Un punto de encuentro para las alternativas sociales

El nuevo anticomunismo de la nueva derecha post-antifascista europea

Luciano Canfora

29/01/06|

"La recuperación historiográfica de una parte más o menos grande de la experiencia fascista y la consiguiente demonización martilleante de la experiencia comunista no son una operación erudita: son una operación política que pretende resultados de todo punto políticos. De lo que se trata es de destruir la noción positiva de antifascismo (concepto que asume el fascismo como mal principal), y de fundar un orden constitucional conforme a las aspiraciones de aquellos estratos que en su momento no vacilaron en avalar precisamente al fascismo como remedio"

Hace una pocas semanas, un "nuevo filósofo" francés, el exmaoísta Alain Finkielkraut, declaró, a cuenta de los disturbios vividos el pasado otoño en París, que "el antirracismo será en el siglo XXI lo que ha sido el comunismo en el siglo XX", es decir, en su opinión, una ideología totalitaria peligrosa que ha de ser combatida con todos los medios: finalmente, los inmigrantes y sus hijos "odian trabajar", y "sólo quieren dinero y ropas de marca". Pocos tomaron demasiado en serio las declaraciones de este pícaro mediático habituado, exactamente igual que sus equivalentes –"filósofos" o "historiadores"— en España y en otros países, a exhibir con dosificada astucia su nuevo extremismo oligofrénico bajo la patente de perito en legitimación de lo existente que le conceden los grandes medios de comunicación del sistema. Pero como decía Bertolt Brecht, los excesos revelan la esencia del fenómeno. En esta semana que, a propuesta del Partido Popular Europeo, se debate en el Parlamento europeo una moción de condena del "totalitarismo comunista", nos ha parecido oportuno reproducir este lúcido y analítico discurso pronunciado por el historiador Luciano Canfora en Rímini [como invitado a la tribuna de oradores durante el III Congreso del Partido de los Comunistas Italianos, celebrado en febrero de 2004] sobre el significado político del revisionismo histórico anticomunista y de la paralela reorientación de la actual derecha italiana y europea en un sentido post-antifascista.

QUERRÍA EMPEZAR recordando una verdad elemental, a saber: que la historia la escriben los vencedores. Y puesto que la larga guerra europea, y luego mundial, comenzada en 1914 y desarrollada luego en varias fases, terminó, tras varias vueltas, paces aparentes y cambios de frente, con la derrota de la Unión Soviética en 1991, es evidente que, por ahora, y por mucho tiempo aún, la historia que prevalecerá será la que escriban los enemigos de la Unión Soviética, y por ende, del antifascismo.

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Le thé au harem d’ Archiméde

Carlos M. Gutiérrez.

¿Que está pasando en Francia?

El título de este artículo, que hace referencia al de una interesante película francesa de 1984, dirigida y escrita, con tono autobiográfico, por el francés nacido en Argelia Mehdi Charef, trata de apuntar y describir la clave de los acontecimientos que están sucediendo en los últimos días en Francia.

Las conmovedoras y duras imágenes del film nos muestran la historia de dos adolescentes, uno un inmigrante de origen magrebí y el otro de origen francés, que viven y luchan en esos auténticos ghettos de marginalidad y exclusión que fueron levantados en los años sesenta-hasta un total de 750 en toda Francia-, y que algunos llaman cités, y que han sido rebautizados, de modo ciertamente eufemístico, como "zonas urbanas sensibles".

En el pasaje más impactante de la ya antigua película se nos muestra la impotencia y la rabia del muchacho inmigrante al recibir toda la burla e incomprensión de sus compañeros de clase y de su propio maestro. El chico es interpelado por su profesor a escribir en la pizarra el Teorema de Arquímedes (Le théoréme d¨Archimede). Con mano temblorosa e insegura, el joven magrebí traza sobre el tablero la frase: "Le thé au harem d’ Archimede (El té en el harén de Arquímedes). Todo un signo de falta de integración cultural y fracaso del sistema educativo, y una clara muestra de cómo el repliegue en las propias señas culturales sirve como barrera y como defensa ante un entorno que se percibe como hostil y extraño.

En un momento en el que la prensa europea está usando parecidos métodos de descalificación a los que estamos habituados por estos pagos: vándalos, delincuentes, traficantes de drogas o radicales islámicos, no está de más recordar que éste fenómeno, la exclusión y la represión de los inmigrantes, pobres, por supuesto, no es nuevo en Francia ni en el resto de Europa. Las imágenes que nos han llegado por medio de la televisión en los últimos días nos mostraban como abigarrados policías, armados hasta los dientes, efectuaban auténticas razzias en las que se apuntaba directamente contra pacíficos vecinos que estaban en sus portales, ¿en este caso está "en suspenso" el sacrosanto derecho a la propiedad privada?, ¿para los pobres no rige el derecho de inviolabilidad del domicilio?. Las imágenes eran muy claras para todo el que tenga ojos y quiera ver, los elementos que determinaban hacia donde apuntaban los agentes sus armas eran muy claros: el color de la piel y la posición en la escala social.

Cualquiera que simplemente tenga un mínimo de sensibilidad, verá claro, también, el paralelismo entre estas incursiones punitivas de los cuerpos de seguridad franceses, fuertemente penetrados de elementos fascistas y racistas, como en los casos italiano y español, y las que, hace bastante más tiempo, efectuaban las SS en los numerosos ghettos, fundamentalmente de Europa Oriental, a la caza de judíos, o también, a las más recientes expediciones de castigo que continúa llevando a cabo el ejercito israelí contra el pueblo palestino. En el caso de los ghettos de los años 40 y en el más actual del pueblo palestino existen muros en el sentido físico de la expresión, en la Francia y en la Europa actuales esos muros son seguramente, al menos, igual de infranqueables, aunque su visibilidad sea menor. Unos muros que se basan en la exclusión social y cultural, en una polarización social cada vez más acusada y en un moderno modo de exclusión espacial a través de la privatización y la precarización del transporte urbano y de la construcción de diversas barreras arquitectónicas.

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El comunismo condenado

Carlos Taibo

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha sido en las últimas semanas el escenario de agrias disputas sobre si convenía o no formalizar una condena de los regímenes llamados ‘comunistas’. Vaya por delante que todo me invita a concluir que hay razones sobradas para repudiar esos regímenes, protagonistas en el pasado de crímenes execrables, tanto en la URSS -y me ciño ahora al teatro europeo– como en sus satélites de la Europa central y balcánica. Agregaré, para dejar las cosas aún más claras, que me preocupan poco las discusiones relativas a si unos regímenes fueron más benignos que otros. Los crímenes deben ser condenados sean cuales sean los condicionantes comparativos que uno quiera invocar.

Aclarado lo anterior, hay que poner los puntos sobre las íes, sin embargo, en lo que se refiere a la presumible intención política y, en su caso, a la terminología comúnmente empleada por quienes están detrás de la iniciativa que nos ocupa. La tarea correspondiente reclama, como poco, cuatro precisiones que afectan a otras tantas cuestiones importantes.

La primera de ellas subraya lo que entre nosotros parece evidente: no puede colocarse en el mismo saco a los regímenes objeto de nuestro interés, por un lado, y a los partidos comunistas occidentales, por el otro. Fueren cuales fueren las dobleces de estos últimos –y las hubo, y muchas- parece fuera de discusión que configuraron instancias decisivas en la lucha contra los fascismos de entreguerras y en el derrocamiento de dictaduras de muy diverso corte.

No está de más recordar, por añadidura, que muchos de los militantes de esos partidos se dejaron la vida en ese empeño. Tampoco parece fuera de lugar la mención de que muchos comunistas disidentes se opusieron con coraje a los propios sistemas de tipo soviético.

Vaya una segunda consideración: mi percepción de siempre ha sido la que sugiere que es un craso e interesado error seguir etiquetando de ‘comunistas’ a lo que acabo de llamar, de manera más neutra, sistemas de tipo soviético. Y ello es así, en primer y marginal lugar, porque, aunque a menudo se olvide, esos sistemas rechazaron para sí la marca correspondiente: las más de las veces argüían que el comunismo era un objetivo final que se antojaba lejano. Mayor relieve tiene el hecho de que existen distancias alarmantes entre lo que una plétora de pensadores del XIX, con Marx a la cabeza, entendió que era el comunismo y la presunta concreción de éste en la Europa oriental del siglo siguiente. No nos engañemos mucho al respecto: si la idea comunista es muy anterior a los sistemas de tipo soviético -si así se quiere, es uno de los vectores siempre presentes en el pensamiento político occidental-, lo suyo es que convengamos que sobrevivirá también a esos sistemas, de la mano, acaso, de una crítica radical de lo que fueron.

Recelemos, en tercer lugar, de una palabra que aparece por doquier en estas discusiones:

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El racismo de Estado en Francia

Alain Vidal

De las leyes antiárabes a las leyes antijudías

El racismo de estado, de Jules Ferry al mariscal Petain.

El 28 de junio de 1881, Francia instituía oficialmente el racismo de Estado. Bajo la autoridad de Jules Ferry, entonces jefe de Gobierno, fue promulgado el Código del indigenismo. En aquella época, Argelia, formaba parte integrante del territorio de Francia, todos sus habitantes eran franceses. Con este Código, más de dos millones de franceses quedaron relegados "legalmente" al estatuto de sub-hombres.

Los Árabes de los tres departamentos de Argelia serán sometidos a una legislación racial. Reina desde ese momento, un estado de excepción permanente. Este Código transformó arbitrariamente al árabe, en un siervo de la gleba imponiéndole tallas y corvéas. En esa época, políticos y eminentes juristas, se elevaron contra ese "monumento de monstruosidad jurídica », pero fue en vano.

Con Jules Ferry triunfa « un principio jerárquico y racial que destruye el propio concepto de humanidad y de universalismo » proclamado en 1789. Es, sin reconocerlo, una puesta en cuestión radical de las ideas de la Revolución consideradas por los republicanos moderados como peligrosas para los intereses de la burguesía para el poder, peligrosas para la grandeza ( la "grandeur") de Francia. Digno heredero del Código Negro promulgado bajo Colbert, el Código del indigenismo hace regla de la excepción, con el fin de mantener un estado permanente de miedo en una población presuntamente culpable de todos delitos presentes y futuros. Delitos y penas instituidos son competencia directa de la administración, al margen de cualquier injerencia judicial.

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Los provocadores son gente sensible

Gregorio Morán

11/02/2006 No sé si somos conscientes de que estamos metidos en uno de los líos más graves desde 1914, cuando un descapotable rodaba amablemente una mañana de verano sobre uno de los coquetos puentes que jalonan el Miljacka a su paso por Sarajevo . Excelsa comitiva porque se trataba del viaje de bodas morganáticas del Príncipe Francisco-Fernando, heredero del imperio Austrohúngaro, interrumpido porque un chaval, estudiante de no sé qué llamado Gavrilo Princep, le descerrajó un par de tiros y lo destripo. El muchacho era un independentista serbio y los muertos principescos, un heredero y su señora, Sofía, duquesa Hohenburg; ambos un desastre de la postrera generación del reino de Kakania conocido como Austrohungría. Es posible que nadie derramara una lágrima por la pareja baleada. Da lo mismo, meses más tarde empezarían a llorar por turnos y luego a coro de millones. El incidente del puente sobre el río y el audaz muchacho con la pistola en ristre inauguraba una época, y al decir de muchos historiadores competentes, el siglo XX. Acababa de empezar la Primera Guerra Mundial. Recuerdo que cuando estuve en Sarajevo, durante el período en que la ciudad estaba sitiada y masacrada por los serbios, descendientes de aquel independentista simplón que fue Gavrilo Princep, el magnicida, busqué ansioso el Puente Latino donde empezó la historia. Estábamos en 1992, con la ciudad rodeada de francotiradores, serbios como Gavrilo, pero con fusiles de mira telescópica que te liquidaban como quien caza gamos, y Sarajevo era entonces ciudad de mayoría musulmana y bosnia, por más señas, y cuando yo preguntaba por el puente que había dado lugar a la Primera Gran Guerra de la humanidad, mis anfitriones musulmanes no entendían nada. No había ni siquiera una lápida para conmemorarlo; la habían retirado los bosnios porque homenajeaba a un serbio. Fleming Rose tiene 47 años y no sufre demasiado de las meninges pese a asumir la responsabilidad del suplemento cultural del diario Jyllands Posten. Es hombre de opiniones contundentes porque su experiencia de tres años como corresponsal danés en Washington le hace admirar Estados Unidos con pasión ferviente, igual que su otra experiencia en la Rusia soviética también de corresponsal, siete años, le convence de que los islamistas son lo mismo que los bolcheviques que él conoció; dogmáticos, fanáticos y poseedores de la verdad manipulada. A él se debe una iniciativa singular que sería la que iba a generar el comienzo de esta guerra que aún no sabemos a dónde va a llegar. En su condición de jefe de la sección cultural del diario danés se encontró ante un dilema que afectaba a su conciencia. Dinamarca es un país muy restrictivo en cuanto a la emigración – no llegan a doscientos mil los musulmanes en su territorio-, relajadamente pietista en su evangelismo protestante que tanto impresionó a nuestro Unamuno que se propuso estudiar danés para entender a quien él consideraba su alga gemela, aquel hirsuto e intratable Sören Kierkegaard. Lo que afectó a Fleming Rose en su conciencia de ciudadano libre de un país pequeño que le ha costado mucho sobrevivir ante los colosos que lo rodean, eran los tres o cuatro incidentes que demostraban el miedo que les entraba a las gentes de oficios artísticos cuando debían afrontar asuntos musulmanes. Un escritor de narraciones para niños no daba con ningún osado dibujante que ilustrara un cuento sobre Mahoma, una traductora del libro de la diputada holandesa Ayaan Hirsi Ali se negaba a poner su nombre en los títulos por temor a represalias… Una reunión de los redactores del suplemento cultural dio una pista de una audacia temeraria, por más que periodísticamente fuera impecable. Se trataba de pedir a los más notables ilustradores de Dinamarca un mono sobre Mahoma. De la solicitud que se hizo a 40 respondieron afirmativamente sólo 12, número con pretensión profética en el cristianismo, por aquello de los doce apóstoles. Y ahí empezó todo. De las caricaturas mahometanas he de decir, porque las he visto, que hay de todo; mientras que la denostada imagen del Profeta con turbante dinamitero carece de la más mínima gracia, hay una genial en la que Mahoma recibe en el cielo a un puñado de fundamentalistas y les advierte que el cupo de vírgenes se ha terminado; sarcástica respuesta humorística a las huríes prometidas por tantos imanes a quienes se inmolen en actos terroristas. El humor y la religión son literalmente incompatibles. En España, la única publicación capaz de superar cualquier barrera es la menos citada, me estoy refiriendo a esa revista insólita titulada El Jueves,que en un rasgo de humor memorable aparece los miércoles, y cuya sección ¡Dios mío! es un hallazgo para cualquier creyente desinformado. Fuera de eso no hay nada que juegue con esa goma-dos inmanejable que es el humor religioso. No hay que olvidar que estamos en un país, donde las revueltas se iniciaban quemando iglesias y conventos, cosa que parecen olvidar los sesudos comentaristas del liberalismo postfranquista. Las bestialidades a las que llegaron mis paisanos asturianos durante las revoluciones de 1934 o 36 sobre monjas, curas y edificios religiosos revelan una fijación obsesiva y patológica que sólo acababa con la exasperación de la muerte; no se trataba sólo de matar curas y monjas sino además de hacerlo de tal modo que fueran actos rituales de barbarie. Excuso decir lo que luego hicieron con los mineros supervivientes las gentes de orden y comunión diaria; bastaría decir que en la cuenca minera era habitual colgar de un gancho para el despiece del ganado a los detenidos, hasta que morían, como se hacía con las reses, sólo que a las vacas se las mataba antes y a los hombres se les colgaba vivos para que expiaran sus pecados. El fanatismo no distingue credos. El humor y la religión son incompatibles por naturaleza; porque a los cristianos les parece un exceso que los musulmanes se enerven por las representaciones chistosas del Profeta, pero saldrían a la calle si algún diario dibujara una felación de María Magdalena a Cristo, o como escribía un palestino, el acoplamiento de Jesús con Juan el Evangelista. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Nadie admite bromas sobre su religión, ¡porque es la verdadera!. No tiene ningún sentido, salvo el de la provocación, ponerse a orinar en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. En este terreno aún habitamos en la Edad Media y con gran contento de las jerarquías religiosas que apuntan sus mayores temores hacia el laicismo, no a cualquier competidor gremial. Lo laico puede matar el negocio, la fe lo renueva e incluso dinamiza el ejercicio de la competencia. Por eso no extraña que fuera el imán palestino Ahmed Abu Laban, un cínico de primer orden cuyas declaraciones muestran el doble lenguaje de estos tipos que afirman vivir para consagrarse a Dios y que son incitadores al odio entre los hombres. La raza de los Rouco, esa especie de individuos torvos hoy en plena expansión, que parece nacida para amenazar, chantajear y presionar con voz meliflua y apelaciones al amor que no cataron nunca. El imán Abu Laban, al que acogió Dinamarca y no precisamente como emigrante laboral, montó una manifestación que logró reunir a más de tres mil personas en Copenhague, pero no contento con eso e imbuido de la misión que el Profeta y los dioses en sesión plenaria le habrían encomendado, presionó a los embajadores árabes en Dinamarca que en número de 11 exigieron una rectificación al Gobierno, al periódico y hasta a la sociedad. Y como el asunto no funcionó y para ganarse aún más el cielo se desplazó a los países musulmanes e inició la cruzada al revés, menester nada difícil teniendo en cuenta que cualquier musulmán, cualquier árabe en general, tiene multitud de razones para rebelarse contra Occidente. De septiembre, que se reunieron los cerebros del suplemento cultural del Hyllands Posten,hasta esta segunda semana de febrero en que estamos al borde del colapso, han pasado cinco meses, y lo que habría que diferenciar, si a estas alturas es posible, es la desvergüenza de los regímenes criminales de los países árabes y la responsabilidad no menos criminal de las potencias occidentales que los sustentan. Con esa jeta de hormigón armado que utilizan los autoenviados de los dioses, ya sean católicos o mahometanos o del Septimo Día, el imán Abu Laban afirma que siente mucho la violencia que él ha promovido. A mí me remueve los interiores escuchar a los representantes religiosos, ya sean católicos o musulmanes, defender sus creencias como ofrenda de paz entre los hombres al tiempo que animan a la liquidación del adversario. En su condición de capellanes de la muerte su impostura debería ser desenmascarada. Ahora bien, no sé qué podemos hacer cuando los provocadores se han vuelto sensibles y aseguran que ellos no querían más que amor y comprensión. No es verdad que la profesión más vieja de la humanidad sea la prostitución, antes existieron los sacerdotes y fueron ellos los que predicaron que las prostitutas les habían precedido. La solución para estos nuevos profetas de la guerra santa está en hacer como que no ves lo que no debes ver, o lo que es lo mismo para el imán Abu Laban "si nos olvidamos de los profetas y de Dios al hacer caricaturas no perderemos nuestra libertad de expresión". Sería inútil recordarle a este imán y a muchos obispos, que si nos olvidáramos de muchas cosas volveríamos a tiempos oscuros donde no queremos volver por más que a ellos les gusten. Para estos tiempos de cuaresma laica, sobre la que volveremos, les sugiero que en vez de asaltar mezquitas, iglesias o embajadas, acérquense al quiosco más cercano y compren el último número de El Jueves. Exhibe una portada emblemática: "Íbamos a dibujar a Mahoma… ¡pero nos hemos cagao!". Eso sí, llévatelo a casa, porque en público la única risa socialmente admitida para asuntos de religión es la de la hiena.

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Reflexiones marginales sobre el significado económico-político de la Constitución Europea actual, y de la futura

Diego Guerrero Jiménez

http://pc1406.cps.ucm.es

Enero de 2005

[1. Introducción, p. 1; 2. La CE, entre la política y la economía, y la lucha competitiva mundial, p. 2; 3. El poder constituyente europeo, p. 9; 4. La Constitución Europea: ¿mercado o democracia?, p. 12; 5. La constitución europea del futuro, p. 15; Referencias, p. 19]

Aunque este breve artículo tiene que ver con la Constitución Europea (CE), en él no se van a comentar las declaraciones y prescripciones que la misma contiene, ni siquiera aquellos de sus artículos que recogen las normas de mayor contenido económico. En realidad, este artículo podría haberse escrito sin haber leído siquiera esta Ley de leyes que están a punto de aprobar los ciudadanos de la Unión Europea (UE).

Lo único que se pretende hacer es calibrar el alcance histórico de este importante paso en la construcción político-económica mundial desde un punto de vista mucho más general y sistémico, sobre todo en relación con lo que dicho paso supone y supondrá en la debatible marcha del capitalismo en dirección hacia el comunismo.

No hará falta por consiguiente entrar en el detalle de los derechos y deberes de contenido económico que quedarán garantizados o meramente recogidos en la CE, ni en el recuento de los órganos e instituciones que se encargarán de poner en práctica las diferentes actuaciones de política económica, ni en el tipo de relaciones que existirán entre ellos, etcétera, porque partiremos del supuesto de que, aunque muy novedosa por el ámbito de vigencia de esta nueva norma, desde el punto de vista de su contenido esta Constitución no puede sino ofrecer un carácter fundamentalmente continuista, como corresponde a todas las normas supremas de que se han ido dotando los países capitalistas en los dos últimos siglos o, con mayor exactitud, desde la instauración y consolidación en ellos del régimen capitalista.

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“Festung-Europa: Notas sobre la constitución europea”

Nicolás González Varela

“Desobediencia es mi palabra favorita”

(Philip Marlowe)

Proemio

La hipótesis de una “guerra global permanente” (GGP) tiene una ventaja y muchas hipotecas ocultas. La ventaja es obvia: es un concepto altamente comprensible, una etiqueta de fácil explicación, harto evidente y fácil de digerir. A esta facilidad semántica se le contrapone problemas diríamos de introspección nacional: queda constreñida a un “revival” de la vieja categoría “militarismo” del siglo XIX, donde el peso excesivo recaía sobre la esfera de la política externa, dando por consabido o supuesto las determinantes internas, sistémicas, la lucha de clases en la propia nación. Quiero abordar el tema de la Constitución europea en sentido inverso, pensando la GGP como la primacía de la política interna, como el desarrollo larvado de figuras de la lucha de clases (pasadas y futuras), como presunciones de guerra civil y dominio de clase. La constitución entendida como sistema de mediaciones y equilibrio entre el capital y el poder obrero coagula niveles de violencia al mismo que diseña nuevas figuras de comando político que tendrán profunda incidencia en la morfología de la lucha de clases.

Europa. Historia conceptual de una ideología:

El proyecto de unidad europea El anhelo de unidad europea es más antiguo que la corona de Carlomagno, decía clarividente Jünger en 1944, el nacional-bolchevique amigo de Heidegger, pero nunca ha sido tan apremiante y ardiente como en nuestro tiempo. Europa es una suerte de enigma, un enigma que arrastra desde su propio nombre equívoco. Euro, el antiguo viento del sudoeste, hijo de Eos y de Tifón. Europa, mitológica heroína oriental que termina nombrando y renombrando un apéndice geográfico, la joven amada por Zeus e hija de Agenor, rey de Fenicia; la seducida y montada en un toro, tal como se puede ver en una antigua metopa del templo de Seminonte. Europa, una metáfora semítica del espacio entre el Atlántico y los Urales, una región que los antiguos relacionaban con el sol poniente al norte de la Hélade, la Grecia clásica, tal como la nombraban Esquilo y Eurípides.

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Good Morning Lenin!

Alemania 2004

Alemania, centro dominante de la Unión Europea, atraviesa crecientes dificultades económicas y políticas, la euforia de comienzos de los años 90 quedó atrás. La “unificación alemana“  presentada como la expresión de la victoria definitiva de la economía de mercado, y el  fracaso final del comunismo, se ha convertido en una acumulación de desilusiones, especialmente en el Este, la ex República Democrática Alemana, donde la desocupación se acerca al 20 % de la población económicamente activa, el doble que en el Oeste. Y donde el viejo bipartidismo, alternancia entre socialdemócratas y demócratas cristianos (con complementos verdes y liberales) se deteriora rápidamente.

Las últimas elecciones  regionales en Brandeburgo y Sajonia, estados federales del Este expresaron no solo dicha degradación sino además el avance espectacular de los neocomunistas  (el Partido del Socialismo Democrático) que quedaron como la segunda fuerza en ambos casos (con 28 % y 23 % de los votos respectivamente). La prensa occidental por lo general ocultó el hecho poniendo el énfasis en el avance de la extrema derecha (9% de los votos en Sajonia y 6% en Brandeburgo).

La caída de los dos grandes partidos tradicionales ya fue visible en las elecciones para el parlamento europeo a mediados de este año cuando el oficialismo, la socialdemocracia, obtuvo apenas el 21 % de los votos a nivel nacional, pero como la asistencia electoral fue muy baja (43 %) de hecho logró solo el 9 % del total del electorado. Los demócratas cristianos también retrocedieron, perdieron 1, 7 millones de votos con relación a la última elección europea.

 

Todo empezó en Madeburgo

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La escuela nacional Florestan Fernandes

Queridos amigos y amigas del MST:

Querríamos socializar con vosotros una nueva conquista de la solidaridad entre los brasileños y los pueblos del mundo: la inauguración de la Escuela Nacional Florestan Fernandes, el día 23 de enero de 2005. Construida en Guararema (a 60km de São Paulo) por 1.115 trabajadores rurales Sin Tierra, la Escuela es el fruto valioso de nuestra lucha. Fueron cuatro años y medio de trabajo de voluntarios de asentamientos y acampamentos de todo Brasil. Una obra realizada por muchas manos con callos de usar el azada.

Después de largos años de discusiones colectivas en las diversas instancias del MST, la Escuela surge con el propósito de hacer pensar, planear, organizar y desarrollar la formación política, técnica e ideológica de los militantes y dirigentes del Movimiento. Por nacer con el objetivo de capacitar a jóvenes, mujeres y hombres del medio rural para la producción, comercio y gestión de los acampamentos y asentamientos, la ENFF tendrá una pedagogía y metodología adaptada a la realidad de los trabajadores del campo.

Sobre un terreno de 30 mil metros cuadrados, fueron construidas instalaciones de ladrillos de solo-cimento (lit., suelo-cemento) fabricados en la propia escuela. Esta técnica es agro-ecológica, evita la necesidad de revocar las fachadas, contribuye a disminuir la cantidad de hierro, acero y cemento en la obra y es más resistente y fácil de asentar. En total se dispone de tres aulas que juntas pueden llegar a albergar hasta a 200 personas, un auditorio y dos anfiteatros. Los recursos para la construcción de la escuela fueron recaudados mediante la venta del libro "Tierra", con textos de José Saramago, canciones de Chico Buarque y fotos de Sebastião Salgado, contribuciones de organizaciones no gubernamentales (ONGs) europeas y donaciones de amigos y amigas brasileños e internacionales.

Al maestro con cariño

El homenaje al maestro y sociólogo Florestan Fernandes es el resultado de la admiración y reconocimiento del MST por su trayectoria de vida incansable y coherente con la lucha de los trabajadores y trabajadoras. Crítico severo del capitalismo, Florestan Fernández defendió la libertad, la democracia y una sociedad más justa y fraterna. Diez años después de su muerte, su legado y sus ideas orientan nuestras acciones.

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A crise do PT, a direita e a esquerda

Emir Sader

Data de fechamento do texto: 19 de julho de 2005.

“Não se pode separar mecanicamente as questões políticas das questões de organização”.

Lênin

“O peixe apodrece pela cabeça”.

Mao Tsé-tung

A crise do PT pode aparecer como uma crise dos métodos de ação do partido. A crise parece ter sido exportada para o Congresso e o partido, buscando apurar que parlamentares estariam envolvidos na compra de votos e de que forma membros do partido teriam operado para fazer isso, assim como para financiar atividades partidárias com recursos paralelos. O PT teria construído uma enorme máquina partidária – que estenderia seus braços e pernas na direção dos governos e dos parlamentos –, “confundindo partido com Estado”, como afirmou na sua capa uma renomada revista “bushista” brasileira.

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