Deslumbrante, apabullante, abrumador (I)
Salvador López Arnal
Reseña de Mario Bunge, Filosofía de la ciencia y de la técnica. Parte 2. Ciencias de la vida, ciencias sociales y tecnología (Tratado de filosofía, volumen 7-2. Gnoseología y metodología III) Pamplona: Laetoli, 2026, 459 páginas (traducción y edición revisada de Antoni Hernández Fernández y Alfons Barceló). Primera parte.
Deslumbrante aportación filosófica, una auténtica hazaña, un libro descomunal, extraordinario.
No hay duda de que el ser, la vida y la filosofía se dicen de muchas maneras, y que algunas tradiciones filosóficas no siempre ven con buenos ojos o adecuada consideración y lectura atenta el hacer de otras corrientes, pero no hay duda de que MB, más allá de acuerdos y desacuerdos con algunas de sus posiciones y argumentos, es uno de los grandes filósofos y científicos del siglo XX. Con palabras de Miguel Ángel Quintanilla, gran filósofo también, discípulo suyo: «Bunge es un filósofo ilustrado, racionalista, materialista, crítico, comprometido con la ciencia y con una concepción progresista de la sociedad y política. Por eso ha sido y sigue siendo un filósofo esencial para nuestro tiempo.» En la misma línea (tomo pie en la solapa interior del libro): en 2011, Science, nada menos que la revista Science elaboró una lista de los científicos más influyentes de los últimos 200 años: «The Science Hall of Fame». MB ocupó el puesto 113, el único de origen hispanohablante entre los 300 primeros científicos elegidos.
Admirable (y arriesgada) apuesta de la editorial Laetoli que todos los lectores deberían agradecer. Son 16 los libros publicados en la Biblioteca Bunge: «Esta colección agrupa libros agotados o descatalogados de MB, y también primeras ediciones en castellano de obras nunca traducidas». (MB agradece explícitamente en su prólogo de junio de 2018 a la edición española de la obra que la editorial navarra haya decidido publicar la segunda mitad de su Tratado; los cuatro primeros volúmenes los publicó Gedisa). Entre las traducciones: 1. Materialismo y ciencia. 2. Pseudociencia e ideología. 3. 100 ideas. El libro para pensar y discutir en el café. 4. Materia y mente. Una investigación filosófica. 5. Crítica de la nueva sociología de a ciencia. 6. Elogio del cientificismo…
El libro, así lo señala el autor, está dirigido a filósofos, científicos, tecnólogos y personas interesadas en la cultura. Se puede usar, añade MB, como libro de texto en un curso avanzado (la cursiva es mía) de FC+T (filosofía de la ciencia y de la técnica) de un año de duración (trabajando duro, sin dormirse). Asimismo, «cada capítulo puede usarse en un curso sobre la rama de FC+T correspondiente».
No es, desde luego, filosofía ligera, no pueden pasarse páginas alegremente. Hay que hincar codos, tomar notas y releer frecuentemente. Pero, sin ningún atisbo de duda, vale la pena. A ritmo pausado, 10 páginas por día de media. No más en mi opinión.
MB es, además, un buen escritor filosófico, un excelente ensayista. Nunca escribe de manera oscura y complicada para explicar asuntos complejos. Claridad y precisión de pensamiento es su norma.
Añado con convicción: aunque la lectura del volumen no genere una comprensión total, incluso aunque esta sea bastante reducida (pongamos del 25%, mi caso seguramente) los lectores quedamos ampliamente recompensados. Y con ganas de relectura de determinados apartados de la obra.
El filósofo y físico argentino usa con relativa frecuencia símbolos lógicos y matemáticos que no representan una dificultad insuperable para lectores no muy puestos en esas lides. Los usa en definiciones. De «programa de investigación» por ejemplo. Usualmente son decaclupas («pares ordenados» de 10 elementos). Para precisar, para aclarar nociones, no para impedir comprensión.
Son dos los traductores y revisores: Antoni Hernández Fernández y Alfons Barceló (el original se publicó en Dordrecht en 1985). Lamentablemente nada puedo decirles del primero, pero sí del segundo. Alfons Barceló, catedrático emérito de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona, es probablemente la persona que más y mejor conoce la obra de MB en nuestro país (La referencia a Barceló (Palma de Mallorca, 1943) me ha hecho pensar en un colega suyo, Manuel Sacristán (1925-1985), quien a finales de los setenta y principios de los ochenta dirigió dos seminarios sobre sendas obras de MB: Epistemología y Filosofía de la física. Fue también traductor de una monumental obra del filósofo argentino: La investigación científica, cerca de las 1.000 páginas).
Al usar o presentar determinaciones nociones o hablar de ciertos resultados, MB remite a volúmenes anteriores del Tratado. Para un seminario, para una lectura colectiva y en profundidad de la obra, convendría una lectura de los apartados correspondientes; para una lectura menos en profundidad, no resulta imprescindible.
Hay también buen humor en esta obra. MB ha dedicado su Tratado a su profesor de filosofía Kanenas T. Pota «como agradecimiento por su consejo: “haz tu propio intento. Tu recompensa será hacerlo, tu castigo haberlo hecho”.» Los traductores-editores añaden una nota en la que recuerdan un pasaje de las memorias de MB (Entre dos mundos, Barcelona: Gedisa, 2014): «Pensé en muchos problemas científicos y filosóficos interesantes y ensayé resolver algunos de ellos. Construí un sistema filosófico que, a mi modo de ver, es claro, coherente, y aún está al día con la ciencia. En todo caso, es el único en circulación (…) A propósito, mi Tratado está dedicado a ‘Kanenas T, Pota, mi maestro en filosofía’. ‘Kanenas’ es el equivalente griego de ‘nadie’ y ‘T. Pota’, pronunciado típota en inglés, es el equivalente griego de ‘nada’. Se trata, pues, de una paráfrasis de la broma que le hace Ulises al Cíclope cuando este, enceguecido por aquel, pregunta: «¿Quien anda ahí?» y Ulises le responde: ‘Kanenas’.»
No me resisto a copiar una cita de Jesús Mosterín (1941-2017) –otro gran filósofo, alguien que tuvo en el amianto la causa de su muerte prematura– reproducida en la solapa interior de la revista: «En este mundo donde el trabajo está tan especializado, donde muchos saben cada vez más sobre cada vez menos, algunos pensadores, como Bertrand Russell y Mario Bunge, han conservado la curiosidad universal de la gran filosofía clásica, algo que comparto y aplaudo.»
Un dato biográfico poco conocido del físico y filósofo argentino que probablemente sea de su interés: «MB (1919-2020) es uno de los filósofos de la ciencia más reconocidos en todo el mundo. Su formación humanística y política se enraizó en los barrios obreros de Buenos Aires, que recorrió de niño junto a su padre, médico y diputado socialista. A los 19 años fundó la Universidad Obrera Argentina (UOA) que fue clausurada en 1943 por la dictadura militar…». No creo que el autor olvidara nunca esas impresiones infantiles y juveniles.
De la profundidad filosófica, de la capacidad predictiva del autor, son muestra deslumbrante las páginas, son muchas y datadas por supuesto, dedicadas a la inteligencia artificial. ¡Escritas en 1984 o 1985! No se las pierdan.
Estaba a punto de olvidarme: la portada es una hermosa fotografía de MB y su segunda esposa Marta, profesora de matemáticas en la universidad McGill, en Friburgo, en 1965. En la década de los sesenta el autor dio clases en su Universidad, la misma en la que fue profesor y rector en 1934 el autor de Ser y tiempo.
Entro en materia.
Tomo pie inicialmente en el Prefacio general al Tratado donde se explica las características generales de este gran proyecto filosófico.
Este volumen, señala MB, forma parte de un amplio Tratado de filosofía. La obra, el Tratado, abarca lo que para él «constituye el núcleo de la filosofía contemporánea, a saber, la semántica (teorías del significado y la verdad), la gnoseología (teorías del conocimiento), la metafísica (teorías generales sobre el mundo) y la ética (teorías de los valores y acción justa).»
MB excluye del «anterior quadrivium», entre otras ramas de la investigación filosófica, la filosofía social, la filosofía política, la filosofía del derecho, la filosofía de la educación, la estética y la filosofía de la religión, bien porque, en su opinión, las han absorbido las ciencias del hombre, «o bien porque se las puede considerar aplicaciones tanto de la filosofía básica como de la lógica».
MB, que está muy puesto en el tema (véase vol. 7-1) tampoco ha incluido la lógica porque, aunque sea parte tanto de la filosofía como de la matemática, «se ha convertido en una materia tan técnica que únicamente los matemáticos pueden abrigar la esperanza de hacer contribuciones originales en este campo».
La filosofía expuesta en el Tratado, observa MB, es «sistemática y, en alguna medida, también exacta y científica». Es decir, las teorías filosóficas formuladas en los volúmenes del Tratado «a) están formuladas en ciertos lenguajes exactos (matemáticos) y b) de ellas se espera que sean consistentes con la ciencia contemporánea».
¿Por qué esta tentativa, que parece imposible o trasnochada (también en los años 70 y 80), de construir un nuevo sistema filosófico? Su explicación: «dado que vivimos en la era del análisis, uno bien podría preguntarse si, fuera de los comentarios de ideas, todavía hay lugar para la síntesis filosófica.» Su opinión es que «aunque necesario, el análisis resulta insuficiente, excepto, desde luego, para la destrucción.» (que no condena). Pero, añade, «la finalidad máxima de la investigación teórica, ya sea en filosofía, en ciencias fácticas o en matemática, es la construcción de sistemas, o sea, de teorías». Estas teorías deben estar insertas en sistemas, «en lugar de estar aisladas ni, mucho menos, ser mutuamente incompatibles».
Cuando se consigue un sistema, «podemos pasar a desmontarlo». Pero, señala con buena metáfora, primero el árbol y luego el serrín. Una vez alcanzada esta segunda etapa, se ha de pasar a la siguiente: «a saber, a la de construcción de nuevos sistemas». Tres razones esgrime para ello: «porque el universo es, él mismo, sistémico [una de sus tesis ontológicas]; porque ninguna idea puede ser totalmente clara a menos que se halle incluida en un sistema [una de sus tesis gnoseológicas]» y, añade alguien como él que también la ha practicado, «porque la filosofía del serrín es bastante aburrida».
Veamos la composición del Tratado de filosofía:
1. Semántica I. Sentido y referencia. 2008
2. Semántica II. Interpretación y verdad. 2008
3. Ontología I. El moblaje del mundo. 2010
4. Ontología II. Un mundo de sistemas. 2012.
(Estos primeros cuatro volúmenes han sido publicados en español por la editorial Gedisa; los siguientes por Laetoli):
5. Gnoseología y metodología I. La explotación del mundo, 2020.
6. Gnoseología y metodología II. La comprensión del mundo, 2021
7-1. Gnoseología y metodología III. Filosofía de la ciencia y de la técnica. Parte I. Ciencias formales y físicas, 2022.
7-2. Gnoseología y metodología III. Filosofía de la ciencia y de la técnica. Parte II. Ciencias de la vida, ciencias sociales y tecnología, 2026 (el volumen reseñado).
Pendiente de publicación: Etica. Lo bueno y lo malo (en preparación por la editorial; no se anuncian los traductores y revisores).
El Tratado tiene, pues, cuatro partes: Semántica, Ontología, Gnoseología y Metodología, y Ética.
Me detengo en el prefacio de MB a los dos volúmenes de Filosofía de la ciencia y de la técnica. El segundo, disculpen la insistencia, es nuestro libro, el libro reseñado.
Esta parte del tratado, señala MB, «es un estudio sistemático de la filosofía de la ciencia y de la técnica o FC+T, para abreviar». Este campo epistémico, prosigue, «se ocupa de algunas de las llamadas Grandes Preguntas de, y sobre, la ciencia y técnica (C+T) contemporáneas, es decir, preguntas supuestamente generales, profundas, difíciles y que todavía no han sido respondidas (la cursiva es mía)».
Algunas de las preguntas a las que MB hace referencia:
1. ¿La psicoterapia verbal (MB piensa, sobre todo, en el psicoanálisis, que no es objeto de amor suyo) es científica?
2. ¿La economía política es ideológicamente neutral?
3. ¿Los ordenadores son creativos?
4. ¿Cuál es el estatuto ontológico de las máquinas?
5. ¿La ingeniería es solo una aplicación de la ciencia básica?
6. ¿Qué es el lenguaje?
7. ¿Cuáles son las leyes de la historia y cuáles son las fuerzas impulsoras de la misma?
8. ¿Los genes son omnipotentes?
9. ¿Las especies son colecciones o sistemas concretos?
10. ¿Cuál es el enfoque más fructífero para investigar la mente?
11. ¿Las ciencia de la tierra tienen leyes propias?
12. ¿Es la química solo una rama de la física?
13. ¿La cosmología contemporánea confirma la teología?
14. ¿La teoría cuántica ha refutado el realismo científico?
15. ¿Hay alguna filosofía de la matemática viable?
16. ¿Cómo hemos de escoger entre lógica alternativas?
17. ¿Cuál es el estatuto ontológico de los conceptos?
A ninguna de esta preguntas le falta interés. Pueden pensar ustedes que son preguntas «de ciencia», «cientificistas», solo del campo de la FC+T. Recordemos que los volúmenes 7.1. y 7.2. están centrados en ese nudo. No hay desinterés por otras temáticas.
Aquí, en este libro y en el anterior, señala MB, «se abordan estas y otras preguntas de interés [lo tienen como hemos dicho] para la filosofía, la ciencia y la técnica desde una perspectiva algo diferente de la FC+T predominante». Una historia instantánea de la disciplina, observa, ayuda a situar mejor su perspectiva.
Para MB, la FC+T moderna «se inició con la ciencia moderna y la cultivaron científicos y filósofos hasta su profesionalización en la década de 1920». En esta época, la disciplina realizó su giro lógico: «se la consideraba equivalente al análisis lógico y la reconstrucción ordenada de las teorías científicas. Se pensaba que el trabajo experimental y las tareas de campo eran accesorios a la teorización, y a la técnica se la elogiaba o se la despreciaba, pero casi nunca se la analizaba». Fue la época del neopositivismo lógico. Con grandes autores que han dejado huella profunda en el siglo XX: Rudolf Carnap, Moritz Schlick, Otto Neurath.
Posteriormente, la FC+T experimentó un giro lingüístico: «parecía que solo importaban los lenguajes de la C+T, y se pasaban por alto los hechos, los problemas, las teorías, los experimentos, los métodos, los diseños y los planes».
Más recientemente, prosigue MB, la C+T sufrió un giro histórico: «todo se veía desde una perspectiva histórica. La lógica, la matemática, la gnoseología, la ontología y la ética de la C+T se declararon áreas subordinadas a su historia y hasta carentes de relevancia».
En tiempos más recientes, «ha habido intentos de obligar a la FC+T a realizar un giro sociológico. Se propone que los hechos son una creación de los investigadores, quienes solo actuarían en respuesta a estímulos o inhibidores sociales, no habría normas ni verdades objetivas.»
Su propia posición es la siguiente: «Creo que ha llegado el momento de que la FC+T realice, o más bien vuelva a realizar, un giro filosófico: investigar los problemas lógicos, semánticos, gnoseológicos, ontológicos, axiológicos y éticos que suscita la C+T contemporánea, y dejar los estudios sociológicos e históricos a los científicos sociales». A lo que añade: «También ha llegado el momento de enfocar la problemática de la FC+T de manera científica, prestando atención a los desarrollos actuales de la C+T y contrastando las hipótesis filosóficas con los descubrimientos de la C+T.»
MB señala finalmente que si bien esta obra, el libro comentado, es parte del tratado de ocho volúmenes, también «se trata de un trabajo autosuficiente, que puede leerse con independencia de los demás componentes del Tratado» (aunque el lector, ciertamente, a medida que va leyendo, va aspirando, aunque sea mera formulación de un deseo de trabajosa y difícil realización, a la lectura del Tratado completo). Además, asunto importante para el lector, cada capítulo puede leerse de manera independiente, lo cual implica, en mi opinión, que no es imprescindible empezar por el primero ni es necesario, si las fuerzas flaquean, leer todos los capítulos en el primer contacto con el libro. Seamos generosos con nosotros mismos.
Para facilitar su empleo como libro de texto, señala finalmente MB, el volumen (la sección III de «Gnoseología y metodología») está dividido en dos partes. La parte I (más difícil en mi opinión, aunque más que excelente en muchos momentos) está dedicada a la filosofía de las ciencias formales y físicas, mientras que la parte II (el libro que reseñamos, el volumen VII.2) abarca la filosofía de las ciencias biológicas y sociales, así como el estudio filosófico de las tecnologías (incluida la inteligencia artificial).
Veamos ahora la composición del libro.
Componen esta parte II los dos prefacios comentados, un apartado de agradecimientos («Debo mucho a numerosos alumnos que han tomado mis cursos de FC+T, por hacer preguntas interesantes, echar por tierra ideas a medio elaborar y proporcionarme información valiosa. No estoy menos en deuda con los cientos de especialistas con quienes he tenido el privilegio de conversar sobre una multitud de problemas a lo largo de cuatro décadas de investigación científica y filosófica»; entre los nombres citados: Antonio Fernández Rañada, Jean Marc Lévy-Leblond, Francisco Miró Quesada, Jesús Mosterín, Miguel A. Quintanilla, Nicolás Sánchez Albornoz, William R. Shea, Clifford Truesdell,…); tres secciones (3. Ciencias de la vida. De la biología a la psicología. 4. Ciencias sociales. De la antropología a la historia. 5. Tecnología: de la ingeniería a la teoría de la decisión; recordemos que las dos primeras secciones -ciencias formales y ciencias físicas- se desarrollan en el volumen anterior), la bibliografía, un magnífico y muy útil índice de nombres (de difícil elaboración; ¡gracias!) y el índice general.
Los capítulos. De la sección III:
1. La vida y su estudio. 1.1. La vida. 1.2. La biología.
2. Dos clásicos. 2.1. La teleología. 2.2. La sistemática.
3. Dos modernos. 3.1. La genética. 3.2. La evolución.
4. Cerebro y mente. 4.1. La neurociencia. 4.2. La neuropsicología.
5. Lucha por la mente. 5.1. Enfoques alternativos. 5.2. Tipos de explicación psicológica.
6. De la biología a la sociología. 6.1. La psicología social. 6.2. La sociobiología.
7. Conclusiones finales.
De la sección IV:
1. La sociedad y su estudio. 1.1. La sociedad. 1.2. Las ciencias sociales.
2. La antropología. 2.1. Las ciencias sociales básicas. 2.2. Explicación en antropología.
3. La lingüística. 3.1. El lenguaje. 3.2. La lingüística.
4. La sociología y la politología. 4.1. La sociología. 4.2. La politología.
5. La economía. 5.1. Referencias y regularidades. 5.2. Teoría y realidad.
6. La historia. 6.1. Los ejes y las fuerzas impulsoras de la historia. 6.2. El oficio del historiador.
7. Consideraciones finales.
De la sección V:
1. Generalidades. 1.1. Los artefactos. 1.2. La tecnología.
2. las tecnologías clásicas. 2.1. La ingeniería. 2.2. Tecnologías de la vida y de la mente.
3. La tecnología de la información 3.1. La revolución de la información 3.2. La inteligencia artificial.
4. La sociotecnología. 4.1. Las ciencias de la gestión. 4.2. La ingeniería social.
5. La tecnología general. 5.1. La teoría general de sistemas. 5.2. La teoría de la decisión.
6. La tecnología en la sociedad. 6.1. La matriz social. 6.2. Valores y moral.
7. Consideraciones finales.
Siete capítulos en cada sección. ¿Un guiño numerológico del autor?
Todo ello acompañado de dibujos y esquemas de MB que no deben pasarse por alto. Ilustran y ayudan.
¿Cómo es posible tal diversidad de temas y con tantas profundidad? Pertinente pregunta cuya respuesta desconozco.
No estoy en condiciones de hacerles un resumen del libro. Creo, de hecho, que tal finalidad es en este caso una tarea imposible. Pero sí les señalo a continuación (en la próxima entrega) algunas consideraciones, tesis y argumentos del autor.
Para abrir su apetito lector, que seguramente ya está muy abierto.