Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Una Introducción que es mucho más que una Introducción

Salvador López Arnal

Reseña (1ª parte) de: Andrés de Francisco, La trama humana. Una introducción a la sociología, Madrid: Marcial Pons, 2026, 326 páginas).

Hubo unos años (finales de los setenta, años ochenta, si mi memoria ha acuñado bien esta moneda) en los que era frecuente la crítica a los manuales e incluso a los diccionarios que no fueran de «alta gama» (que no fueran el Stanford Encyclopedia of Philosophy, pongamos por caso). Lo único intelectualmente admisible era leer a los clásicos. Algunos andábamos perplejos. Habíamos aprendido geometría, cálculo, topología y álgebra lineal con buenos manuales (el de Godement entre ellos), y no desdeñábamos (sin olvidarnos de que, ciertamente, «había que leer a los clásicos») los libros de introducción a la obra de Sartre, Marx, Aristóteles, Heidegger, Platón o Nietzsche. Por lo demás, ¿un libro tan esencial, del que tanto aprendimos, como Introducción a la lógica y al análisis formal no era acaso un manual?

Sea como fuere e ignorando si la situación es ahora la misma, no hay peligro en nuestro caso: La trama humana (¡qué hermosísimo título!), siendo como es un libro de Introducción a la sociología, es efectivamente mucho más que un libro de introducción. Es, sin exageración por mi parte, un ensayo excelentemente escrito, muy bien desarrollado y argumentado, un libro que piensa siempre en los lectores, con profundo conocimiento de la tradición y de las nuevas corrientes de la disciplina, y, por si faltara algo, sin erratas (*).

Además, con el rigor intelectual que caracteriza a Andrés de Francisco (AdF a partir de ahora) y con bellas y divertidas viñetas (la de Esopo, la de «La zorra y las uvas verdes», p. 125, es mi preferida) que son todo un acierto. En este sentido, escribe AdF, «espero que las viñetas ayuden a la comprensión del texto, sin sustituirlo [no lo sustituyen por supuesto]. Y estoy seguro de que al lector ya no tan joven [mi caso] en absoluto estorbarán [¡cómo van a estorbar!]». AdF afirma estar «en deuda con ChatGPT, con el que he discutido casi todas las imágenes intercaladas hasta acertar con las que me parecían más dialécticas». Conociendo como conozco la capacidad dialéctica y polémica de AdF, ¡pobre ChatGPT!, ¡menudo intercambio!, ¡se habrá quedado exhausto, sin respiración algorítmica!.

La idea esencial de esta reseña: lean La trama humana más pronto que tarde. Estamos ante un gran libro de sociología… y filosofía (AdF reúne ambas condiciones). Mi única observación crítica: en algunas ocasiones, el autor (virtud-defecto de los buenos profesores) parece dirigirse exclusiva o primordialmente a estudiantes de sociología y filosofía. Y no debería ser el caso. Son muchos más, somos muchos más, los interesados en un libro de estas características.

Justifico poco a poco mi última afirmación.

No hay muchos textos que tengan la profundidad (y sinceridad) filosófico-científica y humana (hay mucha alma de AdF en el libro) de la «Introducción» y la «Despedida y cierre» de La trama humana. Un ejemplo de la Introducción: «Con todo, un libro no puede sustituir la docencia en el aula, aun que sea el resultado acumulativo y decantado de esa misma docencia. El aula es sin duda lo mejor de la universidad. Del resto, la verdad prefiero ni hablar. Bien entendido, el aula es un ente vivo y dinámico; un espacio de debate y aprendizaje; también un pequeño teatro en el que el profesor ha de utilizar sus dotes comunicativas para captar la atención del estudiante. Por eso es también un reto diario. Mucho se ha hablado y escrito sobre técnicas pedagógicas. Yo no descarto ninguna aportación en ese sentido, pero sigo pensando que el elemento central de la educación universitaria es el factor humano: el profesor». (La primera cursiva es mía; la segunda del autor, ¿un recuerdo-homenaje a Graham Greene?). Un segundo ejemplo de la «Despedida y cierre»: «Una sociología que renuncie al rigor metodológico se convierte en ideología o en literatura. No produce conocimiento [La literatura, como se sabe, puede producir conocimiento, pero se entiende lo señalado por AdF]. Y sin conocimiento objetivo tampoco auténtico pensamiento crítico. Sin entender cabalmente el mundo en que vivimos, difícilmente podremos criticarlo con fundamento ni transformarlo con sentido. La ciencia social parte del principio de realidad, pero renuncia a la dimensión normativa. El sociólogo, como científico social, se debe a la verdad, pero tiene valores. Como cualquier otro ser humano, no solo se adapta al mundo: también lo juzga, lo proyecta, lo sueña.» (Los énfasis son míos, homenaje a la 11ª tesis sobre Feuerbach, e interesante consideración, que comentaré en su momento, sobre verdad y valores del sociólogo como científico social).

Dos consideraciones sobre el autor. AdF abre el capítulo XV con una conocida cita de El Príncipe de Maquiavelo: «Siendo mi intención escribir algo útil para quien lo comprenda, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad efectiva de la cosa que a la imaginación de ella.» Su caso, el caso de AdF y La trama humana. ¿En qué me baso? En su trayectoria, en su ser-y-estar-en-el-mundo. Sigue con otra cita, esta vez de de Émile Durkheim, uno de los clásicos más reconocidos por él a lo largo de las páginas del libro, como no podía ser menos: «Es preciso que el estudioso se decida resueltamente a no dejarse intimidar por los resultados a que le lleven sus investigaciones, si fueron conducidas de acuerdo con un método». También es su caso. AdF no se dejar intimidar. Ni en La trama ni en sus posiciones públicas. Coraje político-filosófico (no siempre practicado por el gremio) es expresión ajustada.

Añado también, porque es importante (AdF considera obviamente que la sociología es una ciencia, no un apartado menor de alguna filosofía sistemática), su propia noción de ciencia (que recoge, por supuesto, ideas centrales de la epistemología contemporánea): «La ciencia intenta explicar […] la realidad (intrapsíquica, física o social) mediante la construcción de teorías […]. Sin teoría en otras palabras, no hay ciencia. Las teorías científicas organizan nuestra mirada, orientan las preguntas que cabe hacer a la realidad y, finalmente, nos permiten arriesgar hipótesis causales sobre cómo funciona el mundo. A su vez, los conceptos teóricos nos permiten organizar la información sobre la que vamos a trabajar, clasificar y ordenar los datos disponibles». Por tanto, la investigación científica, la mirada misma del investigador, «está siempre cargada teóricamente; no es una misma ingenua, inmediata y preteórica; sino mediada y orientada por conceptos y modelos teóricos.» (El firmante de esta nota suscribe la definición). La tradición y la innovación justificada, no alocada, tienen, pues, una función primordial en la ciencia, en su desarrollo. Lo parmenídeo y lo heraclitiano, por decirlo a la forma de AdF (véase el primer capítulo del libro), constituyen un par dialéctico en acción constante en el hacer científico, en la historia de la ciencia.

Un apunte sobre AdF (innecesario para muchos de ustedes) que tomo de la contraportada. Andrés de Francisco es profesor titular acreditado como catedrático en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense y autor de innumerables artículos (de investigación y de divulgación) y de libros. Entre otros, Teorías contemporáneas de las clases sociales (1993), Sociología y cambio social (1997), Ciudadanía y democracia: un enfoque republicano (2007), La mirada republicana (2012) y Visconti y la decadencia (2019). Por los títulos y lecturas asociadas, es fácil deducir que estamos ante un polímata que desde joven no habla por hablar, ante un intelectual sólido, muy republicano y, por si faltara algo, con excelentes gustos cinematográficos. ¡Lean su Visconti!

Forman La trama humana la Introducción, doce capítulos, Despedida y cierre, los test de comprobación y las respuestas. Es pedir demasiado, pero hubieran sido muy útiles un índice onomástico, otro conceptual e incluso un glosario básico.

No se salten los test de comprobación, uno por cada capítulo, con diez preguntas. Otra prueba de la excelencia pedagógica de AdF. Ayudan a detectar los puntos no comprendidos y señalan posibles relecturas.

Los títulos de los doce capítulos: 1. Permanencia y cambio. 2. Convergencia y progreso. 3. Las reglas del juego social. 4. Sistemas de interdependencia. 5. Prisioneros de la desconfianza, arquitectos de la cooperación. 6. Vínculo y frontera. 7. ¿Quién manda aquí? 8. Expulsados del paraíso. 9. División del trabajo. 10. Ejes de desigualdad de clase, género y status. 11. Modernidad y posmodernidad. 12. Apéndice metodológico.

Cada capítulo finaliza con una bibliografía comentada. Por ejemplo: Weber, Max (2002), El político y el científico, Madrid, Alianza editorial. «Reflexiones fundamentales sobre el desencadenamiento del mundo y la racionalización moderna.» Weber es para el autor el gran sociólogo del siglo XX.

AdF no se oculta, desde luego, no esconde sus opiniones, no se corta en sus valoraciones. Así, en una nota al pie página, comenta elogiosa y críticamente a un tiempo el Menos es más de Jason Hickel: «El libro es descriptivamente soberbio respecto de los problemas y retos medioambientales a los que se enfrenta la humanidad, hace una defensa sensible del decrecimiento y una crítica potente del capitalismo, tanto por su génesis histórica como por sus consecuencias devastadoras para hombre y naturaleza, con su concepción equivocada del progreso y la riqueza». Pero, añade, Menos es más es un libro fallido «por sus débiles fundamentos filosóficos. Culpar al dualismo cartesiano del modelo de desarrollo del mundo moderno es tan débil como pretender fundamentar una economía alternativa en un neoanimismo falsamente spinoziano. De ahí también la debilidad de sus propuestas concretas finales que son parciales en el mejor de los casos y vagarosas en el peor.» (p. 164)

Finalizo esta primera aproximación. Comento algunas de las consideraciones filosóficas y sociológicas de La trama humana, las que tienen más interés para el firmante de estas líneas, en las próximas entregas.

(*) Para corregir en futuras reediciones: 1º. p. 65, en la casilla 1, 2 de la matriz de pagos que representa el dilema del prisionero B 0 años (No B = años). 2º. p. 183, nota 8: AdF hace referencia a La situación de la clase obrera en Inglaterra en la edición de OME 6. Manuel Sacristán no fue el traductor. 3. p. 233, nota 31: el número de la página indicada de El individuo y la libertad. Ensayos de crítica de la cultura no es correcto.

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