Brasil está en una encrucijada
* Dirigente del MST y Vía Campesina
Vivimos en un territorio rico, con una capacidad de producción de riquezas impresionante, pero con reglas que producen una sociedad desigual, injusta, perversa.
El Brasil es la sociedad más desigual del planeta, donde existe más distancia entre ricos y pobres. ¿Pero por qué ocurre eso? La vieja broma contada es de que Dios, al hacer nuestro planeta, nos dio todo de bueno, de recursos naturales y de generosidad popular. Pero, en compensación, nos dio una plaga de décadas y décadas de políticos, o sea, personas responsables por la cosa pública, corruptos e irresponsables.
Broma aparte. Nuestra sociedad padece problemas con orígenes históricos que vienen de la época del colonialismo y de la esclavitud. Otros problemas tienen sus orígenes en los modelos económicos adoptados en el siglo XX, que culminaron con los 12 años de neoliberalismo de los gobiernos de Collor-FHC (Fernando Henrique Cardoso).
Pues bien, en las elecciones de octubre, el pueblo brasilero dijo no al neoliberalismo y votó por cambios. Votó bien. Pero votó por cambiar el modelo neoliberal, sin saber qué otro modelo adoptar. ¿Por qué hizo esto? Porque infelizmente el marqueting televisivo electoral sustituyó al debate de ideas. Empobreció, política y culturalmente, a nuestro pueblo.
Y ahora, incluso con Lula en el plan alto, la sociedad continúa en la misma encrucijada. Hay una disputa permanente en el gobierno, en la sociedad, y en los medios de comunicación sobre cual camino ha seguir de aquí para adelante. Un sector de las élites y que está también en el gobierno quiere mantener el neoliberalismo, la libertad total al capital internacional. Y con eso quiere adherirse al ALCA, al FMI, al Banco Mundial, y la OMC. Como si este camino fuese la solución para nuestros problemas.
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