Los derechos forestales comunitarios y la pandemia: las Gram Sabhas muestran el camino

INTRODUCCIÓN

India está actualmente entre los países más afectados por el covid 19, habiéndose registrado más de 6 millones de casos hasta septiembre de 2020. La pandemia y las medidas de confinamiento han tenido un impacto drástico sobre una gran parte de la población de las comunidades pobres y marginadas, habiendo causado la pérdida de medios de vida y empleo, inseguridad alimentaria y sufrimientos socio-económicos. A pesar de que las graves dificultades a las que se han enfrentado los trabajadores migrantes en India hayan sido noticia y motivo de preocupación en el mundo entero, el gobierno indio en su sesión del monzón ha respondido que no ha registrado los datos de vidas y empleos perdidos, por lo que no era posible darles una compensación. Estos trabajadores migrantes incluyen con toda seguridad a adivasis y Otros Habitantes Tradicionales de los Bosques (OTFD, por sus siglas en inglés, como haremos con todas las abrevituras a partir de ahora. Consultar la lista al final de este documento), pues estas comunidades a menudo emigran a las ciudades en busca de mejores opciones para ganarse la vida.

Con el paso del tiempo se ha producido un completo desempoderamiento de las comunidades indígenas sobre sus ecosistemas tradicionales a causa de la falta de derechos de acceso, uso y gestión; la falta de un apoyo importante para la conservación y desarrollo de mecanismos para conseguir medios de vida sostenibles basados en la naturaleza; una inefectiva o pobre puesta en marcha de programas de bienestar como el Mahatma Gandhi National Rural Employment Guarantee Act (MGNREGA) –un programa de garantía de trabajo en las áreas rurales–; el desvío de los ecosistemas tradicionales forestales de las comunidades para su uso industrial o minero, que los ha privado aún más de sus derechos, y generando a menudo con una fuerte resistencia por su parte. Son estas un puñado de las razones que han provocado graves crisis económicas, sociales y ecológicas, incluido el sufrimiento de la emigración, a las comunidades adivasi y OTFD en India.

Según los resultados de un informe preliminar de valoración, las vulneraciones, atrocidades e injusticias a las que las comunidades forestales se enfrentan debido a las políticas forestales, de conservación y económicas se han multiplicado durante la pandemia. La falta de seguridad sobre la tenencia ha surgido como una de las principales razones para la situación de vulnerabilidad de las comunidades. Además, ciertas condiciones preexistentes en las áreas tribales, como la grave falta o ausencia de recursos sanitarios básicos, falta de profesionales sanitarios, falta de información y concienciación, ruptura de los sistemas sanitarios tradicionales, entre otras, han creado grandes dificultades y provocado que las áreas tribales hayan sido más susceptibles a la pandemia. En muchas áreas, el confinamiento ha afectado gravemente a los medios de vida locales de las comunidades. Casi 100 millones de habitantes de los bosques dependen de diversos tipos de productos forestales para alimentación, vivienda, medicinas e ingresos en metálico. La temporada de la cosecha para la mayoría de estos productos es en los meses de abril a junio, que coincidieron exactamente con el confinamiento.

A pesar de estos problemas, también se han registrado cientos de ejemplos de la destacable resiliencia de las comunidades adivasis y OTFD al enfrentarse con la crisis, especialmente allí donde han sido legalmente empoderados. Esto ha sido más evidente en áreas donde los derechos forestales y sobre la tierra han sido reconocidos bajo la Ley de Tribus Registradas y Otros Habitantes Tradicionales de los Bosques (Reconocimiento de Derechos Forestales) de 2006 (FRA) y la Ley de Extensión del Panchayat a Áreas Registradas de 1996 (PESA) –dos leyes que reconocen los derechos de las comunidades adivasis y OHTB sobre sus tierras y recursos. El reconocimiento de estos derechos en muchos casos ha llevado a superar las restricciones y situaciones de crisis.

Esta publicación es un intento de documentar algunos de estos ejemplos que pueden ayudarnos a comprender los mecanismos utilizados para salir adelante de las comunidades durante épocas de grandes dificultades. Los casos de estudio presentan ejemplos que nos pueden llevar a comprender que el empoderamiento de las comunidades, especialmente al asegurar la seguridad en la tenencia y la devolución del poder de gobernanza y gestión de los recursos naturales, puede restaurar ecosistemas, crear economías sostenibles y resiliencia comunitaria para hacer frente a las calamidades naturales y provocadas por el hombre como la pandemia de covid.

TRASFONDO

La Ley de Tribus Registradas y Otros Habitantes Tradicionales del Bosque (Reconocimiento de Derechos Forestales) (FRA) de 2006, es una ley que se aprobó trás décadas de una larga lucha por parte de las comunidades indígenas en India por sus derechos sobre los recursos. La FRA reconoce la injusticia histórica cometida contra los adivasis y Otros Habitantes Tradicionales del Bosque (OTFD) reconociendo y otorgándoles sus derechos, hasta entonces no registrados. Esta ley incluye tanto los derechos individuales para el cultivo en tierras forestales como los derechos comunitarios sobre la propiedad común de los recursos y los derechos sobre los hábitats. La FRA reconoce que las comunidades de los bosques forman parte integral de la supervivencia de los ecosistemas forestales, y les otorga derechos y responsabilidades para la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento del equilibrio ecológico, para que de como resultado el fortalecimiento de los regímenes de conservación a la vez que se aseguran los medios de vida y la seguridad alimentaria.

Los Derechos Comunitarios sobre los Recursos Forestales (CFR) son los derechos de los adivasis y OTFD sobre la tierra forestal común según la costumbre dentro de los límites tradicionales o según la costumbre de la aldea o el uso estacional del paisaje en el caso de las comunidades de pastoreo, incluidas las reservas forestales, los bosques protegidos y áreas protegidas como los Santuarios y los Parques Nacionles. La sección 3 (1)(i) de la FRA reconoce el «derecho a proteger, regenerar o conservar o gestionar cualquier recurso forestal comunitarios que ellos (adivasis y Otros Habitantes Tradicionales del Bosque) hayan estado protegiendo y conservando tradicionalmente para un uso sostenible». La sección 5 otorga el poder y la responsabilidad al Gram Sabha de proteger, preservar y gestionar la biodiversidad, los recursos naturales, la vida salvaje y los recursos acuíferos en su CFR, y también sus recursos culturales y espirituales, y prohibir cualquier actividad que provoque daños a estos recursos.

La Gram Sabha o asamblea de aldea, es la unidad principal de autogobierno local. Según la FRA, a la Gram Sabha, que debe estar compuesta al menos en un tercio por mujeres, se le ha otorgado la autoridad para decidir sobre la adjudicación de reclamaciones. Aparte de eso, la Gram Sabha tiene el poder de controlar, planificar y gestionar cursos de agua menores (Sección 4(j)), Productos Forestales menores (Sección 4 m (ii) y Recursos Forestales menores (Sección 4 m (VII)). La Sección 4 (d) de la Ley de Extensión del Panchayat a Áreas Registradas (PESA) 1996, dice que la Gram Sabha es competente en la salvaguarda entre otras cosas de los recursos comunitarios. La Gram Sabha mantiene una cuenta en la que se incluye cualquier fondo recibido, sean contribuciones voluntarias o ventas de productos forestales menores y minerales menores, o las transferencias bajo cualquier programa de devolución. Los derechos de uso de los fondos están bajo el control de la Gram Sabha.

Los Comités de Gestión de los Derechos Forestales Comunitarios (CFRMC) son constituidos por las Gram Sabhas según la Disposición 4 (1)(e) de protección de la vida salvaje, el bosque y la biodiversidad en ejercicio de la Sección 5. La disposición 4(1)(f) da poder al Gram Sabha para monitorizar y controlar estos comités a los que se les confía la tarea de preparar planes de conservación y gestión de los recursos forestales comunitarios.

GOBERNANZA DE LA GRAM SABHA, APOYO A LAS COMUNIDADES MARGINADAS Y PROTECCIÓN DEL BOSQUE

Mapa de los recursos forestales comunitarios
Comunidad adivasi haciendo sus planes de gestión de CFR

Esta historia trata de un conjunto de 24 aldeas situadas en la parte más oriental del bloque Dediapada en el distrito de Narmada. Todas estas aldeas son exclusivamente adivasis, predominantemente habitadas por la tribu vasava, con algunas familias de la tribu tadvi en dos aldeas. Estas aldeas forman parte también del Santuario Shoolpaneshwar, que fue declarado en tres fases –en 1982, 1987 y 1989– sobre 61.542,40 hectáreas de tierra forestal y tiene un total de 104 aldeas, incluidas 25 deshabitadas.

Aunque las comunidades se habían enfrentado durante varias décadas a la violencia por parte del Departamento de Bosques y una fábrica de papel, fue cuando se aprobó la Ley de Derechos Forestales cuando la gente empezó a ver la posibilidad de un cambio. En 2013-14, tras un largo periodo de lucha, las Gram Sabhas de estas aldeas consiguieron Adhikar Patras (los títulos) para todas las reclamaciones de CFR para la totalidad de las 19.220 hectáreas de bosque de sus aldeas. A diferencia de muchos distritos de Gujarat, estos Adhikar Patras observan todas las condiciones de la FRA y sus regulaciones. Tras conseguir los títulos de CFR, las Gram Sabha eligieron de nuevo nuevos Comités de Gestión de los Derechos Forestales Comunitarios (CFRMC), con al menos un tercio de mujeres como miembros.

Durante los meses de mediados de marzo a mediados de junio de 2020, la mayor parte de las familias perdieron cerca de 50.000 rupias. Los meses de confinamiento coincidieron con el momento en el que las comunidades migrarían para trabajar como jornaleros en los campos agrícolas y en otras pequeñas industrias, donde ganan entre 20 y 40 mil rupias, y además perdieron alrededor de 5.000 rupias más debido a la no disponibilidad de trabajos de MGNREGA en sus aldeas. También tuvieron grandes pérdidas en la venta de su cosecha de Rabi (una de las dos cosechas anuales. Se siembra en invierno y se cosecha en primavera), especialmente de maíz, tur [guandú] (Pigeon pea) y otras verduras, pues tuvieron que venderlas a la mitad de un precio normal.

Los meses de marzo a junio son también importantes para la recolección o cosecha de una variedad de Productos Forestales Menores (MFP). El bambú y las hojas de tendu [ébano coromandel] son dos importantes MFP que son cortados o recolectados desde febrero a mayo. Muchas Gram Sabhas de aldea tenían pilas de bambú del año anterior y el actual cosechadas en sus bosques en los bordes de los caminos. La fábrica de papel iba a recogerlos cuando llegó el coronavirus y el repentino confinamiento. Muchas de las Gram Sabhas y de las familias sufrieron pérdidas sustanciales. De igual manera, ni la Corporación para el Desarrollo Forestal ni las Gram Sabhas pudieron completar el proceso de subasta/venta de hojas de tendu. Como resultado, muchas familias, especialmente mujeres, perdieron sus ingresos por las hojas de tendu, que normalmente supone unas 5-10.000 rupias por familia por temporada. Algunas familias, especialmente mujeres y niños, perdieron también algunos ingresos por la venta de otros MFP como semillas de kanji (Pterocarpus Marsupium), galweda (Tinospora cordifolia) , baheda (Terminalia bellirica), etc.

Aunque el confinamiento produjese grandes pérdidas financieras, también fue la primera vez en que las Gram Sabhas funcionaron como una autoridad descentralizada. En cada aldea, hubo unas cuantas familias, especialmente govaliyas (pastores) y viudas con hijos pequeños, a las que les resultaba difícil conseguir dos comidas completas al día. Estas familias normalmente no cultivan tierra y dependen solo de su trabajo como jornaleros o de la recolección y venta de MFP. Los miembros de los CFRMC y otros líderes de las aldeas se encargaron de encontrar a estas familias. Como ninguna Gram Sabhas disponía de muchos ingresos, decidieron dar algo de grano a estas familias y luego se dirigieron a ARCH Vahini, que les dio raciones para tres meses, incluidos aceite y especias, etc. a 116 de estas familias.

Como las Gram Sabhas no podían celebrar reuniones con mucha gente durante el confinamiento, los miembros de los CFRMC de algunas Gram Sabhas, sobre la base de discusiones previas, tomaron la iniciativa e iniciaron trabajos de nivelación de tierras en las tierras privadas de cada familia o de la FRA durante horas fijas en cada una de ellas con la ayuda de tractores de los fondos de su Gram Sabha. Durante el confinamiento, la mayor parte de las Gram Sabhas / CFRMC siguieron protegiendo sus CFR, pues percibían que podía haber más amenazas a los bosques durante estos tiempos difíciles. Para ello, patrullaban en grupos de 3-4 personas para observar las precauciones durante el confinamiento.

Trupti Mehta, un miembro de la CSO ARCH Vahini que ha estado trabajando con comunidades allí desde los años 80 nos contaba: «Hasta ahora, las comunidades habían conseguido sortear las dificultades en terreno difícil, pero ¿esta crisis? Nadie se hubiera imaginado que las comunidades tuviesen que enfrentarse a una situación que estaba totalmente más allá de su imaginación y control: ¡la pandemia de Covid 19 en 2020! La situación de la gente en genera fue mala durante el confinamiento no porque, a excepción de unas pocas familias, no tuviesen comida en sus casas, sino porque perdieron casi la mitad de sus ingresos anuales procedentes de diversas fuentes. Pero esta fue la primera vez en que las Gram Sabhas se implicaron activamente. De hecho, se les confió la gestión y protección de los recursos forestales. El reto principal sigue siendo llevar a cabo estos procesos de una forma democrática y transparente y continuar el trabajo de gestión y protección del bosque».

Las comunidades gestionan sus lechos de agua en su área de CFR

GANARSE LA VIDA CON PRODUCTOS FORESTALES MENORES, GOBERNANZA DE LA FEDERACIÓN DE GRAM SABHAS

Habitantes del bosque preparando paquetes de hojas de tendu.
Mujeres recolectando MFP utilizando mascarilla y manteniendo la distancia de seguridad.

En el distrito de Gondia, el 75% de la población son adivasis, principalmente gond y halba. Allí, más de 250 aldeas tienen reconocidas legalmente sus derechos de CFR, y en el bloque de Deori, 29 aldeas han formado una Federación para llevar a cabo la recolección y venta de sus productos forestales menores. La Federación actúa como un cuerpo elegido que apoya y asesora a las Gram Sabhas. Está gobernada por dos representantes (un presidente y un secretario) de cada una de las 29 aldeas. Cada año, la Federación se asegura de que a los recolectores –los adivasis y habitantes del bosque–, se les pague por los 11 días de trabajo durante la temporada, a diferencia del Ministerio de Bosques que solo compraría y pagaría a los recolectores de tendu 2-3 días de su trabajo. Además, mientras el Ministerio de Bosques, a través de sus comerciales, paga a los recolectores solamente 220 rupias por día y una bonificación por temporada de tan solo 25 rupias, la Federación paga 300 rupias por día y una bonificación por temporada de 200.

En marzo de 2020, cuando se anunció el confinamiento, los aldeanos del bloque de Deori estaban confundidos acerca del proceso de recolección de tendu patta y mahua, dadas las dificultades para reunirse y trabajar en grupo. En este contexto, la Federación obtuvo el permiso del gobierno de Maharashtra para recolectar mahua y tendu patta.

Narayan Salame, secretario del CFRMC de Dhamaditola, nos habló de las ventas de productos forestales menores durante el confinamiento: «Tanto tendupatta como mahua son una fuente de ingresos considerables para los miembros de la comunidad. Los ingresos por mahua son de media de 15-20.000 rupias por familia durante la temporada de recolección, mientras los ingresos por tendupatta normalmente están alrededor de 10-20.000 rupias por familia. Mientras la recolección de tendupatta dura unos 11 días, la de mahua dura 30, y cada familia gana hasta 30-40.000 rupias durante la temporada. Mientras tendupatta se vende a través de la federación, la mahua se vende de manera individual. Durante el confinamiento, el precio de la mahua fue inicialmente de 30 rupias por kilo, mientras en el mes de abril subió a 60 rupias por kilo».

Los ingresos que consigue la gente mediante la recolección se usan para sus necesidades individuales y también para otras actividades agrícolas como pagar salarios a los jornaleros, cultivar arroz, etc. Durante el confinamiento, todos los adultos de ambos géneros de 5.069 familias en las 29 aldeas participaron en la recolección de productos del bosque y recibieron un pago por ello. Esta temporada, cuando los comerciales vinieron a comprar, el centro de recolección se puso en las afueras de la aldea. Además, la gente se lavaba constantemente las manos y mantenía la distancia social.

Este año, durante el confinamiento, la Federación de las 29 aldeas consiguió 25 millones de rupias vendiendo tendupatta, a la vez que lo gestionaba todo ella misma y tomaba precauciones contra la extensión del covid 19. Además, la Federación ha usado los importantes beneficios de las ventas en 2017 de tendupatta para alquilar maquinaria para cavar pozos o cuerpos de agua en las Gram Sabhas para la recogida de agua de lluvia. Los acuíferos se han recargado en estas áras y por tanto los aldeanos podrían también centrarse en el cultivo de arroz. Cuando los miembros de la ONG Vidarbha Nature Conservation Society (VNCS) fueron a la comunidad para proporcionarle paquetes de ayuda, la comunidad se sintió autosuficiente y por tanto rechazaron aceptar los paquetes.

Mujer habitante del bosque con su cosecha de hojas de tendu del día.

GOBERNANZA DE LAS GRAM SABHAS: GOBERNANZA DE LOS BOSQUES COMUNITARIOS, ALIMENTOS DEL BOSQUE, PRODUCTOS FORESTALES MENORES Y MECANISMOS DE ADAPTACIÓN Y AFRONTAMIENTO

Mujeres limpiando la cosecha de flores mahua.
La comunidad lleva a cabo sus trabajos habituales de gestión del CFR mientras mantiene la distancia de seguridad.

«La Gram Sabha garantizó la seguridad alimentaria de todas las familias, incluida una estimación de la cantidad de alimentos necesarios, especialmente para los más marginados. Organizó una comida gratuita y cocinada en seco para la gente. Debido al alto número de migrantes que volvían a casa, se establecieron centros de cuarentena en el distrito y se le proporcionó alimento a los trabajadores». Esto nos comentaba Keshav Gurnule, un miembro de SRISHTI –una organización de ayuda a la comunidad–, sobre cómo habían gestionado las Gram Sabhas los planes Covid.

Ambagar chowki es uno de los nueve bloques en desarrollo en el distrito Rajnandgaon en el estado de Chhattisgarh. En este bloque de desarrollo, la mayor parte de la población es adivasi: gond, kanwar, halbaand baiga, que dependen del bosque y la agricultura. En 2012-13, las aldeas de Pangri, Khairi, Kesaldabari, Padaki, Sonoli y Durretola consiguieron su certificado de reconocimiento de CFR en nombre del Comité Conjunto de Gestión Forestal (JFMC, compuesto por el Ministerio de Bosques y las comunidades que viven en los bosques), por el que se consiguieron derechos sobre los productos forestales menores, pastoreo y Nistar (derechos comunitarios reconocidos en tiempos de los sistemas de Estados Principescos y Zamindari).

Las Gram Sabhas rechazaron el plan del JFMC y formaron de manera independiente Comités de Gestión de Derechos Forestales Comunitarios (los CFRMC están compuestos enteramente de adivasis y habitantes del bosque para guiar la gestión de los recursos forestales comunitarios) para ejercer sus derechos, patrullar los bosques y practicar la conservación de CFR. La adecuada aplicación de CFR, a través de los CFRMC, ha sido siempre muy importante en este distrito.

Durante el confinamiento del covid 19, la comunidad ejerció su CRF según el plan de gestión aprobado previamente por las Gram Sabhas. Al mismo tiempo, estas Gram Sabhas iniciaron y dirigieron un proceso de gobernanza del confinamiento covid. El gobierno y la administración de policía, el Ministerio de Bosques y el Ministerio de Salud solo, en un momento posterior, siguieron y apoyaron la iniciativa dirigida por las Gram Sabhas. De hecho, la administración local alabó y apoyó los planes de las Gram Sabhas que animaban  a la seguridad alimentaria basada en productos locales y del bosque, evitando así la masificación en los mercados. Podemos ver que las Gram Sabhas crearon planes para la protección y conservación de los bosques, la recolección y venta de productos forestales menores, la seguridad alimentaria y la distribución y gestión de medios de vida.

Cuando se declaró que el covid 19 era una pandemia y se iba a anunciar un confinamiento en todo el país, las Gram Sabhas declararon un confinamiento total. Sin embargo, muy poco tiempo después, las comunidades se enfrentaron a dificultades para conseguir comestibles, medicinas y verduras. Por tanto, las Gram Sabhas tomaron la decisión de hacer frente a esta dificultad mediante un proceso solidario. Decidideron crear un sistema de distribución de plantas medicinales que crecen cerca de las casas, de verduras cultivadas y de verduras del bosque, a la vez que prohibían que los aldeanos fueran a los mercados comerciales o consumiesen de ellos. Solo a los tenderos de las aldeas se les concedió un pase para traer algunos comestibles necesarios y medicinas. En el caso de los aldeanos enfermos, la Gram Sabha decidió que dos personas podían acompañarlos en la ambulancia a la ciudad.

Como parte de los planes de gestión de CFR y proyectos MGNREGA, se construyeron un estanque en el bosque y un estanque Nistar, y se iniciaron empresas de piscifactoría en estos estanques para crear empleo. Al mismo tiempo, se plantaron plantas indígenas como jimikanda (patata de Telinga / Amorphophallus paeoniifolius), kochaikanda (taro / Colocasia esculenta) y kewkanda (crepé de gengibre / Costus speciosus).

Los CFRMC dieron tarjetas de identidad y pases a los aldeanos/locales para sacar la recolección diaria de bienes del bosque. Para el uso y consumo diario, decidieron que a tres mujeres y a tres hombres de cada aldehuela se les asignaría una sección diferente del bosque para recolectar frutos, flores, tubérculos, verduras, leña y hierba de pasto cada día. Los comités diseñaron un plan para la recolección de Productos forestales menores (MFP) como frutos y flores de mahua (Madhu calongifolia), char (Buchanania lanzan) y hojas de tendu (Diospyros melanoxylon). Decidieron asignar a dos personas de cada familia un lugar específico en el bosque, y todos llevaban una mascarilla a la vez que mantenían una distancia de 10 metros entre cada lugar de recolección de una familia.

A la gente se le prohibió ir a los mercados fuera de la aldea. También se restringió el movimiento dentro de las aldeas. Todos los caminos dentro del bosque fueron sellados y la comunidad vigiló el tráfico y robo de tubérculos, frutos y otros productos forestales menores por parte de forasteros. De esta forma, se evitó que hubiese demasiada gente en los bosques y los miembros de la comunidad consiguieron mantener diferentes áreas del bosque seguras del contrabando.

Tanto en la recolección de productos forestales como en la distribución de alimentos era importante proteger a las comunidades de la posibilidad de infección. Las Gram Sabhas decidieron prohibir la distribución de alimentos en los Centros Públicos de Distribución para evitar la masificación. A cambio, decidieron distribuir alimentos a cada hogar puerta por puerta, vía el Gram Panchayat [órgano de autogobierno local], tras dejar los alimentos al sol durante 48 horas. Antes de la distribución de alimentos, para extender la concienciación sobre el covid 19, se instruyó a los Gram Panchayats para que pintasen eslóganes con información sanitaria en las paredes de lugares públicos y usar un altavoz para compartir la información.

Una mujer adivasi pintando las paredes con eslóganes de concienciación sobre el coronavirus y la distancia social.

SEGURIDAD ALIMENTARIA, SOBERANÍA ALIMENTARIA, GENERACIÓN DE MEDIOS DE VIDA PARA LOS ADIVASI MEDIANTE FPO

Los aldeanos de Baripadaare son autodependientes con sus propios cultivos y bosques.

En 2017 fueron legalmente reconocidos los derechos forestales individuales (IFR) y CFR de cerca de 130 familias adivasis Kokniand Bhil, residentes de la aldea de Baripada, Gram Panchayat Manjri, en el distrito de Dhule. Como aquí los bosques no son muy densos, los aldeanos y campesinos han cultivado grano y verduras durante todo el año.

Chaitram Pawar, un trabajador social y miembro de la comunidad de la aldea de Baripada compartió con nosotros: «Para la gente en las ciudades el desarrollo puede ser una gran casa, un coche, una gran pantalla de televisión, para nosotros en las áreas rurales adivasis es la tierra, los bosques, la agricultura, el ganado y la seguridad alimentaria. Y lo que es más importante, el autogobierno. Los aldeanos de Baridapada respetan la interconexión entre estos cinco elementos: jan (hombre), jal (agua), janwar (animales), jangal (bosque) y jameen (tierra). Además, hemos añadido tres procesos centrales más: la gestión colectiva del agua, la agricultura colectiva y la comercialización colectiva».

Como parte de la agricultura comunitaria, 1.016 campesinos de secano de 45 aldeas en el distrito están organizados como Organización Campesino Productor (FPO) que ha estado funcionando desde 2014. La compañía, la Deshbandu Agro Research and Producers, es la primera gran compañía gestionada por adivasis en Maharashtra. La compañía es sin ánimo de lucro y se centra en garantizar un precio correcto para los campesinos. No obstante, en los años en que hay beneficios el 30% se distribuye a las cuentas de los campesinos, mientras el resto se invierte en crear la infraestructura de la compañía (por ejemplo, un año la FPO invirtió en un pedazo de tierra para abrir una planta de procesado de arroz).

La Gram Sabha de Baripada ha estado trabajando en un agrupamiento para el desarrollo a largo plazo. Hace unos 7-8 años, los aldeanos llevaron a cabo un estudio del que surgió un micro plan para la aldea. Este incluía comprender la propiedad, y el acceso de cada familia a tierra, agua, energía, ganado,  alimentos, los niños que iban a la escuela y los miembros ancianos de la familia. El centro de este informe era dar con soluciones locales de manera que en una situación de crisis, los aldeanos no tuvieran que acudir a un sahukar (prestamista). Debido a este trabajo a largo plazo, el confinamiento del coronavirus no ha tenido un impacto drástico en esta comunidad.

Desde hace varios años, las familias en Baripada han estado cultivando suficientes verduras y alimentos para sus hogares como para almacenar el excedente, y por tanto incluso durante un confinamiento no hubo escasez de alimentos. Hay también una buena diversidad de alimentos. En la estación de kharif, los aldeanos cultivan arroz, urad (lentejas negras), chauli (guisantes), mungfali (cacahuetes), soja y jowhar (sorgo), mientras en la estación de rabi cultivan trigo, caña de azúcar, masoor (lentejas rojas), cebollas y maíz. La comunidad también ha estado implicada en la conservación de las variedades tradicionales de verduras del bosque, que exhiben e intercambian en un Van Bhaaji Mahotsava (Festival de Verduras del Bosque) anual, y este conocimiento es útil en tiempos de crisis. Durante el confinamiento por el covid, las Gram Sabhas participaron en la venta de la FPO de 50 toneladas de arroz colectivamente a través de su compañía, lo que proporcionó unos buenos ingresos a la gente.

CFRMC ORGANIZADOS PARA PASTORES Y SU GANADO: RESTAURACIÓN DEL BOSQUE, GESTIÓN DEL AGUA, MEDIOS DE VIDA

El CFRMC discute sus planes de gestión de bosques y aguas.
Los CFRMC alquilaron excavadoras para eliminar las plantas invasivas.

«Aunque hemos llevado una vida nómada con nuestros búfalos durante más de 550 años, tras la aprobación de la Ley Forestal India de 1927 y la notificación de los Bosques Banni Protegidos de 1955, nos vimos obligados a llevar un estilo de vida sedentario», nos recuerda Ishabhai, un pastor Maldhari de la aldea de Gorevale. Nos dice: «Posteriormente, el Ministerio de Bosques empezó la siembra aérea de una especie de árbol invasiva llamada ganda babul (mezquite / Prosopis Juliflora). La creación de la División Forestal en Banni y un nuevo plan en funcionamiento en 2009, que llevó al cierre de las áreas de pastoreo, nos ha afectado. No obstante, desde entonces hemos presentado nuestra reclamación de CFR que están todavía en proceso».

Los maldhari de los pastos de Banni, uno de los mayores pastizales de Asia localizado en el distrito de Kachchh de Gujarat, son el primer grupo de pastores en India que han presentado con éxito un CFR bajo la FRA. El área reclamada para CFR son 2.500 kilómetros cuadrados. Antes de 1947, la dependencia de los pastos había sido comunitaria –no había propiedad individual, y no existían límites físicos dentro del área de pastos–. Entre 1947-55 los pastizales Banni quedaron bajo el Ministerio de Hacienda y en 1955, fue designado bosque protegido. En 1998, se le dió oficialmente la responsabilidad de los pastizales al Ministerio de Bosques por parte de las autoridades del distrito. Tras ello, ha habido ambigüedad respecto a la propiedad de los pastizales: ni el Ministerio de Bosques ni el de Hacienda han reconocido o aceptado la propiedad.

Hay 54 aldeas de bosque de 19 Gram panchayats en el Bosque Protegido Banni. La reclamación de CFR de 47 de estas aldeas ha recibido la aprobación del DLC, pero a pesar de múltiples visitas a los ministerios Tribal y de Bosques y al collector [representante del estado y magistrato del distrito], la comunidad todavía no ha recibido sus RoR y sus títulos. Las Gram Sabhas han formado CFRMC, que en sus planes han consultado con los ancianos del área que conocen las numerosas variedades de hierbas y arbustos indígenas en diferentes áreas, las variedades de suelos así como la vida salvaje del área, como grullas, chacales y zorros.

En enero y febrero de 2020, los CFRMC de 15 aldeas estaban ocupados intentando llevar a cabo sus planes de conservación y gestión, pues el periodo antes de monzón es crítico. En particular, la eliminación de ganda babul (Prosopis juliflora), la especie invasiva que se propaga rápidamente y destruye hierbas y pastizales nativos. Los CFRVC en la aldea de Shervo usaron maquinaria para librarse de esta especie invasiva en 200 hectáreas de tierra removida, mientras en la aldea de Misriyado, 150 hectáreas de tierra estaban siendo limpiadas de esta especia invasiva. Cuando se anunció el confinamiento, los CFRMC tuvieron que detener sus trabajos.

Las comunidades maldhari son principalmente dependientes de ganado indígena: las vacas kankrej y los búfalos banni son lo más común. La mayoría de las familias tienen 50-100 reses, cada aldea alrededor de 5.000 y toda el área por encima de las 100.000 cabezas. Aunque la comunidad de pastoreo puede sobrevivir básicamente con su propia producción de leche, algunos miembros de la comunidad sufrieron escasez de alimentos. En estos casos, los vecinos y aldeanos les ayudaron. Al mismo tiempo, aunque el precio del forraje comercial estaba subiendo, las comunidades pudieron basarse en sus propios pastos debido a la gestión adecuada y la eliminación de las plantas invasivas.

El confinamiento coincidió con los meses de verano de marzo a mayo, cuando los pastizales Banni están muy secos, y la captación de agua es muy importante. Como no solo los humanos, sino también cerca de cien mil cabezas de ganado dependen de este sistema de agua, es imprescindible hacerse cargo de estos sistemas cada año. Una vez se levantó el confinamiento 2.0, los fondos de los CFRMC se usaron para pagar a gente para que se encargase de los trabajos de gestión de agua recargando los tradicionales jheels de aguas freáticas. Mediante un sistema colectivo de trabajo llamado aabat, las comunidades cavaron pozos, llamados viradas, que capturan el agua dulce de la lluvia. En julio y agosto, las lluvias empiezan en muchas partes de Kutch, pero a las comunidades les está yendo bien, debido a la gestión a tiempo del confinamiento, de los pastos Banni y de las necesidades para ganarse la vida de la gente.

Pastores maldhari junto a un cartel proclamando el pastizal Banni un área CFR area

DISMINUCIÓN DE LA EMIGRACIÓN, MEDIOS DE VIDA BASADOS EN LOS PRODUCTOS FORESTALES MENORES

Las comunidades son empleadas y trabajan en la gestión de sus propios bosques.
Plantado comunitario de árboles.

El distrito de Nandurbar tiene la segunda mayor superficie de reconocimiento de CFR en Maharashtra, donde en abril de 2018, las comunidades tenían títulos sobre 216.723,10 acres de terreno. Los bosques tienen muchos árboles Bhutya (goma de esterculia / Sterculia urens), flores de mahua (Madhuca longifolia), almendras cuddapah (Char / Buchanania lanzan) y como parte de los planes de gestión CFR, los CFRMC están guiando para plantar más árboles que ayuden a mantener los medios de vida de los habitantes de los bosques.

La comunidad está organizada en colectivos MFP, compuestos de miembros que recogen el producto. Los CFRMC reunen los productos menores de cada colectivo y les dan precios competitivos y una bonificación. Esto es posible porque venden los MFP directamente a comerciantes y evitan intermediarios. El comité también tiene guías para asignar fondos de apoyo a personas que no puedan recoletar productos del bosque durante una temporada, debido a alguna dificultad, para garantizar que todo el mundo se pueda ganar la vida durante la temporada.

Pratibha Shinde, miembro de la ONG local Lok Samanvay Pratishtan, nos comenta: «Hasta 2016, mucha gente solía migrar fuera del distrito de Nandurbar en busca de trabajo. Los trabajadores se iban por seis meses como jornaleros para trabajar en los campos, aunque eso ahora se ha parado. Durante el confinamiento por el covid 19, las aldeas tenían un medio de vida: recolectar productos del bosque, plantar árboles mediante el MGNREGA y construir estanques y capturar agua para el riego y otros propósitos mediante los CFRMC. De hecho, se está aplicando un plan de gestión de agua en el distrito, centrado en la región de Toranmal, por parte de los comités. Los trabajadores reciben de media 250-300 rupias al día por su trabajo. Quedarse en la aldea tiene beneficios, pueden proteger los bosques y también cuidar de la educación de sus hijos».

Durante el confinamiento por el covid 19, los CFRMC en Nandurbar se organizaron y vendieron goma a ciudades como Indore y Mumbai a 70 rupias el kilo. A los aldeanos se les pagaga 50 rupias por kilo por el trabajo de recolección y 10 rupias/kg como bonificación del beneficio. También vendieron mahua a 50 rupias/kg y se pagó a los aldeanos 40 rupias/kg por recolectarlo, con una bonificación adicional de 5 rupias/kg de los beneficios. La gente podía coger sus ganancias de la recolección en el bosque y comprar los productos necesarios en las tiendas de la aldea, incluso durante el confinamiento.

Con los años, las comunidades han plantado especies de árboles que se pueden usar para extraer MFP. Durante este confinamiento, los aldeanos plantaron mangos, etc. que podrían ser beneficiosos para futuros medios de vida y seguridad alimentaria. Este año las comunidades han cosechado productos del bosque, se les ha pagado por su trabajo, y han recibido bonificaciones por los beneficios de las ventas de mahua y goma. Para algunos de los otros MFP, los comités están esperando un mejor precio para vender.

Las comunidades conservan y tienen cuidado de sus bosques.
Preparación de un plato usando diversos alimentos del bosque.

PROTECCIÓN DE LOS BOSQUES EN LAS ÁREAS PROTEGIDAS, GOBERNANZA COMUNITARIA DE LOS BOSQUES

¡Un cartel a la entrada de Kodal Basti, proclama los Derechos Forestales Comunitarios!
Dakshin Mendabari autoproclama los Derechos Forestales Comunitarios

Aunque las CFR todavía no están reconocidas oficialmente por el gobierno de Bengala Occidental, las comunidades adivasis rawa, santhal, oraon, mech y koch y otros habitantes de los bosques de las comunidades Van Taungya, que viven en y alrededor del Parque Nacional Jaldapara y la Reserva de Tigres Buxa en el distrito de Alipurduar en Bengala Occidental, han estado accediendo a los bosques y conservándolos durante años.

Durante el periodo colonial, las comunidades taungya, más conocidas como aldeanos de los bosques, trabajaron en las tierras forestales cultivando plantaciones comerciales, en la mayor parte de los casos sin salarios y desprovistos de derechos. Hasta 2009, el Ministerio de Bosques siguió talando con el sistema de Clear Felling Coups (CFC) por el que los aldeanos trabajaban sin ningún derecho forestal. Sin embargo, después de que se promulgase la FRA (2006) y desde 2008, cuando muchas comunidades presentaron reclamaciones  y empezaron a ejercer sus derechos, los CFC se han vuelto más raros.

Aldeas como Kodalbasti, Uttar y Dakshin Mendabari, han estado mostrando el camino a otras aldeas del bosque para ejercer sus derechos forestales, proteger el bosque del saqueo, capturar peces, leña y productos forestales, y gestionar los recursos forestales. Kodalbasti, localizada en el Parque Nacional Jaldapara es la primera aldea que autoproclama su CFR en Bengala Occidental. Tras presentar su reclamación, los aldeanos pusieron un cartel indicando que el bosque en su área era gestionado y protegido por la comunidad. Posteriormente, hubo un movimiento continuado de aldeas que pusieron sus carteles, algunos hechos incluso de cemento, para demarcar los bosques comunitarios.

Mientras el Ministerio de Bosques ha creado e intentado impulsar Comités Conjuntos de Gestión Forestal (JFMC), los Gram Sabhas rechazan estos JFMC que en general solo trabajan en favor del ministerio y no reconocen los derechos de la comunidad. En 2014, usando provisiones del FRA, 99 aldeas de los bosques en Alipurduara y Jalpaiguri se convirtieron en pueblos de ingresos [una división administrativa india para indicar lindes precisos] sobre el papel. Sin embargo, una vez más la indiferencia burocrática ha significado que en realidad la gente no ha recibido sus títulos de sus derechos legales.

En mayo de 2020, durante los días iniciales del confinamiento por el covid 19, el ciclón Amphan arrasó diversas partes de Bengala Occidental. En el distrito de Alipurduar, aunque hubo fuertes lluvias, no hubo daños a gran escala. Sunder Singh Rava de Kurmai Basti nos dijo: «Durante varios años, las comunidades han estado movilizadas para proteger y conservar sus bosques y ejercer sus derechos forestales comunitarios. En el pasado, la aldea de Kodal Basti es conocida por haber protegido los bosques del robo y el saqueo.

Este año, la estación de ciclones coincidió con el confinamiento, así que hubo menos gente en los bosques. El Ministerio de Bosques aprovechó que hubiese menos gente en el bosque y la realidad del daño del ciclón en otros distritos para cortar muchos árboles cuando, de hecho, solo unos 10 árboles habían caído debido a las lluvias en nuestra área. Los aldeanos de Kodal Basti se interpusieron y los pararon. En los últimos años hasta en la policía local ha crecido la simpatía hacia nosotros, los habitantes de los bosques. Mientras antes la policía hubiera apoyado incuestionablemente al ministerio, con el tiempo, empezaron a darse cuenta cuando la gente era llevada a la comisaría que de hecho el Ministerio de Bosques estaba siendo brutal con gente pobre que estaban defendiendo su derecho al bosque.»

En la aldea vecina de Garobusti, localizada en la Reserva de Tigres de Buxa, Lal Sing Bhuje de la comunidad Van Taungya nos dice que «Durante el confinamiento también entramos en los bosques. Usamos los bosques para pasto, o para recolectar MFP como kachu (colocasia / Collocasia araceae), chatu (setas salvajes comestibles), el fruto narikeli (Ber, Zizyphus mauritania) y semillas lali (Amoorawallichii King). Los alimentos del bosque son una fuente de nutrición y muchas familias han dependido de ellos durante el periodo de confinamiento y más allá. Ahora estamos planificando empezar un proceso de agricultura colectiva en nuestras aldeas para garantizar la seguridad alimentaria e impulsar la creación de medios de vida. Los trabajadores migrantes han vuelto a casa en muchas aldeas y faltan trabajos rurales. Estamos intentando proporcionar trabajos mediante la creación de un autogobierno en nuestras Gram Sabhas.»

SISTEMAS DE SOCORRO POR EL COVID 19 POR PARTE DE MUJERES PVTG:  COMUNIDADES PVTG, MECANISMOS DE AFRONTAMIENTO DIRIGIDOS POR MUJERES, CAMPAÑAS Y GRUPOS DE APOYO

Mujeres baiga caminando hacia el bosque.
Una reunión de la campaña Gramdut Karyakram y una Baiga Gram Sabha.

Baiga Chak, un área de densos bosques, está habitada principalmente por el Grupo Tribal Particularmente Vulnerable (PVTG) baiga. Hay ceca de 70 aldeas en los distritos de Umaria y Dindori que forman parte de este cinturón boscoso. Desde 2008, las comunidades con el apoyo del Gramdut Karyakram y Jangal Adhyayan Mandal, dos campañas que trabajan en la concienciación sobre los derechos, han estado trabajando por el reconocimiento de los derechos forestales. Mientras en los años iniciales de la campaña se reconocieron los derechos individuales forestales, es desde 2017 que la campaña se ha centrado en el reconocimiento legal de CFR. Actualmente, 10 Gram Sabhas del bloque de Dindori tienen sus documentos y pruebas listos para reclamar CFR. Estas Gram Sabhas estaban listas para enviarlos para impulsar el proceso de CFR cuando se anunció el confinamiento.

Nos dice Balwant Rahangdale, un líder de las dos campañas: «En Madhya Pradesh, hay muy poco apoyo institucional en favor de los CFR y a las comunidades se les han concedido principalmente los derechos Nistar. El Ministerio de Asuntos Tribales debería proporcionar documentos, empoderar Gram Sabhas y facilitar el proceso de reclamación de los derechos forestales comunitarios. Por el contrario, tenemos una situación en la que el Ministerio de Bosques es la máxima autoridad y viola rutinariamente no solo la Ley de Derechos Forestales sino también la Constitución. Además, los Gram Panchayats tienden a tener más autoridad que las Gram Sabhas.

Por tanto, en el distrito de Dindori, especialmene en las 22 aldeas que forman Baiga Chak, nuestra campaña ha trabajado para la formacón de un equipo de gram dut o mensajeros de aldea que trabajan para crear conciencia sobre los CFR. Aunque muchas comunidades por todo el distrito e incluso el estado tienen reconocidos sus derechos forestales Nistar e individuales, estamos trabajando por el reconocimiento de CFR empezando con 10 Gram Sabhas. ¡Tener derechos Nistar es como alquilar un espacio, mientras tener CFR es poseer y vivir bien en un espacio!».

Desde 2009, ha habido un movimiento creciente y en la actualidad cerca de 24 aldeas en Baiga Chak están conservando, gestionando y protegiendo sus bosques comunitarios. Las comunidades ejercen CFR protegiendo a los bosques de incendios, creando cortafuegos, en febrero-mayo de cada año, prohibiendo la tala de árboles sin el consentimiento previo de las Gram Sabhas, impidiendo que los forasteros invadan los bosques de las Gram Sabhas y organizando la comunidad para la recolección de MFP y plantas medicinales.

La mayor parte de las comunidades en Baiga Chak están bastante desconectadas de la información del exterior e incluso de redes de teléfonos móviles. Cuando se anunció el confinamiento, hubo bastante confusión porque la gente no tenía muy claro lo que significaba. Al mismo tiempo, como la mayor parte de los miembros de la comunidad dependen de ir a los bosques, a ciudades o a mercados diariamente para sus necesidades cotidianas, un confinamiento sin noticia previa fue muy difícil. Llegaron informaciones a las aldeas de aldeanos baiga que habían sido golpeados por la policía en la ciudad y hubo un miedo creciente al confinamiento.

Entre el 24 de marzo y el 29 de abril, no hubo mucho apoyo o ni siquiera alguna información que llegase a las comunidades baiga sobre el confinamiento del covid 19. La campaña de voluntarios, trabajadores sanitarios y panchayats se dirigió al collector del distrito de Dindori el 29 de abril y pidió que se les permitiese llevar a cabo tareas de apoyo en el distrito. Se aseguraron de que las comunidades obtuviesen raciones para tres meses y se implementaron radios y otros sistemas para dar información a las aldeas aisladas sobre salud y otras implicaciones del confinamiento. La campaña también trabajó para comunicar los problemas de las comunidades directamente con los collectors de tehsildar [unidad administrativa india] y distrito. Desde el 15 de mayo en adelante, a medida que los trabajadores migrantes regresaban a las aldeas, la campaña pidió que la gente estuviese en cuarentena en las sedes centrales del distrito. En el nivel de las Gram Sabhas, muchas aldeas establecieron barricadas porque tenían miedo de que llegasen forasteros a sus aldeas a través de los bosques, que están contiguos a la frontera con Chattisgarh.

Las mujeres tuvieron un papel dirigente en las Gram Sabhas, organizando sistemas para trabajar con distanciamiento social:

1. Las mujeres se aseguraron de que cuando se fuese a coger agua a manantiales, bombas manuales y fuentes no estuviesen masificados.

2. Durante las ceremonias de muerte, nacimiento o bodas, las mujeres se aseguraron de que se mantuviese la distancia social al visitar o apoyar las ceremonias espirituales necesarias.

3. En las tiendas de racionamiento, las mujeres se aseguraron de que cada aldehuela tuviese un día y hora específicos para la recogida para garantizar que no hubiese masificaciones en las tiendas.

COOPERATIVAS Y ORGANIZACIONES ADIVASIS: INSTITUCIONES LOCALES ADIVASIS, PETICIONES DE RENDICIÓN DE CUENTAS AL GOBIERNO, DERECHOS FORESTALES EN ÁREAS PROTEGIDAS

Recolectando amla y otros MFP.
Las comunidades soliga luchan contra plantas trepadoras lantana, que crecen en las tecas plantadas por el Ministerio de Bosques en décadas anteriores.

La comunidad soliga, que vive enel área boscosa de la Reserva de Tigres Biligiri Rangaswamy Temple (BRT) y sus alrededores, tiene una relación simbiótica con la naturaleza. Aquí, en el distrito de Chamarajanagar, se reconocieron CFR de 25 Gram Sabhas en 2011, y más tarde se reconocieron 10 más en la reserva de tigres BRT. En la actualidad, de 61 podus o asentamientos, 42 podus de 35 Grama Sabhas tienen sus CFR legalmente reconocidos mientras las reclamaciones de 10 podus están en el nivel de Subdivisión y las reclamaciones de 9 podus en el nivel de Grama Sabha.

El coronavirus y el confinamiento trajeron viejos miedos entre la comunidad soliga de la reserva de tigres BRT porque estas enfermedades “Mahamari” las sufrió la comunidad hacia varios años. Sin embargo, esta vez la gente no era consciente del covid 19 y sus implicaciones y por tanto las organizaciones locales llevaron a cabo sesiones de concienciación. Las sanghas locales de zilla [unidad administrativa india] Budakattu Girijana Abhivrudhi Sangha y taluk [otra unidad administrativa menor] Soliga Abhivrudhi Sangha, o foros populares, han trabajado con las Gram Sabhas durante el confinamiento.

Antes del confinamiento, unos 290 jornaleros soliga habían migrado dentro de la reserva de tigres BRT o incluso a los distritos de Kodagu y Hassan para trabajar en las haciendas cafeteras y algunas de las familias habían migrado a los estados de Tamil Nadu y Kerala. Para estos trabajadores migrantes, la noticia del confinamiento llegó como un shock repentino y se enfrentaron a una crisis alimentaria cuando los propietarios de haciendas cafeteras pararon el trabajo en ellas. Una vez más, la comunidad soliga se dirigió a los líderes del Sangha, quienes pidieron que la administración del distrito les proporcionase alimentos. Es importante destacar que muchas más familias solían migrar a otros distritos o estados durante cuatro o cinco meses del año en busca de empleo. Después de que fuesen legalmente reconocidos los derechos forestales comunitarios, la mayor parte de los hogares dejaron de migrar y se implicaron activamente en la recolección de NTFP.

El confinamiento provocó un shock repentino a las familias soliga porque no tienen la práctica de almacenar alimentos para un largo periodo. Las familias soliga van cada día al bosque para recolectar NTFP, tubérculos, frutos y hojas verdes, y usan los salarios del mismo día para comprar los alimentos de ese día. Los líderes adivasis de la Sangha se dirigieron al Comisionado del distrito y al funcionario de bienestar del distrito tribal para pedir la distribucion de alimentos nutritivos y arroz gratis. Esto actuó como seguridad alimentaria para las comunidades que en las fases iniciales del confinamiento lo suplementaron con tubérculos y hojas verdes que habían conseguido cosechar.

Una fuente importante para ganarse la vida es la recolección de miel. Las fases de confinamiento, de abril a julio, coincidieron con la temporada de miel, cuando las comunidades la cosechan en el bosque y la venden a Sociedades Adivasi Cooperativas Multipropósito a Gran Escala (LAMPS). Este año, durante el cofinamiento, cada cosechador de miel recibió 185 rupias por kilo de miel, mientras esta era vendida por 200 rupias/kg. por los agentes.

Kethegowda, del podu Bangale en la Reserva de Tigres BRT nos dijo: «Las comunidades soliga cosechan unos 28 tipos de NTFP (miel, liquen, amla, soap nut [jaboncillo]) y más de la mitad de nuestros ingresos proceden de productos del bosque. La gente de mi comunidad y yo mismo vamos al bosque para recolectar tubérculos, frutos y hojas verdes para nuestro consumo y también cosechamos miel que venemos a las LAMPS. Estas, iniciadas por el gobierno hace algunas décadas y gestionadas ahora por nuestras Sanghas Adivasis, han sido una fuente importante de apoyo. Las sociedades LAMPS nos ayudaron a sobrevivir y nos proporcionaron ingresos durante el periodo de confinamiento.»

Las comunidades soliga recogieron miel durante el confinamiento.

PROTECCIÓN DEL BOSQUE, CONSERVACIÓN Y REGENERACIÓN COMUNITARIA, DIVERSIDAD ALIMENTARIA FORESTAL, NUTRICIÓN

Los densos bosquees alrededor de Nathapur.
Una imagen de la aldea de Nathapur.

La comunidad adivasi kondh de la aldea de Nathapur en el distrito de Nayagar ha estado protegiendo los bosques de la sierra Tangi durante décadas. De hecho, en el bloque Ranpur, las mujeres tienen una larga tradición que se remonta hasta 40 años atrás en la conservación de bosques. A pesar de ello, los derechos CFR no han sido legalmente reconocidos. Los aldeanos de Nathapur han entendido la importancia del bosque y el papel que interpretaba para ellos desde el principio, antes de que muchos se diesen cuenta de la crisis climática actual.

La comunidad empezó a proteger el bosque en 1993 cuando la mafia local de la madera despojó la cubierta verde y dejó a la aldea con un bosque estéril. Más tarde, en 2004-5, el Ministerio de Bosques tuvo planes para cultivar plantaciones de plantas no nativas y bambú en las áreas de recursos forestales comunitarios de las aldeas de Nathapur y Karadapalli. El ministerio de bosques no pidió el consentimiento de los aldeanos y esto aumentó las sospechas. Los aldeanos se opusieron a este plan declarando que ya había mucho bambú: tanto salia  (Dendrocalamus strictus) como kanta (Bambusa bambos) crece en su aldea.

Además, los aldeanos se resisitieron a cualquier forma de intervención humana de poca ayuda guardando el bosque de manera rotativa, mediante su práctica tradicional de thengapalli o patrullas forestales. También permitieron la regeneración natural: pájaros, insectos y semillas actuaron como dispersadores de semillas, los vientos y aguas también llevaron las semillas a tierras estériles. Lentamente los árboles nativos y sus especies asociadas empezaron a enraizar y formar un bosque exhuberante. El bosque alrededor de la aldea de Nathapur es un ejemplo de que es posible regenerar el estado previo de los bosques simplemente dejándolos a su aire. En el distrito están pendientes 24 reclamaciones de CFR desde 2013, aunque la aldea de Nathapur es una de las muchas Gram Sabhas ejerciendo sus derechos para gestionar y conservar los bosques.

Durante la pandemia de covid 19, los habitantes de la aldea de Nathapur se han convertido en un ejemplo al garantizar alimentos, nutrición y medios de vida durante el periodo de confinamiento. Como práctica tradicional, los aldeanos confían en una serie de plantas del bosque para suplementar su dieta. Recolectan una serie de tubérculos, raíces, brotes, flores y frutos como material alimentario habitual y también los consumen en tiempos de escasez alimentaria. Se consumen crudos, hervidos, asados, fritos o cocinados como curry de verduras junto con legumbres o harina de arroz en las comidas diarias o en cualquier momento de escasez de alimentos.

Sachala Pradhan, una mujer major de la aldea de Nathapur nos dijo: «Hemos consumido tubérculos, frutos, verduras con hojas, setas y pescado de las áreas de recursos forestales comunitarios durante este periodo de confinamiento. No solo nosotros, una comunidad del bosque, conseguimos beneficios sino también las comunidades de tejedores de más de cincuenta aldeas vecinas dependen del bambú y otros MFP de nuestros bosques para ganarse la vida. No viviremos para disfrutar de los frutos de nuestros esfuerzos, pero nuestras futuras generaciones seguramente nos recordarán por el trabajo que hemos hecho por ellos.»

Pramila Pradhan añadió: «las hojas de tendu, de siali y otros MFP comerciales permiten ganarnos la vida a muchos de nosotros y juegan un papel como red de seguridad social durante esta situación de pandemia. Nuestro bosque es crucial también para el ganado y los animales domesticos pues también nos proporciona seguridad respecto al forraje».

Frente a la crisis sanitaria, los aldeanos de Nathapur estuvieron comiendo una gran diversidad de alimentos. Hay macro y micro nutrientes presentes en diferentes plantas del bosque que tienen un mayor potencial para erradicar la malnutrición, la escasez nutricional y las enfermedades relacionadas. Aunque esta prueba es circunstancial, es un hecho razonable y convincente que el aumento de la biodiversidad de las plantas lleva a una dieta más variada que a su vez mejora la salud de la comunidad.

Una muestra de los platos de hojas de siali preparados.
Mujeres preparando platos de hojas de siali.

LECCIONES CLAVE

Como ilustra el estudio de casos de este documento, el reconocimiento de los derechos forestales para usar y gestionar los bosques comunitarios bajo la FRA ha hecho posible para muchos adivasis y otras comunidades OTFD entrar en acción y enfrentarse a la situación creada por la pandemia de covid y el confinamiento. Surgen de estas historias un conjunto de lecciones clave, que también pueden atestiguar varios otros casos que no pudimos documentar aquí:

1.- Los actores locales entienden las complejidades locales y pueden actuar más rápidamente cuando se empoderan: una lección importante ha sido que la población y las instituciones locales entienden mejor las complejidades inmediatas y a largo plazo de un contexto específico, cuando se compara con las administraciones locales. En consecuencia, cuando se empoderan con la FRA mediante el reconocimiento de sus derechos, dan como resultado acciones contextualmente apropiadas y son también capaces de actuar más rápidamente que la administración para resolver la situación.

2- La seguridad en la tenencia y el empoderamiento de las Gram Sabhas puede ayudar a reducir el peligro de la migración: la seguridad en la tenencia, el reconocimiento de los derechos indiviuales y colectivos y el apoyo a adivasis y OTFD para una gestión efectiva, la restauración y conservación de sus bosques tradicionales podría garantizar la disponibilidad de una base de recursos y también diversas fuentes de medios de vida, que reducirían y/o detendrían la necesidad del sufrimiento de la emigración. El reconocimiento de los derechos CFR y la autonomía local en las Gram Sabhas redujo la migración y en cambio crearon amplias opciones para ganarse la vida en la aldea misma. Esta es una lección importante, en el contexto de que las vidas de los trabajadores migrantes son extremadamente vulnerables y a menudo también económicamente inviables.

3.- Ecosistemas sanos y diversos como resultados de esfuerzos conservacionistas a largo plazo por parte de la población local ayuda a las comunidades a ser más resilientes: ecosistemas sanos y diversos que han sido bien gestionados, restaurados y conservados tienen un mayor potencial para resolver las necesidades de las comunidades locales e incluso más en tiempos difíciles como la pandemia. Los esfuerzos de conservación combinados con que sus derechos CFR hayan sido ahora reconocidos ha ayudado a los aldeanos a acceder a los bosques por alimentos y otros recursos durante el confinamiento.

4.- Las estrategias y planes de conservación y restauración basadas en el conocimiento local son más efectivas que los planes de plantación de los departamentos de bosques para crear resiliencia: los planes de gestión forestal comunitaria y la restauración de bosques oportuna por parte de los CFRMC implementados en los pastizales Banni de Kutch Gujarat garantizaron agua y sustento para estos pastores y su ganado durante los difíciles meses de verano cuando se restringieron los movimientos a causa del confinamiento. Estos planes estuvieron basados en el conocimiento de las comunidades maldhari locales del agua, suelo, bosque y vida salvaje en este paisaje único.

5.- Cuando están empoderadas y en posesión de los recursos, las instituciones locales invierten en necesidades locales: los derechos comunitarios y la propiedad sobre el bosque, combinado con el poder de las Gram Sabhas para gestionar y usar los bosques, permite a las comunidades adivasis invertir en actividades que garanticen ganarse la vida y alimentarse, inversión en programas de asistencia social como educación, sanidad, etc. Este reconocimiento de derechos también ayuda a las Gram Sabhasa hacer uso de prácticas adaptativas e innovaciones para enfrentarse a situación de crisis como la pandemia.

6.- Los derechos de propiedad sobre los productos del bosque garantizaron mejores y más oportunas oportunidades de ganarse la vida incluso durante el confinamiento: los derechos de propiedad sobre MFP (como mahua, bambú y hojas de tendu) han garantizado un aumento de los ingresos para los hogares y contribuido a los fondos de las Gram Sabhas creando así economías sostenibles y resiliencia que dieron el muy necesario apoyo financiero a los adivasis y OTFD.

7.- Cuando las instituciones locales tienen recursos y poder pueden ayudar a los más vulnerables de la sociedad: El estudio de casos muestra muchos ejemplo importantes de cómo las Gram Sabhas ayudaron a los más vulnerables entre las comunidades del bosque como mujeres y niños, familias sin tierra, pastores y Grupos Tribales Particularmente Vulnerables (PVTG) mediante recursos colectivos generados en los bosques comunitarios.

8.- Las estrategias a largo plazo para la protección y preservación de la biodiversidad y la agrodiversidad ayudan a las comunidades a ser más resilientes en una situación de crisis: otra lección importante que ha surgido durante la pandemia del covid 19 ha sido que las estrategias comunitarias para la proteción y preservación de la biodiversidad y la agrodiversidad (semillas9 mediante prácticas innovadoras como la promoción de verduras indígenas y festivales de semillas son importantes para crear sistemas locales que sean sostenibles y resilientes climáticamente y par superar situaciones de crisis como la creada por la pandemia.

9.- La convergencia de la FRA y el MGNREGA y los esfuerzos por ampliar la generación de empleo de las tierras IFR y CFR puede ser una estrategia efectiva para impulsar la economía local en las áreas tribales: la pérdida de empleo ha surgido como un gran problema para los trabajadores migrantes y las comunidades locales durante la crisis covid. El acceso a la tierra y los bosques comunitarios ha permitido a las Gram Sabhas crear empleo para miembros de la comunidad así como para trabajadores migrantes, e incluso sistemas tradicionales de trabajo colectivo comunitario han sido revividos/usados en algunos lugares durante la crisis.

CONCLUSIÓN

Una inmensa mayoría de las comunidades dependientes de bosques y otros ecosistemas en India todavía no tienen garantizados sus derechos y el acceso a los bosques y otros ecosistemas y por tanto son vulnerables a riesgos sociales, polítios económicos y ecológicos, acentuando en consecuencia la vulnerabilidad ya existente frente a una situación de crisis como la pandemia de covid 19. La superficie mínima potencial estimada sobre la que los derechos de Recursos Comunitarios del Bosque (CFR) pueden ser reconocidos en India (excluidos los cinco estados del noreste y Jammu y Cachemira) es aproximadamente de 85,6 millones de acres (34,6 millones de hectáreas). Se estima que bajo la FRA se han reconocido derechos a más de 200 millones de personas de Tribus Registradas (ST) y Otros Habitantes Tradicionales de los Bosques (OTFD) en más de 170.000 aldeas. Sin embargo, en 2016 solo se había conseguido un 3 por ciento del potencial mínimo de derechos de CFR.

Al mismo tiempo los ecosistemas naturales se enfrentan a una grave degradación y varias especies de la vida salvaje están en peligro, especialmente a causa de intrusiones masivas en sus hábitats por políticas de ‘desarrollo’, así como por políticas y leyes de conservación de bosques, vida salvaje y biodiversidad, mal concebidas y exclusivistas. Los impactos del cambio climático solo están empeorando las cosas. Tener en mente las lecciones clave citadas es importante para llevar a cabo algunas medidas a corto y largo plazo que ayuden a procesos de autogobierno local y empoderamiento, y aseguren que estos procesos lleguen allí a donde no están tan lejos.

Unos cuantos pasos inmediatos para conseguir esto podrían ser.

Asumir la implementación de leyes como FRA y PESA en un modo de campaña para garantizar que las instituciones de autogobierno local estén plenamente empoderadas. Asegurar que las Gram Sabhas, las sabhas de área y otras relevantes instituciones locales formen parte de todas las decisiones que afecten a sus vidas y recursos. Asegurar que las instituciones locales de toma de decisiones cuenten con la participación obligatoria de sectores marginados como mujeres, sin tierra, dalits, comunidades nómadas y adivasis, entre otros.

Asegurar el cumplimiento legal obligatorio de la autoridad para la toma de decisiones de las Gram Sabhas locales implicadas y otras instituciones, incluido el consentimiento informado previo tal como se especifica en la FRA y la PESA en espíritu y letra, antes de que el desvío de bosques y otros ecososistemas sea puesto en marcha  (en lugar de los intentos hechos para escabullirse o socavarlos). Asegurar que en los procesos de toma de decisiones y consentimiento se hagan esfuerzos especiales para garantizar que las voces de los sectores marginados como mujeres, sin tierra, dalits, comunidades nómadas y adivasis sean incluidas y escuchadas.

Asegurar que se apoya a las instituciones para crear capacidad y generar recursos, incluidos los recursos financieros, la independencia en la planificación (usando todas las formas de conocimiento incluido el conocimiento local y tradicional), el presupuesto y gestión de los fondos locales y cuentas bancarias, tal como ya está previsto en la FRA y la PESA, sin ninguna interferencia burocrática y con un proceso de auditoría social (en lugar de la práctica actual de restringir su capacidad de hacerlo). Asegurar la transferencia de fondos gubernamentales de CAMPA, MGNREGA, TSP, etc. a las Gram Sabhas según la FRA y PESA en lugar de entregar esos fondos al Ministerio de Bosques.

Proporcionar todo el apoyo posible a los esfuerzos existentes por parte de las comunidades locales para gobernar, gestionar sosteniblemente, regenerar y conservar los ecosistemas naturales, incluidas como Áreas Comunitarias Conservadas (CCA). La aplicación efectiva de la FRA proporcionaría el respaldo legal a estas CCA. Para ecosistemas como los costeros y marinos, humedales, pastizales, desiertos y montañas es necesario aprobar leyes en línea con la FRA y la PESA.

ABREVIATURAS Y GLOSARIO

Compensatory Afforestation (CA)[Repoblación Forestal Compensatoria]se define como el proceso de repoblación forestal y actividades de regeneración asociadas hechas para compensar por  tierras forestales destruidas que han sido desviadas hacia actividades no forestales. En línea con la FRA, el Ministerio de Bosques debería buscar el consentimiento previo, libre e informado de la Gram Sabha para los trabajos de plantación, pues la Gram Sabha tiene el poder de autogobierno de los bosques y recursos comunitarios según la FRA.

District Level Committee (DLC) [Comité a Nivel de Distrito] es el cuerpo que da la aprobación final a las reclamaciones de derechos forestales y asegura su registro.

Farmer Producer Organisation (FPO) [Organización Campesino Productor]Una entidad legal, una compañía o una cooperativa de campesinos formada para organizarse para conseguir mejores ingresos y mercados para todos los productores.

Federation of Gram Sabhas [Federación de Gram Sabhas]. Son una organización política y económica de Gram Sabhas que se unen para actuar como lobby y llevar a cabo acciones colectivas.

Forest Department (FD) [Ministerio de Bosques] es la agencia gubernamental para la administración forestal. El FD se formó durante la era colonial británica y el estado sigue ejerciendo el control sobre los bosques indios a través de él.

Forest Rights Committee (FRC) [Comité de Derechos Forestales] es un cuerpo formado por la Gram Sabha para facilitar el proceso de reclamación de derechos forestales.

Forest Villages (FV) [Aldeas de los bosques] Son aldeas que históricamente se han encontrado bajo el control del Ministerio de Bosques o viejos asentamientos, aldeas no perimetradas y otras aldeas en bosques ya estén registradas, notificadas, o no. Como las aldeas no se encuentran bajo el Ministerio de Hacienda, reciben menos beneficios para su desarrollo y no tienen títulos legales.

Individual Forest Rights (IFR) [Derechos forestales individuales] incluye el derecho de los adivasis y los habitantes de los bosques a vivir (vivienda) y cultivar (agricultura) tierras forestales.

Joint Forest Management Committees (JFMCs) [Comités Conjuntos para la Gestión Forestal] compuestos por miembros del Departamento de Bosques y las Gram Sabhas, muy a menudo muestran un desequilibro de poder en el que el FD domina el proceso de toma de decisiones y los beneficios, y el rol de las comunidades es meramente simbólico.

Large Scale Adivasi Multipurpose Cooperative societies (LAMPS) [Sociedades Cooperativas Adivasis Multipropósito a Gran Escala] son organizaciones apoyadas por programas gubernamentales para dar apoyo económico en las que las comunidades adivasis pueden comprar, vender, conseguir créditos y comercializar sus productos mediante cooperativas agrícolas.

Mahatma Gandhi National Rural Employment Guarantee Act (MGNREGA) [Ley Nacional de Garantía de Empleo Rural Mahatma Gandhi] de 2005 es una ley que garantiza el derecho de los habitantes rurales a un número fijo de días de trabajo.

Ministry of Environment Forests and Climate Change (MoEFCC) [Ministerio de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático] es la agencia nodal en la estructura administrativa del gobierno central para la planificación, promoción, coordinación y supervisión de la implementación de las políticas y programas medioambientales y forestales de India.

Ministry of Tribal Affairs (MoTA) [Ministerio de Asuntos Tribales] es el ministerio nodal para la política, planificación y coordinación de programas de desarrollo de las ST. MoTA es la agencia nodal para la implementación de la FRA.

Minor Forest Produce (MFP) & Non Timber Forest Produce (NTFP) [Productos Forestales Menores y Productos Forestales No Madereros] incluyen todos los productos forestales de origen vegetal que proporcionan ingresos en metálico y sustento a las comunidades del bosque. La sección 3(1)(c) de la FRA reconoce el «derecho de propiedad, acceso para recolectar, usar y disponer de productos forestales menores que han sido recolectados tradicionalmente dentro o fuera de los límites de la aldea».

Nistar Rights [Derechos Nistar] son derechos comunitarios para el acceso y uso de los bosques reconocidos anteriormente en los estados principescos, zamindari u otros régimenes intermediarios. Los registros de derechos nistar se encuentran en documentos e informes gubernamentales en muchos estados.

Other Traditional Forest Dwellers (OTFDs) [Otros Habitantes Tradicionales de los Bosques] son habitantes y comunidades que han residido en bosques durante generaciones y dependen de ellos.

Panchayat Extension to Scheduled Areas Act, 1996 (PESA) [Ley de Extensión del Panchayat a Áreas Registradas] es una legislación que otorga el control, gestión y gobernanza de los bosques y recursos en las manos de las comunidades tribales locales. La PESA también intenta reducir el empobrecimiento, la inseguridad alimentaria, la malnutrición y la emigración de las poblaciones tribales proporcionándoles un mejor control y gestión de los recursos naturales que mejore sus medios y estándares de vida. Igualmente importante es el reconocimiento de que para las comunidades tribale, su conexión económica, social y cultural con sus tierras y recursos forestales forma parte integral de su identidad.

Particularly Vulnerable Tribal Groups (PVTGs) [Grupos Tribales Particularmente Vulnerables] es una clasificación gubernamental de las comunidades tribales que han sido sistemáticamente excluidas hasta tal punto que poseen índices de desarrollo muy bajos.

Protected Areas (PAs) [Áreas Protegidas], según la Ley de Protección de la Vida Salvaje de 1972, incluye áreas delimitadas por el gobierno con propósitos de conservación, como los Parques Nacionales, Santuarios, Reservas para la Conservación y Reservas Comunitarias. La definición de tierra forestal en la FRA incluye áreas protegidas, y los derechos de los adivasis y los habitantes de los bosques se reconocen en todas las PA. La sección 5 de la FRA dice que todas estas Gram Sabhas tienen el poder de proteger la vida salvaje, el bosque y la biodiversidad. Tienen la obligación de garantizar que las áreas adjuntas de captación, cursos de agua y otras áreas ecológicas sensibles sean adecuadamente protegidas.

Record of Rights (RoR) [Registro de Derechos] es el paso final en el registro de los derechos forestales, cuando los derechos se incorporan a los registros del gobierno de los ministerios de hacienda y bosques.

Reserved Forest (RF) and Protected Forests (PF)  [Bosque reservado y Bosque Protegido] se definen según la Ley Forestal India (1927), refiriéndose a diferentes niveles de protección que el estado ejecuta sobre los bosques.

SubDivisional Level Committee (SDLC) [Comité a nivel de subdivisión] examina las resoluciones para las reclamaciones de derechos forestales por parte de la Gram Sabha y las pasa al DLC.

 

Este boletín es una colaboración entre Community Forest RightsLearning and Advocacy (CFRLA) y Vikalp Sangam. Este documento no hubiera sido posible sin el apoyo de Vasundhara (https://www.vasundharaodisha.org/) y Kalpavriksh.

Para cualquier consulta, contactar con:
Aditi Pinto : vandhikarmedia@gmail.com
Juhi Pandey : studiojuhi@gmail.com

Narraciones de historias comunitarias y escritura por:
Keshava Gurnule de SRISHTI Rajnandgaon, Chhattisgarh;
Lalit Bhandarkar y Dilip Ghodeand de VNCS y Narayan Salame de CFRMC en Gondia, Maharashtra;
Trupti Mehta de ARCH Vahini en Narmada, Gujarat;
Chaitram Pawar de la aldea Baripada en Dhule, Maharashtra;
Ramesh Bhatti, Isha Meran Mutva, Ritesh Pokar y Bharti Nanjar de Sahjeevanin Kutch, Gujarat;
Pratibha Shinde de Lok Samanvay Pratisthan y Satrasen Motiram en Nandurbar, Maharashtra;
Soumitra Ghosh, Swarup Saha, Sunder Singh Ravaand Lal Singh Bhujel de Uttar Banga BanJan Shromojibi Manchin Alipurduar, West Bengal;
Balwant Rahangdale de Gramdut Karyakramin Dindoria y Rahul Srivastava de Bhumi Adhikar Andolan en Mandla, Madhya Pradesh;
Dr. C Madegowda de Zilla Budakattu Girijana Abhivrudhi Sangha en Chamarajanagar, Karnataka;
Hemanta Kumar Sahoo y Nilamani Mohapatra de Vasundhara en Nayagarh, Odisha;

Introducción, lecciones clave y recomendaciones por:
Neema Pathak Broome y Tushar Dash

Cuestiones legales
(from Power to People/Power to Gram SabhaA Legal Resource Centre document) por Puja y Sanghamitra Dubey

Correspondencia Comunitaria
Aathira Krishnan, Aditi Pinto, Archana Soreng, Sanghamitra Dubey y Sarvesh Chaturvedi

Escritura, recopilación y diseño de edición
Aditi Pinto

Edición, correción y diseño
Aditi Pinto y Sushmita

Flujo y disposición
Juhi Pandey

Diseño
Naveed Dadan

 

Traducción de Carlos Valmaseda
Fuente: https://vikalpsangam.org/wp-content/uploads/migrate/Perspectives/cfr_and_the_pandemic_gs_lead_the_way_bulletin_5_oct2020.pdf

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