El legado de un maestro : homenaje a Manuel Sacristán – Salvador López Arnal e Iñaki Vázquez Álvarez (editores)

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La Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) y la Associació Catalana d’Investigacions Marxistes (ACIM), recogiendo el sentir de profesores y trabajadores intelectuales, de activistas de la izquierda alternativa y de diversos sectores ciudadanos, organizaron en noviembre de 2005, en el vigésimo aniversario de su fallecimiento, un homenaje conmemorativo, con el decisivo apoyo de las universidades públicas barcelonesas, de la Universidad de Barcelona, donde Sacristán impartió clases, de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la Universidad Pompeu Fabra y de la Universidad Politécnica de Cataluña, en el que también colaboraron estrechamente las revistas El Viejo Topo y mientras tanto, y al que se sumaron amigos, fundaciones, revistas electrónicas, editoriales, fuerzas políticas (EUiA, PCE, PSUC-viu) y un largo etcétera de organizaciones alternativas. El trabajo del comité científico asesor, del que formaron parte profesores, amigos y discípulos de Sacristán como Francisco Fernández Buey, Juan-Ramón Capella, Rafael Grasa, Guillermo Lusa, Miguel Candel y Joaquim Sempere, al igual que Javier
Navascués, representante de la FIM y de ACIM, fue decisivo para llevar a buen puerto el proyecto.
Con notable asistencia de público, no estrictamente universitario, el homenaje se celebró los días 23, 24 y 25 de noviembre de 2005 en el Paraninfo y en la Facultad de Económicas de la UB. En el acto inaugural, conducido por el doctor Ramón Franquesa, intervinieron representantes de las citadas universidades barcelonesas, el Sr. Navascués de la FIM, y Gabriel Vargas Lozano, Víctor Ríos y la gran hispanista, y amiga íntima de Sacristán y Giulia Adinolfi, Rosa Rossi.
En las sesiones de trabajo de los días 24 y 25 de noviembre, celebradas en la Facultad de Económicas de la UB donde una aula lleva su nombre, se dictaron dos conferencias centrales por parte de Juan-Ramón Capella y Francisco Fernández Buey, y se organizaron cuatro concurridas sesiones en torno a “Ciencia, lógica, filosofía”, mesa presentada por Albert Domingo Curto, “Literatura y traducción”, conducida por Jordi Gracia, “Marx y marxismo”, presentada por Francisco Fernández Buey y, finalmente, “Compromiso político y acción social”, que tuvo en Joan Pallisé un original maestro de ceremonias. En total, una treintena de ponentes. Mª Dolores Albiac, Gonzalo Pontón, José María Ripalda, Félix Ovejero,
Laureano Bonet, Miguel Candel, Manuel Monereo, Enric Tello, Álvaro Ceballos, Enric Tello, Joaquim Sempere Jaume Botey o Joaquín Miras fueron algunos de los participantes.
El acto de clausura, magnífico broche final, estuvo en las sabias manos y expertos cerebros de Alfons Barceló y Antoni Domènech.
Durante las jornadas se presentaron además tres películas –“Sacristán filósofo”, “Sacristán marxista” y “Sacristán maestro”, esta última en la Filmoteca barcelonesa– que forman parte de “Integral Sacristán”, un total de ocho documentales, con una duración total de más de 13 horas, dirigidos por Xavier Juncosa, editados a finales de 2006 por El Viejo Topo, y en cuyo guión y génesis ha participado de forma decisiva el profesor y discípulo de Manuel Sacristán, Joan Benach. Jordi Dauder ha puesto su magnífica y generosa voz en la narración inicial de todos los documentales tanto en su versión castellana como en la catalana. Todos los documentales cuentan, además, con una cuidada subtitulación inglesa para cuya consecución el excelente trabajo de Mary Fons ha sido decisivo.
El legado de un maestro recoge, sustancialmente, los trabajos presentados durante estas jornadas. En el primer capítulo se han incorporado las intervenciones en el acto inaugural de Víctor Ríos y Gabriel Vargas, y en el segundo, se recogen las dos conferencias centrales de Juan-Ramón Capella y Francisco Fernández Buey. Los cuatro apartados siguientes contienen la totalidad de las comunicaciones presentadas, además de un magnífico ensayo de Carlos Piera, ausente por enfermedad en los actos de homenaje, de una documentada aportación de Albert Corominas, igualmente ausente de las jornadas de Barcelona, sobre Sacristán y la universidad, y un hermoso texto que Montserrat Galcerán preparó para un homenaje a Sacristán en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en diciembre de 2005, organizado por César Rendueles y Carolina del Olmo, como representantes del Círculo, y por la sin duda infatigable Fundación de Investigaciones Marxistas, a quien los editores quieren agradecer explícitamente su generosa ayuda y predisposición.
En el último capítulo del volumen, finalmente, se recogen las intervenciones de Barceló y Domènech que, como dijimos, cerraron las jornadas de homenaje, y una carta de Gumersindo Ruiz, antiguo compañero de Sacristán en la Facultad de Económicas, que incluimos como anexo, y un hermosísimo texto del recordado Víctor Sánchez de Zavala, autor de unas interesantes observaciones a Introducción a la lógica y al análisis formal que pueden hoy consultarse en Reserva de la Universidad de Barcelona, cierran el volumen. No es fácil imaginar un final más consistente.
En la carta que envió al comité organizador de las jornadas, recordaba Gumersindo Ruiz que “las relaciones entre fines y medios, la visión compleja de los temas económicos, las relaciones entre micro y macroeconomía, el cuestionamiento de las relaciones simplistas de causalidad”, se inferían claramente del pensamiento metodológico de Sacristán, de manera que, en su caso, esas enseñanzas le hacían tener siempre presentes las limitaciones y el alcance de las conclusiones a las que llegaba, señalando que creía “que esta forma de pensamiento caló en generaciones de economistas, independientemente de la mayor o menor orientación hacia la formalización matemática, que para Sacristán no era una distinción ideológica, como algunos han pretendido hacer luego con la formalización en economía”.
Acaso sea lícito generalizar en esta ocasión y, por ello, cabe afirmar que el estilo de pensamiento de Sacristán, la variedad de sus intereses, su rigor, su compromiso por la razón pública, su veracidad, su permanente interés intelectual y político, calaron profundamente en varios generaciones de ciudadanos y que su enorme huella no sólo no ha sido borrada sino que puede crecer o brotar en las jóvenes y futuras generaciones como debe ocurrir con los clásicos del pensamiento y de la acción. Que Sacristán lo es, es una verdad que el tiempo no deja de ratificar. Creemos, de hecho, que este mismo volumen es ante todo indicio de que su huella no sólo permanece sino que va ampliándose. Que ni el resto ha sido silencio ni la vigencia de un pensamiento de tanto calado y de una obra tan rigurosa puede ser silenciada.
SALVADOR LÓPEZ ARNAL e IÑAKI VÁZQUEZ ÁLVAREZ

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