Entrevista a Felipe Quispe, el Mallku

Jorge Beinstein

Esta entrevista fue realizada a fines del año pasado, desde entonces algunas cosas han cambiado en Bolivia. El gobierno dispone ahora de una legitimidad popular de origen inexistente en ese país en las última décadas. Sin embargo los intereses económicos dominantes no han sido desplazados, sobre todo aquellos que ascendieron o se consolidaron durante la era neoliberal iniciada a mediados de los años 1980. Fue contra ese régimen que a lo largo de la década actual se desató una sucesión de rebeliones populares coincidentes con la decadencia de la dirigencia política tradicional, además el aparato militar demostró su impotencia para aplastar o frenar la revueltas. Entonces fue abierta la puerta a lo que los medios de comunicación denominan “alternativa progresista”, su encarnación fue el MAS bajo la conducción de Evo Morales, cuya estrategia se basaba en la realización de reformas a través del sistema institucional existente. Y que en consecuencia rechazaba las inclinaciones insurreccionales de las organizaciones que habían estado a la cabeza de las rebeliones, entre ellas la CSUTCB (central sindical única de los trabajadores campesinos de Bolivia) liderada por Felipe Quispe,  el “Mallku”. Su nombre es símbolo de rebeldía para  sectores muy extendidos de los pueblos originarios andinos pero también objeto de repudio virulento, visceralmente racista, por parte de las elites bolivianas. Para ellas él expresa como pocos al demonio social que buscan exorcizar de una vez por todas. No lo pudieron lograr con la represión, ahora creen que podrán conseguirlo por medio de un complicado juego gatopardista que desarticule, desmovilice, desmoralice a las bases y sus estructuras. Mientras Evo Morales arranca con su previsto vaivén reformista esperanzando a unos, desconcertando a otros, irritando a muchos, lanzando gestos mediáticos, dirigentes como el Mallku confían superar el embrollo progresista afirmándose en la realidad profunda de su tierra.

Cuando concreté la entrevista que ahora publicamos faltaban pocos días para las elecciones que consagraron al Evo Morales. El Mallku demostró en una conversación previa su total escepticismo respecto del camino institucional que estaba por emprender el MAS, antítesis de sus aspiraciones revolucionarias, decidimos de común acuerdo centrar nuestra conversación en algunos temas estratégicos sin poder ello dejar de tocar la actualidad.

Si leemos el discurso pronunciado por Evo Morales en Tiwanaku, durante la ceremonia montada el día anterior a su asunción como presidente, no dejará de llamarnos la atención que allí un solo dirigente boliviano es mencionado con nombre y apellido: Felipe Quispe, el Mallku. Y lo hizo para pedirle que se una a su gobierno (1), la reacción negativa del líder indígena no se hizo esperar, considera que el proyecto “progresista” de Evo Morales está destinado al fracaso y que en realidad forma parte de la estrategia de gobernabilidad de las elites dominantes. Se trata de dos personalidades diametralmente opuestas, Evo Morales es un componedor, cultivador de gestos mediáticos, de origen político confuso y que salvo en la entronización de Tiwanaku, nunca se postuló como dirigente indígena sino como un conductor “social” o como un “político boliviano”, Mallku por el contrario es un dirigente histórico indígena que ha hecho del indigenismo el fundamento de su vida, su trayectoria  no tiene zigzagueos, rechaza al sistema institucional existente, descree de las veleidades “reformistas” de Evo Morales y afirma una y otra vez que la única alternativa viable para  los de abajo es la revolución. Los medios internacionales de comunicación han focalizado sus expectativas en el actual presidente ignorando al Mallku. Incluso la curiosa mención de Evo Morales en Tiwanaku no mereció ningún comentario en los medios.

 

Jorge Beinstein (Director de la revista “Enfoques Críticos”, Buenos Aires)

 

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