Apuntes de geopolítica del euro. Hay que salir de la jaula del euro y de la Unión Europea

Joan Tafalla

Acabo de escribir este texto cuando se cumplen un mes de la toma de posesión del gobierno de Syriza y ANEL en Grecia y 3 días antes de que el BCE corte el acceso de los bancos griegos al fondo de liquidez de urgencia, en el caso de que el gobierno griego no cumpliera las condiciones dictadas por Alemania. Si esto último llegase a suceder la situación podría abocar a Grecia a salir o a ser excluida de la zona euro y, consiguientemente, al no pago de la deuda. Esa situación, hoy, parece haberse aplazado durante cuatro meses.

El debate sobre la necesidad de salir de la jaula del euro y de la Unión Europea ha superado el periodo de los vaticinios de difícil verificación y de la especulación teórica: la posibilidad de que un estado del Eurogrupo salga del sistema euro está sobre la mesa. Gracias a las elecciones en el pequeño país de los helenos, la historia de nuestro continente podría experimentar uno de sus periódicos acelerones.

La victoria de Syriza ha reverdecido todo tipo de especulaciones e ilusiones sobre la posibilidad de reformar la Unión Europea y de cambiar sus prioridades políticas y económicas. El viejo federalismo europeo vuelve a campar y predica la solución en una vuelta al pacto fundador. 300 economistas ( la flor y nata del keynesianismo) predican la posibilidad de volver a los buenos viejos tiempos[1]. El mediático Iannis Varoufakis se empeña estos días en tratar de salvar al capitalismo de sí mismo y a la UE de lo que serían simples abusos de Alemania[2]. La izquierda europea (los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y una gran parte de la llamada izquierda anticapitalista), se muestran incapaces de salir de la ilusión europeísta y se aferran a la idea de que aún no es tarde para usar el euro con fines benéficos para la clase obrera y para los pueblos de Europa.

La apuesta de este artículo es clara, aún a riesgo de no ser compartida: la realidad dejará de lado las propuestas utópicas de reforma de la UE y de un euro justo. No existe ninguna posibilidad de que la UE mute de naturaleza y se transforme en una zona de cooperación económica solidaria entre los pueblos, instrumento de la construcción de una Europa de la igualdad y de la libertad.

Los plazos de entrega de este artículo no me permiten salir del campo de la especulación sobre el escenario más probable. Así que el abajofirmante debe arriesgarse: algunas de las afirmaciones de este trabajo serán verificadas o negadas clamorosamente, en cuestión de semanas o meses.

Aunque no lo quieran, lo hacen.

La idea de Tsipras, del sector mayoritario de Syriza y de su estrella mediática Varoufakis es que Grecia puede llegar a ser tratada en pie de igualdad y de manera equitativa en el seno de la UE. Solo se trataría de ganar unas elecciones, aunque sea con el 35 % de un cuerpo electoral exhausto por la sobredosis de paro, miseria y destrucción de sociedad y dispuesto a agarrarse a un clavo ardiente. Se trataría de aprovechar el injusto sistema electoral, diseñado desde los poderes europeos para asegurar la gobernanza de la colonia y de darle la vuelta. Se trataría de convencer a los poderes de la Europa germánica de lo equivocados que están, de que sus políticas e imposiciones neo-coloniales pueden acabar de hundir el sistema. Se trataría de salvar la UE de sus propios excesos y, de ese modo, salvar a Grecia.

El amable lector habrá adivinado que el abajofirmante considera ésta como una estrategia utópica. Pero le advierto que esa estrategia no puede ser criticada a la ligera. Entre otras cosas porque gracias a la victoria de Syriza en las elecciones, los griegos y el resto de los europeos que quieran enterarse, estamos recibiendo una auténtica lección política: esta victoria deja al descubierto los mecanismos antidemocráticos y neo-coloniales en esa Europa germanizada que es la UE y más concretamente la eurozona.

Se podría aplicar al gobierno de Syriza el dicho marxiano de “no lo saben, pero lo hacen”, si no fuera que la primera parte del dicho no se corresponde en gente tan preparada. Así pues, quizás sea mejor decir aunque no lo quieran, lo hacen.

Antes de las elecciones Alexis Tsipras se lanzó a tratar de convencer a los poderes reales de la Unión Europea sobre la particular vía de salida de la crisis griega que representa Syriza. Tengo noticia de la reunión celebrada 5 de septiembre 2014 en el Foro Ambrosetti en el Lago Como. En este importante encuentro con el núcleo duro del poder de la Europa germanizada, Tsipras trató de convencer a la oligarquía de que sus excesos con la política de austeridad y con la pretensión de cobrar íntegramente la inmoral e impagable deuda griega podría acabar con el sistema euro. Y les propuso: “En primer lugar, una política valiente del BCE, una “flexibilización cuantitativa” . La voluntad de la propuesta de Draghi va en una dirección positiva, pero necesitamos aún medidas más radicales para abordar el problema; en segundo lugar, necesitamos iniciativas para el desarrollo a nivel europeo para hacer frente a la recesión, la expansión del papel del Banco Europeo para la inversión; por último, tenemos que resolver – deberíamos haberlo hecho ya cuando comenzó la crisis – el problema de la deuda. Proponemos una solución europea para encontrar una base sostenible en una lógica de solidaridad, en la lógica de la Conferencia de 1953 que trató de la deuda de Alemania. Fue un gran momento de solidaridad para Europa . Debemos redescubrir los valores fundadores de Europa. La solidaridad, la democracia, la cohesión social” [3].

Es decir, emisión de dinero por parte del BCE, programa europeo de crecimiento y condonación de la deuda. En las semanas que median entre la toma de posesión y día 24 de febrero de 2015 hemos podido comprobar que se trata de una programa totalmente utópico. Es utópico pedir al alacrán que deje de usar su aguijón. Está en su naturaleza usarlo.

La primera ronda de la negociación transcurrió por el camino de la exigencia griega de la eliminación de la llamada troika ( CE, BE y FMI) y por la reivindicación de que no se trate a Grecia como una colonia. Aparentemente Grecia no negocia hoy día con la troika sino con las “instituciones”. Estos días hemos asistido a un juego de escamoteo verbal que será, seguro, estudiado por las siguientes generaciones de alumnos de las facultades de ciencias políticas. Ahora la troika ya no se llama troika y hay que saber tratar a los helenos con un respeto. Eso si, siempre que acaben entrando por una u otra puerta en los corrales de la troika[4].Como ha dicho Manolis Glizos (22-02-15): “El hecho de que la troika haya sido renombrada como “las instituciones”, el memorándum como el “acuerdo” y los prestamistas como “socios” – de la misma manera que llamar carne al pescado- no cambia la situación previa”[5].

El día 4 de febrero el BCE preparó el terreno de la negociación con un golpe contundente: a partir del 11 de febrero el BCE dejaba de aceptar la deuda emitida o garantizada por Grecia, hasta que Tsipras y los suyos no aceptasen los criterios de la troika[6]. En ese terreno se produjo toda la negociación.

Estamos verificando lo que la teoría de juegos da de sí ante el viejo, conocido y eficaz juego del policía bueno/ policía malo. En el papel de poli bueno, Pierre Moscovici, francés, socialista, Comisario de economía de la Comisión Europea, que preparó un preacuerdo que Varoufakis estaba dispuesto a firmar casi sin leerlo (lunes 16 de febrero), hasta que irrumpió en la sala de interrogatorios el poli malo Wolfgang Schaüble ministro de finanzas alemán imponiendo de muy malos modos la retirada del pre-acuerdo. El presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem dio ese mismo día el plazo para que los griegos pidieran la prórroga del rescate antes del viernes 20 de febrero. Y lo pidieron, renunciando al programa de Salónica[7].

Así, la victoria de Syriza en las elecciones ha colocado ante todos los europeos la realidad de la dictadura del euro y de la Europa alemana sobre los pueblos periféricos. Que Syriza mantenga su compromiso de primar los intereses del pueblo griego, como acordó en su último congreso, no es un asunto solamente griego. Es un asunto español, italiano, portugués, irlandés y del resto de los pueblos de Europa. Y lo es porque el programa de Salónica es expresión actual de los deseos del demos heleno, es el programa que ha surgido dramáticamente de la experiencia de siete años de destrucción social. Pero tiene un inconveniente: solo puede ser realizado si Grecia y los demás países PIGSS salen de la jaula de la UE y del euro.

Los comportamientos altaneros, las amenazas, los desplantes, el chantaje para que Grecia solicite la prolongación del rescate, el corte del crédito a los bancos griegos o la negativa a comprar la deuda helena adoptados estos días por los comisionados de Merkel (Draghi, Schaüble o Jeroen Dijsselbloem) no son debidos ni a su mal carácter ni a cualquier otra característica psicológica individual: estos sicarios se limitan a cumplir con su trabajo. Como dijera en su momento Chuck Norris: “No es nada personal”. Lo que es decir, de otro modo, que la UE no es reformable desde dentro.

Moscovici, fiel a su papel, retiró la propuesta cocinada con Varoufakis, reconociendo que el marco de negociación era precisamente el Eurogrupo y no la Comisión. Finalmente, el gobierno griego aceptó solicitar el día antes al día 20 de febrero una prórroga de la ayuda por seis meses aceptando casi todas las condiciones impuestas por Alemania pero en el lenguaje tibio del documento Moscovici [8]. La respuesta alemana fue contundente: la prórroga solo será de cuatro meses si el gobierno envía un listado de las reformas estructurales firmadas por el gobierno de Samaras que piensa aplicar. Las medidas del programa de Salónica que quiera aplicar deben ser neutras presupuestariamente.

El País resume de ese modo el mecanismo a través del cual, el pasado 20 de febrero Alemania impuso el acuerdo a Grecia: “El pacto se fraguó en las horas previas a la reunión, con conversaciones de última hora entre el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; el primer ministro griego, Alexis Tsipras; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el propio Draghi, el ministro alemán Wolfgang Schäuble y el italiano Pier Carlo Padoan, el comisario europeo Pierre Moscovici y la jefa del FMI, Christine Lagarde . Destaca la ausencia del ministro griego Yanis Varoufakis, que no estuvo en esa ronda previa. Los demás ministros esperaron durante horas, como convidados de piedra, a que esos contactos fructificaran”[9]. No querías troika, pues dos tazas.

En lugar de una prórroga de seis meses, sólo cuatro meses y la obligación impuesta desde Berlín de que el gobierno griego debió se reuniera en domingo si o si para redactar un programa de medidas que debían ser aprobadas por el Eurogrupo, por el BCE y por el FMI, el martes 24 de febrero.

En resumen: el problema de la deuda, su montante, re-estructuración o quita no está en la agenda de la negociación. Lo que se discute es la financiación del programa de rescate social del gobierno griego a cambio de la aceptación griega del programa de reformas estructurales[10]. Un programa que es continuidad del impuesto a los gobiernos de Samaras por parte de la troika. Incluso en el modus operandi, la soberanía griega sigue absolutamente secuestrada.

Otro síntoma negativo ha sido en esa misma semana ha venido a añadirse a la sorpresa y a las dudas despertadas por el pacto de gobierno con entre Syriza y los Griegos Independientes (ANEL), en la que se ha concedido a ese partido derechista el crucial ministerio de defensa. Ese síntoma negativo ha sido la propuesta por parte de Tsipras, de Prokopis Pavlopoulos, miembro de Nea Demokratia como nuevo presidente[11]. Parece que Syriza se empeña en atarse las manos a sí misma, en pos de una imagen negociadora y de consenso. Recordemos que, según la prensa, Pavlopoulos no ha criticado en ningún momento los memorándums impuestos a Grecia por parte de la troika a los gobiernos de su partido Nea Demokratia.

Aceptar las propuestas de la comisión europea, del BCE, del FMI y de la OCDE[12] significa renunciar al programa de Salónica, expresión política actual de los deseos y necesidades de los helenos. Mientras tanto y por ahora, la mayoría del pueblo griego desea un acuerdo justo (61%) y no salir del euro (80%)[13]. Parece faltar aún, en la mayoría del pueblo griego el ethos necesario para entender que no se puede comer tortilla sin romper el huevo.

Si el gobierno de Syriza se mantuviera firme en su programa de Salónica, es decir la re-negociación de la deuda, la no aplicación de las reformas estructurales y la aplicación inmediata de su programa de rescate social, no cumpliría con los designios del Eurogrupo y por tanto no obtendría la prórroga del rescate y no podría cumplir su programa de rescate social en los próximos meses. Lo que significará la caída del apoyo popular y una deriva política peligrosa [14]. Ese es el límite de la fuerza de Syriza: no haber hablado claramente al pueblo, no haberlo preparado para esa eventualidad.

Pero al lado de esa debilidad política, Grecia tiene una posición de fuerza: la hipotética salida de Grecia de la zona euro (voluntaria, u obligada por Alemania), la suspensión unilateral del pago de la deuda, y la búsqueda de financiación de la transición hacia un nuevo modelo productivo griego en el ámbito de los BRIC’S. Es decir salirse del diseño geopolítico de la Europa germanizada. Ello supondría un golpe para el proyecto de larga duración de la construcción de un espacio económico europeo hegemonizado por Alemania, el viejo sueño de las oligarquías financieras e industriales alemanas desde hace más de cien años[15]. Esta es la carta que Tsipras y Varoufakis no han querido jugar.

Algunos miembros de la izquierda europea, como Sandro Medraza y Etienne Balibar quieren ver en el pacto de los cuatro meses un intento conseguir tiempo y espacio para implementar el programa de Salónica. Para ello invocan la autoridad de Lenin y, se supone, las negociaciones de Brest Litovsk[16].

Voy a arriesgar otra afirmación hecha en el mismo día que las negociaciones han acabado: la situación obligará a Syriza a abrir un plan B. Si no ahora mismo, en los próximos meses[17]. Eso es lo que defienden Manolis Glezos, Stathi Koulevakis y Costas Lapavitsas[18]. Recuperar la soberanía, no pagar la deuda mientras persista la situación de desastre social, salir del euro, de la UE y de la OTAN, buscar el crédito y la colaboración económica en otras áreas como los BRIC’S o el ALBA. Quizás Syriza no tome por ahora ese camino. Pero a mí se me antoja el único realista. Para Grecia y para los demás países periféricos[19].

El desarrollo del proceso irá poniendo de relieve los insoslayables aspectos geopolíticos subyacentes e irá activando todas y cada una de las contradicciones. Sin duda, el desarrollo de esas contradicciones tendrá consecuencias aún más dramáticas para la vida cotidiana de las clases populares de todos los países periféricos y ello no dejará de tener consecuencias políticas.

Tratemos ahora de justificar brevemente algunas de estas afirmaciones.

2. ¿Es la Unión Europea la versión actualizada de la Lebensraumgemeinschaft?

Según ha señalado Paolo Fonzi, en los debates de la geopolítica alemana de las tres primeras décadas del siglo XX, el espacio europeo destinado a ser dominado por la gran industria y banca alemana recibió diversas denominaciones: Lebensraum (espacio vital), Neuordnung europeo ( Nuevo Orden europeo), Großraumwirtschaft (economia del gran espacio) o comunidad de espacios vitales ( Lebensraumgemeinschaft ) uno de cuyos instrumentos económicos hubiera sido la creación de una moneda única[20]. Todas esas denominaciones definían los diversos objetivos buscados por las diversas fracciones del gran capital alemán y, consiguientemente, por los diversas corrientes existentes en los campos de la economía o de la geo-política. Lejos de la cómoda etiqueta del totalitarismo, el régimen nazi ha sido definido como una poliarquía. No es el momento de resumir aquí la investigación de Paolo Fonzi.

Ese proyecto de dominio sobre el espacio europeo fue derrotado en 1945. Había que empezar desde cero. Se iniciaba la larga marcha que ha durado más de cincuenta años, que nos ha llevado a la situación actual y cuya parábola aún no ha terminado. Entre 1945 y 1989, el derrotado capital monopolista alemán, se vio obligado a disputar y negociar con otras potencias europeas el incremento progresivo de su rol hegemónico en Europa durante todo el largo periodo de la creación de la UE. Durante los primeros 35/40 años de la post-guerra, la RFA debió negociar su dominio y su poder con, sobretodo, Francia. El imperialismo alemán estaba sujeto, contenido, embridado. Un embridamiento a su vez supeditado al embridamiento “superior” resultante de la necesidad mayor de mantener un pacto social en Europa occidental impuesto como necesidad de la guerra fría, que frenara el crecimiento de la izquierda, que podía ser un caballo de Troya de la URSS. Sin embargo, la reconstrucción y el crecimiento de la RFA fueron financiados por el Plan Marshall y por los acuerdos de la conferencia de Londres que hizo una quita de la mitad de sus deudas de guerra y que pospuso su pago a la unificación[21]. La RFA fue, no el único, pero sí un privilegiado beneficiado por las ayudas económicas que los USA articularon como instrumento de guerra fría para atraerse aliados y aislar a la URSS. La guerra fría ayudó a olvidar la historia inmediata del Reich y convirtió en aliados a los alemanes derrotados de la RFA y pasaron a ser considerados demócratas de pura cepa masas de personas que habían militado y sostenido activamente el orden nazi.

Esta situación cambió radicalmente con la caída del muro de Berlín, con la unidad monetaria alemana y con la posterior anexión de la RDA a la RFA, llamada unificación. Ese proceso puede ser resumido como la privatización a bajo coste del capital fijo de la RDA mediante el uso de agencias tecnocráticas que funcionan al margen de los parlamentos. Es el caso de Treuhand, la empresa que privatizó la entera economía de la RDA, su documentación ha quedado archivada y sólo podrá ser conocida en el año 2050. No en vano se comparó la anexión de la RDA con una auténtica ocupación colonial[22].

La larga marcha hacia la actual Europa alemana prosiguió tras la caída del muro con la sucesiva ampliación de la UE hacia el Este y el establecimiento de la unidad monetaria. Vladimiro Giacché ha mostrado la estrecha vinculación de la experiencia de la anexión de la RDA, con el proceso de neocolonización de la Europa meridional y oriental que se oculta tras la construcción de la Unión Europea[23]. En resumen, Alemania, en un largo y trabajoso proceso que ha durado más de sesenta años ha recuperado la centralidad geopolítica (y geoeconómica) perdida en 1945. Alemania es el nuevo centro imperialista hegemónico en un área geográfica ocupada por los 28 países miembros y por cinco países candidatos.

La anexión de la RDA supuso un nuevo y determinante impulso al subsiguiente proceso de unificación europea bajo la hegemonía germánica. En ese caso, el vínculo monetario precedió a la absorción política. La unión monetaria, el euro está actuando del mismo modo con el resto de la eurozona. El objetivo no consiste en crear una nueva soberanía del pueblo europeo. Un pueblo que está lejos, muy lejos de haberse constituido como soberano. En la UE, en la eurozona, el único soberano es el gran capital, que usa las instituciones europeas para gobernar los destinos de los pueblos europeos a base de un auténtico estado de excepción. Los fisiócratas de hoy parecen haber encontrado, por fin al Déspota Ilustrado.

Las relaciones entre el centro del poder europeo y las burguesías periféricas se caracterizan por la dependencia, por su carácter neo-colonial. La burguesía metropolitana dominante establece una alianza con las burguesías compradoras de las colonias. No importa que, en ocasiones, estas burguesías enmascaren su sumisión bajo posiciones supuestamente nacionalistas. En ocasiones, el “partido del extranjero” es precisamente aquel que adopta una máscara más nacionalista, como explicó Antonio Gramsci[24]. Este nacionalismo colaboracionista es muy funcional con las necesidades políticas del capital debido a que permite estimular las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones entre pueblos. Podemos citar como ejemplos: el chovinismo de la Liga Norte hacia los habitantes de las zonas meridionales de Italia, la autocomplacencia y sentimiento de superioridad de determinados sectores de la sociedad catalana con respecto al sur “subsidiado”, ladrón y mentiroso, o bien la coincidencia entre los nacionalistas liberales De Guindos, Margallo y Sala y Martín en la mentira sobre la deuda griega, que en caso de default deberíamos abonar todos y cada uno de los españoles.

Este mecanismo neocolonial es el fruto necesario de la férrea división internacional del trabajo dentro de la UE. Una orgánica, necesaria, imprescindible división internacional del trabajo dentro de la UE, que permite al gran capital euro-alemán participar en la cada vez más implacable competencia entre los diversos polos imperialistas en presencia. De hecho, la gran oligarquía europea no podría actuar de manera diferente aunque quisiera.

Alternativas a la dictadura del euro.

Ya en el momento de la creación del euro surgieron voces y plumas que denunciaron los defectos técnicos de la nueva moneda. Defectos que se transformaban en políticos. Un economista español, Pedro Montes, lo denunció desde sus inicios[25]. Montes y otros cuadros de la izquierda, minoritarios pero dotados de una visión realista y coherente, propusieron la salida de España del euro como manera de recuperar la soberanía popular. Yo mismo firmé ese manifiesto y creo que sus propuestas son fundamentalmente correctas[26].

Considero, junto a los firmantes de ese manifiesto que hay que huir de la idea simplista de que la sola salida del euro, sin adoptar un conjunto más amplio de transformaciones, daría al pueblo la llave de la situación. El tema es más complejo, como el propio manifiesto señala. La creación de una moneda propia debería venir acompañada de la suspensión inmediata del pago de la deuda, de la recuperación de la economía, del reforzamiento del Banco de España, de la nacionalización de la banca rescatada con fondos públicos, del juicio rápido, con penas duras y con expropiación de los bienes robados al pueblo, de una política fiscal que permita devolver al pueblo toda la riqueza expoliada mediante el saqueo social liso y llano que han llevado a cabo los potentes legalmente a través de la nueva legislación urdida durante los decenios de la contrarreforma liberal, y una política industrial coherente con la situación de España en el contexto internacional y con las necesidades del medio ambiente.

Se trata de un conjunto de medidas que precisan de una gigantesca, potente, organizada y permanente movilización social. Requerirán también de un gobierno de izquierdas, consecuente y corajudo, que esté decidido a enfrentarse a las profundas transformaciones sociales que el país necesita para a salir del abismo social en que nos ha colocado un régimen sumiso a los dictados del sistema euro. Un gobierno decidido a enfrentarse con los grandes poderes fácticos que, si el gobierno toca sus intereses, intentarán derribarlo: poderes internos y poderes imperialistas europeos y de los USA. Estos poderes no son en absoluto “líquidos”. Que se lo digan a Papandreu o a Berlusconi.

Hay autores que discuten la viabilidad de una salida nacional del euro. Luciano Vasapollo, Rita Martufi y Joaquin Arriola, en su libro El despertar de los cerdos[27] hacen una propuesta consistente en la salida simultánea de los países PIGS (Portugal, Italia, Grecia, España, a partir de aquí, PIGE) de la Unión Europea y del euro. Para estos autores, los PIGE deberían crear una moneda común, así como un área de cooperación económica entre ellos. A parte, claro, de nacionalizar la banca, reestructurar la deuda y hacer una fuerte quita de la misma. El modelo que proponen se inspira en la experiencia de los países ibero-americanos que intentan construir el ALBA.

La simultaneidad del proceso de salida del euro de los países PIGE, es considerada por estos autores como algo esencial para evitar una descapitalización que podría acarrear como consecuencia la parálisis de la entera economía de la zona. La generación de esta nueva área económica, independiente del dominio imperial alemán, podría asegurar una división internacional del trabajo justa y solidaria, economías de escala y posibilidades de cooperación inexploradas hasta el momento. Se trata de una alternativa correcta que daría perspectivas reales de desarrollo social y económico a nuestros pueblos.

Esta propuesta fue presentada el 30 noviembre de 2013 en un fórum de debate celebrado en Roma. Entre los numerosas intervenciones, pude discutirla desde el punto de vista de sus condiciones de posibilidad política[28]. El mes de mayo de 2014, junto a Ramón Franquesa volvimos a debatir sobre las condiciones de salida del euro y sobre la propuesta de creación de un área euro-mediterránea de solidaridad entre los países PIGE[29].

La tarea en primer plano: recuperar la soberanía

No es cierto que salir del euro sea un desastre peor del que padecemos en la actualidad los países meridionales con el euro. Podrá ser un desastre para la oligarquía bancaria, podrá serlo para determinados sectores de la burguesía de los servicios. De ninguna manera la situación puede ser peor para el pueblo. Tampoco es cierto que no se pueda salir del euro y de la UE, debido a la legislación actual no lo permite. ¿Desde cuándo la legislación vigente ha sido un impedimento para las revoluciones democráticas?

La tarea que pasa al primer plano es la recuperación de la soberanía nacional frente a la liquidación de la misma por parte de la UE. También es la tarea principal para los pueblos contenidos en estos estados.

Aquellos pueblos o naciones sin estado que consideren que ha llegado el momento de desengancharse de los meridionales de su propio estado para crear, tal como se dice en Catalunya, un estado propio dentro de la UE se apresuran a constituirse en nuevas colonias, más débiles aún si cabe, del centro imperialista alemán. La experiencia neocolonial de Eslovenia, de Eslovaquia o de Croacia, de Letonia, Lituania o Rumanía, debieran ser suficientes para darse cuenta de que dentro de la UE no hay soberanía nacional posible. Para darse cuenta de que en la actualidad, dentro de la UE, los estados nacionales son simples superestructuras jurídico represivas al servicio de los mecanismos de intercambio y desarrollo desigual. Simples estados cipayos del imperio alemán. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón caracterizó en 1997, esta situación con una metáfora eficaz: El Síndrome de Vichy[30].

Pero, ¿es posible la creación de un bloque histórico de los países del Mezzogiorno europeo?

La propuesta que, por comodidad, llamaremos a partir de aquí Despertar de los cerdos, da respuesta clara, convincente y concreta a los problemas que podría traer una salida unilateral del euro. Sin embargo tiene, hoy por hoy poca correlación de fuerzas a su favor. La posibilidad de llegar a concertar a nivel internacional un programa de acción a poner sobre el tablero de cuatro estados diferentes es, a primera vista, complicada.

Para que un programa como el esbozado por Despertar de los cerdos sirviera, debería surgir del sentido común de los más amplios movimientos sociales, del conjunto de la izquierda social de los cuatro países, un nuevo sentido común surgido de una nueva experiencia sostenida de organización civil y de lucha social. Es más, como decía Antonio Gramsci, el programa, para convertirse en fuerza material, para ser el programa del pueblo debe surgir dramáticamente de la experiencia de su lucha. No puede ser, simplemente, una lista más o menos arbitraria de medidas surgidas del análisis hecho por especialistas de la política o de la economía.

Lo importante de esta propuesta es que nos obliga a discutir sobre la construcción de un bloque histórico de los países del Mezzogiorno europeo, tratando de superar la fase en que se entendía el bloque histórico más bien como un bloque social de las luchas económico-corporativas, de las luchas para la defensa de las condiciones de vida y de trabajo.

Para proponerse un programa como el esbozado, el movimiento social, la clase obrera y sus aliados deben superar la fase defensiva para llegar a la fase superior de la autoconsciencia de clase, a la fase en que como clase, se proponen la construcción de alianzas sociales y políticas capaces de crear un bloque histórico. La condición necesaria, imprescindible, de la hegemonía es que la clase fundamental que la ejerce sea capaz de plantearse sacrificios en función de tejer las alianzas necesarias para el objetivo. Sin alcanzar lo que Gramsci denomina fase ético-política no es posible hablar de construir ningún bloque histórico.

Si ya es difícil hacer converger las luchas de los diversos pueblos de un mismo marco estatal de lucha de clases, aún más difícil va a resultar hacer converger al conjunto de los pueblos del mezzogiorno europeo, separados por fronteras políticas, por idiomas y culturas, y que compiten económicamente por la venta de servicios (turismo) y de productos del sector primario a los países del centro, o que compiten en el interior de grupos industriales multinacionales del automóvil o de la construcción ferroviaria, por ejemplo, para solicitar que los diversos modelos se produzcan en su planta y no en la otro país. Esa competencia interna de la clase obrera se produce siempre por condiciones salariales, de horario anual de trabajo o simplemente contractuales. Y hoy por hoy, no existen iniciativas sindicales operantes a nivel internacional que logren modificar esa dinámica de subasta a la baja de las condiciones de trabajo.

Más allá de la competencia interna entre la clase obrera, se producen también otras confrontaciones entre otros sectores de la producción y entre otras clases sociales como los campesinos, o la pequeña y mediana industria. Todos esto sectores son, potencialmente, aliados de la clase obrera. Pero en el actual contexto de supeditación al centro imperialista, y ante la situación de feroz competencia entre los diversos destacamentos nacionales de estas clases, cada uno de estos grupos sociales desarrollan y desarrollarán durante un tiempo reacciones económico-corporativas frente a la competencia de sus compañeros de clase de otros países periféricos y respecto de las otras clases de su propia formación social. Todo en conjunto permite prever un incremento de las reacciones chovinistas y reaccionarias.

Todo muestra la necesidad de la creación de organizaciones políticas, sindicales y sociales de ámbito del mezzogiorno europeo para que una propuesta como la de Despertar de los cerdos encarne en un movimiento real. Sin embargo, sabemos que la creación de un movimiento social nunca es cuestión de voluntarismo. La voluntad o es consciencia operativa de la necesidad o es, simplemente, pura arbitrariedad.

Hasta el presente, los bloques históricos realmente operantes en la historia, se han construido a lo largo de procesos históricos de largo recorrido dentro de las fronteras de los estados nacionales surgidos durante la modernidad. Conviene que usemos una concepción amplia de estado, no limitada al aparato burocrático-represivo, al simple consejo de administración de los asuntos de la burguesía. Las cosas han cambiado mucho desde que Marx señalara este aspecto del Estado, un aspecto que no ha dejado de ser operante, pero que se ha recubierto de otros muchos elementos que han ampliado su función. Si queremos comprender y usar adecuadamente la expresión bloque histórico, no podemos hacerlo sin tener una compresión del estado como “estado integral” al modo como lo hacía Antonio Gramsci.

En los sesenta años transcurridos desde los primeros pasos de la Unión Europea el bloque hegemónico agrupado en torno al gran capital alemán, está tratando de construir, en un complejísimo proceso social de larga duración, un nuevo bloque histórico en el conjunto del espacio europeo. En este bloque histórico, la burguesía hegemónica es, actualmente, la burguesía industrial y financiera alemana, mediante pactos complejos con la francesa con aliados en las burguesías de los pequeños países más desarrollados (Bélgica, Holanda, Dinamarca). Podemos afirmar que la oligarquía alemana ha recuperado su viejo proyecto de Lebensraumgemeinschaft.

Los instrumentos utilizados para conseguir esta hegemonía son: en lo jurídico-institucional, la Unión Europea y el Tratado de Lisboa; en la política económica, el mercantilismo y el ordoliberalismo; en la política monetaria, el euro; en lo geo-estratégico: una división internacional del trabajo desfavorable a los países periféricos; en la dominación ideológica, el fundamentalismo neo-liberal.

Por su parte, las burguesías de los países periféricos y del sur se encuentran supeditadas a los proyectos de la burguesía alemana. Tratan de conseguir pactos de trato preferente, de asegurar su espacio vital en la división internacional del trabajo que les impone el centro. O mejor, tratan de asegurar su salvación en medio del naufragio general. Manuel Monereo ha hablado recientemente de un “Vichy global”[31]. Una tarea urgente de análisis se levanta ante los marxistas: investigar la trama y la urdimbre de este permanente tejer y destejer de alianzas y de subordinaciones entre diversas fracciones del capital europeo.

En este contexto, los viejos estados nacionales experimentan el declive de su capacidad para representar las soberanías de los pueblos, la inanidad creciente de su trabajo legislativo, incluso de su capacidad de gobernar y de decidir sobre sus presupuestos nacionales, sobre los ingresos y los gastos. Un estado de excepción a nivel europeo, una auténtica dictadura de clase, determina la legislación realmente operativa, las medidas de gobierno, la política económica y social del conjunto del territorio europeo. Los viejos estados nacionales se ven reducidos a su función de “portero de noche” o, para recordar la vieja retórica antiimperialista, ejercen, simplemente, como estados cipayos que administran su territorio según las políticas decididas en la metrópolis. La verdadera soberanía, tanto el poder legislativo, ejecutivo como judicial, se encuentra, ya no en esos estados, sino en los grandes oligopolios alemanes y en su bloque de poder. Un bloque que se unifica a través de instituciones para-estatales como son la Comisión Europea y el BCE. El régimen de excepción que hace entrar en crisis regímenes, estados y gobiernos es un poder de clase despiadado: el viejo Déspota ilustrado que buscaban los fisiócratas se ha encarnado de una forma terrible[32].

Pero las mentalidades populares siempre van con retraso en relación a los cambios de carácter orgánico, respecto a las reestructuraciones que impulsa el capitalismo. La defensa de la soberanía de los viejos estados nacionales, o la creación de otros nuevos estados supuestamente tan independientes como los viejos estados, constituyen los escenarios más creíbles en que se va a producir la lucha clases en los próximos años. En ese terreno nos movemos hoy y nos moveremos durante un tiempo. Unir a los pueblos, combatir a los estados, combatir el proyecto de la UE me parece la tarea más urgente.

Abrir paso a un nuevo bloque histórico de los PIGE, significa iniciar un largo proceso de construcción que tiene por delante un largo y difícil recorrido. De entrada parece difícil dotarlo del carácter nacional-popular con que contaron los estados nacionales en el proceso de su creación. Las identidades culturales y lingüísticas, los corporativismos de clase o de fracción de clase y de territorio van a poner obstáculos formidables a este nuevo internacionalismo.

Los tiempos de la política tampoco facilitarán el desarrollo de esta propuesta política. Por un lado, el ritmo lento de formación de un nuevo bloque histórico va a chocar y a andar a contrapelo de los ritmos rápidos y decisivos de la destructora guerra relámpago (blitz krieg) económica del imperialismo alemán por todo el territorio que controla y domina. De otra parte, la dinámica y los ritmos dispares de la lucha de clases en cada territorio de los viejos estados crearan nuevas dificultades y contradicciones.

Hace más de sesenta años el gran capital alemán y francés diseñaron un espacio común de dominio europeo. Lo que entonces podía aparecer como utópico es hoy una cruel realidad: ha acabado con la soberanía popular y con los derechos de los trabajadores y de los pueblos del espacio común europeo. Ese proyecto se desarrolló a través de decenios de luchas sociales y de contradicciones geo-políticas hasta su actual triunfo.

Nadie nos puede impedir pensar que las cosas pueden cambiar y que, a través de una larga marcha, los países periféricos pueden liberarse de la servidumbre colonial con respecto de la Europa alemana, recuperar su soberanía económica y política, así como encontrar formas de cooperación que garanticen el desarrollo social, la cooperación solidaria entre los pueblos y la desconexión de las formas capitalistas de intercambio.

Febrero 2015

Artículo publicado en el nº 44 de la revista Laberinto

[1] El manifiesto de los 300: economistas de todo el mundo piden a los gobiernos europeos una quita de la deuda griega . Media part, 5 de febrero de 2015, Nous sommes avec la Grèce!

[2] José A. Tapia Salvar el capitalismo, o las confesiones del ministro de finanzas griego . La intervención de Varoufakis en mayo de 2013 en Zagreb no añade nada nuevo a lo que ya conocíamos: Yanis Varoufakis, El Minotauro global, Madrid, Capitán Swing, 2012.

[3] El Foro Ambrosetti es menos conocido que el Club Bilderberg, pero comparte la misma lógica: reunir a los líderes políticos dominantes, la élite de los grandes capitalistas y grupos de economistas liberales para dibujar los contornos del mantenimiento el sistema capitalista italiano y europeo. La invitación lanzada por el Foro y aceptada por Tsipras es significativa. Se codeó con los políticos clave en la UE: Joaquín Almunia, Michel Barnier, José Barroso, Enrico Letta, Mario Monti, Romano Prodi, Jean-Claude Trichet. Ministros claves de Economía y Finanzas o asuntos sociales de España, Alemania, Italia, los Países Bajos, Austria estaban presentes. También estaban los directores ejecutivos de JP Morgan, Fiat, Goldman Sachs, por nombrar sólo los casos más famosos. Véase: http://lallibertatdelsantics.blogspot.com.es/2014/12/tsipras-corteja-la-elite-capitalista.html

[4] RT, 19 febrero de 2015: La comisión europea estudia sustituir la troika de acreedores de Grecia ; Infolibre, 18 febrero de 2015: Juncker dice que la Troika atentó contra la dignidad de Grecia, Portugal e Irlanda; Europa Press, 19 de febrero de 2015: Según el diaro “Handelsblat”, Juncker plantea abolir troika para facilitar acuerdo con Grecia . E via dicendo. Incidentes del recorrido en una durísima negociación. Victorias simbólicas a cambios de renuncias reales.

[5] La Marea, 23 de febrero de 2015, http://www.lamarea.com/2015/02/23/manolis-glezos-denuncia-el-acuerdo-de-prestamo-griego-como-un-espejismo/

[6] Eduardo Garzón, 14 de febrero de 2015, En que consiste el mecanismo por el cual el BCE extorsiona al gobierno griego

[7] Traducción de Programa de Salónica en: http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/salonica.pdf

[8] Según la agencia Reuters (19 febrero 2015): Grecia se compromete a pagar sus deudas y a no poner en riesgo metas fiscales con medidas unilaterales . Es documento fue rechazado de nuevo por Alemania: http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-02-19/eu-says-greek-letter-may-pave-way-for-reasonable-compromise-i6c3go5j .

[9] Véase El País, 21 de febrero de 2015: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/21/actualidad/1424553258_967410.html . También El Mundo, 24 de febrero de 2015: http://www.elmundo.es/economia/2015/02/24/54ec33b6ca4741ff568b4570.html

[10] El Diario, 16 de febrero de 2015, Alemania se impone en el Eurogrupo: ultimátum a Grecia para que pida una extensión del rescate . La Vanguardia, 16 y 17 de febrero de 2015, edición papel.

[11] Contropiano, Roma, 18 de febrero, Grecia: presidente sarà ex-ministro degli interni di destra . El Mundo, 18 febrero de 2015: Prokopis Pavlopoulos, nuevo presidente de Grecia . Se puede leer una síntesis de la preocupante biografía política de Pavlopoulos en: http://www.solidarite-internationale-pcf.fr/article-un-nouveau-president-de-droite-pour-la-grece-qui-fait-polemique-le-symbole-douteux-de-l-etat-clien-125563983.html.

[12] En este caso, la OCDE, organismo hasta ahora no incluído en la troika, pasa a jugar el rol de policia bueno. Véase el encuentro en Atenas de Alexis Tsipras y del secretario general de la OCDE Angel Gurría 11 de febrero de 2015, en que acordaron que la OCDE ayudará a Grecia en la elaboración de un programa de reformas estructurales que no sería el impuesto por la troika si no el aceptado por el gobierno griego. Fuente: El Economista, 11 de febrero de 2015: Tsipras y Gurria acuerdan crear una comisión para preparar las reformas griegas . También: Noticias OCDE: OCDE acompañará las reformas en Grecia: “La agenda de trabajo con la que la OCDE, con su probada experiencia, apoyará al nuevo gobierno Griego en el diseño e implementación de políticas públicas incluye temas como impuestos, competencia, administración pública y procuración de justicia, integridad y la lucha contra el conflicto de intereses; también, educación, salud e innovación… En su discurso el Primer Ministro griego se refirió a la OCDE como “la Organización internacional más útil debido a que ellos se enfocan en el crecimiento”. … el Secretario General, Angel Gurría, aseguró que la OCDE cooperará con la agenda de reformas ya que Grecia es un país miembro, pero confirmó que la OCDE no va a decirle a los griegos que hacer con Grecia, ellos lo saben mejor. Pero la Organización puede compartir lo que otros han hecho para enfrentar los retos que están enfrentando, y para poner al servicio del gobierno las mejores prácticas y análisis que la OCDE ha documentado”.

Si se quiere barruntar cuáles serán las propuestas de la OCDE para Grecia en esa comisión se puede consultar el memorándum de la OCDE sobre la competitividad de la economía griega presentado por Gurría al ministro griego de Desarrollo y Competividad Kostis Hatzidakis en Atenas en noviembre de 2013: Informe sobre la competencia de la economía griega .

[13] La Vanguardia, 17 de febrero, de 2015, p. 55.

[14] El País, 24 de febrero de 2015: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/24/actualidad/1424781157_391389.html

[15] Véase apartado 2 de este texto.

[16] Il Manifesto, 23 de febrero de 2015, Etienne Balibar & Sandro Mezzadra, Grecia, la conquista del tempo e dello spazio per battere l’austerity: http://ilmanifesto.info/grecia-la-conquista-del-tempo-e-dello-spazio-per-battere-lausterity/.

[17] Una parte consistente de las fuerzas que forman Syriza defiende variantes de esta segunda alternativa. Además de Manolis Glizos, Panayotis Lafazanis, titular de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía, la Organización Comunista de Grecia (KOE), véase una entrevista ( enero de 2015) con Errikos Finalis en https://joanencunyat.wordpress.com/2015/01/02/errikos-finalis-koe-la-invasion-popular-de-syriza/ o economistas como Costas Lapavitsas, autor del clarificador libro: Crisis en la eurozona, traducción de Cristina Campos, Introducción de Stathis Koulevakis, Madrid, Capitan Swing, 2013.

[18] Politis, 24 defebrero de 2015: http://www.politis.fr/Grece-une-partie-plutot-mal,30184.html

[19] Esta introducción a este material sobre la geopolítica del euro se detiene en día 25 de febrero de 2015. Se ha querido explicar, con un estudio de caso, los mecanismos de carácter neo-colonial con los que Alemania trata a los países periféricos en el seno de la UE. Naturalmente, las afirmaciones más arriesgadas que se formulan en estas líneas serán ratificadas o no por la realidad en los próximos cuatro meses. Es el riesgo de los análisis de coyuntura.

[20] FONZI Paolo, La moneta nel grande spazio, Il progetto nazional-socialista di integrazione monetaria europea, 1939-1945 , Milano, Edizioni Unicopoli, 2011 y Nazionalsocialismo e Nuovo ordine europeo. La discussione sulla Großraumwirtschaft in Germania durante la seconda guerra mondiale. Studi Storici, Anno 45, No. 2 (Apr. – Jun., 2004).

[21] Durante estos meses hemos visto reaparecer la cuestión de la deuda alemana con respecto a Grecia, como parte de la retórica que acompaña una negociación las cifras aducidas por los griegos constituyen un escándalo. Pero ninguno de los negociadores alemanes parece haber levantado ni una ceja, ante las reclamaciones griegas. El tema desde luego, no está sobre la mesa de negociaciones ni es previsible que se ponga, sobre ella a menos que los griegos no decidan recuperar su soberanía y salir de la jaula de la Eurozona y de la UE.

[22] Vladimiro Giaché, Anschluss. L’annessione. L’unificacione della Germania e il futuro dell’Europa. Reggio Emilia, Imprimatur editore, 2013.

[23] Libro citado.

[24] Antonio Gramsci, CC 13, § <2>. Véase Cuadernos de la Cárcel, Edición crítica de Valentino Gerratana, México, Editorial Era, 1985. Primera edición en italiano, Quaderni del Carcere Torino, Einaudi, 1975.

[25] MONTES, Pedro, La historia inacabada del euro, Madrid, Editorial Trotta, 2001.

[26] Manifiesto “Salir del euro”

[27] Luciano Vasapollo, Rita Martufi y Joaquín Arriola, El despertar de los cerdos (PIIGS), Madrid, Editorial Maia, 2014.

[28] Joan Tafalla, ¿Cómo construir un bloque histórico de los países del Mezzogiorno europeo por la recuperación de la democracia, de la soberanía nacional y del desarrollo social y ecológicamente justos?, Intervención en el convenio sobre el euro celebrado en Roma el 30 de noviembre de 2013 https://www.espai-marx.net/ca?d=8971

[29] Ramón Franquesa y Joan TAFALLA, La nueva geopolítica europea: hacia un bloque histórico en los países del Sur de Europa, Revista El Viejo Topo, julio de 2014 https://www.espai-marx.net/ca?d=8908

[30] Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, El síndrome de Vichy, El País, 10 de junio de 1997, http://elpais.com/diario/1997/06/10/opinion/865893604_850215.html

[31] Manuel Monereo/ Enric Llopis, Por Europa y contra el sistema euro, prólogo de Héctor Illueca, Barcelona, El Viejo Topo, 2014.

[32] Para poner un ejemplo de ese Despotismo Ilustrado, que ha tenido consecuencias trágicas para los pueblos de España, podemos recordar la carta de Mario Draghi y de Jean Claude Trichet a los gobiernos italiano y español de 4 de agosto de 2011. El gobierno italiano la hizo pública. No así el gobierno español. Sin embargo el ministro de economía italiano Giulio Tremonti confirmó que el gobierno español había recibido también la carta. Se puede leer el texto de la carta en CANFORA, Luciano, È l’Europa che ce lo chiede, Bari, Laterza, 2012, pp. 59-62. En español en el libro de dicho autor, La historia falsa y otros escritos, Madrid, Capitán Swing, 2013, pp. 49-51. La reforma del articulo 135 de la Constitución española ha sido narrado así con toda desvergüenza por José Luis Rodríguez Zapatero: “Fue en aquel momento una especie de iniciativa cautelar para no tener de verme en la tesitura de tomar otras medidas mucho más duras socialmente… entonces el escenario era llegar a las elecciones o a la campaña electoral como acabó Italia y Grecia, con Gobiernos técnicos, o tomar alguna iniciativa de calado que supusiera una imagen de fortaleza y de credibilidad”. Entrevista a El País, 24 de noviembre de 2013, http://politica.elpais.com/politica/2013/11/23/actualidad/1385241338_816422.html#sumario_3 . El día 27 de noviembre de 2013, José Luis Rodríguez Zapatero presentó en público sus memorias, incluyendo, según la prensa este documento que le fue pedido por activa y por pasiva por la opinión pública, casi dos años más tarde. http://www.eldiario.es/zonacritica/ZP-guardo-memorias_6_201289873.html .

 

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