Y vinieron los marineros del Potenkin, y hace ahora 97 años con lenguas de fuego los cañones del Aurora anunciaron el alba de la nueva época, y los obreros de Petrogrado, la ciudad de Pedro, asaltaron el Palacio de Invierno y lo transformaron en el Hermitage, uno de los mas grandes reconocimientos a la creación artística de la humanidad; enmudeció la artillería bolchevique, por orden de Lunarchasky, para salvar las cúpulas de San Basilio y fueron soldados, metalúrgicos y ferroviarios los que a bayoneta tomaron la Plaza Roja y su fortaleza.
Y ya nunca mas socialismo fue expresión de un imposible, ni la división de la sociedad en clases signo de la fatalidad. Se abrió un capítulo de la historia cuyas miserias no pueden empequeñecer la grandeza de su significado.
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