Deslumbrante edición

Salvador López Arnal

Reseña de: José Ortega y Gasset, La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva/ Del optimismo en Leibniz, Madrid: CSIC-Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, 2020, 745 páginas (edición de Javier Echevarría).

 

Tómese esta reseña como una incitación a la lectura (a poder ser en compañía, en un seminario por ejemplo) del libro de Ortega. No puede ser otra cosa en este breve espacio.

Deslumbrante edición pero no solo por el contenido (un Ortega desconocido para mí, con amplios y profundos conocimientos de ciencia y teoría del conocimiento-epistemología) sino por el objeto-libro en sí. ¡Da gusto mirarlo, tenerlo entre las manos, ojearlo, pararse aquí o allá, observar las fotografías finales,…!

Una advertencia del editor que comparto: «Numerosas comentaristas, tanto españoles como extranjeros, han subrayado la gran relevancia filosófica [y dificultad] de La idea de principio en Leibniz. Sin embargo, también han sido muchos los que han considerado que el título puesto por Ortega solo responde parcialmente al contenido real de su obra publicada». Julián Marías fue el primero en señalarlo. Con sobrada razón.

Sobre el contenido de la edición: Presentación (del editor, de Javier Echevarría), tres estudios introductorios («Ortega en 1947», Jaime de Salas; «El Leibniz de Ortega», Concha Roldán; «Encuentros de Ortega con Leibniz», Javier Echevarría); La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva (Ortega, que lo escribió de corrido durante ocho semanas en Lisboa en 1947, tuvo en mente otros títulos: «El principalismo de Leibniz y algunos problemas anejos», por ejemplo), Del optimismo de Leibniz (inicialmente una conferencia), y el plato fuerte de la edición: «Manuscritos inéditos de Ortega relativos a Leibniz a partir de las notas de trabajo que se conservan en el archivo Ortega y Gasset: C1: Léxico leibniziano. C2. Acotaciones de lectura de los Nuevos Ensayos de Leibniz. C3. Apuntes preliminares utilizados por Ortega para redactar La idea de principio en Leibniz. C4. Correcciones y adiciones incorporadas por Ortega en las pruebas de imprenta. C5. Notas relacionadas con la conferencia “Del optimismo en Leibniz”. C6. Notas de trabajo sobre “lo mejor”. C7. Notas de trabajo sobre Descartes y Leibniz, relacionadas con La idea de principio en Leibniz. C8. Anotaciones para las lecciones de Ortega sobre Leibniz en cursos universitarios. C9. Legajo Leibniz. C10. Elenco bibliográfico de libros utilizados por Ortega que contiene marginalia», Finalmente: «Bibliografía, índice de nombres propios e índice de términos» (¡excelente!, ¡muy útil!) e imágenes, pp. 733-745 (de la primera hoja del manuscrito de «La idea de principio en Leibniz» por ejemplo).

Tres ilustraciones de estos «manuscritos inéditos»: 1. 393. Literatura y filosofía. Hoja 14/5/2-23. «Es ridícula la tergiversación del carácter de mi obra que ha cometido la generación siguiente a la mía, incluso mis discípulos más próximos. Porque es bien evidente que no se trata de algo que se da como filosofía y resulta ser literatura, sino, por el contrario, de algo que se da como literatura (y aun de periódico) y resulta ser filosofía». 2. 400. Críticas a Heidegger. Hojas 14/5/2-41 y 2/42. «Es inconcebible que en un libro [Ser y tiempo] donde se pretende “destruir la historia de la filosofía”, en un libro, pues, compuesto por un tonso Gedeón [modificado en el libro por “un tonto y furioso Sansón”] no se encuentre la menor claridad sobre lo que significa ser y encontramos ese término en ricas variaciones de flauta, como sentido del ser, Sein-sinn, como manera de ser, Seinsweise, como Sein der Seinden, o ser de los entes (en este caso, tampoco sabemos si Seiende significa entes o cosas, lo que sería muy diferente), etc…». 3. 405. Punto. Hoja 14/5/2-52. «Euclides “Punto es lo que no tiene parte”. Por fortuna Euclides no hace nunca uso de esta definición. Se ha observado muchas veces lo improcedente de esa definición porque hay muchas cosas que no tienen partes y no son puntos –el alma, Dios–. Yo añadiría: el continuo y también esto: lo que no hay, porque lo que no hay; lo que no es nada, no tiene partes. Pero además me parece un estupendo cuadrado redondo. Porque –y es lo que falla en la definición– se supone que es algo extenso, pero sin partes.»

La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva fue publicado inicialmente por la editorial Emecé de Buenos Aires en 1958 (Ortega había fallecido tres años antes, el 18/10/1955). Se incluyó como apéndice la conferencia «Del optimismo en Leibniz» (1947), publicada por el propio Ortega en 1948. La edición incluía un artículo, «Renacimiento, humanismo y contrarreforma» que fue desechado finalmente por el propio autor. No se recoge en la última edición en 10 volúmenes de las Obras Completas y, por ello, no se incluye en esta edición preparada por Javier Echevarría. ¿Dónde radica entonces la novedad de la edición? La principal novedad, remarcamos, es la publicación por vez primera de «587 notas de trabajo que hasta ahora han permanecido inéditas en el Archivo Ortega y Gasset, pese a que están en relación directa con el libro sobre Leibniz o con su conferencia sobre el optimismo».

Echevarría señala que esas notas son importantes y merecen ser conocidas por el público por varias razones. Las resumo: 1. Bastantes de ellas fueron usadas para escribir el libro. 2. Ilustran sobre las fuentes usadas por Ortega para escribir su ensayo. 3. Muestran con claridad cómo trabajaba Ortega cuando se decidía a escribir una gran obra filosófica. 4. Algunas de las notas muestran las modificaciones que hizo Ortega a su redacción inicial.

Hay una quinta razón, observa Echevarría, la más importante, que justifica plenamente el interés de todos esos materiales inéditos. «En algunos pasajes de su libro publicado Ortega anunció que se trataba del primer volumen de lo que sería una obra más amplia sobre Leibniz. A La idea de principio en Leibniz debería seguirle un segundo volumen sobre el principio de razón suficiente y luego un tercer volumen sobre el principio de lo mejor. Pues bien, varias de las notas que ahora se publican por primera vez tienen que ver con el contenido de lo que hubieran podido ser esos dos volúmenes posteriores, que Ortega nunca llegó a escribir». A través de estos documentos no solo cabe seguir «el modo pensar y trabajar de Ortega a la hora de escribir un libro filosóficamente denso, aunque muy bien escrito, sino que también se puede vislumbrar algo de lo que hubieran podido ser esos dos libros posibles, por decirlo en términos leibnicianos».

Tres observaciones finales:

1. Es extraño que en el apartado D.3, «Obras sobre Ortega», de la bibliografía no se haya incluido El maestro en el erial de Gregorio Morán.

2. En el apartado D.6, «Obras sobre Leibniz», no se han incluido dos trabajos de alguien que, en su momento, fue uno de nuestros grandes conocedores de la obra de Leibniz, Manuel Sacristán Luzón. También Miguel Sánchez Mazas, con quien se carteó, siendo Leibniz el protagonista.

3. El editor ha anotado los Manuscritos inéditos con informativas y eruditas explicaciones, siempre de interés, que ennoblecen la edición, y ha decidido no acompañar con notas los dos ensayos de Ortega. En mi opinión, no hubieran estado de más anotaciones que acompañaran e hicieran más digerible pasajes, en absoluto fáciles, de los dos textos orteguianos. Se dirá que no estamos propiamente ante una edición crítica y que la tarea hubiera incrementado aún más las páginas de esta voluminosa edición. Y se dirá con razón. Pero es una pena.

 

Fuente: Una versión reducida de esta reseña se publicó en El Viejo Topo, abril de 2022.

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