Historia

Cuba en la epopeya libertaria de Guinea Bissau y Cabo Verde por Óscar Oramas Oliva

Creo que este libro, Cuba en la epopeya libertaria de Guinea Bissau y Cabo Verde, tiene una gran importancia por las historias que relata, por el heroísmo de aquellos compañeros en el empeño de ayudar solidariamente a los luchadores por la libertad e independencia de otros pueblos, siguiendo el ejemplo del Che y bajo la guía del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. En los momentos históricos que vivimos hoy es necesario tener presente las enseñanzas de dicha gesta.

La lucha en Guinea Bissau Y Cabo Verde tuvo lugar en un momento muy importante para Cuba y para todo el continente africano, en especial para los países colonizados por Portugal, porque era un escenario pequeño formado por dos entidades, Guinea Bissau y Cabo Verde. Uno de los grandes problemas del continente es la división étnica que existía y aún persiste, con sus avances históricos. En aquellas circunstancias era necesario un hombre, un líder y un Partido que lograra la unificación en la lucha armada. A ese hombre lo conocimos, Amílcar Cabral, quien fue capaz de unir los sentimientos de esos pueblos, tan diferentes. Para Cuba era una misión era una misión muy importante porque llevaba el pensamiento de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro de lograr la unidad de todos los luchadores por la liberación. Teníamos la experiencia del Congo Leopolville, donde a pesar de tener un magnifico jefe, de pensamiento fidelista y martiano, le fue imposible lograr la unificación de aquellos combatientes lumumbistas.

Ahora se presentaba Guinea Bissau y Cabo Verde, con otras características, por lo cual era necesario utilizar otras tácticas en los terrenos político y militar muy diferentes a las utilizadas en el Congo. Allí recibimos los brazos abiertos del gran líder Amílcar Cabral, con una estrategia diferente a la de los congoleses, partiendo del principio que los guineanos y caboverdianos tenían que conquistar la libertad e independencia, por sus propios esfuerzos. Que los líderes tenían que hacerse en el terreno y pasar las mismas penurias que los soldados y el pueblo, dándole un valor esencial a la presencia de la mujer guineana y caboverdiana, como parte de la lucha armada y como preparación de un futuro digno para su país, para los jóvenes. Ahí se percibe el papel importante que Amílcar Cabral le asignaba a la preparación de los niños, en quienes veía a los futuros jefes guerrilleros y políticos.

lo difícil que era, ante un enemigo tan poderoso, abastecido de armas por la OTAN, con las características aquellas, en que no se le podían arrancarles las armas, porque no salían de sus cuarteles, los que prácticamente eran grandes fortalezas, no por el tamaño; sino por la cantidad de refugios con que contaban y porque alrededor de cada instalación, alojaban a las poblaciones del grupo étnico fulas, como escudos humanos. En los primeros momentos fue algo muy difícil para los cubanos, porque atacar un cuartel en aquellas condiciones, rodeado de población joven, niños, ancianos, mujeres, era un problema. Situación muy difícil, desde el punto de vista sentimental para los cubanos que habían estado luchando desde el 1868 por la felicidad de las mujeres, los niños por todos los seres humanos. En esas circunstancias habia que aprender a combatir y evitar pérdidas en la población civil.

La distancia geográfica hacia compleja la ayuda desde Cuba, por lo que nuestra representación diplomática tenía que jugar un papel importante y lo hizo explicando porque teníamos que combatir en aquellas circunstancias e hizo comprender a nuestros combatientes, que aquellos pueblos tenían una situación muy diferente a la nuestra. Pero Amílcar Cabral dio todo su apoyo a las fuerzas cubanas en las diferentes etapas, explicando siempre que aquel escenario era muy diferente al de Cuba. El líder del PAIGC dio instrucciones precisas que había que evitar que ningún cubano fuera herido, aunque todos sabemos que eso es inevitable en toda guerra. Los cubanos en la primera etapa eran asesores de armas fundamentales: morteros, cañones y algunas piezas antiaéreas. Ahora bien, nosotros teníamos la obligación moral de participar en las acciones, como las descritas, en este libro y logramos en los distintos frentes de combate, una unidad con jefes y soldados guineanos y caboverdianos.

Era admirable, como dice el autor Oscar Oramas, ver a las mujeres en distintos lugares como enfermeras, guerrilleras, trabajando en el importante sector de las comunicaciones manteniendo el flujo de los ´´partes informativos de guerra´´ y otras actividades de aseguramiento, así como el imprescindible trabajo político. Otro aspecto de dicha lucha a subrayar, era la labor femenina en las escuelas, impartiendo clases a los niños, quienes corrían hacia la selva con libretas y lápices en las manos, cuando la aviación portuguesa bombardeaba dichas instalaciones. Amílcar Cabral ante esos criminales hechos pidió ayuda al presidente Sekou Touré, para trasladar a esos niños, en su mayoría huérfanos, para una instalación en Conakry, ´´La Escuela Piloto´´ y después muchos de esos jóvenes vinieron para Cuba, donde se graduaron en nuestras universidades o institutos técnicos. En esos esfuerzos jugaron un papel muy importante el embajador Oscar Oramas. El primer secretario Luis Delgado y otros diplomáticos cubanos. Fidel se sensibilizó mucho con esa situación y admiro más la lucha y dedicación de Amílcar Cabral, por esa visión de formar a esos jóvenes, para garantizar el futuro de Guinea Bissau y Cabo Verde.

No debemos dejar de mencionar el papel desempeñado por un grupo de choferes cubanos, quienes primero manejaron y después formaron a combatientes guineanos y caboverdianos, para conducir los camiones ZIL, donados por Cuba, para garantizar el aprovisionamiento logístico del PAIGC, esencial en aquel gigantesco esfuerzo movilizativo. También debemos recordar a nuestros compañeros que apoyaron la formación de comunicadores y la estación de radio Liberación, dirigida por caboverdianos, que fue un verdadero golpe contra el colonialista portugués, por el enorme impacto que causó el trabajo informativo. Todos esos trabajos contaron siempre con el decisivo apoyo del presidente Sekou Touré.

La única fuerza no guineana ni caboverdiana que participó en los combates fue la cubana. Había compañeros soviéticos que apoyaban como asesores, lo que era muy importante. Los cubanos peleamos desde Madina Boe hasta el famoso cuartel de Guiledje, respetados por guineanos y caboverdianos, porque también albergábamos los mismos sentimientos hacia dichos valerosos combatientes. Íbamos a los combates juntos, como hermanos de lucha, corriendo la misma suerte. Todo se trataba con delicadeza y cuidado, como nos enseñó nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, porque la decisión final de lo que se hacía era de los guineanos y caboverdianos.

Nada más justo que dedicarle este libro a los comapñeros caídos en la lucha por la libertad, la justicia, la igualdad de los seres humanos y los principios internacionalistas de Fidel y la Revolución Cubana. Patria es Humanidad, nos enseñó José Martí.

Comandante Victor Dreke Cruz

 

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