{"id":1736,"date":"2025-08-22T11:27:46","date_gmt":"2025-08-22T09:27:46","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1736"},"modified":"2025-08-24T15:47:03","modified_gmt":"2025-08-24T13:47:03","slug":"donde-el-autor-habla-de-ciencia-de-ideologia-de-metodologia-de-compromiso-polietico-y-de-su-admirado-galileo-galilei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1736","title":{"rendered":"Donde el autor habla de ciencia, de ideolog\u00eda, de metodolog\u00eda, de compromiso poli\u00e9tico y de su admirado Galileo Galilei"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, sobre ciencia, ideolog\u00eda, metodolog\u00eda y compromiso pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em> <b> <\/b><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>INDICE<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"#1\">1. Introducci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2. <\/a><a href=\"#2\">Esquema de la conferencia \u00abAlgunas actitudes ideol\u00f3gicas contempor\u00e1neas ante la ciencia\u00bb<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#3\">3. Transcripci\u00f3n de la conferencia<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#4\">4. Aspectos del problema del m\u00e9todo en ciencias sociales<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#5\">5. Nota de conjunto para A.R.H.<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#6\">6. Algunos problemas sociales de la historia de la ciencia<\/a><\/b><br \/>\n<a href=\"#7\"><b>7. Galileo Galilei<\/b><\/a><br \/>\n<a href=\"#8\"><b>8. La funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea<\/b><\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los asuntos relacionados con ciencia, ideolog\u00eda y compromiso pol\u00edtico fueron esenciales en el filosofar del autor desde finales de los a\u00f1os cincuenta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El que fuera opositor (maltratado) a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad de Valencia imparti\u00f3 unos siete a\u00f1os despu\u00e9s, el 25 de abril de 1969, una conferencia en la Facultad de Ciencias de la citada universidad con motivo de una semana de Renovaci\u00f3n Cient\u00edfica que hab\u00eda organizado el Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de Valencia con el t\u00edtulo \u00abAlgunas actitudes ideol\u00f3gicas contempor\u00e1neas ante la ciencia\u00bb. Francisco Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez, uno de los asistentes, grab\u00f3 y transcribi\u00f3 la intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El esquema y los textos seleccionados son parte de la documentaci\u00f3n depositada en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y empresa de la UB (FEEUB). Tambi\u00e9n en el resto de los casos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n, entonces miembro en aquel entonces del comit\u00e9 central del PSUC y del PCE, present\u00f3 y coment\u00f3 cr\u00edticamente en esta intervenci\u00f3n las aristas irracionalistas de algunas tendencias del movimiento universitario internacional, una de sus preocupaciones de m\u00e1s largo recorrido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Imparti\u00f3 tambi\u00e9n en 1968, en el Ateneo de Valencia, una conferencia con el t\u00edtulo: \u00abLa filosof\u00eda de la ciencia ante su historia\u00bb. Desgraciadamente, no hemos podido obtener documentaci\u00f3n sobre esta segunda intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los temas de pol\u00edtica de la ciencia, como sabemos, fueron temas centrales en el \u00faltimo Sacrist\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>2. Esquema de la conferencia \u00abAlgunas actitudes ideol\u00f3gicas contempor\u00e1neas ante la ciencia\u00bb<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n tradujo para Ariel en 1968<i> El final de la utop\u00eda, <\/i>un ensayo de Marcuse que cita en varias ocasiones. Tambi\u00e9n tradujo en 1970, esta vez para Grijalbo, <i>La agon\u00eda de la izquierda americana <\/i>de Christopher Lasch.<\/span><\/p>\n<p>0.1. Observaci\u00f3n sobre la f\u00f3rmula de la conferencia, con alusi\u00f3n a anterior estancia aqu\u00ed.<\/p>\n<p>0.2. La \u00fanica justificaci\u00f3n posible de esa f\u00f3rmula es acaso la art\u00edstica<\/p>\n<p>0.3. De no ser esa la finalidad, lo serio es sustituirla por la f\u00f3rmula \u00abponencia\u00bb, propuesta de tema a discusi\u00f3n, con tesis o sin ella.<\/p>\n<p>0.4. Eso se trata de hacer ahora: presentar una ponencia a prop\u00f3sito de un objeto de preocupaci\u00f3n en la actual situaci\u00f3n de las ideas socioculturales.<\/p>\n<p><b>Descripci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1.1. El tema es la degradaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con lo cient\u00edfico y lo te\u00f3rico en las creencias dominantes en sectores de mucha importancia para el plano sobreestructural de las pugnas sociales de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.1. Esos sectores son los intelectuales (incluyendo estudiantes) de tendencias anticapitalistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1.1. Aunque tambi\u00e9n ocurre en ambientes de los pa\u00edses socialistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.2. Ser\u00eda importante saber, por lo que hace a los pa\u00edses capitalistas, en qu\u00e9 medida el fen\u00f3meno llega a las clases trabajadoras. Pero incluso con la limitaci\u00f3n vista, el tema es complicado e importante.<\/p>\n<p>1.2. En unos casos se trata de p\u00e9rdida de la naturaleza filos\u00f3fica de la ciencia, junto, o no, con un desprecio o una condena de la civilizaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.1. Marcuse: la afirmaci\u00f3n de las posibilidades \u00abut\u00f3picas\u00bb de la ciencia (propiamente, de la t\u00e9cnica) va acompa\u00f1ada por la postulaci\u00f3n de una actitud cultural que la har\u00eda imposible.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl car\u00e1cter \u00edntimamente instrumental del m\u00e9todo cient\u00edfico-natural (&#8230;) Parece haber una relaci\u00f3n muy estrecha entre el pensamiento cient\u00edfico- natural y su aplicaci\u00f3n, entre el universo del discurso cient\u00edfico-natural y el lenguaje y el comportamiento cotidianos, una relaci\u00f3n en la cual ambos se mueven bajo la misma l\u00f3gica y racionalidad del dominio\u00bb. Marcuse, <i>Der eindimensionale Mensch <\/i>[El hombre unidimensional], 169.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1.1. Inciso: contradictoriedad incluso en su contexto: \u00bf\u00abdominio\u00bb heideggeriano o posibilitaci\u00f3n de la \u00abutop\u00eda\u00bb?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1.2. A ese error sobre la ciencia se suma luego la condena m\u00edstica, esta vez resueltamente a lo Heidegger, y hasta cit\u00e1ndolo. Marcuse, \u00abSobre la ciencia y la fenomenolog\u00eda\u00bb, <i>Critica della societ\u00e0 repressiva<\/i> 68. Recoge, como en <i>Der eindimensionale Mensch <\/i>[El hombre unidimensional], la cr\u00edtica heideggeriana de la ciencia y habla de \u00abhybris\u00bb de \u00e9sta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1.3. De lo que se desprende la vuelta a una noci\u00f3n premarxiana de progreso y revoluci\u00f3n, de socialismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) hemos de concebir al menos la idea de un camino del socialismo desde la ciencia hasta la utop\u00eda, y no, como a\u00fan crey\u00f3 Engels, de la utop\u00eda a la ciencia.\u00bb Marcuse, <i>Das Ende der Utopie<\/i> [<i>El final de la utop\u00eda<\/i>]<i>, <\/i>12.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.2. La interpretaci\u00f3n puramente instrumental de la ciencia es la actitud de un mero ide\u00f3logo como Pauwels en <i>Le Matin des Magiciens <\/i>[La ma\u00f1ana de los magos] y luego en <i>Plan\u00e8te<\/i>: a\u00f1adir incoherentemente a la ciencia como instrumento actitudes irracionalistas, abiertamente m\u00e1gicas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.3. Una orientaci\u00f3n coincidente <i>con esos resultados<\/i> se encuentra en una corriente de pensamiento que las contraposiciones de moda sit\u00faan a la mayor distancia de corrientes como la marcusiana: el estructuralismo franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.3.1. Probablemente es necesario exceptuar a L\u00e9vi-Strauss mismo, cuya permanente vacilaci\u00f3n filos\u00f3fica indican una considerable problematicidad que ser\u00eda indecente simplificar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.3.2. Pero a veces en sus mismos textos y a menudo en los de seguidores suyos se encuentra una yuxtaposici\u00f3n de sectaria e irreal cientificidad formal en cuestiones no formales con la negaci\u00f3n de irrelevancia de la ciencia para la verdad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.3.2.1. En la degeneraci\u00f3n divulgadora y period\u00edstica eso llega a lo grotesco.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00ab(&#8230;) el parque (nacional Xingu, del Brasil) acoge una docena de tribus que viven en la dulce obsesi\u00f3n de sus ritos de la edad de piedra, fabricando con sus manos refinados objetos, pint\u00e1ndose el cuerpo y alimentando un fuego eterno\u00bb. Reportaje del <i>Sunday Times Magazine<\/i> y<i> L\u2019Express<\/i>, \u201cLe massacre syst\u00e8matique des indiens\u201d, por Norman Lewis, <i>L\u2019Express<\/i>, 927, 14-20 abril de 1969. Tiene este subtitulo (entre varios). \u201cIls vivaient conscients de leur place dans l\u2019universe\u201d [Ellos viven conscientes de su lugar en el universo]\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.4. La actitud se encuentra tambi\u00e9n en movimientos sociales importantes, principalmente en el movimiento estudiantil norteamericano. Y en el europeo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.4.1. La condena de la investigaci\u00f3n pura por los estudiantes de Pav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.4.2. El art\u00edculo de Ugo Farinelli en el <i>Contemporaneo<\/i> del 28-III-1969 (\u00abContestazione e ricerca scientifica\u00bb [Protesta e investigaci\u00f3n cient\u00edfica]).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.4.3. Ejemplo tal vez extremo [Michael Rossmann; Benjamin DeMott, \u00abThe Age of Overkill\u00bb, <i>The New York Times Magazine<\/i>, 12 de mayo de 1968, p. 104]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.5. Por el contrario que sea a sus intenciones, la orientaci\u00f3n vista es positivista, como lo fue el positivismo m\u00edstico. Es reaccionaria y positivista por desconocimiento del valor filos\u00f3fico (= inspirador de la conducta) del conocimiento, y por capitulaci\u00f3n ante la deformaci\u00f3n capitalista de la vida social de la ciencia. Es reacci\u00f3n por rendici\u00f3n y cansancio en el esfuerzo civilizatorio, con refugio en un Para\u00edso Perdido.<\/p>\n<p>1.3. En otros casos se trata, por el contrario, de desconocimiento de la naturaleza formal de la teor\u00eda, de la ciencia <i>in statu perfectionis <\/i>[NE: ciencia consolidada], como dec\u00edan los antiguos, y de su positividad, de su factualidad. As\u00ed se llega a una falacia naturalista invertida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3.1. Presente en el poco coherente Marcuse.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abLo que est\u00e1 en juego es la idea de una nueva antropolog\u00eda, no s\u00f3lo como teor\u00eda, sino tambi\u00e9n como modo de existencia (&#8230;)\u00bb Marcuse,<i> Das Ende der Utopie<\/i>, 15.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3.2. En el movimiento estudiantil alem\u00e1n e italiano, a pesar de su evidente superioridad intelectual sobre franceses, americanos, espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl MST subraya el peligro de la producci\u00f3n universitaria sistem\u00e1tica de soci\u00f3logos reducidos a \u201ctecno-bur\u00f3cratas\u201d, a \u201cespecialistas de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica\u201d, apenas dotados de un gen\u00e9rico <i>plafond<\/i> cultural. De ese modo, se planificar\u00eda la alternativa teor\u00eda-investigaci\u00f3n en un sentido dicot\u00f3mico, cuya recomposici\u00f3n no podr\u00eda obtenerse sino a posteriori, y en el mero sentido de una yuxtaposici\u00f3n injustificada\u00bb. Marco Boato: informe sobre Instituto Universitario de Ciencias Sociales de Trento, en <i>Documenti della rivolta universitaria<\/i>, 10, 11.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(&#8230;) \u00bf&#8230;c\u00f3mo es que las seguras ciencias \u00abexactas\u00bb resultaron impotentes, pasivas o hasta condescendientes ante el racismo?\u00bb \u00abLa dimensi\u00f3n t\u00e9cnica, instrumental, de la ciencia, que en la segunda mitad del siglo diecinueve determin\u00f3 tambi\u00e9n las ciencias universitarias, es un producto de la sociedad burguesa establecida, ya desprovista de su liberalidad\u00bb. Wolfgang Lef\u00e8vre, <i>Rebellion der Studenten<\/i>, 97 y 110\/111.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3.3. No se puede hablar aqu\u00ed pura y simplemente de reacci\u00f3n desde el punto de vista cultural y civilizatorio, porque en esos campos es posible un avance, como hasta ahora, ideol\u00f3gicamente obnubilado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.3.1. Pero s\u00ed se puede hablar de reacci\u00f3n epistemol\u00f3gica por ideologismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.3.3.1.1. Con sus riesgos (Zdanov)<\/p>\n<p>1.4. Ambas corrientes, desde sus contrapuestas falsedades acerca de la naturaleza del conocimiento cient\u00edfico, redundan en paralizadora sustituci\u00f3n de la idea de conocimiento por la idea de sabidur\u00eda (la consciencia de los salvajes).<\/p>\n<p><b>2. Explicaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>2.1. El desprecio o la hostilidad para con la ciencia por parte de ancianos pensadores que recuperan as\u00ed \u2013Marcuse\u2013 el irracionalismo culturalista de fines del siglo XIX, en el cual crecieron, o por parte de los j\u00f3venes, tiene explicaciones ideol\u00f3gicas de importancia.<\/p>\n<p>2.2. La perspectiva de superaci\u00f3n de la obnubilaci\u00f3n ideol\u00f3gica, abierta por Marx en su cr\u00edtica de la filosof\u00eda de Hegel, ha sido ideologizada por la apolog\u00e9tica capitalista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.1. Bell.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abPocos esp\u00edritus serios siguen creyendo que se pueden hacer planes y producir, mediante la \u00abingenier\u00eda social\u00bb, una nueva utop\u00eda de armon\u00eda social. Al mismo tiempo, las viejas \u201ccontracreencias\u201d han perdido tambi\u00e9n su fuerza intelectual (&#8230;) Por lo tanto, en el mundo occidental hay hoy d\u00eda un acuerdo aproximado entre los intelectuales acerca de las cuestiones pol\u00edticas: la aceptaci\u00f3n del estado del bienestar, la deseabilidad de la descentralizaci\u00f3n del poder, un sistema de econom\u00eda mixta y de pluralismo pol\u00edtico (&#8230;) Ha terminado la edad ideol\u00f3gica\u00bb. Daniel Bell, <i>The End of Ideology<\/i>, 373.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.2. Christopher Lasch sobre <i>Encounter<\/i><sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abTal vez dejemos de ser acosados por la ret\u00f3rica de una arrogancia mesi\u00e1nica del esp\u00edritu que ha perpetuado alegremente tantos repugnantes cr\u00edmenes contra la carne\u00bb. Ch. Lash, \u00abAfter the Apocalypse\u00bb [Despu\u00e9s del Apocalipsis], <i>Encounter<\/i>, octubre de 1953, p. 1. <i>The Agony of the American Left <\/i>[La agon\u00eda de la izquierda americana], 171\/172.<\/p>\n<p>2.3. La tradici\u00f3n revolucionaria cient\u00edfica, racional, se bloque\u00f3.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3.1. En el Este, dominante, con una cat\u00e1strofe te\u00f3rica (consecuencia de la ideologizaci\u00f3n de las dificultades pol\u00edtico-sociales) cuya gravedad es a\u00fan dif\u00edcil estimar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1.1. No s\u00f3lo los casos Lysenko. Nivel Meliujin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abDentro del m\u00e9todo metaf\u00edsico de pensamiento, esas contradicciones (apor\u00edas de Zenon) son irresolubles y se presentan como una prueba de la supuesta impotencia de la mente humana, de su incapacidad para penetrar en la esencia de los fen\u00f3menos. La filosof\u00eda del materialismo dial\u00e9ctico dio, por primera vez, una soluci\u00f3n consecuente a tales contradicciones. (\u2026) el movimiento es posible y real debido precisamente a que el cuerpo en movimiento, en cada momento dado, se encuentra y no se encuentra en cierto punto del espacio\u00bb. S. Meliujin, <i>El problema de lo finito y lo infinito<\/i>, 23 y 25.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1.2. Ellos son muy causantes de que no se haya podido terminar con la obnubilaci\u00f3n ideol\u00f3gica y de que \u00e9sta rebrote.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3.2. En el oeste, se cubri\u00f3 al este.<\/p>\n<p>2.4. La utilizaci\u00f3n positivista del cientificismo, de la ciencia como ideolog\u00eda, versi\u00f3n conservadora de la falacia naturalista.<\/p>\n<p>2.5. La putrefacci\u00f3n de la cultura y la civilizaci\u00f3n burguesas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5.1. Ciencia militarizada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5.2. Crisis de la civilizaci\u00f3n urbana<\/p>\n<p>2.6. Una reflexi\u00f3n sobre el reflejo ideol\u00f3gico de esa podredumbre enlaza los dos lados de la grave situaci\u00f3n: la putrefacci\u00f3n de aquella cultura y la degradaci\u00f3n de la teor\u00eda revolucionaria.<\/p>\n<p><b>3. Las consecuencias para la pr\u00e1ctica.<\/b><\/p>\n<p>3.1. Aparente alternativa<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.1. O destructiva victoria de un pensamiento revolucionario irracionalista que tendr\u00eda que repetirlo todo desde el Renacimiento o tendr\u00eda que reprimir con polic\u00eda e iglesia la nostalgia copernicana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.2. O derrota rid\u00edcula y siniestra.<\/p>\n<p>3.2. Incluso en el caso de cat\u00e1strofe civilizatoria, la segunda posibilidad es la \u00fanica clara.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2.1. Aunque no sea m\u00e1s que porque el irracionalismo revolucionario es incoherente con las necesidades de los pueblos atrasados, con el m\u00e1s alto potencial revolucionario.<\/p>\n<p>3.3. Es de mucho inter\u00e9s notar que los movimientos y las corrientes ideol\u00f3gicas aludidas muestran ya una pr\u00e1ctica que refleja una percepci\u00f3n de su derrota inevitable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3.1. Marcuse se guarda muy bien de meterse en nada, y lo declara.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3.2. Adorno llega a limpiarse de toda sospecha de pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3.3. En los estudiantes americanos (y algunos otros), autosatisfacci\u00f3n masoquista y narcisista de derrotados <i>a priori<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abAl decir resistencia\u00bb, escribe un graduate student de Berkeley, \u00abqueremos decir exactamente lo que decimos: queremos conseguir cerrar los centros de instrucci\u00f3n, detener los trenes militares, echar del campus a los reclutas, y, en general, destruir la m\u00e1quina b\u00e9lica\u00bb. \u00c9l y sus amigos, empero, \u00abno se hacen ilusiones acerca del resultado de la resistencia. La resistencia ser\u00e1 aplastada\u00bb. As\u00ed pues, la resistencia se convierte en un acto de desesperaci\u00f3n\u00bb (Lasch, <i>The Agony of the American Left<\/i>, 181-182).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Habla un estudiante anarquista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abIr\u00e1n saliendo del metro en cuanto que empiece. Nos aplastar\u00e1n. Pero antes haremos polvo las calles. Nos pegar\u00e1n, pero antes pegaremos a la bofia&#8230; Ser\u00e1 sangriento, pero la sangre vuelve locos a los liberales. Y hemos de conseguir que se vuelvan locos\u00bb (Lasch, <i>op. cit<\/i>., 182-183).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3.4. En otros, expectativa euf\u00f3rica megaloman\u00edaca (la estudiante de arquitectura).<\/p>\n<p>3.4 \u00bfQu\u00e9 hacer? A primera vista, se trata de recuperar la cientificidad para la revoluci\u00f3n y la revoluci\u00f3n para la cientificidad.<\/p>\n<p>3.5. Pero si la deteriorizaci\u00f3n ideol\u00f3gica es real, eso presupone un \u00bf<i>qu\u00e9 pensar<\/i>?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5.1. Para averiguar por qu\u00e9 se esteriliz\u00f3 (pr\u00e1ctica y te\u00f3ricamente) la herencia revolucionaria cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.1.1. Marx busca un socialismo cient\u00edfico, pero sin falacia naturalista ni especulativa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5.2. Lo que implica aclarar la relaci\u00f3n base-ciencia-sobrestructura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.2.1. Es primitivo (unilateral, no falso) contentarse con decir que la ciencia es una fuerza de producci\u00f3n. Lo es, pero es tambi\u00e9n sobreestructura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.2.2. Luego sobreestructura puede tener valores persistentes. Las siliconas, la geometr\u00eda eucl\u00eddea. Ser libre de obnubilaci\u00f3n ideol\u00f3gica no quiere decir, hoy, ser libre de ideolog\u00eda, sino saber que se est\u00e1 preso en ella en mayor o menor medida y ser as\u00ed, en principio, capaz de criticar la propia prisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.5.2.3. Capas de significaci\u00f3n de \u00abciencia\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.5.2.3.1. Concreci\u00f3n social de una pr\u00e1ctica (historicidad)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.5.2.3.2 Teor\u00eda formalizable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.5.2.3.3. Halo de la teor\u00eda<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.5.2.3.4. M\u00e9todos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Elementos ideol\u00f3gicos de cada capa: cada capa tiene elementos ideol\u00f3gicos, no s\u00f3lo la primera o m\u00e1s global. Porque las capas abstra\u00eddas <i>no existen solas<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">La unidad del individuo hoy \u00abposible\u00bb. No del sistema cient\u00edfico.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Nota de edici\u00f3n.<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0En una nota (p. 91) de su traducci\u00f3n de <i>La agon\u00eda de la izquierda en Norteam\u00e9rica<\/i>, Sacrist\u00e1n hablaba de <i>Encounter <\/i>en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abEn pa\u00edses como Francia, Italia o Espa\u00f1a, la relaci\u00f3n no s\u00f3lo de <i>Encounter,<\/i> sino de toda actividad del Congreso por la Libertad de la Cultura, as\u00ed como de todas sus publicaciones, con los servicios de espionaje norteamericanos era cosa sabida desde el principio, al menos para los intelectuales de izquierda y centro; es de suponer que con m\u00e1s raz\u00f3n para los de derecha\u00bb. V\u00e9ase sobre este tema, Frances Stonor Saunders, <i>La CIA y la guerra fr\u00eda cultural<\/i>, Debate, Madrid, 2001, Traducci\u00f3n de Rafael Fontes. (NE)<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Transcripci\u00f3n de la conferencia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Recordemos el nombre del transcriptor: Francisco Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez.<\/span><\/p>\n<p>Al mismo tiempo que agradezco la invitaci\u00f3n hecha por ustedes, la deploro en cierto sentido puesto que tengo muy poca fe en la f\u00f3rmula de la conferencia, como tampoco la tengo en la lecci\u00f3n magistral, y esto hace que, como ocurre siempre que se tiene poca fe, tenga poca capacidad para dar conferencias. Lo \u00fanico que me sale como forma de expresi\u00f3n es m\u00e1s bien lo que podr\u00edamos llamar ponencia, es decir, la exposici\u00f3n de alg\u00fan problema o de alguna tesis para la discusi\u00f3n. La \u00fanica justificaci\u00f3n de la f\u00f3rmula conferencia ser\u00eda, en todo caso, su justificaci\u00f3n en una facultad de (&#8230;) y como \u00e9ste no es el tema, no creo que sea una f\u00f3rmula para hablar de asuntos de orden cient\u00edfico y sociol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Entiendan pues, aunque un ambiente tan numeroso no es el m\u00e1s adecuado para esto, la intervenci\u00f3n que voy a hacer como una ponencia, como una mera propuesta de temas en los cuales el ponente dice lo que piensa sobre ellos pero un poco provocativamente, por as\u00ed decirlo, y m\u00e1s para que otros hablen que porque considere completado el tema. Ni mucho menos.<\/p>\n<p>El tema en cuesti\u00f3n puede ser tambi\u00e9n un poco desagradable, en el sentido de restringirlo al t\u00edtulo de \u00abActitudes ideol\u00f3gicas ante la ciencia\u00bb. Habr\u00eda que a\u00f1adirle delante, para fijar m\u00e1s fielmente el tema, alg\u00fan adjetivo que lo delimitara: \u00abAlgunas actitudes ideol\u00f3gicas ante la ciencia\u00bb, no todas, y aquellas por las cuales voy a interesarles me preocupan a m\u00ed particularmente y no es seguro que les interesen a todos ustedes. Se trata de actitudes manifiestas, ante el tema de la ciencia, en grupos intelectuales, incluyendo entre ellos a los estudiantes, de lo que podr\u00edamos llamar corrientes progresistas, inconformistas, rebeldes o hasta socialistas y revolucionarias en casi todo el mundo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto este tema puede ser vivo hoy [1969] en la universidad de Valencia. De todos modos, me parece honrado y obligado cargar con el riesgo de aburrirles, en el supuesto de que el tema no tenga actualidad en Valencia, porque, si no me equivoco, es de todos modos un problema que s\u00ed que va a tener vigencia en cualquier universidad.<\/p>\n<p>Donde la tiene ya, no s\u00f3lo entre intelectuales, sino tambi\u00e9n entre estudiantes, es en el movimiento universitario americano, alem\u00e1n, franc\u00e9s e italiano y tambi\u00e9n, por ejemplo, en Barcelona. Se trata de una serie de actitudes y de maneras de entender la actividad cient\u00edfica y su relaci\u00f3n con la pr\u00e1ctica, que importan mucho para todos aquellos que, teniendo intereses cient\u00edficos, los tienen tambi\u00e9n, en general, de tipo social.<\/p>\n<p>En la descripci\u00f3n que brevemente he hecho del tipo de hombres en el que se presentan estas actitudes y que hoy vamos a comentar, he usado los calificativos de rebelde, inconformista, progresista, hasta socialista, pero eso no quiere decir que esta crisis de conceptos que vamos a examinar no se produzca tambi\u00e9n en pa\u00edses socialistas [URSS + pa\u00edses de Europa del Este], del mismo modo que tambi\u00e9n en esos pa\u00edses se han producido en los \u00faltimos a\u00f1os, como ustedes saben, movimientos estudiantiles de cierta importancia.<\/p>\n<p>Lo que yo ya no s\u00e9 es hasta qu\u00e9 punto esta incipiente crisis en la idea de las relaciones entre trabajo cient\u00edfico, conocimiento cient\u00edfico y actividad pr\u00e1ctica social, progresista y revolucionaria llega tambi\u00e9n a sectores que no sean estrictamente universitarios e intelectuales. Esto ser\u00eda de mucho inter\u00e9s, pero, desgraciadamente, no tengo mucho conocimiento al respecto.<\/p>\n<p>Tradicionalmente, el obrero de Europa occidental estaba acostumbrado a pensar que lucha pol\u00edtica y esp\u00edritu cient\u00edfico iban juntos y, tradicionalmente tambi\u00e9n, por ejemplo en las tradiciones socialista, socialdem\u00f3crata y leninista, que son las m\u00e1s numerosas en Europa occidental, en esas tres ramas, la idea era que el pensamiento pol\u00edtico obrero era una alianza del movimiento de la clase con la ciencia, seg\u00fan la c\u00e9lebre f\u00f3rmula de un poeta amigo de Marx, de Heine; la asociaci\u00f3n, dec\u00eda Heine para describir el trabajo de Marx, del movimiento obrero con la ciencia. En cambio, en estas l\u00edneas que ahora paso a examinar lo que se observa es la p\u00e9rdida de ese buen encaje cl\u00e1sico, tradicional en el movimiento revolucionario, entre esp\u00edritu cient\u00edfico o actividad cient\u00edfica, y pr\u00e1ctica, pr\u00e1ctica social, pr\u00e1ctica humana en general.<\/p>\n<p>En unos casos, se trata propiamente del olvido de la naturaleza filos\u00f3fica de la ciencia, es decir, de la trascendencia filos\u00f3fica de la ciencia, de la importancia que el conocimiento cient\u00edfico tiene para los aspectos filos\u00f3ficos de la vida, para la conducta, para la estimaci\u00f3n de los objetivos de cada individuo. Esto, a veces, va junto con un claro desprecio o una condena incluso de la civilizaci\u00f3n cient\u00edfica y de la t\u00e9cnica, y esto, repito, en grupos o en l\u00edneas de pensamiento que quieren ser revolucionarias, socialistas o anarquizantes, en cualquier caso, anticapitalistas.<\/p>\n<p>Si no me equivoco, la sesi\u00f3n que ten\u00edan ustedes ayer aqu\u00ed con Castilla del Pino, m\u00e1s o menos gir\u00f3 en tomo a este tema, es decir, en torno a la relaci\u00f3n entre conocimiento cient\u00edfico y conciencia revolucionaria. Lo que hoy vamos a hacer, sin que yo supiera antes que iba a tratarlo Castilla, es preguntarnos hoy por qu\u00e9 algunos grupos de cierta importancia, sobre todo en intelectuales americanos y de Europa occidental, que quieren ser revolucionarios, se presenta en cambio una conciencia anticient\u00edfica o, por lo menos, falsamente cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Hagamos primero una descripci\u00f3n de esas corrientes. Por un lado, se trata de eso que les describ\u00eda como desconocimiento del aspecto filos\u00f3fico del conocimiento cient\u00edfico, de su trascendencia, con desprecio de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Esto, por empezar document\u00e1ndolo con personajes de importancia, se puede apreciar muy bien, por ejemplo, en un te\u00f3rico muy influyente en el movimiento intelectual y estudiantil de Norteam\u00e9rica y de algunos pa\u00edses europeos, en Herbert Marcuse, del que habl\u00f3 tambi\u00e9n ayer bastante Castilla, y habl\u00f3 con m\u00e1s inequ\u00edvoca adhesi\u00f3n de lo que voy a hacerlo yo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en <i>El hombre unidimensional<\/i>, se encuentra un p\u00e1rrafo como el siguiente, que es, en mi opini\u00f3n, una buena muestra, a un nivel cultural alto, de desconocimiento de la importancia de la ciencia, del conocimiento cient\u00edfico y de la actitud cient\u00edfica, para el pensamiento en general.<\/p>\n<p>El conocimiento cient\u00edfico tiene un car\u00e1cter \u00edntimamente instrumental, parece haber una relaci\u00f3n muy estrecha entre el pensamiento cient\u00edfico natural y su aplicaci\u00f3n, entre el universo del discurso cient\u00edfico natural y el lenguaje y el comportamiento cotidiano, una relaci\u00f3n en la cual ambos se mueven bajo la misma l\u00f3gica irracionalidad del dominio.<\/p>\n<p>Pensamiento cient\u00edfico, en la forma de m\u00e9todo cient\u00edfico, est\u00e1 aqu\u00ed caracterizado como algo \u00edntimamente instrumental y, adem\u00e1s, determinado por una l\u00f3gica irracionalidad, que manifiestamente no est\u00e1 descrita como l\u00f3gica irracionalidad de la b\u00fasqueda de la verdad sino como l\u00f3gica irracionalidad de b\u00fasqueda del dominio.<\/p>\n<p>Es evidente que el car\u00e1cter instrumental o instrumentalizable y el car\u00e1cter de b\u00fasqueda del dominio que tiene la ciencia moderna, e incluso en algunos aspectos la ciencia cl\u00e1sica, antigua, recordemos los primeros conatos de mec\u00e1nica entre los griegos, son un objetivo importante de la ciencia moderna y de la ciencia en general. Lo que ya no es tan claro es, en cambio, una conceptualizaci\u00f3n unilateral de la ciencia, es decir, la reducci\u00f3n de toda actividad cient\u00edfica a car\u00e1cter instrumental y a b\u00fasqueda de dominio.<\/p>\n<p>Sin que vaya a hacer un recorrido hist\u00f3rico, la historia de la ciencia m\u00e1s bien ense\u00f1a que reducir la ciencia a instrumentalidad y a b\u00fasqueda de dominio puede resultar a la larga, parad\u00f3jicamente, incluso peligroso para la misma b\u00fasqueda de dominio. Quiero decir que una ciencia o un trabajo cient\u00edfico unilateralmente orientado a los aspectos tecnol\u00f3gicos, podr\u00eda acarrear muy f\u00e1cilmente, al cabo de pocos a\u00f1os, una esterilidad tecnol\u00f3gica en la misma.<\/p>\n<p>Ejemplo: el desarrollo de la ciencia en el Renacimiento, donde las t\u00e9cnicas pudieron seguir adelante sin necesidad de innovaci\u00f3n te\u00f3rica, produciendo, por ejemplo, excelentes joyeros y excelentes pulidores de metal, pero con paralizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica en lo que tiene de descubrimiento de problemas tecnol\u00f3gicos, es decir, en reconstrucci\u00f3n del mundo por as\u00ed decirlo. La t\u00e9cnica en cuanto mera operaci\u00f3n de detalle, pulimentaci\u00f3n o c\u00e1lculo, s\u00ed puede ir adelante sin esp\u00edritu te\u00f3rico, pero, en cambio, la ciencia, incluso la misma t\u00e9cnica como reconstructora del ambiente humano, dif\u00edcilmente puede vivir mucho tiempo sin inspiraci\u00f3n te\u00f3rica, desinteresada \u2013\u00abdesinteresada\u00bb entre comillas\u2013, cuando no se propone directamente la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino ideales que, en forma un poco cl\u00e1sica, se pueden llamar \u00abb\u00fasqueda de la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>En fin, no quiero extenderme en eso. El texto de Marcuse lo daba s\u00f3lo como documentaci\u00f3n de la aparici\u00f3n, en gentes que ideol\u00f3gicamente se pueden considerar revolucionarias, de una nueva relaci\u00f3n, muy deteriorada, con la ciencia, en este caso por p\u00e9rdida de vista del valor del conocimiento filos\u00f3fico, de inspiradora, que puede tener la actividad cognoscitiva cient\u00edfica para la reducci\u00f3n de esta actividad a la mera tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Es muy curioso que en esto, Marcuse, que es un pensador muy espont\u00e1neo y que evidentemente dice todo lo que piensa, se contradice, digamos, agradablemente. No le achaco esta contradicci\u00f3n como reproche; antes al contrario, lo se\u00f1alo como elogio, porque en otros libros, por ejemplo en <i>El final de la utop\u00eda<\/i>, arranca con la tesis de que la ciencia es capaz de cambiar las perspectivas de vida no s\u00f3lo tecnol\u00f3gica sino tambi\u00e9n cr\u00edticamente. En realidad, si les cito este texto no lo hago para catalogar a Marcuse como un fil\u00f3sofo cuya idea de la ciencia sea puramente tecnol\u00f3gica e instrumental, porque tambi\u00e9n se podr\u00edan aducir otros textos suyos contradictorios. Lo hago s\u00f3lo para documentar, en un pensador de importancia y, sobre todo, de mucha influencia, la presencia de esa tendencia a renunciar al valor filos\u00f3fico de la ciencia y, por tanto, tambi\u00e9n a su valor revolucionario, de inspirador de la conciencia.<\/p>\n<p>Es muy curioso que en el mismo libro, <i>El hombre unidimensional<\/i>, Marcuse llegue a usar una expresi\u00f3n de un fil\u00f3sofo que pol\u00edticamente ha estado en las ant\u00edpodas de \u00e9l. Heidegger, que es un fil\u00f3sofo de mucha importancia, pol\u00edticamente ha sido siempre un hombre sumamente reaccionario. Fue rector de la Universidad bajo Hitler, en Alemania, y adem\u00e1s convoc\u00f3 a los estudiantes a votar por \u00e9l. Pero, con una disparidad pol\u00edtica tan grande como la que puede haber entre \u00e9l y Marcuse, que era en cambio un exiliado de Alemania, precisamente en el momento en que Heidegger llegaba al rectorado Marcuse ten\u00eda que huir, no s\u00f3lo se puede encontrar una actitud paralela en el desprecio de la conciencia cient\u00edfica y su reducci\u00f3n a pura instrumentalidad, sino que Marcuse llega a citar a Heidegger en <i>El hombre unidimensional<\/i>, a citar un texto de \u00e9ste en el que se dice que la conciencia cient\u00edfica es pura <i>hybris<\/i> que dec\u00edan los griegos, soberbia, en la tradici\u00f3n cristiana, soberbia, s\u00ed, y en funci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico.<\/p>\n<p>De ah\u00ed se desprende, como es natural, dentro de grupos de tendencia socialista o anticapitalista en general, la vuelta a una idea de socialismo, de revoluci\u00f3n o de progreso social en general previa al marxismo.<\/p>\n<p>Esto est\u00e1 muy visible en un texto que he recogido tambi\u00e9n de Marcuse. En <i>El final de la utop\u00ed<\/i>a, en la p\u00e1gina 12, dice: \u00abHemos de concebir al menos la idea de un camino al socialismo desde la ciencia hasta la utop\u00eda, y no, como a\u00fan crey\u00f3 Engels, desde la utop\u00eda hasta la ciencia\u00bb. Este texto, montado sobre el desprecio o la condena de la conciencia cient\u00edfica, ha propuesto un socialismo premarxiano, desligado de consideraciones cient\u00edficas, un socialismo, para decirlo con otras palabras, moral, hecho a golpes de voluntad, sea lo que sea lo que la ciencia ense\u00f1a acerca de la sociedad o acerca de la naturaleza. Observen, para no ser injustos con un pensador de tanta importancia, que las formulaciones de todos modos cambian. Dice \u00abhemos de <i>concebir al menos<\/i>\u00ab, no propone abiertamente que se formule la idea de un socialismo acient\u00edfico. Pero, de todos modos, hay una posibilidad que \u00e9l abre.<\/p>\n<p>Todo el mundo sabe que esa interpretaci\u00f3n puramente instrumental de la ciencia se encuentra tambi\u00e9n en ide\u00f3logos mucho m\u00e1s brillantes. Antes de recordarlos, o de darles un ejemplo, quer\u00eda hacer una observaci\u00f3n que vale la pena intercalar.<\/p>\n<p>La diferencia entre una gran pensador de tipo reaccionario como es Hiedegger (nadie ha dicho que el pensamiento reaccionario no pueda dar grandes frutos) y Marcuse, pese a la coincidencia en este anticientificismo, es de todas maneras la siguiente: Heidegger condenar\u00eda todo absolutamente de la cultura y de la conciencia cient\u00edficas, desde la matem\u00e1tica hasta las aplicaciones tecnol\u00f3gicas, incluida, por ejemplo, la farmacopea; sus escritos lo dicen abiertamente. Se condenar\u00eda, por ejemplo, una investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer o el uso de las sulfamidas. Cualquier cosa que fuera intervenci\u00f3n en lo que deber\u00eda ser <i>dominio exclusivo de los dioses<\/i>, para decirlo con el mismo lenguaje de Heidegger. En cambio, en este nuevo antificientificismo que, a pesar de todo, quiere ser progresista o revolucionario, se ve un desprecio de la conciencia cient\u00edfica pero qued\u00e1ndose con toda la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Esto se aprecia muy visiblemente en ide\u00f3logos muy inferiores a Marcuse. Algunos de ustedes conocer\u00e1 el libro de <i>El retorno de los brujos<\/i>. En el fondo, la propuesta de Pauwels y de todo su grupo, tanto en este libro como en su revista <i>Plan\u00e8te<\/i>, es vivir con una filosof\u00eda, con una concepci\u00f3n general del mundo de car\u00e1cter irracionalista, m\u00e1gico, m\u00edtico, pero aceptando la ciencia como mera tecnolog\u00eda. Para decirlo gr\u00e1ficamente: ser magos pero usando antibi\u00f3ticos, sin admitir las implicaciones que para las concepciones de la naturaleza tiene el que uno sintetice sulfamidas.<\/p>\n<p>Repito que mi intenci\u00f3n al asociar un hombre como \u00e9l a unos ide\u00f3logos tan poco respetables como los de<i> Plan\u00e8te<\/i>, no es criticar a Marcuse que es un escritor muy respetable. Es s\u00f3lo la intenci\u00f3n de evidenciar tambi\u00e9n en pensadores respetables esa vena de abandono del esp\u00edritu cient\u00edfico, que es la tradicional alianza del movimiento obrero con la conciencia pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>Para acabar de hacer esta descripci\u00f3n a nivel digamos de ide\u00f3logos, tambi\u00e9n vale la pena decir que incluso en una corriente tambi\u00e9n de moda, pero muy en las ant\u00edpodas a la de Marcuse, como es el estructuralismo franc\u00e9s, se pueden ver estas actitudes. Es muy curioso que se pueda encontrar en textos de ide\u00f3logos estructuralistas, por una parte, un trabajo y una aplicaci\u00f3n exacerbada, dir\u00eda incluso que supersticiosa, de criterios estrictamente cient\u00edficos formales pero que son de tradici\u00f3n diversa, porque, aunque esa coincidencia no es manifiesta del todo (en algunos casos s\u00ed se ve), la presencia del concepto de estructura de una manera muy viva en la cultura filos\u00f3fica contempor\u00e1nea, e incluso en la cient\u00edfica, tiene seguramente dos o tres or\u00edgenes incluso: uno, filos\u00f3fico-rom\u00e1ntico; otro, de las ciencias biol\u00f3gicas de principios de siglo, incluyendo en ellas, en este caso, la Psicolog\u00eda (psic\u00f3logos como los de la Gestalt, de la forma, han sido los primeros introductores del concepto de estructura), y, por \u00faltimo, la l\u00f3gica simb\u00f3lica, en cuyas primeras manifestaciones \u2013por ejemplo, en los primeros escritos de Carnap\u2013 hay el primer desarrollo formal de la idea de estructura.<\/p>\n<p>La idea de estructura es una idea manifiestamente formal, lo cual no quiere decir que no se pueda aplicar en todas partes como es obvio. Pero, en cambio, en la literatura estructuralista es frecuente encontrar un uso, en mi opini\u00f3n demasiado confiado, de t\u00e9rminos formales, como son las t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis estructural, junto con una escapatoria m\u00edstica en algunos momentos, en momentos muy frecuentes.<\/p>\n<p>Esto ten\u00eda tradici\u00f3n ya en el neopositivismo, donde hab\u00eda sido relativamente frecuente la presencia, en un mismo pensador, dentro de un mismo texto, de t\u00e9cnicas formales muy exacerbadas con arrebatos m\u00edsticos manifiestos. Wittgenstein es un hombre cuyos \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo cuando ya hab\u00eda hecho lo principal de su trabajo l\u00f3gico-formal, los pas\u00f3 con una vida espiritual no ya m\u00edstica sino m\u00e1s bien de borrachera sentimental, viviendo solo entre la m\u00fasica de \u00f3rgano y las novelas polic\u00edacas.<\/p>\n<p>Sobre L\u00e9vi-Strauss esto habr\u00eda que decirlo con m\u00e1s cuidado. L\u00e9vi-Strauss es un pensador y un cient\u00edfico muy cauto y muy prudente. En el campo filos\u00f3fico siempre est\u00e1 vacilando. Sus libros incluso ponen a veces un poco nervioso al lector, sobre todo cuando hace filosof\u00eda en los ensayos metodol\u00f3gicos, por su mucha cautela, por las muchas cl\u00e1usulas de limitaci\u00f3n de lo que dice y a\u00f1ade. De modo que achac\u00e1rselo a \u00e9l quiz\u00e1 fuera injusto, pero en los seguidores de tipo divulgador y, sobre todo, period\u00edstico, se aprecia una exacerbaci\u00f3n de la confianza en aspectos formales del conocimiento cient\u00edfico, con una gran desconfianza en cuanto al valor filos\u00f3fico de la ciencia, con el resultado, puesto que la mayor\u00eda de ellos son etn\u00f3logos, de una sobrevaloraci\u00f3n enorme de los tipos de conciencia no cient\u00edfica \u2013conciencia salvaje, primitiva\u2013, hasta el punto de que en algunos momentos los fil\u00f3sofos estructuralistas parecen reproducir mitos rousseaunianos, que son mitos de finales del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Les voy a leer un texto que es de divulgaci\u00f3n period\u00edstica y en el que se roza ya el rid\u00edculo. Es un texto de tres estructuralistas franceses, un art\u00edculo de mucho \u00e9xito reproducido por muchas revistas mundiales; por ejemplo, el <i>Sunday Times<\/i> y <i>L&#8217;Express, <\/i>quiz\u00e1 algunos de ustedes lo hayan le\u00eddo en <i>L&#8217;Express<\/i>. All\u00ed se habla muy justificadamente de la monstruosidad que se est\u00e1 cometiendo con los indios brasile\u00f1os, que est\u00e1n siendo objeto de un genocidio monstruoso, sin que nadie parezca enterarse. Y llevados por la muy justificada indignaci\u00f3n que les produce, estos hombres hablan de la cultura de estos indios \u2013que pr\u00e1cticamente est\u00e1n a un nivel inferior a lo que en nuestra \u00e1rea occidental llamamos \u00abneol\u00edtico\u00bb\u2013 usando expresiones del siguiente tenor, que son sutiles de recoger, como la primera que les voy a leer y comentar (aunque la segunda es categ\u00f3rica):<\/p>\n<p>1. <i>En el Parque Nacional Simbel, de Brasil, se concentran una docena de tribus que viven en la dulce obsesi\u00f3n de sus ritos de la edad de piedra<\/i>.<\/p>\n<p>Para este hombre, los ritos de la edad de piedra son obsesi\u00f3n <i>dulce<\/i>. Lo que tal vez ser\u00eda triste e inhumano ser\u00eda un tratado de f\u00edsica por lo visto.<\/p>\n<p>2. <i>Fabricando con sus manos refinados objetos.<\/i><\/p>\n<p>Esos objetos pueden ser geniales, \u00a1por qu\u00e9 no! Genialidad art\u00edstica la puede tener el indio del parque Simbel, igual que cualquier hombre del siglo XX europeo. Pero es muy posible que no sean m\u00e1s refinados que objetos que pueden fabricarse hoy en un laboratorio.<\/p>\n<p>3. <i>Pint\u00e1ndose el cuerpo y alimentando un fuego eterno<\/i>.<br \/>\nEsta ret\u00f3rica parece indicar que se siente nostalgia de no creer que haya que alimentar eternamente el fuego, en vez de producirlo cuando se quiera usando las cerillas o el mechero.<\/p>\n<p>4. Pero si esto es solamente interpretaci\u00f3n sutil, el t\u00edtulo del art\u00edculo es categ\u00f3rico: \u00abLos indios viv\u00edan conscientes de su lugar en el universo\u00bb.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que en esta glorificaci\u00f3n estructuralista, ideol\u00f3gica, parece que estos hombres confunden la serenidad, relativa, de la ignorancia con lo que Marx llamaba \u00abla bestial limitaci\u00f3n del campesino\u00ab, la tranquilidad absoluta de la ignorancia.<\/p>\n<p>Estas ideolog\u00edas reaccionarias reproducen la ideolog\u00eda del Inquisidor de Dostoievsky. El Inquisidor es un hombre que est\u00e1 dispuesto a condenar a Cristo si reapareciera, porque Cristo, al inquietar a las almas, les har\u00eda perder su serenidad. Esta es la ideolog\u00eda que hay en el fondo, debajo de este desprecio de la conciencia cient\u00edfica y esta valoraci\u00f3n de la consciencia que estos salvajes prehist\u00f3ricos pueden tener.<\/p>\n<p>Con esto no quiero despreciar, porque es muy respetable, un tema ideol\u00f3gico muy importante de los etn\u00f3logos estructuralistas. Su protesta, en mi opini\u00f3n <i>justificad\u00edsima<\/i>, contra la crueldad que supone arrancar estas poblaciones de sus culturas violentamente, por v\u00edas de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, sin darles la posibilidad de vivir ellos mismos, y de encontrarse a s\u00ed mismos si eso es posible, en el cambio. Desde este punto de vista moral, los etn\u00f3logos estructuralistas tienen, en mi opini\u00f3n, toda la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, en el siglo [XX] en que estamos, lo que m\u00e1s nos amenaza es la confusi\u00f3n mental y hay que intentar ser claros, hay que intentar decir, a la vez, que uno est\u00e1 a favor del ind\u00edgena cruelmente arrancado de su mundo y su naturaleza y en contra de que se diga que la ignorancia es consciencia. \u00bfQue esto es m\u00e1s complicado que ser unilateralmente cientificista o anficientificista? De acuerdo. Pero me parece que el problema de nuestra sociedad y nuestra cultura ha llegado ya a tal grado de complicaci\u00f3n que hay que empezar a no ser simplistas y aceptar, a la vez, <i>que uno tiene que jug\u00e1rselas por los indios de Brasil y tambi\u00e9n por la conciencia cient\u00edfica del esp\u00edritu revolucionario.<\/i><\/p>\n<p>Claro que el ejemplo que he tomado de este art\u00edculo period\u00edstico es grotesco. Pero lo grotesco sirve para subrayar de manera extrema adonde puede llegar lo que en Marcuse es s\u00f3lo conjeturar, adonde puede llegar un socialismo que prescindiera de la ciencia.<br \/>\nAcerc\u00e1ndonos m\u00e1s a la media de edad de ustedes, me parece muy importante el hecho de que esta corriente anticientificista de esp\u00edritu revolucionario empiece tambi\u00e9n a encontrarse entre estudiantes, en los movimientos estudiantiles mundiales. Por ejemplo. Una pariente m\u00eda es bioqu\u00edmica en Italia, una mujer muy madura como cient\u00edfica. Dirige el laboratorio donde trabaja y en los primeros momentos de la vida estudiantil, los estudiantes, que le tienen mucha simpat\u00eda (ella es muy roja por lo dem\u00e1s, es decir, no hab\u00eda ninguna dificultad con ellos desde este punto de vista), le llegaron a preguntar: \u00ab\u00bfy para qu\u00e9 sirve la investigaci\u00f3n pura? \u00bfPor qu\u00e9 no dejas de hacer investigaci\u00f3n pura y te pones a buscar algo para el asma de las lavanderas del Ticino?\u00bb.<\/p>\n<p>El incidente no tuvo mayor importancia pr\u00e1ctica, pero revela un estado de \u00e1nimo: un movimiento estudiantil rebelde que empieza a creer que no tiene sentido hacer, por ejemplo, investigaci\u00f3n b\u00e1sica en bioqu\u00edmica.<\/p>\n<p>Un dirigente estudiantil italiano, en una revista cultural importante, <i>El<\/i> <i>Contempor\u00e1neo,<\/i> en la que hay mucha tribuna abierta, donde se publican ideas de todo tipo, sostiene que la investigaci\u00f3n pura, la investigaci\u00f3n fundamental, es un sistema por el que los pa\u00edses m\u00e1s adelantados pueden gastar mucho dinero y as\u00ed mantener lo que se suele llamar el \u00abcalor de la coyuntura\u00bb. Igual que en el caso de los gastos militares se hacen gastos en investigaci\u00f3n b\u00e1sica y as\u00ed se evitan crisis de superproducci\u00f3n (para decirlo en t\u00e9rminos econ\u00f3micos tradicionales). En la econom\u00eda americana es evidente el derroche en gastos militares, o incluso en gastos pseudocient\u00edficos, como compensadores del calor de la coyuntura, para ir eliminando riqueza y evitar fen\u00f3menos de tensi\u00f3n econ\u00f3mica por exceso de ella, dada la posibilidad de aprovechamiento humano en general.<\/p>\n<p>Entonces, este hombre, bas\u00e1ndose en ese juicio verdadero, llega a la conclusi\u00f3n de que lo que tiene que hacer una cultura revolucionaria es suprimir la investigaci\u00f3n b\u00e1sica, quedarse s\u00f3lo con la investigaci\u00f3n aplicada. Por ejemplo, aqu\u00ed en ciencias, suprimir la f\u00edsica te\u00f3rica y quedarse s\u00f3lo con las asignaciones tecnol\u00f3gicas que tienen ustedes, y en la qu\u00edmica, quedarnos con los pl\u00e1sticos y la farmacopea, con nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Voy a citarles ahora a Michael Rossmann, un luchador universitario que, para respetarlo en serio, lleva un mont\u00f3n de a\u00f1os saliendo y entrando de la c\u00e1tedra en Estados Unidos. Rossmann ha sido uno de los primeros dirigentes del movimiento por la libertad de palabra en la Universidad de Berkeley, en California. \u00bfLo recuerdan?<\/p>\n<p>En una nota de los a\u00f1os sesenta, en un art\u00edculo que se titula \u00abNotas de la c\u00e1rcel local\u00bb, en el que habla de cuando \u00e9l estaba en prisi\u00f3n, hace la comparaci\u00f3n entre la c\u00e1rcel de ese condado y la universidad de Berkeley, escribiendo \u2013y escribe maravillosamente\u2013 as\u00ed. Dice ir\u00f3nicamente a los estudiantes:<\/p>\n<p>Establ\u00e9cete una personalidad distinta, pero no amenazadora (&#8230;) Elige un s\u00edmbolo de excelencia en tu persona, acent\u00faa (&#8230;) S\u00e9 apasionadamente dedicado a la b\u00fasqueda de la verdad; osa una hip\u00f3tesis audazmente heterodoxa, cuya sutil fragancia pueda captar tu profesor (&#8230;) Admite graciosamente tu error evidente, mu\u00e9strate abierto a la ense\u00f1anza y capaz de aprovecharla<\/p>\n<p>Entonces termina \u2013y aqu\u00ed traduzco literalmente rebajando un poco\u2013 con \u00abpodr\u00eda seguir, pero \u00a1que se vayan a hacer pu\u00f1etas!\u00bb.<\/p>\n<p>Este hombre est\u00e1 haciendo un retrato muy justo del estudiante cobista, del estudiante conformista, etc. Pero resulta que entre los t\u00edtulos del estudiante conformista pone \u00ab<i>s\u00e9 apasionadamente dedicado a la b\u00fasqueda de la verdad\u00bb<\/i>. Claro que est\u00e1 dicho ir\u00f3nicamente, pero en la tradici\u00f3n revolucionaria lo que se habr\u00eda hecho es un panfleto para demostrar que el estudiante cobista no tiene derecho a decir que se apasiona realmente por la verdad. Rossmann, en cambio, usa el apasionamiento por la verdad como una cosa con la que se puede hacer iron\u00eda, puesta al mismo nivel que los dem\u00e1s detalles del estudiante cobista.<\/p>\n<p>Y mucho m\u00e1s terrible es otro documento americano que les traigo, traducido de una revista de los estudiantes de Berkeley que se titula <i>La barba de Berkeley<\/i>. Dice as\u00ed: \u00abNo es posible reformar las universidades, hemos de entrar a saco en los campos de los Colleges, quemando libros, deshaciendo aulas y liberando a nuestros hermanos de la prisi\u00f3n de la Universidad.\u00bb<\/p>\n<p>Es decir, no conquistando la Universidad para un pensamiento revolucionario sino destruy\u00e9ndola al considerarla pura y escuetamente cristalizaci\u00f3n del esp\u00edritu reaccionario. Con estos elementos creo que basta para que vean ustedes la afirmaci\u00f3n de que se est\u00e1 produciendo, tambi\u00e9n entre los j\u00f3venes, una copresencia de esp\u00edritu anticient\u00edfico en la voluntad revolucionaria.<\/p>\n<p>Sin ninguna duda, igual los ide\u00f3logos que he citado, como estos estudiantes, se quedar\u00edan muy sorprendidos, ellos que tienen una tendencia claramente m\u00edstica, si se les dijera que esto es puramente positivista, que entender la ciencia como puro instrumento, sin importancia alguna para la conducta humana, es pura y llanamente positivismo. No es ni siquiera nuevo para el positivismo el que se doble el desprecio del aspecto filos\u00f3fico de la ciencia con una misticidad de tipo irracional. Antes les he citado el caso de Wittgenstein, pero es que ya el padre del positivismo en el siglo XIX, Augusto Comte, al mismo tiempo que concibe la ciencia como pura tecnolog\u00eda, es autor de toda una religi\u00f3n de la humanidad en la que hab\u00eda sacerdotes, etc.<\/p>\n<p>Esto por lo que hace a lo que llamar\u00eda el primer extremo o la primera tendencia cerrada en cuanto a su actitud ante la ciencia en corrientes que me parecen o que quieren ser especialmente revolucionarias. Esto es pues, para resumir, en lo que consiste despreciar o ignorar el valor filos\u00f3fico de la ciencia, su valor moral, su valor de aspiraci\u00f3n para la conducta, despreciando consiguientemente la conciencia cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Del otro extremo, nos encontramos con algo que ya t\u00e9cnicamente es m\u00e1s delicado de discutir con hombres de conciencia revolucionaria, quienes, por ello, y por el hecho de que la tradici\u00f3n revolucionaria es cient\u00edfica, entienden la ciencia, pura y simplemente, casi como ideolog\u00eda, podr\u00edamos decir, sin respetar la necesidad positiva de la ciencia. Es el tipo de hombre que enseguida est\u00e1 dispuesto a admitir que hay una f\u00edsica de derechas y una de izquierdas, como ocurri\u00f3 efectivamente en el mal \u00abpensamiento marxista\u00bb de los a\u00f1os 30 y 40.<\/p>\n<p>Esto ocurre hoy [1969], no s\u00f3lo en la tradici\u00f3n dogm\u00e1tica rusa, en autores como Konstantinov, por ejemplo, sino que existe tambi\u00e9n en corrientes nada rusas y, para no ser unilateral en las citas, tambi\u00e9n en Marcuse se encuentra este tendencia. Igual que se encuentra la tendencia a hablar de la ciencia como si no tuviera importancia filos\u00f3fica, se encuentra la tendencia a hablar de la ciencia como si fuese filosof\u00eda pura. Por ejemplo, en <i>El final de la utop\u00eda<\/i>, se dice: \u00abLo que est\u00e1 en juego es una nueva idea de la antropolog\u00eda, no s\u00f3lo como teor\u00eda, sino tambi\u00e9n como modo de existencia\u00bb. Esto es la cl\u00e1sica confusi\u00f3n que tradicionalmente se se\u00f1ala como falacia naturalista, es decir, el creer que a golpes de ciencia se puede demostrar lo que uno tiene que hacer, pensar que la ciencia no ya s\u00f3lo puede inspirar sino tambi\u00e9n demostrar ideales.<\/p>\n<p>Esto es una arcaica falacia por la cual el dogm\u00e1tico cree siempre que puede demostrar matem\u00e1ticamente la existencia de Dios, que Dios no existe o lo que sea. Y si cambia de fe, es capaz de demostrar ambas cosas, primero una y despu\u00e9s la contraria.<\/p>\n<p>Es la concepci\u00f3n de la ciencia no ya como inspiradora de valores filos\u00f3ficos sino como demostrativa, ella misma, de esos valores. Esto, a pesar de ser una falacia, responde sin embargo a una profunda necesidad espiritual, la de tener la creencia propia lo m\u00e1s seriamente basada. Por regla general, el hombre que cae en la falacia naturalista suele ser un hombre de mucha calidad espiritual, de mucha decencia moral, incapaz de vivir dos vidas, a diferencia del sinverg\u00fcenza que se caracteriza porque puede vivir 18 o 60. Como esta falacia responde a una necesidad profund\u00edsima, se presenta constantemente, sin entrar ahora en la discusi\u00f3n l\u00f3gica sino s\u00f3lo en la discusi\u00f3n pr\u00e1ctica del car\u00e1cter falaz de esa transposici\u00f3n inmediata de la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica, sin mediaciones, como si la teor\u00eda ya fuera por ella misma la pr\u00e1ctica moral. Si fuera as\u00ed, ser\u00eda imposible entonces que estuvi\u00e9ramos en desacuerdo, moralmente, sobre las grandes opciones radicales. Ser\u00eda imposible que, despu\u00e9s de tantos siglos, si la teor\u00eda fuese por s\u00ed misma conducta moral, no nos hubi\u00e9semos puesto de acuerdo moralmente. Ser\u00eda imposible.<\/p>\n<p>Una misma teor\u00eda, la mec\u00e1nica cl\u00e1sica por ejemplo, ante el problema de levantar un peso puede resolverlo de muchas maneras. Por ejemplo, por tracci\u00f3n, con una gr\u00faa o empujando. No es verdad pues, que de la teor\u00eda mec\u00e1nica cl\u00e1sica se desprenda deductivamente una y s\u00f3lo una pr\u00e1ctica para resolver un problema pr\u00e1ctico. Se desprenden todas las que sean compatibles con la teor\u00eda. Es una cuesti\u00f3n de compatibilidad, no de deducibilidad. Si algo es deducible, es obligatorio; si algo es compatible, es s\u00f3lo admisible. Lo que la mec\u00e1nica cl\u00e1sica hace respecto del trabajo de la gr\u00faa, no es mandar deductivamente que la gr\u00faa resuelva el problema, sino dejar la potencia tecnol\u00f3gica del hombre de tal modo que pudiera resolverlo por gr\u00faa o por otro procedimiento.<\/p>\n<p>Pues bien, pensar que una antropolog\u00eda nueva pueda ser no s\u00f3lo teor\u00eda sino ya ella misma tambi\u00e9n modo de existencia, es la falacia contrapuesta: creerse que la ciencia misma ya resuelve el problema moral, como si no fuese sustantivo el problema moral.<\/p>\n<p>Esto es muy curioso en un hombre como Marcuse (cuyo marxismo est\u00e1 basado, sobre todo, en el Marx joven), porque el Marx joven esto lo hab\u00eda visto muy claro. En la \u00e9poca en que \u00e9l era un feuerbachiano se opon\u00eda a que Feuerbach dijera que era comunista. Dec\u00eda que ten\u00eda las mismas ideas que \u00e9l sobre la realidad, pero que ser comunista era cuesti\u00f3n de asociarse hombres, no cuesti\u00f3n de tener una teor\u00eda. Y esto es una idea del Marx le\u00eddo por Marcuse. Por eso es extra\u00f1o que en Marcuse aparezcan, al mismo tiempo que el otro exceso, la ignorancia del car\u00e1cter filos\u00f3fico de la ciencia, y tambi\u00e9n, en cambio, la indistinci\u00f3n entre ciencia y filosof\u00eda como se ve manifiestamente aqu\u00ed.<\/p>\n<p>La \u00fanica explicaci\u00f3n posible es que esta falacia naturalista arraiga m\u00e1s profundamente en un esp\u00edritu cuanto m\u00e1s sano y puro sea. Luego, claro est\u00e1, la nota cr\u00edtica tiene que frenar esa aspiraci\u00f3n y darle su camino de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\">La transcripci\u00f3n se interrumpe en este punto. No se recoge el coloquio que sigui\u00f3 a la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>4. Aspectos del problema del m\u00e9todo en ciencias sociales<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1967, Manuel Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia con el t\u00edtulo \u00abAspectos del problema del m\u00e9todo en Ciencias Sociales\u00bb en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Terrassa (Barcelona).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con su autorizaci\u00f3n, la delegaci\u00f3n de alumnos y la comisi\u00f3n de apuntes y publicaciones de la ESII editaron la transcripci\u00f3n (esquem\u00e1tica) de la conferencia en la secci\u00f3n \u00abEconom\u00eda-Problemas de m\u00e9todo en ciencias sociales\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><b>I<\/b><i>. <\/i>A un t\u00e9cnico se le presentan actualmente, entre otros, dos problemas: 1\u00ba. Competencia t\u00e9cnica y profesional: ser un buen t\u00e9cnico; 2\u00ba. Responsabilidad social.<\/p>\n<p>Para resolver el problema 1\u00ba precisa un buen \u00aboficio\u00bb; para resolver el problema 2\u00ba precisa conocer una cosa que no es de su oficio: sociedad, historia.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n puede llegar a ser una problem\u00e1tica tr\u00e1gica (f\u00edsicos at\u00f3micos) en un caso extremo.<\/p>\n<p>En todo caso, consciente o inconscientemente, el t\u00e9cnico juega un papel social.<\/p>\n<p>Vamos a ver a continuaci\u00f3n c\u00f3mo ambos problemas (1\u00ba y<i> <\/i>2\u00ba) est\u00e1n ligados.<\/p>\n<p><b>II. Problemas del m\u00e9todo.<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00abm\u00e9todo\u00bb la podemos interpretar en diversos sentidos: a) Muy amplio (por ejemplo: m\u00e9todo escol\u00e1stico). b) No tan amplio (por ejemplo: m\u00e9todo c\u00e1maras de plomo): en este sentido equivaldr\u00eda a \u00abprocedimiento\u00bb. c) \u00abMini-tecnolog\u00eda\u00bb (por ejemplo: diversos \u00abm\u00e9todos\u00bb de cizallas).<\/p>\n<p>Agrupando todos estos sentidos podemos establecer una primera clasificaci\u00f3n de los m\u00e9todos: a) M\u00e9todos te\u00f3ricos: para obtener conocimiento (o aplicarlos en la ense\u00f1anza). b) M\u00e9todos pr\u00e1cticos: para conseguir efectos materiales.<\/p>\n<p>A primera vista puede parecernos que los m\u00e9todos pr\u00e1cticos corresponden a lo que llamamos \u00abt\u00e9cnica\u00bb, pero vemos inmediatamente que se nos replantea el mismo problema con la palabra \u00abt\u00e9cnica\u00bb, ya que t\u00e9cnica se usa en la conversaci\u00f3n como equivalente a m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Dentro de los m\u00e9todos te\u00f3ricos caben distinguir diversos tipos: 1\u00ba. Heur\u00edsticos (del griego \u03b5\u03c5\u03c1\u03b9\u03c3\u03ba\u03b5\u03b9\u03bd <i>heuriskein<\/i>), que sirven para descubrir. 2\u00ba. De construcci\u00f3n de teor\u00edas: para elaborar teor\u00edas con lo<b> <\/b>ya descubierto. 3\u00ba. Did\u00e1cticos: para ense\u00f1ar lo descubierto (comunicar el conocimiento).<\/p>\n<p>Dentro del apartado [b] cabr\u00eda distinguir numerosos m\u00e9todos pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>Naturalmente esta no es una divisi\u00f3n a rajatabla.<\/p>\n<p>Todo el mundo usa todos los m\u00e9todos. Por ejemplo, un matem\u00e1tico: investiga (a-1); si descubre algo, teoriza (a-2); si elabora una teor\u00eda, ense\u00f1a (a-3). Un f\u00edsico: experimenta (a-1 y b). \u00bfY el t\u00e9cnico? Tiene una negativa tendencia a desprenderse de a), pero tambi\u00e9n suele hacer de todo.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista filos\u00f3fico, unas veces se habla de m\u00e9todo en un sentido tal que tiene relevancia filos\u00f3fica; otras no. Por ejemplo: dos personas que tengan filosof\u00edas (o religiones) diferentes (marxista y budista, por ejemplo) piensan con \u00abm\u00e9todos\u00bb diferentes (para ver el mundo, para otorgar mayor relevancia filos\u00f3fica); y si ambos son ingenieros textiles usan \u00abm\u00e9todos\u00bb comunes (no hay transcendencia filos\u00f3fica).<\/p>\n<p>Pero todo esto, en realidad, no es muy claro sino muy humano: los m\u00e9todos filos\u00f3ficos a veces implican los no filos\u00f3ficos. Por ejemplo: un investigador de psicofisiolog\u00eda (ciencia que intenta explicar la conducta por la fisiolog\u00eda del sistema nervioso central) precisar\u00e1 creer en la existencia de una relaci\u00f3n comportamiento-fisiolog\u00eda. El problema ser\u00e1 muy diferente seg\u00fan se trate de un escol\u00e1stico (creencia en el alma y sus \u00abpotencias\u00bb), un \u00abcomportamentista\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos neurofisiol\u00f3gicos para explicar sentimientos, pensamientos, conducta (o sea, las t\u00e9cnicas neurofisiol\u00f3gicas) implican que bajo ellos se encuentre lo filos\u00f3fico ya que suponen que no hay esp\u00edritu y materia separados sino dos caras de una realidad. Esto tiene importancia filos\u00f3fica si un budista, o un cristiano del siglo XIII por ejemplo, no pueden admitirlo.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos que tienen relevancia filos\u00f3fica se encuentran en la base de los m\u00e9todos que no la tienen, exigi\u00e9ndose que el conjunto tenga coherencia.<\/p>\n<p>Aunque, naturalmente, se puede ser un budista o un cristiano del siglo XIII y estudiar psicofisiolog\u00eda. Todo es una cuesti\u00f3n de conciencia personal.<\/p>\n<p><b>III. Resumen<\/b><\/p>\n<p><i>M\u00e9todo<\/i>: palabra usada en muchos sentidos: tres sentidos te\u00f3ricos, muchos pr\u00e1cticos. Hemos distinguido entre m\u00e9todos que tienen importancia filos\u00f3fica y m\u00e9todos que no la tienen, distinci\u00f3n que reproduce la dicotom\u00eda del t\u00e9cnico que nos ha servido de introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, en la realidad, las cosas no son tan tajantes.<\/p>\n<p><b>IV. Problema del m\u00e9todo principal en ciencias sociales con implicaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/b><\/p>\n<p>Para comenzar deberemos establecer una distinci\u00f3n entre ciencias sociales y ciencias de la naturaleza (En nuestro caso tiene especial importancia; en el ingeniero se da la confluencia de ambas: la t\u00e9cnica es un eslab\u00f3n entre el hombre y la naturaleza: aprovechamiento de leyes naturales para funciones sociales \u2013existen otros eslabones: contemplaci\u00f3n est\u00e9tica).<\/p>\n<p>Se han producido a lo largo de la historia diversas posiciones de las que destacamos las dos extremas: I) afirmar que las ciencias sociales y las ciencias naturales son lo mismo (juntarlas); II) separarlas del todo.<\/p>\n<p><b>Inconvenientes:<\/b><\/p>\n<p>I. P\u00e9sima consecuencia: En las ciencias sociales se ha aplicado el pensamiento est\u00e1tico (no hist\u00f3rico) y mecanicista que exist\u00eda para las ciencias naturales debido a que el aspecto evolutivo de la naturaleza inerte y viva es \u00abest\u00e1tico\u00bb en el lapso humano.<\/p>\n<p>Si las ciencias sociales y las ciencias naturales son la misma cosa, entonces la sociedad es tan inmutable como la naturaleza.<\/p>\n<p>II. El prototipo de conocimiento racional es el de las ciencias naturales, en especial matem\u00e1tica (ciencia auxiliar) y f\u00edsica. Y al separar las ciencias naturales de las ciencias sociales, lo que se dice, impl\u00edcitamente, es que las ciencias sociales no son \u00abciencia\u00bb sino \u00abfilosof\u00eda\u00bb, sentimiento, m\u00edstica no basada en m\u00e9todos cient\u00edficos (escuela de Dilthey, Rickert).<\/p>\n<p>Rickert afirma que el conocimiento social se produce por empat\u00eda. Del griego: <i>em,<\/i> igual a dentro; <i>pathos,<\/i> igual a sentir; an\u00e1logamente a la construcci\u00f3n de simpat\u00eda: <i>sym,<\/i> igual a con, <i>pathos,<\/i> igual a sentir. Dilthey emplea la palabra \u00abvivencia\u00bb en sentido an\u00e1logo.<\/p>\n<p>Ambos defienden el m\u00e9todo de introducirse por intuici\u00f3n. Por ejemplo: el economista historiador del siglo XVII, con los datos que pueda reunir, debe \u00abvivir\u00bb el siglo XVII como un poeta. Pero los resultados no se pueden defender cient\u00edficamente. Cient\u00edficamente el proceso ser\u00eda: <i>\u00abdatos\u00bb m\u00e1s v\u00edas de razonamiento implican \u00abresultados\u00bb<\/i>, y otro puede comprobar el proceso. Esta comprobaci\u00f3n es lo que lo hace dignamente cient\u00edfico. Por ejemplo una suma: datos, reglas para sumar, etc.<\/p>\n<p>Vemos, pues, que ambas posiciones extremas son rechazables. Debemos reconocer que cualquiera que sea la relaci\u00f3n conocimiento social-conocimiento natural, solo conocemos un \u00abm\u00e9todo\u00bb: v\u00eda emp\u00edrica: descubrimiento; v\u00eda racional: demostraci\u00f3n. Es decir, cualquiera que sea la relaci\u00f3n ciencias naturales-ciencias sociales, los procedimientos generales son los mismos para todo conocimiento cient\u00edfico. Por ejemplo, qu\u00edmico: con un mineral; historiador: con un documento; observaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>\u00bfEste resultado nos ha de llevar a creer que las ciencias naturales y las ciencias sociales son una misma cosa? No, porque en el conocimiento de la naturaleza importa poco \u00ablo concreto\u00bb. Por ejemplo: a un investigador de gen\u00e9tica vegetal no le importa \u00abla individualidad\u00bb de las plantas sino su variedad, clase; un t\u00e9cnico que trabaja con una m\u00e1quina querr\u00e1 resultados est\u00e1ndar. Pero las ciencias sociales buscan la \u00abconcreci\u00f3n\u00bb que puede llegar a ser el individuo (psiquiatr\u00eda, cr\u00edtica literaria o al menos una \u00abconstelaci\u00f3n\u00bb de individuos (por ejemplo, \u00abesta crisis espa\u00f1ola\u00bb). En las ciencias sociales se realza el valor de lo concreto, valga la redundancia, \u00abindividualizado\u00bb y no repetido. Nos referimos al concreto social.<\/p>\n<p>Esta es, pues, la \u00fanica diferencia importante entre las ciencias naturales y las ciencias sociales: el principio aristot\u00e9lico \u00abno hay ciencia de las cosas particulares\u00bb (de <i>particularibus<\/i>). Es decir, [la creencia] \u00abciencia igual a teor\u00eda axiom\u00e1tica\u00bb (f\u00edsica te\u00f3rica, por ejemplo), que implica la separaci\u00f3n ciencias naturales-ciencias sociales, es puro anacronismo.<\/p>\n<p><b>V. Principios del planteamiento del problema.<\/b><\/p>\n<p>No hay m\u00e1s m\u00e9todo de conocimiento que el proceso indicado: observaci\u00f3n-an\u00e1lisis-teor\u00eda. No se acepta la empat\u00eda, la intuici\u00f3n. En las ciencias sociales debe utilizarse este m\u00e9todo para penetrar en lo concreto sin perder lo individual (contra lo que pasaba en las ciencias naturales).<\/p>\n<p>De ello se desprenden dos consecuencias: a) hay que localizar las operaciones que nos ligan los datos (por ejemplo: los conocimientos generales de econom\u00eda para estudiar las crisis) y m\u00e1s tarde los diversos datos unos con otros (por ejemplo: para particularizar esta determinada crisis), y b) se impone, pues, un <i>m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/i> para comprender una determinada concreci\u00f3n. En este caso es a\u00fan m\u00e1s necesario que en las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Todo esto se debe realizar con objetos hist\u00f3ricos (cambiantes e irrepetibles). Es precisamente su historicidad lo que fuerza a comprender \u00abconcretamente\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo una observaci\u00f3n: no se puede tratar un tema \u00abredondamente\u00bb. Mientras las ciencias naturales solo tienen \u00abun contacto\u00bb con la humanidad porque la naturaleza se presenta inmutable, las ciencias sociales presentan dos debido a que su realidad es cambiante: es posible el \u00abfeedback\u00bb. Por ejemplo: actuaci\u00f3n de los economistas ante la crisis.<\/p>\n<p><b>Coloquio<\/b><\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 significa axioma?<\/b><\/p>\n<p>En su origen axioma significaba proposici\u00f3n evidente. Hoy en d\u00eda se ha abandonado esta idea y axioma quiere decir proposici\u00f3n que se acepta sin demostraci\u00f3n para servir de base de una teor\u00eda, y se acepta sin demostraci\u00f3n no por ser evidente sino por ser deductivamente rica. Hay que axiomatizar cuando hay recogidos ya tantos datos que se precisa elaborar una teor\u00eda.<\/p>\n<p><b>\u00bfUn axioma es cient\u00edfico?<\/b><\/p>\n<p>Esta es una cuesti\u00f3n con poco sentido. Lo cient\u00edfico no debe ser un axioma (o un teorema) sino una teor\u00eda. Aceptamos una teor\u00eda porque va bien para trabajar y porque explica datos.<\/p>\n<p>Contrariamente a la posici\u00f3n antigua en que por horror al practicismo se consideraba que la base cient\u00edfica de una teor\u00eda deb\u00eda ser el axioma evidente.<\/p>\n<p><b>Se le pregunta por el proceso de creaci\u00f3n de nuevas teor\u00edas.<\/b><\/p>\n<p>El problema se nos ha desplazado a c\u00f3mo encontrar los buenos axiomas. Estos habitualmente se consiguen de golpe. Por ejemplo, Kekul\u00e9*, yendo de paseo y sin pensar en ello, intuy\u00f3 repentinamente la estructura del benceno. O el <i>Pithecanthropus erectus<\/i> reconstruido por [Eug\u00e8ne] Dubois en Java en 1900. Tres noches consecutivas so\u00f1\u00f3 que resolv\u00eda la reconstrucci\u00f3n. La ma\u00f1ana siguiente a la tercera noche descubri\u00f3 unas notas que hab\u00eda tomado durante sus sue\u00f1os, era la reconstrucci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>Pero estos casos no se consiguen por intuici\u00f3n gratuita, sino que se trata de personas que conocen profundamente el tema.<\/p>\n<p>Hoy la psicofisiolog\u00eda a\u00fan no sabe lo suficiente, pero se llegar\u00e1 a descubrir el porqu\u00e9 de estos funcionamientos inconscientes (Si el problema se reduce a relacionar diversos flujos de neuronas, \u00bfpor qu\u00e9 solo se podr\u00eda conseguir esta relaci\u00f3n voluntariamente?).<\/p>\n<p>Podemos considerar estas hip\u00f3tesis como perfectamente cient\u00edficas, ya que posteriormente se pueden comprobar estas intuiciones.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">[(*) Una nota del autor: Kekul\u00e9 es un curioso positivista que no pierde la imaginaci\u00f3n]<\/span><\/p>\n<p><b>Se le pregunta por las vivencias subjetivas y su conexi\u00f3n con la realidad.<\/b><\/p>\n<p>Para la f\u00edsica, el \u00abverde\u00bb es una longitud de onda, pero, por ejemplo, a m\u00ed el \u00abverde\u00bb me pone de buen humor (act\u00faa como sedante). Existe una diferencia fundamental: \u00abel verde es una longitud de onda\u00bb es una afirmaci\u00f3n cient\u00edfica; la segunda afirmaci\u00f3n, sobre las \u00bbcualidades\u00bb del verde (en el sentido en que emplear\u00eda esta palabra un pintor), es una \u00abvivencia\u00bb. Si se pretende hacer ciencia se debe prescindir de vivencias personales.<\/p>\n<p>\u00bfSe pierde con eso? Seguro. Si nos quedamos con la vivencia, el resultado es peor a\u00fan: solo el artista, y a su manera, recupera la vivencia. Habr\u00e1 otras ciencias que se aproximen m\u00e1s a la realidad (la psicolog\u00eda de la percepci\u00f3n, por ejemplo, m\u00e1s que la \u00f3ptica), pero siempre quedar\u00e1 algo individual fuera. Se trata de una aproximaci\u00f3n asint\u00f3tica: \u00f3ptica, psicolog\u00eda de la percepci\u00f3n, cr\u00edtica art\u00edstica.<\/p>\n<p>Un caso similar es la labor del cr\u00edtico literario. Debe ser un cient\u00edfico, hasta llegar a situar completamente al autor; a partir de ah\u00ed, un artista. El resultado ser\u00e1 tanto mejor cuanto m\u00e1s all\u00e1 haya llegado en la localizaci\u00f3n cient\u00edfica. Se nos plantea, pues, el problema de la investigaci\u00f3n interdisciplinaria \u2013historia, biolog\u00eda, medicina, ling\u00fc\u00edstica, gram\u00e1tica, historia pol\u00edtica, historia literaria\u2013 y, adem\u00e1s, art\u00edstica.<\/p>\n<p><b>Sobre la evoluci\u00f3n de la sociedad y el pensamiento social generado.<\/b><\/p>\n<p>Aunque en ocasiones se considere independientemente la evoluci\u00f3n de la sociedad y la del pensamiento social no lo son en modo alguno: ni la historia del pensamiento filos\u00f3fico ni la historia de la ciencia se pueden aislar de la historia de la sociedad. Por ejemplo, es cierto que Galileo hab\u00eda le\u00eddo a los pitag\u00f3ricos pero tambi\u00e9n \u00abse ensuci\u00f3 las manos\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es especialmente cierto en las ciencias sociales. Por ejemplo, Tom\u00e1s de Aquino, aristot\u00e9lico cristiano del siglo XIII, repite con Arist\u00f3teles que siempre ser\u00e1 necesario que haya esclavos. \u00bfEs ello debido a que el cient\u00edfico social ha \u00abheredado\u00bb? No, la verdad es que \u00e9l, en su mundo, sigue teniendo esclavos y este presupuesto es necesario para recibir la \u00abherencia\u00bb.<\/p>\n<p>La realidad social, que presenta una evoluci\u00f3n irregular, es base del pensamiento social. La conclusi\u00f3n es inmediata.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>5. Nota de conjunto para A.R.H.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El 15 de enero de 1973, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 \u00abNota de conjunto para A.R.H.\u00bb, probable respuesta a la inquietud de alg\u00fan compa\u00f1ero o colectivo, en la que se recogen algunas de sus ideas centrales sobre <i>qu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia<\/i>, sobre las relaciones entre ciencia, ideolog\u00eda y clases sociales, y asuntos complementarios de sociolog\u00eda de la ciencia. No hemos podido averiguar la persona, la organizaci\u00f3n o el colectivo al que refieren las siglas A.R.H.<\/span><\/p>\n<p>Nueve hip\u00f3tesis:<\/p>\n<p>1\u00aa. La ciencia <i>en<\/i> <i>concreto<\/i> \u2013el fen\u00f3meno global de una determinada pr\u00e1ctica, que es lo que realmente existe\u2013 es parcialmente b\u00e1sica (es una fuerza productiva) y parcialmente sobrestructural (es un campo en el que \u00abse dirimen las luchas de clase\u00bb)<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>2\u00aa. En ambos campos la ciencia est\u00e1 determinada por la base de la formaci\u00f3n en su conjunto. Entiendo por determinaci\u00f3n fundamentaci\u00f3n real, o sea, <i>posibilitaci\u00f3n<\/i>: una base hace posible, no inevitable, la actuaci\u00f3n de una fuerza productiva o el desarrollo de un contenido sobrestructural (pol\u00edtico o ideol\u00f3gico). Lo activo no son las estructuras, sino los individuos (hoy divididos-agrupados en clases).<\/p>\n<p>3\u00aa. Por tanto, la <i>g\u00e9nesis<\/i> de la ciencia como realidad concreta es hist\u00f3rica. En este sentido es correcto usar las expresiones usadas incorrectamente por el estalinismo-zdanovismo<sup>2<\/sup>: \u00abciencia esclavista\u00bb, \u00abciencia feudal\u00bb, \u00abciencia capitalista\u00bb, etc. Es preferible usar el adjetivo que indica el sistema social que el adjetivo que indica la clase dominante (mejor &#8216;ciencia capitalista\u2019 que &#8216;ciencia burguesa&#8217;, p. e.). Porque, en mi opini\u00f3n, as\u00ed se alude mejor a la base posibilitadora de una determinada ciencia.<\/p>\n<p>4\u00aa. La experiencia hist\u00f3rica muestra que hay que distinguir de la cuesti\u00f3n de la g\u00e9nesis la cuesti\u00f3n de la <i>validez<\/i>: porque productos o elementos de la ciencia esclavista, por ejemplo, siguen valiendo hoy.<\/p>\n<p>5\u00aa. Pero la distinci\u00f3n g\u00e9nesis\/validez o vigencia no afecta a la globalidad concreta del fen\u00f3meno ciencia, sino solo a partes o elementos suyos.<\/p>\n<p>6\u00aa. Eso determina la g\u00e9nesis de la idea de ciencia pura, extrapolaci\u00f3n, con tendencia formalista, de la experiencia de los contenidos v\u00e1lidos m\u00e1s all\u00e1 de la formaci\u00f3n social en que tuvieron su g\u00e9nesis, o sea, extrapolaci\u00f3n, en suma, de la idea de validez. Se puede decir que esta idea de validez y la de ciencia pura, tienen su origen en la clase dominante hel\u00e9nica de los siglos VI-IV, que construy\u00f3 la noci\u00f3n de demostraci\u00f3n en sentido estricto, de prueba universalmente v\u00e1lida<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>7\u00aa. Es de suponer una componente ideol\u00f3gica en la ciencia concreta \u2013en el fen\u00f3meno global de cada momento hist\u00f3rico\u2013, sin perjuicio de la posible validez de algunos de sus componentes para momentos y hasta formaciones e incluso sistemas sociales ulteriores o, en general, diferentes.<\/p>\n<p>8\u00aa. Numerosos elementos v\u00e1lidos son incorporables a ideolog\u00edas contempor\u00e1neas diferentes, o incluso antag\u00f3nicas (ejemplo de caj\u00f3n: la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica). Esos elementos, pues, realizan impl\u00edcitamente el ideal de \u00abverdad objetiva\u00bb (que es hist\u00f3ricamente relativo), <i>pero precisamente a trav\u00e9s de ideolog\u00edas, no al margen de ellas, como creen los formalistas<\/i>. El concepto de verdad objetiva es hist\u00f3ricamente relativo<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>9\u00aa. La afirmaci\u00f3n de que la objetividad o validez universal o neutralidad de elementos cient\u00edficos \u2013y m\u00e1s de la ciencia\u2013 es un dato, y no una simple idea reguladora, es ideol\u00f3gica y apolog\u00e9tica. Hay una posibilidad de que no sea directamente apolog\u00e9tica: que se afirme solo formalmente, de la ciencia no concretamente, tal como existe, sino como construcci\u00f3n en s\u00ed, sin valor real, como juego (ajedrez).<\/p>\n<p>Pero entonces ser\u00e1 ideol\u00f3gica y secundariamente apolog\u00e9tica la afirmaci\u00f3n de que la ciencia \u00ab<i>es<\/i>\u00bb o \u00ab<i>no es m\u00e1s que\u00bb<\/i>\u00a0esa formalidad cerrada de la naturaleza de los juegos.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas de edici\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Nunca abus\u00f3 el autor de la met\u00e1fora arquitect\u00f3nica marxiana ni consider\u00f3 aislados y sin retroalimentaci\u00f3n sus componentes. En su presentaci\u00f3n de los escritos de Marx y Engels recogidos y traducidos por \u00e9l mismo en <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i> (Sacrist\u00e1n, 1983: 19-20), se\u00f1alaba: \u00abMarx se mueve en efecto inicialmente en cada an\u00e1lisis en un terreno sobreestructural, generalmente el pol\u00edtico,y no lo abandona hasta tropezar, como sin buscarla, con la intervenci\u00f3n ya palmaria de las \u201ccondiciones naturales\u201d sociales. El m\u00e9todo puesto en obra por Marx en estos art\u00edculos podr\u00eda, pues, cifrarse en la siguiente regla: proceder en la explicaci\u00f3n de un fen\u00f3meno pol\u00edtico de tal modo que el an\u00e1lisis agote todas las instancias sobreestructurales antes de apelar a las instancias econ\u00f3mico-sociales fundamentales. As\u00ed se evita que estas se conviertan en <i>Dei ex machina<\/i> desprovistos de adecuada funci\u00f3n heur\u00edstica. Esa regla supone un principio epistemol\u00f3gico que podr\u00eda formularse as\u00ed: el orden del an\u00e1lisis en la investigaci\u00f3n es inverso del orden de fundamentaci\u00f3n real admitido por el m\u00e9todo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0En \u00abFilosof\u00eda. La filosof\u00eda desde la Guerra hasta 1958\u00bb, <i>Papeles de filosof<\/i><i>\u00eda<\/i>, pp. 173-174), se\u00f1alaba: \u00abEn los primeros a\u00f1os del per\u00edodo aqu\u00ed estudiado, esa \u201cintensa tentaci\u00f3n\u201d arrastr\u00f3 en gran medida a los fil\u00f3sofos sovi\u00e9ticos, que sostuvieron r\u00edgidamente generalizaciones precipitadas de las ciencias, recusando como idealistas cualesquiera otras interpretaciones del cuadro cient\u00edfico contempor\u00e1neo. La intervenci\u00f3n de Zdanov en el a\u00f1o 1947 en la discusi\u00f3n de problemas suscitados por la historia de la filosof\u00eda agudiz\u00f3 dificultades del pensamiento filos\u00f3fico sovi\u00e9tico, poni\u00e9ndolo ante el peligro de un anquilosamiento grave. Blojinzev, uno de los f\u00edsicos te\u00f3ricos sovi\u00e9ticos m\u00e1s destacados, ha descrito m\u00e1s tarde aquella situaci\u00f3n del modo siguiente. \u201cEl progreso habr\u00eda sido mucho m\u00e1s r\u00e1pido si no hubi\u00e9ramos tropezado durante largos a\u00f1os con cosas elementales. Con que tal o cual hecho o tal o cual teor\u00eda pudieran estar ligados al idealismo o al positivismo, o interpretados seg\u00fan el esp\u00edritu de esas filosof\u00edas, bastaba para que se rechazara completamente el contenido de aquel hecho o de aquella teor\u00eda. En suma, las cosas eran m\u00e1s o menos as\u00ed: ten\u00edamos en la olla una buena sopa materialista, y entonces llegaba alguno y declaraba. \u00a1Cuidado, que le ha ca\u00eddo un escarabajo idealista!\u201d Y en seguida se volcaba la olla; hecho lo cual, resultaba muy dif\u00edcil saber qu\u00e9 clase de sopa era aquella y si verdaderamente le hab\u00eda ca\u00eddo un escarabajo&#8230;\u00bb. Especialmente los fil\u00f3sofos marxistas franceses (no los te\u00f3ricos de la ciencia, como Joliot-Curie o P. Langevin) siguieron a los rusos por ese camino (H. Lefebvre, extremadamente dogm\u00e1tico en su hegelianismo, luego, en cambio, \u00abrevisionista\u00bb; R. Garaudy), mientras que los italianos (tradici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de A Gramsci ), los ingleses (estudios epistemol\u00f3gicos y de teor\u00eda e historia de la ciencia de B. Farrington, J. Needham, J. Bernal, M. Cornforth, J.B.S. Haldane), los polacos (A Schaff), los h\u00fangaros (G. Luk\u00e1cs) o los chinos (renovaci\u00f3n de la filosof\u00eda pol\u00edtica marxista por Mao Tse-tung) se mov\u00edan en terrenos de m\u00e1s amplia perspectiva&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otra parte, en \u00abSobre el realismo en arte\u00bb, <i>Sobre Marx y marxismo,<\/i> pp. 1983: 58-59, comentaba Sacrist\u00e1n: \u00abLa situaci\u00f3n actual del problema de la est\u00e9tica y la po\u00e9tica est\u00e1 a\u00fan muy lejos de esa futura claridad desideologizada. Por una parte, los estetistas pretenden frecuentemente deducir de modo un\u00edvoco po\u00e9ticas a partir de la est\u00e9tica o teor\u00eda del arte. Este es propiamente el caso de las filosof\u00edas del arte de Zdhanov o de Luk\u00e1cs. Se parte de que el arte es un reflejo sobreestructural de la realidad humana y se pretende deducir de ello una po\u00e9tica, con orillas o sin orillas, es decir, uno o cien modos estil\u00edsticos privilegiados de producir ese reflejo que previamente se ha declarado consubstancial a <i>todo<\/i> arte. Como queda dicho, eso es metodol\u00f3gicamente incorrecto.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Igualmente, en un informe de 1963 para la direcci\u00f3n del PSUC, \u00abSobre los problemas de las organizaciones de intelectuales, especialmente la de Barcelona (1963)\u00bb, <i>mientras tanto<\/i> 63, pp. 66-68, observaba:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abEl problema de la superaci\u00f3n del estancamiento de la cultura superior socialista durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Los principales de estos problemas son: a) La necesaria reconstrucci\u00f3n marxista de las ramas de la ciencia largo tiempo ignoradas por la cultura socialista por culpa del zdhanovismo. b) La necesaria reconstrucci\u00f3n del pensamiento comunista sobre las relaciones entre la base y la sobreestructura, tema gravemente deteriorado por el zdhanovismo y a\u00fan hoy en d\u00eda en la URSS, como prueban las simplistas posiciones oficiales del PCUS tal como han sido expresadas por los camaradas Jruschov e llichev a prop\u00f3sito del arte y la literatura. c) La revitalizaci\u00f3n del pensamiento marxista general, o sea, de la filosof\u00eda marxista, cuyas formulaciones sovi\u00e9ticas (al menos las que nos llegan) siguen siendo hoy repeticiones relativamente esquem\u00e1ticas y empobrecidas <i>de Materialismo y empiriocriticismo, <\/i>en un mundo cient\u00edfico considerablemente cambiado. Tambi\u00e9n estos problemas pueden caracterizarse en parte como problemas dimanantes del crecimiento del movimiento comunista mundial, y ello tanto por el crecimiento cuantitativo y geogr\u00e1fico, que plantea los problemas de alcance estrat\u00e9gico y de teor\u00eda pol\u00edtica \u2013como los de la coexistencia pac\u00edfica y la concepci\u00f3n de la dictadura del proletariado\u2013, cuanto por el desarrollo cualitativo del socialismo en la URSS y en las democracias populares. Es, en efecto, claro, que una cultura superior poco desarrollada, empobrecida y a veces hasta paralizada por el zdhanovismo no supon\u00eda un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad socialista cuando estas eran elementales y ten\u00edan que concentrarse sobre decisiones econ\u00f3mico-sociales muy simples y b\u00e1sicas como \u201celectrificaci\u00f3n\u201d, \u201cprioridad de la industria pesada\u201d (sin necesidad de afinar mucho cuantitativamente los efectos intersectoriales de esa prioridad), o \u201calfabetizaci\u00f3n del pueblo\u201d y \u201cense\u00f1anza primaria para todos\u201d. Pero hoy en d\u00eda, con la gran victoria del socialismo que supone el haber superado esa fase de las decisiones simples y elementales, es tambi\u00e9n claro que esa cultura superior cient\u00edfica y t\u00e9cnica reducida a los esquematismos de los manuales sovi\u00e9ticos que nos llegan, es un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas del socialismo en la URSS y las democracias populares y un freno para la capacidad de penetraci\u00f3n del marxismo-leninismo en los pa\u00edses capitalistas. (El intelectual comunista es de verdad intelectual y de verdad un comunista cuando reconoce la gravedad de estos problemas y est\u00e1 al mismo tiempo orgulloso de quienes han hecho posible que<b> <\/b>esos problemas llegaran a plantearse. No es un verdadero intelectual si oculta esos problemas. No es un verdadero comunista si no se sabe continuador del movimiento unido que los ha suscitado y no los ha resuelto todav\u00eda).\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A\u00f1os despu\u00e9s, el 18\/10\/1967, en carta dirigida a la direcci\u00f3n del PSUC firmada como \u00abRicardo\u00bb, uno de sus nombres de clandestinidad, se\u00f1alaba:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abCreo que a la falta de habilidad m\u00eda [para explicar las cosas] hay que sumar, en este asunto, una considerable lejan\u00eda vuestra respecto de la evoluci\u00f3n de la cultura en Europa y en Espa\u00f1a. Y tambi\u00e9n, probablemente, el hecho de que no distingu\u00eds de modo adecuado entre los graduados de la URSS. Numeros\u00edsimos grados universitarios de a URSS responden a\u00fan a las necesidades de la alfabetizaci\u00f3n en sentido amplio y no cient\u00edfico. Son, por ejemplo (yo he conocido a varios), supuestos \u201ceconomistas\u201d que no saben una palabra de matem\u00e1ticas, o \u201cfil\u00f3sofos\u201d que no saben m\u00e1s que un manual de memoria, etc. [\u2026] Pero lo m\u00e1s importante es que vosotros mismos teng\u00e1is una idea del ambiente cultural de aqu\u00ed y de las necesidades de la propaganda en este ambiente, Y tanto la nota de N\u00faria Pla [Teresa P\u00e0mies] contra Costa [Josep Fontana] cuanto la decisi\u00f3n de no publicar la nota sobre Guevara [escrita por \u00e9l] y la insistencia en traducir art\u00edculos de ruso muy escasamente interesantes me parecen s\u00edntomas de escasa sensibilidad para con una buena propaganda cultural. La nota contra Costa se basa en la negaci\u00f3n del concepto de objetividad cient\u00edfica, como si el difunto Zdanov tuviera a\u00fan la sart\u00e9n por el mango y todos sigui\u00e9ramos creyendo que participar de la cultura es la negaci\u00f3n de objetividad. Hace mucho tiempo que en este ambiente cultural hemos dejado de creer ese dogma que liquid\u00f3 para decenios la ciencia social sovi\u00e9tica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre la valoraci\u00f3n de la URSS en aquellos a\u00f1os, se\u00f1alaba Juan-Ram\u00f3n Capella en su biograf\u00eda pol\u00edtica, p. 101:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abLa coincidencia de la debilidad obrera con la tendencia al<i> vanguardismo<\/i> de los j\u00f3venes y con el distante empantanamiento de la URSS de Breznev -que combinaba dirigismo burocr\u00e1tico con encadenamiento a la carrera armanment\u00edstica y apat\u00eda de la gente- dibujaban un c<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">uadro seriamente preocupante. Manolo no se hac\u00eda ya ilusi\u00f3n alguna acerca de la URSS sino m\u00e1s bien todo lo contrario: \u201cEs como un mastodonte con los pies de barro. No puede dar un paso sin venirse abajo\u201d, comentaba en 1967. Ni tampoco acerca de los m\u00e9todos de represi\u00f3n \u201csuavizados\u201d del postestalinismo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0De la carpeta \u00abApuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979)\u00bb (BFEEUB), la siguiente anotaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n sobre la relaci\u00f3n entre ciencia, conocimiento y clase social ascendente: \u00abMismo lugar, MEW [Marx Engels Werke] 21 [pr\u00f3logo a la 2\u00aa edici\u00f3n], \u201cuneigenn\u00fctzige Forschung\u201d [investigaci\u00f3n desinteresada], posible incluso en econom\u00eda pol\u00edtica con que la lucha de clases est\u00e9 solo en latencia. La posici\u00f3n de Marx parece ser esta (en este lugar): la ciencia es metaparadigm\u00e1tica en el sentido de proyecto de investigaci\u00f3n desinteresada. Y es posible practicarla a toda clase que disponga de los medios materiales e intelectuales para ello (ocio [riqueza] y educaci\u00f3n) y no est\u00e9 amenazada por otra clase ascendente. Con eso est\u00e1 dicho que no toda actividad cient\u00edfica representa una clase. Ni siquiera toda actividad cr\u00edtica: \u201cSoweit diese Kritik [de la b\u00fcrgerliche econom\u00eda] \u00fcberhaupt eine Klasse vertritt (\u2026) [En la medida en que esta cr\u00edtica [de la econom\u00eda burguesa] no representa en absoluto una clase]\u201d (MEW 23, 22). Notable que Marx escriba, con comillas, \u2018b\u00fcrgerliche\u2019 \u00d6konomie. Eso apunta a mi an\u00e1lisis de los sentidos de \u2018ciencia de la clase X.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0En <i>L\u00f3gica elemental, <\/i>p. 15, observaba Sacrist\u00e1n: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 se debe esa utilidad del punto de vista ling\u00fc\u00edstico en l\u00f3gica? Ante todo, a que para discutir la verdad o falsedad de un pensamiento, es necesario que ese pensamiento sea preciso y accesible sin vaguedades a todas las personas que quieran analizarlo. Si alguien afirma que tiene opiniones verdaderas pero inefables -esto es, no susceptibles de expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica-, entonces, por muy verdad que sea lo que dice, esas supuestas opiniones suyas quedan fuera del \u00e1mbito del conocimiento, de la ciencia, pues no son criticables, confirmables ni refutables por nadie\u00bb. Desde el punto de vista cient\u00edfico no exist\u00edan tales opiniones, ni ten\u00eda, por tanto, sentido preguntarse si eran verdaderas o falsas. (\u00abLa psiquiatr\u00eda pod\u00eda, naturalmente, interesarse por la man\u00eda de grandeza que se trasluce muchas veces en declaraciones sobre supuestos saberes inefables\u00bb). La verdad en cuanto conocimiento no era, en efecto, \u00abuna casual coincidencia aislada e inexplicable con los hechos, sino el fruto de un intencionado esfuerzo de aproximaci\u00f3n a la realidad por procedimientos que debe ser posible describir y someter a cr\u00edtica.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>6. Algunos problemas sociales de la historia de la ciencia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para la elaboraci\u00f3n de la nota anterior, Sacrist\u00e1n trabaj\u00f3, seg\u00fan su propia indicaci\u00f3n, con algunos apartados (no hay orden completo) de dos conferencias suyas impartidas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza (1967) y de la Universidad de Valencia (1969). La segunda se ha incluido en entregas anteriores.<\/span><\/p>\n<p><b>A) Del esquema de la conferencia \u00abAlgunos problemas sociales de la historia de la ciencia\u00bb, Zaragoza, 16\/03\/1967.<\/b><\/p>\n<p><b>I. Observaci\u00f3n previa:<\/b><\/p>\n<p>a) Episteme (teor\u00eda rigurosa, acr\u00edtica, poco emp\u00edrica y sin relaci\u00f3n intensa con t\u00e9cnica) \u2260 <i>scientia<\/i> (ausencia de teor\u00eda rigurosa, poco emp\u00edrica, o vagamente emp\u00edrica, relaci\u00f3n \u00edntima, pero imprecisa con la t\u00e9cnica (artesan\u00eda)) \u2260 <i>science<\/i> XVIII \u2260 <i>Wissenschaft<\/i> rom\u00e1ntica \u2260 ciencia de hoy.<\/p>\n<p>b) Pero no absoluta heterogeneidad, sino algo en com\u00fan. Ejs: aritm\u00e9tica, geometr\u00eda, algunos elementos de mec\u00e1nica, etc.<\/p>\n<p>c) Rasgos peculiares hoy: teor\u00eda en sentido fuerte, cr\u00edtica, emp\u00edrica, \u00edntimamente relacionada con la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p><b>III. Problemas sociales de la relaci\u00f3n ciencia-t\u00e9cnica<\/b><i><b>.<\/b><\/i><\/p>\n<p>1. La relaci\u00f3n ciencia \u2192 t\u00e9cnica parece la m\u00e1s obvia: paso de una instancia te\u00f3rica a una instancia pr\u00e1ctica. Hasta frecuentemente se define por ella la ciencia moderna.<\/p>\n<p>2. Pero, si tan obvia es, habr\u00e1 que explicar por qu\u00e9 esa relaci\u00f3n no se ha dado consecuentemente en la Antig\u00fcedad (En la Edad Media no era posible, a causa del eclipse del concepto riguroso de teor\u00eda f\u00edsica), <i>ni siquiera para los campos que eran ciencia en sentido \u00abmoderno\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Suele darse a eso una explicaci\u00f3n sociol\u00f3gicamente plausible: que el sistema esclavista antiguo, con su consecuencia ideol\u00f3gica, el desprecio del trabajo, no facilitaba la vinculaci\u00f3n de la ciencia te\u00f3rica o pura a la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Pero esa explicaci\u00f3n deja un problema abierto: \u00bfc\u00f3mo permiti\u00f3 entonces el sistema social la formaci\u00f3n de los correspondientes conceptos te\u00f3ricos que quedaron sin aplicar, pero eran \u00abaplicables\u00bb (c\u00e1lculos de exhauci\u00f3n, mec\u00e1nica arquim\u00e9dica)?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Y a\u00fan fueron aplicados pintorescamente (sin productividad social).<\/p>\n<p>3. Explicaci\u00f3n propuesta: la pr\u00e1ctica interna de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. No puramente interna, porque requiere hombres [clase] socialmente posibilitados para realizarla (<i>otium<\/i> libertad antigua).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Pero posibilitada por la naturaleza de objeto que toma el artefacto intelectual.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Esa es la base de la dialecticidad <i>propia <\/i>de los productos sobreestructurales culturales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Lo cual, dicho sea de paso, plantea el problema positividad-alienaci\u00f3n, cruz del utopismo hist\u00f3rico-cultural.<\/p>\n<p>4. La relaci\u00f3n t\u00e9cnica \u2192 ciencia, menos obvia, tiene, sin embargo, importante documentaci\u00f3n: el Arist\u00f3teles bi\u00f3logo y los escultores; Galileo y los artesanos y obreros portuarios y de la construcci\u00f3n, los enciclopedistas y los talleres.<\/p>\n<p>5. Lo nuevo en el siglo XIX-XX es el nacimiento de un pensamiento cient\u00edfico t\u00e9cnico-te\u00f3rico, tecno<i>l\u00f3gico<\/i>. Posibilitado materialmente por la base social, formalmente por el car\u00e1cter cr\u00edtico de la teor\u00eda moderna (o sea, por la eliminaci\u00f3n de la dignidad epistemol\u00f3gica del concepto de axioma, la concepci\u00f3n de la teor\u00eda como simple artefacto y el criterio de la pr\u00e1ctica incluso en su limitada versi\u00f3n burguesa de pr\u00e1ctica solo experimental).<\/p>\n<p>6. La base social del pensamiento tecnol\u00f3gico, de la tecno<i>log\u00eda<\/i>, posibilita tambi\u00e9n otras novedades culturales.<\/p>\n<p><b>IV. Problemas sociales de la relaci\u00f3n entre la ciencia y las ideas generales (ideolog\u00eda).<\/b><\/p>\n<p>1. Aqu\u00ed tambi\u00e9n es posible hacerse las cosas m\u00e1s c\u00f3modas distinguiendo entre ideas generales \u2192 ciencia y ciencia \u2192 ideas generales.<\/p>\n<p>2. La relaci\u00f3n ideas generales (ideolog\u00eda) \u2192ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Importancia de las investigaciones acerca de las \u00abbases metaf\u00edsicas\u00bb de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. El ambiente ideol\u00f3gico est\u00e1 sin duda entre las condiciones de la posibilidad de conceptos cient\u00edficos. Este es todo un campo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Pero aqu\u00ed la situaci\u00f3n no es como en el caso de la t\u00e9cnica y el marco econ\u00f3mico-social, pues las ideas generales son de la misma naturaleza que la ciencia: pensamiento. \u00bfDe d\u00f3nde obtienen, pues, su \u00abfundamentalidad\u00bb respecto de la ciencia?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. Respuestas<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.1. Negativamente: de restos pre-cient\u00edficos de los contenidos de consciencia (magia, supersticiones, sistematismo especulativo filos\u00f3fico).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.2. Neutralmente: de la \u00abciencia f\u00f3sil\u00bb (sentido com\u00fan).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.3. Positivamente: de la especulaci\u00f3n y la problem\u00e1tica urgida por el marco hist\u00f3rico-social. Y de este en \u00faltima instancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.4. Ilustraci\u00f3n con el ejemplo de la automatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Otro aspecto de esa problem\u00e1tica: los a\u00f1adidos ideol\u00f3gicos de los mismos cient\u00edficos. Schr\u00f6dinger como ejemplo.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">[En nota al pie de p\u00e1gina de \u00abTres notes sobre la alianza imp\u00eda (1961)\u00bb (Sacrist\u00e1n, 2009: 23, n. 11), apuntaba el autor:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEsto [la pregunta: \u201c\u00bfc\u00f3mo puede continuar haciendo ciencia del sol, si el cient\u00edfico burgu\u00e9s est\u00e1 dispuesto a admitir que este astro fue parado por Josu\u00e9 e incluso, si es necesario, a admitir que tal vez sea un dios?\u201d] no es una figura ret\u00f3rica tan exagerada como pod\u00eda parecer. Un f\u00edsico de la altura de Schr\u00f6dinger sostiene en su libro sobre la vida (<i>\u00bfQu\u00e9 es la vida?<\/i>) que la plena comprensi\u00f3n de esta se encuentra en los textos m\u00edsticos occidentales o brahm\u00e1nicos o del budismo t\u00e1ntrico recogidos por Aldous Huxley en ese admirable muestrario de todas las miserias de la historia que es su <i>Perennial Philosophy <\/i>[La filosof\u00eda perenne]\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984: 389), se\u00f1alaba el autor complementariamente:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEsa idea de \u201cuni\u00f3n y armon\u00eda\u201d sentida en Occidente como integraci\u00f3n de la persona, ha movido a algunos autores de formaci\u00f3n europea o norteamericana a asimilar temas, modos de pensar y hasta t\u00e9cnicas educativas de la tradici\u00f3n oriental. As\u00ed ha hecho, por ejemplo, Lanza del Vasto, mitad fil\u00f3sofo, mitad profeta, con algunas corrientes actitudes de la tradici\u00f3n ortodoxa hind\u00fa (Samskara), y Erich Fromm y otros con el budismo zen. Aldous Huxley difundi\u00f3 puntos de muchas doctrinas orientales, especialmente del budismo mahay\u00e1nico, en una antolog\u00eda muy le\u00edda y varias veces editada (<i>La filosof\u00eda perenne<\/i>)<i>. <\/i>Y hasta alg\u00fan gran cient\u00edfico de inclinaci\u00f3n filos\u00f3fica, como E. Schr\u00f6dinger, ha rendido tributo a esa moda orientalizante\u00bb].<\/p>\n<p>3. La relaci\u00f3n ciencia \u2192 ideas generales (ideolog\u00eda).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Lo m\u00e1s caracter\u00edstico es hoy la lamentaci\u00f3n de muchos fil\u00f3sofos reaccionarios o progresistas contra el \u00abcientificismo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Esas lamentaciones suelen decir dos cosas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. Que la ciencia \u00abcosifica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.2.1.1. Cr\u00edtica: distinci\u00f3n entre positividad y extra\u00f1aci\u00f3n en el mismo lenguaje de Hegel. Aspectos cr\u00edticos de la positividad cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Que la ciencia rebasa ideol\u00f3gicamente sus l\u00edmites.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.2.2.1. Efectivamente, el esp\u00edritu cient\u00edfico no debe cometer la falacia naturalista. Ejemplo Einstein.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">[Probable referencia del autor: \u00abSi alguien aprueba, por ejemplo, como objetivo, la erradicaci\u00f3n del g\u00e9nero humano de la Tierra, nadie puede refutar tal punto de vista sobre bases racionales\u00bb (A. Einstein,<i> Mis ideas y opiniones<\/i>, op. cit., 27)].<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.2.2.2. Pero no es falacia naturalista negar que haya otras fuentes de fundamentaci\u00f3n que no sean subsumibles bajo el par experiencia-razonamiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">3.2.2.2.1. Intuici\u00f3n e intuicionismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. As\u00ed parece que hay que entender las relaciones ciencia \u2192 ideas generales en el pasado y hoy:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.1. Evitando la falacia naturalista (que en filosof\u00eda de la ciencia es fatalismo tecnol\u00f3gico).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.2. Y la supuesta irrelevancia filos\u00f3fica del hacer cient\u00edfico en beneficio de otras instancias siempre basadas en la falacia intuicionista.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>7. Galileo Galilei<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El 12 de enero de 1977, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 una nota sobre Galileo para estudiantes preuniversitarios a prop\u00f3sito de la pel\u00edcula de Liliana Cavani del mismo t\u00edtulo de 1969. Con la siguiente observaci\u00f3n: \u00abFicha para la proyecci\u00f3n del Galileo de Cavani a estudiantes de BUP. Pedida por Juliana [Joaniquet]\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>No es nuevo que un cient\u00edfico destacado sea objeto de una pel\u00edcula, pero tampoco es cosa frecuente. Tiene que tratarse de personajes que, adem\u00e1s de impresionar a la inteligencia por la importancia de sus trabajos, muevan la imaginaci\u00f3n y el sentimiento por las consecuencias de sus aportaciones o por las circunstancias de su vida, o por ambas cosas a la vez. Curie o Robert Koch son ejemplos caracter\u00edsticos. Marie Curie por ser una de las pocas mujeres que han podido destacar como grandes cient\u00edficos en una sociedad dominada por los hombres. Koch por la impresi\u00f3n que produjo su aportaci\u00f3n a la lucha contra una de las plagas m\u00e1s temidas en su \u00e9poca: la tuberculosis.<\/p>\n<p>A medida que el trabajo cient\u00edfico se va haciendo m\u00e1s colectivo, por su riqueza de aspectos y su complicaci\u00f3n, van cambiando los criterios que dan inter\u00e9s literario, dram\u00e1tico o cinematogr\u00e1fico a una aventura cient\u00edfica. Pero en la \u00e9poca de Galileo, la \u00e9poca en la que precisamente empez\u00f3 a florecer el individualismo en todos los terrenos -desde la econom\u00eda hasta el arte, la religi\u00f3n y la ciencia-, los dos puntos de vista de la importancia de la aportaci\u00f3n <i>personal<\/i> y del dramatismo de la<i> biograf\u00eda<\/i> alcanzaban una vigencia que no hab\u00edan tenido nunca hasta entonces en la historia. No conocemos los nombres de casi ning\u00fan constructor de las catedrales e iglesias medievales, ni los nombres de los que construyeron el admirable sistema de la geometr\u00eda griega que hemos recibido bajo los s\u00edmbolos, m\u00e1s que nombres, \u00abPit\u00e1goras\u00bb y \u00abEuclides\u00bb. En cambio, conocemos la biograf\u00eda del menos afortunado de los disc\u00edpulos de Galileo, de Newton o de Einstein.<\/p>\n<p>Galileo es inolvidable desde los dos puntos de vista indicados.<\/p>\n<p>Galileo ha aportado logros de mucha consideraci\u00f3n en varios campos del conocimiento de la naturaleza. Ha promovido con un \u00e9xito desconocido hasta entonces la penetraci\u00f3n de la matem\u00e1tica en la investigaci\u00f3n de la naturaleza, la matematizaci\u00f3n de la cosmolog\u00eda. En la mec\u00e1nica ha formulado (1604) la ley de la ca\u00edda libre de los graves esencialmente tal como la conocemos hoy. Con la idea de gravedad Galileo desarraigaba dos ilusiones casi m\u00edticas de la concepci\u00f3n del mundo antigua y medieval: que haya un lugar natural para cada cuerpo (al que el cuerpo tiende a volver, y por eso cae) y que, consiguientemente, haya un movimiento natural (aquel por el cual cada cuerpo se mueve hacia su m\u00edstico &#8216;lugar natural&#8217;) y un movimiento violento (aquel por el cual se le fuerza a alejarse de dicho lugar). Ya desde 1591 (lo m\u00e1s tarde) afirmaba Galileo la posibilidad del vac\u00edo, precisamente para poder justificar sus ideas sobre la gravedad; y tambi\u00e9n con esta tesis se opon\u00eda a otra creencia m\u00edtica a\u00fan dominante en su tiempo: la creencia en que \u00abla naturaleza siente horror del vac\u00edo\u00bb, por lo que este es imposible. La idea de inercia, fundamento de la din\u00e1mica moderna, es otra de las aportaciones de Galileo.<\/p>\n<p>En astronom\u00eda, Galileo, que desde 1594 era copernicano (es decir, estaba convencido de que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol, y no al rev\u00e9s, contra la creencia profesada por las autoridades eclesi\u00e1sticas de la \u00e9poca), consigue observar en 1604 una estrella de las llamadas \u00abnuevas\u00bb (<i>novae<\/i>), lo que le confirma contra el prejuicio antiguo de la inmutabilidad del cielo de las estrellas. En 1609 Galileo construye la lente de aproximaci\u00f3n o anteojo astron\u00f3mico de cuyo comercio en Holanda y en Venecia ha tenido noticia. En este, como en muchos otros puntos de la obra de Galileo, se manifiesta la importancia que tuvo para el nacimiento de la ciencia moderna la aparici\u00f3n de una vida econ\u00f3mica y una cultura mercantiles, en las que una incipiente acumulaci\u00f3n de capitales en dinero permit\u00eda potenciar las industrias artesanales. Los sabios de dos siglos antes no habr\u00edan podido contar con un arte como el de los \u00f3pticos holandeses o el de los vidrieros venecianos (uno y otro imprescindibles para la obra de Galileo), pero, sobre todo, no habr\u00edan imaginado que la actividad industrial tuviera algo que ver con la ciencia pura, y hasta se habr\u00edan sentido humillados si alguien lo hubiera sugerido. Galileo, que vive en los comienzos de la cultura burguesa, siente ya que las artes industriales est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas con la investigaci\u00f3n de la naturaleza, se interesa por ellas y hasta se ejercita en ellas, como lo muestra, por ejemplo, su construcci\u00f3n del anteojo.<\/p>\n<p>Con \u00e9l consigue Galileo descubrimientos que socavan irreparablemente la astronom\u00eda medieval: descubre que la Luna tiene monta\u00f1as; que la Tierra difunde luz como cualquier planeta (corroboraci\u00f3n de la astronom\u00eda copernicana); que hay muchas m\u00e1s estrellas que las catalogadas hasta entonces: que los cometas son astros, no meteoros (y, por lo tanto, que el viejo cielo inm\u00f3vil est\u00e1 bastante animado); que J\u00fapiter tiene sat\u00e9lites (lo que elimina lo que parec\u00eda ser una anomal\u00eda del sistema copernicano, a saber, el hecho de que la Luna gire alrededor de la Tierra, y no alrededor del Sol); que Venus tiene fases; que desde la Tierra se ve siempre la misma cara de la Luna.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista filos\u00f3fico, para la concepci\u00f3n general del cosmos, el descubrimiento m\u00e1s sensacional de Galileo fue que el Sol presenta manchas variables (1610, 1612). Esto era la puntilla para la idea del Emp\u00edreo inmutable. As\u00ed lo vio Galileo:<\/p>\n<p>Creo que estas novedades ser\u00e1n el funeral, o m\u00e1s bien el final y el juicio \u00faltimo, de la falsa filosof\u00eda; han aparecido ya signos en la Luna y el Sol. Y espero o\u00edr sobre este punto grandes cosas (&#8230;) para mantener la inmutabilidad de los Cielos; no s\u00e9 ya c\u00f3mo podr\u00e1 salvarla y mantenerla.<\/p>\n<p>Ya esa lista de descubrimientos -que es solo parcial- bastar\u00eda para explicar la celebridad de Galileo, y el que su memoria pueda disputar metros de cinta cinematogr\u00e1fica a otros temas. Pero la importancia de Galileo no se aprecia del todo si no se contemplan dos puntos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Uno es su fecunda aportaci\u00f3n a la constituci\u00f3n de la idea moderna de ciencia, la condici\u00f3n que tiene la obra de Galileo de ser paradigma de la ciencia moderna. Esta se caracteriza por unos rasgos aparentemente contradictorios, en realidad muy unidos: es emp\u00edrica y experimental, pero, al mismo tiempo, muy te\u00f3rica, incluso idealizadora y matematizadora. Por otro lado, su tendencia idealizadora no le impide ser una energ\u00eda pr\u00e1ctica, principalmente industrial: una fuerza productiva. Una teor\u00eda de la moderna ciencia de la naturaleza es un artificio intelectual abstracto, ideal, matematizado en muchos casos, que no refleja la naturaleza ni tiene, muchas veces, el menor parecido con ella; pero con esa teor\u00eda es posible (mientras que era imposible con la ciencia medieval) hacer experimentos exactos, prever hechos delicados y complicados, fabricar m\u00e1quinas y, con ellas, productos, etc. Todo eso est\u00e1 presente en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica de Galileo, visitador asiduo de talleres artesanos y convencido, al mismo tiempo, de que \u00abel libro de la naturaleza est\u00e1 escrito con caracteres matem\u00e1ticos.\u00bb<\/p>\n<p>La otra raz\u00f3n por la cual Galileo Galilei es inolvidable es que encarna dram\u00e1ticamente la noci\u00f3n de verdad caracter\u00edstica de la ciencia en sentido moderno: verdad objetiva, independiente de consideraciones subjetivas, que puede, por lo tanto, entrar en conflicto con el poder social, pero que, por otra parte, no necesita de adhesi\u00f3n moral.<\/p>\n<p>Galileo no ha tenido ning\u00fan deseo de ser rebelde. M\u00e1s bien -como piensa Bertolt Brecht en el drama que le ha dedicado- ha pecado de acomodaticio, al modo de tantos cient\u00edficos modernos. Hasta bien entrado en su edad hab\u00eda vivido como un tranquilo profesional de \u00e9xito. Hab\u00eda sido profesor en Pisa, su ciudad natal, por nombramiento del Gran Duque de Toscana; luego hab\u00eda ense\u00f1ado en Padua, llamado por el senado de Venecia; por \u00faltimo, el Gran Duque le hab\u00eda recuperado para la universidad de Florencia.<\/p>\n<p>Galileo hab\u00eda tenido un primer roce con la Inquisici\u00f3n, cosa nada rara en la \u00e9poca. Peor augurio fue el que se tratara de la misma autoridad con que hab\u00eda chocado Giordano Bruno antes de morir en la hoguera el a\u00f1o 1600 (cuando Galileo ten\u00eda 36 a\u00f1os): el cardenal San Roberto Belarmino. La Inquisici\u00f3n intim\u00f3 a Galileo a que no hablara del heliocentrismo m\u00e1s que como de una simple hip\u00f3tesis irreal calcul\u00edstica, solo \u00fatil para facilitar c\u00e1lculos, pero sin valor descriptivo de la naturaleza; como realidad hab\u00eda que proclamar que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. Por decreto de 24 de febrero de 1616 la Iglesia declaraba \u00ababsurda y falsa en filosof\u00eda, y por lo menos err\u00f3nea en la fe\u00bb la tesis de que la Tierra se mueve alrededor del Sol.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de la obra de Galileo<i> Di\u00e1logo sobre los dos m\u00e1ximos sistemas del mundo<\/i> (Florencia, 1632), en la que Galileo discute el heliocentrismo copernicano y el geocentrismo tradicional, hizo cristalizar las sospechas del Santo Oficio, que proces\u00f3 al sabio y le conden\u00f3 a retractaci\u00f3n y a severas penas que le fueron conmutadas por la de destierro (22 de junio de 1633). En el momento de su abjuraci\u00f3n Galileo ten\u00eda setenta a\u00f1os y era ciego.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la abjuraci\u00f3n de Galileo se ha visto como caracter\u00edstica del cient\u00edfico moderno, el cual, se dice, ha ido disociando cada vez m\u00e1s conciencia moral de su conciencia te\u00f3rica:<\/p>\n<p>Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vincenzo Galileo de Florencia, a los setenta a\u00f1os de mi edad, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vos, eminent\u00edsimos y reverend\u00edsimos cardenales, Inquisidores generales en toda la Rep\u00fablica Cristiana contra la her\u00e9tica maldad; teniendo ante mis ojos los sacrosantos Evangelios, los cuales toco con mis propias manos, juro que siempre he cre\u00eddo, creo ahora y, con la ayuda de Dios, creer\u00e9 en el futuro todo aquello que sostiene, predica y ense\u00f1a la Santa Cat\u00f3lica y Apost\u00f3lica Iglesia. Pero como por este Santo Oficio, luego de haberme sido jur\u00eddicamente intimado con precepto del mismo que deb\u00eda abandonar totalmente la falsa opini\u00f3n de que el Sol es el centro del mundo y no se mueve y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y que no sostuviera, defendiera ni ense\u00f1ara de ninguna manera, ni de viva voz ni por escrito, dicha falsa doctrina, y tras haberme notificado que dicha doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, he escrito y dado a la estampa un libro en el cual trato la misma doctrina ya condenada y aporto razones con mucha eficacia en favor de ella, sin aportar ninguna soluci\u00f3n, he sido juzgado como vehemente sospechoso de herej\u00eda, es decir, de haber sostenido y cre\u00eddo que el Sol es el centro del mundo e inm\u00f3vil, y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve.<\/p>\n<p>Por tanto, queriendo yo quitar de la mente de Vuestras Eminencias y de todo fiel cristiano esa vehemente sospecha, justamente concebida sobre m\u00ed, con coraz\u00f3n sincero y fe no fingida abjuro, maldigo y detesto dichos errores y herej\u00edas, y en general cualquier otro error, herej\u00eda o secta contra la Santa Iglesia; y juro que en el futuro no dir\u00e9 nunca m\u00e1s ni afirmar\u00e9 de viva voz o por escrito cosas tales por las cuales se pueda tener de m\u00ed semejante sospecha; y si conociera alg\u00fan hereje o sospechoso de herej\u00eda lo denunciar\u00e9 a este Santo Oficio, o al Inquisidor u Ordinario del lugar en que me encuentre.<\/p>\n<p>Yo, Galileo Galilei, antedicho, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado como queda dicho; y en fe de la verdad, con mi propia mano he firmado la presente c\u00e9dula de abjuraci\u00f3n y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de la Minerva, este d\u00eda 22 de junio de 1633.<\/p>\n<p>Yo, Galileo Galilei, he abjurado como queda dicho, de mi propia mano.<\/p>\n<p>\u00bfEs inevitable que la conciencia cient\u00edfica se escinda de la conciencia moral en el cient\u00edfico? El invento de que, despu\u00e9s de abjurar negando el movimiento de la Tierra, Galileo habr\u00eda murmurado \u00abY sin embargo se mueve\u00bb, \u00bfno ha nacido del malestar moral de alg\u00fan disc\u00edpulo de Galileo?<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><b>8. La funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los departamentos de Filosof\u00eda e Historia del entonces Instituto Nacional de Bachillerato Bosc\u00e1n de Barcelona organizaron en enero y febrero de 1981 un ciclo de conferencias y actividades para alumnos de COU con el t\u00edtulo \u00abEl mundo actual (debates, cine, m\u00fasica, teatro)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El historiador Bernat Muniesa intervino en primar lugar con una conferencia sobre la \u00abProblem\u00e1tica general del mundo actual\u00bb. Se proyect\u00f3 despu\u00e9s <i>Orfeo<\/i> de Jean Cocteau y Sacrist\u00e1n intervino a continuaci\u00f3n con una conferencia sobre la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea. Sigui\u00f3 el ciclo con un concierto de m\u00fasica contempor\u00e1nea, una conferencia de J. F. Ivars sobre \u00abAlgunos aspectos de la Est\u00e9tica actual\u00bb, y una lectura de <i>La cantante calva<\/i> de Ionesco.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Los organizadores -entre ellos, la entonces directora del Bosc\u00e1n y disc\u00edpula de Sacrist\u00e1n, Maria Rosa Borr\u00e0s-, repartieron un dossier, al que hace referencia el autor en su intervenci\u00f3n, que constaba de una cronolog\u00eda de los a\u00f1os 45-80 dividida en cinco apartados: \u00abLa postguerra\u00bb, 1945-50; \u00abLa guerra fr\u00eda\u00bb, 1950-56; \u00abLa coexistencia pac\u00edfica\u00bb, 1956-70; un cuarto punto no titulado: 1971-80, y \u00ab\u00bfHacia una nueva guerra fr\u00eda?, 1980 y siguientes. Tambi\u00e9n una breve antolog\u00eda de textos: Leslie Sklair, <i>El conocimiento organizado<\/i>, p. 80; M. Foucault,<i> Microf\u00edsica del poder,<\/i> p. 99; H. Skolinowski, <i>Racionalidad evolutiva, <\/i>pp. 15-16; Gouldner, <i>El futuro de los intelectuales y el ascenso de la nueva clase,<\/i> pp. 48-49 y p. 37. El dossier se cerraba con una p\u00e1gina dedicada a <i>Orfeo<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El tema central de la intervenci\u00f3n Sacrist\u00e1n fue tambi\u00e9n comentado en sus clases de Metodolog\u00eda de las Ciencias.<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><b>Esquema<\/b><\/p>\n<p>1.1. Los datos relacionados con la ciencia que recoge el excelente dossier son muy adecuados para situar el problema.<\/p>\n<p>1.2. Son datos contrapuestos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.1. Repasarlos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.2. Observar que las cifras de muertos sin precedentes de la II Guerra Mundial -las cuales son menores que las previsibles en una III- no se deben a mayor maldad, sino a m\u00e1s ciencia.<\/p>\n<p>1.3. El lado negativo de la contraposici\u00f3n se puede ampliar a\u00fan con el problema -relacionado, pero no id\u00e9ntico- de la contaminaci\u00f3n y el agotamiento de materias primas y fuentes de energ\u00eda no renovables.<\/p>\n<p>1.4. El lado positivo, con los \u00faltimos desarrollos hacia la automatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y los<i> <\/i>servicios.<\/p>\n<p>1.5. Tendremos que profundizar m\u00e1s en esa contraposici\u00f3n, pero antes conviene dejar sentadas algunas cosas elementales.<\/p>\n<p>2.1. Una peculiaridad de la ciencia moderna es la relaci\u00f3n con la producci\u00f3n y<i> <\/i>la reproducci\u00f3n sociales, visible en la existencia de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1.1. T\u00e9cnica antigua y tecnolog\u00eda<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1.1. Simplificando, porque ha habido \u00e9pocas que han estado a un paso de la tecnolog\u00eda: Alejandr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1.2. Contemplaci\u00f3n y teor\u00eda: el cambio de sentido de \u00abteor\u00eda\u00bb como hilo para entender la diferencia entre <i>episteme<\/i> y <i>science<\/i>.<\/p>\n<p>2.2. La ciencia moderna es una fuerza productiva y reproductiva (explosi\u00f3n demogr\u00e1fica) y destructiva, como lo sugieren algunos de los puntos del dossier.<\/p>\n<p>2.3. Eso hace de ella un saber cuya relaci\u00f3n con el poder es peculiar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3.1. No como la del sacerdote o, en general, el ide\u00f3logo integrador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1.1. A cuya espalda se produce el cambio material.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3.2. Mientras que el poder con ciencia moderna crea y destruye hasta cierto punto base material.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.2.3. La asignaci\u00f3n de recursos. La I y D militar.<\/p>\n<p>3.1. La contraposici\u00f3n no lo es solo entre productos diferentes (la bomba y los microprocesadores aludidos antes).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.1. Hay productos absolutamente malos: la bomba.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.2. Pero no los hay absolutamente buenos. Ejemplos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.1. Las t\u00e9cnicas de la revoluci\u00f3n verde.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.2. Los microprocesadores.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.3. La ingenier\u00eda gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>4.1. Es verdad que la realizaci\u00f3n de bien o mal depende de la aplicaci\u00f3n de la tecnociencia.<\/p>\n<p>4.2. Pero la posibilidad del mal est\u00e1 en la bondad epistemol\u00f3gica de esta ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2.1. <i>Excurso<\/i> sobre el orientalismo y la ciencia oriental. Universalizaci\u00f3n de la ciencia greco-europea. La \u00fanica \u00absuperioridad\u00bb oriental seria la raz\u00f3n de dominio social sobre el conocimiento.<\/p>\n<p>5.1. Lo que hay que conseguir es eso. C\u00f3mo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1.1. V\u00eda social.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.1.1.1. Transformaci\u00f3n importante incluso en las democracias avanzadas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1.2. V\u00eda tecnocr\u00e1tica. La tesis de Moster\u00edn sobre la racionalidad incompleta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.1.2.1. Su acierto descriptivo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.1.2.2. Su debilidad anal\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.1.2.2.1. Ignora la diferencia y coexistencia de microrracionalidad con macrorracionalidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.1.2.2.2. Ignora la naturaleza de grupo de los t\u00e9cnicos y cient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.1.2.2.3. Ignora <i>a priori<\/i> la existencia de problemas sociopol\u00edticos y morales no t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>6.1. Es posible salvar el principio de los versos de H\u00f6lderlin.<\/p>\n<p>6.2. Pero referido a la raz\u00f3n misma, no precisamente a su especificaci\u00f3n tecnocient\u00edfica.<\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p>Este dossier que ha preparado el Instituto, y que para mi gusto est\u00e1 muy bien, nos puede servir para empezar a tratar el tema que traemos. En \u00e9l hay una serie de datos, entre otros muchos que se refieren a otras cosas, que tienen que ver muy directamente con la funci\u00f3n y la posici\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea. Para empezar, si ten\u00e9is el dossier a la vista, el primer dato que aparece, el de las bombas at\u00f3micas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, claramente tiene que ver, y de un modo muy directo, con la peculiaridad de la ciencia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Pero no es dif\u00edcil encontrar en el mismo dossier datos contrapuestos. El primero con el que tropezamos, el de las bombas at\u00f3micas, no nos hace realmente muy felices sobre la funci\u00f3n de la ciencia en el mundo contempor\u00e1neo. En la p\u00e1gina siguiente, en cambio, bajo \u00abel a\u00f1o 1957\u00bb, se presenta la aparici\u00f3n del primer sat\u00e9lite artificial, el primer Sputnik, un dato ante el que ya cabe m\u00e1s reflexi\u00f3n, m\u00e1s duda, acerca de si hay que reaccionar encantados o asustados. Bajo la fecha de 1959, aparece el lanzamiento del segundo Lunik, es decir, el primer sat\u00e9lite que orbit\u00f3 la Luna. Pero al a\u00f1o siguiente aparece la indicaci\u00f3n de la primera explosi\u00f3n nuclear experimental francesa y, ese mismo a\u00f1o, el comienzo de las comunicaciones v\u00eda sat\u00e9lite.<\/p>\n<p>No dir\u00e9 que algunos de esos datos sean totalmente euforizantes y muy buenos, ya hablaremos de eso, pero por lo menos se presentan e imponen la duda. Bajo la fecha de 1969 hab\u00e9is registrado la llegada a la Luna de los primeros seres humanos. Luego la cronolog\u00eda es un poco menos detallada, y as\u00ed, el primer dato que se me ocurre del dossier que hab\u00e9is preparado, el primer dato de importancia para lo que tenemos que hablar esta ma\u00f1ana aqu\u00ed, es un dato que aparece bajo la fecha de 1978 que es el accidente de la central nuclear de Harrisburg, de la isla de las Tres Millas. No he marcado ninguno m\u00e1s, aunque se podr\u00edan marcar otros. En cualquier caso, un peque\u00f1o repaso al dossier que ha preparado el Instituto mismo, muestra que para el tema que nos ocupa, este de la funci\u00f3n y de la colocaci\u00f3n de la ciencia en las sociedades modernas, particularmente en la contempor\u00e1nea nuestra, uno puede hacer una buena cosecha de datos contrapuestos.<\/p>\n<p>Ante el primero de ellos, el primero que hemos registrado, el de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y las cifras de muertos que el mismo dossier registra respecto a la II Guerra Mundial en general. En cuanto a las v\u00edctimas espec\u00edficas de las dos bombas nucleares, todav\u00eda siguen sufriendo hoy en muchos casos, ya sea de un modo directo, porque sobreviven con tumores o enfermedades, o bien de \u00f3rganos determinados o bien de tipo gen\u00e9tico, ya sea sufrimiento indirecto, como a menudo se trasparenta y se documenta en las declaraciones de descendientes de los muertos de Hiroshima y Nagasaki, esas dos bombas fueron un juego de ni\u00f1os al lado de lo que podr\u00eda ser hoy, no ya solo por una diferencia cuantitativa sino incluso por diferencias de cualidad. Las bombas hoy comunes no son del tipo de la de Hiroshima y Nagasaki. Son ya estructuralmente muy distintas, son bombas de hidr\u00f3geno, como se dice normalmente, y, adem\u00e1s, como sin duda sab\u00e9is, en ese arsenal se dispone ya de otro tipo de proyectil, la bomba llamada de neutrones, que tiene algunas peculiaridades que, en cierto sentido, la hacen m\u00e1s temible, en el sentido de que los estrategas y los Estados Mayores que pueden decidir acerca de su utilizaci\u00f3n tal vez tengan menos inhibiciones para hacerlo por el hecho de que es una bomba que ataca solo a los seres vivos y no destruye, en cambio, por ejemplo, las instalaciones industriales o, en general, de importancia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Ante las dimensiones as\u00ed, m\u00e1s bien horribles, diab\u00f3licas habr\u00eda dicho un hombre de otras culturas anteriores, que tienen las cifras que se refieren a la II Guerra Mundial en general, y por tanto previsiblemente ampliadas a una tercera, y a distintos elementos tecnol\u00f3gicos de esa guerra, en particular el nuclear, pero no solo \u00e9l, tambi\u00e9n, por ejemplo, el armamento biol\u00f3gico, puede uno pensar, y hay quien tiene en nuestra sociedad esa reacci\u00f3n, que esa peculiar maldad es espec\u00edfica de la sociedad presente, de que se debe a causas culturales y morales. Algo as\u00ed, para decirlo deprisa, como si los seres humanos, las personas de ahora, fu\u00e9ramos m\u00e1s perversas que las de otras \u00e9pocas.<\/p>\n<p>No se trata, no querr\u00eda entrar en discusi\u00f3n acerca de eso. Supongo que es sumamente dif\u00edcil como en toda cuesti\u00f3n no positiva, como en toda cuesti\u00f3n m\u00e1s o menos metaf\u00edsica, intentar precisar un concepto claro de qu\u00e9 es progreso moral. No har\u00e1 falta que entremos en ello. Basta con hacer una reflexi\u00f3n dubitativa, a saber: que con independencia de que la gente sea mejor o peor, lo que s\u00ed es evidente es que incluso con la misma voluntad guerrera de una persona del siglo XIII, si en vez de disponer de ballesta, dispone de armamento nuclear y de los instrumentos de muerte que le suministra la ciencia moderna, sin ser m\u00e1s perverso, claro que va a causar m\u00e1s muertes una guerra entre esas personas. Por consiguiente, una primera constataci\u00f3n, la m\u00e1s negra de todas, la m\u00e1s triste o entristecedora, ser\u00eda esta: los particulares desastres del siglo XX -quiero decir, desastres causados directamente por los seres humanos-, la particularidad de su dimensi\u00f3n sin precedentes respecto de los de otras \u00e9pocas, con independencia de que puedan deberse a variaciones en la moralidad p\u00fablica, de lo que no hay ninguna duda es de que se deben, no tanto o independientemente de que se deban a m\u00e1s maldad, desde luego a m\u00e1s ciencia.<\/p>\n<p>Esta es una primera constataci\u00f3n, no la \u00fanica. Tal vez es un poco innatural empezar una reflexi\u00f3n acerca de la funci\u00f3n de la ciencia en nuestra cultura, en nuestra sociedad, por esta constataci\u00f3n tan negra, pero, por otra parte, siempre es bueno empezar por aquello que m\u00e1s puede preocuparnos.<\/p>\n<p>Por otra parte, ese lado negativo de la contraposici\u00f3n, de la contrariedad de estos datos que est\u00e1 en vuestro dossier, se puede a\u00fan ampliar con campos de fen\u00f3menos que no son id\u00e9nticos al b\u00e9lico, al catastr\u00f3fico directo, pero que est\u00e1n emparentados con \u00e9l. Por ejemplo, fen\u00f3menos como el de la contaminaci\u00f3n y el de la insalubridad ps\u00edquica de la vida en las grandes aglomeraciones modernas, o, por ejemplo, el del progresivo agotamiento o disminuci\u00f3n inquietante de materias primas y fuentes de energ\u00eda no renovables.<\/p>\n<p>\u00bfY el lado positivo? \u00bfQu\u00e9 decir de datos por los menos susceptibles del beneficio de la duda como los que hemos registrado antes, los avances en el conocimiento del sistema planetario y, en general, astron\u00f3micos, posibilitados por la ciencia-t\u00e9cnica moderna? Quiz\u00e1 de los m\u00e1s interesantes, y que simplemente a\u00f1ado porque no est\u00e1n registrados y con raz\u00f3n en el dossier, son datos de \u00faltima hora, pueda ser la incipiente penetraci\u00f3n de t\u00e9cnicas de ordenadores, los microprocesadores, en la producci\u00f3n y en los servicios, los cuales potencian hasta extremos antes no supuestos las posibilidades de automatizaci\u00f3n del trabajo humano y, por consiguiente, en la presentaci\u00f3n que de ellos suelen hacer sus descubridores y sus aplicadores contienen una cierta promesa de liberaci\u00f3n material de la humanidad, en el sentido de disminuci\u00f3n importante del tiempo de trabajo necesario para la supervivencia y para el bienestar.<\/p>\n<p>Tendremos, sin duda, que profundizar luego un poco m\u00e1s en esta contraposici\u00f3n entre datos que hablan un idioma y datos que hablan otro idioma, entre datos como la bomba at\u00f3mica o la contaminaci\u00f3n, y datos como las posibles virtudes de la introducci\u00f3n de microprocesadores en la producci\u00f3n y en los servicios, u otras investigaciones prometedoras de resultados positivos.<\/p>\n<p>Pero antes de profundizar un poco en esa contraposici\u00f3n, en esa presencia de datos contradictorios, valdr\u00eda la pena dejar sentadas algunas cosas elementales, aunque sea a t\u00edtulo de repetici\u00f3n de cosas que muy veros\u00edmilmente sab\u00e9is todos o la mayor\u00eda. Y la principal de esas cosas elementales es tener presente la peculiaridad m\u00e1s caracter\u00edstica de la ciencia moderna, entendiendo por ciencia moderna tambi\u00e9n la contempor\u00e1nea, es decir, la acumulaci\u00f3n m\u00e1s o menos entrecortada de momentos de transformaci\u00f3n revolucionaria en los conceptos que se ha ido produciendo en el \u00e1rea de la cultura grecoeuropea desde el siglo XVII.<\/p>\n<p>Esa caracter\u00edstica a la que me refiero es la relaci\u00f3n de la ciencia moderna y contempor\u00e1nea con la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la sociedad, lo cual es muy visible en la existencia de una tecnolog\u00eda. Se podr\u00eda decir, para expresar brevemente el asunto al que me refiero, que la caracter\u00edstica de la ciencia moderna y contempor\u00e1nea es el haber dado lugar a una tecnolog\u00eda. No es que no haya habido t\u00e9cnica, como es natural, antes de la ciencia moderna; claro que s\u00ed y, a veces, de extremada calidad e incluso, en algunos \u00e9pocas, con una influencia directa en el nacimiento de la misma ciencia. Hoy est\u00e1 bastante fuera de duda que la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica de algunas ramas artesanales de los siglos XIV y XV -por ejemplo, en la pulimentaci\u00f3n de vidrios y en algunas otras ramas- han sido de una importancia decisiva para el nacimiento de la ciencia moderna. Pero, en general, con muy pocas excepciones, alguna de las cuales valdr\u00e1 la pena recordar, la t\u00e9cnica antigua, la t\u00e9cnica anterior a nuestra \u00e9poca, ha sido una t\u00e9cnica desligada de la ciencia te\u00f3rica de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>La principal excepci\u00f3n, y no cuajada, fue m\u00e1s una promesa que una excepci\u00f3n realizada, fue el per\u00edodo alejandrino, el per\u00edodo helen\u00edstico, en el cual m\u00e1s de un f\u00edsico, astr\u00f3nomo o matem\u00e1tico -Arqu\u00edmedes y Her\u00f3n de Siracusa- estuvieron a un paso de producir una t\u00e9cnica sobre base te\u00f3rica. Pero con excepciones as\u00ed, muy fugaces, porque, como sab\u00e9is, todo ese mundo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico alejandrino, helen\u00edstico, no tuvo una duraci\u00f3n de m\u00e1s de 300 a\u00f1os y se sumi\u00f3 en la crisis final del mundo imperial romano. Con esas peque\u00f1as excepciones que adem\u00e1s fueron muy fugaces, se puede decir que la existencia de una tecnolog\u00eda, es decir, de una teorizaci\u00f3n del hacer t\u00e9cnico, de un injerto de la t\u00e9cnica, de la pr\u00e1ctica, en la teor\u00eda, en el saber te\u00f3rico, es la caracter\u00edstica fundamental de la ciencia moderna.<\/p>\n<p>Otro hecho, este m\u00e1s te\u00f3rico, m\u00e1s ideol\u00f3gico si quer\u00e9is, pero que tambi\u00e9n sirve para visualizar el cambio respecto de la ciencia antigua y la moderna en este plano, es el cambio de la idea de teor\u00eda. <i>Teor\u00eda<\/i>, en el origen de la palabra en la cultura griega, es un t\u00e9rmino que est\u00e1 relacionado con la idea de <i>ver,<\/i> con la idea de<b> <\/b><i>contemplar,<\/i> es decir, con una clara lejan\u00eda de la pr\u00e1ctica. Una teor\u00eda en sentido cl\u00e1sico, griego o medieval,<i> es un acto o una pieza de contemplaci\u00f3n desinteresada<\/i> y desligada de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Es una noci\u00f3n que, dicho sea de paso, se mantiene bastante en el habla com\u00fan. Es un dicho com\u00fan, o es una actitud com\u00fan, el rechazar reflexiones que parezcan abstractas diciendo que \u00ab\u00a1Uy!, eso es te\u00f3rico, eso es teor\u00eda\u00bb. Ese sentido alejado de la pr\u00e1ctica, puramente contemplativo, desinteresado de la vida cotidiana, es caracter\u00edstico de la noci\u00f3n inicial de teor\u00eda. En cambio, una teor\u00eda de una ciencia moderna se caracteriza principalmente por su susceptibilidad operativa, por su capacidad de dar pie a prolongaciones pr\u00e1cticas, a prolongaciones t\u00e9cnicas, hasta el punto de que cuando se discute la calidad cient\u00edfica de algunas ciencias -eso ocurre muy a menudo en ciencias sociales, que es el campo que m\u00e1s conozco o menos desconozco-, cuando se discute, por ejemplo, el car\u00e1cter cient\u00edfico de la econom\u00eda o la sociolog\u00eda, la cuesti\u00f3n concreta casi siempre en discusi\u00f3n es si las teor\u00edas de esas ciencias son operativas, si sirven para hacer algo, y se contraponen a la evidente operatividad de las teor\u00edas f\u00edsicas o qu\u00edmicas.<\/p>\n<p>Esa diferencia entre lo que los griegos, por decirlo brevemente y de acuerdo con la vieja costumbre europea de referirse siempre a los griegos que son de buena ayuda, llamaban <i>episteme<\/i>, ciencia en sentido griego, y ciencia en sentido moderno, tiene en la realidad, al margen de estas consideraciones hist\u00f3ricas que he hecho, la consecuencia de que nuestra ciencia no es simplemente, digamos, saber, digamos, conocimiento, sino que es una fuerza activa en la producci\u00f3n de la vida social y en su reproducci\u00f3n, en la producci\u00f3n de alimentos, en la producci\u00f3n de objetos de uso. En fin, no hace falta que insista en esto porque est\u00e1 en el conocimiento de todos.<\/p>\n<p>Decir que la ciencia moderna se caracteriza por ser una fuerza productiva, a diferencia de la ciencia antigua, debe incluir que es tambi\u00e9n una fuerza destructiva [*1], como acabamos de verlo en el breve repaso hecho a vuestro dossier, y que es una fuerza en la producci\u00f3n y tambi\u00e9n en la reproducci\u00f3n se debe tomar en muchos sentidos: reproducci\u00f3n social, en el sentido de reproducci\u00f3n del aparato econ\u00f3mico, del aparato productivo, y tambi\u00e9n reproducci\u00f3n incluso en sentido biol\u00f3gico, con consecuencias que empiezan a ser problem\u00e1ticas. Por ejemplo, lo que se suele llamar la bomba demogr\u00e1fica, es decir, la enorme multiplicaci\u00f3n de la especie humana, que ahora ya plantea problemas ecol\u00f3gicos serios en el planeta, es directamente una consecuencia de la ciencia moderna, la cual a trav\u00e9s sobre todo de la disminuci\u00f3n de la mortalidad infantil en muchas \u00e1reas del planeta ha m\u00e1s que compensado los desastres y los sufrimientos de las poblaciones atrasadas, de las poblaciones m\u00e1s desvalidas. Es la ciencia nuestra la que permite que mientras, por ejemplo, en la zona de hambre del Sahel en \u00c1frica y en zonas correspondientes de Asia y Am\u00e9rica Latina, una gran parte de la humanidad muera en edad temprana y entre grandes sufrimientos, que puede imaginar quien haya visto fotograf\u00edas de las dos \u00faltimas sequ\u00edas del Sahel con los cuerpos exang\u00fces, tirados por el suelo, mientras permite eso, al mismo tiempo, permite que las poblaciones que m\u00e1s o menos reciben instrumentos cient\u00edficos adecuados disminuyan tan dr\u00e1sticamente la mortalidad infantil y aumenten tanto la expectativa de vida que se produzca esta especie de pl\u00e9tora demogr\u00e1fica irregular en algunas zonas del planeta, en otras no, a la que estamos asistiendo.<\/p>\n<p>Esta caracter\u00edstica de la ciencia moderna de ser no solo conocimiento sino tambi\u00e9n fuerza productiva, reproductiva y destructora, hace que ella tenga una relaci\u00f3n muy peculiar con el poder, con el poder pol\u00edtico y con el poder econ\u00f3mico. Cuando digo poder no estoy pensando solo en gobernantes; o estoy pensando en gobernantes en un sentido moderno, que lo son tanto, y a veces m\u00e1s, los gerentes y managers de las grandes compa\u00f1\u00edas transnacionales que los ministros y presidentes de Rep\u00fablica o Reyes. Entre un pa\u00eds peque\u00f1o como Portugal o mediano como Espa\u00f1a, el poder de sus gobernantes en materia de pol\u00edtica cient\u00edfica y el poder de la direcci\u00f3n conjunta o del conjunto de la direcci\u00f3n de Ciba, Bayer y Merck no hay comparaci\u00f3n. Es m\u00e1s potente el conjunto de los estados mayores de Ciba, Bayer y Merck que todo el Estado espa\u00f1ol, o no digamos ya que del Estado portugu\u00e9s, en materia de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, de pol\u00edtica de investigaci\u00f3n. Y no hablemos ya si, saliendo del campo farmacol\u00f3gico, pasamos al m\u00e1s grande de todos, al de las grandes compa\u00f1\u00edas transnacionales con actividades diferenciadas que son, principalmente, las que se suele llamar \u00ablas siete hermanas del petr\u00f3leo\u00bb, las cuales no son ya del petr\u00f3leo, sino que est\u00e1n en todos los campos, con patentes que abarcan desde el petr\u00f3leo y sus derivados hasta la misma gen\u00e9tica, hasta la biolog\u00eda, hasta la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, pasando por la qu\u00edmica, la f\u00edsica, los ordenadores, etc. Pues bien, digo que el hecho de ser la ciencia moderna una fuerza productiva, reproductiva y destructora de gran eficacia hace que su relaci\u00f3n con el poder sea distinta que la del conocimiento antiguo, cient\u00edfico o no.<\/p>\n<p>Sin ninguna duda, como lo recuerda un trozo de Foucault que hab\u00e9is puesto en el dossier, y por eso me refiero a \u00e9l, el conocimiento, el saber, ha tenido siempre una relaci\u00f3n importante con el poder, relaci\u00f3n complicada, rec\u00edproca, m\u00e1s bien una red de relaciones. Pero hay una peculiaridad en el caso de la ciencia moderna. Por regla general, el antiguo sabio, el sacerdote, el cham\u00e1n o el sabio medieval, el fil\u00f3sofo, ha tenido con el poder una relaci\u00f3n que le convert\u00eda, si era un sabio conformista -algunos no lo eran, pero la mayor\u00eda s\u00ed lo era-, en un factor de integraci\u00f3n social, de simple integraci\u00f3n social, de homogeneizaci\u00f3n moral, ideal, de pensamiento, sin que \u00e9l mismo tuviera una eficacia sobre los mecanismos de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Un fil\u00f3sofo medieval puede influir mucho en la conciencia p\u00fablica favorable al Papa o favorable al Emperador. Guillermo de Ockham y los ockhamistas, sin ninguna duda, han tenido una influencia importante en la configuraci\u00f3n de un estado de \u00e1nimo antipapal, pero el camino de la vida econ\u00f3mica, el proceso econ\u00f3mico-social de la Europa de los siglos XIII, XIV y XV no ha sido influenciado de una manera importante ni por fil\u00f3sofos nominalistas ni por fil\u00f3sofos realistas ni por fil\u00f3sofos conceptualistas. Por ninguno. Su relaci\u00f3n con el poder ha sido, m\u00e1s bien, muy pol\u00edtica, muy cultural. En cambio, la relaci\u00f3n de la ciencia moderna, del cient\u00edfico moderno con el poder es mucho m\u00e1s b\u00e1sica. No solo influye en los estados de conciencia, influye tambi\u00e9n en la vida material de los gobernados. Es una relaci\u00f3n, por lo tanto, muy directa, con la efectividad material del poder, del poder econ\u00f3mico o pol\u00edtico, o de esa mezcla que hoy en d\u00eda es el poder.<\/p>\n<p>Esto se traduce en la disputa anual o cada varios a\u00f1os, seg\u00fan los programas de investigaci\u00f3n, en todos los grandes Estados acerca de la asignaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos a la investigaci\u00f3n y desarrollo. O se traduce, por ejemplo, en nuestro pa\u00eds, en la extremada facilidad con que los t\u00e9cnicos nucleares consiguen la elevaci\u00f3n peri\u00f3dica y casi constante de las tarifas el\u00e9ctricas, una de las cuales se ha producido muy recientemente, con lo cual la poblaci\u00f3n paga, por decisi\u00f3n del poder, la investigaci\u00f3n y desarrollo en esa tarea.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n otro rasgo muy caracter\u00edstico de esa relaci\u00f3n con el poder de nuestra ciencia contempor\u00e1nea es la inmensidad de la asignaci\u00f3n de recursos a investigaci\u00f3n y desarrollo armament\u00edstico. El \u00faltimo informe al Club de Roma, que es sobre ense\u00f1anza, cifra en m\u00e1s del 50% de la inversi\u00f3n total en investigaci\u00f3n la cuota que se lleva la investigaci\u00f3n militar en todo el mundo, muy por encima de la dedicada a alimentaci\u00f3n que no rebasa el 17%.<\/p>\n<p>Esta naturaleza o este rasgo tan importante y tan preocupante para bien o para mal de la ciencia moderna, profundizando ahora un poco en la contraposici\u00f3n del principio de la que dije que volver\u00edamos a profundizar, hace que la tal contraposici\u00f3n no sea solo entre unos datos o factores positivos y otros negativos, la cosa es un poco m\u00e1s complicada. Antes usaba dos ejemplos, uno de los cuales parec\u00eda absolutamente malo, la bomba nuclear, y otro absolutamente bueno, el posible ahorro de fuerza de trabajo, de tiempo de trabajo humano, por la introducci\u00f3n de los microprocesadores y la automatizaci\u00f3n. Pero la verdad es que las cosas son m\u00e1s complicadas si se miran de cerca, que la funci\u00f3n de los productos cient\u00edficos en nuestra sociedad es contradictoria muy a menudo en ella misma. Se puede decir que hay productos de la tecnociencia, o ciencia tecnol\u00f3gica moderna, absolutamente malos desde un punto de vista de valoraci\u00f3n de ser humano medio que es en el que me pongo.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la cuesti\u00f3n de valores nunca es demostrable. Como dec\u00eda Einstein: \u00abNo se puede demostrar que no haya que exterminar a la humanidad\u00bb. Eso es una cuesti\u00f3n, en \u00faltima instancia, de decisi\u00f3n. O se est\u00e1 a favor o se est\u00e1 en contra. En esa adopci\u00f3n de valores, estoy adoptando los que supongo mayoritarios en la media de la humanidad, valores no demostrables, regidos por el instinto de conservaci\u00f3n, por la solidaridad con el pr\u00f3jimo y por la aspiraci\u00f3n a bienestar, en un sentido amplio de bienestar que no signifique necesariamente acumulaci\u00f3n de objetos materiales.<\/p>\n<p>Pues bien, digo que es m\u00e1s complicado, que la contraposici\u00f3n entre bien y mal aqu\u00ed, desde el punto de vista de la valoraci\u00f3n humana media, es bastante m\u00e1s complicada, porque si bien hay productos tecnocient\u00edficos de los que, desde ese punto de vista, se puede decir que son absolutamente malos, como la bomba, en cambio, es muy dif\u00edcil encontrar productos absolutamente buenos. La mayor\u00eda de ellos llevan la contradicci\u00f3n en s\u00ed, en mayor o menor medida. Los microprocesadores y la automatizaci\u00f3n, a los que me he referido antes, seguramente -es muy posible, no me atrevo a decir seguramente-, probablemente llevan en su contradicci\u00f3n un factor negativo peque\u00f1o, el que podr\u00eda determinar el enorme paro que desencadenar\u00edan si se usaran sin criterios de racionalidad social. Si suponemos en un pa\u00eds como el nuestro, en el cual la producci\u00f3n se divide y se redistribuye como en los tiempos cl\u00e1sicos del capitalismo de un modo absolutamente no planificado, habr\u00eda que imaginarse lo que supondr\u00eda que las grandes empresas espa\u00f1olas consiguieran introducir microprocesadores y automatizar de la noche a la ma\u00f1ana. Significar\u00eda la puntilla en el camino del paro y del hambre en el que se encuentra una parte no despreciable, porque roza los dos millones, de la poblaci\u00f3n activa espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En otros casos, la contradictoriedad entre lo bueno y lo malo, desde esa valoraci\u00f3n humana media, es incluso m\u00e1s preocupante. Cojamos el caso de lo que se suele llamar \u00abrevoluci\u00f3n verde\u00bb, que en sus primeros a\u00f1os determin\u00f3 un enorme aumento del producto final agr\u00edcola y, por consiguiente, de la alimentaci\u00f3n. La revoluci\u00f3n verde es una t\u00e9cnica inventada o reunida en M\u00e9xico por un equipo de agr\u00f3nomos norteamericanos que consiste, en primer lugar, en trabajar el suelo muy en profundidad, es decir, arar en profundidad; en segundo lugar, en utilizar productos qu\u00edmicos para la escarda, es decir, para quitar las malas hierbas (en vez de hacerlo a mano como en las viejas poblaciones campesinas, hacerlo mediante profusi\u00f3n de herbicidas); en tercer lugar, defenderse de las plagas, de los insectos, tambi\u00e9n por medios qu\u00edmicos, con insecticidas y, en cuarto lugar, en el orden en que se me ha ocurrido, pero no le deis importancia a ese orden, en trabajar con unas pocas semillas muy seleccionadas de alto rendimiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, efectivamente, se consigui\u00f3 en algunos pa\u00edses producciones enormes. Seguramente conoc\u00e9is todos el hecho de que contra la idea que se ten\u00eda tradicionalmente de la relaci\u00f3n entre industrializaci\u00f3n y agricultura -se cre\u00eda que un pa\u00eds muy industrial no tendr\u00eda buena agricultura, se tomaba como referencia el ejemplo ingl\u00e9s del siglo XIX, el cual, efectivamente, perdi\u00f3 su agricultura con la industrializaci\u00f3n-, hoy en d\u00eda, en cambio, los dos pa\u00edses m\u00e1s potentes en exportaci\u00f3n agr\u00edcola, Canad\u00e1 y Estados Unidos, son dos pa\u00edses altamente industrializados, y uno de ellos, Estados Unidos, el que m\u00e1s. Ese \u00e9xito se ha debido a la revoluci\u00f3n verde, a estas t\u00e9cnicas de selecci\u00f3n y mutaci\u00f3n de semillas y todo lo dem\u00e1s que he dicho.<\/p>\n<p>Pues bien, esto que durante los a\u00f1os cincuenta y sesenta todo el mundo admiti\u00f3 como una bendici\u00f3n hoy empieza a arrojar resultados preocupantes. Algunos de ellos son muy conocidos, como el de los insecticidas. Todos sab\u00e9is que el DDT est\u00e1 casi prohibido, por lo menos en los pa\u00edses un poco civilizados se intenta no usar DDT porque es un t\u00f3xico que se acumula y que no se consigue descomponer en los organismos, de tal modo que ocurren cosas bastante escalofriantes en las cadenas tr\u00f3ficas que dicen los bi\u00f3logos, es decir, en las cadenas de alimentaci\u00f3n de una especie sobre otra se va condensando y aumentando la presencia del DDT de tal modo que lo que la planta y el primer herb\u00edvoro tolera, cuando llega a mam\u00edferos de cierto desarrollo -por ejemplo, en la mar, ballenas, y en la tierra, seres humanos-, la concentraci\u00f3n de DDT, dec\u00eda, llega a dosis t\u00f3xicas claramente, t\u00f3xicas sobre el individuo o sobre su descendencia.<\/p>\n<p>Este es el primer aspecto en el que la revoluci\u00f3n verde revel\u00f3 su lado negativo, su contradictoriedad, su peligrosidad: los insecticidas. Pero luego vinieron los herbicidas. Los herbicidas est\u00e1n resultando un factor de producci\u00f3n de malas hierbas cada vez m\u00e1s resistentes y sobre todo de fen\u00f3menos t\u00f3xicos concomitantes muy graves. Baste con decir que los herbicidas que usan nuestros campesinos incluidos en la revoluci\u00f3n verde, y ya en Catalu\u00f1a se puede decir que todos (Catalu\u00f1a es un pa\u00eds bastante adelantado desde el punto de vista occidental y, por consiguiente, uno de los primeros, junto con las grandes fincas andaluzas explotadas cient\u00edficamente, a los que llegan en la pen\u00ednsula estas cosas; se puede decir que desembarcan por Catalu\u00f1a y Andaluc\u00eda las novedades agr\u00edcolas en la pen\u00ednsula), baste con decir, dec\u00eda, que lo que est\u00e1n usando los campesinos como herbicidas es exactamente los mismos productos utilizados por el ej\u00e9rcito norteamericano para terminar con los bosques vietnamitas: son los defoliantes, literalmente, usados por los EE.UU. en el Vietnam, y, si record\u00e1is la cat\u00e1strofe de la ciudad italiana de Seveso hace dos o tres a\u00f1os con la dioxina, uno de los herbicidas m\u00e1s frecuentes utilizado en dosis m\u00e1s bajas, pero sobre cuyos efectos acumulativos no sabemos nada, que hizo evacuar todo el pueblo y que mantiene todav\u00eda t\u00f3xica la tierra haci\u00e9ndola todav\u00eda inhabitable sin que se sepa qu\u00e9 consecuencias va a tener en las generaciones sucesivas.<\/p>\n<p>Incluso, por sacar un ejemplo que est\u00e1 muy de actualidad, aunque no s\u00e9 si estoy rebasando el tiempo habitual, la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, esta capacidad de intervenir en la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica de los seres vivos que ha trascendido recientemente a la prensa diaria, que seguramente la habr\u00e9is visto por la producci\u00f3n hace poco de tres ratones cl\u00f3nicos. Esta posibilidad de intervenir en el equipo gen\u00e9tico de los seres vivos es de una contradictoriedad extrema. Los que iniciaron t\u00e9cnicas as\u00ed, o los que la hicieron posible, los descubridores de la estructura de la mol\u00e9cula del \u00e1cido desoxirribonucleico, es decir, Watson y Crick, ellos mismos premios N\u00f3bel por este descubrimiento, firmaron en 1974 un llamamiento pidiendo una moratoria en ingenier\u00eda gen\u00e9tica, es decir, pidiendo a sus colegas que durante cinco a\u00f1os no investigaran en ese campo, aterrados por las posibilidades que abr\u00eda. Ese campo abre la posibilidad de introducir, por ejemplo, parte del equipo gen\u00e9tico de una bacteria que sea el responsable de su acci\u00f3n pat\u00f3gena en el equipo gen\u00e9tico de moscas o de otros insectos de gran difusi\u00f3n, o de mosquitos, convirti\u00e9ndolos a estos en vectores permanentes, hereditarios, de la enfermedad por ejemplo, o cosas parecidas. En un plano m\u00e1s fantasioso, como es natural, permite, permitir\u00eda intervenir te\u00f3ricamente, esto no est\u00e1 ni en perspectiva pr\u00e1ctica, es una cosa de la que no se conoce el camino que habr\u00eda que hacer, pero en teor\u00eda debe haber un camino desde los descubrimientos actuales hasta la intervenci\u00f3n en la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica humana. Por ejemplo, para privar a individuos de su capacidad de rebelarse, de su capacidad de estar en desacuerdo.<\/p>\n<p>Repito para no hacer tenebrismo que estar\u00eda fuera de lugar: hay que mirar las cosas con los dos ojos, viendo su peligro y tambi\u00e9n la situaci\u00f3n real. Repito que de esto no existe ninguna posibilidad pr\u00e1ctica en este momento [1981]. Existe solo la posibilidad te\u00f3rica, que ya es bastante dicho sea de paso. Esta investigaci\u00f3n cargada de peligros es, por otra parte, la que en estos momentos tiene m\u00e1s posibilidades de poder decir algo serio acerca del c\u00e1ncer, lo que es una buena muestra de la preocupante contradictoriedad de estas producciones cient\u00edficas tan eficaces. Ah\u00ed hay una rama de investigaci\u00f3n que a la vez que puede llevarnos a un verdadero infierno desp\u00f3tico y totalitario tambi\u00e9n puede curar el c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Para acabar de describir estas caracter\u00edsticas de nuestra ciencia, de la ciencia en cuyo ambiente vivimos, habr\u00eda que hacer una observaci\u00f3n para evitar optimismos, esta vez un poco ingenuos. Es frecuente encontrar, sobre todo en fan\u00e1ticos pol\u00edticos, religiosos o morales, gente que dice: la ciencia no es buena ni mala, todo depende del uso que se hace, y una sociedad que fuera m\u00e1s justa, o que fuera justa y racional, podr\u00eda permitirse el lujo de toda esta investigaci\u00f3n sin peligro alguno. Puede que eso sea verdad, yo no estoy en absoluto dispuesto a negar que una sociedad racional ser\u00eda capaz de manejar eso minimizando o evitando el riesgo, pero quiero hacer observar que, de todas maneras, aunque es verdad que el mal o el bien sean resultado de la aplicaci\u00f3n, parece fuera de duda que la <i>posibilidad<\/i><b> <\/b>de ese mal y ese bien est\u00e1n dadas ya en la ciencia misma, e incluso en la ciencia m\u00e1s te\u00f3rica.<\/p>\n<p>Sin ninguna duda, la realizaci\u00f3n del mal es fruto de una determinada sociedad, pero si esa misma sociedad, con la misma maldad, no dispusiera de la posibilidad de hacernos volar a todos, no nos har\u00eda volar, y, sin embargo, es la ciencia la que ha permitido que hoy d\u00eda el almac\u00e9n nuclear que tienen las grandes potencias equivalga a 3.000 kilos de trinitotolueno (TNT) para cada uno de nosotros. Si se tiene en cuenta que bastan gramos de TNT para matarnos a cada uno de nosotros, los 3.000 kilos aproximadamente ya ni siquiera se sabe para qu\u00e9 sirven. Esa posibilidad est\u00e1 dada en la misma teor\u00eda, en la misma ciencia, y eso hay que verlo con los dos ojos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pensado, en el esquema que me he hecho, tratar aqu\u00ed una cuesti\u00f3n relacionada con esta. Otra reacci\u00f3n, no la de los optimistas a que me he referido, los fan\u00e1ticos pol\u00edticos o religiosos occidentales, sino otra reacci\u00f3n tambi\u00e9n fan\u00e1tica que habr\u00eda que discutir, pero no me atrevo porque ya llevo bastante rato, la podemos discutir luego en el coloquio si acaso, si sale, si a alguien le interesa, es la reacci\u00f3n de quienes dicen: entonces toda esta cultura cient\u00edfica que hemos hecho es ella misma perversa y lo que hay que hacer es pasar a las formas de vida social y moral de los antiguos pueblos orientales, ellos son los que tienen la buena ciencia y la buena filosof\u00eda. Esto es tambi\u00e9n una reacci\u00f3n ingenua que olvida, entre otras cosas, que no es tan verdad que la vida social se pueda cambiar a voluntad de quien quiere. Pero, sobre todo, olvida el hecho de que esos pueblos orientales tuvieron otras ciencias. Algunos de ellos, como los chinos, ciencias de gran valor emp\u00edrico; otros, como los hind\u00faes, ciencias de gran valor formal, matem\u00e1tico, y que esas ciencias estuvieron socialmente controladas y dominadas en un momento en que la ciencia europea tambi\u00e9n estaba bien controlada, social y moralmente. Ha sido despu\u00e9s cuando las cosas han estallado, y ese despu\u00e9s, que es hoy, hace que en esos pa\u00edses orientales la ciencia existente<i> sea esta, no otra<\/i>. A lo sumo, sobrevive alguna t\u00e9cnica de la otra ciencia. Por ejemplo, con mayor o menor \u00e9xito, la acupuntura. Pero sobrevive como t\u00e9cnica. Cuando se salva como teor\u00eda es gracias a que llegan individuos de la ciencia de origen grecoeuropeo y explican por qu\u00e9 funciona, por ejemplo, con la teor\u00eda de las endorfinas, o con alguna otra teor\u00eda occidental que es la practicada por los orientales hasta el punto que decir hoy ciencia occidental no tiene realmente sentido. La f\u00edsica que hoy practican los chinos o los hind\u00faes es la misma que se practica en Washington o en Barcelona. No es otra.<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece -esta es la hip\u00f3tesis que os propondr\u00eda- que la situaci\u00f3n de contradictoriedad a que me he referido, en la ciencia que hoy existe, no es<i> superable,<\/i> como se dec\u00eda en la filosof\u00eda hegeliana. Quiero decir: que no existe la posibilidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de ella por exageraci\u00f3n, podr\u00edamos decir.<\/p>\n<p>La verdad es que tengo que confesar con gran verg\u00fcenza que no me s\u00e9 los programas de bachillerato actuales y, por lo tanto, no s\u00e9 si se estudia a Hegel, por ejemplo, si los aqu\u00ed presentes han le\u00eddo alguna cosa sobre Hegel. A lo que me refer\u00eda con lo de la filosof\u00eda de Hegel es a una concepci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos y sociales seg\u00fan la cual la contradictoriedad de estos hechos no se puede salvar mediante una soluci\u00f3n de t\u00e9rmino medio, sino que se salva mediante la exacerbaci\u00f3n de uno de los dos extremos, eso es lo que en el hegelismo cl\u00e1sico se llama \u00abla ley de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb<sup>*2<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero ahora caigo en que podemos decirlo de una manera que vaya mejor incluso para no aficionados a la historia de la filosof\u00eda. Hay un poeta, compa\u00f1ero de estudios de Hegel adem\u00e1s, H\u00f6lderlin, que ahora empieza a ser traducido mucho a otras lenguas, ahora ya no es solo legible en alem\u00e1n -en castellano, que yo sepa, existen dos buen\u00edsimas traducciones de parte de su obra-, el cual expresa la misma idea de Hegel en un par de versos que dicen: \u00ab<i>De donde nace el peligro\/ <\/i><i>nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n<\/i>.\u00bb<i> <\/i>Esta es la misma idea hegeliana, la idea de que el choque, el riesgo de una contradicci\u00f3n, se salva, se supera, mediante la exacerbaci\u00f3n. Como dice H\u00f6lderlin, la salvaci\u00f3n del peligro tiene que nacer de la misma fuente de la que nace.<\/p>\n<p>En nuestra misma ciudad, en la Universidad de Barcelona, tenemos un partidario ferviente de esta soluci\u00f3n para el problema de la contradictoriedad de la ciencia moderna que es el profesor de l\u00f3gica de la Facultad de Letras, Jes\u00fas Moster\u00edn, que en su \u00faltimo libro, un libro muy bonito y muy recomendable para todos los aficionados a cuestiones de filosof\u00eda formal, titulado <i>Racionalidad y pr\u00e1ctica humana<\/i><sup>3<\/sup>\u00a0que est\u00e1 editado en la colecci\u00f3n de libros de Alianza, reconoce la situaci\u00f3n muy preocupante de crisis social, econ\u00f3mica, de la sociedad en que vivimos, reconoce la importancia de la ciencia en esa crisis, y entonces explica que esa crisis se debe a que vivimos en una sociedad de<i> racionalidad incompleta<\/i>, una sociedad que trabaja cient\u00edficamente en algunos campos, en la f\u00edsica, por ejemplo, o en la biolog\u00eda, pero, en cambio, no trabaja cient\u00edfica, racionalmente, en otros campos, por ejemplo, en la sociedad o en la econom\u00eda. Entonces la soluci\u00f3n, dice \u00e9l, es implantar el pensamiento cient\u00edfico en todos los aspectos de la vida; es decir, exacerbar una de las ramas, hacer, como dice el poeta H\u00f6lderlin, que la salvaci\u00f3n del peligro nazca de la misma fuente de la que naci\u00f3 el peligro.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de esto? A m\u00ed me parece, dicho sea a t\u00edtulo de opini\u00f3n personal, de hip\u00f3tesis personal, que aunque esa posici\u00f3n es correcta descriptivamente, describe una realidad, a saber: que el pensamiento racional, no ya solo cient\u00edfico -me interesa hacer la distinci\u00f3n: raz\u00f3n es m\u00e1s que ciencia, es mucho m\u00e1s amplio que ciencia-, aunque el pensamiento racional se ha aplicado intensamente en forma de ciencia en algunos aspectos de la vida moderna, es verdad que, en cambio, no se ha aplicado en absoluto en otros. Cuando se piensa en c\u00f3mo se ordena la producci\u00f3n de bienes materiales en nuestra sociedad es evidente que no se ordena por reflexiones racionales sino que se ordena por el inter\u00e9s primario de cada individuo que est\u00e1 en disposici\u00f3n de influir en la producci\u00f3n, que no somos todos desde luego.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n, por lo tanto, me parece bien. El dejar la capacidad, el poder de decisi\u00f3n a los t\u00e9cnicos en todos los problemas t\u00e9cnicos, en todos los problemas que tienen que ver con la t\u00e9cnica, que es la conclusi\u00f3n de Moster\u00edn, eso en cambio no me parece justificado. Me parece bastante ingenuo porque ignora que los t\u00e9cnicos y cient\u00edficos son grupos sociales como cualesquiera otros; quiere decirse, que tambi\u00e9n est\u00e1n sujetos, no digo que siempre, pero en un t\u00e9rmino medio estad\u00edstico, a reaccionar seg\u00fan sus intereses de grupo. Cuando se dice: lo que hay que hacer es entregar de una vez el poder a los t\u00e9cnicos y dejarse de romanticismos pol\u00edticos, se est\u00e1 suponiendo que los t\u00e9cnicos son seres sobrehumanos, los cuales van a actuar siempre de acuerdo con el beneficio de la gente, como llega a decir Moster\u00edn con gran ingenuidad: \u00abEl t\u00e9cnico es un individuo que decide seg\u00fan el inter\u00e9s de la gente\u00bb. Pues eso es m\u00e1s bien sospechoso, no estoy muy seguro de eso. T\u00e9cnicos los hay en estos momentos, en la proporci\u00f3n de m\u00e1s del 50 %, en la producci\u00f3n de armamento, nuclear o no, y no me parece que la producci\u00f3n de armamento est\u00e9 en el inter\u00e9s de la gente. Por consiguiente, dudo mucho que esos t\u00e9cnicos de la industria armament\u00edstica est\u00e9n trabajando en el inter\u00e9s de la gente. Est\u00e1n trabajando, dicho sea sin ning\u00fan \u00e1nimo acusador, en la inercia de sus propios intereses de grupo. Los t\u00e9cnicos y cient\u00edficos son un grupo social como cualquier otro.<\/p>\n<p>Esa soluci\u00f3n ignora, adem\u00e1s, que muchos problemas, los fundamentales, no son t\u00e9cnicos sino que son morales y pol\u00edticos, pol\u00edticos en el sentido general de organizaci\u00f3n de la convivencia, de organizaci\u00f3n de la convivencia social. Por eso no me parece que una contradictoriedad como la que presenta nuestra sociedad hoy, y dentro de ella, y sobre todo, la ciencia, la pol\u00edtica cient\u00edfica, sea salvable por esta v\u00eda de la exacerbaci\u00f3n de uno de los contrarios. M\u00e1s bien me parece que, aunque esto pueda desesperar a inteligencias muy simples, a personas que gusten de zanjar intelectualmente en blanco o negro, estamos ante una problem\u00e1tica que no puede ser objeto m\u00e1s que de tratamiento razonable, de tratamiento equilibrado. Esto no quiere decir de tratamiento tibio. Seguramente para conseguir un tratamiento equilibrado de estas contradicciones hacen falta grandes cambios morales y sociales, seguramente no basta con el simple buen sentido com\u00fan de la sociedad en que vivimos. Si me permit\u00eds un ejemplo un poquit\u00edn mal\u00e9volo, quiz\u00e1 un poquit\u00edn malintencionado, para mostrar hasta qu\u00e9 punto el buen sentido com\u00fan contempor\u00e1neo est\u00e1 cogido en esta contradictoriedad sin conseguir manejarla, me referir\u00e9 a una cosa aparentemente inocua: el n\u00famero relativamente abundante de personas contrarias a la energ\u00eda nuclear que lleva el cartel \u00abNuclear: no, gracias\u00bb en su autom\u00f3vil y se desplaza en ese autom\u00f3vil \u00e9l solo cada vez, cuatro veces al d\u00eda, a su lugar de trabajo, consumiendo petr\u00f3leo, aumentando la demanda energ\u00e9tica innecesariamente, contaminando por otros medios y, por lo tanto, facilitando la tarea a los promotores de las centrales nucleares claramente.<\/p>\n<p>Es muy complicado por lo tanto. Cuando digo que hace falta seguramente una metodolog\u00eda muy equilibrada, no en blanco y negro, no estoy queriendo decir pues, que basta con ponerse en el centro. No. Seguramente hacen falta cambios sociales importantes. Uno, del todo revolucionario: no orientar la producci\u00f3n seg\u00fan el principio del rendimiento m\u00e1ximo para la clase propietaria de los instrumentos de producci\u00f3n sino seg\u00fan criterios de equilibrio, muy distintos pero no menos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que piense que, aunque haya una manera de salvar esta idea de H\u00f6lderlin o de Hegel seg\u00fan la cual \u00abDe donde nace el peligro\/ nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n\u00bb, habr\u00eda que referirlo no a la tecnolog\u00eda solo sino a la raz\u00f3n en general. Es verdad, estoy dispuesto a admitirlo: la contradictoriedad en que estamos solo se puede salvar mediante un uso mayor de la raz\u00f3n, <i>pero de la raz\u00f3n en su totalidad<\/i>, no precisamente de la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica sola. La tecnolog\u00eda, la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica, t\u00e9cnico-cient\u00edfica, no tiene nada qu\u00e9 decir sobre valores. Un cient\u00edfico, un f\u00edsico, cuando est\u00e1 trabajando como f\u00edsico se entiende, cuando est\u00e1 haciendo f\u00edsica, no tiene nada qu\u00e9 opinar acerca de la bondad o maldad de las conductas pr\u00e1cticas, pero nuestra raz\u00f3n de seres humanos completos s\u00ed que tiene que ver con los fines. En ese sentido s\u00ed que estar\u00eda yo dispuesto a afirmar que tanto la contradictoriedad de la ciencia moderna y contempor\u00e1nea, cuanto otras contradictoriedades de nuestra sociedad, solo se pueden salvar consiguiendo una racionalidad completa en vez de incompleta, pero entendiendo, repito, por racionalidad no solo la racionalidad tecnol\u00f3gica sino, fundamentalmente, una racionalidad social que busque una reorganizaci\u00f3n social de acuerdo con criterios de equilibrio, de homeostasis que dicen, o de homeostas\u00eda, y no con criterios de maximizaci\u00f3n del beneficio privado de los propietarios de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siento que el l\u00edmite que me hab\u00edan puesto lo he cubierto todo. Quer\u00eda haber hecho solo tres cuartos de hora, pero he hecho la hora entera. Por m\u00ed, lo dejamos as\u00ed.<\/p>\n<p><b>C o l o q u i o<\/b><\/p>\n<p><b>Para disolver esta contradictoriedad de la ciencia moderna, el estudiante que interviene ha entendido que Sacrist\u00e1n defend\u00eda la necesidad de cambios morales y sociales. Situ\u00e1ndose en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica, le pregunta: \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el sistema social defendido por usted? M\u00e1s a\u00fan, <\/b><b>\u00bf<\/b><b>qu\u00e9 pod\u00edan hacer las clases populares para conquistarlo en la medida que ello fuera posible?<\/b><\/p>\n<p>Siento mucho que esta sea la primera pregunta porque a lo mejor, porque envejezco, soy bastante pesimista y es desagradable empezar dando una respuesta pesimista. No sabr\u00eda decir nada muy euforizante la verdad.<\/p>\n<p>Me parece que estamos viviendo, tanto la humanidad de los pa\u00edses capitalistas como la de los pa\u00edses del Este, como la de los pa\u00edses del Tercer Mundo, una \u00e9poca de bastante retroceso de la fuerza popular. En los pa\u00edses que se suele llamar \u00abcapitalistas\u00bb hay un claro descenso de las esperanzas de cambio por parte de los sectores populares que durante los a\u00f1os sesenta estuvieron muy ilusionados con esa posibilidad, esto es visible. En los pa\u00edses del Este nada hace suponer que haya una voluntad o una consciencia transformadora en los puntos decisivos de la crisis que m\u00e1s nos ocupan. Por ejemplo, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica tiene un programa nuclear ligeramente inferior, pero solo por razones econ\u00f3micas, al de los principales pa\u00edses capitalistas y, adem\u00e1s, todo hace suponer, aunque esto no me atrevo a asegurarlo, que incluso con menores medidas de seguridad, con menores defensas para la poblaci\u00f3n. Se sabe que el \u00fanico accidente nuclear de mayores dimensiones que el accidente de Harrisburg fue un accidente en el C\u00e1ucaso en los a\u00f1os cincuenta, que no fue un accidente de un reactor pero fue un accidente muy parecido a este que se ha producido en Francia, en La Hague, un accidente en una central de reprocesamiento donde almacenan los residuos radioactivos de los reactores nucleares.<\/p>\n<p>Para acabarlo de arreglar, tambi\u00e9n me parece que estamos en una \u00e9poca de reflujo, de muy pocas esperanzas en lo que solemos llamar el Tercer Mundo. El primero que se dio cuenta de que all\u00ed las cosas tambi\u00e9n iban mal fue [Ren\u00e9] Dumont, un agr\u00f3nomo franc\u00e9s que public\u00f3 un libro c\u00e9lebre titulado <i>\u00c1frica Negra ha empezado mal<\/i>,<i> <\/i>d\u00e1ndose cuenta de que reproduc\u00edan tambi\u00e9n lo peor de nuestro camino.<\/p>\n<p>Si dejando aparte las minor\u00edas que en los a\u00f1os sesenta estaban todav\u00eda llenas de esperanzas, tambi\u00e9n valen esos a\u00f1os para todos los pa\u00edses como \u00e9poca de esperanza. En el mundo capitalista fueron los grandes movimientos sociales que ten\u00edan componentes socialistas y libertarias, una recuperaci\u00f3n de lo mejor de la tradici\u00f3n libertaria en aquel momento, y bien injertada adem\u00e1s en la tradici\u00f3n socialista, hasta el punto de que los periodistas se hac\u00edan un l\u00edo y no sab\u00edan si tal o cual estudiante u obrero detenido era anarquista o comunista. Lleg\u00f3 a existir una verdadera esperanza difusa, quiz\u00e1 con poca precisi\u00f3n ideol\u00f3gica, pero exist\u00eda.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses del Este hubo fen\u00f3menos, como el checo, en que tambi\u00e9n era muy notable, y en el Tercer Mundo, el sesenta mismo fue el a\u00f1o del asesinato de Lumumba, acontecimiento con el quiz\u00e1 se podr\u00eda fechar la involuci\u00f3n. Lumumba fue el dirigente de la independencia del Congo. Inmediatamente despu\u00e9s de la independencia fue asesinado por un complot que hoy se sabe que mont\u00f3, hoy ya lo dice todo el mundo, la Agencia Americana de Informaci\u00f3n, la CIA, con la ayuda de mercenarios belgas, pero con direcci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p>Si pasando de esas minor\u00edas, que en los a\u00f1os sesenta encarnaron una gran esperanza, se va al grueso de la poblaci\u00f3n, creo que tambi\u00e9n est\u00e1 justificado el pesimismo. La mayor\u00eda de las poblaciones incluso se muestran muy poco sensibles, tanto a la reivindicaci\u00f3n de su libertad cuanto a la amenaza que se cierne sobre ellos por los instrumentos tecnol\u00f3gicos que manejan los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos. En todo los planos se da la falta de reivindicaci\u00f3n de libertad. Basta con ir a un hospital donde la gente se deja operar sin preguntar qu\u00e9 tiene, literalmente, o, en otro plano, salir a la calle y preguntar a cualquiera, hacer una peque\u00f1a encuesta por la calle: \u00ab\u00bfusted qu\u00e9 piensa de las centrales nucleares?\u00bb Se puede apostar, doble contra sencillo, que en el noventa y tantos por ciento de los casos o bien os van a despedir con cajas destempladas o a deciros que no les importa y que eso es cosa de otros, que ellos no se ocupan de eso, que ellos se ocupan del fin de semana, el seiscientos y sus sustitutos, y algunas pocas cosas m\u00e1s.<\/p>\n<p>De modo que yo no tengo m\u00e1s remedio que reconocer que soy muy pesimista sobre la pregunta que se ha formulado. Ni veo que est\u00e9n claras las posibilidades pol\u00edticas en sentido cl\u00e1sico ni veo que haya una clara reserva cr\u00edtica en las poblaciones por ahora. Tambi\u00e9n he de decir que ya tengo edad suficiente para haber vivido \u00e9pocas muy distintas y que, por tanto, ya comprendo que esta no es una \u00e9poca definitiva.<\/p>\n<p>Pero entonces, para no escurrir el bulto, dir\u00eda que a m\u00ed lo que se me ocurre es que esta es una \u00e9poca en la que la acci\u00f3n principal consiste en lo que podr\u00edamos llamar, lo que Gramsci llamaba, \u00abacci\u00f3n capilar\u00bb. No grandes proyectos espectaculares de fundar partidos o empresas, sino meterse, como vasos capilares, en todas partes y en todas partes ir contando las cosas, dando informaci\u00f3n e intentando presionar sobre <i>la racionalidad que importa<\/i>, la racionalidad de los valores, es decir, la racionalidad moral y social.<\/p>\n<p>Esa acci\u00f3n capilar es la que hoy d\u00eda, aunque parezca m\u00ednima, me parece la m\u00e1s importante. Si uno est\u00e1 en un instituto, en el instituto; si est\u00e1 en un sindicato, en el sindicato, y si est\u00e1 en un partido pol\u00edtico, en el partido pol\u00edtico, y, si no, donde est\u00e9. Por ahora. Supongo que m\u00e1s adelante habr\u00e1 una toma de conciencia que permita organizaciones m\u00e1s colectivas.<\/p>\n<p><b>Se le pregunta a continuaci\u00f3n por las bases de la \u00e9tica oriental que mencion\u00f3 en su conferencia.<\/b><\/p>\n<p>Desde el punto de vista que nos ocupa, este de la relaci\u00f3n entre ciencia y sociedad, debo decir que no soy un especialista en ciencia oriental. No s\u00e9 ni chino ni hind\u00fa, ni s\u00e1nscrito quiero decir, y sin saber chino ni s\u00e1nscrito no se puede ser un conocedor de ciencia oriental. Me f\u00edo de unos cuantos especialistas importantes, el principal de los cuales es un ingl\u00e9s, historiador de la ciencia oriental, Needham -se escribe N-E-E-D-H-A-M-, uno de cuyos libros est\u00e1 traducido al castellano y es un buen libro, tambi\u00e9n recomendable. Se titula<i><b> <\/b><\/i><i>Ciencia, religi\u00f3n y socialismo<\/i>. Needham es un t\u00edpico marxista ingl\u00e9s, y por \u00abt\u00edpico ingl\u00e9s\u00bb quiero decir enormemente personal, no adscribible a ninguna ortodoxia. Es tambi\u00e9n cat\u00f3lico y un pensador muy original. Sobre todo es la primera autoridad mundial en ciencia china, no oriental en general, sino china en particular.<\/p>\n<p>Fi\u00e1ndome sobre todo de estas investigaciones hist\u00f3ricas, se podr\u00eda hacer el siguiente cuadro para lo que aqu\u00ed nos interesa: hasta aproximadamente el siglo XIV, o XV incluso, la comparaci\u00f3n entre ciencia oriental, china e hind\u00fa, y ciencia occidental, habr\u00eda sido lo contrario de lo que es hoy. La ciencia europea era muy te\u00f3rica, sin intervenci\u00f3n pr\u00e1ctica, sin, como he dicho antes, ninguna capacidad productiva, reproductiva y destructiva; era una ciencia de fil\u00f3sofos, sin ninguna relaci\u00f3n directa, muy directa vamos, pr\u00e1ctica, con el poder, sino solo como relaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que he dicho antes, de integraci\u00f3n. En cambio, la ciencia china sobre todo era una ciencia altamente pr\u00e1ctica, con ca\u00f1ones, con artiller\u00eda, con p\u00f3lvora, que ellos hab\u00eda inventado (la p\u00f3lvora es una invenci\u00f3n china), con una navegaci\u00f3n militar imponente gracias a la br\u00fajula (ellos ten\u00edan br\u00fajula, un precedente de la br\u00fajula, un aprovechamiento del magnetismo terrestre para orientarse, dicho precisamente) y era una ciencia directamente vinculada a la casta administrativa, a los mandarines, a los gobernantes. De modo que en 1400, por decirlo as\u00ed, la situaci\u00f3n era la inversa: ellos eran la ciencia con impacto en la producci\u00f3n y aqu\u00ed, en cambio, lo contrario. Entre el XIV y el XVI, sin embargo, ha pasado en Europa algo muy importante que conoc\u00e9is por historia: el nacimiento, el origen, de lo que luego se va a llamar el capitalismo, la constituci\u00f3n de la burgues\u00eda mercantil, luego de una burgues\u00eda industrial y banquera, y finalmente de las clases sociales que ya apuntan en el siglo XVIII y cristalizan en el XIX. En esta enorme revoluci\u00f3n social hay que ver el fundamento del cambio. Mientras que las sociedades china e hind\u00fa siguen en esas formas que unos autores llaman \u00abfeudalismo oriental\u00bb, otros \u00abdespotismo oriental\u00bb y otros, recogiendo una frase de Marx, llaman simplemente \u00abmodo de producci\u00f3n asi\u00e1tico\u00bb, que es, que se parece, dicho muy groseramente, los historiadores me perdonar\u00e9is, que tiene cierto parentesco con lo que nosotros en Europa llamamos \u00abfeudalismo\u00bb, pero con la gran diferencia de que es un r\u00e9gimen social dirigido estatalmente, es decir, dirigido por una capa administrativa, lo que nosotros llamamos en Occidente \u00ablos mandarines\u00bb, que seg\u00fan parece no es palabra china, no viene del chino, seg\u00fan he le\u00eddo en Needham.<\/p>\n<p>Ese cambio determina que mientras la ciencia china, que era la m\u00e1s pr\u00e1ctica de todas, sigue haciendo progreso pr\u00e1ctico lento, la ciencia europea hace un progreso pr\u00e1ctico sensacional, de tipo de cohete, desde la mec\u00e1nica de Galileo hasta la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica en poco m\u00e1s de 300 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 decir de la idea de que hay que ir a buscar en la cultura oriental una ciencia que a nosotros nos ha faltado? Pues la verdad es que los hechos m\u00e1s bien muestran que eso es m\u00edtico, que simplemente aquella ciencia sobre una base social determinada, que ten\u00eda su parecido con la base social europea, avanzaba al ritmo de la europea, pero con ventaja, porque hab\u00eda empezado algo as\u00ed como 1.500 a\u00f1os antes, y que luego un cambio social, que ellos no tuvieron, aqu\u00ed provoc\u00f3 una aceleraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, simplemente, una aceleraci\u00f3n. Por eso ha sido tan f\u00e1cil, para los japoneses por ejemplo, hacerse con la ciencia occidental en poco m\u00e1s de una generaci\u00f3n, en algo as\u00ed como 35 a\u00f1os, desde la llegada de los americanos, porque no hay de verdad una diferencia esencial entre pensamiento f\u00edsico, cient\u00edfico, chino, japon\u00e9s y europeo. Lo que ha habido son tasas de aceleraci\u00f3n diferentes y ellos han sido perfectamente capaces de recuperar esa aceleraci\u00f3n, y hoy en d\u00eda en Jap\u00f3n no hay ciencia arcaica japonesa, hay ciencia occidental, y en China hay restos <i>t\u00e9cnicos<\/i> arcaicos, no restos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Incluso lo que aqu\u00ed es una ilusi\u00f3n extrema de los orientalistas -por ejemplo, la acupuntura-, en China se est\u00e1 reduciendo dr\u00e1sticamente su uso. La acupuntura se usa en China para peque\u00f1as intervenciones, como analg\u00e9sico menor, pero cuando va en serio aparecen los analg\u00e9sicos occidentales, con toda su toxicidad, etc., pero aparecen porque esos s\u00ed que permiten la intervenci\u00f3n profunda y dilatada, mientras que la acupuntura no permite la intervenci\u00f3n quir\u00fargica profunda y dilatada salvo en casos extremos en que la ayuda ps\u00edquica, es decir, el elemento sugestivo sea muy importante. Hay sujetos en los cuales la acupuntura hace mucho m\u00e1s efecto que en otros, pero es que tambi\u00e9n hay sujetos en los que la aspirina hace m\u00e1s efecto que en otros, ya por constituci\u00f3n f\u00edsica, ya por la importancia del vector psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Hay un punto, sin embargo, en el que s\u00ed que se podr\u00eda hablar de esa cultura, no de la ciencia, en absoluto de la ciencia. Si la ciencia nuestra causa tantos estragos, si nuestra ciencia puede causar tanto mal, no es porque sea peor como ciencia sino que es, evidentemente, porque es mejor como ciencia. Si nuestra f\u00edsica nos ha dotado a cada uno con la posibilidad de morir tres millones de veces por el arsenal at\u00f3mico existente y, en cambio, la ciencia hind\u00fa o china no hizo eso, es porque la nuestra, como ciencia, es mucho mejor. Eso hay que comprenderlo: es tan mala porque es tan buena; es tan mala socialmente, es tan mala moralmente, porque es tan buena epistemol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>En donde est\u00e1 lo interesante del mundo oriental para nosotros es, seguramente, en <i>la relaci\u00f3n de dominio social de la ciencia<\/i>. Si alguien pudiera construir una fracci\u00f3n, una raz\u00f3n, que arrojara la tasa de dominio de la sociedad sobre la ciencia, en eso seguramente la fracci\u00f3n correspondiente a los orientales -a los orientales antiguos, no a los de ahora que son como nosotros: tanta investigaci\u00f3n nuclear tiene la China y la India, que las dos tienen ya bomba at\u00f3mica, como nosotros; nosotros, aqu\u00ed en Espa\u00f1a, no la tenemos todav\u00eda, son ellos m\u00e1s occidentales en ese sentido-, pues bien, esa raz\u00f3n de dominio de la sociedad sobre la ciencia y t\u00e9cnica en la China antigua era una raz\u00f3n muy buena, muy alta, entre otras cosas porque su denominador, quiero decir, la potencia cient\u00edfica, era bajo. El poder social era intenso y el poder cient\u00edfico escaso.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed que es bueno, s\u00ed que ser\u00eda bueno poder reproducir esa situaci\u00f3n, pero probablemente no ser\u00e1 posible haciendo disminuir el denominador, es decir, la potencia, la fuerza cient\u00edfica. Por eso digo que la soluci\u00f3n es conseguir que aumenta el numerador, es decir, la fuerza social, la racionalidad social, el poder de la sociedad, de los hombres, de los seres humanos sobre la ciencia.<\/p>\n<p><b>A ra\u00edz de lo dicho sobre la funci\u00f3n capilar, se le comenta a Sacrist\u00e1n que tanto la ciencia como la filosof\u00eda se estaban convirtiendo en asuntos exclusivamente para \u00e9lites. La situaci\u00f3n podr\u00eda superarse, aunque fuera parcialmente, matiza el interlocutor, si la filosof\u00eda saliera m\u00e1s a la calle, a nivel del ciudadano medio, si contribuyera a crear una situaci\u00f3n favorable a la difusi\u00f3n de esa funci\u00f3n capilar o de racionalidad completa entre la poblaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>No hay ninguna duda claro, a eso no se le puede contestar m\u00e1s que afirmativamente, sin ocultarse los grandes problemas que tiene, porque sacar la filosof\u00eda a la calle es relativamente f\u00e1cil, en cambio, sacar la informaci\u00f3n acerca de las centrales nucleares o la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, informaci\u00f3n que tenga calidad, es bastante m\u00e1s dif\u00edcil por el simple hecho de que no se trata ya de las personas sin estudios sino que es m\u00e1s grave. Las personas con estudios, pero con otro tipo de estudios, no tenemos muchas veces buena informaci\u00f3n acerca de esas cosas. Es decir, sobre un reactor nuclear, los que no somos f\u00edsicos, toda la informaci\u00f3n que tenemos proviene de los f\u00edsicos.<\/p>\n<p>Es evidente que nosotros mismos no nos podemos poner a estudiar el ciclo del uranio; tenemos que leernos algo que ha hecho un f\u00edsico sobre el ciclo del uranio. No hay ninguna duda que eso les da un poder muy especial a determinados cient\u00edficos, con independencia de la mayor o menor situaci\u00f3n del conocimiento popular. Eso no quita que lo que t\u00fa dices es una verdad como un templo. Claro. Aqu\u00ed hay un problema muy importante de informaci\u00f3n, que no lo resolver\u00eda todo porque hay adem\u00e1s un problema de moral, de valores y social, pero que solo as\u00ed permitir\u00eda plantear el problema de valores. Es evidente.<\/p>\n<p>Esto, cuando se tiene experiencia directa, yo la he tenido bastante durante muchos a\u00f1os, puede causar angustia.<\/p>\n<p>Me acuerdo una vez en la escuela de alfabetizaci\u00f3n de adultos de Can Serra, en L\u2019Hospitalet de Llobregat, en que trabajamos bastantes personas, cada una en un campo. A m\u00ed, aunque no soy un economista realmente, pero como soy de la Facultad de Econ\u00f3micas, me pidieron que hiciera una especie de alfabetizaci\u00f3n econ\u00f3mica de un p\u00fablico que eran, sobre todo, inmigrantes j\u00f3venes y bastante recientes. Algunos todav\u00eda no hab\u00edan encontrado trabajo. Era antes de la crisis, antes de que estallara lo grueso de la crisis. En 1975 o 1976, ya en crisis, pero sin que fuera tan visible como ahora.<\/p>\n<p>Entonces, en una de las sesiones en que ten\u00eda que explicar qu\u00e9 son las crisis c\u00edclicas capitalistas y si la crisis en que entr\u00e1bamos con el petr\u00f3leo era una crisis c\u00edclica o no lo era, cuando llevaba algo as\u00ed como quince minutos explic\u00e1ndolo, una chica joven, una madre de familia, pero muy joven, tambi\u00e9n reci\u00e9n inmigrada, extreme\u00f1a, me dice: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 ahora que empezamos a estar mejor el gobierno habla de crisis?.\u00bb Esto, que podr\u00eda hacer re\u00edr a alg\u00fan pedante universitario, pensando que esta se\u00f1ora no entiende nada, es una pat\u00e9tica muestra de hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 indefensa para entender lo que pasa la mayor parte de la poblaci\u00f3n. Para esta chica reci\u00e9n llegada, que acababa de encontrar trabajo, que hab\u00eda encontrado un piso en Can Serra hac\u00eda muy pocos meses, ahora empezaba a estar mejor porque todo el primer a\u00f1o de inmigraci\u00f3n hab\u00eda sido un infierno, buscando piso, trabajo, viendo d\u00f3nde dejar el ni\u00f1o, el marido buscando trabajo, piso, y ahora, dec\u00eda ella \u00abque empezamos a estar mejor\u00bb desde la limitaci\u00f3n de su punto de vista particular. Y eso lo dec\u00eda despu\u00e9s de llevar quince minutos hablando de crisis c\u00edclicas.<\/p>\n<p>El problema de informaci\u00f3n de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, no hay que hacerse ilusiones, es tremendo y seguramente es el primero. Pero no lo resuelve todo. Luego las personas informadas, adem\u00e1s, tienen que decidir porque sobre los valores no hay ninguna ciencia que pueda decidir nada.<\/p>\n<p><b>Una profesora del Bosc<\/b><b>\u00e1n<\/b><b> comenta<\/b><b> <\/b><b>que la visi\u00f3n de Jes\u00fas Moster\u00edn est\u00e1 en principio clara: si conocemos ciertas t\u00e9cnicas y los t\u00e9cnicos pueden llegar a ciertas cotas, pues que alcancen esos objetivos. La otra posici\u00f3n le parece, en cambio, que encierra una<\/b><i> <\/i><b>contradicci\u00f3n sobre qui\u00e9nes han de controlar ese futuro, lo que Sacrist\u00e1n ha llamado \u00abla racionalidad completa\u00bb, si admitimos al mismo tiempo que el mundo cient\u00edfico ha llegado a ser tan complejo y diverso que no se ve desde qu\u00e9 racionalidad se pueden tomar las decisiones adecuadas.<\/b><\/p>\n<p>Que hay una contradictoriedad no tengo ninguna duda. La soluci\u00f3n tecnocr\u00e1tica precisamente lo que hace es negar la contradictoriedad, negar que haya una problem\u00e1tica dentro de las soluciones tecnocr\u00e1ticas mismas. Lo otro es admitir que esa contradictoriedad existe, admitir que ning\u00fan valor es demostrable, que los juicios de valor son todos juicios m\u00e1s o menos plausibles, pero en ning\u00fan caso demostrativos, y que el pensamiento demostrativo solo puede ejercerse una vez admitidos unos valores. Esto son cosas de sentido com\u00fan, es l\u00f3gica elemental o an\u00e1lisis l\u00f3gico elemental. Una teor\u00eda cient\u00edfica no es nunca una valoraci\u00f3n sino una construcci\u00f3n a partir de ciertos valores, aunque no sea m\u00e1s que el valor o la valoraci\u00f3n que sit\u00faa por encima de todo la investigaci\u00f3n pura por ejemplo.<\/p>\n<p>El problema de qui\u00e9n domina es el m\u00e1s importante de todos porque precisamente el desarrollo de ciertas consecuencias de esta civilizaci\u00f3n en que estamos, tan protagonizada por la tecnociencia, est\u00e1 determinando problemas que induce a mucha gente a buscar soluciones autoritarias, como esta de Moster\u00edn de que manden los t\u00e9cnicos declarando que no hay soluci\u00f3n democr\u00e1tica para los problemas t\u00e9cnicos, que, como \u00e9l mismo dice en su libro, aunque \u00e9l es muy liberal, no existe soluci\u00f3n democr\u00e1tica para los problemas de la sanidad. Un problema de la sanidad no se resuelve preguntando a la poblaci\u00f3n que va a ser servida c\u00f3mo quiere ser servida sino que hay que imponerle la sanidad.<\/p>\n<p>Otro ejemplo, tambi\u00e9n autoritario, el de otro amigo m\u00edo, Wolfgang Harich, un fil\u00f3sofo alem\u00e1n, el cual piensa que la \u00fanica soluci\u00f3n consiste en otorgar un poder desp\u00f3tico a una agencia mundial porque esa es la \u00fanica manera de resolver los problemas globales de contaminaci\u00f3n. \u00c9l piensa: poderes locales pueden resolver problemas parciales y locales de contaminaci\u00f3n, pero el problema de la contaminaci\u00f3n de los oc\u00e9anos solo puede resolverlo un poder mundial dotado de atribuciones absolutas ante el cual nadie pueda resistirse.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay una cuesti\u00f3n de valoraci\u00f3n, por supuesto. A quien no le importe nada el valor libertad, puede apuntarse a la soluci\u00f3n de Harich, a la de Moster\u00edn o a cualquier otra soluci\u00f3n tecnocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Hay que decir, para ser justo con Moster\u00edn, y luego tambi\u00e9n har\u00e9 una matizaci\u00f3n respecto de Harich, que Moster\u00edn piensa que existen todav\u00eda dos clases de problemas: los problemas tratables democr\u00e1ticamente, con t\u00e9cnica democr\u00e1tica, y los problemas solo tratables con procedimientos tecnocr\u00e1ticos. \u00c9l ejemplifica el caso del problema solo tratable tecnocr\u00e1ticamente con el ejemplo que he dado antes de la sanidad, y el caso de problema solo resoluble por v\u00eda democr\u00e1tica con la elecci\u00f3n de representantes de grupos sociales. La representaci\u00f3n de grupos sociales solo puede resolverse democr\u00e1ticamente; la soluci\u00f3n del problema sanitario solo puede resolverse tecnocr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>Harich, en los \u00faltimos tiempos, ha matizado un poco su posici\u00f3n. Sigue manteniendo la necesidad de poderes incontrastados a escala mundial para los problemas planetarios. Su ejemplo t\u00edpico es de los oc\u00e9anos, que ser\u00eda un poder tecnocr\u00e1tico, de cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, y luego admite, precisamente lo admiti\u00f3 por la mucha oposici\u00f3n que le hicimos en Barcelona cuando discutimos con \u00e9l muchos d\u00edas seguidos hasta conseguir que matizara un poco sus posiciones, que hay otras esferas de la vida p\u00fablica en las que ser\u00eda posible vivir m\u00e1s democr\u00e1tica o libertariamente, m\u00e1s en comunidad, m\u00e1s de manera comunista o comunitaria, siempre que fuera posible organizar comunidades peque\u00f1as; quiere decir, no los grandes Estados nacionales actuales sino entidades sociales del orden de los muy pocos millones de personas, si se llegaba al mill\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso lo digo para ser justos con unos y con otros. Es decir, que ambos matizan su posici\u00f3n autoritaria, su posici\u00f3n tecnocr\u00e1tica. Pero esas valen, en cualquier caso, para quien ponga en un lugar bastante secundario el valor libertad y algunos otros valores relacionados con \u00e9l. Por ejemplo, el valor comunidad frente al valor sociedad. En cambio, quien ponga por encima el valor libertad, el valor libertad y el valor comunidad, por encima de los valores orden t\u00e9cnico y sociedad, para ese el problema\u2026<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas de edici\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>1) Fuerzas productivo-destructivas<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abEntrevista con Manuel Sacrist\u00e1n (<i>Dial\u00e9ctica<\/i>)\u00bb (Sacrist\u00e1n, 2004a: 198-205), observaba el autor: \u00abCreo que el problema de la concepci\u00f3n del papel del desarrollo de las fuerzas productivas en su choque tendencial con las relaciones de producci\u00f3n contiene un conjunto de cuestiones que necesitan una nueva consideraci\u00f3n. Entend\u00e1monos: yo creo que el modelo marxiano del papel de las fuerzas productivas en el cambio social es correcto; creo que la historia conocida sustancia bien la concepci\u00f3n marxiana; esta es coherente en el plano te\u00f3rico y plausible en el hist\u00f3rico emp\u00edrico. De modo que no creo que sea necesario revisar esas tesis. Tampoco me propongo proceder como hizo Croce a principios de este siglo, practicar una especie de balance seg\u00fan el cual el modelo marxiano ha respondido bien hasta el siglo XX, pero ahora ya no funciona. No: esa distinci\u00f3n entre pasado y presente, adem\u00e1s de imprecisa, me parece insuficientemente fundada.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Estar\u00eda relativamente justificada una distinci\u00f3n entre pasado y presente que adoptara, como l\u00ednea divisoria precisamente, la obra de Marx, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, es decir, \u00abla toma de conciencia potencial, por la clase obrera en concreto y por lo tanto por la especie humana, de la eficacia de esas fuerzas productivas en el cambio social; en la medida en que esa toma de conciencia facilita cierto poder sobre ellas, se podr\u00eda decir que a partir de Marx la situaci\u00f3n cambia, al menos intelectualmente\u00bb. Pero todo ello, en su opini\u00f3n, no anulaba la validez del esquema de Marx al respecto. \u00abNo, la novedad no consiste en que hayamos descubierto que el modelo es falso. El modelo es adecuado. La novedad consiste en que ahora tenemos motivos para sospechar que el cambio social en cuyas puertas estamos no va a ser necesariamente liberador por el mero efecto de la din\u00e1mica, que ahora consideramos, de una parte del modelo marxiano. No tenemos ninguna garant\u00eda de que la tensi\u00f3n entre las fuerzas productivo-destructivas y las relaciones de producci\u00f3n hoy existentes haya de dar lugar a una perspectiva emancipatoria. Tambi\u00e9n podr\u00eda ocurrir todo lo contrario&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La distop\u00eda de Adrian Berry era un ejemplo de la situaci\u00f3n problem\u00e1tica que planteaba, ya en aquel entonces, para una perspectiva socialista la eficacia de las fuerzas productivo-destructivas en desarrollo. \u00abEs evidente que el desarrollo considerado de las fuerzas productivo-destructivas chocar\u00eda con las relaciones de producci\u00f3n; pero no en un sentido emancipatorio, sino en el de reclamar otras m\u00e1s tir\u00e1nicas. Por supuesto que eso no da\u00f1a para nada a la bondad te\u00f3rica de las proposiciones de Marx. Pero s\u00ed plantea un problema nuevo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00bfEn qu\u00e9 plano se presentaba la necesidad de revisar la tradici\u00f3n predominante en el pensamiento socialista? \u00abNo en el plano te\u00f3rico. La tensi\u00f3n entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n sigue siendo una constataci\u00f3n realista y de considerable capacidad explicativa de la historia que conocemos, de nuestro presente y de las posibles proyecciones futuras de este\u00bb. En este punto era bueno recordar que, al precio de cierta ambig\u00fcedad, el esquema marxiano no era determinista. \u00abVersiones de tendencia determinista se han presentado sin duda en la obra de ciertos autores, marxistas como Buj\u00e1rin o m\u00e1s bien antimarxistas, como Loria. Pero ese no es el caso en las principales tradiciones marxistas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Ahora bien: la plausibilidad del esquema marxiano, por un lado, con su car\u00e1cter no determinista, y la potencialidad visiblemente ambigua de las fuerzas productivo-destructivas en desarrollo, por otro, suger\u00edan que el plano en el que hab\u00eda que practicar una revisi\u00f3n de cierto optimismo progresista de ra\u00edz dieciochesca, presente en las tradiciones socialistas, era el plano de la valoraci\u00f3n pol\u00edtica. \u00abEl problema es c\u00f3mo reaccionar pol\u00edticamente ante la presente tensi\u00f3n entre las fuerzas productivo-destructivas en desarrollo y las relaciones de producci\u00f3n existentes. Y lo principal de la soluci\u00f3n que me parece adecuada consiste en alejarse de una respuesta simplista que se base en una confianza inalterada en el sentido emancipatorio del desarrollo de las fuerzas productivo-destructivas. Si se quiere formular esto de forma m\u00e1s filos\u00f3fica, se podr\u00eda sugerir que se trata de romper con el resto de hegelianismo que empuja a confiar en las supuestas leyes objetivas del desarrollo hist\u00f3rico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por el contrario, \u00abhabr\u00eda que entender que un programa socialista no requiere hoy (quiz\u00e1 no lo requiri\u00f3 nunca) primordialmente desarrollar las fuerzas productivo-destructivas, sino controlarlas, desarrollarlas o frenarlas selectivamente\u00bb. Si se prefer\u00eda decir lo mismo de una manera m\u00e1s imaginativa, \u00abse podr\u00eda empezar por se\u00f1alar que hoy deber\u00eda estar ya clara la inadecuaci\u00f3n, por ingenuidad, de una c\u00e9lebre frase de Lenin seg\u00fan la cual el comunismo son los soviets m\u00e1s la electricidad. No se ve que la c\u00e9lebre presa del Dni\u00e9per haya acercado mucho el comunismo. M\u00e1s bien se puede sospechar que la organizaci\u00f3n f\u00e9rrea de la sociedad para producir ese tipo de obras ha contribuido considerablemente a destruir los soviets.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una pol\u00edtica socialista respecto de las fuerzas productivo-destructivas contempor\u00e1neas tendr\u00eda que ser bastante compleja y proceder con lo que Sacrist\u00e1n llamaba \u00abmoderaci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb, \u00abempujando y frenando selectivamente, con los valores socialistas bien presentes en todo momento, de modo que pudiera calcular con precisi\u00f3n los eventuales \u00abcostes socialistas\u00bb de cada desarrollo. Esa pol\u00edtica tendr\u00eda que estar lo m\u00e1s lejos posible de l\u00edneas simplistas aparentemente radicales, tales como la simpleza progresista del desarrollo sin freno y la simpleza rom\u00e1ntica del puro y simple bloqueo. La primera l\u00ednea no ofrece ninguna seguridad socialista, y s\u00ed muy alta probabilidad de suicidio. La segunda es, para empezar impracticable&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Era en el orden pol\u00edtico donde era necesario extirpar \u00ablos elementos de progresismo dieciochesco y de objetivismo hegeliano presentes en la herencia de Marx y, a trav\u00e9s de Marx, en numerosos marxistas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>2) Negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u00bb (2009: 193-195), observaba Sacrist\u00e1n: \u00abMarx ha intentado una versi\u00f3n de sentido com\u00fan de esa especulaci\u00f3n hegeliana, por ejemplo, en el lugar cl\u00e1sico de exposici\u00f3n de la funci\u00f3n de la negaci\u00f3n, del \u00ablado malo\u00bb, en el progreso hist\u00f3rico, que es un paso de la <i>Miseria de la Filosof\u00eda<\/i><i><b>.<\/b><\/i><i> <\/i>Pero los resultados son a menudo tan arbitrarios como los de Hegel: as\u00ed por ejemplo, el comunismo ser\u00eda la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n del comunismo primitivo o, a\u00fan m\u00e1s est\u00e9ril y hasta rid\u00edculamente, el grano de cebada crecido en un tallo del cereal ser\u00eda, seg\u00fan el ejemplo de Engels, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n del grano de cebada sembrado. Este tipo de pensamiento imaginativo, muy tradicional en filosof\u00eda, se parece mucho a otras especulaciones triviales de la tradici\u00f3n, como la explicaci\u00f3n mediante las ideas de acto y potencia, o de materia y forma\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se trataba de codificaciones m\u00e1s o menos po\u00e9ticas de experiencia com\u00fan cotidiana, \u00abpero tomadas como explicaciones de lo real, detienen al esp\u00edritu inquisitivo con la apariencia de una comprensi\u00f3n que no es m\u00e1s que par\u00e1frasis de lo ya sabido. En el caso de la \u201cnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d, la inhibici\u00f3n del esp\u00edritu investigador desemboca en cierto fatalismo que espera un desarrollo necesario de los hechos a trav\u00e9s, precisamente, del \u201clado malo\u201d: es la negatividad de un determinado estadio social, su lado malo, lo que permite el progreso\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La idea estaba muy clara en un paso de la <i>Miseria de la Filosof\u00eda: <\/i>\u00abEs el lado malo el que da nacimiento al movimiento, el que hace la historia provocando la lucha. Si en la \u00e9poca del dominio del feudalismo los economistas, entusiasmados por las virtudes caballerescas, por la hermosa armon\u00eda entre derechos y deberes, por la vida patriarcal de las ciudades, por el florecimiento de la industria dom\u00e9stica en el campo, por el desarrollo de la industria organizada en corporaciones, gremios y hermandades, en una palabra, por todo lo que constituye el lado hermoso del feudalismo, se hubieran planteado el problema de extirpar todo aquello que arrojaba sombras sobre ese cuadro -servidumbre, privilegios, anarqu\u00eda- \u00bfqu\u00e9 habr\u00edan conseguido con eso? Habr\u00edan aniquilado todos los elementos que provocaron la lucha, habr\u00edan ahogado en<b> <\/b>germen el desarrollo de la burgues\u00eda, se habr\u00edan propuesto el problema absurdo de borrar la historia.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Esta idea de progreso ineluctable a trav\u00e9s del \u00ablado malo\u00bb era la \u00faltima ra\u00edz filos\u00f3fica de la t\u00edpica obsesi\u00f3n adolescente y falsamente revolucionaria de que cuanto peor est\u00e1n las cosas, tanto mejor para el futuro. \u00abY, por lo que hace a nuestro asunto, favorece parad\u00f3jicamente una aceptaci\u00f3n incondicional de lo dado, pues precisamente el mantenimiento de lo que hay, particularmente de su lado malo, es lo que va a permitir una superaci\u00f3n de ese estadio. Hay documentos de peso para sospechar que el viejo Marx no ha pensado las cosas as\u00ed; pero es seguro que el Marx maduro (el Marx ortodoxo, si se permite la broma) s\u00ed que ha pensado de ese modo, por lo menos hasta la redacci\u00f3n del libro primero de<i> El Capital.\u00bb<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Muy radicalmente, aproxim\u00e1ndose a veces a lo que entonces era una tenaz tendencia derechista de la peor especie, la sociobiolog\u00eda pol\u00edtica. As\u00ed en este paso de un manuscrito del a\u00f1o 1863: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el desarrollo de las capacidades del ser humano? Aunque se realiza al principio a costa de la mayor\u00eda de los individuos humanos y de enteras clases humanas, quiebra al final el antagonismo y coincide con el desarrollo del individuo singular: esto es, el desarrollo superior de la individualidad se compra inevitablemente mediante un proceso hist\u00f3rico en el que los individuos son sacrificados. Y eso prescindiendo de la esterilidad de tales consideraciones edificantes. pues las ventajas para Ia especie se imponen siempre, en el reino humano como en el animal y el vegetal, a costa de las ventajas de los individuos, ya que dichas ventajas para la especie coinciden con las ventajas para ciertos individuos, las cuales constituyen la fuerza de estos privilegiados.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Exist\u00eda, sin embargo, una diferencia importante entre los darwinistas sociales de derecha de ayer o los sociobi\u00f3logos reaccionarios de hoy, por un lado, y el pensamiento de Marx, por otro: \u00abMarx piensa que la especie humana est\u00e1 llamada a \u201cabandonar el reino animal\u201d<b>, <\/b>proposici\u00f3n que es absurda desde un<b> <\/b>punto de vista zool\u00f3gico, como es obvio, pero tiene un sentido pol\u00edtico. Pero la aceptaci\u00f3n del esquema del avance por el lado malo<b> <\/b>es, de todos modos, poco coherente con un programa de ecolog\u00eda pol\u00edtica: si las cosas han de avanzar por su lado malo, se dir\u00e1, dej\u00e9moslas que sigan empeorando.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Era este un pensamiento m\u00e1s corriente de lo que pod\u00eda parecer, y no solo entre marxistas. \u00abM\u00e1s de un ec\u00f3logo acad\u00e9mico de la mayor autoridad piensa m\u00e1s o menos las mismas consecuencias pr\u00e1cticas, aunque partiendo de otras premisas: que si la naturaleza de la especie humana es tal que la mueve a destruir su h\u00e1bitat, peor para ella, pero mejor para las leyes de la naturaleza; si un desarrollo t\u00e9cnico autodestructivo arraiga en la naturaleza de la especie, hay que dejar que siga adelante, con sus humos, sus ruidos y sus desechos nucleares: todo ello es fruto de una potencia de la especie. Por lo dem\u00e1s, los insectos, muchos de los cuales resisten dosis de radiaci\u00f3n demasiado altas para la especie humana<b>, <\/b>seguir\u00e1n habitando el planeta y multiplic\u00e1ndose. Parece bastante raro el franciscanismo de este razonar lento, y hay que dudar de que Francisco de As\u00eds hubiera estado dispuesto a favorecer a los insectos a costa de la extinci\u00f3n de la especie humana.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Seguramente que eso no lo explicaba todo, pero era muy probable que en<b> <\/b>la ra\u00edz del, en aquel entonces, escaso eco que hab\u00eda tenido en la tradici\u00f3n marxista \u00abel atisbo de ecolog\u00eda pol\u00edtica presente en<b> <\/b>la obra de Marx est\u00e9 el elemento hegeliano de su filosof\u00eda. Cualquier continuaci\u00f3n \u00fatil de la tradici\u00f3n de Marx tiene que empezar por abandonar el esquema dial\u00e9ctico hegeliano de filosof\u00eda de la historia. Marx mismo<b> <\/b>parece haberse dado cuenta de eso, m\u00e1s o menos claramente, desde mediados los a\u00f1os setenta del siglo pasado. En 1877, por ejemplo, escrib\u00eda una carta, hoy ya c\u00e9lebre, a un peri\u00f3dico ruso reclamando que se dejara de entender su pensamiento como<b> <\/b>una filosof\u00eda de la historia. La misma<b> <\/b>necesidad se le impon\u00eda en varios contextos diferentes. Cada uno de ellos necesita su propio estudio.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>3) <\/b><b>Rese\u00f1a del autor de: Jes\u00fas Moster\u00edn, <\/b><i><b>Racionalidad y acci\u00f3n human<\/b><\/i><b>a. Madrid: Alianza editorial, 1978, publicada en<\/b><i><b> Mundo Cient<\/b><\/i><i><b>\u00edfico, <\/b><\/i><b>n.\u00ba<\/b><i><b> <\/b><\/i><b>1, marzo 1981, pp. 106-107<\/b><b>. <\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Este libro es un conjunto de cinco estudios dedicados todos ellos a la tarea \u00abdel an\u00e1lisis, dilucidaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n del concepto de racionalidad y de otros conceptos afines a un nivel filos\u00f3fico y global\u00bb (p. 11), sin hacer intervenir directamente las que el autor juzga aportaciones m\u00e1s s\u00f3lidas a la dilucidaci\u00f3n del concepto de racionalidad -en especial, la teor\u00eda de la probabilidad, la de la decisi\u00f3n, la de la programaci\u00f3n lineal y la teor\u00eda de juegos-, pero s\u00ed tendiendo un puente \u00abentre las intuiciones de la gente, por un lado, y las t\u00e9cnicas formalizadas de decisi\u00f3n racional\u00bb, por otro (p. 12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El m\u00e9todo predominante en los cinco estudios est\u00e1 en la tradici\u00f3n del an\u00e1lisis filos\u00f3fico del lenguaje \u00abnatural\u00bb, como se suele decir, esto es, del lenguaje com\u00fan. Las personas que cultivan una filosof\u00eda especulativa o centrada en torno a contenidos m\u00edsticos, o muy cargada emocionalmente -personas que son mayor\u00eda en el ambiente filos\u00f3fico espa\u00f1ol- gustan poco de este filosofar anal\u00edtico, distanciado, muy pocas veces pat\u00e9tico, que Jes\u00fas Moster\u00edn representa aqu\u00ed distinguidamente. Habr\u00eda que sugerir a los lectores impacientes de este tipo de literatura filos\u00f3fica que cuando les irrite la consideraci\u00f3n detenida de un uso ling\u00fc\u00edstico o de las implicaciones de una convenci\u00f3n, recuerden que este estilo existe en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica desde mucho antes que nacieran Austin o Ryle, porque una buena parte del <i>opus aristotelicum<\/i> est\u00e1 escrita m\u00e1s o menos as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El primer estudio -\u00bbEl concepto de racionalidad\u00bb- precisa el uso de \u00abracionalidad\u00bb que propone el autor: \u00ab\u2026nos interesa el uso que del adjetivo \u201cracional\u201d hacemos cuando decimos de determinadas creencias, decisiones, acciones y conductas de los humanos que son racionales, y de otras, que no lo son\u00bb (p. 17). En ese sentido, la racionalidad presupone el uso de la raz\u00f3n, como capacidad o conjunto de capacidades, \u00abque es una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente\u00bb, de la racionalidad en el sentido precisado (p. 17). El estudio distingue entre racionalidad creencial, o de las creencias, y racionalidad pr\u00e1ctica que es \u00abla que se predica de decisiones, acciones y conducta\u00bb, y propone definiciones de ambas. En el cumplimiento de esa tarea, el autor dilucida otros conceptos afines y necesarios, propone distinciones -por ejemplo, entre racionalidad creencial individual y colectiva- y sugiere reconstrucciones precisas de t\u00e9rminos de vago uso corriente, como \u00abdogm\u00e1tico\u00bb, \u00abesc\u00e9ptico\u00bb, \u00abcr\u00edtico\u00bb, \u00abdoctrinario\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El segundo estudio -\u00abLa incompleta racionalidad\u00bb- que es probablemente el m\u00e1s sugestivo del libro, contiene ante todo la dilucidaci\u00f3n de las nociones de necesidad e inter\u00e9s, deseos y fines, sentido de una acci\u00f3n; entra luego en una discusi\u00f3n de la frase \u00absentido de la vida\u00bb y de la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n de naturaleza y cultura, y vuelve a tratar cuestiones ya consideradas en el estudio anterior (tres de los cinco estudios que integran el libro hab\u00edan aparecido ya en otras versiones). Pero, adem\u00e1s, recogiendo motivaciones de naturaleza \u00e9tico-social apuntadas en el primer estudio, este presenta una hip\u00f3tesis acerca de la situaci\u00f3n de crisis de nuestra cultura, centrada en la noci\u00f3n de racionalidad incompleta. A la hip\u00f3tesis diagn\u00f3stica se a\u00f1ade una propuesta terap\u00e9utica. He aqu\u00ed una de las formulaciones m\u00e1s completas de la idea: \u00abLos actuales problemas de nuestra cultura surgen de la incompleta racionalidad, de la aplicaci\u00f3n de grandes dosis de racionalidad en unos campos simultaneada con la casi total ausencia de racionalidad en otros. Estos males solo son curables ampliando el \u00e1mbito de la racionalidad.\u00bb (p. 66)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El tercer estudio -\u00abIntereses y racionalidad\u00bb- desarrolla an\u00e1lisis ya presentados m\u00e1s sucintamente (los de las nociones de inter\u00e9s y deseos). La distinci\u00f3n entre intereses (objetivos) y deseos introduce otra de inter\u00e9s pol\u00edtico: la distinci\u00f3n entre democracia y tecnocracia. La administraci\u00f3n democr\u00e1tica se basa en ese deseo: consiste en hacer lo que la mayor\u00eda de la gente quiere. La administraci\u00f3n tecnocr\u00e1tica se basa en el inter\u00e9s objetivo: consiste en hacer lo que conviene a la gente. Con un animoso desprecio de los puntos de vista m\u00e1s frecuentes en su medio, al modo del autoritario Wolfgang Harich, Moster\u00edn admite problemas y situaciones que se deben tratar \u00aba la manera democr\u00e1tica\u00bb y otros de obligado tratamiento tecnocr\u00e1tico: \u00abHay \u00e1mbitos de la vida en que la superioridad del enfoque democr\u00e1tico es tan evidente que pr\u00e1cticamente nadie lo pone en duda\u00bb (p. 79). \u00abHay otros \u00e1mbitos de la vida en que la superioridad del enfoque tecnocr\u00e1tico est\u00e1 igualmente clara\u00bb (p. 79). Estos \u00faltimos son \u00abmuchos de los problemas globales actuales\u00bb (p. 81). Harich suele poner en cabeza de la lista de estos problemas de tratamiento tecnocr\u00e1tico o autoritario el de la conservaci\u00f3n de los oc\u00e9anos. Presumiblemente, Moster\u00edn piensa en problemas an\u00e1logos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El resto de este estudio presenta una dilucidaci\u00f3n de la noci\u00f3n de conducta racional que opera con m\u00e1s par\u00e1metros que en el primer estudio. Los dos \u00faltimos cap\u00edtulos -\u00bbCreer y saber\u00bb y \u00abLa acci\u00f3n humana\u00bb- son los m\u00e1s estrictamente anal\u00edticos del libro. Con una composici\u00f3n m\u00e1s pedante de este, se habr\u00edan tenido que colocar al principio. Pero seguramente ha acertado el autor al ponerlos al final, si su intenci\u00f3n era la de despertar el inter\u00e9s de lectores no particularmente aficionados a la inevitable morosidad anal\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No es f\u00e1cil apuntar con brevedad las varias discusiones que sugiere este libro riguroso y estimulante. Tal vez algunos lectores queden poco convencidos por el optimismo gnoseol\u00f3gico que inspira al autor. Ese optimismo tiene varias manifestaciones: hace que el autor pase por alto la funci\u00f3n de la valoraci\u00f3n en las creencias (aunque, como es natural, considera el papel de la voluntad en la racionalidad pr\u00e1ctica); tambi\u00e9n le conduce a cierto absolutismo respecto de los fines \u00faltimos de la acci\u00f3n, pese a reconocer expl\u00edcitamente \u00abel momento de gratuidad\u00bb que hay en ellos (p. 31): pues una \u00abcondici\u00f3n de la conducta racional consiste, en la asunci\u00f3n de los propios intereses en el sistema de fines; es decir, el bienestar propio ha de ser uno de nuestros fines \u00faltimos\u00bb (p. 53). Por razonable que sea, esa condici\u00f3n implica que ciertos fines \u00faltimos son fuente de racionalidad, lo que equivale a decir a la moderna lo que los antiguos expresaban diciendo que hay ciertos fines que son intr\u00ednseca, absolutamente buenos. No es cosa de afirmar sin m\u00e1s que esta posici\u00f3n sea inevitablemente inconsistente con la afirmaci\u00f3n de la gratuidad de los fines \u00faltimos, pero sin duda habr\u00eda habido que construir expl\u00edcitamente su consistencia, o declarar que es una posici\u00f3n separada del an\u00e1lisis por un hiato decisional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En general, el optimismo gnoseol\u00f3gico de Moster\u00edn le lleva a menospreciar o silenciar ciertas dificultades de su posici\u00f3n. Por ejemplo: en la discusi\u00f3n de la validez de costumbres o doctrinas tradicionales, y utilizando el ejemplo del aborto en las concepciones heredades y ante los presentes problemas demogr\u00e1ficos, Moster\u00edn escribe: \u00abdesde el punto de vista racional, nada est\u00e1 absolutamente permitido o prohibido, ni por Dios ni por el diablo ni por la naturaleza ni por la historia. Lo \u00fanico que no se puede hacer es lo que es f\u00edsicamente imposible. Esto no significa, naturalmente, que todo da igual -lo cual ser\u00eda caer en la frivolidad pr\u00e1ctica- sino que todo depende de las metas que en un momento dado persigamos y de la informaci\u00f3n sobre el mundo de que dispongamos.\u00bb (p. 37). A prop\u00f3sito del ejemplo del aborto y del problema demogr\u00e1fico, la argumentaci\u00f3n y las metas deber\u00edan llevar a Moster\u00edn a considerar m\u00e1s bien el senicidio. El que no lo haga parece depender no de su argumentaci\u00f3n, sino de factores culturales no explicitados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Este optimismo se hace a veces cientificista. De vez en cuando, dentro de una tradici\u00f3n neopositivista, como cuando hace intervenir esa pieza inevitable de \u00abfilosof\u00eda cientificista perenne\u00bb que es el criterio de los competentes, entender el cual es condici\u00f3n de la racionalidad creencial. El mismo ejemplo que aduce Moster\u00edn se burla un poco del criterio de los competentes y sugiere que, junto a ese criterio, habr\u00eda que introducir en la racionalidad creencial y en la pr\u00e1ctica un criterio de docta ignorancia, por as\u00ed decirlo, que autorizara a prescindir en ciertos casos de las opiniones de los cient\u00edficos. El ejemplo de Moster\u00edn es la deriva continental: el creyente racional ha de admitir la opini\u00f3n dominante al respecto entre los ge\u00f3logos competentes. Pero ocurre que que en una generaci\u00f3n esa opini\u00f3n ha cambiado dos veces: hace poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os se ense\u00f1aba en el bachillerato la tesis de la deriva continental en la versi\u00f3n de Wegener; luego se olvid\u00f3, y hoy se vuelve a ense\u00f1ar con otra explicaci\u00f3n. Parece bueno recomendar al creyente racional y, sobre todo, al agente racional que, cuando ello sea posible, procure decidir con independencia de si los continentes se deslizan o no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una dificultad an\u00e1loga pero ampliada, se presenta cuando Moster\u00edn pasa del criterio de los competentes al de la competencia misma \u00ab\u2026solo en nuestra actual cultura universal se ha desarrollado una cosmovisi\u00f3n de este tipo\u00bb cient\u00edfico. \u00absolo en esta cultura puede uno plantearse la racionalidad creencial y, por tanto, tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica, que viene condicionada por la anterior\u00bb (pp. 57-58). No es seguro que la definici\u00f3n de creencia racional por Moster\u00edn le imponga esa consecuencia (entre otras cosas, porque el criterio de los competentes es relativo). Pero si realmente esta posici\u00f3n se deriva de la noci\u00f3n de racionalidad creencial y pr\u00e1ctica del autor, entonces esa noci\u00f3n parece inadecuada, puesto que declara irracionales las conductas que podr\u00edamos llamar sensatas o razonables de individuos de otras culturas. No es este un modo de decir conveniente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La cuesti\u00f3n respecto de la cual el optimismo cientificista puede tener consecuencias menos deseables es la de la \u00abracionalidad incompleta\u00bb considerada en el interesante estudio segundo. \u00abNuestro sistema sociocultural, nuestro mundo\u00bb, escribe el autor, \u00abha entrado en crisis. Y los aspectos m\u00e1s visibles de esa crisis son el resultado de la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (basada en la ciencia) a unos campos s\u00ed y a otros no, son el resultado -en definitiva- de la desigual aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo racional a parcelas sectoriales de la actividad humana.\u00bb (pp. 64-65)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Nada se puede objetar a esa descripci\u00f3n, que siempre se oye, por ejemplo, cuando se habla del atraso de las ciencias sociales respecto de las naturales. Pero hay que tomarla como una simple descripci\u00f3n, y hay que a\u00f1adir -incluso en el plano meramente descriptivo- que muchas t\u00e9cnicas racionales en alg\u00fan aspecto se aplican irracionalmente en otros. Se trata, unas veces, de la conocida discrepancia entre la microrracionalidad (de una empresa individual, p. e.) y la macrorracionalidad del conjunto del sistema producci\u00f3n-econom\u00eda-ecolog\u00eda de nuestra sociedad; otras veces se trata de la aplicaci\u00f3n de la racionalidad t\u00e9cnica a fines \u00abirracionales\u00bb (industria del armamento). En general, esta tesis de Moster\u00edn pasa por alto la instrumentalidad de la raz\u00f3n t\u00e9cnica y considera insuficientemente los aspectos morales y sociales, no tecnol\u00f3gicos, de estos problemas. Hay, en efecto, en el libro varias muestras de la falta de percepci\u00f3n de marcos y datos sociales, la cual empobrece o debilita los resultados de ciertos an\u00e1lisis o sus aplicaciones. As\u00ed, por ejemplo, Moster\u00edn considera \u00abpautas absurdas, que nunca tuvieron sentido\u00bb porque nunca han satisfecho \u00ablos intereses de las personas que las aceptan\u00bb, usos sociales como la cliteronom\u00eda, el estrujamiento de los pies femeninos, etc (p. 59). Si se tiene en cuenta el marco social se pone enseguida de manifiesto el sentido de esos usos, su funcionalidad a los intereses de la dominaci\u00f3n masculina. La insuficiencia del punto de vista sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico acarrea en \u00faltima instancia, contra la intenci\u00f3n expl\u00edcita del autor, la absolutizaci\u00f3n de criterios de racionalidad probablemente adecuados para nuestra cultura, pero cuya afirmaci\u00f3n absoluta oscurece la comprensi\u00f3n de ciertos aspectos de los problemas tratados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Hay en el libro de Moster\u00edn una expresi\u00f3n de optimismo racionalista que a algunos lectores puede parecer un poco pat\u00e9tica. En medio del presente renacimiento de tradiciones, filosof\u00edas y actitudes irracionalistas (probablemente relacionados con la extensa crisis econ\u00f3mica y cultural a la que tambi\u00e9n alude el autor), la introducci\u00f3n al volumen empieza as\u00ed: \u00abLas palabras \u201cracional\u201d y \u201cracionalidad\u201d gozan actualmente de buena salud y se usan m\u00e1s (y en tono m\u00e1s positivo) que nunca\u00bb (p. 11). Eso parece ser m\u00e1s un deseo que una observaci\u00f3n. Sin embargo, este libro de Jes\u00fas Moster\u00edn puede contribuir a que ese deseo se acerque a la realidad.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1736","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1736","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1736"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1736\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1743,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1736\/revisions\/1743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1736"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1736"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1736"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}