El rey Lear de W. Shakespeare – montaje de ATALAYA

De William Shakespeare (1564-1616) y sus obras teatrales poco podemos añadir. Posiblemente es el autor más conocido y sus obras, igualmente, las más representadas en los últimos siglos.

El Rey Lear no es el drama más popular de Shakespeare, pero posiblemente incluye pluralidad de elementos dramáticos de alcance más global: conspiración, celos, crueldad, locura, pero sobre todo nos habla del egoísmo desmedido humano por el poder.

La primera vez que vi en escena El Rey Lear, tuve la suerte de estar en el lugar adecuado. En mayo de 1985 el Instituto Internacional del Teatro (Unesco) designó como sede para el Congreso Internacional de Teatro sobre “el hecho escénico”, la ciudad de Barcelona, y como parte del mismo se representaba en el teatro Tívoli El Rey Lear, a cargo del Teatro Real de Estocolmo (en sueco), cuyo director del montaje y elenco era Ingmar Bergman. Él no pudo asistir por enfermedad pero su montaje y la interpretación (reconocí algunos rostros de películas de este) la recuerdo como algo memorable y singular.

Toda obra admite diversidad creativa como forma de exposición ante público, la básico, es no desvirtuar el sentido esencial que propone el autor, en todo caso, potenciarlo, que como partida es el fin de la creatividad.

Grupo teatral ATALAYA

Este grupo se creó en 1983 (Sevilla) como colectivo popular en la corriente de nuevas formas artísticas de exponer el arte teatral, generalmente con montajes propios, y sacarlo de los estamentos tradicionales para llevarlo al Pueblo (así le llamábamos), corriente que se había iniciado al principio de los setenta en una docena de ciudades españolas y como un factor más, en este caso artístico-teatral, de romper la opresión franquista. Pasados los años algunos de estos grupos se consolidaron y se enriquecieron artísticamente. Atalaya fue uno de ellos (también sus paisanos ‘La cuadra’ de Sevilla).

Atalaya, en 1994, crea un Centro de Experimentación e Investigación Escénica que denominan como TNT (Territorios de Nuevos Tiempos), una escuela donde se forman hombres y mujeres en las diferentes materias del arte escénico con regular presencia de especialistas, nacionales o extranjeros, para exponer las nuevas corrientes de dicho arte. Hoy, Atalaya es el exponente de este centro con sus montajes que van representando desde hace años por todo el territorio español y extranjero.

El montaje que nos llega en este momento está dirigido por Ricardo Iniesta, fundador del grupo, y lo montaron en 2018 tras meses de preparación.En su largo recorrido como grupo, Atalaya ha recibido una docena de premios a su originalidad y trabajo: Premio Nacional 2008, Premio Marsillach 2018 y de diferentes Festivales. Su trabajo les da para vivir y vivir como sienten.

 
El Rey Lear

Montaje: ATALAYA (director: Ricardo Iniesta). Teatro: Romea Barcelona; de 28/4 a 9/5. Duración: 100 mi.

Argumento: El Rey Lear propone a sus tres hijas repartirles su reinado pero previamente han de manifestar cuánto le quieren. Las dos mayores le expresan exageradamente su amor y cariño, la menor le dice que es su padre y como tal lo respeta y quiere. Enfurecido por su contestación la deshereda y repudia sin querer verla más, repartiendo su reino entre las dos primeras.

Realizar el montaje de un drama de Shakespeare no es fácil, su complejo, rico y extenso sentido de sus textos requiere una exposición escénica que ayude a expresar lo que el autor quiere transmitir. Generalmente, en teatro, se suelen destacar los diálogos más significativos de los protagonistas principales dejando en segundo plano al resto, provocando que el público se centre en estos sin atender en demasía al resto del conjunto, que es lo importante.

El montaje que esta noche nos ha mostrado el grupo Atalaya de El Rey Lear, escrita sobre 1606, se aleja de la exposición más tradicional y lo realiza de forma sencilla, dinámica, creativa y de conjunto: sencilla en la forma; dinámica por ensamblar las escenas sin interrupción durante cien minutos; creativa por la utilización del atrezzo escénico donde con una docena de mesas, distintos focos de luz, textos con música mientras cambien la escena en un escenario relativamente pequeño, nos transmiten el complejo drama; de conjunto, donde todo el elenco participa por igual, independientemente de los personajes que representen.

Atalaya nos ha mostrado su versión original de como preparar una obra teatral con valores y miserias humanas que siguen existiendo, también, que poseen una técnica muy trabajada y de calidad. Se nota que es un trabajo de grupo: director, actores, actrices, técnicos. Buen trabajo y buen montaje de un clásico.

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