Podcast: Nueva sesión del seminario “Fenomenología del espíritu” de Hegel (17/04/2020)

Nueva sesión sobre la Fenomenología del espíritu de Hegel, dentro del seminario de Espai Marx, en Barcelona el 17 de abril del 2020.

El archivo sonoro que recoge esta sesión versa sobre las cuatro primeras páginas del apartado B del capítulo quinto de  dicha obra. La sesión comienza con la lectura, por parte de Antonio Navas, de algunos párrafos inteligentemente seleccionados de la ponencia que  Antonio Gómez Ramos redactó sobre este capítulo quinto con motivo de la celebración del segundo centenario de la obra. A continuación, y como siempre, según el consejo de un gran estudioso de Hegel -Gadamer- pasamos a «deletrear a Hegel» leyéndolo línea a línea.

La presente nota de presentación, inhabitual en los archivos de voz del seminario Hegel, tiene un motivo: esas primeras cuatro o cinco páginas -según ediciones- de este apartado son excepcionales. A estas alturas de la obra Hegel ya había cumplido el plan del proyecto de escritura originario. Entre tanto, la obra se le ha ido trasnformando, durante el proceso de escritura, y el filósofo comienza un nuevo desarrollo, que es precisamente el que convierte a la obra en el gran clásico,, esto es, en una obra excepcional y singularísima en la historia de la filosofía, incluso por su forma única de abordar la temática que desarrolla. Hegel, como sabemos, es plenamente consciente  de este cambio de programa. Por ello, una vez ha dedicado la primera sección del capítulo quinto  -A- a emplearse a fondo en la pars destruens de algunas peregrinas teorías coetáneas que intentan explicar la consciencia humana -o parte subjetiva del Espíritu- a partir de elementos biológicos, pasa a hacernos un resumen del plan o de las ideas que va a desarrollar en el resto subsiguiente de la obra. Este breve resumen es un «para nosotros», es decir, está dedicado al lector, lo trata como filósofo colega y le explica en él cuál va a ser la evolución de los descubrimientos que la consciencia humana va a ir haciendo a lo largo de la historia de su praxis y de sus consiguientes experiencias y catástrofes históricas. Es por lo tanto, un texto excepcional, que merece particular atención. Es cierto que el prólogo largo, el primero que encabeza la obra, tiene una intención semejante. Pero ese prólogo es redactado por el filósofo, una vez éste ha terminado la obra, y posee una complejidad, y unas pretensiones -proponer el enlace de esta obra con otras obras futuras, etc-, que lo hace complejo y de mucho más difícil comprensión; se lee y se entiende mejor una vez se termina la lectura de la obra. Por ello, en las páginas del apartado B estamos ante un texto sencillo, claro, -Hegel escribe siempre en su estilo, no diferente del de cualquier otro filósofo, solo que su jerga técnica no fue la difundida por la academia- que nos resume de forma asequible su propia obra.

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