{"id":1835,"date":"2025-09-12T09:06:09","date_gmt":"2025-09-12T07:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1835"},"modified":"2025-09-12T09:06:09","modified_gmt":"2025-09-12T07:06:09","slug":"donde-se-habla-de-el-capital-un-gran-clasico-filosofico-economico-historico-y-sociologico-traducido-editado-presentado-y-anotado-detalladamente-por-el-autor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1835","title":{"rendered":"Donde se habla de <i>El Capital<\/i>, un gran cl\u00e1sico filos\u00f3fico, econ\u00f3mico, hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico traducido, editado, presentado y anotado detalladamente por el autor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). <\/em><em>Esta vez,<\/em> <em>textos suyos<\/em><em> sobre el gran cl\u00e1sico marxiano: <\/em><i><em>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/em><\/i><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>\u00cdNDICE<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"#30\">1. <\/a><a href=\"#30\">Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b>2<a href=\"#1\">. \u00bfA qu\u00e9 \u00abg\u00e9nero literario\u00bb pertenece <i>El Capital<\/i> de Marx?<\/a><\/b><br \/>\n<b>3<a href=\"#2\">. <\/a><a href=\"#2\">La edici\u00f3n catalana de las cartas de Marx y Engels sobre <i>El Capital<\/i><\/a><br \/>\n<b>4<a href=\"#3\">. <\/a><a href=\"#3\">Breve precisi\u00f3n del concepto de capital<\/a><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#4\">. <\/a><a href=\"#4\">Presentaci\u00f3n de <em>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx<\/em><\/a> <\/b><br \/>\n<b>6<a href=\"#5\">. <\/a><a href=\"#5\">Nota editorial OME 40-44<\/a>.<\/b><br \/>\n<b>7<a href=\"#6\">. <\/a><a href=\"#6\">Nota editorial OME 41<\/a><\/b><br \/>\n<b>8<a href=\"#7\">. Presentaci\u00f3n de OME 42<\/a><\/b><br \/>\n<b>9<a href=\"#8\">. Nota sobre OME<\/a> <\/b><br \/>\n<b>10<a href=\"#9\">. Cuatro notas complementarias<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#10\">11<\/a><a href=\"#10\">. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979<\/a>.<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#11\">12. Pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de\u00a0<\/a><a href=\"#11\"><i>El Capital<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#12\">13. Cartas de Marx y Engels: anotaciones de lectura<\/a><\/b><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#13\">1<\/a><a href=\"#13\">4<\/a><a href=\"#13\">. Marginalia<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"30\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>El Capital<\/i> fue, sin duda, uno de los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n m\u00e1s estudiados por el autor. Fue su contribuci\u00f3n central a la edici\u00f3n de las OME (las Obras de Marx y Engels). Su estudio, su rica y novedosa interpretaci\u00f3n, le acompa\u00f1\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas. Basta recordar su conferencia de 1983: \u00abAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n tradujo los dos primeros libros de la gran obra marxiana: OME 40, OME 41, primer libro, y OME 42, segundo libro. Dej\u00f3 a medias, no pudo continuar, la traducci\u00f3n del tercer libro (C\u00e9sar Rendueles hizo uso de partes de la traducci\u00f3n en su <i>Antolog\u00eda<\/i> de <i>El Capital <\/i>publicada en Alianza).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El proyecto OME tuvo que interrumpirse por \u00abrazones de mercado\u00bb (falta de ventas desde el punto de vista empresarial). Marx, Engels y otros autores de la tradici\u00f3n dejaron de interesar a un sector de la ciudadan\u00eda espa\u00f1ola de izquierdas. Se impuso el <i>carpe diem <\/i>mal concebido (la movida)<i>, <\/i>el desencanto, el \u00abcazar ratones\u00bb por el m\u00e9todo que fuera, el triunfo parcial de la ofensiva antimarxista y anticomunista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Cuando trabaj\u00f3 para OME con los libros de <i>El Capital,<\/i> adem\u00e1s de las interesantes notas al pie de p\u00e1gina que incluy\u00f3, anot\u00f3 detalladamente muchos pasajes del gran ensayo marxiano (y, en parte, engelsiano). Una buena parte de estas notas, no todas, se publicaron en <i>Escritos sobre <\/i>El Capital <i>(y textos afines)<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2004. Recogemos aqu\u00ed una selecci\u00f3n de las notas al <i>Capital I.<\/i> (La totalidad de las anotaciones pueden verse entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En su art\u00edculo biogr\u00e1fico de 1973 sobre \u00abKarl Marx\u00bb para la enciclopedia Universitas editada por Salvat, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abDesde 1848 hasta casi su muerte, Marx vivir\u00e1 intensamente los dos planos de su actividad: la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica (\u201cel arma de la cr\u00edtica\u201d) y la acci\u00f3n revolucionaria (\u201cla cr\u00edtica de las armas\u201d); de 1848 a finales de 1849 est\u00e1 sumido en la agitaci\u00f3n que acompa\u00f1a a la crisis revolucionaria de aquellos a\u00f1os, hasta la derrota. Luego, en el exilio definitivo de Londres, desde 1850, seguir\u00e1, tan heroica como sistem\u00e1ticamente, las investigaciones cient\u00edficas que culminar\u00e1n con la edici\u00f3n del volumen I de <i>El Capital <\/i>en 1867, precedido por la <i>Aportaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Cr\u00edtica<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Econom\u00eda<\/i><i> <\/i><i>Pol\u00edtica <\/i>en 1859. En estos trabajos completa relativamente Marx la s\u00edntesis econ\u00f3mica, hist\u00f3rica y pol\u00edtico-filos\u00f3fica que, como visi\u00f3n del conjunto, est\u00e1 presente en el <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i><i>Comunista.<\/i><i> <\/i>Desde 1866 hasta 1872 Marx trabaja en la Primera Internacional (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, AIT) y publica algunos de sus textos m\u00e1s interesantes de an\u00e1lisis hist\u00f3rico-pol\u00edtico, como, por ejemplo, <i>La<\/i><i> <\/i><i>guerra<\/i><i> <\/i><i>civil<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>Francia.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No se pod\u00eda dejar de estudiar ninguno de esos textos, sobre todo <i>El Capital, <\/i>si se quer\u00eda conocer con detalle<\/span><\/p>\n<p>\u00abel conjunto de teoremas o \u201cteor\u00eda\u201d de Marx, el \u201cmarxismo\u201d en el sentido de sistema de proposiciones, a la manera de los tratados cient\u00edficos. Pero tampoco parece que la enumeraci\u00f3n de sus proposiciones cient\u00edficas en este sentido fuera para Marx lo principal de su obra. Alguna vez que se present\u00f3 a Marx una manera de entender su pensamiento que consist\u00eda en esa r\u00edgida enumeraci\u00f3n y en inferencias no menos estrictas de ella, \u00e9l mismo coment\u00f3 con disgusto: \u201cPor lo que a m\u00ed hace, yo no soy marxista.\u201d\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Marx, observa Sacrist\u00e1n, era comunista, no fiel de ninguna escol\u00e1stica.<\/span><\/p>\n<p>\u00abSu comunismo consigui\u00f3 ser cient\u00edfico, esto es, fundamentado cr\u00edticamente en el conocimiento de la realidad social disponible en su \u00e9poca. Y el mismo Marx era lo suficientemente cient\u00edfico para saber <em>\u2013<\/em>y decir incluso en su madurez (por ejemplo, cuando fue conociendo mejor los restos de comunidad aldeana en Oriente y en Rusia)<em>\u2013<\/em>\u00a0que sus an\u00e1lisis del <i>Capital<\/i><i> <\/i>se basan en un sector s\u00f3lo del mundo social, a saber, la historia de la Europa occidental y Norteam\u00e9rica: \u201cHe limitado expresamente\u201d, escribir\u00eda el viejo Marx en su c\u00e9lebre carta a Vera Sassulich, \u201cla inevitabilidad de este camino (el estudiado en el <i>Capital<\/i>)<i> <\/i>a los pueblos de la Europa del Oeste\u201d.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El pensamiento de Marx no obedec\u00eda a las estrictas motivaciones de un cient\u00edfico que no fuera m\u00e1s que un cient\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p>\u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx es la fundamentaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica integralmente social, no parcialmente social como pueden serlo la pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica o la art\u00edstica, las vertientes en que otras actividades cient\u00edficas <em>\u2013<\/em>la f\u00edsica, por ejemplo, o la geometr\u00eda<em>\u2013<\/em>\u00a0son tambi\u00e9n a su modo fundamentaci\u00f3n de pr\u00e1cticas. Pronto hab\u00eda sabido Marx que, para entender la importancia de la insurrecci\u00f3n de los tejedores silesios en 1844, hac\u00eda falta \u201ccierta penetraci\u00f3n cient\u00edfica y algo de amor a los hombres\u201d. Por eso pudo decir Wilhelm Liebknecht en su elogio f\u00fanebre de Marx que la obra de \u00e9ste era tanto una \u201cense\u00f1anza\u201d cuanto una \u201caspiraci\u00f3n\u201d.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde ese punto de vista <em>\u2013<\/em>\u00abno desde el punto de vista respetable, pero diferente, del cient\u00edfico que se esfuerza por forjar sus hip\u00f3tesis y sacrifica comodidades y descansos por verlas confirmarse\u00bb<em>\u2013<\/em>, se pod\u00eda entender la resistencia moral de Marx<\/span><\/p>\n<p>\u00abhasta la autodestrucci\u00f3n f\u00edsica, desde 1850 sobre todo (y en parte ya antes), sin tener una subsistencia simplemente tranquila sino desde el momento, desgraciadamente ya tard\u00edo, en que Engels consigui\u00f3 asegurarle una discreta pensi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se recogen aqu\u00ed una selecci\u00f3n de sus aportaciones sobre el cl\u00e1sico marxiano.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>2. \u00bfA qu\u00e9 \u00abg\u00e9nero literario\u00bb pertenece\u00a0<i>El Capital<\/i> de Marx? (Propuesta de una investigaci\u00f3n)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Redactado con motivo del primer centenario de la edici\u00f3n en alem\u00e1n del libro I de <i>El Capital<\/i>. Albert Domingo Curto, su editor, coment\u00f3 que \u00aben origen parece haberse publicado en 1968 en alguna revista universitaria clandestina ciclostilada, probablemente del \u00e1mbito de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB\u00bb, de la que, seg\u00fan parece, solo sali\u00f3 un n\u00famero (11 de febrero de 1968).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Juan-Ram\u00f3n Capella recuper\u00f3 una copia del original de manos de Jacobo Mu\u00f1oz, amigo, colaborador y disc\u00edpulo de Sacrist\u00e1n, y su contenido fue reproducido en la revista <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba. 66, 1996, pp. 33-37.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1968, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia en el Aula Magna de la UB, con el t\u00edtulo \u00abConmemoraci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>\u00bb, de la que no hemos podido encontrar documentaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><i>Leer <\/i>El Capital<i>,<\/i> el t\u00edtulo que Louis Althusser escogi\u00f3 hace unos tres a\u00f1os para presentar una colecci\u00f3n de estudios, era una frase pensada provocativamente: como protesta contra la moda del \u00abjoven Marx\u00bb, contra la creciente tendencia a leer a Marx como puro fil\u00f3sofo. Pero \u00ableer <i>El Capital<\/i>\u00bb es tambi\u00e9n problema desde otro punto de vista, fuera de apasionamientos por o contra una moda. Para evitar esos apasionamientos, y tambi\u00e9n por brevedad, el problema de la lectura de Marx se va a plantear aqu\u00ed de forma no pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s peculiares de la literatura acerca del <i>Capital <\/i>es la extremosidad de los juicios que suscita su lectura. Esto es muy sabido y no vale la pena insistir aqu\u00ed sobre ello. Recordarlo era, empero, oportuno, porque ese clima caracter\u00edstico de la lectura de Marx sugiere ya algo acerca de la naturaleza de la obra de \u00e9ste.<\/p>\n<p>M\u00e1s interesante es, probablemente, considerar un momento el tipo de estimaci\u00f3n del <i>Capital<\/i> mucho m\u00e1s deseoso de decencia objetiva acad\u00e9mica \u2013caracter\u00edstico de los grandes autores que no pueden permitirse, por su personalidad cient\u00edfica, una apolog\u00eda directa del capitalismo a trav\u00e9s de una refutaci\u00f3n grosera del libro de Marx, ni, por otra parte, pueden prescindir tampoco, dada su posici\u00f3n de clase, de una apolog\u00eda indirecta de ese orden por medio de una sesuda justificaci\u00f3n de la tesis de la caducidad del <i>Capital<\/i>. Schumpeter es, probablemente, la m\u00e1s alta autoridad de esta distinguida categor\u00eda. Pero no es bueno invadir el campo de otros especialistas, y, por otra parte, la mencionada y distinguida categor\u00eda de autores comprende tambi\u00e9n a prestigiosos fil\u00f3sofos con los cuales el firmante de esta nota puede entend\u00e9rselas sin tanto riesgo de mala comprensi\u00f3n por insuficiencia t\u00e9cnica. El fil\u00f3sofo Benedetto Croce, contempor\u00e1neo de Schumpeter y titular, por alg\u00fan tiempo, del alto trono ideol\u00f3gico luego detentado en Europa por autores como Bergson y Heidegger, ofrece un buen punto de partida. Su comunidad hist\u00f3rico-cultural con Schumpeter es, por otra parte, considerable: tambi\u00e9n Croce ha pasado por la experiencia de una dilatada lectura de Marx, tambi\u00e9n \u00e9l decide pasar cuentas con Marx, tambi\u00e9n explica \u2013a veces\u2013 el marxismo sobre la base de una (para \u00e9l errada) sobreestimaci\u00f3n de Ricardo, etc. Pero, sobre todo, Croce ha expresado de una manera t\u00edpica el problema tomado en esta nota. Lo expresa, por supuesto, como antimarxista. En varios de sus libros, y principalmente en la <i>Historia de la historiograf\u00eda italiana del siglo XIX<\/i>, Croce, en el marco de una cr\u00edtica general del marxismo, se\u00f1ala como principal objeci\u00f3n a los escritos econ\u00f3micos de Marx, especialmente <i>El Capital<\/i>, el hecho de que esos textos no componen un tratado homog\u00e9neo de teor\u00eda econ\u00f3mica \u2013o de \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, como tradicionalmente se dec\u00eda\u2013 sino un conjunto de \u00abc\u00e1nones\u00bb o m\u00e9todos para la interpretaci\u00f3n del pasado, m\u00e1s unos cuantos an\u00e1lisis y proposiciones de forma propiamente te\u00f3rica, m\u00e1s un impulso \u00abprof\u00e9tico\u00bb o \u00abel\u00edptico\u00bb hacia otro tipo de sociedad, al que lleva la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Este tipo de cr\u00edtica no puede reducirse directamente a la corriente propaganda seg\u00fan la cual <i>El<\/i> <i>Capital<\/i> ha caducado hace mucho tiempo como an\u00e1lisis de la realidad capitalista. Indirectamente s\u00ed que se mueve en el mismo sentido, pues esa cr\u00edtica viene a decir: la ciencia econ\u00f3mica ha conseguido ya formas de teor\u00eda pura \u2013como la f\u00edsica o la biolog\u00eda\u2013 neutrales respecto de toda empresa o todo programa pol\u00edtico-social; la obra de Marx, como la de Ricardo, es anterior a ese nivel te\u00f3rico; luego es una obra caducada.<\/p>\n<p>Algo hay que aprender de esa liquidaci\u00f3n sutil del <i>Capital<\/i> y, en general, de los escritos de la madurez de Marx. Hay que aprender algo de ella porque recoge un hecho, aunque sea s\u00f3lo para convertirlo en eje de una apolog\u00eda indirecta del capitalismo. El hecho en cuesti\u00f3n est\u00e1 al alcance de cualquier lector sin prejuicios demasiado inconscientes: parece claro que la lectura de la mayor\u00eda de las p\u00e1ginas del Marx m\u00e1s maduro \u2013incluidas muchas del <i>Capital<\/i>\u2013 da inmediatamente la impresi\u00f3n de que uno est\u00e1 leyendo <i>otro tipo de literatura <\/i>que el que tiene delante cuando lee un tratado de teor\u00eda econ\u00f3mica o una monograf\u00eda sobre alg\u00fan problema econ\u00f3mico. Y la diferencia no se puede explicar s\u00f3lo por factores ideol\u00f3gicos, esto es, por el hecho de que la mayor\u00eda de textos econ\u00f3micos, did\u00e1cticos o de investigaci\u00f3n, que uno lee aqu\u00ed y ahora arraigan inequ\u00edvocamente en la base y en la cultura burguesas. Esa explicaci\u00f3n no basta, porque tambi\u00e9n se aprecia una gran diferencia de <i>g\u00e9nero<\/i> de lectura entre gran parte del <i>Capital<\/i> y las exposiciones de Lange, Strumilin o Dobb, por ejemplo, acerca del funcionamiento de econom\u00edas socialistas. (Por eso tambi\u00e9n resulta tan incorrecto y confusionario el uso por Althusser de la palabra \u00abteor\u00eda\u00bb para referirse a todos los escritos de la madurez de Marx).<\/p>\n<p>Las palabras no son tan inocentes como pueden parecerlo. Las palabras, por lo pronto, no van nunca \u2013o no cuentan nunca\u2013 solas, sueltas: cuentan s\u00f3lo en unas estructuras, los lenguajes (cotidianos o t\u00e9cnicos), que se presentan y funcionan como reproducci\u00f3n elemental e impl\u00edcita de la realidad, porque son ellos mismos la articulaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s generales con que los hombres perciben y piensan la realidad. Una de esas estructuras -la que aqu\u00ed interesa- es la formada con los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos que son nombres de las actividades intelectuales, los nombres de las ciencias, las teor\u00edas parciales, las t\u00e9cnicas, las artes, etc. Su conjunto estructurado puede llamarse -usando una palabra cl\u00e1sica en metodolog\u00eda- <i>sistem\u00e1tica del trabajo intelectual<\/i>. La sistem\u00e1tica del trabajo intelectual responde, en \u00faltima instancia, a la divisi\u00f3n de ese trabajo, y en este sentido tiene una racionalidad: esa racionalidad justifica, por ejemplo, la creciente formaci\u00f3n de neologismos para nuevas especialidades, etc. Pero como toda racionalidad lo es respecto de un sistema (o, a lo sumo, respecto de un conjunto o una sucesi\u00f3n de sistemas), no puede sorprender el que esa racionalidad b\u00e1sica sirva ideol\u00f3gicamente como instrumento para cerrar la sensibilidad de los hombres que viven dentro de un sistema social respecto de producciones intelectuales que rompan de alg\u00fan modo la sistem\u00e1tica del orden dado. Es frecuente entonces o\u00edr o leer cr\u00edticas a esas producciones por confusas, a-cient\u00edficas, no-art\u00edsticas, etc. Un ejemplo t\u00edpico en otro terreno es la vieja negaci\u00f3n del car\u00e1cter art\u00edstico-teatral de la obra de Bertolt Brecht, o de una parte de ella (las piezas did\u00e1cticas).<\/p>\n<p>Se sugiere aqu\u00ed que \u00e9se es tambi\u00e9n el caso de la cr\u00edtica que podr\u00eda llamarse \u00abformal\u00bb o \u00abmetodol\u00f3gica\u00bb de los escritos de la madurez de Marx: efectivamente no entran en la sistem\u00e1tica intelectual de la cultura acad\u00e9mica contempor\u00e1nea, y efectivamente se equivoca Althusser al llamarlos simplemente \u00abteor\u00eda\u00bb. El \u00abg\u00e9nero literario\u00bb del Marx maduro no es la teor\u00eda en el sentido fuerte o formal que hoy tiene esa palabra. Pero tampoco es \u2013como querr\u00eda Croce\u2013 el g\u00e9nero literario de Ricardo. Y ello porque Ricardo no se ha propuesto lo que esencialmente se propone Marx: <i>fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad<\/i>. Esta especial ocupaci\u00f3n \u2013que acaso pudiera llamarse \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1ctica revolucionaria\u2013 es el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario. Por eso es in\u00fatil leer las obras de Marx como teor\u00eda pura en el sentido formal de la sistem\u00e1tica universitaria, y es in\u00fatil leerlas como si fueran puros programas de acci\u00f3n pol\u00edtica. Ni tampoco son las dos cosas \u00aba la vez\u00bb, sumadas, por as\u00ed decirlo: sino que son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica, y viceversa.<\/p>\n<p>Es obvio \u2013y desconocerlo ser\u00eda confundir la \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb marxiana con un pragmatismo\u2013 que esa ocupaci\u00f3n intelectual obliga a Marx a dominar y esclarecer cient\u00edficamente la mayor cantidad de material posible y, por lo tanto, que siempre ser\u00e1 una operaci\u00f3n admisible y con sentido la cr\u00edtica meramente cient\u00edfica de los elementos meramente te\u00f3ricos de la obra de Marx. Como tambi\u00e9n lo es la operaci\u00f3n que consiste en continuar, completar y desarrollar los aspectos puramente te\u00f3ricos de esa obra (como hizo Hilferding), o el conjunto de su praxeolog\u00eda revolucionaria (como hizo Lenin). Lo \u00fanico realmente est\u00e9ril es hacer de la obra de Marx algo que tenga por fuerza que encasillarse en la sistem\u00e1tica intelectual acad\u00e9mica: forzar su discurso en el de la pura teor\u00eda, como hizo la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata y hacen hoy los althusserianos, o forzarlo en la pura filosof\u00eda, en la mera postulaci\u00f3n de ideales, como hacen hoy numerosos intelectuales y cat\u00f3licos tan bien intencionados como unilaterales en su lectura de Marx.<\/p>\n<p>Sugerida esa lectura de la obra madura de Marx, hay que a\u00f1adir una advertencia para impedir, en la medida de lo posible, que la concisi\u00f3n, siempre involuntariamente tajante y categ\u00f3rica, sugiera tambi\u00e9n un desprecio de la teor\u00eda pura, formal: la actitud de Marx, la actitud que aqu\u00ed se propone llamar \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb, ante la teor\u00eda pura no es ni puede ser de desprecio o ignorancia. La relaci\u00f3n entre el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb praxeol\u00f3gico revolucionario y el de la teor\u00eda pura (en sentido fuerte o formal) no es de antagonismo, sino de supraordinaci\u00f3n: para la clarificaci\u00f3n y la fundamentaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica revolucionaria racional la teor\u00eda es el instrumento m\u00e1s valioso, aparte de su valor no instrumental, de conocimiento. Marx lo ha sabido muy bien \u2013todav\u00eda hoy admira su erudici\u00f3n\u2013 y eso hace de \u00e9l, precisamente, una figura \u00fanica en la galer\u00eda de los grandes revolucionarios de la historia.<\/p>\n<p>Muy probablemente el planteamiento m\u00e1s acad\u00e9mico de esta cuesti\u00f3n consistir\u00eda en tomarse en serio el subt\u00edtulo del <i>Capital<\/i>: \u00ab<i>Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/i>\u00bb. Una interesante tesis doctoral en Econom\u00eda (en Historia de las doctrinas econ\u00f3micas) podr\u00eda proponerse tomar en serio esa \u00abinterpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u00bb, como dicen los fil\u00f3logos y los juristas, o sea, esa autointerpretaci\u00f3n de Marx; podr\u00eda estudiar en qu\u00e9 medida parafrasea la <i>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/i> de Kant \u2013y se podr\u00eda apostar, como hip\u00f3tesis inicial, a que la parafrasea intencionadamente, aunque a trav\u00e9s del \u00abhegelianismo de izquierda\u00bb\u2013; podr\u00eda luego estudiar en qu\u00e9 medida eso supone que Marx no piensa estar haciendo Econom\u00eda Pol\u00edtica, sino otra cosa (su cr\u00edtica), al modo como Kant no estaba haciendo \u00abraz\u00f3n pura\u00bb tradicional (metaf\u00edsica), sino otra cosa, sin abandonar por ello la tem\u00e1tica cuya concepci\u00f3n tradicional cr\u00edtica, etc.- Quede esta sugesti\u00f3n para alg\u00fan estudioso de econom\u00eda aficionado a la historia ideol\u00f3gica de su disciplina.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>3. La edici\u00f3n catalana de las cartas de Marx y Engels sobre <em>El Capital<\/em><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se public\u00f3 en <i>Nous Horitzons<\/i>, oto\u00f1o 1967, pp. 53-54 (firmado como M.C.). Sacrist\u00e1n era en aquel entonces director de la publicaci\u00f3n, la revista te\u00f3rica de los comunistas catalanes que se publicaba \u00edntegramente en catal\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p>Hay que celebrar que la empresa de editar los cl\u00e1sicos del marxismo contin\u00fae abri\u00e9ndose tenazmente una brecha, por estrecha que sea, en la muralla, dos veces bautizada, de la censura franquista. Menos saludables son algunos rasgos de la manera como a menudo se hacen estas ediciones. Hemos visto editar y presentar a Gramsci con errores de tal calibre como los referentes a los datos de su vida, y ya no recordamos f\u00e1cilmente la cantidad de Marx traducido del franc\u00e9s (sin tratarse de la <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>, ni de otros textos franceses) o del ingl\u00e9s (y no eran los art\u00edculos de la <i>New York Daily Tribune<\/i>, ni declaraciones ni llamamientos ingleses) que nos han llegado a las manos. En algunos de estos casos, el mensajero entre Marx y el traductor catal\u00e1n era, para acabarlo de arreglar, un antimarxista m\u00e1s o menos solvente y, sin ninguna duda, anticomunista m\u00e1s o menos fren\u00e9tico. En el caso del volumen que nos ocupa (K. Marx y F. Engels,<i> Cartas sobre \u00abEl Capital\u00bb<\/i>, Barcelona, Edici\u00f3n de Materiales, 1967, 335 p\u00e1ginas), falta este agravante: los editores catalanes de la correspondencia de Marx y Engels sobre <i>El Capital<\/i> se han beneficiado del notable trabajo de selecci\u00f3n y anotaci\u00f3n del <i>comunista<\/i> franc\u00e9s Gilbert Badia, basado a su vez en el no menos considerable trabajo de desciframiento, selecci\u00f3n y edici\u00f3n, realizado por los <i>comunistas<\/i> alemanes de la editorial Dietz, una de las m\u00e1s antiguas editoriales <i>comunistas<\/i> del mundo.<\/p>\n<p>El lector se preguntar\u00e1 por qu\u00e9 hemos subrayado tres veces la palabra \u00abcomunista\u00bb. He aqu\u00ed la explicaci\u00f3n: estos editores que utilizan por partida triple el trabajo editorial del Partido Comunista se permiten anteponer al texto de Marx y Engels (y a las valiosas notas de Badia), una p\u00e1ginas del se\u00f1or Santi Soler, en las que dice, como lo han hecho tantas otros publicistas reaccionarios, incluyendo fascistas, que en Francia \u00ablas editoriales de filiaci\u00f3n comunista han evitado curiosamente la publicaci\u00f3n de ciertas obras del joven Marx (pr\u00e1cticamente todas)\u00bb y que \u00abla edici\u00f3n de las obras completas de Marx-Engels en la URSS est\u00e1 todav\u00eda a medio hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Es cierto que uno est\u00e1 ha acostumbrado a estas cosas, y sabe que en la mayor\u00eda de los casos no se trata de ignorancia, sino de anticomunismo. Pero puesto que en estas cuestiones parece que es necesario tener m\u00e1s paciencia que un faquir, daremos una ayuda a la hipot\u00e9tica ignorancia inocente del se\u00f1or Santi Soler. Si quieren tomar nota:<\/p>\n<p>a) Las \u00c9ditions Sociales de Par\u00eds tienen unas excelentes ediciones de casi todos los escritos juveniles de Marx. En especial, la edici\u00f3n de la principal obra juvenil de Marx (y de la que m\u00e1s se dice que los comunistas no editan), los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> de 1844, a cargo de Bottigelli, es, en nuestra opini\u00f3n, la mejor que hay (en traducci\u00f3n). Y, no hay que decirlo, infinitamente superior a la que edit\u00f3 la anticomunista Landshut en la Kr\u00f6ners Taschenbuch-Ausgabe.<\/p>\n<p>b) El concepto de \u00abobras completas\u00bb de Marx y Engels es muy dif\u00edcil de fijar, tanto que <i>ninguna edici\u00f3n<\/i> hecha por editoriales comunistas se ha decidido a\u00fan a usar esta denominaci\u00f3n. Hay, por ejemplo, miles de folios de Marx con extractos de sus lecturas, con c\u00e1lculos aritm\u00e9ticos o algebraicos sencillos de la \u00e9poca de preparaci\u00f3n de <i>El Capita<\/i>l, con ejercicios de la \u00e9poca, en que profundiza en el c\u00e1lculo infinitesimal, etc. No todos estos papeles (de inter\u00e9s, cuando lo tienen, meramente erudito) han sido publicados. Pero todo trabajo un poco desarrollado de Marx y Engels que ha conseguido ser descifrado ha sido publicado diversas veces por las editoriales sovi\u00e9ticas y por las de otros partidos comunistas, incluidos los trabajos que ambos autores hab\u00edan querido dejar \u2013seg\u00fan frase de Marx\u2013 \u00aba la roedora cr\u00edtica de las ratas\u00bb (Por cierto, no otro que Gramsci sostuvo \u2013y la opini\u00f3n es respetable\u2013 que editar borradores de Marx, como han hecho las editoriales sovi\u00e9ticas, era empresa discutible y tal vez injusta con la memoria del maestro). Hay, todav\u00eda, en el mercado europeo dos ediciones \u2013que nosotros hemos manejado\u2013 completas en ese sentido (pero sin afirmarlo en el t\u00edtulo) de los textos originales (alemanes, franceses, ingleses). Recomendamos especialmente al se\u00f1or Santi Soler la edici\u00f3n (alemana) del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania (que es un partido comunista, naturalmente), basada en la edici\u00f3n del Instituto an\u00e1logo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (que, como su nombre, indica, etc). Esta es la ficha t\u00e9cnica: Karl Marx-Friedrich Engels,<i> Werke<\/i>. 26 tomos en 29 vol\u00famenes m\u00e1s tres vol\u00famenes complementarios. Berl\u00edn, Editorial Dietz. 1956 y siguientes.<\/p>\n<p>Las obras juveniles de Marx y Engels (\u00bfpor qu\u00e9 no recuerda el se\u00f1or Soler que tambi\u00e9n Engels fue joven?), se encuentran en el volumen I y en los tres vol\u00famenes complementarios, con un total de 2.000 p\u00e1ginas. El aspecto t\u00e9cnico de la edici\u00f3n nos gusta m\u00e1s que la rusa. Por eso la seleccionamos.<\/p>\n<p>c) Con esto la situaci\u00f3n de la edici\u00f3n Marx y Engels es mucho mejor que la de muchos cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda y de la ciencia, por no hablar de otros cl\u00e1sicos no marxistas y no comunistas del pensamiento pol\u00edtico. Esto no quiere decir, sin embargo, que sea necesario descansar tranquilamente en la casa ya acabada. Las dos principales tareas que restan pendientes son:<\/p>\n<p>Primera: resolver definitivamente el desciframiento y, en general, el problema de la edici\u00f3n de numerosos pliegos y cuadernos, con o sin problemas doctrinales, sobre los que filol\u00f3gicamente todav\u00eda no se ha llegado a una clarificaci\u00f3n. En ese momento podremos disponer de una edici\u00f3n literalmente completa.<\/p>\n<p>Segunda: proceder a una edici\u00f3n diplom\u00e1tica de las obras, dando como irresolubles (como se ha hecho en la pr\u00e1ctica con los<i> Manuscritos<\/i> de 1844) los problemas de interpretaci\u00f3n que hoy todav\u00eda hay pendientes y a\u00f1adiendo los papeles en cuesti\u00f3n meramente en fotocopia.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>4. Precisi\u00f3n breve del concepto de capital<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el ap\u00e9ndice de coloquio de su conferencia, una probable petici\u00f3n de su amiga Joaquina Joaniquet, sobre \u00abTres principales tendencias ante el actual problema de la ense\u00f1anza\u00bb (Palma de Mallorca, 15\/2\/1973, para estudiantes de COU), Sacrist\u00e1n incluy\u00f3 una \u00abPrecisi\u00f3n breve del concepto de capital\u00bb:<\/span><\/p>\n<p>1. Capital es b\u00e1sicamente riqueza utilizada (en acto o latentemente) para hacer trabajar a otros, que no podr\u00edan producir (en una sociedad dada, la capitalista, precisamente) con lo que ellos poseen, que es s\u00f3lo la capacidad productiva neurof\u00edsica de la especie, la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>2. El concepto requiere muchas precisiones m\u00e1s para ser dilucidado, no s\u00f3lo esa diferenciaci\u00f3n entre \u00e9l y el de riqueza. Pero para los fines de este contexto, pueden bastar los siguientes rasgos:<\/p>\n<p>2.1. <i>Capital es poder sobre trabajadores<\/i>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que se adquiere con el capital, por ejemplo, al heredar un gran patrimonio?<\/p>\n<p>\u00abEl que, por ejemplo, hereda un gran patrimonio, no hereda, ciertamente, con ello, de un modo directo, poder pol\u00edtico. El tipo de poder que esa posesi\u00f3n le otorga inmediata y rectamente es el <i>poder de comprar<\/i>, un derecho de imperio sobre trabajo de otros o sobre todo producto de ese trabajo que existe en el momento dado en el mercado\u00bb. Smith, tomo I; p. 61.<\/p>\n<p>\u00abEl capital es, pues, el <i>poder de imperio<\/i> sobre los trabajadores y sus productos. El capitalista posee ese poder no a causa de sus propiedades personales o humanas, sino en cuanto que es <i>propietario<\/i> del capital. Su poder es el poder de compra de su capital, al que nada puede resistirse\u00bb. (Karl Marx, <i>\u00d6konomische-philosophische Manuskripte<\/i> (1844), MEW, Erg\u00e4nz-ungsband, Erster Teil, Berlin (DDR), Dietz Verlag, 1968, p. 484. Karl Marx, <i>Manuscritos: econom\u00eda y filosof\u00eda<\/i>, traducci\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Francisco Rubio Llorente, Madrid, Alianza editorial, 1968, p\u00e1gs. 68-69.<\/p>\n<p>2.2. <i>El capital es propio de una sociedad cosificadora, despersonalizadora<\/i>.<\/p>\n<p>\u00abEl capitalista mismo no es soberano sino como <i>personificaci\u00f3n del capital.<\/i> Por eso en la contabilidad italiana esta funci\u00f3n suya de <i>capitalista<\/i>, de capital personificado, se contrapone constantemente a \u00e9l mismo en cuanto simple persona, condici\u00f3n en la cual aparece s\u00f3lo como consumidor privado y deudor de su propio capital.\u00bb\u00a0(Karl Marx, <i>Theorien \u00fcber den Mehrwer<\/i>t [<i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>], MEW, Band 26, Erster Teil, Berlin (DDR), 1965, p\u00e1gs. 365.<\/p>\n<p>\u00abA trav\u00e9s del sistema bancario se substrae de las manos de los capitalistas privados y de los usureros la distribuci\u00f3n del capital (\u2026) en cuanto funci\u00f3n social\u00bb. (Karl Marx, <i>Das Kapital<\/i>, III, MEW, Band 25, Berlin (DDR), Dietz Verlag, 1964, p. 620. <i>El Capital<\/i>, III, Versi\u00f3n del alem\u00e1n por Wenceslao Roces, M\u00e9xico, FCE 1946, p\u00e1g. 567).<\/p>\n<p>2.3. <i>El capital es una barrera contradictoria con la producci\u00f3n que \u00e9l mismo puso hist\u00f3ricamente en marcha.<\/i><\/p>\n<p>\u00ab<i>La verdadera limitaci\u00f3n<\/i> de la producci\u00f3n capitalista es el <i>c<\/i><i>apital mismo,<\/i> es lo siguiente: que el capital y su autovalorizaci\u00f3n aparecen como punto de partida y como punto final, como motivo y como finalidad de la producci\u00f3n; que la producci\u00f3n no es sino producci\u00f3n <i>para<\/i> el capital, en vez de ser, a la inversa, los medios de producci\u00f3n meros medios para una configuraci\u00f3n en expansi\u00f3n constante del proceso vital para la <i>sociedad<\/i> de los productores (&#8230;) El medio \u2013el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales\u2013 entra en conflicto permanente con la limitada finalidad, que es la de valorizar el capital existente. Por eso, aunque el modo de producci\u00f3n capitalista es un instrumento hist\u00f3rico del desarrollo de la fuerza productiva material y de la creaci\u00f3n del mercado mundial correspondiente a esa fuerza, sin embargo, tambi\u00e9n es al mismo tiempo la contradicci\u00f3n permanente entre esa funci\u00f3n hist\u00f3rica suya y las relaciones sociales de producci\u00f3n que le corresponden como modo de producci\u00f3n.\u00bb (Karl Marx, <i>Das Kapital<\/i>, III, cit., p. 260. <i>El Capital<\/i> III, cit., p. 248).<\/p>\n<p>3.1. El primer rasgo tiene que ver con el hecho de que en una sociedad capitalista la ense\u00f1anza, el sistema de ense\u00f1anza, perjudique a los trabajadores.<\/p>\n<p>3.2. El segundo rasgo tiene que ver con el hecho de que la estimaci\u00f3n de las personas y de su educaci\u00f3n se suela basar en los t\u00edtulos que tiene, los cuales le sit\u00faan en una jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>3.3. El tercero de los rasgos se\u00f1alados tiene que ver con el hecho de presente crisis de la educaci\u00f3n en las sociedades capitalistas.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>5. Presentaci\u00f3n de\u00a0<i>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 una breve presentaci\u00f3n (solapa interior del libro) de su traducci\u00f3n de <i>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx <\/i>de Jind\u0159ich Zelen\u00fd <em>(<\/em>publicado por la editorial Grijalbo en 1974, un texto muy apreciado por \u00e9l).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anteriormente tradujo una carta de DILIA-Departamento literario (Rudolf Sponar) para Grijalbo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Querida se\u00f1ora (Grijalbo):<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Acusamos recibo de su carta del 9 de febrero de 1971 sobre la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de la obra <i>La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital<i> de Marx<\/i>, del se\u00f1or Jind\u0159ich Zelen\u00fd.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Rogamos nos disculpe el retraso con que contestamos a su carta; ocurre que el autor no ha vuelto a Praga hasta estos d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El autor est\u00e1 enteramente de acuerdo con sus propuestas, raz\u00f3n por la cual le enviamos el contrato que hallar\u00e1 usted ajunto en cuatro ejemplares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por lo que hace al t\u00edtulo, el autor est\u00e1 de acuerdo en que el t\u00edtulo espa\u00f1ol sea<i> La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital<i> de Marx<\/i> y en que la obra se traduzca de la edici\u00f3n publicada por la casa AKADEMIE Verlag de Berl\u00edn o de la edici\u00f3n austr\u00edaca publicada con el t\u00edtulo<i> La ciencia de la l\u00f3gica y el Capital <\/i>por las ediciones EUROPA VERLAG de Viena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El autor no desea hace ninguna modificaci\u00f3n al texto: su \u00fanica condici\u00f3n es que reciba la nota previa, el pr\u00f3logo o ep\u00edlogo que ustedes crean necesario a\u00f1adir a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, para aprobarlos en su caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hemos observado que prev\u00e9n ustedes una primera tirada de 3.000 ejemplares cuyo precio de venta se situar\u00eda entre las 250 y las 300 pesetas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esperamos que el contrato merezca la aprobaci\u00f3n de ustedes y les rogamos, en este caso, que nos devuelvan tres copias firmadas, una de las cuales recibir\u00e1n de nuevo ustedes, firmada por el autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esperando con placer sus noticias les rogamos\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">PS: \u00bfPodr\u00edan ustedes indicarnos el cambio pesetas-d\u00f3lares?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tres mil ejemplares no es una errata de la que se nos pueda responsabilizar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con dos observaciones de Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al mandarles el contrato se les prometer\u00e1 que enviaremos el pr\u00f3logo \u2013si lo escribimos, que creo que s\u00ed\u2013 al autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfNo es asombrosa la pregunta sobre los d\u00f3lares por aparte de una agencia comercial?<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p>El meticuloso y amplio ensayo de Zelen\u00fd sobre la estructura l\u00f3gica del <i>Capital <\/i>de Marx es probablemente la elaboraci\u00f3n m\u00e1s seria del punto de vista de reacci\u00f3n al entusiasmo por los escritos del joven Marx que fue parejo de la crisis del dogmatismo estalinista. No en vano la \u00e9poca de preparaci\u00f3n del libro de Zelen\u00fd coincide con la de las otras dos cristalizaciones principales de un marxismo neo-cientificista en la tradici\u00f3n de la II Internacional: los estudios del grupo Richta y los del grupo Althusser.<\/p>\n<p>Pero la empresa intelectual de Zelen\u00fd se diferencia con apreciable ventaja de esas otras dos l\u00edneas emparentadas con la suya: est\u00e1 libre del vago progresismo del Richta fil\u00f3sofo, y tambi\u00e9n de la ignorante ret\u00f3rica que caracteriza a gran parte de la producci\u00f3n del grupo de Althusser. Zelen\u00fd no es un \u00abmarx\u00f3logo\u00bb, sino un escritor de pensamiento inequ\u00edvocamente socialista. Y ha le\u00eddo de verdad a Marx, en vez de limitarse a aconsejar su lectura.<\/p>\n<p>El tema de este estudio de Zelen\u00fd es el problema epistemol\u00f3gico de en qu\u00e9 medida la formaci\u00f3n del marxismo significa (si la significa, claro est\u00e1) una revoluci\u00f3n de la noci\u00f3n de ciencia. El autor no pretende plantear as\u00ed una cuesti\u00f3n apocal\u00edptica, como si la presumible revoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica no tuviera historia. Zelen\u00fd sabe muy bien \u2013y lo dice\u2013 que, en todo caso, su tema contin\u00faa, por innovadoramente que sea, la problem\u00e1tica presente en el pensamiento y en la sociedad moderna desde el momento de claro ascenso de la burgues\u00eda europea, desde Bacon hasta Hegel, pasando por Descartes, Locke, Leibniz y Kant (por citar sus principales puntos de referencia en el campo de las ideas).<\/p>\n<p>El hilo conductor de la investigaci\u00f3n es el an\u00e1lisis de la estructura l\u00f3gica del <i>Capital.<\/i> La concepci\u00f3n de Zelen\u00fd al respecto se podr\u00eda resumir as\u00ed: la principal obra de Marx sigue ante todo, en su estructura l\u00f3gica, el movimiento de la sociedad burguesa. El sujeto del proceso que estudia<i><b> <\/b><\/i><i>El Capital <\/i>no son los hombres. La causa de ello es que tampoco en el movimiento hist\u00f3rico real de la sociedad burguesa no son los seres humanos el sujeto soberano (Hasta aqu\u00ed el <i>resultado<\/i> \u2013no los an\u00e1lisis, incomparablemente m\u00e1s exactos en la obra de <em>Zelen\u00fd\u2013<\/em>\u00a0coincide con la posici\u00f3n ideol\u00f3gica del grupo Althusser). Pero si los hombres no son el sujeto del movimiento estudiado en <i>El Capital,<\/i> o no son el sujeto soberano de ese movimiento, es porque en la realidad burguesa el sujeto soberano es <i>el capital.<\/i> El sujeto del movimiento estudiado por <i>El Capital <\/i>es el capital.<\/p>\n<p>Se puede diferir de esa interpretaci\u00f3n. Pero, en todo caso, es obligado reconocer que se trata de la versi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida del punto de vista que consiste en situar <i>El Capital<\/i> en el centro de la obra de Marx (la econom\u00eda, pues, en el centro del pensamiento socialista) y no poner en primer t\u00e9rmino lo que fue t\u00edtulo inicial de la empresa y se conserva como subt\u00edtulo de su parcial cumplimiento: <i>Cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica. Su solidez, la calidad cient\u00edfica, de la investigaci\u00f3n de Zelen\u00fd, le evita presentar, en el plano epistemol\u00f3gico, hinchadas vaciedades como contenido de la revoluci\u00f3n del concepto de ciencia por el marxismo. En las p\u00e1ginas de Zelen\u00fd Marx no aparece descubriendo continentes m\u00e1s conocidos que el Mediterr\u00e1neo \u2013como en la ret\u00f3rica francesa\u2013, sino intentando con un \u00e9xito importante algo que estuvo desde antiguo presente en la intenci\u00f3n intelectual de todos los pensadores revolucionarios: articular racionalmente el conocer con el hacer, lo que se sabe del mundo social con la voluntad de revolucionarlo. Zelen\u00fd, situado en el acad\u00e9mico ambiente del marxismo centroeuropeo, dice eso con los tecnicismos tradicionales y, a la vez, de moda en la primera mitad de los a\u00f1os sesenta: la formaci\u00f3n del marxismo significa seg\u00fan \u00e9l la superaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n tradicional entre gnoseolog\u00eda y ontolog\u00eda en un m\u00e9todo filos\u00f3fico de investigaci\u00f3n l\u00f3gica de fundamentos que es nuevo en sus principios y se podr\u00eda llamar, desde el punto de vista de su contenido, m\u00e9todo \u00abonto-praxeol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p>Este importante ensayo de Zelen\u00fd podr\u00eda contribuir a poner, por fin, en un marco exacto, limpio de ret\u00f3rica e imprecisi\u00f3n parisiense, la lucha entre los que creen que en el principio de la dial\u00e9ctica revolucionaria est\u00e1 la Palabra y los que creen que est\u00e1 la Acci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>6. Nota editorial OME 40-44.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Poco despu\u00e9s se inici\u00f3 la edici\u00f3n de las OME, las obras de Marx y Engels. Como comentamos, Sacrist\u00e1n, director de la edici\u00f3n, tradujo, prolog\u00f3 y anot\u00f3 (con mucho detalle) los libros I y II de <i>El Capital<\/i> y dej\u00f3 a medias la traducci\u00f3n del libro III. La mayor parte de estos materiales est\u00e1n recogidos en <i>Escritos sobre <\/i>El Capital<i> y textos afines<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2004.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto (de una erudici\u00f3n deslumbrante en nuestra opini\u00f3n) es su nota editorial para OME 40-44, para los cinco libros proyectados para la edici\u00f3n completa de <i>El Capital<\/i> (se editaron finalmente OME 40, OME 41, el primer libro de <i>El Capital<\/i>, y OME-42, el segundo libro; qued\u00f3 sin publicar el tercer libro). Apareci\u00f3 en OME 40 (pp. XIII-XXXIX) y fue incluida en <i>Panfletos y materiales I. Sobre Marx y marxismo,<\/i> pp. 371-414.<\/span><\/p>\n<p>La forma en que se presenta en OME <i>El Capital<\/i> es la m\u00e1s corriente en la tradici\u00f3n editorial, la forma \u00faltima que le dio Engels: la de la cuarta edici\u00f3n alemana del libro I y las primeras ediciones alemanas de los libros II y III. En cuanto al libro IV, es decir, a las<i> Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda <\/i>[NE: traducci\u00f3n de Javier P\u00e9rez Royo, OME 45-48; solo se edit\u00f3 el primer volumen, OME45, de los cuatro proyectados], \u00e9ste se ofrecer\u00e1 de acuerdo con los \u00faltimos resultados a que haya llegado en su momento la investigaci\u00f3n del equipo editor de la Nueva MEGA. El criterio de OME para la edici\u00f3n de <i>Capital I-III<\/i> es el de MEW, edici\u00f3n tomada como base.<\/p>\n<p>Esa soluci\u00f3n editorial es discutible, nada inconcusa. Y ha sido ya puesta en discusi\u00f3n y abandonada en la pr\u00e1ctica en un caso digno de nota: Maximilien Rubel, pese a expresar gran estimaci\u00f3n del trabajo editorial de Engels, ha optado por separarse de \u00e9l en algunos puntos de su edici\u00f3n de las obras econ\u00f3micas de Marx (tambi\u00e9n se aparta en un punto de los criterios del mismo Marx, al organizar el libro I de <i>El Capital<\/i>). De acuerdo con los principios generales de OME, aqu\u00ed no se va a emprender la discusi\u00f3n posible sobre ese asunto, del mismo modo que, en general, los pr\u00f3logos y las notas de esta edici\u00f3n intentar\u00e1n abstenerse de afirmaciones doctrinales y de interpretaciones. En la presente nota se trata s\u00f3lo de reunir para comodidad del lector informaciones, elementos de juicio acerca de la forma editorial en que se suele presentar y se presenta en OME la obra: principalmente, se ofrece un fichero de textos de Marx y Engels que documentan el proceso editorial de <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n de una Nueva MEGA, que pondr\u00e1 a disposici\u00f3n de los lectores interesados los manuscritos de Marx, da particular oportunidad a la tarea de reunir informaciones acerca de la g\u00e9nesis de la forma editorial de <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<p>Antes de hacerlo conviene indicar la \u00fanica diferencia entre esta edici\u00f3n y la cuarta de <i>El Capital I<\/i>, preparada por Engels: las notas de Marx en lenguas no alemanas (griego, lat\u00edn, italiano, franc\u00e9s, ingl\u00e9s), conservadas de la misma forma por Engels en sus ediciones, aparecen en OME traducidas al castellano (salvo cuando su uso por Marx en aquellas lenguas originales se debe a razones t\u00e9cnicas y cuando tiene un valor estil\u00edstico. Se trata del mismo criterio aplicado por Rubel en su traducci\u00f3n de otros textos de Marx). Esta soluci\u00f3n ha parecido la m\u00e1s concorde con la naturaleza de la edici\u00f3n.<\/p>\n<p><b>I. Los or\u00edgenes del proyecto literario de Marx<\/b><\/p>\n<p>La forma final de <i>El Capital<\/i> tiene una larga historia. Marx ha trabajado en su proyecto cient\u00edfico, con numerosas interrupciones, durante unos 24 a\u00f1os contados hasta la aparici\u00f3n del libro primero de <i>El Capital.<\/i> Al preparar para la imprenta la 4\u00aa edici\u00f3n alemana de <i>Capital I<\/i>, en junio de 1890, Engels ha tenido que retocar citas de autores ingleses que Marx hab\u00eda tomado de sus cuadernos de apuntes y extractos de 1844, a\u00fan utilizados, pues, por \u00e9l para la redacci\u00f3n definitiva de 1866-1867. Entre los<\/p>\n<p>textos que le han presentado dificultades editoriales, escribe Engels en su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n dicha (v\u00e9aselo m\u00e1s adelante, p\u00e1g. 27), hay \u00abalgunos trozos citados a partir de los viejos cuadernos de Par\u00eds de los a\u00f1os 1843-1845, cuando Marx no sab\u00eda ingl\u00e9s y le\u00eda a los economistas ingleses en lengua francesa &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1857, cuando las perspectivas de una nueva crisis econ\u00f3mica \u2014as\u00ed como, tal vez, la reciente aparici\u00f3n de escritos proudhonianos, seg\u00fan lo han observado varios autores\u2014 le incitan a terminar una de sus numerosas interrupciones del trabajo literario, Marx escribe por dos veces a Lassalle fechando en 1843 el comienzo de su proyecto cient\u00edfico:<\/p>\n<p>\u00ab<em>After al<\/em>l &lt;despu\u00e9s de todo&gt;, me huelo que, ahora que tras 15 a\u00f1os de estudio hab\u00eda llegado al punto de poder poner manos a la obra, es probable que <em>interfere<\/em> &lt;interfieran&gt; tempestuosos movimientos exteriores. <em>Never mind<\/em> &lt;No importa&gt;. Si termino demasiado tarde para poder a\u00fan hallar al mundo atento a cosas semejantes, la culpa ser\u00e1 evidentemente <em>my own<\/em> &lt;m\u00eda&gt;.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle, 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a mi retraso en el env\u00edo del manuscrito, primero me impidi\u00f3 hacerlo la enfermedad y luego tuve que hacer trabajos atrasados para ganarme la vida. Pero la verdadera causa es \u00e9sta: ten\u00eda ante m\u00ed el material; no se trataba ya m\u00e1s que de la forma. Pero en todo lo que escrib\u00ed, el estilo me dejaba sabor a enfermedad hep\u00e1tica. Y tengo motivo doble para no permitirle a este escrito estropearse por causas m\u00e9dicas: 1\u00ba: es el resultado de 15 a\u00f1os de investigaciones, o sea, de la mejor \u00e9poca de mi vida &lt;&#8230;&gt;\u00bb (Carta de Marx a Lassalle, 11\/11\/1858; MEW 29, 566).<\/p>\n<p>El retraso que Marx justifica ante Lassalle en 1858 no hab\u00eda sido el primero. Baste recordar por v\u00eda de ejemplo que en febrero de 1845 Marx hab\u00eda concertado un contrato para publicar una Cr\u00edtica de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda pol\u00edtica en dos vol\u00famenes, que nunca lleg\u00f3 a escribir con ese t\u00edtulo y en esa forma. Los 15 a\u00f1os de estudio a que se refiere Marx en 1858 \u2014y que llegar\u00edan a ser, al menos, 35, puesto que en 1878 Marx ha trabajado todav\u00eda en un manuscrito de temas del libro II de <i>El Capital<\/i> han sido interrumpidos muy frecuentemente por acontecimientos pol\u00edtico-sociales y por desgracias personales y familiares. Desde finales de 1843 Marx ha trabajado con cierta continuidad en su proyecto hasta 1848. Ha interrumpido ese trabajo durante el per\u00edodo revolucionario de 1848-1849. Lo reanuda en 1850, exiliado en Londres, con estudios (principalmente) sobre la historia de la propiedad y la renta de la tierra, la rotaci\u00f3n del dinero, los precios, las crisis econ\u00f3micas, la historia de la t\u00e9cnica y la aplicaci\u00f3n de la ciencia natural moderna a la agricultura. En 1853 se produce una interrupci\u00f3n de unos 3 a\u00f1os, por causa de la pobreza. Un nuevo per\u00edodo de estudio culmina en 1857-1858 con la redacci\u00f3n del manuscrito <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> (<i>Grundrisse<\/i>) y la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>(1859). De nuevo una interrupci\u00f3n de m\u00e1s de un a\u00f1o (1860). En 1861 empieza otro per\u00edodo de investigaci\u00f3n intensa, que afloja en 1864 por causa de la fundaci\u00f3n de la Internacional, pero ya no se corta del todo hasta la publicaci\u00f3n del libro I de <i>El Capital <\/i>(1867). Luego, la mala salud y otras causas hacen que el trabajo cient\u00edfico de Marx y su materializaci\u00f3n literaria sean cada vez menos continuos. Marx no consigui\u00f3 publicar los libros restantes de <i>El Capital<\/i> y su trabajo editorial en ellos (no as\u00ed el estudio, ni la redacci\u00f3n de partes nuevas de manuscritos) se redujo a las modificaciones para la 2.\u00aa edici\u00f3n alemana, la 1\u00aa edici\u00f3n rusa (1872), y la 1\u00aa francesa (1872-1875). Marx muri\u00f3 en 1883. Engels public\u00f3 el libro II de <i>El Capital <\/i>en 1885 y el tercero en 1890.<\/p>\n<p>En el curso de los 24 a\u00f1os anteriores a la publicaci\u00f3n de <i>El Capital I <\/i>Marx ha pensado en varios proyectos editoriales o literarios diferentes.<\/p>\n<p>El primer proyecto editorial, al que remite Marx cuando habla de los 15 a\u00f1os de estudio que lleva, se encuentra formulado, en dos variantes, en textos de 1843-1844:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed pues, la tarea de la historia, una vez desaparecido el m\u00e1s all\u00e1 de la verdad &lt;una vez concluida la cr\u00edtica de la religi\u00f3n&gt;, consiste en establecer la verdad del m\u00e1s ac\u00e1. La tarea de la filosof\u00eda que est\u00e1 al servicio de la historia es, por de pronto, una vez desenmascarada la figura santificada de la autoalienaci\u00f3n humana, desenmascarar la alienaci\u00f3n en sus figuras no santas. La cr\u00edtica del cielo se transforma con eso en cr\u00edtica de la tierra, la cr\u00edtica de la religi\u00f3n en cr\u00edtica del derecho, la cr\u00edtica de la teolog\u00eda en cr\u00edtica de la pol\u00edtica.\u00bb (<i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho hegeliana<\/i>; MEW 1, 379).<\/p>\n<p>La econom\u00eda pol\u00edtica, o \u00abnacional\u00bb, est\u00e1 ah\u00ed incluida en la cr\u00edtica del estado, o de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00abEn los \u201cAnales franco alemanes\u201d\u00a0he anunciado &lt;&#8230;&gt; la cr\u00edtica de la ciencia del derecho y del estado. En la elaboraci\u00f3n para la imprenta, la mezcla de la cr\u00edtica dirigida exclusivamente contra la especulaci\u00f3n con la cr\u00edtica de las diferentes materias mismas result\u00f3 muy inadecuada, obst\u00e1culo para el desarrollo y dificultad para la comprensi\u00f3n &lt;&#8230;&gt;. Por eso har\u00e9 que se vayan sucediendo en varios folletos independientes la cr\u00edtica del derecho, de la moral, de la pol\u00edtica, etc., y al final intentar\u00e9 reproducir en un trabajo especial la conexi\u00f3n del todo, la relaci\u00f3n entre las partes singulares, as\u00ed como, por \u00faltimo, la cr\u00edtica de la elaboraci\u00f3n especulativa de aquel material. Por eso, en el presente escrito &lt;dedicado a la econom\u00eda&gt; la conexi\u00f3n entre la econom\u00eda nacional y el estado, el derecho, la moral, la vida civil, etc., no se toca m\u00e1s que en la medida en que la econom\u00eda nacional misma toca <i>ex professo<\/i> esos objetos.\u00bb (<i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844<\/i>, Pr\u00f3logo; MEW EB I, 467).<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo a los Manuscritos de 1844 est\u00e1 escrito no m\u00e1s tarde de agosto de aquel a\u00f1o. La publicaci\u00f3n parec\u00eda inminente, pues el 10\/5\/1845 Engels la anunciaba en el peri\u00f3dico <i>New Moral World<\/i>: \u00abTambi\u00e9n se est\u00e1 imprimiendo \u201cCr\u00edtica de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda nacional\u201d, del Dr. Marx &lt;&#8230;&gt;\u00bb (MEW 2, 519).<\/p>\n<p>La primera noticia suficientemente segura de que Marx ha pasado a considerar un proyecto editorial reducido a temas econ\u00f3micos, aunque en un sentido amplio de econom\u00eda, se refiere a su oferta a la editorial R\u00fctten und L\u00fcnning de una obra en tres partes: cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, socialismo e historia de la econom\u00eda pol\u00edtica. La gesti\u00f3n es de 1851. El 7\/1\/1851 Marx hab\u00eda escrito a Engels de un modo que sugiere tambi\u00e9n un proyecto editorial reducido a tem\u00e1tica econ\u00f3mica, como parece indicarlo el uso del adverbio \u00abnaturalmente\u00bb en este paso de la carta:<\/p>\n<p>\u00abTe escribo hoy para exponerte una questiuncula theoretica &lt;peque\u00f1a cuesti\u00f3n te\u00f3rica&gt;, naturalmente <em>naturae politico-economicae<\/em> &lt;de naturaleza pol\u00edtico-econ\u00f3mica&gt;.\u00bb (MEW 27, 157).<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, Engels escribe a Marx urdi\u00e9ndole la \u00abpublicaci\u00f3n de la Econom\u00eda\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abAhora ya has puesto en dato el asunto &lt;la renta de la tierra&gt;, y eso es un motivo m\u00e1s para darte prisa con la terminaci\u00f3n y publicaci\u00f3n de la econom\u00eda.\u00bb (Carta de Engels a Marx 29\/1\/1851; MEW 27, 171).<\/p>\n<p>El 2\/4\/1851 Marx considera casi terminados sus estudios para \u00abla Econom\u00eda\u00bb lo que sugiere cu\u00e1l deb\u00eda de ser la dimensi\u00f3n prevista de \u00e9sta. Con esa fecha escribe a Engels:<\/p>\n<p>\u00abEstoy tan adelantado que en 5 semanas terminar\u00e9 &lt;en la biblioteca del British Museum de Londres&gt; con toda la mierda econ\u00f3mica. <em>Et cela fait<\/em> &lt;y una vez hecho eso&gt; preparar\u00e9 en casa la Econom\u00eda y en el Museum me lanzar\u00e9 a otra ciencia. <em>\u00c7a commence \u00e0 m\u2019ennuyer<\/em> &lt;Esto empieza a aburrirme&gt;.\u00bb (MEW 27, 228).<\/p>\n<p>\u00c9se era, dicho sea de paso, el estilo de trabajo intelectual de Engels, que aquel a\u00f1o, por ejemplo, estudiaba, entre otras cosas, fisiolog\u00eda y t\u00e1ctica y estrategia militares.<\/p>\n<p>Entre 1843 y 1851 Marx ha pasado, pues, de contemplar un proyecto editorial tem\u00e1ticamente amplio, que inclu\u00eda la cr\u00edtica del derecho, del estado y de la vida civil y presupon\u00eda la de la religi\u00f3n, a trabajar por de pronto en el proyecto de una \u00abEconom\u00eda\u00bb los estudios para la cual cre\u00eda poder terminar cinco semanas despu\u00e9s del 2 de abril de 1851. A finales de ese a\u00f1o segu\u00eda en pie un plan para la ejecuci\u00f3n de ese proyecto: el de su propuesta editorial de tres partes (cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, socialismo, historia de la econom\u00eda pol\u00edtica). As\u00ed lo indica el que le preocupe en esa fecha el deseo del presunto editor de alterar el orden de esas partes:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; Ebner me ha escrito que L\u00f6wenthal quiere hacer la prueba con un solo volumen, pero no mencion\u00f3 que yo tendr\u00eda que empezar por la Historia de la Econom\u00eda. Y eso ser\u00eda la inversi\u00f3n de todo mi plan.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 24\/11\/1851; MEW 27, 370).<\/p>\n<p>De hecho, el proyecto de la \u00abEconom\u00eda\u00bb ser\u00eda objeto de varios planes editoriales diferentes, sin que la alteraci\u00f3n de los planes indique cambio del proyecto general.<\/p>\n<p><b>II. El plan de los Grundrisse<\/b><\/p>\n<p>El manuscrito de 1857-1858, que es el primer borrador amplio de la \u00abEconom\u00eda\u00bb de <i>El Capital<\/i>, y, en sus partes correspondientes, precedente inmediato de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> (1859), ofrece un esquema general desde el cual es ya posible seguir con claridad el hilo de una evoluci\u00f3n hasta la publicaci\u00f3n del libro primero de <i>El Capital <\/i>(1867). En las primeras p\u00e1ginas del borrador se encuentra el siguiente p\u00e1rrafo, escrito durante el mes de septiembre de 1857:<\/p>\n<p>\u00abLa divisi\u00f3n, evidentemente, hacerla de tal modo que 1) las determinaciones gen\u00e9ricamente abstractas, las cuales, por serlo, convienen m\u00e1s o menos a todas las formas de sociedad &lt;&#8230;&gt;. 2) Las categor\u00edas que constituyen la articulaci\u00f3n interna de la sociedad burguesa y en las que descansan las clases fundamentales. Capital, trabajo asalariado, propiedad de la tierra. Su relaci\u00f3n unas con otras. Ciudad y campo. Las tres grandes clases sociales. Intercambio entre las mismas. Circulaci\u00f3n. Sistema del cr\u00e9dito (private). 3) Condensaci\u00f3n de la sociedad burguesa en la forma del estado. Considerado en relaci\u00f3n consigo mismo. Las clases \u201cimproductivas\u201d. Impuestos. Deuda p\u00fablica. Cr\u00e9dito p\u00fablico. La poblaci\u00f3n. Las colonias. Emigraci\u00f3n. 4) Aspecto internacional de la producci\u00f3n. Divisi\u00f3n internacional del trabajo. Intercambio internacional. Exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n. Tipo de cambio. 5) El mercado mundial y las crisis.\u00bb (<i>Grundrisse<\/i> 28\/29).<\/p>\n<p>El plan de septiembre de 1857 se puede esquematizar as\u00ed:<\/p>\n<p>1. Determinaciones gen\u00e9ricamente abstractas.<\/p>\n<p>2. Categor\u00edas de la sociedad burguesa: capital, trabajo asalariado, propiedad de la tierra (por este orden).<\/p>\n<p>3. El estado.<\/p>\n<p>4. Intercambio internacional.<\/p>\n<p>5. Mercado mundial y crisis.<\/p>\n<p>Ese plan estar\u00e1 presente, con algunas variaciones, durante muchos a\u00f1os en las gestiones y el trabajo literario de Marx, aunque el t\u00edtulo de la obra econ\u00f3mica principal de \u00e9ste acabe por ser s\u00f3lo uno de los t\u00e9rminos centrales del punto 2 (\u00abcapital\u00bb).<\/p>\n<p>Variantes de inter\u00e9s y casi inmediatas las hay en el mismo manuscrito de los <i>Grundrisse<\/i>, en dos pasos escritos en noviembre de 1857:<\/p>\n<p>\u00abI. 1) Concepto general del capital. 2) Particularidad del capital: <em>capital circulant, capital fixe<\/em>. (Capital como medio de vida, como materia prima, como instrumento de trabajo). 3) El capital como dinero. II. 1) Cantidad del capital. Acumulaci\u00f3n. 2) El capital medido consigo mismo. Beneficio. Inter\u00e9s. Valor del capital: i. e., el capital en la diferencia de s\u00ed como inter\u00e9s y beneficio. 3) La circulaci\u00f3n de los capitales: \u03b1) Intercambio del capital por capital. Intercambio del capital por renta. Capital y precios. \u03b2) Concurrencia de los capitales. \u03b3) Concentraci\u00f3n de los capitales. III. El capital como cr\u00e9dito. IV. El capital como capital por acciones. V. El capital como mercado monetario. VI. El capital como fuente de la riqueza. El capitalista. Despu\u00e9s del capital habr\u00eda entonces que tratar la propiedad de la tierra. Despu\u00e9s de \u00e9sta el trabajo asalariado. Presupuestos los tres, el movimiento de los precios, en cuanto la circulaci\u00f3n ahora ya determinada en su interna totalidad. Por otra parte las tres clases, una vez puesta la producci\u00f3n en sus tres formas b\u00e1sicas y presupuestos de la circulaci\u00f3n. Luego el estado (Estado y sociedad burguesa.\u2013 El impuesto, o la existencia de las clases improductivas.\u2013 La deuda p\u00fablica. La poblaci\u00f3n.\u2013 El estado hacia fuera: colonias. Comercio exterior. Tipo de cambio. Dinero como moneda internacional.-Por \u00faltimo el mercado mundial. Rebasamiento del estado por la sociedad burguesa. Las crisis. Disoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n y forma de sociedad fundado en el valor de cambio. Instauraci\u00f3n real del trabajo individual como trabajo social y viceversa.)\u00bb (<i>Grundrisse<\/i> 175).<\/p>\n<p>El plan, que detalla mucho m\u00e1s la parte referente al capital que las dem\u00e1s, se puede esquematizar resumidamente as\u00ed:<\/p>\n<p>El capital<\/p>\n<p>&lt;I. El capital en general. Los precios<\/p>\n<p>II. La cantidad del capital. Los precios. Las tres clases<\/p>\n<p>III. El capital como cr\u00e9dito. Las tres clases fundamentales<\/p>\n<p>IV. El capital como capital por acciones fundamentales de la sociedad<\/p>\n<p>V. El capital como mercado monetario de la sociedad.<\/p>\n<p>VI. El capital como fuente de la riqueza.<\/p>\n<p>La propiedad de la tierra<\/p>\n<p>El trabajo asalariado<\/p>\n<p>El estado en s\u00ed mismo.&gt;<\/p>\n<p>El estado hacia fuera: comercio exterior, colonias<\/p>\n<p>El mercado mundial. Las crisis.<\/p>\n<p>Disoluci\u00f3n de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>Esa variante del plan de 1857 presenta por vez primera el tratamiento del trabajo asalariado despu\u00e9s del de la propiedad y la renta de la tierra. El hecho de que la parte referente al capital est\u00e9 mucho m\u00e1s detallada en el plan que las otras partes se explica porque los <i>Grundrisse<\/i> son principalmente un borrador de esa parte.<\/p>\n<p>En el mismo mes de noviembre de 1857 est\u00e1 escrito otro plan, que empieza siendo s\u00f3lo esquema de la parte sobre el capital y luego, a partir de la referente a la propiedad y renta de la tierra, se ampl\u00eda hasta ser desarrollo razonado (<i>Grundrisse<\/i> 186 ss.). He aqu\u00ed su comienzo:<\/p>\n<p>\u00abCapital. I. Generalidad: 1) a) Devenir del capital a partir del dinero. b) Capital y trabajo (medi\u00e1ndose a trav\u00e9s del trabajo ajeno ). c) Los elementos del capital, sueltos, seg\u00fan su relaci\u00f3n con el trabajo (Producto. Material bruto. Instrumento de trabajo). 2) Particularizaci\u00f3n del capital: a) <em>capital circulant, capital fixe<\/em>. Rotaci\u00f3n del capital. 3) La singularidad del capital: capital y beneficio. Capital e inter\u00e9s. El capital como valor, distinto de s\u00ed como inter\u00e9s y beneficio. II. Particularidad: 1) Acumulaci\u00f3n de los capitales. 2) Competici\u00f3n entre los capitales. 3) Concentraci\u00f3n de los capitales (diferencia cuantitativa del capital como al mismo tiempo cualitativamente, como medida de su magnitud y de su efecto. III.Singularidad: 1) El capital como cr\u00e9dito. 2) El capital como capital por acciones. 3) El capital como mercado monetario &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>Durante los primeros meses de 1858, mientras sigue trabajando el borrador conocido por <i>Grundrisse<\/i>, Marx describe su plan literario en varias cartas de inter\u00e9s:<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo de que se trata por de pronto es Cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas, o bien, if you like &lt;si lo prefieres as\u00ed&gt;, el sistema de la econom\u00eda burguesa expuesto cr\u00edticamente. Es simult\u00e1neamente exposici\u00f3n del sistema y, mediante la exposici\u00f3n, cr\u00edtica del mismo. No tengo en absoluto en claro cu\u00e1ntos pliegos har\u00e1 el total. Si tuviera tiempo, tranquilidad y medios para trabajar completamente el conjunto antes de entregarlo al p\u00fablico, lo condensar\u00eda mucho, pues siempre he sido aficionado al m\u00e9todo de la condensaci\u00f3n. Pero impreso as\u00ed en cuadernos sucesivos, la cosa \u2014quiz\u00e1s en beneficio de la comprensi\u00f3n del p\u00fablico, pero seguro que en perjuicio de la forma\u2014 se alarga algo inevitablemente. &lt;&#8230;&gt; La exposici\u00f3n, quiero decir, la manera, es completamente cient\u00edfica, o sea, no es subversiva en sentido corriente. El conjunto se divide en 6 libros. 1\u00ba Del capital (contiene algunos <em>Vorchapters<\/em> &lt;cap\u00edtulos previos&gt;). 2.\u00ba De la propiedad de la tierra. 3.\u00ba Del trabajo asalariado. 4.\u00ba Del estado. 5.\u00ba Comercio internacional. 6.\u00ba Mercado mundial. Como es natural, no puedo dejar de considerar cr\u00edticamente de vez en cuando a otros economistas. &lt;&#8230;&gt; Pero en general la cr\u00edtica e historia de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socialismo tendr\u00edan que ser objeto de otro trabajo. Y un tercero, por \u00faltimo, el breve boceto hist\u00f3rico de la evoluci\u00f3n de las categor\u00edas y relaciones econ\u00f3micas.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>En la fecha de esa carta Marx tiene, pues, un proyecto literario de tres obras, y el plan de una de ellas, titulada Cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas y cuyo primer libro se titula a su vez \u00abDel Capital\u00bb. En cuanto a las intenciones sobre el trabajo inmediato, otra carta del mes siguiente, tambi\u00e9n a Lassalle, da cuenta de lo que Marx pensaba hacer y permite tambi\u00e9n echar un vistazo a alguna de las causas por las cuales la obra econ\u00f3mica final de Marx se llam\u00f3 como ten\u00eda que llamarse el \u00abprimer libro\u00bb de la primera obra de este proyecto:<\/p>\n<p>\u00abTampoco es, de ninguna manera, mi intenci\u00f3n elaborar por igual los 6 libros en los que divido el conjunto, sino dar m\u00e1s bien en los 3 \u00faltimos s\u00f3lo los trazos fundamentales, mientras que en los 3 primeros, que contienen el desarrollo econ\u00f3mico propiamente dicho, no son siempre evitables los desarrollos de detalle.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle 11\/3\/1858; MEW 29, 554).<\/p>\n<p>En esa misma carta Marx indica a Lassalle el contenido de la primera entrega \u2014parte de la cual hab\u00edan de ser los \u00abcap\u00edtulos previos\u00bb\u2014 y revela as\u00ed que en esa fecha las miles de p\u00e1ginas que hoy conocemos como <i>El Capital<\/i> eran en la imaginaci\u00f3n del autor un mero fasc\u00edculo, el primero de la primera obra de econom\u00eda del proyecto:<\/p>\n<p>\u00abLa primera entrega tendr\u00eda que ser a toda costa un todo relativo &lt;&#8230;&gt; Contiene: 1\u00ba valor, 2\u00ba dinero, 3.\u00ba el capital en general (proceso de producci\u00f3n del capital, proceso de circulaci\u00f3n del capital, unidad de ambos o capital y beneficio, inter\u00e9s). Eso constituye un folleto por s\u00ed mismo.\u00bb (Mismo lugar, 554).<\/p>\n<p>El \u00faltimo documento aqu\u00ed importante anterior a la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> es la carta de Marx a Engels del 2\/4\/1858 (MEW 29, 312-318), la cual contiene un esquema detallado de la obra prevista:<\/p>\n<p>\u00abLo que sigue es <em>short outline of the first part<\/em> &lt;breve esbozo de la primera parte&gt;. La entera mierda se dividir\u00e1 en 6 libros: 1\u00ba. Del capital. 2\u00ba. Propiedad de la tierra. 3\u00ba. Trabajo asalariado. 4\u00ba. Estado. 5\u00ba. Comercio internacional. 6\u00ba. Mercado mundial. I.Capital se descompone en 4 secciones. a) Capital en g\u00e9n\u00e9ral (Esto es la materia del primer cuaderno). b) La competici\u00f3n o acci\u00f3n de los muchos capitales unos sobre otros. c) Cr\u00e9dito, donde el capital aparece como elemento general frente a los capitales individuales. d) El capital por acciones como la forma m\u00e1s consumada (que muta en comunismo), al mismo tiempo en todas sus contradicciones &lt;&#8230;&gt; I. Capital. Primera secci\u00f3n. El capital en general. &lt;&#8230;&gt; 1.\u00ba Valor &lt;&#8230;&gt; 2.\u00ba Dinero &lt;&#8230;&gt; a) Dinero como medida &lt;&#8230;&gt; b) El dinero como medio de cambio, o sea, la circulaci\u00f3n simple &lt;&#8230;&gt; c) El dinero como dinero &lt;&#8230;&gt; d) Esta circulaci\u00f3n simple considerada en s\u00ed misma &lt;&#8230;&gt; 3\u00ba.El capital &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>Este texto tiene el particular inter\u00e9s de mostrar muy llamativamente c\u00f3mo una de las principales causas de las alteraciones de esquemas de Marx es que \u00e9ste empieza por poner como apartados puntos de vista que luego se funden unos con otros sin diferenciaci\u00f3n redaccional. En este hecho bas\u00f3 gran parte de su interpretaci\u00f3n de la g\u00e9nesis de <i>El Capital<\/i> Roman Rosdolsky, de cuya obra al respecto se da informaci\u00f3n m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El plan de los <i>Grundrisse<\/i> ha empezado a realizarse con la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>. En el pr\u00f3logo, escrito en enero de 1859, figura este paso muy conocido por el lector de lengua castellana, a la que est\u00e1 traducido hace tiempo. Se reproduce aqu\u00ed por ser una referencia tradicional:<\/p>\n<p>\u00abConsidero el sistema de la econom\u00eda burguesa en esta sucesi\u00f3n: capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado; estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo las tres primeras r\u00fabricas investigo las condiciones econ\u00f3micas de vida de las tres grandes clases en que se divide la moderna sociedad burguesa; la conexi\u00f3n entre las otras tres r\u00fabricas salta a la vista. La primera divisi\u00f3n del primer libro, el que trata del capital, consta de los siguientes cap\u00edtulos:1\u00ba la mercanc\u00eda; 2.\u00ba el dinero, o sea, la circulaci\u00f3n simple; 3\u00ba el capital en general. Los dos primeros cap\u00edtulos constituyen el contenido del presente volumen.\u00bb (MEW 13, 7).<\/p>\n<p>En el momento de escribir el pr\u00f3logo a la <i>Contribuci\u00f3n<\/i>, lo que finalmente ser\u00e1 los tres libros te\u00f3ricos de <i>El Capital<\/i> son para Marx, si se toma su exposici\u00f3n al pie de la letra, la primera divisi\u00f3n del primer libro de la obra que proyecta. Lo mismo se aprecia en la carta a Weydemeyer del 1\/2\/1859, documento \u00fatil por su esquematismo para fijar esta cuesti\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abDivido toda la econom\u00eda pol\u00edtica en 6 libros: capital; propiedad de la tierra; trabajo asalariado; estado; comercio exterior; mercado mundial.<\/p>\n<p>El libro I, del capital, se descompone en 4 divisiones. Divisi\u00f3n I: El capital en general, se descompone en 3 cap\u00edtulos: 1\u00ba La mercanc\u00eda; 2\u00ba El dinero, o sea, la circulaci\u00f3n simple; 3\u00ba El capital &lt;&#8230;&gt; \u00bb\u00a0(MEW 29, 572).<\/p>\n<p>La manera de decir de ese paso ilustra la concepci\u00f3n marxiana de la \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb e impide afirmar, dada esa concepci\u00f3n \u2014la cual incluye el estudio del estado\u2014, que el proyecto literario de Marx haya dejado de contar con la cr\u00edtica de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en el conjunto del manuscrito habitualmente llamado <i>Grundrisse<\/i>, aunque en anotaci\u00f3n de fecha ya tard\u00eda (probablemente marzo de 1859), detalla Marx el plan de la primera secci\u00f3n del tercer cap\u00edtulo (\u00abCapital\u00bb del plan en que entonces piensa. He aqu\u00ed los ep\u00edgrafes principales del esquema:<\/p>\n<p>I. EL PROCESO DE PRODUCCI\u00d3N DEL CAPITAL<\/p>\n<p>1) Transformaci\u00f3n de dinero en capital.<\/p>\n<p>2) La plusval\u00eda absoluta.<\/p>\n<p>3) La plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>4) La acumulaci\u00f3n originaria.<\/p>\n<p>5) Trabajo asalariado y capital.<\/p>\n<p>II. EL PROCESO DE CIRCULACl\u00d3N DEL CAPITAL<\/p>\n<p>III. CAPITAL Y BENEFICIO<\/p>\n<p>VARIA<\/p>\n<p>Cuando Marx deja de trabajar en el manuscrito de 1857-1858, para dedicarse a tareas pol\u00edticas y pol\u00e9micas, el plan de su obra tiene este aspecto (aunque con variantes menores):<\/p>\n<p>CR\u00cdTICA DE LAS CATEGOR\u00cdAS ECON\u00d3MlCAS, O DE LA ECONOM\u00cdA POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>Libro primero: Del capital.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n primera: El capital en general.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo segundo: El dinero<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo tercero: El capital.<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n primera: El proceso de producci\u00f3n del capital (ya subdividida, pero con<\/p>\n<p>vacilaciones).<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n segunda: El proceso de circulaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n tercera: La unidad de ambos, o sea, capital y beneficio, inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n segunda: La competici\u00f3n.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n tercera: El cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n cuarta: El capital por acciones.<\/p>\n<p>Libro segundo: Propiedad de la tierra.<\/p>\n<p>Libro tercero: Trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Libro cuarto: Estado.<\/p>\n<p>Libro quinto: Comercio exterior.<\/p>\n<p>Libro sexto: Mercado mundial. Las crisis.<\/p>\n<p>No hay, por otra parte, ning\u00fan documento que obligue a suponer que hubiera desistido de las otras dos obras previstas en el proyecto de esta \u00e9poca, aunque no planeadas con detalle (v\u00e9ase atr\u00e1s, carta a Lassalle del 22\/2\/1858).<\/p>\n<p><b>III. De los <i>Grundrisse<\/i> a <i>El Capital<\/i><\/b><\/p>\n<p>Al reanudar su trabajo cient\u00edfico intenso despu\u00e9s de la interrupci\u00f3n de 1859-1861, Marx piensa todav\u00eda en realizar el plan que he llamado de los <i>Grundrisse<\/i>, el plan cuya ejecuci\u00f3n empez\u00f3 con la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> en agosto de 1859. As\u00ed lo indica la carta a Kugelmann del 28\/12\/1862, que llama \u00absegunda parte\u00bb a la continuaci\u00f3n de aquella publicaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abFinalmente, la segunda parte est\u00e1 lista, es decir, salvo ponerla en limpio y darle el \u00faltimo toque para la impresi\u00f3n. Ser\u00e1 aproximadamente 30 pliegos. Es la continuaci\u00f3n del cuaderno I &lt;la Contribuci\u00f3n&gt;, pero aparece aut\u00f3nomamente con el t\u00edtulo \u2018El capital\u2019 y \u2018Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u2019 s\u00f3lo como subt\u00edtulo. De hecho no abarca m\u00e1s que lo que hab\u00eda de constituir el tercer cap\u00edtulo de la primera secci\u00f3n, a saber, \u2018El capital en general\u2019. No est\u00e1n, pues, incluidos en ella la competici\u00f3n entre los capitales ni el cr\u00e9dito. Es la quintaesencia (junto con la primera parte), y el desarrollo del resto (tal vez con la excepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre las diferentes formas de estado y las diferentes estructuras econ\u00f3micas de la sociedad) ser\u00eda f\u00e1cil de ejecutar tambi\u00e9n por otros sobre la base de lo ya entregado.\u00bb (MEW 30, 639).<\/p>\n<p>De las alusiones al tratamiento separado de la competici\u00f3n y el cr\u00e9dito, as\u00ed como a \u00ablo que sigue\u00bb \u2014entre lo cual Marx menciona el estudio del estado\u2014, parece desprenderse la persistencia del plan de los<i> Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>La misma carta reci\u00e9n citada tiene un curioso paso, poco aducido, que documenta por vez primera la organizaci\u00f3n de materiales que ser\u00e1 luego la del volumen primero de <i>El Capital<\/i>. Marx escribe a Kugelmann que, una vez terminado el texto en el que est\u00e1 trabajando,<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; escribir\u00e9 la continuaci\u00f3n, esto es, el final de la exposici\u00f3n del capital, la competici\u00f3n y el sistema del cr\u00e9dito, o bien reunir\u00e9 en un solo escrito, para el p\u00fablico ingl\u00e9s, los dos primeros trabajos &lt;la Contribuci\u00f3n y el texto que dice haber terminado&gt;\u00bb (MEW 30, 640).<\/p>\n<p>Ese texto que Marx considera pr\u00e1cticamente acabado, como borrador, a finales de 1862 es el manuscrito de 1861-1863, cuya descripci\u00f3n se encuentra en el pr\u00f3logo de Engels al libro Il de <i>El Capital<\/i>. Ese manuscrito (un conjunto de 23 cuadernos) conserva el t\u00edtulo inicial de \u00abContribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb y empieza, efectivamente, tratando el tema del capital, el cap\u00edtulo 3\u00ba del plan a\u00fan no abandonado. Pero pronto se desv\u00eda de \u00e9l y empieza a exponer los temas hist\u00f3rico-doctrinales de las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>. De todos modos, el manuscrito de 1861-1863 trata con mayor o menor extensi\u00f3n temas de todos los libros de <i>El Capital.<\/i> Y contiene, por otra parte, esquemas que planean los futuros libros I y III de<i> El Capital.<\/i> He aqu\u00ed el esquema del primero. El texto es de enero de 1863:<\/p>\n<p>\u00abLa primera secci\u00f3n, \u201cProceso de producci\u00f3n del capital\u201d, dividirla as\u00ed:<\/p>\n<p>1\u00ba. Introducci\u00f3n. Mercanc\u00eda. Dinero.<\/p>\n<p>2\u00ba. Conversi\u00f3n de dinero en capital.<\/p>\n<p>3.\u00ba La plusval\u00eda absoluta. a) Proceso de trabajo y proceso de valorizaci\u00f3n. b) Capital constante y capital variable. c) La plusval\u00eda absoluta. d) Lucha por la jornada normal de trabajo. e) Jornadas de trabajo simult\u00e1neas (n\u00famero de trabajadores ocupados simult\u00e1neamente). Importe de la plusval\u00eda y cuota de la plusval\u00eda. (\u00bfMagnitud y altura?)<\/p>\n<p>4\u00ba. La plusval\u00eda relativa. a) Cooperaci\u00f3n simple. b) Divisi\u00f3n del trabajo. c) Maquinaria, etc.<\/p>\n<p>5\u00ba. Combinaci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta y relativa. Raz\u00f3n (proporci\u00f3n) entre trabajo asalariado y plusval\u00eda. Subsunci\u00f3n formal y real del trabajo bajo el capital. Productividad del capital. Trabajo productivo e improductivo.<\/p>\n<p>6\u00ba. Reconversi\u00f3n de plusval\u00eda en capital. La acumulaci\u00f3n originaria. La teor\u00eda colonial de Wakefield.<\/p>\n<p>7\u00ba. Resultado del proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>(Sub 6 o sub 7 se puede exponer el <em>change of appropriation<\/em> &lt;cambio de apropiaci\u00f3n&gt;).<\/p>\n<p>8\u00ba. Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>9\u00ba. Teor\u00edas sobre trabajo productivo e improductivo.\u00bb (MEW 26.1, 389).<\/p>\n<p>El esquema del futuro libro III de <i>El Capital<\/i> se recoge en nota del volumen correspondiente de OME (OME 43).<\/p>\n<p>De 1864 a 1866 es la redacci\u00f3n de los manuscritos luego utilizados por Engels para la composici\u00f3n y publicaci\u00f3n de los libros Il y III de <i>El Capital<\/i>. Al publicar los vol\u00famenes correspondientes de OME se reunir\u00e1 informaci\u00f3n acerca de todos los manuscritos de la obra econ\u00f3mica de Marx. Como el libro I ha rebasado la fase de borrador en vida de Marx, la atenci\u00f3n a los manuscritos no es tan interesante cuando, como aqu\u00ed, se trata principalmente de \u00e9l. De todos modos, ya ahora vale la pena mencionar que en el manuscrito utilizado por Engels como base para componer <i>Capital III<\/i> hay por lo menos un par de pasos que indican la persistencia de las l\u00edneas generales del plan de los <i>Grundrisse<\/i>, por ejemplo, el mantenimiento de un tratamiento de la competici\u00f3n de los capitales despu\u00e9s del estudio del capital en general Marx, en efecto, remite el estudio del precio de monopolio<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; a la doctrina de la competici\u00f3n, en la que se investiga el movimiento real de los precios de mercado.\u00bb (Capital III; MEW 25, 772).<\/p>\n<p>o bien expone las limitaciones del estudio que luego ser\u00e1 <i>El Capital<\/i> \u2014ilustrando inequ\u00edvocamente acerca del car\u00e1cter incompleto de \u00e9ste, e incompleto en lo m\u00e1s importante para el conocimiento revolucionario\u2014 con las siguientes palabras:<\/p>\n<p>\u00abEn la exposici\u00f3n de la cosificaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n y de su independizaci\u00f3n frente a los agentes de la producci\u00f3n, no entramos en el modo como las conexiones a trav\u00e9s del mercado mundial, sus coyunturas, el movimiento de los precios de mercado, los per\u00edodos del cr\u00e9dito, los ciclos de la industria y del comercio, la alternancia de prosperidad y crisis, se aparecen a los agentes de la producci\u00f3n como leyes naturales que los dominan sin ejercicio de la voluntad y se les imponen como necesidad ciega. Y no entramos en eso porque el movimiento real de la competici\u00f3n queda fuera de nuestro plan, y s\u00f3lo tenemos que exponer la organizaci\u00f3n interna del modo de producci\u00f3n capitalista, en su promedio ideal, por as\u00ed decirlo.\u00bb (<i>Capital<\/i> III; MEW 25, 839).<\/p>\n<p>Puesto que esas l\u00edneas pueden estar escritas en 1866, su inter\u00e9s es grande para la reconstrucci\u00f3n de la historia de la g\u00e9nesis de <i>El Capital<\/i>: unos dos a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n del libro I, Marx hab\u00eda reducido ya la obra entera (su esquema) al tratamiento de la parte \u00abEl capital en general\u00bb m\u00e1s la historia cr\u00edtica de la teor\u00eda. Como lo ha se\u00f1alado Roman Rosdolsky, esa reducci\u00f3n del esquema o plan ha ido acompa\u00f1ada por un enriquecimiento del material y los temas incluidos en el esquema reducido: no se puede ignorar, en efecto, que el texto \u00faltimo del libro I y de los manuscritos de los libros II y III contiene numerosas e importantes incursiones por temas de la competici\u00f3n, etc., es decir, por temas de otras partes e incluso otros libros del plan de los <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>El lugar cl\u00e1sico del plan definitivo de <i>El Capital<\/i> es la carta de Marx a Kugelmann del 13\/10\/1866:<\/p>\n<p>\u00abMis circunstancias (constantes interrupciones por causa del cuerpo y por causas ciudadanas) hacen que tenga que aparecer primero el Primer volumen, no los dos a la vez, como yo pretend\u00eda. Adem\u00e1s, probablemente van a ser ahora 3 vol\u00famenes. La obra entera, en efecto, se divide en las partes siguientes: Libro I. Proceso de producci\u00f3n del capital. Libro II. Proceso de circulaci\u00f3n del capital. Libro III. Configuraci\u00f3n del proceso global. Libro IV. Contribuci\u00f3n a la historia de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>El primer volumen contiene los 2 primeros libros.<\/p>\n<p>El tercer libro llenar\u00e1 seg\u00fan creo, el segundo volumen; el 4\u00ba el 3\u00ba.<\/p>\n<p>He considerado necesario volver a empezar <i>ab ovo<\/i> en el libro primero, esto es, resumir en un cap\u00edtulo sobre mercanc\u00eda y dinero mi escrito publicado por Duncker &lt;la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica&gt;\u00bb (MEW 31, 534).<\/p>\n<p>Como se ve, incluso en v\u00edsperas de la publicaci\u00f3n del libro I \u2014y en el mismo pr\u00f3logo a este libro, v\u00e9aselo m\u00e1s adelante\u2014 el plan editorial de Marx discrepa algo de lo que va a ser la edici\u00f3n. Marx seguir\u00e1 aferrado mucho tiempo a la idea de tres vol\u00famenes para los cuatro libros, aunque luego compone el segundo volumen con los libros II y III. En una carta a Schott del 3\/11\/1877 se lee:<\/p>\n<p>\u00abDe hecho empec\u00e9 <em>privatim<\/em> \u201cEl capital\u201d\u00a0exactamente en el orden inverso (empezando por la parte 3.\u00aa, la hist\u00f3rica) del orden en que se presenta al p\u00fablico, con la \u00fanica salvedad de que el primer volumen, \u00faltimo en emprenderse, se dispuso inmediatamente para la impresi\u00f3n, mientras que los otros dos se quedaron en la forma en bruto que toda investigaci\u00f3n tiene <em>originaliter<\/em>.\u00bb (MEW 34, 307).<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s llamativo es el error, incluso a \u00faltima hora, una vez terminado el trabajo en el libro I, acerca de los plazos de publicaci\u00f3n de los libros siguientes. El 30\/4\/1867 Marx escribe a Sigfried Meyer:<\/p>\n<p>\u00abEspero que dentro de un a\u00f1o haya aparecido toda la obra. El volumen II da la continuaci\u00f3n y el final de la teor\u00eda, el volumen III la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica desde la mitad del siglo XVII.\u00bb (MEW 31, 543).<\/p>\n<p>Aunque trabaj\u00f3 hasta casi el final de la d\u00e9cada de 1870 en los manuscritos luego utilizados por Engels para la edici\u00f3n de los libros II y III de <i>El Capital<\/i>, Marx no ha publicado m\u00e1s que el libro I. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de \u00e9ste enfr\u00eda resueltamente las esperanzas de amigos y colaboradores en una pr\u00f3xima publicaci\u00f3n del resto:<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a la continuaci\u00f3n de mi obra, la informaci\u00f3n <em>of our Friend<\/em> &lt;de nuestro Amigo: Lopatin, el traductor que comenz\u00f3 la versi\u00f3n rusa del libro I de <em>El Capital<\/em>&gt; se basa en una confusi\u00f3n. He considerado necesaria una reelaboraci\u00f3n completa del manuscrito. Adem\u00e1s, por el momento me faltan documentos necesarios, los cuales, de todos modos, llegar\u00e1n finalmente de <em>United States<\/em>.\u00bb (Carta de Marx a Nicolai Franzevich Danielson, el traductor que termin\u00f3 la versi\u00f3n rusa de Capital I, 13\/6\/1871; MEW 33, 231).<\/p>\n<p>La mala salud de Marx y de sus familiares ha influido mucho en la suerte \u00faltima de los manuscritos de <i>El Capital<\/i>. Pero no menos importante ha sido el hecho insinuado por la alusi\u00f3n a los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica en esa carta. En el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n del libro primero de <i>El Capital<\/i> Marx hab\u00eda escrito lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abLo que tengo que investigar en esta obra es el modo de producci\u00f3n capitalista y las relaciones de producci\u00f3n y de tr\u00e1fico que le corresponden. Su lugar cl\u00e1sico es hasta ahora Inglaterra. \u00c9sa es la raz\u00f3n por la cual Inglaterra sirve de ilustrador principal de mi desarrollo te\u00f3rico.\u00bb (MEW 40, 5).<\/p>\n<p>En 1867, pues, Marx no hab\u00eda pensado todav\u00eda que el \u00ablugar cl\u00e1sico\u00bb del capitalismo lo fueran ya los Estados Unidos. (Aunque desde la \u00e9poca de los <i>Grundrisse<\/i> estaba atento a los hechos de Norteam\u00e9rica.) En cambio, en 1871 lo sospecha ya, del mismo modo que da mucha importancia a las noticias, que pide a Danielson, sobre la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica de Rusia. Y la sospecha de 1871 es convicci\u00f3n en 1878:<\/p>\n<p>\u00abEl campo m\u00e1s interesante para el economista se encuentra ahora, sin duda, en los Estados Unidos y, ante todo, en el per\u00edodo de 1873 (desde el crac de septiembre) a 1878, el per\u00edodo de crisis cr\u00f3nica. Transformaciones cuya consecuci\u00f3n exigi\u00f3 en Inglaterra siglos se realizan aqu\u00ed en pocos a\u00f1os.\u00bb\u00a0(Carta de Marx a Danielson, 15\/11\/1878; MEW 34, 359).<\/p>\n<p>Una larga carta de Marx a Danielson fechada el 10\/4\/1879 explica y enumera causas de que no se concluya <i>El Capital.<\/i> La explicaci\u00f3n empieza por causas externas a la obra:<\/p>\n<p>\u00abCuando recib\u00ed su carta de febrero (y al mismo tiempo llegaron a mis manos los valiosos impresos y las dem\u00e1s cosas que menciona usted), mi mujer estaba tan enferma que los m\u00e9dicos pon\u00edan en duda que sobreviviera al ataque; y desde entonces yo tambi\u00e9n he tenido que aguantar lo m\u00edo en materia de salud. (Desde que, por la situaci\u00f3n de Alemania y Austria, no puedo emprender mi viaje anual a Karlsbad, mi estado de salud no ha sido particularmente bueno). En estas circunstancias, que no han mejorado basta hace muy poco tiempo, no pod\u00eda estudiar el material que se me enviaba.\u00bb (MEW 34, 370).<\/p>\n<p>Luego Marx presenta una justificaci\u00f3n algo enf\u00e1tica \u2014y por eso convincente\u2014 seguida de la abierta declaraci\u00f3n de que no tiene ganas de publicar sus manuscritos econ\u00f3micos:<\/p>\n<p>\u00abY ahora he de empezar por comunicarle (<em>cela est tout-\u00e0-fait confidentiel<\/em> &lt;esto es completamente confidencial&gt;) que he recibido de Alemania la informaci\u00f3n de que mi segundo volumen no se puede publicar mientras se mantenga el presente r\u00e9gimen con su actual rigor. A la vista del <em>status quo<\/em>, esa noticia no ha sido ninguna sorpresa para m\u00ed y he de confesar que tampoco me ha molestado; por los siguientes motivos:<\/p>\n<p><i>En primer lugar<\/i>: De ninguna manera habr\u00eda publicado el segundo volumen antes de que alcanzara su punto culminante la crisis inglesa del momento. Los fen\u00f3menos son esta vez muy peculiares, se distinguen en muchos respectos de los anteriores, y esto \u2014prescindiendo totalmente de otras circunstancias modificadoras\u2014 se explica perfectamente por el hecho de que nunca anteriormente precedieron a la crisis inglesa crisis gigantescas y ya de cinco a\u00f1os de duraci\u00f3n en los Estados Unidos, Sudam\u00e9rica, Alemania, Austria, etc. Hay, pues, que observar el presente decurso hasta que las cosas maduren. S\u00f3lo entonces se las puede \u201cconsumir productivamente\u201d o sea, \u201cte\u00f3ricamente\u201d.\u00bb (MEW 34, 370-371).<\/p>\n<p>Marx piensa que esas novedades tienen ra\u00edces tambi\u00e9n ellas nuevas, de importancia suficiente para desear el retraso de la publicaci\u00f3n de una obra que estaba basada en otro \u00e1mbito de desarrollo principal del capitalismo:<\/p>\n<p>\u00abEn segundo lugar: La masa de material que he recibido no s\u00f3lo de Rusia, sino tambi\u00e9n de los Estados Unidos, etc., me da afortunadamente el \u201cpretexto\u201d para continuar mis investigaciones, en vez de \u201cconcluirlas definitivamente para la publicaci\u00f3n\u201d.\u00bb (MEW 34, 372).<\/p>\n<p>El \u00faltimo argumento aducido en esta carta a Danielson es la prevenci\u00f3n m\u00e9dica:<\/p>\n<p>\u00abEn primer lugar: Mi consejero m\u00e9dico me ha intimado &lt;&#8230;&gt;.\u00bb (Mismo lugar).<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s, Marx llama ya \u00abnuevo estadio de la evoluci\u00f3n\u00bb \u2014no s\u00f3lo simple cambio de lugar\u2014 a la novedad ocurrida respecto del planteamiento de los manuscritos de <i>El Capital<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abEn las actuales circunstancias, la 2\u00aa parte de <i>El Capital <\/i>no puede aparecer en Alemania, lo cual me resulta hasta oportuno, porque precisamente en este momento ciertos fen\u00f3menos econ\u00f3micos han entrado en un nuevo estadio de la evoluci\u00f3n y, por lo tanto, exigen nueva elaboraci\u00f3n.\u00bb (Carta de Marx a Ferdinand Domela Nieuwenhuis, 27\/6\/1880; MEW 34, 447).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ese mismo a\u00f1o indic\u00f3 Marx a Danielson algunos elementos del nuevo estadio de la evoluci\u00f3n econ\u00f3mico-social. La carta de Marx a su traductor fechada el 17\/9\/1880 es quiz\u00e1 el \u00faltimo documento importante de la crisis \u00faltima del trabajo literario principal de su autor:<\/p>\n<p>\u00abLa crisis presente es, por lo que hace a duraci\u00f3n, dimensi\u00f3n e intensidad, la mayor que ha atravesado nunca Inglaterra. Pero, pese a la quiebra de algunos bancos provinciales escoceses e ingleses, ha faltado completamente el punto culminante de las anteriores grandes crisis peri\u00f3dicas inglesas, el crac de la Bolsa de Londres. Este hecho totalmente extraordinario, la falta de lo que con raz\u00f3n se llama p\u00e1nico del dinero, se tiene que atribuir a un encadenamiento de circunstancias cuyo an\u00e1lisis en este momento me llevar\u00eda muy lejos. Pero una de las circunstancias m\u00e1s decisivas ha sido la siguiente: el intenso drenaje de metales nobles en 1879 qued\u00f3 compensado en gran medida por la colaboraci\u00f3n de la Banque de France y de la Deutsche Reichsbank. Por otra parte, la repentina reanimaci\u00f3n de los Estados Unidos actu\u00f3 como un <em>deus ex machina<\/em> desde la primavera de 1879.\u00bb (MEW 34, 463-464).<\/p>\n<p><b>IV. La fijaci\u00f3n del texto del libro I del <i>Capital<\/i><\/b><\/p>\n<p>La primera edici\u00f3n de <i>Capital I<\/i> apareci\u00f3 en 1867. En la segunda, preparada en 1872 y con un ep\u00edlogo fechado en enero de 1873, Marx practica algunas modificaciones, de las que da cuenta en ese ep\u00edlogo (v\u00e9aselo).<\/p>\n<p>En 1872 aparece la traducci\u00f3n rusa del libro I de <i>El Capital.<\/i> Entre 1872 y 1875, la traducci\u00f3n francesa de Roy, por entregas. Marx ha revisado el texto franc\u00e9s. Con motivo de la preparaci\u00f3n de la segunda edici\u00f3n rusa, Marx tiene ocasi\u00f3n de expresar su estimaci\u00f3n de conjunto del texto franc\u00e9s. Escribe a su traductor ruso:<\/p>\n<p>\u00abReferente a la segunda edici\u00f3n de <i>El Capital <\/i>en ruso ruego tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba. Querr\u00eda que la divisi\u00f3n en cap\u00edtulos \u2014y lo mismo vale de las subdivisiones\u2014 se hiciera seg\u00fan la edici\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>2\u00ba. Que el traductor compare siempre cuidadosamente la segunda edici\u00f3n alemana con la francesa, porque esta \u00faltima contiene muchas alteraciones y complementaciones importantes (aunque tambi\u00e9n, ciertamente, me vi a veces obligado a \u2018<em>aplatir<\/em>\u2019 &lt;achatar&gt; la exposici\u00f3n en la versi\u00f3n francesa, sobre todo en el primer cap\u00edtulo).\u00bb (Carta de Marx a Danielson, 15\/11\/1878; MEW 34, 358).<\/p>\n<p>Engels ha recogido en sus ediciones alemanas de <i>Capital I<\/i> (la 3\u00aa y la 4\u00aa) las versiones de la edici\u00f3n francesa indicadas por Marx. Pero su aprecio del texto franc\u00e9s de Roy no era mucho:<\/p>\n<p>\u00abAyer le\u00ed en franc\u00e9s el cap\u00edtulo sobre la legislaci\u00f3n fabril. Con todo respeto por el arte con que ese cap\u00edtulo se ha convertido en elegante franc\u00e9s, lo siento por el hermoso cap\u00edtulo. Fuerza, jugo y vida se han ido al diablo. La posibilidad para el escritor cotidiano de expresarse con cierta elegancia se ha pagado con la castraci\u00f3n del lenguaje. Engendrar pensamientos en este moderno franc\u00e9s coactivo se hace cada vez m\u00e1s imposible. Ya la inversi\u00f3n de las oraciones, impuesta casi en todas partes por la pedantesca l\u00f3gica formal, arrebata a la exposici\u00f3n todo lo llamativo, toda vivacidad.\u00bb (Carta de Engels a Marx, 29\/11\/1873; MEW 33, 94).<\/p>\n<p>Ese juicio de Engels, f\u00e1cil de comprender teniendo en cuenta su alem\u00e1n y espont\u00e1neamente compartible, seg\u00fan me parece, por cualquiera que escriba el castellano como lengua materna, es un argumento m\u00e1s para atenerse a su tradici\u00f3n editorial en la traducci\u00f3n de <i>El Capital.<\/i> Sin embargo, por la importancia que le da Marx, en Ap\u00e9ndice a esta nota se reproduce, para c\u00f3moda comparaci\u00f3n por el lector, la divisi\u00f3n y subdivisi\u00f3n de la traducci\u00f3n francesa del texto.<\/p>\n<p>En la tercera edici\u00f3n de <i>Capital I<\/i> (noviembre de 1883), ya muerto Marx, Engels empieza a practicar las rectificaciones planeadas por Marx en anotaciones marginales a la segunda edici\u00f3n alemana y a la traducci\u00f3n francesa. En nota a esta tercera edici\u00f3n (v\u00e9asela entera m\u00e1s adelante, 25-27) Engels advierte:<\/p>\n<p>\u00abAl principio Marx se propon\u00eda reelaborar en gran parte el texto del tomo primero, formular m\u00e1s afiladamente algunos puntos te\u00f3ricos, a\u00f1adir otros nuevos, completar hasta los \u00faltimos tiempos el material hist\u00f3rico y estad\u00edstico. Su mal estado de salud y el deseo de pasar a la redacci\u00f3n final del segundo tomo le hicieron renunciar a aquella tarea. Se tratar\u00eda s\u00f3lo de alterar lo m\u00e1s imprescindible y de insertar los a\u00f1adidos que ya conten\u00eda la edici\u00f3n francesa aparecida entre tanto &lt;&#8230;&gt;. Entre los textos que han quedado para edici\u00f3n p\u00f3stuma se ha encontrado un ejemplar alem\u00e1n parcialmente corregido por Marx y con remisiones a la edici\u00f3n francesa; tambi\u00e9n se ha encontrado un ejemplar franc\u00e9s en el que hab\u00eda se\u00f1alado exactamente los trozos que hab\u00eda que utilizar. Estas alteraciones y esos a\u00f1adidos se limitan, con pocas excepciones, a la \u00faltima parte del libro, a la secci\u00f3n \u201cEl proceso de acumulaci\u00f3n del capital\u201d.<\/p>\n<p>&lt;&#8230;&gt; Por lo que hace al estilo, el mismo Marx hab\u00eda revisado a fondo varias subsecciones y con ello, as\u00ed como en frecuentes alusiones de viva voz, me indic\u00f3 la medida en que yo pod\u00eda proceder a suprimir expresiones t\u00e9cnicas inglesas y otros anglicismos.<\/p>\n<p>En cualquier caso, Marx habr\u00eda trabajado a\u00fan los a\u00f1adidos y las complementaciones, substituyendo el liso franc\u00e9s por su propio condensado alem\u00e1n; yo he tenido que contentarme con traducir unos y otras con la mayor adecuaci\u00f3n posible al texto original.\u00bb<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la cuarta edici\u00f3n alemana (1890) de <i>Capital I,<\/i> \u00faltima publicada por Engels, es el texto definitivo de la obra seg\u00fan el criterio editorial de OME. Engels ha expresado en una nota (v\u00e9asela entera m\u00e1s adelante, 35-40) su intenci\u00f3n editorial en la 4\u00ba edici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLa cuarta edici\u00f3n me exig\u00eda en lo posible una fijaci\u00f3n definitiva del texto y de las notas. He aqu\u00ed breves indicaciones acerca de c\u00f3mo he atendido a esa exigencia. Luego de una comparaci\u00f3n m\u00e1s con la edici\u00f3n francesa y con los apuntes manuscritos de Marx, he introducido todav\u00eda en el texto alem\u00e1n unos a\u00f1adidos m\u00e1s tomados de aqu\u00e9lla. &lt;&#8230;&gt; Otras modificaciones son de naturaleza puramente t\u00e9cnica. He a\u00f1adido, adem\u00e1s, algunas notas aclaratorias, a saber, d\u00f3nde pare c\u00edan exigirlo las nuevas circunstancias hist\u00f3ricas.\u00bb<\/p>\n<p>(Las inserciones de Engels van entre llaves: { }. Las de OME van entre grapas: &lt; &gt;. Entre corchetes, [ ], van las de los editores de MEW o las de editores franceses o ingleses, etc., cuando OME las recoge. Como queda dicho, la \u00fanica discrepancia entre la cuarta edici\u00f3n del libro I de <i>El Capital <\/i>y esta traducci\u00f3n de OME es que \u00e9sta da en castellano, igual que el resto del texto, las citas de Marx en lengua no alemana).<\/p>\n<p>No hay m\u00e1s que una edici\u00f3n importante de <i>Capital I<\/i> que se aparte en algo de la organizaci\u00f3n del texto en las cuatro ediciones aparecidas en vida de Marx o Engels: la de Maximilien Rubel (Karl Marx, <i>Oeuvres. Economie<\/i> I, Par\u00eds, Gallimard, 1965). Rubel es insuficientemente conocido en Espa\u00f1a, pese a ser uno de los principales conocedores contempor\u00e1neos de la obra de Marx y tal vez el m\u00e1s destacado int\u00e9rprete anarquista de la misma. Rubel invierte el orden de los dos \u00faltimos cap\u00edtulos de <i>Capital I,<\/i> pensando que el orden en que los ha puesto Marx, orden respetado por Engels en las ediciones tercera y cuarta, fue s\u00f3lo un expediente para esquivar la censura prusiana y conseguir la publicaci\u00f3n de la obra en Alemania:<\/p>\n<p>\u00ab<i>El Capital<\/i>\u00bb escribe Rubel, \u00abtermina en todas las ediciones anteriores con el cap\u00edtulo titulado \u2018Sobre la teor\u00eda moderna de la colonizaci\u00f3n\u2019, precedido por el cap\u00edtulo \u2018Sobre la tendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista\u2019. Un examen atento de esas p\u00e1ginas sugiere que Marx ha invertido el orden de los dos cap\u00edtulos en el momento de la publicaci\u00f3n. Ha debido obrar as\u00ed \u2014obedeciendo acaso al consejo o a la exigencia de su editor\u2014 con el fin de adormecer la desconfianza del censor. Los p\u00e1rrafos apocal\u00edpticos de la conclusi\u00f3n se dejaban en segundo plano, sustituidos al final del volumen por consideraciones de corte m\u00e1s profano. La astucia ha tenido \u00e9xito. Pero ya no es necesario dar a leer un ataque a la explotaci\u00f3n colonial, visiblemente enlazado con los cap\u00edtulos anteriores, luego del hasta la vista del autor, verdadera suma de sus c\u00f3leras y de sus esperanzas.\u00bb (Obra citada, 541).<\/p>\n<p><b>V. Sobre la pol\u00e9mica a prop\u00f3sito del plan de la obra econ\u00f3mica de Marx<\/b><\/p>\n<p>Sin pretender dar m\u00e1s que una noticia breve de la pol\u00e9mica suscitada por las varias indicaciones de Marx acerca de la organizaci\u00f3n de su obra econ\u00f3mica, se puede decir que el principal autor entre los que la suscitaron fue Henryk Grossmann (\u00abDie \u00c4nderung des urspr\u00fcnglichen Aufbauplans des Marxchen Kapitals und ihre Ursachen &lt;La alteraci\u00f3n del plan originario de <i>El Capital <\/i>de Marx y sus causas&gt;\u00bb <em>Archiv f\u00fcr die Geschichte des Sozialismus und der Arbeiterbewegung<\/em>, a\u00f1o 14, n\u00ba1, Leipzig 1929, p\u00e1gs. 305-338). Seg\u00fan Grossmann hay un cambio de plan (1857-1865) que se debe a \u00abconsideraciones gnoseol\u00f3gico-metodol\u00f3gicas\u00bb: Marx habr\u00eda pasado del punto de vista descriptivo del material en bruto de la econom\u00eda pol\u00edtica \u2014punto de vista propio de los cl\u00e1sicos burgueses de esa ciencia\u2014 a un punto de vista de verdadero conocimiento, de conocimiento de las funciones del capital. Este punto de vista, posibilitado por la construcci\u00f3n de los esquemas de reproducci\u00f3n, habr\u00eda movido a Marx a abandonar el planteamiento tri\u00e1dico tradicional beneficio-renta de la tierra-salario; Grossmann, pues, entiende la presencia de un \u00ablibro del capital\u00bb, otro sobre \u00abla propiedad y la renta de la tierra\u00bb y otro sobre \u00abel salario\u00bb (el trabajo asalariado) en el plan de los Grundrisse no como inspirado por el estudio de las tres clases principales de la sociedad de la \u00e9poca, sino como trasunto de la doctrina cl\u00e1sica burguesa de los \u00abfactores de la producci\u00f3n\u00bb y su \u00abremuneraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La aton\u00eda del pensamiento marxista causada por el estalinismo y por la represi\u00f3n en los estados burgueses explica quiz\u00e1 que el tema planteado por Grossmann fuera objeto de poca discusi\u00f3n. La primera intervenci\u00f3n cr\u00edtica de importancia sobre la tesis de Grossmann que sea imprescindible citar aqu\u00ed no aparece hasta el per\u00edodo de postguerra. Se debe a Otto Morf. El siguiente p\u00e1rrafo puede ser muestra de la concepci\u00f3n de este autor:<\/p>\n<p>\u00abLa alteraci\u00f3n del plan no consiste en un paso del tratamiento material al tratamiento funcional. Todo lo que precede al plan I &lt;Morf llama as\u00ed al plan de los Grundrisse&gt;, como el plan I mismo, tiene presen tes las tres grandes clases de la sociedad burguesa y sus intereses antag\u00f3nicos. En ning\u00fan lugar ha tomado Marx para su elaboraci\u00f3n s\u00f3lo el material emp\u00edrico, sino que siempre se ha esforzado por explicar las leyes de movimiento de la existencia econ\u00f3mica de esas tres clases y las relaciones de producci\u00f3n subyacentes. Por lo tanto, Marx tiene siempre presente lo \u201cfuncional\u201d\u00a0&lt;&#8230;&gt;\u00bb (Otto Morf, <i>Geschichte und Dialektik in der politischen Oekonomie<\/i> [Historia y dial\u00e9ctica en la econom\u00eda pol\u00edtica], Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlagsanstalt, 1970, p\u00e1g. 105).<\/p>\n<p>Este libro, del que hay en preparaci\u00f3n edici\u00f3n castellana en la colecci\u00f3n Teor\u00eda y Realidad de Grijalbo [NE: dirigida por Jacobo Mu\u00f1oz; no se lleg\u00f3 a publicar] es edici\u00f3n ampliada y retocada de <i>Das Verh\u00e4ltnis von Wirtschaftstheorie und Wirtschfatsgeschichte bei Karl Marx <\/i>&lt;La relaci\u00f3n entre teor\u00eda econ\u00f3mica e historia econ\u00f3mica en Karl Marx&gt;, Bern Francke Verlag, 1951).<\/p>\n<p>Roman Rosdolsky es el autor que m\u00e1s sistem\u00e1ticamente ha discutido esta cuesti\u00f3n (<i>Zur Entstehungsgeschichte des Marxischen \u00abKapital\u00bb<\/i> &lt;Sobre la historia de la g\u00e9nesis del <i>Capital<\/i> de Marx&gt;, 2 vols., 2\u00aa edici\u00f3n retocada, Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlagsanstalt, 1968); la obra, apenas terminada al morir el autor en 1967, es b\u00e1sicamente un estudio de los Grundrisse. Rosdolsky, muy concienzudo en su trabajo, era un autor de tradici\u00f3n trotskista. Su opini\u00f3n sobre el tema se resume en unos p\u00e1rrafos de las p\u00e1ginas 39 y 40 de su obra:<\/p>\n<p>\u00abEn primer lugar, que el paso del plan viejo &lt;el de los Grundrisse&gt; al plan nuevo no se realiz\u00f3 antes de los a\u00f1os 1864-1865; y, en segundo lugar, que, respecto a la modificaci\u00f3n del plan, hemos de distinguir estrictamente entre los iniciales libros I-III por un lado y IV-VI por otro.\u00bb<\/p>\n<p>Se recordar\u00e1 que los libros del plan de los <i>Grundrisse<\/i> se distribu\u00edan as\u00ed: I: capital; II: propiedad de la tierra; III: trabajo asalariado; IV: estado; V: comercio internacional; VI: mercado mundial y crisis. Sigue escribiendo Rosdolsky:<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a estos \u00faltimos libros &lt;o sea, los libros IV, V y VI &gt; &lt;&#8230;&gt;, no fueron nunca \u2018abandonados\u2019, es decir, los temas que caen en su \u00e1mbito no fueron nunca asimilados del todo por la segunda estructura de la obra, sino que en el fondo se reservaron para la \u2018posible continuaci\u00f3n\u2019 de la misma. En todo caso, los temas correspondientes no se tratan en El Capital m\u00e1s que ocasionalmente, de modo que tambi\u00e9n respecto de ellos parece justificada la llamada \u2018teor\u00eda de las lagunas\u2019 &lt;&#8230;&gt;\u00bb.<\/p>\n<p>El plan de 1857-1858 subdivide el libro del capital en los apartados siguientes: a) el capital en general; b) la competici\u00f3n entre los capitales; c) el sistema del cr\u00e9dito; d) el capital por acciones. Rosdolsky dice luego:<\/p>\n<p>\u00abDel todo diferente el caso de los libros II y III. \u00c9stos se tuvieron que incorporar a la nueva estructura de la obra &lt;la \u00faltima&gt; pues El Capital habr\u00eda sido inimaginable sin el tratamiento de las cuestiones que ca\u00edan en el \u00e1mbito de esos libros. (Lo mismo vale, naturalmente, tambi\u00e9n para las secciones b-d del \u201clibro del capital\u201d\u00a0del plan antiguo). Y s\u00f3lo respecto de los libros II y III, as\u00ed como de las secciones b-d del libro I, puede subsistir el problema de la alteraci\u00f3n del plan. &lt;&#8230;&gt;\u00bb.<\/p>\n<p>Rosdolsky piensa que el cambio de plan del proyecto econ\u00f3mico de Marx ha consistido en reducir la amplitud del esquema, el n\u00famero de libros y secciones, mientras que enriquec\u00eda el contenido de \u00e9stos, porque unas son las necesidades anal\u00edticas, diferenciadoras, propias de la investigaci\u00f3n cuando empieza, y otras y en cierto sentido contrapuestas las exigencias de s\u00edntesis de la comprensi\u00f3n y la exposici\u00f3n. Aparte de eso, Rosdolsky piensa que gran parte del proyecto econ\u00f3mico de Marx \u2014y aun m\u00e1s por lo que hace a todo su proyecto econ\u00f3mico, pol\u00edtico y filos\u00f3fico\u2014 contiene lagunas importantes.<\/p>\n<p>Maximilien Rubel sostiene una tesis an\u00e1loga, aunque no cita ni aprovecha a este prop\u00f3sito el importante estudio de Rosdolsky. Conoce, en cambio, el de Morf, y remite a \u00e9l. Rubel se opone a la idea de un cambio de plan deliberado, debido a reflexiones profundas de Marx:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; ni antes ni despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del pr\u00f3logo &lt;a la Contribuci\u00f3n&gt; de 1859 ha comunicado Marx la menor intenci\u00f3n de cambiar el plan de la \u2018Econom\u00eda\u2019. En cambio, el periodismo y las disputas pol\u00edticas le roen el tiempo y, aunque constantemente reanuda sus estudios, le cuesta much\u00edsimo condensar su exposici\u00f3n. &lt;&#8230;&gt; en realidad, \u00e9ste es el \u00fanico \u2018cambio de plan\u2019 de acuerdo con el m\u00e9todo de trabajo de Marx: no ha realizado m\u00e1s que una parte \u00ednfima de su enorme programa, aunque dando a esa parte un volumen imprevisto. &lt;&#8230;&gt; Nada de cambio de plan, sino una ampliaci\u00f3n perpetua a ojos vistas; y, desde luego, descubrimientos y reflexiones nuevas &lt;&#8230;&gt;\u00bb (Obra citada, vol. II, p\u00e1gs. CVI, CVII, ex).<\/p>\n<p>Un resumen muy caracter\u00edstico del estilo apasionado del erudito Rubel:<\/p>\n<p>\u00abMarx hab\u00eda concebido pronto el plan de una \u2018Econom\u00eda\u2019 para publicar por entregas &lt;&#8230;&gt; cuyos temas principales existen desde 1844 o 1847 y que en 1857 decide dividir en seis \u2018r\u00fabricas\u2019: 1\u00ba El capital; 2\u00ba la propiedad de la tierra; 3\u00ba el trabajo asalariado; 4\u00ba el estado; 5\u00ba el comercio exterior; 6\u00ba el mercado mundial. Nunca ha podido pasar de escribir \u2018la quintaesencia\u2019 de eso, es decir, una parte de la primera r\u00fabrica, aunque esta \u2018quintaesencia\u2019 haya quedado, al menos en su mitad, en estado de borrador. Que haya podido terminar esa parte de su tarea en lo m\u00e1s negro de los miserables a\u00f1os 1860 tiene algo de milagro. As\u00ed pues, es algo indecente, por no decir m\u00e1s, sostener que esta obra est\u00e1 concluida: eso es lo que afirman algunos comentaristas cuando registran un \u2018cambio de plan\u2019 gracias al cual Marx habr\u00eda dicho ya en <i>El Capital<\/i> lo que pensaba exponer en sus \u2018seis libros\u2019 y s\u00f3lo la ignorancia puede disculpar a los que creen en una revelaci\u00f3n definitiva.\u00bb (Lugar citado, p\u00e1g. LIV).<\/p>\n<p>Los editores de MEW \u2014los Institutos de Marxismo-Leninismo del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del Partido Socialista Unificado de Alemania (RDA)\u2014 presentan los vol\u00famenes correspondientes de su edici\u00f3n limit\u00e1ndose a describir cronol\u00f3gicamente los manuscritos pertinentes, desde los de 1844 hasta los de la d\u00e9cada de 1870. Para ilustrar su concepci\u00f3n de la historia formal de la principal empresa cient\u00edfica de Marx se puede aducir esta nota al volumen 29 de MEW (p. 689):<\/p>\n<p>\u00abEn el oto\u00f1o de 1856 las investigaciones econ\u00f3micas de Marx, que hab\u00edan durado a\u00f1os, hab\u00edan madurado ya lo suficiente como para que pudiera empezar la sistematizaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n del material reunido. De agosto de 1857 a junio de 1858 elabor\u00f3 su manuscrito &lt;los <i>Grundrisse<\/i>&gt;, que representa un esbozo del futuro <i>Capital<\/i>. En el verano y el oto\u00f1o de 1857 proyect\u00f3 el primer plan de su obra. Expuso los puntos principales de ese plan en varias cartas a Engels y otras personas &lt;&#8230;&gt;, as\u00ed como en el esbozo inacabado de una \u2018introducci\u00f3n general\u2019 a esta obra &lt;&#8230;&gt;. Durante\u00a0los ulteriores trabajos de investigaci\u00f3n ese plan se alter\u00f3 repetidamente. Se detall\u00f3, se precis\u00f3 sustancialmente y nacieron las obras <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> &lt;&#8230;&gt; y <i>El Capital<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>Querr\u00eda recordar, por \u00faltimo, que no faltan textos de Marx que mueven a negar o reducir la importancia presunta de esta debatida cuesti\u00f3n de la estructura literaria de <i>El Capital,<\/i> dando m\u00e1s peso a factores accidentales o, a lo sumo, did\u00e1ctico-literarios. He aqu\u00ed dos ejemplos:<\/p>\n<p>\u00abEn toda esta secci\u00f3n, esto es, en la secci\u00f3n sobre \u2018el capital en general\u2019 se presupone que el salario del trabajo es siempre igual a su m\u00ednimo &lt;&#8230;&gt;. Tambi\u00e9n se pone la propiedad de la tierra=0, esto es, que aqu\u00ed no interesa todav\u00eda nada la propiedad de la tierra como relaci\u00f3n econ\u00f3mica particular. S\u00f3lo a este paso es posible no hablar de todas las relaciones a prop\u00f3sito de cualquiera de ellas.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 2\/4\/1858; MEW 29, 312-315).<\/p>\n<p>\u00abCon la parte propiamente te\u00f3rica no he podido seguir adelante. Ten\u00eda los sesos demasiado d\u00e9biles para eso. Por ello he ampliado hist\u00f3ricamente la secci\u00f3n sobre la \u2018jornada de trabajo\u2019 lo cual ca\u00eda fuera de mi plan inicial.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 10\/2\/1866; MEW 31, 174).<\/p>\n<p><b>VI. Ap\u00e9ndice: La divisi\u00f3n del texto de <i>El Capital I<\/i> en la traducci\u00f3n francesa de J. Roy.<\/b><\/p>\n<p>(El t\u00edtulo dado al libro no es \u00abEl proceso de producci\u00f3n del capital\u00bb sino \u00abDesarrollo de la producci\u00f3n capitalista\u00bb)<\/p>\n<p>Primera secci\u00f3n: Mercanc\u00eda y dinero<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>I. Los dos factores de la mercanc\u00eda: valor de uso y valor de cambio o valor propiamente dicho (Substancia del valor. Magnitud del valor)<\/p>\n<p>II. Doble car\u00e1cter del trabajo presentado por la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>III. Forma del valor.<\/p>\n<p>A. Forma simple o accidental del valor<\/p>\n<p>a) Los dos polos de la expresi\u00f3n del valor: su forma relativa y su forma equivalente<\/p>\n<p>b) La forma relativa del valor<\/p>\n<p>1. Contenido de esta forma<\/p>\n<p>2. Determinaci\u00f3n cuantitativa de la forma de valor relativa<\/p>\n<p>c) La forma de equivalente y sus particularidades<\/p>\n<p>d) Conjunto de la forma de valor simple<\/p>\n<p>B. Forma valor total o desarrollada<\/p>\n<p>a) La forma desarrollada del valor relativo<\/p>\n<p>b) La forma equivalente particular<\/p>\n<p>c) Defectos de la forma valor total o desarrollada<\/p>\n<p>C. Forma valor general<\/p>\n<p>a) Cambio de car\u00e1cter de la forma valor<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n de desarrollo de la forma valor relativa y la forma equivalente<\/p>\n<p>c) Transici\u00f3n de la forma valor general a la forma dinero<\/p>\n<p>D. Forma moneda o dinero<\/p>\n<p>IV. El car\u00e1cter fetiche de la mercanc\u00eda y su secreto<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo II: De los cambios<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo III: La moneda o la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas<\/p>\n<p>I. Medida de los valores<\/p>\n<p>Il. Medio de circulaci\u00f3n<\/p>\n<p>a) La metamorfosis de las mercanc\u00edas<\/p>\n<p>b) Curso de la moneda<\/p>\n<p>c) El numerario o las especies. El signo de valor<\/p>\n<p>III. La moneda o el dinero<\/p>\n<p>a) Atesoramiento<\/p>\n<p>b) Medio de pago<\/p>\n<p>c) La moneda universal<\/p>\n<p>Segunda secci\u00f3n: La transformaci\u00f3n del dinero en capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo IV: La f\u00f3rmula general del capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo V: Contradicci\u00f3n de la f\u00f3rmula general del capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VI: Compra y venta de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>Tercera secci\u00f3n: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VII: Producci\u00f3n de valores de uso y producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>I. Producci\u00f3n de valores de uso<\/p>\n<p>II. Producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VIII: Capital constante y capital variable<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo IX: La tasa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>I. El grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>II. Expresi\u00f3n del valor del producto en partes proporcionales del mismo producto<\/p>\n<p>III. La \u00abultima hora\u00bb de Senior<\/p>\n<p>IV. El producto neto<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo X: La jornada de trabajo<\/p>\n<p>I. L\u00edmite de la jornada de trabajo<\/p>\n<p>II. El capital hambriento de plustrabajo. \u2013Boyardo y fabricante<\/p>\n<p>III. La jornada de trabajo en las ramas de la industria inglesa en que la explotaci\u00f3n no est\u00e1 limitada por la ley<\/p>\n<p>IV. Trabajo de d\u00eda y de noche. \u2013El sistema de relevos<\/p>\n<p>V. Leyes coercitivas para la prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo desde la mitad del siglo XIV hasta el final del siglo XVII<\/p>\n<p>VI. Lucha por la jornada de trabajo normal.\u2013Limitaci\u00f3n legal coercitiva del tiempo de trabajo. \u2013La legislaci\u00f3n manufacturera inglesa de 1833 a 1864<\/p>\n<p>VII. La lucha por la jornada de trabajo normal. Repercusi\u00f3n de la legislaci\u00f3n inglesa en los dem\u00e1s pa\u00edses<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XI: Tasa y masa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cuarta secci\u00f3n. La producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XII: La plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIII: Cooperaci\u00f3n<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIV: Divisi\u00f3n del trabajo y manufactura<\/p>\n<p>I. Doble origen de la manufactura<\/p>\n<p>II. El trabajo parcelario y su herramienta<\/p>\n<p>III. Mecanismo general de la manufactura. Sus dos formas fundamentales: manufactura heterog\u00e9nea y manufactura serial<\/p>\n<p>IV. Divisi\u00f3n del trabajo en la manufactura y en la sociedad<\/p>\n<p>V. Car\u00e1cter capitalista de la manufactura<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XV. Maquinismo y gran industria<\/p>\n<p>I. Desarrollo de las m\u00e1quinas y de la producci\u00f3n mec\u00e1nica<\/p>\n<p>II. Valor transmitido por la m\u00e1quina al producto<\/p>\n<p>III. Reacci\u00f3n inmediata de la industria mec\u00e1nica sobre el trabajador<\/p>\n<p>a) Apropiaci\u00f3n de las fuerzas de trabajo suplementarias. Trabajo de las mujeres y de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>b) Prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo<\/p>\n<p>c) Intensificaci\u00f3n del trabajo<\/p>\n<p>IV. La f\u00e1brica<\/p>\n<p>V. Lucha entre trabajador y m\u00e1quina<\/p>\n<p>VI. Teor\u00eda de la compensaci\u00f3n<\/p>\n<p>VII. Repulsi\u00f3n y atracci\u00f3n de los obreros por la f\u00e1brica. Crisis de la industria algodonera<\/p>\n<p>VIII. Revoluci\u00f3n obrada en la manufactura, el oficio y el trabajo a domicilio por la gran industria<\/p>\n<p>a) Supresi\u00f3n de la cooperaci\u00f3n fundada en el oficio y la divisi\u00f3n del trabajo<\/p>\n<p>b) Reacci\u00f3n de la f\u00e1brica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio<\/p>\n<p>c) La manufactura moderna<\/p>\n<p>d) El trabajo moderno a domicilio<\/p>\n<p>e) Paso de la manufactura moderna y del trabajo a domicilio a la gran industria<\/p>\n<p>IX. Legislaci\u00f3n de f\u00e1brica<\/p>\n<p>X. Gran industria y agricultura<\/p>\n<p>Quinta secci\u00f3n: Investigaciones ulteriores sobre la producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVI: Plusval\u00eda absoluta y plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVII: Variaciones de la relaci\u00f3n de magnitud entre la plusval\u00eda y el valor de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>I. Datos: duraci\u00f3n e intensidad de trabajo constantes. Productividad variable<\/p>\n<p>II. Datos: duraci\u00f3n y productividad del trabajo constantes. Intensidad variable<\/p>\n<p>III. Datos: productividad e intensidad del trabajo constantes. Duraci\u00f3n del trabajo variable.<\/p>\n<p>IV. Datos: variaciones simult\u00e1neas de la duraci\u00f3n, la productividad y la intensidad del trabajo<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVIII: F\u00f3rmulas varias de la tasa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Sexta secci\u00f3n: El salario<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIX: Transformaci\u00f3n del valor o del precio de la fuerza de trabajo en salario<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XX: El salario por tiempo<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXI: El salario por pieza.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXII: Diferencia de la tasa de los salarios nacionales<\/p>\n<p>S\u00e9ptima secci\u00f3n: Acumulaci\u00f3n del capital<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIII: Reproducci\u00f3n simple.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIV: Transformaci\u00f3n de la plusval\u00eda en capital<\/p>\n<p>I. Reproducci\u00f3n a escala progresiva. C\u00f3mo el derecho de propiedad de la producci\u00f3n mercantil se convierte en el derecho de apropiaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>II. Falsa interpretaci\u00f3n de la producci\u00f3n a escala progresiva<\/p>\n<p>III. Divisi\u00f3n de la plusval\u00eda en capital y en renta. Teor\u00eda de la abstinencia<\/p>\n<p>IV. Circunstancias que, independientemente de la divisi\u00f3n proporcional de la plusval\u00eda en capital y en renta, determinan la extensi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n. Grado de explotaci\u00f3n de la fuerza obrera. Productividad del trabajo. Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido. Magnitud del capital adelantado<\/p>\n<p>V. El pretendido fondo de trabajo (Labour-fund)<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXV: Ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>I. Si permanece igual la composici\u00f3n del capital, el progreso de la acumulaci\u00f3n tiende a hacer subir la tasa de los salarios<\/p>\n<p>II. Cambios sucesivos de la composici\u00f3n del capital en el progreso de la acumulaci\u00f3n y disminuci\u00f3n relativa de la parte del capital que se cambia por la fuerza obrera<\/p>\n<p>III. Producci\u00f3n creciente de una superpoblaci\u00f3n relativa o de un ej\u00e9rcito industrial de reserva<\/p>\n<p>IV. Formas de existencia de la superpoblaci\u00f3n relativa. \u2013La ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>V. Ilustraci\u00f3n de la ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>a) Inglaterra de 1846 a 1866<\/p>\n<p>b) Las capas industriales mal pagadas<\/p>\n<p>c) La poblaci\u00f3n n\u00f3mada. \u2013Los mineros<\/p>\n<p>d) Efecto de las crisis en la parte mejor pagada de la clase obrera<\/p>\n<p>e) El proletariado agr\u00edcola ingl\u00e9s<\/p>\n<p>f ) Irlanda<\/p>\n<p>Octava secci\u00f3n: La acumulaci\u00f3n primitiva<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVI: El secreto de la acumulaci\u00f3n primitiva<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVII: La expropiaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n campesina<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVIII: Legislaci\u00f3n sanguinaria contra los expropiados a partir del final del siglo XV. \u2013Leyes sobre los salarios<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIX: G\u00e9nesis de los granjeros capitalistas<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXX: Repercusi\u00f3n de la revoluci\u00f3n agr\u00edcola en la industria. \u2013Establecimiento del mercado interior para el capital industrial<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXXI: G\u00e9nesis del capitalista industrial.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXXII: La tendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>7. Nota editorial OME 41. <\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para OME 41, el segundo volumen del primer libro de <i>El Capital<\/i>, p. XIII, escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n la siguiente nota:<\/span><\/p>\n<p>El presente volumen contiene la segunda mitad del libro I de <i>El Capital,<\/i> desde el cap\u00edtulo XIII hasta el final. Es la parte del libro en que m\u00e1s tuvo que intervenir Engels para introducir las correcciones que Marx hab\u00eda preparado, principalmente sobre la base de la edici\u00f3n francesa. En OME 40 puede repasar el lector los pr\u00f3logos de Engels a las ediciones alemanas 3\u00aa y 4\u00aa, del libro I de <i>El Capital<\/i>, los cuales se refieren a esas correcciones.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n del libro I del Capital en dos vol\u00famenes (OME 40, OME 41) obedece exclusivamente a conveniencias t\u00e9cnico-editoriales. Por eso, aunque, para comodidad del lector, cada volumen lleva sus propios elementos editoriales (\u00edndices, etc) y aunque las notas del traductor tienen numeraci\u00f3n independiente en cada volumen, en cambio, todo lo que es texto de Marx \u2013la numeraci\u00f3n de los cap\u00edtulos, como es natural, y la numeraci\u00f3n de sus notas\u2013 se presenta en coninuidad, como si no hubiera dvisi\u00f3n del texto.<\/p>\n<p>Dos observaciones acerca de la traducci\u00f3n:<\/p>\n<p>Primera: en la nota 89 (pp. 2-3) se mantiene literalmente un texto de Marx recientemente impugnado como errata o lapsus (por Pedro Scaron, en su importante traducci\u00f3n de<i> El <\/i>Capital). Ese texto presenta como exigencia puesta al \u00abm\u00e9todo cient\u00edfico\u00bb el deducir concretos contenidos culturales a partir de su base en sentido marxiano; por ejemplo: deducir las concretas formas religiosas a partir de las \u00abrelaciones y circunstancias vitales\u00bb de cada caso. Desde el punto de vista de la metodolog\u00eda real, de la ciencia que realmente existe y funciona, esa pretensi\u00f3n es desaforada e irrealizable, es un imposible metodol\u00f3gico. Sin embargo, eso no basta para creer que el paso sea una errata o un lapsus. Pues, en primer lugar, puede ser simplemente una formulaci\u00f3n recargada de algo que es metodol\u00f3gicamente sensato y, adem\u00e1s, aspiraci\u00f3n expl\u00edcita de Marx, a saber, el conocimiento por medios cient\u00edficos de la individual concreci\u00f3n hist\u00f3rica; en segundo lugar, porque la misma incorrecta, excesiva pretensi\u00f3n deductiva del paso tomado al pie de la letra puede ser un resto de hegelianismo. Lo que se suele llamar \u00abpanlogismo\u00bb de Hegel es precisamente la tendencia a \u00abdeducirlo\u00bb, a construirlo todo; y, por \u00faltimo, este texto ha pasado en pruebas de imprenta cuatro veces bajo los ojos de Marx o Engels. Todo eso mueve a dejar el paso tal como est\u00e1, sin limpiar a Marx de la posible desmesura hegeliana en que acaso haya incurrido ah\u00ed.<\/p>\n<p>La segunda observaci\u00f3n se refiere a la traducci\u00f3n de \u00abLump\u00bb y \u00abLumpenproletariat\u00bb. Como se trata de t\u00e9rminos de cierto inter\u00e9s a prop\u00f3sito de los cuales no se ha alcanzado traducci\u00f3n \u00fanica por todos los traductores de <i>OME<\/i>, conviene que el lector se fije en la nota *54 del traductor. Las traducciones mencionadas tienen por contexto los cap\u00edtulos XIII y XXIII.<\/p>\n<p><b>Nota 54<\/b><\/p>\n<p>Marx: \u00abUn trabajo de los m\u00e1s infames, m\u00e1s sucios y peor agados, en el que se utiliza con predilecci\u00f3n ni\u00f1as y mujeres, es la clasificaci\u00f3n de harapos. Es sabido que en la Gran Breta\u00f1a, prescindiendo de sus propios e innumerables harapientos\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un juego de palabras intraducibe, pero necesitado de explicaci\u00f3n porque tiene cierta importancia de concepto en el l\u00e9xico de Marx. La palabra alemana <i>Lump<\/i> (plural <i>Lumpen<\/i>) significa primariamente harapo y secundariamente por una asociaci\u00f3n de ideas f\u00e1cil y claramente clasista, villano, vago, canalla. (El t\u00e9rmino marxiano <i>Lumpenproletariat<\/i>, que no aparece en este lugar, est\u00e1 cargado con toda esa complicaci\u00f3n de connotaciones de las viejas clases dominantes.) De modo que la frase aqu\u00ed comentada se podr\u00eda traducir tambi\u00e9n escribiendo: \u00abEs sabido que la Gran Breta\u00f1a, prescindiendo de sus propios e innumerables canallas, es el emporio del comercio de harapos, etc.\u00bb.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 align=\"left\"><a name=\"7\"><\/a> <b>8. Presentaci\u00f3n de OME 42<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto es la presentaci\u00f3n que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para del libro II de <i>El Capital <\/i>(OME 42, pp. XIII-XX). Fue reimpresa en <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/i> (pp. 415-428). Escrita probablemente a finales de 1979 o principios de 1980.<\/span><\/p>\n<p><b>I. Sobre el criterio de esta edici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Esta edici\u00f3n castellana del libro II de <i>El Capital<\/i> traduce la impresi\u00f3n en Marx, Engels,Werke (MEW) de la segunda edici\u00f3n (\u00faltima) publicada por Engels (Hamburgo, 1893). Es el volumen 24 de MEW, Berl\u00edn (Este), Dietz Verlag, 1963. Como de costumbre, hay peque\u00f1as discrepancias de MEW (por ejemplo, traducimos todas las citas de autores no alemanes, etc.), que responden a la intenci\u00f3n editorial de estas Obras de Marx y Engels (OME).<\/p>\n<p>Si ya presentando el libro I de<i> El Capital<\/i> fue obligado decir que el criterio de traducir estrictamente la edici\u00f3n de Engels no es nada indiscutible (OME 40, p\u00e1g. XIII), la edici\u00f3n del libro II seg\u00fan el mismo criterio impone un repaso algo detallado de la cuesti\u00f3n. Engels expone en su pr\u00f3logo c\u00f3mo ha compuesto el libro con los manuscritos de los que Marx hab\u00eda dicho a su hija Leonor que Engels \u00abhar\u00eda algo con ellos\u00bb. Aparte de pocos trozos sueltos procedentes de otros legajos, Engels ha utilizado seis manuscritos del decenio 1867-1877. Ha tomado de ellos en medida diversa: aproximadamente el 47% del texto definitivo procede del manuscrito que Marx numer\u00f3 \u00abII\u00bb (1870); otro 27% del manuscrito numerado \u00abVIII\u00bb por Engels (1877); un 15% del manuscrito V (1877); un 8% del manuscrito IV (1867-1868); un 2% del manuscrito VII (1877), y un 1% del manuscrito VI (1877-1878). Si se tiene en cuenta que los manuscritos II y VIII, con los cuales compone tres cuartas partes del libro, han suministrado a Engels fragmentos largos y muy largos, se aprecia que la impresi\u00f3n de rompecabezas de borradores que da a algunos autores la edici\u00f3n de Engels no est\u00e1 muy justificada.<\/p>\n<p>Pero, desde luego, <i>El Capital II<\/i> es una composici\u00f3n de Engels con materiales de Marx. Es el \u00abalgo\u00bb que Engels ha hecho con parte de los papeles. Una composici\u00f3n as\u00ed no puede satisfacer a todo lector, ni tampoco del todo a ning\u00fan lector. Maximilien Rubel, referencia obligada en este punto, ya que su edici\u00f3n de lo que \u00e9l considera libro II del <i>Capital<\/i> diverge considerablemente de la de Engels, se vio empujado a su larga y fecunda carrera de marx\u00f3logo por una ocurrencia muy natural, como \u00e9l mismo la llama, a saber, que <i>El Capital<\/i>, tal como lo conocemos (tal como lo edit\u00f3 Engels), quiz\u00e1 no habr\u00eda satisfecho a su autor: \u00abMarx redacta lo que llamamos el <i>Capital<\/i>, en sus cuatro libros, luchando desesperadamente contra la miseria y la enfermedad y prosiguiendo su actividad en el seno de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores; pero no da forma definitiva m\u00e1s que al libro I &lt;&#8230;&gt;. Los libros II, III y IV, que quedaron en estado de esbozos, se publicaron despu\u00e9s de su muerte: surge de modo natural en la mente la idea de que esa publicaci\u00f3n, en esa forma, no era como para satisfacer a su autor\u00bb.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>No es que Rubel no aprecie el trabajo editorial de Engels. Sus notas y pr\u00f3logos abundan en elogios de \u00e9ste y en reconocimientos de sus m\u00e9ritos, desde la \u00abinteligencia con la cual ha descifrado la escritura de su amigo\u00bb hasta la honradez con la que ha intentado que el libro publicado fuera \u00abexclusivamente obra de Marx\u00bb. Pero el m\u00e9todo editorial seguido por Engels tiene tambi\u00e9n sus desventajas: Engels \u00abno ha producido materiales para una obra; tampoco ha construido la obra a partir de esos materiales: le ha dado una fachada. Esta f\u00f3rmula intermedia tiene m\u00e9ritos insignes y nos muestra escr\u00fapulos notables, una prudencia extremada, preocupaci\u00f3n por distinguir claramente lo que es del autor de lo que procede del editor. Pero tambi\u00e9n tiene su inconveniente, porque presenta como \u201clibros\u201d\u00a0terminados lo que nunca fue m\u00e1s que esbozo, y, a veces, tanteo desesperado\u00bb<sup>2<\/sup>. En particular, Engels \u00abcomete el grave error de presentar el libro II como una obra acabada en cuanto al fondo y s\u00f3lo necesitada de revisi\u00f3n en cuanto a la forma\u00bb<sup>3<\/sup>. \u00abVoluntariamente o no\u00bb \u2014y Rubel sospecha que voluntariamente, por un \u00abexceso de celo\u00bb en promover la reputaci\u00f3n de Marx\u2014, Engels \u00abha hecho creer que <i>El Capital<\/i> era toda la \u2018Econom\u00eda\u2019 de Marx. Es una falsa apariencia que ha culminado en un mito, y encima de ese mito se ha edificado una ideolog\u00eda<sup>4<\/sup>. La presente edici\u00f3n se propone restaurar la sencilla verdad: <i>El Capital<\/i> no es m\u00e1s que una parte de una obra cient\u00edfica inacabada\u00bb<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>La tesis de Rubel es verdadera, y sus consiguientes reservas ante la edici\u00f3n de Engels est\u00e1 fundadas y se pueden compartir. En cambio, el criterio editorial que \u00e9l fundamenta a su vez en esas reservas es muy poco plausible. Puesto que entre los m\u00e9ritos del trabajo de Engels descuella, dice Rubel, el conocimiento profundo de los originales de Marx, una manera de honrar al primer editor de los libros Il y III del <i>Capital <\/i>consiste en repetir lo que \u00e9l hizo, recurriendo de nuevo a las fuentes<sup>6<\/sup>. Con ese criterio procede a su edici\u00f3n de lo que \u00e9l llama libro II del<i> Capital:<\/i> \u00abproponemos aqu\u00ed una nueva edici\u00f3n de una selecci\u00f3n de materiales \u2014pues s\u00f3lo una selecci\u00f3n se puede hacer\u2014 para los libros II y III. Esta selecci\u00f3n se distingue de la de Engels por algo que nos atrevemos a llamar \u2014a costa de parecer presuntuosos\u2014 fidelidad m\u00e1s estricta al proyecto de Marx de situar los libros II y III en un s\u00f3lo volumen. Con esta finalidad hemos sustituido los cap\u00edtulos I a IV que eligi\u00f3 Engels por el texto, menos largo, de otro manuscrito, aunque \u00e9ste es probablemente anterior. En vez de multiplicar los cap\u00edtulos, nos hemos esforzado, por el contrario, por reducir su n\u00famero para simplificar &lt;&#8230;&gt;\u00bb<sup>7<\/sup>, etc. Pese a todo el respeto que merece la erudici\u00f3n de Rubel, hay que decir que ese criterio es casi puro capricho, pues Marx hab\u00eda pensado inicialmente, en efecto, en dos vol\u00famenes, pero componiendo el primero de ellos con los libros I y II, y el segundo con los libros III y IV. Y, adem\u00e1s, alter\u00f3 esa divisi\u00f3n por razones del todo contingentes, lo que muestra que la divisi\u00f3n misma era inesencial.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>De este modo repite Rubel lo que \u00e9l mismo llama \u00abgrave error de Engels\u00bb, pero con mayor arbitrariedad. As\u00ed por ejemplo, en la Introducci\u00f3n que pone al libro II Rubel combina textos marxianos procedentes de manuscritos separados por veinte a\u00f1os (1857-1877). Como ha escrito acertadamente Pedro Scaron en la Advertencia a su edici\u00f3n del libro II<sup>9<\/sup>\u00a0\u00abpor este camino&#8230; podemos llegar a tener tantos tomos II de <i>El Capital<\/i> como investigadores estudien los manuscritos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s grave que habr\u00eda que objetar a esa l\u00ednea editorial es que de todos esos \u00abtomos II\u00bb a los que se refiere Scaron ninguno ser\u00eda un libro aut\u00e9ntico, si se me permite la expresi\u00f3n, mientras que <i>El Capital<\/i> de Engels es un libro muy libro en la historia de la Europa moderna. <i>El Capital<\/i> editado por Engels es un libro presente durante casi un siglo en el movimiento socialista y en las universidades. La \u00abcuesti\u00f3n hom\u00e9rica\u00bb tiene respecto de \u00e9l tanta importancia filol\u00f3gica y tan escasa importancia cultural como respecto de la Il\u00edada. Nuevas composiciones del libro II o del libro III \u2014aunque sean \u00abcr\u00edticas\u00bb, como quiere Pedro Scaron\u2014 no son m\u00e1s que fantasmas de libros que nunca fueron y de los que ni siquiera es seguro que su autor, de vivir, los hubiera llegado a dar a luz. Pues el hecho de que Marx dijera que Engels ten\u00eda que \u00abhacer algo\u00bb con sus manuscritos no prueba que le legara precisamente la tarea de \u00abterminar de editar <i>El Capital<\/i>\u00bb. Esta es, en puridad, una iniciativa de Engels. De modo que, en mi opini\u00f3n, la soluci\u00f3n editorial con m\u00e1s sentido consiste en editar como libros los textos que ya han sido libros durante casi un siglo, y tal como lo han sido, es decir, como composiciones o trabajos de redacci\u00f3n de Engels.<\/p>\n<p>La tarea editorial que queda entonces por hacer es la edici\u00f3n independiente e integral de los manuscritos de Marx como tales manuscritos. La Neue Mega (Nueva Mega), a pesar de lo despacio que est\u00e1 saliendo, tendr\u00e1 cumplida esa tarea probablemente para fin de siglo<sup>10<\/sup>. La correspondiente versi\u00f3n castellana podr\u00e1 ser entonces el complemento de la edici\u00f3n hist\u00f3rica y popular que intenta ser OME. Mi criterio, en suma, al editar en OME la versi\u00f3n castellana de estos textos es que hay, por una parte, unos libros de Marx compuestos por Engels que tienen una larga presencia en la cultura europea en general y en la socialista en particular.<\/p>\n<p>Es razonable trasmitir esos libros tal como los hemos recibido, no por particular adhesi\u00f3n a una redacci\u00f3n determinada, sino por literario respeto de la letra le\u00edda por generaciones, nos parezca buena o mala su sentencia; y que hay, por otra parte, unos manuscritos de Marx que coinciden en mucho con aquellos libros, pero son otra cosa.<\/p>\n<p><b>II. La composici\u00f3n del libro II por Engels<\/b><\/p>\n<p>La tabla de la p\u00e1gina&#8230;, compuesta por los editores de MEW, da una visi\u00f3n general del resultado del trabajo de Engels. Probablemente tenga inter\u00e9s a\u00f1adir a esa informaci\u00f3n alguna otra acerca de la marcha del trabajo.<\/p>\n<p>A la muerte de Marx, Engels, por raro que parezca (como reconoce \u00e9l mismo), no sabe pr\u00e1cticamente nada del estado de los estudios de Marx. Esta circunstancia resulta m\u00e1s dif\u00edcil de explicar de lo que puede parecer. En este mismo libro II hay cosas que la hacen verdaderamente asombrosa. Por ejemplo: en la primavera de 1868 Marx ha pedido a Engels datos acerca del \u00abcapital adelantado\u00bb (carta a Engels del 16\/5\/1868; MEW 32, 88). Una derivaci\u00f3n bastante bizantina de esa cuesti\u00f3n, la del \u00abcapital liberado\u00bb ha hecho sufrir lo suyo a Engels en la composici\u00f3n del cap\u00edtulo 15 (v. infra, 291). \u00bfC\u00f3mo es posible que la correspondencia de finales de los a\u00f1os 60 y principios de los 70, que abunda en incidencias de ese tipo, no haya dado a entender a Engels la existencia de manuscritos inacabados, pero extensos e importantes? \u00bfC\u00f3mo es posible que se le olvidara, si lo not\u00f3 en su momento? Tal vez la deprimente contemplaci\u00f3n de las vicisitudes de la familia Marx en toda esa \u00e9poca final \u2014con las muertes de las dos Jenny, madre e hija, rematando un rosario inacabable de miserias y desgracias\u2014 y el recuerdo de las much\u00edsimas horas y energ\u00edas gastadas por Marx en la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores hayan convencido a Engels de que Marx no pod\u00eda haber avanzado en sus trabajos cient\u00edficos. En cualquier caso, su primera reacci\u00f3n a la nueva tarea que le incumbe evidencia que sab\u00eda muy poco de ella:<\/p>\n<p>\u00abHe encontrado el manuscrito de la \u2018Circulaci\u00f3n del capital\u2019 y del 3er Libro, \u2018Las configuraciones del proceso global\u2019, unas 1.000 p\u00e1ginas in folio. Es imposible decir ya ahora si el manuscrito puede ir a la imprenta en su actual estado. En cualquier caso, tendr\u00e9 que copiarlo, porque es un primer borrador. Ma\u00f1ana finalmente tendr\u00e9 tiempo para dedicar unas horas a repasar todos los manuscritos que nos ha dejado el Moro. Se trata ante todo de un compendio de dial\u00e9ctica que desde hace tiempo quer\u00eda llevar a cabo. <i>Pero siempre mantuvo secreta para nosotros la situaci\u00f3n de sus trabajos<\/i>.\u00bb (Carta a Piotr Lawrowich Lawrow, 2\/4\/1883; MEW 36, 3.)<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Esa carta est\u00e1 escrita a las dos semanas de la muerte de Marx. Ella evidencia que Engels no ten\u00eda realmente idea de la dimensi\u00f3n y el estado de los manuscritos. La misma desorientaci\u00f3n, aunque con cautela creciente, reflejan otros muchos escritos de Engels de esa \u00e9poca. Tan poco sabe de los papeles de Marx, que para fecharlos tiene que recurrir a conjeturas basadas en el tipo de escritura (g\u00f3tica o latina) que usa Marx en cada papel (carta a August Bebel, 30\/4\/1883). Mes y medio despu\u00e9s de la muerte de Marx, Engels cree que le va a bastar con un a\u00f1o para editar el libro II y el libro III (fueron en total diez a\u00f1os).<\/p>\n<p>En mayo (Marx hab\u00eda muerto el 14 de marzo) Engels empieza a salir de su sorpresa inicial y a darse cuenta, a medias todav\u00eda, del trabajo que emprende. Va tom\u00e1ndolo con calma, comprendiendo que no puede resolver la tarea en un santiam\u00e9n, y establece prioridades entre sus muchas\u00a0obligaciones:<\/p>\n<p>\u00abAnte todo hay que editar el 2.o volumen del \u201cCapital\u201d\u00a0lo cual no es ninguna broma. Hay 4-5 redacciones del libro 2.o, s\u00f3lo la primera de las cuales es completa, y las posteriores s\u00f3lo empezadas; costar\u00e1 trabajo &lt;&#8230;&gt;.\u00bb (Carta a Johann Philipp Becker, 22\/5\/1883.)<\/p>\n<p>Por las mismas fechas da Engels se\u00f1ales de haber empezado a estudiar en serio los manuscritos. A menudo las informaciones m\u00e1s detalladas aparecen en cartas a la hija de Marx, Laura, la mujer de Lafargue, picada por el modo algo imprudente en que Engels favorece a su hermana Leonor, \u00abTussy\u00bb, con el t\u00edtulo de co-albacea literario de Marx:<\/p>\n<p>\u00abEl 2\u00ba volumen me va a dar un trabajo imponente, por lo menos el libro II. Hay un texto completo del a\u00f1o 1868 m\u00e1s o menos, pero no es m\u00e1s que un <em>brouillon<\/em>. Y adem\u00e1s hay tres, si no cuatro, reelaboraciones que proceden de per\u00edodos diversos, pero ninguna de ellas est\u00e1 completa. No ser\u00e1 un trabajo f\u00e1cil entresacar de eso un texto definitivo.\u00bb (Carta a Laura Lafargue, 22 \/5 \/1883.)<\/p>\n<p>Durante el verano, antes de su habitual descanso en la playa, Engels va adentr\u00e1ndose en los manuscritos, pero, al mismo tiempo, no abandona otros trabajos que le parecen urgentes, se\u00f1aladamente la preparaci\u00f3n de la tercera edici\u00f3n alemana del libro I del <i>Capital<\/i>. La correspondencia de esas semanas sigue mostrando a un Engels poco impuesto de los esfuerzos cient\u00edficos y las preocupaciones del \u00faltimo per\u00edodo de la vida de Marx. Por ejemplo (de mucho inter\u00e9s): Engels tropieza con la masa de libros, art\u00edculos, apuntes y noticias estad\u00edsticas sobre las agriculturas rusa y norteamericana que Marx hab\u00eda ido recibiendo de su traductor ruso Danielson y de otras personas; ve en seguida, agudamente, que esos materiales han detenido la publicaci\u00f3n de los escritos de Marx; pero cree que lo han hecho simplemente por causa del prurito perfeccionista de su amigo muerto (prurito innegable), y no nota todav\u00eda que la final pasi\u00f3n de Marx por aquellos datos sugiere un cambio importante de perspectiva:<\/p>\n<p>\u00abSi no hubiera sido por la masa de material norteamericano y ruso (s\u00f3lo en estad\u00edsticas rusas hay 2 metros c\u00fabicos de libros), el 2\u00ba volumen estar\u00eda impreso hace mucho tiempo. Esos estudios de detalle le han frenado prolongadamente. Como siempre, todo ten\u00eda que estar completo hasta la fecha misma, mientras que ahora todo se reduce a nada, salvo sus extractos, en los que hay que esperar que, seg\u00fan su costumbre, se encuentren muchas glosas cr\u00edticas utilizables para las notas del volumen 2\u00ba\u00bb (Carta a Friedrich Adolph Sorge, 29\/6\/1883.)<\/p>\n<p>Al prepararse para sus vacaciones en Eastbourne, donde estuvo del 17 de agosto al 16 de septiembre, corrigiendo, por descanso, la abreviatura del <i>Capital<\/i> redactada por Deville, Engels piensa que se dedicar\u00e1 al \u00abvolumen segundo\u00bb en cuanto vuelva de la playa. A\u00fan habla de volumen (<em>Band<\/em>) segundo, o sea, todav\u00eda piensa en editar juntos y pronto los libros II y III. Hasta marzo del a\u00f1o siguiente, un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Marx, no se decidir\u00e1 a publicar el libro II por separado:<\/p>\n<p>\u00abCon Meissner<sup>12<\/sup> me he puesto de acuerdo en editar primero separadamente el 2\u00ba libro del \u201cCapital\u201d&#8230;\u00bb (Carta a Karl Kautsky, 24\/3\/1884.)<\/p>\n<p>Durante ese a\u00f1o Engels se ha dedicado a muchas otras cosas \u2014desde la mencionada preparaci\u00f3n de la 3\u00aa edici\u00f3n del libro I del <i>Capital<\/i> hasta la redacci\u00f3n de su <i>Origen de la familia, de la propiedad privada y del estado<\/i>\u2014; pero, aunque no hubiera hecho ning\u00fan otro trabajo editorial, habr\u00eda pasado tambi\u00e9n mucho tiempo antes de tener compuesto el libro II; primero, porque estuvo varios meses enfermo; segundo, porque a\u00fan ten\u00eda que comprender del todo la dificultad de la tarea pendiente. A menudo, los intentos que hace Engels de responder al asombro de terceros ante su ignorancia del trabajo de los \u00faltimos tiempos de Marx traslucen el deseo de convencerse a s\u00ed mismo. Desde Eastbourne escribe a Bebel el 30\/8\/1883:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto que vuelva me meto en serio con el 2\u00ba volumen, que va a ser obra de romanos. Junto a trozos completamente trabajados hay otros no m\u00e1s que esbozados, y todo es <em>brouillon<\/em>, con excepci\u00f3n de unos dos cap\u00edtulos. Las citas, desordenadas, acumuladas en montones, reunidas, simplemente, para seleccionarlas luego. Y encima de todo eso la escritura que, lisa y llanamente, no es legible m\u00e1s que para m\u00ed y con dificultades. Te preguntar\u00e1s que c\u00f3mo es posible que me ocultara, precisamente a m\u00ed, hasta d\u00f3nde hab\u00eda llegado el asunto. Muy sencillo: si yo lo hubiera sabido, no le habr\u00eda dejado en paz ni de d\u00eda ni de noche, hasta conseguir que lo terminara y lo imprimiera. Marx lo sab\u00eda mejor que nadie; y sab\u00eda adem\u00e1s que en el peor de los casos, que es el que se ha presentado, yo podr\u00eda editar el ms. seg\u00fan su esp\u00edritu, cosa que \u00e9l mismo dijo a Tussy<sup>13<\/sup>\u00bb.<\/p>\n<p>Ya en agosto de 1883 se encuentra Engels mal. Y no se recuperar\u00e1 del todo hasta enero de 1884. Por eso el que s\u00f3lo en esta \u00faltima fecha empiece \u00abfinalmente a ver claro\u00bb sobre los papeles de Marx, como \u00e9l mismo escribe a Lawrow el d\u00eda 28, no sorprende nada. Y no es s\u00f3lo la mala salud, ni son tampoco s\u00f3lo las dem\u00e1s obligaciones editoriales; es tambi\u00e9n el desalojo definitivo de la \u00faltima vivienda de Marx, la entrega de las llaves al due\u00f1o, etc., todo lo cual concluye la tarde del 24 de marzo de 1884, un a\u00f1o y unos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de Marx. (Carta a Laura Lafargue, 31\/3\/1884.) Para esa fecha hab\u00eda dicho a Sorge que se aplicar\u00eda \u00aben serio\u00bb al segundo volumen del <i>Capital.<\/i> (Carta del 7\/3\/1884.) Y en la carta a Laura Marx reci\u00e9n citada se encuentra tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n de que el libro II saldr\u00e1 suelto. Pero todav\u00eda en abril est\u00e1 Engels terminando su manuscrito sobre <i>El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado<\/i> (Carta a Kautsky, 11\/4\/1884), y pensando en revisiones y pr\u00f3logos a varias ediciones de obras de Marx (misma carta), en la edici\u00f3n inglesa del libro I, en la segunda edici\u00f3n alemana del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y en la cuarta de <i>La guerra de los campesinos<\/i> (carta a Paul Lafargue, 18\/4\/1884).<\/p>\n<p>Tantas complicaciones han hecho pensar a Maximilien Rubel que el retraso de Engels tiene su significaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; se impone una observaci\u00f3n: Engels ha preferido reeditar las obras de Marx, en vez de dedicar todo el tiempo y todos sus esfuerzos a los borradores y manuscritos del<i> Capital. <\/i>Es cierto que no ha hablado del plan de la \u2018Econom\u00eda\u2019, pero ha mostrado que, en su opini\u00f3n, todo se sostiene rec\u00edprocamente en la obra de Marx, y escritos anteriores ofrec\u00edan ya, en muchos puntos, la materia que se pod\u00eda buscar en lo in\u00e9dito. Y as\u00ed se dedica a posibilitar la lectura de <i>Trabajo asalariado y capital<\/i>, <i>Las luchas de clases en Francia<\/i>, las <i>Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia<\/i>, <i>La guerra civil en Francia<\/i>, la<i> Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/i>; revisa dos ediciones alemanas y la traducci\u00f3n inglesa del libro primero del <i>Capital,<\/i> tarea que considera tan importante por lo menos como la edici\u00f3n de los dem\u00e1s libros\u00bb.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>Que Engels ha procedido as\u00ed est\u00e1 claro; que lo haya preferido as\u00ed es otra cosa. Y otra cosa m\u00e1s es que haya de servir de proyectil de Rubel contra Althusser. Para sostener como sostiene Rubel, con toda la raz\u00f3n, que <i>El Capital<\/i> no es todo Marx, ni siquiera toda la econom\u00eda de Marx, no es necesario excederse as\u00ed en audacia interpretativa. No hay evidencia alguna de esa supuesta preferencia de Engels. Hay, en cambio, muchas pruebas \u2014varias de las cuales son pasos de la correspondencia aqu\u00ed aducidos\u2014 de que Engels ha tardado bastante en orientarse entre los papeles de Marx. Todav\u00eda en junio del 84 se cree que dedic\u00e1ndose a los manuscritos de Marx s\u00f3lo en las horas de sol y por la noche a otros trabajos va a sacar los libros II y III del <i>Capital<\/i> en unos meses. (Carta a Kautsky, 23\/5\/1884; a Laura Lafargue, 26\/5\/1884; a Becker, 20\/6\/1884). Hasta junio de 1884 no hay pruebas concluyentes de que haya comprendido toda la dimensi\u00f3n de la empresa, y aun s\u00f3lo por lo que hace al libro II:<\/p>\n<p>\u00abVuestro ms. sigue ah\u00ed quieto, sin que se le atienda, por la siguiente raz\u00f3n: al terminar\u00a0mi ms.<sup>15<\/sup>\u00a0estaba yo sobre ascuas por emprender el trabajo en el volumen II del \u201cCapital\u201d. Lo empec\u00e9. Me propon\u00eda llevar a cabo durante las veladas la revisi\u00f3n de vuestra traducci\u00f3n<sup>16<\/sup>\u00a0y de la traducci\u00f3n inglesa (del volumen I del <i>Capital<\/i>). Pero hab\u00eda echado las cuentas de la lechera. Desde Pascua hab\u00eda trabajado mucho, a menudo de 8 a 10 horas diarias a la mesa, y, a consecuencia de la postura, se me reprodujo algo la vieja enfermedad, esta vez en forma cr\u00f3nica, no en la anterior subaguda. De modo que otra vez prohibici\u00f3n de ponerme a la mesa de trabajo, <i>sauf quelques exception<\/i>s. Remedio heroico: contrat\u00e9 a Eisengarten para dictarle el ms., y estoy trabajando con \u00e9l diariamente desde principios de la semana del 10\/5. &lt;&#8230;&gt; Lo que pasa es que los ms. son en su mayor\u00eda de tal naturaleza que he de repasar cada tarde lo dictado, aunque no sea m\u00e1s que para conseguir una redacci\u00f3n provisional aceptable. Esto me absorbe en este momento todo el tiempo disponible.\u00bb (Carta a Kautsky, 21\/6\/1884.)<\/p>\n<p>Hay incluso indicios, si no pruebas, de que las preferencias editoriales de Engels son contrarias a las que le atribuye Rubel, por lo menos por lo que hace al per\u00edodo de preparaci\u00f3n del libro II. Por ejemplo: Bernstein pide a Engels que edite los manuscritos de Marx de antes de 1848, es decir, entre otras cosas, los primeros monumentos de la \u00abEconom\u00eda\u00bb de Marx que con acierto reconstruye Rubel frente al marxismo cientificista althusseriano. Pero Engels contesta:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; ahora hay que terminar ante todo el volumen 2.\u00ba del \u2018Capital\u2019. &lt;&#8230;&gt; S\u00f3lo entonces se podr\u00e1 pensar en ordenar y preparar para la imprenta los viejos ms. de antes del 48, y fragmentariamente.\u00bb (Carta a Eduard Bernstein, 29\/6\/1884.)<\/p>\n<p>A la vuelta de las habituales semanas veraniegas de playa, esta vez en Worthing, Engels admite ya incluso que la edici\u00f3n del libro Il va a ser lenta, y est\u00e1 decidido a incumplir los plazos de entrega concertados con el editor Meissner. (Carta a Bernstein, 13\/9\/1884.) La redacci\u00f3n del libro II durar\u00e1 hasta finales de febrero de 1885. Engels corrigi\u00f3 las \u00faltimas galeradas en marzo. Desde ese mismo mes estaba trabajando en el libro III. (Carta a Hermann Schl\u00fcter, 22\/2\/1885.) El libro II apareci\u00f3 a principios de julio.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas<\/b><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">1. Maximilien Rubel, en Karl Marx, <i>Oeuvres. \u00c9conomie<\/i>, I, Par\u00eds, Gallimard, 1965, p. 537.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">2. Op. cit., II, 1968, p. CXXII.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">3. Op. cit., I, pp. 501-502.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">4. Esto es un triple dardo de Rubel contra la marxolog\u00eda de la II.\u00ba Internacional, el marxismo de la III.\u00aa y la comprensi\u00f3n del <i>Capital<\/i> por el fil\u00f3sofo Althusser.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">5. Op. cit., II, pp. XII-XIII.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">6. Op. cit., II, p. XI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">7. Ib\u00edd., 502.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">8. M\u00e1s informaci\u00f3n sobre esto en la \u00abNota editorial a OME 40-44 (<i>El Capital<\/i>)\u00bb, en OME 40.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">9. En Karl Marx, <i>El Capital,<\/i> volumen 4, Madrid, Siglo XXI de Espa\u00f1a, 1976, p\u00e1g. XI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">10. Hasta el momento, los editores de la Nueva Mega han publicado el comienzo del manuscrito de 1857-1858 (Karl Marx, Friedrich Engels <i>Gesamtausgabe<\/i> (MEGA), herausgegeben vom Institut f\u00fcr Marxismus-Leninismus beim Zentralkomitee der Kommunistischen Partei der Sowjetunion und vom Institut f\u00fcr Marxismus-Leninismus beim Zentralkomitee der Sozialistischen Einheitspartei Deutschlands, Zweite Abteilung, Band 1, Berl\u00edn, Dietz-Verlag,1976) y una parte, aproximadamente la mitad, del manuscrito de 1861-1863 (ME GA, 3.1, 1976; MEGA, 3.2, 1977, y MEGA, 3.3, 1978).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">11. Cursiva m\u00eda.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">12. El editor.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">13. Eleonor Aveling, hija de Marx.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">14. Op. cit., II, p\u00e1gs. CXXV-CXXVI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">15. El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">16. El manuscrito de Kautsky y Bernstein al que se refiere esta carta es la traducci\u00f3n alemana de <i>Mis\u00e8re de la Philosophie<\/i> de Marx.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>9. Nota sobre OME<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 tambi\u00e9n una Nota editorial sobre OME, las obras de Marx y Engels.Se editaron dos versiones con ligeros variantes. Editamos la que creemos \u00faltima versi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><i>OME<\/i> (Obras de Karl Marx y Friedrich Engels) va a ser la primera edici\u00f3n general de las obras de ambos autores en lengua castellana. Se ha decidido no llamar a la edici\u00f3n \u00abObras completas\u00bb porque el criterio con el que establecer hasta qu\u00e9 punto es completa una edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels no se puede fijar todav\u00eda de un modo estricto desde el punto de vista filol\u00f3gico. Est\u00e1n en curso los trabajos de una edici\u00f3n internacional completa, cr\u00edtica y pol\u00edglota de esas obras, con un criterio inequ\u00edvoco de completud, el que consiste en editar absolutamente todo trozo de papel escrito por Marx o Engels: KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS, <i>Gesamtausgabe <\/i>(<i>MEGA<\/i>), edici\u00f3n del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1972 y siguientes. Pero la edici\u00f3n de esta \u00abNueva MEGA\u00bb cubrir\u00e1 con sus 100 vol\u00famenes previstos, varias d\u00e9cadas. Tiene, adem\u00e1s, una intenci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica poco realizable en una traducci\u00f3n.<b> <\/b><i>OME<\/i>, que se beneficiar\u00e1 de los resultados editoriales del equipo de la Nueva MEGA, entiende por obras de Marx y Engels, sin que la menci\u00f3n \u00abcompletas\u00bb se imprima en sus vol\u00famenes, la edici\u00f3n general m\u00e1s completa hoy existente, publicada por los mismos institutos que ahora trabajan en la Nueva MEGA: KARL MARX -FRIEDRICH ENGELS, <i>Werke,<\/i> Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1961-1968, 39 vol\u00famenes m\u00e1s dos vol\u00famenes complementarios y otro de \u00edndices. <i>OME<\/i> incluir\u00e1 tambi\u00e9n textos no publicados en esa edici\u00f3n \u2013que se mencionar\u00e1 mediante la sigla <i>MEW\u2013<\/i>, pero que est\u00e9n ya disponibles o se hagan disponibles mientras procede la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>.<\/p>\n<p>Para describir el fondo b\u00e1sico del que parte <i>OME<\/i> se puede tener en cuenta la estimaci\u00f3n por el equipo editorial de la <i>Nueva MEGA<\/i> de lo que abarca la edici\u00f3n <i>MEW:<\/i> \u00abLa particular importancia de esta edici\u00f3n &lt;MEW&gt; consiste en que ha hecho accesibles casi dos terceras partes de los escritos de los fundadores del marxismo &lt;&#8230;&gt;\u00bb KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS,<b> <\/b><i>Gesamtausgabe<\/i> (MEGA)<i>, Probeband, <\/i>p\u00e1g. 9). A lo que hay que a\u00f1adir que el otro tercio, el que la Nueva MEGA sacar\u00e1 por primera a la luz, se compone de textos bastante menos considerables. Los editores de la Nueva MEGA escriben al respecto lo siguiente en su presentaci\u00f3n del tomo de muestra: \u00abA las obras, art\u00edculos y cartas ya componen la segunda edici\u00f3n rusa de las obras y la edici\u00f3n alemana basada en ella &lt;o sea, <i>MEW<\/i>&gt; se a\u00f1adir\u00e1 trabajos y cartas menores o descubiertos desde entonces. Pero ante todo se publicar\u00e1 tambi\u00e9n todos los manuscritos, proyectos, extractos, anotaciones marginales en libros, etc. Adem\u00e1s, aparte de<b> <\/b>las cartas de Marx y Engels, se recoger\u00e1 tambi\u00e9n todas las cartas de terceras personas dirigidas a ellos o intercambiadas entre s\u00ed. S\u00f3lo estos nuevos materiales publicados llenar\u00e1 varias docenas de tomos\u00bb. (<i>Obra citada, <\/i>p\u00e1g<i>. <\/i>11).<\/p>\n<p><i>OME<\/i> recoger\u00e1 los nuevos materiales que haga accesibles la Nueva MEGA en vol\u00famenes posteriores al 68 de su plan inicial. Nuestra editorial ha concertado con la editorial Dietz el acuerdo correspondiente. Asimismo se ha convenido por ambas editoriales una comunicaci\u00f3n habitual con objeto de recoger en<b> <\/b><i>OME<\/i><b> <\/b>las rectificaciones de descifrado y lectura que el renovado trabajo con todos los manuscritos de los autores permita a los editores de la <i>Nueva MEGA<\/i>.<\/p>\n<p>En cambio, no se considera tarea de <i>OME<\/i> reproducir el aparato cr\u00edtico que acompa\u00f1a a los textos de la Nueva MEGA. <i>OME<\/i> pretende ser una edici\u00f3n elemental de estudio y presentar todas las obras y escritos de Marx y Engels en el plazo m\u00e1s breve posible y en un conjunto esencialmente completo que termine con una circunstancia an\u00f3mala para tratarse de una lengua que se habla en m\u00e1s de un continente: la circunstancia de que las obras de Marx y Engels no se hayan editado nunca de un modo sistem\u00e1ticamente completo.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de la edici\u00f3n determina la anotaci\u00f3n de<i> OME <\/i>: las notas se proponen s\u00f3lo facilitar la informaci\u00f3n necesaria para asegurar la comprensi\u00f3n del pensamiento \u2013las tesis, las argumentaciones, etc.\u2013 de los autores. No se proponen tareas de cr\u00edtica textual ni, sobre todo, de interpretaci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>El criterio general de composici\u00f3n de los vol\u00famenes es cronol\u00f3gico, aunque con la laxitud provocada por la diferencia entre fecha de redacci\u00f3n y fecha de aparici\u00f3n, y con ciertas excepciones que se ver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Los vol\u00famenes de <i>OME<\/i> constan de una nota introductoria que declara el contenido del volumen y el texto original traducido; sigue a eso el texto del autor, o de los autores; luego un \u00edndice anal\u00edtico de conceptos y otro de nombres; luego, cuando el texto lo requiere o permite, la bibliograf\u00eda o literatura utilizada por los autores; por \u00faltimo, ap\u00e9ndices sobre cuestiones varias (por ejemplo: equivalencias de unidades).<\/p>\n<p>El criterio editorial para la traducci\u00f3n de<i> OME<\/i> consiste en traducir a un castellano lo m\u00e1s pr\u00f3ximo posible de la lengua com\u00fan, evitando germanismos, anglicismos, etc., as\u00ed como neologismos de ra\u00edces griegas o, en general, no latinas; pero sin dejar por eso de tecnificar los conceptos caracter\u00edsticos de los autores traducidos. El equipo de traductores de<i> OME<\/i> comparte un\u00e1nimemente esos principios. En cambio, la adopci\u00f3n de un l\u00e9xico \u00fanico en todos sus elementos y de criterios uniformes de gusto ling\u00fc\u00edstico habr\u00eda exigido de la direcci\u00f3n editorial una normativa inflexible de la bondad de cuyos efectos pareci\u00f3 razonable dudar. Por eso, aunque toda traducci\u00f3n ha sido discutida en la direcci\u00f3n editorial y \u00e9sta asume la responsabilidad por la fidelidad a los textos originales, sin embargo, cada traductor es responsable de las peculiaridades l\u00e9xicas y estil\u00edsticas de los textos que firma.<\/p>\n<p>Las notas de Marx y Engels se numeran como en la edici\u00f3n base (MEW) y sus textos aparecen a pie de p\u00e1gina. Las notas de los traductores se numeran correlativamente a lo largo de cada volumen \u2013pero anteponiendo a la cifra un asterisco\u2013 y tambi\u00e9n se presentan a pie de p\u00e1gina, aunque separadas de las de los autores por un filete. Cuando <i>OME<\/i> reproduce total o parcialmente una nota u otro elemento editorial de <i>MEW<\/i> lo indica expl\u00edcitamente.<\/p>\n<p>Las inserciones del traductor \u2013reducidas al m\u00ednimo\u2013 se ponen entre las grapas &lt; &gt;. Los corchetes [ ] se reservan para las inserciones que se recojan en <i>OME<\/i> de los editores alem\u00e1n o, en su caso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s o italiano. Las llaves { } para las notas e inserciones de Engels en textos de Marx editados por \u00e9l. Los textos tachados por los autores en manuscritos editados y publicados en <i>OME<\/i> se ponen entre los signos &lt; &gt;. En algunos vol\u00famenes es posible disminuir las clases de signos utilizados con esos fines editoriales, pero entonces suele ocurrir que se usen en otras funciones. Siempre se indica expl\u00edcitamente esa circunstancia, cuando es el caso, en la nota previa editorial.<\/p>\n<p>La naturaleza de<i> OME<\/i> \u2013una edici\u00f3n de estudio\u2013 no ha parecido compatible con introducciones doctrinales. Por otra parte, parece natural que la casa editorial recoja el trabajo cient\u00edfico-editorial de los traductores en el marco de<b> <\/b><i>OME<\/i> misma. Por eso, cuando en el curso de su trabajo de traducci\u00f3n alg\u00fan miembro del equipo de <i>OME<\/i> redacta alg\u00fan texto interpretativo, o cr\u00edtico, o erudito, etc., relacionado con las obras de Marx y Engels, puede proponer la publicaci\u00f3n de su escrito en<b> <\/b>una colecci\u00f3n de cuadernos titulada \u00abOME &#8211; HOJAS DE TRABAJO\u00bb. La decisi\u00f3n acerca de si un texto propuesto se publica o no en esa colecci\u00f3n compete al colectivo de todos los miembros del equipo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, por \u00faltimo, los t\u00edtulos de los 68 vol\u00famenes inicialmente previstos en <i>OME<\/i>:<\/p>\n<p>1. Karl Marx, Diferencia entre la filosof\u00eda natural democr\u00edtea y la epic\u00farea. Otros escritos de 1835-1841.<\/p>\n<p>2. Friedrich Engels, \u00abAnti-Schelling\u00bb. Otros escritos de 1833-1841.<\/p>\n<p>3. Karl Marx, Cr\u00edticas sobre la libertad de prensa y el robo de le\u00f1a. Otros escritos de 1842-1843.<\/p>\n<p>4. Friedrich Engels, Esbozo de una cr\u00edtica de la econom\u00eda nacional. Otros escritos de 1842-1845.<\/p>\n<p>5. Karl Marx, Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844 y escritos de los Anales franco-alemanes.<\/p>\n<p>6. Friedrich Engels, La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra. Karl Marx, Friedrich Engels, La Sagrada Familia. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>7. Karl Marx, Friedrich Engels, La Ideolog\u00eda Alemana. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>8. Karl Marx, Miseria de la filosof\u00eda. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos de 1846-1847.<\/p>\n<p>9. Karl Marx, Friedrich Engels, Manifiesto del Partido comunista. Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (I). 1847-junio de 1848.<\/p>\n<p>10. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (II) julio-noviembre de 1848.<\/p>\n<p>11. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (III). Noviembre de 1848-abril de 1849.<\/p>\n<p>12. Karl Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de abril 1848-febrero de 1850.<\/p>\n<p>13. Friedrich Engels, Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos de marzo de 1850-junio de 1851.<\/p>\n<p>14. Karl Marx, El 18 de Brumario de Louis-Napoleon. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1851-1853.<\/p>\n<p>15. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Abril-Octubre de 1853.<\/p>\n<p>16. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Octubre de 1853-junio de 1854. Karl Marx, Lord Palmerston,<\/p>\n<p>17. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Junio-diciembre de 1854. Karl Marx, Espa\u00f1a revolucionaria.<\/p>\n<p>18. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-julio de 1855.<\/p>\n<p>19. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Julio de 1855-diciembre de 1856. Friedrich Engels, Los ej\u00e9rcitos de Europa.<\/p>\n<p>20. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1857-1858.<\/p>\n<p>21.Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), I.<\/p>\n<p>22. Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), II.<\/p>\n<p>23. Karl Marx, Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-agosto de 1859.<\/p>\n<p>24. Karl Marx, Herr Vogt. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Agosto-diciembre de 1859.<\/p>\n<p>25. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la New American Cyclopaedia (1857-1860).<\/p>\n<p>26. Friedrich Engels, Historia del ca\u00f1\u00f3n rayado. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1860.<\/p>\n<p>27. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1861-1864.<\/p>\n<p>28. Karl Marx, Salario, precio y beneficio. Friedrich Engels sobre el Libro I de El Capital. La I Internacional hasta 1868.<\/p>\n<p>29. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos sobre la cuesti\u00f3n irlandesa. La I Internacional 1868-1870.<\/p>\n<p>30. Friedrich Engels, Sobre la guerra franco-prusiana. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta la Comuna de Par\u00eds (marzo de 1971).<\/p>\n<p>31. Karl Marx, La guerra civil en Francia. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta febrero de 1872.<\/p>\n<p>32. Friedrich Engels, Sobre el problema de la vivienda. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta junio de 1873.<\/p>\n<p>33. Karl Marx, Friedrich Engels, Un complot contra la Internacional. Otros escritos de 1873-1874.<\/p>\n<p>34. Karl Marx, Cr\u00edtica del programa de Gotha. Friedrich Engels, El desarrollo del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos hasta la muerte de Marx.<\/p>\n<p>35. Friedrich Engels, La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring. (\u00abAnti-D\u00fchring\u00bb).<\/p>\n<p>36. Friedrich Engels, Dial\u00e9ctica de la naturaleza.<\/p>\n<p>37. Friedrich Engels, El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado. Otros escritos de 1883-1889.<\/p>\n<p>38. Friedrich Engels, Cr\u00edtica del Programa de Erfurt. Otros escritos de 1890-1892.<\/p>\n<p>39. Friedrich Engels, Sobre el cristianismo primitivo. \u00daltimos escritos. (1893-1895).<\/p>\n<p>40. Karl Marx, El Capital, libro I, 1.<\/p>\n<p>41. Karl Marx, El Capital, libro I, 2.<\/p>\n<p>42. Karl Marx, El Capital, libro II.<\/p>\n<p>43. Karl Marx, El Capital, libro III, 1.<\/p>\n<p>44. Karl Marx, El Capital, libro III, 2.<\/p>\n<p>45-48. Karl Marx, Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>49. Correspondencia entre Marx y Engels. 1844-1851.<\/p>\n<p>50. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros hasta 1851.<\/p>\n<p>51. Correspondencia entre Marx y Engels. 1852-1855.<\/p>\n<p>52. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1852-1859.<\/p>\n<p>53. Correspondencia entre Marx y Engels. 1856-1859.<\/p>\n<p>54. Correspondencia entre Marx y Engels. 1860-1864.<\/p>\n<p>55. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1860-1867.<\/p>\n<p>56. Correspondencia entre Marx y Engels. 1864-1867.<\/p>\n<p>57. Correspondencia entre Marx y Engels. 1868-julio de 1870.<\/p>\n<p>58. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1868-1871.<\/p>\n<p>59. Correspondencia entre Marx y Engels. julio 1870-marzo 1883.<\/p>\n<p>60. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1872-1874.<\/p>\n<p>61. Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1875-1880.<\/p>\n<p>62. Karl Marx, F.Engels, Cartas a terceros. 1881-mayo de 1883.<\/p>\n<p>63. Friedrich Engels, Correspondencia. Abril de 1883-1885.<\/p>\n<p>64. Friedrich Engels, Correspondencia. 1886-1888.<\/p>\n<p>65. Friedrich Engels, Correspondencia.1889-1890.<\/p>\n<p>66. Friedrich Engels, Correspondencia.1891-julio de 1892.<\/p>\n<p>67. Friedrich Engels, Correspondencia. Agosto de 1892-1893.<\/p>\n<p>68. Friedrich Engels, Correspondencia. 1894-1895.<\/p>\n<p>sin numerar \u00cdndices y claves de la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de los vol\u00famenes, aunque obedece a un gen\u00e9rico criterio cronol\u00f3gico (con la excepci\u00f3n tradicional de <i>El Capital<\/i>), responde a necesidades t\u00e9cnico-editoriales y de comercializaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del grupo editorial Grijalbo, al que el equipo de edici\u00f3n de<i> OME<\/i> expresa aqu\u00ed su reconocimiento del esfuerzo que ha emprendido.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota edici\u00f3n<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">De las 68 obras anunciadas se editaron finalmente las siguientes:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 5: K. Marx, <i>Manuscritos de Par\u00eds. Anuarios francoalemanes 1844; <\/i>1978. Traducci\u00f3n y nota editorial de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 6: K. Marx- F. Engels, <i>La Sagrada Familia. La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, <\/i>1978. Trad. de Pedro Scar\u00f3n y Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 9: K. Marx-F. Engels, <i>Manifiesto Comunista. Nueva Gaceta Renana (I). 1847-1848;<\/i> 1978. Trad. de Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 10: K. Marx-F. Engels,<i> Nueva Gaceta renana (II). 1848 <\/i>(incluye otros ap\u00e9ndices), 1979. Trad. de Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 21: K. Marx, <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse). Primera mitad<\/i>, 1977. Trad. de Javier P\u00e9rez Royo; nota editorial para OME 21-22: Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 22: K. Marx, <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse). Segunda mitad<\/i>, 1978. Trad. de J. P\u00e9rez Royo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 35: F. Engels, <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring. \u00abAnti-D\u00fchring\u00bb<\/i>, 1977. Trad. y nota editorial: Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 36: F. Engels, <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, 1979. Trad. de Wenceslao Roces. Edici\u00f3n y nota editorial: Miguel Candel.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 40: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, Libro I, 1<\/i>, 1976. Trad. y nota editorial sobre OME 40-44 (<i>El Capital<\/i>): Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 41: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Libro I, 2<\/i>, 1976. Trad. y nota editorial sobre OME 41: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 42: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Libro II<\/i>, 1980. Trad. y nota editorial sobre OME 42: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 45: K. Marx, <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda. Primera parte: cap\u00edtulos primero hasta s\u00e9ptimo y anexos<\/i>, 1977. Trad. de J. P\u00e9rez Royo; nota editorial sobre OME 45-48: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n fue traductor de cuatro de los doce vol\u00famenes publicados: del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> (la traducci\u00f3n de 1964) y de los dos primeros libros del <i>Capital<\/i> (OME 40, OME 41 y OME 42).<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>10. Cuatro notas complementarias<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En una carta de Sacrist\u00e1n dirigida a Josep Fontana, con fecha del 18 de mayo de 1980, hay una breve referencia a las <i>OME<\/i> y al equipo editor de la nueva Mega:<\/span><\/p>\n<p>Querido Josep,<\/p>\n<p>probablemente sabes que el equipo editor de la Nueva Mega en la RDA nos es de mucha ayuda en la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>, porque nos facilita (gratuitamente, al menos hasta ahora) fotocopias de los textos no alemanes de Marx y Engels. La verdad es que eso es lo que hace posible que, con los escas\u00edsimos medios de Cr\u00edtica, <i>OME<\/i> sea una edici\u00f3n decente, sin versiones indirectas.<\/p>\n<p>Pues bien, esas personas nos han pedido ahora, a su vez, que les ayudemos en la localizaci\u00f3n y\/o obtenci\u00f3n de documentos espa\u00f1oles interesantes para la edici\u00f3n de la Nueva Mega. Te adjunto fotocopia de una traducci\u00f3n de la carta que nos mandaron. \u00bfPuedes colaborar en el asunto? Si no puedes, \u00bfpuedes indicarme personas que, por su frecuentaci\u00f3n de archivos barceloneses y madrile\u00f1os, sean indicadas para este trabajo (con remuneraci\u00f3n)?<\/p>\n<p>Salgo para N\u00e1poles el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 24 de mayo, pero estar\u00e9 de vuelta el 10 de junio. Te llamar\u00e9 entonces.<\/p>\n<p>Un abrazo,<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Observaciones sobre \u00abVorwort zur Gesamtausgabe\u00bb [Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n completa] de la edici\u00f3n de la nueva Mega [Karl Marx, Friedrich Engels, <i>Gesamtausgabe <\/i>(MEGA). Erste Abteilung Werke. Artikel. Entw\u00fcrfe. Band I. Karl Marx, Werke. Artikel Literarische Versuche bis Marz 1843]. Pueden verse en BFEEUB:<\/span><\/p>\n<p>1. En el primer apartado realizan una haza\u00f1a que incluso en ellos resulta incre\u00edble: poner la NM [la nueva Mega] al servicio de consignas, en este caso, la glorificaci\u00f3n de la URSS en la pugna presente con los pc de occidente: (el marxismo) \u00abilumina, en las condiciones del victorioso socialismo <i>real<\/i>, las v\u00edas de desarrollo de la sociedad, constituye el fundamento te\u00f3rico e ideol\u00f3gico de la pol\u00edtica interior y exterior de los partidos comunistas y obreros de los estados de la comunidad socialista\u00bb (I.1, 26\u00ba).<\/p>\n<p>2. En el mismo sentido condenan en la p\u00e1gina siguiente \u00abla falsa tesis del \u00abpluralismo\u00bb del marxismo\u00bb (I.1., 27\u00ba).<\/p>\n<p>3. En el mismo contexto hacen una declaraci\u00f3n de lo que es el \u00abn\u00facleo revolucionario\u00bb del marxismo&#8230;(I.1, 27\u00ba\/28\u00ba).<\/p>\n<p>4. Al final de la primera secci\u00f3n parecen intentar una conexi\u00f3n entre todo eso y la tarea editorial: \u00abLos editores se inspiran metodol\u00f3gicamente en las indicaciones de Lenin sobre el origen, la formaci\u00f3n y las principales etapas del desarrollo del marxismo.\u00bb (I\/1, 28\u00ba).<\/p>\n<p>5. La segunda secci\u00f3n da una historia de las ediciones del opus de M-E: 1. El intento de antolog\u00eda de Marx de 1848-1849. 2. El intento de edici\u00f3n completa por el viejo Engels. 3. La empresa de Eleanor Marx-Aveling a finales de siglo. 4. Trabajos editoriales de la SPD y Mehring. 5. Los trabajos del Instituto Marx-Engels (-Lenin) a partir de 1921. 6. La primera edici\u00f3n de las obras en ruso (1928-1941, 33 vols). 7. MEGA (1927-1935, 7 vols, 4 vols, 1 vol: 1939-1941 Grundrisse). 8. Trabajos del Marx-Engels-Archiv, desde 1924. 9. La segunda edici\u00f3n rusa de las Obras (1955-1966, 39 vols en 42 tomos). 10. MEW (-1968, 30 vols en 41 tomos, m\u00e1s el Erg\u00e4nzungsband). 11. Complementos a 9-10. 12. Ediciones inglesa e italiana sobre MEW. En curso.<\/p>\n<p>6. La tercera secci\u00f3n da los principios editoriales de MEGA: principio de completud, principio de la lengua original, principio gen\u00e9tico y cronol\u00f3gico, principio de la cr\u00edtica textual (edici\u00f3n cr\u00edtica).<\/p>\n<p>7. Unos 100 vols. La secci\u00f3n cuarta de pr\u00f3logo comenta la primera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n quinta del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n segunda de MEGA. La secci\u00f3n VI del pr\u00f3logo comenta la tercera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n VII del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n cuarta de MEGA. La secci\u00f3n VIII indica caracter\u00edsticas editoriales de MEGA: a) modo de corregir, b) medidas para facilitar la legibilidad, y su indicaci\u00f3n (I\/1, 47\u00ba).La secci\u00f3n IX est\u00e1 dedicada al aparato cient\u00edfico de MEGA. a) Exposici\u00f3n de la historia gen\u00e9tica del texto; b) Lista de variantes. b.1. Lista de correcciones. c) Comentarios; d) En su caso, lista de manuscritos perdidos de la \u00e9poca; e) \u00cdndices.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Otras breves anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre el pr\u00f3logo de los editores al volumen 19 de esta edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels:<\/span><\/p>\n<p>1. Ya esta presentaci\u00f3n es una manera de quitar importancia al asunto: el estudio de Marx se deber\u00eda s\u00f3lo \u2013eso es lo que se sugiere\u2013 a que tiene que tratar los problemas de la renta de la tierra, y no a revisiones de su anterior pensamiento.<\/p>\n<p>2. Engels ha empezado esa lectura, cosa muy natural: \u00e9l cree estar editando un pensamiento acabado: esto es lo mejor de la cr\u00edtica de Rubel a Engels.<\/p>\n<p>3. El vicio fundamental es dar por clara y segura la doctrina de Marx al respecto. Luego, el pasar por alto la cuesti\u00f3n del estatuto de esa teor\u00eda que no es \u00abclave\u00bb. Luego el pasar por alto la recusaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia. Por \u00faltimo, ocultar la oposici\u00f3n de todo eso a la vulgata marxista.<\/p>\n<p>4. \u00abSeg\u00fan opini\u00f3n de Marx, s\u00f3lo la revoluci\u00f3n popular rusa, apoyada por una revoluci\u00f3n proletaria en la Europa Occidental, pod\u00eda eliminar las \u00abinfluencias destructoras\u00bb que irrump\u00edan por todos lados contra la comunidad aldeana rusa. La v\u00eda pr\u00e1ctica revolucionaria en la URSS y en el campo socialista ha confirmado plenamente la importancia te\u00f3rica y la gran actualidad de la tesis marxista, contenida en los dos documentos citados, de la posibilidad de que algunos pueblos, en determinadas condiciones hist\u00f3ricas, pueden evitar el camino de desarrollo capitalista\u00bb.<\/p>\n<p>Esta grotesca interpretaci\u00f3n tiene el defecto de la inconsecuencia con su propia lectura de la tesis de Marx, pues en el caso de la URSS falt\u00f3 la revoluci\u00f3n proletaria en Occidente.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde Barcelona, el 17 de septiembre de 1981, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a su amigo Carlos Castilla del Pino en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Querido Carlos:<\/p>\n<p>me acabo de divertir leyendo tu art\u00edculo sobre Charlac\u00e1n<sup>1<\/sup>\u00a0y en consecuencia te escribo. Hay que aprovechar la ocasi\u00f3n, tan infrecuente en m\u00ed, de tener ganas de escribir.<\/p>\n<p>Charlac\u00e1n<sup>2<\/sup> me irrita como pocos cretinos arbitrarios. Siendo vos quien sois y lo que sois (esto es, psiquiatra), quedas autorizado para sacarle toda la punta que quieras a mi aversi\u00f3n a Charlac\u00e1n. Para que puedas medirla aproximadamente, te contar\u00e9 que siendo, como soy, profesor degenerado, de manga ancha, aprobado f\u00e1cil e incapacidad completa para enfadarme porque mis alumnos no sepan, o hagan ruido, o no hagan nada, sin embargo, me negu\u00e9 maleducadamente a ocuparme de uno porque era gran lector de Charlac\u00e1n. Le dije que, en mi opini\u00f3n, su cerebro no se recuperar\u00eda ya nunca (quiero decir el neoc\u00f3rtex)<sup>3<\/sup>. Confieso tambi\u00e9n que toda la constelaci\u00f3n correspondiente me pareci\u00f3 desde el primer momento el punto m\u00e1s bajo de la cultura filos\u00f3fica francesa: Bachelard, un suced\u00e1neo fantasioso de la teor\u00eda de la ciencia anglosajona, Althusser un escol\u00e1stico sin la \u00fanica calidad del escol\u00e1stico (la claridad), y Charlac\u00e1n el triunfo de la arbitrariedad, algo, por consiguiente y pese a toda apariencia, muy pr\u00f3ximo al \u00abme ne frego\u00bb<sup>4<\/sup>\u00a0fascista.<\/p>\n<p>Pero el refocilarme a prop\u00f3sito de Charlac\u00e1n es s\u00f3lo una de las motivaciones de mis ganas de escribirte. Otra es el temor de que al aludir a una edici\u00f3n de obras de Marx suspendida est\u00e9s pensando en las OME que llevo yo. Si es as\u00ed, me parece que te equivocas, o, al menos, as\u00ed lo espero. Los editores no son, ciertamente, entusiastas de la aventura, y me obligan a terminar la edici\u00f3n del <i>Capital<\/i> (voy por la primera mitad del libro III)<sup>5<\/sup> antes de publicar ning\u00fan otro de los 12 vol\u00famenes ya a punto de edici\u00f3n (aparte de los que han salido)<sup>6<\/sup>. Sus razonamientos comerciales acerca de la inviabilidad de vender la edici\u00f3n mientras yo no saque<i> todo<\/i> <i>El Capital<\/i> me resultan especiosos y, como te digo, muestra de pocas ganas. Pero de eso no puedo inferir que hayan decidido interrumpir la edici\u00f3n. Seguramente su versi\u00f3n de los hechos es que yo traduzco demasiado lentamente <i>El Capital<\/i> (No puedo encargar esa traducci\u00f3n a otro, porque me compromet\u00ed con los editores a hacerla personalmente. No as\u00ed los dem\u00e1s vol\u00famenes, claro).<\/p>\n<p>Y el tercer asunto, que es el m\u00e1s importante, se refiere a la cuesti\u00f3n del biologismo de Freud. Yo estoy de acuerdo contigo en que el campo categorial de las disciplinas sociales y humanas es delimitable y requiere una s\u00f3lida autoconsciencia metodol\u00f3gica que haya superado el positivismo procedente del siglo pasado. Pero te querr\u00eda llamar la atenci\u00f3n acerca de la nueva fase biologista que vamos a atravesar (que ya hemos empezado a atravesar) en todas las ciencias del hombre y de la sociedad desde la antropolog\u00eda y la psicolog\u00eda hasta la econom\u00eda y la pol\u00edtica. Por eso me parece que tendr\u00edas que rodear de m\u00e1s cautelas reflexiones como las que presentas en el art\u00edculo acerca del biologismo de Freud<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Disc\u00falpame la p\u00e9sima mecanograf\u00eda; me paso el verano en Puigcerd\u00e0 usando una m\u00e1quina y cuando llego aqu\u00ed paso a otra. Este rato es el primero que dedico a teclear desde que volv\u00ed anteayer.<\/p>\n<p>Un abrazo. Tambi\u00e9n para tu mujer y los dem\u00e1s que est\u00e1n contigo.<\/p>\n<p align=\"right\">Manolo<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n se refiere al art\u00edculo de Carlos Castilla del Pino: \u00abJacques Lacan\u00bb, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 16 de septiembre de 1981, que se iniciaba con las siguientes palabras: \u00abJacques Lacan ha muerto oportunamente cuando majaderos que hasta hace unos meses no pod\u00edan ni estornudar sin decir \u00a1Lacan!, dejaban ya de citarle para as\u00ed mantener el tipo intelectual que contiene en la Franca de 1981\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0Mario Bunge acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u2018charlacaneo\u2019; el verbo \u2018lacanear\u2019 fue introducido por el propio Castilla del Pino.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0Obviamente es una broma de Sacrist\u00e1n, quien, sin duda, hubiera sido incapaz de formular un sarcasmo as\u00ed a un alumno.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0\u00a1Qu\u00e9 me importa! Una frase del dialecto romano que fue incluida en la liturgia y la simbolog\u00eda del movimiento fascista. A la camisa y el fez negro con la calavera y el pu\u00f1al, se incorpor\u00f3 el \u2018me ne frego!\u2019 Mussolini se\u00f1al\u00f3 sobre ella: \u00abEl orgulloso lema de los \u2018squadristi\u2019, escrito sobre las vendas de una herida, no es solamente una expresi\u00f3n de filosof\u00eda estoica o simplemente el resumen de una doctrina pol\u00edtica: es la educaci\u00f3n a la batalla, a la aceptaci\u00f3n de los riesgos que \u00e9sta conlleva, es un nuevo estilo de vida ideal\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup>\u00a0La parte del libro III de <i>El Capital<\/i> que Sacrist\u00e1n dej\u00f3 finalizada y que no ha llegado a publicarse hasta la fecha.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n se refiere seguramente a los vol\u00famenes de la correspondencia de Marx y Engels que, finalmente y en contra de sus deseos, no fueron publicados. En \u00abHablando con Manuel Sacrist\u00e1n sobre traducci\u00f3n\u00bb (<i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, op. cit, p. 168), ante la pregunta: \u00ab<i>\u00bfEn qu\u00e9 puede beneficiar a una obra el que aparezcan diversas traducciones?\u00bb, <\/i>respond\u00eda:<i> <\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">\u00ab\u00bfTe refieres al caso de <i>El Capital<\/i>? Eso ha sido muy desesperante. Cuando me encargaron que empezara a traducir las obras de Marx y Engels (que por cierto est\u00e1 suspendidas porque el mercado ya no da para eso) estaba justificado que me pidieran un <i>Capital, <\/i>puesto que si traduc\u00edan unas obras completas era natural que tambi\u00e9n editaran <i>El Capital. <\/i>Lo que en cambio, en mi opini\u00f3n, era un error, era considerar que hab\u00eda que sacar pronto <i>El Capital<\/i>. Creo que primero hab\u00eda que publicar lo in\u00e9dito, a saber, todo el epistolario completo. Los t\u00e9cnicos editoriales de Grijalbo decidieron que no, que eso era un error, y entonces se empez\u00f3 por <i>El Capital. <\/i>Seg\u00fan ellos, lo primero era tener <i>El Capital. <\/i>Yo no me atrevo a decir que ellos, que son comerciantes, no lleven raz\u00f3n, pero la situaci\u00f3n es absurda. En el momento en que ahora se suspende la edici\u00f3n hay once vol\u00famenes publicados, de los cuales tres son de <i>El<\/i> <i>Capital; <\/i>faltan todav\u00eda dos para completarlo. Yo he abandonado ese trabajo dej\u00e1ndole al editor la traducci\u00f3n completa del <i>Epistolario <\/i>de Marx y Engels. En total, doce vol\u00famenes in\u00e9ditos que nunca se han publicado ni en castellano ni en catal\u00e1n. Pero parece que comercialmente esto es justo\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup>\u00a0Castilla del Pino hab\u00eda se\u00f1alado en su art\u00edculo: \u00ab(\u2026) El biologismo de Freud est\u00e1 presente hasta el momento de su muerte, heredero de un positivismo decimon\u00f3nico que le incapacita hist\u00f3ricamente para la superaci\u00f3n epistemol\u00f3gica definitiva desde el nivel organ\u00edsmico al nivel psicol\u00f3gico (y, en general, de la psicolog\u00eda y de la psiquiatr\u00eda). Freud apunta ya u otra vez esta superaci\u00f3n, para desapuntarla en otras ocasiones, celoso siempre del rango cient\u00edfico del \u201cmodelo naturalista\u201d\u00bb. Para Castillo del Pino la grandeza y miseria de Freud radica en que innova y revoluciona y, al propio tiempo, est\u00e1 incapacitado para \u00abemerger de la contradicci\u00f3n que le depara su propia condici\u00f3n hist\u00f3rica y social\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 align=\"left\"><a name=\"10\"><\/a> <b>11. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la carpeta \u00abOME 40, 41, 42, 43. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979\u00bb, las anotaciones manuscritas de Sacrist\u00e1n sobre<i> El Capital I<\/i>, volumen I [hasta el cap\u00edtulo XII de <i>KI<\/i>]. Es material de trabajo elaborado durante el estudio y la traducci\u00f3n del cl\u00e1sico de Marx. Hemos incorporado tambi\u00e9n notas complementarias de otros ficheros y res\u00famenes depositados en BFEEUB (por ejemplo: de \u00abCuesti\u00f3n progresismo\u00bb y \u00abSobras\u00bb).<\/span><\/p>\n<p><b>0. Notas introductorias.<\/b><\/p>\n<p>1. Pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n de KI:<\/p>\n<p>\u00abLo que tengo que investigar en esta obra es el modo de producci\u00f3n capitalista y las relaciones de producci\u00f3n y de tr\u00e1fico que le corresponden. Su lugar cl\u00e1sico es hasta ahora Inglaterra. Esa es la raz\u00f3n por la cual Inglaterra sirve de ilustrador principal de mi desarrollo te\u00f3rico\u00bb (MEW 23, 12; OME 40, 6).<\/p>\n<p>Para comparar con la crisis final. Certeza de que en 1867 no se le hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>2. En el pr\u00f3logo a la 1\u00aa edici\u00f3n (MEW 23, 16; OME 40, 8), el paso que m\u00e1s puede alentar a estructuralismo tonto. El que el individuo sea \u00abcriatura\u00bb de las relaciones y condiciones no quiere decir que \u00e9stos no sean producto de individuos: de \u00e9l mismo y de otros. La cuesti\u00f3n estaba ya expl\u00edcita con toda su dial\u00e9ctica desde el educar a los educadores de las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>.<\/p>\n<p>3. \u00abEl segundo tomo de este escrito tratar\u00e1 el proceso de circulaci\u00f3n del capital (libro II) y las confirmaciones del proceso conjunto (libro II); el tomo tercero y \u00faltimo (libro IV) la historia de la teor\u00eda\u00bb (MEW 23, 17; OME 40, 9).<\/p>\n<p>Todav\u00eda tres vol\u00famenes en 1867.<\/p>\n<p>4. En el ep\u00edlogo a la 2\u00aa edici\u00f3n, rechaza la \u00abmezcla de material extra\u00f1o\u00bb (de las Kameralwissenschaften [ciencias cameralistas]) (MEW 23, 19; OME 40, 12).<\/p>\n<p>5. Mismo lugar, MEW 23, 21, ep\u00edlogo 2\u00aa edici\u00f3n \u00ab<em>uneigenn\u00fctzige Forschung<\/em>\u00bb [investigaci\u00f3n desinteresada], posible incluso en econom\u00eda pol\u00edtica, siempre que la lucha de clases est\u00e9 s\u00f3lo en latencia. La posici\u00f3n de Marx en este lugar parece ser \u00e9sta: la ciencia es metaparadigm\u00e1tica en el sentido de proyecto de investigaci\u00f3n desinteresada. Y es posible practicarla a toda clase que disponga de los medios materiales e intelectuales necesarios (ocio [riqueza] y educaci\u00f3n) y no est\u00e9 amenazada por otra clase ascendente.<\/p>\n<p>Con eso est\u00e1 dicho que no toda actividad cient\u00edfica representa una clase. Ni siquiera toda actividad cr\u00edtica:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Soweit solche Kritik<\/em> [de la econom\u00eda \u00ab<em>b\u00fcrgerliche<\/em>\u00bb] <em>\u00fcberhaupt eine Klasse vertritt<\/em> (&#8230;) [En la medida en que esa cr\u00edtica representa alguna clase&#8230;\u00bb (Nachwort zur 1. Auflage, MEW 23, 22; OME 40, 16).<\/p>\n<p>Notable que Marx escribe, con comillas, \u00ab<em>b\u00fcrgerliche \u00d6konomie<\/em>\u00bb. Eso apunta a mi an\u00e1lisis de los sentidos de \u00abciencia de la clase X\u00bb.<\/p>\n<p>6. Se debe recordar todav\u00eda hoy el juicio del <i>Mensajero europeo<\/i> de San Petersburgo (rese\u00f1a I. I. Kaufman) que motiv\u00f3 la respuesta de Marx en la segunda edici\u00f3n, ep\u00edlogo. Kaufman dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abA primera vista, si se juzga por la forma externa de la exposici\u00f3n, Marx es el m\u00e1s grande fil\u00f3sofo idealista, y precisamente en el sentido alem\u00e1n de la palabra, que es el sentido malo. Pero de hecho es infinitamente m\u00e1s realista que todos sus predecesores en el asunto de la cr\u00edtica econ\u00f3mica&#8230;\u00bb (MEW 23, 25: OME 40, 17).<\/p>\n<p>7. M\u00e9todo heur\u00edstico y expositivo.<\/p>\n<p>En la tirada sobre modo de exposici\u00f3n y modo de investigaci\u00f3n, recoger la voluntad de ir contra la moda, cosa de los mediocres ep\u00edgonos:<\/p>\n<p>\u00abCierto que el modo de exposici\u00f3n debe distinguirse formalmente del modo de investigaci\u00f3n. La investigaci\u00f3n tiene que apropiarse detalladamente del material, analizar sus diferentes formas de desarrollo y rastrear su v\u00ednculo interno. S\u00f3lo cuando se ha consumado ese trabajo se puede representar adecuadamente el movimiento real. Si se consigue esto y la vida del material se refleja idealmente, puede parecer como si se estuviera ante una construcci\u00f3n <i>a priori<\/i>\u00bb (MEW 23, 18-19).<\/p>\n<p>\u00abLa mistificaci\u00f3n que sufre la dial\u00e9ctica en manos de Hegel no impide en modo alguno que \u00e9l sea el primero en exponer de un modo abarcante y consciente sus formas generales de movimiento\u00bb (MEW 23, 27; OME 40, 18-19).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que para Marx la exposici\u00f3n no es s\u00f3lo did\u00e1ctica, sino nueva investigaci\u00f3n-fundamentaci\u00f3n. Otro objeto y su fundamentaci\u00f3n, respecto de los m\u00e9todos habituales. L\u00edo. Pero ante todo es validaci\u00f3n redundante.<\/p>\n<p>8. Engels llama \u00ab<em>\u00d6konomische Theorie<\/em>\u00bb a la obra de Marx en el <em>Vorwort<\/em> [Pr\u00f3logo] a la 3\u00aa edici\u00f3n de 1883 (MEW 23, 35; OME 40, 27).<\/p>\n<p>9. Engels considera adecuado trazar como criterio dirimente de dificultades de traducci\u00f3n la edici\u00f3n francesa vista por Marx (Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n inglesa, MEW 23, 37; OME 40, 30, n.1).<\/p>\n<p>10. Engels sobre concepci\u00f3n b\u00e1sica de un objeto y l\u00e9xico para expresarlo (MEW 23, 37-38; OME 40, 30-31).<\/p>\n<p>11. Engels interpreta el pensamiento de Marx a prop\u00f3sito del paso \u00abpac\u00edfico y legal\u00bb de la revoluci\u00f3n social en Inglaterra como inclusivo de una rebeli\u00f3n burguesa (MEW 23, 40; OME 40, 33).<\/p>\n<p>11. Los Ms. 43\/44 estaban en manos de Marx al preparar el texto definitivo de Cap. I y de ellos citaba (Engels, pr\u00f3logo a la 4\u00aa ed. alemana; MEW 23, 42; OME 40, 35-36).<\/p>\n<p><b>I. Secci\u00f3n primera : Mercanc\u00eda y dinero. Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/b><\/p>\n<p>1. Indiferencia de la naturaleza de la necesidad satisfecha (precedente del \u00abest\u00f3mago\u00bb o de la \u00abfantas\u00eda\u00bb) (MEW 23, 49; OME 40, 43). Parece abonar la interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica pura incluso de valor de <i>uso<\/i>. Se relaciona con el problema de la producci\u00f3n por la producci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>2. Los valores de uso como \u00abstofflichen Inhalt des Reichtums\u00bb [contenido material de la riqueza], cualquiera que sea su forma social (MEW 23, 50; OME 40, 44).<\/p>\n<p>Esto da entrada a un punto de vista naturalista, por as\u00ed decirlo, que es la contrapartida del concepto puro de valor econ\u00f3mico (valor de cambio), fundamento de esa ciencia; pero que plantea una dificultad si se tiene en cuenta el car\u00e1cter muy poco naturalista del concepto de necesidad (v. nota 11 [aqu\u00ed I, 1]). Salvo que se reconociera que tambi\u00e9n las necesidades de la \u00abfantas\u00eda\u00bb son naturales. Pero creo que la dificultad se salva correctamente contraponiendo no contenido natural a historia y sociedad, sino contenido natural-hist\u00f3rico-social a forma natural-hist\u00f3rico-social.<\/p>\n<p>3. La introducci\u00f3n del concepto de valor de cambio es elecci\u00f3n de una abstracci\u00f3n b\u00e1sica, como lo subraya el ejemplo de la geometr\u00eda (MEW 23, 51; OME 40, 45).<\/p>\n<p>El concepto aparece postulado para explicar la tercera cosa en com\u00fan que implica la relaci\u00f3n de igualdad de intercambio entre dos mercanc\u00edas. Esa tercera cosa es la igualdad en cuesti\u00f3n, naturalmente, por lo que el concepto de valor de cambio (= valor econ\u00f3mico) aparece como una t\u00edpica hipostatizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica tradicional.<\/p>\n<p>\u00bfSucumbir\u00eda en el mismo sentido que el \u00abtercer hombre\u00bb? S\u00ed, se se hipostatiza en serio. (Pues, \u00bfc\u00f3mo se sabe que el valor de cambio s es el mismo valor de cambio de la mercanc\u00eda <i>x<\/i>, si el abstracto s y <i>x<\/i> no se intercambian? Porque, de intercambiarse, implicar\u00eda un tercer valor de supercambio contenido en s y en x). Por lo tanto, hay que decir que el valor de cambio es metaling\u00fc\u00edstico respecto de las mercanc\u00edas, y que es un signo mental (concepto, artificio) de un conjunto (infinito) de relaciones de intercambio, o de la expresi\u00f3n aritm\u00e9tica de la misma. Su correlato reintroducido en el l\u00e9xico de objeto es el dinero, claro.<\/p>\n<p>4. La conclusi\u00f3n seg\u00fan la cual el valor de cambio no puede ser, por principio, m\u00e1s que el modo de expresi\u00f3n, la \u00abforma de aparici\u00f3n\u00bb, de un contenido distinguible de \u00e9l\u00bb (OME 40, 45), obtenida a partir de la afirmaci\u00f3n de que una mercanc\u00eda \u00abtiene m\u00faltiples valores de cambio\u00bb es tal vez la primera hip\u00f3stasis metaf\u00edsica de K [<i>Capital<\/i>]. Se debe a la incapacidad de aceptar que una cantidad, como tal, es una simple abstracci\u00f3n, un ente ideal, no real.<\/p>\n<p>Hay que decir, sin embargo, que el resultado de esa hip\u00f3stasis es la identificaci\u00f3n de la abstracci\u00f3n b\u00e1sica \u00abvalor\u00bb. De modo que la cosa es reformulable en formal <i>mode of speech<\/i>. El problema es si entonces sale el \u00abproblema del valor\u00bb. Probablemente no, porque no hay raz\u00f3n para preguntarse por la naturaleza y las causas de una abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. El punto crucial del pensamiento de Marx en este tema b\u00e1sico es el momento en el cual al prescindir del valor de uso de los cuerpos de mercanc\u00eda no les queda a \u00e9stos \u00ab<em>nur noch eine Eigenschaft, die von Arbeitsprodukten<\/em> [m\u00e1s que una sola propiedad, la de ser productos del trabajo]\u00bb (MEW 23, 52; OME 40, 46). En este momento queda definida la ciencia del <i>Capital<\/i>, la ciencia de Marx. Incluso antes de que precise la afirmaci\u00f3n introduciendo el concepto de trabajo abstracto y trabajo socialmente necesario para -.<\/p>\n<p>Pues Marx habr\u00eda podido decir que al hacer abstracci\u00f3n del valor de uso de los bienes no les queda a \u00e9stos m\u00e1s propiedad que la de valor. Y contentarse con eso. De este modo Marx habr\u00eda tomado como abstracci\u00f3n b\u00e1sica (y como indefinido) el concepto \u00abvalor\u00bb. Tal como procede, su abstracci\u00f3n b\u00e1sica es \u00abtrabajo abstracto socialmente necesario\u00bb. Formalmente, Marx procede con poca claridad: primero presenta el trabajo socialmente necesario (sin nombrarlo as\u00ed, sino llam\u00e1ndolo trabajo abstracto) como lo que queda cuando se prescinde del valor de uso. Luego el trabajo socialmente necesario ser\u00e1 la medida del valor.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es la verdad metodol\u00f3gica. El pensamiento de Marx se debe reconstruir as\u00ed:<\/p>\n<p>&#8211; Si se hace abstracci\u00f3n del valor de uso, queda el valor, manifiesto en los valores de cambio.<\/p>\n<p>&#8211; El valor se mide por (en el sentido de \u00abes\u00bb) el (tiempo de) trabajo socialmente necesario.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n aclara el sentido de la distinci\u00f3n entre valor y valor de cambio. Valor parece ser a primera vista una hipostatizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de intercambio. M\u00e1s exactamente, la relaci\u00f3n de intercambio hace postular e hipostatizar<i> <\/i>valores de cambio (en plural) de una mercanc\u00eda, y \u00e9stos hacen postular <i>el<\/i> valor econ\u00f3mico de ella. Pero, en realidad, valor es algo m\u00e1s que una postulaci\u00f3n exigida o sugerida por varias hip\u00f3stasis de la relaci\u00f3n de intercambio: pues a trav\u00e9s de la afirmaci\u00f3n crucial, que enlaza con <i>otro<\/i> campo de conceptos, valor introduce una interpretaci\u00f3n de lo postulado que es paraling\u00fc\u00edstica y metaling\u00fc\u00edstica respecto de una econom\u00eda pura.<\/p>\n<p>El determinado concepto de valor (valor-trabajo), concepto b\u00e1sico, diferencia la econom\u00eda marxista de la econom\u00eda pura. Son dos ciencias diferentes. Escoger una u otra ser\u00e1 dedicarse a dos actividades diferentes, por necesidades del momento o por lucha de clases e ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>En la comparaci\u00f3n con la econom\u00eda acad\u00e9mica, sale para Marx una teor\u00eda del trabajo social. Heidegger.<\/p>\n<p>[<b>Nota al margen de Sacrist<\/b><b>\u00e1n<\/b>: Para la comparaci\u00f3n con la econom\u00eda acad\u00e9mica].<\/p>\n<p>6. El razonamiento con el cual llega Marx a afirmar que \u00abUn valor de uso, un bien, no tiene valor sino porque en \u00e9l se objetiva o materializa trabajo humano abstracto\u00bb (OME 40, 46) s\u00f3lo le autorizar\u00eda, en realidad, a decir que al valor de uso <i>corresponde<\/i> trabajo \u00fatil concreto y a valor [de cambio] trabajo abstracto.<\/p>\n<p>7. Son muy interesantes las consecuencias de una revisi\u00f3n anal\u00edtico-cient\u00edfica del modo ingenuo de presentaci\u00f3n de tal tesis del valor-trabajo (OME 40, 47). Se puede reconstruir, naturalmente, en forma anal\u00edtica no metaf\u00edsica, esto es, considerando que la tesis del valor-trabajo es, simplemente, una definici\u00f3n. Pero entonces queda el hecho de que una definici\u00f3n, a diferencia de las que se dan en cosmolog\u00eda, implica una valoraci\u00f3n y acarrea una decisi\u00f3n <i>pr\u00e1ctica<\/i>, extrate\u00f3rica. La sociedad de que se trata har\u00e1 econom\u00eda del trabajo, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>8. La \u00abimpura\u00bb abstracci\u00f3n \u00abvalor\u00bb de Marx revela enseguida su eficaz modo de referirse a la realidad, ya en la proporci\u00f3n entre fuerza productiva del trabajo (abstracto) y valor, que es la relaci\u00f3n de raz\u00f3n inversa (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>9. La cosa tiene consecuencias importantes. Por ejemplo, si valor fuera todo lo postulado e hipostatizado a partir de la relaci\u00f3n de intercambio, entonces la tierra virgen ser\u00eda valor, y no s\u00f3lo valor de uso, puesto que se puede cambiar por algo (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>10. La presuposici\u00f3n del valor consistente en que haya mercanc\u00eda es otro rasgo b\u00e1sico definidor del tema de Marx. Espec\u00edfica, pero no asimila a econom\u00eda pura, porque la relaci\u00f3n mercanc\u00eda es tambi\u00e9n social: no se da en el caso feudal que cita Marx (MEW 23, 55; OME 40, 49). Para comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>11. La socialidad del trabajo basada en la de la utilidad, en una situaci\u00f3n social mercantil, es el criterio que sustituye al de economicidad pura, el cual acepta desarrollo y planteamiento robinsonianos (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>12. La tesis :<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) ninguna cosa puede ser valor sin ser un objeto de uso. Si es in\u00fatil, entonces es tambi\u00e9n in\u00fatil el trabajo contenido en ella; \u00e9ste no cuenta como trabajo y, por lo tanto, no constituye valor alguno\u00bb (OME 40, 49).<\/p>\n<p>Es probablemente inconsistente. Lo m\u00e1s que podr\u00eda decir Marx es que esa cosa \u2013y ese trabajo\u2013 no tienen valor de cambio. Pero, tal como ha definido el valor, no tiene derecho a negarlo de esa cosa. Lo que sugiere de nuevo el elemento de decisi\u00f3n contable.<\/p>\n<p>12\u2019. En MEW 23, 55 (OME 40, 49), la expresi\u00f3n de que un trabajo in\u00fatil \u00ab<i>z\u00e4hlt<\/i> <em>nicht als Arbeit und bildet daher keinen Wert<\/em> [\u00e9ste no cuenta como trabajo y, por lo tanto, no constituye valor alguno]\u00bb muestra la casi-consciencia metodol\u00f3gica de Marx que est\u00e1 completando su abstracci\u00f3n b\u00e1sica: <i>trabajo \u00fatil socialmente necesario en producci\u00f3n mercantil<\/i> (ya que si no, no hay intercambio [sobre base de valor]). Eso es valor para Marx.<\/p>\n<p>[<b>Nota al margen de Sacrist<\/b><b>\u00e1n<\/b>: Habr\u00e1 que matizar con todo esto la afirmaci\u00f3n sobre \u00abteor\u00eda del trabajo\u00bb. Y hay que a\u00f1adir la cr\u00edtica de Robinson al valor en todos los cl\u00e1sicos].<\/p>\n<p>13. \u00abEn la totalidad de los varios valores de uso o cuadros de las mercanc\u00edas aparecen una totalidad de trabajos no menos m\u00faltiples, diferentes por su g\u00e9nero, especie, familia, subespecie, variedad, una divisi\u00f3n social del trabajo. Esta es una condici\u00f3n de existencia de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, aunque la producci\u00f3n de mercanc\u00edas no es, a la inversa, la condici\u00f3n de existencia de la divisi\u00f3n social del trabajo. En la vieja comunidad india el trabajo est\u00e1 socialmente dividido, sin que los productos se conviertan en mercanc\u00edas. O bien, en un ejemplo m\u00e1s pr\u00f3ximo, en toda f\u00e1brica el trabajo est\u00e1 dividido sistem\u00e1ticamente, pero esa divisi\u00f3n no est\u00e1 mediada porque los trabajadores intercambien sus productos individuales. S\u00f3lo se enfrentan como mercanc\u00edas productos de trabajo privados aut\u00f3nomos e independientes unos de otros\u00bb (MEW 23, 56-57; OME 40, 50).<\/p>\n<p>Para que no asimilen divisi\u00f3n del trabajo y producci\u00f3n mercantil.<\/p>\n<p>14. Sin el concepto marxiano del valor, la tem\u00e1tica de la divisi\u00f3n social del trabajo \u00fatil y su relaci\u00f3n con la producci\u00f3n mercantil no vendr\u00eda a cuento (MEW 23, 56; OME 40, 50).<\/p>\n<p>15. La noci\u00f3n de trabajo privado aut\u00f3nomo e independiente como presupuesto de la producci\u00f3n mercantil (MEW 23, 57; OME 40, 50)<\/p>\n<p>16. La tesis de que el trabajo es Notwendigkeit [necesidad natural] se refiere al trabajo \u00fatil, no al producto de mercanc\u00edas, ni, pienso, por lo tanto, al productor de valor. Esto no implica \u00abtrabajo abstracto \u2261 trabajo <i>privado<\/i> aut\u00f3nomo e independiente\u00bb, sino s\u00f3lo que para que se constituya valor (trabajo abstracto) tiene que darse el privado, etc (\u2192 ). Lo superable es este trabajo y, con \u00e9l, el valor (MEW 23, 57; OME 40, 50).<\/p>\n<p>17. \u00abEn cuanto valores, levita y lino son cosas de la misma substancia [<i>Substanz<\/i>], expresiones objetivas de trabajo de la misma especie\u00bb (MEW 23, 56; OME 40, 51).<\/p>\n<p>La palabra \u00ab<em>Substanz<\/em>\u00bb es muy reveladora del m\u00e9todo. Este acarrea \u2013tal como lo entiende Marx\u2013 la afirmaci\u00f3n de que el trabajo abstracto no es una construcci\u00f3n, sino la realidad, el contenido de la construcci\u00f3n <i>valor<\/i>.<\/p>\n<p>18. En el final p\u00e1rrafo de resumen Marx parece buscar un c\u00f3mputo posible del trabajo abstracto, por v\u00eda fisiol\u00f3gica:<\/p>\n<p>\u00abTodo trabajo es, por una parte, gasto de fuerza de trabajo humana en sentido fisiol\u00f3gico, y en esa condici\u00f3n de trabajo humano igual, o trabajo humano abstracto, constituye el valor de mercanc\u00eda. Por otra parte, todo trabajo es gasto de fuerza de trabajo humana en una forma particular determinada por los fines, y en esa condici\u00f3n de trabajo \u00fatil concreto produce valores de uso\u00bb (MEW 23, 61; OME 40, 54).<\/p>\n<p>19. Una bonita muestra de la extraordinaria calidad anal\u00edtica es la argumentaci\u00f3n de que el valor s\u00f3lo puede presentarse en el valor de cambio:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] Y as\u00ed, por muchas vueltas que se d\u00e9 a cualquier mercanc\u00eda suelta, ser\u00e1 imposible aferrarla en cuanto cosa-valor. Pero si recordamos que las mercanc\u00edas no poseen una realidad-valor m\u00e1s que en cuanto son expresiones de una misma unidad social que es el trabajo humano, y que, por tanto, su realidad-valor es puramente social, entonces se entiende por s\u00ed mismo que esa realidad como valor no puede presentarse m\u00e1s que en la relaci\u00f3n social entre mercanc\u00edas\u00bb (OME 40, 55-56)<\/p>\n<p>20. De inter\u00e9s para la teor\u00eda de la ciencia de Marx:<\/p>\n<p>\u00abY en este punto hay que conseguir lo que la ciencia econ\u00f3mica burguesa no ha intentado siquiera, a saber, mostrar la g\u00e9nesis de esa forma-dinero, lo que equivale a seguir el despliegue de la expresi\u00f3n de valor contenida en la relaci\u00f3n de valor de las mercanc\u00edas, desde su forma m\u00e1s sencilla e inaparente hasta la brillante forma dineraria. Con eso se disipa al mismo tiempo el enigma del dinero\u00bb (OME 40, 56).<\/p>\n<p>El desarrollo va a ser hegeliano, no met\u00f3dico. Por consiguiente, va a dejar en la explicaci\u00f3n gen\u00e9tica una falsa apariencia de necesidad l\u00f3gica (De aqu\u00ed la ingenua ampulosidad sobre el enigma del dinero y su aclaraci\u00f3n). Hasta aqu\u00ed, la mala influencia de la idea hegeliana de ciencia.<\/p>\n<p>Pero eso se puede reconstruir como estudio de la posibilidad. Y el mismo Marx lo ha hecho (renta).<\/p>\n<p>Balance: de la idea hegeliana de ciencia le viene una pr\u00e1ctica te\u00f3rica fecunda, tendencialmente correcta, cuya formulaci\u00f3n filos\u00f3fico-cient\u00edfica est\u00e1 deformada ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>21. En este trozo de la forma de valor abundan las expresiones y los giros mentales hegelianos, en particular las hipostatizaciones de abstractos. As\u00ed, por ejemplo, \u00abel lino expresa su valor en la levita\u00bb (MEW 23, 63; OME 40, 56), en vez de ser los hombres los que expresan el valor del lino en la levita; y la \u00ab<em>Weberei<\/em>\u00bb [el tejer] \u2013no los tejedores\u2013 \u00ab<em>webt<\/em>\u00bb [teje] (MEW 23, 65; OME 40, 59). Estos hegelismos, que son verdaderas fetichizaciones ontol\u00f3gicas a lo Hegel, hacen de los estructuralistas [ilegible] aut\u00e9nticos hegeliantes. Sobre todo del pobre Althusser: para que el hombre no sea el agente, Hegel tiene que acudir con alguna hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>22. La excelente consciencia de la prioridad del an\u00e1lisis racional:<\/p>\n<p>\u00abPara averiguar c\u00f3mo est\u00e1 inserta en la relaci\u00f3n de valor entre dos mercanc\u00edas la expresi\u00f3n simple de valor de una mercanc\u00eda hay que considerar por de pronto aquella relaci\u00f3n con completa independencia de su aspecto cuantitativo\u00bb (OME 40, 57).<\/p>\n<p>23. El desarrollo tiene algo de la in\u00fatil pesada explicaci\u00f3n de algo casi obvio por el autodidacta. Pero no es eso, sino retorcimiento de descubridor, incluso en el plano l\u00f3gico: hay una interesante puesta de relieve de los polos de una relaci\u00f3n, la de valor o intercambio entre dos mercanc\u00edas, la cual es una curiosa relaci\u00f3n de equivalencia, porque no es reflexiva y queda muy oscura su admitida simetr\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abEs verdad que la expresi\u00f3n 20 codos de lino = 1 levita, o bien 20 codos de lino valen 1 levita incluye tambi\u00e9n la relaci\u00f3n rec\u00edproca 1 levita = 20 codos de lino, o bien 1 levita vale 20 codos de lino. Pero precisamente se trata de que para expresar el valor de la levita en forma relativa he de invertir la igualdad, y en cuanto que hago eso el equivalente es el lino, en vez de la levita. As\u00ed, pues, una misma mercanc\u00eda no se puede presentar simult\u00e1neamente en ambas formas en una misma expresi\u00f3n de valor. Estas dos formas, por el contrario, se excluyen polarmente\u00bb (MEW 23, 63; OME 40, 57.<\/p>\n<p>24. Lo dicho en I, 23 se completa ahora por el desarrollo de una l\u00f3gica de la cualidad, o sea, no totalmente formal, coherente con el hecho de que los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n de intercambio, o polos, tengan cualidad pre-relacional (MEW 23, 64; OME 40, 58).<\/p>\n<p>25. Usa la expresi\u00f3n \u00ab<em>Wertabstraktion<\/em>\u00bb [abstracci\u00f3n valor] (MEW 23, 65; OME 40, 58).<\/p>\n<p>26. La precisi\u00f3n sobre cuando <i>es<\/i> valor el trabajo abstracto, y no s\u00f3lo lo constituya (MEW 23, 65; OME 40, 58).<\/p>\n<p>27. A prop\u00f3sito de Franklin: \u00ab<em>Was er nicht weiss, sagt er jedoch<\/em> [No lo sabe, pero lo dice]\u00bb (MEW 23, 65; OME 40, 59, n.17).<\/p>\n<p>28. Cualificaci\u00f3n por la relaci\u00f3n (MEW 23, 66; OME 40, 59).<\/p>\n<p>29. S\u00f3lo el concepto de valor-trabajo permite a Marx distinguir en la relaci\u00f3n de intercambio si es una mercanc\u00eda la que ha aumentado de valor o la otra la que ha disminuido (MEW 23, 68; OME 40, 61).<\/p>\n<p>30. Que el valor es el <em>Gegenteil<\/em> [contrario] del valor de uso es una t\u00edpica contradicci\u00f3n determinada hegeliana (la <em>surd\u00e9termination<\/em> de Althusser) (MEW 23, 70; OME 40, 65).<\/p>\n<p>31. Todo ese 3 [Cap\u00edtulo I, 3: \u00abLa forma de equivalente\u00bb] es finalmente un extenso an\u00e1lisis hegeliano de mediaciones, de producci\u00f3n de cualidades. Hegeliano porque no es an\u00e1lisis de un proceso hist\u00f3rico, sino de una procesi\u00f3n l\u00f3gica, de un conexo l\u00f3gico. Lo hegeliano consiste en creer que el an\u00e1lisis es constitutivo real de lo dado, en vez de teorizaci\u00f3n justificativa, fundamentadora de ello, substituyendo la implicaci\u00f3n A \u2192 B [B funda A], por la relaci\u00f3n de g\u00e9nesis l\u00f3gico-real B produce A. A\u00fan admitiendo las dos cosas, no son la misma, como en Hegel. Marx tampoco los piensa, de hecho, como una. (Tambi\u00e9n aqu\u00ed cabr\u00eda distinguir el concepto de fundamentaci\u00f3n). Pero aqu\u00ed no alude a historia (MEW 23, 73; OME 40, 67)<\/p>\n<p>32. El p\u00e1rrafo final de 3 [cap\u00edtulo I, 3], sobre Arist\u00f3teles, es la mejor ejemplificaci\u00f3n o documentaci\u00f3n que tengo hasta ahora de mi tesis de la fundamentaci\u00f3n-posibilitaci\u00f3n como sentido de la relaci\u00f3n base-sobrestructura (MEW 23, 74; OME 40, 68-69).<\/p>\n<p>33. Otro asunto de cierto inter\u00e9s que se me hab\u00eda pasado en este trozo sobre la forma de valor: hay posibilidad de una reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre ser y valer:<\/p>\n<p>\u00abEl cuerpo de la mercanc\u00eda que sirve de equivalente <i>vale<\/i> siempre como encarnaci\u00f3n del trabajo abstractamente humano y <i>es<\/i> siempre producto de un determinado trabajo \u00fatil, concreto\u00bb (MEW 23, 72; OME 40, 66).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el ser procede de una fuente originaria, en lo que tiene de inmutable. En cambio, el valer, que es un funcionar-a-t\u00edtulo-de, est\u00e1 construido por la estructura en que desemboca aquella fuente. El ser de la cosa ser\u00eda el mismo en cualquier formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad. El valer no.<\/p>\n<p>34. La ambivalencia hist\u00f3rico-l\u00f3gica de \u2018<em>Entwicklung<\/em>\u2019 tiene ambig\u00fcedad propiamente hegeliana en MEW 23,76 (OME 40, 70).<\/p>\n<p>35. En el an\u00e1lisis de la forma de valor est\u00e1 del todo presente la hegeliana cuesti\u00f3n l\u00f3gica-historia. As\u00ed, por ejemplo,<\/p>\n<p>\u00abEs evidente que esta forma [la forma simple] se presenta m\u00e1s que en los primeros comienzos, cuando los productos del trabajo no se convierten en mercanc\u00edas m\u00e1s que por obra de un intercambio casual y ocasional\u00bb (OME 40, 75).<\/p>\n<p>36. La l\u00f3gica cualitativa del desarrollo tiene una articulaci\u00f3n verbal hipostatizadora hegeliana. En MEW 23, 82 (OME 40,77) hay un ejemplo muy interesante para trabajar este asunto:<\/p>\n<p>\u00abLa forma de valor relativa simple o aislada de una mercanc\u00eda constituye a otra mercanc\u00eda en equivalente \u00fanico, aislado. La forma desplegada del valor relativo \u2013expresi\u00f3n del valor de una mercanc\u00eda en todas las dem\u00e1s mercanc\u00edas\u2013 imprime a las dem\u00e1s la forma de diversos equivalentes particulares. Por \u00faltimo, una particular especie de mercanc\u00edas cobra la forma general de equivalente cuando y porque todos las dem\u00e1s mercanc\u00edas la convierten en material de su propia forma de valor general y unitaria\u00bb.<\/p>\n<p>Para pasar a un lenguaje m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s ver\u00eddico basta con desprofundizar y aducir los agentes reales. Ejemplo sobre estas l\u00edneas:<\/p>\n<p>\u00abCuando un hombre trueca simple y aisladamente una mercanc\u00eda por otra, constituye a esta otra en equivalente \u00fanico, aislado, de la cosa que \u00e9l ha entregado. Cuando unos hombres cambian ya frecuentemente una cosa por todas las dem\u00e1s (sucesivamente) que tienen otros hombres, los primeros imprimen a cada una de estas otras mercanc\u00edas la forma de equivalente particular. Por \u00faltimo, cuando todos los hombres que poseen mercanc\u00edas aceptan una mercanc\u00eda determinada como especie general y unitaria por la que cambiar sus mercanc\u00edas, aquella especie de mercanc\u00eda cobra la forma general de equivalente\u00bb.<\/p>\n<p>37. La expresi\u00f3n seg\u00fan la cual \u00abla forma mercantil simple es el germen de la forma de dinero\u00bb (MEW 23, 85; OME 40, 80), aunque podr\u00eda ser simplemente hist\u00f3rica, es, por el contexto, hegeliana, o sea, l\u00f3gico-hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>38. El ambiente hegeliano llega hasta el punto de relacionar, como el joven Hegel, fetichismo con positividad, en la analog\u00eda de la visi\u00f3n con la objetivaci\u00f3n del valor. Pero es claro que una de los principales intenciones intelectuales de Marx es la disoluci\u00f3n de las hip\u00f3stasis hegelianas, de aquel transformar el predicado en sujeto. El \u00abdesenmascaramiento\u00bb inicial o dosificaci\u00f3n del car\u00e1cter enigm\u00e1tico de la forma mercanc\u00eda es gen\u00e9tico y <i>despersonalizador y despositivizador <\/i>de la (a) materialidad de valor, la (b) magnitud de valor y la (c) relaci\u00f3n social entre los productos del trabajo (MEW 23, 86; OME 40, 81-82) Es muy notable que Hegel siga presente, porque tambi\u00e9n hay despositivaci\u00f3n. Detalladamente:<\/p>\n<p>a) La materialidad de valor es forma hipost\u00e1tica construida a partir de la igualdad de los trabajos humanos, o sea, de una realidad fisiol\u00f3gica. Hay, pues, que desenmascarar o disipar hip\u00f3stasis y tambi\u00e9n metaf\u00edsicas, idealizaci\u00f3n. Lo hipostatizado es un constructo intelectual.<\/p>\n<p>b) La magnitud de valor es hipostatizaci\u00f3n, positivaci\u00f3n de tiempo de trabajo.<\/p>\n<p>c) La relaci\u00f3n social entre los productos del trabajo es substituci\u00f3n de sujetos, hipostatizaci\u00f3n en sentido estricto: los productos han tomado el lugar de los productores. La alienaci\u00f3n es el mismo mecanismo.<\/p>\n<p>La cosa tiene dos planos: el mental (nociones de valor, etc, afirmados en la teor\u00eda) y el real, que da vigencia a la teor\u00eda mercantil. Hay participaci\u00f3n, alienaci\u00f3n, extra\u00f1aci\u00f3n e ideolog\u00eda para explicarla. Marx sale de Hegel gracias m\u00e1s a Hegel que a Feuerbach. Quiero decir, el Marx del<i> Capital<\/i>. Feuerbach no interviene m\u00e1s que para el plano ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>39. [El trabajo intelectual de Marx y la econom\u00eda pol\u00edtica y moderna] MEW 23, cap. I, 4 (OME 40, 81-94): El car\u00e1cter de fetiche de la mercanc\u00eda y su secreto. El ep\u00edgrafe sobre el fetichismo de la mercanc\u00eda tiene importancia decisiva para entender la diferencia entre la econom\u00eda pol\u00edtica y el trabajo intelectual de Marx. Y es que ese fetichismo es imprescindible para las abstracciones b\u00e1sicas de la econom\u00eda pol\u00edtica \u2013y a\u00fan m\u00e1s para las de la posterior econom\u00eda \u00abpura\u00bb\u2013, as\u00ed como, tal vez, para el c\u00e1lculo econ\u00f3mico de ella. Por eso lo de Marx <i>no<\/i> es econom\u00eda pol\u00edtica, sino su cr\u00edtica, que para algo la llama \u00e9l as\u00ed. Hay &#8211; econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, &#8211; econom\u00eda (pol\u00edtica) vulgar; &#8211; cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, &#8211; econom\u00eda \u00abpura\u00bb o teor\u00eda econ\u00f3mica burguesa plena.<\/p>\n<p>Supongo que el que pueda haber una econom\u00eda (pol\u00edtica) cr\u00edtica depende alternativamente de dos supuestos:<\/p>\n<p>1\u00ba. La posibilidad transitoria (porque para el per\u00edodo de transici\u00f3n) de utilizar para una pr\u00e1ctica transformadora el c\u00e1lculo econ\u00f3mico de la econom\u00eda burguesa. Esta posibilidad parece dada por la persistencia de la ley del valor, y mientras dure esa persistencia. Esta econom\u00eda cr\u00edtica ser\u00eda a\u00fan econom\u00eda pol\u00edtica (con dominio sobre hombres y cosificaci\u00f3n \u2013no necesariamente ideol\u00f3gica, sino s\u00f3lo contable\u2013 de las relaciones).<\/p>\n<p>2\u00ba. La posibilidad de un nuevo \u00abc\u00e1lculo econ\u00f3mico\u00bb no <i>puramente <\/i>cuantitativo, esto es, con varias homogeneizaciones y no una sola. No s\u00e9 si \u00e9ste es el \u00fanico camino para una hip\u00f3tesis de comunismo sin la noci\u00f3n tradicional de superabundancia.<\/p>\n<p>[<b>Nota manuscrita posterior<\/b>: No, esto no puede ser as\u00ed: a) Porque reduce demasiado la idea de econom\u00eda pura de Marx; b) Porque no recoge los <em>Vorcheptars<\/em> [cap\u00edtulos previos]. Otra cosa es que Marx lo haya pensado as\u00ed alguna vez.]<\/p>\n<p>40. En la nota 28 Marx cita al Engels de 1844 a prop\u00f3sito de las leyes sociales (MEW 23, 89; OME 40, 85).<\/p>\n<p>41. La \u00abtraducci\u00f3n\u00bb deshipostatizadora y deshegelizadora de la nota 37 tiene una justificaci\u00f3n de Marx mismo, que en MEW 23, 90 [OME 40, 86] llama verr\u00fcckt [alocado] al lenguaje \u2013pero tambi\u00e9n a la realidad\u2013 descrita con hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>42. En MEW 23, 92 (OME 40, 88), divisi\u00f3n en la familia primitiva. Noci\u00f3n muy general de la divisi\u00f3n (tambi\u00e9n las estaciones del a\u00f1o son factores de ella).<\/p>\n<p>43. La tesis de la especial adecuaci\u00f3n del cristianismo a la sociedad burguesa o mercantil (MEW 23, 93; OME 40, 89) viene de 1843\/44.<\/p>\n<p>44. El que una de las bases de los organismos productivos pre-burgueses sea \u00ab<em>die Unreife des <strong>individuellen <\/strong>Menschen<\/em>\u00bb (La inmadurez del hombre<i> individual<\/i>) deber\u00eda provocar el suicidio de Althusser por inmersi\u00f3n en l\u00edquido c\u00e9falo-raqu\u00eddeo de memo (MEW 23, 93; OME 40, 90).<\/p>\n<p>45. En la nota 32 Marx usa, exactamente igual que Hegel, \u00ab<em>abstrakt<\/em>\u00bb y \u00ab<em>allgemein<\/em>\u00bb [general, universal] contrapuestos (MEW 23, 95; OME 40, 91).<\/p>\n<p>46. En el an\u00e1lisis de la forma de valor est\u00e1 del todo presente la hegeliana cuesti\u00f3n l\u00f3gica-hist\u00f3rica. As\u00ed, por ejemplo,<\/p>\n<p>\u00abes evidente que esta forma [la forma simple] no se presenta m\u00e1s que en los primeros comienzos, cuando dos productos del trabajo no se convierten en mercanc\u00edas m\u00e1s que por obra de un intercambio casual y ocasional\u00bb (MEW 23, 95; OME 40, 91).<\/p>\n<p>47. Todo el cap. I \u2013pero, en particular, la secci\u00f3n sobre el fetichismo de la mercanc\u00eda\u2013 muestra que la principal motivaci\u00f3n de Marx en el asunto de la alienaci\u00f3n (en la \u00e9poca del <i>Capital<\/i>) es combatir la perversidad \u00e9tica del mercado. El mercado fundamenta el individualismo posesivo. Favorece un solipsista juego de caja negra. La caja negra es el astro de la humanidad.<\/p>\n<p><b>II. Cap\u00edtulo segundo. El proceso de cambio<\/b><\/p>\n<p>1. El programa de Marx requiere la superaci\u00f3n de la econom\u00eda (por eso no es despreciable el punto de la abundancia). En cap. II se lee:<\/p>\n<p>\u00ablos disfraces econ\u00f3micos de las personas no son sino personificaciones de las relaciones y circunstancias econ\u00f3micas como portadores de las cuales se enfrentan unas con otras\u00bb (OME 40, 96).<\/p>\n<p>2. Al tratar la personificaci\u00f3n de las relaciones-situaciones econ\u00f3micas, Marx escribe de un modo que permite las dos lecturas, la estructural y la activa, en complementariedad (MEW 23, 99\/100; OME 40, 96-97).<\/p>\n<p>3. De Hegel viene el \u00abrealismo\u00bb del uso de la abstracci\u00f3n (optimismo gnoseol\u00f3gico) que subyace a usos como \u00abrealizarse\u00bb las mercanc\u00edas como valores en el intercambio (MEW 23, 100; OME 40, 97)).<\/p>\n<p>4. El tema del hacer sin saber vuelve a aparecer a prop\u00f3sito del problema de la necesidad de un equivalente general para que haya tr\u00e1fico mercantil:<\/p>\n<p>\u00abEn el principio fue la acci\u00f3n. Y por eso obran antes ya de haber pensado\u00bb (MEW 23,101; OME 40, 97).<\/p>\n<p>5. Una confirmaci\u00f3n muy importante de mi concepci\u00f3n de estructura: el an\u00e1lisis (= de la estructura mercantil) ha mostrado la imprescindibilidad de un equivalente general:<\/p>\n<p>\u00abEso es resultado del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda. <i>Pero s\u00f3lo la acci\u00f3n social puede convertir<\/i> una determinada mercanc\u00eda en equivalente general\u00bb (MEW 23, 101; OME 40, 97).<\/p>\n<p>6. El tr\u00e1fico mercantil implica entre los individuos \u00abuna relaci\u00f3n as\u00ed de extra\u00f1eza rec\u00edproca\u00bb (MEW 23, 102; OME 40, 99). El l\u00e9xico tiene su ra\u00edz en el juvenil, aunque se diferencie de \u00e9l.<\/p>\n<p>7. El oro en cuanto dinero tiene \u00abun valor de uso formal que nace de su espec\u00edfica funci\u00f3n social\u00bb (MEW 23, 104; OME 40, 101).<\/p>\n<p>8. En la discusi\u00f3n de la <i>mercanc\u00eda<\/i> dinero Marx subraya la necesidad de un punto de vista hist\u00f3rico-gen\u00e9tico para su comprensi\u00f3n, y llega a invertir la tesis del hombre-clave-del-mono (MEW 23, 105; OME 40, 101).<\/p>\n<p>[<b>Nota posterior<\/b>: Hoy lo veo un poco discutible. El texto dice s\u00f3lo: \u00ab<em>Dass Geld ware ist, ist also nur eine Entdeckung f\u00fcr den, der von seiner fertigen Gestalt ausgeht, um sie hinterher zu analysieren<\/em>\u00bb [As\u00ed, pues, el hecho de que el dinero es mercanc\u00eda no resultar\u00e1 un descubrimiento m\u00e1s que para aquel que parte de su figura ya terminada para analizarla luego].<\/p>\n<p>Vale. Confrontar con la <em>Einleitung<\/em> [Introducci\u00f3n] de 1857].<\/p>\n<p>9. La manera de referirse \u2013incidentalmente\u2013 a los caracteres sociales adquiridos por las cosas y\/o a los caracteres l\u00f3gicos que adquieren las determinaciones sociales del trabajo apunta no ya s\u00f3lo al tema pleno de la alienaci\u00f3n (no s\u00f3lo enajenaci\u00f3n o separaci\u00f3n econ\u00f3mica material, sino tambi\u00e9n cosificaci\u00f3n), mas incluso al origen hegeliano del tema (positividad) (MEW 23, 105-106; OME 40, 101-102).<\/p>\n<p>10. En el an\u00e1lisis del dinero, la expresi\u00f3n \u00ab<em>vermittelnde Bewegung<\/em> [movimiento mediador]\u00ab (MEW 23, 107; OME 40, 104).<\/p>\n<p><b>III. Cap\u00edtulo tercero: El dinero, o sea, la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas.<\/b><\/p>\n<p>1. Tal vez la raz\u00f3n por la cual acab\u00f3 arrancando del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda sea \u00absociol\u00f3gica\u00bb. Pues, por una parte, el hablar de mercanc\u00eda causa algunas complicaciones que se evitar\u00edan hablando del valor; pero, por otra parte, lo esencial de la econom\u00eda (en el sentido de lo que tiene que ser superado) es la mercanc\u00eda, no ya el capital industrial. El arranque del cap. 3\u00ba, con la importante nota 50, es muy claro a este respecto (OME 40, 105).<\/p>\n<p>2. Que \u00abel dinero carece de precio\u00bb (OME 40, 106) es probablemente una expresi\u00f3n anacr\u00f3nica. Claro que Marx dir\u00eda que una expresi\u00f3n como \u00abdinero caro\u00bb se deber\u00eda traducir por \u00abcr\u00e9dito caro\u00bb.<\/p>\n<p>3. La distinci\u00f3n entre valor y precio (OME 40, 113) es una buena muestra del car\u00e1cter objetivo de la primera de esas nociones marxianas.<\/p>\n<p>4. En la exposici\u00f3n de las contradicciones del proceso de cambio, mucho hegelismo. Principalmente, la concepci\u00f3n de la forma precio como forma en la que esas contradicciones pueden moverse. Por eso luego mostrar\u00e1 esas contradicciones en el precio. Pero tambi\u00e9n mucho \u00abjoven Marx\u00bb, como la alusi\u00f3n a las \u00abCosas que por s\u00ed mismas no son mercanc\u00edas \u2013por ejemplo, la conciencia moral, el honor, etc.\u2013 pueden resultar enajenables a cambio de dinero por sus poseedores, tomando as\u00ed por su precio la forma de mercanc\u00eda\u00bb (MEW 23, 117; OME 40, 113-114).<\/p>\n<p>Si a todo eso se a\u00f1ade el frecuente uso de \u00abalienaci\u00f3n\u00bb en la secci\u00f3n siguiente&#8230;<\/p>\n<p>5. El importante p\u00e1rrafo sobre la resoluci\u00f3n de contradicciones reales: s\u00f3lo mediante la producci\u00f3n de una forma en la que se puedan mover, no por <i>Aufhebung<\/i> (MEW 23, 118; OME 40, 115).<\/p>\n<p>Soluci\u00f3n es, pues, posibilidad de que el complejo siga funcionando.<\/p>\n<p>6. En MEW 23, 120 (OME 40, 116) una interesante observaci\u00f3n sobre consumo y divisi\u00f3n del trabajo: trabajo unilateral, necesidades multilaterales, por obra de la misma divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>7. El paso en que habla de producci\u00f3n de necesidades por nuevos modos de trabajo: \u00abTal vez sea la mercanc\u00eda producto de un nuevo modo de trabajo que pretende satisfacer una necesidad nuevamente surgida, o que se propone suscitar a pu\u00f1o y por s\u00ed mismo una necesidad\u00bb (MEW 23, 121; OME 40, 117).<\/p>\n<p>8. [Dial\u00e9ctica de confusos, mala abstracci\u00f3n]. La \u201cmetamorfosis <i>de las mercanc\u00edas\u201d<\/i>\u00a0es una expresi\u00f3n sumamente hegeliana. Y quiz\u00e1s lamentablemente hegeliana. En cuanto que empieza el largo comentario final a la expresi\u00f3n simb\u00f3lica W-G-W [<em>wert<\/em> (valor)- <em>geld<\/em> (dinero)- <em>wert<\/em> (valor)] se hace evidente que la metamorfosis no lo es de la mercanc\u00eda, sino del valor (a\u00fan qued\u00e1ndose dentro del biol\u00f3gico l\u00e9xico que usa Marx): \u00abSi consideramos ahora, la metamorfosis completa de una mercanc\u00eda, por ejemplo, del lino, vemos, por de pronto, que consta de dos movimientos contrapuestos y complementarios, M-D y D-M\u00bb (MEW 23, 125; OME 40, 122).<\/p>\n<p>Parece que ser\u00eda mejor decir movimientos del valor, porque el valor s\u00ed que \u00abvuelve\u00bb\u00a0al vendedor del lino, mientras que no vuelve normalmente su mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>[La circulaci\u00f3n del dinero] El modo de decir de Marx incurre en el t\u00edpico vicio hegeliano de abstracci\u00f3n insuficiente, de abstracci\u00f3n de confusos, abstracci\u00f3n imprecisa que es origen y causa de arbitrariedades. Aqu\u00ed la arbitrariedad consiste en sostener que la mercanc\u00eda concreta, el lino, vuelve al vendedor, al tejedor: \u00abEl cambio de forma en el cual se consuma el metabolismo de los productos del trabajo, M-D-M, condiciona el que un mismo valor constituya, como mercanc\u00eda, el punto de partida del proceso, y vuelva al mismo punto tambi\u00e9n como mercanc\u00eda. Por eso es un circuito ese movimiento de las mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 128; OME 40, 126).<\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo es notable porque, despu\u00e9s de poner sensatamente el valor como lo que circula, lo escamotea sin m\u00e1s por la mercanc\u00eda. \u00daltimo resto de sensatez es el plural en la segunda aparici\u00f3n de mercanc\u00eda, con lo que sugiere que no es la misma la que circula.<\/p>\n<p>Formalmente, la abstracci\u00f3n que aqu\u00ed usa Marx hace trampa, al usar una variable doblemente marcada, por as\u00ed decirlo. La expresi\u00f3n W-G-W es incorrecta; tendr\u00eda que ser W<sub>1<\/sub>-G-W<sub>2<\/sub>. Con valor s\u00ed que se podr\u00eda: Wert<sub>1<\/sub>-Geld-Wert<sub>1<\/sub>.<\/p>\n<p>Marx trabaj\u00f3 con el ejemplo esquem\u00e1tico del tejedor, el campesino que ha vendido trigo, el corredor de Biblias y el destilador de aguardiente. Sostiene que la circulaci\u00f3n del dinero es un alejamiento, mientras que la de <i>la<\/i> mercanc\u00eda es un circuito:<\/p>\n<p><b> A <\/b> <b> B<\/b><\/p>\n<p>. Biblia . (Agente) Corredor de biblias.<\/p>\n<p>. Lino . Tejedor<\/p>\n<p>. Dinero . Campesino<\/p>\n<p>Pero no es verdad que el lino vuelva al tejedor en forma de Biblia. El lino o sale de la circulaci\u00f3n por <i>transformaci\u00f3n<\/i> nada circular, o se revende y procede a alejarse en l\u00ednea recta, como el dinero, del tejedor, aunque en sentido contrario al del dinero.<\/p>\n<p>Un esquema interpretado de lo que dice Marx ser\u00eda:<\/p>\n<p>Vendedor del lino. Venta (\u2192 ) Campesino: 1\u00aa metamorfosis del lino.<\/p>\n<p>Tejedor. Compra (\u2192 ). Agente Biblia: 2\u00aa metamorfosis del lino.<\/p>\n<p>Pero el mismo Marx ense\u00f1a la contraposici\u00f3n interna suplementaria de compra y venta. La verdad ser\u00e1, pues, en y de \u00abdejar\u00bb <i>la mercanc\u00eda<\/i> en tejedor:<\/p>\n<p>Tejedor (lino \u2192 (dinero &lt;-) Campesino: 1\u00aa metamorfosis del valor<\/p>\n<p>Agente librero (biblia \u2192 (dinero &lt;-) Tejedor: 2\u00aa metamorfosis del valor.<\/p>\n<p>Marx era m\u00e1s claro en otros lugares: carta a Engels 2\/4\/1858:<\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) pero el punto de partida y el punto de llegada no coinciden en absoluto, o si acaso, por pura casualidad\u00bb (MEW 29, 316).<\/p>\n<p>Es notable que el resultado del artificio hegeliano de suprimir la diferencia W<sub>1<\/sub> y W<sub>2<\/sub> es una conclusi\u00f3n cierta:<\/p>\n<p>\u00abEl dinero aleja constantemente a las mercanc\u00edas de la esfera de la circulaci\u00f3n entrando constantemente en el lugar de \u00e9stas en la circulaci\u00f3n y alej\u00e1ndose \u00e9l mismo con ello de su propio punto de partida [hipostatizaciones hegelianas]. Y as\u00ed, aunque el movimiento del dinero no es sino expresi\u00f3n de la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas, parece, a la inversa, que la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas no sea m\u00e1s que resultado del movimiento del dinero\u00bb (MEW 23, 130; OME 40,127).<\/p>\n<p>Hay un lugar, bajo a) [La metamorfosis de las mercanc\u00edas], en MEW 23, 126, que parece explicar el motivo de la mala abstracci\u00f3n hegeliana y lo enlaza con mal an\u00e1lisis, insuficiente:<\/p>\n<p>\u00abLas dos fases de movimiento inversas de la metamorfosis de las mercanc\u00edas constituyen un circuito: forma mercanc\u00eda, despoje de la forma mercanc\u00eda, regreso a la forma mercanc\u00eda [MSL: Entre par\u00e9ntesis: momento muy visible de abuso].<i> Cierto que aqu\u00ed la mercanc\u00eda misma est\u00e1 determinada de modos contrapuestos. En el punto de partida es no-valor de uso para su poseedor, en el punto final es valor de uso para su poseedor<\/i>\u00bb (OME 40, 123) [cursiva de MSL].<\/p>\n<p>Lo subrayado en rojo [nuestra cursiva] ser\u00eda la ventaja de substituir \u00abvalor\u00bb por \u00abmercanc\u00eda\u00bb. Pero es una ventaja ficticia. Lo mismo se pod\u00eda conseguir subrayando el \u00abd\u00faplice car\u00e1cter del trabajo\u00bb, no ya del valor, ni de la mercanc\u00eda. Pensar que la mercanc\u00eda es m\u00e1s concreta que el trabajo en r\u00e9gimen mercantil es una ilusi\u00f3n. Si es mercanc\u00eda, no s\u00f3lo producto, es, en cuanto mercanc\u00eda, tan d\u00faplice y abstracta como aquel.<\/p>\n<p>En el p\u00e1rrafo subrayado [nuestra cursiva] se substituye \u00abmercanc\u00eda\u00bb por \u00abvalor\u00bb o incluso por \u00abtrabajo objetivado\u00bb y no pasa nada.<\/p>\n<p>9. Sobre \u00abcara y cruz del progreso\u00bb, igual que en 1848 y que en 1844: superaci\u00f3n de limitaciones y p\u00e9rdida de la trasparencia interhumana (MEW 23, 126; OME 40, 124).<\/p>\n<p>10. Por cierto que es la mediaci\u00f3n la que supera barreras, la circulaci\u00f3n,<\/p>\n<p>\u00abporque escinde la identidad inmediata aqu\u00ed presente entre la entrega del producto de trabajo propio y la adquisici\u00f3n del ajeno en la contraposici\u00f3n de venta y compra\u00bb (MEW 23, 127; OME 40, 125).<\/p>\n<p>11. Estupenda confirmaci\u00f3n de mi punto de vista sobre la relaci\u00f3n entre estructura y posibilidad, causa eficiente y realizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, Hegel a fondo, pero de verdad racionalizado en mi sentido desde el pr\u00f3logo a A-D [<i>Anti-D\u00fchring<\/i>]:<\/p>\n<p>\u00abLa contraposici\u00f3n, inmanente a la mercanc\u00eda, entre valor de uso y valor, la contraposici\u00f3n de un trabajo privado que se tiene que presentar al mismo tiempo como trabajo inmediatamente social, la contraposici\u00f3n de un trabajo concreto particular que al mismo tiempo s\u00f3lo vale como trabajo abstractamente general, la contraposici\u00f3n de la personificaci\u00f3n de la cosa y la cosificaci\u00f3n de las personas, esa contradicci\u00f3n inmanente cobra sus formas desarrolladas de movimiento en las contraposiciones de la metamorfosis de las mercanc\u00edas. Por ello esas formas implican la posibilidad de las crisis, pero s\u00f3lo la posibilidad. El desarrollo de esa posibilidad hasta ser realidad exige todo un \u00e1mbito de circunstancias que no existen a\u00fan en absoluto desde el punto de vista de la circulaci\u00f3n simple de las mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 128; OME 40,125)<\/p>\n<p>Es claro que esas circunstancias son conflictos de productores y compradores<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: Ahora dudo de esta interpretaci\u00f3n]<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n est\u00e1 claro que una estructura social supone siempre agentes, no ya s\u00f3lo \u2013trivialmente\u2013 porque la sociedad es un conjunto de individuos activos (vivos), sino tambi\u00e9n porque las relaciones lo son entre individuos actuando <i>de modos determinados<\/i> (tambi\u00e9n, cierto es, por redes relacionales anteriores).<\/p>\n<p>12. El razonamiento sobre la masa de dinero necesaria para la circulaci\u00f3n simple de las mercanc\u00edas muestra que en el l\u00e9xico de Marx \u2018valor\u2019 es siempre absoluto y \u2018precio\u2019 es siempre relativo:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] sabemos que, si permanecen iguales los valores de las mercanc\u00edas, sus precios cambian con los valores del oro (o material del dinero)&#8230;\u00bb (MEW 23, 128).<\/p>\n<p>Y, sin embargo, de ese mismo paso se deber\u00eda desprender que los valores han cambiado igual que los precios, a saber, relativamente al uso. La \u00fanica respuesta consiste en recordar que precio es valor expresado en dinero (para Marx). Y esa respuesta implica una importante separaci\u00f3n del dinero respecto de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>13. Curioso uso: \u00ab<em>Lebensmittel<\/em>\u00bb\/ \u00ab<em>Produktionsmittel<\/em>\u00bb [medio de vida\/ medio de producci\u00f3n] (MEW 23, 129, n.74; OME 40, 127)<\/p>\n<p>14. Lo de que lapsos temporales son la medida de la duraci\u00f3n de las metamorfosis de las mercanc\u00edas es muy hegeliano (MEW 23, 133; OME 40, 131).<\/p>\n<p>15. Marx no era nada keynesiano. Ver la nota 77, <i>ad finem<\/i>, cuando critica a Herrenschwand:<\/p>\n<p>\u00abPor lo dem\u00e1s, de la ilusi\u00f3n popular que atribuye los estrangulamientos del proceso de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n a falta de medios de circulaci\u00f3n no se sigue en absoluto que, a la inversa, una insuficiencia real de medios de circulaci\u00f3n \u2013a causa, por ejemplo, de chapuzas oficiales con la \u00ab<em>regulation of currency<\/em>\u00bb\u2013 no pueda producir por su parte estrangulamientos\u00bb (OME 40, 133)<\/p>\n<p>16. Otra vez el uso de alienaci\u00f3n y enajenaci\u00f3n de un modo que las distingue, pues puede darse la primera sin la segunda:<\/p>\n<p>\u00abLa figura alienada de la mercanc\u00eda queda as\u00ed [con el atesoramiento] impedida de funcionar como forma absolutamente enajenable de la mercanc\u00eda, como forma dinero s\u00f3lo fugaz\u00bb (MEW 23, 144; OME 40,143).<\/p>\n<p>17. <em>\u00dcberflub oder Reichtum<\/em> [abundancia, riqueza] (MEW 23, 144; OME 40, 143).<\/p>\n<p>18. Andanada sobre la venalidad de todo, con ecos de 1844 (MEW 23, 145; OME 40, 144).<\/p>\n<p>19. Importante juego de los conceptos de <em>stofflicher Reichtum<\/em> [riqueza material] y <em>gesellschaftlicher Reichtum<\/em> [riqueza social]:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto valor de uso, la mercanc\u00eda satisface una necesidad particular y constituye un particular elemento de la riqueza material. Pero el valor de la mercanc\u00eda mide el grado de su capacidad de atracci\u00f3n de todos los elementos de la riqueza material y, por lo tanto, la riqueza social de su poseedor\u00bb (MEW 23, 147; OME 40, 145).<\/p>\n<p>20. \u00ab<em>Rollen<\/em>\u00bb, \u00ab<em>gespielt<\/em>\u00bb por \u00ab<em>Agenten<\/em>\u00bb (MEW 23, 149; OME 40, 148).<\/p>\n<p>21. Un uso del par <em>Gegensatz<\/em> [contraposici\u00f3n]-<em>Widerspruch<\/em> [contradicci\u00f3n] por el cual W[<em>iderspruch<\/em>], con el adjetivo <em>absoluter<\/em>, exacerba G[egensatz]:<\/p>\n<p>\u00abEn la crisis, la oposici\u00f3n entre mercanc\u00eda y su figura del valor, el dinero, se exacerba hasta ser contradicci\u00f3n absoluta\u00bb (MEW 23, 152; OME 40, 151]<\/p>\n<p>22. M\u00e1s Hegel:<\/p>\n<p>\u00abSu [del dinero] modo de existir se hace entonces adecuado a su concepto\u00bb en el mercado mundial (MEW 23, 156; OME 40, 156).<\/p>\n<p>23. Un uso de \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 [modo de producci\u00f3n] puramente tecnol\u00f3gico (por Engels) (MEW 23, 157 n; OME 40, 157, n. 110a).<\/p>\n<p>+ Me he saltado los dos r\u00f3tulos: b) Medio de pago (MEW 23, 148; OME 40, 147); c) Dinero mundial (MEW 23, 156; OME 40, 155).<\/p>\n<p><b>IV. Secci\u00f3n segunda: La conversi\u00f3n de dinero en capital.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo cuarto: Conversi\u00f3n de dinero en capital. <\/b><\/p>\n<p>1. La f\u00f3rmula D-M-D reproduce toda la dif\u00edcil ambig\u00fcedad de la explicaci\u00f3n de M-D-M. Al principio de la explicaci\u00f3n, al parafrasear \u00abconversi\u00f3n de mercanc\u00eda en dinero y reconversi\u00f3n del dinero en mercanc\u00eda\u00bb (MEW 23,162; OME 40,162), o sea, la circulaci\u00f3n simple M-D-M, por \u00abvender para comprar\u00bb y D-M-D por \u00abcomprar para vender\u00bb, Marx traiciona quiz\u00e1s una clave psicol\u00f3gica de su manera de decir: las \u00abmetamorfosis\u00bb, al menos la circulaci\u00f3n o serie m\u00ednima completa, est\u00e1 vista como metamorfosis de algo presente en el agente: hay en \u00e9l algo <i>x<\/i>, que primero se transforma en dinero y luego en mercanc\u00eda. Ese<i> x<\/i> era una mercanc\u00eda en el modo de expresi\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>Aparte del asunto principal, notar que la marcha de la exposici\u00f3n es un an\u00e1lisis del agente. M-D-M y D-M-D se diferencian en que el agente de la primera es un poseedor de mercanc\u00edas (originariamente un \u00abproductor\u00bb) y el de la segunda un poseedor de dinero (originariamente un mercader o usurero).<\/p>\n<p>Esta misma (natural) importancia de los sujetos para construir la estructura aparece expl\u00edcita (MEW 23, 163; OME 40, 163):<\/p>\n<p>\u00abLos dos circuitos se descomponen en las dos mismas fases contrapuestas, M-D, venta, y D-M, compra. En cada una de las dos fases est\u00e1n frente a frente los dos mismos elementos materiales, mercanc\u00eda y dinero, y dos personas con las mismas m\u00e1scaras de caracterizaci\u00f3n econ\u00f3micas, un comprador y un vendedor. Cada uno de los dos circuitos es la unidad de las dos mismas fases contrapuestas, y las dos veces est\u00e1 mediada esa unidad por la presencia de tres contratantes, el uno de los cuales s\u00f3lo vende, el otro compra s\u00f3lo, mientras que el tercero compra y vende alternativamente\u00bb (MEW 23, 163; OME 40, 163).<\/p>\n<p>2. Volviendo al problema l\u00f3gico de la falsa identidad de W[<em>ert<\/em>]:<\/p>\n<p>\u00abY as\u00ed como en la circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas el doble cambio de lugar de una misma pieza de dinero produce su paso definitivo de una mano a otra, as\u00ed tambi\u00e9n en este caso el doble cambio de lugar de una misma mercanc\u00eda obra el reflujo del dinero a su primer punto de partida\u00bb (MEW 23, 163; OME 40, 163-164).<\/p>\n<p>Aparte de registrar tambi\u00e9n aqu\u00ed el punto de vista del lenguaje \u2013la \u00abinterioridad de un sujeto\u00bb\u2013 hay que notar que la falsedad es a\u00fan mayor. Pues mientras en M-D-M el pensamiento de Marx implica al menos que valor de cambio de M<sub>(1)<\/sub> = valor de cambio de M<sub>(2)<\/sub>, sin embargo, tambi\u00e9n implica que valor de G<sub>(1)<\/sub> &gt;=&lt; valor de G<sub>(2)<\/sub>. Precisamente Marx hace de modo expl\u00edcito de esa diferencia una diferencia esencial entre los dos circulaciones (MEW 23, 165-166; OME 40, 165-166): en una circulaci\u00f3n es casual lo que para la otra es esencial, ya que sin diferencia de magnitudes de valor entre G<sub>1<\/sub> y G<sub>2<\/sub> perder\u00eda \u00ab<em>Sinn und Verstand<\/em>\u00bb [sentido y entendimiento].<\/p>\n<p>En MEW 23, 164-165 (OME 40, 164-166) donde est\u00e1 la exposici\u00f3n de la diferencia constitutiva entre las dos circulaciones \u2013a saber, que los extremos son en un caso valores de uso (M) y en otro valores de cambio (D)\u2013-, queda claro que la ambig\u00fcedad hegeliana del decir no es confusi\u00f3n de Marx, sino \u00abenlace con las formas intelectuales existentes\u00bb. Pero precisamente entonces queda claro que la circulaci\u00f3n, desde el punto de vista de la (cr\u00edtica de la) econom\u00eda pol\u00edtica, lo es de valores. Quiz\u00e1s as\u00ed:<\/p>\n<p>Circulaci\u00f3n simple: a) VU<sub>1<\/sub> &#8211; VC &#8211; VU<sub>2<\/sub> en mano de agente<\/p>\n<p>Circulaci\u00f3n capital: b) VC<sub>1<\/sub> &#8211; VU -VC<sub>2<\/sub><\/p>\n<p>Las imperfecciones de esto son enormes. Se puede objetar:<\/p>\n<p>En a), VU<sub>1<\/sub> no es tal valor de uso para el agente. <em>\u00dcberhaupt<\/em> [generalmente], los valores de uso son el tema de la econom\u00eda pol\u00edtica (\u00bfvale esta autoobjeci\u00f3n?).<\/p>\n<p>La ventaja de M es que es a la vez valor de uso y de cambio, mientras que D lo es s\u00f3lo de cambio. Tal vez su ambig\u00fcedad sea sabia.<\/p>\n<p>3. A principios del ep\u00edgrafe, con nota, Hegel (MEW 23, 161; OME 40, 161).<\/p>\n<p>4. A MEW 23, 164 (OME 40, 164), l\u00f3gica de la cualidad en frases como<\/p>\n<p>\u00abEl reflujo del dinero a su punto de partida no depende de que la mercanc\u00eda sea o no vendida m\u00e1s cara de como fue comprada. Esa circunstancia influye s\u00f3lo en la magnitud de la suma del dinero que refluye. El fen\u00f3meno mismo del reflujo ocurre en cuanto que la mercanc\u00eda comprada se vende de nuevo, o sea, en cuanto que queda completamente descrito el circuito D-M-D\u00bb (OME 40, 164).<\/p>\n<p>5. Sobre la presencia de sujetos:<\/p>\n<p>\u00abEl poseedor de dinero es capitalista en cuanto es portador <i>consciente<\/i> [<strong><i>bewubter<\/i> <\/strong><em>tr\u00e4ger<\/em>] de ese movimiento. Su persona o, por mejor decir, su bolsillo es el punto de partida y el punto de regreso del dinero\u00bb (MEW 23, 167; OME 40,168) [cursiva MSL]<\/p>\n<p>6. Sobre lo mismo (MEW 23, 169; OME 40, 169):<\/p>\n<p>\u00abEl valor pasa constantemente de una forma a otra sin perderse en ese movimiento, y se transforma as\u00ed en un sujeto autom\u00e1tico [<em>automatisches Subjekt<\/em>]. Si se fijan las particulares formas de manifestaci\u00f3n que el valor en valorizaci\u00f3n toma alternativamente en el circuito de su vida, se tiene estas explicaciones: el capital es dinero, el capital es mercanc\u00eda. pero en realidad el valor se hace aqu\u00ed sujeto de un proceso en cual, sometido al cambio constante de las formas de dinero y mercanc\u00eda, altera su propia magnitud, se desprende, como plusval\u00eda, de s\u00ed mismo como valor inicial, se valoriza a s\u00ed mismo. Pues el movimiento en el cual echa plusval\u00eda es movimiento propio suyo, y valorizaci\u00f3n es, por lo tanto, autovalorizaci\u00f3n. El valor posee la oculta cualidad de engordar en valor porque es valor\u00bb.<\/p>\n<p>No hay duda de que eso es el uso sarc\u00e1stico del lenguaje hegeliano, Hegel refutado: Marx usa el lenguaje de Hegel porque le sigue considerando la mejor descripci\u00f3n \u2013y la mejor <i>sintaxis\u2013<\/i>\u00a0de la apariencia burguesa. <i>Sin Hegel no se entender\u00eda (dial\u00e9ctica) el movimiento aparente\/ burgu\u00e9s<\/i>. Pero es s\u00f3lo sintaxis de la apariencia, <i>perfecta<\/i> reconstrucci\u00f3n esencial de lo que hay que explicar. La explicaci\u00f3n es traducci\u00f3n por desalienaci\u00f3n, por decosificaci\u00f3n, por reposici\u00f3n (\u00abjuvenil\u00bb) del sujeto como sujeto y el predicado como predicado.<\/p>\n<p>7. En MEW 23, 172 (OME 40, 172-173), una clara documentaci\u00f3n de mi lectura de la \u00abmismidad\u00bb de la mercanc\u00eda (= mismidad del valor):<\/p>\n<p>\u00ab<i>Considerada abstractamente la circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas \u2013o sea, prescindiendo de circunstancias no dimanantes de sus leyes inmanentes\u2013<\/i>, lo \u00fanico que ocurre en ella, aparte de la sustituci\u00f3n de un valor de uso por otro, es una metamorfosis, con nuevo <i>cambio de forma de la mercanc\u00eda. Un mismo valor, esto es, la misma cantidad de trabajo social objetivado, permanece en manos de un mismo poseedor de mercanc\u00edas, primero en la figura de su mercanc\u00eda, luego en la del dinero en el que se ha convertido, y por \u00faltimo en la de la mercanc\u00eda en que se ha reconvertido ese dinero<\/i>\u00bb (OME 40, 172-173) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>En el mismo p\u00e1rrafo, lo subrayado entrecortadamente [primera cursiva] es importante para m\u00e9todo del K[ap\u00ectal]. Poco despu\u00e9s, otra formulaci\u00f3n tambi\u00e9n expresiva de la modelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, pues, en la medida en que la circulaci\u00f3n de la mercanc\u00eda condiciona s\u00f3lo un cambio de forma de su valor, condiciona tambi\u00e9n, <i>si el fen\u00f3meno se desarrolla en su pureza<\/i> [MSL (en el margen): \u00abmodelos\u00bb], intercambio de equivalentes. Por eso la misma econom\u00eda vulgar, aun comprendiendo muy poco qu\u00e9 es el valor, supone, siempre que a su manera se propone <i>contemplar el fen\u00f3meno en su pureza<\/i>, que la demanda y la oferta coinciden, esto es, que sus efectos se anulan\u00bb (OME 40, 173) [cursiva de MSL].<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, \u00ababstractamente\u00bb en este uso = \u00abconsideraci\u00f3n del fen\u00f3meno en su pureza\u00bb, y, por lo subrayado en verde [1\u00aa cursiva de este segundo p\u00e1rrafo], Marx parece creer que la pureza, esa abstracci\u00f3n, se puede dar <i>in rerum natura <\/i>[en la naturaleza de las cosas], no s\u00f3lo<i> in scientia in statu perfectionis <\/i>[ciencia consolidada].<\/p>\n<p>8. Sobre el sujeto:<\/p>\n<p>\u00abNuestra perplejidad se debe tal vez a que hemos tomado las personas s\u00f3lo como categor\u00edas personificadas, y no individualmente\u00bb (MEW 23, 177; OME 40,177).<\/p>\n<p>Se trata de la separaci\u00f3n entre compradores y vendedores, cuando los individuos son vendedores-compradores.<\/p>\n<p>9. Buena puntualizaci\u00f3n estructural-din\u00e1mica:<\/p>\n<p>\u00abLa circulaci\u00f3n es la suma de todas las interrelaciones de los poseedores de mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 179; OME 40, 180).<\/p>\n<p>10. En MEW 23, 177 (OME 40, 178) hay un desarrollo \u2013luego abandonado\u2013 que permite pensar en la posibilidad de que el salario sea superior al valor del trabajo, a condici\u00f3n de que el valor producido sea mayor que el salario.<\/p>\n<p>11. Nuevamente la cuesti\u00f3n de m\u00e9todo, nota 37, MEW 23, 180 [OME 40, 181], donde Marx habla de \u00abtener puramente ante s\u00ed el fen\u00f3meno de la formaci\u00f3n de capital\u00bb. Llama la atenci\u00f3n la suma de decisi\u00f3n met\u00f3dica abstractiva y constructiva de objeto te\u00f3rico con ingenuidad realista. El texto mismo:<\/p>\n<p>\u00abSi los precios discrepan realmente de los valores, hay que empezar por reducirlos a estos \u00faltimos, es decir, hay que prescindir de esa circunstancia,<i> por ser casual<\/i>, con objeto de tener puramente ante s\u00ed el fen\u00f3meno de la formaci\u00f3n de capital sobre la base del intercambio de mercanc\u00edas y no dejarse confundir en su observaci\u00f3n <i>por circunstancias concomitantes perturbadoras y extra\u00f1as al proceso propiamente tal <\/i>\u00bb [cursivas MSL]<\/p>\n<p>Lo ingenuo es lo subrayado en verde [segunda cursiva]. Es verdad que, literalmente, \u00abel proceso puramente tal\u00bb es ambiguo: puede querer decir \u00abel proceso te\u00f3rico\u00bb. Pero la frase que sigue parece incluso negaci\u00f3n expl\u00edcita de que se est\u00e9 desarrollando aqu\u00ed una construcci\u00f3n te\u00f3rica:<\/p>\n<p>\u00abEs sabido, por lo dem\u00e1s, que esa reducci\u00f3n no es un modo alguno un procedimiento meramente cient\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, cuando parece que Marx ha llegado al m\u00e1ximo realismo gnoseol\u00f3gico dogm\u00e1tico (al que tal vez lleg\u00f3 subjetivamente) sale el criterio de la pr\u00e1ctica:<\/p>\n<p>\u00ab<i>La constante oscilaci\u00f3n de los precios de mercado, su elevaci\u00f3n y su descenso, se compensan, se anulan rec\u00edprocamente y se reducen al precio medio que es su regla interna. Esta regla es el lucero orientador, por ejemplo, del comerciante o del industrial en toda operaci\u00f3n que abarque tiempo considerable <\/i>\u00bb [cursiva MSL]<\/p>\n<p>Un problema: \u00bfpiensa Marx que precio medio = valor?<\/p>\n<p>12. En la misma nota habla de \u00abpensamiento desinteresado\u00bb (MEW 23, 180; OME 40, 181, n. 37). Plantearse un problema desinteresadamente es verlo como a Marx le parece justo:<\/p>\n<p>\u00abSi, pues, el pensamiento desinteresado fuera de alg\u00fan modo objeto de su inter\u00e9s, tendr\u00eda que plantearse el problema de la formaci\u00f3n de capital como sigue: \u00bfC\u00f3mo puede surgir capital con la regulaci\u00f3n de los precios por el precio medio, esto es, en \u00faltima instancia por el valor de la mercanc\u00eda?\u00bb (OME 40, 181, n. 37).<\/p>\n<p>Hay un inter\u00e9s sin intereses de otro tipo, m\u00e1s que el del \u00abpensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>13. En KI, cap IV (OME 40, 180-181) hay un \u00fatil ejemplo de la futilidad de la ret\u00f3rica dial\u00e9ctica<i> hoy<\/i>. Quiero decir: seguramente ese modo de hablar ha sido \u00fatil heur\u00edsticamente para Marx y otros hegelianos. Pero hoy no sugiere nada heur\u00edsticamente.<\/p>\n<p>Marx ha terminado su anal\u00edtica de la idea de que la plusval\u00eda nace de la circulaci\u00f3n y escribe:<\/p>\n<p>\u00abPor lo tanto, el capital no puede brotar de la circulaci\u00f3n ni tampoco puede no brotar de ella. Tiene que brotar y no brotar al mismo tiempo en ella. As\u00ed se tiene un resultado doble\u00bb<\/p>\n<p>(El camino <i>heur\u00edstico<\/i> \u2013no ya \u00abexpositivo\u00bb\u2013 hoy com\u00fan dir\u00eda que lo que se ha obtenido es una autocontradicci\u00f3n y, por lo tanto, la prueba de que el planteamiento era malo, ya por falta de datos suficientes, ya por inadecuaci\u00f3n de la abstracci\u00f3n. De ah\u00ed pasar\u00edamos a un replanteamiento. Marx no <i>parece<\/i> proceder as\u00ed. Prosigue:)<\/p>\n<p>\u00abLa conversi\u00f3n del dinero en capital se tiene que desarrollar sobre la base de leyes inmanentes al intercambio de mercanc\u00edas, de tal modo que el punto de partida sea el intercambio de equivalentes. Nuestro poseedor de dinero, existente a\u00fan s\u00f3lo como oruga de capitalista, tiene que comprar las mercanc\u00edas por su valor, venderlas por su valor y, sin embargo, sacar al final del proceso m\u00e1s valor del que meti\u00f3 en \u00e9l. Su despliegue en forma de mariposa tiene que ocurrir en la esfera de la circulaci\u00f3n y no ocurrir en la esfera de la circulaci\u00f3n. Estos son los datos del problema. <i>Hic Rhodus, hic salta<\/i>!\u00bb (OME 40,180-181).<\/p>\n<p>(Pero eso no es verdad: falta un dato, y el decisivo, a saber, la mercanc\u00eda fuerza de trabajo. El salto se va a dar una vez puesto el trampol\u00edn fuerza de trabajo. Dicho de otro modo: no hay contradicci\u00f3n resuelta o superada, sino que no hay contradicci\u00f3n).<\/p>\n<p>14. Es posible que la vaguedad, antes discutida, entre mercanc\u00eda y valor, a prop\u00f3sito de la \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb, tenga su mejor justificaci\u00f3n en la explicaci\u00f3n de la plusval\u00eda: \u00abLa alteraci\u00f3n [de valor], pues, no puede proceder m\u00e1s que de su [de la mercanc\u00eda] valor de uso como tal, o sea, de su uso. Para extraer valor del uso de una mercanc\u00eda, nuestro poseedor de dinero habr\u00eda de tener la suerte de encontrar\u00bb, etc (MEW 23, 181; OME 40, 182).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la de mantener la consideraci\u00f3n de la mercanc\u00eda entera \u2013con valor de uso\u2013 para hablar de la plusval\u00eda, de compra de fuerza de trabajo. Pero aun se simplificar\u00eda todo m\u00e1s hablando directamente de trabajo y fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>15. Marx cita a Hegel \u2013alienaci\u00f3n, etc.\u2013 nada menos que para explicar el trabajo asalariado (MEW 23, 182, n. 40; OME 40, 183).<\/p>\n<p>16. Para naturaleza: <i>K I<\/i> (OME 40, 183-184):<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) el ser humano, que en esto sigue siendo como el primer d\u00eda que apareci\u00f3 en la terrenal escena, tiene que consumir cada d\u00eda, antes de producir y mientras produce\u00bb.<\/p>\n<p>17. Para naturaleza y biologismo: la estupenda expresi\u00f3n de la historicidad del proletariado, en OME 40, 184.<\/p>\n<p>18. Uso de \u00abformaci\u00f3n\u00bb en el sentido del althusseriano \u00abmodo\u00bb o \u00absistema\u00bb (MEW 23, 183, 184; OME 40, 183,184).<\/p>\n<p>19. Clara distinci\u00f3n entre modo de producci\u00f3n y de circulaci\u00f3n dominantes y no dominantes, esto es, de la abstracci\u00f3n del \u00abfen\u00f3meno en su pureza\u00bb (MEW 23, 184; OME 40, 184), si el fen\u00f3meno es la vida de una sociedad.<\/p>\n<p>20. Individuo:<\/p>\n<p>\u00abLa fuerza de trabajo no existe m\u00e1s que como disposici\u00f3n del individuo. Su producci\u00f3n presupone pues, la existencia del individuo. <i>Dada la existencia del individuo<\/i>, la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo consiste en la reproducci\u00f3n del individuo mismo, su conservaci\u00f3n \u00ab (MEW 23, 185; OME 40, 185) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>21. Sobre car\u00e1cter cultural de las necesidades: OME 40, 186. Muy importante.<\/p>\n<p>22. Al hablar de la determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo hace intervenir factores relativizadores del concepto de necesidad \u00abnatural\u00bb y factores socio-culturales de \u00abimprescindibles\u00bb. El resultado me parece ser el principio leninista de la concreci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLas necesidades naturales mismas \u2013como la alimentaci\u00f3n, el vestido, la calefacci\u00f3n, la vivienda, etc.\u2013 son diferentes seg\u00fan las peculiaridades clim\u00e1ticas y otras caracter\u00edsticas naturales de un pa\u00eds. Por otra parte, la extensi\u00f3n de las necesidades llamadas imprescindibles y el modo de su satisfacci\u00f3n son a su vez producto social y dependen, por lo tanto, en gran parte del estadio cultural de un pa\u00eds, entre otras cosas y esencialmente tambi\u00e9n de las condiciones bajo las cuales y, consiguientemente, las costumbres y aspiraciones vitales con las cuales se ha constituido la clase de los trabajadores libres. Al contrario de lo que ocurre con las dem\u00e1s mercanc\u00edas, la determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo contiene, pues, un elemento hist\u00f3rico y moral. Pero, de todos modos, la amplitud media de los medios de vida necesarios est\u00e1 dada para un pa\u00eds determinado en un per\u00edodo determinado\u00bb (MEW 23, 185; OME 40, 186).<\/p>\n<p>Este importante texto tiene mucho inter\u00e9s por su libertad de todo naturalismo<\/p>\n<p>23. Sobre educaci\u00f3n-ense\u00f1anza:<\/p>\n<p>\u00abPara modificar la naturaleza gen\u00e9ricamente humana de tal modo que consiga habilidad y capacidad de una rama determinada del trabajo, para que se convierta en fuerza de trabajo desarrollada y espec\u00edfica, hace falta una determinada formaci\u00f3n o educaci\u00f3n, lo cual, por su parte, cuesta una suma mayor o menor de equivalentes mercantiles. Los costes de formaci\u00f3n de la fuerza de trabajo son diferentes seg\u00fan el car\u00e1cter m\u00e1s o menos mediado de la fuerza de trabajo. Estos costes de aprendizaje, diminutos para la fuerza de trabajo corriente, entran, pues, en el \u00e1mbito de los valores gastados para la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo.\u00bb (MEW 23, 186; OME 40,187)<\/p>\n<p>La idiotez de Fern\u00e1ndez de Castro, que retira esos costes de la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>23. La noci\u00f3n de l\u00edmite m\u00ednimo del valor de la fuerza de trabajo, apoyada en la de \u00abcalidad normal\u00bb es otra precisi\u00f3n importante para las cuestiones de \u00abnecesidades\u00bb y pauperizaci\u00f3n (MEW 23, 187; OME 40, 188).<\/p>\n<p>24. En ese p\u00e1rrafo, la expresi\u00f3n \u00ab(&#8230;) el portador de la fuerza de trabajo, el ser humano (&#8230;)\u00bb (MEW 23, 187; OME 40, 188).<\/p>\n<p>25. El pan falsificado: OME 40, 189-190, n. 51.<\/p>\n<p>26. M\u00e9todo. Otra vez \u00ab<em>seine Aulfannung des Verh\u00e4ltnisses<\/em>\u00bb [la relaci\u00f3n en su pureza] (MEW 23, 188; OME 40, 191).<\/p>\n<p>27. La grande e importante nota 51 trata como trivial la explotaci\u00f3n del trabajador como consumidor (MEW 23, 188-189; OME 40, 189-190).<\/p>\n<p><b>V. Secci\u00f3n tercera: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo quinto: Proceso de trabajo y proceso de valorizaci\u00f3n. <\/b><\/p>\n<p>1. El uso de los tecnicismos aristot\u00e9lico-escol\u00e1sticos acto y potencia, aunque m\u00e1s superficialmente que el uso del l\u00e9xico de Hegel, puede tener el mismo sentido: comprender el lenguaje filos\u00f3fico como descripci\u00f3n inexacta m\u00e1s o menos fecunda (MEW 23, 192; OME 40, 193).<\/p>\n<p>2. <em>Vorchapters<\/em> y distinci\u00f3n. Una tesis metodol\u00f3gicamente importante:<\/p>\n<p>\u00abNo se altera la naturaleza general de la producci\u00f3n de valores de uso, de bienes, por el hecho de que ocurra para el capitalista o bajo su control. Por eso [<em>daher<\/em>] el proceso de trabajo se tiene que contemplar, por lo pronto, con independencia de cualquier forma social determinada\u00bb (MEW 23, 192; OME 40, 193).<\/p>\n<p>Con independencia de que eso sea verdad o no \u2013que probablemente no lo es\u2013, implica metodol\u00f3gicamente una distinci\u00f3n entre investigaciones. La de Marx presupondr\u00eda o contendr\u00eda como parte la de la producci\u00f3n de valores de uso.<\/p>\n<p>3. Hegel: en MEW 23, 194, n. 2 (OME 40,195), evoca la historia der <em>Vernunft<\/em> [Raz\u00f3n] a prop\u00f3sito del medio de trabajo.<\/p>\n<p>4. La verdadera contraposici\u00f3n de Marx, no la de Poulantzas:<\/p>\n<p>\u00abLos medios de trabajo no son s\u00f3lo la escala con que medir el desarrollo de la <i>fuerza de trabajo<\/i> humana, sino tambi\u00e9n indicadores de las <i>relaciones y condiciones<\/i> [<em>Verh\u00e4ltnisse<\/em>] <i>sociales<\/i> en las cuales se trabaja.\u00bb (MEW 23, 195; OME 40, 196) [Cursiva de MSL]<\/p>\n<p>5. Hay luego un uso muy concreto de \u00ab<em>Produktionsweise<\/em> [modo de producci\u00f3n]\u00bb sobre el que hay que reflexionar:<\/p>\n<p>\u00abComo es natural, la naturaleza general del proceso de trabajo no se altera por el hecho de que el trabajador lo ejecute para el capitalista en vez de para s\u00ed mismo. Pero tampoco el modo determinado de hacer botas o de hilar fibra puede alterarse, por de pronto, por la introducci\u00f3n del capitalista. Este tiempo tiene que tomar, para empezar, la fuerza de trabajo tal como la encuentra en el mercado y, por lo tanto, tambi\u00e9n su trabajo tal como \u00e9ste naci\u00f3 en un per\u00edodo en el cual no hab\u00eda a\u00fan capitalistas. La transformaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n mismo por la subordinaci\u00f3n del trabajo al capital no puede ocurrir sino m\u00e1s tarde, y, por lo tanto, tambi\u00e9n hay que considerarla m\u00e1s tarde\u00bb (MEW 23, 199; OME 40, 200-201).<\/p>\n<p>Parece que \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb sea aqu\u00ed ejercicio de las fuerzas productivas. Y que la subordinaci\u00f3n vaya a cambiarlo. Ergo (cosa ya implicada por otros conceptos) una misma dominaci\u00f3n empieza con un modo de producci\u00f3n y luego culmina en otro que es el suyo propio.<\/p>\n<p>Pero esto tiene su importancia para la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, la del per\u00edodo de transformaci\u00f3n, el progresismo, etc.<\/p>\n<p>6. El burgu\u00e9s es un progresista (MEW 23, 201; OME 40, 202).<\/p>\n<p>7. La expresi\u00f3n \u00ab<em>allgemeiner Wertgesetz<\/em> [ley general del valor]\u00bb aparece por vez primera en MEW 23, 202 (OME 40, 203), en el siguiente contexto casi definitorio: \u00abDe acuerdo con la ley general del valor, 10 libras de hilado, por ejemplo, son un equivalente de 10 libras de algod\u00f3n y 1\/4 de huso, si el valor de 40 libras de hilado es = al valor de 40 libras de algod\u00f3n + el valor de un huso entero, esto es, si se exige el mismo tiempo de trabajo para producir los dos miembros de esa igualdad.\u00bb<\/p>\n<p>En realidad, pues, cuando se habla de valor no se est\u00e1 pensando en las mercanc\u00edas sino en el trabajo gastado. Pues puede ser muy bien que, en un estadio intermedio de las fuerzas productivas, no se cumpla [algod\u00f3n = A; hilado = H; huso = h]<\/p>\n<p>(1) tiempo de trabajo para n A \/ tiempo de trabajo para n.m. A = t.t n H \/ t.t. n. m H<\/p>\n<p>Y ni siquiera tiene por qu\u00e9 cumplirse:<\/p>\n<p>(2) t .t. para n.m A \/ t.t. para n A = m<\/p>\n<p>Por lo tanto, A, H est\u00e1n s\u00f3lo por tiempo de trabajo, lo que hace toda la argumentaci\u00f3n (<i>la argumentaci\u00f3n [ejemplificaci\u00f3n], no la tesis<\/i>) tautol\u00f3gica. Marx dice:<\/p>\n<p>(3) V (40 H) = V(40 A) + V(h) \u2192 V (10H) = V (10A) + V (h\/4)<\/p>\n<p>O sea:<\/p>\n<p>(4) V (40 H) = V(40 A + h) \u2192 V (10H) = V(10 A + h\/4)<\/p>\n<p>Ahora bien:<\/p>\n<p>(5) V(40 H) = V (4 [10 H] )<\/p>\n<p>(6) V (40 A + h) = V (4 [10A + h\/4])<\/p>\n<p>De ah\u00ed, para que se cumpla la ley del valor:<\/p>\n<p>(7) V (4 [10H]) = V(4 [10 A + h\/4]) \u2192 V (10 H) = V (10A + h\/4)<\/p>\n<p>Dado que el valor es el tiempo de trabajo socialmente necesario, T:<\/p>\n<p>(8) T (4 [10H]) = T (4 [10 A + h\/4]) \u2192 T (10 H) = T (10 A + h\/4)<\/p>\n<p>Pero eso s\u00f3lo es verdad si 10 H \/ H = T (10 H) \/ T(H); de donde<\/p>\n<p>(9) T (10H) \/ T(H) = 10<\/p>\n<p>Pero eso puede ser falso, por ejemplo, porque al fabricar m\u00e1s disminuya T.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede ser verdadero el primer miembro de (4) y falso el segundo porque al hilar menos el desgaste de h sea m\u00e1s que proporcionalmente menor.<\/p>\n<p>8. L\u00e9xico: \u00ab<em>Arbeitsmaterial<\/em> [trabajo materializado]\u00bb en vez de \u00ab<em>Arbeitsgegunstand<\/em>\u00bb (MEW 23, 202; OME 40, 203).<\/p>\n<p>9. L\u00e9xico: \u00ab<em>Lebenskraft<\/em> [fuerza vital]\u00bb en vez de \u00ab<em>Arbeitskraft<\/em> [fuerza de trabajo]\u00bb (MEW 23, 204; OME 40, 205).<\/p>\n<p>10. Frente al proceso de formaci\u00f3n de valor, el de producci\u00f3n es \u00ab<em>de[r] eigentliche Arbeitsprozess<\/em> [proceso de trabajo propiamente dicho]\u00bb (MEW 23, 204; OME 40, 206). La cosa tiene inter\u00e9s para econom\u00eda pura. Pues, como Marx no elimina totalmente el proceso de trabajo, no puede estar nunca haciendo \u00abeconom\u00eda pura\u00bb.<\/p>\n<p>11. En el aprovechamiento de la fuerza de trabajo, el capitalista \u00abprocede de acuerdo con las leyes eternas del intercambio de mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 208; OME 40, 210).<\/p>\n<p>Parece claro que \u00abeternas\u00bb es aqu\u00ed met\u00e1fora redundante, como en el caso (patetizador) de las verdades l\u00f3gicas de Kant.<\/p>\n<p>12. En MEW 23, 209 (OME 40, 211) hay un texto importante para la cuesti\u00f3n del hegelismo. Es una expresi\u00f3n puramente hegeliana, pero que se puede decir de otro modo, y Marx la explica en el lenguaje del sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00abTodo ese decurso, esa conversi\u00f3n de su dinero [el del capitalista] en capital, ocurre en la esfera de la circulaci\u00f3n y no ocurre en ella. Ocurre por la mediaci\u00f3n de la circulaci\u00f3n, porque el proceso est\u00e1 condicionado por la compra de la fuerza de trabajo en el mercado de mercanc\u00edas. No ocurre en la circulaci\u00f3n, pues \u00e9sta inicia s\u00f3lo el proceso de valorizaci\u00f3n, que en realidad se desarrolla en la esfera de la producci\u00f3n.\u00bb (OME 40, 211)<\/p>\n<p>Es verdad que a\u00fan se podr\u00eda decir completamente sin Hegel: la existencia de mercado (circulaci\u00f3n mercantil) es condici\u00f3n necesaria para que X<sub>p<\/sub> forme capital, pero no suficiente; la producci\u00f3n de mercanc\u00eda (= producto para el mercado) es condici\u00f3n necesaria para que X<sub>p<\/sub> forme, capital, pero no es suficiente; las dos juntas son suficientes (No es del todo verdad: realizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: sustituir por \u00abpueda formar\u00bb] ).<\/p>\n<p>Lo que le \u00abfalta\u00bb a la primera es la producci\u00f3n de la mercanc\u00eda. A la segunda, que la producci\u00f3n sea asalariada. Todo es muy ficticio, abstracci\u00f3n inadecuadas.<\/p>\n<p>13. Sobre la formaci\u00f3n de la fuerza de trabajo:<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo que se considera superior, m\u00e1s complicado, respecto del trabajo social medio es exteriorizaci\u00f3n de una fuerza de trabajo en la que entran costes de formaci\u00f3n m\u00e1s elevados, cuya producci\u00f3n cuesta m\u00e1s tiempo de trabajo y que, por lo tanto, tiene un valor superior al de la fuerza de trabajo simple. Siendo el valor de esta fuerza m\u00e1s elevado, se manifiesta consiguientemente, en trabajo tambi\u00e9n superior, y se objetiva, por lo tanto, en los mismos tiempos, en valores relativamente superiores\u00bb (MEW 23, 211-212; OME 40, 214).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n importante la nota 18 [OME 40, 214-215], que muestra que Marx conoce fluctuaciones muy importantes y las reduce \u2013para no tener que hacer intervenir aqu\u00ed la demanda\u2013 a arbitrariedad tradicional de la distinci\u00f3n entre superior y simple.<\/p>\n<p><b>VI. Cap\u00edtulo sexto: Capital constante y capital variable.<\/b><\/p>\n<p>1. El desarrollo acerca de la proporcionalidad entre valor conservado y valor a\u00f1adido (que es proporcionalidad entre los dos aspectos del trabajo) es una muestra \u00f3ptima de la potencia resolutoria de los conceptos de Marx. Sin embargo, es imposible evitar la sensaci\u00f3n de escolasticismo (MEW 23, 216-217; OME 40, 219-220).<\/p>\n<p>2. \u00a1C\u00f3mo habr\u00eda podido escribir! \u00a1L\u00e1stima que tuviera que dedicarse a esta historia de la econom\u00eda!:<\/p>\n<p>\u00abTodo ser humano muere 24 horas al d\u00eda. Pero a ninguno se le ve cu\u00e1ntos d\u00edas exactamente ha muerto ya\u00bb (MEW 23, 218; OME 40, 221).<\/p>\n<p>3. Sobre el tiempo que ha pasado: pone el agua entre las cosas que, por estar naturalmente dadas, sirven como formadoras de valor de uso sin serlo de valor de cambio (MEW 23, 218; OME 40, 222).<\/p>\n<p>Seguramente habr\u00eda atribuido el trabajo en conducciones, cloacas, etc. al edificio, no al agua. Lo que es buena convenci\u00f3n (marxiana) para el agua objeto de trabajo, pero no para el agua medio de trabajo (refrigeraci\u00f3n, etc).<\/p>\n<p>4. L\u00e9xico: la fuerza de trabajo es el \u00ab<em>subjektive Faktor des Arbeitsprozess<\/em>\u00bb [el factor subjetivo del proceso de trabajo]; medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo son \u00ab<em>Produktbildner<\/em>\u00bb (MEW 23, 223 ambos; OME 40, 226, 227).<\/p>\n<p>Por suerte, era un l\u00e9xico flexible, poco te\u00f3rico.<\/p>\n<p><b>VII. Cap\u00edtulo s\u00e9ptimo: La cuota de la plusval\u00eda. <\/b><\/p>\n<p>1. Noci\u00f3n antigua de variable, como el Engels del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) la fuerza de trabajo en acto, trabajo vivo en vez de trabajo muerto, <i>una magnitud fluyente <\/i>en vez de una magnitud en reposo, una variable en vez de una constante\u00bb (MEW 23, 228; OME 40, 233).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino es \u00ab<em>eine flie\u03b2ende Gr\u00f6\u03b2e<\/em>\u00bb. Lo que tendr\u00eda que decir es: una entidad fluyente, adecuada para ser estudiada mediante el uso de una variable. De todos modos, no es la corriente confusi\u00f3n vulgar (y de Engels) del n\u00famero con lo que mide.<\/p>\n<p>Al exponer la cuesti\u00f3n, no dejar de decir que todo es sem\u00e1ntica, para no ser yo mismo acr\u00edtico, dogm\u00e1tico.<\/p>\n<p>2. Un texto muy interesante para estimar el fruto de la ense\u00f1anza de Hegel y de la cr\u00edtica de Hegel por Marx:<\/p>\n<p>\u00abDesde el punto de vista de la producci\u00f3n capitalista, todo ese decurso es automovimiento del valor vertido en fuerza de trabajo, valor inicialmente constante. A ese valor se imputa el proceso y su resultado \u00ab (MEW 23, 228; OME 40, 233-234).<\/p>\n<p>El proceso es el de valorizaci\u00f3n, y su resultado es la plusval\u00eda, m\u00e1s la reproducci\u00f3n del capital variable.<\/p>\n<p>De Hegel viene el ser \u00abautomovimiento\u00bb de seres no individuales vivos. De la cr\u00edtica de Hegel, el saber que hay que buscar el sujeto de verdad. Pero sin Hegel no se llegar\u00eda a ver que desde el punto de vista del capitalismo hay automovimiento del valor. Hegel ha descubierto para Marx situaciones describibles como protagonizadas por el predicado, en vez de por el sujeto. Un cr\u00edtico elemental de Hegel se limitar\u00eda a criticar y corregir la transposici\u00f3n. El Marx \u00abgran dial\u00e9ctico\u00bb ve ya que hay contextos de predicado hipostatizado \u00abrealmente\u00bb (= funcionalmente).<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: \u00abEs la salvaci\u00f3n hegeliana de la apariencia\u00bb].<\/p>\n<p>2\u2019. La argumentaci\u00f3n de K I, VII, OME 40, 233-234, sobre que p, la plusval\u00eda, aunque parece una constante \u2013puesto que se expresa por un n\u00famero\u2013, es una variable, \u00abuna magnitud fluyente\u00bb, es muy caracter\u00edstica de lo m\u00e1s esencial de la visi\u00f3n de Marx. Esa visi\u00f3n introduce en la comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n de \u00ablo econ\u00f3mico\u00bb cosas que no son \u00abeconom\u00eda pura\u00bb, de la que, por lo dem\u00e1s, Marx ten\u00eda buena consciencia. La cosa es, en este caso, la primac\u00eda del trabajo, o de la fuerza de trabajo (mejor dicho), que es capaz de reproducir mediadamente. La ra\u00edz de ese hecho es biol\u00f3gica e hist\u00f3rica. En todo caso, no tendr\u00eda por qu\u00e9 interesar a la \u00abeconom\u00eda pura\u00bb. La tarea de Marx era irresoluble: consist\u00eda en resolver en \u00abeconom\u00eda pura\u00bb problemas no econ\u00f3micos puros. Es clara la naturaleza dial\u00e9ctico-hegeliana de ese fracaso.<\/p>\n<p>Pero hay que decir que esa es una decepci\u00f3n parcial. Como lo muestra la persistencia del r\u00f3tulo \u00abCr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, hab\u00eda en Marx inicialmente una consciencia de que lo suyo no era la \u00abeconom\u00eda pura\u00bb. Todav\u00eda en los <i>Grundrisse<\/i> se contrapone \u00abeconomistas\u00bb a \u00absocialistas\u00bb (poni\u00e9ndose Marx por encima de unos y otros). Luego, conquistado por la ciencia \u00abpura\u00bb, parece haber ido perdiendo consciencia de que su Wissenschaft era irresoluble en ella.<\/p>\n<p>De todos modos, para apreciar esa evoluci\u00f3n, hay que valorar el resultado del desplazamiento hacia lo formalizable.<\/p>\n<p>3. El trasfondo natural aparece en una nota a las 2\u00aa edici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2018La fuerza de trabajo &lt;&#8230;&gt; es ante todo materia natural mutada en organismo humano\u2019 (OME 40, 234, n).<\/p>\n<p>4. Hay divisi\u00f3n social del trabajo siempre que uno no produce directamente todos sus medios de vida:<\/p>\n<p>\u00abComo [el trabajador] produce en una situaci\u00f3n basada en divisi\u00f3n social del trabajo, no produce sus medios de vida directamente, sino en la forma de una determinada mercanc\u00eda\u2026\u00bb (MEW 23, 230; OME 40, 235).<\/p>\n<p>Lo \u00faltimo no estropea, porque Marx dice en este mismo libro que divisi\u00f3n social del trabajo no implica mercanc\u00eda. (Tambi\u00e9n puede ir con puesta del producto total en com\u00fan).<\/p>\n<p>5. L\u00e9xico: \u00ab<em>\u00f6konomische Gesellschaftsformation<\/em>\u00bb [formaciones econ\u00f3micas de la sociedad] con la misma extensi\u00f3n que el \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb de Poulantzas (de los althusserianos):<\/p>\n<p>\u00abLa forma en que se arrebata esa plusval\u00eda al productor inmediato, al trabajador, es lo \u00fanico que distingue las formaciones econ\u00f3micas de la sociedad, por ejemplo, la sociedad de la esclavitud de la sociedad del trabajo asalariado\u00bb (MEW 23, 231; OME 40, 236).<\/p>\n<p>Probablemente habr\u00eda que tomar al pie de la letra las expresiones para entenderlas. \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 es manera de producir, y \u2018<em>\u00f6konomische Gesellschatfsformation<\/em>\u2019 quiz\u00e1s no excluye varios modos de producir, con la misma forma de arrebatar la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>6. M\u00e9todo y l\u00e9xico: la nota 29, MEW 23, 231. Sobre la multivocidad de t\u00e9rminos t\u00e9cnicos:<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora hemos utilizado en esta obra el t\u00e9rmino \u00abtiempo de trabajo necesario\u00bb para expresar el tiempo de trabajo que es necesario socialmente para la producci\u00f3n de una mercanc\u00eda cualquiera. A partir de ahora lo usamos tambi\u00e9n para indicar el tiempo de trabajo necesario para la producci\u00f3n de la mercanc\u00eda espec\u00edfica fuerza de trabajo. El uso de unos mismos <i>termini technici<\/i> en sentidos distintos es <em>misslich<\/em>, pero no se puede evitar del todo en ninguna ciencia. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en las partes inferiores y superiores de la matem\u00e1tica\u00bb (MEW 23, 231, n.29; OME 40, 236 sobre la multivocidad de t\u00e9rminos t\u00e9cnicos).<\/p>\n<p>En pocos sitios como \u00e9ste estar\u00e1 tan de manifiesto su mala filosof\u00eda de la ciencia y su desinformaci\u00f3n. Ver situaci\u00f3n de la matem\u00e1tica en 1867. En este paso Marx parece creer que la matem\u00e1tica superior es la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb (c\u00e1lculo infinitesimal).<\/p>\n<p>7. La equiparaci\u00f3n de la hora de trabajo socialmente necesaria para producir alimentos, medios de vida, con la hora de trabajo necesaria para producir cosas de otro g\u00e9nero implica que \u00abtrabajo socialmente necesario\u00bb sea un concepto m\u00e1s gen\u00e9rico de lo que parece: trabajo socialmente necesario para producir tal valor <i>de cambio,<\/i> no de uso. (A prop\u00f3sito de MEW 23, 230; OME 40, 235).<\/p>\n<p>8. La nota 34 es muy importante para la cuesti\u00f3n del \u00abprogreso\u00bb y del crecimiento econ\u00f3mico. Marx cita de modo manifiestamente condenatorio a Arthur Young (introduce el texto ingl\u00e9s, como quien piensa que la cita es tan horrible que no se la van a creer). Ahora bien, lo que Young dice es que \u00ab<em>the mere purpose of breeding men is a most useless purpose<\/em>\u00bb [\u00bfQu\u00e9 fin tendr\u00eda, salvo el mero fin de criar hombres, que es en s\u00ed una finalidad de lo m\u00e1s in\u00fatil?] comparado con la rentabilidad alta (mucho plusproducto) del capital. Recordar que, en cambio, era visible la simpat\u00eda de Marx por la distinci\u00f3n aristot\u00e9lica entre econ\u00f3mica y cremat\u00edstica (MEW 23, 244; OME 40, 249).<\/p>\n<p>9. Para explicar el equ\u00edvoco sobre trabajo productivo <i>en el capitalismo,<\/i> confundido con doctrina de Marx, ver el concepto de \u00abriqueza capitalista\u00bb:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] como la finalidad determinante de la producci\u00f3n capitalista es la producci\u00f3n de plusval\u00eda, lo que mide el grado de la riqueza no es la magnitud absoluta de producto [MSL: como seria natural\u00bb], sino la magnitud relativa de plusproducto\u00bb (OME 40, 249).<\/p>\n<p><b>VIII. Cap\u00edtulo octavo: La jornada de trabajo.<\/b><\/p>\n<p>1. De acuerdo con su nota metodol\u00f3gica sobre los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos usa el l\u00e9xico laxamente: <em>\u00dcberarbeit<\/em>, <em>Mehrarbeit<\/em>,&#8230; Este l\u00e9xico le viene a menudo de los informes de los inspectores fabriles ingleses (MEW 23, 246; OME 40, 252).<\/p>\n<p>2. La jornada de trabajo no es una magnitud fija, sino fluida, para decir que es una variable (MEW 23, 246; OME 40, 252). El uso de variable parece bueno \u2013y antes tambi\u00e9n\u2013 porque se refiere a la cosa, no al n\u00famero.<\/p>\n<p>3. En la determinaci\u00f3n de la jornada de trabajo \u2013que es determinaci\u00f3n tambi\u00e9n del valor de la fuerza de trabajo\u2013, el estado cultural (MEW 23, 246; OME 40, 253).<\/p>\n<p>4. La determinaci\u00f3n del valor de un d\u00eda de fuerza de trabajo sobre la base de la media de vida es un fundamento del seguro de vejez bajo ley del valor (MEW 23, 248; OME 40, 254).<\/p>\n<p>6. Texto principal hasta este lugar de K I sobre la abundancia y la expansi\u00f3n de las necesidades:<\/p>\n<p>\u00abEl capital no ha inventado el plustrabajo [&#8230;] De todos modos, est\u00e1 claro que cuando lo que predomina en una formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad no es el valor de cambio, sino el valor de uso del producto [MSL: y as\u00ed ocurre en la sociedad comunista de Marx], el plustrabajo queda delimitado por un c\u00edrculo de necesidades m\u00e1s estrecho o m\u00e1s ancho, pero sin que nazca, en todo caso, del car\u00e1cter mismo de la producci\u00f3n ninguna necesidad ilimitada de plustrabajo.\u00bb (MEW 23, 250; OME 40, 256).<\/p>\n<p>La tesis implica que donde hay econom\u00eda mercantil tiene que haber plustrabajo. Vale igual para comunismo. La diferencia es que en comunismo es sin competici\u00f3n con mediaci\u00f3n de la comunidad en vez de mercado.<\/p>\n<p>Si se admite que puede haber predominio del valor de uso a pesar de que la producci\u00f3n no sea s\u00f3lo para el autoconsumo, entonces socialismo-comunismo queda fuera.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante de esa formulaci\u00f3n es el t\u00e9rmino \u00abilimitada\u00bb, que sugiere la idea de que la constante e ilimitada creaci\u00f3n de todo tipo de necesidades \u2013incluso \u00aba pu\u00f1o\u00bb, como en otro lugar dice Marx\u2013 no es una consecuencia inevitable del progreso de la producci\u00f3n en s\u00ed misma, sino s\u00f3lo de su explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Es un paso de mayor inter\u00e9s para la cuesti\u00f3n de la sumisi\u00f3n supuesta de Marx a la ideolog\u00eda de la producci\u00f3n burguesa. Pues en el comunismo impera el valor de uso.<\/p>\n<p>El punto malo de Marx \u2013su \u00abprogresismo\u00bb\u2013 no deriva de la econom\u00eda burguesa, sino del esquema dial\u00e9ctico-contradictorio hegeliano que hace necesario lo ocurrido. Por eso la parece necesario el capitalismo (a veces, no siempre).<\/p>\n<p>Marx es, como Kant o Freud, iniciador de un camino: est\u00e1 confuso a menudo, perplejo e indeciso sin saberlo.<\/p>\n<p>7. Y cosa emparentada sobre estimaci\u00f3n del progreso:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) en cuanto pueblos cuya producci\u00f3n se mueve todav\u00eda en las inferiores formas de trabajo esclavo, el trabajo servil, etc., se ven arrastrados a un mercado mundial dominado por el modo de producci\u00f3n capitalista, mercado por el cual la venta de los productos de esos pueblos en el extranjero se convierte en inter\u00e9s predominante, el horror civilizado del sobretrabajo se inserta en el horror b\u00e1rbaro de la esclavitud, la servidumbre, etc\u00bb (MEW 23, 250; OME 40, 256-257) [Marx contra la noria]<\/p>\n<p>8. \u00abLa misma codicia ciega que en un caso agota las tierras hab\u00eda afectado en el otro las ra\u00edces de la fuerza vital de la naci\u00f3n. Las epidemias peri\u00f3dicas hablaban tan claramente en Inglaterra como la disminuci\u00f3n de la estatura de los soldados en Alemania y en Francia\u00bb (OME 40, 260).<\/p>\n<p>Es a prop\u00f3sito de la limitaci\u00f3n de la jornada de trabajo por los <em>factory-acts<\/em>.<\/p>\n<p>9. Ver en cuaderno verde nota sobre la anotaci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>. Fecha 12.5.1974.<\/p>\n<p>10. <em>Produktionsweise<\/em> en sentido te\u00f3rico, sistem\u00e1ticamente \u00abinocente\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abNinguna rama industrial de Inglaterra [&#8230;] ha considerado un modo de producci\u00f3n tan arcaico [&#8230;] como la panader\u00eda\u00bb (MEW 23, 263; OME 40, 269).<\/p>\n<p>11. Sobre progreso:<\/p>\n<p>\u00abCruz\u00bb: \u00abLa falsificaci\u00f3n del pan y la formaci\u00f3n de una clase de panaderos que vende el pan por debajo de su precio completo se han desarrollado en Inglaterra desde principios del siglo XVIII, en cuanto que entr\u00f3 en decadencia el car\u00e1cter gremial del oficio y detr\u00e1s del nominal maestro panadero apareci\u00f3 el capitalista en figura de molinero o vendedor de harina. Con ello quedaban puestos los cimientos de la producci\u00f3n capitalista, de la prolongaci\u00f3n desmedida de la jornada de trabajo y del trabajo nocturno, aunque este \u00faltimo no se asent\u00f3 seriamente, ni siquiera en Londres, hasta 1824\u00bb (MEW 23, 266; OME 40, 272).<\/p>\n<p>\u00abCruz de la cruz\u00bb: \u00abEn una breve par\u00e1bola Carlyle, reduce el \u00fanico acontecimiento grandioso de la historia contempor\u00e1nea \u2013la guerra civil norteamericana\u2013 al hecho de que el Pedro del norte quiere aplastar con toda su fuerza el cr\u00e1neo al Pablo del sur porque el Pedro del norte \u201calquila\u201d a su trabajador \u201cpor d\u00edas\u201d y el Pablo del sur \u201calquila\u201d al suyo \u201cde por vida\u201d[&#8230;] As\u00ed estalla la burbuja de espuma de la simpat\u00eda tory por los asalariados urbanos, \u00a1no por lo rurales, ni por pienso!. Y el meollo que hab\u00eda dentro se llama esclavitud\u00bb (MEW 23, 270; OME 40, 277, n. 90).<\/p>\n<p>12. El concepto de \u00abeconomizar cortes despilfarrando la fuerza de trabajo\u00bb (OME 40, 276 n). 1\u00aa) Un \u00abdespilfarro\u00bb no en sentido econ\u00f3mico-capitalista; 2\u00aa) Es el esquema ecologista.<\/p>\n<p>13. La nota 98 est\u00e1 destinada a documentar la ignorancia de los ni\u00f1os obreros (MEW 23, 274; OME 40, 280-281).<\/p>\n<p>14. En un comentario a unas declaraciones de un fabricante recogidas en el 4\u00ba informe de la comisi\u00f3n infantil, hay una clara proyecci\u00f3n de los \u00abcostes sociales\u00bb en primer t\u00e9rmino:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] el uso de los hornos de fundici\u00f3n causar\u00eda en nuestro caso una p\u00e9rdida adicional. Si se mantienen en funcionamiento, se desperdicia material combustible\u00bb (en vez de desperdiciar el material vivo de los trabajadores, como ahora), \u00aby si no se mantienen en funcionamiento se pierde tiempo en volver a encender el fuego y conseguir el grado de temperatura necesario\u00bb (mientras que la p\u00e9rdida de sue\u00f1o incluso de ni\u00f1os de ocho a\u00f1os es ganancia de tiempo de trabajo para la familia Sanderson), \u00aby los mismos hornos sufrir\u00e1n por el cambio en temperatura\u00bb (Cosa que no les pasa por el cambio de trabajo diurno y trabajo nocturno)\u00bb (MEW 23, 278; OME 40, 285).<\/p>\n<p>Lo de \u00abcostes sociales\u00bb es para Marx inter\u00e9s de clase. A base de \u00abcostes sociales\u00bb desde el punto de vista de clase, habr\u00eda que ver cu\u00e1l es m\u00e1s grave, si el perjuicio infligido a los obreros o la menor producci\u00f3n. Coste social s\u00f3lo es categor\u00eda decente si hay abolici\u00f3n de clases y <i>de divisi\u00f3n fija de trabajo<\/i>.<\/p>\n<p>15. Apela a Hegel en forma\/ funci\u00f3n antieconomicista. Hasta tal punto tiene a Hegel presente, hasta para las bromas, como cuando, a prop\u00f3sito de la imposibilidad de los ni\u00f1os trabajadores de estudiar durante el d\u00eda, cita:<\/p>\n<p>\u00abEn nuestro tiempo tan reflexivo y raciocinante no habr\u00e1 llegado muy lejos el que no sea capaz de indicar una buena raz\u00f3n para cualquier cosa, incluso para lo m\u00e1s alto y pecaminoso. Todo lo que se estropea en el mundo es estropeado por sus buenas razones\u00bb (Hegel citado en MEW 23, 278, n.102; OME 40, 284).<\/p>\n<p>15. Sarcasmo sobre el \u00ab<em>Fortschritts<\/em> [progreso]\u00bb 1865\u00bb, por jornada de trabajo (MEW 23, 279; OME 40, 286).<\/p>\n<p>16. En la diatriba contra el capitalismo por usurpar el tiempo no dej\u00e1ndolo para funciones no-productivas, implica que los comidas humanas no son medio de producci\u00f3n: [el capital]<\/p>\n<p>\u00abara\u00f1a ro\u00f1osamente el tiempo de comer y, si puede, lo incorpora al proceso de producci\u00f3n mismo, de modo que las comidas se la administren al trabajador como mero medio de producci\u00f3n, como el carb\u00f3n a la caldera de vapor y sebo de aceite a la maquinaria\u00bb (MEW 23, 280; OME 40, 287).<\/p>\n<p><i>Tiempos modernos<\/i> de Chaplin.<\/p>\n<p>17. La disputa con Macaulay es literalmente la disputa con los progres a lo De Miguel que hay que hacer hoy. Cfr. MEW 23, 289, n.120 (OME 40, 295). Cfr. Historia.<\/p>\n<p>18. Papel importante del protestantismo en la g\u00e9nesis del capital. (MEW 23, 292, n.124; OME 40, 298).<\/p>\n<p>19. En la cuesti\u00f3n de la jornada de trabajo hay un mecanismo posible puramente econ\u00f3mico (el coste de reposici\u00f3n de la fuerza de trabajo que se sobredesgasta). Frente a \u00e9l, <i>el apr\u00e8s moi le d\u00e9luge <\/i>[despu\u00e9s de m\u00ed, el diluvio] capitalista. De aqu\u00ed lucha de clases, que es el motor a la vez no economicista y no idealista. Pero subyace la posibilidad de que el mecanismo econ\u00f3mico determine conductas, ya en sentido despilfarrador ya en sentido \u00abahorrador\u00bb de la fuerza de trabajo (MEW 23, 281 ss; OME 40, 285 ss).<\/p>\n<p>20. Las palabras \u00ab<em>Fortschritt<\/em>\u00bb y \u00ab<em>R\u00fcckschritt<\/em>\u00bb entrecomilladas en la frase:<\/p>\n<p>\u00abLos fabricantes permitieron ese \u201cprogreso\u201d, pero no sin un \u201cregreso\u201d compensador\u00bb [se trata de la ley inglesa de 1844] (MEW 23, 299; OME 40, 305).<\/p>\n<p>Las comillas a \u00abregreso\u00bb hacen pensar que no est\u00e1 entrecomillado \u00abprogreso\u00bb porque no sea \u00abprogreso aut\u00e9ntico\u00bb sino por rechazo del par.<\/p>\n<p>21. La extensi\u00f3n de toda esta historia de la jornada de trabajo dice mucho:<\/p>\n<p>Para la \u00abteor\u00eda\u00bb es innecesaria, particularmente en sus detalles. Lo que documenta no es el funcionamiento de una estructura sin lucha de clases, sino la lucha de clases, esto es, que la econom\u00eda pol\u00edtica \u2013la cual habla de estructuras as\u00ed\u2013 es apolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por otra parte, muestra lo relativamente poco compuesto incluso de Kap<i> I.<\/i><\/p>\n<p>[NE: subrayado por MSL una vez Kap y tres veces I].<i> <\/i><\/p>\n<p>21\u2019. La extensi\u00f3n del tratamiento de la jornada de trabajo dice dos cosas interesantes: por un lado, es del todo innecesaria para la \u00abteor\u00eda\u00bb. Por otro, muestra lo relativamente poco compuesto incluso del libro I. Y recordar lo casual de la causa.<\/p>\n<p>22. En MEW 23, 307 (OME 40, 313) se rie de los \u00ab<em>courtes s\u00e9ances<\/em> [sesiones cortas]\u00bb de Fourier que en escritos juveniles hab\u00eda calcado.<\/p>\n<p>23. La nota 175, que registra la mejor\u00eda de la salud obrera posibilitada por la legislaci\u00f3n fabril, se tiene que tener en cuenta para estimar la tesis de la <em>Verelendung<\/em> (empobrecimiento) (MEW 23, 310; OME 40,316-317).<\/p>\n<p>24. Una tesis importante por la concepci\u00f3n el cambio de los capitalistas y por la comprensi\u00f3n del mecanismo de alianza con el proletariado:<\/p>\n<p>\u00abSe comprende sin dificultad que, una vez que los magnates de las f\u00e1bricas se hubieron sometido a lo inevitable y reconciliado con ello, <i>la capacidad de resistencia del capital se debilit\u00f3<\/i> gradualmente, mientras al mismo tiempo que <i>aumentaba la capacidad de ataque de la clase obrera con el n\u00famero de sus aliados en las capas sociales no interesadas directamente por la cuesti\u00f3n.<\/i>\u00bb (MEW 23, 313; OME 40, 319) [Las cursivas son de MSL]<\/p>\n<p>25. Una exposici\u00f3n que prueba que en el m\u00e9todo dial\u00e9ctico (en mi sentido) de Marx las cadenas causales no son un\u00edvocas (mismas causas pueden tener efectos distintos y hasta contrapuestos):<\/p>\n<p>\u00abEl alterado modo de producci\u00f3n material y las relaciones sociales de los productores, alterados de modo correspondiente a aqu\u00e9l, crean primero el abuso desmedido y suscitan luego, al contrario, el control social que limita, regula y homogeniza legalmente la jornada de trabajo&#8230;\u00bb (MEW 23, 315-316; OME 40, 321-322).<\/p>\n<p>26. Muestra de la escasa tecnificaci\u00f3n del l\u00e9xico:<\/p>\n<p>\u00abLa historia de la regulaci\u00f3n de la jornada de trabajo, en algunos modos de producci\u00f3n, y, en otros, la lucha, que a\u00fan continua, por esa regulaci\u00f3n&#8230;\u00bb (MEW 23, 316; OME 40, 322).<\/p>\n<p>Ejemplo de los primeros ser\u00eda la hilatura de algod\u00f3n; de los segundos la miner\u00eda. Ambos son, sin embargo, capitalistas. \u00abModo de producci\u00f3n\u00bb significa aqu\u00ed la concreci\u00f3n m\u00e1s precisa y particular.<\/p>\n<p>27. En la nota 191 cita con elogio la tesis oweniana de la combinaci\u00f3n del trabajo productivo con la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os (MEW 23, 317; OME 40, 323).<\/p>\n<p>28. Progresismo ingenuo yanqui (MEW 23, 318; OME 40, 324).<\/p>\n<p>29. Radicalismo del sindicalismo, por as\u00ed decirlo (MEW 23, 320; OME 40, 325).<\/p>\n<p><b>IX Cap\u00edtulo noveno: Cuota y masa de la plusval\u00eda.<\/b><\/p>\n<p>1. La mala dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>La ley del salto de la cantidad a la cualidad, con el ejemplo \u2013nota 205\u00aa\u2013 de los hidrocarburos. Adem\u00e1s de su insostenibilidad (pues no es una acumulaci\u00f3n de una serie lo que produce la otra, sino que su \u00aba\u00f1adido de m\u00e1s C y H\u00bb no es un \u00aba\u00f1adido\u00bb cualquiera, sino que es <i>ya<\/i> el cambio de estructura, por lo que el ejemplo es una petici\u00f3n de principio, posible s\u00f3lo por un aislamiento abstracto de estructura y estructurado), la nota denuncia la sabihonder\u00eda de la indocta ignorancia:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed, como en la ciencia de la naturaleza, se confirma la verdad de la ley, descubierta por Hegel en su <i>L\u00f3gica<\/i>, de que alteraciones meramente cuantitativas mutan, en cierto punto, en diferencias cualitativas\u00bb.<\/p>\n<p>Nota: \u00abNo otra es la ley en que se basa la teor\u00eda molecular aplicada en la qu\u00edmica moderna y desarrollada cient\u00edficamente por vez primera por Laurent y Gerhardt\u00bb (MEW 23, 327; OME 40, 333).<\/p>\n<p>No se trata de falta de honradez en la frivolidad de la cita, sino de falta de idea de la ciencia moderna.<\/p>\n<p>2. \u2018<em>Produktionsweise<\/em> [Modo de producci\u00f3n]\u2019 en el sentido m\u00e1s concreto (MEW 23, 328; OME 40, 334).<\/p>\n<p>3. Otro ejemplo de la lamentable filosof\u00eda ingenua del conocimiento:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 hacen falta muchos eslabones para entender que 0\/0 puede representar una magnitud real\u00bb (MEW 23, 325; OME 40, 331).<\/p>\n<p>4. Versi\u00f3n material u objetiva de la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n (cr\u00edtica a Hegel, juvenil) de la transposici\u00f3n rec\u00edproca de sujeto y objeto:<\/p>\n<p>\u00abYa no es el trabajador el que aplica los medios de producci\u00f3n, sino los medios de producci\u00f3n los que utilizan al trabajador\u00bb (MEW 23, 329; OME 40, 335).<\/p>\n<p><b>X. Secci\u00f3n cuarta: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo d\u00e9cimo: Concepto de la plusval\u00eda relativa.<\/b><\/p>\n<p>1. La abstracci\u00f3n b\u00e1sica comporta un modelo \u00abpuro\u00bb (a veces dice \u00abesencial\u00bb). Ejemplos excelentes: \u00abPese al importante papel que desempe\u00f1a este m\u00e9todo [MSL: el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor] en el movimiento real del salario del trabajo, queda excluido de aqu\u00ed <i>por el presupuesto<\/i> de que las mercanc\u00edas \u2013tambi\u00e9n la fuerza de trabajo, por lo tanto\u2013 se compran y se venden por su valor completo\u00bb (MEW 23, 333; OME 40, 339) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>En su autoconsciencia metodol\u00f3gica, el modelo abstracto es la esencia:<\/p>\n<p>\u00abLas tendencias generales y necesarias del capital se tienen que distinguir de sus formas de manifestaci\u00f3n\u00bb (MEW 23, 335; OME 40, 341).<\/p>\n<p>Por cierto que ahora caigo en lo siguiente: pese a todo su antiepistemologismo o antikantismo, el mundo filos\u00f3fico hegeliano est\u00e1 infectado de gnoseologismo hasta el punto de contraponer a esencia no existencia, sino apariencia. Claro que tienen que ver, pero de todos modos no son lo mismo. Item m\u00e1s, hace falta la incre\u00edble deformaci\u00f3n de los textos por Althusser para hacer de Marx un antiesencialista.<\/p>\n<p>2. Un uso limpiamente no hegeliano, donde no se \u00abreproduce\u00bb individuos diferentes, sino s\u00f3lo realmente el mismo, y que confirma mis interpretaciones de p\u00e1rrafos atr\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 el tiempo necesario para la<i> producci\u00f3n<\/i> de la fuerza de trabajo, pues la <i>reproducci\u00f3n<\/i> de su valor&#8230;\u00bb (MEW 23, 333; OME 40, 339).<\/p>\n<p>Desgraciadamente no mantiene el uso con consecuencia: \u00abreproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo\u00bb (MEW 23, 334; OME 40, 340), en el sentido de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. L\u00e9xico, cosas de inter\u00e9s:<\/p>\n<p><em>Produktivhaft der Arbeit<\/em> = productividad (MEW 23, 333, passim; OME 40, 339), pero sin tener en cuenta los medios de trabajo. De modo que ni siquiera un t\u00e9rmino tan importante est\u00e1 tecnificado de verdad.<\/p>\n<p><em>Produktionsweise<\/em> se cambia a cada cambio de la productividad del trabajo con independencia de los medios de producci\u00f3n. El t\u00e9rmino est\u00e1, pues, usado literalmente, con una total concreci\u00f3n. Y como \u00e9l mismo lo usa otras veces para \u00abmodo de producci\u00f3n capitalista\u00bb, etc., es evidente que no est\u00e1 tecnificado plenamente, porque se usa en varios planos o niveles de abstracci\u00f3n. Aqu\u00ed MEW 23, 333, 336, donde el modo de producci\u00f3n cambia con el cambio que abarata el producto unitario.<\/p>\n<p>4. En relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n l\u00e9xica de los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos y en relaci\u00f3n con el mismo \u00ab<em>Produktionsweise<\/em>\u00bb, dos pasos de importancia doctrinal:<\/p>\n<p>\u00abEl capital tiene que subvertir las condiciones t\u00e9cnicas y sociales del proceso de producci\u00f3n, o sea, el modo de producci\u00f3n mismo, para aumentar la fuerza productiva del trabajo y observar as\u00ed la parte de la jornada de trabajo necesaria para la reproducci\u00f3n de ese valor\u00bb (MEW 23, 334; OME 40, 340).<\/p>\n<p>Lo segundo, pues, implica lo 1\u00ba. Pero lo segundo se da diariamente, sin cambio del capitalismo a otra cosa. Luego el capitalismo tiene varios modos de producci\u00f3n <i>todos capitalistas <\/i> (Cfr. El aut\u00e9ntico ejemplo de la panader\u00eda).<\/p>\n<p>El capital no puede, por lo tanto, limitarse a dominar, si quiere aumentar la productividad del trabajo:<\/p>\n<p>\u00aby no puede duplicarse sin alteraci\u00f3n de sus medios de trabajo, o de su m\u00e9todo de trabajo, o de unos y otros al mismo tiempo. Tiene que ocurrir, por lo tanto, una revoluci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n de su trabajo, esto es, de su modo de producci\u00f3n y, por lo tanto, del proceso de trabajo mismo\u00ab (MEW 23, 333; OME 40, 339).<\/p>\n<p>As\u00ed que: 1) alteraci\u00f3n de trabajo v(o) alteraci\u00f3n m\u00e9todo de trabajo \u2283 [incluye] 2) Revoluci\u00f3n condiciones de producci\u00f3n \u2283 3) Revoluci\u00f3n modo de producci\u00f3n \u2283 4) Revoluci\u00f3n del proceso de trabajo.<\/p>\n<p>5. \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 en el sentido, etimol\u00f3gico material (MEW 23, 337, 341), incluso, como sin\u00f3nimo, \u2018<em>Arbeitsweise<\/em> [modo de trabajo]\u2019 (MEW 23, 343). En cambio, usa la expresi\u00f3n \u2018<em>kapitalistische Produktion<\/em>\u2019 (MEW 23, 340; OME 40, 346).<\/p>\n<p><b>XI. Cap\u00edtulo d\u00e9cimo primero: Cooperaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>1. Unos cuantos rasgos \u00abconstituye hist\u00f3rico y conceptualmente el punto de partida de la producci\u00f3n capitalista\u00bb (MEW 23, 341; OME 40, 347).<\/p>\n<p>Nada de l\u00edo hegeliano.<\/p>\n<p>2. Ingenuidad esencialista de la metodolog\u00eda.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil penumbra entre la ingenuidad metaf\u00edsica esencialista y la acertada pr\u00e1ctica metodol\u00f3gica con la convencionalidad de las definiciones, que siempre son <i>intelectualmente<\/i> [ilegible]:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] est\u00e1 claro que la jornada total de trabajo de un n\u00famero grande de trabajadores ocupados simult\u00e1neamente, dividida por el n\u00famero de trabajadores, es en s\u00ed (an und f\u00fcr sich) un d\u00eda de trabajo social medio\u00bb (MEW 23, 342; OME 40, 348).<\/p>\n<p>3. La cuesti\u00f3n de l\u00f3gica e historia tiene aqu\u00ed un matiz: no se trata de l\u00f3gica, sino de procedimiento del autor.<\/p>\n<p>\u00abLa marca del an\u00e1lisis impone esa desmembraci\u00f3n del objeto, la cual, por otra parte, corresponde al esp\u00edritu de la producci\u00f3n capitalista\u00bb (MEW 23, 344; OME 40, 350).<\/p>\n<p>4. L\u00e9xico: \u00ab<em>pers\u00f6nliche Produktivit\u00e4t<\/em> [productividad personal]\u00bb (MEW 23, 344; OME 40, 350).<\/p>\n<p>5. El desarrollo sobre la suma m\u00ednima de capital para instaurar cooperaci\u00f3n simple (MEW 23, 349-350; OME 40, 355-356) y sobre la necesidad mayor o menor de direcci\u00f3n que tiene todo trabajo inmediatamente social (MEW 23, 350; OME 40, 356) hace reconocer la presencia de cierta econom\u00eda \u00abpura\u00bb en Marx. El m\u00ednimo es ahora \u00ab<em>materielle Bedingung<\/em>\u00bb [condici\u00f3n material], el \u00ab<em>Kommando<\/em>\u00bb [mando] o \u00ab<em>Befehl<\/em>\u00bb [orden] \u00aby, por lo tanto, bajo el capitalista, en vez de trabajar para s\u00ed mismo\u00bb; la direcci\u00f3n, funci\u00f3n natural, al mismo tiempo que de explotaci\u00f3n (Ibid).<\/p>\n<p>6. <em>\u00dcberhaupt<\/em> [Generalmente] el cap\u00edtulo 11, sobre la cooperaci\u00f3n, es importante para conocer la comprensi\u00f3n que Marx tiene del capitalismo. La peculiaridad de \u00e9ste a prop\u00f3sito de la cooperaci\u00f3n (o tambi\u00e9n: la peculiaridad de \u00e9ste que se revela en la cooperaci\u00f3n) consiste en su duplicidad o ambig\u00fcedad: su direcci\u00f3n del proceso de trabajo es ambigua como el proceso mismo: por un lado producci\u00f3n social, por otro valorizaci\u00f3n del capital, y (por consecuencia de esto \u00faltimo, digo yo) desp\u00f3tica (MEW 23, 351; OME 40, 357)<\/p>\n<p>Es notable que el paralelo de la valorizaci\u00f3n de capital existe siempre, en forma de necesidad de plusproducto y, por lo tanto, de plustrabajo. \u00bfImplica eso despotismo? La hip\u00f3tesis marxiana es, evidentemente, que no, porque el plusproducto socialista no se apropia individualmente. Pero vale la pena inferir por contraposici\u00f3n sobre la URSS.<\/p>\n<p>En todo caso, el pensamiento de Marx sobre este punto queda claro en la expresi\u00f3n: \u00ab(&#8230;) el car\u00e1cter capitalista y, por lo tanto, antagon\u00edstico (&#8230;)\u00bb (MEW 23, 352; OME 40, 358).<\/p>\n<p>7. Dos interesantes notas para calibrar progresismo y para utilizar en lo de Arizona:<\/p>\n<p>a) la 22: \u00abSir James Stewart, siempre destacado por su aguda visi\u00f3n de las diferencias sociales caracter\u00edsticas de distintos modos de producci\u00f3n, observa lo siguiente. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 las grandes empresas manufactureras aniquilan las artes e industrias dom\u00e9sticas, sino para acercarse m\u00e1s a la simplicidad del trabajo esclavo?\u201d\u00bb (<i>Princ. of Pol. Econ<\/i>, Londres 1767, vol. I, p\u00e1gs 167, 168). (MEW 23, 352; OME 40, 358)<\/p>\n<p>b) La 23a: \u00abTal vez no est\u00e9 en un error Linguet cuando en su <i>Th\u00e9orie des Lois civiles<\/i> dice que la caza es la primera forma de cooperaci\u00f3n y la caza del hombre (la guerra) es una de las primeras formas de caza\u00bb (MEW 23, 354; OME 40, 360]<\/p>\n<p>8. L\u00e9xico: \u00ab[&#8230;] propiedad colectiva de las condiciones de producci\u00f3n [&#8230;]\u00bb (Se trata de la aldea india) (MEW 23, 354; OME 40, 360). No te digo&#8230;<\/p>\n<p>9. Otra cuesti\u00f3n de l\u00e9xico: cuando dice (MEW 23, 354; OME 40, 360) que la forma capitalista de la cooperaci\u00f3n se desarrolla \u00ab<em>im Gegensatz<\/em>&#8230;\u00bb [\u00ab&#8230;en contraposici\u00f3n con la econom\u00eda campesina y con el taller artesanal independiente&#8230;\u00bb], est\u00e1 claro que \u2018<em>Gegensatz<\/em>\u2019 no puede ser contradicci\u00f3n, por lengua.<\/p>\n<p><b>XII. Cap\u00edtulo d\u00e9cimo segundo: Divisi\u00f3n del trabajo y manufactura. <\/b><\/p>\n<p>1. <i>Casi <\/i> identificaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n social con la biol\u00f3gica (MEW 23, 360). Buen paso para la cuesti\u00f3n ciencias de la naturaleza-ciencias del esp\u00edritu y para la de la econom\u00eda como ciencia natural:<\/p>\n<p>\u00abLa manufactura produce en efecto el virtuosismo del trabajador detallista reproduciendo en el interior del taller y llevando sistem\u00e1ticamente hasta el extremo la especialidad espont\u00e1nea de los tejidos que encuentra en la sociedad. Por otra parte, su conversi\u00f3n del trabajo parcial en la profesi\u00f3n de por vida de un ser humano corresponde al impulso de sociedades m\u00e1s antiguas a hacer hereditarios los oficios, fosilizarlos en castas o cuajarlos en gremios en el caso de que determinadas condiciones hist\u00f3ricas engendren una variabilidad del individuo contradictoria con el sistema de castas. Casta y gremios brotan de la misma ley natural que regula la separaci\u00f3n de las plantas y los animales en especies y subespecies, con la diferencia de que un acierto grado del desarrollo se decreta como la ley social la hereditariedad de las castas o la exclusividad de los gremios\u00bb (OME 40, 366).<\/p>\n<p>2. Importante para la cuesti\u00f3n de la econom\u00eda pura en el pensamiento de Marx:<\/p>\n<p>\u00abEl hecho de que no se aplique a una mercanc\u00eda m\u00e1s que el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producci\u00f3n no parece ser, en la producci\u00f3n mercantil en general y como tal, m\u00e1s que construcci\u00f3n externa por la competici\u00f3n, porque dicho superficialmente, cada productor individual tiene que vender la mercanc\u00eda a su precio de mercado. En la manufactura, en cambio, el suministro de una determinada cantidad de producto en un tiempo de trabajo dado llega a ser la ley t\u00e9cnica del proceso de producci\u00f3n mismo\u00bb (MEW 23, 366; OME 40, 372).<\/p>\n<p>Por necesidades de la cooperaci\u00f3n de los obreros.<\/p>\n<p>3. Los dos important\u00edsimos p\u00e1rrafos sobre \u00ablos costes de aprendizaje\u00bb.<\/p>\n<p>3a. El primero hace descripci\u00f3n de los hechos b\u00e1sicos de la manufactura desde el punto de vista de aquellos gastos:<\/p>\n<p>\u00abComo las diferentes funciones del trabajador conjunto son m\u00e1s o menos simples o compuestas, bajas o elevadas, sus \u00f3rganos, las fuerzas de trabajo individuales, requieren grados de formaci\u00f3n muy diferentes y poseen, por lo tanto, valores muy diferentes. La manufactura desarrolla as\u00ed una jerarqu\u00eda de las fuerzas de trabajo, a la que corresponde una escala de salarios [1]. Si, por una parte, el trabajador individual se asigna y anexiona de por vida a una funci\u00f3n unilateral, por otra, las distintas operaciones laterales se adaptan a aquella jerarqu\u00eda de capacidades naturales y adquiridas. Pero todo proceso de producci\u00f3n implica ciertas manipulaciones sencillas de las que es capaz cualquier ser humano tal como lo echan al mundo. Tambi\u00e9n estas operaciones se separan de su fluida conexi\u00f3n con los momentos de m\u00e1s contenido de la actividad y cristalizan en funciones exclusivas\u00bb (MEW 23, 370; OME 40, 377)<\/p>\n<p>(1) Implica que antes de la manufactura no hay tal escala: primero, porque al no haber tan detallada divisi\u00f3n de funciones, no puede cristalizar. Segundo, porque la divisi\u00f3n que hay \u2013que es de status: aprendiz, oficial, maestro\u2013 est\u00e1 concebida como <i>camino o carrera<\/i> (no escala fija) de aprendizaje. Lo econ\u00f3mico est\u00e1 cubierto por las flores de que habla el MC [Manifiesto Comunista].<\/p>\n<p>3b. El segundo p\u00e1rrafo tiene, junto con m\u00e1s descripci\u00f3n, inferencias e interpretaciones:<\/p>\n<p>\u00abPor eso la manufactura engendra, en cada oficio que aferra, una clase de trabajadores llamados sin habilidades, rigurosamente imposibles en la explotaci\u00f3n artesana [2]. Mientras por un lado desarrolla la especialidad recortada, a costa de la capacidad global de trabajo, hasta hacer de ella un virtuosismo, la manufactura empieza ya, por otra parte, a convertir en especialidad la falta de todo desarrollo [3]. Junto a la gradaci\u00f3n jer\u00e1rquica aparece la simple divisi\u00f3n de los trabajadores en especialistas y peones. Para estos \u00faltimos no existen en absoluto costes de aprendizaje [4] y para los primeros esos costes disminuyen en comparaci\u00f3n con el artesano, a consecuencia de la simplificaci\u00f3n de la funci\u00f3n [5]. En ambos casos disminuye el valor de la fuerza de trabajo [6]. La excepci\u00f3n surge en cuanto que la descomposici\u00f3n del proceso de trabajo engendra nuevas funciones recomponedoras que en la explotaci\u00f3n artesana no se daban o no se daban en la misma medida [7]<sup>.<\/sup> La desvalorizaci\u00f3n relativa de la fuerza de trabajo, originada por la disminuci\u00f3n o la disminuci\u00f3n de los costes de aprendizaje, implica una valorizaci\u00f3n inmediatamente superior del capital, pues todo lo que acorta el tiempo necesario para la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo prolonga el dominio del plustrabajo [8]\u00bb (MEW 23, 371; OME 40, 377).<\/p>\n<p>(2) Cfr. nota 1 [de 3a]. Pero las flores importan menos que la globalidad del trabajo incluso de un aprendiz.<\/p>\n<p>(3) En la industria m\u00e1s moderna, eso se invertir\u00eda totalmente y en vez de \u00abfalta de desarrollo\u00bb se tratar\u00eda de versatilidad, como lo ha visto el mismo Marx para la gran industria. Este cambio supone consecuencias nuevas para el valor de la fuerza de trabajo, porque la versatilidad no especializada (especializada en no especializarse) requiere ense\u00f1anza superior. Cfr. nota 6.<\/p>\n<p>(4) Esto estar\u00eda acab\u00e1ndose hoy.<\/p>\n<p>(5) Lo mismo, a causa de que dominar la simplificaci\u00f3n deber\u00eda significar hoy conocer leyes generales cient\u00edficas y amplios conceptos tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>(6) Esto hoy aumenta el valor de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>(7) La excepci\u00f3n que Marx ve ya en los siglos XVII-XVIII es hoy menos rara. Y es la nota distintiva \u2013o una de ellas\u2013 que da la peculiaridad del nuevo tipo, que lo hace espiral que se aleja de la artesan\u00eda, aunque coincidiendo en parte con ella frente a la manufactura (y la gran industria).<\/p>\n<p>(8) La cosa habr\u00eda cambiado aqu\u00ed seriamente, planteando una situaci\u00f3n contradictoria an\u00e1loga a la planteada, ya a la vista de Marx, por la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital y la plusval\u00eda relativa. La fuerza de trabajo m\u00e1s cara tiene tambi\u00e9n m\u00e1s valor de uso.<\/p>\n<p>Buen ejemplo de \u00abortodoxia\u00bb sin coincidencia material.<\/p>\n<p>4. Me he saltado dos ep\u00edgrafes: \u00ab2. El trabajador parcial y su herramienta\u00bb (MEW 23, 358; OME 40, 366) y \u00ab3. Las dos formas b\u00e1sicas de la manufactura: m. heterog\u00e9nea y manufactura org\u00e1nica\u00bb (MEW 23, 362; OME 40, 369).<\/p>\n<p>5. Importante formulaci\u00f3n de m\u00e9todo: primero g\u00e9nesis, luego elementos simples, luego \u00abmecanismo global\u00bb (MEW 23, 371; OME 40, 378). Esto en el estudio de una individualidad hist\u00f3rica, no de un modelo.<\/p>\n<p>6. L\u00e9xico: divisi\u00f3n del trabajo general, particular y singular (MEW 23, 371; OME 40, 378).<\/p>\n<p>7. L\u00e9xico: \u00ab<em>Produktionsweise<\/em>\u00bb [modos de producci\u00f3n] otra vez en sentido tecnol\u00f3gico inmediato (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>8. Nueva afirmaci\u00f3n de diferencias no clasistas, ni siquiera \u00abpuramente sociales\u00bb \u2013sino biol\u00f3gico-sociales\u2013 que est\u00e1n en la base de fen\u00f3menos sociales como la producci\u00f3n mercantil (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>9. \u00abEl intercambio no crea la diferencia entre las esferas de la producci\u00f3n, sino que pone en relaci\u00f3n esas esferas diferentes y las convierte de ese modo en ramas m\u00e1s o menos interdependientes de una producci\u00f3n social total\u00bb (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>Es en el contexto de una descripci\u00f3n de divisi\u00f3n natural primitiva del trabajo comparada con la propia de la manufactura. Tambi\u00e9n la primera tiene dos g\u00e9nesis: adem\u00e1s de \u00e9sa, la g\u00e9nesis por diferencia fisiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>10. La dial\u00e9ctica entre divisi\u00f3n<i> social<\/i> (evidentemente pre-capitalista) y divisi\u00f3n manufacturera del trabajo (MEW 23, 374, 376; OME 40, 380, 382).<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n al l\u00e9xico.<\/p>\n<p>11. La importante cita de Ferguson, con la declaraci\u00f3n de que las esferas no econ\u00f3micas no tienen su lugar en <i>El Capital<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abNo es est\u00e9 el lugar adecuado para seguir mostrando c\u00f3mo [MSL: la divisi\u00f3n del trabajo, en la manufactura] aferra, junto a la econ\u00f3mica, toda otra esfera de la sociedad y pone en todas partes los cimientos del desarrollo del sistema de las profesiones, de las especialidades, y de una parcelaci\u00f3n del ser humano lo que hizo exclamar ya a A. Ferguson, el maestro de A. Smith: \u201cEstamos haciendo una naci\u00f3n de hilotas y no hay entre nosotros hombres libres\u201d\u00bb (MEW 23, 375; OME 40, 381)<\/p>\n<p>Es una declaraci\u00f3n de que las esferas no econ\u00f3micas no tienen lugar en <i>El Capital<\/i>. Lo que muestra lo complicado de la cuesti\u00f3n del objeto del <i>Capital<\/i>. Un MP althusseriano implica, en efecto, esferas no econ\u00f3micas. Etc. Parece lo m\u00e1s razonable pensar en escasa realizaci\u00f3n de unas ideas tan fecundas como poco claras.<\/p>\n<p>12 P\u00e1rrafo sobre inmutaci\u00f3n de la aldea oriental, de importancia para el \u00abVolver a Arizona\u00bb (MEW 23, 379; OME 40, 385-386):<\/p>\n<p>\u00ab<i>El sencillo organismo productivo<\/i> de esas comunidades autosuficientes que se reproducen constantemente en la misma forma y que, cuando quedan casualmente destruidas, se reconstituyen en el mismo lugar y con el mismo nombre, <i>nos entrega la clave <\/i>[1] del misterio de la inmutabilidad de las sociedades asi\u00e1ticas, en tan llamativo contraste con la constante disoluci\u00f3n y reconstituci\u00f3n de los estados asi\u00e1ticos y con el ininterrumpido cambio de dinast\u00edas. La estructura de los elementos econ\u00f3micos b\u00e1sicos de la sociedad no se ve afectada por las tormentas de la pol\u00edtica regi\u00f3n de las grandes nubes [2].\u00bb [cursivas de MSL]<\/p>\n<p>(1) La explicaci\u00f3n es el organismo productivo que, en su sencillez,<\/p>\n<p>(2) No queda afectado por cambios pol\u00edticos<\/p>\n<p>Aparte de ser una de las mejores y m\u00e1s agudas explicaciones de Marx, es un buen ejemplo refutador del determinismo. Cambio pol\u00edtico (literario, etc) no implica cambio social \u2013ni anterior, ni posterior\u2013, sino tal vez todo lo contrario: se ve favorecido por la falta de cambio social.<\/p>\n<p>13. L\u00e9xico: el p\u00e1rrafo anterior:<\/p>\n<p>(a) tiene el primer uso de \u2018Struktur\u2019 en un sentido importante como expresi\u00f3n del pensamiento de Marx;<\/p>\n<p>(b) basta para condenar el uso \u00abestructura-sobrestructura\u00bb, pues se trata aqu\u00ed de la estructura de la base.<\/p>\n<p>14. La importante afirmaci\u00f3n de la universalidad de \u00abla divisi\u00f3n del trabajo en el conjunto de la sociedad\u00bb (MEW 23, 380; OME 40, 386).<\/p>\n<p>15. L\u00e9xico: \u00ab<strong><i>Produktionsbedingungen<\/i><\/strong>, <em>wie Baulichkeiten, Ofen usw<\/em> [condiciones sociales de producci\u00f3n, como edificios, hornos, etc]\u00bb (MEW 23, 380; OME 40, 387).<\/p>\n<p>16. El aumento del m\u00ednimo del n\u00famero de trabajadores \u00abes una ley que brota del car\u00e1cter t\u00e9cnico de la manufactura\u00bb (MEW 23, 381; OME 40, 387). Brotar es entspringen.<\/p>\n<p>17. \u00abEs producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el que las potencias intelectuales del proceso material de producci\u00f3n se contrapongan [MSL: a los trabajadores] como propiedad ajena y poder que los domina. Este proceso de divisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que mutila el trabajador para hacer de \u00e9l un trabajador parcial. Y se consuma en la gran industria, que separa del trabajo la ciencia como aut\u00f3noma potencia de producci\u00f3n y la pone al servicio del capital\u00bb (OME 40, 388-389).<\/p>\n<p>He de recogerlo en la descripci\u00f3n.<\/p>\n<p>17\u2019. \u00abLos conocimientos, la penetraci\u00f3n y la voluntad que, aunque sea en peque\u00f1a escala, desarrolla el campesino o el artesano independiente, igual que el salvaje ejerce como astucia personal todas las artes de la guerra, no se requieren ahora m\u00e1s que para el conjunto del taller [MSL: en la manufactura]. Las potencias intelectuales de la producci\u00f3n ampl\u00edan su escala por un lado porque desparecen por otros muchos*. Lo que los trabajadores parciales pierden se concentra frente a ellos en el capital [cita a Ferguson]. Constituye un producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el contraponerlas las potencias intelectuales del proceso de producci\u00f3n como propiedad ajena y como poder que los domina. Este proceso de escisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que amputa al trabajador haciendo de \u00e9l un trabajador parcial. Se consuma en la gran industria, la cual separa la ciencia, <i>como potencia propia de producci\u00f3n<\/i>, del trabajo, y la exprime al servicio del capital\u00bb (OME 40, 388-389) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>(*) Esto refuta la idea que se hace Gorz de la idea que se hace Marx del proletariado.<\/p>\n<p>Contraponer a paso de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>18. [Ciencia y producci\u00f3n] \u00ab(&#8230;) <em>die Wissenschaft als Produktionspotenz<\/em> (&#8230;) [la ciencia, como potencia propia de la producci\u00f3n&#8230;]\u00bb (MEW 23, 382; OME 40, 389).<\/p>\n<p>Es el p\u00e1rrafo sobre la separaci\u00f3n de la ciencia y el trabajo manual.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s que l\u00e9xico.<\/p>\n<p>19. \u00abUn cierto anquilosamiento intelectual y f\u00edsico es inseparable incluso de la divisi\u00f3n del trabajo en el conjunto de la sociedad\u00bb (MEW 23, 384; OME 40, 390-391).<\/p>\n<p>No est\u00e1 en el \u00abrealista\u00bb volumen III.<\/p>\n<p>20. Escribe sobre divisi\u00f3n manufacturera del trabajo haciendo depender su forma capitalista de \u00ab<em>den vorgefundenen Grundlagen<\/em> [los conceptos b\u00e1sicos encontrados]\u00bb (MEW 23, 386; OME 40, 391). No olvidar, sin embargo, que en este mismo contexto reivindica haber sido el primero en exponer el car\u00e1cter capitalista de la manufactura (en<i> Miseria de la filosof\u00eda<\/i>).<\/p>\n<p><i>Facit<\/i>: la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo es una singularidad, para cuya comprensi\u00f3n las abstracciones son necesarias y no suficientes.<\/p>\n<p>21. \u00abLa econom\u00eda pol\u00edtica, que como ciencia propiamente dicha no aparece hasta el per\u00edodo de la manufactura, considera la divisi\u00f3n social del trabajo exclusivamente desde el punto de vista de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo, como medio de producir m\u00e1s mercanc\u00eda con la misma cantidad de trabajo, de abaratar, por lo tanto, las mercanc\u00edas y acelerar la acumulaci\u00f3n del capital. Los autores de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, en estricta contraposici\u00f3n a esa acentuaci\u00f3n de la cantidad y del valor de cambio, se limitan exclusivamente a la calidad y el valor de uso. A consecuencia de la divisi\u00f3n de las ramas sociales de la producci\u00f3n, las mercanc\u00edas se hacen mejor, los diferentes impulsos y talentos de los hombres se eligen las correspondientes esferas de acci\u00f3n, y sin limitarse no se puede rendir nada importante en ninguna parte. As\u00ed, pues, el producto y el productor se mejoran mediante la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb (MEW 23, 387-388; OME 40, 392-393)<\/p>\n<p>El contexto y el tono permiten pensar que ve el problema como determinado por la naturaleza de la manufactura y <i>su<\/i> divisi\u00f3n del trabajo, no de toda divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>22. \u00abAunque la descomposici\u00f3n de la actividad rebaja los costes de formaci\u00f3n y, por lo tanto, el <i>valor de los trabajadores, <\/i>sigue siendo necesario, para los trabajados de detalle m\u00e1s dif\u00edciles, un tiempo de aprendizaje largo que los trabajadores mantienen celosamente incluso donde ya es superfluo. As\u00ed hallamos, por ejemplo, en Inglaterra las <em>laws of apprenticeship<\/em>, con su per\u00edodo de aprendizaje de siete a\u00f1os, en plena vigencia hasta el final del per\u00edodo manufacturero y s\u00f3lo arrumbadas por la gran industria\u00bb (MEW 23, 389; OME 40, 395-396) (cursiva MSL).<\/p>\n<p>Es en la enumeraci\u00f3n de las contradicciones que llevan al final de la manufactura.<\/p>\n<p>\u00abValor de los trabajadores\u00bb no es correcto<\/p>\n<p>Respecto de lo de educaci\u00f3n: negativamente abaratadora de la fuerza de trabajo habr\u00eda sido, pues, la gran industria maquinista.<\/p>\n<p>23. \u00abComo la habilidad artesana sigue siendo el fundamento de la manufactura y el mecanismo conjunto que funciona en \u00e9sta no tiene ning\u00fan esqueleto objetivo independiente de los trabajadores mismos, el capital forcejea constantemente con la insubordinaci\u00f3n de los trabajadores\u00bb (MEW 23, 389; OME 40, 396).<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n en el contexto de las contradicciones de la manufactura (\u00c9sta es una de ellas). La idea tiene mucho inter\u00e9s para la cuesti\u00f3n del progresismo. Tanto como el paso siguiente:<\/p>\n<p>24. \u00abLas m\u00e1quinas son la abolici\u00f3n de la actividad artesana en cuanto principio regulador de la producci\u00f3n social. De este modo, y por una parte, se elimina el fundamento t\u00e9cnico de la anexi\u00f3n de por vida del trabajador a una funci\u00f3n parcial. Por otra se derrumban las limitaciones que ese mismo principio pon\u00eda a\u00fan el dominio del capital.\u00bb (MEW 23, 390; OME 40, 396-397).<\/p>\n<p>Sugiere un esquema hegeliano-optimista, hegeliano futurista, de dial\u00e9ctica progresista: el modo, o los modos (desde los griegos y egipcios) de producci\u00f3n pre-maquinista exig\u00edan o promov\u00edan la adscripci\u00f3n perpetua del trabajador a una funci\u00f3n parcial; el capitalismo maquinista supera esa exigencia e impone su dominio al trabajador; la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n superar\u00e1 este dominio sin restaurar la adscripci\u00f3n perfecta. \u00abHay\u00bb o \u00abhabido que\u00bb pasar por el capitalismo para llegar al trabajo libre y, a la vez, interesante, o no alienado. Los hombres podr\u00e1n cambiar de trabajos sin hacerlo mal ni estar sometidos por un aparato (\u00bbesqueleto\u00bb) objetivo, independiente de ellos. Esto supone una enorme reducci\u00f3n de la carga de trabajo, etc. Es la versi\u00f3n del comunismo de la abundancia y de la casi ociosidad. \u00bfHasta qu\u00e9 punto cre\u00eda Marx al final en ese esquema? Parece que de un modo u otro haya cre\u00eddo siempre, puesto que tambi\u00e9n la variante del ocio supone gran abundancia. Pero, en esta variante, \u00bfcree Marx que el trabajador es dominado en el trabajo?<\/p>\n<p>[<b>Nota posterior<\/b>:<\/p>\n<p>Lo de la superaci\u00f3n de la adscripci\u00f3n de por vida mantiene la ilusi\u00f3n sobre el trabajo].<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL <\/a><a href=\"#INDICE\">\u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"11\"><\/a> <b>12. Pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de\u00a0<\/b><i><b>El Capital<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Durante su estancia en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), curso 1982-1983, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de <i>Das Kapital, <\/i>publicada conjuntamente por Edicions 62 y la Diputaci\u00f3n de Barcelona. Jordi Moners fue el traductor del cl\u00e1sico marxiano y del pr\u00f3logo de Sacrist\u00e1n al catal\u00e1n. Esta misma traducci\u00f3n catalana ha sido reeditada recientemente por la editorial Tigre de Paper, con un pr\u00f3logo complementario de Silvia Federici a\u00f1adido al de Sacrist\u00e1n y una gu\u00eda de lectura de N\u00e9stor Kohan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto es el original castellano de Sacrist\u00e1n. Fechado en M\u00e9xico DF el 1\u00ba de Mayo de 1983.<\/span><\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta traducci\u00f3n catalana de <i>El Capital <\/i>puede parecer intempestiva. El libro sale, en efecto, alrededor de un siglo despu\u00e9s de que empezara a estar presente en la vida social y cultural de Catalu\u00f1a; y, adem\u00e1s, en un momento que no se puede considerar de mucho predicamento de la obra de su autor, sobre todo en comparaci\u00f3n con lo que ocurr\u00eda hace quince o veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es obvio que la primera circunstancia tiene mucho que ver con los obst\u00e1culos con que ha tropezado la cultura superior catalana durante estos cien a\u00f1os, desde los de lejana ra\u00edz hist\u00f3rica hasta los particularmente dif\u00edciles que levant\u00f3 el franquismo. Desde el punto de vista de esta consideraci\u00f3n, la publicaci\u00f3n de <i>El Capital <\/i>en catal\u00e1n, como la de cualquier otro libro cl\u00e1sico, es una buena noticia para todos los que se alegran de que los pueblos y sus lenguas vivan y florezcan.<\/p>\n<p>La segunda circunstancia \u2013el hecho de que este libro aparezca en catal\u00e1n en un momento que no es de los m\u00e1s favorables para \u00e9l\u2013 puede facilitar una buena lectura. Esto no tiene mucho de parad\u00f3jico: cualquier libro y cualquier autor pagan el hecho de estar muy de moda con una simplificaci\u00f3n m\u00e1s o menos burda de su contenido o con versiones apolog\u00e9ticas demasiado estilizadas. Es posible que s\u00f3lo a este precio la obra influya extensamente: por eso nadie es due\u00f1o de sus propias influencias. En el caso de <i>El Capital <\/i>todo esto adquiere proporciones grandes y reales. Y, puesto que \u00abgris es toda teor\u00eda y verde el \u00e1rbol de la vida\u00bb<sup>1<\/sup>, seguramente es m\u00e1s jugoso el caos de la influencia pr\u00e1ctica de las lecturas dudosas propias de las \u00e9pocas de \u00e9xito de una obra que el fruto de una lectura tranquila, relativamente f\u00e1cil en una situaci\u00f3n de escasa acci\u00f3n social de las ideas le\u00eddas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el lector del<i> Capital <\/i>puede beneficiarse hoy de la conclusi\u00f3n de las pol\u00e9micas de los a\u00f1os sesenta y setenta acerca de la posici\u00f3n y la importancia de este libro en la obra de su autor. Hoy deber\u00eda estar salom\u00f3nicamente claro, por una parte, que <i>El Capital <\/i>es la obra m\u00e1xima de la madurez de Marx (como, tal vez innecesariamente, lo proclam\u00f3 con gran \u00e9nfasis Louis Althusser) y, por otra parte, que <i>El Capital <\/i>no es toda la \u00abEconom\u00eda\u00bb planeada por su autor, ni lo habr\u00eda sido aunque Marx lo hubiera terminado (como no menos insistentemente lo ense\u00f1\u00f3 Maximilien Rubel en las pol\u00e9micas aludidas).<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 no haya que hacerse ilusiones acerca de la superaci\u00f3n definitiva de pol\u00e9micas causadas por lecturas unilaterales de Marx impregnadas de intereses ideol\u00f3gicos o pol\u00edticos. Tal vez ni siquiera se haya acallado para siempre la disputa acerca de la relaci\u00f3n entre el \u00abMarx joven\u00bb y el \u00abMarx maduro\u00bb, que presidi\u00f3 la literatura marxol\u00f3gica de los \u00faltimos decenios y en cuyo marco se inscribieron las tomas de posici\u00f3n de Althusser y Rubel. La verdad es que toda persona hecha a criterios acad\u00e9micos de discusi\u00f3n tiene motivos para considerar resuelta esta <i>vexatam <\/i><i>quaestionem<\/i>..<i>.<\/i> Pero no se puede decir lo mismo de los que leen a Marx con el deseo de encontrar en \u00e9l argumentos, o, por lo menos, palabras en que apoyar tesis pol\u00edticas propias. As\u00ed, por ejemplo, bajo el betselleriano t\u00edtulo de <i>Adi\u00f3s al proletariado,<\/i> Andr\u00e9 Gorz ha publicado recientemente unos escritos que, en lo que tienen de ex\u00e9gesis de Marx, utilizan l\u00edneas de pensamiento del autor procedentes de \u00e9pocas diferentes de su desarrollo y aparentemente discordes, sin trabajar el problema hist\u00f3rico y textual que plantea esta situaci\u00f3n. Parecer\u00eda que esto no fuera posible en Francia despu\u00e9s del <i>Pour Marx <\/i>y el <i>Lire le Capital <\/i>de Althusser, pero lo es.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de la aparente inmortalidad de este asunto de los dos Marx \u2013el joven y el maduro, el filos\u00f3fico y el cient\u00edfico\u2013, es razonable pensar que se trata de un asunto mucho menos importante para el futuro de lo que ha sido en el pasado reciente. Pues las reconstrucciones del pensamiento marxiano unilateralmente basadas en uno u otro de los \u00abdos\u00bb Marx est\u00e1n en peligro de no o\u00edr siquiera los interrogantes nuevos que una nueva \u00e9poca del \u00abdesarrollo de las fuerzas productivas\u00bb va a dirigir a la lectura de Marx.<\/p>\n<p>En efecto, prescindiendo de la caducidad de tesis particulares de Marx, la historia reciente y las anticipaciones hipot\u00e9ticas del futuro pr\u00f3ximo coinciden en quitar verosimilitud a la hip\u00f3tesis marxiana acerca de la funci\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivas materiales e intelectuales en su modelo de revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>La acentuaci\u00f3n unilateral de la importancia del Marx maduro \u2013el Marx del<i> Capital <\/i>y de sus borradores, de la fase de su vida que empieza en 1857 y dura hasta sus a\u00f1os \u00faltimos\u2013, con desprecio de la obra anterior a esa fase, se apoya decisivamente en la objetividad de las leyes hist\u00f3ricas, centradas en \u00faltima instancia en torno a la creciente \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb<sup>2<\/sup> entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n de una \u00e9poca de crisis. Ahora bien, ciertas consideraciones bastante obvias tienden a desbaratar este modelo por lo que hace a la crisis de nuestros d\u00edas, o, por lo menos, a la predicci\u00f3n que a este respecto enuncia la vulgata marxista. Los textos de Marx sugieren desde 1848 que su autor cre\u00eda que las fuerzas productivas entonces operantes estaban entrando en \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb con las relaciones de producci\u00f3n capitalistas y que la resoluci\u00f3n de esa \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb s\u00f3lo pod\u00eda ser el socialismo. Una lectura lo m\u00e1s literal posible de esos textos permite salvar el modelo te\u00f3rico general marxiano (pues sin duda se puede entender el florecimiento de las sociedades an\u00f3nimas industriales y financieras como la revoluci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n resolutoria de la \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb con el desarrollo de las fuerzas productivas se\u00f1alada por Marx en aquellos a\u00f1os), pero no su predicci\u00f3n socialista. Esto mismo ocurre hoy, pero todav\u00eda m\u00e1s demoledoramente para la predicci\u00f3n marxiana, porque las fuerzas productivas cuyo desarrollo caracteriza nuestra presente civilizaci\u00f3n no han sido ni so\u00f1adas por Marx, pero, a pesar de ello, la predicci\u00f3n del inminente \u00abpaso al socialismo\u00bb no es m\u00e1s veros\u00edmil que en 1848. Esta consideraci\u00f3n quita mucho atractivo al marxismo teoricista, objetivista y cientificista, basado en el \u00abMarx maduro\u00bb, que predomin\u00f3 en el marxismo de los pa\u00edses capitalistas durante los a\u00f1os sesenta y setenta. Aquella lectura de Marx ten\u00eda graves defectos internos \u2013principalmente la incoherencia entre su cientificismo y la inspiraci\u00f3n hegeliana, presumiblemente ignorada por sus protagonistas, de su infalibilismo y objetivismo hist\u00f3rico\u2013, pero sin duda es la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica ocurrida desde entonces lo que m\u00e1s la desacredita. Por lo dem\u00e1s, ese teoricismo marxista se ve\u00eda obligado a despreciar no solo la obra del \u00abMarx joven\u00bb, del que tanto se discut\u00eda, sino tambi\u00e9n la del menos le\u00eddo \u00abMarx viejo\u00bb, el cual hab\u00eda escrito categ\u00f3ricamente, en una carta hoy c\u00e9lebre a la revolucionaria rusa Vera Sassulich<sup>3<\/sup>, que sus tesis del<i> Capital <\/i>se refer\u00edan exclusivamente a las sociedades europeas occidentales.<\/p>\n<p>Pero no es probable que la reconocida implausibilidad de la imagen de un Marx te\u00f3rico puro, o autor de ciencia pura, tal como tendi\u00f3 a verlo el estructuralismo, haga hoy m\u00e1s convincente la vuelta a una interpretaci\u00f3n de la obra marxiana desde el \u00abMarx joven\u00bb, desde los manuscritos de 1844 principalmente, como la cultivada por varias escuelas marxistas o marxol\u00f3gicas en los a\u00f1os cincuenta, con desprecio m\u00e1s o menos acentuado del \u00abpositivismo\u00bb del<i> Capital<\/i>. Tambi\u00e9n en este punto lo decisivo ha de ser <i>la pr\u00e1ctica<\/i>, esto es, un criterio de coherencia con las necesidades sociales. No parece que los conceptos fundamentales del Marx fil\u00f3sofo (que as\u00ed es como habr\u00eda que llamarle, m\u00e1s que \u00abMarx joven\u00bb) \u2013humanidad gen\u00e9rica, alienaci\u00f3n, retrocaptaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n, etc.\u2013, por interesantes que sean y por adecuadamente que expresen las motivaciones y las valoraciones comunistas marxianas, sean por s\u00ed solos suficientemente operativos para permitir un manejo eficaz del intrincado complejo de problemas tecnol\u00f3gicos, sociales y culturales con que se ha de enfrentar hoy un proyecto socialista. Para eso hace falta ciencia, \u00abpositivista\u00bb<i> <\/i>conocimiento de lo que hay, de lo \u00abdado\u00bb, cuyo estudio es tan antip\u00e1tico para el revolucionario rom\u00e1ntico cuanto imprescindible para toda pr\u00e1ctica no fantasmag\u00f3rica. Esto har\u00e1 siempre del<i> Capital <\/i>una pieza imprescindible de cualquier lectura sensata de Marx, pues esas dos mil p\u00e1ginas y pico contienen el esfuerzo m\u00e1s continuado y sistem\u00e1tico de su autor para conseguir una comprensi\u00f3n cient\u00edfica de lo que hay y de sus potencias y tendencias de cambio.<\/p>\n<p>Pero una visi\u00f3n cient\u00edfica adecuada, ni cientificista ni apolog\u00e9tica, tiene que partir de la revisabilidad de todo producto cient\u00edfico emp\u00edrico. Luk\u00e1cs hizo una vez el experimento mental de preguntarse si quedar\u00eda algo del marxismo una vez que todas sus tesis particulares hubieran sido falsadas o vaciadas por la evoluci\u00f3n social. Pens\u00f3 que s\u00ed, que quedar\u00eda algo, a saber, el estilo de pensamiento muy abarcante y din\u00e1mico, hist\u00f3rico, que \u00e9l llam\u00f3 \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb. Admitiendo que esta idea de Luk\u00e1cs es muy convincente, habr\u00eda que a\u00f1adirle o precisarle algo: el programa dial\u00e9ctico de Marx \u2013que engloba econom\u00eda, sociolog\u00eda y pol\u00edtica, para totalizarse en la historia\u2013 incluye un n\u00facleo de teor\u00eda en sentido estricto que, sin ser todo <i>El Capital, <\/i>se encuentra en esta obra. El programa mismo era ya entonces inabarcable para un hombre solo; seguramente esto explica muchos de los padecimientos ps\u00edquicos y f\u00edsicos de Karl Marx; y tambi\u00e9n da su estilo de \u00e9poca a una empresa intelectual que hoy considerar\u00edamos propia de un colectivo, y no de un investigador solo. Por eso <i>El Capital <\/i>qued\u00f3 en mu\u00f1\u00f3n, y por esto es inconsistente todo intento de convertir su letra en texto sagrado. Pero lo que s\u00ed parece imperecedero es su mensaje de realismo de la inteligencia: un programa revolucionario tiene que incluir conocimiento, poseer ciencia. Por su propia naturaleza, la ciencia real es caduca. Pero sin ella no puede llegar a ser aquello que no es ciencia. Por esta convicci\u00f3n ha dedicado Marx su vida y ha sacrificado mucho de su felicidad \u2013con el turbio resultado que eso suele arrojar\u2013 en la redacci\u00f3n de estas miles de p\u00e1ginas que al final le produc\u00edan tan escaso entusiasmo que se limit\u00f3 a sugerir que Engels \u00abhiciera algo\u00bb con ellas.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Referencia al <i>Fausto<\/i> de Goethe. El verso dice exactamente: \u00abgris es toda teor\u00eda, verde es el \u00e1rbol dorado de la vida\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0El entrecomillado de \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb se\u00f1ala un uso no l\u00f3gico-formal del t\u00e9rmino, equivalente a contraposici\u00f3n, oposici\u00f3n, choque, enfrentamiento. V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona, 2009<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0En su entrevista de 1983 con la revista mexicana <i>Dial\u00e9ctica <\/i>(ahora en <i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>, Los libros de la Catarata, Madrid, 2004, pp. 147-178, edici\u00f3n de F. Fern\u00e1ndez Buey y SLA<i>), <\/i>se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u00abReconozco que reflexiones an\u00e1logas del viejo Marx \u2013la carta a Vera Sassulich o la carta a Engels sobre los ferrocarriles\u2013 me han abierto el camino para pensar que no hay contradicci\u00f3n referente a la acci\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivo-destructivas, y una concepci\u00f3n pol\u00edtica socialista que no conf\u00ede ciega e indiscriminadamente te en el desarrollo de las fuerzas productivo-destructivas, sino que conciba la funci\u00f3n de una gesti\u00f3n socialista \u2013y no digamos ya de la comuna\u2013 como administraci\u00f3n de esas fuerzas, no como simple levantamiento de las trabas que les opongan las actuales relaciones de producci\u00f3n. <i>Me parece que una vez formulado as\u00ed, esto resulta muy obviamente coherente con la idea de sociedad socialista, de sociedad regulada<\/i>\u00bb [la cursiva es nuestra]<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"12\"><\/a> <b>13. Cartas de Marx y Engels: anotaciones de lectura<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De los ficheros \u00abDas Kapital\u00bb, \u00abSobras\u00bb y \u00abMarx: la ciencia\u00bb depositados en BFEEUB, tambi\u00e9n de fichas de conferencias impartidas en 1983, anotaciones de Sacrist\u00e1n a cartas de Marx y Engels, una buena parte de ellas relacionadas con la edici\u00f3n y con materiales preparatorios de <i>El Capital<\/i>.<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abLa teor\u00eda verdadera se tiene que aclarar y desarrollar dentro de circunstancias concretas y ante la situaci\u00f3n existente.\u00bb (Marx a D. Oppenheim, 25.8.1842; MEW 27, p. 409).<\/p>\n<p>El inmediatismo vital es m\u00e1s hegeliano que revolucionario. Luego ser\u00e1 m\u00e1s cauto sobre la distancia teor\u00eda pr\u00e1ctica. O m\u00e1s joven-hegeliano.<\/p>\n<p>2. Marx cr\u00edtico, ciencia absoluta.<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora los fil\u00f3sofos hab\u00edan tenido lista en su pupitres la soluci\u00f3n de todos los enigmas, y el est\u00fapido mundo esot\u00e9rico no ten\u00eda nada m\u00e1s que abrir sus fauces para que le volasen a la boca las palomas ya asadas de la Ciencia absoluta.\u00bb<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la ciencia absoluta de la filosof\u00eda especulativa es el Marx cr\u00edtico. El Marx cient\u00edfico se va a hacer m\u00e1s \u00ababsoluto\u00bb.<\/p>\n<p>Lo contrapuesto a una ciencia absoluta de la vieja filosof\u00eda (pero quiz\u00e1 no Hegel) es una filosof\u00eda que se ha \u00abmundanizado\u00bb y que indica<\/p>\n<p>\u00ablo que nos toca hacer actualmente: criticar sin contemplaciones lo que existe; sin contemplaciones en el sentido de que la cr\u00edtica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos\u00bb (Marx a Ruge, 1843).<\/p>\n<p>3. \u00ab(&#8230;) el error de los economistas burgueses, que ven en esas categor\u00edas econ\u00f3micas leyes eternas, y no leyes hist\u00f3ricas que s\u00f3lo rigen en un determinado desarrollo hist\u00f3rico, en un determinado desarrollo de las fuerzas productivas. As\u00ed, en vez de ver las categor\u00edas econ\u00f3mico-pol\u00edticas como abstracciones de las relaciones sociales reales, pasajeras e hist\u00f3ricas, el se\u00f1or Proudhon, por una versi\u00f3n m\u00edstica, no ve en las relaciones reales m\u00e1s que encarnaciones de esas abstracciones\u00bb (Marx a Pawel W. Annenkov, 28.12.1846; MEW 27, p. 457).<\/p>\n<p>Cuando a\u00fan no hay Hegel es m\u00e1s inequ\u00edvocamente historiador.<\/p>\n<p>4. \u00abTe escribo hoy para someter a tu examen una peque\u00f1a cuesti\u00f3n te\u00f3rica, por supuesto que de naturaleza pol\u00edtico-econ\u00f3mica\u00bb (Marx a Engels, 7.1.1851 (MEW 27, p.157).<\/p>\n<p>Por el \u00ab<em>nat\u00fcrlich<\/em>\u00bb, me parece que sugiere que el proyecto estaba ya reducido al de una tem\u00e1tica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>5. \u00ab(&#8230;) los comunistas tienen que mostrar que s\u00f3lo en circunstancias comunistas pueden llegar a ser pr\u00e1cticas las verdades tecnol\u00f3gicas ya alcanzadas&#8230;\u00bb (Marx a Roland Daniels, mayo de 1851. Fragmento citado en carta de Daniels a Marx, 1\/6\/1851; MEW 27, p 553).<\/p>\n<p>Interesante que es seis a\u00f1os antes de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>6. \u00abPor lo que a m\u00ed hace, no me corresponde el m\u00e9rito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni su lucha entre ellas. Historiadores burgueses hab\u00edan expuesto mucho antes que yo el desarrollo hist\u00f3rico de esas luchas y economistas burgueses la anatom\u00eda econ\u00f3mica de las mismas. Lo nuevo que yo hice fue, 1\u00ba, mostrar que <i>la existencia de las clases <\/i>est\u00e1 ligada necesariamente <i>a determinadas fases hist\u00f3ricas de desarrollo de la producci\u00f3n<\/i>; 2\u00ba, que la lucha de clases conduce necesariamente a <i>la dictadura del proletariado<\/i>; 3\u00ba, que esa dictadura misma no es sino la transici\u00f3n a<i> la abolici\u00f3n de todas las clases<\/i> y a una <i>sociedad sin clases<\/i>\u00bb (Karl Marx a J. Weydemeyer, 5.3.1852, MEW 28, 507-508).<\/p>\n<p>1) Fecha.<\/p>\n<p>2) No piensa en heterogeneidad de trabajo con sus predecesores.<\/p>\n<p>3) Pero sus predecesores son historiadores y economistas.<\/p>\n<p>4) Su aportaci\u00f3n es de an\u00e1lisis estructural din\u00e1mico (Entwicklung) (dial\u00e9ctica), temporal hacia atr\u00e1s (punto 1) y hacia el futuro (puntos 2 y 3).<\/p>\n<p>7. \u00abEn mis ratos perdidos estoy estudiando espa\u00f1ol. He empezado por Calder\u00f3n; de su <i>M\u00e1gico prodigioso<\/i> \u2013el Fausto cat\u00f3lico\u2013 Goethe ha aprovechado no s\u00f3lo ciertos trozos, sino incluso la disposici\u00f3n de escenas enteras para su <i>Faust<\/i>. Luego \u2013<em>horribile dictu\u2013<\/em>\u00a0he le\u00eddo Atala y Ren\u00e9 de Chateaubriand y algunos trozos de Bernardin de Saint-Pierre, en espa\u00f1ol, porque en franc\u00e9s no lo habr\u00eda aguantando\u00bb (Marx a Engels, 3.5.1854)<\/p>\n<p>El gusto (buen gusto) del romanticismo alem\u00e1n. Casi coet\u00e1neo con la frase tonta sobre Calder\u00f3n, al que, evidentemente no hab\u00eda le\u00eddo antes. Ni cuando escribi\u00f3 la frase tonta.<\/p>\n<p>8. \u00abPor cierto que encuentro bonitos desarrollos [<em>Entwicklungen<\/em>]. Por ejemplo, he echado por la borda toda la doctrina del beneficio tal como era hasta ahora. En el <i>m\u00e9todo<\/i> de elaboraci\u00f3n [<em>Bearbeitung<\/em>] me ha prestado un gran servicio el haber vuelto a hojear por mero accidente \u2013Freiligrath encontr\u00f3 unos vol\u00famenes de Hegel que hab\u00edan pertenecido a Bakunin y me lo mand\u00f3 de regalo\u2013 la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel. Si alguna vez vuelvo a tener tiempo para trabajos as\u00ed, me gustar\u00eda mucho hacer accesible para el com\u00fan entendimiento humano lo <i>racional<\/i> del m\u00e9todo que se ha descubierto pero, al mismo tiempo, mistificado\u00bb (Marx a Engels, 16.1.1858, MEW 29, p. 260).<\/p>\n<p>. El origen de la superstici\u00f3n grupuscular del m\u00e9todo est\u00e1 ya ah\u00ed.<\/p>\n<p>. La mala filosof\u00eda de la ciencia cree que la dificultad para el entendimiento com\u00fan est\u00e1 en el m\u00e9todo, no en el conocimiento. Es el sano m\u00e9todo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>9. \u00abVeo [&#8230;] que el mozo [Lassalle] se propone referir hegelianamente la econom\u00eda pol\u00edtica en su segundo gran opus. Descubrir\u00e1 para su mal que una cosa es llevar una ciencia, mediante la cr\u00edtica, hasta el punto adecuado para poder exponerla dial\u00e9cticamente y otra muy distinta aplicar un sistema de l\u00f3gica abstracta, completa, a barruntos de un tal sistema\u00bb (Marx a Engels, 1.2.1858. MEW 20, p.275).<\/p>\n<p>. El m\u00e9todo dial\u00e9ctico es de exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>. No se puede meramente aplicar.<\/p>\n<p>. Marx da por supuestos los hechos, el conocimiento. Pero se trata de criticarlo. Es el p\u00e9simo lado de la cr\u00edtica, el resto de hegelismo joven.<\/p>\n<p>10. \u00abEl trabajo de que se trata por de pronto es <i>cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o bien,<em> if you like<\/em>, el sistema de la econom\u00eda burguesa expuesto cr\u00edticamente. Es simult\u00e1neamente exposici\u00f3n del sistema y, mediante la exposici\u00f3n, cr\u00edtica del mismo\u00bb (Marx a Lassalle, 22.2.1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era \u00absistema\u00bb en el 58? \u00bfMaterial o doctrinal? Es material, puesto que est\u00e1 escribiendo los <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>Notas: 1) <i>Grundrisse<\/i> no es exactamente <i>Kapital<\/i>, sino m\u00e1s abstracto, como piensa Rosdolsky; 2) Anotar el t\u00e9rmino [B\u00fccher]; 3) Esto es un resto de plan-proyecto; 4) Hegel, realismo; 5) Aqu\u00ed hay, pues, proyecto de tres obras y plan de una, <i>La cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>11.\u00abNo puedo evitar, naturalmente, considerar de vez en cuando cr\u00edticamente a otros economistas, principalmente la pol\u00e9mica con Ricardo en la medida en que \u00e9ste, qua burgu\u00e9s, est\u00e1 obligado a dar traspi\u00e9s <i>incluso desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico<\/i>. Pero en conjunto, la cr\u00edtica y la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socialismo tendr\u00eda que ser objeto de otro trabajo\u00bb (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>Ya ha adelantado mucho (mentalmente) hacia ciencia, no cr\u00edtica. Y, sin embargo, las citas de <i>KI.<\/i><\/p>\n<p>12. Otro tema de la misma carta:<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de todo, tengo el presentimiento de que ahora cuando, al cabo de quince a\u00f1os de estudios [1], he llegado a poder dedicarme a esta obra, van a interferir probablemente acontecimientos tempestuosos. Eso no importa [2] [<em>Never mind<\/em>]. Si he terminado demasiado tarde para atraer todav\u00eda la atenci\u00f3n del mundo sobre esos temas, ser\u00e1 evidentemente culpa m\u00eda (<em>my own<\/em>)&#8230;\u00ab (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858).<\/p>\n<p>(1) Marx fechaba, pues, el comienzo de sus estudios en <i>1843<\/i>.<\/p>\n<p>(2) El drama \u00e9se.<\/p>\n<p>13. \u00abT\u00fa mismo habr\u00e1s hallado en tus estudios econ\u00f3micos que, en el desarrollo del beneficio [<em>Entwicklung<\/em>], Ricardo cae en contradicciones con su (acertada) determinaci\u00f3n del valor, las cuales han llevado en su escuela al abandono completo del fundamento o a un eclecticismo de lo m\u00e1s desaprobable\u00bb (Marx a Lassalle, 11.3.1858; MEW 29, p.554).<\/p>\n<p>No se puede aceptar que la cr\u00edtica de la pol\u00edtica no est\u00e9 incluida en el plan de 6 libros. Al menos, no sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Notas: 1) Esos eran pues los <em>Vorchapters<\/em> [Cap\u00edtulos previos]. 2) Comenta que todo el actual K era un folleto en la intenci\u00f3n de Marx en esa fecha.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed <em>Entwicklung<\/em> es casi construcci\u00f3n desde el fundamento.<\/p>\n<p>Motivaci\u00f3n del \u00abproblema de la transformaci\u00f3n\u00bb (aunque indirecta) en la necesidad de fundamentaci\u00f3n <i>\u00fanica <\/i>interna.<\/p>\n<p>14. Marx a Engels, 2.4.1858 (MEW 29, pp.312-315). M\u00e1s claro el agua. No hay por qu\u00e9 buscarle tres pies al gato. Es did\u00e1ctica pura. No transcendentalizar. \u00abArguye ignorancia\u2026\u00bb<\/p>\n<p>15. \u00abTodo es c\u00e9lula. La c\u00e9lula es el ser-en-s\u00ed hegeliano y en su desarrollo recorre<i> exactamente<\/i> el proceso hegeliano, hasta que, por \u00faltimo, se desarrolla a partir de ella la \u201cIdea\u201d, el organismo perfecto de cada caso\u00bb (Engels a Marx, 14.7.1858).<\/p>\n<p>Lo grave no es tanto \u2013con serlo mucho\u2013 la adoraci\u00f3n dogm\u00e1tica de Hegel, sino la creencia anticient\u00edfica y antiemp\u00edrica en la argumentaci\u00f3n a priori: seg\u00fan eso, un fil\u00f3sofo puede adivinar la citolog\u00eda \u00abexactamente\u00bb (subrayado m\u00edo) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>16. \u00ab(&#8230;) La econom\u00eda como ciencia&#8230;\u00bb (Marx a Lassalle, 12.11.1858; MEW 29, p. 567).<\/p>\n<p>Paso decisivo.<\/p>\n<p>17. \u00abEl libro de Darwin es muy importante y me [ilegible] como fundamento cient\u00edfico-natural de la lucha de clases hist\u00f3rica. El precio que hay que pagar, naturalmente, es la manera inglesa del desarrollo. Pese a todas sus insuficiencias, aqu\u00ed no s\u00f3lo se da el golpe mortal a la \u201cteleolog\u00eda\u201d en la ciencia de la naturaleza, sino que tambi\u00e9n se expone emp\u00edricamente el sentido racional de la misma\u00bb (Marx a Lassalle, 16\/1\/1861 (MEW 30, p. 578).<\/p>\n<p>Muy interesante lo de la teleolog\u00eda.<\/p>\n<p>18. \u00ab(\u2026) Si, pues, la <i>average composition<\/i> del <i>agricultural capital<\/i> es, por ejemplo, de CV 60, V 40, mientras que la del <i>not agricultural capital<\/i> es de C 80, V 20, eso prueba que la agricultura no ha alcanzado todav\u00eda el mismo nivel de desarrollo que la industria. (Lo que se explica muy bien, dado que, parte de cualquier otra consideraci\u00f3n, la condici\u00f3n previa de la industria es una ciencia bastante antigua, la mec\u00e1nica, mientras que la condici\u00f3n previa de la agricultura son ciencias enteramente nuevas: qu\u00edmica, geolog\u00eda y fisiolog\u00eda (&#8230;)\u00bb (Marx a Engels, 2\/8\/1862)<\/p>\n<p>Para la relaci\u00f3n ciencia-producci\u00f3n. Realmente la teor\u00eda de la ciencia de Marx basta para poner en crisis el esquema base-sobrestructura.<\/p>\n<p>19. Marx a Kugelmann, 28\/12\/1862. Por su alusi\u00f3n a lo que era el libro IV del plan inicial parece indicar que los tres \u00faltimos libros no estaban a\u00fan remitidos a la continuaci\u00f3n (MEW 30, p. 639). Luego en 1862-63 aunque ya existe el plan de <i>Das Kapital,<\/i> no se ha abandonado el plan de cuatro secciones del p. I.<\/p>\n<p>20. \u00abPara los matem\u00e1ticos puros, estas cuestiones [sobre m\u00e1quinas y herramientas] son indiferentes, pero son muy importantes cuando se trata de mostrar la coherencia entre las relaciones y circunstancias sociales humanas y la evoluci\u00f3n de esos modos de producci\u00f3n materiales\u00bb (Marx a Engels, 28.1.1863; MEW 30, p. 321).<\/p>\n<p>\u00bfL\u00edmites del tratamiento matem\u00e1tico para Marx?<\/p>\n<p>21. Marx a Engels 10.2.1866 ( MEW 31, p.174). De ella se desprende, en mi opini\u00f3n, que los asuntos de sistem\u00e1tica expositiva son mucho menos importantes de lo que estos se\u00f1ores [Rosdolsky] piensan.<\/p>\n<p>22. \u00abAqu\u00ed [en K III] se ver\u00e1 de d\u00f3nde viene el <i>modo de representaci\u00f3n<\/i> de los paletos y los economistas vulgares, a saber, de que en su cerebro no se refleja nunca m\u00e1s que la <i>forma aparente<\/i> inmediata de las relaciones y circunstancias, no su <i>coherencia interna.<\/i> Por lo dem\u00e1s, si esta \u00faltima se mostrara, \u00bfpara qu\u00e9 har\u00eda falta una ciencia?\u00bb (Marx a Engels, 27.6.1867, MEW 31, p.313).<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n ingenua de ciencia, que supone interpretada la apariencia (los hechos), que se trata s\u00f3lo de componer, como en filosof\u00eda.<\/p>\n<p>23. \u00abSi quisiera <i>decapitar por anticipado<\/i> todas esas reservas [de la mentalidad vulgar] echar\u00eda a perder todo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico de desarrollo [Entwicklung]. Y a la inversa. Este m\u00e9todo tiene la ventaja de que constantemente les <i>pone trampas<\/i> a los [ilegible], las cuales les provocan a una extempor\u00e1nea manifestaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Marx a Engels, 27.6.1867; MEW 31, p. 313)<\/p>\n<p>Lo de estropea el m\u00e9todo no es estropear la investigaci\u00f3n, que ya est\u00e1 hecha, sino la \u00abexposici\u00f3n\u00bb, esto es, la validaci\u00f3n \u00abredundante\u00bb.<\/p>\n<p>La moral no es la del cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Esquema detallado del Ap\u00e9ndice al cap.1 de Kapital I, que luego, en la 2\u00aa edici\u00f3n, se incorpor\u00f3 al texto.<\/p>\n<p>24. \u00abLo mejor de mi libro es 1\u00ba (en esto se basa toda comprensi\u00f3n de los <em>facts<\/em>) <i>el doble car\u00e1cter del trabajo<\/i>, seg\u00fan se exprese en valor de uso y valor de cambio, subrayado enseguida en el primer cap\u00edtulo; 2\u00ba el, tratamiento de la plusval\u00eda independientemente de sus formas particulares, como beneficio, inter\u00e9s, renta de la tierra, etc. El tratamiento de las formas particulares de la econom\u00eda cl\u00e1sica, que los mezcla constantemente con la forma general, es una olla podrida\u00bb (Marx a Engels, 24.8.1867, MEW 31, p. 326).<\/p>\n<p>Es el punto de vista no s\u00f3lo macro, sino casi de sociedad sin clases. Punto dif\u00edcil de su econom\u00eda pura.<\/p>\n<p>25. \u00abA finales de la semana pasada les envi\u00e9 [a la <i>Cronicle<\/i>] <em>one copy<\/em> [de KI] con una nota en que les dec\u00eda que a\u00fan cuando mi libro sostiene ideas distintas de las suyas, dado el car\u00e1cter \u00abcient\u00edfico\u00bb de su revista, cabe esperar \u00abden alguna noticia de este primer intento de aplicar el m\u00e9todo dial\u00e9ctico a la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb [<i>some notice will be taken of this first attempt at applying the dialectic method to Political Economy<\/i>]. \u00a1Ya veremos! (<em>Nous verrons!<\/em>). En el mundo culto (me refiero, naturalmente, al sector intelectual) se da en estos momentos un gran deseo de conocer el m\u00e9todo dial\u00e9ctico y tal vez \u00e9ste es el camino m\u00e1s f\u00e1cil de conquistar a los ingleses\u00bb (Marx a Engels, 7\/11\/1867; MEW 31, pp. 379-380).<\/p>\n<p>Pese a la \u00faltima parte, admit\u00eda que se le considerara as\u00ed.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del error del \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb, el de \u00abaplicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>26. \u00abMuy interesante el libro de Fraas (1847), <i>Klima und Pflanzenwelt in der Zelt, eine Geschichte beider<\/i> [El clima y la flora en el tiempo, una historia com\u00fan]; para demostrar que el clima y la flora evolucionan en el per\u00edodo <i>hist\u00f3rico.<\/i> Es darwinista antes que Darwin y dice que las <i>especies<\/i> mismas aparecen el per\u00edodo hist\u00f3rico. Pero al mismo tiempo es agr\u00f3nomo. Afirma que el cultivo del suelo \u2013seg\u00fan su importancia\u2013 termina con la \u201chumedad\u201d tan cara a los campesinos (de ah\u00ed la emigraci\u00f3n de la flora del sur hacia el norte) y acaba por favorecer la formaci\u00f3n de estepas. Este hombre es al mismo tiempo un fil\u00f3logo erudito (ha escrito libros <i>en griego<\/i>), qu\u00edmico, agr\u00f3nomo, etc. Su conclusi\u00f3n es, en resumen, que el cultivo, cuando avanza de modo natural, sin que se le <i>domine conscientemente<\/i> (\u00e9l, como burgu\u00e9s, no llega, desde luego, a eso), deja a sus espaldas desiertos, Persia, Mesopotamia, etc., Grecia. De modo que tambi\u00e9n aqu\u00ed, inconscientemente, una tendencia socialista\u00bb (Marx a Engels, 25.3.1868).<\/p>\n<p>a) El texto es de los m\u00e1s importantes si se quiere tratar el problema econom\u00eda-ecolog\u00eda-pol\u00edtica en continuidad literaria con Marx. El texto muestra (a) que conoc\u00eda el problema; (b) que consideraba pol\u00edtico-social su soluci\u00f3n. El texto permite, adem\u00e1s, interpretar ese \u00abdominio\u00bb de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Interpretaci\u00f3n buena del asunto del desarrollo de las fuerzas de producci\u00f3n. Esto, m\u00e1s [ilegible] (que, adem\u00e1s, se refiere a lo mismo emp\u00edricamente) refuta a Mart\u00ednez Alier.<\/p>\n<p>27. [<em>Entwicklung<\/em> traducida]<\/p>\n<p>\u00abLa charlataner\u00eda acerca de la necesidad de probar el concepto de valor se basa exclusivamente en ignorancia completa, tanto de la cosa de que se trata cuanto del m\u00e9todo de la ciencia.\u00bb (Marx a Kugelmann, 11.7.1868; MEW 32, p. 553).<\/p>\n<p>Eso est\u00e1 bien y es sabido desde Arist\u00f3teles. Pero lo que sigue es p\u00e9simo Hegel:<\/p>\n<p>\u00abLa ciencia consiste precisamente en desarrollar c\u00f3mo se impone la ley del valor. De modo que si se pretendiera \u00abexplicar\u00bb desde el principio todos los fen\u00f3menos que puede contradecir a la ley, hab\u00eda que suministrar la ciencia antes de la ciencia\u00bb (Ibid, p. 553).<\/p>\n<p>Pero es traducible: quiere decir que primero la ley se da m\u00e1s abstractamente, luego menos, y que lo que \u00e9l considera ciencia es el proceso de concreci\u00f3n, que es limitaci\u00f3n. Pero le faltan estos conceptos de sentido com\u00fan. Y tiene raz\u00f3n al pensar \u2013con sus tecnicismos\u2013 que la econom\u00eda burguesa hace universal un falso abstracto, lo concreto de ahora. Se equivoca al ignorar futura capacidad abstractiva. La econom\u00eda burguesa tiende a ser ideol\u00f3gica por lo que no dice, como Kelsen.<\/p>\n<p>28. Ciencia e ideolog\u00eda<\/p>\n<p>\u00abPuesto que el mismo proceso de pensamiento nace de la situaci\u00f3n, puesto que \u00e9l mismo es <i>un proceso de la naturaleza<\/i>, el pensamiento que realmente entiende no puede ser sino el mismo siempre, sin diferenciarse m\u00e1s que en grado, por la madurez de su desarrollo, lo que supone tambi\u00e9n la del \u00f3rgano con el que se piensa. Todo lo dem\u00e1s es desatino\u00bb (Marx a Kugelmann, 11.7.1868; MEW 32, p.553).<\/p>\n<p>Antiideol\u00f3gico, en la euforia.<\/p>\n<p>29. Evoluci\u00f3n a \u00abeconom\u00eda positiva\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo poniendo en el lugar de los conficting dogmas los <em>conflicting facts<\/em> y las contraposiciones reales que constituyen su trasfondo oculto es posible transformar la econom\u00eda pol\u00edtica en una ciencia positiva\u00bb (Marx a Engels, 10.10.1868 (MEW 32, p.181).<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n en un momento alto de su trabajo.<\/p>\n<p>30. Marx a Engels, 18.11.1868 (MEW 32, p. 206). No subrayar s\u00f3lo la precipitaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la buena orientaci\u00f3n metodol\u00f3gica.<\/p>\n<p>31. \u00abEn su \u00faltima conferencia en Edimburgo, en la que se volvi\u00f3 a manifestar m\u00e1s materialista que los \u00faltimos a\u00f1os, Huxley ha dejado abierta, tambi\u00e9n esta vez, una nueva puerta trasera. Mientras observamos y pensamos realmente, no podemos salir del materialismo. Pero todo esto desemboca en la relaci\u00f3n causa y efecto, y \u201cvuestro gran compatriota Hume\u201d ha probado que esas categor\u00edas no tienen nada que ver con las cosas en s\u00ed. Ergo, son libres de querer lo que quer\u00edan q.e.d.\u00bb (Marx a Engels, 12.12.1868; MEW 32, p. 229).<\/p>\n<p>Documento importante por la tendencia engelsiana.<\/p>\n<p>Interesante la insinuaci\u00f3n contra la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Se refiere a Thomas Henry Huxley, <em>On the physical.<\/em>.. Conferencia 8\/11\/1868<\/p>\n<p>32. \u00abPartiendo de la lucha por la vida en la sociedad inglesa \u2013la guerra de todos contra todos, <i>bellum omnes contra omnes\u2013<\/i>, Darwin ha sido llevado a descubrir que la lucha por la vida es la ley dominante en la vida \u201canimal\u201d y vegetal. Pero el movimiento darwinista, por el contrario, ve en ello una raz\u00f3n decisiva para que la sociedad humana no se emancipe nunca de su animalidad\u00bb (Marx a Laura y Paul Lafargue, 15.2.1869; MEW 32, p .592).<\/p>\n<p>a) Marx admite que la g\u00e9nesis de la idea de Darwin no empece a su acierto; b) distingue t\u00e1citamente entre ciencia y pol\u00edtica; c) rechaza t\u00e1citamente la inferencia ab esse ad debet; d) texto de mucha importancia para mostrar que es un error imputar a Marx economicismo. El esquema mental es el mismo: hay papel activo de la cultura, de la artificialidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s, en general, concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre-naturaleza.<\/p>\n<p>El texto documenta, por una parte, el l\u00edmite del naturalismo de Marx. Por otra, un efecto bueno del hegelismo, que permite pensar por \u00ab<em>Aufhebung<\/em>\u00bb. Consiguientemente, el indeterminismo.<\/p>\n<p>33. \u00ab(&#8230;) El primer impulso de Newton se convierte en un primer calentamiento. A pesar de ello esta teor\u00eda se presenta como la consumaci\u00f3n m\u00e1s refinada y suprema del materialismo, y estos caballeros prefieren construirse un mundo que empieza en el absurdo y termina en el absurdo que descubrir en esas consecuencias absurdas la prueba de que no conocen su supuesta ley natural m\u00e1s que a medias\u00bb (Engels a Marx, 21.3.1869 [MEW 32, pp. 286-287).<\/p>\n<p>a) Contra la termodin\u00e1mica por (a) ate\u00edsmo, (b) creencia en el sentido del mundo.<\/p>\n<p>a\u2019) Engels presuponiendo sentido al cosmos: E \u2192 M, 21.3.1869. Y en contra la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>34. \u00abLange es tan ingenuo que llega a decir que me muevo \u201ccon ins\u00f3lita libertad\u201d en el material emp\u00edrico. No tiene ni idea de que ese \u201clibre movimiento en el material\u201d no es sino una par\u00e1frasis del<i> m\u00e9todo<\/i> de tratar el material, a saber, el <i>m\u00e9todo dial\u00e9ctico.<\/i>\u00bb (Marx a Kugelmann, 27\/6\/1870; MEW 32, 668)<\/p>\n<p>Important\u00edsimo paso, en el que el m\u00e9todo queda presentado como de \u00abexposici\u00f3n\u00bb. <em>Bearbeitung<\/em> en otros lugares.<\/p>\n<p>35. \u00abMe hab\u00edan mandado desde San Petersburgo todo un paquete de libros y publicaciones oficiales, pero ha sido robado, probablemente por el gobierno ruso (&#8230;) material absolutamente necesario para el cap\u00edtulo del volumen segundo en el que estudio la propiedad de la tierra, etc. en Rusia.\u00bb (Marx a Piotr Lavrovich Lavrov, 11\/2\/1875).<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n de la opini\u00f3n ortodoxa sobre la posici\u00f3n de Marx acerca de Rusia.<\/p>\n<p>36. \u00abCuando estuve con usted anteayer se me olvid\u00f3 comunicarle una noticia importante que tal vez no conozca. El fisi\u00f3logo Traube de Berl\u00edn ha conseguido fabricar c\u00e9lulas artificiales. Desde luego que no son todav\u00eda como las c\u00e9lulas naturales; no tienen n\u00facleo\u00bb (Marx a Engels, 18.6.1875).<\/p>\n<p>a) Interesante para entender el progresismo, parec\u00edan acumularse los descubrimientos \u00abdefinitivos\u00bb. En realidad, Traube produjo gotas de substancias qu\u00edmicas que estaba rodeadas por una membrana superficial semipermeable. Que es su aportaci\u00f3n al estudio de la presi\u00f3n osm\u00f3tica.<\/p>\n<p>b) Sobre Traube. La expectativa prometeica en la ciencia.<\/p>\n<p>La <em>Dynamische<\/em>&#8230; (1877) de Moses muestra que todos se sintieran atra\u00eddos por la cosmolog\u00eda, a causa: a) del progreso grande del 2-XIX; y b) por su intuibilidad.<\/p>\n<p>37. Marx a Schott, 3.11.1877. Sobre crisis final de K y de Marx (MEW 34, p.307).<\/p>\n<p>Notas: 1) Ergo en 1877, pensaba que KII-KIII y TM [<i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>] ser\u00edan dos vol\u00famenes. 2) En realidad, este pasado es el \u00fanico indicio de crisis.<\/p>\n<p>38. Marx a Danielson, 15.11.1878. Sobre crisis final (MEW 34, p.359).<\/p>\n<p>La crisis se presenta aqu\u00ed por causas de inter\u00e9s intelectual: puesto que el suyo era la revoluci\u00f3n, y eso la historia ni la ciencia pura, \u00bfpara qu\u00e9 terminar <i>Das Kapital<\/i>, basado en Inglaterra, en el viejo capitalismo?<\/p>\n<p>39. Sobre crisis final. Arranque que se podr\u00eda considerar depresivo:<\/p>\n<p>\u00abEn la velocidad del progreso econ\u00f3mico los Estados Unidos han superado ampliamente a Inglaterra, aunque todav\u00eda est\u00e1 detr\u00e1s de ella por lo que hace a la santidad de riqueza apropiada; pero, al mismo tiempo, las masas son m\u00e1s activas y tienen en sus manos mayores medios pol\u00edticos para rechazar<i> la<\/i> forma de un progreso que se realiza a costa de ellas.\u00bb\u00a0(Marx a Danielson, 10\/4\/1879; MEW 24, 370).<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 desenga\u00f1ado de la clase obrera inglesa.<\/p>\n<p>Luego viene un importante p\u00e1rrafo que, tras un adorno de probable racionalizaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo depresivo, declara abiertamente la falta de ganas de publicar y a\u00f1ade su explicaci\u00f3n (MEW 34, pp.370-371).<\/p>\n<p>Aunque la explicaci\u00f3n parece s\u00f3lo por causas superficiales, hay mucho fondo: la novedad de la situaci\u00f3n est\u00e1 vivida como algo de ra\u00edces. As\u00ed se ve por el \u00faltimo p\u00e1rrafo, que da dimensi\u00f3n \u00abte\u00f3rica\u00bb al escrito (MEW 34, p.372).<\/p>\n<p>Inapelable por lo que hace al estado de \u00e1nimo. Hay al final un uso de \u00abprogreso\u00bb que no parece del todo claro, aunque s\u00ed muestra persistencia de nociones; es el curso de una comparaci\u00f3n USA-Rusia (MEW 34, pp.374-375).<\/p>\n<p>40. Marx\/Engels, Circular a Bebel etc., 17-18\/9\/1879. Es muy buen lugar de la confusi\u00f3n: <em>pathos<\/em> cient\u00edfico para doctrina revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>41. \u00abLiebknecht, luego de su gran metedura de pata en la transacci\u00f3n con los lassalleanos, ha abierto de par en par las puertas a todos esos semihombres (los de Z\u00fcrich y su medio) preparando as\u00ed, <em>malgr\u00e9 lui<\/em>, una desmoralizaci\u00f3n en el partido que s\u00f3lo se pudo superar por la ley contra los socialistas\u00bb (Marx a Sorge, 19\/9\/1879).<\/p>\n<p>Es una versi\u00f3n grotesca de la tesis del tanto mejor.<\/p>\n<p>42. Marx a Ferdinand D.N, 27.6.1880, (MEW 34, p. 447).Sobre crisis final. Claro: \u00ab<em>Entwicklung<\/em>\u00bb quiere decir <i>hist\u00f3rica<\/i>.<\/p>\n<p>43. Marx a Danielson, 12.9.1880. Est\u00e1 primero la declaraci\u00f3n de las causas f\u00edsicas y familiares de la inactividad te\u00f3rica (MEW 34, p. 463).<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s adelante, hay una explicaci\u00f3n impl\u00edcita de su paralizaci\u00f3n. Esa vez parece aludir a la constituci\u00f3n de un capitalismo internacional:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) Pero pese a la quiebra de algunos bancos provinciales escoceses e ingleses, ha faltado completamente el punto culminante de las anteriores grandes crisis peri\u00f3dicas inglesas, el crack de la Bolsa de Londres. Este hecho<i> totalmente extraordinario<\/i>, la falta de lo que con raz\u00f3n se llama <i>p\u00e1nico del dinero<\/i>, se tiene que atribuir a un encadenamiento de circunstancias cuyo an\u00e1lisis en este momento me llevar\u00eda muy lejos. Pero una de las circunstancias m\u00e1s decisivas ha sido la siguiente: el interesante drenaje de metales nobles de 1879 qued\u00f3 compensado en gran medida por la colaboraci\u00f3n de la Banque de France y de la Deutsche Reichesbank. Por otra parte, la repentina reanimaci\u00f3n de los Estados Unidos actu\u00f3 como un deus ex machina desde la primavera de 1879\u00bb (MEW 34, 463-464).<\/p>\n<p>No olvidar, de todos modos, que pod\u00eda tratarlo, dentro de su viejo esquema, sub Mercado mundial. Creo&#8230;<\/p>\n<p>44. \u00abLa posibilidad abstracta de que la humanidad llegue a ser tan numerosa que haya que poner limitaciones a su aumento <i>est\u00e1 dada<\/i>. Y si una vez la sociedad comunista se viera obligada a regular la producci\u00f3n de seres humanos igual que habr\u00e1 regulado la producci\u00f3n de cosas, ella precisamente y s\u00f3lo ella ser\u00e1 la que lleve a cabo una cosa as\u00ed sin dificultades\u00bb (Engels a Kautsky, 1.2.1881).<\/p>\n<p>Es evidente que para Engels, a diferencia de lo que piensa Harich, la falta de dificultades arraiga en la libertad.<\/p>\n<p>45. \u00abEl sue\u00f1o de la ruina inminente del mundo anim\u00f3 a los cristianos primitivos en su lucha contra el imperio universal romano y les di\u00f3 la certeza de la victoria. La comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la descomposici\u00f3n inevitable, que constantemente procede ante nuestros ojos, del orden social dominante y las masas cada vez m\u00e1s azotadas en sufrimiento por los viejos fantasmas gubernamentales, as\u00ed como el desarrollo positivo de los medios de producci\u00f3n, en gigantesco progreso [MSL: ni siquiera las fuerzas productivas, sino los medios], todo eso basta como garant\u00eda de que con el momento del estallido de una revoluci\u00f3n realmente proletaria quedar\u00e1 dadas tambi\u00e9n las condiciones de su modus operandi inmediato y directo, que seguro no ser\u00e1 id\u00edlico.\u00bb\u00a0(Marx a Nieuwenhuis, 22\/2\/1881)<\/p>\n<p>La curiosa involuntario confesi\u00f3n de la analog\u00eda funcional de la religi\u00f3n y su \u00abciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Y la confusi\u00f3n final: esto est\u00e1 escrito poqu\u00edsimo antes que la carta a Vera Sas\u00falich, y lleva el objetivismo hegeliano al m\u00e1ximo. No se puede hablar de cambio.<\/p>\n<p>46. \u00abNecesito descanso absoluto, <i>s\u00f3lo con tu familia, n\u00ba 11, Boulevard Thires<\/i>. Tuyo, O(ld=) N (ick)\u00bb.\u00abEntiendo por \u201cdescanso\u201d, \u201cvida familiar\u201d, el \u201cruido de los ni\u00f1os\u201d, ese \u201cmundo microsc\u00f3pico\u201d que es mucho m\u00e1s interesante que el \u201cmacrosc\u00f3pico\u201d\u00bb (Marx a Jenny Longuet, desde Cannes, 4.6.1882).<\/p>\n<p>Una macrosc\u00f3pico y microsc\u00f3pico con tono emocional contrapuesto incluso al uso de \u00abmicrocosmos\u00bb en los borradores da Vera Zas\u00falich.<\/p>\n<p>Aunque creo que nunca lleg\u00f3 a serenidad \u00absabia\u00bb, ten\u00eda ya ciertos elementos al final. O la tuvo siempre, aunque en contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>47. Darwin<\/p>\n<p>\u00abEn el Darwin, al que he vuelto a echar un vistazo, me divierte lo que dice de que aplica la teor\u00eda \u201cde Malthus\u201d <i>tambi\u00e9n<\/i> a plantas y animales, como si en el caso del Malthus el no consistiera en que la teor\u00eda <i>no<\/i> se aplica a plantas y animales, sino s\u00f3lo a seres humanos \u2013con la progresi\u00f3n geom\u00e9trica\u2013 en contraposici\u00f3n a plantas y animales. Es notable como reconoce Darwin, entre bestias y plantas, su sociedad inglesa, con su divisi\u00f3n del trabajo, su competencia, su apertura de nuevos mercados, sus \u201cinventos\u201d y su malthusiana \u201clucha por la existencia\u201d\u00bb. Es el <i>bellum omnium contra omnes<\/i> de Hobbes y recuerda al Hegel de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, que llama a la sociedad burguesa \u201creino animal espiritual\u201d, mientras que en la obra de Darwin el reino animal figure como sociedad burguesa\u00bb (Marx a Engels, 18\/6\/1882; MEW 30, p. 249).<\/p>\n<p>El Marx anterior a 1857 cita m\u00e1s la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> que la <i>L\u00f3gica<\/i>, al contrario que luego.<\/p>\n<p>48. Asunto Podolinski:<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa sabes mejor que yo hasta qu\u00e9 punto somos capaces de dilapidar como reservas de energ\u00eda el carb\u00f3n, los minerales, los bosques, etc. Desde ese punto de vista, la caza y la pesca se presentan tambi\u00e9n no como una fijaci\u00f3n de calor solar nuevo, sino como consumo y hasta comienzo del desperdicio de la energ\u00eda solar previamente acumulada.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s: la planta hace inconscientemente lo que el hombre hace intencionalmente. Las plantas \u2013como se sabe desde hace una eternidad\u2013 son las grandes absorbentes y almacenadoras del calor solar en una forma modificada. As\u00ed, pues, el hombre, por el trabajo, en la medida en que fija el calor solar (cosa que ocurre no pocas veces en la industria e incluso en otros campos), llega a unir las funciones naturales del animal que consume energ\u00eda con las de la planta, que la recoge (fotovoltaico)<\/p>\n<p>A partir de su important\u00edsimo descubrimiento, Podolinski ha tomado el camino equivocado porque ha querido encontrar una nueva prueba cient\u00edfico-natural del acierto del socialismo, y ha mezclado as\u00ed lo f\u00edsico y lo econ\u00f3mico.\u00bb (Engels a Marx,19.12.1882)<\/p>\n<p>Claro que no por esto deja Engels de ser un progresista. Pero ver la rectificaci\u00f3n del 22.12.1882.<\/p>\n<p>49. K2, K3. Despiste inicial.<\/p>\n<p>\u00abHe encontrado el manuscrito de la \u201cZirkulation des Kapitals\u201d y del 3er libro, \u201cDie Gestaltungen des Gesamtprozess\u201d, unas 1.000 p\u00e1ginas in folio. Es imposible decir ya ahora si el manuscrito puede ir a la imprenta en su actual estado. En cualquier caso, tendr\u00e9 que copiarlo, porque es un primer borrador. Ma\u00f1ana finalmente tendr\u00e9 tiempo para dedicar unas horas a repasar todos los manuscritos que nos ha dejado el Moro. Se trata ante todo de un compendio de dial\u00e9ctica que desde hace tiempo quer\u00eda llevar a cabo [1]. Pero siempre mantuvo secreta para nosotros la situaci\u00f3n de sus trabajos [2]; sab\u00eda que si se hubiera conocido lo que ten\u00eda ya listo se la habr\u00eda insistido hasta que diera permiso para publicarlo. Todo esto entre nosotros, porque yo no tengo derecho a publicar nada si Tussy, que es mi co-ejecutora literaria\u00bb (Engels a Pjotr Lawrowitsch Lawrow, Londres, 2.4.1883. MEW 36, p.3).<\/p>\n<p>(1) Engels no sab\u00eda nada de los \u00ab\u00faltimos\u00bb trabajos de Marx, es decir, de casi todo.<\/p>\n<p>(2) De todos modos, sab\u00eda que no sab\u00eda.<\/p>\n<p>Y eso a pesar de las consultas.<\/p>\n<p>Y del <i>Abri<\/i><i>\u03b2 <\/i><i>der Dialektik <\/i>[Compendio de la dial\u00e9ctica], nunca m\u00e1s se supo.<\/p>\n<p>50. K2, K3. Cautela en el despiste.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) del <i>Capital<\/i>, pero no puedo decir en qu\u00e9 estado: 1.000 p\u00e1ginas de manuscritos que leer. Pero no diga todav\u00eda nada en el peri\u00f3dico; en cuanto le pueda decir algo seguro, le mandar\u00e9 cosa aut\u00e9ntica\u00bb (Engels a Eduard Bernstein, London, 14\/4\/1883; MEW 36, 9).<\/p>\n<p>Un mes justo de la muerte de Marx No parece haber le\u00eddo. Pero su expresi\u00f3n hace que posteriores optimismos resulten f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>51. \u00abY ahora, a mis 63 a\u00f1os, con la jiba llena de mi trabajo propio y con la perspectiva de un a\u00f1o de trabajo [1] en el volumen (<em>Band<\/em>) II del Capital y otro a\u00f1o para la biograf\u00eda de Marx junto con la historia del movimiento socialista alem\u00e1n del 43 al 63 y la de la Internacional del 64 al 72, tendr\u00eda yo que esta loco para cambiar mi tranquilo asilo por lugares en los que hubiera que intervenir en reuniones y en la lucha period\u00edstica, con lo que ya basta para que se te enturbie inevitablemente la mirada clara\u00bb (Engels a August Bebel, London 30\/4\/1883, MEW 36, p. 21)<\/p>\n<p>(1) Despiste completo al mes de la muerte de Marx (y medio).<\/p>\n<p>52. K2, K3. Despiste inicial:<\/p>\n<p>\u00abEl manuscrito del II volumen (Band) est\u00e1 terminado antes de 1873, probablemente ya antes de 1879. Est\u00e1 escrito con letra alemana, mientras que a partir de 1873 Marx us\u00f3 exclusivamente letras latinas\u00bb (Engels a August Bebel, London, 30\/4\/1883. MEW 36, 22).<\/p>\n<p>Sab\u00eda tan poco de esos papeles, que para fecharlos aproximadamente tiene que recurrir a ese criterio.<\/p>\n<p>53. \u00abEl 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) me va a dar un trabajo imponente, por lo menos el libro II. Hay un texto <i>completo<\/i>, del a\u00f1o 1868 m\u00e1s o menos, pero no es m\u00e1s que un <i>brouillon<\/i>. pero adem\u00e1s hay tres, si no cuatro, reelaboraciones que proceden de per\u00edodos diversos, pero ninguna de ellas est\u00e1 completa. No ser\u00e1 ning\u00fan trabajo f\u00e1cil entresacar de eso un texto definitivo. El libro 3\u00ba est\u00e1 concluido desde 1869\/1870 y no se ha vuelto a tocar desde entonces. Pero donde trata de la renta de la tierra tendr\u00e9 que traer a colaci\u00f3n sus extractos rusos, a causa de las notas, los datos y los ejemplos. Tal vez pueda construir una parte del volumen (<em>Bandes<\/em>) 3\u00ba a base del manuscrito de 1858\/1862 [1] (cuyo comienzo apareci\u00f3 en Berl\u00edn en 1859), el cual lleva al final de cada cap\u00edtulo la historia cr\u00edtica de los puntos te\u00f3ricos estudiados en casa caso\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 22\/5\/1883, MEW 36, p. 32).<\/p>\n<p>(1) O son los <i>Grundrisse<\/i> o, m\u00e1s probablemente (ya que <i>Zur Kritik<\/i> ser\u00eda su comienzo) el manuscrito perdido del que procede el \u00abcap. VI\u00bb.<\/p>\n<p>Pero lo de la historia hace pensar al manuscrito 1861-1863.<\/p>\n<p>No, porque Engels dice a Laura en 31\/3\/1884 que acaba de encontrar \u00e9ste.<\/p>\n<p>54. \u00abHemos de cargar hasta marzo pr\u00f3ximo con la casa de Marx, de modo que no hay por qu\u00e9 precipitarse en la mudanza y los planes de futuro. Aparte de que es obra de romanos poner en orden este legado. Lo que me asombra es que Marx ha salvado casi todos los papeles, las cartas y los manuscritos incluso de antes del per\u00edodo del 48: es un material estupendo para la biograf\u00eda, que desde luego escribir\u00e9, y que, entre otras cosas, ser\u00e1 tambi\u00e9n la historia de la \u00ab<em>N Rh Ztg<\/em> y del movimiento del 48\/49 en el Bajo Rhin, la historia del piojoso exilio londinense de 1849\/1852 y la de la Internacional. Ante todo hay que editar el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) del \u201cCapital\u201d, que no es ninguna broma. Hay 4-5 redacciones del Libro (<em>Buch<\/em>) 2\u00ba, s\u00f3lo la primera de las cuales es completa, y las posteriores s\u00f3lo empezadas; costar\u00e1 trabajo, trat\u00e1ndose de un hombre como M (arx), que pesaba cada palabra en balanza de platero. Pero es para m\u00ed un trabajo agradable, porque vuelvo a estar con mi viejo camarada\u00bb (Engels a Johann Philipp Becker, London 22.5.1883, MEW 36,p.28).<\/p>\n<p>Aunque ya sabe que es mucho trabajo, parece creerlo incidental en su actividad.<\/p>\n<p>55. K2, K3:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) <i>escribir en limpio<\/i> todo el volumen (<em>Band<\/em>) 2\u00ba\u00bb (Engels a Eduard Berstein, London, 12-13\/6\/1883, MEW 36, p.36).<\/p>\n<p>Error tras la sorpresa I.<\/p>\n<p>56. \u00abA la muerte del pobre Moro, Tussy me dijo, en respuesta a una pregunta m\u00eda, que ella y yo ten\u00edamos que decidir acerca de todos sus escritos y publicar lo que hay que publicar, en particular el 2\u00ba vol. (<em>Band<\/em>) y los trabajos matem\u00e1ticos\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 24.6.1883; MEW 36, p. 42)<\/p>\n<p>Casi previo a la sorpresa.<\/p>\n<p>57. K 2, K3. El retraso:<\/p>\n<p>\u00abSi no hubiera sido por la masa de material norteamericano y ruso (s\u00f3lo en estad\u00edsticas rusas hay 2 metros c\u00fabicos de libros), el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) estar\u00eda impreso hace mucho tiempo. Esos estudios de detalle le han frenado mucho tiempo. Como siempre, todo ten\u00eda que estar completo hasta la misma fecha, mientras que ahora todo se reduce a nada, salvo sus extractos, en los que hay que esperar que, seg\u00fan su costumbre, se encuentren muchas glosas cr\u00edticas utilizables para las notas del volumen 2\u00ba (<em>Band<\/em>)\u00bb (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 29.6.1883, MEW 36, 46)<\/p>\n<p>No eran estudios de detalle, aunque es acertada la observaci\u00f3n sobre el perfeccionismo de Marx.<\/p>\n<p>Engels se equivoca sobre la causa del retraso que, a primera vista (optimista) ser\u00eda el libro II, como luego dir\u00e1 Engels. Pero yo creo en las dos cosas.<\/p>\n<p>58. K2, K3. Retraso de Engels. Preferencias:<\/p>\n<p>\u00abEl manuscrito de usted me llega oportunamente: precisamente ayer termin\u00e9 la redacci\u00f3n final de la 3\u00aa edici\u00f3n alemana del <i>Capital <\/i>y me he propuesto pasar a la redacci\u00f3n del 2\u00ba volumen (<em>Bandes<\/em>), en cuanto que vuelva de la playa. Su obra ha llegado, pues, en el momento precisamente en que tengo algo de tiempo\u00bb (Engels a Gabriel Deville, London, 12.8.1883. MEW 36, p.48).<\/p>\n<p>Estaba a punto de irse a descansar. El 19 estaba ya seguro en Eastbourne desde donde escribi\u00f3 a Laura. Lleg\u00f3 a Eastbourne el 17\/8 y se detuvo all\u00ed hasta el 14\/9.<\/p>\n<p>O sea: tras la sorpresa I, o gruesa, llegan las vacaciones.<\/p>\n<p>59. \u00abTe preguntar\u00e1s que c\u00f3mo es posible que me ocultara, precisamente a m\u00ed, hasta donde hab\u00eda llegado el asunto. Muy sencillo: si yo lo hubiera sabido, no le habr\u00eda dejado en paz ni de d\u00eda ni de noche, hasta conseguir que lo terminara e imprimiera. Marx lo sab\u00eda mejor que nadie; y sab\u00eda adem\u00e1s que en el peor de los casos, que es el que se ha presentado, yo pod\u00eda editar el manuscrito, seg\u00fan su esp\u00edritu, cosa que \u00e9l mismo dijo a Tussy\u00bb (Engels a August Bebel, Eastbourne, 30\/8\/1883; MEW 36, 56).<\/p>\n<p>Segunda sorpresa.<\/p>\n<p>60. <i>K 2, K 3<\/i>. Valoraci\u00f3n. A\u00fan no decisi\u00f3n final manuscritos:<\/p>\n<p>\u00abEl 2\u00ba volumen del Capital me va a dar todav\u00eda bastante trabajo. La mayor parte del manuscrito data de antes de 1868 y a trozos es puro <em>brouillon<\/em>. El libro segundo decepcionar\u00e1 mucho a los socialistas vulgares, porque contiene casi exclusivamente investigaciones estrictamente cient\u00edficas y muy delicadas sobre cosas que ocurren dentro de la misma clase capitalista, y absolutamente nada con que se pueda fabricar consignas y declamaci\u00f3n\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 18.9.1883, MEW 36, p. 61).<\/p>\n<p>Todav\u00eda piensa en el manuscrito IV (antes de 1868) como base, en vez de II + VIII.<\/p>\n<p>61. <i>K 2, K 3<\/i>. Enfermedad y reorientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay este 2\u00ba volumen! No sabe usted, querido amigo, lo que me pesa!. Pero he perdido seis meses por causa de mi maldita enfermedad. Y tampoco podr\u00e9 ponerme en serio antes de la mitad de marzo, porque hasta entonces tendr\u00e9 que ir ordenando todos estos libros, papeles, peri\u00f3dicos,etc y no puedo hacerlo sin cansarme m\u00e1s que unas pocas horas al d\u00eda\u00bb. (Engels a Piotr Lawrovich Lawrow, London, 5.2.1884, MEW 36, p. 99).<\/p>\n<p>La enfermedad y los papeles son su argumento m\u00e1s importante (contra la idea de Rubel), pero lo esencial es que Engels necesit\u00f3 digerir el hallazgo.<\/p>\n<p>62. \u00abTengo ante m\u00ed unos 60 pliegos (de 16 p\u00e1ginas de imprenta cada uno) de manuscritos viejos de Marx y m\u00edos de los a\u00f1os 1845-1848. S\u00f3lo fragmentos se podr\u00eda publicar de todo ello, pero no puedo ponerme a trabajarlos hasta que haya terminado con el manuscrito del 2\u00ba volumen del <i>Capital<\/i>. As\u00ed, pues, no hay m\u00e1s remedio que esperar\u00bb (Engels a Piotr Lawrowich Lawrow, London, 5\/2\/1884; MEW 36, 99).<\/p>\n<p>S\u00f3lo paulatinamente ha ido viendo Engels el orden de importancia entre las cosas.<\/p>\n<p>63. \u00abDentro de dos semanas podr\u00e9 aplicarme en serio al 2\u00ba volumen del Capital: ser\u00e1 un trabajo de romanos, pero me alegra ya pensar en ello\u00bb (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 7.3.1884 MEW 36, p.124)<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s ser\u00e1 el 21\/3\/1884. Aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Marx.<\/p>\n<p>64. K2, K3. Reorientaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abCon Meissner me he puesto de acuerdo en editar primero separadamente el 2\u00ba libro del <i>Capital<\/i>, a lo que seguir\u00e1n el 3\u00ba y las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> como 2\u00aa mitad del 2\u00ba volumen. As\u00ed todo d ir\u00e1 m\u00e1s deprisa\u00bb (Engels a Karl Kautsky. London, 24\/3\/1884, MEW 36, p.129).<\/p>\n<p>Al ver tan corta esa 2\u00aa mitad, es que est\u00e1 pensando en el manuscrito de 1861-1863, el cual tiene de las dos cosas. (Comprobar).<\/p>\n<p>65. \u00abMe he puesto de acuerdo con Meissner en que hay que publicar primero y por separado el libro 2\u00ba [1] (proceso de circulaci\u00f3n del capital); podr\u00e9 empezar en cuanto que est\u00e9 terminado el trabajo <i>grosero<\/i>. Luego vendr\u00e1 el libro 3\u00ba, junto con las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>, extenso trabajo cr\u00edtico que he encontrado ahora y que representa una parte del primer manuscrito del <i>Capital <\/i>(1862)\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 31.3.1884; MEW 36, p.131)<\/p>\n<p>(1) \u00bfPrimera noticia? Evidentemente, sigue despistado respecto de la extensi\u00f3n del <i>K III<\/i>. \u00bfNo hab\u00eda visto a\u00fan las cosas de Danielson? S\u00ed, pero las cre\u00eda estudio de detalle ya in\u00fatil.<\/p>\n<p>66. Preferencias:<\/p>\n<p>\u00abLuego de eso empieza inmediatamente el volumen II, luego las siguientes revisiones. 1\u00aa vuestra \u201cMis\u00e8re\u201d; 2\u00aa Notas y pr\u00f3logos para la francesa, 3\u00aa revisi\u00f3n de la traducci\u00f3n inglesa, que ahora va a avanzar mucho. Adem\u00e1s, 4\u00ba, m\u00e1s \u201cD\u00fchring\u201d y lo que me llegue de Francia para revisi\u00f3n\u00bb (Engels a K. Kautsky, London, 11.4.1884. MEW 36, p. 133).<\/p>\n<p>Despiste grande, proclamo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ordenar la casa de Marx para su desalojo, liquidar correspondencia, etc, Engels escribi\u00f3 <i>El origen<\/i> antes de ponerse en serio. Por cierto, que lo considera simple resumen de Morgan.<\/p>\n<p>67. K2, K3 \u00bfPreferencia y despistes?<\/p>\n<p>\u00abEstoy cargado de trabajo con la revisi\u00f3n de ese texto alem\u00e1n y del Capital ingl\u00e9s, de modo que me gustar\u00eda saber c\u00f3mo he de organizarme para no perder el tiempo in\u00fatilmente. Pues tengo que ponerme de una vez al 2\u00ba volumen, y ya me est\u00e1n anunciando de Z\u00fcrich la necesidad de una 2\u00aa edici\u00f3n de mi D\u00fchring y una 4\u00aa de mi \u201cGuerra de los campesinos\u201d, lo que quiere decir nuevas revisiones y pr\u00f3logos\u00bb (Engels a Paul Lafargue, London, 18.4.1884. MEW 36, p. 140<\/p>\n<p>A m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, no se ha puesto al trabajo, aunque siente la necesidad.<\/p>\n<p>68. Semidespiste:<\/p>\n<p>\u00abEl libro II aparecer\u00e1 probablemente por separado.\u00bb (Engels a Ludwig Kugelmann, London, 4\/5\/1884. MEW 36, 144).<\/p>\n<p>Ha pasado m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, pero sigue con un despiste completo. O ya no completo, pero casi.<\/p>\n<p>69. <i>K2, K3<\/i>.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto que suelte el \u00faltimo cap\u00edtulo [del <em>Urspurng<\/em>] y ordene unas cuantas cosas en la casa \u2013libros,etc.\u2013, la emprender\u00e9 con el 2\u00aa volumen del Capital, de d\u00eda, y por la <i>noche<\/i>, ante todo, vuestra <i>Mis\u00e8re de la Philosophie<\/i>, junto con notas y pr\u00f3logo. Esa distribuci\u00f3n es no s\u00f3lo \u00fatil, sino tambi\u00e9n absolutamente necesaria, porque la escritura de Marx no se puede estudiar mucho tiempo con l\u00e1mpara si uno no est\u00e1 empe\u00f1ado en quedarse ciego\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 23.5.1884, MEW 36, pp.148-149).<\/p>\n<p>A\u00fan no se da cuenta<\/p>\n<p>70. K2, K3. A\u00fan no se da cuenta:<\/p>\n<p>\u00abAhora voy a empezar con el 2\u00ba volumen del Capital trabajando en \u00e9l durante el d\u00eda; las veladas ser\u00e1n para la revisi\u00f3n de las varias traducciones ya en curso o anunciadas. El escrito que acabo de terminar ser\u00e1 por mucho tiempo mi \u00faltimo trabajo aut\u00f3nomo.\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 26.5.1884, MEW 36, p. 154).<\/p>\n<p>A Kautsky, etc, lo llam\u00f3 resumen de Morgan, o incluso \u00abel Morgan\u00bb<\/p>\n<p>Conciencia insuficiente de legado.<\/p>\n<p>71. K2, K3. Recapacitaci\u00f3n final:<\/p>\n<p>\u00abEntre los papeles de Marx he encontrado varios diarios de marcha militares, y cosas semejantes, sobre columnas alemanas en Suiza; probablemente son parte de los papeles que t\u00fa dices. Tal vez encuentre m\u00e1s. Todo est\u00e1 seguro aqu\u00ed, aunque en completo desorden todav\u00eda. Por el momento no tengo m\u00e1s remedio que meter todo el correo, etc en un gran caj\u00f3n, hasta que tenga tiempo de seleccionarlo y mirarlo. Ahora es absolutamente necesario establecer en texto imprimible y escritura legible los vol\u00famenes finales del <i>Capital<\/i>. Yo soy entre todos los vivos el \u00fanico que puedo hacer ambas cosas. Si yo estirara la pata antes de terminarlo, nadie m\u00e1s podr\u00eda descifrar esos papeles que Marx mismo era muchas veces incapaz de leer, a diferencia de su mujer y de m\u00ed. Las cartas, en cambio, est\u00e1n en una escritura que pueden leer tambi\u00e9n otros\u00bb (Engels a Johann Philipp Becker, London, 20.6.1884. MEW 36, pp.162-163<\/p>\n<p>Los papeles militares, por la personalidad de B. \u00abel \u00fanico general revolucionario alem\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la \u00fanica declaraci\u00f3n formal de cambio de plan con los papeles p\u00f3stumos. Ahora ya deb\u00eda de estar en claro acerca de la importancia de los papeles y de su volumen.<\/p>\n<p>72. \u00ab(&#8230;) Tu punto de vista desemboca en la idea de que la producci\u00f3n, aunque determina ahora la instituci\u00f3n social, no lo ha hecho antes de la producci\u00f3n capitalista, porque las herramientas no hab\u00edan cometido a\u00fan el pecado original. Al decir medios de producci\u00f3n dices sociedad, y sociedad codeterminada por esos medios de producci\u00f3n. No hay medios de producci\u00f3n en<i> s\u00ed<\/i>, fuera de la sociedad y sin influencia en ella, dele mismo modo que no hay capital en s\u00ed. Pero lo que hay que mostrar es c\u00f3mo los medios de producci\u00f3n, que en per\u00edodos anteriores, incluido en de la producci\u00f3n simple de mercanc\u00edas, ejercieron un dominio muy suave en comparaci\u00f3n con el actual, han llegado a ejercer el presente dominio desp\u00f3tico; y tu demostraci\u00f3n me parece insuficiente porque no menciona uno de los polos: la producci\u00f3n de una clase que no ten\u00eda ya medios de producci\u00f3n, no, por lo tanto, medios de vida, y que, consiguientemente, ten\u00eda que venderse a trozos\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 26.6.1884; MEW 36, 167-8).<\/p>\n<p>Esta determinaci\u00f3n por los medios de producci\u00f3n y la producci\u00f3n no estaba en la idea de 1848. Ha sido socialdem\u00f3crata y economicista (Loria); pero ahora resulta reaccionaria-revolucionaria.<\/p>\n<p>73. Hacia el final de <i>K II<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abMa\u00f1ana empieza la embrollad\u00edsima redacci\u00f3n final de la secci\u00f3n 3\u00aa del libro II del Capital\u00bb (Engels a Eduard Bernstein, London, 11\/11\/1884; MEW 36, 239).<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfel manuscrito VIII no era tan liso?<\/p>\n<p>74. Aparente adhesi\u00f3n al Marx de la carta a O.S.:<\/p>\n<p>\u00abNo hay duda de que la comuna, y en cierta medida el [ilegible], conten\u00edan g\u00e9rmenes que en ciertas condiciones podr\u00edan haberse desarrollado ahorrando a Rusia la necesidad de pasar por los tormentos del r\u00e9gimen capitalista. Suscribo sin reservas la carta de nuestro autor [Marx] sobre Zhukovski. Pero para \u00e9l tanto como para m\u00ed, la primera condici\u00f3n que se necesitaba para realizar esto era el impulso desde el exterior, el cambio del sistema econ\u00f3mico en Europa occidental, la destrucci\u00f3n del sistema capitalista en sus pa\u00edses de origen\u00bb (Engels, carta a Nikolai Fransevich Danielson, 24\/2\/1893).<\/p>\n<p>75. KI, cap. XIII, 8, MEW 23, 490.<\/p>\n<p>Al presentar las cifras de progreso de la tisis entre los trabajadores en casa (a manos) de la industria del encaje, tiene una expresi\u00f3n muy antiprogresista: \u00abEste progreso en la cuota de la tesis tiene que bastarles al progresista m\u00e1s optimista y al propagandista alem\u00e1n del librecambio que m\u00e1s mentiras vomite a lo Faucher\u00bb. (OME 41, p. 103)<\/p>\n<p>76. Importante para la cuesti\u00f3n de relaciones de producci\u00f3n. En KIII, VI, 37 <i>Kapital<\/i>, Marx est\u00e1 hablando de la discrepancia entre el incipiente modo de producci\u00f3n capitalista y la forma en que este encuentra \u00ab<em>das Consideizentum<\/em>\u00bb. Y dice:<\/p>\n<p>\u00abEl mismo crea la forma que le corresponde, mediante la subordinaci\u00f3n de la agricultura al capital; con lo que la propiedad feudal de la tierra, la propiedad del clan, o la peque\u00f1a propiedad campesina con comunidad aldeana se transforman en la <i>forma econ\u00f3mica<\/i> correspondiente a ese modo de producci\u00f3n, por diferentes que sean sus <i>formas jur\u00eddicas<\/i>.\u00bb (MEW 25, 630).<\/p>\n<p>77. Quiz\u00e1s el colmo de asistematicidad del l\u00e9xico de este paso del KI, cap. XXIV, MEW 791, OME 41, 409:<\/p>\n<p>\u00abEl monopolio del capital se convierte en traba del modo de producci\u00f3n que ha florecido con \u00e9l y bajo \u00e9l. La centralizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la socializaci\u00f3n del trabajo alcanzan un punto en el cual se hacen incompatibles con su cobertura capitalista. Suena la \u00faltima hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.\u00bb<\/p>\n<p>Parece claro que ah\u00ed \u2018modo de producci\u00f3n\u2019 no se refiere inequ\u00edvocamente a las relaciones de propiedad. Por otra parte, el paso sugiere muchas cosas acerca de hoy. La crisis general que vivimos puede deberse a que el desarrollo no ha seguido el curso \u00abnormal\u00bb previsto por Marx. Quiz\u00e1 el modo de producci\u00f3n se ha revolucionado m\u00e1s que Marx en algunos pa\u00edses (USA, BRD), mientras que en otros ve hundirse todas sus sobrestructuras porque no se resuelve la crisis como previ\u00f3 Marx ni al modo USA-BRD.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"13\"><\/a> <b>14. Marginalia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anotaciones de Sacrist\u00e1n. De diversos materiales depositados en BFEEUB:<\/span><\/p>\n<p>1. En el cap\u00edtulo XXII (Libro I) Marx trabaja con una hip\u00f3tesis ortodoxa de acumulaci\u00f3n originaria por el trabajo.<\/p>\n<p>2. La idea de Javier P\u00e9rez Royo de que el cap\u00edtulo XXIV de <i>KI <\/i>es ideol\u00f3gico la pod\u00eda suscitar ya el cap\u00edtulo XXIII, cuyo nervio es llamar \u00abley general de la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb al empobrecimiento.<\/p>\n<p>3. \u00abCon eso [1] la producci\u00f3n capitalista destruye al mismo tiempo la salud f\u00edsica de los trabajadores urbanos y la vida mental de los trabajadores rurales. Pero, a la vez, por la destrucci\u00f3n de las condiciones de origen puramente espont\u00e1neo de aquel intercambio, obliga a producir \u00e9ste sistem\u00e1ticamente como ley reguladora de la producci\u00f3n social y en una forma adecuada al pleno desarrollo humano.\u00bb (KI, OME 41, 141)<\/p>\n<p>[1] Con la perturbaci\u00f3n del intercambio etre el ser humano y la naturaleza.<\/p>\n<p>El programa ecologista.<\/p>\n<p>4. \u00abLos conocimientos, la penetraci\u00f3n y la voluntad que, aunque sea en peque\u00f1a escala, desarrolla el campesino o el artesano independiente, igual que el salvaje ejerce como astucia personal todas las artes de la guerra, no se requieren ahora m\u00e1s que para el conjunto del taller [1]. Las potencias intelectuales de la producci\u00f3n ampl\u00edan su escala por un lado porque desaparecen por otros muchos [2]. Lo que los trabajadores parciales pierden se concentra frente a ellos en el capital [3]. Constituye un producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el contraponerles las potencias intelectuales del proceso de producci\u00f3n como propiedad ajenas y como poder que los domina. Este proceso de escisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que amputa al trabajador haciendo de \u00e9l un trabajador parcial. Se consuma en la gran industria, la cual separa la ciencia, como potencia propia de producci\u00f3n, del trabajo, y la exprime al servicio del capital\u00bb [4] (KI, OME 40, 33\/389)<\/p>\n<p>[1] En la manufactura.<\/p>\n<p>[2] Esto refuta la idea que se hace Gorz de la idea que se hace Marx del proletariado<\/p>\n<p>[3] Cita a Ferguson.<\/p>\n<p>[4] Cita a W. Thompson.<\/p>\n<p>Contraponer a paso de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>5. \u00abEl Reino de la Libertad no empieza, efectivamente, sino donde termina el trabajar determinado por la necesidad y la finalidad externa; por la naturaleza de la cosa se encuentra, pues, m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la producci\u00f3n material propiamente dicha. Al igual que el salvaje tiene que luchar con la naturaleza para satisfacer sus necesidad, para conservar y reproducir la vida, as\u00ed tambi\u00e9n tiene que hacer el civilizado, y tiene que hacerlo en todas las formas de sociedad y bajo todos los modos de producci\u00f3n posibles. Al desarrollarse \u00e9l mismo se ampl\u00eda este Reino de la Necesidad natural, porque se ampl\u00edan sus necesidad; pero al mismo tiempo se ampl\u00edan las fuerzas productivas que las satisfacen. En este terreno la libertad no puede concebirse sino en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente su metabolismo con la naturaleza, lo pongan bajo su control comunitario, en vez de ser dominados por \u00e9l como por una fuerza ciega, lo realicen con el menor gasto de energ\u00eda y bajo las condiciones m\u00e1s dignas y m\u00e1s adecuadas a su naturaleza humana. Pero este sigue siendo un Reino de la Necesidad. M\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l empieza el despliegue de la energ\u00eda humana que se tiene por fin de s\u00ed mismo, el verdadero Reino de la Libertad, el cual, empero, solo puede florecer sobre la base de aquel Reino de la Necesidad. La condici\u00f3n b\u00e1sica es la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo.\u00bb (<i>KIII<\/i>, MEW 25, 828).<\/p>\n<p>El que sea Reino de la Necesidad el de la producci\u00f3n material no impide a Marx estudiar las condiciones de la libertad en \u00e9l. Esto la diferencia de Gorz, que renuncian a ella, al servicio de las trasnacionales.<\/p>\n<p>Las condiciones son precisamente, el trabajo desalienado de <i>Grundrisse.<\/i> No hay negaci\u00f3n conceptual, aunque s\u00ed cambio de <i>pathos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). <\/em><em>Esta vez,<\/em> <em>textos suyos<\/em><em> sobre el gran cl\u00e1sico marxiano: <\/em><i><em>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/em><\/i><\/p>\n<p><em>Los materiales ya publicados, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00abCentenario Sacrist\u00e1n\u00bb \u2013<\/em><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?tag=centenario-sacristan\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>https:\/\/espai-marx.net\/?tag=centenario-sacristan<\/em><\/a><em>\u2013<\/em><em>\u00a0que se encuentra adem\u00e1s debajo de cada t\u00edtulo de nuestras entradas.<\/em><\/p>\n<p><em>Algunas informaciones: <\/em><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><b>Publicaciones<\/b><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><em>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n,<\/em><i> <\/i><b>Seis conferencias<\/b><em><b>,<\/b><\/em><em> Barcelona: El Viejo Topo, 2025 (reimpresi\u00f3n; pr\u00f3logo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey; ep\u00edlogo de Manolo Monereo).<\/em><\/p>\n<p class=\"western\"><em>Manuel Sacrist<\/em><em>\u00e1n Luz\u00f3n, <\/em><b>La filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica. Textos marxistas seleccionados<\/b><em> (Irrecuperable, 2025). Edici\u00f3n y pr\u00f3logo de Miguel Manzanera Salavert, ep\u00edlogo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey). <\/em><\/p>\n<p class=\"western\"><em>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <\/em><b>Socialismo y filosof\u00eda<\/b><em><i><b>,<\/b><\/i><\/em><em> Madrid: Los libros de la Catarata, 2025 (edici\u00f3n de Gonzalo Gallardo Blanco).<\/em><\/p>\n<p><em>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <\/em><b>M.A.R.X. (M\u00e1ximas, aforismos, reflexiones, con algunas variables libres)<\/b><i><em>,<\/em><\/i><em> Barcelona: El Viejo Topo, 2025 (pr\u00f3logo de Jorge Riechmann; ep\u00edlogo de Enric Tello; edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de SLA).<\/em><\/p>\n<p><em>Manuel Sacrist\u00e1n, <\/em><strong>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las ciencias sociales III<\/strong><em>, Montesinos: Barcelona, 2025 (edici\u00f3n de Jos\u00e9 Sarri\u00f3n y SLA).<\/em><\/p>\n<p><em>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <\/em><b>Pacifismo ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/b><b><em>,<\/em><\/b><em> Barcelona: El Viejo Topo, 2025. Edici\u00f3n de Juan-Ram\u00f3n Capella.<\/em><\/p>\n<p><em>Ariel Petruccelli:<\/em><b> <\/b><b>Ecomunismo<\/b><strong>. Defender la vida: destruir el sistema<\/strong><i><em>, <\/em><\/i><em>Buenos Aires: Ediciones IPS, 2025 (por ahora no se distribuye en Espa\u00f1a).<\/em><em> \u00ab&#8230;<\/em><em>Recoger\u00e9 unas cuantas botellas lanzadas al mar por dos de los pensadores m\u00e1s formidables que yo haya podido leer, y que significativamente se cuentan entre los menos frecuentados: Manuel Sacrist\u00e1n y Bernard Charbonneau.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><b><em>Nuevos art\u00edculos<\/em><\/b><\/span><\/p>\n<p><em>Juan Dal Maso, \u00abManuel Sacrist\u00e1n y el marxismo del siglo XXI\u00bb. <\/em><em><a href=\"https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Manuel-Sacristan-y-el-marxismo-del-siglo-XXI\">https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Manuel-Sacristan-y-el-marxismo-del-siglo-XXI<\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Jordi Cuevas Gemar, \u00abSacrist\u00e1n: del ostracismo a los altares, o c\u00f3mo beatificar al disidente sin tomarlo de verdad en serio\u00bb <\/em><em><a href=\"https:\/\/www.cronica-politica.es\/sacristan-del-ostracismo-a-los-altares-o-como-beatificar-al-disidente-sin-tomarlo-de-verdad-en-serio\/\">https:\/\/www.cronica-politica.es\/sacristan-del-ostracismo-a-los-altares-o-como-beatificar-al-disidente-sin-tomarlo-de-verdad-en-serio\/<\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis Moreno Pesta\u00f1a: \u00abAntonio Gramsci, Manuel Sacrist\u00e1n y la lucha contra la explotaci\u00f3n cultural\u00bb <a href=\"https:\/\/journals.uniurb.it\/index.php\/igj\/article\/view\/4812\/4460\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/journals.uniurb.it\/index.php\/igj\/article\/view\/4812\/4460<\/a><\/p>\n<p class=\"western\">Jordi Sancho Gal\u00e1n, \u00abManuel Sacrist\u00e1n y el movimiento universitario\u00bb <a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/247\/ensayo\/manuel-sacristan-y-el-movimiento-universitario\/\">https:\/\/mientrastanto.org\/247\/ensayo\/manuel-sacristan-y-el-movimiento-universitario\/<\/a>.<\/p>\n<p>SLA, \u00ab<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18368\">\u00bfQu\u00e9 queda de la obra y praxis de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n en el primer centenario de su nacimiento?<\/a>\u00bb<\/p>\n<p><em>La revista <\/em>Realitat <em>public\u00f3 un n\u00famero especial dedicado a Sacrist\u00e1n con art\u00edculos del propio Sacrist\u00e1n y de V\u00edctor R\u00edos, Miguel Manzanera, Jos\u00e9 Sarri\u00f3n, Luc\u00eda Aliagas Picazo, Enric Tello, Jos\u00e9 Luis Gordillo, Joan Palliss\u00e9, Jordi Mir y otros autores y autoras. <\/em><em><a href=\"https:\/\/www.realitat.cat\/monografics\/centenari-manuel-sacristan\/\">https:\/\/www.realitat.cat\/monografics\/centenari-manuel-sacristan\/<\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>V\u00eddeo editado por Comunistes de Catalunya y la JCC: \u00abManuel Sacrist\u00e1n: Referent del marxisme ecol\u00f2gic i del comunisme verd.\u00bb <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=eNIJSjfa9lI&amp;ab_channel=ComunistesdeCatalunya\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>El<\/em> mientrastanto.e<em> de junio public\u00f3 un extenso art\u00edculo de Enric Tello: \u00ab<\/em><em>Manuel Sacrist\u00e1n: \u00bfel primer marxista ecol\u00f3gico europeo?\u00bb <\/em><em><a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/245\/ensayo\/manuel-sacristan-el-primer-marxista-ecologico-europeo\/\">https:\/\/mientrastanto.org\/245\/ensayo\/manuel-sacristan-el-primer-marxista-ecologico-europeo\/<\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>El pr\u00f3ximo n\u00famero de <\/em><i><em>Nuestra Bandera<\/em><\/i><em> estar\u00e1 dedicado a la obra y vida de Sacrist\u00e1n. El Viejo Topo ha publicado un dossier sobre \u00e9l en el n\u00famero de septiembre.<\/em><\/p>\n<p><em>La grabaci\u00f3n completa del acto \u00abLa Universidad en el pensamiento de Manuel Sacrist\u00e1n y Paco Fern\u00e1ndez Buey\u00bb celebrado el pasado 5 de mayo. <a href=\"https:\/\/neuronasrojas.profesionalespcm.org\/2025\/06\/05\/acto_univeridad_sacristan_fim\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/neuronasrojas.profesionalespcm.org\/2025\/06\/05\/acto_univeridad_sacristan_fim\/<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>Un nuevo enlace: el encuentro del pasado s\u00e1bado 17 de mayo en Barcelona: \u00abManuel Sacrist\u00e1n, militante comunista\u00bb (Giaime Pala, Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos, S. L\u00f3pez Arnal) Centre C\u00edvic Fort Pienc, Barcelona, <\/em><em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=zZ00JhJwho0\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=zZ00JhJwho0<\/a><\/em><em>. ACIM (Associaci\u00f3 <\/em><em>Catalana d\u2019Investigacions Marxistes).<\/em><\/p>\n<p><em>Un tercer enlace: Canal Red, \u00abSacrist\u00e1n hoy\u00bb (19 de junio). Coordinadora: Montserrat Galcer\u00e1n. Participaci\u00f3n de Mario Espinosa, Alicia Dur\u00e1n, Jorge Riechmann, Jos\u00e9 Sarri\u00f3n y SLA. <\/em><a href=\"https:\/\/youtu.be\/T2b6qUgBLdw?si=YJZ7nOFVXrsB_XVb\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>https:\/\/youtu.be\/T2b6qUgBLdw?<\/em><\/a><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>M\u00e1s enlaces de inter\u00e9s<\/b><\/span><\/em><\/p>\n<p><em>V\u00eddeos del Seminario organizado el pasado 2 de junio en Salamanca:<\/em><\/p>\n<p><em>MA\u00d1ANA: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/live\/gxcFw9NxQws?si=OGjSWha2JX5yB-Ve\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.youtube.com\/live\/gxcFw9NxQws?si=OGjSWha2JX5yB-Ve<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>TARDE: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/live\/ACXyG6r2gWE?si=xy4yGq2tqzzuL-jj\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.youtube.com\/live\/ACXyG6r2gWE?si=xy4yGq2tqzzuL-jj<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>Nuevo art\u00edculo del incansable V\u00edctor R\u00edos: \u00abManuel Sacrist\u00e1n, un pensamiento vivo y actual\u00bb <u><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/catalunya\/opinions\/manuel-sacristan-pensamiento-vivo-actual_129_12304153.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/catalunya\/opinions\/manuel-sacristan-pensamiento-vivo-actual_129_12304153.html<\/a><\/u>.<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><b><em>Pr\u00f3ximas actividades<\/em><\/b><\/span><\/p>\n<p><b><em>1. <\/em><\/b><em>Conferencias en la librer\u00eda An\u00f2nims de Granollers. 16 de setembre: SLA, \u00abDe qui parlem quan parlem de Manuel Sacrist\u00e1n?\u00bb. Alfredo Apil\u00e1nez<\/em><\/p>\n<p><b><em>2<\/em><\/b><b><em>. <\/em><\/b><em>4 de octubre, nueva edici\u00f3n de la Fiesta Realitat, coorganizada por la Fundaci\u00f3n Neus Catal\u00e0, Comunistes de Catalunya, la revista <\/em><i><em>Realitat<\/em><\/i><em> y la Joventut Comunista de Catalunya.<\/em><\/p>\n<p><em>Durante todo el d\u00eda, la pla\u00e7a de les Treballadores (Trabajadoras) de la Harry Walker (Barcelona) se llenar\u00e1 de actividades diversas y para todos los p\u00fablicos, como las Jornadas Neus Catal\u00e0 (este a\u00f1o, enfocadas a la vida y legado de Manuel Sacrist\u00e1n), la Feria del Libro, un concierto y actividades para los y las m\u00e1s peque\u00f1as y, como siempre, mon\u00f3logos y conciertos por la tarde y ya entrada la noche\u2026.<\/em><b> <\/b><\/p>\n<p><b><em>3<\/em><\/b><b><em>. Simposio sobre Manuel Sacrist\u00e1n en Barcelona<\/em><\/b><em>. Organizadores:<\/em><b><em> C\u00e0tedra Ferrater Mora (Universitat de Girona) <\/em><\/b><em>en coorganizaci\u00f3n con el Memorial Democr\u00e1tico de la Generalitat de Catalunya y en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Neus Catal\u00e0. Fechas: mi\u00e9rcoles 26 (tarde), jueves 27 (ma\u00f1ana y tarde) y viernes 28 de noviembre (ma\u00f1ana y tarde) en el Ateneu Barcelon\u00e8s (Barcelona).<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>\u00cdNDICE<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"#30\">1. <\/a><a href=\"#30\">Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b>2<a href=\"#1\">. \u00bfA qu\u00e9 \u00abg\u00e9nero literario\u00bb pertenece <i>El Capital<\/i> de Marx?<\/a><\/b><br \/>\n<b>3<a href=\"#2\">. <\/a><a href=\"#2\">La edici\u00f3n catalana de las cartas de Marx y Engels sobre <i>El Capital<\/i><\/a><br \/>\n<b>4<a href=\"#3\">. <\/a><a href=\"#3\">Breve precisi\u00f3n del concepto de capital<\/a><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#4\">. <\/a><a href=\"#4\">Presentaci\u00f3n de <em>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx<\/em><\/a> <\/b><br \/>\n<b>6<a href=\"#5\">. <\/a><a href=\"#5\">Nota editorial OME 40-44<\/a>.<\/b><br \/>\n<b>7<a href=\"#6\">. <\/a><a href=\"#6\">Nota editorial OME 41<\/a><\/b><br \/>\n<b>8<a href=\"#7\">. Presentaci\u00f3n de OME 42<\/a><\/b><br \/>\n<b>9<a href=\"#8\">. Nota sobre OME<\/a> <\/b><br \/>\n<b>10<a href=\"#9\">. Cuatro notas complementarias<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#10\">11<\/a><a href=\"#10\">. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979<\/a>.<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#11\">12. Pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de\u00a0<\/a><a href=\"#11\"><i>El Capital<\/i><\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#12\">13. Cartas de Marx y Engels: anotaciones de lectura<\/a><\/b><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#13\">1<\/a><a href=\"#13\">4<\/a><a href=\"#13\">. Marginalia<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"30\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>El Capital<\/i> fue, sin duda, uno de los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n m\u00e1s estudiados por el autor. Fue su contribuci\u00f3n central a la edici\u00f3n de las OME (las Obras de Marx y Engels). Su estudio, su rica y novedosa interpretaci\u00f3n, le acompa\u00f1\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas. Basta recordar su conferencia de 1983: \u00abAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n tradujo los dos primeros libros de la gran obra marxiana: OME 40, OME 41, primer libro, y OME 42, segundo libro. Dej\u00f3 a medias, no pudo continuar, la traducci\u00f3n del tercer libro (C\u00e9sar Rendueles hizo uso de partes de la traducci\u00f3n en su <i>Antolog\u00eda<\/i> de <i>El Capital <\/i>publicada en Alianza).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El proyecto OME tuvo que interrumpirse por \u00abrazones de mercado\u00bb (falta de ventas desde el punto de vista empresarial). Marx, Engels y otros autores de la tradici\u00f3n dejaron de interesar a un sector de la ciudadan\u00eda espa\u00f1ola de izquierdas. Se impuso el <i>carpe diem <\/i>mal concebido (la movida)<i>, <\/i>el desencanto, el \u00abcazar ratones\u00bb por el m\u00e9todo que fuera, el triunfo parcial de la ofensiva antimarxista y anticomunista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Cuando trabaj\u00f3 para OME con los libros de <i>El Capital,<\/i> adem\u00e1s de las interesantes notas al pie de p\u00e1gina que incluy\u00f3, anot\u00f3 detalladamente muchos pasajes del gran ensayo marxiano (y, en parte, engelsiano). Una buena parte de estas notas, no todas, se publicaron en <i>Escritos sobre <\/i>El Capital <i>(y textos afines)<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2004. Recogemos aqu\u00ed una selecci\u00f3n de las notas al <i>Capital I.<\/i> (La totalidad de las anotaciones pueden verse entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En su art\u00edculo biogr\u00e1fico de 1973 sobre \u00abKarl Marx\u00bb para la enciclopedia Universitas editada por Salvat, observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abDesde 1848 hasta casi su muerte, Marx vivir\u00e1 intensamente los dos planos de su actividad: la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica (\u201cel arma de la cr\u00edtica\u201d) y la acci\u00f3n revolucionaria (\u201cla cr\u00edtica de las armas\u201d); de 1848 a finales de 1849 est\u00e1 sumido en la agitaci\u00f3n que acompa\u00f1a a la crisis revolucionaria de aquellos a\u00f1os, hasta la derrota. Luego, en el exilio definitivo de Londres, desde 1850, seguir\u00e1, tan heroica como sistem\u00e1ticamente, las investigaciones cient\u00edficas que culminar\u00e1n con la edici\u00f3n del volumen I de <i>El Capital <\/i>en 1867, precedido por la <i>Aportaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Cr\u00edtica<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Econom\u00eda<\/i><i> <\/i><i>Pol\u00edtica <\/i>en 1859. En estos trabajos completa relativamente Marx la s\u00edntesis econ\u00f3mica, hist\u00f3rica y pol\u00edtico-filos\u00f3fica que, como visi\u00f3n del conjunto, est\u00e1 presente en el <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i><i>Comunista.<\/i><i> <\/i>Desde 1866 hasta 1872 Marx trabaja en la Primera Internacional (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, AIT) y publica algunos de sus textos m\u00e1s interesantes de an\u00e1lisis hist\u00f3rico-pol\u00edtico, como, por ejemplo, <i>La<\/i><i> <\/i><i>guerra<\/i><i> <\/i><i>civil<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>Francia.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No se pod\u00eda dejar de estudiar ninguno de esos textos, sobre todo <i>El Capital, <\/i>si se quer\u00eda conocer con detalle<\/span><\/p>\n<p>\u00abel conjunto de teoremas o \u201cteor\u00eda\u201d de Marx, el \u201cmarxismo\u201d en el sentido de sistema de proposiciones, a la manera de los tratados cient\u00edficos. Pero tampoco parece que la enumeraci\u00f3n de sus proposiciones cient\u00edficas en este sentido fuera para Marx lo principal de su obra. Alguna vez que se present\u00f3 a Marx una manera de entender su pensamiento que consist\u00eda en esa r\u00edgida enumeraci\u00f3n y en inferencias no menos estrictas de ella, \u00e9l mismo coment\u00f3 con disgusto: \u201cPor lo que a m\u00ed hace, yo no soy marxista.\u201d\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Marx, observa Sacrist\u00e1n, era comunista, no fiel de ninguna escol\u00e1stica.<\/span><\/p>\n<p>\u00abSu comunismo consigui\u00f3 ser cient\u00edfico, esto es, fundamentado cr\u00edticamente en el conocimiento de la realidad social disponible en su \u00e9poca. Y el mismo Marx era lo suficientemente cient\u00edfico para saber <em>\u2013<\/em>y decir incluso en su madurez (por ejemplo, cuando fue conociendo mejor los restos de comunidad aldeana en Oriente y en Rusia)<em>\u2013<\/em>\u00a0que sus an\u00e1lisis del <i>Capital<\/i><i> <\/i>se basan en un sector s\u00f3lo del mundo social, a saber, la historia de la Europa occidental y Norteam\u00e9rica: \u201cHe limitado expresamente\u201d, escribir\u00eda el viejo Marx en su c\u00e9lebre carta a Vera Sassulich, \u201cla inevitabilidad de este camino (el estudiado en el <i>Capital<\/i>)<i> <\/i>a los pueblos de la Europa del Oeste\u201d.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El pensamiento de Marx no obedec\u00eda a las estrictas motivaciones de un cient\u00edfico que no fuera m\u00e1s que un cient\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p>\u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx es la fundamentaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica integralmente social, no parcialmente social como pueden serlo la pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica o la art\u00edstica, las vertientes en que otras actividades cient\u00edficas <em>\u2013<\/em>la f\u00edsica, por ejemplo, o la geometr\u00eda<em>\u2013<\/em>\u00a0son tambi\u00e9n a su modo fundamentaci\u00f3n de pr\u00e1cticas. Pronto hab\u00eda sabido Marx que, para entender la importancia de la insurrecci\u00f3n de los tejedores silesios en 1844, hac\u00eda falta \u201ccierta penetraci\u00f3n cient\u00edfica y algo de amor a los hombres\u201d. Por eso pudo decir Wilhelm Liebknecht en su elogio f\u00fanebre de Marx que la obra de \u00e9ste era tanto una \u201cense\u00f1anza\u201d cuanto una \u201caspiraci\u00f3n\u201d.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde ese punto de vista <em>\u2013<\/em>\u00abno desde el punto de vista respetable, pero diferente, del cient\u00edfico que se esfuerza por forjar sus hip\u00f3tesis y sacrifica comodidades y descansos por verlas confirmarse\u00bb<em>\u2013<\/em>, se pod\u00eda entender la resistencia moral de Marx<\/span><\/p>\n<p>\u00abhasta la autodestrucci\u00f3n f\u00edsica, desde 1850 sobre todo (y en parte ya antes), sin tener una subsistencia simplemente tranquila sino desde el momento, desgraciadamente ya tard\u00edo, en que Engels consigui\u00f3 asegurarle una discreta pensi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se recogen aqu\u00ed una selecci\u00f3n de sus aportaciones sobre el cl\u00e1sico marxiano.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>2. \u00bfA qu\u00e9 \u00abg\u00e9nero literario\u00bb pertenece\u00a0<i>El Capital<\/i> de Marx? (Propuesta de una investigaci\u00f3n)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Redactado con motivo del primer centenario de la edici\u00f3n en alem\u00e1n del libro I de <i>El Capital<\/i>. Albert Domingo Curto, su editor, coment\u00f3 que \u00aben origen parece haberse publicado en 1968 en alguna revista universitaria clandestina ciclostilada, probablemente del \u00e1mbito de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB\u00bb, de la que, seg\u00fan parece, solo sali\u00f3 un n\u00famero (11 de febrero de 1968).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Juan-Ram\u00f3n Capella recuper\u00f3 una copia del original de manos de Jacobo Mu\u00f1oz, amigo, colaborador y disc\u00edpulo de Sacrist\u00e1n, y su contenido fue reproducido en la revista <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba. 66, 1996, pp. 33-37.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1968, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia en el Aula Magna de la UB, con el t\u00edtulo \u00abConmemoraci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>\u00bb, de la que no hemos podido encontrar documentaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><i>Leer <\/i>El Capital<i>,<\/i> el t\u00edtulo que Louis Althusser escogi\u00f3 hace unos tres a\u00f1os para presentar una colecci\u00f3n de estudios, era una frase pensada provocativamente: como protesta contra la moda del \u00abjoven Marx\u00bb, contra la creciente tendencia a leer a Marx como puro fil\u00f3sofo. Pero \u00ableer <i>El Capital<\/i>\u00bb es tambi\u00e9n problema desde otro punto de vista, fuera de apasionamientos por o contra una moda. Para evitar esos apasionamientos, y tambi\u00e9n por brevedad, el problema de la lectura de Marx se va a plantear aqu\u00ed de forma no pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s peculiares de la literatura acerca del <i>Capital <\/i>es la extremosidad de los juicios que suscita su lectura. Esto es muy sabido y no vale la pena insistir aqu\u00ed sobre ello. Recordarlo era, empero, oportuno, porque ese clima caracter\u00edstico de la lectura de Marx sugiere ya algo acerca de la naturaleza de la obra de \u00e9ste.<\/p>\n<p>M\u00e1s interesante es, probablemente, considerar un momento el tipo de estimaci\u00f3n del <i>Capital<\/i> mucho m\u00e1s deseoso de decencia objetiva acad\u00e9mica \u2013caracter\u00edstico de los grandes autores que no pueden permitirse, por su personalidad cient\u00edfica, una apolog\u00eda directa del capitalismo a trav\u00e9s de una refutaci\u00f3n grosera del libro de Marx, ni, por otra parte, pueden prescindir tampoco, dada su posici\u00f3n de clase, de una apolog\u00eda indirecta de ese orden por medio de una sesuda justificaci\u00f3n de la tesis de la caducidad del <i>Capital<\/i>. Schumpeter es, probablemente, la m\u00e1s alta autoridad de esta distinguida categor\u00eda. Pero no es bueno invadir el campo de otros especialistas, y, por otra parte, la mencionada y distinguida categor\u00eda de autores comprende tambi\u00e9n a prestigiosos fil\u00f3sofos con los cuales el firmante de esta nota puede entend\u00e9rselas sin tanto riesgo de mala comprensi\u00f3n por insuficiencia t\u00e9cnica. El fil\u00f3sofo Benedetto Croce, contempor\u00e1neo de Schumpeter y titular, por alg\u00fan tiempo, del alto trono ideol\u00f3gico luego detentado en Europa por autores como Bergson y Heidegger, ofrece un buen punto de partida. Su comunidad hist\u00f3rico-cultural con Schumpeter es, por otra parte, considerable: tambi\u00e9n Croce ha pasado por la experiencia de una dilatada lectura de Marx, tambi\u00e9n \u00e9l decide pasar cuentas con Marx, tambi\u00e9n explica \u2013a veces\u2013 el marxismo sobre la base de una (para \u00e9l errada) sobreestimaci\u00f3n de Ricardo, etc. Pero, sobre todo, Croce ha expresado de una manera t\u00edpica el problema tomado en esta nota. Lo expresa, por supuesto, como antimarxista. En varios de sus libros, y principalmente en la <i>Historia de la historiograf\u00eda italiana del siglo XIX<\/i>, Croce, en el marco de una cr\u00edtica general del marxismo, se\u00f1ala como principal objeci\u00f3n a los escritos econ\u00f3micos de Marx, especialmente <i>El Capital<\/i>, el hecho de que esos textos no componen un tratado homog\u00e9neo de teor\u00eda econ\u00f3mica \u2013o de \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, como tradicionalmente se dec\u00eda\u2013 sino un conjunto de \u00abc\u00e1nones\u00bb o m\u00e9todos para la interpretaci\u00f3n del pasado, m\u00e1s unos cuantos an\u00e1lisis y proposiciones de forma propiamente te\u00f3rica, m\u00e1s un impulso \u00abprof\u00e9tico\u00bb o \u00abel\u00edptico\u00bb hacia otro tipo de sociedad, al que lleva la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Este tipo de cr\u00edtica no puede reducirse directamente a la corriente propaganda seg\u00fan la cual <i>El<\/i> <i>Capital<\/i> ha caducado hace mucho tiempo como an\u00e1lisis de la realidad capitalista. Indirectamente s\u00ed que se mueve en el mismo sentido, pues esa cr\u00edtica viene a decir: la ciencia econ\u00f3mica ha conseguido ya formas de teor\u00eda pura \u2013como la f\u00edsica o la biolog\u00eda\u2013 neutrales respecto de toda empresa o todo programa pol\u00edtico-social; la obra de Marx, como la de Ricardo, es anterior a ese nivel te\u00f3rico; luego es una obra caducada.<\/p>\n<p>Algo hay que aprender de esa liquidaci\u00f3n sutil del <i>Capital<\/i> y, en general, de los escritos de la madurez de Marx. Hay que aprender algo de ella porque recoge un hecho, aunque sea s\u00f3lo para convertirlo en eje de una apolog\u00eda indirecta del capitalismo. El hecho en cuesti\u00f3n est\u00e1 al alcance de cualquier lector sin prejuicios demasiado inconscientes: parece claro que la lectura de la mayor\u00eda de las p\u00e1ginas del Marx m\u00e1s maduro \u2013incluidas muchas del <i>Capital<\/i>\u2013 da inmediatamente la impresi\u00f3n de que uno est\u00e1 leyendo <i>otro tipo de literatura <\/i>que el que tiene delante cuando lee un tratado de teor\u00eda econ\u00f3mica o una monograf\u00eda sobre alg\u00fan problema econ\u00f3mico. Y la diferencia no se puede explicar s\u00f3lo por factores ideol\u00f3gicos, esto es, por el hecho de que la mayor\u00eda de textos econ\u00f3micos, did\u00e1cticos o de investigaci\u00f3n, que uno lee aqu\u00ed y ahora arraigan inequ\u00edvocamente en la base y en la cultura burguesas. Esa explicaci\u00f3n no basta, porque tambi\u00e9n se aprecia una gran diferencia de <i>g\u00e9nero<\/i> de lectura entre gran parte del <i>Capital<\/i> y las exposiciones de Lange, Strumilin o Dobb, por ejemplo, acerca del funcionamiento de econom\u00edas socialistas. (Por eso tambi\u00e9n resulta tan incorrecto y confusionario el uso por Althusser de la palabra \u00abteor\u00eda\u00bb para referirse a todos los escritos de la madurez de Marx).<\/p>\n<p>Las palabras no son tan inocentes como pueden parecerlo. Las palabras, por lo pronto, no van nunca \u2013o no cuentan nunca\u2013 solas, sueltas: cuentan s\u00f3lo en unas estructuras, los lenguajes (cotidianos o t\u00e9cnicos), que se presentan y funcionan como reproducci\u00f3n elemental e impl\u00edcita de la realidad, porque son ellos mismos la articulaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s generales con que los hombres perciben y piensan la realidad. Una de esas estructuras -la que aqu\u00ed interesa- es la formada con los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos que son nombres de las actividades intelectuales, los nombres de las ciencias, las teor\u00edas parciales, las t\u00e9cnicas, las artes, etc. Su conjunto estructurado puede llamarse -usando una palabra cl\u00e1sica en metodolog\u00eda- <i>sistem\u00e1tica del trabajo intelectual<\/i>. La sistem\u00e1tica del trabajo intelectual responde, en \u00faltima instancia, a la divisi\u00f3n de ese trabajo, y en este sentido tiene una racionalidad: esa racionalidad justifica, por ejemplo, la creciente formaci\u00f3n de neologismos para nuevas especialidades, etc. Pero como toda racionalidad lo es respecto de un sistema (o, a lo sumo, respecto de un conjunto o una sucesi\u00f3n de sistemas), no puede sorprender el que esa racionalidad b\u00e1sica sirva ideol\u00f3gicamente como instrumento para cerrar la sensibilidad de los hombres que viven dentro de un sistema social respecto de producciones intelectuales que rompan de alg\u00fan modo la sistem\u00e1tica del orden dado. Es frecuente entonces o\u00edr o leer cr\u00edticas a esas producciones por confusas, a-cient\u00edficas, no-art\u00edsticas, etc. Un ejemplo t\u00edpico en otro terreno es la vieja negaci\u00f3n del car\u00e1cter art\u00edstico-teatral de la obra de Bertolt Brecht, o de una parte de ella (las piezas did\u00e1cticas).<\/p>\n<p>Se sugiere aqu\u00ed que \u00e9se es tambi\u00e9n el caso de la cr\u00edtica que podr\u00eda llamarse \u00abformal\u00bb o \u00abmetodol\u00f3gica\u00bb de los escritos de la madurez de Marx: efectivamente no entran en la sistem\u00e1tica intelectual de la cultura acad\u00e9mica contempor\u00e1nea, y efectivamente se equivoca Althusser al llamarlos simplemente \u00abteor\u00eda\u00bb. El \u00abg\u00e9nero literario\u00bb del Marx maduro no es la teor\u00eda en el sentido fuerte o formal que hoy tiene esa palabra. Pero tampoco es \u2013como querr\u00eda Croce\u2013 el g\u00e9nero literario de Ricardo. Y ello porque Ricardo no se ha propuesto lo que esencialmente se propone Marx: <i>fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad<\/i>. Esta especial ocupaci\u00f3n \u2013que acaso pudiera llamarse \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1ctica revolucionaria\u2013 es el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario. Por eso es in\u00fatil leer las obras de Marx como teor\u00eda pura en el sentido formal de la sistem\u00e1tica universitaria, y es in\u00fatil leerlas como si fueran puros programas de acci\u00f3n pol\u00edtica. Ni tampoco son las dos cosas \u00aba la vez\u00bb, sumadas, por as\u00ed decirlo: sino que son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica, y viceversa.<\/p>\n<p>Es obvio \u2013y desconocerlo ser\u00eda confundir la \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb marxiana con un pragmatismo\u2013 que esa ocupaci\u00f3n intelectual obliga a Marx a dominar y esclarecer cient\u00edficamente la mayor cantidad de material posible y, por lo tanto, que siempre ser\u00e1 una operaci\u00f3n admisible y con sentido la cr\u00edtica meramente cient\u00edfica de los elementos meramente te\u00f3ricos de la obra de Marx. Como tambi\u00e9n lo es la operaci\u00f3n que consiste en continuar, completar y desarrollar los aspectos puramente te\u00f3ricos de esa obra (como hizo Hilferding), o el conjunto de su praxeolog\u00eda revolucionaria (como hizo Lenin). Lo \u00fanico realmente est\u00e9ril es hacer de la obra de Marx algo que tenga por fuerza que encasillarse en la sistem\u00e1tica intelectual acad\u00e9mica: forzar su discurso en el de la pura teor\u00eda, como hizo la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata y hacen hoy los althusserianos, o forzarlo en la pura filosof\u00eda, en la mera postulaci\u00f3n de ideales, como hacen hoy numerosos intelectuales y cat\u00f3licos tan bien intencionados como unilaterales en su lectura de Marx.<\/p>\n<p>Sugerida esa lectura de la obra madura de Marx, hay que a\u00f1adir una advertencia para impedir, en la medida de lo posible, que la concisi\u00f3n, siempre involuntariamente tajante y categ\u00f3rica, sugiera tambi\u00e9n un desprecio de la teor\u00eda pura, formal: la actitud de Marx, la actitud que aqu\u00ed se propone llamar \u00abpraxeolog\u00eda revolucionaria\u00bb, ante la teor\u00eda pura no es ni puede ser de desprecio o ignorancia. La relaci\u00f3n entre el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb praxeol\u00f3gico revolucionario y el de la teor\u00eda pura (en sentido fuerte o formal) no es de antagonismo, sino de supraordinaci\u00f3n: para la clarificaci\u00f3n y la fundamentaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica revolucionaria racional la teor\u00eda es el instrumento m\u00e1s valioso, aparte de su valor no instrumental, de conocimiento. Marx lo ha sabido muy bien \u2013todav\u00eda hoy admira su erudici\u00f3n\u2013 y eso hace de \u00e9l, precisamente, una figura \u00fanica en la galer\u00eda de los grandes revolucionarios de la historia.<\/p>\n<p>Muy probablemente el planteamiento m\u00e1s acad\u00e9mico de esta cuesti\u00f3n consistir\u00eda en tomarse en serio el subt\u00edtulo del <i>Capital<\/i>: \u00ab<i>Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/i>\u00bb. Una interesante tesis doctoral en Econom\u00eda (en Historia de las doctrinas econ\u00f3micas) podr\u00eda proponerse tomar en serio esa \u00abinterpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u00bb, como dicen los fil\u00f3logos y los juristas, o sea, esa autointerpretaci\u00f3n de Marx; podr\u00eda estudiar en qu\u00e9 medida parafrasea la <i>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/i> de Kant \u2013y se podr\u00eda apostar, como hip\u00f3tesis inicial, a que la parafrasea intencionadamente, aunque a trav\u00e9s del \u00abhegelianismo de izquierda\u00bb\u2013; podr\u00eda luego estudiar en qu\u00e9 medida eso supone que Marx no piensa estar haciendo Econom\u00eda Pol\u00edtica, sino otra cosa (su cr\u00edtica), al modo como Kant no estaba haciendo \u00abraz\u00f3n pura\u00bb tradicional (metaf\u00edsica), sino otra cosa, sin abandonar por ello la tem\u00e1tica cuya concepci\u00f3n tradicional cr\u00edtica, etc.- Quede esta sugesti\u00f3n para alg\u00fan estudioso de econom\u00eda aficionado a la historia ideol\u00f3gica de su disciplina.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> <b>3. La edici\u00f3n catalana de las cartas de Marx y Engels sobre <em>El Capital<\/em><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se public\u00f3 en <i>Nous Horitzons<\/i>, oto\u00f1o 1967, pp. 53-54 (firmado como M.C.). Sacrist\u00e1n era en aquel entonces director de la publicaci\u00f3n, la revista te\u00f3rica de los comunistas catalanes que se publicaba \u00edntegramente en catal\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p>Hay que celebrar que la empresa de editar los cl\u00e1sicos del marxismo contin\u00fae abri\u00e9ndose tenazmente una brecha, por estrecha que sea, en la muralla, dos veces bautizada, de la censura franquista. Menos saludables son algunos rasgos de la manera como a menudo se hacen estas ediciones. Hemos visto editar y presentar a Gramsci con errores de tal calibre como los referentes a los datos de su vida, y ya no recordamos f\u00e1cilmente la cantidad de Marx traducido del franc\u00e9s (sin tratarse de la <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>, ni de otros textos franceses) o del ingl\u00e9s (y no eran los art\u00edculos de la <i>New York Daily Tribune<\/i>, ni declaraciones ni llamamientos ingleses) que nos han llegado a las manos. En algunos de estos casos, el mensajero entre Marx y el traductor catal\u00e1n era, para acabarlo de arreglar, un antimarxista m\u00e1s o menos solvente y, sin ninguna duda, anticomunista m\u00e1s o menos fren\u00e9tico. En el caso del volumen que nos ocupa (K. Marx y F. Engels,<i> Cartas sobre \u00abEl Capital\u00bb<\/i>, Barcelona, Edici\u00f3n de Materiales, 1967, 335 p\u00e1ginas), falta este agravante: los editores catalanes de la correspondencia de Marx y Engels sobre <i>El Capital<\/i> se han beneficiado del notable trabajo de selecci\u00f3n y anotaci\u00f3n del <i>comunista<\/i> franc\u00e9s Gilbert Badia, basado a su vez en el no menos considerable trabajo de desciframiento, selecci\u00f3n y edici\u00f3n, realizado por los <i>comunistas<\/i> alemanes de la editorial Dietz, una de las m\u00e1s antiguas editoriales <i>comunistas<\/i> del mundo.<\/p>\n<p>El lector se preguntar\u00e1 por qu\u00e9 hemos subrayado tres veces la palabra \u00abcomunista\u00bb. He aqu\u00ed la explicaci\u00f3n: estos editores que utilizan por partida triple el trabajo editorial del Partido Comunista se permiten anteponer al texto de Marx y Engels (y a las valiosas notas de Badia), una p\u00e1ginas del se\u00f1or Santi Soler, en las que dice, como lo han hecho tantas otros publicistas reaccionarios, incluyendo fascistas, que en Francia \u00ablas editoriales de filiaci\u00f3n comunista han evitado curiosamente la publicaci\u00f3n de ciertas obras del joven Marx (pr\u00e1cticamente todas)\u00bb y que \u00abla edici\u00f3n de las obras completas de Marx-Engels en la URSS est\u00e1 todav\u00eda a medio hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Es cierto que uno est\u00e1 ha acostumbrado a estas cosas, y sabe que en la mayor\u00eda de los casos no se trata de ignorancia, sino de anticomunismo. Pero puesto que en estas cuestiones parece que es necesario tener m\u00e1s paciencia que un faquir, daremos una ayuda a la hipot\u00e9tica ignorancia inocente del se\u00f1or Santi Soler. Si quieren tomar nota:<\/p>\n<p>a) Las \u00c9ditions Sociales de Par\u00eds tienen unas excelentes ediciones de casi todos los escritos juveniles de Marx. En especial, la edici\u00f3n de la principal obra juvenil de Marx (y de la que m\u00e1s se dice que los comunistas no editan), los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> de 1844, a cargo de Bottigelli, es, en nuestra opini\u00f3n, la mejor que hay (en traducci\u00f3n). Y, no hay que decirlo, infinitamente superior a la que edit\u00f3 la anticomunista Landshut en la Kr\u00f6ners Taschenbuch-Ausgabe.<\/p>\n<p>b) El concepto de \u00abobras completas\u00bb de Marx y Engels es muy dif\u00edcil de fijar, tanto que <i>ninguna edici\u00f3n<\/i> hecha por editoriales comunistas se ha decidido a\u00fan a usar esta denominaci\u00f3n. Hay, por ejemplo, miles de folios de Marx con extractos de sus lecturas, con c\u00e1lculos aritm\u00e9ticos o algebraicos sencillos de la \u00e9poca de preparaci\u00f3n de <i>El Capita<\/i>l, con ejercicios de la \u00e9poca, en que profundiza en el c\u00e1lculo infinitesimal, etc. No todos estos papeles (de inter\u00e9s, cuando lo tienen, meramente erudito) han sido publicados. Pero todo trabajo un poco desarrollado de Marx y Engels que ha conseguido ser descifrado ha sido publicado diversas veces por las editoriales sovi\u00e9ticas y por las de otros partidos comunistas, incluidos los trabajos que ambos autores hab\u00edan querido dejar \u2013seg\u00fan frase de Marx\u2013 \u00aba la roedora cr\u00edtica de las ratas\u00bb (Por cierto, no otro que Gramsci sostuvo \u2013y la opini\u00f3n es respetable\u2013 que editar borradores de Marx, como han hecho las editoriales sovi\u00e9ticas, era empresa discutible y tal vez injusta con la memoria del maestro). Hay, todav\u00eda, en el mercado europeo dos ediciones \u2013que nosotros hemos manejado\u2013 completas en ese sentido (pero sin afirmarlo en el t\u00edtulo) de los textos originales (alemanes, franceses, ingleses). Recomendamos especialmente al se\u00f1or Santi Soler la edici\u00f3n (alemana) del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania (que es un partido comunista, naturalmente), basada en la edici\u00f3n del Instituto an\u00e1logo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (que, como su nombre, indica, etc). Esta es la ficha t\u00e9cnica: Karl Marx-Friedrich Engels,<i> Werke<\/i>. 26 tomos en 29 vol\u00famenes m\u00e1s tres vol\u00famenes complementarios. Berl\u00edn, Editorial Dietz. 1956 y siguientes.<\/p>\n<p>Las obras juveniles de Marx y Engels (\u00bfpor qu\u00e9 no recuerda el se\u00f1or Soler que tambi\u00e9n Engels fue joven?), se encuentran en el volumen I y en los tres vol\u00famenes complementarios, con un total de 2.000 p\u00e1ginas. El aspecto t\u00e9cnico de la edici\u00f3n nos gusta m\u00e1s que la rusa. Por eso la seleccionamos.<\/p>\n<p>c) Con esto la situaci\u00f3n de la edici\u00f3n Marx y Engels es mucho mejor que la de muchos cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda y de la ciencia, por no hablar de otros cl\u00e1sicos no marxistas y no comunistas del pensamiento pol\u00edtico. Esto no quiere decir, sin embargo, que sea necesario descansar tranquilamente en la casa ya acabada. Las dos principales tareas que restan pendientes son:<\/p>\n<p>Primera: resolver definitivamente el desciframiento y, en general, el problema de la edici\u00f3n de numerosos pliegos y cuadernos, con o sin problemas doctrinales, sobre los que filol\u00f3gicamente todav\u00eda no se ha llegado a una clarificaci\u00f3n. En ese momento podremos disponer de una edici\u00f3n literalmente completa.<\/p>\n<p>Segunda: proceder a una edici\u00f3n diplom\u00e1tica de las obras, dando como irresolubles (como se ha hecho en la pr\u00e1ctica con los<i> Manuscritos<\/i> de 1844) los problemas de interpretaci\u00f3n que hoy todav\u00eda hay pendientes y a\u00f1adiendo los papeles en cuesti\u00f3n meramente en fotocopia.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>4. Precisi\u00f3n breve del concepto de capital<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el ap\u00e9ndice de coloquio de su conferencia, una probable petici\u00f3n de su amiga Joaquina Joaniquet, sobre \u00abTres principales tendencias ante el actual problema de la ense\u00f1anza\u00bb (Palma de Mallorca, 15\/2\/1973, para estudiantes de COU), Sacrist\u00e1n incluy\u00f3 una \u00abPrecisi\u00f3n breve del concepto de capital\u00bb:<\/span><\/p>\n<p>1. Capital es b\u00e1sicamente riqueza utilizada (en acto o latentemente) para hacer trabajar a otros, que no podr\u00edan producir (en una sociedad dada, la capitalista, precisamente) con lo que ellos poseen, que es s\u00f3lo la capacidad productiva neurof\u00edsica de la especie, la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>2. El concepto requiere muchas precisiones m\u00e1s para ser dilucidado, no s\u00f3lo esa diferenciaci\u00f3n entre \u00e9l y el de riqueza. Pero para los fines de este contexto, pueden bastar los siguientes rasgos:<\/p>\n<p>2.1. <i>Capital es poder sobre trabajadores<\/i>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que se adquiere con el capital, por ejemplo, al heredar un gran patrimonio?<\/p>\n<p>\u00abEl que, por ejemplo, hereda un gran patrimonio, no hereda, ciertamente, con ello, de un modo directo, poder pol\u00edtico. El tipo de poder que esa posesi\u00f3n le otorga inmediata y rectamente es el <i>poder de comprar<\/i>, un derecho de imperio sobre trabajo de otros o sobre todo producto de ese trabajo que existe en el momento dado en el mercado\u00bb. Smith, tomo I; p. 61.<\/p>\n<p>\u00abEl capital es, pues, el <i>poder de imperio<\/i> sobre los trabajadores y sus productos. El capitalista posee ese poder no a causa de sus propiedades personales o humanas, sino en cuanto que es <i>propietario<\/i> del capital. Su poder es el poder de compra de su capital, al que nada puede resistirse\u00bb. (Karl Marx, <i>\u00d6konomische-philosophische Manuskripte<\/i> (1844), MEW, Erg\u00e4nz-ungsband, Erster Teil, Berlin (DDR), Dietz Verlag, 1968, p. 484. Karl Marx, <i>Manuscritos: econom\u00eda y filosof\u00eda<\/i>, traducci\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Francisco Rubio Llorente, Madrid, Alianza editorial, 1968, p\u00e1gs. 68-69.<\/p>\n<p>2.2. <i>El capital es propio de una sociedad cosificadora, despersonalizadora<\/i>.<\/p>\n<p>\u00abEl capitalista mismo no es soberano sino como <i>personificaci\u00f3n del capital.<\/i> Por eso en la contabilidad italiana esta funci\u00f3n suya de <i>capitalista<\/i>, de capital personificado, se contrapone constantemente a \u00e9l mismo en cuanto simple persona, condici\u00f3n en la cual aparece s\u00f3lo como consumidor privado y deudor de su propio capital.\u00bb\u00a0(Karl Marx, <i>Theorien \u00fcber den Mehrwer<\/i>t [<i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>], MEW, Band 26, Erster Teil, Berlin (DDR), 1965, p\u00e1gs. 365.<\/p>\n<p>\u00abA trav\u00e9s del sistema bancario se substrae de las manos de los capitalistas privados y de los usureros la distribuci\u00f3n del capital (\u2026) en cuanto funci\u00f3n social\u00bb. (Karl Marx, <i>Das Kapital<\/i>, III, MEW, Band 25, Berlin (DDR), Dietz Verlag, 1964, p. 620. <i>El Capital<\/i>, III, Versi\u00f3n del alem\u00e1n por Wenceslao Roces, M\u00e9xico, FCE 1946, p\u00e1g. 567).<\/p>\n<p>2.3. <i>El capital es una barrera contradictoria con la producci\u00f3n que \u00e9l mismo puso hist\u00f3ricamente en marcha.<\/i><\/p>\n<p>\u00ab<i>La verdadera limitaci\u00f3n<\/i> de la producci\u00f3n capitalista es el <i>c<\/i><i>apital mismo,<\/i> es lo siguiente: que el capital y su autovalorizaci\u00f3n aparecen como punto de partida y como punto final, como motivo y como finalidad de la producci\u00f3n; que la producci\u00f3n no es sino producci\u00f3n <i>para<\/i> el capital, en vez de ser, a la inversa, los medios de producci\u00f3n meros medios para una configuraci\u00f3n en expansi\u00f3n constante del proceso vital para la <i>sociedad<\/i> de los productores (&#8230;) El medio \u2013el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales\u2013 entra en conflicto permanente con la limitada finalidad, que es la de valorizar el capital existente. Por eso, aunque el modo de producci\u00f3n capitalista es un instrumento hist\u00f3rico del desarrollo de la fuerza productiva material y de la creaci\u00f3n del mercado mundial correspondiente a esa fuerza, sin embargo, tambi\u00e9n es al mismo tiempo la contradicci\u00f3n permanente entre esa funci\u00f3n hist\u00f3rica suya y las relaciones sociales de producci\u00f3n que le corresponden como modo de producci\u00f3n.\u00bb (Karl Marx, <i>Das Kapital<\/i>, III, cit., p. 260. <i>El Capital<\/i> III, cit., p. 248).<\/p>\n<p>3.1. El primer rasgo tiene que ver con el hecho de que en una sociedad capitalista la ense\u00f1anza, el sistema de ense\u00f1anza, perjudique a los trabajadores.<\/p>\n<p>3.2. El segundo rasgo tiene que ver con el hecho de que la estimaci\u00f3n de las personas y de su educaci\u00f3n se suela basar en los t\u00edtulos que tiene, los cuales le sit\u00faan en una jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>3.3. El tercero de los rasgos se\u00f1alados tiene que ver con el hecho de presente crisis de la educaci\u00f3n en las sociedades capitalistas.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>5. Presentaci\u00f3n de\u00a0<i>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx<\/i><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 una breve presentaci\u00f3n (solapa interior del libro) de su traducci\u00f3n de <i>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb de Marx <\/i>de Jind\u0159ich Zelen\u00fd <em>(<\/em>publicado por la editorial Grijalbo en 1974, un texto muy apreciado por \u00e9l).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anteriormente tradujo una carta de DILIA-Departamento literario (Rudolf Sponar) para Grijalbo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Querida se\u00f1ora (Grijalbo):<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Acusamos recibo de su carta del 9 de febrero de 1971 sobre la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de la obra <i>La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital<i> de Marx<\/i>, del se\u00f1or Jind\u0159ich Zelen\u00fd.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Rogamos nos disculpe el retraso con que contestamos a su carta; ocurre que el autor no ha vuelto a Praga hasta estos d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El autor est\u00e1 enteramente de acuerdo con sus propuestas, raz\u00f3n por la cual le enviamos el contrato que hallar\u00e1 usted ajunto en cuatro ejemplares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por lo que hace al t\u00edtulo, el autor est\u00e1 de acuerdo en que el t\u00edtulo espa\u00f1ol sea<i> La estructura l\u00f3gica del <\/i>Capital<i> de Marx<\/i> y en que la obra se traduzca de la edici\u00f3n publicada por la casa AKADEMIE Verlag de Berl\u00edn o de la edici\u00f3n austr\u00edaca publicada con el t\u00edtulo<i> La ciencia de la l\u00f3gica y el Capital <\/i>por las ediciones EUROPA VERLAG de Viena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El autor no desea hace ninguna modificaci\u00f3n al texto: su \u00fanica condici\u00f3n es que reciba la nota previa, el pr\u00f3logo o ep\u00edlogo que ustedes crean necesario a\u00f1adir a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, para aprobarlos en su caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hemos observado que prev\u00e9n ustedes una primera tirada de 3.000 ejemplares cuyo precio de venta se situar\u00eda entre las 250 y las 300 pesetas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esperamos que el contrato merezca la aprobaci\u00f3n de ustedes y les rogamos, en este caso, que nos devuelvan tres copias firmadas, una de las cuales recibir\u00e1n de nuevo ustedes, firmada por el autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esperando con placer sus noticias les rogamos\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">PS: \u00bfPodr\u00edan ustedes indicarnos el cambio pesetas-d\u00f3lares?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tres mil ejemplares no es una errata de la que se nos pueda responsabilizar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con dos observaciones de Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al mandarles el contrato se les prometer\u00e1 que enviaremos el pr\u00f3logo \u2013si lo escribimos, que creo que s\u00ed\u2013 al autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfNo es asombrosa la pregunta sobre los d\u00f3lares por aparte de una agencia comercial?<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p>El meticuloso y amplio ensayo de Zelen\u00fd sobre la estructura l\u00f3gica del <i>Capital <\/i>de Marx es probablemente la elaboraci\u00f3n m\u00e1s seria del punto de vista de reacci\u00f3n al entusiasmo por los escritos del joven Marx que fue parejo de la crisis del dogmatismo estalinista. No en vano la \u00e9poca de preparaci\u00f3n del libro de Zelen\u00fd coincide con la de las otras dos cristalizaciones principales de un marxismo neo-cientificista en la tradici\u00f3n de la II Internacional: los estudios del grupo Richta y los del grupo Althusser.<\/p>\n<p>Pero la empresa intelectual de Zelen\u00fd se diferencia con apreciable ventaja de esas otras dos l\u00edneas emparentadas con la suya: est\u00e1 libre del vago progresismo del Richta fil\u00f3sofo, y tambi\u00e9n de la ignorante ret\u00f3rica que caracteriza a gran parte de la producci\u00f3n del grupo de Althusser. Zelen\u00fd no es un \u00abmarx\u00f3logo\u00bb, sino un escritor de pensamiento inequ\u00edvocamente socialista. Y ha le\u00eddo de verdad a Marx, en vez de limitarse a aconsejar su lectura.<\/p>\n<p>El tema de este estudio de Zelen\u00fd es el problema epistemol\u00f3gico de en qu\u00e9 medida la formaci\u00f3n del marxismo significa (si la significa, claro est\u00e1) una revoluci\u00f3n de la noci\u00f3n de ciencia. El autor no pretende plantear as\u00ed una cuesti\u00f3n apocal\u00edptica, como si la presumible revoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica no tuviera historia. Zelen\u00fd sabe muy bien \u2013y lo dice\u2013 que, en todo caso, su tema contin\u00faa, por innovadoramente que sea, la problem\u00e1tica presente en el pensamiento y en la sociedad moderna desde el momento de claro ascenso de la burgues\u00eda europea, desde Bacon hasta Hegel, pasando por Descartes, Locke, Leibniz y Kant (por citar sus principales puntos de referencia en el campo de las ideas).<\/p>\n<p>El hilo conductor de la investigaci\u00f3n es el an\u00e1lisis de la estructura l\u00f3gica del <i>Capital.<\/i> La concepci\u00f3n de Zelen\u00fd al respecto se podr\u00eda resumir as\u00ed: la principal obra de Marx sigue ante todo, en su estructura l\u00f3gica, el movimiento de la sociedad burguesa. El sujeto del proceso que estudia<i><b> <\/b><\/i><i>El Capital <\/i>no son los hombres. La causa de ello es que tampoco en el movimiento hist\u00f3rico real de la sociedad burguesa no son los seres humanos el sujeto soberano (Hasta aqu\u00ed el <i>resultado<\/i> \u2013no los an\u00e1lisis, incomparablemente m\u00e1s exactos en la obra de <em>Zelen\u00fd\u2013<\/em>\u00a0coincide con la posici\u00f3n ideol\u00f3gica del grupo Althusser). Pero si los hombres no son el sujeto del movimiento estudiado en <i>El Capital,<\/i> o no son el sujeto soberano de ese movimiento, es porque en la realidad burguesa el sujeto soberano es <i>el capital.<\/i> El sujeto del movimiento estudiado por <i>El Capital <\/i>es el capital.<\/p>\n<p>Se puede diferir de esa interpretaci\u00f3n. Pero, en todo caso, es obligado reconocer que se trata de la versi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida del punto de vista que consiste en situar <i>El Capital<\/i> en el centro de la obra de Marx (la econom\u00eda, pues, en el centro del pensamiento socialista) y no poner en primer t\u00e9rmino lo que fue t\u00edtulo inicial de la empresa y se conserva como subt\u00edtulo de su parcial cumplimiento: <i>Cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica. Su solidez, la calidad cient\u00edfica, de la investigaci\u00f3n de Zelen\u00fd, le evita presentar, en el plano epistemol\u00f3gico, hinchadas vaciedades como contenido de la revoluci\u00f3n del concepto de ciencia por el marxismo. En las p\u00e1ginas de Zelen\u00fd Marx no aparece descubriendo continentes m\u00e1s conocidos que el Mediterr\u00e1neo \u2013como en la ret\u00f3rica francesa\u2013, sino intentando con un \u00e9xito importante algo que estuvo desde antiguo presente en la intenci\u00f3n intelectual de todos los pensadores revolucionarios: articular racionalmente el conocer con el hacer, lo que se sabe del mundo social con la voluntad de revolucionarlo. Zelen\u00fd, situado en el acad\u00e9mico ambiente del marxismo centroeuropeo, dice eso con los tecnicismos tradicionales y, a la vez, de moda en la primera mitad de los a\u00f1os sesenta: la formaci\u00f3n del marxismo significa seg\u00fan \u00e9l la superaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n tradicional entre gnoseolog\u00eda y ontolog\u00eda en un m\u00e9todo filos\u00f3fico de investigaci\u00f3n l\u00f3gica de fundamentos que es nuevo en sus principios y se podr\u00eda llamar, desde el punto de vista de su contenido, m\u00e9todo \u00abonto-praxeol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p>Este importante ensayo de Zelen\u00fd podr\u00eda contribuir a poner, por fin, en un marco exacto, limpio de ret\u00f3rica e imprecisi\u00f3n parisiense, la lucha entre los que creen que en el principio de la dial\u00e9ctica revolucionaria est\u00e1 la Palabra y los que creen que est\u00e1 la Acci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>6. Nota editorial OME 40-44.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Poco despu\u00e9s se inici\u00f3 la edici\u00f3n de las OME, las obras de Marx y Engels. Como comentamos, Sacrist\u00e1n, director de la edici\u00f3n, tradujo, prolog\u00f3 y anot\u00f3 (con mucho detalle) los libros I y II de <i>El Capital<\/i> y dej\u00f3 a medias la traducci\u00f3n del libro III. La mayor parte de estos materiales est\u00e1n recogidos en <i>Escritos sobre <\/i>El Capital<i> y textos afines<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2004.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto (de una erudici\u00f3n deslumbrante en nuestra opini\u00f3n) es su nota editorial para OME 40-44, para los cinco libros proyectados para la edici\u00f3n completa de <i>El Capital<\/i> (se editaron finalmente OME 40, OME 41, el primer libro de <i>El Capital<\/i>, y OME-42, el segundo libro; qued\u00f3 sin publicar el tercer libro). Apareci\u00f3 en OME 40 (pp. XIII-XXXIX) y fue incluida en <i>Panfletos y materiales I. Sobre Marx y marxismo,<\/i> pp. 371-414.<\/span><\/p>\n<p>La forma en que se presenta en OME <i>El Capital<\/i> es la m\u00e1s corriente en la tradici\u00f3n editorial, la forma \u00faltima que le dio Engels: la de la cuarta edici\u00f3n alemana del libro I y las primeras ediciones alemanas de los libros II y III. En cuanto al libro IV, es decir, a las<i> Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda <\/i>[NE: traducci\u00f3n de Javier P\u00e9rez Royo, OME 45-48; solo se edit\u00f3 el primer volumen, OME45, de los cuatro proyectados], \u00e9ste se ofrecer\u00e1 de acuerdo con los \u00faltimos resultados a que haya llegado en su momento la investigaci\u00f3n del equipo editor de la Nueva MEGA. El criterio de OME para la edici\u00f3n de <i>Capital I-III<\/i> es el de MEW, edici\u00f3n tomada como base.<\/p>\n<p>Esa soluci\u00f3n editorial es discutible, nada inconcusa. Y ha sido ya puesta en discusi\u00f3n y abandonada en la pr\u00e1ctica en un caso digno de nota: Maximilien Rubel, pese a expresar gran estimaci\u00f3n del trabajo editorial de Engels, ha optado por separarse de \u00e9l en algunos puntos de su edici\u00f3n de las obras econ\u00f3micas de Marx (tambi\u00e9n se aparta en un punto de los criterios del mismo Marx, al organizar el libro I de <i>El Capital<\/i>). De acuerdo con los principios generales de OME, aqu\u00ed no se va a emprender la discusi\u00f3n posible sobre ese asunto, del mismo modo que, en general, los pr\u00f3logos y las notas de esta edici\u00f3n intentar\u00e1n abstenerse de afirmaciones doctrinales y de interpretaciones. En la presente nota se trata s\u00f3lo de reunir para comodidad del lector informaciones, elementos de juicio acerca de la forma editorial en que se suele presentar y se presenta en OME la obra: principalmente, se ofrece un fichero de textos de Marx y Engels que documentan el proceso editorial de <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n de una Nueva MEGA, que pondr\u00e1 a disposici\u00f3n de los lectores interesados los manuscritos de Marx, da particular oportunidad a la tarea de reunir informaciones acerca de la g\u00e9nesis de la forma editorial de <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<p>Antes de hacerlo conviene indicar la \u00fanica diferencia entre esta edici\u00f3n y la cuarta de <i>El Capital I<\/i>, preparada por Engels: las notas de Marx en lenguas no alemanas (griego, lat\u00edn, italiano, franc\u00e9s, ingl\u00e9s), conservadas de la misma forma por Engels en sus ediciones, aparecen en OME traducidas al castellano (salvo cuando su uso por Marx en aquellas lenguas originales se debe a razones t\u00e9cnicas y cuando tiene un valor estil\u00edstico. Se trata del mismo criterio aplicado por Rubel en su traducci\u00f3n de otros textos de Marx). Esta soluci\u00f3n ha parecido la m\u00e1s concorde con la naturaleza de la edici\u00f3n.<\/p>\n<p><b>I. Los or\u00edgenes del proyecto literario de Marx<\/b><\/p>\n<p>La forma final de <i>El Capital<\/i> tiene una larga historia. Marx ha trabajado en su proyecto cient\u00edfico, con numerosas interrupciones, durante unos 24 a\u00f1os contados hasta la aparici\u00f3n del libro primero de <i>El Capital.<\/i> Al preparar para la imprenta la 4\u00aa edici\u00f3n alemana de <i>Capital I<\/i>, en junio de 1890, Engels ha tenido que retocar citas de autores ingleses que Marx hab\u00eda tomado de sus cuadernos de apuntes y extractos de 1844, a\u00fan utilizados, pues, por \u00e9l para la redacci\u00f3n definitiva de 1866-1867. Entre los<\/p>\n<p>textos que le han presentado dificultades editoriales, escribe Engels en su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n dicha (v\u00e9aselo m\u00e1s adelante, p\u00e1g. 27), hay \u00abalgunos trozos citados a partir de los viejos cuadernos de Par\u00eds de los a\u00f1os 1843-1845, cuando Marx no sab\u00eda ingl\u00e9s y le\u00eda a los economistas ingleses en lengua francesa &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1857, cuando las perspectivas de una nueva crisis econ\u00f3mica \u2014as\u00ed como, tal vez, la reciente aparici\u00f3n de escritos proudhonianos, seg\u00fan lo han observado varios autores\u2014 le incitan a terminar una de sus numerosas interrupciones del trabajo literario, Marx escribe por dos veces a Lassalle fechando en 1843 el comienzo de su proyecto cient\u00edfico:<\/p>\n<p>\u00ab<em>After al<\/em>l &lt;despu\u00e9s de todo&gt;, me huelo que, ahora que tras 15 a\u00f1os de estudio hab\u00eda llegado al punto de poder poner manos a la obra, es probable que <em>interfere<\/em> &lt;interfieran&gt; tempestuosos movimientos exteriores. <em>Never mind<\/em> &lt;No importa&gt;. Si termino demasiado tarde para poder a\u00fan hallar al mundo atento a cosas semejantes, la culpa ser\u00e1 evidentemente <em>my own<\/em> &lt;m\u00eda&gt;.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle, 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a mi retraso en el env\u00edo del manuscrito, primero me impidi\u00f3 hacerlo la enfermedad y luego tuve que hacer trabajos atrasados para ganarme la vida. Pero la verdadera causa es \u00e9sta: ten\u00eda ante m\u00ed el material; no se trataba ya m\u00e1s que de la forma. Pero en todo lo que escrib\u00ed, el estilo me dejaba sabor a enfermedad hep\u00e1tica. Y tengo motivo doble para no permitirle a este escrito estropearse por causas m\u00e9dicas: 1\u00ba: es el resultado de 15 a\u00f1os de investigaciones, o sea, de la mejor \u00e9poca de mi vida &lt;&#8230;&gt;\u00bb (Carta de Marx a Lassalle, 11\/11\/1858; MEW 29, 566).<\/p>\n<p>El retraso que Marx justifica ante Lassalle en 1858 no hab\u00eda sido el primero. Baste recordar por v\u00eda de ejemplo que en febrero de 1845 Marx hab\u00eda concertado un contrato para publicar una Cr\u00edtica de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda pol\u00edtica en dos vol\u00famenes, que nunca lleg\u00f3 a escribir con ese t\u00edtulo y en esa forma. Los 15 a\u00f1os de estudio a que se refiere Marx en 1858 \u2014y que llegar\u00edan a ser, al menos, 35, puesto que en 1878 Marx ha trabajado todav\u00eda en un manuscrito de temas del libro II de <i>El Capital<\/i> han sido interrumpidos muy frecuentemente por acontecimientos pol\u00edtico-sociales y por desgracias personales y familiares. Desde finales de 1843 Marx ha trabajado con cierta continuidad en su proyecto hasta 1848. Ha interrumpido ese trabajo durante el per\u00edodo revolucionario de 1848-1849. Lo reanuda en 1850, exiliado en Londres, con estudios (principalmente) sobre la historia de la propiedad y la renta de la tierra, la rotaci\u00f3n del dinero, los precios, las crisis econ\u00f3micas, la historia de la t\u00e9cnica y la aplicaci\u00f3n de la ciencia natural moderna a la agricultura. En 1853 se produce una interrupci\u00f3n de unos 3 a\u00f1os, por causa de la pobreza. Un nuevo per\u00edodo de estudio culmina en 1857-1858 con la redacci\u00f3n del manuscrito <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> (<i>Grundrisse<\/i>) y la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>(1859). De nuevo una interrupci\u00f3n de m\u00e1s de un a\u00f1o (1860). En 1861 empieza otro per\u00edodo de investigaci\u00f3n intensa, que afloja en 1864 por causa de la fundaci\u00f3n de la Internacional, pero ya no se corta del todo hasta la publicaci\u00f3n del libro I de <i>El Capital <\/i>(1867). Luego, la mala salud y otras causas hacen que el trabajo cient\u00edfico de Marx y su materializaci\u00f3n literaria sean cada vez menos continuos. Marx no consigui\u00f3 publicar los libros restantes de <i>El Capital<\/i> y su trabajo editorial en ellos (no as\u00ed el estudio, ni la redacci\u00f3n de partes nuevas de manuscritos) se redujo a las modificaciones para la 2.\u00aa edici\u00f3n alemana, la 1\u00aa edici\u00f3n rusa (1872), y la 1\u00aa francesa (1872-1875). Marx muri\u00f3 en 1883. Engels public\u00f3 el libro II de <i>El Capital <\/i>en 1885 y el tercero en 1890.<\/p>\n<p>En el curso de los 24 a\u00f1os anteriores a la publicaci\u00f3n de <i>El Capital I <\/i>Marx ha pensado en varios proyectos editoriales o literarios diferentes.<\/p>\n<p>El primer proyecto editorial, al que remite Marx cuando habla de los 15 a\u00f1os de estudio que lleva, se encuentra formulado, en dos variantes, en textos de 1843-1844:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed pues, la tarea de la historia, una vez desaparecido el m\u00e1s all\u00e1 de la verdad &lt;una vez concluida la cr\u00edtica de la religi\u00f3n&gt;, consiste en establecer la verdad del m\u00e1s ac\u00e1. La tarea de la filosof\u00eda que est\u00e1 al servicio de la historia es, por de pronto, una vez desenmascarada la figura santificada de la autoalienaci\u00f3n humana, desenmascarar la alienaci\u00f3n en sus figuras no santas. La cr\u00edtica del cielo se transforma con eso en cr\u00edtica de la tierra, la cr\u00edtica de la religi\u00f3n en cr\u00edtica del derecho, la cr\u00edtica de la teolog\u00eda en cr\u00edtica de la pol\u00edtica.\u00bb (<i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho hegeliana<\/i>; MEW 1, 379).<\/p>\n<p>La econom\u00eda pol\u00edtica, o \u00abnacional\u00bb, est\u00e1 ah\u00ed incluida en la cr\u00edtica del estado, o de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00abEn los \u201cAnales franco alemanes\u201d\u00a0he anunciado &lt;&#8230;&gt; la cr\u00edtica de la ciencia del derecho y del estado. En la elaboraci\u00f3n para la imprenta, la mezcla de la cr\u00edtica dirigida exclusivamente contra la especulaci\u00f3n con la cr\u00edtica de las diferentes materias mismas result\u00f3 muy inadecuada, obst\u00e1culo para el desarrollo y dificultad para la comprensi\u00f3n &lt;&#8230;&gt;. Por eso har\u00e9 que se vayan sucediendo en varios folletos independientes la cr\u00edtica del derecho, de la moral, de la pol\u00edtica, etc., y al final intentar\u00e9 reproducir en un trabajo especial la conexi\u00f3n del todo, la relaci\u00f3n entre las partes singulares, as\u00ed como, por \u00faltimo, la cr\u00edtica de la elaboraci\u00f3n especulativa de aquel material. Por eso, en el presente escrito &lt;dedicado a la econom\u00eda&gt; la conexi\u00f3n entre la econom\u00eda nacional y el estado, el derecho, la moral, la vida civil, etc., no se toca m\u00e1s que en la medida en que la econom\u00eda nacional misma toca <i>ex professo<\/i> esos objetos.\u00bb (<i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844<\/i>, Pr\u00f3logo; MEW EB I, 467).<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo a los Manuscritos de 1844 est\u00e1 escrito no m\u00e1s tarde de agosto de aquel a\u00f1o. La publicaci\u00f3n parec\u00eda inminente, pues el 10\/5\/1845 Engels la anunciaba en el peri\u00f3dico <i>New Moral World<\/i>: \u00abTambi\u00e9n se est\u00e1 imprimiendo \u201cCr\u00edtica de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda nacional\u201d, del Dr. Marx &lt;&#8230;&gt;\u00bb (MEW 2, 519).<\/p>\n<p>La primera noticia suficientemente segura de que Marx ha pasado a considerar un proyecto editorial reducido a temas econ\u00f3micos, aunque en un sentido amplio de econom\u00eda, se refiere a su oferta a la editorial R\u00fctten und L\u00fcnning de una obra en tres partes: cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, socialismo e historia de la econom\u00eda pol\u00edtica. La gesti\u00f3n es de 1851. El 7\/1\/1851 Marx hab\u00eda escrito a Engels de un modo que sugiere tambi\u00e9n un proyecto editorial reducido a tem\u00e1tica econ\u00f3mica, como parece indicarlo el uso del adverbio \u00abnaturalmente\u00bb en este paso de la carta:<\/p>\n<p>\u00abTe escribo hoy para exponerte una questiuncula theoretica &lt;peque\u00f1a cuesti\u00f3n te\u00f3rica&gt;, naturalmente <em>naturae politico-economicae<\/em> &lt;de naturaleza pol\u00edtico-econ\u00f3mica&gt;.\u00bb (MEW 27, 157).<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, Engels escribe a Marx urdi\u00e9ndole la \u00abpublicaci\u00f3n de la Econom\u00eda\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abAhora ya has puesto en dato el asunto &lt;la renta de la tierra&gt;, y eso es un motivo m\u00e1s para darte prisa con la terminaci\u00f3n y publicaci\u00f3n de la econom\u00eda.\u00bb (Carta de Engels a Marx 29\/1\/1851; MEW 27, 171).<\/p>\n<p>El 2\/4\/1851 Marx considera casi terminados sus estudios para \u00abla Econom\u00eda\u00bb lo que sugiere cu\u00e1l deb\u00eda de ser la dimensi\u00f3n prevista de \u00e9sta. Con esa fecha escribe a Engels:<\/p>\n<p>\u00abEstoy tan adelantado que en 5 semanas terminar\u00e9 &lt;en la biblioteca del British Museum de Londres&gt; con toda la mierda econ\u00f3mica. <em>Et cela fait<\/em> &lt;y una vez hecho eso&gt; preparar\u00e9 en casa la Econom\u00eda y en el Museum me lanzar\u00e9 a otra ciencia. <em>\u00c7a commence \u00e0 m\u2019ennuyer<\/em> &lt;Esto empieza a aburrirme&gt;.\u00bb (MEW 27, 228).<\/p>\n<p>\u00c9se era, dicho sea de paso, el estilo de trabajo intelectual de Engels, que aquel a\u00f1o, por ejemplo, estudiaba, entre otras cosas, fisiolog\u00eda y t\u00e1ctica y estrategia militares.<\/p>\n<p>Entre 1843 y 1851 Marx ha pasado, pues, de contemplar un proyecto editorial tem\u00e1ticamente amplio, que inclu\u00eda la cr\u00edtica del derecho, del estado y de la vida civil y presupon\u00eda la de la religi\u00f3n, a trabajar por de pronto en el proyecto de una \u00abEconom\u00eda\u00bb los estudios para la cual cre\u00eda poder terminar cinco semanas despu\u00e9s del 2 de abril de 1851. A finales de ese a\u00f1o segu\u00eda en pie un plan para la ejecuci\u00f3n de ese proyecto: el de su propuesta editorial de tres partes (cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, socialismo, historia de la econom\u00eda pol\u00edtica). As\u00ed lo indica el que le preocupe en esa fecha el deseo del presunto editor de alterar el orden de esas partes:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; Ebner me ha escrito que L\u00f6wenthal quiere hacer la prueba con un solo volumen, pero no mencion\u00f3 que yo tendr\u00eda que empezar por la Historia de la Econom\u00eda. Y eso ser\u00eda la inversi\u00f3n de todo mi plan.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 24\/11\/1851; MEW 27, 370).<\/p>\n<p>De hecho, el proyecto de la \u00abEconom\u00eda\u00bb ser\u00eda objeto de varios planes editoriales diferentes, sin que la alteraci\u00f3n de los planes indique cambio del proyecto general.<\/p>\n<p><b>II. El plan de los Grundrisse<\/b><\/p>\n<p>El manuscrito de 1857-1858, que es el primer borrador amplio de la \u00abEconom\u00eda\u00bb de <i>El Capital<\/i>, y, en sus partes correspondientes, precedente inmediato de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> (1859), ofrece un esquema general desde el cual es ya posible seguir con claridad el hilo de una evoluci\u00f3n hasta la publicaci\u00f3n del libro primero de <i>El Capital <\/i>(1867). En las primeras p\u00e1ginas del borrador se encuentra el siguiente p\u00e1rrafo, escrito durante el mes de septiembre de 1857:<\/p>\n<p>\u00abLa divisi\u00f3n, evidentemente, hacerla de tal modo que 1) las determinaciones gen\u00e9ricamente abstractas, las cuales, por serlo, convienen m\u00e1s o menos a todas las formas de sociedad &lt;&#8230;&gt;. 2) Las categor\u00edas que constituyen la articulaci\u00f3n interna de la sociedad burguesa y en las que descansan las clases fundamentales. Capital, trabajo asalariado, propiedad de la tierra. Su relaci\u00f3n unas con otras. Ciudad y campo. Las tres grandes clases sociales. Intercambio entre las mismas. Circulaci\u00f3n. Sistema del cr\u00e9dito (private). 3) Condensaci\u00f3n de la sociedad burguesa en la forma del estado. Considerado en relaci\u00f3n consigo mismo. Las clases \u201cimproductivas\u201d. Impuestos. Deuda p\u00fablica. Cr\u00e9dito p\u00fablico. La poblaci\u00f3n. Las colonias. Emigraci\u00f3n. 4) Aspecto internacional de la producci\u00f3n. Divisi\u00f3n internacional del trabajo. Intercambio internacional. Exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n. Tipo de cambio. 5) El mercado mundial y las crisis.\u00bb (<i>Grundrisse<\/i> 28\/29).<\/p>\n<p>El plan de septiembre de 1857 se puede esquematizar as\u00ed:<\/p>\n<p>1. Determinaciones gen\u00e9ricamente abstractas.<\/p>\n<p>2. Categor\u00edas de la sociedad burguesa: capital, trabajo asalariado, propiedad de la tierra (por este orden).<\/p>\n<p>3. El estado.<\/p>\n<p>4. Intercambio internacional.<\/p>\n<p>5. Mercado mundial y crisis.<\/p>\n<p>Ese plan estar\u00e1 presente, con algunas variaciones, durante muchos a\u00f1os en las gestiones y el trabajo literario de Marx, aunque el t\u00edtulo de la obra econ\u00f3mica principal de \u00e9ste acabe por ser s\u00f3lo uno de los t\u00e9rminos centrales del punto 2 (\u00abcapital\u00bb).<\/p>\n<p>Variantes de inter\u00e9s y casi inmediatas las hay en el mismo manuscrito de los <i>Grundrisse<\/i>, en dos pasos escritos en noviembre de 1857:<\/p>\n<p>\u00abI. 1) Concepto general del capital. 2) Particularidad del capital: <em>capital circulant, capital fixe<\/em>. (Capital como medio de vida, como materia prima, como instrumento de trabajo). 3) El capital como dinero. II. 1) Cantidad del capital. Acumulaci\u00f3n. 2) El capital medido consigo mismo. Beneficio. Inter\u00e9s. Valor del capital: i. e., el capital en la diferencia de s\u00ed como inter\u00e9s y beneficio. 3) La circulaci\u00f3n de los capitales: \u03b1) Intercambio del capital por capital. Intercambio del capital por renta. Capital y precios. \u03b2) Concurrencia de los capitales. \u03b3) Concentraci\u00f3n de los capitales. III. El capital como cr\u00e9dito. IV. El capital como capital por acciones. V. El capital como mercado monetario. VI. El capital como fuente de la riqueza. El capitalista. Despu\u00e9s del capital habr\u00eda entonces que tratar la propiedad de la tierra. Despu\u00e9s de \u00e9sta el trabajo asalariado. Presupuestos los tres, el movimiento de los precios, en cuanto la circulaci\u00f3n ahora ya determinada en su interna totalidad. Por otra parte las tres clases, una vez puesta la producci\u00f3n en sus tres formas b\u00e1sicas y presupuestos de la circulaci\u00f3n. Luego el estado (Estado y sociedad burguesa.\u2013 El impuesto, o la existencia de las clases improductivas.\u2013 La deuda p\u00fablica. La poblaci\u00f3n.\u2013 El estado hacia fuera: colonias. Comercio exterior. Tipo de cambio. Dinero como moneda internacional.-Por \u00faltimo el mercado mundial. Rebasamiento del estado por la sociedad burguesa. Las crisis. Disoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n y forma de sociedad fundado en el valor de cambio. Instauraci\u00f3n real del trabajo individual como trabajo social y viceversa.)\u00bb (<i>Grundrisse<\/i> 175).<\/p>\n<p>El plan, que detalla mucho m\u00e1s la parte referente al capital que las dem\u00e1s, se puede esquematizar resumidamente as\u00ed:<\/p>\n<p>El capital<\/p>\n<p>&lt;I. El capital en general. Los precios<\/p>\n<p>II. La cantidad del capital. Los precios. Las tres clases<\/p>\n<p>III. El capital como cr\u00e9dito. Las tres clases fundamentales<\/p>\n<p>IV. El capital como capital por acciones fundamentales de la sociedad<\/p>\n<p>V. El capital como mercado monetario de la sociedad.<\/p>\n<p>VI. El capital como fuente de la riqueza.<\/p>\n<p>La propiedad de la tierra<\/p>\n<p>El trabajo asalariado<\/p>\n<p>El estado en s\u00ed mismo.&gt;<\/p>\n<p>El estado hacia fuera: comercio exterior, colonias<\/p>\n<p>El mercado mundial. Las crisis.<\/p>\n<p>Disoluci\u00f3n de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>Esa variante del plan de 1857 presenta por vez primera el tratamiento del trabajo asalariado despu\u00e9s del de la propiedad y la renta de la tierra. El hecho de que la parte referente al capital est\u00e9 mucho m\u00e1s detallada en el plan que las otras partes se explica porque los <i>Grundrisse<\/i> son principalmente un borrador de esa parte.<\/p>\n<p>En el mismo mes de noviembre de 1857 est\u00e1 escrito otro plan, que empieza siendo s\u00f3lo esquema de la parte sobre el capital y luego, a partir de la referente a la propiedad y renta de la tierra, se ampl\u00eda hasta ser desarrollo razonado (<i>Grundrisse<\/i> 186 ss.). He aqu\u00ed su comienzo:<\/p>\n<p>\u00abCapital. I. Generalidad: 1) a) Devenir del capital a partir del dinero. b) Capital y trabajo (medi\u00e1ndose a trav\u00e9s del trabajo ajeno ). c) Los elementos del capital, sueltos, seg\u00fan su relaci\u00f3n con el trabajo (Producto. Material bruto. Instrumento de trabajo). 2) Particularizaci\u00f3n del capital: a) <em>capital circulant, capital fixe<\/em>. Rotaci\u00f3n del capital. 3) La singularidad del capital: capital y beneficio. Capital e inter\u00e9s. El capital como valor, distinto de s\u00ed como inter\u00e9s y beneficio. II. Particularidad: 1) Acumulaci\u00f3n de los capitales. 2) Competici\u00f3n entre los capitales. 3) Concentraci\u00f3n de los capitales (diferencia cuantitativa del capital como al mismo tiempo cualitativamente, como medida de su magnitud y de su efecto. III.Singularidad: 1) El capital como cr\u00e9dito. 2) El capital como capital por acciones. 3) El capital como mercado monetario &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>Durante los primeros meses de 1858, mientras sigue trabajando el borrador conocido por <i>Grundrisse<\/i>, Marx describe su plan literario en varias cartas de inter\u00e9s:<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo de que se trata por de pronto es Cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas, o bien, if you like &lt;si lo prefieres as\u00ed&gt;, el sistema de la econom\u00eda burguesa expuesto cr\u00edticamente. Es simult\u00e1neamente exposici\u00f3n del sistema y, mediante la exposici\u00f3n, cr\u00edtica del mismo. No tengo en absoluto en claro cu\u00e1ntos pliegos har\u00e1 el total. Si tuviera tiempo, tranquilidad y medios para trabajar completamente el conjunto antes de entregarlo al p\u00fablico, lo condensar\u00eda mucho, pues siempre he sido aficionado al m\u00e9todo de la condensaci\u00f3n. Pero impreso as\u00ed en cuadernos sucesivos, la cosa \u2014quiz\u00e1s en beneficio de la comprensi\u00f3n del p\u00fablico, pero seguro que en perjuicio de la forma\u2014 se alarga algo inevitablemente. &lt;&#8230;&gt; La exposici\u00f3n, quiero decir, la manera, es completamente cient\u00edfica, o sea, no es subversiva en sentido corriente. El conjunto se divide en 6 libros. 1\u00ba Del capital (contiene algunos <em>Vorchapters<\/em> &lt;cap\u00edtulos previos&gt;). 2.\u00ba De la propiedad de la tierra. 3.\u00ba Del trabajo asalariado. 4.\u00ba Del estado. 5.\u00ba Comercio internacional. 6.\u00ba Mercado mundial. Como es natural, no puedo dejar de considerar cr\u00edticamente de vez en cuando a otros economistas. &lt;&#8230;&gt; Pero en general la cr\u00edtica e historia de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socialismo tendr\u00edan que ser objeto de otro trabajo. Y un tercero, por \u00faltimo, el breve boceto hist\u00f3rico de la evoluci\u00f3n de las categor\u00edas y relaciones econ\u00f3micas.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>En la fecha de esa carta Marx tiene, pues, un proyecto literario de tres obras, y el plan de una de ellas, titulada Cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas y cuyo primer libro se titula a su vez \u00abDel Capital\u00bb. En cuanto a las intenciones sobre el trabajo inmediato, otra carta del mes siguiente, tambi\u00e9n a Lassalle, da cuenta de lo que Marx pensaba hacer y permite tambi\u00e9n echar un vistazo a alguna de las causas por las cuales la obra econ\u00f3mica final de Marx se llam\u00f3 como ten\u00eda que llamarse el \u00abprimer libro\u00bb de la primera obra de este proyecto:<\/p>\n<p>\u00abTampoco es, de ninguna manera, mi intenci\u00f3n elaborar por igual los 6 libros en los que divido el conjunto, sino dar m\u00e1s bien en los 3 \u00faltimos s\u00f3lo los trazos fundamentales, mientras que en los 3 primeros, que contienen el desarrollo econ\u00f3mico propiamente dicho, no son siempre evitables los desarrollos de detalle.\u00bb (Carta de Marx a Lassalle 11\/3\/1858; MEW 29, 554).<\/p>\n<p>En esa misma carta Marx indica a Lassalle el contenido de la primera entrega \u2014parte de la cual hab\u00edan de ser los \u00abcap\u00edtulos previos\u00bb\u2014 y revela as\u00ed que en esa fecha las miles de p\u00e1ginas que hoy conocemos como <i>El Capital<\/i> eran en la imaginaci\u00f3n del autor un mero fasc\u00edculo, el primero de la primera obra de econom\u00eda del proyecto:<\/p>\n<p>\u00abLa primera entrega tendr\u00eda que ser a toda costa un todo relativo &lt;&#8230;&gt; Contiene: 1\u00ba valor, 2\u00ba dinero, 3.\u00ba el capital en general (proceso de producci\u00f3n del capital, proceso de circulaci\u00f3n del capital, unidad de ambos o capital y beneficio, inter\u00e9s). Eso constituye un folleto por s\u00ed mismo.\u00bb (Mismo lugar, 554).<\/p>\n<p>El \u00faltimo documento aqu\u00ed importante anterior a la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> es la carta de Marx a Engels del 2\/4\/1858 (MEW 29, 312-318), la cual contiene un esquema detallado de la obra prevista:<\/p>\n<p>\u00abLo que sigue es <em>short outline of the first part<\/em> &lt;breve esbozo de la primera parte&gt;. La entera mierda se dividir\u00e1 en 6 libros: 1\u00ba. Del capital. 2\u00ba. Propiedad de la tierra. 3\u00ba. Trabajo asalariado. 4\u00ba. Estado. 5\u00ba. Comercio internacional. 6\u00ba. Mercado mundial. I.Capital se descompone en 4 secciones. a) Capital en g\u00e9n\u00e9ral (Esto es la materia del primer cuaderno). b) La competici\u00f3n o acci\u00f3n de los muchos capitales unos sobre otros. c) Cr\u00e9dito, donde el capital aparece como elemento general frente a los capitales individuales. d) El capital por acciones como la forma m\u00e1s consumada (que muta en comunismo), al mismo tiempo en todas sus contradicciones &lt;&#8230;&gt; I. Capital. Primera secci\u00f3n. El capital en general. &lt;&#8230;&gt; 1.\u00ba Valor &lt;&#8230;&gt; 2.\u00ba Dinero &lt;&#8230;&gt; a) Dinero como medida &lt;&#8230;&gt; b) El dinero como medio de cambio, o sea, la circulaci\u00f3n simple &lt;&#8230;&gt; c) El dinero como dinero &lt;&#8230;&gt; d) Esta circulaci\u00f3n simple considerada en s\u00ed misma &lt;&#8230;&gt; 3\u00ba.El capital &lt;&#8230;&gt;\u00bb<\/p>\n<p>Este texto tiene el particular inter\u00e9s de mostrar muy llamativamente c\u00f3mo una de las principales causas de las alteraciones de esquemas de Marx es que \u00e9ste empieza por poner como apartados puntos de vista que luego se funden unos con otros sin diferenciaci\u00f3n redaccional. En este hecho bas\u00f3 gran parte de su interpretaci\u00f3n de la g\u00e9nesis de <i>El Capital<\/i> Roman Rosdolsky, de cuya obra al respecto se da informaci\u00f3n m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El plan de los <i>Grundrisse<\/i> ha empezado a realizarse con la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>. En el pr\u00f3logo, escrito en enero de 1859, figura este paso muy conocido por el lector de lengua castellana, a la que est\u00e1 traducido hace tiempo. Se reproduce aqu\u00ed por ser una referencia tradicional:<\/p>\n<p>\u00abConsidero el sistema de la econom\u00eda burguesa en esta sucesi\u00f3n: capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado; estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo las tres primeras r\u00fabricas investigo las condiciones econ\u00f3micas de vida de las tres grandes clases en que se divide la moderna sociedad burguesa; la conexi\u00f3n entre las otras tres r\u00fabricas salta a la vista. La primera divisi\u00f3n del primer libro, el que trata del capital, consta de los siguientes cap\u00edtulos:1\u00ba la mercanc\u00eda; 2.\u00ba el dinero, o sea, la circulaci\u00f3n simple; 3\u00ba el capital en general. Los dos primeros cap\u00edtulos constituyen el contenido del presente volumen.\u00bb (MEW 13, 7).<\/p>\n<p>En el momento de escribir el pr\u00f3logo a la <i>Contribuci\u00f3n<\/i>, lo que finalmente ser\u00e1 los tres libros te\u00f3ricos de <i>El Capital<\/i> son para Marx, si se toma su exposici\u00f3n al pie de la letra, la primera divisi\u00f3n del primer libro de la obra que proyecta. Lo mismo se aprecia en la carta a Weydemeyer del 1\/2\/1859, documento \u00fatil por su esquematismo para fijar esta cuesti\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abDivido toda la econom\u00eda pol\u00edtica en 6 libros: capital; propiedad de la tierra; trabajo asalariado; estado; comercio exterior; mercado mundial.<\/p>\n<p>El libro I, del capital, se descompone en 4 divisiones. Divisi\u00f3n I: El capital en general, se descompone en 3 cap\u00edtulos: 1\u00ba La mercanc\u00eda; 2\u00ba El dinero, o sea, la circulaci\u00f3n simple; 3\u00ba El capital &lt;&#8230;&gt; \u00bb\u00a0(MEW 29, 572).<\/p>\n<p>La manera de decir de ese paso ilustra la concepci\u00f3n marxiana de la \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb e impide afirmar, dada esa concepci\u00f3n \u2014la cual incluye el estudio del estado\u2014, que el proyecto literario de Marx haya dejado de contar con la cr\u00edtica de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en el conjunto del manuscrito habitualmente llamado <i>Grundrisse<\/i>, aunque en anotaci\u00f3n de fecha ya tard\u00eda (probablemente marzo de 1859), detalla Marx el plan de la primera secci\u00f3n del tercer cap\u00edtulo (\u00abCapital\u00bb del plan en que entonces piensa. He aqu\u00ed los ep\u00edgrafes principales del esquema:<\/p>\n<p>I. EL PROCESO DE PRODUCCI\u00d3N DEL CAPITAL<\/p>\n<p>1) Transformaci\u00f3n de dinero en capital.<\/p>\n<p>2) La plusval\u00eda absoluta.<\/p>\n<p>3) La plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>4) La acumulaci\u00f3n originaria.<\/p>\n<p>5) Trabajo asalariado y capital.<\/p>\n<p>II. EL PROCESO DE CIRCULACl\u00d3N DEL CAPITAL<\/p>\n<p>III. CAPITAL Y BENEFICIO<\/p>\n<p>VARIA<\/p>\n<p>Cuando Marx deja de trabajar en el manuscrito de 1857-1858, para dedicarse a tareas pol\u00edticas y pol\u00e9micas, el plan de su obra tiene este aspecto (aunque con variantes menores):<\/p>\n<p>CR\u00cdTICA DE LAS CATEGOR\u00cdAS ECON\u00d3MlCAS, O DE LA ECONOM\u00cdA POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>Libro primero: Del capital.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n primera: El capital en general.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo segundo: El dinero<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo tercero: El capital.<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n primera: El proceso de producci\u00f3n del capital (ya subdividida, pero con<\/p>\n<p>vacilaciones).<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n segunda: El proceso de circulaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>Divisi\u00f3n tercera: La unidad de ambos, o sea, capital y beneficio, inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n segunda: La competici\u00f3n.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n tercera: El cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n cuarta: El capital por acciones.<\/p>\n<p>Libro segundo: Propiedad de la tierra.<\/p>\n<p>Libro tercero: Trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Libro cuarto: Estado.<\/p>\n<p>Libro quinto: Comercio exterior.<\/p>\n<p>Libro sexto: Mercado mundial. Las crisis.<\/p>\n<p>No hay, por otra parte, ning\u00fan documento que obligue a suponer que hubiera desistido de las otras dos obras previstas en el proyecto de esta \u00e9poca, aunque no planeadas con detalle (v\u00e9ase atr\u00e1s, carta a Lassalle del 22\/2\/1858).<\/p>\n<p><b>III. De los <i>Grundrisse<\/i> a <i>El Capital<\/i><\/b><\/p>\n<p>Al reanudar su trabajo cient\u00edfico intenso despu\u00e9s de la interrupci\u00f3n de 1859-1861, Marx piensa todav\u00eda en realizar el plan que he llamado de los <i>Grundrisse<\/i>, el plan cuya ejecuci\u00f3n empez\u00f3 con la publicaci\u00f3n de la <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> en agosto de 1859. As\u00ed lo indica la carta a Kugelmann del 28\/12\/1862, que llama \u00absegunda parte\u00bb a la continuaci\u00f3n de aquella publicaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abFinalmente, la segunda parte est\u00e1 lista, es decir, salvo ponerla en limpio y darle el \u00faltimo toque para la impresi\u00f3n. Ser\u00e1 aproximadamente 30 pliegos. Es la continuaci\u00f3n del cuaderno I &lt;la Contribuci\u00f3n&gt;, pero aparece aut\u00f3nomamente con el t\u00edtulo \u2018El capital\u2019 y \u2018Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u2019 s\u00f3lo como subt\u00edtulo. De hecho no abarca m\u00e1s que lo que hab\u00eda de constituir el tercer cap\u00edtulo de la primera secci\u00f3n, a saber, \u2018El capital en general\u2019. No est\u00e1n, pues, incluidos en ella la competici\u00f3n entre los capitales ni el cr\u00e9dito. Es la quintaesencia (junto con la primera parte), y el desarrollo del resto (tal vez con la excepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre las diferentes formas de estado y las diferentes estructuras econ\u00f3micas de la sociedad) ser\u00eda f\u00e1cil de ejecutar tambi\u00e9n por otros sobre la base de lo ya entregado.\u00bb (MEW 30, 639).<\/p>\n<p>De las alusiones al tratamiento separado de la competici\u00f3n y el cr\u00e9dito, as\u00ed como a \u00ablo que sigue\u00bb \u2014entre lo cual Marx menciona el estudio del estado\u2014, parece desprenderse la persistencia del plan de los<i> Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>La misma carta reci\u00e9n citada tiene un curioso paso, poco aducido, que documenta por vez primera la organizaci\u00f3n de materiales que ser\u00e1 luego la del volumen primero de <i>El Capital<\/i>. Marx escribe a Kugelmann que, una vez terminado el texto en el que est\u00e1 trabajando,<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; escribir\u00e9 la continuaci\u00f3n, esto es, el final de la exposici\u00f3n del capital, la competici\u00f3n y el sistema del cr\u00e9dito, o bien reunir\u00e9 en un solo escrito, para el p\u00fablico ingl\u00e9s, los dos primeros trabajos &lt;la Contribuci\u00f3n y el texto que dice haber terminado&gt;\u00bb (MEW 30, 640).<\/p>\n<p>Ese texto que Marx considera pr\u00e1cticamente acabado, como borrador, a finales de 1862 es el manuscrito de 1861-1863, cuya descripci\u00f3n se encuentra en el pr\u00f3logo de Engels al libro Il de <i>El Capital<\/i>. Ese manuscrito (un conjunto de 23 cuadernos) conserva el t\u00edtulo inicial de \u00abContribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb y empieza, efectivamente, tratando el tema del capital, el cap\u00edtulo 3\u00ba del plan a\u00fan no abandonado. Pero pronto se desv\u00eda de \u00e9l y empieza a exponer los temas hist\u00f3rico-doctrinales de las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>. De todos modos, el manuscrito de 1861-1863 trata con mayor o menor extensi\u00f3n temas de todos los libros de <i>El Capital.<\/i> Y contiene, por otra parte, esquemas que planean los futuros libros I y III de<i> El Capital.<\/i> He aqu\u00ed el esquema del primero. El texto es de enero de 1863:<\/p>\n<p>\u00abLa primera secci\u00f3n, \u201cProceso de producci\u00f3n del capital\u201d, dividirla as\u00ed:<\/p>\n<p>1\u00ba. Introducci\u00f3n. Mercanc\u00eda. Dinero.<\/p>\n<p>2\u00ba. Conversi\u00f3n de dinero en capital.<\/p>\n<p>3.\u00ba La plusval\u00eda absoluta. a) Proceso de trabajo y proceso de valorizaci\u00f3n. b) Capital constante y capital variable. c) La plusval\u00eda absoluta. d) Lucha por la jornada normal de trabajo. e) Jornadas de trabajo simult\u00e1neas (n\u00famero de trabajadores ocupados simult\u00e1neamente). Importe de la plusval\u00eda y cuota de la plusval\u00eda. (\u00bfMagnitud y altura?)<\/p>\n<p>4\u00ba. La plusval\u00eda relativa. a) Cooperaci\u00f3n simple. b) Divisi\u00f3n del trabajo. c) Maquinaria, etc.<\/p>\n<p>5\u00ba. Combinaci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta y relativa. Raz\u00f3n (proporci\u00f3n) entre trabajo asalariado y plusval\u00eda. Subsunci\u00f3n formal y real del trabajo bajo el capital. Productividad del capital. Trabajo productivo e improductivo.<\/p>\n<p>6\u00ba. Reconversi\u00f3n de plusval\u00eda en capital. La acumulaci\u00f3n originaria. La teor\u00eda colonial de Wakefield.<\/p>\n<p>7\u00ba. Resultado del proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>(Sub 6 o sub 7 se puede exponer el <em>change of appropriation<\/em> &lt;cambio de apropiaci\u00f3n&gt;).<\/p>\n<p>8\u00ba. Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>9\u00ba. Teor\u00edas sobre trabajo productivo e improductivo.\u00bb (MEW 26.1, 389).<\/p>\n<p>El esquema del futuro libro III de <i>El Capital<\/i> se recoge en nota del volumen correspondiente de OME (OME 43).<\/p>\n<p>De 1864 a 1866 es la redacci\u00f3n de los manuscritos luego utilizados por Engels para la composici\u00f3n y publicaci\u00f3n de los libros Il y III de <i>El Capital<\/i>. Al publicar los vol\u00famenes correspondientes de OME se reunir\u00e1 informaci\u00f3n acerca de todos los manuscritos de la obra econ\u00f3mica de Marx. Como el libro I ha rebasado la fase de borrador en vida de Marx, la atenci\u00f3n a los manuscritos no es tan interesante cuando, como aqu\u00ed, se trata principalmente de \u00e9l. De todos modos, ya ahora vale la pena mencionar que en el manuscrito utilizado por Engels como base para componer <i>Capital III<\/i> hay por lo menos un par de pasos que indican la persistencia de las l\u00edneas generales del plan de los <i>Grundrisse<\/i>, por ejemplo, el mantenimiento de un tratamiento de la competici\u00f3n de los capitales despu\u00e9s del estudio del capital en general Marx, en efecto, remite el estudio del precio de monopolio<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; a la doctrina de la competici\u00f3n, en la que se investiga el movimiento real de los precios de mercado.\u00bb (Capital III; MEW 25, 772).<\/p>\n<p>o bien expone las limitaciones del estudio que luego ser\u00e1 <i>El Capital<\/i> \u2014ilustrando inequ\u00edvocamente acerca del car\u00e1cter incompleto de \u00e9ste, e incompleto en lo m\u00e1s importante para el conocimiento revolucionario\u2014 con las siguientes palabras:<\/p>\n<p>\u00abEn la exposici\u00f3n de la cosificaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n y de su independizaci\u00f3n frente a los agentes de la producci\u00f3n, no entramos en el modo como las conexiones a trav\u00e9s del mercado mundial, sus coyunturas, el movimiento de los precios de mercado, los per\u00edodos del cr\u00e9dito, los ciclos de la industria y del comercio, la alternancia de prosperidad y crisis, se aparecen a los agentes de la producci\u00f3n como leyes naturales que los dominan sin ejercicio de la voluntad y se les imponen como necesidad ciega. Y no entramos en eso porque el movimiento real de la competici\u00f3n queda fuera de nuestro plan, y s\u00f3lo tenemos que exponer la organizaci\u00f3n interna del modo de producci\u00f3n capitalista, en su promedio ideal, por as\u00ed decirlo.\u00bb (<i>Capital<\/i> III; MEW 25, 839).<\/p>\n<p>Puesto que esas l\u00edneas pueden estar escritas en 1866, su inter\u00e9s es grande para la reconstrucci\u00f3n de la historia de la g\u00e9nesis de <i>El Capital<\/i>: unos dos a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n del libro I, Marx hab\u00eda reducido ya la obra entera (su esquema) al tratamiento de la parte \u00abEl capital en general\u00bb m\u00e1s la historia cr\u00edtica de la teor\u00eda. Como lo ha se\u00f1alado Roman Rosdolsky, esa reducci\u00f3n del esquema o plan ha ido acompa\u00f1ada por un enriquecimiento del material y los temas incluidos en el esquema reducido: no se puede ignorar, en efecto, que el texto \u00faltimo del libro I y de los manuscritos de los libros II y III contiene numerosas e importantes incursiones por temas de la competici\u00f3n, etc., es decir, por temas de otras partes e incluso otros libros del plan de los <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>El lugar cl\u00e1sico del plan definitivo de <i>El Capital<\/i> es la carta de Marx a Kugelmann del 13\/10\/1866:<\/p>\n<p>\u00abMis circunstancias (constantes interrupciones por causa del cuerpo y por causas ciudadanas) hacen que tenga que aparecer primero el Primer volumen, no los dos a la vez, como yo pretend\u00eda. Adem\u00e1s, probablemente van a ser ahora 3 vol\u00famenes. La obra entera, en efecto, se divide en las partes siguientes: Libro I. Proceso de producci\u00f3n del capital. Libro II. Proceso de circulaci\u00f3n del capital. Libro III. Configuraci\u00f3n del proceso global. Libro IV. Contribuci\u00f3n a la historia de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>El primer volumen contiene los 2 primeros libros.<\/p>\n<p>El tercer libro llenar\u00e1 seg\u00fan creo, el segundo volumen; el 4\u00ba el 3\u00ba.<\/p>\n<p>He considerado necesario volver a empezar <i>ab ovo<\/i> en el libro primero, esto es, resumir en un cap\u00edtulo sobre mercanc\u00eda y dinero mi escrito publicado por Duncker &lt;la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica&gt;\u00bb (MEW 31, 534).<\/p>\n<p>Como se ve, incluso en v\u00edsperas de la publicaci\u00f3n del libro I \u2014y en el mismo pr\u00f3logo a este libro, v\u00e9aselo m\u00e1s adelante\u2014 el plan editorial de Marx discrepa algo de lo que va a ser la edici\u00f3n. Marx seguir\u00e1 aferrado mucho tiempo a la idea de tres vol\u00famenes para los cuatro libros, aunque luego compone el segundo volumen con los libros II y III. En una carta a Schott del 3\/11\/1877 se lee:<\/p>\n<p>\u00abDe hecho empec\u00e9 <em>privatim<\/em> \u201cEl capital\u201d\u00a0exactamente en el orden inverso (empezando por la parte 3.\u00aa, la hist\u00f3rica) del orden en que se presenta al p\u00fablico, con la \u00fanica salvedad de que el primer volumen, \u00faltimo en emprenderse, se dispuso inmediatamente para la impresi\u00f3n, mientras que los otros dos se quedaron en la forma en bruto que toda investigaci\u00f3n tiene <em>originaliter<\/em>.\u00bb (MEW 34, 307).<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s llamativo es el error, incluso a \u00faltima hora, una vez terminado el trabajo en el libro I, acerca de los plazos de publicaci\u00f3n de los libros siguientes. El 30\/4\/1867 Marx escribe a Sigfried Meyer:<\/p>\n<p>\u00abEspero que dentro de un a\u00f1o haya aparecido toda la obra. El volumen II da la continuaci\u00f3n y el final de la teor\u00eda, el volumen III la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica desde la mitad del siglo XVII.\u00bb (MEW 31, 543).<\/p>\n<p>Aunque trabaj\u00f3 hasta casi el final de la d\u00e9cada de 1870 en los manuscritos luego utilizados por Engels para la edici\u00f3n de los libros II y III de <i>El Capital<\/i>, Marx no ha publicado m\u00e1s que el libro I. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de \u00e9ste enfr\u00eda resueltamente las esperanzas de amigos y colaboradores en una pr\u00f3xima publicaci\u00f3n del resto:<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a la continuaci\u00f3n de mi obra, la informaci\u00f3n <em>of our Friend<\/em> &lt;de nuestro Amigo: Lopatin, el traductor que comenz\u00f3 la versi\u00f3n rusa del libro I de <em>El Capital<\/em>&gt; se basa en una confusi\u00f3n. He considerado necesaria una reelaboraci\u00f3n completa del manuscrito. Adem\u00e1s, por el momento me faltan documentos necesarios, los cuales, de todos modos, llegar\u00e1n finalmente de <em>United States<\/em>.\u00bb (Carta de Marx a Nicolai Franzevich Danielson, el traductor que termin\u00f3 la versi\u00f3n rusa de Capital I, 13\/6\/1871; MEW 33, 231).<\/p>\n<p>La mala salud de Marx y de sus familiares ha influido mucho en la suerte \u00faltima de los manuscritos de <i>El Capital<\/i>. Pero no menos importante ha sido el hecho insinuado por la alusi\u00f3n a los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica en esa carta. En el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n del libro primero de <i>El Capital<\/i> Marx hab\u00eda escrito lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abLo que tengo que investigar en esta obra es el modo de producci\u00f3n capitalista y las relaciones de producci\u00f3n y de tr\u00e1fico que le corresponden. Su lugar cl\u00e1sico es hasta ahora Inglaterra. \u00c9sa es la raz\u00f3n por la cual Inglaterra sirve de ilustrador principal de mi desarrollo te\u00f3rico.\u00bb (MEW 40, 5).<\/p>\n<p>En 1867, pues, Marx no hab\u00eda pensado todav\u00eda que el \u00ablugar cl\u00e1sico\u00bb del capitalismo lo fueran ya los Estados Unidos. (Aunque desde la \u00e9poca de los <i>Grundrisse<\/i> estaba atento a los hechos de Norteam\u00e9rica.) En cambio, en 1871 lo sospecha ya, del mismo modo que da mucha importancia a las noticias, que pide a Danielson, sobre la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica de Rusia. Y la sospecha de 1871 es convicci\u00f3n en 1878:<\/p>\n<p>\u00abEl campo m\u00e1s interesante para el economista se encuentra ahora, sin duda, en los Estados Unidos y, ante todo, en el per\u00edodo de 1873 (desde el crac de septiembre) a 1878, el per\u00edodo de crisis cr\u00f3nica. Transformaciones cuya consecuci\u00f3n exigi\u00f3 en Inglaterra siglos se realizan aqu\u00ed en pocos a\u00f1os.\u00bb\u00a0(Carta de Marx a Danielson, 15\/11\/1878; MEW 34, 359).<\/p>\n<p>Una larga carta de Marx a Danielson fechada el 10\/4\/1879 explica y enumera causas de que no se concluya <i>El Capital.<\/i> La explicaci\u00f3n empieza por causas externas a la obra:<\/p>\n<p>\u00abCuando recib\u00ed su carta de febrero (y al mismo tiempo llegaron a mis manos los valiosos impresos y las dem\u00e1s cosas que menciona usted), mi mujer estaba tan enferma que los m\u00e9dicos pon\u00edan en duda que sobreviviera al ataque; y desde entonces yo tambi\u00e9n he tenido que aguantar lo m\u00edo en materia de salud. (Desde que, por la situaci\u00f3n de Alemania y Austria, no puedo emprender mi viaje anual a Karlsbad, mi estado de salud no ha sido particularmente bueno). En estas circunstancias, que no han mejorado basta hace muy poco tiempo, no pod\u00eda estudiar el material que se me enviaba.\u00bb (MEW 34, 370).<\/p>\n<p>Luego Marx presenta una justificaci\u00f3n algo enf\u00e1tica \u2014y por eso convincente\u2014 seguida de la abierta declaraci\u00f3n de que no tiene ganas de publicar sus manuscritos econ\u00f3micos:<\/p>\n<p>\u00abY ahora he de empezar por comunicarle (<em>cela est tout-\u00e0-fait confidentiel<\/em> &lt;esto es completamente confidencial&gt;) que he recibido de Alemania la informaci\u00f3n de que mi segundo volumen no se puede publicar mientras se mantenga el presente r\u00e9gimen con su actual rigor. A la vista del <em>status quo<\/em>, esa noticia no ha sido ninguna sorpresa para m\u00ed y he de confesar que tampoco me ha molestado; por los siguientes motivos:<\/p>\n<p><i>En primer lugar<\/i>: De ninguna manera habr\u00eda publicado el segundo volumen antes de que alcanzara su punto culminante la crisis inglesa del momento. Los fen\u00f3menos son esta vez muy peculiares, se distinguen en muchos respectos de los anteriores, y esto \u2014prescindiendo totalmente de otras circunstancias modificadoras\u2014 se explica perfectamente por el hecho de que nunca anteriormente precedieron a la crisis inglesa crisis gigantescas y ya de cinco a\u00f1os de duraci\u00f3n en los Estados Unidos, Sudam\u00e9rica, Alemania, Austria, etc. Hay, pues, que observar el presente decurso hasta que las cosas maduren. S\u00f3lo entonces se las puede \u201cconsumir productivamente\u201d o sea, \u201cte\u00f3ricamente\u201d.\u00bb (MEW 34, 370-371).<\/p>\n<p>Marx piensa que esas novedades tienen ra\u00edces tambi\u00e9n ellas nuevas, de importancia suficiente para desear el retraso de la publicaci\u00f3n de una obra que estaba basada en otro \u00e1mbito de desarrollo principal del capitalismo:<\/p>\n<p>\u00abEn segundo lugar: La masa de material que he recibido no s\u00f3lo de Rusia, sino tambi\u00e9n de los Estados Unidos, etc., me da afortunadamente el \u201cpretexto\u201d para continuar mis investigaciones, en vez de \u201cconcluirlas definitivamente para la publicaci\u00f3n\u201d.\u00bb (MEW 34, 372).<\/p>\n<p>El \u00faltimo argumento aducido en esta carta a Danielson es la prevenci\u00f3n m\u00e9dica:<\/p>\n<p>\u00abEn primer lugar: Mi consejero m\u00e9dico me ha intimado &lt;&#8230;&gt;.\u00bb (Mismo lugar).<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s, Marx llama ya \u00abnuevo estadio de la evoluci\u00f3n\u00bb \u2014no s\u00f3lo simple cambio de lugar\u2014 a la novedad ocurrida respecto del planteamiento de los manuscritos de <i>El Capital<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abEn las actuales circunstancias, la 2\u00aa parte de <i>El Capital <\/i>no puede aparecer en Alemania, lo cual me resulta hasta oportuno, porque precisamente en este momento ciertos fen\u00f3menos econ\u00f3micos han entrado en un nuevo estadio de la evoluci\u00f3n y, por lo tanto, exigen nueva elaboraci\u00f3n.\u00bb (Carta de Marx a Ferdinand Domela Nieuwenhuis, 27\/6\/1880; MEW 34, 447).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ese mismo a\u00f1o indic\u00f3 Marx a Danielson algunos elementos del nuevo estadio de la evoluci\u00f3n econ\u00f3mico-social. La carta de Marx a su traductor fechada el 17\/9\/1880 es quiz\u00e1 el \u00faltimo documento importante de la crisis \u00faltima del trabajo literario principal de su autor:<\/p>\n<p>\u00abLa crisis presente es, por lo que hace a duraci\u00f3n, dimensi\u00f3n e intensidad, la mayor que ha atravesado nunca Inglaterra. Pero, pese a la quiebra de algunos bancos provinciales escoceses e ingleses, ha faltado completamente el punto culminante de las anteriores grandes crisis peri\u00f3dicas inglesas, el crac de la Bolsa de Londres. Este hecho totalmente extraordinario, la falta de lo que con raz\u00f3n se llama p\u00e1nico del dinero, se tiene que atribuir a un encadenamiento de circunstancias cuyo an\u00e1lisis en este momento me llevar\u00eda muy lejos. Pero una de las circunstancias m\u00e1s decisivas ha sido la siguiente: el intenso drenaje de metales nobles en 1879 qued\u00f3 compensado en gran medida por la colaboraci\u00f3n de la Banque de France y de la Deutsche Reichsbank. Por otra parte, la repentina reanimaci\u00f3n de los Estados Unidos actu\u00f3 como un <em>deus ex machina<\/em> desde la primavera de 1879.\u00bb (MEW 34, 463-464).<\/p>\n<p><b>IV. La fijaci\u00f3n del texto del libro I del <i>Capital<\/i><\/b><\/p>\n<p>La primera edici\u00f3n de <i>Capital I<\/i> apareci\u00f3 en 1867. En la segunda, preparada en 1872 y con un ep\u00edlogo fechado en enero de 1873, Marx practica algunas modificaciones, de las que da cuenta en ese ep\u00edlogo (v\u00e9aselo).<\/p>\n<p>En 1872 aparece la traducci\u00f3n rusa del libro I de <i>El Capital.<\/i> Entre 1872 y 1875, la traducci\u00f3n francesa de Roy, por entregas. Marx ha revisado el texto franc\u00e9s. Con motivo de la preparaci\u00f3n de la segunda edici\u00f3n rusa, Marx tiene ocasi\u00f3n de expresar su estimaci\u00f3n de conjunto del texto franc\u00e9s. Escribe a su traductor ruso:<\/p>\n<p>\u00abReferente a la segunda edici\u00f3n de <i>El Capital <\/i>en ruso ruego tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba. Querr\u00eda que la divisi\u00f3n en cap\u00edtulos \u2014y lo mismo vale de las subdivisiones\u2014 se hiciera seg\u00fan la edici\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>2\u00ba. Que el traductor compare siempre cuidadosamente la segunda edici\u00f3n alemana con la francesa, porque esta \u00faltima contiene muchas alteraciones y complementaciones importantes (aunque tambi\u00e9n, ciertamente, me vi a veces obligado a \u2018<em>aplatir<\/em>\u2019 &lt;achatar&gt; la exposici\u00f3n en la versi\u00f3n francesa, sobre todo en el primer cap\u00edtulo).\u00bb (Carta de Marx a Danielson, 15\/11\/1878; MEW 34, 358).<\/p>\n<p>Engels ha recogido en sus ediciones alemanas de <i>Capital I<\/i> (la 3\u00aa y la 4\u00aa) las versiones de la edici\u00f3n francesa indicadas por Marx. Pero su aprecio del texto franc\u00e9s de Roy no era mucho:<\/p>\n<p>\u00abAyer le\u00ed en franc\u00e9s el cap\u00edtulo sobre la legislaci\u00f3n fabril. Con todo respeto por el arte con que ese cap\u00edtulo se ha convertido en elegante franc\u00e9s, lo siento por el hermoso cap\u00edtulo. Fuerza, jugo y vida se han ido al diablo. La posibilidad para el escritor cotidiano de expresarse con cierta elegancia se ha pagado con la castraci\u00f3n del lenguaje. Engendrar pensamientos en este moderno franc\u00e9s coactivo se hace cada vez m\u00e1s imposible. Ya la inversi\u00f3n de las oraciones, impuesta casi en todas partes por la pedantesca l\u00f3gica formal, arrebata a la exposici\u00f3n todo lo llamativo, toda vivacidad.\u00bb (Carta de Engels a Marx, 29\/11\/1873; MEW 33, 94).<\/p>\n<p>Ese juicio de Engels, f\u00e1cil de comprender teniendo en cuenta su alem\u00e1n y espont\u00e1neamente compartible, seg\u00fan me parece, por cualquiera que escriba el castellano como lengua materna, es un argumento m\u00e1s para atenerse a su tradici\u00f3n editorial en la traducci\u00f3n de <i>El Capital.<\/i> Sin embargo, por la importancia que le da Marx, en Ap\u00e9ndice a esta nota se reproduce, para c\u00f3moda comparaci\u00f3n por el lector, la divisi\u00f3n y subdivisi\u00f3n de la traducci\u00f3n francesa del texto.<\/p>\n<p>En la tercera edici\u00f3n de <i>Capital I<\/i> (noviembre de 1883), ya muerto Marx, Engels empieza a practicar las rectificaciones planeadas por Marx en anotaciones marginales a la segunda edici\u00f3n alemana y a la traducci\u00f3n francesa. En nota a esta tercera edici\u00f3n (v\u00e9asela entera m\u00e1s adelante, 25-27) Engels advierte:<\/p>\n<p>\u00abAl principio Marx se propon\u00eda reelaborar en gran parte el texto del tomo primero, formular m\u00e1s afiladamente algunos puntos te\u00f3ricos, a\u00f1adir otros nuevos, completar hasta los \u00faltimos tiempos el material hist\u00f3rico y estad\u00edstico. Su mal estado de salud y el deseo de pasar a la redacci\u00f3n final del segundo tomo le hicieron renunciar a aquella tarea. Se tratar\u00eda s\u00f3lo de alterar lo m\u00e1s imprescindible y de insertar los a\u00f1adidos que ya conten\u00eda la edici\u00f3n francesa aparecida entre tanto &lt;&#8230;&gt;. Entre los textos que han quedado para edici\u00f3n p\u00f3stuma se ha encontrado un ejemplar alem\u00e1n parcialmente corregido por Marx y con remisiones a la edici\u00f3n francesa; tambi\u00e9n se ha encontrado un ejemplar franc\u00e9s en el que hab\u00eda se\u00f1alado exactamente los trozos que hab\u00eda que utilizar. Estas alteraciones y esos a\u00f1adidos se limitan, con pocas excepciones, a la \u00faltima parte del libro, a la secci\u00f3n \u201cEl proceso de acumulaci\u00f3n del capital\u201d.<\/p>\n<p>&lt;&#8230;&gt; Por lo que hace al estilo, el mismo Marx hab\u00eda revisado a fondo varias subsecciones y con ello, as\u00ed como en frecuentes alusiones de viva voz, me indic\u00f3 la medida en que yo pod\u00eda proceder a suprimir expresiones t\u00e9cnicas inglesas y otros anglicismos.<\/p>\n<p>En cualquier caso, Marx habr\u00eda trabajado a\u00fan los a\u00f1adidos y las complementaciones, substituyendo el liso franc\u00e9s por su propio condensado alem\u00e1n; yo he tenido que contentarme con traducir unos y otras con la mayor adecuaci\u00f3n posible al texto original.\u00bb<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la cuarta edici\u00f3n alemana (1890) de <i>Capital I,<\/i> \u00faltima publicada por Engels, es el texto definitivo de la obra seg\u00fan el criterio editorial de OME. Engels ha expresado en una nota (v\u00e9asela entera m\u00e1s adelante, 35-40) su intenci\u00f3n editorial en la 4\u00ba edici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLa cuarta edici\u00f3n me exig\u00eda en lo posible una fijaci\u00f3n definitiva del texto y de las notas. He aqu\u00ed breves indicaciones acerca de c\u00f3mo he atendido a esa exigencia. Luego de una comparaci\u00f3n m\u00e1s con la edici\u00f3n francesa y con los apuntes manuscritos de Marx, he introducido todav\u00eda en el texto alem\u00e1n unos a\u00f1adidos m\u00e1s tomados de aqu\u00e9lla. &lt;&#8230;&gt; Otras modificaciones son de naturaleza puramente t\u00e9cnica. He a\u00f1adido, adem\u00e1s, algunas notas aclaratorias, a saber, d\u00f3nde pare c\u00edan exigirlo las nuevas circunstancias hist\u00f3ricas.\u00bb<\/p>\n<p>(Las inserciones de Engels van entre llaves: { }. Las de OME van entre grapas: &lt; &gt;. Entre corchetes, [ ], van las de los editores de MEW o las de editores franceses o ingleses, etc., cuando OME las recoge. Como queda dicho, la \u00fanica discrepancia entre la cuarta edici\u00f3n del libro I de <i>El Capital <\/i>y esta traducci\u00f3n de OME es que \u00e9sta da en castellano, igual que el resto del texto, las citas de Marx en lengua no alemana).<\/p>\n<p>No hay m\u00e1s que una edici\u00f3n importante de <i>Capital I<\/i> que se aparte en algo de la organizaci\u00f3n del texto en las cuatro ediciones aparecidas en vida de Marx o Engels: la de Maximilien Rubel (Karl Marx, <i>Oeuvres. Economie<\/i> I, Par\u00eds, Gallimard, 1965). Rubel es insuficientemente conocido en Espa\u00f1a, pese a ser uno de los principales conocedores contempor\u00e1neos de la obra de Marx y tal vez el m\u00e1s destacado int\u00e9rprete anarquista de la misma. Rubel invierte el orden de los dos \u00faltimos cap\u00edtulos de <i>Capital I,<\/i> pensando que el orden en que los ha puesto Marx, orden respetado por Engels en las ediciones tercera y cuarta, fue s\u00f3lo un expediente para esquivar la censura prusiana y conseguir la publicaci\u00f3n de la obra en Alemania:<\/p>\n<p>\u00ab<i>El Capital<\/i>\u00bb escribe Rubel, \u00abtermina en todas las ediciones anteriores con el cap\u00edtulo titulado \u2018Sobre la teor\u00eda moderna de la colonizaci\u00f3n\u2019, precedido por el cap\u00edtulo \u2018Sobre la tendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista\u2019. Un examen atento de esas p\u00e1ginas sugiere que Marx ha invertido el orden de los dos cap\u00edtulos en el momento de la publicaci\u00f3n. Ha debido obrar as\u00ed \u2014obedeciendo acaso al consejo o a la exigencia de su editor\u2014 con el fin de adormecer la desconfianza del censor. Los p\u00e1rrafos apocal\u00edpticos de la conclusi\u00f3n se dejaban en segundo plano, sustituidos al final del volumen por consideraciones de corte m\u00e1s profano. La astucia ha tenido \u00e9xito. Pero ya no es necesario dar a leer un ataque a la explotaci\u00f3n colonial, visiblemente enlazado con los cap\u00edtulos anteriores, luego del hasta la vista del autor, verdadera suma de sus c\u00f3leras y de sus esperanzas.\u00bb (Obra citada, 541).<\/p>\n<p><b>V. Sobre la pol\u00e9mica a prop\u00f3sito del plan de la obra econ\u00f3mica de Marx<\/b><\/p>\n<p>Sin pretender dar m\u00e1s que una noticia breve de la pol\u00e9mica suscitada por las varias indicaciones de Marx acerca de la organizaci\u00f3n de su obra econ\u00f3mica, se puede decir que el principal autor entre los que la suscitaron fue Henryk Grossmann (\u00abDie \u00c4nderung des urspr\u00fcnglichen Aufbauplans des Marxchen Kapitals und ihre Ursachen &lt;La alteraci\u00f3n del plan originario de <i>El Capital <\/i>de Marx y sus causas&gt;\u00bb <em>Archiv f\u00fcr die Geschichte des Sozialismus und der Arbeiterbewegung<\/em>, a\u00f1o 14, n\u00ba1, Leipzig 1929, p\u00e1gs. 305-338). Seg\u00fan Grossmann hay un cambio de plan (1857-1865) que se debe a \u00abconsideraciones gnoseol\u00f3gico-metodol\u00f3gicas\u00bb: Marx habr\u00eda pasado del punto de vista descriptivo del material en bruto de la econom\u00eda pol\u00edtica \u2014punto de vista propio de los cl\u00e1sicos burgueses de esa ciencia\u2014 a un punto de vista de verdadero conocimiento, de conocimiento de las funciones del capital. Este punto de vista, posibilitado por la construcci\u00f3n de los esquemas de reproducci\u00f3n, habr\u00eda movido a Marx a abandonar el planteamiento tri\u00e1dico tradicional beneficio-renta de la tierra-salario; Grossmann, pues, entiende la presencia de un \u00ablibro del capital\u00bb, otro sobre \u00abla propiedad y la renta de la tierra\u00bb y otro sobre \u00abel salario\u00bb (el trabajo asalariado) en el plan de los Grundrisse no como inspirado por el estudio de las tres clases principales de la sociedad de la \u00e9poca, sino como trasunto de la doctrina cl\u00e1sica burguesa de los \u00abfactores de la producci\u00f3n\u00bb y su \u00abremuneraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La aton\u00eda del pensamiento marxista causada por el estalinismo y por la represi\u00f3n en los estados burgueses explica quiz\u00e1 que el tema planteado por Grossmann fuera objeto de poca discusi\u00f3n. La primera intervenci\u00f3n cr\u00edtica de importancia sobre la tesis de Grossmann que sea imprescindible citar aqu\u00ed no aparece hasta el per\u00edodo de postguerra. Se debe a Otto Morf. El siguiente p\u00e1rrafo puede ser muestra de la concepci\u00f3n de este autor:<\/p>\n<p>\u00abLa alteraci\u00f3n del plan no consiste en un paso del tratamiento material al tratamiento funcional. Todo lo que precede al plan I &lt;Morf llama as\u00ed al plan de los Grundrisse&gt;, como el plan I mismo, tiene presen tes las tres grandes clases de la sociedad burguesa y sus intereses antag\u00f3nicos. En ning\u00fan lugar ha tomado Marx para su elaboraci\u00f3n s\u00f3lo el material emp\u00edrico, sino que siempre se ha esforzado por explicar las leyes de movimiento de la existencia econ\u00f3mica de esas tres clases y las relaciones de producci\u00f3n subyacentes. Por lo tanto, Marx tiene siempre presente lo \u201cfuncional\u201d\u00a0&lt;&#8230;&gt;\u00bb (Otto Morf, <i>Geschichte und Dialektik in der politischen Oekonomie<\/i> [Historia y dial\u00e9ctica en la econom\u00eda pol\u00edtica], Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlagsanstalt, 1970, p\u00e1g. 105).<\/p>\n<p>Este libro, del que hay en preparaci\u00f3n edici\u00f3n castellana en la colecci\u00f3n Teor\u00eda y Realidad de Grijalbo [NE: dirigida por Jacobo Mu\u00f1oz; no se lleg\u00f3 a publicar] es edici\u00f3n ampliada y retocada de <i>Das Verh\u00e4ltnis von Wirtschaftstheorie und Wirtschfatsgeschichte bei Karl Marx <\/i>&lt;La relaci\u00f3n entre teor\u00eda econ\u00f3mica e historia econ\u00f3mica en Karl Marx&gt;, Bern Francke Verlag, 1951).<\/p>\n<p>Roman Rosdolsky es el autor que m\u00e1s sistem\u00e1ticamente ha discutido esta cuesti\u00f3n (<i>Zur Entstehungsgeschichte des Marxischen \u00abKapital\u00bb<\/i> &lt;Sobre la historia de la g\u00e9nesis del <i>Capital<\/i> de Marx&gt;, 2 vols., 2\u00aa edici\u00f3n retocada, Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlagsanstalt, 1968); la obra, apenas terminada al morir el autor en 1967, es b\u00e1sicamente un estudio de los Grundrisse. Rosdolsky, muy concienzudo en su trabajo, era un autor de tradici\u00f3n trotskista. Su opini\u00f3n sobre el tema se resume en unos p\u00e1rrafos de las p\u00e1ginas 39 y 40 de su obra:<\/p>\n<p>\u00abEn primer lugar, que el paso del plan viejo &lt;el de los Grundrisse&gt; al plan nuevo no se realiz\u00f3 antes de los a\u00f1os 1864-1865; y, en segundo lugar, que, respecto a la modificaci\u00f3n del plan, hemos de distinguir estrictamente entre los iniciales libros I-III por un lado y IV-VI por otro.\u00bb<\/p>\n<p>Se recordar\u00e1 que los libros del plan de los <i>Grundrisse<\/i> se distribu\u00edan as\u00ed: I: capital; II: propiedad de la tierra; III: trabajo asalariado; IV: estado; V: comercio internacional; VI: mercado mundial y crisis. Sigue escribiendo Rosdolsky:<\/p>\n<p>\u00abPor lo que hace a estos \u00faltimos libros &lt;o sea, los libros IV, V y VI &gt; &lt;&#8230;&gt;, no fueron nunca \u2018abandonados\u2019, es decir, los temas que caen en su \u00e1mbito no fueron nunca asimilados del todo por la segunda estructura de la obra, sino que en el fondo se reservaron para la \u2018posible continuaci\u00f3n\u2019 de la misma. En todo caso, los temas correspondientes no se tratan en El Capital m\u00e1s que ocasionalmente, de modo que tambi\u00e9n respecto de ellos parece justificada la llamada \u2018teor\u00eda de las lagunas\u2019 &lt;&#8230;&gt;\u00bb.<\/p>\n<p>El plan de 1857-1858 subdivide el libro del capital en los apartados siguientes: a) el capital en general; b) la competici\u00f3n entre los capitales; c) el sistema del cr\u00e9dito; d) el capital por acciones. Rosdolsky dice luego:<\/p>\n<p>\u00abDel todo diferente el caso de los libros II y III. \u00c9stos se tuvieron que incorporar a la nueva estructura de la obra &lt;la \u00faltima&gt; pues El Capital habr\u00eda sido inimaginable sin el tratamiento de las cuestiones que ca\u00edan en el \u00e1mbito de esos libros. (Lo mismo vale, naturalmente, tambi\u00e9n para las secciones b-d del \u201clibro del capital\u201d\u00a0del plan antiguo). Y s\u00f3lo respecto de los libros II y III, as\u00ed como de las secciones b-d del libro I, puede subsistir el problema de la alteraci\u00f3n del plan. &lt;&#8230;&gt;\u00bb.<\/p>\n<p>Rosdolsky piensa que el cambio de plan del proyecto econ\u00f3mico de Marx ha consistido en reducir la amplitud del esquema, el n\u00famero de libros y secciones, mientras que enriquec\u00eda el contenido de \u00e9stos, porque unas son las necesidades anal\u00edticas, diferenciadoras, propias de la investigaci\u00f3n cuando empieza, y otras y en cierto sentido contrapuestas las exigencias de s\u00edntesis de la comprensi\u00f3n y la exposici\u00f3n. Aparte de eso, Rosdolsky piensa que gran parte del proyecto econ\u00f3mico de Marx \u2014y aun m\u00e1s por lo que hace a todo su proyecto econ\u00f3mico, pol\u00edtico y filos\u00f3fico\u2014 contiene lagunas importantes.<\/p>\n<p>Maximilien Rubel sostiene una tesis an\u00e1loga, aunque no cita ni aprovecha a este prop\u00f3sito el importante estudio de Rosdolsky. Conoce, en cambio, el de Morf, y remite a \u00e9l. Rubel se opone a la idea de un cambio de plan deliberado, debido a reflexiones profundas de Marx:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; ni antes ni despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del pr\u00f3logo &lt;a la Contribuci\u00f3n&gt; de 1859 ha comunicado Marx la menor intenci\u00f3n de cambiar el plan de la \u2018Econom\u00eda\u2019. En cambio, el periodismo y las disputas pol\u00edticas le roen el tiempo y, aunque constantemente reanuda sus estudios, le cuesta much\u00edsimo condensar su exposici\u00f3n. &lt;&#8230;&gt; en realidad, \u00e9ste es el \u00fanico \u2018cambio de plan\u2019 de acuerdo con el m\u00e9todo de trabajo de Marx: no ha realizado m\u00e1s que una parte \u00ednfima de su enorme programa, aunque dando a esa parte un volumen imprevisto. &lt;&#8230;&gt; Nada de cambio de plan, sino una ampliaci\u00f3n perpetua a ojos vistas; y, desde luego, descubrimientos y reflexiones nuevas &lt;&#8230;&gt;\u00bb (Obra citada, vol. II, p\u00e1gs. CVI, CVII, ex).<\/p>\n<p>Un resumen muy caracter\u00edstico del estilo apasionado del erudito Rubel:<\/p>\n<p>\u00abMarx hab\u00eda concebido pronto el plan de una \u2018Econom\u00eda\u2019 para publicar por entregas &lt;&#8230;&gt; cuyos temas principales existen desde 1844 o 1847 y que en 1857 decide dividir en seis \u2018r\u00fabricas\u2019: 1\u00ba El capital; 2\u00ba la propiedad de la tierra; 3\u00ba el trabajo asalariado; 4\u00ba el estado; 5\u00ba el comercio exterior; 6\u00ba el mercado mundial. Nunca ha podido pasar de escribir \u2018la quintaesencia\u2019 de eso, es decir, una parte de la primera r\u00fabrica, aunque esta \u2018quintaesencia\u2019 haya quedado, al menos en su mitad, en estado de borrador. Que haya podido terminar esa parte de su tarea en lo m\u00e1s negro de los miserables a\u00f1os 1860 tiene algo de milagro. As\u00ed pues, es algo indecente, por no decir m\u00e1s, sostener que esta obra est\u00e1 concluida: eso es lo que afirman algunos comentaristas cuando registran un \u2018cambio de plan\u2019 gracias al cual Marx habr\u00eda dicho ya en <i>El Capital<\/i> lo que pensaba exponer en sus \u2018seis libros\u2019 y s\u00f3lo la ignorancia puede disculpar a los que creen en una revelaci\u00f3n definitiva.\u00bb (Lugar citado, p\u00e1g. LIV).<\/p>\n<p>Los editores de MEW \u2014los Institutos de Marxismo-Leninismo del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del Partido Socialista Unificado de Alemania (RDA)\u2014 presentan los vol\u00famenes correspondientes de su edici\u00f3n limit\u00e1ndose a describir cronol\u00f3gicamente los manuscritos pertinentes, desde los de 1844 hasta los de la d\u00e9cada de 1870. Para ilustrar su concepci\u00f3n de la historia formal de la principal empresa cient\u00edfica de Marx se puede aducir esta nota al volumen 29 de MEW (p. 689):<\/p>\n<p>\u00abEn el oto\u00f1o de 1856 las investigaciones econ\u00f3micas de Marx, que hab\u00edan durado a\u00f1os, hab\u00edan madurado ya lo suficiente como para que pudiera empezar la sistematizaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n del material reunido. De agosto de 1857 a junio de 1858 elabor\u00f3 su manuscrito &lt;los <i>Grundrisse<\/i>&gt;, que representa un esbozo del futuro <i>Capital<\/i>. En el verano y el oto\u00f1o de 1857 proyect\u00f3 el primer plan de su obra. Expuso los puntos principales de ese plan en varias cartas a Engels y otras personas &lt;&#8230;&gt;, as\u00ed como en el esbozo inacabado de una \u2018introducci\u00f3n general\u2019 a esta obra &lt;&#8230;&gt;. Durante\u00a0los ulteriores trabajos de investigaci\u00f3n ese plan se alter\u00f3 repetidamente. Se detall\u00f3, se precis\u00f3 sustancialmente y nacieron las obras <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> &lt;&#8230;&gt; y <i>El Capital<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>Querr\u00eda recordar, por \u00faltimo, que no faltan textos de Marx que mueven a negar o reducir la importancia presunta de esta debatida cuesti\u00f3n de la estructura literaria de <i>El Capital,<\/i> dando m\u00e1s peso a factores accidentales o, a lo sumo, did\u00e1ctico-literarios. He aqu\u00ed dos ejemplos:<\/p>\n<p>\u00abEn toda esta secci\u00f3n, esto es, en la secci\u00f3n sobre \u2018el capital en general\u2019 se presupone que el salario del trabajo es siempre igual a su m\u00ednimo &lt;&#8230;&gt;. Tambi\u00e9n se pone la propiedad de la tierra=0, esto es, que aqu\u00ed no interesa todav\u00eda nada la propiedad de la tierra como relaci\u00f3n econ\u00f3mica particular. S\u00f3lo a este paso es posible no hablar de todas las relaciones a prop\u00f3sito de cualquiera de ellas.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 2\/4\/1858; MEW 29, 312-315).<\/p>\n<p>\u00abCon la parte propiamente te\u00f3rica no he podido seguir adelante. Ten\u00eda los sesos demasiado d\u00e9biles para eso. Por ello he ampliado hist\u00f3ricamente la secci\u00f3n sobre la \u2018jornada de trabajo\u2019 lo cual ca\u00eda fuera de mi plan inicial.\u00bb (Carta de Marx a Engels, 10\/2\/1866; MEW 31, 174).<\/p>\n<p><b>VI. Ap\u00e9ndice: La divisi\u00f3n del texto de <i>El Capital I<\/i> en la traducci\u00f3n francesa de J. Roy.<\/b><\/p>\n<p>(El t\u00edtulo dado al libro no es \u00abEl proceso de producci\u00f3n del capital\u00bb sino \u00abDesarrollo de la producci\u00f3n capitalista\u00bb)<\/p>\n<p>Primera secci\u00f3n: Mercanc\u00eda y dinero<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>I. Los dos factores de la mercanc\u00eda: valor de uso y valor de cambio o valor propiamente dicho (Substancia del valor. Magnitud del valor)<\/p>\n<p>II. Doble car\u00e1cter del trabajo presentado por la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>III. Forma del valor.<\/p>\n<p>A. Forma simple o accidental del valor<\/p>\n<p>a) Los dos polos de la expresi\u00f3n del valor: su forma relativa y su forma equivalente<\/p>\n<p>b) La forma relativa del valor<\/p>\n<p>1. Contenido de esta forma<\/p>\n<p>2. Determinaci\u00f3n cuantitativa de la forma de valor relativa<\/p>\n<p>c) La forma de equivalente y sus particularidades<\/p>\n<p>d) Conjunto de la forma de valor simple<\/p>\n<p>B. Forma valor total o desarrollada<\/p>\n<p>a) La forma desarrollada del valor relativo<\/p>\n<p>b) La forma equivalente particular<\/p>\n<p>c) Defectos de la forma valor total o desarrollada<\/p>\n<p>C. Forma valor general<\/p>\n<p>a) Cambio de car\u00e1cter de la forma valor<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n de desarrollo de la forma valor relativa y la forma equivalente<\/p>\n<p>c) Transici\u00f3n de la forma valor general a la forma dinero<\/p>\n<p>D. Forma moneda o dinero<\/p>\n<p>IV. El car\u00e1cter fetiche de la mercanc\u00eda y su secreto<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo II: De los cambios<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo III: La moneda o la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas<\/p>\n<p>I. Medida de los valores<\/p>\n<p>Il. Medio de circulaci\u00f3n<\/p>\n<p>a) La metamorfosis de las mercanc\u00edas<\/p>\n<p>b) Curso de la moneda<\/p>\n<p>c) El numerario o las especies. El signo de valor<\/p>\n<p>III. La moneda o el dinero<\/p>\n<p>a) Atesoramiento<\/p>\n<p>b) Medio de pago<\/p>\n<p>c) La moneda universal<\/p>\n<p>Segunda secci\u00f3n: La transformaci\u00f3n del dinero en capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo IV: La f\u00f3rmula general del capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo V: Contradicci\u00f3n de la f\u00f3rmula general del capital<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VI: Compra y venta de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>Tercera secci\u00f3n: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VII: Producci\u00f3n de valores de uso y producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>I. Producci\u00f3n de valores de uso<\/p>\n<p>II. Producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo VIII: Capital constante y capital variable<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo IX: La tasa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>I. El grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>II. Expresi\u00f3n del valor del producto en partes proporcionales del mismo producto<\/p>\n<p>III. La \u00abultima hora\u00bb de Senior<\/p>\n<p>IV. El producto neto<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo X: La jornada de trabajo<\/p>\n<p>I. L\u00edmite de la jornada de trabajo<\/p>\n<p>II. El capital hambriento de plustrabajo. \u2013Boyardo y fabricante<\/p>\n<p>III. La jornada de trabajo en las ramas de la industria inglesa en que la explotaci\u00f3n no est\u00e1 limitada por la ley<\/p>\n<p>IV. Trabajo de d\u00eda y de noche. \u2013El sistema de relevos<\/p>\n<p>V. Leyes coercitivas para la prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo desde la mitad del siglo XIV hasta el final del siglo XVII<\/p>\n<p>VI. Lucha por la jornada de trabajo normal.\u2013Limitaci\u00f3n legal coercitiva del tiempo de trabajo. \u2013La legislaci\u00f3n manufacturera inglesa de 1833 a 1864<\/p>\n<p>VII. La lucha por la jornada de trabajo normal. Repercusi\u00f3n de la legislaci\u00f3n inglesa en los dem\u00e1s pa\u00edses<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XI: Tasa y masa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cuarta secci\u00f3n. La producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XII: La plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIII: Cooperaci\u00f3n<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIV: Divisi\u00f3n del trabajo y manufactura<\/p>\n<p>I. Doble origen de la manufactura<\/p>\n<p>II. El trabajo parcelario y su herramienta<\/p>\n<p>III. Mecanismo general de la manufactura. Sus dos formas fundamentales: manufactura heterog\u00e9nea y manufactura serial<\/p>\n<p>IV. Divisi\u00f3n del trabajo en la manufactura y en la sociedad<\/p>\n<p>V. Car\u00e1cter capitalista de la manufactura<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XV. Maquinismo y gran industria<\/p>\n<p>I. Desarrollo de las m\u00e1quinas y de la producci\u00f3n mec\u00e1nica<\/p>\n<p>II. Valor transmitido por la m\u00e1quina al producto<\/p>\n<p>III. Reacci\u00f3n inmediata de la industria mec\u00e1nica sobre el trabajador<\/p>\n<p>a) Apropiaci\u00f3n de las fuerzas de trabajo suplementarias. Trabajo de las mujeres y de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>b) Prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo<\/p>\n<p>c) Intensificaci\u00f3n del trabajo<\/p>\n<p>IV. La f\u00e1brica<\/p>\n<p>V. Lucha entre trabajador y m\u00e1quina<\/p>\n<p>VI. Teor\u00eda de la compensaci\u00f3n<\/p>\n<p>VII. Repulsi\u00f3n y atracci\u00f3n de los obreros por la f\u00e1brica. Crisis de la industria algodonera<\/p>\n<p>VIII. Revoluci\u00f3n obrada en la manufactura, el oficio y el trabajo a domicilio por la gran industria<\/p>\n<p>a) Supresi\u00f3n de la cooperaci\u00f3n fundada en el oficio y la divisi\u00f3n del trabajo<\/p>\n<p>b) Reacci\u00f3n de la f\u00e1brica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio<\/p>\n<p>c) La manufactura moderna<\/p>\n<p>d) El trabajo moderno a domicilio<\/p>\n<p>e) Paso de la manufactura moderna y del trabajo a domicilio a la gran industria<\/p>\n<p>IX. Legislaci\u00f3n de f\u00e1brica<\/p>\n<p>X. Gran industria y agricultura<\/p>\n<p>Quinta secci\u00f3n: Investigaciones ulteriores sobre la producci\u00f3n de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVI: Plusval\u00eda absoluta y plusval\u00eda relativa<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVII: Variaciones de la relaci\u00f3n de magnitud entre la plusval\u00eda y el valor de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p>I. Datos: duraci\u00f3n e intensidad de trabajo constantes. Productividad variable<\/p>\n<p>II. Datos: duraci\u00f3n y productividad del trabajo constantes. Intensidad variable<\/p>\n<p>III. Datos: productividad e intensidad del trabajo constantes. Duraci\u00f3n del trabajo variable.<\/p>\n<p>IV. Datos: variaciones simult\u00e1neas de la duraci\u00f3n, la productividad y la intensidad del trabajo<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XVIII: F\u00f3rmulas varias de la tasa de la plusval\u00eda<\/p>\n<p>Sexta secci\u00f3n: El salario<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XIX: Transformaci\u00f3n del valor o del precio de la fuerza de trabajo en salario<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XX: El salario por tiempo<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXI: El salario por pieza.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXII: Diferencia de la tasa de los salarios nacionales<\/p>\n<p>S\u00e9ptima secci\u00f3n: Acumulaci\u00f3n del capital<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIII: Reproducci\u00f3n simple.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIV: Transformaci\u00f3n de la plusval\u00eda en capital<\/p>\n<p>I. Reproducci\u00f3n a escala progresiva. C\u00f3mo el derecho de propiedad de la producci\u00f3n mercantil se convierte en el derecho de apropiaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>II. Falsa interpretaci\u00f3n de la producci\u00f3n a escala progresiva<\/p>\n<p>III. Divisi\u00f3n de la plusval\u00eda en capital y en renta. Teor\u00eda de la abstinencia<\/p>\n<p>IV. Circunstancias que, independientemente de la divisi\u00f3n proporcional de la plusval\u00eda en capital y en renta, determinan la extensi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n. Grado de explotaci\u00f3n de la fuerza obrera. Productividad del trabajo. Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido. Magnitud del capital adelantado<\/p>\n<p>V. El pretendido fondo de trabajo (Labour-fund)<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXV: Ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>I. Si permanece igual la composici\u00f3n del capital, el progreso de la acumulaci\u00f3n tiende a hacer subir la tasa de los salarios<\/p>\n<p>II. Cambios sucesivos de la composici\u00f3n del capital en el progreso de la acumulaci\u00f3n y disminuci\u00f3n relativa de la parte del capital que se cambia por la fuerza obrera<\/p>\n<p>III. Producci\u00f3n creciente de una superpoblaci\u00f3n relativa o de un ej\u00e9rcito industrial de reserva<\/p>\n<p>IV. Formas de existencia de la superpoblaci\u00f3n relativa. \u2013La ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>V. Ilustraci\u00f3n de la ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>a) Inglaterra de 1846 a 1866<\/p>\n<p>b) Las capas industriales mal pagadas<\/p>\n<p>c) La poblaci\u00f3n n\u00f3mada. \u2013Los mineros<\/p>\n<p>d) Efecto de las crisis en la parte mejor pagada de la clase obrera<\/p>\n<p>e) El proletariado agr\u00edcola ingl\u00e9s<\/p>\n<p>f ) Irlanda<\/p>\n<p>Octava secci\u00f3n: La acumulaci\u00f3n primitiva<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVI: El secreto de la acumulaci\u00f3n primitiva<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVII: La expropiaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n campesina<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXVIII: Legislaci\u00f3n sanguinaria contra los expropiados a partir del final del siglo XV. \u2013Leyes sobre los salarios<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXIX: G\u00e9nesis de los granjeros capitalistas<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXX: Repercusi\u00f3n de la revoluci\u00f3n agr\u00edcola en la industria. \u2013Establecimiento del mercado interior para el capital industrial<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXXI: G\u00e9nesis del capitalista industrial.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo XXXII: La tendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>7. Nota editorial OME 41. <\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para OME 41, el segundo volumen del primer libro de <i>El Capital<\/i>, p. XIII, escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n la siguiente nota:<\/span><\/p>\n<p>El presente volumen contiene la segunda mitad del libro I de <i>El Capital,<\/i> desde el cap\u00edtulo XIII hasta el final. Es la parte del libro en que m\u00e1s tuvo que intervenir Engels para introducir las correcciones que Marx hab\u00eda preparado, principalmente sobre la base de la edici\u00f3n francesa. En OME 40 puede repasar el lector los pr\u00f3logos de Engels a las ediciones alemanas 3\u00aa y 4\u00aa, del libro I de <i>El Capital<\/i>, los cuales se refieren a esas correcciones.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n del libro I del Capital en dos vol\u00famenes (OME 40, OME 41) obedece exclusivamente a conveniencias t\u00e9cnico-editoriales. Por eso, aunque, para comodidad del lector, cada volumen lleva sus propios elementos editoriales (\u00edndices, etc) y aunque las notas del traductor tienen numeraci\u00f3n independiente en cada volumen, en cambio, todo lo que es texto de Marx \u2013la numeraci\u00f3n de los cap\u00edtulos, como es natural, y la numeraci\u00f3n de sus notas\u2013 se presenta en coninuidad, como si no hubiera dvisi\u00f3n del texto.<\/p>\n<p>Dos observaciones acerca de la traducci\u00f3n:<\/p>\n<p>Primera: en la nota 89 (pp. 2-3) se mantiene literalmente un texto de Marx recientemente impugnado como errata o lapsus (por Pedro Scaron, en su importante traducci\u00f3n de<i> El <\/i>Capital). Ese texto presenta como exigencia puesta al \u00abm\u00e9todo cient\u00edfico\u00bb el deducir concretos contenidos culturales a partir de su base en sentido marxiano; por ejemplo: deducir las concretas formas religiosas a partir de las \u00abrelaciones y circunstancias vitales\u00bb de cada caso. Desde el punto de vista de la metodolog\u00eda real, de la ciencia que realmente existe y funciona, esa pretensi\u00f3n es desaforada e irrealizable, es un imposible metodol\u00f3gico. Sin embargo, eso no basta para creer que el paso sea una errata o un lapsus. Pues, en primer lugar, puede ser simplemente una formulaci\u00f3n recargada de algo que es metodol\u00f3gicamente sensato y, adem\u00e1s, aspiraci\u00f3n expl\u00edcita de Marx, a saber, el conocimiento por medios cient\u00edficos de la individual concreci\u00f3n hist\u00f3rica; en segundo lugar, porque la misma incorrecta, excesiva pretensi\u00f3n deductiva del paso tomado al pie de la letra puede ser un resto de hegelianismo. Lo que se suele llamar \u00abpanlogismo\u00bb de Hegel es precisamente la tendencia a \u00abdeducirlo\u00bb, a construirlo todo; y, por \u00faltimo, este texto ha pasado en pruebas de imprenta cuatro veces bajo los ojos de Marx o Engels. Todo eso mueve a dejar el paso tal como est\u00e1, sin limpiar a Marx de la posible desmesura hegeliana en que acaso haya incurrido ah\u00ed.<\/p>\n<p>La segunda observaci\u00f3n se refiere a la traducci\u00f3n de \u00abLump\u00bb y \u00abLumpenproletariat\u00bb. Como se trata de t\u00e9rminos de cierto inter\u00e9s a prop\u00f3sito de los cuales no se ha alcanzado traducci\u00f3n \u00fanica por todos los traductores de <i>OME<\/i>, conviene que el lector se fije en la nota *54 del traductor. Las traducciones mencionadas tienen por contexto los cap\u00edtulos XIII y XXIII.<\/p>\n<p><b>Nota 54<\/b><\/p>\n<p>Marx: \u00abUn trabajo de los m\u00e1s infames, m\u00e1s sucios y peor agados, en el que se utiliza con predilecci\u00f3n ni\u00f1as y mujeres, es la clasificaci\u00f3n de harapos. Es sabido que en la Gran Breta\u00f1a, prescindiendo de sus propios e innumerables harapientos\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un juego de palabras intraducibe, pero necesitado de explicaci\u00f3n porque tiene cierta importancia de concepto en el l\u00e9xico de Marx. La palabra alemana <i>Lump<\/i> (plural <i>Lumpen<\/i>) significa primariamente harapo y secundariamente por una asociaci\u00f3n de ideas f\u00e1cil y claramente clasista, villano, vago, canalla. (El t\u00e9rmino marxiano <i>Lumpenproletariat<\/i>, que no aparece en este lugar, est\u00e1 cargado con toda esa complicaci\u00f3n de connotaciones de las viejas clases dominantes.) De modo que la frase aqu\u00ed comentada se podr\u00eda traducir tambi\u00e9n escribiendo: \u00abEs sabido que la Gran Breta\u00f1a, prescindiendo de sus propios e innumerables canallas, es el emporio del comercio de harapos, etc.\u00bb.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 align=\"left\"><a name=\"7\"><\/a> <b>8. Presentaci\u00f3n de OME 42<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto es la presentaci\u00f3n que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para del libro II de <i>El Capital <\/i>(OME 42, pp. XIII-XX). Fue reimpresa en <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/i> (pp. 415-428). Escrita probablemente a finales de 1979 o principios de 1980.<\/span><\/p>\n<p><b>I. Sobre el criterio de esta edici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Esta edici\u00f3n castellana del libro II de <i>El Capital<\/i> traduce la impresi\u00f3n en Marx, Engels,Werke (MEW) de la segunda edici\u00f3n (\u00faltima) publicada por Engels (Hamburgo, 1893). Es el volumen 24 de MEW, Berl\u00edn (Este), Dietz Verlag, 1963. Como de costumbre, hay peque\u00f1as discrepancias de MEW (por ejemplo, traducimos todas las citas de autores no alemanes, etc.), que responden a la intenci\u00f3n editorial de estas Obras de Marx y Engels (OME).<\/p>\n<p>Si ya presentando el libro I de<i> El Capital<\/i> fue obligado decir que el criterio de traducir estrictamente la edici\u00f3n de Engels no es nada indiscutible (OME 40, p\u00e1g. XIII), la edici\u00f3n del libro II seg\u00fan el mismo criterio impone un repaso algo detallado de la cuesti\u00f3n. Engels expone en su pr\u00f3logo c\u00f3mo ha compuesto el libro con los manuscritos de los que Marx hab\u00eda dicho a su hija Leonor que Engels \u00abhar\u00eda algo con ellos\u00bb. Aparte de pocos trozos sueltos procedentes de otros legajos, Engels ha utilizado seis manuscritos del decenio 1867-1877. Ha tomado de ellos en medida diversa: aproximadamente el 47% del texto definitivo procede del manuscrito que Marx numer\u00f3 \u00abII\u00bb (1870); otro 27% del manuscrito numerado \u00abVIII\u00bb por Engels (1877); un 15% del manuscrito V (1877); un 8% del manuscrito IV (1867-1868); un 2% del manuscrito VII (1877), y un 1% del manuscrito VI (1877-1878). Si se tiene en cuenta que los manuscritos II y VIII, con los cuales compone tres cuartas partes del libro, han suministrado a Engels fragmentos largos y muy largos, se aprecia que la impresi\u00f3n de rompecabezas de borradores que da a algunos autores la edici\u00f3n de Engels no est\u00e1 muy justificada.<\/p>\n<p>Pero, desde luego, <i>El Capital II<\/i> es una composici\u00f3n de Engels con materiales de Marx. Es el \u00abalgo\u00bb que Engels ha hecho con parte de los papeles. Una composici\u00f3n as\u00ed no puede satisfacer a todo lector, ni tampoco del todo a ning\u00fan lector. Maximilien Rubel, referencia obligada en este punto, ya que su edici\u00f3n de lo que \u00e9l considera libro II del <i>Capital<\/i> diverge considerablemente de la de Engels, se vio empujado a su larga y fecunda carrera de marx\u00f3logo por una ocurrencia muy natural, como \u00e9l mismo la llama, a saber, que <i>El Capital<\/i>, tal como lo conocemos (tal como lo edit\u00f3 Engels), quiz\u00e1 no habr\u00eda satisfecho a su autor: \u00abMarx redacta lo que llamamos el <i>Capital<\/i>, en sus cuatro libros, luchando desesperadamente contra la miseria y la enfermedad y prosiguiendo su actividad en el seno de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores; pero no da forma definitiva m\u00e1s que al libro I &lt;&#8230;&gt;. Los libros II, III y IV, que quedaron en estado de esbozos, se publicaron despu\u00e9s de su muerte: surge de modo natural en la mente la idea de que esa publicaci\u00f3n, en esa forma, no era como para satisfacer a su autor\u00bb.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>No es que Rubel no aprecie el trabajo editorial de Engels. Sus notas y pr\u00f3logos abundan en elogios de \u00e9ste y en reconocimientos de sus m\u00e9ritos, desde la \u00abinteligencia con la cual ha descifrado la escritura de su amigo\u00bb hasta la honradez con la que ha intentado que el libro publicado fuera \u00abexclusivamente obra de Marx\u00bb. Pero el m\u00e9todo editorial seguido por Engels tiene tambi\u00e9n sus desventajas: Engels \u00abno ha producido materiales para una obra; tampoco ha construido la obra a partir de esos materiales: le ha dado una fachada. Esta f\u00f3rmula intermedia tiene m\u00e9ritos insignes y nos muestra escr\u00fapulos notables, una prudencia extremada, preocupaci\u00f3n por distinguir claramente lo que es del autor de lo que procede del editor. Pero tambi\u00e9n tiene su inconveniente, porque presenta como \u201clibros\u201d\u00a0terminados lo que nunca fue m\u00e1s que esbozo, y, a veces, tanteo desesperado\u00bb<sup>2<\/sup>. En particular, Engels \u00abcomete el grave error de presentar el libro II como una obra acabada en cuanto al fondo y s\u00f3lo necesitada de revisi\u00f3n en cuanto a la forma\u00bb<sup>3<\/sup>. \u00abVoluntariamente o no\u00bb \u2014y Rubel sospecha que voluntariamente, por un \u00abexceso de celo\u00bb en promover la reputaci\u00f3n de Marx\u2014, Engels \u00abha hecho creer que <i>El Capital<\/i> era toda la \u2018Econom\u00eda\u2019 de Marx. Es una falsa apariencia que ha culminado en un mito, y encima de ese mito se ha edificado una ideolog\u00eda<sup>4<\/sup>. La presente edici\u00f3n se propone restaurar la sencilla verdad: <i>El Capital<\/i> no es m\u00e1s que una parte de una obra cient\u00edfica inacabada\u00bb<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>La tesis de Rubel es verdadera, y sus consiguientes reservas ante la edici\u00f3n de Engels est\u00e1 fundadas y se pueden compartir. En cambio, el criterio editorial que \u00e9l fundamenta a su vez en esas reservas es muy poco plausible. Puesto que entre los m\u00e9ritos del trabajo de Engels descuella, dice Rubel, el conocimiento profundo de los originales de Marx, una manera de honrar al primer editor de los libros Il y III del <i>Capital <\/i>consiste en repetir lo que \u00e9l hizo, recurriendo de nuevo a las fuentes<sup>6<\/sup>. Con ese criterio procede a su edici\u00f3n de lo que \u00e9l llama libro II del<i> Capital:<\/i> \u00abproponemos aqu\u00ed una nueva edici\u00f3n de una selecci\u00f3n de materiales \u2014pues s\u00f3lo una selecci\u00f3n se puede hacer\u2014 para los libros II y III. Esta selecci\u00f3n se distingue de la de Engels por algo que nos atrevemos a llamar \u2014a costa de parecer presuntuosos\u2014 fidelidad m\u00e1s estricta al proyecto de Marx de situar los libros II y III en un s\u00f3lo volumen. Con esta finalidad hemos sustituido los cap\u00edtulos I a IV que eligi\u00f3 Engels por el texto, menos largo, de otro manuscrito, aunque \u00e9ste es probablemente anterior. En vez de multiplicar los cap\u00edtulos, nos hemos esforzado, por el contrario, por reducir su n\u00famero para simplificar &lt;&#8230;&gt;\u00bb<sup>7<\/sup>, etc. Pese a todo el respeto que merece la erudici\u00f3n de Rubel, hay que decir que ese criterio es casi puro capricho, pues Marx hab\u00eda pensado inicialmente, en efecto, en dos vol\u00famenes, pero componiendo el primero de ellos con los libros I y II, y el segundo con los libros III y IV. Y, adem\u00e1s, alter\u00f3 esa divisi\u00f3n por razones del todo contingentes, lo que muestra que la divisi\u00f3n misma era inesencial.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>De este modo repite Rubel lo que \u00e9l mismo llama \u00abgrave error de Engels\u00bb, pero con mayor arbitrariedad. As\u00ed por ejemplo, en la Introducci\u00f3n que pone al libro II Rubel combina textos marxianos procedentes de manuscritos separados por veinte a\u00f1os (1857-1877). Como ha escrito acertadamente Pedro Scaron en la Advertencia a su edici\u00f3n del libro II<sup>9<\/sup>\u00a0\u00abpor este camino&#8230; podemos llegar a tener tantos tomos II de <i>El Capital<\/i> como investigadores estudien los manuscritos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s grave que habr\u00eda que objetar a esa l\u00ednea editorial es que de todos esos \u00abtomos II\u00bb a los que se refiere Scaron ninguno ser\u00eda un libro aut\u00e9ntico, si se me permite la expresi\u00f3n, mientras que <i>El Capital<\/i> de Engels es un libro muy libro en la historia de la Europa moderna. <i>El Capital<\/i> editado por Engels es un libro presente durante casi un siglo en el movimiento socialista y en las universidades. La \u00abcuesti\u00f3n hom\u00e9rica\u00bb tiene respecto de \u00e9l tanta importancia filol\u00f3gica y tan escasa importancia cultural como respecto de la Il\u00edada. Nuevas composiciones del libro II o del libro III \u2014aunque sean \u00abcr\u00edticas\u00bb, como quiere Pedro Scaron\u2014 no son m\u00e1s que fantasmas de libros que nunca fueron y de los que ni siquiera es seguro que su autor, de vivir, los hubiera llegado a dar a luz. Pues el hecho de que Marx dijera que Engels ten\u00eda que \u00abhacer algo\u00bb con sus manuscritos no prueba que le legara precisamente la tarea de \u00abterminar de editar <i>El Capital<\/i>\u00bb. Esta es, en puridad, una iniciativa de Engels. De modo que, en mi opini\u00f3n, la soluci\u00f3n editorial con m\u00e1s sentido consiste en editar como libros los textos que ya han sido libros durante casi un siglo, y tal como lo han sido, es decir, como composiciones o trabajos de redacci\u00f3n de Engels.<\/p>\n<p>La tarea editorial que queda entonces por hacer es la edici\u00f3n independiente e integral de los manuscritos de Marx como tales manuscritos. La Neue Mega (Nueva Mega), a pesar de lo despacio que est\u00e1 saliendo, tendr\u00e1 cumplida esa tarea probablemente para fin de siglo<sup>10<\/sup>. La correspondiente versi\u00f3n castellana podr\u00e1 ser entonces el complemento de la edici\u00f3n hist\u00f3rica y popular que intenta ser OME. Mi criterio, en suma, al editar en OME la versi\u00f3n castellana de estos textos es que hay, por una parte, unos libros de Marx compuestos por Engels que tienen una larga presencia en la cultura europea en general y en la socialista en particular.<\/p>\n<p>Es razonable trasmitir esos libros tal como los hemos recibido, no por particular adhesi\u00f3n a una redacci\u00f3n determinada, sino por literario respeto de la letra le\u00edda por generaciones, nos parezca buena o mala su sentencia; y que hay, por otra parte, unos manuscritos de Marx que coinciden en mucho con aquellos libros, pero son otra cosa.<\/p>\n<p><b>II. La composici\u00f3n del libro II por Engels<\/b><\/p>\n<p>La tabla de la p\u00e1gina&#8230;, compuesta por los editores de MEW, da una visi\u00f3n general del resultado del trabajo de Engels. Probablemente tenga inter\u00e9s a\u00f1adir a esa informaci\u00f3n alguna otra acerca de la marcha del trabajo.<\/p>\n<p>A la muerte de Marx, Engels, por raro que parezca (como reconoce \u00e9l mismo), no sabe pr\u00e1cticamente nada del estado de los estudios de Marx. Esta circunstancia resulta m\u00e1s dif\u00edcil de explicar de lo que puede parecer. En este mismo libro II hay cosas que la hacen verdaderamente asombrosa. Por ejemplo: en la primavera de 1868 Marx ha pedido a Engels datos acerca del \u00abcapital adelantado\u00bb (carta a Engels del 16\/5\/1868; MEW 32, 88). Una derivaci\u00f3n bastante bizantina de esa cuesti\u00f3n, la del \u00abcapital liberado\u00bb ha hecho sufrir lo suyo a Engels en la composici\u00f3n del cap\u00edtulo 15 (v. infra, 291). \u00bfC\u00f3mo es posible que la correspondencia de finales de los a\u00f1os 60 y principios de los 70, que abunda en incidencias de ese tipo, no haya dado a entender a Engels la existencia de manuscritos inacabados, pero extensos e importantes? \u00bfC\u00f3mo es posible que se le olvidara, si lo not\u00f3 en su momento? Tal vez la deprimente contemplaci\u00f3n de las vicisitudes de la familia Marx en toda esa \u00e9poca final \u2014con las muertes de las dos Jenny, madre e hija, rematando un rosario inacabable de miserias y desgracias\u2014 y el recuerdo de las much\u00edsimas horas y energ\u00edas gastadas por Marx en la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores hayan convencido a Engels de que Marx no pod\u00eda haber avanzado en sus trabajos cient\u00edficos. En cualquier caso, su primera reacci\u00f3n a la nueva tarea que le incumbe evidencia que sab\u00eda muy poco de ella:<\/p>\n<p>\u00abHe encontrado el manuscrito de la \u2018Circulaci\u00f3n del capital\u2019 y del 3er Libro, \u2018Las configuraciones del proceso global\u2019, unas 1.000 p\u00e1ginas in folio. Es imposible decir ya ahora si el manuscrito puede ir a la imprenta en su actual estado. En cualquier caso, tendr\u00e9 que copiarlo, porque es un primer borrador. Ma\u00f1ana finalmente tendr\u00e9 tiempo para dedicar unas horas a repasar todos los manuscritos que nos ha dejado el Moro. Se trata ante todo de un compendio de dial\u00e9ctica que desde hace tiempo quer\u00eda llevar a cabo. <i>Pero siempre mantuvo secreta para nosotros la situaci\u00f3n de sus trabajos<\/i>.\u00bb (Carta a Piotr Lawrowich Lawrow, 2\/4\/1883; MEW 36, 3.)<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Esa carta est\u00e1 escrita a las dos semanas de la muerte de Marx. Ella evidencia que Engels no ten\u00eda realmente idea de la dimensi\u00f3n y el estado de los manuscritos. La misma desorientaci\u00f3n, aunque con cautela creciente, reflejan otros muchos escritos de Engels de esa \u00e9poca. Tan poco sabe de los papeles de Marx, que para fecharlos tiene que recurrir a conjeturas basadas en el tipo de escritura (g\u00f3tica o latina) que usa Marx en cada papel (carta a August Bebel, 30\/4\/1883). Mes y medio despu\u00e9s de la muerte de Marx, Engels cree que le va a bastar con un a\u00f1o para editar el libro II y el libro III (fueron en total diez a\u00f1os).<\/p>\n<p>En mayo (Marx hab\u00eda muerto el 14 de marzo) Engels empieza a salir de su sorpresa inicial y a darse cuenta, a medias todav\u00eda, del trabajo que emprende. Va tom\u00e1ndolo con calma, comprendiendo que no puede resolver la tarea en un santiam\u00e9n, y establece prioridades entre sus muchas\u00a0obligaciones:<\/p>\n<p>\u00abAnte todo hay que editar el 2.o volumen del \u201cCapital\u201d\u00a0lo cual no es ninguna broma. Hay 4-5 redacciones del libro 2.o, s\u00f3lo la primera de las cuales es completa, y las posteriores s\u00f3lo empezadas; costar\u00e1 trabajo &lt;&#8230;&gt;.\u00bb (Carta a Johann Philipp Becker, 22\/5\/1883.)<\/p>\n<p>Por las mismas fechas da Engels se\u00f1ales de haber empezado a estudiar en serio los manuscritos. A menudo las informaciones m\u00e1s detalladas aparecen en cartas a la hija de Marx, Laura, la mujer de Lafargue, picada por el modo algo imprudente en que Engels favorece a su hermana Leonor, \u00abTussy\u00bb, con el t\u00edtulo de co-albacea literario de Marx:<\/p>\n<p>\u00abEl 2\u00ba volumen me va a dar un trabajo imponente, por lo menos el libro II. Hay un texto completo del a\u00f1o 1868 m\u00e1s o menos, pero no es m\u00e1s que un <em>brouillon<\/em>. Y adem\u00e1s hay tres, si no cuatro, reelaboraciones que proceden de per\u00edodos diversos, pero ninguna de ellas est\u00e1 completa. No ser\u00e1 un trabajo f\u00e1cil entresacar de eso un texto definitivo.\u00bb (Carta a Laura Lafargue, 22 \/5 \/1883.)<\/p>\n<p>Durante el verano, antes de su habitual descanso en la playa, Engels va adentr\u00e1ndose en los manuscritos, pero, al mismo tiempo, no abandona otros trabajos que le parecen urgentes, se\u00f1aladamente la preparaci\u00f3n de la tercera edici\u00f3n alemana del libro I del <i>Capital<\/i>. La correspondencia de esas semanas sigue mostrando a un Engels poco impuesto de los esfuerzos cient\u00edficos y las preocupaciones del \u00faltimo per\u00edodo de la vida de Marx. Por ejemplo (de mucho inter\u00e9s): Engels tropieza con la masa de libros, art\u00edculos, apuntes y noticias estad\u00edsticas sobre las agriculturas rusa y norteamericana que Marx hab\u00eda ido recibiendo de su traductor ruso Danielson y de otras personas; ve en seguida, agudamente, que esos materiales han detenido la publicaci\u00f3n de los escritos de Marx; pero cree que lo han hecho simplemente por causa del prurito perfeccionista de su amigo muerto (prurito innegable), y no nota todav\u00eda que la final pasi\u00f3n de Marx por aquellos datos sugiere un cambio importante de perspectiva:<\/p>\n<p>\u00abSi no hubiera sido por la masa de material norteamericano y ruso (s\u00f3lo en estad\u00edsticas rusas hay 2 metros c\u00fabicos de libros), el 2\u00ba volumen estar\u00eda impreso hace mucho tiempo. Esos estudios de detalle le han frenado prolongadamente. Como siempre, todo ten\u00eda que estar completo hasta la fecha misma, mientras que ahora todo se reduce a nada, salvo sus extractos, en los que hay que esperar que, seg\u00fan su costumbre, se encuentren muchas glosas cr\u00edticas utilizables para las notas del volumen 2\u00ba\u00bb (Carta a Friedrich Adolph Sorge, 29\/6\/1883.)<\/p>\n<p>Al prepararse para sus vacaciones en Eastbourne, donde estuvo del 17 de agosto al 16 de septiembre, corrigiendo, por descanso, la abreviatura del <i>Capital<\/i> redactada por Deville, Engels piensa que se dedicar\u00e1 al \u00abvolumen segundo\u00bb en cuanto vuelva de la playa. A\u00fan habla de volumen (<em>Band<\/em>) segundo, o sea, todav\u00eda piensa en editar juntos y pronto los libros II y III. Hasta marzo del a\u00f1o siguiente, un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Marx, no se decidir\u00e1 a publicar el libro II por separado:<\/p>\n<p>\u00abCon Meissner<sup>12<\/sup> me he puesto de acuerdo en editar primero separadamente el 2\u00ba libro del \u201cCapital\u201d&#8230;\u00bb (Carta a Karl Kautsky, 24\/3\/1884.)<\/p>\n<p>Durante ese a\u00f1o Engels se ha dedicado a muchas otras cosas \u2014desde la mencionada preparaci\u00f3n de la 3\u00aa edici\u00f3n del libro I del <i>Capital<\/i> hasta la redacci\u00f3n de su <i>Origen de la familia, de la propiedad privada y del estado<\/i>\u2014; pero, aunque no hubiera hecho ning\u00fan otro trabajo editorial, habr\u00eda pasado tambi\u00e9n mucho tiempo antes de tener compuesto el libro II; primero, porque estuvo varios meses enfermo; segundo, porque a\u00fan ten\u00eda que comprender del todo la dificultad de la tarea pendiente. A menudo, los intentos que hace Engels de responder al asombro de terceros ante su ignorancia del trabajo de los \u00faltimos tiempos de Marx traslucen el deseo de convencerse a s\u00ed mismo. Desde Eastbourne escribe a Bebel el 30\/8\/1883:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto que vuelva me meto en serio con el 2\u00ba volumen, que va a ser obra de romanos. Junto a trozos completamente trabajados hay otros no m\u00e1s que esbozados, y todo es <em>brouillon<\/em>, con excepci\u00f3n de unos dos cap\u00edtulos. Las citas, desordenadas, acumuladas en montones, reunidas, simplemente, para seleccionarlas luego. Y encima de todo eso la escritura que, lisa y llanamente, no es legible m\u00e1s que para m\u00ed y con dificultades. Te preguntar\u00e1s que c\u00f3mo es posible que me ocultara, precisamente a m\u00ed, hasta d\u00f3nde hab\u00eda llegado el asunto. Muy sencillo: si yo lo hubiera sabido, no le habr\u00eda dejado en paz ni de d\u00eda ni de noche, hasta conseguir que lo terminara y lo imprimiera. Marx lo sab\u00eda mejor que nadie; y sab\u00eda adem\u00e1s que en el peor de los casos, que es el que se ha presentado, yo podr\u00eda editar el ms. seg\u00fan su esp\u00edritu, cosa que \u00e9l mismo dijo a Tussy<sup>13<\/sup>\u00bb.<\/p>\n<p>Ya en agosto de 1883 se encuentra Engels mal. Y no se recuperar\u00e1 del todo hasta enero de 1884. Por eso el que s\u00f3lo en esta \u00faltima fecha empiece \u00abfinalmente a ver claro\u00bb sobre los papeles de Marx, como \u00e9l mismo escribe a Lawrow el d\u00eda 28, no sorprende nada. Y no es s\u00f3lo la mala salud, ni son tampoco s\u00f3lo las dem\u00e1s obligaciones editoriales; es tambi\u00e9n el desalojo definitivo de la \u00faltima vivienda de Marx, la entrega de las llaves al due\u00f1o, etc., todo lo cual concluye la tarde del 24 de marzo de 1884, un a\u00f1o y unos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de Marx. (Carta a Laura Lafargue, 31\/3\/1884.) Para esa fecha hab\u00eda dicho a Sorge que se aplicar\u00eda \u00aben serio\u00bb al segundo volumen del <i>Capital.<\/i> (Carta del 7\/3\/1884.) Y en la carta a Laura Marx reci\u00e9n citada se encuentra tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n de que el libro II saldr\u00e1 suelto. Pero todav\u00eda en abril est\u00e1 Engels terminando su manuscrito sobre <i>El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado<\/i> (Carta a Kautsky, 11\/4\/1884), y pensando en revisiones y pr\u00f3logos a varias ediciones de obras de Marx (misma carta), en la edici\u00f3n inglesa del libro I, en la segunda edici\u00f3n alemana del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y en la cuarta de <i>La guerra de los campesinos<\/i> (carta a Paul Lafargue, 18\/4\/1884).<\/p>\n<p>Tantas complicaciones han hecho pensar a Maximilien Rubel que el retraso de Engels tiene su significaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; se impone una observaci\u00f3n: Engels ha preferido reeditar las obras de Marx, en vez de dedicar todo el tiempo y todos sus esfuerzos a los borradores y manuscritos del<i> Capital. <\/i>Es cierto que no ha hablado del plan de la \u2018Econom\u00eda\u2019, pero ha mostrado que, en su opini\u00f3n, todo se sostiene rec\u00edprocamente en la obra de Marx, y escritos anteriores ofrec\u00edan ya, en muchos puntos, la materia que se pod\u00eda buscar en lo in\u00e9dito. Y as\u00ed se dedica a posibilitar la lectura de <i>Trabajo asalariado y capital<\/i>, <i>Las luchas de clases en Francia<\/i>, las <i>Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia<\/i>, <i>La guerra civil en Francia<\/i>, la<i> Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/i>; revisa dos ediciones alemanas y la traducci\u00f3n inglesa del libro primero del <i>Capital,<\/i> tarea que considera tan importante por lo menos como la edici\u00f3n de los dem\u00e1s libros\u00bb.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>Que Engels ha procedido as\u00ed est\u00e1 claro; que lo haya preferido as\u00ed es otra cosa. Y otra cosa m\u00e1s es que haya de servir de proyectil de Rubel contra Althusser. Para sostener como sostiene Rubel, con toda la raz\u00f3n, que <i>El Capital<\/i> no es todo Marx, ni siquiera toda la econom\u00eda de Marx, no es necesario excederse as\u00ed en audacia interpretativa. No hay evidencia alguna de esa supuesta preferencia de Engels. Hay, en cambio, muchas pruebas \u2014varias de las cuales son pasos de la correspondencia aqu\u00ed aducidos\u2014 de que Engels ha tardado bastante en orientarse entre los papeles de Marx. Todav\u00eda en junio del 84 se cree que dedic\u00e1ndose a los manuscritos de Marx s\u00f3lo en las horas de sol y por la noche a otros trabajos va a sacar los libros II y III del <i>Capital<\/i> en unos meses. (Carta a Kautsky, 23\/5\/1884; a Laura Lafargue, 26\/5\/1884; a Becker, 20\/6\/1884). Hasta junio de 1884 no hay pruebas concluyentes de que haya comprendido toda la dimensi\u00f3n de la empresa, y aun s\u00f3lo por lo que hace al libro II:<\/p>\n<p>\u00abVuestro ms. sigue ah\u00ed quieto, sin que se le atienda, por la siguiente raz\u00f3n: al terminar\u00a0mi ms.<sup>15<\/sup>\u00a0estaba yo sobre ascuas por emprender el trabajo en el volumen II del \u201cCapital\u201d. Lo empec\u00e9. Me propon\u00eda llevar a cabo durante las veladas la revisi\u00f3n de vuestra traducci\u00f3n<sup>16<\/sup>\u00a0y de la traducci\u00f3n inglesa (del volumen I del <i>Capital<\/i>). Pero hab\u00eda echado las cuentas de la lechera. Desde Pascua hab\u00eda trabajado mucho, a menudo de 8 a 10 horas diarias a la mesa, y, a consecuencia de la postura, se me reprodujo algo la vieja enfermedad, esta vez en forma cr\u00f3nica, no en la anterior subaguda. De modo que otra vez prohibici\u00f3n de ponerme a la mesa de trabajo, <i>sauf quelques exception<\/i>s. Remedio heroico: contrat\u00e9 a Eisengarten para dictarle el ms., y estoy trabajando con \u00e9l diariamente desde principios de la semana del 10\/5. &lt;&#8230;&gt; Lo que pasa es que los ms. son en su mayor\u00eda de tal naturaleza que he de repasar cada tarde lo dictado, aunque no sea m\u00e1s que para conseguir una redacci\u00f3n provisional aceptable. Esto me absorbe en este momento todo el tiempo disponible.\u00bb (Carta a Kautsky, 21\/6\/1884.)<\/p>\n<p>Hay incluso indicios, si no pruebas, de que las preferencias editoriales de Engels son contrarias a las que le atribuye Rubel, por lo menos por lo que hace al per\u00edodo de preparaci\u00f3n del libro II. Por ejemplo: Bernstein pide a Engels que edite los manuscritos de Marx de antes de 1848, es decir, entre otras cosas, los primeros monumentos de la \u00abEconom\u00eda\u00bb de Marx que con acierto reconstruye Rubel frente al marxismo cientificista althusseriano. Pero Engels contesta:<\/p>\n<p>\u00ab&lt;&#8230;&gt; ahora hay que terminar ante todo el volumen 2.\u00ba del \u2018Capital\u2019. &lt;&#8230;&gt; S\u00f3lo entonces se podr\u00e1 pensar en ordenar y preparar para la imprenta los viejos ms. de antes del 48, y fragmentariamente.\u00bb (Carta a Eduard Bernstein, 29\/6\/1884.)<\/p>\n<p>A la vuelta de las habituales semanas veraniegas de playa, esta vez en Worthing, Engels admite ya incluso que la edici\u00f3n del libro Il va a ser lenta, y est\u00e1 decidido a incumplir los plazos de entrega concertados con el editor Meissner. (Carta a Bernstein, 13\/9\/1884.) La redacci\u00f3n del libro II durar\u00e1 hasta finales de febrero de 1885. Engels corrigi\u00f3 las \u00faltimas galeradas en marzo. Desde ese mismo mes estaba trabajando en el libro III. (Carta a Hermann Schl\u00fcter, 22\/2\/1885.) El libro II apareci\u00f3 a principios de julio.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas<\/b><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">1. Maximilien Rubel, en Karl Marx, <i>Oeuvres. \u00c9conomie<\/i>, I, Par\u00eds, Gallimard, 1965, p. 537.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">2. Op. cit., II, 1968, p. CXXII.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">3. Op. cit., I, pp. 501-502.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">4. Esto es un triple dardo de Rubel contra la marxolog\u00eda de la II.\u00ba Internacional, el marxismo de la III.\u00aa y la comprensi\u00f3n del <i>Capital<\/i> por el fil\u00f3sofo Althusser.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">5. Op. cit., II, pp. XII-XIII.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">6. Op. cit., II, p. XI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">7. Ib\u00edd., 502.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">8. M\u00e1s informaci\u00f3n sobre esto en la \u00abNota editorial a OME 40-44 (<i>El Capital<\/i>)\u00bb, en OME 40.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">9. En Karl Marx, <i>El Capital,<\/i> volumen 4, Madrid, Siglo XXI de Espa\u00f1a, 1976, p\u00e1g. XI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">10. Hasta el momento, los editores de la Nueva Mega han publicado el comienzo del manuscrito de 1857-1858 (Karl Marx, Friedrich Engels <i>Gesamtausgabe<\/i> (MEGA), herausgegeben vom Institut f\u00fcr Marxismus-Leninismus beim Zentralkomitee der Kommunistischen Partei der Sowjetunion und vom Institut f\u00fcr Marxismus-Leninismus beim Zentralkomitee der Sozialistischen Einheitspartei Deutschlands, Zweite Abteilung, Band 1, Berl\u00edn, Dietz-Verlag,1976) y una parte, aproximadamente la mitad, del manuscrito de 1861-1863 (ME GA, 3.1, 1976; MEGA, 3.2, 1977, y MEGA, 3.3, 1978).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">11. Cursiva m\u00eda.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">12. El editor.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">13. Eleonor Aveling, hija de Marx.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">14. Op. cit., II, p\u00e1gs. CXXV-CXXVI.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">15. El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">16. El manuscrito de Kautsky y Bernstein al que se refiere esta carta es la traducci\u00f3n alemana de <i>Mis\u00e8re de la Philosophie<\/i> de Marx.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>9. Nota sobre OME<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 tambi\u00e9n una Nota editorial sobre OME, las obras de Marx y Engels.Se editaron dos versiones con ligeros variantes. Editamos la que creemos \u00faltima versi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><i>OME<\/i> (Obras de Karl Marx y Friedrich Engels) va a ser la primera edici\u00f3n general de las obras de ambos autores en lengua castellana. Se ha decidido no llamar a la edici\u00f3n \u00abObras completas\u00bb porque el criterio con el que establecer hasta qu\u00e9 punto es completa una edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels no se puede fijar todav\u00eda de un modo estricto desde el punto de vista filol\u00f3gico. Est\u00e1n en curso los trabajos de una edici\u00f3n internacional completa, cr\u00edtica y pol\u00edglota de esas obras, con un criterio inequ\u00edvoco de completud, el que consiste en editar absolutamente todo trozo de papel escrito por Marx o Engels: KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS, <i>Gesamtausgabe <\/i>(<i>MEGA<\/i>), edici\u00f3n del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1972 y siguientes. Pero la edici\u00f3n de esta \u00abNueva MEGA\u00bb cubrir\u00e1 con sus 100 vol\u00famenes previstos, varias d\u00e9cadas. Tiene, adem\u00e1s, una intenci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica poco realizable en una traducci\u00f3n.<b> <\/b><i>OME<\/i>, que se beneficiar\u00e1 de los resultados editoriales del equipo de la Nueva MEGA, entiende por obras de Marx y Engels, sin que la menci\u00f3n \u00abcompletas\u00bb se imprima en sus vol\u00famenes, la edici\u00f3n general m\u00e1s completa hoy existente, publicada por los mismos institutos que ahora trabajan en la Nueva MEGA: KARL MARX -FRIEDRICH ENGELS, <i>Werke,<\/i> Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1961-1968, 39 vol\u00famenes m\u00e1s dos vol\u00famenes complementarios y otro de \u00edndices. <i>OME<\/i> incluir\u00e1 tambi\u00e9n textos no publicados en esa edici\u00f3n \u2013que se mencionar\u00e1 mediante la sigla <i>MEW\u2013<\/i>, pero que est\u00e9n ya disponibles o se hagan disponibles mientras procede la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>.<\/p>\n<p>Para describir el fondo b\u00e1sico del que parte <i>OME<\/i> se puede tener en cuenta la estimaci\u00f3n por el equipo editorial de la <i>Nueva MEGA<\/i> de lo que abarca la edici\u00f3n <i>MEW:<\/i> \u00abLa particular importancia de esta edici\u00f3n &lt;MEW&gt; consiste en que ha hecho accesibles casi dos terceras partes de los escritos de los fundadores del marxismo &lt;&#8230;&gt;\u00bb KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS,<b> <\/b><i>Gesamtausgabe<\/i> (MEGA)<i>, Probeband, <\/i>p\u00e1g. 9). A lo que hay que a\u00f1adir que el otro tercio, el que la Nueva MEGA sacar\u00e1 por primera a la luz, se compone de textos bastante menos considerables. Los editores de la Nueva MEGA escriben al respecto lo siguiente en su presentaci\u00f3n del tomo de muestra: \u00abA las obras, art\u00edculos y cartas ya componen la segunda edici\u00f3n rusa de las obras y la edici\u00f3n alemana basada en ella &lt;o sea, <i>MEW<\/i>&gt; se a\u00f1adir\u00e1 trabajos y cartas menores o descubiertos desde entonces. Pero ante todo se publicar\u00e1 tambi\u00e9n todos los manuscritos, proyectos, extractos, anotaciones marginales en libros, etc. Adem\u00e1s, aparte de<b> <\/b>las cartas de Marx y Engels, se recoger\u00e1 tambi\u00e9n todas las cartas de terceras personas dirigidas a ellos o intercambiadas entre s\u00ed. S\u00f3lo estos nuevos materiales publicados llenar\u00e1 varias docenas de tomos\u00bb. (<i>Obra citada, <\/i>p\u00e1g<i>. <\/i>11).<\/p>\n<p><i>OME<\/i> recoger\u00e1 los nuevos materiales que haga accesibles la Nueva MEGA en vol\u00famenes posteriores al 68 de su plan inicial. Nuestra editorial ha concertado con la editorial Dietz el acuerdo correspondiente. Asimismo se ha convenido por ambas editoriales una comunicaci\u00f3n habitual con objeto de recoger en<b> <\/b><i>OME<\/i><b> <\/b>las rectificaciones de descifrado y lectura que el renovado trabajo con todos los manuscritos de los autores permita a los editores de la <i>Nueva MEGA<\/i>.<\/p>\n<p>En cambio, no se considera tarea de <i>OME<\/i> reproducir el aparato cr\u00edtico que acompa\u00f1a a los textos de la Nueva MEGA. <i>OME<\/i> pretende ser una edici\u00f3n elemental de estudio y presentar todas las obras y escritos de Marx y Engels en el plazo m\u00e1s breve posible y en un conjunto esencialmente completo que termine con una circunstancia an\u00f3mala para tratarse de una lengua que se habla en m\u00e1s de un continente: la circunstancia de que las obras de Marx y Engels no se hayan editado nunca de un modo sistem\u00e1ticamente completo.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de la edici\u00f3n determina la anotaci\u00f3n de<i> OME <\/i>: las notas se proponen s\u00f3lo facilitar la informaci\u00f3n necesaria para asegurar la comprensi\u00f3n del pensamiento \u2013las tesis, las argumentaciones, etc.\u2013 de los autores. No se proponen tareas de cr\u00edtica textual ni, sobre todo, de interpretaci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>El criterio general de composici\u00f3n de los vol\u00famenes es cronol\u00f3gico, aunque con la laxitud provocada por la diferencia entre fecha de redacci\u00f3n y fecha de aparici\u00f3n, y con ciertas excepciones que se ver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Los vol\u00famenes de <i>OME<\/i> constan de una nota introductoria que declara el contenido del volumen y el texto original traducido; sigue a eso el texto del autor, o de los autores; luego un \u00edndice anal\u00edtico de conceptos y otro de nombres; luego, cuando el texto lo requiere o permite, la bibliograf\u00eda o literatura utilizada por los autores; por \u00faltimo, ap\u00e9ndices sobre cuestiones varias (por ejemplo: equivalencias de unidades).<\/p>\n<p>El criterio editorial para la traducci\u00f3n de<i> OME<\/i> consiste en traducir a un castellano lo m\u00e1s pr\u00f3ximo posible de la lengua com\u00fan, evitando germanismos, anglicismos, etc., as\u00ed como neologismos de ra\u00edces griegas o, en general, no latinas; pero sin dejar por eso de tecnificar los conceptos caracter\u00edsticos de los autores traducidos. El equipo de traductores de<i> OME<\/i> comparte un\u00e1nimemente esos principios. En cambio, la adopci\u00f3n de un l\u00e9xico \u00fanico en todos sus elementos y de criterios uniformes de gusto ling\u00fc\u00edstico habr\u00eda exigido de la direcci\u00f3n editorial una normativa inflexible de la bondad de cuyos efectos pareci\u00f3 razonable dudar. Por eso, aunque toda traducci\u00f3n ha sido discutida en la direcci\u00f3n editorial y \u00e9sta asume la responsabilidad por la fidelidad a los textos originales, sin embargo, cada traductor es responsable de las peculiaridades l\u00e9xicas y estil\u00edsticas de los textos que firma.<\/p>\n<p>Las notas de Marx y Engels se numeran como en la edici\u00f3n base (MEW) y sus textos aparecen a pie de p\u00e1gina. Las notas de los traductores se numeran correlativamente a lo largo de cada volumen \u2013pero anteponiendo a la cifra un asterisco\u2013 y tambi\u00e9n se presentan a pie de p\u00e1gina, aunque separadas de las de los autores por un filete. Cuando <i>OME<\/i> reproduce total o parcialmente una nota u otro elemento editorial de <i>MEW<\/i> lo indica expl\u00edcitamente.<\/p>\n<p>Las inserciones del traductor \u2013reducidas al m\u00ednimo\u2013 se ponen entre las grapas &lt; &gt;. Los corchetes [ ] se reservan para las inserciones que se recojan en <i>OME<\/i> de los editores alem\u00e1n o, en su caso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s o italiano. Las llaves { } para las notas e inserciones de Engels en textos de Marx editados por \u00e9l. Los textos tachados por los autores en manuscritos editados y publicados en <i>OME<\/i> se ponen entre los signos &lt; &gt;. En algunos vol\u00famenes es posible disminuir las clases de signos utilizados con esos fines editoriales, pero entonces suele ocurrir que se usen en otras funciones. Siempre se indica expl\u00edcitamente esa circunstancia, cuando es el caso, en la nota previa editorial.<\/p>\n<p>La naturaleza de<i> OME<\/i> \u2013una edici\u00f3n de estudio\u2013 no ha parecido compatible con introducciones doctrinales. Por otra parte, parece natural que la casa editorial recoja el trabajo cient\u00edfico-editorial de los traductores en el marco de<b> <\/b><i>OME<\/i> misma. Por eso, cuando en el curso de su trabajo de traducci\u00f3n alg\u00fan miembro del equipo de <i>OME<\/i> redacta alg\u00fan texto interpretativo, o cr\u00edtico, o erudito, etc., relacionado con las obras de Marx y Engels, puede proponer la publicaci\u00f3n de su escrito en<b> <\/b>una colecci\u00f3n de cuadernos titulada \u00abOME &#8211; HOJAS DE TRABAJO\u00bb. La decisi\u00f3n acerca de si un texto propuesto se publica o no en esa colecci\u00f3n compete al colectivo de todos los miembros del equipo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, por \u00faltimo, los t\u00edtulos de los 68 vol\u00famenes inicialmente previstos en <i>OME<\/i>:<\/p>\n<p>1. Karl Marx, Diferencia entre la filosof\u00eda natural democr\u00edtea y la epic\u00farea. Otros escritos de 1835-1841.<\/p>\n<p>2. Friedrich Engels, \u00abAnti-Schelling\u00bb. Otros escritos de 1833-1841.<\/p>\n<p>3. Karl Marx, Cr\u00edticas sobre la libertad de prensa y el robo de le\u00f1a. Otros escritos de 1842-1843.<\/p>\n<p>4. Friedrich Engels, Esbozo de una cr\u00edtica de la econom\u00eda nacional. Otros escritos de 1842-1845.<\/p>\n<p>5. Karl Marx, Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844 y escritos de los Anales franco-alemanes.<\/p>\n<p>6. Friedrich Engels, La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra. Karl Marx, Friedrich Engels, La Sagrada Familia. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>7. Karl Marx, Friedrich Engels, La Ideolog\u00eda Alemana. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>8. Karl Marx, Miseria de la filosof\u00eda. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos de 1846-1847.<\/p>\n<p>9. Karl Marx, Friedrich Engels, Manifiesto del Partido comunista. Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (I). 1847-junio de 1848.<\/p>\n<p>10. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (II) julio-noviembre de 1848.<\/p>\n<p>11. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (III). Noviembre de 1848-abril de 1849.<\/p>\n<p>12. Karl Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de abril 1848-febrero de 1850.<\/p>\n<p>13. Friedrich Engels, Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos de marzo de 1850-junio de 1851.<\/p>\n<p>14. Karl Marx, El 18 de Brumario de Louis-Napoleon. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1851-1853.<\/p>\n<p>15. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Abril-Octubre de 1853.<\/p>\n<p>16. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Octubre de 1853-junio de 1854. Karl Marx, Lord Palmerston,<\/p>\n<p>17. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Junio-diciembre de 1854. Karl Marx, Espa\u00f1a revolucionaria.<\/p>\n<p>18. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-julio de 1855.<\/p>\n<p>19. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Julio de 1855-diciembre de 1856. Friedrich Engels, Los ej\u00e9rcitos de Europa.<\/p>\n<p>20. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1857-1858.<\/p>\n<p>21.Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), I.<\/p>\n<p>22. Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), II.<\/p>\n<p>23. Karl Marx, Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-agosto de 1859.<\/p>\n<p>24. Karl Marx, Herr Vogt. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Agosto-diciembre de 1859.<\/p>\n<p>25. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la New American Cyclopaedia (1857-1860).<\/p>\n<p>26. Friedrich Engels, Historia del ca\u00f1\u00f3n rayado. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1860.<\/p>\n<p>27. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1861-1864.<\/p>\n<p>28. Karl Marx, Salario, precio y beneficio. Friedrich Engels sobre el Libro I de El Capital. La I Internacional hasta 1868.<\/p>\n<p>29. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos sobre la cuesti\u00f3n irlandesa. La I Internacional 1868-1870.<\/p>\n<p>30. Friedrich Engels, Sobre la guerra franco-prusiana. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta la Comuna de Par\u00eds (marzo de 1971).<\/p>\n<p>31. Karl Marx, La guerra civil en Francia. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta febrero de 1872.<\/p>\n<p>32. Friedrich Engels, Sobre el problema de la vivienda. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta junio de 1873.<\/p>\n<p>33. Karl Marx, Friedrich Engels, Un complot contra la Internacional. Otros escritos de 1873-1874.<\/p>\n<p>34. Karl Marx, Cr\u00edtica del programa de Gotha. Friedrich Engels, El desarrollo del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos hasta la muerte de Marx.<\/p>\n<p>35. Friedrich Engels, La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring. (\u00abAnti-D\u00fchring\u00bb).<\/p>\n<p>36. Friedrich Engels, Dial\u00e9ctica de la naturaleza.<\/p>\n<p>37. Friedrich Engels, El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado. Otros escritos de 1883-1889.<\/p>\n<p>38. Friedrich Engels, Cr\u00edtica del Programa de Erfurt. Otros escritos de 1890-1892.<\/p>\n<p>39. Friedrich Engels, Sobre el cristianismo primitivo. \u00daltimos escritos. (1893-1895).<\/p>\n<p>40. Karl Marx, El Capital, libro I, 1.<\/p>\n<p>41. Karl Marx, El Capital, libro I, 2.<\/p>\n<p>42. Karl Marx, El Capital, libro II.<\/p>\n<p>43. Karl Marx, El Capital, libro III, 1.<\/p>\n<p>44. Karl Marx, El Capital, libro III, 2.<\/p>\n<p>45-48. Karl Marx, Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>49. Correspondencia entre Marx y Engels. 1844-1851.<\/p>\n<p>50. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros hasta 1851.<\/p>\n<p>51. Correspondencia entre Marx y Engels. 1852-1855.<\/p>\n<p>52. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1852-1859.<\/p>\n<p>53. Correspondencia entre Marx y Engels. 1856-1859.<\/p>\n<p>54. Correspondencia entre Marx y Engels. 1860-1864.<\/p>\n<p>55. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1860-1867.<\/p>\n<p>56. Correspondencia entre Marx y Engels. 1864-1867.<\/p>\n<p>57. Correspondencia entre Marx y Engels. 1868-julio de 1870.<\/p>\n<p>58. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1868-1871.<\/p>\n<p>59. Correspondencia entre Marx y Engels. julio 1870-marzo 1883.<\/p>\n<p>60. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1872-1874.<\/p>\n<p>61. Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1875-1880.<\/p>\n<p>62. Karl Marx, F.Engels, Cartas a terceros. 1881-mayo de 1883.<\/p>\n<p>63. Friedrich Engels, Correspondencia. Abril de 1883-1885.<\/p>\n<p>64. Friedrich Engels, Correspondencia. 1886-1888.<\/p>\n<p>65. Friedrich Engels, Correspondencia.1889-1890.<\/p>\n<p>66. Friedrich Engels, Correspondencia.1891-julio de 1892.<\/p>\n<p>67. Friedrich Engels, Correspondencia. Agosto de 1892-1893.<\/p>\n<p>68. Friedrich Engels, Correspondencia. 1894-1895.<\/p>\n<p>sin numerar \u00cdndices y claves de la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de los vol\u00famenes, aunque obedece a un gen\u00e9rico criterio cronol\u00f3gico (con la excepci\u00f3n tradicional de <i>El Capital<\/i>), responde a necesidades t\u00e9cnico-editoriales y de comercializaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del grupo editorial Grijalbo, al que el equipo de edici\u00f3n de<i> OME<\/i> expresa aqu\u00ed su reconocimiento del esfuerzo que ha emprendido.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota edici\u00f3n<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">De las 68 obras anunciadas se editaron finalmente las siguientes:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 5: K. Marx, <i>Manuscritos de Par\u00eds. Anuarios francoalemanes 1844; <\/i>1978. Traducci\u00f3n y nota editorial de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 6: K. Marx- F. Engels, <i>La Sagrada Familia. La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, <\/i>1978. Trad. de Pedro Scar\u00f3n y Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 9: K. Marx-F. Engels, <i>Manifiesto Comunista. Nueva Gaceta Renana (I). 1847-1848;<\/i> 1978. Trad. de Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 10: K. Marx-F. Engels,<i> Nueva Gaceta renana (II). 1848 <\/i>(incluye otros ap\u00e9ndices), 1979. Trad. de Le\u00f3n Mames; nota editorial J. Sempere Carreras.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 21: K. Marx, <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse). Primera mitad<\/i>, 1977. Trad. de Javier P\u00e9rez Royo; nota editorial para OME 21-22: Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 22: K. Marx, <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse). Segunda mitad<\/i>, 1978. Trad. de J. P\u00e9rez Royo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 35: F. Engels, <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring. \u00abAnti-D\u00fchring\u00bb<\/i>, 1977. Trad. y nota editorial: Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 36: F. Engels, <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, 1979. Trad. de Wenceslao Roces. Edici\u00f3n y nota editorial: Miguel Candel.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 40: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, Libro I, 1<\/i>, 1976. Trad. y nota editorial sobre OME 40-44 (<i>El Capital<\/i>): Manuel Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 41: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Libro I, 2<\/i>, 1976. Trad. y nota editorial sobre OME 41: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 42: K. Marx, <i>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Libro II<\/i>, 1980. Trad. y nota editorial sobre OME 42: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">OME 45: K. Marx, <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda. Primera parte: cap\u00edtulos primero hasta s\u00e9ptimo y anexos<\/i>, 1977. Trad. de J. P\u00e9rez Royo; nota editorial sobre OME 45-48: M. Sacrist\u00e1n.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n fue traductor de cuatro de los doce vol\u00famenes publicados: del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> (la traducci\u00f3n de 1964) y de los dos primeros libros del <i>Capital<\/i> (OME 40, OME 41 y OME 42).<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>10. Cuatro notas complementarias<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En una carta de Sacrist\u00e1n dirigida a Josep Fontana, con fecha del 18 de mayo de 1980, hay una breve referencia a las <i>OME<\/i> y al equipo editor de la nueva Mega:<\/span><\/p>\n<p>Querido Josep,<\/p>\n<p>probablemente sabes que el equipo editor de la Nueva Mega en la RDA nos es de mucha ayuda en la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>, porque nos facilita (gratuitamente, al menos hasta ahora) fotocopias de los textos no alemanes de Marx y Engels. La verdad es que eso es lo que hace posible que, con los escas\u00edsimos medios de Cr\u00edtica, <i>OME<\/i> sea una edici\u00f3n decente, sin versiones indirectas.<\/p>\n<p>Pues bien, esas personas nos han pedido ahora, a su vez, que les ayudemos en la localizaci\u00f3n y\/o obtenci\u00f3n de documentos espa\u00f1oles interesantes para la edici\u00f3n de la Nueva Mega. Te adjunto fotocopia de una traducci\u00f3n de la carta que nos mandaron. \u00bfPuedes colaborar en el asunto? Si no puedes, \u00bfpuedes indicarme personas que, por su frecuentaci\u00f3n de archivos barceloneses y madrile\u00f1os, sean indicadas para este trabajo (con remuneraci\u00f3n)?<\/p>\n<p>Salgo para N\u00e1poles el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 24 de mayo, pero estar\u00e9 de vuelta el 10 de junio. Te llamar\u00e9 entonces.<\/p>\n<p>Un abrazo,<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Observaciones sobre \u00abVorwort zur Gesamtausgabe\u00bb [Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n completa] de la edici\u00f3n de la nueva Mega [Karl Marx, Friedrich Engels, <i>Gesamtausgabe <\/i>(MEGA). Erste Abteilung Werke. Artikel. Entw\u00fcrfe. Band I. Karl Marx, Werke. Artikel Literarische Versuche bis Marz 1843]. Pueden verse en BFEEUB:<\/span><\/p>\n<p>1. En el primer apartado realizan una haza\u00f1a que incluso en ellos resulta incre\u00edble: poner la NM [la nueva Mega] al servicio de consignas, en este caso, la glorificaci\u00f3n de la URSS en la pugna presente con los pc de occidente: (el marxismo) \u00abilumina, en las condiciones del victorioso socialismo <i>real<\/i>, las v\u00edas de desarrollo de la sociedad, constituye el fundamento te\u00f3rico e ideol\u00f3gico de la pol\u00edtica interior y exterior de los partidos comunistas y obreros de los estados de la comunidad socialista\u00bb (I.1, 26\u00ba).<\/p>\n<p>2. En el mismo sentido condenan en la p\u00e1gina siguiente \u00abla falsa tesis del \u00abpluralismo\u00bb del marxismo\u00bb (I.1., 27\u00ba).<\/p>\n<p>3. En el mismo contexto hacen una declaraci\u00f3n de lo que es el \u00abn\u00facleo revolucionario\u00bb del marxismo&#8230;(I.1, 27\u00ba\/28\u00ba).<\/p>\n<p>4. Al final de la primera secci\u00f3n parecen intentar una conexi\u00f3n entre todo eso y la tarea editorial: \u00abLos editores se inspiran metodol\u00f3gicamente en las indicaciones de Lenin sobre el origen, la formaci\u00f3n y las principales etapas del desarrollo del marxismo.\u00bb (I\/1, 28\u00ba).<\/p>\n<p>5. La segunda secci\u00f3n da una historia de las ediciones del opus de M-E: 1. El intento de antolog\u00eda de Marx de 1848-1849. 2. El intento de edici\u00f3n completa por el viejo Engels. 3. La empresa de Eleanor Marx-Aveling a finales de siglo. 4. Trabajos editoriales de la SPD y Mehring. 5. Los trabajos del Instituto Marx-Engels (-Lenin) a partir de 1921. 6. La primera edici\u00f3n de las obras en ruso (1928-1941, 33 vols). 7. MEGA (1927-1935, 7 vols, 4 vols, 1 vol: 1939-1941 Grundrisse). 8. Trabajos del Marx-Engels-Archiv, desde 1924. 9. La segunda edici\u00f3n rusa de las Obras (1955-1966, 39 vols en 42 tomos). 10. MEW (-1968, 30 vols en 41 tomos, m\u00e1s el Erg\u00e4nzungsband). 11. Complementos a 9-10. 12. Ediciones inglesa e italiana sobre MEW. En curso.<\/p>\n<p>6. La tercera secci\u00f3n da los principios editoriales de MEGA: principio de completud, principio de la lengua original, principio gen\u00e9tico y cronol\u00f3gico, principio de la cr\u00edtica textual (edici\u00f3n cr\u00edtica).<\/p>\n<p>7. Unos 100 vols. La secci\u00f3n cuarta de pr\u00f3logo comenta la primera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n quinta del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n segunda de MEGA. La secci\u00f3n VI del pr\u00f3logo comenta la tercera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n VII del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n cuarta de MEGA. La secci\u00f3n VIII indica caracter\u00edsticas editoriales de MEGA: a) modo de corregir, b) medidas para facilitar la legibilidad, y su indicaci\u00f3n (I\/1, 47\u00ba).La secci\u00f3n IX est\u00e1 dedicada al aparato cient\u00edfico de MEGA. a) Exposici\u00f3n de la historia gen\u00e9tica del texto; b) Lista de variantes. b.1. Lista de correcciones. c) Comentarios; d) En su caso, lista de manuscritos perdidos de la \u00e9poca; e) \u00cdndices.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Otras breves anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre el pr\u00f3logo de los editores al volumen 19 de esta edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels:<\/span><\/p>\n<p>1. Ya esta presentaci\u00f3n es una manera de quitar importancia al asunto: el estudio de Marx se deber\u00eda s\u00f3lo \u2013eso es lo que se sugiere\u2013 a que tiene que tratar los problemas de la renta de la tierra, y no a revisiones de su anterior pensamiento.<\/p>\n<p>2. Engels ha empezado esa lectura, cosa muy natural: \u00e9l cree estar editando un pensamiento acabado: esto es lo mejor de la cr\u00edtica de Rubel a Engels.<\/p>\n<p>3. El vicio fundamental es dar por clara y segura la doctrina de Marx al respecto. Luego, el pasar por alto la cuesti\u00f3n del estatuto de esa teor\u00eda que no es \u00abclave\u00bb. Luego el pasar por alto la recusaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia. Por \u00faltimo, ocultar la oposici\u00f3n de todo eso a la vulgata marxista.<\/p>\n<p>4. \u00abSeg\u00fan opini\u00f3n de Marx, s\u00f3lo la revoluci\u00f3n popular rusa, apoyada por una revoluci\u00f3n proletaria en la Europa Occidental, pod\u00eda eliminar las \u00abinfluencias destructoras\u00bb que irrump\u00edan por todos lados contra la comunidad aldeana rusa. La v\u00eda pr\u00e1ctica revolucionaria en la URSS y en el campo socialista ha confirmado plenamente la importancia te\u00f3rica y la gran actualidad de la tesis marxista, contenida en los dos documentos citados, de la posibilidad de que algunos pueblos, en determinadas condiciones hist\u00f3ricas, pueden evitar el camino de desarrollo capitalista\u00bb.<\/p>\n<p>Esta grotesca interpretaci\u00f3n tiene el defecto de la inconsecuencia con su propia lectura de la tesis de Marx, pues en el caso de la URSS falt\u00f3 la revoluci\u00f3n proletaria en Occidente.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde Barcelona, el 17 de septiembre de 1981, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a su amigo Carlos Castilla del Pino en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Querido Carlos:<\/p>\n<p>me acabo de divertir leyendo tu art\u00edculo sobre Charlac\u00e1n<sup>1<\/sup>\u00a0y en consecuencia te escribo. Hay que aprovechar la ocasi\u00f3n, tan infrecuente en m\u00ed, de tener ganas de escribir.<\/p>\n<p>Charlac\u00e1n<sup>2<\/sup> me irrita como pocos cretinos arbitrarios. Siendo vos quien sois y lo que sois (esto es, psiquiatra), quedas autorizado para sacarle toda la punta que quieras a mi aversi\u00f3n a Charlac\u00e1n. Para que puedas medirla aproximadamente, te contar\u00e9 que siendo, como soy, profesor degenerado, de manga ancha, aprobado f\u00e1cil e incapacidad completa para enfadarme porque mis alumnos no sepan, o hagan ruido, o no hagan nada, sin embargo, me negu\u00e9 maleducadamente a ocuparme de uno porque era gran lector de Charlac\u00e1n. Le dije que, en mi opini\u00f3n, su cerebro no se recuperar\u00eda ya nunca (quiero decir el neoc\u00f3rtex)<sup>3<\/sup>. Confieso tambi\u00e9n que toda la constelaci\u00f3n correspondiente me pareci\u00f3 desde el primer momento el punto m\u00e1s bajo de la cultura filos\u00f3fica francesa: Bachelard, un suced\u00e1neo fantasioso de la teor\u00eda de la ciencia anglosajona, Althusser un escol\u00e1stico sin la \u00fanica calidad del escol\u00e1stico (la claridad), y Charlac\u00e1n el triunfo de la arbitrariedad, algo, por consiguiente y pese a toda apariencia, muy pr\u00f3ximo al \u00abme ne frego\u00bb<sup>4<\/sup>\u00a0fascista.<\/p>\n<p>Pero el refocilarme a prop\u00f3sito de Charlac\u00e1n es s\u00f3lo una de las motivaciones de mis ganas de escribirte. Otra es el temor de que al aludir a una edici\u00f3n de obras de Marx suspendida est\u00e9s pensando en las OME que llevo yo. Si es as\u00ed, me parece que te equivocas, o, al menos, as\u00ed lo espero. Los editores no son, ciertamente, entusiastas de la aventura, y me obligan a terminar la edici\u00f3n del <i>Capital<\/i> (voy por la primera mitad del libro III)<sup>5<\/sup> antes de publicar ning\u00fan otro de los 12 vol\u00famenes ya a punto de edici\u00f3n (aparte de los que han salido)<sup>6<\/sup>. Sus razonamientos comerciales acerca de la inviabilidad de vender la edici\u00f3n mientras yo no saque<i> todo<\/i> <i>El Capital<\/i> me resultan especiosos y, como te digo, muestra de pocas ganas. Pero de eso no puedo inferir que hayan decidido interrumpir la edici\u00f3n. Seguramente su versi\u00f3n de los hechos es que yo traduzco demasiado lentamente <i>El Capital<\/i> (No puedo encargar esa traducci\u00f3n a otro, porque me compromet\u00ed con los editores a hacerla personalmente. No as\u00ed los dem\u00e1s vol\u00famenes, claro).<\/p>\n<p>Y el tercer asunto, que es el m\u00e1s importante, se refiere a la cuesti\u00f3n del biologismo de Freud. Yo estoy de acuerdo contigo en que el campo categorial de las disciplinas sociales y humanas es delimitable y requiere una s\u00f3lida autoconsciencia metodol\u00f3gica que haya superado el positivismo procedente del siglo pasado. Pero te querr\u00eda llamar la atenci\u00f3n acerca de la nueva fase biologista que vamos a atravesar (que ya hemos empezado a atravesar) en todas las ciencias del hombre y de la sociedad desde la antropolog\u00eda y la psicolog\u00eda hasta la econom\u00eda y la pol\u00edtica. Por eso me parece que tendr\u00edas que rodear de m\u00e1s cautelas reflexiones como las que presentas en el art\u00edculo acerca del biologismo de Freud<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Disc\u00falpame la p\u00e9sima mecanograf\u00eda; me paso el verano en Puigcerd\u00e0 usando una m\u00e1quina y cuando llego aqu\u00ed paso a otra. Este rato es el primero que dedico a teclear desde que volv\u00ed anteayer.<\/p>\n<p>Un abrazo. Tambi\u00e9n para tu mujer y los dem\u00e1s que est\u00e1n contigo.<\/p>\n<p align=\"right\">Manolo<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n se refiere al art\u00edculo de Carlos Castilla del Pino: \u00abJacques Lacan\u00bb, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 16 de septiembre de 1981, que se iniciaba con las siguientes palabras: \u00abJacques Lacan ha muerto oportunamente cuando majaderos que hasta hace unos meses no pod\u00edan ni estornudar sin decir \u00a1Lacan!, dejaban ya de citarle para as\u00ed mantener el tipo intelectual que contiene en la Franca de 1981\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0Mario Bunge acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u2018charlacaneo\u2019; el verbo \u2018lacanear\u2019 fue introducido por el propio Castilla del Pino.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0Obviamente es una broma de Sacrist\u00e1n, quien, sin duda, hubiera sido incapaz de formular un sarcasmo as\u00ed a un alumno.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0\u00a1Qu\u00e9 me importa! Una frase del dialecto romano que fue incluida en la liturgia y la simbolog\u00eda del movimiento fascista. A la camisa y el fez negro con la calavera y el pu\u00f1al, se incorpor\u00f3 el \u2018me ne frego!\u2019 Mussolini se\u00f1al\u00f3 sobre ella: \u00abEl orgulloso lema de los \u2018squadristi\u2019, escrito sobre las vendas de una herida, no es solamente una expresi\u00f3n de filosof\u00eda estoica o simplemente el resumen de una doctrina pol\u00edtica: es la educaci\u00f3n a la batalla, a la aceptaci\u00f3n de los riesgos que \u00e9sta conlleva, es un nuevo estilo de vida ideal\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup>\u00a0La parte del libro III de <i>El Capital<\/i> que Sacrist\u00e1n dej\u00f3 finalizada y que no ha llegado a publicarse hasta la fecha.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n se refiere seguramente a los vol\u00famenes de la correspondencia de Marx y Engels que, finalmente y en contra de sus deseos, no fueron publicados. En \u00abHablando con Manuel Sacrist\u00e1n sobre traducci\u00f3n\u00bb (<i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, op. cit, p. 168), ante la pregunta: \u00ab<i>\u00bfEn qu\u00e9 puede beneficiar a una obra el que aparezcan diversas traducciones?\u00bb, <\/i>respond\u00eda:<i> <\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">\u00ab\u00bfTe refieres al caso de <i>El Capital<\/i>? Eso ha sido muy desesperante. Cuando me encargaron que empezara a traducir las obras de Marx y Engels (que por cierto est\u00e1 suspendidas porque el mercado ya no da para eso) estaba justificado que me pidieran un <i>Capital, <\/i>puesto que si traduc\u00edan unas obras completas era natural que tambi\u00e9n editaran <i>El Capital. <\/i>Lo que en cambio, en mi opini\u00f3n, era un error, era considerar que hab\u00eda que sacar pronto <i>El Capital<\/i>. Creo que primero hab\u00eda que publicar lo in\u00e9dito, a saber, todo el epistolario completo. Los t\u00e9cnicos editoriales de Grijalbo decidieron que no, que eso era un error, y entonces se empez\u00f3 por <i>El Capital. <\/i>Seg\u00fan ellos, lo primero era tener <i>El Capital. <\/i>Yo no me atrevo a decir que ellos, que son comerciantes, no lleven raz\u00f3n, pero la situaci\u00f3n es absurda. En el momento en que ahora se suspende la edici\u00f3n hay once vol\u00famenes publicados, de los cuales tres son de <i>El<\/i> <i>Capital; <\/i>faltan todav\u00eda dos para completarlo. Yo he abandonado ese trabajo dej\u00e1ndole al editor la traducci\u00f3n completa del <i>Epistolario <\/i>de Marx y Engels. En total, doce vol\u00famenes in\u00e9ditos que nunca se han publicado ni en castellano ni en catal\u00e1n. Pero parece que comercialmente esto es justo\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup>\u00a0Castilla del Pino hab\u00eda se\u00f1alado en su art\u00edculo: \u00ab(\u2026) El biologismo de Freud est\u00e1 presente hasta el momento de su muerte, heredero de un positivismo decimon\u00f3nico que le incapacita hist\u00f3ricamente para la superaci\u00f3n epistemol\u00f3gica definitiva desde el nivel organ\u00edsmico al nivel psicol\u00f3gico (y, en general, de la psicolog\u00eda y de la psiquiatr\u00eda). Freud apunta ya u otra vez esta superaci\u00f3n, para desapuntarla en otras ocasiones, celoso siempre del rango cient\u00edfico del \u201cmodelo naturalista\u201d\u00bb. Para Castillo del Pino la grandeza y miseria de Freud radica en que innova y revoluciona y, al propio tiempo, est\u00e1 incapacitado para \u00abemerger de la contradicci\u00f3n que le depara su propia condici\u00f3n hist\u00f3rica y social\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3 align=\"left\"><a name=\"10\"><\/a> <b>11. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la carpeta \u00abOME 40, 41, 42, 43. Apuntes en la correcci\u00f3n de K I, 1979\u00bb, las anotaciones manuscritas de Sacrist\u00e1n sobre<i> El Capital I<\/i>, volumen I [hasta el cap\u00edtulo XII de <i>KI<\/i>]. Es material de trabajo elaborado durante el estudio y la traducci\u00f3n del cl\u00e1sico de Marx. Hemos incorporado tambi\u00e9n notas complementarias de otros ficheros y res\u00famenes depositados en BFEEUB (por ejemplo: de \u00abCuesti\u00f3n progresismo\u00bb y \u00abSobras\u00bb).<\/span><\/p>\n<p><b>0. Notas introductorias.<\/b><\/p>\n<p>1. Pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n de KI:<\/p>\n<p>\u00abLo que tengo que investigar en esta obra es el modo de producci\u00f3n capitalista y las relaciones de producci\u00f3n y de tr\u00e1fico que le corresponden. Su lugar cl\u00e1sico es hasta ahora Inglaterra. Esa es la raz\u00f3n por la cual Inglaterra sirve de ilustrador principal de mi desarrollo te\u00f3rico\u00bb (MEW 23, 12; OME 40, 6).<\/p>\n<p>Para comparar con la crisis final. Certeza de que en 1867 no se le hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>2. En el pr\u00f3logo a la 1\u00aa edici\u00f3n (MEW 23, 16; OME 40, 8), el paso que m\u00e1s puede alentar a estructuralismo tonto. El que el individuo sea \u00abcriatura\u00bb de las relaciones y condiciones no quiere decir que \u00e9stos no sean producto de individuos: de \u00e9l mismo y de otros. La cuesti\u00f3n estaba ya expl\u00edcita con toda su dial\u00e9ctica desde el educar a los educadores de las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>.<\/p>\n<p>3. \u00abEl segundo tomo de este escrito tratar\u00e1 el proceso de circulaci\u00f3n del capital (libro II) y las confirmaciones del proceso conjunto (libro II); el tomo tercero y \u00faltimo (libro IV) la historia de la teor\u00eda\u00bb (MEW 23, 17; OME 40, 9).<\/p>\n<p>Todav\u00eda tres vol\u00famenes en 1867.<\/p>\n<p>4. En el ep\u00edlogo a la 2\u00aa edici\u00f3n, rechaza la \u00abmezcla de material extra\u00f1o\u00bb (de las Kameralwissenschaften [ciencias cameralistas]) (MEW 23, 19; OME 40, 12).<\/p>\n<p>5. Mismo lugar, MEW 23, 21, ep\u00edlogo 2\u00aa edici\u00f3n \u00ab<em>uneigenn\u00fctzige Forschung<\/em>\u00bb [investigaci\u00f3n desinteresada], posible incluso en econom\u00eda pol\u00edtica, siempre que la lucha de clases est\u00e9 s\u00f3lo en latencia. La posici\u00f3n de Marx en este lugar parece ser \u00e9sta: la ciencia es metaparadigm\u00e1tica en el sentido de proyecto de investigaci\u00f3n desinteresada. Y es posible practicarla a toda clase que disponga de los medios materiales e intelectuales necesarios (ocio [riqueza] y educaci\u00f3n) y no est\u00e9 amenazada por otra clase ascendente.<\/p>\n<p>Con eso est\u00e1 dicho que no toda actividad cient\u00edfica representa una clase. Ni siquiera toda actividad cr\u00edtica:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Soweit solche Kritik<\/em> [de la econom\u00eda \u00ab<em>b\u00fcrgerliche<\/em>\u00bb] <em>\u00fcberhaupt eine Klasse vertritt<\/em> (&#8230;) [En la medida en que esa cr\u00edtica representa alguna clase&#8230;\u00bb (Nachwort zur 1. Auflage, MEW 23, 22; OME 40, 16).<\/p>\n<p>Notable que Marx escribe, con comillas, \u00ab<em>b\u00fcrgerliche \u00d6konomie<\/em>\u00bb. Eso apunta a mi an\u00e1lisis de los sentidos de \u00abciencia de la clase X\u00bb.<\/p>\n<p>6. Se debe recordar todav\u00eda hoy el juicio del <i>Mensajero europeo<\/i> de San Petersburgo (rese\u00f1a I. I. Kaufman) que motiv\u00f3 la respuesta de Marx en la segunda edici\u00f3n, ep\u00edlogo. Kaufman dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abA primera vista, si se juzga por la forma externa de la exposici\u00f3n, Marx es el m\u00e1s grande fil\u00f3sofo idealista, y precisamente en el sentido alem\u00e1n de la palabra, que es el sentido malo. Pero de hecho es infinitamente m\u00e1s realista que todos sus predecesores en el asunto de la cr\u00edtica econ\u00f3mica&#8230;\u00bb (MEW 23, 25: OME 40, 17).<\/p>\n<p>7. M\u00e9todo heur\u00edstico y expositivo.<\/p>\n<p>En la tirada sobre modo de exposici\u00f3n y modo de investigaci\u00f3n, recoger la voluntad de ir contra la moda, cosa de los mediocres ep\u00edgonos:<\/p>\n<p>\u00abCierto que el modo de exposici\u00f3n debe distinguirse formalmente del modo de investigaci\u00f3n. La investigaci\u00f3n tiene que apropiarse detalladamente del material, analizar sus diferentes formas de desarrollo y rastrear su v\u00ednculo interno. S\u00f3lo cuando se ha consumado ese trabajo se puede representar adecuadamente el movimiento real. Si se consigue esto y la vida del material se refleja idealmente, puede parecer como si se estuviera ante una construcci\u00f3n <i>a priori<\/i>\u00bb (MEW 23, 18-19).<\/p>\n<p>\u00abLa mistificaci\u00f3n que sufre la dial\u00e9ctica en manos de Hegel no impide en modo alguno que \u00e9l sea el primero en exponer de un modo abarcante y consciente sus formas generales de movimiento\u00bb (MEW 23, 27; OME 40, 18-19).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que para Marx la exposici\u00f3n no es s\u00f3lo did\u00e1ctica, sino nueva investigaci\u00f3n-fundamentaci\u00f3n. Otro objeto y su fundamentaci\u00f3n, respecto de los m\u00e9todos habituales. L\u00edo. Pero ante todo es validaci\u00f3n redundante.<\/p>\n<p>8. Engels llama \u00ab<em>\u00d6konomische Theorie<\/em>\u00bb a la obra de Marx en el <em>Vorwort<\/em> [Pr\u00f3logo] a la 3\u00aa edici\u00f3n de 1883 (MEW 23, 35; OME 40, 27).<\/p>\n<p>9. Engels considera adecuado trazar como criterio dirimente de dificultades de traducci\u00f3n la edici\u00f3n francesa vista por Marx (Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n inglesa, MEW 23, 37; OME 40, 30, n.1).<\/p>\n<p>10. Engels sobre concepci\u00f3n b\u00e1sica de un objeto y l\u00e9xico para expresarlo (MEW 23, 37-38; OME 40, 30-31).<\/p>\n<p>11. Engels interpreta el pensamiento de Marx a prop\u00f3sito del paso \u00abpac\u00edfico y legal\u00bb de la revoluci\u00f3n social en Inglaterra como inclusivo de una rebeli\u00f3n burguesa (MEW 23, 40; OME 40, 33).<\/p>\n<p>11. Los Ms. 43\/44 estaban en manos de Marx al preparar el texto definitivo de Cap. I y de ellos citaba (Engels, pr\u00f3logo a la 4\u00aa ed. alemana; MEW 23, 42; OME 40, 35-36).<\/p>\n<p><b>I. Secci\u00f3n primera : Mercanc\u00eda y dinero. Cap\u00edtulo primero: La mercanc\u00eda.<\/b><\/p>\n<p>1. Indiferencia de la naturaleza de la necesidad satisfecha (precedente del \u00abest\u00f3mago\u00bb o de la \u00abfantas\u00eda\u00bb) (MEW 23, 49; OME 40, 43). Parece abonar la interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica pura incluso de valor de <i>uso<\/i>. Se relaciona con el problema de la producci\u00f3n por la producci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>2. Los valores de uso como \u00abstofflichen Inhalt des Reichtums\u00bb [contenido material de la riqueza], cualquiera que sea su forma social (MEW 23, 50; OME 40, 44).<\/p>\n<p>Esto da entrada a un punto de vista naturalista, por as\u00ed decirlo, que es la contrapartida del concepto puro de valor econ\u00f3mico (valor de cambio), fundamento de esa ciencia; pero que plantea una dificultad si se tiene en cuenta el car\u00e1cter muy poco naturalista del concepto de necesidad (v. nota 11 [aqu\u00ed I, 1]). Salvo que se reconociera que tambi\u00e9n las necesidades de la \u00abfantas\u00eda\u00bb son naturales. Pero creo que la dificultad se salva correctamente contraponiendo no contenido natural a historia y sociedad, sino contenido natural-hist\u00f3rico-social a forma natural-hist\u00f3rico-social.<\/p>\n<p>3. La introducci\u00f3n del concepto de valor de cambio es elecci\u00f3n de una abstracci\u00f3n b\u00e1sica, como lo subraya el ejemplo de la geometr\u00eda (MEW 23, 51; OME 40, 45).<\/p>\n<p>El concepto aparece postulado para explicar la tercera cosa en com\u00fan que implica la relaci\u00f3n de igualdad de intercambio entre dos mercanc\u00edas. Esa tercera cosa es la igualdad en cuesti\u00f3n, naturalmente, por lo que el concepto de valor de cambio (= valor econ\u00f3mico) aparece como una t\u00edpica hipostatizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica tradicional.<\/p>\n<p>\u00bfSucumbir\u00eda en el mismo sentido que el \u00abtercer hombre\u00bb? S\u00ed, se se hipostatiza en serio. (Pues, \u00bfc\u00f3mo se sabe que el valor de cambio s es el mismo valor de cambio de la mercanc\u00eda <i>x<\/i>, si el abstracto s y <i>x<\/i> no se intercambian? Porque, de intercambiarse, implicar\u00eda un tercer valor de supercambio contenido en s y en x). Por lo tanto, hay que decir que el valor de cambio es metaling\u00fc\u00edstico respecto de las mercanc\u00edas, y que es un signo mental (concepto, artificio) de un conjunto (infinito) de relaciones de intercambio, o de la expresi\u00f3n aritm\u00e9tica de la misma. Su correlato reintroducido en el l\u00e9xico de objeto es el dinero, claro.<\/p>\n<p>4. La conclusi\u00f3n seg\u00fan la cual el valor de cambio no puede ser, por principio, m\u00e1s que el modo de expresi\u00f3n, la \u00abforma de aparici\u00f3n\u00bb, de un contenido distinguible de \u00e9l\u00bb (OME 40, 45), obtenida a partir de la afirmaci\u00f3n de que una mercanc\u00eda \u00abtiene m\u00faltiples valores de cambio\u00bb es tal vez la primera hip\u00f3stasis metaf\u00edsica de K [<i>Capital<\/i>]. Se debe a la incapacidad de aceptar que una cantidad, como tal, es una simple abstracci\u00f3n, un ente ideal, no real.<\/p>\n<p>Hay que decir, sin embargo, que el resultado de esa hip\u00f3stasis es la identificaci\u00f3n de la abstracci\u00f3n b\u00e1sica \u00abvalor\u00bb. De modo que la cosa es reformulable en formal <i>mode of speech<\/i>. El problema es si entonces sale el \u00abproblema del valor\u00bb. Probablemente no, porque no hay raz\u00f3n para preguntarse por la naturaleza y las causas de una abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. El punto crucial del pensamiento de Marx en este tema b\u00e1sico es el momento en el cual al prescindir del valor de uso de los cuerpos de mercanc\u00eda no les queda a \u00e9stos \u00ab<em>nur noch eine Eigenschaft, die von Arbeitsprodukten<\/em> [m\u00e1s que una sola propiedad, la de ser productos del trabajo]\u00bb (MEW 23, 52; OME 40, 46). En este momento queda definida la ciencia del <i>Capital<\/i>, la ciencia de Marx. Incluso antes de que precise la afirmaci\u00f3n introduciendo el concepto de trabajo abstracto y trabajo socialmente necesario para -.<\/p>\n<p>Pues Marx habr\u00eda podido decir que al hacer abstracci\u00f3n del valor de uso de los bienes no les queda a \u00e9stos m\u00e1s propiedad que la de valor. Y contentarse con eso. De este modo Marx habr\u00eda tomado como abstracci\u00f3n b\u00e1sica (y como indefinido) el concepto \u00abvalor\u00bb. Tal como procede, su abstracci\u00f3n b\u00e1sica es \u00abtrabajo abstracto socialmente necesario\u00bb. Formalmente, Marx procede con poca claridad: primero presenta el trabajo socialmente necesario (sin nombrarlo as\u00ed, sino llam\u00e1ndolo trabajo abstracto) como lo que queda cuando se prescinde del valor de uso. Luego el trabajo socialmente necesario ser\u00e1 la medida del valor.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es la verdad metodol\u00f3gica. El pensamiento de Marx se debe reconstruir as\u00ed:<\/p>\n<p>&#8211; Si se hace abstracci\u00f3n del valor de uso, queda el valor, manifiesto en los valores de cambio.<\/p>\n<p>&#8211; El valor se mide por (en el sentido de \u00abes\u00bb) el (tiempo de) trabajo socialmente necesario.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n aclara el sentido de la distinci\u00f3n entre valor y valor de cambio. Valor parece ser a primera vista una hipostatizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de intercambio. M\u00e1s exactamente, la relaci\u00f3n de intercambio hace postular e hipostatizar<i> <\/i>valores de cambio (en plural) de una mercanc\u00eda, y \u00e9stos hacen postular <i>el<\/i> valor econ\u00f3mico de ella. Pero, en realidad, valor es algo m\u00e1s que una postulaci\u00f3n exigida o sugerida por varias hip\u00f3stasis de la relaci\u00f3n de intercambio: pues a trav\u00e9s de la afirmaci\u00f3n crucial, que enlaza con <i>otro<\/i> campo de conceptos, valor introduce una interpretaci\u00f3n de lo postulado que es paraling\u00fc\u00edstica y metaling\u00fc\u00edstica respecto de una econom\u00eda pura.<\/p>\n<p>El determinado concepto de valor (valor-trabajo), concepto b\u00e1sico, diferencia la econom\u00eda marxista de la econom\u00eda pura. Son dos ciencias diferentes. Escoger una u otra ser\u00e1 dedicarse a dos actividades diferentes, por necesidades del momento o por lucha de clases e ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>En la comparaci\u00f3n con la econom\u00eda acad\u00e9mica, sale para Marx una teor\u00eda del trabajo social. Heidegger.<\/p>\n<p>[<b>Nota al margen de Sacrist<\/b><b>\u00e1n<\/b>: Para la comparaci\u00f3n con la econom\u00eda acad\u00e9mica].<\/p>\n<p>6. El razonamiento con el cual llega Marx a afirmar que \u00abUn valor de uso, un bien, no tiene valor sino porque en \u00e9l se objetiva o materializa trabajo humano abstracto\u00bb (OME 40, 46) s\u00f3lo le autorizar\u00eda, en realidad, a decir que al valor de uso <i>corresponde<\/i> trabajo \u00fatil concreto y a valor [de cambio] trabajo abstracto.<\/p>\n<p>7. Son muy interesantes las consecuencias de una revisi\u00f3n anal\u00edtico-cient\u00edfica del modo ingenuo de presentaci\u00f3n de tal tesis del valor-trabajo (OME 40, 47). Se puede reconstruir, naturalmente, en forma anal\u00edtica no metaf\u00edsica, esto es, considerando que la tesis del valor-trabajo es, simplemente, una definici\u00f3n. Pero entonces queda el hecho de que una definici\u00f3n, a diferencia de las que se dan en cosmolog\u00eda, implica una valoraci\u00f3n y acarrea una decisi\u00f3n <i>pr\u00e1ctica<\/i>, extrate\u00f3rica. La sociedad de que se trata har\u00e1 econom\u00eda del trabajo, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>8. La \u00abimpura\u00bb abstracci\u00f3n \u00abvalor\u00bb de Marx revela enseguida su eficaz modo de referirse a la realidad, ya en la proporci\u00f3n entre fuerza productiva del trabajo (abstracto) y valor, que es la relaci\u00f3n de raz\u00f3n inversa (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>9. La cosa tiene consecuencias importantes. Por ejemplo, si valor fuera todo lo postulado e hipostatizado a partir de la relaci\u00f3n de intercambio, entonces la tierra virgen ser\u00eda valor, y no s\u00f3lo valor de uso, puesto que se puede cambiar por algo (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>10. La presuposici\u00f3n del valor consistente en que haya mercanc\u00eda es otro rasgo b\u00e1sico definidor del tema de Marx. Espec\u00edfica, pero no asimila a econom\u00eda pura, porque la relaci\u00f3n mercanc\u00eda es tambi\u00e9n social: no se da en el caso feudal que cita Marx (MEW 23, 55; OME 40, 49). Para comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>11. La socialidad del trabajo basada en la de la utilidad, en una situaci\u00f3n social mercantil, es el criterio que sustituye al de economicidad pura, el cual acepta desarrollo y planteamiento robinsonianos (MEW 23, 55; OME 40, 49).<\/p>\n<p>12. La tesis :<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) ninguna cosa puede ser valor sin ser un objeto de uso. Si es in\u00fatil, entonces es tambi\u00e9n in\u00fatil el trabajo contenido en ella; \u00e9ste no cuenta como trabajo y, por lo tanto, no constituye valor alguno\u00bb (OME 40, 49).<\/p>\n<p>Es probablemente inconsistente. Lo m\u00e1s que podr\u00eda decir Marx es que esa cosa \u2013y ese trabajo\u2013 no tienen valor de cambio. Pero, tal como ha definido el valor, no tiene derecho a negarlo de esa cosa. Lo que sugiere de nuevo el elemento de decisi\u00f3n contable.<\/p>\n<p>12\u2019. En MEW 23, 55 (OME 40, 49), la expresi\u00f3n de que un trabajo in\u00fatil \u00ab<i>z\u00e4hlt<\/i> <em>nicht als Arbeit und bildet daher keinen Wert<\/em> [\u00e9ste no cuenta como trabajo y, por lo tanto, no constituye valor alguno]\u00bb muestra la casi-consciencia metodol\u00f3gica de Marx que est\u00e1 completando su abstracci\u00f3n b\u00e1sica: <i>trabajo \u00fatil socialmente necesario en producci\u00f3n mercantil<\/i> (ya que si no, no hay intercambio [sobre base de valor]). Eso es valor para Marx.<\/p>\n<p>[<b>Nota al margen de Sacrist<\/b><b>\u00e1n<\/b>: Habr\u00e1 que matizar con todo esto la afirmaci\u00f3n sobre \u00abteor\u00eda del trabajo\u00bb. Y hay que a\u00f1adir la cr\u00edtica de Robinson al valor en todos los cl\u00e1sicos].<\/p>\n<p>13. \u00abEn la totalidad de los varios valores de uso o cuadros de las mercanc\u00edas aparecen una totalidad de trabajos no menos m\u00faltiples, diferentes por su g\u00e9nero, especie, familia, subespecie, variedad, una divisi\u00f3n social del trabajo. Esta es una condici\u00f3n de existencia de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, aunque la producci\u00f3n de mercanc\u00edas no es, a la inversa, la condici\u00f3n de existencia de la divisi\u00f3n social del trabajo. En la vieja comunidad india el trabajo est\u00e1 socialmente dividido, sin que los productos se conviertan en mercanc\u00edas. O bien, en un ejemplo m\u00e1s pr\u00f3ximo, en toda f\u00e1brica el trabajo est\u00e1 dividido sistem\u00e1ticamente, pero esa divisi\u00f3n no est\u00e1 mediada porque los trabajadores intercambien sus productos individuales. S\u00f3lo se enfrentan como mercanc\u00edas productos de trabajo privados aut\u00f3nomos e independientes unos de otros\u00bb (MEW 23, 56-57; OME 40, 50).<\/p>\n<p>Para que no asimilen divisi\u00f3n del trabajo y producci\u00f3n mercantil.<\/p>\n<p>14. Sin el concepto marxiano del valor, la tem\u00e1tica de la divisi\u00f3n social del trabajo \u00fatil y su relaci\u00f3n con la producci\u00f3n mercantil no vendr\u00eda a cuento (MEW 23, 56; OME 40, 50).<\/p>\n<p>15. La noci\u00f3n de trabajo privado aut\u00f3nomo e independiente como presupuesto de la producci\u00f3n mercantil (MEW 23, 57; OME 40, 50)<\/p>\n<p>16. La tesis de que el trabajo es Notwendigkeit [necesidad natural] se refiere al trabajo \u00fatil, no al producto de mercanc\u00edas, ni, pienso, por lo tanto, al productor de valor. Esto no implica \u00abtrabajo abstracto \u2261 trabajo <i>privado<\/i> aut\u00f3nomo e independiente\u00bb, sino s\u00f3lo que para que se constituya valor (trabajo abstracto) tiene que darse el privado, etc (\u2192 ). Lo superable es este trabajo y, con \u00e9l, el valor (MEW 23, 57; OME 40, 50).<\/p>\n<p>17. \u00abEn cuanto valores, levita y lino son cosas de la misma substancia [<i>Substanz<\/i>], expresiones objetivas de trabajo de la misma especie\u00bb (MEW 23, 56; OME 40, 51).<\/p>\n<p>La palabra \u00ab<em>Substanz<\/em>\u00bb es muy reveladora del m\u00e9todo. Este acarrea \u2013tal como lo entiende Marx\u2013 la afirmaci\u00f3n de que el trabajo abstracto no es una construcci\u00f3n, sino la realidad, el contenido de la construcci\u00f3n <i>valor<\/i>.<\/p>\n<p>18. En el final p\u00e1rrafo de resumen Marx parece buscar un c\u00f3mputo posible del trabajo abstracto, por v\u00eda fisiol\u00f3gica:<\/p>\n<p>\u00abTodo trabajo es, por una parte, gasto de fuerza de trabajo humana en sentido fisiol\u00f3gico, y en esa condici\u00f3n de trabajo humano igual, o trabajo humano abstracto, constituye el valor de mercanc\u00eda. Por otra parte, todo trabajo es gasto de fuerza de trabajo humana en una forma particular determinada por los fines, y en esa condici\u00f3n de trabajo \u00fatil concreto produce valores de uso\u00bb (MEW 23, 61; OME 40, 54).<\/p>\n<p>19. Una bonita muestra de la extraordinaria calidad anal\u00edtica es la argumentaci\u00f3n de que el valor s\u00f3lo puede presentarse en el valor de cambio:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] Y as\u00ed, por muchas vueltas que se d\u00e9 a cualquier mercanc\u00eda suelta, ser\u00e1 imposible aferrarla en cuanto cosa-valor. Pero si recordamos que las mercanc\u00edas no poseen una realidad-valor m\u00e1s que en cuanto son expresiones de una misma unidad social que es el trabajo humano, y que, por tanto, su realidad-valor es puramente social, entonces se entiende por s\u00ed mismo que esa realidad como valor no puede presentarse m\u00e1s que en la relaci\u00f3n social entre mercanc\u00edas\u00bb (OME 40, 55-56)<\/p>\n<p>20. De inter\u00e9s para la teor\u00eda de la ciencia de Marx:<\/p>\n<p>\u00abY en este punto hay que conseguir lo que la ciencia econ\u00f3mica burguesa no ha intentado siquiera, a saber, mostrar la g\u00e9nesis de esa forma-dinero, lo que equivale a seguir el despliegue de la expresi\u00f3n de valor contenida en la relaci\u00f3n de valor de las mercanc\u00edas, desde su forma m\u00e1s sencilla e inaparente hasta la brillante forma dineraria. Con eso se disipa al mismo tiempo el enigma del dinero\u00bb (OME 40, 56).<\/p>\n<p>El desarrollo va a ser hegeliano, no met\u00f3dico. Por consiguiente, va a dejar en la explicaci\u00f3n gen\u00e9tica una falsa apariencia de necesidad l\u00f3gica (De aqu\u00ed la ingenua ampulosidad sobre el enigma del dinero y su aclaraci\u00f3n). Hasta aqu\u00ed, la mala influencia de la idea hegeliana de ciencia.<\/p>\n<p>Pero eso se puede reconstruir como estudio de la posibilidad. Y el mismo Marx lo ha hecho (renta).<\/p>\n<p>Balance: de la idea hegeliana de ciencia le viene una pr\u00e1ctica te\u00f3rica fecunda, tendencialmente correcta, cuya formulaci\u00f3n filos\u00f3fico-cient\u00edfica est\u00e1 deformada ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>21. En este trozo de la forma de valor abundan las expresiones y los giros mentales hegelianos, en particular las hipostatizaciones de abstractos. As\u00ed, por ejemplo, \u00abel lino expresa su valor en la levita\u00bb (MEW 23, 63; OME 40, 56), en vez de ser los hombres los que expresan el valor del lino en la levita; y la \u00ab<em>Weberei<\/em>\u00bb [el tejer] \u2013no los tejedores\u2013 \u00ab<em>webt<\/em>\u00bb [teje] (MEW 23, 65; OME 40, 59). Estos hegelismos, que son verdaderas fetichizaciones ontol\u00f3gicas a lo Hegel, hacen de los estructuralistas [ilegible] aut\u00e9nticos hegeliantes. Sobre todo del pobre Althusser: para que el hombre no sea el agente, Hegel tiene que acudir con alguna hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>22. La excelente consciencia de la prioridad del an\u00e1lisis racional:<\/p>\n<p>\u00abPara averiguar c\u00f3mo est\u00e1 inserta en la relaci\u00f3n de valor entre dos mercanc\u00edas la expresi\u00f3n simple de valor de una mercanc\u00eda hay que considerar por de pronto aquella relaci\u00f3n con completa independencia de su aspecto cuantitativo\u00bb (OME 40, 57).<\/p>\n<p>23. El desarrollo tiene algo de la in\u00fatil pesada explicaci\u00f3n de algo casi obvio por el autodidacta. Pero no es eso, sino retorcimiento de descubridor, incluso en el plano l\u00f3gico: hay una interesante puesta de relieve de los polos de una relaci\u00f3n, la de valor o intercambio entre dos mercanc\u00edas, la cual es una curiosa relaci\u00f3n de equivalencia, porque no es reflexiva y queda muy oscura su admitida simetr\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abEs verdad que la expresi\u00f3n 20 codos de lino = 1 levita, o bien 20 codos de lino valen 1 levita incluye tambi\u00e9n la relaci\u00f3n rec\u00edproca 1 levita = 20 codos de lino, o bien 1 levita vale 20 codos de lino. Pero precisamente se trata de que para expresar el valor de la levita en forma relativa he de invertir la igualdad, y en cuanto que hago eso el equivalente es el lino, en vez de la levita. As\u00ed, pues, una misma mercanc\u00eda no se puede presentar simult\u00e1neamente en ambas formas en una misma expresi\u00f3n de valor. Estas dos formas, por el contrario, se excluyen polarmente\u00bb (MEW 23, 63; OME 40, 57.<\/p>\n<p>24. Lo dicho en I, 23 se completa ahora por el desarrollo de una l\u00f3gica de la cualidad, o sea, no totalmente formal, coherente con el hecho de que los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n de intercambio, o polos, tengan cualidad pre-relacional (MEW 23, 64; OME 40, 58).<\/p>\n<p>25. Usa la expresi\u00f3n \u00ab<em>Wertabstraktion<\/em>\u00bb [abstracci\u00f3n valor] (MEW 23, 65; OME 40, 58).<\/p>\n<p>26. La precisi\u00f3n sobre cuando <i>es<\/i> valor el trabajo abstracto, y no s\u00f3lo lo constituya (MEW 23, 65; OME 40, 58).<\/p>\n<p>27. A prop\u00f3sito de Franklin: \u00ab<em>Was er nicht weiss, sagt er jedoch<\/em> [No lo sabe, pero lo dice]\u00bb (MEW 23, 65; OME 40, 59, n.17).<\/p>\n<p>28. Cualificaci\u00f3n por la relaci\u00f3n (MEW 23, 66; OME 40, 59).<\/p>\n<p>29. S\u00f3lo el concepto de valor-trabajo permite a Marx distinguir en la relaci\u00f3n de intercambio si es una mercanc\u00eda la que ha aumentado de valor o la otra la que ha disminuido (MEW 23, 68; OME 40, 61).<\/p>\n<p>30. Que el valor es el <em>Gegenteil<\/em> [contrario] del valor de uso es una t\u00edpica contradicci\u00f3n determinada hegeliana (la <em>surd\u00e9termination<\/em> de Althusser) (MEW 23, 70; OME 40, 65).<\/p>\n<p>31. Todo ese 3 [Cap\u00edtulo I, 3: \u00abLa forma de equivalente\u00bb] es finalmente un extenso an\u00e1lisis hegeliano de mediaciones, de producci\u00f3n de cualidades. Hegeliano porque no es an\u00e1lisis de un proceso hist\u00f3rico, sino de una procesi\u00f3n l\u00f3gica, de un conexo l\u00f3gico. Lo hegeliano consiste en creer que el an\u00e1lisis es constitutivo real de lo dado, en vez de teorizaci\u00f3n justificativa, fundamentadora de ello, substituyendo la implicaci\u00f3n A \u2192 B [B funda A], por la relaci\u00f3n de g\u00e9nesis l\u00f3gico-real B produce A. A\u00fan admitiendo las dos cosas, no son la misma, como en Hegel. Marx tampoco los piensa, de hecho, como una. (Tambi\u00e9n aqu\u00ed cabr\u00eda distinguir el concepto de fundamentaci\u00f3n). Pero aqu\u00ed no alude a historia (MEW 23, 73; OME 40, 67)<\/p>\n<p>32. El p\u00e1rrafo final de 3 [cap\u00edtulo I, 3], sobre Arist\u00f3teles, es la mejor ejemplificaci\u00f3n o documentaci\u00f3n que tengo hasta ahora de mi tesis de la fundamentaci\u00f3n-posibilitaci\u00f3n como sentido de la relaci\u00f3n base-sobrestructura (MEW 23, 74; OME 40, 68-69).<\/p>\n<p>33. Otro asunto de cierto inter\u00e9s que se me hab\u00eda pasado en este trozo sobre la forma de valor: hay posibilidad de una reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre ser y valer:<\/p>\n<p>\u00abEl cuerpo de la mercanc\u00eda que sirve de equivalente <i>vale<\/i> siempre como encarnaci\u00f3n del trabajo abstractamente humano y <i>es<\/i> siempre producto de un determinado trabajo \u00fatil, concreto\u00bb (MEW 23, 72; OME 40, 66).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el ser procede de una fuente originaria, en lo que tiene de inmutable. En cambio, el valer, que es un funcionar-a-t\u00edtulo-de, est\u00e1 construido por la estructura en que desemboca aquella fuente. El ser de la cosa ser\u00eda el mismo en cualquier formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad. El valer no.<\/p>\n<p>34. La ambivalencia hist\u00f3rico-l\u00f3gica de \u2018<em>Entwicklung<\/em>\u2019 tiene ambig\u00fcedad propiamente hegeliana en MEW 23,76 (OME 40, 70).<\/p>\n<p>35. En el an\u00e1lisis de la forma de valor est\u00e1 del todo presente la hegeliana cuesti\u00f3n l\u00f3gica-historia. As\u00ed, por ejemplo,<\/p>\n<p>\u00abEs evidente que esta forma [la forma simple] se presenta m\u00e1s que en los primeros comienzos, cuando los productos del trabajo no se convierten en mercanc\u00edas m\u00e1s que por obra de un intercambio casual y ocasional\u00bb (OME 40, 75).<\/p>\n<p>36. La l\u00f3gica cualitativa del desarrollo tiene una articulaci\u00f3n verbal hipostatizadora hegeliana. En MEW 23, 82 (OME 40,77) hay un ejemplo muy interesante para trabajar este asunto:<\/p>\n<p>\u00abLa forma de valor relativa simple o aislada de una mercanc\u00eda constituye a otra mercanc\u00eda en equivalente \u00fanico, aislado. La forma desplegada del valor relativo \u2013expresi\u00f3n del valor de una mercanc\u00eda en todas las dem\u00e1s mercanc\u00edas\u2013 imprime a las dem\u00e1s la forma de diversos equivalentes particulares. Por \u00faltimo, una particular especie de mercanc\u00edas cobra la forma general de equivalente cuando y porque todos las dem\u00e1s mercanc\u00edas la convierten en material de su propia forma de valor general y unitaria\u00bb.<\/p>\n<p>Para pasar a un lenguaje m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s ver\u00eddico basta con desprofundizar y aducir los agentes reales. Ejemplo sobre estas l\u00edneas:<\/p>\n<p>\u00abCuando un hombre trueca simple y aisladamente una mercanc\u00eda por otra, constituye a esta otra en equivalente \u00fanico, aislado, de la cosa que \u00e9l ha entregado. Cuando unos hombres cambian ya frecuentemente una cosa por todas las dem\u00e1s (sucesivamente) que tienen otros hombres, los primeros imprimen a cada una de estas otras mercanc\u00edas la forma de equivalente particular. Por \u00faltimo, cuando todos los hombres que poseen mercanc\u00edas aceptan una mercanc\u00eda determinada como especie general y unitaria por la que cambiar sus mercanc\u00edas, aquella especie de mercanc\u00eda cobra la forma general de equivalente\u00bb.<\/p>\n<p>37. La expresi\u00f3n seg\u00fan la cual \u00abla forma mercantil simple es el germen de la forma de dinero\u00bb (MEW 23, 85; OME 40, 80), aunque podr\u00eda ser simplemente hist\u00f3rica, es, por el contexto, hegeliana, o sea, l\u00f3gico-hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>38. El ambiente hegeliano llega hasta el punto de relacionar, como el joven Hegel, fetichismo con positividad, en la analog\u00eda de la visi\u00f3n con la objetivaci\u00f3n del valor. Pero es claro que una de los principales intenciones intelectuales de Marx es la disoluci\u00f3n de las hip\u00f3stasis hegelianas, de aquel transformar el predicado en sujeto. El \u00abdesenmascaramiento\u00bb inicial o dosificaci\u00f3n del car\u00e1cter enigm\u00e1tico de la forma mercanc\u00eda es gen\u00e9tico y <i>despersonalizador y despositivizador <\/i>de la (a) materialidad de valor, la (b) magnitud de valor y la (c) relaci\u00f3n social entre los productos del trabajo (MEW 23, 86; OME 40, 81-82) Es muy notable que Hegel siga presente, porque tambi\u00e9n hay despositivaci\u00f3n. Detalladamente:<\/p>\n<p>a) La materialidad de valor es forma hipost\u00e1tica construida a partir de la igualdad de los trabajos humanos, o sea, de una realidad fisiol\u00f3gica. Hay, pues, que desenmascarar o disipar hip\u00f3stasis y tambi\u00e9n metaf\u00edsicas, idealizaci\u00f3n. Lo hipostatizado es un constructo intelectual.<\/p>\n<p>b) La magnitud de valor es hipostatizaci\u00f3n, positivaci\u00f3n de tiempo de trabajo.<\/p>\n<p>c) La relaci\u00f3n social entre los productos del trabajo es substituci\u00f3n de sujetos, hipostatizaci\u00f3n en sentido estricto: los productos han tomado el lugar de los productores. La alienaci\u00f3n es el mismo mecanismo.<\/p>\n<p>La cosa tiene dos planos: el mental (nociones de valor, etc, afirmados en la teor\u00eda) y el real, que da vigencia a la teor\u00eda mercantil. Hay participaci\u00f3n, alienaci\u00f3n, extra\u00f1aci\u00f3n e ideolog\u00eda para explicarla. Marx sale de Hegel gracias m\u00e1s a Hegel que a Feuerbach. Quiero decir, el Marx del<i> Capital<\/i>. Feuerbach no interviene m\u00e1s que para el plano ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>39. [El trabajo intelectual de Marx y la econom\u00eda pol\u00edtica y moderna] MEW 23, cap. I, 4 (OME 40, 81-94): El car\u00e1cter de fetiche de la mercanc\u00eda y su secreto. El ep\u00edgrafe sobre el fetichismo de la mercanc\u00eda tiene importancia decisiva para entender la diferencia entre la econom\u00eda pol\u00edtica y el trabajo intelectual de Marx. Y es que ese fetichismo es imprescindible para las abstracciones b\u00e1sicas de la econom\u00eda pol\u00edtica \u2013y a\u00fan m\u00e1s para las de la posterior econom\u00eda \u00abpura\u00bb\u2013, as\u00ed como, tal vez, para el c\u00e1lculo econ\u00f3mico de ella. Por eso lo de Marx <i>no<\/i> es econom\u00eda pol\u00edtica, sino su cr\u00edtica, que para algo la llama \u00e9l as\u00ed. Hay &#8211; econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, &#8211; econom\u00eda (pol\u00edtica) vulgar; &#8211; cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, &#8211; econom\u00eda \u00abpura\u00bb o teor\u00eda econ\u00f3mica burguesa plena.<\/p>\n<p>Supongo que el que pueda haber una econom\u00eda (pol\u00edtica) cr\u00edtica depende alternativamente de dos supuestos:<\/p>\n<p>1\u00ba. La posibilidad transitoria (porque para el per\u00edodo de transici\u00f3n) de utilizar para una pr\u00e1ctica transformadora el c\u00e1lculo econ\u00f3mico de la econom\u00eda burguesa. Esta posibilidad parece dada por la persistencia de la ley del valor, y mientras dure esa persistencia. Esta econom\u00eda cr\u00edtica ser\u00eda a\u00fan econom\u00eda pol\u00edtica (con dominio sobre hombres y cosificaci\u00f3n \u2013no necesariamente ideol\u00f3gica, sino s\u00f3lo contable\u2013 de las relaciones).<\/p>\n<p>2\u00ba. La posibilidad de un nuevo \u00abc\u00e1lculo econ\u00f3mico\u00bb no <i>puramente <\/i>cuantitativo, esto es, con varias homogeneizaciones y no una sola. No s\u00e9 si \u00e9ste es el \u00fanico camino para una hip\u00f3tesis de comunismo sin la noci\u00f3n tradicional de superabundancia.<\/p>\n<p>[<b>Nota manuscrita posterior<\/b>: No, esto no puede ser as\u00ed: a) Porque reduce demasiado la idea de econom\u00eda pura de Marx; b) Porque no recoge los <em>Vorcheptars<\/em> [cap\u00edtulos previos]. Otra cosa es que Marx lo haya pensado as\u00ed alguna vez.]<\/p>\n<p>40. En la nota 28 Marx cita al Engels de 1844 a prop\u00f3sito de las leyes sociales (MEW 23, 89; OME 40, 85).<\/p>\n<p>41. La \u00abtraducci\u00f3n\u00bb deshipostatizadora y deshegelizadora de la nota 37 tiene una justificaci\u00f3n de Marx mismo, que en MEW 23, 90 [OME 40, 86] llama verr\u00fcckt [alocado] al lenguaje \u2013pero tambi\u00e9n a la realidad\u2013 descrita con hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>42. En MEW 23, 92 (OME 40, 88), divisi\u00f3n en la familia primitiva. Noci\u00f3n muy general de la divisi\u00f3n (tambi\u00e9n las estaciones del a\u00f1o son factores de ella).<\/p>\n<p>43. La tesis de la especial adecuaci\u00f3n del cristianismo a la sociedad burguesa o mercantil (MEW 23, 93; OME 40, 89) viene de 1843\/44.<\/p>\n<p>44. El que una de las bases de los organismos productivos pre-burgueses sea \u00ab<em>die Unreife des <strong>individuellen <\/strong>Menschen<\/em>\u00bb (La inmadurez del hombre<i> individual<\/i>) deber\u00eda provocar el suicidio de Althusser por inmersi\u00f3n en l\u00edquido c\u00e9falo-raqu\u00eddeo de memo (MEW 23, 93; OME 40, 90).<\/p>\n<p>45. En la nota 32 Marx usa, exactamente igual que Hegel, \u00ab<em>abstrakt<\/em>\u00bb y \u00ab<em>allgemein<\/em>\u00bb [general, universal] contrapuestos (MEW 23, 95; OME 40, 91).<\/p>\n<p>46. En el an\u00e1lisis de la forma de valor est\u00e1 del todo presente la hegeliana cuesti\u00f3n l\u00f3gica-hist\u00f3rica. As\u00ed, por ejemplo,<\/p>\n<p>\u00abes evidente que esta forma [la forma simple] no se presenta m\u00e1s que en los primeros comienzos, cuando dos productos del trabajo no se convierten en mercanc\u00edas m\u00e1s que por obra de un intercambio casual y ocasional\u00bb (MEW 23, 95; OME 40, 91).<\/p>\n<p>47. Todo el cap. I \u2013pero, en particular, la secci\u00f3n sobre el fetichismo de la mercanc\u00eda\u2013 muestra que la principal motivaci\u00f3n de Marx en el asunto de la alienaci\u00f3n (en la \u00e9poca del <i>Capital<\/i>) es combatir la perversidad \u00e9tica del mercado. El mercado fundamenta el individualismo posesivo. Favorece un solipsista juego de caja negra. La caja negra es el astro de la humanidad.<\/p>\n<p><b>II. Cap\u00edtulo segundo. El proceso de cambio<\/b><\/p>\n<p>1. El programa de Marx requiere la superaci\u00f3n de la econom\u00eda (por eso no es despreciable el punto de la abundancia). En cap. II se lee:<\/p>\n<p>\u00ablos disfraces econ\u00f3micos de las personas no son sino personificaciones de las relaciones y circunstancias econ\u00f3micas como portadores de las cuales se enfrentan unas con otras\u00bb (OME 40, 96).<\/p>\n<p>2. Al tratar la personificaci\u00f3n de las relaciones-situaciones econ\u00f3micas, Marx escribe de un modo que permite las dos lecturas, la estructural y la activa, en complementariedad (MEW 23, 99\/100; OME 40, 96-97).<\/p>\n<p>3. De Hegel viene el \u00abrealismo\u00bb del uso de la abstracci\u00f3n (optimismo gnoseol\u00f3gico) que subyace a usos como \u00abrealizarse\u00bb las mercanc\u00edas como valores en el intercambio (MEW 23, 100; OME 40, 97)).<\/p>\n<p>4. El tema del hacer sin saber vuelve a aparecer a prop\u00f3sito del problema de la necesidad de un equivalente general para que haya tr\u00e1fico mercantil:<\/p>\n<p>\u00abEn el principio fue la acci\u00f3n. Y por eso obran antes ya de haber pensado\u00bb (MEW 23,101; OME 40, 97).<\/p>\n<p>5. Una confirmaci\u00f3n muy importante de mi concepci\u00f3n de estructura: el an\u00e1lisis (= de la estructura mercantil) ha mostrado la imprescindibilidad de un equivalente general:<\/p>\n<p>\u00abEso es resultado del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda. <i>Pero s\u00f3lo la acci\u00f3n social puede convertir<\/i> una determinada mercanc\u00eda en equivalente general\u00bb (MEW 23, 101; OME 40, 97).<\/p>\n<p>6. El tr\u00e1fico mercantil implica entre los individuos \u00abuna relaci\u00f3n as\u00ed de extra\u00f1eza rec\u00edproca\u00bb (MEW 23, 102; OME 40, 99). El l\u00e9xico tiene su ra\u00edz en el juvenil, aunque se diferencie de \u00e9l.<\/p>\n<p>7. El oro en cuanto dinero tiene \u00abun valor de uso formal que nace de su espec\u00edfica funci\u00f3n social\u00bb (MEW 23, 104; OME 40, 101).<\/p>\n<p>8. En la discusi\u00f3n de la <i>mercanc\u00eda<\/i> dinero Marx subraya la necesidad de un punto de vista hist\u00f3rico-gen\u00e9tico para su comprensi\u00f3n, y llega a invertir la tesis del hombre-clave-del-mono (MEW 23, 105; OME 40, 101).<\/p>\n<p>[<b>Nota posterior<\/b>: Hoy lo veo un poco discutible. El texto dice s\u00f3lo: \u00ab<em>Dass Geld ware ist, ist also nur eine Entdeckung f\u00fcr den, der von seiner fertigen Gestalt ausgeht, um sie hinterher zu analysieren<\/em>\u00bb [As\u00ed, pues, el hecho de que el dinero es mercanc\u00eda no resultar\u00e1 un descubrimiento m\u00e1s que para aquel que parte de su figura ya terminada para analizarla luego].<\/p>\n<p>Vale. Confrontar con la <em>Einleitung<\/em> [Introducci\u00f3n] de 1857].<\/p>\n<p>9. La manera de referirse \u2013incidentalmente\u2013 a los caracteres sociales adquiridos por las cosas y\/o a los caracteres l\u00f3gicos que adquieren las determinaciones sociales del trabajo apunta no ya s\u00f3lo al tema pleno de la alienaci\u00f3n (no s\u00f3lo enajenaci\u00f3n o separaci\u00f3n econ\u00f3mica material, sino tambi\u00e9n cosificaci\u00f3n), mas incluso al origen hegeliano del tema (positividad) (MEW 23, 105-106; OME 40, 101-102).<\/p>\n<p>10. En el an\u00e1lisis del dinero, la expresi\u00f3n \u00ab<em>vermittelnde Bewegung<\/em> [movimiento mediador]\u00ab (MEW 23, 107; OME 40, 104).<\/p>\n<p><b>III. Cap\u00edtulo tercero: El dinero, o sea, la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas.<\/b><\/p>\n<p>1. Tal vez la raz\u00f3n por la cual acab\u00f3 arrancando del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda sea \u00absociol\u00f3gica\u00bb. Pues, por una parte, el hablar de mercanc\u00eda causa algunas complicaciones que se evitar\u00edan hablando del valor; pero, por otra parte, lo esencial de la econom\u00eda (en el sentido de lo que tiene que ser superado) es la mercanc\u00eda, no ya el capital industrial. El arranque del cap. 3\u00ba, con la importante nota 50, es muy claro a este respecto (OME 40, 105).<\/p>\n<p>2. Que \u00abel dinero carece de precio\u00bb (OME 40, 106) es probablemente una expresi\u00f3n anacr\u00f3nica. Claro que Marx dir\u00eda que una expresi\u00f3n como \u00abdinero caro\u00bb se deber\u00eda traducir por \u00abcr\u00e9dito caro\u00bb.<\/p>\n<p>3. La distinci\u00f3n entre valor y precio (OME 40, 113) es una buena muestra del car\u00e1cter objetivo de la primera de esas nociones marxianas.<\/p>\n<p>4. En la exposici\u00f3n de las contradicciones del proceso de cambio, mucho hegelismo. Principalmente, la concepci\u00f3n de la forma precio como forma en la que esas contradicciones pueden moverse. Por eso luego mostrar\u00e1 esas contradicciones en el precio. Pero tambi\u00e9n mucho \u00abjoven Marx\u00bb, como la alusi\u00f3n a las \u00abCosas que por s\u00ed mismas no son mercanc\u00edas \u2013por ejemplo, la conciencia moral, el honor, etc.\u2013 pueden resultar enajenables a cambio de dinero por sus poseedores, tomando as\u00ed por su precio la forma de mercanc\u00eda\u00bb (MEW 23, 117; OME 40, 113-114).<\/p>\n<p>Si a todo eso se a\u00f1ade el frecuente uso de \u00abalienaci\u00f3n\u00bb en la secci\u00f3n siguiente&#8230;<\/p>\n<p>5. El importante p\u00e1rrafo sobre la resoluci\u00f3n de contradicciones reales: s\u00f3lo mediante la producci\u00f3n de una forma en la que se puedan mover, no por <i>Aufhebung<\/i> (MEW 23, 118; OME 40, 115).<\/p>\n<p>Soluci\u00f3n es, pues, posibilidad de que el complejo siga funcionando.<\/p>\n<p>6. En MEW 23, 120 (OME 40, 116) una interesante observaci\u00f3n sobre consumo y divisi\u00f3n del trabajo: trabajo unilateral, necesidades multilaterales, por obra de la misma divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>7. El paso en que habla de producci\u00f3n de necesidades por nuevos modos de trabajo: \u00abTal vez sea la mercanc\u00eda producto de un nuevo modo de trabajo que pretende satisfacer una necesidad nuevamente surgida, o que se propone suscitar a pu\u00f1o y por s\u00ed mismo una necesidad\u00bb (MEW 23, 121; OME 40, 117).<\/p>\n<p>8. [Dial\u00e9ctica de confusos, mala abstracci\u00f3n]. La \u201cmetamorfosis <i>de las mercanc\u00edas\u201d<\/i>\u00a0es una expresi\u00f3n sumamente hegeliana. Y quiz\u00e1s lamentablemente hegeliana. En cuanto que empieza el largo comentario final a la expresi\u00f3n simb\u00f3lica W-G-W [<em>wert<\/em> (valor)- <em>geld<\/em> (dinero)- <em>wert<\/em> (valor)] se hace evidente que la metamorfosis no lo es de la mercanc\u00eda, sino del valor (a\u00fan qued\u00e1ndose dentro del biol\u00f3gico l\u00e9xico que usa Marx): \u00abSi consideramos ahora, la metamorfosis completa de una mercanc\u00eda, por ejemplo, del lino, vemos, por de pronto, que consta de dos movimientos contrapuestos y complementarios, M-D y D-M\u00bb (MEW 23, 125; OME 40, 122).<\/p>\n<p>Parece que ser\u00eda mejor decir movimientos del valor, porque el valor s\u00ed que \u00abvuelve\u00bb\u00a0al vendedor del lino, mientras que no vuelve normalmente su mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>[La circulaci\u00f3n del dinero] El modo de decir de Marx incurre en el t\u00edpico vicio hegeliano de abstracci\u00f3n insuficiente, de abstracci\u00f3n de confusos, abstracci\u00f3n imprecisa que es origen y causa de arbitrariedades. Aqu\u00ed la arbitrariedad consiste en sostener que la mercanc\u00eda concreta, el lino, vuelve al vendedor, al tejedor: \u00abEl cambio de forma en el cual se consuma el metabolismo de los productos del trabajo, M-D-M, condiciona el que un mismo valor constituya, como mercanc\u00eda, el punto de partida del proceso, y vuelva al mismo punto tambi\u00e9n como mercanc\u00eda. Por eso es un circuito ese movimiento de las mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 128; OME 40, 126).<\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo es notable porque, despu\u00e9s de poner sensatamente el valor como lo que circula, lo escamotea sin m\u00e1s por la mercanc\u00eda. \u00daltimo resto de sensatez es el plural en la segunda aparici\u00f3n de mercanc\u00eda, con lo que sugiere que no es la misma la que circula.<\/p>\n<p>Formalmente, la abstracci\u00f3n que aqu\u00ed usa Marx hace trampa, al usar una variable doblemente marcada, por as\u00ed decirlo. La expresi\u00f3n W-G-W es incorrecta; tendr\u00eda que ser W<sub>1<\/sub>-G-W<sub>2<\/sub>. Con valor s\u00ed que se podr\u00eda: Wert<sub>1<\/sub>-Geld-Wert<sub>1<\/sub>.<\/p>\n<p>Marx trabaj\u00f3 con el ejemplo esquem\u00e1tico del tejedor, el campesino que ha vendido trigo, el corredor de Biblias y el destilador de aguardiente. Sostiene que la circulaci\u00f3n del dinero es un alejamiento, mientras que la de <i>la<\/i> mercanc\u00eda es un circuito:<\/p>\n<p><b> A <\/b> <b> B<\/b><\/p>\n<p>. Biblia . (Agente) Corredor de biblias.<\/p>\n<p>. Lino . Tejedor<\/p>\n<p>. Dinero . Campesino<\/p>\n<p>Pero no es verdad que el lino vuelva al tejedor en forma de Biblia. El lino o sale de la circulaci\u00f3n por <i>transformaci\u00f3n<\/i> nada circular, o se revende y procede a alejarse en l\u00ednea recta, como el dinero, del tejedor, aunque en sentido contrario al del dinero.<\/p>\n<p>Un esquema interpretado de lo que dice Marx ser\u00eda:<\/p>\n<p>Vendedor del lino. Venta (\u2192 ) Campesino: 1\u00aa metamorfosis del lino.<\/p>\n<p>Tejedor. Compra (\u2192 ). Agente Biblia: 2\u00aa metamorfosis del lino.<\/p>\n<p>Pero el mismo Marx ense\u00f1a la contraposici\u00f3n interna suplementaria de compra y venta. La verdad ser\u00e1, pues, en y de \u00abdejar\u00bb <i>la mercanc\u00eda<\/i> en tejedor:<\/p>\n<p>Tejedor (lino \u2192 (dinero &lt;-) Campesino: 1\u00aa metamorfosis del valor<\/p>\n<p>Agente librero (biblia \u2192 (dinero &lt;-) Tejedor: 2\u00aa metamorfosis del valor.<\/p>\n<p>Marx era m\u00e1s claro en otros lugares: carta a Engels 2\/4\/1858:<\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) pero el punto de partida y el punto de llegada no coinciden en absoluto, o si acaso, por pura casualidad\u00bb (MEW 29, 316).<\/p>\n<p>Es notable que el resultado del artificio hegeliano de suprimir la diferencia W<sub>1<\/sub> y W<sub>2<\/sub> es una conclusi\u00f3n cierta:<\/p>\n<p>\u00abEl dinero aleja constantemente a las mercanc\u00edas de la esfera de la circulaci\u00f3n entrando constantemente en el lugar de \u00e9stas en la circulaci\u00f3n y alej\u00e1ndose \u00e9l mismo con ello de su propio punto de partida [hipostatizaciones hegelianas]. Y as\u00ed, aunque el movimiento del dinero no es sino expresi\u00f3n de la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas, parece, a la inversa, que la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas no sea m\u00e1s que resultado del movimiento del dinero\u00bb (MEW 23, 130; OME 40,127).<\/p>\n<p>Hay un lugar, bajo a) [La metamorfosis de las mercanc\u00edas], en MEW 23, 126, que parece explicar el motivo de la mala abstracci\u00f3n hegeliana y lo enlaza con mal an\u00e1lisis, insuficiente:<\/p>\n<p>\u00abLas dos fases de movimiento inversas de la metamorfosis de las mercanc\u00edas constituyen un circuito: forma mercanc\u00eda, despoje de la forma mercanc\u00eda, regreso a la forma mercanc\u00eda [MSL: Entre par\u00e9ntesis: momento muy visible de abuso].<i> Cierto que aqu\u00ed la mercanc\u00eda misma est\u00e1 determinada de modos contrapuestos. En el punto de partida es no-valor de uso para su poseedor, en el punto final es valor de uso para su poseedor<\/i>\u00bb (OME 40, 123) [cursiva de MSL].<\/p>\n<p>Lo subrayado en rojo [nuestra cursiva] ser\u00eda la ventaja de substituir \u00abvalor\u00bb por \u00abmercanc\u00eda\u00bb. Pero es una ventaja ficticia. Lo mismo se pod\u00eda conseguir subrayando el \u00abd\u00faplice car\u00e1cter del trabajo\u00bb, no ya del valor, ni de la mercanc\u00eda. Pensar que la mercanc\u00eda es m\u00e1s concreta que el trabajo en r\u00e9gimen mercantil es una ilusi\u00f3n. Si es mercanc\u00eda, no s\u00f3lo producto, es, en cuanto mercanc\u00eda, tan d\u00faplice y abstracta como aquel.<\/p>\n<p>En el p\u00e1rrafo subrayado [nuestra cursiva] se substituye \u00abmercanc\u00eda\u00bb por \u00abvalor\u00bb o incluso por \u00abtrabajo objetivado\u00bb y no pasa nada.<\/p>\n<p>9. Sobre \u00abcara y cruz del progreso\u00bb, igual que en 1848 y que en 1844: superaci\u00f3n de limitaciones y p\u00e9rdida de la trasparencia interhumana (MEW 23, 126; OME 40, 124).<\/p>\n<p>10. Por cierto que es la mediaci\u00f3n la que supera barreras, la circulaci\u00f3n,<\/p>\n<p>\u00abporque escinde la identidad inmediata aqu\u00ed presente entre la entrega del producto de trabajo propio y la adquisici\u00f3n del ajeno en la contraposici\u00f3n de venta y compra\u00bb (MEW 23, 127; OME 40, 125).<\/p>\n<p>11. Estupenda confirmaci\u00f3n de mi punto de vista sobre la relaci\u00f3n entre estructura y posibilidad, causa eficiente y realizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, Hegel a fondo, pero de verdad racionalizado en mi sentido desde el pr\u00f3logo a A-D [<i>Anti-D\u00fchring<\/i>]:<\/p>\n<p>\u00abLa contraposici\u00f3n, inmanente a la mercanc\u00eda, entre valor de uso y valor, la contraposici\u00f3n de un trabajo privado que se tiene que presentar al mismo tiempo como trabajo inmediatamente social, la contraposici\u00f3n de un trabajo concreto particular que al mismo tiempo s\u00f3lo vale como trabajo abstractamente general, la contraposici\u00f3n de la personificaci\u00f3n de la cosa y la cosificaci\u00f3n de las personas, esa contradicci\u00f3n inmanente cobra sus formas desarrolladas de movimiento en las contraposiciones de la metamorfosis de las mercanc\u00edas. Por ello esas formas implican la posibilidad de las crisis, pero s\u00f3lo la posibilidad. El desarrollo de esa posibilidad hasta ser realidad exige todo un \u00e1mbito de circunstancias que no existen a\u00fan en absoluto desde el punto de vista de la circulaci\u00f3n simple de las mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 128; OME 40,125)<\/p>\n<p>Es claro que esas circunstancias son conflictos de productores y compradores<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: Ahora dudo de esta interpretaci\u00f3n]<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n est\u00e1 claro que una estructura social supone siempre agentes, no ya s\u00f3lo \u2013trivialmente\u2013 porque la sociedad es un conjunto de individuos activos (vivos), sino tambi\u00e9n porque las relaciones lo son entre individuos actuando <i>de modos determinados<\/i> (tambi\u00e9n, cierto es, por redes relacionales anteriores).<\/p>\n<p>12. El razonamiento sobre la masa de dinero necesaria para la circulaci\u00f3n simple de las mercanc\u00edas muestra que en el l\u00e9xico de Marx \u2018valor\u2019 es siempre absoluto y \u2018precio\u2019 es siempre relativo:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] sabemos que, si permanecen iguales los valores de las mercanc\u00edas, sus precios cambian con los valores del oro (o material del dinero)&#8230;\u00bb (MEW 23, 128).<\/p>\n<p>Y, sin embargo, de ese mismo paso se deber\u00eda desprender que los valores han cambiado igual que los precios, a saber, relativamente al uso. La \u00fanica respuesta consiste en recordar que precio es valor expresado en dinero (para Marx). Y esa respuesta implica una importante separaci\u00f3n del dinero respecto de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>13. Curioso uso: \u00ab<em>Lebensmittel<\/em>\u00bb\/ \u00ab<em>Produktionsmittel<\/em>\u00bb [medio de vida\/ medio de producci\u00f3n] (MEW 23, 129, n.74; OME 40, 127)<\/p>\n<p>14. Lo de que lapsos temporales son la medida de la duraci\u00f3n de las metamorfosis de las mercanc\u00edas es muy hegeliano (MEW 23, 133; OME 40, 131).<\/p>\n<p>15. Marx no era nada keynesiano. Ver la nota 77, <i>ad finem<\/i>, cuando critica a Herrenschwand:<\/p>\n<p>\u00abPor lo dem\u00e1s, de la ilusi\u00f3n popular que atribuye los estrangulamientos del proceso de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n a falta de medios de circulaci\u00f3n no se sigue en absoluto que, a la inversa, una insuficiencia real de medios de circulaci\u00f3n \u2013a causa, por ejemplo, de chapuzas oficiales con la \u00ab<em>regulation of currency<\/em>\u00bb\u2013 no pueda producir por su parte estrangulamientos\u00bb (OME 40, 133)<\/p>\n<p>16. Otra vez el uso de alienaci\u00f3n y enajenaci\u00f3n de un modo que las distingue, pues puede darse la primera sin la segunda:<\/p>\n<p>\u00abLa figura alienada de la mercanc\u00eda queda as\u00ed [con el atesoramiento] impedida de funcionar como forma absolutamente enajenable de la mercanc\u00eda, como forma dinero s\u00f3lo fugaz\u00bb (MEW 23, 144; OME 40,143).<\/p>\n<p>17. <em>\u00dcberflub oder Reichtum<\/em> [abundancia, riqueza] (MEW 23, 144; OME 40, 143).<\/p>\n<p>18. Andanada sobre la venalidad de todo, con ecos de 1844 (MEW 23, 145; OME 40, 144).<\/p>\n<p>19. Importante juego de los conceptos de <em>stofflicher Reichtum<\/em> [riqueza material] y <em>gesellschaftlicher Reichtum<\/em> [riqueza social]:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto valor de uso, la mercanc\u00eda satisface una necesidad particular y constituye un particular elemento de la riqueza material. Pero el valor de la mercanc\u00eda mide el grado de su capacidad de atracci\u00f3n de todos los elementos de la riqueza material y, por lo tanto, la riqueza social de su poseedor\u00bb (MEW 23, 147; OME 40, 145).<\/p>\n<p>20. \u00ab<em>Rollen<\/em>\u00bb, \u00ab<em>gespielt<\/em>\u00bb por \u00ab<em>Agenten<\/em>\u00bb (MEW 23, 149; OME 40, 148).<\/p>\n<p>21. Un uso del par <em>Gegensatz<\/em> [contraposici\u00f3n]-<em>Widerspruch<\/em> [contradicci\u00f3n] por el cual W[<em>iderspruch<\/em>], con el adjetivo <em>absoluter<\/em>, exacerba G[egensatz]:<\/p>\n<p>\u00abEn la crisis, la oposici\u00f3n entre mercanc\u00eda y su figura del valor, el dinero, se exacerba hasta ser contradicci\u00f3n absoluta\u00bb (MEW 23, 152; OME 40, 151]<\/p>\n<p>22. M\u00e1s Hegel:<\/p>\n<p>\u00abSu [del dinero] modo de existir se hace entonces adecuado a su concepto\u00bb en el mercado mundial (MEW 23, 156; OME 40, 156).<\/p>\n<p>23. Un uso de \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 [modo de producci\u00f3n] puramente tecnol\u00f3gico (por Engels) (MEW 23, 157 n; OME 40, 157, n. 110a).<\/p>\n<p>+ Me he saltado los dos r\u00f3tulos: b) Medio de pago (MEW 23, 148; OME 40, 147); c) Dinero mundial (MEW 23, 156; OME 40, 155).<\/p>\n<p><b>IV. Secci\u00f3n segunda: La conversi\u00f3n de dinero en capital.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo cuarto: Conversi\u00f3n de dinero en capital. <\/b><\/p>\n<p>1. La f\u00f3rmula D-M-D reproduce toda la dif\u00edcil ambig\u00fcedad de la explicaci\u00f3n de M-D-M. Al principio de la explicaci\u00f3n, al parafrasear \u00abconversi\u00f3n de mercanc\u00eda en dinero y reconversi\u00f3n del dinero en mercanc\u00eda\u00bb (MEW 23,162; OME 40,162), o sea, la circulaci\u00f3n simple M-D-M, por \u00abvender para comprar\u00bb y D-M-D por \u00abcomprar para vender\u00bb, Marx traiciona quiz\u00e1s una clave psicol\u00f3gica de su manera de decir: las \u00abmetamorfosis\u00bb, al menos la circulaci\u00f3n o serie m\u00ednima completa, est\u00e1 vista como metamorfosis de algo presente en el agente: hay en \u00e9l algo <i>x<\/i>, que primero se transforma en dinero y luego en mercanc\u00eda. Ese<i> x<\/i> era una mercanc\u00eda en el modo de expresi\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>Aparte del asunto principal, notar que la marcha de la exposici\u00f3n es un an\u00e1lisis del agente. M-D-M y D-M-D se diferencian en que el agente de la primera es un poseedor de mercanc\u00edas (originariamente un \u00abproductor\u00bb) y el de la segunda un poseedor de dinero (originariamente un mercader o usurero).<\/p>\n<p>Esta misma (natural) importancia de los sujetos para construir la estructura aparece expl\u00edcita (MEW 23, 163; OME 40, 163):<\/p>\n<p>\u00abLos dos circuitos se descomponen en las dos mismas fases contrapuestas, M-D, venta, y D-M, compra. En cada una de las dos fases est\u00e1n frente a frente los dos mismos elementos materiales, mercanc\u00eda y dinero, y dos personas con las mismas m\u00e1scaras de caracterizaci\u00f3n econ\u00f3micas, un comprador y un vendedor. Cada uno de los dos circuitos es la unidad de las dos mismas fases contrapuestas, y las dos veces est\u00e1 mediada esa unidad por la presencia de tres contratantes, el uno de los cuales s\u00f3lo vende, el otro compra s\u00f3lo, mientras que el tercero compra y vende alternativamente\u00bb (MEW 23, 163; OME 40, 163).<\/p>\n<p>2. Volviendo al problema l\u00f3gico de la falsa identidad de W[<em>ert<\/em>]:<\/p>\n<p>\u00abY as\u00ed como en la circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas el doble cambio de lugar de una misma pieza de dinero produce su paso definitivo de una mano a otra, as\u00ed tambi\u00e9n en este caso el doble cambio de lugar de una misma mercanc\u00eda obra el reflujo del dinero a su primer punto de partida\u00bb (MEW 23, 163; OME 40, 163-164).<\/p>\n<p>Aparte de registrar tambi\u00e9n aqu\u00ed el punto de vista del lenguaje \u2013la \u00abinterioridad de un sujeto\u00bb\u2013 hay que notar que la falsedad es a\u00fan mayor. Pues mientras en M-D-M el pensamiento de Marx implica al menos que valor de cambio de M<sub>(1)<\/sub> = valor de cambio de M<sub>(2)<\/sub>, sin embargo, tambi\u00e9n implica que valor de G<sub>(1)<\/sub> &gt;=&lt; valor de G<sub>(2)<\/sub>. Precisamente Marx hace de modo expl\u00edcito de esa diferencia una diferencia esencial entre los dos circulaciones (MEW 23, 165-166; OME 40, 165-166): en una circulaci\u00f3n es casual lo que para la otra es esencial, ya que sin diferencia de magnitudes de valor entre G<sub>1<\/sub> y G<sub>2<\/sub> perder\u00eda \u00ab<em>Sinn und Verstand<\/em>\u00bb [sentido y entendimiento].<\/p>\n<p>En MEW 23, 164-165 (OME 40, 164-166) donde est\u00e1 la exposici\u00f3n de la diferencia constitutiva entre las dos circulaciones \u2013a saber, que los extremos son en un caso valores de uso (M) y en otro valores de cambio (D)\u2013-, queda claro que la ambig\u00fcedad hegeliana del decir no es confusi\u00f3n de Marx, sino \u00abenlace con las formas intelectuales existentes\u00bb. Pero precisamente entonces queda claro que la circulaci\u00f3n, desde el punto de vista de la (cr\u00edtica de la) econom\u00eda pol\u00edtica, lo es de valores. Quiz\u00e1s as\u00ed:<\/p>\n<p>Circulaci\u00f3n simple: a) VU<sub>1<\/sub> &#8211; VC &#8211; VU<sub>2<\/sub> en mano de agente<\/p>\n<p>Circulaci\u00f3n capital: b) VC<sub>1<\/sub> &#8211; VU -VC<sub>2<\/sub><\/p>\n<p>Las imperfecciones de esto son enormes. Se puede objetar:<\/p>\n<p>En a), VU<sub>1<\/sub> no es tal valor de uso para el agente. <em>\u00dcberhaupt<\/em> [generalmente], los valores de uso son el tema de la econom\u00eda pol\u00edtica (\u00bfvale esta autoobjeci\u00f3n?).<\/p>\n<p>La ventaja de M es que es a la vez valor de uso y de cambio, mientras que D lo es s\u00f3lo de cambio. Tal vez su ambig\u00fcedad sea sabia.<\/p>\n<p>3. A principios del ep\u00edgrafe, con nota, Hegel (MEW 23, 161; OME 40, 161).<\/p>\n<p>4. A MEW 23, 164 (OME 40, 164), l\u00f3gica de la cualidad en frases como<\/p>\n<p>\u00abEl reflujo del dinero a su punto de partida no depende de que la mercanc\u00eda sea o no vendida m\u00e1s cara de como fue comprada. Esa circunstancia influye s\u00f3lo en la magnitud de la suma del dinero que refluye. El fen\u00f3meno mismo del reflujo ocurre en cuanto que la mercanc\u00eda comprada se vende de nuevo, o sea, en cuanto que queda completamente descrito el circuito D-M-D\u00bb (OME 40, 164).<\/p>\n<p>5. Sobre la presencia de sujetos:<\/p>\n<p>\u00abEl poseedor de dinero es capitalista en cuanto es portador <i>consciente<\/i> [<strong><i>bewubter<\/i> <\/strong><em>tr\u00e4ger<\/em>] de ese movimiento. Su persona o, por mejor decir, su bolsillo es el punto de partida y el punto de regreso del dinero\u00bb (MEW 23, 167; OME 40,168) [cursiva MSL]<\/p>\n<p>6. Sobre lo mismo (MEW 23, 169; OME 40, 169):<\/p>\n<p>\u00abEl valor pasa constantemente de una forma a otra sin perderse en ese movimiento, y se transforma as\u00ed en un sujeto autom\u00e1tico [<em>automatisches Subjekt<\/em>]. Si se fijan las particulares formas de manifestaci\u00f3n que el valor en valorizaci\u00f3n toma alternativamente en el circuito de su vida, se tiene estas explicaciones: el capital es dinero, el capital es mercanc\u00eda. pero en realidad el valor se hace aqu\u00ed sujeto de un proceso en cual, sometido al cambio constante de las formas de dinero y mercanc\u00eda, altera su propia magnitud, se desprende, como plusval\u00eda, de s\u00ed mismo como valor inicial, se valoriza a s\u00ed mismo. Pues el movimiento en el cual echa plusval\u00eda es movimiento propio suyo, y valorizaci\u00f3n es, por lo tanto, autovalorizaci\u00f3n. El valor posee la oculta cualidad de engordar en valor porque es valor\u00bb.<\/p>\n<p>No hay duda de que eso es el uso sarc\u00e1stico del lenguaje hegeliano, Hegel refutado: Marx usa el lenguaje de Hegel porque le sigue considerando la mejor descripci\u00f3n \u2013y la mejor <i>sintaxis\u2013<\/i>\u00a0de la apariencia burguesa. <i>Sin Hegel no se entender\u00eda (dial\u00e9ctica) el movimiento aparente\/ burgu\u00e9s<\/i>. Pero es s\u00f3lo sintaxis de la apariencia, <i>perfecta<\/i> reconstrucci\u00f3n esencial de lo que hay que explicar. La explicaci\u00f3n es traducci\u00f3n por desalienaci\u00f3n, por decosificaci\u00f3n, por reposici\u00f3n (\u00abjuvenil\u00bb) del sujeto como sujeto y el predicado como predicado.<\/p>\n<p>7. En MEW 23, 172 (OME 40, 172-173), una clara documentaci\u00f3n de mi lectura de la \u00abmismidad\u00bb de la mercanc\u00eda (= mismidad del valor):<\/p>\n<p>\u00ab<i>Considerada abstractamente la circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas \u2013o sea, prescindiendo de circunstancias no dimanantes de sus leyes inmanentes\u2013<\/i>, lo \u00fanico que ocurre en ella, aparte de la sustituci\u00f3n de un valor de uso por otro, es una metamorfosis, con nuevo <i>cambio de forma de la mercanc\u00eda. Un mismo valor, esto es, la misma cantidad de trabajo social objetivado, permanece en manos de un mismo poseedor de mercanc\u00edas, primero en la figura de su mercanc\u00eda, luego en la del dinero en el que se ha convertido, y por \u00faltimo en la de la mercanc\u00eda en que se ha reconvertido ese dinero<\/i>\u00bb (OME 40, 172-173) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>En el mismo p\u00e1rrafo, lo subrayado entrecortadamente [primera cursiva] es importante para m\u00e9todo del K[ap\u00ectal]. Poco despu\u00e9s, otra formulaci\u00f3n tambi\u00e9n expresiva de la modelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, pues, en la medida en que la circulaci\u00f3n de la mercanc\u00eda condiciona s\u00f3lo un cambio de forma de su valor, condiciona tambi\u00e9n, <i>si el fen\u00f3meno se desarrolla en su pureza<\/i> [MSL (en el margen): \u00abmodelos\u00bb], intercambio de equivalentes. Por eso la misma econom\u00eda vulgar, aun comprendiendo muy poco qu\u00e9 es el valor, supone, siempre que a su manera se propone <i>contemplar el fen\u00f3meno en su pureza<\/i>, que la demanda y la oferta coinciden, esto es, que sus efectos se anulan\u00bb (OME 40, 173) [cursiva de MSL].<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, \u00ababstractamente\u00bb en este uso = \u00abconsideraci\u00f3n del fen\u00f3meno en su pureza\u00bb, y, por lo subrayado en verde [1\u00aa cursiva de este segundo p\u00e1rrafo], Marx parece creer que la pureza, esa abstracci\u00f3n, se puede dar <i>in rerum natura <\/i>[en la naturaleza de las cosas], no s\u00f3lo<i> in scientia in statu perfectionis <\/i>[ciencia consolidada].<\/p>\n<p>8. Sobre el sujeto:<\/p>\n<p>\u00abNuestra perplejidad se debe tal vez a que hemos tomado las personas s\u00f3lo como categor\u00edas personificadas, y no individualmente\u00bb (MEW 23, 177; OME 40,177).<\/p>\n<p>Se trata de la separaci\u00f3n entre compradores y vendedores, cuando los individuos son vendedores-compradores.<\/p>\n<p>9. Buena puntualizaci\u00f3n estructural-din\u00e1mica:<\/p>\n<p>\u00abLa circulaci\u00f3n es la suma de todas las interrelaciones de los poseedores de mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 179; OME 40, 180).<\/p>\n<p>10. En MEW 23, 177 (OME 40, 178) hay un desarrollo \u2013luego abandonado\u2013 que permite pensar en la posibilidad de que el salario sea superior al valor del trabajo, a condici\u00f3n de que el valor producido sea mayor que el salario.<\/p>\n<p>11. Nuevamente la cuesti\u00f3n de m\u00e9todo, nota 37, MEW 23, 180 [OME 40, 181], donde Marx habla de \u00abtener puramente ante s\u00ed el fen\u00f3meno de la formaci\u00f3n de capital\u00bb. Llama la atenci\u00f3n la suma de decisi\u00f3n met\u00f3dica abstractiva y constructiva de objeto te\u00f3rico con ingenuidad realista. El texto mismo:<\/p>\n<p>\u00abSi los precios discrepan realmente de los valores, hay que empezar por reducirlos a estos \u00faltimos, es decir, hay que prescindir de esa circunstancia,<i> por ser casual<\/i>, con objeto de tener puramente ante s\u00ed el fen\u00f3meno de la formaci\u00f3n de capital sobre la base del intercambio de mercanc\u00edas y no dejarse confundir en su observaci\u00f3n <i>por circunstancias concomitantes perturbadoras y extra\u00f1as al proceso propiamente tal <\/i>\u00bb [cursivas MSL]<\/p>\n<p>Lo ingenuo es lo subrayado en verde [segunda cursiva]. Es verdad que, literalmente, \u00abel proceso puramente tal\u00bb es ambiguo: puede querer decir \u00abel proceso te\u00f3rico\u00bb. Pero la frase que sigue parece incluso negaci\u00f3n expl\u00edcita de que se est\u00e9 desarrollando aqu\u00ed una construcci\u00f3n te\u00f3rica:<\/p>\n<p>\u00abEs sabido, por lo dem\u00e1s, que esa reducci\u00f3n no es un modo alguno un procedimiento meramente cient\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, cuando parece que Marx ha llegado al m\u00e1ximo realismo gnoseol\u00f3gico dogm\u00e1tico (al que tal vez lleg\u00f3 subjetivamente) sale el criterio de la pr\u00e1ctica:<\/p>\n<p>\u00ab<i>La constante oscilaci\u00f3n de los precios de mercado, su elevaci\u00f3n y su descenso, se compensan, se anulan rec\u00edprocamente y se reducen al precio medio que es su regla interna. Esta regla es el lucero orientador, por ejemplo, del comerciante o del industrial en toda operaci\u00f3n que abarque tiempo considerable <\/i>\u00bb [cursiva MSL]<\/p>\n<p>Un problema: \u00bfpiensa Marx que precio medio = valor?<\/p>\n<p>12. En la misma nota habla de \u00abpensamiento desinteresado\u00bb (MEW 23, 180; OME 40, 181, n. 37). Plantearse un problema desinteresadamente es verlo como a Marx le parece justo:<\/p>\n<p>\u00abSi, pues, el pensamiento desinteresado fuera de alg\u00fan modo objeto de su inter\u00e9s, tendr\u00eda que plantearse el problema de la formaci\u00f3n de capital como sigue: \u00bfC\u00f3mo puede surgir capital con la regulaci\u00f3n de los precios por el precio medio, esto es, en \u00faltima instancia por el valor de la mercanc\u00eda?\u00bb (OME 40, 181, n. 37).<\/p>\n<p>Hay un inter\u00e9s sin intereses de otro tipo, m\u00e1s que el del \u00abpensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>13. En KI, cap IV (OME 40, 180-181) hay un \u00fatil ejemplo de la futilidad de la ret\u00f3rica dial\u00e9ctica<i> hoy<\/i>. Quiero decir: seguramente ese modo de hablar ha sido \u00fatil heur\u00edsticamente para Marx y otros hegelianos. Pero hoy no sugiere nada heur\u00edsticamente.<\/p>\n<p>Marx ha terminado su anal\u00edtica de la idea de que la plusval\u00eda nace de la circulaci\u00f3n y escribe:<\/p>\n<p>\u00abPor lo tanto, el capital no puede brotar de la circulaci\u00f3n ni tampoco puede no brotar de ella. Tiene que brotar y no brotar al mismo tiempo en ella. As\u00ed se tiene un resultado doble\u00bb<\/p>\n<p>(El camino <i>heur\u00edstico<\/i> \u2013no ya \u00abexpositivo\u00bb\u2013 hoy com\u00fan dir\u00eda que lo que se ha obtenido es una autocontradicci\u00f3n y, por lo tanto, la prueba de que el planteamiento era malo, ya por falta de datos suficientes, ya por inadecuaci\u00f3n de la abstracci\u00f3n. De ah\u00ed pasar\u00edamos a un replanteamiento. Marx no <i>parece<\/i> proceder as\u00ed. Prosigue:)<\/p>\n<p>\u00abLa conversi\u00f3n del dinero en capital se tiene que desarrollar sobre la base de leyes inmanentes al intercambio de mercanc\u00edas, de tal modo que el punto de partida sea el intercambio de equivalentes. Nuestro poseedor de dinero, existente a\u00fan s\u00f3lo como oruga de capitalista, tiene que comprar las mercanc\u00edas por su valor, venderlas por su valor y, sin embargo, sacar al final del proceso m\u00e1s valor del que meti\u00f3 en \u00e9l. Su despliegue en forma de mariposa tiene que ocurrir en la esfera de la circulaci\u00f3n y no ocurrir en la esfera de la circulaci\u00f3n. Estos son los datos del problema. <i>Hic Rhodus, hic salta<\/i>!\u00bb (OME 40,180-181).<\/p>\n<p>(Pero eso no es verdad: falta un dato, y el decisivo, a saber, la mercanc\u00eda fuerza de trabajo. El salto se va a dar una vez puesto el trampol\u00edn fuerza de trabajo. Dicho de otro modo: no hay contradicci\u00f3n resuelta o superada, sino que no hay contradicci\u00f3n).<\/p>\n<p>14. Es posible que la vaguedad, antes discutida, entre mercanc\u00eda y valor, a prop\u00f3sito de la \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb, tenga su mejor justificaci\u00f3n en la explicaci\u00f3n de la plusval\u00eda: \u00abLa alteraci\u00f3n [de valor], pues, no puede proceder m\u00e1s que de su [de la mercanc\u00eda] valor de uso como tal, o sea, de su uso. Para extraer valor del uso de una mercanc\u00eda, nuestro poseedor de dinero habr\u00eda de tener la suerte de encontrar\u00bb, etc (MEW 23, 181; OME 40, 182).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la de mantener la consideraci\u00f3n de la mercanc\u00eda entera \u2013con valor de uso\u2013 para hablar de la plusval\u00eda, de compra de fuerza de trabajo. Pero aun se simplificar\u00eda todo m\u00e1s hablando directamente de trabajo y fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>15. Marx cita a Hegel \u2013alienaci\u00f3n, etc.\u2013 nada menos que para explicar el trabajo asalariado (MEW 23, 182, n. 40; OME 40, 183).<\/p>\n<p>16. Para naturaleza: <i>K I<\/i> (OME 40, 183-184):<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) el ser humano, que en esto sigue siendo como el primer d\u00eda que apareci\u00f3 en la terrenal escena, tiene que consumir cada d\u00eda, antes de producir y mientras produce\u00bb.<\/p>\n<p>17. Para naturaleza y biologismo: la estupenda expresi\u00f3n de la historicidad del proletariado, en OME 40, 184.<\/p>\n<p>18. Uso de \u00abformaci\u00f3n\u00bb en el sentido del althusseriano \u00abmodo\u00bb o \u00absistema\u00bb (MEW 23, 183, 184; OME 40, 183,184).<\/p>\n<p>19. Clara distinci\u00f3n entre modo de producci\u00f3n y de circulaci\u00f3n dominantes y no dominantes, esto es, de la abstracci\u00f3n del \u00abfen\u00f3meno en su pureza\u00bb (MEW 23, 184; OME 40, 184), si el fen\u00f3meno es la vida de una sociedad.<\/p>\n<p>20. Individuo:<\/p>\n<p>\u00abLa fuerza de trabajo no existe m\u00e1s que como disposici\u00f3n del individuo. Su producci\u00f3n presupone pues, la existencia del individuo. <i>Dada la existencia del individuo<\/i>, la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo consiste en la reproducci\u00f3n del individuo mismo, su conservaci\u00f3n \u00ab (MEW 23, 185; OME 40, 185) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>21. Sobre car\u00e1cter cultural de las necesidades: OME 40, 186. Muy importante.<\/p>\n<p>22. Al hablar de la determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo hace intervenir factores relativizadores del concepto de necesidad \u00abnatural\u00bb y factores socio-culturales de \u00abimprescindibles\u00bb. El resultado me parece ser el principio leninista de la concreci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLas necesidades naturales mismas \u2013como la alimentaci\u00f3n, el vestido, la calefacci\u00f3n, la vivienda, etc.\u2013 son diferentes seg\u00fan las peculiaridades clim\u00e1ticas y otras caracter\u00edsticas naturales de un pa\u00eds. Por otra parte, la extensi\u00f3n de las necesidades llamadas imprescindibles y el modo de su satisfacci\u00f3n son a su vez producto social y dependen, por lo tanto, en gran parte del estadio cultural de un pa\u00eds, entre otras cosas y esencialmente tambi\u00e9n de las condiciones bajo las cuales y, consiguientemente, las costumbres y aspiraciones vitales con las cuales se ha constituido la clase de los trabajadores libres. Al contrario de lo que ocurre con las dem\u00e1s mercanc\u00edas, la determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo contiene, pues, un elemento hist\u00f3rico y moral. Pero, de todos modos, la amplitud media de los medios de vida necesarios est\u00e1 dada para un pa\u00eds determinado en un per\u00edodo determinado\u00bb (MEW 23, 185; OME 40, 186).<\/p>\n<p>Este importante texto tiene mucho inter\u00e9s por su libertad de todo naturalismo<\/p>\n<p>23. Sobre educaci\u00f3n-ense\u00f1anza:<\/p>\n<p>\u00abPara modificar la naturaleza gen\u00e9ricamente humana de tal modo que consiga habilidad y capacidad de una rama determinada del trabajo, para que se convierta en fuerza de trabajo desarrollada y espec\u00edfica, hace falta una determinada formaci\u00f3n o educaci\u00f3n, lo cual, por su parte, cuesta una suma mayor o menor de equivalentes mercantiles. Los costes de formaci\u00f3n de la fuerza de trabajo son diferentes seg\u00fan el car\u00e1cter m\u00e1s o menos mediado de la fuerza de trabajo. Estos costes de aprendizaje, diminutos para la fuerza de trabajo corriente, entran, pues, en el \u00e1mbito de los valores gastados para la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo.\u00bb (MEW 23, 186; OME 40,187)<\/p>\n<p>La idiotez de Fern\u00e1ndez de Castro, que retira esos costes de la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>23. La noci\u00f3n de l\u00edmite m\u00ednimo del valor de la fuerza de trabajo, apoyada en la de \u00abcalidad normal\u00bb es otra precisi\u00f3n importante para las cuestiones de \u00abnecesidades\u00bb y pauperizaci\u00f3n (MEW 23, 187; OME 40, 188).<\/p>\n<p>24. En ese p\u00e1rrafo, la expresi\u00f3n \u00ab(&#8230;) el portador de la fuerza de trabajo, el ser humano (&#8230;)\u00bb (MEW 23, 187; OME 40, 188).<\/p>\n<p>25. El pan falsificado: OME 40, 189-190, n. 51.<\/p>\n<p>26. M\u00e9todo. Otra vez \u00ab<em>seine Aulfannung des Verh\u00e4ltnisses<\/em>\u00bb [la relaci\u00f3n en su pureza] (MEW 23, 188; OME 40, 191).<\/p>\n<p>27. La grande e importante nota 51 trata como trivial la explotaci\u00f3n del trabajador como consumidor (MEW 23, 188-189; OME 40, 189-190).<\/p>\n<p><b>V. Secci\u00f3n tercera: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo quinto: Proceso de trabajo y proceso de valorizaci\u00f3n. <\/b><\/p>\n<p>1. El uso de los tecnicismos aristot\u00e9lico-escol\u00e1sticos acto y potencia, aunque m\u00e1s superficialmente que el uso del l\u00e9xico de Hegel, puede tener el mismo sentido: comprender el lenguaje filos\u00f3fico como descripci\u00f3n inexacta m\u00e1s o menos fecunda (MEW 23, 192; OME 40, 193).<\/p>\n<p>2. <em>Vorchapters<\/em> y distinci\u00f3n. Una tesis metodol\u00f3gicamente importante:<\/p>\n<p>\u00abNo se altera la naturaleza general de la producci\u00f3n de valores de uso, de bienes, por el hecho de que ocurra para el capitalista o bajo su control. Por eso [<em>daher<\/em>] el proceso de trabajo se tiene que contemplar, por lo pronto, con independencia de cualquier forma social determinada\u00bb (MEW 23, 192; OME 40, 193).<\/p>\n<p>Con independencia de que eso sea verdad o no \u2013que probablemente no lo es\u2013, implica metodol\u00f3gicamente una distinci\u00f3n entre investigaciones. La de Marx presupondr\u00eda o contendr\u00eda como parte la de la producci\u00f3n de valores de uso.<\/p>\n<p>3. Hegel: en MEW 23, 194, n. 2 (OME 40,195), evoca la historia der <em>Vernunft<\/em> [Raz\u00f3n] a prop\u00f3sito del medio de trabajo.<\/p>\n<p>4. La verdadera contraposici\u00f3n de Marx, no la de Poulantzas:<\/p>\n<p>\u00abLos medios de trabajo no son s\u00f3lo la escala con que medir el desarrollo de la <i>fuerza de trabajo<\/i> humana, sino tambi\u00e9n indicadores de las <i>relaciones y condiciones<\/i> [<em>Verh\u00e4ltnisse<\/em>] <i>sociales<\/i> en las cuales se trabaja.\u00bb (MEW 23, 195; OME 40, 196) [Cursiva de MSL]<\/p>\n<p>5. Hay luego un uso muy concreto de \u00ab<em>Produktionsweise<\/em> [modo de producci\u00f3n]\u00bb sobre el que hay que reflexionar:<\/p>\n<p>\u00abComo es natural, la naturaleza general del proceso de trabajo no se altera por el hecho de que el trabajador lo ejecute para el capitalista en vez de para s\u00ed mismo. Pero tampoco el modo determinado de hacer botas o de hilar fibra puede alterarse, por de pronto, por la introducci\u00f3n del capitalista. Este tiempo tiene que tomar, para empezar, la fuerza de trabajo tal como la encuentra en el mercado y, por lo tanto, tambi\u00e9n su trabajo tal como \u00e9ste naci\u00f3 en un per\u00edodo en el cual no hab\u00eda a\u00fan capitalistas. La transformaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n mismo por la subordinaci\u00f3n del trabajo al capital no puede ocurrir sino m\u00e1s tarde, y, por lo tanto, tambi\u00e9n hay que considerarla m\u00e1s tarde\u00bb (MEW 23, 199; OME 40, 200-201).<\/p>\n<p>Parece que \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb sea aqu\u00ed ejercicio de las fuerzas productivas. Y que la subordinaci\u00f3n vaya a cambiarlo. Ergo (cosa ya implicada por otros conceptos) una misma dominaci\u00f3n empieza con un modo de producci\u00f3n y luego culmina en otro que es el suyo propio.<\/p>\n<p>Pero esto tiene su importancia para la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, la del per\u00edodo de transformaci\u00f3n, el progresismo, etc.<\/p>\n<p>6. El burgu\u00e9s es un progresista (MEW 23, 201; OME 40, 202).<\/p>\n<p>7. La expresi\u00f3n \u00ab<em>allgemeiner Wertgesetz<\/em> [ley general del valor]\u00bb aparece por vez primera en MEW 23, 202 (OME 40, 203), en el siguiente contexto casi definitorio: \u00abDe acuerdo con la ley general del valor, 10 libras de hilado, por ejemplo, son un equivalente de 10 libras de algod\u00f3n y 1\/4 de huso, si el valor de 40 libras de hilado es = al valor de 40 libras de algod\u00f3n + el valor de un huso entero, esto es, si se exige el mismo tiempo de trabajo para producir los dos miembros de esa igualdad.\u00bb<\/p>\n<p>En realidad, pues, cuando se habla de valor no se est\u00e1 pensando en las mercanc\u00edas sino en el trabajo gastado. Pues puede ser muy bien que, en un estadio intermedio de las fuerzas productivas, no se cumpla [algod\u00f3n = A; hilado = H; huso = h]<\/p>\n<p>(1) tiempo de trabajo para n A \/ tiempo de trabajo para n.m. A = t.t n H \/ t.t. n. m H<\/p>\n<p>Y ni siquiera tiene por qu\u00e9 cumplirse:<\/p>\n<p>(2) t .t. para n.m A \/ t.t. para n A = m<\/p>\n<p>Por lo tanto, A, H est\u00e1n s\u00f3lo por tiempo de trabajo, lo que hace toda la argumentaci\u00f3n (<i>la argumentaci\u00f3n [ejemplificaci\u00f3n], no la tesis<\/i>) tautol\u00f3gica. Marx dice:<\/p>\n<p>(3) V (40 H) = V(40 A) + V(h) \u2192 V (10H) = V (10A) + V (h\/4)<\/p>\n<p>O sea:<\/p>\n<p>(4) V (40 H) = V(40 A + h) \u2192 V (10H) = V(10 A + h\/4)<\/p>\n<p>Ahora bien:<\/p>\n<p>(5) V(40 H) = V (4 [10 H] )<\/p>\n<p>(6) V (40 A + h) = V (4 [10A + h\/4])<\/p>\n<p>De ah\u00ed, para que se cumpla la ley del valor:<\/p>\n<p>(7) V (4 [10H]) = V(4 [10 A + h\/4]) \u2192 V (10 H) = V (10A + h\/4)<\/p>\n<p>Dado que el valor es el tiempo de trabajo socialmente necesario, T:<\/p>\n<p>(8) T (4 [10H]) = T (4 [10 A + h\/4]) \u2192 T (10 H) = T (10 A + h\/4)<\/p>\n<p>Pero eso s\u00f3lo es verdad si 10 H \/ H = T (10 H) \/ T(H); de donde<\/p>\n<p>(9) T (10H) \/ T(H) = 10<\/p>\n<p>Pero eso puede ser falso, por ejemplo, porque al fabricar m\u00e1s disminuya T.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede ser verdadero el primer miembro de (4) y falso el segundo porque al hilar menos el desgaste de h sea m\u00e1s que proporcionalmente menor.<\/p>\n<p>8. L\u00e9xico: \u00ab<em>Arbeitsmaterial<\/em> [trabajo materializado]\u00bb en vez de \u00ab<em>Arbeitsgegunstand<\/em>\u00bb (MEW 23, 202; OME 40, 203).<\/p>\n<p>9. L\u00e9xico: \u00ab<em>Lebenskraft<\/em> [fuerza vital]\u00bb en vez de \u00ab<em>Arbeitskraft<\/em> [fuerza de trabajo]\u00bb (MEW 23, 204; OME 40, 205).<\/p>\n<p>10. Frente al proceso de formaci\u00f3n de valor, el de producci\u00f3n es \u00ab<em>de[r] eigentliche Arbeitsprozess<\/em> [proceso de trabajo propiamente dicho]\u00bb (MEW 23, 204; OME 40, 206). La cosa tiene inter\u00e9s para econom\u00eda pura. Pues, como Marx no elimina totalmente el proceso de trabajo, no puede estar nunca haciendo \u00abeconom\u00eda pura\u00bb.<\/p>\n<p>11. En el aprovechamiento de la fuerza de trabajo, el capitalista \u00abprocede de acuerdo con las leyes eternas del intercambio de mercanc\u00edas\u00bb (MEW 23, 208; OME 40, 210).<\/p>\n<p>Parece claro que \u00abeternas\u00bb es aqu\u00ed met\u00e1fora redundante, como en el caso (patetizador) de las verdades l\u00f3gicas de Kant.<\/p>\n<p>12. En MEW 23, 209 (OME 40, 211) hay un texto importante para la cuesti\u00f3n del hegelismo. Es una expresi\u00f3n puramente hegeliana, pero que se puede decir de otro modo, y Marx la explica en el lenguaje del sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00abTodo ese decurso, esa conversi\u00f3n de su dinero [el del capitalista] en capital, ocurre en la esfera de la circulaci\u00f3n y no ocurre en ella. Ocurre por la mediaci\u00f3n de la circulaci\u00f3n, porque el proceso est\u00e1 condicionado por la compra de la fuerza de trabajo en el mercado de mercanc\u00edas. No ocurre en la circulaci\u00f3n, pues \u00e9sta inicia s\u00f3lo el proceso de valorizaci\u00f3n, que en realidad se desarrolla en la esfera de la producci\u00f3n.\u00bb (OME 40, 211)<\/p>\n<p>Es verdad que a\u00fan se podr\u00eda decir completamente sin Hegel: la existencia de mercado (circulaci\u00f3n mercantil) es condici\u00f3n necesaria para que X<sub>p<\/sub> forme capital, pero no suficiente; la producci\u00f3n de mercanc\u00eda (= producto para el mercado) es condici\u00f3n necesaria para que X<sub>p<\/sub> forme, capital, pero no es suficiente; las dos juntas son suficientes (No es del todo verdad: realizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: sustituir por \u00abpueda formar\u00bb] ).<\/p>\n<p>Lo que le \u00abfalta\u00bb a la primera es la producci\u00f3n de la mercanc\u00eda. A la segunda, que la producci\u00f3n sea asalariada. Todo es muy ficticio, abstracci\u00f3n inadecuadas.<\/p>\n<p>13. Sobre la formaci\u00f3n de la fuerza de trabajo:<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo que se considera superior, m\u00e1s complicado, respecto del trabajo social medio es exteriorizaci\u00f3n de una fuerza de trabajo en la que entran costes de formaci\u00f3n m\u00e1s elevados, cuya producci\u00f3n cuesta m\u00e1s tiempo de trabajo y que, por lo tanto, tiene un valor superior al de la fuerza de trabajo simple. Siendo el valor de esta fuerza m\u00e1s elevado, se manifiesta consiguientemente, en trabajo tambi\u00e9n superior, y se objetiva, por lo tanto, en los mismos tiempos, en valores relativamente superiores\u00bb (MEW 23, 211-212; OME 40, 214).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n importante la nota 18 [OME 40, 214-215], que muestra que Marx conoce fluctuaciones muy importantes y las reduce \u2013para no tener que hacer intervenir aqu\u00ed la demanda\u2013 a arbitrariedad tradicional de la distinci\u00f3n entre superior y simple.<\/p>\n<p><b>VI. Cap\u00edtulo sexto: Capital constante y capital variable.<\/b><\/p>\n<p>1. El desarrollo acerca de la proporcionalidad entre valor conservado y valor a\u00f1adido (que es proporcionalidad entre los dos aspectos del trabajo) es una muestra \u00f3ptima de la potencia resolutoria de los conceptos de Marx. Sin embargo, es imposible evitar la sensaci\u00f3n de escolasticismo (MEW 23, 216-217; OME 40, 219-220).<\/p>\n<p>2. \u00a1C\u00f3mo habr\u00eda podido escribir! \u00a1L\u00e1stima que tuviera que dedicarse a esta historia de la econom\u00eda!:<\/p>\n<p>\u00abTodo ser humano muere 24 horas al d\u00eda. Pero a ninguno se le ve cu\u00e1ntos d\u00edas exactamente ha muerto ya\u00bb (MEW 23, 218; OME 40, 221).<\/p>\n<p>3. Sobre el tiempo que ha pasado: pone el agua entre las cosas que, por estar naturalmente dadas, sirven como formadoras de valor de uso sin serlo de valor de cambio (MEW 23, 218; OME 40, 222).<\/p>\n<p>Seguramente habr\u00eda atribuido el trabajo en conducciones, cloacas, etc. al edificio, no al agua. Lo que es buena convenci\u00f3n (marxiana) para el agua objeto de trabajo, pero no para el agua medio de trabajo (refrigeraci\u00f3n, etc).<\/p>\n<p>4. L\u00e9xico: la fuerza de trabajo es el \u00ab<em>subjektive Faktor des Arbeitsprozess<\/em>\u00bb [el factor subjetivo del proceso de trabajo]; medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo son \u00ab<em>Produktbildner<\/em>\u00bb (MEW 23, 223 ambos; OME 40, 226, 227).<\/p>\n<p>Por suerte, era un l\u00e9xico flexible, poco te\u00f3rico.<\/p>\n<p><b>VII. Cap\u00edtulo s\u00e9ptimo: La cuota de la plusval\u00eda. <\/b><\/p>\n<p>1. Noci\u00f3n antigua de variable, como el Engels del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) la fuerza de trabajo en acto, trabajo vivo en vez de trabajo muerto, <i>una magnitud fluyente <\/i>en vez de una magnitud en reposo, una variable en vez de una constante\u00bb (MEW 23, 228; OME 40, 233).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino es \u00ab<em>eine flie\u03b2ende Gr\u00f6\u03b2e<\/em>\u00bb. Lo que tendr\u00eda que decir es: una entidad fluyente, adecuada para ser estudiada mediante el uso de una variable. De todos modos, no es la corriente confusi\u00f3n vulgar (y de Engels) del n\u00famero con lo que mide.<\/p>\n<p>Al exponer la cuesti\u00f3n, no dejar de decir que todo es sem\u00e1ntica, para no ser yo mismo acr\u00edtico, dogm\u00e1tico.<\/p>\n<p>2. Un texto muy interesante para estimar el fruto de la ense\u00f1anza de Hegel y de la cr\u00edtica de Hegel por Marx:<\/p>\n<p>\u00abDesde el punto de vista de la producci\u00f3n capitalista, todo ese decurso es automovimiento del valor vertido en fuerza de trabajo, valor inicialmente constante. A ese valor se imputa el proceso y su resultado \u00ab (MEW 23, 228; OME 40, 233-234).<\/p>\n<p>El proceso es el de valorizaci\u00f3n, y su resultado es la plusval\u00eda, m\u00e1s la reproducci\u00f3n del capital variable.<\/p>\n<p>De Hegel viene el ser \u00abautomovimiento\u00bb de seres no individuales vivos. De la cr\u00edtica de Hegel, el saber que hay que buscar el sujeto de verdad. Pero sin Hegel no se llegar\u00eda a ver que desde el punto de vista del capitalismo hay automovimiento del valor. Hegel ha descubierto para Marx situaciones describibles como protagonizadas por el predicado, en vez de por el sujeto. Un cr\u00edtico elemental de Hegel se limitar\u00eda a criticar y corregir la transposici\u00f3n. El Marx \u00abgran dial\u00e9ctico\u00bb ve ya que hay contextos de predicado hipostatizado \u00abrealmente\u00bb (= funcionalmente).<\/p>\n<p>[Nota manuscrita posterior: \u00abEs la salvaci\u00f3n hegeliana de la apariencia\u00bb].<\/p>\n<p>2\u2019. La argumentaci\u00f3n de K I, VII, OME 40, 233-234, sobre que p, la plusval\u00eda, aunque parece una constante \u2013puesto que se expresa por un n\u00famero\u2013, es una variable, \u00abuna magnitud fluyente\u00bb, es muy caracter\u00edstica de lo m\u00e1s esencial de la visi\u00f3n de Marx. Esa visi\u00f3n introduce en la comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n de \u00ablo econ\u00f3mico\u00bb cosas que no son \u00abeconom\u00eda pura\u00bb, de la que, por lo dem\u00e1s, Marx ten\u00eda buena consciencia. La cosa es, en este caso, la primac\u00eda del trabajo, o de la fuerza de trabajo (mejor dicho), que es capaz de reproducir mediadamente. La ra\u00edz de ese hecho es biol\u00f3gica e hist\u00f3rica. En todo caso, no tendr\u00eda por qu\u00e9 interesar a la \u00abeconom\u00eda pura\u00bb. La tarea de Marx era irresoluble: consist\u00eda en resolver en \u00abeconom\u00eda pura\u00bb problemas no econ\u00f3micos puros. Es clara la naturaleza dial\u00e9ctico-hegeliana de ese fracaso.<\/p>\n<p>Pero hay que decir que esa es una decepci\u00f3n parcial. Como lo muestra la persistencia del r\u00f3tulo \u00abCr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, hab\u00eda en Marx inicialmente una consciencia de que lo suyo no era la \u00abeconom\u00eda pura\u00bb. Todav\u00eda en los <i>Grundrisse<\/i> se contrapone \u00abeconomistas\u00bb a \u00absocialistas\u00bb (poni\u00e9ndose Marx por encima de unos y otros). Luego, conquistado por la ciencia \u00abpura\u00bb, parece haber ido perdiendo consciencia de que su Wissenschaft era irresoluble en ella.<\/p>\n<p>De todos modos, para apreciar esa evoluci\u00f3n, hay que valorar el resultado del desplazamiento hacia lo formalizable.<\/p>\n<p>3. El trasfondo natural aparece en una nota a las 2\u00aa edici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2018La fuerza de trabajo &lt;&#8230;&gt; es ante todo materia natural mutada en organismo humano\u2019 (OME 40, 234, n).<\/p>\n<p>4. Hay divisi\u00f3n social del trabajo siempre que uno no produce directamente todos sus medios de vida:<\/p>\n<p>\u00abComo [el trabajador] produce en una situaci\u00f3n basada en divisi\u00f3n social del trabajo, no produce sus medios de vida directamente, sino en la forma de una determinada mercanc\u00eda\u2026\u00bb (MEW 23, 230; OME 40, 235).<\/p>\n<p>Lo \u00faltimo no estropea, porque Marx dice en este mismo libro que divisi\u00f3n social del trabajo no implica mercanc\u00eda. (Tambi\u00e9n puede ir con puesta del producto total en com\u00fan).<\/p>\n<p>5. L\u00e9xico: \u00ab<em>\u00f6konomische Gesellschaftsformation<\/em>\u00bb [formaciones econ\u00f3micas de la sociedad] con la misma extensi\u00f3n que el \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb de Poulantzas (de los althusserianos):<\/p>\n<p>\u00abLa forma en que se arrebata esa plusval\u00eda al productor inmediato, al trabajador, es lo \u00fanico que distingue las formaciones econ\u00f3micas de la sociedad, por ejemplo, la sociedad de la esclavitud de la sociedad del trabajo asalariado\u00bb (MEW 23, 231; OME 40, 236).<\/p>\n<p>Probablemente habr\u00eda que tomar al pie de la letra las expresiones para entenderlas. \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 es manera de producir, y \u2018<em>\u00f6konomische Gesellschatfsformation<\/em>\u2019 quiz\u00e1s no excluye varios modos de producir, con la misma forma de arrebatar la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>6. M\u00e9todo y l\u00e9xico: la nota 29, MEW 23, 231. Sobre la multivocidad de t\u00e9rminos t\u00e9cnicos:<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora hemos utilizado en esta obra el t\u00e9rmino \u00abtiempo de trabajo necesario\u00bb para expresar el tiempo de trabajo que es necesario socialmente para la producci\u00f3n de una mercanc\u00eda cualquiera. A partir de ahora lo usamos tambi\u00e9n para indicar el tiempo de trabajo necesario para la producci\u00f3n de la mercanc\u00eda espec\u00edfica fuerza de trabajo. El uso de unos mismos <i>termini technici<\/i> en sentidos distintos es <em>misslich<\/em>, pero no se puede evitar del todo en ninguna ciencia. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en las partes inferiores y superiores de la matem\u00e1tica\u00bb (MEW 23, 231, n.29; OME 40, 236 sobre la multivocidad de t\u00e9rminos t\u00e9cnicos).<\/p>\n<p>En pocos sitios como \u00e9ste estar\u00e1 tan de manifiesto su mala filosof\u00eda de la ciencia y su desinformaci\u00f3n. Ver situaci\u00f3n de la matem\u00e1tica en 1867. En este paso Marx parece creer que la matem\u00e1tica superior es la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb (c\u00e1lculo infinitesimal).<\/p>\n<p>7. La equiparaci\u00f3n de la hora de trabajo socialmente necesaria para producir alimentos, medios de vida, con la hora de trabajo necesaria para producir cosas de otro g\u00e9nero implica que \u00abtrabajo socialmente necesario\u00bb sea un concepto m\u00e1s gen\u00e9rico de lo que parece: trabajo socialmente necesario para producir tal valor <i>de cambio,<\/i> no de uso. (A prop\u00f3sito de MEW 23, 230; OME 40, 235).<\/p>\n<p>8. La nota 34 es muy importante para la cuesti\u00f3n del \u00abprogreso\u00bb y del crecimiento econ\u00f3mico. Marx cita de modo manifiestamente condenatorio a Arthur Young (introduce el texto ingl\u00e9s, como quien piensa que la cita es tan horrible que no se la van a creer). Ahora bien, lo que Young dice es que \u00ab<em>the mere purpose of breeding men is a most useless purpose<\/em>\u00bb [\u00bfQu\u00e9 fin tendr\u00eda, salvo el mero fin de criar hombres, que es en s\u00ed una finalidad de lo m\u00e1s in\u00fatil?] comparado con la rentabilidad alta (mucho plusproducto) del capital. Recordar que, en cambio, era visible la simpat\u00eda de Marx por la distinci\u00f3n aristot\u00e9lica entre econ\u00f3mica y cremat\u00edstica (MEW 23, 244; OME 40, 249).<\/p>\n<p>9. Para explicar el equ\u00edvoco sobre trabajo productivo <i>en el capitalismo,<\/i> confundido con doctrina de Marx, ver el concepto de \u00abriqueza capitalista\u00bb:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] como la finalidad determinante de la producci\u00f3n capitalista es la producci\u00f3n de plusval\u00eda, lo que mide el grado de la riqueza no es la magnitud absoluta de producto [MSL: como seria natural\u00bb], sino la magnitud relativa de plusproducto\u00bb (OME 40, 249).<\/p>\n<p><b>VIII. Cap\u00edtulo octavo: La jornada de trabajo.<\/b><\/p>\n<p>1. De acuerdo con su nota metodol\u00f3gica sobre los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos usa el l\u00e9xico laxamente: <em>\u00dcberarbeit<\/em>, <em>Mehrarbeit<\/em>,&#8230; Este l\u00e9xico le viene a menudo de los informes de los inspectores fabriles ingleses (MEW 23, 246; OME 40, 252).<\/p>\n<p>2. La jornada de trabajo no es una magnitud fija, sino fluida, para decir que es una variable (MEW 23, 246; OME 40, 252). El uso de variable parece bueno \u2013y antes tambi\u00e9n\u2013 porque se refiere a la cosa, no al n\u00famero.<\/p>\n<p>3. En la determinaci\u00f3n de la jornada de trabajo \u2013que es determinaci\u00f3n tambi\u00e9n del valor de la fuerza de trabajo\u2013, el estado cultural (MEW 23, 246; OME 40, 253).<\/p>\n<p>4. La determinaci\u00f3n del valor de un d\u00eda de fuerza de trabajo sobre la base de la media de vida es un fundamento del seguro de vejez bajo ley del valor (MEW 23, 248; OME 40, 254).<\/p>\n<p>6. Texto principal hasta este lugar de K I sobre la abundancia y la expansi\u00f3n de las necesidades:<\/p>\n<p>\u00abEl capital no ha inventado el plustrabajo [&#8230;] De todos modos, est\u00e1 claro que cuando lo que predomina en una formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad no es el valor de cambio, sino el valor de uso del producto [MSL: y as\u00ed ocurre en la sociedad comunista de Marx], el plustrabajo queda delimitado por un c\u00edrculo de necesidades m\u00e1s estrecho o m\u00e1s ancho, pero sin que nazca, en todo caso, del car\u00e1cter mismo de la producci\u00f3n ninguna necesidad ilimitada de plustrabajo.\u00bb (MEW 23, 250; OME 40, 256).<\/p>\n<p>La tesis implica que donde hay econom\u00eda mercantil tiene que haber plustrabajo. Vale igual para comunismo. La diferencia es que en comunismo es sin competici\u00f3n con mediaci\u00f3n de la comunidad en vez de mercado.<\/p>\n<p>Si se admite que puede haber predominio del valor de uso a pesar de que la producci\u00f3n no sea s\u00f3lo para el autoconsumo, entonces socialismo-comunismo queda fuera.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante de esa formulaci\u00f3n es el t\u00e9rmino \u00abilimitada\u00bb, que sugiere la idea de que la constante e ilimitada creaci\u00f3n de todo tipo de necesidades \u2013incluso \u00aba pu\u00f1o\u00bb, como en otro lugar dice Marx\u2013 no es una consecuencia inevitable del progreso de la producci\u00f3n en s\u00ed misma, sino s\u00f3lo de su explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Es un paso de mayor inter\u00e9s para la cuesti\u00f3n de la sumisi\u00f3n supuesta de Marx a la ideolog\u00eda de la producci\u00f3n burguesa. Pues en el comunismo impera el valor de uso.<\/p>\n<p>El punto malo de Marx \u2013su \u00abprogresismo\u00bb\u2013 no deriva de la econom\u00eda burguesa, sino del esquema dial\u00e9ctico-contradictorio hegeliano que hace necesario lo ocurrido. Por eso la parece necesario el capitalismo (a veces, no siempre).<\/p>\n<p>Marx es, como Kant o Freud, iniciador de un camino: est\u00e1 confuso a menudo, perplejo e indeciso sin saberlo.<\/p>\n<p>7. Y cosa emparentada sobre estimaci\u00f3n del progreso:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) en cuanto pueblos cuya producci\u00f3n se mueve todav\u00eda en las inferiores formas de trabajo esclavo, el trabajo servil, etc., se ven arrastrados a un mercado mundial dominado por el modo de producci\u00f3n capitalista, mercado por el cual la venta de los productos de esos pueblos en el extranjero se convierte en inter\u00e9s predominante, el horror civilizado del sobretrabajo se inserta en el horror b\u00e1rbaro de la esclavitud, la servidumbre, etc\u00bb (MEW 23, 250; OME 40, 256-257) [Marx contra la noria]<\/p>\n<p>8. \u00abLa misma codicia ciega que en un caso agota las tierras hab\u00eda afectado en el otro las ra\u00edces de la fuerza vital de la naci\u00f3n. Las epidemias peri\u00f3dicas hablaban tan claramente en Inglaterra como la disminuci\u00f3n de la estatura de los soldados en Alemania y en Francia\u00bb (OME 40, 260).<\/p>\n<p>Es a prop\u00f3sito de la limitaci\u00f3n de la jornada de trabajo por los <em>factory-acts<\/em>.<\/p>\n<p>9. Ver en cuaderno verde nota sobre la anotaci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>. Fecha 12.5.1974.<\/p>\n<p>10. <em>Produktionsweise<\/em> en sentido te\u00f3rico, sistem\u00e1ticamente \u00abinocente\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abNinguna rama industrial de Inglaterra [&#8230;] ha considerado un modo de producci\u00f3n tan arcaico [&#8230;] como la panader\u00eda\u00bb (MEW 23, 263; OME 40, 269).<\/p>\n<p>11. Sobre progreso:<\/p>\n<p>\u00abCruz\u00bb: \u00abLa falsificaci\u00f3n del pan y la formaci\u00f3n de una clase de panaderos que vende el pan por debajo de su precio completo se han desarrollado en Inglaterra desde principios del siglo XVIII, en cuanto que entr\u00f3 en decadencia el car\u00e1cter gremial del oficio y detr\u00e1s del nominal maestro panadero apareci\u00f3 el capitalista en figura de molinero o vendedor de harina. Con ello quedaban puestos los cimientos de la producci\u00f3n capitalista, de la prolongaci\u00f3n desmedida de la jornada de trabajo y del trabajo nocturno, aunque este \u00faltimo no se asent\u00f3 seriamente, ni siquiera en Londres, hasta 1824\u00bb (MEW 23, 266; OME 40, 272).<\/p>\n<p>\u00abCruz de la cruz\u00bb: \u00abEn una breve par\u00e1bola Carlyle, reduce el \u00fanico acontecimiento grandioso de la historia contempor\u00e1nea \u2013la guerra civil norteamericana\u2013 al hecho de que el Pedro del norte quiere aplastar con toda su fuerza el cr\u00e1neo al Pablo del sur porque el Pedro del norte \u201calquila\u201d a su trabajador \u201cpor d\u00edas\u201d y el Pablo del sur \u201calquila\u201d al suyo \u201cde por vida\u201d[&#8230;] As\u00ed estalla la burbuja de espuma de la simpat\u00eda tory por los asalariados urbanos, \u00a1no por lo rurales, ni por pienso!. Y el meollo que hab\u00eda dentro se llama esclavitud\u00bb (MEW 23, 270; OME 40, 277, n. 90).<\/p>\n<p>12. El concepto de \u00abeconomizar cortes despilfarrando la fuerza de trabajo\u00bb (OME 40, 276 n). 1\u00aa) Un \u00abdespilfarro\u00bb no en sentido econ\u00f3mico-capitalista; 2\u00aa) Es el esquema ecologista.<\/p>\n<p>13. La nota 98 est\u00e1 destinada a documentar la ignorancia de los ni\u00f1os obreros (MEW 23, 274; OME 40, 280-281).<\/p>\n<p>14. En un comentario a unas declaraciones de un fabricante recogidas en el 4\u00ba informe de la comisi\u00f3n infantil, hay una clara proyecci\u00f3n de los \u00abcostes sociales\u00bb en primer t\u00e9rmino:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] el uso de los hornos de fundici\u00f3n causar\u00eda en nuestro caso una p\u00e9rdida adicional. Si se mantienen en funcionamiento, se desperdicia material combustible\u00bb (en vez de desperdiciar el material vivo de los trabajadores, como ahora), \u00aby si no se mantienen en funcionamiento se pierde tiempo en volver a encender el fuego y conseguir el grado de temperatura necesario\u00bb (mientras que la p\u00e9rdida de sue\u00f1o incluso de ni\u00f1os de ocho a\u00f1os es ganancia de tiempo de trabajo para la familia Sanderson), \u00aby los mismos hornos sufrir\u00e1n por el cambio en temperatura\u00bb (Cosa que no les pasa por el cambio de trabajo diurno y trabajo nocturno)\u00bb (MEW 23, 278; OME 40, 285).<\/p>\n<p>Lo de \u00abcostes sociales\u00bb es para Marx inter\u00e9s de clase. A base de \u00abcostes sociales\u00bb desde el punto de vista de clase, habr\u00eda que ver cu\u00e1l es m\u00e1s grave, si el perjuicio infligido a los obreros o la menor producci\u00f3n. Coste social s\u00f3lo es categor\u00eda decente si hay abolici\u00f3n de clases y <i>de divisi\u00f3n fija de trabajo<\/i>.<\/p>\n<p>15. Apela a Hegel en forma\/ funci\u00f3n antieconomicista. Hasta tal punto tiene a Hegel presente, hasta para las bromas, como cuando, a prop\u00f3sito de la imposibilidad de los ni\u00f1os trabajadores de estudiar durante el d\u00eda, cita:<\/p>\n<p>\u00abEn nuestro tiempo tan reflexivo y raciocinante no habr\u00e1 llegado muy lejos el que no sea capaz de indicar una buena raz\u00f3n para cualquier cosa, incluso para lo m\u00e1s alto y pecaminoso. Todo lo que se estropea en el mundo es estropeado por sus buenas razones\u00bb (Hegel citado en MEW 23, 278, n.102; OME 40, 284).<\/p>\n<p>15. Sarcasmo sobre el \u00ab<em>Fortschritts<\/em> [progreso]\u00bb 1865\u00bb, por jornada de trabajo (MEW 23, 279; OME 40, 286).<\/p>\n<p>16. En la diatriba contra el capitalismo por usurpar el tiempo no dej\u00e1ndolo para funciones no-productivas, implica que los comidas humanas no son medio de producci\u00f3n: [el capital]<\/p>\n<p>\u00abara\u00f1a ro\u00f1osamente el tiempo de comer y, si puede, lo incorpora al proceso de producci\u00f3n mismo, de modo que las comidas se la administren al trabajador como mero medio de producci\u00f3n, como el carb\u00f3n a la caldera de vapor y sebo de aceite a la maquinaria\u00bb (MEW 23, 280; OME 40, 287).<\/p>\n<p><i>Tiempos modernos<\/i> de Chaplin.<\/p>\n<p>17. La disputa con Macaulay es literalmente la disputa con los progres a lo De Miguel que hay que hacer hoy. Cfr. MEW 23, 289, n.120 (OME 40, 295). Cfr. Historia.<\/p>\n<p>18. Papel importante del protestantismo en la g\u00e9nesis del capital. (MEW 23, 292, n.124; OME 40, 298).<\/p>\n<p>19. En la cuesti\u00f3n de la jornada de trabajo hay un mecanismo posible puramente econ\u00f3mico (el coste de reposici\u00f3n de la fuerza de trabajo que se sobredesgasta). Frente a \u00e9l, <i>el apr\u00e8s moi le d\u00e9luge <\/i>[despu\u00e9s de m\u00ed, el diluvio] capitalista. De aqu\u00ed lucha de clases, que es el motor a la vez no economicista y no idealista. Pero subyace la posibilidad de que el mecanismo econ\u00f3mico determine conductas, ya en sentido despilfarrador ya en sentido \u00abahorrador\u00bb de la fuerza de trabajo (MEW 23, 281 ss; OME 40, 285 ss).<\/p>\n<p>20. Las palabras \u00ab<em>Fortschritt<\/em>\u00bb y \u00ab<em>R\u00fcckschritt<\/em>\u00bb entrecomilladas en la frase:<\/p>\n<p>\u00abLos fabricantes permitieron ese \u201cprogreso\u201d, pero no sin un \u201cregreso\u201d compensador\u00bb [se trata de la ley inglesa de 1844] (MEW 23, 299; OME 40, 305).<\/p>\n<p>Las comillas a \u00abregreso\u00bb hacen pensar que no est\u00e1 entrecomillado \u00abprogreso\u00bb porque no sea \u00abprogreso aut\u00e9ntico\u00bb sino por rechazo del par.<\/p>\n<p>21. La extensi\u00f3n de toda esta historia de la jornada de trabajo dice mucho:<\/p>\n<p>Para la \u00abteor\u00eda\u00bb es innecesaria, particularmente en sus detalles. Lo que documenta no es el funcionamiento de una estructura sin lucha de clases, sino la lucha de clases, esto es, que la econom\u00eda pol\u00edtica \u2013la cual habla de estructuras as\u00ed\u2013 es apolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por otra parte, muestra lo relativamente poco compuesto incluso de Kap<i> I.<\/i><\/p>\n<p>[NE: subrayado por MSL una vez Kap y tres veces I].<i> <\/i><\/p>\n<p>21\u2019. La extensi\u00f3n del tratamiento de la jornada de trabajo dice dos cosas interesantes: por un lado, es del todo innecesaria para la \u00abteor\u00eda\u00bb. Por otro, muestra lo relativamente poco compuesto incluso del libro I. Y recordar lo casual de la causa.<\/p>\n<p>22. En MEW 23, 307 (OME 40, 313) se rie de los \u00ab<em>courtes s\u00e9ances<\/em> [sesiones cortas]\u00bb de Fourier que en escritos juveniles hab\u00eda calcado.<\/p>\n<p>23. La nota 175, que registra la mejor\u00eda de la salud obrera posibilitada por la legislaci\u00f3n fabril, se tiene que tener en cuenta para estimar la tesis de la <em>Verelendung<\/em> (empobrecimiento) (MEW 23, 310; OME 40,316-317).<\/p>\n<p>24. Una tesis importante por la concepci\u00f3n el cambio de los capitalistas y por la comprensi\u00f3n del mecanismo de alianza con el proletariado:<\/p>\n<p>\u00abSe comprende sin dificultad que, una vez que los magnates de las f\u00e1bricas se hubieron sometido a lo inevitable y reconciliado con ello, <i>la capacidad de resistencia del capital se debilit\u00f3<\/i> gradualmente, mientras al mismo tiempo que <i>aumentaba la capacidad de ataque de la clase obrera con el n\u00famero de sus aliados en las capas sociales no interesadas directamente por la cuesti\u00f3n.<\/i>\u00bb (MEW 23, 313; OME 40, 319) [Las cursivas son de MSL]<\/p>\n<p>25. Una exposici\u00f3n que prueba que en el m\u00e9todo dial\u00e9ctico (en mi sentido) de Marx las cadenas causales no son un\u00edvocas (mismas causas pueden tener efectos distintos y hasta contrapuestos):<\/p>\n<p>\u00abEl alterado modo de producci\u00f3n material y las relaciones sociales de los productores, alterados de modo correspondiente a aqu\u00e9l, crean primero el abuso desmedido y suscitan luego, al contrario, el control social que limita, regula y homogeniza legalmente la jornada de trabajo&#8230;\u00bb (MEW 23, 315-316; OME 40, 321-322).<\/p>\n<p>26. Muestra de la escasa tecnificaci\u00f3n del l\u00e9xico:<\/p>\n<p>\u00abLa historia de la regulaci\u00f3n de la jornada de trabajo, en algunos modos de producci\u00f3n, y, en otros, la lucha, que a\u00fan continua, por esa regulaci\u00f3n&#8230;\u00bb (MEW 23, 316; OME 40, 322).<\/p>\n<p>Ejemplo de los primeros ser\u00eda la hilatura de algod\u00f3n; de los segundos la miner\u00eda. Ambos son, sin embargo, capitalistas. \u00abModo de producci\u00f3n\u00bb significa aqu\u00ed la concreci\u00f3n m\u00e1s precisa y particular.<\/p>\n<p>27. En la nota 191 cita con elogio la tesis oweniana de la combinaci\u00f3n del trabajo productivo con la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os (MEW 23, 317; OME 40, 323).<\/p>\n<p>28. Progresismo ingenuo yanqui (MEW 23, 318; OME 40, 324).<\/p>\n<p>29. Radicalismo del sindicalismo, por as\u00ed decirlo (MEW 23, 320; OME 40, 325).<\/p>\n<p><b>IX Cap\u00edtulo noveno: Cuota y masa de la plusval\u00eda.<\/b><\/p>\n<p>1. La mala dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>La ley del salto de la cantidad a la cualidad, con el ejemplo \u2013nota 205\u00aa\u2013 de los hidrocarburos. Adem\u00e1s de su insostenibilidad (pues no es una acumulaci\u00f3n de una serie lo que produce la otra, sino que su \u00aba\u00f1adido de m\u00e1s C y H\u00bb no es un \u00aba\u00f1adido\u00bb cualquiera, sino que es <i>ya<\/i> el cambio de estructura, por lo que el ejemplo es una petici\u00f3n de principio, posible s\u00f3lo por un aislamiento abstracto de estructura y estructurado), la nota denuncia la sabihonder\u00eda de la indocta ignorancia:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed, como en la ciencia de la naturaleza, se confirma la verdad de la ley, descubierta por Hegel en su <i>L\u00f3gica<\/i>, de que alteraciones meramente cuantitativas mutan, en cierto punto, en diferencias cualitativas\u00bb.<\/p>\n<p>Nota: \u00abNo otra es la ley en que se basa la teor\u00eda molecular aplicada en la qu\u00edmica moderna y desarrollada cient\u00edficamente por vez primera por Laurent y Gerhardt\u00bb (MEW 23, 327; OME 40, 333).<\/p>\n<p>No se trata de falta de honradez en la frivolidad de la cita, sino de falta de idea de la ciencia moderna.<\/p>\n<p>2. \u2018<em>Produktionsweise<\/em> [Modo de producci\u00f3n]\u2019 en el sentido m\u00e1s concreto (MEW 23, 328; OME 40, 334).<\/p>\n<p>3. Otro ejemplo de la lamentable filosof\u00eda ingenua del conocimiento:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 hacen falta muchos eslabones para entender que 0\/0 puede representar una magnitud real\u00bb (MEW 23, 325; OME 40, 331).<\/p>\n<p>4. Versi\u00f3n material u objetiva de la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n (cr\u00edtica a Hegel, juvenil) de la transposici\u00f3n rec\u00edproca de sujeto y objeto:<\/p>\n<p>\u00abYa no es el trabajador el que aplica los medios de producci\u00f3n, sino los medios de producci\u00f3n los que utilizan al trabajador\u00bb (MEW 23, 329; OME 40, 335).<\/p>\n<p><b>X. Secci\u00f3n cuarta: La producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa.<\/b><\/p>\n<p><b>Cap\u00edtulo d\u00e9cimo: Concepto de la plusval\u00eda relativa.<\/b><\/p>\n<p>1. La abstracci\u00f3n b\u00e1sica comporta un modelo \u00abpuro\u00bb (a veces dice \u00abesencial\u00bb). Ejemplos excelentes: \u00abPese al importante papel que desempe\u00f1a este m\u00e9todo [MSL: el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor] en el movimiento real del salario del trabajo, queda excluido de aqu\u00ed <i>por el presupuesto<\/i> de que las mercanc\u00edas \u2013tambi\u00e9n la fuerza de trabajo, por lo tanto\u2013 se compran y se venden por su valor completo\u00bb (MEW 23, 333; OME 40, 339) [Cursiva MSL].<\/p>\n<p>En su autoconsciencia metodol\u00f3gica, el modelo abstracto es la esencia:<\/p>\n<p>\u00abLas tendencias generales y necesarias del capital se tienen que distinguir de sus formas de manifestaci\u00f3n\u00bb (MEW 23, 335; OME 40, 341).<\/p>\n<p>Por cierto que ahora caigo en lo siguiente: pese a todo su antiepistemologismo o antikantismo, el mundo filos\u00f3fico hegeliano est\u00e1 infectado de gnoseologismo hasta el punto de contraponer a esencia no existencia, sino apariencia. Claro que tienen que ver, pero de todos modos no son lo mismo. Item m\u00e1s, hace falta la incre\u00edble deformaci\u00f3n de los textos por Althusser para hacer de Marx un antiesencialista.<\/p>\n<p>2. Un uso limpiamente no hegeliano, donde no se \u00abreproduce\u00bb individuos diferentes, sino s\u00f3lo realmente el mismo, y que confirma mis interpretaciones de p\u00e1rrafos atr\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 el tiempo necesario para la<i> producci\u00f3n<\/i> de la fuerza de trabajo, pues la <i>reproducci\u00f3n<\/i> de su valor&#8230;\u00bb (MEW 23, 333; OME 40, 339).<\/p>\n<p>Desgraciadamente no mantiene el uso con consecuencia: \u00abreproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo\u00bb (MEW 23, 334; OME 40, 340), en el sentido de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. L\u00e9xico, cosas de inter\u00e9s:<\/p>\n<p><em>Produktivhaft der Arbeit<\/em> = productividad (MEW 23, 333, passim; OME 40, 339), pero sin tener en cuenta los medios de trabajo. De modo que ni siquiera un t\u00e9rmino tan importante est\u00e1 tecnificado de verdad.<\/p>\n<p><em>Produktionsweise<\/em> se cambia a cada cambio de la productividad del trabajo con independencia de los medios de producci\u00f3n. El t\u00e9rmino est\u00e1, pues, usado literalmente, con una total concreci\u00f3n. Y como \u00e9l mismo lo usa otras veces para \u00abmodo de producci\u00f3n capitalista\u00bb, etc., es evidente que no est\u00e1 tecnificado plenamente, porque se usa en varios planos o niveles de abstracci\u00f3n. Aqu\u00ed MEW 23, 333, 336, donde el modo de producci\u00f3n cambia con el cambio que abarata el producto unitario.<\/p>\n<p>4. En relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n l\u00e9xica de los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos y en relaci\u00f3n con el mismo \u00ab<em>Produktionsweise<\/em>\u00bb, dos pasos de importancia doctrinal:<\/p>\n<p>\u00abEl capital tiene que subvertir las condiciones t\u00e9cnicas y sociales del proceso de producci\u00f3n, o sea, el modo de producci\u00f3n mismo, para aumentar la fuerza productiva del trabajo y observar as\u00ed la parte de la jornada de trabajo necesaria para la reproducci\u00f3n de ese valor\u00bb (MEW 23, 334; OME 40, 340).<\/p>\n<p>Lo segundo, pues, implica lo 1\u00ba. Pero lo segundo se da diariamente, sin cambio del capitalismo a otra cosa. Luego el capitalismo tiene varios modos de producci\u00f3n <i>todos capitalistas <\/i> (Cfr. El aut\u00e9ntico ejemplo de la panader\u00eda).<\/p>\n<p>El capital no puede, por lo tanto, limitarse a dominar, si quiere aumentar la productividad del trabajo:<\/p>\n<p>\u00aby no puede duplicarse sin alteraci\u00f3n de sus medios de trabajo, o de su m\u00e9todo de trabajo, o de unos y otros al mismo tiempo. Tiene que ocurrir, por lo tanto, una revoluci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n de su trabajo, esto es, de su modo de producci\u00f3n y, por lo tanto, del proceso de trabajo mismo\u00ab (MEW 23, 333; OME 40, 339).<\/p>\n<p>As\u00ed que: 1) alteraci\u00f3n de trabajo v(o) alteraci\u00f3n m\u00e9todo de trabajo \u2283 [incluye] 2) Revoluci\u00f3n condiciones de producci\u00f3n \u2283 3) Revoluci\u00f3n modo de producci\u00f3n \u2283 4) Revoluci\u00f3n del proceso de trabajo.<\/p>\n<p>5. \u2018<em>Produktionsweise<\/em>\u2019 en el sentido, etimol\u00f3gico material (MEW 23, 337, 341), incluso, como sin\u00f3nimo, \u2018<em>Arbeitsweise<\/em> [modo de trabajo]\u2019 (MEW 23, 343). En cambio, usa la expresi\u00f3n \u2018<em>kapitalistische Produktion<\/em>\u2019 (MEW 23, 340; OME 40, 346).<\/p>\n<p><b>XI. Cap\u00edtulo d\u00e9cimo primero: Cooperaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>1. Unos cuantos rasgos \u00abconstituye hist\u00f3rico y conceptualmente el punto de partida de la producci\u00f3n capitalista\u00bb (MEW 23, 341; OME 40, 347).<\/p>\n<p>Nada de l\u00edo hegeliano.<\/p>\n<p>2. Ingenuidad esencialista de la metodolog\u00eda.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil penumbra entre la ingenuidad metaf\u00edsica esencialista y la acertada pr\u00e1ctica metodol\u00f3gica con la convencionalidad de las definiciones, que siempre son <i>intelectualmente<\/i> [ilegible]:<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] est\u00e1 claro que la jornada total de trabajo de un n\u00famero grande de trabajadores ocupados simult\u00e1neamente, dividida por el n\u00famero de trabajadores, es en s\u00ed (an und f\u00fcr sich) un d\u00eda de trabajo social medio\u00bb (MEW 23, 342; OME 40, 348).<\/p>\n<p>3. La cuesti\u00f3n de l\u00f3gica e historia tiene aqu\u00ed un matiz: no se trata de l\u00f3gica, sino de procedimiento del autor.<\/p>\n<p>\u00abLa marca del an\u00e1lisis impone esa desmembraci\u00f3n del objeto, la cual, por otra parte, corresponde al esp\u00edritu de la producci\u00f3n capitalista\u00bb (MEW 23, 344; OME 40, 350).<\/p>\n<p>4. L\u00e9xico: \u00ab<em>pers\u00f6nliche Produktivit\u00e4t<\/em> [productividad personal]\u00bb (MEW 23, 344; OME 40, 350).<\/p>\n<p>5. El desarrollo sobre la suma m\u00ednima de capital para instaurar cooperaci\u00f3n simple (MEW 23, 349-350; OME 40, 355-356) y sobre la necesidad mayor o menor de direcci\u00f3n que tiene todo trabajo inmediatamente social (MEW 23, 350; OME 40, 356) hace reconocer la presencia de cierta econom\u00eda \u00abpura\u00bb en Marx. El m\u00ednimo es ahora \u00ab<em>materielle Bedingung<\/em>\u00bb [condici\u00f3n material], el \u00ab<em>Kommando<\/em>\u00bb [mando] o \u00ab<em>Befehl<\/em>\u00bb [orden] \u00aby, por lo tanto, bajo el capitalista, en vez de trabajar para s\u00ed mismo\u00bb; la direcci\u00f3n, funci\u00f3n natural, al mismo tiempo que de explotaci\u00f3n (Ibid).<\/p>\n<p>6. <em>\u00dcberhaupt<\/em> [Generalmente] el cap\u00edtulo 11, sobre la cooperaci\u00f3n, es importante para conocer la comprensi\u00f3n que Marx tiene del capitalismo. La peculiaridad de \u00e9ste a prop\u00f3sito de la cooperaci\u00f3n (o tambi\u00e9n: la peculiaridad de \u00e9ste que se revela en la cooperaci\u00f3n) consiste en su duplicidad o ambig\u00fcedad: su direcci\u00f3n del proceso de trabajo es ambigua como el proceso mismo: por un lado producci\u00f3n social, por otro valorizaci\u00f3n del capital, y (por consecuencia de esto \u00faltimo, digo yo) desp\u00f3tica (MEW 23, 351; OME 40, 357)<\/p>\n<p>Es notable que el paralelo de la valorizaci\u00f3n de capital existe siempre, en forma de necesidad de plusproducto y, por lo tanto, de plustrabajo. \u00bfImplica eso despotismo? La hip\u00f3tesis marxiana es, evidentemente, que no, porque el plusproducto socialista no se apropia individualmente. Pero vale la pena inferir por contraposici\u00f3n sobre la URSS.<\/p>\n<p>En todo caso, el pensamiento de Marx sobre este punto queda claro en la expresi\u00f3n: \u00ab(&#8230;) el car\u00e1cter capitalista y, por lo tanto, antagon\u00edstico (&#8230;)\u00bb (MEW 23, 352; OME 40, 358).<\/p>\n<p>7. Dos interesantes notas para calibrar progresismo y para utilizar en lo de Arizona:<\/p>\n<p>a) la 22: \u00abSir James Stewart, siempre destacado por su aguda visi\u00f3n de las diferencias sociales caracter\u00edsticas de distintos modos de producci\u00f3n, observa lo siguiente. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 las grandes empresas manufactureras aniquilan las artes e industrias dom\u00e9sticas, sino para acercarse m\u00e1s a la simplicidad del trabajo esclavo?\u201d\u00bb (<i>Princ. of Pol. Econ<\/i>, Londres 1767, vol. I, p\u00e1gs 167, 168). (MEW 23, 352; OME 40, 358)<\/p>\n<p>b) La 23a: \u00abTal vez no est\u00e9 en un error Linguet cuando en su <i>Th\u00e9orie des Lois civiles<\/i> dice que la caza es la primera forma de cooperaci\u00f3n y la caza del hombre (la guerra) es una de las primeras formas de caza\u00bb (MEW 23, 354; OME 40, 360]<\/p>\n<p>8. L\u00e9xico: \u00ab[&#8230;] propiedad colectiva de las condiciones de producci\u00f3n [&#8230;]\u00bb (Se trata de la aldea india) (MEW 23, 354; OME 40, 360). No te digo&#8230;<\/p>\n<p>9. Otra cuesti\u00f3n de l\u00e9xico: cuando dice (MEW 23, 354; OME 40, 360) que la forma capitalista de la cooperaci\u00f3n se desarrolla \u00ab<em>im Gegensatz<\/em>&#8230;\u00bb [\u00ab&#8230;en contraposici\u00f3n con la econom\u00eda campesina y con el taller artesanal independiente&#8230;\u00bb], est\u00e1 claro que \u2018<em>Gegensatz<\/em>\u2019 no puede ser contradicci\u00f3n, por lengua.<\/p>\n<p><b>XII. Cap\u00edtulo d\u00e9cimo segundo: Divisi\u00f3n del trabajo y manufactura. <\/b><\/p>\n<p>1. <i>Casi <\/i> identificaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n social con la biol\u00f3gica (MEW 23, 360). Buen paso para la cuesti\u00f3n ciencias de la naturaleza-ciencias del esp\u00edritu y para la de la econom\u00eda como ciencia natural:<\/p>\n<p>\u00abLa manufactura produce en efecto el virtuosismo del trabajador detallista reproduciendo en el interior del taller y llevando sistem\u00e1ticamente hasta el extremo la especialidad espont\u00e1nea de los tejidos que encuentra en la sociedad. Por otra parte, su conversi\u00f3n del trabajo parcial en la profesi\u00f3n de por vida de un ser humano corresponde al impulso de sociedades m\u00e1s antiguas a hacer hereditarios los oficios, fosilizarlos en castas o cuajarlos en gremios en el caso de que determinadas condiciones hist\u00f3ricas engendren una variabilidad del individuo contradictoria con el sistema de castas. Casta y gremios brotan de la misma ley natural que regula la separaci\u00f3n de las plantas y los animales en especies y subespecies, con la diferencia de que un acierto grado del desarrollo se decreta como la ley social la hereditariedad de las castas o la exclusividad de los gremios\u00bb (OME 40, 366).<\/p>\n<p>2. Importante para la cuesti\u00f3n de la econom\u00eda pura en el pensamiento de Marx:<\/p>\n<p>\u00abEl hecho de que no se aplique a una mercanc\u00eda m\u00e1s que el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producci\u00f3n no parece ser, en la producci\u00f3n mercantil en general y como tal, m\u00e1s que construcci\u00f3n externa por la competici\u00f3n, porque dicho superficialmente, cada productor individual tiene que vender la mercanc\u00eda a su precio de mercado. En la manufactura, en cambio, el suministro de una determinada cantidad de producto en un tiempo de trabajo dado llega a ser la ley t\u00e9cnica del proceso de producci\u00f3n mismo\u00bb (MEW 23, 366; OME 40, 372).<\/p>\n<p>Por necesidades de la cooperaci\u00f3n de los obreros.<\/p>\n<p>3. Los dos important\u00edsimos p\u00e1rrafos sobre \u00ablos costes de aprendizaje\u00bb.<\/p>\n<p>3a. El primero hace descripci\u00f3n de los hechos b\u00e1sicos de la manufactura desde el punto de vista de aquellos gastos:<\/p>\n<p>\u00abComo las diferentes funciones del trabajador conjunto son m\u00e1s o menos simples o compuestas, bajas o elevadas, sus \u00f3rganos, las fuerzas de trabajo individuales, requieren grados de formaci\u00f3n muy diferentes y poseen, por lo tanto, valores muy diferentes. La manufactura desarrolla as\u00ed una jerarqu\u00eda de las fuerzas de trabajo, a la que corresponde una escala de salarios [1]. Si, por una parte, el trabajador individual se asigna y anexiona de por vida a una funci\u00f3n unilateral, por otra, las distintas operaciones laterales se adaptan a aquella jerarqu\u00eda de capacidades naturales y adquiridas. Pero todo proceso de producci\u00f3n implica ciertas manipulaciones sencillas de las que es capaz cualquier ser humano tal como lo echan al mundo. Tambi\u00e9n estas operaciones se separan de su fluida conexi\u00f3n con los momentos de m\u00e1s contenido de la actividad y cristalizan en funciones exclusivas\u00bb (MEW 23, 370; OME 40, 377)<\/p>\n<p>(1) Implica que antes de la manufactura no hay tal escala: primero, porque al no haber tan detallada divisi\u00f3n de funciones, no puede cristalizar. Segundo, porque la divisi\u00f3n que hay \u2013que es de status: aprendiz, oficial, maestro\u2013 est\u00e1 concebida como <i>camino o carrera<\/i> (no escala fija) de aprendizaje. Lo econ\u00f3mico est\u00e1 cubierto por las flores de que habla el MC [Manifiesto Comunista].<\/p>\n<p>3b. El segundo p\u00e1rrafo tiene, junto con m\u00e1s descripci\u00f3n, inferencias e interpretaciones:<\/p>\n<p>\u00abPor eso la manufactura engendra, en cada oficio que aferra, una clase de trabajadores llamados sin habilidades, rigurosamente imposibles en la explotaci\u00f3n artesana [2]. Mientras por un lado desarrolla la especialidad recortada, a costa de la capacidad global de trabajo, hasta hacer de ella un virtuosismo, la manufactura empieza ya, por otra parte, a convertir en especialidad la falta de todo desarrollo [3]. Junto a la gradaci\u00f3n jer\u00e1rquica aparece la simple divisi\u00f3n de los trabajadores en especialistas y peones. Para estos \u00faltimos no existen en absoluto costes de aprendizaje [4] y para los primeros esos costes disminuyen en comparaci\u00f3n con el artesano, a consecuencia de la simplificaci\u00f3n de la funci\u00f3n [5]. En ambos casos disminuye el valor de la fuerza de trabajo [6]. La excepci\u00f3n surge en cuanto que la descomposici\u00f3n del proceso de trabajo engendra nuevas funciones recomponedoras que en la explotaci\u00f3n artesana no se daban o no se daban en la misma medida [7]<sup>.<\/sup> La desvalorizaci\u00f3n relativa de la fuerza de trabajo, originada por la disminuci\u00f3n o la disminuci\u00f3n de los costes de aprendizaje, implica una valorizaci\u00f3n inmediatamente superior del capital, pues todo lo que acorta el tiempo necesario para la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo prolonga el dominio del plustrabajo [8]\u00bb (MEW 23, 371; OME 40, 377).<\/p>\n<p>(2) Cfr. nota 1 [de 3a]. Pero las flores importan menos que la globalidad del trabajo incluso de un aprendiz.<\/p>\n<p>(3) En la industria m\u00e1s moderna, eso se invertir\u00eda totalmente y en vez de \u00abfalta de desarrollo\u00bb se tratar\u00eda de versatilidad, como lo ha visto el mismo Marx para la gran industria. Este cambio supone consecuencias nuevas para el valor de la fuerza de trabajo, porque la versatilidad no especializada (especializada en no especializarse) requiere ense\u00f1anza superior. Cfr. nota 6.<\/p>\n<p>(4) Esto estar\u00eda acab\u00e1ndose hoy.<\/p>\n<p>(5) Lo mismo, a causa de que dominar la simplificaci\u00f3n deber\u00eda significar hoy conocer leyes generales cient\u00edficas y amplios conceptos tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>(6) Esto hoy aumenta el valor de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>(7) La excepci\u00f3n que Marx ve ya en los siglos XVII-XVIII es hoy menos rara. Y es la nota distintiva \u2013o una de ellas\u2013 que da la peculiaridad del nuevo tipo, que lo hace espiral que se aleja de la artesan\u00eda, aunque coincidiendo en parte con ella frente a la manufactura (y la gran industria).<\/p>\n<p>(8) La cosa habr\u00eda cambiado aqu\u00ed seriamente, planteando una situaci\u00f3n contradictoria an\u00e1loga a la planteada, ya a la vista de Marx, por la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital y la plusval\u00eda relativa. La fuerza de trabajo m\u00e1s cara tiene tambi\u00e9n m\u00e1s valor de uso.<\/p>\n<p>Buen ejemplo de \u00abortodoxia\u00bb sin coincidencia material.<\/p>\n<p>4. Me he saltado dos ep\u00edgrafes: \u00ab2. El trabajador parcial y su herramienta\u00bb (MEW 23, 358; OME 40, 366) y \u00ab3. Las dos formas b\u00e1sicas de la manufactura: m. heterog\u00e9nea y manufactura org\u00e1nica\u00bb (MEW 23, 362; OME 40, 369).<\/p>\n<p>5. Importante formulaci\u00f3n de m\u00e9todo: primero g\u00e9nesis, luego elementos simples, luego \u00abmecanismo global\u00bb (MEW 23, 371; OME 40, 378). Esto en el estudio de una individualidad hist\u00f3rica, no de un modelo.<\/p>\n<p>6. L\u00e9xico: divisi\u00f3n del trabajo general, particular y singular (MEW 23, 371; OME 40, 378).<\/p>\n<p>7. L\u00e9xico: \u00ab<em>Produktionsweise<\/em>\u00bb [modos de producci\u00f3n] otra vez en sentido tecnol\u00f3gico inmediato (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>8. Nueva afirmaci\u00f3n de diferencias no clasistas, ni siquiera \u00abpuramente sociales\u00bb \u2013sino biol\u00f3gico-sociales\u2013 que est\u00e1n en la base de fen\u00f3menos sociales como la producci\u00f3n mercantil (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>9. \u00abEl intercambio no crea la diferencia entre las esferas de la producci\u00f3n, sino que pone en relaci\u00f3n esas esferas diferentes y las convierte de ese modo en ramas m\u00e1s o menos interdependientes de una producci\u00f3n social total\u00bb (MEW 23, 372; OME 40, 379).<\/p>\n<p>Es en el contexto de una descripci\u00f3n de divisi\u00f3n natural primitiva del trabajo comparada con la propia de la manufactura. Tambi\u00e9n la primera tiene dos g\u00e9nesis: adem\u00e1s de \u00e9sa, la g\u00e9nesis por diferencia fisiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>10. La dial\u00e9ctica entre divisi\u00f3n<i> social<\/i> (evidentemente pre-capitalista) y divisi\u00f3n manufacturera del trabajo (MEW 23, 374, 376; OME 40, 380, 382).<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n al l\u00e9xico.<\/p>\n<p>11. La importante cita de Ferguson, con la declaraci\u00f3n de que las esferas no econ\u00f3micas no tienen su lugar en <i>El Capital<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abNo es est\u00e9 el lugar adecuado para seguir mostrando c\u00f3mo [MSL: la divisi\u00f3n del trabajo, en la manufactura] aferra, junto a la econ\u00f3mica, toda otra esfera de la sociedad y pone en todas partes los cimientos del desarrollo del sistema de las profesiones, de las especialidades, y de una parcelaci\u00f3n del ser humano lo que hizo exclamar ya a A. Ferguson, el maestro de A. Smith: \u201cEstamos haciendo una naci\u00f3n de hilotas y no hay entre nosotros hombres libres\u201d\u00bb (MEW 23, 375; OME 40, 381)<\/p>\n<p>Es una declaraci\u00f3n de que las esferas no econ\u00f3micas no tienen lugar en <i>El Capital<\/i>. Lo que muestra lo complicado de la cuesti\u00f3n del objeto del <i>Capital<\/i>. Un MP althusseriano implica, en efecto, esferas no econ\u00f3micas. Etc. Parece lo m\u00e1s razonable pensar en escasa realizaci\u00f3n de unas ideas tan fecundas como poco claras.<\/p>\n<p>12 P\u00e1rrafo sobre inmutaci\u00f3n de la aldea oriental, de importancia para el \u00abVolver a Arizona\u00bb (MEW 23, 379; OME 40, 385-386):<\/p>\n<p>\u00ab<i>El sencillo organismo productivo<\/i> de esas comunidades autosuficientes que se reproducen constantemente en la misma forma y que, cuando quedan casualmente destruidas, se reconstituyen en el mismo lugar y con el mismo nombre, <i>nos entrega la clave <\/i>[1] del misterio de la inmutabilidad de las sociedades asi\u00e1ticas, en tan llamativo contraste con la constante disoluci\u00f3n y reconstituci\u00f3n de los estados asi\u00e1ticos y con el ininterrumpido cambio de dinast\u00edas. La estructura de los elementos econ\u00f3micos b\u00e1sicos de la sociedad no se ve afectada por las tormentas de la pol\u00edtica regi\u00f3n de las grandes nubes [2].\u00bb [cursivas de MSL]<\/p>\n<p>(1) La explicaci\u00f3n es el organismo productivo que, en su sencillez,<\/p>\n<p>(2) No queda afectado por cambios pol\u00edticos<\/p>\n<p>Aparte de ser una de las mejores y m\u00e1s agudas explicaciones de Marx, es un buen ejemplo refutador del determinismo. Cambio pol\u00edtico (literario, etc) no implica cambio social \u2013ni anterior, ni posterior\u2013, sino tal vez todo lo contrario: se ve favorecido por la falta de cambio social.<\/p>\n<p>13. L\u00e9xico: el p\u00e1rrafo anterior:<\/p>\n<p>(a) tiene el primer uso de \u2018Struktur\u2019 en un sentido importante como expresi\u00f3n del pensamiento de Marx;<\/p>\n<p>(b) basta para condenar el uso \u00abestructura-sobrestructura\u00bb, pues se trata aqu\u00ed de la estructura de la base.<\/p>\n<p>14. La importante afirmaci\u00f3n de la universalidad de \u00abla divisi\u00f3n del trabajo en el conjunto de la sociedad\u00bb (MEW 23, 380; OME 40, 386).<\/p>\n<p>15. L\u00e9xico: \u00ab<strong><i>Produktionsbedingungen<\/i><\/strong>, <em>wie Baulichkeiten, Ofen usw<\/em> [condiciones sociales de producci\u00f3n, como edificios, hornos, etc]\u00bb (MEW 23, 380; OME 40, 387).<\/p>\n<p>16. El aumento del m\u00ednimo del n\u00famero de trabajadores \u00abes una ley que brota del car\u00e1cter t\u00e9cnico de la manufactura\u00bb (MEW 23, 381; OME 40, 387). Brotar es entspringen.<\/p>\n<p>17. \u00abEs producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el que las potencias intelectuales del proceso material de producci\u00f3n se contrapongan [MSL: a los trabajadores] como propiedad ajena y poder que los domina. Este proceso de divisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que mutila el trabajador para hacer de \u00e9l un trabajador parcial. Y se consuma en la gran industria, que separa del trabajo la ciencia como aut\u00f3noma potencia de producci\u00f3n y la pone al servicio del capital\u00bb (OME 40, 388-389).<\/p>\n<p>He de recogerlo en la descripci\u00f3n.<\/p>\n<p>17\u2019. \u00abLos conocimientos, la penetraci\u00f3n y la voluntad que, aunque sea en peque\u00f1a escala, desarrolla el campesino o el artesano independiente, igual que el salvaje ejerce como astucia personal todas las artes de la guerra, no se requieren ahora m\u00e1s que para el conjunto del taller [MSL: en la manufactura]. Las potencias intelectuales de la producci\u00f3n ampl\u00edan su escala por un lado porque desparecen por otros muchos*. Lo que los trabajadores parciales pierden se concentra frente a ellos en el capital [cita a Ferguson]. Constituye un producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el contraponerlas las potencias intelectuales del proceso de producci\u00f3n como propiedad ajena y como poder que los domina. Este proceso de escisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que amputa al trabajador haciendo de \u00e9l un trabajador parcial. Se consuma en la gran industria, la cual separa la ciencia, <i>como potencia propia de producci\u00f3n<\/i>, del trabajo, y la exprime al servicio del capital\u00bb (OME 40, 388-389) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>(*) Esto refuta la idea que se hace Gorz de la idea que se hace Marx del proletariado.<\/p>\n<p>Contraponer a paso de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>18. [Ciencia y producci\u00f3n] \u00ab(&#8230;) <em>die Wissenschaft als Produktionspotenz<\/em> (&#8230;) [la ciencia, como potencia propia de la producci\u00f3n&#8230;]\u00bb (MEW 23, 382; OME 40, 389).<\/p>\n<p>Es el p\u00e1rrafo sobre la separaci\u00f3n de la ciencia y el trabajo manual.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s que l\u00e9xico.<\/p>\n<p>19. \u00abUn cierto anquilosamiento intelectual y f\u00edsico es inseparable incluso de la divisi\u00f3n del trabajo en el conjunto de la sociedad\u00bb (MEW 23, 384; OME 40, 390-391).<\/p>\n<p>No est\u00e1 en el \u00abrealista\u00bb volumen III.<\/p>\n<p>20. Escribe sobre divisi\u00f3n manufacturera del trabajo haciendo depender su forma capitalista de \u00ab<em>den vorgefundenen Grundlagen<\/em> [los conceptos b\u00e1sicos encontrados]\u00bb (MEW 23, 386; OME 40, 391). No olvidar, sin embargo, que en este mismo contexto reivindica haber sido el primero en exponer el car\u00e1cter capitalista de la manufactura (en<i> Miseria de la filosof\u00eda<\/i>).<\/p>\n<p><i>Facit<\/i>: la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo es una singularidad, para cuya comprensi\u00f3n las abstracciones son necesarias y no suficientes.<\/p>\n<p>21. \u00abLa econom\u00eda pol\u00edtica, que como ciencia propiamente dicha no aparece hasta el per\u00edodo de la manufactura, considera la divisi\u00f3n social del trabajo exclusivamente desde el punto de vista de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo, como medio de producir m\u00e1s mercanc\u00eda con la misma cantidad de trabajo, de abaratar, por lo tanto, las mercanc\u00edas y acelerar la acumulaci\u00f3n del capital. Los autores de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, en estricta contraposici\u00f3n a esa acentuaci\u00f3n de la cantidad y del valor de cambio, se limitan exclusivamente a la calidad y el valor de uso. A consecuencia de la divisi\u00f3n de las ramas sociales de la producci\u00f3n, las mercanc\u00edas se hacen mejor, los diferentes impulsos y talentos de los hombres se eligen las correspondientes esferas de acci\u00f3n, y sin limitarse no se puede rendir nada importante en ninguna parte. As\u00ed, pues, el producto y el productor se mejoran mediante la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb (MEW 23, 387-388; OME 40, 392-393)<\/p>\n<p>El contexto y el tono permiten pensar que ve el problema como determinado por la naturaleza de la manufactura y <i>su<\/i> divisi\u00f3n del trabajo, no de toda divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>22. \u00abAunque la descomposici\u00f3n de la actividad rebaja los costes de formaci\u00f3n y, por lo tanto, el <i>valor de los trabajadores, <\/i>sigue siendo necesario, para los trabajados de detalle m\u00e1s dif\u00edciles, un tiempo de aprendizaje largo que los trabajadores mantienen celosamente incluso donde ya es superfluo. As\u00ed hallamos, por ejemplo, en Inglaterra las <em>laws of apprenticeship<\/em>, con su per\u00edodo de aprendizaje de siete a\u00f1os, en plena vigencia hasta el final del per\u00edodo manufacturero y s\u00f3lo arrumbadas por la gran industria\u00bb (MEW 23, 389; OME 40, 395-396) (cursiva MSL).<\/p>\n<p>Es en la enumeraci\u00f3n de las contradicciones que llevan al final de la manufactura.<\/p>\n<p>\u00abValor de los trabajadores\u00bb no es correcto<\/p>\n<p>Respecto de lo de educaci\u00f3n: negativamente abaratadora de la fuerza de trabajo habr\u00eda sido, pues, la gran industria maquinista.<\/p>\n<p>23. \u00abComo la habilidad artesana sigue siendo el fundamento de la manufactura y el mecanismo conjunto que funciona en \u00e9sta no tiene ning\u00fan esqueleto objetivo independiente de los trabajadores mismos, el capital forcejea constantemente con la insubordinaci\u00f3n de los trabajadores\u00bb (MEW 23, 389; OME 40, 396).<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n en el contexto de las contradicciones de la manufactura (\u00c9sta es una de ellas). La idea tiene mucho inter\u00e9s para la cuesti\u00f3n del progresismo. Tanto como el paso siguiente:<\/p>\n<p>24. \u00abLas m\u00e1quinas son la abolici\u00f3n de la actividad artesana en cuanto principio regulador de la producci\u00f3n social. De este modo, y por una parte, se elimina el fundamento t\u00e9cnico de la anexi\u00f3n de por vida del trabajador a una funci\u00f3n parcial. Por otra se derrumban las limitaciones que ese mismo principio pon\u00eda a\u00fan el dominio del capital.\u00bb (MEW 23, 390; OME 40, 396-397).<\/p>\n<p>Sugiere un esquema hegeliano-optimista, hegeliano futurista, de dial\u00e9ctica progresista: el modo, o los modos (desde los griegos y egipcios) de producci\u00f3n pre-maquinista exig\u00edan o promov\u00edan la adscripci\u00f3n perpetua del trabajador a una funci\u00f3n parcial; el capitalismo maquinista supera esa exigencia e impone su dominio al trabajador; la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n superar\u00e1 este dominio sin restaurar la adscripci\u00f3n perfecta. \u00abHay\u00bb o \u00abhabido que\u00bb pasar por el capitalismo para llegar al trabajo libre y, a la vez, interesante, o no alienado. Los hombres podr\u00e1n cambiar de trabajos sin hacerlo mal ni estar sometidos por un aparato (\u00bbesqueleto\u00bb) objetivo, independiente de ellos. Esto supone una enorme reducci\u00f3n de la carga de trabajo, etc. Es la versi\u00f3n del comunismo de la abundancia y de la casi ociosidad. \u00bfHasta qu\u00e9 punto cre\u00eda Marx al final en ese esquema? Parece que de un modo u otro haya cre\u00eddo siempre, puesto que tambi\u00e9n la variante del ocio supone gran abundancia. Pero, en esta variante, \u00bfcree Marx que el trabajador es dominado en el trabajo?<\/p>\n<p>[<b>Nota posterior<\/b>:<\/p>\n<p>Lo de la superaci\u00f3n de la adscripci\u00f3n de por vida mantiene la ilusi\u00f3n sobre el trabajo].<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL <\/a><a href=\"#INDICE\">\u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"11\"><\/a> <b>12. Pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de\u00a0<\/b><i><b>El Capital<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Durante su estancia en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), curso 1982-1983, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n catalana de <i>Das Kapital, <\/i>publicada conjuntamente por Edicions 62 y la Diputaci\u00f3n de Barcelona. Jordi Moners fue el traductor del cl\u00e1sico marxiano y del pr\u00f3logo de Sacrist\u00e1n al catal\u00e1n. Esta misma traducci\u00f3n catalana ha sido reeditada recientemente por la editorial Tigre de Paper, con un pr\u00f3logo complementario de Silvia Federici a\u00f1adido al de Sacrist\u00e1n y una gu\u00eda de lectura de N\u00e9stor Kohan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El siguiente texto es el original castellano de Sacrist\u00e1n. Fechado en M\u00e9xico DF el 1\u00ba de Mayo de 1983.<\/span><\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta traducci\u00f3n catalana de <i>El Capital <\/i>puede parecer intempestiva. El libro sale, en efecto, alrededor de un siglo despu\u00e9s de que empezara a estar presente en la vida social y cultural de Catalu\u00f1a; y, adem\u00e1s, en un momento que no se puede considerar de mucho predicamento de la obra de su autor, sobre todo en comparaci\u00f3n con lo que ocurr\u00eda hace quince o veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es obvio que la primera circunstancia tiene mucho que ver con los obst\u00e1culos con que ha tropezado la cultura superior catalana durante estos cien a\u00f1os, desde los de lejana ra\u00edz hist\u00f3rica hasta los particularmente dif\u00edciles que levant\u00f3 el franquismo. Desde el punto de vista de esta consideraci\u00f3n, la publicaci\u00f3n de <i>El Capital <\/i>en catal\u00e1n, como la de cualquier otro libro cl\u00e1sico, es una buena noticia para todos los que se alegran de que los pueblos y sus lenguas vivan y florezcan.<\/p>\n<p>La segunda circunstancia \u2013el hecho de que este libro aparezca en catal\u00e1n en un momento que no es de los m\u00e1s favorables para \u00e9l\u2013 puede facilitar una buena lectura. Esto no tiene mucho de parad\u00f3jico: cualquier libro y cualquier autor pagan el hecho de estar muy de moda con una simplificaci\u00f3n m\u00e1s o menos burda de su contenido o con versiones apolog\u00e9ticas demasiado estilizadas. Es posible que s\u00f3lo a este precio la obra influya extensamente: por eso nadie es due\u00f1o de sus propias influencias. En el caso de <i>El Capital <\/i>todo esto adquiere proporciones grandes y reales. Y, puesto que \u00abgris es toda teor\u00eda y verde el \u00e1rbol de la vida\u00bb<sup>1<\/sup>, seguramente es m\u00e1s jugoso el caos de la influencia pr\u00e1ctica de las lecturas dudosas propias de las \u00e9pocas de \u00e9xito de una obra que el fruto de una lectura tranquila, relativamente f\u00e1cil en una situaci\u00f3n de escasa acci\u00f3n social de las ideas le\u00eddas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el lector del<i> Capital <\/i>puede beneficiarse hoy de la conclusi\u00f3n de las pol\u00e9micas de los a\u00f1os sesenta y setenta acerca de la posici\u00f3n y la importancia de este libro en la obra de su autor. Hoy deber\u00eda estar salom\u00f3nicamente claro, por una parte, que <i>El Capital <\/i>es la obra m\u00e1xima de la madurez de Marx (como, tal vez innecesariamente, lo proclam\u00f3 con gran \u00e9nfasis Louis Althusser) y, por otra parte, que <i>El Capital <\/i>no es toda la \u00abEconom\u00eda\u00bb planeada por su autor, ni lo habr\u00eda sido aunque Marx lo hubiera terminado (como no menos insistentemente lo ense\u00f1\u00f3 Maximilien Rubel en las pol\u00e9micas aludidas).<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 no haya que hacerse ilusiones acerca de la superaci\u00f3n definitiva de pol\u00e9micas causadas por lecturas unilaterales de Marx impregnadas de intereses ideol\u00f3gicos o pol\u00edticos. Tal vez ni siquiera se haya acallado para siempre la disputa acerca de la relaci\u00f3n entre el \u00abMarx joven\u00bb y el \u00abMarx maduro\u00bb, que presidi\u00f3 la literatura marxol\u00f3gica de los \u00faltimos decenios y en cuyo marco se inscribieron las tomas de posici\u00f3n de Althusser y Rubel. La verdad es que toda persona hecha a criterios acad\u00e9micos de discusi\u00f3n tiene motivos para considerar resuelta esta <i>vexatam <\/i><i>quaestionem<\/i>..<i>.<\/i> Pero no se puede decir lo mismo de los que leen a Marx con el deseo de encontrar en \u00e9l argumentos, o, por lo menos, palabras en que apoyar tesis pol\u00edticas propias. As\u00ed, por ejemplo, bajo el betselleriano t\u00edtulo de <i>Adi\u00f3s al proletariado,<\/i> Andr\u00e9 Gorz ha publicado recientemente unos escritos que, en lo que tienen de ex\u00e9gesis de Marx, utilizan l\u00edneas de pensamiento del autor procedentes de \u00e9pocas diferentes de su desarrollo y aparentemente discordes, sin trabajar el problema hist\u00f3rico y textual que plantea esta situaci\u00f3n. Parecer\u00eda que esto no fuera posible en Francia despu\u00e9s del <i>Pour Marx <\/i>y el <i>Lire le Capital <\/i>de Althusser, pero lo es.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de la aparente inmortalidad de este asunto de los dos Marx \u2013el joven y el maduro, el filos\u00f3fico y el cient\u00edfico\u2013, es razonable pensar que se trata de un asunto mucho menos importante para el futuro de lo que ha sido en el pasado reciente. Pues las reconstrucciones del pensamiento marxiano unilateralmente basadas en uno u otro de los \u00abdos\u00bb Marx est\u00e1n en peligro de no o\u00edr siquiera los interrogantes nuevos que una nueva \u00e9poca del \u00abdesarrollo de las fuerzas productivas\u00bb va a dirigir a la lectura de Marx.<\/p>\n<p>En efecto, prescindiendo de la caducidad de tesis particulares de Marx, la historia reciente y las anticipaciones hipot\u00e9ticas del futuro pr\u00f3ximo coinciden en quitar verosimilitud a la hip\u00f3tesis marxiana acerca de la funci\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivas materiales e intelectuales en su modelo de revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>La acentuaci\u00f3n unilateral de la importancia del Marx maduro \u2013el Marx del<i> Capital <\/i>y de sus borradores, de la fase de su vida que empieza en 1857 y dura hasta sus a\u00f1os \u00faltimos\u2013, con desprecio de la obra anterior a esa fase, se apoya decisivamente en la objetividad de las leyes hist\u00f3ricas, centradas en \u00faltima instancia en torno a la creciente \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb<sup>2<\/sup> entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n de una \u00e9poca de crisis. Ahora bien, ciertas consideraciones bastante obvias tienden a desbaratar este modelo por lo que hace a la crisis de nuestros d\u00edas, o, por lo menos, a la predicci\u00f3n que a este respecto enuncia la vulgata marxista. Los textos de Marx sugieren desde 1848 que su autor cre\u00eda que las fuerzas productivas entonces operantes estaban entrando en \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb con las relaciones de producci\u00f3n capitalistas y que la resoluci\u00f3n de esa \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb s\u00f3lo pod\u00eda ser el socialismo. Una lectura lo m\u00e1s literal posible de esos textos permite salvar el modelo te\u00f3rico general marxiano (pues sin duda se puede entender el florecimiento de las sociedades an\u00f3nimas industriales y financieras como la revoluci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n resolutoria de la \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb con el desarrollo de las fuerzas productivas se\u00f1alada por Marx en aquellos a\u00f1os), pero no su predicci\u00f3n socialista. Esto mismo ocurre hoy, pero todav\u00eda m\u00e1s demoledoramente para la predicci\u00f3n marxiana, porque las fuerzas productivas cuyo desarrollo caracteriza nuestra presente civilizaci\u00f3n no han sido ni so\u00f1adas por Marx, pero, a pesar de ello, la predicci\u00f3n del inminente \u00abpaso al socialismo\u00bb no es m\u00e1s veros\u00edmil que en 1848. Esta consideraci\u00f3n quita mucho atractivo al marxismo teoricista, objetivista y cientificista, basado en el \u00abMarx maduro\u00bb, que predomin\u00f3 en el marxismo de los pa\u00edses capitalistas durante los a\u00f1os sesenta y setenta. Aquella lectura de Marx ten\u00eda graves defectos internos \u2013principalmente la incoherencia entre su cientificismo y la inspiraci\u00f3n hegeliana, presumiblemente ignorada por sus protagonistas, de su infalibilismo y objetivismo hist\u00f3rico\u2013, pero sin duda es la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica ocurrida desde entonces lo que m\u00e1s la desacredita. Por lo dem\u00e1s, ese teoricismo marxista se ve\u00eda obligado a despreciar no solo la obra del \u00abMarx joven\u00bb, del que tanto se discut\u00eda, sino tambi\u00e9n la del menos le\u00eddo \u00abMarx viejo\u00bb, el cual hab\u00eda escrito categ\u00f3ricamente, en una carta hoy c\u00e9lebre a la revolucionaria rusa Vera Sassulich<sup>3<\/sup>, que sus tesis del<i> Capital <\/i>se refer\u00edan exclusivamente a las sociedades europeas occidentales.<\/p>\n<p>Pero no es probable que la reconocida implausibilidad de la imagen de un Marx te\u00f3rico puro, o autor de ciencia pura, tal como tendi\u00f3 a verlo el estructuralismo, haga hoy m\u00e1s convincente la vuelta a una interpretaci\u00f3n de la obra marxiana desde el \u00abMarx joven\u00bb, desde los manuscritos de 1844 principalmente, como la cultivada por varias escuelas marxistas o marxol\u00f3gicas en los a\u00f1os cincuenta, con desprecio m\u00e1s o menos acentuado del \u00abpositivismo\u00bb del<i> Capital<\/i>. Tambi\u00e9n en este punto lo decisivo ha de ser <i>la pr\u00e1ctica<\/i>, esto es, un criterio de coherencia con las necesidades sociales. No parece que los conceptos fundamentales del Marx fil\u00f3sofo (que as\u00ed es como habr\u00eda que llamarle, m\u00e1s que \u00abMarx joven\u00bb) \u2013humanidad gen\u00e9rica, alienaci\u00f3n, retrocaptaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n, etc.\u2013, por interesantes que sean y por adecuadamente que expresen las motivaciones y las valoraciones comunistas marxianas, sean por s\u00ed solos suficientemente operativos para permitir un manejo eficaz del intrincado complejo de problemas tecnol\u00f3gicos, sociales y culturales con que se ha de enfrentar hoy un proyecto socialista. Para eso hace falta ciencia, \u00abpositivista\u00bb<i> <\/i>conocimiento de lo que hay, de lo \u00abdado\u00bb, cuyo estudio es tan antip\u00e1tico para el revolucionario rom\u00e1ntico cuanto imprescindible para toda pr\u00e1ctica no fantasmag\u00f3rica. Esto har\u00e1 siempre del<i> Capital <\/i>una pieza imprescindible de cualquier lectura sensata de Marx, pues esas dos mil p\u00e1ginas y pico contienen el esfuerzo m\u00e1s continuado y sistem\u00e1tico de su autor para conseguir una comprensi\u00f3n cient\u00edfica de lo que hay y de sus potencias y tendencias de cambio.<\/p>\n<p>Pero una visi\u00f3n cient\u00edfica adecuada, ni cientificista ni apolog\u00e9tica, tiene que partir de la revisabilidad de todo producto cient\u00edfico emp\u00edrico. Luk\u00e1cs hizo una vez el experimento mental de preguntarse si quedar\u00eda algo del marxismo una vez que todas sus tesis particulares hubieran sido falsadas o vaciadas por la evoluci\u00f3n social. Pens\u00f3 que s\u00ed, que quedar\u00eda algo, a saber, el estilo de pensamiento muy abarcante y din\u00e1mico, hist\u00f3rico, que \u00e9l llam\u00f3 \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb. Admitiendo que esta idea de Luk\u00e1cs es muy convincente, habr\u00eda que a\u00f1adirle o precisarle algo: el programa dial\u00e9ctico de Marx \u2013que engloba econom\u00eda, sociolog\u00eda y pol\u00edtica, para totalizarse en la historia\u2013 incluye un n\u00facleo de teor\u00eda en sentido estricto que, sin ser todo <i>El Capital, <\/i>se encuentra en esta obra. El programa mismo era ya entonces inabarcable para un hombre solo; seguramente esto explica muchos de los padecimientos ps\u00edquicos y f\u00edsicos de Karl Marx; y tambi\u00e9n da su estilo de \u00e9poca a una empresa intelectual que hoy considerar\u00edamos propia de un colectivo, y no de un investigador solo. Por eso <i>El Capital <\/i>qued\u00f3 en mu\u00f1\u00f3n, y por esto es inconsistente todo intento de convertir su letra en texto sagrado. Pero lo que s\u00ed parece imperecedero es su mensaje de realismo de la inteligencia: un programa revolucionario tiene que incluir conocimiento, poseer ciencia. Por su propia naturaleza, la ciencia real es caduca. Pero sin ella no puede llegar a ser aquello que no es ciencia. Por esta convicci\u00f3n ha dedicado Marx su vida y ha sacrificado mucho de su felicidad \u2013con el turbio resultado que eso suele arrojar\u2013 en la redacci\u00f3n de estas miles de p\u00e1ginas que al final le produc\u00edan tan escaso entusiasmo que se limit\u00f3 a sugerir que Engels \u00abhiciera algo\u00bb con ellas.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Referencia al <i>Fausto<\/i> de Goethe. El verso dice exactamente: \u00abgris es toda teor\u00eda, verde es el \u00e1rbol dorado de la vida\u00bb.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0El entrecomillado de \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb se\u00f1ala un uso no l\u00f3gico-formal del t\u00e9rmino, equivalente a contraposici\u00f3n, oposici\u00f3n, choque, enfrentamiento. V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona, 2009<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0En su entrevista de 1983 con la revista mexicana <i>Dial\u00e9ctica <\/i>(ahora en <i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>, Los libros de la Catarata, Madrid, 2004, pp. 147-178, edici\u00f3n de F. Fern\u00e1ndez Buey y SLA<i>), <\/i>se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u00abReconozco que reflexiones an\u00e1logas del viejo Marx \u2013la carta a Vera Sassulich o la carta a Engels sobre los ferrocarriles\u2013 me han abierto el camino para pensar que no hay contradicci\u00f3n referente a la acci\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivo-destructivas, y una concepci\u00f3n pol\u00edtica socialista que no conf\u00ede ciega e indiscriminadamente te en el desarrollo de las fuerzas productivo-destructivas, sino que conciba la funci\u00f3n de una gesti\u00f3n socialista \u2013y no digamos ya de la comuna\u2013 como administraci\u00f3n de esas fuerzas, no como simple levantamiento de las trabas que les opongan las actuales relaciones de producci\u00f3n. <i>Me parece que una vez formulado as\u00ed, esto resulta muy obviamente coherente con la idea de sociedad socialista, de sociedad regulada<\/i>\u00bb [la cursiva es nuestra]<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"12\"><\/a> <b>13. Cartas de Marx y Engels: anotaciones de lectura<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De los ficheros \u00abDas Kapital\u00bb, \u00abSobras\u00bb y \u00abMarx: la ciencia\u00bb depositados en BFEEUB, tambi\u00e9n de fichas de conferencias impartidas en 1983, anotaciones de Sacrist\u00e1n a cartas de Marx y Engels, una buena parte de ellas relacionadas con la edici\u00f3n y con materiales preparatorios de <i>El Capital<\/i>.<\/span><\/p>\n<p>1. \u00abLa teor\u00eda verdadera se tiene que aclarar y desarrollar dentro de circunstancias concretas y ante la situaci\u00f3n existente.\u00bb (Marx a D. Oppenheim, 25.8.1842; MEW 27, p. 409).<\/p>\n<p>El inmediatismo vital es m\u00e1s hegeliano que revolucionario. Luego ser\u00e1 m\u00e1s cauto sobre la distancia teor\u00eda pr\u00e1ctica. O m\u00e1s joven-hegeliano.<\/p>\n<p>2. Marx cr\u00edtico, ciencia absoluta.<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora los fil\u00f3sofos hab\u00edan tenido lista en su pupitres la soluci\u00f3n de todos los enigmas, y el est\u00fapido mundo esot\u00e9rico no ten\u00eda nada m\u00e1s que abrir sus fauces para que le volasen a la boca las palomas ya asadas de la Ciencia absoluta.\u00bb<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la ciencia absoluta de la filosof\u00eda especulativa es el Marx cr\u00edtico. El Marx cient\u00edfico se va a hacer m\u00e1s \u00ababsoluto\u00bb.<\/p>\n<p>Lo contrapuesto a una ciencia absoluta de la vieja filosof\u00eda (pero quiz\u00e1 no Hegel) es una filosof\u00eda que se ha \u00abmundanizado\u00bb y que indica<\/p>\n<p>\u00ablo que nos toca hacer actualmente: criticar sin contemplaciones lo que existe; sin contemplaciones en el sentido de que la cr\u00edtica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos\u00bb (Marx a Ruge, 1843).<\/p>\n<p>3. \u00ab(&#8230;) el error de los economistas burgueses, que ven en esas categor\u00edas econ\u00f3micas leyes eternas, y no leyes hist\u00f3ricas que s\u00f3lo rigen en un determinado desarrollo hist\u00f3rico, en un determinado desarrollo de las fuerzas productivas. As\u00ed, en vez de ver las categor\u00edas econ\u00f3mico-pol\u00edticas como abstracciones de las relaciones sociales reales, pasajeras e hist\u00f3ricas, el se\u00f1or Proudhon, por una versi\u00f3n m\u00edstica, no ve en las relaciones reales m\u00e1s que encarnaciones de esas abstracciones\u00bb (Marx a Pawel W. Annenkov, 28.12.1846; MEW 27, p. 457).<\/p>\n<p>Cuando a\u00fan no hay Hegel es m\u00e1s inequ\u00edvocamente historiador.<\/p>\n<p>4. \u00abTe escribo hoy para someter a tu examen una peque\u00f1a cuesti\u00f3n te\u00f3rica, por supuesto que de naturaleza pol\u00edtico-econ\u00f3mica\u00bb (Marx a Engels, 7.1.1851 (MEW 27, p.157).<\/p>\n<p>Por el \u00ab<em>nat\u00fcrlich<\/em>\u00bb, me parece que sugiere que el proyecto estaba ya reducido al de una tem\u00e1tica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>5. \u00ab(&#8230;) los comunistas tienen que mostrar que s\u00f3lo en circunstancias comunistas pueden llegar a ser pr\u00e1cticas las verdades tecnol\u00f3gicas ya alcanzadas&#8230;\u00bb (Marx a Roland Daniels, mayo de 1851. Fragmento citado en carta de Daniels a Marx, 1\/6\/1851; MEW 27, p 553).<\/p>\n<p>Interesante que es seis a\u00f1os antes de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>6. \u00abPor lo que a m\u00ed hace, no me corresponde el m\u00e9rito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni su lucha entre ellas. Historiadores burgueses hab\u00edan expuesto mucho antes que yo el desarrollo hist\u00f3rico de esas luchas y economistas burgueses la anatom\u00eda econ\u00f3mica de las mismas. Lo nuevo que yo hice fue, 1\u00ba, mostrar que <i>la existencia de las clases <\/i>est\u00e1 ligada necesariamente <i>a determinadas fases hist\u00f3ricas de desarrollo de la producci\u00f3n<\/i>; 2\u00ba, que la lucha de clases conduce necesariamente a <i>la dictadura del proletariado<\/i>; 3\u00ba, que esa dictadura misma no es sino la transici\u00f3n a<i> la abolici\u00f3n de todas las clases<\/i> y a una <i>sociedad sin clases<\/i>\u00bb (Karl Marx a J. Weydemeyer, 5.3.1852, MEW 28, 507-508).<\/p>\n<p>1) Fecha.<\/p>\n<p>2) No piensa en heterogeneidad de trabajo con sus predecesores.<\/p>\n<p>3) Pero sus predecesores son historiadores y economistas.<\/p>\n<p>4) Su aportaci\u00f3n es de an\u00e1lisis estructural din\u00e1mico (Entwicklung) (dial\u00e9ctica), temporal hacia atr\u00e1s (punto 1) y hacia el futuro (puntos 2 y 3).<\/p>\n<p>7. \u00abEn mis ratos perdidos estoy estudiando espa\u00f1ol. He empezado por Calder\u00f3n; de su <i>M\u00e1gico prodigioso<\/i> \u2013el Fausto cat\u00f3lico\u2013 Goethe ha aprovechado no s\u00f3lo ciertos trozos, sino incluso la disposici\u00f3n de escenas enteras para su <i>Faust<\/i>. Luego \u2013<em>horribile dictu\u2013<\/em>\u00a0he le\u00eddo Atala y Ren\u00e9 de Chateaubriand y algunos trozos de Bernardin de Saint-Pierre, en espa\u00f1ol, porque en franc\u00e9s no lo habr\u00eda aguantando\u00bb (Marx a Engels, 3.5.1854)<\/p>\n<p>El gusto (buen gusto) del romanticismo alem\u00e1n. Casi coet\u00e1neo con la frase tonta sobre Calder\u00f3n, al que, evidentemente no hab\u00eda le\u00eddo antes. Ni cuando escribi\u00f3 la frase tonta.<\/p>\n<p>8. \u00abPor cierto que encuentro bonitos desarrollos [<em>Entwicklungen<\/em>]. Por ejemplo, he echado por la borda toda la doctrina del beneficio tal como era hasta ahora. En el <i>m\u00e9todo<\/i> de elaboraci\u00f3n [<em>Bearbeitung<\/em>] me ha prestado un gran servicio el haber vuelto a hojear por mero accidente \u2013Freiligrath encontr\u00f3 unos vol\u00famenes de Hegel que hab\u00edan pertenecido a Bakunin y me lo mand\u00f3 de regalo\u2013 la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel. Si alguna vez vuelvo a tener tiempo para trabajos as\u00ed, me gustar\u00eda mucho hacer accesible para el com\u00fan entendimiento humano lo <i>racional<\/i> del m\u00e9todo que se ha descubierto pero, al mismo tiempo, mistificado\u00bb (Marx a Engels, 16.1.1858, MEW 29, p. 260).<\/p>\n<p>. El origen de la superstici\u00f3n grupuscular del m\u00e9todo est\u00e1 ya ah\u00ed.<\/p>\n<p>. La mala filosof\u00eda de la ciencia cree que la dificultad para el entendimiento com\u00fan est\u00e1 en el m\u00e9todo, no en el conocimiento. Es el sano m\u00e9todo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>9. \u00abVeo [&#8230;] que el mozo [Lassalle] se propone referir hegelianamente la econom\u00eda pol\u00edtica en su segundo gran opus. Descubrir\u00e1 para su mal que una cosa es llevar una ciencia, mediante la cr\u00edtica, hasta el punto adecuado para poder exponerla dial\u00e9cticamente y otra muy distinta aplicar un sistema de l\u00f3gica abstracta, completa, a barruntos de un tal sistema\u00bb (Marx a Engels, 1.2.1858. MEW 20, p.275).<\/p>\n<p>. El m\u00e9todo dial\u00e9ctico es de exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>. No se puede meramente aplicar.<\/p>\n<p>. Marx da por supuestos los hechos, el conocimiento. Pero se trata de criticarlo. Es el p\u00e9simo lado de la cr\u00edtica, el resto de hegelismo joven.<\/p>\n<p>10. \u00abEl trabajo de que se trata por de pronto es <i>cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o bien,<em> if you like<\/em>, el sistema de la econom\u00eda burguesa expuesto cr\u00edticamente. Es simult\u00e1neamente exposici\u00f3n del sistema y, mediante la exposici\u00f3n, cr\u00edtica del mismo\u00bb (Marx a Lassalle, 22.2.1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era \u00absistema\u00bb en el 58? \u00bfMaterial o doctrinal? Es material, puesto que est\u00e1 escribiendo los <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>Notas: 1) <i>Grundrisse<\/i> no es exactamente <i>Kapital<\/i>, sino m\u00e1s abstracto, como piensa Rosdolsky; 2) Anotar el t\u00e9rmino [B\u00fccher]; 3) Esto es un resto de plan-proyecto; 4) Hegel, realismo; 5) Aqu\u00ed hay, pues, proyecto de tres obras y plan de una, <i>La cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>11.\u00abNo puedo evitar, naturalmente, considerar de vez en cuando cr\u00edticamente a otros economistas, principalmente la pol\u00e9mica con Ricardo en la medida en que \u00e9ste, qua burgu\u00e9s, est\u00e1 obligado a dar traspi\u00e9s <i>incluso desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico<\/i>. Pero en conjunto, la cr\u00edtica y la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socialismo tendr\u00eda que ser objeto de otro trabajo\u00bb (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>Ya ha adelantado mucho (mentalmente) hacia ciencia, no cr\u00edtica. Y, sin embargo, las citas de <i>KI.<\/i><\/p>\n<p>12. Otro tema de la misma carta:<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de todo, tengo el presentimiento de que ahora cuando, al cabo de quince a\u00f1os de estudios [1], he llegado a poder dedicarme a esta obra, van a interferir probablemente acontecimientos tempestuosos. Eso no importa [2] [<em>Never mind<\/em>]. Si he terminado demasiado tarde para atraer todav\u00eda la atenci\u00f3n del mundo sobre esos temas, ser\u00e1 evidentemente culpa m\u00eda (<em>my own<\/em>)&#8230;\u00ab (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858).<\/p>\n<p>(1) Marx fechaba, pues, el comienzo de sus estudios en <i>1843<\/i>.<\/p>\n<p>(2) El drama \u00e9se.<\/p>\n<p>13. \u00abT\u00fa mismo habr\u00e1s hallado en tus estudios econ\u00f3micos que, en el desarrollo del beneficio [<em>Entwicklung<\/em>], Ricardo cae en contradicciones con su (acertada) determinaci\u00f3n del valor, las cuales han llevado en su escuela al abandono completo del fundamento o a un eclecticismo de lo m\u00e1s desaprobable\u00bb (Marx a Lassalle, 11.3.1858; MEW 29, p.554).<\/p>\n<p>No se puede aceptar que la cr\u00edtica de la pol\u00edtica no est\u00e9 incluida en el plan de 6 libros. Al menos, no sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Notas: 1) Esos eran pues los <em>Vorchapters<\/em> [Cap\u00edtulos previos]. 2) Comenta que todo el actual K era un folleto en la intenci\u00f3n de Marx en esa fecha.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed <em>Entwicklung<\/em> es casi construcci\u00f3n desde el fundamento.<\/p>\n<p>Motivaci\u00f3n del \u00abproblema de la transformaci\u00f3n\u00bb (aunque indirecta) en la necesidad de fundamentaci\u00f3n <i>\u00fanica <\/i>interna.<\/p>\n<p>14. Marx a Engels, 2.4.1858 (MEW 29, pp.312-315). M\u00e1s claro el agua. No hay por qu\u00e9 buscarle tres pies al gato. Es did\u00e1ctica pura. No transcendentalizar. \u00abArguye ignorancia\u2026\u00bb<\/p>\n<p>15. \u00abTodo es c\u00e9lula. La c\u00e9lula es el ser-en-s\u00ed hegeliano y en su desarrollo recorre<i> exactamente<\/i> el proceso hegeliano, hasta que, por \u00faltimo, se desarrolla a partir de ella la \u201cIdea\u201d, el organismo perfecto de cada caso\u00bb (Engels a Marx, 14.7.1858).<\/p>\n<p>Lo grave no es tanto \u2013con serlo mucho\u2013 la adoraci\u00f3n dogm\u00e1tica de Hegel, sino la creencia anticient\u00edfica y antiemp\u00edrica en la argumentaci\u00f3n a priori: seg\u00fan eso, un fil\u00f3sofo puede adivinar la citolog\u00eda \u00abexactamente\u00bb (subrayado m\u00edo) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>16. \u00ab(&#8230;) La econom\u00eda como ciencia&#8230;\u00bb (Marx a Lassalle, 12.11.1858; MEW 29, p. 567).<\/p>\n<p>Paso decisivo.<\/p>\n<p>17. \u00abEl libro de Darwin es muy importante y me [ilegible] como fundamento cient\u00edfico-natural de la lucha de clases hist\u00f3rica. El precio que hay que pagar, naturalmente, es la manera inglesa del desarrollo. Pese a todas sus insuficiencias, aqu\u00ed no s\u00f3lo se da el golpe mortal a la \u201cteleolog\u00eda\u201d en la ciencia de la naturaleza, sino que tambi\u00e9n se expone emp\u00edricamente el sentido racional de la misma\u00bb (Marx a Lassalle, 16\/1\/1861 (MEW 30, p. 578).<\/p>\n<p>Muy interesante lo de la teleolog\u00eda.<\/p>\n<p>18. \u00ab(\u2026) Si, pues, la <i>average composition<\/i> del <i>agricultural capital<\/i> es, por ejemplo, de CV 60, V 40, mientras que la del <i>not agricultural capital<\/i> es de C 80, V 20, eso prueba que la agricultura no ha alcanzado todav\u00eda el mismo nivel de desarrollo que la industria. (Lo que se explica muy bien, dado que, parte de cualquier otra consideraci\u00f3n, la condici\u00f3n previa de la industria es una ciencia bastante antigua, la mec\u00e1nica, mientras que la condici\u00f3n previa de la agricultura son ciencias enteramente nuevas: qu\u00edmica, geolog\u00eda y fisiolog\u00eda (&#8230;)\u00bb (Marx a Engels, 2\/8\/1862)<\/p>\n<p>Para la relaci\u00f3n ciencia-producci\u00f3n. Realmente la teor\u00eda de la ciencia de Marx basta para poner en crisis el esquema base-sobrestructura.<\/p>\n<p>19. Marx a Kugelmann, 28\/12\/1862. Por su alusi\u00f3n a lo que era el libro IV del plan inicial parece indicar que los tres \u00faltimos libros no estaban a\u00fan remitidos a la continuaci\u00f3n (MEW 30, p. 639). Luego en 1862-63 aunque ya existe el plan de <i>Das Kapital,<\/i> no se ha abandonado el plan de cuatro secciones del p. I.<\/p>\n<p>20. \u00abPara los matem\u00e1ticos puros, estas cuestiones [sobre m\u00e1quinas y herramientas] son indiferentes, pero son muy importantes cuando se trata de mostrar la coherencia entre las relaciones y circunstancias sociales humanas y la evoluci\u00f3n de esos modos de producci\u00f3n materiales\u00bb (Marx a Engels, 28.1.1863; MEW 30, p. 321).<\/p>\n<p>\u00bfL\u00edmites del tratamiento matem\u00e1tico para Marx?<\/p>\n<p>21. Marx a Engels 10.2.1866 ( MEW 31, p.174). De ella se desprende, en mi opini\u00f3n, que los asuntos de sistem\u00e1tica expositiva son mucho menos importantes de lo que estos se\u00f1ores [Rosdolsky] piensan.<\/p>\n<p>22. \u00abAqu\u00ed [en K III] se ver\u00e1 de d\u00f3nde viene el <i>modo de representaci\u00f3n<\/i> de los paletos y los economistas vulgares, a saber, de que en su cerebro no se refleja nunca m\u00e1s que la <i>forma aparente<\/i> inmediata de las relaciones y circunstancias, no su <i>coherencia interna.<\/i> Por lo dem\u00e1s, si esta \u00faltima se mostrara, \u00bfpara qu\u00e9 har\u00eda falta una ciencia?\u00bb (Marx a Engels, 27.6.1867, MEW 31, p.313).<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n ingenua de ciencia, que supone interpretada la apariencia (los hechos), que se trata s\u00f3lo de componer, como en filosof\u00eda.<\/p>\n<p>23. \u00abSi quisiera <i>decapitar por anticipado<\/i> todas esas reservas [de la mentalidad vulgar] echar\u00eda a perder todo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico de desarrollo [Entwicklung]. Y a la inversa. Este m\u00e9todo tiene la ventaja de que constantemente les <i>pone trampas<\/i> a los [ilegible], las cuales les provocan a una extempor\u00e1nea manifestaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Marx a Engels, 27.6.1867; MEW 31, p. 313)<\/p>\n<p>Lo de estropea el m\u00e9todo no es estropear la investigaci\u00f3n, que ya est\u00e1 hecha, sino la \u00abexposici\u00f3n\u00bb, esto es, la validaci\u00f3n \u00abredundante\u00bb.<\/p>\n<p>La moral no es la del cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Esquema detallado del Ap\u00e9ndice al cap.1 de Kapital I, que luego, en la 2\u00aa edici\u00f3n, se incorpor\u00f3 al texto.<\/p>\n<p>24. \u00abLo mejor de mi libro es 1\u00ba (en esto se basa toda comprensi\u00f3n de los <em>facts<\/em>) <i>el doble car\u00e1cter del trabajo<\/i>, seg\u00fan se exprese en valor de uso y valor de cambio, subrayado enseguida en el primer cap\u00edtulo; 2\u00ba el, tratamiento de la plusval\u00eda independientemente de sus formas particulares, como beneficio, inter\u00e9s, renta de la tierra, etc. El tratamiento de las formas particulares de la econom\u00eda cl\u00e1sica, que los mezcla constantemente con la forma general, es una olla podrida\u00bb (Marx a Engels, 24.8.1867, MEW 31, p. 326).<\/p>\n<p>Es el punto de vista no s\u00f3lo macro, sino casi de sociedad sin clases. Punto dif\u00edcil de su econom\u00eda pura.<\/p>\n<p>25. \u00abA finales de la semana pasada les envi\u00e9 [a la <i>Cronicle<\/i>] <em>one copy<\/em> [de KI] con una nota en que les dec\u00eda que a\u00fan cuando mi libro sostiene ideas distintas de las suyas, dado el car\u00e1cter \u00abcient\u00edfico\u00bb de su revista, cabe esperar \u00abden alguna noticia de este primer intento de aplicar el m\u00e9todo dial\u00e9ctico a la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb [<i>some notice will be taken of this first attempt at applying the dialectic method to Political Economy<\/i>]. \u00a1Ya veremos! (<em>Nous verrons!<\/em>). En el mundo culto (me refiero, naturalmente, al sector intelectual) se da en estos momentos un gran deseo de conocer el m\u00e9todo dial\u00e9ctico y tal vez \u00e9ste es el camino m\u00e1s f\u00e1cil de conquistar a los ingleses\u00bb (Marx a Engels, 7\/11\/1867; MEW 31, pp. 379-380).<\/p>\n<p>Pese a la \u00faltima parte, admit\u00eda que se le considerara as\u00ed.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del error del \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb, el de \u00abaplicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>26. \u00abMuy interesante el libro de Fraas (1847), <i>Klima und Pflanzenwelt in der Zelt, eine Geschichte beider<\/i> [El clima y la flora en el tiempo, una historia com\u00fan]; para demostrar que el clima y la flora evolucionan en el per\u00edodo <i>hist\u00f3rico.<\/i> Es darwinista antes que Darwin y dice que las <i>especies<\/i> mismas aparecen el per\u00edodo hist\u00f3rico. Pero al mismo tiempo es agr\u00f3nomo. Afirma que el cultivo del suelo \u2013seg\u00fan su importancia\u2013 termina con la \u201chumedad\u201d tan cara a los campesinos (de ah\u00ed la emigraci\u00f3n de la flora del sur hacia el norte) y acaba por favorecer la formaci\u00f3n de estepas. Este hombre es al mismo tiempo un fil\u00f3logo erudito (ha escrito libros <i>en griego<\/i>), qu\u00edmico, agr\u00f3nomo, etc. Su conclusi\u00f3n es, en resumen, que el cultivo, cuando avanza de modo natural, sin que se le <i>domine conscientemente<\/i> (\u00e9l, como burgu\u00e9s, no llega, desde luego, a eso), deja a sus espaldas desiertos, Persia, Mesopotamia, etc., Grecia. De modo que tambi\u00e9n aqu\u00ed, inconscientemente, una tendencia socialista\u00bb (Marx a Engels, 25.3.1868).<\/p>\n<p>a) El texto es de los m\u00e1s importantes si se quiere tratar el problema econom\u00eda-ecolog\u00eda-pol\u00edtica en continuidad literaria con Marx. El texto muestra (a) que conoc\u00eda el problema; (b) que consideraba pol\u00edtico-social su soluci\u00f3n. El texto permite, adem\u00e1s, interpretar ese \u00abdominio\u00bb de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Interpretaci\u00f3n buena del asunto del desarrollo de las fuerzas de producci\u00f3n. Esto, m\u00e1s [ilegible] (que, adem\u00e1s, se refiere a lo mismo emp\u00edricamente) refuta a Mart\u00ednez Alier.<\/p>\n<p>27. [<em>Entwicklung<\/em> traducida]<\/p>\n<p>\u00abLa charlataner\u00eda acerca de la necesidad de probar el concepto de valor se basa exclusivamente en ignorancia completa, tanto de la cosa de que se trata cuanto del m\u00e9todo de la ciencia.\u00bb (Marx a Kugelmann, 11.7.1868; MEW 32, p. 553).<\/p>\n<p>Eso est\u00e1 bien y es sabido desde Arist\u00f3teles. Pero lo que sigue es p\u00e9simo Hegel:<\/p>\n<p>\u00abLa ciencia consiste precisamente en desarrollar c\u00f3mo se impone la ley del valor. De modo que si se pretendiera \u00abexplicar\u00bb desde el principio todos los fen\u00f3menos que puede contradecir a la ley, hab\u00eda que suministrar la ciencia antes de la ciencia\u00bb (Ibid, p. 553).<\/p>\n<p>Pero es traducible: quiere decir que primero la ley se da m\u00e1s abstractamente, luego menos, y que lo que \u00e9l considera ciencia es el proceso de concreci\u00f3n, que es limitaci\u00f3n. Pero le faltan estos conceptos de sentido com\u00fan. Y tiene raz\u00f3n al pensar \u2013con sus tecnicismos\u2013 que la econom\u00eda burguesa hace universal un falso abstracto, lo concreto de ahora. Se equivoca al ignorar futura capacidad abstractiva. La econom\u00eda burguesa tiende a ser ideol\u00f3gica por lo que no dice, como Kelsen.<\/p>\n<p>28. Ciencia e ideolog\u00eda<\/p>\n<p>\u00abPuesto que el mismo proceso de pensamiento nace de la situaci\u00f3n, puesto que \u00e9l mismo es <i>un proceso de la naturaleza<\/i>, el pensamiento que realmente entiende no puede ser sino el mismo siempre, sin diferenciarse m\u00e1s que en grado, por la madurez de su desarrollo, lo que supone tambi\u00e9n la del \u00f3rgano con el que se piensa. Todo lo dem\u00e1s es desatino\u00bb (Marx a Kugelmann, 11.7.1868; MEW 32, p.553).<\/p>\n<p>Antiideol\u00f3gico, en la euforia.<\/p>\n<p>29. Evoluci\u00f3n a \u00abeconom\u00eda positiva\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo poniendo en el lugar de los conficting dogmas los <em>conflicting facts<\/em> y las contraposiciones reales que constituyen su trasfondo oculto es posible transformar la econom\u00eda pol\u00edtica en una ciencia positiva\u00bb (Marx a Engels, 10.10.1868 (MEW 32, p.181).<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n en un momento alto de su trabajo.<\/p>\n<p>30. Marx a Engels, 18.11.1868 (MEW 32, p. 206). No subrayar s\u00f3lo la precipitaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la buena orientaci\u00f3n metodol\u00f3gica.<\/p>\n<p>31. \u00abEn su \u00faltima conferencia en Edimburgo, en la que se volvi\u00f3 a manifestar m\u00e1s materialista que los \u00faltimos a\u00f1os, Huxley ha dejado abierta, tambi\u00e9n esta vez, una nueva puerta trasera. Mientras observamos y pensamos realmente, no podemos salir del materialismo. Pero todo esto desemboca en la relaci\u00f3n causa y efecto, y \u201cvuestro gran compatriota Hume\u201d ha probado que esas categor\u00edas no tienen nada que ver con las cosas en s\u00ed. Ergo, son libres de querer lo que quer\u00edan q.e.d.\u00bb (Marx a Engels, 12.12.1868; MEW 32, p. 229).<\/p>\n<p>Documento importante por la tendencia engelsiana.<\/p>\n<p>Interesante la insinuaci\u00f3n contra la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Se refiere a Thomas Henry Huxley, <em>On the physical.<\/em>.. Conferencia 8\/11\/1868<\/p>\n<p>32. \u00abPartiendo de la lucha por la vida en la sociedad inglesa \u2013la guerra de todos contra todos, <i>bellum omnes contra omnes\u2013<\/i>, Darwin ha sido llevado a descubrir que la lucha por la vida es la ley dominante en la vida \u201canimal\u201d y vegetal. Pero el movimiento darwinista, por el contrario, ve en ello una raz\u00f3n decisiva para que la sociedad humana no se emancipe nunca de su animalidad\u00bb (Marx a Laura y Paul Lafargue, 15.2.1869; MEW 32, p .592).<\/p>\n<p>a) Marx admite que la g\u00e9nesis de la idea de Darwin no empece a su acierto; b) distingue t\u00e1citamente entre ciencia y pol\u00edtica; c) rechaza t\u00e1citamente la inferencia ab esse ad debet; d) texto de mucha importancia para mostrar que es un error imputar a Marx economicismo. El esquema mental es el mismo: hay papel activo de la cultura, de la artificialidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s, en general, concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre-naturaleza.<\/p>\n<p>El texto documenta, por una parte, el l\u00edmite del naturalismo de Marx. Por otra, un efecto bueno del hegelismo, que permite pensar por \u00ab<em>Aufhebung<\/em>\u00bb. Consiguientemente, el indeterminismo.<\/p>\n<p>33. \u00ab(&#8230;) El primer impulso de Newton se convierte en un primer calentamiento. A pesar de ello esta teor\u00eda se presenta como la consumaci\u00f3n m\u00e1s refinada y suprema del materialismo, y estos caballeros prefieren construirse un mundo que empieza en el absurdo y termina en el absurdo que descubrir en esas consecuencias absurdas la prueba de que no conocen su supuesta ley natural m\u00e1s que a medias\u00bb (Engels a Marx, 21.3.1869 [MEW 32, pp. 286-287).<\/p>\n<p>a) Contra la termodin\u00e1mica por (a) ate\u00edsmo, (b) creencia en el sentido del mundo.<\/p>\n<p>a\u2019) Engels presuponiendo sentido al cosmos: E \u2192 M, 21.3.1869. Y en contra la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>34. \u00abLange es tan ingenuo que llega a decir que me muevo \u201ccon ins\u00f3lita libertad\u201d en el material emp\u00edrico. No tiene ni idea de que ese \u201clibre movimiento en el material\u201d no es sino una par\u00e1frasis del<i> m\u00e9todo<\/i> de tratar el material, a saber, el <i>m\u00e9todo dial\u00e9ctico.<\/i>\u00bb (Marx a Kugelmann, 27\/6\/1870; MEW 32, 668)<\/p>\n<p>Important\u00edsimo paso, en el que el m\u00e9todo queda presentado como de \u00abexposici\u00f3n\u00bb. <em>Bearbeitung<\/em> en otros lugares.<\/p>\n<p>35. \u00abMe hab\u00edan mandado desde San Petersburgo todo un paquete de libros y publicaciones oficiales, pero ha sido robado, probablemente por el gobierno ruso (&#8230;) material absolutamente necesario para el cap\u00edtulo del volumen segundo en el que estudio la propiedad de la tierra, etc. en Rusia.\u00bb (Marx a Piotr Lavrovich Lavrov, 11\/2\/1875).<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n de la opini\u00f3n ortodoxa sobre la posici\u00f3n de Marx acerca de Rusia.<\/p>\n<p>36. \u00abCuando estuve con usted anteayer se me olvid\u00f3 comunicarle una noticia importante que tal vez no conozca. El fisi\u00f3logo Traube de Berl\u00edn ha conseguido fabricar c\u00e9lulas artificiales. Desde luego que no son todav\u00eda como las c\u00e9lulas naturales; no tienen n\u00facleo\u00bb (Marx a Engels, 18.6.1875).<\/p>\n<p>a) Interesante para entender el progresismo, parec\u00edan acumularse los descubrimientos \u00abdefinitivos\u00bb. En realidad, Traube produjo gotas de substancias qu\u00edmicas que estaba rodeadas por una membrana superficial semipermeable. Que es su aportaci\u00f3n al estudio de la presi\u00f3n osm\u00f3tica.<\/p>\n<p>b) Sobre Traube. La expectativa prometeica en la ciencia.<\/p>\n<p>La <em>Dynamische<\/em>&#8230; (1877) de Moses muestra que todos se sintieran atra\u00eddos por la cosmolog\u00eda, a causa: a) del progreso grande del 2-XIX; y b) por su intuibilidad.<\/p>\n<p>37. Marx a Schott, 3.11.1877. Sobre crisis final de K y de Marx (MEW 34, p.307).<\/p>\n<p>Notas: 1) Ergo en 1877, pensaba que KII-KIII y TM [<i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>] ser\u00edan dos vol\u00famenes. 2) En realidad, este pasado es el \u00fanico indicio de crisis.<\/p>\n<p>38. Marx a Danielson, 15.11.1878. Sobre crisis final (MEW 34, p.359).<\/p>\n<p>La crisis se presenta aqu\u00ed por causas de inter\u00e9s intelectual: puesto que el suyo era la revoluci\u00f3n, y eso la historia ni la ciencia pura, \u00bfpara qu\u00e9 terminar <i>Das Kapital<\/i>, basado en Inglaterra, en el viejo capitalismo?<\/p>\n<p>39. Sobre crisis final. Arranque que se podr\u00eda considerar depresivo:<\/p>\n<p>\u00abEn la velocidad del progreso econ\u00f3mico los Estados Unidos han superado ampliamente a Inglaterra, aunque todav\u00eda est\u00e1 detr\u00e1s de ella por lo que hace a la santidad de riqueza apropiada; pero, al mismo tiempo, las masas son m\u00e1s activas y tienen en sus manos mayores medios pol\u00edticos para rechazar<i> la<\/i> forma de un progreso que se realiza a costa de ellas.\u00bb\u00a0(Marx a Danielson, 10\/4\/1879; MEW 24, 370).<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 desenga\u00f1ado de la clase obrera inglesa.<\/p>\n<p>Luego viene un importante p\u00e1rrafo que, tras un adorno de probable racionalizaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo depresivo, declara abiertamente la falta de ganas de publicar y a\u00f1ade su explicaci\u00f3n (MEW 34, pp.370-371).<\/p>\n<p>Aunque la explicaci\u00f3n parece s\u00f3lo por causas superficiales, hay mucho fondo: la novedad de la situaci\u00f3n est\u00e1 vivida como algo de ra\u00edces. As\u00ed se ve por el \u00faltimo p\u00e1rrafo, que da dimensi\u00f3n \u00abte\u00f3rica\u00bb al escrito (MEW 34, p.372).<\/p>\n<p>Inapelable por lo que hace al estado de \u00e1nimo. Hay al final un uso de \u00abprogreso\u00bb que no parece del todo claro, aunque s\u00ed muestra persistencia de nociones; es el curso de una comparaci\u00f3n USA-Rusia (MEW 34, pp.374-375).<\/p>\n<p>40. Marx\/Engels, Circular a Bebel etc., 17-18\/9\/1879. Es muy buen lugar de la confusi\u00f3n: <em>pathos<\/em> cient\u00edfico para doctrina revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>41. \u00abLiebknecht, luego de su gran metedura de pata en la transacci\u00f3n con los lassalleanos, ha abierto de par en par las puertas a todos esos semihombres (los de Z\u00fcrich y su medio) preparando as\u00ed, <em>malgr\u00e9 lui<\/em>, una desmoralizaci\u00f3n en el partido que s\u00f3lo se pudo superar por la ley contra los socialistas\u00bb (Marx a Sorge, 19\/9\/1879).<\/p>\n<p>Es una versi\u00f3n grotesca de la tesis del tanto mejor.<\/p>\n<p>42. Marx a Ferdinand D.N, 27.6.1880, (MEW 34, p. 447).Sobre crisis final. Claro: \u00ab<em>Entwicklung<\/em>\u00bb quiere decir <i>hist\u00f3rica<\/i>.<\/p>\n<p>43. Marx a Danielson, 12.9.1880. Est\u00e1 primero la declaraci\u00f3n de las causas f\u00edsicas y familiares de la inactividad te\u00f3rica (MEW 34, p. 463).<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s adelante, hay una explicaci\u00f3n impl\u00edcita de su paralizaci\u00f3n. Esa vez parece aludir a la constituci\u00f3n de un capitalismo internacional:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) Pero pese a la quiebra de algunos bancos provinciales escoceses e ingleses, ha faltado completamente el punto culminante de las anteriores grandes crisis peri\u00f3dicas inglesas, el crack de la Bolsa de Londres. Este hecho<i> totalmente extraordinario<\/i>, la falta de lo que con raz\u00f3n se llama <i>p\u00e1nico del dinero<\/i>, se tiene que atribuir a un encadenamiento de circunstancias cuyo an\u00e1lisis en este momento me llevar\u00eda muy lejos. Pero una de las circunstancias m\u00e1s decisivas ha sido la siguiente: el interesante drenaje de metales nobles de 1879 qued\u00f3 compensado en gran medida por la colaboraci\u00f3n de la Banque de France y de la Deutsche Reichesbank. Por otra parte, la repentina reanimaci\u00f3n de los Estados Unidos actu\u00f3 como un deus ex machina desde la primavera de 1879\u00bb (MEW 34, 463-464).<\/p>\n<p>No olvidar, de todos modos, que pod\u00eda tratarlo, dentro de su viejo esquema, sub Mercado mundial. Creo&#8230;<\/p>\n<p>44. \u00abLa posibilidad abstracta de que la humanidad llegue a ser tan numerosa que haya que poner limitaciones a su aumento <i>est\u00e1 dada<\/i>. Y si una vez la sociedad comunista se viera obligada a regular la producci\u00f3n de seres humanos igual que habr\u00e1 regulado la producci\u00f3n de cosas, ella precisamente y s\u00f3lo ella ser\u00e1 la que lleve a cabo una cosa as\u00ed sin dificultades\u00bb (Engels a Kautsky, 1.2.1881).<\/p>\n<p>Es evidente que para Engels, a diferencia de lo que piensa Harich, la falta de dificultades arraiga en la libertad.<\/p>\n<p>45. \u00abEl sue\u00f1o de la ruina inminente del mundo anim\u00f3 a los cristianos primitivos en su lucha contra el imperio universal romano y les di\u00f3 la certeza de la victoria. La comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la descomposici\u00f3n inevitable, que constantemente procede ante nuestros ojos, del orden social dominante y las masas cada vez m\u00e1s azotadas en sufrimiento por los viejos fantasmas gubernamentales, as\u00ed como el desarrollo positivo de los medios de producci\u00f3n, en gigantesco progreso [MSL: ni siquiera las fuerzas productivas, sino los medios], todo eso basta como garant\u00eda de que con el momento del estallido de una revoluci\u00f3n realmente proletaria quedar\u00e1 dadas tambi\u00e9n las condiciones de su modus operandi inmediato y directo, que seguro no ser\u00e1 id\u00edlico.\u00bb\u00a0(Marx a Nieuwenhuis, 22\/2\/1881)<\/p>\n<p>La curiosa involuntario confesi\u00f3n de la analog\u00eda funcional de la religi\u00f3n y su \u00abciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Y la confusi\u00f3n final: esto est\u00e1 escrito poqu\u00edsimo antes que la carta a Vera Sas\u00falich, y lleva el objetivismo hegeliano al m\u00e1ximo. No se puede hablar de cambio.<\/p>\n<p>46. \u00abNecesito descanso absoluto, <i>s\u00f3lo con tu familia, n\u00ba 11, Boulevard Thires<\/i>. Tuyo, O(ld=) N (ick)\u00bb.\u00abEntiendo por \u201cdescanso\u201d, \u201cvida familiar\u201d, el \u201cruido de los ni\u00f1os\u201d, ese \u201cmundo microsc\u00f3pico\u201d que es mucho m\u00e1s interesante que el \u201cmacrosc\u00f3pico\u201d\u00bb (Marx a Jenny Longuet, desde Cannes, 4.6.1882).<\/p>\n<p>Una macrosc\u00f3pico y microsc\u00f3pico con tono emocional contrapuesto incluso al uso de \u00abmicrocosmos\u00bb en los borradores da Vera Zas\u00falich.<\/p>\n<p>Aunque creo que nunca lleg\u00f3 a serenidad \u00absabia\u00bb, ten\u00eda ya ciertos elementos al final. O la tuvo siempre, aunque en contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>47. Darwin<\/p>\n<p>\u00abEn el Darwin, al que he vuelto a echar un vistazo, me divierte lo que dice de que aplica la teor\u00eda \u201cde Malthus\u201d <i>tambi\u00e9n<\/i> a plantas y animales, como si en el caso del Malthus el no consistiera en que la teor\u00eda <i>no<\/i> se aplica a plantas y animales, sino s\u00f3lo a seres humanos \u2013con la progresi\u00f3n geom\u00e9trica\u2013 en contraposici\u00f3n a plantas y animales. Es notable como reconoce Darwin, entre bestias y plantas, su sociedad inglesa, con su divisi\u00f3n del trabajo, su competencia, su apertura de nuevos mercados, sus \u201cinventos\u201d y su malthusiana \u201clucha por la existencia\u201d\u00bb. Es el <i>bellum omnium contra omnes<\/i> de Hobbes y recuerda al Hegel de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, que llama a la sociedad burguesa \u201creino animal espiritual\u201d, mientras que en la obra de Darwin el reino animal figure como sociedad burguesa\u00bb (Marx a Engels, 18\/6\/1882; MEW 30, p. 249).<\/p>\n<p>El Marx anterior a 1857 cita m\u00e1s la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> que la <i>L\u00f3gica<\/i>, al contrario que luego.<\/p>\n<p>48. Asunto Podolinski:<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa sabes mejor que yo hasta qu\u00e9 punto somos capaces de dilapidar como reservas de energ\u00eda el carb\u00f3n, los minerales, los bosques, etc. Desde ese punto de vista, la caza y la pesca se presentan tambi\u00e9n no como una fijaci\u00f3n de calor solar nuevo, sino como consumo y hasta comienzo del desperdicio de la energ\u00eda solar previamente acumulada.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s: la planta hace inconscientemente lo que el hombre hace intencionalmente. Las plantas \u2013como se sabe desde hace una eternidad\u2013 son las grandes absorbentes y almacenadoras del calor solar en una forma modificada. As\u00ed, pues, el hombre, por el trabajo, en la medida en que fija el calor solar (cosa que ocurre no pocas veces en la industria e incluso en otros campos), llega a unir las funciones naturales del animal que consume energ\u00eda con las de la planta, que la recoge (fotovoltaico)<\/p>\n<p>A partir de su important\u00edsimo descubrimiento, Podolinski ha tomado el camino equivocado porque ha querido encontrar una nueva prueba cient\u00edfico-natural del acierto del socialismo, y ha mezclado as\u00ed lo f\u00edsico y lo econ\u00f3mico.\u00bb (Engels a Marx,19.12.1882)<\/p>\n<p>Claro que no por esto deja Engels de ser un progresista. Pero ver la rectificaci\u00f3n del 22.12.1882.<\/p>\n<p>49. K2, K3. Despiste inicial.<\/p>\n<p>\u00abHe encontrado el manuscrito de la \u201cZirkulation des Kapitals\u201d y del 3er libro, \u201cDie Gestaltungen des Gesamtprozess\u201d, unas 1.000 p\u00e1ginas in folio. Es imposible decir ya ahora si el manuscrito puede ir a la imprenta en su actual estado. En cualquier caso, tendr\u00e9 que copiarlo, porque es un primer borrador. Ma\u00f1ana finalmente tendr\u00e9 tiempo para dedicar unas horas a repasar todos los manuscritos que nos ha dejado el Moro. Se trata ante todo de un compendio de dial\u00e9ctica que desde hace tiempo quer\u00eda llevar a cabo [1]. Pero siempre mantuvo secreta para nosotros la situaci\u00f3n de sus trabajos [2]; sab\u00eda que si se hubiera conocido lo que ten\u00eda ya listo se la habr\u00eda insistido hasta que diera permiso para publicarlo. Todo esto entre nosotros, porque yo no tengo derecho a publicar nada si Tussy, que es mi co-ejecutora literaria\u00bb (Engels a Pjotr Lawrowitsch Lawrow, Londres, 2.4.1883. MEW 36, p.3).<\/p>\n<p>(1) Engels no sab\u00eda nada de los \u00ab\u00faltimos\u00bb trabajos de Marx, es decir, de casi todo.<\/p>\n<p>(2) De todos modos, sab\u00eda que no sab\u00eda.<\/p>\n<p>Y eso a pesar de las consultas.<\/p>\n<p>Y del <i>Abri<\/i><i>\u03b2 <\/i><i>der Dialektik <\/i>[Compendio de la dial\u00e9ctica], nunca m\u00e1s se supo.<\/p>\n<p>50. K2, K3. Cautela en el despiste.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) del <i>Capital<\/i>, pero no puedo decir en qu\u00e9 estado: 1.000 p\u00e1ginas de manuscritos que leer. Pero no diga todav\u00eda nada en el peri\u00f3dico; en cuanto le pueda decir algo seguro, le mandar\u00e9 cosa aut\u00e9ntica\u00bb (Engels a Eduard Bernstein, London, 14\/4\/1883; MEW 36, 9).<\/p>\n<p>Un mes justo de la muerte de Marx No parece haber le\u00eddo. Pero su expresi\u00f3n hace que posteriores optimismos resulten f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>51. \u00abY ahora, a mis 63 a\u00f1os, con la jiba llena de mi trabajo propio y con la perspectiva de un a\u00f1o de trabajo [1] en el volumen (<em>Band<\/em>) II del Capital y otro a\u00f1o para la biograf\u00eda de Marx junto con la historia del movimiento socialista alem\u00e1n del 43 al 63 y la de la Internacional del 64 al 72, tendr\u00eda yo que esta loco para cambiar mi tranquilo asilo por lugares en los que hubiera que intervenir en reuniones y en la lucha period\u00edstica, con lo que ya basta para que se te enturbie inevitablemente la mirada clara\u00bb (Engels a August Bebel, London 30\/4\/1883, MEW 36, p. 21)<\/p>\n<p>(1) Despiste completo al mes de la muerte de Marx (y medio).<\/p>\n<p>52. K2, K3. Despiste inicial:<\/p>\n<p>\u00abEl manuscrito del II volumen (Band) est\u00e1 terminado antes de 1873, probablemente ya antes de 1879. Est\u00e1 escrito con letra alemana, mientras que a partir de 1873 Marx us\u00f3 exclusivamente letras latinas\u00bb (Engels a August Bebel, London, 30\/4\/1883. MEW 36, 22).<\/p>\n<p>Sab\u00eda tan poco de esos papeles, que para fecharlos aproximadamente tiene que recurrir a ese criterio.<\/p>\n<p>53. \u00abEl 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) me va a dar un trabajo imponente, por lo menos el libro II. Hay un texto <i>completo<\/i>, del a\u00f1o 1868 m\u00e1s o menos, pero no es m\u00e1s que un <i>brouillon<\/i>. pero adem\u00e1s hay tres, si no cuatro, reelaboraciones que proceden de per\u00edodos diversos, pero ninguna de ellas est\u00e1 completa. No ser\u00e1 ning\u00fan trabajo f\u00e1cil entresacar de eso un texto definitivo. El libro 3\u00ba est\u00e1 concluido desde 1869\/1870 y no se ha vuelto a tocar desde entonces. Pero donde trata de la renta de la tierra tendr\u00e9 que traer a colaci\u00f3n sus extractos rusos, a causa de las notas, los datos y los ejemplos. Tal vez pueda construir una parte del volumen (<em>Bandes<\/em>) 3\u00ba a base del manuscrito de 1858\/1862 [1] (cuyo comienzo apareci\u00f3 en Berl\u00edn en 1859), el cual lleva al final de cada cap\u00edtulo la historia cr\u00edtica de los puntos te\u00f3ricos estudiados en casa caso\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 22\/5\/1883, MEW 36, p. 32).<\/p>\n<p>(1) O son los <i>Grundrisse<\/i> o, m\u00e1s probablemente (ya que <i>Zur Kritik<\/i> ser\u00eda su comienzo) el manuscrito perdido del que procede el \u00abcap. VI\u00bb.<\/p>\n<p>Pero lo de la historia hace pensar al manuscrito 1861-1863.<\/p>\n<p>No, porque Engels dice a Laura en 31\/3\/1884 que acaba de encontrar \u00e9ste.<\/p>\n<p>54. \u00abHemos de cargar hasta marzo pr\u00f3ximo con la casa de Marx, de modo que no hay por qu\u00e9 precipitarse en la mudanza y los planes de futuro. Aparte de que es obra de romanos poner en orden este legado. Lo que me asombra es que Marx ha salvado casi todos los papeles, las cartas y los manuscritos incluso de antes del per\u00edodo del 48: es un material estupendo para la biograf\u00eda, que desde luego escribir\u00e9, y que, entre otras cosas, ser\u00e1 tambi\u00e9n la historia de la \u00ab<em>N Rh Ztg<\/em> y del movimiento del 48\/49 en el Bajo Rhin, la historia del piojoso exilio londinense de 1849\/1852 y la de la Internacional. Ante todo hay que editar el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) del \u201cCapital\u201d, que no es ninguna broma. Hay 4-5 redacciones del Libro (<em>Buch<\/em>) 2\u00ba, s\u00f3lo la primera de las cuales es completa, y las posteriores s\u00f3lo empezadas; costar\u00e1 trabajo, trat\u00e1ndose de un hombre como M (arx), que pesaba cada palabra en balanza de platero. Pero es para m\u00ed un trabajo agradable, porque vuelvo a estar con mi viejo camarada\u00bb (Engels a Johann Philipp Becker, London 22.5.1883, MEW 36,p.28).<\/p>\n<p>Aunque ya sabe que es mucho trabajo, parece creerlo incidental en su actividad.<\/p>\n<p>55. K2, K3:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) <i>escribir en limpio<\/i> todo el volumen (<em>Band<\/em>) 2\u00ba\u00bb (Engels a Eduard Berstein, London, 12-13\/6\/1883, MEW 36, p.36).<\/p>\n<p>Error tras la sorpresa I.<\/p>\n<p>56. \u00abA la muerte del pobre Moro, Tussy me dijo, en respuesta a una pregunta m\u00eda, que ella y yo ten\u00edamos que decidir acerca de todos sus escritos y publicar lo que hay que publicar, en particular el 2\u00ba vol. (<em>Band<\/em>) y los trabajos matem\u00e1ticos\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 24.6.1883; MEW 36, p. 42)<\/p>\n<p>Casi previo a la sorpresa.<\/p>\n<p>57. K 2, K3. El retraso:<\/p>\n<p>\u00abSi no hubiera sido por la masa de material norteamericano y ruso (s\u00f3lo en estad\u00edsticas rusas hay 2 metros c\u00fabicos de libros), el 2\u00ba volumen (<em>Band<\/em>) estar\u00eda impreso hace mucho tiempo. Esos estudios de detalle le han frenado mucho tiempo. Como siempre, todo ten\u00eda que estar completo hasta la misma fecha, mientras que ahora todo se reduce a nada, salvo sus extractos, en los que hay que esperar que, seg\u00fan su costumbre, se encuentren muchas glosas cr\u00edticas utilizables para las notas del volumen 2\u00ba (<em>Band<\/em>)\u00bb (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 29.6.1883, MEW 36, 46)<\/p>\n<p>No eran estudios de detalle, aunque es acertada la observaci\u00f3n sobre el perfeccionismo de Marx.<\/p>\n<p>Engels se equivoca sobre la causa del retraso que, a primera vista (optimista) ser\u00eda el libro II, como luego dir\u00e1 Engels. Pero yo creo en las dos cosas.<\/p>\n<p>58. K2, K3. Retraso de Engels. Preferencias:<\/p>\n<p>\u00abEl manuscrito de usted me llega oportunamente: precisamente ayer termin\u00e9 la redacci\u00f3n final de la 3\u00aa edici\u00f3n alemana del <i>Capital <\/i>y me he propuesto pasar a la redacci\u00f3n del 2\u00ba volumen (<em>Bandes<\/em>), en cuanto que vuelva de la playa. Su obra ha llegado, pues, en el momento precisamente en que tengo algo de tiempo\u00bb (Engels a Gabriel Deville, London, 12.8.1883. MEW 36, p.48).<\/p>\n<p>Estaba a punto de irse a descansar. El 19 estaba ya seguro en Eastbourne desde donde escribi\u00f3 a Laura. Lleg\u00f3 a Eastbourne el 17\/8 y se detuvo all\u00ed hasta el 14\/9.<\/p>\n<p>O sea: tras la sorpresa I, o gruesa, llegan las vacaciones.<\/p>\n<p>59. \u00abTe preguntar\u00e1s que c\u00f3mo es posible que me ocultara, precisamente a m\u00ed, hasta donde hab\u00eda llegado el asunto. Muy sencillo: si yo lo hubiera sabido, no le habr\u00eda dejado en paz ni de d\u00eda ni de noche, hasta conseguir que lo terminara e imprimiera. Marx lo sab\u00eda mejor que nadie; y sab\u00eda adem\u00e1s que en el peor de los casos, que es el que se ha presentado, yo pod\u00eda editar el manuscrito, seg\u00fan su esp\u00edritu, cosa que \u00e9l mismo dijo a Tussy\u00bb (Engels a August Bebel, Eastbourne, 30\/8\/1883; MEW 36, 56).<\/p>\n<p>Segunda sorpresa.<\/p>\n<p>60. <i>K 2, K 3<\/i>. Valoraci\u00f3n. A\u00fan no decisi\u00f3n final manuscritos:<\/p>\n<p>\u00abEl 2\u00ba volumen del Capital me va a dar todav\u00eda bastante trabajo. La mayor parte del manuscrito data de antes de 1868 y a trozos es puro <em>brouillon<\/em>. El libro segundo decepcionar\u00e1 mucho a los socialistas vulgares, porque contiene casi exclusivamente investigaciones estrictamente cient\u00edficas y muy delicadas sobre cosas que ocurren dentro de la misma clase capitalista, y absolutamente nada con que se pueda fabricar consignas y declamaci\u00f3n\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 18.9.1883, MEW 36, p. 61).<\/p>\n<p>Todav\u00eda piensa en el manuscrito IV (antes de 1868) como base, en vez de II + VIII.<\/p>\n<p>61. <i>K 2, K 3<\/i>. Enfermedad y reorientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay este 2\u00ba volumen! No sabe usted, querido amigo, lo que me pesa!. Pero he perdido seis meses por causa de mi maldita enfermedad. Y tampoco podr\u00e9 ponerme en serio antes de la mitad de marzo, porque hasta entonces tendr\u00e9 que ir ordenando todos estos libros, papeles, peri\u00f3dicos,etc y no puedo hacerlo sin cansarme m\u00e1s que unas pocas horas al d\u00eda\u00bb. (Engels a Piotr Lawrovich Lawrow, London, 5.2.1884, MEW 36, p. 99).<\/p>\n<p>La enfermedad y los papeles son su argumento m\u00e1s importante (contra la idea de Rubel), pero lo esencial es que Engels necesit\u00f3 digerir el hallazgo.<\/p>\n<p>62. \u00abTengo ante m\u00ed unos 60 pliegos (de 16 p\u00e1ginas de imprenta cada uno) de manuscritos viejos de Marx y m\u00edos de los a\u00f1os 1845-1848. S\u00f3lo fragmentos se podr\u00eda publicar de todo ello, pero no puedo ponerme a trabajarlos hasta que haya terminado con el manuscrito del 2\u00ba volumen del <i>Capital<\/i>. As\u00ed, pues, no hay m\u00e1s remedio que esperar\u00bb (Engels a Piotr Lawrowich Lawrow, London, 5\/2\/1884; MEW 36, 99).<\/p>\n<p>S\u00f3lo paulatinamente ha ido viendo Engels el orden de importancia entre las cosas.<\/p>\n<p>63. \u00abDentro de dos semanas podr\u00e9 aplicarme en serio al 2\u00ba volumen del Capital: ser\u00e1 un trabajo de romanos, pero me alegra ya pensar en ello\u00bb (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 7.3.1884 MEW 36, p.124)<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s ser\u00e1 el 21\/3\/1884. Aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Marx.<\/p>\n<p>64. K2, K3. Reorientaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abCon Meissner me he puesto de acuerdo en editar primero separadamente el 2\u00ba libro del <i>Capital<\/i>, a lo que seguir\u00e1n el 3\u00ba y las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> como 2\u00aa mitad del 2\u00ba volumen. As\u00ed todo d ir\u00e1 m\u00e1s deprisa\u00bb (Engels a Karl Kautsky. London, 24\/3\/1884, MEW 36, p.129).<\/p>\n<p>Al ver tan corta esa 2\u00aa mitad, es que est\u00e1 pensando en el manuscrito de 1861-1863, el cual tiene de las dos cosas. (Comprobar).<\/p>\n<p>65. \u00abMe he puesto de acuerdo con Meissner en que hay que publicar primero y por separado el libro 2\u00ba [1] (proceso de circulaci\u00f3n del capital); podr\u00e9 empezar en cuanto que est\u00e9 terminado el trabajo <i>grosero<\/i>. Luego vendr\u00e1 el libro 3\u00ba, junto con las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>, extenso trabajo cr\u00edtico que he encontrado ahora y que representa una parte del primer manuscrito del <i>Capital <\/i>(1862)\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 31.3.1884; MEW 36, p.131)<\/p>\n<p>(1) \u00bfPrimera noticia? Evidentemente, sigue despistado respecto de la extensi\u00f3n del <i>K III<\/i>. \u00bfNo hab\u00eda visto a\u00fan las cosas de Danielson? S\u00ed, pero las cre\u00eda estudio de detalle ya in\u00fatil.<\/p>\n<p>66. Preferencias:<\/p>\n<p>\u00abLuego de eso empieza inmediatamente el volumen II, luego las siguientes revisiones. 1\u00aa vuestra \u201cMis\u00e8re\u201d; 2\u00aa Notas y pr\u00f3logos para la francesa, 3\u00aa revisi\u00f3n de la traducci\u00f3n inglesa, que ahora va a avanzar mucho. Adem\u00e1s, 4\u00ba, m\u00e1s \u201cD\u00fchring\u201d y lo que me llegue de Francia para revisi\u00f3n\u00bb (Engels a K. Kautsky, London, 11.4.1884. MEW 36, p. 133).<\/p>\n<p>Despiste grande, proclamo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ordenar la casa de Marx para su desalojo, liquidar correspondencia, etc, Engels escribi\u00f3 <i>El origen<\/i> antes de ponerse en serio. Por cierto, que lo considera simple resumen de Morgan.<\/p>\n<p>67. K2, K3 \u00bfPreferencia y despistes?<\/p>\n<p>\u00abEstoy cargado de trabajo con la revisi\u00f3n de ese texto alem\u00e1n y del Capital ingl\u00e9s, de modo que me gustar\u00eda saber c\u00f3mo he de organizarme para no perder el tiempo in\u00fatilmente. Pues tengo que ponerme de una vez al 2\u00ba volumen, y ya me est\u00e1n anunciando de Z\u00fcrich la necesidad de una 2\u00aa edici\u00f3n de mi D\u00fchring y una 4\u00aa de mi \u201cGuerra de los campesinos\u201d, lo que quiere decir nuevas revisiones y pr\u00f3logos\u00bb (Engels a Paul Lafargue, London, 18.4.1884. MEW 36, p. 140<\/p>\n<p>A m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, no se ha puesto al trabajo, aunque siente la necesidad.<\/p>\n<p>68. Semidespiste:<\/p>\n<p>\u00abEl libro II aparecer\u00e1 probablemente por separado.\u00bb (Engels a Ludwig Kugelmann, London, 4\/5\/1884. MEW 36, 144).<\/p>\n<p>Ha pasado m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, pero sigue con un despiste completo. O ya no completo, pero casi.<\/p>\n<p>69. <i>K2, K3<\/i>.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto que suelte el \u00faltimo cap\u00edtulo [del <em>Urspurng<\/em>] y ordene unas cuantas cosas en la casa \u2013libros,etc.\u2013, la emprender\u00e9 con el 2\u00aa volumen del Capital, de d\u00eda, y por la <i>noche<\/i>, ante todo, vuestra <i>Mis\u00e8re de la Philosophie<\/i>, junto con notas y pr\u00f3logo. Esa distribuci\u00f3n es no s\u00f3lo \u00fatil, sino tambi\u00e9n absolutamente necesaria, porque la escritura de Marx no se puede estudiar mucho tiempo con l\u00e1mpara si uno no est\u00e1 empe\u00f1ado en quedarse ciego\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 23.5.1884, MEW 36, pp.148-149).<\/p>\n<p>A\u00fan no se da cuenta<\/p>\n<p>70. K2, K3. A\u00fan no se da cuenta:<\/p>\n<p>\u00abAhora voy a empezar con el 2\u00ba volumen del Capital trabajando en \u00e9l durante el d\u00eda; las veladas ser\u00e1n para la revisi\u00f3n de las varias traducciones ya en curso o anunciadas. El escrito que acabo de terminar ser\u00e1 por mucho tiempo mi \u00faltimo trabajo aut\u00f3nomo.\u00bb (Engels a Laura Lafargue, London, 26.5.1884, MEW 36, p. 154).<\/p>\n<p>A Kautsky, etc, lo llam\u00f3 resumen de Morgan, o incluso \u00abel Morgan\u00bb<\/p>\n<p>Conciencia insuficiente de legado.<\/p>\n<p>71. K2, K3. Recapacitaci\u00f3n final:<\/p>\n<p>\u00abEntre los papeles de Marx he encontrado varios diarios de marcha militares, y cosas semejantes, sobre columnas alemanas en Suiza; probablemente son parte de los papeles que t\u00fa dices. Tal vez encuentre m\u00e1s. Todo est\u00e1 seguro aqu\u00ed, aunque en completo desorden todav\u00eda. Por el momento no tengo m\u00e1s remedio que meter todo el correo, etc en un gran caj\u00f3n, hasta que tenga tiempo de seleccionarlo y mirarlo. Ahora es absolutamente necesario establecer en texto imprimible y escritura legible los vol\u00famenes finales del <i>Capital<\/i>. Yo soy entre todos los vivos el \u00fanico que puedo hacer ambas cosas. Si yo estirara la pata antes de terminarlo, nadie m\u00e1s podr\u00eda descifrar esos papeles que Marx mismo era muchas veces incapaz de leer, a diferencia de su mujer y de m\u00ed. Las cartas, en cambio, est\u00e1n en una escritura que pueden leer tambi\u00e9n otros\u00bb (Engels a Johann Philipp Becker, London, 20.6.1884. MEW 36, pp.162-163<\/p>\n<p>Los papeles militares, por la personalidad de B. \u00abel \u00fanico general revolucionario alem\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la \u00fanica declaraci\u00f3n formal de cambio de plan con los papeles p\u00f3stumos. Ahora ya deb\u00eda de estar en claro acerca de la importancia de los papeles y de su volumen.<\/p>\n<p>72. \u00ab(&#8230;) Tu punto de vista desemboca en la idea de que la producci\u00f3n, aunque determina ahora la instituci\u00f3n social, no lo ha hecho antes de la producci\u00f3n capitalista, porque las herramientas no hab\u00edan cometido a\u00fan el pecado original. Al decir medios de producci\u00f3n dices sociedad, y sociedad codeterminada por esos medios de producci\u00f3n. No hay medios de producci\u00f3n en<i> s\u00ed<\/i>, fuera de la sociedad y sin influencia en ella, dele mismo modo que no hay capital en s\u00ed. Pero lo que hay que mostrar es c\u00f3mo los medios de producci\u00f3n, que en per\u00edodos anteriores, incluido en de la producci\u00f3n simple de mercanc\u00edas, ejercieron un dominio muy suave en comparaci\u00f3n con el actual, han llegado a ejercer el presente dominio desp\u00f3tico; y tu demostraci\u00f3n me parece insuficiente porque no menciona uno de los polos: la producci\u00f3n de una clase que no ten\u00eda ya medios de producci\u00f3n, no, por lo tanto, medios de vida, y que, consiguientemente, ten\u00eda que venderse a trozos\u00bb (Engels a Karl Kautsky, London, 26.6.1884; MEW 36, 167-8).<\/p>\n<p>Esta determinaci\u00f3n por los medios de producci\u00f3n y la producci\u00f3n no estaba en la idea de 1848. Ha sido socialdem\u00f3crata y economicista (Loria); pero ahora resulta reaccionaria-revolucionaria.<\/p>\n<p>73. Hacia el final de <i>K II<\/i>:<\/p>\n<p>\u00abMa\u00f1ana empieza la embrollad\u00edsima redacci\u00f3n final de la secci\u00f3n 3\u00aa del libro II del Capital\u00bb (Engels a Eduard Bernstein, London, 11\/11\/1884; MEW 36, 239).<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfel manuscrito VIII no era tan liso?<\/p>\n<p>74. Aparente adhesi\u00f3n al Marx de la carta a O.S.:<\/p>\n<p>\u00abNo hay duda de que la comuna, y en cierta medida el [ilegible], conten\u00edan g\u00e9rmenes que en ciertas condiciones podr\u00edan haberse desarrollado ahorrando a Rusia la necesidad de pasar por los tormentos del r\u00e9gimen capitalista. Suscribo sin reservas la carta de nuestro autor [Marx] sobre Zhukovski. Pero para \u00e9l tanto como para m\u00ed, la primera condici\u00f3n que se necesitaba para realizar esto era el impulso desde el exterior, el cambio del sistema econ\u00f3mico en Europa occidental, la destrucci\u00f3n del sistema capitalista en sus pa\u00edses de origen\u00bb (Engels, carta a Nikolai Fransevich Danielson, 24\/2\/1893).<\/p>\n<p>75. KI, cap. XIII, 8, MEW 23, 490.<\/p>\n<p>Al presentar las cifras de progreso de la tisis entre los trabajadores en casa (a manos) de la industria del encaje, tiene una expresi\u00f3n muy antiprogresista: \u00abEste progreso en la cuota de la tesis tiene que bastarles al progresista m\u00e1s optimista y al propagandista alem\u00e1n del librecambio que m\u00e1s mentiras vomite a lo Faucher\u00bb. (OME 41, p. 103)<\/p>\n<p>76. Importante para la cuesti\u00f3n de relaciones de producci\u00f3n. En KIII, VI, 37 <i>Kapital<\/i>, Marx est\u00e1 hablando de la discrepancia entre el incipiente modo de producci\u00f3n capitalista y la forma en que este encuentra \u00ab<em>das Consideizentum<\/em>\u00bb. Y dice:<\/p>\n<p>\u00abEl mismo crea la forma que le corresponde, mediante la subordinaci\u00f3n de la agricultura al capital; con lo que la propiedad feudal de la tierra, la propiedad del clan, o la peque\u00f1a propiedad campesina con comunidad aldeana se transforman en la <i>forma econ\u00f3mica<\/i> correspondiente a ese modo de producci\u00f3n, por diferentes que sean sus <i>formas jur\u00eddicas<\/i>.\u00bb (MEW 25, 630).<\/p>\n<p>77. Quiz\u00e1s el colmo de asistematicidad del l\u00e9xico de este paso del KI, cap. XXIV, MEW 791, OME 41, 409:<\/p>\n<p>\u00abEl monopolio del capital se convierte en traba del modo de producci\u00f3n que ha florecido con \u00e9l y bajo \u00e9l. La centralizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la socializaci\u00f3n del trabajo alcanzan un punto en el cual se hacen incompatibles con su cobertura capitalista. Suena la \u00faltima hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.\u00bb<\/p>\n<p>Parece claro que ah\u00ed \u2018modo de producci\u00f3n\u2019 no se refiere inequ\u00edvocamente a las relaciones de propiedad. Por otra parte, el paso sugiere muchas cosas acerca de hoy. La crisis general que vivimos puede deberse a que el desarrollo no ha seguido el curso \u00abnormal\u00bb previsto por Marx. Quiz\u00e1 el modo de producci\u00f3n se ha revolucionado m\u00e1s que Marx en algunos pa\u00edses (USA, BRD), mientras que en otros ve hundirse todas sus sobrestructuras porque no se resuelve la crisis como previ\u00f3 Marx ni al modo USA-BRD.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"13\"><\/a> <b>14. Marginalia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Anotaciones de Sacrist\u00e1n. De diversos materiales depositados en BFEEUB:<\/span><\/p>\n<p>1. En el cap\u00edtulo XXII (Libro I) Marx trabaja con una hip\u00f3tesis ortodoxa de acumulaci\u00f3n originaria por el trabajo.<\/p>\n<p>2. La idea de Javier P\u00e9rez Royo de que el cap\u00edtulo XXIV de <i>KI <\/i>es ideol\u00f3gico la pod\u00eda suscitar ya el cap\u00edtulo XXIII, cuyo nervio es llamar \u00abley general de la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb al empobrecimiento.<\/p>\n<p>3. \u00abCon eso [1] la producci\u00f3n capitalista destruye al mismo tiempo la salud f\u00edsica de los trabajadores urbanos y la vida mental de los trabajadores rurales. Pero, a la vez, por la destrucci\u00f3n de las condiciones de origen puramente espont\u00e1neo de aquel intercambio, obliga a producir \u00e9ste sistem\u00e1ticamente como ley reguladora de la producci\u00f3n social y en una forma adecuada al pleno desarrollo humano.\u00bb (KI, OME 41, 141)<\/p>\n<p>[1] Con la perturbaci\u00f3n del intercambio etre el ser humano y la naturaleza.<\/p>\n<p>El programa ecologista.<\/p>\n<p>4. \u00abLos conocimientos, la penetraci\u00f3n y la voluntad que, aunque sea en peque\u00f1a escala, desarrolla el campesino o el artesano independiente, igual que el salvaje ejerce como astucia personal todas las artes de la guerra, no se requieren ahora m\u00e1s que para el conjunto del taller [1]. Las potencias intelectuales de la producci\u00f3n ampl\u00edan su escala por un lado porque desaparecen por otros muchos [2]. Lo que los trabajadores parciales pierden se concentra frente a ellos en el capital [3]. Constituye un producto de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo el contraponerles las potencias intelectuales del proceso de producci\u00f3n como propiedad ajenas y como poder que los domina. Este proceso de escisi\u00f3n empieza en la cooperaci\u00f3n simple, en la cual el capitalista representa frente a los trabajadores individuales la unidad y la voluntad del cuerpo social del trabajo. Se desarrolla en la manufactura, que amputa al trabajador haciendo de \u00e9l un trabajador parcial. Se consuma en la gran industria, la cual separa la ciencia, como potencia propia de producci\u00f3n, del trabajo, y la exprime al servicio del capital\u00bb [4] (KI, OME 40, 33\/389)<\/p>\n<p>[1] En la manufactura.<\/p>\n<p>[2] Esto refuta la idea que se hace Gorz de la idea que se hace Marx del proletariado<\/p>\n<p>[3] Cita a Ferguson.<\/p>\n<p>[4] Cita a W. Thompson.<\/p>\n<p>Contraponer a paso de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>5. \u00abEl Reino de la Libertad no empieza, efectivamente, sino donde termina el trabajar determinado por la necesidad y la finalidad externa; por la naturaleza de la cosa se encuentra, pues, m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la producci\u00f3n material propiamente dicha. Al igual que el salvaje tiene que luchar con la naturaleza para satisfacer sus necesidad, para conservar y reproducir la vida, as\u00ed tambi\u00e9n tiene que hacer el civilizado, y tiene que hacerlo en todas las formas de sociedad y bajo todos los modos de producci\u00f3n posibles. Al desarrollarse \u00e9l mismo se ampl\u00eda este Reino de la Necesidad natural, porque se ampl\u00edan sus necesidad; pero al mismo tiempo se ampl\u00edan las fuerzas productivas que las satisfacen. En este terreno la libertad no puede concebirse sino en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente su metabolismo con la naturaleza, lo pongan bajo su control comunitario, en vez de ser dominados por \u00e9l como por una fuerza ciega, lo realicen con el menor gasto de energ\u00eda y bajo las condiciones m\u00e1s dignas y m\u00e1s adecuadas a su naturaleza humana. Pero este sigue siendo un Reino de la Necesidad. M\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l empieza el despliegue de la energ\u00eda humana que se tiene por fin de s\u00ed mismo, el verdadero Reino de la Libertad, el cual, empero, solo puede florecer sobre la base de aquel Reino de la Necesidad. La condici\u00f3n b\u00e1sica es la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo.\u00bb (<i>KIII<\/i>, MEW 25, 828).<\/p>\n<p>El que sea Reino de la Necesidad el de la producci\u00f3n material no impide a Marx estudiar las condiciones de la libertad en \u00e9l. Esto la diferencia de Gorz, que renuncian a ella, al servicio de las trasnacionales.<\/p>\n<p>Las condiciones son precisamente, el trabajo desalienado de <i>Grundrisse.<\/i> No hay negaci\u00f3n conceptual, aunque s\u00ed cambio de <i>pathos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1835","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1835","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1835"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1835\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1836,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1835\/revisions\/1836"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1835"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1835"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}