Proposiciones políticas libres y consideraciones de Estado

Franciscus Van den Enden

REPUBLICANOS: VAN DEN ENDEN

Por Miguel Angel Domenech

Franciscus Van den Enden nació en Amberes en 1602. Tras viajar  por Europa vuelve a Holanda donde regentó una galería de arte-libreria-editorial  hasta caer en la bancarrota. A  sus 50 años comenzó una larga actividad como profesor de latín. El agitado ambiente político de los Países Bajos a mediados del siglo XVII le permitió comprometerse  en la actividad politica, formando un circulo de reflexión política y filosófica  donde asistía regularmente Spinoza y donde se discutía a  Bacon, Hobbes, Descartes, Maquivelo, Grocio…. y se ejercía un activismo cultural muy comprometido  y creativo que incluía representaciones teatrales, enseñanza, debates,….. De  él se comenzó a decir, como de tantos en la historia, que corrompía a la sociedad, lo que lo obligó a exiliarse en París, donde organizó una especie  de escuela-pensión en Picpus  en la que llegó a residir el mismo Leibniz. Morirá en 1674 en la horca, frente a la Bastilla, acusado de conspirar para matar al rey Luis XIV.

La aventura vital e intelectual de Van den Enden cobró relevancia en los últimos años por su documentada influencia sobre la figura de Baruch de Spinoza.
De hecho,  se ha sostenido que  Van den Enden es un “proto-Spinoza”, con todo lo que ello implica teniendo en cuenta la ascendencia de Spinoza en la filosofía y la política moderna. Spinoza, alumno de latín de Van den Enden, estuvo en contacto con sus ideas de relación entre cuerpo y espíritu: Van den Enden también fue uno de los primeros refutadotes de los supuestos del Leviatán de Hobbes, en lo que lo siguió Spinoza. De esto se deriva una original idea del bien común, sin dudas rastreable en Spinoza: Un  bien común  cuya definición  procede de la asamblea del pueblo. Paralelamente a la inmanencia del Dios de Spinoza en la naturaleza,  (deus sive natura) en Van Enem se da un inmanencia divina en la voluntad del pueblo, la voz del pueblo siendo la voz de Dios,  (vox populi vox dei) como subtitula una de sus obras.  Pero las referencias religiosas de Van Ende, como las de Spinoza no deben llevarnos  engaño,  e igual que la  religión de Spinoza no es la institucional, la de Van Enden se incluye entre una de las competencias que debe de ejercer la  Republica. La religión   institucional o bien es una religión  cívica o en otro caso es fuente de guerra social,  tono  que es una de las constantes republicanas desde Maquiavelo a Rousseau.

Tanto Spinoza, como Van den Enden, los hermanos de Witt, P. de la Court, en el contexto de la independencia de los Países Bajos …. forman parte de uno de los momentos históricos del republicanismo más destacado de manera que se le situa entre los acontecimientos de reflexión y praxis politica mas genuinos del republicanismo emparentándose desde sus orígenes en la democracia griega y  la republica romana,  las ciudades–estado italianas del renacimiento, los  radicalismos de la revolución inglesa, el pensamiento de los padres fundadores de la independencia americana, la revolucion francesa…. que ha sufrido un eclipse hasta su resurrección en nuestros dias como pujante corriente de pensamiento alternativa. Con Van Enden el republicanismo cobra una profundidad y una audacia que solo se reencontrara en las versiones mas avanzadas de ese pensamiento y esa praxis política,  encarnada  en la Revolución Francesa e incluso más allá puesto que Van den Enden aborda incluso reflexiones sobre el divorcio, la igualdad hombre-mujer , la democratización del conocimiento frente a expertos y doctores que lo monopolizan, la cultura y educación que debe contener una enseñanza que no permita fomentar nada contrario a la libertad y la igualdad, sobre los gobiernos que utilizan privilegiadamente medios represivos  provocan las pasiones humanas en lugar de humanizar, la confesión  de un  anticlericalismo declarado…

Van  den Enden plantea los elementos mas típicos del radicalismo republicano democrático:  la libertad como autogobierno, la virtud cívica, la educación, la deliberación publica política participativa , el bien común, el odio a la tiranía y a la dominación… pero su tono y su altura se anticipa  a las  versiones mas democrática:  la libertad es siempre “ libertad igualitaria”, el autogobierno es  voluntad de la Asamblea del pueblo formulada sin reservas rechazando  regimenes mixtos, o  la descripción  de la democracia como un movimiento permanente que debe de ser constantemente instituido, permanentemente mejorado, retornando a su origen de implantación permanente.

Van den Enden se sitúa  en lo que algunos historiadores de las ideas llaman “la Ilustración radical”, una primera versión el siglo XVII  de lo que luego será, en el siglo XVIII, la Ilustración clásica (Diderot, D’Alembert, Rousseau, Voltaire, Montesquieu). Esta Ilustración radical, tuvo su epicentro en la República de las  Provincias Unidas hasta la restauración de los Orange en 1672 y cuyo modo de circulación fue mucho más clandestino y discontinuo que el de sus célebres sucesores franceses, sosteniendo  ideas muy claras sobre la separación entre la Iglesia y el Estado, sobre la constitución de las deliberaciones en los que todos, hombres y mujeres, debían tener el mismo voto y la misma voz. Más avanzados que su homólogos ilustrados posteriores, estos ilustrados radicales del republicanismo holandés sostenían que el pueblo mismo debía ser el sujeto del cambio social, en lugar de seguir a las mentes ilustradas que los debian guiar  en el camino de la revolución.

Las formulaciones de Van den Enden son particularmente elocuentes y brillantes. Sobre la autonomia de la libertad:

“ningún bienestar adquirido sin el propio juicio y aprobación, puede ser perseguido o aceptado como correctamente humano”.

 Lejos de los escapismos de la libertad del alma o de la libertad interior, para Van den Ende:

“Consistiendo el hombre en alma y cuerpo, existen por consiguiente dos tipos de bienestar…faltando el uno o el otro, el hombre completo sufre”

Y en consecuencia donde alguien

 “está necesitado de vivir de modo deleznable,…en notoria necesidad y pobreza, tal situación da una clara prueba de que se trata de una congregacion de personas donde no se practica ni se concibe el bien común”.

Por el mismo enfoque

 “estoy convencido de que ningún bienestar del alma de alguien en particular, y mucho menos de muchas en comunidad puede alcanzarse con seguridad sin alejarla vejación y la esclavitud física”.

Este realismo produce formulaciones muy modernas:

“Entra en conflicto con toda razón y justicia, y por consiguiente también con el bien comun que una cosa tan importante  como es la atención a la salud sea confiada ala codicia privada”.

El odio a la tiranía es tajante:

“Los nombres de amo y esclavo no pueden ser mencionados, ni mucho menos practicadas o cultivados en Republica”. (…)“ la dominación y la tirania solo pueden remediadas mediante su destrucción total”.

La persuasión y la deliberación son indispensables en el funcionamiento de las instituciones republicanas:

 “Una republica bien establecida debe, en lo relativo a la educación tanto  de los jovenes como de los adultos, atenerse  a este principio: que todos los ue enseñen cualquier arte o ciencia se alejen de todo argumento de autoridad, y  su instrucción base su solidez e infalibilidad solo mediante razones”.

Siendo el:

“juicio sobre el bien común el sumo privilegio del pueblo”

que se alcanza con debates, deliberaciones acodes con el uso de

“la razón de la sabiduría al bien comun a través de una libertad igualitaria  conducida mediante libres deliberaciones”

porque no puede darse

ningún consejo fiel o ningún juicio o decisión mas cierta que la simple deliberación, juicio y resolución del pueblo en si mismo “

Generándose la deocracia a tarves de su proppio ejercicio:

”A través de encuentros y mutuas deliberaciones del pueblo libre , todos sus miembros se hallan cada vez mas estimulaos, formados y deseosos de conocer el bien común”.

Se está muy lejos de la apelación al gobierno de  sabios o  lideres :

“estando siempre como claro y verdadero  que en lo concerniente a un buen  gobierno de un pueblo, jamás fueron las personas del pueblo sino siempre sus pretendidas cabezas, lideres y maestros los que fallaron y cometieron errores”

La democracia:

 “único libre y verdadero gobierno del pueblo”

es la unica institución que

“permite la enmienda permanente”,

porque está en la naturaleza intima de la democracia la vigilancia constante,la implantación continua, su carácter de movimiento.

No falta en Van den Enden la republicana crítica a la funesta influencia del gobierno clerical:

 “jamás se hallara ninguna tiranía sin la compañía de la impostura papal  y tampoco impostura papal sin alguna tiranía(…) estas dos se atraen una a l a otra como el hierro y el imán”.

Pero, son inagotables los desarrollos que se encuentran en la obra de Van den Enden e incontables las ideas que, como germenes, alli se hallan. Su breve obra: “Proposiciones políticas libres y consideraciones de estado” publicada en 1665, esta firmada por los seudonimos de “un amante de la libertad igualitaria” y “Quien Más Ama las Cosas”, es imposible leerla sin subrayarla casi por entero.

Veamos pues a continuación esta última obra.

Proposiciones políticas libres y consideraciones de Estado

A fin de conducir a un buen, formidable y generoso pueblo o conjunto de hombres, gradualmente hacia un fortalecimiento invencible y un siempre creciente y floreciente bienestar, deberá hasta cierto punto enseñarse (hasta cierto punto, por lo tanto todo avance o mayor perfección tiene que ser enseñado, practicado y esperado como un resultado del tiempo) lo que por necesidad y en primer lugar se requiere para un orden  civil o administración de asuntos comunes. Y para atenerse a esto del modo mas perfecto y cierto, el pueblo debería en cierto grado, toscamente, haber comprendido y concebido en que consiste su interés general, si preocupación o su bien, lo que , a mi juicio, puede ser o mejor de todo o percibido y descubierto acerca de la propia naturaleza humana por el hombre mismo. Por naturaleza, pues, todos los hombres,  incluyendo ambos sexos) nacen libres y, sin comparación con nada, previamente constreñidos a la búsqueda de su propio bien y su bienestar por sobre aquel de los otros hombres y en caso de que ellos sepan como obtenerlo mas temprano y de mejor manera por si mismos en soledad, será esa una razón para que los hombres en conjunto con otros tímidos animales traten de evitar y rehuir a toda estrecha socialización y compañerismo con otros seres. Pero considerando que todo hombre encomendado a si mismo resulta ser muy débil e impotente, que  incluso está  imposibilitado de saciar sus necesidades mas elementales, y  que se encuentran a si mismos también afectado por el deseo de procrear y de  inclinaciones similares; de modo que experimentan  ambos, hombre y mujer, -también como una consecuencia de su mas tierna educación y disciplina de cuando  niños, -tantas necesidades , que por ello  están completamente  acuciados en   procurarse ayuda mutua de sus  compañeros y elegir algún tipo de morada fija y duradera. De esta manera podemos deducir de la propia naturaleza y disposición humana que el hombre es conducido hacia la sociabilidad mutua y cohabitación con su semejantes, primero por necesidad y mayor asistencia y luego por disfrutar de un mayor placer y entretenimiento. En esto el hombre es conducido automáticamente por su propia naturaleza, carácter o disposición, a pesar de lo que digan contra ello meros cortesanos aduladores y pedantes académicos que juzgan al pueblo o a las personas comunes como torpes, rencorosas, violentas y crueles por naturaleza y en consecuencia imposibilitados por completo para una servicial y amistosa compañía y  coexistencia.

Estos últimos, para disfrute de todos los tiranos y para su vergonzoso placer, condenan al hombre y lo refieren a una compulsión de esclavitud y engaño eterno. Yo, por el contrario , como todos aquellos que estamos en condiciones de ver en profundidad la cosa y disposición de la  naturaleza humana mas allá de las viles pasiones y del egoísmo abyecto, sabemos, que todas las excesivas pasiones despreciables de los humanos no brotan de su primera y plena naturaleza sino que los hombres están  tan predispuestos hacia su propia naturaleza que solo  después del encuentro con las cosas, con el buen y el mal trato, son conducidos, en cierto grado- algunos mas que otros según la disposición de cada cual – hacia pasiones impetuosas. Y dependiendo de la gravedad de las influencias  recibidas  se observa las mismas pasiones en mayor o menor medida presentes en todos.

Porque si sucediera de otro modo y el hombre fuera desde su primera naturaleza o caracter igual que el lobo, cruel y violento, rencoroso ,e insociable por lo tanto, se seguiría que así debería permanecer a lo largo de existencia, lo que es notoriamente contrario a nuestra experiencia.

Como no es menos notorio que todas las pasiones excesivas y despreciables de los humanos no se originan en nada mas que en el hecho de que ellos son mantenidos en continua ignorancia por gobiernos violentos, variados artificios maliciosos o incluso artimañas supersticiosas de todo tipo, y por consiguiente, de una educación perniciosa. Además la practica de  la liberación y salvación del pueblo en estas condiciones será siempre totalmente imposible y mucho mas hallar  la más mínima protección y bienestar de cualquier Asamblea o sociedad del pueblo. Y con miras a esta salvación y adquisición del creciente y floreciente bienestar de una correcta alianza del pueblo, no  me es posible creer que quien esté dotado y afectado con cierto conocimiento verdadero sea  capaz de permanecer inmóvil y dejará, como suele decirse, fluir el agua sobre los campos de Dios. Mas aún cuando tampoco estoy dispuesto a creer o ver que nadie que viva fuera de una correcta asociación del pueblo pueda ser llamado o considerado como feliz.

Por tanto, lo único seguro es que en una parte o conjunto  d seres forzados y dominados  no se encuentra otra cosa que impostores y engañados, dominantes y dominados. De entre estos dos últimos ( en la medida en que considero al impostor la ruina de su compañeros y un demonio entre los humanos , y al engañado como cercano a los animales) de tener que elegir, no sabría cómo hacerlo adecuadamente. De esta manea, desde la perspectiva del hombre generoso y amante de la libertad, ambos deben de ser considerados como extremos opuesto maliciosos que hay que evitar sin reservas. Es asimismo sabido que en ninguna sociedad o Asamblea de personas ningún impostor o tirano quiere ser identificado como tal y que naturalmente nadie será voluntariamente engañado y sometido, de manera que tanto el engañado y dominado como el impostor y el tirano constituyen, sin excepción, conjuntos d personas miserables e infelices. Conjunto que, invariable y finalmente, por aflicciones y adversidades provocadas  desde el exterior, junto con disensos y discordias internas, está  condenado a arruinarse y perecer.

Para lo cual ningún consejo o remedio se encontrara para alcanzar la salvación y emancipación de las  inconsistencias y malentendidos contrarios a la libertad más que el que sea encontrado por todos conjuntamente, o una parte de ellos, a  través de razones claras. Y esto es lo que deberia esperarse e ocurriese de manea simple y fácil dado que e evidente que cualquiera se siente avergonzado al darse cuenta de que finge ser lo que no es y a cualquiera le aflige considerablemente hacer algo contra su voluntad.

La  natural libertad igualitaria, entones, debe ser  la mas claramente inducida e inculcada a cada hombre y miembro de una Asamblea del pueblo. Principalmente considerando esto: que nadie, con rencor o por via de esclavitud, someta ante nadie su natural capacidad de juzgar acerca de lo que pertenece a su bienestar y su bien, bajo ningún pretexto.. Sino que todos traten mediante su mejor habilidad y su máximo entendimiento  de comprender  que es lo que pertenece a su bienestar y bien. De este modo deben de sospechar de todos aquellos que deseen convencerles en otro sentido que son engañadores ordinarios porque ningún bienestar adquirido sin el propio juicio y aprobación puede perseguirse y aceptarse como verdaderamente humano y mucho menos como deseable y establecido. Cualquier cosa que se obtenga por el juicio  y creencia de otro, al descansar sobre el placer de este último, también sera  fácilmente abandonado  y jamás obtenido de nuevo. La mayoría d ela veces estos crédulos temerarios están, de acuerdo con todos los ejemplos que encontramos, irrecuperablemente conducidos hacia la peor de las servidumbres.

Que se nos deje pues a todos juntos, como antes, aprender con la mejor de nuestras habilidades, que no tenemos que buscar o perseguir ninguna Asamblea del pueblo a la que adherirnos sino únicamente cuando lo hacemos por el fin de adquirir nuestro bien particular. Podemos obligarnos a nosotros mismos porque nos lo dicta el propio y particular bienestar que es la razón máxima de hacer o no hacer algo según la naturaleza. Y donde cesa nuestro bienestar po causa de una mal disposición interna de la Republica o sociedad, también se detiene cualquier razón de comprometernos  con esa Asamblea. Tenemos motivo para considerar como enemigos y para tratar de destruir  a aquellos que intencionalmente tienden a privarnos y alejaros de nuestro propio bienestar.

Consistiendo el hombre en alma y cuerpo existen por consiguiente dos tipos de bienestar. Sin embargo están tan mutuamente conectados que faltando el uno o el otro el hombre competo deberá sufrir, teniendo  que padecer más en la medida en que su alma es más débil y, por consiguiente mayormente engañada. Y donde un alma engañada se aloja, el hombre completo es desdichado. Pero siendo dominado e inhibido el cuerpo, todos son , de acuerdo con la disposición de sus almas,  los unos mas y los otros menos,  incapaces de practicar su bienestar de alma o cuerpo en función del requerimiento de las respectivas naturalezas, razón por la cual todas las personas generosas antes que nada tienen que intentar adquirir modestamente de un modo razonable-no solo para si mismas sino también para una seguridad y un fortalecimiento superior de sus compañeros- sin ilusión del alma, violencia o molestia del cuerpo, en una completa e igualitaria libertad y con coraje, su bien y bienestar particulares en consonancia con la disposición de de cada uno y los requerimientos de la naturaleza. Es imposible que esto no pueda ser  realizado cuando en cierta medida la mayoría de los hombres de algunas formidables asambleas del pueblo, o al menos algunos de ellos, conocen el bien común y aspiran a inducirlo y continuarlo laboriosa y claramente.

En consecuencia, donde alguien, a  causa de una mala disposición o desorden de una Asamblea o por abandono de la libertad igualitaria,  esta obligado a vivir de manera deleznable, despreciado, en una notoria necesidad y pobreza además, una situación tal es una clara prueba de que una congregación  similar de personas ni entiende ni practica el  más mínimo bien común ni la mas minima religión o amor a Dios y al prójimo ( todo esto siendo la misma cosa en mi opinión). Por el contrario, allí donde el bien común es conocido y buscado, allí también en la misma proporción, tiene lugar el conocimiento de la religión, el amor a Dios y al prójimo. En una palabra, sin el bien común, del modo que sea, nunca puede existir religión alguna en un conjunto de personas.

En   una congregación de personas en libertad igualitaria en la que la verdad función del bien común  no es ni  vigorosa ni valientemente inducida , ni defendida ni  representada por nadie es claro y verdadero en mi opinión que en esa Asamblea no se encuentra nadie que tenga un ápice de conocimiento o de entendimiento. Tampoco es menos claro y verdadero que todo pretendido filosofar, teologizar, moralizar, politizar, etc  de hoy dia , sin conocimiento alguno del bien común, nunca será lo bastante capaz para rescatar a un solo hombre de opresivas y perniciosas pasiones. Porque  un hombre que sea un diablo y  tiranice o engañe a otro no puede experimentar el menor placer ni tranquilidad en vida realmente, sino que mas bien es un ser agitado y llevado a la ruina y a su propia destrucción. Incluso las pasiones humanas de amor y gozo- en el seno de las cuales todo ser humano debería desarrollar su existencia- no pueden darse fuera de un cierto bien común, quedando bloqueadas y  sin un aliento natural en el corazón y alma de los humanos como  si estuviesen sofocadas  y sin  el menor efecto.

El bien común de una Asamblea del pueblo , entonces, en mi opinión, supone una previa fundación de una libertad igualitaria que incluya una proporción de ordenes, leyes y colaboración entre  personas,  más o menos inteligentes, más o menos buenos, hombres y mujeres, padres e hijos, servidores y servidos, gobernantes y gobernados, que decidan tras descubrir por el uso de la razón y de la experiencia la manera mas cierta en que cada miembro en su rango no solo sea debilitado ni lesionado sino ,por el contrario, fortalecido por la actividad común en  su placer y su apetito tanto espiritual como corporal. De esta manera serán conducidos todos, hacia  un mayor progreso  y mayor bienestar. Porque siendo  cada uno  consciente de su disposición particular, todos hallan la necesidad de un progreso  igualitario, principalmente respecto a sus almas. De acuerdo con esta definición de bien común, cabe preguntar  a toda persona racional, dotada de juicio y no pervertida por supersticiones ni avaricia ni ambición inmoderada, si no es mas deseable vivir en una Asamblea del pueblo tal en que cada uno contribuya a ordenar las leyes, las ordenes y la colaboración mutua de manea que no se desprecie a nadie sino que todos y cada uno sean de provecho y cada individuo, sin excepción, permanezca integro y pleno es su natural libertad igualitaria. Y lo que es mas,  que esa Asamblea posibilite y procure a cada uno la oportunidad de conseguir su propio bienestar de acuerdo con su propio deseo racional, intención e inclinación propias.

Si alguien, por mala fortuna, o tal vez por alguna natural reserva, es reacio al  emprendimiento aventurero, u a cualquier otra ocupación habitual, ¿no debería otorgársele , de acuerdo con su deseo, ya sea  para la guerra como para la agricultura, o para cualquier cosa en la que él  según su discernimiento  propio se sienta capaz, una oportunidad con el fin de que pueda vivir a su manera tranquilamente , con su familia, benévolamente, sin indignidad ni desprecio alguno? Por  lo tanto juzgo también que el único y real objetivo de un gobierno legítimo  es que un pueblo, sea capaz de progresar  sin limitaciones en lo corporal y lo espiritual, y se pueda permitir que algunos excedan en bienestar a otros pero esto nunca de manera que se haga a costa o impidiendo el  bienestar de otro.

Porque aunque se establezca que en una republica un hombre, gracias a su excelente virtud, pueda obtener un pago mayor que otro de condición menos aventajada, debe de ser sin embargo claro que nadie por inferior que sea su grado,  a causa de algún desorden en la Republica, deba vivir miserablemente. Cuando  nadie, en una Republica bien ordenada, vive en la miseria , puede decirse que todos  colectivamente  salen ganando.

Es esta una adecuada definición de lo que es bien común que concibe  que la promoción y seguimiento el bien común   no se opone a la obtención de el bien particular, contrariamente a otras, extravagantes y rimbombantes  que pretenden que se debe promover  el bien común sin tener en cuenta el bien particular, porque no tienen en cuenta, en sus confusas especulaciones, que el bien común es la suma de los bienes de cada uno de manera que no  excluye una cosa a la otra..Concibiéndolo asi, es decir como que ningun bien particular que sea perdurable y agradable  puede ser concebido excluyendo el bien común, toda persona honesta se comprometerá  con entusiasmo con ese bienestar  general.

Los intereses corporales son entonces tales que, lejos de toda coacción y tortura corporal, bien abrigados y alimentados, puedan ser disfrutados con la máxima seguridad para la satisfacción de todos los deseos y apetitos razonables y en esto la mayoría esta de acuerdo.  En lo concerniente a las almas  también hay  acuerdo con esto: que nadie desea ser engañado, y por lo tanto todos por naturaleza huyen de la mentira y del mentiroso y del que engaña; y todos, unos mas y otros menos, anhelan y se esfuerzan por oir la verdad y aherirse a ella y a los que la manifiestan con claridad.

Pero por razón de su limitada naturaleza deseante, la gente es conducida a menudo cuando su juicio ha madurado y se ha estabilizado , abrumado por varias frases, a ser capturado y seducido por  opiniones y prejuicios de ambiciones malintencionadas, y  a terminar ahogándose antes de conocer el agua, como suele decirse. Esto debe de prevenirse de manera efectiva y proponemos que todo engaño y violencia sea contrarrestados e impedidos en una Republica libre con el mayor cuidado y vigilancia. Porque hasta el momento se ha dado una costumbre común  en casi todas partes en que   un conjunto de personas  intenta gobernarse realizando algún cambio o mejora , y es que aparecen algunos que anteponen a todo  su propósito de establecer su supuesta religion, o mas bien su superstición. Al hombre, influido  con miles de clases de terrores, miedos y esperanzas infundadas se le priva así  de su valioso pensamiento libre hasta tal punto  que se hace  completamente capaz de ser conducido y llevado hacia extravagancias que le esclavizan  por el mero placer de embusteros y usurpadores.

Nosotros considerando, como hemos dicho antes, que todas las personas por naturaleza, actúan por su bien propio y por el bienestar común, por estar bien inclinadas y necesariamente llevadas hacia la compañía mutua, y  son  desfavorables a todo tipo de engaño y mal por lo que no se precisaría mas que mostrar con claridad  y  hacer entender a las personas por medio del razonamiento cual es la vía mas adecuada para fomentar el mutuo compañerismo y su  necesario fortalecimiento, para el rechazo de todos los males  corporales y físicos , y para un cierto acceso  a los bienes y bienestar del cuerpo y el alma. Y en esto consiste principalmente la promoción y educación en del bien común, siendo este objetivo para todas las sociedades de personas la única verdad y fundamento firme, el único lazo o religion que siempre puede ser asegurado  y propuesto con certeza.

Sobre los intereses corporales, que son los mas evidentes y acuciantes para la supervivencia de las gentes, deberé intentar basarme en un principio con arreglo a la Naturaleza, y luego abandonarlos, en orden a los intereses del alma: Mas aun : estoy convencido de que ningún bienestar del alma ,tanto de un particular cualquiera como  mucho menos  de una comunidad , puede alcanzarse con seguridad sin  evitar la dominación y la servidumbre física. Es mas, también juzgo que para mantener el bien común de un conjunto de personas, puede  realizarse razonablemente sin consideración especial del bienestar particular de las almas, pero nunca sin un adecuado respeto a los intereses corporales y prescindiendo del  anhelo de bienestar correspondiente. Esta observación es aplicable asimismo a lo largo del tiempo en que se pretenda mantener el bien comun y sostenerlo con firmeza.

En lo que concierne a los intereses del alma parto del supuesto que  se procura el bien común cuando se impiden con celo y prudencia   las vías del engaño. Para esto contribuye enormemente el principio de la libertad igualitaria  que dicta que a todos les está permitido perseguir hasta el fin su propia felicidad del alma sin que esto tenga que ocasionar perjuicio alguno para la obtención  del bien común sino que al contrario este principio contribuye enormemente a ello.  Sobre todo y a este principio se le añade una norma estricta común, a saber, que  a nadie, en detrimento de su vida, le sea permitido oponerse o enseñar algo contrario a la libertad igualitaria general.

Con este fin  de promover y observar con la máxima prudencia y atención la libertad igualitaria y el bien común de la Republica, seria por entero necesario evitar y rechazar todos los títulos de excelencia o castas  de pretendida sabiduría como los nombres de doctores, profesores, etc., etc., porque esto no sirve mas que para fomentar la ociosa vanidad de privilegiados y señores y el desprecio del resto de los ciudadanos igualmente libre, causando la ruina de un conocimiento sano y una libertad  igualitaria. Por añadidura, una Republica bien ordenada debe, en lo relativo a la educación tanto de los adulos como de los jóvenes, ceñirse a este principio, camino o método indispensable: que ningún profesor de ningún arte o ciencia ampare una  enseñanza que pretenda ser segura  o infalible  en argumento de autoridad   sino solo mediante razonamientos.

Junto a eso debe conformarse un juicio ciudadano convergente cuya potencia consista  en que cada uno desde joven reciba  una instrucción que valore la libertad igualitaria y el bien común, y sobre las leyes y ordenanzas de la Republica.

El cuidado de la salud debería- en mi opinión- para que alcance consideración y prestigio, ser confiado a ciertos colegios que deberían establecerse. De este modo la medicina  debería ser objeto de investigación, ejercicio y enseñanza de manera colectiva por esos colegios dotados de subvenciones y ayudas que les protejan de cualquier fin de lucro y riqueza. (1)

Todo ello debe desarrollarse en la lengua madre de la Republica excluyendo los obsoletos lenguajes librescos de manera que todos y cada uno de los ciudadanos puedan libremente oir y  tener acceso a ellos para capacitarles de esta manera para  juzgar fácilmente  sobre la fiabilidad e infalibilidad de maestros y profesores siendo esto de suma importancia para el bien  común.

Porque actualmente se está presentando  como si fuera totalmente indiscutible y evidente que todas esas costumbres judías y papistas basadas en obsoletos y arcaicos lenguajes del Libro cuando no tienen  otro propósito que mentir al común de las personas y   por lo tanto llevarles a engaño.

Debería ser propuesto , promovido y enseñado a jóvenes y adultos, a hombres y mujeres, hijas e hijos,  un lenguaje general, el idioma mas habitualmente  usado en cada  parte del mundo, como el francés en Europa, por ejemplo, haciéndolo de manera sencilla y gratuitamente con el fin de que todos aprendan a hablarlo y escribirlo.

Los jóvenes, cuyo uso de la razón es aún débil y susceptible de asimilar bien y entender todos los propósitos, contenidos y poderes de las normas, deberán ser influenciados por el decoro de las ceremonias, ya que estimulan buenas costumbres de manera  que, una vez  impresionados por las reglas de la sólida  e igualitaria libertad, puedan , al  llegar a sus años de madurez, alcanzar de manera facil  y agil  el adecuado entendimiento y búsqueda de todo lo relativo o al bien común y a la libertad igualitaria. Para que lo ejerzan de la manera mas segura, los jóvenes y adultos deben de estar protegidos cuidadosamente contra  toda impostura y superstición para evitar que  crean  en esas cosas así como para rechazar la obstinación .La superstición es el unico obstáculo de ese  engaño insistente en el que han encallado y perecido, sin advertirlo  una gran mayoría de  mentes ilustres de este mundo

Igualmente  debería tratar de difundirse  de la  mejor manera que los intereses mutuos y el bienestar legitimo de cuerpo y alma nunca pueden producir conflicto, sino que en todo momento deben desarrollarse y  dirigirse hacia un mutuo fortalecimiento. Por eso, cuando alguien por engreimiento propio o por haber recibido una instrucción errónea, afirme y quiera enseñar que para la perfección y conservación eterna  del alma debe uno alejarse del bien del cuerpo,  , esa tal   debe de ser considerado como nocivo y  contrario al bien común , debiendo ser frenado, contrariado o arrestado, según las circunstancias.

 

Por lo demás, con  cualquier otra  inclinación fundada en opinión, mientras no se encuentre en conflicto con la búsqueda, promoción y fortalecimiento del bien común, debe de existir- según pienso- una completa libertad. El  uso libre  de la razón  será suficientemente fuerte para dejarlas fluir a todas, que luego desaparecerán  y morirán las menos adecuadas al bien común. Este libre uso de la razon y apoyo al bien común proppio  de una libertad igualitaria no solo sera poderoso para la destrucción de aquellas pasiones y opiniones privadas desviadas sino que además sirve para la destrucción de los honores que pretendidamente se deben a aquellos escritos y propuestas ue se oponen a la indudable razón, cosa que tambien contribuye a apoyar el bien común y la libertad igualitaria.

Con esto, es decir, con la indudable y divina razón, trataré de indagar como mejor pueda de qué manera en un conjunto de personas, el bien común puede ser mas seguro y mas ciertamente promovido y  protegido de toda violencia  provinente sea del interior o del exterior y de que manera puede ser capaz de incrementarse y progresar hacia un invencible bienestar. Porque aunque anteriormente supimos proponer los mejores principios y reglas para salvar el bien común en una asamblea del pueblo, nos falta describir  los medios  a través de los cuales los mismos principios y reglas han sido  introducidos y promovidos en las  asambleas de personas existentes. Es lo suficientemente claro, entonces, que poco o nada ha sido logrado en tales asambleas. Porque mientras pueda poderse utilizar las nociones de amo y esclavo, y aun peor,  practicarlas o cultivarlas, no se dará una Republica bien ordenada. En una Republica, país, estado o ciudadanía libres, nadie puede eximirse de servir y ser servido alternativamente.

Dadas las diferencias entre las capacidades de almas y cuerpos- de mayor o menor dignidad- puede tener lugar el servicio mutuo. Debemos por lo tanto allanar el camino y dejar suficiente espacio para todos los actos e servicio de manera que cada cual pueda llegar a una mejor condición porque cuando eso no ocurre se producen la frustración y el sufrimiento, lo que con el correr del tiempo  causará y producirá nocivos frutos para cualquier sociedad o asamblea del pueblo. De esto se derivan generalmente trágicas ruinas de países y pueblos pero también se hallan destruidos lo opresores tan tristemente como los oprimidos, y, por así decir, ambos reciben su justo castigo, los unos porque han deseado y tomado demasiado y los otros porque han confiado y omitido demasiado. Además de que, en el mejor de los casos, entre una gran mayoría de personas de opinión nunca se hallará  concordia ni solide ni vinculo de paz alguno. Por lo tanto  cuando se comparan las ventajas y desventajas de cualquier sociedad o asamblea de muchos que no este concebida bajo el propósito de que todos sean capaces de alcanzar la  mejor condición,  ya sea tomados individualmente por separado o conjuntamente, siendo esta errónea concepción  casi siempre fuente de sufrimiento  tarde o temprano dicha asamblea necesariamente se derrumbará sobre si misma o explotará. Además, una sociedad así, fuera del esplendor externo o  lustre de poderío y fortaleza de sus murallas, en sus entrañas estará tan débil y tan decadente, que no  opondrá  resistencia alguna contra la mas minima adversidad  tanto la provinente del exterior como sobre todo originada en la desavenencia y conflictos  domésticos y será fácilmente conquistada y sometida.

Y en esto es en lo que yerran los pretendidos políticos que conozco, en que no saben poner sus ojos en el verdadero y sano bien común, incluyendo la libertad igualitaria y caen y vuelven a caer el faltas sin limite. Algonos de ellos, inspirados por una sucia autosuficiencia, ambición  y deseo e poder, tratan de aconsejar a personas ignorantes que la tiranía de uno solo es el mejor modo de gobierno. Otros, inspirados en los mismos ideales, predican el gobierno de los pocos, los mas poderosos del pueblo, bajo el argumento de que estos deben de ser los mas capaces e inteligentes par avanzar hacia el bien común. Pero hablar del único y verdadero gobierno del pueblo como lo mas valioso, solo lo hacen, en lengua holandesa, dos escritores políticos, que en esa dirección lo han osado afirmar y proponer algo abiertamente. Quienes antes que nadie intentaron proceder del modo mas apropiado, ojetivamente  y con la mayor apariencia de razón fueron  los que intentaron elevar el ejemplo de Licurgo sobre los demás. Y esto consistía en que, en orden a equilibrar e igualar los tres modos  de estados politicos antes mencionados, trataban  de   conjugarlos. Y justificaban el justo y peso de esta mezcla en la circunstancia de la duración de lo estados políticos que lo adoptaron conjugándolos, como por ejemplo sucedió en Esparta y Roma. Pero ¿ que valor tienen 600 o 800 años de permanencia y de altibajos  con  la permanencia de un floreciente y creciente bienestar del peblo?. N. Maqiavelo, un sincero y abierto defensor de todas las pueriles y falsas  supersticiones e imposturas- siendo en esto seguido del griego Polibio- hacia el final del primer libro de sus Discursos, en el segundo capitulo, donde enumera las diferentes formas de gonbierno bao seis topologías llega a la misma conclusión: “Por tanto me parece que todas esas formas de Estado no son firmes ni durables. Las tres buenas a causa de la corta vida de los humanaos, las otras tres a causa de sus imperfecciones”. Por lo tanto, los legisladores eminentes, al conocer las  deficiencias de cada uno de os tres estados mencionados han compuesto el cuerpo de su estado a partir de tres miembros, los de la monarquía, la aristocracia y la democracia, de manera que uno funciona como un componente del otro, lo guarda en sus determinaciones y lo conserva de manera que no pueda liberarse fácilmente de sus tornillos y derrumbarse.

Las cosas incompatibles, como el agua y el fuego, no pueden ser mezcladas. Asimismo cosas por completo contrarias como  el dominar y el gobernar no pueden ser combinadas y, por lo tanto, tras un tiempo,  una debe de ceder ante otra y renunciar a sus pretensiones. Cuando nuestro escritor citado descubría  las deficiencias  de sus tres supuestos estados políticos- cuya poca perdurabilidad él atribuye a la corta vida de los humanos- podía tambien haber descubierto que las dos primeras, monarquía y aristocracia, extrajeron su poca perdurabilidad  de su propia  naturaleza  y disposición a violar la libertad , mientras que en cambio, en la tercera, en el gobierno del pueblo, las causas solamente eran  lo ataques astutos , sorprendentes y opresivos  del exterior o si eran debilidades internas, eran de agresiones provinentes de las dos otras primeras formas. Por lo demás, el simple gobierno libre del pueblo es el único que su naturaleza  le permite e incluye la posibilidad de enmendarse continuamente. En consecuencia no hay razones que demuestren  que a través de esa supuesta razonable mezcla de tres estados, la aristocracia o la monarquía, que son dominaciones o tiranías en conflicto entre si, puedan aportar  algún  provecho a la democracia, el único y verdadero gobierno del pueblo. Al contrario  provocarían  de hecho todo tipo de daños e interferencias a la libertad del pueblo y a su bienestar. Por lo tanto todo lo bueno que parece ser fruto made esa  util mixtura, deberá ser atribuido solo l autogobierno y a la autoridad del del pueblo. Esto es muy relevante, dado que en todo lugar donde se ha encontrado que era evidente y verdadero que el bien es producido por esta supuesta util mezcla, deber ser atribuido exclusivamente a la autoria del pueblo, a su voto conjunto y su autogobierno. Creo que jamás se descubrirá algo diferente a esto, a saber, que en función del mayor o menor grado de autoridad del pueblo se da igualmente el bienestar en la Republica. Lo ue obliga a pensar entonces que en la medida en el el gobierno de un grupo elitista y supersticioso conjunto de personas se supone que ha producido tanto beneficio a la republica griega  o en la romana, podemos imaginar cuanto provecho y bienestar común será capaz de producir un puelo totalmente libre, formidable, comprometido, emancipado  de toda superstición y acostumbrado a conducirse con arreglo a la  sola razón. En mi opinión esto superaría con mucho todos los milagros del mundo.

Quien quiera considerar el ejemplo de la Esparta fundada por Licurgo, estará de acuerdo con mi percepcion de que más que la mezcla útil de los tres modos políticos, la prolongada  existencia del pueblo espartano se basaba en gran medida en la posesión de poco o ninguna riqueza, el mantenimiento de la minima diferencia de condición  entre todos y el respeto de unos a otros, además del ejercicio libre y  valiente de las armas. Si Licurgo no hubiera sido tan firme y obstinado sobre la siempre necesaria conservación de las instituciones, si hubiera estado dispuesto a integrar a los extranjeros, Esparta hubiera podido , a mi juicio,  haber perdurado mucho mas e incluso haber superado a Roma en poder y fuerza. En todo caso  en mi opinión,  significa muy poco que un pueblo no haya sido superado ni conquistado por otros a lo largo de siglos, cuando  sigue  alejado de una ciudadanía libre, con una violación carcelaria de la libertad, como en Esparta o como en Roma. Pues en lo que se refiere a Esparta, pienso que en el objetivo  de Licurgo, como la de otros pretendidos fundadores de un bien común, pesaba más la intención de la grandeza y eterna duración de su fama  por medio de instituciones especiales que servían más a una opresión del pueblo que a un sostenimiento de su libertad, crecimiento y reforzamiento de su bienestar. Porque ¿ que clase de ocioso  atrevimiento  es la de un hombre que siendo capaz de producir ,a partir  de las capacidades de los espartanos de su tiempo, lo que podrían serles beneficioso, ha intentado, por el contrario, amarrarles para toda la eternidad sin tener en cuenta los múltiples y necesarios cambios que habrían de darse por naturaleza en el futuro y pretendiendo hacer inmutables algunas cosas buenas y otras muy severas,  que  eran contradictorias con la libertad o que eran instituciones insignificantes?. Es inconcebible que unos engreídos y arrogantes fundadores de formas de gobierno, confusa y presuntuosamente, tengan conocimiento de lo que haya e servir no solo para los pueblos presentes sino también para cualquier pueblo futuro. Y lo que es un fallo aún  peor, ¿ cómo ha podido ser cometido por un hombre de fama tan respetada, dando como resultado la ruina de inestimable libertad igualitaria general? Por esta razón, Licurgo debe ser incluido , sin injusticia, entre los ue engañan al pueblo, especialmente si se observa sus pretendidos oráculos con los cuales también otros estados antiguos se inspiraron haciéndolos pasar  como si fueran una vía de acuerdo con la divina razón.

En lo que concierne a Roma, tema en el ue nuestro autor asume mayor placer en sus especulaciones, en el mentado segundo capitulo , se despacha con estas palabras: “ Entonces Roma comenzó a apoyarse sobre la fundacion de su elevada e incomparable majestad, a traves de la mezcla de esos tres estados, (…) En ella nunca se  privó al estado real de su poder confiandoselo a un Consejo, ni tampoco otorgando su poder al pueblo, solamente moderó lo que era excesivo en cada uno e ellos y dejó a los tres en compañía en el mando, para devenir, gracias a esa incomparable trinidad, tan grande como ha sido posible”. Con permiso agregaré: “También con una miseria general y destrucción como ha sido posible”. Por la razón de que el pueblo romano fue afectado más por una abundancia de bienes robados y por una masa de supersticiones que por una buena instrucción de la razon en orden al conocimiento  de un adecuado y libre gobierno del pueblo. Sus hombres ilustres estaban motivados por el botin y el saqueo y no perseguían otra cosa que la obtención inmediata de su mayor estima, provecho y seguridad, tratando de mantener a l gente comun sometida, engañada con supersticiones e idolatrias, aniquilandola con todo tipo de pillaje y engaño para saciar su permanente apetito de matanza y saqueo. Causaron de manera segura su ruina y dstruccion. Estos, son los resultados propios ue necesariamente se derivan de los supuestos oitimos tres estados mezclados maquiquiavelicos bauiazados co  el nombre de Trinidad.

Este régimen mixto lo considero como un cuerpo que aparenta estar sano pero que esta sucio y corrupto. Sin el elemento mas  elevado y valioso de la  autoridad de pueblo, este régimen  caerá en un abismo y se destruirá porque todos los cuepros del estadio estan contaminados por alguna autoridad excepto pot la autoridad del puebli que se abandona. Por las razones expuestas, por lo tanto, y dado la ambición natural ilimitada del deseo humano, esos cuerpos terminaran corrompiéndose.

¿Que puede decirse del argiumento que sostiene que un pueblotes normalmente  ignorante y estúpido? Reconozco que puede serlo. Pero no puedo aceptar que en funcion de esto, pueblo alguno, no impora cuán malo e ignorante se presente, sea obligado a renunciar a su mejor conocimiento porque en tal caso no sólo prefiero el mas bajo conocimiento del puebo para su propio bien, sino que incluso lo aseguro afirmando que por seguir ciegamente a otros será engañado y caera en la esclavitud y la miseria. Razon por la cual, en mi opinión, esta máxima  debería constituir el mejor principio: que en caso de que alguien reproche al pueblo su estupidez,  para pretender salvarlo y guiarlo hacia una mejor condición deberá limitarse a persuadirlo con razones y solo a través de ellas conducirle a deliberar, actuar y resolver. No hay nada mejor que olvidarse de una vez por todas de cualquier otro medio, debiendo poner como una exigencia absoluta que lo que se aconseje como saludable debe alcanzarse únicamente mediante razón. De lo que se deduce que quien tiene una autoridad  absoluta y preferente sobre cualquier decisión  y juicio que le concierne  es  el que tiene el derecho sobre si mismo  y la decisión y juicio sobre el bien común es el sumo privilegio del pueblo  mismo y su máxima  guía.  Por consiguiente mantengo que todas las cuestiones poéticas sean llevadas a cabo  con la condición prevalente y requisito de serlo por la mayoría del pueblo sin descuidar, no obstante, que todo funcione con sinceridad y con arreglo a razón. El bien común debe basarse en la razón del interés general y objetivo. Bien común e interés general y objetivo de los cuerpos y lo mismo de las almas liberadas de todo engaño. Todo ello gracias a una libertad igualitaria que desarrollara el progreso particular de todos, tras la aprobación de todos. Al bien particular jamás se le debe de permitir agraviar ni ofender al bienestar y bien generales sino que siempre debe de contribuir  a su mejora y perfeccionamiento. Para juzgar en esto se debe confiar absoluta y totalmente  sólo en el pueblo. Aunque debo conceder que hay pueblos que por su naturaleza o circunstancias están mejor dispuestos que otros, (como  los Hotentotes  del Cabo de Buenas Esperanza si fuese cierto lo que se cuenta de ellos),  todos ellos pueden  y deben guiarse por la razón hacia lo mejor para si mismos.

El motivo es porque la instrucción de la razón y su seguimiento es algo entendido por  el pueblo como la cosa mas saludable y para lo que todos tratan de emplear sus mejores capacidades, repugnándoles sa todos, como un agravio,  la mentira. Puesto que naturalmente, de esta manera  se desea el bien, ¿será difícil persuadirles? Pero entonces, ¿ debería el impostor, para no ser desprestigiado, alegar ostensiblemente que lo que está haciendo son solo utilidades para conducir al hombre incívico a una mejor percepción de la razón?.  Yo creo que con  tales artimañas nunca prosperó ningun pueblo. Afirmo  que son las propias imperfecciones y debilidades internas que se propician por los excesos del dinero y el honor la causa del maltrato y dominación que se inflinge al prójimo.

Nadie puede negar que el todo es mayor que la parte, por lo tanto el conocimiento de su propio bien de un pueblo completo es, en toda circunstancia, mejor y mas amplio que el conocimiento que pretendan tener uno o unos pocos de ese mismo  pueblo. Además  ninguna sabiduría  referida al bien común – por muy grande que sea- de alguien en particular que este incluido en el pueblo y mucho menos de aquel que es ajeno al pueblo, puede ser detentada pretendiéndose que sea seguida de manera confiada y silenciosamente por el pueblo . Y no hay mejor razón para la sospecha que ante la de alguien que pretenda que en lo concerniente al bien común se debe escuchar y obedecer en silencio, sometiéndose a la palabra que ese alguien emita y a la conducta que dicte. Podrá opinar alguien que viendo eso con claridad, no obstante, a la vista de la multiplicidad y diversidad de opiniones que se dan en el conjunto del pueblo, debería permitirse confiar el cuidado del bien común a los que, perteneciendo al pueblo , sean los  mas inteligentes y darles la responsabilidad exclusiva de velar por él. No tendria  demasiadas reservas sobre  esta objeción si fuese posible tener la suficiente certeza sobre los medios  por los cuales se consigue reconocer y elegir a los que hayan de ser los mas inteligentes y mejores, ni tampoco – y esto es aún mas importante- si se tuviese la seguridad de que esos supuestos hombres mas inteligentes y mejores se comprometerían siempre con honestidad con el bien común en lugar de hacerlo por su interés personal y que en esa virtud permaneciesen siempre.  Tampoco se tendría la posibilidad de que cuando ellos deseen el bien común que han concretado, lo haya de ver de igual manea el pueblo.  Todas estas cosas son imposibles porque el pueblo no puede renunciar a la búsqueda  por si mismo y porque son asi sus deseos, de su máximo bienestar y conveniencia.

Resulta del mismo modo imposible que cualquier humano que no sea santo (siendo esto difícil de encontrar y de reconocerse entre los hombres) pueda ser forzado a perseguir el bien comun si no viese en ello también que con ello alcanza su mejor bienestar particular y provecho. Por lo tano considero como una de las mas valiosas observaciones relativas al bien común de un pueblo que todas las cosas dispuestas por el propio pueblo sean organizadas de tal manera que cada uno en particular pueda difícilmente obtener un beneficio privado en detrimento de lo publco. De manera que cada bien particular legitimo no solo no debilitara ni agraviará el bien común sino su satisfacción coincidira con la promocion y reforzamiento del bienestar de todos.

Para resumir, para la consecución del bien del pueblo lo mas conforme a la  razón  es que este bien   sea inducido en el mismo pueblo por los mas inteligentes y mejores y sometido a la aprobación y decisión del juicio popular usando su propio conocimiento. Y esto dado  que la totalidad del pueblo en su conjunto no desea ni puede desear otra cosa mas que el bien común, ni puede omitir su búsqueda ni el uso de su mejor conocimiento y capacidad  aunque fuese provocado a lo contrario. Sin estas propiedades es seguro que el bien común no puede tener lugar. Tampoco es posible que estas propiedades sean fingidas con la minima verosimilitud por algún particular ni del interior ni del exterior. De lo que se deduce , sin contradicciones y con toda evidencia que toda aquella argumentación de aquellos viejos escritores y algunos nuevos, que lo que se proponen defender es el dominio de uno o de unos pocos como si fuera esto el gobierno adecuado no es mas que doctrina falsa, injustificada, sin fundamento o falaz. El gobierno del pueblo es el único  gobierno valioso y divino porque incuye en si mismo todas las cualidades para el  nacimiento, el desarrollo y la corrección de un pueblo. La mejor potencia  de todos los gobiernos populares es pues esta: que es el pueblo mismo el que se intenta mantenerse gracias a la  manera a ese pueblo tan intratable. Me gustaría escuchar la respuesta a esta alegación.

Yo, al contrario sostengo, que las personas en general, nacen naturalmente libres, siendo los mas ingeniosos seres de entre todos los animales, estando dotados de lenguaje para la mutua comunicación del pensamiento, son tratables, dóciles, responsable, amantes del prójimo y de los niños, y en consecuencia capaces de compañerismo y de rendir culto cristiano de Dios. Porque quien crea lo contrario, da a entender que cree que ni la verdad ni el bien pueden ser establecidos ente los hombres. Esta es la creencia de N. Maquiavelo y  también de otros escritores que o lo dicen de forma explícita. Reitero  lo que he mencionado anteriormente, a saber, que para el bien del pueblo no puede darse ningún consejo fiel ni ningún juicio o decisión más cierta que la que resulte de la simple deliberación, juicio y resolución del pueblo mismo. Por esta razón, es claro y verdadero que la  voz de un pueblo debe de ser considerada y sostenida por el mismo pueblo como la voz de Dios. A lo que también debería de añadirse, que cuando  un pueblo  ejerce la deliberación y el voto, la sabiduría y conocimiento de todos se tiene en cuenta, con lo que el pueblo se aprovecha de toda la sabiduría y conocimiento posible en todas circunstancias sino que por medio de ese mutuo encuentro y deliberación de personas libres, sus miembros se hallan cada vez más estimulados, preparados y deseosos de conocer el bien común.

Queda por lo tanto establecido de manera clara y segura que un pueblo ,en  cualquier circunstancia, no puede tender hacia otra cosa que hacia el bien común, igual que no es menos patente que el mayor beneficio y el menor riesgo surge de las deliberaciones y resoluciones del pueblo. Aunque a veces se den fallos en el correcto juzgar y actuar dada la falta de fiabilidad y dudas de los asuntos humanos, la experiencia y el daño que se provoque servirá de experiencia para salvarles en lo sucesivo de manera poderosa tan pronto como sea posible al hacerles capaces de adquirir nuevos consejos y razonamientos y así prevenirlos. Asi podrá contarse  con la aportación rápida de consejos de personas inteligentes y bienhechoras que se guíen por el bien común y el bienestar general porque se estará vigilante automáticamente y observando para ponerlo en obra. El hecho de que cualquiera puede aportar sus mejores aptitudes para el bien común  es probablemente la mejor ventaja sobre todas las demás formas de gobierno que no estén basadas en la igualdad y  que por lo tanto que habrán de ser deficientes e inútiles.

Las otras formas nunca podrán ser aceptadas como gobiernos mas valiosos con el argumento de que son un mal menor para evitar un mal mayor, pues solo debe considerarse como mas valioso la adquisición de un gobierno formado por personas libres. Todos los ejemplos nos confirman que nos encontramos lejos de que haya sido cierto nunca que es mejor la razón de unos pocos o de uno solo sobe la debilidad general de los muchos en caso del gobierno encomendado al pueblo, pues ha resultado siempre que  el pueblo ha terminado sepultado y por completo sometido por esas supuestas cabezas. En esto el ejemplo mas destacable de cabezas ilustres gobernando gobiernos mixtos han sido los casos de Grecia y Roma , sistemas que han mantenido al pueblo llenos de supersticiones y teniendo el mayor protagonismo para el engaño su eminentes y prominentes hombres, de manea que sus asambleas se desarrollaban como una rutina, como  un puro engaño tales como las reuniones practicadas en nuestros dias por algunos de nuestros ministros meronitas con tanto éxito. Esas supuestas cabezas, sedientas  de Estado, dominación y dinero, cosen un falso paño para conseguir beberse la mejor porción  del bien común, mientras precipitan al pueblo en continuas luchas, que desembocan en su perdida de libertad y ruina general, según se demuestra siempre. Es como si hiciesen de una nave naufragada un faro marino   que sirva de ejemplo que deben de seguir todos aquellos  que traten de arañar el botín y la riqueza de todos y pensar en conquistas y depredar su mayor beneficio a costa d la ignorancia y a discordia del pueblo.

Siemrpe ha sido claro y verdadero que en lo que concierne al buen gobierno de un pueblo, nunca fueron las gentes del pueblo mismo los que cometieron errores, sino siempre sus pretendidas cabezas y maestros los que lo cometieron. Porque éstos, no buscan mas que el camino para adquirir mayor porder y autoridad fomentando   la absoluta ignorancia del pueblo, el sectarismo y la discordia, de manera ue logran que sus practicas no sean sino el mejor modo de que el pueblo se sumerja en la continua desesperación e ignorancia. Utilizan una incesante y superflua usura para adquirir bienestar y fuerza para consolidar adecuadamente el  poder, la riqueza y  la grandeza que persiguen. Mientras que el pueblo, por el contrario, esta determinado en su conjunto y por su naturaleza, hacia su eminente bien común,. Su desarrollo y su mejora, y desea y se copua nada mas que en conseguir el bien común de la mejor manera. Además, superando cualquier obstáculo, no puede dejar de aportar sus mejores conocimientos y capacidades para la obtención de lo mejor. Por esta razón prefiero que el pueblo, en lugar de decir que  “las plagas vienen de  nuestros pecados”, diga “ si se gobierna bien ¿ que pueden dañarnos?”.

Para estimular a un pueblo en esa via se precia de hombres piadosos y  valientes y esto ha sido una carencia en todos los sitios y todos los tiempos. No tener un nunca un número sufciente de hombres generosos, valientes y piadosos. A esto debe de prestársele la mayor atención y entenderlo es de la mayor importancia. Supongamos una Asamblea de ciudadanos y hombres competentes ( Porque el  bienestar de todos, hombres, mujeres y niños depende de hombres competentes y guiados permanentemente por el bien común) . La competencia de dichos hombres o ciudadanos de tal Asamblea, para que sea  verdaderamente la propia de  un pueblo libre y fuerte,  consistirá en que estén bien instruidos acerca de su libertad natural y la conozcan y la amen como el bien mas preciado. Se hallaran muy poco, o nada,  influidos por la superstición y estarán despegados de todo violento sectarismo. Sabrán ser autosuficientes sin servir a nadie y habrán adquirido experiencia al escuchar la voz del pueblo como verdadera y la voz de la Asamblea como la voz de Dios.

Esa Asamblea, pienso que deberá de estar dotada de  tres tipos de ciudadanos. El primero de ellos, (y Dios ha permitido que exista innumero suficiente de éstos en cualquier pueblo o sociedad e hombres) es el que tiene la capacidad suficiente y el valor para idear, proponer e inducir conceptos buenos , liberadores  y propuestas útiles pata el bien común que hayan de presentare , ser juzgadas  y resueltas por una Asamblea ya que  el deseo o el anhelo de la  Asamblea no es diferente a lo que es el bien común. El segundo tipo de hombres (de lo cual debe asumirse que  toda Asamblea debe de estar provista en un buen numero tambien) esta formado por quienes son capaces de entender y discernir  todos los buenos conceptos y propuestas mas cercanas a sus intenciones y sabra concretarlo en palbras y en obras. En tercer lugar, aquellos hombres (pienso que constituye la mayoría actualmente pero que decrecerán paulatinamente a medida que se se multiplican las deliberaciones libres dado paso a un  aumento de aquellos del primea y segundo tipo) que asienten a todo porque buscan principalmente  su bienestar e intentan obedecer de manera ardiente.  Existe la oportunidad de que cada uno, de acuerdo con sus capacidades, pueda ascender hacia el segundo o primer nivel de dignidad, es decir hasta las mas altas responsabilidades de gestión de lo común. Esta promoción es a mi juicio la cosa mas significativa para la salud del bien común  dado que sobre una base de deliberación libre y ordenada y de votación, toda la sabiduría de un pueblo está en condiciones de brillar y destacarse al máximo sin perder el mas mínimo hilo, como suele decirse, de sabiduría ni de conocimiento

Esto es lo mas destacable y que quisiera subrayar como algo indiscutible: que no exista discriminación y distinción de menores y mayores en una Asamblea legal sino que todos deben de estar mezclados, de manera que en una Asamblea tal, soberana y libre, el mas sabio y el mas inteligente siempre legislará pero no podrá nunca distinguirse quien lo ha hecho al ponerse todo en común. Y donde asi funcione la relación entre un pueblo formidable y su Asamblea, sus mentes mas eminentes, deseando una libertad igualitaria y el bien con estarán estimulados en hacer avanzar a todos en lugar de querer aprovecharse de ellos.

¿Debería alguien, que fuese rico o afortunado, temer esta situación pensando que se le prive de sus más estimadas capacidades? De ninguna manera, sino que al contrario se le asegurará a él y  lo suyos la libertad y la liberación de cualquier carga a la que esta sometido permitiéndosele una vida feliz y adecuada. Por el contrario en la situación actual, se encuentra severamente angustiado por el demás, abrumado con infinidad de preocupaciones y reservas contra sus propios conciudadanos, obligado a desconfiar de todos. Y  aquellos que están menos dotados intelectualmente se encuentran frustrados en su corazón y reaccionan como un trueno arruinando todo.

Para resumir, la desaparición de todos los males y la producción de todo lo bueno enana Republica o Bien Común, teniendo en cuenta tanto las ventajas particulares como las colectivas, estriba, ami juicio según lo expuesto anteriormente, en la existencia de una Asamblea bien ordenada y libre, deliberando e intercambiando opiniones y adoptando resoluciones, celosa de sus propias atribuciones.

Tres clases de ventajas,  me viene a la mente que se ofrecen  con esto, y cada una de ellas debe de ser procurada por los holandeses, a saber: la liberación de la opresión de sus enemigos, de las revueltas cívicas, y lo que mas importa: la generosidad de los que llevan el timón. No se si  sucederá o ha sucedido alguna vez, dada la imitada naturaleza del deseo humano, que haya llegado a buen destino una situación optima para la voluntad. Me limitare por el momento a desarrollar las dos ultimas, desde las cuales se puede deducir la primera. En lo que concierne a las revueltas viles lo haré en un escrito posterior que voy a presentar bajo la forma de Discurso  de Vrymont. En lo que concierne al tercer caso lo trataré en una Segunda Parte.

Publicado por Miguel Angel Domenech Delgado

Fuente: La cabaña de Babeuf (I y II)

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