Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Con sincero (y debido) agradecimiento

Salvador López Arnal

Discúlpenme por mi falta inicial de recato.

No son ya pocos los meses en los que la edad (¡72!, los años pasan aceleradamente, más que nunca); el calor insoportable (el peor verano que recuerdo y, probablemente, el mejor de los por venir); las informaciones y análisis que siguen llegando de este mundo cada vez más grande y terrible (y parcialmente incomprensible para mí); el mal dormir (con cansancio anexo) y causas complementarias imposibilitan o cuando menos dificultan que me levante (y eso que no madrugo, lejos de ello) con la agilidad, fuerza y ganas de épocas no muy lejanas. Necesito apoyarme en estímulos, en futuros encuentros afables, en proyectos que siguen siendo de mi interés (la preparación del quinto volumen de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales), en buenas causas (Palestina, Palestina), en lecturas estimulantes (el vol. 7.2. del impresionante Tratado de filosofía de Mario Bunge que acaba de publicar Laetoli), en mi ración diaria de música (el recital de Silvio Rodríguez del pasado 1 de septiembre, por ejemplo). Etc, etc.

Pues bien, uno de esos indispensables alicientes matutinos, en absoluto menor se lo aseguro, es la Miscelánea (¡la designación es mía!), los artículos que el amigo Carlos Valmaseda nos regala a los compañeros y compañeras del colectivo de Espai Marx y a personas interesadas.

De hecho, disculpen de nuevo mi indiscreción, lo primero que hago cada día, tras un aseo básico y después de tomar mi pastilla protectora estomacal, es encender mi ordenador, ir a mi blog, recoger el índice de la Miscelánea (nueve artículos diarios, todos los días del año, menos los lunes y con apenas tres semanas de vacaciones; anualmente, y se dice pronto, ¡unos 2.700 textos!), copiar el enlace (slopezarnal.es) y abrir mi correo para enviar índice y enlace a un conjunto de amigos, camaradas y conocidos interesados en la selección de Carlos «el incansable» (así le llamo), miscelánea (newsletterCV le llaman algunos) que ha sido recomendada por alguien tan puesto en temas de geopolítica (y en tantas otras cosas) como Rafael Poch de Feliu.

Además, cada artículo seleccionado, después de consultar veinte o más páginas (no creo exagerar; algunos compañeros piensan razonablemente que CV no refiere a una persona sino a un colectivo militante muy activo), viene precedido por un breve, pero sustantivo (y siempre muy bien escrito) comentario suyo. Algunos ejemplos:

1. La crisis del coste de la vida en EEUU. «Muchos datos interesantes en este artículo. Como residente temporal en el país, doy fe de que lo que plantea el autor es muy verosímil.»

2. La Guerra Fría como contrarrevolución. «El autor considera que la Guerra Fría en realidad nunca terminó. Se puede estar de acuerdo, pero menos con su conclusión: es una etapa de transición del capitalismo al socialismo. Ejem. Un poco de optimismo de la voluntad esta bien, pero sin perder el oremus.»

3. Irán, Canadá y su enemigo común. «Otro divertido análisis de Amar sobre la situación internacional. En este caso, la improbable coincidencia de Canadá e Irán. Obra y gracia de tener un enemigo común: EEUU.»

4. Imperialismo de tributo. «Precisamente en The Marxist, la revista teórica del mayor partido comunista indio, el CPI(M), publica Vijay Prashad un artículo sobre su conocida teoría sobre el «hiperimperialismo», centrado en este caso en el intento de resolver la crisis imperial mediante la recaudación de tributos de sus subordinados.»

5. Otro paso de Alemania hacia la guerra. «De todos los ataques terroristas -Mónaco, Nord Stream, el asesinato en España y el intento de asesinato de Shariy…- e invasiones del espacio aéreo europeo -misil ucraniano que mató dos campesinos polacos, vuelos de drones sobre el espacio aéreo de países Bálticos…- los alemanes han preferido mostrar toda su contundencia contra un dron que huele a falsa bandera a kilómetros para agudizar su crisis con Rusia. Amar escribe sobre ello.»

Por si fuera poco y con relativa frecuencia, Carlos nos regala alguna «aportación extraordinaria». Les copio en nota dos ejemplos [1].

No son pocos los asuntos en los que nuestro amigo cervantino está interesado. De hecho, y sin exageración, nada humano (sin olvido de la Naturaleza) le es ajeno. Lleva décadas y décadas con Palestina en su corazón (cuando muchos la teníamos medio olvidada). India, donde estuvo trabajando (también en Rusia), está siempre en su punto de mira. Monthly Review y la Tricontinental, entre muchas más revistas, son publicaciones de consulta obligada para él. África no es solo un continente al que hay que echar una mirada de «cuando en cuando». Pocas personas con una visión del mundo tan ausente de eurocentrismo como la suya. Su conocimiento de la política usamericana no se limita a lanzar improperios contra Trump y sus afines. Jamás olvida las tropelías criminales del Estado de Israel. América Latina (Cuba, Venezuela, Chile, Bolivia, Colombia,…) está siempre ahí, en su alma inquieta y solidaria. Ya pueden imaginarse su opinión sobre las políticas defendidas por la élite político-económica de la UE y las clases alocadas, irresponsables, insaciables e irracionales que representan. No se ha dejado engañar, por supuesto que no, en el asunto OTANUcrania-Rusia. Confía como muchos, desea más bien, que Irán dé una lección al imperio imperial. Los artículos seleccionados sobre la inteligencia artificial son de gran ayuda para todos… y también de gran preocupación. Ni la ciencia ni el arte ni la filosofía ni la historia de la ciencia son disciplinas alejadas de sus intereses intelectuales y poliéticos. El marxismo, por supuesto, es uno de sus temas centrales (también el anarquismo bien entendido). Etc. Etc.

No les relaciono, por su elevada cardinalidad, la serie de excelentes intelectuales, periodistas y comentaristas (algunos de ellos ex diplomáticos; Craig Murray por ejemplo) que muchos hemos conocido gracias a él. Les cito un nombre destacado: Tarik Cyril Amar. Por lo demás, Michael Hudson, Pepe Escobar, Chris Hedges, Vijay Prashad, Andrea Zhok, Glenn Diesen, Antonio Turiel, Roberto Fineschi y Michael Roberts, entre muchos otros, son de cita y referencia constante.

Tengo para mí que Carlos, políglota envidiable y gran conocedor del cine soviético (¡se rifan sus conferencias!), es, además de polímata sólido, un filósofo en el mejor sentido del concepto (que lo tiene). Aspira, ama, el saber y, en su caso, ese saber no está nunca alejado de un ideario, nunca abandonado, de práctica militante, siempre activa, de transformación ecosocialista (o ecomunista en el buen decir de Ariel Petrucelli).

Carlos, no se lo oculto, es muy, pero que muy rojo. Matizo: muy rojo y muy verde, un roji-verde muy radical (en sentido marxiano). He conocido a muy pocas personas a lo largo de mi vida con su sensibilidad ecológica y ecologista (y, por descontado, social y obrera; añado: también artística).

Estas características, como no podría ser de otro modo, se notan (para nuestro bien) en su selección, en la diaria Miscelánea CV.

Yo tengo que agradecerle además un nudo más: su interés ininterrumpido, probado y demostrado especialmente a lo largo de 2025, el año del primer centenario, por la obra y hacer de Manuel Sacristán, al que, si no ando errado, no llegó a conocer personalmente.

Por si faltara algo, Carlos «el incansable» es además, junto con Jaime Ramajo Escalena, uno de los cuidadores de la página de Espai Marx y de las ediciones seleccionadas de libros en Els Arbres de Farenheit.

En síntesis, lo dicho muchas veces, pero esta vez con más verdad que nunca: hay compañeros necesarios, imprescindibles, y Carlos Valmaseda, mirado como se quiera mirar, es uno de ellos.

Por si faltara algo, el buen y asiduo lector de don Antonio Machado y de Brecht es una buena persona que siempre cultiva la modestia y la amistad.

Sé que agradecer es poco, pero es lo menos que puedo hacer por su abnegado trabajo, por su ayuda diaria, por su ininterrumpida «ilustración», por su desinteresada aportación a la construcción de una razón pública informada, crítica, activa y transformadora… ¡Y para estimular mi despertar, como les decía!

(Se me olvidaba. Les copio y traduzco lo que escribía el 5 de septiembre el amigo EG, ex director de Destino, amigo de Rafael Sánchez Ferlosio:

«¡Hola Salvador!

Esta muy bien que sigas enviando estos artículos. En el envío de hoy me he leído dos que son sensacionales (a mí me lo parecen). El de «La crisis del coste de la vida en EE.UU.» y el de la «La guerra fría como contrarrevolución.»

[…] ¿Cómo consigue este hombre hacer una selección diaria tan esmerada? ¿Se pasa el día leyendo? [2] Tiene un talento extraordinario para hacer lo que hace día tras día.)

PS: Si tienen interés en recibir la miscelánea CV, no se corten ni un pelo. Un honor para mí (y para Carlos). Basta que me faciliten su email (que no difundiré por supuesto) para que les incluya en el grupo al que envío diariamente la selección. Les doy el mío por si se animan (¡anímense!): salarnal@gmail.com.

Notas

1) Una ilustración de esas notas complementarias a las que hacía referencia (Carlos habla ruso y es rusófilo no cegado):

«El vodka nunca está de más -aunque a mí no me gustaba mucho-, pero va mucho más allá que eso. Por alguna razón, el vídeo está provocando hoy un montón de discusiones en redes sobre cómo son este tipo de reuniones en Rusia. Os paso un ejemplo: https://x.com/Zmei_Hhsss/

En todas las cenas rusas hay al menos un doctor en Física (que, en contra de su voluntad, trabaja como programador), un matemático (que corre una suerte similar) y una persona con formación en teoría musical o filología (sin trabajo, pero que de alguna manera dispone de dinero); por lo general, hay más, y recrean este vídeo.

Podéis seguir el hilo para ver que es una opinión bastante generalizada. Una de las respuestas, de Russians with Attitude. https://x.com/RWApodcast/

Es totalmente cierto. Probablemente se trate de un legado de las dinámicas de clase soviéticas, pero tras haber vivido en Occidente durante mucho tiempo, la ausencia de segregación de clases en Rusia resulta muy agradable desde el punto de vista social. Supongo que depende del país, pero según mi experiencia, a menudo resulta muy «aburrido» salir con gente porque, por ejemplo, uno se encuentra con académicos, y todos ellos tienen, más o menos, exactamente el mismo origen social, las mismas opiniones, intereses y aficiones, todo ello dentro de un espectro muy reducido, y pasan gran parte del tiempo hablando de los mismos temas aburridos y de sus trabajos. Al cabo de un tiempo, resulta posible predecir con extrema precisión las opiniones exactas de una persona sobre prácticamente cualquier tema con solo conocer un par de datos sobre su origen social.

Me encanta poder acudir a cualquier evento social en Rusia y encontrarme allí a una chica hippie desempleada, música y aficionada a los cristales curativos; a un mercenario de Wagner; a un pintor; a un físico nuclear; a un tipo de las finanzas y a un trabajador de fábrica discutiendo sobre la literatura japonesa de la posguerra, los videojuegos o el concepto de ley natural en Hegel, y que nadie hable de «The Office» ni de «los mercados», y que todos sean mucho menos pretenciosos.»

Un segundo ejemplo: sobre asuntos musicales, otra de sus pasiones (Carlos habla de un concierto de barroco boliviano-peruano de principios de septiembre, celebrado en Nueva York, al que asistió):

«Pues el concierto empezó con Hanacpachap cussicuinin (Alegría del cielo), la primera obra polifónica compuesta y publicada en América. Es en quechua. Eran solo dos sopranos, pero os paso grabaciones de las piezas que os hagáis una idea. En este caso concreto, creo que es más impresionante en esta versión para coro: https://www.youtube.com/

Después vinieron obras de autores europeos que trabajaron en Lima:

– Juan de Araujo: Avecillas sonoras,https://www.youtube.

– Domenico Zipoli: Sonata en La Mayor para violín y bajo continuo https://www.youtube.; Per pietade aure srene; Suite en La menor para clavecín (trajeron uno para el concierto) https://www.

-Tomás de Torrejón y Velasco: Si el alba sonora se cifra en mi voz https://www.youtube.com/

Por último, interpretaron piezas de compositores ya nacidos en América.

-Anónimo. De la zona de Chiquitos en Bolivia una Sonata Chiquitana que dijeron se había descubierto recientemente, pero no se sabe quién es el autor. En concreto, Sonata Chiquitana VI: https://www.youtube.com/

-José de Orejón y Aparicio. Del que presentaron como el principal compositor del barroco peruano, las «cantadas»-así las llamaron- Ah del día, ah de la fiesta https://www.youtube. y Ah del gozo https://www.youtube.com/

2) Desde luego que no, Carlos no se pasa todo el día leyendo. Sigue trabajando, no está jubilado, y sigue muy activo en causas emancipatorias. No es un teórico de academia.

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