Nueva entrada en nuestra biblioteca: El barroco jesuita novohispano: la forja de un México posible de Ramón Kuri Camacho

Una investigación de gran portancia histórico-científica y de notable profundidad filosófica. El autor se remonta al siglo XVII novohispano para mostrarnos la aportación jesuita a nuestra cultura, además de ofrecernos una convincente interpretación sobre el barroco.

«Esta obra se adentra en lo barroco, entendido como “la disponibilidad para inventar y revitalizar, uniendo lo antiguo con lo nuevo, prestándose a la renovación y echando mano de todas las posibilidades siempre en tensión. A su vez, lo barroco –señala el autor– “es inseparable de la libertad y de la teología de los afectos derivada de los Ejercicios Espirituales”, pero también es inherente a la teología de la ciencia media, pues ésta y el arbitrio humano como topos de la libertad son el fundamento de lo barroco, es decir de la capacidad estética y forma nueva para incidir sobre la realidad, haciendo posible una cultura de la paz, prosperidad y legalidad, humanizando sensibilizando”.
En cambio, lo jesuita novohispano no puede confundirse con lo colonial y
viceversa. Lo novohispano, nos dice el autor “es siempre la inventiva, la creación, la síntesis, la actitud echada para delante en una travesía difícil pero llena de esperanza […]. Al contrario, lo colonial es siempre la dependencia, la imitación extralógica de modelos de la racionalidad occidental” […] Lo colonial y lo novohispano –remata– son opuestos, “aunque con harta frecuencia se mezclan y se confunden, especialmente después de la expulsión de la Compañía  de Jesús en 1767” (p.31).
Por eso, dividida en siete partes y 23 capítulos, que abarcan 636 páginas,
más fuentes y bibliografía, el objetivo de esta obra es estudiar “aquellos aspectos de la relación entre teología de la ciencia media, pensamiento y espiritualidad jesuitas, analizando e interpretando doctrina intelectual, pasado histórico
y vida religiosa y civil en una historia general de la cultura (p. 13). Para este
propósito, con escrupulosa rigurosidad, no sólo se adentra, fundamentalmente, en la consulta de documentos radicados en distintas bibliotecas y archivos novohispanos, sino que se da a la tarea de traducir los manuscritos latinos de
profesores jesuitas, sobre todo de teología y filosofía, en algunos colegios de di
cha Orden (p. 20). En esta medida, el autor consigue mostrarnos con meridiana claridad no sólo la savia intelectual de por los menos 20 preceptores, sino también sus particulares formas de reproducción, algunos con varias obras.»
[Fragmento de una reseña de Jesús Márquez Carrillo]

«Se centra en el pensamiento filosófico, metafísica y teologia, de Suárez que es el de los jesuitas de Nueva España, y lo explica con extraordinaria lucidez. El libro ayuda, o trata de esto como elemento para explicar el papel cultural, en el sentido de creación de ETHOS, de los jesuitas: el ethos que constituye u organiza Nueva España en el XVII y hasta mediados del XVIII. Es muy, muy análogo en muchas cosas a lo debatido por el marxista laico -ateo- Bolívar Echeverria sobre los ethos -ethe- o culturas materiales de vida y en concreto sobre la cultura material de vida barroca en Iberoamérica. A mi me ha servido, por tanto, en dos líneas, para entender la revolucion filosofica del XVII, que a partir de la revolución de Vitoria y el iusnaturalismo español elabora una filosofía que da alternativas a la Modernidad, da un salto descomunal, en la línea de la defensa de la libertad ontológica humana, y su historicidad -somos el resultado de nuestro hacer libremente elegido, mundos posibles, etc-. Toma la noción de libre albedrio, y la adopta como libertad radical humana, y la pone como fundamento de su filosofía -y de su teología: como puede Dios llegar a saber ese infinitum de posibilidades de acción que son los infinitos mundos posibles, que Dios no pre-determina ni pre-estina…- , con lo cual entiendo cómo surge el pensamiento de Hegel, que no es explicable desde la Ilustración, por mucho que se hagan componendas. Y me ha servido para la reflexión sobre los ethos (ethe/ eticitá) o culturas materiales de vida como verdadera constitución estatal de un estado, o para decirlo con Gramsci, como eticità que constituye la società civile, ergo el estado…»
De un mensaje en nuestro grupo de correo de Joaquín Miras Albarrán

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