{"id":1731,"date":"2025-06-10T12:02:48","date_gmt":"2025-06-10T10:02:48","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1731"},"modified":"2025-08-13T12:05:55","modified_gmt":"2025-08-13T10:05:55","slug":"una-conversacion-con-llorenc-sagales-sobre-manuel-sacristan-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1731","title":{"rendered":"Una conversaci\u00f3n con Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s sobre Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>AUTOR: Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<b>El filosofar de Sacrist\u00e1n es un filosofar inc\u00f3modo, trasgresor, inquietante. Pues no s\u00f3lo nace de una alta tensi\u00f3n entre el pensar y el vivir, sino que a la vez comunica y exige al que se le aproxima paticipar de la misma tensi\u00f3n si quiere que se le haga comprensible algo de su secreto.\u00bb<\/b><\/span><\/p>\n<div id=\"cols\" dir=\"ltr\">\n<p>Navegando en aguas internetistas, top\u00e9 hace muchos a\u00f1os, abril de 2000, con una carta que un monje \u2013\u00abLlorens\u00bb era el nombre que all\u00ed se indicaba\u2013, fascinado por la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y la teor\u00eda de la relatividad, hab\u00eda dirigido a <i>Universitas Philosophica<\/i>, una revista editada por la Facultad de Filosof\u00eda de la Pontificia (Universidad Javeriana) de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, Colombia. El consejo de redacci\u00f3n de la revista la hab\u00eda colgado en la red. La carta de Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s Cisquella dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Querida Guiomar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Una breve nota para agradecerte los art\u00edculos que me hiciste llegar a trav\u00e9s de Alberto. Ya los conoc\u00eda todos menos el de Rohrlich en <em>Science<\/em>, pero ha sido una delicia reencontrar (y poder fotocopiar algunos cap\u00edtulos de) el libro de Max Jammer. El ser tan repelente ni\u00f1o Vicente en este tema se explica por mi amistad desde adolescente con Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985), un importante pensador que me introdujo a mediados de los setenta en la filosof\u00eda de la ciencia, y con el que tuve relaci\u00f3n hasta su muerte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Sacrist\u00e1n ha sido sin duda el pensador marxista m\u00e1s importante de Espa\u00f1a durante este siglo, y no era creyente, pero tuve con \u00e9l una especial sinton\u00eda, probablemente por su honestidad intelectual. \u00c9l me ense\u00f1\u00f3 l\u00f3gica y nos hizo amar las matem\u00e1ticas. Pero una de sus mejores virtudes pedag\u00f3gicas era que nos hac\u00eda ir directamente a las fuentes sin pasar por intermediarios. Fue as\u00ed como me fui acercando enseguida a M. Bohr, Heisenberg, Schr\u00f6dinger, De Broglie, Einstein, Von Neumann. \u00bfPor qu\u00e9? Primero por el placer de la b\u00fasqueda de la verdad: cuando el otro d\u00eda habl\u00e1bamos con vosotras de la belleza en mi fuero interno pensaba en lo bellas que pueden ser algunas ecuaciones. En segundo lugar, pero al mismo tiempo, por una intuici\u00f3n antigua: jam\u00e1s filosofar sin una base f\u00edsica bien sustentada. En el fondo late detr\u00e1s un tema de mi inter\u00e9s desde siempre, y que es filos\u00f3fico-teol\u00f3gico: revisar la noci\u00f3n de \u00abrealidad\u00bb con la que nos expresamos. Cuando me jubile, a lo mejor escribo algo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n me aguz\u00f3 el sentido cr\u00edtico: no fiarse del todo de los comentarios sobre cualquier cuesti\u00f3n antes de conocer directamente el original. Por eso busco los datos fr\u00edos del experimento de Aspect y c\u00eda. El tema de la confrontaci\u00f3n entre la teor\u00eda de la relatividad y la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica me fascin\u00f3 al leer las obras completas de John Bell, cuyo \u00abestilo\u00bb siempre me gust\u00f3, intuitivo pero prudente. Sobre este tema me pone un poco nervioso el tono neorrom\u00e1ntico con el que se escribe, construyendo en el aire con una facilidad pasmosa. De ah\u00ed que prefiera la fatiga de revisar un texto matem\u00e1tico a la ilusi\u00f3n de usar unos cuantos palabrones fuera de contexto sin conocer el experimento. La verdad pide ser buscada arduamente, dec\u00edan los medievales. O mejor, hay que dejarse encontrar por ella.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mil besos, Llorens<\/p>\n<p>No hab\u00eda duda concebible: una carta as\u00ed merec\u00eda un seguimiento. Conjetur\u00e9 con suerte, y con alguna ayuda que ahora no puedo recordar, que podr\u00eda tratarse de un monje cisterciense que tuviera, dig\u00e1moslo as\u00ed, su lugar natural en el monasterio de Poblet. Parecer\u00e1 imposible pero acert\u00e9. All\u00ed obtuve, por vez primera, noticias sobre su destino eclesi\u00e1stico en aquel entonces.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de contactar con \u00e9l, concertamos un primer encuentro en el que pude saber con m\u00e1s detalles de su vinculaci\u00f3n con Sacrist\u00e1n, iniciada cuando Sagal\u00e9s era estudiante en la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona a finales de los setenta. Durante esta no olvidada conversaci\u00f3n surgi\u00f3 la idea de hacer una entrevista m\u00e1s detallada sobre su relaci\u00f3n personal e intelectual con el autor de <i>Panfletos y materiales<\/i> y su forma de aproximarse a la obra sacristaniana.<\/p>\n<p>El primer cuestionario que le envi\u00e9 en oto\u00f1o de 2000, largo en exceso, fue recibido por Sagal\u00e9s con calma y prudencia. Se tom\u00f3 todo el tiempo que estim\u00f3 adecuado y dedic\u00f3, seg\u00fan me dijo, dos o tres semanas a cada una de las preguntas. Sus primeras respuestas me llegaron a finales de la primavera de 2001. El inter\u00e9s de lo que all\u00ed se dec\u00eda me parec\u00eda tan evidente que, sobre estas primeras respuestas, constru\u00ed un nuevo cuestionario que le hice llegar inmediatamente. Su demostrada paciencia apenas sufri\u00f3 alteraciones pero, con sabidur\u00eda y tacto, contestando eso as\u00ed algunas de mis nuevas preguntas, me apunt\u00f3 la conveniencia de interrumpir nuestro di\u00e1logo (en realidad, su sabio mon\u00f3logo) en alg\u00fan momento. Est\u00e1bamos en oto\u00f1o de 2001.<\/p>\n<p>Mi desolaci\u00f3n por la interrupci\u00f3n no fue un grano de sal porque todas sus respuestas me parecieron y me siguen pareciendo de gran inter\u00e9s. Sigo creyendo, al cabo de los a\u00f1os, que lo aqu\u00ed dicho es una de las mejores (y m\u00e1s singulares) aproximaciones a la obra de Sacrist\u00e1n. Como ilustraci\u00f3n de la sabidur\u00eda de Sagal\u00e9s y de su enorme conocimiento de la obra de Sacrist\u00e1n, esta muestra vale su extensi\u00f3n en oro, o en fraternidad, como se prefiera (Para completar pueden verse igualmente sus declaraciones a Xavier Juncosa para los documentales de <em>Integral Sacrist\u00e1n<\/em>. El Viejo Topo, Barcelona, 2006).<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, lo que sigue es la uni\u00f3n de estos dos conjuntos de reflexiones que Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s Cisquella \u2013economista, te\u00f3logo y fil\u00f3logo, con excelente y documentada proximidad a los avatares recientes de las ciencias f\u00edsicas, como sin duda pone de manifiesto su magn\u00edfico art\u00edculo sobre \u00abLas desigualdades de Bell y la renovaci\u00f3n conceptual\u00bb<sup>1<\/sup>\u2013 tuvo la gentileza de regalarnos con tacto y rigurosidad.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0<i>El valor de la ciencia<\/i>. Barcelona: El Viejo Topo 2001, pp. 381-400.<\/p>\n<p><i><br \/>\n<\/i><b>\u00bfPuede explicar<\/b><b>nos <\/b><b>la forma en que conoci\u00f3 a Sacrist\u00e1n? \u00bfFue alumno de \u00e9l en Econ\u00f3micas de la Universidad Central?<\/b><\/p>\n<p>Desde adolescente me apasionaba la filosof\u00eda, pero me seduc\u00edan tambi\u00e9n los estudios cient\u00edficos y estaba inquieto por decidir en qu\u00e9 me centrar\u00eda. Durante el C.O.U. (1974-75) lleg\u00f3 a mis manos el trabajo de Sacrist\u00e1n \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb (original de 1968) y fue decisivo. Comprend\u00ed en seguida que mi pasi\u00f3n por el filosofar era lo bastante impertinente como para que no me abandonara nunca y que, por tanto, pod\u00eda prescindir tranquilamente de hacer estudios acad\u00e9micos de filosof\u00eda y centrarme en cambio en alguna carrera cient\u00edfica que me permitiera penetrar en lo real desde alguna base material. La vertiente social y pol\u00edtica de la Econom\u00eda me acab\u00f3 de decidir por ella, y s\u00f3lo despu\u00e9s de terminar Econ\u00f3micas estudiar\u00eda formalmente filosof\u00eda y teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no conoc\u00ed a Sacrist\u00e1n hasta finales de 1978, en una conferencia en la Fundaci\u00f3n Mir\u00f3 de Barcelona sobre \u00abEl trabajo cient\u00edfico en Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb. Todav\u00eda hoy pienso que es de las mejores aportaciones intelectuales de Sacrist\u00e1n. Yo andaba un poco turbado por conciliar mis lecturas de Marx con las de f\u00edsica y l\u00f3gica que llevaba haciendo desde el verano gracias al aburrimiento en las clases de la Facultad. Y no es extra\u00f1o que un mequetrefe como yo quedara seducido no s\u00f3lo por el rigor y precisi\u00f3n del discurso de Sacrist\u00e1n; sino sobre todo por su honestidad y cautela intelectual: por primera vez yo percib\u00eda la figura de Marx dibujada con simpat\u00eda y realismo, pero sin asomo de hagiograf\u00eda ni disimulo de sus carencias. Recuerdo tambi\u00e9n la primera impresi\u00f3n que me dio Sacrist\u00e1n de hombre vulnerable, con aquella melancol\u00eda aristot\u00e9lica no de pusilanimidad, sino de exceso de energ\u00eda e inquietud.<\/p>\n<p>A partir de entonces comenc\u00e9 a consultarle en la Facultad diversas cuestiones de matem\u00e1ticas y de f\u00edsica que me interesaban (en concreto, sobre sistemas de axiomas y termodin\u00e1mica), y para las que me era muy dif\u00edcil encontrar interlocutores. Al a\u00f1o siguiente, en el curso 1979-80, fui alumno suyo de \u00abMetodolog\u00eda de las ciencias sociales\u00bb, aunque al fallecer Giulia Adinolfi lo substituy\u00f3 durante unas semanas Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Pero es dif\u00edcil olvidar la primera clase de Sacrist\u00e1n. Al llegar nos dijo amablemente que ya est\u00e1bamos aprobados y que a los que no les interesara la asignatura se pod\u00edan ausentar durante todo el resto del curso. E inmediatamente despu\u00e9s anim\u00f3 a los que no estuvieran motivados para que se levantaran y eligieran otra asignatura. S\u00f3lo entonces, aunque con cierto sonrojo, empezaron a marcharse algunos audaces, mientras Sacrist\u00e1n, con una ataraxia encomiable y camuflada iron\u00eda, los disculpaba acto seguido y los invitaba a dedicarse de lleno a otras materias m\u00e1s \u00abproductivas\u00bb. En fin, s\u00f3lo despu\u00e9s de conseguir aligerar una clase ya de por s\u00ed poco numerosa, empez\u00f3 a entrar en materia.<\/p>\n<p><b>Ha hablado de su primera impresi\u00f3n de Sacrist\u00e1n como \u00abhombre vulnerable\u00bb. \u00bfPodr\u00eda precisar algo m\u00e1s esta consideraci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se me apareci\u00f3 aquella noche como un \u00abhombre vulnerable\u00bb, no s\u00f3lo en el sentido de sensible, afecto y afectado por las cosas, por las personas y sus sufrimientos, por los acontecimientos hist\u00f3ricos (un sentido, si se quiere, psicof\u00edsico), sino \u00abvulnerable\u00bb en sentido epistemol\u00f3gico de saber \u00abpadecer-con\u00bb la materia investigada, con los fracasos y debilidades de los hombres y de sus ideas, y que le daba una especial comprensi\u00f3n sim-p\u00e1tica de la experiencia (esa<i> einf\u00fchlung<\/i> de la que le gustaba hablar a Einstein).<\/p>\n<p>A m\u00ed me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el hecho de que su trabajo cient\u00edfico no estaba re\u00f1ido sino que se aliaba con una vulnerabilidad tan acentuada a lo concreto y particular que le permit\u00eda recibir una pluralidad de notas que pasar\u00edan desapercibidas para los defensores de la im-pasibilidad y del objetivismo a ultranza. Hab\u00eda un contraste tan acusado entre la <i>apatheia<\/i> del discurso de Sacrist\u00e1n y su pasibilidad ante los \u00abhumillados y ofendidos\u00bb, que hac\u00eda pensar en su interdependencia m\u00e1s que en su oposici\u00f3n mutua. Es verdad que este poder-ser-herido por lo real pod\u00eda parecer una simple limitaci\u00f3n u obst\u00e1culo para el conocimiento y para la vida misma. Pero yo creo que era precisamente esa vulnerabilidad la que hac\u00eda a Sacrist\u00e1n tan apto para ir dejando todo el espacio para esos olvidados y para las cosas mismas, dejarlas hablar y dar testimonio de ellas. A Sacrist\u00e1n no se le puede entender sin un cierto pudor intelectual, es decir, sin una renuncia a pretender abarcar con la mirada \u2013la mirada dominadora del conocimiento exhasutivo\u2013 su vulnerabilidad f\u00edsica y epistemol\u00f3gica, y sin una renuncia a todo vulgar psicologismo en la reconstrucci\u00f3n racional de su pensar. Hasta el punto que su apertura cr\u00edtica a todo lo real no tiene lugar a pesar de, sino gracias a esa misma vulnerabilidad (a la vez que la alimenta), como si \u00e9sta fuera una huella del peso excesivo de las cosas y del padecer humano; y es la que le ha impedido reducir esas mismas cosas y padecimientos a esquemas preconcebidos o a apresuradas sistematizaciones.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 destacar\u00eda especialmente de su faceta de profesor universitario?<\/b><\/p>\n<p>Sin duda, su capacidad de escuchar. Por encima de su talento comunicador, su afilado discernimiento para captar lo esencial, su amabilidad o la apertura y amplitud de sus conocimientos e intereses, lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n como profesor fue su sensibilidad para silenciarse y escuchar. De ese silencio \u2013que no mutismo\u2013 surg\u00eda despu\u00e9s la riqueza de su di\u00e1logo.<\/p>\n<p><b>Creo que asisti\u00f3 a dos seminarios que <\/b><b>Sacrist\u00e1n<\/b><b> imparti\u00f3 a finales de los setenta, uno sobre Popper y <\/b><i><b>La l\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/b><\/i><b>, y otro sobre <\/b><i><b>Para leer El Capital<\/b><\/i><b>, de Althusser <\/b><b>y Balibar<\/b><b>. Podemos empezar por este \u00faltimo. \u00bfQu\u00e9 recuerda de las posiciones y comentarios de Sacrist\u00e1n sobre esta obra?<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n present\u00f3 a Althusser como un buen exponente de la crisis que atravesaba el pensamiento marxista de finales de los setenta. El punto cr\u00edtico clave estaba, para Sacrist\u00e1n, en la ingenua idea de Althusser de un corte completo entre el Marx maduro y su formaci\u00f3n filos\u00f3fica anterior, que fue principalmente hegeliana. De ah\u00ed las perplejidades del fil\u00f3sofo franc\u00e9s cuando \u00abdescubri\u00f3\u00bb que la obra de Marx no era ciencia exacta, y que los or\u00edgenes metaf\u00edsicos del joven Marx se prolongaban irrefragablemente en sus obras de madurez. Por eso Sacrist\u00e1n presentaba la lectura de <i>El Capital<\/i> propuesta por Althusser como una lectura cientificista, que resbalaba sobre lo fundamental de la obra marxiana. De hecho, la conferencia de Sacrist\u00e1n sobre \u00abEl trabajo cient\u00edfico en Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, de 1978, mostraba precisamente la inconsistencia del intento de despojar a Marx de su herencia hegeliana para verle como cient\u00edfico. Por el contrario, para Sacrist\u00e1n la motivaci\u00f3n metaf\u00edsica hab\u00eda sido fecunda para la ciencia de Marx. Y a sus ojos de buen dial\u00e9ctico, Marx mismo aparec\u00eda como un original metaf\u00edsico autor de su propia ciencia positiva; o, si se prefiere, un cient\u00edfico autor de su metaf\u00edsica, de su visi\u00f3n general y expl\u00edcita de la realidad.<\/p>\n<p>El problema de fondo radicaba, por tanto, en la incapacidad de Althusser de \u00abescuchar\u00bb a Marx y dejarle hablar; de modo que inevitablemente su <i>Para leer El Capital<\/i> se convert\u00eda en un estudio m\u00e1s interesante para conocer el desarrollo y tradici\u00f3n del pensamiento marxista en Althusser que para conocer el pensamiento del propio Marx. Lo cual no imped\u00eda a Sacrist\u00e1n recuperar y valorar mil sugerencias del libro de Althusser o recordarnos con evidente simpat\u00eda m\u00e1s de una vez en aquel seminario una idea contenida en el ensayo de Althusser de 1969 sobre Lenin (que Sacrist\u00e1n le\u00eda reconciliada con Gramsci): el marxismo no es una nueva filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, sino una pr\u00e1ctica nueva de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p><b>D\u00e9jeme intentar precisar algo m\u00e1s su respuesta. Se\u00f1ala usted que para Sacrist\u00e1n la motivaci\u00f3n metaf\u00edsica hab\u00eda sido fecunda para la ciencia de Marx. Pero: a) \u00bfqu\u00e9 metaf\u00edsica es \u00e9sa? y b) \u00bfde qu\u00e9 modo fue fecunda para la obra marxiana? En segundo lugar: usted recuerda la simpat\u00eda de Sacrist\u00e1n con la concepci\u00f3n althusseriana de un marxismo entendido no como una nueva filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, sino como una pr\u00e1ctica nueva de la filosof\u00eda. Y esa \u00abnueva pr\u00e1ctica\u00bb de la filosof\u00eda, del filosofar, \u00bfen qu\u00e9 consistir\u00eda? \u00bfEn qu\u00e9 se diferencia de la antigua pr\u00e1ctica? \u00bfEsa fue la forma en que Sacrist\u00e1n practic\u00f3 y entendi\u00f3 el filosofar?<\/b><\/p>\n<p>Le contesto ordenadamente. Se trata de la metaf\u00edsica de tradici\u00f3n hegeliana; y el modo como, seg\u00fan Sacrist\u00e1n, ha sido fecunda para la elaboraci\u00f3n de la ciencia de Marx es una buena muestra de lo retorcidos que son los problemas heur\u00edsticos que Popper exclu\u00eda, con astuta cautela, de la filosof\u00eda de la ciencia. Ech\u00e9mosle un vistazo.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n decisiva reside en que ha sido la dial\u00e9ctica hegeliana (la confusa noci\u00f3n de \u00abdesarrollo\u00bb, entre otras) la que ha ense\u00f1ado a Marx sistematicidad y, por ese medio, le ha dado sensibilidad para la teor\u00eda, permiti\u00e9ndole rebasar la mera \u00abcr\u00edtica\u00bb de los j\u00f3venes hegelianos de izquierda. Sacrist\u00e1n ha intentado mostrar que, sin su vuelta a Hegel \u2013en particular a la <i>L\u00f3gica<\/i>\u2013 en los a\u00f1os 1850, y la subsiguiente comprensi\u00f3n del valor cient\u00edfico de la econom\u00eda cl\u00e1sica (en especial de Pretty, Quesnay, Smith y Ricardo), Marx se habr\u00eda quedado con un programa cient\u00edfico mucho m\u00e1s pobre. Es una de esas guasas de la historia de la ciencia y de las ideas: sobre todo a partir de la intensificaci\u00f3n de la influencia hegeliana en los <i>Grundrisse<\/i> de 1857, es decir, a partir del elemento m\u00e1s anticient\u00edfico de su formaci\u00f3n \u2013el hegelismo\u2013, Marx ha sido llevado a lo m\u00e1s cient\u00edfico de su obra, descubriendo que no hay ciencia sin abstracci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo? El equ\u00edvoco metodol\u00f3gico de Marx, que ha consistido en tomar por m\u00e9todo en sentido formal una actitud (la dial\u00e9ctica) y por teor\u00eda cient\u00edfica la visi\u00f3n de un objetivo de conocimiento (la \u00abtotalidad concreta\u00bb), se debe a la versi\u00f3n hegeliana de un viejo anhelo: el deseo de conocimiento cient\u00edfico de lo concreto o individual, en ruptura con la regla cl\u00e1sica seg\u00fan el cual <i>non est scientia de particularibus<\/i>. Ese anhelo, central en la filosof\u00eda de Leibniz, ha tomado en Hegel la forma de una pretendida l\u00f3gica de lo individual, de lo concreto hist\u00f3rico, con la cual se podr\u00eda \u00abdesarrollar\u00bb el ser hasta la concreci\u00f3n actual, articulando as\u00ed su historia al mismo tiempo que su estructura. La conferencia de Sacrist\u00e1n de 1978, \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, intent\u00f3 mostrar que ese ambicioso programa precr\u00edtico enmarca el \u00e9xito y el fracaso de la aportaci\u00f3n de Marx a la ciencia social y al saber revolucionario.<\/p>\n<p>El marxismo como una \u00abpr\u00e1ctica nueva de la filosof\u00eda\u00bb era presentado por Sacrist\u00e1n destacando la independencia filos\u00f3fica del marxismo. No, desde luego, en el sentido de que no existan precursores del marxismo en sentido filol\u00f3gico. La falta de precedentes del marxismo estaba para \u00e9l precisamente en la rotura con esa fragmentaci\u00f3n del pensamiento de que habl\u00e1bamos m\u00e1s arriba, en la rotura con el viejo axioma de la teor\u00eda de la ciencia de que s\u00f3lo hay ciencia de la universal; y en la elevaci\u00f3n, por el contrario, de lo concreto a objeto m\u00e1s buscado del conocer, y en la producci\u00f3n consiguiente de un tipo de actividad intelectual que, sin necesidad de introducir ninguna supuesta ciencia particular nueva, es, sin embargo, global novedad cient\u00edfica al mismo tiempo que pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n suger\u00eda una noci\u00f3n de \u00abfilosof\u00eda\u00bb alejada de las divisiones acad\u00e9micas. La matem\u00e1tica, la f\u00edsica o la econom\u00eda ser\u00edan disciplinas instrumentales al servicio del conocimiento de lo concreto real, evitando as\u00ed, p.e., todo reductivismo del marxismo a la econom\u00eda (economicismo), contra el que tan sensible era Sacrist\u00e1n. El filosofar marxista no consistir\u00eda en sentar nuevos filosofemas, sino en la b\u00fasqueda del conocimiento de lo concreto para la fundamentaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica revolucionaria. De modo que el principio de la \u00abpr\u00e1ctica\u00bb se convertir\u00eda en un correctivo cr\u00edtico fundamental de ese filosofar, el \u00fanico principio capaz de rechazar toda b\u00fasqueda de consuelo en transcendencia o Absoluto alguno. Se ven asomar ah\u00ed a Labriola y Lenin. Y yo creo que la pr\u00e1ctica de Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n ha ido m\u00e1s all\u00e1 de sus mismas ideas.<br \/>\n<i><br \/>\n<\/i><b>En cuanto a Popper, \u00bfpor qu\u00e9 cree Vd. que ten\u00eda tanto inter\u00e9s en \u00e9l? \u00bfNo hay una aparente paradoja entre la enorme distancia pol\u00edtica existente entre ambos y el inter\u00e9s epistemol\u00f3gico, aunque no coincidencia, de Sacrist\u00e1n por la obra de aqu\u00e9l?<\/b><\/p>\n<p>La falsabilidad como criterio popperiano de demarcaci\u00f3n cient\u00edfica, ofrec\u00eda a Sacrist\u00e1n una espl\u00e9ndida base y camino inicial sobre los que situar y contrastar la noci\u00f3n de ciencia de Marx. Durante el seminario de aquel curso 1979-80 sobre <i>La l\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica,<\/i> de Karl R. Popper, Sacrist\u00e1n insisti\u00f3 mucho sobre la importante y constante afirmaci\u00f3n popperiana de la continua necesidad de poner en tela de juicio el propio punto de partida (lo cual tiene poco que ver con el relativismo). Yo tiendo a pensar que Sacrist\u00e1n intuy\u00f3 pronto que el materialismo dial\u00e9ctico ofrec\u00eda la mejor concepci\u00f3n del mundo para ser falsada y que se plante\u00f3 su trabajo cient\u00edfico \u2013sin menoscabo de su profunda motivaci\u00f3n \u00e9tica\u2013 como un intento progresivo de falsar el marxismo cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Indudablemente hay una evidente paradoja (por cierto, una palabra que no entusiasmaba a Manolo) entre ese inter\u00e9s metodol\u00f3gico de Sacrist\u00e1n por el racionalismo cr\u00edtico de Popper y la amplia brecha pol\u00edtica existente entre ambos\u2026<br \/>\n<i><br \/>\n<\/i><b>\u00bf<\/b><b>P<\/b><b>or qu\u00e9 no era esa palabra del gusto de Sacrist\u00e1n? \u00bfQu\u00e9 t\u00e9rmino usar\u00eda \u00e9l con m\u00e1s precisi\u00f3n? \u00bfAcaso apor\u00eda, inconsistencia, antinomia?<\/b><\/p>\n<p>A Sacrist\u00e1n le preocupaba que a trav\u00e9s de los pensamientos \u00abparad\u00f3jicos\u00bb entraran los demonios irracionales en la b\u00fasqueda de lo real. El l\u00f3gico que intenta discernir la identidad de las cosas, y el dial\u00e9ctico que buscaba las contradicciones, no se sent\u00eda nada c\u00f3modo con las analog\u00edas que no pueden dejar de poner continuamente de relieve todas las paradojas del pensamiento. Y no es extra\u00f1o que Sacrist\u00e1n temiera que por el camino de la analog\u00eda, a caballo de la univocidad y la equivocidad, aumentaran las confusiones o se colaran ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p>Pero Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n sab\u00eda que las paradojas se encuentran en todas partes en la realidad antes de encontrarse en el pensamiento y que designan a las cosas mismas antes que la manera de decirlas. In\u00fatil buscar t\u00e9rminos sustitutorios (apor\u00eda, inconsistencia, antinomia): Sacrist\u00e1n es demasiado listo para caer en simples nominalismos. Por eso no ha podido dejar de usar las paradojas, con conciencia de que, usadas con rigor, son fuente de objetividad. Es m\u00e1s, yo creo que la paradoja le ha dado a su b\u00fasqueda ese car\u00e1cter de infatigable provisionalidad tan espec\u00edfico suyo.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, la paradoja es el reverso de aquello de que la s\u00edntesis es el anverso. Pero este anverso siempre se le hace huidizo, hasta el punto de que en el campo de los hechos la s\u00edntesis no puede ser m\u00e1s que b\u00fasqueda. <i>Quandium vivimus, necesse habemus semper quarere<\/i>. Y la paradoja no es entonces m\u00e1s que la b\u00fasqueda o la espera de la s\u00edntesis.<\/p>\n<p>Con un a\u00f1adido simp\u00e1tico: me parece que para Sacrist\u00e1n la paradoja es la hermana risue\u00f1a de la dial\u00e9ctica, m\u00e1s realista y m\u00e1s modesta si se quiere, aunque menos susceptible, menos presurosa, con la virtud de que recuerda siempre a su hermana mayor, siempre a su lado pero sin avanzarla.<\/p>\n<p>Y con todo, Sacrist\u00e1n ha desconfiado de este hermanamiento, pues ha visto bien que cuanto m\u00e1s se eleva, se enriquece y se interioriza la vida, m\u00e1s terreno gana la paradoja: ya soberana en la vida simplemente humana, su reino predilecto es la vida del esp\u00edritu, y su triunfo la vida m\u00edstica. De ah\u00ed sus continuas precauciones para no ser derrotado por la irrupci\u00f3n de lo trascendente en su trabajoso conocer de ciencia.<\/p>\n<p><b>Comentaba usted la evidente paradoja entre el inter\u00e9s metodol\u00f3gico de Sacrist\u00e1n por el racionalismo cr\u00edtico popperiano y su ampl\u00edsima distancia pol\u00edtica<\/b><i>.<\/i><\/p>\n<p>Efectivamente. Pero eso muestra dos de los rasgos m\u00e1s interesantes del filosofar de Sacrist\u00e1n. Por un lado, su concepci\u00f3n de la verdad como provisional, con la confianza de que progresivas aproximaciones transformen las contradicciones de la realidad en contrastes. M\u00e1s que un \u00abdial\u00e9ctico\u00bb, el Sacrist\u00e1n que yo conoc\u00ed se me present\u00f3 m\u00e1s bien como un \u00abdial\u00f3gico\u00bb (que incluye al primero) en la b\u00fasqueda infatigable de lo real, de expresiones provisionales de unas apreciaciones siempre incompletas, pero rigurosas y orientadas hacia la plenitud. Su renuncia a escribir grandes obras sistem\u00e1ticas y su preferencia por el g\u00e9nero de los art\u00edculos, no son s\u00f3lo reflejo de los problemas econ\u00f3micos y de tiempo de Sacrist\u00e1n, sino tambi\u00e9n de su desconfianza por las s\u00edntesis acabadas y redondeadas.<\/p>\n<p>Por otro lado, la paradoja de su inter\u00e9s por la obra de Popper, muestra la capacidad cr\u00edtica de Sacrist\u00e1n en el mejor sentido. Como le gustaba decir en aquel curso, no podemos criticar a fondo nada ni nadie hasta conocer y percibir la verdad de la que es portador. Es el conocimiento por \u00absimpat\u00eda\u00bb, tan bien ilustrado por Copleston (a quien tradujo Sacrist\u00e1n) siguiendo a Tom\u00e1s de Aquino: no hay aut\u00e9ntico conocimiento sin una actitud de compasi\u00f3n, sin una acogida del objeto indefenso en una atm\u00f3sfera c\u00e1lida de discreci\u00f3n. Sacrist\u00e1n sab\u00eda bien que, tambi\u00e9n en la vida intelectual, a veces son peores los amigos que los enemigos. Y ten\u00eda siempre instalado un sexto sentido que le hac\u00eda desconfiar o exigir m\u00e1s de los autores y pensamientos con los que sintonizaba, y ser en cambio m\u00e1s comprensivo \u2013no sin iron\u00eda\u2013 con los que su oposici\u00f3n era patente.<\/p>\n<p><b>Sacrist\u00e1n ha sido uno de los cultivadores m\u00e1s destacados de la l\u00f3gica formal en nuestro pa\u00eds. Es sabido su inter\u00e9s por las implicaciones filos\u00f3ficas del teorema de incompletud g\u00f6deliano. \u00bfQu\u00e9 destacar\u00eda usted de su aproximaci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>Yo creo que la singularidad de la aproximaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n al teorema de G\u00f6del est\u00e1 en su consideraci\u00f3n \u00abpositiva\u00bb del mismo. G\u00f6del hab\u00eda demostrado que un cuerpo finito de axiomas conduce inexorablemente a plantearse problemas que no tienen soluci\u00f3n dentro de ese cuerpo finito de axiomas. De este teorema se han dado muchas interpretaciones. Pero yo creo que Sacrist\u00e1n intu\u00eda que no se trata de una limitaci\u00f3n intr\u00ednseca a las afirmaciones axiom\u00e1ticas y postuladas en cuanto afirmaciones \u2013es la interpretaci\u00f3n usual de dicho teorema\u2013. Sino que deja al descubierto ante nosotros la complejidad de lo real, es decir, el car\u00e1cter de realidad de lo construido seg\u00fan los axiomas y postulados en cuesti\u00f3n. Sin duda, hay en Sacrist\u00e1n una profunda asunci\u00f3n de la finitud, con la conciencia de que algunas cuestiones quiz\u00e1s ser\u00e1n siempre irresolubles para nuestra inteligencia (y que recuerdan mucho al Chomsky de estos \u00faltimos a\u00f1os). Pero yo pienso que, para Sacrist\u00e1n, el verdadero alcance del teorema no estar\u00eda tanto en la insuficiencia intr\u00ednseca de un sistema de axiomas y postulados, como en la radical originalidad de lo construido realmente que abre ante nuestra inteligencia y que nos lanza a una nueva y m\u00e1s fina b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Por eso creo que el inter\u00e9s de Sacrist\u00e1n se centraba no s\u00f3lo en delimitar el campo propiamente l\u00f3gico, sino en indicar que si construimos un objeto con arreglo a las propiedades definidas y contenidas en los axiomas, este objeto as\u00ed construido tiene \u00abm\u00e1s\u00bb propiedades que aquellas que hemos puesto en \u00e9l; lleva consigo, adem\u00e1s de las que hemos puesto en \u00e9l, otras que habr\u00e1 que investigar. \u00c9sa es, al menos, la impresi\u00f3n que dejaron en m\u00ed sus conversaciones. Su presentaci\u00f3n de la noci\u00f3n marxista de \u00abdial\u00e9ctica\u00bb en \u00abLa tarea de Engels en el \u00abAnti-D\u00fchring\u00bb\u00bb (1964), por ejemplo, \u00bfno se hace m\u00e1s comprensible si contemplamos ese \u00abm\u00e1s\u00bb de la realidad a que dan lugar las acciones humanas, es decir, cuando aplicamos el principio de la pr\u00e1ctica a la totalidad concreta de la vida?<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 le parece m\u00e1s interesante, visto desde hoy, del singular e infrecuente marxismo de Sacrist\u00e1n? \u00bfCree que mantiene alg\u00fan valor? <\/b><b>A\u00f1ado: <\/b><b>\u00bf<\/b><b>q<\/b><b>u\u00e9 Sacrist\u00e1n se leer\u00e1 <\/b><b>en el<\/b><b> siglo <\/b><b>XXI<\/b><b>?<\/b><\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante para m\u00ed del marxismo de Sacrist\u00e1n se identifica con lo m\u00e1s interesante del marxismo original y que permanece expl\u00edcita o impl\u00edcitamente en los mejores pensadores marxistas: la fusi\u00f3n de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionarias, o, con palabras de Sacrist\u00e1n comentando a Gramsci, de lo producido (el fruto del <i>poiein<\/i>) y lo actuado (el fruto del <i>prassein<\/i>). En el fondo de este marxismo cr\u00edtico de Sacrist\u00e1n hay una radical rotura con la fragmentaci\u00f3n del pensamiento occidental, una rotura con el viejo axioma de la teor\u00eda de la ciencia que niega el conocimiento cient\u00edfico de lo particular. Esa sensibilidad por el conocimiento de lo concreto para la fundamentaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica revolucionaria, tan pr\u00f3xima a la de Labriola, ofrece una gran novedad cient\u00edfica que siempre podr\u00e1 ser fecunda. Como lo ser\u00eda hoy, por cierto, para fundamentar una cr\u00edtica contra el economicismo dominante que no fuera meramente rom\u00e1ntica o sabidur\u00eda de salmista burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>La desconfianza de Sacrist\u00e1n \u2013y de Marx\u2013 en el valor de los conceptos universales y su convicci\u00f3n de que lo concreto y particular no es deducible ni resoluble, tienen un claro sabor epistemol\u00f3gico ingl\u00e9s (Locke, Hume), pero son tan antiguas como el pensar judeocristiano. Y cualquier asiduo lector de la tradici\u00f3n b\u00edblica percibir\u00e1 las huellas del conocimiento experiencial y del sentido de la alteridad de ra\u00edz hebrea en muchos textos de Sacrist\u00e1n. Pero donde el referente no son los escritos sapienciales sino los prof\u00e9ticos. \u00bfPor qu\u00e9? En mi opini\u00f3n ello se debe a la fuente de inspiraci\u00f3n de donde brota esa fusi\u00f3n entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, y que no es otra que la vulnerabilidad de Sacrist\u00e1n ante la concreta miseria humana. \u00abLa miseria absolutamente agobiante que no se puede legitimar, que ya no se puede edulcorar\u00bb (Marx), es el peso equilibrador que se opone a toda s\u00edntesis meramente especulativa y que da a Sacrist\u00e1n ese impulso objetivo no s\u00f3lo para interpretar o construir el mundo, sino para transformarlo.<\/p>\n<p>Este Sacrist\u00e1n dolorido que presento seguramente no se leer\u00e1 en el s. XXI, pero con ello se perder\u00e1 la oportunidad \u2013nada sentimental, por cierto,\u2013 de hacer mejor ciencia. Pues su reflexi\u00f3n a partir de la miseria humana como centro hacia adelante (para su eliminaci\u00f3n) y hacia atr\u00e1s (a la b\u00fasqueda de las razones que la han originado) ser\u00eda un buen correctivo para las reducciones del pensar \u00fanico y sustantivo y de una ciencia pretendidamente neutral que se avecinan.<\/p>\n<p><b>Una vez finaliz\u00f3 sus estudios universitarios, \u00bfsigui\u00f3 manteniendo relaciones con \u00e9l? Creo que tuvieron una interesante relaci\u00f3n epistolar. \u00bfQu\u00e9 temas comentaban?<\/b><\/p>\n<p>Cuando termin\u00e9 Econ\u00f3micas empec\u00e9 los estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda. Pero yo seguir\u00eda interesado por temas de l\u00f3gica y de mec\u00e1nica cu\u00e1ntica. De modo que continu\u00e9 comentando con Sacrist\u00e1n los trabajos de G\u00f6del de los a\u00f1os treinta (Moster\u00edn los acababa de traducir), el art\u00edculo sobre l\u00f3gica difusa de L. Zadeh de 1965, y me hizo conocer los estudios de Suppes, Sneed, Stegm\u00fcller y Ulises Moulines sobre la estructura y la din\u00e1mica de las teor\u00edas cient\u00edficas. Tengo la lamentable costumbre mon\u00e1stica de no guardar nada (correspondencia, fotos, etc.), pero recuerdo que le acribill\u00e9 varias veces a preguntas sobre las \u00abdesigualdades\u00bb de Bell y me dio muchas referencias bibliogr\u00e1ficas tanto de la escuela de Copenhage como de los \u00faltimos experimentos (principios de los ochenta) de mec\u00e1nica cu\u00e1ntica de Aspect publicados en la <i>Physical Rewiew<\/i>.<\/p>\n<p>Yo lo iba a ver a la Facultad para no hacerle perder tiempo extra. Me daba la impresi\u00f3n de verlo algo apurado si ten\u00eda demasiada gente alrededor suyo, de manera que algunas veces no llegu\u00e9 a entrar en su despacho y me volv\u00eda con mis pretenciosas preguntas para mejor ocasi\u00f3n. En la conversaci\u00f3n con \u00e9l sal\u00edan siempre otros temas, claro. Por ejemplo, a partir de mi inter\u00e9s por la entrop\u00eda, me hizo leer art\u00edculos del s. XIX sobre los cl\u00e1sicos de la termodin\u00e1mica, as\u00ed como la marginada obra maestra de Georgescu-Roegen sobre econom\u00eda y ecolog\u00eda; y le recuerdo muchas sugerencias sobre sociobiolog\u00eda e ingenier\u00eda gen\u00e9tica, que le preocupaban mucho aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p><b>Usted es creyente y Sacrist\u00e1n, dig\u00e1moslo as\u00ed, no le segu\u00eda punto por punto en esta posici\u00f3n. \u00bfConversaron sobre estos temas? \u00bfCree que tienen alg\u00fan inter\u00e9s las posiciones que \u00e9l manten\u00eda en este asunto y en temas afines?<\/b><\/p>\n<p>S\u00ed, en diversas ocasiones conversamos sobre el cristianismo, en particular sobre su capacidad pr\u00e1ctica de otorgar libertad, sobre la vida de los primeros cristianos y sobre algunas cuestiones de historia de la teolog\u00eda. Tanto \u00e9l como yo evit\u00e1bamos centrar la conversaci\u00f3n sobre la evidencia subjetiva de la fe y la revelaci\u00f3n, o sobre nociones pseudo-te\u00f3ricas abstractas como \u00abcristianismo\u00bb y \u00abmarxismo\u00bb. A los dos nos pon\u00eda un poco nerviosos la frivolidad de tanto comentario de sal\u00f3n durante aquellos a\u00f1os de pretendido \u00abdi\u00e1logo\u00bb en que todo parec\u00eda perder la poca identidad que le quedaba. Algunos han hablado de la agresividad intelectual de Sacrist\u00e1n contra el pensamiento religioso, y Raimon Gal\u00ed ha recordado c\u00f3mo en los a\u00f1os sesenta \u2013para desesperaci\u00f3n del mundo eclesi\u00e1stico barcelon\u00e9s\u2013, Sacrist\u00e1n seduc\u00eda sin oposici\u00f3n las cabezas de los mejores y m\u00e1s generosos estudiantes universitarios alej\u00e1ndolos de la fe. Pero yo creo que se alejaban solos, y que Sacrist\u00e1n se limit\u00f3 a hacerles razonable el abandono de un barniz religioso ya de por s\u00ed muy superficial, ofreci\u00e9ndoles en cambio una apuesta pol\u00edtica y cient\u00edfica a la que entregarse. El Sacrist\u00e1n con el que yo me encontr\u00e9 a finales de los setenta sab\u00eda callar oportunamente con prudencia, ten\u00eda p\u00e1nico a las modas y sospechaba de las descalificaciones generales y apresuradas. Quiz\u00e1s por eso, cuando en aquellos a\u00f1os todo el mundo parec\u00eda abandonar la nave cristiana, \u00e9l contemplaba el naufragio religioso con m\u00e1s discreci\u00f3n y con menos entusiasmo que tanto liberado, m\u00e1s preocupado en cambio por las nuevas sendas por las que empezaba a discurrir el irracionalismo. Por otro lado, tengo la impresi\u00f3n de que Sacrist\u00e1n siempre agradeci\u00f3 que yo le tratara \u2013con evidente simpat\u00eda, claro\u2013, pero como un alter ego, sin santificarlo; y que se sinti\u00f3 c\u00f3modo conmigo al saber que yo viv\u00eda y trabajaba manualmente en el sudoeste del Bes\u00f3s.<\/p>\n<p>Las opiniones de Sacrist\u00e1n sobre los temas que he citado al principio de esta cuesti\u00f3n no eran absolutamente originales, pero ten\u00edan la virtud de ser poco convencionales y, al menos conmigo, siempre respetuosas. Destacar\u00eda un par de ellas. La primera se refiere a su sensibilidad por la \u00abpr\u00e1ctica\u00bb: si algo le sorprend\u00eda del cristianismo, era su insobornable fecundidad para generar peri\u00f3dicamente insensatos que se entregaran de carne y esp\u00edritu a los pobres. Y todav\u00eda le veo sonre\u00edr cuando le cit\u00e9 <i>La pesanteur et la gr\u00e2ce,<\/i> de su Simone Weil: \u00ab<em>Contempler le social est une voie aussi bonne que se retirer du monde. C\u2019est pourquoi je n\u2019ai pas eu tort de c\u00f4toyer si longtemps la politique<\/em>\u00bb (Le gros animal).<\/p>\n<p>La segunda era su inter\u00e9s por una cuesti\u00f3n de historia de la teolog\u00eda que yo le hab\u00eda comentado unos d\u00edas antes como de pasada. Yo estaba leyendo algunos art\u00edculos del P. Chenu sobre el origen de las \u00f3rdenes mendicantes en el s. XIII, y le observ\u00e9 c\u00f3mo las s\u00edntesis teol\u00f3gicas fransciscana (Buenaventura) y dominicana (Tom\u00e1s de Aquino) s\u00f3lo surgieron despu\u00e9s de un largo per\u00edodo de ocultamiento, de intensa vida y de experimentar el fracaso y la imposibilidad humana de llevar a la plenitud una intuici\u00f3n desbordante. \u00bfNo estaba la sabidur\u00eda de Buenaventura contenida en la experiencia del \u00ab<em>simplex et idiota<\/em>\u00bb Francisco y sus primeros fraticelli? \u00bfNo late la serenidad y la adoraci\u00f3n sosegada del sistema teol\u00f3gico del Aquinate en la intrepidez del castellano de Caleruega Domingo? Pasados unos d\u00edas, Sacrist\u00e1n me coment\u00f3 que nuestro tiempo indigente ped\u00eda gestos de vida que prepararan futuras s\u00edntesis \u2013siempre provisionales\u2013 de las que ahora est\u00e1bamos hu\u00e9rfanos, y que otras generaciones quiz\u00e1s podr\u00edan formular mejor.<\/p>\n<p><b>Uno de los temas que se suelen citar como decisivos en la obra filos\u00f3fica de Sacrist\u00e1n es su noci\u00f3n de dial\u00e9ctica. \u00bfCu\u00e1les cree que son los aspectos m\u00e1s interesantes de su aproximaci\u00f3n a esta noci\u00f3n marxista?<\/b><\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s arriba ya he apuntado la concepci\u00f3n constitutivamente din\u00e1mica de la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb marxista en Sacrist\u00e1n, siempre a la b\u00fasqueda del \u00aban\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb (Lenin). Pienso que la fecundidad de la dial\u00e9ctica en Sacrist\u00e1n no radica en el esquema metodol\u00f3gico como tal (como podr\u00eda hacer creer una lectura apresurada de \u00abLa tarea de Engels en el \u00abAnti-D\u00fchring\u00bb\u00bb), sino en el poder de advertir la mutua interacci\u00f3n de realidades en apariencia opuestas. Lo interesante en su noci\u00f3n de dial\u00e9ctica no es tanto su capacidad para analizar el poder de lo negativo y captar las contradicciones (que tambi\u00e9n), sino m\u00e1s bien su habilidad para transformar las contradicciones en positivos contrastes, sin por ello caer en la sistematicidad de corte hegeliano. Es probable que su formaci\u00f3n germ\u00e1nica \u2013tan sensible a las polaridades frente a las armon\u00edas latinas\u2013 tenga algo que ver en ello; aunque yo creo que ese rasgo le viene dado sobre todo por su continua confrontaci\u00f3n con los datos anal\u00edticos de la ciencia en cada momento y con la realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>A veces pienso que para percibir el sentido de algunas nociones que Sacrist\u00e1n usa en su introducci\u00f3n al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels, como \u00abser\u00bb, \u00abmateria\u00bb o \u00abdespliegue\u00bb, decisivas para entender su noci\u00f3n de \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, ser\u00eda fecunda su confrontaci\u00f3n con Zubiri (<i>La estructura din\u00e1mica de la realidad<\/i>), un autor de filosof\u00eda substantiva con el que Sacrist\u00e1n tiene m\u00e1s en com\u00fan de lo que partidarios y adversarios esperar\u00edan. Y que Ignacio Ellacurr\u00eda (<i>Filosof\u00eda de la realidad hist\u00f3rica<\/i>) podr\u00eda hacer de amable intermediario.<\/p>\n<p><b>Como sabe, Sacrist\u00e1n dedic\u00f3 su tesis doctoral a las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger. A pesar de las excelentes cr\u00edticas vertidas por Emilio Lled\u00f3 y Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde, su trabajo pas\u00f3 y ha pasado bastante desapercibido. \u00bfCu\u00e1les cree usted que son las razones de este desconocimiento?<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n debi\u00f3 intuir pronto que el filosofar que se le iba dibujando en el horizonte, entendido como una manera de vivir seg\u00fan la raz\u00f3n, deb\u00eda medirse tarde o temprano con el pensar irracionalista de Heidegger. Pero su combate con el fil\u00f3sofo germ\u00e1nico ha llegado precisamente en un momento \u2013la segunda mitad de los cincuenta\u2013 en que se ocultaba temporalmente la influencia de Heidegger, en coincidencia con los \u00e9xitos econ\u00f3micos occidentales de la sociedad opulenta de la postguerra y con el ascenso de amplios movimientos socioculturales de inspiraci\u00f3n estructuralista y marxista cl\u00e1sica o neomarxista. M\u00e1s tarde, a partir de los primeros setenta, en el contexto cultural neorrom\u00e1ntico del renacer de las filosof\u00edas irracionalistas, la figura de Heidegger reaparece de nuevo con una fuerza que no ha dejado de crecer hasta hoy. Como dir\u00e1 su admirado P\u00f6ggeler, somos todos heideggerianos de sensibilidad sin haberlo le\u00eddo. Pero va a tratarse ya del \u00faltimo Heidegger y de su grandiosa teolog\u00eda negativa, ante la que la cr\u00edtica gnoseol\u00f3gica de Sacrist\u00e1n aparecer\u00e1 \u2013a los ojos postmodernos de final de siglo\u2013 como impertinencia positivista del superficial e ingenuo pensamiento abstractivo, y puerta de entrada del demonio metaf\u00edsico en la ciencia-t\u00e9cnica moderna.<\/p>\n<p>La tesis doctoral de Sacrist\u00e1n es una carrera de fondo, poco angustiada por su \u00e9xito inmediato o por dar respuesta a urgencias del momento. Por eso sigue y seguir\u00e1 siendo actual, tanto si la atm\u00f3sfera dominante es ilustrada como esot\u00e9rica. El que se casa con la moda enseguida se queda viudo. Y Sacrist\u00e1n prefiri\u00f3 permanecer en la soledad del corredor de fondo. Eso no le impidi\u00f3 recoger del mismo Heidegger algunas aportaciones importantes. Pues tengo para m\u00ed que Sacrist\u00e1n, siempre sensible a las contribuciones de los que estaban ideol\u00f3gicamente lejos de \u00e9l, fue recibiendo de Heidegger no los argumentos ni la soluci\u00f3n, pero s\u00ed la sospecha por los abusos y desviaciones de la funesta prisi\u00f3n cristiana y a la vez t\u00e9cnico-moderna del mundo actual. Lo cual no es \u00f3bice para que Sacrist\u00e1n se preocupara poco del \u00abolvido del ser\u00bb como problema filos\u00f3fico; pues lo real-olvidado se le hab\u00eda presentado en su forma elemental en la figura de la miseria humana. \u00bfY no es esa precisamente la situaci\u00f3n cristiana radical, y tras ella la situaci\u00f3n radical israelita prof\u00e9tico-veterotestamentaria, que el jud\u00edo Marx, en sustituci\u00f3n de los cristianos, hab\u00eda redescubierto en el XIX y que forma el apriori teol\u00f3gico de todo su pensamiento?<\/p>\n<p><b>Entre las corrientes epistemol\u00f3gicas de aquellos a\u00f1os, \u00bfqu\u00e9 autores ten\u00edan m\u00e1s inter\u00e9s para Sacrist\u00e1n, aparte de Popper? \u00bfRecuerda su opini\u00f3n sobre Kuhn y <i>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/i>?<\/b><\/p>\n<p>Dos nombres cit\u00f3 con frecuencia Sacrist\u00e1n en el seminario sobre Popper que nos dio en el curso 1979-80: Lakatos y Stegm\u00fcller. Sacrist\u00e1n valoraba extraordinariamente el c\u00e9lebre libro editado por Lakatos-Musgrave sobre <i>La cr\u00edtica y el desarrollo del conocimiento cient\u00edfico<\/i>, y con frecuencia acud\u00eda a sus art\u00edculos para enriquecer el di\u00e1logo con la obra de Popper. A veces Sacrist\u00e1n daba la impresi\u00f3n de pensar que toda la controversia entre Popper-Kuhn-Lakatos estaba basada en un c\u00famulo de malentendidos. Con todo, yo creo que ve\u00eda en Lakatos \u2013m\u00e1s incluso que en Kuhn\u2013 la invitaci\u00f3n a revisar la noci\u00f3n vigente de \u00abracionalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Por supuesto que Sacrist\u00e1n estimaba la nueva sensibilidad que la obra de Kuhn hab\u00eda tra\u00eddo hacia la historia y la sociolog\u00eda de la ciencia. Pero las imprecisiones del concepto nebuloso de \u00abparadigma\u00bb, de moda en la izquierda de los sesenta, y las ambig\u00fcedades de su aplicaci\u00f3n en el nuevo ambiente de \u00abasalto a la raz\u00f3n\u00bb de principios de los setenta, estimulaban m\u00e1s bien la prudencia del l\u00f3gico Sacrist\u00e1n, siempre prevenido con las ideas con las que se sent\u00eda a gusto.<\/p>\n<p>En cambio, hacia Lakatos, un l\u00f3gico con menos pretensiones que Kuhn y con evidentes limitaciones, Sacrist\u00e1n sent\u00eda menos prevenciones y percib\u00eda sus sugerencias con simpat\u00eda: lo que parec\u00eda irracional desde el \u00e1ngulo de los an\u00e1lisis l\u00f3gicos usuales, \u00bfno pod\u00eda encontrar racionalidad en otro marco conceptual m\u00e1s apropiado? La elaboraci\u00f3n de este marco era ya la meta de autores como Stegm\u00fcller, y Sacrist\u00e1n nos invit\u00f3 a entrar en el campo de las \u00abmetateor\u00edas\u00bb por nuestra cuenta.<\/p>\n<p>Es probable que el materialismo dial\u00e9ctico \u2013tan empobrecedor para muchos l\u00f3gicos formales\u2013 le haya dado a Sacrist\u00e1n desde joven el discernimiento adecuado para prevenirse del empe\u00f1o arrogante e infructuoso de construir una ciencia libre de influencias metacient\u00edficas. Y en cambio le ha permitido madurar aquel otro m\u00e1s modesto y viable de someter a reflexi\u00f3n esas influencias tratando de racionalizarlas. A nosotros, estudiantes de econom\u00eda, nos invit\u00f3 a leer a Godelier y a R. Meek.<\/p>\n<p>Aunque yo creo que esa mirada tan temperada y abierta de Sacrist\u00e1n le ven\u00eda de su admirado Heinrich Scholz.<\/p>\n<p><b>Muchas personas han hecho referencia a la excelencia de las conferencias impartidas por Sacrist\u00e1n. \u00bfEs esa tambi\u00e9n su opini\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 destacar\u00eda de ellas? \u00bfTiene alguna de ellas en consideraci\u00f3n especial?<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n ten\u00eda un singular discurso oral, con una desacostumbrada correcci\u00f3n gramatical. Sus conferencias empezaban con una sugestiva <i>captatio benevolentiae<\/i> que atra\u00eda la atenci\u00f3n del oyente desde el primer instante. Pero su originalidad estaba en que planteaba de entrada o bien una oposici\u00f3n en la que se apuntaba la dosis de verdad de lo contrario de lo que se iba a sostener despu\u00e9s, o bien se mostraban las debilidades o limitaciones de la tesis que se defender\u00eda a continuaci\u00f3n. En ambos casos, ese inicio consegu\u00eda provocar al oyente, desvelarle y hacerle consciente de algunos de sus prejuicios, y disponerle para un di\u00e1logo mucho m\u00e1s aut\u00e9ntico en el que se sintiera participante activo. El inicio de conferencias como \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb, en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona (23\/4\/1970), con ese desparpajo \u2013sorprendente para una \u00e9poca todav\u00eda de devotos leninistas\u2013 sobre la insuficiencia t\u00e9cnica o profesional de los escritos filos\u00f3ficos de Lenin; o como la ya citada de \u00abEl trabajo cient\u00edfico en Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, en la Fundaci\u00f3n Mir\u00f3 (11\/11\/1978), cuando ya se empezaba a hablar del marxismo como de un pecado de juventud, son buenos ejemplos de c\u00f3mo invitar al oyente a bajar las defensas irracionales de sus juicios preconcebidos y marchar de consuno.<\/p>\n<p>El arte de Sacrist\u00e1n consist\u00eda en convertir esas contradicciones en contrastes a lo largo de las conferencias. Pero ese estilo del \u00abclaroscuro\u00bb tambi\u00e9n era muy exigente hacia el oyente, pues no s\u00f3lo obligaba a \u00e9ste a estar dispuesto a revisar cr\u00edticamente cualquiera de sus presupuestos, sino que adem\u00e1s le imped\u00eda acomodarse en ninguna de las fases de la argumentaci\u00f3n. Por eso no es extra\u00f1o que sus conferencias inquietaran y disgustaran profundamente a todo aquel que no estuviera dispuesto desde el principio a participar en ese itinerario intelectual.<\/p>\n<p>Con todo, quisiera destacar otro aspecto de la singularidad de las conferencias de Sacrist\u00e1n: la \u00abautoridad\u00bb con que eran impartidas. Sacrist\u00e1n hablaba \u00abno como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad\u00bb. En unos a\u00f1os intelectualmente tan relativistas, con tanto \u00abyo dir\u00eda\u00bb, \u00abpuede\u00bb, \u00abquiz\u00e1s\u00bb, \u00abhasta cierto punto\u00bb, \u00abun poco\u00bb, etc., el rigor y la claridad del discurso de Sacrist\u00e1n sobresal\u00edan por su fuerza de convicci\u00f3n. Sacrist\u00e1n cre\u00eda en lo que dec\u00eda, y este es un rasgo decisivo para una verdadera comunicaci\u00f3n de todo mensaje. Sin duda produc\u00eda recelo en as\u00e9pticos y neutrales axiol\u00f3gicos, y dio a Sacrist\u00e1n esa fama de engreimiento y de orgullo intelectual entre sus abundantes detractores. Pero para quien jugara con transparencia y honestidad, era una estupenda lecci\u00f3n de la no-separabilidad de la teor\u00eda y de la pr\u00e1ctica y de apuesta por la verdad.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n observa entre \u00e9tica y ciencia en la obra y en el hacer de Sacrist\u00e1n? Algunas veces se le acus\u00f3 de chato positivismo. \u00bfEs esa su opini\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>La obra cient\u00edfica de Sacrist\u00e1n est\u00e1 impulsada (no meramente producida) por una permanente tensi\u00f3n \u00e9tica en di\u00e1logo con ella. Y no s\u00f3lo su obra cient\u00edfica. Yo creo que toda su vida fue un prolongado esfuerzo pol\u00edtico y racional por derribar la dictadura franquista y combatir sus alienaciones irracionales a trav\u00e9s de art\u00edculos, conferencias, traducciones, estudios, conversaciones y militancia. A Sacrist\u00e1n se le hac\u00eda insoportable el sufrimiento del inocente, y yo pienso que ah\u00ed est\u00e1 el centro inspirador de la compenetraci\u00f3n rec\u00edproca en su obra entre la \u00e9tica y la ciencia. \u00bfSentimentalismo subjetivista incapaz de hacer ciencia positiva \u00abnormal\u00bb? No creo, pues tomar conciencia de las motivaciones metaf\u00edsicas latentes en todo hacer cient\u00edfico es precisamente lo que permite afinar este \u00faltimo. \u00bfPuerta abierta a los demonios irracionales? No necesariamente, pues su \u00abdebilidad\u00bb \u00e9tica es justamente la que le permite exorcizarlos a trav\u00e9s del principio de la \u00abpr\u00e1ctica\u00bb. Y buscar, eso s\u00ed, una noci\u00f3n de racionalidad m\u00e1s depurada aunque siempre provisional e insatisfactoria.<\/p>\n<p>A primeros de los ochenta, ante la avalancha de tanto irracionalismo imperante, Sacrist\u00e1n hac\u00eda guasa diciendo que ten\u00edamos que redactar un manifiesto positivista. La guasa no deber\u00eda hacer creer al lector c\u00e1ndido que nuestro Manolo sufr\u00eda de chato positivismo. Por el contrario, nos deber\u00eda permitir aproximarnos a su nostalgia de un reencuentro entre el pensamiento y la vida, una aspiraci\u00f3n cl\u00e1sica llena de profundidad intelectual, pero que ser\u00e1 contemplada siempre con desconfianza por los reyezuelos de cada uno de los \u00e1mbitos \u00e9tico y cient\u00edfico.<\/p>\n<p>A veces pienso que si Sacrist\u00e1n hubiera alimentado esa unidad de saber y vida no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n griega y marxista, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la patr\u00edstica cristiana de los primeros siglos, se habr\u00eda enfrentado a las tentaciones dualistas con menos crispaci\u00f3n. Pero incluso a un observador tan ponderado como \u00e9l, ten\u00eda que serle muy dif\u00edcil sobrevolar en sus a\u00f1os de madurez la desconfianza generalizada y el menosprecio conmiserativo ambiental hacia todo lo que oliera a cristiano.<\/p>\n<p><b>Ha pasado mucho tiempo desde su fallecimiento y, en parte, Sacrist\u00e1n es casi un desconocido. \u00bfPor qu\u00e9 cree que se ha producido este progresivo desconocimiento de sus trabajos?<\/b><\/p>\n<p>La pregunta parece presuponer que los trabajos de Sacrist\u00e1n fueron b\u00e1sicamente conocidos y valorados durante su vida, pero yo no tengo esta impresi\u00f3n tan optimista. El filosofar de Sacrist\u00e1n es un filosofar inc\u00f3modo, trasgresor, inquietante. Pues no s\u00f3lo nace de una alta tensi\u00f3n entre el pensar y el vivir, sino que a la vez comunica y exige al que se le aproxima participar de la misma tensi\u00f3n si quiere que se le haga comprensible algo de su secreto. De manera que aquel que perciba la unidad de ese filosofar pero no est\u00e9 dispuesto a sumergirse vitalmente en \u00e9l, manteni\u00e9ndose a la orilla en un filosofar intelectualista y \u00absentado\u00bb, se ver\u00e1 abocado a deshacerse de \u00e9l si no quiere quedar permanentemente insatisfecho y fastidiado. La cr\u00edtica velada de \u00abingenuidad\u00bb que se le ha hecho en ocasiones a Sacrist\u00e1n por esas \u2013se dice\u2013 puristas aspiraciones, es un testimonio de que quiz\u00e1s se le conoce m\u00e1s de lo que parece: pues es verdad que es un autor peligroso (no s\u00f3lo pol\u00edticamente, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito cient\u00edfico), que pone dif\u00edcil al lector instalarse en alguna suite mental demasiado confortable.<\/p>\n<p>Por otro lado, el filosofar de Sacrist\u00e1n, muy motivado por cuestiones actuales y sensibles, es en cambio un filosofar intemporal, que va a los fundamentos. De ah\u00ed su densidad y dificultad, de pocas concesiones, aunque en muchas ocasiones consiga la brillantez. No es un filosofar complejo, pero s\u00ed arduo. <i>Bonum est arduum.<\/i> Pues Sacrist\u00e1n es sencillo por profundo. Demasiado claro y distinto para los enmascaramientos no s\u00f3lo postmodernos sino de todas las \u00e9pocas. Por eso, yo creo que si alguna temporada la Academia tiene la tentaci\u00f3n de exhumarlo, Sacrist\u00e1n no dejar\u00e1 de sospechar.<\/p>\n<p><b>Como bien sabe, Sacrist\u00e1n fue miembro destacado de <i>Laye<\/i>. Entre otros muchos trabajos, escribi\u00f3 un buen n\u00famero de cr\u00edticas teatrales. \u00bfCree que conservan alg\u00fan valor?<\/b><\/p>\n<p>De su \u00e9poca en <i>Laye<\/i>, Sacrist\u00e1n nos ha dejado varias cr\u00edticas teatrales. Est\u00e1n escritas en su juventud y, como es l\u00f3gico, son desiguales en calidad y estilo. Pero yo creo que algunas de ellas s\u00ed conservan un respetable valor. No s\u00f3lo de car\u00e1cter hist\u00f3rico o sentimental, sino tambi\u00e9n un valor cr\u00edtico literario consistente. Por ejemplo, me gustar\u00eda llamar la atenci\u00f3n sobre la cr\u00f3nica que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para <em>Laye<\/em>\u00a0a finales de 1952 del drama <i>El deseo bajo los olmos<\/i>, de Eugene O\u2019Neill. La cr\u00f3nica contiene ya algunos de los temas que preocupar\u00e1n siempre a Sacrist\u00e1n: la unidad y compenetraci\u00f3n rec\u00edproca entre el \u00abfondo\u00bb y la \u00abforma\u00bb en la obra dram\u00e1tica y en la vida personal, una cuesti\u00f3n clave de la mejor est\u00e9tica (no del esteticismo); la progresi\u00f3n dial\u00e9ctica en el comentario de la obra, que responde al rico juego dial\u00e9ctico de la misma realidad de los personajes, en una atm\u00f3sfera de acordes, disonancias, contrapuntos y s\u00edntesis parciales nunca plenamente acabadas, pero cada vez m\u00e1s intensas y ricas por la progresiva profundizaci\u00f3n del mismo tema sinf\u00f3nico; o la alienaci\u00f3n burguesa del af\u00e1n de \u00abposesi\u00f3n\u00bb y la acumulaci\u00f3n, pero donde la burgues\u00eda, como dir\u00eda Pasolini, no viene a ser tanto una clase social como una enfermedad contagiosa.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed s\u00f3lo quisiera subrayar un aspecto singular del comentario de Sacrist\u00e1n: su sensibilidad para captar la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica de la obra de O\u2019Neill. Sacrist\u00e1n ha percibido bien que el \u00abdeseo\u00bb (eros) de posesi\u00f3n que atraviesa a los personajes reposa en un trasfondo teol\u00f3gico calvinista y puritano progresivamente secularizado. Siguiendo a la escuela historicosociol\u00f3gica alemana (Sombart, Max y Alfred Weber, Troeltsch), Sacrist\u00e1n ha puesto de manifiesto que la consecuencia social m\u00e1s visible del calvinismo y de las sectas reformistas no puramente luteranas ha sido fundamentar teol\u00f3gicamente y dignificar por v\u00eda religiosa el trabajo y la riqueza. El Dios de O\u2019Neill no es un Dios neotestamentario misericordioso ni compasivo, sino un Dios todopoderoso, duro y solitario, de atm\u00f3sfera veterotestamentaria, que impone a los hombres trabajos y penalidades. La cr\u00edtica de Sacrist\u00e1n ha captado la l\u00f3gica teol\u00f3gica que va de la invocaci\u00f3n de Dios como Omnipotencia al sentimiento exacerbado de la posesi\u00f3n; y de paso ha mostrado la paradoja de que O\u2019Neill, formado en el catolicismo (al que abandon\u00f3), no haya intentado ni conseguido nunca crear un clima religioso cat\u00f3lico en sus obras.<\/p>\n<p>En 1952, Sacrist\u00e1n ya no combate contra los dioses, sino, como el mejor ate\u00edsmo de Marx, contra los \u00eddolos. Y es m\u00e9rito suyo haber mostrado la fecundidad de transitar en una direcci\u00f3n poco conocida por los gur\u00fas oficiales de nuestra moderna cr\u00edtica literaria. Pues no s\u00f3lo ha sabido mostrar en numerosas ocasiones las pasiones humanas ocultas detr\u00e1s de la apariencia religiosa de la vida cristiana concebida como alienante (una v\u00eda de mucho tr\u00e1fico); sino que tambi\u00e9n ha intentado desenmascarar el real trasfondo religioso oculto a veces en las manifestaciones m\u00e1s profanas de la pretendidamente liberada literatura occidental, tan de vuelta de no haber estado en ninguna parte. Lo cual, dicho sea de paso, no prejuzga nada sobre el origen de esas correlaciones entre lo sagrado y lo profano. Pues, como ha demostrado adecuadamente la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y estad\u00edstica, correlaci\u00f3n no es causalidad.<\/p>\n<p><b>Y de sus trabajos de cr\u00edtica literaria, sobre Goethe o Heine, por ejemplo, \u00bfqu\u00e9 destacar\u00eda con m\u00e1s \u00e9nfasis?<\/b><\/p>\n<p>En \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb no s\u00f3lo hay cr\u00edtica literaria. \u00bfC\u00f3mo iba a poder ser as\u00ed, cuando Goethe es contemplado por Sacrist\u00e1n en la integridad armoniosa de su persona, es decir, no s\u00f3lo como literato (\u00abEn el principio exist\u00eda la palabra\u00bb) sino como ser-un-hombre (\u00abEn el principio exist\u00eda la acci\u00f3n\u00bb)? La virtud de Sacrist\u00e1n en esta introducci\u00f3n a las obras de Goethe (traducci\u00f3n de J.M\u00aa. Valverde), de 1963, est\u00e1 en que no se ha limitado a leer o a escribir un estudio hist\u00f3rico-cr\u00edtico sobre el <i>Fausto,<\/i> sino en que ha sabido entrar en el \u00e1mbito de irradiaci\u00f3n de la figura de Goethe y ha sentido su hechizo. Lo cual no le impide, antes al contrario, le facilita el poner de manifiesto las contradicciones y el fracaso \u2013pero tambi\u00e9n su grandeza\u2013 de este \u00abc\u00ednico veraz\u00bb que es Goethe. \u00bfC\u00f3mo? Sin duda dial\u00e9cticamente.<\/p>\n<p>Y yo destacar\u00eda dos aspectos de la aportaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n. Por un lado, Sacrist\u00e1n ha visto bien que los escritos que constituyen la autobiograf\u00eda (es decir, <i>Poes\u00eda y verdad<\/i> y <i>Viaje a Italia<\/i>) son la verdadera clave para entender toda la obra de Goethe. \u00a1Qu\u00e9 nostalgia de una armon\u00eda ya imposible entre naturaleza y arte, entre ciencia y poes\u00eda, entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, en el individuo irremediablemente escindido e incompleto de la cultura burguesa! Por otro lado, Sacrist\u00e1n ha sabido insinuar a lo largo del texto la situaci\u00f3n parad\u00f3jica de este \u00abhijo del mundo\u00bb, Goethe, que no reza, pero que vive con mucha m\u00e1s fuerza la <i>analogia entis<\/i> que H\u00f6lderlin, que s\u00ed reza desde su identidad m\u00edstica (aunque eso \u00faltimo ya no es de Sacrist\u00e1n). La experiencia c\u00f3smica circular de Goethe ha surgido gracias a un doble adi\u00f3s, a un d\u00e9bil protestantismo pietista y al materialismo banal de los franceses y de la ilustraci\u00f3n europea: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 vac\u00edo y vaciedad para nosotros en esta medianoche triste del ate\u00edsmo!\u00bb (<i>Poes\u00eda y verdad<\/i> 3, 11). Yo creo que Sacrist\u00e1n ha acertado en dibujar un Goethe que sabe a ciencia cierta, aunque a veces se muestre vacilante, que es el muro de contenci\u00f3n de una corriente contraria y arrolladora.<\/p>\n<p><b>\u00bfY en cuanto a \u00abLa consciencia vencida\u00bb de Heine?<\/b><\/p>\n<p>De la larga introducci\u00f3n de Sacrist\u00e1n a las obras de Heine (Vergara, 1964), no es escaso el m\u00e9rito de haber destacado que la clave interpretativa de la \u00abconsciencia vencida\u00bb de Heine no es filos\u00f3fica ni religiosa. Con unas ra\u00edces sensibles, pero fr\u00e1giles, Heine va pasando sucesivamente por el romanticismo, el hegelianismo esot\u00e9rico, y el saint-simonismo inconsistente y decadente del socialismo ut\u00f3pico. Sale de ellos con un plus de tristeza y, gravemente enfermo, se deja ir por la pendiente de una \u00abconversi\u00f3n\u00bb al cristianismo protestante que tampoco le dar\u00e1 la paz. En la agon\u00eda de sus \u00faltimos a\u00f1os, Heine seguir\u00e1 siendo lo que siempre hab\u00eda sido, ni cristiano ni ateo, ni creyente ni incr\u00e9dulo, un hombre tr\u00e1gico entre dos polos, Dios Padre y la Necesidad. Sacrist\u00e1n ha mostrado que la clave de la vida y la obra de Heine se manifiesta en el saberse \u00e9l mismo y su poes\u00eda un s\u00edntoma del radical hundimiento del arte burgu\u00e9s; pues el poeta alem\u00e1n, verdugo y v\u00edctima a la vez, ha percibido que sus mismos dardos van directamente a destruir aquello que queda de su coraz\u00f3n escindido. Pero la ruina de su poes\u00eda es un reflejo de la ruina de su pensamiento ante las contradicciones de tanto dolor y miseria en el mundo y en \u00e9l mismo. Dolor al que, seg\u00fan Heine, ha contribuido la misma religi\u00f3n con su mezquino rebajamiento del hombre. Sacrist\u00e1n, con su escaso entusiasmo religioso, ha abandonado pronto esa senda interpretativa por idealista; por ello no ha penetrado en la incapacidad de Heine por percibir ya la omnipotencia divina \u00aben\u00bb la impotencia del crucificado. \u00bfNi tampoco esa nostalgia infinita que mina a Heine de que alg\u00fan d\u00eda el inocente no sea vencido y muerto por el injusto (cfr. el poema \u00abA L\u00e1zaro\u00bb)? En cambio, Sacrist\u00e1n s\u00ed ha dibujado con buena dial\u00e9ctica c\u00f3mo Heine ha intuido la verdad de su tiempo, contra la cual naufragaba la justificaci\u00f3n tradicional del arte, de un mundo dolorido con tantas masas empobrecidas y alienadas por el capitalismo industrialista, que imposibilitaba el lirismo \u00abpuro\u00bb sin quedar atrapado por la mentira. Con todo, el hundimiento en carne y esp\u00edritu de Heine, \u00bfno es tambi\u00e9n, como el pr\u00edncipe Mischkin al final de <i>El idiota<\/i>, de Dostoyevsky, un testimonio de la cruz del nazareno?<\/p>\n<p><b>\u00bfObserva puntos de ruptura o inflexiones en la evoluci\u00f3n intelectual de Sacrist\u00e1n? Si es el caso, \u00bfpuede dar cuenta de ellos?<\/b><\/p>\n<p>Un pensamiento din\u00e1mico y cr\u00edtico como el de Sacrist\u00e1n es inc\u00f3modo de apresar. Los diccionarios y los manuales de historia de la filosof\u00eda acostumbran a destacar en \u00e9l, despu\u00e9s de los escarceos juveniles, su inicial debate con Heidegger, su encuentro con Scholz y la moderna l\u00f3gica formal a partir de su estancia en M\u00fcnster, y, finalmente, como si fuera un tercer Sacrist\u00e1n pero ocultando que se da en los mismos a\u00f1os alemanes, la recepci\u00f3n del marxismo cr\u00edtico, en di\u00e1logo al final de su vida con las corrientes pacifistas y ecologistas. Pero, \u00bfse trata de aut\u00e9nticos virajes, inflexiones, acentos o puntos de ruptura en su evoluci\u00f3n intelectual? Quiz\u00e1s alg\u00fan comtiano dir\u00e1 mal\u00e9volamente de Sacrist\u00e1n aquello que este \u00faltimo dec\u00eda con agudeza de Heidegger, que su filosofar tiene continuidad aunque no tiene coherencia l\u00f3gica. Pero yo tiendo a contemplar el itinerario de Sacrist\u00e1n m\u00e1s bien al rev\u00e9s, como una marcha discontinua pero con m\u00e1s coherencia l\u00f3gica de la que estar\u00edamos dispuestos a aceptar inicialmente. Eso s\u00ed, con una l\u00f3gica que ya conoce positivamente el teorema de G\u00f6del, es decir, que no s\u00f3lo es cada vez m\u00e1s consciente de sus limitaciones, sino que gracias a ellas perfila mejor sus objetivos.<\/p>\n<p>Yo creo que las inflexiones del pensar de Sacrist\u00e1n que se describen se dan en la superficie del r\u00edo, pero no en el fondo del cauce. En sus aguas profundas yo veo la simultaneidad, nunca del todo armonizada, de combate y saber. Sacrist\u00e1n ha podido intuir el encuentro dram\u00e1tico de estos dos \u00e1mbitos en algunas de las grandes concepciones del mundo que \u00e9l ha conocido bien: el <em>Bhagavadgita<\/em>, con su intento de unir el rugiente drama del mundo con la calma divina; Her\u00e1clito, para quien la guerra es padre de todas las cosas y el mundo un mont\u00f3n de basura desparramado, aunque entre las contradicciones vibra el ritmo del logos eterno; pasando por el estoicismo, que ense\u00f1a a los sabios la apat\u00eda en medio de la tormenta de las pasiones, y por Dante y Milton, hasta el pr\u00f3logo del <i>Fausto<\/i> goethiano en el cielo; y hasta la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>, de Hegel, cuya agitada dram\u00e1tica debe coincidir con la madura calma de la <i>Ciencia de la L\u00f3gica<\/i>. Pero Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n ha podido percibir c\u00f3mo el <em>Bhagavadgita<\/em> permanece preso en contradicciones; que en Her\u00e1clito una orgullosa resignaci\u00f3n prepara ya la huida de los estoicos fuera del drama; que en el Fausto (como ya antes en la <i>Divina comedia<\/i>) la contradicci\u00f3n dram\u00e1tica est\u00e1 atravesada por el hilo conductor de una nostalgia absoluta que se va purificando o del eros que se depura al ir ascendiendo; y que en Hegel perdura un \u00faltimo dualismo abierto entre la existencia en lucha y un saber universal. La grandeza del pensar de Sacrist\u00e1n est\u00e1 para m\u00ed en que se ha resistido siempre a abdicar de la dramaticidad entre el combate y el saber, entre la revoluci\u00f3n y la raz\u00f3n; al precio de una tensi\u00f3n dif\u00edcil de soportar, se ha resistido a la tentaci\u00f3n de la s\u00edntesis o identidad entre ambos campos, sin dejarse fascinar por el nuevo gnosticismo de nuestra \u00e9poca cient\u00edfico-t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Ni el l\u00f3gico ni el marxista aut\u00f3nomos por cuenta propia entender\u00e1n nada y creer\u00e1n que el camino de Sacrist\u00e1n est\u00e1 abocado al fracaso o no tiene salida. Al no integrar su drama ni dejarlo absorber del todo por ninguna epopeya del esp\u00edritu o de la humanidad, Sacrist\u00e1n aparecer\u00e1 a los ojos del respetable como amoral y merecedor de aniquilaci\u00f3n. Quiz\u00e1s la mejor introducci\u00f3n a \u00e9l sea <i>La medida<\/i>, de Brecht (pero que sea la l\u00aa redacci\u00f3n). O el <i>Apocalipsis<\/i>, de San Juan, con su simultaneidad de liturgia adorante y combate.<\/p>\n<p><b>Nota: Una versi\u00f3n de esta entrevista fue publicada en <i>Papeles de la FIM,<\/i> n\u00ba 19, 2002 (2\u00aa \u00e9poca), p\u00e1ginas 79-97.<\/b><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AUTOR: Salvador L\u00f3pez Arnal \u00abEl filosofar de Sacrist\u00e1n es un filosofar inc\u00f3modo, trasgresor, inquietante. 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