Venezuela: La revolución de las necesidades radicales

Michael Lebowitz

Una revolución radical solo puede ser
una revolución de las necesidades radicales
….
Ser radical es tomar la cosa de raíz
y para el hombre la raíz es el hombre mismo.

Karl Marx[1]

  1. La astucia de la historia: el cuento venezolano.
    1. Efectos de la economía petrolera.
    2. Riqueza petrolera distorsiona economía venezolana.
    3. La corrupción fruto de la economía rentista.
  2. Neoliberalismo y negativos efectos.
    1. El caracazo.
    2. La rebelión militar del 92.
    3. Abriendo la batalla por la democracia.
      1. El desarrollo humano como meta.
      2. Sujetos que se producen a sí mismo a través de su práctica.
      3. ¿Se puede decir que la nueva constitución anticapitalista?
      4. Una constitución fruto de la correlación de fuerzas.
    4. Dirigiendo la economía.
      1. El plan  2001‑2007.
      2. Pequeño Papel a las cooperativas y autogestión.
      3. estimular el capital privado.
      4. No era una alternativa anticapitalista.
      5. La estrategia de Sunkel.
    5. Estableciendo las condiciones para el cambio.
      1. Las leyes habilitantes.
      2. Más que un cambio aislado era un ataque al capitalismo.
      3. El golpe de abril 2001.
    6. La espada en manos de la revolución social.
      1. La actitud cautelosa de Chávez.
      2. El paro empresarial y el sabotaje petrolero.
      3. Surgen nuevos actores.
      4. Se reanuda la ofensiva.
      5. Sembrando el petróleo.
    7.  El desarrollo endógeno radical.
      1. El neoestructuralismo de Sunkel no era la solución.
      2. Buscando un concepto propio de desarrollo endógeno.
      3. Misión Vuelvan Caras.
      4. Hacia nuevas relaciones de producción.
      5. El concepto de economía social
      6. Una alternativa a la lógica del capital
    8. Esperando por el “proletariado”: el movimiento de la clase obrera organizada.
      1. Escaso protagonismo inicial de la clase obrera.
      2. Durante el paro empresarial la clase obrera se agiganta.
      3. Hacia una nueva federación sindical
      4. El tema de la gestión obrera.
      5. ¿Estancamiento o retroceso?.
    9. Más allá del capital.
    10.  A reinventar el socialismo.
      1. Creando un  socialismo humano.
      2. Un socialismo que no puede ser capitalismo de estado.
      3. El papel del estado en el socialismo.
      4. Caminar con las dos piernas.
      5. ¿Se está construyendo realmente el socialismo en Venezuela?.
      6. Combinación de democracia protagónica en las empresas y en las comunidades
      7. Así es como la gente se transforma a sí misma.
    11. Cuál será la vía de la revolución bolivariana.
      1. Dos instituciones que pueden convertir el socialismo en realidad en Venezuela.
      2. Los que se oponen a la participación en centros de trabajo y comunidades.
      3. La revolución puede ser deformada.
      4. A dónde conduce la desconfianza en los trabajadores.
      5. La amenaza está dentro de las entrañas mismas de la revolución.
      6. Un instrumento político que reúna a los que participan en el centro de trabajo y en la comunidad
    12. Más allá de Venezuela.
      1. La revolución bolivariana puede triunfar o fracasar
      2. Un nuevo marxismo centrado en la práctica.
      3. Venezuela demuestra que sí existe una alternativa.

Nota: Este Capítulo VII forma parte del libro: que saldrá en junio en Monthly Review Press : Socialismo para el Siglo XXI. Constrúyalo ahora. El punto acerca del socialismo fue traducido por Julio Huato, los temas anteriores por Janet Duckworth. Ambas traducciones fueron revisadas por Marta Harnecker, quien agregó los subtítulos secundarios.

1. Un fantasma recorre el capitalismo. Detrás de las crecientes críticas de la globalización capitalista y las políticas económicas neoliberales, ya se vislumbra que algo se está muriendo − algo más que formas específicas del capitalismo, algo más que la actual distribución de poder y dominio (que los gobiernos al servicio de las élites, los capitalistas, y las oligarquías locales querrían modificar pero sólo un poco.

2. Existen, por supuesto, unos síntomas morbosos − la agresión santurrona de “la gran nación” que jamás ha bombardeado la tierra, las lágrimas de hielo derritiéndose en un mundo natural despojado destruido por las minas a cielo abierto en la carrera por  ganancias, la carrera por deshacerse de los compromisos con los trabajadores y hasta de los trabajadores mismos, esa carrera hacia el abismo que se llama barbarismo.

3. Pero sin embargo se puede vislumbrar algo distinto: un reto al capitalismo que parte de las necesidades del hombre. Una afirmación de que lo que realmente importa no es que el trabajador exista para satisfacer al afán de crecer del capital, pero “la situación inversa, en la cual la riqueza objetiva existe para satisfacer la necesidad que tiene el propio trabajador de desarrollarse.”[2] El desarrollo humano, el crecimiento de las capacidades humanas, la expansión de las capacidades humanas, empieza hoy a presentarse como un imperativo necesidad alternativo al imperativo del mismo capital,  el imperativo de un mundo mejor. Hoy, el concepto de Marx de “el ser humano rico” esa “individualidad rica que es tan multifacética en su producción como en su consumo” empieza a salir de las sombras en las cuales la habían exiliado durante el siglo XX.[3]

 1. La astucia de la historia: el cuento venezolano[4]

4. Y el fantasma apareció en un lugar sumamente impredecible: Venezuela, acompañado de las sorpresas y el rumbo accidentado y tortuoso típicos de lo que siempre nos ofrece la historia. No es por la brecha enorme entre la riqueza ostentosa y el consumismo de una minoría que captura la renta, de un lado, y la pobreza abrumadora del otro que hace sorprendente que Venezuela sea el lugar  para decir “No” al status quo. Sino porque ofrece un sí autentico (no retórico) a un nueva lógica centrada en el desarrollo humano. Esta más que un grito de protesta requiere una visión, medios para satisfacer las necesidades y poder. Todo esto y mucho más es lo que se necesita si Venezuela va ser el lugar donde sea posible construir “el socialismo para el siglo XXI”.

1) Efectos de la economía petrolera

5. ¿Era posible prever que eso pasaría en un país donde las rentas del petróleo no sólo habían enriquecido a una minoría sino que también habían contribuido a que desaparecieron la producción industrial y la agricultura (y, por lo tanto, la clase obrera industrial y los campesinos (el pueblo elegido del socialismo del siglo XX)? ¿Un país donde la combinación de tasas de cambio determinadas por el precio de petróleo y la reestructuración de las transnacionales aplastaron a las exportaciones no petroleras y ahogaron la producción nacional con importaciones baratas? ¿Donde una estampida de los campesinos hacia la ciudad − fomentada por la monopolización  de la tierra, una  insuficiencia en la infraestructura interna y salarios mas altos en los centros urbanos −creó la materia prima para una clase obrera en la que más del 50% de ella trabaja en el sector informal? Una economía petrolera donde un porcentaje grande de la población, tanto en los sectores formales como en los sectores informales, vende entre ellos mercancías producidas fuera del país. Una economía petrolera donde hay lugares que tienen el mismo nivel de desarrollo que hace siglos − sin electricidad, sin agua en las casas, sin calles pavimentadas − y donde se calcula que la pobreza alcanza el 80%. ¿Socialismo para el siglo XXI en Venezuela?

2) Riqueza petrolera distorsiona economía venezolana

6. Además, la riqueza petrolera ha hecho mucho más que simplemente distorsionar la economía venezolana.  En la medida en que el estado ha podido captar ingresos internacionales en la forma de renta petrolera, pudo situar se arriba de la sociedad venezolana y no descansar sobre ella. Como el receptor de la renta (y fuente de la misma para la población subyacente), el estado se convirtió en el objeto supremo del deseo. La producción local de valor se subordinaba a la captura de la renta: “en Venezuela la lucha de clases se centraba en el estado, girando principalmente no en torno de la apropiación de la plusvalía localmente producida  sino en torno a la captura de la renta petrolera mediante el estado.[5]  Una clase capitalista parásita y una cultura dominante de clientelismo y corrupción son los vástagos naturales de una conducta busca‑rentas en los altos mandos.

3) La corrupción fruto de la economía rentista

7. Se decía que aquí en Venezuela había una cultura donde los que más robaban del estado esperaban obtener premios; donde la consigna “sólo me deben colocar donde está el dinero” era la que usaban los hombres auténticos. Partiendo de la base de que el dinero estaba en el estado, controlar el estado —algo demasiado importante como para ser dejado en manos de las masas— era imprescindible. Con ese fin,  los partidos “democráticos” elaboraron un pacto para asegurar que el poder del estado, los cargos y el dinero se mantuviesen en manos seguras, (es decir, las suyas). ¿Y la mayoría empobrecida, el demos [pueblo]? Un poco de maná del cielo en los buenos tiempos, el abandono siempre.

8. “Cada minuto nacen en Venezuela cientos de niños cuya salud esta en peligro por falta de comida y medicina mientras se roban millones de bolívares de la riqueza nacional,  y lo que queda del país  es sangre seca”. Estas palabras las escribió Hugo Chávez desde la cárcel en 1993. Chávez, un oficial del ejército encarcelado por haber encabezado una rebelión contra el régimen de mentiras políticas enajenantes que esclavizaban al pueblo venezolano “en nombre de la “democracia”, declaró entonces que no había razón para “dar crédito a una clase política que había mostrado a la sociedad que no tenía ninguna voluntad de iniciar cambios.”[6]

9. Una economía deformada con capitalistas parásitos, una cultura de corrupción y clientelismo, una pretendida democracia (respaldada, obviamente, por el coloso del Norte), necesitaban de una tormenta para despejar ese cielo tan cargado. Venezuela necesitaba una tormenta, y más de una. Una revolución económica, una revolución política, una revolución cultural.

 2. Neoliberalismo y negativos efectos

10. Aunque se hablaba mucho en los años setenta de “sembrar el petróleo” (es decir, de utilizar los altos ingresos estatales de este periodo para transformar a Venezuela en una economía industrializada y moderna), los altos gastos del estado  y sus proyectos dieron escasos resultados. Venezuela siguió siendo un exportador de petróleo, y nada más. Entonces, cuando los precios del petróleo se desplomaron en los años ochenta (y lo hicieron sin una reducción correspondiente en el patrón de alto consumo de importaciones y altos gastos estatales, resultado de los altos ingresos petroleros), Venezuela se encontró con grandes déficit tanto en comercio como en el presupuesto. Al agotarse sus reservas internacionales, el gobierno venezolano cedió a las demandas del capital internacional e implementó  una política neoliberal.

1) El caracazo

11. Se sabe que las masas venezolanas  respondieron en 1989 gritando a todo volumen “¡No!” a los incrementos de los precios que constituyeron la primera salva del paquete neoliberal.  Sin embargo, como suele ocurrir, esa erupción espontánea (el Caracazo), aunque llena de ruido y furia, significó finalmente muy poco. El neoliberalismo siguió su rumbo en los 1990s con un patrón de privatizaciones y recortes, y la empresa petrolera nacionalizada, PDVSA, hizo desaparecer como por encanto la renta petrolera (utilizando precios de transferencia) mientras daba la bienvenida a las empresas petroleras transnacionales en los yacimientos petrolíferos venezolanos.

2) La rebelión militar del 92

12. De hecho, el único efecto duradero del Caracazo fue una rebelión militar en 1992 engendrada por la represión brutal del Caracazo. Ese efecto no se debió al éxito de la rebelión, sino al hecho de que allí emergió el liderazgo de Hugo Chávez, éste emergió como un héroe popular que rechazó el neoliberalismo y se comprometió a instalar una verdadera democracia en Venezuela; una democracia que rebasaría la democracia parlamentaria. En vez de adormecer al pueblo venezolano para esclavizarlo al hacer del acto de votar “el comienzo y el fin de la democracia”, Chávez escribió in 1993 que “el pueblo soberano debe transformarse en el objeto y el sujeto del poder. Este punto no es negociable para los revolucionarios.[7]

 3. Abriendo la batalla por la democracia

13. Chávez fue electo presidente en 1998 y de inmediato convocó a una Asamblea Constituyente para re-escribir la constitución de Venezuela. Hacia 1999, Venezuela había cambiado de nombre (Rep&uacut= e;blica Bolivariana de Venezuela), tenía una nueva constitución  (la constitución Bolivariana), una nueva Asamblea Nacional y un presidente (Chávez) elegido dentro del marco de esa constitución.

1) El desarrollo humano como meta

14. Se trata de una constitución que retoma una y otra vez el tema del desarrollo humano como meta, que hace hincapié en la importancia de la dignidad y la solidaridad para realizar el potencial humano y que encarna el concepto de una familia humana cuyas relaciones están basadas en “la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco.” La concepción de una sociedad donde “las obligaciones corresponden a los ciudadanos particulares de acuerdo con sus capacidades, en virtud de la solidaridad, la responsabilidad social y la asistencia humanitaria”.

2) Sujetos que se producen a sí mismo a través de su práctica

15. Se trataba, también, de una concepción de los nuevos sujetos Bolivarianos como produciéndose a sí mismos a través de su propia actividad —tanto en el esfera política (“la participación del pueblo en la elaboración, implementación y supervisión de la gestión de los asuntos públicos es el camino imprescindible para lograr la participación y asegurar su desarrollo, tanto como personas como colectivo”) como en el esfera económica (“auto-gestión, cogestión, cooperativas de todo tipo, incluyendo las que tienen un carácter financiero, fondos de ahorro, empresa comunitarias y otro tipo de asociaciones que tienen como guía los valores de cooperación mutua y solidaridad)—. Esta es una constitución que exige una “sociedad, democrática, participativa y protagónica; una constitución cuyo principio es que el pleno desarrollo de los seres humanos como sujetos está basado en su “participación activa, consciente y conjunta en los procesos de transformación social encarnados en los valores que son parte de la identidad nacional.”

3) ¿Se puede decir que la nueva constitución anticapitalista?,

16. Eso no es el lenguaje del capital, ni su lógica. En toda la constitución se encuentra esta idea acerca de la lógica de las necesidades, la actividad y el desarrollo humanos. Entonces, ¿ se puede decir que ésta es una constitución anticapitalista?,¿una constitución para el Socialismo del Siglo XXI?

17. No exactamente. Aunque la constitución bolivariana no dice nada sobre el capitalismo como tal, ella sí recoge elementos claves que apoyan al capitalismo: garantiza el derecho de propiedad (Articulo 115), identifica un papel a la iniciativa privada para generar crecimiento de la economía y fuentes de empleo (299), convoca al estado a promover la iniciativa privada (112), consagra el equilibrio fiscal y señala que éste se equilibrará en el marco plurianual del presupuesto y da al Banco Central de Venezuela autonomía para la formulación y el ejercicio de la política  monetaria (311 y 318).

18. Se trata de una constitución que apoya bastante al capitalismo y, sin duda, elementos del neoliberal consenso de Washington, pero, de otra parte, recoge un elemento subversivo (el énfasis en el desarrollo humano y una “sociedad democrática, participativa y protagónica”) donde el pueblo es “el objetivo y el sujeto del poder”. ¿Debemos sorprendernos de que dos tendencias aparentemente incompatibles coexistan en este documento?

4) Una constitución fruto de la correlación de fuerzas

19. A revés, debemos reconocer que la constitución Bolivariana es una muestra de la correlación de fuerzas de ese momento. Y eso explica que haya consagrado elementos contradictorios o incompatibles: por una parte, apoya la lógica del capitalismo y, por otra, pone un énfasis subversivo en el desarrollo humano y la práctica revolucionaria. Esta combinación, sin embargo, era coherente con la opinión inicial de Chávez de que era posible un tercero camino entre el capitalismo y el socialismo, aunque la pregunta final era (y todavía es) ¿cuál de los dos variables iría a ganar?

 4. Dirigiendo la economía

1) El plan  2001‑2007

20. Si observamos la dirección inicial  de la economía, tal como fue expuesta en El Plan Nacional de Desarrollo 2001-7, su enfoque dominante era claro. Venezuela tenía que diversificar su economía, lograr un equilibrio económico alejándose de la enorme dependencia del petróleo e impulsando el desarrollo de sectores como, por ejemplo, la agricultura y la industria para servir tanto a los mercados locales como internacionales. Y el plan planteó lograr ese objetivo apoyándose en la iniciativa y la inversión privadas, con presencia del estado en las industrias estratégicas. A esto hubo que añadir el desarrollo de la economía social − un camino “alternativo y complementario” a los sectores privados y públicos, un sector que consistiría en cooperativas, micro-empresas familiares y micro-empresas autogestionadas.

21. El concepto de economía que aquí se exponía se distanciaba del modelo neoliberal. El plan rechazaba el culto al mercado del neoliberalismo, descartaba la privatización de la industria petrolera y otras industrias estatales y estaba decidido a utilizar el estado de una manera protagónica. No implicaba, non obstante, un rechazo al capitalismo.

2) Peque&ntild= e;o Papel a las cooperativas y autogestión

22. De hecho, un aspecto sobresaliente del plan era el pequeño papel que asignaba a las actividades cooperativas y de autogestión mediante  las cuales se debería lograr el “desarrollo pleno, tanto individual como colectivo” del pueblo. Las unidades de producción social pequeñas que planteó el plan eran pequeñas;  la idea era estimularlas con la democratización del capital, con la formación y con microfinanciamiento de instituciones como el Banco de la Mujer para el Desarrollo. Disminuyendo las normas y la presión fiscales (una solución neoliberal conocida) y ofreciendo formación, sería posible insertar al sector informal en la economía formal; el plan argumentó que era imprescindible “transformar a los trabajadores del sector informal en gerentes de negocios pequeños”. Se reconocía aquí que la meta del estado era “crear una clase empresarial emergente”

3) Estimular el capital privado

23. La economía social, sin embargo, no era foco fundamental del Plan. Estimular el capital privado − tanto nacional como internacional − constituyó el verdadero foco del proyecto para transformar la economía. El estado tenía que crear una situación mas propicia para la inversión: promover la estabilidad financiera, fomentar la creación de cadenas productivas para procesar los recursos naturales, establecer zonas de libre comercio, estimular la bolsa de valores “para crear una democratización creciente del capitalismo gerencial”, estabilizar las tasas de cambio y en general crear un “clima de confianza para la inversión extranjera en el país”.

4) No era una alternativa anticapitalista

24. Se trataba de una alternativa al neoliberalismo − pero, no cabe duda, que no era una alternativa anticapitalista. Y eso queda bien claro si consideramos la concepción teórica que inspiró esta alternativa: el libro editado por Osvaldo Sunkel: El desarrollo desde  dentro: Un enfoque neo-estructuralista para América Latina, una obra colectiva de economistas latinoamericanos. El neoestructuralismo, explicó Sunkel, “surgió como una alterativa teórica a los programas  ortodoxos y ultra conservadores de ajuste”, e identificó las causas fundamentales del subdesarrollo latinoamericano como “factores estructurales endógenos”.[8]   Estos problemas estaban muy arraigados, y, precisamente por eso, no podían ser solucionados por ajustes marginales, el estado tenía que jugar un papel activo y dinámico.

25. Pero no mirando hacia adentro, substituyendo  bienes anteriormente importados por bienes de fabricación local” (como los estructuralistas anteriores habían destacado). Primero, esa estrategia “no había logrado crear una clase empresarial nacional, moderna y competitiva.”[9] Más bien, la orientación del estado en el nuevo estructuralismo ser&iacu= te;a crear las bases del desarrollo desde adentro, movilizando los recursos internos y eliminando las barreras a su combinación eficiente. En esta estrategia para “el desarrollo endógeno”, el estado activo trabajaría con parte de la oferta − no como empresario pero como promotor, corrigiendo los fallo del mercado y promoviendo el desarrollo de la tecnología,  un incremento en la productividad y  la acumulación.

5) La estrategia de Sunkel

26. He aquí la estrategia industrial que planteó Sunkel: ésta “empieza estableciendo las industrias que se consideran los pilares imprescindibles para crear lo que hoy llamaríamos  un núcleo básico de desarrollo endógeno para la industrialización, acumulación; la generación y divulgación del progreso técnico y el incremento en la productividad”.[10] La meta sería obtener “ventajas comparativas dinámicas” que permitirían a los sectores nacionales no sólo servir al mercado local sino perseguir “nuevas formas de insertarse en una contexto internacional difícil pero no impenetrable.

27. Sin duda, éste era un rechazó del neoliberalismo. Sin embargo, aunque Sunkel y sus colegas se esforzaron en destacar la continuidad con los argumentos estructurales originales, subyacente a gran parte de su enfoque existía un ejemplo concreto: el esfuerzo por parte del estado en las experiencias del Este asiático de buscar el equilibrio entre un estrategia de desarrollo y el mercado. Los neoestructuralistas observaban el uso del estado en Japón y Corea del Sur para asimilar la tecnología y la coordinación de la toma de decisiones y esto para crear un “ mecanismo endógeno de acumulación y generación del avance tecnológico”− como la alternativa al neoliberalismo para América Latina. El libro terminaba afirmando que el equilibrio entre el estado y el mercado planteado por el neo estructuralismo latinoamericano”[11] podía ser calificado como “una estrategia de libre mercado ayudada por el gobierno”

28. Sería difícil sobreestimar la importancia que tuvo el libro de Sunkel en el momento de desarrollar la orientación de la política económica del nuevo gobierno venezolano. El enfoque reiterado en el tema del “desarrollo endógeno” en Venezuela tiene su origen allí: Chávez había leído el libro cuando estuvo en la cárcel y sigue sugiriendo que debe leerse en las escuelas, ministerios y empresas precisamente porque representa  una ruptura radical con el modelo neoliberal. El desarrollo desde adentro, subraya, se construye sobre el potencial desde adentro.

29. Sin embargo, si bien los ejemplos de desarrollo endógeno de Asia del Este contaban con fuertes conglomerados capitalistas, (los keiretsu, los chaebols, etcétera) con los cuales el estado podía interrelacionarse, Venezuela contaba con una clase capitalista parasitaria y busca‑rentas. El potencial para el desarrollo desde adentro y los elementos que se podían movilizar, (y de hecho, deben ser movilizados) eran obviamente distintos.

 5. Estableciendo las condiciones para el cambio

30. En 1999, la República Bolivariana de Venezuela tuvo una constitución nueva, pero eso no es igual a cambiar la realidad.  Todavía había una pobreza inmensa, desempleo y desempleo oculto en el sector informal (gran parte del cual  no es sino el ejército de reserva del trabajo), la deuda social acumulada. Pero ahora las masas de explotados y excluidos tenía esperanzas y expectativas — fomentadas por esa constitución que les prometió dignidad, justicia social, una democracia  protagónica en la cual las masas serían el sujeto del poder.

1) Las leyes habilitantes

31. Pero un prerrequisito para poder cumplir esas expectativas implicaba aprobar las leyes que le daban cuerpo a los objetivos fijados en la constitución y contar con el dinero para los programas (tanto económicos como sociales). El gobierno había iniciado algunos cambios: estableció instituciones como el Banco de la Mujer para el Desarrollo para apoyar el desarrollo de la economía social; movilizó a los militares (mediante el Plan Bolívar 2000) para promover programas sociales y dar apoyo a los pobres; y destinó fondos para la  educación para incrementar el número de niños y niñas en las escuelas. Había, sin embargo, límites a los fondos disponibles y eso a pesar de la riqueza petrolera de Venezuela.

32. En primer lugar, los precios del petróleo había caído vertiginosamente en gran parte porque se había hecho caso omiso de  las cuotas de la OPEP (un proceso el lo cual PDVSA, la empresa nacionalizada de Petróleo de Venezuela había jugado un papel protagónico). Además, PDVSA — había determinado que las rentas petroleras le pertenecían a ella como empresa y no al estado venezolano— había logrado guardar sus fondos en el exterior en lugares donde  eran inalcanzables. De esta manera el gobierno de Chávez tuvo que enfrentarse de inmediato con “el estado dentro del estado”, tanto en cuanto a la necesidad de fortalecer a la OPEP (que estaba en contra de la política de los directivos de PDVSA de maximizar volúmenes y de la Agencia Internacional de Energía, la organización de países consumidores de petróleo), como en cuanto a la necesidad de modificar la relación entre el estado y PDVSA con respecto a la renta petrolera.

33. La primera de estas batallas se ganó relativamente fácilmente: mediante visitas oficiales a los países de la OPEP Chávez promovió el fortalecimiento de la OPEP y, por consiguiente, el de los precios del petróleo. La segunda, sin embargo, requirió nuevas leyes (y requirió hacer algo en cuanto a los acuerdos de largo plazo con empresas petroleras extranjeras). Una nueva ley que reestableció los derechos sobre el petróleo, el Impuesto sobre Hidrocarburos, sería una de  las 49 leyes controversiales que Chávez proclamó en noviembre de 2001. Aunque esa ley solo incidía en la producción nueva, mostraba claramente la nueva dirección que el gobierno seguiría.

2) Más que un cambio aislado era un ataque al capitalismo

34. En noviembre de 2000, en vista de que las dificultades para lograr que la Asamblea Nacional aprobara la legislación eran obvias, Chávez recibió la autorización (que ya había sido otorgado a él y a presidentes anteriores) de promulgar leyes habilitantes en esferas específicas y dentro de un año. Fue así como, en noviembre de 2001, 49 leyes (incluyendo leyes sobre  las cooperativas, el micro financiamiento, la reforma agraria, la pesca y el petróleo) fueron dictadas. Y, la oposición —encabezada por el capital— enseguida intensificó sus ataques al gobierno.

35. ¿Pero que era, específicamente, lo que rechazaba el capital? Tomadas una por una, estas leyes no eran medidas socialistas opuestas a los intentos de reformar el capitalismo venezolano. Medidas para apoyar las cooperativas, proveer el micro financiamiento y obtener mayores rentas del petróleo para el estado no eran ataques al capitalismo. Hasta la ley que expropiaba las tierras baldías de los latifundios para distribuirlas a los campesinos no era un rechazo al capitalismo como tal (más bien era un rechazo al “feudalismo”).

36. El capitalismo en Venezuela habría podido absorber estas reformas, y ellas habrían podido proporcionar más estabilidad a una sociedad inestable. Pero el todo es más grande que la suma de sus partes. Como un paquete, estas nuevas leyes —orientadas hacia la satisfacción de las necesidades humanas e integradas mediante esta ideología específica sí constituyeron un ataque al capitalismo como tal. Y el capitalismo entendió eso. Tanto los capitalistas locales como el imperialismo (con su interés específico en ver continuar el dominio del capital financiero y los pasos hacia la privatización de la industria petrolera) entendió que este paquete de reformas articuladas representaba el planteamiento (implícito e explícito) de una alternativa más que simplemente algunos cambios aislados.

37. También lo entendieron los Círculos Bolivarianos, las organizaciones de sus seguidores, a las que Chávez convocó en junio y juramentó en diciembre de 2001. Las dos partes entendieron la importancia de la 49 leyes mucho mejor que diversos izquierdistas y sus listas de control revolucionario que sólo vieron en ellas una serie de medidas características de las reformas burguesas. El paquete de leyes organizó tanto a los opositores como a los seguidores del gobierno.

3) El golpe de abril 2001

38. Así es que, cuando la oligarquía, con el apoyo activo del imperialismo, procedió, en abril de 2001, a sacar a Chávez del poder a través de un golpe, las masas ya tenían una organización básica capaz de movilizarlas. Dos días después de empezar el golpe se revirtió, como resultado de esa movilización y de una fuerzas armadas que en su gran mayoría apoyaron la Constitución bolivariana

 6. La espada en manos de la revolución social

39. “Insurrecciones esporádicas de esclavistas” interrumpen el trabajo del progreso pacífico pero, según  Marx, ellas “sólo sirven para acelerar el movimiento poniendo la espada en las manos de la revolución social”.

1) La actitud cautelosa de Chávez

40. Pero aplastar el golpe de abril no puso la espada en las manos de la revolución bolivariana.  Por el contrario, Chávez, — no sabiendo a ciencia cierta la profundidad del apoyo con que contaba, particularmente en las fuerzas armadas, siguió adelante con mucha cautela. Remplazó a sus ministros de Economía  con gente que eran aceptable al capital y volvió a nombrar como presidente de PDVSA a una persona vista como un candidato de  consenso. El capital se mantuvo en todas sus puestos de poder — su influencia arrolladora sobre los medios de comunicación, su fuerza en determinados sectores como el de procesamiento y distribución de los alimentos, su entidad organizacional, Fedecamaras (y su socio, la CTV, la federación del trabajadores controlada por los partidos de la oposición) junto con sus aliados transcendentales que controlaban la dirección de PDVSA.

2) El paro empresarial y el sabotaje petrolero

41. No obstante, esa no era una situación que podía continuar. No si había que cumplir las promesas hechas a las masas que ya habían despertadas. Y eso no era posible sin un cambio radical en  las políticas seguidas por la  entonces dirección de la empresa petrolera. Además, la oposición (que mantenía todo su poder económico) no había logrado su meta de deshacerse de Chávez e invertir la políticas nuevas que el adoptó. Así es que la situación era esencialmente inestable.  Y después de una agitación continua el capital actuó otra vez a principios de diciembre, con el fin de derrocar el gobierno mediante un paro patronal general  (con el apoyo de su federación de trabajadores clientelista). Esta vez el ataque se centró en la empresa petrolera; el objetivo era cortar todos los ingresos del gobierno y se esperaba que Chávez tuviera que irse antes del fin de año.

42. Sin embargo, como lo había hecho en abril, el capital subestimó completamente el grado de apoyo del pueblo y las fuerzas armadas hacia la revolución bolivariana y sus compromisos. A pesar del abandono de la industria y del sabotaje directo de los técnicos de la empresa petrolera, los trabajadores de la producción, con la ayuda de técnicos jubilados y el apoyo de las fuerzas armadas, mantuvieron funcionando la empresa y el petróleo no dejo de fluir. El cierre patronal del capital obligó al gobierno a tomar medidas para sobrevivir: enfrentado con un paro de las tiendas de alimentos, el gobierno recurrió a las fuerzas armadas para introducir su propia fuente de suministro de alimentos  mediante importaciones y la creación de nuevos canales de distribución. Y mientras duró la crisis, el pueblo se organizó desde abajo, volviendo a abrir escuelas cerradas, distribuyendo gasolina, protegiendo las gasolineras.

3) Surgen nuevos actores

43. Nuevos actores surgieron en este proceso: Clase Media en Positivo y la clase obrera organizada. Y participaron no sólo los trabajadores de la industria petrolera —quienes mantuvieron funcionando PDVSA— = sino también los sindicatos de varios sectores (por ejemplo, de la industria siderúrgica, los trabajadores del metro, etcétera), quienes se negaron a apoyar el paro, rechazando la posición de la CTV (y creando así las bases de una nueva federación de trabajadores). Al cerrarse muchas empresas, los trabajadores tomaron el control de ellas (por ejemplo, el Hotel Sheraton en el Estado Vargas) y las mantuvieron funcionando.

44. A pesar de la gran penuria, los enormes daños a la economía (sobre todo a la industria petrolera saboteada) y la confusión general, el paro patronal del capital fue derrotado después de unos meses. Esos no fueron unos pocos días como en el golpe de abril. Esos fueron meses de lucha diaria, y esta batalla fue ganada por las masas quienes estuvieron dispuestas a luchar para apoyar algo que ellas consideraban su gobierno y las que se transformaron a sí mismas  mientras transformaban las circunstancias.

4) Se reanuda la ofensiva

45. La insurrección de los esclavistas había puso la espada en manos de las masas. Y esta vez el gobierno respondió sin hacer ningún esfuerzo por lograr la  reconciliación. Fueron despedidos los 18 mil directivos y personal técnico de PDVSA (cerca de 40% de la nómina de PDVSA) que intentaron derrocar al gobierno. El estado dentro del estado fue disuelto. El capital venezolano —que había utilizado su arma principal, el paro del capital, no logró su objetivo y de esa manera fue desactivada la amenaza económica. En abril de 2003, el gobierno celebró el primer aniversario del golpe y su derrota con un encuentro de solidaridad. Inmediatamente después, Chávez volvió a nombrar a Jorge Giordani como ministro de planificación (lo había destituido después del golpe) y declaró: “Reanudaremos la ofensiva.”

5) Sembrando el petróleo

46. Y en la medida en que los ingresos del estado empezaron a incrementarse en lo que quedaba de 2003, el gobierno empezó a avanzar por el camino que estaba implícito en la constitución orientado hacia el desarrollo del potencial humano: tomó el dinero del petróleo  y lo “sembró” en los prerrequisitos básicos del desarrollo humano — la educación y la salud—. Barrio adentro, el programa que llevó médicos cubanos a los barrios mas pobres, empezó en abril 2003 y se extendió a todo el país seis meses mas tarde. La Misión Robinsón, el programa de alfabetización básica, empezó en julio, y un sinfín de otros programas educacionales le siguió (tanto es así, que un año después se podía decir que la mitad de la población estaba metida en los programas educacionales).   Y la Misión Mercal —que utilizó como punto de partida la experiencia estatal de distribución de alimentos durante el paro patronal general— fue fundada a principio de 2004 para ofrecer comida notablemente subsidiada a los pobres.

47. Aunque estos programas dieron comienzo al proceso crítico de enfrentar la deuda social que Chávez heredó (y  resultaron ser totalmente decisivos para consolidar el apoyo que recibió de los sectores mas pobres en el referendo de agosto de 2004), no fueron más que un primer paso, porque una pregunta seguía sin repuesta— ¿cómo iba a sobrevivir el pueblo? ¿Que tipo de puestos de trabajo estarían disponibles para los actuales explotados y excluidos en la medida en que éstos iban saliendo de los programas educacional? ¿Y qué relación tendría esto con la orientación descrita en el plan nacional para 2001-7?

 7. El desarrollo endógeno radical

1) El neoestructuralismo de Sunkel no era la solución

48. No puede existir un verdadero debate sobre el camino de desarrollo deseable para Venezuela  (capitalista, tercera vía o socialista de cualquier naturaleza) si no partimos de las reales necesidades de los venezolanos. Abrumadoras  son las necesidades básicas de comida, salud, educación, vivienda e infraestructura para mantener su vivienda que tiene la mayoría de las personas. Y el grado en que la revolución bolivariana haya satisfecho estas necesidades será , en gran parte, la medida que utilizarían los venezolanos para juzgar a esta revolución. El capitalismo les falló; pero, no obstante, la alternativa neoestructuralista postulado por Sunkel y sus colegas tampoco fue una solución para el desarrollo venezolano.

49. Venezuela no sólo no tenía las instituciones capitalistas específicas de Japón y Corea del Sur, sino que tampoco tenía una igualdad relativa de salarios, resultado de la reforma agraria y las inversiones en educación. En lugar de ello, tenía pobreza, un sector informal enorme y una deuda social acumulada inmensa. Además, tenía una significativa necesidad de “mirar hacia dentro”;: siendo un país que había llegado a importar el 70% de sus necesidades alimentarias, la Revolución Bolivariana se había comprometido a desarrollar “la soberanía alimentaría” a fin de garantizar a la población “la seguridad alimentaria”, entendida ésta como la disponibilidad suficiente e estable de alimentos” —palabras de la constitución— a fin de dotarla de las instituciones, la infraestructura, las servicios de capacitación y asistencia técnica necesarias, tanto para desarrollar la producción de alimentos como para promover el desarrollo rural.

2) Buscando un concepto propio de desarrollo endógeno

50. El desarrollo desde dentro, el desarrollo que se origina desde dentro era, por lo tanto,  un enfoque que convenía a Venezuela. No obstante, las necesidades y condiciones específicas de Venezuela  exigían que inventara y no copiara: tenía que desarrollar su propio concepto de desarrollo endógeno.

51. El  intento de centrarse en el desarrollo endógeno empezó en una relativamente modesta escala debido a los recursos limitados inicialmente disponibles. Los primeros pasos fueron: los Núcleos del Desarrollo Endógeno (integrando proyectos nuevos en determinadas zonas donde podían recibir asesoramiento técnico y financiero); un programa en favor de núcleos endógenos de desarrollo agrario sostenible, enraizado en las comunidades locales; y el apoyo a estos proyectos nuevos y al desarrollo del concepto de economía social realizado por el Ministerio de la Economía Social (después dividido en el Banco de Desarrollo Económico y Social y el nuevo Ministerio de Economía Popular .

3) Misión Vuelvan Caras

52. Un programa mucho más ambicioso se inició en marzo de 2004 — la Misión Vuelvan Caras. Qué hacer con los excluidos cuando egresaban de las diversas misiones educacionales, era el problema inmediato que enfrentaba el gobierno.  Obviamente, la misiones les hab&iac= ute;an dado más esperanzas a las personas de las que antes tenían. &= iquest;Cómo alimentar y no decepcionar su creciente confianza y dignidad?  Impulsada por la ministra del Trabajo, María Cristina Iglesias, la Misión Vuelvan Caras empezó reclutando para el nuevo programa a un millón de personas de las misiones. Sin embargo, se decía muy explícitamente que no se consideraba este paso como un programa para crear puestos de trabajo, era mucho mas: su objetivo era más bien dar comienzo a la transformación económica, política y cultural de Venezuela, mediante un enfoque de desarrollo endógeno.

53. En vista de las necesidades inmediatas del país, Vuelvan Caras empezó centrándose en el desarrollo de la agricultura. El 50% de las becas del programa se entregaban para la formación en el sector agrícola y el 30% para  la formación en el sector industrial (poniendo énfasis en la industria alimentaria, la producción de ropa y de calzado); y el ultimo 20% de las becas se dividió entre turismo (10%), infraestructura (5%) y servicios (5%). Se trataba de una concepción explícita dirigida a desarrollar capacidades humanas nuevas: se destacó constantemente que el corazón del programa era la educación y el trabajo.

4) Hacia nuevas relaciones de producción

54. Sin embargo, la creación de los nuevos sujetos humanos no se logra solamente mediante la formación de capacidades. Desde  el principio Vuelvan Caras se centró en preparar a la gente para la nuevas relaciones de producción mediante clases de cooperación y autogestión. Elementos esenciales del proceso fueron: atacar la división entre los que piensan y los que hacen, rechazar el trabajo asalariado como tal y destacar la propiedad colectiva.

55. Y el compromiso era que  a las personas que se graduaron de Vuelvan Caras y crearon cooperativas, les darían un tratamiento preferencial para obtener préstamos y apoyo técnico del estado (incluso de medios de producción como tractores). Todo esto estaba de acuerdo con las secciones  de la Constitución Bolivariana que llamaba al estado a promover cooperativos y asociaciones que operaran dentro del marco de la propiedad colectiva. El desarrollo de la actividad productiva en el marco de estas nuevas relaciones era precisamente lo que estaba pasando: mientras sólo existían 762 cooperativas cuando Chávez fue electo por primera vez en 1998, en agosto 2005 existían casi 84 mil cooperativos y casi un millón de cooperativistas. 5) El concepto de economía social

56. En resumen, Vuelvan Caras se caracterizó no sólo como programa para el desarrollo endógeno como tal; incluía, más bien una combinación específica del desarrollo endógeno y la economía social. Concepto de economía social que figura tanto en la Constitución  (con el énfasis en la autogestión, la cogestión y las cooperativas como las formas que permiten el desarrollo de la gente). No obstante, no era un concepto estático, había seguido desarrollándose al avanzar cada vez más de considerarse un complemento a la lógica del capital a considerarse una alternativa a esta.

57. En su programa televisivo y radial, “Aló Presidente” del 14 de septiembre de 2003, donde abordó el tema de la economía social, el Presidente Chávez declaró que, “la lógica del capital es una lógica perversa”. No le importa para nada, siguió, la destrucción de los ríos, no le importa nada destruir el Lago de Maracaibo, poner a los niños a trabajar,  no le importa el hambre de los trabajadores, la desnutrición de sus hijos. No le interesa para nada los accidentes laborales, no le interesa si los trabajadores comen o no comen, si tienen vivienda o no, donde duermen, si tienen escuelas, si cuando se enferman tienen médicos , si cuando llegan a viejos tienen una pensión. No.  Nada de eso le importa a la lógica del capital, es diabólica, es perversa”.

58. Comparen esto, sin embargo, con la economía social. ¿Cual es su lógica? La lógica de la economía social esta basada en el ser humano, en el trabajo, es decir, en el trabajador/a y su familia, es decir, en el ser humano”. Esta economía social no se dedica a la ganancia económica, a los valores de cambio; más bien,  la economía social genera, más que todo, valores de uso. Su propósito es “la construcción del nuevo hombre, de la nueva mujer, de la nueva sociedad”.

6) Una alternativa a la lógica del capital

59. Este es, entonces, el contexto donde Vuelvan Caras surgió. Su combinación de educación y trabajo era algo que subrayaba una alternativa a la lógica del capital: la lógica de la economía social que es la lógica de los seres humanos. Así fue como en Venezuela se entendió el desarrollo endógeno explícitamente como desarrollo humano — el verdadero desarrollo desde dentro.  Se entendió que el trabajo y la educación son parte de un proceso de desarrollo de las capacidades humanas, y, de hecho, este proceso es entendido mejor como “desarrollo endógeno radical”, porque llega a la raíz, que son los seres humanos.

60. Y también se entendió  que este desarrollo endógeno radical implica una transformación radical de las relaciones de producción de la sociedad. Con nuevas relaciones basadas en los principios de la cooperación, la solidaridad, la democracia protagónica y la propiedad colectiva, la pobreza podría ser derrotada. No se puede erradicar a la pobreza, Chávez insistió, sin dar poder a los pobres.

61. El número creciente de venezolanos trabajando en el sector cooperativo demuestra que la gente responde a las oportunidades y los estímulos que el nuevo programa proporciona. ¿Pero cuánto de alternativa al capitalismo contiene esta propuesta? El destino de las nuevas cooperativas fomentadas y alimentas por Vuelvan Caras era ser cooperativas pequeñas (por lo menos al principio); dado sus orígenes, no había una probabilidad muy grande que pudieran ser fuentes de significativa acumulación y crecimiento.

62. No obstante, eran un microcosmo de una alternativa a la lógica del capital, una alternativa que revelaba el corazón de la revolución bolivariana y que demostraba que el gobierno seguía comprometido en hacer realidad las promesas de la constitución.

 8. Esperando por el “proletariado”: el movimiento de la clase obrera organizada

63. Nadie que haya visto las manifestaciones, las reuniones donde habla Chávez o las actividades organizadas en los barrios, puede no reconocer que los seguidores más apasionados de la revolución bolivariana han sido los pobres (y, especialmente las mujeres). Ellos entendieron muy temprano que ésta era su revolución y han sido los que mas han participado en las misiones.

1) Escaso protagonismo inicial de la clase obrera

64. La clase obrera organizada tradicional, sin embargo, era (y hasta ahora sigue siendo) un actor menos protagónico en esta revolución. Los trabajadores industriales venezolanos no sólo estaban marginalizados por la desintegración de la industria manufacturera venezolana y eran reprimidos por la resistencia del empresariado a la sindicalización, sino que a su vez, la voz predominante de los  trabajadores organizados en general era la CTV, la federación sindical controlada por el viejo partido social‑demócrata que estuvo en contra de la elección y el gobierno de Chávez. Aunque existía oposición a la falta de democracia, a la corrupción y a la postura de apoyo al neoliberalismo de parte de la CTV, esta oposición sólo se cristalizó y se transformó en un rechazo directo cuando la CTV dio el respaldo al empresariado durante el paro patronal del 2002-3. “;Era como si la clase trabajadora industrial estuviese dormida”, dijo Nora Castañeda, la presidente del Banco de la Mujer para el Desarrollo. Pero, en ese momento, los trabajadores petroleros y los trabajadores en varios sectores mostraron que ellos tenían el poder de mantener funcionando sus empresas. “Desde este momento, la clase obrera industrial en Venezuela empezó a jugar un papel totalmente distinto.”[12]

2) Durante el paro empresarial la clase obrera se agiganta

65. Los trabajadores se sentían llenos de confianzas en ellos mismos , y esto era más notorio entre los trabajadores del PDVSA, quienes alardeaban que no sólo habían dirigido con éxito la empresa sino que también habían logrado una reducción importante en los costos de producción (no tenían exceso de equipaje). De centro de trabajo en centro de trabajo, los trabajadores hablaban de autogestión y cogestión, de hacerse cargo de las empresas y dirigirlas como cooperativas. La amenaza de un paro empresarial se había esfumado y, en vez de rendirse, los trabajadores estaban dispuestos a instalarse allí.

3) Hacia una nueva federación sindical

66. El proceso de crear una nueva federación sindical empezó en abril 2003; y esa organización, La Unión Nacional de trabajadores (UNT) celebró su primer congreso a principio de agosto de ese año. En esa reunión hubo más de 1.300 participantes inscritos representando 120 sindicatos y 25 federaciones regionales. En este congreso surgió un claro llamado a transformar “la sociedad capitalista en una sociedad autogestionada” para crear un “modelo nuevo de desarrollo anticapitalista y autónomo que liberara a los seres humanos de la explotación clasista, la opresión, la discriminación y la exclusión”. También hubo demandas específicas, entre ellas, “¡Nacionalicemos&= nbsp; los bancos! ¡Tomemos las empresas que se han cerrado y  dejemos que los trabajadores las dirigen! y “¡Creemos nuevas empresas bajo el control de los trabajadores!”

67. Tomar el control de las empresas que estaban cerradas no era de ninguna manera una demanda abstracta. Durante el paro que supuestamente sólo iba a durar unas semanas, muchas empresas se habían debilitado mortalmente y después se cerraron debiendo mucho en salarios atrasados a los trabajadores. Por ejemplo, Venepal, un fabricante de papel en Carabobo, cerró sus puertas un mes antes, en julio; los trabajadores respondieron ocupando la empresa y dirigiéndola durante 77 días bajo el control de los trabajadores  (con el apoyo de las comunidades locales y el comandante de la guarnición vecina). Auque los trabajadores llamaron al gobierno a tomar el control de la empresa y transferirla a una cooperativa de trabajadores, la fábrica reabrió mas tarde con el apoyo de crédito barato del gobierno.

68. Pero esta situación no duró mucho. Después de cerrar nuevamente en septiembre de 2004 y luego que los trabajadores volvieron a ocuparla, Venepal fue la primera empresa privada adquirida por el gobierno en interés publico. En enero de 2005, se transformó en Invepal, una empresa con el 51% de la propiedad en manos del estado y el 49% en manos de una cooperativa de trabajadores. Y así empezó una de las formas de la cogestión venezolana.

69. Dado el apoyo constitucional a la cogestión y la autogestión, además del énfasis que pone Chávez en la necesidad de nuevas relaciones productivas, era de esperar que los trabajadores organizados hicieran suyos estos temas. ¿Después de todo, si el protagonismo es necesario para desarrollar las capacidades humanas y las fuerzas productivas humanas, no es necesario que también se dé en las empresas industriales? ¿Si la lógica del capital es una lógica perversa, no es perversa en todas partes? 4) El tema de la gestión obrera

70. El entusiasmo hacia gestión obrera era palpable en las reuniones del Encuentro de Solidaridad en abril de 2004. Además de discutir las lecciones que se pueden obtener de la experiencia autogestionaria yugoslava, el panel de trabajadores también consideró  las luchas concretas por el control obrero en Venezuela. El ímpetu de los trabajadores  era obvio — sobre todo en la presentación hecha por los “comité guías” de PDVSA, un movimiento desde abajo basado en la experiencias de los trabajadores cuando dirigieron PDVSA (movimiento distante de los dos líderes sindicales nombrados en la junta directiva de PDVSA)

71. El mismo entusiasmo y confianza también reinaban en los paneles del Encuentro de Solidaridad en abril 2005 — sobre todo porque ahora, después de la toma de Venepal, Chávez había reiterado que  se podía tomar el control  de las fábricas cerradas o abandonadas. “Invito a los trabajadores avanzar por este camino” dijo, estimulando claramente iniciativas similares en otras empresas cerradas. Otras experiencias también estimularon esta decisión: el proceso de cogestión que empezó en abril de 2003 en las empresas estatales de distribución eléctrica  (CADAFE y CADELA), donde la lucha contra la privatización había acrecentado la conciencia de los trabajadores, y también existía el nuevo ejemplo de ALCASA, la empresa estatal de aluminio que iba a ser reorganizada bajo un sistema de cogestión por iniciativa del gobierno. Esta combinación de experiencias apuntaba a que algo nuevo estaba naciendo.

72. La reuniones llegaron a la conclusión de que la cogestión en la producción&n= bsp; era imprescindible  para garantizar y consolidar la Revolución Bolivariana, que era crucial para el desarrollo de la conciencia de los trabajadores y que su propósito era “demoler la relaciones de propiedad  y de producción capitalistas y remplazarlas por otras donde se privilegiase el trabajo sobre el capital;. Los participantes llamaron al gobierno a “continuar con su agenda de insertar a las empresas estatales en este proceso” y para que el proceso que empezó con Venepal siguiese adelante. El principio que debe guiar la gestión obrera y la cogestión, concluyeron,  debe ser: “¡Poder a los trabajadores y al pueblo!” Dos semanas después, el Primero de Mayo, los trabajadores en masa marcharon gritando “sin la cogestión no hay revolución”; de hecho, las consignas principales para la marcha organizada por la UNT eran “¡La cogestión es revolución!” y “¡Los trabajadores venezolanos están construyendo el socialismo bolivariano!”

5) ¿Es ancamiento o retroceso?

73. Diez meses más tarde, (en el momento en que escribo este texto) este avance parece estar estancado. Los comités guías en PDVSA ya no existen, hay problemas importante en CADAFE con respecto a si habrá realmente cogestión o será una fachada de cogestión y, a pesar de que la UNT ha identificado 800 empresas cerradas que deben ser tomadas (y el gobierno fomenta que los trabajadores tomen la iniciativa) muy pocas empresas privadas han seguido el ejemplo de Venepal (Invepal).

74. Si la gestión obrera es una condición esencial para consolidar la revolución bolivariana y construir el socialismo para el siglo XXI, este momento de impasse aparente nos da motivo para estar seriamente preocupados. Aunque hay muchos factores que contribuyen, hay dos problemas que probablemente son generales y no tienen que ver con individuos específicos o con Venezuela. De un lado están los que están convencidos que no hay lugar para la cogestión en “las industrias estratégicas”. Por otra parte, aunque no es un principio explicito (o reconocido), existe el problema de que la cogestión tiene un requisito necesario: gerentes que crean en la  cogestión (es decir, en la importancia de que los trabajadores participen en la toma de decisiones. Si no se resuelve de una u otra forma este problema, la gestión obrera no avanzar&aacu= te; y los trabajadores se mantendrán en la posición de trabajadores asalariados.

75. Del otro lado, está el problema del interés personal de los trabajadores que se opone a un enfoque solidario dentro de la sociedad. No sólo constituyó un problema fatal la orientación de los trabajadores al interés del colectivo mismo de trabajadores en un centro de trabajo específico, en lugar de tener presente la sociedad en su conjunto, en el caso yugoslavo de autogestión, sino que también esta ausencia de solidaridad se expresó dramáticamente en la presentación del representante de Invepal en el Encuentro de Solidaridad de  Abril de 2005. “Queremos que el 100% de la empresa pertenezca a nuestra cooperativa y no sólo el 49%”, dijo, y además sugirió que ese era el camino para las demás empresas. ¿Por qué? Porque las cooperativas no tienen que pagar impuestos.

76. En las reuniones de abril, los trabajadores venezolanos rechazaron rotundamente a esta perspectiva. “Las experiencias que se vienen realizando hasta ahora enseñan que sólo es posible desarrollar el ejercicio de dirección en las empresas por los trabajadores y trabajadoras, cuando éstas pertenecen al Estado. Los trabajadores rechazamos cualquier idea de convertir en pequeños propietarios a los trabajadores y trabajadoras de las empresas cogestionadas o gestionadas”. Más bien, insistieron,  que correspondía a los trabajadores en cogestión “ejercer su papel de garantes de la soberanía del pueblo establecida en la constitución, para que los beneficios de esas empresas pasaran a formar parte de los fondos sociales que ayudasen a revertir la pobreza de amplios sectores de la población venezolana y no para estimular nuevos intentos corporativos.

77. Si la conciencia de los trabajadores en general se encontrase a ese nivel, habría pocas preocupaciones respecto a la brecha enorme que existe entre las condiciones de vida de los trabajadores organizados y la masa de trabajadores que laboran en el sector informal. No obstante, la mayoría de las ocupaciones de fábricas y las demandas posteriores para tomarlas han sido acciones defensivas para salvar puestos de trabajo específicos; y la forma preferida para haber eso han sido las cooperativas. Esta tendencia, junto con el énfasis en reivindicaciones salariales de parte de los trabajadores organizados y el hecho de que los sindicatos de PDVSA  hayan vuelto a sus viejas prácticas de vender el acceso  a los puestos de trabajo, convencieron a algunos chavistas de que las clase obrera organizada  se orientaba mas hacia sus intereses específicos que a los de la clase obrera en su conjunto. “Nuestros sindicalistas, se decía, son de la Cuarta República.”

78. La contradicción era obvia: desde el punto de vista de los trabajadores organizados el problema era los “burócratas”;; desde el otro lado, el problema era el de una aristocracia obrera separada de la masa de la clase obrera. Existían, sin embargo, señales que indicaban una posible manera de resolver la contradicción. La cogestión  florecía en un lugar — en CADELA, la empresa estatal de distribución de electricidad de los Andes.  Dos son las características que allí reunía este proceso:  primero, allí los trabajadores estaban dedicados a servir a y trabajar con la comunidad (una conciencia que se desarrolló en su lucha contra el proceso de privatización en el período pre-Chavista); segundo, los gerentes, elegidos por los trabajadores, creían en la cogestión. ¿Pero, cómo llegar a ese punto?

 9. Más allá del capital

79. ¿Como llegar a una sociedad donde existe tanto la gestión obrera como un compromiso de servir las necesidades de la clase obrera en su conjunto? Un chavista que se había  preocupado por la tendencia hacia el interés personal dentro de la gestión de parte de los trabajadores había sido el propio Presidente. Pues, aunque Chávez ha reiterado muchas veces que no sabemos todavía cuáles son todos los componentes del socialismo futuro que queremos construir, no obstante, su concepción del socialismo tiene una característica invariable y esencial: la necesidad de lo comunitario, la solidaridad y la moral socialista. “Si no hay moral socialista en nosotros —declaró el 20 de junio de 2005, en una alocución en Paraguay—no hay socialismo posible”. Los valores de compartir con el otro, de vivir en comunidad, de sentir, un hilo invisible que nos une a todos”,  de solidaridad, de amor, de ir dejando atrás el egoísmo y también la ambición de riqueza (¡qué cosa tan perversa esa!): ese es el concepto de moralidad socialista, de ética socialista.

80. Y en este contexto mismo Chávez comentó de la orientación de los trabajadores organizados. Los trabajadores, dijo, muchas veces exigen salarios justos y otros beneficios; y tienen derecho a exigirlo. Pero la clase obrera está obligada no sólo a exigir sus derechos sino a constituirse en un factor transformador de la sociedad”. Los trabajadores, en resumen, tienen que mirar mas allá de sus necesidades específicas y considerar las necesidades de la sociedad en su conjunto, y específicamente aquellos más excluidos dentro de los pobres. Si tú vas con tus tres hijos y tu mujer en un carro con aire acondicionado y pasas por el lado de un niño de ocho años, de diez años, que está en la calle a media noche ¿no es un problema tuyo?, preguntó inmediatamente antes de decir esto. ¿No es ese problema tuyo? ¿En que sociedad vives tú?

81. El énfasis dado por Chávez a lo que significa la comunidad no era nada nuevo. Tampoco lo era su rechazo tanto de la lógica del capital como de la obsesión por conseguir beneficios económicos y valores como medios que vinculan a la gente. Todo eso ya existía en el concepto de la economía social que “basa su lógica en el ser humano, en el trabajo, es decir, en el trabajador y su familia, es decir, en el ser humano”. Todo eso ya existía en el énfasis en “la construcción del hombre nuevo, de la mujer nueva, de la sociedad nueva” Lo que sí era nuevo era que el concepto de la economía social que impregnaba a la Misión Vuelvan Caras, fuese identificado ahora explícitamente como socialismo.

82. También nuevo era  el hecho de que Chávez estaba leyendo intensamente sobre el socialismo. De hecho, en ese mismo discurso en Paraguay, reveló  (lo que había revelado la semana antes en el ‘Alo Presidente’) que estaba estudiando el libro de Istvan Mészáros  Mas allá de Capital, (un libro que tiene mil ciento y pico de páginas) y que Fidel Castro estaba leyendo una copia que él le había mandado. Pronto estaría claro su resultado inmediato. Chávez  leyó sus notas nocturnas sobre el libro el 18 de mayo, dos meses antes. Allí, bajo el título de “transición al socialismo, en camino hacia al socialismo” el leyó “El punto de Arquímedes, esta expresión la saqué del maravilloso libro de Istvan Mészáros, un sistema comunal de producción y de consumo: eso es lo que estamos creando, nosotros sabemos lo que estamos haciendo. Tenemos que crear un sistema comunal de producción y consumo, un nuevo sistema… Recordemos aquello que  decía Arquímedes: “Dadme un punto de apoyo  y moveré el mundo”. Este es el punto de apoyo para mover el mundo hoy.”

83. ¿Y donde, precisamente, estaba este punto? Estaba en la crítica de Mészáros al intento de construir una nueva sociedad basada en el intercambio de productos. La sociedad comunal descrita por Marx en los Grundrisse, dijo Mészáros, no necesita un intercambio de cosas sino un intercambio de  actividades: actividades que deben tener relación o impacto con las necesidades o propósitos comunales. Éste, enfatizó Mészáros, es “el punto arquímidiano” del sistema. Mientras produzcamos para el intercambio, el vínculo entre nosotros queda oculto y no podemos dejar de ser dominados. Para construir el socialismo necesitamos una forma de intercambio radicalmente nueva: un intercambio en función de las necesidades “en el cual los individuos participen según sus necesidades como seres humanos activos.”[13]  La reorientación del intercambio a un intercambio basado en las necesidades o propósitos comunales es lo que permite el desarrollo de la verdadera planificación, no de una planificación desde arriba sino de ‘la autogestión coordinada de la sociedad’.

84. El ‘punto arquimediano’: la necesidad de cambiar radicalmente el concepto del intercambio es precisamente lo que entendió Chávez. Tenemos que construir, insistió, este sistema comunal de producción y de consumo, con la participación de las comunidades, a través de las organizaciones comunitarias, el cooperativismo, la autogestión y distintas maneras de crear este sistema’. En las notas de Chávez, basadas en la discusión de los Grundrise (mediada por Mészáros y un traductor), vemos el énfasis puesto en la actividad laboral que es social desde el principio porque es producción  dirigida directa y conscientemente por las necesidades de la comunidad, porque es la producción de valores de uso y no de mercancía para ser intercambiadas.

85. ¿Pero, por qué hablar de esta teoría abstracta de una sociedad futura en su programa semanal ‘Aló, Presidente’? Porque, estas notas escritas dos meses antes habían comenzado a hacerse realidad. Ellas se transformaron en “orientaciones”, en directrices para una nueva institución, bajo el título de “Proyecto para crear empresas de producción social, Vuelvan Caras II.” Era un modelo nuevo, las empresas de producción social insertarían las necesidades de la comunidad y la comunidad misma en la actividad productiva.  Un concepto que abordaría el tema del interés propio del grupo no solo en la cogestión sino también en las cooperativas: un concepto que contribuiría a construir el socialismo para el siglo XXI. Se supone que el desarrollo de “Empresas de Producción Social” (EPS), junto con una institución complementaria en la cual las comunidades identifican  sus necesidades y se organizan para satisfacerlas (los consejos comunales) marcan una nueva etapa en la revolución bolivariana.

 10. A reinventar el socialismo

1) Creando un  socialismo humano; no al capitalismo de estado

86. “Tenemos que reinventar el socialismo”, declaró Chávez en su discurso de clausura en el Foro Social Mundial del 2005 en Porto Alegre, Brasil. “No puede ser el tipo de socialismo que vimos en la Unión Soviética, sino el que emergerá al desarrollar nuevos sistemas construidos sobre la base de la cooperación, no de la competencia.” El capitalismo tiene que ser trascendido si queremos en algún momento poner fin a la pobreza de la mayoría de la población mundial. “Debemos superar el capitalismo. Pero no podemos recurrir al capitalismo de estado, que sería la misma perversión de la Unión Soviética. Debemos reclamar el socialismo como una tesis, un proyecto y un sendero, pero un nuevo tipo de socialismo, humanista, que sitúe a los humanos y no a las máquinas o al estado a la cabeza de todo.”

87. Esta declaración sorprendió a muchas personas fuera de Venezuela, fue como algo caído del cielo. Sin embargo, era la continuación lógica de un camino que había comenzado con el rechazo al imperialismo, al neoliberalismo y la lógica del capital. Esta postura pública, reforzada por la derrota dramática propinada por un pueblo movilizado y el ejército al golpe militar de la clase dominante local y del imperialismo, ha entusiasmado a la gente alrededor del mundo mostrando una señal prometedora de que realmente puede haber una alternativa a la barbarie.

88. Dentro de Venezuela, hay también una señal prometedora. Los logros proporcionados a los pobres por las misiones han sido el resultado más concreto de la Revolución Bolivariana. Pero son las ideas de dignidad, desarrollo humano y democracia protagónica presentes en la Constitución, las que le han dado un sentido a estos logros, las que han permitido que éstos sean considerados como los primeros pasos en el camino hacia un mundo mejor. Como resultado de los discursos de Chávez, ese nuevo mundo es visto por más y más venezolanos como una continuación lógica del rechazo al método del capitalismo y una toma de partido por una economía social — un socialismo humanista, “el Socialismo del Siglo XXI.”

2) El papel del estado en el socialismo

89. ¿Puede esta señal prometedora hacerse realidad? El primer paso en Venezuela fue ganar el control del estado existente. Contrariando las bellas palabras de algunos poetas, no se puede cambiar el mundo sin tomar el poder. Y, ese estado está siendo utilizado ahora para crear las bases de nuevas relaciones de producción —primero por medio de la recaptura de la propiedad de facto del petróleo (tanto al deshacerse de la vieja administración de PDVSA como mediante la transformación de la producción antes contratada con empresas trasnacionales en producción en empresas mixtas) y luego utilizando los ingresos petroleros para apoyar el desarrollo de cooperativas y la expansión de la industria propiedad del estado. Estas dos formas de propiedad están creciendo gradualmente en relación con el capital privado (que hasta la fecha retiene sus enclaves — especialmente en los medios de comunicación, la banca, las telecomunicaciones y el procesamiento de alimentos).

3) Caminar con las dos piernas

90. La combinación de la industria estatal y de las cooperativas está en la base del nuevo modelo productivo concebido en la actualidad para Venezuela. Las nuevas empresas estatales en la industria básica, telecomunicaciones, aerolíneas, además de la asociación con empresas estatales de otros países en áreas tales como la de la producción de tractores, automóviles, rieles de ferrocarril, satélites, y producción de alimentos procesados se identifican como nuevas fuerzas que van a incorporar tecnología moderna e impulsar el desarrollo económico. Íntimamente articuladas con estas firmas estatales y conectadas con ellas como parte de nuevas cadenas productivas (como proveedores y procesadores) van a estar las cooperativas, rehabilitadas como empresas de producción social. El concepto, así, es el de “caminar con las dos piernas”: grandes empresas y pequeñas empresas; firmas estatales y firmas de producción social; desarrollo intensivo y desarrollo extensivo.

4) ¿Se está construyendo realmente el socialismo en Venezuela?

91. Estos proyectos están desarrollando nuevas fuerzas productivas, creando las bases para alejarse de la dependencia abrumadora del petróleo y generar nuevos puestos de trabajo para los desempleados y excluidos. Pero, ¿es eso socialismo? ¿Son relaciones socialistas las que se están construyendo? Después de todo, la propiedad jurídica y las relaciones de producción no son la misma cosa. Como se indica en el Capítulo 1, la ruptura de los derechos de propiedad (que ocurrió con la separación entre los medios de producción y los productores directos) fue una condición necesaria pero no suficiente para las relaciones capitalistas de producción; en tanto que para éstas últimas fue necesario además que los capitalistas tomaran posesión de la producción y dirigieran la producción hacia sus propios fines.

92. Las empresas estatales pueden ser empresas capitalistas de estado o empresas socialistas en cuanto a su carácter; y las cooperativas pueden basarse en el auto-interés de un colectivo o en las necesidades de la comunidad en su conjunto. Esta distinción ha sido reconocida por Chávez —tanto en su crítica del capitalismo de estado como también en la idea del desarrollo de las empresas de producción social (EPS)—.Ya existían cooperativas, administradas colectivamente por sus miembros, y sin embargo se veía que algo les faltaba. ¿Por qué? Porque el intercambio de mercancías en las que estaban involucradas implicaba que el comprador y el vendedor fuesen independientes entre sí en el intercambio de actividades, por otro lado, lo central es en la unidad, la solidaridad entre los miembros de una sociedad.

5) Combinación de democracia protagónica en las empresas y en las comunidades

93. En las discusiones actuales sobre las EPS (que están todavía en un estado indefinición considerable), podemos identificar dos relaciones:
(a) la relación entre las EPS y las empresas estatales que forman su núcleo y
(b) las relaciones entre las EPS y las comunidades.

94. En el caso del nexo entre las firmas estatales y las EPS, el rechazo de las relaciones mercantiles entre estas empresas es la afirmación de que estas unidades productivas no son independientes sino que forman parte de una misma totalidad, que son un subconjunto del trabajador colectivo que está generando productos específicos en el interés de la sociedad en su conjunto. En el caso de las EPS y su vínculo con la comunidad, lo central es la creación de un “sistema comunal de producción y consumo”, la articulación directa de las necesidades de la comunidad y la actividad productiva.

95. En ambos casos, la premisa es la toma de decisiones democrática, el desarrollo de relaciones en las que el productor colectivo sea tanto “el objeto como el sujeto del poder.” En la medida en que las comunidades identifican colectivamente sus necesidades y establecen sus prioridades, hay un fundamento para que la actividad productiva se base realmente en las necesidades y fines comunales. Y, es en este contexto, en la medida en que los productores de las empresas estatales decidan sobre la actividad planificada tanto entre s&iac= ute; como con los productores en las EPS, su actividad podrá basarse en la cooperación, la solidaridad y en el servicio de las necesidades de la sociedad. Esta combinación particular de democracia protagónica en la comunidad y de democracia protagónica en el lugar de trabajo incorpora la solidaridad entre las unidades productivas y la sociedad directamente en las propias unidades productivas (la ausencia de dicha solidaridad, como hemos visto, fue un problema en Yugoslavia).

6) Así es como la gente se transforma a sí misma

96. Este es el marco en el que la gente puede transformarse a sí misma en el curso de la transformación de sus circunstancias. Funcionando como sujetos del poder tanto en el lugar de trabajo como en la comunidad, la gente puede desarrollar sus capacidades y potencialidades. Y, como Marx comenta, este desarrollo es el mayor estímulo sobre el poder productivo del trabajo. Este crecimiento de las fuerzas productivas humanas es el corazón de un nuevo tipo de socialismo, de un socialismo humanista, que pone a los seres humanos y no a las máquinas por encima de todo.

 11. Cuál será la vía de la revolución bolivariana

1) Dos instituciones que pueden convertir el socialismo en realidad en Venezuela

97. ¿Qué rumbo va a tomar la Revolución Bolivariana?

98. Dos instituciones que la Revolución Bolivariana ha venido desarrollando pueden convertir esta concepción en una realidad concreta. A nivel de la comunidad (200-400 familias en las áreas urbanas, 50 en las rurales), la creación de los consejos comunales que pueden diagnosticar democráticamente las necesidades y prioridades de la comunidad. Y, en el centro de trabajo, el desarrollo de la cogestión en las firmas estatales — un concepto propio venezolano de cogestión que enfatiza el vínculo entre la empresa y la sociedad, donde los trabajadores operan las empresas en interés de la sociedad en su conjunto y se ven a sí mismos como “garantes de la soberanía del pueblo”.

99. La aparición de estos dos elementos nuevos es un proceso de aprendizaje y desarrollo. Dado que las personas se desarrollan a través de su actividad, la democracia protagónica en la comunidad y en el centro de trabajo las va a cambiar y, con el tiempo, se convertirán en personas que entiendan esta particular asociación que debe establecerse entre trabajadores y comunidad que puede construir una sociedad nueva.

2) Los que se oponen a la participación en centros de trabajo y comunidades

100. Pero, hay oposición al desarrollo de estos dos elementos de una nueva sociedad socialista. Mientras se producen avances en la cogestión en ALCASA y CADELA, en otros lugares de la administración (incluyendo al interior del gobierno mismo), hay algunos que no creen en la gestión de los trabajadores. Para ser más precisos, ellos están de acuerdo en que los trabajadores participen en la toma de decisiones triviales (tales como la selección de los adornos navideños, como ocurrió en CADAFE), pero creen que las decisiones importantes deben quedar en manos seguras (las suyas).

101. La misma orientación se opone al desarrollo del poder real que implica la toma de decisiones en los consejos comunales. Aquí, sin embargo, hay un elemento adicional además del miedo a perder el control sobre las decisiones económicas. En ambos casos entre funcionarios del estado como entre los miembros de los aparatos de los partidos chavistas, se percibe cierta resistencia a un desplazamiento hacia abajo del poder porque reduce su posibilidad de repartir empleos y recursos desde arriba (lo que afecta las formas tradicionales del clientelismo y la corrupción). 3) La revolución puede ser deformada

102. La revolución económica, en resumen, ha comenzado en Venezuela pero la revolución política (que comenzó espectacularmente con la nueva constitución pero que requiere que el estado se transforme en un estado donde el poder surja desde abajo) y la revolución cultural (que llama a un asalto serio contra las prácticas continuas de corrupción y clientelismo) están muy rezagadas. Sin avances en estos dos terrenos, la Revolución Bolivariana no puede evitar ser deformada.

103. Consideren, por ejemplo, las implicaciones que tendría el mantenimiento de las jerarquías y del poder desde arriba en las firmas estatales. El resultado inmediato sería la decepción de aquellos trabajadores que han creído que la revolución iba a cambiar las cosas en el lugar de trabajo, mientras confirmaría el cinismo y la apatía de los trabajadores que no se han comprometido. Y, el resultado sería el reforzamiento de la alienación y, en esa misma medida, la pérdida por parte de la sociedad del aporte que pueden hacer esos trabajadores con su conocimiento y la realización y crecimiento de sus capacidades, en resumen, la pérdida de fuerzas productivas humanas. Sin la producción democrática, participativa y protagónica, las personas siguen siendo seres humanos fragmentados, siguen siendo las personas lisiadas que el capitalismo produce.

4) A dónde conduce la desconfianza en los trabajadores

104. Si se piensa que no se puede confiar en los trabajadores para la toma de decisiones correctas en asuntos críticos para la sociedad, se está diciendo que se quiere que los trabajadores continúen en el papel de contrincantes que juegan en el capitalismo, es decir, que se centren en la lucha por salarios más altos, mayores ventajas y privilegios y jornadas de trabajo más cortas y menos intensas. De esta manera se refuerzan todas las tendencias egoístas de la vieja sociedad y se socava la construcción de la sociedad nueva. ¿Es lógico el deseo de maximizar el plus producto para dedicarlo a programas sociales y al desarrollo de nuevas fuerzas productivas? No sólo se reduce el plus producto al restringir el desarrollo de las capacidades y potencialidades humanas, sino que además se favorece que los trabajadores exijan salarios más altos para sí mismos. Por otra parte, la misma lógica que sostiene que no hay lugar para la cogestión en las industrias estratégicas llevaría a sostener que no hay lugar para las huelgas de los trabajadores en esos sectores. ¿Cuán lejos estamos entonces de la “perversión de la Unión Soviética”?

105. El problema de las jerarquías dentro de la empresa estatal no se limita a esas empresas de por sí. Las relaciones jerárquicas dentro de estas empresas no pueden dejar de extenderse a la relación entre ellas y las empresas de la producción social. ¿Qué clase de discusión democrática puede haber entre estas empresas y los colectivos de trabajadores si las decisiones se toman arriba? En esta relación, estos últimos no son ni colectivos independientes con poder suficiente para tomar decisiones ni protagonistas democráticos en el colectivo total; más bien, se transforman en unidades productivas que, de hecho, no tienen ningún control sobre su actividad. ¿En qué momento los miembros de las EPS acabarían considerándose simplemente como un grupo de trabajadores asalariados?

106. De modo semejante, en ausencia de una institución que verdaderamente desde la base que identifique las necesidades de las comunidades locales, ¿quién decidirá sobre sus necesidades? ¿Funcionarios locales que rechazan la transparencia debido a sus implicaciones? ¿Cuadros locales del partido? ¿Y qué ocurre con la producción dirigida a las comunidades? En lugar de la “autogestión coordinada con la sociedad” que Mészáros describió, el compromiso hacia la comunidad será determinado por las empresas (las cooperativas, las EPS y las empresas estatales). La demostración del compromiso hacia la comunidad se convertirá así simplemente en un “impuesto”, un costo comercial. ¿Es eso lo que se quiere decir cuando se habla de  na producción que responda a las necesidades y los propósitos comunales?

5) La amenaza está dentro de las entrañas mismas de la revolución

107. Hay un verso de una vieja canción de Bob Dylan: “Aquél que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo.” Si la Revolución Bolivariana no avanza en el desarrollo de la democracia protagónica en el lugar de trabajo y en la comunidad, ¿qué diferencia habría entre Venezuela y capitalismo? Todo lo que haría falta sería recurrir al capital privado (nacional y extranjero) para tener una fuente creciente de inversión, y la revolución estaría de vuelta a la posición en que estaba en tiempos del Plan Nacional 2001, de regreso a los tiempos en que Chávez creía en la “Tercera Vía.”

108. Para algunos, esto no sería — en absoluto — una tragedia. ¿Debemos sorprendernos si entre los líderes chavistas hay algunos que desean no un “Chavismo sin Chávez”, como se les acusa a menudo, sino más bien un “Chávez sin socialismo”? Hay algunos para los cuales el desarrollo de las capacidades y potencialidades de las masas es menos fuerte que el deseo de acumular poder y comodidad para sus familias. Todos sabemos que hay gente que usa la camisa roja, pero que se opone a la revolución. Aquí radica la amenaza verdadera a la Revolución Bolivariana — no en la propiedad privada de los bancos, los medios de comunicación y otros elementos del enclave capitalista existente. La amenaza está dentro de las entrañas mismas de la Revolución Bolivariana.

109. Y esta amenaza de hacer retroceder la revolución hasta el punto en que llegue a apoyar el capitalismo (el que, al mismo tiempo, es la base para una nueva oligarquía arraigada en la corrupción) señala la necesidad de luchar por la Constitución. Luchar para hacer realidad su premisa de que la participación de los trabajadores en la esfera económica —a través de la “autogestión, cogestión y cooperativas en todas sus formas”— conduce al desarrollo humano integral tanto como “la participación de la gente en la formación, realización y control de la gestión de los asuntos públicos es el camino necesario para lograr la participación y asegurar su desarrollo completo, tanto individual como colectivo.”

110. Esta sería, por supuesto, una lucha por hacer realidad el llamado de Chávez que reclama el “socialismo como propuesta, como proyecto y como camino, pero un nuevo tipo de socialismo, un socialismo humanista, que ponga a los seres humanos y no a las máquinas o al estado por encima de todo.” El llamado a llevarlo adelante impulsando las revoluciones políticas y culturales necesarias para la revolución económica.

6) Un instrumento político que reúna a los que participan en el centro de trabajo y en la comunidad

111. ¿Puede esa lucha basarse en la espontaneidad? ¿O en campañas esporádicas que evoquen el poder de las masas para hacer una vez más de nuevo la revolución dentro de la revolución? Teniendo en cuenta los enemigos que la Revolución Bolivariana tiene (tanto los externos como los internos), se necesita un instrumento político que pueda reunir a quienes luchan por la democracia protagónica en el lugar de trabajo y en la comunidad. Un instrumento que pueda desarrollar y articular demandas comunes como las de transparencia (una condición necesaria para la democracia verdadera y para la lucha contra la corrupción). Un instrumento que se base no en agrupaciones estrechas, sino en todas las organizaciones populares y que represente los intereses de los trabajadores en su totalidad.

112. ¿De qué otro modo pueden resolverse las contradicciones inherentes entre quienes quieren que la revolución continúe? — por ejemplo, las contradicciones entre el sector informal y el sector formal, entre los explotados y los excluidos, entre los trabajadores y los campesinos, entre las cooperativas y los sectores estatales, excepto mediante la discusión, la persuasión y la educación democráticas que parten del deseo de la unidad en la lucha? ¿De qué otro modo se puede evitar que las contradicciones en el seno del pueblo se conviertan en contradicciones entre el pueblo y el enemigo — excepto mediante la creación de un partido para del futuro de la Revolución (más que de su pasado)? Un instrumento construido desde abajo que pueda continuar el proceso de democracia revolucionaria que se necesita para construir este nuevo tipo de socialismo.

 12 Más allá de Venezuela

1) La revolución bolivariana puede triunfar o fracasar

113. No hay nada inevitable. No se puede adelantar si la Revolución Bolivariana ha de triunfar en su afán de construir una sociedad nueva o si ha de desembocar en una variedad nueva de capitalismo con características populistas. Sólo la lucha determinará esto. Sin embargo, la responsabilidad de aquellos que apoyan el proceso fue descrita bien en 1993 por Chávez: “el pueblo soberano debe transformarse a sí mismo en el objeto y el sujeto del poder. Esta opción no es negociable para los revolucionarios”.

114. La Revolución Bolivariana puede fracasar No sólo hay problemas internos que sólo se resolverán mediante la lucha, sino que el imperialismo estadounidense y el capitalismo en general, harán todo lo que esté a su alcance para destruir este proceso revolucionario por lo que representa.

115. Después de todo, la Revolución Bolivariana ha puesto claramente en la agenda a las necesidades humanas y el desarrollo humano. Y, nos ha recordado que el socialismo no es la meta. La meta es más bien el desarrollo pleno del potencial humano. El socialismo es el camino hacia esa meta. El único camino.

116. Claramente, el capitalismo no es el camino. La lógica misma del capital separa a los trabajadores de sus productos, de sus comunidades, y a los unos de los otros. El capitalismo, por su misma naturaleza, divide al trabajador colectivo, divide a la familia humana — porque no puede hacerlo de otro modo. Debe hacerlo así si ha de continuar acaparando los frutos de la cooperación humana. Precisamente, porque la meta del capital es el crecimiento del plusvalor y el crecimiento del capital mismo, nunca será capaz de producir a los seres humanos plenamente desarrollados que Marx anticipó como producto de una sociedad en la que las necesidades de desarrollo del trabajador prevalecen.

2) Un nuevo marxismo centrado en la práctica

117. Con su visión que enfatiza las necesidades humanas y el desarrollo humano, la Revolución Bolivariana ha puesto de nuevo al marxismo a la orden del día. Pero no a cualquier tipo de marxismo. Sino, más bien, a un marxismo que reconoce que la premisa central de la que parte Marx al escribir El Capital es su comprensión de que la riqueza real es la riqueza humana, las capacidades y potencialidades humanas. (Si se capta esta idea, no puede uno dejar de sentir la condena involucrada en el primer enunciado de El Capital: el horror de una sociedad en la que la riqueza aparece como un cúmulo enorme de mercancías.) Esta Revolución ha dirigido su atención a la centralidad de la práctica: la idea esencial de Marx de que la gente se transforma a sí misma a través de sus actividades en la medida en que transforma sus circunstancias.

118. Y, en este aspecto, la Revolución Bolivariana ha dado nueva vida al marxismo del Che Guevara , especialmente a su reconocimiento de que es necesario actuar vigorosamente para eliminar las categorías de la vieja sociedad, particularmente la palanca de los intereses materiales, y construir al hombre nuevo. ¿Qué tipo de relaciones de producción permiten el desarrollo de seres humanos capaces de crear la sociedad nueva? El Che comprendió que estas no podían ser relaciones alienadas, que no podían ser relaciones en las que las conexiones del trabajador colectivo se mantuviesen ocultas. Esas relaciones tenían que ser transparentes, relaciones que se construyesen sobre la base de la solidaridad y, a su vez, que generasen más solidaridad dentro de la sociedad. Fue necesario, en breve, crear relaciones nuevas, relaciones basadas en la conciencia de la unidad del pueblo (una unidad que Marx describió como basada ella misma en el reconocimiento de las diferencias).

119. Y, el Che argumentó que el desarrollo de esta nueva conciencia hace más por el desarrollo de la producción que los incentivos materiales. En las discusiones sobre la producción para las necesidades comunales, sobre el intercambio de actividades en lugar del intercambio de mercancías (que comenzó a partir del concepto de separación), se está encarnado el marxismo del Che en la Revolución Bolivariana — una revolución que se ha centrado en el desarrollo humano; una revolución de las necesidades radicales.

3) Venezuela demuestra que sí existe una alternativa

120. Venezuela tiene características únicas —la riqueza petrolera viene obviamente a la mente (así como la enorme deuda social)—. Pero, la mayor parte de lo más resaltante en la Revolución Bolivariana tiene poco que ver específicamente con Venezuela. La lucha por el desarrollo humano, por las necesidades radicales, la centralidad de la democracia protagónica (dentro del centro de trabajo y de la comunidad), el entendimiento de que el pueblo se transforma a sí mismo al luchar por la justicia y la dignidad, que la democracia es práctica, que el socialismo y la democracia protagónica son una y la misma cosa – todas estas son las características de un nuevo socialismo humanista, un socialismo para el siglo XXI en cualquier parte del mundo.

121. &iexc= l;Sí existe una alternativa!. Y podemos luchar por ella en todos los países. Podemos tratar de construir ese socialismo ahora. Esas luchas, por supuesto, se van a enfrentar no sólo con los poderes gobernantes locales sino también con el imperialismo. Sin embargo, en dondequiera que estas luchas procedan, facilitarán tanto aquellas ya idas como las que están por venir.

122. Por eso, hoy, llamemos a luchar por “¡Dos, tres, muchas Revoluciones Bolivarianas!

Capítulo VII
La Revolución de Necesidades Radicales: la elección bolivariana del camino al socialismo

Michael Lebowitz
febrero 2006

 

[1]= Marx, 1843: 182-3.

[2]= [2] Marx, 1977: 772.

[3]= [3] Marx, 1973: 325.

[4]= Esta es una interpretación de la revolución bolivariana. Todos los cuentos son, desde luego, interpretaciones. Sin embargo, llamo la atención a eso por dos motivos: primero, para liberarme de la necesidad de recopilar todas las fuentes (incluyendo documentos, reuniones en las cuales yo he participado, debates e informes verbales valiosos de Marta Harnecker, Gregory Wilpert, Jonah, Gindin, Federico Fuentes y Jorge Martin, entre otros). Y, segundo, para absolver a lo demás de la responsabilidad para cualquier inferencia polémica.

[5]= Coronil. 1997; 223, 286, 390,392

[6]= Mészáros, 1995: 710-1.

[7]= Mészáros, 1995:710-1.

[8]= Sunkel, 1993: 6-7.=

[9]= [9] Ibid., 28.

[10]  Ibid., 46

[11] Ibid. 394

[12] Lopez, 2006: 38-9.

[13] [13] Mészáros, 1994: 758-60.

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