El pueblo – Anselmo Lorenzo

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PREFACIO
No creo necesario recomendar el autor de este libro a la benevolencia de los lectores españoles, pero sí me complazco en recordad aquí que mi amigo el veterano anarquista Anselmo Lorenzo es un luchador de la primero hora; un amigo de Mijail Bakunin, de Fanelli, de Viñas, de Morago, de Farga Pellicer, de Salvochea y de tantos otros cuyos nombres quedarán para siempre asociados al primer movimiento internacional del proletariado en España, en Europa y en todo el mundo civilizado.
Ya en la primera hora tomó parte Lorenzo en ese gran impulso del proletariado europeo que dio la Asociación Internacional de los Trabajadores a nuestra civilización moderna, formando ese primer bosquejo de la unión entre los productores explotados del mundo entero, única que podrá impedir las guerras fratricidas y establecer la Federación Universal de los pueblos. Con su corazón siempre joven y entusiasta, Lorenzo ha permanecido constantemente en su puesto, elaborando y propagando las ideas que hace cuarenta años constituyeron la verdadera fuerza del proletariado moderno elevado a la conciencia de sus derechos.
Con claridad de juicio, convicción profunda y pasión ardiente, hallándose en condiciones excepcionales por efecto de una calumnia, concibió su Manifiesto de 23 de Febrero de 1886, en que en lugar del súbdito ó ciudadano de un Estado, consideraba como unidad social al productor, exponía claramente su concepto del patrimonio universal y proclamaba los principios de la federación anarquista sobre los de toda organización autoritaria, y con igual conocimiento, método y entusiasmo continúa trabajando en el libro y en el periódico para la propaganda entre el proletariado de lengua española en España y en la América del Sur.
Después de El Proletariado militante, El banquete de la vida, Vía libre y numerosos folletos, conferencias y artículos en diferentes publicaciones obreras, alternando con importantes traducciones para la biblioteca de la Escuela Moderna, ha escrito una obra tan instructiva como interesante, El Pueblo, estudio libertario. Oportuno y necesario es verdaderamente tal estudio.
Desde los albores de las dos grandes revoluciones —la revolución inglesa de 1648-1688 y la gran revolución francesa de 1789-1793—, quedó proclamado este gran principio: cualesquiera que sean las divisiones y subdivisiones que se quieran establecer, no ha habido siempre más que dos grandes clases en la sociedad, dos partidos frente a frente en todas las revoluciones: el de los que trabajan y quieren vivir de su trabajo, y el de los que quieren vivir del trabajo ajeno; el pueblo, la gran masa desposeída, y los que quieren vivir ricamente haciendo trabajar a ese pueblo, despojándole de la mayor y la mejor parte del fruto de su trabajo.
Patricios y plebeyos, esclavos y propietarios, caballeros y felones, aristócratas y descamisados, todos esos partidos se refieren a esta misma división: el pueblo, la masa, de una parte, y de otra los ricos que quieren gobernarle y explotarle. A esa gran masa que trabaja y vegeta está dedicado el libro de Lorenzo; de ella trata y a ella se dirige para demostrarle que la evolución misma de las sociedades conduce necesariamente a la emancipación de las masas populares.
Mucho se ha hablado últimamente de partidos, pero no hay más que el pueblo que haga y pueda hacer las grandes revoluciones que marcan las etapas del progreso. A ese pueblo, en masa y por su masa, cada vez más fuerte por su emancipación intelectual, corresponde tomar en sus manos el progreso, dirigir la evolución general de las sociedades para beneficiar a esa gran masa, al pueblo.
Tal es el objeto de libro de Lorenzo: hacer conocer a la masa los medios de dar un valor positivo a cada una de las unidades que la componen; demostrar cómo se realiza la evolución individual contribuyendo a la evolución colectiva, precisamente trabajando en pro de esa evolución, porque el individuo no alcanzará jamás su completo desarrollo sino aplicando sus facultades en interés del gran número; exponer los verdaderos medios de la evolución progresiva de las masas.
Después de definir el Pueblo y sacar la conclusión de que no el pueblo propiamente dicho, sino el individuo, es la cantidad soberana, el autor expone las causas y los orígenes de la desigualdad actual; critica el derecho de herencia, analiza las condiciones del trabajo penoso, esclavo e insuficientemente productivo en la sociedad actual, comparándole con las bellezas del trabajo libre. Discute después el concepto mismo del Derecho y desvanece los errores establecidos sobre el Estado y la
Sociedad.
Da a continuación un resumen admirable de las lecciones de la ciencia moderna, haciendo una comparación notable entre lo que se sabe y lo que se cree; analiza la causa de las supersticiones, y después de una defensa elocuente de la emancipación de la mujer, termina por una crítica del Estado basada sobre las concepciones de Bakunin y de los escritores modernos.
Se ve, por este corto análisis, cuánto excitará el pensamiento de todos los que honradamente buscan la Verdad.
Piotr Kropotkin.
Londres, octubre 1907.

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