abdemostrabilidad\u00bb es interna al sistema cient\u00edfico te\u00f3rico (m\u00e1s o menos te\u00f3rico, por lo dem\u00e1s, lo que quiere decir que la relaci\u00f3n de fundamentaci\u00f3n estar\u00e1 m\u00e1s o menos determinada seg\u00fan los casos). En cambio, la decisi\u00f3n de hacer ciencia y de creerla (en alg\u00fan sentido de \u00abcreer\u00bb que habr\u00eda que precisar), consider\u00e1ndola as\u00ed b\u00e1sica para la conducta, es externa al sistema te\u00f3rico. Por tanto, es tan incondicionada como cualquier otra decisi\u00f3n. N\u00f3tese que lo mismo vale para todas las decisiones vitales del sentido com\u00fan: seg\u00fan una c\u00e9lebre observaci\u00f3n de Einstein no se puede demostrar la proposici\u00f3n \u00abNo hay que exterminar a la humanidad\u00bb, sino que la gente, por decisi\u00f3n absoluta, como dice Jaspers, nos dividimos en los que somos contrarios al uso de la bomba at\u00f3mica y los que le son favorables. En suma: tambi\u00e9n el comportamiento racional, un \u00e1pice del cual es el cient\u00edfico, se basa en creencia, no, en \u00abprueba\u00bb. S\u00f3lo los teoremas formales (interpretados <em>\u2013<\/em>en el sentido genialmente anticipado por Kant<em>\u2013<\/em>\u00a0como, lo que hoy llamamos implicaciones estrictas con la pr\u00f3tasis expresa) son independientes de la creencia <em>\u2013<\/em>y carecen al mismo tiempo de significaci\u00f3n real.<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n saber-creer esconde, en realidad, la contraposici\u00f3n verdadera, que es la que se da entre la creencia racional y la irracional. Es verdad que \u00abracional\u00bb es un adjetivo muy problem\u00e1tico que no ha recibido a\u00fan aclaraci\u00f3n satisfactoria y que acaso no la reciba nunca, sino que sea una de esas nociones reguladoras a las cuales no podemos sino acercamos asint\u00f3ticamente, seg\u00fan una \u00fatil met\u00e1fora de Engels. Pero aun en este caso, es un hecho que ese movimiento asint\u00f3tico ha recorrido ya bastante camino, como \u00abprueba\u00bb el que \u00abracional\u00bb mismo o, m\u00e1s frecuentemente, \u00abplausible\u00bb, sean t\u00e9rminos aplicados a expedientes utilizados con \u00e9xito heur\u00edstico en disciplinas tan constrictivas como la matem\u00e1tica, por no hablar ya de las ciencias emp\u00edricas naturales y sociales. Ahora bien: mientras que en las ciencias positivas bien constituidas, especialmente en las exactas, el uso de hip\u00f3tesis o hasta de argumentaciones netamente plausibles, razonables <em>\u2013<\/em>racionales<em>\u2013<\/em>\u00a0compensan, como dice Mario Bunge (<i>Scientific Research, <\/i>cap. 14, sec. 14.6), su \u00abdebilidad l\u00f3gica\u00bb con su \u00abfuerza heur\u00edstica\u00bb, \u00e9ste no parece ser el caso para el campo de la creencia racional m\u00e1s caracter\u00edstico del fil\u00f3sofo: el de lo que suele llamarse \u00abla concepci\u00f3n del mundo\u00bb. Pues las afirmaciones, muy generales, de la concepci\u00f3n del mundo <em>\u2013<\/em>que no pueden ser arg\u00fcibles sino plausiblemente, puesto que rebasan todo sistema te\u00f3rico propiamente dicho<em>\u2013<\/em>\u00a0no tienen una funci\u00f3n heur\u00edstica manifiesta, ni siquiera indiscutible, a causa de su lejan\u00eda de la experiencia. Tienen, en cambio, una funci\u00f3n pr\u00e1ctica, individual y social, pues, como cultura dominante en una \u00e9poca, influyen en las decisiones que los individuos y en las de la colectividad.<\/p>\n<p>Problema para tesina: intentar construir con precisi\u00f3n el conjunto de las deficiencias gnoseol\u00f3gicas de la idea reguladora \u00abcreencia racional\u00bb.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>5. La conversi\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En su conferencia de 3 de noviembre de 1983 sobre \u00abTradici\u00f3n marxista y nuevos problemas\u00bb, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>Al final de este repaso tengo inter\u00e9s en indicar un denominador com\u00fan de una razonable y vital respuesta socialista a los problemas nuevos y que tal vez pueda parecerles un poco demasiado filos\u00f3fica y poco cient\u00edfica, pero que, en cambio, me parece muy arraigada en la tradici\u00f3n marxista. Todos estos problemas tienen un denominador com\u00fan que es la transformaci\u00f3n de la vida cotidiana y de la consciencia de la vida cotidiana. Un sujeto que no sea ni opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos enga\u00f1emos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece para llamarles la atenci\u00f3n, aunque sea un poco provocador, tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba <i>una conversi\u00f3n<\/i>. Es un terreno en el que no hay m\u00e1s remedio que expresarse en t\u00e9rminos que les pueden parecer un poco ut\u00f3picos, pero hay que tener la decisi\u00f3n de no ponerse colorado por ello: mientras la gente siga pensando que tener un autom\u00f3vil es fundamental, esa gente es incapaz de construir una sociedad comunista, una sociedad no opresora, una sociedad pac\u00edfica y una sociedad no destructora de la naturaleza. \u00bfPor qu\u00e9? Porque se trata de bienes <i>esencialmente<\/i> no comunistas, como dir\u00eda Harich. Imag\u00ednense ustedes a 1.000 millones de chinos, cada familia, con su coche; a 4.000 millones de habitantes de la tierra, cada familia, con su coche. Eso es insostenible. La Tierra s\u00f3lo puede soportar eso, si muchos no tienen coche.<\/p>\n<p>Por tomar el ejemplo del coche, que podr\u00eda tomar muchos otros como es obvio, podr\u00eda tomar el decisivo, el consumo de energ\u00eda <i>per capita<\/i> de los Estados Unidos, que \u00e9se es el dato decisivo; pero, en fin, tomamos el coche: el autom\u00f3vil s\u00f3lo puede funcionar en la Tierra, dig\u00e1moslo as\u00ed, si s\u00f3lo tienen autom\u00f3vil una parte de los pueblos privilegiados. Pero si llenan ustedes \u00c1frica, Asia, Am\u00e9rica y Ocean\u00eda de autom\u00f3viles es obvio que la Tierra no lo soporta, no lo soporta el recambio atmosf\u00e9rico. Y as\u00ed todos los ejemplos que ustedes quieran.<\/p>\n<p>Luego, los cambios necesarios requieren, pues, una conversi\u00f3n, un cambio del individuo. Y debo hacer observar, para no alimentar la sospecha de que me ido muy lejos, muy lejos de la tradici\u00f3n marxista, que eso est\u00e1 negro sobre blanco en la obra de Marx desde los <i>Grundrisse,<\/i> la idea fundamental de que el punto, el fulcro de la revoluci\u00f3n es la transformaci\u00f3n del individuo. En los <i>Grundrisse<\/i> se dice que lo esencial de la nueva sociedad es que ha transformado materialmente a su poseedor en otro sujeto y la base de esa transformaci\u00f3n, ya m\u00e1s anal\u00edtica, m\u00e1s cient\u00edficamente, es la idea de que en una sociedad en la que lo que predomine no sea el valor de cambio sino el valor de uso, las necesidades no pueden expandirse indefinidamente, que uno puede tener<i> indefinida<\/i> necesidad del dinero, por ejemplo, o en general de valores de cambio, de ser rico, de poder m\u00e1s, pero no puede tener<i> indefinidamente<\/i> necesidad de objetos de uso, de valores de uso.<\/p>\n<p>De modo que esta reflexi\u00f3n final que me permit\u00eda hacer, en un terreno que pod\u00eda parecer ut\u00f3pico, lo sea o no, en todo caso est\u00e1 muy abiertamente en el cl\u00e1sico iniciador de la tradici\u00f3n marxista, es decir, en el mismo Marx. Con lo que termino y les agradezco la atenci\u00f3n que han prestado.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigas y amigos: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1716","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1716","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1716"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1716\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1717,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1716\/revisions\/1717"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1716"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1716"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1716"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}