Un punto de encuentro para las alternativas sociales

De cómo el Parlamento promueve las pensiones privadas (y la defunción de ancianos)

Joaquin Arriola

Joaquin Arriola

Es conocida la preocupación de los gobiernos de Europa, incluida la Comisión Europea, por el envejecimiento de la población y el coste añadido que ello supone para los servicios sociales de atención a la dependencia y a los sistemas públicos de pensiones. Las medidas de reforma iniciadas con más o menos profundidad en toda la UE se orientan por dos vías: reducir el nivel de prestaciones medias otorgadas a cada anciano, mediante procedimiento de alargamiento de los plazos, y endurecer los requisitos requeridos para adquirir derechos a las prestaciones.

Pero ahora el Parlamento español ha encontrado una fórmula "tres-en-uno", que permite trasladar a los propios ancianos el esfuerzo requerido para obtener un ingreso digno durante la vejez; facilita la trasferencia de rentas a la banca, sector privilegiado tradicionalmente por los gobiernos del PSOE, y contribuye a disminuir el problema del envejecimiento de la población por la vía de la aceleración de los procesos de paso a mejor vida de los jubilados propietarios de vivienda, es decir, de una gran parte de la población española que alcanza dicha jubilosa edad.

Todo ello, en un par de páginas en forma de disposición adicional de la reforma de la ley hipotecaria, que de rondón cuela otros cambios de gran calado, y sobre los que casi nadie ha reflexionado en serio -salvo, obviamente, los beneficiarios promotores de estas reformas-. El proyecto de ley lo dice todo: "Proyecto de Ley por la que se modifica la Ley 2/1981, de 25 de marzo, de regulación del mercado hipotecario y otras normas del sistema hipotecario y financiero, de regulación de las hipotecas inversas y el seguro de dependencia y por la que se establece determinada norma tributaria".

La reforma de la ley hipotecaria, ha sido aprobada la misma semana del 32º aniversario de la muerte de Franco, paladín de la política de compra de vivienda por la clase obrera como motor de la acumulación de capital. Y la reforma se plantea modificar este pilar del antiguo régimen, convirtiendo la vivienda en una forma de ahorro, que no de inversión: "Hacer líquido el valor de la vivienda mediante productos financieros podría contribuir a paliar uno de los grandes problemas socioeconómicos que tienen España y la mayoría de países desarrollados: la satisfacción del incremento de las necesidades de renta durante los últimos años de la vida", según reza la exposición de motivos de la reforma.

Hay que agradecer al gobierno la claridad con la que dice las cosas, seguramente porque es consciente de la impunidad con la que actúa. El mensaje que nos trasmite con esta ley es este: ¡Ciudadanos! Si creéis que en el momento de la jubilación vuestros ingresos se reducen demasiado para poder llevar una vida decente, sed previsores, compraos una casa a tiempo, y llegado el momento, entregádsela a un banco para pagar vuestra pensión, porque nadie entre los que aprobamos esta ley apuesta por aumentar las pensiones públicas.

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Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico

Josep Traverso

Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico[1]

Josep Traverso

Al igual que otras ontologías que reivindican la historicidad del ser que vive en sociedad, el pensamiento de C. Castoriadis se ha enfrentado al problema del posible o imposible conocimiento de las formas históricas del pasado. Lo ha hecho, al menos en una ocasión que nosotros sepamos, en su artículo Modo de ser y problemas de conocimiento de lo social-histórico, incluido en su libro, Figuras de lo pensable.

Ha establecido, en grandes líneas, la magnitud de la tarea, su “carácter abismal” y la imposibilidad de cerrar el círculo del conocimiento del pasado.

Su convencimiento de que ser social e historia no pueden ir por separado lo prueba ese binomio “social-histórico” que el filósofo gusta de utilizar y que defiende afirmando que “como la sociedad no puede existir sin este autodespliegue en el tiempo, como la sociedad es, en efecto, este autodespliegue en el tiempo, hablaremos más bien en términos filosóficos de lo social-histórico.”(254)

Para Castoriadis aquello que define una sociedad es el complejo de significaciones imaginarias sociales que aquella crea; ese especial y único eidos se habrá perdido para siempre con su desaparición y que sólo con enormes dificultades accederemos a ese mundo de significaciones únicas, las propias de cada sociedad.

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La solidaridad como hermandad o como usura

Subcomandante Marcos

La solidaridad como hermandad o como usura

Palabras de la Comisión Sexta del EZLN en el Foro Nacional de Solidaridad con las comunidades zapatistas. Jojutla, Morelos. Octubre del 2007

“… sin embargo, el pesimismo iba ganándola poco a poco; el hambre y la sed, el cansancio, la sensación de impotencia frente a las fuerzas enemigas que cada vez nos cercaban más y, sobre todo, la terrible enfermedad de los pies conocida por los campesinos con el nombre de mazamorra —que convertía en un martirio intolerable cada paso dado por nuestros soldados— habían hecho de éste un ejército de sombras. Era difícil adelantar, muy difícil.

“Día a día, empeoraban las condiciones físicas de nuestra tropa y las comidas, un día sí, otro no, otro tal vez, en nada contribuían a mejorar ese nivel de miseria que estábamos soportando. Pasamos los días más duros cercados (…), en pantanos pestilentes, sin una gota de agua potable, atacados continuamente por la aviación, sin un solo caballo que pudiera llevar por ciénagas inhóspitas a los más débiles, con los zapatos totalmente destrozados por el agua fangosa de mar, con plantas que lastimaban los pies descalzos, nuestra situación era realmente desastrosa al salir trabajosamente del cerco (…). No teníamos tiempo de recuperarnos ni siquiera un poco cuando un nuevo aguacero, inclemencias del clima, además de los ataques del enemigo o las noticias de su presencia volvían a imponernos la marcha. La tropa estaba cada vez más cansada y descorazonada.

“Sin embargo, cuando la situación era más tensa, cuando ya solamente al imperio del insulto, de ruegos, de exabruptos de todo tipo, podía hacer caminar a la gente exhausta, una sólo visión en lontananza animó sus rostros e infundió nuevo espíritu a la guerrilla.”

“Pasajes de la Guerra Revolucionaria.

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Socialismo y cultura

Antonio Gramsci

Socialismo y cultura

Antonio Gramsci,

Il Grido del Popolo, 29 de enero de 1916

Nos cayó a la vista hace algún tiempo un artículo en el cual Enrico Leone, de esa forma complicada y nebulosa que le es tan a menudo propia, repetía algunos lugares comunes acerca de la cultura y el intelectualismo en relación con el proletariado, oponiéndoles la práctica, el hecho histórico, con los cuales la clase se está preparando el porvenir con sus propias manos. No nos parece inútil volver sobre ese tema, ya otras veces tratado en el Grido y que ya se benefició de un estudio más rigurosamente doctrinal, especialmente en la Avanguardia de los jóvenes, con ocasión de la polémica entre Bordiga, de Nápoles, y nuestro Tasca.

Vamos a recordar dos textos: uno de un romántico alemán, Novalis (que vivió de 1772 a 1801), el cual dice: «El problema supremo de la cultura consiste en hacerse dueño del propio yo trascendental, en ser al mismo tiempo el yo del yo propio. Por eso sorprende poco la falta de percepción e intelección completa de los demás. Sin un perfecto conocimiento de nosotros mismos, no podremos conocer verdaderamente a los demás».

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Republicanisme et droit naturel à l’époque moderne

Républicanismes et droit naturel à l’époque moderne

Des humanistes aux révolutions des droits de l’homme et du citoyen

Colloque international

Paris, 5 et 6 juin 2008

IHRF – Paris 1 ICT– Paris 7 CHISCO – Paris 10

Depuis la parution des principaux travaux de Caroline Robbins (The Eighteenth Century Commonwealthmen, 1958), de Zera Fink, (The Classical Republicans…,

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Els costos democràtics de la Monarquía

Vicenç Navarro

Els costos democràtics de la Monarquia

Vicenç Navarro. Catedràtic de Ciències Polítiques de la Universitat Pompeu Fabra

Una actitud generalitzada en els establishments polítics i mediàtics de Catalunya i d’Espanya és que el sistema monàrquic en el nostre país està funcionant molt bé, aportant estabilitat política i social. Segons aquesta versió convencional reproduïda en la major part dels mitjans d’informació i persuasió del país, el Monarca és una mera figura simbòlica mancada de poders i homologable a qualsevol altra Monarca d’Europa. Aquesta imatge de la Monarquia és, a més d’errònia, perjudicial per a la cultura democràtica de Catalunya i Espanya. És, a més, fàcilment demostrable que no correspon a la realitat. Quants Reis europeus intervenen a les conferències internacionals? Hem vist recentment la poca educació democràtica mostrada pel rei en una d’aquestes conferències (Santiago de Xile), quan en to altiu i arrogant, típic de la dreta espanyola, va exigir a un altre cap d’Estat que callés (fet que, com era previsible, va mobilitzar els mitjans d’informació i persuasió del país per a aplaudir tal grolleria, presentant-lo com a part de l’enaltiment nacional). Però els costos de tal promoció de la Monarquia per a la cultura democràtica del país han estat molt grans. S’ha promocionat el rei com el qui va portar la democràcia a Espanya, la qual cosa, a més de ser fals (falsedat que és fàcilment demostrable) oculta les causes reals de la fi de la dictadura i de l’establiment de la democràcia, que varen ser les mobilitzacions socials liderades pel moviment obrer. El 1976, any decisiu en la Transició, hi va haver 1.438 dies de vaga per cada mil treballadors (la mitjana de la Comunitat Europea va ser de 390 dies), i en el sector industrial tal xifra va arribar als 2.085 dies (quan el promig de la CEE era de 595), situació d’agitació obrera que es va repetir al 1977. El Rei, a través del seu primer govern, va intentar reprimir aquestes protestes, perquè estava temorós que –tal com va indicar el seu propi Ministeri de Governació– trontollés el seu mandat. I varen ser aquelles mobilitzacions les que varen forçar que les primeres propostes fetes pel seu govern (que intentaven establir un sistema molt poc democràtic) hagués d’obrir-se i acceptar un sistema democràtic, encara que va poder imposar un ordre constitucional, que a més de no acceptar la plurinacionalitat de l’Estat Espanyol, reproduís el domini i privilegis d’institucions tals com l’Exèrcit, l’església, la judicatura, el món empresarial i banquer, les Reals Acadèmies, i moltes altres institucions que constitueixen els pilars de les dretes tant espanyoles com catalanes. Aquestes forces són responsables del gran retard social de Catalunya i d’Espanya (que tenen la despesa pública per habitant més baixa de la Unió Europea dels 15) i de la democràcia tant incomplerta que tenim (on les veus crítiques al cap d’Estat i al sistema que sosté són molt poques, moltes menys, per cert, que les veus crítiques al cap d’Estat de Veneçuela en el seu país, al qual el rei va criticar intentant donar-li lliçons de comportament democràtic).

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La revolución bolivariana sigue adelante

Raúl Zibechi

La revolución bolivariana sigue adelante Raúl Zibechi ALAI AMLATINA, 04/12/2007, Montevideo.- Venezuela es un país con instituciones democráticas y un sistema electoral confiable. Esta es una de las principales conclusiones que surgen del referendo del pasado domingo, que echa por tierra los principales argumentos del gobierno de George W. Bush, de la oposición interna y de los gobiernos aliados de Washington, contra Hugo Chávez. Desde este punto de vista, el proceso de cambios que se registra en Venezuela desde 1999, cuando Chávez asumió la presidencia, sale reforzado. En segundo lugar, Chávez reconoció con dignidad y transparencia la derrota de su propuesta de reforma constitucional, pese a la estrechez de los resultados. No recurrió a artimañas como hicieron tantos presidentes en este continente a la hora de reconocer derrotas, ni puso por delante la evidente injerencia de los Estados Unidos. Esto muestra que Chávez tiene un talante democrático, cosa que no ocurre con buena parte de sus críticos, entre ellos el propio Bush y su vecino Alvaro Uribe. Resulta curioso que los que intentan voltear el proceso bolivariano, reconozcan ahora la transparencia de las urnas cuando la negaron en las diez elecciones anteriores en las que ganó el chavismo. Uno de cada cuatro venezolanos que votó por Chávez en diciembre de 2006, no votó la reforma de la Constitución el pasado domingo. En las elecciones presidenciales del año pasado Chávez cosechó 7.300.000 votos, que contrastan con los 4.380.000 que obtuvo el Sí a la reforma de la Constitución. Mientras el candidato opositor Manuel Rosales recibió en diciembre pasado 4.292.000 votos, la oposición a la reforma tuvo 4.500.000 sufragios. Un pequeño y poco significativo aumento de la oposición, y una pérdida de tres millones de votos del chavismo que se fueron casi íntegramente a la abstención, que pasó del 25% en diciembre al 44% el domingo pasado. Es cierto que tanto Bush como una parte de la oposición interna realizaron una repugnante campaña contra la reforma, pero no es menos cierto que ya lo habían hecho en otras ocasiones. También es cierto que partidos como Podemos (socialdemócrata), que algunos destacados intelectuales y que el ex ministro del Interior, general Raúl Isaías Baduel, se opusieron a la reforma. Pero todo eso parece insuficiente a la hora de explicar nada menos que tres millones de abstenciones. Según los datos que aportan amigos venezolanos, la abstención fue importante en los barrios populares partidarios de Chávez y del proceso de cambios. Eso indica que es en el seno de las fuerzas sociales que vienen apoyando los cambios, donde hay que buscar las claves del resultado. No es, por lo tanto, ni un triunfo de la oposición, ni del imperialismo; ni una derrota del chavismo popular de base. El propio Chávez dio pistas sobre lo sucedido al señalar que “algunos de nosotros no jugaron (…) se quedaron quietos y dejaron pasar la pelota”. Los resultados echan luz sobre dos hechos que merecen ser debatidos. El primero gira en torno al socialismo; un debate abierto, imposible de cerrar luego de las experiencias soviética y china. No hay nada que permita pensar que los tres millones que votaron por Chávez un año atrás, le estén dando ahora la espalda al proceso de cambios. Pero no es lo mismo elegir entre la derecha y Chávez, que hacerlo por un modelo que no hubo ni tiempo ni voluntad de someter al debate abierto. En el imaginario colectivo, socialismo no es otra cosa que un gran aparato estatal centralizado, dirigido por una enorme y maciza burocracia. ¿No es algo de eso lo que estaba naciendo en Venezuela al calor del PSUV (partido único chavista) y de la nueva dirigencia estatal? En segundo lugar, el resultado muestra que las bases sociales del proceso bolivariano son heterogéneas, diversas, contradictorias por tanto, y que resulta imposible reducirlas a categorías generales y totalizantes. La polarización imperialismo versus pueblo, puede ser válida para describir algunos momentos de aguda confrontación, pero no es en absoluto una realidad permanente y única. Reducir el conjunto de problemáticas sociales a una “contradicción principal” a la que todas las demás deben subordinarse, impide la expresión de las diferencias, como muestra la experiencia histórica del socialismo del siglo XX. En momentos de gravedad extrema, empero, las diversidades pueden y deben formar un puño para batir al enemigo. Pero lo que es necesario en momentos extremos no debería, salvo desfigurando la realidad y a los propios sujetos, convertirse en línea de acción que, las más de las veces, lleva a la aparición de líderes infalibles y de un aparato centralizado que termina por sustituir a los sectores populares, los hacedores verdaderos de los cambios. En la izquierda laten dos formas de ver el mundo. Un amplio sector sostiene que los cambios en Venezuela comenzaron en 1999 con la llegada de Chávez a la presidencia, y que su figura y el equipo dirigente que lo rodea son la clave del proceso en curso. Otros pensamos que son los sectores populares, que irrumpieron en febrero de 1989 protagonizando el Caracazo, los verdaderos motores del proceso. Y que en ellos está la clave de la continuidad de la revolución, de su eventual profundización y de los rumbos que se tomen en cada momento. Una parte de ese pueblo bolivariano decidió “dejar pasar la pelota”. Deberíamos aceptar que es una decisión consciente y meditada, y no mera influencia del “enemigo”. ¿Por qué quienes hicieron una insurrección en 1989, hundieron al corrupto sistema de partidos en los 90, frenaron y revirtieron un golpe de Estado en 2002 y derrotaron la huelga petrolera en 2003, habrían de dejarse manipular por el imperio y la oligarquía? La revolución bolivariana seguirá adelante porque el pueblo de los “cerros”, tanto los que votaron Sí como los que se abstuvieron, lo viene decidiendo día a día desde hace ya casi dos décadas. Más información: http://alainet.org ALAI – 30 AÑOS _______________

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Para instruirse en ética ciudadana y en asuntos afines y no afines

Salvador López Arnal

Para instruirse en ética ciudadana y en asuntos afines y no afines

Salvador López Arnal

El Viejo Topo

Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y Estado de Derecho. Ilustraciones de Miguel Brieva. Akal, Madrid, 2007, páginas 239.

Son datos de Cataluña pero no creo que sean muy distintos en otros territorios. En el anexo 5 de un documento de junio de 2007 del departamento de enseñanza de la Generalidad de Cataluña, cuyo título -“Implantació dels ensenyaments LOE a l’educació secundària obligatòria a partir del curs 2007-2008”- no exige traducción castellana, se indican los mínimos por asignatura en la asignación horaria global de los tres primeros cursos de la ESO, al igual que en 4º curso. Sumando ambas asignaciones, el alumnado catalán deberá recibir, por ejemplo, un mínimo de 335 horas de Matemáticas, de 280 horas de Ciencias Sociales, geografía e historia, o de 405 horas de catalán (incluida literatura) o castellano. Si el alumno toma la opción “Religión” –opción no obligatoria pero que, probablemente, será muy mayoritaria en muchas escuelas concertadas subvencionadas con dinero público, al mismo tiempo que estará mucho más presente en los centros públicos que en otros períodos- el número mínimo de horas recibidas de esta materia -que según parece deducirse de algunas declaraciones no educa en valores o, por el contrario, es la única que puede hacerlo por derecho papal o designio de la Historia- será de… ¡175!, es decir, el 52,24% de las horas de formación matemática del alumnado, el 62,5% de su formación en el ámbito de las ciencias sociales, o el 43,2% de sus horas de catalán o castellano. No pretendo ser malintencionado pero no recuerdo si la presencia de la religión o la FEN en tiempos del franquismo, sin olvidar desde luego que entonces era de obligado cumplimiento, alcanzaba esas asignaciones horarias y esos porcentajes comparativos.

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