Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Venezuela: la posición del PCV sobre la creación del Partido Socialista Unificado

Horacio Benítez

OpiniónVenezuelaPCV y PSUVPor: Horacio Benítez (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:26/01/2007)Como corresponde a un Partido proletario profundamente comprometido con los intereses populares de la nación y del Socialismo, el Partido Comunista de Venezuela asumió con toda seriedad y responsabilidad el enorme reto planteado por el Presidente Hugo Chávez, de la creación de Partido Unico de la Revolución o del Estado Mayor de la Revolución, mejor conocido ahora de manera provisional como el Partido Socialista Unido de Venezuela-PSUV.La Dirección Nacional de los comunistas fijó un conjunto de criterios y unos procedimientos para contribuir a este complejo proceso y reto planteado a la dinámica de cambios revolucionarios de nuestra sociedad.Los criterios esbozados están inmersos en el procedimiento trazado que no es más que la preparación y realización del XIII Congreso Nacional a reunirse los días 3 y 4 de marzo del año en curso, para fijar una posición sobre la constitución y organización del PSUV.Para los efectos de este trascendental debate que involucra no solo a la militancia comunista sino también amplios sectores de la sociedad, conviene recordar los referentes centrales indicados por el PCV sobre este importante asunto:Primera. El Partido Comunista de Venezuela (PCV) respalda la propuesta del presidente Hugo Chávez de crear un partido único entre las organizaciones que respaldan el proceso de cambios que encabeza desde 1999.Segunda. El planteamiento realizado por el Presidente Hugo Chávez de avanzar a la constitución del Gran Partido de la Revolución es uno de los planteamientos, que junto a la definición socialista del proceso bolivariano, constituye una de las propuestas más trascendentales realizado por el líder del proceso. El Presidente Chávez ha puesto para el debate político, los dos grandes temas que para los comunistas son fundamentales, trascendentales, el tema del Socialismo, que es uno de los objetivos fundamentales del Partido, es la razón de su existencia y el del Partido de la revolución.Tercera. Este es un debate que corresponde a la necesidad y las demandas de la revolución venezolana. Es un debate que los pueblos latinoamericanos, los revolucionarios y revolucionarias, han estado esperando de nuestra revolución, ya que el proceso que vivimos en Venezuela se ha convertido en una referencia necesaria, importante para las luchas por la libertad y la construcción del nuevo mundo socialista.Cuarta. Al Partido Comunista no lo toma de sorpresa la iniciativa, tiene absoluta pertinencia el debate. Ya en la época del Comando Ayacucho propusimos la necesidad que tiene el proceso revolucionario venezolano de contar con una dirección colectiva y unificada, un Estado Mayor de la Revolución.Quinta. El Partido Comunista considera que el nivel actual de agudización de las contradicciones de la nación venezolana con el imperialismo norteamericano y sus amenazas y acciones hace pertinente la propuesta de crear el Gran Partido Histórico de la Revolución.Sexta. La construcción del Gran Partido Histórico de la Revolución, que involucra principalmente la unidad de los y las revolucionarias, es un proceso. Es una gran movilización ideológica que necesita mucha fuerza, madurez y voluntad política para transformarse en revolucionarios, militantes de un Partido Histórico de la revolución.Séptima. Este proceso, implica la maduración de fases bien precisas que deben desarrollarse, como las siguientes: i) La definición del carácter ideológico del partido, en el que asuntos como la propiedad privada sobre los medios de producción; la eliminación de la explotación del hombre por el hombre; la dirección del Estado; el papel dirigente que debe jugar la Clase Obreras y demás trabajadores en la construcción de la nueva sociedad, son esenciales para la construcción del Socialismo en Venezuela, ii) de su programa, iii) de la forma organizativa, iv) del carácter de masas y de cuadros del partido, v) su disciplina y vi) su carácter revolucionario. Esos son aspectos fundamentales que debe darse en el debate que ha planteado el Presidente Chávez.Octava. Con estas fases hipotéticas del proceso conviene iniciar una etapa de caracterización (definición, marco teórico y práctico) del partido de la revolución que se quiere y que ya Chávez adelantó asumiría las banderas del socialismo, uno de los objetivos estratégicos de los comunistas.Novena. De la misma manera se considera que la propia composición del partido exige un nivel de depuración, pues no es posible aceptar gente con conductas corruptas o ajenos al proyecto estratégico de país, que es el socialismo.Décima. Para el Partido Comunista, la iniciativa presidencial dada la naturaleza democrática de la organización, exige el mayor debate interno dentro de la organización, de los colectivos de la Juventud Comunista y fuerzas amigas del movimiento popular y revolucionario para tomar una decisión final en un Congreso nacional partidista quer es el XIII Congreso, yUndécima. El Partido Comunista considera posible la realización en 2007 del Congreso propuesto por el Presidente Chávez, si se inicia un proceso de debate de las tesis de los diversos movimientos, para conformar los espacios de articulación. Constituir una organización con activistas de diversas agrupaciones exige un nivel de encuentro en lo concreto, reconocimiento e incluso construcción de afectos mutuos. Si avanzamos en ello hay condiciones par realizar ese Congreso en el 2007. Este evento puede ser previo o posterior a los congresos de los partidos, pues puede ser de carácter ideológico, para definir el rumbo de la nueva organización, su carácter y forma organizativa para dar paso a los debates internos de las agrupaciones.Estos son los ejes fundamentales de la contribución comunista a la creación y organización del Partido Socialista Unido de Venezuela.Son los ejes que sirven de referencia al debate interno que prepara el XIII Congreso que se realizará el 3 y 4 de marzo.

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Bocas del tiempo. Nuevo libro de Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo(Adelanto del nuevo libro de Eduardo Galeano)El puertoLa abuela Raquel estaba ciega cuando murió. Pero tiempo después, en el sueñode Helena, la abuela veía.En el sueño, la abuela no tenía un montón de años, ni era un puñado decansados huesitos: ella era nueva, era una niña de cuatro años que estabaculminando la travesía de la mar desde la remota Besarabia, una emigranteentre muchos emigrantes. En la cubierta del barco, la abuela pedía a Helenaque la alzara, porque el barco estaba llegando y ella quería ver el puertode Buenos Aires.Y así, en el sueño, alzada en brazos de su nieta, la abuela ciega veía elpuerto del país desconocido donde iba a vivir toda su vida.El vuelo de los añosCuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su largoviaje hacia el sur, desde las tierras frías de la América del Norte.Un río fluye, entonces, a lo largo del cielo: el suave oleaje, olas de alas,va dejando, a su paso, un esplendor de color naranja en las alturas. Lasmariposas vuelan sobre montañas y praderas y playas y ciudades y desiertos.Pesan poco más que el aire. Durante los cuatro mil quilómetros de travesía,unas cuantas caen volteadas por el cansancio, los vientos o las lluvias;pero las muchas que resisten aterrizan, por fin, en los bosques del centrode México.Allí descubren ese reino jamás visto, que desde lejos las llamaba.Para volar han nacido: para volar este vuelo. Después, regresan a casa. Yallá en el norte, mueren.Al año siguiente, cuando llega el otoño, millones y millones de mariposasinician su largo viaje.Los emigrantes, ahoraDesde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelanhuyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar ylos salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles deleguas, por los libres caminos del aire y del agua.No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia elponiente.Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos ysus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de lossalarios exterminados y de los suelos arrasados.Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendocasa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso deldinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros soncadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombreque yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar.Sebastião Salgado los ha fotografiado, en cuarenta países, durante variosaños. De su largo trabajo, quedan trescientas imágenes. Y las trescientasimágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Sumasolamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo detantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que uninstantito en la memoria del tiempo.La historia que pudo serCristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y nisiquiera tenía pasaporte.A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podíacontagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas enel país.Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistarMéxico y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar enChile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costasde Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.La trama del tiempoTenía cinco años cuando se fue.Creció en otro país, habló otra lengua.Cuando regresó, ya había vivido mucha vida.Felisa Ortega llegó a la ciudad de Bilbao, subió a lo alto del monteArtxanda y anduvo el camino, que no había olvidado, hacia la casa que habíasido su casa.Todo le parecía pequeño, encogido por los años; y le daba vergüenza que losvecinos escucharan los golpes de tambor que le sacudían el pecho.No encontró su triciclo, ni los sillones de mimbre de colores, ni la mesa dela cocina donde su madre, que le leía cuentos, había cortado de untijeretazo al lobo que la hacía llorar. Tampoco encontró el balcón, desdedonde había visto los aviones alemanes que iban a bombardear Guernica.Al rato, los vecinos se animaron a decírselo: no, esta casa no era su casa.Su casa había sido aniquilada. Ésta que ella estaba viendo se habíaconstruido sobre las ruinas.Entonces, alguien apareció, desde el fondo del tiempo. Alguien que dijo:-Soy Elena.Se gastaron abrazándose.Mucho habían corrido, juntas, en aquellas arboledas de la infancia.Y dijo Elena:-Tengo algo para ti.Y le trajo una fuente de porcelana blanca, con dibujos azules.Felisa la reconoció. Su madre ofrecía, en esa fuente, las galletitas deavellanas que hacía para todos.Elena la había encontrado, intacta, entre los escombros, y se la habíaguardado durante cincuenta y ocho años.El pieMuchos no volvieron. Muchos de los ciudadanos del mundo que marcharon aluchar por la república española, bajo tierra española quedaron.Abe Osheroff, de la Brigada Lincoln, sobrevivió.Un balazo le había arruinado una pierna. Con un pie quieto y el otro piecaminando, regresó a su país.España fue su primera guerra perdida. Y desde entonces, llevado por su pieandariego, Abe no paró.A pesar de las traiciones y las derrotas, los palos y las cárceles, no paró.Un pie no podía, pero el otro pie quería y seguía. Un pie le decía: aquí mequedo, pero el otro decidía: ahí te llevo. Y una y otra vez ese pie, elandante, volvía al camino, porque el camino es el destino.Y ese pie cargaba con Abe a través de los Estados Unidos, de punta a punta,de mar a mar, y lo metía en líos, un lío tras otro, contra la cacería debrujas de McCarthy y la guerra de Corea y la segregación racial y la pena demuerte y el golpe de estado en Irán y el crimen de Guatemala y la carniceríade Vietnam y el baño de sangre en Indonesia y lasexplosiones nucleares y elbloqueo de Cuba y el cuartelazo en Chile y la asfixia de Nicaragua y lainvasión de Panamá y los bombardeos de Irak y de Yugoslavia y de Afganistány otra vez Irak.Abe ya tenía noventa años y seguía siendo un caminante, cuando su amigo TonyGeist le preguntó, por preguntar nomás, cómo andaba. El alzó su cabeza deleón de melena blanca y sonrió, de oreja a oreja:-Aquí ando, con un pie en la tumba y el otro pie bailando.El camino de JesúsClavado de una sola mano, Jesús de Nazaret colgaba de los restos de unapared quemada. El otro Jesús, el de Cambre, colgaba de un andamio.Jesús Babío, nacido en el pueblo de Cambre, era maestro albañil, maestrocarpintero, maestro fontanero y maestro blasfemador. Hacía bien todo lo quehacía, pero él había andado mundo y bien sabía que no había en el mundoquien pudiera superarlo en el arte de la blasfemia, que es, como la mística,un arte español. Y a blasfemazo limpio estaba Jesús, el de Cambre,reconstruyendo la iglesia de Santa María de Vigo, que había sido incendiadapor los rojos en los años de la guerra, mientras Jesús, el de Nazaret, negrode tizne, escuchaba, sin una mueca, aquellos homenajes:-Me cago en las bisagras del sagrario y en los clavos de Cristo y en susllagas y en sus espinas y me cago en la inmaculada madre que lo parió.De vez en cuando, Angel Vázquez de la Cruz se metía, de a caballo, en laiglesia en ruinas. Desde lo alto del andamio, mientras martillaba algunacuña de madera, Jesús le contaba, entre blasfemia y blasfemia, algunahistoria de sus viajes al extranjero. Aquel obrero errante había trabajadoen Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania, y hasta en Cataluña.Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal,invadido por los pájaros, y más allá señalaba el sendero del bosque deCambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera algún lugareño que llevaba,montado en burro, una carga de leña. El sendero era no más que un tajo depolvo entre los árboles.-¿Lo ve? -preguntaba. Y sentenciaba:-Yo anduve muchos caminos. Y me cago en el camino del Calvario, en el caminode Santiago y en todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, quetodo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por esecaminito ahí.Itinerario de las hormigasLas hormigas del desierto asoman desde las profundidades y se lanzan a losarenales.Buscan comida por aquí, por allá; y en sus andanzas se van apartando de sucasa más y más.Mucho después regresan, desde lejos, cargando a duras penas los alimentosque han encontrado donde nada había.El desierto se burla de los mapas. La arena, revuelta por el viento, nuncaestá donde estaba. En esa ardiente inmensidad, cualquiera se pierde.Pero las hormigas recorren el camino más corto hacia su casa. Marchando enlínea recta, sin vacilar, vuelven al exacto punto de salida, y excavan hastaencontrar el minúsculo orificio que conduce a su hormiguero. Jamás confundenel rumbo, ni se meten en agujero ajeno.Nadie entiende cómo pueden saber tanto estos cerebritos que pesan unmiligramo.La ruta de los salmonesA poco de nacer, los salmones abandonan sus ríos y se marchan a la mar.En aguas lejanas pasan la vida, hasta que emprenden el largo viaje deregreso.Desde la mar, remontan los ríos. Guiados por alguna brújula secreta, nadan acontracorriente, sin detenerse nunca, saltando a través de las cascadas y delos pedregales. Al cabo de muchas leguas, llegan al lugar donde nacieron.Vuelven para parir y morir.En las aguas saladas, han crecido mucho y han cambiado de color. Lleganconvertidos en peces enormes, que del rosa pálido han pasado al naranjarojizo, o al azul de plata, o al verdinegro.El tiempo ha transcurrido, y los salmones ya no son los que eran. Tampoco sulugar es el que era. Las aguas transparentes de su reino de origen y destinoestán cada vez menos transparentes, y cada vez se ve menos el fondo de gravay rocas. Los salmones han cambiado y su lugar también ha cambiado. Peroellos llevan millones de años creyendo que el regreso existe, y que nomienten los pasajes de ida y vuelta.El castigoReina y señora fue la ciudad de Cartago, en las costas del Africa. Susguerreros llegaron a las puertas de Roma, la rival, la enemiga, y a puntoestuvieron de aplastarla bajo las patas de sus caballos y sus elefantes.Unos años después, Roma se vengó. Cartago fue obligada a entregar todas susarmas y sus naves de guerra, y aceptó la humillación del vasallaje y el pagode tributos. Todo aceptó Cartago, inclinando la cabeza. Pero cuando Romamandó que los cartagineses abandonaran la mar y se marcharan a vivir tierraadentro, lejos de la costa, porque la mar era la causa de su arrogancia y desu peligrosa locura, ellos se negaron a irse: eso sí que no, eso sí quenunca. Y Roma maldijo a Cartago, y la condenó al exterminio. Y allámarcharon las legiones.Cercada por tierra y por agua, la ciudad resistió tres años. Ya no quedabaagujero por raspar en los graneros, y habían sido devorados hasta los monossagrados de los templos: olvidada por sus dioses, habitada por espectros,Cartago cayó. Seis días y seis noches duró el incendio.Después, los legionarios romanos barrieron las cenizas humeantes y regaronla tierra con sal, para que nunca más creciera allí nada ni nadie.La ciudad de Cartagena, en las costas de España, es hija de aquella Cartago.Y es nieta de Cartago la ciudad de Cartagena de Indias, que mucho despuésnació en las costas de América. Una noche, charlando bajito, Cartagena deIndias me confió su secreto: me dijo que si alguna vez la obligaran a irselejos de la mar, también ella elegiría morir, como murió la abuela.El paso del tiempoSeis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría elprimer día de enero.Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo.No hubo más remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra.España ardía. La rebelión, que desafiaba el poderío imperial y devorabamiles y más miles de legionarios, obligó a Roma a cambiar la cuenta de susdías y los ciclos de sus asuntos de Estado.Largos años duró el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, lacapital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del río Duero, yacen susrestos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, elcalendario universal.Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas,brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libresy los años.El trueno cae y queda entre las hojas;Los animales comen las hojas y se ponen violentos;Los hombres se comen los animales y se ponen violentos;La tierra se come a los hombres y empieza a rugir como el trueno.Leyenda GuaraniEduardo Galeano

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La DINA asesinó a Víctor Díaz, secretario general del PC de Chile.

Jorge Escalante

LA DINA ASESINÓ A VICTOR DÍAZ, SECRETARIO GENERAL DEL PC de Chile.Por Jorge EscalanteVíctor Díaz fue asfixiado con una bolsa plástica por los infantes de Marina.Luego de matarlo en el cuartel de la Brigada Lautaro de la DINA de calleSimón Bolívar metieron su cuerpo en un saco, le amarraron un trozo de rielcon alambre, llevaron el cuerpo a Peldehue, lo subieron a un helicóptero ylo tiraron al mar.Ocho meses mantuvo la DINA con vida el jefe clandestino del PC Víctor DíazLópez, luego de secuestrarlo a comienzos de mayo de 1976 en la operaciónconocida como calle Conferencia. En los primeros días de 1977, el jefeoperativo del organismo, Manuel Contreras, dio la orden de matarlo al jefede la Brigada Lautaro, mayor Juan Morales Salgado.En el cuartel de calle Simón Bolívar 8630 en la comuna de La Reina dondeoperaba esta brigada conocida como ‘de exterminio’ y ‘operacionesespeciales’, los infantes de Marina adscritos a la DINA, suboficialesBernardo Daza Navarro y Sergio Escalona Acuña, sacan al dirigente de uncalabozo, le ponen una bolsa plástica en la cabeza, la amarran una soga alcuello y lo asfixian.De inmediato, junto a otros agentes también procesados el viernes pasado porel juez Víctor Montiglio al igual que los infantes de Marina, estos cubrenel cuerpo del padre de la presidenta de la AFDD, Viviana Díaz, con bolsasplásticas más grandes. Lo atan, agregan al cuerpo un trozo de riel queamarran con alambre, y meten el cuerpo dentro de un saco papero que asegurancon otras amarras de alambre para que no se abra.El cuerpo es trasladado por los mismos agentes en un vehículo hasta el campode entrenamiento del Ejército en Peldehue, al sur de Santiago, donde losesperaba otro vehículo en el que desde Villa Grimaldi habían transportadolos cuerpos de otros prisioneros, preparados de la misma forma que el deVíctor Díaz.Un helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército, tipos de naves quese usaron para estas operaciones, esperaba con los motores encendidos. Losagentes del cuartel de Simón Bolívar unieron sus fuerzas a los quetransportaron los otros cadáveres, y entre todos cargaron los cuerpos abordo del Puma, que terminada la tarea partió rumbo a la costa de la QuintaRegión para lanzar los cuerpos al mar.Estas son las últimas horas del secretario general en ejercicio del PC en laclandestinidad [el secretario general era Luis Corvalán que estaba detenidoantes de ser canjeado por el disidente soviético Vladimir Bukovsky el 17 dediciembre de 1976 en el aeropuerto suizo de Zürich] según se logróestablecer en la investigación judicial sobre la suerte corrida por ladirección clandestina del PC.Hasta ahora se desconocían estos antecedentes respecto de la muerte deldirigente comunista, y siempre se presumió que fue asesinado poco tiempodespués de su detención.Sin embargo, Víctor Díaz no fue secuestrado en el operativo de calleConferencia, sino un par de días después en calle Bello Horizonte de LasCondes. Primero lo condujeron a Villa Grimaldi y desde allí lo movieron porvarios lugares. Uno de los lugares donde también permaneció secuestrado fueen la llamada ‘Casa de Piedra’ en el sector del Cajón del Maipo, como loreconoció tiempo atrás en una declaración el teniente coronel [R] deCarabineros Ricardo Lawrence Mires, también ex agente DINA encausado elviernes pasado por el crimen de Víctor Díaz.Para el abogado querellante Eduardo Contreras, lo alcanzado ‘es muyimportante y demuestra que quienes estuvieron involucrados en estos hechos,hoy se han decidido a hablar sintiéndose liberados de la presencia deldictador Pinochet’.El ministro Víctor Montiglio continúa sus investigaciones en esta causa paraconocer también cuál fue el verdadero cautiverio y destino final de otrosdirigentes del PC.LOS OTROSJunto a los dos infantes de Marina, el ex jefe de la Brigada Lautaro, mayorJuan Morales Salgado, y Ricardo Lawrence, fueron además procesados por elcrimen de Víctor Díaz, el suboficial [R] de Ejército Guillermo FerránMartínez, la entonces teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño, y lasuboficial [R] de Ejército Elisa del Carmen Magna Astudillo. Todospertenecían a la Brigada Lautaro, que dependía en la del entonces jefeoperativo de la DINA, coronel Manuel Contreras.http://www.chile-mir.org

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La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. El imperio del consumo

Eduardo Galeano

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial. «Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas». Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico. Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas. El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness. Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece. Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas. Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio. Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas? El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas. La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo. Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta. 22/1/07 La Fragua: http://espanol.groups.yahoo.com/group/LaFragua/ ________________________________________________

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Texto completo del discurso de toma de posesión de Rafael Correa como Presidente del Ecuador

Rafel Correa

Queridos Compatriotas:       

Hace ya más de 50 años, cuando nuestro país estaba devastado por  la guerra y el caos, el gran Benjamín Carrión expresaba la necesidad  de volver a tener Patria. Esta frase fue la inspiración de un puñado  de ciudadanos que decidimos liberarnos de los grupos que han mantenido  secuestrada a la Patria, y así emprender la lucha por una Revolución  Ciudadana, consistente en el cambio radical, profundo y rápido del  sistema político, económico y social vigente, sistema perverso que  ha destruido nuestra democracia, nuestra economía y nuestra sociedad.   

De esta forma empezamos  esta cruzada llamada Alianza PAIS, más que con un lema de campaña,  con una esperanza: la Patria Vuelve, y, con ella, vuelve el trabajo,  vuelve la justicia, vuelven los millones de hermanos y hermanas expulsados  de su propia tierra en esa tragedia nacional llamada migración.       

Esta esperanza de unos cuantos se expandió cual fuego en pajonal, y  se convirtió en la esperanza y decisión de todos los ecuatorianos  que, en Noviembre 26 del 2006, escribieron una gesta heroica en el país  y empezaron una nueva historia. Hoy, la patria ya es de todos.       

Sin embargo, la lucha recién empieza. Noviembre 26 no fue un punto  de llegada, fue un punto de partida, La Revolución Ciudadana recién  se ha iniciado y nadie la podrá parar, mientras tengamos a un pueblo  unido y decidido a cambiar.       

Eje I.- Revolución constitucional      El primer eje de esa revolución ciudadana es la revolución constitucional.  El mandato de la ciudadanía fue claro: queremos una transformación  profunda, nuestras clases dirigentes han fracasado, queremos una democracia  donde se oiga nuestra voz, donde nuestros representantes entiendan que  son nuestros mandatarios, y que los ciudadanos somos sus mandantes.       

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Judíos no sionistas Árabes no islamistas..

             Como es sabido, la tragedia de las Torres Gemelas tuvieron lugar en un mundo occidental que se “aburría”  en su autosatisfacción, en el que todas las advertencias críticas –incluyendo las de signo ecologistas que ponían en cuestión la misma continuidad de la sostenibilidad del planeta– caían en saco roto para resultar una preocupación exclusiva de Greenpeace y de otras benditas ONG. Lo que aconteció en su más exhaustiva repetición y minuciosidad  –una ofensiva de signo terrorista, que como en la más imaginativa de las películas, destruía hasta los cimientos del poder made in USA–, marcó el inicio del siglo XXI, un siglo que nacía bajo el signo unilateral del imperialismo norteamericano sitiado además bajo la hegemonía política de la extrema derecha republicana, del triunfal-capitalismo (Mandel).

           Esta situación ha sido explicada por los intelectuales orgánicos como un nuevo punto en la historia mundial, como un "choque de civilizaciones" en la que, como en las más convencionales películas de Hollywood, a Norteamérica le corresponde enfrentarse al "Eje del Mal", y restablecer su democracia en el mundo, una democracia en la que las libertades conquistadas por siglos de lucha social resultan cada vez más limitadas, y en las que las posibilidades de opción no existen cuando afecta a la política y a la información.

           En estos tiempos en los que hay que luchar por lo más evidente, por restablecer las verdades más elementales, algo que se pude decir de El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, Yihad y modernidad, obra del escritor y ensayista anglopakistaní Tariq Alí (Traducción de María Corniero,  Alianza. Madrid, 2002), y que aparece como un verdadero regalo para la gente que trata de responder a las agresiones y que busca comprender las claves de una historia tan lejana y tan deformada como la islámica, situada como trasfondo de dicho "Eje del Mal", y caracterizada unilateralmente de fundamentalista, como sí no existieran muchos otros fundamentalismos, comenzando por el más peligroso de todos: el que es capaz de justificar hasta el mayor desastre ecológico por las leyes del Dios Mercado cuyo opio actual ya no es, al menos únicamente, la religión, sino el consumismo despilfarrador.

             Como el inolvidable Edward W. Said, Tariq Alí (1943, Lashore, Pakistán), reúne unas capacidades  preciosas para ofrecernos el contrapunto de esta nueva "leyenda negra". Creció en el seno de una familia de la burguesía ilustrada en la que las tradiciones musulmanes estaban siendo acompañada por el desarrollo de un pensamiento crítico iluminado por el marxismo. Al tiempo que pudo conocer de primera mano los ritos y tradiciones de dicha religión, Tariq tuvo una educación atea.  En los años sesenta sobresalió como uno de los portavoces más reconocidos de las movilizaciones estudiantiles británicas, y fue militante de la Cuarta Internacional (servidor recuerda sus poderosas dotes polémicas y su presencia imponente en el IX Congreso de la Internacional celebrada en Rimini en 1969 bajo el paraguas de “Congreso Internacional de Sociología), discípulo de Ernest Mandel y de Isaac Deutscher, al que se refiere ampliamente en el libro, sobre todo por su condición de marxista y de judío laico y antisionista. Escritor, es autor de una serie de novelas históricas congregadas bajo el título de El quinteto del Islam,  ya ha publicado sus tres primeras entregas, A la sombra del granado (que transcurre en la Granada musulmana), El libro de Saladino y La mujer de piedra.

           Personaje inquieto donde los hayan, Tariq Alí también es realizador de cine, autor de guiones cinematográficos, y uno de los redactores de la prestigiosa New Left Review, de la que existe una versión castellana (Akal). En sus libros, Tariq no efectúa una defensa de la religión sino de una cultura árabe extraordinariamente rica de la que aquí mediáticamente se ofrece una versión reduccioncita, la de los fundamentalistas, que es, al decir de Tariq, como sí la historia del cristianismo se limitara a la Inquisición. Esta capacidad de explicar la historia a través de la percepción personal, el tono intimista para enfocar grandes acontecimientos, la actitud del que quiere saber, confieren a esta obra un valor añadido ya que permite que el lector profano quede prendado de la narración y absorba este ensayo como sí se tratara de una novela.

            Con una sinceridad a prueba de bombas, Tariq va desmenuzando las hipótesis de los intelectuales pentagonistas. Sostiene en su argumentación que lo que está ocurriendo no es otra cosa que una espantosa variante del retorno de la Historia. La llamada "guerra contra el terror" en nombre de la cual se arma a los tiranos y se bombardea a los pueblos, no es más que un "choque entre dos fundamentalismos"; de un lado, el religioso musulmán, producto de numerosas derrotas de las izquierdas en los países árabes, y de otro, el imperialista, que esconde sus propósitos de dominación proclamando que "Dios está con nosotros" (uno de los lemas preferidos por los nazis), y cantando aquello de "Dios bendiga a América", reforzando la tradición mesianista norteamericana según la cual Estados Unidos ocupa el lugar de Israel como el pueblo elegido y premiado por el Dios del Sinaí, al parece Wall Street compró las Tablas de la Ley a un comerciante de rifles llamado Moisés (Charlton Heston). Cada uno de estos fundamentalismos posee unos inveterados  rasgos distintivos, uno se reclama de yidads, otro de la modernidad tecnológica, y distan mucho de estar en pie de igualdad.

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Reencontremos la dimensión utópica. Carta a los amigos

Alberto Flores Galindo

El historiador Alberto Flores Galindo nació en el Callao el 28 de mayo de 1949. Desde muy joven, se estableció como un analista agudo y enormemente respetado de la realidad peruana, estableciéndose como uno de los intelectuales más destacados del pensamiento socialista peruano en las décadas de 1970 y 1980. Su abundante obra incluye los libros Los mineros de la Cerro de Pasco (1974), Arequipa y el sur andino (1977), Apogeo y crisis de la República Aristocrática (1978, con Manuel Burga), La agonía de Mariátegui (1980), Aristocracia y plebe (1984), y el recientemente reeditado Buscando un Inca. Identidad y utopía en los Andes con el cual ganó el Premio Casa de las Américas (ensayo) en 1986, y cuya importancia sigue aumentando. Fue el fundador y motor principal de SUR, Casa de estudios para el socialismo, desde donde promovió un intercambio intelectual cuyo registro se encuentra principalmente en la revista Márgenes. En pleno auge de su actividad intelectual, una enfermedad acabó con su vida en poco más de un año. De apenas 41 años, Tito Flores Galindo murió el 26 de marzo de 1990. Lo que sigue es la carta final que escribió a sus amigos: como gran parte de su trabajo y de sus ideas, tiene mucha relevancia actual. (DM)

Lima, 14 diciembre, 1989.

Queridos amigos:

El 3 de febrero pasado fui asaltado sorpresivamente por una dolencia: un glioblastoma multiforme en el lado izquierdo del cerebro. En otras palabras, un tipo poco frecuente de cáncer que por su difícil diagnóstico y ubicación requería un tratamiento fuera del país. Gracias a los amigos pude viajar para tratarme durante dos meses en New York (Presbyterian Hospital). Tiempo después tuve que regresar una semana más a ese mismo hospital.

Imaginarán lo costoso que fue todo esto. A pesar de la buena voluntad de algunos funcionarios públicos, del Seguro Social Peruano sólo recibimos promesas, que condujeron a dilatadas reuniones, trámites y pérdida de tiempo. El Seguro Social, además, apenas reembolsaría parte de los gastos. Durante varios meses, casi todos los días, debimos ir a una y otra dependencia, buscar los papeles. Parte de nuestra documentación se perdió, el resto daba vueltas por las oficinas y tontamente nosotros también. Este engaño lleva ya diez meses. Estuvieron a pesar de todo, amigos y, excepcionalmente, algunos dirigentes nacionales que efectivamente quisieron ayudar, pero después de casi un año no pudieron pasar de la intención. Esto, sin embargo, es lo que más vale. El mío no es un caso excepcional. Al Seguro Social no le interesa ayudar a nadie, dificulta intencionalmente los trámites y la atención. El Estado y su burocracia no sirvieron, hasta ahora.

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Alberto Flores Galindo y los pueblos indígenas. Entrevista.

Javier Lajo

Alberto Flores Galindo y los Pueblos Indígenas

Entrevista realizada por Javier Lajo – Peru – (Posted on Jan-12-2006)

Utopía Andina y Socialismo

Esta es la primera parte de una extensa entrevista que en el año 1982, "Tito" Flores Galindo concedió al primer equipo que la revista indianista “Pueblo Indio”, y que fue responsable de los cuatro primeros números. Desgraciadamente el informe no se publicó, truncándose el fructífero diálogo indianista – socialista, con el definitivo alejamiento del mencionado equipo de la revista y del Consejo Indio de Sud América (CISA). El grupo que quedó al frente de “Pueblo Indio” tomó un camino aislacionista por su reduccionismo etnicista y su negativa al diálogo debido a la incapacidad ideológica de sus dirigentes y que condujo al CISA y a la revista a su práctica liquidación. Sin embargo, queda aquí testimonio de un diálogo que debe servir de ejemplo en la polémica sobre la utopía andina y el socialismo. – J. L. ¿Una de las necesidades que se plantea desde hace un buen tiempo es la revisión de la historia. Desde Gonzáles Prada y José Carlos Mariátegui se habla de una república de criollos y una república de indios. ¿Podría definirse una historia paralela, que junto a la de los países criollos, hable de las poblaciones indígenas colonizadas? – A.F.G. Creo que no por varias razones. La primera sería pensar o considerar que junto a las vertientes indígenas y criollas occidentales en los países latinoamericanos han existido otras vertientes culturales, pongo algunos ejemplos. El 50 por ciento del territorio del Perú es un territorio de selva, habitado por personas cuya cultura o modelo de ver al mundo, difiere en muchos aspectos de la cultura andina indígena y que además en algunos periodos de la historia inclusive han estado enfrentadas entre sí. Pero, aparte de considerar la existencia de los grupos nativos que pueblan la selva, creo que uno no puede entender la historia del Perú, sin considerar la existencia de la migración negra, sobre todo, lo que significó no sólo a nivel de las relaciones de tipo esclavista, sino, además, todos los aportes que a nivel cultural trajeron ellos, sobre todo, para la cultura de la costa central peruana, para la misma costa central es igualmente significativo el aporte de la migración china durante el siglo XIX y finalmente vemos la migración japonesa y, por qué no, la migración europea constante desde el siglo XVI, aunque ésta, está vinculada más bien a la vertiente criolla occidental; lo que pasa es que, creo que el Perú como muchos otros países latinos es una especie de encrucijada. Hasta el siglo XVI, la historia del Perú fue una historia autónoma sin relación con ninguna otra civilización en el mundo; del siglo XVI, en adelante, no sólo la sociedad peruana se volvió dependiente del resto del mundo, sino que se convirtió, además, en el lugar donde desembocaron diversas corrientes migratorias. Esta sería la primera razón para decir que aparte de lo criollo y de los indígenas, hay otras vertientes culturales más. Una segunda razón sería considerar que en esta contraposición entre lo andino y lo criollo occidental, hay un error de fondo que procede de imaginar a lo andino como una unidad y como un grupo culturalmente homogéneo, de la misma manera que al grupo criollo occidental, y parece que en la cultura andina, más que primar a lo largo de su historia la homogeneidad, lo que ha primado ha sido la heterogeneidad, una variedad de versiones culturales muy regionalizadas y heterogéneas. Esto tal vez no lleve a entender por qué, inclusive aún hoy en día, los hombres andinos no se identifiquen ni por su apellido, como lo hacen los occidentales, sino más bien en relación con su localidad de origen.

Ahora, habría una tercera razón que añadir, que es la siguiente: del siglo XVI en adelante las relaciones entre lo andino y lo occidental no sólo han sido de enfrentamiento y contraposición sino de asimilación de ciertos elementos de manera tal, que se ha producido una situación muy peculiar en la que en el Perú del siglo XVI en adelante, no podemos concebir estos problemas del desarrollo de dos vertientes como cada una por su lado, y tampoco sólo como enfrentados entre sí. Es evidente que ha habido un enfrentamiento, pero es evidente que ha habido también elementos del mundo occidental que han sido incorporados por los hombres andinos, algunas veces como mecanismos de defensa, pero otras veces en calidad de nuevos aportes. Yo creo que por estas tres razones no podemos pensar el Perú de una manera dualista, este esquema no funcionaría, hay que pensar más bien en un esquema heterogéneo. Algún día, quizás, la heterogeneidad de aportes culturales puedan configurar la nación peruana. – J.L. Estas dos heterogeneidades, la andina y la occidental, ¿no están contrapuestas? – A.F.G. Lo andino y lo occidental, sí. Yo creo que buena parte de la historia es una historia de contraposición, de enfrentamiento, pero creo que junto con estas historia de enfrentamiento y de afirmación de una identidad, que en buena medida nos explica la vitalidad de la cultura andina, junto con eso también ha habido un proceso de asimilación de los elementos occidentales; la difusión del español en el Perú, la difusión de ciertos símbolos cristianos, la difusión de ciertas entidades cristianas y la difusión de ciertas costumbres y alimentos occidentales en el Perú, La identificación de los hombres andinos con ciertos productos venidos de Occidente y que han sido incorporados.

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¿ Existió el milagro económico chileno?

Lisandro Otero

¿Existió el milagro económico chileno? LOS EMBUSTES DE PINOCHET Altercom* Lisandro Otero*

15 de diciembre de 2006

Tras la muerte de Pinochet la derecha cavernaria se ha lanzado a su reivindicación. Lamentan con lágrimas de cocodrilo su salvaje represión (es imposible negarla), pero dicen: “al menos dejó un país con la primera economía de América Latina”. Es una falacia que repiten una y otra vez para hacer creer en el llamado “milagro económico chileno”.

Gran parte de la propaganda del neoliberalismo se ha basado en proclamar ese súbito bienestar que se habría logrado bajo los «Chicago boys» y Milton Friedman, recién fallecido, y ello habría elevado a Chile hacia una prosperidad ilimitada.

El otro embuste es que Pinochet impidió que el marxismo leninismo se apoderara de Chile.

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Venezuela, el socialismo del siglo XXI y nosotros, europeos

Francisco Fernández Buey

Venezuela, el socialismo del siglo XXI y nosotros, europeos

Francisco Fernández Buey

Rebelión

Hace unos años, cuando ya había desaparecido la Unión Soviética, vi un documental que me hizo repensar las largas discusiones que durante largos años habíamos tenido en Europa sobre la naturaleza del socialismo a propósito de lo que creíamos saber que estaba pasando Rusia, China, Cuba, Vietnam, etc. En el documental, un periodista, no recuerdo ahora si inglés o alemán, preguntaba a un viejo campesino de un país euro-asiático por qué en su pueblo se habían hecho comunistas al final de la primera guerra mundial.

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