Un punto de encuentro para las alternativas sociales

La lección de coherencia marxista de Georges Labica

André Tosel

La lección de coherencia marxista de Georges Labica

" La clase obrera ya no existe. Pero se las meten todas en la jeta ".

" El comunismo es el único contraveneno, el único antídoto, el único remedio,

la única alternativa a la sociedad de explotación, al capitalismo que nunca ha tenido ni tendrá rostro humano. Los parias de la tierra saben que cada vez son más

y que cada vez son más parias. Solo los cabrones no están con ellos

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La destrucción de los filósofos

Santiago Alba Rico

La destrucción de los filósofos

Santiago Alba Rico

Ladinamo 29

La culta minoría de Harrán jugó un papel decisivo en esa labor de traducción y aclimatación de la filosofía griega que luego centralizaría al-Ma´mun en la Escuela de la Sabiduría de Bagdad. Pero su intervención no fue la de un simple estibador de conocimientos ajenos. En El legado filosófico árabe (editorial Trotta, Madrid 2006, traducción del árabe de Manuel Feria García), Mohamed Abed Yabri, veterano intelectual marroquí, combate polémica y densamente dos ideas consolidadas en la rutina académica de ambos lados del Mediterráneo. Contra los que -sobre todo en Europa- interpretan la filosofía árabe en clave “orientalista”, como una mera deglución y regurgitación del pensamiento griego original, Abed Yabri llama la atención sobre todo lo que hay en ella de adventicio y novedoso, como instrumento de intervención finísimamente adaptado a los vaivenes políticos del contexto cultural árabe (conflictos de dinastía o de clase). Contra los que -sobre todo en el mundo musulmán- contemplan la filosofía árabe como una tradición lineal, más o menos ascendente, en la que unos autores se desprenderían de otros sin cuestionarse, Abed Yabri insiste en la fractura geográgfica y política entre dos escuelas o modelos desigualmente fecundos: uno “oriental” que, rompiendo con el racionalismo original de Al-Kindi y Al-Farabi, acabaría imponiendo con Avicenas un pensamiento “espiritualista y gnóstico”, de inspiración harraní y persa; y otro “occidental”, localizado en Al-Andalus, que abriría el camino para el desarrollo de la ciencia con independencia de la religión y que, tras Abentufail y Avenpace, encontraría su expresión más estructurada y completa en Averroes. La conclusión de Abed Yabri no puede ser más provocativa: “Después de Averroes, y tras haber sido introducido el momento aviceniano en el islam por Algazel y precisamente por habernos aferrado a él, los árabes nos hemos condenado a vivir fuera de la historia, mientras que los europeos se aplicaban a vivir la historia justamente por haber tomado de nosotros el averroísmo y haber vivido ese momento”.

Traducido por primera vez al castellano demasiado tarde (la edición original de El Legado es de 1980), toda la obra del filósofo e historiador marroquí está orientada a afrontar al mismo tiempo la decadencia cultural árabe y la colonización mental europea. En Nahnu wa at-Turaz (“Nosotros y la tradición”), Abed Yabri recogía de Bachelard y Althusser el concepto de “ruptura epistemológica” para aplicarlo a la historia de las culturas y localizar en el interior de la propia “razón árabe” puntos de fuga que habrían quedado desgraciadamente sin explotar (eso que otro gran intelectual árabe, Mohamed Arkun, llamaba lo “no pensado” de la tradición musulmana). Esas vías obstruidas o cegadas Abed Yabri las encuentra en al-Farabi, el “rousseau medieval” que concedió a los gobernantes el derecho a reinterpretar el Corán en beneficio de la “felicidad pública”; en Abentufail y Avenpace, que despiojaronn de mística la filosofía; y sobre todo en Averroes, cuyo “pensamiento prospectivo y racionalista” anticipa el Renacimiento europeo y el espinozimo (sin olvidar ese corolario imposible de la “ciencia histórica” de Ibn-Jaldún).

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Entrevista con Xavier Pedrol y Jordi Torrent sobre Cornelius Castoriadis

Salvador López Arnal

Entrevista con Xavier Pedrol y Jordi Torrent sobre Cornelius Castoriadis: “Alguien (Bernard Quiriny) ha afirmado recientemente que como filósofo o teórico político, Castoriadis continúa siendo un entero continente de pensamiento a descubrir”1.

Salvador López Arnal

El lector/a comprobará rápidamente que el editor de esta entrevista pregunta y habla desde abismos insondables de ignorancia. Apenas ha leído a Castoriadis, apenas recuerda viejas lecturas, sabe poco de él y de su obra. Se le nota.. y mucho. Aunque sea poco, apenas nada, pide disculpas por ello.

Pero este inconveniente no menor queda neta y ampliamente compensado –y acaso wittgensteinianamente disuelto- por la sabiduría y profundo conocimiento -no servil sino crítico, como debe ser todo conocimiento verdadero- que de la obra y de la biografía política e intelectual de Cornelius Castoriadis tienen Xavier Pedrol y Jordi Torrrent, dos amigos entrañables, dos profesores (y maestros a su vez), dos intelectuales comprometidos y esforzados que cultivan creativamente la tradición y que, como querían los clásicos, no hablan nunca de oídas y no están dispuestos a pasar por alto falacias, lugares comunes poco fundamentados o atentados inadmisibles a la razón pública.

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Hiroshima y Chernobil están en todas partes

Salvador López Arnal

Günther Anders, Filosofía de la situación. Libros de la Catarata, Madrid 2007. 165 páginas, edición de César de Vicente Hernando.

Salvador López Arnal

            Esta antología de escritos de Günther Anders es otro acierto más de esta magnífica colección dirigida por Francisco Fernández Buey y Jorge Riechmann que lleva por nombre “Clásicos del pensamiento crítico”. Incorpora antologías de autores que, a lo largo de la historia, han destacado en la elaboración de un pensamiento crítico, de un pensamiento no entregado. 

Filosofía de la situación, el nombre que el propio Anders escogió para definir su obra, además de una excelente bibliografía y una documentada introducción de César de Vicente Hernando, el editor del volumen, contiene siete trabajos del filósofo alemán, aun insuficientemente desconocido en nuestro país y cuya huella es palpable en filósofos y escritores de la categoría de Santiago Alba Rico: “La obsolescencia del ser humano”, fragmentos de un libro del mismo título compuesto por cuatro ensayos sobre tecnología y filosofía de la técnica, amén de una aproximación a Esperando a Godot; “Mandamientos de la era atómica”, editado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung en 1957, el primero de los manifiestos políticos de Anders; “Nosotros, los hijos de Eichmann”, de 1964, un fragmento que contiene dos cartas dirigidas a Klaus Eichmann, hijo de uno de los responsables del exterminio nazi durante la segunda guerra; “Los muertos. Discursos sobre las tres guerras mundiales”, fragmento de Los muertos, un libro en el que un Anders post-leninista sostiene que las guerras imperialistas son la continuación de la economía por otros medios; “La obsolescencia del ser humano II”, antología del ensayo del mismo título escrito entre 1955 y 1979; “Ser humano sin mundo”, fragmento de su introducción a un conjunto de artículos sobre arte y literatura editado en 1984, y, finalmente, sus “Diez tesis sobre Chernóbil”, parte sustantiva de su intervención ante un Congreso Internacional de Médicos por el Impedimento de una guerra nuclear, realizada poco después del accidente atómico de 1986. Aquí, en este último texto, en la novena tesis, Anders sostiene: “Las instalaciones pacíficas, al contrario, no son otra cosa que la contribución de la amenaza militar haciendo intervenir otros medios, o para formularlo simplemente: la paz actual es la continuación de la guerra por otros miedos” (p. 159).

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Atómos filosóficos

Roy Sorensen, Breve historia de la paradoja. La filosofía y los laberintos de la mente. Tusquests, Barcelona 2007 (ed. Original 2004). Traducción de Alberto E. Álvarez y Rocío Orsi, 305 páginas

            Un ejemplo para abrir boca. Wittgenstein, que bordeando la paradoja finalizaba su Tractatus afirmando o sugiriendo que de aquello que no se podía hablar lo mejor era el silencio, silencio que según creía él mismo era lo más elocuente y sublime, defendió en la etapa de las Investigaciones que no existían respuestas para las preguntas filosóficas porque, bien pensadas, no eran indagaciones verdaderas sino pseudoproblemas disfrazados y a veces inconscientemente ocultos. El enigma no existía. Si una pregunta podía ser planteada, entonces podía ser respondida. Para él, la única práctica filosófica razonable, y la propuesta no generaba paro ni tensiones en el gremio, era la disolución de pseudoproblemas. La tarea era enorme.

Admitámoslo y recordemos un ejemplo muy difundido en los años cincuenta. En El Ser y la Nada Jean-Paul Sartre señalaba que el autoengaño parecía un fenómeno social y antropológicamente muy extendido. Los wittgensteinianos apuntaron una objeción a esta, en principio, limpia afirmación sartriana. Para que un engaño sea efectivo, uno no puede creer en él pero el engañado, por el contrario, sí debe creer. Ya que es imposible creer y no creer en algo en un mismo instante y desde la misma perspectiva, un autoengaño no metafórico, fijado en determinadas coordenada temporales, no existe ni puede existir. Es una contradicción en sus términos. El autoengaño es un imposible analítico. ¿No existe (conceptualmente) pero existe (antropológica y socialmente)?

La paradoja de Karl Mannheim, recientemente recordada por Daniel C. Dennett, tiene un cierto aire de familia con la anterior: Si todo discurso es ideológico, como sostiene el propio Mannheim a propósito de su estudio sobre la ideología, ¿cómo es entonces posible que alguien pueda tener algo distinto a  un discurso ideológico, y por lo tanto gnoseológicamente sospechoso, sobre el concepto de ideología o sobre una ideología en general?.

         Si el ejemplo ha causado efectos saludables, trasladémonos al núcleo duro. Quizá esté de más el subtítulo del ensayo, lo está en mi opinión, pero Sorensen apunta una sugerencia de enorme interés, cuanto menos de interés didáctico, cuando sostiene que de la misma forma que los matemáticos consideran los números primos átomos generadores en su ámbito de estudio, las paradojas, unas más que otras, serían los verdaderos átomos de la filosofía y del filosofar. Constituyen los puntos de partida básicos, la sal y pimienta de toda especulación, sistemática o no, en filosofía, incluso de toda enseñanza apetecible de la disciplina.

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Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico

Josep Traverso

Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico[1]

Josep Traverso

Al igual que otras ontologías que reivindican la historicidad del ser que vive en sociedad, el pensamiento de C. Castoriadis se ha enfrentado al problema del posible o imposible conocimiento de las formas históricas del pasado. Lo ha hecho, al menos en una ocasión que nosotros sepamos, en su artículo Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico, incluido en su libro, Figuras de lo pensable.

Ha establecido, en grandes líneas, la magnitud de la tarea, su “carácter abismal” y la imposibilidad de cerrar el círculo del conocimiento del pasado.

Su convencimiento de que ser social e historia no pueden ir por separado lo prueba ese binomio “social-histórico” que el filósofo gusta de utilizar y que defiende afirmando que “como la sociedad no puede existir sin este autodespliegue en el tiempo, como la sociedad es, en efecto, este autodespliegue en el tiempo, hablaremos más bien en términos filosóficos de lo social-histórico.”(254)

Para Castoriadis aquello que define una sociedad es el complejo de significaciones imaginarias sociales que aquella crea; ese especial y único eidos se habrá perdido para siempre con su desaparición y que sólo con enormes dificultades accederemos a ese mundo de significaciones únicas, las propias de cada sociedad.

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Republicanisme et droit naturel à l’époque moderne

Républicanismes et droit naturel à l’époque moderne

Des humanistes aux révolutions des droits de l’homme et du citoyen

Colloque international

Paris, 5 et 6 juin 2008

IHRF – Paris 1 ICT– Paris 7 CHISCO – Paris 10

Depuis la parution des principaux travaux de Caroline Robbins (The Eighteenth Century Commonwealthmen, 1958), de Zera Fink, (The Classical Republicans…,

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Para instruirse en ética ciudadana y en asuntos afines y no afines

Salvador López Arnal

Para instruirse en ética ciudadana y en asuntos afines y no afines

Salvador López Arnal

El Viejo Topo

Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y Estado de Derecho. Ilustraciones de Miguel Brieva. Akal, Madrid, 2007, páginas 239.

Son datos de Cataluña pero no creo que sean muy distintos en otros territorios. En el anexo 5 de un documento de junio de 2007 del departamento de enseñanza de la Generalidad de Cataluña, cuyo título -“Implantació dels ensenyaments LOE a l’educació secundària obligatòria a partir del curs 2007-2008”- no exige traducción castellana, se indican los mínimos por asignatura en la asignación horaria global de los tres primeros cursos de la ESO, al igual que en 4º curso. Sumando ambas asignaciones, el alumnado catalán deberá recibir, por ejemplo, un mínimo de 335 horas de Matemáticas, de 280 horas de Ciencias Sociales, geografía e historia, o de 405 horas de catalán (incluida literatura) o castellano. Si el alumno toma la opción “Religión” –opción no obligatoria pero que, probablemente, será muy mayoritaria en muchas escuelas concertadas subvencionadas con dinero público, al mismo tiempo que estará mucho más presente en los centros públicos que en otros períodos- el número mínimo de horas recibidas de esta materia -que según parece deducirse de algunas declaraciones no educa en valores o, por el contrario, es la única que puede hacerlo por derecho papal o designio de la Historia- será de… ¡175!, es decir, el 52,24% de las horas de formación matemática del alumnado, el 62,5% de su formación en el ámbito de las ciencias sociales, o el 43,2% de sus horas de catalán o castellano. No pretendo ser malintencionado pero no recuerdo si la presencia de la religión o la FEN en tiempos del franquismo, sin olvidar desde luego que entonces era de obligado cumplimiento, alcanzaba esas asignaciones horarias y esos porcentajes comparativos.

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