Entrevista a Iñaki Vázquez Álvarez sobre el Homenaje a Manuel Sacristán Luzón de noviembre de 2005
Dolores Mur Kollontai
«En ningún momento percibí ninguna retribución por mi trabajo. Más que generosidad, fue militancia política, algo muy habitual en nuestra tradición, y a lo que tampoco hay darle más valor que el que tiene.»
Iñaki Vázquez Álvarez, actual profesor Serra Húnter en el Departamento de Organización de Empresas de la Universitat Politècnica de Catalunya, fue el responsable de la creación, y organización del Homenaje a Manuel Sacristán que tuvo lugar los días 23, 24, y 25 de noviembre de 2005 en Barcelona.
Hace 21 años el entrevistado trabajaba en la hostelería y en la Cadena de librerías Crisol, militaba en la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), y recibió el encargo de su responsable político de organizar un homenaje a un intelectual-militante comunista del que casi no sabía nada. Esa persona resultó ser Manuel Sacristán Luzón.
Se cumplirán dentro de muy poco 20 años del Homenaje a Manuel Sacristán que se organizó (¡que organizaste!) a finales de noviembre de 2005 en la Universidad de Barcelona. ¿De quién partió la idea?
Sin querer extenderme, creo que es interesante explicar al lector de esta entrevista que el Homenaje a Manuel Sacristán que se organizó en el año 2005 fue un evento de ingeniería política, en la que consiguió dos cosas: 1. Que la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), la Associació Catalana d’Investigacions Marxistes (en aquel tiempo FCIM) y las cuatro universidades públicas de Barcelona (UPC, UB, UAB, UPF) establecieran una serie de convenios de colaboración y financiación de dicha actividad. 2. Que colaboraran o impulsaran el evento más de veintiséis organizaciones políticas, asociaciones, colectivos, revistas, plataformas de información, editoriales, algunas de las cuales tenían intereses contrapuestos.
Este homenaje se desarrolló durante tres días: el primero con un acto inaugural en el Paraninfo de la UB al que asistieron más de 300 personas, y posteriormente dos días en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Durante esos dos días, se organizaron cinco mesas de análisis de la figura política, social y filosófica del homenajeado, en las que participaron más de cuarenta ponentes, con una media de 80 asistentes por día.

Nos recuerdas los nombres de algunos de esos ponentes.
Claro que sí, aunque antes es importante señalar que en la elección de los intervinientes se tuvo en cuenta que hubiera un equilibrio entre diferentes sensibilidades políticas e interpretaciones de la obra de Manuel Sacristán. En esta elección se tuvo en cuenta quienes eran discípulos directos, y quienes ponían su interés en el Sacristán ecologista, el pacifista, el feminista, el obrerista, o aquellos que abordaban su figura desde un punto de vista más académico y/o personal.
Por señalar algunos nombres, que posiblemente les suenen a nuestros lectores, citaré a Paco Fernández Buey, Juan-Ramón Capella, Antoni Domènech, Joan Martínez Alier, Félix Ovejero, Rafael Grasa, Jaume Botey, Gabriel Vargas Lozano (que vino desde México), Miguel Candel, Enric Tello, Laureano Bonet, Salvador López Arnal, Paco Martínez, Jordi Gracia y un largo etcétera.
Sin ánimo de hacer diferencias, y dejando constancia que todas las intervenciones fueron de un gran nivel, sí que me gustaría resaltar una serie de ponentes que personalmente me impactaron, ya fueran por lo que dijeron, por el favor que nos hicieron para cubrir una vacante con muy pocos días de antelación, o por ser fiel reflejo de la ética y compromiso comunistas. Por ejemplo, recuerdo a un joven Giaime Pala aceptando sustituir a Josep Fontana, la polémica intervención de José María Ripalda, la meticulosa preparación de Guillermo Lusa, la desacomplejada participación de Gonzalo Pontón en la que habló sin tapujos de la enfermedad mental que compartió con el homenajeado. También recuerdo la humildad de Joaquín Miras, Joan Pellisé, Luis Vega Reñón, Joaquim Sempere y Alfons Barceló, la claridad en la exposición de María Dolores Albiach, o al entonces muy joven Álvaro Ceballos que vino directamente de Alemania para participar en el homenaje.

También tengo en la memoria otras personas que no fueron invitadas a participar y que hubieran podido enriquecer mucho las mesas.
¿A quiénes te refieres? ¿Por qué no fueron invitadas?
Es difícil dar nombres y motivos, y no quiero perjudicar a nadie. Pero creo que todos tenemos sesgos, desde el comité científico que vetó algún nombre, hasta el propio Salvador López Arnal al proponer unas personas en lugar de otras. En descargo del Comité científico, y de Salvador, diré que al final el máximo responsable de que no estuvieran esas personas fui yo, las variables que establecí: 1. Criterios de disponibilidad de los ponentes; 2. Presupuesto económico; 3. Logística; y, 4. Equilibrios políticos o temáticos.
No quiero equivocarme, pero el sistema que seguí para concretar la parte de contenidos del homenaje fue el siguiente:
1º. Paco Fernández Buey me sugirió un Comité Científico, que modifiqué puntalmente, y me derivó a Salvador, el cual debería haber formado parte de dicho comité, pero que por una polémica derivada por la publicación de un libro suyo no era persona grata para algunas sensibilidades.
2º. Me reuní con Salvador, y él sugirió los bloques temáticos de las mesas, y un listado de ponentes y presentadores para cada mesa.
3º. Visité (casas o despachos) individualmente a cada uno de los miembros del Comité científico, al que les llevaba un dossier impreso y encuadernado con la presentación del evento, contenidos, presupuesto, y una serie de nombres, y les pedía que propusieran alguno más que podría habérseme olvidado. También les preguntaba sutilmente si se encontraban incómodos con alguno de los ponentes seleccionados.
4º. Posteriormente reconfiguraba la propuesta con los sugeridos, los que resultaban incómodos, y volvía a Salvador para preguntar sobre posibles sustitutos, etc.
5º. Volvía a reunirme con los miembros del comité que tenían más reticencias, a los que presentaba un nuevo dossier y buscaba su aprobación.
6º. Finalmente, y evitando posibles incomodidades y desencuentros, y teniendo en cuenta la disponibilidad de los ponentes, establecí los participantes.
7º. Para la jornada inaugural, el proceso fue un poco distinto: consulté a Paco, a Salvador, al comité científico y a Javier Navascués.
¿Nos das nombres de algunas de esas plataformas nacionales e internacionales?
Claro que sí, las recuerdo todas al igual que a los ponentes que participaron. Todas los partidos, asociaciones, fundaciones y revistas que impulsaron el evento fueron escogidas por motivos de carácter estratégico.
En el caso de los partidos políticos, hay que recordar que nos encontrábamos en el periodo del Tripartit en Cataluña, donde gobernaban la Generalitat de Catalunya el PSC, ERC e ICV. En aquellos momentos, la relación entre los partidos comunistas o poscomunistas en Cataluña no era muy buena, ya que existía una gran tensión entre una ICV que despreciaba su pasado obrerista pero que secuestraba las siglas del PSUC y su legado, un PSUC-Viu que se reclamaba heredero del PSUC y contraparte del PCE, un PCC con necesidad de ser reconocido por el PCE como interlocutor preferente frente al PSUC-Viu, un PCE que se dejaba querer en función a sus intereses, una Izquierda Unida con intrigas palaciegas contra el PCE y pactando con ICV, y una EUiA, que supuestamente era el partido hermanado de IU en Cataluña, pero que finalmente no era tenido en cuenta para las decisiones importantes.
Cada partido tenía sus fundaciones o asociaciones: el PCE, la FIM; el PSUC-viu, la FCIM (ACIM); el PCC,la Fundació Pere Ardiaca; ICV, la Fundació Nous Horitzons: IU, la Fundación Europa de los Ciudadanos; EUiA, la Fundació Alternativas.
Pues, aunque pueda parecer mentira, para el homenaje conseguimos colectivamente que todos los partidos y fundaciones anteriormente citados pusieran su logotipo en los trípticos promocionales y en la web, y que difundieran el evento, y enviaran representantes institucionales el día de la jornada inaugural.
En la misma línea, pero esta vez como reto e iniciativa personal, me propuse que impulsaran el evento diferentes revistas, periódicos y plataformas del ámbito de la izquierda: El Viejo Topo, mientras tanto, New Left Review en español, Viento Sur, Mundo Obrero, Veu Revel, Utopías, Nuestra Bandera, Nou Treball, Kaosenlared, Nodo50, o las editoriales Icaria y Trotta. Cada una de ellas representaba una sensibilidad diferente del ámbito de la izquierda, y en alguna ocasión totalmente antagónicas. También participaron asociaciones de carácter político o estudiantil, como la AEP, Espai Marx, Rojos y Andaluce, o el CAES.
Otro reto que me propuse era internacionalizar el apoyo al homenaje, motivo por el que aprovechando unas vacaciones viajé a Paris, y me reuní sin cita previa con el director de la revista Actuel Marx, Jacques Bidet, el cual me abrió soprendido la puerta de su casa en pantalones cortos, me invitó a comer, y me dio una lección sobre El Capital, que estoy seguro de que no entendí.
Al día siguiente visité, esta vez con el permiso y gestión de la FIM, la imponente sede del PCF, reuniéndome con los representantes de su fundación Espaces Marx, y, posteriormente, escribí a la Nicos Poulantzas Institute (SYRIZA). A todos ellos intenté explicarles la figura de Manuel Sacristán, el motivo por el que hacíamos el homenaje, y les ofrecí colaborar testimonialmente. Todos ellos aceptaron participar, no tanto por mí sino porque yo hablaba en representación de la Fundación de Investigaciones Marxistas, y, por lo tanto, del Partido Comunista de España.
Cojamos el hilo anterior, te he interrumpido antes.
Por cerrar esta introducción, creo que es relevante explicar que antes, durante y tras la actividad, se desarrolló una página web, una revista especializada (enlace), se editaron y publicaron 26 videos con los contenidos de las jornadas (enlace), se publicaron las actas (enlace), y se ayudó a financiar la posproducción del proyecto Integral Sacristán (enlace), entre otras cosas.
Una vez contextualizado la dimensión del Homenaje, e intentando responder a tu pregunta, te diré que la primera noticia que tuve de la idea de la necesidad de realizar una actividad sobre Manuel Sacristán, fue el 5 de noviembre del 2004 durante la segunda parte de unas jornadas que coordiné, junto a tres persona, sobre Trabajo, Cultura, y Precariedad (enlace 1 enlace 2, enlace 3). Ese día, mi responsable político y director de la FIM, Javier Navascués, me presentó a Víctor Ríos, y me comentó que en unas semanas me llamaría para explicarme una idea que en aquel momento era muy embrionaria.
Semanas más tardes, tuve la primera y última reunión con Víctor Ríos, ya que este debía irse a Venezuela como asesor del presidente Chávez. En aquella reunión, Víctor me derivó a Paco Fernández Buey y me sugirió que me reuniera con él en la Universitat Pompeu Fabra. Posteriormente, Paco me derivaría a Salvador López Arnal, el cual me presentaría también a Joan Benach y Xavier Juncosa, que en aquel tiempo estaban ya editando el imprescindible «Integral Sacristán».
A partir de ese momento, y de forma militante, dediqué más de un año de mi vida a estudiar la figura de Manuel Sacristán, y desarrollar e implementar esa posibilidad de Homenaje.
¿Qué tal fue esa conversación de Paco Fernández Buey? ¿Le conocías personalmente?
Como persona vinculada a la Fundación de Investigaciones Marxistas y con un interés por el marxismo y el comunismo, Paco Fernández Buey era un referente. Recuerdo que antes de ir a su despacho lo había visto en alguna intervención política y había leído algunos de sus libros, entre los que querría destacar Discursos para insumisos discretos (1992), Ni tribunos. Ideas y materiales para un programa ecosocialista (1996), Marx (sin ismos) (1988), Leyendo a Gramsci (2001).
La conversación fue cordial, pero creo que en un primer momento dudó de la envergadura del evento que le proponía. También creo que observó que frente a él tenía un militante con capacidades de organización y una gran energía, pero con poco conocimiento sobre la figura de Manuel Sacristán y la «Escuela de Barcelona».
Si soy sincero, y mirando con cierta distancia, creo que mi mitificación de la figura de Paco impidió que las primeras interacciones que tuvimos fueran fluidas.
Posteriormente, por cuestiones profesionales y de militancia, mantuve una buena relación con él, teniéndolo en todo momento como un referente intelectual y moral, aunque nunca llegué a considerarme un amigo o discípulo. Decir otra cosa sería faltar a la verdad.
A veces todavía vuelvo a sus textos cuando tengo dudas de carácter ético y político, pensando en «que haría o pensaría Paco Fernández Buey en estos momentos». En la actualidad, y tras su fallecimiento, soy la persona que tiene acceso a los archivos que componían su ordenador de la Universidad, y bajo la autorización de su hijo, Eloy Fernández Porta, proporciono dichos documentos a los investigadores que puedan estar interesados en su investigación, aunque el gran peso de la difusión de su legado, lo llevan, como es evidente, Jordi Mir y Salvador López Arnal.
¿Conocías en aquel entonces la obra de Manuel Sacristán?
Debo confesar que en aquel momento mi conocimiento de la obra de Manuel Sacristán era escaso, por no decir inexistente. Lo único que sabía era su relevancia política en el PSUC y el PCE de la clandestinidad, su posterior abandono del partido, y la notoriedad de sus diferentes discípulos, así como algunas disputas entre los mismos.
El primer contacto que tuve con un discípulo directo de Sacristán fue con Juan-Ramón Capella, al que invité a unas jornadas en el año 2004 a Madrid, y en las que aceptó participar por responsabilidad comunista con la FIM, a pesar de tenerse que trasladar desde Barcelona y no saber muy bien quien era yo ni a donde iba.
Disculpa un momento. Has hablado antes de disputas entre discípulos. ¿Qué tipo de disputas eran esas?
No querría entrar en cuestiones delicadas, pero creo que es conocido públicamente las desavenencias que durante un período de tiempo tuvieron los discípulos directos de Manuel Sacristán, y como eso también influyó en las personas vinculadas a cada uno de esos discípulos. Ya fueran por cuestiones de carácter personal, intelectual, político o de gestión de su legado, en 2005 no fue posible que ninguno de ellos participara como discípulo directo en la jornada inaugural, y tuvo que reservarse tres ponencias individuales durante los días siguientes para cada uno de ellos.
¿Qué personas te ayudaron en la organización del Homenaje, una organización que, por lo que vienes explicando, no debió se nada fácil? ¿Te ayudó Paco Fernández Buey?
Para poder contestar a esta pregunta, me gustaría diferenciar tres ámbitos: uno referido a la ingeniería administrativa-logística que hizo posible la financiación y la organización del homenaje, otro al ámbito político y, por último, aquellas personas que ayudaron a estructurar intelectualmente el homenaje.
De acuerdo, de acuerdo, diferenciemos esos ámbitos.
Empezando por el área administrativa logística, debo agradecer públicamente la labor que se realizó desde el rectorado de la UPC, y en concreto de la Sra. Mariví Ordóñez, jefa del Gabinete del Rector de la UPC de la época, Doctor Josep Ferrer i Llop, la cual me asesoró y revisó toda la documentación que iba elaborando para establecer los convenios marcos de cooperación entre las diferentes universidades y las fundaciones que participaban. Sin su experiencia y paciencia no hubiera podido comprender todos los procesos burocráticos administrativos para desarrollar un evento de esa magnitud.
En este mismo ámbito también tengo que agradecer los consejos de la directora administrativa de la FIM (de la que en este momento no recuerdo el nombre), de su administrativo (Felipe Pastor), así como de personas claves en cada una de las universidades que ayudaron a que se firmaran esos convenios de colaboración. Por confidencialidad, no citaré a las personas que hicieron posibles las gestiones en la UAB, en la UB y en la UPF, pero ellos saben la importancia que tuvieron. También hay que destacar la involucración y trabajo desarrollado por Enric Gil, un excelente diseñador, amigo de la infancia.
¡Pues lástima de la confidencialidad! Pasemos al ámbito político.
En el ámbito político, debería diferenciar dos subgrupos de personas que ayudaron. Los primeros fueron los responsables políticos que confiaron en mí, principalmente Javier Navascúes, así como representantes de otras asociaciones, fundaciones y partidos políticos que supieron entender la necesidad de homenajear y difundir la figura de Manuel Sacristán, y aparcar momentáneamente sus diferencias políticas y rencillas personales. En ese ámbito político, me gustaría decir que, aunque no empezamos con buen pie, también conocí a Mariano Aragón (ACIM), un obrero ilustrado y un ejemplo de militancia con el que posteriormente colaboraría en infinidad de proyectos vinculados a la ACIM.
El otro subgrupo de ámbito político estaría relacionado con la ayuda que prestaron durante los tres días del homenaje dos militantes de la FIM (Manuel y Paloma) y otras personas vinculadas a las Juventudes Comunistas (PSUC-Viu).
¿Manuel y Paloma? ¿Nos puedes decir sus apellidos? ¿Eran también militantes de IU o del PCE?
Claro que sí. Manuel Bueno, que viajó de Sevilla, miembro activo de la Sección de Historia de la FIM, y Paloma Vázquez, coordinadora de programas de la FIM, que viajó desde Madrid. No podría asegurar si en el aquel momento tenían doble militancia, pero sí que eran miembros de la FIM, y estaban muy vinculados al PCE, ya fuera en su forma del Partido Comunista de Madrid, o el Partido Comunista de Andalucía.
Respecto a las personas de las Juventudes Comunistas lamento decir que no recuerdo sus nombres, pero sin ellos la jornada inaugural no hubiera salido igual.
Vayamos al tercer ámbito.
En el ámbito intelectual, que en cierta medida fue lo más complicado de organizar, hubo dos figuras determinantes: la primera, Paco Fernández Buey, que legitimaba públicamente mi rol como coordinador neutral frente al resto de discípulos (primera y segunda generación) de Manuel Sacristán, y que me asesoró sobre la constitución del comité científico con el que debía negociar los participantes en las mesas. Y la segunda persona, Salvador López Arnal, sin el cual no hubiera sido posible la estructura intelectual del evento, el contacto (teléfonos/emails) de un gran número de participantes, posibles suplentes, y la creación del contenido del número especial de El Viejo Topo (financiado altruistamente por su editor, Miguel Riera Montesinos) que se publicó y regaló durante el evento, y gran parte de la edición de las actas que se publicaron posteriormente.
¿Cuál era el contenido de ese Viejo Topo del que hablas? ¿Puede localizarse actualmente en la red?
El número especial de El Viejo Topo tenía cuatro funciones: 1ª. Informar a los asistentes sobre la estructura del homenaje, ponentes que participaban, horas, etc. 2ª. Introducir y contextualizar la figura de Manuel Sacristán, a través de un excelente texto recuperado de Joaquim Sempere; 3ª. Ofrecer al lector, con la ayuda de Salvador López Arnal, una serie de textos del homenajeado, en concreto sobre Marx y marxismo, dialéctica, ciencia, filosofía, lógica, textos políticos-culturales, crítica literaria, colaboraciones editoriales, y cartas personales, y 4ª. Difundir las nuevas publicaciones y libros que se estaban publicando sobre Manuel Sacristán.
Es importante destacar que Miguel Riera Montesinos aceptó desde un primer momento sufragar los costes de la impresión, aunque en mi foro interno creo que, en un primer momento, dudó de que yo pudiera llevar a cabo el compromiso que había adquirido con él.
La revista se puede descargar gratuitamente desde uno de mis perfiles académicos a través del siguiente enlace https://www.academia.edu/93661891/Homenaje_conmemorativo_a_Manuel_Sacrist%C3%A1n_Luz%C3%B3n_1925_1985_
La edición de las actas a la que aludes, ¿fue El legado de un maestro? ¿Quiénes lo editaron? Nos puedes explicar brevemente su contenido.
Efectivamente, las actas a las que aludes corresponden al libro El legado de un maestro, publicado en 2007 por Ediciones de Intervención Cultural (El Viejo Topo) y la Fundación de Investigaciones Marxistas. El diseño de la portada corrió a cargo del diseñador Francisco Gálvez, el cual siempre ha colaborado altruistamente en innumerables proyectos vinculados a la FIM, y la maqueta y la revisión orto-tipográfica corrió a cargo de Isabel López.
Se recogen treinta y un textos, provenientes principalmente del Homenaje de Barcelona, pero también contiene colaboraciones de personas con las que contactamos a posteriori. La estructura interna respeta la organización de las mesas temáticas del homenaje.
Personalmente me gustaría decir cuatro cosas sobre este libro: 1º. Sin el trabajo de Salvador López Arnal no hubiera sido posible; 2º. Sin la colaboración de Miguel Riera Montesinos no se hubiera publicado; 3º. Fue financiado gracias a los acuerdos económicos establecidos para realizar el homenaje; 4. Creo que es una de las obras de referencia para entender de forma poliédrica la figura de Manuel Sacristán, ya que podemos leer diferentes perspectivas sobre el autor.
Las actas también pueden descargarse desde uno de mis perfiles académicos a través del siguiente enlace: https://www.academia.edu/38292472/El_legado_de_un_Maestro_Manuel_Sacrist%C3%A1n_Luz%C3%B3n_Libro_
¿Qué recuerdas de la lección inaugural que se impartió en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona? ¿Salió como tenías previsto?
Mi recuerdo de la jornada inaugural está condicionado por mi labor organizativa del evento, el desgaste de muchos días casi sin dormir, el deseo de que fuera un éxito, y la necesidad de que el trabajo de ingeniería política realizado consiguiera los tres objetivos por los que había dedicado tiempo y esfuerzo: 1º Recuperación institucional, política, e intelectual de Manuel Sacristán; 2º. Proyección pública, entre pares, de la Fundación de Investigaciones Marxistas y la Associació Catalana d’Investagacions Marxistes; 3º. Recomposición de puentes entre diferentes discípulos, intelectuales, organizaciones políticas, culturales, sindicales vinculadas al legado del homenajeado.
Permíteme que te interrumpa. Hablas de «recuperación institucional, política, e intelectual de Manuel Sacristán». ¿Por qué había que recuperar la figura de Manuel Sacristán? ¿Reinada el olvido?
Quizás me equivoque, pero siempre tuve la sensación de que la figura de Manuel Sacristán fue voluntariamente olvidada por determinados partidos y colectivos políticos a partir del inicio de los años noventa, se había convertido en un pensador incómodo para ellos, siendo citado puntualmente, eso sí, como precursor del ecologismo, el pacifismo, y quizás el feminismo.
Quizás sea interesante recordar que Izquierda Unida se funda en 1986,y que Iniciativa per Catalunya Verds en 1987, y que el muro de Berlín cae en 1989. En Cataluña nos encontramos con un partido, heredero del PSUC, que intenta ocultar su pasado comunista, reorientando su comunicación y sus políticas hacia votantes vinculados a profesionales liberales, funcionariado de administraciones catalanas, y con una progresiva identificación con valores nacionalistas. ¿Es este el mejor contexto para recuperar la figura del Manuel Sacristán comunista? No lo creo.
Otro factor importante para su desconocimiento es el tipo de producción intelectual de Sacristán. Solo gracias al trabajo llevado a cabo por personas por todas conocidas ha podido ser ordenado y difundido.
Si se me permite…
Se te permite por supuesto…
Creo que Manuel Sacristán es conocido actualmente por varios motivos: 1º. Porque desde los márgenes, y con el permiso de la familia, ha habido personas que se ha dejado la salud y la vida por recuperar su legado; 2º. Porque ha habido una serie de editoriales, principalmente una, que han creído en la necesidad de publicar, sabiendo que no tendría beneficios, un gran número de libros de y sobre Manuel Sacristán; 3º. Por el residual, pero constante, interés de algunos investigadores de corte marxista y militancia comunista; 4º Por la voluntad política de determinadas organizaciones y sus militantes, ya sea por creencia, recuperación de la memoria histórica o instrumentalización política.
Volvamos al acto de la Aula Magna.
Respecto al acto del Aula Magna, señalaré varios recuerdos, que me vienen a la mente, y que pueden estar condicionados por posibles sesgos o recreaciones personales:
1. El miedo a que el Paraninfo no se llenara, y que algunas personas relevantes del ámbito político o intelectual no asistieran.
2. La obsesión de que todo se registrara correctamente, y que los medios de comunicación se hicieran eco del evento.
3. El convencimiento de haber acertado con la elección del maestro de ceremonias (Ramon Franquesa) que supo cumplir su cometido desde la humildad.
4. La excelente sugerencia de último momento de Víctor Ríos, recién llegada en una casete desde Italia, de incluir la versión de Ivan Della Mea de «L’Internazionale» en el acto inaugural, lo cual no era evidente debido a la participación de cargos políticos que apostaban por ocultar el pasado comunista del homenajeado y solo reconocerlo como precursor del ecologismo o el pacifismo.
5. La sensación de que algunos discursos que se realizaron desde la mesa inaugural se podrían haber preparado mejor.
6. La autocensura de no haber incluido en las intervenciones inaugurales un interviniente que reclamara nítidamente el pasado comunista del homenajeado.
7. La sensación de haberme «excedido» con la Dra. Rosa Rossi al pedirle que interviniera, a pesar de su edad avanzada y evidente cansancio ese día.
8. El agradecimiento a todas aquellas que participaron, asistieron e hicieron posible que el homenaje tuviera lugar.
En líneas generales podría decir que el acto inaugural salió más o menos como estaba diseñado, lo cual, sabiendo todo lo que podría haber fallado, no está nada mal.

Me extraña lo que señalas sobre la «autocensura de no haber incluido en las intervenciones inaugurales un interviniente que reclamara nítidamente el pasado comunista del homenajeado». ¿No quedó claro en la intervención de Víctor Ríos que Manuel Sacristán había sido un luchador antifranquista de orientación comunista, un militante del PCE-PSUC durante más de 20 años?
Es posible que tengas razón con tu observación sobre la intervención de Víctor Ríos. He escuchado nuevamente su intervención y es verdad que hace hincapié en el pasado comunista del homenajeado, pero sin querer ser puntilloso con la intervención de Víctor, y analizando tu pregunta, fíjate la terminología que utilizas «luchador antifranquista de orientación comunista, un militante del PCE-PSUC durante más de 20 años». ¿No sería más fácil decir que Sacristán fue un dirigente comunista del PSUC durante más de 20 años? Porque sí, evidentemente fue un militante de orientación comunista, pero ser un dirigente de un partido comunista en la clandestinidad es algo muy diferente. Supone tomar decisiones que afectaban a las vidas de muchas personas, asumir responsabilidades, y a veces equivocarse. Insisto, ser un dirigente no es ser un militante de base.
Tienes razón. No debería haber preguntado como he preguntado.
Pero volviendo a tu pregunta, y como has hecho referencia a mis recuerdos, te pido que te pongas en mi lugar en 2005. Yo en aquel momento era un militante comunista, que había invertido más de un año de mi vida para hacer un homenaje a un pensador marxista, y un líder comunista en la clandestinidad, y que había tenido que negociar una jornada inaugural relativamente neutra. Si me permites caricaturizarme, cualquier intervención que no dijera claramente que Manuel Sacristán había sido un dirigente comunista del PSUC y del PCE en la clandestinidad, y que la lucha de clases era el motor de la historia, o que el comunismo era el único camino para transformar la sociedad, me sabía a poco.
Muy comprensible, más que comprensible.
Quizás te parezca una tontería, pero si analizas toda la imagen gráfica del homenaje, nos autocensuramos hasta la gama cromática que escogimos para el diseño de la cartelería y la web. Si lo recuerdas, no había nada rojo, optamos por utilizar el negro, el blanco y el amarillo.
Sinceramente, no me di cuenta, nunca pensé en lo que estás comentando.
Por todo eso, la decisión de incluir la Internacional en la clausura de la jornada inaugural la viví como una liberación personal. Sabía que en los dos días posteriores todo sería más fluido, y que solo debería lidiar con algunos ponentes, pero nada comparado con un desencuentro en la jornada inaugural.
Has hablado antes de ello, pero me gustaría insistir. Durante las jornadas se estrenó, si no ando errado, uno de los ocho documentales de «Integral Sacristán» dirigidos por Xavier Juncosa (con guión de él mismo y de Joan Benach). ¿Interesó, gustó? Poco después jugaste un papel esencial en la edición de los documentales por El Viejo Topo. ¿Qué recuerdas de todo aquello?
Contestaré por partes.
Tal y como señalas, durante las jornadas se presentó el Integral Sacristán, pero debo corregirte, ya que se presentaron dos de los ocho capítulos / documentales.
Tienes razón, gracias por la corrección.
El primer documental se proyectó el día 24 de noviembre tras la primera mesa del congreso. Las características de la sala no permitieron apreciar la calidad del documento, y debido a que la primera mesa se extendió mucho más de lo previsto y que los asistentes debía ir a comer, recuerdo que no hubo muchos espectadores.
La proyección del segundo documental, y la presentación oficial del proyecto fue todo un éxito, ya que conseguimos que la Filmoteca de Catalunya cediera sus instalaciones, y recuerdo que la sala estaba casi llena. Xavier introdujo brevemente el proyecto, y todos disfrutamos del contenido proyectado.
Para explicar mi papel en la edición o, mejor dicho, postproducción, y comercialización del Integral Sacristán, creo que habría que explicar primero que era el «Integral Sacristán», y cómo se hizo. Espero que Xavier Juncosa, Salvador López Arnal y Joan Benach no se ofendan por la simplificación que voy a hacer.
Seguro que no, con total seguridad.
Integral Sacristán es un trabajo audiovisual que desborda el sentido común, en el que un director con curiosidad infinita (Xavier Juncosa), junto a dos guionistas conocedores de Sacristán (Joan Benach, y Salvador López Arnal), deciden embarcase en una aventura que tiene como objetivo un documental, y que termina materializándose en ocho más un libro. Todo ello con un ínfimo presupuesto recaudado entre amigos, y conocidos, e involucrando a su cónyuges, etc., en la aventura.
Yo conocí el proyecto durante la elaboración del homenaje, y teniendo en cuenta su relevancia, reservé una cantidad de dinero del evento para financiar parte de la posproducción.
En conversaciones con Xavier, Salvador, y Joan, me explicaron que el verdadero problema que tenía justo después de terminar el homenaje es que todo el trabajo «artístico» del proyecto estaba finalizado, pero que no tenía recursos económicos para la posproducción, comercialización y difusión de los ocho documentales y el libro.
Lo que sí que me enseñaron es que tenían una serie de cartas de determinadas administraciones públicas en las que, dado el valor del proyecto documental, se comprometían a comprar un número determinado de unidades del producto finalizado. El problema es que, como todo se había dilatado en el tiempo, esas cartas ya no tenían vigencia, por lo que no era efectivas.
Por cuestiones que quizás pueda explicar posteriormente, tras el finalizar el homenaje (noviembre 2005), Miguel Riera Montesinos me contrató como responsable de marketing y ventas de Ediciones de Intervención Cultural (febrero del 2006), y teniendo en cuenta la excelente relación de Miguel con Salvador, que Joan era autor de la casa, y el interés de Miguel por la recuperación de la figura de Sacristán, se acordó, que yo hiciera todo lo posible para: 1. Actualizar los compromisos de las administraciones públicas para la compra de unidades; 2. Encontrar un diseñador (Julio Saenz de Tejada) que diseñara un packaging que permitiera comercializar los 8 DCV más el libro. 3. Buscar empresas y negociar condiciones para que se pudieran crear los masters de los documentales, y se produjeran la duplicación de los DVD’s y los packs; 4. Que se comercializara en todo España y en América Latina; y 5. Que se hiciera una fiesta de presentación, la cual tuvo lugar en el año 2007 en el Café Salambó de Barcelona. Todo ello, y no sin ciertas dificultades, se consiguió. Hoy en día, todavía puede adquirirse en la web de El Viejo Topo: https://tienda.elviejotopo.com/teoria-politica/1076-integral-sacristan-9788496356894.html
Si se me permite, y tenido en cuenta que en esta ocasión sí que recibía un salario por todo el trabajo que realizaba en la editorial, recuerdo el Integral Sacristán como curso acelerado de un año en gestión con administraciones públicas, y la posproducción y comercialización de productos audiovisuales. Sobre la posproducción, le debo todo lo que sé a Xavier Juncosa quien, con paciencia infinita, me explicó todo lo que era necesario para que un DVD elaborado por él pudiera comercializarse y reproducirse en las casas de los interesados.
Han pasado 20 años desde entonces. ¿Qué te resulta más imborrable de todo aquello?
Si me permites, me gustaría contestar nuevamente en diferentes planos. Uno personal, otro profesional, y por último político.
Adelante con los planos. Veo que te encuentras muy cómodo con las las ternas o tríadas, probable herencia hegelo-marxiana,
Para estar de acuerdo contigo debería haber leído a Hegel, y entenderlo, lo cual creo que está fuera de mis capacidades. Con Marx me he defendido un poco mejor, aunque reconozco que hay partes del Capital que me están vetadas.
Volviendo con los planos, aunque personalmente ya tenía experiencia profesional en otros ámbitos, y había participado en el montaje y desarrollo de eventos alternativos de carácter cultural, el Homenaje a Manuel Sacristán supuso para mí un gran reto. A esto hay que sumarle que la tecnología no estaba tan desarrollada y que cualquier gestión, contacto, información, se demoraba en el tiempo, o debía hacerse en persona (firmas de convenios, etc). En este mismo ámbito, debo confesar que, gracias a la generosidad de muchos de los participantes -Salvador, Paco, Javier, etc.- también tuve acceso a personas (intelectuales, militantes, intelectuales-militantes, militantes-ilustrados, trabajadores) que me enriquecieron a nivel personal e intelectual como nunca hubiera imaginado. De la misma manera, también presencie comportamientos que me «vacunaron» sobre la idealización y romantización de la intelectualidad progresista.
Disculpa si desciendo a cosas concretas. ¿Cómo te ganaste la vida durante ese año y pico? ¿Tenías casa ya en Barcelona?
Durante aquel tiempo vivía en una habitación en un piso compartido, trabajaba en la librería Crisol 22 horas semanales, y hacía «bolos» de camarero, profesión a la que me había dedicado desde los 18 a los 25 años, aproximadamente.
Entiendo entonces que no cobrabas un salario por parte del PCE, IU, la FIM u otra organización, que lo tuyo era generosidad en grado máximo.
Exacto, en ningún momento percibí ninguna retribución por mi trabajo. Más que generosidad, fue militancia política, algo muy habitual en nuestra tradición, y a lo que tampoco hay darle más valor que el que tiene. Cada uno tienes sus motivos para tomar decisiones en la vida, pero si algo gané durante y tras la organización del evento fueron tres cosas: 1. Experiencia profesional y personal; 2. Capital simbólico; y 3. Capital relacional.
Aprovecho tu pregunta para entrar un poco en detalle sobre el proceso seguido para conseguir la participación de las universidades públicas catalanas, y por lo tanto su colaboración económica.
Para poder proponer a las universidades públicas de Barcelona su participación en el homenaje, se tuvo que: 1º. Recoger cartas de apoyo de profesores de cada una de las universidades; 2º. Elevarlas a los rectorados que, en aquel momento, eran de corte progresista; 3º. Elaborar los convenios marco entre la FIM y cada una de las universidades; 4º. Elaborar los convenios específicos entre la FIM y las cuatro universidades participantes, en las que ya se especificaban las responsabilidades y aportes económicos de cada firmante, ya fuera en dinero o especies (instalaciones).
De los fondos conseguidos se financiaron: el salario del diseñador (remunerado muy por debajo del mercado), la impresión de dípticos, trípticos y flyer, la elaboración de página web, publicación de las actas, viajes de ponentes (México, Alemania, Madrid, Zaragoza, Sevilla, etc.), estancias en hoteles y comidas, más un largo etcétera de otros pequeños gastos. Evidentemente, de todo eso se presentó factura a las entidades financiadoras y se hizo una memoria económica. La grabación del evento (2005) y la edición del contenido puesta en circulación (2014), menos el día de la jornada inaugural, corrió a mi cargo, y no fue remunerada.
Todos estos procesos se desarrollaron bajo un estresante calendario, ya que si no conseguía las firmas de los convenios en una fecha determinada, las partidas presupuestarias no podrían haber sido asignadas al evento, y por lo tanto no se podría haber hecho.
Vuelvo a una respuesta tuya. ¿A qué tipo de comportamientos te refieres cuando hablas de «vacunación»?
No me gustaría entrar en detalles, pero todos somos conscientes que el mundo de los intelectuales y académicos no es tan plácido como puede parecer. Que uno sea doctor en algo, y yo lo soy desde hacer tres años, que trabaje en una universidad, yo he trabajado dos de forma precaria y desde hace un mes he ganado una beca internacional por seis años para dar docencia e investigar, no garantiza ser una buena persona o tener comportamientos poco edificantes. Y en eso me incluyo el primero.
Vayamos al segundo plano, el profesional.
Profesionalmente, me permitió conocer a Miguel Riera Montesinos, el cual me fichó tres meses más tarde como responsable de marketing y ventas de la editorial Ediciones de Intervención Cultural (El Viejo Topo, Montesinos, Quimera, etc.), lugar donde estuve trabajando los siguientes cinco años, y donde aprendí casi todo lo que sé de la industria del libro. Este puesto de trabajo también me permitió conocer de primera mano las grandezas y miserias de una determinada izquierda, y sus diferentes derivas políticas.
Cuéntanos algunas de esas grandezas y miserias de esa izquierda
Tampoco esta vez me gustaría entrar en detalles, pero debes pensar que la editorial El Viejo Topo, y su revista, fueron durante muchos años una de las pocas plataformas de influencia política de izquierdas en España, y que ser entrevistado, o publicar un artículo o un libro, podía legitimar un perfil político y/o académico.
Durante cinco años fui un observador privilegiado de como algunas personas o colectivos intentaban instrumentalizar El Viejo Topo, o acercase a Miguel Riera Montesinos por motivos espurios, ya fueran políticos, de difusión personal, o económicos.
También viví en primera persona como determinadas izquierdas, políticos o pensadores progresistas de carácter identitario o que habían abandonado el «hilo rojo» de la historia, condenaban al ostracismo a la editorial, y dificultaban el acceso a recursos económicos o mediáticos habituales para una revista / editorial, con la trayectoria de El Viejo Topo.
¿De qué personas hablas? ¿Estás diciendo que quisieron marginar a la editorial del Viejo Topo por no defender posiciones nacionalistas o por vincularse al «hilo rojo» de la historia?
Se hace complicado contestar a esta pregunta, pero como anteriormente he mencionado, el partido hegemónico que supuestamente era de izquierdas en Cataluña había modificado el target al que se dirigía, apostando por el ecologismo, y dando prioridad a la identidad nacional, más que a la clase.
Quizás sea interesante recordar que, desde hace décadas, los votantes que residen en Cataluña, y que podrían estar vinculados ideológicamente a Izquierda Unida o al PCE, solo pueden votar en las elecciones europeas a un partido cuyos representantes se inscriben directamente al Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, y no al grupo de la Izquierda Europea. También es interesante que el europarlamentario que representó dicho partido desde los años 2004 al 2014, terminó siendo una figura importante dentro del proceso independentista en Cataluña.
Creo que a buen entendedor……
Te has explicado muy bien. Te queda el último elemento de la terna.
Por último, creo que en términos políticos el Homenaje supuso un relanzamiento de la figura del Manuel Sacristán a nivel español, iniciada hacía unos años por Salvador López Arnal, haciéndolo accesible a una nueva generación de investigadores, y militantes políticos. Remitiéndome a unos sencillos datos, y sabiendo que no son concluyentes, si buscamos en Google Académico el término «Manuel Sacristán» y le pedimos que nos indique las referencias encontradas desde el 1985 al 2004, nos da un número de 1.130 resultados. Si hacemos los mismo con el periodo 2005-2025, el resultado es de 5.020 referencias. Creo que, entre todos, algo hemos hecho bien. Sacristán sigue siendo residual, y de nicho, pero no ha desparecido como si lo han hecho muchos de los intelectuales de la segunda mitad del siglo XX.
También, y no quiero pecar de soberbia, creo el homenaje supuso una pacificación y reencuentro de lo que se ha llamado la Escuela de Barcelona, los discípulos de Manuel Sacristán. Y permitió relativizar las disputas que habían surgido tras la muerte del Maestro.
Se está recordando este 2025 el primer centenario del nacimiento Sacristán. ¿Qué opinión te merecen los actos que se están organizando? ¿Participas en la organización?
Empezaré contestando a la segunda parte de tu pregunta, y posteriormente seguiré con la primera.
Aunque teóricamente formo parte del núcleo de personas que están opinando sobre los actos de Centenario, debo reconocer que mi participación está siendo residual, por no decir evasiva. No es que reniegue de mi pasado, ni que no considere que es necesario o imprescindible difundir la figura de Manuel Sacristán, pero por cuestiones personales y profesionales, estoy obligado a centrar mis esfuerzos en otro tipo de actividades.
Respecto a los actos que se están realizando, creo que las personas y organizaciones que están proponiendo, y coordinando este Centenario de forma descentralizada están haciendo una gran labor, y sin desmerecer al conjunto de personas que los están haciendo posibles, me gustaría resaltar el trabajo de dos personas y una asociación: la primera persona es Salvador López Arnal y la segunda José Sarrión Andaluz. Como asociación, y sin demérito de otras que también están colaborando, querría destacar a Espai Marx, la cual ha creado un espacio virtual (https://espai-marx.net/sacristan/) y de redes sociales (X: @Sacristan2025 Instagram: @sacristan2025) en las que se pueden encontrar materiales de Manuel Sacristán, e informarse de los eventos que se están desarrollando.
¿Quieres añadir algo más?
Ya que me das la oportunidad querría finalizar con cuatro cuestiones: 1. Aunque durante entrevista pueda parecer que peco de excesivo personalismo, querría decir que mi labor fue necesaria para que tuviera lugar este tipo de homenaje, pero seguro que sin mí se hubiera hecho otro distinto; 2. Que pude desarrollar todas las gestiones porque hubo un grupo de personas en determinadas instituciones y colectivos que decidieron conjurarse para que este homenaje tuviera lugar, y que en la mayoría de ocasiones estas personas aceptaron colaborar por la estima y respeto que tenía a la figura y persona de Manuel Sacristán, o porque veían en mi a un representante de la FIM o de ACIM, e indirectamente de dos partidos políticos de corte comunista, lo cual, ya fuera por nostalgia, compromiso histórico o por militancia, les hacía estar predispuestos a colaborar desinteresadamente; 3. Esperar y desear que el Centenario finalice con la concreción de un proyecto sobre el que venimos conversando desde hacer muchos meses, y personalmente considero primordial; 4. Agradecerte el interés por entrevistarme, espero que mi memoria no me haya traicionado, y que mis sesgos no me hayan hecho incurrir en falsedades o en olvidos interesados.
Tu memoria no te ha traicionado. No habitan en tus palabras ni las falsedades ni los olvidos interesados.
Gracias por tu tiempo, tu excelente memoria y tus magníficos comentarios que ayudan a comprender todo lo que se cocinó en aquel homenaje inolvidable.
Imagen de portada: Iñaki Vazquez Alvarez ( 23-11-2005) en la puerta del Paraninfo