In memoriam: Miguel Hernández

El Ayuntamiento de Madrid ha borrado los versos de Madrid del cementerio de la Almudena. Buen momento para recordar este de Manuel Sacristán, de la primavera de 1976, escrito con ocasión del trigésimo cuarto aniversario de la muerte de Miguel Hernández. Leído (probablemente) por Mario Gas en un homenaje al poeta celebrado en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona el 20 de mayo de 1976.

Tiene que haber varias razones de la respuesta excepcional, en intensidad y en extensión, que está recibiendo la iniciativa de la conmemoración de Miguel Hernández. Algunas de esas razones serán compartidas por todo el mundo, y del mismo modo, más o menos; por ejemplo, la autenticidad de la poesía de Hernández, en la que, si se prescinde de algunos ejercicios de adolescencia, no se encuentra una palabra de más. Otras motivaciones serán menos generales. La mía es la verdad popular de Hernández: no sólo de su poesía, en el sentido de los escritos suyos que están impresos, sino de él mismo y entero, de los actos y de las situaciones de los que nació su poesía, o en los que se acalló.

Al decir eso pienso, por ejemplo -pero no solamente- en aquella fatal indefensión de Hernández en su cautiverio. Hernández fue un preso del todo impotente, sin enchufes, sin alivios, sin más salida que la destrucción psíquica y la muerte, como sólo lo son (con la excepción de dirigentes revolucionarios muy conocidos por el poder) los oprimidos que no someten el alma, los hombres del pueblo que no llegan a asimilarse a los valores de los poderosos, aunque sea por simple incapacidad de hacerlo y no por ninguna voluntad histórica. O por ella, naturalmente.

Las últimas notas de Hernández que ha publicado hace poco la revista Posible documentan muy bien el aplastamiento moral que acompaña a la destrucción física del hombre del pueblo sin cómplices y, por lo tanto, sin valedores en la clase propietaria del estado, de las fábricas y de las cárceles.

La autenticidad popular de la poesía madura de Hernández es tan consistente porque se basa en esta segunda, en la autenticidad popular del hombre muerto, como el Otro, entre dos o más chorizos, y como ellos.

Manuel Sacristán (Madrid, 1925 – Barcelona, 1985), lógico matemático, filósofo, traductor y político comunista español, fue la personalidad intelectual más descollante de la izquierda militante antifranquista, y para muchos, el filósofo más importante en lengua castellana de la segunda mitad del siglo XX.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/en-el-aniversario-de-la-muerte-de-miguel-hernndez

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