{"id":1958,"date":"2025-11-14T09:33:06","date_gmt":"2025-11-14T08:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1958"},"modified":"2025-11-21T09:34:04","modified_gmt":"2025-11-21T08:34:04","slug":"seleccion-de-escritos-de-sacristan-sobre-gramsci-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/?p=1958","title":{"rendered":"Selecci\u00f3n de escritos de Sacrist\u00e1n sobre Gramsci (I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p><em>Seguimos con la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, escritos sobre Antonio Gramsci, un cl\u00e1sico, que, seg\u00fan sus palabras, merec\u00eda ser le\u00eddo siempre y no estar de moda nunca.<\/em><\/p>\n<p>Buena semana.<\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a><b>INDICE<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2. La formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#3\">3. Antonio Gramsci: La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb<\/a><\/b><br \/>\n<b>4<a href=\"#5\">. Entrevista para <i>Diario de Barcelona<\/i><\/a><i>.<\/i><\/b><br \/>\n<b>5<a href=\"#6\">. Esquema de la conferencia de 1977<\/a> <\/b><br \/>\n<b><a href=\"#100\">6. Dos notas<\/a><\/b><br \/>\n<b>7<a href=\"#8\">. El und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel<\/a><\/b><br \/>\n<b>8<a href=\"#9\">. Anotaciones de lectura<\/a><\/b><br \/>\n<b>9<a href=\"#10\">. Marginalia<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Antonio Gramsci fue, sin duda, una de las grandes referencias pol\u00edtico-filos\u00f3ficas de Sacrist\u00e1n, uno de los pensadores y dirigentes comunistas que m\u00e1s estudi\u00f3 y con el que m\u00e1s se identific\u00f3. Presentamos algunos de sus trabajos (no <i>El orden y el tiempo<\/i>, por ejemplo) en dos partes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En su conversaci\u00f3n con Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 de 1979 observaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abTambi\u00e9n sin necesidad de introspecci\u00f3n, porque salta a la vista, recuerdo otro motivo de inhibici\u00f3n: el estudio de Gramsci. Yo he estudiado mucho a Gramsci en otras \u00e9pocas, no ahora. Desgraciadamente tengo siempre la mala pata de estar contra las modas; cuando se pone de moda yo ya no estoy en el estudio de Gramsci. Pero en los a\u00f1os finales de los cincuenta y sobre todo los sesenta he estudiado mucho a Gramsci, y estoy seguro de que uno de los factores de mi inhibici\u00f3n de escribir, de intervenci\u00f3n pol\u00edtica y cultural o pol\u00edtico-cultural, ha sido la evidencia final, para m\u00ed, de que Gramsci supo que todo era una derrota, que el proceso hist\u00f3rico-pol\u00edtico en el que \u00e9l hab\u00eda intervenido como protagonista se saldaba con una derrota total. Yo estoy seguro que \u00e9l hab\u00eda dejado de creer en toda viabilidad. Creo que su muerte, su larga enfermedad, su evidente neurosis y sus infinitas man\u00edas, sus aut\u00e9nticas man\u00edas persecutorias, por ejemplo, de las que hay pruebas fehacientes, son fruto de una enorme depresi\u00f3n. Creo que Gramsci ha muerto de depresi\u00f3n, de muerte ps\u00edquica, de cat\u00e1strofe. Eso tiene que contar mucho con los factores de mi inhibici\u00f3n. A m\u00ed me parece que la historia de Gramsci es la historia de una cat\u00e1strofe. Por eso, entre otras cosas, no me puedo poner ahora a cultivar la moda Gramsci. \u00bfC\u00f3mo va a haber esperanza de nada en la historia de una cat\u00e1strofe? Uno pude tenerle mucho amor a Gramsci; yo se lo tengo, desde luego, es una figura muy digna de amor. Pero no porque sea una perspectiva de \u00e9xito del movimiento obrero, sino porque, como cualquier m\u00e1rtir, es digno de amor.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abManuel Sacrist\u00e1n, bajo el franquismo\u00bb (<i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>, p. 103), observaba Xavier Folch:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEl marxismo italiano le influy\u00f3 mucho, sobre todo a partir del momento en que conoci\u00f3 a Giulia Adinolfi y a Ettore Casari. Cuando se empezaron a publicar los <i>Quaderni<\/i> de Gramsci en la edici\u00f3n de Einaudi, los ley\u00f3 en seguida. Se sent\u00eda muy pr\u00f3ximo a Gramsci. Recuerdo haberle o\u00eddo decir \u2013cuando le conoc\u00ed, yo no sab\u00eda de la existencia de Gramsci\u2013 algo as\u00ed como \u201chay un fil\u00f3sofo italiano llamado Gramsci con el que tengo mucho en com\u00fan, aunque \u00e9l es m\u00e1s inteligente que yo\u201d. Togliatti era, en cambio, el m\u00e1ximo ejemplo contempor\u00e1neo de pol\u00edtico, un ejemplo de lo que, como pol\u00edtico, Sacrist\u00e1n habr\u00eda podido ser y no fue. Como fil\u00f3sofo se sent\u00eda m\u00e1s cerca de Gramsci, pero no como pol\u00edtico. Y no hay que olvidar que para \u00e9l, como m\u00ednimo en los que fueron los mejores a\u00f1os de su vida, la pr\u00e1ctica pol\u00edtica era fundamental porque, insisto, \u00e9l no se vio nunca como un fil\u00f3sofo acad\u00e9mico.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Su disc\u00edpulo y amigo Francisco Fern\u00e1ndez Buey, en \u00abEl marxismo cr\u00edtico de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb (<i>mientras tanto<\/i>, 63, 1995, p. 146), observaba:<\/span><\/p>\n<p>\u00abEn 1965 Sacrist\u00e1n fue excluido de la Universidad por motivos pol\u00edticos. La protesta universitaria por esta expulsi\u00f3n enlaz\u00f3 r\u00e1pidamente con la lucha de los estudiantes en favor de una organizaci\u00f3n aut\u00f3noma democr\u00e1tica, libre de las ataduras del sindicato impuesto obligatoriamente por el r\u00e9gimen del general Franco. Este amplio movimiento en favor de una universidad democr\u00e1tica, que moviliz\u00f3 sobre lodo a las universidades de Barcelona y Madrid entre 1965 y 1967 fue como una premonici\u00f3n de la rebeli\u00f3n de los estudiantes europeos y norteamericanos y acab\u00f3 enlazando con ella a partir de 1968, radicalizando las reivindicaciones iniciales de los estudiantes de Espa\u00f1a. Junto con Jos\u00e9 Luis Aranguren, Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo, Jos\u00e9 Maria Valverde y Enrique Tierno Galv\u00e1n Manuel Sacrist\u00e1n se convirti\u00f3 entonces en s\u00edmbolo de la resistencia universitaria a la Dictadura. Varios de los principales papeles del movimiento universitario de aquellos a\u00f1os se deben a su pluma. Durante aquellos a\u00f1os Sacrist\u00e1n fue igualmente el alma de varias revistas editadas por el partido comunista en Barcelona <i>(Nous Horitzons, Universitat, Veritat, <\/i>principalmente) y sigui\u00f3 jugando un importante papel en la organizaci\u00f3n del trabajo cultural entre los intelectuales antifranquistas.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otra parte, a\u00f1ad\u00eda su amigo y disc\u00edpulo, \u00absu relaci\u00f3n sentimental con la hispanista napolitana Giulia Adinolfi puso a Sacrist\u00e1n en contacto con la cultura pol\u00edtica italiana, y en sus intervenciones de estos a\u00f1os resulta apreciable la influencia de la actitud de distanciamiento relativo de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica mantenida por Togliatti desde el XX Congreso del PCUS hasta los \u00faltimos a\u00f1os de su vida as\u00ed como el aprecio de \u00e9ste por \u201cla batalla de ideas\u201d en el seno de la tradici\u00f3n socialista\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sacrist\u00e1n hab\u00eda tratado de imprimir esta misma orientaci\u00f3n policentrista (y respetuosa de las particularidades estatales y nacionales) en la vida pol\u00edtica del PCE-PSUC. \u00abConsecuencia del v\u00ednculo con el comunismo italiano es tambi\u00e9n su aproximaci\u00f3n a la obra de Antonio Gramsci. A Sacrist\u00e1n se deben las primeras menciones (en 1958-1959) de la filosof\u00eda de la praxis en Espa\u00f1a as\u00ed como la edici\u00f3n de una antolog\u00eda de los escritos gramscianos que fue prohibida por la Dictadura por lo que tuvo que publicarse inicialmente en M\u00e9xico (1970). Este texto ejerci\u00f3 gran influencia en los ambientes marxistas de Barcelona y Madrid cuando finalmente, despu\u00e9s de la muerte de Franco, pudo ser distribuido en Espa\u00f1a.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a><b>2. <\/b><b>La formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1967, Sacrist\u00e1n dict\u00f3 una conferencia con este t\u00edtulo en el Ateneo de Pontevedra. La transcripci\u00f3n, corregida por el propio conferenciante, se public\u00f3 en <i>Realidad<\/i>, 14, 1967 y en Francisco Fern\u00e1ndez Buey (ed.) <i>Actualidad del pensamiento pol\u00edtico de Gramsc<\/i>i (Barcelona: Grijalbo, 1977), pp. 307-323. Fue incluida posteriormente en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 62-84. La edici\u00f3n cr\u00edtica de Gerratana de los <i>Quaderni<\/i> es posterior.<\/span><\/p>\n<p>Hace 30 a\u00f1os daba Radio Barcelona la noticia de la muerte de Antonio Gramsci (el d\u00eda 27 de abril de 1937, a los 46 a\u00f1os de edad y a los seis d\u00edas de haber cumplido condena bajo el primero de los fascismos europeos). La obra de Gramsci es el origen del interesante marxismo italiano contempor\u00e1neo, y sigue presente en \u00e9l incluso cuando \u00e9ste se hace cr\u00edtico y pol\u00e9mico respecto de su verdadero fundador. Gramsci es un cl\u00e1sico marxista de los mejor le\u00eddos, de los menos embalsamados. Eso explica la varia complejidad de la literatura gramsciana. De los numerosos temas propuestos y mejor o peor resueltos por esa abundante literatura (a la que sigue faltando, sin embargo, la base de una verdadera edici\u00f3n cr\u00edtica, todav\u00eda en preparaci\u00f3n), se va a discutir en estas l\u00edneas uno muy limitado, que no rebasa en mucho la juventud del pensador pol\u00edtico: la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci puede, en efecto, considerarse ultimada en lo esencial en la \u00e9poca de <i>L&#8217;Ordine Nuovo<\/i> (1919-1920), seis a\u00f1os antes de la detenci\u00f3n (8-XI-1926) que no acabar\u00eda pr\u00e1cticamente sino con su muerte<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero no es forzoso que esa limitaci\u00f3n arrebate todo inter\u00e9s al asunto. Hay m\u00e1s bien dos razones para admitir que \u00e9ste merece consideraci\u00f3n: primera, que seguir la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci obliga a describir un caso realmente dif\u00edcil de recuperaci\u00f3n y de reelaboraci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n marxiana en un marco de ideas y creencias sumamente desfavorables a ella; segunda, que, como balance de la descripci\u00f3n de esa experiencia, puede tal vez se\u00f1alarse alg\u00fan importante problema pendiente en el pensamiento socialista contempor\u00e1neo, problema identificado y abierto en la obra de Gramsci, y no resuelto en ella, probablemente porque todo aut\u00e9ntico pensador descubre problemas m\u00e1s all\u00e1 de sus soluciones.<\/p>\n<p>Ya en 1910, apenas bachiller y todav\u00eda en Cerde\u00f1a, Gramsci ha le\u00eddo algo de Marx \u2013\u00abpor curiosidad intelectual\u00bb\u2013. La puntualizaci\u00f3n \u2013del propio Gramsci\u2013 es de inter\u00e9s, porque el joven est\u00e1 ya entonces interesado por el movimiento social de la \u00e9poca y empieza a insertarse en \u00e9l. Lo har\u00e1 plenamente muy poco despu\u00e9s de empezar sus estudios superiores \u2013interrumpidos luego por la dedicaci\u00f3n pol\u00edtica\u2013, en la universidad de Tur\u00edn. Y desde el a\u00f1o siguiente ser\u00e1 un socialista activo ya con cierta responsabilidad de dirigente, sobre todo en la prensa.<\/p>\n<p>Pero si se recuerda el ambiente cultural italiano de esos a\u00f1os, no tiene nada de parad\u00f3jico el que un joven socialista, revolucionario por su primera inspiraci\u00f3n pol\u00edtica, no lea a Marx por consolidar su pensamiento revolucionario, sino por cumplir intelectualmente, \u00abpor curiosidad intelectual\u00bb: la formaci\u00f3n de Gramsci es la del idealismo italiano dominante en la \u00e9poca. Su autor principal, especialmente cuando, pasada la adolescencia, el pensamiento de Gramsci busca rigor, es Croce; tambi\u00e9n Gentile, en menor medida<sup>2<\/sup>. De estos autores conservar\u00e1 Gramsci durante mucho tiempo algunos unilaterales modos de leer a Marx. De Croce es, por ejemplo, la idea de que el materialismo hist\u00f3rico de Marx no es ni ciencia ni doctrina pr\u00e1ctica revolucionaria, sino un conjunto de \u00abc\u00e1nones\u00bb para la interpretaci\u00f3n del pasado. Por curiosa que pueda parecer esa interpretaci\u00f3n de Marx a un lector posterior a Lenin, ella es muy comprensible en el ambiente cultural de la Italia de principios de siglo. Por un lado, el trivial positivismo de autores con una considerable vigencia, como Loria<sup>3<\/sup> \u2013que explicaba la historia en clave de determinismo fisiol\u00f3gico para acabar, obviamente, en la cl\u00e1sica glorificaci\u00f3n positivista de lo dado\u2013, mov\u00eda por reacci\u00f3n al joven revolucionario a buscar el camino de su pensamiento en el sentido m\u00e1s opuesto imaginable: el idealismo. Por otro lado, el marxismo oficial de la socialdemocracia de la \u00e9poca era pura y simplemente un positivismo m\u00e1s: mero mecanicismo economicista en la teor\u00eda y colaboracionismo reformista en la pr\u00e1ctica. Era natural que, si eso se tomaba por exposici\u00f3n correcta del pensamiento de Marx, un joven pensador y pol\u00edtico de tendencia revolucionaria apelara entusi\u00e1sticamente a alg\u00fan idealismo. Unas pocas l\u00edneas del primer art\u00edculo importante de Gramsci en Tur\u00edn (IGP 31-X-1914, SG 3-7) pueden ilustrar el resultado de esa situaci\u00f3n. En esas l\u00edneas habla Gramsci de \u00ablos revolucionarios que conciben la historia como creaci\u00f3n de su propio esp\u00edritu, hecha por una serie ininterrumpida de tirones aplicados a las dem\u00e1s fuerzas activas y pasivas de la sociedad, y preparan el m\u00e1ximo de condiciones favorables para el <i>tir\u00f3n<\/i> definitivo\u00bb. La descripci\u00f3n de esos revolucionarios es sin duda autodescripci\u00f3n; y no hay siquiera la necesidad de comentar el idealismo de esa hist\u00f3rica creaci\u00f3n del esp\u00edritu de los revolucionarios. Con incoherencia nada nueva en el socialismo moralista, se a\u00f1aden a esa historia espiritual las \u00abcondiciones\u00bb (materiales), el resto marxista que le ha comunicado la tradici\u00f3n del movimiento obrero y del que el responsable periodista militante no puede desprenderse porque se lo impone la experiencia directa de las luchas sociales. Y ya en esta \u00e9poca tiene Gramsci bastantes experiencias directas de esa naturaleza.<\/p>\n<p>No es que falte al Gramsci de los a\u00f1os 14-17 todo conocimiento serio de Marx y de su real inspiraci\u00f3n revolucionaria. A las lecturas primerizas \u00abpor curiosidad intelectual\u00bb se han sumado sin duda muchas otras, desde el <i>Manifiesto<\/i> hasta \u2013sorprendentemente\u2013 algunos escritos juveniles del creador del socialismo cr\u00edtico o, como suele decirse, \u00abcient\u00edfico\u00bb. En esa \u00e9poca Gramsci presta tambi\u00e9n atenci\u00f3n a problemas sociol\u00f3gicos, y su percepci\u00f3n de la lucha de clases es aguda (cfr. IGP 9-XII-1916, SG 48-53). Pero su dominio del pensamiento de Marx es escaso. En los textos gramscianos de la \u00e9poca abundan las malas interpretaciones (hasta del concepto de plusval\u00eda: A 16-1-1916, SG 58), y de vez en cuando se encuentra en ellos alguna extra\u00f1a combinaci\u00f3n de palabras que, de no ser erratas<sup>4<\/sup>, son crasos sinsentidos (ejemplo \u00abacumulaci\u00f3n de modos de producci\u00f3n\u00bb). Es claro que en Tur\u00edn, bajo la influencia de socialistas revolucionarios con m\u00e1s tradici\u00f3n marxista y bajo la del movimiento obrero mismo, con su sindicato y su gran cooperativa, Gramsci se esfuerza por asimilar elementos marxianos a su juvenil esquema revolucionario. En alg\u00fan momento se acerca incluso a la soluci\u00f3n mejor y m\u00e1s profunda de lo que ser\u00e1 su largo forcejeo con la obra de Marx, como ocurre en el art\u00edculo \u00abSofismi curialeschi\u00bb A 3-IV-1916, SG 101-102). En ese art\u00edculo da cuenta Gramsci de una carta recibida (de un compa\u00f1ero) en la que se dice que no hay por qu\u00e9 preocuparse de los enormes beneficios de la Fiat, pues esa concepci\u00f3n propia del capitalismo har\u00e1 posible la gran industria y el paso al socialismo. Gramsci contesta que ese es un viejo sofisma reformista del que \u00abse sabe d\u00f3nde empieza pero no d\u00f3nde termina\u00bb. Es verdad que el proletariado est\u00e1 interesado en la gran industria, porque \u00e9sta favorece la delimitaci\u00f3n antag\u00f3nica de las clases. Pero el incremento del capitalismo est\u00e1 condicionado por la explotaci\u00f3n de los obreros, y, por tanto, hay que oponerse a sus consecuencias inmediatas. \u00abEn resoluci\u00f3n\u00bb, concluye Gramsci, el remitente de la carta \u00abse queda con Ricardo (&#8230;) y con su fatalismo. Nosotros, en cambio, estamos con Marx y estamos dispuestos a contribuir al desarrollo del capitalismo, a la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, a la gran industria, a la ampliaci\u00f3n de las ant\u00edtesis de clase, luchando contra los capitalistas, denunciando sus delitos, las formas de explotaci\u00f3n innoble, la acumulaci\u00f3n de riquezas individuales&#8230;\u00bb Es claro que esas l\u00edneas implican una plausible interpretaci\u00f3n de Marx desde el punto de vista del problema que la obra de \u00e9ste plantea a Gramsci: la integraci\u00f3n del an\u00e1lisis hist\u00f3rico-econ\u00f3mico con la acci\u00f3n revolucionaria. <i>El Capital<\/i> \u2013dicen impl\u00edcitamente esas l\u00edneas\u2013 no es s\u00f3lo an\u00e1lisis te\u00f3rico, sino tambi\u00e9n praxeolog\u00eda, doctrina de acci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>Pero momentos como el recordado son del todo excepcionales en el pensamiento del Gramsci joven. Acaso por la urgencia period\u00edstica con que escribe, y tambi\u00e9n sin duda por la influencia de aquellos \u00abburgueses aut\u00e9nticos como Garofalo y Croce\u00bb que han \u00abimpreso huellas imborrables\u00bb en el \u00abdesarrollo doctrinal del marxismo\u00bb (A 20-VII-1916, SM 203), Gramsci no puede a\u00fan seguir por aquella v\u00eda y resuelve por lo general su problema con Marx en esa \u00e9poca mediante mezclas sin sintetizar del principio revolucionario-idealista y el \u00absaber\u00bb hist\u00f3rico-econ\u00f3mico de Marx. Un texto de 1915 (IGP 13-XI, SG 7) \u2013escrito, por cierto, para comentar el Congreso de aquel a\u00f1o del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol\u2013, es caracter\u00edstico de la situaci\u00f3n general del pensamiento de Gramsci en la \u00e9poca: \u00abPara nosotros la Internacional es un acto del esp\u00edritu, es el conocimiento que tienen (cuando lo tienen) los proletarios de todo el mundo de que constituyen una unidad, un haz de fuerzas concordemente orientado, dentro de la variedad de las entidades nacionales, hacia una finalidad com\u00fan, la sustituci\u00f3n del factor capital por el factor producci\u00f3n en el dinamismo de la historia, la irrupci\u00f3n violenta de la clase proletaria, hasta ahora sin historia o con historia potencial, en el enorme movimiento que produce la vida del mundo\u00bb. La copresencia de conceptos econ\u00f3micos con una concepci\u00f3n de la historia tan idealista que estima fuera de \u00e9sta a las masas an\u00f3nimas es realmente dif\u00edcil y chirriante.<\/p>\n<p>Cuando, al final de este per\u00edodo juvenil, Gramsci vuelve a tomar la f\u00f3rmula interpretativa crociana para intentar definirse ante s\u00ed mismo su lectura de Marx, llega tambi\u00e9n a una combinaci\u00f3n mec\u00e1nica; Marx habr\u00eda ense\u00f1ado un determinismo hist\u00f3rico respecto del pasado, pero el hecho de que creara un movimiento revolucionario indicar\u00eda que no lo estimaba as\u00ed para el futuro. En 1916 (A 22-V, SM 148) Gramsci se atiene a esa d\u00e9bil, adial\u00e9ctica paradoja de \u00abla historia, de la cual somos criaturas por lo que hace al pasado y creadores por lo que hace al porvenir\u00bb<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>Gramsci ha nacido al socialismo sobre la base de la realidad por \u00e9l conocida \u2013la miseria rural y minera sarda\u2013 y de la inspiraci\u00f3n culta de unos intelectuales \u2013Croce, Salvemini, Gentile, Bergson; etc.\u2013 que no son ni dirigentes obreros ni intelectuales marxistas, sino \u00absenadores\u00bb, \u00abburgueses aut\u00e9nticos\u00bb, como dice \u00e9l mismo. El positivismo mecanicista, economicista y antirrevolucionario de la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata de Marx<sup>6<\/sup>\u00a0le refuerza la tendencia idealista. M\u00e1s tarde, el trato con dirigentes obreros e intelectuales marxistas en Tur\u00edn le hace sentir la necesidad de entender a Marx de otro modo. El primer resultado del esfuerzo por conseguirlo es un compromiso tan mec\u00e1nico como el pensamiento de los autores a los que se opone; Marx ser\u00eda el cient\u00edfico socialista que suministra \u00abc\u00e1nones\u00bb para la interpretaci\u00f3n de pasado. Pero no es el pensador del presente ni del futuro, porque, tal como lo ve la socialdemocracia, su pensamiento no es revolucionario, sino evolucionista, de expectativa: un dejar que act\u00faen mec\u00e1nicamente los factores interpretados por aquellos \u00abc\u00e1nones\u00bb. Tal es la situaci\u00f3n del marxismo en el pensamiento de Gramsci \u2013la de un mero <i>magister vitae ex post<\/i> cuando la revoluci\u00f3n rusa de febrero y luego la de Octubre someten ese esquema a una crisis.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n rusa de febrero confirma para Gramsci que el pensamiento revolucionario ha de tener una base idealista. Interpretando los hechos de febrero, Gramsci escribe unas l\u00edneas de importancia para la interpretaci\u00f3n de su pensamiento porque muestran c\u00f3mo la aportaci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s fecunda del fil\u00f3sofo italiano al pensamiento marxista ha nacido precisamente de su idealismo, aunque se ofrece al mismo tiempo como v\u00eda para salir de \u00e9l. Se trata del tema de las hegemon\u00edas: \u00abPero \u00bfbasta que una revoluci\u00f3n haya sido hecha por los proletarios para que ella misma sea una revoluci\u00f3n proletaria? Tambi\u00e9n la guerra la hacen los proletarios, y no es sin m\u00e1s un hecho proletario. Para que lo sea es necesario que intervengan otros factores, los cuales son espirituales. Es necesario que el hecho revolucionario resulte, adem\u00e1s de fen\u00f3meno de fuerza, fen\u00f3meno moral, hecho moral\u00bb (IGP 9-IV-1917, SG 105).<\/p>\n<p>El decurso de la revoluci\u00f3n rusa complica seriamente las reflexiones de Gramsci. \u00c9ste se ha sentido desde el primer momento (ya desde Zimmerwald) identificado con Lenin y los bolcheviques que le muestran la primera organizaci\u00f3n de un socialismo revolucionario libre del positivismo reformista de la socialdemocracia<sup>7<\/sup>. Pero es manifiesto que los leninistas son marxistas y materialistas, no idealistas. Gramsci, que va a ser la cabeza de la fracci\u00f3n bolchevique en el Partido Socialista Italiano, se ve obligado una vez m\u00e1s \u2013y con mayor urgencia que hasta entonces\u2013 a reconsiderar su marxismo. El resultado es una nueva f\u00f3rmula de compromiso, bastante m\u00e1s profunda, empero, que las anteriores de las que nace: los \u00abc\u00e1nones\u00bb marxianos no interpretan s\u00f3lo el pasado, sino cualquier situaci\u00f3n; pero no deben entenderse como previsiones materiales de plazos, fases o t\u00e9rminos fijos, sino m\u00e1s bien como una descripci\u00f3n de fases o estadios cuya realizaci\u00f3n puede ser instant\u00e1nea, sin necesidad de despliegue material de la sociedad a trav\u00e9s de todas esas fases, porque basta con que la consciencia de la clase obrera supere todas ellas: \u00abEn la revoluci\u00f3n rusa Lenin no ha tenido el destino de Babeuf. Ha podido convertir su pensamiento en fuerza activa de la historia. \u00c9l y sus compa\u00f1eros bolcheviques est\u00e1n convencidos de que realizar el socialismo es posible en cualquier momento. Se alimentan de pensamiento marxista. Son revolucionarios. Y el pensamiento revolucionario niega el tiempo como factor de progreso. Niega que todas las experiencias intermedias entre la concepci\u00f3n del socialismo y su realizaci\u00f3n hayan de tener una manifestaci\u00f3n absoluta e \u00edntegra en el espacio y en el tiempo. Basta con que esas experiencias se act\u00faen en el pensamiento para que sean superadas y se pueda pasar m\u00e1s all\u00e1. Lo necesario es sacudir las consciencias, conquistar las consciencias\u00bb.<\/p>\n<p>Ese texto es de julio de 1917 (IGP 28-VII-1917, SG 124). Las consecuencias pol\u00edticas que puedan derivarse de \u00e9l son t\u00edpicamente marxistas y leninistas: son en sustancia el politicismo caracter\u00edstico del socialismo de Marx, intensamente subrayado en el leninismo. Pero mientras que Lenin basa ese \u00e9nfasis pol\u00edtico o \u00absubjetivista\u00bb (que permite considerar con m\u00e1s dominio los retrasos de la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, etc.) en el dato econ\u00f3mico-social de la crisis del antiguo r\u00e9gimen, en la tesis del \u00abeslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb del capitalismo mundial, Gramsci llega precipitadamente al mismo resultado <i>pol\u00edtico<\/i> por el procedimiento, cient\u00edficamente nulo y gordiano, de inyectar idealismo en Marx.<\/p>\n<p>El compromiso es tan inestable que no resiste a la sacudida de la Revoluci\u00f3n de Octubre. Con \u00e9sta se abre la fase definitiva de la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci, en la cual sus propias dificultades y hasta las m\u00e1s serias deficiencias de su formaci\u00f3n filos\u00f3fica van a resultar a veces fermento de descubrimiento (an\u00e1logamente a c\u00f3mo, en la fase anterior, ha nacido de tan confuso suelo intelectual la fecunda idea de la hegemon\u00eda cultural necesaria a una clase para ser pol\u00edticamente dominante).<\/p>\n<p>Esta fase del pensamiento de Gramsci se abre con un art\u00edculo de t\u00edtulo significativo: \u00abLa revoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i>\u00bb (IGP 5-I-1918, SC 149-153). Es su segundo art\u00edculo sobre la Revoluci\u00f3n de Octubre, pero el primero con verdadero contenido te\u00f3rico. El art\u00edculo afirma que la revoluci\u00f3n de los bolcheviques est\u00e1 hecha de ideolog\u00eda m\u00e1s que de hechos. A eso sigue la frase \u00abEs la revoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i> de Carlos Marx\u00bb. Pero, como era de esperar, los esfuerzos de los a\u00f1os anteriores por asimilar el pensamiento de Marx a su vocaci\u00f3n socialista revolucionaria han dejado un poso ya imborrable en Gramsci. Aparte de lo cual, como \u00e9l mismo ha escrito, los bolcheviques que han hecho esa revoluci\u00f3n son marxistas. Por todo eso, despu\u00e9s del agresivo desahogo de la frase period\u00edstica, Gramsci se dedica a explicar c\u00f3mo son marxistas los bolcheviques. Y es importante notar la vacilaci\u00f3n con que lo hace. Tal vez se deba a la prisa period\u00edstica este notable testimonio de la inseguridad del marxismo de Gramsci: \u00e9ste, en efecto, da nada menos que tres explicaciones distintas e incompatibles en las mismas <i>cuatro<\/i> p\u00e1ginas. Primera: los bolcheviques son fieles a la inspiraci\u00f3n de Marx, no a su texto literal, que adolece de \u00abincrustaciones positivistas\u00bb en las cuales se basa la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata, economicista del marxismo. Segunda: la revoluci\u00f3n bolchevique no entra en el esquema o \u00abcanon\u00bb de Marx porque \u00e9ste no pod\u00eda prever la formaci\u00f3n r\u00e1pida anormal de voluntad popular debida a la guerra. El esquema de Marx s\u00f3lo vale para la \u00abnormalidad\u00bb hist\u00f3rica. Parece claro que esas dos interpretaciones son incompatibles: en la primera se niega que la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata de Marx recoja la verdadera inspiraci\u00f3n de \u00e9ste: recoge s\u00f3lo las \u00abincrustaciones positivistas\u00bb presentes en la \u00abletra\u00bb de Marx. En la segunda, en cambio, se admite que la lectura \u00abeconomicista\u00bb es la \u00abnormal\u00bb. Pero a\u00fan dan de s\u00ed esas cuatro p\u00e1ginas para una tercera explicaci\u00f3n: que el pueblo ruso ha hecho la evoluci\u00f3n \u00abnormal\u00bb en su consciencia, cumpliendo as\u00ed el esquema de Marx. Los bolcheviques lo han entendido y han conseguido de este modo una revoluci\u00f3n&#8230; \u00bfcontra <i>El Capital<\/i>? La inseguridad de Gramsci es, como se ve, tanta, que acaba en la refutaci\u00f3n de su propia espectacular frase.<\/p>\n<p>Pero la veracidad y la franqueza con que Gramsci vive su problema van teniendo, como suele ocurrir, su premio. En materia de ideas lo est\u00e9ril no suele ser la aceptaci\u00f3n veraz de los problemas, por espectaculares que sean los cortocircuitos mentales que produzca ante una cuesti\u00f3n irresuelta la debilidad de los instrumentos intelectuales aplicados (en el caso de Gramsci, el difuso idealismo culturalista en que ha crecido). Ya siete d\u00edas despu\u00e9s del art\u00edculo reci\u00e9n citado publica Gramsci otro, con resonancias de lecturas del joven Marx (hasta en el t\u00edtulo: \u00abLa cr\u00edtica cr\u00edtica\u00bb, IGP 12-I-1918, SG 153-155), en el cual, sin que cambie de l\u00e9xico, obtiene una apreciable profundizaci\u00f3n de sus puntos de vista: \u00abLa nueva generaci\u00f3n parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx; por la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no est\u00e1n separados, sino que se identifican en el acto hist\u00f3rico\u00bb. Como algunas otras felices formulaciones de Gramsci \u2013\u00abhegemon\u00eda\u00bb, \u00abcentro de anudamiento\u00bb\u2013 \u00e9sta de \u00abacto hist\u00f3rico\u00bb como unidad de los procesos de base y la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria es seguramente una de las mejores expresiones con que cuenta la literatura marxista para nombrar la realidad concreta contemplada por la dial\u00e9ctica revolucionaria de Marx. A eso sigue una versi\u00f3n mejorada de la idea de materialismo hist\u00f3rico como conjunto de \u00abc\u00e1nones\u00bb interpretativos. Y, por \u00faltimo, una conclusi\u00f3n que es una toma de posici\u00f3n: los miembros de la \u00abnueva generaci\u00f3n\u00bb \u2013es decir, los bolcheviques y, entre ellos, Gramsci mismo, ya en la v\u00eda que llevar\u00e1 a la fundaci\u00f3n del PCI\u2013 \u00abcreen no que la guerra ha destruido el materialismo hist\u00f3rico\u00bb al provocar una \u00abrevoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i>\u00bb, \u00absino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente hist\u00f3rico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no ten\u00eda normalmente.\u00bb (Gramsci se refiere en otro lugar \u2013que completa \u00e9ste\u2013 a la \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb de los trabajadores de la ciudad y el campo \u00aben las trincheras\u00bb, que ha suplido la concentraci\u00f3n \u00abnormal\u00bb en la gran industria). \u00abEstas nuevas condiciones son, tambi\u00e9n ellas, hechos econ\u00f3micos, han dado a los sistemas de producci\u00f3n un car\u00e1cter que no ten\u00edan antes\u00bb. (Gramsci alude a la estatificaci\u00f3n transitoria de la industria b\u00e9lica y pesada.) \u00abLa educaci\u00f3n del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura.\u00bb<\/p>\n<p>Durante toda la primera mitad de aquel a\u00f1o Gramsci vuelve constantemente, de modo cada vez m\u00e1s profundo, al tema que vertebra su evoluci\u00f3n intelectual de revolucionario. Pero ahora lo toma en la nueva y concreta forma que le ha dado la Revoluci\u00f3n de Octubre: \u00bfc\u00f3mo resuelve el leninismo la cuesti\u00f3n de la interpretaci\u00f3n de Marx? Cuando empez\u00f3 a presentarse a las socialdemocracias europeas el problema de la adhesi\u00f3n a la III Internacional y \u2013aunque todav\u00eda en el horizonte\u2013 el de la formaci\u00f3n en otro caso de partidos comunistas, fueron frecuentes las discusiones acerca de los \u00abdos aspectos de Marx\u00bb, el supuestamente \u00abm\u00edstico\u00bb, o revolucionario, y el \u00abcient\u00edfico\u00bb, o de historiador. Gramsci ha intervenido repetidamente en esas discusiones. Y en alguna ocasi\u00f3n \u2013por vez primera en mayo de 1918 (IGP 11-V-1918, SG 377-380)\u2013 la discusi\u00f3n del tema le lleva hasta el umbral de un dif\u00edcil asunto que cobrar\u00e1 importancia en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, no quedar\u00e1 resuelta en ellos ni lo est\u00e1 hoy en la pr\u00e1ctica: el tema de la ideolog\u00eda, el problema de si el pensamiento revolucionario ha de ser o no ideol\u00f3gico. La cadena mental que le lleva hasta ese problema, partiendo de la disputa acerca del Marx \u00abm\u00edstico\u00bb y del Marx \u00abhistoriador\u00bb, es como sigue: Gramsci rechaza con buen sentido esa trivial dicotom\u00eda que, en el mejor de los casos, es para \u00e9l una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica. Pero queda el hecho de que \u00e9l mismo, Gramsci, a\u00fan tiende de vez en cuando a ver \u00abincrustaciones positivistas\u00bb de importancia en Marx, junto a la b\u00e1sica inspiraci\u00f3n revolucionaria. En pocos meses, sin embargo, la voraz lectura de todo lo que encuentra de Lenin le ha hecho andar mucho camino. El Marx cient\u00edfico no es para \u00e9l un positivista, sino el investigador que ha descubierto los hechos b\u00e1sicos de que arranca el \u00abacto hist\u00f3rico\u00bb revolucionario. Mas, \u00bfc\u00f3mo se desencadena \u00e9ste? Y, sobre todo, \u00bfqu\u00e9 factor tiene en el pensamiento de Marx la funci\u00f3n desencadenadora del acto hist\u00f3rico? Gramsci contesta: la ideolog\u00eda. Y nada m\u00e1s escribirlo se siente inc\u00f3modo. Sus lecturas de Marx son, en efecto, ya importantes, y no le permiten dudar del car\u00e1cter antiideol\u00f3gico de la obra y de los motivos m\u00e1s profundos de Marx. Un reflejo de esa incomodidad intelectual de Gramsci ante su propio nuevo planteamiento del problema se nota ya, por ejemplo, en la primer\u00edsima aparici\u00f3n de dicho planteamiento, del tema de la ideolog\u00eda, en el art\u00edculo \u00faltimamente citado: \u00abMarx se burla de las ideolog\u00edas, pero es ide\u00f3logo en cuanto hombre pol\u00edtico actual, en cuanto revolucionario\u00bb. A lo cual siguen unas l\u00edneas cuyo enf\u00e1tico comienzo presumible indicio de timidez\u2013- se explica suficientemente por la inconsistencia del resto: \u00abLa verdad es que las ideolog\u00edas son risibles cuando son pura charla, cuando se destinan a crear confusi\u00f3n, a ilusionar y someter energ\u00edas sociales potencialmente antag\u00f3nicas, a una finalidad que les es ajena\u00bb.<\/p>\n<p>El origen idealista, y, en general, la hegemon\u00eda de un idealismo culturalista y anticientificista (por inercia muy com\u00fan a los antipositivismos poco precavidos) en la Italia de la primera mitad del siglo dan a Gramsci muy pocas armas para sublevarse con \u00e9xito contra la supuesta fatalidad o inevitabilidad de la ideolog\u00eda en el pensamiento revolucionario. Pero lo interesante aqu\u00ed es notar c\u00f3mo un problema aut\u00e9nticamente vivido y pensado lleva de verdad hasta su estadio final. En ese y otros textos que habr\u00e1 ocasi\u00f3n de considerar en seguida, Gramsci, levant\u00e1ndose con talento bastante por encima de su instrumental intelectual, ha suscitado uno de los problemas hoy m\u00e1s actuales en el pensamiento revolucionario \u2013el del ideologismo y el criticismo\u2013 de un modo incluso m\u00e1s claro que Lenin, pese a contar \u00e9ste con elementos doctrinales sin duda superiores.<\/p>\n<p>Pero antes de considerar un poco sustantivamente ese problema es oportuno documentar a\u00fan el momento de mayor madurez del marxismo del Gramsci joven; ese momento se alcanza, bajo la influencia de Lenin, en la \u00e9poca que precede a la constituci\u00f3n del P.C.I. Un art\u00edculo de esa \u00e9poca (\u00abUtop\u00eda\u00bb, A 25-VII-1918, SG 280-287) puede ilustrarlo adecuadamente. En ese art\u00edculo se propone Gramsci refutar el reproche de utop\u00eda dirigido a Lenin por los social-dem\u00f3cratas. El reproche se basaba en el argumento de que la sociedad rusa no hab\u00eda atravesado plenamente la fase de desarrollo capitalista. Gramsci contesta con una argumentaci\u00f3n que coincide con la interpretaci\u00f3n del marxismo por Lenin en la c\u00e9lebre f\u00f3rmula que ve la esencia del pensamiento de Marx en el \u00aban\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb. Escribe Gramsci: \u00abTodo fen\u00f3meno hist\u00f3rico es \u00abindividuo\u00bb; el desarrollo se rige por el ritmo de la libertad; la investigaci\u00f3n no debe ser de la necesidad gen\u00e9rica, sino de la necesidad particular. El proceso de causaci\u00f3n debe estudiarse intr\u00ednsecamente a los acontecimientos rusos, no desde un punto de vista gen\u00e9rico y abstracto.\u00bb En el resto del art\u00edculo enumera Gramsci peculiaridades de la situaci\u00f3n rusa, las valora con criterios suficientemente marxistas y termina resumiendo otra tesis de Lenin, que estaba ya, en realidad, presente en escritos de Engels (hasta en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>), pero hab\u00eda sido olvidada en la tradici\u00f3n social-dem\u00f3crata: que son posibles revoluciones proletarias (proletarias en sentido estricto: modernas) cuyo resultado directo no sea el socialismo, sino la garant\u00eda de evoluci\u00f3n r\u00e1pida hacia el socialismo.<\/p>\n<p>Al final de la \u00e9poca de juventud y libertad de Gramsci se registra, en conclusi\u00f3n, la superaci\u00f3n del empacho con que el fil\u00f3sofo y pol\u00edtico se ha enfrentado con el texto de Marx en a\u00f1os anteriores. Es la influencia de Lenin lo que ha permitido a Gramsci entender la sustancia del pensamiento de Marx. Y esa influencia es muy explicable incluso desde un punto de vista meramente te\u00f3rico. En efecto, <i>el problema doctrinal de Gramsci es el mismo de Lenin<\/i>: recuperar un marxismo revolucionario frente a la visi\u00f3n reformista social-dem\u00f3crata del pensamiento de Marx. <i>E incluso los caminos seguidos por ambos pensadores y dirigentes pol\u00edticos tienen un elemento com\u00fan<\/i>: ambos se han apoyado para conseguir esa recuperaci\u00f3n en la tradici\u00f3n idealista; Lenin en Hegel, tras descubrir, con la explicable exageraci\u00f3n del que reacciona contra una situaci\u00f3n de enquistamiento del pensamiento socialista, que \u00abno se puede entender <i>El Capital<\/i> sin conocer la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel\u00bb; Gramsci en el idealismo culturalista crociano (y, en menor medida, en el vago biologismo que quedar\u00eda desplazado de la filosof\u00eda europea hacia mediados de siglo). Pero Lenin y Gramsci recorren ese camino en sentidos contrarios: Lenin parte de Marx y recupera a Hegel para darse raz\u00f3n del car\u00e1cter revolucionario, por dial\u00e9ctico, de aqu\u00e9l. Gramsci, a la inversa, parte filos\u00f3ficamente del idealismo que es su herencia cultural, y en su marcha hacia Marx cree llevar \u00e9l mismo, con esa tradici\u00f3n idealista, el principio revolucionario. La influencia bolchevique le permite redescubrirlo en Marx.<\/p>\n<p>Ya ese asunto puede contarse entre los temas gramscianos (y leninianos) que hoy deben encontrarse de nuevo en primer plano de en la reflexi\u00f3n marxista. Y lo est\u00e1 ya en realidad, de modo m\u00e1s o menos expl\u00edcito. Son numerosos, en efecto, los autores que no ven en los fen\u00f3menos involutivos de la filosof\u00eda marxista de los decenios anteriores a 1956 m\u00e1s que los efectos de un \u00abpositivismo\u00bb global y simpl\u00edsticamente atribuido a \u00abStalin\u00bb. Por eso tales escritores filos\u00f3ficos tienden frecuentemente a recurrir de nuevo a Hegel y a la tradici\u00f3n idealista. Tales son los casos, por ejemplo, del Luk\u00e1cs de los \u00faltimos a\u00f1os (sobre todo en la <i>Est\u00e9tica<\/i>), de Kosik, de Kolakowski, de Garaudy, y hasta de Havemann, pese a su condici\u00f3n de cient\u00edfico de la naturaleza. Otros autores, viendo \u2013con m\u00e1s raz\u00f3n\u2013 que el supuesto \u00abpositivismo\u00bb de la filosof\u00eda sovi\u00e9tica en ese pr\u00f3ximo pasado no es sino a lo sumo un elemento, y probablemente secundario, de la situaci\u00f3n que se trata de superar, son m\u00e1s reacios a ver en el Hegel de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> la panacea de todos los males. O en el de la <i>L\u00f3gica<\/i>. Autores tan distintos entre s\u00ed como Luporini, Della Volpe, Althusser, Schaff, etc., coinciden al menos en una orientaci\u00f3n que no ve ninguna ganancia apreciable en la apelaci\u00f3n a la filosof\u00eda especulativa tradicional.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n as\u00ed reproduce uno de los principales aspectos de la problem\u00e1tica filos\u00f3fica de Gramsci. Pero no es ese aspecto el que va a merecer aqu\u00ed una breve consideraci\u00f3n final, sino otro que en realidad lo absorbe. Se trata de lo siguiente:<\/p>\n<p>Poco antes se ha visto c\u00f3mo Gramsci, tras superar, bajo la influencia de Lenin, la lectura positivista de Marx hecha por la social-democracia, intenta formular en qu\u00e9 consiste el elemento revolucionario del pensamiento marxiano; y c\u00f3mo cree descubrirlo en alg\u00fan car\u00e1cter <i>ideol\u00f3gico<\/i> de la obra de Marx. Se ha visto tambi\u00e9n que ya la primera vez que hace esa afirmaci\u00f3n, Gramsci revela una cierta inseguridad o timidez, provocada por su conocimiento de la radical cr\u00edtica \u2013o \u00abburla\u00bb, como dice Gramsci\u2013 a que Marx somete el hecho de la ideolog\u00eda. Sin embargo, Gramsci no va a rebasar ya esa insegura soluci\u00f3n de su problema marxiano, de su lectura de Marx. En ese punto los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> no van a presentar actitudes nuevas, sino s\u00f3lo el intento de consolidar dicha interpretaci\u00f3n. No es in\u00fatil dedicar alguna atenci\u00f3n a comprobarlo.<\/p>\n<p>En los cuadernos de la c\u00e1rcel de Turi Gramsci intenta documentar con textos del propio Marx un car\u00e1cter ideol\u00f3gico del pensamiento de \u00e9ste. Una nota del <i>Cuaderno<\/i> VIII (Turi, 1930-31, IMS 49) puede ilustrar adecuadamente este punto: \u00abRecordar la frecuente afirmaci\u00f3n de Marx sobre \u201cla solidez de las creencias populares\u201d como elemento necesario de una determinada situaci\u00f3n. Dice poco m\u00e1s o menos: \u201cCuando este modo de concebir las cosas tenga la fuerza de las creencias populares\u201d, etc., etc. Otra afirmaci\u00f3n de Marx dice que una convicci\u00f3n popular tiene frecuentemente la misma energ\u00eda que una fuerza material o algo parecido [&#8230;]. Creo que el an\u00e1lisis de esas afirmaciones lleva a reforzar la concepci\u00f3n de \u201cbloque hist\u00f3rico\u201d, en el cual precisamente las fuerzas materiales son el contenido y las ideolog\u00edas la forma, distinci\u00f3n entre forma y contenido que es meramente did\u00e1ctica, porque las fuerzas materiales no ser\u00edan concebibles hist\u00f3ricamente sin forma y las ideolog\u00edas ser\u00edan caprichos individuales sin las fuerzas materiales\u00bb.<\/p>\n<p>La idea de \u00abbloque hist\u00f3rico\u00bb es otra de las afortunadas acu\u00f1aciones de conceptos a las que ya se ha hecho referencia y que son acaso el fruto m\u00e1s permanente de la obra te\u00f3rica de Gramsci: como si en el forcejeo te\u00f3rico Gramsci hubiera conseguido una agudizaci\u00f3n de la capacidad de percibir y nombrar el objeto esencial de sus esfuerzos. En este caso \u2013\u00abbloque hist\u00f3rico\u00bb\u2013 se trata de la totalidad y unidad concreta de la fuerza social, la clase, con el elemento cultural-espiritual que es consciencia de su acci\u00f3n y forma del resultado de \u00e9sta. El concepto \u2013con ese nombre o con otro\u2013 es sin duda imprescindible para un marxismo verdaderamente dial\u00e9ctico, que no entienda positiv\u00edsticamente la historia como evoluci\u00f3n fatal y lineal de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos. Pero en la misma presentaci\u00f3n del concepto se aprecia la causa por la cual Gramsci no pudo decidir nunca sino dentro del dilema \u00abideologismo-o-reformismo\u00bb. Las frases de Marx de cuyo vago recuerdo parte la reflexi\u00f3n de Gramsci son sin duda del tipo de la c\u00e9lebre \u00abLa teor\u00eda se hace fuerza cuando aferra las masas\u00bb (<i>Die Theorie wird zur Macht, wenn sie die Massen ergreift<\/i>). La formaci\u00f3n idealista-culturalista de Gramsci le hace identificar \u00abteor\u00eda\u00bb, la palabra usada por Marx, con \u00abideolog\u00eda\u00bb. Gramsci no ve pues la posibilidad de la mediaci\u00f3n entre la fuerza social (la energ\u00eda de la clase obrera) y la intervenci\u00f3n revolucionaria sea de naturaleza cient\u00edfica, de la naturaleza del <i>programa<\/i> cr\u00edtico; para \u00e9l, la \u00fanica mediaci\u00f3n posible es una nueva ideolog\u00eda, la adopci\u00f3n por el marxismo de la forma <i>cultural<\/i> de las religiones y de los grandes sistemas de creencias, sint\u00e9ticos y especulativos, de la tradici\u00f3n. En la \u00e9poca anterior a su detenci\u00f3n, Gramsci ha expresado eso sin reparos. He aqu\u00ed un ejemplo: \u00abLos socialistas marxistas no son religiosos: creen que la religi\u00f3n es una forma transitoria de la cultura humana que ser\u00e1 superada por una forma superior de la cultura, la filos\u00f3fica: creen que la religi\u00f3n es una concepci\u00f3n mitol\u00f3gica de la vida y del mundo, concepci\u00f3n que ser\u00e1 superada y sustituida por la fundada en el materialismo hist\u00f3rico [&#8230;]\u00bb (A 26-VIII-1920, SM 415). Ese categ\u00f3rico texto contiene \u2013junto con la tesis marxiana de la caducidad de la religi\u00f3n\u2013 dos tesis incompatibles con la cr\u00edtica de Marx (y de Engels) a la ideolog\u00eda: primera, la admisi\u00f3n de la validez futura de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sint\u00e9tica o constructiva del mundo; segunda, la comprensi\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico como un producto cultural funcionalmente id\u00e9ntico a la religi\u00f3n, o sea, como un producto cultural ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Ya antes de su detenci\u00f3n, como ha quedado registrado, Gramsci ha profundizado su lectura de Marx lo suficientemente para saber que el pensamiento de Marx es esencialmente cr\u00edtica (\u00abburla\u00bb) de la ideolog\u00eda. Por eso en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> no se volver\u00e1 a encontrar afirmaci\u00f3n tan categ\u00f3rica como la reci\u00e9n transcrita de 1920. Pero Gramsci no tendr\u00e1 tiempo de salir del dilema en que se encuentra. La exigencia del fiscal fascista \u2013el cerebro de Gramsci deb\u00eda dejar de funcionar\u2013 no se cumpli\u00f3, ciertamente, al pie de la letra. Pero s\u00ed en parte: la prematura muerte de Gramsci impide saber si la inestabilidad de su contraposici\u00f3n entre ideologicismo y positivismo reformista en la comprensi\u00f3n de Marx se habr\u00eda superado en una praxeolog\u00eda racional y concreta, cr\u00edtica y antiideol\u00f3gica, de la cual estuvo, por otra parte, tan cerca, con su acentuaci\u00f3n del principio de la pr\u00e1ctica. En todo caso, la muerte ha concluido el imponente martirio del cuerpo destrozado de Gramsci antes de que su inteligencia pudiera dar alg\u00fan paso m\u00e1s all\u00e1 en aquella direcci\u00f3n. Uno de los \u00faltimos <i>Cuadernos<\/i> \u2013quiz\u00e1s el \u00faltimo, el XVIII (Formia 1934 o 1935, IMS 47-49)\u2013 contiene una nota larga que nos le muestra esforz\u00e1ndose a\u00fan por conseguir una soluci\u00f3n de compromiso entre la cr\u00edtica marxiana de las ideolog\u00edas y la convicci\u00f3n gramsciana de que la ideolog\u00eda es la \u00fanica instancia mediadora entre la fuerza social y la acci\u00f3n. Vale la pena recordar esa nota extensamente. Bajo el t\u00edtulo de <i>Concepto de ideolog\u00eda<\/i> y tras una alusi\u00f3n impl\u00edcita a Destutt de Tracy, Gramsci empieza por reconocerse a s\u00ed mismo que los cl\u00e1sicos del marxismo (de la \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb) son ante todo, como fil\u00f3sofos, cr\u00edticos de la ideolog\u00eda: \u00abLa \u201cideolog\u00eda\u201d ha sido un aspecto del \u201csensismo\u201d, o sea, del materialismo franc\u00e9s del siglo XVIII [&#8230;]. Hay que examinar hist\u00f3ricamente \u2013porque l\u00f3gicamente es un proceso f\u00e1cil de captar y comprender\u2013 c\u00f3mo el concepto de ideolog\u00eda ha pasado de significar \u201cciencia de las ideas\u201d, \u201can\u00e1lisis del origen de las ideas\u201d, a significar un determinado \u201csistema de ideas\u201d [&#8230;]. El mismo significado que ha tomado el t\u00e9rmino `ideolog\u00eda\u00b4 en la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica contiene impl\u00edcitamente \u2013\u201cimpl\u00edcitamente\u201d es alusi\u00f3n de Gramsci\u2013 \u00abun juicio de desvalor [&#8230;]\u00bb. Pero, tras ese reconocimiento, Gramsci busca un compromiso que le permita salvar el concepto de ideolog\u00eda. El resultado no es nada brillante: es una inconsistente distinci\u00f3n entre ideolog\u00edas respetables y no respetables, por as\u00ed decirlo, que, junto con una interesante formulaci\u00f3n de un tema de Adorno<sup>8<\/sup>, el de la \u00abideolog\u00eda de segundo grado\u00bb, contiene el principio inevitablemente acr\u00edtico de considerar respetables las ideolog\u00edas precisamente m\u00e1s puras, las que constituyen el plano sobreestructural m\u00e1s profundo de la alienaci\u00f3n, o sea, las ideolog\u00edas \u00aborg\u00e1nicas\u00bb, \u00abnecesarias\u00bb, impl\u00edcitas e \u00abinconscientes\u00bb. Dice as\u00ed Gramsci: \u00abMe parece que un elemento de error en la consideraci\u00f3n del valor de las ideolog\u00edas se debe al hecho (nada casual, por lo dem\u00e1s) de que se da el nombre de ideolog\u00eda tanto a la sobreestructura necesaria de una determinada estructura cuanto a las elucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido peyorativo de la palabra se ha convertido en extensivo y eso ha modificado y desnaturalizado el an\u00e1lisis te\u00f3rico del concepto de ideolog\u00eda [&#8230;]. Por tanto, hay que distinguir entre ideolog\u00edas hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas, que son necesarias para una determinada estructura, e ideolog\u00edas arbitrarias [&#8230;]\u00bb. (Dicho sea entre par\u00e9ntesis, es notable c\u00f3mo el intento de salvaci\u00f3n de la ideolog\u00eda, intento de inspiraci\u00f3n idealista-culturalista, desemboca en un mecanicismo: Marx, en efecto, no habr\u00eda afirmado nunca que una base determine un\u00edvocamente \u2013\u00abnecesariamente\u00bb\u2013 <i>una<\/i> ideolog\u00eda, sino m\u00e1s bien una familia o clase de ellas: pues lo que la base hace es limitar las ideolog\u00edas posibles, determinar el campo de las posibilidades ideol\u00f3gicas, de la formaci\u00f3n de conceptos, etc.)<\/p>\n<p>No ser\u00eda err\u00f3neo, pero s\u00ed demasiado parcial, concluir un examen de la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci anotando simplemente que ese marxismo ha sido siempre problem\u00e1tico en el sentido de que no ha conseguido nunca decidir sino dentro de la ant\u00edtesis positivismo-ideolog\u00eda, de la irresuelta crisis entre el positivismo evolucionista de la social-democracia y una inconsistente escapatoria por v\u00eda ideol\u00f3gica. Eso ser\u00eda injusto porque as\u00ed se olvidar\u00edan, para empezar, los muchos conceptos valiosos que Gramsci ha conseguido arrancar al fecundo movimiento de su pensamiento entre los polos del viejo dilema; ser\u00eda injusto tambi\u00e9n porque supondr\u00eda ignorar el desarrollo que el principio de la pr\u00e1ctica ha experimentado por obra de Gramsci \u2013desarrollo que la limitaci\u00f3n del tema exclu\u00eda de estas l\u00edneas\u2013; y ser\u00eda injusto, sobre todo, porque equivaldr\u00eda tambi\u00e9n a desconocer el valor que tiene la presentaci\u00f3n veraz y honda de un problema real. Para el marxismo contempor\u00e1neo la insistencia en la inspiraci\u00f3n cr\u00edtica de Marx y, por tanto, la reanudaci\u00f3n de su cr\u00edtica de lo ideol\u00f3gico y la eliminaci\u00f3n de especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica en el pensamiento socialista, es el programa m\u00e1s fecundo que puede proponerse. Es un programa de dif\u00edcil realizaci\u00f3n, porque se encuentra amenazado por dos riesgos complementarios: ignorar el peligro de la moderna ideolog\u00eda \u00abneocapitalista\u00bb del tecnicismo y del \u00abfinal de las ideolog\u00edas\u00bb \u2013que es ella misma la ideolog\u00eda del fatalismo tecnol\u00f3gico, muy adecuada para el capitalismo monopolista\u2013; y ser confundido con esa ideolog\u00eda por parte de fil\u00f3sofos socialistas nost\u00e1lgicos de los emocionantes megalitos hegelianos. Pero \u00e9se es el programa de la hora. Y el problema a que responde ese programa se encuentra expresado del modo m\u00e1s veraz y radical en la obra del hombre el trig\u00e9simo aniversario de cuya muerte se conmemora este a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Por eso los textos de Gramsci considerados aqu\u00ed son casi exclusivamente escritos juveniles. Se citan mediante las siglas: IGP: el peri\u00f3dico <i>Il Grido del Popolo; <\/i>A: la edici\u00f3n piamontesa del peri\u00f3dico <i>Avanti!; <\/i>SG: el libro Antonio Gramsci, <i>Scritti Giovanili<\/i>, ed. De 1958; SM : el libro Antonio Gramsci, <i>Sotto la Mole<\/i>, ed. De 1960. S\u00f3lo para documentar la tesis de que el marxismo de Gramsci est\u00e1 en lo esencial formado ya antes de su detenci\u00f3n se cita el libro <i>Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce<\/i>, ed. de 1966, con la sigla IMS. Las citas se componen con la sigla del peri\u00f3dico en que apareci\u00f3 el art\u00edculo citado, la fecha de publicaci\u00f3n, la sigla del libro en que ha sido recogido el texto y la p\u00e1gina en que \u00e9ste se encuentra en el libro: IGP 31-X-1914. SG 3-7 quiere decir: art\u00edculo publicado en <i>Il Grido del Popolo<\/i> el 31-X-1914, recogido en las p\u00e1ginas 3-7 de <i>Scritti Giovanili<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0La gran influencia de estos autores sobre Gramsci, lo mucho que \u00e9ste refleja, en general, el ambiente cultural de la Italia de la \u00e9poca ha suscitado el tema del \u00abprovincialismo\u00bb de Gramsci. Recientemente ha criticado Eugenio Garin esa idea del provincialismo de Gramsci (\u00abLa formazione di Gramsci e Croce\u00bb, en <i>Cr\u00edtica marxista-Quaderni<\/i>, n.\u00ba 3, 1967, p\u00e1gs. 119-133). Garin arguye con raz\u00f3n que la cultura filos\u00f3fica b\u00e1sica de Gramsci, que inclu\u00eda tambi\u00e9n, por ejemplo, a Bergson, no es provinciana, sino caracter\u00edstica de una fase de la vida cultural de la Europa del siglo. A lo cual puede a\u00f1adirse, sin embargo, que tanto el idealismo culturalista crociano cuanto el vitalismo de Bergson han resultado a la postre una especie de provincialismo europeo, arranques sin continuaci\u00f3n por la v\u00eda que en realidad abrir\u00eda m\u00e1s tarde el existencialismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> No, ciertamente, el positivismo de un pensador tan agudo como Vailati, por ejemplo. Pero ni Vailati ni Peano \u2013que ense\u00f1aba en Tur\u00edn en aquellos a\u00f1os\u2013 han tenido en la vida cultural italiana de la \u00e9poca la influencia que ejercieron mediocridades positivistas tan olvidables como Achille Loria. El estudiante Gramsci, que alguna vez tropezar\u00eda con Peano por los pasillos de la Universidad de Tur\u00edn, no parece haber notado la existencia de aquel gran talento renovador de la metodolog\u00eda cient\u00edfica. La cosa no debe sorprender demasiado: la influencia del idealismo crociano, tras desterrar al positivismo de la Universidad y de la cultura italianas, tuvo efectos tan devastadores que el que esto escribe recuerda haber notado todav\u00eda en 1957 que universitarios italianos de cultura por otro lado notable no hab\u00edan o\u00eddo siquiera los nombres de Vailati y de Peano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0Problemas de esta clase podr\u00e1n tal vez resolver los encargados de la anunciada edici\u00f3n cr\u00edtica [la de Valentino Gerratana]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup>\u00a0Este caso de Gramsci puede ilustrar lo discutible que es el t\u00f3pico seg\u00fan el cual el principio dial\u00e9ctico es obligado y como naturalmente de herencia idealista. Se puede ser tan idealista como Croce y el joven Gramsci y tan poco dial\u00e9ctico como ambos. Es claro que en el texto de Gramsci hay una paradoja s\u00f3lo si el sujeto de \u00absomos\u00bb \u2013como se desprende del contexto\u2013 es la humanidad. En otro caso es una perogrullada. Pero Gramsci no est\u00e1 enunciando ning\u00fan lugar com\u00fan, sino la tesis de que los \u00abc\u00e1nones\u00bb del an\u00e1lisis hist\u00f3rico marxiano interpretan s\u00f3lo el proceso acaecido (el pasado), no el acaecer actual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup>\u00a0La pugna contra el mecanicismo en el pensamiento socialista es una constante de la actividad intelectual de Gramsci: cuando la socialdemocracia deje de ser la principal fuente de deformaci\u00f3n economicista de Marx, Gramsci, ya en la c\u00e1rcel, no dejar\u00e1 de escribir contra el mecanicismo en el seno mismo de la III Internacional, particularmente contra Buj\u00e1rin.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup>\u00a0Lenin, por su parte, comprendi\u00f3 en seguida que Gramsci y su grupo (el grupo de <i>L&#8217;Ordine Nuovo<\/i>) eran la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del bolchevismo en Italia. En el III Congreso de la Internacional (sesi\u00f3n del 30-VIII-1920), Lenin se decidi\u00f3 a dar un paso definitivo: poner el peso de su influencia en favor de Gramsci (que estaba en minor\u00eda dentro del PSI): \u00abDebemos decir claramente a los camaradas italianos que lo que corresponde a la pol\u00edtica de la Internacional Comunista es la tendencia de los militantes de <i>L&#8217;Ordine Nuovo<\/i>, y no la tendencia de la mayor\u00eda actual del Partido Socialista y de su grupo parlamentario.\u00bb (<i>Apud<\/i> Fiori, G., <i>Vita di Antonio Gramsci<\/i>, 1966, p\u00e1gina 159.) &#8211; Con esa intervenci\u00f3n de Lenin empieza una dif\u00edcil actuaci\u00f3n de Gramsci que pasa por la formaci\u00f3n del PCI y culmina con una operaci\u00f3n caracter\u00edstica de ese dram\u00e1tico per\u00edodo de la III Internacional: la eliminaci\u00f3n autoritaria del grupo extremista de Bordiga \u2013inicialmente mayoritario en el PCI\u2013 por la acci\u00f3n del instructor Gramsci desde Viena (1923). Las personas viven en su \u00e9poca: por eso resultan cursis las presentaciones de Gramsci con halo de novela rosa pol\u00edtica, como un iluminado que, en cuestiones de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, hubiera anticipado en 30 a\u00f1os y superado incluso el XX Congreso del PCUS.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En el plano de la teor\u00eda, la profunda identificaci\u00f3n de Gramsci con el programa de Lenin se aprecia sobre todo en dos temas que sumar al \u00fanico tratado en estas l\u00edneas: la importancia <i>te\u00f3rica<\/i> dada al partido pol\u00edtico obrero \u2013el \u00abPr\u00edncipe moderno\u00bb, como dice Gramsci\u2013, y la b\u00fasqueda de tradiciones nacionales italianas que puedan asimilarse a la motivaci\u00f3n esencial de los <i>soviets<\/i> rusos (es el tema de los consejos de f\u00e1brica). Acerca de lo primero ha escrito uno de los m\u00e1s \u00edntimos conocedores de Gramsci: \u00abEl problema del partido, el problema de la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera [&#8230;] est\u00e1 en el centro de toda la actividad, de toda la vida, de todo el pensamiento de Antonio Gramsci\u00bb (Palmiro Togliatti, <i>Gramsci<\/i>, 1955, p\u00e1g. 9). .<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>8<\/sup>\u00a0De tesis de Adorno y tambi\u00e9n del tema de la evoluci\u00f3n del pensamiento de Marx, tan en\u00e9rgicamente propuesto hoy por Althusser. <i>Cfr.<\/i> los cuadernos XXII y II (Formia, 1931-1933, IMS, esp. P\u00e1ginas 76-79).<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Antonio Gramsci: La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica<\/b><b>\u00bb<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, Enciclopedia LABOR, vol X \u00abAVANCES DEL SABER\u00bb, pp. 797-799, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 de nuevo sobre Gramsci.<\/span><\/p>\n<p>La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb es la comprensi\u00f3n del marxismo que tiene su representante principal en un autor ya cl\u00e1sico en la historia de la literatura italiana y en la de la filosof\u00eda universal: Antonio Gramsci (1891-1937), Algunos fil\u00f3sofos italianos, como Cesare Luporini, deben situarse dentro de esa tradici\u00f3n. La cual tiene en com\u00fan con la anterior la concepci\u00f3n b\u00e1sicamente cl\u00e1sica o tradicional de la filosof\u00eda, pero se diferencia de ella por la acumulaci\u00f3n dada al principio de la pr\u00e1ctica, com\u00fan a todo marxismo.<\/p>\n<p>La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb de A. Gramsci no es un pragmatismo, sino un modo de pensar que historiza los problemas te\u00f3ricos al concebirlos siempre como problemas de cultura, de hegemon\u00eda de las clases en la sociedad y de la consiguiente vida global de la humanidad a trav\u00e9s del tiempo. \u00abLo que interesa a la ciencia\u00bb, escribe Gramsci, \u00abno es tanto [&#8230;] la objetividad de lo real cuanto el hombre que elabora sus m\u00e9todos [&#8230;], que rectifica constantemente sus instrumentos materiales [&#8230;] y l\u00f3gicos (incluidos los matem\u00e1ticos); lo que interesa es la cultura [&#8230;], la relaci\u00f3n del hombre con la realidad por la mediaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Incluso en la ciencia, buscar la realidad aparte de los hombres [&#8230;] [no es sino] una paradoja\u00bb. \u00abPara la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica el ser no puede separarse del pensamiento, el hombre de la naturaleza, la actividad de la materia, el sujeto del objeto: si se practica esa separaci\u00f3n, se cae [&#8230;] en la abstracci\u00f3n sin sentido\u00bb.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda ha de entenderse en la pr\u00e1ctica de la humanidad, o, como escribe Gramsci, \u00abconcretamente, es decir, hist\u00f3ricamente\u00bb. Gramsci alude alguna vez a los precedentes de la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica que cuajar\u00e1 en la obra de Marx:<b> <\/b>Tom\u00e1s de Aquino, a\u00fan en l\u00ednea con los griegos, pero con mayor \u00e9nfasis, ha ense\u00f1ado que \u00abel entendimiento especulativo se hace pr\u00e1ctico por extensi\u00f3n\u00bb. Leibniz y Vico se han visto, en el otro extremo, arrebatados por un activismo del pensamiento: \u00abLas cosas m\u00e1s especulativas son las m\u00e1s pr\u00e1cticas\u00bb (Leibniz); \u00abLo verdadero es el hecho mismo\u00bb (Vico). Hegel, por \u00faltimo, ha ense\u00f1ado que \u00abtodo lo real es racional\u00bb. La filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica ha de poner esos atisbos en un terreno nuevo: no es que la especulaci\u00f3n se haga pr\u00e1ctica por extensi\u00f3n, o que sea paralela de \u00e9sta, o la disuelva en s\u00ed, sino que la realidad humana es pr\u00e1ctica, hecha por el hombre, y conocerla es hacerla. Por eso el tema del hombre es \u00abel problema primero y principal de la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n marxista de Gramsci la cuesti\u00f3n \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el hombre?\u00bb, entendida como cuesti\u00f3n filos\u00f3fica, no pregunta por la naturaleza biol\u00f3gica de la especie, sino por otra cosa que puede formularse, con palabras suyas, del modo siguiente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puede llegar a ser el hombre? Esto es, si el hombre puede dominar su propio destino, si puede <i>hacerse, <\/i>si puede crearse una vida\u00bb. Piensa Gramsci que todas las filosof\u00edas han fracasado hasta ahora en el tratamiento de esa pregunta porque han considerado el hombre reducido a su individualidad. Pero la humanidad del individuo comporta elementos de tres tipos: primero, el individuo mismo, su singularidad hist\u00f3rico-biol\u00f3gica; segundo, \u00ablos otros\u00bb; tercero, \u00abla naturaleza\u00bb. El segundo <i>y <\/i>el tercer elementos son de especial complejidad: el individuo no entra en relaci\u00f3n con los otros <i>y <\/i>con la naturaleza mec\u00e1nicamente, sino \u00aborg\u00e1nicamente\u00bb (con los otros) y \u00abno simplemente (con la naturaleza) por ser \u00e9l mismo naturaleza, sino activamente, por medio del trabajo y de la t\u00e9cnica\u00bb (incluyendo en este \u00faltimo concepto tambi\u00e9n los \u00abinstrumentos mentales\u00bb, esto es, la ciencia y la filosof\u00eda). Gramsci formula a este respecto una categor\u00eda \u2013\u00abcentro de anudamiento\u00bb\u2013 que es seguramente una de las respuestas conceptuales marxistas m\u00e1s claras a la problem\u00e1tica existencialista: \u00ab[&#8230;] esas relaciones [&#8230;] son activas, conscientes, es decir, corresponden a un grado mayor o menor de inteligencia de ellas que tiene el hombre. Por eso puede decirse que uno se cambia a s\u00ed mismo, se modifica, en la medida misma en que cambia y modifica todo el complejo de relaciones del cual \u00e9l es el <i>centro de anudamiento\u00bb. <\/i>En ese punto puede considerarse ultimada la reelaboraci\u00f3n por Gramsci del concepto de <i>naturaleza humana <\/i>de Marx: \u00abque la <i>naturaleza<\/i><i> <\/i><i>humana<\/i><i> <\/i>es <i>el<\/i><i> <\/i><i>complejo de las relaciones sociales <\/i>[como ha dicho Marx] es la respuesta m\u00e1s satisfactoria, ya que incluye la idea de devenir [&#8230;]. Puede tambi\u00e9n decirse que la naturaleza del hombre es la <i>historia\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Los temas que en los fil\u00f3sofos marxistas de corte tradicional componen partes principales del \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb (o sea, los temas procedentes de la \u00abfilosof\u00eda de la naturaleza\u00bb prerrom\u00e1ntica y rom\u00e1ntica), no se presentan pr\u00e1cticamente en la obra de Gramsci. El pensamiento de \u00e9ste presenta, por otra parte, un punto que lo distingue caracter\u00edsticamente de la filosof\u00eda marxista de orientaci\u00f3n cr\u00edtica; a\u00fan por examinar: se trata de su doctrina de las ideolog\u00edas. Gramsci ha percibido que el hacer filos\u00f3fico de Marx es sustancialmente cr\u00edtica de las ideolog\u00edas. Pero, por otra parte, Gramsci piensa que todo pensamiento relacionado con la pr\u00e1ctica, como es el marxismo, ha de concluir construcciones m\u00e1s o menos ideol\u00f3gicas, <i>mitos<\/i>, como dec\u00eda \u00e9l mismo en sus escritos juveniles. En su edad madura no se decide ya a emplear esa palabra, pero tampoco a desideologizar completamente su concepci\u00f3n del marxismo. Esto le obliga a distinguir entre \u00abideolog\u00eda hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas, que son necesarias para una determinada estructura, e ideolog\u00edas arbitrarias, racionalistas, <i>queridas<\/i>. En cuanto hist\u00f3ricamente necesarias, tiene una validez que es validez <i>psicol\u00f3gica,<\/i> porque <i>organizan<\/i> las masas humanas, forman el terreno en el cual se mueven los hombres y adquieren conciencia de su posici\u00f3n, luchan, etc.\u00bb. Con esa distinci\u00f3n Gramsci recoge su manera de leer a Marx desde su juventud. En 1918 hab\u00eda escrito: \u00abMarx se burla de las ideolog\u00edas, pero es ide\u00f3logo en cuanto hombre pol\u00edtico actual, en cuanto revolucionario. La verdad es que las ideolog\u00edas son rid\u00edculas cuando son pura charla, cuando se destinan a crear confusi\u00f3n, a ilusionar y a soneter energ\u00edas sociales, potencialmente antag\u00f3nicas, a una finalidad que les es ajena.\u00bb<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>4. Entrevista para\u00a0<\/b><i><b>Diario de Barcelona<\/b><\/i><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El estudio introductorio, interrumpido, que el autor arroj\u00f3 a la papelera (y recuperado por su amigo Jacobo Mu\u00f1oz), fue editado por Albert Domingo Curto: Manuel Sacrist\u00e1n, <i>El Orden y el Tiempo<\/i>, Madrid: M\u00ednima Trotta, 1998.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A\u00f1os despu\u00e9s, mayo de 1977, un comit\u00e9 de estudiantes de la Facultad de Geograf\u00eda e Historia de la Universidad de Barcelona organiz\u00f3 un ciclo de conferencias sobre la actualidad del pensamiento pol\u00edtico de Gramsci en el que intervinieron Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Joaquim Lleixa, Josep Fontana, Antoni Dom\u00e8nech y el autor. El t\u00edtulo de su conferencia fue \u00abConmemoraci\u00f3n de Gramsci en el XL aniversario de su muerte\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con ocasi\u00f3n de estas jornadas, fue entrevistado por F\u00e9lix Manito y Miquel Subirana para <i>Diario de Barcelona, <\/i>10\/V\/1977<i>.<\/i> La conversaci\u00f3n se public\u00f3 con el t\u00edtulo \u00abGramsci es un cl\u00e1sico, no es una moda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><i><b>VOLITIVO Y APASIONADO. La actividad pol\u00edtica e intelectual de Antonio Gramsci es suficientemente conocida y centra la atenci\u00f3n a la hora de realizar su biograf\u00eda. \u00bfC\u00f3mo era Gramsci al margen de estas actividades, c\u00f3mo caracterizar\u00eda su personalidad?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Era bajito, contrahecho por un accidente sufrido en la infancia. Durante un traslado, ya preso, le presentaron a un anarquista, y este se neg\u00f3 a admitir que aquel hombre tan peque\u00f1o pudiera ser Gramsci.<\/p>\n<p>De joven era muy volitivo y apasionado. La c\u00e1rcel y el sufrimiento f\u00edsico lo neurotizaron mucho, como a cualquiera en sus circunstancias, o acaso un poco m\u00e1s que a otros. Al final de su vida el sufrimiento se le adormeci\u00f3 en melancol\u00eda, y volvi\u00f3 a ser capaz de escribir cuentos, por ejemplo, y, en general, de dirigirse a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p><i><b>Cu\u00e1les fueron los principales elementos que intervinieron en la formaci\u00f3n pol\u00edtica de Gramsci?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Primero la experiencia del mal social. Luego la del movimiento obrero organizado, ya en Cerde\u00f1a, y, desde luego, en Tur\u00edn. Luego la revoluci\u00f3n rusa y la derrota de la revoluci\u00f3n en Occidente. Y s\u00f3lo en \u00faltimo lugar lo aprendido en la lectura de los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n emancipatoria<sup>1<\/sup>, en especial los marxistas.<\/p>\n<p><i><b>LA REVOLUCION EN OCCIDENTE. Desde 1921, momento en el que, como diputado comunista y como dirigente del partido, Gramsci se entrega plenamente al combate contra el fascismo mussoliniano hasta su muerte en 1937, despu\u00e9s de 11 a\u00f1os de encarcelamiento, todo ese tiempo se caracteriza por una activa reflexi\u00f3n te\u00f3rica que se plasma en los \u00abCuadernos de la c\u00e1rcel\u00bb y en las \u00abCartas\u00bb, escritas desde las sucesivas prisiones por las que pas\u00f3. En s\u00edntesis, \u00bfcu\u00e1les son las ideas y aportaciones de esta reflexi\u00f3n te\u00f3rica?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Bueno, yo no veo que en 1924 Gramsci tuviera ya en claro que el enemigo principal e inmediato fuera el fascismo. Creo que por esa fecha, aunque ya hab\u00eda comprendido que la revoluci\u00f3n no estaba al alcance de la mano, segu\u00eda pensando en el fascismo como en cosa pasajera y no muy diferente de otras formas de dominaci\u00f3n capitalista. No me parece que Gramsci haya podido rectificar ese euf\u00f3rico error de la III Internacional antes de su prisi\u00f3n. En cambio, s\u00ed que lo ten\u00eda corregido en 1928, cuando el VI Congreso de la Internacional exacerb\u00f3 ese error hasta lo catastr\u00f3fico. Ese es el momento en que cuaja, en mi opini\u00f3n, su mayor aportaci\u00f3n: la explicaci\u00f3n de la dificultad de la revoluci\u00f3n en Occidente. El hecho mismo ya lo hab\u00edan visto otros, principalmente Trotski y Lenin. Pero Gramsci coloca ese hecho en el centro de su reflexi\u00f3n, y descubre en \u00e9l la vital complejidad del estado por as\u00ed decirlo occidental, o sea, del estado capitalista que vive ya sobre base propiamente capitalista, arraigado en una sociedad que no tiene ya con \u00e9l m\u00e1s contradicciones que las org\u00e1nicas a ese modo de producci\u00f3n. Dej\u00e9moslo en eso: me parece mejor subrayar ese punto central que recitar una lista de m\u00e9ritos de Gramsci sin que nos podamos detener ante ninguno de ellos.<\/p>\n<p><i><b>\u00bfQu\u00e9 papel jug\u00f3 Gramsci en el movimiento comunista internacional?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Antes de su detenci\u00f3n, Gramsci ha hecho unas cuantas cosas de importancia internacional: ayudar decisivamente a imponer la pol\u00edtica del Ejecutivo de la Internacional en el Partido Comunista de Italia: luego, enfrentarse al naciente estilo estalinista (esto fugazmente, en v\u00edsperas de su detenci\u00f3n, reclamando que la mayor\u00eda del ejecutivo ruso no aplastara a la minor\u00eda derrotada, se\u00f1aladamente a Trotski). Digo que se opuso al estilo estalinista, porque Gramsci no se opuso al contenido de la pol\u00edtica de Stalin. La defendi\u00f3, aunque es verdad que idealiz\u00e1ndola, en sus escritos de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Ya en la c\u00e1rcel, Gramsci fue objeto de actividad internacional del movimiento comunista y democr\u00e1tico en general. Por cierto que Barcelona \u2013y a\u00fan m\u00e1s precisamente: Radio Barcelona bajo el poder popular durante la guerra civil\u2013 se puede citar honrosamente a este prop\u00f3sito.<\/p>\n<p><i><b>MODA GRAMSCI. En los dos \u00faltimos a\u00f1os, particularmente fuera de Italia, se ha hablado y escrito mucho acerca de la actualidad de Antonio Gramsci: sobre todo se asiste a un considerable aumento del inter\u00e9s por su pensamiento pol\u00edtico. En su opini\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 factores explican este gran inter\u00e9s?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Veo el hecho, y me ha sorprendido. Cuando en 1958 publiqu\u00e9 la primera exposici\u00f3n que se ha hecho aqu\u00ed del pensamiento de Gramsci, s\u00f3lo se fijaron en ella, por lo que he podido saber, los presos comunistas de la c\u00e1rcel de Burgos. Y eso estaba en uno de los libros-m\u00e1quina m\u00e1s presentes en las bibliotecas espa\u00f1olas. En cambio, estas dos semanas pasadas el ciclo sobre Gramsci en la Facultad de Geograf\u00eda e Historia contaba con un auditorio digno de la lectura de un buen poema: por la cantidad y vitalidad.<\/p>\n<p>Ahora que, por lo que hace a las causas, creo que es imposible contestar con una sola explicaci\u00f3n. Cada uno es cada uno. Los comunistas italianos han tenido casi siempre muy presente a Gramsci, quiz\u00e1 porque contar con un cl\u00e1sico de esa fecundidad en la tradici\u00f3n m\u00e1s directa de uno es una cosa que da consistencia, identidad. En otros casos la adhesi\u00f3n a Gramsci es adhesi\u00f3n a sus proposiciones, o a algunas de ellas. En otros, por \u00faltimo, no tanto a proposiciones sueltas cuando a la actitud y a los fines de Gramsci, sin olvidar los personales: en suma, a lo que m\u00e1s bien desafortunadamente se suele llamar \u00abel m\u00e9todo\u00bb.<\/p>\n<p><i><b>\u00bfNo cree que existe el peligro de caer parad\u00f3jicamente en una dogmatizaci\u00f3n de su teor\u00eda, dogmatizaci\u00f3n que \u00e9l mismo combati\u00f3 en una linea verdaderamente renovadora?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Desde luego que s\u00ed. Y ser\u00eda una l\u00e1stima, porque Gramsci es de los autores que menos se merecen eso. Por de pronto, teor\u00eda s\u00f3lo se puede decir a sus pensamientos en un sentido muy vago, casi etimol\u00f3gico, en el sentido de visi\u00f3n. Y luego porque toda su obra, la hecha y la actuada, su m\u00e9todo, como se dice, es apertura, disponibilidad a la experiencia en funci\u00f3n de los fines. Gramsci ha sido, con interesante paradoja, un caracter\u00edstico \u00abfil\u00f3sofo de la pr\u00e1ctica\u00bb y, al mismo tiempo, el cl\u00e1sico marxista m\u00e1s capaz de contemplaci\u00f3n. Contemplaci\u00f3n del mundo exterior y del interior.<\/p>\n<p><i><b>A finales del a\u00f1o pasado en Francia circulaban fotograf\u00edas de Antonio Gramsci con el siguiente pie: \u00abAntonio Gramsci el Lenin de Occidente\u00bb. Este y muchos m\u00e1s reclamos publicitarios pueden calificarse como el momento \u00e1lgido de la \u00abmoda\u00bb Gramsci. \u00bfHasta qu\u00e9 punto podemos decir que en Espa\u00f1a ha empezado a pasar lo mismo?<\/b><\/i><\/p>\n<p>No s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto, pero tambi\u00e9n a mi me parece eso. Y lo lamento.<\/p>\n<p><i><b>GRAMSCI Y EL EUROCOMUNISMO. \u00daltimamente, a la hora de buscar las fuentes de lo que se ha denominado eurocomunismo se ha acudido al pensamiento gramsciano. \u00bfConsidera v\u00e1lido este presupuesto?<\/b><\/i><\/p>\n<p>Vaya, ya empezamos, que dir\u00eda el Forges. En primer lugar, la palabra \u00abeurocomunismo\u00bb<sup>2<\/sup> no rebasa el grado de precisi\u00f3n del lenguaje publicitario, as\u00ed que no me es posible usarla. Y, en segundo lugar, Gramsci es un cl\u00e1sico, o sea, un autor que tiene derecho a no estar de moda nunca y a ser le\u00eddo siempre. Y por todos. Ya a prop\u00f3sito de las preguntas anteriores ha salido este asunto, aunque haya sido de refil\u00f3n. Nadie tiene derecho a meterse un cl\u00e1sico en el dep\u00f3sito del coche, como si fuera el tigre del anuncio. Dicho sea de paso, a los comunistas italianos no se les puede reprochar nada en este punto: ellos han sido los primeros en decir que Gramsci no es propiedad privada suya.<\/p>\n<p>Lo esencial es eso. Pero, de todas maneras, porque no parezca que escamoteo nada, a\u00f1ado: en la obra de Gramsci hay, desde luego, un valioso esfuerzo por fundar el pensamiento y la pr\u00e1ctica emancipatorios en la realidad del capitalismo pleno, del capitalismo con base propia. Pero, suponiendo que la palabra \u00abeurocomunista\u00bb quiera decir algo preciso y que ese algo sea afirmaci\u00f3n de una v\u00eda parlamentaria hasta otra sociedad y recusaci\u00f3n del concepto de dictadura del proletariado, se puede indicar que Gramsci no ha cre\u00eddo nunca que la superaci\u00f3n de la sociedad capitalista se pudiera conseguir por v\u00eda no revolucionaria ni, en particular, por v\u00eda parlamentaria: para \u00e9l, todo lo que llamaba guerra de posiciones era preparaci\u00f3n de una fase inevitable de asalto (inevitable para que haya revoluci\u00f3n social, la cual por su parte, ha sido perfectamente evitable hasta el momento). Tampoco ha pensado que fuera evitable el r\u00e9gimen de liquidaci\u00f3n coactiva de la propiedad burguesa al que la tradici\u00f3n marxista llama dictadura del proletariado. Lo que no quere decir, naturalmente, que identificara ese r\u00e9gimen con las formas y la pr\u00e1ctica gubernamentales de un estado determinado.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><b>Notas de edici\u00f3n:<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0El eurocomunismo fue una pol\u00edtica, una \u00abl\u00ednea estrat\u00e9gica\u00bb, defendida por algunos partidos comunistas de Europa Occidental (PCF, PCI, PCE) y de otras zonas del mundo (PC de Jap\u00f3n o el PC de M\u00e9xico) en la d\u00e9cada de los setenta. En s\u00edntesis, en apretada y discutible s\u00edntesis, se defend\u00eda la posibilidad de una transformaci\u00f3n socialista de las sociedades capitalistas en el marco de las democracias representativas, sin rupturas ni cambios radicales, pero, a diferencia de la socialdemocracia de la \u00e9poca, sin renunciar a la finalidad socialista. En \u00abA prop\u00f3sito del \u201cEurocomunismo\u201d\u00bb (1977) (<i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp.196-207), puede verse el punto de vista de Sacrist\u00e1n sobre esta orientaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">2) Sobre los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n marxista, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n en \u00abLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, <i>op.cit<\/i>, pp. 46-47): \u00ab(&#8230;) Por regla general, un cl\u00e1sico \u2013por ejemplo, Euclides\u2013 no es, para los hombres que cultivan su misma ciencia, m\u00e1s que una fuente de inspiraci\u00f3n que define, con mayor o menor claridad, las motivaciones b\u00e1sicas de su pensamiento. Pero los cl\u00e1sicos del movimiento obrero han definido, adem\u00e1s de unas motivaciones intelectuales b\u00e1sicas, los fundamentos de la pr\u00e1ctica de aquel movimiento, sus objetivos generales. Los cl\u00e1sicos del marxismo son cl\u00e1sicos de una concepci\u00f3n del mundo, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva especial. Esto tiene como consecuencia una relaci\u00f3n de adhesi\u00f3n militante entre el movimiento obrero y sus cl\u00e1sicos. Dada esta relaci\u00f3n necesaria, es bastante natural que la perezosa tendencia a no ser cr\u00edtico, a no preocuparse m\u00e1s que de la propia seguridad moral, pr\u00e1ctica, se imponga frecuentemente en la lectura de estos cl\u00e1sicos, consagrando injustamente cualquier estado hist\u00f3rico de su teor\u00eda con la misma intangibilidad que tienen para un movimiento pol\u00edtico-social los objetivos program\u00e1ticos que lo definen. Si a esto se suma que la lucha contra el marxismo \u2013desde afuera y desde dentro del movimiento obrero, por lo que suele llamarse \u201crevisionismo\u201d\u2013 mezcla a su vez, por razones muy f\u00e1ciles de entender, la cr\u00edtica de desarrollos te\u00f3ricos m\u00e1s o menos caducados con la traici\u00f3n a los objetivos del movimiento, se comprende sin m\u00e1s por qu\u00e9 una lectura perezosa y dogm\u00e1tica de los cl\u00e1sicos del marxismo ha tenido hasta ahora la partida f\u00e1cil. Y la partida f\u00e1cil se convirti\u00f3 en partida ganada por la simult\u00e1nea coincidencia de las necesidades de divulgaci\u00f3n \u2013siempre simplificadora\u2013 con el estrecho aparato montado por Jdhanov y Stalin para la organizaci\u00f3n de la cultura marxista&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a><b>5. Esquema de la conferencia de 1977<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB, puede verse el esquema de la conferencia de 1977 a la que hemos aludido en el apartado anterior. Salvo error por nuestra parte, no hay grabaci\u00f3n de la misma.<\/span><\/p>\n<p>1.1 Lo que me apetece hacer es una conmemoraci\u00f3n de Gramsci, que Gramsci no sea pantalla en este aniversario de su muerte. Lo merece<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1.1. Barcelona es sitio adecuado para la conmemoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1.1. Radio Barcelona.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">1.1.1.2. Cesare Colombo.<\/p>\n<p>1.2. Muchos recuerdos funerarios, ciertamente. No desconectados del tema. La inclinaci\u00f3n a la eleg\u00eda no es extra\u00f1a en el caso de Gramsci.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.1. Infancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2.2. Sufrimiento en la c\u00e1rcel: visto por el mismo Gramsci.<\/p>\n<p>2.1. Selecci\u00f3n de un hilo continuo para reflexionar \u00abconmemorativamente\u00bb, esto es, de un modo breve, pero globalizador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1.1. Y por consejo de Gramsci mismo.<\/p>\n<p>2.2. Varios hilos continuos importantes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.1. La pr\u00e1ctica y la teor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.2. Los intelectuales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.3. La organizaci\u00f3n de la clase obrera.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3.1. Consejos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3.2. Partido pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2.4. El an\u00e1lisis de la cultura.<\/p>\n<p>2.3. Mostrar el enlace entre ellos.<\/p>\n<p>2.4. Y como otro hilo los resume todos: el orden y el tiempo. O el orden, el tiempo y la revoluci\u00f3n en occidente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4.1. Lo tomo tambi\u00e9n porque permite considerar el pensamiento pol\u00edtico de Gramsci (y parte de su pr\u00e1ctica) muy vinculado hacia su filosof\u00eda b\u00e1sica, por un lado, y hacia su vida, por otro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.1.1. L\u00e1stima grande que Gramsci no haya escrito su \u00abPoes\u00eda y verdad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4.2.2. Paggi (1967) y Gerratana (1975) sobre este punto: filosof\u00eda o teor\u00eda y pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4.2.3. El mismo Gramsci lo ha dicho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.2.3.1. El fil\u00f3sofo y el pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.4.2.3.2. Insinuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.1. El concepto gramsciano de revoluci\u00f3n es instauraci\u00f3n de un orden nuevo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.1. Recurrencia de la expresi\u00f3n, nombre de peri\u00f3dico y de revista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1.2. \u00abTre principi, tre ordini\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.1 Situaci\u00f3n del art\u00edculo:11\/2\/1917. LCF.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.2. Planteamiento (p\u00e1gs.17\/18) [No leer]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.3. Dos \u00f3rdenes capitalistas (p\u00e1gs. 19\/20) [No leer]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.4. Situaci\u00f3n en Italia (p\u00e1g.22) [No leer]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.1.2.5. El orden y el tiempo (p\u00e1g. 22 ) [leer: los reformistas]<\/p>\n<p>3.2. Teniendo presente la formaci\u00f3n filos\u00f3fica de Gramsci, se puede pensar que ella sea la causa de esa importancia de la idea de orden.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2.1. Porque se ha formado en un<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1.1. Idealismo historicista (Croce)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.2.1.2. Con punta luego biologista-organicista (Bergson)<sup>&#8230;<\/sup><\/p>\n<p>3.3. De todos modos, m\u00e1s explicativa es la fase pol\u00edtico-social durante la cual la cual ha cristalizado el pensamiento revolucionario de Gramsci.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3.1. Con implicaci\u00f3n personal: los sufrimientos de infancia y juventud.<\/p>\n<p>3.4. El mundo capitalista es as\u00ed vivido como un imperio del mal describible como caos, desorden.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4.1. La guerra del 1914 para acabarlo de arreglar<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">3.4.1.1 El 13 o el 14 ingres\u00f3 en el PSI.<\/p>\n<p>3.5. El socialismo es el orden en s\u00ed: p\u00e1gs. 22\/23 [leer]<\/p>\n<p>4.1. Est\u00e1 claro que detr\u00e1s de las concepciones del joven Gramsci no hay en primer plano filosof\u00eda de la tradici\u00f3n marxista de la II Internacional.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1.1. Sino incluso idealismo, que es como interpreta a Marx.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1.2. Lo que le va a ahorrar siempre estropearse con el Diamat futuro (Lubomir Sochor)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1.3. El Gramsci pantalla ha protagonizado discusiones sobre esto de su formaci\u00f3n. Paggi despoj\u00f3 la redacci\u00f3n cultural del GP.<\/p>\n<p>4.2. En ese mismo art\u00edculo Paggi ha visto en la contradicci\u00f3n inicial de Gramsci una raz\u00f3n de la importancia de la resoluci\u00f3n pol\u00edtica de su pensamiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.2.1. Por lo dem\u00e1s, el mismo Gramsci lo hab\u00eda visto: las \u00abincrustaciones positivistas\u00bb en Marx.<\/p>\n<p>5.1. Entre la evidencia del caos, la revoluci\u00f3n de Octubre (contra el canon hist\u00f3rico del<i> Capital<\/i>) y, tal vez, la juventud, el concepto organicista de orden, con su expansiva totalidad, y el bergsoniano o idealista de tiempo se imponen en su concepto de revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1.1. Los consejos: son la concreci\u00f3n del <i>orden<\/i> nuevo en el seno del viejo orden relativo o absoluto desorden capitalista, y la simultaneidad de dos tiempos.<\/p>\n<p>5.2. En aquel momento el marxismo, el Histamat, es conservador: Serrati<\/p>\n<p>5.3. Consiguientemente, Gramsci se reafirma en su idealismo;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.3.1. La revoluci\u00f3n contra <i>El Capital.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.3.2. La historia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.3.3. En ese cuadro, nada de \u00abn\u00famero del movimiento\u00bb, sino duraci\u00f3n instant\u00e1nea distinguida de otra por su cualidad.<\/p>\n<p>6.1. Contraste con unos a\u00f1os m\u00e1s adelante, ya en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.1.1. El factor tiempo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.1.2. Previsi\u00f3n de tiempos largos, constituyente, etc.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6.1.2.1. Aunque no es nunca \u00abv\u00eda parlamentaria\u00bb.<\/p>\n<p>6.2. El sentido autocr\u00edtico es indudable. Autocr\u00edtica, sin embargo, la hab\u00eda habido antes de la c\u00e1rcel y de la victoria del fascismo, ya desde su \u00e9poca de Viena (1924).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.2.1. Sobre el partido (la coacci\u00f3n) y los consejos (el orden),<\/p>\n<p>6.3. Pero ahora el juicio autocr\u00edtico es algo m\u00e1s general, un tono, adem\u00e1s de un pensamiento te\u00f3rico, y engloba a la vez la vida personal<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.3.1. Final, incluso, del optimismo de la voluntad: p\u00e1g.339. Leer \u00abPoes\u00eda y verdad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6.3.1.1. Aunque no el pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">6.3.2. Mientras que en la autocr\u00edtica de Viena hab\u00eda escrito \u00abContra el pesimismo\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6.3.2.1. Art\u00edculo que, por cierto, impide tomar a Gramsci como pantalla para la renuncia a la III Internacional.<\/p>\n<p>6.4. La declaraci\u00f3n m\u00e1s categ\u00f3rica sobre el tiempo es autobiogr\u00e1fica y es filos\u00f3fica a la vez: P\u00e1gs. 341\/342 [leer]<\/p>\n<p>6.5. Ese es el fondo biogr\u00e1fico sobre el que entender al Gramsci maduro.<\/p>\n<p>7.1. Este \u00faltimo Gramsci es ante todo, como generalmente se admite, un analista de la derrota de la revoluci\u00f3n proletaria en Occidente, y teorizador de su recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.1.1. Autocr\u00edtica y cr\u00edtica retrospectiva sobre Occidente. Aunque quiz\u00e1:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.1.2. Desesperaci\u00f3n con el VI Congreso (1928).<\/p>\n<p>7.2. Base que encuentra en el an\u00e1lisis: la complejidad del <i>orden<\/i> social de Occidente, con su consolidaci\u00f3n de estratos hist\u00f3ricos (\u2192 Tiempo).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.2.1. \u00c9ste es el punto de arranque de la reordenaci\u00f3n de su pensamiento.<\/p>\n<p>7.3. Guerra de movimiento y guerra de posiciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.3.1. C\u00f3mo vivieron sus camaradas la idea de Gramsci. Testimonio de GarugIieri<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.3.2. Estudio de un paso cl\u00e1sico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.3.3. No ignorar precedentes [\u00bfsaltar?]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.3.3.1. Trotski.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.3.3.2. Lenin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.3.3.2.1. En general.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">7.3.3.2.2. Incluso la comparaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>7.4. La hegemon\u00eda, campo clave de la guerra de posiciones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.4.1. Comparar con los precedentes, Luk\u00e1cs-Korsch: [\u00bfsaltar?]<\/p>\n<p>7.5. Peculiar de Gramsci es el hacer de eso una estrategia completa<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.5.1. Con aspecto tambi\u00e9n ofensivo (y justificador de Stalin): p\u00e1g. 292 [No leer]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">7.5.2. Muy general: los \u00f3rdenes y los tiempos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">7.5.2.1. Es curioso que se puede entender como una complementaci\u00f3n por inversi\u00f3n de una idea de Marx, la de la base propia.<\/p>\n<p>8.1. Muy a menudo, de todos modos, el aspecto ofensivo de sus tesis finales parece sumergido por la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">8.1.1. Ya hemos mencionado su reacci\u00f3n al VI IC<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">8.1.2. Alguna alusi\u00f3n a R.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">8.1.3. Lo mismo en el plano m\u00e1s personal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">8.1.3.1. Sicco Polenton.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">8.1.3.2. E incluso generalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">8.1.3.3. Su indecisi\u00f3n final\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">8.1.3.4. La \u00faltima impresi\u00f3n de Sraffa a Spriano.<\/p>\n<p>8.2 Pero pese a reconocimiento autocr\u00edtico de la derrota hist\u00f3rica de la III Internacional, del error de las previsiones y de la deficiencia o incumplimiento del esquema explicativo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>8.3. No hay, frente a la evoluci\u00f3n socialdem\u00f3crata, abandono de fines ni desnaturalizaci\u00f3n del movimiento.<\/p>\n<p>8.4. Tal vez, incluso, ni siquiera pesimismo social: p\u00e1gs. 502-503.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"100\"><\/a><a name=\"7\"><\/a><b>6. Dos notas<\/b><\/h3>\n<p><b>I. Observaciones sobre \u00abTre principi, tre ordini\u00bb, 11-II-1917, L.C.F. [La Citt\u00e0 Futura], S.G. pp.73-78 [A, pp.17-23]:<\/b><\/p>\n<p>A. La tesis del principio moral de la revoluci\u00f3n. Ideas-fuerza. Pese a todo el idealismo, el Estado otro por encima de la realidad econ\u00f3mica \u00abno existe\u00bb. La argumentaci\u00f3n idealista que sustituye al \u00abeslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb es la tesis extremista del \u00abtanto peor, tanto mejor\u00bb. As\u00ed atribuye al efecto del \u00aborden\u00bb el voto de los cr\u00e9ditos de guerra, no a influencia de clase.<\/p>\n<p>B. \u00ab(&#8230;) Esas construcciones [las utop\u00edas] no ten\u00edan base porque eran demasiado anal\u00edticas, porque se fundaban en una infinidad de hechos, en vez de basarse en un solo principio moral. Mas los hechos concretos dependen de tantas causas que acaban por no tener ninguna y por ser imprevisibles. No se concibe una voluntad que no sea concreta, esto es, que no tenga un objetivo. No se concibe una voluntad colectiva que no tenga un objetivo universal concreto.<sup>.<\/sup>Pero ese objetivo no puede ser un hecho aislado ni una serie de hechos singulares. S\u00f3lo puede ser una idea, o un principio moral. El efecto org\u00e1nico de las utop\u00edas estriba \u00edntegramente en eso. En creer que la previsi\u00f3n puede serlo de hechos cuando s\u00f3lo puede serlo de principios o de m\u00e1ximas jur\u00eddicas. Las m\u00e1ximas jur\u00eddicas (el derecho, el <i>jus<\/i>, es la moral actuada) son creaci\u00f3n de los hombres en cuanto voluntad. Si quer\u00e9is dar a esa voluntad una direcci\u00f3n determinada, dadles como meta lo \u00fanico que puede serlo; en otro caso, despu\u00e9s de un primer entusiasmo, las ver\u00e9is ajearse y disiparse.<\/p>\n<p>Los \u00f3rdenes actuales han sido suscitados por la voluntad de actuar totalmente un principio jur\u00eddico. Los revolucionarios del 89 no preve\u00edan el orden capitalista&#8230; Pero se realiz\u00f3 el principio, y de \u00e9ste florecieron los actuales ordenamientos, el orden actual\u00bb (<i>Antolog\u00eda<\/i>, pp. 18-19).<\/p>\n<p>1. Una formulaci\u00f3n que no basa ideal\u00edsticamente su activismo sino por pragmatismo met\u00f3dico.<\/p>\n<p>2-3. Su manera de interpretar.<\/p>\n<p>4. En la pr\u00e1ctica revolucionaria, eso es un hecho (\u00abde cada hora\u00bb, etc). Y es claro que la m\u00e1xima jur\u00eddica puede ser de contenido econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>5. Pero la formulaci\u00f3n es ex\u00f3gena, si ha de darse su contexto de interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica, y no de teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en marcha (distinci\u00f3n que har\u00e1 \u00e9l mismo).<\/p>\n<p>6. Gramsci se detiene siempre ante las grandes hip\u00f3tesis \u00abespeculativas\u00bb, pero inevitables: se realiz\u00f3 el capitalismo porque la \u00fanica fuerza real, dice, era entonces la burgues\u00eda. Pero no se pregunta por qu\u00e9 la \u00fanica fuerza real era entonces la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Y es que,en efecto, esa pregunta es irrelevante para el tema de la revoluci\u00f3n <i>in fieri<\/i>, o, mejor, actuada.\u00bb<\/p>\n<p><b>II. \u00abLa revoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i>\u00bb. De <i>El orden y el tiempo<\/i>, ob. cit., pp. 120-124: <\/b><\/p>\n<p>La intensa actividad pol\u00edtica de Gramsci durante esas semanas \u2013a partir de la primavera siguiente su nombre aparecer\u00e1 con frecuencia en los informes de la polic\u00eda\u2013 est\u00e1 sin duda animada por la convicci\u00f3n de que los hechos rusos confirmaban su inspiraci\u00f3n revolucionaria contra el marxismo oficial, evolucionista o fatalista, de la derecha y la izquierda respectivamente. Por lo que hace al desarrollo del pensamiento socialista de Gramsci, eso quiere decir que la revoluci\u00f3n rusa le confirma los fundamentos doctrinales idealistas. En el art\u00edculo m\u00e1s importante y m\u00e1s c\u00e9lebre de este per\u00edodo Gramsci ha escrito la siguiente lapidaria afirmaci\u00f3n. \u00abLa revoluci\u00f3n de los bolcheviques est\u00e1 m\u00e1s hecha de ideolog\u00eda que de hechos (Por eso, en el fondo, importa poco saber m\u00e1s de lo que sabemos ahora.) Es la revoluci\u00f3n contra<i><b> <\/b><\/i><i>El Capital<\/i> de Carlos Marx (&#8230;) Lo cierto es que lo esencial de su doctrina depende del idealismo filos\u00f3fico y que en el desarrollo interior de esta doctrina se encuentra la corriente ideal en la cual confluye con adecuaci\u00f3n hist\u00f3rica el movimiento proletario y socialista\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00faltima frase de este texto da la clave de su totalidad, pero permite tambi\u00e9n adivinar la nueva problem\u00e1tica que la doctrina de un socialismo revolucionario por idealista va a significar para Gramsci. Da la clave de toda esa doctrina porque muestra su motivaci\u00f3n: constituir la fundamentaci\u00f3n ideal de la voluntad revolucionaria, contrapuesta a la pasiva espera del cumplimiento, por alg\u00fan mec\u00e1nico <i>deus ex machina<\/i>, de las \u00abprevisiones\u00bb del materialismo hist\u00f3rico. Y permite ver el nuevo aspecto de la problem\u00e1tica doctrinal de Gramsci porque la voluntad que positivamente ha realizado la revoluci\u00f3n \u00abcontra <i>El Capital<\/i>\u00bb no se ha movido en absoluto por consideraciones filos\u00f3ficamente idealistas, sino por una comprensi\u00f3n de los hechos que ella misma atribuye al an\u00e1lisis marxiano (&#8230;) La prisa del hacer period\u00edstico le obliga casi a simultanear, o alternar al menos, formulaciones en los dos sentidos, en el de la reafirmaci\u00f3n idealista y voluntarista, y en el de la reconsideraci\u00f3n de su lectura de Marx. As\u00ed, por ejemplo, entre los dos art\u00edculos recordados, precisamente siete d\u00edas despu\u00e9s de la segunda edici\u00f3n de \u00abLa revoluci\u00f3n contra<i><b> <\/b><\/i><i>El Capital\u00bb<\/i>, Gramsci publica una nota interpretativa de la Revoluci\u00f3n de Octubre que le muestra sumido en una reflexi\u00f3n acerca del pensamiento de Marx bastante menos simple que su \u00abrenegarle\u00bb de la semana anterior: \u00abLa nueva generaci\u00f3n parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx, para la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no est\u00e1n separados, sino que se identifican en el acto hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n<p>A eso siguen una versi\u00f3n mejorada de la idea del materialismo hist\u00f3rico como conjunto de \u00abc\u00e1nones\u00bb interpretativos y una conclusi\u00f3n digna de nota: los miembros de la \u00abnueva generaci\u00f3n\u00bb creen no que \u00abla guerra ha destruido el materialismo hist\u00f3rico\u00bb al provocar una revoluci\u00f3n contra <i>El Capital, <\/i>\u00absino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente hist\u00f3rico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no ten\u00eda normalmente\u00bb (Gramsci considera la \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb de los trabajadores de la ciudad y el campo \u00aben las trincheras\u00bb que ha suplido la concentraci\u00f3n \u00abnormal\u00bb en la gran industria). \u00abEstas nuevas condiciones son, tambi\u00e9n ellas, hechos econ\u00f3micos, han dado a los sistemas de producci\u00f3n un car\u00e1cter que no ten\u00edan antes\u00bb, por ejemplo, con la estatificaci\u00f3n transitoria de la industria b\u00e9lica y pesada en general. \u00abLa educaci\u00f3n del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura\u00bb. Esa oscilaci\u00f3n entre puntos de vista no aparece s\u00f3lo en la alternancia de unos art\u00edculos que se suceden a escasa distancia de tiempo: ocurre incluso en un mismo art\u00edculo, y as\u00ed documenta, con una claridad que sin duda el lector de hoy debe a la urgencia period\u00edstica de Gramsci, la situaci\u00f3n de crisis del pensamiento socialista de \u00e9ste. En el mismo art\u00edculo \u00abLa revoluci\u00f3n contra <i>El Capital\u00bb <\/i>por ejemplo, a rengl\u00f3n seguido del cuadro de aquellos bolcheviques que renegaban de Carlos Marx, se lee: \u00abY, sin embargo, tambi\u00e9n en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones del <i>Capital, <\/i>no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>7. El und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fue \u00e9l \u00faltimo escrito largo del autor. Fechado en mayo de 1985, es el pr\u00f3logo que escribi\u00f3 para: Antonio Gramsci, <i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 1995, con traducci\u00f3n de su amigo y disc\u00edpulo Miguel Candel. \u00abEl cuaderno traducido en este volumen es el 11.\u00ba seg\u00fan la numeraci\u00f3n cronol\u00f3gica de la edici\u00f3n cr\u00edtica dirigida por Valentino Gerratana (Einaudi, Tur\u00edn, 1975, 4 vols.). En la numeraci\u00f3n establecida con intenci\u00f3n puramente pr\u00e1ctica por Tatiana (\u201cTania\u201d) Schucht (la cu\u00f1ada de Gramsci y la persona que m\u00e1s cerca estuvo de \u00e9l, f\u00edsica y moralmente, durante los a\u00f1os de presidio) en 1937, inmediatamente despu\u00e9s de la muerte del enfermo, este cuaderno llevaba el n\u00famero romano XVIII.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abA modo de introducci\u00f3n\u00bb, su pr\u00f3logo <i>El orden y el tiempo<\/i>, se\u00f1alaba Albert Domingo Curto: \u00abEl \u00faltimo escrito de una cierta extensi\u00f3n publicado en vida por Sacrist\u00e1n corresponde a un pr\u00f3logo en el que estuvo trabajando durante la primavera de 1985. Se trata de \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, texto de poco m\u00e1s de veinte p\u00e1ginas, en el que, tras una presentaci\u00f3n general de los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, se pasa al an\u00e1lisis del cuaderno que lleva por t\u00edtulo <i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/i>. De entrada quiz\u00e1s pueda sorprender al lector \u2013previamente conocedor de la anterior \u201cproducci\u00f3n gramsciana\u201d de Sacrist\u00e1n aqu\u00ed comentada\u2013 la proximidad vital que existe en la descripci\u00f3n que \u00e9ste hace de la valerosa motivaci\u00f3n intelectual y de las condiciones de vida de Gramsci en la c\u00e1rcel. Salvo alg\u00fan que otro paso anterior de <i>El orden y el tiempo<\/i>, en el que se describe la intensa actividad pol\u00edtica de Gramsci antes de la detenci\u00f3n, es poco frecuente observar que la pluma de Sacrist\u00e1n cale hondo en la intensa experiencia personal o en la biograf\u00eda cotidiana de aqu\u00e9l. Resulta sin duda de inter\u00e9s constatar el detalle con el que se sigue en el pr\u00f3logo al cuaderno und\u00e9cimo la evoluci\u00f3n de la precaria salud y del estado de \u00e1nimo de Gramsci, relacionado todo ello con la explicitaci\u00f3n de los programas de los sucesivos planes de trabajo intelectual, cuatro en total, que \u00e9ste iba desarrollando en presidio. Un trabajo hecho con muy escasos medios, pero con la pretensi\u00f3n, \u201cobsesi\u00f3n\u201d dir\u00e1 el mismo ir\u00f3nicamente, de que sea \u201cpara la eternidad\u201d. Es muy impresionante leer el triste relato de una situaci\u00f3n personal que va empeorando progresivamente, acompa\u00f1ado de los crudos detalles de un diagn\u00f3stico m\u00e9dico y del testimonio directo de uno de los camaradas con quien compart\u00eda Gramsci el paso silencioso de los d\u00edas. Se dir\u00eda que Sacrist\u00e1n, alertado desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo por la degradaci\u00f3n de su propia salud, que a los pocos meses le situar\u00eda a las puertas de la muerte, siente perfectamente la incomodidad y la angustia que Gramsci transmite en las cartas a sus allegados\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>Los <i>Cuadernos<\/i> que escribi\u00f3 Antonio Gramsci en la c\u00e1rcel de Turi (cerca de Bari, en la Apulia) entre 1929 y 1933 y luego en cl\u00ednicas de Formia y Roma desde aquella fecha hasta 1935. o quiz\u00e1s algo m\u00e1s tarde, fueron primeramente editados por Felice Platone, bajo la inspiraci\u00f3n y con la colaboraci\u00f3n de Palmiro Togliatti, a partir de 1948. Esa edici\u00f3n, que fue traducida al castellano en la Argentina, no reproduc\u00eda los <i>Cuadernos<\/i> tal como son, sino que reagrupaba tem\u00e1ticamente los trozos para conseguir vol\u00famenes relativamente monogr\u00e1ficos. Eso hac\u00eda, sin duda, m\u00e1s f\u00e1cil y agradable la lectura de los textos, pero alejaba de la real composici\u00f3n de los <i>Cuadernos<\/i>. En 1975 apareci\u00f3 la edici\u00f3n cr\u00edtica de \u00e9stos tal como fueron escritos. Dirigi\u00f3 la edici\u00f3n cr\u00edtica Valentino Gerratana, persona particularmente capacitada para la tarea, no siempre f\u00e1cil. De esta edici\u00f3n existe traducci\u00f3n castellana publicada por la editorial mexicana ERA.<\/p>\n<p>El proceso de Gramsci, que termin\u00f3 con una condena a 20 a\u00f1os, 4 meses y 5 d\u00edas de presidio, estaba destinado a destruir al hombre, como redondamente lo dijo el fiscal, Michele Isgr\u00f2: \u00abHemos de impedir funcionar a este cerebro durante veinte a\u00f1os\u00bb. Por eso los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> no valen s\u00f3lo por su contenido (con ser \u00e9ste muy valioso), ni tampoco s\u00f3lo por su contenido y por su hermosa lengua, serena y precisa: valen tambi\u00e9n como s\u00edmbolos de la resistencia de un \u00abcerebro\u00bb excepcional a la opresi\u00f3n, el aislamiento y la muerte que le procuraban d\u00eda tras d\u00eda sus torturadores. El mismo m\u00e9dico de la c\u00e1rcel de Turi lleg\u00f3 a decir a Gramsci, con franqueza f\u00e1cilmente valerosa, que su misi\u00f3n como m\u00e9dico fascista no era mantenerle en vida. El que en condiciones que causaron pronto un estado patol\u00f3gico agudo Gramsci escribiera una obra no s\u00f3lo llamada a influir en generaciones de socialistas, sino tambi\u00e9n, y ante todo, rica en bondades intr\u00ednsecas, es una haza\u00f1a inveros\u00edmil, y los <i>Cuadernos<\/i> son un monumento a esa gesta.<\/p>\n<p>Si no existieran en castellano varias antolog\u00edas de textos de Gramsci, m\u00e1s la edici\u00f3n completa mencionada, la edici\u00f3n de un cuaderno aislado tendr\u00eda sus inconvenientes. Pero como Gramsci tiene ya cierta presencia en nuestra lengua, este volumen va a ofrecer la gran ventaja de permitir la lectura seguida de un texto coordinado de Gramsci con la continuidad y la unidad con las que \u00e9l lo concibi\u00f3. Desde este punto de vista la elecci\u00f3n del cuaderno 11.\u00ba es muy acertada, por su contenido y por el hecho de que es uno de los cuadernos menos retocados y corregidos por Gramsci. (La cr\u00edtica gramsciana distingue tres estadios de redacci\u00f3n en el conjunto de los <i>Cuadernos<\/i> y en cada uno de ellos. Pero la distinci\u00f3n no tiene pr\u00e1cticamente importancia para el cuaderno).<\/p>\n<p><b>LOS \u00abCUADERNOS DE LA C\u00c1RCEL\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Gramsci toma muy poco despu\u00e9s de su detenci\u00f3n la decisi\u00f3n de dedicarse a un estudio sistem\u00e1tico, por m\u00e1s que fragmentario e incompletable, como \u00e9l mismo dice, por tener que trabajar sin los medios requeridos. Ya en la c\u00e1rcel milanesa de San Vittore (a la que hab\u00eda sido trasladado, en espera del proceso, desde su destierro en la isla de Ustica y tras una breve estancia anterior en la c\u00e1rcel de Regina Coeli de Roma), Gramsci entiende esa tarea como la manera que le es m\u00e1s connatural de realizar la comprensi\u00f3n que tiene de s\u00ed mismo y de su situaci\u00f3n: \u00abNo quiero hacer ni de m\u00e1rtir ni de h\u00e9roe. Creo que soy sencillamente un hombre medio, que tiene sus convicciones propias y no las vende por nada del mundo\u00bb. El trabajo en los <i>Cuadernos<\/i> es a la vez un reexamen de esas convicciones, para articularlas m\u00e1s ampliamente y un intento de reconstruir la cultura del movimiento comunista del que ha sido dirigente hasta su detenci\u00f3n. La m\u00e1s conocida de las ideas de Gramsci, la \u00abcuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda\u00bb, tiene que ver con su convicci\u00f3n de que la derrota de la clase obrera italiana y europeo-occidental en el momento revolucionario de la primera posguerra mundial era explicable, entre otras cosas, por su falta de autonom\u00eda cultural.<\/p>\n<p>Pero en la c\u00e1rcel de San Vittore Gramsci no tiene ni medios ni permiso para escribir, ni tampoco energ\u00eda para hacerlo. Aparte de leer literatura (principalmente narrativa), s\u00f3lo puede concentrar la atenci\u00f3n en el estudio de las lenguas. Y, sin embargo, ya poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s de su llegada a San Vittore (el 7 de febrero de 1927) hab\u00eda redactado su primer plan de trabajo en la c\u00e1rcel; lo anot\u00f3 en una carta, larga y muy recordada a su cu\u00f1ada Tania, fechada el 19 de marzo de 1927. El plan contiene cuatro asuntos de estudio: los intelectuales italianos del siglo XIX, la ling\u00fc\u00edstica comparada (relacionada con la especialidad acad\u00e9mica de Gramsci), el teatro de Pirandello y el gusto literario popular.<\/p>\n<p>Cuando se conoce lo que luego ha hecho Gramsci, esos cuatro asuntos no resultan nada inconexos: todos se integran en la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda, de la vertiente cultural del poder.<\/p>\n<p>Pero durante su estancia en San Vittore Gramsci se siente todav\u00eda demasiado provisional en espera del proceso, y a\u00fan afectado por la novedad que es la c\u00e1rcel, y demasiado nervioso por causa de su susceptibilidad enfermiza respecto de incidentes triviales de la vida de los presos y de su partido, incidentes que adquieren en la cabeza de Gramsci obsesivas dimensiones bastante neur\u00f3ticas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la redacci\u00f3n de los <i>Cuadernos<\/i> no empieza sino en la c\u00e1rcel de Turi, despu\u00e9s del proceso, el 8 de febrero de l929, fecha con la que abre el cuaderno 1.\u00ba. A esa fecha sigue el r\u00f3tulo \u00abNotas y Apuntes\u00bb, y a \u00e9ste las menciones \u00abCuestiones principales\u00bb. Esas cuestiones, que constituyen el segundo plan de trabajo de Gramsci en la c\u00e1rcel, son diecis\u00e9is, desde la teor\u00eda de la historia y la historiograf\u00eda hasta neogram\u00e1tica y neoling\u00fc\u00edstica, pasando por la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, el concepto de folclore y otros asuntos m\u00e1s, todos de importancia para los intereses pol\u00edticos, sociales y te\u00f3ricos de Gramsci desde su \u00e9poca de redactor de <i>L&#8217;Ordine Nuovo<\/i>.<\/p>\n<p>El segundo plan no ha sido el \u00faltimo; en la carta a Tania Schucht del 17 de noviembre de 1930 hay una exposici\u00f3n muy breve que permite apreciar con claridad la intenci\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica del trabajo de los <i>Cuadernos<\/i>: \u00abMe quedo con tres o cuatro asuntos principales, uno de los cuales es la funci\u00f3n cosmopolita que han tenido los intelectuales italianos hasta el siglo XVIII, cuesti\u00f3n que se divide en muchas secciones: el Renacimiento y Maquiavelo, etc.\u00bb. Gramsci deja ah\u00ed colgando el hilo de la enumeraci\u00f3n de cuestiones, pero el modo como empieza el p\u00e1rrafo indica una concentraci\u00f3n en torno al asunto principal para \u00e9l \u2013la \u00abformaci\u00f3n del esp\u00edritu p\u00fablico\u00bb, la \u00abhegemon\u00eda\u00bb y el papel de los intelectuales en ella\u2013 del cual van a ser \u00absecciones\u00bb todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El cuarto y definitivo plan de trabajo (aunque tambi\u00e9n sufri\u00f3 ligeras modificaciones) es de 1931. Encabeza el cuaderno 8.\u00ba (C\u00e1rcel de Turi, 1931-1932), al modo como el segundo plan abr\u00eda el cuaderno 1.\u00ba. Gramsci titula el conjunto: \u00abNotas sueltas y apuntes para una historia de los intelectuales italianos\u00bb. Luego pone cinco observaciones de m\u00e9todo, inspiradas por el escr\u00fapulo de una persona que sabe lo que es trabajo cient\u00edfico, pero tiene que escribir sin disponer de sus requisitos. Y a esas observaciones sigue una enumeraci\u00f3n de los \u00abEnsayos principales\u00bb que hab\u00edan de componer el conjunto: \u00ab<i>Introducci\u00f3n general<\/i>. El desarrollo de los intelectuales italianos hasta 1870: per\u00edodos. -La literatura popular de las novelas por entregas.-Folclore y sentido com\u00fan. -La cuesti\u00f3n de la lengua literaria y de los dialectos.- Los nietecitos del Padre Bresciani. -Reforma y Renacimiento. -Maquiavelo. La escuela y la educaci\u00f3n nacional. -La posici\u00f3n de B. Croce en la cultura italiana hasta la guerra mundial. -El Risorgimiento y el Partito d&#8217;Azione. -Ugo Foscolo en la formaci\u00f3n de la ret\u00f3rica nacional. -El teatro italiano. -Historia de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica: cat\u00f3licos integristas, jesuitas, modernistas. -El municipio medieval, fase econ\u00f3mico-corporativa del estado. -Funci\u00f3n cosmopolita de los intelectuales italianos hasta el siglo XVIII.-Reacciones a la falta de un car\u00e1cter nacional-popular de la cultura en Italia: los futuristas. -La escuela \u00fanica y lo que significa para toda la organizaci\u00f3n de la cultura nacional. -El \u201cLorianismo\u201d como uno de los caracteres de los intelectuales italianos. -Maquiavelo como t\u00e9cnico de la pol\u00edtica y como pol\u00edtico integral o en acto. <i>Ap\u00e9ndices<\/i>: Americanismo y fordismo.\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo despu\u00e9s de haber dejado un blanco en la p\u00e1gina (lo cual, junto con el plural de \u00abAp\u00e9ndices\u00bb, sugiere que quer\u00eda completar la lista de \u00e9stos), Gramsci decide reagrupar las cuestiones:<\/p>\n<p>\u00abReagrupaci\u00f3n de la materia.<\/p>\n<p>1.\u00ba Intelectuales. Cuestiones de la escuela.<\/p>\n<p>2.\u00ba Maquiavelo.<\/p>\n<p>3.\u00ba Nociones enciclop\u00e9dicas y cuestiones de cultura.<\/p>\n<p>4.\u00ba Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda y notas cr\u00edticas a un Ensayo popular de sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>5.\u00ba Historia de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. Cat\u00f3licos integristas &#8211; jesuitas &#8211; modernistas.<\/p>\n<p>6.\u00ba Miscel\u00e1nea de notas varias de erudici\u00f3n (Pasado y presente).<\/p>\n<p>7.\u00ba El Risorgimento italiano (en el sentido de L&#8217;Et\u00e0 del Risorgimento italiano de Omodeo, pero insistiendo en los motivos m\u00e1s estrictamente italianos).<\/p>\n<p>8.\u00ba Los nietecitos del Padre Bresciani. La literatura popular. (Notas de literatura.)<\/p>\n<p>9.\u00ba Lorianismo<\/p>\n<p>10.\u00ba Apuntes sobre periodismo.\u00bb<\/p>\n<p>El und\u00e9cimo cuaderno cubre exactamente el punto 4\u00ba de ese programa definitivo. El programa mismo, ya por su sola existencia, es uno de los sillares de ese monumento que dec\u00eda antes: Gramsci lo ha escrito muy poco despu\u00e9s de la primera gran crisis de su organismo en la c\u00e1rcel. Su correspondencia permite apreciar que los s\u00edntomas se acumulaban; el 20 de junio de 1931 escribe a Tania: \u00abDoy vueltas por la celda como una mosca que no sabe d\u00f3nde irse a morir, como dicen en Cerde\u00f1a\u00bb. Y siete d\u00edas despu\u00e9s: \u00abme molesta m\u00e1s un estado permanente que se puede describir en resumen como evaporaci\u00f3n del cerebro: cansancio general, incapacidad de concentrar la atenci\u00f3n, relajaci\u00f3n de la memoria, etc.\u00bb. Por \u00faltimo, el 3 de agosto escribe a Tatiana casi una renuncia a seguir pensando y escribiendo: \u00abSe pude decir que ahora ya no tengo un verdadero programa de estudios y de trabajo, y eso es naturalmente, lo que ten\u00eda que pasar. Yo me hab\u00eda propuesto reflexionar acerca de una serie de cuestiones, pero era inevitable que, llegadas a cierto punto, esas reflexiones tuvieran que pasar a la fase de documentaci\u00f3n, y, por lo tanto, a una fase de trabajo y de elaboraci\u00f3n que requiere grandes bibliotecas.\u00bb<\/p>\n<p>A la una de la ma\u00f1ana de aquel d\u00eda Gramsci hab\u00eda tenido su primer v\u00f3mito de sangre. Sin embargo, muy pocos d\u00edas despu\u00e9s empezaba el cuaderno 11.\u00ba (ya bajo el plan definitivo), el cual abr\u00eda el segundo per\u00edodo de los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>. Ya entonces, semejantes esfuerzos de la voluntad arraigaban en una sabidur\u00eda muy diferente del voluntarismo doctrinario de sus a\u00f1os mozos; el 3 de julio hab\u00eda escrito a Tania: \u00abahora, por el contrario, siento toda la mezquindad, la aridez, lo s\u00f3rdido de una vida que sea exclusivamente voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n de los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> ha ocurrido en tres per\u00edodos, hoy claramente distinguibles tras su cuidadosa dataci\u00f3n por Valentino Gerratana. Durante el primer per\u00edodo, desde que, conseguido el permiso para escribir en la celda, abre el primer cuaderno el 8 de febrero de 1929, Gramsci emprende (no se puede decir &#8216;escribe&#8217; porque casi todos los cuadernos tienen rectificaciones o a\u00f1adidos posteriores a la \u00e9poca de su redacci\u00f3n b\u00e1sica) diez cuadernos, tres de los cuales contienen s\u00f3lo ejercicios de traducci\u00f3n. Durante el segundo per\u00edodo, desde la crisis de agosto de 1931 hasta su traslado de la c\u00e1rcel de Turi a la de Civitavecchia, abre otros diez cuadernos, m\u00e1s uno de traducciones. De modo que corresponden a los a\u00f1os pasados en la c\u00e1rcel de Turi 24 cuadernos, cuatro de los cuales dedicados a traducciones. Hay un tercer per\u00edodo que comienza el 7 de diciembre de 1933, cuando, tras unas semanas en la c\u00e1rcel de Civitavecchia, ingresa en una cl\u00ednica de Formia en condici\u00f3n de presidiario, y termina presumiblemente en agosto de 1935, a\u00f1o y medio antes de su muerte; en este tercer per\u00edodo Gramsci ha empezado doce cuadernos m\u00e1s que quedaron muy incompletos.<\/p>\n<p>Todos los cuadernos est\u00e1n escritos \u00abarrancando jugo incluso a un nabo\u00bb, como escribi\u00f3 \u00e9l mismo, casi sin materiales; y conquistando tiempo y vida a una salud endeble y, muy pronto, a la enfermedad aguda. El 29 de agosto de 1932, fecha en la cual no estar\u00eda terminado el cuaderno 11.\u00ba, Gramsci escribe a Tania: \u00abHe llegado a un punto tal que mi capacidad de resistencia est\u00e1 a punto de derrumbarse completamente, no s\u00e9 con qu\u00e9 consecuencias. Estos d\u00edas me siento peor que nunca; hace m\u00e1s de ocho d\u00edas que no duermo m\u00e1s de tres cuartos de hora por la noche, y hay noches enteras en las que no pego ojo&#8230; el complejo de la existencia se hace insoportable, de modo que cualquier salida, aunque sea la m\u00e1s peligrosa y accidentada, es preferible a la continuaci\u00f3n del presente estado.\u00bb<\/p>\n<p>Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s, el 16 de marzo de 1933, escribe a Tatiana en un estado de irritaci\u00f3n que revela la gravedad del sufrimiento que lo provocaba: \u00abT\u00fa no has comprendido que verdaderamente estoy acabado, que despu\u00e9s de m\u00e1s de dos a\u00f1os de desgaste lento, pero implacable y que a\u00fan contin\u00faa, se me han agotado las reservas [&#8230;].\u00bb El 7 de marzo, meses despu\u00e9s de su segundo v\u00f3mito de sangre, Gramsci hab\u00eda sufrido un desvanecimiento, El d\u00eda 20 de aquel mes consigui\u00f3 Tatiana Schucht que un m\u00e9dico decente \u2013no el de la c\u00e1rcel que declaraba su deseo de que Gramsci muriera cuanto antes\u2013 le visitara en Turi. El m\u00e9dico diagnostic\u00f3 muchos males:<\/p>\n<p>\u00abYo infrascrito, declaro que Antonio Gramsci, preso en Turi, sufre de mal de Pott, tiene lesiones tuberculosas en el l\u00f3bulo superior del pulm\u00f3n derecho que han provocado dos hemoptisis, una de las cuales en cantidad notable y seguida de fiebres muy altas durante varios d\u00edas; sufre de arterioesclerosis con hipertensi\u00f3n arterial. Ha tenido desvanecimientos, con p\u00e9rdida del conocimiento y parafasia, que ha durado varios d\u00edas. Desde el mes de octubre de 1932 ha perdido siete quilos; sufre de insomnio y no puede ya escribir como hasta ahora. Gramsci no podr\u00e1 sobrevivir mucho tiempo en las actuales condiciones; considero necesario su traslado a un hospital civil o una cl\u00ednica, salvo que sea posible concederle la libertad provisional. En fe de lo cual firmo.\u00bb<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\">UMBERTO ARCANGELI<\/p>\n<p>La repercusi\u00f3n internacional de ese diagn\u00f3stico contribuy\u00f3 probablemente a que el gobierno se decidiera a enviar a Turi un inspector sanitario (otro funcionario fascista que dictamin\u00f3 que Gramsci estaba suficientemente bien atendido en Turi), y luego, finalmente, a disponer su traslado a la enfermer\u00eda de la c\u00e1rcel de Civitavecchia primero y, m\u00e1s tarde, a una cl\u00ednica privada de Formia.<\/p>\n<p>En ese segundo per\u00edodo de tanto sufrimiento est\u00e1n escritos los cuadernos 11.\u00ba-15.\u00ba y parte del 16.1. Por lo dem\u00e1s, tampoco fueron mucho mejores las condiciones en las que Gramsci escribi\u00f3 los diez primeros cuadernos. \u00c9l mismo dej\u00f3 a este respecto una descripci\u00f3n de su vida en la c\u00e1rcel \u2013que es tambi\u00e9n la historia de los <i>Cuadernos\u2013<\/i>\u00a0apenas se recuper\u00f3 un poco de la grave crisis del 7 de marzo de 1933:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Imag\u00ednate que sal\u00ed de una posici\u00f3n 100, con 100 de fuerza y 100 de peso que sostener. Llega una primera crisis: desde la posici\u00f3n 100 se derrumba uno a la 70, con 70 de fuerza, pero con los mismos 100 de peso. Hay una reacci\u00f3n; se vuelve a subir, pero ya no hasta 100, sino s\u00f3lo hasta 90 de fuerza. As\u00ed se sigue de crisis en crisis, con reacciones cada vez m\u00e1s dif\u00edciles, porque el peso que hay que aguantar aumenta absoluta y relativamente y las fuerzas destruidas no se reconstituyen ya. Hoy creo que, con gran esfuerzo, me he remontado hasta una posici\u00f3n 60 (despu\u00e9s del 7 de marzo) y tal vez sea demasiado optimista, pero estoy convencido de que la pr\u00f3xima vez \u2013que no creo que est\u00e9 muy lejana [&#8230;]\u2013 el derrumbamiento ser\u00e1 tal que no conseguir\u00e9 ya evitar quedarme inv\u00e1lido permanentemente (por lo dem\u00e1s, ya esta vez no he recobrado el uso f\u00e1cil de las manos). (A Tania, 29 de marzo de 1933)<\/p>\n<p>Como era de esperar, ese estado f\u00edsico influy\u00f3 en un estado mental muy agitado. Uno de sus camaradas de la c\u00e1rcel, Giovanni Lay, cont\u00f3 algo de ello al publicar sus recuerdos en el n\u00famero de <i>Rinascita<\/i> del 20 de febrero de 1965: \u00abA menudo [Gramsci] estaba nervioso, irascible, incluso a veces descort\u00e9s, y esto ocurr\u00eda cuando no hab\u00eda dormido por la noche. [&#8230;] Le dije que incluso los camaradas que estaban de acuerdo con \u00e9l sobre cuestiones pol\u00edticas desaprobaban su actitud puntillosa.\u00bb<\/p>\n<p>El estudio de la vida y los escritos de Gramsci (de todos los escritos) sugiere una cierta fragilidad neur\u00f3tica, al menos desde los meses que pas\u00f3 en la c\u00e1rcel milanesa de San Vittore (7 de febrero de 1927 a 11 de mayo de 1928), como lo indica sobre todo el incidente motivado por una inocente carta de Ruggiero Grieco, con cuya narraci\u00f3n no vale la pena apartarse del hilo de los <i>Cuadernos<\/i>, aunque acaso le valga un peque\u00f1o testimonio: al comunicar a un dirigente comunista italiano ya muerto , Colombo, esa sospecha acerca de la situaci\u00f3n mental de Gramsci, me contest\u00f3: \u00abCerto! Tutti i Gramsci sono pazzi!\u00bb (`\u00a1Claro! \u00a1Todos los Gramsci est\u00e1n locos!\u00b4).<\/p>\n<p>Tanto la previsi\u00f3n del largo encarcelamiento (Gramsci no pensaba en la veintena de a\u00f1os que le cay\u00f3, pero s\u00ed en una condena a catorce a\u00f1os) cuando los muchos y graves sufrimientos han tenido que influir en el modo como Gramsci entendi\u00f3 y plane\u00f3 su trabajo en la c\u00e1rcel. La previsi\u00f3n del largo encarcelamiento (Gramsci no comparti\u00f3 nunca la ingenua esperanza en una pronta ca\u00edda del fascismo, enfermedad \u2013\u00bfo se\u00f1al de salud?\u2013 frecuente en los militantes obreros presos) es probablemente responsable de la decisi\u00f3n de emprender un estudio de amplias dimensiones y largo respiro. A este prop\u00f3sito conviene aclarar un equ\u00edvoco frecuente que ha influido mal en la comprensi\u00f3n de los <i>Cuadernos<\/i>; se trata de la interpretaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de Gramsci seg\u00fan la cual quer\u00eda utilizar los a\u00f1os de c\u00e1rcel en hacer una obra \u00abpara la eternidad\u00bb, <i>f\u00fcr ewig<\/i>. Frecuentemente se ha entendido esa expresi\u00f3n al pie de la letra, como si el <i>grande intelettuale<\/i>, al que la agitaci\u00f3n de una vida de lucha pol\u00edtica hab\u00eda impedido hasta entonces dar lo que \u2013por remedar el lenguaje de la Academia\u2013 podr\u00eda llamarse \u00absazonados frutos\u00bb, respirara aliviado al ingresar \u2013\u00a1por fin!\u2013 en la c\u00e1rcel, donde podr\u00eda dar \u00abgr\u00e1vida rotundidad\u00bb a su pensamiento.<\/p>\n<p>Es imprescindible deshacerse de esa necia interpretaci\u00f3n del <i>f\u00fcr ewig<\/i> si se quiere entender los <i>Cuadernos<\/i>. Precisamente la calidad de \u00e9stos permite barruntar la importancia de lo que se perdi\u00f3 al entrar Gramsci en la c\u00e1rcel para no salir de ella sino moribundo. La aspiraci\u00f3n del fiscal no se cumpli\u00f3 del todo, pero s\u00ed en buena parte: no querer verlo es empe\u00f1arse en mirar a trav\u00e9s de un cursi vidrio rosa una vida tan tr\u00e1gica como la de Gramsci. \u00c9l mismo supo muy bien que la situaci\u00f3n en la que se encontraba era la m\u00e1s desfavorable para un trabajo intelectual concorde con sus capacidades y sus preocupaciones. Ya se han tra\u00eddo aqu\u00ed a colaci\u00f3n unas l\u00edneas de la carta en la que Gramsci considera que las circunstancias de la c\u00e1rcel acabar\u00e1n por dejarle sin plan de trabajo y le impedir\u00e1n terminar el ya realizado. En el momento de su detenci\u00f3n, Gramsci era un dirigente pol\u00edtico influyente tambi\u00e9n por sus escritos. S\u00f3lo recordando este aspecto del anterior hacer de Gramsci se puede ver su situaci\u00f3n en la c\u00e1rcel y, con ella, la naturaleza de los <i>Cuadernos<\/i>, seg\u00fan una perspectiva an\u00e1loga, al menos, a la que veros\u00edmilmente fue la de su propio autor. \u00c9ste, que desde el primer momento pens\u00f3 que morir\u00eda preso, y hasta en alg\u00fan momento crey\u00f3 morir inmediatamente, escribi\u00f3 en realidad con \u00abamarga iron\u00eda\u00bb su recuerdo pascoliniano, la expresi\u00f3n \u00abpara la eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Ya el contexto de la carta a Tania (del 19 de marzo de 1927, apenas llegado a la c\u00e1rcel de San Vittore) en el que se encuentra la frase es inequ\u00edvocamente autoir\u00f3nico. Dice as\u00ed: \u00abEstoy obsesionado (fen\u00f3meno, seg\u00fan creo, caracter\u00edstico de los presos) por esta idea: que habr\u00eda que hacer algo <i>f\u00fcr ewig<\/i>, de acuerdo con una compleja concepci\u00f3n de Goethe que, seg\u00fan recuerdo, atorment\u00f3 mucho a nuestro Pascoli\u00bb. En los mismos <i>Cuadernos<\/i> se puede rastrear un uso ir\u00f3nico de la cita que basta para refutar la interpretaci\u00f3n enf\u00e1tica del <i>f\u00fcr ewig<\/i>. Gramsci insiste en que los ensayos que provisionalmente prepara en sus <i>Cuadernos<\/i> est\u00e1n dirigidos a unos lectores determinados ideol\u00f3gicamente, principalmente a los cuadros del organismo social que son los intelectuales (en el sentido sociol\u00f3gico de la palabra). Pues bien, en un paso del cuaderno 8.\u00ba la expresi\u00f3n \u00abpara la eternidad\u00bb se encuentra usada, a prop\u00f3sito de ese asunto de cu\u00e1l es el lector al que se dirige, del siguiente modo: \u00abuno se puede equivocar acerca de la \u201cmedia\u201d de los lectores a los que se dirige, y entonces trabaja en el vac\u00edo, \u201cpara la eternidad\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, basta una lectura del poema de Pascoli al que se refiere Gramsci para comprobar que estaba usando la expresi\u00f3n \u00abpara la eternidad\u00bb (o \u00abpara siempre\u00bb, como dice Pascoli) con iron\u00eda un tanto siniestra, y que estaba muy lejos de desear, satisfecho, calma para producir una obra acad\u00e9mica sistem\u00e1tica (como parece que se lo han cre\u00eddo varios comentaristas incapaces de imaginarse una c\u00e1rcel fascista). Se trata del poema \u00abPer sempre\u00bb de los <i>Canti di Castelvecchio<\/i>. He aqu\u00ed una versi\u00f3n literal de la 8.\u00aa edici\u00f3n (Bolonia, 1917), que es de suponer fuera la usada por Gramsci:<\/p>\n<p>\u00bfTe odio?!&#8230; No te amo, ya lo ves,<br \/>\nNo te amo&#8230; \u00bfTe acuerdas de aquel d\u00eda?<br \/>\nMuy lejos llevaban los pies<br \/>\na un coraz\u00f3n que pensaba en la vuelta.<br \/>\nY as\u00ed volv\u00ed&#8230; y t\u00fa no estabas.<br \/>\nHab\u00eda en la casa un eco del ayer,<br \/>\nde un largo prometer. Y conmigo<br \/>\nme llev\u00e9 de t\u00ed s\u00f3lo aquel eco:<br \/>\n\u00a1PARA SIEMPRE!<\/p>\n<p>No te odio. Pero el eco callado<br \/>\nde aquella infinita promesa<br \/>\nviene conmigo y mueve el coraz\u00f3n<br \/>\ncon el cortado palpitar de las horas;<br \/>\ngime en el coraz\u00f3n con el grito<br \/>\ndel p\u00e1jaro implume ca\u00eddo del nido:<br \/>\n\u00a1PARA SIEMPRE!<\/p>\n<p>No te amo. Mir\u00e9 sonriendo<br \/>\nla flor de tu blando rostro<br \/>\nTiene todos tus ojos, pero el rostro&#8230;<br \/>\nno es tuyo. Y bes\u00e9 la carita desconocida<br \/>\nsin sobresalto de la sangre.<br \/>\nLe dije: \u00abY a mi, \u00bfme quieres?\u00bb.<br \/>\n\u00ab\u00a1S\u00ed, mucho!\u00bb Y fij\u00f3 tus ojos en m\u00ed.<br \/>\n\u00ab\u00bfPara siempre?\u00bb le dije. Me dijo:<br \/>\n\u00a1PARA SIEMPRE!<\/p>\n<p>Respond\u00ed: \u00abEres ni\u00f1a y no sabes<br \/>\nlo que quiere decir Para siempre\u00bb.<br \/>\nContest\u00f3: \u00ab\u00bfNo s\u00e9 lo que es?\u00bb.<br \/>\n<i> Para siempre<\/i> quiere decir <i>Morir<\/i>&#8230;<br \/>\ns\u00ed: dormirse en la noche:<br \/>\nquedarte tal como estabas<br \/>\n\u00a1PARA SIEMPRE!<\/p>\n<p>Hay otro asunto que ilustra bien, en cambio, la evoluci\u00f3n de Gramsci en la c\u00e1rcel bajo la influencia de su situaci\u00f3n y de su esfuerzo: es su percepci\u00f3n del tiempo, concepto que, con el de orden, es probablemente uno de los que m\u00e1s \u00edntimamente vertebran su pensamiento: el orden era para Gramsci \u2013su revista se llam\u00f3 <i>L\u00b4Ordine Nuovo\u2013<\/i>\u00a0el fruto de la revoluci\u00f3n social que ha de superar el desorden de la sociedad capitalista; y la cuesti\u00f3n del tiempo es de gran importancia para alguien que piensa en una transformaci\u00f3n social. Sus ideas acerca de la noci\u00f3n de orden no cambian en la c\u00e1rcel: todav\u00eda en 1933, precisamente en el cuaderno 11.\u00ba, desarrolla la cr\u00edtica de Marx al \u00absocialismo ut\u00f3pico\u00bb escribiendo: \u00abEs m\u00e1s dif\u00edcil instaurar un orden intelectual colectivo que inventar arbitrariamente principios nuevos y originales\u00bb. Y al final del mismo cuaderno aparece la concepci\u00f3n revolucionaria que es propia de Gramsci desde la \u00e9poca de <i>L\u00b4Ordine Nuovo<\/i>: \u00abPero desde el momento en que un grupo subalterno se hace realmente aut\u00f3nomo y hegem\u00f3nico suscitando un nuevo tipo de estado, nace concretamente la exigencia de construir un nuevo orden intelectual y moral, un nuevo tipo de sociedad&#8230;\u00bb. Esa idea se diferencia s\u00f3lo por su historizaci\u00f3n o relativizaci\u00f3n de lo que hab\u00eda escrito a los veintis\u00e9is a\u00f1os en <i>La Citt\u00e0 Futura<\/i>: \u00abLos socialistas no tienen que sustituir un orden por otro. Tienen que instaurar el orden en s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no ocurre lo mismo con la otra noci\u00f3n vertebral del pensamiento de Gramsci, la del tiempo. En el idealismo juvenil de Gramsci el tiempo tiene s\u00f3lo una existencia de sombra; en el peri\u00f3dico <i>Il Grido del Popolo<\/i> hab\u00eda escrito el mismo a\u00f1o: \u00abel pensamiento revolucionario niega el tiempo como factor de progreso\u00bb. El preso de cuarenta y dos a\u00f1os escribe en el cuaderno 15.\u00ba (1933): \u00abSe oye decir: \u201cHa resistido cinco a\u00f1os, \u00bfpor qu\u00e9 no seis? Pod\u00eda resistir un a\u00f1o m\u00e1s y triunfar\u201d [&#8230;] la verdad es que el hombre del quinto a\u00f1o no es el del cuarto, del tercero, del segundo, del primero, etc.; es una personalidad completamente nueva, en la cual los a\u00f1os transcurridos han demolido precisamente los frenos morales, las fuerzas de resistencia que caracterizaban al hombre del primer a\u00f1o.\u00bb<\/p>\n<p>Y por las mismas fechas, en una carta a Tatiana Schucht del 2 de julio de 1933, Gramsci se expresa al respecto con estilo de fil\u00f3sofo moral: \u00abNo tengo nada que decir ni a ti ni a nadie. Estoy vac\u00edo [&#8230;] Ya no se puede hacer nada. Si alguna otra vez te ocurre en la vida el tener experiencias como la que has tenido conmigo, cr\u00e9eme, el tiempo es lo m\u00e1s importante: es un simple pseud\u00f3nimo de la vida misma\u00bb.<\/p>\n<p>Conviene recordar que durante esos duros meses del verano de 1933 y los siguientes, agravadas sus dolencias y en espera del posible traslado a un hospital penitenciario, Gramsci ha seguido trabajando en sus <i>Cuadernos<\/i> y ha empezado doce m\u00e1s. Hasta muy al final se est\u00e1 batiendo Gramsci, sin duda ya en retirada del gran teatro del mundo \u2013del \u00abmundo grande y terrible\u00bb, como \u00e9l dec\u00eda\u2013, pero no est\u00e1 acabado ni intelectual ni moralmente. En el trance del traslado de la c\u00e1rcel de Turi a la enfermer\u00eda de la c\u00e1rcel de Civitavecchia, Gramsci ha mostrado por su conducta en qu\u00e9 aprecio ten\u00eda realmente a sus <i>Cuadernos<\/i>, a pesar de su sensaci\u00f3n, expresada pocos meses antes, de no tener ya nada que decir a nadie. Hay un valioso testimonio sobre esto de Gustavo Trombetti, otro preso comunista de la c\u00e1rcel de Turi. Trombetti hab\u00eda sido designado por el director de la c\u00e1rcel para acompa\u00f1ar a Gramsci en su celda a ra\u00edz de la \u00faltima crisis grave de \u00e9ste en aquel presidio. Por eso estuvo Trombetti ayudando a Gramsci a preparar su equipaje la noche del 18 al 19 de noviembre de 1933: \u00abAcompa\u00f1ados por el funcionario de la prisi\u00f3n encargado del almac\u00e9n, nos dirigimos a \u00e9ste y preparamos su equipaje. Mientras \u00e9l, de acuerdo conmigo, distra\u00eda al funcionario charlando, yo met\u00ed los 18 cuadernos manuscritos en el ba\u00fal, entre las dem\u00e1s cosas[\u2026] De vuelta a la celda, Gramsci no pudo dormir durante el resto de la noche, diciendo que no nos volver\u00edamos a ver. [&#8230;] Hacia las seis de la ma\u00f1ana, que era a\u00fan noche cerrada, lleg\u00f3 la escolta armada.[&#8230;] Le mandaron subir a un coche [&#8230;] Le puse la maleta al lado, nos abrazamos y el coche sali\u00f3, tragado por la oscuridad. [&#8230;] Llor\u00e9 como no lo hab\u00eda hecho en mucho tiempo. (Gustavo Trombetti lo cont\u00f3 as\u00ed a Lucio Lombardo Radice y G. Carbone, los cuales publicaron su testimonio en su <i>Vita di Antonio Gramsci<\/i>, Roma, 1952, p. 232.)<\/p>\n<p>En fecha ya tan tard\u00eda como el invierno de 1935, despu\u00e9s de la \u00faltima crisis anterior a su muerte, Gramsci escribe a su lejana compa\u00f1era Julia Schucht, que est\u00e1 en Mosc\u00fa: \u00abcuando pienso en todas esas cosas y en que nuestra vida, desde hace tantos a\u00f1os (casi una cuarta parte de mi existencia y m\u00e1s de un cuarto de la tuya), se desarrolla tan separada de la m\u00eda, no me siento muy alegre. Y, sin embargo, hay que resistir, aguantar, intentar hacerse fuerte. Por lo dem\u00e1s, lo que ha ocurrido no era del todo imprevisible; t\u00fa, que recuerdas tantas cosas del pasado, \u00bfrecuerdas cuando te dec\u00eda que \u201cme iba a la guerra\u201d? Tal vez no era muy serio por mi parte, pero era la verdad, y en realidad as\u00ed yo lo sent\u00eda. Y te quer\u00eda, te quer\u00eda mucho\u00bb. (25 de noviembre de 1935.)<\/p>\n<p>El testimonio m\u00e1s sugestivo del momento en que Gramsci se pone ya en su muerte es un recuerdo de Piero Sraffa del a\u00f1o 1936. Como lo ha contado Spriano, \u00abSraffa, que le visitaba a menudo, ten\u00eda la impresi\u00f3n de que Gramsci prefer\u00eda escuchar que intervenir acerca de lo que ocurriera en el mundo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><b>EL CUADERNO 11.\u00ba EN EL PENSAMIENTO DE GRAMSCI<\/b><\/p>\n<p>El cuaderno 11.\u00ba contiene escritos de madurez, en un sentido convencional y en el sentido, m\u00e1s preciso, de que Gramsci lo emprende inmediatamente despu\u00e9s de su segunda hemoptisis, la que le llev\u00f3 al borde de la capitulaci\u00f3n. El asunto principal del cuaderno es el desarrollo de una visi\u00f3n filos\u00f3fica marxista, o de \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb, al hilo de una cr\u00edtica al libro de Nikolai Buj\u00e1rin sobre el materialismo hist\u00f3rico. Gramsci ha dedicado mucho tiempo a combatir el tendencial mecanicismo de Buj\u00e1rin y su cientificismo un tanto ingenuo, porque ve\u00eda en ese estilo de pensamiento la se\u00f1al de la subalternidad y un grave riesgo de empobrecimiento y esquematizaci\u00f3n de las ideas socialistas originadas en Marx. A la vista de la rudeza filos\u00f3fica de Buj\u00e1rin y, sobre todo, pensando en la esclerosis del pseudomarxismo oficial posterior, parece evidente que Gramsci llevaba raz\u00f3n en su desproporcionada guerra contra el <i>Manual<\/i> de Buj\u00e1rin. Pero la l\u00ednea de pensamiento de Gramsci en la c\u00e1rcel sobre estas cuestiones es la misma que sigui\u00f3 desde su juventud, a saber, un modo de pensar que, bajo la influencia del idealismo en que primeramente se form\u00f3, tiende a comprender el marxismo como ideolog\u00eda. En su juventud hab\u00eda intentado armonizar su marxismo ideol\u00f3gico con la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas por Marx. En los <i>Cuadernos<\/i>, tambi\u00e9n en el 11.\u00ba, Gramsci da, con s\u00f3lo alguna prevenci\u00f3n, una noci\u00f3n positiva de ideolog\u00eda, proponiendo para el t\u00e9rmino \u00abel significado m\u00e1s alto de una concepci\u00f3n del mundo que se manifiesta impl\u00edcitamente en el arte, en el derecho, en la actividad econ\u00f3mica, en todas las manifestaciones de vida individuales y colectivas\u00bb. La convicci\u00f3n de que esa comprensi\u00f3n de las concepciones del mundo ha de ser compatible con el materialismo hist\u00f3rico permite situar a Gramsci (por lo que hace a la tensi\u00f3n materialismo-idealismo) entre el mecanicismo de Buj\u00e1rin y el idealismo o mentalismo del joven Luk\u00e1cs de <i>Historia y conciencia de clase<\/i>. Gramsci mismo parece sugerir su posici\u00f3n al respecto en un paso del cuaderno 11.\u00ba: \u00abHay que estudiar la posici\u00f3n del profesor Luk\u00e1cs frente a la filosof\u00eda de la praxis. Parece que Luk\u00e1cs afirma que s\u00f3lo se puede hablar de dial\u00e9ctica para la historia de los hombres, pero no para la naturaleza [&#8230;] pero si la historia humana se tiene que concebir tambi\u00e9n como historia de la naturaleza (incluso a trav\u00e9s de la historia de la ciencia) \u00bfc\u00f3mo se puede separar la dial\u00e9ctica de la naturaleza? Tal vez Luk\u00e1cs, por reacci\u00f3n a las barrocas teor\u00edas del <i>Ensayo popular<\/i> [de Buj\u00e1rin], ha ca\u00eddo en el error opuesto, en una forma de idealismo.\u00bb<\/p>\n<p>El ideologismo de Gramsci le lleva a concepciones culturales no menos objetables que las del mecanicismo m\u00e1s elementalmente dogm\u00e1tico. Convencido del car\u00e1cter \u00aborg\u00e1nico\u00bb de cada cultura, seg\u00fan el s\u00edmil biol\u00f3gico tan querido de vitalistas e historicistas, Gramsci no est\u00e1 dispuesto a admitir ninguna complementariedad entre el socialismo y otras tradiciones o productos culturales. En esto piensa exactamente igual que el joven Luk\u00e1cs idealista. La actitud se manifiesta muy claramente en el cuaderno 11.\u00ba, por ser \u00e9ste un cuaderno filos\u00f3fico. As\u00ed se lee bajo el r\u00f3tulo \u00abConcepto de \u201cortodoxia\u201d\u00bb: \u00abPrecisamente es \u00abrevolucionaria\u00bb una teor\u00eda en la medida en que es elemento de separaci\u00f3n y distinci\u00f3n consciente en dos campos, en cuanto es un v\u00e9rtice inaccesible para el campo adversario. Creer que la filosof\u00eda de la praxis no es una estructura de pensamiento completamente aut\u00f3noma e independiente, en antagonismo con todas las filosof\u00edas y las religiones tradicionales, significa en realidad no haber cortado los v\u00ednculos con el mundo viejo, cuando no incluso no haber capitulado [&#8230;] En el peque\u00f1o volumen de Otto Bauer sobre la religi\u00f3n se pueden hallar algunos indicios de las combinaciones a que ha dado lugar este err\u00f3neo concepto de que la filosof\u00eda de la praxis no es aut\u00f3noma e independiente, sino que necesita sostenerse en otra filosof\u00eda, materialista o idealista seg\u00fan los casos. Bauer sostiene como tesis pol\u00edtica el agnosticismo de los partidos y el permiso dado a sus miembros para que se agrupen en idealistas, materialistas, ateos, cat\u00f3licos, etc., esto es, para el oportunismo m\u00e1s vil y abyecto.\u00bb<\/p>\n<p>Aparte de que la evoluci\u00f3n posterior ha discurrido en sentido opuesto, hay que observar ante todo que esa formulaci\u00f3n de Gramsci es de un idealismo extremo que ni siquiera menciona la base material o social del movimiento y el pensamiento socialistas, las clases sociales, sus tensiones y sus luchas, sino que lo reduce todo al plano ideal, con el notable y lamentable resultado de un totalitarismo y un reduccionismo culturales. Vale la pena notar que, contra el difundido lugar com\u00fan que imputa siempre el reduccionismo y el dogmatismo al materialismo, semejantes consecuencias han sido frecuentemente afirmadas por marxistas idealistas, como el joven Luk\u00e1cs y el Gramsci m\u00e1s ide\u00f3logo.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n del movimiento como ideolog\u00eda impone a Gramsci una visi\u00f3n del ideal cient\u00edfico de la objetividad como mera unificaci\u00f3n ideol\u00f3gica (as\u00ed lo expone hacia el final del par\u00e1grafo \u00abLa llamada \u201crealidad del mundo externo\u201d\u00bb). Le habr\u00eda sorprendido mucho, tan apasionado enemigo como era del positivismo, saber que esa noci\u00f3n de objetividad coincide sin m\u00e1s matices con la idea neopositivista de que la objetividad no es m\u00e1s que intersubjetividad. Gramsci no pod\u00eda reconocer en la c\u00e1rcel las nuevas corrientes filos\u00f3ficas de la \u00e9poca, pero es probable que tampoco se habr\u00eda interesado por ellas si hubiera estado en libertad, a causa de la caracter\u00edstica incapacidad de la tradici\u00f3n idealista para comprender cualquier filosofar inspirado en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica. (Luk\u00e1cs, por ejemplo, no entendi\u00f3 nunca las filosof\u00edas anal\u00edticas, y todav\u00eda a finales de los a\u00f1os sesenta que estalinismo y mao\u00edsmo son lo mismo que neopositivismo.) Por esta v\u00eda mentalista o ideol\u00f3gica desemboca Gramsci en una tesis que sus ant\u00edpodas dentro del marxismo, incluso los estalinistas, estaban a punto de superar cuando no lo hab\u00edan hecho ya: la tesis de que la ciencia es sobrestructura. En el par\u00e1grafo del cuaderno 11.\u00ba titulado \u00abLa materia\u00bb, Gramsci escribe rotundamente que \u00abla teor\u00eda at\u00f3mica, como todas las hip\u00f3tesis y las opiniones cient\u00edficas, son sobrestructura\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n es obvia si por &#8216;sobrestructura&#8217; se entiende simplemente \u00e1mbito conceptual y no ideolog\u00eda; pero no es menos evidente que Gramsci no entiende as\u00ed la noci\u00f3n de sobrestructura, sino como instancia ideol\u00f3gica. Por la fuerza de esa tesis valora Gramsci despectivamente cosas de las m\u00e1s valiosas del marxismo ruso de la \u00e9poca, como, por ejemplo, la contribuci\u00f3n sovi\u00e9tica, dirigida precisamente por Buj\u00e1rin, al segundo Congreso Internacional de Historia de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda que se celebr\u00f3 en Londres del 29 de junio al 3 de julio de 1931, estando Gramsci en la c\u00e1rcel de Turi. Su carta a Tatiana del 31 de agosto de aquel a\u00f1o (\u00abHoy precisamente me ha llegado el libro ingl\u00e9s sobre <i>La ciencia en la encrucijada<\/i>\u00bb) prueba que Gramsci consigui\u00f3 pronta informaci\u00f3n del congreso, lo que resulta muy notable si se tiene en cuenta que 28 d\u00edas antes de ese acuse de recibo hab\u00eda sufrido su primer v\u00f3mito de sangre. Pero Gramsci, limitada su visi\u00f3n por el idealismo culturalista de su ambiente intelectual, no ha podido apreciar la importancia de aquellas actas (<i>Science at the Cross Roads [Papers presented to the International Congress of the History of Science and Thecnology held in London from june 29th to july 3rd by the delegates of the USSR<\/i>, Londres, 1931]; reimpresi\u00f3n Frank Cass Edition, Londres, 1971) que iban a contribuir decisivamente al nacimiento de la filosof\u00eda marxista de la ciencia en la Gran Breta\u00f1a de entreguerras (Bernal, Farrington, Haldane, Needham, etc.). En el cuaderno 7.\u00ba (1930-1931), escrito poco antes del 11.\u00ba, Gramsci rechaza incluso la idea de la existencia del mundo externo independientemente del hombre, idea que considera \u00abmitol\u00f3gica\u00bb o \u00abreligiosa\u00bb, en un giro mental idealista presente durante toda su vida, desde el juvenil art\u00edculo en el que vio la revoluci\u00f3n rusa como \u00abLa revoluci\u00f3n contra <i>El capital<\/i>\u00bb de Marx. Dice as\u00ed en el p\u00e1rrafo 47 del cuaderno 7.\u00ba: \u00abEl modo como se plantea [en el Manual de Buj\u00e1rin] el problema de la \u201crealidad objetiva del mundo externo\u201d es superficial y ajeno al materialismo hist\u00f3rico. El autor no conoce la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y no sabe que precisamente la religi\u00f3n sostiene en\u00e9rgicamente esta tesis contra el idealismo, de modo que la religi\u00f3n cat\u00f3lica ser\u00eda en este caso \u201cmaterialista\u201d. El autor comete este error tambi\u00e9n es su ponencia en el Congreso de Historia de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda celebrado en Londres en 1931 [\u2026]\u00bb.<\/p>\n<p>En el cuaderno 11.\u00ba hay manifestaciones de tenor parecido.<\/p>\n<p>El resultado m\u00e1s preciso de las tendencias epistemol\u00f3gicas que Gramsci ha heredado del idealismo de la \u00e9poca en Italia y de sus maestros, principalmente de Benedetto Croce, es la concepci\u00f3n del marxismo como filosof\u00eda de la historia, visi\u00f3n que est\u00e1 muy justificada por los textos de la escuela pero que, por otra parte, fue desechada expl\u00edcitamente por el mismo Marx en sus \u00faltimos a\u00f1os, en la carta al peri\u00f3dico ruso <i>Anales de la patria<\/i>, justificadamente tra\u00edda a colaci\u00f3n cada vez que se habla de este asunto. Pero ninguna de esas servidumbres ideol\u00f3gicas de \u00e9poca ha conseguido reducir la importancia intelectual de Gramsci ni su influencia. Eso se debe probablemente a que en otras vertientes de sus escritos es posible encontrar cosas m\u00e1s genuinas y permanentes. Gramsci mismo ha dado la pista de ello, acaso con toda consciencia, hacia el final de este cuaderno 11.\u00ba, en la nota \u00abFilosof\u00eda-pol\u00edtica-econom\u00eda\u00bb: \u00abUn hombre pol\u00edtico escribe de filosof\u00eda; es posible que su \u201cverdadera\u201d filosof\u00eda se tenga que buscar en los escritos de pol\u00edtica\u00bb. Tal es, efectivamente, el caso de Gramsci, por lo menos si se entiende por `verdadera\u00b4 filosof\u00eda aquella que tiene algo de lo que Leibniz consider\u00f3 propio del buen filosofar: la perennidad.<\/p>\n<p>El talante antidogm\u00e1tico del pensamiento de Gramsci cuando se enfrenta con problemas particulares (a diferencia del idealismo dogm\u00e1tico de sus grandes frases sobre \u00abel llamado mundo externo\u00bb o \u00abla llamada objetividad\u00bb, etc.) es seguramente de menci\u00f3n obligada a este respecto. As\u00ed tambi\u00e9n lo son las importantes categor\u00edas que ha introducido en el an\u00e1lisis pol\u00edtico, como las de hegemon\u00eda, bloque hist\u00f3rico, etc. La de \u00abintelectual org\u00e1nico\u00bb, muy ligada a las dos anteriores, est\u00e1 eficazmente explicada en el cuaderno 11.\u00ba, con una limpidez y un sentido hist\u00f3rico que muestran hasta qu\u00e9 punto los intelectuales \u00abdesencantados\u00bb (as\u00ed los llama este mismo cuaderno) conocen este concepto m\u00e1s bien de o\u00eddas, cuando lo tachan de dogm\u00e1tico, o de sectario, o de burocr\u00e1tico. En la nota IV de los \u00abPuntos preliminares de referencia\u00bb dice Gramsci: \u00abla organicidad del pensamiento y la solidez cultural s\u00f3lo habr\u00edan podido darse si entre los intelectuales y las personas sencillas hubiese habido la misma unidad que debe haber entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica; es decir, si los intelectuales hubieran sido org\u00e1nicamente los intelectuales de aquellas masas, si hubiesen elaborado y hecho coherentes los principios y los problemas que aquellas masas planteaban con su actividad pr\u00e1ctica, constituyendo as\u00ed un bloque cultural y social.\u00bb<\/p>\n<p>La filosof\u00eda impl\u00edcita del \u00abhombre pol\u00edtico\u00bb Gramsci arranca de una determinada concepci\u00f3n de las ra\u00edces de la filosof\u00eda, cuesti\u00f3n tratada principalmente en el cuaderno 11.\u00ba, en raz\u00f3n del asunto principal de \u00e9ste. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, todos los hombres son naturalmente fil\u00f3sofos. La tesis implica una visi\u00f3n de la filosof\u00eda como un aprender a orientarse en el mundo, y la caracterizaci\u00f3n del conformismo del \u00abhombre-masa\u00bb por la negativa a llevar la filosof\u00eda espont\u00e1nea al plano reflexivo. La transformaci\u00f3n social requiere ese paso a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, para abandonar el conformismo que mantiene la sumisi\u00f3n de las gentes al viejo desorden. Y la instauraci\u00f3n del orden nuevo exige que los seres humanos lleguen a pensar coherentemente y de modo unitario el presente real. Conseguir eso es un \u00abhecho filos\u00f3fico mucho m\u00e1s importante y \u201coriginal\u201d que el de un \u201cgenio\u201d filos\u00f3fico descubra una verdad nueva que se quede en el patrimonio de peque\u00f1os grupos intelectuales\u00bb. La mutaci\u00f3n de la filosof\u00eda espont\u00e1nea es el hecho filos\u00f3fico fundamental, Esta concepci\u00f3n hist\u00f3rico-social de la filosof\u00eda permite a Gramsci llegar a una de sus tesis m\u00e1s plausibles y \u00abperennes\u00bb la filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de las dem\u00e1s y superior a ellas. Y el pensamiento desemboca as\u00ed en la gramsciana \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb no es s\u00f3lo una concepci\u00f3n filos\u00f3fica entre otras; para su autor es, adem\u00e1s, una filosof\u00eda de la filosof\u00eda, una metafilosof\u00eda que se sale de la t\u00f3pica acad\u00e9mica gracias a su mirada hist\u00f3rica o sociol\u00f3gica. El marco del cuaderno 11.\u00ba da a Gramsci varias ocasiones de precisar ese punto, de un modo, por cierto, que fundamenta o generaliza la observaci\u00f3n acerca de d\u00f3nde est\u00e1 la verdadera filosof\u00eda de un hombre pol\u00edtico; Gramsci piensa que lo que vale del hombre pol\u00edtico vale de todo fil\u00f3sofo y de toda persona: \u00abEn realidad, no existe la filosof\u00eda en general: existen diversas filosof\u00edas o concepciones del mundo y se hace siempre una elecci\u00f3n entre ellas. \u00bfC\u00f3mo se realiza esa elecci\u00f3n? \u00bfEs un hecho meramente intelectual o algo m\u00e1s complejo? Y \u00bfno ocurre con frecuencia que entre el hecho intelectual y la norma de conducta existe contradicci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l es entonces la verdadera concepci\u00f3n del mundo: la afirmada l\u00f3gicamente como hecho intelectual, o la que resulta de la actividad real de cada uno, que est\u00e1 impl\u00edcita en su actuaci\u00f3n? Y puesto que el actuar es siempre un actuar pol\u00edtico, \u00bfno se puede decir que la filosof\u00eda real de cada uno est\u00e1 contenida toda ella en su pol\u00edtica?\u00bb<\/p>\n<p>Gramsci no deja de hacer una distinci\u00f3n, que le importa, entre filosof\u00eda como concepci\u00f3n espont\u00e1nea (dominante en la sociedad y sobre las clases subalternas) y filosof\u00eda reflexiva, que se encuentra, en relaci\u00f3n con la espont\u00e1nea, en los grupos intelectuales de las clases hegem\u00f3nicas. Precisamente esa distinci\u00f3n fundamenta su visi\u00f3n del ascenso de las clases oprimidas a su autonom\u00eda. La pol\u00edtica es la mediaci\u00f3n entre ambos estadios: \u00abLa relaci\u00f3n entre filosof\u00eda \u201csuperior\u201d y sentido com\u00fan queda asegurada por la \u201cpol\u00edtica\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n queda asegurada por la pol\u00edtica la relaci\u00f3n entre el catolicismo de los intelectuales y el de las \u201cpersonas sencillas\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Esa concepci\u00f3n se vincula inmediatamente con la del \u00abbloque intelectual-moral que haga pol\u00edticamente posible un progreso intelectual de masas, y no s\u00f3lo de escasos grupos intelectuales\u00bb. La transici\u00f3n entre la filosof\u00eda impl\u00edcita del pol\u00edtico Gramsci y sus tesis propiamente pol\u00edticas es tan continua que no permite se\u00f1alar \u00abaqu\u00ed termina la filosof\u00eda y aqu\u00ed empieza la pol\u00edtica\u00bb. No menos directamente enlaza con el complejo de ideas reunido alrededor de la noci\u00f3n de filosof\u00eda impl\u00edcita en la pr\u00e1ctica y con la de hegemon\u00eda la doctrina gramsciana del \u00abpartido\u00bb, presente, por eso mismo, en un cuaderno filos\u00f3fico como es el 11.\u00ba. Gramsci parte en este asunto de la imprescindibilidad de una capa de intelectuales para que una clase social se identifique consigo misma y se haga aut\u00f3noma: \u00abAutoconsciencia cr\u00edtica significa, hist\u00f3rica y pol\u00edticamente, creaci\u00f3n de una \u00e9lite de intelectuales: una masa humana no se \u201cdistingue\u201d y no llega a ser independiente \u201cpara s\u00ed\u201d sin organizarse en sentido lato, y no hay organizaci\u00f3n sin intelectuales, es decir, sin organizadores y dirigentes, sin que el aspecto te\u00f3rico del nexo teor\u00eda-pr\u00e1ctica se distinga concretamente en un estrato de personas \u201cespecializadas\u201d en la elaboraci\u00f3n conceptual y filos\u00f3fica.\u00bb<\/p>\n<p>Haciendo del partido el \u00abintelectual colectivo\u00bb de una clase, Gramsci recoge y complica a la vez la tesis de Kautsky y del Lenin que se podr\u00eda llamar \u00abcl\u00e1sico\u00bb acerca del origen externo a la clase del pensamiento que \u00e9sta necesita para hacerse aut\u00f3noma, e incluso de la misma articulaci\u00f3n de la consciencia de clase (de la \u00abclase-para-s\u00ed\u00bb): \u00abLos partidos seleccionan individualmente la masa actuante, y la selecci\u00f3n tiene lugar conjuntamente tanto en el plano pr\u00e1ctico como en el te\u00f3rico, con una relaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica tanto m\u00e1s estrecha cuanto m\u00e1s vital y radicalmente innovadora de los viejos modos de pensar es la concepci\u00f3n de que se trate. Por eso se puede decir que los partidos son los elaboradores de los nuevos intelectuales integrales y totalitarios..\u00bb.<\/p>\n<p>A la luz de la concepci\u00f3n gramsciana de la filosof\u00eda queda claro que la denominaci\u00f3n \u00abfilosof\u00eda del pr\u00e1ctica\u00bb que Gramsci aplica al marxismo no es casual ni secundaria. A menudo se ha entendido ese nombre como resultado casual de la necesidad de ocultar a la censura de la c\u00e1rcel cu\u00e1l era el asunto sobre el que realmente escrib\u00eda Gramsci. Luego se suele a\u00f1adir alguna muestra de sorprendida admiraci\u00f3n por lo adecuadamente que se puede aplicar aquel nombre al marxismo (en particular al de Gramsci), por un incidente tan imprevisible como el que convirti\u00f3 la \u00abfilosof\u00eda primera\u00bb de Arist\u00f3teles en \u00abmetaf\u00edsica\u00bb. Pero hay mucho m\u00e1s que eso, y el cuaderno 11.\u00ba lo documenta: Gramsci continua en \u00e9l la b\u00fasqueda de precedentes de la \u00ab<i>filosofia della praxis\u00bb<\/i> que hab\u00eda empezado en otros lugares con santo Tom\u00e1s de Aquino (<i>intellectus speculativus extensione fit practicus<\/i>) y con Vico (<i>verum ipsum factum<\/i>). Por eso se fija Gramsci, en las notas cortas del cap\u00edtulo 11.\u00ba, en autores como Alessandro Levi, Alessandro Capelli y Antonino Lovecchio. Parece fuera de duda que lo que m\u00e1s le interesa a Gramsci del legado de Marx deber\u00eda llamarse, seg\u00fan \u00e9l, \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb, mejor que materialismo hist\u00f3rico o que materialismo dial\u00e9ctico. (Sin embargo, Gramsci no lo ha dicho nunca clara y conscientemente.)<\/p>\n<p>Hay, por \u00faltimo, otra veta intelectual que atraviesa el cuaderno 11.\u00ba, sin tener en cuenta la cual, aunque sea s\u00f3lo alusivamente, la lectura de ese texto ser\u00eda parcial o sesgada: a pesar del idealismo culturalista, \u00abhumanista\u00bb e idealista al que tiende por su primera educaci\u00f3n filos\u00f3fica, Gramsci mantiene su buen sentido incluso en las cuestiones m\u00e1s ideol\u00f3gicas: as\u00ed trata con precisi\u00f3n y solidez lo que llama \u00abla t\u00e9cnica del pensamiento\u00bb, de la cual dice, aguda y certeramente, que \u00absin duda no crear\u00e1 grandes fil\u00f3sofos, pero dar\u00e1 criterios de juicio y de control y corregir\u00e1 las deformaciones del modo de pensar del sentido com\u00fan\u00bb; con el mismo acierto descarta la idea de una \u00abdial\u00e9ctica formal\u00bb concebida como l\u00f3gica: \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 va a ser la dial\u00e9ctica \u201cformal\u201d superior a la l\u00f3gica \u201cformal\u201d? Se trata s\u00f3lo de instrumentos l\u00f3gicos, y una buena herramienta vieja puede ser superior a una herramienta m\u00e1s moderna de baja calidad [&#8230;]\u00bb. La misma orientaci\u00f3n hist\u00f3rica y sociol\u00f3gica de la mirada, que a veces hace caer a Gramsci en ilogicismos historicistas y sociologicistas, le permite tambi\u00e9n formular criterios que luego han aparecido en la filosof\u00eda de la ciencia acad\u00e9mica de la cultura capitalista (sobre todo desde el libro de Th.S. Kuhn <i>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/i>. Por cierto que Gramsci no es el \u00fanico ni el primer marxista que ha destacado la importancia de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de las ideas y de los grupos de intelectuales en la ciencia (su denostado Buj\u00e1rin lo hab\u00eda dicho en Londres en 1931, por ejemplo), pero lo ha hecho con la concreta eficacia de su estilo, y con m\u00e1s planos de pensamiento que el internalista \u00abkuhnismo vulgar\u00bb, gracias a la pr\u00e1ctica \u00abdial\u00e9ctica\u00bb de relacionar unos con otros los varios campos de la cultura, en este caso la ciencia y la evoluci\u00f3n de las ideolog\u00edas sociales: \u00abLa forma racional, l\u00f3gicamente coherente, la redondez de razonamiento que no descuida ning\u00fan argumento positivo o negativo que tenga alg\u00fan peso, posee su importancia, pero est\u00e1 muy lejos de ser decisiva; puede serlo de manera subordinada, cuando la persona en cuesti\u00f3n se halla ya en condiciones de crisis intelectual, oscila entre lo viejo y lo nuevo, ha perdido la fe en lo viejo y todav\u00eda no se ha decidido por lo nuevo, etc. Otro tanto se puede decir de la autoridad de los pensadores y cient\u00edficos.\u00bb<\/p>\n<p>Kuhn no dijo mucho m\u00e1s (filos\u00f3ficamente) en su <i>best-seller<\/i> acad\u00e9mico, pero la Academia, que fue sacudida como por un terremoto por el escrito de uno de sus respetables miembros, ignora a un pensador como Gramsci. Eso tiene, sin duda, explicaciones inocentes, por as\u00ed decirlo: la costumbre de la lectura especializada, la acumulaci\u00f3n de papel impreso, etc. Pero con las ideas de Gramsci es posible descubrir tambi\u00e9n explicaciones un poco m\u00e1s penetrantes.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><b><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a><b>8. Anotaciones de lectura<\/b><\/h3>\n<p><b>I. Gramsci, \u00abUtop\u00eda\u00bb, Av. 25-VII-1918<\/b><\/p>\n<p>E: SG 280-287<\/p>\n<p>LENINISMO CONCRETO; MADUREZ DEL PRIMER INTENTO DE SOLUCI\u00d3N DEL PROBLEMA MARX.<\/p>\n<p>1. Empieza por el reproche \u00abmaterialista\u00bb-reformista de utopismo a Lenin. Contesta con alusi\u00f3n de la singularidad de cada caso:<\/p>\n<p>\u00abTodo fen\u00f3meno hist\u00f3rico es \u201cindividuo\u201d: el desarrollo se rige por el ritmo de la libertad: la investigaci\u00f3n no debe ser de la necesidad gen\u00e9rica, sino de la necesidad particular. El proceso de causaci\u00f3n debe estudiarse intr\u00ednsecamente a los acontecimientos rusos, no desde un punto de vista gen\u00e9rico y abstracto.\u00bb (283)<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n contesta negando la relaci\u00f3n directa entre base y constituci\u00f3n pol\u00edtica:<\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) no es la estructura econ\u00f3mica la que determina directamente la acci\u00f3n pol\u00edtica, sino a interpretaci\u00f3n que se da de ella y de las llamadas leyes que gobiernan su desarrollo.\u00bb (281-282)<\/p>\n<p>2. Sigue la tesis del aposteriorismo met\u00f3dico del materialismo hist\u00f3rico, por la infinidad de las causas en obra.<\/p>\n<p>3. Por \u00faltimo explica como la anormalidad de la guerra ha producido de repente en Rusia la normalidad que el materialismo hist\u00f3rico considera necesaria para la revoluci\u00f3n socialista, a saber: concentrando el poder econ\u00f3mico en el estado y concentrando los despose\u00eddos en las trincheras.<\/p>\n<p>4. Que eso no es \u00abel socialismo\u00bb, sino el desarrollo hacia el socialismo bajo el control del proletariado.<\/p>\n<p><b>Gramsci, \u00abL\u2019ultimo tradimento\u00bb. AV. 3-I-1918 E: SM 351-353<\/b><\/p>\n<p>ACTIVISMO NO IDEALISTA.<\/p>\n<p>El art\u00edculo se opone a A. Loria, que atacaba a Lenin. Precisa mucho la doctrina revolucionaria de Gramsci. Considera absurda la refutaci\u00f3n por Loria del car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n de octubre, y al arg\u00fcir supera su propio ingenuo idealismo de a\u00f1os atr\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abPorque \u2018instituir el socialismo\u2019, como todas las frases perentorias, puede querer decir una infinidad de cosas. Puede querer decir instituir la forma de sociedad que se supone florecer\u00e1 cuando la sociedad actual haya alcanzado la culminaci\u00f3n de su desarrollo, la producci\u00f3n est\u00e9 toda capitalistizada y los hombres est\u00e9n dividido con un corte claro en capitalistas y proletarios (\u2026) <i>Pretender instituir inmediatamente esa sociedad ser\u00eda verdaderamente absurdo<\/i>, como ser\u00eda absurdo casar a un ni\u00f1o de dos a\u00f1os y esperar de \u00e9l un hijo a los nueve meses de la ceremonia. Pero instituir el socialismo puede significar tambi\u00e9n otras cosas, y entre ellas lo que se est\u00e1 haciendo en Rusia. Y entonces querer decir: abolici\u00f3n de todo viejo instituto jur\u00eddico, abolici\u00f3n de todo viejo privilegio, llamar al ejercicio de la soberan\u00eda estatal a todos los hombres, y al ejercicio de la soberan\u00eda de la producci\u00f3n a todos los que producen\u00bb.<\/p>\n<p><b>Gramsci, \u00abLa rivoluzione contro <i>Il Capital<\/i>\u00bb IGP 5-I-1918 E: SG 149-153<\/b><\/p>\n<p>PLANTEAMIENTO EXPL\u00cdCITO DE SU PROBLEMA CON MARX.<\/p>\n<p>Es el art\u00edculo de Gramsci sobre Octubre. Desarrollo:<\/p>\n<p>1. Los bolcheviques, hasta ahora fermento que ha evitado el estancamiento de la revoluci\u00f3n rusa, se han hecho con el poder.<\/p>\n<p>2. La revoluci\u00f3n de los bolcheviques est\u00e1 hecha de ideolog\u00eda m\u00e1s que de hechos. A eso sigue la frase: \u00abEs la revoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i> de Carlos Marx\u00bb (150).<\/p>\n<p>3. La explicaci\u00f3n de c\u00f3mo son y no son marxistas los bolcheviques. La interpretaci\u00f3n de Marx: 1\u00aa versi\u00f3n: las incrustaciones positivistas.<\/p>\n<p>4. Segunda versi\u00f3n: Marx no pod\u00eda prever la formaci\u00f3n r\u00e1pida anormal de voluntad popular por la guerra. El esquema marxiano est\u00e1 hecho para la \u00abnormalidad\u00bb. La sensaci\u00f3n es que admite la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata de Marx, y por eso tiene el problema.<\/p>\n<p>Es de mucha importancia notar la oscilaci\u00f3n de Gramsci. El tratarse de textos period\u00edsticos permite verla f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>De una nota al pie de p\u00e1gina del autor:<\/p>\n<p>\u00abPublicado primero en <i>IGP<\/i> (Il Grido del Popolo), casi completamente tachado por la censura. Luego en <i>Avanti<\/i>. Reproducido, por \u00faltimo, en IGP. Este peri\u00f3dico estaba sometido a la censura de Tur\u00edn. El <i>Avanti<\/i>, a las de Mil\u00e1n y Roma.\u00bb<\/p>\n<p>Una segunda:<\/p>\n<p>\u00abArt\u00edculo \u201cLa revoluci\u00f3n contra<i> El Capital\u201d<\/i>, en <i>A<\/i>. En <i>IGP<\/i> aparece el mismo d\u00eda un art\u00edculo proponiendo un \u201cclub de vida moral\u201d o asociaci\u00f3n de cultura socialista, organismo intermedio entre el partido pol\u00edtico y el sindicato. Es la primera manifestaci\u00f3n de la b\u00fasqueda por Gramsci de organismos pol\u00edticos (socialistas) de masas.\u00bb<\/p>\n<p><b>Gramsci, \u00abIl nostro Marx\u00bb, IGP 4-V-1918. E: SG 217-221<\/b><\/p>\n<p>PROFUNDIZACI\u00d3N DEL PRIMER INTENTO DE SU PROBLEMA CON MARX.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n: \u00ab\u00bfSomos marxistas?\u00bb es necia oscuridad porque Marx no es un mes\u00edas.<\/p>\n<p>Revelador como entiende \u00ab-ista\u00bb.<\/p>\n<p>\u00danico imperativo categ\u00f3rico, \u00fanica norma: \u00abProletarios de todos el mundo, un\u00edos.\u00bb (27).<\/p>\n<p>Aun m\u00e1s revelador: para Gramsci, Marx es el fundador del movimiento obrero organizado.<\/p>\n<p>Marx es la madurez.<\/p>\n<p>Recuerda que la \u00e9poca de Marx coincide con la pol\u00e9mica Spencer-Carlyle. Marx no es ni el m\u00edtico Carlyle ni el positivista Spencer, \u00abes un historiador, es un int\u00e9rprete de los documentos del pasado, de todos los documentos, no solo de una parte de ellos.\u00bb (218).<\/p>\n<p>Esa \u00abtotalidad de los documentos\u00bb va a ser la clave de la interpretaci\u00f3n:<\/p>\n<p>1. Defecto de las historias es la falta de esa totalidad.<\/p>\n<p>2. Por lo que el hombre se conceb\u00eda como \u00abesp\u00edritu, como consciencia pura.\u00bb (218).<\/p>\n<p>Con el error de coger adem\u00e1s ideas ficticias y hechos anecd\u00f3ticos.<\/p>\n<p>\u00abCon Marx la historia sigue siendo dominio de las ideas, del esp\u00edritu, de la actividad consciente de los individuos sueltos y asociados. Pero las ideas, el esp\u00edritu, se sustancian, pierden su arbitrariedad, dejan de ser ficticias abstracciones religiosas o sociol\u00f3gicas; su sustancia est\u00e1 en la econom\u00eda, en la actividad pr\u00e1ctica, en los sistemas o relaciones de producci\u00f3n y de intercambio. La historia como acaecimiento es pura actividad pr\u00e1ctica (econ\u00f3mica y moral). Una idea se realiza en cuanto l\u00f3gicamente coherente con la verdad pura, con la humanidad pura (que no existe sino como programa, como fin \u00e9tico general de los hombres), sino en cuanto encuentra en la realidad econ\u00f3mica su justificaci\u00f3n, el instrumento para afirmarse.\u00bb (219)<\/p>\n<p>Centro de la interpretaci\u00f3n de Marx en la \u00e9poca por Gramsci. Con una debilidad: no hay cuesti\u00f3n gen\u00e9tica, inde, no hay cr\u00edtica marxiana de ideolog\u00eda. Posible dualismo. Y con una fuerza: no hay mecanismo ni economicismo.<\/p>\n<p>Inutilidad del adverbio \u00abmarx\u00edsticamente\u00bb, que puede ser hasta equ\u00edvoco (por los socialdem\u00f3cratas).<b> <\/b><\/p>\n<p><b>Gramsci, \u00abAstrattismo e intransigenza\u00bb IGP, 11-V-1918 E: SG 377-380<\/b><\/p>\n<p>LOGRO DEL PRIMER INTENTO DE SOLUCI\u00d3N DEL PROBLEMA CON MARX: IDEOLOGISMO.<\/p>\n<p>Arranca de un escrito revisionista que hace remontar la pugna reformistas-intransigentes a los dos aspectos de Marx, el m\u00edstico-revolucionario y el historiador concreto.<\/p>\n<p>Al reprochar al contrincante, la abstracci\u00f3n positivista del \u00abhecho\u00bb, Gramsci distingue el hecho pasado, dado, del hecho-actualidad, finalidad.<\/p>\n<p>. Esta es la ra\u00edz de su versi\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico en esta \u00e9poca.<\/p>\n<p>La dos caras de Marx es una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l mismo va a dar un Marx d\u00faplice, y de un modo que le obliga a considerar su propio ideologismo:<\/p>\n<p>\u00abMarx se burla de las ideolog\u00edas, pero es ide\u00f3logo en cuanto hombre pol\u00edtico actual, en cuanto revolucionario. La verdad es que las ideolog\u00edas son risibles cuando son pura charla, cuando se destinan a crear confusi\u00f3n, a ilusionar y a someter energ\u00edas sociales, potencialmente antag\u00f3nicas, a una finalidad que les es ajena.\u00bb (378)<\/p>\n<p><b>Gramsci, \u00abMisteri della cultura e della poesia\u00bb IGP 19-X-1918 E: SG 325-329<\/b><\/p>\n<p>OSCILACI\u00d3N POR POL\u00c9MICA, QUE PONE TODO SIEMPRE EN EL AIRE EN ESTA \u00c9POCA.<\/p>\n<p>El positivismo habr\u00eda debido ser solo l\u00f3gica de la ciencia, no filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Como filosof\u00eda, tiende a coincidir con el trascendentalismo.<\/p>\n<p>El \u00abcomunismo cr\u00edtico\u00bb o marxismo no tiene nada que ver con el positivismo. Se funda en el idealismo filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Es verdad que Marx, que no era fil\u00f3sofo, ha introducido elementos positivistas.<\/p>\n<p>Pero lo esencial de su doctrina se basa en el idealismo filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Y esa misma es la posterior tendencia del movimiento.<\/p>\n<p>El comunismo cr\u00edtico no reconoce conceptos \u00abnaturales\u00bb.<\/p>\n<p>Y todo desemboca en el tema de la organizaci\u00f3n consciente.<\/p>\n<p><b>Gramsci, q. III Formia 1933\/34 E: Il Mat. St, 37\/38<\/b><\/p>\n<p>EL MARXISMO MADURO DE GRAMSCI.<\/p>\n<p>\u00ab<i><b>Cantidad y cualidad<\/b><\/i>. Puest que no puede haber cantidad sin cualidad ni cualidad sin cantidad (econom\u00eda sin cultura, actividad pr\u00e1ctica sin inteligencia y viceversa), toda contraposici\u00f3n de los dos t\u00e9rminos es racionalmente un sinsentido. Y efectivamente, cuando se contrapone la cualidad a la cantidad (\u2026) se contrapone en realidad una determinada cualidad a otra cualidad y no se hace una afirmaci\u00f3n filos\u00f3fica. Si el nexo cantidad-cualidad es irrompible se plantea la cuesti\u00f3n: \u00bfd\u00f3nde es m\u00e1s \u00fatil aplicar la propia fuerza de voluntad: en el desarrollo de la cantidad o en el de la cualidad? \u00bfCu\u00e1l de los dos aspectos es m\u00e1s controlable? \u00bfCu\u00e1l es m\u00e1s f\u00e1cilmente medible? \u00bfCu\u00e1l puede dar fundamento a previsiones y a la construcci\u00f3n de planes de trabajo? La respuesta no parece dudosa: el aspecto cuantitativo. Por lo tanto, afirmar que se quiere trabajar sobre la cantidad, que se quiere desarrollar el aspecto \u201ccorporal\u201d de lo real no significa que se quiera descuidar la \u201ccualidad\u201d sino que se quiere plantear el problema cualitativo del modo m\u00e1s concreto y realista, o sea, que se quiere desarrollar la cualidad del \u00fanico modo en el cual dicho desarrollo es controlable y mensurable.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n tiene que ver con la que se expresa en el proverbio: \u201cPrimum vivere, deinde philosophari.\u201d En realidad no es posible separar el vivir del filosofar; pero a pesar de todo el proverbio tiene una significaci\u00f3n pr\u00e1ctica: vivir significa ocuparse especialmente de la actividad pr\u00e1ctica econ\u00f3mica, filosofar significa ocuparse de actividades intelectuales de <i>otium litteratun.<\/i> Pero hay quien exclusivamente \u201cvive\u201d, gentes obligadas a un trabajo servil, agotador, etc. sin las cuales otros pocos no tendr\u00edan la posibilidad de quedar exonerados de la actividad econ\u00f3mica para filosofar. Sostener la cualidad\u00bb contra la cantidad significa precisa y \u00fanicamente esto: mantener intactas determinadas condiciones de vida social en las cuales algunos son cantidad pura y otros cualidad. Y resulta muy agradable considerarse representantes registrados de la cualidad, de la belleza, del pensamiento, etc. No hay dama del mundo que no crea cumplir esa funci\u00f3n de conservar en la tierra la cualidad y la belleza\u00bb.<\/p>\n<p>Puede servir como ejemplo de la m\u00e1s plena asimilaci\u00f3n del marxismo por Gramsci:<\/p>\n<p>a) Aceptaci\u00f3n de la base objetiva.<\/p>\n<p>b) Interpretaci\u00f3n del \u00absobreestructuralismo\u00bb como ideolog\u00eda conservadora.<\/p>\n<p>c) preservaci\u00f3n del valor de la sobrestructura.<\/p>\n<p><b>Gramsci, q. III Formia 1933\/1934 E: Il Mat St. 39<\/b><\/p>\n<p>INCORPORACI\u00d3N PLENA DEL MARXISMO A TRAV\u00c9S DE LENIN. IDEOLOGISMO.<\/p>\n<p>\u00ab<i><b>Struttura e superstruttura<\/b><\/i>. La proposici\u00f3n contenida en la introducci\u00f3n a la de los conflictos de estructura en el terreno de las ideolog\u00edas debe considerase como una afirmaci\u00f3n de valor gnoseol\u00f3gico y no puramente psicol\u00f3gico y moral. De ello se sigue que el principio te\u00f3rico-pr\u00e1ctico tiene tambi\u00e9n el alcance gnoseol\u00f3gico y, por tanto, que este es el campo en el que hay que identificar la m\u00e1xima aportaci\u00f3n te\u00f3rica de Ilich a la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica. Seg\u00fan eso, Ilich habr\u00eda hecho efectivamente progresar a la filosof\u00eda como filosof\u00eda al hacer progresar la doctrina y la pr\u00e1ctica pol\u00edticas. La realizaci\u00f3n de un aparato hegem\u00f3nico, en cuanto crea un nuevo terreno ideol\u00f3gico y determina una reforma de las consciencias y de los m\u00e9todos del conocimiento, es un hecho del conocimiento, un hecho filos\u00f3fico.\u00bb<\/p>\n<p>Pero tiene su ideologismo. Se deriva de que no est\u00e1 claro que la frase de Marx no sea hist\u00f3rica: Marx quer\u00eda decir que antes los hombres no hab\u00edan tomado consciencia de las contradicciones b\u00e1sicas sino en las ideolog\u00edas. Pero su obra es esa toma de consciencia en la sobreestructura no esencialmente ideol\u00f3gica, o sea, en el an\u00e1lisis cient\u00edfico. De aqu\u00ed que la afirmaci\u00f3n de Marx sea solo parcialmente gnoseol\u00f3gica. En su sentido principal es de cr\u00edtica de la cultura, del conocimiento hist\u00f3rico -y de la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p><b>Gramsci, q. XVIII, Formia 1933\/1934 ? 35 E, Il Mat. St., 47-49<\/b><\/p>\n<p>PERPLEJIDAD FINAL SOBRE IDEOLOG\u00cdA: PERO PRESERVACI\u00d3N CON DISTINCIONES.<\/p>\n<p>\u00ab<b>Concepto de ideolog\u00eda<\/b>. La \u201cideolog\u00eda\u201d a sido un aspecto del \u201csensismo\u201d, o sea, del materialismo franc\u00e9s del siglo XVIII (\u2026) Hay que examinar hist\u00f3ricamente \u2013porque l\u00f3gicamente es un proceso f\u00e1cil de captar y comprender\u2013 c\u00f3mo el concepto de ideolog\u00eda ha pasado de significar \u201cciencia de las ideas\u201d, \u201can\u00e1lisis sobre el origen de las ideas\u201d, a significar un determinado \u201csistema de ideas\u201d (..) El mismo significado que ha tomado el t\u00e9rmino \u201cideolog\u00eda\u201d en la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica contiene impl\u00edcitamente un juicio de desvalor en las sensaciones y, por tanto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, en la filosof\u00eda: esta misma \u201cideolog\u00eda\u201d tiene que analizarse hist\u00f3ricamente, seg\u00fan la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, como una sobreestructura.<\/p>\n<p>Me parece que un elemento de error en la consideraci\u00f3n del valor de las ideolog\u00edas se debe al hecho (nada casual, por lo dem\u00e1s), de que se da el nombre de ideolog\u00eda tanto a la sobreestructura necesaria de una determina estructura cuanto a las elucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido peyorativo de la palabra se ha convertido en extensivo y eso ha modificado y desnaturalizado el an\u00e1lisis te\u00f3rico del concepto de ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>(\u2026) Por tanto, hay que distinguir entre ideolog\u00edas hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas, que son necesarias para una determinada estructura, e ideolog\u00edas arbitrarias, racionalistas, \u201cqueridas\u201d. En cuanto hist\u00f3ricamente necesarias, tienen una validez que es validez \u201cpsicol\u00f3gica\u201d, porque \u201corganizan\u201d las masas humanas, forman el terreno en el cual se mueve los hombres y adquieren consciencia de su posici\u00f3n, luchan etc. En cuanto \u201carbitrarias\u201d no crean m\u00e1s que \u201cmovimientos\u201d individuales, pol\u00e9mica, etc (no son tampoco ellas completamente in\u00fatiles, porque son como el error que se contrapone a la verdad y la afirma).\u00bb<\/p>\n<p>La tendencia ideologista le hace ser:<\/p>\n<p>a) mecanicista, porque no hay ninguna ideolog\u00eda necesaria;<\/p>\n<p>b) demasiado laxo, porque no hay ninguna arbitraria del todo.<\/p>\n<p>En otra interpretaci\u00f3n, es fecunda su distinci\u00f3n de ideolog\u00edas \u00abqueridas\u00bb.<\/p>\n<p>Observar, de todos modos, la timidez de las comillas, que probablemente aluden a perplejidad.<\/p>\n<p><b>Gramsci q. XXII Formia 1933. E. Il Mat. St., 75\/76<\/b><\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) egli (Graziadei) presenta a Marx como uno m\u00e1s en una serie de grandes cient\u00edficos. Error fundamental: ning\u00fan otro ha producido una concepci\u00f3n del mundo original e integral. Marx inicia intelectualmente una edad hist\u00f3rica que durar\u00e1 probablemente siglos, esto es, hasta la desaparici\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica y la instauraci\u00f3n de la sociedad regulada. Solo entones su concepci\u00f3n del mundo ser\u00e1 superada (concepci\u00f3n de la necesidad, superada por la concepci\u00f3n de la libertad).<\/p>\n<p>Hacer un paralelismo entre Marx e Ilich para llegar a una jerarqu\u00eda es est\u00fapido y ocioso; expresan dos fases: ciencia-acci\u00f3n, que son homog\u00e9neas y heterog\u00e9neas al mismo tiempo.\u00bb<\/p>\n<p>Gramsci ve espl\u00e9ndidamente que Marx no es un especialista. Pero, convencido de que toda acci\u00f3n es ideol\u00f3gica, ve en \u00e9l un ide\u00f3logo: un autor de \u00abWeltanschaung\u00bb, palabra que usa en la misma p\u00e1gina.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"10\"><\/a> <b>9. Marginalia<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De papeles depositados en BFEEUB.<\/span><\/p>\n<p>1. Lo que hace de Gramsci un estalinista antiautoritario y antibujarinista es la teor\u00eda de la fase econ\u00f3mico-corporativa del estado, que el proletariado debe evitar.<\/p>\n<p>2. \u00abLa verdad es, por el contrario, que lo que Lenin hab\u00eda definido en el <i>Extremismo<\/i> como \u201cel mayor error te\u00f3rico\u201d, o sea, el plantear los problemas de la pol\u00edtica inmediata <i>subspecie historias<\/i>, era uniforme di infantilismo settario comune a tutti gli estremisti, la quale, in modo e in forma\u2026 Esas son las razones profundas por las cuales en 1921 los dos grupos marcharon por una via pol\u00edtica com\u00fan y en 1992 compartieron puntos de las Tesis de Roma (\u2026)\u00bb (Berti, Apunti 125).<\/p>\n<p>Berti olvida cosas importantes: los reproches de Scoccimarro, que se refieren no ya solo a Rioma, sino incluso a Livorno.<\/p>\n<p>3. \u00abNo hay que confundir el Gramsci de 1919-1920 con el Gramsci de los <i>Cuadernos<\/i>, de diez o m\u00e1s despu\u00e9s. Si no, no se explican los tres primeros a\u00f1os de vida del partido, ni tampoco los importantes resto de extremismo que quedaron en el partido durante los a\u00f1os siguientes. Explicar todo eso por el temor al grupito de \u201cderecha\u201d dirigido por Tasca es rid\u00edculo\u00bb (Berti, Appunti\u2026 150).<\/p>\n<p>Pero resulta que, adem\u00e1s de Scoccimarro y Togliatti, esa es tambi\u00e9n la explicaci\u00f3n que da el mismo Gramsci.<\/p>\n<p>4. Lo mismo en Mach, pp. 90-91: porque esa burgues\u00eda \u00abno sabe crear un estado aut\u00f3nomo\u2026\u00bb. Luego la superaci\u00f3n de la fase econ\u00f3mico-corporativa es cosa filos\u00f3fico-pol\u00edtica, no determinada de un modo activo por la base. La base puede estar dada, pero la clase puede no \u00absaber\u00bb constituirse en \u00abEstado\u00bb.<\/p>\n<p>5. Filosofia de la prassi. Mach, IX, p. 90. Seg\u00fan esto: 1. F della p. es una tradici\u00f3n cuyo prototipo es Marx. 2. Cuyos rasgos son: no-metaf\u00edsica y principio de la pr\u00e1ctica 3. Por lo cual puede llamarse \u00abneo-humanismo\u00bb.<\/p>\n<p>6. Gramsci, \u00abTres principios, tres \u00f3rdenes\u00bb. Notar la reuni\u00f3n de lenguaje y conceptuaci\u00f3n idealista + mesura cr\u00edtica + pragmatismo de la revoluci\u00f3n. Est\u00e1 educando a j\u00f3venes a justificar la tendencia de la utop\u00eda (contra positivistas) sin caer en ella.<\/p>\n<p>7. Intervenci\u00f3n de Rienzi (Tasca) en la sesi\u00f3n del 20 de enero de 1926 de la comisi\u00f3n pol\u00edtica del III Congreso del PCI:<\/p>\n<p>\u00abEl juicio sobre las situaciones y la consiguiente determinaci\u00f3n de la t\u00e1ctica del partido no se pueden disociar nunca de la consideraci\u00f3n del \u2018tiempo\u2019. Nunca se puede hacer abstracci\u00f3n del tiempo. Hay t\u00e1cticas que no son buenas en s\u00ed mismas, sino solo y en cuanto se realizan en un determinado per\u00edodo de tiempo.\u00bb (Berti, Documentos 215)<\/p>\n<p>Un abismo respecto del mismo tema en Gramsci. Pero, como dir\u00eda Berti, la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica de Gramsci tal vez sea ver las cosas <i>sub specie historiae universalis<\/i>, izquierdismo.<\/p>\n<p>8. La conclusi\u00f3n, probablemente cierta, de su cr\u00edtica al consiliarismo de Gramsci:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026este modo de plantear el problemas de los consejos era completamente ajeno a la misma visi\u00f3n leninista, seg\u00fan la cual los consejeros eran una forma particular de poder obrero nacido en condiciones hist\u00f3ricas particulares: ante todo, en la cresta de un movimiento revolucionario ascendente, en una situaci\u00f3n revolucionaria aguda y \u2013a\u00f1adimos nosotros\u2013 en un pa\u00eds, Rusia, en el cual no exist\u00edan sindicatos ni tampoco una verdadera tradici\u00f3n parlamentaria, democr\u00e1tico-burguesa.\u00bb (Berti, Apunti, 61)<\/p>\n<p>Pero ocurre que Lenin reaccion\u00f3 muy bien respecto de los torineses\u2026y que Berti muestra \u00e9l mismo, un poco m\u00e1s adelante, el riesgo de sus razones:<\/p>\n<p>\u00abCuando Gramsci empez\u00f3 a entender que lo esencial de la Revoluci\u00f3n de Octubre, para ser m\u00e1s precisos, de la inflexi\u00f3n bolchevique de la revoluci\u00f3n de Octubre, era la doctrina del partido y la doctrina de la dictadura del proletariado, no el mito de la formaci\u00f3n de un nuevo tipo de estado a trav\u00e9s de la iniciativa creadora y aut\u00f3noma de la clase obrera en las f\u00e1bricas, entonces pudo reanudar en 1923-1924, la lucha, y reconquistar la direcci\u00f3n de partido, pero con otra plataforma\u00bb (63\/64).<\/p>\n<p>Le amenaza a un paso el derechismo burocr\u00e1tico, o el izquierdismo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-1958","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1958"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1958\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1959,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1958\/revisions\/1959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/sacristan\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}