Modelo 77: la transición política-social de los setenta desde la vida carcelaria

Antonio Ruiz

Dirección: Alberto Rodríguez. Guion: Rafael Cobos y A. Rodríguez. Producción: España. Estrenada el 23/09/22 y una duración de 125 minutos.

Argumento: la historia toma como referente lo ocurrido en la Cárcel Modelo de Barcelona, entre los años 1976-78, la situación carcelaria y la organización Copel (Coordinación de Presos en Lucha) ante la situación político social del momento.

En cine suele ser recurrente el tema carcelario masculino desde uno u otro ángulo expositivo. El trabajo que nos ocupa contiene, elementos comunes con otras cintas de la vida de los reclusos: convivencia, maltrato, vejaciones o violencia, que se producen en centros penitenciarios. En este caso existen dos factores que le dan un plus de interés. El primero es de «cercanía» con los hechos que se narran, (los que tenemos cierta edad los vivimos muy directamente), tanto estuviésemos a un kilómetro como a mil. El segundo es el factor social y político en que el guion envuelve la narración. Este último factor no es común encontrarlo en historias de este tipo, ni tampoco en la industria cinematográfica actual.

El sevillano Alberto Rodríguez (51 años) pertenece a un grupo de directores andaluces de su generación (Benito Zambrano), que tienen cierta originalidad y diversidad temática y cuyos trabajos les conceden cierta calidad, sobre todo cuando realizan obras propias. Rodríguez en sus películas siempre muestra, en mayor o menor medida, el medio social-político de lo que nos cuenta, siendo, a mi entender, su película La isla mínima su mejor trabajo en conjunto. En Modelo 77 mantiene su estilo realizando una investigación del momento histórico y sus circunstancias, creando y logrando transmitir una situación de realismo y dinámica narrativa. Rueda en un edificio carcelario con múltiples personajes con personalidades diversas y complejas y cuyas interpretaciones están armonizadas y suficientemente solventes gracias al control de la dirección y tomas escénicas. También la ambientación de la época y entorno del centro están bastante cuidados, lo cual ayuda al conjunto.

Dos temas que destacaría como opinión global: uno negativo y otro positivo. Considero excesivas las escenas de violencia causadas a los presos. Por supuesto es necesario exponerlas y sé que en el momento real posiblemente fueron numerosas, pero me parece reiterativo y prescindibles un tercio de ellas. El tema positivo radica en conseguir que como espectador uno (yo) rememore en dos horas lo que fue la «mal llamada transición política» en esos dos años. Al ver en los presidiarios el fracaso en su lucha por la amnistía presidiaria, vi reflejado el estrepitoso fracaso socio-político que sentimos muchos jóvenes en dicho periodo histórico. Si esto te llega es porque existe. Este es el valor de un guion y un director, querer mostrar una idea y conseguirlo es arte, es oficio que parte del convencimiento. Otra cosa es que se acepte el conjunto, para eso está ahí, para valorarlo cada cual.

Antonio Ruiz

23/09/22

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