{"id":1857,"date":"2025-09-19T09:45:56","date_gmt":"2025-09-19T07:45:56","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1857"},"modified":"2025-09-21T09:47:23","modified_gmt":"2025-09-21T07:47:23","slug":"donde-el-autor-habla-en-extenso-del-companero-de-jenny-von-westphalen-y-padre-de-tussy-marx-del-gran-friedrich-engels-y-de-tematicas-de-la-tradicion-marx-engelsiana-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1857","title":{"rendered":"Donde el autor habla en extenso del compa\u00f1ero de Jenny von Westphalen y padre de Tussy Marx, del gran Friedrich Engels y de tem\u00e1ticas de la tradici\u00f3n marx-engelsiana (I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). <\/em><em>E<\/em><em>n esta ocasi\u00f3n<\/em><em>,<\/em> <em>textos <\/em><em>y esquemas<\/em><em> suyos<\/em><em> sobre el gran cl\u00e1sico: <\/em><em>Karl Marx.<\/em><\/p>\n<p><em>Buena semana, muchas gracias.<\/em> <b> <\/b><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>INDICE <\/b><br \/>\n<b><a href=\"#0\">0. Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1. Karl Marx (Larousse, 1967)<\/a><\/b><br \/>\n<b>2<a href=\"#3\">. <\/a><a href=\"#3\">Pensamiento marxista contempor\u00e1neo acerca del arte<\/a><\/b><br \/>\n<b>3<a href=\"#4\">. Karl Marx (Salvat, 1974)<\/a> <\/b><br \/>\n<b>4<a href=\"#5\">. <\/a><a href=\"#5\">Cursos y seminarios<\/a><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#6\">. Marx sobre Espa\u00f1a<\/a><\/b><br \/>\n<b>6<a href=\"#7\">. Carta de la redacci\u00f3n de <em>mientras tanto<\/em><\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"0\"><\/a> <b>0. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se recogen en esta entrega escritos de Sacrist\u00e1n sobre Marx, Engels y su tradici\u00f3n emancipatoria. No todos. No incluimos, por ejemplo, un texto suyo tan esencial como \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, la conferencia que dict\u00f3 en 1978 en la Fundaci\u00f3n Mir\u00f3 de Barcelona, editada por primera vez en <i>mientras tanto<\/i>, 2, 1980, e incluida en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, el primer volumen de <i>Panfletos y materiales<\/i> (Montesinos ha publicado, en edici\u00f3n de David Vila Morales y SLA, una edici\u00f3n anotada y revisada, que incluye el interesante coloquio que sigui\u00f3 a la intervenci\u00f3n inicial de Sacrist\u00e1n). Sobre otro de sus grandes trabajos que tampoco incluimos, \u00abKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u00bb, relacionado con uno de sus cursos de posgrado del mismo t\u00edtulo en la UNAM, se manifestaba Sacrist\u00e1n del siguiente modo en carta a su hija Vera fechada el 5 de febrero de 1983:<\/span><\/p>\n<p>\u00abAndo cargad\u00edsimo de trabajo. Adem\u00e1s del que ya ten\u00eda, acept\u00e9 de la Facultad de aqu\u00ed [M\u00e9xico DF] el encargo de idear y redactar un proyecto de publicaci\u00f3n conmemorativa de Marx con motivo del centenario de su muerte. Acept\u00e9 porque me hac\u00eda bastante gracia: ya que el viaje a M\u00e9xico me ha impedido atender a las interesantes invitaciones que ten\u00eda (Berl\u00edn y Par\u00eds) para la conmemoraci\u00f3n europea de Marx, vale la pena compensarlo con algo aqu\u00ed. Lo que pasa es que, poco a poco, de la situaci\u00f3n de feliz ignorado en que me encontraba en octubre he pasado a la de bestia de carga demasiado conocida. El peri\u00f3dico <i>Unom\u00e1sUno<\/i> me hizo una larga entrevista que public\u00f3 en dos partes; y esa fue la gota que faltaba para que me lloviera trabajo. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n los periodistas espa\u00f1oles empiezan a pensar que pueden justificar un poco su sueldo conmigo: pasado ma\u00f1ana lunes me empezar\u00e1 una entrevista el corresponsal de <i>La Vanguardia<\/i> y el mi\u00e9rcoles me ha pedido una cita uno de <i>Argumentos<\/i>; por \u00faltimo (por ahora), Llu\u00eds Bassets me ha pedido un art\u00edculo para <i>El Pa\u00eds <\/i>tambi\u00e9n con ocasi\u00f3n del centenario de Marx.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El art\u00edculo reclamado por Llu\u00eds Bassets llev\u00f3 por t\u00edtulo \u00ab\u00bfQu\u00e9 Marx se leer\u00e1 en el siglo XXI?\u00bb. Est\u00e1 incluido en el material que editamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abUn breve recuerdo personal\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>, p. 56), observaba F\u00e9lix Ovejero: \u00abManuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n: fil\u00f3sofo marxista. En las historias del pensamiento constar\u00e1 algo parecido. Tal vez con alg\u00fan a\u00f1adido: contribuy\u00f3 a introducir la filosof\u00eda de la ciencia y la moderna l\u00f3gica en Espa\u00f1a. Poco m\u00e1s. Y acaso est\u00e1 bien que as\u00ed sea y no podamos decir que esas l\u00edneas sean escasas o injustas. Porque est\u00e1 vez el t\u00f3pico no ser\u00e1 falso: las ense\u00f1anzas de Sacrist\u00e1n, las importantes, eran de las que no se pueden recoger en las p\u00e1ginas de un libro. No eran un saber aparte, inventariable, sino un saber para estar con inteligencia y veracidad en el mundo. Para acompasar vida y pensamiento. Era un fil\u00f3sofo en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico, que compart\u00eda con Arist\u00f3teles la convicci\u00f3n de que \u201cno investigamos para saber que es la virtud, sino para ser buenos, ya que en otro caso ser\u00eda completamente in\u00fatil\u201d. A alguien as\u00ed, tradicionalmente, se le llamaba \u201csabio\u201d.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El sabio, a\u00f1ad\u00eda el profesor Ovejero, no juega con las ideas. \u00abNo le vale cualquier idea porque sus ideas rigen su vida y quiere llevar su vida de la mejor manera. Se piensa en serio, como le gustaba decir a Sacrist\u00e1n\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, Antoni Dom\u00e8nech (\u00abEl marxismo pol\u00edtico de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb. Ibidem<i>,<\/i> pp. 133-134), observaba: \u00abEl marxismo de Manuel Sacrist\u00e1n no era teoricista o cientificista sino pol\u00edtico. \u00c9l entend\u00eda el marxismo como la tradici\u00f3n pol\u00edtica del movimiento obrero revolucionario centroeuropeo. Se interes\u00f3 sobre todo por un marxismo que \u00e9l llamaba \u201cde tercera generaci\u00f3n\u201d, caracter\u00edstico de autores como el joven Luk\u00e1cs o Rosenberg, que intentaron romper con el marxismo acartonado de la Segunda Internacional, y que fue derrotado concluyentemente en la d\u00e9cada de 1930. En esos a\u00f1os tiene lugar lo que Sacrist\u00e1n denomin\u00f3 el \u201cdebate perdido\u201d\u00a0en el que participaron pensadores de la talla de Gramsci, Maur\u00edn, Trotski o Benjamin que intentaban entender la derrota del movimiento revolucionario: derrota frente al fascismo, pero tambi\u00e9n frente a la contrarrevoluci\u00f3n estalinista. El debate se perdi\u00f3 despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial (entre otras cosas porque Stalin recuper\u00f3 su prestigio como enterrador militar del nazismo) y cuando en los a\u00f1os sesenta el marxismo volvi\u00f3 a estar de moda nadie lo recuper\u00f3\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tambi\u00e9n Joan Mart\u00ednez Alier escribi\u00f3 sobre el marxismo de Sacrist\u00e1n (\u00abDeudas impagables\u00bb. <i>Ibidem<\/i>, p. 191): \u00abSacrist\u00e1n escribi\u00f3 que el marxismo no es una ciencia sino que aprovecha las diversas ciencias para dar una explicaci\u00f3n de la historia. La ambici\u00f3n de explicar esa historia coherente, permanece. Eso debe venir de Otto Neurath, de la rama marxista del C\u00edrculo de Viena. Pero no tuve tiempo de hablar con Sacrist\u00e1n de estas cuestiones y de estas influencias. Lamentando no haberlo hecho, dediqu\u00e9 a su memoria (y tambi\u00e9n a la de Pepe Mart\u00ednez, el director de la editorial Ruedo Ib\u00e9rico, y a la del joven historiador peruano Alberto Flores Galindo), la versi\u00f3n en castellano de <i>Ecological Economics<\/i> publicada en 1991, reconociendo deudas impagables.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Enric Tello (\u00abManuel Sacrist\u00e1n en los movimientos sociales viejos y nuevos\u00bb. <i>Ibidem<\/i>, p. 188) ha se\u00f1alado: \u00abManuel Sacrist\u00e1n y Giulia Adinolfi <i>primero<\/i> eran comunistas, y <i>despu\u00e9s<\/i> marxistas. Ser comunistas quer\u00eda decir estar al lado de los explotados y oprimidos. Ser marxistas significaba participar de una tradici\u00f3n de pensamiento vinculada a la lucha por la emancipaci\u00f3n. Su radicalidad en la primera opci\u00f3n iba unida a un cultivo abierto y nada dogm\u00e1tico de los textos de esa tradici\u00f3n, a partir de la que formulaban un pensamiento propio sobre la realidad social que cambia, y que quer\u00edan cambiar. Leyeron de primera mano y a fondo la obra de Marx, Engels, Gramsci y los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n marxista, sin dejar nunca por eso de leer y aprender tambi\u00e9n de otras tradiciones de pensamiento. Leerlos como cl\u00e1sicos, no como una doctrina, les ayud\u00f3 a tomarse al pie de la letra la idea marxiana que para emanciparse a s\u00ed mismas las clases trabajadoras deb\u00edan hacer suyas todas las luchas contra la opresi\u00f3n, la exclusi\u00f3n o la indignidad humana.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por su parte, V\u00edctor R\u00edos ha se\u00f1alado: (\u00abManuel Sacrist\u00e1n: honradez cient\u00edfica y voluntad revolucionaria\u00bb, <i>Nuestra Bandera<\/i>, 268, tercer trimestre de 2025: \u00abEn el verano de 1977, en una intervenci\u00f3n a prop\u00f3sito del eurocomunismo en el marco de un curso sobre problemas actuales del marxismo, Sacrist\u00e1n planteaba, en contraste con la deriva pol\u00edtica reformista, que una pol\u00edtica comunista racional debe situar de modo bien claro y visible el principio revolucionario de su pr\u00e1ctica. Sabiendo que lo cient\u00edfico consiste en asegurarse de la <i>posibilidad <\/i>de un ideal, sin empe\u00f1arse en una pretensi\u00f3n de demostrar la inevitabilidad de su existencia futura. Afirmando que lo revolucionario es moverse en todo momento teniendo siempre <i>consciencia de la meta <\/i>y de su radical alteridad respecto de la sociedad actual. Y hacerlo sin enga\u00f1arse ni desnaturalizarse. Para Sacrist\u00e1n, \u201cla orientaci\u00f3n general de un comunismo marxista tiene que consistir hoy en la reafirmaci\u00f3n de la voluntad revolucionaria (sin la cual no ser\u00eda una orientaci\u00f3n comunista) y el intento de conocer con honradez cient\u00edfica la situaci\u00f3n (sin lo cual no ser\u00eda una orientaci\u00f3n marxista)\u201d.<em>\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Manuel Sacrist\u00e1n, prosigue su amigo y disc\u00edpulo, \u00abpuso particular empe\u00f1o en explorar las cuestiones que m\u00e1s le preocuparon en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida: la crisis ecosocial y la espiral armamentista, m\u00e1ximos exponentes de una crisis de civilizaci\u00f3n cuya amenaza para la supervivencia de la especie a\u00f1ade mayor complejidad \u2014y dramatismo\u2014 a los retos del movimiento emancipatorio contempor\u00e1neo. El estudio de ambas cuestiones le llev\u00f3 a reconsiderar el papel que las corrientes marxistas dominantes otorgaban al crecimiento ilimitado de las fuerzas productivas materiales sin tener en cuenta su potencial destructivo y a revisar a su vez la tradici\u00f3n doctrinal de la concepci\u00f3n instrumental de las guerras en la \u00e9poca de la amenaza exterminista de una guerra nuclear. Con estos enfoques y la consiguiente modificaci\u00f3n de la concepci\u00f3n y tareas del sujeto social y pol\u00edtico de la transformaci\u00f3n, Manuel Sacrist\u00e1n contribuy\u00f3 a abrir el camino para una reformulaci\u00f3n del proyecto emancipatorio revolucionario sin renunciar al \u201chilo rojo\u201d vertebrador de una identidad comunista as\u00ed renovada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Paco Fern\u00e1ndez Buey, entrevistado para <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n <\/i>(ahora en <i>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, pp. 282-284), observaba: \u00abSacrist\u00e1n pensaba que la inspiraci\u00f3n moral ha sido lo primero en Marx y en todos los marxistas importantes (Rosa Luxemburg, Lenin, Trotski, Gramsci, Mari\u00e1tegui, Guevara&#8230;). Es lo primero en el sentido cronol\u00f3gico (Marx y la mayor\u00eda de los marxistas han llegado a sus elaboraciones te\u00f3ricas desde la pasi\u00f3n moral); y es lo que da fundamento a casi todo lo que produjeron. Si se quiere expresar esto en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos, se podr\u00eda decir que el marxismo empieza siendo un filosofar sobre la pr\u00e1ctica humana, una filosof\u00eda moral, la cual, para hacer razonada (o razonable) la justa pasi\u00f3n igualitaria de los de abajo, se va configurando sucesivamente: a) como historia cr\u00edtica de las ideolog\u00edas, b) como antropolog\u00eda filos\u00f3fica con atenci\u00f3n a lo econ\u00f3mico-social, c) como econom\u00eda sociohist\u00f3rica, d) como antropolog\u00eda hist\u00f3rico-filos\u00f3fico con intenci\u00f3n cient\u00edfica. En esta configuraci\u00f3n hay tres elementos que se reiteran: a) la afirmaci\u00f3n materialista, b) la vocaci\u00f3n cient\u00edfica y c) el punto de vista o estilo dial\u00e9ctico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Si uno se aten\u00eda a <i>lo que hizo<\/i> Marx (\u00aben lo que dijo hay tanta racionalizaci\u00f3n <i>a posteriori<\/i> de las contradicciones propias como en cualquier otro ser humano\u00bb) se deb\u00eda concluir que la dimensi\u00f3n moral fue siempre en \u00e9l tan importante como la vocaci\u00f3n cient\u00edfica. \u00abY teniendo en cuenta que a lo largo de su vida s\u00f3lo milit\u00f3 un rato en un partido pol\u00edtico y se pas\u00f3 el resto criticando a las organizaciones realmente existentes en nombre de los principios comunistas, o alabando a obreros y a desclasados por lo que podr\u00edamos llamar coherencia de su comportamiento como comunistas, creo que Sacrist\u00e1n ten\u00eda motivos sobrados para valorar la dimensi\u00f3n moral del marxismo en sus or\u00edgenes.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Algo parecido a lo dicho sobre Marx, a\u00f1ad\u00eda FFB, val\u00eda tambi\u00e9n para Rosa Luxemburg, para V.I. Lenin, para Gramsci y para tantos otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En cuanto a ciertas cr\u00edticas vertidas por Marx contra ciertos moralismos, contra algunas formulaciones marxianas que parec\u00edan contraponer, por una parte, la investigaci\u00f3n y los resultados cient\u00edficos y, por otra, los deseables, pero tal vez ut\u00f3picos objetivos morales, comentaba el autor de <i>Marx (sin ismos)<\/i>: \u00abSacrist\u00e1n ense\u00f1aba que no hay que dejarse enga\u00f1ar por las cr\u00edticas de Marx a la moral, al moralismo y a los moralistas (que son siempre cr\u00edticas a distintas formas de hipocres\u00eda realmente existente en su \u00e9poca); aunque hay que reconocer que algunas formulaciones en las que Marx contrapone fervor moral y vocaci\u00f3n cient\u00edfica pueden enga\u00f1ar a lectores poco atentos. Antes de que Althusser, Colletti y buena parte de los llamados marxistas anal\u00edticos empezaran a desbarrar sobre la \u201ccientificidad\u201d\u00a0de la obra de Marx, esto que acabo de escribir era algo de dominio p\u00fablico. No hace falta ser marxista para reconocer una cosa as\u00ed; basta con haber le\u00eddo una buena biograf\u00eda de Marx (por ejemplo, la de Mc Lellan). Y no digamos si se habla de la Luxemburg, de Lenin o de Gramsci. Tampoco es dif\u00edcil encontrar en cada uno de estos autores un conjunto de proposiciones, m\u00e1s o menos dispersas, a partir del cual fabricar una \u201c\u00e9tica marxista\u201d\u00a0o una \u201cteor\u00eda marxista de los valores\u201d. Varios marx\u00f3logos de distinta procedencia lo han hecho (antes y despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del llamado marxismo anal\u00edtico). Aunque eso me haya costado alg\u00fan que otro disgusto con amigos m\u00edos, yo sigo recomendando para este asunto uno de los primeros y, en mi opini\u00f3n, m\u00e1s inteligentes escritos de Agnes Heller: <i>Hip\u00f3tesis para una teor\u00eda marxista de los valores<\/i>, cuyo manuscrito fue traducido por el propio Sacrist\u00e1n para inaugurar una colecci\u00f3n que proyectamos juntos en la editorial Grijalbo.\u00bb [la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis]<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Karl Marx (Larousse, 1967)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fueron tres las voces que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para la Enciclopedia Larousse en 1967: \u00abL\u00f3gica formal\u00bb, \u00abMaterialismo\u00bb y \u00abKarl Marx\u00bb. Las dos primeras fueron publicadas en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 284-293 y 294-301 respectivamente. La tercera, la dedicada al autor de <i>El Capital,<\/i> es la siguiente. (Fue editada en 2007 por Albert Domingo Curto en <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea. <\/i>Reparen, por favor, en el magn\u00edfico texto de presentaci\u00f3n del editor: \u00abFilosof\u00edas de una vida\u00bb):<\/span><\/p>\n<p>Pol\u00edtico, fil\u00f3sofo y economista alem\u00e1n (Tr\u00e9veris 1818-Londres 1883). Hijo de un abogado hebreo de formaci\u00f3n y tendencias moderadamente ilustradas y liberales, su infancia transcurri\u00f3 en Renania. Estudi\u00f3 en su ciudad natal y a los diecisiete a\u00f1os empez\u00f3 la carrera de Derecho en la universidad de Bonn. Pero desde su traslado a la universidad de Berl\u00edn (1836), Marx se orient\u00f3 cada vez m\u00e1s claramente hacia la filosof\u00eda y la historia. De esta \u00e9poca data su noviazgo con Jenny von Westphalen, hija de un funcionario de la nobleza reciente. A su llegada a Berl\u00edn el joven Marx vivi\u00f3 intelectualmente en el mundo de ideas de la Ilustraci\u00f3n. La filosof\u00eda hegeliana, reci\u00e9n muerto Hegel, dominaba el ambiente espiritual berlin\u00e9s y estaba dando origen a una tendencia progresista y democr\u00e1tica dentro de la cual se situar\u00eda pronto el joven Marx. Pero el cambio de orientaci\u00f3n intelectual de este no se produjo sin crisis. En una carta dirigida a su padre el 10 de noviembre de 1837, llega a poner entre las causas de la enfermedad y la depresi\u00f3n que sufri\u00f3 entonces la necesidad intelectual en que se vio de adoptar los motivos b\u00e1sicos del pensamiento hegeliano: \u00abEnferm\u00e9, como ya te he escrito, (&#8230;) de la irritaci\u00f3n que me consum\u00eda por tener que convertir en \u00eddolo m\u00edo una concepci\u00f3n que odiaba\u00bb. A pesar de esas tensiones intelectuales Marx era ya en 1837 un \u00abjoven hegeliano\u00bb de izquierda bastante t\u00edpico. De ello da testimonio la citada carta, en la cual abundan reflexiones directamente inspiradas por el pensamiento de Hegel e incluso temas de detalle muy caracter\u00edsticos de la filosof\u00eda de este, como la cr\u00edtica despectiva del \u00abpensamiento matem\u00e1tico\u00bb o formal en general.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n dominante de los hegelianos de izquierda consist\u00eda en entender y aplicar la filosof\u00eda hegeliana como un instrumento cr\u00edtico de la sociedad existente. Pero, de acuerdo con sus concepciones b\u00e1sicas idealistas, sociedad era para ellos tanto como cultura expl\u00edcita o incluso te\u00f3rica, o lo mismo que grado de realizaci\u00f3n de las ideas en las instituciones: la cr\u00edtica es tambi\u00e9n teor\u00eda, como afirmara Marx a\u00fan en su tesis doctoral (un estudio sobre la filosof\u00eda de Dem\u00f3crito y la de Epicuro) en 1841. Pese a ello, el ejercicio de la cr\u00edtica puso progresiva y naturalmente al joven Marx en presencia de realidades sociales, sobre todo a partir del momento en que empez\u00f3 a redactar trabajos period\u00edsticos para la <i>Rheinische Zeitung <\/i>[Gaceta Renana], de la que lleg\u00f3 a ser director (1842). Los debates de la Dieta renana acerca de materias como los robos de le\u00f1a en los bosques, por ejemplo, despertaron en Marx una sensible conciencia de los problemas sociales. Muy tempranamente percibi\u00f3 la naturaleza clasista de la legislaci\u00f3n y de los debates mismos de la Dieta. Sus art\u00edculos al respecto en la <i>Rheinische Zeitung<\/i> pintan pl\u00e1sticamente no solo las actitudes de clase de los oradores de los estamentos noble y burgu\u00e9s, sino tambi\u00e9n la naturaleza de clase del estado, cuya legislaci\u00f3n y cuya acci\u00f3n administrativa tienden a convertir el poder social en guardia jurado de los intereses de los propietarios. La cr\u00edtica del joven Marx (que ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os en esa \u00e9poca) a dicha situaci\u00f3n procede seg\u00fan una l\u00ednea liberal apoyada filos\u00f3ficamente en una interpretaci\u00f3n izquierdista del pensamiento de Hegel: esa situaci\u00f3n es reprobable porque un estado clasista no cumple la idea del estado como realizaci\u00f3n de la eticidad, de la especificidad humana.<\/p>\n<p>Puede documentarse que Marx tuvo durante esos a\u00f1os un primer conocimiento del movimiento obrero franc\u00e9s e ingl\u00e9s y del socialismo y el comunismo ut\u00f3picos de Fourier, Owen, Saint-Simon y Weitling. Por lo que hace a los movimientos revolucionarios franceses de la \u00e9poca su fuente fue probablemente la <i>Augsburger Allgemeine Zeitung <\/i>[Gaceta General Aubsburguesa], en la cual H. Heine publicaba cr\u00f3nicas desde Par\u00eds en las que varias veces aludi\u00f3 al comunismo franc\u00e9s y al de los emigrados alemanes. La reacci\u00f3n de Marx a esos datos tiene dos aspectos distinguibles: por un lado, considera justificado que \u00abla clase que hasta ahora no ha pose\u00eddo nada\u00bb aspire a poseer, y reprocha a la clase dominante alemana su actitud puramente negativa; la aspiraci\u00f3n econ\u00f3mica del proletariado y su lucha por objetivos materiales inmediatos (Marx comenta la gran agitaci\u00f3n de Lyon, por ejemplo) le parecen naturales y justificados fen\u00f3menos sin importancia y nada temibles. Pero en las ideas comunistas ve ideas parciales -ideas de clase-, tan incapaces como las de la clase dominante de realizar el estado \u00e9tico. Las ideas comunistas son un \u00abtemor de la conciencia que provoca una rebeli\u00f3n de los deseos subjetivos de los hombres contra las comprensiones objetivas de su propio entendimiento\u00bb. Esas \u00abcomprensiones objetivas\u00bb son el concepto hegeliano del estado, frente al cual el comunismo es para el Marx de entonces la parcial noci\u00f3n de un \u00abestado de artesanos\u00bb. En 1843 la censura procedi\u00f3 contra la <i>Rheinische Zeitung<\/i> y Marx tuvo que dimitir. Ya previamente este endurecimiento de la censura, el de la pol\u00edtica universitaria prusiana, le hab\u00eda movido a desistir de su proyecto de carrera universitaria. Este a\u00f1o de 1843, en el cual Marx se sumar\u00eda a la emigraci\u00f3n pol\u00edtica alemana en Par\u00eds, fue abundante en acontecimientos decisivos para su vida: adem\u00e1s de casarse, conoci\u00f3 a Heine, B\u00f6rne, Proudhon y Engels. Con esos acontecimientos, naci\u00f3 el Karl Marx que ha pasado como figura de gran influencia a la historia de las ideas y a la de los hechos.<\/p>\n<p>La amistad con Engels acarre\u00f3 ante todo para Marx la convicci\u00f3n de que ten\u00eda que estudiar profundamente los problemas econ\u00f3micos. La conciencia de ello coincidi\u00f3 con esta fase de su evoluci\u00f3n intelectual y moral con la utilizaci\u00f3n del pensamiento de Feuerbach (un humanismo abstracto que culmina en una cr\u00edtica recusatoria de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda especulativa) como correctivo del idealismo de Hegel. Esa situaci\u00f3n se refleja sobre todo en tres trabajos muy importantes para la comprensi\u00f3n de su evoluci\u00f3n intelectual: dos escritos (1843) para los <i>Deutsch-franz\u00f6sische Jahrb\u00fccher <\/i>[Anales franco-alemanes], la <i>Cr\u00edtica de la filosof\u00eda hegeliana del derecho<\/i> y <i>Sobre la cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/i>; y otro no publicado durante su vida que se conserva en estado de borrador: los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos <\/i>de 1844. Todos estos escritos -el \u00faltimo sobre todo- presentan caracter\u00edsticamente lo que despu\u00e9s Marx considerar\u00eda una \u00abmezcla\u00bb del punto de vista ideol\u00f3gico, o de historia y cr\u00edtica de las ideas, con el factual, o de an\u00e1lisis e interpretaci\u00f3n de los datos. Ese rasgo indica suficientemente el lugar de transici\u00f3n que ocupan esos escritos en la biograf\u00eda intelectual de Marx. El aspecto m\u00e1s meramente filos\u00f3fico de esa transici\u00f3n se aprecia, en los manuscritos sobre todo, en su intento de precisar la s\u00edntesis del pensamiento recibido a partir de la cual est\u00e1 organiz\u00e1ndose el suyo.<\/p>\n<p>En 1845 Marx tuvo que abandonar Par\u00eds. Pas\u00f3 a Bruselas y en 1847 a Londres. De este per\u00edodo son las obras en las cuales se suele ver la primera formulaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico: <i>La sagrada familia<\/i>, <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i> y el <i>Manifiesto del partido comunista<\/i> (escrito en 1847, publicado en 1848). Engels ha fechado en esos a\u00f1os el punto de inflexi\u00f3n, caracteriz\u00e1ndolo como un rebasamiento de las ideas de Feuerbach: \u00abPero hab\u00eda que dar el paso que no dio Feuerbach; el culto del hombre abstracto, que constitu\u00eda el n\u00facleo de la nueva religi\u00f3n, se ten\u00eda que sustituir por la ciencia del hombre real y de su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. Este ulterior desarrollo del punto de vista feuerbachiano m\u00e1s all\u00e1 de Feuerbach empez\u00f3 en 1845, por obra de Marx, en <i>La sagrada familia<\/i>\u00bb. En esa obra y en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, Marx (con la colaboraci\u00f3n de Engels) va explorando, con ocasi\u00f3n de motivaciones pol\u00e9micas, su nueva concepci\u00f3n de las relaciones entre lo que a partir de entonces se llamar\u00eda en el marxismo la sobreestructura (las instituciones y las formaciones ideol\u00f3gicas) y lo que recibir\u00eda el nombre de base de la vida humana, paulatinamente entendida como el sistema de relaciones (o condiciones, pues la palabra alemana <i>Verh\u00e4ltnisse<\/i>, siempre usada en plural en este contexto, significa ambas cosas, y tambi\u00e9n circunstancias) de producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n del producto social. En el <i>Manifiesto<\/i> (por tanto en 1847 a m\u00e1s tardar) est\u00e1 ya presente, adem\u00e1s de la cl\u00e1sica tesis marxista que aparece en la primera frase del c\u00e9lebre texto (\u00abLa historia de toda sociedad hasta hoy es la historia de luchas de clase\u00bb) tambi\u00e9n el esquema din\u00e1mico de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica tal como lo entiende el marxismo, a saber: la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre las condiciones o relaciones de producci\u00f3n y el desarrollo de las fuerzas productivas. En el <i>Manifiesto<\/i> afirma Marx, por ejemplo, que las \u00abmodernas fuerzas productivas\u00bb est\u00e1n en tensi\u00f3n \u00abdesde hace decenios\u00bb con \u00ablas modernas relaciones de producci\u00f3n, con las relaciones de propiedad que son las condiciones de vida de la burgues\u00eda y de su dominio.\u00bb<\/p>\n<p>En 1847 era Marx miembro de la Liga de los comunistas y trabajaba intensamente en la organizaci\u00f3n del movimiento obrero. La evoluci\u00f3n de 1848 le movi\u00f3 a pasar a Alemania (abril) igual que Engels, con objeto de colaborar personalmente en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica alemana. Marx public\u00f3 en Colonia la <i>Neue Rheinische Zeitung<\/i> [Nueva Gaceta Renana] de vida ef\u00edmera (1848-1849). Tras el fracaso de la revoluci\u00f3n, se encontraba en Londres (expulsado de Par\u00eds) en 1849. Y en 1850 se disolvi\u00f3 la Liga de los comunistas. Ya no se mover\u00eda Marx de Londres m\u00e1s que muy transitoria y excepcionalmente, o por motivos de salud en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. La fase de esta que empez\u00f3 el a\u00f1o 50 es de mucho sufrimiento causado por la pobreza, el esfuerzo y la resultante mala salud. En esta \u00e9poca hab\u00eda empezado la preparaci\u00f3n de los materiales y an\u00e1lisis para <i>El Capital<\/i>, que sufrir\u00eda numerosos cambios respecto de los proyectos iniciales de Marx. Los textos conocidos con los t\u00edtulos de <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, <i>Esbozo a una critica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>y <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> son todos de esa \u00e9poca y preparatorios de <i>El Capital<\/i> (esto puede decirse objetivamente, no en el sentido de que tales fueran los planes literarios de Marx). Tres a\u00f1os antes de aparecer <i>El Capital<\/i> (vol. I) se fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, la Internacional por antonomasia. Al poco tiempo de su fundaci\u00f3n se le llam\u00f3 a participar en ella y se convirti\u00f3 en su aut\u00e9ntico gu\u00eda, al redactar la memoria inaugural y los estatutos. La distinta concepci\u00f3n del camino que hab\u00eda que seguir en la lucha revolucionaria le llev\u00f3 a enfrentarse con Bakunin y sus partidarios, que en 1872 fueron expulsados de la Internacional. El primer volumen de <i>El Capital<\/i>, \u00fanico publicado en vida de Marx, ha sido durante el siglo siguiente a su publicaci\u00f3n la obra m\u00e1s influyente y famosa de su autor: solo m\u00e1s recientemente empez\u00f3 a solicitar una an\u00e1loga atenci\u00f3n su obra anterior y juvenil. Contemplado desde esta, <i>El Capital<\/i> aparece como el remate de un movimiento intelectual de alejamiento progresivo y negaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y de su pretensi\u00f3n de ser fundamento de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria; en el mismo movimiento ese papel se atribuye a un conocimiento positivo de la realidad hist\u00f3rica, social y econ\u00f3mica. \u00abUna vez hubo reconocido que la estructura econ\u00f3mica es la base sobre la cual se yergue la sobreestructura pol\u00edtica, Marx atendi\u00f3 ante todo al estudio de esta estructura econ\u00f3mica.\u00bb (Lenin)<\/p>\n<p>Concepto b\u00e1sico y nuevo, al menos en su sistem\u00e1tico aprovechamiento, de las obras de la \u00e9poca de <i>El Capital<\/i> y de este mismo es el de plusval\u00eda. Con ese concepto propone Marx una explicaci\u00f3n de la obtenci\u00f3n de valor por parte del propietario del dinero como resultado de la circulaci\u00f3n de este. La ganancia de valor se explica porque el capitalista puede comprar y compra de hecho la \u00fanica mercanc\u00eda que produce valor con su consumo, la fuerza de trabajo. En las obras que, como se\u00f1aladamente <i>El Capital<\/i>, son caracter\u00edsticas de la madurez de Marx, se aprecia una recuperaci\u00f3n de conceptos hegelianos. El propio Marx ha comentado el hecho, explic\u00e1ndolo simult\u00e1neamente en dos sentidos, como mero \u00abcoqueteo\u00bb intelectual con el lenguaje filos\u00f3fico de Hegel, por reacci\u00f3n contra la vulgaridad antihegeliana de la cultura izquierdista alemana de los a\u00f1os 50 y 60; y como reconocimiento de que \u00abla mixtificaci\u00f3n [idealista] que sufre la dial\u00e9ctica en manos de Hegel no anula en modo alguno el hecho de que \u00e9l ha sido el primero en exponer de un modo amplio y consciente las formas generales de movimiento de aquella. La dial\u00e9ctica se encuentra invertida en el pensamiento de Hegel. Hay que enderezarla para descubrir el n\u00facleo racional dentro de la c\u00e1scara m\u00edstica.\u00bb (Pr\u00f3logo a la 2\u00aa edici\u00f3n del vol. I de<i> El Capital<\/i>).<\/p>\n<p>Las vicisitudes y los puntos de inflexi\u00f3n de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, tan rica y revuelta como la de cualquier otro pensador importante, suscitan dos problemas que son actualmente [1967, hegemon\u00eda filos\u00f3fica althusseriana] tema de la mayor parte de la literatura marxiana: el de los \u00abcortes\u00bb, \u00abrupturas\u00bb o \u00abcensuras\u00bb que haya podido haber en esa evoluci\u00f3n, especialmente entre los a\u00f1os 1842-1847, y el de la naturaleza del trabajo te\u00f3rico de Marx, tan directamente ligado (a diferencia del trabajo intelectual t\u00edpico moderno, por ejemplo, el de un f\u00edsico) con objetivos pr\u00e1cticos (pol\u00edticos revolucionarios).<\/p>\n<p>Respecto del primer problema, cabe decir al menos que un examen de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, por curioso que sea, permite identificar no uno, sino varios puntos de inflexi\u00f3n (alguno incluso posterior a <i>El Capital<\/i>), ninguno de los cuales, sin embargo, se revela como ruptura total: en 1851, por ejemplo, seleccionaba para encabezar una publicaci\u00f3n de sus escritos un art\u00edculo del a\u00f1o 1842, las \u00abObservaciones acerca de la reciente instrucci\u00f3n prusiana sobre la censura\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto al segundo problema, parece tambi\u00e9n claro que Marx ha practicado con los temas econ\u00f3micos un tipo de trabajo intelectual no id\u00e9ntico con el que es caracter\u00edstico de la ciencia positiva, aunque s\u00ed compuesto, entre otros, por este. Es incluso claro que Marx atribuye un peculiar estatuto intelectual a toda ocupaci\u00f3n cient\u00edfica <i>general<\/i> con los problemas econ\u00f3micos. As\u00ed escribe, por ejemplo, en el citado pr\u00f3logo a la 2\u00aa edici\u00f3n del vol. I de <i>El Capital<\/i>: \u00abEn la medida en que es burguesa -o sea, mientras conciba el orden capitalista como forma absoluta y \u00fanica de la producci\u00f3n social, en vez de c\u00f3mo estadio evolutivo transitorio-, la econom\u00eda pol\u00edtica no puede mantenerse como ciencia, sino mientras la lucha de clases sea latente y se manifieste solo en fen\u00f3menos aislados\u00bb. Marx no ha hecho nunca afirmaci\u00f3n parecida acerca de ninguna otra ciencia.<\/p>\n<p>En 1870 Engels pudo trasladarse a Londres y entr\u00f3 a formar parte del consejo general de la Internacional, aliviando a Marx de parte de su trabajo y haciendo posible que este se retirase en 1873 de la actividad p\u00fablica y dedicase los esfuerzos que le permit\u00eda su quebrantada salud a proseguir la redacci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>. La muerte de su mujer y de su hija le afectaron profundamente y precipitaron su propio fin.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>2. Pensamiento marxista contempor\u00e1neo acerca del arte<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Esquema de la conferencia \u00abPensamiento marxista contempor\u00e1neo acerca del arte\u00bb (o \u00abPensamiento sobre el arte en el marxismo occidental\u00bb) que Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 en la Escuela Massana de Barcelona, viernes 17 de mayo de 1969. Es el \u00fanico material que se conserva de esta intervenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>1. En el siglo XX, reducci\u00f3n de todo historicismo con vigencia a marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Parcial excepci\u00f3n: Ortega.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. La tradici\u00f3n diltheyana desemboca en marxismo con Luk\u00e1cs, Marcuse, Adorno&#8230;<\/p>\n<p>2. Especificaci\u00f3n marxista de los temas historicistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Temas hist\u00f3ricos gen\u00e9ricos que se especifican:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1. Origen del arte: no todos los autores hoy.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2. Fin del arte: pocos, aunque muy interesante.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.3. Vida del arte: todos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.1.3.1. No casualmente: aqu\u00ed se presenta la peculiaridad m\u00e1s propia del marxismo como historicismo: su estructural-funcionalismo por socio-econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.1.3.1.1. Separar de la moda<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.1.3.1.1.1. Con elogio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.1.3.1.1.2. Con cr\u00edtica: estudio insuficiente de la noci\u00f3n de estructura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.1.3.1.2. La formulaci\u00f3n de Luk\u00e1cs: m\u00e9todo hist\u00f3rico-estructural, gen\u00e9tico-estructural<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">\u00ab(&#8230;) toda configuraci\u00f3n [= estructura] est\u00e9tica incluye en s\u00ed misma y se subordina como momento esencial de su objetividad decisiva el hic et nunc de su g\u00e9nesis\u00bb Luk\u00e1cs, <i>Est\u00e9tica I<\/i>,1 26.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Esa especificaci\u00f3n permite describir propiamente el cuadro tem\u00e1tico marxista a prop\u00f3sito del arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Tem\u00e1tica g\u00e9nesis \u2192 (y a la inversa) estructura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Tem\u00e1tica estructura \u2192 (y a la inversa) funci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. Tem\u00e1tica prospectiva (\u00abfinal del arte\u00bb)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.2.3.1. Muy connatural a la naturaleza praxeol\u00f3gica del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.2.3.1.1. Limitaci\u00f3n de \u00abhistoricismo<em>\u00bb<\/em>\u00a0a prop\u00f3sito de marxismo.<\/p>\n<p>3. G\u00e9nesis \u2192 (y a la inversa) Estructura<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Predominio (superficial) de Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.1. Arte como objetivaci\u00f3n antropomorfizadora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2. Mundalidad de la obra<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">3.1.2.1. Inherencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abLa inherencia como categor\u00eda de la daci\u00f3n de forma significa (&#8230;) una unidad org\u00e1nica e indestructible del individuo, en el cual y en torno al cual act\u00faan fuerzas sociales, las cuales, a pesar de todo, aparecen directamente como momentos de su psicolog\u00eda\u00bb. Luk\u00e1cs, <i>Est\u00e9tica<\/i> <i>I<\/i>, 635.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.3. Tratamiento hist\u00f3rico-gen\u00e9tico de las categor\u00edas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abPero una aut\u00e9ntica historicidad no puede consistir nunca en una mera alteraci\u00f3n de los contenidos, mientras las categor\u00edas quedan intactas. Precisamente el cambio de los contenidos tiene que influir necesariamente en las formas modific\u00e1ndolas, tiene que producir primero determinados desplazamientos funcionales dentro del sistema categorial, y, a partir de cierto punto, tiene que acarrear incluso transformaciones expl\u00edcitas, la producci\u00f3n de nuevas categor\u00edas y la desaparici\u00f3n de otras viejas. La historicidad de la realidad objetiva tiene como consecuencia una determinada historicidad de la doctrina de las categor\u00edas.\u00bb Luk\u00e1cs, <i>\u00c4st<\/i> <i>I<\/i>, I 24<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Otras aportaciones importantes sobre la misma tem\u00e1tica luk\u00e1csiana<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. Galvano, polisentido (mundalidad)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) lo que realmente diferencia a la ciencia en general de la poes\u00eda (y del arte en general) no es la \u201cabstracci\u00f3n\u201d\u00a0del pensamiento en un caso y la \u201cconcreci\u00f3n\u201d\u00a0de la fantas\u00eda en el otro, sino (&#8230;) la omnicontextualidad o tecnicidad del lenguaje usado (por el pensamiento) en el primer caso y la contextualidad org\u00e1nica del lenguaje usado (por el pensamiento) en el segundo caso\u00bb <i>Critica del Gusto<\/i>, 106.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Categor\u00edas: Adorno, Galvano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abSi la gracia fue un d\u00eda expresi\u00f3n del agradecimiento al hombre, del agradecimiento de los dioses al hombre por ser capaz de moverse, sin miedo y sin orgullo, en la Creaci\u00f3n, como si \u00e9sta a\u00fan lo fuera; hoy la gracia, deformada, es expresi\u00f3n del agradecimiento de la sociedad al hombre por moverse en ella como pertenencia armoniosa, a la vez seguro y sin resistencia\u00bb Adorno, <i>Prismas<\/i>, 2309<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.3. Benjamin y el origen de las formas de arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) toda forma desarrollada de arte se encuentra en el punto de intersecci\u00f3n de tres l\u00edneas evolutivas. Por un lado, la t\u00e9cnica va trabajando en el sentido de una determinada forma de arte. Antes de que apareciera el film, hab\u00eda libritos de fotos cuyas im\u00e1genes, pasando r\u00e1pidamente ante el contemplador mediante una presi\u00f3n del pulgar, reproduc\u00edan un combate de boxeo o de tenis; y hab\u00eda en las ferias aparatos autom\u00e1ticos cuya serie de im\u00e1genes se mov\u00edan dando vueltas a una manivela. En segundo lugar, las formas art\u00edsticas tradicionales, llegadas a ciertos estadios de su desarrollo, tienden intensamente hacia efectos que m\u00e1s tarde se consiguen sin esfuerzo por la nueva forma de arte. Antes de que se impusiera el film, los dada\u00edstas intentaron suscitar en sus sesiones movimientos del p\u00fablico que luego Chaplin ha conseguido m\u00e1s naturalmente. En tercer lugar, hay alteraciones sociales a menudo imperceptibles que tienden a una alteraci\u00f3n de la recepci\u00f3n, la cual no beneficia sino a una forma de arte nueva. Antes de que el film empezara a educar a su p\u00fablico, los grandes panoramas mostraban sus im\u00e1genes (que ya hab\u00edan dejado de ser inm\u00f3viles) a un p\u00fablico amplio\u00bb (Benjamin 61).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Gramsci sobre estructura y poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. El problema del realismo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.1.Las brutalidades.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.2. Las formulaciones vac\u00edas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) la naturaleza esencial realista de todo arte (&#8230;) el realismo no es en el concreto desarrollo del arte un estilo entre muchos otros, sino la caracter\u00edstica fundamental del arte configurador [no ornamament\u00edstico] en general, que los varios estilos no pueden llegar a diferenciarse sino dentro de su \u00e1mbito.\u00bb Luk\u00e1cs, <i>Ast.<\/i> I,1, 566<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Observar la imprecisi\u00f3n; primero, \u00abtodo arte\u00bb, luego, \u00abel arte configurador\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Observar la irrelevancia para la po\u00e9tica.<\/p>\n<p>4. Estructura funci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. El arte como conocimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.1. Como conocimiento de las relaciones de la especie con la naturaleza. Cl\u00e1sico, Klaus.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.2. El arte como autoconsciencia de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.1.2.1. Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.1.2.2. Gramsci sobre arte y cultura (autoconsciencia de fuerzas pol\u00edticas) empezando por la lengua.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abCada vez que, de un modo u otro, aflora la cuesti\u00f3n de la lengua, eso quiere decir que se est\u00e1 imponiendo una serie de problemas diferentes: la formaci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n de la clase dirigente, la necesidad de asentar relaciones m\u00e1s \u00edntimas y seguras, entre los grupos dirigentes y la masa nacional-popular, o sea, la necesidad de reorganizar la hegemon\u00eda cultural\u00bb, Gramsci, <i>LVN <\/i>201.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">4.1.2.2.1. Y terminando con la doctrina de lo nacional-popular, para la cultura revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">\u00abLa premisa de la nueva literatura no puede ser sino hist\u00f3rica, pol\u00edtica, popular: ha de tender a elaborar lo que ya existe, pol\u00e9micamente, o de otro modo, eso no importa: lo que importa es que hunda sus ra\u00edces en el <i>humus<\/i> de la cultura popular tal como \u00e9sta es, con sus gustos, sus tendencias, etc., con su mundo moral e intelectual, por atrasado y convencional que sea\u00bb Gramsci, <i>LVN<\/i> 14.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.1.2.3. Esto da transici\u00f3n al \u00abdetalle\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Arte, sociedad, pol\u00edtica<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. Benjamin: las relaciones cambian.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) la reproductibilidad t\u00e9cnica de la obra de arte emancipa por vez primera en la historia universal de su existencia parasitaria en el ritual. La obra de arte reproducida se convierte cada vez m\u00e1s en reproducci\u00f3n de una obra de arte dispuesta en raz\u00f3n de la reproducibilidad (&#8230;) Pero en el momento en que fracasa el criterio de la autenticidad en su aplicabilidad a la producci\u00f3n de arte, se transforma la entera funci\u00f3n de \u00e9sta. En el lugar de su fundamentaci\u00f3n en el ritual aparece su fundamentaci\u00f3n en otra pr\u00e1ctica, a saber, su fundamentaci\u00f3n en la pol\u00edtica\u00bb ( Benjamin 21)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">No da valor de conocimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.2. Gramsci<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.2.1. El contexto relevante<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abParece evidente que, para ser exactos, hay que hablar de lucha por \u201cuna nueva cultura\u201d\u00a0y no por un \u201carte nuevo\u201d\u00a0(en sentido inmediato). Tal vez no se pueda decir siquiera, para ser exactos que se lucha por un muevo contenido del arte, porque este no puede ser pensado abstractamente, separado de la forma\u00bb Gramsci, LVN 9.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.2.2. Sustantividad de la esfera.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abDos escritores pueden representar (expresar) el mismo momento hist\u00f3rico-social, pero el uno puede ser un artista y el otro un simple escribidor. Agotar la cuesti\u00f3n limit\u00e1ndose a describir lo que ambos representan o expresan socialmente, o sea, resumiendo mejor o peor las caracter\u00edsticas de un determinado momento hist\u00f3rico-social, significa no rozar siquiera el problema art\u00edstico. Todo eso puede ser \u00fatil y necesario, y lo es sin duda en otro campo: en el de la cr\u00edtica pol\u00edtica, de la cr\u00edtica de las costumbres, en la lucha por destruir y superar determinadas corrientes de sentimientos de creencias, determinadas actitudes respecto de la vida y del mundo; pero no es cr\u00edtica ni historia del arte, ni se puede presentar como tal bajo pena de confusionismo y de retraso o estancamiento de los conceptos cient\u00edficos, o sea, precisamente, bajo pena de no alcanzar los fines intr\u00ednsecos de la lucha cultural<em>\u00bb<\/em>\u00a0Gramsci, LVN 6<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En cambio<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.3. Zdanov, Ilichev.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.4. Galvano: especificidad de cada relaci\u00f3n sociedad-arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab(&#8230;) no es admisible una inscripci\u00f3n uniforme y abstracta del arte en la sobreestructura, como la hasta ahora concebida por el marxismo corriente, que cree no ver y, por lo tanto, poder descuidar, la diversidad de las t\u00e9cnicas art\u00edsticas,debida a la diversidad estructural de los signos, y discurre indiscriminadamente acerca de ideas literarias y sociales y de ideas musicales \u201csociales\u201d\u00a0tambi\u00e9n ellas, tras haber reducido indebidamente las ideas musicales al tipo de m\u00f3dulo expresivo propio de las primeras, cuando se trata de articular claramente la diversa situaci\u00f3n sobrestructural del opus art\u00edstico seg\u00fan los varios g\u00e9neros art\u00edsticos y sus respectivas t\u00e9cnicas sem\u00e1nticas (&#8230;) por lo tanto, el condicionamiento hist\u00f3rico, social, de una obra po\u00e9tica o literaria, el <i>Faust<\/i> por ejemplo, se manifestar\u00e1 en el valor sobrestructural que son las ideas po\u00e9ticas (verbales) burguesas del protagonista; mientras que el condicionamiento hist\u00f3rico de una obra musical, por ejemplo, la Heroica de Beethoven, se revelar\u00e1 en el valor sobreestructural que es la gram\u00e1tica de Romeau, o sea, del acorde perfecto o tonal, complementada por la po\u00e9tica de la audici\u00f3n turbadora pat\u00e9tica subjetivista, cosas de las cuales son concretamente inseparables las ideas musicales de Beethoven. O sea, que ese condicionamiento no se revelar\u00e1 sobrestructuralmente con el \u201cnapoleonismo\u201d\u00a0beethoveniano, el cual coincidir\u00eda entonces con ideas verbales, no musicales.\u00bb <i>Critica del Gusto<\/i>, 227\/228.<\/p>\n<p>5. El \u00abfinal del arte\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1. Problem\u00e1tica vergonzante, a pesar de su tradici\u00f3n historicista<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.1.1 Por lo enf\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.2. Por lo confuso-pat\u00e9tico de los planteamientos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.2.1.Los hay basados en una noci\u00f3n tan amplia del arte (Luk\u00e1cs) que incluye la contestaci\u00f3n negativa a la cuesti\u00f3n de si puede dejar de haber arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.2.1.1. Cosa relacionada con el tradicionalismo antiburgu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abPor intensamente que las fetichizaciones socialmente condicionadas penetren la vida cotidiana, la pr\u00e1ctica del arte (&#8230;) combate con sus propios medios esas tendencias que amenazan con esquematizar, y hacer cristalizar el entorno sensible y humano del hombre\u00bb Luk\u00e1cs, <i>\u00c4st I<\/i>, 1,703.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Luk\u00e1cs tiende a pensar que la deficiencia de una formaci\u00f3n es efecto de la p\u00e9rdida de alguna cosa que se tata de recuperar. En este caso, como si no hubiera fetichismo antes del capitalismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Gran diferencia con Benjamin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abLa m\u00e1s profunda problem\u00e1tica del arte de determinados per\u00edodos, el nuestro entre ellos, consiste en que ni los artistas pueden encontrar en el mundo nada cuyo reflejo est\u00e9tico irradie (la) alegr\u00eda de la adecuaci\u00f3n, (el) reposo de la vivencia colectiva posible, ni los receptores est\u00e1n dispuestos a entregarse alegremente a esas posibilidades vivenciales\u00bb Luk\u00e1cs,<i> \u00c4st<\/i>. I,1, 694.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00ab(&#8230;) cuando la relaci\u00f3n inmediata entre el individuo y la sociedad se relaja mucho, como se aprecia con particular crudeza en los siglos XIX y XX, entonces, sin que se supriman en modo alguno las determinaciones objetivas, la misi\u00f3n social se impone a los productivos a trav\u00e9s de rodeos muy indirectos, muy mediados, apenas captables conscientemente, y se produce una ininterrumpida y profunda autorreflexi\u00f3n de los productivos: primero resulta problem\u00e1tica la vida de artista, luego el arte mismo, y las reflexiones que esa situaci\u00f3n sugiere acerca de la naturaleza humana, acerca del valor humano del comportamiento art\u00edstico, cobran un car\u00e1cter masoquista de pesimistas tonos\u00bb Luk\u00e1cs, <i>\u00c4st.<\/i>, I,1 434.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abLos intelectuales conciben la literatura como una \u2018profesi\u00f3n\u2019 por s\u00ed misma, la cual debe \u2018rendir\u2019 incluso cuando no se est\u00e1 produciendo nada en lo inmediato, y tendr\u00eda que dar derecho a pensi\u00f3n. Pero \u00bfqui\u00e9n asegura que Fulano es realmente un \u2018literato\u2019 y que la sociedad puede mantenerle, en espera de la \u2018obra maestra&#8217;? (&#8230;) Se puede decir que la \u2018literatura\u2019 es una funci\u00f3n social, pero que los literatos, tomados particularmente, no son necesarios para la funci\u00f3n, aunque parezca parad\u00f3jico. Mas es verdad, en el sentido de que mientras las dem\u00e1s profesiones son colectivas y la funci\u00f3n social se descompone en los individuos, esto no ocurre en la literatura (&#8230;) La funci\u00f3n intelectual no se puede separar del trabajo productivo en general, ni siquiera en el caso de los artistas, sino cuando estos han probado que son en efecto productivos \u2018art\u00edsticamente\u2019. Y eso no perjudicar\u00e1 al \u2018arte\u2019, sino que probablemente le beneficiar\u00e1; s\u00f3lo perjudicar\u00e1 a la boh\u00eame art\u00edstica, lo cual no ser\u00e1 un mal, sino todo lo contrario\u00bb Gramsci LVN 66<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.2.2. De todos modos, hasta para planteamientos as\u00ed vale de hecho el tema, porque a \u2208 b (NE: a es miembro de b) \u2260 (NE: diferente) a = b<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">5.2. El planteamiento m\u00e1s sin contemplaciones (Benjamin)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.2.1. La reproducibilidad t\u00e9cnica (Salinari).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00ab(&#8230;) las nuevas t\u00e9cnicas crean artes nuevas -que cubren nuevas zonas de la civilizaci\u00f3n en desarrollo -y no sustituyen a las viejas. Se podr\u00eda decir que tienden a crear un arte complejo, que no se basa en un \u00fanico instrumento de expresi\u00f3n (el lenguaje, el sonido, el color) como ocurr\u00eda con las artes tradicionales, sino que tiende a utilizarlos todos conjuntamente. Pero la poes\u00eda, el teatro, la narrativa (si es verdad que el poema \u00e9pico era la forma antigua de la novela) han sobrevivido a los cambios de varias civilizaciones, y mantienen su puesto insustituible tambi\u00e9n en la civilizaci\u00f3n moderna. Otra cuesti\u00f3n es que las nuevas t\u00e9cnicas y los descubrimientos cient\u00edficos, as\u00ed como la modificaci\u00f3n de las dimensiones de la realidad y del ritmo de la vida, acarrean la necesidad de un desarrollo interno de estos g\u00e9neros art\u00edsticos\u00bb Carlo Salinari, <i>La questione del realismo<\/i>, Firenze 1960.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">5.2.1.1. Consecuencias:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">5.2.1.1.1.Final \u00abautenticidad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">5.2.1.1.2. Final valor tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">\u00abEllo se podr\u00eda formular de un modo general como sigue: la t\u00e9cnica de reproducci\u00f3n desgaja lo reproducido del \u00e1mbito de la tradici\u00f3n. Al multiplicar la reproducci\u00f3n, la t\u00e9cnica pone en lugar de su antigua ocurrencia \u00fanica una presencia masiva. Y al permitir a la reproducci\u00f3n salir al encuentro del receptor en la situaci\u00f3n que \u00e9ste ocupe en cada caso, la t\u00e9cnica actualiza lo reproducido. Esos dos procesos conducen a una gigantesca conmoci\u00f3n de la tradici\u00f3n que es el reverso de la presente crisis y renovaci\u00f3n de la humanidad. Estas se encuentran en la m\u00e1s \u00edntima relaci\u00f3n con los movimientos de masas de nuestros d\u00edas. Y su agente m\u00e1s poderoso es el film. La importancia social de \u00e9ste es inimaginable, ni siquiera en su aspecto positivo y precisamente en \u00e9l, sin la otra cara destructiva, cat\u00e1rtica: la liquidaci\u00f3n del valor de tradici\u00f3n de la herencia cultural.<em>\u00bb<\/em>\u00a0(Benjamin 16)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">5.2.1.1.3. Final culto y aura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">\u00abUna Venus antigua, por ejemplo, se encontraba en un contexto de tradici\u00f3n diferente entre los griegos, que la hicieron objeto de culto, y entre los cl\u00e9rigos medievales, que vieron en ella un \u00eddolo mal\u00e9fico. Pero lo que unos y otros encontraban del mismo modo era el car\u00e1cter \u00fanico de la estatua, dicho de otro modo, su aura. El modo originario de inserci\u00f3n de la obra de arte en el contexto de la tradici\u00f3n se expres\u00f3 en el culto\u00bb (Benjamin 19).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">5.2.1.1.4. Nueva fundamentaci\u00f3n en la pol\u00edtica (visto).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.2.2. Valoraci\u00f3n gen\u00e9tico-prospectiva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abCon los varios m\u00e9todos de reproducci\u00f3n t\u00e9cnica de la obra de arte ha aumentado tanto la exponibilidad de \u00e9sta que el desplazamiento cuantitativo entre sus dos polos muta, como en la prehistoria, en alteraci\u00f3n cualitativa de su naturaleza. En efecto, as\u00ed como en la prehistoria la obra de arte fue ante todo un instrumento de magia, a causa del peso absoluto que ten\u00eda su valor cultural, y s\u00f3lo m\u00e1s tarde se descubri\u00f3 en cierto sentido su naturaleza art\u00edstica, as\u00ed tambi\u00e9n hoy la obra de arte, por el peso absoluto que tiene su valor de exposici\u00f3n, se convierte en una formaci\u00f3n de funciones completamente nuevas, de entre las cuales la que nos es consciente, la art\u00edstica, destaca como aquella que acaso m\u00e1s tarde se perciba como subsidiaria\u00bb (Benjamin 22\/23).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">5.2.2.1. Brecht lo mismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">\u00abSi no es posible ya mantener el concepto de obra de arte para aplicarlo a la cosa que se produce cuando una obra de arte se trasforma en mercanc\u00eda, entonces, con cautela y respeto, pero sin temor, hemos de abandonar ese concepto si es que no queremos liquidar tambi\u00e9n la funci\u00f3n de aquella cosa; pues por esa fase de pasar la cosa, y sin segundas intenciones, que esto no es desviarse del camino recto, sino que lo que aqu\u00ed ocurre con ella la cambiar\u00e1 tanto, extinguir\u00e1 hasta tal punto su pasado, que cuando se vuelva a tomar el viejo concepto que se tomar\u00e1 \u00bfpor qu\u00e9 no? -ya no provocar\u00e1 recuerdo alguno de la cosa que en otro tiempo design\u00f3<em>\u00bb<\/em>\u00a0Brecht, <i>Der Dreigroschenprozess<\/i>, in Versuche 1-4, 1959, p\u00e1g. 295.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.2.3. Ulteriores funciones posibles: dominio de la realidad<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abTambi\u00e9n el distra\u00eddo se puede acostumbrar. M\u00e1s: s\u00f3lo el dominio de algunas tareas en la distracci\u00f3n prueba que su soluci\u00f3n se ha convertido en costumbre. Gracias a la distracci\u00f3n que puede ofrecer el arte se controla bajo capa la medida en la cual se han hecho solubles para la apercepci\u00f3n tareas nuevas. Y como el individuo est\u00e1 ante la tentaci\u00f3n de sustraerse a esas tareas, el arte emprender\u00e1 la m\u00e1s dif\u00edcil y la m\u00e1s importante de todas ellas cuando pueda movilizar masas. Lo est\u00e1 haciendo ahora con el film\u00bb Benjamin 47.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">5.2.4. Una gran funci\u00f3n posible.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abUna de las funciones revolucionarias del film consistir\u00e1 en permitir que se descubra la identidad entre la valorizaci\u00f3n cient\u00edfica de la fotograf\u00eda y la art\u00edstica, que antes estuvieron por regla general separadas\u00bb Benjamin 40.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">En la contraportada de su traducci\u00f3n de <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i> (Barcelona. Seix Barral, 1966), se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n sobre Gustavo della Volpe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Galvano della Volpe naci\u00f3 en Imota (Bolonia), el 24-IX-1895. Sus principales obra son: <i>La filosofia dell\u00b4esperiencia di Davide Hume <\/i>(1933-1935); <i>Eckhart o della filosofia mistica<\/i> (1930-1952); <i>Logica como scienza positiva<\/i> (1950-1956);<i> Rousseau e<\/i><i><b> <\/b><\/i><i>Marx e altri saggi di critica materialista<\/i> (1957-1962).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">La <i>Cr\u00edtica del Gusto<\/i> del profesor de Historia de la Filosof\u00eda de la Universidad de Messina, Galvano della Volpe es ante todo un intento de reorientaci\u00f3n radical de la est\u00e9tica y la teor\u00eda del arte marxistas. En vez de reaccionar a la crisis del zhdanovismo mediante una reformulaci\u00f3n m\u00e1s prudente de las implicaciones te\u00f3ricas e historiogr\u00e1ficas de la doctrina del \u00abrealismo socialista\u00bb, como lo intenta el Luk\u00e1cs de 1956 y a\u00f1os posteriores, Della Volpe, libre de todo condicionamiento directo por el pensamiento de Hegel, prefiere replantear el problema desde la ra\u00edz, con un punto de partida nada especulativo -ni menos hegeliano- en que se encuentran tres elementos principales: primero, el dato del gusto art\u00edstico contempor\u00e1neo, tanto en culturas socialistas (Maiakovski) cuanto en culturas burguesas (Eliot), y tanto en su aplicaci\u00f3n a objetos art\u00edsticos del presente cuanto en la estimaci\u00f3n de creaciones del pasado. Esta actitud supone el reconocimiento -tambi\u00e9n frente a Luk\u00e1cs- de que el gran arte burgu\u00e9s contempor\u00e1neo no puede entenderse globalmente como un fen\u00f3meno de decadencia. Segundo: las aportaciones de la ling\u00fc\u00edstica estructural, recogidas por Della Volpe con un radicalismo de fil\u00f3sofo que probablemente va m\u00e1s all\u00e1 de la solidez de convicciones de muchos ling\u00fcistas influidos por esa escuela. Tercero: la inspiraci\u00f3n filos\u00f3fica del Marx de la Introducci\u00f3n al <i>Esbozo de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Menci\u00f3n especial merece el discutido intento ling\u00fc\u00edstico y estil\u00edstico de Della Volpe que, al precio de cierta dificultad de lectura, aspira a liberar a los t\u00e9rminos de su habitual y tranquilizador arropamiento sint\u00e1ctico en el discurso cotidiano.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre el concepto de praxeolog\u00eda observaba Sacrist\u00e1n en \u00ab\u00bfA qu\u00e9 g\u00e9nero literario pertenece <i>El Capital<\/i> de Marx?\u00bb,<i>m<\/i><i>ientras tanto<\/i> 66, pp. 35-36:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEl \u201cg\u00e9nero literario\u201d\u00a0del Marx maduro no es la teor\u00eda en el sentido fuerte o formal que hoy tiene esa palabra. Pero tampoco es -como quer\u00eda Croce- el g\u00e9nero literario de Ricardo. Y ello porque Ricardo no se ha propuesto lo que esencialmente se propone Marx: <i>fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad.<\/i> Esta especial ocupaci\u00f3n -que acaso pudiera llamarse \u201cpraxeolog\u00eda\u201d, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1ctica- es el \u201cg\u00e9nero literario\u201d\u00a0bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario. Por ello es in\u00fatil leer las obras de Marx como teor\u00eda pura en el sentido formal de la sistem\u00e1tica universitaria, y es in\u00fatil leerlas como si fueran puros programas de acci\u00f3n pol\u00edtica. Ni tampoco son las dos cosas \u201ca la vez\u201d, sumadas, por as\u00ed decirlo: sino que son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica, y viceversa.<\/p>\n<p>Es obvio -y desconocerlo ser\u00eda confundir la \u201cpraxeolog\u00eda\u201d\u00a0marxiana con un pragmatismo- que la ocupaci\u00f3n intelectual obliga a Marx a dominar y esclarecer cient\u00edficamente la mayor cantidad de material posible y, por lo tanto, que siempre ser\u00e1 una operaci\u00f3n admisible y con sentido la cr\u00edtica meramente cient\u00edfica de los elementos meramente te\u00f3ricos de la obra de Marx&#8230; Lo \u00fanico realmente est\u00e9ril es hacer de la obra de Marx algo que tenga por fuerza que encasillarse en la sistem\u00e1tica intelectual acad\u00e9mica: forzar su discurso en el de la pura teor\u00eda, como hizo la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata y hacen hoy los althusserianos, o forzarlo en la pura filosof\u00eda, en la mera postulaci\u00f3n de ideales, como hacen hoy numerosos intelectuales cat\u00f3licos tan bien intencionados como unilaterales en su lectura de Marx.\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>3. Karl Marx (Salvat, 1974)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una nueva aproximaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n al coautor del <i>Manifiesto Comunista:<\/i> \u00abKarl Marx\u00bb, escrito en 1973, fue un trabajo publicado en la Enciclopedia Universitas de la Editorial Salvat (n.\u00ba 131 y 132, de 11 y 18 de abril de 1974). Incluido en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op. cit., pp. 277-308. Amigos suyos de <i>mientras tanto,<\/i> Maria Rosa Borr\u00e0s entre ellos, hicieron una edici\u00f3n especial del texto el a\u00f1o del primer centenario del fallecimiento de Marx.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El 23 de noviembre de 1973, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda al Sr. D Vicente Garc\u00eda Pitarch, Secretario de redacci\u00f3n de <i>Universitas<\/i>, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Sr. Pitarch,<\/p>\n<p>Siento no haber conseguido m\u00e1s brevedad. Al margen he se\u00f1alado algunos trozos que se podr\u00edan suprimir en caso de extrema necesidad (y con cierto dolor m\u00edo). Usted ver\u00e1.<\/p>\n<p>Disc\u00falpeme los dos defectos del modo como he cumplido el encargo: el retraso y la extensi\u00f3n excesiva. Tengo una temporada muy dif\u00edcil (mi madre ha sido operada anteayer y lo volver\u00e1 a ser el d\u00eda 3 del pr\u00f3ximo mes). Eso me quita toda esperanza de poder practicar la \u00fanica operaci\u00f3n que reducir\u00eda el art\u00edculo a las dimensiones medias: volverlo a escribir con otro planteamiento.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 le sirva al como est\u00e1.<\/p>\n<p>Cordialmente, Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En una segunda carta a Vicente Garc\u00eda Pitarch, fechada en Barcelona, el 14\/12\/1973, comentaba:<\/span><\/p>\n<p>Apreciado Sr. Pitarch:<\/p>\n<p>he recibido el pago por mi art\u00edculo para <i>Universitas<\/i> que les agradezco.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda introducir unas pocas correcciones -y ser\u00e1n las \u00faltimas- en mi art\u00edculo. En conjunto nos hacen ahorrar un poquito de espacio. H\u00e9las aqu\u00ed:<\/p>\n<p>= <i>folio 3, r\u00f3tulo de secci\u00f3n<\/i>. Dec\u00eda: \u00abLa proximidad de los profesores\u00bb. Debe corregirse por: \u00abLo que importa es transformarlo\u00bb.<\/p>\n<p>= <i>folio 5, l\u00edneas 17-21, desde arriba<\/i><b>:<\/b> Suprimir sin substituci\u00f3n todo el p\u00e1rrafo que dice: Exterioriz\u00e1ndose, \u00abalien\u00e1ndose\u00bb de s\u00ed mismo, el Esp\u00edritu originar\u00eda lo objetivo, para entrar luego en pugna fecunda con esa exterioridad y llegar a la fusi\u00f3n o \u00abs\u00edntesis\u00bb de lo subjetivo y lo objetivo, del \u00abser-en-s\u00ed\u00bb y el \u00abser-para-s\u00ed\u00bb en un perfecto \u00abser-en-y-para-si\u00bb, la substancia consciente.<\/p>\n<p><b>= <\/b><i>folio 6, l\u00edneas 19-20<\/i>. Dice: una vez superada la escisi\u00f3n entre el ser s\u00f3lo para-s\u00ed y el ser s\u00f3lo en-s\u00ed (el ser s\u00f3lo sujeto y el ser s\u00f3lo objeto). Debe corregirse, suprimiendo parte del texto, para poner: \u00abuna vez superada la escisi\u00f3n entre el ser s\u00f3lo sujeto y el ser s\u00f3lo objeto.\u00bb<\/p>\n<p>= <i>folio 7<\/i>: a\u00f1adir al p\u00e1rrafo cuarto, que es el final de la secci\u00f3n cuyo ep\u00edgrafe se ha cambiado, el p\u00e1rrafo siguiente: Karl Marx no estudiar\u00e1 por competir en la carrera acad\u00e9mica. Sus numerosos cuadernos de extractos y apuntes muestran lo genuina que fue su pasi\u00f3n de estudioso. Pero, sobre todo, los temas de su estudio y su relaci\u00f3n con las actividades de Marx evidencian que para \u00e9l fue una regla de vida, y no s\u00f3lo una observaci\u00f3n de lector cr\u00edtico, lo que escribi\u00f3, al comienzo de su exilio, entre sus<i> Tesis sobre Feuerbach<\/i>. \u00abLos fil\u00f3sofos han interpretado meramente el mundo de modos diversos. Lo que importa es transformarlo\u00bb.<\/p>\n<p>= <i>folio 14, l\u00ednea 16 desde arriba<\/i>. Dice: \u00abEl <i>Manifiesto Comunista<\/i> preve\u00eda aquella revoluci\u00f3n&#8230; \u00ab Debe corregirse para que diga: \u00abEl <i>Manifiesto Comunista<\/i> preve\u00eda una revoluci\u00f3n\u2026\u00bb<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>A los varios sinsabores que le he causado le a\u00f1ado, pues, el presente. Pero de verdad que no habr\u00e1 m\u00e1s correcciones. Tengo la esperanza de que -caso de estar compuesto el texto- las correcciones no impongan en linotipia ning\u00fan recorrido. Al menos, las he hecho teniendo en cuenta lo cargante que es tener que hacerlo.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Reciba un cordial saludo, Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Todas las correcciones sugeridas por Sacrist\u00e1n fueron incorporadas.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0El detalle \u00ablaboral\u00bb es muy significativo. V\u00e9ase sobre ello, Francisco Fern\u00e1ndez Buey: \u00abUn maestro al que gustaba visitar talleres de imprenta\u00bb. En Joan Benach, Xavier Juncosa y S. L\u00f3pez Arnal (eds), <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>, ed. cit, pp. 50-52.<\/span><\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os -quiz\u00e1s m\u00e1s de un siglo-, cuando en los ambientes conservadores segu\u00eda siendo de buen tono el antijuda\u00edsmo, Marx era en la conversaci\u00f3n trivial \u00abel jud\u00edo alem\u00e1n\u00bb que soliviantaba a los obreros, como Freud \u00abel jud\u00edo alem\u00e1n\u00bb que corro\u00eda la fe de los hijos en sus padres y Einstein \u00abel jud\u00edo alem\u00e1n\u00bb empe\u00f1ado en destruir las confortadoras nociones tradicionales del espacio, el tiempo y el movimiento. Karl Marx naci\u00f3, efectivamente, en una familia hebrea, rab\u00ednica por ambas ramas, el 5 de mayo de 1918, en la ciudad alemana de Tr\u00e9veris (Trier), Renania. Los jud\u00edos de Renania no viv\u00edan segregados del resto de la poblaci\u00f3n ni en condiciones de inferioridad legal: Napole\u00f3n hab\u00eda conquistado los territorios del Rin en sus guerras contra los monarcas austr\u00edaco y prusiano, y, a su modo, hab\u00eda transmitido a las poblaciones renanas un legado de la Revoluci\u00f3n francesa: la igualdad formal de todos -hebreos o cristianos- ante la ley. Por ello algunos jud\u00edos de Renania empezaban a ser ya m\u00e1s alemanes que jud\u00edos; el padre de Marx, por ejemplo, era un jurista ilustrado que ejerc\u00eda incluso un cargo de representaci\u00f3n de sus colegas abogados ante los tribunales.<\/p>\n<p>Pero poco a poco el rey de Prusia -bajo cuya soberan\u00eda quedaron las tierras del Rin septentrional tras la derrota de Napole\u00f3n- fue restaurando el antiguo r\u00e9gimen autoritario, vestigio pol\u00edtico de la Edad Media, en la totalidad de sus dominios. El poeta alem\u00e1n Heinrich Heine (1797-1856) -tambi\u00e9n jud\u00edo y tambi\u00e9n renano- expres\u00f3 la vuelta a la antigua situaci\u00f3n discriminada reconociendo que el abandono de la condici\u00f3n de jud\u00edo, el bautismo cristiano, era el \u00abbillete de entrada a la cultura europea\u00bb. Casi simult\u00e1neamente lo comprend\u00eda tambi\u00e9n as\u00ed el abogado Heinrich Marx: el a\u00f1o 1824 hizo bautizar a sus hijos -incluido Karl- por la Iglesia Evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Ni la educaci\u00f3n, ni la cultura, ni la inspiraci\u00f3n de Karl Marx han sido jud\u00edas en ning\u00fan sentido espec\u00edfico. Si vale la pena tener presente sus or\u00edgenes hebraicos es precisamente porque la primera vez que Karl Marx se ha enfrentado con la cuesti\u00f3n jud\u00eda -cuando ya ten\u00eda veinticinco a\u00f1os- ha sido para volver del rev\u00e9s la frase, entonces razonable, de que hab\u00eda que liberar a los hebreos del mundo, sosteniendo, por su parte, que lo necesario era \u00abliberar al mundo del juda\u00edsmo.\u00bb<\/p>\n<p>Al decir eso el joven Marx no piensa, como es natural, en exterminar a su pueblo, ni en perjudicarlo o discriminarlo de ninguna manera. Pero tampoco se limita a una simple met\u00e1fora. Su visi\u00f3n del problema jud\u00edo se basa en la observaci\u00f3n del aislamiento en que se encuentran las comunidades jud\u00edas. La mayor\u00eda de las personas de \u00e1nimo liberal pensaban en aquella \u00e9poca -como muchos siguen pens\u00e1ndolo hoy- que lo que necesitan las comunidades minoritarias m\u00e1s o menos discriminadas y cerradas es que se supere su aislamiento, su \u00abextra\u00f1aci\u00f3n\u00bb o \u00abalienaci\u00f3n\u00bb, como se dec\u00eda entonces -y hoy se vuelve a decir- usando t\u00e9rminos de la filosof\u00eda de la \u00e9poca. Las personas bien intencionadas que deseaban ayudar a los discriminados jud\u00edos de Prusia daban por supuesto que la alienaci\u00f3n de los hebreos respecto de la sociedad alemana era efecto de la opresi\u00f3n que sufr\u00edan. El joven Karl Marx admite, ciertamente, que sus compa\u00f1eros de raza sufren una opresi\u00f3n discriminatoria. Pero piensa que el aislamiento, la insolidaridad en el vivir, la competici\u00f3n y guerra de todos contra todos -la \u00abalienaci\u00f3n\u00bb, en suma- no es algo sufrido s\u00f3lo por los jud\u00edos, sino un mal caracter\u00edstico de todos los grupos y los individuos de la sociedad moderna. Y aun m\u00e1s: el joven fil\u00f3sofo de Tr\u00e9veris sostiene que los jud\u00edos, con su asiduo cultivo de las actividades mercantiles, son no s\u00f3lo v\u00edctimas, sino tambi\u00e9n actores de la enfermedad de alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues lo caracter\u00edstico de la sociedad moderna, de la sociedad m\u00e1s alienadora o \u00abdesgarrada\u00bb -tambi\u00e9n palabra de mucho uso en la juventud de Karl Marx y utilizada por \u00e9l mismo durante toda su vida-, es precisamente la mercantilizaci\u00f3n general de la vida, la conversi\u00f3n de<i> <\/i>toda realidad en mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Los problemas del pueblo jud\u00edo no dan a Marx sino ocasi\u00f3n de desarrollar por vez primera, de un modo bastante completo, su cr\u00edtica de esta vida y esta sociedad mercantiles, capitalistas, caracterizadas por el grado extremo de la alienaci\u00f3n, por la extra\u00f1eza de todos para con todos, e incluso de cada cual para con su hacer, para con su trabajo, y hasta para con su propia intimidad. En efecto, Karl Marx piensa que hasta uno de los logros m\u00e1s elogiados de esta sociedad moderna o burguesa, la proclamaci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano, es la consagraci\u00f3n completa de la vida alienada de s\u00ed misma: el \u00abciudadano\u00bb tiene en la sociedad burguesa derechos y deberes elevados, hasta sublimes a veces; pero al mismo tiempo se reduce -y precisamente bajo el r\u00f3tulo de \u00abhombre\u00bb- al solo derecho de poseer, reduce sus sentidos al \u00absentido del Tener\u00bb, como dir\u00e1 Marx despectivamente. Esta escisi\u00f3n moderna entre el \u00abciudadano\u00bb universal y el \u00abhombre\u00bb reducido a propietario es, dice Marx, la \u00absof\u00edstica del estado burgu\u00e9s\u00bb, el derecho civil y pol\u00edtico de la alienaci\u00f3n. La vida de Karl Marx ha sido desde entonces (1843-1844) el esfuerzo y la lucha intelectuales y pr\u00e1cticos por una sociedad superadora de la alienaci\u00f3n: una sociedad de la armon\u00eda entre cada cual y los dem\u00e1s, entre cada individualidad y su proyecci\u00f3n social (entre el hombre y el ciudadano), entre cada cual y su trabajo, entre cada cual, los dem\u00e1s y la naturaleza; \u00e9sta es la significaci\u00f3n m\u00e1s elemental del t\u00e9rmino \u00abcomunismo\u00bb cuando lo usa Karl Marx, desde sus veinticinco a\u00f1os hasta su muerte, a los sesenta y cinco, en 1883.<\/p>\n<p><b>\u00abLo que importa es transformarlo\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Karl Marx curs\u00f3 la ense\u00f1anza secundaria de 1830 a 1835. Fue un bachiller estudioso, agudo y excesivamente apasionado, seg\u00fan el juicio de sus profesores, particularmente el de lengua; los ejercicios escolares de Karl Marx mueven a dar la raz\u00f3n a este profesor, que los apreciaba mucho, pero criticaba el desbordamiento de la prosa del alumno, insaciable de met\u00e1foras robustas y audaz en las complicaciones de una sintaxis ya de por s\u00ed poco llana como es la germ\u00e1nica.<\/p>\n<p>En el curso 1835-1836 empez\u00f3 Marx sus estudios universitarios, oficialmente jur\u00eddicos, en la Universidad de Bonn. Aquel curso -de poco estudio, muchos versos, bastantes juergas y un duelo- le sirvi\u00f3 al propio interesado, y a\u00fan m\u00e1s a su preocupado padre, para comprobar que su exuberancia vital pod\u00eda llegar a perjudicarle. Desde el curso siguiente se trasladar\u00eda a la Universidad de Berl\u00edn, la ciudad en la que ciment\u00f3 su formaci\u00f3n entre 1836 y 1841.<\/p>\n<p>Antes, en el verano de 1836, Marx se prometi\u00f3 secretamente con Jenny von Westphalen (1814-1881). Jenny descend\u00eda por l\u00ednea materna de nobleza escocesa antigua; la familia del padre -hombre culto y liberal- era bastante caracter\u00edstica del funcionariado prusiano y hab\u00eda sido ennoblecida en la generaci\u00f3n anterior. La diferencia social puede explicar el que Jenny y Karl mantuvieran secreto su compromiso durante alg\u00fan tiempo. Tambi\u00e9n puede haber pesado el hecho de ser Marx en aquel momento un estudiante sin oficio ni beneficio. Siendo ya un hombre maduro, con todas sus hijas casadas, Marx se enfad\u00f3 porque uno de sus yernos, con la intenci\u00f3n de elogiarlo, hab\u00eda aludido a prejuicios de los Von Westphalen contra la boda de su hija (espl\u00e9ndido \u00abpartido\u00bb, por lo dem\u00e1s, al que aspiraron caballeros distinguidos, \u00abarios\u00bb y ricos). Pero tambi\u00e9n se conservan cartas de la madre de Marx en la que \u00e9sta se queja de desconsideraciones por parte de los Von Westphalen. Tal vez aclare algo las cosas el hecho de que esta familia, como bastantes otras casas hidalgas de la \u00e9poca, se hab\u00eda ido dividiendo en dos ramas: una, cr\u00edtica del antiguo r\u00e9gimen, liberal, a veces incluso revolucionaria (en la que hay que contar al bar\u00f3n Ludwig von Westphalen y a su hija Jenny), y otra, conservadora primero y, luego de la revoluci\u00f3n de 1848, reaccionaria en sentido propio, o sea, partidaria de reaccionar contra el cambio social; mientras Jenny luchaba contra la miseria durante el exilio londinense de los Marx desde 1849, uno de sus hermanos era ministro del rey de Prusia.<\/p>\n<p>Karl Marx ha podido trabajar e incluso subsistir durante los a\u00f1os m\u00e1s dif\u00edciles de su vida gracias a la sorprendente aptitud de la arist\u00f3crata Jenny von Westphalen para aguantar la pobreza. Pero ya mucho antes, desde sus a\u00f1os de estudiante, hab\u00eda empezado a ser deudor de la familia de su mujer. Y, m\u00e1s precisamente, del padre de \u00e9sta. El bar\u00f3n von Westphalen mostr\u00f3 buena vista cuando conoci\u00f3 al adolescente Karl Marx; apreci\u00f3 su inteligencia y su vitalidad espiritual y le procur\u00f3 acceso a un tipo de alimento y disfrute intelectual que Heinrich Marx mismo no pod\u00eda dar a su hijo. El viejo Marx proporcion\u00f3 al futuro fundador del comunismo moderno bienes culturales principalmente adecuados para el desarrollo del pensamiento l\u00f3gico y cient\u00edfico: la lectura de los ilustrados franceses y alemanes y la<b> <\/b>disciplina del razonamiento jur\u00eddico. Pero en otros campos Heinrich Marx estaba lejos de las necesidades de su hijo. Lo sab\u00eda y hasta se expresaba al respecto con una modestia que dif\u00edcilmente tendr\u00e1n muchos padres para con sus hijos. (Tal vez por esto Karl Marx llev\u00f3 consigo durante toda la vida un retrato de su padre; muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, su \u00edntimo amigo Friedrich Engels, que conoc\u00eda bien sus sentimientos, meti\u00f3 aquel retrato dentro del ata\u00fad de Karl Marx.) En cambio, el bar\u00f3n von Westphalen se parec\u00eda a su futuro yerno sobre todo en el apasionamiento del esp\u00edritu y en el consiguiente gusto de recibir y producir sensaciones relacionadas con la naturaleza, la palabra, las artes. Karl Marx debe a su suegro el primer conocimiento s\u00f3lido de bienes que durante toda su vida le ser\u00e1n disfrute y apoyo connaturales. Homero y los tr\u00e1gicos griegos le\u00eddos (y muy sabidos) en el original, Dante en italiano, Shakespeare en ingl\u00e9s, Cervantes en castellano. Es casi seguro, adem\u00e1s, que el primer trato de Karl Marx con ideas socialistas le viniera precisamente de su suegro, que conoc\u00eda y apreciaba la literatura sansimonista.<\/p>\n<p>El padre y el suegro de Karl Marx fueron, en suma, buenos introductores al estudio superior, que Marx realiz\u00f3 propiamente en Berl\u00edn. No tanto en la Universidad de Berl\u00edn cuanto en la ciudad de Berl\u00edn. El profesorado universitario berlin\u00e9s ha dado poco a Marx. Sin duda fue una casualidad afortunada que llegara a o\u00edr al principal disc\u00edpulo de Hegel en el campo de las ciencias sociales -el jurista Gans- y a su principal contradictor en este mismo campo -Savigny, cabeza de la escuela hist\u00f3rica del derecho-; pero como, aparte de estos dos productivos maestros, las facultades no le ofrec\u00edan gran cosa, Marx estudi\u00f3 sobre todo por su cuenta, aprovechando s\u00f3lo como pretexto el orden de los estudios universitarios.<\/p>\n<p>Por su cuenta, y gracias al impulso filos\u00f3fico del ambiente berlin\u00e9s Marx hab\u00eda llegado a la ciudad con una incipiente formaci\u00f3n filos\u00f3fica -la facilitada por la ilustrada tradici\u00f3n paterna- que le predispon\u00eda contra la mayor influencia filos\u00f3fica presente en Berl\u00edn: la influencia de Hegel, muerto cinco a\u00f1os antes. Lo que Marx<b> <\/b>hab\u00eda recibido del mundo filos\u00f3fico de su padre era, sobre todo, la agudeza cr\u00edtica, el optimismo progresista y la mesura en el pensamiento, poco amigo de especulaciones atrevidas, que son los rasgos m\u00e1s generales de lo que se suele llamar \u00abIlustraci\u00f3n\u00bb, la cultura cr\u00edtica (pero no siempre revolucionaria), racional (pero no siempre dispuesta a luchar por la raz\u00f3n) y confiada (aunque inhibida a menudo por cierto escepticismo aristocr\u00e1tico) en que habr\u00eda podido culminar el siglo XVIII franc\u00e9s si la desesperaci\u00f3n de la plebe de Par\u00eds y de muchos campesinos no hubiese encontrado una salida revolucionaria en 1789-1793. En cambio, el pensamiento de Hegel, atractivo como los grandes poemas hom\u00e9ricos o dantescos, absorbente como el mundo tr\u00e1gico de Shakespeare o como el melanc\u00f3lico narrar de Cervantes, es un intento desmesurado de interpretar todo lo real, toda la historia, por medio de algunos principios de movimiento o cambio descubiertos en ella. Desde su primera gran obra juvenil, la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu <\/i>(1807), Hegel reconstru\u00eda todo el mundo y su historia como una sucesi\u00f3n de \u00abfiguras del Esp\u00edritu\u00bb, el cual ser\u00eda la realidad inicial y \u00faltima.<\/p>\n<p>El estudiante Karl Marx, reci\u00e9n llegado a Berl\u00edn sent\u00eda antipat\u00eda por esta desaforada, ambiciosa y fant\u00e1stica construcci\u00f3n intelectual. Por otra parte, su obligaci\u00f3n era estudiar leyes, no filosof\u00eda. Pero el \u00abenemigo\u00bb -como \u00e9l mismo dec\u00eda- lo fascinaba. Marx pens\u00f3 que no podr\u00eda construir con tranquilidad su saber jur\u00eddico mientras no contara con unos fundamentos filos\u00f3ficos que le libraran de la inc\u00f3moda presencia del gran sistema de Hegel. Puso manos a la obra con su habitual apasionamiento -y con las habituales angustias de su padre-, estudiando, leyendo y escribiendo d\u00eda y noche, a veces durante varios d\u00edas y varias noches sin parar, basta que se puso enfermo de cierta consideraci\u00f3n y, siguiendo el consejo m\u00e9dico, se instal\u00f3 en las afueras de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Desde su punto de vista, el brutal esfuerzo hab\u00eda valido la pena: el joven fil\u00f3sofo hab\u00eda desarrollado en varias versiones una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica que le daba confianza. S\u00f3lo que quedaba muy alterada su situaci\u00f3n respecto del antip\u00e1tico gigante cuya refutaci\u00f3n hab\u00eda intentado en tantas noches de filosofar de urgencia. Como dice Karl Marx en una carta a su padre, la \u00faltima frase de la versi\u00f3n definitiva de su manuscrito filos\u00f3fico era \u00abla primera proposici\u00f3n del sistema hegeliano\u00bb. Una buena derrota del prejuicio. Karl Marx conservar\u00eda siempre esta libertad antidogm\u00e1tica, capaz de llegar a conclusiones negadoras de los prejuicios y las hip\u00f3tesis de partida. En su madurez llegar\u00eda a expresarse con mucha violencia a este respecto: \u00abLlamo \u201ccanalla\u201d al hombre que intenta <i>acomodar <\/i>la ciencia a un punto de vista dependiente de un inter\u00e9s externo a la ciencia, ajeno a la ciencia, en vez de por s\u00ed misma, aunque sea err\u00f3nea.\u00bb<\/p>\n<p>El forcejeo con Hegel tuvo varios efectos importantes para la vida de Karl Marx; he aqu\u00ed dos de ellos: su paso definitivo a los estudios filos\u00f3ficos y su inserci\u00f3n en uno de los grupos de j\u00f3venes hegelianos de izquierda, el <i>Doktorenklub<\/i><i> <\/i>de Berl\u00edn, cuyo miembro m\u00e1s joven, y a\u00fan por doctorar, fue \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00abHegelianos de izquierda\u00bb eran aquellos que, recogiendo de Hegel el principio de que la realidad se explica por su propio movimiento interno de \u00abalienaci\u00f3n\u00bb o \u00abmediaci\u00f3n\u00bb, discrepaban de la afirmaci\u00f3n del maestro seg\u00fan la cual el Estado mon\u00e1rquico de la edad moderna es el final de todas las mediaciones, la vuelta del Esp\u00edritu a s\u00ed mismo. (Los que aceptaban esta tesis, glorificadora del Estado, eran \u00abhegelianos de derecha\u00bb.)<\/p>\n<p>La \u00abalienaci\u00f3n\u00bb o \u00abmediaci\u00f3n\u00bb hegeliana es el proceso por el cual el ser se constituye en objeto. Es una realizaci\u00f3n, un hacerse cosa, paso imprescindible para <i>ser<\/i><i> <\/i>de verdad, y para ser due\u00f1o de s\u00ed mismo, una vez superada la escisi\u00f3n entre el ser s\u00f3lo sujeto y el ser s\u00f3lo objeto. La idea de alienaci\u00f3n iba a recorrer un largo camino de transformaciones. En los tres primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1840, el fil\u00f3sofo Ludwig Feuerbach difund\u00eda con bastante influencia -tambi\u00e9n sobre Karl Marx- otra acepci\u00f3n del t\u00e9rmino, fruto de su cr\u00edtica de la filosof\u00eda hegeliana. Feuerbach se niega a seguir a Hegel en sus especulaciones acerca del Mundo, el Esp\u00edritu, la Idea o como se quiera llamar al todo. Piensa que el especular tan incautamente acerca de objetos acaso inexistentes es repetir un autoenga\u00f1o que ve tambi\u00e9n en las religiones: el autoenga\u00f1o que consiste en creer que la Divinidad es algo en s\u00ed, cuando, seg\u00fan Feuerbach, no es m\u00e1s que una proyecci\u00f3n del hombre; al tomar por ser ajeno lo que es construcci\u00f3n propia, el hombre \u00abse aliena\u00bb en este sentido de Feuerbach. Marx lo tendr\u00e1 presente cuando, a sus veinticinco a\u00f1os, escriba sobre la alienaci\u00f3n de los jud\u00edos y del trabajo. Pero \u00e9l sentido de \u00abalienaci\u00f3n\u00bb en la reflexi\u00f3n de Karl Marx ser\u00e1 ya otro; tras Hegel y Feuerbach, Marx es el tercer cl\u00e1sico del concepto.<\/p>\n<p>De todos modos, en los a\u00f1os de estudio en Berl\u00edn todos estos problemas son s\u00f3lo horizonte impreciso de la vida espiritual de Karl Marx. \u00c9sta discurre por el momento como el comienzo de una carrera universitaria; emprendida, eso s\u00ed, por un terrible enamorado que produce, tanto como manuscrito filos\u00f3fico, versos incendiados para su amada. Incendiados y poco valiosos: las hijas de Marx y Jenny han hablado luego de las carcajadas de sus padres cuando daban en recordar aquellos versos.<\/p>\n<p>Karl Marx se doctor\u00f3 en filosof\u00eda el a\u00f1o 1841, con una tesis de filosof\u00eda griega. En ella expresa -con gran conocimiento de unos textos sobre los que entonces no exist\u00eda pr\u00e1cticamente investigaci\u00f3n- alguna preferencia por el atomismo de Epicuro (aprox. 341-270 a. C.) respecto del de Dem\u00f3crito (aprox. 460-370 a. C.) por la raz\u00f3n de que el primero deja abierto un margen para la libertad, para la acci\u00f3n innovadora en el mundo.<\/p>\n<p>La s\u00f3lida erudici\u00f3n de la tesis de Marx y la constricci\u00f3n de sus argumentaciones permite comprender el aprecio en que le ten\u00edan sus colegas del club y los dem\u00e1s acad\u00e9micos de su ambiente. Uno de ellos, Moses Hess, que no simpatiz\u00f3 nunca personalmente con \u00e9l, llegar\u00eda a llamarle \u00abel mayor, quiz\u00e1s el \u00fanico fil\u00f3sofo de verdad hoy viviente\u00bb. Si a esto se a\u00f1ade que uno de sus \u00edntimos en el club, Bruno Bauer, era ya docente en la Universidad de Bonn y urg\u00eda a Marx a que se le uniera, se explica que por alg\u00fan tiempo Karl Marx pensara en hacerse una vida de profesor universitario.<\/p>\n<p>Por poco tiempo pudo pensarlo. En la estela de la reacci\u00f3n general en toda Alemania, tambi\u00e9n la Universidad renana de Bonn ve el cl\u00e1sico espect\u00e1culo de la interdicci\u00f3n de los profesores que no someten sus cabezas a los dictados de la tiran\u00eda del rey de Prusia. La interdicci\u00f3n de Bruno Bauer en octubre de 1841 significaba el final de la carrera universitaria del directamente afectado y planteaba a su joven amigo, por vez primera, un problema que luego se le presentar\u00eda varias veces: \u00bfCu\u00e1ndo empieza el fil\u00f3sofo a prostituirse? \u00bfA\u00fan no o en cuanto que acepta ense\u00f1ar con condiciones? Karl Marx zanj\u00f3 siempre esta cuesti\u00f3n de la misma manera, y probablemente sin demasiado dolor, pues el ambiente de los profesores supuestamente puros, s\u00f3lo atentos a lo que ocurre en el tablero de su mesa y conformistas para con todo lo dem\u00e1s, parece haberle repelido por s\u00ed mismo, aparte de los motivos propiamente pol\u00edticos de su abandono de la carrera universitaria. El 20 de marzo de 1842 escrib\u00eda a otro amigo, Arnold Ruge, desde Bonn: \u00abDentro de unos d\u00edas me marchar\u00e9 a Colonia, que ser\u00e1 mi nuevo domicilio; pues la proximidad de los profesores de Bonn me es insoportable. \u00bfQui\u00e9n puede desear convivir siempre con estos esp\u00edritus f\u00e9tidos, con estas gentes que no estudian m\u00e1s que para pregonarlo desde las cuatro esquinas del mundo?\u00bb<\/p>\n<p>Karl Marx no estudiar\u00e1 por competir en la carrera acad\u00e9mica. Sus numerosos cuadernos de extractos y apuntes muestran lo genuina que fue su pasi\u00f3n de estudioso. Pero, sobre todo, los temas de su estudio y su relaci\u00f3n con las actividades de Marx evidencian que para \u00e9l fue una regla de vida, y no s\u00f3lo una observaci\u00f3n de lector cr\u00edtico, lo que escribi\u00f3, al comienzo de su exilio, entre sus <i>Tesis sobre Feuerbach: <\/i>\u00abLos fil\u00f3sofos han interpretado meramente el mundo de modos diversos. Lo que importa es transformarlo.\u00bb<\/p>\n<p><b>\u00abEl mayor, quiz\u00e1s el \u00fanico fil\u00f3sofo de verdad hoy viviente&#8230;\u00bb<\/b><\/p>\n<p>&#8230;tuvo que ponerse, por de pronto, a periodista. Esto le volver\u00eda a ocurrir dos veces m\u00e1s: en 1848-1849, con ocasi\u00f3n de la crisis revolucionaria de aquellos a\u00f1os, y luego en las d\u00e9cadas de 1850 y 1860, durante el largo y final exilio en Inglaterra. En 1843-1844, el per\u00edodo de la <i>Gaceta Renana <\/i>y de los <i>Anales franco-alemanes, <\/i>el periodismo de Marx no s\u00f3lo ha sido compatible con su formaci\u00f3n cient\u00edfica y revolucionaria, sino que incluso la ha favorecido: para la <i>Gaceta <\/i>se ocup\u00f3 Marx por vez primera de cuestiones sociales y pol\u00edticas serias, como los debates sobre la tradicional recolecci\u00f3n libre de la le\u00f1a ca\u00edda en los bosques se\u00f1oriales, o la vida de los vendimiadores de la cuenca del r\u00edo Mosela. El mismo Marx se ha referido m\u00e1s tarde a estos trabajos para fechar con ellos su descubrimiento de la \u00abanatom\u00eda de la sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo de ello, y tambi\u00e9n a pesar de que el comienzo de su relaciones con Friedrich Engels (la persona a la que m\u00e1s debe Marx el conocimiento de que le era necesario profundizar en la econom\u00eda pol\u00edtica) se ocasiona con el trabajo period\u00edstico en la <i>Gaceta Renana, <\/i>la tarea intelectual de Marx durante estos primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del cuarenta es predominantemente filos\u00f3fica. Aunque sus conceptos van acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a la s\u00edntesis de filosof\u00eda, cr\u00edtica econ\u00f3mica y pol\u00edtica que ser\u00e1 la caracter\u00edstica m\u00e1s propia del socialismo marxista, la \u00e9poca est\u00e1 a\u00fan protagonizada por la clarificaci\u00f3n del objetivo de la vida de Marx: el comunismo.<\/p>\n<p>El principal ejemplo de la paulatina s\u00edntesis de la cr\u00edtica filos\u00f3fica, la econ\u00f3mica y la pol\u00edtica en el trabajo del joven Dr. Marx es quiz\u00e1s su aportaci\u00f3n ya aludida al concepto de alienaci\u00f3n. Al final de este per\u00edodo, en unos borradores hoy c\u00e9lebres bajo el nombre de <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de<\/i><i> <\/i><i>1844, <\/i>Marx ha construido su concepto de alienaci\u00f3n; \u00e9sta es para \u00e9l un hecho que corroe toda la vida de las gentes, desde la de los sentidos hasta la de inteligencia, y cuya ra\u00edz se encuentra en el car\u00e1cter alienado, enajenado, que tiene el <i>trabajo <\/i>en las sociedades en que \u00e9ste se divide no por la simple y <i>cambiante <\/i>raz\u00f3n de eficacia de cada caso, sino como resultado de la divisi\u00f3n <i>fija<\/i><i> <\/i>de la sociedad en clases de individuos definidas por la peculiar relaci\u00f3n de cada una con los medios de producci\u00f3n, esto es, con los bienes destinados a producir m\u00e1s bienes (tierra, energ\u00eda, utensilios, m\u00e1quinas, etc.). Esta alienaci\u00f3n b\u00e1sica, la alienaci\u00f3n del trabajo, se generaliza y se agudiza en el capitalismo, la organizaci\u00f3n social que convierte en mercanc\u00eda, en cosa ajena al trabajador, no s\u00f3lo el producto de su trabajo, sino incluso el trabajo mismo, o (como a\u00f1os despu\u00e9s dir\u00e1 Marx, m\u00e1s precisamente) la fuerza de trabajo de los hombres. La divisi\u00f3n de la sociedad en dos clases principales -la de los propietarios de medios de producci\u00f3n, o capitalistas, y la de los que s\u00f3lo poseen y pueden vender su fuerza de trabajo y la de su prole, los proletarios- es el correlato social de la completa mercantilizaci\u00f3n de la vida, de su alienaci\u00f3n extrema.<\/p>\n<p>En las sociedades modernas -piensa el joven Dr. Marx- el dinero es s\u00edmbolo concentrado e instrumento de esa desnaturalizaci\u00f3n del vivir. El dinero transforma \u00abel amor en odio, el odio en amor\u00bb. Marx, que se ha casado en uno de los peores momentos de esta \u00e9poca (19 de junio de 1843), precisamente al perder, por obra de la censura, su trabajo en la <i>Gaceta Renana, <\/i>ha compuesto su noci\u00f3n del comunismo en los mismos meses en que rechaza la segunda oferta de compra por parte de los poderosos, el ofrecimiento del empleo y sueldo de jefe de redacci\u00f3n de la <i>Gaceta Estatal Pru<\/i><i>siana.<\/i><\/p>\n<p>El Marx que rechaza esta proposici\u00f3n y elige, con su mujer, el exilio ahora voluntario, a finales de 1843, es todav\u00eda un \u00abfil\u00f3sofo\u00bb, un hombre que construye fines y critica datos. Pero s\u00f3lo hasta cierto punto: el fil\u00f3sofo tradicional cree ser un cient\u00edfico; el \u00abDr. Marx\u00bb no cae en esa ilusi\u00f3n; piensa que la filosof\u00eda es una proyecci\u00f3n acr\u00edtica, ideol\u00f3gica, de fines y deseos de los hombres, como la religi\u00f3n, que es \u00abel suspiro de la criatura oprimida, el \u00e1nimo de un mundo sin coraz\u00f3n, el alma de una situaci\u00f3n desalmada, el opio del pueblo\u00bb. Por eso apostrofa a sus colegas los fil\u00f3sofos dici\u00e9ndoles que es imposible realizar la filosof\u00eda -la expresi\u00f3n de fines que es la filosof\u00eda- sin destruirla, sin destruir la enga\u00f1osa y consoladora apariencia de saber que tambi\u00e9n es la filosof\u00eda; y viceversa, que tambi\u00e9n es imposible abolir esta ilusi\u00f3n filos\u00f3fica sin realizar los fines<b> <\/b>del filosofar, los milenarios sue\u00f1os de los hombres que se pueden cifrar con la palabra \u00ablibertad\u00bb.<\/p>\n<p>O con la palabra \u00abcomunismo\u00bb, que significa, para el reci\u00e9n llegado a Par\u00eds, lo mismo que libertad concreta. No s\u00f3lo la libertad formal o negativa, la ausencia de constricci\u00f3n pol\u00edtica o externa, sino tambi\u00e9n la libertad positiva, el establecimiento de unas relaciones sociales que no hagan \u00abde la necedad inteligencia, del amor odio, del odio amor\u00bb. La sociedad comunista es, con el l\u00e9xico de Marx en 1843-1844, aquella en la cual los objetos y las relaciones vuelven a ser ellos mismos, dejan de estar alienados, desnaturalizados; la sociedad en la que \u00abno puedes cambiar amor m\u00e1s que por amor, confianza por confianza\u00bb. Esa confianza no supone nociones inimaginables hoy, ni la aparici\u00f3n de una nueva especie de hombre o superhombre. S\u00ed supone, ciertamente, la de un \u00abhombre nuevo\u00bb, en el sentido de una nueva cultura, un nuevo modo de vivir, una nueva red de relaciones sociales. Pero los hombres, vistos con buen sentido y realismo, no ser\u00e1n \u00e1ngeles imprevisibles. Los habr\u00e1 m\u00e1s y menos listos, vitales, afortunados; los habr\u00e1 m\u00e1s influyentes y menos influyentes. Lo esencial es que estas diferencias no se basar\u00e1n en su poder econ\u00f3mico, en ning\u00fan poder fundado en la alienaci\u00f3n del trabajo y la vida de los dem\u00e1s, sino en sus dotes y en su esfuerzo: en la sociedad comunista \u00absi quieres influir en otros seres humanos tienes que ser una persona capaz de actuar sobre los dem\u00e1s de un modo realmente inspirador y activador\u00bb.<\/p>\n<p><b>La anatom\u00eda de la sociedad<\/b><\/p>\n<p>La<b> <\/b>persecuci\u00f3n social o propiamente pol\u00edtica (represi\u00f3n universitaria y del derecho de expresi\u00f3n), que le ha excluido de las dos actividades profesionales sucesivamente intentadas y constre\u00f1ido al exilio, ha prestado a Marx el servicio psicol\u00f3gico y moral imprescindible para que un intelectual inconformista llegue a ser revolucionario: anularle la sensaci\u00f3n cotidiana de \u00abvida normal\u00bb en el seno de la misma sociedad te\u00f3ricamente criticada y condenada por el intelectual: dorada median\u00eda de las profesiones intelectuales, tranquilidad, ocio relativamente abundante, carrera m\u00e1s o menos lista a trav\u00e9s de un escalaf\u00f3n o de una jerarqu\u00eda de minutas bastante jugosas si se comparan con el salario obrero. Marx y su familia pasar\u00e1n las amarguras del exilio y las angustias del pobre: el riesgo repetido de ser embargados, desahuciados, el sufrimiento de la enfermedad que no se puede tratar m\u00e9dicamente por falta de dinero, el hambre lisa y llana, el no tener qu\u00e9 masticar cuando se siente apetito. La impl\u00edcita aceptaci\u00f3n de este destino por Jenny von Westphalen y Karl Marx puso a \u00e9stos al otro lado de la divisoria entre las grandes clases sociales; tambi\u00e9n psicol\u00f3gica y moralmente, no s\u00f3lo en el plano de las ideas te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Precisamente en el plano te\u00f3rico estaba en 1843 la principal debilidad de Marx. Su formaci\u00f3n predominantemente filos\u00f3fica -junto con el acervo de conocimientos econ\u00f3micos adquiridos desde. 1841 y los conocimientos hist\u00f3ricos asimilados desde su primera juventud- le hab\u00eda bastado para criticar la sociedad capitalista y construir sus objetivos comunistas. Pero Marx no conoc\u00eda suficientemente c\u00f3mo se articula la realidad econ\u00f3mica b\u00e1sica de la sociedad, que vislumbraba ahora al descubrir que la ra\u00edz de toda alienaci\u00f3n es la alienaci\u00f3n del trabajo. Los quince meses, aproximadamente, que vive en Par\u00eds esta vez son un per\u00edodo decisivo en la <i>fundamentaci\u00f3n<\/i><i> <\/i>del comunismo de Marx:<b> <\/b>abundantes lecturas y reflexiones econ\u00f3micas, as\u00ed como el trato asiduo de grupos obreros, le abren el conocimiento de la base econ\u00f3mica de la vida social, de la \u00abanatom\u00eda de la sociedad\u00bb, en cuya organizaci\u00f3n se fundamenta la posibilidad del comunismo.<\/p>\n<p>Los aludidos <i>Manuscritos <\/i>de 1844 presentan un Marx que cuenta con unos objetivos pol\u00edticos obtenidos mediante la cr\u00edtica filos\u00f3fica de la sociedad, y con intentos de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de la realizabilidad de esos objetivos, intentos realizados mediante una cr\u00edtica de la econom\u00eda. En esta cr\u00edtica el joven Marx va de la mano de los economistas cl\u00e1sicos ingleses, principalmente de Adam Smith (1723-1790) y tambi\u00e9n de David Ricardo (1772-1823). Se puede decir que el Marx de 1844 es el primer Marx <i>tem\u00e1ticamente <\/i>completo, el primer Marx ya interpretable seg\u00fan la descripci\u00f3n c\u00e9lebre de uno de sus principales seguidores, Vladimir llich Ulianov, \u00abLenin\u00bb (1870-1924): el marxismo tem\u00e1ticamente completo cuenta con tres fuentes y partes: la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana (con la que critica la cultura capitalista y clasista en general), la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa (bistur\u00ed con el que reseca la \u00abanatom\u00eda de la sociedad\u00bb) y la pol\u00edtica revolucionaria francesa (impulso y tradici\u00f3n cultural que da nombres -libertad, igualdad, comunidad, etc.- a los objetivos despejados y fundamentados por la cr\u00edtica).<\/p>\n<p>Este marxismo es ya completo no en el sentido de que conste de todas las proposiciones te\u00f3ricas que lo caracterizar\u00e1n, sino s\u00f3lo en el de que presenta todos los aspectos, todos los campos de temas en que se pueden repartir aquellas tesis.<\/p>\n<p>El esquema de Lenin recoge con \u00fatil simplificaci\u00f3n los elementos principales del marxismo completo en cuanto \u00abteor\u00eda\u00bb. Tambi\u00e9n es cierto que en 1843-1844 la necesidad m\u00e1s urgente de Marx era enriquecer su conocimiento cient\u00edfico de la sociedad. \u00abA nadie le ha sido jam\u00e1s \u00fatil la ignorancia\u00bb, escribir\u00eda Marx muchos a\u00f1os despu\u00e9s a Pawel Annenkow. Pero habr\u00eda que a\u00f1adir una fuente m\u00e1s a estas tres que Lenin indica en el marxismo tem\u00e1ticamente completo. Esta cuarta fuente -primera en importancia y segunda (tras la filosof\u00eda) en la biograf\u00eda de Marx- es el movimiento obrero, ya perceptible no s\u00f3lo en Francia -donde lo era con nitidez desde 1830 aproximadamente-, sino tambi\u00e9n en la atrasada Alemania: <i>en<\/i><i> <\/i><i>1844 precisamente <\/i>se alz\u00f3 por vez primera como tal un destacamento de la clase obrera industrial alemana. La insurrecci\u00f3n de los obreros textiles de Silesia debi\u00f3 confirmar a Marx la verdad de su primer esquema te\u00f3rico revolucionario: hay una clase que encarna toda la miseria de la alienaci\u00f3n del trabajo; esta clase es la de los modernos trabajadores asalariados, el proletariado. \u00c9sta es la energ\u00eda transformadora de la sociedad moderna, el principal motor fisiol\u00f3gico que mueve la \u00abanatom\u00eda de la sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>La <i>Gaceta Alemana de Bruselas, <\/i>revista dirigida por Marx, dedic\u00f3 mucho espacio a la insurrecci\u00f3n de los tejedores silesios. Incluso para comentarla en verso, con el siguiente canto de Heinrich Heine, uno de los poetas amigos de Karl Marx:<\/p>\n<p><i> Los<\/i><i> <\/i><i>tejedores<\/i><\/p>\n<p>Sin l\u00e1grima en el ce\u00f1o duro<br \/>\nEst\u00e1n junto al telar y aprietan los dientes:<br \/>\nAlemania, tejemos tu sudario,<br \/>\nY en \u00e9l la triple maldici\u00f3n.<br \/>\nTejemos, tejemos.<br \/>\nMaldito el \u00eddolo al que impetramos<br \/>\nEn fr\u00edos de invierno y angustias de hambre,<br \/>\nEn vano cre\u00edmos y le miramos,<br \/>\nNos ha vendido, nos ha enga\u00f1ado.<br \/>\nTejemos, tejemos.<br \/>\nMaldito el rey, el rey de los ricos,<br \/>\nQue no abland\u00f3 nuestra miseria,<br \/>\nQue nos arranca lo que sudamos,<br \/>\nQue como perros nos manda matar.<br \/>\nTejemos, tejemos.<br \/>\nMaldita sea la patria falsa,<br \/>\nPara nosotros humillaci\u00f3n,<br \/>\nSiega temprana de toda flor,<br \/>\nFest\u00edn podrido de los gusanos.<br \/>\nTejemos, tejemos.<br \/>\nCruje el telar, la lanzadera vuela,<br \/>\nSiempre tejemos, de d\u00eda y de noche,<br \/>\nVieja Alemania, es tu sudario,<br \/>\nY en \u00e9l la triple maldici\u00f3n.<br \/>\nTejemos, tejemos.<\/p>\n<p><b><i>Miseria<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>filosof\u00eda<\/i><\/b><\/p>\n<p>Marx public\u00f3 el canto de Heine a los tejedores silesios en la <i>Gaceta Alemana de Bruselas. <\/i>En efecto, en febrero de 1845 hab\u00eda sido expulsado de Francia por presi\u00f3n del gobierno prusiano sobre el de Par\u00eds. La familia Marx se traslad\u00f3 a Bruselas, donde vivir\u00eda hasta la revoluci\u00f3n de 1848.<\/p>\n<p>Los tres a\u00f1os pasados en B\u00e9lgica, parte de ellos en compa\u00f1\u00eda de Engels, han sido para Marx una \u00e9poca de estudio y de acci\u00f3n pol\u00edtica. Es la \u00e9poca en que desarrolla lo que \u00e9l mismo llama \u00abel nuevo materialismo\u00bb (Marx no ha usado nunca la expresi\u00f3n \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb). Obras importantes de este per\u00edodo son <i>La Sagrada Familia <\/i>y <i>La Ideolog\u00eda Alemana, <\/i>cr\u00edticas ambas del pensamiento que, crey\u00e9ndose revolucionario, carezca de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de sus objetivos en la realidad social.<\/p>\n<p>Los estudios econ\u00f3micos que lleva a cabo Marx durante estos a\u00f1os se enmarcan en un amplio proyecto de \u00abcr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica y la pol\u00edtica\u00bb; el trabajo en este proyecto tiene un primer documento, que son los borradores, ya citados, de 1844; luego dos realizaciones parciales (la <i>Aportaci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica,<\/i><i> <\/i>publicada en 1859, y <i>El<\/i><i> <\/i><i>Capital,<\/i><i> <\/i>vol. I, 1867) y una tremenda masa de documentos de muchos a\u00f1os que no llega totalmente a la fase de redacci\u00f3n definitiva (los borradores de 1857-1858 <i>&#8211;<\/i><i>Grundrisse- <\/i>y los textos recogidos en los vol\u00famenes p\u00f3stumos del <i>Capital,<\/i><i> <\/i>incluyendo las <i>Teor\u00edas<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>plusval\u00eda).<\/i><\/p>\n<p>Pero el per\u00edodo belga es tambi\u00e9n un tiempo de lucha pol\u00edtica. Ya en Par\u00eds hab\u00eda tratado Marx directamente a la clase obrera. Al mismo tiempo que los obreros alemanes, con la insurrecci\u00f3n de 1844, hab\u00edan robustecido su confianza en sus hip\u00f3tesis te\u00f3ricas, el trato con los proletarios franceses y alemanes de Par\u00eds le hab\u00eda permitido comprobar la existencia en germen de una cultura comunista, hecha de solidaridad en vez de competici\u00f3n por el dinero, de igualdad en vez de jerarqu\u00eda, de distribuci\u00f3n \u00fatil y cambiante de las funciones en vez de divisi\u00f3n clasista fija del trabajo. El mismo Marx ha descrito este segundo aspecto, el m\u00e1s dif\u00edcilmente aprehensible y describible, de su experiencia de la clase obrera: \u00abCuando se re\u00fanen los artesanos comunistas, su objetivo es por de pronto la doctrina, la propaganda, etc. Pero, al mismo tiempo, al reunirse les nace una nueva necesidad, la necesidad de comunidad, y de este modo lo que parece ser un medio se les convierte en un fin. Se puede contemplar los resultados m\u00e1s espl\u00e9ndidos de ese movimiento pr\u00e1ctico viendo una reuni\u00f3n de <i>ouvriers <\/i>(obreros) franceses. El fumar, el beber, el comer, etc. no son ya m\u00e1s que medios de uni\u00f3n, o medio unificador. Les basta ya con una compa\u00f1\u00eda, una asociaci\u00f3n, un entretenimiento que tienen, en realidad, por fin la compa\u00f1\u00eda misma. Entre ellos la fraternidad de los hombres no es palabrer\u00eda, sino verdad, y desde estas figuras endurecidas por el trabajo nos ilumina la nobleza de la humanidad.\u00bb<\/p>\n<p>En B\u00e9lgica Marx -y con \u00e9l Engels- intensifica su actividad pol\u00edtica. Entra en relaci\u00f3n con una asociaci\u00f3n obrera, la \u00abLiga de los Justos\u00bb, que, en gran parte por influencia suya, pasa a llamarse \u00abLiga de los Comunistas\u00bb; y organiza unos comit\u00e9s de correspondencia -a cuyo trabajo epistolar dedica muchas horas- destinados a ir armonizando el pensamiento de todos los comunistas europeos \u00abdesembaraz\u00e1ndolo de los l\u00edmites de la nacionalidad\u00bb. Este primer conato de internacionalismo proletario organizado es ocasi\u00f3n del texto de Marx y Engels (principalmente del primero) con el que se concluye el per\u00edodo belga: el <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Partido<\/i><i> <\/i><i>Co<\/i><i>munista,<\/i><i> <\/i>com\u00fan y abreviadamente llamado <i>Manifiesto Comunista.<\/i><\/p>\n<p>Pocos meses antes hab\u00eda escrito Marx una obra que tampoco puede pasar por alto el que quiera enterarse de su pensamiento: la <i>Miseria de la Filosof\u00eda <\/i>(1846-1847). En esta obra, que manifiesta un conocimiento ya considerable de los hechos econ\u00f3micos y de su literatura, Marx hace como un balance de sus relaciones con la filosof\u00eda. No es que sea \u00e9ste el objeto del libro. La <i>Miseria de la Filosof\u00eda <\/i>es una refutaci\u00f3n del socialismo de Proudhon, que cre\u00eda posible la liberaci\u00f3n de los trabajadores sin abolir la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Pero como las consideraciones de Proudhon (1809-1865) son muy especulativas, Marx tiene ocasi\u00f3n de criticar el vicio metaf\u00edsico, muy com\u00fan entre los fil\u00f3sofos, que consiste en tomar por realidades los conceptos que inevitablemente hay que componer y usar para referirse a aqu\u00e9llas. Cuando la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica no sabe que s\u00f3lo es especulaci\u00f3n, \u00abtenemos meramente, en lugar del individuo corriente con su corriente modo de hablar y de pensar, este modo corriente en s\u00ed mismo, y sin el individuo\u00bb. La miseria de una doctrina -revolucionaria puramente especulativa, sin conocimiento cient\u00edfico, consiste en que no puede pasar de una definici\u00f3n vaga de sus objetivos. No puede mostrar la realizabilidad de \u00e9stos, ni descubrir el agente que mueve la sociedad hacia ellos. Este agente era tan fantasmal para los<i> <\/i>socialistas que, al modo de Proudhon, no supieran analizar cient\u00edficamente la realidad social, como para los viejos poderes del mundo.<\/p>\n<p><b>Un fantasma recorre Europa<\/b><\/p>\n<p>En noviembre de 1847 recibieron Marx y Engels el encargo de la Liga de los<i> <\/i>Comunistas de redactar una exposici\u00f3n breve de los objetivos de la asociaci\u00f3n y de los conocimientos en que se fundamentaban esos objetivos. La versi\u00f3n definitiva del texto que satisfizo este encargo es m\u00e1s obra de Marx que de Engels. Es el <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i><i>Comunista,<\/i><i> <\/i>que apareci\u00f3 en febrero de 1848.<\/p>\n<p>Febrero de 1848: dos o tres d\u00edas antes de la aparici\u00f3n del <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i>estalla en Francia una revoluci\u00f3n que se puede considerar como la \u00faltima en que la clase obrera de ese pais ha promovido inconscientemente, con su lucha y sus muertos, los intereses de la clase burguesa, o la primera en la cual se ha dado cuenta de ello; en junio del mismo a\u00f1o los obreros de Par\u00eds se lanzar\u00edan de nuevo a la insurrecci\u00f3n, pero esta vez contra la clase empresarial a la<i> <\/i>que en febrero hab\u00edan llevado definitivamente al poder.<\/p>\n<p>El <i>Manifiesto <\/i><i>Comunista <\/i>preve\u00eda una revoluci\u00f3n, as\u00ed como la oleada revolucionaria que a partir de Par\u00eds sacudi\u00f3 gran parte de la Europa occidental y central, incluso Alemania. En muchos puntos los autores del <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i>adelantan previsiones que no se cumplieron. Pero lo asombroso es que se cumpliera en l\u00edneas generales con esta precisi\u00f3n la previsi\u00f3n de una crisis revolucionaria.<\/p>\n<p>El <i>Manifiesto Comunista <\/i>era un folleto de s\u00f3lo veintis\u00e9is p\u00e1ginas, en las que se condensaban varias cosas: una entera explicaci\u00f3n de la historia (cincuenta y cuatro p\u00e1rrafos), la relaci\u00f3n entre los comunistas y el resto de la clase obrera (setenta y seis p\u00e1rrafos) y la pol\u00edtica de los comunistas en la coyuntura de 1848 (once p\u00e1rrafos); los autores encuentran a\u00fan espacio en aquellas veintis\u00e9is hist\u00f3ricas p\u00e1ginas para una cr\u00edtica de las varias corrientes socialistas y comunistas (cincuenta y seis p\u00e1rrafos). A<i> <\/i>pesar de que en el <i>Manifiesto <\/i>faltan algunos conceptos cient\u00edficos de importancia en el marxismo, la intensa condensaci\u00f3n del texto indica que sus autores dominaban ya con mucha seguridad el esquema general de su concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la primera parte (\u00ab<i>Bourgeois<\/i> y proletarios\u00bb) Marx<b> <\/b>y Engels explican la historia documentada de todas las sociedades como historia de las luchas de clases. \u00abLibre y esclavo, patricio y plebeyo, noble y siervo, maestro y oficial, en suma, opresores y oprimidos, se encontraron en contraposici\u00f3n constante los unos contra los otros, llevaron una lucha ininterrumpida, a veces oculta, a veces abierta, lucha que termin\u00f3 cada vez con una transformaci\u00f3n revolucionaria de toda la sociedad o con la ruina com\u00fan de las clases en lucha.\u00bb<\/p>\n<p>En la historia de Europa esta \u00faltima posibilidad -la cat\u00e1strofe com\u00fan de las principales clases en lucha- ocurri\u00f3 por \u00faltima vez hasta ahora con la ca\u00edda del Imperio Romano de Occidente. Luego, la lucha de clases, la historia europea, se ha desarrollado sin roturas civilizatorias tan profundas, hasta constituir el sistema capitalista, dominado por la clase a la que se suele llamar \u00abburgues\u00eda\u00bb en recuerdo de su origen urbano (en los \u00abburgos\u00bb).<\/p>\n<p>El <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i>expone los dos aspectos, caracter\u00edsticos en su uni\u00f3n, de la sociedad capitalista: por un lado, el enorme crecimiento de las fuerzas productivas y de la riqueza, en comparaci\u00f3n con las sociedades anteriores; por otro, la destrucci\u00f3n de los lazos personales, cualitativos e individualizados, entre las personas: \u00abEn los cien a\u00f1os escasos de su dominio la burgues\u00eda ha creado fuerzas productivas m\u00e1s cuantiosas y m\u00e1s colosales que todas las dem\u00e1s generaciones pasadas juntas.\u00bb Pero tambi\u00e9n: \u00abDonde ha llegado a dominar, la burgues\u00eda ha destruido todas las relaciones feudales, patriarcales, id\u00edlicas. Ha desgarrado despiadadamente los abigarrados v\u00ednculos feudales que un\u00edan a los hombres con sus superiores naturales y no ha dejado entre hombre y hombre m\u00e1s lazo que el inter\u00e9s desnudo, el \u201cpago al contado\u201d\u00a0sin sentimiento alguno. Ha ahogado en el agua helada del c\u00e1lculo ego\u00edsta el santo escalofr\u00edo de la m\u00edstica piadosa, del entusiasmo caballeresco, de la melancol\u00eda de los ciudadanos medievales. Ha disuelto la dignidad personal en el valor de cambio\u00bb.<\/p>\n<p>De todos modos, estas consecuencias culturales o morales del capitalismo no son toda la causa, ni la causa principal, de la posibilidad de una revoluci\u00f3n que supere esa sociedad. En realidad, ni siquiera se puede decir que tales efectos sean <i>s\u00f3lo<\/i><i> <\/i>nocivos. Los lazos id\u00edlicos pre-capitalistas eran en gran parte recubrimiento hip\u00f3crita de una realidad vital mucho m\u00e1s siniestra, que el capitalismo ha puesto al descubierto: \u00abCon una palabra: la burgues\u00eda ha colocado, en el lugar de la explotaci\u00f3n envuelta en ilusiones religiosas y pol\u00edticas, la explotaci\u00f3n abierta, desvergonzada, directa, a secas.\u00bb<\/p>\n<p>Lo que posibilita la superaci\u00f3n de la sociedad capitalista es la contradicci\u00f3n entre la tendencia a incrementar las fuerzas productivas y las \u00abrelaciones de producci\u00f3n\u00bb (las relaciones en que entran los hombres divididos en clases) que son el marco en el cual se mueven aquellas fuerzas. Esta contradicci\u00f3n se manifiesta de muchas maneras, recuerda el texto a pesar de su brevedad. Por ejemplo: el capitalismo ha aumentado mucho la productividad del trabajo y, sin embargo, aumenta tambi\u00e9n la dureza laboral de la vida de los ni\u00f1os y de las mujeres, por no hablar ya del obrero industrial adulto. O tambi\u00e9n: el capitalismo ha hecho plenamente social el trabajo, la producci\u00f3n, hasta el punto de que ni siquiera es ya concebible un trabajo artesano aislado, que no dependa profundamente del resto de las actividades productivas; y en la \u00abf\u00e1brica\u00bb, el lugar por antonomasia del trabajo capitalista, los trabajadores son como miembros de un organismo colectivo que es el verdadero productor; sin embargo, las relaciones de producci\u00f3n capitalistas no son nada socializadas, sino individualistas y privatistas. O tambi\u00e9n, con palabras del <i>Manifiesto: <\/i>\u00abDesde hace d\u00e9cadas la historia de la industria y del comercio no es m\u00e1s que la historia de la c\u00f3lera de las modernas fuerzas productivas contra las relaciones de producci\u00f3n modernas, contra las relaciones de propiedad que son las condiciones de vida de la burgues\u00eda y de su dominio. Basta con recordar las crisis comerciales que, con su peri\u00f3dico retorno, ponen cada vez m\u00e1s en tela de juicio la existencia de toda la sociedad burguesa. En las crisis comerciales se destruye regularmente una gran parte no s\u00f3lo de los productos conseguidos, sino incluso de las fuerzas productivas ya creadas. En las crisis estalla una epidemia social que habr\u00eda parecido un absurdo en todas las \u00e9pocas anteriores: la epidemia de la sobreproducci\u00f3n. La sociedad se ve retrotra\u00edda repentinamente a un estadio de barbarie moment\u00e1nea; parece como si la miseria o una guerra mundial de exterminio la hubieran privado de todos los v\u00edveres; la industria y el comercio parecen destruidos, y \u00bfpor qu\u00e9? Porque la sociedad posee demasiada civilizaci\u00f3n, demasiados v\u00edveres, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no promueven ya la civilizaci\u00f3n burguesa y las relaciones de propiedad burguesas; al contrario: han crecido demasiado para esas relaciones, las cuales las inhiben; y en cuanto que superan ese obst\u00e1culo, revuelven toda la sociedad burguesa, amenazan la existencia de la sociedad burguesa. Las relaciones burguesas se han hecho demasiado estrechas para abarcar la riqueza que ellas han producido. \u00bfC\u00f3mo domina la burgues\u00eda las crisis? Por una parte, imponiendo la aniquilaci\u00f3n de una masa de fuerzas productivas; por otra, conquistando nuevos mercados y explotando m\u00e1s profundamente los antiguos. \u00bfC\u00f3mo las supera, pues? Preparando crisis m\u00e1s completas y violentas, y disminuyendo los<i> <\/i>medios de prevenirlas.\u00bb<\/p>\n<p>Pero la contradicci\u00f3n presente en el desarrollo capitalista no da m\u00e1s que la <i>posibilidad<\/i><i> <\/i>de abolir y superar el sistema: la sola falta de coherencia l\u00f3gica o estructural no basta para que <i>sea<\/i><i> <\/i><i>superada<\/i><i> <\/i>una cosa que es de alg\u00fan modo viva, compuesta de vidas, como es la sociedad. Las contradicciones internas son s\u00f3lo \u00abarmas\u00bb empu\u00f1ando las cuales se puede derribar un desorden social, lo habitualmente llamado \u00abel Orden\u00bb. \u00abPero la burgues\u00eda no s\u00f3lo ha forjado las armas que le dar\u00e1n muerte; tambi\u00e9n ha engendrado a los hombres que empu\u00f1ar\u00e1n esas armas: los trabajadores modernos, los <i>proletarios.\u00bb<\/i><i> <\/i>Estos han de tomar consciencia de la posibilidad que se les ofrece si combaten unidos contra el mal que los oprime. El <i>Manifiesto Comunista <\/i>termina con la divisa ya c\u00e9lebre: <i>Proletarios<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>todos los<\/i><i> <\/i><i>pa\u00edses,<\/i><i> <\/i><i>un\u00edos.<\/i><\/p>\n<p><b>\u00abPor lo que a m\u00ed hace, yo no soy marxista\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Desde 1848 hasta casi su muerte, Marx vivir\u00e1 intensamente los dos planos de su actividad: la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica (\u00abel arma de la cr\u00edtica\u00bb) y la acci\u00f3n revolucionaria (\u00abla cr\u00edtica de las armas\u00bb); de 1848 a finales de 1849 est\u00e1 sumido en la agitaci\u00f3n que acompa\u00f1a a la crisis revolucionaria de aquellos a\u00f1os, hasta la derrota. Luego, en el exilio definitivo de Londres, desde 1850, seguir\u00e1, tan heroica como sistem\u00e1ticamente, las investigaciones cient\u00edficas que culminar\u00e1n con la edici\u00f3n del volumen I de <i>El Capital <\/i>en 1867, precedido por la <i>Aportaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Cr\u00edtica<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Econom\u00eda<\/i><i> <\/i><i>Pol\u00edtica <\/i>en 1859. En estos trabajos completa relativamente Marx la s\u00edntesis econ\u00f3mica, hist\u00f3rica y pol\u00edtico-filos\u00f3fica que, como visi\u00f3n del conjunto, est\u00e1 presente en el <i>Manifiesto<\/i><i> <\/i><i>Comunista.<\/i><i> <\/i>Desde 1866 hasta 1872 Marx trabaja en la Primera Internacional (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, AIT) y publica algunos de sus textos m\u00e1s interesantes de an\u00e1lisis hist\u00f3rico-pol\u00edtico, como, por ejemplo, <i>La<\/i><i> <\/i><i>guerra<\/i><i> <\/i><i>civil<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>Francia.<\/i><\/p>\n<p>No se puede dejar de estudiar ninguno de esos textos -sobre todo <i>El Capital- <\/i>si se quiere conocer con detalle el conjunto de teoremas o \u00abteor\u00eda\u00bb de Marx, el \u00abmarxismo\u00bb en el sentido de sistema de proposiciones, a la manera de los tratados cient\u00edficos. Pero tampoco parece que la enumeraci\u00f3n de sus proposiciones cient\u00edficas en este sentido fuera para Marx lo principal de su obra. Alguna vez que se present\u00f3 a Marx una manera de entender su pensamiento que consist\u00eda en esa r\u00edgida enumeraci\u00f3n y en inferencias no menos estrictas de ella, \u00e9l mismo coment\u00f3 con disgusto: \u00abPor lo que a m\u00ed hace, yo no soy marxista.\u00bb<\/p>\n<p>Marx era comunista, no fiel de ninguna escol\u00e1stica. Su comunismo consigui\u00f3 ser cient\u00edfico, esto es, fundamentado cr\u00edticamente en el conocimiento de la realidad social disponible en su \u00e9poca. Y el mismo Marx era lo suficientemente cient\u00edfico para saber -y decir incluso en su madurez (por ejemplo, cuando fue conociendo mejor los restos de comunidad aldeana en Oriente y en Rusia)- que sus an\u00e1lisis del <i>Capital<\/i><i> <\/i>se basan en un sector s\u00f3lo del mundo social, a saber, la historia de la Europa occidental y Norteam\u00e9rica: \u00abHe limitado expresamente\u00bb, escribir\u00eda el viejo Marx en su c\u00e9lebre carta a Vera Sassulich, \u00abla inevitabilidad de este camino (el estudiado en el <i>Capital<\/i>)<i> <\/i>a los pueblos de la Europa del Oeste.\u00bb<\/p>\n<p>El pensamiento de Marx no obedece a las estrictas motivaciones de un cient\u00edfico que no fuera m\u00e1s que un cient\u00edfico. El trabajo cient\u00edfico de Marx es la fundamentaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica integralmente social, no parcialmente social como pueden serlo la pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica o la art\u00edstica, las vertientes en que otras actividades cient\u00edficas -la f\u00edsica, por ejemplo, o la geometr\u00eda- son tambi\u00e9n a su modo fundamentaci\u00f3n de pr\u00e1cticas. Pronto hab\u00eda sabido Marx que, para entender la importancia de la insurrecci\u00f3n de los tejedores silesios en 1844, hac\u00eda falta \u00abcierta penetraci\u00f3n cient\u00edfica y algo de amor a los hombres\u00bb. Por eso pudo decir Wilhelm Liebknecht en su elogio f\u00fanebre de Marx que la obra de \u00e9ste era tanto una \u00abense\u00f1anza\u00bb cuanto una \u00abaspiraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista -no desde el punto de vista respetable, pero diferente, del cient\u00edfico que se esfuerza por forjar sus hip\u00f3tesis y sacrifica comodidades y descansos por verlas confirmarse&#8211; se puede entender la resistencia moral de Marx, hasta la autodestrucci\u00f3n f\u00edsica, desde 1850 sobre todo (y en parte ya antes), sin tener una subsistencia simplemente tranquila sino desde el momento, desgraciadamente ya tard\u00edo, en que Engels consigui\u00f3 asegurarle una discreta pensi\u00f3n.<\/p>\n<p>La mala salud, corro\u00edda por el exceso de trabajo y \u00e9l defecto de alimentaci\u00f3n (defecto por pobreza y tambi\u00e9n por error de Marx, amigo de comida fuerte y picante), as\u00ed como por las amarguras familiares (la muerte de la mayor\u00eda de sus hijos), ha pesado sobre Marx desde mediada la d\u00e9cada de 1850. Es m\u00e1s breve documentar que narrar las condiciones de vida de los Marx en Londres. As\u00ed, por ejemplo, escrib\u00eda Jenny Marx a una amistad, sobre la muerte de su hija Franziska el 14 de abril de 1852: \u00abLa pobre ni\u00f1a luch\u00f3 durante tres d\u00edas con la muerte. Al final su cuerpecito descans\u00f3 en la habitaci\u00f3n de atr\u00e1s; nos pasamos todos a la de delante, y al llegar la noche nos echamos en el suelo. La muerte de mi hija ocurri\u00f3 en nuestra \u00e9poca de pobreza m\u00e1s amarga. Precisamente en aquel momento nuestros amigos alemanes no estaban en condiciones de ayudarnos. Entonces recurr\u00ed, llena de angustia, a un exiliado franc\u00e9s que viv\u00eda cerca y nos hab\u00eda visitado una vez (&#8230; ) Estuvo muy cordial y me dio en seguida 2 libras. Con ellas pagamos la caja en que ahora duerme (&#8230;) No tuvo cuna cuando lleg\u00f3 al mundo, y hubo de esperar bastantes horas para tener ata\u00fad.\u00bb Y diez a\u00f1os m\u00e1s tarde las cosas no hab\u00edan cambiado mucho; el 18 de junio de 1862 Marx escrib\u00eda a Engels, con la terrible crudeza que permit\u00eda la intimidad entre ambos: \u00abMi mujer me dice que desear\u00eda encontrarse en la tumba, junto con su hijos, y no puedo reproch\u00e1rselo, porque en este m\u00f3mento las humillaciones, los terrores y los tormentos son intolerables.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed han sido los a\u00f1os en que Marx escribi\u00f3 <i>El<\/i><i> <\/i><i>Capi<\/i><i>tal. <\/i>Ser\u00eda un error construir sobre esos datos una hagiograf\u00eda, una leyenda dorada como la que suele trazarse de esos santos a los que, como dec\u00eda Unamuno, para mayor edificaci\u00f3n, se les presenta absteni\u00e9ndose de mamar los viernes, ya desde su primera infancia. La vida de los Marx en Londres es m\u00e1s bien una sucesi\u00f3n de tormentas, y alguna de ellas demasiado humana; por ejemplo, hoy parece muy fundada la sospecha de la se\u00f1ora Kautsky de que Frederick, el hijo natural reconocido por Engels, lo fuera, en realidad de Karl Marx y Helene Demuth, la antigua doncella de la casa van Westphalen, la \u00abLenchen\u00bb que acompa\u00f1\u00f3 a \u00abMohme\u00bb y al \u00abMoro\u00bb hasta sus muertes y est\u00e1 enterrada con ellos en la tumba de Highgate. Sorprende desagradablemente la persistencia de un deseo de \u00abbuen nombre\u00bb burgu\u00e9s en el autor del <i>Capital.<\/i><i> <\/i>Pero el evitar la estampita de santo no ha de borrar otros hechos importantes: primero, que ni siquiera aquella tormenta familiar hizo zozobrar la barca de los Marx, y el propio Engels, testigo tan de excepci\u00f3n, pens\u00f3 inmediatamente en 1881 que la muerte de Jenny ser\u00eda tambi\u00e9n la de Marx. As\u00ed lo ha contado \u00abTussy\u00bb (Eleanor), la hija menor de Marx, en una carta a W. Liebknecht: \u00abLuego muri\u00f3 mam\u00e1, el 2 de diciembre de 1881; sus \u00faltimas palabras -en ingl\u00e9s, cosa rara en ella- fueron para \u201csu\u201d Karl. Cuando lleg\u00f3 el querido General (Engels), me dijo: \u201cTambi\u00e9n el Moro ha muerto\u201d. Yo me puse casi furiosa con \u00e9l. Pero as\u00ed fue.\u00bb<\/p>\n<p>Los documentos que abonan la \u00abalegr\u00eda\u00bb de la casa de Marx, ambiente celebrado por todos sus amigos, son tan numerosos que no se pueden silenciar. He aqu\u00ed, por ejemplo, rasgos muy repetidos del ambiente de los Marx, en los recuerdos de su principal cronista, Tussy: \u00abDos palabras sobre el nombre de \u201cMoro\u201d. En nuestra casa cada cual ten\u00eda su apodo: (&#8230;) Moro era el nombre corriente de Marx, casi el oficial; no s\u00f3lo lo us\u00e1bamos nosotros, sino tambi\u00e9n todos los amigos \u00edntimos. Tambi\u00e9n le llam\u00e1bamos \u201cChalley\u201d (&#8230;) y \u201cOld Nick\u201d. Nuestra madre era \u201cM\u00f6hme\u201d. Nuestra vieja y querida amiga Helene Demuth (&#8230; ) era \u201cNym\u201d. A partir de 1870 Engels fue \u201cel General\u201d (&#8230;)\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo Engels, Liebknecht y otros han contado las animadas excursiones de la familia Marx por los alrededores de Londres. En \u00e9stas y en otras muchas ocasiones destacaba en la alegr\u00eda de Karl Marx el gusto que le procuraba el trato de los ni\u00f1os, que hasta tuvo eco en sus valoraciones hist\u00f3ricas: \u00abA pesar de todo, le podemos perdonar muchas cosas al Cristianismo\u00bb, dec\u00eda Marx a sus hijas, \u00abporque ha ense\u00f1ado a querer a los ni\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p>Pero precisamente en el trato de Marx con los ni\u00f1os se vislumbra a veces un punto de incierto equilibrio de esta celebrada alegr\u00eda del \u00abMoro\u00bb. Otro testimonio de Tussy Marx puede ejemplificarlo: \u00abA mis hermanas -porque yo era todav\u00eda muy peque\u00f1a- les contaba (Marx) cuentos durante las excursiones y los paseos, unos cuentos que no se divid\u00edan en cap\u00edtulos, sino en millas. \u201cCu\u00e9ntanos una milla m\u00e1s\u201d, le ped\u00edan mis hermanas. Por lo que a m\u00ed hace, de los much\u00edsimos y maravillosos cuentos que me cont\u00f3 el Moro, el que m\u00e1s me gustaba era la historia de Hans Rockle (Juan Chaquetilla). Duraba meses, porque era una cadena de aventuras. L\u00e1stima que nadie haya podido recoger aquellas historias, tan po\u00e9ticas, agudas y c\u00f3micas. Este Hans Rockle era un mago del tipo de los de los cuentos de Hoffmann; ten\u00eda un tenducho lleno de juguetes, pero jam\u00e1s una perra en el bolsillo (&#8230;) Aunque era un mago, Hans no consegu\u00eda nunca pagar las deudas que ten\u00eda con el Diablo&#8230; y con el carnicero. Y as\u00ed se ve\u00eda obligado a vender contra su voluntad todos aquellos preciosos objetos, uno tras otro. Al cabo de muchas aventuras y peripecias, todos aquellos objetos, sin embargo, volv\u00edan a la tienda de Hans Rockle.\u00bb<\/p>\n<p>Seguramente no es aventurado distinguir, detr\u00e1s de la narraci\u00f3n, la versi\u00f3n, no demasiado fantaseada, de la historia del brujo Karl el Moro, que se ve obligado a vender uno tras otro, en forma de art\u00edculos para tal o cual peri\u00f3dico, elementos de su gran investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica, y tiene que asistir repetidamente el embargo de los dem\u00e1s objetos de la casa, desde la vajilla de plata de Jenny hasta las mismas camas <i>y<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>mejores<\/i><i> <\/i><i>juguetes<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>ni\u00f1as,<\/i><i> <\/i>como les ocurri\u00f3 una vez. El testigo aqu\u00ed citado, Tussy, ten\u00eda cuatro a\u00f1os y pocos d\u00edas -y acaso hab\u00eda o\u00eddo ya alguna versi\u00f3n de la historia de Hans Rockle- cuando su padre escribi\u00f3 crispado a Weydemeyer, el 1 de febrero de 1859: \u00abTengo que conseguir mi fin a trancas y barrancas, y no permitir a la sociedad burguesa que me transforme en una <i>money-making machine<\/i><i> <\/i>(m\u00e1quina de hacer dinero)\u00bb. La interpretaci\u00f3n m\u00e1s realista de la curiosa alegr\u00eda de aquel hombre que iba a morir a los sesenta y cinco a\u00f1os en p\u00e9simas condiciones f\u00edsicas es la que hizo W. Liebknecht a\u00f1os despu\u00e9s (en 1896) al recordar bromas, paseos, excursiones, meriendas y juegos infantiles con los Marx y con Engels y otros amigos: \u00abNuestra alegr\u00eda desesperada nos preservaba de la melancol\u00eda, para sentir la cual no sol\u00edan faltarnos motivos.\u00bb<\/p>\n<p>Fuera de duda est\u00e1, en cambio (aparte del fuerte v\u00ednculo er\u00f3tico que uni\u00f3 a toda la familia Marx, incluida Helene Demuth) una fuente de vigor y alegr\u00eda de toda la vida de Karl Marx, desde la juventud: la amistad con Friederich Engels. Lenin ha escrito sin ninguna exageraci\u00f3n hagiogr\u00e1fica: \u00abLas leyendas cl\u00e1sicas traen muchos ejemplos conmovedores de amistad. El proletariado europeo puede decir que su ciencia procede de dos sabios y luchadores cuya relaci\u00f3n deja chicas las m\u00e1s conmovedoras leyendas antiguas sobre la amistad.\u00bb Engels vivi\u00f3 pr\u00e1cticamente toda su edad madura intentando salvar a los Marx de la miseria mediante su propio trabajo mercantil y gestor en una f\u00e1brica que era en parte propiedad suya. En cuanto a Marx, por ejemplo, en 1857, cuando parec\u00eda que, por vez primera desde que entr\u00f3 en la gran pobreza en 1852, pod\u00eda volver a dedicarse a sus estudios de econom\u00eda, los dej\u00f3 de lado y se puso a estudiar medicina porque Engels hab\u00eda enfermado y el juicio de los m\u00e9dicos no le parec\u00eda digno de toda fe.<\/p>\n<p>Pasiones, entusiasmo y sufrimientos no est\u00e1n al margen de la obra cient\u00edfica de Marx. Sin duda no hay que confundir el est\u00edmulo de un esfuerzo con sus resultados. Pero en el caso de Marx el resultado mismo es una s\u00edntesis. S\u00edntesis de filosof\u00eda (formulaci\u00f3n de los fines), econom\u00eda (estudio de la realizabilidad de los fines) y pol\u00edtica (estudio y realizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica inmediata al servicio de los fines). Si en vez de esta s\u00edntesis, nunca perfecta, siempre en realizaci\u00f3n, se toma el <i>sistema <\/i>perfecto de tesis filos\u00f3ficas, econ\u00f3micas y pol\u00edtico-cient\u00edficas de Marx y se entiende que esto es el marxismo, el sarcasmo de Marx repetir\u00e1: \u00abYo no soy marxista\u00bb. \u00abPorque\u00bb, seg\u00fan las palabras de Engels al enterrar a su amigo el 15 de marzo de 1883, \u00abMarx fue ante todo un revolucionario. Su verdadera vocaci\u00f3n era contribuir de un modo u otro al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones estatales creadas por ella, contribuir a la emancipaci\u00f3n del proletariado moderno, al que \u00e9l mismo hab\u00eda sido el primero en dar consciencia de su situaci\u00f3n y de sus necesidades, consciencia de las condiciones de su liberaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 pudiera a\u00f1adirse a ese juicio de Engels -que (aun valor\u00e1ndolo mucho) no pone el trabajo te\u00f3rico de Marx,<b> <\/b>sino su inspiraci\u00f3n pr\u00e1ctica, como rasgo dominante de su obra, de sus hechos- la circunstancia de que Marx mismo supo verse con una serena mirada distanciadora, sin hacer patetismo del esfuerzo de su vida, sino ligera broma hasta de lo m\u00e1s desastroso y sacrificado. Como en este trozo de la carta de 1859 en que anuncia a Engels la terminaci\u00f3n de la <i>Aportaci\u00f3n a la Cr\u00edtica de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Econom\u00eda Pol\u00edtica: <\/i>\u00abCreo que nunca se ha escrito acerca del <i>dinero <\/i>careciendo de \u00e9l hasta este punto.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde Salvat Editores, Jes\u00fas Moster\u00edn, catedr\u00e1tico de l\u00f3gica de la Facultad de Filosof\u00eda de la UB, escrib\u00eda a Sacrist\u00e1n el 8 de mayo de 1974 en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Querido amigo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Muchas gracias por haber escrito un art\u00edculo sobre Marx para la enciclopedia UNIVERSITAS. Siempre es agradable conseguir que quien m\u00e1s sabe sobre un tema sea el que escribe el art\u00edculo sobre ese tema. Y dado lo ocupado que siempre est\u00e1s, lo reacio que eres a colaboraciones de este tipo, y el hecho de que no eres precisamente hombre de pluma alegre y desenfadada, tu colaboraci\u00f3n resulta a\u00fan m\u00e1s de agradecer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Aqu\u00ed te env\u00edo tres ejemplares de cada uno de los fasc\u00edculos en que apareci\u00f3 una parte de tu art\u00edculo. Esos fasc\u00edculos se encuadran posteriormente constituyendo el tomo 9 de UNIVERSTAS.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Como dato curioso te contar\u00e9 que la censura previa (a la que han de someterse todos las obras que aparecen por fasc\u00edculos) prohibi\u00f3 tu art\u00edculo, ordenando que o se suprimiese o fuese considerablemente reducido. Como puedes suponerte, yo me opuse a ello, y finalmente el art\u00edculo sali\u00f3 sin cambiar ni una coma. Te env\u00edo la fotocopia de uno de los oficios de la censura, que se autodenomina \u00abordenaci\u00f3n editorial\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Un abrazo, Jes\u00fas Moster\u00edn<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde el Ministerio de Informaci\u00f3n y Turismo (ministro P\u00edo Cabanillas Gallas), Direcci\u00f3n General de Cultura Popular, se escrib\u00eda a Salvat editores:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En contestaci\u00f3n a su consulta hecha el 12 de marzo de 1974 relativa a la obra UNIVERSITAS. Fasc. 132. Salvat, se aconseja la supresi\u00f3n de los pasajes se\u00f1alados en las p\u00e1ginas 221 a 233 (reducir, sin exaltaci\u00f3n, la biograf\u00eda de Marx).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Dios guarde a Vd. muchos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Madrid, 14 de marzo de 1974.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El Director General de Cultura Popular<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Y en carta fechada al d\u00eda siguiente:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En contestaci\u00f3n a su consulta de fecha 12-3-74 relativa a la obra UNIVERSITAS 131 SALVAT se aconseja la supresi\u00f3n de los pasajes se\u00f1alados en las p\u00e1gina 219-220.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Dios guarde a Vd muchos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Madrid, 15 de marzo de 1974.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El 9 de junio de 1974 Sacrist\u00e1n respond\u00eda a su amigo Jes\u00fas Moster\u00edn en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p>Querido Jes\u00fas [MOSTER\u00cdN<sup>1<\/sup>]:<\/p>\n<p>Perdona que haya tardado un mes en contestarte: he estado bastante pachucho.<\/p>\n<p>Te agradezco tu env\u00edo y te pongo en guardia contra tu generosa declaraci\u00f3n seg\u00fan la cual yo ser\u00eda el ciudadano m\u00e1s competente <i>in rebus Marxi<\/i> (este es un raro pa\u00eds y a lo mejor en Tomelloso o Vic\u00e1lvaro hay un eminent\u00edsimo marx\u00f3logo cuya existencia ignoramos) y te pregunto si puedo adquirir a su precio de venta corriente una docena m\u00e1s de ejemplares de cada fasc\u00edculo.<\/p>\n<p>Con un abrazo, Manolo<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Para una aproximaci\u00f3n a las relaciones de Moster\u00edn y Sacrist\u00e1n, puede verse el pr\u00f3logo del primero a M. Sacrist\u00e1n, <i>L\u00f3gica elemental<\/i>, op. cit, y \u00abEntrevista con Jes\u00fas Moster\u00edn\u00bb, en Salvador L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente (eds), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, op. cit, pp. 631-668.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">V<\/a><a href=\"#INDICE\">OLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>4. Cursos y seminarios<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Probablemente el siguiente material tuvo su origen en alguna propuesta de cursillo para las escuelas de verano Rosa Sensat. No est\u00e1 fechado, pero no resulta arbitrario conjeturar 1977 o 1978. Aunque no tenemos constancia documentada de que legara a impartirse finalmente, creemos que as\u00ed fue.<\/span><\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n I: El concepto de socialismo<\/b>.<\/p>\n<p>1.1. Sentidos de la palabra \u00absocialismo\u00bb en sus usos frecuentes.<\/p>\n<p>1.2. Sentido pasados, hoy sin importancia.<\/p>\n<p>1.3. Car\u00e1cter vago del t\u00e9rmino en los comienzos del movimiento obrero industrial (siglo XIX).<\/p>\n<p>1.4. Variaciones de significaci\u00f3n hoy presentes por razones pr\u00e1cticas o por razones cient\u00edficas.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n II: <\/b>Discusi\u00f3n acerca de los temas de la sesi\u00f3n I.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n III: El socialismo como concepto econ\u00f3mico<\/b>.<\/p>\n<p>3.1. Cr\u00edtica de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>3.2. Cr\u00edtica de la distribuci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>3.3. El socialismo de la socialdemocracia.<\/p>\n<p>3.4. La obra de Marx desde el punto de vista econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n IV:<\/b> Discusi\u00f3n acerca de los temas de la sesi\u00f3n III.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n V:<\/b> El socialismo como concepto de filosof\u00eda social.<\/p>\n<p>5.1. Cr\u00edtica de las sobreestructuras burguesas.<\/p>\n<p>5.2. Alienaci\u00f3n y Estado.<\/p>\n<p>5.3. La obra de Marx desde el punto de vista filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>5.4. La posibilidad y la experiencia de un anarquismo con elementos marxistas.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n VI<\/b>: Discusi\u00f3n acerca de los temas de la sesi\u00f3n V.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n VII: El socialismo como concepto hist\u00f3rico.<\/b><\/p>\n<p>7.1. Fases corporativas y universales de las clases sociales.<\/p>\n<p>7.2. La clase obrera como clase universal.<\/p>\n<p>7.3. El socialismo del movimiento comunista.<\/p>\n<p>7.4. La obra de Marx como teor\u00eda de un pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><b>Sesi\u00f3n VIII: <\/b>Discusi\u00f3n acerca de los temas de la sesi\u00f3n VII.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n, junto con Antoni Dom\u00e8nech, dict\u00f3 un seminario, relacionado probablemente con el anterior, sobre \u00abProblemas actuales del marxismo\u00bb (curso 5549) en la escuela de verano de Rosa Sensat de julio de 1977. Las cuatro primeras sesiones fueron impartidas por Sacrist\u00e1n; Dom\u00e8nech imparti\u00f3 las seis restantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No se conservan cintas de las sesiones, pero s\u00ed la transcripci\u00f3n autorizada por el propio Sacrist\u00e1n de la tercera y cuarta sesi\u00f3n. Se presenta aqu\u00ed el gui\u00f3n de las cuatro primeras sesiones y la transcripci\u00f3n de la \u00faltima (desconocemos la autor\u00eda del transcriptor\/a).<\/span><\/p>\n<p><b>Primera sesi\u00f3n: Sobre el concepto de \u00abrevisionismo marxista\u00bb.<\/b><\/p>\n<p>1. Actualidad del revisionismo. La revista <i>Revisi\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p>2. Marxismo y ciencia, primera aproximaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Muchos autores marxistas presentan el marxismo como ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Pero el mismo modo de plantearse la idea de revisi\u00f3n es muy diferente de lo que ocurre en las ciencias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. No que no haya revisi\u00f3n en las ciencias: constantemente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Pero no parece enfrentar apasionadamente a unos con otros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. Aunque s\u00ed en casos muy infrecuentes e importantes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.4. En el marxismo la revisi\u00f3n parece plantearse como en la filosof\u00eda, la religi\u00f3n, la pol\u00edtica, el arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Todo eso sugiere otro sentido de \u2018ciencia\u2019 cuando se aplica al marxismo. PRIMERA FUENTE DE CONFUSION.<\/p>\n<p>3. Marxismo y revoluci\u00f3n, primera aproximaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Muchos autores presentan el marxismo como revolucionario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Pero no faltan marxistas destacados y hasta cl\u00e1sicos que han dicho alguna vez lo contrario: la boutade de Gramsci sobre <i>El Capital<\/i>. Otros hechos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Y tambi\u00e9n otros autores: Victor Alba en LV [<i>La Vanguardia<\/i>]. SEGUNDA FUENTE DE CONFUSI\u00d3N.<\/p>\n<p>4. Inciso definidor del cursillo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Nuestro prop\u00f3sito es intentar disipar esas confusiones para mejorar nuestro trabajo de ense\u00f1antes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Lo cual puede desembocar en m\u00e1s problematicidad que soluciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. Yo lo har\u00e9 con un planteamiento general. Toni [Dom\u00e8nech] estudiando en profundidad la cuesti\u00f3n m\u00e1s central y esencial de los problemas actuales del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.4. \u00bfAutodefinici\u00f3n pol\u00edtico-te\u00f3rica de los dos? (Ram.)<\/p>\n<p>5. Un sentido trivial de &#8216;marxismo&#8217;. La influencia difusa. Cat\u00e1logo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1. El revisionismo en ese sentido no es problema.<\/p>\n<p>6. El sentido pol\u00e9mico de revisionismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.1. El uso inicial por Lenin se interpreta pronto sobre la base de un criterio sistem\u00e1tico-doctrinal: <i>Materialismo y Empiriocriticismo<\/i>. Buj\u00e1rin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6.1.1. Es verdad que Lenin se autolimita (revisi\u00f3n de Engels)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6.1.2. Pero la cultura rusa acaba cristalizando efectivamente en sistema:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.2. Diamat e Histamat como sistema.<\/p>\n<p>7. Cr\u00edtica del sistematismo<u>.<\/u><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.1. Inanidad de los sistemas pseudocient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.1.1. Vaciedad con cambio de significaci\u00f3n de las palabras.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.1.1.1. El t\u00e9rmino \u00abmateria\u00bb en Lenin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.2. Ideologismo como explicaci\u00f3n del aguante de la vaciedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.2.1. Materialismo, realismo, ate\u00edsmo en Lenin<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.2.1.1. La autocr\u00edtica en los <i>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">7.2.1.1.1. El principio de la pr\u00e1ctica. Reducci\u00f3n de \u00abmateria\u00bb a palabra ideol\u00f3gica simb\u00f3lica de una actitud, de un \u00abm\u00e9todo\u00bb (Luk\u00e1cs) .<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.2.2. La pretensi\u00f3n sistem\u00e1tica (de \u00absistema del mundo&#8217;) corrompe porque quita naturaleza revolucionaria nueva, no ideol\u00f3gica, que es raz\u00f3n de ser del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.2.2.1. Raz\u00f3n de la cr\u00edtica anarquista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.2.2.2. Gracia de Mao en su &#8216;pobreza&#8217; te\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">7.2.2.2.1. No se trata de despreciar la investigaci\u00f3n positiva de los catedr\u00e1ticos. Pero s\u00ed de saber que catedr\u00e1tico es en Mosc\u00fa tan catedr\u00e1tico como en Par\u00eds o Berl\u00edn.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.3. Recopilaci\u00f3n de la cr\u00edtica del sistematismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.3.1. Cr\u00edtica epistemol\u00f3gica: vaciedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.3.2. Cr\u00edtica ideol\u00f3gica-sociol\u00f3gica: encubrimiento del temor al vac\u00edo y de las estructuras jer\u00e1rquicas.<\/p>\n<p>8. La principal dificultad del concepto de revisionismo marxista<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">8.1. Consiste en la dificultad de identificaci\u00f3n del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">8.2. En una dificultad as\u00ed, ser\u00e1 \u00fatil atender a la g\u00e9nesis del marxismo.<\/p>\n<p><b>II. Segunda sesi\u00f3n \u00abSobre el concepto de revisionismo marxista\u00bb.<\/b><\/p>\n<p>[\u00abEnlazar con ayer. Problema identidad\u00bb]<\/p>\n<p>1. La formaci\u00f3n del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Marx ha sido primero un estudioso del Derecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. En seguida luego, de filosof\u00eda moral.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Su comparaci\u00f3n Dem\u00f3crito-Epicuro, mala como filosof\u00eda natural, comprensible como moral, pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. Fil\u00f3sofo de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.4. A eso sirven la econom\u00eda y la pol\u00edtica de clase.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.1. Sin necesidad de m\u00e1s especulaci\u00f3n: la naturaleza entre par\u00e9ntesis de la <i>Ideolog\u00eda Alemana<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.4.2. La misma cr\u00edtica de la religi\u00f3n por Marx es sociol\u00f3gica y desde el punto de vista de la emancipaci\u00f3n, no epistemol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.5. Las opiniones de Marx han cambiado en el curso de su vida, pero no la intencionalidad, el programa. Eso es lo esencial del marxismo en la medida en que \u00e9ste viene de Marx. Sobre eso Marx ha sido siempre marxista. No sobre lo dem\u00e1s (ejemplificar).<\/p>\n<p>2. Marxismo como comunismo cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Ahora se puede precisar una cosa que qued\u00f3 pendiente: marxismo y ciencia. Y marxismo y revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Como marxismo no es sistema del mundo, ciencia en \u00e9l no es sistema cient\u00edfico, sino utilizaci\u00f3n de modos de an\u00e1lisis y de proceder cient\u00edficos, cr\u00edticos, fundados en realidad, al servicio de la finalidad emancipatoria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Con palabras de los mismos cl\u00e1sicos: \u00abuni\u00f3n del movimiento obrero con la ciencia<em>\u00bb<\/em>, \u00abcomunismo cient\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. Preferibles a Diamat e Histamat, aunque tambi\u00e9n este l\u00e9xico se puede recuperar.<\/p>\n<p>3. Marxismo y anarquismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Decir cient\u00edfico es lo mismo que decir materialista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. La distinci\u00f3n base-sobrestructura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. El nuevo idealismo, breve alusi\u00f3n, Duverger, el poder.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. La fundamentaci\u00f3n, el an\u00e1lisis de la posibilidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Cita de RSF [Rafael S\u00e1nchez Ferlosio] sobre la posibilidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5. Los anarquistas interpretan la diferencia anal\u00edtica como diferencia sobre fines. Y pueden conseguir que lo sea.<\/p>\n<p>4. El concepto de revisionismo marxista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Si el marxismo es comunismo cient\u00edfico, entonces la revisi\u00f3n de sus contenidos no es s\u00f3lo l\u00edcita, sino tambi\u00e9n obligada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. \u00bfQu\u00e9 es, admitido eso, revisionismo en sentido peyorativo? Es revisi\u00f3n de los fines (abandono o alteraci\u00f3n), revisionismo reformista o contrarrevolucionario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. Bernstein sobre movimiento y objetivo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.2. Observar que eso es perfectamente compatible con mantenimiento acad\u00e9mico de todo materialismo especulativo. Schumpeter.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. Implicaci\u00f3n de conceptos, claro: pero fluidez.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.3.1. Ejemplo de dictadura proletaria:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.3.1.1.\u00abTe\u00f3ricamente posible sin ella\u00bb (Lenin).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.3.1.2. Pero lo que dejan de creer los que la abandonan es el salto emancipatorio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">4.3.1.2.1. Sobre comunismo y socialismo. Causa.<\/p>\n<p><b>3\u00aa sesi\u00f3n: \u00abII. Sobre econom\u00eda y dial\u00e9ctica\u00bb<\/b><\/p>\n<p>1. La importancia del an\u00e1lisis econ\u00f3mico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Es el an\u00e1lisis cient\u00edfico fundamental para la posibilidad de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Diversidad de la burguesa: ponerlas en el mismo plano es la forma m\u00e1s cl\u00e1sica de revisionismo reformista o contrarrevolucionario: el economicismo.<\/p>\n<p>2. Econom\u00eda burguesa y econom\u00eda marxista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Economistas burgueses y marxistas se pueden entender perfectamente y polemizar con sentido, o incluso ponerse de acuerdo, hablando de cuestiones concretas, incluso importantes, siempre que tengan limitaci\u00f3n espacio-temporal, p.e., inflaci\u00f3n y paro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. En cambio, se encuentran en di\u00e1logo de sordos cuando se trata de cuestiones de fundamento y perspectiva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. Los conceptos de valor-trabajo, plusval\u00eda, explotaci\u00f3n y<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. la perspectiva de superaci\u00f3n del sistema<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. Son para el economista burgu\u00e9s metaf\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. En rigor, ni siquiera sobre lo coyuntural puede haber plena aceptaci\u00f3n de los conceptos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1. Porque el economista burgu\u00e9s tiene que resolver los problemas (seguir con los ejemplos) dentro del sistema.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.2. Mientras que el economista marxista no.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.3.2.1. Aun m\u00e1s: la teor\u00eda marxista de las crisis le tiene que hacer pensar que la cosa no tiene arreglo dentro del sistema, sino s\u00f3lo compensaci\u00f3n c\u00edclica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.3. La raz\u00f3n de las crisis seg\u00fan Marx (la escisi\u00f3n de la producci\u00f3n mercantil) es para el economista burgu\u00e9s un dato \u00abnatural\u00bb, eterno e inmutable. Para el marxista es hist\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. El planteamiento de la econom\u00eda marxista trasciende el de la econom\u00eda burguesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.1. Ver en esto las dos caras. \u00abMetaf\u00edsica\u00bb seg\u00fan el positivista y seg\u00fan el marxista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Pero tambi\u00e9n interviene en el planteamiento burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>3. La dial\u00e9ctica marxista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. La trascendencia descrita es la dial\u00e9ctica. M\u00e9todo totalizador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. La ambig\u00fcedad de \u00abm\u00e9todo\u00bb motiva malas comprensiones de la dial\u00e9ctica marxista, como si fuera otro m\u00e9todo de descubrimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. El ejemplo grotesco de A. Puig y el peri\u00f3dico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Pero ese mismo ejemplo tiene una pista: toma el peri\u00f3dico como dato.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Engels sobre la consecuci\u00f3n de los datos del <i>Capital<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Engels sobre la validaci\u00f3n de los datos del <i>Capital<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5. Marx sobre investigaci\u00f3n y exposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.6. El sentido de \u2018m\u00e9todo\u2019 en que esta palabra se aplica a la dial\u00e9ctica marxiana es de refundamentaci\u00f3n o revalidaci\u00f3n: datos ya &#8216;seguros&#8217; se tienen que totalizar, reconfirm\u00e1ndose por su \u00e9xito en otra cosa. Veamos qu\u00e9 es esa otra cosa.<\/p>\n<p>4. Dial\u00e9ctica, especulaci\u00f3n, pr\u00e1ctica revolucionaria<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. La dial\u00e9ctica marxista no trasciende la ciencia positiva como la trasciende la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, construyendo una pseudociencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.1. Joven Marx sobre la filosof\u00eda (y la religi\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.2. Engels (Marx) en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.1.3. Karl Korsch, Pannekoek, Bogd\u00e1nov.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Sino como fundamentaci\u00f3n de una <i>pr\u00e1ctica<\/i> que tiende a abolir\/superar la parcialidad de la ciencia positiva, a totalizar de hecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. Por cierto que la parcial bancarrota del keynesianismo muestra que la abstracci\u00f3n de la ciencia positiva (que es su parcialidad) est\u00e1 presente por debajo incluso de sus mayores \u00e9xitos operativos temporales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. La culminaci\u00f3n del marxismo es la aclaraci\u00f3n de su punto de partida. El joven Marx ser\u00e1 siempre importante porque lo esencial del marxismo es el programa te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, el \u00abcomunismo cient\u00edfico\u00bb, no los teoremas de cada momento.<\/p>\n<p>Notas manuscritas de la sesi\u00f3n: 1. En qu\u00e9 etapa del imperialismo nos encontramos. 2. \u00abDial\u00e9ctica\u00bb. Leyes. 3. He dicho que el marxismo no demuestra. He dicho que es cient\u00edfico. Pero la ciencia demuestra. 4. Si la dial\u00e9ctica busca mediaciones. 5. Si existe una objetividad interna no reducible a fuerzas de producci\u00f3n. 6. Conceptualizaci\u00f3n de si el comportamiento de la naturaleza es dial\u00e9ctico. 7. Actitudes y argumentaciones en la pr\u00e1ctica. Si las actitudes tienen racionalidad. 8. Las predicciones no cumplidas. 9. Una cuesti\u00f3n pol\u00edtica oscura: Bacca lo ha entendido al rev\u00e9s. 10. Particularidades de un cuerpo de reformas en el capitalismo decadente.<\/p>\n<p><b>Cuarta sesi\u00f3n: \u00abIII. Sobre los problemas actuales del comunismo cient\u00edfico\u00bb.<\/b><\/p>\n<p>0.1. Hoy se trata de completar el marco general (lo que era mi tarea).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">0.1.1. Intentando distinguir un centro de los problemas, que los organiza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">0.1.1.1. y ser\u00e1 estudiado por Toni [Dom\u00e8nech].<\/p>\n<p>0.2. La posibilidad de subjetivismo es mayor.<\/p>\n<p>0.3. De todos modos, el objetivo sigue siendo hacer dial\u00e9ctica: discutir problemas como problemas, para aclararlos como tales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">0.3.1. y no para dar soluciones.<\/p>\n<p>1. Problemas y revisionismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Empecemos por una primera aproximaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Hay en curso mucha revisi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.1. Y, por primera vez, con p\u00e9rdida de miedo al t\u00e9rmino: recuerdo de \u00abRevisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.1.1. Indicio de la generalidad de la problem\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.2. Con acento socialdem\u00f3crata, reformista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.3. Con acento libertario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.2.3.1. Distinguir de anarquismo y neoanarquismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.2.4. Con acentos pre-marxistas: <i>joven Marx.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. Se pod\u00eda sintetizar en revisiones reformistas y revolucionarias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.3.1. Aunque unas y otras pueden injertarse en una misma deficiencia te\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.3.1.1. Anticipando tema central: ejemplo de la equivocaci\u00f3n de Lenin sobre los soviets y la electrificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">1.3.1.1.1. Revisi\u00f3n de derechas: los soviets son una ilusi\u00f3n y no hay m\u00e1s democracia que la formal<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">1.3.1.1.2. Una revisi\u00f3n que sigue siendo revolucionaria: la \u00abelectrificaci\u00f3n\u00bb es una ilusi\u00f3n y burguesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">1.3.1.1.3. Otra posici\u00f3n conocida: no hay nada que revisar, porque no ha habido ni soviets ni buena electrificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">1.3.1.2. Por varias que sean las interpretaciones, evidencia que hay una problema real. Y as\u00ed otros.<\/p>\n<p>2. Breve cat\u00e1logo de problemas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Defectos anal\u00edticos de la tradici\u00f3n marxista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. No confundir con heterogeneidad respecto de la ciencia positiva.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Pero tener en cuenta vacilaciones de Marx respecto de la econom\u00eda pura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.3.1. Ejemplo \u00abtrabajo productivo\u00bb y \u00abproceso de trabajo propiamente dicho\u00bb (el productor de valores de uso).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. Cap\u00edtulo previsiones fallidas. <i>Ejemplos s\u00f3lo<\/i>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.1. Pauperizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.1.1. Hechos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.1.2. Salidas de autores marxistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.4.1.2.1. Decir que la mejora es transitoria hasta la pr\u00f3xima crisis. pero:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.4.1.2.1.1. Ya lo acepta as\u00ed el capitalista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.4.1.2.1.2. Y quedan plazos largos con mejora a trav\u00e9s de los ciclos: media de vida, estatura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.4.1.2.1.3. Y, adem\u00e1s, la tesis no era que no mejoraba, sino que empeoraba.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.4.1.2.2. Absoluta y relativa. pero:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\">2.4.1.2.2.1. Es rendir homenaje a la productividad capitalista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.2. Disminuci\u00f3n de la cuota media de beneficio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.2.1. Schumpeter.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">2.4.2.1.1. Como en Marx es anal\u00edtico, posible cruce.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.3. Efectos de la concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n de capitales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.3.1. Clases intermedias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.4. Naturaleza del capitalismo monopolista y de las sociedades an\u00f3nimas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.4.4.1. Revisi\u00f3n.\u00bfNo estaba presa esa idea en una visi\u00f3n reductiva y poco estructural de \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Este \u00faltimo problema nos lleva al que consideramos central, por generalizaci\u00f3n de \u00e9l: si esa visi\u00f3n optimista hubiera sido correcta, hace tiempo que aqu\u00ed habr\u00eda transici\u00f3n al menos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.5.1. D\u00edgase lo mismo de las fuerzas productivas: ni so\u00f1adas por Marx.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.6. Es el problema del esquema de la revoluci\u00f3n, el esquema de progreso y revoluci\u00f3n, que parece buen nombre nuevo para el viejo dilema reforma-revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.7. Descripci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.7.1. El progreso ha sido enorme.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.7.2. El desarrollo de las fuerzas productivas, incre\u00edble para Marx. Pero<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.7.3. No ha cambiado el poder.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.7.4. Pero aparecen nuevos fen\u00f3menos cr\u00edticos: amenaza de crisis demogr\u00e1fica y de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.7.5. Y al mismo tiempo crece gigantescamente la capacidad de represi\u00f3n del sistema<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">2.7.5.1. Engels y el m\u00e1user de repetici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Marx fue mucho menos ingenuamente progresista de lo que se dice.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.8. Revisiones motivadas por la crisis del modelo de revoluci\u00f3n o del modelo de su fundamento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.8.1. Revisi\u00f3n reformista.<\/p>\n<p>3. La difusi\u00f3n del revisionismo reformista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Abandono de fines<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.1. M.L. (Noske)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Casos dudosos (It.).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1. Presencia de revisi\u00f3n reformista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.2. Presencia del pudor en la impotencia (Baran-Togliatti).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Valoraci\u00f3n acr\u00edtica de lo que la cr\u00edtica marxista-rechaza. Ejemplo privilegiado: la democracia burguesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.3.1. Contradictoriedad con \u00abla Trilateral\u00bb<\/p>\n<p>4. La necesidad de una revisi\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. Tiene que venir, pues los problemas son reales<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2. Y se empieza ya a sentir.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.2.1. Por eso vitalidad del revisionismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.2.1.1. Ejemplo Llach.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.3. Estamos en otro mundo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.3.1. Como ya lo vio Marx. La incompletud del <i>Capital<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.4. Negarlo es sectario<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.4.1. Sectarismo no es ser pocos: es poner la integraci\u00f3n de grupo por encima de las necesidades generales del movimiento,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.4.2. Eso obedece a necesidades ps\u00edquicas profundas en las sociedades de clases.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.4.2.1. Y sin duda tambi\u00e9n las primitivas, en las cuales la funcionalidad del sectarismo es m\u00e1s biol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.4.3. Y hay que superarlo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.4.4. Sentido hegeliano de \u00abPartei\u00bb en el <i>Manifiesto<\/i> del 48: \u00ab<em>eine Partei ist, wenn sie in sich zerf\u00e4llt<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.4.4.1. Dicho sea de paso: eso puede explicar mi punto de vista \u00abobjetivista<em>\u00bb<\/em>\u00a0dentro del movimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.5. El movimiento va a enfrentarse con revisiones inevitables<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.5.1. De las que no est\u00e1 dicho que acaben en refutaciones de lo anterior<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.5.1.1. Pero seguro que s\u00ed en modificaciones al menos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.6. Modificaciones como ep\u00edteto para los casos inseguros:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.6.1. El ejemplo de Barca que discutimos ayer.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.6.2. En el otro polo: Richta<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.6.3. En relaci\u00f3n con Richta: Marcuse.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.6.4. Si un cierto ludismo cabe aqu\u00ed \u00bfLudismo marxista?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.7. En todo caso encubrir revisiones, o aunque s\u00f3lo sea modificaciones ligeras, es una fuente de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.8. El primer encubrimiento es fingir subsistencia de sistema filos\u00f3fico completo e intacto<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.8.1. Cuando hasta sus t\u00e9rminos var\u00edan de sentido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.8.1.1. Materia<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.8.1.2. Dial\u00e9ctica. Cobertura de <i>pr\u00e1ctica<\/i>, oportunismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">4.8.1.2.1. Lysenko.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">4.8.1.2.2. La l\u00f3gica formal<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.8.2. Otros puntos cr\u00edticos ya muy visibles, que a veces se disimulan consciente o inconscientemente (RECAPITULACION)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.9. El progresismo extensivo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.9.1. Cr\u00edtica del cientificismo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.9.1.1. No de la ciencia<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">4.9.1.1.1. Funcionalidad reaccionaria de eso<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.9.2. Cr\u00edtica del estatismo-autoritarismo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">4.9.2.1. Que incluye cr\u00edtica de la noci\u00f3n de partido revolucionario<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.10. Todos esos puntos ponen en tela de juicio el modelo de la revoluci\u00f3n, al menos seg\u00fan lo cristalizado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.10.1. Y no s\u00f3lo en pa\u00edses adelantados.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">4.10.2. El modelo ser\u00e1 objeto de estudio en las siguientes clases.<\/p>\n<p>5. Advert\u00ed que acabar\u00edamos en problemas (y no en soluciones) aunque intentando clarificarlos. Porque<\/p>\n<p>1\u00ba) Aqu\u00ed hacemos did\u00e1ctica.<\/p>\n<p>2\u00ba) Clarificando problemas se ayuda al gran partido que se divide en s\u00ed mismo sin salirse de s\u00ed mismo. Para otra cosa, las desconfianzas son demasiado grandes. Ejemplos. Este tambi\u00e9n es un problema.<\/p>\n<p><b>Transcripci\u00f3n (incompleta): \u00abSobre los problemas actuales del comunismo cient\u00edfico\u00bb. <\/b><\/p>\n<p>I. Problemas y revisionismo. II. Breve cat\u00e1logo de problemas. III. La difusi\u00f3n del revisionismo reformista. IV. La necesidad de una revisi\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p><b>I. Problemas y revisionismo<\/b><\/p>\n<p>La verdad es que cuando uno ya se enfrenta con una tarea de resumen de un marco general y de identificaci\u00f3n de su centro, aqu\u00ed el riesgo de subjetividad de los que act\u00faan como ponentes de m\u00e1s poder -que son los que act\u00faan de profesores, claro-, el riesgo de subjetivismo, es bastante mayor. De todos modos, no hay que confundirse. Dentro de nuestra intenci\u00f3n ser\u00e1 s\u00f3lo un riesgo e involuntario. La intenci\u00f3n sigue siendo hacer did\u00e1ctica, discutir los problemas como problemas, clarificar los problemas en tanto que problemas y al servicio del trabajo de ense\u00f1anza de todos, empezando por uno mismo, al obligarse a articular lo que piensa y siguiendo por todos los dem\u00e1s al compelirles a la reflexi\u00f3n por los problemas en cuesti\u00f3n. En todo caso, siempre discusi\u00f3n, descripci\u00f3n y organizaci\u00f3n de problemas y no formulaci\u00f3n de soluciones. Hacer en sustancia did\u00e1ctica de una situaci\u00f3n problem\u00e1tica, no otra [cosa].<\/p>\n<p>Los problemas tienen que ser muchos cuando el tema del revisionismo, primero, vuelve a ser importante como en otras \u00e9pocas de mucha crisis, de mucha tensi\u00f3n interna dentro de los movimientos pr\u00e1cticos y de pensamiento marxista; y, segundo, a diferencia de esas otras \u00e9pocas, la palabra \u00abrevisionismo\u00bb esta vez no se est\u00e1 usando s\u00f3lo, en la tradici\u00f3n de pensamiento y pr\u00e1ctica marxistas, con sentido peyorativo sino que se est\u00e1 usando, adem\u00e1s, por vez primera creo yo, sin ning\u00fan temor, como protagonizando la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir, para empezar a describir desde fuera la situaci\u00f3n, que las tendencias a la revisi\u00f3n, en este sentido ya no valorativo, se producen en varios sentidos. Uno, con acento socialdem\u00f3crata en el sentido reformista, un revisionismo reformista de acuerdo con el uso de la palabra \u00abreformismo\u00bb (reformismo como no cualquier tipo de b\u00fasqueda de reformas, que eso, una reforma cualquiera, la puede buscar cualquiera en cualquier momento, sino como la tendencia que piensa que reformar es lo \u00fanico que tiene inter\u00e9s hacer). Hay tambi\u00e9n otro tipo de tendencia de revisi\u00f3n en la que podr\u00edamos ver, si quisi\u00e9ramos (por decirlo de este modo, no me entusiasma y luego lo corregir\u00e9) en vez de un acento socialdem\u00f3crata, un acento reformista, un acento libertario. Eso se podr\u00eda documentar con la frecuencia cada vez mayor en obras de marxistas y en movimientos marxistas de temas que suscitan en otros marxistas el reproche: \u00abAh, no, no, eso que est\u00e1 haciendo fulano empieza a ser ya anarquismo, est\u00e1 empezando a dejar de ser marxismo\u00bb, mientras que el fulano en cuesti\u00f3n responde: \u00abNo se\u00f1or\u00bb. Cosas de estas, el que a algunos les parezca que determinadas intervenciones o aportaciones tienen un tinte m\u00e1s anarquista que marxista, est\u00e1n ocurriendo, por ejemplo, en discusiones internas en movimientos sindicales de orientaci\u00f3n marxista. La verdad es que si digo que no me gusta mucho calificar as\u00ed esta tendencia es que en realidad ser\u00eda m\u00e1s exacto decir que este tipo de revisi\u00f3n del marxismo tradicional, en un sentido que a algunos les parece con acento anarquista, lo que tiene, en mi opini\u00f3n, m\u00e1s exactamente es un acento anterior a la distinci\u00f3n entre marxistas y anarquistas, un acento que podr\u00edamos llamar de socialismo ut\u00f3pico o, si quer\u00e9is, un acento que viene del joven Marx, del Marx anterior al a\u00f1o 1847 pongamos, en vez de venir, en primer t\u00e9rmino, del Marx m\u00e1s conocido, el del Marx m\u00e1s citado siempre, que es el Marx del <i>Capital<\/i>, el Marx de los a\u00f1os 60 y 70 del siglo pasado [XIX].<\/p>\n<p>Estas tres -o cuatro, si quer\u00e9is distinguir en la segunda dos matices, una m\u00e1s propiamente anarquista, otra m\u00e1s propiamente de socialismo ut\u00f3pico, y de la juventud de Marx-, estas tres o cuatro tendencias de revisi\u00f3n se podr\u00edan resumir por simplificaci\u00f3n y con cierto riesgo de simplismo, como siempre que se simplifica, en dos troncos: una tendencia de revisi\u00f3n reformista, abiertamente reformista u ocultamente reformista o acaso inconscientemente reformista, y luego, un tronco de tendencias que, por lo menos conscientemente, se proponen seguir siendo revolucionarias.<\/p>\n<p>La verdad es que pueden serlo unas y otras, todas las tendencias que hoy descubrimos porque lo que estoy haciendo es revisar, inspeccionar situaci\u00f3n cultural de nuestra \u00e9poca, no estoy haciendo ninguna construcci\u00f3n a priori sino registrando lo que se ve y que, por tanto, puede dar lugar a confusi\u00f3n cuando se habla. Unas y otras tendencias, por distintas que sean en su motivaci\u00f3n fijaos bien que pueden arrancar del mismo tipo de problema te\u00f3rico o pr\u00e1ctico pendiente. He escogido un ejemplo: lo que quiero ilustrar es que las tendencias m\u00e1s distintas a \u00abla religi\u00f3n\u00bb se pueden producir a partir de un mismo problema y el caso de problema que he cogido es el siguiente: el evidente incumplimiento, as\u00ed, a primera vista por lo menos, de una tesis, de una creencia de Lenin, seg\u00fan la cual el problema de la construcci\u00f3n del comunismo era un problema f\u00e1cil, desde el punto de vista te\u00f3rico, porque el comunismo no era m\u00e1s que \u00absoviets m\u00e1s la electrificaci\u00f3n\u00bb, dicho de un modo metaf\u00f3rico por \u00e9l. Con eso quer\u00eda decir: la organizaci\u00f3n de los soviets y el conseguir la base industrial y ya est\u00e1 conseguido todo, los soviets eran la soluci\u00f3n pol\u00edtica y la base industrial, el problema industrial, el problema de aparato productivo que hab\u00eda por debajo era un problema puramente cuantitativo, porque la electrificaci\u00f3n era hacer algo que ya se conoc\u00eda en los pa\u00edses capitalistas, era una cuesti\u00f3n de puro traslado y cantidad, no otra cosa, de aqu\u00ed la obra p\u00fablica casi simb\u00f3lica del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico en los primeros a\u00f1os, aquella presa gigante que en aquel momento fue la mayor presa del mundo. Bien, as\u00ed, a primera vista, sin entrar todav\u00eda en mucha profundizaci\u00f3n, es evidente que aquella sociedad tuvo unos soviets, se sigui\u00f3 llamando sovi\u00e9tica y desde luego ha electrificado, pero a aquello no se le puede llamar, de ninguna manera, comunista. Entonces en cualquier tendencia marxista se impone la revisi\u00f3n de esa tesis tan simple, de esa tesis tan ilusionada.<\/p>\n<p>(He usado la palabra \u00abilusionada\u00bb y eso me lleva a otro peque\u00f1o par\u00e9ntesis, dentro del par\u00e9ntesis, que no ten\u00eda previsto pero que vale la pena: los marxistas hab\u00edamos cre\u00eddo durante mucho tiempo que lo que Luk\u00e1cs llama, siguiendo a a Marx, las ilusiones heroicas de los revolucionarios burgueses, eso, al proletariado, no le iba a ocurrir nunca. Entend\u00eda Marx por ilusiones heroicas de los revolucionarios burgueses en la Francia del final del XVIII al hecho de que los revolucionarios no pretend\u00edan implantar lo que luego ha sido: la sociedad capitalista. Pretend\u00edan implantar la igualdad, la libertad, la fraternidad. A eso llamaba Marx \u00abilusiones heroicas de los revolucionarios burgueses\u00bb. Luk\u00e1cs dice: eso no puede ocurrir nunca en la revoluci\u00f3n proletaria).<\/p>\n<p>Pues bien, admitiendo que la frase de Lenin sea una frase revolucionaria, es objeto hoy de revisi\u00f3n en sentidos muy distintos. Me permitir\u00eda enumerar las siguientes que son, que conozco, no que yo construya aqu\u00ed l\u00f3gicamente, sino tipos de revisi\u00f3n de esa ilusi\u00f3n que yo conozco. Hay primero, una revisi\u00f3n de derechas que, en realidad, dice: los soviets son una ilusi\u00f3n, electrificar s\u00ed que hab\u00eda que electrificar pero el sistema sovi\u00e9tico ha sido una pura ilusi\u00f3n, se ha convertido en un r\u00e9gimen desp\u00f3tico, tir\u00e1nico y, en realidad, no hay m\u00e1s democracia que la democracia formal inventada por los se\u00f1ores medievales y desarrollada por los burgueses en los siglos XIX y XX. Esto ser\u00eda un revisi\u00f3n de derecha, creo yo, muy tecnocr\u00e1tica, muy industrializada, pero de derecha, de ese problema abierto por la caducidad de la crisis. Luego, tambi\u00e9n conozco, y comparto con otros, otro tipo de revisi\u00f3n al que llamar\u00eda de izquierdas o revolucionaria. A saber: en la frase de Lenin lo ilusorio era pensar que lo que \u00e9l, en broma, como met\u00e1fora, llamaba la electrificaci\u00f3n, es decir, el recoger todo el modo de producir, la manera de producir, de los pa\u00edses capitalistas desarrollados y trasplantarlo con un simple a\u00f1adido pol\u00edtico pod\u00eda dar de s\u00ed lo que \u00e9l llamaba el comunismo.<\/p>\n<p>No hay que ocultarse que existe un tercer tipo de tendencia ante casos como \u00e9ste: la posici\u00f3n que piensa que aqu\u00ed no hay problema abierto ni nada que revisar, que la frase de Lenin era exacta porque en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no ha habido ni soviets ni electrificaci\u00f3n suficiente, o, en el buen sentido de la palabra, [sociedad] bien organizada. Lo dejo as\u00ed vagamente porque tampoco lo dicen de un modo m\u00e1s preciso. Estas son tendencias que ante el problema de en qu\u00e9 consiste la construcci\u00f3n del comunismo encontramos f\u00e1cilmente en el mismo ambiente barcelon\u00e9s. Las tendencias a la revisi\u00f3n pueden ser distintas y hasta contrapuestas pero eso no quita que los problemas de los que parten sean reales como en el caso de este ejemplo que he analizado un poco.<\/p>\n<p><b>II. Breve cat\u00e1logo de problemas. <\/b><\/p>\n<p>Deber\u00edamos ahora, una vez que queda documentado el tipo de salida que tienen esos problemas, hacer un cat\u00e1logo peque\u00f1o de los problemas que m\u00e1s encontramos en la discusi\u00f3n sobre marxismo y que por tanto m\u00e1s pueden solicitar el trabajo de un pedagogo. Aunque es una lista lo que voy a hacer, repito que es una lista de ejemplos, no una lista que pretenda agotar los casos de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El primer problema en el orden que me he puesto, no tiene por qu\u00e9 ser el principal ni mucho menos, dir\u00eda que es el problema o tipo de problemas provocados por aut\u00e9nticos defectos de an\u00e1lisis de la obra de Max o la obra de otros marxistas, pero en esto hay que tener cuidado porque no siempre lo que se presenta como defecto de an\u00e1lisis es de verdad un defecto de an\u00e1lisis. Much\u00edsimas veces a alguien le parece un defecto de an\u00e1lisis marxista lo que s\u00f3lo es un desarrollo marxista distinto por su mismo planteamiento del planteamiento de la econom\u00eda acad\u00e9mica por ejemplo. Muchas veces alguien se encuentra con la objeci\u00f3n de que tal o cual an\u00e1lisis de Marx o de un autor marxista es falso, es malo, es deficiente. Reproche o cr\u00edtica hecho por un buen economista acad\u00e9mico burgu\u00e9s, que desde su punto de vista no puede verlo de otro modo, pero a \u00e9ste lo que le pasa es que no puede ver ni siquiera el planteamiento marxista. Est\u00e1 viendo otra cosa.<\/p>\n<p>De todos modos, aunque esto ocurra muy a menudo, no hay duda de que hay partes del an\u00e1lisis de Marx y parte del an\u00e1lisis de otros autores marxistas que s\u00ed que pueden ser deficientes. Algunos han sido corregidos por ellos mismos y otros no. Ni se tiene que olvidar tampoco el que la distinci\u00f3n entre los dos planteamientos, los dos tipos de actividad intelectual o te\u00f3rica que son la econom\u00eda marxista y la econom\u00eda burguesa tienen en Marx mismo una cierta vacilaci\u00f3n: no siempre est\u00e1 haciendo Marx marxismo, por as\u00ed decirlo, no siempre Marx est\u00e1 haciendo econom\u00eda marxista: otras veces est\u00e1 haciendo lo que \u00e9l llama \u00abeconom\u00eda pura\u00bb, otras veces lo que \u00e9l llamaba \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, otras veces lo suyo de verdad que era lo que \u00e9l llamaba \u00abcr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb. Pongamos tambi\u00e9n un ejemplo para que esto no quede en el aire: en textos de preparaci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>, y en <i>El Capital<\/i> mismo, Marx introduce, analiza y precisa el concepto de trabajo productivo de una forma que es, o que podr\u00edamos llamar, propia de la econom\u00eda pura aunque con aspectos cr\u00edticos (pero no entremos en mucho detalle). Entiende por trabajo productivo no el trabajo que produce por ejemplo una tonelada de naranjas, sino el trabajo que produce un determinado valor, un valor que luego pueda ser valor de cambio, que pueda entrar en la circulaci\u00f3n y en la distribuci\u00f3n, entiende por trabajo productivo el trabajo que produce valor en sentido capitalista, es decir, no en el sentido de un valor de uso. Supongo que todo esto es suficientemente claro porque eso es productivo en el sentido de producir lo que interesa en el sistema capitalista, que no es la tonelada de naranjas sino su valor, el dinero por el cual se va a comprar esa tonelada de naranjas. Entonces un trabajo que fuera de gran esfuerzo pero que no produjese nada mercantilizable no ser\u00eda productivo en ese sentido concorde al sistema. Haciendo econom\u00eda pura del sistema trabajo productivo no es entonces un gran esfuerzo que no produzca dinero, es solo un esfuerzo, aunque no sea muy grande, pero que s\u00ed produzca dinero. En cambio, en el mismo <i>Capital<\/i> y en textos de la misma \u00e9poca uno puede encontrarse con expresiones de Marx que dicen, por ejemplo, \u00e9sta que he tomado literalmente: \u00abproceso de trabajo propiamente dicho es el proceso de trabajo productor de valores de uso\u00bb. Aqu\u00ed est\u00e1 hablando en un plan que no es ya del sistema capitalista y, por tanto, no est\u00e1 haciendo econom\u00eda pura del an\u00e1lisis de la realidad capitalista. Est\u00e1 haciendo otra cosa, est\u00e1 haciendo una econom\u00eda que rebasa la capitalista, est\u00e1 hablando del trabajo como productor de valores de uso, como productor de la tonelada de naranjas y no de su contravalor en dinero. Advertir\u00e9 de la principal supersimplificaci\u00f3n que he hecho: separar muy tajantemente valor de uso y valor de cambio, excesiva para quien se interese por la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Esto es el primer cap\u00edtulo de problemas abiertos del marxismo: deficiencias de an\u00e1lisis que a veces no son deficiencias de an\u00e1lisis corregibles sino diferencia de tema entre la econom\u00eda burguesa y la marxista pero que se dan en un campo resbaladizo, de muy dif\u00edcil trabajo porque el mismo pensamiento marxista, particularmente el de Marx, no siempre lleva escrito en primera p\u00e1gina si all\u00ed est\u00e1 haciendo econom\u00eda pura o est\u00e1 haciendo econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica o est\u00e1 haciendo cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica o, incluso, si est\u00e1 haciendo especulaci\u00f3n econ\u00f3mica acerca del comunismo.<\/p>\n<p>El segundo cap\u00edtulo de grandes problemas abiertos en el marxismo contempor\u00e1neo es el problema de \u00ablas previsiones fallidas\u00bb en la obra de Marx y de los cl\u00e1sicos. Aqu\u00ed el cat\u00e1logo lo puede hacer cada uno a su gusto: yo hago uno con una serie de ejemplos. Son s\u00f3lo ejemplos, y no se refieren a la disputa de si el marxismo es cient\u00edfico o no, porque cuando se critica una previsi\u00f3n fallida o acertada se est\u00e1 admitiendo el valor cient\u00edfico de tal previsi\u00f3n aunque luego fallare, aunque fuera falsa. El primer ejemplo que yo dar\u00eda es aquel concepto marxiano de \u00abpauperizaci\u00f3n del proletariado\u00bb. Dicho muy deprisa, la idea consiste en pensar que con el desarrollo del sistema capitalista el proletariado se empobrece cada vez m\u00e1s, dicho as\u00ed del modo m\u00e1s simple. Y hay que entenderlo as\u00ed, precisamente del modo m\u00e1s simple, porque lo que Marx est\u00e1 estudiando cuando sienta esa tesis y c\u00f3mo la comenta y c\u00f3mo la documenta con datos que de verdad avalaban literalmente lo que Marx dice. Es verdad que con el desarrollo inicial del capitalismo el ciudadano ingl\u00e9s y luego el franc\u00e9s, y luego incluso el alem\u00e1n, se ha depauperado en sentido literal, ha comido menos, ha visto rebajada su media de supervivencia, incluso ha visto rebajada su estatura. Marx maneja datos tomados de la revisi\u00f3n para el servicio militar en Inglaterra y en Alemania y, efectivamente, esos datos arrojan desde los comienzos del capitalismo hasta su pleno florecimiento en los a\u00f1os 30 y 40, ya despu\u00e9s incluso de su primera gran crisis en los a\u00f1os 20 a 22, esos datos estad\u00edsticos, arrojan una disminuci\u00f3n de estatura de los \u00abquintos\u00bb, de los ej\u00e9rcitos de Europa Occidental. Est\u00e1n las estad\u00edsticas que no son demasiadas, pero s\u00ed son algunas, para Inglaterra, Alemania, Francia y B\u00e9lgica y el norte de Italia, que arrojan quiz\u00e1s en menor medida de lo que cre\u00eda Marx pero s\u00ed el mismo resultado, una disminuci\u00f3n incluso de estatura. Quiere decirse, por tanto, que cuando Marx dice que la clase obrera se est\u00e1 pauperizando no est\u00e1 diciendo nada muy complicado, est\u00e1 diciendo eso: que se est\u00e1 comiendo menos, y que cuando dice que va a pauperizarse dice que \u00e9l cree que va a seguir comiendo cada vez menos.<\/p>\n<p>Bien, me parece que desde un punto de vista ingenuo, que suele ser el mejor punto de vista cr\u00edtico, hoy se puede decir con toda tranquilidad que esta generalizaci\u00f3n es falsa. Eso no se ha cumplido en el desarrollo del capitalismo aunque no era falsa entonces. Se cumpli\u00f3 con el primer desarrollo del capitalismo.<\/p>\n<p>Salidas de los autores marxistas: la buena ser\u00eda decir \u00abes verdad\u00bb, pero los autores marxistas, o lo que sean, suelen ser intelectuales y los intelectuales son unos se\u00f1ores cuyo sueldo est\u00e1 relacionado con el llevar raz\u00f3n y esto engendra h\u00e1bitos. Entre otros, el h\u00e1bito de no dar su brazo a torcer jam\u00e1s. De modo que m\u00e1s abundan los autores marxistas que buscan una de dos salidas al problema: una salida cl\u00e1sica, es decir, que efectivamente la ley de pauperizaci\u00f3n del proletariado no es una ley lineal, no es una ley de desarrollo continuo, sino que tiene largos per\u00edodos de excepci\u00f3n pero que esos largos per\u00edodos de excepci\u00f3n son transitorios y que las crisis se acumular\u00e1n de tal modo en los pr\u00f3ximos a\u00f1os -aunque \u00abpr\u00f3ximos\u00bb no se sabe qu\u00e9 fecha es, porque eso se dice desde finales del siglo pasado- que se volver\u00e1 a ver la veracidad de la ley de pauperizaci\u00f3n progresiva. La mejora es transitoria. Por tanto, hasta la pr\u00f3xima crisis. Hay que advertir que esta salida es particularmente mala por dos razones: es mala te\u00f3ricamente porque el capitalista, en realidad, estar\u00eda dispuesto a aceptar que las mejoras en el capitalismo son c\u00edclicas. Pero ese defecto te\u00f3rico no es el \u00fanico. Hay, por otra parte, un defecto emp\u00edrico grave que es que es verdad que el capitalismo no ha superado las crisis (eso est\u00e1 a la vista de cualquiera, particularmente cuando se vive una crisis como la nuestra), pero lo que pasa es que tambi\u00e9n el te\u00f3rico capitalista podr\u00eda rearg\u00fcir con el plazo largo: efectivamente hay fases de empeoramiento de la vida obrera, pero coges el plazo largo 1830-1870 y entonces ves: aumento de la media de vida del proletariado, aumento de su estatura, aumento del consumo proteico&#8230; y quien de verdad est\u00e1 perdiendo no son los mismos del capitalismo sino estas sociedades con graves problemas que son atrasadas y chocan con el capitalismo. Este es un tipo de salida, el decir \u00ablas \u00e9pocas de florecimiento son excepci\u00f3n, ya vendr\u00e1 el t\u00edo Paco con la rebaja y se ver\u00e1 como se pauperiza el proletariado a largo plazo.\u00bb<\/p>\n<p>Como he dicho no me parece una soluci\u00f3n del problema. Otra salida entre te\u00f3ricos marxistas es distinguir entre pauperizaci\u00f3n absoluta y relativa: se entender\u00e1 por pauperizaci\u00f3n absoluta la p\u00e9rdida en cifras absolutas, la disminuci\u00f3n en cifras absolutas de la riqueza disponible por el proletariado, es decir, por la clase obrera industrial, y por pauperizaci\u00f3n relativa lo siguiente: admitiendo que las necesidades de un individuo son hist\u00f3ricas, que cambian con el cambio hist\u00f3rico, el proletariado se pauperizar\u00eda no en el sentido de que dispusiera hoy de menos prote\u00ednas, menos habitaciones etc., que en una \u00e9poca anterior del capitalismo, sino en el sentido de que siendo hoy las necesidades m\u00ednimas m\u00e1s altas, el aumento en lo que \u00e9l percibe es inferior proporcionalmente al aumento de la necesidad m\u00ednima en ese cambio hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esto, si se atribuye a Marx, me parece que no est\u00e1 justificado. Marx no lo ha visto as\u00ed, sino del otro modo m\u00e1s simple que he dicho, aunque no es imposible encontrar en Marx trozos para hacerlo decir esto. En cambio, es muy correcto presentarlo como tesis marxista, no de Marx, sino de marxistas posteriores. Debo decir que a m\u00ed tampoco me convence mucho porque el contrincante capitalista siempre podr\u00eda decir. bien, ser\u00e1 as\u00ed; eso quiere decir que aumenta la explotaci\u00f3n, no que se depaupere el proletariado, en una especie de homenaje indirecto a la enorme potenciaci\u00f3n de las necesidades y de su satisfacci\u00f3n por el capitalismo. Quien dice que el nivel m\u00ednimo de necesidad aumenta con el desarrollo del capitalismo est\u00e1 rindiendo ingenua e indirectamente un enorme homenaje al capitalismo que, por lo dem\u00e1s, Marx tambi\u00e9n lo rindi\u00f3, dicho sea de paso, por ejemplo, en el <i>Manifiesto Comunista<\/i>. Entonces, este es un tipo de problema abierto, en el sentido de que no se abandona la tesis o se trabaja con ella en alguna de estas salidas.<\/p>\n<p>Otro problema caracter\u00edstico de esta naturaleza es la cuesti\u00f3n de la tesis de la disminuci\u00f3n de la cuota media de beneficio, o tasa media de ganancia como tambi\u00e9n se dice en la literatura econ\u00f3mica espa\u00f1ola. El l\u00e9xico var\u00eda aqu\u00ed seg\u00fan el texto escogido. Se entiende por eso que aunque las ganancias de los capitalistas puedan aumentar en t\u00e9rminos absolutos, sin embargo, la proporci\u00f3n en que ganan respecto de lo que invierten, por decirlo muy trivialmente, \u00e9sa [la proporci\u00f3n] tiene una tendencia- porque eso no es una ley determinista, es una ley de tendencia-, tiene una tendencia hist\u00f3rica a disminuir. Esta es una cuesti\u00f3n bastante delicada porque en Marx est\u00e1 argumentando anal\u00edticamente, esto es, fruto no de una constataci\u00f3n hist\u00f3rica sino de un an\u00e1lisis. \u00c9l esto lo presenta anal\u00edticamente, te\u00f3ricamente, y podr\u00eda ser uno de esos casos en los cuales el an\u00e1lisis marxista es demasiado heterog\u00e9neo del an\u00e1lisis burgu\u00e9s para que la comparaci\u00f3n fuera correcta.<\/p>\n<p>Lo digo a t\u00edtulo de aviso, porque lo que s\u00ed est\u00e1 documentado hist\u00f3ricamente, hasta la \u00e9poca de Marx, es una disminuci\u00f3n hist\u00f3rica del tipo de inter\u00e9s, que es otra cosa. Es decir, de la ganancia que los financieros dan a los capitalistas industriales por el dinero que estos puedan prestarles o, viceversa, por los dep\u00f3sitos o por los pr\u00e9stamos, seg\u00fan sean en sentido o en otro la marcha de ese dinero. Esto s\u00ed que era evidente para todos los historiadores de la econom\u00eda que desde el final de la Edad Media casi, desde los comienzos de la edad burguesa, el tipo de inter\u00e9s s\u00ed que ha ido disminuyendo, primero, imperceptiblemente, luego en forma m\u00e1s visible hasta la \u00e9poca de Marx. Entonces algunos cr\u00edticos, economistas burgueses, sostienen que Marx se ha confundido, que ha hecho falsa teor\u00eda en esta tesis. En realidad \u00e9l habr\u00eda tenido el dato hist\u00f3rico de la disminuci\u00f3n del tipo de inter\u00e9s y teniendo ese dato hist\u00f3rico habr\u00eda cre\u00eddo que le bastaba para buscar una justificaci\u00f3n te\u00f3rica y entonces habr\u00eda construido el an\u00e1lisis, la justificaci\u00f3n anal\u00edtica de la disminuci\u00f3n no de tipo de inter\u00e9s, porque en econom\u00eda marxista el tipo de inter\u00e9s no es ninguna categor\u00eda b\u00e1sica -la categor\u00eda b\u00e1sica es plusval\u00eda y de ella vienen el tipo de inter\u00e9s y todas las dem\u00e1s cosas- sino de lo que \u00e9l ten\u00eda que justificar: a saber, la cuota de plusval\u00eda y con ella la cuota de beneficio. Esto lo he cogido como ejemplo de problema particularmente te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Un ejemplo m\u00e1s pr\u00e1ctico: la cuesti\u00f3n de los efectos de la concentraci\u00f3n de capitales y de la centralizaci\u00f3n de capitales sobre el dibujo, el esquema, de las clases sociales en una sociedad y, por lo tanto, su repercusi\u00f3n sobre la lucha de clases en esa sociedad. La principal tendencia de Marx es creer que la concentraci\u00f3n de capitales en el curso del desarrollo del capitalismo, y su centralizaci\u00f3n en cada vez menos n\u00facleos de poder capitalista. Eso va a tener como consecuencia la trituraci\u00f3n de las clases medias, de la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, del campesinado peque\u00f1o burgu\u00e9s, quiero decir, del campesinado propietario pero no industrializado. En el <i>Manifiesto Comunista<\/i> es donde esta perspectiva se ve m\u00e1s claramente, donde se dibuja c\u00f3mo en un momento de maduraci\u00f3n del desarrollo de la lucha de clases se presentar\u00e1 como lucha entre dos grandes clases principales, entre las cuales las clases intermedias tendr\u00e1n poco que hacer, casi no tendr\u00e1n entidad, sino dividirse en apoyo de la burgues\u00eda de un lado y el factor atrasado, o factor que arrastre, del proletariado por otro. Hagamos un par\u00e9ntesis: en las traducciones latinas de peque\u00f1a burgues\u00eda da la impresi\u00f3n, al que no estudie con detalle el asunto, de que en la concepci\u00f3n de Marx, la peque\u00f1a burgues\u00eda es una especie de subclase de la burgues\u00eda moderna, un trocito, son burgues\u00eda pero menos. No, hist\u00f3ricamente son dos clases distintas, y en alem\u00e1n se nota mucho m\u00e1s que son dos clases distintas en la cabeza de Marx. Tal como \u00e9l las piensa, una es de procedencia medieval, aut\u00e9ntica, la peque\u00f1a burgues\u00eda, mientras que la otra nace de verdad con el capitalismo. La una nace de la otra pero, en la medida en que persisten, son dos clases distintas en la concepci\u00f3n de Marx. No que el peque\u00f1o burgu\u00e9s sea como el burgu\u00e9s pero en peque\u00f1ito.<\/p>\n<p>Bien, este es un punto, la revisi\u00f3n de esta tesis es un punto que aunque te\u00f3rico tiene repercusi\u00f3n inmediata en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica revolucionaria que s\u00ed que sale muy frecuentemente en la palestra. Las posiciones principales son pr\u00e1cticamente dos: la tendencia muy general entre lo que, con el \u00e9nfasis de la III Internacional se llamaba \u00abrenegados\u00bb, es decir, los pobres se\u00f1ores que a lo mejor, con la mejor buena fe del mundo, dejaban de ser marxistas o ya eran s\u00f3lo marxistas en un sentido difuso -por ejemplo, Bell-, estos antiguos marxistas norteamericanos que son soci\u00f3logos importantes, al considerar no s\u00f3lo que esa previsi\u00f3n ha fallado sino que las clases intermedias est\u00e1n en aumento y son las decisivas. Sobre esa tesis se produce una confluencia de \u00e9stos que abandonan el marxismo y curiosamente de economistas burgueses radicales que se acercan al marxismo. Si en la primera corriente de alejamiento del marxismo habr\u00eda que citar a Bell y a , sobre todo, los de la revoluci\u00f3n de las t\u00e9cnicos, los de \u00ablos cuellos bancos\u00bb y otras cosas&#8230;, por el lado de aproximaci\u00f3n al marxismo habr\u00eda que citar a Galbraith como el economista burgu\u00e9s que a trav\u00e9s de una reinterpretaci\u00f3n de las clases medias -sobre todo de trabajo intelectual- como clases cada vez m\u00e1s importantes, descubre curiosamente por carambola el an\u00e1lisis de clase y entonces va agrupando categor\u00edas m\u00e1s o menos marxistas. Otra tendencia, la m\u00e1s com\u00fan entre los marxistas que se mantienen como marxistas, es intentar recoger el hecho evidente de un aumento de unos extra\u00f1os estratos antes no conocidos con esa dimensi\u00f3n, con esa cantidad, de gente que trabaja asalariada pero en cambio no hace trabajo manual, en categor\u00edas generales como la de \u00abtrabajador\u00bb o \u00abtrabajador intelectual\u00bb. En mi opini\u00f3n, el marxista que ha escrito de una forma m\u00e1s instructiva sobre este punto es un viejo marxista alem\u00e1n: Wolfgang Abendroth. No es que Abendroth haga teor\u00eda general del fen\u00f3meno siempre. M\u00e1s bien hace an\u00e1lisis del fen\u00f3meno en la sociedad alemana contempor\u00e1nea, pero claro, eso tiene presupuestos te\u00f3ricos de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Otro problema de este tipo con grandes repercusiones pr\u00e1cticas es el problema de la naturaleza del capitalismo monopolista y de la funci\u00f3n de las sociedades an\u00f3nimas en \u00e9l. No s\u00f3lo en Marx sino incluso en Lenin, y tambi\u00e9n en marxistas de ahora, est\u00e1 muy viva la creencia, o la tendencia a creer, a veces la tesis expl\u00edcita de que tanto, por un lado, el capitalista monopolista, es decir, la culminaci\u00f3n de la centralizaci\u00f3n de capitales acumulados y concentrados por un lado, cuanto la difusi\u00f3n, hasta convertirse en universal casi, de lo que Marx llamaba el capital por acciones, es decir, las sociedades an\u00f3nimas, son ambos fen\u00f3menos que preludian una sociedad de transici\u00f3n al comunismo, porque ser\u00edan, por un lado, una cierta escisi\u00f3n, y definitiva, entre la funci\u00f3n empresarial y la propiedad privada: el accionista es propietario privadamente de la empresa, pero, en cambio, no es ya empresario en absoluto; por tanto, la sociedad an\u00f3nima estar\u00eda exhibiendo la innecesariedad del sistema de la propiedad privada. Y en cuanto al monopolio, al capitalismo monopolista, con esa centralizaci\u00f3n de capitales estar\u00eda facilitando extremadamente la operaci\u00f3n de expropiar a los expropiadores: puesto que tienen su propiedad tan concentrada, los actos de expropiaci\u00f3n van a ser m\u00e1s simples, f\u00e1ciles y ya se podr\u00e1 empezar a funcionar de un modo de transici\u00f3n hacia otra sociedad.<\/p>\n<p>Esta creencia estaba muy extendida. Marx la ha tenido, Lenin tambi\u00e9n y todav\u00eda est\u00e1 presente en una mayor\u00eda clara de autores marxistas. A m\u00ed, en cambio, me parece que tambi\u00e9n esto es problema abierto, quiz\u00e1s no se nota mucho todav\u00eda, pero yo creo que no tardar\u00e1 mucho en estarlo, porque esta concepci\u00f3n como la de que el comunismo es soviets m\u00e1s electricidad, recoge muy literalmente, muy ilusoriamente, que se puede practicar una separaci\u00f3n limpia y sin problemas entre el modo de producir y el modo de producci\u00f3n, por as\u00ed decirlo. Dicho de otra forma, que parece como si los marxistas estuvieran usando la expresi\u00f3n \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb casi exclusivamente como r\u00e9gimen o propiedad. No es as\u00ed, lo digo exagerando, pero cuando se piensa que una industria tal como est\u00e1, por ejemplo, unos ferrocarriles, o, por ejemplo, la industria qu\u00edmica en un pa\u00eds ha llegado a concentrarse en manos de un solo monopolio, entonces se expropia ese monopolio y ya est\u00e1 el problema resuelto, ya se ha cambiado el modo de producci\u00f3n por as\u00ed decirlo. Eso quiere decir que por modo de producci\u00f3n se est\u00e1 entendiendo exclusivamente el conjunto de las relaciones de propiedad y no el complejo y concreto sentido de modo de producir, desde la propiedad hasta las operaciones con la mano, hasta la intervenci\u00f3n de la ciencia, hasta la intervenci\u00f3n de las t\u00e9cnicas, hasta la relaci\u00f3n poblaci\u00f3n productiva-poblaci\u00f3n no productiva&#8230;<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece que este [tambi\u00e9n es un] problema aunque no se nota mucho y aunque muchos marxistas tengan dificultades para aceptarlo porque es uno de esos problemas que cuando lo sueltas en un ambiente marxista muy dogm\u00e1tico te dicen: \u00abte est\u00e1s volviendo anarquista\u00bb. Por tanto, tambi\u00e9n me he permitido ponerlo en la lista de problemas, de tesis en discusi\u00f3n y no de entera fiabilidad, como \u00e9sta sobre las virtualidades revolucionarias del capitalismo monopolista y de las sociedades an\u00f3nimas. El problema aunque no est\u00e1 muy vivo en ambientes marxistas yo creo que llegar\u00e1 a estarlo, pero que si lo he sacado es porque tiene, desde mi punto de vista, otra justificaci\u00f3n. Conduce a lo que me parece el problema central, por decirlo de una manera muy simple: si el optimismo impl\u00edcito en la tesis sobre las virtualidades revolucionarias del capitalismo monopolista y de la sociedad por acciones o del capital por acciones, si ese optimismo hubiera estado justificado, pues se podr\u00eda decir que hace mucho tiempo que habr\u00eda socialismo en Europa Occidental y en los Estados Unidos. D\u00edgase lo mismo de lo que en el plano de la producci\u00f3n, no ya en el plano de la propiedad, correspond\u00eda a esa acumulaci\u00f3n enorme, concentraci\u00f3n enorme y centralizaci\u00f3n tambi\u00e9n enorme, de los medios de producci\u00f3n, a saber: un desarrollo imprevisto de las fuerzas productivas. Hay un ejercicio hist\u00f3rico que yo recomendar\u00eda mucho para esclarecer este tipo de problema en el marxismo contempor\u00e1neo. Cuando Marx dice que el modelo en la base productiva sobre el que se asienta todo el modelo de la revoluci\u00f3n es la contradicci\u00f3n en el capitalismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el esquema de las relaciones de producci\u00f3n y propiedad, estaba pensando en unas fuerzas productivas infinitamente m\u00e1s peque\u00f1as, dicho desde el punto de vista del crecimiento, de lo que son las fuerzas productivas que el capitalismo ha conseguido desarrollar. Algunas, no todas. En la imaginaci\u00f3n de Marx, desde luego, no habr\u00eda cabido un sistema de relaciones de producci\u00f3n capitalista como el actual con unas fuerzas productivas como las actuales. Para \u00e9l ya las existentes entonces estaban condenadas a chocar con las relaciones de producci\u00f3n capitalistas y a no poder seguir desarroll\u00e1ndose mucho; por lo menos eso lo ha cre\u00eddo hasta ya publicado el libro primero del <i>Capital,<\/i> hasta finales de los a\u00f1os sesenta del siglo pasado. No exagero al decir que Marx no pod\u00eda ni imaginar fuerzas productivas como las que conocemos. Pero esto entonces lo que pone en discusi\u00f3n es nada menos que el modelo de la revoluci\u00f3n socialista en Marx y nos plantea a los marxistas contempor\u00e1neos un nuevo dilema que sumar al dilema reforma-revoluci\u00f3n, el dilema que yo describir\u00eda con las palabras progreso-revoluci\u00f3n. Dicho con t\u00e9rminos as\u00ed muy simples el modelo de revoluci\u00f3n en la base visto por Marx era un choque de progreso con las relaciones de producci\u00f3n que desencadenaba la revoluci\u00f3n. En cambio, a lo que estamos asistiendo es a un progreso, en el sentido de progreso en la cultura burguesa, que hasta ahora no se ve frenado sin que se produzca ninguna reducci\u00f3n sino algunas otras cosas.<\/p>\n<p>El progreso ha sido enorme, el desarrollo de las fuerzas productivas incre\u00edbles para Marx, pero no ha cambiado el poder. A esto, que dicho as\u00ed, sirve para hacer una apolog\u00eda del capitalismo, hay que a\u00f1adirle dos cosas: la cosa b\u00e1sica de que el capitalismo no ha dejado de moverse a trav\u00e9s de crisis y contradicciones, y adem\u00e1s que han aparecido nuevos fen\u00f3menos cr\u00edticos, no conocidos por Marx, quiere decirse. Por una parte, Marx no ha conocido cierta potencialidad de crecimiento de las fuerzas productivas en el capitalismo que hoy conocemos. Tampoco ha conocido ciertos riesgos de cat\u00e1strofes del capitalismo que hoy conocemos, crisis nuevas que hoy conocemos. Las dos principales: la crisis demogr\u00e1fica y la crisis del medio natural, la crisis de la naturaleza que est\u00e1 provocando el capitalismo. Habr\u00eda que aludir un dato m\u00e1s porque con \u00e9l se enlazan las dos cosas, con este tipo de crecimiento de las fuerzas productivas de un modo que Marx no habr\u00eda pensado y que provoca nuevas crisis ya amenazadas tan o m\u00e1s catastr\u00f3ficas incluso que las que Marx ya conoci\u00f3 en el capitalismo, va aparejado un aumento no menos imponente de la capacidad represiva del sistema. Al economista o al pol\u00edtico o al propagandista capitalista que dijera: veis, hay un desarrollo que ni siquiera Marx pod\u00eda imaginarse de las fuerzas productivas y, sin embargo, no ha habido cat\u00e1strofe, no ha habido revoluci\u00f3n, habr\u00eda que decirle: s\u00ed, en muchas, no de una, de la principal que es la misma naturaleza del ser humano en esta civilizaci\u00f3n; la fuerza de trabajo no ha tenido m\u00e1s que un crecimiento parcial, minoritario y unilateral, a saber, el crecimiento de la fuerza de trabajo consistente en una adecuaci\u00f3n cient\u00edfica y ecol\u00f3gica de una parte de la humanidad.<\/p>\n<p>Desde otros puntos de vista, m\u00e1s bien se ha estropeado grandemente en vez de crecer, crecer en un sentido cualitativo, ha crecido cuantitativamente y ha crecido en algunos sentidos, se ha perdido en otros, sobre todo en su desequilibrio por los instrumentos de producci\u00f3n que se han ido creando, ese crecimiento de fuerzas productivas ha sido altamente contradictorio entre el crecimiento de los medios de producci\u00f3n y el crecimiento, el desarrollo de la fuerza de trabajo. Esto es m\u00e1s o menos algo de lo que quieren decir los ide\u00f3logos burgueses cuando hablan de que las ciencias de la sociedad est\u00e1n atrasadas respecto de las ciencias de la naturaleza. Lo que quiere decir es que el crecimiento o desarrollo burgu\u00e9s ha empujado dentro de las fuerzas productivas lo que eran medios o instrumentos, y, en cambio, ha seguido hiriendo de un modo u otro a otra fuerza productiva fundamental, la fuerza del trabajo. Eso por lo que hace al crecimiento de fuerzas productivas bajo el capitalismo. Por lo que hace a los nuevos fen\u00f3menos cr\u00edticos tampoco ser\u00e1 cosa de entrar muy en detalle en lo amenazada que est\u00e1 en estos momentos la naturaleza por el capitalismo. En cuanto al colorario de eso, el enorme aumento de capacidad represiva del sistema, eso, aunque tambi\u00e9n supongo que est\u00e1 en la mente de todos, tambi\u00e9n puede merecer un par de minutos de matizaci\u00f3n. Por un lado, est\u00e1 a la vista que en los grandes pa\u00edses industriales, en algunos aspectos, no dir\u00eda que en todos, parece haber un cierto momento de hegemon\u00eda, que dir\u00eda Gramsci, respecto de principios de siglo, por parte de la burgues\u00eda sobre el proletariado. Es decir, parece hacer m\u00e1s de proletariado, m\u00e1s posibilidad de conseguir troncos, corrientes, grupos de aristocracia obrera reformista, con un tipo de hegemon\u00eda puramente negativa, no positiva, no en el sentido de que sectores importantes de la clase obrera se convenzan positivamente de las excelencias del capitalismo. No en ese sentido, s\u00ed en el sentido de su inhibici\u00f3n, de la obnubilaci\u00f3n de su consciencia de clase, en el sentido del individualismo, del privatismo, del seiscientos por as\u00ed decirlo. Pero hay otro aspecto que est\u00e1 mucho menos presente, sobre todo en personas j\u00f3venes marxistas, que es el aumento de la eficacia represiva material del sistema y esto es un punto en el que no se medita suficientemente.<\/p>\n<p><b>III. La difusi\u00f3n del revisionismo reformista<\/b><\/p>\n<p>Todo esto ser\u00edan matizaciones dentro de lo que nos parece, a los que hacemos este curso, el problema central que articula todos los dem\u00e1s, el que los re\u00fane a todos en el marxismo contempor\u00e1neo: el problema de si es o no v\u00e1lido el modelo b\u00e1sico de revoluci\u00f3n de Marx. El car\u00e1cter central del problema, su profundidad, explica bastante, me parece a m\u00ed, esta nueva primavera del revisionismo que estamos viviendo, el que revisi\u00f3n-revisionismo no s\u00f3lo se difundan extraordinariamente como fen\u00f3menos pol\u00edticos sino que sus mismos nombres empiecen a dejar de significar necesariamente algo peyorativo y sobre todo ofensivo para quien lo recibe, hasta el punto de que haya te\u00f3ricos, intelectuales marxistas considerables que se dispongan a trabajar intelectual y te\u00f3ricamente bajo el r\u00f3tulo \u00abrevisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos dedicar unos minutos a describir un poco la pr\u00e1ctica externa del movimiento reformista, revisionista reformista, se entiende, en la tradici\u00f3n del movimiento obrero.<\/p>\n<p>La verdad es que si ya, en centros como \u00e9ste, la frontera entre \u00abpropaganda\u00bb, que es una cosa muy noble que tiene que hacer cualquier persona interesada por la mejor\u00eda de la humanidad y \u00abpublicidad\u00bb que es lo que llam\u00e9 hace muchos a\u00f1os el voluntariado del mercado capitalista, lo m\u00e1s asqueroso que conozco, las fronteras empiezan a desdibujarse. Cuando uno pasea por esta casa encuentra el cartel de tal grupo pol\u00edtico, bueno, de acuerdo, es propaganda, pero ya mezclado con otras cosas que casi le pegan estilo, y no sabe si est\u00e1 uno viendo propaganda o est\u00e1 viendo publicidad, entonces el <i>summum<\/i> de la vaguedad en esto, los reportajes de este tipo&#8230;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Las sesiones impartidas por Antoni Dom\u00e8nech siguieron el siguiente esquema:<\/span><\/p>\n<p>5\u00aa Sesi\u00f3n: La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Marx hoy. I. El joven Marx: de la<i> Gaceta Renana<\/i> al <i>Manifiesto Comunista<\/i>. 1. Estado y sociedad pol\u00edtica en Hegel 2. El distanciamiento marxiano de la concepci\u00f3n neohegeliana de esa dicotom\u00eda. 3. El contacto con el movimiento obrero y la noci\u00f3n de autoemancipaci\u00f3n. 4. El problema de la formaci\u00f3n de la consciencia de clase.<\/p>\n<p>6\u00aa Sesi\u00f3n: La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Marx hoy II: La fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica del movimiento revolucionario. 1. De la sociedad civil a la econom\u00eda pol\u00edtica. 2. Esbozo de las ideas generales de Marx acerca de la estructura social y econ\u00f3mica del capitalismo. 3. 1848-18-50: revoluci\u00f3n y derrota. 4. El problema de la formaci\u00f3n de la consciencia de clase a la luz de <i>El Capital. <\/i>5. La conquista del poder<\/p>\n<p>7\u00aa Sesi\u00f3n: La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Marx hoy Ill: Ep\u00edgonos y continuadores.1. Bernstein, Kautsky y la fundamentaci\u00f3n econ\u00f3mica del revisionismo reformista. 2. La disputa del espontane\u00edsmo. 3. La derrota de la revoluci\u00f3n y la ulterior fortuna del leninismo<\/p>\n<p>8\u00aa Sesi\u00f3n: La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Marx hoy IV: Del frente \u00fanico al compromiso hist\u00f3rico. 1. Del frente \u00fanico al frente popular. 2. La guerra fr\u00eda y la prosperidad capitalista de postguerra 3. El futuro ha llegado: La crisis del capitalismo imperialista. 4. \u00abEurocomunismo\u00bb y expectativas revolucionarias en Occidente<\/p>\n<p>Novena y d\u00e9cima sesiones: coloquio y discusi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En nota manuscrita anexa que no incorpor\u00f3 al esquema central, MSL se\u00f1alaba:<\/span><\/p>\n<p>&#8211; Lucha de clase obrera.<\/p>\n<p>&#8211; Dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>&#8211; Sistema, dos problemas: a) Riesgo de relativismo.\u00abPetici\u00f3n de principio\u00bb +\u00abporque hay progreso de la ciencia\u00bb. b) que se sistematiza despu\u00e9s de Lenin +\u00bbno se puede ver la teor\u00eda separada de la lucha de clases\u00bb + Eben. <i>La tiran\u00eda<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en nota manuscrita sin incorporar, Sacrist\u00e1n apuntaba algunas observaciones que tal vez fueran preguntas surgidas en la tercera sesi\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; Es una maniobra de diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; En qu\u00e9 etapa del imperialismo nos encontramos.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&#8211; \u00abDial\u00e9ctica\u00bb. Leyes.<\/p>\n<p>&#8211; He dicho que el marxismo no demuestra; he dicho que es cient\u00edfico. Pero la ciencia demuestra, ergo:<\/p>\n<p>&#8211; Si la dial\u00e9ctica busca contradicciones.<\/p>\n<p>&#8211; Si existe una objetividad interna reducible a fuerzas de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Conceptualizaci\u00f3n de si el comportamiento de la naturaleza es dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>&#8211; Actitudes y argumentaciones en la pr\u00e1ctica. Si las actitudes tienen racionalidad.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&#8211; Las predicciones no cumplidas.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&#8211; Una cuesti\u00f3n pol\u00edtica oscura: Barca lo ha entendido al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8211; Posibilidad de un cuerpo de reformas en el capitalismo decadente.\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a> <b>5. Marx sobre Espa\u00f1a<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Escrito con motivo del primer centenario de la muerte del gran cl\u00e1sico, \u00abMarx sobre Espa\u00f1a\u00bb apareci\u00f3 publicado por primera vez en <i>Papeles de Econom\u00eda Espa\u00f1ola<\/i> (n\u00fam. 17, 1983, pp. 110-118). Posteriormente fue reimpreso en: Enrique Fuentes Quintana (Dir.), <i>Econom\u00eda y economistas espa\u00f1oles, Vol. 5: Las cr\u00edticas a la econom\u00eda cl\u00e1sica<\/i>, Barcelona, Galaxia Gutenberg\u2013C\u00edrculo de Lectores, 2001, pp. 803-814. Albert Domingo Curto incluy\u00f3 el escrito en su edici\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>, Madrid: Trotta, 2007, pp. 205-216<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">(Recordemos que Sacrist\u00e1n fue el prologuista y traductor de los primeros escritos de Marx y Engels publicados legalmente en Espa\u00f1a durante en franquismo, con Arias Salgado como ministro de Informaci\u00f3n: <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>, Barcelona: Ariel, 1960. Una nota de Sacrist\u00e1n al respecto: \u00abEl m\u00e9rito de la edici\u00f3n, en circunstancias dif\u00edciles, corresponde a los editores de Ariel en la \u00e9poca: A. Argull\u00f3s y J. M. Calsamiglia).<\/span><\/p>\n<p><b>An\u00e1lisis y pandereta<\/b><\/p>\n<p>Creo que sigue siendo verdad, como escrib\u00ed en la d\u00e9cada de los sesenta, que si la lectura de los art\u00edculos de Marx sobre Espa\u00f1a puede ser interesante para gentes de hoy es porque esos art\u00edculos ilustran bien su m\u00e9todo, su estilo intelectual<sup>1<\/sup>. Pero tambi\u00e9n puede apetecer leerlos con menos voluntad de aprendizaje y m\u00e1s de entretenimiento, porque esos textos period\u00edsticos (corresponsal\u00edas y art\u00edculos de fondo para la <i>New York Daily Tribune<\/i> escritos en 1854 y 1856) permiten ver un trasfondo de vivencia o experiencia de lo espa\u00f1ol hecho de t\u00f3picos comunes y agudas observaciones propias, de familiaridad con los motivos \u00e9ticos y po\u00e9ticos del <i>Sturm und Drang<\/i> schilleriano, del Goethe joven y del Goethe viejo, de la sensibilidad de la Joven Alemania para con la asonancia del romance castellano y de la del romanticismo alem\u00e1n para con nuestro teatro barroco; todo lo cual a\u00f1ade su inter\u00e9s, entre la est\u00e9tica y la sabidur\u00eda de la vida, al valor de ejemplo metodol\u00f3gico que es, sin duda, lo principal de los escritos de Marx sobre Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La sensibilidad despertada en Marx por las lecturas y experiencias dichas, no siempre muy elaboradas, revela una cierta afinidad con lo espa\u00f1ol, a menudo en contraste con un menosprecio, no menos t\u00f3picamente germ\u00e1nico-rom\u00e1ntico, por gran parte de la literatura francesa, como en este pasaje de una carta a Engels (3-5-1854), muestra del gusto (buen gusto, todo hay que decirlo) del romanticismo alem\u00e1n: \u00abEn mis ratos perdidos estoy estudiando espa\u00f1ol. He empezando por Calder\u00f3n; de su <i>M\u00e1gico prodigioso<\/i> -el Fausto cat\u00f3lico- Goethe ha aprovechado para su <i>Faust<\/i> no s\u00f3lo ciertos trozos, sino incluso la disposici\u00f3n de escenas enteras. Luego &#8211;<i>horribile dictu<\/i>&#8211; he le\u00eddo <i>Attala y Ren\u00e9<\/i> de Chateaubriand y algunos trozos de Bernardin de Saint-Pierre; pero en espa\u00f1ol, porque en franc\u00e9s no lo habr\u00eda aguantado.\u00bb.<\/p>\n<p>La afinidad en cuesti\u00f3n tiene momentos curiosos, como cuando, refiri\u00e9ndose a la guerra de las Comunidades de Castilla, Marx habla de Carlos I y aclara a su p\u00fablico norteamericano: \u00abo Carlos V, como lo llaman los alemanes\u00bb (<i>New York Daily Tribune<\/i> [NYDT], 9-9-1854). Cuando se mete en la piel hisp\u00e1nica, Marx puede ponerse tan pat\u00e9tico como un orador de 12 de octubre; as\u00ed comenta, por ejemplo, la derrota de los comuneros: \u00abSi, tras el reinado de Carlos I, la decadencia de Espa\u00f1a en los terrenos pol\u00edtico y social exhibe todos los s\u00edntomas de larga y nada gloriosa putrefacci\u00f3n que caracterizan los peores tiempos del imperio turco, bajo el emperador mismo las viejas libertades fueron en fin de cuentas enterradas en un sepulcro magn\u00edfico. \u00c9sta es la \u00e9poca en que Vasco N\u00fa\u00f1ez de Balboa planta el pend\u00f3n de Castilla en las costas de Dari\u00e9n, mientras Cort\u00e9s lo hace en M\u00e9xico y Pizarro en el Per\u00fa; la \u00e9poca en que la influencia espa\u00f1ola gobern\u00f3 Europa y la meridional imaginaci\u00f3n de los iberos se conturb\u00f3 con visiones de Eldorados, caballerescas aventuras y sue\u00f1os de monarqu\u00eda universal\u00bb (NYDT, 9-9-1854).<\/p>\n<p>Y el atractivo de lo espa\u00f1ol no se limita a ese per\u00edodo brillante en el que \u00abmuri\u00f3 la libertad espa\u00f1ola\u00bb; tambi\u00e9n \u00abla comprensi\u00f3n de todo lo que Espa\u00f1a ha hecho y sufrido desde la usurpaci\u00f3n napole\u00f3nica [&#8230;] es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s emocionantes e instructivos de toda la historia moderna\u00bb. Precisamente cuando habla de la guerra de la Independencia espa\u00f1ola se expresa Marx del modo m\u00e1s emocional, con acentos que recuerdan bastante los versos de Heine sobre Riego y Quiroga. La guerra de la Independencia es un \u00abgran movimiento nacional\u00bb con \u00abheroicos episodios\u00bb, una \u00abmemorable exhibici\u00f3n de vitalidad de un pueblo al que se supon\u00eda moribundo\u00bb. Y es muy notable que la acci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos no sea fundamentalmente para Marx un modo de consumarse el ascenso de la burgues\u00eda, sino \u00abel asalto napole\u00f3nico a la naci\u00f3n\u00bb (NDYT, 25-9-1854). \u00abDe un lado -escribe Marx con una convicci\u00f3n m\u00e1s bien sorprendente- estaban los afrancesados, y del otro la naci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Desde luego que no faltan entre los t\u00f3picos espa\u00f1oles de Marx los que reflejan la extra\u00f1eza del centroeuropeo frente a lo que \u00e9l entiende como exuberancia meridional un tanto rid\u00edcula: \u00ab\u00bfD\u00f3nde es m\u00e1s poderosa la imaginaci\u00f3n que en el sur de Europa?\u00bb, se pregunta Marx (NYDT, 19-8-1854), y explica con ella desde el prestigio de los caudillos guerrilleros hasta la hinchaz\u00f3n de las proclamas militares (NYDT, 4-8-1854). Pero en su propia fantas\u00eda predominan im\u00e1genes proyectadas por una nostalgia de ese sur, no tanto la nostalgia goethiana de las tierras \u00aben que florece el limonero\u00bb cuanto otra pol\u00edtica y moral, la sentida por el labrador hidalgo que -\u00abpeculiaridad espa\u00f1ola\u00bb-, \u00abpese a ser miserable y explotado, no tuvo el sentimiento de humillaci\u00f3n oprobiosa que le amargaba en el resto de la Europa feudal\u00bb (art\u00edculo del 21-II-1854, no publicado por el NYDT).<\/p>\n<p><b>Cervantes entre Homero y Shakespeare<\/b><\/p>\n<p>Los gustos literarios de Marx eran, como es sabido, s\u00f3lidos hasta rozar lo convencional. \u00abIgual que a mis hermanas -recordaba su hija Eleanor-, me ley\u00f3 todo Homero, los <i>Nibelungos<\/i>, <i>Gudrun<\/i>, <i>Don<\/i> <i>Quijote<\/i> y <i>Las mil y una noches<\/i>. Shakespeare era la Biblia de nuestra casa\u00bb. Y Lafargue cuenta en sus <i>Recuerdos personales<\/i> sobre Marx que los novelistas preferidos de \u00e9ste eran Cervantes y Balzac. El principal cr\u00edtico literario de la primera generaci\u00f3n marxista, Franz Mehring, ha dejado una observaci\u00f3n que permite ver en esos gustos literarios tan can\u00f3nicos una motivaci\u00f3n profunda y muy concorde con la personalidad intelectual de Marx. Mehring, en efecto, observ\u00f3 que todos los autores de cabecera de Marx -Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes y Balzac- han sido \u00abesp\u00edritus que han registrado de manera tan objetiva la imagen de una \u00e9poca entera que todo residuo subjetivo se disuelve m\u00e1s o menos, y a veces tan totalmente, que los autores desaparecen detr\u00e1s de sus creaciones, en una oscuridad m\u00edtica\u00bb. Todos ellos, adem\u00e1s, documentan prolija y profundamente estadios y procesos sociales. <i>Don<\/i> <i>Quijote<\/i>, en particular, es para Marx, como recuerda su yerno Lafargue, \u00abla epopeya de la caballer\u00eda moribunda, cuyas virtudes se convertir\u00edan en el naciente mundo burgu\u00e9s en objeto de burla y de rid\u00edculo\u00bb, pero que el <i>Manifiesto<\/i> <i>comunista<\/i> evocaba como \u00abpatriarcales e id\u00edlicas\u00bb.<\/p>\n<p>Don Quijote es un personaje que se presta obviamente a la comprensi\u00f3n de Marx. \u00c9ste alude frecuentemente al hidalgo, y en varios registros, recogiendo su excentricidad anacr\u00f3nica, recordando accidentes de su car\u00e1cter y de su vida, y tambi\u00e9n aplic\u00e1ndole la clave completa de la concepci\u00f3n marxiana de la historia de Europa: como se desprende de su cr\u00edtica del <i>Franz<\/i> <i>von<\/i> <i>Sickingen<\/i> de Lassalle, Marx entiende que la excentricidad pat\u00e9tica de Don Quijote se debe a que para que una lucha como la suya, dirigida contra los poderes injustos de su \u00e9poca, tuviera alguna buena perspectiva, necesitaba \u00abapelar [&#8230;] a las ciudades y a los campesinos, es decir, precisamente a las clases cuyo desarrollo significa la negaci\u00f3n de la caballer\u00eda\u00bb (Carta a Lasalle del 19-4-1859).<\/p>\n<p>Mas la relaci\u00f3n de Marx con Don Quijote -y con Cervantes- se establece tambi\u00e9n en alg\u00fan plano menos te\u00f3rico y m\u00e1s inmediato, imaginativo y propio de la simple sabidur\u00eda de la vida. Marx cita frecuentemente al <i>Quijote<\/i> y a Don Quijote en contextos as\u00ed, nada te\u00f3ricos, por ejemplo, comparando la guerrilla antinapole\u00f3nica con el caballero (NDYT, 30-10-1854), o contando (de memoria, para comentar la relaci\u00f3n de la reina Cristina con Mu\u00f1oz) la historia de la rica viuda que se volvi\u00f3 a casar con un simple mozo (NYDT, 30-9-1854). La \u00faltima alusi\u00f3n de Marx a Don Quijote tiene otro tono: Marx se encuentra en Argel, ya enfermo de muerte, y escribe a Engels, el 1 de marzo de 1882, que vive \u00abinsomne, inapetente, con mucha tos, algo perplejo, no sin sufrir de vez en cuando accesos de una profunda melancol\u00eda, como el gran Don Quijote\u00bb. La alusi\u00f3n lo es sin duda al caballero cuerdo y moribundo para el que ya en los nidos de anta\u00f1o no hab\u00eda p\u00e1jaros hoga\u00f1o; y se puede a\u00f1adir a los varios indicios de la final frustraci\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p><b>Historia y sistema<\/b><\/p>\n<p>Como otros estudios particulares de Marx -el de las guerras civiles en Francia, por ejemplo, o el de la comuna aldeana rusa-, los art\u00edculos sobre Espa\u00f1a muestran a un autor que maneja muy libremente su propio sistema te\u00f3rico, y practica una ancha flexibilidad metodol\u00f3gica. Antes lo he observado a prop\u00f3sito de su descripci\u00f3n de la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, completamente al margen de su modelo te\u00f3rico, como \u00abasalto a la naci\u00f3n\u00bb espa\u00f1ola. Marx se enfrenta con sus datos espa\u00f1oles en una actitud muy emp\u00edrica, por un lado, y muy atenta, por otro, a las \u00abcircunstancias peculiares\u00bb del pa\u00eds, mientras que los esquemas interpretativos derivados de sus sistema son s\u00f3lo un trasfondo de presencia nada imperiosa. A veces maneja vaguedades t\u00f3picas, m\u00e1s o menos pueriles, acerca de la peculiaridad espa\u00f1ola -como cuando afirma que el guerrillero espa\u00f1ol ha tenido siempre algo de bandido \u00abdesde los tiempos de Viriato\u00bb (NYDT, 9-9-1854). En los art\u00edculos de Marx sobre Espa\u00f1a es frecuente la afirmaci\u00f3n de nexos explicativos que no son parte esencial de su modelo te\u00f3rico, lo cual tiene su importancia para determinar c\u00f3mo entend\u00eda Marx la funci\u00f3n explicativa de su teor\u00eda, as\u00ed como el alcance de \u00e9sta. Como en el caso aludido de la importancia que atribuye a la acci\u00f3n de validos y camarillas en la provocaci\u00f3n involuntaria de insurrecciones, Marx se acerca siempre a los problemas que se propone desde planos que, con el l\u00e9xico marxiano m\u00e1s consagrado, habr\u00eda que llamar \u00absobreestructurales\u00bb: el pol\u00edtico, el militar, el de la psicolog\u00eda nacional; de modo que las consideraciones de orden \u00abb\u00e1sico\u00bb -sobre relaciones de producci\u00f3n, fuerzas productivas, clases sociales- aparecen (cuando lo hacen) s\u00f3lo en \u00faltima instancia, como marco general que contiene las condiciones de posibilidad de lo ya explicado \u00absobreestructuralmente\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed ofrece Marx explicaciones por causas pol\u00edtico-militares que seguramente dejar\u00e1n esc\u00e9pticos a muchos marxistas; por ejemplo, la explicaci\u00f3n de la peculiaridad de las Cortes espa\u00f1olas por ciertas consecuencias de la supuesta \u00abReconquista\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ni los Estados Generales franceses ni el Parlamento medieval brit\u00e1nico pueden compararse con las Cortes espa\u00f1olas. En la formaci\u00f3n del reino de Espa\u00f1a se dieron circunstancias especialmente favorables para la limitaci\u00f3n del poder real. Por una parte, las tierras de la pen\u00ednsula fueron reconquistadas poco a poco durante largas luchas contra los \u00e1rabes y estructuradas en reinos diversos y separados. En esas luchas nacieron leyes y costumbres populares. Realizadas principalmente por los nobles, las conquistas ulteriores otorgaron a \u00e9stos un poder grande, mientras disminu\u00eda el del rey. Por otro lado, las ciudades y villas del interior adquirieron gran robustez interna por la necesidad en que la poblaci\u00f3n se encontraba de fundarlas para vivir en comunidades cerradas como plazas fuertes, \u00fanica manera de conseguir cierta seguridad frente a las continuas incursiones de los moros (NDYT, 9-9-1854).<\/p>\n<p>Esa explicaci\u00f3n concibe la Reconquista como la entend\u00edan los historiadores espa\u00f1oles m\u00e1s tradicionalistas y conservadores, como \u00abuna obstinada lucha de casi ochocientos a\u00f1os\u00bb, seg\u00fan escribe Marx en el art\u00edculo reci\u00e9n citado; pero lo m\u00e1s interesante del uso por Marx de conceptos as\u00ed es su implicaci\u00f3n metodol\u00f3gica: una gran libertad de la explicaci\u00f3n hist\u00f3rica respecto del modelo te\u00f3rico, el principio metodol\u00f3gico de proceder en la investigaci\u00f3n seg\u00fan un orden inverso del orden de fundamentaci\u00f3n real afirmado por la teor\u00eda.<\/p>\n<p><b>Orientalismo espa\u00f1ol<\/b><\/p>\n<p>Marx se interesa mucho por registrar peculiaridades espa\u00f1olas; a menudo parece que se divierta al hacerlo: los contrabandistas, observa, son la \u00fanica fuerza que nunca se ha desorganizado en Espa\u00f1a (NYDT, 1-9-1854); la cesant\u00eda de funcionarios colocados por el gobierno que deja el poder \u00abes quiz\u00e1 la \u00fanica cosa que se hace deprisa en Espa\u00f1a. Todos los partidos se muestran igualmente \u00e1giles en esta cuesti\u00f3n\u00bb (NYDT, 4-9-1854). Pero tambi\u00e9n ha intentado, m\u00e1s seriamente, reunir cierto n\u00famero de esos rasgos peculiares bajo una categor\u00eda que los situara en su sistema: la categor\u00eda de orientalismo. En el art\u00edculo del 9 de septiembre de 1854 del <i>New York Daily Tribune<\/i>, Marx afirma que la semejanza de la monarqu\u00eda absoluta espa\u00f1ola con las monarqu\u00edas absolutas del resto de Europa es s\u00f3lo superficial, y que en realidad la monarqu\u00eda es \u00abuna forma asi\u00e1tica de gobierno\u00bb: \u00abComo Turqu\u00eda, Espa\u00f1a sigue siendo un conglomerado de rep\u00fablicas mal regidas con un soberano nominal al frente\u00bb. Esa naturaleza de despotismo oriental de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola explica, seg\u00fan Marx, la persistencia de la diversidad espa\u00f1ola en \u00abderechos y costumbres, monedas, estandartes o colores militares\u00bb e incluso en sistemas fiscales. Pues \u00abel despotismo oriental no ataca al autogobierno municipal sino cuando \u00e9ste se opone directamente a sus intereses, y permite muy gustosamente a estas instituciones continuar su vida mientras dispensen a sus delicados hombros de la fatiga de cualquier carga y le ahorren la molestia de la administraci\u00f3n regular\u00bb.<\/p>\n<p>De todos modos, la acentuaci\u00f3n de lo que \u00e9l entiende como peculiaridades espa\u00f1olas -incluido el orientalismo- no lleva a Marx a pensar en categor\u00edas metaf\u00edsicas referentes al \u00abesp\u00edritu nacional\u00bb, ni tampoco a separar completamente los procesos espa\u00f1oles de los europeos. Por el contrario, m\u00e1s de una vez Marx cree ver en los hechos de Espa\u00f1a realizaciones representativas de rasgos generales de la historia europea moderna. As\u00ed, por ejemplo, tras escribir que en el golpe de Estado de O&#8217;Donnell de 1856 Espartero abandon\u00f3 las Cortes, las Cortes abandonaron a los dirigentes burgueses, los dirigentes a la clase media y \u00e9sta al pueblo, Marx generaliza de este modo: \u00abEsto suministra una nueva ilustraci\u00f3n del car\u00e1cter de la mayor\u00eda de las luchas europeas de 1848-1849 y de las que tendr\u00e1n lugar en adelante en la porci\u00f3n occidental del continente. Existen, por una parte, la industria moderna y el comercio, cuyas cabezas naturales, las clases medias, son contrarias al despotismo militar; por otra parte, cuando empiezan su batalla contra ese despotismo, arrastran consigo a los obreros, producto de la moderna organizaci\u00f3n del trabajo, los cuales reclaman la parte que les corresponde del resultado de la victoria. Aterradas por las consecuencias de una tal alianza involuntariamente puesta sobre sus hombros, las clases medias retroceden hasta ponerse bajo las protectoras bater\u00edas del odiado despotismo. \u00c9ste es el secreto de los ej\u00e9rcitos permanentes en Europa, incomprensibles de otro modo para el futuro historiador.\u00bb (NYDT, 8-8-1856).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la guerra espa\u00f1ola por la Independencia da pie a Marx para una de esas generalizaciones que sit\u00faan la historia de Espa\u00f1a como historia de Europa. Marx expone que el movimiento independentista iniciado en 1808 parece \u00aba grandes rasgos\u00bb dirigido contra la revoluci\u00f3n, y no a favor de ella, pero que los principios que expres\u00f3 e intent\u00f3 imponer eran revolucionarios, y comenta: \u00abTodas las guerras por la independencia dirigidas contra Francia llevan simult\u00e1neamente en s\u00ed la impronta de la regeneraci\u00f3n mezclada con la de la reacci\u00f3n; pero en ninguna parte se presenta el fen\u00f3meno con la intensidad con que lo hace en Espa\u00f1a\u00bb (NYDT, 25-9-1854).<\/p>\n<p><b>Independencia y revoluci\u00f3n espa\u00f1olas<\/b><\/p>\n<p>Poca duda puede caber de que lo que ha motivado a Marx a estudiar y escribir sobre Espa\u00f1a es la agitaci\u00f3n de la Vicalvarada: la participaci\u00f3n popular en el pronunciamiento es la primera se\u00f1al del despertar de los pueblos europeos desde la conmoci\u00f3n de 1848, que para Marx, naturalmente, fue m\u00e1s la derrota del pueblo trabajador que la consolidaci\u00f3n de los estados nacionales burgueses. Los art\u00edculos escritos para la <i>New York Daily Tribune<\/i>, aunque todos fruto, al mismo tiempo, de la necesidad de ganar algo de dinero en circunstancias de mucha miseria y del inter\u00e9s por las perspectivas revolucionarias de Espa\u00f1a, se pueden dividir en dos grupos: meras cr\u00f3nicas de los acontecimientos a medida que se van produciendo (la Vicalvarada en 1854, al alzamiento de O\u00b4Donnell en 1856) y peque\u00f1os ensayos hist\u00f3ricos y anal\u00edticos. \u00c9stos son claramente el resultado de los estudios y las reflexiones de Marx con la intenci\u00f3n de comprender los destinos de la \u00abEspa\u00f1a revolucionaria\u00bb.<\/p>\n<p>Sus estudios le convencen pronto de que Espa\u00f1a es un pa\u00eds mal conocido, acaso el peor conocido y juzgado de Europa, \u00absalvo Turqu\u00eda\u00bb (NYDT, 21-7-1854). \u00abLos numerosos pronunciamientos locales y rebeliones militares han acostumbrado a Europa a considerar a Espa\u00f1a como un pa\u00eds colocado en la situaci\u00f3n de la Roma imperial de la \u00e9poca de los pretorianos\u00bb. Pero ese juicio es un error superficial por el cual, observa Marx, Napole\u00f3n se llev\u00f3 una amarga sorpresa. \u00abLa explicaci\u00f3n de esta falacia reside en la sencilla raz\u00f3n de que los historiadores, en vez de descubrir los recursos y las fuerzas de esos pa\u00edses en su organizaci\u00f3n provincial y local, se han limitado a tomar sus materiales de los almanaques de la corte\u00bb. Si los historiadores hubieran atendido a las entra\u00f1as de la historia, y no s\u00f3lo a las efem\u00e9rides cortesanas, habr\u00edan podido identificar el verdadero enigma de la historia de Espa\u00f1a, \u00abel singular fen\u00f3meno consistente en que tras casi tres siglos de una dinast\u00eda habsburguesa seguida de otra borb\u00f3nica -cada una de las cuales se basta y se sobra para aplastar a un pueblo-, sobrevivan m\u00e1s o menos las libertades municipales de Espa\u00f1a, y que precisamente en el pa\u00eds en que, de entre todos los estados feudales, surgi\u00f3 la monarqu\u00eda absoluta en su forma menos mitigada, no haya conseguido, sin embargo, echar ra\u00edces la centralizaci\u00f3n\u00bb (NYDT, 9-9-1854).<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n que Marx apunta del \u00absingular fen\u00f3meno\u00bb espa\u00f1ol consiste esencialmente en aducir una serie de \u00abcircunstancias pol\u00edticas o econ\u00f3micas\u00bb que arruinaron el comercio, la industria, la navegaci\u00f3n y la agricultura en Espa\u00f1a, impidiendo que la monarqu\u00eda absoluta espa\u00f1ola realizara la funci\u00f3n estructuradora cumplida en Europa, la de terminar, s\u00ed, con los privilegios de la nobleza y el poder de las ciudades, pero a cambio de imponer \u00abla ley general de las clases medias y el com\u00fan dominio de la sociedad civil\u00bb. Pero, como queda dicho, precisamente ese fracaso de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, o, propiamente, una de sus consecuencias, el mantenimiento de la descentralizaci\u00f3n y la dispersi\u00f3n medieval del poder, es la mejor explicaci\u00f3n de la sorprendente eficacia de la resistencia espa\u00f1ola a los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos. Y como la historia de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola arranca, seg\u00fan Marx, de la guerra de la Independencia, la explicaci\u00f3n de \u00e9sta es para \u00e9l un primer paso en la comprensi\u00f3n de aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p><b>La Espa\u00f1a revolucionaria<\/b><\/p>\n<p>La primera y grande ocasi\u00f3n de la revoluci\u00f3n moderna en Espa\u00f1a estuvo, seg\u00fan Marx, al alcance de la Junta Suprema Central Gobernadora del Reino: \u00abS\u00f3lo bajo el gobierno de la Junta Central fue posible fundir con las necesidades y exigencias de la defensa nacional la transformaci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola y la emancipaci\u00f3n del esp\u00edritu nacional\u00bb (NYDT, 27-10-1854). La inoperancia revolucionaria de la Junta Central, paralizada, seg\u00fan Marx, por su formalismo y por la imposibilidad de dirimir la pugna entre sus dos alas (que Marx identifica con los idearios de Floridablanca y Jovellanos, respectivamente) sell\u00f3 al mismo tiempo su fracaso militar: \u00abLa Junta Central fracas\u00f3 en la defensa de su pa\u00eds porque fracas\u00f3 en su misi\u00f3n revolucionaria\u00bb (NYDT, 30-10-1854). (Dicho sea de paso, una tesis an\u00e1loga fue la de la extrema izquierda marxista y libertaria durante la guerra civil espa\u00f1ola de 1936-1939, frente a la concepci\u00f3n predominantemente militar del gobierno republicano). En cambio, las Cortes de C\u00e1diz no dispusieron ya de posibilidades revolucionarias; encerradas en un \u00faltimo rinc\u00f3n del territorio, las Cortes eran s\u00f3lo \u00abla Espa\u00f1a ideal\u00bb, mientras \u00abla Espa\u00f1a real\u00bb se encontraba en las convulsiones de la guerra o estaba ya sometida por el invasor. \u00abEn el momento de las Cortes, Espa\u00f1a estaba dividida en dos partes. En la Isla del Le\u00f3n, ideas sin acci\u00f3n; en el resto de Espa\u00f1a, acci\u00f3n sin ideas\u00bb. En conclusi\u00f3n, \u00ablas Cortes [&#8230;] fracasaron no por ser revolucionarias, como dicen autores franceses e ingleses, sino porque sus predecesores [o sea, la Junta Central] fueron reaccionarios y perdieron la verdadera oportunidad para la acci\u00f3n revolucionaria\u00bb (NYDT, 27-10-1854).<\/p>\n<p>Marx simpatiza con los legisladores de C\u00e1diz, sobre los cuales escribe con una epicidad no precisamente refinada desde el punto de vista literario, pero tambi\u00e9n con muy buena comprensi\u00f3n de la s\u00edntesis de tradici\u00f3n y revoluci\u00f3n que intentaron aquellas Cortes. Marx percibe la ra\u00edz castiza de los de C\u00e1diz: \u00abDesde el remoto rinc\u00f3n de la Isla Gaditana, [las Cortes] se lanzaron a la empresa de fundar una Espa\u00f1a nueva, tal como hicieron sus padres en las monta\u00f1as de Covadonga y Sobrarbe\u00bb (NYDT, 24-11-1854).<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n de 1812 \u00absurgi\u00f3 del cerebro de la vieja Espa\u00f1a monacal y absolutista, y precisamente en la \u00e9poca en que parec\u00eda totalmente absorta en su \u201cguerra santa\u201d contra la Revoluci\u00f3n\u00bb, pero esa constituci\u00f3n precisamente ser\u00e1 \u00abestigmatizada por las testas coronadas reunidas en Verona como la invenci\u00f3n m\u00e1s incendiaria del esp\u00edritu jacobino\u00bb (NYDT, 24-11-1854): as\u00ed plantea Marx lo que llama \u00abel curioso fen\u00f3meno de la Constituci\u00f3n de 1812\u00bb. (Como se ve, Espa\u00f1a es para Marx el pa\u00eds de los curiosos fen\u00f3menos).<\/p>\n<p>El modo como Marx aclara este \u00faltimo curioso fen\u00f3meno es muy notable en un autor de los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado: \u00abLa verdad es -escribe- que la Constituci\u00f3n de 1812 es una reproducci\u00f3n de los antiguos fueros, pero le\u00eddos a la luz de la Revoluci\u00f3n francesa y adaptados a las necesidades de la sociedad moderna\u00bb. Al final de su an\u00e1lisis de la Constituci\u00f3n, escribe un juicio elogioso y competente: \u00abLejos de ser una copia servil de la Constituci\u00f3n francesa de 1791, [la Constituci\u00f3n de 1812] fue un producto genuino y original, surgido de la vida intelectual, regenerador de las antiguas tradiciones populares, introductor de las medidas reformistas en\u00e9rgicamente pedidas por los m\u00e1s c\u00e9lebres autores y estadistas del siglo XVIII y cargado de inevitables concesiones a los prejuicios populares (NYDT, 24-II-1854)\u00bb.<\/p>\n<p>Lo de las concesiones a los prejuicios populares se refiere principal y expl\u00edcitamente al art\u00edculo 12 de la Constituci\u00f3n (\u00abLa religi\u00f3n de la naci\u00f3n espa\u00f1ola es y ser\u00e1 perpetuamente la cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana, \u00fanica verdadera. La naci\u00f3n la protege por leyes sabias y justas, y prohibe el ejercicio de cualquier otra\u00bb). El tenor de ese art\u00edculo chocaba con la antirreligiosidad del ultrafeuerbachiano Marx y, sobre todo, resultaba incoherente con su idea de la pol\u00edtica religiosa propia de un estado genuinamente burgu\u00e9s, tal como \u00e9l la conceb\u00eda desde sus ensayos sobre la cuesti\u00f3n jud\u00eda.<\/p>\n<p>Marx reconstruye una tradici\u00f3n revolucionaria espa\u00f1ola continua desde la guerra de la Independencia, contrapuesta a la imagen de una Espa\u00f1a pretoriana, desconcertante escenario de insurrecciones inconexas e imprevisibles. Comienza esa historia con la intentona de Mina, la compone con Porlier, Richard, Lacy, Vidal, Sol\u00e1, hasta llegar a Riego: \u00abLa conspiraci\u00f3n de la Isla del Le\u00f3n fue, pues, el \u00faltimo eslab\u00f3n de la cadena formada por las ensangrentadas cabezas de tantos valientes desde 1808 hasta 1814\u00bb (NDYT, 2-12-1854). La revoluci\u00f3n de 1820, que tanta importancia tuvo en la recomposici\u00f3n moral de la izquierda europea anterior a 1848, anima todav\u00eda un lenguaje conmovido en el Marx de 1854; pero, de todos modos, predomina en los escritos de \u00e9ste sobre ella la voluntad de explicar su derrota. Y esa explicaci\u00f3n le parece f\u00e1cil: los liberales espa\u00f1oles de 1820 intentan una revoluci\u00f3n burguesa, \u00abm\u00e1s exactamente urbana\u00bb, en la que el campesinado es espectador pasivo de una lucha de partidos que apenas se le hace comprensible. Por eso, en las pocas provincias en que intervienen, los labradores lo hacen a favor de la contrarrevoluci\u00f3n: \u00abEl partido revolucionario no supo c\u00f3mo se ten\u00edan que articular los intereses de los campesinos con los del movimiento urbano\u00bb (art\u00edculo del 21-II-1854, no publicado por la NYDT).<\/p>\n<p>En el pronunciamiento que ocasiona las primeras cr\u00f3nicas de Marx sobre Espa\u00f1a -el de O\u00b4Donnell y Dulce de 1854- es muy visible una caracter\u00edstica importante de la historia revolucionaria espa\u00f1ola, a saber, la decisiva presencia del ej\u00e9rcito en la pol\u00edtica. Marx considera que esa peculiaridad espa\u00f1ola se explica por dos causas: en primer lugar, el Estado, en el sentido moderno de la palabra, es casi inexistente en la vida civil del pueblo espa\u00f1ol, esencialmente local y provinciana, y s\u00f3lo est\u00e1 presente en el ej\u00e9rcito; en segundo lugar, la guerra de la Independencia ha creado condiciones en las cuales el ej\u00e9rcito result\u00f3 el lugar natural en el que se concentr\u00f3 la vitalidad de la naci\u00f3n. \u00abAs\u00ed pudo ocurrir -escribe Marx- que las \u00fanicas manifestaciones nacionales (las de 1812 y 1822) procedan del ej\u00e9rcito; con ello, los sectores movilizables de la naci\u00f3n se han acostumbrado a ver en el ej\u00e9rcito el instrumento natural de todo movimiento nacional\u00bb (NYDT, 4-8-1854).<\/p>\n<p>Marx conoce tambi\u00e9n otras causas de la importancia pol\u00edtica del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. Cuenta entre ellas la instituci\u00f3n de las capitan\u00edas generales, a cuyos titulares compara con los pach\u00e1s turcos, el origen militar de todas las conspiraciones liberales de 1815-1818, y, sobre todo y m\u00e1s profundamente, la escasa fuerza civil de clases y grupos sociales sumidos en luchas decisivas: \u00abEl aislamiento de la burgues\u00eda liberal, que le oblig\u00f3 a emplear las bayonetas del ej\u00e9rcito contra el clero y la sociedad rural; la necesidad en que se encontraron Cristina y la camarilla de emplear esas mismas bayonetas contra los liberales, igual que los liberales las hab\u00edan usado antes contra los terratenientes; la tradici\u00f3n que se nutre de tantos precedentes, todas \u00e9sas son las causas que dieron a la revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a un car\u00e1cter militar, y un car\u00e1cter pretoriano al ej\u00e9rcito.\u00bb (NYDT, 18-8-1856).<\/p>\n<p>Ya al principio de sus estudios sobre Espa\u00f1a hab\u00eda notado Marx la \u00absuperabundancia de plazas y honores militares\u00bb, por lo cual \u00abapenas uno de cada tres generales puede ser empleado en el servicio activo\u00bb (NYDT, 30-9-1854). Pronto entiende que \u00e9sa es una consecuencia de la situaci\u00f3n pretoriana del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Otra consecuencia, mucho m\u00e1s importante, es el creciente predominio de la orientaci\u00f3n contrarrevolucionaria, conservadora o reaccionaria, en los pronunciamientos del ej\u00e9rcito, la separaci\u00f3n entre \u00e9ste y \u00abla causa de la naci\u00f3n\u00bb (NYDT, 4-8-1854). Marx piensa que entre 1830 y 1854 (per\u00edodo de la vida espa\u00f1ola que considera particularmente dif\u00edcil) el ej\u00e9rcito, aunque cada vez m\u00e1s poderoso pol\u00edticamente, aplica de un modo mezquino su poder en zanjar rivalidades din\u00e1sticas y tutelar militarmente a la corte. Por \u00faltimo, le parece a Marx que en la insurrecci\u00f3n de O\u00b4Donnell de 1856 se consuma la separaci\u00f3n completa entre pueblo y ej\u00e9rcito: \u00abEsta vez [&#8230;] el ej\u00e9rcito ha estado completamente solo contra el pueblo, o, m\u00e1s exactamente, s\u00f3lo ha luchado contra la Guardia Nacional. Con otras palabras: ha terminado la misi\u00f3n revolucionaria del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol.\u00bb (NYDT, 18-8-1856).<\/p>\n<p>Algunas de las \u00faltimas reflexiones de Marx sobre el golpe de 1856 pueden sonar, para un lector espa\u00f1ol de cien a\u00f1os despu\u00e9s, como un turbador llamamiento a recordar el lema polvoriento y pasado de moda \u00abHistoria magistra vitae\u00bb; sean ejemplo de ello estas l\u00edneas del 18 de agosto de 1854: \u00abEn uno de los bandos -el ej\u00e9rcito- todo estaba preparado anticipadamente; en el otro, improvisado; la ofensiva no cambi\u00f3 de campo ni por un momento. En el primer bando, un ej\u00e9rcito bien equipado, movi\u00e9ndose f\u00e1cilmente en manos de sus generales; en el otro, unos jefes que van a pesar suyo hacia adelante, empujados por el \u00edmpetu de un pueblo imperfectamente armado.\u00bb<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Los escritos de Marx sobre Espa\u00f1a son once corresponsal\u00edas relativamente breves sobre la sublevaci\u00f3n de O\u00b4Donnell y Dulce de junio de 1854; nueve art\u00edculos de fondo o peque\u00f1os ensayos sobre historia espa\u00f1ola, de los que el peri\u00f3dico para el que los escrib\u00eda (como las corresponsal\u00edas), la <i>New York Daily Tribune<\/i>, no public\u00f3 m\u00e1s que ocho; dos corresponsal\u00edas m\u00e1s con ocasi\u00f3n del golpe de Estado de O\u00b4Donnell de 1856; y el art\u00edculo \u00abBol\u00edvar\u00bb de la <i>New American Cyclopaedia<\/i>, que es de 1858. Tambi\u00e9n Engels escribi\u00f3 para la <i>New York Daily Tribune<\/i> art\u00edculos de asunto espa\u00f1ol: tres art\u00edculos de 1860 sobre la toma de Tetu\u00e1n por O\u00b4Donnell, titulados \u00abThe Moorish War\u00bb. Adem\u00e1s de eso escribi\u00f3 sobre el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol para el <i>Putnam\u00b4s Magazine<\/i> (1855) y los art\u00edculos \u00abBadajoz\u00bb y \u00abBidasoa\u00bb para la <i>New American Cyclopaedia<\/i> (1858). Pero el texto m\u00e1s importante e influyente de Engels sobre Espa\u00f1a es el conjunto de cuatro art\u00edculos titulado \u00abLos bakuninistas en acci\u00f3n (Die Bakuninisten an der Arbeit)\u00bb, que se public\u00f3 en 1873 en el \u00f3rgano de la socialdemocracia alemana <i>Der Volksstaat<\/i>. En el presente art\u00edculo se atiende s\u00f3lo a los escritos de Marx sobre Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>6. Carta de la redacci\u00f3n de <em>mientras tanto<\/em><\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Aunque fruto de una profunda y consensuada discusi\u00f3n colectiva, Sacrist\u00e1n es autor de la \u00abCarta de Redacci\u00f3n\u00bb del n\u00famero 16-17 de <i>mientras tanto<\/i> que se public\u00f3 en 1983, en homenaje a Karl Marx, en el primer centenario de su fallecimiento. El que fuera alumno de Sacrist\u00e1n, y profundo conocedor de su obra, David Vila Morales, ha se\u00f1alado la excelencia y actualidad de esta reflexi\u00f3n de Sacrist\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p>Lector, lectora, dedicar un n\u00famero de <i>mientras tanto<\/i> a tratar de Marx con motivo del centenario de su muerte es seguramente participar en la fiesta acad\u00e9mica celebrada bajo la advocaci\u00f3n del \u00abMarx de todos\u00bb. La verdad es que no hay por qu\u00e9 negar que existe un Marx de todos, o de casi todos: de los liberales y de los dem\u00f3cratas, de los socialdem\u00f3cratas y de los estalinistas, de los trotskistas y de los eurocomunistas&#8230;Y, desde luego, el Marx de los acad\u00e9micos, el Marx-tema-de-oposiciones. Ni siquiera el narcisismo herido, autoherido, de todos los collettis o antiguos apologistas de Marx que ahora le imputan los campos de concentraci\u00f3n siberianos (aunque conservan suficiente buen sentido para no imputar a Cristo el estadio de Santiago de Chile, seguramente porque no sostuvieron antes que Cristo era un cient\u00edfico puro sin relaci\u00f3n con el antiguo testamento) renuncia a completar su raci\u00f3n anual de publicaciones con alg\u00fan \u00ab<em>paper<\/em>\u00bb sobre el sant\u00f3n derribado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que, si Marx puede ser de todos, ser\u00e1 porque est\u00e9 m\u00e1s o menos exorcizado y ya no se teman de \u00e9l efectos mal\u00e9ficos. Pero la exorcizaci\u00f3n de Marx es un asunto complicado, y decir que ahora ya se ha conseguido es caer en un error: como not\u00f3 Gramsci, ya en otras ocasiones anteriores se ha cre\u00eddo a Marx exorcizado. Gramsci pensaba en los grandes burgueses rusos de finales del siglo pasado y comienzos de \u00e9ste, para los cuales, dec\u00eda, <i>El Capital<\/i> debi\u00f3 de ser libro de cabecera, puesto que con su esquema de filosof\u00eda de la historia les promet\u00eda el indefectible adviento de un capitalismo perfecto. Pero aquellos grandes burgueses se equivocaron al creerse al pie de la letra las leyes y necesidades que encontraron categ\u00f3ricamente enunciadas en <i>El Capital<\/i> y en otros escritos del Marx que se podr\u00eda llamar cl\u00e1sico. Exactamente igual se equivocaron los bolcheviques, que creyeron tambi\u00e9n en todas aquellas necesidades y determinaciones infalibles. Si el error de los primeros se inscribi\u00f3 principalmente en los hechos, pues ellos nunca pudieron presidir un capitalismo ingl\u00e9s en Rusia, el de los segundos tiene adem\u00e1s documentaci\u00f3n aut\u00f3grafa de Marx: las cartas, hoy c\u00e9lebres pero entonces desconocidas, a <i>Otetschestwennyje Sapiski<\/i> [Anales de la Patria] y a Vera Sassulich, en las que Marx relativiza lo m\u00e1s especulativo de su sistema, limit\u00e1ndolo a los pa\u00edses de la Europa Occidental, y, sobre todo, renuncia expl\u00edcitamente a la filosof\u00eda de la historia. Al final de su vida, Marx no pronosticaba nada \u00abnecesario\u00bb ni \u00abdeterminado\u00bb ni a los primeros ni a los segundos; por lo que se puede suponer que su pensamiento acab\u00f3 desembocando m\u00e1s all\u00e1 de las confortadoras seguridades con que lo exorcizaron burgueses y d\u00e9spotas.<\/p>\n<p>Cuando se lee a Marx sin seguir creyendo en m\u00e1s de una \u00abnecesidad hist\u00f3rica\u00bb de la que se desprend\u00edan previsiones de cumplimiento dudoso, cuando no claramente contradichas por los hechos, \u00bfqu\u00e9 valor se aprecia principalmente en sus escritos? Ante todo, el de ser lugares cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n revolucionaria. La obra de Marx se coloca en la sucesi\u00f3n de los que, en nombre de Dios o de la raz\u00f3n, han estado en contra de la aceptaci\u00f3n \u00abrealista\u00bb de la triste noria que es la historia de la especie humana, vuelta tras vuelta de sufrimientos no puramente naturales y de injusticias producidas socialmente. Dentro de esa tradici\u00f3n, Marx se caracteriza por haber realizado un trabajo cient\u00edfico fuera de lo com\u00fan. Pero, precisamente, no hay trabajo cient\u00edfico cuyos frutos est\u00e9n destinados a durar para siempre, como no sea en las ciencias que no hablan directamente del mundo.<\/p>\n<p>Cuando, a finales de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, Marx relativizaba los resultados de su investigaci\u00f3n, admit\u00eda que eran posibles desarrollos comunistas que no pasaran por \u00abel modo de producci\u00f3n capitalista\u00bb, que fueran, por as\u00ed decirlo, para-capitalistas; la indeterminaci\u00f3n en que estamos hoy respecto de un camino comunista es propia, en cambio, de una situaci\u00f3n que se podr\u00eda llamar post-capitalista, si por capitalismo se entiende lo que conoci\u00f3 Marx; no porque estemos m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo, sino porque nos encontramos ya ante la urgente necesidad de resolver problemas de los que Marx hab\u00eda pensado que no ser\u00edan abordables sino despu\u00e9s del capitalismo. El m\u00e1s importante de esos problemas previstos por Marx es el ecol\u00f3gico, desde sus aspectos relacionados con la agricultura hasta el motivado por las megal\u00f3polis. A Marx la soluci\u00f3n de esos problemas le parec\u00eda cosa del futuro socialista. Dif\u00edcilmente habr\u00eda podido imaginar que el crecimiento de las fuerzas productivo-destructivas, iba a plantear esos problemas, y con urgencia, antes de que se vislumbrara un cambio revolucionario de la vida cotidiana, ni siquiera de la mera pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Aunque el principal, \u00e9se no es el \u00fanico terreno de revisi\u00f3n necesaria de las previsiones de Marx, de sus certezas o de sus confianzas. Hay muchos otros, empezando por la misma expresi\u00f3n verbal de las ideas m\u00e1s elementales del pensamiento comunista. La \u00fanica explicaci\u00f3n del mantenimiento de una jerga metaf\u00edsica de finales del siglo XVIII y principios del XIX para hablar de comunismo es la eficacia emocional de las f\u00f3rmulas rituales (por lo que hace al pueblo fiel) y la utilidad de su dominio para escalar en la carrera acad\u00e9mica o pol\u00edtica (por lo que hace a los cl\u00e9rigos).<\/p>\n<p>Cuando se piensa -como pensamos en el colectivo de <i>mientras tanto<\/i>&#8211; que el valor principal y m\u00e1s duradero de la obra de Marx es su condici\u00f3n de eslab\u00f3n de la tradici\u00f3n revolucionaria, revisar cr\u00edticamente esa obra quiere decir intentar mantener o recomponer su eficacia de programa comunista. <i>Trabajar la obra de Marx separ\u00e1ndola de la intenci\u00f3n comunista de su autor no tiene sentido marxista, aunque puede tenerlo pol\u00edtico-conservador o acad\u00e9mico<\/i>. Separar de aquella intenci\u00f3n motivos que no se sostienen bien cient\u00edficamente, o que son ya inaplicables a una realidad cambiada, es seguir la tradici\u00f3n de Marx: eso mismo intent\u00f3 \u00e9l con autores como Owen o Fourier.<\/p>\n<p>Para contribuir a esa tarea no es malo detenerse de vez en cuando a releer a Marx a la luz de los problemas vivos. \u00bfY por qu\u00e9 no en el centenario?<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1857","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1857"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1857\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1858,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1857\/revisions\/1858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}