Nuevo seminario «Jordi Torrent Bestit»: La obsolescencia del hombre de Günther Anders
Estamos en las últimas sesiones del seminario sobre el Lukács tardío y a continuación iniciaremos uno nuevo a finales de este mes o principios de mayo. Será el trigésimo quinto curso de nuestros seminarios, que comenzaron en el curso 1988/1989.
La forma de proceder es leer anticipadamente unas 20 o 25 páginas de texto, que posteriormente son releídas y comentadas en una puesta en común, que dirige un monitor.
Quien desee participar puede dirigirse a Espaimarx en la dirección de correo contacto@espai-marx.net o a los diversos miembros de la asociación, para pedir que se le incluya en la lista de personas a conectar en la sesión de Zoom. Aunque es evidente que lo ideal es participar desde la primera sesión, dada la premura de tiempo no habrá problema en incorporarse en posteriores sesiones si fuese necesario. En cualquier caso, la grabación del seminario será publicada posteriormente en la web de Espaimarx.
Resumen de La obsolescencia del hombre de Günther Anders
Introducción: El diagnóstico de una época
La obsolescencia del hombre es la obra fundamental del filósofo Günther Anders (1902-1992), publicada en dos volúmenes (1956 y 1980). Subtitulada como «antropología filosófica en la época de la tecnocracia», su tesis central es radical: la técnica ha dejado de ser una herramienta para convertirse en el sujeto de la historia. En este nuevo escenario, el ser humano ha quedado relegado a un papel secundario, convirtiéndose en un ser «obsoleto» que ya no puede seguir el ritmo de la perfección de sus propios productos.
La obra no es un pronóstico futurista, sino un diagnóstico de la transformación que la tecnología ya había operado en el alma, la sociedad y la moral humanas.
Estructura y conceptos clave del Volumen I (Sobre el alma en la época de la segunda revolución industrial)
La vergüenza prometeica
Este primer ensayo introduce el concepto central de Anders. A diferencia de la vergüenza por algo malo hecho, la «vergüenza prometeica» es el sentimiento de inferioridad que experimenta el ser humano al compararse con la perfección de las máquinas que él mismo ha creado. Nos avergonzamos de nuestra corporalidad, de nuestros límites biológicos (nacer, envejecer, morir, necesitar comida o sueño) frente a la eficiencia, precisión y capacidad de las máquinas para funcionar sin descanso. Esta vergüenza lleva al deseo de «volvernos como nuestros dioses: las máquinas», un imperativo que nos empuja a adaptarnos y sincronizarnos con el mundo técnico. Anders también habla aquí de la «iconomanía» o adicción a producir imágenes de nosotros mismos (fotografías) como un intento de sobrevivir en efigie y vencer nuestra caducidad física.
El mundo como fantasma y matriz
En esta sección, Anders analiza el impacto de los medios de comunicación de masas, como la radio y la televisión. Su análisis es sorprendentemente clarividente. Sostiene que estos medios crean un mundo de «fantasmas» (imágenes y sonidos desprovistos de presencia física) que se consumen en la soledad del hogar, dando lugar a la figura del «ermitaño de masas». Pero, además, el medio actúa como una «matriz» o molde: para ser transmisible, la realidad debe adaptarse al formato del medio. Como resultado, el mundo real termina imitando a las imágenes que de él se ofrecen, invirtiéndose la relación: lo real se convierte en una copia de su propia representación.
Sobre la bomba y las raíces de nuestra ceguera apocalíptica
El último ensayo del primer volumen aborda la amenaza nuclear. Anders acuña aquí otro concepto crucial: la «brecha prometeica» (o desnivel prometeico). Esta es la peligrosa desconexión entre nuestra capacidad para producir artefactos (como la bomba atómica) y nuestra capacidad para imaginar y sentir las consecuencias de su uso. Podemos fabricar algo capaz de aniquilar la humanidad, pero nuestra imaginación moral y emocional es limitada y no puede asimilar esa magnitud de horror, lo que nos sumerge en una «ceguera apocalíptica« que nos impide reaccionar ante el peligro inminente.
El Volumen II y la ampliación del diagnóstico
El segundo tomo, Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial, publicado en 1980, extiende el análisis a la sociedad de consumo y la automatización. Anders profundiza en cómo el ser humano es moldeado por un sistema que busca anular su capacidad de pensar y rebelarse. Se imagina un mundo donde, a través del condicionamiento colectivo, la educación se reduce a lo mínimo, el entretenimiento vacío y la frivolidad se convierten en norma, con el objetivo de producir un «hombre masa» dócil y conformista. La filosofía y el pensamiento crítico son sistemáticamente erradicados para sofocar cualquier revuelta.
Conclusión: Un pensador de urgencias
En resumen, La obsolescencia del hombre es una obra pesimista pero profundamente lúcida. Anders no ofrece soluciones fáciles, pero su diagnóstico es un llamado de atención. Frente a un mundo convertido en «megamáquina» que fija y limita al ser humano, el autor considera crucial ampliar la fantasía moral y los sentimientos para recuperar la libertad y oponer resistencia al dominio total de la técnica . Su filosofar, concebido «después de Hiroshima» y «después de Auschwitz», nos obliga a enfrentar la posibilidad real de la autodestrucción de la humanidad y la pérdida de nuestra esencia como sujetos libres e históricos.