Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Mujeres de ciencia

Salvador López Arnal

Mujeres de ciencia

María José Casado Ruiz de Lóizaga, Las damas del laboratorio. Mujeres científicas en la historia. Debate, Madrid, 2006, 293 páginas. Prólogo de Margarita Salas.

Dava Sobel, Los planetas. Anagrama, Barcelona, 2006, traducción de Jaime Zulaika, 221 páginas.

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Presuposiciones sobre tortugas y asuntos no afines.

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De tal modo, por naturaleza, están definidos la mujer y el esclavo…Entre los bárbaros, la mujer y el esclavo ocupan el mismo rango. La causa de esto es que carecen del elemento gobernante por naturaleza. Así que su comunidad resulta de eslavo y esclava…Al referirnos de nuevo al hombre y los demás animales sucede lo mismo…También en la relación del macho con la hembra, por naturaleza, el uno es superior al otro; la otra, inferior; por consiguiente, el uno domina; la otra es dominada.

Del mismo modo es necesario que suceda entre todos los humanos…Mucho mejor hablan los que enumeran las virtudes, como Gorgias, que los que las definen así, en general. Así que hay que pensar que lo que el poeta ha dicho sobre la mujer podría aplicarse a todas: “A una mujer le sirve de joya el silencio”.

Pero eso no va con el hombre…

Aristóteles, Política, libro I, cap.II, V, XIII1

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Alejandra Kollontaï: De revolucionaria a diplomática

      El largo proceso del movimiento revolucionario ruso -que va desde el intento insurreccional de los "decembris­tas" hasta la consolidación del estalinismo-, es extraordi­nariamente rico en cuanto a su participación femenina se refiere. Bastante reducido a una vanguardia muy estricta por las propias exigencias de la clandestinidad, este movi­miento fue llevado, hasta la eclosión popular de 1905 y de 1917, por militantes surgidos, fundamentalmente, -del seno de las clases opresoras. Se puede decir que, sobre todo en su etapa final, no existió una familia perteneciente a las clases privilegiadas que no tuviera una o varias «ovejas negras» entre los suyos y que, entre éstos, no hubiera una mujer que, en ruptura con el ambiente conservador, se lanzara a una incierta aventura revolucionaria que equi­valía a una terrible clandestinidad y casi invariablemente. la cárcel, los malos tratos, el destierro en Siberia o, en el mejor de los casos, el exilio en Europa o en Norteamérica, donde la militancia revolucionaria se curtía culturalmente absorbiendo ávidamente la producción cultural de la iz­quierda occidental cuya producción intentaba aplicar y enri­quecer en una praxis interior en la que el diletantismo era muy difícil.

       La historia de estas mujeres está en gran medida, toda­vía por hacer. Durante su estancia en la Rusia soviética, la compañera de John Reed, Louise Bryant, escribió un am­plio reportaje sobre la aportación femenina a la revolución y descubrió, algo que Lenin y los historiadores reconoce­rían más tarde, a saber, que habían sido las mujeres las que habían desencadenado el proceso revolucionario un 8 de febrero (8 de marzo, Día de la mujer trabajadora, en el calendario occidental). Su testimonio no ha llegado hasta nosotros y posteriormente los trabajos sobre cl papel de la mujer en la revolución rusa representan una ínfima por­ción dentro de la inmensa bibliografía escrita sobre este acontecimiento.

       La mujer rusa necesitaba todavía más que los hombres un cambio revolucionario. Habían sido las esclavas de los esclavos y todavía, en pleno siglo XX, la legislación zarista reconocía a los maridos el derecho de maltratar a sus es­posas. Sin embargo, aunque esta necesidad fuese apremian­te, el atraso cultural, la represión y por supuesto, la incom­prensión del propio movimiento revolucionario, hizo que la incorporación de las mujeres a la lucha fuera tardía y subordinada. Rusia careció de un período de libertades de­mocráticas amplias que permitiera la creación de organi­zaciones de mujeres con una sólida implantación, con un importante número de cuadros capaces de establecer sus propios criterios… La revolución, la guerra civil, el ascenso de la burocracia, la sucesión vertiginosa de acontecimientos no permitió que las grandes ideas desarrolladas por dife­rentes generaciones de mujeres revolucionarias rusas, em­pezando por las audaces nihilistas y continuando por las que lucharon en cada una de las ramas del movimiento revolucionario, cobraron cuerpo a través de organizaciones estables y capaces de imponerse…Por todo ello, la historia del feminismo revolucionario ruso se ilustra primordial­mente a través de las grandes individualidades, de figuras legendarias como lo fueron las populistas Maria Spirido­nova y Vera Figner, la menchevique Vera Zasúlitch, o las bolcheviques Alejandra Kollontaï, Angélica Balabanov, Larissa Reissner, Nadia Krupskaya, Inessa Armand, Elena Stássova, Eugenia Bosch, etc.

       No hay duda: ninguna de las mujeres que dieron vida a la revolución rusa han alcanzado una popularidad in­ternacional tan intensa como Alejandra Kollontaï, a la que el cronista francés de la revolución Jacques Saboul llamaría "la egeria bolchevique del amor li­bre". Esta gran popularidad se deriva, sobre todo, de la notable importancia de sus escritos feministas, de su papel al frente de la efímera y polémica Oposición Obrera, pero sobre todo del hecho de que fue la representante femenina más cualificada del bolchevismo triunfante y como tal, fue una de las “bestias negras” para la derecha, su candidata de mayor prestigio (tercera en las listas para la Asamblea Constituyente), la primera mujer ministra de la historia… Además, quizá nadie mejor que ella define el alcance y las limitaciones, los aciertos y los errores de la revolución, y re­presenta más fielmente la corrupción que conllevó el surgi­miento y la consolidación de un poder burocrático cuya actitud hacia los derechos de la mujer, refleja mejor que con cualquier otro ejemplo, su naturaleza reaccionaria.

      En un balance escrito ya en la vejez, la propia Kollon­taÍ establece su trayectoria militante sobre una triple apor­tación: “Mi primera aportación, naturalmente, es la que he dado en la lucha por la emancipación de las mujeres trabajadoras y por el afianzamiento de su igualdad en todas las esferas del trabajo, de la actividad esta­tal, la ciencia y demás. Con la particularidad de que enlazaba indisolublemente, la lucha por la emancipa­ción y la igualdad con la doble misión de la mujer: la de ciudadana y la de madre (…) segunda aporta­ción a la lucha por la agitación de una sociedad nueva es mi labor internacional, la agitación y la propa­ganda realizadas en muchos países y, esencialmente, en los Estados Unidos de Norteamérica durante la primera guerra imperialista. La labor realizada, por indicación de Lenin, para apartar de la II Interna­cional a los elementos de izquierda y sentar los funda­mentos de la III Internacional (…) tercera aporta­ción a la política de fortalecimiento de la Unión Sovié­tica es mi actuación en la diplomacia, desde 1922 hasta marzo de 1945…” (1)

       Quizás de acuerdo con Voltaire que afirma que “el amor propio dura toda la vida”, Alejandra reescribe la historia en función de las exigencias de la historia oficial. Ya no se presenta como una mujer sexualmente emancipada, ni como una inconformista dentro de los rangos marxistas y bolche­viques, no menciona para nada a Stalin que viene a ser algo así -salvando las distancias- como hablar del siglo de Pericles sin mencionar a Pericles. Se sitúa bajo el amparo de Lenin con el que mantuvo sus acuerdos, pero también sus desacuerdos y adapta su feminismo a la versión oficial del Estado: la mujer debe ser ciudadana y madre.

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Breve autobiografía de Alejandra Kolontái para la Enciclopedia Granach

Alejandra Kollontai

  Nací en 1872 v crecí en el seno de una familia de la nobleza terrateniente. Mi padre, general ruso, era de origen ucraniano. En cuanto a mi madre, finlandesa. era de origen campesino. Pasé mi infancia y mi juventud en Petrogrado  y en Finlandia. Primogénita de la familia e hija única de mi padre (era el segundo matrimonio de mi madre) fui objeto de cuidados muy cariñosos por parte de mi numerosísima familia, que conservaba las costumbres patriarcales. No fui al instituto porque se temía tuviese malas compañías. Aprobé el bachillerato a los 16 años y seguí cursos particulares y conferencias sobre historia, literatura, etc. Mis padres me prohibieron también asistir a los cursos Bestúzhev. Trabajé mucho, particularmente bajo la dirección del e historiad literatura Víctor Petróvic Ostrogorsky. Éste consideró que yo tenía dotes literarias y me Impulsó hacia el periodismo, Me casé muy joven, en parte por espíritu de rebeldía contra mis padres. Pero al cabo de tres años me separé de mi marido, el ingeniero Kolontái, llevándome a mi pequeño hijito (mi apellido de sol­tera es Domontóvich).

     En ese momento mis ideas políticas comenzaron a precisarse. Trabajé en las sociedades de difusión de la cultura, ya que servían a mediados de la década del 90 como fachada a una serie de empresas clandestinas. Así por medio del famoso "museo ambulante de ayuda escolar de material didáctica" habíamos establecido vínculos con los detenidos en la fortaleza de Schlüsselburg. Gracias a nuestra actividad en las sociedades de instrucción y a las lecciones que dábamos a los obreros pudimos tener con estos un contacto muy activo. Organizamos veladas de beneficencia para recoger dinero a la Cruz Roja política. El año 1896 fue decisivo en mi vida. Pasé la primavera de ese año en Narva, en la famosa fábrica de Kremgólskaya. El cuadro de servidumbre de doce mil tejedores me impresionó profundamente. En ese momento no era aún marxista y me inclinaba más bien hacia el populismo y el terrorismo.

     Tras mi visita a Narva, me use a estudiar marxismo y economía. En ese momento aparecieron, una tras otra, las dos primeras revistas marxistas legales: Nachalo y Nóvoe slovo. Su lectura me abrió considerablemente los ojos. Acababa de encontrar la vía que había empezado a buscar con particular perseverancia desde mi visita a Narva. La famosa huelga de Ios obreros textiles de Petrogrado en 1896, en la que tomaron parte treinta y seis mil obreros, hombres y mujeres, contribuyó del mismo modo al esclarecimiento de mis ideas políticas. Con Elena D. Stássova y un gran número de camaradas que trabajaban todavía al margen del partido, organizamos colectas de ayuda a los huelguistas.

     Este ejemplo espectacular del crecimiento de la conciencia del proletariado, esclavizado y desprovisto de derechos, me incitó entonces de manera decisiva a pasar al campo marxista. Sin embargo, no trabajé todavía como publicista marxista y no tomé parte activa alguna en el movimiento. Me consideraba aun muy poco preparada. En 1898, escribí mi primer estudio sobre la Psicología de la educación: "Bases de la educación según Dobroliúbov". Apareció en septiembre de 1898 en la revista Obrazovanie, que tenía aún carácter pedagógico antes de transformarse, a continuación, en uno de los órganos legales más persistentes del pensamiento marxista. Su redactor jefe era A. Y.Otrogorsky. El 13 de agosto de ese mismo año parti para el extranjero a estudiar ciencias económicas y sociales.

     En Zúrich, ingresé en la universidad, siguiendo los cursos del profesor Herkner, cuya segunda edición de su libro sobre la cuestión obrera me había interesado. Fue algo característico que cuanto más avanzaba en el estudio a fondo de las leyes económicas, más me convertía en marxista "ortodoxa" mientras que mi profesor y director de estudios se volvía cada vez mas, hombre de derechas y se alejaba de la teoría de Marx, termi­nando, en la quinta edición de su libro, por ser un verdadero renegado. Fue aquel un curioso periodo, cuando apareció abiertamente en el partido alemán, por la ligereza de Bernstein, una abierta tendencia a la concilia­ción práctica, al oportunismo, al "revisionismo"; es decir, a la revisión de la teoría de Marx. Mi venerable profesor cantaba alabanzas a Bernstein. Pero yo seguía resueltamente a la izquierda. Me entusiasmé con Kautsky devorando la revista Neue Zeit, editada por él, y los artículos de Rosa Luxemburgo. Me interesó particularmente el librito de ésta Reforma o Revolución, donde refutaba la teoría integracionista de Bernstein.

      Por consejo de mi profesor, y provista de sus recomendaciones, parti en 1899 para Inglaterra a estudiar el movimiento obrero, que por su sensatez me convencería de que la verdad estaba del lado de los oportunistas y no de los "izquierdistas"

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En honor del espíritu humano y al servicio de otros asuntos

Salvador López Arnal

Antonio Martinón (editor-coordinador), Las matemáticas del siglo XX. Una mirada en 101 artículos (M XX). Nivola libros y ediciones y Sociedad canaria Isaac Newton de profesores de matemáticas, Madrid 2000, 524 páginas.

            En 1947, en un célebre artículo tituladoEl futuro de las matemáticas, André Weil, hermano de Simone Weil, probablemente en un platónico día de huida celeste, apuntaba lo siguiente en torno al hacer matemático:

            “El matemático seguirá su camino en la seguridad de que podrá saciar su sed en las mismas fuentes del conocimiento, convencido de que éstas no cesarán de fluir, puras y abundantes, mientras que los demás habrán de recurrir a las aguas cenagosas de una sórdida realidad. Si se le reprochase al matemático la soberbia de su actitud, si se le reclamase su colaboración, si se le demandase porqué se recluye en los altos glaciares a los que nadie salvo los de su clase le puede seguir, él contestaría, con Jacobi: Por el honor del espíritu humano”.

            Sin duda, Weil, André, tenía sus buenas razones para esta afirmación netamente espiritualista, pero no hay duda de que la matemática del siglo XX (o, si se prefiere, algunos matemáticos y sus quehaceres) ha descendido en frecuentes ocasiones del inmutable tercer y celeste mundo platónico-popperiano al terrenal mundo de los fenómenos cambiantes y humanizados. M XX da cuenta de muchos de los momentos básicos, o no tan básicos, de la historia de la matemática de este pasado, cercano y neoliberal siglo. Lo hace a partir de 101 artículos de una extensión media de cinco páginas, escritos por 106 autores: desde matemáticos e historiadores de la talla de Jesús Hernández hasta filósofos o lógicos tan sólidos y competentes como Luis Vega Reñón.

            Antonio Martinón, editor y colaborador del volumen, resume el contenido de M XX en su breve prólogo (pp.9-10): ”No se trata de una historia de las matemáticas y de su educación durante el siglo XX, pues no se ha pretendido describir el nacimiento y evolución de sus numerosas ramas, ni hacer la crónica de la evolución de su enseñanza, como tampoco referir de modo exhaustivo sus aplicaciones. Sí se ha querido mostrar lo que han sido a través de una amplia variedad de títulos y autores. Es decir, en estas páginas hay de todo aunque, desde luego, no está todo”.

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Entrevista con Evo Morales: El movimiento indígena es parte de la cultura de la vida

Fernando Bossi

evonobel2007.org

Mantener una conversación con Evo Morales, Presidente de Bolivia, es recibir un cúmulo de experiencias milenarias por voz de nuestro interlocutor. Una voz que se alza para defender a todo un pueblo; una voz que cruza y une fronteras. Es hombre de palabra, de compromiso cabal. Como él mismo afirma, a la presidencia lo llevó su honestidad, sus principios aprendidos en el ayllu de la mano de sus padres y de una comunidad originaria luchadora, trabajadora y solidaria desde mucho antes que la palabra "solidaridad" fuera uno de los compromisos revolucionarios de nuestros tiempos. No es para menos que nuestra primera pregunta gire en torno a esos valores. Pregunta en la que Evo, con hablar sereno, firme y a veces con tono emocionado se presta a contestar. Leamos. Fernando Bossi: En un mundo en el cual el modelo consumista ha hecho que los valores estén desprestigiados, cuáles son las razones para afirmar que el movimiento indígena es la reserva moral de la humanidad. Evo Morales: Por muchas razones, por muchas vivencias, por muchos elementos, el movimiento indígena es la reserva moral de la humanidad. Por principio, viven en comunidad, por tanto, en colectividad. Dentro de la colectividad en solidaridad permanente, en la reciprocidad permanente, en la complementariedad, todos complementarios. En esa comunidad, no hay mayorías ni minorías, es una comunidad de consenso, porque planteas y debates un tema, un problema, y las razones para resolver ese problema deben beneficiar a la comunidad. Desde ese punto de vista, el movimiento indígena por tanto vive para la vida y para la humanidad. El movimiento indígena no solamente vive en reciprocidad o armonía con el ser humano, sino en armonía con la madre tierra. Esa madre tierra, esa naturaleza que da vida, no puede ser mercantilizada, no puede ser un instrumento contra la vida; por tanto acá, el movimiento indígena es parte de la cultura de la vida. FB: Me gustaría que abundaras en lo último. ¿Por qué dices que es cultura de vida? EM: Te narro un ejemplo reciente sobre la cultura de vida de nuestros pueblos originarios: Los acontecimientos del 8, 9, 10, 11, 12 de este mes (enero 2007) vividos en Cochabamba. El movimiento de quechuas y aymaras, del campo y de la ciudad, se movilizó contra un prefecto que roba al pueblo, que quiere dividir a la nación, que obra con chantajes, amenazas; lo amedrenta al pueblo, a las autoridades municipales. Entonces, este movimiento se moviliza contra el prefecto del ayuntamiento de Cochabamba. Se moviliza cuestionando esa política de maniobras, esa política de robo, esa política de soberbia, y cuando se moviliza pacíficamente contra el prefecto, esa autoridad convence a unos seis mil citadinos, con mentiras, diciendo despectivamente que los "quechuas", "indios", nos van a saquear nuestras casas, nos van a quitar nuestras casas, nos van a quemar n uestras viviendas, nos van a violar a nuestras hijas, por tanto hay que sacarlos de la ciudad. Esa autoridad de Cochabamba, moviliza a cinco o seis mil citadinos, les hace golpear, les hace matar. FB: ¿Cómo reacciona a esa situación el pueblo? EM: Al día siguiente, más de 100 mil quechuas, especialmente aymaras, se movilizan, no para vengarse, porque 100 mil hubieran arrasado, terminado con cinco mil, seis mil citadinos. Nuevamente ratifican su posición: Quieren la renuncia del prefecto. Yo conversé por teléfono con nuestro pueblo para recordarle que somos la cultura de la vida y no la cultura de la muerte; nosotros somos la cultura de solidaridad y no de venganza. Les dije: Ustedes se han movilizado contra una autoridad, no contra un pueblo, no contra gente de la ciudad. El movimiento indígena no es vengativo, no es rencoroso. Damos todo por defender la vida para todos. Si está luchando contra un prefecto, que roba, que divide, que quiere dividir Bolivia, pues está defendiendo también a la gente de la ciudad. Después, los mismos que golpearon, mataron, apalearon, agredieron se dieron cuenta que el enemigo era el prefecto, y al día siguiente salían con comida con refrescos, con panes, con frutas para apoyar esa movilización, fue impresionante. Somos cultura de vida, no somos excluyentes ni vengativos. No me canso de decir que nuestra lucha por más de 500 años, por la madre tierra que nos da la vida, es un despertar continuo de lo que somos, un camino, un proceso continuo por una sociedad equitativa y de solidaridad. FB: Definitivamente un ejemplo. EM: Sí, un ejemplo que damos a la humanidad. También, los pueblos originarios de Nuestra América son la reserva moral porque no tienen un pensamiento, una ambición, de concentrar el capital en pocas manos. FB: No hay codicia. EM: No hay interés de concentrar el capital en pocas manos pues piensa en la igualdad, en la dignidad, en vivir bien. Vivir bien, que no falte educación, que no falte salud, que no falte empleo, que los servicios básicos sean de servicio público y no de negocio privado, que los recursos naturales sean del Estado, bajo el control del pueblo y que beneficie a todo el pueblo con igualdad. Son demasiados años en que nuestros pueblos han sido víctimas del supuesto desarrollo neocolonial y ahora buscan la integración para vivir bien, con dignidad, sin explotar, robar, o saquear. El movimiento indígena originario, no se ha caracterizado por someter a otros, discriminar, ser explotadores de nuestros hermanos aunque por siglos hemos sufrido en carne propia todo tipo de atropello. Y además, yo estoy muy sorprendido, sobre todo en Bolivia, de los hermanos, de esa gente humilde del barrio, del campo, especialmente de quechuas, aymaras, guaraníes, como también otras clases. Cuando no encuentran trabajo en Bolivia, van a Argentina, van a casi todas partes. Fíjate, esta vez voy a darte un ejemplo de lo que es ser reserva moral en honestidad. Una vez estaba en Argentina, un lugarcito en las madrugadas se concentra y vienen a buscar trabajadores, y yo estaba allí parado. Me encuentro con cocaleros, excocaleros, exmineros y les digo: ¿Qué están haciendo aquí? Nos hemos venido a buscar trabajo. ¿Y aquí qué están haciendo? No, justito van a venir empresarios para llevarnos. Justo llegan unos chinos y dicen: Boliviano, boliviano. Y se presentan bolivianos quechuas, hasta indocumentados. Algunos peruanos quieren hacerse pasar de Bolivia para conseguir trabajo. Y yo me preguntaba por qué, y me dice el empresario, el boliviano -que es generalmente quechua, aymara o guaraní-, es honesto y trabajador. Me repetí varias veces para mí mismo la frase: Honesto y trabajador. me sorprendí. Igualmente estuve en Barcelona y conversé con algunos empresarios catalanes. Les inquirí: ¿Por qué buscan siempre al boliviano? El boliviano es honesto y trabajador, y por tanto latinoamericano, me dicen. Así es la gente del campo que va en busca de trabajo a otros países. Entonces, esa es una parte de la sociedad latinoamericana, el movimiento indígena, que entre sus virtudes destaca la honestidad, pero también quiere que se le respete sus derechos. FB: Redondeando el tema Evo, los pueblos originarios preservan unas virtudes y atributos, los cuales nuestra sociedad ha olvidado, como lo son la honestidad, el trabajo, el bien común, etcétera. Me pregunto, cuál es la meta del movimiento. EM: El movimiento indígena ha sido el sector más vilipendiado de la historia boliviana durante todas las épocas, en la colonial, en los 181 años de la vida de la república, dentro de los 20 años del neoliberalismo. Ha tenido que enfrentar el odio, el desprecio y la marginación. Llegó la hora de cambiar eso. Creo que estamos avanzando bien, estoy convencido y trabajando por ellos, por lo tanto, por los bolivianos. Como he dicho anteriormente, estamos abriendo brecha no sólo para liberarnos a nosotros los originarios bolivianos, sino para caminar junto a los otros pueblos y liberarlos porque somos solidarios y creemos en el bien de todos. Esa es nuestra meta, la de todos: Justicia y solidaridad. Los pueblos originarios por su lucha centenaria, por su ejemplo de convivencia, son la alternativa real al modelo de acumulación neoliberal. Son ejemplo de resistencia. FB: ¿Y esto es lo que has llamado ir de la resistencia al poder? EM: Sí, hemos resistido pacíficamente con marchas, con movilizaciones, con masivas concentraciones. Dijimos, de la protesta a la propuesta. Estamos en esa etapa. Y ahora a veces llevo respuestas, a veces recojo propuestas, después para dar respuestas, de esta medida ir resolviendo. En las ciudades, en el campo, vamos a seguir. Los pueblos originarios decidimos pasar de la resistencia al poder, de la lucha sindical a la electoral. FB: Estás gobernando con el movimiento social. Se nota que hay una consulta permanente con el movimiento social y eso caracteriza a tu gobierno. EM: El cuatro, cinco y seis de este mes de enero en Cochabamba, nos reunimos con los ministros y viceministros a rendir cuentas, informar las actividades de un año a 44 organizaciones nacionales y algunas regionales. FB: A rendir cuenta. EM: A rendir cuenta y escuchar sus críticas y sus propuestas. Primera vez en la historia. Es el verdadero pueblo. Tres días, ministros, viceministros, sentados, escuchando, respondiendo, aclarando y no rechazaron las transformaciones estructurales ni sociales. Sí observaron que hay problemas con la burocracia, hay que enfrentar eso; pero nos felicitaron por todo el trabajo que estamos haciendo. Los antiguos gobiernos se caracterizaron por su política de exclusión y discriminación. Mantenían al pueblo alejado de las instancias del poder. No podíamos decidir nuestro destino. Es una de las visiones que hemos cambiado. Por eso la importancia de rendir cuenta y escuchar al pueblo, a las organizaciones. Como nota jocosa te cuento que en una recomendación decía algún compañero: Evo, que duerma. FB: Qué duerma un poco. (Risas) EM: Él nos decía. Evo hoy es presidente para toda la vida. Dios sabe. FB: Te quieren cuidar… EM: Es impresionante, ¿no? Quiero expresar que estoy muy agradecido porque yo vengo de ellos. Eso me hace recordar mi infancia, un ejemplo de la vida dura de nuestros hermanos, algo que nunca conté. cuando tenía de cinco a seis años, mi hermana mayor tenía unos ocho años o nueve años, quedamos en la choza, la choza es la zona ganadera y nuestra zona ganadera. Mis padres tenían que retornar para dormir con nosotros en las orillas del lago Popó, al sur de las orillas del lago Popó. Cada chocita estaba por lo menos. a ver. a cada mil metros. Mucho más. Cada dos kilómetros una choza. Y no llegó el papá ni la mamá. Era la primera vez que nos quedamos solitos allí en la choza. Y teníamos miedo. semejante pampa, orillas, dos niños abandonados ahí, y mi hermana no quería quedar a dormir en la vivienda y me dice la Esther, mi hermana: Evito, vamos a dormir con las ovejas, con los corderos, en el establo, en el ranchón. Agarramos las camas y fuimos al establo a dormir junto con las ovejas, por miedo. FB: Para sentirse acompañados, ¿no? EM: Yo no tenía miedo porque estaba una hermana mayor. y mi hermana creo que toda la noche lloraba, lloraba de miedo y no dormía. Y una vez, a mí igual, me tocó dormir solito, debía tener seis o siete años. Estaba con la oveja, la misma choza, mi mamá tenía que volver, se perdió, ¡no llegó mi mamá! Desde que oscureció, no teníamos luz, no teníamos perro. la gente siempre hacía cuentos de condenados, el condenado. y cuando oscureció, no quise ir a dormir con la oveja, sino ahí. FB: ¿Te quedaste en la choza? EM: Ahí me quedé y tuve que taparme con toda la cama, casi me ahogo, y lloraba y lloraba por lo menos lloré hasta las tres o cuatro de la mañana, sí me había dormido al amanecer. me cansé llorando. FB: Por miedo. claro. EM: Por miedo. era muy chiquito. Otra anécdota que quería contarte es de cuando era arriero, por ejemplo cuando cruzaba con las llamas el camino carretero Cochabamba-Oruro, Oruro-Cochabamba, los pasajeros de las ventanas de los buses botaban cáscaras de naranjas, plátanos. yo las recogía y las comía. Recogía esas cáscaras e iba comiendo las cáscaras de plátano detrás de las llamas, y como decía antes, mi gran deseo era un día viajar en esos buses para ir botando cáscaras de naranja y plátano. (Risas) Después que he sido diputado y dirigente. por esos lugares donde he caminado a pie semanas comiendo cáscaras de naranja y plátano, pues, cada semana pasaba dos y tres veces en avión. Ahora que soy presidente, paso con avión, avión y con helicóptero casi dos o tres días esos lugares. cómo ha cambiado. Cuando estaba en el Valle de Independencia, que íbamos a buscar maíz, de arrieros, para llevar al altiplano, –cuando llegué al valle ya tenía 12 ó 13 años–, en el 71. Mi papá me dejó en con las llamas en la serranía, en la montaña, y bajó a buscar maíz para llevarlo hasta Orinoca. Se camina. a ver. una semana, dos, tres semanas. FB: ¿Tres semanas? EM: Sí, de Orinoca hasta Independencia y de vuelta tres semanas también. Y una vez no ha vuelto mi papá. yo solito. FB: ¿Te quedaste solo? EM: Sí, en semejante montaña. ya tenía un perro. se llamaba Trébol. Cuando mi papá no ha vuelto de canjear el maíz, yo me quedé dormido solo pero tampoco podía dormir porque allí había tigrecillos que comían llamas. a la noche llegaban, se llevaban la llama y al día siguiente una llama había muerto, la habían comido. Yo dormí con mi perro, quería irse, nada, tuve que amarrarlo. Eran unas 50 llamas. Y ya a las doce, una de la mañana, las llamas se espantaron. Tuve que soltar el perro y el perro se fue con las llamas. Desde ese momento, desde ese momento empecé a llorar hasta las seis de la mañana. El perro había vuelto, después ya amaneció, ya me puse mi poncho y un sombrero. Había llovizna. Entonces, a buscar las llamas. Encontré, por las huellas de la llamas, cómo el tigrecillo del león, se la llevó en la noche. Hallé una llama muerta. La había cazado el tigre a la llama. El tigrecillo se había ido pero un zorro se la estaba comiendo. Quería perseguir al zorro porque estaba comiendo tanta carne, no podía escapar. FB: Estaba gordo. EM: Sí gordo. (Risas) lo perseguía con piedras, una pelea con el zorro. Yo quería que el perro me ayudara a cazar ese zorro, vengarme con el zorro y mi perro se había ido a comer la llama. (Risas) Eso era a las 10 de la mañana más o menos, sin desayunar. Junté las llamas, bajé a la choza y mi papá había llegado. Estaba cocinando, preparando desayuno, comida, y le informé a mi papá lo sucedido. Después de comer, a las doce, una, por ahí, ya subimos un poco a buscar la carne de la llama. No podía entender esa situación. Cómo en la vida he caminado. FB: Dura esa vida. EM: Dura. FB: Evo por qué al lema "no seas mentiroso, no seas ladrón no seas perezoso", le has agregado el "no seas servil". EM: Es una ley cósmica que nos dejaron nuestros antepasados. El ama sua, ama llulla, el ama quella. No robar, no mentir, ni ser flojo. Pero en la cultura occidental encuentras, encuentro el servilismo, el "llunqo". Aumentamos nosotros en esta nueva generación el "ama llunqo", "no ser servil". Son principios que nos permiten dignificar a Bolivia, dignificar a la humanidad. De verdad, yo me acuerdo, por ejemplo, mi papá cerraba su casa en la comunidad meses sin candado y no se perdía nada. FB: Nadie robaba. EM: Porque toda la comunidad cuidaba y eso es parte de la reciprocidad y cuando una familia se va, igual. Meses sin candado, hasta puede estar abierto y no se pierde nada. La vez pasada por ejemplo he ido a Orinoca con el tema de Juancito Pinto, en noviembre, donde yo dormía. Su llave, su chapa que tenía se habían echado a perder, pero encontré mi casita sin llave y estaban las camas, estaban las garrafas, estaba lo que teníamos. FB: ¿Y de cuánto tiempo? EM: Bueno yo he ido de mucho tiempo. No de los 15 años. Pero mis hermanas, mis hermanos van cada año, por lo menos. Y si hablamos a ver de no ser mentiroso, maniobrero. Condeno cuando algunos dicen: Evo, debes leer Maquiavelo. ¿Y qué es Maquiavelo? No, para dirigir a Bolivia, para ser líder político y ser un poco maniobrero. Eso es ser mentiroso. Yo prefiero no leer a Maquiavelo. No quiero saber de Maquiavelo para ser maniobrero ni maquiavélico, por lo tanto, ni mentiroso. Tengo información, en la Facultad de Derecho, por lo menos en Bolivia, cuando entras, lo primero que hacen leer es Maquiavelo. FB: "El Príncipe". EM: Para ser maniobrero, medio mañudo, para qué estudiar para ser mañudo. El otro tema de no ser un flojo, por principio, debemos trabajar con dignidad y cómo se esfuerzan las comunidades para vivir bien y dignamente. Pero en esta cultura occidental en una forma hipócrita alaban a una persona a cambio de conseguir algo. Eso para mí es muy feo. Si hay que reconocer un trabajo o a una persona, hay que reconocerlo, pero no ha cambio de algo. Por eso el ama sua, ama llulla, ama quella, ama llunqo.

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Contra la gran derrota del mundo

John Berger

En la historia de la pintura se pueden encontrar a veces extrañas profecías. Profecías que el pintor no tuvo intención de que fueran tales. Es casi como si lo visible pudiera por sí mismo tener sus propias pesadillas. Por ejemplo, en El triunfo de la muerte, de Brueghel, pintado en la década de 1560 y que ahora se halla en el Museo del Prado, hay ya cierta profecía terrible de los campos de exterminio nazis. La mayoría de las profecías, cuando son específicas, están destinadas a ser malas porque, a lo largo de la historia, surgen terrores siempre nuevos -incluso si algunos desaparecen-, pero no hay felicidades nuevas: la felicidad es siempre la vieja felicidad. Son los modos de luchar por esa felicidad los que cambian. Medio siglo antes de Brueghel, Hieronymus Bosch pintó su Tríptico del milenio, que también se encuentra en El Prado. El panel de la izquierda muestra a Adán y Eva en el Paraíso, el gran panel central describe el Jardín de las Delicias y el de la derecha representa el Infierno. Y ese infierno se ha convertido en una extraña profecía del clima mental que han impuesto al mundo al final de nuestro siglo la globalización y el nuevo orden económico. Quisiera explicar cómo ha ocurrido. Tiene poco que ver con el simbolismo empleado en la pintura. Los símbolos del Bosco probablemente venían del lenguaje secreto, proverbial y herético de ciertas sectas milenaristas del siglo XV que creían, heréticamente, que si el mal pudiera ser superado, sería posible crear el paraíso en la tierra. Se han escrito muchos ensayos sobre las alegorías que se encuentran en la obra del Bosco.(1) Pero si su visión del infierno es profética, esa profecía no reside tanto en los detalles -así sean inquietantes y grotescos-, sino en el conjunto. O, para decirlo de otro modo, en lo que constituye el espacio del infierno. No hay horizonte. No hay continuidad entre las acciones, no hay pausas, no hay rutas, no hay patrón, no hay pasado y no hay futuro. Sólo existe el clamor del disparatado y fragmentario presente. Por todas partes hay sorpresas y sensaciones, pero en ninguna parte hay desenlaces. Nada fluye a través: todo interrumpe. Hay una especie de delirio espacial. Compara ese espacio con el que uno ve en una barra publicitaria o en un típico boletín de noticias de la CNN o cualquier programa de noticias de los medios. Hay una incoherencia comparable, una selva comparable de estímulos separados, un frenesí similar. La visión del Bosco profetizaba la imagen del mundo que nos es comunicada hoy por los medios bajo el impacto de la globalización, con su criminal necesidad de vender sin pausa. Ambas son como rompecabezas cuyas infortunadas piezas no concuerdan. Y éste fue precisamente el término que el subcomandante Marcos utilizó en una carta sobre el nuevo orden mundial, el año pasado… Escribía desde Chiapas, en el sureste de México.(2) El ve el planeta hoy día como el campo de batalla en que tiene lugar la Cuarta Guerra Mundial. (La Tercera fue la llamada Guerra Fría). La meta de los beligerantes es conquistar el mundo entero por medio del mercado. Los arsenales son financieros; sin embargo, hay millones de personas mutiladas o muertas cada minuto. El objetivo de los que hacen la guerra es dominar el mundo desde centros de poder nuevos y abstractos -megápolis del mercado, que no se someterá a ningún control salvo el de la lógica de la inversión. Entre tanto nueve décimas partes de las mujeres y los hombres que habitan el planeta viven con las piezas rotas que no encajan. El rompecabezas del panel del Bosco es tan similar que casi espero encontrar allí las siete piezas que Marcos enumeró. La primera pieza tiene un signo de dólar y es verde. Consiste en la nueva concentración de la riqueza global en cada vez menos manos y la distribución sin precedentes de una pobreza sin esperanzas. La segunda pieza es triangular y consiste en una mentira. El nuevo orden proclama que racionaliza y moderniza la producción y el esfuerzo humano. En realidad es un regreso a la barbarie de principios de la Revolución Industrial, con la importante diferencia de que esta vez la barbarie no está acotada por ninguna consideración o principio ético que se le oponga. El nuevo orden es fanático y totalitario. (Dentro de su sistema no hay apelación. Su totalitarismo no se refiere a la política -que, desde su punto de vista, ya ha sido superada- sino al control monetario mundial). Piensa en los niños. Cien millones en el mundo viven en la calle. Doscientos millones forman parte de la fuerza de trabajo mundial. La tercera pieza es redonda como un círculo vicioso. Consiste en la migración forzada. Los más emprendedores entre quienes no tienen nada intentan emigrar para sobrevivir. Pero el nuevo orden trabaja día y noche según el principio de que alguien que no produce, que no consume, que no tiene dinero para poner en el banco, sale sobrando. Así que los emigrantes, los sin tierra, los sin casa, son tratados como desperdicios del sistema: desechables. La cuarta pieza es rectangular como un espejo. Consiste en el incesante intercambio entre los bancos comerciales y el crimen organizado mundial, porque también el crimen se ha globalizado. La quinta pieza es más o menos un pentágono. Consiste en la represión física. Bajo el nuevo orden, los estados nacionales han perdido su independencia económica, su iniciativa política y su soberanía. (La nueva retórica de la mayoría de los políticos intenta disfrazar su falta de poder político, distinto del poder cívico o represivo). La nueva tarea de los estados nacionales es administrar lo que les es asignado, proteger los intereses de las megaempresas del mercado y, sobre todo, controlar y vigilar a los que salen sobrando. La sexta pieza es el perfil de un garabato y consiste en una multiplicación de las fracturas. Por una parte, el nuevo orden acaba con las fronteras y las distancias mediante la instantaneidad de la telecomunicación de las operaciones y los tratos comerciales, mediante zonas obligatorias de libre comercio (TLCAN) y por la imposición en todas partes de la única e incuestionable ley del mercado; y por otra parte, provoca fragmentación y una proliferación de fronteras, al liquidar el Estado nacional, por ejemplo, la antigua Unión Soviética, Yugoslavia, etcétera. »Un mundo de espejos rotos", escribió Marcos, »que reflejan la inútil unidad mundial del rompecabezas neoliberal". La séptima pieza del rompecabezas tiene la forma de un bolsillo, y consiste en todos los diversos bolsillos de resistencia contra el nuevo orden que están surgiendo en todo el globo. Los zapatistas en el sureste mexicano son una de esas bolsas. Otros, en diferentes circunstancias, no han elegido necesariamente la resistencia armada. Los muchos bolsillos no tienen un programa político común. ¿Cómo podrían tenerlo, si existen en un rompecabezas roto? Pero su heterogeneidad puede ser prometedora. Lo que tienen en común es su defensa de los que salen sobrando, los prescindibles, y su creencia en que la Cuarta Guerra Mundial es un crimen contra la humanidad. Las siete piezas nunca concordarán para adquirir ningún sentido. Esa falta de sentido, este absurdo, es endémico del nuevo orden. Como el Bosco anticipó en su visión del infierno, no hay horizonte. El mundo arde. Cada figura trata de sobrevivir concentrándose en su necesidad y su supervivencia propias e inmediatas. La claustrofobia, en su versión extrema, no está causada por el amontonamiento, sino por la falta de cualquier continuidad entre una acción y la siguiente, que están tan cerca que se tocan. Esto es lo que resulta un infierno. La cultura en que vivimos es tal vez la más claustrofóbica que jamás ha existido; en la cultura de la globalización, como en el infierno del Bosco, no hay ni un resquicio de otro lugar o de otra manera. Lo dado es una prisión. Y frente a tal reduccionismo, la inteligencia humana se reduce a la codicia. Marcos terminaba su carta diciendo: »Es necesario hacer un mundo nuevo, un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos". Lo que el cuadro del Bosco hace es recordarnos -si las profecías se pueden llamar recordatorios- que el primer paso para construir un mundo alternativo es rechazar la imagen del mundo implantada en nuestras mentes y todas las falsas promesas que se emplean en todas partes para justificar e idealizar la necesidad criminal e insaciable de vender. Es vitalmente necesario otro espacio. Primero, hay que descubrir un horizonte. Y para ello tenemos que rencontrar la esperanza. A pesar de todo lo que el nuevo orden pretende y perpetra. La esperanza, sin embargo, es un acto de fe y tiene que estar sostenido por otras acciones concretas. Por ejemplo, la acción de acercarse, medir distancias y caminar hacia. Esto conducirá a colaboraciones que nieguen la discontinuidad. El acto de resistencia no significa sólo negarse a aceptar el absurdo de la imagen del mundo que se nos ofrece, sino denunciarlo. Y cuando el infierno es denunciado desde adentro, deja de ser infierno. En los bolsillos de resistencia tal como existen hoy, se pueden estudiar los otros dos paneles del tríptico del Bosco, con Adán y Eva y el Jardín de las Delicias, a la luz de las antorchas, en la oscuridad… Los necesitamos. Me gustaría citar de nuevo al poeta argentino Juan Gelman.(3) Llegó la muerte con su recordación/ nosotros vamos a emprender otra vez la lucha/ otra vez vamos a empezar otra vez vamos a empezar nosotros. contra la gran derrota del mundo/ compañeritos que no terminan/ o arden en la memoria como fuegos otra vez/ otra vez/ otra vez.

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Rodolfo Walsh: un periodista con rango de tropa

José Steinsleger, Rodolfo Walsh

No iba en busca de la «Historia». La historia lo buscaba a él’… XXX aniversario de su asesinato, luego de publicar su carta a los fascistas. * Altercom*

Dilema recurrente: ¿periodismo, literatura y ciencias sociales van juntos o disociados? Sus pautas parecen insalvables: la una disciplina trataría de la «realidad», la otra de la «ficción», y las demás estarían sujetas al «rigor científico». Pero en vidas como las del escritor argentino Rodolfo Walsh (1927-77) realidad, ficción y pensamiento se fundieron y confundieron en la búsqueda de la verdad.

25 de marzo de 2007

Hay periodistas talentosos y complacientes con la realidad de la que informan; hay escritores sensibles que se apiadan de las llagas eternamente abiertas de la condición humana, mas prefieren el cómodo «glamour» de la duda y el pesimismo, y hay pensadores que abogan por un mundo mejor pero a los que siempre les falta veinte para el peso y siempre gastan por un peso y veinte.

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¿Quien está perdiendo la brújula en el matadero afgano?

Sergio Cararo

¿Quien está perdiendo la brújula en el matadero afgano?

Sergio Cararo*

Si alguno pensaba que escondiendo la cabeza entre los hombros conseguiría dejar pasar por alto el matadero de Afghanistan, éste ha impuesto a la agenda politica todo su dramatismo y su urgencia de soluciones claras en una dirección u otra.

El final del secuestro del periodista Daniele Mastrogiacomo si ha resuelto con la liberación del rehén, pero en torno a ella hay temas complicados que deben resolverse, o mejor, deberían ser afrontados con decisión.

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