Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Crónica sobre Martin Heidegger: 1926-1936

Salvador López Arnal

Reseña de Ángel Xolocotzi Yáñez, Heidegger y el nacionalsocialismo, Madrid-México DF, Plaza y Valdés editores, 2013

La intención general de su proyecto, observa Ángel Xolocotzi Yáñez [AYX a partir de ahora], es seguir de modo cercano la relación entre la biografía y la obra de Heidegger [H de aquí en adelante] a lo largo de su vida «y no solo respecto del compromiso con el nacionalsocialismo». Por otra parte, sostiene el autor (y este reseñador con él), tratar de entender esa relación «tomando solo el año del rectorado [1933] es una visión miope y no objetiva».

El proyecto de AXY ha sido estructurado en cuatro volúmenes. En este, el segundo de la serie, «se intenta cubrir el inicio del período que muestra el paso de la ontología fundamental al pensar ontohistórico, la famosa Kehre [que algunos estudiosos ponen en cuestión], y en el cual se inserta tanto el acercamiento al nacionalsocialismo como su paulatino alejamiento, pasando, por supuesto, por el período de rectoría en la Universidad de Friburgo» (29). El ensayo «se inserta en esa serie de trabajos que buscan mostrar la complejidad de la vida y obra de Heidegger». De ese modo, «se pretende dar herramientas para llevar a cabo una interpretación adecuada, es decir, que mediante la fuerza de la prueba pueda justificar los impulsos recibidos para el pensar o para el obrar correspondiente. Así se logrará un panorama más enriquecedor en torno al paso de la ontología fundamental al pensar ontohistórico», los dos grandes momentos del pensar heideggeriano en opinión de AXY.

Uno de los principios que han guiado la investigación y redacción del autor, el principal de ellos, «es lo que la tradición ha llamado el compromiso con la verdad. Eso quiere decir simplemente que de la documentación publicada y consultada en archivos no se ocultará nada». La selección de citas (que, claro está, es una elección) esta guiada «por la relevancia de las acciones y el momento histórico correspondiente» (25).

(Entre la serie de trabajos que aspiran a mostrar la complejidad de la vida y obra de H., AXL cita complacido el clásico de Hugo Ott (Martin Heidegger. En camino hacia su biografía, 1988), que refleja «la pasión por la documentación histórica»; el ensayo de Holger Zaborowski (Eine Frage von Irre und Schuld? Martin Heidegger und der Nationalsozialismus, 2010), y la tesis doctoral de 2011 de Florian Grosser, Revolution Denken. Heidegger und das Politische 1919-1969).

Otra de las consideraciones centrales de AXL: «Por las brechas que ha abierto, queda fuera de duda el carácter filosófico de su obra [la de H., que no es mera ideología, que no es mero envoltorio ideológico del nazismo como sostiene Faye, por ejemplo, vindicando su expulsión del mundo filosófico académico], aunque les duela tanto a los detractores [a los que AXL, ignoro las razones, nunca llama críticos]». De esa manera se deja ver claramente «que la interpretación de la totalidad de la filosofía heideggeriana, como algo enraizado en una ideología determinada, no hace sino pasar por alto los más simples cánones de rigurosidad que se exigirían a un trabajo serio». Y si esto no fuera suficiente, añade, «se desprestigia, de paso a todo aquel [Gadamer, Jonas, Arendt, Anders, Strauss, Levinas, Patocka, Derrida, Foucault, Sartre, Rorty… entre muchos otros “grandes filósofos” citados por el autor] que “lamentablemente” haya recibido impulsos de Heidegger.» (23)

AXL ha recibido, sin duda, el impulso de H. Un ejemplo, entre muchos otros, de su buen hacer histórico-filosófico, de su excelente conocimiento de la vida y obra del autor de Sendas perdidas:

Ser y tiempo fue publicado por presiones externas al interés pensante de H. La necesidad de obtener condiciones favorables para su carrera y trabajo universitarios y el sostén de su familia «lo obligó a preparar la publicación». A partir de la publicación de la obra póstuma y de epistolarios [unas 10.000 cartas, 200 interlocutores, 35 volúmenes] «tenemos conocimiento de la formación del libro». El mito de que se trataba «de una «obra de inspiración» ha sido superado». Si esta obra, una de los ensayos filosóficos más citados, estudiados y valoradas de la filosofía del siglo XX (y de lo que llevamos del XXI) «se inserta en una serie de condiciones que conducen a su publicación, la cuestión no se agota al ver solo a Ser y tiempo como la obra, ignorando su conformación y publicación». Ver solo la obra puede, «en mentes muy finas [la del autor, por ejemplo], dar impulsos fundamentales», pero en otros casos puede dar lugar a «atribuirle etiquetas inapropiadas como pensar que tal texto representa una antropología filosófica o existencialista». A partir de la obra póstuma y de epistolarios de H. se sabe hoy «que el libro fue publicado por presiones institucionales, pero extraído de otros manuscritos ahora accesibles». De esta forma, la obra, a partir de indagaciones biográficas (sobre vida y obra) llevó a ser aprehendida como lo que es realmente: «no es ningún texto fruto de la cabaña de Todtnauberg, sino un manuscrito que recolecta de modo sintético parte de lo ya trabajado en múltiples lecciones.» De ahí que actualmente, sostiene AXL, una lectura rigurosa de Ser y tiempo «remite indiscutiblemente a su historia, es decir, a las lecciones de Friburgo y Marburgo dictadas por Heidegger entre 1919 y 1926». De lo cual no se infiere, en mi opinión, que Sein und Zeit no pueda ser leído y estudiado con independencia de esas lecciones.

La anterior nota es una de las documentadas informaciones-reflexiones que nos presenta y obsequia AXY en Heidegger y el nacionalsocialismo, un libro de título equivocado, una probable estrategia editorial con finalidades comerciales, que puede confundir al potencial lector. Un apunte sobre el autor.

Doctor en filosofía por la Albert-Ludwig Universität de Friburgo, AXY es (o ha sido) profesor de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México). Tiene en su haber dos traducciones de Heidegger (Seminarios de Zollikon y Preguntas fundamentales de la filosofía), libros coordinados por él y ocho ensayos de su autoría. Entre ellos cabe señalar Fenomenología de la vida fáctica. Heidegger y su camino a Ser y tiempo (2004), Subjetividad radical y comprensión afectiva. El rompimiento de la representación en Rickert, Dilthey, Husserl y Heidegger (2007). AXY ha seguido trabajando sobre la filosofía tardía de Heidegger, así como en la elaboración de una crónica de su vida y obra de la que el libro que comentamos, como se ha señalado, sería una aproximación parcial, la del período 1926-1936.

Forman Heidegger y el nacionalsocialismo el prólogo, la introducción, «Crónica de la vida y obra de Martin Heidegger (1926-1936), que es, que debería haber sido, el título del ensayo, un índice de personas (pp. 165-182; entre ellas: Elfride Petri, Karl Löwith, Carlos Astrada, Emmanuel Levinas, Erik Wolf, Xavier Zubiri, Ernst Jünger, Ernst Nolte, Eugen Fink, Hans Jonas, Herbert Marcuse,…) y la bibliografía (en la que AXY no cita, por ejemplo, la tesis doctoral de Manuel Sacristán, Las ideas gnoseológicas de Heidegger).

Falta un índice onomástico que hubiera resultado muy útil en esta ocasión.

El capítulo «Crónica de la vida y obra de Martin Heidegger» está dividido en cuatro apartados de diversa longitud (el 2º y 3º son, con diferencia, los más extensos): 1. La publicación de Ser y tiempo. 2. De Ser y tiempo al rectorado (1928-1933). 3. Los meses del rectorado (1933-1934). 4. Del rectorado a los Aportes a la filosofía (1934-1936). ¿Por qué hasta 1936? Con palabras de AXL (que son, al mismo tiempo, una neta toma de posición): «La crónica mostrará que, después del rectorado, Heidegger se despreocupará cada vez más por la situación presente y regresará a la tradición filosófica. No solo la escasa referencia al «Führer» y al nacionalsocialismo se hará cada vez más patente, sino que poco a poco se dejará ver un incremento en su crítica. Uno de esos momentos en los que se externa la crítica es lo largo de 1936, por ello se justifica que este volumen de la crónica abarque solo hasta dicho año.» (24).

Una ilustración del «índice de nombres» (que no incluye a Ortega, a pesar de que AXY cita y reproduce parcialmente dos de las cartas que H. dirigió al autor de La rebelión de las masas): «Karl Löwith será, en sentido estricto, el primer alumno importante de Heidegger. Se doctora en Múnich con Moritz Geiger en 1923 con una tesis sobre Nietzsche y se habilita con Heidegger en Marburgo en 1928 con la tesis El individuo en el papel del prójimo. La relación con Heidegger será determinante a lo largo de su vida: primero verá a Heidegger como el gran maestro, y después lo criticará despiadadamente. En una carta a Petzet, Heidegger lamenta las críticas de Löwith (Petzet, 1983, 98-ss), y en otra carta a E. Blochmann, del 19 de enero de 1954, [Heidegger] incluso dice de Löwith: «Acerca del pensar no tiene la más mínima idea; quizás lo odia» (H-B, 103). El énfasis es mío y el despiadadamente (a veces escribe más razonablemente «detractores») es de AXL, quien, en cambio, nada dice del comentario (este sí, despiadado) de Heidegger sobre el pensar de su ex alumno. (Sugerencia de lectura, una lectura que, a buen seguro, no les dejará indiferentes: Karl Löwith, Mi vida en Alemania antes y después de 1933. Un testimonio, Madrid, Visor, 1992).

Recordemos el objetivo del autor: «El trabajo que aquí presento se propone esclarecer algunos aspectos de la vida y obra de un pensador determinante para la filosofía contemporánea: Martin Heidegger». Se trata de una investigación que intenta dar a conocer «en forma de crónica, la relación entre la vida y la obra de Martin Heidegger a partir de documentos y cartas recientemente publicadas [son 29 los epistolarios consultados], así como de material consultado en archivos [son 16 los archivos y legados consultados]» (13). Su posición sobre el asunto histórico-filosófico vida-obra: «Quizás también hace falta conocer la obra para entender la vida de Heidegger y especialmente divisar en su justa medida la relación con el nacionalsocialismo. Sin embargo, lo que debe quedar claro es que se trata de un camino de exploración para una mejor comprensión de lo acaecido, sea del lado de la obra o sea del lado de la vida. Eso significa, pues, que no se puede anular ni una ni otra. Por ello entonces sería un error de principio el intentar subsumirlas y considerarlas de modo unilateral. En múltiples interpretaciones sobre Heidegger ha ocurrido tal proceder de modo que al final surgen dos bandos: los despreciadores, que subsumen la obra en la vida, y los idólatras, que hacen depender la vida de la obra» (21). (Los énfasis son míos y despreciadores es término, para mí desafortunado, del autor).

El trabajo presentado, señala AXY, es la continuación de las investigaciones que ha realizado y que de modo sintético se plasmaron en tres publicaciones: Una crónica de Ser y tiempo de Martin Heidegger (2011), Fundamentos y abismo. Aproximaciones al Heidegger tardío (2011) y, junto a Luis Tamayo, Los demonios de Heidegger. Eros y manía en el maestro de la Selva Negra. «Remito al lector a estos textos en donde encontrará una serie de elementos que se amplían, continúan o retoman en las diversas secciones de la presente investigación».

Las «moléculas informativas-reflexivas» que componen el libro de AXY, una especie de diario sobre vida y obra de H. construido en base a los materiales consultados indicados en la bibliografía, son textos (muchos de ellos del propio H.) del siguiente tenor:

I. 2 de octubre de 1929: H. escribe al Director de la Oficina de la Universidad del Ministerio para la Instrucción Pública de Baden, Viktor Schwörer: Lo que no puedo más que indicar indirectamente en mi informe, se lo puedo decir aquí claramente. Se trata nada menos que de la toma de conciencia urgente del hecho de que nos encontramos ante la siguiente alternativa: o bien dotamos nuestra vida espiritual alemana de fuerzas y de educadores auténticos, salidos de la tierra, o bien la dejamos definitivamente al enjudiamiento [Verjudung] creciente en el sentido amplio y en el sentido restringido del término. No encontraremos el camino más que si ayudamos a abrir nuevas fuerzas, sin preocupaciones ni complicaciones infructuosas. (Cf. Sieg, 1989, 50).

II. 20 de septiembre de 1930: H. expresa sus ideas en torno al papel de la universidad y después añade: Con ello no apruebo el «término medio», sino el hecho de que la realidad del pueblo y de las razas encuentre el camino hacia sus propias fuentes y fuerzas. (H-B, 20 de septiembre, 38).

III. Septiembre de 1930: H. se encuentra en Fránkfort con Hannah Arendt y su esposo Günther Stern [Anders]: Martin: cuando te vi hoy, perdóname que enseguida me pusiera a organizar. Pero en ese mismo momento se me cruzó por la mente la imagen de cómo tú y Günther estaríais juntos en la ventanilla y yo, en el andén, y no pude esquivar la diabólica claridad de lo que veía. Perdona./ Tantas cosas juntas me confundieron en sumo grado. No solo, como siempre, que verte despierta en mi una y otra vez la conciencia de la continuidad más clara y urgente de mi vida, de la continuidad –déjame decírtelo, por favor– de nuestro amor (Arendt a H, H-A, septiembre, 63).

La posición de AXY respecto al tema que da (mal) título al libro: «En el caso de los simpatizantes [él mismo sería un ejemplo] también se requiere apertura para reconocer que hubo un compromiso de Heidegger al “aplicar” y concretar sus propuestas filosóficas en la ideología nazi. Eso evidentemente deberá ser reconocido y cuestionado rígidamente. Ya no se puede mantener la idea de querer proteger a Heidegger como alguien que “prestó resistencia” contra el nacionalsocialismo. Esos intentos se llevaron a cabo cuando no teníamos acceso a documentos originales y epistolarios. Sin embargo, los discursos de Heidegger entre 1933 y 1934 muestran fehacientemente su fanatismo por Hitler y el movimiento nacionalsocialista así como un vergonzoso oportunismo.» (21). (Todos los énfasis son míos).

Algunas consideraciones complementarias:

1. No hay duda del interés de las «moléculas» que componen la crónica de AXY sobre la vida, la obra y la interrelación vida-obra en H., pero se echan en falta, en mi opinión, más desarrollos sobre el contenido filosófico, sobre las tesis de la filosofía de H. y su filosofar, sobre su estilo argumentativo (incluidas sus «creativas y discutidas» etimologías).

2. No siempre AXY es mesurado en sus comentarios. Así, en la Introducción, en la p. 18, escribe: «Si ya el intento de tematizar la vida únicamente al servicio de la obra implica un reduccionismo inaceptable, dejar pasar por alto el hecho de que Martin Heidegger también fue también hombre de carne y hueso podría conducirnos a la creación de ídolos para dos sectas antagónicas: la que valor solo la obra y desprecia los acontecimientos vividos, y la que destaca solo la vida dejando a un lado la obra. De aquí que, para algunos, Heidegger represente toda una figura idolatrada de la filosofía, mientras que para otros, cuya fama depende de la publicación de libros y panfletos en su contra, tanto él como su pensamiento merezcan ser despreciados.»

Con esos otros AXY hace referencia a autores como Víctor Farías, Emmanuel Faye o Julio Quesada. El uso del término «panfletos» no es, desde luego, inocente. No es fácil ver las razones por las que la fama de los tres citados (hay más ejemplos) dependa de escribir textos en «su contra» (¿en su contra?) y, en cambio, la fama de los simpatizantes de su filosofía y su hacer (la del propio AXY, por ejemplo) no dependa de escribir textos (o panfletos) a su favor.

«Desprecio», como se señaló, no parece un término adecuado para hablar de críticas. Más adelante, en la misma línea, el autor habla de idólatras y despreciadores.

3. En cambio, la posición equilibrada (e informada) de AXL se manifiesta en textos como el siguiente: «Sin embargo, no solo son cuestionables las interpretaciones de aquellos que buscan anular alguna propuesta filosófica en H. a raíz de su vida, sino que el bando [término mejorable sin duda] contrario también presenta problemas. Aunque, efectivamente, en la biografía de un autor no puede estar ausenta su obra, esta no es sinónimo de aquello que acompaña a su obra: los intentos previos, los impulsos recibidos, las condiciones materiales, los intentos de «aplicación concreta» de lo pensado, etc. Que eso no es secundario lo muestra el hecho de que en el caso de Heidegger su obra principal, Ser y tiempo, fue publicada por presiones externas a su interés pensante.» (19)

4. La afirmación de que la obsesión de las exposiciones de Faye o Farías «dejan ver un problema más personal que científico» (26), tal como señala AXY, no parece del todo consistente con su reconocimiento de que en los ensayos de Faye (nada digo de las aproximaciones de Farías) hay un trabajo propio de investigación. Tampoco parece de recibo el tono de algunas de las advertencias de AXY: «Quiero advertir al lector que solo tomará de estos textos [Ott, Faye] las fuentes descubiertas, pero de ninguna manera comparto la interpretación unilateral que llevan a cabo a partir de una elección parcial de los documentos». (el énfasis es mío). ¿Elección parcial de los documentos? ¿Y la suya es la única adecuada?

5. Un texto de AXL: «6 de noviembre de 1932, Elecciones parlamentarias en Alemania. H. vota por el Partido Nacionalsocialista (NSDAP), pero rechaza ingresar al partido.» No era aún militante. Lo fue desde el 30 de abril de 1933, n.º de afiliación 3.125.894: «Ayer ingresé al Partido no solo por convicción interior, sino también por la conciencia de que solo de esa forma es posible una clarificación y aclaración de todo el movimiento […] mediante la asunción del rectorado de repente metido en nuevas tareas y por el momento debo dejar por completo mi trabajo de trasfondo. Pero ahora uno no debe pensar en sí mismo, sino solo en el todo y en el destino del pueblo alemán». No era militante, decía, pero, si se piensa en la situación histórica de 1932 y en la real práctica política, ya entonces muy conocida del NSDAP, no era cualquier cosa votar al partido nazi.

6. AXL da cuenta (nota del 19 de agosto de 1934) que H. firmó la declaración «Los científicos alemanes detrás de Adolf Hitler» (firmada por unos 900 intelectuales y académicos alemanes). Pero no informa del contenido de la declaración, en la que se proclamaba el apoyo incondicional a la figura de Adolf Hitler y a la transformación nacionalsocialista de Alemania, al tiempo que se sostenía que la ciencia, la educación y la cultura debían subordinarse a los intereses raciales, políticos y militares del Tercer Reich.

7. Un punto de partida histórico-filosófico del autor (que este recensor comparte): «Comparto con muchos investigadores la idea de que un compromiso central del trabajo filosófico es derribar ídolos. Sin embargo, en ocasiones como esta, se requiere el auxilio de un trabajo historiográfico para tal tarea. Y en ello radica la importancia de esta crónica, la cual proporciona elementos para evitar tanto una idolatría incondicional a Heidegger así como un aguerrido desprecio a su obra.» (22). El énfasis es mío; mi matiz: la crítica a la obra heideggeriana no es siempre equivalente a desprecio, y muchos menos a «aguerrido desprecio».

8. Las otras caras del poliedro H. están también presentes en la selección. No se olvida AXY de ellas. Por ejemplo, la carta de H. (25 de octubre de 1934) a Ortega y Gasset para interceder a favor de su discípulo judío Karl Löwith (145).

AKV finaliza su relato con una breve nota: «Para finalizar esta parte conviene recordar que la relación de Heidegger con el nacionalsocialismo no concluye en 1936. Esta crónica continuará en un tercer volumen que abarcará el papel de la figura y filosofía de Heidegger hasta la II Guerra Mundial y la situación al término de esta». Sé de la existencia de La salvación de Heidegger: la apertura al diálogo en la posguerra (1945–1960), pero desconozco si AXL llegó a publicar el libro del período 1936-1945.

En síntesis: libro recomendable para heideggerianos (el autor lo es, desde luego) y también para personas que, como es mi caso, mantienen reservas sobre la vida, la obra y el filosofar del autor de Cuadernos negros.

PS: Una sugerencia y una nota. La sugerencia: una lectura que con seguridad no les decepcionará: Nicolás González Varela, Heidegger, nazismo y política del Ser, Barcelona, Montesinos, 2017. La nota (e3 Francisco Vázquez y Álvaro Castro, Heidegger en España. Historia de una recepción, Madrid: Akal, 2026, p. 346; hay más referencias): «Ramón Rodríguez en España y Xolocotzi en México se emplazan en el rango más elevado de los exégetas universitarios de Heidegger y sus disposiciones corporales e intelectuales están acomodadas a esa situación. Por eso se expresan con la seguridad y la certitudo sui que les da el reconocimiento duradero de su autoridad y competencia. Otros lectores, que han interiorizado también la mirada académica, pero que ocupan posiciones de menor jerarquía, muestran menos contundencia y más titubeo en sus críticas, aunque estas sean igualmente condenatorias». Entre esos lectores, Mateo Belgrano y Sara Forteza Gamundi.

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