Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública

Salvador López Arnal

Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública: “Las vacunas son efectivas para prevenir las enfermedades infecciosas aunque no todas las enfermedades infecciosas pueden tener vacunas. Que lo tengan depende enormemente del tipo de microorganismos de que se trate […] hay que señalar, lo hago ya de entrada pensando en sus detractores que no son pocos y no están callados, que gracias fundamentalmente a las vacunas se han eliminado una serie de enfermedades infecciosas que eran gravísimas hasta hace pocos años”(I y II)

 

Diciembre de 2009-Enero de 2010.

Miembro fundador del Comité Antinuclear de Catalunya (CANC) en 1977, Eduard Rodríguez Farré es médico especializado en toxicología y farmacología en Barcelona, en radiobiología en París y en neurobiología en Estocolmo. Ha dirigido durante muchos años el Departamento de Farmacología y Toxicología del CSIC en Barcelona. Como experto en toxicología ha asesorado al gobierno cubano en la epidemia de la neuropatía óptica, a la OMS en el síndrome del aceite tóxico y a la Unión Europea sobre la investigación en programas de salud pública y sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina. Actualmente es subdirector del Instituto de Investigación Biomédicas August Pi i Sunyer del CSIC (Barcelona). Socio fundador de la asociación Científicos por el Medio Ambiente (CiMA), Eduard Rodríguez Farré es coautor (autor principal para ser más preciso), junto este entrevistador, de Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008 (con prólogo, presentación, epílogo y notas finales de Enric Tello, Joaquim Sempere, Joan Pallisé, Jorge Riechmann y Santiago Alba Rico).

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Empecemos por cuestiones básicas, Eduard, si no te importa. ¿Qué es una vacuna? ¿Para qué son efectivas las vacunas?

Las vacunas son efectivas para prevenir las enfermedades infecciosas aunque no todas las enfermedades infecciosas pueden tener vacunas. Que lo tengan depende enormemente del tipo de microorganismos de que se trate. Sea como sea, hay que señalar, lo hago ya de entrada pensando en sus detractores que no son pocos y no están callados, que, fundamentalmente, gracias a las vacunas se han eliminado una serie de enfermedades infecciosas que eran gravísimas hasta hace pocos años.

Por ejemplo

Un médico actual, un médico joven, no ha visto morir a la gente de difteria, ni de tosferina, ni de fiebres de Malta, ni de toda una serie de afecciones que era muy corrientes en los años cincuenta o sesenta. Además, hay que insistir, lo único que ha permitido eliminar totalmente una enfermedad que causaba alta mortalidad en el planeta, estoy hablando de la viruela, ha sido la vacunación. De hecho, la palabra “vacuna” proviene del término viruela.

Hablamos de la viruela un poco más tarde si te parece. ¿Quién y cómo se obtuvo la primera vacuna?

La primera vacuna que se obtuvo por Edward Jenner en Inglaterra, a finales del XVIII, principios del XIX, es realmente la viruela que padecen las vacas. A partir de las pústulas que había en las vacas, Jenner observó que los vaqueros que las ordeñaban no tenían nunca viruela cuando había epidemias de viruela. Conviene decir y recordar que las epidemias de viruela mataban millones de personas al año en todo el mundo y hasta no hace tantos años, hasta los años cuarenta o cincuenta del pasado siglo XX, todavía había brotes de viruela en los países que no estaban vacunados como en muchos países de África y en muchos lugares de Asia.

¿Y qué tipo de teoría estaba detrás de la hipótesis de Jenner?

La observación de Jenner es una observación empírica, no había concepto de virus ni de bacteria en su época. Es una observación clínica: ve que las personas, los campesinos y ganaderos que ordeñan las vacas, que presentan pústulas parecidas a las de la viruela, por eso se llama vacuna, de vacuno, nunca padecen la enfermedad. Y entonces se le ocurrió, sin gran fundamento teórico detrás, que acaso inoculando líquido de las póstulas de las vacas a las personas podría llegarse a protegerlas como pasaba con los vaqueros. De hecho, así fue, tal como él pensaba.

Existe, de todas formas, también una antiguo precedente. Siempre nos fijamos en nuestra medicina, en la medicina occidental, por decirlo rápido y mal, pero en la medicina china era también conocido, desde probablemente hace más de mil quinientos años…

Hablas del siglo V o VI.

Sí, efectivamente, hablo de esa época. Era conocido, decía, que las costras de las póstulas de la viruela de las personas que la padecían o morían de ella, si se inoculaban en la nariz de los niños, fundamentalmente, también protegía de la viruela. Ese era uno de los sistemas clásicos. Pero, desgraciadamente, como sabes, el conocimiento de la historia china sigue siendo realmente muy débil entre nosotros. Los sinólogos no son muy abundantes entre nosotros. La inversa no es cierta.

De acuerdo, de acuerdo, la inversa no es cierta: el interés de la ciudadanía china por nuestros desarrollos científicos es incomparablemente mayor. Vuelvo al tema. Este, el que has descrito, sería el concepto originario.

Efectivamente. Lo increíble es que la primera arma eficaz contra una enfermedad, un procedimiento científico que ha permitido eliminarla, haya tardado unos dos siglos en conseguirlo. ¿Por qué?

¿Por qué, te pregunto?

Porque de entrada fue controvertida la cuestión y, precisamente, en el lugar donde nace el concepto de vacunación es el lugar donde nace la oposición a la vacunación en el siglo XIX . Las revistas inglesas de la época, Punch por ejemplo, estaban llenas de dibujos satíricos contra la vacunación de Jenner. En algunos de ellos, se ve a personas a que les salen los cuernos de las vacas.

Sin embargo, curiosamente, y el tema es poco conocido, uno de los grupos que vieron rápidamente su efectividad y que fueron grandes diseminadores de la vacunación fueron los científicos españoles de aquella época. Aunque normalmente se considera la ciencia española que no existe para muchas personas, realmente no es así. Nature precisamente, hace pocos meses, usaba la expresión “época de plata de la ciencia española” para referirse a la época de la Ilustración española, la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX hasta la ocupación napoleónica a partir de la cual todo nuestro país, permíteme la expresión, se fue al carajo. En esa época sucedió algo que, en mi opinión, debería explicarse en colegios e institutos, e incluso en centros universitarios, la expedición de Balmis.

¿En que consistió?

Fue a principios del siglo XIX. No puedo precisar la fecha. Acaso 1803, 1804. Fueron varias naves, era la época de Godoy, del tan criticado Godoy… En aquellos años, existía en nuestro país todo un cuerpo de médicos ilustrados que aceptaron inmediatamente el criterio de la vacunación: aquellas personas que se les inoculaba las póstulas de la viruela de las vacas -era, insisto, una observación empírica-, cuando acaecía una epidemia de viruela no la padecían. Ese grupo de médicos ilustrados organizaron una expedición para llevar a América, y a todas las posesiones españolas de aquella época, llegaron hasta Filipinas, la vacunación.

¿Y cómo lo hicieron?

En varios barcos pusieron niños… Hoy en día esto sería muy mal visto, muy mal considerado claro está, pero en aquella época se había visto que a los niños a los que se les inoculaba la vacuna no les pasaba nada, pasaban un poco fiebre pero nada más. Pero para poder mantener las póstulas de la viruela lo que hacían era inocular la vacuna a un niño; éste tenía una erupción pequeña durante unos días y se le pasaba. De un niño se le pasaba a otro y de estos niños, con la forma de la enfermedad muy atenuada que determina la inoculación de la vacuna de la viruela, llegaba a América en estos niños y allí se iba vacunando a toda la gente.

 

¿Y no se negaron, no rechazaron algunas personas esta, entonces, nueva terapia?

Sí, sí, hubo gente que se negó, es cierto. Pero fijémonos bien en una cosa que es realmente, si se quiere, el empirismo que al fin y al cabo era una perspectiva que predominaba en la cuestión de la vacunación y que en Medicina, en mi opinión, siempre es importante… En Medicina las teorías, la excesiva teorización siempre ha sido nefasta, muy nefasta. El empirismo ha sido lo que ha hecho progresar realmente la medicina desde Hipócrates hasta hoy en día.

El tan denostado empirismo como progreso científico en el ámbito de la medicina… Pero hablábamos, Eduard, de las reacciones de la ciudadanía americana..

Exacto, exacto. Hubo gente, como decía, muy reacia también a ser vacunada sobre todo por influencia anglosajona . Nunca he entendido bien por qué los anglosajones estuvieron en contra la vacuna. También fue allí donde nacieron todos esos conceptos y movimientos en contra de la experimentación con animales. El antiviseccionismo ha sido una flor completamente anglosajona desde el siglo XIX mientras que, en cambio, matar a la gente no les preocupaba en exceso pero, por el contrario, matar a un animal de experimentación sí. No me extiendo sobre este punto.

Dejémoslo para otra ocasión si te parece.

En América, una de las cosas curiosas que allí sucedió y que cualquiera que consulte una hemeroteca podrá comprobarlo, en los periódicos de la Habana, por ejemplo, de mitad del siglo XIX, se puede leer la noticia de que ha llegado al puerto el barco tal, que probablemente era un barco del Marqués de Comillas, de Antonio López, fletado con el dinero de los hermanos Girona, de Manuel Girona y Sergi Girona. Con ese dinero fletaban los barcos que hacían este comercio triangular Barcelona, Guinea (la llamada Guinea Ecuatorial española) y Cuba…

Comercio triangular… ¿Por qué esos tres vértices?

Como estaba prohibido el tráfico de esclavos lo que hacían era salir de aquí, de España, de Barcelona, de donde fueran con telas, tejidos, o con máquinas, lo vendían en el camino, cargaban esclavos ilegalmente en Fernando Poo y de allí se iba a Cuba. De Cuba volvían con azúcar o con lo que fuese.

Cuando llegaban a La Habana salían en los diarios: “diario de avisos y noticias: ha llegado el buque tal con cincuenta esclavos del tipo que sea”. Los esclavos de catalogaban, no soy insensible pero la realidad era esa: si era un esclavo fuerte para trabajar; si era un esclavo que llamaban de pajes, para llevar coches o para lucir; o bien si eran esclavas guapas para satisfacer deseos. Lo que era interesante era poder anunciar: “Se venden treinta esclavos, todos ellos vacunados”. Y estos tenían mejor precio, eran más caros.

Es decir, todo el mundo tenía claro.. Lo explico mejor: el señor que compra un esclavo hace una inversión. Hay que olvidarse de la imagen de la cabaña del tío Tom. Es evidente que había brutalidades pero la mayor parte de la gente que tenía un esclavo era un capitalista, y el capitalista no mal barata el capital que ha invertido. Y un esclavo era caro. Los esclavos vacunados se cotizaban mucho más que los esclavos sin vacunar y a aquéllos los vacunaban en el viaje de África a Cuba. Quien dice esto dice de todos los otros aspectos.

Así, pues, por los senderos que has dibujado sucintamente hubo prevención en América Latina.

La prevención que hubo de la viruela en América, en lo que hoy en día se llama la América latina, lo que era la América hispana en aquella época, fue uno de los mayores avances en protección y prevención en medicina. La viruela prácticamente, las grandes epidemias, desaparecieron todas aunque no todo el mundo llegó a ser vacunado evidentemente. Este es, en todo caso, el primer ejemplo de la eficacia de una vacuna.

¿Quiénes desarrollaron las siguientes vacunas?

Las siguientes vacunas, una vez adquirido el concepto, fueron desarrolladas por alemanes y franceses. En Inglaterra siempre hubo esta arista que he señalado, esta reacción, eran reacios… y no sólo en Inglaterra, en el mundo anglosajón en general, en Estados Unidos en el siglo XX también. Muchos de estos grupos, digamos generosamente críticos, que aparecen en España tienen sus orígenes en movimientos anglosajones, en grupos similares de Estados Unidos e Inglaterra. Siempre han existido, va por épocas. En los años ochenta también hubo una gran oleada partidaria de no vacunarse. Más tarde, en el momento actual, también como es sabido.

El siguiente paso, como decía, fue la consolidación del concepto, de la idea de que inoculando los “productos” -en aquella época no se sabía su definición- a una persona se podía prevenir la aparición de una enfermedad. Luego se vio que realmente las bacterias o los virus se podían modificar de tal forma que se convierten en inocuos pero en cambio el organismo produce anticuerpos que te previenen de la infección. Todo esto fue sobre todo desarrollado en la segunda mitad del XIX una vez ya se conocía la existencia de microorganismos por Pasteur, por Koch, por Menchikov, por inmunólogos de la época. Pasteur no era inmunólogo pero desarrolló el suero contra la rabia, una serie de vacunas… Fue el gran momento creativo de vacunaciones.

Pero, ¿cuál es en realidad actualmente el concepto de vacuna?

Pues es tener un organismo, sea una bacteria, sea un virus, modificarlo, prácticamente en muchas ocasiones son muertos, no están vivos, lo que importa es que queden las proteínas, en muchas ocasiones unas proteínas propias del organismo que hacen que una vez inoculadas nuestro organismo produzca -un mecanismo natural totalmente-, nuestro organismo produzca anticuerpos que destruyan esas proteínas. Si tú tienes una infección por una bacteria, la difteria, el garrotillo que se llamaba, del cual morían los niños ahogados, esta bacteria la matas realmente, se pone a unas temperaturas determinadas… Si tú en tu organismo tienes un anticuerpo que es capaz de destruir una proteína de la bacteria, has matado a la bacteria.

Y éste es un mecanismo de defensa natural.

Efectivamente, éste es el mecanismo de defensa natural. O sea, cuando nosotros tenemos una enfermedad y no estamos vacunados, o nos morimos o producimos anticuerpos. El organismo produce inmediatamente, el sistema inmunitario más en concreto, los linfocitos, los ganglios linfáticos, muchos mecanismos, es bastante complejo el sistema, pero en seguida, ante un organismo extraño, sea un virus, sea una bacteria, con los parásitos la cosa es más complicada, se están produciendo anticuerpos, que son también proteínas que destruyen, que intentan destruir las proteínas de los virus o de las bacterias que te han infectado.

Con la vacunación lo que se hace es sencillamente no dar el organismo vivo sino dar parte de estas proteínas o el organismo muerto pero que tu organismo propio reaccione produciendo anticuerpos frente a aquel agente patógeno que ya es completamente inocuo porque, fundamentalmente, ya está muerto.

Eso ocurre con todas las vacunas.

Con todas ellas. El problema es que hay enfermedades que no hay manera de obtener vacunas. Las vacunas contra los virus es uno de los prototipos. Hay vacunas antivirales altamente eficaces, la fiebre amarilla por ejemplo. Yo me vacuno cada diez años contra la fiebre amarilla porque voy a zonas tropicales. La fiebre amarilla es gravísima ya que es mortal en gran parte de las ocasiones. Pero el virus de la fiebre amarilla es, lo que llamamos, un virus constante, un virus que lo miras ahora o lo miras entro de diez años y sigue teniendo la misma estructura.

Quien dice la fiebre amarilla dice la viruela. La viruela ha sido un gran éxito…

¿Por qué?

Porque es la primera enfermedad que se ha erradicado de este planeta. Desgraciadamente, estoy convencido de ello, siguen teniendo depósitos de ella los Estados Unidos, siguen teniendo depósitos los rusos; los británicos y los franceses se lo callan pero seguramente también los tienen cuando, por el contrario, la OMS había pedido para 2000 que se destruyesen todos los depósitos de viruela.

Estábamos hablando de la viruela. Apuntabas, Eduard, que la viruela ha sido la primera enfermedad que se ha logrado erradicar del planeta, pero que, añadías a continuación, estabas convencido que desgraciadamente siguen teniendo depósitos de ella tanto Estados Unidos como Rusia, y que aunque los británicos y los franceses se mantengan silenciosos seguramente también los poseen. Recordabas que la OMS había pedido que se destruyesen todos los depósitos para 2000. La pregunta se impone: ¿para qué? ¿Con qué finalidad guardan esos depósitos de viruela? ¿Qué sentido tiene mantener depósitos de una enfermedad que, como has comentado, ha sido erradicada del planeta?

Por una razón muy sencilla, muy fácil de explicar y comprender. ¿Conoces a alguien menor de 25 años que esté vacunado contra la viruela?

Espero no cometer ningún error pero yo diría que no.

No, no te has equivocado, dices bien. La cuestión es que en 1981,o en 1982 tal vez, no recuerdo la fecha exacta, la OMS declaró que el planeta no había tenido ningún caso de viruela desde hacía veinte años y que, por lo tanto, nuestro planeta estaba libre de viruela.

¿Dónde ocurrieron los últimos casos de viruela?

Los últimos casos de viruela ocurrieron, si no recuerdo mal, en Somalia… o por Kenia, en el cuerno de África. Fue en los años sesenta o setenta del siglo pasado. No hubo ningún caso más. La OMS consideró entonces prudente dejar un período de unos veinte años. Como no hubo ningún otro caso porque prácticamente todo el mundo en este planeta estaba vacunado, aunque luego voy a poner una salvedad, la OMS declaró que no había viruela, con lo cual no hacía falta vacunarse contra ella.

Todas las personas, a partir de cierta edad, tenemos la marca de la viruela. Casi todos. Pero yo mismo he hecho una pequeña encuesta entre los becarios de este mismo Instituto [de Investigación Biomédicas August Pi i Sunyer del CSIC, Barcelona] y ninguno de los becarios está vacunado contra la viruela. Es fácil pensar las razones por las que los Ejércitos, que poseen armas biológicas, mantienen la viruela.

Hablabas antes de una salvedad

La siguiente. En el momento actual hay un grupo de población que sí que se vacuna contra la viruela.

¿Qué grupo es ése?

Puedes pensar un segundo antes de responderte.

Ya ha pasado el segundo y todos los indicios apuntan hacia el brazo armado del Imperio.

Efectivamente. Los soldados de Estados Unidos de Norteamérica es el grupo al que apuntaba. Todo soldado norteamericano es vacunado contra la viruela. ¿Por qué? Porque quien tienen depósitos de virus de viruela, que justifican diciendo que los mantienen para la investigación (pero ¿para qué vamos a investigar una enfermedad que ya ha desaparecido?), es el Ejército USA. En mi opinión, esa es actualmente el arma biológica más potente. Siempre me ha resultado irónico cuando se lee en la prensa… Me explico con más detalle. Cuando ocurrió la historia del ántrax, lo que la prensa llamaba carbunco, se señalaba que el gran problema de la guerra biológica era el ántrax…

Pero hubieron muy pocos casos a pesar de la alarma y la tenaz insistencia mediática.

Hubo unos cuatro casos de ántrax en Estados Unidos. ¡Cuatro! ¡Alarma mundial! ¡Noticia en todos los informativos del mundo! Es realmente para reírse… o para llorar como se prefiera.

Sí, es obvio, que podría ser grave una epidemia de ántrax, pero una epidemia de viruela es horrible. Cualquiera que lea la literatura médica histórica podrá comprobar que las epidemias de viruela, como las de peste bubónica, eran terribles.

Enfermedad, la de la peste bubónica, que también ha desaparecido.

Sí, también, la peste bubónica también ha desaparecido. Aunque hoy en día ya casi no se vacuna nadie, en su época existieron vacunas. Ha sido otra de las enfermedades que, aunque queda algún reducto en Indochina o en zonas próximas, ha desaparecido prácticamente del planeta. Pero, aun teniendo en cuenta esto último, sería mucho más eficaz el virus de la viruela a la hora de diseminar una epidemia que alcanzaría todo el planeta.

Los rusos, como decían, seguramente mantienen depósitos. Franceses e ingleses dijeron que los habían destruido pero me extrañaría muchísimo conociendo lo que son y cómo actúan el sistema militar británico y el complejo militar francés. Hubo, eso sí, un caso que creó la alarma en algún momento.

¿Qué pasó? ¿A qué caso te refieres?

Cuando la OMS ya había dicho que no había que vacunarse y que no había casos de viruela, aparecieron, a principio de los noventa o finales de los ochenta, no puedo precisar ahora, tres casos de viruela en Manchester. Una médico murió de viruela y otras dos personas quedaron afectadas. No recuerdo si murieron ambas o finalmente una de ellas logró sobrevivir. Pero, ¿cómo podía haber tres casos de viruela en Manchester?

Eso te pregunto yo. ¿Qué paso?

Pues que eran médicos militares. ¿Qué estaban haciendo? Qué estaban manipulando, con qué estaban trabajando, podemos preguntarnos.

Probablemente incluso los militares tengan el virus modificado pero, actualmente, la población al no vacunarse se ha convertido en vulnerable y en objetivo militar clarísimo de fácil ataque. Por eso vacunan a los soldados norteamericanos.

Quizá ha llegado el momento de centrarnos en un tema de interés ya que estamos hablando de la viruela que, sin duda, es el prototipo. Hay gentes que no se vacunaron contra la viruela y no la padecieron. ¿Por qué?

Es una ecuación matemática, es un algoritmo que los epidemiólogos establecen muy bien. Cuando la cantidad de personas que se han vacunado contra una enfermedad alcanza una cifra determinada, que variará según el tipo de epidemia y según el vector que transmite la epidemia…

¿Vector no es un concepto físico? La velocidad es un vector, la aceleración es un vector, la fuerza es un vector,… ¿De qué tipo de vector hablas ahora?

El vector, en este caso, es la forma en qué se transmite la enfermedad. La gripe, por ejemplo, se transmite con las gotitas que llamamos de Pflügge, al toser, al estornudar. Lo mismo que ocurre en otras enfermedades como la difteria o la tosferina. Otras enfermedades, en cambio, se transmiten a través de mosquitos, de parásitos. El agua puede ser un agente transmisor. El cólera, por ejemplo, se transmite siempre a través del agua; el tifus, la salmonelosis, también se transmiten a través del agua. El tétanos se transmite a través de heridas. Otras enfermedades se transmiten a través del aire. Es a esto a lo que nosotros llamamos vector.

En función de las características del vector y del microbio es demostrable, incluso matemáticamente, que a partir de un cierto nivel de población vacunada la epidemia ya no puede transmitirse. La probabilidad de que te alcance una gotita de alguien que tose es baja, muy baja. En casos como la difteria o en casos como la tosferina, con un 80% de población vacunada, es muy difícil que la enfermedad se trasmita en caso de transmisión aérea, que es el caso de la gripe también. Si realmente hubiera inmunización frente a la gripe del 90%, un porcentaje al que nunca se llega, sería muy difícil que el resto de las personas pudiesen enfermar. Es por eso que en salud pública tenemos muy claro que los que no se vacunan no se comportan solidariamente.

Luego hablamos de esto que acabas de señalar. ¿Son obligatorias las vacunas?

Hoy en día, las vacunaciones en algunos países son obligatorias y en otros, como el nuestro, no te exigen haberte vacunado. En otros países no puedes ir al colegio, por ejemplo, si no te has vacunado.

En qué países es obligatorio.

En Alemania, en Francia, por ejemplo, también en Gran Bretaña. En muchos países no se va al colegio sin el certificado de vacunación. En España se dice que es obligatoria pero no lo es. Si no te vacunas, no pasa nada.

Creo que en España se derogó la obligatoriedad de la vacuna contra la viruela a finales de los sesenta.

Es posible, no recuerdo la fecha exactamente. Hay que señalar, en todo caso, que las personas que no se vacunan están viviendo a expensas de los que se han vacunado. Es un oportunismo total. Es evidente que toda vacunación tiene un riesgo…

¿Qué riesgo es ese?

Depende de la vacunación. Puede haber una reacción adversa grave por cada millón de vacunaciones

Una por cada millón dices.

Exacto, eso estoy afirmando. También, desde luego, reacciones leves, la mayor parte de las reacciones adversas a las vacunaciones se producen en el sitio de la inoculación, que te salga un eritema, una inflamación, que puedas tener fiebre, que puedas tener dolores articulares,…

Pero, como acabas de decir, puede haber casos mortales, alguna persona puede morir como consecuencia de ser vacunado.

Puede haber algún caso mortal, no se puede negar la veracidad de ese dato. Si vacunas a 40 millones de personas, puedes tener una probabilidad de 1 por millón que ocurran casos mortales, como es el caso de la gripe. En el caso de algunas otras vacunas ha sido incluso más bajo.

Y en otras, por el contrario, ha sido más alto.

Sí, en otras ha sido más alto. Es el caso de la poliemelitis, otra de las enfermedades virales que ha desaparecido. Hoy en día las personas con poliemelitis son personas mayores de 35 o 40 años. La poliemelitis es un virus, no lo olvidemos, que todavía sigue haciendo estragos en sitios donde no se vacuna a las gentes. Pero, en el caso de la poliemelitis, las reacciones adversas al principio fueron inicialmente relativamente frecuentes, de 1 por 100.000.

Diez veces más que en el caso de la gripe, una probabilidad mucho mayor.

Pero aquí el tema es clarísimo, es una cuestión de riesgo y beneficio. Si tenemos una epidemia de viruela, pongamos por caso, que no existe actualmente como decíamos antes, en la cual por vacunación vamos a tener un fallecido por cada millón de personas mientras que si la gente no está vacunada vamos a tener 10.000 muertos por millón, diez mil veces más, me parece que la opción es obvia.

Pero entonces, tal como apuntas, siendo tan clara la situación, las personas que no se vacunan y que viven a expensas de las personas que sí nos vacunamos, ¿cómo defienden su posición?

Nunca lo he entendido, soy incapaz de entenderlo. Nunca he captado cuál es el argumento básico de los opositores.

Inténtalo, no te pido que señales forzosamente sus argumentos más esenciales.

Los argumentos son muy variados, no son unánimes. En el mundo anglosajón, en frecuentes ocasiones, la reacción contraria reside sobretodo en el hecho de que las vacunas vienen de los animales. Esta historia, esta extraña relación que tienen los británicos, sobre todo, y que en Estados Unidos también persiste, con el mundo animal. En cierta cultura luterana diría yo, algo debe haber, lo desconozco en profundidad, pero algo debe haber en el mundo anglosajón y protestante… Esta historia de la experimentación con animales, la historia de no vacunarse porque es un producto que se obtiene a partir de los animales…

¿A partir de animales dices? Puedes explicar un poco.

Lo que se hace para preparar las vacunas es inactivar el virus, la bacteria, y, después de ello, aunque no en todos los casos, depende del tipo, inocularlo a animales, a caballos, a conejos, y obtener así los anticuerpos del suero de estos animales.

Estos animales mueren…

Sí, sí, mueren, es evidente.

Este es el caso de muchas vacunas, pero en otras vacunas no ocurre así. Se preparan biológicamente en cultivos, en huevos, en cultivos de laboratorio. Es bastante complejo el proceso, un proceso que, claro está, siempre es biológico.

Volvamos a las razones de los contrarios a la vacunación.

Las razones a las que aludíamos… Yo he oído muchas razones a lo largo de muchos años pero, sinceramente, como te decía, nunca las he entendido completamente. O sea, que es producto animal, que no es producto natural, y que hay que defenderse de forma natural siempre. Sí, pero con ello pondríamos en peligro, morirían de hecho millones de personas. Que de este modo, como dicen algunos, otro argumento crítico, no seleccionamos y estamos haciendo más débil a la población… Esta posición es errónea, además de merecer otros calificativos. Por más epidemias que haya sufrido la población humana nunca se ha hecho resistente a la peste o a la viruela de forma natural. Es una reacción natural, siempre en toda epidemia hay gente que muere y hay gente que no. Cualquiera que lea literatura lo podrá saber. La peste negra, por ejemplo, la pasteurella pestis, la peste bubónica, tiene un vector que es la pulga. La forma más fácil de eliminar la peste no ha sido con vacunas sino eliminando las pulgas

Y ha sido con insecticidas cómo se han eliminado las pulgas.

Sí, efectivamente. La pulga, el reservorio decimos nosotros, es uno de los casos complejos. La peste bubónica clásica, la que leemos en la literatura, por ejemplo. En el Decameron de Boccaccio, como recordarás, se retiran a una finca a contar cuentos porque hay una devastación enorme en Roma por la peste negra. La peste bubónica mataba dos tercios de la población.

¡Dos tercios!

Sí, dos tercios. Las grandes epidemias de final del Medioevo en Europa podían provocar mortalidades de los dos tercios de la población. Pero es un hecho que cualquiera puede observar que cuando hay una epidemia de gripe o de cualquier cosa hay quien padece la enfermedad y quien no porque la capacidad de reacción de una persona ante una infección es tremendamente variada. La especie humana es una especie silvestre

¿Silvestre, somos una especie silvestre?

No somos una especie doméstica como puede serlo el ganado en el que todos sus componentes son muy homogéneos. Nosotros somos muy heterogéneos en nuestra biología. Es a esto a que llamamos polimorfismo. Esa resistencia o vulnerabilidad a la que aludía depende, pues, del polimorfismo de los seres humanos. La gente se fija en rasgos secundarios, o sea, hay menos diferencias entre un señor negro y un señor blanco –el color depende completamente de la melanina. En cambio, entre tú y yo podemos tener diferencias biológicas en centenares de cosas distintas que no se ven, que son reacciones bioquímicas, reacciones inmunológicas,…

De acuerdo. Las resistencias, por lo tanto, son diversas, no es un rasgo visible a simple vista.

Exacto. A lo que iba: en cualquier epidemia hay gente que resiste la epidemia lo que no quiere decir que la siguiente generación no sea igual de sensible que la anterior porque nuestra descendencia no es exactamente igual que nosotros, sus padres. En la recombinación, en los hijos, se pueden presentar rasgos distintos. Todo el mundo lo ha observado alguna vez. Dos papás morenos pero el niño puede salir rubio porque resulta que tiene un abuelo o un tatarabuelo rubio, o puede salir con los ojos de uno de los cuatro abuelos…O sea, hay rasgos genéticos, por las leyes de la herencia mendeliana; hay otros, de herencia que no es mendeliana, que se heredan de forma muy ancestral. Por ello, que una generación haya pasado una epidemia no quiere decir que la siguiente generación sea resistente.

Ahí está la cuestión.

Exacto, ahí está la cuestión

¿Por qué se oponen entonces a las vacunas?

En mi opinión, por cuestiones que están mucho más allá de las razones lógicas y la información científica contrastada. Desde el punto de vista estrictamente científico, desde el marco conceptual en el que se mueve la ciencia médica, no hay ninguna razón admisible contra la vacunación.

Seguimos por este sendero si te parece pero dejémoslo aquí hasta la próxima entrega Eduard.

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