La prohibición del Partido Comunista de Alemania (KPD) hace 70 años
Georg Fülberth

El 17 de agosto de 1956, el Tribunal Constitucional Federal [1] prohibió el Partido Comunista de Alemania (KPD). La sentencia sigue vigente hoy día. Solo podría ser revocada por el mismo tribunal. En este sentido, tiene hasta la fecha una especie de rango constitucional y, por lo tanto, no puede ser contraria a la Ley Fundamental. Así hay que verlo si se analiza desde el punto de vista del resultado.
La cuestión se presenta de otra manera si se analiza la historia que llevó a esta sentencia. Esto hizo en 2017 el historiador Josef Foschepoth [2] con un libro basado en un análisis exhaustivo del expediente, de título Verfassungswidrig! Das KPD-Verbot im Kalten Bürgerkrieg (¡Inconstitucional! La prohibición del KPD en la Guerra Civil Fría). La primera parte del título resume el contenido de su estudio. Afirma, ni más ni menos, que el proceso de ilegalización fue inconstitucional. El autor, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Friburgo, goza de una reputación intachable. Lo mismo puede decirse de la editorial del libro: Vandenhoek & Ruprecht, una de las editoriales de historia más importantes de la República Federal Alemana.
Foschepoth demuestra que el tribunal no actuó con independencia. El proceso se vio constantemente influido por el Gobierno Federal, que le proporcionaba instrucciones detalladas. Se vulneró la separación de poderes exigida por la Constitución. Incluso se llegó a acuerdos continuados entre la fiscalía y un juez en particular: Erwin Stein. El impulsor de todo fue el propio canciller federal, Konrad Adenauer [3].
El anticomunismo como doctrina de estado
¿Qué movía a este hombre? Se trataba de la “cuestión alemana1” y de la elevación del anticomunismo a doctrina de estado permanente de la República Federal.
En 1945, la coalición antihitleriana formada por las principales potencias vencedoras —Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña y Francia— había asumido el poder estatal en el derrotado Reich alemán. Esto se extendía a todo el territorio de Alemania dentro de sus fronteras de 1937, del que, sin embargo, pronto se había separado los territorios al este del Oder y del Neisse. En un primer momento todo ello no fue cuestionado y parecía obvio. No obstante, pronto comenzaron a surgir las contradicciones. La Unión Soviética estaba interesada en la unidad de Alemania, ya que sólo así podía esperar acceder a los recursos industriales de las tres zonas de ocupación occidentales para el pago de las reparaciones. Y aún más importante para ella era el aspecto de la seguridad: con algunas décadas de ocupación y el establecimiento de una Alemania unificada neutral sin capacidad de agresión se pretendía prevenir a largo plazo un nuevo ataque desde Occidente.
Estados Unidos, que en un principio parecía estar de acuerdo con ello, cambió su estrategia a partir de 1946. En marzo de 1947, el presidente Harry S. Truman declaró la Guerra Fría. Afirmó que existía una voluntad de expansión mundial del comunismo, y que era necesario contenerla (containment). Ello significaba ir a un Occidente unido como baluarte frente a la URSS y, en lo que tocaba a Alemania, ir a la creación de un Estado alemán separado.
Un alcalde retirado de Colonia que había previsto lo que iba a suceder: Konrad Adenauer. En el primer volumen de sus memorias, publicadas a partir de 1965, documentó con satisfacción una carta que había escrito en 1945 —por entonces se acercaba a los 70 años— en la que exponía que, aunque los territorios alemanes ocupados por los soviéticos se habían perdido por el momento, podrían recuperarse mediante una estrecha alianza de Occidente con Estados Unidos. Eso significaba, de entrada, la división de Alemania2.
La decisión de EE.UU. de promover una Guerra Fría en 1947 hizo que las reflexiones personales de un jubilado cobraran relevancia política y, con ellas, él mismo. En los dos Estados alemanes que surgieron en 1949 se aplicaban principios opuestos en materia de política alemana: hasta 1955, la URSS y la República Democrática Alemana (RDA) se mantuvieron fieles al objetivo de una Alemania unida y neutral. Para la doctrina dominante en la República Federal (RFA), no existía un segundo Estado alemán, sino únicamente una Zona de Ocupación Soviética. Quien en el Oeste defendiera una Alemania unificada y neutral, o en el Este la adhesión a la RFA, se exponía a ser declarado enemigo interno y a sufrir represión. Que esto sucedía sólo en la RDA es hoy doctrina oficial de estado en la Alemania unificada. Sin embargo, sucedió también en la República Federal durante la Guerra Fría.
Represión también contra el movimiento pacifista
La primera Ley de Modificación del Código Penal de 1951, con sus artículos sobre alta traición y “amenaza al Estado”, constituyó, hasta la prohibición en 1956 del partido, el instrumento jurídico más severo para combatir a los comunistas. Pero no se trataba sólo de ellos. El KPD estaba tan aislado entre la población que cualquier peligro que pudiera suponer sólo podía ser fruto de la imaginación.
A ojos de Adenauer, un movimiento pacifista neutralista representaba un peligro más inmediato. Este movimiento existía de hecho, y las escasas fuerzas del KPD bastaban, sin duda con ayuda logística también procedente de la RDA, para influir en él. Una “consulta popular contra la remilitarización” reunió millones de adhesiones en la RFA… y fue prohibida en abril de 1951. Se impuso penas de prisión a quienes intentaron continuar con ella. También se prohibió, entre otras, la organización juvenil Juventud Libre Alemana (FDJ, Freie Deutsche Jugend) de la RFA y la Asociación de Perseguidos del Régimen Nazi (VVN). En el caso de esta última organización, sin embargo, el afán represivo se topó con límites: las protestas internacionales y las pruebas del pasado nazi de los juristas implicados en la represión hicieron que esta organización antifascista siguiera siendo legal.
En septiembre de 1950, el Gobierno Federal declaró que la pertenencia a 13 organizaciones era incompatible con el ejercicio de un cargo en la función pública. Dos de ellas eran de extrema derecha: el Partido Socialista del Reich —prohibido posteriormente, en 1952, por el Tribunal Constitucional Federal— y el Frente Negro del opositor nacionalsocialista a Hitler, Otto Strasser.
Once de ellas se consideraban de extrema izquierda, entre ellas el KPD, la FDJ, la Asociación Cultural para la Renovación Democrática de Alemania y la VVN. Entre 1951 y 1956, más de 3000 personas fueron condenadas a penas de prisión por delitos políticos, evidentemente en su mayoría comunistas y personas afines. Para los dirigentes, la duración de la pena de prisión oscilaba entre dos y tres años. En 1955, el Tribunal Supremo Federal condenó a Josef Angenfort, diputado del KPD en el Senado, a cinco años de prisión.
Y hubo un muerto: el 11 de mayo de 1952, en Essen, el cerrajero Philipp Müller, de 21 años, miembro del KPD y de la FDJ, fue abatido a tiros por la policía mientras participaba en una manifestación contra el rearme.
Para esto no era necesario en realidad prohibir ningún partido. La mayor parte se podía ventilar con el artículo 9, apartado 2, de la Ley Fundamental en la mano: “Quedan prohibidas las asociaciones cuyos fines o actividades contravengan las leyes penales o que se dirijan contra el orden constitucional o contra el ideal de la comprensión entre los pueblos”. Para ello no hacía falta el Tribunal Constitucional Federal, bastaba con el ministro del Interior.
Dudas del presidente del Tribunal Constitucional Federal
En 1954, Josef Wintrich empezó a tener dudas. El presidente del Tribunal Constitucional Federal, molesto por la escasez de pruebas y la eficacia de las defensas, preguntó a Adenauer si no sería mejor dejar el asunto tal y como estaba. Recibió una respuesta negativa. Así que hubo que buscar algo inconstitucional. Se lo encontró en la consigna —hay que reconocer que un tanto exagerada— de “derrocamiento revolucionario del régimen de Adenauer” recogida en el “Programa de reunificación nacional” del KPD de 1952.
Ante la ejecutiva federal de la CDU, Adenauer declaró: “El Tribunal Constitucional Federal sostiene que el Partido Comunista estará prohibido hasta el fin del mundo”. Ese era, aparte de la “cuestión alemana”, el segundo objetivo principal de toda la empresa: elevar a rango constitucional el anticomunismo.
Sin embargo, Adenauer fracasó con su línea de confrontación para restablecer una Alemania unificada y capitalista. Se buscó y se encontró nuevos caminos. La prohibición del KPD se mantuvo. A partir de 1968, esto resultó ser una carga para el DKP3 y, sobre todo, para muchos de sus miembros más jóvenes.
Notas
-
https://www.nd-aktuell.de/artikel/1166293.kpd-verbot-die-roten-sind-unter-uns.html
-
https://www.nd-aktuell.de/artikel/1073762.kpd-verbot-ein-verfassungsrechtlicher-skandal.html
-
https://www.nd-aktuell.de/artikel/1184037.pieck-und-adenauer-alte-maenner-in-neuer-zeit.html
Notas editoriales
1 Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la reunificación alemana en 1989 se conoció en los medios políticos alemanes como “cuestión alemana” el problema planteado por la desmembración del antiguo Reich y su unificación de nuevo.
2 De manera unilateral, las tres potencias occidentales vencedoras (EEUU, Inglaterra y Francia) unificaron sus zonas de ocupación para constituir la República Federal Alemana (RFA) en 1949. Seis meses después se constituía en la zona de ocupación soviética la República Democrática Alemana (RDA). Alemania quedaba así dividida en dos estados, situación que perduró hasta 1989.
3 DKP, Deutsche kommunistische Partei (partido comunista alemán), partido heredero del KPD, que encontró en 1968 la vía para ser legalizado con ese nombre.