Entrevista a Ramiro Lizondo, viceministro de producción boliviano

Salvador López Arnal

ENTREVISTA A RAMIRO LIZONDO: “[…] Otro tema importante es que este nuevo texto constitucional establece que los recursos estratégicos del país sólo deben ser explotados por el Estado, entregarlos a las transnacionales se considera traición a la patria.

 

Septiembre de 2009.

Ramiro Lizondo impartirá una conferencia el lunes 14 de septiembre de 2009 en el Ateneu de Cerdanyola del Vallès (Barcelona) sobre las perspectivas de la revolución democrática boliviana. Aprovechando la ocasión le hemos entrevistado en torno a la situación de Bolivia.

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Usted es Viceministro de Producción de la República de Bolivia. ¿Qué tareas desempeña en el gobierno del presidente Evo Morales Ayma?

Desde la aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado, mi país ha cambiado de nombre, ahora se llama “Estado Plurinacional de Bolivia”. Resume los tiempos actuales y las nuevas condiciones históricas en las que se desarrolla una nueva organización estatal que corresponde con los resultados de la Asamblea Constituyente y las demandas de la mayoría de los habitantes de Bolivia.

Gracias, perdone el error.

Actualmente soy el Viceministro de Micro y Pequeña Empresa. Mis principales tareas son las de atender las demandas de este sector mayoritario de la economía boliviana y también la de diseñar políticas y programas dirigidos a dicho sector.

El título de una conferencia que usted impartirá el próximo 14 de septiembre en l’Ateneu de Cerdanyola, una población cercana a Barcelona, es: “Las perspectivas de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia”. ¿Qué perspectivas son esas en su opinión?

Las perspectivas del proceso de cambio en Bolivia son de largo aliento. El horizonte de este proceso en sí mismo es muy largo. Cambiar las estructuras del antiguo Estado colonial llevará mucho tiempo, pero sin embargo, estamos convencidos de que no se puede gobernar de espaldas a los verdaderos actores de este proceso de cambios. Como dice el hermano Presidente, es gracias a la conciencia del pueblo boliviano que se están logrando de manera gradual y paulatina los cambios estructurales que necesita el país.

La actividad está organizada por la Brigada Vallesana Simón Bolívar. ¿Nos puede resumir en cinco apretadas líneas las finalidades del colectivo?

La Brigada Vallesana es un colectivo de izquierda que se solidariza con los procesos de cambio que se están  viviendo en América Latina. Tuve la oportunidad de conocerlos antes y saber que son nuestros hermanos y compañeros porque compartimos los mismos sueños e ideales por construir un mundo mejor.

Creo que ha acudido usted también a un encuentro que se está celebrando en Lisboa del SELA (Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe), del el 9 al 13 de este mes de septiembre. ¿Qué es el SELA? ¿De qué están hablando en este encuentro?

Es un evento en el que se está discutiendo sobre la evolución de los sistemas de garantía que existen en la región en un contexto de crisis económica. Mi participación está motivada o tiene el propósito de conocer de cerca las experiencias ya desarrolladas para luego tratar de implementar un Fondo de Garantías en Bolivia que permita o facilite el acceso al crédito de fomento a las micro y pequeñas empresas que componen más del 90% de las actividades económicas en mi país.

Usted es economista. ¿Deme su impresión sobre la crisis? ¿Habrá reformas sustanciales en el sistema capitalista como algunos partidarios del propio sistema parecen o dicen abonar? ¿Todo seguirá igual sin cambios sustantivos?

Nunca se había hablado tanto de Keynes. Todos los neoliberales ahora se llaman así mismos keynesianos y admiten la presencia y necesidad del Estado en la economía, tanto para regular los mercados y evitar los excesos de los especuladores. Tratan de redimirse con Keynes y ahora “descubren” la necesidad de que el Estado sea un agente importante de la economía fomentando la demanda agregada.

El capitalismo buscará la manera de subsistir y rearticularse haciendo todo tipo de reformas, incluso admitiendo la posibilidad y necesidad de que el Estado juegue un papel más importante en la economía. Como izquierda necesitamos construir modelos y paradigmas nuevos sobre la base de nuestra propia visión de la historia, la visión de los oprimidos, de los condenados de la Tierra. Necesitamos pensar modelos no solo de producción, sino también de apropiación de los excedentes a partir de una nueva ética. Una ética distinta a la del capitalismo. Ahí proponemos lo “Comunitario”, el “Ayllu Universal”, tanto como una propuesta emancipadora como un sistema real de organización económica y social.

En su tarea de viceministro de producción boliviano usted ha desempeñado una importante función en las medidas de ordenamiento del espacio productivo, especialmente como usted mismo señalaba en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. ¿Cuál es el papel de ese tipo de empresa en la economía boliviana?

Su importancia es enorme. Las Mypes en Bolivia conforman casi el 90% de las actividades económicas y absorben la misma cantidad de fuerza de trabajo pero su aporte al PIB nacional apenas llega al 20%. Casi todas trabajan en la informalidad en condiciones muy precarias. Es necesario revertir esa situación mediante la formulación de una estrategia de fomento a la producción en dicho sector.

Esta estrategia ya ha sido propuesta a los actores productivos a nivel nacional y se comienza a implementar de manera gradual. Entre los principales puntos de la estrategia está la banca estatal de fomento, la creación de agencias de desarrollo estatales para apoyar a los productores con diferentes servicios, etc.

¿Qué papel está jugando Estados Unidos en el proceso democratizador emprendido en Bolivia? ¿Es fiable, les dejan hacer y vivir?

Bolivia ha decidido que ningún otro país puede inmiscuirse en sus políticas internas como lo hacía Estados Unidos hasta hace poco. Ese país no solo definía políticas, sino también a los gestores de esas políticas atropellando la dignidad y soberanía del pueblo boliviano. Las élites racistas antinacionales tenían y aún tienen a Estados Unidos como su principal aliado y padrino.

No olvidemos que el gobierno actual de Bolivia, expulsó al embajador de Estados Unidos (Philip Goldbert), porque estaba organizando grupos terroristas que promovieran un golpe de Estado y la división del país. Nosotros expulsamos también a la DEA y USAID que eran los instrumentos operativos de esa intervención. A cambio, Estados Unidos nos cortó la posibilidad de acceder a sus mercados con nuestras manufacturas. Eso nos ha generado problemas con los exportadores bolivianos que estamos tratando de resolver con nuevos mercados en el marco tanto del ALBA TCP como del MERCOSUR.

Bolivia ha sido declarado recientemente por la ONU país libre de analfabetismo. ¿Cómo lo han conseguido? ¿Cómo han podido dedicar tantos esfuerzos a una tarea así, tan importante y tan difícil a un tiempo?

Este fue uno de los logros sociales más importantes del proceso revolucionario boliviano. No solo el nuevo Estado y su gobierno indígena y popular priorizaron la lucha contra el analfabetismo, sino que sin la ayuda solidaria de Cuba y Venezuela, esto no habría sido posible, por lo menos en los plazos y condiciones logradas. Es una muestra real y concreta de que es posible llevar a cabo políticas de fuerte contenido social sin el condicionamiento de los recursos y la priorización de su uso como se hacía antes, en la “Era Neoliberal”. Los gastos sociales ya no son una variable de ajuste como el empleo.

¿Qué puntos destacaría usted de la nueva Constitución boliviana que fue aprobada a principios de 2009? ¿Qué sentido tiene el Estado plurinacional boliviano?

El Estado Plurinacional reconoce una condición previa como es la presencia y existencia de 36 naciones originarias que conforman el actual Estado Plurinacional boliviano. Esto ha implicado la recuperación de la tierra y el territorio y la posibilidad de la autogestión de estas naciones a través de Gobiernos Indígenas Autónomos.

El nuevo Estado Plurinacional debe trabajar una nueva arquitectura institucional que se adecue a las nuevas condiciones planteadas.

Pero no sólo está el reconocimiento de las naciones originarias y todo el simbolismo que esto implica, sino también los derechos de las personas de forma íntegra, así como la necesidad de convertir al nuevo Estado en un Estado Laico.

A su vez, se reconocen cuatro formas de organización de la economía (estatal, privado, social cooperativo y comunitario), que también es un avance de la nueva constitución. Otro tema importante es que este nuevo texto constitucional establece que los recursos estratégicos del país sólo deben ser explotados por el Estado, entregarlos a las transnacionales se considera traición a la patria.

Ustedes, como otras sociedades hermanas latinoamericanas, están intentando construir una, digamos, vía alternativa de sociedad postcapitalista, un socialismo creativo, el denominado socialismo del siglo XXI, basado en la democracia participativa y en los procesos productivos de carácter socializador. Déjeme preguntarle por lo primero. ¿Qué es para ustedes la democracia participativa?

Para nosotros, la democracia participativa es el reconocimiento de los saberes tradicionales, de sus formas de organización política, económica, social, es decir, de todas sus tecnologías sociales y prácticas de participación y representación. En gran parte, esas prácticas provienen de las comunidades, se replican en diferentes espacios, en algunos casos se sincretizan y pasan a ser parte de las relaciones sociales. Esas prácticas esperamos convertirlas en un nuevo paradigma social en el futuro.

Sobre lo segundo: ¿cómo conciben ustedes los procesos económicos socialistas? ¿Qué es para ustedes el socialismo del siglo XXI?

Pensamos que cada proceso de cambios en América Latina tiene sus características que la hacen única. En general, el socialismo del siglo XXI es una transversal emancipatoria que en cada caso puede suponer y exigir cosas distintas. Para nosotros es el cambio de la estructura de propiedad de la tierra, la recuperación del territorio, la administración de los recursos estratégicos por parte del Estado, nuevos sistemas de redistribución de los excedentes, priorización de la inversión social, consolidación de la soberanía nacional, desarrollar una cultura de la paz, etc. Y por supuesto, un gobierno popular que ponga en marcha todo eso.

Finalmente, compañero Viceministro, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, el Frente en El Salvador, Chávez en Venezuela, siga usted citando si lo cree necesario. ¿Qué pasa en América Latina? ¿Quieren vivir ustedes sin permiso? ¿No están soñando nuevamente en las alamedas de Allende? ¿No están olvidando que, dijera lo que dijera Mao, el imperialismo no es un tigre de papel y que las oligarquías de sus países no son precisamente amantes desinteresados de la paz social?

La región en su conjunto está viviendo un renacer de las movilizaciones populares que demandan mayor justicia social y participación en la construcción de su propia historia. Esto es contraproducente con el papel de dominación ejercido por las oligarquías desde la fundación de las repúblicas independientes.

Estos son procesos largos y casi siempre caóticos y desordenados, en algunos casos sangrientos y por definición muy arduos. Pero son procesos que corresponden con una etapa fundacional, con la creación de algo nuevo. En todo sentido es un aprendizaje. Estamos escribiendo sobre una hoja en blanco en nuestra historia.

Quiere añadir alguna cosa más, señor Viceministro.

Agradecer a Rebelión por el trabajo que hacen.

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